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LA IMBECILIDAD DEL ESPECTÁCULO

Por: Benjamín Herrera
“Medio país” se ha divido entre “Leones” y “Cobras”, entre estudiosos y
holgazanes, entre talentosos y no talentosos. Y es que el fin de semana fuimos
testigos de una serie de comentarios en contra de lo publicado —a través de su
cuenta de Facebook— por un personaje de televisión, participante de un
programa de competencia, quién se enfrascó en una discusión con un
arquitecto (al que por cierto no parece agradarle para nada el programita).
No estamos aquí para cuestionar ciertas posturas, exquisiteces de los
personajes o actores de televisión, ni para rasgarnos las vestiduras, por
cuestiones moralistas que no nos quedan. Así como de lo que dicen o no dicen,
pues eso es sólo un resultado de todo lo que la televisión permite hacer. Mucho
ojo, directores, productores, público en general; nuestra sociedad ha permitido
que veamos lo que merecemos ver en pantallas, así como, que leamos lo que
merecemos leer y podríamos continuar.
Tampoco entraremos en detalles acerca de la discusión virtual. Seguramente
como en la mayoría de casos, ambos tuvieron mucho que decirse hasta que se
caldearon los ánimos. Sin embargo me centraré en lo que ha causado revuelo
en las redes; el hecho de desmerecer el haber estudiado una carrera
universitaria (arquitectura) y el hecho de sobrevalorar el aspecto físico para
alcanzar el éxito en términos económicos.
Como dije, considero que estas son las consecuencias de lo que permitimos y
engendramos como sociedad. Por la influencia de lo que vemos en pantallas
endiosamos a personajes efímeros, a cascarones que cuando son sometidos a
presión estallan expulsando su verdadera esencia, y es que con ello estaríamos
hablando de un constante menosprecio mediático por personas que estudian, o
por las instituciones en dónde estudian. Sólo habría que recurrir a la memoria
y a lo dicho por el flamante presidente Ollanta Humala al instar a los jóvenes a
no estudiar en universidades de “medio pelo”. Basta con eso para concluir que
si el mismísimo presidente se refiere en términos despectivos, ¿cómo no lo
hará cualquier ciudadano de pie?
Sólo en Lima pasamos los 400,000 estudiantes en pregrado y a nivel nacional
se dobla la cifra según el INEI. Eso quiere decir que en menos de cinco años
habrá nuevos profesionales insertándose en el mercado laboral. Bien que mal,
cada quien estudia dónde quiera y cómo puede, y con ese capital humano se
apunta no sólo al crecimiento económico, pues no se estudia en una
universidad para convertirnos en millonarios necesariamente, ni para ganar en
dos años, lo que se ganaría en diez, la idea es que se salga del hoyo, del último
lugar donde nos encontramos en educación en Latinoamérica según el informe
PISA. La idea es reinventar las estructuras del país y dejar de ser el país con

brother. ni con pruebas de resistencia. dar más opciones de producciones de calidad (y no me estoy refiriendo a programas culturales nivel bostezo) para que allí por lo menos adquiera sentido la respuesta simplona de siempre. Asimismo. con el juego del jabón. Está clarísimo que eso no se logrará rebatir. ni con el juego de la tuerca y tantas trivialidades. ¡total! sino te gusta lo que ves cambia de canal. una de las cosas pendientes todavía es el replanteo de la parrilla televisiva.cultura paupérrima que lastimosamente somos. y de paso tener lo necesario para vivir decorosamente. Estoy convencido que la educación es la única que nos permitirá salir de las profundidades de la ignorancia. .