El presente material ha sido elaborado ex profeso como guía para el curso Análi;

del Estado Mexicano, con el propósito de dotar al educando E •
mientas conceptuales que le sean de utilidad para interpretar

ríe de herr
ar la realkii

Consta de dls apartados, uno donde se abordan elementos básicos de Teorá <
Estado, que son conocimientos fundamentales para el ejercicio analítico d<
do en general y, otra, en la que con base en tal instrumental teórico se abordan I,
particularidades de la organización y funcionamiento del Estado mexicano.
Partimos de la premisa d| que para el estudiante de la licenciatura en li.iUi
social es fundimental el conocimiento y comprensión del surgimiento y función,
miento del Etíado, pues si bien estudia una profesión preponderante pañi l.i li

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DEL

PARA EL

tervenc¡ón,:esto no quiere decir que la reflexión es prescindible, pues la di<
entre teoría y acción es un mero artificio:

sirve la intervención sin

:::y a la inversa. Es este orden'''de ideas, el análisis de las formas en que :
funciona el |stado, permite aFalumno contexttializar política, económica, i ultuft
y socialmente la acción estatal; así como su intervención profesional fulm
ámbito de lo público.
JALVADOR ALVARADO GARIBALDI es licenciado en sociologii
la FCPys de, la UNAM, Diplomado en idease institución!'. i cas por el ITAM y en políticas de juventud por el Mu u
Educación y Cultura y el Instituto de la Juventud i l < • i
Maestro en sociología porla UIA y candidato a doi ¡
ministracjón pública por el IESAP. Es profesor < l >

5. i v, idur Alvarado Garíbaldí

la ENTS y;fue profesor visitante en la Universid.ul d
España.

!

" Cultura de la legalidad y trabajo social
! &( i El I A N A t ' U )NAI

1/>1:: TRABAJO SOCIAL. * UNAM

índice

PRESENTACIÓN

7

Capítulo I

FORMACIÓN Y DESARROLLO DEL ESTADO
Introducción al capítulo
Objetivos particulares del capítulo
Formación y desarrollo del Estado
Qué es Estado
Elementos constitutivos del Estado
Formas de Estado y de Gobierno
Funciones generales del Estado
El origen del estudio sobre el Estado
El surgimiento del Estado
Teorías básicas sobre el Estado
Estado y política
Resumen del capítulo
Actividades complementarias
de aprendizaje

11
11
12
12
14
18
25
29
38
56
64
70
102
103

Capítulo II

ORGANIZACIÓN Y ESTRUCTURA DEL ESTADO
MEXICANO
Introducción al capítulo
Objetivos particulares del capítulo
Organización y estructura
del Estado mexicano
Niveles de gobierno

107
107
108
109
114

Competencias y atribuciones
de los poderes
Estructura básica del Sistema Político Mexicano
Los actores de la democracia
Las instituciones electorales:
el Instituto Federal Electoral
y el Tribunal Federal Electoral
Los principales partidos políticos
Los ciudadanos y la expectativa de los alcances
democráticos
Resumen del capítulo
Actividades complementarias de aprendizaje

CONSIDERACIONES FINALES

125
145
158

158
173
187
198
199

201

GLOSARIO. .

. 209

BIBLIOGRAFÍA.

. 215

Apuntes para el análisis del Estado. Una introducción al estudio
del Estado, se terminó de imprimir en la ciudad de México
durante el mes de febrero del año 2008. La edición,
en papel de 75 gramos, estuvo al cuidado
de la oficina litotipográfica
de la casa editora.

10

Soívodor fllvarodo Goriboldi

estudiante profundice en la reflexión y refuerce sus conocimientos con otras fuentes.
Por último, es importante señalar que este material, como
todo trabajo de esta naturaleza, es perfectible y que es política de la Escuela Nacional de Trabajo Social su permanente
revisión y actualización, por lo que estaremos atentos para
recoger todas las experiencias, críticas, propuestas y recomendaciones de alumnos y profesores a fin de mejorar y
enriquecer sus contenidos.

Capítulo I
Formación Y desarrollo del Estado

La discrepancia entre Aristóteles y Séneca respecto
i la naturaleza del hombre, radica en discernir si éste
es político o social, pero parte de la coincidencia
de que para ambos es un animal.

SALVADOR ALVAHADO GARIBALDI

INTRODUCCIÓN ni CHPÍTULO
El conocimiento del surgimiento y funcionamiento
del Estado es fundamental en la formación del trabajador social, tanto para la comprensión de las
acciones estatales: políticas, económicas y sociales
pasadas y presentes, como para la definición de los
campos de intervención profesional del trabajo social en el ámbito de lo público.
El Estado es una construcción histórico-social
que tiene elementos particulares que le conforman
y definen, sin embargo, no existe una definición
única y acabada del mismo, antes al contrario existen no sólo diversas, sino incluso antagónicas,
posiciones teóricas referentes a la naturaleza y
funciones del Estado. Así, es necesario que el educando, entienda qué es el Estado, cómo surge, cómo
funciona y qué elementos le constituyen. De igual
manera, es preciso que conozca las diferentes escuelas de pensamiento qué lo explican, a fin de que
disponga de elementos suficientes para que pueda,

Formación y desarrollo deí Gstado

12

él mismo, normar su propio criterio en función de sus particulares posicionamientos ideológicos.
A partir del empleo de categorías y conceptos básicos en
materia de análisis social, de las relaciones de poder y de la
política como instrumento para el tratamiento de los asuntos
públicos, abordamos los antecedentes y el proceso de conformación del Estado, así como sus particularidades respecto a su organización, responsabilidades y funcionamiento.
Objetivos particulares del capítulo

• Identificar el significado del Estado a partir del conocimiento de sus orígenes históricos, políticos y sociológicos.
• Explicar las particularidades del Estado respecto de su
estructura, organización y funcionamiento.
FORMflCIÓN V DeSflRROUO Del €STñDO

Uno de los temas de mayor interés en las últimas dos décadas
es el relativo a la naturaleza y las funciones del Estado, pues
mucho se ha escrito con relación a la vigencia del Estadonación en el contexto de la globalización y de las reformas
estructurales que acotan sus márgenes de intervención,
cuestionan sus responsabilidades en materia económica y
social y aducen la urgente reorganización de sus servicios,
así como la necesaria profesionalización de la administración
pública.
Por tanto, la tesis predominante a lo largo del siglo xix y
durante gran parte del siglo pasado; de que el Estado era el
instrumento fundamental para transformar a la sociedad, ha
sido severamente cuestionada ante las nuevas condiciones
imperantes de un mundo cada vez más interdependiente,
caracterizado por el predominio de un poder militar hegemónico; la rearticulación de poderes regionales organizados en
bloques de países en aras de construir un mundo multipolar;
oí creciente poder económico e injerencista de organismos

13

financieros internacionales y empresas transnacionales y; la
emergencia de poderes fácticos internos y externos que acotan o condicionan el funcionamiento del Estado. Al respecto
nos señala Enrique González Pedrero:
La mundialización, como la llamaron certeramente los franceses, está cambiándolo todo: no sólo tiene que ver con la
información, el comercio, la vida de negocios, los flujos financieros y de inversión, etcétera, sino también con el comercio
de seres humanos, el narcotráfico, el crimen organizado, el
tráfico de armas. Por todo ello, el Estado -tal como lo conocíamos- ya no es lo que fue. En efecto, los fenómenos de
globalización delictiva operan por encima de las fronteras
nacionales de manera que, para poder combatirlos eficazmente, el Estado, tiene que proceder en consecuencia. Si el
Estado pretende seguir actuando en estos casos como lo
hacía antes, como supremo poder coactivo nacional, lo más
probable es que no salga bien librado.2
En este contexto, las élites gobernantes, a veces por iniciativa propia u otras por coacción, se proponen transformar
al Estado para adaptarlo al funcionamiento e intereses de una
nueva realidad cada vez más globalizada y a sociedades cada
vez más urbanizadas, escolarizadas, organizadas y demandantes en unos casos, y en otros como el nuestro, además de
los retos mencionados, atender la creciente exclusión social,
la pauperización, la polarización y el desorden. En consecuencia, hoy más que nunca se hace necesario reflexionar
sobre el particular a fin de esclarecer las características, res3

Enrique González Pedrero, La cuerda tensa. Apuntes sobre Ja democracia en
Maraco, 1990-3005, pp. 27 y 28. El autor le da una connotación más abarcadura
al concepto "mundialización", porque incluye fenómenos de carácter político y
social y no sólo económicos, dado que parte de la definición de "globalización"
acuñada por el FMI, que precisa este último concepto como "...la interdependencia económica creciente del conjunto de los países del mundo, provocada por
el aumento del volumen y la variedad de las transacciones transfronterizas de
bienes y servicios, así como de los flujos internacionales de capitales al mismo
tiempo que la difusión acelerada y garantizada de la tecnología".

14

Salvador Rlvarado Gariboldí

ponsabüidades, funciones, alcances y limitaciones del Estado
en términos generales y conceptuales, así como las relativas
a las particularidades del Estado mexicano.
Por tanto, es pertinente reconocer que para analizar el
surgimiento, desarrollo y funcionamiento del Estado es necesario valerse del auxilio de determinadas ciencias y disciplinas, principalmente: la historia, la sociología, la ciencia
política y el trabajo social. La historia es la ciencia que permite el conocimiento del pasado para la comprensión del
presente y la construcción de la utopía, es decir, la proyección
del futuro, en tanto que el estudio sociológico permite la comprensión y explicación del sentido de los procesos sociales,
lo cual no puede lograrse con la mera descripción histórica.3 La ciencia política estudia y explica las relaciones de
autoridad y obediencia y sus efectos sobre el comportamiento de los hombres y, el estudio e interpretación sistemática de
las políticas públicas, así como el análisis y evaluación de los
planes, programas y proyectos en materia de atención social lo
podemos realizar con auxilio del trabajo social.
En virtud de lo señalado intentaremos un recorrido desde una visión compleja,4 de carácter histórico-sociopolítico,
que dé cuenta de distintas interpretaciones de la naturaleza
del Estado, de sus funciones y sus responsabilidades.
Qué es €stado

Como primera condición de análisis es conveniente precisar
el sentido y significación de algunas palabras que utilizaremos a lo largo del texto. Un concepto es la representación
intelectual de una cosa u objeto y su clara comprensión y
correcta utilización es fundamental, tanto en el proceso de
3

Véase Raymond Aron, Lecciones sobre Ja Historia, pp. 324-338.
''Entendemos la complejidad desde el enfoque de Edgar Morin, quien manifiesta que "...lo complejo significa que está tejido junto, y en consecuencia, pensamiento complejo es pensamiento que trata a la vez de vincular y de distinguir,
i UTO sin desunir". Véase "Por una reforma del pensamiento", en El Correo de la
I/NCWIO, febrero de 1996, p. 10.

Formación y desarrollo del

fetado

15

comunicación, como en el de enseñanza-aprendizaje y, principalmente, en el de generación de nuevo conocimiento.
Asimismo, es necesario precisar los conceptos básicos
para romper con las afirmaciones de sentido común, a fin de
emplearlos de una manera expresamente definida y metódicamente depurada, pues como aconseja Fierre Bourdieu, hay
que apartarnos de los prejuicios que nos incitan a creer que
los hechos deben de estar de acuerdo con ciertas imágenes
construidas en el discurso común y cotidiano, nos alerta al
respecto: "Por no someter el lenguaje común, primer instrumento de la construcción, del mundo de los objetos, a una crítica metódica, se está predispuesto a tomar por datos, objetos
preconstruidos en y por la lengua común".5 Así, el concepto
es una abstracción que evita equívocos y auxilia en la comprensión y explicación de la realidad, pues en tanto se refiere a una determinación particular de una manera rigurosa y
científica, significa eso y no otra cosa.
Ahora bien, al intentar explicarnos científicamente la realidad, además de la precisión conceptual se requiere el conocimiento y dominio de distintas posiciones teóricas que hacen
el puente entre la realidad reconstruida conceptualmente por
medio de un conjunto de abstracciones y la realidad objetiva
de los hechos que vivimos en la cotidianidad.
Una vez señaladas estas consideraciones podemos incursionar de lleno al tema que nos ocupa: el análisis del Estado,
entidad cuya existencia nadie pone en duda, éste existe, está
ahí, frente a nosotros y nosotros mismos formamos parte de
él. Por lo menos en esto, el acuerdo es generalizado.
No obstante, las desavenencias inician con las preguntas
obligadas: ¿Qué es Estado?, ¿cómo se forma?, ¿qué le constituye?, ¿hay varios tipos? Y si los hay, ¿de qué dependen las
diferencias?, ¿de sus orígenes?, ¿de los procesos que han
seguido para formarse? o bien, ¿las particularidades han sur5

Pierre Bourdieu e£ al, El oficio del sociólogo, p. 38.

"¡6

Salvador fllvarado Gariboldi

gido posteriormente a una etapa de formación homogénea y
común a todos ellos?6 La búsqueda de respuestas a tales
cuestionamientos es propósito de parte de esta unidad.
Como punto de partida, debemos resaltar que un análisis
complejo no permite la aceptación de definiciones absolutas
y acabadas, la realidad es un complejo entramado de intereses, percepciones y comportamientos que configuran distintas cosmovisiones, todas útiles para comprender nuestro
entorno y, en el caso particular del trabajo social, también
para precisar las metodologías y estrategias de intervención.
Así, como en cualesquier asunto que se precie de ser serio,
no existe una definición única del Estado.
Ninguna definición es perfecta porque es una construcción humana y los hombres tienen intereses y posicionamientos ideológicos que se manifiestan en sus ideas. Por
ejemplo: Thomas Hobbes destaca la naturaleza contractual
del Estado definiéndolo,
...como una persona de cuyos actos se constituye en autora
una gran multitud mediante pactos recíprocos de sus miembros con el fin de que esa persona pueda emplear la fuerza
y los medios de todos como juzgue conveniente para asegurar la paz y la defensa común. El titular de esa persona se
denomina soberano, y se dice que tiene poder soberano,- porque cada uno de los que le rodean es subdito suyo. Se alcanza este poder por dos conductos. Uno por la fuerza natural
(...) otro, cuando los hombres se ponen de acuerdo entre sí
(...) En este último caso puede hablarse de Estado político,
o Estado por institución, y en el primero de Estado por adquisición.7
En otro tiempo y en una perspectiva totalmente diferente,
Nicolás Lenin resalta el carácter sólo impositivo del Estado al
considerarle el instrumento de una clase en detrimento de otras
6

Véase Adell J. Jáuregui, El Estado-Nación, pp. 19-31.
Thomas Hobbes, El Leviatán, p. 180.

formación y desarrollo del €stodo

"J7

que son presa de su dominio: "El Estado es una máquina destinada a mantener la dominación de una clase sobre otra".8 En
este enfoque, el Estado es un instrumento de clase que sirve
para garantizar y legitimar la explotación de una clase por otra,
así como para asegurar la reproducción del sistema.
Desde la perspectiva del derecho, autores como Hermán
Heller y Hans Kelsen ven al Estado como un sistema jurídico.
El primero, lo define "como una estructura de dominio duraderamente renovada a través de un obrar común actualizado
representativamente, que ordena en última instancia los actos
sociales sobre un determinado territorio". En dicho autor sobresale la idea de un poder monopolizado territorialmente,
la existencia de un orden jurídico y administrativo organizado como sistema y un cuerpo administrativo consagrado a
su cumplimiento. Mientras que para Kelsen el Estado es la
totalidad del orden jurídico en cuanto constituye un sistema,
o sea, una unidad cuyas partes son interactuantes e interdependientes.9
Ahora bien, desde la antigüedad y hasta nuestros días, hay
quienes consideran al Estado como garante del bien común y
de ninguna manera como la expresión de los intereses exclusivos de la clase dominante. Tres siglos antes de nuestra
era, Aristóteles señaló:
Todo Estado es, evidentemente, una asociación, y toda asociación no se forma sino en vista de algún bien, puesto que
los hombres, cualesquiera que ellos sean, nunca hacen nada sino en vista de lo que les parece ser bueno. Es claro,
por tanto, que todas las asociaciones tienden a un bien de
cierta especie, y que el más importante de todos los bienes
debe ser objeto de la más importante de las asociaciones, de
aquella que encierra todas las demás, y a la cual se llama
precisamente Estado y asociación política.10
°Véase Nicolás Lenin, El Estado y ¡a revolución, pp. 7-25.
9
Véase Andrés Serra Hojas, Teoría del Estado, p. 71.
"Aristóteles, La Política, p. 21, Libro primero, capítulo I.

Formación y desarrollo del fetodo 19

18

En este mismo orden de ideas, estudiosos como Andrés
Serra Rojas o Francisco Porrúa coinciden en que el Estado
se compone de una organización de hombres que viven en
un territorio determinado, sujetos a una autoridad, para obtener una finalidad común de bienestar y convivencia pacífica, dentro de las directrices de un orden jurídico.11
Como un último ejemplo, y por la trascendencia de su
planteamiento para las ciencias sociales, políticas y jurídicas,
es conveniente recuperar y contrastar el concepto de Estado
de Max Weber. Nos dice: "...el Estado es aquella comunidad
humana que al interior de un territorio -el concepto del
territorio es esencial a la definición- reclama para sí [con
éxito] el monopolio de la coacción legítima".12
Una mirada desde la complejidad no nos permite asumir
como verdadera y única una de las definiciones mencionadas
(y existen muchas otras igualmente válidas e importantes] pues
ello sería tanto como asumir que el resto son erróneas y en
consecuencia prescindibles. Hay pues en todas ellas, elementos de verdad que son útiles para comprender la realidad.
elementos constitutivos del 6stodo

No obstante de las diferencias en las definiciones citadas, es
posible identificar la existencia de elementos comunes y
constantes en ellas. Por ejemplo, todos los autores al referirse al Estado hablan de un poder instituido, antes de someter
a discusión el uso que se hace de tal poder y de los intereses
que éste representa, se reconoce su existencia. Asimismo,
ese poder que es depositado en alguien, es aplicado a otros,
con esto destacamos que todas las definiciones contienen
en sí, el reconocimiento de la existencia de sujetos que aplican poder y de otros sobre los que se aplica ese poder. Pero
no sólo eso, otra constante en todos los autores es que la
"Véase Andrés Serra Rojas, op. cit., p. 108.
12
Max Weber, Economía y sociedad, p. 1056.

aplicación del poder, se materializa en un lugar, en una extensión determinada donde se asienta el objeto de aplicación
del poder.
En conclusión, al margen de las diferencias ideológicas
y filosóficas, subyacen coincidencias que es necesario resaltar a fin de esclarecer los componentes del Estado. Por tanto,
podemos establecer como premisa fundamental que todo
Estado, invariablemente, se constituye por tres elementos,
los cuales son: territorio, población y gobierno.
Territorio es un espacio terrestre, aéreo y marítimo delimitado geográfica y jurídicamente, por tanto, es la fracción
del espacio en el que el Estado ejerce su poder. En dicha
extensión territorial existe el principio de impenetrabilidad,
que consiste en definir que en un territorio sólo puede existir un Estado. Incluso, en el caso de una Federación [como
nuestro país], el territorio juega un doble papel: el federal y
el local; pero el principio de impenetrabilidad no se rompe.
Al ser un elemento constitutivo del Estado, es entendible que
este último no puede existir si no existe en un territorio.
En este sentido, es necesario señalar que la dimensión territorial no tiene trascendencia decisiva, lo determinante es que
exista ese territorio, su tamaño mayor o menor, al igual que la
abundancia o carencia de bienes materiales en dicha extensión espacial, definirán en todo caso su mayor o menor riqueza y poderío, pero no son esenciales para determinar su mera
existencia.
El territorio cumple dos funciones fundamentales en la
existencia del Estado; por un lado fija los límites de la acción
estatal, es decir, circunscribe sus fronteras con relación a
otros Estados y establece un dique a la actividad de los mismos en el territorio nacional. Y, por otro lado, representa la
extensión física, la porción de suelo que sirve de asiento
para su población. Así, es el espacio (y en ocasiones la fuente de los recursos naturales necesarios para la manutención
de su población] geográfico donde tiene vigencia el orden

2Q

Salvador ñlvarado Garibaldi

jurídico que emana de la soberanía del Estado, por lo cual,
en ese espacio, el Estado está facultado y obligado, para vigilar y proteger respectivamente a los habitantes.
Población es la totalidad de individuos que habitan el
territorio de un Estado y posee dos aspectos básicos: uno,
demográfico o cuantitativo, que considera su número y densidad y; otro, de carácter cualitativo, referido a la raza, la
herencia y ciertas prácticas axiológicas. Cada uno de los
individuos que conforman a la población son sujetos activos
de derechos y obligaciones, tanto de las denominadas garantías individuales, como de los derechos sociales, aspectos
esenciales de conocimiento y observancia para el trabajo
social.
En síntesis, podemos definir a la población como el conjunto de seres humanos que componen una categoría particular: población mexicana, población española, población iraní,
etcétera, los cuales están vinculados jurídica y culturalmente
por un interés común y supremo, mismo que es considerado
el vínculo político y legal que relaciona a los gobernados entre
sí y a éstos con el Estado y que no debe confundirse con el
concepto de ciudadanía.
Bien señala de manera puntual Juan Jacobo Rousseau el
doble papel que desempeñan los individuos que conforman
a la población. El de subdito y el de ciudadano. Las personas
que integran la población, en tanto subditos se encuentran
sometidas a la autoridad política y consecuentemente constituyen el objeto del ejercicio del poder; mientras que como
ciudadanos participan en la formación de la voluntad general
y por consiguiente, son sujetos de las acciones del Estado.13
En consecuencia, al ser la población un elemento constitutivo del Estado, es impensable la existencia misma del Estado
sin un grupo humano ante el cual se ejerce y del cual emana
el poder.
'"Eduardo García Máynez, pp. 100-101.

Formación y desarrollo del Estado

21

Gobierno se refiere a la dirección y funcionamiento del
Estado, es el Estado mismo en acción a través de las personas
y órganos encargados de dirección. Equivale a la gestión político-administrativa y de dirección de los órganos de control
político-social.
Empero, es necesario destacar que en las sociedades modernas el poder del Estado, es poder institucionalizado, donde los gobernantes no ejercen el poder como una prerrogativa personal, pues esta facultad emana de que están
investidos de esa competencia en representación del Estado,
es decir, de una amplitud legal para realizar ciertos actos de
poder por la vía de la ley, pues el "...derecho de mandar y
de obligar no tiene más que un titular permanente y exclusivo, es el Estado".14
En este orden de ideas, el Estado es una realidad social, o
sea, interrelaciones de los hombres entre sí, y entre éstos y
las instituciones, asentados en un territorio geográfica y jurídicamente determinado, que dispone de una organización jurídico-política unificada por una unidad suprema de decisión
y que se articula por un cuerpo jurídico normativo que le
constituye legalmente: la Constitución.
La interrelación y dependencia entre sí de tales elementos, es lo que permite la concreción del Estado en el mundo
fáctico y por tanto su existencia como cuerpo autónomo e
independiente con relación a otros estados y, por otro lado,
alude también a la categoría de permanencia y estabilidad
que ha de procurar el Estado mismo para garantizar su propia supervivencia.
Existe entonces, un cuerpo de leyes generales comprendidas en la Constitución (de las cuales emanan las leyes reglamentarias y secundarias) que constituyen jurídicamente
al Estado y que son válidas en un territorio determinado y
aplicables a una población determinada, por un grupo de
"Georges Burdeau, Tratado de ciencia política, l. n, p. 305.

22

Salvador ñivarado Garlbaldl

personas determinadas, que comprenden el gobierno y en
quienes se delega el poder del Estado. Pero ese poder radica,
única y exclusivamente en el Estado y debe ejercerse, única
y exclusivamente, a través de los órganos de gobierno legal y
legítimamente constituidos, pues ya lo observamos en la definición de Max Weber, el Estado es el único depositario de
la violencia legítima. Así, el poder del Estado es un poder
para garantizar la seguridad pública, mantener el orden y el
control social, e imponer sanciones a quienes violen las leyes,
así como defender la soberanía nacional. En este sentido,
vale agregar que todo Estado moderno por definición es
soberano,15 dado que la soberanía significa en principio, la
negación de toda subordinación a otro poder o la limitación
de la acción legal y racional del Estado por cualquier otro
poder. Por consiguiente, el Estado encarna un poder soberano
con dos características fundamentales: que es independiente
y que es supremo.
La independencia mira principalmente a las relaciones
internacionales; desde este punto de vista, el poder soberano
de un Estado existe sobre bases de igualdad con relación a
los demás estados soberanos. En la medida en que un Estado
se halla subordinado a otro, su soberanía se debilita o desvanece. La independencia es, pues, cualidad de la soberanía
exterior.
La noción de supremacía, en cambio, se refiere exclusivamente a la soberanía interior, por cuanto a que la potestad
del Estado se ejerce sobre los individuos y las colectividades
que están dentro de la órbita del Estado. La soberanía interior
es, por tanto, un superlativo, mientras que la soberanía exterior es un comparativo de igualdad. Ninguna potestad supe15
Eduardo García Máynez sostiene que la soberanía está asociada, por lo
menos en cuanto declaración de principios y aspiraciones, al Estado moderno,
pues señala que no es una condición inherente a todo Estado y divide entre
estados soberanos y no soberanos ubicando al Estado de la Edad Media como
un ejemplo de este último, dado que de continuo padecía la injerencia de poderes
imperiales, del papado y de los señores feudales. Véase op. cit., p. 103.

Formación y desarrollo del Estado

23

rior a la suya en el exterior, ninguna potestad igual a la suya en
el interior.16

Como principio, en el mundo del deber ser, es decir, en
el plano de las interacciones axiológicas, y como aspiración
permanente en el mundo fáctico, es decir, en el ámbito de las
asimétricas relaciones de poder, esta bifurcación de la soberanía entre lo externo e interno permite por un lado, la relación independiente del Estado con respecto a otros estados
en el entendido de que la interacción debe ser entre iguales,
pues en tanto se exige el respeto a la independencia propia,
se asume que no hay derecho para interferir o subordinar la
voluntad de otro u otros estados y; por otro lado, implica el
reconocimiento de que en el territorio estatal no debe haber
otra organización -formal o no- con poder igual o superior al
del Estado, pues en este caso la interacción es entre desiguales, lo cual se sustenta en que el Estado se constituye como
el legítimo y único depositario de la fuerza coercitiva, es
decir, el supremo poder que debe garantizar el Estado de
derecho.
Por su actualidad y porque es muy ilustrativa dado que
contiene de manera sintética los elementos hasta ahora desarrollados podemos recurrir a la conceptualización de Jorge
Alonso y Alberto Aziz, que describen al
...Estado como el conjunto de instituciones y relaciones sociales [buena parte de ellas sancionadas por el sistema legal
de dicho Estado) que normalmente penetra y controla el
territorio y a los habitantes que ese conjunto pretende delimitar geográficamente. Tales instituciones tienen como último recurso, para efectivizar las decisiones que toman, la
supremacía en el control de los medios de coerción física
que algunas agencias especializadas del mismo Estado normalmente ejercen sobre ese territorio.17
m

lbidem, p. 10.
"Alberto Aziz Nassif y Jorge Alonso Sánchez (coords.J, El Estado mexicano.
Herencias y cambios, t. i, pp. 13-14.

24

Salvador ñlvarado Garibaldi

Formación y desarrollo del 6stodo

Ahora bien, el Estado no es una entidad homogénea y monolítica, las diferencias van desde la diversidad territorial en
términos de extensión, características orográficas, hidrográficas, etcétera, pasando por la diversidad poblacional en términos
axiológicos, genéticos y demográficos, hasta las diferencias
relativas a la organización y funcionamiento del gobierno.
Sin embargo, a manera de ilustración, sí podemos caracterizar a los elementos constitutivos del Estado y a los que
comprenden al gobierno por medio del siguiente esquema:

£5

EJERCICIO 1
1. Reflexiona e intenta explicar cómo se fue configurando en
el devenir histórico cada uno de los elementos que constituyen al Estado.
2. Describe cómo se relacionan entre sí los diferentes elementos del Estado.
3. Investiga y sintetiza un ejemplo de violación de la soberanía (independencia] de México y ejemplifica un caso en
que se cuestione la supremacía del Estado en nuestro
país.

ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DEL ESTADO Y DEL GOBIERNO
Independencia-Exterior: igualdad ante
/ otros Estados
\N
Supremacía-Interior: ningún poder igual
o superior

Estado X Soberanía
y.
I.- Territorio
II.- Población
III- Gobierno

c) Formas de Gobierno
- Monarquía
- Oligarquía
- Democracia

Ejecutivo
presidente y secretarios
de Estado

b] Poderes en que a] Niveles en que se divide
se divide
[El caso de México]
[El caso de México]
- Federal
- Estatal
- Municipal

Legislativo

Judicial
Suprema Corte de
Justicia

V
Cámaras

./
Senadores

\
Diputados

Formas de €stado y de Gobierno

Es común la utilización indistinta de los conceptos Estado y
Gobierno pero no es correcta, en mucho la confusión deviene de que en la antigüedad clásica, la polis, el gobierno, la
res publica (la cosa pública) y el Estado tenían acepciones
similares en tanto se referían a una comunidad política administrada por sí misma, como lo revisaremos a detalle en
el punto dos del presente trabajo, baste aquí sólo destacar
que en su acepción moderna son conceptos con significaciones diferentes.
La palabra Estado nombra la organización política en su
conjunto, en su completa unidad formada por los elementos
que, como ya vimos, le constituyen. En tanto que la palabra
Gobierno, se emplea para referir un conjunto de poderes
públicos que actúan a nombre del Estado. Así, el Estado es
un concepto más amplio que abarca el todo; mientras que el
Gobierno únicamente designa a uno de los elementos del
Estado, que si bien tiene la responsabilidad de la administración y ejecución del poder del Estado, no lo sustituye.
De igual manera, es necesario señalar que no todos los
Estados, ni todos los gobiernos son iguales, hay distintas
formas que dependen de la manera en que se organiza y
administra el poder, así como de la forma en que se interrelacionan y articulan los elementos activos del Estado.

26

Salvador filvorado Garibaldi

En la actualidad se pueden diferenciar claramente dos
formas de Estado, el Estado Democrático y el Estado Totalitario
o Dictatorial y se clasifican en virtud del tipo de relación existente entre el poder y los miembros de la sociedad por lo que
se pueden esquematizar de la siguiente manera:
Formas de Estado

Estado Democrático
Principales características.• La soberanía reside en el
pueblo.
• El poder se organiza de
abajo hacia arriba.
• El gobierno se establece
con el consenso del gobernado.
• Está sometido al imperio
de la ley.
• Es respetuoso de las libertades,
individuales.
• Se asume como garante
del bien común.

fistado Totalitario
o dictatorial
Principales
características:
• La soberanía reside en el dictador.
• El poder se organiza de arriba hacia abajo.
• El Gobierno se impone arbitrariamente.
• La ley es la voluntad del
gobernante.
• Puede impunemente violar las
libertades.
• Regularmente responde a
intereses facciosos.

Tocante a las formas de gobierno, desde la antigüedad,
los filósofos clásicos Platón y Aristóteles estudiaron la forma
de organización del gobierno y hasta la fecha siguen siendo
una fuente obligada sobre el particular. Platón en La República
clarifica las distintas formas de gobierno, que van de las que
considera las más perfectas como la Aristocracia o el gobierno de los filósofos, hasta aquellas que expresan la decadencia política en formas como la Timocracia y la Oligarquía, que
surgen cuando los ricos asumen el poder político.
Sin embargo, es Aristóteles quien realiza ya no un análisis ideal de las formas de gobierno, sino un acucioso estudio

de distintas constituciones,18 que merced a los elementos comunes, como diferenciadores, le permiten construir una clasificación de las formas de gobierno en las cuales identifica
unas como puras y otras impuras.
Son formas de gobierno puras o perfectas, aquellas que
se practican conforme a derecho y procuran la justicia:
a] la Monarquía, que es el gobierno ejercido por una persona;
b] la Aristocracia, que es el gobierno ejercido por una minoría selecta, y
c] la Democracia, que es el gobierno ejercido por la multitud
o mayoría de los ciudadanos.

Conocedor de que la historia no es inmutable, sino movimiento constante, y de que entre las pasiones destaca la
ambición y la sed de dominio, sostiene que estas tres formas
de gobierno pueden degenerar, por lo que cada una de ellas
corre el riesgo de engendrar su propia perversión.
Así, son formas impuras de gobierno, degeneradas y
corrompidas:
a] La Tiranía, que no es otra cosa que la degeneración de la
monarquía, pues es el poder excesivo de un gobierno despótico, injusto y cruel;
b] La Oligarquía o forma corrompida de la aristocracia, en
virtud de que el poder es controlado por un pequeño grupo de individuos o familias; y
c] La Demagogia o la Oclocracia, que es la degeneración de
la democracia, dado que es el gobierno autoritario de los
aduladores y de lo peores hombres de la sociedad, los cuales
consolidan su poder halagando a las multitudes y exasperando los sentimientos de las masas.

Es importante resaltar que el criterio sobre el que se funda esta clasificación, el de número de los gobernantes, es útil
"Véase Aristóteles, op. cit., el libro tercero se dedica al estudio y clasificación
de las constituciones.

I
28

Salvador Rlvarado Garibaldi

Formación y desarrollo del Estado

como recurso didáctico con fines explicativos, pero para comprender la realidad es necesario considerar otros aspectos. En
este sentido Montequieu, señala por ejemplo, que la distinción
entre las diferentes formas de gobernar no es únicamente un
criterio numérico de quien o quienes gobiernan, sino la "...
combinación de dos criterios que él define como naturaleza y
principio del gobierno".
La naturaleza del gobierno depende del número de detentadores del poder [en la República todo el pueblo o una parte de él detenta el poder, en la Monarquía y en el Despotismo
el poder esta en manos de uno solo] y del modo de ejercicio
del poder (en la Monarquía el soberano gobierna sobre leyes
fijas y estables, en el Despotismo gobierna sin leyes y sin
reglas). El principio del gobierno es la actitud que anima al
pueblo en su existencia concreta. La República se funda en la
virtud, la Monarquía en el honor, el Despotismo en el miedo".19
Como se observa, tales elementos lejos de restarle méritos
explicativos a la clasificación aristotélica la enriquecen.
Así, con fines didácticos podemos recuperar el siguiente
esquema sobre las formas de gobierno que sintetiza Norberto
Bobbio a partir de la clasificación de Aristóteles y del cruce
de los interrogantes quién gobierna y cómo gobierna:*0
Formas de gobierno
Quién go nema

Uno
Pocos
Muchos

Cómo gobierna
Bien

Mal

Monarquía
Aristocracia
Democracia

Tiranía
Oligarquía
Oclocracia

Puente: Tomado de Jaime Osorio, El Estado en e¡ centro de ¡a mundialización,
México, Fondo de Cultura Económica, 2005, p. 58.
"Véase Norberto Bobbio, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino, Diccionario
de política, p. 1363.
2
"Véase Jaime Osorio, El Estado en el centro de la mundializaoión. El autor
i'cr.upora y pone al día la clasificación de Norberto Bobbio: La teoría de las formas
i l r /'.nliicrno en la historia del pensamiento político, publicada en México, 1987,
I ii ir H Tundo do Cultura Económica.

29

Funciones generales del Gstado

El concepto de función se refiere a la actividad del Estado, es
decir, al ejercicio de sus competencias. Etimológicamente, el
concepto proviene de "fungere", que significa hacer, cumplir,
ejercitar. Por tanto, las funciones del Estado son las acciones
y formas de actuación [hacer, cumplir, ejecutar) que adopta
conforme a derecho para realizar sus fines.
Sobre el particular nos señala uno de los clásicos de la
teoría general del Estado, Georg Jellinek:
El Estado normal fue definido, tanto antiguamente cuanto
en los tiempos modernos, como aquel en el que domina la
ley, esto es, como aquel en que la administración y la actividad jurisdiccional tienen por fundamento reglas de derecho. Las modernas teorías del Estado (...) no han añadido
ninguna nueva nota a las doctrinas de Platón y Aristóteles
sobre el Estado legal.
Las funciones materiales están, pues, distribuidas entre los
distintos géneros de órganos relativamente independientes
unos de otros, y la dirección de una gran parte de las cuestiones que corresponden a una función determinada caen
dentro de la actividad del órgano competente, de suerte que
todos los órganos hallan en el supremo el punto de partida
y el punto de unión. La separación de las funciones corresponde a la separación de los órganos y ya hemos dicho que
esta separación no es ni puede ser absoluta. De aquí se sigue
la oposición entre las funciones formales, que son ejercidas
por los órganos legislativo, administrativo y judicial. Según
su aspecto formal, divídense las manifestaciones de las actividades del Estado en actos
formales de legislación, de
administración y de justicia.31
En este mismo orden de ideas, Andrés Serra Rojas
apunta:
Para realizar sus fines o propósitos, el Estado ejerce ciertas
funciones. La doctrina ha definido la función en estos tér;!1

Georg Jellinek, Teoría general del Estado, p. 542.

30

Salvador fllvarado Garibaldí

minos: Se entiende por funciones esenciales del Estado las
diferentes formas que reviste su actividad. Las tres funciones esenciales del Estado son: la función legislativa, la función administrativa y la función jurisdiccional. Legislar, administrar y juzgar son funciones típicas del Estado, que
encierran el arte de gobernar.aa
Tales funciones se ejecutan por medio de los órganos del
Estado, que tienen esferas de competencia determinadas jurídicamente, es decir, el fin sólo puede realizarse o llevarse
a la práctica por medio de la ejecución de las funciones por
alguien responsabilizado para ello. Así, el ejercicio de las funciones del Estado, por sus diversos órganos impone una necesaria repartición de las competencias y, de la forma en que
se confieren tales responsabilidades se derivan las diferencias de organización constitucional y administrativa en los
diferentes Estados.
El poder del Estado es uno aunque exista una diversidad de
funciones. Cuando se habla de un poder en particular, como
el Legislativo, el Ejecutivo o el Judicial, con ello se quiere
indicar cómo se manifiesta el poder del Estado para realizar
sus fines. Estamos en presencia de competencias, que nos
plantean el problema de su distinción y distribución. La
idea de función alude al sentido dinámico del Estado, al
ejercicio de una actividad orientada al cumplimiento de sus
fines. En la fisiología se alude a que la función hace al órgano,
para expresar la relación de una y otra. Tomando metafóricamente la expresión decimos que el Estado tiene órganos,
los cuales tienen fines legales que realizar, cuyo ejercicio se
encomienda a las funciones del Estado.33
En virtud de tales planteamientos podemos inferir por
un lado, que las funciones del Estado deben estar siempre
circunscritas a derecho: pues la observancia de la norma
32

Andrés Serra Rojas, op. cit, p. 366.
íbJdem, p. 367.

aa

Formación y desarrollo del Estado

31

acota la arbitrariedad y por tanto evita o sanciona los excesos del Estado en sus funciones y, por otro lado, que la
división de las funciones, nos señalan Jellinek y Serra
Rojas, responde más a la necesidad de encomendar su cumplimiento a una serie de órganos y por tanto a los responsables de la conducción de los mismos, el ejercicio de la
acción de gobierno y no propiamente a que en la realidad
dichas funciones puedan presentarse independientes unas
de las otras.
No hay pues, una separación absoluta en el mundo fáctico, entre las funciones de carácter político, jurídico, administrativo, o de cualesquier otro tipo, es decir: que la determinación de qué acto es específicamente administrativo o
político, es más de carácter formal que real, pero, igualmente necesaria su delimitación en términos formales y prácticos
para el cumplimiento de la acción de gobierno en la realidad
concreta y consecuentemente, para la realización de los fines
del Estado.
Así, las atribuciones del Estado se ejercen a través de la
función pública, que es la acción del poder al dictar y aplicar
las disposiciones (función reglamentaria) necesarias para el
cumplimiento de las leyes (función de ejecución) y para la conservación y fomento de los intereses públicos y la resolución
de las reclamaciones ciudadanas e institucionales (función de
jurisdicción).
En las relaciones entre los hombres surgen siempre conflictos, mismos que corresponde al Estado atender para hacer
respetar las disposiciones jurídicas. En las etapas iniciales
de la formación del Estado las funciones que realizaba eran
mínimas y casi limitadas a la resolución de conflictos entre
particulares y de defensa de la vida y el patrimonio de los
mismos.
Con el paso del tiempo y a raíz del aumento en la población, como de los progresos en la aplicación de la ciencia y
la técnica al desarrollo industrial y urbano y de la ostensible

^P

Salvador fllvarado Gariboldi

desigualdad de las clases sociales, creció la esfera de acción
que debía atender el Estado.
Por tal motivo se fue desarrollando una tendencia intervencionista o estatista, el Estado fue estableciendo regulaciones, imponiendo restricciones o limitaciones, fue creando
servicios públicos y de esta manera el Estado gendarme se
fue transformando en un Estado providencia o Estado social
de derecho,
.. .mientras prevalecía un Estado pequeño [...] su única función era garantizar la propiedad y los contratos; en el Estado liberal, sólo eran necesarios cuatro ministerios: el de
justicia, responsable de la policía; el de defensa, incluyendo
al ejército y marina; el de hacienda y; el de exteriores (...)
Cuando el Estado se transformó en el gran Estado social y
económico del siglo XX, asumiendo un número creciente de
servicios sociales como educación, salud, cultura, previsión
y asistencia social, la investigación científica, papeles económicos como la regulación del sistema interno y de las
relaciones económicas internacionales, la estabilidad de la
moneda y del sistema financiero, el suministro de servicios
públicos y de infraestructura, desde entonces el problema
de la eficiencia se volvió esencial.24

En la actualidad, donde predominan las descalificaciones
de la viabilidad del Estado de bienestar y simultáneamente
se le califica como interventor, ineficiente, paternalista y autoritario, es pertinente exponer en su defensa que su creciente papel en la regulación de las relaciones económicas, como
en la atención de los rezagos sociales, durante la mayor parte del siglo xx gravitó favorablemente en la promoción del
crecimiento económico y del desarrollo social, por medio de
la generación de marcos normativos, condiciones y ambien-

"MaiiiH! F.spejel Mena, Un enfoque gerenciaí en el desarrollo institucional de la
HtltnlnlHlrttnlAn pública, p. 59.

formación y desarrollo del

fetodo

33

tes de estabilidad política, creación de infraestructura básica
e instituciones de atención social.
Es decir, las instituciones y las políticas públicas se erigieron como instrumentos para responder a las demandas
sociales y no sólo como la materialización de la preocupación
populista o filantrópica de los grupos dominantes.
Conforme se fueron extendiendo las necesidades y los reclamos sociales, fue apareciendo el denominado Estado de
bienestar. Este Estado promueve la distribución de la riqueza en sociedades marcadas por lacerante desigualdad. Tal
Estado plantea que las reglas y modalidades de esa redistribución se pactan socialmente. No se trata de una dádiva
compasiva sino que esa acción redistributiva obedece a derechos reconocidos a la existencia, al trabajo, al salario justo, a la seguridad social, a la alimentación, a la educación, a
la salud, a la vivienda, al ambiente digno, etcétera.25

Sin embargo, también es preciso reconocer que hubo casos, como el nuestro, donde en el crecimiento del Estado,
tanto en tamaño como en áreas de intervención, se incurrió
en excesos que respondían más a una lógica de manipulación
y control político de amplios sectores sociales, como al manejo discrecional de una extensa maquinaria estatal y burocrática, y no a la legítima atención de las necesidades y demandas de la sociedad. Así, el sentido original que dio vida
al Estado de bienestar, en muchas latitudes se pervirtió dando paso a la proliferación de prácticas políticas clientelares,
paternalistas y patrimonialistas, que en mucho fueron el pretexto y justificación que esgrimieron los grupos tecnocráticos
para denostarlo y desmantelarlo.
Al margen de estas apreciaciones, el aumento de los espacios de injerencia del Estado y consecuentemente de sus
obligaciones, motivó la conformación de una administración
pública permanente que personifica las acciones de gobierno,
-'Alberto Aziz Nassif y Jorge Alonso Sánchez, op. cit., pp. 17-18.

34

Salvador fllvarado Garibdldi

dado que constituye un cuerpo que ha recibido del poder
político las atribuciones, los recursos y los medios necesarios
para la atención de las necesidades y demandas públicas y
la salvaguarda de los intereses generales. Dicho cuerpo de
funcionarios especializados en el manejo de los asuntos públicos, no tiene una personalidad propia36 y es sólo uno de
los conductos por los cuales se manifiesta la personalidad,
misma del Estado.
Hemos revisado como tradicionalmente y de conformidad
con la visión jurídica mencionada líneas arriba, referida a los
casos de Georg Jellinek y Andrés Serra Rojas, se reconocen
tres funciones esenciales del Estado para realizar sus fines:
a] La función legislativa, que se remite al establecimiento de
las normas jurídicas generales, pues el Estado es el creador de su propio orden jurídico.
b] La función administrativa, que se caracteriza por realizar
la actividad concreta y tutelar del Estado como promotor
del desarrollo económico y social de un país.
c] La función jurisdiccional, que tiene por encomienda resolver las controversias en el marco del derecho, por lo que
debe velar por la aplicación, preservación y observancia
de la ley.

Sin embargo, cabe destacar que no obstante la utilidad
de tal división y en el entendido ya señalado, de que tal separación obedece más a una cuestión formal para la organización y ejecución de las acciones de gobierno, es necesario
resaltar que el Estado también tiene áreas de injerencia que
no quedan lo suficientemente explicitadas en la división jurídica expuesta.
Por ejemplo, el Estado cumple también con una destacada tarea pedagógica, cultural e ideológica, y asimismo, es
26

Este planteamiento se ubica en el ámbito de lo normativo y del deber ser,
a lo largo de la historia podemos constatar la existencia de burocracias que se
mantienen por largos periodos en el poder e intentan perpetuarse en él y que
iir.i.i'iiiii mnl'oi'me a sus intereses particulares y personifican al Estado.

Formación y desarrollo del

fetodo

35

ámbito de su competencia la regulación de la lucha política,
espacios que no se vislumbran con la debida nitidez en las
funciones manifestadas, y particularmente, tales ámbitos son
fundanlentales para la intervención profesional del trabajador
social, por lo que consideramos necesario ensayar otro ordenamiento de las funciones del Estado que vislumbre con
mayor precisión los posibles campos de intervención profesional en el ámbito público para el trabajo social.
En consecuencia, las funciones generales del Estado
pueden agruparse en tres grandes apartados que guardan
las atribuciones en materia de economía y administración; de
disputa por el poder y; aquellas relativas a las cuestiones
de orden axiológico e ideológico. El siguiente esquema ejemplifica estas funciones:
FUNCIONES GENERALES DEL ESTADO
Funciones económicojurídico-administrativas

Funciones pedagógicoideológicas

Funciones políticas

Función sustancial del Estado:
Preservar la estabilidad del
sistema y garantizar la
permanencia del Estado

Puede observarse que la interconexión de las funciones
generales del Estado converge en lo que denominamos función sustancial, la cual tiene que ver con la permanencia del
Estado mismo. Es decir, a través de las acciones en materia
económica, cultural y política, las partes actuantes del Estado:
población y gobierno, que en el mundo fáctico se interrelacionan como sociedad civil y sociedad política37 generan los
37
No es propósito de este trabajo polemizar en torno del uso adecuado de
los conceptos "sociedad civil" y "sociedad política", por lo cual nos remitimos a

36

Salvador fllvarado Goribaldi

acuerdos o los causes institucionales que regulan los conflictos y priorizan la permanencia del Estado,88 a veces de manera accidentada, otras por la vía del consenso y otras más
mediante la subordinación de alguna de las partes de la relación a la otra a través de la fuerza.
A las funciones económico-jurídico-administrativas les
caracterizan aspectos técnicos de planeación y ejecución.
Comprenden el ejercicio de la administración y prestación de
servicios y/o venta de bienes y de recaudación, préstamo y
manejo de recursos económicos. Además de la administración
de los recursos humanos en el sector público. Así como las
disposiciones jurídicas que norman y sancionan la convivencia de los hombres entre sí y de éstos con las instituciones.
Las funciones pedagógicas-ideológicas se refieren a las
acciones realizadas por el Estado para educar a los ciudadanos conforme a pautas de comportamiento acordes con
el orden establecido que se recrean y socializan a través de
la cultura, la educación, la doctrina oficial cívico-nacionalista, etcétera. En algunos casos contempla la relación con las
instituciones religiosas a fin de regular que las prácticas y
ritos de las mismas no contravengan los principios generales
del Estado.
sus definiciones generales que diferencian las partes de la sociedad en virtud
de que cumplan o no funciones gubernamentales.
28
Esta función sustancial del Estado tiene hondas implicaciones filosóficas que
bien pueden remitirnos a la Ética de Barush Spinoza, que en su Proposición 6ta.,
de la parte III señala: "...cada cosa, en cuanto es en sí, se esfuerza por preservar
su ser." De dicha proposición podemos inferir que la búsqueda de la permanencia
no es privativa del Estado sino comportamiento lógico y racional de todo ser. Así,
al ser el Estado una construcción humana transporta consigo dicha racionalidad.
Es necesario complementar que el deseo de permanencia no está limitado a un
tiempo definido, sino que como aspiración es atemporal. Nos dice Spinoza en su
8va. Proposición: "...el esfuerzo con que cada cosa se esfuerza por perseverar en
su ser, no implica tiempo finito, sino indefinido." Por tanto, la permanencia del Estado será tal, sólo en el entendido de que las partes actuantes que le constituyen:
población y gobierno, sean capaces de construir los acuerdos que antepongan los
intereses particulares y el Estado exprese mayormente los intereses generales.
Respecto a las reflexiones de Spinoza, éstas son citadas por Miguel de Unamuno
en su afamado libro: Del sentimiento, trágico de ¡a vida.

Formación y desarrollo del

fetado

37

En tanto que las funciones políticas son las que actúan
en el escenario de las disputas por el poder entre las clases
sociales; como entre los poderes constituidos: Ejecutivo y
Legislativo, así como federal, estatal y municipal; además de
las pugnas o alianzas entre los partidos políticos, los grupos
de presión y los movimientos sociales.
Consideramos esta última división con fines exclusivamente didácticos y de acuerdo con el perfil profesional del
trabajador social, pues lo que es útil en la formación de los
abogados, por señalar un ejemplo, no necesariamente responde a las particularidades de otras disciplinas. Verbigracia,
limitarnos a la división de las funciones estatales en tareas legislativa, administrativa y judicial, no permite ubicar en todo lo
que vale el potencial de intervención del trabajo social en la
esfera de lo público. Sin duda que es necesario aspirar a que
los trabajadores sociales sigan realizando tareas legislativas,
pero al igual que los diputados o senadores de cualquier otra
disciplina, siempre serán pocos en número y existirá siempre el riesgo que actúen en función de sus intereses partidistas y no como profesionales del trabajo social. Por lo que
toca al ámbito judicial y administrativo se tiene ya una visión
muy estigmatizada de este profesional como un apéndice de
abogados y médicos que contribuye a la reproducción de una
imagen simplificadora de la profesión.
Así, al identificar la existencia de funciones económicojurídico-administrativas, nos permitimos plantear un campo
de desarrollo profesional en la esfera estatal para el trabajo
Hocial, donde el diseño y ejecución de políticas públicas, las
inreías de planeación e investigación social, la realización de
diagnósticos sociales y la atención de individuos o grupos
humanos conflictivos o de alta vulnerabilidad son materia de
un atención.
Respecto a la función pedagógica - ideológica, se expandí; un amplio espacio de intervención profesional para el trahnjn social, pues la educación no se circunscribe a la de ca-

38

Salvador filvarado Garibaldi

rácter formal y escolarizada. Siendo el trabajador social un
especialista en educación social y a la vasta experiencia de
trabajo en comunidades que posee, su labor es en extremo
relevante para consumar la misión educativa del Estado. Y,
tocante a las funciones políticas, su conocimiento de las
relaciones sociales, su capacidad de penetración en las comunidades y su experiencia y formación en materia de organización y participación social le hacen un profesional con
un enorme potencial por explotar en la materia. Como puede
observarse, la ventaja que presenta la división propuesta es
la de hacer más didáctica y comprensible la extensa gama de
espacios de intervención profesional que en la esfera de lo
público tiene el trabajo social.
EJERCICIO 2
1. Describe las diferencias entre Estado y Gobierno, así como
las distintas formas de Estado y de Gobierno.
2. Define qué y cuáles son las funciones del Estado e ilustra
cada una de las mismas con un ejemplo específico.
3. Ejemplifica un caso particular de intervención del trabajo social en cada una de las funciones generales del
Estado.
€l ORIG€N DEL ESTUDIO SOBRÉ €L ÉSTRDO

En el presente apartado sólo haremos referencia a algunos
autores de manera muy general, esto por dos cuestiones básicas; la primera, que no tiene más explicación que las limitaciones de espacio y, la segunda, la de peso, obedece a que
si bien estos autores no son los únicos importantes en el
tema, sí es posible justificar su insoslayable atención. Con
Platón y Aristóteles inicia la reflexión sobre los asuntos públicos y, particularmente con el segundo, el estudio sistemático
de la organización política. Corresponde a Maquiavelo el tratamiento del Estado en su acepción moderna y, Hobbes,
Locke y Rousseau, son los teóricos principales del pacto o el

Formación y desarrollo del Estado

39

contrato social, idea fundamental de la ciencia política que
ha trascendido hasta nuestros días.
El estudio de las particularidades del Estado tiene sus orígenes en la Grecia clásica y su paternidad no es muy clara.
Algunos autores se lo atribuyen a Platón y otros se lo confieren
a su principal discípulo. A decir de Norberto Bobbio, la obra
de Aristóteles, La Política, debe ser considerada como el primer
tratado sobre la naturaleza, las funciones y las divisiones del
Estado, así como sobre las diversas formas de gobierno.89
Sin embargo, tal apreciación a favor de Aristóteles pasa
por alto la obra de su maestro. Andrés Serra Rojas, plantea
al respecto:
El primer trabajo que merece llamarse ciencia política, pues
aplica un razonamiento sistemático y una investigación crítica a las ideas políticas y a las instituciones, es la República
de- Platón. Después de dos mil trescientos años continua
siendo la única introducción a las cuestiones básicas para
considerar a los seres humanos como ciudadanos.30

La discrepancia estriba en la naturaleza de los estudios
de ambos filósofos, mientras Platón ubica su reflexión en el
plano de lo "ideal", Aristóteles se refiere a la realidad.
Platón concibe a la sociedad como un sistema de servicios
en la que todo hombre aporta y recibe algo y lo que compete
al Estado es regular justamente este proceso de intercambio.
Así, todos lo hombres realizan una labor importante y su
relevancia social depende del valor del trabajo que efectúan.
Tal apreciación se basa en la distinción platónica de tres esI Minies de hombres: los que son aptos por naturaleza para el
i.rabajo, pero no para el gobierno, los que son aptos para
gobernar, pero bajo el control y la dirección de otros y, finalmente, los que son aptos para las más altas tareas del Estado:
H gobierno.
""Véase Norberto Bobbio et al, op. cit., p. 1315.
'"Andrés Serra Rojas, op. cit., p. 170.

4Q

Salvador ñlvarodo Goriboldi

Estos últimos, tienen como responsabilidad la elección
de medios y fines para lograr la felicidad de los hombres, y
son los más virtuosos, los sabios. Nos dice al respecto:
...todo Estado organizado naturalmente debe su prudencia
a la ciencia que reside en la más pequeña parte de él mismo;
es decir, en aquellos que están a la cabeza y que mandan. Y
al parecer la naturaleza produce en mucho menos número
los hombres a quienes toca consagrarse a esta ciencia; ciencia que es, entre todas
las demás, la única que merece el
nombre de prudencia.31
Este ideal, de que los asuntos públicos deben organizarse conforme a la naturaleza de las aptitudes humanas, deja
entrever la idea platónica de la sociedad como una unión
armónica de individuos donde cada uno de los cuales ha
encontrado la ocupación de su vida con arreglo a su aptitud
natural y preparación y no considera las pasiones, las ambiciones y las conductas antisociales de la propia naturaleza
de los hombres (incluidos los que son sabios] que pueden
producir enfrentamientos, conflictos de intereses y los comportamientos más abyectos. En la obra referida, más adelante se lamenta:
Como los filósofos no gobiernen los Estados, o como los que
hoy se llaman reyes y soberanos no sean verdadera y seriamente filósofos, de suerte que la autoridad pública y la filosofía se encuentren en el mismo sujeto (...] no hay remedio
posible para los males que arruinan al Estado ni para los del
género humano...3a
Para Platón, el solo hecho de que quien detente el poder
sea un sabio, un filósofo, en suma: el hombre más virtuoso,
es garantía de que este ser ilustrado conducirá sus actos
siempre conforme a la razón y la justicia.
31

Platón, La República o el Estado, Libro cuarto, p. 132.
lbidem, Libro quinto, p. 172.

as

Formación y desarrollo dal fetodo 41

En la obra de Aristóteles prevalece el interés ético que
predomina en el pensamiento platónico, el hombre bueno y
el ciudadano bueno son una misma cosa y el fin del Estado
es producir el tipo moral más alto de ser humano: recordemos que para el estagirita, el Estado es una asociación y en
virtud de que la existencia de toda asociación sólo se comprende y justifica para la consecución de algún bien, pues
los hombres en sociedad nunca hacen nada contrario a lo
que les parece ser bueno. Es de entenderse entonces que
la consecución del mayor bien colectivo posible corresponde consumarlo a la asociación política más importante y trascendente de todas las asociaciones: el Estado.33 Esto implica
en consecuencia el reconocimiento de que el Estado contiene
un principio moral: la consecución del bien para quienes lo
conforman.
_Sin embargo, el Estado ideal de La República de Platón
es sometido a una acuciosa crítica en su obra La Política31*
pues sus tesis no fueron aceptadas nunca por Aristóteles,
sobre todo la relativa al gobierno de los sabios. En este
sentido, el ideal aristotélico fue siempre el del gobierno con
observancia de las normas jurídicas y nunca con apego a las
personas, por más sabias que éstas pudieran llegar a ser. Lo
cual resulta tanto del reconocimiento de la fragilidad humana: el hombre por más sabio que sea, puede en cualquier
momento, ser presa de las pasiones; como de la convicción
aristotélica de que un gobierno apegado a derecho es intrínsecamente un buen gobierno. "Ni siquiera el gobernante
más sabio puede prescindir de la ley, ya que ésta tiene
calidad impersonal que ningún hombre, por bueno que sea,
puede alcanzar. La ley es la razón desprovista de pasión."36

•'•'Véase Aristóteles, op. cit., p. 21.
"Aristóteles dedica los dos capítulos iniciales del Libro segundo de La Política
al examen de La República de Platón.
35
Citado por Goerge H. Sabine, Historia de ¡a teoría política, p. 79.

42

Salvador fllvarado Gariboldi

En función de este deslinde con la construcción de un
Estado sustentado en bases idealistas, Aristóteles construye
la idea de institucionalidad que prevalece en la ciencia política hasta nuestros días. En primer término, para Aristóteles
un gobierno que se apega a derecho, es el garante del interés
público o general a diferencia de un gobierno faccioso o tiránico, que gobierna en interés de una clase o individuo.
Segundo, es un régimen jurídico en el sentido de que el
gobierno se realiza mediante regulaciones generales y no
por decretos arbitrarios. Y, tercero, el gobierno con arreglo
a derecho significa gobierno de subditos que obedecen voluntariamente y se diferencia del despotismo, que se apoya
únicamente en la fuerza. Como veremos más adelante, tales
preceptos son el antecedente de los actuales conceptos de
dominación y consenso.
Como quiera que sea, para los griegos, incluidos los
autores señalados, el Estado, era la polis, el gobierno y la
sociedad misma: En la "ciudad" lo político y lo jurídico se
identifican con lo religioso y con lo moral, por lo que puede
decirse que no existía distinción alguna entre lo público y
lo privado, de tal suerte que la vida del hombre era sustancialmente vida en y para la comunidad y la vida de la comunidad se identificaba con la vida de cada momento de sus
integrantes.36
Lo mismo es válido para lo romanos, el Estado es la cintas, la comunidad de los ciudadanos o la res publica, esto es,
la cosa común a todo el pueblo. Georg Jellinek apunta en
referencia: "El cMs romanus es, y permanece siendo, únicamente el ciudadano de la ciudad de Roma [...) Como en Grecia,
así también úsese aquí, a más de estas denominaciones, la
de pueblo para expresar el Estado, por cuanto abstractamente populus y gens significan también Estado."37
36

Véase Arnaldo Córdova, Sociedad y Estado en el mundo moderno, p. 23.
Georg Jellinek, op. cit., p. 154.

37

Formación y desarrollo del

fetado

43

Al respecto vale decir, que esta identificación de la comunidad con el Estado y la convergencia de lo público y lo privado, así como la indiferenciación entre pueblo y Estado, es
extremadamente selectiva: la gozan sólo los ciudadanos, de
ahí su identificación con los asuntos públicos; lo cual es imposible de replicarse en la actualidad, pues estaba cimentada
en la ausencia total de derechos y en la más injusta explotación de la mayoría de quienes conformaban esos Estados:
los esclavos.38
El proceso de decadencia y colapso de los Estados esclavistas, dio paso a una larga etapa de la historia conocida
como el oscurantismo. Durante la edad media el guardián de
todos los saberes fue la Iglesia y el dogma se impuso como
una sanción divina, pues todos los asuntos humanos fueron
explicados como expresión de la voluntad de Dios. Será hasta el siglo xv, con el Renacimiento, que el estudio del Estado
cobrará un nuevo impulso, durante este periodo se someten
a cuestionamiento las ideas predominantes de la edad media, a partir de una reinterpretación de la filosofía griega,
principalmente de las obras de Platón y Aristóteles; a una
crítica sistemática de la escolástica y sus métodos; como a
las formas de organización social y económica; y a la emergencia de la revolución copernicana que mina los cimientos
de la cosmovisión cristiana.
En este marco habrán de resurgir los estudios sobre el
Estado y se sentarán las bases de la moderna ciencia política,
Maquiavelo, Hobbes, Locke y Rousseau, serán las figuras
trascendentales en la consolidación de esta ciencia.
En su acepción moderna, como Estado-nación, es
Maquiavelo el primero en utilizar el concepto de Estado. A
linales del siglo xv, los cambios económicos gestados duran38
No hay que pasar por alto que Aristóteles, en su obra magna La Política,
dedica el capítulo II del Libro primero, a justificar la esclavitud como un hecho
natural, merced a que unos hombres están hechos para mandar y otros para
obedecer.

44

formación y desarrollo d0l Sstado

Salvador fllvorado Garibaldi

te muchos años produjeron una profunda transformación
institucional que daría paso a una nueva organización social.
En la medida en que los gobiernos pudieron controlar el comercio y la calidad de las mercancías, apoyar el desarrollo y
aplicación de la ciencia y la tecnología, regular los precios y la
ocupación, como establecer sistemas tributarios, los gobernantes eclesiásticos fueron sometidos cada vez en mayor
grado al control real, hasta que desapareció la autoridad jurídica de la Iglesia, dicho poder se desvaneció como potestad
independiente y paso a ser una asociación voluntaria o un
socio del gobierno nacional.
Ningún hombre de su época, como Nicolás Maquiavelo,
vio con tanta claridad la dirección que tomaban los cambios.
Nadie como él comprendió mejor el arcaísmo de las instituciones que estaban siendo desplazadas y nadie aceptó con
mayor facilidad el papel que la fuerza bruta estaba desempeñando en el proceso. Así como tampoco hubo quien percibiera mejor, la corrupción moral y política que acompañaba
a la decadencia de las lealtades y devociones consuetudinarias. Pero también, nadie dio en esa época mayor valor que
Maquiavelo al sentido y trascendencia de la unidad nacional,
ni mostró mayor nostalgia porque la vida social y política
fuese más sana.39
El libro más famoso de Maquiavelo, El Príncipe, es en
realidad un manual para el gobernante que expresa la esencia del Renacimiento, en cuyo contexto nació la teoría de
Estado-nación y contiene los principios básicos de la moderna teoría política, lo que hace del florentino una referencia
obligada en el estudio del Estado, en palabras de Georg H.
Sabine:
Más que ningún otro pensador político fue Maquiavelo el
creador del significado que se ha atribuido al Estado en
el pensamiento político moderno. Aún la propia palabra "Es39

Véase Goerge H. Sabine, op. cit, pp. 252-258.

45

tado", empleada para designar al cuerpo político soberano,
parece haberse difundido en los idiomas modernos en gran
parte debido a sus escritos. El Estado como fuerza organizada, suprema en su propio territorio y que persigue una política consciente de engrandecimiento en sus relaciones con
otros estados, se convirtió no sólo en la típica institución
moderna, sino en la institución cada vez más poderosa de la
sociedad moderna. Sobre el Estado recayeron en grado cada
vez mayor el derecho y la obligación de regular y controlar
a todas las demás instituciones sociales y de dirigirlas siguiendo líneas traza das francamente en interés del propio
Estado. El papel que el Estado así concebido ha desempeñado en la política moderna es un índice de la claridad con que
percibió Maquiavelo la tendencia de la evolución política.40

El estudio del Estado habrá de cobrar un nuevo impulso,
a partir de las obras de dos pensadores británicos, que, inscritos en el influjo de renacentismo, colocan al hombre en el
centro de la reflexión y hacen de la razón el punto sobre el que
gravitan las relaciones políticas y sociales: Thomas Hobbes y
John Locke.
Thomas Hobbes, es un continuador de la tradición renacentista. Por medio del dominio del humanismo clásico, a
través del conocimiento de los autores griegos y romanos,
descubre una civilización secular en la que la teología y los
sacerdotes no juegan ningún papel relevante y en la cual, la
medida y explicación de todas las cosas está en la razón
humana. Así, Hobbes es uno de los principales pensadores
que contribuye a la destrucción de la supremacía de la teología mediante argumentos filosóficos y un nuevo lenguaje
de carácter científico.
Imbuido por el racionalismo y el método científico de
Bacon, Hobbes intenta explicar las relaciones humanas cienuTicamente. Para él, la conducta humana es una forma de
movimiento que comprende sensación, sentimiento y pensa""Ibidem, p. 263.

46

formación y desarrollo del

Salvador fllvarado Garibaldi

miento. Ese movimiento, es conducta social, una manifestación particular de la conducta humana, cuando los hombres
actúan con referencia a los demás.
Por tanto, Hobbes procede a formular el mecanismo psicológico del que derive una ley natural que explique la conducta humana, y esa es, el instinto mediante el cual todos los
hombres buscan su propia conservación. Para él, la naturaleza humana tiene dos principios: el deseo y la razón. El
primero impulsa a los hombres a tomar para sí lo que otros
hombres desean o poseen, lo cual los coloca en posición de
confrontación, en estado de guerra y; la razón, le permite al
hombre regular sus deseos y no poner en riesgo su propia
conservación, es decir, que si no está en riesgo su propia supervivencia impondrá su condición de más fuerte.
Así, para Hobbes el estado de naturaleza de los hombres,
es un estado de guerra de todos contra todos. Dicho estado
de desconfianza y conflicto deriva de que en la naturaleza
existen tres causas de discordia entre los hombres: la primera, la competencia; la segunda, la desconfianza y; la tercera,
la gloria. La primera causa impulsa a los hombres a atacarse
para ganar un beneficio, la segunda, para obtener seguridad
y la última, para lograr reputación:
La primera hace uso de la violencia para convertirse en dueña de las personas, mujeres, niños y ganados de otros hombres; la segunda, para defenderlos; la tercera, recurre a la
fuerza por motivos insignificantes, como una palabra, una
sonrisa, una opinión distinta, como cualquier otro signo de subestimación, ya sea directamente en sus personas o de modo
indirecto en su descendencia, en sus amigos, en su nación,
en su profesión o en su apellido. Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un
poder común que los atemorice a todos, se hallan en la condición o estado que se denomina de guerra; una guerra tal
que es de todos contra todos.41
^Thomas Hobbes, op. cit., pp. 135-136.

fetado

47

La larga cita no es ociosa, ella contiene la clave que justifica la necesidad de la constitución del Estado, dado que
mientras no exista un poder común que someta y atemorice
los hombres, éstos permanecen en estado de guerra. Así, la
paz no es una condición natural, sino una construcción humana que institucionaliza los antagonismos y, al darles estatuto jurídico, permite la convivencia civilizada. Para Hobbes
la paz se rige por el temor al aniquilamiento propio, su sustento es una especie de pacifismo fatalista. Desde esta perspectiva la paz no es un estado natural, sino un estado de
derecho moralmente fundado e instituido voluntariamente,
cuya primera ley consiste en poner fin al estado de guerra
de todos contra todos.
Ikram Antaki, se pregunta y se contesta de manera lúdica y por demás didáctica sobre la consumación de la paz:
¿Cómo se logra la paz? Declarándola; porque declarar es hacer.
La declaración de guerra se hace en sentido único; la declaración de paz necesita una reciprocidad. La declaración de
guerra produce guerra por el solo hecho de decirla. La declaración de paz aún no es paz; es instituir un horizonte, un
deber ser. La declaración de paz supone la comunicabilidad,
el lenguaje, el intercambio. La declaración de guerra no reclama respuesta: donde hay guerra, ya no hay comunicación,
es el fin de las relaciones entre los hombres. ¿Quién declara
la paz? Una autoridad soberana legal que tiene el monopolio
de la fuerza legítima.42 En suma: el Estado.

Las motivaciones que encuentra Hobbes en los hombres
para lograr la paz son el temor a la muerte, el deseo de las
cosas que son menester de una vida decorosa y confortable,
y la esperanza de obtenerlas por medio del trabajo. La razón
sugiere entonces, la construcción de normas de paz, a las
cuales puedan llegar los hombres por mutuo consenso, esos
acuerdos son las leyes.
a

lkram Antaki, Manual del ciudadano moderno, p. 41.

48

Salvador fllvarado Goribaldi

En consecuencia y concordancia con Ikram Antaki, esa
autoridad soberana que declara e instituye la paz es el Estado,
el Leviatán, que nace de un pacto para acotar las ambiciones
de los hombres y garantizar la vida y la propiedad de todos,
mediante el temor al castigo que resulte de violar los acuerdos; las leyes, pues sin temor y sin castigo no hay garantía
de su cumplimiento: "Los pactos que no descansan en la
espada no son más que palabras, sin fuerza para defender al
hombre".43
Con esta sentencia Hobbes rompe en definitiva con la
tradición escolástica. A partir de entonces, el Estado es una
construcción humana que debe ser explicada por medio de
la razón.
A decir de autores como Sabine y Crossman,44 a menudo
se considera al Ensayo sobre el Gobierno Civil de John Locke
como una refutación de los argumentos de Hobbes y su
Leviatán, sin embargo, estos autores coinciden en que la teoría propuesta por Locke es tan individualista como la de
Hobbes: el hombre sólo vela por sus intereses y la autoridad
del Estado sólo se justifica en tanto existe para garantizar los
derechos del individuo. ¿En dónde están entonces las diferencias entre ambos autores?
Locke introduce un factor que será fundamental en la
consolidación del pensamiento liberal al señalar que los límites a las ambiciones y deseos de posesión de los hombres,
no sólo devienen del temor al castigo por infligir la ley, sino
que están acotadas por los derechos de los demás. Según
manifiesta, hay una ley natural que nos otorga el derecho a
la propiedad y contiene ella misma el límite a ese derecho.
El hombre puede apropiarse de las cosas por su trabajo en
la medida exacta en que le es posible utilizarlas con provecho
4a
Thornas Hobbes, op. cit., p. 175. Este planteamiento perdura en la idea weberiana de pensar al Estado como el único depositario de la violencia legítima.
«Véase R. H. S. Crossman, Biografía del Estado moderno, pp. 81-82 y Georg
H. Sabine, op. cit., p. 388.

Formación y desarrollo del Estado

49

antes de que se echen a perder. Todo aquello que excede
ese límite no le corresponde al hombre, y constituye la parte de los demás.45

Del reconocimiento de lo propio como de lo que constituye "la parte de los demás" encontramos una diferencia sustancial entre Hobbes y Locke, que tiene que ver con el estado
de naturaleza, pues mientras para el primero es un estado de
guerra de todos contra todos, para el segundo el estado natural es de completa libertad e igualdad, dentro del cual todo
poder y toda jurisdicción son recíprocos y en el que nadie
tiene más que otro. "El estado natural tiene una ley natural
por la que, se gobierna, y esa ley obliga a todos. La razón,
que coincide con esa ley, enseña a cuantos seres humanos
quieren consultarla que, siendo iguales e independientes,
nadie debe dañar a otro en su vida, salud, libertad o posesiones..."46
Esta ley natural existente en el estado de naturaleza le
confiere derechos al individuo como la propia conservación, la
defensa de la vida y la propiedad y el derecho a la libertad,
pero a su vez le implica responsabilidades con los otros: justamente la observancia de los derechos de los otros, que son
los mismos que los propios.
De lo anterior se concluye que el estado de naturaleza en
Locke es un estado de armonía en el que los hombres viven
en libertad y bajo el imperio de la razón. Sin embargo, el
cumplimiento de la ley natural comprende dos vertientes:
cada uno está obligado a conservar su propia vida y cada uno
está obligado a conservar la humanidad entera, "...cualquiera tiene la facultad de castigar el crimen para evitar que vuelva a cometerse, en razón del derecho que tiene de proteger
al género humano..."47 Abí, quien lesiona a otro en su perso45

John Locke, Ensayo sobre el gobierno civil, pp. 37-38.
Ibidem, p. 13.
"Ibidem, p. 17.
t6

50

Salvador filvorado Garibaldi

na o bienes debe ser considerado no apto para la vida en
sociedad pues es una amenaza para la humanidad. El acto
de agresión es el uso de la fuerza sin derecho y sin justicia,
lo que para Locke conduce al estado de guerra, que es un
estado de odio y destrucción que altera la relación de paz,
benevolencia, ayuda recíproca y defensa mutua del estado
de naturaleza.
Ahora bien, en el estado de naturaleza la propiedad era
común, todo mundo tenía derecho de tomar los medios de
subsistencia que la naturaleza le ofrecía, pero la propiedad
comunal tiene por límite lo que la tierra produce naturalmente: los bienes producidos por la mano espontánea de la
Naturaleza, y no así lo que es producto del trabajo humano,
lo producido por la mano del hombre. Todos los hombres,
naturalmente, tienen derecho a la propiedad, y su principal
propiedad es su propia persona, lo que le permite señalar a
Locke:
Podemos también afirmar que el esfuerzo de su cuerpo y la
obra de sus manos son también auténticamente suyos. Por
eso, siempre que alguien saca alguna cosa del estado en que
la Naturaleza la produjo y la dejó, ha puesto en esa cosa
algo de esfuerzo, le ha agregado algo que es propio suyo; y
por ello, la ha convertido en propiedad suya. Habiendo sido
él quien la ha apartado de la condición común en que la
Naturaleza colocó esa cosa, ha agregado a ésta, mediante su
esfuerzo, algo que excluye de ella el derecho común de los
demás.48

Como puede observarse, la tesis de Locke radica en que
el derecho a la propiedad privada emana de que el hombre
extiende su propia personalidad a los objetos producidos a
través del trabajo: al efectuar un desgaste de energía en ellos
les convierte en parte de sí mismo. En este planteamiento
subyace uno de los pilares del pensamiento liberal: la igualm

lbidem, p. 35.

Formación y desarrollo del

fetado

51

dad de todos los hombres ante la ley, incluida la natural por
supuesto, pero la diferenciación de los hombres en virtud de
la propiedad que poseen como fruto del trabajo e iniciativa
individual.
Así, mientras en Hobbes el Estado nace para superar el
estado natural de guerra de todos contra todos y garantizar
la seguridad de los individuos, en Locke el Estado tiene razón
de ser para la preservación del estado de naturaleza de libertad e igualdad, de buena voluntad, de conservación y respeto a la propiedad. Aduce Crossman refiriéndose a Locke: en
estado natural los hombres poseen los derechos naturales a
la vida, a la libertad y a la propiedad, por lo que el Estado
sólo surge para el mantenimiento de esos derechos. Por tanto, Locke no comparte la idea del temor generalizado de
Hobbes, al contrario considera que la fuerza del Estado sólo
existe para castigar a una minoría criminal y relevar a la notoria mayoría, que se conduce conforme a la razón y la justicia, del deber de la defensa propia.49
El poder estatal, y el Estado mismo, tiene su origen en la
libre y autónoma determinación de los individuos que por así
convenir a sus intereses se unen a otros para formar un cuerpo
político. Todos pactan y transfieren los poderes que cada uno
tenía en el estado de naturaleza a manos de un cuerpo representativo. El pacto implica el consentimiento de los individuos
de someterse a la voluntad de la mayoría, toda vez que es
muy difícil contar con el consentimiento unánime. Al hacer
esto, cada hombre renuncia a sus poderes legislativos y ejecutivos en la forma en que le pertenecían en estado natural,
ya que autoriza a otros elaborar y ejecutar las leyes que
requiera la razón y el bien común.
Esta transferencia de poderes será el origen del Poder
Legislativo y Ejecutivo concentrados en un cuerpo político
que actúa como un solo organismo y, asimismo, será la úni49

Véase R. H. S. Crossman, op. cu., p. 85.

52

Salvador fllvarado Garibaldi

Formación y desarrollo del

fetado

53

ca garantía para los hombres de preservar los derechos inalienables a la vida, la libertad y la propiedad. En este orden
de ideas, es por demás nítida la definición que nos da Locke
al respecto:

bre", antepone la idea de que el hombre es bueno por naturaleza y es la sociedad quien lo pervierte, parafraseando
a Rousseau, se pregunta y responde Georg H. Sabine al
respecto:

...el Estado viene a disponer de poder para fijar el castigo
que habrá de aplicarse a las distintas transgresiones, según
crea que lo merecen, cometidas por los miembros de esa
sociedad. Este es el poder de hacer las leyes. Dispone también del poder de castigar cualquier daño hecho a uno de
sus miembros por alguien que no lo es: eso constituye el
poder de la paz y de la guerra. Ambos poderes están encaminados a la defensa de la propiedad...50

¿Qué hay de realmente natural y qué de artificial en la naturaleza humana? En términos generales, su respuesta consiste en que por encima del egoísmo y más allá de él, los
hombres sienten una reacción innata ante el sufrimiento de
los demás. A diferencia de Hobbes y Locke, la base común
de sociabilidad es el sentimiento y no la razón; salvo para
el hombre perverso, el sufrimiento, dondequiera que se produzca, es directamente doloroso. En este sentido los hombres son naturalmente buenos.51

En suma, Locke, realizó importantes aportaciones al estudio del Estado, pues replanteó el engarce entre derechos y
obligaciones, lo que se puede traducir como: la exigencia del
respeto a nuestros derechos, paralelamente, obliga a la estricta observancia y respeto de los ajenos; asimismo, apuntó la
idea de la diferenciación de los hombres en virtud de la propiedad emanada del trabajo y la iniciativa individual, lo que
repercutirá más tarde en las futuras teorías del valor y, planteó la importancia de observar la voluntad de la mayoría en
virtud de la imposibilidad de consumar el consentimiento unánime, idea que será fundamental hasta la actualidad en los
debates y reflexiones sobre la democracia representativa.
Por otro lado, la idea imperante del egoísmo natural del
hombre y de la naturaleza utilitarista del pacto social, sea ya
para garantizar la vida o para proteger la propiedad, será
fuertemente cuestionada por Juan Jacobo Rousseau. Para
este autor, la comunidad es el principal instrumento de moralización y por tanto la sujeción política es esencialmente
ética y sólo de manera secundaria cuestión de poder. A la
tesis de Hobbes que considera al "hombre el lobo del hom-

La apelación al sentimiento más que a la razón como
elemento cohesionador de la sociedad, apunta contra los cimientos de otra de las ideas imperantes hasta entonces. Para
Rousseau no hay evidencia alguna que permita sostener que
la razón por sí sola haya podido unir a los hombres si éstos
solamente se ocupaban de su felicidad individual, pues él
considera a la sociedad como una persona moral que nace
de un vínculo real que une a sus miembros. Esa cohesión
emana de las cosas que tienen en común los hombres, tales
como un idioma, un interés específico y la búsqueda de un
bienestar determinado, cosas que no son comúnmente naturales a toda la especie humana.53
Así, para Rousseau el pacto o el contrato social no puede
ser entre individuos del cual se reconozca a un soberano o
una asamblea representativa, como señalan Hobbes y Locke,
sino el contrato se formaliza con la comunidad, entre los hombres que tienen elementos comunes entre sí y entre los que
existe un interés supremo que subordina los intereses particulares, de lo cual se constituye la voluntad general:
51

>°John Locke, op. cit., p. 85.

Georg H. Sabine, op. cit., p. 429.
™Ibidem, p. 428.

54

Salvador fllvarado Goribaldi

Cada cual pone en común su persona y su poder bajo la
suprema dirección de la voluntad general, y cada miembro
es considerado parte indivisible del todo [...] La persona pública que así se constituye, por la unión de todas las demás
[...] es denominado Estado [...] En cuanto a los asociados,
éstos toman colectivamente el nombre de Pueblo y particularmente de ciudadanos, como partícipes de la autoridad soberana, y el de subditos por estar sometidos a la ley.53
En el pacto social cada uno se une a todos y no se une a
nadie en particular, de suerte tal que no obedece más que a sí
mismo que está unido a todos y permanece tan libre e igual,
pero en el marco de la ley: "...el hombre pierde su libertad
natural y el derecho ilimitado a todo cuanto desee y pueda
alcanzar, ganando en cambio la libertad civil y la propiedad
de lo que posee".54 En consecuencia, el pacto no le obliga con
un monarca en particular o con una asamblea de representantes específica, sino con la comunidad toda, pues la soberanía reside en esta última.
En este sentido, el contrato, y su cumplimiento, garantizan la igualdad y la libertad, pues según Rousseau el hombre
sólo es libre en el marco de la ley; el hombre realiza su libertad obedeciendo las leyes: [pues] "Un pueblo libre obedece,
pero no sirve; tiene jefes, pero no amos; obedece a las leyes, pero no obedece más que a las leyes; y es por fuerza de
las leyes por lo que obedece a los hombres." Vemos, así, que
la libertad en Rousseau es muy diferente de la libertad en
Locke. Locke asocia libertad y propiedad; Rousseau, libertad
e igualdad. Para Locke, la libertad es conciencia de una particularidad; para Rousseau, es ante todo solidaridad. Para
Locke la libertad es un bien que se protege; para Rousseau,
una posibilidad que se realiza".55
'"Juan Jacobo Rousseau, El contrato social, pp. 42-43.
'''Ibidem, p. 48.
i6
Véase Jean Touchard, Historia de las ideas políticas, pp. 330-331.

Formación y desarrollo del

fetado

55

Ahora bien, respecto a los alcances de los conceptos libertad e igualdad, se debe precisar que Rousseau distingue
entre libertad natural, que tiene por límites las fuerzas individuales y, libertad civil, que está circunscrita a la voluntad
general y el derecho y, asimismo, es ineludible destacar que
el autor de El contrato social nunca se pronunció por una
sociedad rigurosamente igualitaria, antes al contrario, reconoce que la igualdad absoluta en una quimera inviable en la
realidad y por tanto imposible de practicar. Pero concluye, y
de ahí la importancia de sus reflexiones respecto al papel del
Estado [y para el trabajo social como disciplina], que si el
abuso y la desigualdad son inevitables, se hace imprescindible
entonces la existencia de un poder y de mecanismos políticos
y sociales, que al menos les controlen y regulen.
Dicha propuesta lo que hace en realidad es conferirle al
Estado, la responsabilidad política de velar por la equidad,
como por la generación de canales de movilidad y ascenso
social que eviten la polarización entre opulencia y miseria,
pues una segmentación de la sociedad que permita la ominosa relación entre hombres tan ricos y poderosos que puedan comprar a otros hombres forzados a venderse por la
pobreza, es el marco perfecto para el florecimiento del despotismo y la injusticia. Señala textualmente:
Si intentáis dar la suficiente consistencia a un Estado, aproximad todo lo posible los extremos; no consintáis gentes opulentas ni mendigos. Esos dos estados, naturalmente inseparables, son igualmente funestos para el bien común: del
uno brotan los instigadores de la tiranía, del otro nacen los
tiranos. Entre ellos se realiza el tráfico de la libertad pública: unos la compran, otros la venden.56
Esta somera revisión de los estudiosos del pacto social
I íobbes, Locke y Rousseau, nos permite concluir, primero,
56

Juan Jacobo Rousseau, op. cit., p. 89.

56

Salvador fllvarado Garibaldi

que el contrato social, es un acto racional, libre y de beneficio
propio [individual y colectivo] que constituye al Estado. Que
es la base de la legitimidad del gobierno y de la obligación de
obedecer y, segundo, que la soberanía tiene distintas manifestaciones dependientes de la interacción entre los componentes activos del Estado, así, mientras en Hobbes la soberanía descansa en el gobierno unipersonal, en Locke en la
asamblea representativa y, en Rousseau en el cuerpo de los
ciudadanos, en la voluntad general.
€1 surgimiento del €stoclo

Como punto de partida debemos señalar que el Estado es
una construcción histórico-social57 relativamente reciente en
la historia de la humanidad, pues mientras los restos fósiles
más remotos del homo sapiens datan de aproximadamente
hace 40,000 años, los del Estado más antiguo de que se tenga registro, el de Mesopotamia, se remiten al año 3000 a. C.58
Puede deducirse entonces que el hombre experimentó un
largo proceso de fermentación de sus relaciones sociales, en
las cuales primero privó el predominio del más fuerte, así
como el tomar de la naturaleza los bienes necesarios para la
subsistencia. La caza, la pesca y la recolección, que ejemplifican este "tomar" de la naturaleza cedieron ante el "hacer"
propio del cultivar. La revolución agrícola iniciada hace
aproximadamente 10,000 años antes de nuestra era, fue el
57

E1 carácter histórico del Estado es un punto de coincidencia entre los autores
que estudian su origen, sin embargo, las discrepancias radican en los elementos
históricos que convergen para su creación. Así, hay múltiples enfoques de entre
los que destacan: la teoría del origen familiar del Estado; la teoría del origen
violento del Estado; la teoría del origen convencional del Estado; la teoría de
la constitución espontánea y necesaria del Estado; la teoría de la religión como
origen del Estado y; la teoría del origen histórico-materialista. En nuestro estudio
retomaremos diversos de sus elementos para intentar una explicación integral.
Para ahondar en las teorías mencionadas, véase Daniel Montero Zendejas, Hacia
un nuevo constitucionalismo, Colección Pensamiento Jurídico Veracruzano, núm.5,
pp. 396-307.
5fl
Véase Jhon A. Hall y G. Jhon Ikenberry, El Estado, p. 39.

Formación y desarrollo del Estado

57

inicio de un lento y largo proceso de asentamiento y consolidación de las primeras civilizaciones humanas. El cultivo
de la tierra permitió la superación del nomadismo y la sedentarización, inicialmente en los márgenes de los grandes ríos:
dotó a los primeros grupos humanos organizados de uno de
los elementos constitutivos del Estado: el territorio.
Fue ese un proceso muy lento que apareció en el estadio
superior de la Barbarie69 en el cual encontramos por vez primera el arado de hierro tirado por anímales domésticos, lo que
hizo posible la roturación de la tierra en gran escala (y con ello
la revolución de la agricultura] y produjo, en las condiciones
de entonces, un aumento casi ilimitado de los medios de
existencia, lo que permitió de manera simultánea satisfacer
los requerimientos de alimentación, como el almacenamiento del excedente y el inicio de la comercialización de parte
del mismo, mediante el intercambio. Así, en los grupos humanos más avanzados, las prácticas nómadas de subsistencia
fueron sustituidas por las economías sedentarias que ya no
produjeron únicamente para el consumo cotidiano y a la
vez, la producción de un excedente obligó a que se configurara una nueva forma de organización social que modificaría de fondo las relaciones entre los hombres tanto en la
sociedad en general, como en el seno de la institución familiar en lo particular.
El asentamiento definitivo en un territorio determinado,
la generación de riqueza como producto del cultivo de la
tierra y la crianza de animales y, consecuentemente la emer59
Federico Engels reconoce tres grandes periodos en la historia de la humanidad. "Salvajismo.- Periodo en que predomina la apropiación de productos que
la naturaleza da ya hechos,- las producciones del hombre están destinadas sobre
todo, a facilitar esa apropiación. Barbarie.- Periodo en que aparecen la ganadería
y la agricultura y se aprende a incrementar la producción de la naturaleza por
medio del trabajo humano. Civilización.- Periodo en que el hombre sigue aprendiendo a elaborar los productos naturales, periodo de la industria, propiamente
dicha, y del arte." Federico Engels, El origen de la lamilla, de la propiedad privada
y el Estado, p. 26. Asimismo, el mencionado autor realiza una subdivisión en los
dos primeros periodos que comprende estadio inferior, medio y superior. Para
mayor información sobre las particularidades de cada uno (pp. 20-36).

58

Formodón ü d«snnr>lln rfal fíhnrln

Salvador fllvorado Goribaldi

gencia del excedente y de la propiedad privada, derivaron en
un conjunto de prácticas sociales inéditas hasta entonces.60
La familia, que durante todo el salvajismo y dos terceras partes de la barbarie había sido de carácter matriarcal y poligámico es la primera en resentir los cambios.
Durante el lapso que comprende tanto al salvajismo como
a la barbarie, prevaleció la familia por grupos, en la que no
era posible determinar con certeza la autenticidad de la paternidad, pero si conocer la maternidad. "Aun cuando ésta (la
madre) llama hijos suyos a todos los de la familia común y
tiene deberes maternales para con ellos, no por eso deja de
distinguir a sus propios hijos entre los demás."61 Por consiguiente y siempre de acuerdo con el autor citado, en todas
partes donde existe el matrimonio por grupos la descendencia sólo puede establecerse por la línea materna. Este hecho
no es de importancia menor, pues con la aparición de la
propiedad particular en manos de los hombres: los rebaños,
el excedente agrícola, los enseres de metal y los esclavos,
fue necesario considerar a quiénes heredar tales bienes
acumulados.
Así, de manera lenta pero irreversible se transitó a la
configuración de la familia patriarcal y monogámica que sojuzgó a la mujer, le confirió un papel de servidora en su seno
y le redujo a un instrumento de reproducción.
60
Jhon A. Hall y G. Jhon Ikenherry, aducen que: "Tanto el liberalismo como
el marxismo poseen hipótesis esencialmente evolucionistas acerca de los orígenes
del Estado. Ambas tendencias teóricas aseguran que el estilo de vida basado en
la caza y la recolección dejó de tener vigencia y fue remplazado por la invención de la agricultura, que se consolidó en el marco de un fenómeno más tarde
denominado revolución neolítica; consideran, así, que la enorme complejidad
social resultante, en ocasiones asociada a un avance en términos de organización
política hizo posible el paso de la banda a la tribu y condujo a la creación del
Estado." No obstante de que los mismos autores más adelante señalan que: "Con
todo, no hay una correspondencia absoluta entre la invención o adopción de la
agricultura y el origen del Estado: los agricultores primitivos abundan, pero los
Estados no." Sin embargo, dicha explicación sobre el surgimiento del Estado es
la más consistente conocida hasta ahora, si bien no deja de ser una construcción
hipotética (pp. 39 y 42, respectivamente].
"Federico Engels, op. cít., p. 40.

dO

La familia monogámica. Nace (...} en el periodo de transición
entre el estadio medio y el estadio superior de la barbarie
(...] Se funda en el predominio del hombre; su fin expreso
es el de procrear hijos cuya paternidad sea indiscutible; y
esta paternidad indiscutible se exige porque los hijos, en
calidad de herederos directos, han de entrar un día en posesión de los bienes de su padre.62

Ahora bien, la familia monogámica de finales del estadio
superior de la barbarie transportaba consigo el germen de la
dominación patriarcal porque el primer vínculo de sometimiento en su interior se refería a la incorporación de los
esclavos a la potestad paterna. En su origen la palabra familia no aducía a las relaciones conyugales ni a los hijos, sino
exclusivamente a los esclavos: famulus significa esclavo doméstico y familia era el referente del conjunto de esclavos
pertenecientes a un mismo hombre.63 Con el paso del tiempo
la connotación de la familia cambió, quedó adscrita a las relaciones con la esposa y los hijos herederos, pero lo que no
varió ya, fue el carácter dominante del padre y las relaciones
de subordinación del resto de los miembros de la familia,
relaciones típicas en los orígenes de dicha institución y persistentes hasta nuestros días.
Asentadas las comunidades en extensiones geográficas
fijas, reformada la familia, consolidadas las relaciones de parentesco y herencia y fortalecidos los vínculos entre familias,
se crearon lazos y prácticas culturales integradoras que les
dieron identidad y cohesión social a las comunidades y que
fueron la base de las grandes civilizaciones.64 Paulatinamente
es

lbidem, p. 61.

""Véase ihidem, pp. 56 y 57.
"La transformación de la familia trajo consigo una primera división del
U'iibajo: entre el hombre y la mujer y la sedentarización, la división entre campo
y ciudad. Señala Juan Brom al respecto: "Durante miles de años la sociedad
humana, en sus grupos más avanzados, pasa de ser recolectora a productora.
I'.I cultivo de plantas y la cría de animales, que al principio sólo desempeñaban
un papel secundario, llegan a ser determinantes. Uno de los resultados más

60

Salvador ñlvarado Garibaldi

entonces, se fue consolidando otro de los elementos constitutivos del Estado: la población, que se adscribió a un territorio determinado.
Debido a que no todos los grupos humanos se sedentarizaron de manera simultánea, hubo un largo periodo de la
historia en el que coexistieron comunidades establecidas permanentemente en un lugar, con los grupos nómadas y primitivos, algunos de los cuales dejaron de transitar de un
lugar a otro en búsqueda de mejores climas y de los bienes
naturales necesarios para la subsistencia y se dedicaron al
hostigamiento y saqueo de las riquezas producidas por lo
grupos sedentarios.
La generación del excedente en las comunidades sedentarias y su creciente intercambio comercial, el fortalecimiento de lazos identitarios y de prácticas integradoras; axiológicas y religiosas,66 así como la hostilidad, tanto de los grupos
bárbaros, como de otras comunidades debidamente estableimportantes de esta transformación, que a su vez confirmará y acelerará las
otras consecuencias de la misma, es la aparición de las ciudades, que tiene
lugar en el tercer milenio antes de nuestra era. La ciudad no es simplemente
una población importante, como se le considera con frecuencia: es un centro
de actividades especializadas, que ya no son desempeñadas por los agricultores
y los pastores fuera de sus ocupaciones básicas; en ella se expresa una nueva,
segunda división social del trabajo; su población se integra, en lo fundamental,
por personas dedicadas a las artesanías, al culto, al comercio y al gobierno. Las
ciudades pronto llegan a ser los principales núcleos de la cultura y del progreso;
en ellas se concentra la mayor parte del producto social no indispensable para
alimentar a los productores directos, y se hace posible así la vida de grupos
dedicados al arte, a las ciencias, a la meditación." Juan Brom, Para comprender
Ja historia, pp. 65-66. La larga cita bajo ningún concepto la consideramos ociosa
toda vez que ilustra de manera puntual el importante proceso de transformación
social que implicó la aparición de las ciudades.
65
E1 pensamiento religioso de la época, hasta donde podemos reconstruirlo, se
caracteriza por el temor a lo desconocido, por el uso de la magia para dominar a
la naturaleza; a pesar de sus múltiples elementos objetivamente falsos, no deja de
jugar también un papel de impulso al progreso: facilita el pensamiento abstracto,
y con ello sienta bases para generalizaciones que, muchas veces permitirán una
profundización en la realidad del mundo, al combinarse con observaciones de
mayor objetividad. Véase ihidem, p. 62. Es importante señalar que .conforme se
fue configurando una cosmovisión religiosa del mundo, también se fue consolidando un grupo humano depositario de los saberes y explicaciones religiosas
.que pasaría a formar parte de las clases gobernantes. Así como se requirió de

formación y desarrollo del Estado

61

cidas y el riesgo permanente de ser objeto de la agresión y
despojo, derivó en una creciente diversificación de actividades en la sociedad, de entre las cuales se destacaron por su
papel trascendental en el proceso de desarrollo de construcción del Estado: las administrativas y las militares,
...el Estado se había desarrollado sin hacerse notar. Los nuevos grupos constituidos por la división del trabajo, primero
entre la ciudad y el campo, después entre las diferentes ramas
de la industria en las ciudades, habían creado nuevos órganos
para la defensa de sus intereses y se instituyeron oficios públicos de todas las clases. Luego, el joven Estado tuvo, ante
todo, necesidad de una fuerza propia, que en un pueblo navegante [Engels analiza la génesis del Estado en la Grecia
clásica, por eso hace esta alusión), como eran los atenienses,
no pudo ser primeramente sino una fuerza naval, usada en
pequeñas guerras y para proteger los barcos mercantes.66

La organización militar fue necesaria para garantizar la
seguridad de la comunidad y salvaguardar sus bienes, por lo
que inicialmente cumplió una función defensiva ante el posible ataque y saqueo de los grupos bárbaros o enemigos, de
ahí que la organización castrense en sus orígenes tuvo un
gran aprecio y reconocimiento de la sociedad, pues representaba su propia seguridad y motivaba una admiración colectiva el hecho de que hubiera quienes estaban dispuestos
a arriesgar la vida -y frecuentemente a perderla- ten aras de
defender a la comunidad. En consecuencia, tales acontecimientos forzaron a que la sociedad exentara a un grupo de
personas de las actividades productivas con la finalidad de que
se especializarán en las artes de la guerra. Sin embargo, la
invención de la esclavitud le dio una nueva connotación y
función a la milicia, la defensa ya no fue su único o más
administradores para el excedente y las tareas públicas, se necesitó también
quienm diera certidumbre administrando los temores y las almas.
lbidem, p. 115.

62

Formación Y desarrollo del Estado

Salvador fllvarado Garibaldi

importante cometido, sino hacer la guerra con fines expansivos y en aras de someter a la esclavitud a los grupos vencidos,67 fue entonces el preámbulo de la aparición del Estado
esclavista.
Conforme se daba el proceso descrito, las tareas administrativas se hicieron cada vez más complejas y demandaron
de creciente especialización, lo cual desembocó en la consolidación y perfeccionamiento del tercer elemento constitutivo
del Estado: el gobierno.
A partir de la existencia Ínter dependiente de los tres elementos constitutivos: territorio, población y gobierno, es que
podemos hablar propiamente del Estado y como ya señalamos, el registro más remoto data de aproximadamente 3,000
años antes de nuestra era.
Con el transcurrir del tiempo, el Estado ha evolucionado
continuamente, pero la constante ha sido la pervivencia de
los elementos que le constituyen. Desde la polis griega, al
imperio romano se articula como Estado esclavista, en el cual
sólo una parte muy reducida de la población es considerada
portadora de derechos y obligaciones con la cosa pública, muy
pocos son considerados ciudadanos, en tanto que las mayorías eran sometidas a la más cruel explotación. La decadencia
del esclavismo da paso a la configuración del Estado feudal,
donde los derechos y márgenes de libertad se amplían. Por
ejemplo, los campesinos son dueños de su existencia pero
disponen de una libertad condicionada, pues están adscritos
a la tierra que deben labrar para subsistir y pagar el tributo
al señor feudal.
87

Jhon A. Hall y G. Jhon Ikenberry, realizan un recuento de la transformación
del Estado a través del uso de las armas, señalan con respecto al Estado de que
se tiene el registro más remoto: "...no tuvo que transcurrir mucho tiempo para
que el primitivo Estado mesopotámico descubriera que centralizar el control
ofrecía enormes beneficios militares. Hacia el año 2,300 a. C., Saragón de Akkad
ya dirigía esta capacidad militar hacia la creación del primer sistema imperial De
ahí en adelante, las páginas de la historia antigua están pobladas por Estados
creados por instancias militares...", op. cit., p. 47.

63

Sin embargo, durante el medioevo los individuos que por
necesidad estaban sometidos al poder feudal, lucharon por su
libertad y quienes lograban escapar de las imposiciones señoriales, se desplazaban a las nacientes y precarias ciudades,
que paradójicamente eran consideradas como comunidades
de hombres libres. A partir de las cuales se vivió un lento
pero irreversible proceso de centralización del poder en la
figura del monarca que concedía fueros y privilegios a determinados grupos.
Empero, durante más de tres siglos el Estado absolutista,
viviría el fermento y emergencia de los sentimientos de identidad nacional en un cada vez mayor número de grupos humanos unidos por tradiciones, valores compartidos y semejanzas genéticas, así como el asedio por el reclamo de la
ampliación de las libertades y por el acotamiento del poder
y la arbitrariedad del monarca absoluto.
Si en el siglo xv observamos la consolidación de los
Estados nacionales, donde cada Estado emergente reclama
para sí los tres elementos constitutivos: territorio, población
y gobierno, el siglo xvm será el escenario de la configuración del Estado liberal moderno, caracterizado por la supremacía de los intereses de la burguesía en detrimento de
los propios de la nobleza y de la predominancia de la democracia como forma de gobierno, a partir del cual los elementos actuantes del Estado: población y gobierno jugarán
un papel cada vez más relevante en la vida política, por un
lado y por otro, el Estado experimentará su crecimiento, en
poder y en sus ámbitos de injerencia, pues las sociedades
organizadas y demandantes lograrán hacer que las políticas
públicas también expresen sus intereses y satisfagan sus
necesidades.
EJERCICIO 3
1. Explica las diferencias sustanciales entre los argumentos
de Platón y Aristóteles respecto a la organización del Estado.

64

Salvador fltvarado Garibaldi

2.Expon qué es el estado de naturaleza para Thomas Hobbes
y Jonh Locke y el porqué de la necesidad del surgimiento
del Estado.
3.Describe por qué Hobbes, Locke y Rousseau son considerados los principales exponentes de la teoría del pacto
social.
4.Explica la importancia de la revolución agrícola, la transformación de la familia, la emergencia del sacerdocio y la
milicia en la conformación del Estado.
Teorías básicas sobre el Estado

En términos generales podemos definir a una teoría conio un
conjunto de proposiciones articuladas de manera lógica, que
en materia política, representan una consmovisión, es decir,
una manera de ver e interpretar las cosas. En ese sentido,
sirve al trabajador social conocer diferentes teorías para ampliar su campo de conocimiento, pero, fundamentalmente
para emplearles como un instrumento de interpretación de
la realidad y de definición de sus particulares posicionamientos. Esto así, porque una teoría no sólo sirve para pensar la
realidad, sino también para pensarse en la realidad y actuar
en consecuencia. En este apartado, abordaremos sólo las
teorías clásicas y antitéticas sobre el Estado.
Liberalismo

El liberalismo, es una doctrina filosófica, económica y política que aboga como premisa fundamental por el desarrollo
de la libertad personal individual y, a partir de ésta, por el
progreso de la sociedad.
Con base en esta premisa, podemos señalar que las principales tesis que sostienen al liberalismo suscriben que:
l.La sociedad está regida por leyes naturales, universales y
permanentes, sobre todo aquellas referidas a la observancia y cumplimiento de los derechos naturales e inherentes
del hombre: la vida, la libertad, la propiedad.

Formación y desarrollo del Estado

65

2. El ámbito económico está regido por el interés personal y
la competencia de los esfuerzos individuales, lo que asegura el éxito de los más hábiles, los mejores, los más competitivos.
3. El destino humano se realiza por la libre elección individual.
4. El Estado debe garantizar seguridad en lo interno y en la
defensa del país.
5. El Estado debe limitar su campo de acción a funciones de
gobierno, interviniendo lo menos posible en el plano económico, a fin de garantizar el libre juego del mercado.
De la conjunción de tales principios se deriva la convicción liberal de que cada individuo actúa conforme a la razón,
por lo que busca lo mejor de sí mismo y, que las relaciones
resultantes de este modo de actuar terminan beneficiando
a todos, por lo cual, corresponde al Estado una actuación
mínima, sólo a nivel administrativo y de gobierno, bajo el
imperativo cuidado de que sus intervenciones no inhiban
las iniciativas individuales, a las cuales se les debe "dejar
hacer".
Si bien se reconoce a Jhon Locke como el principal pensador del liberalismo en materia filosófica y política, como a
los clásicos librecambistas Adam Smith y David Ricardo en
el ámbito económico, quien expresa de nítida manera la naturaleza del Estado desde el pensamiento liberal, es Emmanuel
Kant.
Para Kant, el Estado nace como una exigencia de la razón
y son leyes a priori las que determinan su establecimiento y
sus funciones, lo cual es acorde con el punto uno que enumeramos en el párrafo anterior como tesis fundamentales
del liberalismo. Esas leyes que anteceden la formación del
Estado son la necesidad racional y natural de los hombres
de asociarse y de preservar su vida y su propiedad.
Así, el Estado, o mejor dicho, el acuerdo mediante el cual
nace el Estado, es primero una idea:

ÓÓ

Salvador filvarado Gariboldi

...el hombre debe salir del estado de naturaleza, en el cual
cada uno obedece a los caprichos de su propia fantasía, y
unirse a los demás [con los cuales no puede evitar el encontrarse en relaciones recíprocas), sometiéndose a una constricción exterior públicamente legal; es necesario, por tanto, entrar
en un estado (Zustand) en el que se determine legalmente lo
que debe ser reconocido a cada quien como suyo y se le
asigne como parte por una potencia suficiente [que no es la
potencia de un individuo, sino una potencia exterior]; vale
decir, que antes que nada cada uno debe entrar en un estado civil [...] El estado de naturaleza no podía ofrecer la
garantía legal [suficiente) que es precisa al mantenimiento
de lo suyo de cada quien ; podía muy bien existir en tal
estado un mío y un tuyo que se mantuvieran incólumes
por un respeto espontáneo entre los hombres, pero esto
no daba la garantía que ofrece la potencia superior del
Estado.68
En interesante reflexión sobre el planteamiento anterior,
Arnaldo Córdova señala que el punto al que Kant quiere arribar es al establecimiento de una forma de Estado que sea
capaz de otorgar aquella garantía legal [que es permanente
y no está al arbitrio de persona alguna), que asegure el suyo
de cada quien. En consecuencia, para Kant lo importante es
encontrar el medio que legalmente garantice la propiedad;
pues un Estado en el que de modo permanente cada uno de
los ciudadanos estuvieran en riesgo de perder sus bienes,
sería tanto como reproducir las condiciones de inseguridad
propias del estado de naturaleza y por tanto el pacto de construcción de la sociedad civil intrascendente, pues el Estado
no tendría razón de ser. En este orden de ideas, únicamente
el derecho puede constituir ese elemento que da seguridad
a la propiedad y solamente el derecho puede hacer del
Estado, esa entidad que no se identifica con los intereses de
is

Emmanuel Kant, citado por Arnaldo Córdova, op. cit., pp. 137-138.

formación y desarrollo del Estado

67

un propietario en particular, sino con todos; en general.69
Desde este enfoque entonces, el Estado es la expresión del
interés general.
Finalmente, conviene mencionar ciertos rasgos del liberalismo que hacen atractiva y sugerente a esta corriente de
pensamiento: el liberalismo ha pugnado siempre por la existencia de mecanismos sociales que permitan a los individuos
ascender socialmente, y se pronuncia contra las restricciones
a la libertad de expresión o de opinión, como contra la censura y toda autoridad del Estado ejercida con arbitrariedad e
impunidad sobre el individuo. En la esfera económica los
liberales están contra los monopolios y las políticas que someten la economía al control del Estado y en materia de culto religioso, los liberales se han opuesto a la injerencia de la
Iglesia en los asuntos públicos, como a los intentos de grupos
religiosos de influir sobre la opinión pública.
/Marasmo

I ,a diferencia sustancial entre el pensamiento liberal y el marxismo con relación a la naturaleza del Estado, parte del significado de las clases sociales. Carlos Marx nunca dejó de reconocer el papel revolucionario que jugó la burguesía en el
tránsito del feudalismo a la sociedad capitalista, ni de valorar
el avance que significó la universalización de los derechos
políticos del ciudadano preconizados por los revolucionarios
franceses. Sin embargo, para Marx estos valores no eran suficientes para garantizar la libertad humana en general, dado
que mientras reconocían umversalmente la igualdad política
y jurídica de los hombres, a través del control del Estado, se
legitima, garantiza y reproduce la desigualdad económica. De
Huerte tal que, en abierta contraposición con el ideario liberal,
el Estado no puede ser el garante del bien común, pues no
i !s una fuerza neutral.
"•>Ihidem, p. 138.

68

Salvador Rlvarado Garibaldi

En este sentido, para esta escuela de pensamiento el
Estado es un instrumento fundamental del poder político en
la sociedad dividida en clases sociales, que desde su nacimiento se caracteriza como una organización al servicio de
los intereses de la clase económicamente dominante.
En los albores de la civilización humana, durante el régimen del comunismo primitivo, los hombres vivían y trabajaban colectivamente. En esta sociedad no existían clases sociales y todos los problemas eran resueltos en el ámbito de
la comunidad. Las personas designadas para asumir tareas
de conducción de los asuntos de interés colectivo: ancianos,
jefes militares o espirituales, etcétera, gozaban de una gran
autoridad, pero no disponían ni de recursos materiales ni de
ninguna fuerza coactiva para imponer su voluntad al resto
de los hombres. En caso de cualquier amenaza contra la gens
o la tribu todos los hombres que estaban en condiciones de
empuñar las armas se organizaban en su defensa, pues prevalecía el interés colectivo. Sin embargo, con la aparición de
la propiedad privada y las clases sociales ya no fue posible
mantener esa organización armada de todo el pueblo en virtud de que los intereses de las clases dejaron de ser comunes
y entraron en conflicto.70
La división en clases modificó las relaciones de poder en
el seno de la colectividad, la clase dominante debía apoyarse
ya no en la fuerza de la autoridad, como antaño, sino en la
autoridad de la fuerza, de ahí el imperativo del nacimiento
del Estado. Con la aparición de las clases sociales surge
también la necesidad del Estado como un aparato especial
para mantener el orden social y garantizar los intereses de
la clase dominante, que vive de la explotación de las clases
dominadas.
Desde la perspectiva marxista, la historia humana registra la existencia de varios tipos de Estado explotador: el
™I. Blauberg, Diccionario marxista de filosofía, pp. 97-98.

Formación y desarrollo del fetado ¿9

esclavista, el feudal y el burgués, en los cuales es posible
también identificar distintas formas de gobierno que se configuran con base en las interrelaciones interclasistas; la
monarquía absoluta, la monarquía constitucional, la aristocracia, la república democrática, etcétera. Sin embargo, la
esencia es la misma no obstante los diferentes tipos de
Estado y las diferentes formas de gobierno: la imposición y
salvaguarda de los intereses de la clase que domina económicamente.
Así para esta escuela, el Estado, al ser un instrumento de dominación, está integrado también por destacamentos de hombres armados que salvaguardan el orden
y aseguran la reproducción de las relaciones de explotación:
el ejército y la policía. Los recursos indispensables para la
manutención de los aparatos del Estado son obtenidos a través de los impuestos, para cuya recaudación se emplea un
ejército de funcionarios y complicados sistemas de tributación. Para la consecución de este fin, el Estado se vale tanto
de la coacción como de la ideología, a través de las cuales se
cumplen las disposiciones fiscales. Para los marxistas, el
Estado nos cuesta a todos, todos le mantenemos, pero no
responde a los intereses de todos, sino particularmente a los
de la clase dominante.
No obstante el rigor analítico que caracteriza al materialismo histórico, no deja de persistir en él una visión lineal de
la historia, la cual avanza mediante el acomodo de etapas
sucesivas. Reconocida la lucha de clases como el motor de
la historia por los marxistas, el enfrentamiento entre explotados y explotadores: esclavos y esclavistas; siervos y señores
feudales; proletarios y burgueses, traerá consigo la desaparición del Estado como instrumento de la clase dominante y el
advenimiento de la sociedad sin clases donde no exista la explotación del hombre por el hombre.
Sin embargo, no podemos dejar de reconocer que esta
íesis optimista, lamentablemente no tiene su correlato empí-

70

Salvador Rlvarodo Garibaldi

rico en la historia, por lo menos hasta ahora, antes al contrario las experiencias emanadas de los procesos revolucionarios
de orientación marxista: la revolución rusa, la china y la cubana, solamente por mencionar las más representativas, ni acabaron con la explotación, y no sólo no desapareció el Estado
como instrumento de dominación, sino que perfeccionó sus
métodos de dominio en detrimento de las libertades individuales y del sometimiento de aquel a quien supuestamente
debía de liberar: al hombre.
€stcido Y política

La importancia de esta relación se deriva de la necesidad de
analizar cómo se ejerce el poder del Estado a partir de la
premisa de que su ejercicio no se da únicamente por vía de
la imposición. Si nos cuestionamos, ¿qué es lo que hace que
un mandato encuentre obediencia, es decir, por qué hay quienes ejecutan órdenes que vienen de otros sin necesidad de
la coacción? para respondernos, debemos recurrir al papel
que juega la política en la creación y articulación de los acuerdos. Es decir, el poder del Estado, no es sólo imposición,
sino también es convencimiento.
Político, poder y clases sociales

La política tiene distintas acepciones, en su significado clásico deriva de la polis griega (politikós) que significa todo lo que
se refiere a la ciudad, y en consecuencia al ciudadano, lo
civil, lo público y también lo sociable y lo social. En la edad
moderna perdió su significado original y poco a poco fue
acotando su alcance para referirse particularmente a las relaciones de poder o al estudio de éstas. Por lo cual, para
efectos pedagógicos, por lo menos debe ser considerada en
dos vertientes: como ciencia y como actividad. En su primera significación, es la ciencia que estudia las relaciones de
autoridad y obediencia y sus efectos sobre el comportamien-

formodón y desarrollo del Estado

71

LO de los hombres. Así, se constituye por un conjunto de
saberes sistematizados con un objeto propio de estudio, con
conceptos generales específicos y con particulares métodos
y técnicas de análisis.
Empero, para la formación de los trabajadores sociales,
es muy importante abordarla y entenderla también como actividad, toda vez que se refiere a las interacciones de dominación de los hombres entre sí y, a las relaciones de mando
y obediencia entre éstos y las instituciones públicas. Como
actividad (ni como ciencia], la política no es un hecho de la
naturaleza, es una relación entre los hombres, creada y recreada por ellos, lo que motiva que no esté sujeta a leyes
inmutables, absolutas e inviolables. Dicha relación es resultante de una necesidad vital del hombre para subsistir: la
necesidad física de todos los seres humanos de convivir con
los otros. Como resultado de esta necesidad, el hombre establece relaciones políticas (de mando y obediencia) que se
modifican con el tiempo: la tradición, la moral o el derecho
comprenden reglas, normas y disposiciones jurídicas y axiológicas creadas, transmitidas y preservadas para regular la
vida del hombre en comunidad y son modificadas en diferentes épocas y por distintos grupos humanos.
Así, es necesario revalorar el sentido de la política y reivindicarla como práctica, pues no obstante al descrédito que
vive actualmente y al desgaste al que se ve sometida cotidianamente por los "políticos profesionales", merced a las descalificaciones entre sí, los videoescándalos y las prácticas de
corrupción que empañan el quehacer de los hombres públicos, la política, en tanto actividad relativa a las relaciones de
lucha y administración del poder, es el arte de la construcción
de los acuerdos que como sociedad nos permiten dirimir
civilizadamente las diferencias.
No es aceptable bajo ningún concepto, por más clásica
que sea, la tesis de Karl Von Clausewitz que sostiene que "la