Oración Lasallista_Abril

ORACIÓN LASALLISTA.

AVISO PREVIO:
ANTES DE EMPEZAR ESTE SUBSIDIO HAGO DE SU CONOCIMIENTO QUE HABIENDO DESCUBIERTO LOS EXCELENTES TEXTOS DE ORACION SOBRE SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE EN EL PORTAL DEL DISTRITO MÉXICO NORTE, http:Lasalle.edu.mx, de la Comisión de la Misión Educativa de dicho Distrito hermano, NOS PERMITIMOS TRANSCRIBIRLOS INTEGRAMENTE PARA BIEN DE LA PREPARACIÓN AL CONGRESO DE ORACIÓN.

“LA ORACIÓN EN LA VIDA DEL SEÑOR DE LA SALLE”
http:Lasalle.edu.mx

HECHOS DE ORACIÓN EN LA VIDA DE JUAN BAUTISTA DE LA SALLE
Las actitudes profundas del hombre no se improvisan. Y Juan de La Salle tuvo ante la oración un compromiso radical que se convirtió en su fuente de energía espiritual. Respiró siempre amor hondo a la oración. ¿Cómo lo adquirió?

EDUCACIÓN FAMILIAR
Su familia fue hondamente cristiana. Sus padres le enseñaron a orar, al igual que a sus seis hermanos. Sus biógrafos cuentan que, en las fiestas del hogar, no le agradaba el bullicio. Mientras la gente se divertía, él iba con su abuela a escuchar la lectura de las vidas de los santos. Nos cuentan también que fue su abuelo quien le inició en el rezo del oficio de la Iglesia mucho antes de que se orientara a la vida sacerdotal. Sus padres supieron crear un contexto familiar de trabajo y de piedad. Fue en el hogar donde encontró su vocación religiosa. A los once años recibió la tonsura. A los quince era ya canónigo y admiraba en el coro de la catedral de Reims por su devoción y su seriedad.

Años de juventud sacerdotal
El itinerario sacerdotal de San Juan Bautista de La Salle se vio lleno de dificultades. Sólo con la oración superó la angustia que le produjo el fallecimiento de su madre, cuando estaba en el Seminario de San Sulpicio. Y con la oración fue capaz de resistir la prueba que le supuso un año después la muerte de su padre y su deber de regresar a casa para hacerse cargo del hogar de huérfanos en que se había convertido aquella familia modélica. Tuvo que encargarse de las gestiones del hogar, de los negocios que su padre había dejado pendientes. No era aquella vida compatible con la oración, el estudio y el recogimiento. Pero, ya desde aquellos años, adoptó la costumbre que mantuvo toda la vida: dedicar a orar las noches cuando las jornadas de trabajo se le hacían pequeñas.

Oración de Fundador
El comienzo de la obra de las Escuelas Cristianas estuvo sembrado de jornadas enteras de oración y de mortificación. Cuando decidió renunciar al gobierno de sus hermanos, a la canonjía y a sus bienes, no tomó la decisión a la ligera. Siempre precedió un largo retiro para orar y meditar. Los biógrafos recogen testimonios de los que con él vivían sobre las noches de oración que pasaba en la capilla de San Remigio de la catedral de Reims, las innumerables peregrinaciones, novenas, retiros, que hizo y recomendó a los Hermanos, cuando llegaban los momentos difíciles.

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Siempre pensaba en la oración como solución de todo. Y no eran sus palabras lo que convencía a los Hermanos. Eran sus hechos. Las casas de los Hermanos como santuarios de oración Así entendía el Santo las residencias de los Hermanos. Allí se estaba para llenar el alma de Dios y poder posteriormente comunicarlo a los hombres. Entre los Hermanos se hizo consigna lo que el Santo les decía en más de una ocasión: «Subid todos los días a Dios por la oración para ha blarle a El de vuestros discípulos y bajad después para hablarles a ellos de Dios». (Colección) Esta consigna se repite insistentemente en sus cartas, en las meditaciones. En educación da un valor singular a la oración. El verdadero maestro se fragua en la plegaria constante y en la actitud de fe. Un maestro que no ora de verdad, no puede hacer su labor de forma eficaz. La oración del Santo es eminentemente apostólica. Entiende que el educador es un intermediario entre Dios y los hombres, a imitación del mismo Jesucristo. Las casas de San Juan Bautista de La Salle eran centros de oración. Vivir en la Casa Grande, en el Noviciado de Vaugirard, en San Yon (los centros preferidos por el Fundador), era vivir en un santuario de oración. Allí se tenía la experiencia de Dios. Hacía todo lo posible por multiplicar los encuentros de oración con los Hermanos de las Escuelas cercanas. A los que trabajaban en otros lugares siempre les aconsejaba retiros en sus propias casas y oración.

Un modelo de oración
Entre las muchas plegarias que dejó escritas en sus libros, es difícil escoger un modelo que exprese la grandeza de su corazón y la profundidad de su espíritu. Tal vez ninguna pueda resultar tan impresionante como aquella que tradicionalmente se ha considerado en el Instituto de La Salle como el “Voto heroico” fundacional. Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo: postrados con el más profundo respeto ante vuestra infinita y adorable majestad, nos consagramos enteramente a Vos para procurar, con todas nuestras posibilidades y con todo nuestro interés, el establecimiento de la Sociedad de las Escuelas Cristianas, del modelo que nos parezca más agradable y más ventajoso para la citada Sociedad. A este fin, yo Juan Bautista de La Salle, yo, Nicolás Vuyart, yo, Gabriel Drolin, desde ahora y para siempre, hasta el último suspiro o hasta la extinción total de la citada Sociedad, hacemos voto de asociación y de unión para procurar y mantener el citado establecimiento, sin podernos desentender del mismo, ni siquiera en el caso de que quedáramos los tres solos en la Sociedad y nos viéramos obligados a pedir limosna y a vivir sólo de pan.Por lo cual prometemos hacer, por unaminidad y por consentimiento común, todo lo que creamos en

“CARACTERISTICAS DE LA ORACIÓN DEL SEÑOR DE LA SALLE” La oración es ante todo amor a dios... Amor a jesus
La oración en San Juan Bautista de La Salle, es una oración vital, cristocéntrica, apostólica: - Vital significa que viene de la vida y va para la vida. Es un aspecto que el Santo ha profundizado. Sus tiempos son de misticismo y de quietismo. Las ideas y los sentimientos sobre una falsa oración, movían a la contemplación estática y pasiva. Enemigo del jansenismo, el Fundador quiere para los suyos una oración recia, activa, decidida y fundada en la Escritura Sagrada y en los hechos vitales cotidianos. - Cristocéntrica, equivale a evangélica. Vivir el Evangelio de Jesús no es

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posible sin amar a Jesús. Por eso insiste continuamente en las referencias a Jesús. Es hermoso ver sus Meditaciones plagadas de citas del Nuevo Testamento. Quiere que los educadores amen el Evangelio, lo sepan de memoria, les fluya en sus palabras con naturalidad. Quiere que los suyos oren ante todo y sobre todo con el Evangelio. - Apostólica, expresa lo que bulle en el corazón de quien está entregado en totalidad al bien de las almas. El educador cristiano tiene que estar continuamente hablando de sus problemas apostólicos a quien puede poner remedio a los mismos. Por eso tiene que estar llamando a Dios para que acuda a dar vida a lo que está sembrando cada día. Así ha de ser la oración del educador, la oración que ha de mover los corazones de sus alumnos. Dice el Santo: “Tan pronto como perdáis el espíritu y amor de la oración, os mirará Dios en ella con malos ojos, como a personas indignas de un empleo que es obra propia suya...” Por consiguiente, si no sois hombres de Dios, si no acudís con frecuencia a El en la oración, si no enseñáis a los niños más que las cosas conducentes a su bien temporal, si no ponéis todo vuestro empeño en infundirles el espíritu de religión..., ¿no debéis ser tenidos por Dios como ladrones que os introducís en su casa y permanecéis en ella sin su participación y que, en vez de inspirar, como es obligación vuestra, el espíritu cristiano a los alumnos, les enseñáis cosas que sólo les serán provechosas para este mundo? (Meditación 62 1) “Para urgirles insistentemente a orar, asegura de manera positiva Jesucristo a los hombres que recibirán todo cuanto en la oración pidieran. “Todo el que pide recibe”. La oración produce su efecto por sí misma; y eso en virtud de haberlo Dios mismo prometido; de modo que, cuanto más se le pide, tanto más da; porque Dios se complace visiblemente en enriquecer a los hombres. “No nos instaría tanto a que pidiéramos, dice San Agustín, si no estuviera dispuesto a dárnoslo y si no lo quisiera efectivamente”.“Confundíos por tanto, de veros tan cobardes y negligentes en dirigir vuestras súplicas a Dios, que está más dispuesto a complaceros que vosotros decididos a pedirle. (Meditación 38. 1) AÑADIMOS A LO YA EXPUESTO ALGUNAS IDEAS QUE NOS PARECEN FUNDAMENTALES Y COMPLEMENTARIAS A LOS TEXTOS ANTERIORES,RESPECTO DE LA ORACION LASALISTA.

La presencia de Dios.
Es de capital importancia y una de las claves hermenéuticas de la espiritualidad de nuestro Santo Padre y Fundador la vivencia y práctica de estar frecuentemente recordando “La Santa Presencia de Dios”. Esto no sería posible si no se tuviera un acendrado espíritu de fe, que San Juan Bautista de La Salle nos legó como “Espíritu del Instituto”(Regla 1, 5). El fruto de “no ver nada sino con los ojos de la fe”, y de “atribuirlo todo a Dios” es el de adquirir y desarrollar un fuerte “espíritu de oración.” En la meditación # 62, para el domingo noveno después de Pentecostés, el señor De La Salle, nos dice “vosotros vivís aquí en casa de oración, y orar ha de ser en ella vuestro quehacer principal”. Esta actitud de vida supone que nuestra mente y corazón están en vigilia permanente, centrados en el recuerdo sencillo y amoroso de la “Santa Presencia de Dios”. Es más, en este clima de oración “Jesús establece en nuestra alma su morada” Vivir constantemente en “la santa Presencia de Dios”, es lo que justifica y fundamenta el sabio consejo que nos da la Salle de que “no hagamos diferencia entre nuestra santificación y los deberes de nuestro estado” ya que la misma presencia de Dios es esa zarza ardiente que obligó a Abraham

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a quitarse las sandalias. “Para Él debéis vivir, y la vida misma de Dios ha de ser vida de vuestras almas. Es necesario también que la alimentéis de Él, manteniéndoos lo más que os fuere posible en su divina presencia” (Med.67-I) La santa Regla refleja esta espiritualidad que nos legó el santo Fundador: “Mediante el espíritu de oración y la atención a la presencia de Dios, los Hermanos escuchan dócilmente al Espíritu Santo”…(Regla 1,6) Esta calidad de vida espiritual es garantía no sólo de santificación sino también de fecundidad apostólica ya que “como encargados de instruir a los niños, debemos ser hábiles en el arte de hablar a Dios, de hablar de Dios y de hablar por Dios”, no hay vuelta de hoja pues “nunca conseguiréis hablar a vuestros discípulos de modo que los ganéis para Dios, sino en cuanto hayáis aprendido a hablarle y a hablar de Él”. ( Med. 64II).

La providencia de dios y la búsqueda de su voluntad.
“Adoro en todo el proceder de Dios para conmigo “Lo que constituye la vida de los santos es su atención constante a Dios; ésa debe ser también la vida de las almas que se han consagrado a Dios y ninguna otra cosa pretenden que cumplir su santa voluntad. Tal ha de ser la única ocupación en la tierra, y a ese fin han de enderezarse todos vuestros trabajos” (Med.67-1) “Cuanto más os abandonéis en las manos de Dios, respecto a lo temporal, mayor será el cuidado que ponga Él en proporcionároslo…Haced, por lo tanto, lo que dice David: Volved a Dios el pensamiento; poned en Él vuestra esperanza, y Él os sustentará”(Med.67-3) En la biografía sobre el Santo Fundador que escribió el Hermano Saturnino Gallegos, se lee hacia el final de la vida de Juan Bautista de La Salle que “el Hermano Superior, que no se separaba de su cabecera, le preguntó si aceptaba gozoso los dolores y la muerte, a lo que respondió: Sí, adoro en todo el proceder de Dios conmigo” (Saturnino Gallegos, pag.256)

El amor y devoción a maría santísima: otra clave de la oración lasallista.
San Juan Bautista de La Salle considera a María Santísima “la obra maestra de las manos de Dios”(Med.82-3) “Honrad, pues , a la Virgen Santísima como a la más pura de todas las criaturas, y la sola en la tierra que ha sido preservada del pecado original” (Med.82-III). Debemos considerarnos afortunados y felices de tener a María como madre e intercesora: “¡Ah, felices vosotros, si tenéis devoción a la Virgen Santísima y con frecuencia recurrís a su santo Nombre; por su sola invocación, podéis consideraros seguros, no obstante todos los escollo que se encuentran en el difícil camino de la vida!”(Med.164-II) Habiendo sido devoto de María Virgen, desde su infancia, nuestro santo fundador, de María Virgen, nos invita a ejercitarnos en esa devoción: “La Virgen Santísima, estrella del mar, os conducirá a buen puerto sin dificultades…Ejercitaos en tal devoción: pedídsela a Dios…y recordad a menudo tan bendito Nombre” (Med.164-III) Nos insta, La Salle, a no desperdiciar las gracias que por conducto de la Santísima Virgen nos otorga el Señor: “Si María recibió tal cantidad de gracias fue para que pudiese participar de ellas a los hombres que acuden a su protección. No desaprovechéis, pues, los frutos que podéis sacar de recurrir con toda diligencia a María” (Med.163-III)

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El Hermano Saturnino Gallegos nos cuenta en su libro sobre SJBS, que nuestro fundador momentos antes de morir rezó la oración con que terminan el día los Hermanos: “María, Madre de gracia, Madre de Misericordia, líbranos del enemigo, y recíbenos en la hora de la muerte”

COLOFÓN:
Queridos Hermanos y Formandos de los Distritos lasallistas en México, esperamos que nuestra aportación al Congreso de Oración Lasallista que promovió el Distrito México Norte sirva para acrecentar nuestro espíritu de oración e imitar a nuestro Santo Fundador en su docilidad al Espíritu, su confianza en la Providencia, su actitud de permanente conciencia de la Presencia de Dios en su vida, su irrestricto abandono a la Voluntad de Dios, y su filial devoción a María Virgen, nuestra madre y señora. ¡Viva Jesús en nuestros corazones!... ¡Por siempre! POSTULANTADO MÉXICO-SUR.

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