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Deseo: metamorfosis en emblema heráldico

Me estudio con cuidado
en mi menguante cuerpo
que es no obstante engañoso
como la piel de un gato:
seré, cuando me entierren,
más pequeña.
En mi piel se bifurcan las arrugas;
como el pelo o las plumas, sobresalen.
Mis nietos, en este salón,
inquietos en la sillas del domingo
con mi sordera, mi broche de camafeo
mi mente arrugada
que corre hacia sus viejos escondrijos
intenta imaginar cómo
tal vez
vagaré y entraré furtivamente
en una cristalina oscuridad
por entre estalactitas, con un nuevo
plumaje
sin correr
dorado y
Verde fuerte, mis dedos
torcidos y escamosos, mi
ópalo
sin
el brillo de los ojos.

MARGARET ATWOOD

pero qué si has olvidado ya en qué consistía o descubres que nunca lo has sabido) MARGARET ATWOOD . los dedos quebradizos como ramas y los ojos perplejos después de siete años. y casi ciegos/brotes. el chal de la India destrozado. que sólo ven el viento la boca que se abre y se agrieta como una roca al fuego al intentar decir Qué es esto (sólo hallas la forma que ya eres. de un negro riguroso podrido por la tierra y los torrentes pero en cambio mi piel se endureció de corteza y raíces como cabellos blancos Mi heredada cara traje conmigo una aplastada cáscara de huevo entre otros desechos: el plato de loza hecho añicos en el sendero del bosque. fragmentos de cartas y el sol de aquí me ha impreso su bárbaro color Se me han puesto rígidas las manos.Frente a un espejo Fue como despertarme después de haber dormido siete años y encontrarme con una cinta tiesa.

roídas y suavizadas por el musgo y los helechos. Algo propio que puedes llevar contigo. El lago. vasto y sin dimensiones. Esta oscuridad es un lugar al que puedes entrar y sentirte tan seguro como en cualquier otra parte. Deseo mostrarte la oscuridad que tanto temes. siempre está disponible. Lo sabrás de nuevo cuando te corresponda. el modelo en el que hay estrellas sobre las hojas. como una polilla en la oreja. brillantes como clavos de acero e incontables y sin que se las haga caso. que tiene el aspecto que tendría una mano si de veras existieras. las piedras. repite todo.Luna nueva La oscuridad espera aparte desde cualquier ocasión que surja. incluso la oscuridad en la que puedes caminar hasta que se convierta en luz. Hemos llegado al borde: el lago entrega su silencio. a sí mismo. que serían verdes en el olor mohoso a levadura fresca de árboles que enraízan. Confía en mí. en la noche exterior hay un búho cantando. MARGARET ATWOOD . Caminamos juntos sobre hojas muertas húmedas en la luna nueva entre las rocas nocturnas amenazadoras que serían de un gris rosado a la luz del día. Memorízalo. y cojo tu mano. como la pena. la tierra devuelve lo mismo a lo mismo. las estrellas. todavía tendrás esta oscuridad. puedes poner un pie delante del otro y creer a los lados de tus ojos. Ésta es sólo un modelo. Cuando la apariencia de las cosas te haya abandonado. desde la costa lejana que es invisible.

la última ciudad o torres vivas aún sin levantar cuyas piedras latentes reposan rodeando su fuego sagrado a mi alrededor la escarcha. (pero la tierra cambia con y los que se convierten en las voces de piedra de la tierra también cambian y dicen dios no es la voz del torbellino en el juicio final todos éramos árboles MARGARET ATWOOD .Resurrección Veo ahora veo ahora no veo la tierra es una ráfaga en mis ojos ahora oigo el crujido de la nieve los ángeles que escuchan sobre mí cardos resplandecientes de aguanieve acumulada esperan el momento de elevarme hasta el sol con pilares.

Fue de gran ayuda el trineo. Nos vamos. de dos en dos pero inquietos: no estaba preparada del todo para que me habitaran Les pudo parecer que pesaba demasiado: pude haberme volcado. primero uno a uno. más seguros. año tras año. Contesté No me queda ya ropa que ponerme Llegó la nieve. Hubo algo que casi me enseñaron y que al irme no había aún aprendido.Salida de la maleza Yo que había sido borrada por el fuego me fui cubriendo de verde (qué estación más luminosa) Con el tiempo los animales vinieron a habitarme. Me daba miedo cómo el brillo de sus ojos (verdes o ámbar) llegaba al exterior desde dentro de mí No estaba terminada. quedaba atrás su rastro como si me empujara a la ciudad y una vez rodeada la primera colina. furtivos (sus conocidas huellas quemaban). y después al haber ya trazado nuevos límites volviendo. Él escribió. me encontré de repente deshabitada: ya se habían ido. MARGARET ATWOOD . de noche no veía sin candiles.

viejas costumbres la boca da palabras que decía que yo misma creaba. que repiten historias. que todo lo que dependía de mí desaparece? ¿Dónde estará Belleville? Y Kingston. tierra agotada que se pisa los oídos dan sonidos lo que oía creaba. (voces determinantes.Solipsismo al morir da el esqueleto carne que se enfrenta al enemigo y luego se olvida y es cosecha. y estas estructuras. (los campos entre los que vivía. comas y calendarios que me rodean las manos dan objetos a los que el mundo hacía realidad: era esta taza. eso pensé mientras que me velaban añadí: ¿Qué harán ahora que yo. tumbada en la cama. este pueblo al alcance de la mano los ojos dan la luz el cielo me salta encima: hágase el ocaso O. las barcas del lago t o r o N T O MARGARET ATWOOD .

y siguió cantando con su voz grave. era un hombre desconocido. Has oído al hombre al que amas hablando consigo mismo en el cuarto de al lado. solo. Te asustaste porque era algo nuevo. Tenía otra fuente de contento. ¿Estaba enfadado? ¿Estaba maldiciendo? ¿O era una especie de comentario como una larga y críptica nota al pie en una página de versos? O buscaba algo que había extraviado. Pegaste el oído al muro pero no conseguías captar las palabras. sólo una especie de ruido sordo. y al mismo tiempo tan feliz. y tan curiosa. de repente. como las llaves del coche? Entonces. ¿Por qué te sentiste tan dolida. nada que ver contigo en absoluto. y también tan libre? MARGARET ATWOOD . no entraste. La canción no era para ti. densa y dura como el brezo.Has oído al hombre al que amas . que canta en su cuarto. pero no abriste la puerta. desafinada. No sabía que le escuchabas. se puso a cantar. no te mencionaba.

el ceño. ahora sí lo hizo bien. . Su pelo está escondido. Probablemente tiene treinta años. . también arrugadas y agrietadas. . . Parece vieja. Escribe letras grandes. . anchas. abiertos. Tiene la cara marchita y agrietada. Eso era para otros. terminada. . su primera palabra hasta ahora. sonríe como disculpándose. Sus manos. Está en cuclillas. en la tierra húmeda y gris. mientras frunce. Nunca pensó que podría hacerlo. ella. . Escribe con un palo. No podemos leerlo. garabatean con torpeza.Una mujer pobre aprende a escribir . ¿Qué está escrito en el barro? Su nombre. Mira su cara: . los pies desnudos. no. sin gracia. laboriosamente. Pero lo podemos adivinar. Ahí está. pero no lo hace. más vieja que nadie. no. Mira hacia arriba. la falda metida alrededor de los tobillos. ¿Es una Flor gozosa? ¿Radiante? ¿Sol reflejado en el Agua? MARGARET ATWOOD . con ansiedad. esta vez.