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LA REGENERACIÓN DE LA PLAYA DE MAZAGÓN EN 1989

Pan para hoy y hambre para mañana, así podemos definir la
regeneración con arena de las playas, ya que poco después el mar la vuelve a
devorar. En Mazagón queda patente, año tras año, que regenerar la playa con
arena es tirar el dinero al fondo del Atlántico.
Los grandes temporales y el Espigón Juan Carlos I, construido a
principios de los años 80, que impide la llegada de la arena hacia la playa, al
haber alterado las corrientes y las mareas, son los principales responsables de
la erosión de la playa de Mazagón.
La economía de este municipio depende fundamentalmente del sector
turístico, y todos los inviernos sufrimos el agresivo azote del mar que deja
destrozadas nuestras playas. Para paliar el problema se recurre a la
regeneración con arena, en vez de construir espigones en peine,
perpendiculares a la playa, ya que la mejor solución para evitar la erosión de
la playa no es la aportación de arena, sino evitar que ésta se vaya. Sin
embargo, Costas está en contra de esta medida porque puede afectar a las
playas situadas a Levante, como puede ser la de Matalascañas.
Una de las regeneraciones más importantes de la historia, en cuanto al
volumen de metros cúbicos se refiere y a la cantidad de efectivos marítimos y
terrestres que fueron necesarios para llevar a cabo esta operación, tuvo lugar
hace algo más de dos décadas.

La maquinaria pesada en plena faena.
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Carel M. Reuser, de nacionalidad holandesa, participó en la
regeneración de la playa de Mazagón en el año 1989, llevada a cabo por la
sociedad BroSato (Broekhoven, holandesa y Sato española), y la draga
alemana Wado. Carel M. Reuser fue el asistente del ingeniero del proyecto,
Alberto Sallé. Carel se enamoró de Mazagón y su entorno, y veintidós años
después lo sigue recordando con nostalgia desde su Holanda natal.

La draga Wado y el remolcador encargado de dirigir la tubería hacia la
playa.
Este trabajo de regeneración estaba previsto ejecutarlo en doce
semanas, pero el mal tiempo con el que se encontraron hizo que se retrasara
cuatro semanas más, por lo que las empresas tuvieron grandes pérdidas
económicas.
La regeneración consistía en extraer la arena del mar con la draga
Wado, y transportarla a la playa a través de una enorme tubería. Ya en la
playa, la maquinaria pesada se encargaba de distribuirla uniformemente. En
esta regeneración se aportaron dos millones de metros cúbicos, que fueron
repartidos a lo largo de varios kilómetros. El MOPU autorizó a la sociedad
BroSato derribar el antiguo cuartel que la Guardia Civil tenía en la playa del
Parador, y esa misma noche, agentes de este cuerpo comunicaban a la empresa
las consecuencias que podían tener por haber derribado una propiedad del
Estado. El asunto no llegó más lejos.

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Jan de Ridde, ingeniero hidrográfico.
En este proyecto participaron, entre otros, el ingeniero hidrográfico Jan
de Ridder, el ingeniero del MOPU, José Fernández, el ingeniero del proyecto
Alberto Sallé, y Pablo García Camacho, un empleado de Huelva que trabajaba
en tierra y hacía de intérprete con la tripulación de la draga. José Fernández, el
encargado de la gestión del proyecto, tenía previsto repetir esta regeneración
cada cinco años, que era el tiempo calculado en el que el mar tardaría en
arrastrarla a otras zonas del litoral, pero jamás se volvió a repetir de esta
manera. Tal vez si estas regeneraciones se hubieran realizado cada
quinquenio, la agresión del mar a nuestras playas se hubiera minimizado.

José Antonio Mayo Abargues
Mazagón 2012

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