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ROBERTO I'TAZZUCA

GABRIEL LOMBARDI
C. DE LAJONQUIERE

CURSO DE
PSrcOPATOLOGIA
V

¡{EURO§I§
OBSTSIYA

@t.ECCDN:
PSIGOANALIEIS Y PSICOPA TOLOGIA

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Otsor tlh¡lq dc at¡ colccclónl
OUNSO DE PS¡COPATOIOGIA:

L Tro¡ hf,oducüorlc

r lr Flcoprüolo¡fr" 1980.
trLtruch¡il clfnlc¡. Fdcod¡. Pcrst!¡onc¡. 1987.
Itr. ld¡utl0crdonc c hlrblr 1986.
tV. Prln¡n norolo¡fr hrudlurr Sornlologfr y noologfu prlqulftrlcr.

tr.

E.sudóü

l¡trg¡l: R¡f¡l ü A¡n¡¡

198?.

& A¡oc.

LBJJ{.: 96G69ó{6&1.
o Ertlto¡t¡l Trknó, 1987.

Imprro

ca Ar¡cnttnr - Plhbd ln Argenünr.
Qucdr hccbo ol dopódto qur múce lr ley 11.728.
Prohlblü ru npoducdó,n prrdd o totd.

Ord. Uqula

?72

EDITORIAL TEKNE
Buenor Atror

II{DICE
Prgrntaolén r,,..,
Cap,

r.,..r r i. i r r. tr i
r... r. r r rr I rr.¡.r,
elaboraclón üeudl¡n¡ de la neurod¡ obee¡trn (I).
¡olución de contlnuidad ont¡e paiquiahfa y pdcoanáIld¡

1,I¡

Roberto

Mazzuca

'l
11

2.I¿

elaboraclón üeudlsns de la ner¡¡od¡ ob¡edva (II).
E¡encla, meca¡¡ismo y ruriedad clfnica ds la neu¡odr ob¡edvr

Cap,

en lor tsxtor sobre

Roberto

8,I¡

ht neruopdcodr

Mazsucs

de defern¡a.
8?

el¡bonción treudianr de l¡ nsuo¡l¡ ob¡odrrs (Itr).
Aoüo¡ obsedvoo y práctlcü¡ reUglous. t¡ predtsposlclén a h
neuod¡ obs€¡lvs y §obre lr¡ tsan¡nutacloner dc hr puldonu,
erpeclalnents del erotl¡mo anal. Roberto Mazcucs
69
Cap, 1. La elaboración freudian¡ de la nouro¡i¡ obeodw (IV).
La diqcrcnía de la neu¡o¡l¡. Diagnósüco provlo y consütuci6n
de la neurosis er¡ la tra¡rgferencla- Roberto Mazzuct
87
(V).
Cap, 6. La elabo¡ación freudia¡¡ de la neumsis oboesiva
"L,6cciones introductoria¡ . . ." e "Inhibición, eíntoma y
anguatia". Roberto Mazzucd
. . 113
Cap. 6, La neu¡o¡i¡ oba€siva e¡r la enreñ¿¡za de M. Kldn y de
Cap.

J.Lacan(I),RobertoMuzuco

......133

Cap, 7. La neu¡o¡i¡ ob¡esiva ea l8 sr¡!€ñanzü de J. Lacan (tr).

3"3"r:1*J w,at

.

..

Cap, 8, La neu¡ods ob¡esiw
El roml¡arlo X

161

m la er¡¡eñanza de J. Lacan (Iü).

GabrblLombardl

....178

Ano¡o, EI dcdoblnrnlento de h caden¡ dgnlñcante en el gnfo:
el dmo (d) y l¡ dsnrnd¡ (D). Ls rsllción rxual no e¡i¡te.

I¡dmnndrdcmuqtc.

Robcrto

Manuu,. . .,,. ..,, .. ..

108

en lor¡ru de tcxtot poeteriore¡. En tqunfu fugu otuldemmot loe deutmllos pott-freudianos sobre la uudt obudw. trottmmot dc at¿ modo que ya en el comienzo mismo de w htbajo Freud ditpn{a dc utu dltnnttio. quc h pcrmltió lormular lanto problenwo melapsicológicot como anttlo¡vt cllnls -ttllttroe ilempre inw¡nrublet ¡twy Fccfu" @n cl ¡¡. Dos de los grandee textoa fnudla¡s nbrc b tuwoeb obuci¡x: el historíal del Hombre de los Ralae y quún cxcluldos de ate amentario por haber sido objeto de úueaobuuttffiqdeboátedru.l dc l-rcud. abc h mutotb ob*tiw. Loan la retomó en tu en*ña¡aa. or@dmcnb dol orpügno tnd.bú. tamabto. Este itinemrio tomo como punto de parlida loe o'lkulu tobra lu neuropilcode de defenu qnterioree a 1g00. I¡ mn¡¡ü J En ette último qto pm abordtr ecpecíf icamenb b cutlón dcl ctolbmo aml. * climlnaron reiterucionet propias del discurco oral. dirigidac en prlmcr térmtno a lo¡ utudlantes de lo ctnert. a tmués del comentario de los ilceilwt textoc en loe que FWü u ocupó de ate tenu. se cubrie¡pn algurwt lo. acordec con los otrot términot de u tarla y u púctb. el lntento de aprehender la oüimllúd fnudlam nue cn este tenu a msi abcoluta-. acl6n unhxnltari4 muy pronto x impuoo la necaidad de gmbar y publiar los futct Con clerü nrpreu comprobamos que estas publicaciorwe.na un p(tblico mát omplio. b (dtlttt¿l clut del Semi¡wio Y.so la estructum generul con que fueron dicta- ptt dot. cn apccitl en la teorla de MJ{letn y en el pdcuruilieb nor.n/fofu¡a y qw Laan dbcrlmina y articula an preclsión en erc y nomqto b dc tu cttufuttu. dl¡podclón r lr ncu¡od¡ obrerlvr. htanbndo ülimitar hs nociotpt que detdibujaron el planteo atrtcfi¡ro.ú y compleja itnw conceptual rcbre la neurocis obutlu. tenw lreudlano que pdeció ulectitxmente de üvqa o. dló. y algtrws de loc l¿eciones lntroductorias de 1917. das. ¡fntom¡ y rngusür. Fltul¡¡utttc crtwnü. Actos obeesivog y práetiear rellglo. dcblbmq b üttufonrucionet que Freud fue imponiendo a sus ülmov nocb¡pt Totrn y Tr. resultaban de interés rr. Formrclone¡ del tnconscient¿. Al mbmo liempo quc b oültulldad dc Freud en rehción con el wber pilquütrico que lo prece. de mo¡tmr lot tn¿tdo 8 . . En ute wlum¿n guinto abordomo\ en primer lugar. gutu\ pem rc conuruó en uds o.Enh¿ lot amblot en la lornwc de enwñanza uryldoc deepuét de la nornull. sobre las transmut¡ciones de las putsiono. dc nuafio euru dc plcoptologla: la corutante confrontación del eaber y fuuüHcot an cl dltcutp pttcunal{tlco. lo que noc olentó a realizar u edición en fornw de mrpetot lot prlmemt cuatro wlúmenee y uhom en lorma de llbro. cn apceV cn ül Scnhob X. llan ildo reuba.mot cl modo cn guo J. Etb prlmeru prte finaliza con un comentarlo de lot apltub 6 y 6 ü InhlHctón. lo elaboraclón freudiaru dc la neurotb obceelw. tr amqtbfu en cu elabomclón.

pero tambün pr articultrlot y confrontorlot pam corulrulr de um truMem renotds lot problemot dc la pñcllx oclwl. el ulueno por Eeryrurlor y dbtltgylr lo ptlcoptolog{a que deriw de uda momento histórtco de qda uno de ellot. en cete mom. Deapuó.nlot no lmpide corutltuir henvmlcnbt pm la truwmbión del ptlcoarúlttb. cl retomo a -que rcnuew wrprendentemente b m$nem a dellncar lu principala problenus de la prácti« actual Corutituyen bmbién un testlmonlo de u¡u porlclón aumda: h do quc lomelene a ht dbpoclclonet del dbcuno unlucnllarlo. azyendo lwber lnterprvtado. lu orde¡wdo o pre*ripto.t dc tanto tiempo en que pslqubtrla y palcunállth te conlu¡dle¡pn en u¡w ¡oh ptlcopatologla <n e¡to lot nunuole¡ de b pclquiatrla dlnÁmla rcn cu muy lltutrrotiwlr. médiu de lo ugutlón. y contribuir de ata y u mucrte. sl alumno o aun al atwlhta.ufrhron tut noclotut anta Freud íttducüo por lo erueñanzo dc cllniq de cuestionet ltqn I detpuét dc uta neurotit-. eru espemdo y que es comryrtído con un amplio uctor dc docpnta. estudisntes y gtudwdot.awtaru que . aúüo ha de¡lktdo uta Lez ¡not a h mllarurlo prúctl. corullluye un amblo de dhcuno en h Unltxnldad quc. En nucaüo úso a con&. creemos. quc con eu precncb y olabomción lwn hecho potiblc nuutta trabqio' Lo¡ Autorc¡ . cuándo cambb de dbcuno. Cuó¡do por elcmplo.cuencia de uru apuatt precba: que la dbcrimí¡wclón y anfrontaclón dc dhcutrrl c¡ucño a ad¡xrtlr r portorlorl.

ai atgo se modificó o no. ya que tend¡emos que hacer algunas referenci¡¡ a la teoría y a la pnáctica tanto kleiniana como de otroe port freudianog: qué pasó con este tema de la neurosit obsesi. A diferencia de los temas dedicados a la nooologra y semiología psiquiátricas. vez nos vamos a ocupar de Freut y tarnbién de I¡can. Pe¡o no sola. eltz.f Esüe e¡ el primero de loa cinco t¿órico8 que dedica¡emos al tema de la neurpsi¡ obsesiva.L I"A EI.ABORACION F"REUDIANA DE I. En las reunioneg de los docentes de la crítedra hemos seguido discutiendo las cosas que Be comenzaron a plantear en ese ágora. que estuvo a cargo de Roberto Santisi. y eao ha tenido un efecto en el interior del trabajo * Clrc N'38 dlct¡dr el 11/9/86 por Roberto Mazzucr.A NEUROSIS OB§ESTVA (I) La solución de continuidad entre psiquiatría y psicoanálisis. Todo lo que ve'rños en estos teóricos ustedes tcndnin que ir relacionándolo con el trabqio que hicimos en los ateneos clínicos del primer cuatri¡nestre. Esto vale como un principio de respuesta al recla¡uo que ustedes aostuvieron en el ágora que hicimos el sribado a la tarde. 11 . pa¡a nosotros fueron muy importantes las cuectiones que discutimos con ustedes eae día.Hombre de la¡ Ratai'. donde nos dijeron que querían máa Freud.mente de ellos.. va en la teoría y en la púctica del psicoaníli¡is deepués de la muerüe de Freud.. con algx¡nos de loa próximos ateneos del aegrrndo cuatri¡nestre y tarnbién con el trabqiolealizado en el seminario sobre el hisüorial del . No sé qué les pasó a ustedes desde entonces. Pero fundamentalmente nos vünos a ocupar de Freud y de Lacan. má¡ Lacan y menos psiquiatría.

tanto en la obra de Freud con¡o en la de Lacan. y una caracterización de las distintas entidades con términog ateóricoa. ¿Que la rechaza invocando qué?. estó cstructumdo iobro un eJe prlncipal y llova por título jusüamente "La psiquiatríu y el pdooanáll¡l¡ en el campo de la paicopatologfa". deede una posición ahistó. que ea uño dé los temas que uitédéC no-tendiffi qúe-EútUdiai-érte año. de teoría¡ e ideologíaa! Lo t2 . Pero se verifica t¿mbién en la referencia y arüiculación con nocione¡ de ot¡a¡ dirciplinaa científicas y de prácticas no psicoanalí. invocando el desechar. Este ahistórico es estricta¡nente el que hace la psiquiatría norteaméñcana. no podomos limitar y r* duci¡ nuestra lecfura solamente a los textos de Freud y de Lacan. Y egto en cuanto a muchos temas. con t¡árminos del lenguaje común que no agleguen nada a lo estrictamente observable. preclsamente ol queremos rer f¡eudianos y ci queremos Eer lacanianoe. rica. ' tica¡. Y en eepecial. De esta manera nog fui¡noa ubicando meJor en el plan de ürabqlo de la cátedra de estc nño y on ol prog¡s¡nü do la materls quer los recuordo.del gnrpo de docentes: al hablar con ustedes pudimos al mismo tiempo ercucha¡¡¡o! ent¡e nosoüo¡ de un modo distinto del que lo hacfanios habitualmente en nuestras reunlones. la obra de Freud y la de Lacan constituyen una enseñanza abierta donde las re' ferencias a otro¡ sistemas conceptuales es continua. Y en est€ caso el térrnino no ea mío. Ahora blen. si vamos a habla¡ de la psiquiatría y el psicoanálisi¡ en el campo de la paicopatología. los temas del campo de la psicopatología. Esto se verifica on ol mhmo compo dol pniconnrili¡in n trnvór do unn loc[urt rnuy culdado¡a de lo¡ trabaJoo producidoe por otroe pnicoanalistas y del diÉlogo y la discusión sobre las nocioneg que ellos van construyen. o a t¿ntas y objetoa de otra¡ di¡ciptina¡ científicas. de los oíndromea. ya qu6 ha ¡ido expllcito doade el prlmer mo' mento del treb{o de e¡te año. Por el contrario. tenemos que constatar el lugar clave que ocupan lse nociones psiquiátricas. como si esos problemas no tuüeran historia. §e trata de una priquiatrÍa que rechaza toda nouología. e8 una poslción paicoanalftica. Esta constatación surge de una manera directa al ocuparnos de la historia de la psiquiatría y del psicoanálisis. Y ademáa no podría ser de otra mane¡'ar si no ¿qué harÍamos?: abordaríamos los problemas. La obra de Melanie Klein se presenta como un8 eapecie de sistema eerrado con muy pocas referencias al conterto hi¡tórico o a otros inüereges del ontorno cultural. el derpojar de toda noción teórica aI sistema de clasifica- ción de las enfermedadee mentBles. Uitodoo no lgnoran. que Ia posición de la Cátedra para la enscñuua de la pdcopatologfa.es de este misma gente que propone este sistema: quieren hacer una descripción de los síntomas. ¡Como si el lenguaje común no implicara una sedirnentación de saber. y en eopeclal freudlana. inspirada en el ¡rtomo a Freud que promueve la z enseñanza de L¡can. do. el barrer.

["ffi!HJJ*#hH#+*"T:: amAmE-[enemos que üómar el conjunto que forma con la lección que le antecede y con algunas de las que le siguen' La lec' ción que antecede. por ejemplo Ia Organización Mundial de la Salud. uno de log textos de Freud con loe que varroo a conta¡ es el. eata peiquiatría que eo la psiquiatna de la época de Freud. est. Dt Jurtnmon[o por ort. no ea de cualquier psiquiatría que les estamog proponicndo ou eetudio.que quda fuera de discusión además.o.-ttüii es ól¡ie-é-ste aloldiífe'lliiifóil¿o:-'-De lo contÍario nód póñdiíiriñói*en*trnaloBidÍdñ déiüé la cual. por lo que desde nue¡tra poriclón poicoanalf[lca consideramos que eB decisivo. la número 16. La última versión de la nomenclatura de la A¡oclación Psiquiátrica Norteamericana es la que van a escuchar nombra¡ como el DSM 3. lleva por título justamente uno 18 . aflrman. lo dtagnórtlco quo he llamado diagnóstlco do compuhdora. pero es cierto también que el paicoanáli¡is 8e hace cargo --de otra manera. po del paicoanálisis. jar estos temae. erte tipo de nomenclatura con el intento de unificar un uso univergal de todo¡ los términos peiquiá- . Debemos oponer priquiatría y poicoanáliris.de problemas constituidos a Io largo del dessrollo de la poiquiatría y en e¡te rntido es ¡u continuación. W . qué es lo nuevo que trae el psicoanáli¡ig. Eete tipo de ¡i¡üemar ertá adquiriendo cada día mayor difusión. dntonces ys no se traüa de noootogfa. podo. tricog. re organlza todo eso y I partlt de allf eo hace er. clusive hay una cantidad de organismor dependiente¡ de lac Naciones Unida. que. In.de ly. Freud ha mantenido y revitalizado algunoe intereees y planteoa de eoa paiquiatría al tranaplantarlos al cam. Les decía que esta propuesta explícitamente ateórica ea también nhintórlcn. ni podríamos entender tampoco cuál es la originalidad de Freud. Es gumamente importante traba. mos llEnrürlo uí ei quleren: el diagnóstico impoeible. ni podrÍamos entender de dónde sale Freud -?a que no aale de la nada. sino de esta poiquiatrÍa que lamentublemente ca¡i ya no existe má¡ entre loe psiquiatras. bqjo la influencia de distintae corientes que Be desar¡ollan en el país del norte. eee país. LA LECCION 10 Pa¡a desarollar este tema de la neu¡oeis obsesiva . . [nra no ll0gor n hacor o¡üo ilpo rltr priisentaclones.á¡ tomando este siatema. es gue ecor términog del lenguaJe común esüán tomadoe de la lengua ingleoa tal como se habla en.pecio do clu¡ificoción de compuüadora donde ¡l c¡hin prosenLe¡ n caniidad de sÍntomur enüre t¡nüo¡ y tantos y no ertún prosenüer taleo ohor. ea cierto. eurge de ese momento tan especial del desa¡Tollo y de la culminación de la psiquiatrÍa que ha merecido el nomb¡e de paiquiatría cLísica-. ae trata de nomen-' clatura¡i or una e. ya qué eB' lmpoaible quo alguion retenga eaoa parómetro¡ en tu momoria. .s.

. Es ooncederúl¡ por tsnto que en la naturaleza de la labor pal. continuaclón uno del otro e¡ lnconcebible . ". §m sontndlcolón entre e¡toa dos órdonea de ectudio.s vamoo a usar eepecialmente para introducimos en este tema de la neu¡oeis obsesiva' porque c-gando Frgud. . ". aponc al pcicmnólish.uótió-tiq-nolñEa-Coiiió-ejémplo a la histeriq sino a la neurogis obsesiva. el psicoanálisis y Ia paiquiatrfa ae completan una a la otra. quiÁtrlca no hay nada que pueda senir de argumonto contra la in. {ef. Pero esta misma fr¡¡e se puede entender en ot¡o eentido. . a invoatignr toda u¡ra cantldad do problemar que la poiquiaürfa comenzó a plant¿a¡ y con sus propioe medios no pudo ni reaolver. me enconhé con gue $)|v óión. ni aiquiera seguir planteando. Freud'incluye primero un ejennplo de lo que él üama cqto1-sintolqitiqgg. er el peicoanáli¡i¡ el quo puede llegar a roalizar. v oati gació n p eic oan al í ti c y. ' . - Después hace una comparación entre peiquiatrfa con la a¡¡atomía y la histología y tennina afirmando: y psicoanáliris ". e¡ decir 1016. para moatrar las am' togías y la¡ diferencia¡. . Nosot¡os la. Termino o¡te púrafo y már adelante dice: ". . al rel. en ere ¡entido el poicoanálisis es el fin de la peiquiatrfa. Y la miyórfa de los casos que incluye en esta ¡eriti de -conferenciai son ca8o6 que coresponden a historialea de neurooi¡ ob' s€siva. . rcrle rJe Iscolonor el obJotlvd que Pn¡utl ro propono lo dlce erpücftamente en el üexto: ". . Aquf lo tienen con toda¡ la¡ letra¡: la poiquiatría ¡e temirn cuando surge el poicoanálirb.eerla.* noo ner.t'..eo que tenemos que decir que el osicoanál¡sis *-mi-caüs e¡ la culminación de Ia rrsiquiatría. en relación a loe sueños.". lapBua.191?. . . .y* que a.. .bartanto pa¡rcldo al de nuestro prograr¡a: ayer. Ant¿s de aborda¡ el campo de las neurosir y atu gíntoma¡ y para hacer cierto erüace con la¡ lecciones anterioree." §on la¡ lecctone¡ introduotoria¡. a ests altu¡a de su obrq quiere exponer la concepción peicoanalílica d9 l-o. el ñ¡ral. cosü como éat¿s: . todoa e8' too fenóffi6í@ññiituyen la poicopatologfa de la vida cotidiana de los que Freud se había ocupado en las leccionea anteriorea. Entre t4 .-Qry. E:_S! p :t_gllgtg ry o b_pgy§!ú:J -. En este otro eentido cr. . er¡ esta nueva serie de conferencias me propongo exponer la concepción psicoanalftica de loa fenómenos neuróticos .

tement¿ se tmta de cuelquier acto. Tampoco me voy a detener en el desarrollo bo¡tant¿ oxton o do lo lntorprotaeién. ¡Dlcaoa en e8rc rugar qe un 8¡nloma oD6e- - No noa vamoa ¿ detener s relst{r en detallo la dercrlpción. pero para Freud esto es un acto sintomático. lo cual nada tiene que ver con el hecho de que sería errónea.d e-ysrdsü Pero lo que quiero acentuar no ée tanto la interpretación en el gentido de zu contenido. es decir que _E!!bjén-§p_n_üJ-qsCgagig_ne¡. Lo menos que se puede deci¡ de eaa interpretación. ya saben que es el misno Freud q uie n dic e eu e Qn t od o. parece que bastante ftecuente.r que esto. aino lo que Freud hace con la interpretación de este acto.ara e€r obseeiva tiene ser ab6u¡da. Freud es decir que él sostiene que eotoe actog que es Io que él comienza lección: el acto sin- to$-t$co. te. algo que podría pasar desapercibido.13golq!_. más frecuontemente actoc sin lm. sino lo que era Freud en zu vida. er que es una interpretación totalmente deli¡ante. que s€ diferencian de los actos I consciente oue Be be ca¡act¿rizan por tener una-cierta i ve defraudada. ponr lo que es Ereud no solarnente en el desarrollo de sur ideas. hizo sigrrifica tal cosa" o bien diciendo: 'j :ione¡ tiene u¡ted con egüe acto". port¿ncla o uparentamente ¡ln nlngún ¡entldo p€ro qu€ rin embargo Freud no duda on tnclulrlo¡ on la ml¡ma catogoría de o¡tog otroa fe' nómenos. lo que era Freud en sus actoo. ya que después lo analiza como al. cuál ee el significado que Freud interpreta en este acto sintomático. la puoden oncontrnr leyondo lu leccl6n 16. No es nuda mú. ld vamos a ir retomando a medida que desarrollemoe este tema. Inclusive se puede decir que es paranoica directamente. De ninguna m&nera Freud se pone ahl a formula¡ una interpretación del tipo "eato que Ud. ment¿ Freud incluye como ejemplo un acto sintomático que no es. yrlt9". y-en lóáicioi '6üitórñáticoe no.ré¡üi!ü.Jalli5[9 se puede ver mucho má¡ claramente lo que es la transacgión qntre to repriqlldn y l¡ reDrertónj en el acto eintomático n§ porque aparon. dontle 80 vun ¡ du¡ cuon[u rlo lo que or Froutl. cuando entran al con¡ultorio. del iri g _h ay¡¡ nj úg l-eg. Esto eo importan. es decir que no necesariamente una-iclliá'ií.el!9. its.una idea o u¡a repreeentación como una idea obseEiva no es a gu_ contenido al que nos t€nemos que. que en elLctp. te tenerlo en cuenta. pgseeJ¡rLEÓvjLu¡)*¡gtrtirlqJ^urajntencioo.este gnrpo de fenómenos eatá etto que Freud lla¡aa actos sintomáti.9. cómo procede él cuando trabaja. trí tomado de la vida cotidiana sino que es un ejemplo de un pacien. dojan abierta la puerta que comunica el consultorio con la ssla de eapera. Ya varn oe a ver deepuéa que Freud no es unívoco al usar st'u términos pero que 1ó . no. en que loe gctos fallidos cos. Élmple. go que suelen hacer algunos pacientes y que consiste simplemente en ol hocho do quo. en el senüdo de que para considerar-.

Eis¡rt¿mUién Io ll¿ma e¡M. A. -EApgr-rftqlÉo' Eqte I+g - l* - a¡_ ¡_ist€Et . q¡l¡n_o¡o _qf¡$pJ*¡oeibilidad de_!q reooluciónpor el lado del polo motor (po[o motgllguiendecir eI acüo..preconscienQ¡cónsEñnB.iñterpre que él üama el contenido del sueño. lar accloner).en fprtats una o¡¡egcron. Freud conrtnrye la erplicación de que esüe sgqggi¡ryl ccur¡e porque hay un¡ -tqnirg. do a lo que oculre con ol t¡m¡ de la¡ identlflcactonor. a lo lar.PJgEre$vg nrn]e¡om. proü¡ciónr poquo ¿CuáI el el de¡eo hcon¡ciente crgeh{9.tr inuenrón.-ru9-estálgxscca¡u¡¡-acto.\ayilw. el dercitamiento que nor rcvel¿ ct¡ál q ol contenldo. ch¡ la primera parte de la inüerpretación. entoncec el ¡uoño se carecte rlza por eete ft¡nsionamiento lnvertido del aparato que e¡-§ga¡ de I " 10 . sueño e¡ el ñErpretacÍón tiene gue r€corer el camino del trab{o el ca¡nino que el trabqio del sueño hizo para deformar ese contenido: h int¿ryIet¡ción tiene que recomer ese cq¡nino-&ls.v combio sc lncoru§lgpte.vcrrv. y J e.l Erto oü Épltr¡ y fr¡ndamcntal.op¡¡. haya parado del ¡l¡tam¡ preconrclente al cual pertenece para ror obJeto do un tra- *tamlento de acuerdo a lar leyer del proceto primario? y. porgue Freud jurt¡mentc explica eI ¡ueño por el heeho de que miéntra¡ el rujeto e¡tá durmiendo. capítulo Vü. erto es¡¡v.: ¿El contenldo lat¿nte ¿. tnaonfrlonte? P.onte-pido latÉnt€ del rueño. Pa¡a oon cttr trn¡ algo panol. go de nueot¡a¡ cla¡e¡ en lo gue tiene gue ver con el ¡íntomg Iq" qínt . I fdonde tiáno quo apuntlr b hterpretaci6ñ-. ro confur¡de el cont¿nido con el inoon¡clente y no tienen nada que ver. una vez he.ql. para Uegar entonceg I poner en evidencia ?uál era ece contenido sin Ia deforaación que el trabqio del ¡ueño Ie imprimió.rsv. ss lo en el texto manifiesto del sueño.siempru podemor ü dl¡tinguiendo el primero al que podemos llama¡ que tiene que ver con el o si lo referi-c_qqh¡ldo moo a los términoa de FffidTñlf. Cont4nido oJteocs. en luSar de re8r€8ton p(} ffiuoo delc. en lugar de fgry:!.qüi poetulando allí. E¡te oodelo lo vamoc a ir br¡¡cando de ü¡tinta¡ manera. reve8. ruta todavf¡ la rogunda porto do lo lnter. en?l!ñiiilo de que eete 'e¡roiÉ" in et¡enüdo ptiggiéo_qgg§f.de-rr¡l s¡eño. Becue¡den ustede¡ el eeguema de La interpretrción de la aueñoa.jq"eIl _l& on sentido contrario. El . quo no ¿ii#"con?undino toncea con el momento de d ientoncea 4gqgifrapie¡to.s de srw er e¡ eo acú tuoporuable ue ol decao u!-gvv savva*t. ¡J.. el g. Un¡ vez obEnido el tc¡to del pcruaniento del lueño. o doformudo s&¡onltre _${fftó . que está para que er-to contanldo haya crfdo. ¿qué quiere decir que es lat€nte?.que.tgp¡¡.a. A pe¡¡¡ de rcr unr ougrtlÓn fundrncnt¡l e¡ unr ouortlón que no ottá olüra en ca¡i ninguno ds lo¡ tartor prlaornrlfttcos. ryu .

En eete prirner ejemplo rc'lata. A este prirner regirtro lo llama s_ig. dice é1. como lo hace López Belloatorcc.t3r_p-c_9¡. cómo Freud rceponde coruiderándolo como un acto y reepondiendo con un acto. . prr r e. q&p1§-y_É!_t_ii"-_!o_-q[@. Por supueoto que no lo toma sólo en el sentido de lo gue el paciente le estrí haciendo a é1. . ¿Entoncer qué n6 suentE él que hace con lo¡ pacienter que hacen estat c6ss? El dice: ".uóuil un{ont¡dcf¡{d€má¡ una fntÉnc¡orL-.¡itttooáticos poleen un.G-aúérta?"¿r. y entonces para referirse a este otro regi¡tro lo llcma la intención o el propcito del síntoma. . E¡tÁ ct¡¡o en gu rerpuesta guo ól otorgp a ese acto el carácte¡ de un acto oferuivo. . . aino ya corno un oigno de lo que el paciente va a hacer con 8u análisis ai ea que üegnra a iniciarlo. el aentido. culmina en une+e¡¡epción. elgb anilogo podemoe aócii ae los iíntomas. r1o doJo nuncr dg. ¿Qu. a veceo use sentido del eÍntoma como totalmente equivalente a significado del síntoma. Quire detenenue en esto para acentua¡ estc eegundo arpecto. pero Freud no sieffié los usa así. Freud incluye el primero de un¡ ¡erie de ejemplos que va a i¡ introduciendo y trabqJando a lo largo do e¡ta¡ loccionet.'r. un-ÉiiiaiéF iñn egte ej em pl o del acto sintonítico. ponde. Yo ¡a lo¡ lef ¡brcrvl¡do porqua la fiu¡c ontora e8: 'r.oliñ-t¿mrffi §Í. ¿Bospondo do quó mEnora? Dfurdolo a om eoto ¡htomÁtioo toda la cat€gorfa de un tcto.aqqrlc qotu r¡¡ nogllgoncla y exlg§ quo lu rcpam¡. Freud no usa términoe unívocos.§u!9!¡s. - dgq ig¡grylf . et decir que por már incon¡clente¡ que Baan el rlgniflcado. .Seiiinin-mo dótr¡EdJuTIEüm ht§noi6n en rcaiid¡d lá irrt¡r. pcro fund¡nrant¿lmentc lo quo hry que duü¡ou or quo él nr. . o má¡ llter¡lmente "con tono b¡¡tante ha¡abtoso".q.h. eJomplor de casos o rimplementc de ¡fntoma¡ obseelvoc. . preh. de un joven oficial que aptovech¡ una de l? .[-c-ó tiiiüaóiín. la 4ggiDasúr entonces es lo que apa¡ece allÍ en el lugar del acto. como les decía antes.¡s Ba9fqltrdg _lnc_onsclgnt€ -q¡g-ea. Freud le reaponde exact¿r¡ente ig¡al que si fuera r¡r¡ acto tot¿lment¿ detiberado e intencional.". él lo toma en ese Eentido corno un deeprocio que el paciente le hase. por más inadvertido que sea parE su conciencia. en la lla. Poryue. .nifjc-Bdo y a este otro el sentidg". el canicter de un acto deopreciativo. el móvü o la fnt¿nclón del paciente aI hgcer eee acto sintomático.É. . mada-E-tEfácción a]ucinatgria del sueño . no deJo nunca de hacrerle nota¡ con enoto ru negügencla y exiglrle que la reparo . f iñnitri6._gg.del. Poüfa t¡aducino tamblán "con enf¡do. ea dech. Vamoe a ir distü} guiendo estos dos niveles o registros.cqbninar on u¡! qeto. -b*g-e*f-rgufl" -9¡. surtituyendo un acto. Es m¡i8 bien de ests últi¡na manera como está uando estos términos cuando sfirma que loe.agtp.o.S_qp-gslg 8glo_dnlS¡sÉt¡co de sue_pacieñti:s-qüó--dtiaiiri"óü¿.

pueeto que ella de cla¡aba ¡entirae completameát¿ Uien y eatar segura de habérse desem' ba¡azado para aiempre de eu idea patológica. Má¡ todavfa. la hlgrushción de.dryrna4!!$siento-*o.qsctlfrlJ_t:"_li}Í-d:i1d9i"_gj?. I Peslr devivir I eh condicione¡ felice¡. la paciente sabía que ella misma lo habfa provocado. Es neceeario irui¡ti¡ en ¡Gúto. sJ tñ'táira ah-oia de ña¡a¡ aI o[ro reÚtro. de¡de liacfa wr tiempo envenenaba la vida de la familia. eUa sabfa cla¡amente quién ha' bfa na¡d¡do elte anónlmo. Freud hace una entrevists con eata mqier a la que describe como muy bien consen ads pesar de zu edad. l¡ ¡eñora no tiene má¡ gena¡ de reguir hablando. .sr¡s licsncia¡ en el ejército para ir a consultar a Freud para pedirle c¡ue hate su suegls. vean quo áeuí la intenc-ih--iio-Es'taá ch¡a. Freud hace sólo doe entrevist¿s en este caso-. que era una de las mucamas de la casa. por tanto su idea era falsa. Lg inc§¡ro eólo alSrrnas ca' ¡"cárí¡ticac ya que eapero gtre urtedes despuée lo lean. A lo largo de las I á entrwi¡tas que Freud hace con esta paciente --gue en realidad no llega a aet pociente. Freud llega a aclarar esto en la entrevista como aIgo qus nu¡¡c¡ hrbfa deJado {e r9r corucient€. que enterarme de que mi ma¡ido qus me engaña con una mqier joven. Esüa idea de alguna manera había sido apoyada por un anónimo que eata mujer habíi recibido en el que se delataba esta situación. termiru l¿ fra¡e diciendo: "decla¡ación que le fue üctada indudablemente por el temor de venue proseguir el análi¡is . Lo que han aclar:ado ha¡ta e¡e momento eB gue: la paciente sabfa que el an6 ni¡no era fabo.11 no ettr sabla quiéri habl¡ envlado eso anónimo sino áue habl¡ sido ella misma qulen oe las habfa a¡reglado pare n¡gerl¡le I st¡ mqfer que trabqlaba en la ca¡a erta poolbilHad del anó¡rüno: nada serfa tan terrtUte para mf.¡e¡ivat.". on realidad eeta mujer sabía perfec' t¡nente que ecta idea que eUa tenla no era cierta. le habfa dlcho el dla anterior a la recepción det anónimo.perteuocen lsf c . Dice Freud que cuando llegó a ese punto de la entrevigta la paciente pretendía no tener nada mris que decir y al cabo de las dos s€sione¡ hubo necesidad de poner fin al a¡rálisie. . e hclrr¡o üegnn r v€r co[r Freud que es ella quien habfa sugerido a la mucans ertE ldea. podrfamoc decir. HastE acá. Eg claro que Freud no se engaña. en el . mente ¡o trata dé algo que Erta mujer atrar¡ieaa una cantidad de c¡i¡ic en la¡ cualee se le ocurre la idea de que ¡u ma¡ido la engaña con una empleada joven.ftcistlo. debe ruponeñe gue la vida conlugal también. Sintética' ca¡act¿rizado como delirio de celos. Por lo tanto quedaba cla¡o que en esta cuestión de ta infideüdad eataba en juego un deseo que era preüo a todo este episodio. 18 . Cuando Freud intenta hacer eeto e¡ allí donde se termina la entrevlta. err! ldea¡ oonexa¡ +I gual que laLidea¡-ob. ¡e v¡ acla¡¡ndo e¡t¡ ¡ituación.LC-t¡t-emg trans' curre €n eets pürner nivel. ella eabía que su marido nó le e¡a hflel.del'siÍnifica{o. Una muJer de quien decfa que.

cionada a Ia¡ nece¡idadeg-de ou mqfer. .rt¿ pasundo por la etapa del climaterio. tornos neu¡óticoot'. Freud conctuye gue el ¡entido del eíntoma. Sabomoo por experiencla -concluye-e¡to pá¡rafr que e¡to.u-"n relación a la vida Cótidiana"deliüieIó*en ése'momento. .ggg. . en gue la¡ necesidaáer sá*ual"t de una muJer. A parti¡ de a]lí qecuerden que en esta lección ee venfen planteando las ¡elacionee entre la_ psiquiatría y el poicoanáIisiE. m¡rl. la intención o el propóoito del eíntoma. esto no eiguió. Y que gd. do el segundo paso de la interpretacióh.Freúd ae pre. cuál es el deseó actuar qu" eetá' sosteniendo la idea deli¡ante y da lugar al síntoma. h esto Freud sg¡ega que tal vez haya que perua¡ en cierta impotencia del marido. p?r 9J dese g_gcñ¡itr!üe1e pelgitagbigar gl sen-tidp _del_ síntói. ¿de quién?. Freud lo dice de esta manera: "..-A p*ti. también ee poeible que el excelente y flel ma¡ido no so halla. se distinguen preciranente por el tierno ca¡iño que muer'tran a rus mujeres y por una indulgencia poco común con r.. si zu marido incu¡riera en la gravíaima falta de enanora¡¡e de alguien mucho más joven que é1. de su yemo. Que un enamoramiento en estas condiciones de parentesco difícilment¿ accede a la conciencia. Todo degeo actual para Freud recibe su _f.r. toe ¡uficientes ps¡a po{er-intc4pretar. para hacer lo que hema trqms...especto a sus tras.el de poder Juatificar sus propioo diseos de-infid'elidad.cuya ftdeudad no tiene necesiáad de rilnguna otin expttcaciln. Freud no se limltt a rcrones que rs fue¡zan este deseo.-permaneciendo inconscieilt¿ el impuleo seiual. de _esto¡ {"tq. gunta: "¿qué actitud será la que tendrá uñ poiquiatra ante un ca¡ó de l0 . .A eEp-asqj. entoncet. dice: ". o sólo lo hace bajo la _f9rma de la temura. el que tan solÍcitamentc la habÍa traído a Ia consulta. .r¡donos en este segrrnáo rbslrtro.. bueno.. pero van I ver gue en ot¡oo @86 es ¡umamente i¡n.ate deseo el qlLe estabo ndo e* sÍ¡tsms delirante. móJor coruervada'c"á4. él ñ. Este ee entonces el seDiirlodel síntoma.=áa-¡¡" -"¡er estaba ena- "rü morada.. . quedaría eüa libre del remordimiento de au propia infidelidad .". no _ obstante con lo gue alcanzarnoo I ver durante ln misma t¿ne-moada. doa. portante y decirivo gue podamoo hacerlo. e_l sentido ubicá. 8e ven reforzadas. afirma. piuastante es vero Freud en e¡te eentido. poder inteipretar cuál es eldeseo ach¡al-que eetaba allí en juego. Acá no ffderña oponérñ üstiñ|rrir t¿h'tqüt¿kellüe los dos nivelea. ¡e doedo algunoa años en poreslón dc una potencio süxud propor.Aquí termina l¡ entrevi¡ta y Freud dice. Freud formula ehtoncei ü-hiñüi. Toma en cuenla el hecho de que est&rrruji. ño oho ¡lno.-de_U¡ ¡tsseo infnnrü..

. Sóio una vezy c@ mo adverbio: "obúesiv¡mente".fo agregB oha pregunta. perc su fenomenología ea bien diferent¿. . No puede decirse que la idea que atormenta a la enferma 8ea absurda en d micma.. . 8i una idea deli¡ant¿ resirte lú pruebas de realidad erto inpücani gue ru origen tiene que ser oko. Entoncea dice: ". . confonne a Io¡ métodos habituales el pciquiatra intentará en primer lugar caracterizar aI síntoma por una de sus propiedadee e¡enciales. ¿por qué en ecte caso el cont¿nido de la idea delirant¿ son los celog? Deapuée agrega otra: ¿por qué eeta paciente habrá foroado un delirio de celos y no ofo tipo de eÍnte ma¡? ". y má¡ adelante dice: ". en un capíhrlo que urtedee di¡cutirrin en la¡ comisionea.est¿ género?". En el seminsrio 3.ea cla¡o sin embargo que él se limits d uao de la denominación priquiátrica deliríos de celoe. . ¿Qué puede haber lfervado al traductor a forza¡ el texto de esta manera? Si bien los da.to- . Asf puer egta buena señora eegún la priquiahía zu&e de celoe obceíuot corutituyendo esto I¿ ca¡acterística es€ncial de su caropatológico. .". Donde la traducción dice ideat obeecluot y celoo obctiuor. Despu. no tiene que ver con l¿ reüdad.". en el terto original encontra¡nos ideaa delirantec y delirio dc celoc. Lacan se ocupa de comparar los celoe en las neurosis y lÁs paicosis.Es muy frecuente que hombres casada y en edad madura rotengan una amante joven". Hoy lee ertoy leyendo del texto de la traduccíón de López Balles. También en lo que oigue. refractarias a loe argumentoo lógicor.n insuficlentc\g para ertablecer e¡a distinción. Lo deaa¡rolb -?o voy ealteandr. En ambos casoo s€ pone en juego el m9g-qnis-89_de-JLpIg yeccign. mucho 20 me agradarfa aaber -t¿rmina diciendo Freud acrfr. tor quo incluyo Freud en el breve rcloto dol cooo ff. Tras esta primera conclusión él ae empieza a forrnul¡¡ una cantidad de prrguntar. La psiquiatría ha convenido en califica¡ ie todo de ob*aionea la¡ idea¡ de este género.. t¿Ioc En reslidad en el texto original de Freud no aparece casi nunca'bn retsción con este caro el tcimino obsesión. . ¿curil ¡erá su origen? . . Má¡ adelant¿ dice: "Dadl¡ eat¡¡ ci¡cun¡tanciac debería decine gue sus celoc ca¡ecen fur¡damento y en efecto lo pierua a¡i pero 8 pesar de ello continf¡a ¡ufriendo como si pooeyeEe pnrebas irrefutables de Ia inñdelidad de cu Ea¡ido.

A pesü de su inhoducción tdn reciente. Inclui¡o a veces utiliza ei término delirioT 5laleííuollbe-modo que es claro que pqla Freud un delirio no iqpfi. se trata de una descripción cla¡a y precisa que ae qiurta a las exigencias del método descriptivo que se impuao la paiquiahía cli¡icq la clínica de la mirada. la psiquial. glledad de la histeria. sin llegar nunca a un resultado definitivo.s veces milenaria.dqd dF I' . ni siquiera antel l¡ evidencia.s ta es€ momento es que se produce en aquellas pe$onal con una cier' ta dispooición erpecial. pe¡o en ningrrn ca¡o la denominaci6n dellrio de celoa que eetaba ectablecida para un afnd¡ome de la paranoia.d.defllg$:. Por ejemplo.. Su consbn¡cción por parte del saber paiquiátrico habÍa comenzado ape. Nece¡ita:mos examinar entonces qué categorías existían en ielación con las obs€gionee en la nosología priquiátrica anterior a l[ffi8-psiq-ufa]iíá Freud.*obre. Pero además se constatg -consis@ie l¡ el int¿nto de trarcender el registro de lo meramente descriptivo tra' tando de identifica¡ y delimitar "gl.ténnino. Isiiirl. Ias 4! rimeqtStdo de conEuUs¡J actoa si{r c9 !§eguirjen0e!-_§g!§tuggce_asoni-Él¡eaüü vencerse. el.. FHret. y no logran detener eee trabqio incesante dé au pensaniento gue s€ enoaña congtantcmente conaigo mismo. LAs OB8ESIONE{¡ EN LA PT¡IQUIATNH QUE PRECEDÚ A TREUI) La catcgorÍ¡ de I¡ obsesión como entidad clínics no tiene la anti. queda por completo defraudada . E¡ deci¡ que a lo sumo Ia rcrpuesüa que la psiquistrfa ha dado ha. Estoe enfermos üven en un esqgg-de. sino otra característics que va a ser considerada por Freud tsnbien funda¡nental y gue es la duda. Freud no desecha.hiio escribe en 1886 ests definiciónr "FI vqrylqdgrp. que ustedes ssben ea varir.ü¡ds" y "99üi l'.ñffiso16gía con lo¡ nombres de 'jloctuc-de.do lo que ¡ob¡e esto pienra el paiquiatra pero nuertra curioddad .de qU&ud comenzara a trabqjar en eetoe temas y fue . destacando no sólo las ideas y loe actos compulsivoa. Por eso mi padre propuso con razón darle a eete estado mental el nombre a¡ gnÍerm. evidencia.".§rmedad ggPantemen§. trarfond q de estq "en.[ecbg-pgigq!Égisg" que conatitu' ye su fundamento.de limnle pa¡¡. Como usüedee ven. ca por sí mtumo Ia diferencia-aiqünoitii:& e¡itii!-¡er¡¡o¡úffióiE había uilizádo regularmente el tcrmino defl rio para referirse a l¡¡ obsesioneE. . es decfu la referencia a la degeneración. n8t .U-dt¡-gI¡-g!§. Señalar comotesho psicológico fundamental a .f. els¡ú¿*.fa Elílñ'iüilucido una deecripción bastsnt€ precisa de una serie de oíntomas.CSlif*iesl-en-alm¡no8 caros a lü'idéas obsesivas.lpdg (foüe du doutc) para resumir en su fono¡ mrás genédtftrécho psico lógico que conrtituye su fundamento principal"..

a remitirnos a lo que hemos venido de¡aroll¡ndo en lo¡ cinco teóricos anterioreE acerca de Ia primera notologfa frcudiana.. Hay obo psiquiatrE de la misma épocq aunque menos conocido. d aidar. Les leo una cita algo cómica: "Muchoo alienados parcialeq en efecto. a partü de los cuales ustedes aaben que respecto a erte tema. es algo que ya existíq ¿qué ea lo que Freud viene a traer como nuevo en este tema? Como increíblemonte nu€rvo. de idea¡ fijae. LA NOVEDAD TBEUDIANA EN LA NO§OLOGIA Ahora bien. ct¡yo ectudio sería de gran interée. ¿cuál e¡ entonces l¡ novedad de Freud en relación a este tema del que hoy noa empezamos a ocupar? Si la noción de obseEión. ¡na no ea algo original de Frcud. nombrar como obsesivo a un sínüo. ¿No podrfarnos llsmü a esto que ffi Ifi*J"#L*. si se trata de un diagnóatico psiquiá.Hlffi plenamente justificado. Lo que me iropotta dectacsrlee hoy. En 1876 presentó un ar' tlculo en el que se queja de que los obsesivos no hayan sido todavía cla¡üicados. lo que merca el ante¡ de Freud y el después de Freud. . un saber so.'. como todavía ee rigue diciendo-. Pero sólo así podremoa calib¡ar t¡mbién en n¡ Justa medida cuáI es la verdadera innovación freudi¡na -'el ru¡iq-de-n¡DüJ¡s. enunm M . la increible originalidad freudiana en este tema. que hay un kabajo hecho que es eu punto de partida y del que E'reud ee continuador. lo fu¡da¡nental en esta nosología que Freud inventa y en 'esto cor¡¡i¡te la en relación con Ia neurosis ob. EeE¡V8. y se mueven con cierta inquietud en el suelo frágil de Ia razón linitada". f. Si no tenemoe esto en cuenta no re puede entender el trabqjo de Freud. cuando Frcud comienza a inventar el peicoanálisb. Em" peza¡Dot. entender que él aI igual que cualqubr obo no creó de la nada. Hco. dercribir. es que ya existía en la poiquiatsfa. ¡Pobrea alienadoe! Podna¡noe decir que el colmo de un ob¡esivo eE no llegar a ser clasificado. andan errando a la venturg sin etiqueta aparentc. que escribió junto con fahet hdo un trabajo sobre el delirio de persecución y que Be llama Legrand du Saulle. carecer de etiqueta. muy conscientes de ¡í mi¡nos y sintiéndo8e desgraciadoa. el lugrr donde pocfemol-afirmar que hay creación de Is nada. üiempo aI mi¡mo cando. a partir de e¡te Eomento. #: lffi[T Hffir §ólo que allí estaríamog mar' que una diferencia funda' una coincidencia. bp l¡¡ obceaionee.I'T3 fr. no es al89 que como psicoanalirtar podanor calificar de erróneo.Ia dudq al estádo de ire¡olución. con mejoree títulos que otroe peiquíahar de ar época y de laa que oiguieron. mental gue es eopecíñcamente freudiana: no di¡Íamos "locura" de lución? E¡ta¡ía duda sino neu¡osis.

Recuerden que en la clasificación dg_Kraf&Ebim la¡ neu¡od¡ so n la hi poc o ndría.Eñffi'ffiTeñÁ y neurosis obseeiva. vecinos a éste. pero probaba-E!€m-iil€ por influenci¡ de Freud. pongamoe el acento en la otra parte y no en la diferencia hist€ria-neurosis obsesiva. cuestión a la que no ee qjena la nomenclatu:a. al comenzar el tema.T6ñ-s íntomas quo suigeñ tñ-efreFfo. Ee dlcb que Io que aquí ectá en juego ee l¡ distinción psicair neurosis. rosis obscsiva) es irnportante que ahora.áe esta cb'munidaá entre histeria y 'neurosis'o-bsesivq yo seríi-mfu fuerte todavía.oeir obsesiva-. aino di¡ía de la oaadía de Freud en relación con este tema. Pa¡a hacer valer .-rio nn e nte in. y digo deEbtá identh úhit. en la nosologa. Recuerden que ¿eurosis. tidades. una de las forma¡ de delirio¡ parcialea.esta oposiciOn és-¡i'écñl-Fl¡rtir. Es sólo en relación con egta jden_tr_Cgd que toma valor luego la afirmación de aus diferencias. incluso oponer hisüeria y neu.*qu!_Le_nermite a Freud llamar r eetas obaeeiones. 'geüooicf . Esto lo vimos en nuestras clasee sobre la primera noeologÍa freudiana. referÍa a aquella¡ ensintomas tidades cuvoe aíntbm _--Éa-corDora'.Bl9. (En ü' 6bocri¡6 l."locnra". diferenciar.p9¡1S1.reEl-figun&'ffi¡ ñ46Íañ óóinéüid6-a usar el término neurosis t¿mui¿n de una manera general y ambigua pero cuando sra ufilizsdo en la denominación de una entidad clínica particular tenía la connotación gue lea acabo de decir. En tanto los slntomas prevalentes de lo que Freud va a veni¡ a lla. sino que postula que son de la mi¡ma naturaleza y mrís todav ía : postula_9ue !9!_eflurltñE acentuamos esto nó Si no éñ-londiciones de percatar. ya que es3. ain embargo él no la llama neuroeir obseeivq la lla¡ra "lgggra"9[eggiv-a.8 l]]!99j9 gg!¡' bsicosis'estaba refe{dg :r §g9Jg_9! paiquiatrar ya i¡eqtan en lq. en ¡elación con este tema? Ya ee los dije y ustedes lo han visto en la¡ clasee con el profe sor : dos denominaci la priquiatría ciónconJf -locu¡a-ñáilnar¡te-e-etoE'i¡ihá-á'tañenteanteriora que Kraepelin estabilice au noción de paranoir era considerada un "deli¡io pqrgi4l'. (ee trata de j{gg¡de-Lctoct deepuéo de¡a¡rolla¡e' 28 .-q ya otroe términos.&. ma¡-J¡etuo¡is :oD¡6ii¡. Pero no la distinción psicosis-neuroeis frcudianq rino la di¡tinción psicosir-neurosis psiquiátricg que ee totalmente diferente. en la oposición histeria¡¡eur. antes de Freud.:-ob§plñ--E-sñ lo que existía Eñ'ü psiquiatría. que Freud no ee limita I poner en un mismo grupo a estas dos en.Enift aeplinencóntr. Vayan fijrindos-e:--6ñ16E-Tímiinos"delirio".Por eso (ya que mÁ¡ adelante en eata¡ cla¡eo nuestro trabqJo va a tener por objeto distingut. i-_--Éay que rde este )8fe térm lermmo u60 cy_v_gq . la hister6' y-Te*6itil6ñinf¡. cluye la neurastenia). no gólo de la originalidad.?ñ-6¡ qgg-qg-& rngg§|.' üiññ. nos.. Ustedes saben por l¿s cla§€s que hemos desarrollado anteriormente.

r.¡nismo g¡rpg la¡ npr¿. Be cor¡sen a en el mismo utny diciendo algo obvio: que la palabra neu¡osis est/á incluida en el térmho "neurcsit obsesiva". Y es aobre eaa opoeición que la peiquiatría ubicaba la dife¡enciación neuro¡i¡-psicosis.¡ecer dentro de la noso logía paiconalítica.s podemoe decir gue vemos reaparecer esta oposición de¡rtro del grupo de la¡ psicoais y ubicar a la Dt¡3[g¡e_ ft¡ndans¡telmente como una entidad donde es lo &EDhl.r. nenrosis.llam CG . la opoeición peiconalítica neuroi+psicqis no conctrulda sbre la opuición cuerpomente. que ya no @ s¡rgirá Ia diferencia freudian¡ e¡ sntonces una opoaici6n peiquiátricg aino una oposición paicoana. -del. gante decir "neu¡ooi¡ hiatérica". Iítica En carabio. ea decir que dentro de las psiconeuroois de transferencia podrrin decir u¡tedes que eotán la histeria y la neuroeis obse siva y que en un ca¡o Ios síntomas se manifieatan en el cuerpo (convenión) y en el otro en Ia mente. y que ea en el -lñbrior de eae gnrpo donde va a di¡tinguü las pslgg¡guro_sis de tra¡s: fe¡g4g¡¡ 9g l* F{iqgE$Io-§--t{+ggieiaias v que. el glfpó. Lo digo sintéticamente. En c¡mbio eI üórmino freudiano eiempre fue neu¡osis.oli¡J. pero esto ocr¡¡?e dentro del mbmo gruW.oboegiva y eaa es la exprerión tuual entre nosotroo a pesar de que en la poatfreudia' nor se deslizó en el pricoanÁüsie inglés hacia la de "trlcnica¡ obsesi% . aoma-peique.mos ecto). Aunque no ea extrava. Por el contrario uctedeg ven cómo Freud {Ú¡eeLet.E¡ indudablemente acá donde tene nomb¡e. si vemoe reaparecer esa oposición. entonc€8 en e8a medida la peiquiatría ni siquiera soñó en habtar de "neurpai¡" obseliv& De modo que noa encontrarna acá cuerpo'mente que no es una oposieon una ción freudlana. e8 una opoeición prefreudtaru.o. I*s . -de üffiles ya sabeñ que para hacer esto Freud se ve obligado a creü un Luevo gn¡po dtrUl¡l.E olosiEióñ-dii@:iire-iÍE.¡+.-e"-l-. deJa¡. Si extremamoc l8s cosa. En cierto eentido el registro. Pero en todo caso. Io psí- . de laa aeuopsico Equrl[egó-vC a ¡er llamado el de las_psiggtrgl¡¡osi¡.d:¡pp¡e--de-ut §:uemo donde poner eáos fugg4g1 Freud intento en algunos mo mento¡ egtablecer una analogra entre hist€ria y esquizofrenia y enhe rpu¡oei¡ obúesiva y paranoia. ee riempre secundaria aI eje fundamental que e¡ el de la dife¡encia neumeis-peicooi¡. la mffi ects innolración freudiana. Lq toncrgt¡eu¡osis¡aicorluo para por Ia qué ubica¡ IiE -.eldeede esta opoeición de neuroeig y peicoeio. De alguna manera eetá esta oposición cuerpcmente la vamos I ver reapa. lo habitual es decir "histeria".qued 9.histeria y I la obsesión.

y en el nortearnericano hacia la de "conducta¡ obseaivar", oreetión de la que noE ocupsremos más adelante.
A noeotroa, que ya eatamos tan familiarizados con estas nocione¡
freudiana¡ de la opoeición neuroeis-pricoeir y de la diferenciaclón
neurosis obeeeiva-histeria, pero atención, familiarizadoc, ¿qué quiere
deci¡? ¿Que las entendamos, que podemos dsr cuenta de ella¡? Familia¡izados quiere decir que las hemos eecuchado nombrar tanto
que no nos llama la atención. Ea a esto a lo que yo quiriera llervarlos
a us0edee, a gue en eete primer momento en que accedemos a est¿
tema, que egto les pueda llama¡ la atención, que podamos asombrar.
noc de este acto de Freud, pgrque eato esun acto, enunciar que neqrosis obsesiva e higteria configuran uns misma ontidad con un meco.
nisñ o c omün',Iüto - orr.r¡ ácüu;' éB enu n0fáf 'üñü úlrm ación' qub vá én
dónüra'it6-fótlas las ideas psiquiábicar de ou época y cuandó algrrien
ae anima a hacer una afirmación de eate tipo, hay que aoaüenerla, no
se hata solamente del nivel del enunciado, hay que hacer algo con
ella y vamos a ir viendo a continuación todo lo que Freud fue hacienva8"

"

do con esto.

Lacan tiene una fórmula para definir lo que ocrure cuando algo
empieza a circular y ya deja de llamarnoe lB atención y a lo sumo en.
tendemos el rignificado de Io que se dice pero hemos perdido la dimensión del acto. Su fórmula ea "el decir qg4g:olyf¿-a¿g-!.q¡{"!g-C¡¡e
oa ¡li¡att

--Est¿ eB una distinción
=xi}}'

lacaniana: ent¡e lo que Ee dice o Io dicho y
el dec,ir, para dóentt¡&t-Entónües esfe Ailéilncia e1ltrU?tuetüdE Eirñi
lo-que se dice, el
iado. Si t¡stedea quieren
pueden monta¡ esta diferenciación sobre estoe-El registra que rnencionamos anteriormente. ElLrolq¡AdgeEiÁ en conexión con el acto.
y muchas veces no üenemos otra alternativs para ubica¡ ls rlimgruii¡
del acto más que la de partir de los ,elemen!x_-{e_l sirnlficsdo, del

W

enunciado.- Estó es lo que propone

haceiñcln-;ñ la;6'r;AA-fñ-d:

no ponemos a repetir como loros las cosas gue Freud decía, a repetir
sus términos, a repetir zus aignificantes, En eate retorno a Freud que
Lacan propone no se trata meramente de reguir diciendo lo que
Freud decía: de lo que se trata es de recuperar la dimensión del acto,
no eólo lo dicho por Freud sino el decü de Freud.
Entonces si en esas clases sobre la primera noeología freuüana hs'
bíamos puesto el acento en la hist€ri¿, en cómo Freud harladq tiene
que Baca¡ a la histeria del campo de la neu¡oais en el viejo aentido,
ahora en estas clases estamo¡ acentuando la otra parte, cómo él tiene
que extraer, sacar, traslsda¡ a la¡ obsesione¡ del lugar que ocupaban
en la psiquiatría para poder ubica¡la¡ en ecte gnrpo de la.s neurodr,
ahora en el nuevo sentido, en el gentido freudia¡ro.

EL METODO P§IQUIATRICO Y EL METODO DEL PSICOANALU¡I8

Pero si Freud puede hacer eata agnrpación absolutamente origfnal
que Ie permite ir más aüá de la opoeición cuerpomente, ¿lo hace por
'!ü

qué? Acá tenemos que remitimoe

a l8 confrontación del método

, p-giquiátrico con el método psicoanalítico: ponlue Frtud no agnt'
de lo síntomasr no agrupa
ia iotamenta a partir de una deacripción
por lor aíndromeo, no 88n¡pa a partir de lo observable, de lo que ae
paciente sino, como ya lo habÍa'
l, fuede deocribi¡ de la c'onducta det
por
y
e§o insistimog en la imporhancia
clases
esas
moE ¡renarcado en
de maneja¡ bien l¡ nooología freudiana, porlue para Freud esta noao'
logfa no et una mera deocripción de síntoma¡ aino que implica ade'
pogtulado eo
ca v un Dostulado
más una ardct¡l¡ción con La terapia psicocndítical
en el

ñ

reirirt¡rá ésenciil

en cuanto a lo gue podemoe llamar la teorÍa

de la neuroci!.
Entonceo, _ai Freud puede agn¡pa¡ de esta manera es porque no

8e

o sino t¿mbién por uns expücación. por el hecho de pogtular
rr un mecanismo
mecsn¡8mqgn 9.0t,c 9a00 c0
eA6'iñffi"'por gn üorcor
inún
uh
ta ñüi[ffii:ff,"h
WAqJJá-*lalJreirrosis obscgiva, YY nA6'ñ
ryú.n a
lleiünto'deciiiüo*üñ él'óual no se entiónde --eeto yi se]m?iffi
c-E-en el primer teórico del a¡io-- la diferencia fieudiana neurosi&
pgicois; Freud u8a cou¡o criterio e incluye en eeta clasüicación no'
¡ológica todo
.- -lo relativp dlrqtamie¡h, a la terapia, aJ análisis y tal
vez debería.mó'f-&óE cué ést¿ eCtl criterio decicivo en la nosología
de Freud: fundamentalnente potque una psicoeis y una neurosis
no rerponden de la mi¡ma manera al tratamiento psicoanalftico, esto
es lo fundamenta\ lo nuclear para que Freud vaya construyendo zu

n¡ía

diferenciación neuroeis-psicosis.

En Ia clas de hoy hubiera querido tetoma¡ eetoe texta sobre la
primen nooología f¡eudiana donde loe dejarnoe en la última clase, en
e¡pecial el segundo de los textoe sobre las neuropcicosia de defensq
ps¡E ocuparno ests vez más específicamente de las hipóteeis que
Freud incluye alll ¡ob¡e l¡ neurosit obsesiva. E¡to va a quedar para
la cla¡e pÉxima y entoncee el regto de la cla¡e de hoy lo voy a ocupar en dc cooa¡. Una en recorda¡ algunas citas de texta de Freud
psra renrrcar esta euestión de l¡ solidaridad histeria-neu¡oeis obse
riva Otrg pa:r sgegar algunoe datoe sobre la cuestión de las obcesio
nes eD la psiquiabía inmediatanlente anterior y contemporrínea a
Freud. De este modo podremoe precisar un poco más la comparación
entre el método psiquiátrbo y el método psicoanalítico.
En cua¡to a h primera, para Freud es cl,aro y explícito que este
movimiento que él ¡ealiza al inventar eu primera noeología no se
puede entender ¡i desconectamoe a la histeria de la neu¡oois obeeeiva, d deeconocenoo la soüdaridad que él quiere poner en evidencia
al incluirla¡ en el gn¡po de las neuropoicoris. Creo gue ya h¿bíamoe
citado erto, el trabqio de la herencia y la etilogía de la¡ neuroeis donde dice:

". . . he de¡cubierto

exarninando su mecanismo peíquico que las
ohegiones se hallan entrazada¡ a la hi¡teria más Íntiman¡ente de
%

lo gue

8e crise.

La hi¡terh y la neruair obeeaiva foraan el primer

gn¡po de los gnrpoa de neu¡oai¡ por mf esh¡diadas . . .".

Pero lea cito ademá¡ oho párrafo de un texto que ya comentamos
que es el de la neurosis de anguetia. En el capftulo que lleva por títu'
ló: Retación con lat otmr neurosta, relación de la neurosie de anggo'
ti¿ con las ohos neurooir, Freud dice:

". . . si no¡ retracüi¡amos de rcconocel

a la neu¡ois obsesiva el
carácter de una entidad independiente, tendríamfi que renunciar
para ob rar c ons€ cuente me nte, a la,¡apa¡p§iÓ¡-ian-t¡ahaioeam e¡(q
jo¡rada--{e-lLbig!91¡3-qqn Jg-npil¡cgtgniq . . . ". uctodes ven cóm o
Freud insiste desde ól pri¡ner momento de su obra en esta solidaridad
en 8u manera de entender a la hi¡teria y a la neuroeis obsesiva.
Por el contrario, la peiquiatrfa quo precodo a Froud oo vo obligada
I nogar osta relación. Si les dlgo "eo vs obllgada" et paru deoüucor quo
esto no eE una cueotión accidental sino una consecuencia neceaaria
de zu posición empirista. Lo gue se juega acá es la opoeición entrc el
Jnélgd!-deqgriÑt ds&pglg@,v el método peicoanalítico' Lo
i¡it¿iesant€ es que poi-ñi propio método deacriptivo la paiquiatría
no pudo dejar de "obEervat" ecta Bolidaridad entre histeria y obse
eión, y sin embargo no estsba en condicionec de reconoce¡la Si lea
digo entonces que se vio obligada a negar eea relación es eopecíficamente en el eenüdo de una renepción, de un desconocimiento.
Por lo general los psiquiatras que 8e ocupan de la locura de duda
y del delirio del tacto señalan cad sin excepción gue loe sujetoe que
lo padecen sufren simultáneemente de síntomaE histéricoe. Por
ejemplo Falret h{o en el mismo artículo que lea cité anteriormente dice: "va acompañada generalmente por síntomas físicoe y en
particular por fenómenos de hist¿ria o de hipocondrÍa". Es decir
gue 0e destaca la simultaneidad, la concomitancia, pero no 8e re,
conoce el nexo. Más todavía, hay cierta insistencia en admitir que
el médico general, el que no está formado en la üaciplina psiquiátrica, puede caer fácilmente en el enor de confundir a estc deli¡antes del tacto con loe histrÉricm. Por ejemplo, en el otro trabqlo que
les mencioné, el de Legrand du Saulle, podemoo leer: "Como eets
alteración parcial ha sido confundida hasta hoy con la hirteria y la
hipocondríq ae pueden encontrar en l¿s obeervacionee publicadaa,
por error, con estos doa títulos, algunos hechos . . .". O bien: ". . .ae
ia¡ confunde fácilmente 8ea con la histeria, sea con la hipocondría".
O bierl cuando se rcfiere aI comienzo de la enfermedad, señala gue
puede paaar inadvertido porque "ha podido estar enmascarada por
fef6mena cloróticoa, histérácoe, dismenoneicoe, gastrÁlticoo. . .".
Pueden anotar a partir de esta cita que eotoo paiquiatrar opinaban que
d bien esta forma de locura puede afecta¡ a los hombres, es más co
mún en lar mujeree, Eg bastanüe probable que hayan sido las histéri'
ca¡ la¡ que ler en¡eña¡on a loe psiquiatrar que ¿xistían l.ls obsesiones.
21

Ucüedes pueden verificsr entonces gue a pesar de que las observacione¡ describen ru preoencia simultánea, la poiquiatría ubicó a la histeria y a la locu¡a de duda en do¡ lugaree muy distintos de la nosologfC a lE prinera entre la¡ neu¡oeis y a lr segrnda entre los delirio¡
parcia¡es. En esta üstsncia podemoa reconocer el efecto de la oposición ooma-pcique, corporal.mental. Es esa distinción la que está ope
rar¡do. Freud, por el contrario, no se deja llevar por eeta opoaición y
en un doble movüoiento separa primero a la histeria de lao neurosir,
rsconocléndole a la hi¡teria, por más que sus sÍntomas s€an corpora.
Ier, unmecsnirmo prfquico. Y eato le permite en un sogundo paso ro.
conocer lr ldenddad de ¡u mecani¡mo con el de la¡ obseslone¡. por
eso es tan importante la formación de eoe grupo de la¡ neuropaicoeis
eo el comienzo de su nosologfa.
Por el contrarlo, por lmpgt¡fS_dg ¡u método degcrlptivo.la p¡iquis.

g_glicó a lar ob!€üúñffrp.
*rl1l#,i","ffi
L§l#H#ie*iTs#H:f#Ly:*hffi
tr6ñel gn-ofro..Iugar;
aJEo_IuB-a¡;_dC_wi
m!üóaó em,pliü¡ffi
emrii;Br¡#
_de _w¡ má[odo

riii¡ t[a¡ificación taxonóm ica.3odríamos decir.
que erto ee impuao aün en contra tié lo que la misma

lor por lo meno no deJeron dC¡oryrendor¡o ante dlférenctas ,(evlden.
te¡".-Por eJemplo Falret hijo dicer,'§orprende que esto estsdo mental
que tecuentemente re prolonga durante toda la vida . . . no desem.
boqqe jamár en una verdadera demencia,,. Aquí ustédes tienen oporIuryd"d de apreciar 499 qu" ya leo dije antes, y en lo que me güsüa

he!¡u¡, qu_o
g{, ilgmprs. un jCe$lkm¡r"
L¿ taorfa"§$§"§mp$l,m-q.
do por pl¿n
destaca¡ que el criterio
es no sólo uno de los tree criüerioo
gue Freud porñiilñliü@-pffiffieft¡i¡ su propia noaologÍa sino gue,
y
-erto e¡ lo má¡ impoÉante, gue ej{ e! g¡j!.gqio vertebradoi funda¡nen,
B.¡¿- el :Itelig &gEiyo. Algturos psiquiatnis' ót¡iiiód¡'=ifó-dñ-í6ñalñ6ñq-6s cüitiF*ñilVirüerón ciertas'posibüidades t€rapéutíc"r- con
lo¡ obsesivoE, gue loe diferenciaban nítidamente de lo¡ otros deliran.
te¡. Por lo ueno¡ e¡to
en e¡to mucho mú¡ le.
jor
oEo¡. Porl¡fam!¡
Pod¡f
doclr de él que en ru práctlea üe¡apéutica
Jo! quc otro¡.
pdcólogo t¡lúgm¡ga.
er.8 un
E¡.r
r¡¡¡ verdadero
vt ¡\¡.r(¡n5e pü¡{j(,r()ü(,
qug gn
sfutémico. ác¡ylrú¡(¡
Advirtió cIaIS^Eenté
cla¡anente lo
lo-que
en
tátuinoc lac¿r¡iano¡ podennor lla.u¡ar la necesidad del obge¡ivo áe re¡.,
nandor
¡ lo
ponder a
parece ffiTÉE,tEI :¡:r:->-i
la damanáo
demanda rlot
del ^x^
o[¡r. vy ^--^^^-:ffi:Eif
AeIffi ETgt
Y ag:rega: "lo gue haquerido en@ece".
conhar esencialmente en el médico er una autoridad que domine eu
voluntad y la aubyugue . . . Bugca puea un tutor que ordene como
amo y no un complaciente . . .".
Si el psicoanáli¡i¡ freudiano no eB un ide¡li¡mo, tampoco ea un dissurso amo, el cual corutituye la estructura ca¡acterístita de l¡ prricti.
cs que ¡ostiene el eaber-psiquiákico, aI lgual que todas lar otrai práo
ticas que intentan funda¡ (y fundarae) el gab-er en la empiria, deede
Aristoteles en adel¿nte. Pueden hacer una eSggglÉISntre-empirirmo,
idealismo y discurgo del ffi
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r Hay una cosa deci¡iva Ee importanta eoto. padecen en su trabqlo."Obsesiones y Fobiaa".FREUD EN LA P§IQUIATRIA DE §U EPOCA Finalmente. Obviamente no B€ van a encontrar en Kraepelin con una distinción de e¡ta naturalezq pero sf Ee van a enconbar con oha"o di¡tinciones. es un trabqfo ds 1806 y esüe texto do Kraepelln es do 1906. leer textoe pd. dice: A partir de acri ua'tedea podrían creer en un examon ruporficial quo oo ürota¡Ía do un cuadro doproaivo como vlmot P. del mismo texto del que ya han leÍdo algunas lecciones en los prácticos. para que tengan una idea más clara de qué pasa con esta cuestión de las obseeiones en la psiquiatría en la época misma de Freud. v conrunqula con querer §€r umla [teratu¡a á?-düeftí psicoanalítica est{í plagada de interpretaciones de este tipo. En una de la¡ cla¡es anteriore¡ habfa heoho rcferenci¿ a lor psicoanalista¡ que. 29 . al no llegar a ubica¡¡e corroct¡mente an la¡ defl¡nlcloncs psiconalíticas. A. es Bumünente importa¡¡te que uatedes lean estos textos. de adguirlr discrimlnaclones. no hay que ponel el acento en "ver" pacienteo. Por ejemplo con ésta que ustedee leyeron en la lección 3 sobre la demencia precoz.: No tenemoa centido del humor. Esto puede ser suplido -y I veceE con mucho éxitn leyendo ¡c6rca de lo que es la experienci. me cantidad de casoe. Es cierto que los neculrsos psiquiÁtricos son limitados. me grrstaría leerles. de publicarlai van B ver que so apronden mucha¡ coaas y ¡obro todo en cuanto a o¡t¿ trab4jo de empezar a adquirir di¡tinciones. nes?-. poque para poder escucha¡log es necesario que dispongan de una s€ri'e de categorías y de diatinciones.a de otra gente que adam¡i¡ so tomó ol trabaJo de rogloürur ru experioncfa. eoo no qule re decir que esta gente sea tonta. en ous intcrpretaclonee.' aobre todo Kraepelin. en algunoe caso¡ hasta divertido -¿no ler ocurrló esto al leer esae tres leccio. EY. quiátricor y prlconalftlco¡ e¡ t¡¡nbtén una müRera de rarccentar su experiencla. no todoa por lo menos. Reahnenta. eo otra cosa. En est€ caso se trata de la lección N' 27 que lleva por título -fíjense ustedes. esta confusión entre desea¡ [ener un Dene. Kraepelin no egüá en la categoría de II. despuéa de preaentar al primer paciente de esta lección. Le8 habla menclonado el eJemplo en el que insiste Lacan. Además eB muy intereeante. les vuelvo a insistir. de una cantidad de confudonet. or decir que tenemos 10 años de dlferencl¿ entre un t¿xto y el otro.. la confusión tan frecuente en relación a esta noción freucliana de envidia del pene en la mujer. En nlngún ca¡o la expsrlsncln de un pdqulatra o ds un peicoanalista pude ¡e¡ üan arnplla como pa¡a que a lo largo de ru irayectorla profeeional pueda ver todo tipo de paclentes y una enor. donde Kraepelin. Ya eaben que éste es exacüamento el tÍtulo de uno de los trabqjos de Freud de esta primera época. algunos prirrafos de Kraepelin.

se percatarán de que s pesar del parecido. Lo ciorto elqu. Si ustedes no pueden hacer egte tipo de distinciones. por. rod¡ ob¡eslva s€ confundfa con un ritual dL limpieza lo que en real! dad era la certldu¡nbre pdcótfca de que la suciedad hplicaba infec.ya formula articulaciones entre histeria-y neuroeis obresivg articulaciones que no Bon en absoluto congrubntes con sus anteriore¡ nociones. como ustedea ya saben. mucho menoo. para tomal uno de nueitros ateneos clfnicoe. Kraepelin. Por dccirlo brevemente. Aún ha¡ta Ia sexta edición de gu tratado en Ia que. si no llegan a toma¡ el gurtg. funcionando con el prejuicio de que se trataba de una neu. No tenemos datos de que Kraepelin aceptaro nociones de Freud ni. lo cuai es original de Freud.en el paciente gue presentamos en la lección anterior. en l8¡ue lar velozment¿ entre investigadoree y las in. O bien ecta otra.este tipo de distinciones. ésta en la que trabqjó Frñá. ler. Pcro ¡ne$ándolo oon ouldodo. Les decía gue estar lecciones de Kraepelin son de 190ó. Nog enconbamoe acá con una distinción de la que no podnín decir que e! tonta o intrascendent€. y eeto es lo qué quiero rnostrar.tfear v 6ñ 8e rnc Fue una época. 80 . dad no il quo ro rlenta trnpolldo a eJeouüar lor soto¡ {uc ál teme. oión y .6 Kraepglin ya eatablece relacionee aunque ambiguas --no voy a dqci¡ C-ug a la manera de Freud. No sé todavía cuál fue el papel de Janet in eeto. un 190. Pero si observ8n con máe atenciónr agrrega. de que lo leyera. ¡c oonrhto qu§ 0n rosll. Sin embargo en estas lecciones de 1906. fluencia¡ enfrecruzada¡ de manera muttiple son difícil1s de eeguir. Por ejemplo. se trata de algo completamente diferente ya que "ai el paciente habla muy lentamente y con monosílabos no es que experimento dificultad para hablar sino simplemente que no siente necegidad de hablar".t:ertnrcctón. ya que usteáes saben por ru trabajo en los prácticos que el significado es aitíc¡¡ de delimita¡ cuando se trats de ese tipo de certeza. ¡ino ¡olamente que experimenta el temor de eJecutarlosi'.entre histeria y obsésión. diez arioe poctarloret al momento en que Freud reúne histeria y obsesión en un mi¡mo gn¡po nooológico. sin ella pueden erlar un diagnóstico de prepdcoaia. b histeria forma parbe de 9"J§gg lalneurogfu generalea con la i? tas iriéurosis úiaüma. que coresponde a uno de los casos de la lección 27 que ve¡cnor a conünuación: "u¡todü vén quo Gr1 cÉte paclents el temor cobru el aBpeeto de una ütrpuHén. conerán el riesgo de qguivgql loe diagnósticoo y muchas veces se compnreba que el enor diagnóstico de apreciaciones como hs {ue aquí Kraepelin -piopeng tl¡rya ruperficlale¡.

uctedes podrán leerlo. camente un día. eólo que. 7 años ahás. Comenzó a tener miedos de adquirir diferentes enfermedadeE graves. El hi¡torial continúa. un hornbro de 81 ufiot. En estos comenta¡iog galtan a ls vista -to tenemoa tiempo de destaca¡ otra¡ cosar ta¡nbién interesantea. cada vez nuevoo y diferente¡ miedos que a Eu vez le imponen cada vez más restriccioneo. desprovistas. . Por ejemplo: "Hay on egte cuadro clÍnico muchos rasgos gue recuerdan a lq. no dncontrBmoE nrnguno oe ros eotrymai?E' la hi¡teria". Pre¡entr hee paclentce. Dl prlmoro. Ya vimos que cuando Freud crea el cuadro de l<d0üfdEiFtléAñ-güstia -obis originalidad freudiana en cuestiones de nBdl@iffiñs nes ción-es re- conocible aún hoy en el D. Sobre lo que guiero Uama¡ su atención e¡ robre algunos comentarioa que hace Kraepelin después de des.-biqte¡iC. no crean que la psiquiatría no asimilaba rápidamente las conkibuciones freudianas. . La¡ ideas de Freud se difunden nípidamente. en^especial eetae aprehensioneg rep-enting\a ls. despojadas de au hipótegis de la sexualidad y de la etiología serual. III. LA§ LECCIONE§ DE KBAEPELIN Ve¿mos lu lecelón 2? de Kraepeün. §rn emDa¡go.cómo Kraepelin puede ublca¡ en 1906 a la histeria y la obeesión como "miembros de la mi¡ma famiüa".finalmente destacar la completa uniformidad de las mani- festacioríe. se vio asustado por el miedo a una muerte eúbits por lo que dejó su profeeión para refugiarse dentro de la famiüa. miedos inalt¿rables ante las consultas y consejoe médicos y que brus.M. en la misma direcclón.S. rlondo atüu' diante todavfa. cribi¡ el ea¡o. a veces uno forma un panorama falso con esto.J patológicas.Freud ae quejaba de la lentitud en la difusión de zus investigacioy de la resistencia contra las ideas psicoanalíticas. ptofeeor. Y más adelante agrega: "Debo. que oonaidoreba que ¡u onfermodnd hnbfa somenrado hnsfa 11 añor ousndo. Si bien egte caso pertenece a la mi¡ma famiüa gue la histeria. y esto es Io decisivo. aunque eeta orpreeión relativa al parentesco familia¡ sea to 8l . la preparaclón de ¡u¡ oxómenes le producfa una angrretia que se fue haciendo cada vez m6s intensa a lo largo de loe añoB. como por ejemplo la manera en que Kraepolin hace intervonir on esto c&so Ia noción do ¡»nonali' dad y eue modificacioner doe puntoe: 1.il¡!ft§ ggq. no demos por eso dejar de ubicarlo dentro de otro gnrpo mórbido suficientemente bien diferenciado al cual s€ le da el nombre de 'locura obsesiva". No crean uste des.

"En ct¡anto a los miedos.Que aún asÍ no la llama neu¡osis sino que conserya el nomb¡e de tlocura" obsesiva. aunque el paciente nunca había dicho efectivamente ningrrna de ras palabias que-tanto.!€ hata Cel ipqulEo a ejecutar cieú_q§_*:Ug§-?)nff¡. noo peeimirtar.-s€ tLl {S.. que al igual que aquélla eB una manifestación de degeneración". nerponde el coment¿¡io ant¿rior en el eentido de que si bien oarec+ rÍ&ggs. se relacionan sobre todo con una entidad pariglte próxima de la histeria.on. sesivos. H dice: Kraepelin ¡obre este calo voy a destaca¡ primero apunta enla misma di¡ección que en el e¿so anterior.'. Como diagnórfico diferenclnl tiene que dsmsr"tor quo ü-o trut+ do r¡na r¡ourt¡uls tiuu¡¡rriuco (¡lor ol hsclro tle l¡n. bono deronaEden¡do en un accldonte) v tampoób de una eoüeo¡ta (por la crlrl¡ conn¡blva). blo si conocieran todos rus pecados y que ei indigra de los cuidados 82 I . A esüa obeerv¿ción co. hf principio lur. uno de los cuales es la obseEión pgr el miedo a pronunciar. Deepués de un tiempó eiplica'que ella no es una enferma sino una mala personq que la manáaríaial aia. una mujer de 26 años. Segundo calo. Pero es interesante dectscar no sólo el diagrróetico sino el pronósti. su miedo era tal que. pacient-e.no.-o_temprano. Desde esa época comienza a producir diferente¡ oíntomas.tqmía decir. Ubi. y 2.trlmente ambigtra. Y como pronóstico iormul¿ uno eri t¿imi. el de lo dlchó y el decir.muy intereeanté. quen-_ademú el lugar y la fecha en gue se despüega li obeervación que Kraepelin e¡tá preaentando. y después le fue necesa¡io traslad-ar. Aquí pueden volver a aplic-8¡ la distinción de loe doe registros. men' para poder deea¡rollar zus actividadeg. un artista de 35 a¡io¡ que 7 meres antes habfa caí. resurgirán nuevas manifesta. con o ain motivo.tqug lúcida y entendiendo muy bien lo que 8e te pren¡nts. dice.Terce-r forua d9.o que formula Kraepelin. malaa palabn¡ y en particular palabras de lesa majesüad. I pesar de é1. dice Kraepeii". se aI extranje¡o. La cueetión es que. cione8". entoncea. primiro. aobri todo a los miedos ob. obeeaion . se ataba un pañuelo en Ia boca para no hablar. c. Esto es algo que ee aplica. Pero esto lo lleva aJ caso siguiente con el cual eetablecerá una comparación opoeitiva. que preeenta una . afirma gue se podní liberar aI paciente de sus gíntoma8 pero no actuar sobre zu predispooición degenerativa por lo cual "t¿¡de. patece que el deliio de lesa mqje* t?d ng era preciramente un delito menor. Recuerden el ejemplo: deci¡ "el que diga que el ley es un canalla se las tcndná gue ver conmigo" no impide quó ese deóir sea punible. 8 un lugar donde tal conducta no constituía un cri. la locura obsesiva. ds de un-Br¡dgnlg permanociondo rin conocimiento durante un lapro ptolongado al e¡bo del cual hizo un acceao convulsivo.f. tecta sino con monosilaboe.

p*¿pdtqs. Pero HiSlg.-9*". Habiéndolo advertido los padres y como presentaba dudas religiosas la encomenda¡on a un sacerdote y la enviaron a una peregrinación. El remedio fue peor que la enfermedad. Kraepelin cuenta entonces -y ustedee pueden ver que no lee faltaba a loi psiquiatrao mrr."".*ÉJüi -F¡eud u"rn*61@Es¡§D¿l v los(f§!¡gghs¡X. nociones freudiana¡ que L+ mos localizando f cleiimitando en el recorrido que iniciaremos la cl8. con su familia que tanto ha hecho por ella y a Ia que tanto ha defraudado. etc.que se le dedican. la paciente se decide a confia¡le a zu médico cuáIes son las ideaa que la torturan. un bastón.rrorthrbu ¡rlucor.". talea oo. mo. Sólo quiere partir Iejoo para no pur. .arse_de- presten atenció n.que dan origen. Para un mismo objeto surgían multiples ideas anáIogas que la persegrrían sin ceear y sin posibilidad de sustraerse a ellas" y agre gaba. que a medida que la negrosis avanza en su desaJrollo predomina ca¿a vezñálelóoñpñeñe-dó satisfacción pulaion4 del aintoma Y. . gue 4o_sólolabra-algo que." de 1896. Y esto es todo lo que Kraepelin puedo obtener de ella en una primera etapa.l de los sÍntomas.rf hucorto. estae cuestignes sino que también "uxporlr.. bre. se próxirna por algunos de sus textos sobre neurosis obserivq pero ¡a Eayor parte de los cuales ya varnoo a encontra¡ desde el primer terto que varnos a comenta¡ "Las nuevas obsewacioneo .*. m -cqa¡ponsrtg?-ffii¿l_s. Despu& de muchas vaeilacionea. un mango de cuchillo. Perdió el apetito y llegó a un "estado sin deseo y sin voluntad. rln lo cual rur ¡roneumlsnüo¡ no Tienen ustedes aquí una observación que contiene la mayor parte de los rasgos con que Freud va a constn¡i¡ su caracterización del sínboma obsesivo y los mecani¡mosquilg_q desarrouan.g9e9iFr(ue tambien tarnbién otras que aparecerán más tarde en la obra de Freud. "Si veía una venda pensaba que se podía envolver con ella un pe ne. s€ comenzó a reprochar cada vez más de pecados de loq que no se podía arrepentir y por eso pertenecía aI diablo. terial proporcionado por zus propioe pacientes para verificar la hipótesig de Freud sobre el significado sexua. Un crucifijo despertaba el pensamiento de levant¡¡ el mandil para agrurar con sus mano6 los testículos. E8 .lqJorz¡b¡ _todas. Por los relatos de la familia averigua que este estado de depresión desarolló muy lentamente a lo largo de muchos años. 3 -o:gR. re le impondrfan de esa m&neIa".que unr se serie de no cesaban de"-asalialdolorosamente a s: paciente: "cada objeto que veía Ig recordaba los órganos genitales del hom. todo le era indiferente".

herramientas sin las cuales la observación no leg s€ni¡á para nada. seprimero en la alternativ@ Erndo en la compa¡ación con el paciente anterior para afirmar que las diferencia¡ en la evolución no justifican agnrparlos en una misma categorÍa con lo que también se descarta la locura obsesiva. -Fsn udedc¡ quo elsolo hecho de "vcr pacicntcs" y eocucharlor. Recomendación tel Freud de 1896 foue podría haber sido útil a. Por el contrario.l Kraepeün de 1905. y como coruecuencia de la distinción 'tiagnóatica. tro¡ anali¡ta¡: "Un síntoma único. En tercer lugar el ¡¡gnóstic-g que.n!-f9-teügió4-y-¡te^Uloi-§. ¿Cuáles son sus conciusioneg y comentarios sobre esta tercera obse¡¡¡ación de su lección 27? En primer lugar una "regla clínica" que recuerda antes de constn¡ir el -diggoé§licg y que conserva todo su valor para noso- por rf ml¡mo e¡ ln¡uflclcnte. No es cierto que el analista opera con su nosaber. terminarán por ceder algrrn día . Y en cuarto lugar la t¿rapéutica. a pesa¡ de zu intensidad. sobre la que tanto preguntan us tedes. . el diqgnósjico diferencial que en este caso recae que es descartada. Y Ia reepuesta es lo que Lacan lla- u . a diferencia del paciente anterior. En eegundo lugar.9-hsesiva.si sabemos leer. dice Lacan. . Y no porque permanezca velado el componente de satisfacción pulsional. La potente mi¡ada clínica de la psiquiatría no le sinió a Kraepeün para ir muy lejos en este caso. no autoriza nunca a plantcar un diagnóstico. Oonviene estar munidos de otra¡ no' ciones y disüineionee.". conviene que el analista esté provi¡to de un saber fuerte. una concepción exacta de una afección no puede basarse mie que en el estudio del cuadro clÍnico en su conjunto". nece velado el componente de satisfacción pulsional. es presentado para eate caso como francamente favoraui^' "Nos esüí permitido esperar entonces que en nuertra enferma los fenómenoe achrales. Veremos más adelan_te que Freud advierte explícitamente sobre "la faciüdud" con que la 'neurogis obsssiva puede ser confundida con este cuadro y con formas de la melancolía cuando la neurosis obsesiva se presenta con un f¡anco predominio de la culpabüdad y de los reproches y penna. y tercero Io que él mismo llama "la solución que es relativamente fácil": se trata de un scceoo de locura maníacodepresiva.. ¿qué hacían esoElsÍEüiAms con esa enorrne acumulación de sabeú La pregrrnta por rí mi¡ma indica que ustedes acceden a egüe campo de Ia pricopatologÍa despu& que Freud ya produjo su inter-' vención sobre la psiquiatría cLísica. también la aSicg!aq-LéI. por especial que sea.

maría el Parto de los Montes. Con

esa enonne conshrucción de ¡aber

las indicaciones terapéuticas son las siguientes:

"Dol valor elínico de la observación se deduce fácilmente la terapéutica. Contrarler¡cnüc o lo quc d,(Jimoa del primcr pacienta, la
intemación, el alejarniento de Ia famüia, le vigllancia en cuanto al
suicidio, el reposg en la cama, §on los puntos de primera importancia. Ademrís, conviene dedica¡ una gran atención aI estado de la
nutrición y también al zueño. Se puede igrralmente utiliza¡ algunos
sedantes, y la asociación de opio con un poco de bromu¡o me parece suficientemenüe adecuada".

Para terminar podemos incluir algunos comentarios que formula
Lacan en su seminario 6" y que resultan pertinentes para el caso de
esta pacienüe. Allí Lacan ae pregunta si el hecho tan ftecuente en la
neurosis obsesiva de que la figura de Cristo zurja en las imágenee s+
xualeo que conforman el ¡íntoma, es une euestión contingente o
responde B uno necesidad ostructural de esta neurosi¡. En un oujeto
formado en la religión cristiana, s€ entiende. Si se trat¿ra de un musulmán podna ocurrir que el "pensamiento del-_srntoma", Bi me p€r.
miten esta expresión para ser brevé,-ciínsistíára en un-Aersículo del
Corán.

En ese semins¡io Lacan dedica vari¡¡ cla¡es aI comentario de un
caso de neurosis obseüiva. Se trata también de una mujer, al igual que
el ejemplo que Freud incluye en primer término en la lección 16, que
ya comentamcs. Hay que derüacar que en la lección 17, donde Freud
desa¡:olla más extensarnente sus nociones sobre la neurosis obsesivq
casi todos log casos que incluye corresponden a mujeres. Destaco esto
porque si en la época de Freud los psiquiatras todavÍa pensaban que
no existía la hi¡teria ma¡culina, hoy muchos analistas psrecen creer
que no existe la neurogi¡ obsesiva en las mujeres, En el caso cuyo aná.
lisis comenta Lacan en el Seminario 6, las ideas obsesivas también
presentan un contenido gorual manifiesto y también ee refieren a
Cristo, aólo que en egta paciente no ee trats ni de agarrar con las ma.
noe, ni tampoco los tostículoe, sino muy precisamenüe lo que ella
fantasea es chupar la pija de Cristo, má¡ todavÍq tragarla. Se puede
decir que se trata de una fellatio sacramental: en la eucaristíq esto
es, cuando recibe en Ia comunión la hoetiq imagina que es el pene de

Cri¡to y que lo traga y lo incorpora. Si se le ha dicho que la hostia
ee el cuerpo de Cristo, ¿por qué no habría de ser una parte especialmente elegida y recortada de eae cuerpo? Eete es el caeo aI que ya
hice referencia antes, en eI que Lacan critica la interpretación formuIada por el analista, quien confunde el querer tener un pene con gue
rer ser un hombre. El e¡:or es más grave todavía porque se trata de
un final de análisis. Por ofa parte, ciertos f,rupos de psicoanalistae
posüfreudianoa han constmido la teoría de que el anri.üsis de los ob.
sesivoa gira en tomo a la "fantasía de curación" de incorporar el pe
86

ne del anslista. De todos modos, dice Lacan, oi--e¡.§ m-1¡jgr-_glli-el9 tener un pene, e imagina consegrü uno que no es cualquiera sino el de

nEi6i0-EeR-o-m. - E6éf Íntom a ó b Be 6iú o "sab,é' : c o ñTíeñG ef s¡ibbi
í{i }'ñ-o^
¿i q¡ró ol'-fál o n o 9s c -üñi
¡i c iñ't6ñó¡
-d iIc,
ile
óoniin gen Cia ento¡iráCsi siñ6-Aé.' m?éffi
'tffñAnarizaclones popibles de un- hecho e¡tructúral. A la altura

u@ffiiññ

I

del semina¡io 6o Lacan no ha constituido todavÍa su.noción-d¿o\ieto
y por lo t¿nto t¿¡npoco -por lo menos explícitamente- su propuesta
un más aUá de la castraglsn, de que e__Ltnglgl-enálisis
4g que hay
/".-',
b:,É-

coulcEe con

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Ia

^Iro
iiüi'tra dél pene en la
De todos modos
dCEIO qI hom_brc y
+--s--'\.:-=ru e8to., ni
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8u8 comentários
cor
sobre ese caso de nEurosis obsesiva, ni las
nocionee sobrc la estn¡ctura obsesiva que allí utiliza, hubieran sido
posiblea sin la elaboración freudiana de la neurosis obsesiva y el retorno a Freud y a la lectura de sus textos que comenzaremos a recorrer
ulo I q'o desdq la clasepróxima.

86

,

k

LA ELABORACION TREUDIANA DE I,A

NET.IRO§IS OBSE§TVA (II)
Esencia, mecanismo y variedad cUnica de la
neu¡osis obsesiva en los textos sobre las
neuropsicosis de defensa.*

Los principales textos en que Freud se ocupa explícitamente de
obsesiva y que comenta¡emos en estas elases son los si-

la neurosis
guientes:

1-

2

453

1894 - Las neuropsreoois de defenu.
1895 - Obsesiones y fobias. Apa¡eció en francéa con ese tftulo. Posteriormente otro trabqjo en alemán con el tíh¡lo
Mecanismo de las representacíones compulsiuas y fobias.
1896 - Nueuas obseruaciones sobre las neuropsicosis de defensa,

1907 - Actos obsesiuos y prúcticas religions.
1909 . Higtorial del Hombre de las Rata¡: Obgentacbnes wbre un caso de neurosia obsesiua que les fue preeentado en el
seminario de loe días jueves.
6 -- Lgt2l13 - Totem y tabú.
Ademris del capíhrlo 2 de la parte II explícitamente dedicado a
este tema, est€ texto en zu conjunto debe ser considerado como
parte de la elaboración freudiana de la neu¡osis obsesiva y eapecialmente lor capítuloe que discutieron en prácticos eobre el mito de
hprda originaria, dei que Lacan afirma que ee el único mit8ffi
la
-no,
éste qüiTe-Eitlo inventado por Freud, y al que coneiders en ¡ela.
ción con la eetructura obsesiva- Mienhas que el mito de Edipo como
lo encontramos en Sófocles está en relación con lia eetructura higüárica.

A.: ¿El mito de Edipo no ec igaal para la hbteria y la neuroeis obsesiua?

t

Clas€

N'39 dlct¡da el 13/0/86 por Roberto Mrzzucr.
E7

t

P.; El mito de Te¡oq: tabú, tal como Io constntye Freud, es ana'

sentido de.la propuesta de Levi.Str¿uss,
iqzaao no5 Lacar¡ eiguiendo,el
w, eino.,plmo,
e.sv-.-vL'
trts¡t-Elmiüs-9L§lreanren¡de-9-qlryr9nte,
r"
¿"
w-t4g!E.g-rglj!..¡r-sa-r¡I¡y}{-:.l-.s-ra.-vsrya-srlwE¡'!¡'
*úpli,
üo el_riue ¡e van ¡csnqderylo los e.lem.gúq.{eUnilo_r_lq_gy.g_IreÉ
y poner en cleEcublerüo..c}.at^e!
descti6ióñó cuál
acceder yponer
i§t aur¡
Ió gue hay que hacer eo conocer sus digtintas
veffiffi, compara¡ una versión con otra, ir oponiéndolas y veri-ficar
el camblo de lug¡r y de función do los mitema¡. Lacan va haciendo
un trabqfo análogo con estas dog versiones, I¡ versión do Sófoclee y
la ver¡lón do Freud an Totem y tabú.
Por ejoplo, el orden y el lugar del goce. En el mito
i

|tqf{sffiiiEt{f"*

il

mito
os snteiiór
a{gru}§wtJ
rü" prontoroo para el nuo corno lnacceSllnacces¡rJ E¡ ru¡ar resurúa tan
ble era al comienzo. Por otra partc, de acue¡do con el mito de Sófo.
cler lo que apa¡Roe eomo objeto prohibido es la madre; en el mito de
Totem y tabú no ea la madre sino todas las mujeres. No es lo mismo,
dlce Lacan. En un ca¡o aI matar aI padre el hiio accede a la madre, En
el oho al matar al padre las mujeres resultan retroactivamente tan,

prohibidar como antes.
De ects Eanera entonoea Lacan vs comparando, va cotejando las
diferencia¡ de la versión edípica de Sófocles con la versión de Freud
y Uega a la conclusión de que Fre.gd invegtó un mito, aI menoe invento una 4ga,a versió-! del mito de Edip-qy t¿rmina entonces¡o.
niendo e.¿ Éiiói6ilqnq. v gtra-ve$ión-conjiiatn¡-ctuáli*eri.u j-h
eefñ-d¡¡e-]gblleg¡ya. Esto forma parte de la elaboración lacaniana de
l,a düerenci¡ entre hi¡teria y obsesión.

¡' p_g$_Ulq_Cls]a.y@éUde §ófocleg egtá rel acionad a con..Ia-eetrudq.
rl¡ estructu'B ob§psi
t@e-Erzudrerpon¿e
pn
gue
yo

les decía
debemos toma¡ este texto de
tabú como un texto relativo a nuestro tema en general, no
sólo en aguelloe capítuloe en que explÍcitamente Freud 8e ocupa
egt€ Eentido

t¡¿*

Totem

y

allf de la neurosir obs€6iva.
7 - 1913 - La dispotbión a la neurosiE obeeaiua.
8 - 1916/17 - Leccionea 16 a 19 de la¡ Leceiones introductorias

9

-

al peicoanól¡c¡s de las que noc comenz&mos a ocupar en la clase pasada. Funda¡nentalmente la lección 17 cuyo título es
El aentido de loa e(ntomaa.
De eae mismo año oho trabajo que se llama §oáre hs tra¡umutacionea de laa pulaionee, eapecialmente del erotiemo

arul,
10

88

-

Finalmente hay que mencionar el texto de 1926: Inhibicíón, síntoma y dnguEtia. Eg en este texto donde Freud pro.
siguiendo con la¡ hipótcsir que ya había constn¡ido sobre
la neurosis obsesivao se ve obligado a trangforma¡ una s€rie
de nociones de zu t¿oría para ponerlas de acuerdo, hacerlas congnrentea con una cantidad de cambioa que fueron sur.

Afirmar asf. úntoma y angustb. La en. surge mucho antes.: Freud habla de doc teorlaa de la aqastia. categóricaruente. Es decü. implica una mptura enorme con lo gue fue el primer plsnteo que hizo Freud de las pulsiones. En esos ca¡os sí se puede afirmar legíti-ramente que hay una segrrnda teoríg donde Freud portula la existencia de una pulsión de muerte. se afirma que Br¡rge eata noción a partir de este texto de Freud. eso no ee cierto. aintoma y sngttsúia.acÉrr X ta-tónsecuen c ia d e e ff«i-él l o qu e iamos a ver aparecet en Inhíbición. incluso gi ustedes leen el dicciona¡io de Laplanche lo van a encontra¡ de esta manera. síntoma y anguotia e8 que consütuye el momento en que Freud logra unifica¡ estü diferentes nociones de la angrrrüia con lae que él . los textoe sobre la neluG sis de angustia. ¿por qué uated diee que eo una? P. eslm[ñ que ñeüiBña-como una?i-lls dos formaE de la histe- e8tos treg A. obaesión y también fobias -a eata altura incluidas 'en la na-. no la he tomado de ningún oho lugar. yo y superyó. Es decir que de ninguna nlaner& podemoa habla¡ de una segunda teoría. y a partir de los textog sobre el Edipo femenino.l ción. hist€ria. contramos ampliamente desa¡:ollada en las Leccionee introductoriat al psicoanáluis en 1916-1917 y también en estos primeros textos freudianos anteriores a 1900. que en Freud no hay doe teorfa¡ de la angrrstia. no apsrece nada como nrptura en cier.-4-lstiot¿p. I 89 .. Es aüí donde Freud üega a poner en un lug.ar-rgu¡tis-de ery!-f. al menos no en el sentido en que lo hacemos cuando decimos que hay una segunda teorÍa de las pulsiones o cuando decimog que hay una segunda teorÍa del aparato psíquico. por ejemplo..giendo sobre todo a partir de Móa alló del principb del pla' cer. habitualmente cuando se efirma que hay una segunda teoría de la angrrsüia en Freud se dice -y erto sí er:ónean¡ente. aparece la noción de Ia angustia como señal de alarma Esto es incorrecto. La segrnda teoría del aparato psÍquico que propone estae tres inrtanciaq eIIo.que en este texto de Inhibición. impüca también una diferencia ma¡cada con lo que conocemos como primera topica y genera problemar acerca de cómo poner esa primera t¿oría en relación con la segunda Nada de eeto zucede con la llamada eegrrnda teoría de la angrrsti4 no hay ningt¡n cambio radical. I{ay ef doe maneras di¡tintas de definir a la ann¡s'tia peto ambaa eatón desde el comietuzo y Freud las ua tmbajando a lo largo de toda su obra y lo que ocrure en Inhibi. donde Freud va a proponer que la cue¡tió g¡contral eA lap. Indudablemente es una hipótesis que tiene una fuerte influencia de la lectu¡a que Lacan hace de los t€xtoe de Freud y básicamente para que tengan una cierta idea.e-¡ún¡ch¡¡a¡¡et tbtirxu. to momento de la obra de Freud.ar_central a la gqgtreq lon +-a-la. por tomar el punto má¡ delicado. e8 una afirmación de la gue me hago responsable.

El karáct¿r anal ¡e dpfine por un trabqio de transformación de la pulsión [eádico-anal. Espero po' der publicar eae ürabqio a la brevedad y. CABACTEB Y NEUROSTS En esta lista de üextos en los cuales Freud va elaborando las nociones que tienen que ver con las neurosis en general y con la neurosis obsesiva en especial debe incluirse el historial del Hombre de los Lo. . ¡lntétlca¡nente. I Establece allí una cantidad de rasgos homólogos entre carácter anal ly neurosir obsesiva y establece también Ios rasgos diferenciales. Al final de este texto del '13 Freud explícitamente establece una oposición. según las nóciones lF:dyy'-p-gdi!ry"i. Les cito t¿¡h¡almente la frase: sie obeeoiva. Ecta fue.anat será É6i[ilá?lá óomo predisposición tanto pa¡a la neurosis obsesiva como para el llamado car. iéf ééoiióniico muy intensificado puede lleva¡ a la avaricia y la tena- cidad exagerada puede implicar la obstinación. van a vorificar que a lo largo de todo el texüo. Sobre t§gggJ. si a ustedes les interesa. tranilórrñáci6n que rd llora a cabo.la organización údico.lrti. Recién en el texto deJ9l& Lt jjppopip. ¿Por qué no me¡ciona a la neurosis obsesiva allí? ¿Por qué ee olvidó? No la menciona porque para Freud en ese momento son dos nociones diferentes.r.:i'"t#ffi ! f .paüló en 1806. .fl* Q. una cosa con la otra.gigle_r_y el eroQue este texto aea incluido como prirud"do lñ 6llfll6?ñdtT'n frotidiqnu do lo nou¡orla obcorivu. . cuando se reñere al canicter üce ca¡icter anal. como vamos a ". do cardcter obseeiuo."rg:. la comparación entre tal modificación del carácter con la neu- rosis obsesiva ee interesantÍsima .ii.. . todo ¡i da lugar a que el carácter onal er¡óneamente pase a ser Uama. ¿curíl es la noeión fundamental a de¡taca¡ en esta comparación entre carácter y .t e'xir"-.ácter anal. Freud no menciona la neurosis obsesiva ni una sola vez. podrán encontra¡ aüf mrÁs elementos para responder a esa pregunta. le inclui¡ oho texto de-!§p$gue lleva por bítulo §! ga. bqiando. Freud nunca lo llamó así.[. ml propuesta en el trabaJo áe opodción con que rendf el concuno de Peicopatologfa. por eso es posible compararlas. Al afirma¡ que eE muy interesante comparar estas dos cosas está ¡diciendo que son dog cosas distintas. prurcn[u nlgunoo problemas.'f.?f"l?h3üi"ütJi. . Y no porque a esta altura no hubiera trabqjado guficientemente cierta cantidad de nociones en relación con la neurG ir verificando a medida que vayamos tra. p'.'Ianrbién se sue. Pero.. Si leen ese texto de 1908.bsesiu-(.ión c ta neunodt o..l:**:rt1ryl te aI mecanismo de la zublimaeiÓ-nv también Io que él llnm¡ fstrnación reactiva con Io cuál se obtiene este c€iiáGer que Freud define ffiff d?Ñ.".Pll*". el ca¡ácter con la neurosis.. Pero esto no quiere decir que tengamos que confundir. boe aungue no nos podremos ocupu de él este año.-.

o roprinrido por el fracaro de la represión. Lacan lo eigrre tra.. A. Allí Lacan no se está ocupando de la opoeición entÉ neurosis y carácter sino entre neu¡osis y puicosir. lanoción central de l'reud relativa a las neurosia apunta a U¡l¡¡Cgs¡f -repreeión J---- I qud {.rotr. e I o r i m j d o eF f dñ ffid"' tfn ¡i . {1 . bajando y en algunos momentos rescata afirmacione¡ de Freud y en otros momerrtoi produce afirmaciones que no podemos decir que sean rescatadas de Freud sino que 8on afirmaciones distintas. -iisió qüe Freuá lá¡ni @ r lDreston eltcu¿.dg]o iql?$gtido se da fundamentalmente a través de loa eÍDraden.: Ya vamos a trabqJar erto.* demos ubicar? P.¡ño¡ tl0 lo [¡rcr/r¡sclonü0. nan apoyando.mf. rep re s ió n tb üí6Tlñ u { c dnt ex to io p or fi e ¡ m ffií6t¿. Su pregunta es muy pertinente en relación a lo gue estamog tratando en los prácticos y viene al hilo en ede tema ya que üí apa. Para comenza¡ vé adelantando la¡ hipótesis primeras de Freud. ulr rotorno «Jo lo inconnciont. Tengan en cuenta siem. No a la represión lograda sino a ki fiacasa parcialmente y gn Ia medida en. De todos modoe les adelanto que no bay contradicción entre eaas expresiones de Lacan en el seminario III y la¡ de Freud. diang a los términos en los cuales Freud planteó el problemg lo cual no quiere decir que Lacan se limite a repetir a Freud.Y justamenüe Ia neuroai¡ ee ca¡acteriza por lo invereo a esto.: (Pregunta no gabada). pre que cuando afirmamos que Lacan produce un retorno a Freud. P. I.g. Es decir que no siempre Lscan dice lo mismo que dice Freud.lr¡"p ql.nourolia obaosiv¡t Que Jurtamente por el trabqio de eublimación de estar pulriones o por su transformaclón a travé¡ de l¿s form¿cione¡ \reactivar. Los gín. que produzca un retorno significa quo vuelve a la problemática freu.s neuroaia.esta6Eñü-¡cacioneg o . En_eata pregulta que usted hace podemoo neconocrr ambos atpectoa. Es decir que son mecanii. ¡e -trata acá de digüinto¡ mecar¡ismos y proceaos gue funclo.rq . coneolidando la reprcsión. pero ademáe 'hay pregunta una referencia I algo que propone Lacan que va máa en -su allá de lo que Freud dijo. Veremos en tr'reud cómo ¡e va modulando osto. tius cuando en--el aeminario III Lacan dice oue la reoresión y el reo r n o d.1 lg_§gq¡fg-. cómo podemos reconocer eato que dice Lacan en los textos de Freud. Tratándoae de la. el problema que está considerando es difer€nte.i i\ ñ-os e n tenffi-ló {o de-¡. eüe en este caso las afirmaciones freudianas y lacanianas sean congnrentea no implica ain embargo que riempre sea así. de modo que el contexto. ¡epri¡nidq. Volviendo a esa manera en que Freud ha planteado un problema. y después vamos a i¡ mostrando cómo Freud va modulando esto. gue fracasa ee produce un.lp. tófiiás gon entc¡ncee -en términos de Freud.n. A. este rqlelqg.: ¿Cómo podemos entender esto de la represión lograda o efec.

hay que estableAella entre el llamado caráCter paranoico V la út¡r¡&¡n-ffinoica EL DIACNOSTÍCO Y LA VASIEDAD CLINICA La¡ nocionec de Freud admiten una ca¡rtidad de compoaiclone¡: de ertar pubioner parciale¡ cierta parte de ellar haya sido elabo.preaenta r:. á¡í óomo veremos qneTañp_. moa deapu& cómo se originó erüo-. en sujetoe que responden i una estructura obsegiva No podremoE ocupsrnoo globalmente de este tema de las relacio.lTi-potTrrñEoi"t". raolón dlagnórülca! gu6 or uno de los obJetivos que nor planteamoa pa¡a el tnb{o 0R ettt mst rla -quo urtodot ortán on oonr¡lolonor d0 afiont¿r ¡t¡ t¿¡oa do lormula¡ un cllagnóstlor.. que el problema es más amplio. Hay lay argo algo en lo que vamos a insistfu de diE[ñ-E-ññEffiGñllclas€ de hoy. Que ha llegado in.gg§g e-stryS¡ras l9 e qq _ti en en -qug$cer_ñ@ssp g¿tratarde_trq@g-yqfi a¿uñ!ip_ó_O§seaiVol. algo que Freud remarca mucho y que Lacan también acentua : esta cuertión freudiana de que la neurosia obseaiua ae. nea entro neurogil y carócter gue en los porüfreudianoe ha alcanzaclo un extenso deaarroüo. que ea lo que ustedeo no tienen que hacer. a veces no.o g por esro que noeotros les proponemos la nocióh de estrudura. E¡ decü que se trata decorar. Sobre todo en sue textos poctl'mos. . y los van a encontra¡ I veceg aí. y eeüo es eEóneo. divereo y poco preciso.l.arf aiempre.. pulcio.recen ostos r"sgos de ca¡ácter pero no en relación a una neulosi8 obaesiva d¡¡o en rplsción a una estn¡ctur8 perversa. Erte tipo de ca¡ác. rada a partir del carácter. y do eao modo ¡e va con¡üituyendo una eepecie de modelo o de tipo únlco.-slggpgi.lon u unu octructüru obuoolvu. fl muy fresuento que frente * esta tarca de formula¡ un dlagnóatlco qulen io hace em. Ustede¡ van a encontrar esto¡ rasgor do caráctei on muchftlmot rqJetoo quo no ror¡r<. que otra parte tenga entre óetos destinos puloionalee. entre psiquiatra. piece a gt¡iarae par¡ establecer el diagnórtico de neuioais obsesiva por loe rasgoe de ca¡ácter.dif.s 42 . ótc. Freud mlsmo no ubica ecta cuestión eiempre de la misma rranera.rnt. Y entonce¡ 0! muy eom{¡n qu€ 6n el momento de la elabo.Podemo¡ decir clu¡c r Ceforma¡ la noción freudiana de nouroois obsosiya que más bien l¡ ldea que clrcula on el longuqjo común onüro anulisúai -vere. ¿Por qué er importante y por quú me dctaryo sn üocntuü crüo? Porgue e¡ dcma¡lado comrln elta co¡rfu¡lón. y no es. pa¡a ir acgedigq4p.que tanemos que dlferenciar. Lamentablemente en Ia actualidad para eatableoer un dlagrórtico de neurosia obaesiya Eo suele fundamentar en erte tipo do con¡ideracionoe.gSg-q {u! !l. pero no e8 a truvés de eso que urüedea van a hacer el diagnoetico. ea gu9 9l net¡rótico obsesivo es un sujeto ordenado. tor Io pueden encontra¡ tambión en un obsesivo. entre peicólogos. Por ahora lo importante ee que no establezcan una_Gquivalencia automáüca entre carrictgranal¡r estructur-a obacsiva. el dectino de alimenta¡ una neurosil.o.

)qíq.gf gin. que acá Lac¿n vuolve. ya 8ea gue ae des€ñcadenó pero estií en aua primer<. to a la forma. Un sujeto que llega a la con¡ulta porque tenía una idea que provocaba en él una angustia muy intensq la idea de que había matado a Aramburu.con que Lacan leyó a Freud.gg' qfeato . Los obseslvo¡ ro pros€nt¿n on la clfnica de muy distinlas manera§. porque Bue nociones.gtrtg_hAy.a es!o-fq. entonces se nos presenta de otra manera. están aplicadas fundamentalmente -al menos de una manera explícita. Deepuác adverüf que era una confirmación má¡ de la pró[. dlano¡. sino que Io queremoa plantcar como gflililfrg/A¡ -§Uhieriy¿s.' En'cierto momento créí era una indicación lacaniana. hay va¡iedad en cuan. ne una fenomonología muy variadq de modo que uatedes van a encontra¡ que hay muchos obsosivo¡ quo no ú0 p0r0c0n on nada a otros obsesivos.-phssÁiy¡-cn. su trabajo.s momentos o ya soa quo nos encontro mos con un caso donde hay una neurogi¡ que lleva unos cuantoe " años de desarrollo.Hay sujetos de estructura obsesiva que a lo largo de su vida Uegan g desencadenar una neurosis. Les doy un ejemplo de esta última situación. hay ohos que nunca la desencadenan. Y é¡ allí recalca que no todos los casos de neuroeis se preeentan dá h migma manera.totdmente dejado de lado por loa "ortodoxor'. Entonces esta cuestión de la va¡iedad clÍnica se refracta en dos dimensiones. ener4e ús-.está planteada en li'roud on rolación a la neurosi¡ misma. Por este dato ustedes pueden fecha¡ 48 - . Mfu adolonh vamor a vorlflonr quo stto no eB un invenüo de Lacan. en doe sentidos. En la clase próxirna. Entonces.3e. . Pero a eato tenemgs qy9 agregü lo que podnamoa llamar _ .*Hlg¿frUl9qls.J¿r&g¡Ug¡i& los distiñtú la_di¡gg momentoa en su desarrololla sea ItrtrTfñdüiosi. no necesariam. no solamente en términos de estructuras patológicas.a la noción de neurosis obsesivg a la patologa. en cuanto a la fenomenologa de la estructura obsesiva. Pero para nosotrog este pre blerna re complejiaa mú¡ [oduvla tludo quc no quoro¡noa plnnioor estas cuestiones solamente en términoe de neuroair.Lqq¡¡n Ilama. jidad. inclui¡é algunos ejemplos de las anteriores situaciones. Esta enorme variedad clínica de la obeesión. en que retomaremos este tema.freu.Y estoe ra8go8 no son necesarlamente ras" 3os de ca¡ácter. hay muchas formas de neurosls oboerlva y v¿rmos a ocuparnos en su manera de presentación en cuanto a la descripción. re¡catando de sus textoj algo quo fue. rotoma algo quo scüú sxplfaltamenüs en loe textos de Freud. ai planteamos esta diferencucron os p orq uI pt¿¡niññ-rrs una ga[pr. üodavía no se dcs€ncadenó.. fTenemos que encontrar cr¡áles son los rasgos diferenciales de esta 'estructura más allá de los rasgos que la definen cuando ya hay una neurosis desencadenada. Por una parte. zumamente pertinente por 9i9rt-o. poet. y esto es lo que Freud recalca.ln §.

la¡ temática¡. Podríamos regub. lo entiera. ptro ¿y la pollofr? Lr polloír rl po. las preguntar. más o menos equiparable al punto en el que llega el Hombre de las Ratae a la consulüa con úl F¡eud. tor qur Frsud va determh¡nds. der ecte objeto. df¡ oncr. Tsl vez el Hombre de hs Ratao Uega en un momento todavía mri¡ ¿vanz¡do en el aentido de gue podnamos afirmar allí que incluso la Ea¡rderencia con Frtud ya eotaba incluida en el ¡fntoma.a lo largo del tiempo van cambiando au sentido y I Itegan l¡rcluEl tener un ¡entido. Decpués. cada pieza la habla enterrado en lugarec distintos y entonceo logra encontrar algunas pe.cuál 6 el momonto histó¡ico en gue gueda ubicada la con¡ulta. rc trata de un¡ neu¡osit obee¡iva que ya llegó a un punto basüa¡¡t¿ avanzado ern su desarollo. Entonces re dene quo dedica¡ a deshacer su aqto.l-c!ql_ -obsesivo¡ gue : u¡ !i9mp_9 pg ql te un *tiió E-cicatenFl6ITlñtiñfi-f. Ia obaosión e¡ conoctado oon eito. podríamos deci. qus a veq6t lpl . pero eso no mitigaba en lo má¡ mfnimo ru angustia y ou tertor. eoo sf que es la verificación. En todo orrc nbh qu. petp me pa¡ece que con elto ec rt¡ñciente pa¡a que ugtedeo oe den cuenta de que en este car<. un revólver que habfe ¡ecibido como herencia de zu padre. má¡ todav¡a. si la Éóltcfi llsgo u mi cnm y 'üo quo yo oacondí ol rovólvor y lo enterré. él sobla que eato no era cierto.lo¡ gc!$. m no log¡a encontrz¡ la¡ otrao. De toda¡ maneras aprovecho para recalcarleg otra cuestión: la cone¡ión enüe lo¡ problemar. que. uf que no caroce de todo fundamento decir que lo que de¡encadena y motiva la consulta --todo lo que ocurre a partir del encuentro con erte penonqje que Freud llama en el historial "el capiüÁn cruel".era ya un efecto de la trangferencia con Freud. Erto ea algo ya habfa ma¡cado üamblén. De manera que empleza a de¡a¡rollar una sarie de actor parB €scon. Le llamaba la atención l¡ dmilitud de la¡ cosas que Freud decía allí con las cogas que a él le parabur.lnvet?o. los conflic41 . Egtá claro de ests manera que rc trata casi de un a¡ma de colecciór¡ pero pa¡a este sujeto el hecho de que él la tuviera en tu cara pars 18 poücía podía funcionar como cigno verlficatorio de gue cfec'lir¡aucnte él habfa eldo el a¡e¡lno. él ee hacía otroe plent¡or quc lo ¡cercábur mú¡ ¿ un planteo dsllt¡nte. no or0l¡ rn ru ldcl. Tal como veía¡no¡ en la claae pas¡dg no ae trataba de que el sujeto creye ra en ru idea.póf quó? Porguo para dlflcultar que erte objeto fuen encontrado lo había desarmado. la prueba de la culpabüldad. A pa¡{¡ dc o¡to podemor tr vlcndo lor dt¡ttntú oomponrn. que a Eu vez lo había re cibido de ru padre. por eeto mismo que Freud describe. dlsühü¡¡ oattgsrfr¡ dc ¡lntoma¡ de la neurorlr ob¡aha Er a partlr do osto guo ol ruJoto comlenza a dor¡. Ustede¡ raben que utüet do lr a vor ¡ Froud octe hombre habfa leído ulgunua dc ru¡ obtr¡: Palcopatobgla de la uida cotidbna. El tenía en su casa un arrna. nolla¡ una canüdad de actos -y8 no ¡e trata entonce¡ de una idea obsoslvs cino de actor-.

. en 1921. {sto éxlste ri6-íóló*6ñ-f Ia vida cotidiana del momento en que este euJeto llega a la conrultq esta idea de que la policÍa lo iba a confundir con el asesino de A¡am' bunt podía resulta¡ total¡nente ortravagante y sin embargo.tos si ust€des quieren. sobre todo la cn¡eldad que tienen los oficiales en relación con log soldsdoe y Freud pienra que esta caracte. Fíjense que de alguna manelia lo que erüe sujeto del que les acabo de hablar traía en su consulta. bidtn&l de la lgletla y a ls e¡tn¡ctura ltbldinel del ejército. Edvsrtld¡ o lnadvortldamohtd. . si noe fi jamoa bien. contrudo con oaüo copitán quo cuonta oaor prúcticac do torturu. donde dess¡"olla la noción de eEtn¡ctura li. es una contingencia haberse en. podemor dech quo el toror quc vive €lte hornbre con su rfntoma no s6 muy dltorsnto dol quo sl¡¡¡nor añor derpuó¡. Pero ei nos ubicamog en esta oha perapectiva. . es decir que él en eoe momento ae incluye en un gn¡po donde esta cuestión de l¡ cn¡eldad eetá pueeta en primer plano. ¡lg En rlgunor de lor pámfor probablomonto ¡uobrdarÉn quo úl atrl.r¡tos año6. En este s€ntido qu oíntoma lo podemoe toma¡ como un síntG. El hecho de que loa fenómenos nauróticor se planteen no sólo ¡in. btdinal de los gn¡por y la aplics fundamental¡nente a la e¡tn¡ctura li. midad de cada sujeto. Esto ocurre cuando él debe incorporareo al ejército para eatar maniobra¡ periódicae. El encuentro con el capitán cnrel eg un episodio anecdótico o aingular en la historia de este sujeto. y ahf dlce que es una ca¡acterfsüca de ese ejército Ia enorme cnreldad. par doede su sÍntorna el ter¡or que iba a forma¡ parbe de la vida coti diana de todos nocotros en un ciclo que abarcó uhos cua. que plantea un neu¡ótico en su ¡íntoma con los problemas. Aunque no eB en el ejército pnuiano ¡ino on el del imperio auatrohúngaro donde ocuron la¡ cücun¡-' t¿ncias en que se deaencadena la neurosis en el Hombre de la¡ lla' taa. las situaciones del conterto aocial. eete terror tomando como objeto a la policÍa que lo podfa confundir con quien hahia sido el asesino de Ammburu. obc. esto no quiere decir que no haya una conexión con lo que de una manera amplia podemoe llama¡ lo aocial.e.:ffiEs#üii[*r Esnoralt ufa para üodoe. sino hcluso que Ee plantean en la inti. que ee la ilugión de un jefe gue arna a todos los sujetoe del gnrpo por igual. vidual. este sujeto obsesivo lo únieo que está haciendo es antici. grlarmente para cada sujeto. ma ringular de egte eujeto péro lo poitemos tonia¡-tambiéñ-ói¡mo un i r ntojiü-de' rie. de la misma manera. D6 . No ¡6 ¡i alguno de ustede¡ recuerda. no s€ traüa de una m0' ra cuegtión contingente de un zujeto individual con otro zujeto indi. Iisto mismo podomos docirlo poru ol Ilombre do las Rata¡. buyc a una falla cn la conrtltuclón do ert¡ e¡tructun ltbldinal cn ol ejército pnreiano su derrota. rística ha funcionado allí atentando conba la coruiitución de esta' üusión que e8 necesaria para mantener cohesionado y unido I un grupo.if r¡F o. !'reudescribe Paicologhdc lat maua y anóliels del yo. Eato ño él solam eñt€ v{tid ó'pqra_la s_ n eur oei.

Lacan ye aflnna cr. En la policfa la gente quc la rpcibe inmedlatamente oe da cuenta de que pue de tratfirc ds un qleto pdcóüco.. que en G8e momsrto trabqjaba como pdquiatra foreno. AIñeo üogr a rer la paolente ds lrror¡r polflur on lo que ¡e llama el puqfe al eoto prlcó. Entonce¡ Lac&n. t¡r oolsr muoho ¡nto¡ ds ler pdooanallrüa.qtrrMg¡9-p:o¡-u ael estadio. La noclón de perronalldad que Freud uaa e¡¡ eae trabqJo. y aun cuan. juetamen. cuando todavfr cra p¡lqt¡tstrq cr¡a¡¿o él preoenh ru ¿€úit quo lleia por tltulo "Lo palcóeh pamnolct y cua rulacip. toria de lr pdcologfao en la hi¡toria de la psiquiatrla y aun en la hi¡* toria del pricoanriliris. dice que erta llgun no c un p-roblema ¡ólo de esta muJer. Ia vedette e¡ una fi. Despu& de todo el üérmino pemonalidad es un hármino gue Freud utiliza. Muchos pricoanalfutas lo han planteado así.del eibqio=. Allf L¡c¡¡¡ rplata un caro y oe ocupa de analizarlo extensa e intendv¡mentei er lo quo conocomoo como el caso Aimée. -todo eeto que má¡ adelante Lacan va a inclui¡ en la nocióir de la. se encuentra con Aimée. ahf el hármino aparece en el título dol trabaJo: "La dluhlón de h peuonalid&d ps(qulca. E¡ decir que aun cuando lag p¡i' c-oiñ'iáffiCvte'iiceñ'por a¡ñ¡na incapacidad del oqieto para atontar ciert¡s dh¡acions y problemao que le plantea ¡u üda en conviven. en lugar de deci¡ eatn¡ctura ob. Uo üedes conocen este t¿xto del '32 donde Freud da una de sus últimas vueltas ¡obre l¿ regrnda tophe. entonces es conducida primero a la poli' cfa. e¡ el nombrs que 6l ls d¡ r eüts prlcnts en el hlctorlnl. oh -{o0r que tarnblón re lo! prcúenta a loo nsurótico¡-. son la perrcnalldd". tlco cometc uñ t¿{o dellctlvp. de h¡ plbo¡l& r¡a!¡ot a enconh¿r t¡mblén «tar problemátloar que oorsponden t un e¡cenarlo ¡ocial má¡ emplio. -Ca.es válido. Y que ¡ún en Io que podemor lhma¡ lo¡ ¡fntorna¡r en un ¡ontldo amplio.ttpblg! ps¡c h! puicosia. do üeguemoc a decL que la pdcooi¡ e¡ una ectruch¡ra que no hace lazo cocia¡. por lo menor lnt¿nt¿ haeerlo. etta flgura con la cual ell¡ entra en rivalidad eopecular y a la cual decide apuñalar.sesiva poüíamos haber dicho peroonalidad obseaiva para matcar egta diferencia con la patologfa. gun tfplca y unr llgura problemática para nuertra épocg ocupa un cierto cn la problema¡ de nuestra cultura. te la hipóümi¡ fundamental eo que si 8e trata de una peraonalidad oe trata de la diubión de eea peraonalidad.sxe ffiiildithoú términoo gue efectivamente han ¡ido usadoe en la his. e¡to no quierc decir que haya una degconexión. aún en est€ calo. deryué¡ a otra¡ instih¡cionea que tienen los francesoe. la va a bu¡car r la sa¡ida de una función y la apuñala.. Ee dect que podemoe habla¡ de personalidad t¿l cual Freud lo utiliza pero aiempre üeniendo en cuonta que la noción f¡eudiana de pereonalidad alude diroctamente a 48 ' .e. Lacan no deJa de detaca¡ ecta cuestiór¡ dice que. va a bu¡car a una artl¡ta de teat¡o muy fanon Gn Gto momento -lo que ahora podrfamos llamar una vedetta-.ne.

a"la Erilir. Pero a veces la coEa va mríc all¿í y. A veces. Es como si hubiera cierto despreati gio para una mujer en que su constitución zubjetiva rerponda a la es. o bien que ct¡ando el sujeto intenta algo en este Bentido sua angustias y cu decorgnnizaaunada ción crecen enormemente. Preferimoe el término eatn¡stu¡a que Ee acomoda m$c¡. Y que no concuerda con la tradición que tiene es6-ñó¿. pero ertas cosas ocuren cusndo noootroc di¡cutimoo loe materiales antee de hacer la preeentación en los ateneo clfnicoc. deflniendo l¡¡ estructuras y cuando ya no queda oho argumento esta peraona dice t7 . o estudiantes de psicologÍa (risas). Para menciona¡les otra: a l¿s relaciones de egtos ¡ ¡ eon .. aunque a veces no les guste mucho. hay mucha gente que todavla rigue crcyendo que rólo hay obro¡lvo¡ y que no hay mujereo obeerivar. Esta noción fteudiana de la degadación de la vids eróüca está aplicada para la mitad ma¡culina. No apar+ ce ninguno de los rasgos a partir de los cuales vamo. §l hs trut$tdo ¡obro todo sn oso 0r porquo alll o¡ dondo mo pErsco quo o¡tá la dltlsultad mayor on eat¿ momento.#. noú oncontra¡no¡ por cjemplo con un materla] acerca del cual la peraona quo Io presontu l¡u hccho on prlmcr lugnr la hlpót¿¡l¡ do quo to trata do una paciente hi¡térica. Dn prlmer lugar el preJuiclo del que lm h¡blabs h otra vez. varnoo viendo que no hay ningrn fundamento. *. sobre todo en casos de neu¡oeis glaves.cüüstlón de l¡ foimaniló'-ün"ülpo-ittjiñrilt6-y lletlii'de ahf hacer el di¡gnootico conrtihtye un problema mucho mÉ¡ ampllo. tesis. pero ao plantea también en rehclón a otra¡ ca¡ac'te rísticas. noción de--d¡vs¡fir. Gran parte de las muJercs que s€ analizan son obse¡ivas. cuando preparamos estss preeentacÍoneo. tructura obgeaiva.ióñde personalidad tanto en el saber peiquiátrico como en el aaber psicológico. Tratamos de indagar a partir de quó rurg6 era hlp&. ee muy amplio. No rólo ro pl¡ntoa on támlnor da oa¡{süor. E¡ en la estructun obs€¡iva va¡noo ¿ observar esto que en el trabaJo de en¡etanssae"riErIdTEHfiaaffi y la mujer rica e impueota. donde La noción de personalidad apunta fundamentalmente al criterio de la unidad. Pero ademas eate término personalidad tal como ee plantea en el sabor de la psicologfa y do la psiquiatría ed muy confu¡o también. com que ü¡ncamento no e¡ clcto. .91""9k9-§e¡to. Esto no quiere decir que todos los oujetoe de eatn¡ctura obsesiva presenten esto en gu vida cotidiana oractsment€ de ests manera Nos vatnos a encontra¡.la. y .¡rÉ-Ea. . que lar relaciones con el oho sexo ¡on inexi¡tentea. de la unificación. puede pa¡ecer chistoso. /--*-ry. También hay una cantidad de cuee tiones que glran en tomo a cierta ünagen de lo que eú una mujer ob sosiva. sobre todo ¡i son analittar o pricólogas.

en juego.a c tora¡¡ esto on el nivel estn¡ctursl y otúr c cómo le prlont¡ en el nivel de lo ob¡en¡able. tcronl lr pucdm cncontns sn unr htstértc¡ o sn una obre¡lva. q€ntoi para hrcerlo bien tenemo¡ gue hacerlos a través de algo que obcervrno¡. dr¡o an cr¡¿nto a cómo funciona eoo en relación a la posi. obaesiygg.?"'ffi "'#l'f. Pa¡a este tipo ecta tarea de aeducción era efectivamente un trabajo.toll. pero rin embargo no tiene nada que ver con don Juan. un ouje. y por supuerto que ee gólo ¡ t¡av& de lo obrcrvable que podemos llegar a hacer un diagrróstico 6tn¡cü¡¡ü La e¡ürr¡cü¡n como tal no ee obeewable. Xry El¡cionct ent¡e un regirtro y el otro.!. *. exirte la idea de que las histéricas son mujeree lindas. t¡ td¡l por r¡puüto no .ee próxima arí podemor continuar con el tema de esta clase. Acl como existo lE idea de que el oboeaivo ea un tipo ordenado y abu- rido. no eo así.stáh¡eden crcontrar. ción rubJeüva Hay algo que Lacan destaca en relación con la estruo m"'m?. En ol steneo €n quo oe prerentó el caso de Franci¡ca. de lo fenome goló$co.por ejonplo: " ¡Poro o¡iB una mqjer lindírima!". to joven eo el cu¡l l¡ ¡educción en una cierta etapa de gu-vida pasé a constih¡i¡ ru principal actividad. La imagen de la ool. üto dcpende dc l¡ fonna y dol gndo de dennollo de Eu neurs ¡i¡. no por eer ¡eductor o no Ber reductor. que lee pueden hacer inferir gue se trat¡ de una ecüructun obseeiva. 4E . Pe¡p entoncrel lo decisivo allf es cómo va¡nos articulando lo.urye dc la nada. en algunor catos. Y e¡to püs oon lor obrclvo¡ ta¡¡btén.. I{ay muchar mqJercc obcelva¡ quo no rólo oon lindaq también son muy ¿tracüva¡ y reductorar. h¡ede haber ob¡clvoe seductorea. entrc el registro ae ü-" /: Ictn¡cü¡¡a y el regirt¡o de lo fenoménico. él hacía cto de rt¡ E¡anera como en otros momentos había trectro otra¡ co¡¡r de er¡ ml¡na manere. es hansfenom6 niea. su¡rdo h¡cfa roferencia a que la novodad froudiana on torno ¡ l¡ lnvsuclón de h neurool¡ obsotiva radicaba en h¡ber Bgrupa. Ds así. en era la_Ugldgedggiófr.quo ob*na¡no¡ para inferir a parti¡ de ahl qué estnrctura es la que sesiraa¡ ¿nocessriamonte son mujeres feas?. ¡e había convertido en una especie de don Juan. el relator d§o que por 8u modo de ve* ti¡ p¡erntlba h imgcn de un¡ maestra jubilada. Ler voy E contar-Gn b clarg prórlma un caso de ecte tipo. y las ob' Y no.pero con cierto¡ rasgot. esto existe. E¡. Y las histéricss no eiempre resultsn atractivar. un deporü¡t+ ce rfán de conreguir un record. Lo dejamoo para la cla.l:.-§gdgc.:lt Él H. hay una a¡ociaci6n ontre ¡e duelón e hltcrh¡ peo ur¡E co. en que Be trEtaba de un¡ mqier hLtérica. pero sto no qu¡ere declr que hacemos diagnósticoa rnágca.f. L/I8 NIUBOPSICOSIS DI DETENSA Voy a retooü ¡hor¡ a prrtir del punto en que habíamos dejado el Juove pardo.

Los remito en. 49 . truye sobre ests entidad de la neurosis obaesiva en los cuaho prim+ ros textos de la li¡ta que lee moncionó. már bien. Al hacer esto habíamos retoma.weagrvoretellungen) que de be considerañe como totaJmente equivalente. Debemos comenza¡ por el prirnero. E¡ suficient¿ degtacar para eate punto el párrafo inhoductorio: "Junto a eets teoría psicológica de las fobiu y reprctentaciones por medio de la observación de enfermos se dilucidó un aporte a la teoría de la hi¡teri¡ o.que so obs€rvan en cuad¡os noeológicoo muy dirtinto¡. donde encon.jgnto _yrglgológlce. ou modificación. mas aquí de¡ignados con el término fobia¡ son ¡íntomas obceaivoo. lo que noe permiürá abreviar considerablemente zu comentario. La denominación mi¡ma sintoma fóbbo permaneceú problemáüca en la obra heudian¡. según eote texto. lo hará al a¡Io riguiente en el a¡tículo rcbre l¡ neu¡o¡i¡ de urgrltia de 189ó. Es decir que loo ¡Ínto. Afortunada¡nente este habajo ya lo teneoos hecho. aencionada¡ neurogiE". Es decir que en él Frsud afirma habor constn¡ldo primorc la t¿o rf¡ ds h¡ ob¡o¡lonor (lo quo on l¡ lrare ¡nt¿rlor Uamó onrayo explica. El cuidado gue Frcud pone en la er. que pa. 'En ese momento de la obra de Freud la¡ fobias no han gido delimitada¡ todavía como entidad clínica independiente a es discutible si al. do nuestms clases sobrc la primera nosologÍa freudiana. Hay que llamü la atanción ¡obre la prlorld¡d expllcatlva otorgada por Freud on eoo párrafo inlcial a la neuro¡i¡ obsesiva acüre la hist¿ria.AqypCA.do esta entidad junto con la hist€ria. guna vez alcanzar¡ verdaderamente es€ caráct¿r y rc deaigrran rfnto mal --en un ¡entldo amplio. L . poaición lo lleva¡á a adverti¡le aI lector cuále¡ de ector momentc ¡on obseryables y curíles necesitsn aer objeto de una postulación. toncee a la cla¡e N' 36. a modo de sínteais. rece da¡ cuenta de un importsrts ca¡úcter común ¡ la historis y a las obseaivas. que es el t¿xto fundador de esa ria y la neurosis obsesiva como do¡ de las forma¡ de neuropeicoeis de defensa (la tercera. fundación gue se asienta en la poatulación de un mecqnismo ?e(quiáo dc la formaciá" de lot úntom¡q-comúnl-J/lJÚ. Aqul utiliza la denomin¡ción fobiu y rcpreaentwionea compuhluao (T. La denominaciün neurccle obuelua (Zwangrneurore) todavía no es uaada por F¡eud en eote texto. trarán un desa¡rollo algo más exten¡o y lec recuerdo ahora. Me voy a ocupsr ahora en preeentarlee qué es lo que Freud cons.ldtWmi|Tdi PEKIY en s¡ta de' con el 4!¡' quc cffiue é¡te cirlue é¡t¿ es cl cl primer luga¡ en que Frcud ex conttntye (ra tnta svldentemento de una con¡tn¡ccir y no aolamente de una de&ripción) lo¡ dlfer"nto¡ momento¡ de un ml¡mo mecani¡mo paíquico que da cuenta ¡imultá¡rea¡aente d6 la formaeión de los gíntoma¡ histélicog y obseslvoa. Ia¡ cuegtiones principal€s. refiere a las pricais alucina' torias). ya publlcada en el cu¡demo IV.

enEe otra¡ ccar pars oponene e la degeneración como teoría etiológica de I¡¡ neuro. por un8 necesidEd explicativa. A Freud le interesa dejar rentado que la digocisción de la conciencia no es un dato primario. ¡i se demues tra que los ¡íntoma¡ hi¡téricoe rerponden al mismo mecanismo. y poetetiormente por ertensión haberl. Freud no necesita pteeentar a la nah¡raleza prfqúca de l¡ hisüeria como un pootulado inicial sino quo la derlva. la-opelap!ón inide-qíntom¡sy consisñ en una diqq Caract¿üÁi la fase iirici¡ como un esdm conciencia'no e8 una noción de Freud. Anot¿mor ü¡¡almente que Freud ya usE aquf el tármino neuroi¡ pan ¡eferine a la hi¡tcria y la ob¡e¡ión: "la! doa neurosis ya indicad¡r". o con msyor exacütud. conviene\ dividirlo en do¡ prntoe: la predirpoaición y el síntoma propiamente/ dicho.a apli' cado a lo¡ ¡íntoma¡ de la histeria. 2Conatittrye la primera fare. En ctranto aI mecani¡mo de formación de loo ¡íntomas. Que no responde a la ruceaión de loc hecho¡ del habqio de F¡eud que fuvo como punto de partida indudüle el egtudio sobre 18 hüteria.tivo de cgto¡ ¡f¡toma¡). 60 . de donde resulta una modificación do ¡u teorfa. Sabemoo gue cronológicarnerrte e¡to no e¡ cierto. l¡ deducs. del efecto de una operación. Que &ta ec la lógica que preside este párafo se confinns en au partc ñnal donde 8e ve que si Freud incluye como te¡cera fo¡ma de neuropsicoair una entidad tan di¡ímil como la¡ paicoeio alucinatoriae. lo hace pan apoyü ese mismo propósito: "Ademá¡ tuve oportunidad de inteUgir algo sobre el mecanismo peicológico de una forma de afección indudablemente paíquica (dertacado mío). con este argumento. No ¡s tnt¡ todavfa del uro erpccf[camentc l¡o¡dlano que ru4lrá un año má¡ t¡¡de por su apUcaclón a b enüdd mi¡rn¡ de la "neutosis obsesiva". en" tonces re justüica la poatulación de un¡ teorÍa psicológica de la higteria. De est¿ modo. de la teorla de la¡ ob¡eaione¡. Pero retroactivamente. Eo decir que preeenta a la teor{a de ls histeria como uru eotuecuencb de la teor{a de h neutoais ob&siva. y la¡ do¡ neuroab ya indicadar". se le impone el orden de sucesión inveno: fudo que es máB fácilmente aceptable que lar obaesioner ruepondan e un mecanismo de naturaleza peíquica. Lo que es freudiano es sfirmsr que oe trata de una operación y no de un estado. es de la pdquiahía de au ópoca. rino de un teorrma. y a raÍz de ello descubrf que el modo de abordaje por mí intentado establece un enlace inteligible entre eetae poico' si¡. Pgro ¡l lo hace de esta manera er dgriendo el u¡o general que tcnfr ¡e tórnl¡¡o sr la p¡lqulatrfa. podríamoc decir. A partir de er te nomento ye no ocupa enhe sug nociones el lugar de un arioma.

. la ep. que conviene preatar atención al hecho de que Freud eostiene que@ se samiento. . cosa que puede pa¡ecer sorprendente en el creador del inconsciente. que eB inhoduci da por un empeño voluntario cuyo motivo ee poeible indica¡. del mecanismo de formación de slntomas. §tclon. Freud se niega explícitamente a afirmar que eata renuncia. Lee dije en aquella clase qlre no hay que detenerse aquí. la t¿rea de considemr a la repreeentación inconóilñEil?omo uñiaiu¡ia.-perdelibend.trÍg" stificar renuncu a dicción.# oe Ia qer tugar prcoulp la prcoulpo$u[c'n a ta [eorl8 oe-IE oegsneraclon que. zu proposito eB otro. Si esta di¡ociación no eE un rasgo primario debé"explicaree eni tonces cómo surge. te tiene en su origen una fundamentación religiosa.. ¿Cuál eo eate propoeito que puede ¡er deter:ninado en cada ca¡o?: trata de un j¡hnt0. A menos que se aclare de inmediato. e¡ un imposibl. De este modo Freud en el de la una posición ética. Desde luego no sorüengo que el enfermo 8€ propon[l producir una escisión de su conciencia.qa¡¡e"qeq-prS du ce u n a c onsqgq-e¡ gi&q¡¡s edi o+ i nfq rI e ¡u p ropÓqitp.in i ci¿U ". zu i-r '.dg-qlyidA¡. pero no alcanza gu meta sino que genera una eacisión do la conciencia". como un acto de voluntad. cc mo ustedes aaben.ación de loa athtglnas. o más eapecíñcamen. propñm@el ¡intoma Freud formula un conjunto de hipótcsir que enuncio sin coment¡r: a) El intqlo_d§_A]Uggl. la di¡ociación del contenido de la concienci¡ es la concecuencia de un acto volunta¡io del enfermo. el intento de olvidar. vale decir. Ante una rep¡esentación inconciliqble que zuscita un afécto penoso el zujeto decide olvida¡la. ee también una teoría moral. Por e¡o hemos ubicado esta operac mos decir.Bl _mgcanisryo 1!_e_form. que surge como efecto de un acto y califica a este Freud propone acto.a. bqio el nrbro de la predioposición.sig. ladeqilión de apa¡ta¡r dcl psrua. corno Freud lo hace. que lqdajciq. 61 . Pa¡a da¡ cuenta del medanismó. 3 .

De eate modo Freud puede dar cuenta a travée de un. .-e4_]-q ps í guiq o_ ypor asociado con otras repreaentaciones que de este ri lentaj a ob ti @6Eeliv-as:f. Lg=ltludeza de la¡ rep¡eseniaciones inconcüiabl. donde Iea mostré curíl es la concepción freudiana del :oanalítiqa de cuerpo. ceo". n¿st¡ en este texto una diferencia que no puede ser calificada sino ' de sintomática.citqÉLqhatr tibte. e I af ecto p-e_ rm anege.el afecrQ. él effi ta Freud en el texto de las diferencias de las. . no eetá preeentada como una hipótesi¡ necesaria sino sólo como una verificación empfrica que.esta excit¡nió. El ¡ eñünó f/'ldtt6'óáso tólo eii su'fase.n[egaDisqo . la suma de excitación se traslada al cuerpo. to que está ef"cii"am"nte en julgo?§ /ñ ñ- pueden entonceg considerar que el mecanis. *iiuCdeñ' ¡en§g.f-- e) en la hist€ria.-_doa_di!e-ren_tgqtrgdqs _e¡_slglgp¡99&_.lg_gx. "las más de las ve. para el caso de las obsesiones. H astá aqu f e I m ecanie m o dC for¡nación delsíntoma ee idéntico para la hist¿ria y las obsesionee. panilisis motoras orgánico¡ e histérica. mo oe ión de la excitación a lo corporal..lón_ y de cte mod6 pueden üériflóii' verifica¡ más ñás cla¡amente áiÁrambnie hista hasta E'ütifiñfo-Freud ha logrado-unifiear la teorfa de Ia histeria con la de IDrcEen la neuro¡i¡ obaeaiva.final.-de loe ¡íntomas histéricos y obsesivoe. donde acla¡a que si se tra: ]cuerpo. "lurgen del suelo del vivencia¡ y el sentir Bexuales" dice en este texto.es que como ustedes gaben es para Freud sierypfgge_jfd-ole_sexud. queda excluída del trabajo de asociación con otras ideas. una vez qug est-árLchi_4g. d) pero !e ha generado un nuevo ptoblema: gué hacer con. . dice F'reud. f) en la cbsesiva.l. regún la traducción de Etcheverry. y en esto consiste un sfntoma conve-rsivo. tiene una vigencia unive¡¡al: "En todos los casos por mí analizados" .Pqgb) hay un eguivalente que puede eustituir parcialmente a esa tarea imposibie: el intento de debilita¡ la representación separándola de su afecto.__g-o_!_lg-_!gge. conformando así el núcleo de un segundo gnrpo príquico. 62 . on cambio para l8 histeria la referencia es eepecífica para loe sujetoe del sexo femeni¡o y falta esta aJirmación de universali dad: "Casi Eiempre" traduce L6pez Ballesteroe. §r¡s-difeenciaUte_9rp!991p-o.¡inico. la Ita de la pa ñzo. no e§ ü¡i f. c) la repreaentación así debiütada.alsónñTCEFdél'irf e'cto con otra' repre. vía de Ia conve¡sión.

sue tenfa como consecuen.de estas neurosis. Aún avanzando. En el primero la histeria es colocada en de- pendencia de la neurosis obsesiva. traduce una riqueza clínica que no encontramoa en el primero. eCls_dg-dg.-gse E. traumáticas. es la neu¡mi¡ obcesiva la que es presentada en una pooición dependienle de la hi¡teria. Esta impresión." . no resultan sin consecuencias para la poeición relativa de histeria y obsesiones. Sería injusto afirma¡ que el primero ea metapsicológico y el eegundo clínico. lsieorti psicolósica". Coreoponden a un conjunto con el cual Freud estaba preparando un hatado general al que pensaba titula¡ Paicología y Peicoterapia de las neurcsis de defenca. doe añoe más tarde escribe eobre este tema. El inteÉs noeológico de justüicar su inclusión en un mismo grupo y la argumentación cenfada en demostrar un mi¡mo mecanismo de carácter psíquico para ambas. por nuestras clases anterio¡es. por llarnarlas de alguna manera.se ¿línics .fe!§9. que en e¡te oegundo texto sobre Ias neuropsicosis es donde Freud. Pero partiendo de esta afin¡ración podemos permitirnos decir que el predominio del carácter clínico en el último rezulta asombroso. que se desprende de l¡ lectu¡a del texto. úlümos años de trabajo". se ve confirmada por un comentario de Freud en el párrafo introducte lio en el que afirma que "lcs experienciaa que he tenido en los dos . propone una etiología eepecífica para este grupo nosológico. irnponen una lógica expectativa que conduce a deduci¡ la hi¡teria de la neurosi¡ obe€siva y t¿rmina preeentando al síntoma conversivo como . además de confirmar a la defqnsa_g. "mEffi-iffirti] á.o-mo núcleo dellqecanismo psiquico.' Estas diferencias de estilo entre uno y otro texto. nos encontrarnos con la relación inversa. aegundo. continuando el desarrollo de su hipótesis sobre la etiología sexual de las neurcis.'dtii una 6. Nueuas obsentrcionee wbre las neuronaicosis de defensa. deben consi' derarse en total continuidad. Es decir que mien' fas en el primero de los textos de las neuropsi_c. Sqbemoa hasta qué punto meüapeicologra y clínica resultan pennanentemente conjugadar en Ia obra de Freud. una forma eopecial de falso enlace. eetor'doe trabajos tienen estilos muy diferentes. . referida a las experienciaa 8€xualea infantiles. A pesu de ests continuidad. . Ustedes deben recordal. en el que es la orienüación clínica la que impone la di¡ección. En el. y mucho.¿eiia siva. y-Eeura§!§sbqe' ery=bille{9Jgl+g-e9lg v9¡}$449.LI\ ETIOLOOIA TRAUMA?ICA HISTERICA EN LA NEUBOSI§ OBSESTVA Dejamos entonceo este primer texto para pasar a ocuparnos del otro trabajo que Freud. en nuev&§ hipótesis metapsicológicas fundamenüales sobre el mecanismo de formación de síntomae que sigue llamando t'defen8a".

e-l d eq e @F"iáulauandona * -it*u definición: ts-q45*tJ q_de¡. en todo¡ los casos de neurosis obsesivae observados por él-. y esta experiencia. Pa¡a. al' principio ambien que c-ós.¡exu¿L}¡¡ ¡ido vivengiada. ¿Cómo entender esto de pasiyg-ll-aat_iyg? Entendáido o seducto¡ Es d. aquí Freud aclara..asu muy la sexuali cuando Cómún a ámbas neuroris.9tt$ esta teoría de la etio- logía traumritica de lag neurosis. llerad¡ a-ggbq @.ril cui¡o-dél anñIisE-Ilega a mostr"r que eshín éñ relación con las experiencias ¡ext¡ale¡ de la niñez peto no con las experiencias activas sino espe' cfficamente con experiencias Bexuales en que la posición del sujeto ha aido pasiva.-éñüñ grro y enigmático. de acción placentera. qs_gbjeto i de la peducción del órrispónde a lo que-. SE0. de.quje-!q_gen:!_dp. del0t¡o.!e. es deCL Una-erpe. Esta experiencia ci¡cuito del deseo del Otro.e_g¡Lqge_§l-§Uj-elo moalo de eata D¡anera: ha -Ustedes aaben qué cuidado hay que poner cuando ge hacen a¡ticr¡lacionee de la¡ nociones de Freud con las nociones de Lacan. te¡ia. en el fondo -? hay que ver cómo interpretamos este "e¡--el fgn(o". en térmiqoo. la eapecificidad que Freud atribuye a la neuroois obsesiva se canct€riza por doo raogos. Io s c ü ñléi¡. uso esta expresión habitual para cuestiona¡la: ¿qué quiere decir que Ia abandona? Que deja de creer 6r .ustedes r\ecordaex- lgg!oe- a sexu! EÉ. En la oloesiÓn. riencis eq _le_gCe-fl8¡jqta_eq pasivo. a diferencia de la his. y es éste el primer punto en el que me quiero detener. por premaüura que sea. que todoe los casog de neurosis obsesiva -y lo dice así. [e dóEe!-ó. Estaex¡gnencia aIIíél afectoPor eso e8 j¡6 ifti a ea la manif qE_tac:ié n _{. En este punto podemoo hacer una articulación que les va a ayudar a entender lo que aquí Freud eetá proponiendo al afirma¡ que toda experiencia de actividad texual. Etcheverry fuaduce en el hansfondr siempre he encontrg|¿4f-J-rer¡d*¡fntoma¡ hi4éri co s. de-Lsqan. Ahora bien. 'jnrct¿pOh¿ il¿rrn" r'nn viyenCia-de. llama¡ el encuentro encuentro. Es un t¿minó que Io podemos traducír como plaóér o gocelión placer o gozoaa participación. dice Freud.86-experiencia 'oodemoe del suieto con el dóeeo . en eota experiencia sexual infañtil del zujeto predomina la gcqÉdg¡! IrpffñÍl{ed como eñ el caso de la-hisErrja.AedUgqóUl'.l-.p del Otrq.pJgg_e¡.

debemos suponer neceeariamenüe un momen.-implica una generaf lización de Ia teoría traumática. En el historial del Hombre de las Ratas esta relación de la neurosis obsesiva con la histeñlllamos a en. gue se trata de una supooición necesaria: presupone siempre una vivencia de seducción. ne p«rdría traüar dc cualquier experiencia modulada por la fantasía dcl sujeto. El. Lo que Freud está diciendo eB que l. De este modo aunque la etiolo ' gía específica de Ia neurosis obsesiva se cancteriza por los rssgo de la actividad y el placer. Además lo i verifica en la clínica. una teoría etiológica en la cual para dar cuenta de la neurosis obsesiva usa la noción de regreión. zu función ee pasiva y la . ñál-que uniúnaono. Y Freud no se limita a enuncia¡ la suposición necesaria de ese momento mítico. laq fautsÁía^$dadeseg. hacia el final de au obra. De modo q-g6 este llamado abandóno. La noción de &ntssía pasa a ocupar cl primer plano.una-necesidad . eínto ms y angustb". Pero recuerden ustedes que fan tasi. ' Ad urie-rñ-anefiiñ-de énlóiñes. los síntoma¡ obsesivos con las activas. . pero que debemoo suponer que necesariamente ocune. Clo laigo de toda gu obra . óó . experiencia es haumática. por experiencias sexudes infantiles en que el sujeto es el seductor..tgsías güCiruria& Si ustedes se fijan bien.en-elsisle_gra freüdiano la realidedJ»rquics. dremos localizaf cronológicamente. --t'n oiro momento. en "Inhibbíón.momento del encuent¡o con el )dg¡so. esto er lo que Freud ha dicho en la frase que les cité. eB decir deepués que ya ha propuesto Ia teorÍa sobre el desarrollo libidinal (ha propueato ohas organizaciones libidinaies anteriores a la organiaación genital y como coruecuencia ya dispone de una teoría etiológica distinta a la que podemos encontra¡ en egtos textos de Ias neuropsicosis. dó-ntrar con Ia afi¡mación de que la neu¡osis ob.estn¡ctural. en eoe momento nos v{unos a encontra¡ con esta misma referencia en otros términos: una neurosis obaesiva comienza en forma de histeri¡ y a parüir { la regresióñ-seóónCtifuye'como ñeüroeis obeesiva. que deja de creer que estan experienciaa traumáüicas ln fantilcs conrtituyan hechos al¡lablar efoctivtmento ocurrldor. de*Séa -óhia.del Otro es up . De allí la noción de-Ian.q_y_d-e¿eq.en suo neurótico8.nqgqerrto üitlqq Qüó'óñ'ólde siileto esfft miduládo poñññ'Éitü-Glsiñgula¡es de iu historia. to anterior. también srntomas histéricos. constituyen. en que el sujeto es s€ducido.sesiva es un dialecto de Ia hist€ria. mos a encontrar esta refefenci¿ a cada rato pero sÍ la vamos a encontra¡ a lo la¡go de toda su obra. se trata de-. y verüica en Ia elínica que en todos los casos de pacientes obsesivoo encuentra . quó no lo po. Pone en relación los síntomas histéricoe con las i experiencias pasivas. una regreeión de la organización genital a la organización anal). Pero este tipo de experiencia es la que constituye la etiología eapecífica de Ia histeria.

Ue! x gl-dBg§tlic o p reYia-Üca¡qlg-n? o del anáIisis.qu" ¡rosición prgblemátic¡-Pn gnteSt-dercoielgtlq es rnás cla¡e¡Bente-m¡nifj¡¡cte en l: |¡i5J l.-que ón canbio ea una oposición nosológica excluyente. en la que a través de variacioneS que traducen lo¡ lnüo¡esos y laa nociones de cada momento de la obra de Froud. Ecto es muy dirtinto de lo que oculr€ con la oposlcron neurosu' p¡cai¡. !1n¡prt34g¡a_qge. se trata de una corustatación clíniCa de un hecho estructural: la posición pasiva ante la seoup gli¡lietq§g¡¡o§' ersu¡*o-se-so"l prirnaria. Freud rechaza explícitamente que lo decisivo en ella sea el factor temporal.§' h"v qsicogig trLJiggersare implica la neceaidad clE Lpv neuró¡i" no osicionee que conforman la no¡ologia freudiana no oon todas del mismo tipo.qy-e . Este "en el fondo" no permite una lectura cronólogica. ry-lgtr¡1g-qg-g¡1 iyol ggiq!. las oposiciones entre lós grandes grtlpos nosológicos son de un tipo diferente a las que se dan en el interior de esos gn¡pos. ' . eato implica que en el momento de la práctica. -ffibre a I la is obsesiva es una forma his-i neurosrs de las Ratas esta relación está expresada en tdrminos máe estructurales: la neu¡osis obsesiva es un dialecto.gobre toclo Ia €Ulerencla neuros6' pg"gg erites O" cómenzar un añrlUsis eí decisivo haber de'dErirtaobeesiva no ee ó6 . ducción es . La importancia de egtas nociones para la clínica es enorme' Ya que Freüa constituye m noeología también con criterios terapéuticoa.pesiEi¿.-cup4Qo-@bla' m os de la. §i-Ió qüAemos Aec'ii en un s€ntido füéiie pnAtmoiliiimar:lg¿ ffiinot hbtéricos que wn obaqsiuos. ea uira fffiolucióñó-dé?i$ifta re. Pero en lo§ textcx de las neuropaicosis ia formulación evolt¡tiva es. es una forma. Lo important¿ es te' ner €rn cuenta que pgra Freud la neurosis obsesiva eB una variedad de man6l la histeria.áUcil". ue mantiene una conatante: !q dút" de la histeria. No nos vamos a detener en este texto ahora. e8 una variedad de histeria.. Ade' más adviertar¡ la paradoja. más bien aparenüe. á ptir"*i".consiste -Pero admi[ñ6llüdisGvbluñvaJios eñó-ontiitmbs en una regresión. la le. Aún así hay que tener cuidado en considerarla evolutiva. estamos Acentuando . Y en caso contrario hay una la oposición histeria-neurosi¡ ercluyente.t'reud mantiene eota hipótesis de que hay una relación de la neurosis obsesiva con la histeria. Pero la estn¡ctura ulterior de la enfermedad queda modificada por .". úiEma Crmulacién está expresada en términos Lri o. aIIí co'riñe p6puesta que se acerca mucho a la del texto de las neu' ropsicoeis: "en toda neutosis obseeiva parece existir un último estraüo com' pueato por afntomas muy tempranamente formadog.abi".

tienen aquí una indicación decisivá que no.os hace' q¡ diagnóstiq-. noeo estado de una histeria obsesivizada. e-n lo que de una maner& amplia llamamos post-freudianos. Es otra cosa..psicoa-ñalític". s óp óñ¡'n ásñ' y Io abandonan (lo que les vale calificativos diversos). esttuctura. miás adelante. E§ENCIA Y MECANU¡MO ¿Cuáles eon ¡as düerencias que encontrarnos en este trabqio de las "Nueuas obseruaciones 8obre las neuropsicosiE de defenu" en compsración cgn el prirnero.ya que en vida de Freud se óonstituyó una . En cambio no üiene la misma importancia en el diagnóetico previo poder discriminar una histeria áe una neurosis obsesiva. Esta dificultad es atribuible a la modalidad particurar que tomó la manera de analiza¡ entre los psicoanalistas déspués de la muerte de Freud._¡nqgos._U__qe_-U!_Srnüq¡I¡a_ ni_de. se^fueron agregando a las nocünee fieudianas. eñ la que ustedes han comenzado a ejercitane en los ateneos._Cg.querem.¡-g*gfecto ¡i aUfT¡mnfe. se tra. yo les diría mrís. llegan a lo que'llamaría el pe - tiffiiiri.artrlr_qe_]n _Fp_g.p""a.-de iende m *. Pero quedándónoe¿-ñr--ta t¿fé¡i-d@ó.do el diagnootico de psicoeis. además de la teoría etiológica que ya mencio. Sobre el mecanismo de la formación de síntomas histéricos Freud no agrega mucho en esüe trabajo con respecto a lo que había dicho en el anterior. A esto agregarán.o. Ahora ya no me esioy refiriendo a la óuestión etiológica 67 .t_q dq que la_presencia de un sintóñá-ñEiEEco nq tiene ninsun?iló eru el__dia&l dilerenc como iarnp"¿r -tóhistédca. No ee 'crerto rlue los anáIisis de obsesivos sean interminables. locjoneg que no son freudianas. pero aunque es menos-frecuentc.ortodoxia" contra Freud. _¡nqgos.ri. podrrin ignorar. namos? Específicamente con respecto a nuestro tema-de ia neurci¡ obsesiva nos encontramog entre uno y otro texto con enorrnes diferencias que son laa que voy a pasar a recalca¡.s Ii§EIgoJ TiiEen zu rnafi peit€-. o-Gltc riesgo de esterilización de la eficacia analítica con estoe pacientes. la cuestión de que toda entrada en análisis impüca una histerización. Ya no ge tBta sóio de que un diFmóstico no se oe_o§r re-rrnu¡ar uL:Ll§' rorrnular aJ. por ejemplo la noción de seitini. sr. traducida en castellano como encuadre. q"" r ¿ te. aJ. sé ilegó a hacer del6cuaprincipal herramienta de-la-ffi. o anteg de ru muerte.arilr_qe_]!-¡rp_9r_U__qe_-U!_ilrlto¡1ta_r¡i_Ee. EI pronóstico en un análisi¡ tampoco depende dbl solo hecho de que el paciente s€a histérico u obsesivo. en la prá-c- tica actuql _del at t: -nsi c oqDí I j¡is m u eh as veces el pf_on óstic_a.!*$r* a* qr"lt-t^. Ios que-resi¡ten.e"ta dre -la modalidad de analüa¡ donde pueden sei váIidas aquellas aiirmacio nesr ya que en este caso la estn¡ctura misma de la cura es obsesiva y.er.

cómo se corutnrye una neurosis obsesiva. Freud pueda hacer una presentación de la neurosie obeesi. 68 .pero no referido a la neu¡osis obsesiva ¡ino a Ia paranoia. que eetá dedicado a la histeria.9 ou penegridor eB una proyección de reprochee que él mismo É hace. sino tampoco que esencialmente en estas repreeentaciones 8e tratara de reprocheo. ac6 lo vamos a encontra¡ di¡ectamente en relación con la xguldiíi oboeeiva. va como áta que pasamos a ver ahora. ercepto este capítulo de la¡ "NueuaE obseruacbnes eo . Ya acá uctedes pueden adverti¡ una distancia enoíne con respecto a la formulación del texto anterior. el título es nada más ni nada menos que &te: Dsencia y mecanlemo de la neurosis obsesiua. hay un deearrollo. Estudioa aobre la histeria. lleva por título aimplemente La etiología específica de la histeria. en el mecanismo de formación de los síntomas en lae neurosis obseeivas nos encontrarnos I osüa altura con una üooría aumamont¿ doeorrolluda y con una enonne cantidad de detaUes. creó que si usen la de Etcheverry s€ van a encontm¡ con "Natumleza y mecaniemoe de la neutpaie obaeaiua". Allí no aparecía nada de esto. . El primer capftulo. y esta breve fórmula que ya dimoe aquf al co mienzo en realidad eB una eapecie de conclusión sobre un largo desarrollo gue poetula Freud acerca de cómo eurge. esta referencia a estas experiencias se xuales vivida¡ con placer. No hay equivalentes a eBoB textoe en cuanto a la neurcie obsesiva en esa época. " E'aencía y niecanismo. Encontramos esto en Freud en algunoo textos anteriorea -la cuestión de los reprocher.". que está dedicado a la neu¡osis obeesiva.sino al mecanismo de formación de los ¡íntomae. En cambio. Pero el segundo. .. Es deci¡ que aquí Freud no se propone habla¡ golamente de la cueetión étiológica. tanto que es ftancarnente Ilamativo que en estoe textos que eaüán separadoe entre aí por sólo dos añoo.e Diferenciaa entre laa paúlhia motoraa orgó. La primera cosa a destacar es que cuando Freud tiene que defini¡ eata eaencla dice así: "La eaencia de la neurosis obsesiva puede encenarse en una brevefórqrula: lar representaciones obsesivas son reproches transformados de retomo de la represión y referentes siempre a un acto eexual de la niñez ejecutado con placer . porque eatoy usando la traducción dL t óiui Ballesteroa. Porque Ia¡ neurosi¡. etc. hav una diacronía en la neurosis. el sujeto las construve. El primer punto aI que tienen gue prestar atención es el título de sus diferentes capíhrlos. Eeto que Freud en un primer momento había pensado de la paranoia: que lo que el paranoico repre ch¡. no lleva por título "La etiologa eepecífica de la neurosis oboeeiva". no sólo la cueatión etiológica. Freud ha escrito muchos textoe anteriores a égte acerca de lo que podemos llamar eeencia y mecania" mos de ¡8 histÉria. Hiaterio. derd. Lo van a encontra¡ por ejemplo en el manugcrito H. nbas e hbtérlcae. ya hemos hecho alusión a edto.

Pero surgen aoí r síntoma!_-primarios de qtlé-dC.y antárió¡es. fffide oiurren las experiencias sexuales in. ya que el ió¡. la de apoyar.al momento de la infancia.pga qpgygl. comieñza con un período que Freud acá lo camcteriza como el período de la"inmoraüáad infan'tiI1 Pongan ugtedee el término entretó¡i¡i. ¡eceaar!4mente Como 'Freud Adviert¿n que ai bien atribuye a estaa.pl*o_q-o d" ys$S¿r_g_-g de igrcgnf:3llg'-§urgimiento entoncis que tiene esta función.der Ia rep:e$éfr.!.a describir una serie *^ggr. óritü d i fe réñüés pe lor voy a proaontar dlstribuldos en ¡doa momentos.reprcsiqr.y_99-U§_oli. sino síntomas de 60 .e.. es decir que q§.y antíüórec como primeraa._:::--rg 9o-t¡8-ttuJ.que es-el e la§+rpeng4gias acü. Ejemploe que da Freud como sÍntoma¡ primarios de defensa: incluyi!-acá el zurgimiento de pe_g¡l¡ .g¡s y el &i-'tae 9xp.gl momento en que ocurren las experienci 9tc. no deja de notar que lo que va a dar origen a que el recuerdo de esas experienciae sea reprimid tor eficaz en la repreaión. eet&f_iriü{ad. Por eoo no son síntomas propiamente dichos.gUe n la postu .iCbniitruyen eato? Son formacigneE qu?se quiere deci¡ -d_e_Le_D§.e activa¡ los reprochee posteriorea. 2.''l. Pero de acuerdo con lo que vimoe precedentemente.' S. a este momento ya lo tenemos que considerar doble. (i)El Brimer. -::-r-:i. üas postuladas por Freud neceagllamgnk primems. xuales t que se resigaifican las o es Pero agrega que k._t_euffios-p(¡¡loqraea l-c que él lla- toma. ahora sí los dm momenta de la -iguiendo :onesp-gnd¿-al-neriodo de la madu¡ación se._eriengi$ p-flgi..fpgg*"^llna sucesión de pe.experiencia.ng 19 ¡qy rgsis g.sggiva.jülj!¡ñffiffi nmer88 expenencraS lo que F justamente en estos .l. son las pri n que sea posible la repreaión posterior. -Pñra "niriiil Freud rl él I os ffi-e*dñTñiíl i' I.mom. rlodos quo lrroud pone en ¡orie so óüridád . ¿Qué .y_Eantene¡Ja.que corresponde..o. uaI uma en v es allí. fantiles que él ha ubicado como determinantee en el eurgimiento de las neu¡osis.

J_ ¡§r r---l . *t§ t§* i fEE᧠00 E I J i$§§É I €o .¡ nx !§ I$ T T¡ !§§ §E §rEÉf t'E ¿ "úl .t a T lrat $ii §3 I l.2e ge a :T ür_ ¿{i c.¡r 1! V V iÍ §.5.r{ t¡[ .l EHT ÉEE *EE á íi .É {t tf.¡ I {q s. t rEl á .{Et l13 i.

ciones que haya tenido que enfrentar. Y que en principio eeta predisposición no implica por aí misma que necesariamente se va a desarrolla¡ una neurosi¡. O podrÍa ser también. El primero. Y Freud entonces loo pootula como guatitutivog qglg!. al recuerdo de aquellos actoe placenteroe se erüaza entonceo un rtproche y la conexión en que 80 hallan con las experienciat lnicinlos do paslvldsd haco poolble con frocuencla dospuéa de un eefuerzo conciente su repreeión y eurtitución por un síntoma pri. .EI de ciada¡ de las replqlenlcciane!_E§9-.". propiampnte dicha "-e¡ ferqledad 'o de ct¡álea son las con{iciones su_e-h¡cen4iejC_dggencadene_-esta neur¡»eis. son más bieq distincioneg teóricas. nes sexuales actuales. en realidad con mayor precirión debemos entender ahora que la predispoeición (por eso yo los aglu. . . pé en este primer momento) a la neuroeis obeesiva eetá constituida por eatoe trea períodos que corresponden a infancia y pubertad. ma entonces el perÍodo de la defensa lograda o de la salud aparente. El mo lad est{í constituido t¿mbién por tpl temporal no imporüa tanto. mario de defensa. má¡ fuerte: que haya perturbacionea sexualeg actualee que eon lar que funcionan como desencadenaÍiiento. la vergüenza.Jgsgg¡dog de eoTo-EE-ñ'iclq el tercer período que Freud llama deJ* )fl[Oartii 'tr4¿na¡¡¡t¿. a . acerrándose a una hipótesis que es una condición neceearia má¡ direc. escrúpulos. en esto que Freud lla. y gue en la época de este texto denomina eimplementn neurosis. .defensa. Les leo el pá¡rafo: ". a los suceaoo. Y el término freudiano es síntomas primarioe de defensa. a lar aitua. ta. pitri dicho de una manera tan amplia quo podemoo entcnder que ao oakí refiriendo en general a la historia del aujeto. al que Freud desigrra como el . nt dice que puede aer algo que ocuira Oe una manára-casuat.¡gg¡C& Iíjense que c-ffido nogotros decíamos que en?etE-frabajo lo que Freud ubica como predispoeición a la histeria y a la neuroris obsesiva aon los acontecimientoe sexuales infantilea.s-que también llama de d"Igp§[. agregE. la desconñanza son síntomas de este orden . la cosa puede quedar acá. a este retorno de los recuerdos reprimidos 01 . pero que no necesariamente tiene que desarrolla¡se. . áipontánea. Es lo que conatituye el terreno o la condición que hace pooible o probable que en el adulto se deEencadene una neuroaia. Freud dice acá perturbacio. con esto Freud se está refiriendo al otro gnrpo de neurosis al que jurtamente va a Ilama¡ un poco más tarde neuruit actuales: neurosil de angrstia y neurastenia.

'.gef tft '/r' qüo oI ar8f gllpche. d¡ücr y equf yt Do! qrconhr¡no¡ con-h i qu. . EP9. ¡o. ilr-todrvfr hor¡tl hrblando de la¡ varled¡do¡ clfr¡lca¡.p5il-?:gJ:.üro¡rc d¡ lr. lo iacluyc múr adel¡nt¿.¡ 'Ú d¡gb. . y c otou. .'rupodsr e¡rt¡mer¡te rl mi¡mo modelo que él va a apli' clt i¡ b tqu¡. üw'üh¡r. ü dbha. o'tr¡ rar¡lá uudá mrtntd¡¡ oomo lo¡ ¡ot ¡sP¡ocnc lor ¡sprochc qu roprochc t?tt¡üort acur¡c ¡fil¡¡ld¡r o'lr¡ olrl con e¡ta caract& tnrldo o rdrdón r sdr¡ orpcrlenciar erudc. . gue ahon rcn ¡fntoma¡ prophrneo. !r'ttúi!r uü fuAs c¡t¡tr¡o y muy importrnte a eeta cuctlón de h¡ 'düdó v¡rhciouq oo l¡ fotu¡ de l¡ neu¡otlr obrerlva. qu8 dlce Freud. Er ¡obre cta¡ b.h drfan¡r prlnoo.iyitiuüiál¡ndo habta de e¡ta¡ trtr fo¡¡oa¡ que él va a dacrl.¡. Poquo a contint¡¡ción.drlmr¡. q'y prril'drtln¡ut y r dercrlblr tro¡ fotmar diferunte¡ de neurcdl of-úrn. ülclrt"f0iüa rrlr conpleJidsd dc la tcorf¡ de Freud ¡ra en erte prl.titO. r. nor¡oúantO dc n¡ el¡botulón rcbrs h neu¡orl¡ oberivq córno ya ¡tá pdra t¿xto en quc derarrolla cn detalle ctar nocloner. por' {urcl'ttcro: ü_lo trprtntdo tuPont el.no ¡dl tod¡vfa lo quc homo llamado la¡ varted¡des clf. ) Y I¡IDADCI¡MCA 1r"¡¡ryry[!¡¡¡'pcfodo úA on cto momcnto pcrc quc Frnrd no to ln' gluy¡'r H r¡h¡¡r dol t€trto.rl. pero ademár en dor ffifi.rI I t ty\ i._rstor¡5. frcud ó:dadl6 a fro.flo$ Hil¡d tlcnc roá Il todo¡ br doator con br quo yr r trrb{ar e\ Ia lntcrprctulón.tt¡lü $¡c lr neurodt ob¡edva no tlene t¡na foroa úr¡1.. or alnÉhoote el contenldo del *eño.Gontfrdoa{büGl t¡cr¡o de la defsr¡a.qr.R¡¡tto dgrlonta cn cl gttc gt¡hrc Ponor cl accnto. Entonce por rt¡on ¿úuu utc otdlterc en blanco.'lo qu lqr¡f rstorm ron lor rccuc¡do¡ y lor nproche. lo ctul irnpllca el retomo dc to rcprtnldo.3l*ro ü. 3l¡[pn ¡0o ¡tousdo derpuih.'1.'mtd¡ot con el tármino dc que wn fgrmwlonec de ' EAI¡n¡¡&" . En roalidrd ¡on do¡ murer¿¡ de nombn¡ un ml¡mo tcncmor quc hacor un¡ ruoerlón lóglca tsnamo'quc dcclr hcoho. 6l hr dirttngue €n funelón dc I lo clrlo_¡g4EF!g_o-$lo.vr r tos patsdon¡ents el coatenido m¿r¡ifiosto de lo erüor. Er r{rrAdt¡r t¡¡ilmadooa¡ do compromlo..que BlrJsn srno en r8 oerotmaclon qr¡ ffi. Lo dur rrtcn*'dtoa Ftu¡d' pucdc m t nto cl rocucrdo dc lar expcrlen' quq ol nrloto nrloto habfa con¡.Iilrltrll¡r¡tulón dc lot s.¡ fot¡f¡qu¿ lueSo va e mont¡¡ lst vadedder clfnlca¡. pero nó dn defotarclonsr y acá ya no! &cflrüründ. ulco quc n8y un8 fonns -l¡ obmdñ propiamente dicho {a repr+ ..

nada quo ver con la cue¡tlón del cuá¿ter ¡¡uI ED. cci forzosói . mfuio qrfuter obuslw en F¡st¡d está u¡ado ea e¡ts rnddo: suando él se ectá ¡etl¡iendo r cull la peculiaridad del ¡lntom¡ obrdvo¡ cuÁl s! la peculiartdad de h repruentación obredvg quá o. e dug obredvar. . ec declr la repnalón fr¡cu¡a pero dgue ¿ctu¿¡rdo. dno por ¡u fuente. Y aprovccho pan aclrnrld quo crd¡ voz quc rpr¡aco el tá¡. conoEu¡t¡do.. reaiva. el como taL I que rliáde obtiñÉ-óomo rfntoma. logo no r. quo v¿ ¡lgulondo h dots¡mrclón n voosr no ro llo¡nn l unlflcu y on.Ent¡clÓn de ¡l y por un8 n¡stitucio. Que l¡ roprcúlón üncq¡e no quiero deolr que deraparerca.fttaL Y acl¡n e¡pecffi@o¡ ñü-Ef dóñde vono. la idea obs€siva puede rer. aun cuando l¡ defen¡o haya Aasasado. ra manerB de ¡rdcula¡ la de lo ll§li¡ko. Pero regfin cull haya oido el 6po y grado de elaboraci6n. unr rcprorenüaclón normal quo B conduco como unr rtprrentactó. a esto lo llam¿ el ca¡Écto¡ obce¡ivo del ¡íntou¡. ru eomo tenlendo un Erto quiue decir Tlenan un no pot ru contenldo -. en obra openndo d mec¡¡ri¡¡¡o dc l¡ reprerión.No eotri habla¡rdo dcl carácter en el sonüdo en qus decünoc el c¡¡icter o la penonalldad. tomn. Eoto ripifica que cualquler ldea puede rot ur¡¿ rcprteoutadón obcesiva.} c8 . ufi "úsuüd¡.acú F¡eud lo llrm¡ poÍru v& Ior intrír¡¡eco-¡ llo por ru valor como rcpruatación o ldcr.e-.n ob. tonce¡ dan un produsto que do¡de un punto de vl¡t¡ de h lódc¡ con¡ciente reulta una idea fta¡rcamente úsuda.. porque loú dist¡¡rtoo caminor dlce Freud.lo quo la hace obeesiva. Acl Ssnen una prlmo como reaultado de s¡to prcco- üq. La acla¡ación de F¡eud e explícita y muy nítida recpcto a lo que ca¡act¿riza al ¡íntoma ob¡o¡ivo --cl carástsr ob¡edvo dsl ¡fn. on rcüdad cambló dc fonmo. ertc fraca¡o de l¡ delen¡a Iotenomos que entendet como un üaca¡o pa¡olt¡.

¿Quá otn csractcrfctlca tlene la deformaclón en el r€torno del re. .bién el afecto concomitante g¡. de esta¡ formaciones de sÍntomaa que Bon retomos deformadoc de lo reprimido recuerdoe. y esto nos genera -él se toma el trabajo de rl¡¡a¡ coao te loa anHcipé en la clas€ paradr enormoo dificttl. Este rccuerdo puede faltar en ¡b¡oluto.Celg{gt +-"plso¡ienido. proctre en eoüa oegunda f orm a? N g-gó.ar_d? ¡or el recuerdo.-q.c cunAo lo 'que igJ. no del recuerdo.gelancolfa y de la paicosig maniaco depresiva. r-¡r n¡pnenbctonal -del ¡ep¡oche. Y eeto e an. Freud da aquf ejemplor. sean reprocher-. §i -f¡T. 'Tl -l¡do tsidg. lne¡. no el re- cuerdo de l¡ exporiencia sexual . a eetos retornc deformados de Io reprimido. En ctosGE-Iá-diñóúI-tad diagróaüica es eñonne. y que se trate -ésta Bena bpecfñc¡¡aente la caract¿rlstlc¡ de egt¡ rgrnda formr de que lo. a los cualee Freud denomina.de büt€n I oe s in to mii.que ¡ptorna de la repreaión soa solamente el reproche. ya acá en 1896). t¡ds dlagnócdcss.. junto a estaa lormacionel de trar¡sacción.lgc¡s¡. iero puede ssr que el ¡ecuerdo no erté.""" def incon¡¿ients. Sobie eite término Lacan va a monta¡ su téruinó ' dgjo-D*t. tranrformade-en cualquier otro afecto dirplaciente. aclara tanrbién.§iog.ul. defens&Jec¡¡rd¡ri+ Esta defen¡a socundsria eohi conformada por medidas preventivar que van of:9e1{1 pug.ts. porque eg mli¡T fácilrnsrta qnfi¡UCtblo con una neur¿stonia o. mucnot caror quá son presentadoo psiquiátrióamiñtá como melancolfa.infantil.. pdcoanalítlcamente pueden reconocerse como neurosis ob*tlw. ae van sgregando otrog síntomas de naturaleza difercnto que no ton -por lo menor en un primer momentcr síntoma¡ proptnm«rta dlcho¡ (en eete aentldo de formacioneu de tran¡ucción por retorno de lo reprimido). (vean la -ean compleJidad con que Freud va armando su trama conceptual para da¡ cusnta de l¡ neurosir obaesiva.ue. dice Frtud. Puede roto¡na¡ ademá¡ del re' proche t¡mU¡én el ¡ecuerdor con mayor o menor deformación. ¿ todai la¡ podblltdader. como el tercer caso de la lección de l§aepelln que lee prt. Junto a estú ranificacionea del inconaciente. $dggp. .¡eliCicÉq etc.Cefgrmacioñái. por analogía con los ¡íntomu primarios de defensa. U¡tedes Ustedes pueden empezu emDeza¡ a nota¡ chs--ta¡nbtén-con.í rrio É ñ me n t e aichpp.LA que Frcud dlrttngre ocu¡f. et el &prq. R¡ede haber ¡olamente retorno del reproche. porguo E¡ó pa¡i con et rtcuerdo."o¡en en ¡rliedo. a veces traducido también como rdlóñ_oe Aél ficdrucieñt¿. dicó Freud. se . 0{ .¡g-eg". que no es exactamente igual. rntá l¡ ch¡a pa¡ad¡.Eü?tü6 eitü torma¡ no lon todavf¡ tar vartedaaer clínicar. puede ¡er haruformado en yelgüSn*a en miedo hjf¡p. en eote pá:rafo las llama con un término gue lueg-o va I sparecer en loe textos de la metapsicología: *§illl c¡cionea del i¡¡gonrciente. que st ¡¡uy f{cfl-tEAbirfi¡ndlr eon etto quo h páqutatrla asr¡pé bijo el róhrlo de la.

Deacribe ácá distintas modalidades o caminóó de 0stas medidas pre' ventiva¡ que luogo se convierten en compulelvas. es deolr qu€ pasan a ndqulrb un earáctor compuleivo lat msdldar quo on un prlmor momonto h¿bfan ¡urgtdo pan adhr le compuldón. lmiedo a delatarae. aon aptar. quool aujeto evolucionc de la primera y/o oegunda forma a lo que él descri' bió como tercera forma. Advierüan qué trama tan apretada va conrtruyendo Freud. Psro ya a erta altun lo már probable os que e¡üa¡ formaclone¡ que aruXieron como medida¡ preventiva^a paren luego a susüituü a la ob¡o¡lón. para adquirir eete función de aturdimiento dentro del mscaniamo de Ia formación de la neuros¡s obsesiva. Es una de las modalidades de actividadee prwentivas que pueden han¡forma¡r en i compulsivar. Entre el ahrrdimiento incluye la dipeo. pulaión neuróüca no son nu¡¡ca pdrneri. dice. es decir que las adiccionee.¡!. A ecto es lo que F'reud denomina la tercera forma de la neurosis obaeaivg donde la obsesión es transferida. actoe de preservación. Recién a partir de la dictinción y deacripción de eata¡ t¡es forma¡ de la neurosio obaeriva. Esto ruole da¡ como reoultado lo que Freud llama lo"co¡4pulalfu-g-pf. que puede eer üaducido po¡ p¡ácticas obseeivae. dice Freud. facta de penitencia. los actoe y accionea obsesivas pueden ser. Nos vamos I encontra¡ también. Freud pasa a describk lo que podemoa llamar la¡ variedadee clínicas. es tr-¡sladada a la¡ medid¿s prrgy€n: jiy¡p y esto es Io que Frsud va a llárdar'áctoi'obsasr'uoo. pero acla¡ando Freud que estoa actog ob¡ecivoo que pueden Uegar a constituirs€ en los síntomas de la com.regent¿cioD€s-qtrpgiyj§.¡ru do lu primorn y lacogun«la).repreaentación ob¡+ siva mi¡ma gino Ia medida preventiva cuando so ha convertido en compulsiva. ü¡an¡foma¡¡o en actot@3lLQg-quo pudon t¿ne¡ di¡tintoe oi¡¡ificadoo y que Freud pasl á-?numer?r. ts. et deel¡ e¡t¡ delen¡¡ ¡ocundsr{q en grüe momento podrls g€nsnñ€ otro perfodo de ¡alud apslon. El aturdimiento puede da¡se de diatintas maneras: atuüimiento para alejar la idea obeeoiva. han st¡rgido_c"ontra Ias rep. menclono . Otn va¡ledad de esto ss lo quo él Uama mtnfa dc duda. es decir que peri& dicamsnt¿ oacilan ontre el afntoma dol rotorno y lar m«lidar p¡svon. lo gue varnos a encontra¡ en la clínica¿Qué podemos enconhar en la clÍnica? Podemos encontrar gue un sujeto evoluciona deade lo que él deocribió como la primera forma o la aogundo forma (o una mlxh. müría. dice. Aquí por compulsión a penaar no está deactibiei¡do la. poi??ffiñEE-ñ'&-esivar que eo la traducción de Etchevery. g. alcoholismo o lo que quieran. accionea de aturdimiento. §on entonce¡ dllerentec forma¡ en quo ests¡ medlda¡Fñ§V"tttflEfgun pta¡. cl tntants de chbon¡ lar repro. ¡entaclono¡ obsedva¡ a t¡avé¡ de procediralenta lóglcoe. ol intento de dec vler le ldcr ob¡c¡lva h¡al¿ ohar ldcar.ltr! pg. con neurosis oboegivss que orcilan entre unas y ohat.oo. 86 .ary. fobias de todas las clasee.algrnos rápidarnente. demprt irnplican lo¡ an teriorea.án.tlenen áxlto e¡tr¡ medidu preventlvar. o eea gue.

entonceE.carácter erenchl.fal¡o. Hay que decir que eata es una traducción casi litsral del texto fitudiano-que s lo gue caractcriza a erta traducción de Etcheverry.Erte término reuelta es un término qub Freud uas tambión en La lnterpretación de ba a¿eños: lo que él llama "la ¡eeolución del sfnt. Ei lo mi¡i¡o que decümoc en rcforencis a ai algo es delido o no eB deli¡io. &Nlq.eri. cr decl¡ el ca¡úct¡r oompulrlvo. la que la coni'ierte en inatacabld poriói medioe de .on la creencia de que. apoyado ahora en este texto de Freud. ¡ea verdadero o ¡ea. Ee decir que lo que él está diciendo. c. po4l9e él habfa dicho !B*.pd.o. no üene nada que ver con gue eEo sea razonable o no razonable. Flnalmente.0 enten$ble para un lector de habla castellana: que no puede ser-eli.ronnuldxo. como se dice rcaolver un problema. canicter esencial de la compulsión. Entc d0 terminar erte capftulo. es que no puede f rerUresuelta por Ia actividad psíquica coneciente y esto ni tiene nada ! ya habíamoe g1"h. . el or¡úoter obrcrlvo.. Es eEtlfuente. la iepreaiQ¡r y el ¡eto¡no W*iépñEidg. El término reúne la¡ dog cormotaciones del término cagte llano: tiene la connotación ca¡tellana de resolver algo. una especie de neurosis obsesiva típica. l-ó?iiü. te. I No exbte la neutoais obaeaiua típica. iusisteéfrecids en ru El$r-H"ge"cq-en a¡ fuente. rrbcmo! que ertá en depurdencla de la egtn¡cfura hi¡térica. lo que exiate aon enormea uatücloncc en torno a algo que p<xtulamoE.Jñ.. agrega Freud.-ru.'rá iüuoo' 00 a"ñ'tñ. rnnontc en h etpcclflcldad de la compuldón y vuclve a recalcar que lo guc haoc quc rea oompuLlón. . acá ustedc oe van a encontrar con doa traduccionis dife¡entee aegun eatén leyendo Amorrorttr o López Ballesteros. López Ballct¿ro¡ Eaduoe de una manera menos rigurooa pero má. pero tiene también la connotación ca¡t¿llana de disolver. Por eeo vuelvo a hsistir. ea decir que por más que la busquemos no vB' mor a oncontrar la repreaentación obsesivo. puede parecer asombrorc.sbemoe que no eE una eetn¿ctura lndepen\ dlcnte. I dadera o falra. va¡. ni con.ftr_canácter. y que la primera y la seesto nos encontramos directamente con que la fenomenologfa de la neuroeis está copltituida por acciones obeesi. flg gqráctar.oma". Trnpoco üene que v€r con l¡ inten¡idad.ñtJá áüi'l'i.O bign @Ioo actc obsesivoE nunca oon primarios. Freud ¡e detlene nuc.sea vergyg-11r_rypoco. Etcheverry traduce que no puede ser msuelta por la actividad psíquica conscien.. glig¡df. en que no intenten en lo que tiene que ver con eete tema de la neu¡osis -obresiva construi¡ un tipo. Puede ocur:ir entonces quó ta nte salteando eoto¡ dos momentos. dice Freud.oei. Dice Freud que éstC!-EUe!e!_§er las formas más graves.lo-que.on".como una estructum obaealua únir. también puede ocu¡ri¡ que se pa¡e directamente a la tercera forma gunda no exi¡tan.q que demde . dlce. ee guo no puede. no tl€ne nadr que vcr con la c¡eencl¡. la intensidad y tampoco con que la idea sea más o menoE clan.

dujo una confusión porgue no sé si hay que interpretarlo como que el enamorsmiento desencadenó la neurosis.. la net¡¡osi¡ infantil. De qcuerdo n lo quo vimos hoy debemoo suponer que el decen. el tercer período es el de la defensa secundaria. cadenante actual tiene su eficacia patológica sólo en tanto queda aso. Me había propueato hoy comentar este texto y el que lc¡ había mencionado a continuacián.xión con aguelloe recuerdos infantiles reprimidos. ciado con la predisposición.: ¿Siempre sigae sosteniendo Freud el origen infantil en ls neurosis obsesÍua? La pregunta uiene a raíz del caso que uimoc la uez pssada de la aeñora gue estaba enamomda del yerno. P. go a lo que poeteriormente en La interpretaclón de loc ¡ueños fue pootulsdo como que el de¡eo Bctuel no er nunca pot lf rclo quion da olgen al ¡ueño rino ¡ólo en tr¡to ertd arcclado con un do¡oo infanüI. es decir. §iempre y cuurdo & trate dr una neuro¡lr. a mí eao me pru. til? P. ¿había un origen infan. A.: Quedó lo del tercer período que dijo que Freud lo planteaba al final. A. yE no¡ ooupa¡cmoa dr o¡. Es homólo.: Claro. 6? . deepués de las tres formas. to mór adelant . Actos obcsiua y prócticas religíoua. pero la realidad muestra que eso va a quedar para la próxima clase.

si comenzando por aua prirueroo texto e i¡ avanzando hacia los úlümos o si no era mejor ernpezar por los ul. Estoy pnreentando estos teóricoe de tal manera que a uatedes + Clr¡e N'40 dlct¡d¡ sl 27 19186 lee por Robcrto M¡zzt¡er. flmo¡ e ir volviendo hacia los primeros.qtiaac ¡cltttarp. Hoy contlnuaremos con el texüo de Fruud tloffi Aoto¡ oblttluot y_pfd.. Por ejemplo. ñcados a partir de loe decarxollos gue Freud hace más adelante o a la inversa.nal. Esto es algo que hay qué tener en cuenta.3 I"A EI"ABORACION T-REUDIANA DE IA NET. t*-"r! que Freud va elaborar¡do la neurool¡ ob¡e¡iva. qué es lo que vino despué¡. especialmente del erotiimo a. Io¡ doe tiempos del trauma que muestran que la noción de temporalidad tiene en Freud una complejidad que lo lleva mucho má¡ allá de lo gue puede ser una mera sucesión cronolfuica. da habfa¡rros terminado de comenta¡ Nueuas obserudcbncs wbre lat ileutnnilcash de defenu.TRO§I g OB §E §rVA OII) Actos obsesivos y prácticas religiosas. + Hoy quisiera que continuáramo¡ con log comentarios de loe te¡. si se empieza con los primeros textos y hay que ver cómo ron reaigni. Diie que de todas maneras siemprc hay que e¡ta¡ haciendo conünua¡ referencia¡ a qué ee lo que vino antes. y el tanemor üompo quElera gue av¡nlánmo¡ tamblón ¡obre lor otro¡ do¡ tof. 69 . En la clare pa^ea. Es absolutamen-t¿ nece¡ario aplicar a la lectura de Freud y de Lacan la¡ mi¡ma¡ nociones que La. p"uaisposición a la neurosis obsesiva y -|. bre la tracmutaclón de lae puhloneq en especial del erutismo anal. can rescató de los textos de Freud. Al terminar la última cla¡e uno de ustedee me prcgrrnto curíl era la mejor mar¡era de Ieer a Frrud.? Sobre las transmutaciones de las pulsiones.tor quo le¡ mencioné ¡ contlnurclónt tro dtepoctctón a la ncurodt obualud y so.

. Como ustedes lo podrán apreciar. Esta afirmación múest¡a quJFreud ectablee ent¡p una y otra..urismos de la neurosis obraiva. tema conceptual para da¡ cuenta de loe mec. toma¡l¡¡ a pa¡ti¡ de la¡ propuedar de L. de ninguna manera podemos reduci¡ el desarrollo de Freud eobre este tema aI Historial del "Hombre de las Ratas" o a Totem y Tabú. formuliar por analoga algunas conclurions ¡ob¡e lo¡ aegundoe. entre la neurosig y la religión. textoe que habitualmente no son üan üenidos en cuenta. con el siatema totémico y el conjunto de pmhibicioner gue coresponden a eate sistema. que la religión ea utlo neutricb obuaiw-coleótiua. es la comparación ent¡e neuro. Si bien Freud lo iUorda rcbru ob¡en¡¡cionet y propuestaa antropológicar que hoy ys no ¡e rorüenon. utu religlón priuada o bien. . Actoa obweiuoa y prdcticas religbw. sino que allí va a abordar cta comparación en un g€ntido mucho más amplio. con el propóaito de examina¡. La acentuación en estoe doa tcxtos me parece cortecta. propueota en !a que e¡toe sietemas están prerentadoe fun' damentalmente como gi¡tema¡ de cla¡ificaciones.aiwa como una gxría de lectura de los textos de Freud que no üecutirán en la¡ comisionea. co mo eI título lo hdica. que eetá marcado en su título. Es cierto que el gran texto de Freud ¡obre Ia neurosis obceriva.á¡i-Strau¡s oobre los sistema§ totámicoo.fr. Y rin embargo. como usüedes han podido apre. neceeariamente debe incluirse en esta serie para scercamog a la noción freudia¡¡a de neurosis obsesiva. AIIí¡¿ ve que en 1896 Freud ya disponfa de un complejo sis. entre ceremoniales obsesivos y ceremoniales religioroe. . hacia el finEl del texto Freud dice que ae puede afirmar que la neuro- obutiw e. esto gue él llam¿ en ese texto: eeencia y mecanismo de la ' neuroai¡ ob¡e¡iva. El objetivo principal del terto. De todo¡ modo¡ debemoc ubicarnos en que ¡e t¡ata de un texto de 190? v que e¡ deapuée de esto. en 1912. no algo meramente contingente. sistemas de nomen' clafura¡ con lo cual nuevamente venimos a pa¡ar a esta cuestión de cit ' 70 .eo et"bistod¡¡ ¡ob¡e eI llllonbre de las Ratas" y a esto tenemos q'uC Ed¡egarJ Iotem y Tabú" como les dije el eábado pasado. pero a veces ha lla¡ado a deodibuju y en cierta manera a olvida¡ los otroa t¡abqjoo en que Freud so preg¡¡nta y va haciendo propuestas sobre la neurosir obee¡iva. ¡obre todo después del advenimiento del mono' üeísmo y del deratrollo del judaírmo y del cri¡tianismo. una relación gus er gtructural. cia¡lo a partir de los coment&rios gue hicimos de Nueuos observacione. ui er pooible a partir del saber obt¿nido ¡obre loe primeroe. para noeotroe en ecte Eomento. de todas maneras las hipóteris de Freud para nocotroo eigren con¡ervando su valor y en todo caso habría que re. sis obsesiva y religión. Ect€ texto que va¡ao8 a aborda¡ ahora. cuando Freud va a eecribil Tote¡ñ i faU. No se puede dejar de señala¡ que esta cue¡tión no É un¡ cuestión marginal ni secundaria en el planteo que hrce Freud de la neuro¡i¡ obsesiva. dice é1. Allí realiza esta confrontación ya no eólo con la reli' gión en la forma gtre ha tomado en nuestra cultura.

que Freud está degtacando que su propuesta de nominación cuenta ya en 1907. Inmé. con ung aceptación generalizada. Acá nos encontrariiog con egte término carócter obaeeiuo que. ceda: "Pero no ha de pretenderse deriva¡ de tal denominación la pecu. cuando Freud lo usa no está hablando de la cuestión del canicter o de la personalidad sino que se trata de ca¡ácter en el sentido de rosgo distintiuo. &penas 10 añoe después de formulada. liaridad de esta dolencia pues en rigor también otroe üstintc fenómenos psicopatológicos presentan el llamado canícter obee. que es él quien ha llevado esto fundamentalmente adelante. que "Las personas que realizan actos obsesivos o que desa¡rollan cere- moniales pertenecen junto con aquellas que sufren de .. givo". qué ea Io que hace que I un síntoma lo llsmemos oboesivo. podeqroo aeñalar por lo contrario. I una unidad clínica especial designada habitualmente con el nom. Lo que Freud es- tá señalando en realidad eB que el nombre. la deaignación. Podría parecer que en este "designada habitualmente. ha alcanzado cierta difuqión pero pa¡ece que no Eu uso correcto.di¡tintivo gue no ei oho que el de la compqJsión -esto que ya habfamos recordado en el terto de Nueuos obsentaciones. .'. Flreud dice con toda claridad acá que este rasgo.-efi[ig el cu¡go psrouico for-osf* ese carácter Io vamos a encontra¡ en mu77 . la designación. . .la justifican y la soetienen. LA DENOMINACION DE NEUROSIS OB§E§IVA CONSAGRADA POR EL U§O Al comienzo de este texto de 190? Freud parte de la afirmación la analogÍa entre actos obsesivos o ceremoniales obsesivor y prácticar religioear no es un8 analogía meramente superficial. etc. EI nombre. como les había recalcado. bre de 'neurosiS obgesivat t'. este tót¿m entonces al cual Freud refiere allí la noción de padre. personal. en este im. diatamente nos encontramos con un prírrafo que hay que deetacar porque él dice: de. de peculiaridad.-pero si traducimo§ "una unidad clínica para la cual está consagrado por el uso el nombre de 'neurogis obsegiva' ". Se hace un uso tan general del terr4ino neurosis obgesiva que se lo aplica habitualmente a casos en que esta deeignación no está justifi.la nominación y en consecuencia del nombre del padre. . o que a una idea la llamemos obsesiva. Freud eetá disimulando que se trata de su propia propue§ta. ha alcanzado una üfusión general pero que lamentablemenüe no ocure lo mismo con las hipótesis que le dieron origen.

. Para decirlo rÁpi do re canbi¡ dgntñcado. cíntomo y angastia. Tenemoc acá em relación a la neu¡osit obeeeivq un eJemplo má¡ de le he mostrsdo en ot¡a¡ oporttrnidadea en relación a otroo tema¡. a un único ttEgo. afirma no poder da¡ cuenta de la eopeciñcidad de h néu¡osis obsesivá. doc po¡ Ia pdqubHa perr haciendo de elloo un uao general f ¿oprendi&rdolor de ls teorfa de que forman parte y en h éual tienen su jurta funclón y ¡u ¡entido. el conocimiento detalMo de tales eetados. Ahora en 1907 nor qrcontra¡uoc con esta ob8 afirmación r.¡al de neurcgir obeeaiva.ch¡¡ fomacionea pdcopatológicar dn que esto necesa¡iamente impli. y tifulaba el capíttrlo: eoencia de la neurosis obsesiva. la de hacer equivaler la compleja táma de nociones que conrtnryó p. creen gue eaben algo más que antci. En eote ca¡o Ibeud denuncia no tanto una almplificación como u¡¿ redueión. hay en Freud un permanent¿ cuidado sdbralag condicíone¡ de ru apücación. identificarla. rino que su .. Es co. algo gue Algunoo ténninos y nocioneo de Freud uon nípidamente incorpora. var¡os a vor que haci¡ el flnal. P9 { {iien "usteds clsen que saben cuando usan el término ya"habiü. A ecto hay que agregnr lo que podemo¡ llama¡. guo que üengnmo que tuconocer allí Ia existencis de una neu¡o¡is ob¡cdra. Compalen anterio. el dJla histéria ee tal.' en el-sentido §aur8r¡¡ia¡to.f da¡ cuenta de la neurosia obsesiva. . De eate modo ae lo aplica fuera de su cam. por mi ps¡fs y9 cadg-vq sé menoo". encontra_ remoü párrafor de esüe esüilo donde Freud. y no solamenüe en aquel €nlonc€r! tod¡vra !oy. . cadi veimás. Haciendo de él ademá¡ un u¡o meramente descripüvo. ei mecani¡mo di¡tintivo de la neurosig obeesiva ea tal.valoi.que no se ha logrado preoentar el carácter dis¿intivo de la neurosis obbsiva. surge de sus relaciones con h¡ otra¡ noclones que componen la teoría y por lo tanto zu sen6do reculta ¡Iterado ¡i ¡e lo usa de manera aislada.rec a 72 .la pnr$encia de Fmud. la noción de Spalhrng tal como la uc8 Bleuler.'. una cautela en cuanto a zu validez.con lot textos gue preaentanos en la clare pasadq -!9p0.". fuera de la funciórr y del empleo que tienen en el conjunto que lo jüstifica. Por eJemplo. Junto a la ónadíá eán que própone uusrr¡r nocloner. a la manera de Ia psiquirada. eat_o. donde Freud afirmaba con mucha segrrriáad. rcduclrla. el carácter obeesivo. po de wlidez o d9 l¡¡ condicioneE que Io juetifican. ya gue no se ha logrado todavía de¡cubri¡ el ca¡ácter dí¡tintivo de Ia neurosis obsesiva-. Pero ustedes saben que el significado no -ru e algo ado¡¡do a un térn¡lno. Hay gue docir qus no ¡ólo lo¡ pciquiahaa uaaron de este moáo Ia¡ noció ne ñeudlqr¡¡¡ sino t¡mbién muchoa paicoanalirtas. ¡ún en el regirtro del aigrrificado. Les digo eeto para qui aprecien en -qnencioné n¡ Jluh dimendón Ia continuación del pánafó que rrcián: les "!n lug4q d9 una definición hemos de ofrecer por ahora. en Inhiblción.

toe de la vida cotidiana. es una de la¡ grander diferenci¡¡ entonces entre el texto que comentábamos el úbado parado y éete que comentamos ahora. restricciones. Dice que consisten en pequeñas maniobras.e. no d d ?t . intribición y angurtia. utEo lnttmo ocurre o que : no son talea por ¡.vv el conte. de forma costante. arreglos. el de la inhibición. y angustia quo {reqd va a reto mar jurtamente en Inhibición. nido del acto. Freud escribió esta triloga del inconsciente.LO8 CENEMON¡AI. ción. que se repiten en la ejecución de deten¡lnados ac. pero que sin embargo no e¡ ací. el del sÍnto ma y el de la angusda. no hay relacione¡ unívoca¡ ent¡e sÍntoms y a¡UustiE en' tre síntoma. & una cuestión muy comple ja. veremos cuánto podemos examinarla. Es decL que ante Ia ruopenrión del acto aurge la angustia y que Ia ejecución del asto diruelve.3 obseeivoo. que son pueetoe en pn{ctica eiempre de 18 misma forma. s{ntoma y sngurtia. tenemos que ubicar eiempre ¿qué hay en el t¡a¡uct¡rso? En el tra¡ucurso entre un texto y otro. regular. Hablamog tcrminado l¡ cla¡e parada insistiendo en egto re+ rrnS idea pecto a las ideas obreeivas: que no ¡r rqeB. Este es un8 cuetión que. Son relaciones muy compleiss gu€ no Eon unívocas.v. eo algo en lo que ya podemoe notar que estamos en 1907. propone una caracterización de estos aeto¡ ob¡esivos llemados ceremoniales (ee decir qüé los ceremonialeS Bon una eubcla¡e de esüoe actoc que ll¡rn¡56. agregndot. no tiene que vel con Eu contenido.Es OBsE8TVO8 A canünuación de eatc prínafo Freud ava¡r:za. Es otra msnera de retomar la cueetión de qué eB lo que determina gue algo en la fenomenologfe lo ¡econozcamog como obsesivo o no. Entonces Freud recalca que estoa actoe parecen ca¡ei¡te¡ de toda aigDifics. rectificars y a desatrollar el ceremonial al pie de la leha. pero &ta que Freud erpone acá es aigo que se va a mantener a lo largo de tod¿ ¡u obra' ecta rel¿ción entre angrrrtia y actos obeesivoo. E¡ deci¡ que eD erte pár:afo ugtedee pueden Decono@r con toda cla¡idad como yt eetán-planteadoe los tree problemaa. regrn el tiempo de que dirpon¡nmoc. la cueatión general de las relacione¡ entre ¡íntomss y anguetia o en eepecial entre síntornss obsesivo. sobre todo tro interpretación de bs steños. Y recalca. eólo que aquí Freud desalroüa ests miEma cuestión atticulándola de una mütera má¡ detallada y8 no ¡olo con ests noción del cur¡o príquico forzooo gino mri¡ erpeiíficamente eon ü cueatión o bien qqq e que lo -? i aquf viene Ia articulación con4 una angurtia ino. no todos los actos obsesivos son ce¡?monialea).

Eeto lo va a desarrollar Freud en Inhtbición. no podemos establecer una relación metapsicológica..de la . Ahora bien.D "¿'Y"'vet 'ceremoniales. las cosas que se hacen antes de i¡ a dorurir. síntoms y anguttb' no se tratl de una mera relación entre angustia y síntoma sino que allí juega otra serie de ele mentoa. cerró todos los libros y se dedicó a limpiar y ordenar la casa. No porque quiriera hacer eeo sino pala ali via¡ ¡u angurtia.ñ. En este texto se limita a verificar. Por ejemplo el otro día en una supewisión había una persona cuya angrrstia al rendir exá¡nenes era francamente intolcrable y lo única menera de reducirla era tledicarse a ordenar lon papeles anter de sentan¿ a e. p€lo disuelve momentánesrnente por lo menos la angustia. el acto obceEi-vp mo . l1geqón. ta' lea como el vestirse.qdq allí. dice Freud.i"b. Hasta gue en un determinado momento pudo hacerlo: a cierta altura de la tarde decidió no ectudiar más. desnudarse. acto eino niu¡óticó.c ornp 9 g ll tflp ulsi on ale6 qu e e süán _l_qs "g3lgj9j etc.tia y síntoma: hay que ver cuál. cuátes Éo. rlgfpos{ue.tudiar (ri¡as). eniueSo.se-gstfuiqg. esta relación dntoma-angustia extraída del regisüro fenomenológico es totalmente inruficieñt¿ para plantear la relación metapsicológica en' tre ego¡ dos términoo de angu. Ert" éí oUa problemática cuyo desarrollo lo encontraremos en La' se trata. áon las actividades en las cuales eetod actos t€ desarrollan. Retómo "al pie de la lehra" porque a continuación agrega otra no ción que hay que deetacar. estudiaba hast¿ último momento y luego de' cidfa no darlo eaperando la próxima fecha.eL¡usü¡üUfa. t ¿¡¡O¡É¡¡U¡le¡¡wt I EI¡ ¡¡l¡¡¡¡(. Esto le permitió por lo menos disminuir su angustia lo sufi' ciente como pam poder al día riguiente da¡ 8u exarnen. entre síntóma y angrrstia. dice. En esta y de los síntomar. aunque no sean ceremoniales. . Pero Freud no está estableciendo acá ningtrna hipóteaia metapei' cológica acerca de la relación entre acto obsesivo y angustie. clase pasada. ¡o. hay que ubicarla en el regist¡o fenoménico.-.de . a describir algo que ge obserya: cuando ae interrumpe el acto surge.d el ac-tg. Pero ahora propiamente dicho.* páro q* ya está señalada y plantcada por-Freud:como g¡ntoma. ee lo que podríamoe llamar "el equivalgn' I l-1 71 . Ee decir gue a partir de esta relación fenomenológica entre sngulliq y aqtq ob¡esi' vo. Es obvio que esto no está relacionado en egte paciente solamente con la cuestión de la angrstia. Esta Elación ent¡e actos obsesivos y angrstia. sino que lo llevaba a poatergar una y otra vez los exámenes.anguatig cuan¿ó se lo lleva a cabo desaparece la angustia. en el comienzo de toda neu- de la neu¡orie noción a la que yo habíe en hecho referencia en la estos como vv"'Y !v'¡¡v como los lctos mismos. ea-§ fc¡hsrs.ruuelve. el acto no relgción enho anggstia y acto. Cualquier actividad dc Ia vidu cotidiana.

es decL que la cueatión de la prohibición forma parte del ceremdniai obaeaivo.vez en esto. Es decir que ta prohibición de ejecffiF riñ-iñ-eit¡ Í¡ffiñEñEjjEaaa a esta cuestión del ceremonial obsesivo y Freud lo dice de una rn'ar.la'to det. o a la ¡ealización de la actividad oiempre que se qiuste a ciertas regJaa. cualquier acüvidad (fíjenae cómo Freud melve a insistir un8 y otra. y esta enunciación además puerüa en serie. Entonces Freud establoce una equivalencia. se puede realiza¡ pero siempre que respeten las prohibicio. él dice: ". el desarrollo del ceremonial puede describirs€ exponiendo la serie de aquellas reglas no escrita¡ a las que el acto debe ajustarse fiel¡nente . presenta al acto. . jTño este anrilisis erüá aplicado al re. ¡os enconirafi¡oe con un equiva. ni siquiera necesita un cierto desanollo. lente que ee un texto.oué es lo gue analizamos? Hay que tener siempre en claro qr" nrá"á'rrrati zamos de manera diry. *.t" Io que es el gueño propiamentn dicho. lo gyg ul eujeto aoñó. que Ia especüicidad no está dada por el contenidoj puede convertirse en una actividad obsesiva.: ¡Lo podrfu expllcar de nucuo? _ P. ciertas acüvidades que el sujeto se prohrbe y hay otras que aolo puede realiza¡ ei las re¡rizá ateniérido. Es decir que nos encontramos aüí con la prohibición desplegada en una serie que va desde la inhibición total del acto en un ext¡emo a la de ponerse ciertos impedimentos. vo. Hogan la analogía. _ Despu& ubica a los ceremonialee obsesivo' como ligadoe a otra¡ dos cuesüone¡ que él llama las probibicionee y los impe-ctimentoe. ¿Cómo tenemos acceso a io que el aujeto aoáó? sólo a travé¡ de au relato. .uanáo analizu. un equivalente del acto en la enunciación ile las regl. .te del acto oboesivo" -rómo h¿cemos para anüzar un acto oUr"ri. A. Freud dice: "es suficiente con que adquiere un ritmo constante. Es dect que Freud propone acá un aurtituto. En un prirner momento por lo menos no nog encontramos con gomponentee verbales. es d_eck que on crefr4itiva . Dice: hay ciertoe actos.". I ' . pensemos que esto esüá escrito despuée cle La interpretación de los sueñoe. rs muy clara. y aquí también hay un texto gue er. un ritmo dado por ciertas pausaa y repeticiones". . 8e a un ceremoni¿l determinado. Lo que T:i Freud propone es que cuando se un ial.§Agry. lo ¡iáe I a¡¡8liz¿¡¡g es esta ]i que en "El pü8qje-cgr-ñéño-arEfato del-rueño. . neE en que conaiste el ceremonial. cuando se analiza un sueño.as a las que el acto se ajusta.l qir. .".

ffi. como sig' 18 . Una cosa ea Ia interpretación en el sentido de la kaducción.l:: dct¡oa el oa¡áctei colostlvo de la¡ ce¡emonla¡ rellglo¡aa y lo gue ruo. o la int¿nción del acto. aI significado de la idea obaesiva. I En el ca¡o de ests ejemplo él dice: :i¡ ".los qÍolqE¡&¡e¡¡ú[cgs hace referencia a loe aclc¡¡inffi¡lgg§. .Acá nos encontramos con obo elemento que forma parte de una maners qencial de la cuogtión de Ia neurosis obeeaiva gue es la cue¡" üón de la prohlbicJó[. . Me detengo en este ejemplo porque podemos ver en él con claridad esta difertncir en los dos registros en la intcrpretación que habíama venido m¡¡cando de¡de el comienzo de nuestras clases. . se Es deci¡ que lo que Freud enc'uentra como traducción. *[n:$. eote primer nivel de Ia interpretación en el sual oe accede al afgnificado.rirn?x*:"".o d¡¡terpretaclón de bc sueñoa (ya algo de esto habfamo¡ dicho cuando co¡¡ontanos la lección 16 donde para presentar la Lorm?ción 49. Dice: ". entonces nos ubicamoo despuér de l. hásta tlEgs¡ a prcponer entonces que esto es sólo una diferencia aparente) que aI lgual que loe cerrmonialeo religiooos los ceremoniales obsesivoE denen un sentido y aon interpreüables. en prlvacldad. la signilicación del ritual era un proverbio según el cual 'no debe tira¡ el agua zucia antes de t¿ner otra ümpia' ". que nos lle'va deade el zueño manifiesto al pensa' miento del sueño y otra cosa eB la interpretación que nos lleva desde eee peruamiento a cuál es el deseo que está pueeto en Juego allí. Es acá donde Froud va E poner el acento. Ee decü. ca¡ía en que los detslle¡ del ceremonial religiogo tienen todos un s€nüdo y una dEniñeación aimbólica y que en cambio los ceremoniales obseaivos apa¡recsn como falto¡ de todo signlficado. Ie ser una exigencla en o¡tos cercmoniale¡ obse¡ivos y et quo c€a¡l rea' It¡ado¡ an eolcdad.Hf '"#. Ha¡ta que va I parü a que la dife¡tncla aparonte má¡ marcada radi.13'i.ff ól1ffiiÍ'r':. una vez que hemos descubierto eate aignificado.tt. eug la vamos a r€toma¡ má¡ ¡delante. E¡ deci¡ que reeponde también a estos doo pasoe o a egtos ' dos Eomentos de la interpretación propueato por Freud en La interpretación de bc weñoa. . . un8 Joven que padecía de la obae¡ión de dar varias vueltas con l¡ palangnna llena en las manos inmediatamente después de lavg¡ge. . puede aer al dgriñcado del acto.i. aln la preeencla de otra¡ Persons!. en este ca¡o al rignificado del ritúal y el otro nivel de la intcrpretación donde. y lo son ya Bea en un regi+ tro dmbólico típico o ya sea en función de Ia historie eingular de ess suJeto y s conünuaclón desatrollo algunos eJemploo de lo¡ cualea me voy a detener sols¡nente en el primero. recién allf aparece lo que podemoo llamar el sentido del acto.

el acto tenía por objeto a¡nonestar a su hermana pa¡a int¿ntar retene¡la de aepararoe de gu marido. hace ya tiempo entoncea gue Freud renunció. él dice gue B€ trata de 17 ) . . contramos con una gran diferensia con el texto anterior: él dice que obsesiones si estuviera o un efecto Esto de estlmánera no Io habÍamoi encbñ[IElo en el-óEó sí nos habÍamoe encontrado con que ademá¡ de las repreeentaciones deformadas que implicaban el netorno del recuerdo sexual infantil. tlaña hdteñóióri det ictó o el tA ETIOLOGIA.acto. la teoría baumática. LA BEPRESION Y LA TORMACION DE LO8 SINTOMAS LA CUESTION DE Mrí¡ adelante Freud des&rrolla lo que él considere a érta altura gue es la causa do loo actos oheoslvoa. A esta altura. en aquél eetábamoo en 1896. noa on. ¿curál es el sontldo del acto? Freud agrega: ". advierüan cómo Freud no retrocede aún ante el aparente ridículo de este término. Es doclr que hay algo en la estn¡cturü mi¡mu del provorblo que lo hace upüo pua convortJrró en un corcmonlul ol¡sesivo.!80¡E!^que el aujeto ae formulaba hacia ese acto. Ademá¡ de La interpretación de loa sueños. es decir que todo esto puede ocu' rrü de una msnera inconsciente. cia de culpabilidad de la que Freud se ocupa en destacar gue no nece sariarnente es Babida por el zujeto. . no tenemoo teona traumática. temretación. Eo important¿ eetablecer la didinción en ectoo ds nivelea do la in. . la etiologra no eB referida necesaria¡nent¿ a aucesoo ocurridoe. Esto ha quedado transformado ahora en el dominio de la concien."ffii:uanao rreua -tiene que da¡ cuenta de la etiología de la neuroTffibastiva. acá esüanos en 1907. Ahora bien. Fíjenee que el proverbio mismo ya enuhcia una cierta prohibición o por lo menos preecribe reali zar un acto sólo en tanto y en cuanto se haya cumplido una cisrba condiclón.". PodrÍe. Y o¡ acó on o¡t¿ cüootlón ds h otio. logfa donde varnoa a apreciar con má¡ claridad todo Io que Freud ha ido produciendo entre el texto ant¿rior que comentampo y éote. ea eate proverbio. estaban también losJe. . mo¡ acá apücer ests noclón frrudians de la ftgrrrabllldad. noa encontra¡ros con otro gran texto freudiano de este pedodo que bs I'rea ensayoa eobre la tioría eexusl.Pcicopatobtfu de ta ub da cotidiana y El chiste y eu relaclón con lo inconaciente. Entonces uno es oho es bsto que Freud. Este e¡ el sfgrriflcado. abandonó la teoría traumática. Pero acá ya no apüece eato planteado de eeüa manera en términoa de reproche a un. en eso retomo deformado¡ en la sintomatología de la neurosis obaeeiva. .nificado de eete acto.

una conciencla de culfrehilidad
ciendia hcon¡cients.

in¡^¡'*iente*

Es decir gue es una con.

Entoncea, en lugar de referir su etiología a actos de la niñez, a es'
tar experienciar ya ¡e¡ su&idas paoivamenüe o realizsds§ acüvamen.

ta, la refertncia de Freud re generallza. Dico:

ntoc psíquicos preTotalmento general: acontecimientos paíquicoE precocet. Pero más
adelante va a hacer el deaarollo metapsicológico (no estoy siguiendo
ahora el orden del t¿xto} lo que en aqucl moménto e¡taba rofcrldo a
la eüolo¡f¡ tr¿um{ülc¡, a hsehoo afsctlvamonte oourt{dor, ahora ertd
propuo¡to en támlnor de una teorfa aexual, de e¡ta soxualid¡d com.
puerta por pulrioner pa.rcialer y on t¿rmlno¡ Ehon rf yo orpocffloa.
menüo referidos ¡ la noclón de represlón, Es decir que se trata de la
pulsiones están reprimidas, pero el hecho de estar repri.
Jrrtas puleionea
no guiere decir que dejen de tener sus efectos. El efecto de esta.c pulrioneo reprimidaa, poilo tanto insatiefechar, es que el sujctol
percibe orte lmpuho reprimido como un¡¡ tentaclóni la noción de[
t¿ntación es otra noción freudiana que en este moménto tiene mu-l
cha importancia.
Pero es s su vez ests t€ntación la que provoca una expecüativa an,
gurtiooa y aparocon 0sí un0 contirlud dr¡ olomontrx rocuntlurirx pura
poder mantener h represión: además de las prohibiciones, la amenaza de castigo en la cual se origina esta conciencia de culpabilidad. Re
cuerden que esta propue.sta freudiana ligada a esta noción de tenta/ción tiene que ver con que
I

realizado del deseo no

rea

'-ffi

can

!Ujg!g. gd€. F !4*te¡tación. Estos hgchoq dgqgfggiaQoo cUya ocufren.
q$-se tame que{an I su vez asociados a esüa negesidad.de castigo, a
eat4 conciencia de culpqbjtid_ad". Creo que es en esta manera en que

lIñtiil-ilá'cuenta mótafrióológicamente de la etiologra y el mecanis.
mo de la neurosis obaeaiva, donde vamos a encontrar el cambio principal con rcepecto a los textos anteriores y que ya abren el camülo a
cómo eon presentadas eBtas cuestiones en el historial del Hombre de
Ia¡ Ratas.
A.: .tLa culpa

ea

cólo inconaciente?

P.: La.culpa puede ser conEciente, Freud aquí eaüá poetulando que
e¡ fundamentalnent¿ inconscient€, la culpa nuede ser conociente pe.
ro también inconsciente.
esta problemdtica ya está inotaurada por el
ffia
¡olo hecho de la repreoión, pero entonces, pa:n terminar con el co.
78

ment¡do de egte prirzafo, lo gue F'reud intenta marcar continuamente son las diferenciae: cómo funciona la represión,en el caso en que
no hay neu¡osi¡ y en el caso en que hay neuroais. Lo que viene a m¡r.
car aoá e¡ que tods¡ sta¡ conslderaclones nos tlonen qur llever a lu
conclusión de que en=la neu&.Elt-gj,tedw la reoreelón et uno reore.
sión imperfecta, no sólo por comparación con@
que no surge-Tl neurosis (ya quo la noción mis¡na de neuroeis -ha.
t¡íamos empezado a ver implica el fracaso de la represión), sino que
uf Freud es'tablece una diferencia entre hi¡teria y obaesión. En la

-nu8msn

'¡)

li

una müngm muy

". . . el proceso de reprealón que conduce a la neuroels obseslva
es por tanto un proceso imperfectamente cumplido y que arnena.
za fracasar continuamente. Es por Io tanto comparable I un con.
tlicto sin solución para el que Bon necesarios continuamente nuovoa egfucrzoE psíquicos para oquilibrar h prcrión con¡tantt¡ «le lu

pulsión".

Es por esto que antes de termina¡ eete arüículo Freud.¡etoma alguna¡ distincioner quo ya habÍamoa efltado hahqjando, proponi«rndo
qu0

ocurrir,

es

Pero esto

con

can en

ecir que este
1á-id6álfD protección es doble,
ede no ser zuficiente y entonces oe llega directamente a
illqu" implica atejarse de toda situaci6n oue pueda egti-y no8 en.
nocrones que m¿ls va
ión de la neurosis obsesiva tomándola
ctura del
en la ne

aca con una o(

cia de la histeria. donde Ia estruetura del deseo está plsnteada como.
un degeo insatisfecho, es a estas nociones freudianas
raE donde clebemos
debemoc
remitir esta noción del deseo como imposible, que
que (Elgud
¡e es
ee lo ou"ór=Td
plantea de esta manera, ci
i¡ creando medida¡

-

es muy diferente a Io que ocurre en el caso de la histe.
ria. En un primer momento resulta difícil distingrrir entre qué es degeo insatisfecho y qué es deseo impoaible. No tienen que atender eoIament¿ al significado de eetas dos palabras sino a todo el ais¿ema

conceptual que eetá apoyando eeta noción que queda reournido en
todo caso como una erpecie de estandart€ por la palabra imposible
o por la pdlabra insatisfacción,
7g

q g!_pg.gt.l-o-en juego. L*a h:Ef¿á¡¡c¡ no, la"histérica 8e
,qacio-nec d9 dgqeo y acerciindoae a eüas lo mantiene
roue Ia i¡uati¡facción eB una de la¡ manera¡ de mante
bñ-ót o[Ébrivó nos encont¡amoa con el movimiento
opueeto, no el lntento de mantener vivo este de¡eo en su in¡atlsfscción dno el de aleJane, el de evita¡lo. (Deopuór veremor que específl.
. se mantlene como
camente de lo que r aleJa es del deseo del
del deseo del Otro
un
qú6iÉ?rffi8ucüia). rn el int€nté de ¡lejalEo y de evitarlo, en
át¿ pñ¡*o tli?ilmo'¡a'describe Freud, trata áe aii¡arae de un mo
do trl quo ror lmposible. Esto está ligado sob¡? todo a este aistema
do prohlbloloner, yr varuos I v€r qus dstdr Ltcsn ouüo or aün reforl,
do r prohlblclonu rn el ¡snüdo légloo, en ol ¡sntldo de eómo fun'
cloru t¡D d¡tom¡ lótloo quo en dcflnttlva tambt6n e¡ un ¡ht¿m¡ de
prohlblclouer. E¡ a ertar hipótesls de Freud donde tenomor que !0.
feri¡ e¡ta noción del des€o como impooible que de todas msnerag
et unr ca¡¡eterf¡dca e¡ün¡ch¡ral del deseo que er en la netuosis ob.
¡edva donde lo podemoa apreciar con toda cla¡idad. Este término
tti¡opodble" Do spa¡Eoo en e¡te texto de Freud, pero sl al desarrollat
o¡tr¡ ¡niiñr¡ gt¡estlone lo v¡mo¡ e encontrar enTotsm, Iobri siemple $ado r ¡tr ¡l¡tom¡ de prohlblcloner. ¿Lor tabúor quó ron? §on
la¡ prohibiciolr€r, y üf en e¡e texto de Freud Io van a encontrar u¡te.
de dirsc'tamcnte ¡¡ociado con el objeto de la prohibición,'ertoo objetc del tabú que regún Frcud -v€&n que no sólo las analizantee históticr¡ han propuelto nocionec que deopuée han tenido ru desa¡f,ollo
en lr teorfr pdoouralfüeo-, en erte caro, dice Freud, ¡e tr¡ta ds une
prlente ob¡alva qus aJryls¡_oblgio¡,-que ella ¡oproh.{hjlsJgrJ¡m¡h¡

W,
Frcud no deJa de acentu¡¡ en erta¡ di¡tincloneo que eetoe actoa

gue emplezan por rer idea¡ de protección y que luego pueden ser sus.

üh¡ldor por prohlblclone,

y

que en el

zl mi¡mo

egtas

no8 po.

A.PBETIENSIOI{, SAI'I8MO, 8A8EB Y DUDA

En el terto de lglg
¡tLer donde
vünoo a reconocer otra de la¡ noEióñOs freudiá-na¡ que han paaado a
forma¡ parte de ¡u elaboración de la neurosis obeeaiva, que es la que
tiene gue ver con lrt distintu fa¡es del dessnoUo libidinal. Freud ha.
ce aqul referencia explfcita a que doopués de loo Trea enuyo¡. . . él
EO

re üo obligado a intereda¡ entre la fa¡e del autoetoti¡mo y lo que él
üamaba la fa¡e de la relación de objeto, ls fsse del narci¡i¡mo, y c&
mo porterioraente ¡e vio üevado a Ir conclu¡ión de que en esta terce¡a fa¡e hay gue ¡reconocer cierta¡ o4nnizacioner puleionaleo distüt.
t¡¡ y previas a la orgnnización genital, de la¡ ct¡ale¡ l,a primera en rer
propueeta e¡ e¡ta fase que él llama ¡ádicoanal. E¡ decir gtre anter de
la organización genital (dcben ubica¡¡o en que r orts ¡ltu¡a de ru en.
¡eñanza todavfa no hs sido dergloeada l¡ fa¡o fálic¡ t¡l cono aparece,
rá en lo¡ texto¡ cobra el Edlpo femenlno) soconoc€ una ciert¿ org¡ni.
zacl6n en la gue prtdom¡r¡E el eroti¡ao and y el sa¿ll¡no. Hay que
tener cierto cuidado en cuanto a cóoo entsndor ¡Ebas nociones, tan.
to l¿ noci6n de eroti¡mo an¡I como l¡ de sadismo que han sido t¡aba.
jadas de una E¡anera unilateral por lor paicoanalirtar postf¡eudianos
convirtiendo a esto que Freud lhma ¡adis¡ao lira y lla¡r¡mente en la
noeión de agresión. t¡ noclón de Freud o¡ mucho mÁr compleju En
e¡k tsxto ol mdl¡mo ertú nfoddo dl¡eda¡nont¿'a la publóndo opro
honalón, quo es uno de lor oomponsnto¡ «le h pul¡l6n ¡a¡,u¿I. Por
aprohonrlón rc sntlcndo lo quo norobo¡ 0n nuotha lon¡ul osdo¡¡üu
de Bueno¡ Aire¡ decü¡coE sgnrtar, lor erparlolec lo dilan de otra manota.

El gadismo e¡ ubicado por Freud en eate te¡to como un de¡arrollo
de la pulsión de aprehensión y está ¡elscionado con este caráctorac.
tivo que él aigue oüorgándole como ca¡acterfgttca ¡ la neuooi¡ obcerlva y ublca tambl6n ¡¡ de¡¡rollo, -ffJeruo u¡tsder de guá murer¡
tan peculiar- en l¡¡ vlcl¡itudes de eats componente de ls pr¡¡dón
que Freud Uama la pulsión de aber, el in¡tinto de saber. El httlnto
de sber et prcpueeto por Ffeud en erte tes.to como un de*npllo
de esta pulslón de apreherulón addla, de erte r¡dL¡no.
&erpocto a eato t¡xto hry do¡ ce¡¡ már que qulrtou dcütüsúr.
Unq lar ¡pl¡clonsr y lrr oporlclons¡ entro neurub y csrtstar quo yE
vlmor en una cla¡e anterlor. OtrE, la noslón de r¡¡llded. Porquc c
esta rnisma organización prcgenital ¡ádicoan¡l la que erüá ubtcad¡
en la etiologfa del llamado carácter anal, lo cu'l no guien declr que
tengnmos que haccr equhalencia entte clráctar rnrl y netüal¡ ob¡o
alva. Jurtamentc en ecto texto Freud re osup¡ do oponerlu. Lc ctto
prirnero el pánafo:

". . . el anrilisis de lar parafreni¡s obligó como e8 ¡gbido a lntarpo
lar entre aquelloo elementoa un ea'tsdio del na¡cisismo en el cual ya
ha sido efectuada la elección de objeto pero el objeto coincide to
davía con el propio yo. Ahora venos la necesidad de aceptar, afui
antes de la ert¡rcturación definitiva, un nuevo ectsdio en el cual
lar pulaioneo parcialeo apa¡ecen ya reruidao para l8 elección de
objeto y éate es dirtinto de la propia persona pero la primacfa de
las zonas genitalet no s€ ha¡la aún ertablecida. Las pubioneo pa¡ci8ler que dominan erba organización pregenital de l¡ vid¡ ¡exual con

má¡ bion la¡ erótlco.analer y lar ¡ádlca¡ . .

.".
81

pero qu€ Justsmenüa por eete ca¡ác. .. -rs¡ual porf€ct¡ en el calo do Ia neuro¡ia obeeaiva).uai* ron: el ¡adirmo eo aimplificado.n {e. pero donde también esta noción de analidad está tomada en un'aéntido muy 82 .{va erta-puldón dc rber er Io que puede n¡¡tituir'al ¡¡diimo como g¡rchenrlón. pero hay alg-9 gug perrnite establecer entre uno y otro caso r¡na precisa -uoe di¡tinc'ión.u. .ecuencts cons€euencis fooa toda ta pcgtfreudiana en relación la temat¡ca temática pcstfreudiana relacién a-]¡ a Ia neurosis obsesiva eoüá girando al¡ededor de estas cuestione¡ de-Ia agreividad del ob¡e¡ivo o de la analidad del obsesivo. dos doe temen temas freudianoe de¡rrdador en I¡ el¡boración de log psicoanatistas que Io .rcbre el cual quería hacerles hoy algunos comentariog: Sobre la Por. . da o aloan¡¡ por oompleto su fin dL augtituh to ráprtmi¿-á ño¡ tor. . dice qu"-ó-Ui.U-n poco má¡ adel¡nt¿ realiza esta comparación entre neuroeis y ca¡áct€r: \ tt. mactone¡ de reacción o por aublimaciones". o bien r la puede ion¡ide¡ar como una sublimación de ctg c-omponents pulrional. .en relación a la pubión de sabeí que dc la-pulrión i¡ádica de aprehensión. ción de analidadfrcrrdinno que han aido reduii¿o¡ v da9. que son do¡ cuertionee cueúElonec rmportantes importantea . tcr (er deolr guc ¡s trat¿¡fa tamutón de una ¡ü¡lrmqciol r¡¡. -Voy " ncu¡otlt a la ün fyud t ] EL EROTU¡MO ANAL Y 8U OBJETO La rcgunda cuestión se las voy a preeentar.y reducido a la noción de agreaión. de la repreoión y retorno de lo reprimido "0n la fonntolón dol oaráotor lr raprotlón o no lnt6wl0n0 pan n¡. . on el t¿rreno del de¡attollo del ca¡ácter hallamos la¡ mismas puleiones cuya actuación descubrimos en l8s neurosis. ". Gn el canicter falta algo peculiar al mec¡nismo de Ia¡ neuroris quc er el fraca¡o de la repreaión y el retorno de lo reprimido'. Es decir que rc duda es otro "n ""t" ath-l toma freudbno de la neuroaia obaeaiua y comó sfntoma también un producto de transacción ent¡e el deseo d-e saber y el rechazo a saber. ent¡e el ca¡o del ca¡ácter gión precir* Sigue: y el caeo de la neurosir hay una di¡tin. [a la noción de ¡adismo y la-ng. aún esta pulalón de sab€r puede rer objeto de repulaa y ee cle eea manera comó Froucl t¿xto de cuenta de la duda obsesiva. y rn en son§. dert¡car ahora que hacia el !¡ral de e¡te terto La dtewch obr?tlya y. Al contrario de lo que ocurre en la¡ neuroeis entonces donde hay t*.". to.en relación al otro tex.

enigmáüica en un primer momento. A zu vez la noción de objeto anal eeüi plan' teada en términos del contenido.amo. Aquí encon. po. la dema[da 0e identifics con los aigni$cantca que el. En ct¡anto a la eepecificidad del objeto anal queria remiti¡los a egte texto de §oáre h transmutación . y sobr€ todo la especificidad de lo que es el objeto anal. del aujeüo aJ Otro. el deseo del Otro ¡iempre pennanece-c.Qtro_uas. Leo digo de una mar¡era breve ya que ertoa temas van a ser deEa¡ro' llados en las clases que v8 a da¡ et profesor adjunto Gabriel Lomba¡di que versarán eopecíficamente sobr€ el terns de'ls tnÉIidad y el obJeüo anul. el Otro pide con rua palabras. Montada ¡obre-est8 di¡tinción de demanda y decao Lacan eet¿bloce otra distinción que ea la distinción del sujeto y del Otro. Aquí se aplica erta fó¡srul¿ lacaniana.^ Einü vot EE . El deseo. can ¡etoma estas nociones freudianas lea voy a da¡ un eEquema que. equello que e¡ pedido de mane¡a explfcita por el Otro. sl blen el dsxo sst{ aill. el dereo er aqueüo que dempn aocp¡ ¡ l¡ cadona del dgrlflcante.1 1-/¡¡ «C."1 . se buscarfan objetos que son má¡ o menos parecidos a las hecea. E¡ deci¡ la demanda del Oko. lo que es el deseo del Otro. ce la der¡anda ol Otro."./ (¿"3"n¿. culndo oon la demurda.peculls¡: en lo8 post-freudisnos Ee la termina relacionando con la supueata homosoxualidad latente del obsesivo o con una rupuesta pa¡ivi¿a¿ del obsesivo. tra:nos una doble distinclón. ro püa que tengan una prlmora ublcaclón ¡obre ol modo en que La. el doroo ee aquoüo que nunca puede aer to talmente atrapado por el aignificante. como todo eoquerDa. la demanda no. es decir que pa¡a det¿rmina¡ gi Ee trats de un objeto anal o no. . Y la noclón do dorso quo. entonces se dice que jugar con el ba¡ro se katarÍa de una actividad snal y que la pintura oerú una gublimación de estas puleiones. eo decir oon signlficanteo.^ ¡nal 1*. _. de que "el deseo ertá a¡ticulado pero no s articulable". y la demanda del Oho. haducimos demanda por pedido. dos di¡tincione¡ l¡cania¡¡a¡: en prünoer lugar la dt¡tinción ent¡t denon & y deaeo . Entonces di. la demanda del Oüro al sqjeto.)A oral *. tiene que ¡e¡ uaado con cuidado. de la sustancia. . Io quo Éú ras¡m€nt¿ l¡uBort¿¡rte peñ rtoüflü¡¡ uru mntl&d do dorvloslon$ an ol &¡t¡¡nlonto p¡loor¡irlftloo ds ortr ouartlón. De este modo s€ nos eecapa to talmente el sentido de lo que tiene gue ver con esüB organiz¿ción anal. Egto no¡ remlte a lo que eo la demanda del Otro. algo enipr&tico.

pero aquí ¿Qué ea regnlg -Es en el caso efpgcjal-ento-nces? de la analidad aigo que va a ser ebncial en -i es ¡a estn¡ctura del deseo en la neurosis obeeiive. Ya en el texto anterior que les comen. cómo el. etc. ¿Csmo _ Lran DBcOnOoeEoe eota problemática que en zue Lrca¡ de¡arrolla de esta manera? térrrinoi. distintas formas del obJet-o 'al e. verán cómo Freud va estableeiendo una a una las diferentes dis. niño ee equi.ryie_to y_ s!.n gu enmñanza: el objeto oral. ?iTar {" t1lq vez.es este regalo en tsn- u . el obieto anal ee_el_gUeLa_qued_alroÉde_¡ü qujeto. qué el pene -puede rer eqúvalente de un regalo.-. eo aquél que queda implicado en lo que el zujeto demanda al Otro.mris inmediata -dice Freud en este textr que adqúere el intcreg. eJ objeto que se da al Otro. valente deJ pene y cómo puede ser equivalente de un regalo. lae eguiva.nfioductorlu al pdcoaruílbis.otinf tertsa en eate momento que ee la cuegüión de la pulsión anal. aáterior a lia connotaciónáe dinero. El obleto oq! er aquél que eetá implicado en el pedido del sujeto al Otso."¿o lar equivalencias entre las nociones de niño y pene. pero sí ee úiil para eeta cueetiór¡ para ubicarse en lo que eo Ia noción del objeto anal-. ¡'La eignifi-cación. el obq. el objeto anal.l O üro-' _!s*dem an aa d ét ¿Cómo ¡*onooeruor y ubicamos en Freud esta problemática que organiza de egta manera? La organiza de esüa manera pa¡a üir. También ñabía F¡rJ. Por el c"ontrario. 4_pElsto E¡ELao_ es*qbie ts*Bu-Bl_gs*cur"_§e_ trata_ áe_un..funar1entalmente de esüe modo como hay que'enten lgtg "oq¡ derl o.qse..9!"r._obiels e jg-gü¡g -Eleq9-9!igt9--e¡ l-q--m"edidq s¡1. ^r-eeg-e- 9! p edifl 9 "d e.por todas con la cantidad de tonterfas quó se han dicho ¡l¡ededor del objeto anal. dinero. en sus nóciones ¿cómo Is reconocemog en Freud? Edo pueden verlo de una manera muy clara en este texto que les estoy citando de 1917.q4--e-spgcif -qye_. lencias entre la¡ nociones de excremento.é. Podemo¡ rcguir con la lista de objetos. Lo que Freud as¡ege en el texto de 1g1z a la equiualencia de'la noción-de cxcrcmento y.y equirnalencia¡ entre estaa nociones.Eobrs eta doble dtstinción Lacan ubica estos objetos. es decir que es contemponineo de las Leccbnet l.tablecido lag relaciories.lq de regalo. pero en lo quo. t\cigner. el objeto Eirad¡" el objeto voz.. Freud habfa es.9!"f_9y-.y_s!. objetoe de lar pulsionea parcialeo en términos freudianoo. pero donde uáta'blece t¿mbién con toda ctaridad que esta noiión. !. Aunque tienen que tener en cuenta gue este esquena sirve para las primeras disüínbiones y no deben crser que egte esguema da cuenta de todo. oro.guedq inclqidq e_n Lúe de la¡ icamente d-e-L. ll uróctey cncl. Ee un texto del que lee recomiendo su lectura.s v. e{" ¡g*-q_e-|--S¡j9_to. por el excremento no es la de oro-dinero sino la de regalo". esta connotación de regalo et primaria en relación aI excremento.

Pero si es una ca¡act¿ística general de la¡ neurosis. tratando de hacerlo entra¡ en la demanda del Otro. A. ta¡se con el_deaeo del-otro que encierra un enigma. cree que el. que e8 demandado por la madre. del enftentar¡e con el deseo del Otro reduciéndolo.Otro pide. quiere que el Obo pida. Condiciones que impli. tarse qué ee lo que desea. pero que ademris eo pedido y demandado en determinadas condicione¡. y en primer lugar su cashación. A.: Pero también tiene que uer con la castrsción. can exigencias grandeo para un chico que est{i accediendo a su conttol de eefínteres. evitar el momento del contacto. en lo problemático que se preeenta el deoeo para los neuróticor. otro tema gue tiene gue ver con lir neurosis obeeaiva. Mri¡ todavñ. tratar de elimina¡ esüe trasfondo dei deseo. el intcnto de reducir el deseo del Oho a la de manda del Ot¡o. vo continuamente está haciendo maniobras para que el Otro le pida' para evitar el problema de que el Otro desea. mos. Nos encontramog así con esta temática freudiana de la educación esfint€riana a través de la cual las heces pasan I ¡er e¡te objeto que eE pedido.terÍaüca ge neral de las neuroeie. etc. [i riraniobra de r¡n obgesivo es tratar ae-ráauái-erffi"iffi: tico deseo del Oho a la demanda del Otro. ubl. que Be ced¿ e¡e objeto pero no en cualquier condición si. el otro puede exigir. Io que el Otro pide-con sus palabras evitando de ese modo. con las diferentes modalidades de la demanda que prevalecerán en cada ca¡o singrrlar.to ec el objeto del pedido del Otro. pero para el cual se pide de ese objeto.: ¿Puede uoluer a repetir ecto tiltimo? P. Por supuesto. el intento de reducir el deseo del Otro a la dema¡rda del Otro. eE una ca¡acteríEtica general e*é int¿nto de reduóir el deseo a la demanda.. Estos temas los van a deearrollar en la cla¡e con 85 . Aquí ya van reconociendo ca¡acterísticas de las que Freud ubica en la neurosis obaeoivq ee trata de un acto si quere. ea rura ca¡acte rfstica sobre todo de la neuroaia obsedua. ea el objeto quá debe ser entregado. el acto corporal de la defecación. p_qnr no enfren.. pregun. clr como objeto del deseo la demanda misma del Otro. pero no en cualquier momento y en eualquier lugar. a través de Io que pide.. etta cue+ tión del objeto anal como objeto de l¡ demar¡da del Otro es Io que vamos a encontrs¡ en Lacan por una parte rcñalado cono una ca¡BcterÍsüiga general de la¡ n-euroair. ests cuerüón del pedido.' Eg la conclusi6n de lo que veníarnoe diciendo. Pero ad+ más e¡ta donación implica una renuncig lr renuncla a un goce auto erótico. el objeto que el otro demanda. puede nrplÍcar. P. E¡ deci¡ que es una carac. q¡e_qlglstia-el rpurso. Por eso Lacan va a llegar a-deci¡ que lo quo el obsesivo intenta hacer es ubicar en el lugar áel objeto del deseo el objeto de la demanda del Oüro. no en ciertas condicione¡ de lugar y tiempo. Egta cuestión de la demanda. reduci¡ el deseo exactamente a lo gue el Otro pide. en lo que el Otro pide. que debe ser cedido. Por eso el obsesi.

. Már." con eoto retoma algo rí ¡ra ertaba planteado enloa Tlet en*oyos . La se mantiene en eete deseo insatisfecho conect¿da con el de¡eo del Otro. o Io¡ rgtendrá psra la g¿tisfacción autoerótica. . al amor por el Ottro. ea el u¡rivereal de la demanda en tanto en cual. . Lo que decíamos rocién lo podemoa decir de eata otra manera: el obsesivo intenta ercapar al problema del deseo acentuando el problema del a^mor. quier demanda de algo particular esüí siempre la demanda de amor. üre la dirporicién narcl¡iaüa "Et a¡nor a un obJeto" quiere deci¡ acá sl amor por Ia madre. del goce. Hoy termino con una última aclaración. o los retend¡á.. . Acá ¡ati¡facción autoerotica tenemor que arociarlo con la cues tión. intentando ¡educir el deseo aI a¡nor. tomada también de esto t¿xto de Fheud. . . es a este deseo del Oüro al que mantiene como insatisfecho. . má¡ en términos de goce fáüco que de este goce del objeto gue el el que vsrDos a encontrar en la neurosis obsesiva. 80 . .. que ".. Dice: ". on la defecación re plantea al niño uru primera decisión eny el amor a un obJeto . Hay uru cierta acéntuación de esta cuestión del goce en eI oboe¡ivo por comparación con Ia histcria. El amor que eeüá siempre ligado a la demanda.'. hay una acouhr¡ciéu del goce autoerótico en comparoción con la histerta. ".". en Laca¡r. .Lomba¡di. . . . y atlí la cueetión del goce esüá planteada en otrol tétainoe. hbt¿riq por el conhario. . Sigo con la sitE de Freud: "Erpubaró dócilmente los excrementoe como eacrüicio al &mor. .

]ROSIS OBSESIVA (rV) La diacro¡rla de la netrrosis. algo gue habíamoa di cho gue lo encontrábamoe reiteradamente en Freud.A NEI. Quisiera hacer algunoe comentarioe ¡obrc la lección 1? de la¡ Leccbnee introductoriu al petcoanólhis y del ütimo terto en el que enconha¡no¡ indicaciones sobrc la neurosi¡ ob rodva en Frrud que es Eln [¡& En la próxima clare ya v8¡no8 I pass¡ de la neu¡o¡i¡ obs€8iva en los psicoanalistss posteriorea a Freud.A EIABONECION FRETJDIANA DE I. E? . En la pr{mera mitad de la clase voy a retomar el tema. lo que habíamos nombrado como su. Aun.i Tenemos que continuar con el tema de la neurosis obsesiva tal como lo aborda Freud. Y fin¡lmente pasaríamoa a aborda¡ egta cuestión de la netuosfu ob ¡eciva en Lacan. laa neurosis también tienen u¡¿ rtins¡e¡fj. la manera de presentarre de la neu.. Diagnóstico previo y constitución de Ia neurosis en la transferensia. ro¡ü ob¡e¡iva.4 I.variedad clínica. buible t¿mbién elta variedad. y gue er el estadio de la neuro¡i¡.. que no yo-oa a poder desarollar el tema con mucha extenrión quiriera incluir por lo menos algunac indicaciones generaleo y ademú me gurtaría que alcanzáramos a detenerrros en algunas nocionee de Melanie Klein. Aunque de una manera-muy diferente a las paicoeia. y que ee nlgs en lo gue Lacan también insirte. moE r Cl¡¡c N'41 dlchd¡ el 4/10/86 por Roberto Mrzzuc¡. {.-.en el que he velido insistiendo eh las clases anteriores. es decL que todavía noe falta bastsnt¿ recorrido por am hacer. Hoy quiricn insistir un poco má¡ en ot¡a cuestión a la cual ea aki. que urtedee van I encontra¡ en ru prác. La neuroci¡ oh¡e¡iva ce presenta en formas muy variaáas.

i9". no w podría lnblar de peicosla infantil . truye en el ¡nátid¡ de un neu¡ótico. ' A. e6. a diferencia de Ia¡ psicoeis. y üenen también un co. .de la*neu En el caso este reach¡alización de r¡na rupueata paicoais infantil que actuaría como predispoeición a la pdcodr en un adulto. E[r la pdcooir eato no ocrulte. Be plesente como tur comienzo en dos tiempos tal como F¡eud Io planteó: que Ies puede ocu¡rir encontra¡se en un eatadio muy avanzado de zu neurrod!. eI momento del desencadens-miento. y lec habfa contado el ejemplo de un paciente que tenía la croonch obtorlvt do habor m¡tado a alguion. Habíamoe dicho también que en e¡te caro.pfrrSgt. hay. el ocultamiento del re vólver.b esto nunca ocunv? -l. A. .r¡gd-epiren. mlenzo. Éio iro una peicosis. en una con un paciente que mente en el intento de rtaolver la ¡ituación. psicosi§.: Dade ahí entonce. Por eso cuando abordemos el tema de lar psicosis ustedes tendrán un eemina¡io dedicado erpecífrcamente a este tema. La psicais no tiene este tlempo anterlor. §d la neurcah obseciua implicaba una neuroeis ob*siua infonpn b pcbor.ogúliüdad. poryueen la_neu¡-gqis i!úantil tal como Freud la plentea hay_tUrqjbq. el momento en el que comienza su tratamiento.P. por la fomta rle e¡¡ ne.un dosüroUo ¡ lo largo de la vida del oqjeto. poro quo ds tod¡¡ manoraú y Juahmonte porguo so trst¿. Ocurre mucha¡ vecer que la¡ ideas obsesivas en un primer momento de la cmillta no !o¡ fócilmente di¡ting¡riblee de las ideas delirantes de u¡l pricóüco y É por cto que es decisivo el diagnóctico estrucíual: nos ¡g$Q-tr§. una neu¡osis oboesiva g]av_e o muy iIs¿tio[¡d¡.. ba de Un¡ idea oboe¡iva e¡to no dejaba de tener efecto. P.: Pero un chlqulto de ocho añoo. HabÍamor comparado el estadio de la neurosie de esta pacieute. tado tambiéo de lo¡ actoe obsesivos que habfan aparecido pooterior..ureEig obsesiya.r¡n @éUh-sugrrrü. ágSo. ¿Curíndo diagrrosticar paicoeis en niños de üferentes edadee? No re pueden utiliza¡ los mismos criterios que en un adulto.. ¿puede tener cattcteristlcas ptlcóticu? P. qus él rabía que é¡ts no or0 0¡ cato. etc. con el momento cn que coruulta el Hombre de las Ratas.: We tem¡ de la psicoois en lo¡ niño a Eu vez eE una cuestión muy compleja.des hibráit üstq qüé FreüA[óoa ¿e i. equivalenrte al tiempo de la neurosi¡ infantil que se recons.t delira¡rte¡ e¡r un obaeaivo y esto qffig[cq. Se van e encontra¡ tanbién con que en otra¡ cátedras se utiliza un criterio diferente al 88 .g¡re_-*a-un poicótico.: Se puede hEblsr pero no en este eentido. les había con.. á. aunquo e¡te comienzo. en Slgr¡no¡ momento¡ ¡c pregtsba a ser confund¡da qlon una.

No hay una paicooie adulta que rurge do una psicosis infantil que fuo reprimida y quo luego con ol rctorno do Io reprimi. que-imientras crefan estar tratan. cuando ¡e hata do una er tn¡ctura psicótica. el eegrrndo es calificado por Freud nJ .oUo de la psicosis: el monrento de la pérdida de la realidad y el momento de la reconstrucción de la realidad.que yo estoy exponlendo. Las nocione¡ en cuanto a la dlacronfa. Aunque esto no eg tan frecuente. do a un-pacient¿ neurótico. ahora rguimoo con el de neurogis obsesiva. doo etapas. Ectas cosas las van a retoma¡ cuando vean el tema de psicosis. se plantean de una manera totalmente dife¡ente al regisbo de la diacronía en el ca¡o de Ia¡ neurosis. no ¡e hata de gue algund constituya el antecede¡te. Cuando discutan en sur prácticos el historia¡ de Schreber verán gue. en el capftulo tarcero. Se hata de evitar que lea llegrre a octurt. El primero es el de la enfermedad propiamentc dicha. En eee texto Freud articula y dirdngrre estas nociones en reración con log tiempoe de la repreaión tal como funcionan en la estruchxa Si llamamos neurosis propiamente dicha a la neu¡ci¡ del adulto. estamoe diciendo que no hay nada análogo en la cüesüión de la¡ psicosis al lugar que ocupa esta noción de neuro¡i¡ i¡¡la¡rtil en suanto a la¡ neu¡osis. tedra es freúdiana y en este sentido me ertoy remitiendo a las diferencias en la diacronía de la¡ neu¡osis y las psicoeir tal como lac ptantea y la. Urt¿de¡ ¡aben quo la poctclón de st¿ d. puede ocu¡rir aún en lo¡ 89 . do aporoco la pricoaLt udulia.o. Sobre todo ante¡ de empe guficientc oefuri1ar. podemor ubica¡ a la neurosis infantil como la prehistoria de !a neu. rosis. Cuando decimos que no hay peicooia infanü1. Y hemo¡ insistido noaotros también en gue este diagnóetico previo es decisivo para determina¡ ai so trata de una neurosis o si Ee trata de una paicoair. no han t¿nido zuñcient¿ cuidado con el diagrróetico previe-. Freud disüingue doe tiempoo. Be ensuenhen con la eorpresa de que el desarollo de la hansferencia condujo al desencadenamiento dó un¡ psicosis. Ambos correoponden al desa:rollo de la pricoeie mirma.e sostiene Freud. EL ÜTACNOSTICO PBEVIO Muchas veces cuando ustedes reciben un paciente no pueden hacer un diagrrostico inmediato.-ei el desa.un tratamiento peicoanalítico tienen que tener dad en haber descartado que se trate de una eetn¡ctura psicótica. La neu¡osis tiene una precr- slon det erÍ8mba décir que tampoco hay historiA eae dessrollo en doe tiempoa no ee equiparable a una histoda.o enfermedad sino como intento de cu¡ación. la predirpoaición o la condición para la peicoeia.

relacionada y dependiente de árta pero muy dife. Por eoo la¡ rtcomendaciones de cautela en cuanto a este arunto nuncs coren el rieago de ser excesiva^s.- denominacionffiüe ó. Tenemos que capacitar. cuáro¡ non tor iigJ nos y los fenómeno¡ que autorizan a diagnosticar pooitivamente que egtamo¡ efectivamente en presencia de una paicoeii y aún a clasiñóa¡ ¡u forma eegun las distintas nosologías psiquiátricas y psicoanalíticar.hay cntnrios establecidos. No voy a deci¡ que sencillá. No diagnosticar por aproxima- gegr¡! las diferentes Qien.-.{i&¡enfÁ-de¡e o técnica¡ o con.casos en gue cr"yeron tener suficiente cuidado en el diagnó¡tico ini. fara aiaSJ 90 . Fon¡rula¡ con preciaión.. Si no tenemos medios para pronoetiea¡ una paicosis f.ffi*[T dé neuroeis. *üffi-H#HH':#:t". blom¡ muy arduo y por eso insiatimoa en él a lo largo de todo el ¿ño. al mismo tiempo que planteq recume la diñcultad de la situación. tenemoe para esta cuestión criterio¡ establecidos a_lo largo del dessrrollo tsnto de la paiquiatría como del psiconáli¡is. nos en la di¡tinción diagroetica entre neuroais y poicosir.. El ot -un8no la gue hacer algo mrii Qué recomenda¡ uni actitud cauteloea antes de decidi¡ inicia¡ un anáIisis. en lor. Lo verán en loa teórióoo. Conüene que ustedes Io sepan con claridad. ni desde la páiquiatría ni desde el psicoanrílisis. Otra cuestión. p'ara e¡ta cuestión no. por I eao leo deotaqué en la clase pasada la cla¡a adverüencia de Freucl: hav I I muchos fenómenos psicopatológicos que presentan el ca¡ácter ousesí. t" diglr". §gr¡gl"Ftdg gtú gF -r'eulgg{dge -!gg. cial. N. clon. que han usado las diferentes escuelas paicoanalítica¡.prácticoe y también en los ateneoe clÍnicoo. Una co¡¿ eo l¡ cuestión_de diagnosticat uns paicoeia cuando la pai" co¡ia está desoncadenada. . Frente a ests dificultad adquiere un gran valor lo que podríamoe llama¡ el diagnóstico negativo.ul. eo la de si existe la posibilidad de detectar. en roo oeminarior. pero. rente.o ¡ólo no hay criterios esüablecidos sinb que estos criterios varían sensiblemente entre la¡ diferenües escuelas paícoanalíticas. ante¡ de que Be haya desencadenado la psicosii. Esta es un¡ cuestión.l I vo y que no tienen nada que ver con una neurosis obsesiva. Ea ün pro. r€-. de áetermin-ar que lroy. aunque problemáticos 1n su aplicación. ustedes estanín en la práctica en condiciones de descarta¡ que se tratc de una paicosis. Entre ell¡¡ er en la en¡eñanz¿ de Lacan donde encontramos el esfuerzo má¡ serio para dertacar y deñnir la dificultad de esta eituación.+g]a una ronnula uoruca que. Convieno dietlnguir dot situacionoa.al vez tengamos descarta¡la.. ya verán sus di- ficultades.-gg_Ullt grepFiEEffi-:ffi?i es "*i$g. egtructu-ra psicótica en juego antes de h lsicosio propiamen...

§i se tratá de una eotn¡ctura psicótica üienen que contar con el riesgo de quejuntocon la traruferencia se desencadéne una psicosis.. ei un pricótico pudiera neurotiza¡se. en todo ca¡o lo hace más neurótico. entonces allí tienen la indicación de que ee trata de una estructura neurótica. aunque no haffiFncia ya una neu¡oai8 adulta. Es en ec¿ae situacio. Pero puode ocurrir. o que lo eaté pero que no sea visible. A. No. garapsicotizarse. si pudiera us&rse §i$Eg-q-qa!e{§!9ad pglg. Hay cu¡os graves de neurosis. re puoden encon. Si un neurótico pudiera psicotizarse. un neu¡otico que no se analiia. Ahora bien. lalea de un síntoma obsesivo.? P. sobre todo de valor pronóstico. que no aparezca claramen.: Pero no hay caEoE por eJemplo en que un neurótico puede lle.9@ rge+ci&J-srffi.. aún delimitado con precisión. que reaponda a las ca¡acterísticas eaen..nosticü una neur.osis obseEiva no es suficiente señalü un síntoma. el diagnóstico prcvio car* ce¡ía de importancia. . §i-Iit¡¡l. Otra vía que a veceE es aceesible e8 la-dsterqinación de la neurosis-Efa4!¡1. o ae desorganizará seriarnente su conducta. No eg el nivel de la descripción del síntoma el que lo det¿rmina como obsesivo. Lamentabl* mente algunoo pcicoanalirtar siguen la tendencia de esa paiquiatna. gu neuroeis podni tener distintos grados de desa:roUo. o muchas veces esponhíneamente. nes donde s€ hace más importante todavía la necesidad de un diagnóstico de ectructura. poüÉ agravaree. Recuerden lo que lee había mostrado en el tratado de psiquiatria de Henry Ey. esto eo vilido. tra¡ con pacientca en quo ¡u neurosis no esté de¡encadenada toda.j unl Aun fuers cle la prachca an&lrt¡ca. te. pero eso no lo hace mrír peicótico. y or esto lo quo oapecfficumento quiero introducir hoy. recuerden que ahora estamos planteando la cu'estión del diagnóstico previo y no el del diagnostico que surge I lo la¡go del tratamiento. Que ciertos eectores de la psiquiatría convirtieron la diferenci¡ freudiana entre neuroaia y psicosis en una cuestión de levedad o gravedad. y sólo así corresponde habla¡ de ése síntoma como . R¿cuerden que lq 80n Dor El mllmoE c di¡tintos tipoc de tratamiento. Pero esto no aiempre ea acceeible. Si ustedes pueden enconTiúl delimide ests neurogis infantil. enfermedades loves y enfermedades graves. sino si eatá puesto en función en una e& tn¡ctura obsesiva.q§Js^ esto noción como variable cuantitativa. me eutoy rtfiriendo a l¿ gituación en que exirte yo una neurosi¡ desencadenoda. podrá incluso por momentos convertirse en un deliran. eeto no existe: Y ee justamente por eso que destacama el valor del diagnóstico previo. o al revée. te desde los primeros momentoa de la coruulta.edúE!$:I gn gúgg!+euro'+. vÍa. rur etapas de crisis y Uegü a formas de estabilización podnÁ Euperar 91 .

s e¡s tármlno. Pero nadq qutoriza j-§g¡fu¡$iren. loo núcleoc paicóticoe.ttreqlÓn. Me estoy refiriendo a la con. Algrnos psicoaneli¡f¿e han llegado a foroul¡¡ gue la eaencia o la naturaleza de la neurosis -para uedl él tétmino de Freud. Klein. Pero no me quiero detener en esto porque el lo que venernor en la cla¡e próxima. es cierto.a hace de la neuroeia. Un ejemplo de osüo lo cnconürarán ustcdes en la¡ üoorfa¡ de FEirbsl¡r. cepción mi¡ma de la neuroaio.oudlan¡¡. ¡e fue apartando de la¡ tajantea diferencias estructurales entre neu¡oais y pEicosis como él la¡ forrruló y de eae modo ft¡e borra¡¡do lo¡ límite¡ y aproximando esae dos ectructuras hasüa llegnr inclu¡ive en algunoe casos a combinarla¡. técnico¡ fóblca¡. técnicas histéricas. una forma de el¡borrión de la¡ ansiedades peicóticas. ¡e¡u. nmente dempre ertaremo¡ dlclendo algo que o! muy dllertnte a lo que decimo¡ o¡ando hablamos de cu¡ación pa¡a un neurótico. cil¡nernt¿ con mecanismoa neuróticos. La propuegta mós ext¡ema en e¡üe rentido eo la que sostiene que loe mecanismos neu¡óticos tienen por función conEolar una psicoaie.l"CE-e.: ¿En bnto en ece paqie de l. Algunar srcuela¡ palcoanalfüca¡ en parücular. tea de esta m¿nera. peicoanalistas que dicen uear las nomayor parte cionee kleinian¡¡ confunden e¡a¡'dos nociones. se transforma y se refracta en di¡tinto¡ 6poo de técnicaa. Pero hay que decir que Melanie Klein nunca lo plan.loa crlta.f {rios¡ogt¡!¡¡o!^lar y lfmite.a normalidad a partir de la¡ posü cbtut quedarlan núcleoa paicóticot en mdt y en menoE que podrían dceenudeno la 92 paico sis ? . defensa y control de la pdcorir o de los llamadoe núcleos palcóticoa. Ero no lo convlerte on un neruótloo. En e¡t¿ punüo hay que poner mucho cuidado. La preguntr que fonnuló la compañera de urtedea. A aquellae situaciones en guo un8 egtn¡ctura psicótica o aún una peicoeir propiamente dicha alcanrs un¡ eot¿büización -{¡n "control" si ustedee quiererr a través do dlvereoo mecani¡mos que Be pa¡ecen o que podrían confundirse fá. lo sepan o no. o tal como lo suelen decir. Cuando hablamos de curación en un Joc ca¡o do ñíiloal¡ por lmprrcl¡o y dircutlble que ¡r. C¡da etn¡cü¡n Hene ru¡ proplar leyer y o¡ dentro ds cada una de ellat§ noclono¡ &. hansmito y axpregs algo quo fuo formulado on o¡or tónnlnot por muchoo puicounulbtur. pero en general casi todo el paicoanáliris deapuéa de F¡eud.. A. p!¡sce l¡ noción mi¡ma de neurosir. Sólo que así desa. Que un¡ pdcod¡ evolucione favorablemente no impliea que 80 tran¡for' mo gn una neu¡oai¡. Han jugtdo un papel muy importante en esto las nociones de la teoría kleini¡n¡. No me eatoy refiriendo al¡ora a una situación en particular. como Ia mayor parte de las preguntar que ustedes formulan. cla¡amente distintas en lor t¿xto de M.consiste en la trar¡sformación. no e8 de ru propla invonción. Ell.ü& o nGnil du¡¡den¡. hócnica¡ obseaivao. -que deben pl¿nt¿ane.

rcl-Uepado rieego de. no tienQ__nqdq_qt1g.que sólo a nivel descriptivo pueden ser calificados de neuróticos.jñt'a*¡-¡gntilátl ñió61éáa.lornor ¡rluntrur quo huy otüructurur paicóticar que so mantienen eut{¡bilizadaa u üruvée de dielinüoe üipor de mecanigmoo y operaciones deopuég venín cu¡ílea. lo que rf encont'ra¡no¡ en ells e¡ la noción de ansiedndes psicóücas qu€ deepuér fue rttomads por lo¡ peicoan¡li¡tar con esta cuesüión de que hay núcleos peicóticos que esterían recubiertos por formaa neuróHco¡. Esta podrá ser la. ust€dds ya Io sabén. Otra cosa es una estructum obsesiva que por má¡ intensos y deeorganizantes que puedan resultsr loe períodos de crilis --nomentos que s€ presentan aiempre en todo uráli¡is de un obaeeivo. Este punto ea eepecialmente pertinente para nue¿bo tema. Se trata de dos hechos clÍnicoe diferentes. En un caso y en el otro la conducta terapéuticg deberó ser muy diferenftr. han pueeto el acento en que se trata de mecaniemos obsesivoe o aún de síntomas obsesivos. 98 . Que en esos ca. Eunqus e¡trlct¡ment¿ en Mslanle Kleln tampoco vamos a encont¡a¡ eeto.ne-D-liráirihencielrnfffi mos-ó6i¿-C. Y así se generó la idea de que una neu¡osis oboesiva eiempre oculta o controla una estructura psicótica latenüe. Una cosa e8 una estn¡c.no lleganín nunca a producir una psicosis. tura psicótica estabi[zada con determinados meca¡¡i¡mos que a la mirada o eacucha de un paicoanalieta poco advertido pueden ser confundidos con mecanirmos o síntomss obe€sivoe. Incluso se ha intentado apoyar esta tesil en una serie de cueatione¡ planteadas en torno al historial freudiano del Hombre do los Lobos. tener miedo o crser que se eetá volviendo lo co.sino una psicosis. De que en el trasfondo de toda neu. fanta¡ía del analizante. En todo caso querá decir que un psicótico se psicotizó. sobre todo si el anáIigis ee eficaz. Esto no es a¡f.P. de iáa úñC¿lñ}ffiiris hist¿ricas. Debemo¡ reformula¡lao para dar cuenba ¿decuadamente de los hechos clÍnicos que nos presenta la púctica analítica. roeis obsesiva hay -<ro una hi¡teria como afirmaba Freud. Porque hay efectivamente referencias clínicas que parecen qjustarse a esta noción de que un neurótico puede psicotizaree o de que una forma neurótica recubre una pricoair. Bos un psicoanálisia impüca el riesgo cierto de desencadenamiento de la peicoeir. o dicho en nuestros términoe. Pero cuando lo¡ analistaa se refieren a oupueetoe mec¿nismos neuroticos que controlan u ocultan una peicoais.r Claro. psicotización. que una estn¡ctura psicótica cstabilizada se des€st¡bilizó.y-e-¡con que un neurótico se paicotice. Pero en erüo purto -y robro todo sl esta¡r¡os ocupándonos de ls neu¡ostl obsoslvF no podemor limitamos a negur ecas hipóteais. En este cago existe el rieago cierto de deoencadenamiento de una psicosis. porque eaoa meca¡rismos que mantienen estabiliza{a a una psicosi¡ mqcha¡ vEiés-tíé. Con lar nocl«rnot do Lucun p«r«. o bien que desencedcnó una psico¡is. pero ee de eeperzr que el analista no someüa a ella la dirección de La cura.

conreguíremoo uüllz¿¡ lar nocioner de la t¿oría de Freud para lo que airven. Sólo de esta manera el diagnóetico previo tiene vaIor. el que yu les clté do¡ vece¡. hlvo. ya vamoc a retoma¡ e¡te tema en la¡ cla¡es próximas. por Eus leyes.no úlo te- nemoc el deber de tomarnos el trabajo de diferenciar si se trata de una neurosir de verdad. obsesiva o ai no g€ trata de una neuroais ob¡esiva. Entoncea hay que poner cuidado en que ugtedes puedan diagnoeti.-_v¡rq_9!". Del. miento de muy dife¡ente manera. g{ . re comporten. canzó t¿l ampütud que cuando uno se encuentra de vetdad con una neurosis obgesiva debe diferenciarla y decir neuroaia obceeiua uers. pongo un punto acá y sigo con el tema de la clas€ de hoy. Eet¿ término es sintomátieo: Ia noción de obaerión al. aunque no mo guaüa uoar esüos tármino¡. po. A veces van a encontrar en la literatura poicoanalítica el término neuroaie obaeeiva ueru. Pero ¡i usamos Ia noción de neu¡oais que Freud constmyó -y egto ee lo que Lacan llama el retomo a Freud y I Eus textor. ee tsmbién totalmente vrílido decir que un neurótico ae psicotizó. Ee decir que la acción terapéutica debeÉ decidine y ejercerre en di¡eccionea muy di¡tintas. Cuando oe llega a hacer de la noción de neurosis un uso üan general que a cualquier cos¿ que se parece a-una neurosis se la llama válidamente neuroeis. drá ser una neuro¡i¡ obeesiva que llegue a lo delirante.vez en la pnic' decía Frcud en eEa pá¡rafo . §i se trat¿ efectivamente de una neurosie obsesiva nunca. eE una categoría clínica inútil. pero que por su estructura. no noú exime de plantearlo en eatos términoa.4_ tica: no solariente en ñéohs do iüb-nor"6ño-óntrorhor con dúüTb.No ec inúüI nJ ocloso rcpetir la cita del texto de Freud. no de la paicooie y éea será la indicación fundamental para la dirección del tra- tamiento. ca¡ ¡i ae trata de una neuroai. Podrá Eer una neurosir obssrlva quo seo grave. para tra. noetlguen y traton. Ojalá uatedee lo repitan una y otra. pero leguiní siendo una neu¡osie obeesiva. responderán al trata. por el contrario. entonees. Diacúlpenme. De nueatro modo. Que sólo por Bu apariencia pueden ser asimilablea. no or ¡ullclcntc para quc u¡tadc¡ dlag. No e¡ necesario ere término. nunca jamás eao va I pasar I ser una psicosis. neurosis verdadera digamoe. Que muchar veceE establecer esta distinción resulte difícil. o bien sólo de algo que re le parece. o e¡ neurosi¡ ob¡e¡iva o no lo ec. una paeudoneuroeia. bqjar. en cambio. no una peicorir y por lo tanto sqjeta y funciona¡do con las reglas propiaa de la neurosis obrcaiva. con ese uso gfeneral. maneien la gituación como ai ¡e tratara de una neurosis obeeeiva. para orientarnos en la práctica de loe an¿{lisi¡. Sino que lo más importante es que de ese modo tend¡emos Ia¡ herranrientar para dirtinguir en la práctica clínica eituacionoú muy dife¡ent¿¡. ea de cir verdadera. obo rnodo. ¡e entiende que erta púctica del diagnóstico inicial haya llegado a eaÉr en den¡¡o.

ya lo para dormiroo. y para facilita¡ ru perfodo de recupención. En ese momento de grrerra habfa tenido operado de ulcera en un hospital de campaña en el gue no -qu-e. el padre había t¿nido que irao de la casa pare L a lucha¡ al frente. no ao trataba de una egcena en el aen den que Freud siempre lnaist€ en t t4¿f. la cuestión era má¡ compleja. un paciente adulto que ya en lar primera¡ entrevistag conüaba que cuando era chico para dormiree necesltsba de una aerie de rituales ob¡esivos y él ya de entmda comentaba este hecho que ha. E@ud_aq. bfa aido cla¡amente regisürado en la familia.queñ-ctirrim uñe]e8" a menciona¡lea otro caso que e8 8u. zu neuro¡i¡ ob¡eeiva egté en un grado muy $t kteludvo quo detde un FrtnÉ! momonto udcdc¡ puedon drtoqtar oon toda nltldr¡ ru ncuó¡l¡ tn. a lague no le ha. Como en ol c¡¡o del Hombrt de la¡ &at¡r. No voy a deteñénire mucho.e.< tHor en guo v€rngo insisüiendo en que Freud dice que lo¡ ¡ínüomaili obredvo¡ tlenen un eigr¡ifiqado_y_ un s€áiido_ó. claro. Pero ugtedeo ee pueden enconha¡ t¿mblén con otra¡ situsclone¡ 9ú . había ohos.LA DIACRONIA EN LA§ NEUBOSI§ \ Entoncea les decfa que puede ocurdt que cualdo un paclent¿ conrulta. a Io que s€ agregu toda ests cueiüión del dolor y la falta de anestesia. c. polo ant¿s dd que apareciera este ritual. Reouerden que Freud l¡ detecta sIIf d66de las prinerur entrevl¡ta¡ y la llama Ituna neurods obsosiva completo". En lo¡ detrlles de e¡te relato aparecía que a este hombre derpu& de la oporación.ü-qeaen"cicü jrlpEqáBlC-IQpSAe¡t$gióndelde:' él temor.8er avanzado de de¡anollo. le habían puoato bolsu de a¡ena aobre el ertómago. En egte caso se en @ry. había aneot¿gi¿. nr neuroriS. bilidad de la muerte del padre. fantü.fef miliaree. ban y re podfa levantar y aeguía zu¡ actividades. Lea preeento este rasgo pa¡a simplificar.$laning'i+-eleqen. oino quo cusndo volvfa del cologio ¡ la torrlo tonfa dolorm dg cabeza y ¡a único manora on qu€ conregulo que se fueran gug doior€s de cabeza era acostándose y ponienaJüaUo hada en esa poeición. Sólo podla dormirso con un ritual cuyo acto conhal conai¡tfa en poner la almohad¡ sobro ¡u eatomago. una lglgÉig-dhrgsva. ns . de angusüia en la familia en cuanto a h póei. En este caso el detalle del ritual dá h almohada sobre el eatómago refería en el relato a egtas bol¡a¡ de a¡e. momento difígi!.-pero el signiñcado úl referÍa iilóT-relatos familia¡es: cuando él eri-chico.]i€iéñ u¡isenuaá v I un¡ intencióñ.de . En el momento de la pubertad esto retorr¡a de oha maneP. Pr¡6do . Todos esto6 eran rclatoo.qüe había tenido el padre sobrc su eotómago despuée de eata operagión. al poner la almohada sobre ¡u eotómago podfa quedarae allf-tranquilo acoetado y luego sus dolores de cabeza-para. Ea el tra¡r¡cuno del análisis esto se fue acl¡¡ar¡do en los do¡ ¡en.

nadt que tanga quo vor con un¡ ngufl¡d!. a menoe que Io quiaiéramoc decl¡ al rw6¡ y también es vilido.. Saber por ejemplo que no todos loe neuróticos consultan. No nece¡arl¿monh hay una ¡olsolón dlrecta. en que d Freud plantaa en Eur nocloner cr¡¡a qu€ _[q neruo¡is-con la que v_ie-r¡p-!ü¡qpigsglflgUB Ean¡loma¡¡e en una neuro¡is de ha¡r¡ferencia'y lo que el p¡icoanáIifi?uiú €l d¿ ürañdléiéncii.J i pói-66o-eat¿¡ neurosis son llamadss por Freud neuroeis_{_e -trq¡sfe. Por una parte la ectn¡ctu¡a de la cura pricoanalítica está armada en función de l¡ eetn¡ctu¡a de h neu¡alr.-ñ? éIa ütñffiia-ile-E-ñeulüi{¡ que Li-haóe1pti p". Que el peicoanáli¡i¡ esüi hecho para loo neuróticoo. en la actualidad no es así. o neuroalo y comionzo de un anólt ¡i¡. rlr orti a¡rr¡uda en función de la ostructura do la cura pdcoanulftica. már todrvía porque a -lo habfamoa visto- pu-. t l_q_eshrrctg¡gjg_la sgILlsisosnelftica gue psss por la txangfe¡enqi&. Que eeto oea a¡í no exime de tener cuidado al ssca! la¡ co¡uecuencias en cr¡¿¡rto a la pnictica. Un ¡ujeto puede convivi¡ con sua gíntomas sin qeceoidad de consultsr. etc. "de niñog y adolescenteE". no quieren acenca de l¡ ffiffiicñti analizane.€n quo un psciente consults y n9 hsy una neurocis adulta desenco' denüa. iencia. ment¿lme¡rte en la¡ materias clÍnicas: en "ClÍnica paicológica de adultoo".por uns cierta insoüi¡facción a¡lte la vida y urto. E€a psicoanalítico u otro. etpere el pdcoanali¡tq no quiere decir que no haya una enonne can6dsd do neuróüco¡ guo no sólo no llegan a analizarae. Ects ouerflón de la conzulta ee compleJa y tendrón quo verla funda. llarte. de cets rslaclón ontre nsu¡ools y coneulta. que la neu¡ooi¡ convogue. le¡ haya dado eoe nombrr: paiconeurodr de tran¡ferencia. no todo¡ loe neu¡óticoa piden un análiais. éi oóiiiri€"ffiv ilr.Un y no neceóai{amente pedir un tratamiento. do¡ no pueden rcconocsr ntnn¡n dg¡o. para que nos ubiquemoa en nuortroo temnr. para eeta tran¡fora¡ción en I¡ neu¡oei¡ de translelrncla. La¡ netuod¡ ¡on eatn¡ctures muy estables y hay mttchoe ruJeto gue to lar arreglan para convivi¡ con gua neulosis y con Eua síntoma. necesitamoc otra¡ mediaciones.s toda ru vid¡. Hay muchos pacientes que consultan -digamoe por tomar el ca¡o máa aleJado. -Vi'traUla indsHdo en esto.-nt dqüera una relaclón unlvoca entre ngtuo¡lr y pedldo de con¡ult¿. pero e8 importante que tengnn un¡ ciort¡ ideu.ii6 también convivi¡ con su á¡isuiia -!Q9wtÉ¡-i-qs*. Para articul¡r con l¿ pnictica tenemos varioo pasoa todavía. Aquí tencl¡famos quo plantear eata cuostión do l¡ con' ¡r¡lta: quó o¡ lo que llova a un rujoto B conñult{r y quó er lo quo llovn a un nileto r peál¡ un anáü¡lr. que la estructurü do la neuo. 90 . no necesariamonte gg¡tultan los pacienteo cuando ya hay una nouród¡. Tal vez en la época de Freud era distinto. en la nosologia.h únnifercncia. Por eoo no er ca¡ual gue Frrud.. ya gue por eí mismo no et suficienüe.

En ¡ última inrtancia.ndo que tengan una eatn¿cta¡uclón obserlud y no Eean néurótlcoc? P. puede haber nffi6 ai hBy anríli¡is hay neumrir. sea que el aqáü¡ia contribuya I que Be desalrolle esa neurosis y allf tienen que ubicar esta noción de transformación g7 . Ana. quo fiduar{ ro qu€ ds. pero lo irnportante es que ai se analiza. loa que que qulenln pero a importante Entonce¡ nuede haber un rujeto cuya eetru-túra-EE-ñ'Eesiva Í a lo mejor no hace una neurosis nunca en ou vida. rotundarnente. o mu. Esto no et cierto. tec que llegun al anrilisis en un estedo más o menos aemejante al que üegaban lor pacientec de Freud.riflfir€nté nocos*riementa ple$. ¡o desoncadenaní una nouroson eouivale¡lp¡. acá.co0. es un pro. la quo ya no viono nscosf. ea decir que si cusr¡do llegó a la consulta no era todavía un neurótico o su heuroaiE no se había desencadenado y re constituye la llamada gituación analftica. eso eigue eristiendo. ri lloga a analiza¡so sf tiene quo hacerla. desde Freud hastÁ ta crelJa demanda y el psicoanríJi¡i¡ hastá plan. como en cualquier otra cosa. ae inclui¡ e¡plÍcitamente eEe primer ejemplo que ler dl el otro dfa al quo ho osegsdo hoy oüo.: ¿Cómo es cntle. Parti düd ét 66ñ6 prdcülesr ¿d€ qué depen. demandr. I I blema de mcrcado. chos sujetoa gue aunque tengan una estnxctura neu¡ótica no presen.p_g-rgq§_ vale a la inveraa. to que conultan muchos paclentcs gue son obs€dvos poro gue no ¡on netuóücos. de oferta y de demanda. A.liza¡¡e y neurooia do tranaferencia ¡on dos términoa que ertán recíprocamento articulador. Por ego ler qui. l"I oferp¡icoanfli¡i¡ con au oferta. ha creado sado una áemandr. dlco os.: Por eao insbto en egtar nociones. dice Lacan. poro q¡a dq la¡ oosas gue puede hicer eüen qutene ¡o¡tenef el dl¡cidio e¡ti¡itidd e-gjeÉg¡. Hay que oüectr para que pueda haber demhhdl. c¡co ¡J8c8n7 ¡98 Do un¡ una prácüleo uuruf§"r nó so ¡abo ouánüo va a du¡a¡ y elgün dfa puede demparocer. ee la aituación analítica miama la que ua a desencadenar h neurcaiE. ño¡ encontramo¡ c<¡n neu¡ogl¡ obge¡lva¡ que §€ prooentan con la modalltlad con que Frcud las ha deacrlpto en loe pacientes gue él atendÍa. tan una ner¡¡osia. Euto no quiere docir que no nos encontromoo con muchos pacion.mo¡ forma¡ de neurosis obsesivs a IE manera en que se presentsban en la época de F¡oud. Si hay anóli Esto no si!. Pero sí es cier. toada on lo¡ tármlnoo en que vonfan lor pacienüor de Freud. neurocig desencadena en un v8 c&trl utilicen esto. pr8cueo qu€ "utuem lo que clurulá". hoy en dla demandan análi¡is muchoe euJetoa qu€ no son neur6ü. Porque t¿mbión vtrn r enconhn¡ on Io que m lhmr lr üter¡tu¡a pdcoanalÍtica l¡ afirmnción de quo la nou¡o¡i¡ ob¡edva hoy en dfa se ha transformado y que ys no encontra.Que un sujeto pida un tratamiento depende de ot¡as variables.

de una neuúrig en una neu¡osis dc t¡:a¡uferenci¡' ¿qué el e¡a tran¡formación? E¡ el deoa¡roUo que la neurosis dgue on el curco de la cura y üomo un curüo t¡l on ol cual el unalirün. conübuya a dor¡¡roll¡rla o a oon¡tl' hrirla. rca quo el ¡nállsl. ilton. pre erte ten"no_propicio de la qcgcjgsión li[¡g. A. E¡ como si la neurooic hubiera estado esperando desde aiem. Pero también eg cierto que gran parte del ea. No er dempre lgral. esta nsuroob ¡ahrqle que re de¡arrolla ain el "auxilio" del peicoanalirta. pa¡a h lnüroduclendo aquf clertas dl¡ündone. hay algo en la a¡ociación libre que eE connatura] y favorable a sE-neurosis.qo-cl¡E¡4u¡¿r I 9be-eg-vgo-dá-cülfriEr a parttr d3. ?ó.o e6 algo en lo que Lacan ins. Poro adqulor miüloo! iraittoula¡s¡ en el carc de lo¡ obreslvo¡. pontue ponlue lo clerto er lada l¡ por h lr etbuctura e¡bt¡ctun pcicoanalÍtica. es quo. ¿cuál e¡ la diforoncl¡ con una nourolu que ¡e de¡arrolla d¡¡ análi¡i¡? Lacan.. El pdcoanálirir vino al mundo cuando un peicoansli¡tr pudo er cucha¡ a l¡¡ hi¡tárica¡. Matices que varfan a€nsiblement¿ ¡egun lrr úlngularidade¡ de cada paciento. por ru cuenta.iu(á mucho ¿ en opeelal en ¡elación aI ¡íntoma obsesivo micmo. o la neuosi¡ en bntto digamor. lo llanrr I €tto ls neurod¡ rrlvqfe.y3-etá lncl$lD*9"!. Lo obcelvor ru0¡on ler muy trabqjadorea en el anáJi¡i¡. pcicoanalÍtica. Aún en los ca¡os Irn gr" I¡ fororacióu de! qihtoma comenzó antes del anáü¡ic. .artollo cn h burtrfolrncla. Que deepuéo vayan¡¡8e Do! y lo obcanremoe en la conducta de log niños. a de¡encadenarla. dodo que Lacan lo formüló uaf. Est. l!l¡.u ob¡edvoc ¡ólo se constituveii co¡üo talée. pero mucho máa que lor histéricos. li¡ta.-óotrlo-ñ nt-6niira. egto ea aurilir¡.l §dvrJe.t_odo ouo todo lg lo O lxem_v¿ o.j¡a neurodr.[puestó qüe efró ei rFffió p-ara áu]aldiiiér 1réú6q6'ítiEñ-Fara h hiit¿ria.an lel cirno del análi¡i¡.loc sín. ¿Ct¡ll cr la dife¡encfa entre ecta neurcrb on bruüo. perc lo que coresponde e¡trlctamente aI aaber que el pel. da. enhando on ru Juogo. y eta oha neurods que ¡e de¡anolla en l¡ tnnrferenclt? La prlmera dlferuncia. eetá bien. \-nñüoñricc. . er Io que el peicoanálisis construye a partir de ru prócücg de egta prástlca terapéutica.: ¡Cómo la llama? P. co¡náü¡fu coutnrye. anto¡ de ertar manlpu. 08 .lo. ber del pricoanáIiair aobre la neurosis y oobre la formación de loa sín. producido pa¡E el ana. boraciur con el q¡ílhis no pnaeenta estas características en la hi¡te. cmñuJundo ¡u d.q¡ente adl& en un primer momento a una proliteración de sínto Earr I un derpliegue sintomático destinado. En algunos caros Ee puede aprcciar incluso cierta exalt¡ción. pero es hs.. No en todoc loe casoo.gue -ocurro y aún erte poetulado de la neurosis óóilriCuróticoc adultoc. por paradójica que pa¡szca. Eets cdla. lor olcaivor ¡uelen ¡entir¡e "a lus ancha¡" denbo de lar reglat dsl ¡ná. eia¡ráIi¡i¡ acrúa en ün primer mo menrto ¡lent¡ndo la neuroall. roh uñu únlca y mirma cosa.y^de la_t¡ap¡ltgJr4pcia que. €s que la neu¡od¡ tenni¡1a de coryütrlqe.

nl ru nouroels. cada neurosi¡ ob¡e¡iva tlana aus tlempoe. ue sna. ee el dispooitivo an¡. Imaginen usteder. dice Lacan. 8on muchos y ea cierto. No es ¡ólo en. Primero por el aurgimiento de lal neuroai¡ do tran¡forencis y donpu& poryuo ol pricounúlirb lo quo cu] ru. dlní) Freud on 1926. ¡40 uloa de análisisl Y termina¡on. tiguar que los obsesivos terminan dt¡e aná. es el objeto mrio agnrdocido de la lnvestigación anal líticu. En al8ún ca¡o varia¡ décadar. Deterioro personal. Eso durs tods la vida y en muchos caloo Uega a ectados de det¿rioro fra¡rca¡nenrte ls. Uetedes pueden penEar que 40 años ó 30 años ó 20 o loa que sean. do ir mú¡ allá de ¡u neurosi¡. Pe¡o en todo caso eB cierto que l¡ conducgión del análi¡i¡ coneopondo al anali¡ta. Y que continuaron conmigo. eino a aquéllor en que la neu¡osis evolucio'nó por of misma. Cuondo conrünrye eea pregunta no s€ refier" a un ob¡eaivo gue termi. Pero acá no hay que equivocaroe. r¡i ru anüi¡i¡. la aogunü diferencia ruge do I que. No hay que gula¡se por loa prcplos üempoe eino por loo de cada analizante. en ho. si la primera difersncia coruist€ en terminar de\ constitui¡ la neurosis y loa oíntomaa. Y los obseeivos pa¡sn por situaciónes que podemos llamal. nó su anililis.lisis.licen o no Be analicen. 1 De modo que. Un obsosivo libMo a rur proploo"me dioa no t¿rmii¡arÍa nnii6á. La neuro¡i¡ obseaiva. He dt¿natao ob¡esivo¡ que habían cultlvado su neuroai¡ r lo largo de varlo¡ andll. gl¡ ant¿o de llegar a ml consult¿. en este dora¡toUo de Ia neu. de esa 09 . No es fácil I vecea.-córno sen{n lo¡ ütimoe momentos de la vlda de un ob¡edvo. Iid¡. pero sí mds de una décaáa. e¡ la nourogl¡ do üransferoncia. co mo no es fácü nada que tenga gue vEr con la conducción de un análi. tiene ¡u¡ rltmoa. sin ar¡áli¡i¡. Perc tienen que comparar no con unl aituación ideal. mentablee. de que en ecta diÁcronfa. cuando ee conatituye la situación analítica. toncea por tenor confianza en las'tndicaciones de Lacar¡ puedo ates. no digo'varias. tlice Froud. Entonces la diferencia en un caso y en el oho es que con el dirpe sitivo analítico hay alguna probabilidad de quo esa neuro¡i^o tomo otra dirección que la conduzca hacia l¿ cura. entregado a su neu¡osis. El g:Ér1 probl€ma oon ¡oN ob¡a¡lvoq er qué sl rnúllrl¡ lar vonga tan blen a ¡u neuro¡t¡ qu€ no slentsn nlnguna nscesidnd do curano. sino con lo que eB la vida de un verdade¡o obse¡ivo librado a sus propios medios. sis. pero muchas vece¡ también familiare¡. p ño la muert¿ porquo eso no Io ¡abe nt. / lítico el que v8 a funciona¡ dándole a la neuroei¡ una determineda di-J rección que haga poeible la cura. muy dramáticas.tomas zurge del trabqio de los obgesivos. y llo gr el momento en quo un obc€dvo hrmlna por pssar el lfmlta de ¡u nourosls. el pdcoanálirir proced( I manera. Puo do decirles que conozco algtrnoa qu€ 6on capaces de terrrina¡ su aná. nor a la brevedad. de que esa neu¡osis tenga un final. die.

A vecee ocur¡e que la neu¡osis se constituye en el análisi¡ mismo y que por lo t¡nto.la realidad en el aentido fteudianó. la con¡trucción del eíntoma irn u post 100 " siiq""i g. 'tido.. Puede haber neurosis ¡in análisis. Nuaramente incluyo egto no para contar el ca¡o en Eu8 detalle¡ dno solamente para ilustrü lo que leo estoy diclendo. hay muchas posibilidadesocurre que loo gíntomas dgqlg_¡p comienzo. que con'el diapositivo.EB=c'gp-lq un Eó-Ailii qüeió que tog po. En este gen.del ¡íntoma imp-lica una ruptura con la realidad. Deepu6. aún desde la priposi6ie reconocerlos como tales. @E¡. pero estaba de una manera tal quo no era posible teconocerlo y localizarlo como síntoma. iñ*ffi:iñlóñc. lW !9!9 -si1 dttgida. En la c!¡Ect€rlzación que hace L¡can de la ertn¡ch¡n del comlenzo del o¡illl¡l¡ ublea Emblén uri-mñbió de la po¡lción det runiEia-Cóásu-lta eatrán y iiiñ-eiñargó riñs ieto frt¡i6 a iá-ñAfidfr:Eótó ei at]oñe está retÁóionaáo con Ia consEti¡ci6ñ-aEllÍñIoña.rogir. No hay pérdida de la realidad en la neurosis como la hay en la psiiósia. pero aí hay pérdida en el aentido de que e¡ta realidad cambia. que es una realidad cambiante. ya vsn a habajar estae nociones en los prácticoe.ilqile ae consf.vec-ee -ies -ioy meñóGnáñdo éÉto para {uá ustedes vean qüFen la práctica hay muchoe matices. Pero la terminación de la neurosi¡ tie' ne que ver con la terminación del análisis.ffi ñü hiiiian "u$i6üo como algo que estaba en .Ánaose. que tarmine. En cambio por 8u cuenta.No vamos a plantear este tema sino sólo para destacar ñFñE6ilción de l¿ transferencia os la rosolución do la nourosis de transferencla. ea decir eg la resolución de la neurosis.el eíntoma se constituye a lo largo del psicoaná- lisi¡. Dirigida no en el sentido a-e qut A 8¡lCEta-va a conEoE su forma. parafraseando otra de las expresionea 4l Lacan. Que esté ietacionado no quiere decir que constihryan la mi¡ma noción rino que eiempre la-c-ogrt-itución. Lea voy a comentar brevement¿ otro ejemplo para que se ubiquen en e¡ta altemaüva. que b pierde.analítico le permite toma¡ una dilicción que 8e encamine-bCc-¡s-lg-¡edgccign. No hay terminación de la neurosis ein la termi nación de un análi¡is. Et¡iqgl-eÁJq+esoJ¡¡clg&de-¡a tran¡ferenCiA. retroactivamente se dan cuenta de que e8o ya estaba desde el principio. podemos decir Cue r{r p_qgruüyg-gy.mye. l8 nsurodE avanc€ hasta un rmal. puede haber ruptura de la realidad y construcción de una nueva realidad. ü Eiila. lo que es equivalente entonces a la rcsolución de la neurosis de transferencia.In $P. Antes tenemos que ¿glegEr oha cosa de la que ustedee ya tienen una olcrt¿ idcr. cuando loa reconocen. pero sí*eg-dirección. por sí mismi la nbüioiñ-iiiiüe áe8dó¡i. ésüae ¡on nociones que lee pueden eer' vlr para ir guiindo¡e en un primer momento y pueden entenderlo a¡í: un paicoanálieir es una neurosis dirigida que apunta a que la neu' reis gea reducida. Aunqua no podamos ocuparnos aquí con amplih¡d de estor tema8.

todo Io contrario. ella quería volver a enconttral. casado hacÍa años.qe!i. además de eer textos que los g¡¡Ía¡¡ en eeta cartografía teórica. i como el encuentro cón el deoeo del . Psrecía haber un cierto c¡ílculo en ella. Es decü que a lo largo de la üda familiar. oato sslÁ al comlenzo de un análirir. las cosss habfan ido cambi¡ndo y ests mujer añoraba aquel hombre.el final del análiei8. Valor traumático lo pueden toma¡ en ecto sentido.una ruptura con-lE-r-ealidad_. Lacan dico nor esto no oatá a¡ finel dol anúIiria. En el ejemplo que ahora les relato eta ruptura con la realidad se aprecia desde un primer momento. como él lo decía.eto. con varioa hijoe. en la que Dom parüicipaba complacientemente. Esüa ruptura de la realidad en Dora a partir del momenüo en que el Sr.¡on-J*-corr$itución del eíntoma. ¿Y por qué eetri al comienzo de un anáüsis? Porque e. que habfa llegado a un cierto e¡tado de decepción en relación a su msrido porque decía que él ya no era el mirmo que aquel hombre con el cual ella ee había casado.. no érte que tenía al¡ora. au üda había cambiado de un día pan el otro. cuya reüdad cotidiana se había vi¡to totalmente conmocionads. pcro on Grto caro ademó¡ re pruntaba una amblgUodad partlcular. K dice mi mqjer no signi. ¿Cuúl fue la lntención de eata muJer? Porque re podía ver claro en lo que egt¿ hombre contaba que ellla había querido contá¡¡elo. Eca realidad del ci¡cuito amorolo entre ¡u padre. El sujeto venía muy conmovido. acusa a au paüe y deaa¡"olla el pequeño delirio que uetedee conocen. de K y eu marido. recuerden aiempre que loa textos de Freud y loe de Lacan. Dora queda enfrentada con ella. que el aná[sis tenÍa que conduci¡ a que el oujeto ee ubicsra de otro modo en relación a la realidsd. a partir de ege momento ae vuelve extraña. treinta y pico de años. en éstd caso--no?üal{'uier Otro. la §ra. lo que se llama el ca¡ácter paranoide.Qtrg. que le habÍa metido los cuernog. EI dc¡eo del Otro ec dempre enl¡má6co. más üodavía por eI hecho de que él se habfa enterado de esto no porque se tratara de un sujeto desconfiado. fica nada para mí y el parqfe al acto de la cachetada. siempre la conitituiión del sÍntoma impüca. dice en relación a Dora que I 101 . él vivía muy confiado y muy tranquilo y se enteró poxlue su mqjer se lo contó. de la vida de matri¡nonio. Es decir que eete hombre se enfrentó con esta situación sin haber tenido previamente ninguna expectativa en este entido y esto funcionó pa¡a él como un hecho traumáüco. En eae te¡to LacQI. su mujer. Se hataba de un hombre joven. Esto éláIgó quáya han visto en el historial de Dora ó cuando di¡cutinron el habqio de Lacan Interuención cobre la truneferencia._en directa relación. I recupenr a aquél con el que se había cassdo. es deci¡ que erto formaba parte de algo que ella bu¡caba al contarle ecto. Si ustedes quierrn hacer otra referencia a este texto de Lacan. son preciosas indicacionea clínica¡ que lea van a sen ü pa:a orientarse continuamente en eu prácüca. po! el hecho de que ee había ent¿rado que Bu mujer tenía un nmante o.

miento prorigrre. Erpecíficamenüe l«r que hay qu. no hay que precipitarse allf. m¡is bien en ella estaba el intento de rccuperarlo. a él lo ater¡oriza esta idea.gj$sd!§g-:@".habifual¡nentc comprende a partir de los miEmos elementos imagiDE¡iq que propoDciona el paciente. pero tampoco quiere decü que todos los maridos que se ent¿ran de que ru mujer tiene un am¡nte vayan I pedir un análisis. pero más todavía porgue lo aterroriza l¡ idea de imaginaree viviendo eolo. Fíjenee gue con todo y por más traumática que 8ea ecta aituación no os sractamente eoto lo que podemos ubicar como motivo de coneulta.e ubice¡ en ects carc como Io que lo llevó a esta demanda de ha-t¡mientq. bueno. Lo gue a él lo angusüia es ¡8 idea de que eu mujer ee qúeraaeparar. Freud insistía también en esto. hay que tratar de uuopender la comprensión en un primer momento y esp€rar a ver cómo se va arm&ndo eso en la continuación del trata. jer habfa querido poner en juego.r¡ h id¡r dc quo n¡ mujGt rc qulricn . ATá e¡ nt¡n¡mente importantc esta oha indicación de Lacan: el1 -lta¡¡¡ por Ia comprpneión. Al cabo de unos añoo Úega un momento en el que él puede reparane? no porque la mujer quiere eepararse sino porque ec él qúien quiere hacerlo. Comienza una etapa de su vida en la gue. como lo que lo trae a este sujeto aI tratamiento. tenea y rclecionada con esta situación. Nada que ver con el deeeo quo esta mu. La ide¿ de no poder volve! a sasarrc.cpa¡¡¡. o lo que no tomaba en cuenta. e¡a Ia part'e que a ella le tocaba en aquello mismo de lo que ella se quejaba. va recuperando su imagen ado. Egto a válido aiemprc para el neurótico. Probablemente lo que pasEba en est€ caso es que eeta muJer no se daba cuenta de la parte gue Ie tocaba en esto de lo que ella se quejaba en relación s ru ma¡ido. leacente. de no poder enccntrar otra mujer con la cual caaame y volver a atxnar un¡ familia.ell¡ se queJaba pero lo que no sabfa. El bat¡. Pero cuando uno 8e precipita a cr¡tender. pgr l_a comprensión in Si de algo se tiene que cuidar un analista ee dé comprendei demasiado Épido. L¡ multr lc hrbÍr contado oÍg p¡n ver d provoc¡ba cn ru marldo clerta reaoclón y lo que ¡ ál lo ar4utda on ole prlmer momento o¡ la ldea de que ru mujer E quisrc i¡ con el oho. rieago de_doj¡"e En ute caro ¿cuáIea eran los elementoe lmaginarioa a loe que eata. que él describía como el mie - dg.cTlar. Que se trate de r¡¡a aituación ¡un¡mente conmocionante.eE EifEggd!¿:Sür:pffií. ae refiem a la irnagen que tenía de sí migmo cuando era adoleacente que eobre todo es una imagen centrada en su relación 102 l . Lo que a él Io aterrori. bs t€ferido ecüe miedo a queda:re solo con los cua¡es est¿ miedo se prerentaba como hmediatamente comprensible? Sobre todo estaba ¡pferldo a l¡ ido¡ de no poder volver a caranc. miento. e&ecialmente muy in. regún rur propiaó palabraa. ta¡nbién oEas cosa¡ gue le pas8n. ¡rb¡ . ee el paciente mismo el que viene comprendiendo o creyendo que compnende sus síntomas o no ¡u¡ ríntoma¡.

Con sierta sorpre§a él va redeecubrien' do esto. Pero para esto fue necesario que el paciente cambiara zu rcalidad.asarse en ese momento. Sólo llega a convertirse en absurda cuando l¡ manera forzosa en que se vefía imponiendo -lo que constituye ru carácter compulai' v-o. §3lo atrora es posible r€conocer a este pensamiento "tengo üie¿o de'quedarme solol' como una idea obeesiva. Pero no poryue las mujeres querían casarse.termina por mostrarse sin ninguna relación con la¡ ci¡cr¡¡rstancia¡ que parecían haberle dado origen y que "compreruiblemente" la jue' tificaban. que dejara la realidad en que vivía antes del tratamiento. Podomo¡ doolr qur ¡colón on r¡te mo¡atnto é¡ po¡lblo reconocer elto como un ¡fntoma. esüe pensamiento estaba desde el comienzo del tratamiento. bién oue recién en este momento del tratamielito se Eoiutiüuye e[ síntoáa. Cuando descubre esto. más todavÍa: todas las que en contró querían cararse. sino porque es recién en eee momento que él se da cuenta de que erfa idea que lo atormentaba tan angusüiosamente que él llamaba eu mi+ do a quedarse solo y que creía que estaba referida al hecho de no poder encontrar una mujer para casarae. No podemoe decL que 8e trate exactamente de algo reprimido. Como ustedes ven. Pero él verifica que también acá la cosa no rc cumple y que no sólo resulta atractivo para las mujereo. él ya no tenfa ningtü interés en e.algo que había ol' viáado y gue va recuperando. gue consüru' . de que to das estas mujeres querían caEa¡s€. De modo que suge la interrogación: ¿qué algnlfloa erts. recién en ese momento se da cuenta de que él sigue teniendo esta idea atemorizantn y que no sólo ls rigue teniendo y lo sigue atormentando sino que e8'tá más fuert¿ y má¡ consolidado que nunca y que ahora lo angusüia máo todavía porque perdió el eignificado con qué la "comprendÍa" y no apareció en lo inmediato del análisis otro signifi' cado que lo aurtituyera. I¿ había costado mucho llegar a Bepararse. O podsmor docl¡ tam. quería volver a casarSe pero de ninguna manera en ese momento. e¡to no era lo que estaba di¡ectamente ligado a Bu a¡tgustia.miedo r qudu¡€ rclo? ¿de dónde vlono oüto mtedo? ¿suál r¡ tu caul¡?. podemos decir que es oho momento donde se encu€ntra con el de¡eo del Otro. pero en todo caso ae lo presenta como . Con todo. porgue su ang¡¡süi8 esüaba específicamente en este punto de encontra¡ una mujer para casarse. Y es aquf donde vuelve I aparecer la angustia de una manera especialnente intensa.con las mujeres. desde la prirnera entrevista. en sí mismo no es una idea absurda y lo era mucho menos cuando aparecÍa justiñcada en la tra' ma de Rcontecimientos que desencadena¡on Ia conrulta. se da cuenta de que era aho que éI había tenido y que Io ha' bía perdido. a egta altu¡a. Eg decir que erta idea de zu mujer de que él era alguien que se habÍa ido deteriorando pareoe gue no era tan desacertada y entonceg va verificando en la práctica que él es un hombr€ muy atracüivo para laa mujeree y no rólo eao sino que lao mujereo le gustan. eino que eatar mqieres quieren casañn.

. una enorme cantidad de actoe ó¡segivos que tenia esta pa. freeco. P. La realidad de la cual le üene a h¡bla¡ el an¡lists en eEa s€sión ya no tiene nada que . A partir de allí en eate carc. I uru vivencia de e¡trañamiento. áo-o ppparaba la comida. "on ante rior y -er u43 rcaión que permite muy bien observa¡ el síntoma cuando est{i recien allí eurgiendo. u¡a lecuencia-en que la diferencia de la paciente entre la sesión ante. que ustedea pue. 9i9nte per-o que nunca los había reconocido co-o t"I"s.nu.'*" p"oda que lea acabo de da¡ eeto fue algo que octurió desJen. recién rurge ahora y surge neóesariamente en re104 . cómo tomaba el tren. surge como un pensamiento y un temor absol exhañeza t§r§. en este cáso'creo qu" u.: Tendrla que t)er con el g¡ado de intenogación que esto le plantes. o bien que termina de constituirse a lo largo del trata. dad que en la mi¡ma realidad dá h que le hablaba en ra sesió. ¿por qué seÉ que no -pregUlta: pasa puedo di8ft¡tar? con esto? Esa pregun¿a no está &l co¿gué me mienzo del análl¡lo. miento. Ia continuación de ese anáIisi¡ rían verifi. .n¡IF. que comenzara a vivi¡ de otra manera.el ejemplo puér de 2 año¡ qeqio de tratamiento. cómo lavaba loe platos. cari 2 arlos) podnÁn obsewar un momento dei análisis. oS 9e Ia paciente cambia totalmente.yem una nueva t€alidad."r Ia reati. de gue había e¡tado hablando en las sesioneg anteriorer páro plzE tomar-para el nrjeto ya er carácter de lo quu poaá**"rio ". De toda¡ maneras lo que les quería ilustrar con este caso es una situación intermedia en la diacronía de una neurosis. Hay una v en rel¡cióo a ru rcalidad coüdiana'affiT: A. un { poco Eenos.ur """ "ria"áoru.üu". ToI r ela ¡eción rc puede apreciar con mucha claridad: cómo Ia reali. Lo que quiere decir que Io que Lacan define como la estn¡ctura de comienzo del análisis. cómo se ráuri. totalmente formando parte de su realidad coFOq" y. urüede¡ van I ver sl alcanzamos a preeentar en uno de los próximos ateneo clínicor un cato que eshrvimoe supewisando la r".: E¡ recién alll que rurge h intcrrogación. den describlr de cualquiera de estss dos manerae: o bien que el sínto ma estaba deade un comienzo pero no era reconocible en óse momento.rc-puede observar -porque a veces esto ocurre graduJment¿ a trsv& de cierto tiempa--en éste caso ra modificaci¿l ledo.n a otrg donde la paciente aigrre hablanao ae eitaJmir. car hast¡ qué punto ea váüdo afirmar que el anáüsig comenzó recién ahí. no siempre coincide con lo que aparentemente ea el comienzo del tratamiento. cono volvia I ru caEa.nir". . En es€ caso es rirá¡ llamativo totlavía porque se tratBba de actos obseaivoe. como tal. ésáúan to talmante incorporados a su vida cotidiana. Recién ahí y a pesar de estar desde el principio.eota No puedo disfrutar.

un ejemplo por parecido con el cual tengan que reconocer si se trata de una estructura obsesiva en ese sqjeto o no. Con todo. la propueota teudiana" no puede deriva¡¡e erclusiva. eB porque Ia estruch¡n dol lengraje es la máquina originarii que pone en eocens al sqjeto. La ectruc. Para reconocer a un sujeto de estn¡cü. Y EI reeonocer en el inconscient€ I¡ egtn¡cturs del lenguqje franquea la oposición enhe fenómeno y estructura. Pero otra gran parte tiene que ver con la cuestión de la diacronía de la neurosis.¡ra obsesiva deben olvidarse de la idea de traüar de const¡uir un paradigma único. el gue legrtimamente permite califica¡ a un síntoma de obsesivo. Se pueden encontra¡ con un zujeto cuya neurosis obsesiva ya eatá constiüuida o está muy avanzadq ae pueden encontrar con un sujeto donde está lejos de constituirse. diría Lacan. o se pueden encontrar. Los remito a la cl¡se 24 pu. oegun 106 . un paso dado. e8 un aujeto de estructura obeesiva pero donde no hay nada que tenga que ver con algo pa¡ecitlo a Ia neuroeis todavía. eolidado con la clínica de la mirada propia de la paiquiatría. ¿cómo resumimos egte paso? Se trata de Ia va¡iedad clínica con que se van a encontrar en au pnictica. por msrcar tres puntor en algo que en realidad eB una amplísima g¡rDq o 8e pueden enconha¡ con que el ¡Íntorna ya está pero no lo pueden reco nocer. No podría ser de otra manera. blicada en el cuaderno II. I pessr de Ia zubversión que introduce en el saber psiquiátrico. hay que reconocer que en Freud. Pero aún así eetá planteada en un regÍstro distinto aI de Ioe mecanigmos que deben aer postulados (segundo pi lar) y a la terapia (tercero). Ni siquiera los pioneroe pue den pensar con categoríar que no sean las de zu época. guedan ciertoe rastros de poaitiviamo. antee de dar el paso siguiente. FENOMENOLOOIA Y E§TRUCTURA He insietido también en que el diagnóetico de neu¡oeir obeesiva. Que no e¡ el registro de la deacripción. ys que no la podemos eguiparar a las deecripcionea peiquiátricas.Eente del rasgo de la compulsión. entre comillas. Si l¿ fenomenología del psicoanálisia se ubica en el registro de la Balabra. Bien. sino el hF cho de eatar pueato en ft¡nción en una estructura obsesiva. Lacan sigrriendo Ia inspiración &eudiana" puede ir má¡ allá. Part¿ de esta diñcultad tiene que ver con las muy diversas formas que puede toma¡ la neurosis obsesiva. Recuerden t¿mbién que de los tres pilares gue roetienen la nogología.lación a eet¿ momento de constitución del síntoma que está articulado con el momento de cambio de posición frent¿ a la realidad. ción y cuáles necesitan eer postulados. el prirnero es calificado como descriptivo. Por Io menoa en el interlocutor a quien ce dirige. Recuerden el cuidado que pone Freud en delimita¡ en los distintos momentos del mecani¡mo obseaivo. Es una "semiologÍa" podemos decir. cuálee surgen di¡ectamente de la observa.

Es en el síntoma e interpretando el síntoma donde varnoo a acceder a est¿ otra pregunta del sujeto de manera estricta. contrar con que el obs€sivo hace la pregrrnta por el ilUr a la manera de Hamlot. en un sentido eatricto egto está referido al eíntoma. Hay muchog deaarrollo¡ de Lacan que podemoe utiliza¡ pera ir conatruyendo una clínica de las diferente¡ estructuras eubjetiva.* : transfenoménica. es decir que no es por.léi una clínica det sÍntoma. Hay dor fallaa allí. Lacan hace un esfue¡zo por mortrar cómo estas preguntas no Bon contingenteE. Pero tanbién apa¡ece a veces de manera manifiegta y abierüa o riemprc que uno la repa reconocer y en muchos cacos ocrure que los eujetoc la¡ dicen con todas la¡ letras.en_el"¡imi. incorrectamente por otra parte. E¡ en esto d+ cir entonces. nos pone en condiciones de fonr¡ula¡ un diagnóstico de e¡trucüura. Ya Freud señalaba que en"-¡""u¡ estos casos 100 . es decir que no neceaaria¡nente e8 una pregunta que aparece de manera manifiesta y abierta. donde va¡Dos e ¡econocrr no eólo ICC_q4nütñI6dEfdé- aieuténd6-Ftfd-dETtuuit.contador. Puodon incluir o«¡ on ostu categnía. cia misma. sefl ingeniero. ¿tenÍo aue Mt erto| e ser er.s?**i!tr#b#. oer esto otro? que han discutido. §obre todo si la enseñanza de Lacan noo permito plantear que Ia estructu¡s está en el deci¡ mi¡rno del a¡¡aliza¡¡te.tura no esüá entonces más aUá de la expeúencia. ¿Cuále¡ aon la¡ prcguntas que se hace el eujeto? Cuando Lacan di. dos imppq[bilidedes*. es una formulación que padece de un cierto resto poaitivieta. las preguntar de la histérica. lo podnamo¡ elgo llamar t¿mbién el record. querer @ que está má¡ allá «le lo común. por moatrar la articulación esfuuctural de estas preguntas. con la calavera y toda la problemrítica del obeesivo y la muerte.to o@? O en la idea de-Encontra¡1u verdadero ser.Éüi iféIár" ilé. que rí gue rurgen éstat y no otras sino por_l_o qqefúljlamsdaCl¿Ust del ¡igri8sa¡re. ficanb. No necesariamente se van a en. que yo hsn discutido en loo prácticoE. que afirmar que la estn¡ctun es ffiH-H*-. En el ca¡o de la eshx¡ctura obseaiva hay algo que eB sumomente i. eoas dos clases del oeminario 3 referidas a la pregunta del obroivo y I la pregunta de la hi¡tórica. ce lae progunta¡ del n{eto. Se paaaba todo el tiempo pregrrntándose: ¿tengo que Eer ingerriero o tengo que aet cont¿dor? Uctede¡ no ae queden pegados allí en Io de ingeniero o . lar pregrrntas del obsesivo. un rujeto que hacfa do¡ carteras: ingeniena y economía. "üo be or not to be" y que uno además s€ lo iñ-ffia. Erüo que podemoo llama¡ una clhica de las pregantas. Tomo otro ejemplo. pon&n el acento en el lg4ggyl¿_gg. la hazaña. algo que usüedes ya conooen. Dobo ¡econocer por Io tanto. Pero sin embargo se preoenta de maner¡¡ que 8on reconocibles. t'¡€r o D9_!ertt digamor. Por ejemplo.mportante: es lo que Lacan llama la proezq. eeüá en la experien.e.

en el de marcar records: .ión f 'reivíndicativa: 'reiVíndicativa: esta manera pu6de nu¿<le evit¿¡ eviter la ln experiencia exneriencin de dn la ln castraosst¡ñreilíndicativa. se que podía. Se dio cuenta que cuando entró a su adolescencia él hacía esto con los deportcs: se había metido a hacer deportes. A peear de que ae podría haber creído que esta actividad egta. aprendió distintos instrumentos hasta poder llegar a destacaroe. ¿a quién erhí dirigida eaa " lpGaE toma¡ diver¡as formas.. ec[a ción del Otro que ea la que más lo angusüia. en que con tanta pasión ee dedicaba a esta actividad que se podía creer nuevamenüe que habfa encontrado la vía de su deseo. po. a formar conjuntos. En una clase pasada comencé a relatarles un ejemplo donde se vefa cla¡amente la hazaña y el record. o bien oe plantea cosas para superar esto que él siente como su impotencia y para do *mostrarse a ¡í mi¡mo que es potente. m ha. que frente a su sensación de impotencia neceaitaba demoshBr.el valor erótico oroeza? BurgÍa del destinata¡io. ba muy enraizada en su deseo. a partir de un cierto momento ego dejó de interesarle. ademáe quiere hacer las doa al mismo tiem. runqur¡ üu¡nllión on nlsgt» goncraleo poclríu valer para todo neurótico. lorado. . y se demostró que pudo. En el caso que leo mencionaba re cién: un sujeto a quien no le alcanza con hacer una ca¡rera universi. pero en realidad antes de esto hay otras hazañas. Entonces se toma esto en el sentido de un deporte pero no en el sentido de que un deporte es un deporte. y no le importa ei aprende o si no aprende.l&3t=gue gerl4Sorque la ufux¿a utiliza como apoyo para_mantener qerl43orque vAIIg cree_¡¡gffifl*gqg_ creenci&de_gue OlUfp¿süierzuu-c3§-üEcrópyion¡eóuenl. Es una vivencia presentaree co.pgr más que se gueje. En ambos casos la vivencia de impotencia está prcsente. porque 18 pa¡a_mantener su cree¡lc. Necesits veis€ s ¡í mismo . Pero se empézó a ocupar de la música y con este mismo estilo./'como impotente y lo cultiva. y había llegado un momento en que realmente era muy buenó y habla üegado a jugar en buenos equipos. que puede. Ahí es don- . de erla reiúndicativa. para qué le servi¡ía eso. con esta mi¡ma modalidad. En el momento en que llegó a h consulta era un obsesivo que Be preaentaba como un don Juan. sobre todo en alguno de eüoa. Esto está vinculado con oha cuestión que podemos decb que 08 especfficamonüo ohscsiva. neceüta cüj.iñE¡téñ-fr ñélslpisi. quiere hacer dos. bía dedicado a las conquistae sucesivas de mucha¡ mujeres. A partir de un momento. mo alguien que sufre por su8 impotencias y aún quejarse am&rgamente. que es la cuestión o la vi. Io dice así. üaria. sino que Ió que le importa es meter materias y recibirse nipido. no se ocupó mrís de los deportea. puede presentaree como alguien que intenta auperarlas o que lar ha superado. en el otro sentido. además dentro del equipo era muy va. El neurótico necesita de esa sensación de impótencia. la música dejó de int¿resa¡le. Llega un moménto en el que se da-cuenta que siempre ha vivido haciendo este tipo de cosas. o que convierte su cüTera en "una carrera'.Este año metí 8 materias" (risas).

ya no le re¡ultó tan fácil. ya sea con loa deportee donde estd el público. ee algo que estrí allí. y también de la gente de la competencia. Es decir que aquí ustedes pueden ver que. El padrc que rienpre había pensado de él que 8e podía dedicar a la múaica. Y üora no sólo obtenía el reconocimiento de loa otros. un Otro que no era cualquier Otro sino que era el padre. do lo que está haciendo y que le inzume 16 horae diarias de su vida no le intereca en absoluto. Y que realmente to. pero esto no lo ha. que podfa. Y que lo podría dejar de un dla para el obo como habfa hecho con sus otras actividadee. tar antes de que pudiera renunciar a eoe trabajo en que estaba perrna. en l¿ cueetión de la música también. Acá en el campo del trabajo eaüi el reconocimiento gue él obtiene de la gentc con la que trabajaba. cía disfrrrtar para nada. Habfa empezado una carrera do trabqlo on la quo ostaba siondo muy eritoao. nentemente pueto bqjo la mirada del padre. Pero recién en e8e momento puede emp€zar a pregunta::se por qué hacía lac cosu que hacfa. él ¡e e¡t¿ba demostrando que aÍ. oino en elte c¡¡o de e¡te Otro tan particular que era el padre que ertaba totalment¿ rorprendido de lo que su hiio podla hacer en este campo.tpeza! o l¡¡ hazaña¡ o el eatablecer records surqe como una nueva de tatc iogí-a" rlreudlana. (Cosa que. o el podre del Hombre esüa etapa de las mujeres h¡ R¡t¡¡. Tran¡currió un año largo de entrevis. si él iba a tener éxito en ciortor carnpot. d{a y con eao combati¡ ru vivencia de impotencia. I erat coBar que parece que este padre no valoraba en ab loluto pero Gr¡ un padre que eí valoraba el trabqjo y eiempre hobÍo penrado que érte era un chico que en esa actividad nunca iba a llegar a nada. Estos actos.de ¡o articula y empleza el tercer momento. Y es esta vivencia de insatisfacción en esüe caeo lo gue lo llera a la eonzulta. y tomen acá la referencia del padre do F¡eud: "eate chho nunca va a llegar I nada". la le$timación de esto a parti¡ de los demá¡. aunque cierta. ¿Pero qué le ocu¡ría? ¿Qué es lo que funciona en este paciente como motivo de conzulta? A poco de comenza¡ las entrevistas él Be d¡ cuenta de que ru trabajo tampoco le interesa. Y un tiempo m¡ís hasta que inicia lo que re puede llamar ru primera relación de pareJa). Pero ahl ya re dibujabq máa claramente que en las ohas actlvidades. es'tán los periódicoo. el padre que dempre h¡bf¡ pensado de é1. de que él efectivamente se podía demostrar que il po. el de las mujeres dol que ya leo hablé y cuando él Uega a la consulta ya eataba üermina¡do con y había entrado en ofua etapa donde con el mismo esülo habÍa comenzado a dedicarae a zu trabajo. y quo podfa tener el reconocimiento. esto que Lacan llama las . recién en ese momento accede a esta vivencia de in¡atirfacción.df. de sus competidores. I pe8&r de todos los üemoree que él había tenido duran' t¿ toda ¡u vida acerca de si él iba a ser capaz. Pocie- mos decir que son actos obsesivos aunque no sean actos de_limit4dgs y que abarquen emos 108 . aunque no aparezca en un primer momento esta cuestión del Otro.

109 . por el contra¡io. por io menos en 6l --gn8¡Eg.. que la proeza no . Y en la estructura de este acto de la proeza Lacan dico que hay algo deciaivo y que tienen que tomar aiempre en cuenüa para orientarge bien en eu púctica y que sg diro. poder vencer aI otro.t.diee ff¡¿n d"l "*". papel del oúblico.coloca¡loo en l¡ categoría freudiana de agtos oboesivoo aunque no exrctamente en el mismo sentido de los distintoe tipoa de actog obse.n a comprender también. pero ya más a entender en el nivel de la estructura.l que eC muy-sémejanfe-aloqut ttamamo§'un actín-g. a cuestione¡ obeewablea. e¡ 1¡¡Eg_}gugüorqglU!4Dcon mayügcula que en erte caso es el que egt. decir.]@6. Porque toda¡ eatas cosas que Lacan nos enseñg nos enreña. eI o§o-gug pqq -La-dá¡rréláóióñfnilóIó con otros deealrolloa que él propone y fJuo les voy a menciona¡ más adelante en el sentido de que el obeesivo siempre tiene un amo. ea desL el ot¡o como rival.gn9 opon{$ rgqi str g¡lr !_o_9!p9-c_g$. pero que no eE nunca lo que importa y lo decirivo.gibhgyqueDodeldifer ue j u egqrn.el ¡qi etq an gflta proozs.t0q!. sivos gue Freud describe como medidas preventivas o como ritualee. esto no ect{i cla¡o en loe ejemplos quo yo loo he dado. La con. entonces él / dice que el arno está en eete lugar del espectador inubible.-con . pero muchar vscoa ioma un s€ntldo do compoton" cia en el ¡enüido de agreaividad. A. q -e 1.enoi y que e¡__gsta eatn¡ctura cr¡r-Uelor. Pero también a comprender. entonces dice: en esta er tructura de la proeza el arno ocupa el lugar del espectador invisible. chso que les relaté todavía no lo era. Porque no siempre el público aparece con claridad. porque estse cuestiones estructurales er trín siempre vinculada¡ a cuestiones fenomenológicas. aería ün tIpó ¿e acting muy eepecial que ee extiende a lo largó de varios años. que tíéñén toda la estructura de loa escen.: De la comprensión. P. los ohos que muchac vecet. erüo quo él tlama la Un acto obsesivo que no ea un síntoma. acá 8e Buperponen loe dos lug8res. Esta diferencia entre el Otro con mayúr cula y el otro con minúscula ugtedes la pueden reconocer aún en el imaginario de la escena. Entonces ahí hay gue difetencia¡ los obos en el sentido del semejante. por Io menos yo hago el esfuerzo por mostrarles continuamente eeta articulación. po!. E¡ dect quecon esto Lacan agrega una nuevavariedad de actos obs* ¡ivos a la clínica de las estructuras obseaivao. que en última irutancia. son cósar-que est¡íil hechas p¿ra Ber mortradas. c. es no quodarae en ooe rogirtro. renci4_r clar_a¡nente aquÍ este tipo de acto obeesivo de un acting. De la comprensión en el aentido de la comprención imaginaria.re. notación de acting en egte tipo de acto proviene de la clqll connota-Es ción que tiene de estar hecho para Otro.

en lugar de ocupar ou lugar en el lugnr del Otro con mayúecula (A) pasa I ocupar eete lugar dol otro con minú¡cü. Entoncee Lacan dice gue es decislvo en esta estructura de la proe za diotinguir el otro como imaginario. del espectador invisible. Ahl se ve bien claro que lc competidorea compiten no entre sí aino contra el reloj. Esto n ve má¡ claro. que allf lor competidores no compiten egtrictamente uno contrr o.y on dof¡nlüva el que üge el jue8o. el que rige las reglas de la proezg ál que va a teg¡liza¡ si hubo triunfo o no hubo triunfo. si ganó. o ere egpectador inüriblo que haco de Jurado' Hay que burcar dóndo otá ere eapectador inviaible. sino en ertoe deportes en que lor n{otoc h¡cen su actividad oolor. el otro con min(tscula. que es el que dlctamlna. Ya 110 . En cambio. o de la int¿rminabilidad del análi¡i¡ de los obsesivos. si hacemos la compara' ción con rquelloe deportes . fútbol. de la rivalidad del obseeivo. Es claro que no se pue de hacer nad¡ eñcaz si uno ae equivoca. lo qus Bea. Bivali&d que la van I encontr¡¡ en los obsesivoo. el análi¡i¡ de los obsesivos es eficaz y progresa hast¡ la ct¡¡aciqr dentro de los misrnoe límites que existen para laa otrae sdruch¡ra¡ neu¡ótica¡. poniendo en prirner plano ecta cuestión de h rivalidad obeesiva y de la agreeividad del obeesivo tqmbién en l¡ relación transfercncial y cifrando el progreso de la cura en la interpretación de erte rupuesto tipo de hansferencia. O por lo menos es por ahf por donde se desliza¡on lo¡ pdcoanaliataa post-freudianoo y llegaron a plantear toda esta cr¡cülón de la neu¡oais ob¡esiva como la cuestión de la agresividad del obrodvo. E¡to -dlce Laca¡r eo lo que parn aiempre en esta estructura de la hazaña. en esta e¡tnrctura de la proeza y ea müy imporüante no deJane llevar por esq pendiente del rival imaginario. Y es por esto que estc psico' 8nálbil lleg¡ a la cuestión de la incurabilidad de los obsesivos. el aemejante. tenir. Hay casoe más o menos difíciles también en 18 higteris. . ¿qué er lo que E nurca allí? §e hace visible la cuestión eetrucü¡ral.tro dno que bqia uno y cuando ése terminó de bajar recién baja el oto. E¡ü¡ er una pcr¡diente por la cual efectivamente entró el psicoanáll¡i¡ de la neu¡osi¡ obseaiva poat&eudiano. uno I uno como ha ocu¡rido alron suEndo han trar¡smitldo por televi¡ión los campeonatos de cguí. pero eso ea lo quo Eof¡o! l¡¡porta. lo que marla allí quién ganó es el reloj. no hay quo meterte por allí. del Otro con mayúscula. ei no gunó. . poro on aquollol doportar donder lot n{cüo no Juogen unot conka otros como suele ocurrl¡ en los Juegor comun€ú. está bien siempre hay competidorer. porque tal como lo prcrenta el qJeto es por ese imaginario donde habitualmente uno temhr¡ dedizá¡rdo¡s. La coaa ya eo már gnve cunndo en l¡ tra¡r¡ferencia el analiota. O de la supuecta homo¡ext¡alidad de los obsesivos. dice Lacan. y h cooa empieza a plantearse en t€rminos de rivalid¡d con el analict¿ mi¡mo. si el analists ocu-pa el lugar que le corebponde en la transferencia y ejerce correcta' mente ru función. el rqJeto lo ügnc guo g!¡ur I oho.

no hay ningun rieago verdadero para el sujeto. ment¿ importa habltualmento no estri puoato a[f. 111 . Es la otra cosa que vamoo a ver en Lacan. el obsesivo ae plantea todas estas proezas cG. E¡ ¡olo ubi. Esto tiene mri¡ valor todavía para el analista que eitrí inician. Cómo llega un punto en que el sujeto ae da cuenta que eeto en donde había ertado toda zu vida Ie importa un comino. no ú si ustodes ya han visto las clases dol seminsrio 3 en que Lacan le da mucha importancia a esto en el caso de las. ¿Ahora esto qué quiero deci¡? ¿Que no haya algo en lo que efectivament¿ él se tenga que jugar en gue actos? Sf. pero el obeesivo se laa arregla para deJar eso afuere. el lugar del eapecta.que es aólo llegando a ese lugar donde se puede deshsce¡ erta imagi.cen la yedad de!_q9j§lgf -de del deseo. conviene saber que eg exsctsmente por üf por donde el analista no tiene que entrar. Lacan inaiste en erto. -ElA. ga¡¡do la vida. Lacan dico hngm culdado. no hay I+ ceta¡ de cómo analizat y no las hay por la sencilla razón de que nun. Entonces no tenemos a veces demasiadas indicacionea. pero üengan cuidado porque el juogo del obee¡lvo -lo que en tér. do su práctica. En este caso del obsesivo. ca se analiza de la mi¡ma manera. Pero tenemoa algunar indicaciones de lo que no conviene ha. o como ai fuera una cuegtión do üdq o muorto. sfoctivumonto puru ol r¡b¡oslvo lu coou lo plun[ou arf. mo si en definitiva fueran una apuesta fuerte. cer. como si ae esüuviera ju. que vamoa a lograr doshacer eota imaginería y lograr que el eujeto se confronte con la angustia donde efectivament¿ s€ ea tán jugando sus verdaderas apuertas.psicosis y las p¡epsicosis: es i¡nportante g\e.fo que les mostraba en egtos ejemplos. nería. de este juego de rivalidad imaginaria. En toda¡ estae pro€zas en definitiva y en el fondo. etntoma y angastia quedan para la prórima. . cando el lugar del amo. ¿Qué es lo que rupueotamente eshi en juego? Lo que ofoctiva. dor invisible. del Otro con mayúocula. de lo q1te r_eglryente _i¡pporta. lo.lo llwa a poner eate juego de üda y muerüe exactamente en los luga¡es donde no se juega absolutamenüe nada. la leeción 1? y el capítulo Y de Inhiblción.e! grurlialgscpg_ante todo lo que nq_tiensjyglleClr-Lacan no8 da con gu noción de proeza indicaciones en cuanto a Ió que no hay que hacer y conviene usarlas.que tiene que ver. Como ustedes ven. minos de Freud podríamoe llamar desplazamientoe. cada análisis es diferent¿ a otro anrílisi8.

118 . Vimos que Freud destscaba la necesidad de tres püares para sos. cripción. aíntoma y anguatia. del amor al padre y la ambivalencia.A NEUROSIB OB§§§TVA ff) rllnhlblelón. uno el de la semiologa. Habfamos dejado en el punto en el que insistíamoe en que hay una "semiologra" específicamente freudiana de la neurosi¡ obseeiva. mos ahora con la¡ leccionea de 1917 y con Inhibición..' gistroa no noa üone que hacer olvida¡ quo ól nunca doJó do prostarlo at¿nclón al primero.I I. la deuda ocupan el primer lugar.eccloneg lntroductorl as.A EI"ABONACION FREI." e síntoma y angustia". Entre los textos que hemos comentado anteriormente y éstc que veremos hoy recuerden gue tienen que ubicar el Historial del Hombre de las Ratas. cos.'DIANA DE I. oino que construye una ¡emiolo gra que podemor llama¡ eopecíficamente freudianE y que lot paicoa. la culpa. el de la des. y luego Totem y tabú que son dos textos donde la problemática de la relación con el padre y el Edipo. Que lo propio de Freud sea agregBr eato otros dos r€. es decir. él insists en que es necesario agegar en aegundo lugar la etiología y los mecaniemos y en tercer lugar loa métodos terapéuti. la púctica puicoanalftica como parte de estos sistemaa nosológicos. * Clase N'42 dlct¡da el 1l/10/86 por Roberto M¡zzucr.t Hoy tenemos la ta¡ea de comenta¡ las leccionea int¡oductorias y los capítulos V y VI de /nlribición. tener los sistemas nosológicos. tría. De bemoe tener en cuenta que la nooología en Frcud y el psicoanrilisit no tiene el mismo sentido ni las mismas funcionea que en la psiquia. En la medida en que a estoe textos ustedes los han visto en sus púcticos y en los seminarios segri. 'T.. gpstia. ethtoma y qn. en el cual no se limita a repetir o a rocoger lo que la poiquiatría había constn¡ido.

. En la lección 17 agrega que eete renti\ do de lor ¡lntomas eetá en una relación íntima con toda la vida delll paciento. Podemo¡ decir gue a esta altum ha ubicado la neuroaie obeaiua como paradtgma de las neurosiE. er un eJemplo mrí¡ puro el de la neurosi¡ obeeaiva que el de la hi¡t¿¡ir¡. mo ejemplo a la hbtaria. El Io sintetiza de esta manera: tt. habíamos distinguido aquf dos rc¡letroe. demoatrá¡rdoo que p¡osenta con mucha mayor precirión determinados caractereg de lae enfermedades newóti. Cuando él dice acá "por det¿rminadas razoneE". . SEIITOLOGTA TREUDIANA DE LA NEURO§U' OBÍ'E§TVA Y encontnmor a contlnuación una ofnt¿sl¡ de esüa remiologfa freudiana de la neu¡o¡i¡ obgesiva en la que reúne lo que habla ¡ido su descubrimiento ha. ". Por determinada¡ raj¿oneE loe ejemplos que a continuación voy ¡ €xpon€r no ertán tomador de la hi¡taris slno de ot¡a neuro. El dlce: ". ca!. te sn el orden de lo romático y en cambio loe de la neu¡ogis obeesiva an lo prfquloo.tt. dlce: razoneo? gue no presentan aquella misterioss extención de lo prlquico a Io aomático.". ca¡acüerística de Ia hioteria. H¿y otro punto quü leü habla menclanatlo tamblánt cu¿ndo den€ QBc da¡¡noll* crt¡ tc¡nr cn ortu loeolonor no lo heoo üomando oo. h¡ ddo objeto por part€ de nuestra dlecipüna de un má¡ completo sola¡eclmlento. .nalistas psrecen haber ohidado hast¿ el punto de no saber reconocer en la práctica los cssoe de neurosig obsesivs. el del sigrrificado y el del sentido o bien el del sonüdo y el de la lntanción. . coll Eu vida cotidiana y con zu historia. ri¡ harto ¡inguta¡ y en el fondo muy anáIoga sobre la cual habré de decir previamente algunas palabraa a título de introducción . Si queremoc localizar un texto de Freud en el que él sintetiza lo már eapecífico de su *miología en relación a la neurosis obsesivg lo enconhamo¡ en la lección 17 de las introductorias del psicoanálisis. . €Etar perturbaclones ) E¡ decir gue a ecta alh¡ra Freud considera que como ejemplo de neuroú.cta este momento. con lag relacione{' que hs e¡t¡bleotdo oon lm otral penonar. lo¡ onlormot do nourcol¡ ohsoolvu mu06trun gonoralmonüo lor ttl . . alno a la neurosls obseslva. Allí continúa con lo que venía desa¡rollando en la lección 16 -gue ya comentamos en otra clase pasada-: su propuesta de que Ioo síntomas nsuróücog üenen un sentido. . ¿cuálea son estas 8i nq fliamo¡ un poco más adelrnte cuando alude a que loe ¡fntoua¡ ecpecfficoa de la hist€ria loa encontrarnos fundamentalmen. . . .

mo incitado a cometer graver crímenes de loe que huye hortoriza. Lo nuevo para estas claler.aiguientes manifestscionea: experimentan impulsoa exhañoo a su personalidad. Es declr que podemos ¡econocer acá que él eshi denominando im. ramente en el historial del Hombre de lac Rata¡. De todos modoo. se ven obügados I renliza¡'actos cuya ejecución no lee proporciona placer ninguno pero I loa cuales no pueden sustraerse y Bu pensarniento se halla inva¡iablemente fijo a ideas aj* nas a su interés normal. creo gue ustedes recorda¡án por ejemplo el im.ti. como auüocartigo hacorno ól obJoto do ott¿ lmpulrc. De eetas treo catcgorfac la que rezulta nueva en la exposición que estamog haclendo eo la prlmera. Incluso que cuando Freud lo analiza dercribe la formación del síntoma congtruida en tres tiempos. El primer tiempo había correapondido al deseo o ¡ la fanüa¡ía o al impuho de mat¡r a ma vieJa que habfa ¡ldo el motlvo por el cual ¡u amada ¡e habfa al+ jado de é1. Es en el higtorial del Hombre de las Ratas donde enco¡t nuoc ea. En el segundo momento un acto punitivo contra este impulso que en este tercer tiempo se exp¡Eaa claramenüe. cionos. . cualquiera oea el ca¡ácter gue prcsenten constituyen oiempre el punto de pardda de una intensa actividad lntelechral que agota al enfermo. pulso del Hombre de las R¿ta¡ a cort¿ne el cuello con la navqja de afeit¿¡. ción 17 dice: pa extensamente de la^e ". puleoa a lo que en otros textos hemos encontrado o que estabaapro ximado con la noción de tentación. . . to con toda claridad. . 'l'lonon allf t¡mblén ol otro eJomplo que !'roud üama el de suicidio l1ü . ya que esbo h8 aparecido cla. toma¡ obre¡ivo¡ on ües catágorlal: lmpulroa.". Lo nuevo acá es esta categoría de impulsos. En el texto de la lec.s que denominamos representaciones obsesivss o compulsivas pueden carecer por sí mismas de todo sentido o 8er tsn sólo indiferentes pero lo má¡ frecuente es que sean totalmente absurd$. . Los irnpuleos que el enfermo experimenta pueden preoentar en oca¡lone¡ un ca¡ácter infantil y deraHnado. el cual se ve constreñido contra toda la corriente de su voluntad a cavilar inceer¡rtements en dertodor de taleá idea¡ como Bi B€ üat$o de su¡ sóuntoi pol!óüüloB trrá¡ lntportahtg! . Ya hemos vi¡to cómo Froud eo ocu. ac'too y reprerenta. renuncias y limitacione! . p€F la mayor pan t¿ de la¡ vece! poseen un contenido temerp¡o dntiéndosE ol enfer. . reprceentacione¡ obselivas y de loe actc obsesivos en su8 textos anterio¡es. E¡ tlool¡ quü cñ 6rti momÉRta Freud dl¡trlbuyo y oladflca lo¡ sfn. en lugar do mata¡ a la vioJa. Tales idea. de modo tal que el síntoma reproduce estoe tree tiempos en oentido inver¡o. do defendiéndoee cont¡a la tentación por medio de toda cl¡¡e de 'prohibicione.

lndircc'to, el ünpulro Lrdirecto al zuicidio. Aunque no tan claramente
como en el impulso a cortarse el cuello, en este otro impulso a adel'
gazar ¡econocenos una est¡uch¡ra aemejante en el análisi§ genial que
Freud hace allf, lit¿ral, en tanto se trata en el primer tiempo del im'
pul¡o o del deaeo de matar a Dick, ee decL al gordo y por una trans'
iormasión senojante a I¡ del ejemplo anterior queda convertido en
ol lntanto de mat¿r al gordo que hay en é1, aparece entonces en un 8€'
gundo 6empb l¿ idea de que est¡i demasiado gordo, y en tercer lugar
éntonceo el impubo a realiza¡ actoe que lo lleven a adelgazar y por
la modalidad en que loe ejecuta reconoce allí esto que Freud Uama
el impt¡l¡o lndirecto al suicidio.
Tendrfamor gtre ubicar a esta categoría de loe impulaos obaesi'
v6 en un IW¡¡ int¿rmedio enhe los penramientoo y loa actoe obee'
dvol r vecet dando origen a actog, I veces permaneciendo como
idc¡. De tod¡¡ maneras Frcud en esta lección 17 no deja de acl¡ra¡
quo:

t'convlcos bamr coruta¡ que talea crímoneo y accionee no llegan
,aB& dErien s ret lnlci.ado; pues la fuga o la pntdencia acaban
riempre porünponene".

Urt¿d6 üer¡o acá una referencia que ya habfa¡¡ros hecho leyendo
t¡mbié¡ un¡ de h¡ leccionee de Kraepelin donde intentaba distingui¡
ctar compuldoner ob¡eaivac de Ia categoría psiquiátrica de las impuldoner y lGaepelin decía que en Ia idea compulsiva se trataba más
del temor del n¡jeto a realiza¡ eoe acto que de la impulsión a realiza¡lo.
Tenemoa gue tener en cr¡enta entonce¡ que estas divergas fonnacionq que Freud ¡intetiza aquí en estas tree categoríae: impulsos ob¡edvo¡ (que re dirtingran de las impulsiones en sentido psiquiátrico),
mptuentacionel y actos, que eataa di¡tintas formas que adoptan los
¡lntoma¡ obredvor re¡umida¡ en estaa trer categorías, en realidad es'
tln reprcent¡ndo un¡ fenomenología mucho máe amplia, mucho
már compleJa en las ct¡ale¡ eetar categorfas quedan puestae en relación unac con otrar y donde algunos síntomas no son fácilmente cla¡iñcable¡ en nhgrrna de ellas oino que encontramos continuas articulacione¡ entre una¡ y otrae. Es dect que en erte impulso al suicidio
encont¡amor primero una idea obeesiva de esta¡ muy gordo, después
el acto, em esta ¡ecue¡cia que magiatralmente muestra Freud en el
histodal del Hombre de las R¿tas. Es deci¡ gue debemos entender
que estas ber categoría.s resumen lo que hemos llamado también
mandamiento¡, medidas preacriptivas, proh ibicionea.
Er alll, en el hi¡torial del Hombre de las Ratas, donde vemos gue
toda¡ estas manifestaciones s€ articulan íntimamente unas con otras.
Les menciono otro ejemplo, cuando el Hombre de las Ratas experimenta este mandamiento de proteger a Bu amada, la idea de que no
debe suceder nada que üegue a dañarla. Entonces acá se ve que el
116

mandsmienüo empieza a conectsrle con una Berie de medidas preven.
tivas pero cómo esto también lleva a ciertos actos, por ejemplo el de
sacar la piedra del camino, cómo esto luego lleva a esta segunda parte del acto, a devolver la piedra al camino. Entonces es en Ia práctica
concreta de un utálinis donde lo que en un primer momento pueden
parecer síntomas distintos, es allí donde van apareciendo las conexio.
neo, l&B artlculaciones entre un sfntoma y otro y atgo que Freud en
esta lección 17 va a marcar un poco mds adelante; pero antes de de.
tenernos en eso quiero hacer hincapié en el prirrafo que sigue ai que
estamos comentando, donde Freud anuncia lo siguiente:

". . . las repreeentaciones, impubos y actoe patológicos no aparecen mezclados en idéntica proporción en cada forma y en cada caso de neurosi¡ ob¡eaiva . .

.".

Ee decir que con esto Freud rn¡elve a insistir en algo que ya hemoo
destacado reiteradamente en nuestrag clases: que la neuroeis obsesiva
no üene una única manera de prwentarsa, nE éuta otra ds la¡ manera.c
en que F'reud insiete en esto que nosotro¡ hemos llamado la ext¿nsa
variedad clínica de la neu¡osis obsesiva. En este texto Freud lo for.
mula de esta manera, y agrega que:

"casi siempre es uno solo de estos factoreo el que domin¡ el cuadro
sintomático y caracteriza la enfermedad,'.
Es decir que suele ocu¡rir que sea uno de eUos el que rc preoenta
como una ca¡acterística principal y que no en todoe loe casos encontramos todas las formas. Ee decir que no hay uno de dloa-que.aea determinante, que hay algu_nq!..casqs en los que dominarrán hg_repreglnffij¡Vs§_er¡..rohqs-d.opiñ+ri; F-FzsfOEOüEáió'¡" etc.
EgrEn eI párafo siguiente Fneud incluye algo que puede palecer diverti_do, en reali-dad c¡Bo que debemoa decir que er arf, él dice que
Ia¡ fantasías más erhavagante¡ de un psiquiaha no húbieran con.
seguido nunca imaginar algo semejante y que si no h¡viésemoo ocasión de ver en nuestra práctica continuamente casos de este gÉnero

no creeríarnos en su exi¡tencia.

Y.lgrgga"qg9 eato de toda¡ manera, no no6 sirve de md¡ p,a¡a
contribui¡ al alivio del paciente porque en realidad, el paciente inis.
mo es el primero en dane cuenta de estas cosas ya gue-, dice Freud,
los pacienteo obsesivoe preeentan una perfecta lúcidóz y comparten
totalmente
opinión sobre sus eíntoma¡ obsesivoe, oólo que
no pueden -nueetrs
hacer nada con ellos. Nog encontramos acá entonces con
el ca¡ácter común a toda¡ egta¡ formas y a toda.r estas categorías y
de allí el nombre de la neuroaie, l.g cqmpulsión. el canicter cdmún di

11?

puede hacer (y entonces acá retomo este tema de la variedad clÍnica,
de la va¡iedad de log síntomas y debemos agtegar esto entonceE como
una ca¡acterísüica considerada esencial, dice Freud, en la neuroeig ob
seaiva):

". . . el enferao no puede hacer oha cosa que desplazar o sustÍtuir
su obs€sión, ru compuleión, reemplazando una idea abeurda por
otra que quizá lo es menos o cambiando de precauciones y prohibicione¡ o variando de ceremoniales",
eo decir que la coerción, la compulsión puede ser desplazado pero
gg ouprimida.-

"Eeta capacidad de desplazamiento de_ Ios síntomas desde su forma primitiva a otra muy alejada y diferente constituye uno de los
principdes caracteres de la neu¡osis obeesiva",
carácter entonce¡ que contribuye a hacer más extensa la va¡iedad
clínica de ru pleoent¡ción.
F¡er¡d rgt€ga ¡ continuación algo gue podemos con¡iderar una
cua¡t¿ categoría, que es la de la duda y la indecisión. f)iee aquf:

". . . junüo a Ia compulsión de contenido negutivo o de contenido
potiüvo venos sparecer en el ter¡eno intelectual un estadollq du.
üa que Grtenüéñdo§€ generalnronte ¡obr€ lú coaEñ?ñffi,ffil
regun provoca en el eujeto una perpetua indecl¡ión . . .".

'

Esta que Freud llama acá indeci¡ión ea lo que Lacan va a retoma¡
€n ru glpoqgtó1@
"proc:astination",
ec decir la evit¡ción de un acto y a-IoC síntomar como el sustituto de
este ac'to gue no ha llegado a rediza¡re. En esto eg nuevamente la
,neu¡ori¡ obresiva la que funciona como paradigma de este ca¡acterÍs.tica general del neurótico: esto gue lacan deataca describiendo la
cont¡qqa pogüergggi_QlrJn el-_qbgegivo de sus actqe,_creó qüe con-;ta¡- cuátió óit"góñas t¿nemos-descriptoo lo que, a
partir de la corutn¡cción freudiana, han pasado a ser llsmadoo sínto
ma¡ obeeaivoo, o eíntomar compulsivos.
Quiriera de¡taca¡ una vez más en los ejemplos gue Frcud incluye a
continuación en e¡ta lección 17 (yo no me voy a detener a relata¡ en
detrlle cada uno de estoo ejemplor, los remito a su lech¡ra), loa doo
ejemploe que él incluye: uno el de una mujer ya rDayor, tal vez ust*
deo lo tecuerden, este acto obse¡ivo de esta mujer que corría de una
habit¡ción a oha y üamaba a la mucama ubicrindose al lado de una
me¡s qus tenfa una carpeta con una mancha roja de tal modo que la
Elucama pudiera verla

y el oho ejemplo

de una adolegcente obse¡iva

que es un ejemplo de un ceremonial antes del momento de accta¡¡e
en que tenía que dirponer Ia¡ co¡a¡ de una cierta manera, vamoE a
118

,

mencionar rclamente el hecho de que la almohada tenía que estar

'separada, no tenía que tocar la cabecera de la cama. No

voyi relata¡
entonces en detalle la descripción de estos síntomas ni su interpretación, pero sí insistir en lo que hemos llamado los dos registios, el
registro del significado y el registro del sentido.

En el primer ejemplo el significado del acto obsesivo se remite a
lo ocurrido en la noche de bodas, es decir que remite a la impotencia
del marido y este acto obsesivo se muestra como una repetición deformada de la sucesión de acont¿cimientos de ega noche. Es'to es lo
que tenemos que ubicar como el ca¡lenidejelsíntgma, el regisho
del significado. Pero a esüe reginho del slgnificado debemoo oponer el
registro del aentido, de la int¿nción. Recuerden que es esüe segundo
registro el gue se vincula de manera más dtecta con la realización de
deseos. Y lo encontramos en el texto de la lección 17 un poco már
adelante, euando ya ha demostrado que este sigrrificado no eetá vinculado sola,mente a lo ocurrido aquella noche sino que son todas las
circunstancias de su vida la^o que noo imponen una tal intcrpretación
de su acto obeeaivo, entonces Freud dice:

". , . el verdadero y p¡ofundo aeereto de su enlemedad conairtei
en que por medio de Ia mi¡ma protege a su marido contra lao mur-1
muraciones y le hace poaible vivir ceparado de ella . . .".
)
Acá es donde encontramo¡ el sentido o la int¿nción del acto, El ac.
üo obce¡ivo tieno un aignificado, pero eas scto con eB€ üignificado ¿Bt
s€rvicio de qué deseo está puesto? §on doe cosas diltintás, en el caoo
de este acto obsesivo zu sent¡do está puesto al aervicio del deseo de
prcteger al ma¡ido.
Podemos reconocer claramente esbos doe regirtroe también en el
segundo ejemplo que nuevamente Freud analiza en detalle --omiti.
mos e8e anrilisir-, y vuelve a insistir:

". , . gabemos gue el sentido de un síntoma reside en una relación
del mismo con la vida íntima del enfermo . . .".
Parte del ceremonial consbtía en hacer eacar todos los relojes de
la habitación, no sé si rccuerdan ette ejemplo. Freud va encontrando
el significado de cada uno de loe detalle¿ del ceremonial. En el regio.
tro del significado, el detalle de loe relojes él lo interpreta de esta manera, dice:

". . . cuando una mujer quiere acentuar la regularidad de rur mens
tn¡aciones ¡uele decir que anda como un reloj , . .,'.
y

ademris

la intcrpretación de que el ruido que

hacren loe relojea

1ue ai quedaran en la habitación le impedirían dormi¡ a la pacien.
te- eeos n¡idoe pueden s€r considerados como una representación

110

Esta lección lleva por título "La fiiacbn al trau' mo. pero creernor más juatificada la eoepecha de que por el contrario es para Do c¡s8rre y poder pennanecer junto a eu paüe por lo gue se ha @fetaado. De su eatado patológico ha deducido Ia conclusión de que no puede casarse mientra¡ no se cure.". . . lo mas intereoante para destacar eB que Freud enq¡enha una oemejanza en ambag categoríar de neuroeis. en lo que ll¡mamos el sentido del síntoma y el senüido de eu neurosil no¡ encontramoE con el propóaito. la joven del ceremonial. pero ahora encontramos esüe significado en el ¡íntoma mimo. una renuncia a la etiologfa tranmática. ahí ya tenemos que pasar a la lección ¡i guionte. . Podemos reconocer inicialmente 120 . transforma. impedimento que antee de la formación de eetos síntomae esta adoleücento habÍa tratado de coneegtir por ohos medioo. b inconooiente". dice Freud. . el ceremonial apunta a esüo que hemos ubicado como eete acto eluüdo o ruprimido en el comienzo de la neuroeis. a la locción 18 donde le¡ destaco este pá. esta transforma' ción en ¡ealidad no reprrea€nta un abandono. que Bon peiconeuroeis. pode mo¡ menciona¡ óst€ de reparar la almohada do la cabecera de la cu¡¡rs guo g tomado por Freud como un acto mágico para oeparar al hombre de la mujer. L/\ TEOBIA TBAI'IITATICA En ests lección 18 van a encontrar otroa párafc sumamente intere¡antes y además importantes pan aclarar ohas preguntao que rurgieron en estas cla¡es. aban' dona ru primera teorfa baumática de la neuroaia. en nuestra regunda paciente. encuenba que hay uru liación al trauma. la intención de no casane para petr¡oanecer junto a zus padres. el factor que hubo de actuar sobrc eu existenci¿ desviándola del suro norual fue una inclinación erótica hacia zu padre zurgida en ell¡ entes de la pubertad. Son párrafoo en loa que podemoe apreciar con toda ctaridad que aun cuando Freud cambia. E¡ decir que en esüe oegrndo registro del sentido o de la intención del ¡fnüoma. Van a enconttz¡ en ella una compa¡ación enbe estaE neurosis gue estamog estudiando en este momento y lae neutpsis haumática¡. Entonce¡ int¿rpretando uno a uno loa detalles del ceremonial. consiguiéndolo realnente. Pero ¡i queremoo ubicar lo que hemos llamado nosotroc el regundo'regirtro.dmbólic¿ de lo¡ latidos del clítori¡ en los momentoe de excitac¡on. Aún en eotas que no Bon neurosis traurnáticas. Entoncs ¡i en el ¡igniñcsdo del ¡íntoma encontramos esta escena en la ct¡¡l I¡ paciente intenta que p€nnanezcan separados padre y msdle. De eeta manera Freud reconatmye el aignificado de eote actó diciendo gue eB el de impedir a aus padres todo contacto serual. Pero además de una comparación en el senti do de una opoeición.rrafor ".

el enamorz¡ciento infantü de la niña por su padre ee un ¡entimiento tan corriente que el calificativo ds. podemos considerar que la sexualidad. Ja sexualidad g¡¡fonosg es siemore traumática. Freud dice: L27 . con esta nuerra definición de lo traumático Freud puede incluir en la categoría de trauma una amplitud de acontecimientos que no son necesariamente aquellas actividades sexuales infantiles traumáticas de Nueuss obseruacioner . . estauo¡ on el '17.a arrura y ruego oel aoanoono de la t¿oría traumática. Freud dice aquf : "."t-' "l "ignihcado ció¡__{e_lg-s.qÍnt.. que resulta s€r entonceg más aparente que efectivo. @reuq a esf._n_o_.".una fijación aI trauma en la etiología de la neurooit. al definir el trauma ya no por su carácter de hecho como tal aino por ru efecto. pongan el acento aquÍ sobre este potencial. ei lo aplicáramos a este caso.. . el peligro de perder toda aignificación"..oJnq!. §i lo quer€mos decir en térnisexual puede ser can&lizad$ en las vía§ sioificanteg. le atribuye eee canícter..y entonces dice: ". fraum{fico corterÍa. retoma su t€orÍa traumática en la etiología de las neurosis. tenemo¡ todos Ioe t€xtos de la metapaicología en esta zona intermedia. El títulbT6JilffiiAi La fijación al trauma. re cóngtryi¡.. jeto a la seiüaüdad es siempre baümático. en la¡ Nueuaa obaerwcionee . . LOS SINTOMAS EN EL INICIO DEL ANALISI§ A continuación van a encontt¡¡ ustedes pÁrrafos que Bon muy importantes en cuanto a la articulación de los síntomas obsesivos con la estmctura y la dirección de Ia cur. el acceso del su. obtenemos una etiologa exhemadamente sencüa para erüa neurosis puee podremos asimilarla a una enfermedad traumática y explicar su patogenia por la incapacidad del paciente parB reaccionar normalmente a un suctso peÍquico de un canícter afecüivo muypronunciado. Freud lo enuncia con toda claridad.qqp¡1c.a. . coneria porque en realidad es egto Io que Freud hace. aunque no de la manera en que la hemos encontrado en los textoa del 96. En tanto. . . El hecho de que en la púctica de la¡ neurosis en la cura paicoanalítica vayarnos reconrkuyendo el significado de los aíntomaa.3_gy:¡meg$gegtt$"ry_t resuelva. Es decir que al defini¡ el trauma.-enc. al trata¡se de un hecho que genera tal cantidad de excitación gue por las vfas normales el aparato psíquico no alcanza a deriva¡ eeta excitación. . lo inconsci¿nüe.

por la cura. No obtiene resultado poaitivo alguno quierc decir acá que el síntoma sigue tan inconmovible como eiempre. Lo principal en esta afirmación es que no podemoe encon. . toma sino en iniciar el análisis cuyos prime¡os datoe son proporcio- nadoa a ve{e8. . contra¡nos loa@ la dependencia del sujeto en relación a ¡us sfntomas. . . Es decir que tienen que referir este pÉrrafo de Freud a Io¡ comentarioa que hicimos en la clase pasada cuando mencionábamoe que el ¡íntoma es trar¡sformado por el análisio. no eehí afirmando que no haya ningrn resultado. al encontrar el significado del síntoma no se suprime el sín. En esüe aegundo registro en. Iisis. . tado. tt. Este comienzo verdadero del anáIisis tenemos que referirlo en loe doe registros gue hemoe distingrrido. hay un rczultado terapéutico dmisivo que es el de iniciar el aná. Cuando el terapeuta comunica aJ paciente zus descubrimientoe no ob. . y8 que sgregB: ". toma. eatá intentando aquf enunciar con toda claridad que lae relaciones entre angustia y neuroeis son multívocas. . es decir que acá él comlenzo dicho oel com un comienzo aparente de tsrS y a¡go que en la clase anterior y en las que ustedea van a enconhar en los cuademos que está publicando la cátedra. h1I muchas neurosis en las que no zurge angustia alguna . etc. . deagmciadamente la realidad pÉctica es muy digtinta. SINTOMAS Y ANGUSUA Este capítulo comienza con un prárrafo donde Freud enuncia algo que ya expusi:nos en una claee pasada. con el nomb¡e de comienzo verdadero del an¡íliiis.". corno hasta ese momento. Sin embargo este ee_un paso necelgrio. tiene rezulüado positivo ninguno". tta¡ una rel¿ción unívoca entre estos dos fenómenoa. Son términos de egta6lecciones que dejamoa acá pa¡a pasar 8 comentar el último de los textoe freudienos en cuanto a su elaboración de la neurosis obsesiva. o i¡lcluso que el síntoma e¡ conctituido en la cura y gue cuando Freud en eate prirrafo dice: . . . es uno de los mgmento en la cura. es decir la añrmación es exhema. . síntoma y angwtia. hay un rceul. el del signifióado y el del senti. Freud eB muy exhemo acá poryue llega a decir: ". al del sentido. sigtre: l2?. el tu¡ico ¡eaultado que obtiene consiste no en suprirnir el efn. lar relaciones entre aíntoma y angurtia. 9or -á¡ eepecíñcamente a este segundo regirtro. capítulo y de Inhibíción. al de la intcnción. la tendencia del síntoma.".

coildGlffi-as.". En este prírafo Freud dice que excepto por el deaarrollo de angue tia. Eg decir que aquí encuentran Is ubicación final que Ies da Freud en su nosologÍa. si usa¡nos estas distincioneE que Freud habÍa introducido en Mós alld del princi pb del placer. garlas a ellas bajo el nombre especial de'histerias de angustia' . miedo y susto. st¡sto o sobrcsalto. a cual e8a deien el" máa todavía. súsr-ti-qssi..r on-denominadas.diceentonces: "excepto en el desa:rollo de angrrstia. . en cuanto lo suprime o no ee atiene a él estrictamente entonces surge el deea¡Tollo de angustis.J9s@. son las fobias tan afines a Ias hi¡terias de conversión que nos hemog creído autorizadoe a agre.g-. . son las fobi¿is tan afines a las histerias de conversión (y son las histerias de conversión las que Freud usa como ejemplo más extremo donde la angustia puede no estar presente de manera manifiesta) . m"ffis|. . rt¿ o_blpl-e_¡S§-de-a¡rg¡¡súil y lo qUe D odnp r'¡osieci¡-l¡¡l¡¡¡teria¡+¡o. por lo tanto no debemos congidera¡ como demasiado íntimas las relaciones entre la angustia y Ia formación de síntolnas . -h_ anggstj¿ eLU qiprotgtjii-g_9g.nsidera uns forma de histeria y de este modo ia histeria _qu'eaá..óoniritui-di. Porque lgglgbi¡"s constitu yde la característica de las fobias. qg.'.las diferencias entre angurtia. donde en el miedo el objeto aparece claridad que en la angustia.ó&. . entoncee podríamos deacribir a de transformsr mos. A continuación üene un párrafo que no tiene que ver directamente con nuestro tema pero quiero desüacarlo porque es uno de los párrafos donde ustedes van a encontrar con toda claridad la ubicación que Freud hace de las fobiae en la noaología. la angustia o m¡í¡ eapecíñcamente esta oha noción freudiana.la ang¡ cti& r. e!-destollo de atauslia es lo que m¡enlraS el suJeEo 8e Eu8de angustia. tzr . e!-e4_lq lCC¡Slis anrustia v síntoma aparece con ya hemos hecho re- que én eata compulsión del síntoma neurótico gue el eujeto no puede evitar.-ei r8€ afecto {q.*qe^e-rt-qs-te- En cambio. lgs. .gtf tU e.¡istidgt lailasib'¡Ar¡¡ .". ..

. cias. trario. desjlnados -cp@tlüOñf a §.ñmasdenar-ulileTá--riéñ'r¡ruYÉñi-"on. los síntomas de la neurosis obsesiva son en general de dos géneros de tendencia opuesta .m i¡_gsta s. . U e I il¿ emente disfra formación que coincide en sus mecanismos con los trabajos. En o¡te üexto podemoc deci¡ que l'reud realiza un enorme trabuJo de glnteal¡ de sus deaarrollos anteriores scerca de la neurosis obsesiva. loa de Qsi t iys.-&rti Ifuccion0s jy!!g!1r:lf-qirql. sa ti sf a cc i o - qgl."rn 'fijisraciión"i" tu repregün de esta sfis[acció¡! Recuerden el famoso ejemplo de Freud del síntoma histérico. . etc. .i rcnilc ñ. com_o todas---____ aquellas medidas_o actos. con los medios que utiliza el sueño para deformar el conüenido o el pensamiento del sueño y construir de esa manera el sueño manifiesto.lJr¡.j . este ejemplo del embarazo psicológico. mina la otra y hay síntontas que nos n¡ostrarían de una manera muy particular esta característica de la neurosis obsesiva que son éotos que Freud llama síntomas de dos tiempos. Eete enome trabajo de síntesis le permite en este momento clasiflcar esta divenidad de síntomas obsesivos en dos categorÍas opuestas.enden. náuseas. que se expresa entonces en est¿ satisfacción deformada. La tendencia del síntoma es la de reunir. por. LA DISOCIACION DE LAS PUL§¡ONE§ Y LA REGRESION A LA ORGANIZACION ANAL. donde Freud ya allí en La interpretación de loe aueñoa mostraba con [oda claridad cstas dos ücndencias opues.la carqcterírti9a del síntoma cs poder reunir.24 . ponerse en una situación de no eer atractiva para ningun hombrc. Y adem& de ectB ¡fnta¡ia tenemos que oubrayar algunos agxegados proploc de esta época de la obra de Freud. satisfacción y repreaión. hay síntomas en los que predo.. reL¡resen tan tan to estas sa tisfác cloñés-de f o lo- nee_sqstitutivas.DOS TENDENCIAS EN LO§ SINTOMAS. amalgamar. donde a un síntoma que tiene üaJ ' 1. tas: una realización sintomática de la fantasía del deseo de quedar r¡rar. Ias medidas preventivas. dice: ".".t que no siempre estas dos tendencias apsrecen reunidas en los sthtomas sino que hay eíntomas en los que predomina una. negativos. y a los otros. Loe ll&n¡a I unos. . que en realidad --característica que encontramos de una manera clara en la histeria.d.?. amalga- ¿iiinii.ü?ñ- embarazada pero simultáneamente afearse.-d!0' eñT c ir sa tis f a ñidñIE-3trJum'§ifmb . Debemos considerar quc' lo espccfico de la neurosis obsiisiüI cs que estos síntomas pueden aparecer divididos en estos dos üipos. Lo camcterfutica espect'fica de la neurosis obsesiva e. éstoslón-ló¡'qduÍá-ml. las penite¡§lgs. vos incluye las prohibic-io¡res. positivos. Dntonces Freud clasifica uquí los síntomus scgún esfas dos l. En los negg[i. engordar.auperponer'e-3/«-I-<td. es decir alcjar* e impedir la posibüidad de quedar emba¡azada.

en tod a neurosis o bse siva parece existi¡ un último egtrato compuesto por síntomas histéricoe muy tempranamente formados . si bien no llega a realizar lo contra. no habiendo conaeguido el ¡fntoma exprssa¡ Bn el miBmo acto la¡ do¡ tondencias opuerta!. Acá. mentamos en la lección 17. la lormaclón ds ¡fntoma¡ rc reruelve por la formuoión da do¡ rlntomar rucollvo!. y vuelve a esta afirmación que hicimos al comienzo de esta aerie de claaea. . y uno regundo que acentúa la prohlblclón o la anulaclón.". donde Freud dice que la neurogis obsesiva eo quizár ol obJeto mós intercaantn y ngradocido do la lnvortigt' ción analftica pero que el problema que planted no ha cldo todauia resuelto. . . . ubicada en el momento de la organización fálica y genital de la libido. Con eatas doe nociones Freud da cuenta de la estructura y funcionamiento de Ia neu¡o sis obsesiva agregando otra explicación metapsicológica más general tui¡ Ia diferenciación dentro t2ó . . hacia el final de au obra. Acá ya no piensa que hayu poclido llegar a detcrmina¡ cuál es esa esencia y entonces dice a¡í directamente: ". el problema que plantea no ha eido aún resuelto . o sea que al acto que ejecuta cierto mandamiento aigue inmediatamente otro que uuprime o deshace lo hecho. dice Freud acá.un Bentido positivo o un acto que tiene un sentido pooitivo sigue otro que intenta anula¡ o deshacer el anterior. o sea la defensa c_qqt@ n o-sa§. su hipótesis de que la neu. . . . . en estos caso¡ el aíntoma es de doe tiempos. . rio . ".". Es deci¡ que. adviertan cómo Freud es cada vez menos optimista en cuanto a haber podido resolver esto que allá al comienzo había llamado tan explÍcitamentn lo eaencia de la neuroais obeeeiua. ". nos encontramoo con otra hipótesis que ya habíamos encontrado en textoa anteriores en relación a la¡ nociones sobre el desa:rollo libidinal. la aituación inicial de la neuro¡l¡ obsosiva no et quizá oino. roais obsesiva comienza como una histeria por lo que queda referida. la misma de la histeria.". Además de esta afirmación a partü de la cual no podemos con¡t! de las psiconeurosi¡ enüre hiet¿ria y neurosis obseeiva como dos elases excluyentes sino en todo caso como dos clases que hacen intersección. Y luego su noción de regresión a esta organización previa centrada alrededor de los impulros anales y eádicos. uno pñmoro que accntúa la satiafacclón. esto es para a comentar má¡ adelante. articular con oho prárafo que vamos Luego noe encontrarnos con otro párrafo que apoya uno que co. -dgl--c-emp.lqio--de-EdiFo. . .

es posible ver en la neurosis obsesiva que el motor de l¿ defensa ee el complejo de castración . la cura de los ob¡¿aivo¡ en torno a un pretendido análisis de la agresividad. es deci¡ estamos ubicados en este texto no solo en la segunda teoría de las pulsiones sino en la aegrrnda teoría del aparato psíquico. ¿Qué quie¡e decir esto. n í5ña"g€paración de los componen. la ¡e8unda teoría de las pulsiones que Freud habfa construido. Esta no. que a diferencia dc l¡ tc¡idonóla ¡ l¡ inta$ación publonal quo oxbtía 6n etta fa¡e frill. ¡o¡ de histeris Eate complejo de castración que es el que inicia.erior u Ia elaboración del Edipo femenino y por lo tanto al lugar central que pasa a ocupar en la teoría de Freud la angustia de castración y el complejo de castración y eB nusvamenüe aquí donde la ncurosis obscsivu reeulta purudigmritica clerta para Freud: ". oo. Egta noción de disociación de las pulsiones o defusión pulsional aparoc dentro del marco de esta eegunda teorÍa dc las pubionoe.»nrn [. . u. .to Inhlblcbn. an F fq4_¡¡§4or prodomlna la detcon.todavÍa que ést¿ de Ia organización sádico'anal y de la regreaión: t¡na ca¡acterlitica que predominaría en esta neurosis es la de la disAsra a veces lo van a encontrar traducido tffi5i6ñ Etcheverry traduce "desmezcla de pulsio ne¡". pulsiones de vida. ahtoma y sngusf ia entonces estamos ubicados en esta últinoa parte de la obra de Freud. te¡ orótico¡ y loe componenües de¡tructivos a partir de la nueva teo. . lo especfñco de este texto si lo ubicamr:s en la socr¡anciu rle It clnbc¡raciórr heudianq e¡te üexto que eB posl. ción freudiana eo aimpüficada y degradada para confirmar con una monotonía temátiea una desüación de la práctica analítica. que se convierte en el motor de la reprcsión y de las defensae contra las iendencias principalCI del complejo do Edipo t¡l c<. .decpuée de Mda alld del principkt dcl placer. y Más adelante incluso üega a utilizar ta reud I .lln cs[o tc.gonltrl. noción que ha rldo habiüualmenüe inüerpretada por los psicoanalistas poafreudiano¡ como que en Ia neurosis obsesiva están disociadas lo erotico de lo agreeivo y de alll el acento que se ha pueeto en esta eta" pa de Ia historia del paicoanáüsi8 cn Ia cuestión de la agresividad del ob¡eaivo y el intento de hacer girar todo el anáüsis.". pulsiones de muerte. entonceE. rfa de Ia¡ pulglone¡. con mayor claridad aún que en los casog normales y en los ca.-reud lo hu tlofinj«lo al combina¡ce con esta camcterística de la regresión. A continuación nog encontramos con lo que es la novedad. dlsocisción?. entonces Freud puede referü la estructura y el mecanismo de Ia neuroeia obsesiya ahora t¿mbién en loe términos de estas instancias: ta ue en la neurosis obsesiv s- dule.

no puede sustraerse a la regresión y a la disociación de lae pulsiones en el ello. que e8 el de la variedad clínica de la neurosi¡ obsesiva y la enorme ertensión de Ia¡ forma¡ en que se pre genta en Ia práctica clínica.". tesis. ". miento de la neu¡osis obseeiva y de la formación y el aentido de ¡u¡ síntomas. . do corúc[ar dol ouporyó. yo como ¡i no hubiese te. son una manera de sintetizar y reeumlr lor desn¡rollos que ha realizado en suo toxüoa antcrloreg ¡obre la neuro¡le obnasiva. . En realidad el ouperyó.Ljldo p ri m i d tr_s ae_c-o 4gf u ce_49-¡l9cl n q m an p r¡ r com es re- oliiii-ñe-ñ-ffi. . podemos limltarnoa I reconocer simplemente que en la neurosig obeesiva se constituye un superyó de extraordinaria severidad y podemoe pensar que el raago fundamental de egta afección es la regrerión de la libido e intentar rolaciohar con olla oaüo lndica."podemos limitarnos obEegiva . oroo quo e¡ a¡f como tlenen que entender esio t'lhnitarnol" y esto "slmplemonte't. . No ee pues de admirar que en la neu¡oeia obsesiva llegue el euperyó a gcr más duro. . Agroga quc l el comienzo de esta neurosis.p_ulso¡ prghlbl9os ha. Ia última manera en que Freud da cuenta de la estructura y funciona.TlJ¡e - mos coméntsdo esto en clases anteriores. . es decir que también la cuesüión de la culoabilidad ea insertada por Freud en este último momento dentro de sus nociones de la eegund¡ tópica. eevero y cruel que en un desarro. el euperyó ge conduco respecto al . que procede del ello. el yo por un lado que s€ eabe inocente experirnenta por otro J un sentimiento de culpabilidad . superyó a gesag cle que -q{t-g!_b. LA DIVERSIDAD CLINICA Y LA TENDENCIA DE LO8 SINTOMAS EN LA DIACRONIA DE LA NEUROSI§ Y para retomar una vez má¡ este tema en el que no me voy I cansar nunca de seguir insistiendo.t'. ".. nido efecto repreaión alguna y trata al yo con areglo a eota hipó. . son todas afirmaciones de Freud que impo@. quiero deglacarles el prírrafo que üene trt . I reconocer aimplemente que en la neurmis es decir que él considera que oatas noclones de ru oegrnda tópica con la¡ que €ttá portulando una modalidad e¡pocÍfica del ruperyó en el obeeslvo. . Ilo normal". Es decir que nos encontramos acá con l¿ última expllcación.El. .

cemiologfa. La culpabüidad es un compo[¡gltessenci"l en la ert4lEhgq de la ne-¡¡i6'& g-b. et doch lean eao.q¡üTi. . rcnte de toda¡ rug variantee. tereo regularet y no menoo importantes". !99 que clente de culpabilidad como la denominaba Freud en otro lugar. nuevamente aquí la neurosiE obsesiva es paradigmática y ya en otros textos F¡?ud habÍa destacado esto de la privacidad y la particularidad en la neu¡o' sie obsesiva aI destscü junto con sus raagos comunes. u lo aumo hay múltiples tipoe pero en realidad tenemos gue decir que hay tantos tipoe como tipos obeesivos hay. aparlencÍa de ¡u¡ cfntomas. . lo fenoménico) de la ner¡¡osis obaesiva e¡ tan grande que aún no ha sido posible realizar una síntesis cohe. puede no aparscer de ningrna mürcrt rn h . enEe aquelloo gue pueden úsr con. side¡adog como peeuliares. ". no hay un tlpo «le neurocls oboeoiva. és necesario constm o de cu iulé. de la vivenciaie culpabüdad. . lr dlvcnldad de Io¡ fenómenor (de lor fenómenoc. . . su diferencia eoencial con las prácticas religioeas. al intentar acentua¡ sus !€laciones típicar dempre ¡e tiene la impresión de dejar de lado otros carac. E¡ decl¡ gus uno de lo¡ rugot. existen t¡mbién y tomen nota: neurosis obeesivag exentas de toda concien- cia de culpabilid¡d". La última parüe de este capítulo está dedicada a algo que no es me t28 . erlrüen tanbien neurosis obeesivas exentas de toda concienciade culpabilidad en las gue a nuestro juicio el yo se ha evitado la percepción de la culpabüidad por medio de una s€rie de síntomas y rcrtricclones encaminados al autocaotigo . . _ E¡ declr que lo roconocer en lo¡ ¡fntoma¡ es el ¡en por aurente que eiüá. Y c conünuación.mlolo¡fr de la neu¡o¡lr obrcrlvq en el arpeoto. . coroo formando parte de la esencia y de los mecsnbmo¡ de la neurosi¡ ob*civa. . Poryue si cada neurosis es particular y es singular. on ¡a y Freud lo dlce acá con toda clarldad. no podfa ¡sr de otra manen.a conünuación de estas coneideraciones.".?Ao nfifAñlo de to@uí ¡inó-EE-forma de preeentación en lo'fenoménico. viene un párralo on 0l que ln¡l¡te una voz má¡ sobre Ia divenidad clfnlsal :'. por lo que podemoe decir que la particularidad es uno de los rasgos esenciales de Ia neurosis obseaiva. eecuchen ".. Ea decir que hacia el final de la obra de Freud nos volvemos a encontra¡ con esta advertencia sobre la imposibüidad de hacer do la nourodt obúotiva un tipo.

tt. entoncoi en la dlaoronfa.Y tbinando presüado una noción a la psiquia. . E¡ mucho más dtfícil alcanza¡ el éxito tcrapéutico cuando el paeiente consulta en un momento avanzado del desarollc de su neuroeb. E¡ declr que oqgtto @Lela neurosi¡ obce- slva má.. ea:rollo.s va a nredor¡Inar_el comoonente de eatisfacción oulgional menoE el de rérlutEñi *-*---q--_ v "LoB mismos ¡íntornas que primitivamenüe eignificaban restrictio nes toman luego la tendencia a la saüsfacción y ea innegable que ee esta última aigrrüicación la que poco a poco llega a ser más eficaz .nos pltcioEo psra nosotroE'como indicación clínica y que ertá relacionado con los comentarios que lec hacía en la claso pasada robre el desarrollo. se va yendo.". . dice: ". . la tendemcia general de la foruación de sÍntoma¡ en lr newo sis obeeeiva es la de procumr cads vos mryor ampütud ¡ l¡ ¡atl¡f¡e clón ¡ugtltuüvs t coüta de ru renunolüntento . . lar que van conflu. . . tomas en amba¡ tendencias.". Pero al termina¡ este capftulo Freud nos da indicacioneg más precisas eobr€ la peculiaridad de este momento mda avanzado que no es sólo un momento de desplazamiento de los síntomss y lo describe de esta manera: ". en el de¡ürollo de una neurusio obsesiva bo¡tando esta'ca¡acterística. . Ea docir quo gügjf[rnggl0!=9q co es el que en defñitiif s€ del pción con un8 . . en ota oca¡lón hemos deacripto ya la tendencia general de la form¡ción de cíntomss en la neurosl¡ obseslvl . . que puede tener tu¡ gndo muy v¡riablg rn r¡Suriol prclentcr y en otro!. un yo exteriormente reetringido que ee ve impulaado a buscar eug satisfacciones en los síntomas ea el rcsultado de este proceoo que se acerca cada vez má¡ al fracaso completo de la tendencia de fensivainicial . t¿9 . . de su de. tría.. efntoma. . Freud acá en Inhlblclón. dol pronórtloo terapáudcor que ea pueaüo en función del i¡ado de dc¡anollo. del que dice que suele estar ubicado en la pubertad. esta pecuüa¡idad de dividir ls sín. al lg¡ral que en oho¡ textoa anterioree. . ¡ob¡e la diec¡onfa de la neurcslr. s€ ocupa de ¡u comienzo. el eeiadio terminal de la neu¡oeis obsesiva que brevemenie ló re V8' de lo que podemoe-iE'rñÁrf sume así: ".. positivas y negativas. .'. .

Freud hace aquí nuevamente a e¡too actoe obsesivos en dos tiempos pero donde estos dos tiempoo ya no denen merarnente el sentido de anulación del primero por par. do¡ prooodlmientor. do que el efecto de la represión es en la neu¡osis mác m8¡€ado en la hi¡teria.la neu. la primer¿llá-tFñrr-llsuceyñ-liabfanóñEffiacdtló en claseñtcriores gobre este tema también ñeudiano de las diferentes modalidades que toma la represión en la hl¡üsria y en la neu¡osls ob¡esiva. toma¡ obgesivos.-.na gu. dno que hay que toma¡ en su sentido fuorte e¡ta ex' p¡ción. un borra¡los'. en lrr¡ sltu¡olsnes traumátleu¡ lo prinrero quo hrce un suJeto es trstsr de hacer como si eao hecho no hubiera ocurrido. guc no hay que uí roferencia nuevamente l¡ anutrrción. orto o¡hh 0n l¡ notmelldad. entonoor dlec. rogic obs€Eiva al extremo de este de hatar de borra¡ el c¡[e. 8Un Lacan que qn e8' -.--r S(.. DOg TIONIOA§ AUXILIAB0§¡ BOBRAB Y AUTLAR El oapfüulo VI eetd dedicado hmbián a la nouroei¡ obroalva y on o¡t¿ crpfüulo Fnud agtroga lo quo podomoe llamar do¡ mooanismo§. En el ob¡e¡ivo no¡ encontramos con algo que va más allá. dg! tícnlcar que é! lla¡.lo que intent¡ hacer el obaesivo.Egto eo. er el htento de efectivarnente hacer que no haya ocurido. .E¡ decl¡ que pueden tomar esto del flnal en eet€ desaJrollo de la ner¡rod¡ obredva en los dos sentidoa. de tendencia.. xlllatee de la reprutlón que 8on una. E¡ decir que ri en l¡¡ neu¡osis exis0e la evitación de un acto. borrar la letra lo podemoa decir en t¡árminos de Lacan y como de cosüumbre cuando iacan ra. no es un como d. obseeiva existen en- trg e¡al oonfundl¡ con cucedido. Como tiemprc Freud busca audl e¡ el aodolo nonnot do un fonúmono patoló$oo.r--. Un paciente gue vi hace pocos dfas en una primera consulta relata que en un momento cercano al comienzo de eu putrerüad. final en el ¡entido de finalidad. ificante una i6i P ción a l¿ e¡c¡ifura y no en trlación al habla. toma eota¡ cosss de Freud y lao tlaearrolla de oeta manera eshá dando indicacione¡ robre algo estmctural pero ertá dando indicaciones también sobrs algo que lo pueden encontra¡ en Io manifiesto de los sín. en la ercu& 180 .nuldo ¿¡n rela. t¡ del ¡egundo. o do¡ egtrategtw. ft n oi*mim6fCffome ls neurosl¡ obeedva est€ lnt€nto de hacer que lo que ha ocur¡ido no haya ocurrldo. bormr lo arcedido. y final como qus deecrlbe lac ca¡actorística¡ de lo¡ eatadio¡ má¡ avanzado¡ de esta ncuroal¡.

. A continuación van a tener dos clases más sobrc neurosis obsesiva I cargo del profesor adjunto que va a retoma¡ el tema que hemos dejado solamente enunciado en las clases anteriores.ürats gia que er e¡@tmnFd. )f. no había tampoco ninguna eensación de temor ligado a esto. boñó lo que la maestra había escrlto y en ru lugar y con n¡ letra clarament¿ reconoclble de que no ora la latra de lu mnoptrñ puso otra eom. una mención a la segunda e8. Con osto üorminamos ol com«rnt¿rlo sobro la ol¡boraclón frrudiana de la neurosis obeesiva. la cuestión de la organización anal en la neu¡oeis obsesiva en Freud y en Lacan. oomportamlonto oJempla¡. un día que le habÍa ocurrido que no tenía ganas de i¡ ¡ la¡ cla¡es de gimnasia y entonces sirnplemente habfa optado por no ir. No importa lo que pasó a partir de esto. cuatrlmestre o bi. sesiva en loa postfreudianos y especialmente en Melanie Kloin y lee voy a dar el panorama de laa principalee coordenadas de la elabora. tegia Ia que permité eludir la represión. lo que lee quiero destacú es que para este chico esto que él había hecho tenía pleno efecto . Es deci¡ que ni siquiera se le ocurrió sospechar que sus padres se pudieran dar cuenta. sucumban a la repreeión. trogó el boletfn para que su padre lo fi¡mara. ya que es especialmente esta Lgunda estra. gimnaefa" y eato chlco no cnoonhé ot¡s oo¡s moJor quo hacrr. tgt . . sslatcnolá perfoota y e¡f on. ciertos recuerdos. a la neurosis ob.J se acto de ningun género . mestro la maegtm en ol boletln escrlbló: "no coneuñló a ls¡ clsr€¡ de.Brevemente. era Ia solución. porgue no tenemoa mucho tiempo. Freud dice que en la neuroai¡ obseeiva no es necesario como en la histeria. conscientes Doroue han sido rotos I ydeé Por ld enj Iarn to. y a él le pareció genial y ademá¡ eo quedó totalments tranquüo.". y erto trnjo como congecuencia que al fin del trimertre. . mientos que e8 el ÉtU[dgl-gontreÍ9. Otra de la¡ referencias de Freud para dar cuent¡ do este mecanis mo en relación a sus desarrollos en Totem y tabú es gue de esta manera el obsesivo se acomoda y sigue uno de los más a¡caicos manda. Y describe así este mecffi r'. no rñ§ ncuerdo cud¡. ción lacaniana de la estructtrTa obsesiva. )lo ou€ ni to con sus g toma¡. . Esto aparece Ugado a los de§srrollos fleudisnos d3 Totem y tabú sobrc el acto mágico. no efectuándose en ella percepción alguna ni ejecuaíndo. le parecía perfec" to. En la próxima clase vamos a hacer algunas referencias breves. que ciertae iurpreeionea. antesJle terminar.la. condgte en que deapuéa de un cuceso desag¡adable o de un acto importante ee intcrpolada una pausa en la que nada puede f suceder.

H¡y que dife¡tncl¡r ¿ltf ¡t o¡ er. ds¡ouldo que U6gó hr¡ts el hsoho do all¡¡rr¡ quo h neurcdt ob¡oslva on l¡ astr¡alidad no srbto de l¿ ml¡ma ma¡rrrr en que erlrtfa en lr ápoca y en ls práotlca de Froud.s. lea que han vl¡to en lo¡ at¿neos u otroo que he lncluido en lar claaea.-rTel@-có--m¡.L I"ACAFÍ (I)* Nos hemog ocupado en las clasea anteriores de Ia elaboración f¡euüana de la neu¡oti¡ obeeEiv¡.IZADE M. Son toda¡ maneraf de alejarrc de la enaeñanza de Freud y la mayor parte de ella¡ a parüir de la letra mi¡ma de Freud. que son todos materiales de la práctica actual. dador.6 IIt NETTROSIS OB§E§TVA EN I"A EN§DÑA}. hsblondo abar¡dontdo l¡ Rráoüaa do cle¡r to¡ toxto¡ de Frrud. ta nsuodr la que hr ldo osmbl¡ndo on lü¡ últhnn¡ dáoadü o ¡l ¡on lor prlooanalbt¡r Io¡ quo. hemol ldo h¡ciendo referenciar a algunoo de loa mat¿ria.e¡pCEffi ient¿enet"pOcoeatiüáofranc{. I{LEIN Y DE .eD gu__quplgts homosexualidd. ademá¡ de rguir de cert¿ esto¡ textor._o_b6egy-s. Hemoo hecho un o¡fuerzo pua presterlo ciert¡ atención a una ¡erie de t¿xto¡ de Frsud b¡bltu¡Inento deaoui. Le¡ habf¡ anticipado en eEa¡ claoer que loe gnaüst4lr@LgrgUdllnos en crnnto a. ya no raben cómo reconocerl¿ Yo mc lnclino por eata üüna alternaüva y esperc h¡bér¡eloe mootsado en la¡ cla¡er gue hemor t¿nido haata ahoro. Esto corDo consecuenci¡ de la manerr en {i-ue estoó dñeliitas"jÉñ-tendieron la problemática del predominio de la oqpmización ¡ádico-anal en lqe_&!¡c¡f3r..y. Y en otros sectorc. en las que. 181' . de esta manera tan r' Cla¡e N'43 dlchd¡ el 18/10/86 por Roberto M¡zzucr.ls-cuta del obres¡-volabÍa¡r-pue$ólmcénto en la ageiltrlad del obgesivo.ae puso el scento en Blertas fantasíaa orales a través de la¡?üles se con- cebía la cura del o6señ@dó-iEiñeOor de la lantasÍa de incorpg- -facióndel pene del analists.

Melanie -c!_o! Klein construye otras nociones en relación a este pioceso áe ehboración de estas angu. ya que han tenido acceso a ellas al cursa¡ Psicoanálisis . De todas maneras aquí. me voy a dete- ner solnmente en la referencia a Ia teoría y a la práctica de Melanie Klein. Dando por supueto que disponen de esta información. de esto que ademá¡ de la noción de la fai depresiva.la fas€ deprealva mlsma reprorcnta el prlnclpal aparato de modificación. Escuela Inglesa. no me voy a ocupsr de exponer en detalle sus teorías. ción de pooición deprreiva hacia el acceso al registro neurótico. dr en fun. Esto trae un inconvenlente: cuanto máe oe aproxirna la equivalen. bles de haber desdibujado las nociones freudianas sobre la neurosis obsesiva. tratándose de Melanie Klein. pasa a ocupar el lugar de aparato tran¡formador de lae angustias psicóticas. En primer lugar la noción kleiniana de . De esto modo la porlción depreriva or prerntads cómo proecladora dc Ia angratta prlc.parüicula¡ que Lacan describe: tomando los términos de Freud y usandolos para decü exactamente lo contrario.funciona¡ como angustia neurótica. en principio es la pos! ción depreeiva misma la que es ubicada por M.. llama neurosis infantil. Hay un cierto deslizamiento de Ia no. Ee Io que ella con terminoe de Freud. que es una materia obligatoria en el nuevo cu¡Ticulum. característica de Ia posi. ción depreaiva. y como no tenemos mucho tiempo. en este lugar donde nosotros sostenemos nuestra púctica. mos gue usa¡ el plural. En realidad.anguetia neurótlca.Qüca. tene. Klein. Como saben. en üanto se trata o bien de la angusüia persecutoria. específica de la posición esquizo. Tenemos acá distintas líneas para destacar. o bien de la angustia depresiva.de estas angustias tempmnas. má¡ ¡e tiende a idinttfica¡ lo angrretla persecutorlü con la angudia p¡icó6ca. ner el acento solamente en aquello que s€ relaciona directamente con nuestro tema.elabora. Existe en Klein la noción de la elaboración de la angustia. Por eso. cia angtrrtia deprueiva . elaboraci6n (modificocdón también es otro términb de Mólanie Klein) por la cual estas angustias psicóticas son transformadas hasta que púeden . han sido otras teor¡as y otras escuelas las responsa. elaboración de las angustias. Klein mantiene sl doble oarácter de las llcmadas mgurtisr pstcéticrs t_otrprynat qu€ lon tantp perrocuiorlil como doprelva¡. paranoide. En el cu¡so ulterior del desarrollo este proceso de elaboración de las angustias tempranas continúa y allí se ubica otra noción que en esta teoría constn¡ida por M. que seguramente ustedes conocen. voy a po. de transformación de Iaangrrstia. Melanie Klein hace ¡ referencias bastant€ determinadas a la evolución: el deearrollo de la i fase depresiva se ubica al¡ededor de los seis meses. §ln emba¡co M. Pero ya sólo con esto que hemos dicho 184 -ya que la elaboración de .stias psicóticas. Kléin caáa vez mis en el lugar de eata elaboración. ción de la angrstia". también llamadas angustias psicóticas.

o en general 1or ejemplo el conhol de los peligrc in' ternos. nente¡ prlnclpales do egta neurod¡ tnfandl y lo que Mel¿nle Klein enüonde pot tendanobe obsealuas. en el gentido de que loe componentee que la conforman son üvemos. Es deci¡ que se trata de un proceso esencial pera el desarrollo normal del niño. blecer ordenamientoo. que incluye parte de la noción habitual de fobias infantiles: ter:ores nocturnoe. Pero en tercer lugar hay que ¿gregar que en realidad todoe los aspectoe del desa¡rollo pasan a fomta¡ parte de eeta neuroois infantil entendida de esta Eanera: aquello que continúa con l¡ el¡boración de la¡ aneiedsdes peicóticas. Son tan ¿mplia¡ eatas nociones kleinisnas que todo aquello gtre tengn que v€r con el desa. por concluida en lo esencial.qg§9f. con la adqul¡iolón del lenguqlo o con progtréúóB sn lag condielones intolectu¡" lás e¡ lncluldo pór áU¡. En primer üármino. Es decir que esto está postulado para el desarollo considerado notmal. sngus185 . que constituirfa el momento en el cua¡ se podría considerar que esta elaboración. Aaí la noción misma de mecani¡mo¡ obsesivos (en plural) resulta desplazadg hay aquí un deslizamiento en la ¡eferencia del término. eiemprc que -fe entiendr el proceso haya sido exitoso. esta transformación de las ansiedadee psicóticas se da por lograda. I todo aquollo que Hono qu€ vür oon sl adqulrlr una óapac-lAaa de di¡criminación. üds en ún ¡entldo tan amplio que ss le llama tendencia¡ obaerlvur' por oJemplo. En oegundo lugar.la angustia ea la principal función pan Melanie Klein de la neurosis infantil-. La noción de neurogi¡ inf¿ntil en Mel¿nie Klein es muy amplia y también compleja.por ejemplo la posibüdad de distingrrir loe peligroe intemos de los externoe. Y en la medida on que hay clerta conexlón sntre loe compo. fandl. de dlcülnclón. En Melanie Klein ya no gueda ubicada como uno formqción pgloJóSico gue va a constitui¡ neces¡iamente' el componente esencisl de La predisposición a lia neurosis adulta y dei la neurosis en el adulto. La neurosis infantit es entonces ubicada por M6.er. lanie Klein a continuación de l¡ fase depreaiva y ee concebida como extendiéndoae hasta la iniciación de la latencia. Lo gue puede ser aplicado a actiüdadeg especíñcas -aor éieúiplo el conhol de es' fínteres-.trollo de habilidadee corporalea. lo que llama la¡ t¿ndencias obsesivas que se degtacan a partir del aegrrndo año. localizada¡ fundamental-. conforma¡ egta neurooi¡ infantil lo que llama la¡ fobias infantilea. utedeo ven que esto düiere sensiblementc de la noción freudi¿na de neuroeis infantil. menie a partir del primer año de vida. La capacidad de estabtecer distinciones tsmbién apurta en est€ sentido. pero ests noolón al¡on e¡ entsn. sino que en Melanie Klein cobra el carócter' de u¡w formación normalizdoru. o btdn oómo p¡¡to de 6tta nautott¡ lnfantü' o bien como uantenlendo una lntlma rcleclón con egt¡ neurosb ln. la po¡lbllldad de oct¿. loe hábitog de limpieza y también todo lo que rDuy generalmente se llama Cgrc!&d-d. Aún lo que Melanie Klein llama fobias tempranas.

. o aún a cri-q ai¡ delira¡rtea. es decir que pueden constitui¡ momentos náér*io.natural". gtro color pam que Io puedan comer.¡ $'jeto que va a desencadénar "quí una psicosis. piénro -n v-"o que los textoo de Klein autoricen a afirmar que ella rort"rig" qü.- sesivos 186 . ción. sea-salvaje el eentido de Lacan.. Para Klein puede haber anguatia¡ pgic¿tidln rü""". sin análúiF-. confundir eeoe episodios con-una pri"*i" pr* piaraente dichar. hay ciertos momentos en que los chicos no quieren comer ciertoe alirnentos.o una graue neurosia . Las dificultades en Ia ali¡nentación de las fobias tempranas se continúan naturalmente en loo rituales de la alimentación de las tendencias ob. la¡ dificultades en la alimentación: es algo accesible a la observación. hcluye t¿mbién otroo aepectos que pueden ontrü do alguna manero cn cgto noción do tondoncina ohtoslvar..r lo menos M. Es decir que aún eslo entraría en esta amplia noción de ten. Aquí debemos entendemos bien. otros no. afirma?: que 8e esüá désarroIand. controrar ra¡ ansiedades psicóticarlolexcesi .a- can y también de la¡ nocionee de Klein. gue se trate de .. ¿eué ' Lo que ha confundido a muchos esia noción t i"ini"""'á" angu& tia psicótica. de u. Klein no los conn¡n¿e. Lo que sÍ encontramoa. Nunca tre e-ncóntraao nada eemejante en sus obras eEcritas. ru-. Bien entendido.tia ant¿ los extrüios. lo cuat ño quieÉ decir á.in no-á"au. sesivas. sabemo-¡ desde Freud que crisis de este iipo pueden formq partc de la diacronía de una neurosis obseiiva. o aún núcleos pricóticos.. Por ejemplo. dencias obsesivas como esta ded -lo que Lacesario sacar e8o que tiene can llama ''-:::*ry . aún kleinian!. Una cosa es Iá ensehanza de Y. Lo cual trqio como ionsecuencia que en la cwa del obsesivo se psiera en p4qer pland la cuestión del zupuesto riesgo de psicotiza. epirodios de despersonalización o exhañamiento. Esa de estas -y ahora relacionándolas directairieni-te con nuestro tema. airtir. e1 el. puede. también la hay de las ¿! f.f. neurosis obeegiva puede producir una psicosis. (y aquÍ rf en este graduerin¡¡e kleiniano nunca se sabe bien cuáI I vo8 eB el limite)' constituyen el de que el yo no puede manejar . traneformad as. por ejemplo. *. ro'is. No solo hay una degradrción de las nociones de Freud. es decir. pero ningun buen analista. sino conholar y defenderse contra aquellas-partes psicóti- Jat no adecuadamente elAboradas.ra Euy-ge?-era¡-a momentos de intensa angustia y desestmcturación-.que la neurosis obsesiva llegó a ser entendida como un conjunto de mecanismoo que permiten aI zujeto ya no solo ehborar.prygero de la cur:a de un obseeivo.po.índicepero eñcazmente la angrrstia paicótica. . ¡ngi" y otra es lo que se hizo con esa enseñanza.. algunos sí. ecte llamado riesgo de psicotización alude de mane. o por ejemplo al co- mer una fn¡ta Ei tiene pequeña¡ manchitas ya no la quieren o es ne. eE que si los mecanismos ob_-que como dijimos constituyen'una de las modalidaáes nor*d? de elabora¡ y..seaiua. sea en la transferencia.

teriorea. transformando las nociones freudianas para adaptarlas al conductirno imperante en la pei. En uno de los manuales de psiquiatría má¡ uzuales allí en las ultimas décadas. Lo que se desplaza en Klein es la noción misma de obsesión: al quedar definida por su función de transfornación y de control de la angustia. que zu referencia es más amplia todavÍa: cualquier actividad puede constituirse en asiento de una obsesión.por todoe los postfreudia¡os. boración freudiana de la neurosis obeeuivg recordarán que para Freud no pasan inadvertidas las relaciones entre rituales obeesivos y angrrstiQ. cuando examinamos con detenimiento loe textoe de Freud. pero no convierte esa relación observable en la explicación metapaicologica del ¡íntom¡. No voy a insisüit en esto porque lo hemos desa¡rollado suficientemente en la¡ clase¡ iur. la catego. es decir. ría clínica int¡oducida por Freud en la nosologa psicoanalÍtica. Por ejem. Ya virnoe. retorno. etc.go uns neuroaiE de una psicoais. es decir. La noción freudiana de mecanisnos obsesivog no puede superponen€ con la deecripción de cierto tipo de conductas. en la otra gran vertiente del psicoanÁlisis psstfbeudiano. ficado de esta noción de Klein tendient¿ a producir la equivalencia nngrrúla prlcótlca . Se ha hecho también un uso aimpli. la que se dessrrolló en Estados Unidos de Norteamérica. Con todo. Resumiendo. represión. Si tuviera que ubicar la ' noción de Klein que eetá en el origen de tal desviación. La noción freudíana de compulsión es aquf ireconocible y es por eso gue los anelistas üegaron a no saber qué ee una neurosi8 obsesiva en el sentido freudiano del término. En Freud la relación angrrrtia . y Do por la amplitud que adjudica a las gue llama tendencias obsesivas. Si tienen en cúenta lo que vi¡nos en las clasee dedicadas a la ela. como retomo de lo reprimido.síntoma eE multÍvoca poryue es efecto no de r¡na relación dual entre angustia y eíntoma gino mediratizada por otros componentea y me canismos: pulsión. Klein superpone allÍ el registro fenomenológico con el metapeicológico y ubica como función cenhal el control de la angurtia. el de Arieti. satisfacción surtitutiva. varioa de cuyos capftulos están redactados por psicoanalistas (tal vez habrÍa que decir ex. el capítulo dedicado a la neu¡osis ob137 . cologfa y psiquiatría de eae país. mente de la misma manera. Klein ya que es compartido -{al vez no exacüa. Klein en el de las vicisitudes de la anguetia. seña}aría ein ningrrna duda el deslizamiento en la noción de obeeeión. ee el desplazomiento en el aignificado del término obe€sión donde radica el origen de la decvisción de la teoría y de la práctica de Freud en este csmpor deeplazamiento del que no eg reaponeable ¡ólo M. en mi opinión. no ea ésta la noción de Klein que más ha conbibuido a que oe perdiera la orientación freudiana en la teoría y en la pnáctica de !a neurosis obsesiva. Eetamos aquí a mucha distancia de la obsesión como síntoma. pricorir.psicoanalistas). Ee a eUog a loe gue ¡e refiere su noción de "mecani¡mo obsesivo". plo. Freud ubica la obsesión en el regirtro de las vicisitudes de Ia pulsión.

que no se trata de 188 . di¡ecta¡nente una igrrorancia. que el nr' jeto re pricotiza? Porque nos da la idea de gue antes no-era psicóüco y a parti¡ del desencadenamiento de la psicoeio e€_vuelve psicótico. ¿qué ocrure en aqueüoo calcr. ¿Qué podemos decir de esüo? En primer lugrr tenemoc gue rechazarlo. pero tt¡)oqulto ve cla¡amente que la eliminación no aólo del término histerla en erte capíü. leer de la estructura de la cu¡a inventada por Freud que: sebiva "di¡eñada h¡ce más de 40 añoe. Resulta algo cómico. no ea con¡ecuencia solamente de los esfuerzos de lag asociscionee piquiáhicac de los Estados Unidos sino que ha aido larga y fructíferamente preparada por loa paicoanal ista¡ n orteamerican@. En la medida on gue el análi¡ia podía poner en movirniento. sino del térraino mismo de neurosis en la nomenelatura del D.S. o de la cura.M. Ahora bien. dacatabilizar eete conjunto de defensas. entonces el riesgo de que rurgieran lar partea paicóticao latentes era considerado un riesgo im' portante en la cr¡¡a de un obs€sivo. cott. A. es otra cosa de naturaleza totalmente diferente. ¿Por qué dejamos de utilizar este término. en la parte de eoe capfhrlo dedic¿da a la tcrapia del obeesivo.. aigrriendo a Freud y a Lacan. esta técnica egtá adviniendo oe- cient¿ment¿ obaoleta ". Si esto rsulta ací es porque la noción misma de neuroeis ha sido transformada en la más potable noción para los oídos del norte de "desórdenes de conducta". en la medida en que implica un §b- nue deaconocimiento. r(a en utlo ccpecle de &fena? P. y un p(rco má¡ adelant¿. Con ertaa premisas no e erbaño que al final de erta parüe se concluya que el obrerivo puede beneficiarse con el análisio llamado "ortodoxo o clásitt. eólo que no tiene nada que ver con lo anterior.rlo es zustituido por el de conducta expreeiur. allí no hay ningún rier go de psicotización propiamente dicho. 3.del gue eú autor Sandor Rado hace equivale¡ loa térmings neu¡oda obáesiua y conducta obseaiua dando'prevalencia a este (¡ltimo que tradusirfa de una manera correcta el caduco término de Freud. en que en el aruílisig efecüvamente se desencadena una paicoeis? Poryue esto tánbién exirüe. ón cierto s€ntido es totalinente conecto porque üí comienzo su psi' cosis. Puede ocurri¡ que en et aruálisi8 de ciertos zujetoa se deuncadene una pricoeie. Lo pueden apreciar con solo leer el título: "Obgessive Behs' vior" y el subtftt¡lo: "§ocalled Obaossive-Compuhive Neurpsis". urando un término lacaniano para austituir a ecte t¿rmi' no gue fue el má¡ ususl a partir de las teoría¡ kleinianas: que el nrj+ to * pcicotiza.: En cuanto al rfeigo de paicotizaclón: ¿laobaeaión u conuertl. Ya le¡ comenté cómo hay que entender eat€ llamado rieego de pri' cotización cuando se trata de un¿ neuroais obsesiva: como un episodio en el progero de la neurosis. que la neurosis de transferencia eo defini' da por "la conducta desordenada en el tratamiento". pero aabemos.

pueden oer recuperadoe con !¡s nociones de Lacan. En todo caso 80 trat¡ de gue un aujeto cuya ertnrctura ya era pricótica deseneadena una poicoie.§eaaroUo de qu-Deuosil produqen epirodioe delirantee. tudes en el ca¡o de muchos zujeta que por er eattrchrrg no Eon neuróticos. Ya en I¿ mi¡ma forma de esto6 delirioe.sos en que ya han surgido la¡ manilestaciones clínicas de la psicoeis. tros ateneos clÍnicos donde han podido oboenar con claridad Ere hay eujetor obsesivot gue en . hay rujeto que pueden desencadenar una psicoeie si comienzan un análisir. de aquélloo que se presentan en la¡ distintas foruas de peicosis. Ent¡e esta¡ diversas operaciones y mecaniemoe podemoc incluir algunos que tienen Ia apariencia de mecanismos obsesivos en este sonti. como el que en eoa paciente motivó el comienzo de su ttatamiento. Tenemos que referirloe a una estnrctura psicótica donde la psicoaia no se ha deaencadenado. Esto suele ocunir porque loe anali¡tas hacen el diagrórüico a partü de vagar nociones de tendencias obsesivas o ¡necanismos obseeivos de m¿nera aemejante aI uao que ha' ce M. que ustedes erbán leyendo. en mi opinión. En el e€minario 3. aino que intantó d¡¡ cuenta do la¡ dlle rentoa maneras €n que una estn¡ctura pricótica puede mantoner ¡u egtabilidad con las nociones que iba desarollsndo. cómo una estmctura peicótica tiene una ca¡¡tidad do mar¡or¡¡ do mantenerse estable. aunque aí me intere& gue sepan gue Lacan tiene en cuenta este tipo de vicfsi.. nocione que llegan hasta loe riltimos seminarioe y que no voy a incluir acá. toman por tal algo que no lo es. mos a distingrt estae crisis. pero que en realidad no ae trata ni de los slntomaa obsesiuoc ni de lu m*anitmu ' obsesiuos en el sentido de Freud. que el neurótico Be \ lelva pricóüco. En la práctica esto eriste. si r€ exsmlnan con prucü sión puede determina¡se gue se trata de un¿ estn¡ctr¡¡a obseEiva. con una neu¡osis obsesiva. Perp entonce¡ es necesario tambtén que aprenü. Y ri no quioiéramos uaar el tirmino eatructura poicótica y roservarlo rolo para aquellos ca. do amplio en que este término es usado por Melanie Klein o del de conductas obsesivas del psicoanáli¡is noltea¡nericano. esta epirodios delirants en el curso de Ia neurosis obaesiva. y ya no ssben reconocer qué es una neurosis obsesiva. pero eeto de ninguna ma¡rera les indica que se trate de un obsesivo que se paicotizó. incluoo. entonces debemos decÍr por lo menos: en un zujeto cuya ertructura no era neurótica. Lacan se ocupa de e¡ta cueetión. En 180 . Estas nociones y eatos problemaa prácüicoa preeontadm de ect¿ manera a parbir de Ia¡ di¡tinciones kleinianas. Del caso inverEo usüedes conocen un ejemplo más desalrolMo que la breve mención que hice en mi¡ elasea. Klein de esta noción. por el ant¿último de nueg.el. indica un error de diag nóstico del analista que lo tomó en anráli¡i¡ y que confundió una estmch¡ra psicótica que se presentaba con ciertas ca¡acteríetica¡ llamadas obsesivas. A lo la¡go de su enseñanza no oolo Lacan nu¡¡ ca deeechó esta alternativa. o en el transcurgo de un análi¡i6. estos delirios obeeaivos.

neu¡oeis o'bsesiva q -Aiff"rl_. LACAN Pasamog ahora a ocuparnos de la enseñanza de Lacan. blemótiga en el diagnóotico diferóncial existe y par" reaiirma¡ dé eete modo la necesidad del diagnóetico previo. Si hübi& ramor agrcgado mat¿rlal ün poco pooterlor donde la paclentc lba r+ cuperando. ¡ado un maler¡tendido habremos generado otros ma. ció lmportanta prcoontarlo aaf para Io¡ fines de la discusión. de tanto repetillo. reht¡ndo más claramente y en detalle lo que había sido aquel epbodio de crioio. §on temas que hay que seguir trabajando pa:á obtener cqda. tal vez ineliminable en el diagnóstlco. Sená algo que segrrirán trabajando. neoo y prooentación de pacientes. oa áon¿e mrl¡ hay quo tucor jugnr h neceeidad do Ia distinción diagrróstica dsdo gue €n un caro y en el otro el curso del tratamiento va á ser eeeneial. mente dife¡ente. para cerrar l¿ cuegtión del diagnóatico diferencial se usa un r€curso muy_". en un parde añoe ege discurro haya rido impactado lo cuficiente como para que genere una rcnor¡ación d9 la¡ repeücionea. A. se hubiera podido apreciar con mucha claridad que ¡e tataba de delirios obsesivos. dido que el hecho de que en un8 primera imprerÍón puedan reeultü parecidas una estruc. En el próximo ateneo leo preeenta¡emos un material donde la distinción psicosia .by feel'. en Ia materia Clínica. oboeriva_que hemos ido constmyendo a lo largo de lar cla¡er. Hoy.el matorlal de erte aten€o.participación" en ate. e8 deci¡ en nuestra lengua: olfato clíni. co. En primer lugar empezando a usat con cuidado todas la¡ nocio. O. cuando no lgy.-pedtivo: '. üzane". rencialer. Radó que lea meneiorié. querfa-prraentarles e. Me doy cuemt¡ que hay una reiteración en este tema.. qúe Eg¡gen. es el que hay que tratar de reducir cada vez más.. Esta repetición e¡ ínüce de un¿ dificultad.: ¿Y cómo ae ectablece ea diferencb? P. t ¡ . que no es de usüedes ni de la óátedra aino del di¡cuno que nos ha precedido y que en gran medida rigue ügentc: el uso ambiguo e indiscriminado áel término . ior haber acla. ae podla ver que no se trataba de una paicooir sino de una neurosis. egp€ro. . Erpero que.lentendidos. En tercer lugnr lea luedo aeóir qie el lroblema está abierto. Segundo. neo de neu¡oci. Nos pare. p€F gubeistía todavía la ambigü* dad de si se t¡ataba de una estn¡ctu¡a hi¡térica u obsesiva. como lo dicó Lacán.. No ec mi intención presentarles los proble-mas como ya rteueltos y ceradoa. diagnosticos dife. de la que us140 .paico. por contrario. no releva -el de la necorldad del diagnóatico previo. tt¡¡a pdcótic¡ ect¿bilizada con ciertos mecanismos llamados obses! voE o una neuroab obsesiva en un cierto punto delirante..e1 capftulo de s. vez pautar más claras para hacer eite tipo d. zu aplicación en la pÉctica. LA NEUBO§I8 OBSESÍVA EN LA ENSEÑANZA DE J.orno tes fue preoontodo hacts un do hmlnado momento de gu anállslr.yo quien lo introduce son ustedes quienes preguntan. En.Pgicol_óSica.qto prra volver a destacü que eata pro .

. tesügo la hictérica . Laa-teodfls. Leo voy a leer una cita de un texto de Lacan relativamente tardfo. ea fundamentalmente a eeta estructura a la que tenemos que hacer responsable de laa modalidades que. Us'tedes not¿rán esta ineistencia do Lacan wbre la extertorldad del ! dgnlficante y ar estructu'ra. "el honbre no piensa con su alma eomo ünagina el filósofo.neuroeir. alma estaría ubicada acá al nivel de lo¡ eiclos biológicos. Continúa Lacan: ". en el ¡entido de forma de una determinada materia.animal captado por esta estn¡ch¡rs del lenguqje. ea del '73. Ia eattttctura del lenguaje recorta zu cuetpo . Por rupueoto Lacan trabqja egta distinción freudiana a partir de sus prcpia8 nociones y. { -sp¡_u¡.glc_g. La inteligencia tí Ia po demos übica¡ en el quno de eete deea¡roUo biológlco p€ro en el caso del hombre.g4 -retprno a Las nocionga. A._o__p. . exterior. y dgulendo a Froud no puede s€r considorada excluyenta. pienoa porque una estructura. po y nada tiene que ve! con la anatomía". a lo viviente.¡¡üf!ndamentalments a la dl¡tinclón f¡ouctiana eiitis psicoalo y. e5cluyente.". n. pien- porque una eshilc'tura.l.la única cita que lea voy a leer porque hoy vamos a hacer una prresentación general de Ia elaboración lacaniana de la neurosis obsesiva.: ¿Cómo u llama el texto? P. y €D las dos clases siguientes que van a eatü I cargo del profesor adjunto Gabriel Lombardi van a trabqjar con más profundidad y con mayor preciaión algunaa de estas nocioneg. 8a Ecta ecLn¡ctura del lenguqJe y la manera en gue recorta el cuerpo no tienen que ver con la anatomÍa. miento en el hombre. . .neurosis obsesiva gue. neu¡ótica w¡elve también a ü óposición fteudiana. . ." y allí Lacan continúa para hacer erte pasaje de la histeria a la neu¡osig obeesiva: ". se llama Wtitlón.teder ya raben que produce. . Ests cizatla Uegs al elma con el síntoma obeesivo: penaamiento de.dq. en primer lugar.' tender el ponaamiento como algo que aurgiría intarnamontc a partir dol dcsa¡rollo del oryanirmo psicoblológico.neuroric: digttrtctón tqiante. .: Teleui¿ión. .a Ee--e-AUuBzq no sabe qué hacer.Ere.".que el alm. la estntctura del lengr¡qie recorta su cuer. . como lo hemos yisto en los textos de F¡cud. teotigo la histérica. histeria . . Y dentro de la estructura. E diferencia de li ant¿rior. ld1 . toma el pensa. de la opoeición peicoeio . de sus nociones acerca del significante. Aquí alma está usado por Lacan en el ¡entido aristot€lico. el hombre no plenaa con su alma eomo Io imagina el lilorofo. Aqul Lacan dice: ".a¡alí!igar dan a en. .

las nociono. y eI lüg¡r que €n esta eatñ¡ctura ocupa Io que f.e especí. Er Ia t§ora que corts la plancha de metal p6¡o ron t¡mblá¡i l¡¡ cort¡duras o fragmentor quo nosultan. cntro inhibigi§¡. En üG-t@6nta-b'¡lrór. "Emba¡azo" significa impedi."q-6. cluye en el ¡emln¡rio V. I{ay aquf una alusión r l¡ ¡rl¡ción pa¡ssitaria del niño en la madre que e8 el modelo que rurflhrye el otro que fue impueeto en el pdcoanáliris como una espo. Pero ¡o condensa rl otso dgnlflcado de embd¡¡n¡o. pruglg!.Aü¡lert¡r quc ad Lacan.acan Itrma Jusüamente en esüa paciente cuyo mateül edo es algo claramente reconocible. er. ubica a la nsruosit ob¡edv¡ en cdnt'tnüiilÍf?on Ia hist¿rta. el puntq. alude a estE noción fipudi* n¡ de que'dól¡ neuro¡lr eb. de ru bor¡¡griento de sujeto (É).J-ar¡gustia-. hay oho texto que ust¿dos van a di¡cuti¡ en But pnicticoo: El mito indiuidual del neurótico. . el @*qug-Pgg:. tt2 donde retoma la noción freudiana . ru ffilllcado mál fuortc ¡lude r at¡ del ¡quf habl6n peñsaiñiento del quáel c embaraza" no ¡abe qué hacer.p-9¡q¡¡¡9-l.hgq¡o de.Etiñor§s' :EI "táiñi lñd*dliiutffdñllés tüiüó' sl l¡rútrü. ffcrnsot¿ l¡ cr¡ütlón dol obJoto anal on la e¡tn¡stura ob¡oslva: En e¡tr pr. y en la última clase de esta eerie. . por ejernplo.iffiKü§"¡Í!q. c{o de fudón indi¡criminada entro niñomadre de la cusl de¡pué¡ el niño debería dif e¡sncla¡se No p &¡t¡ de oior üo tnt¡ de u¡u relaclón perarltaria. .e!_lcnpaJe gus en el cü¡o do en ol ql.pl. ¡u. debeo incluir aquellar nocione¡ a las que ya hemoe aludido en clarea-anle{oner. sl igt¡B¡ que Freud.ercntación general que quisiera termir¡8r de constn¡ir boy. mmto. difict¡ltad. o¡ en e¡te ml¡mo uodelo quo Laoin ublc¡ al penramlento.¡ostv¡ comienzri-ioho una l¡istpria y fuego óóinpllca con otros tipor de mecanlsmo¡. q¡ando referencia a la q¡§!: gn¡EJL$#$Lg de la proeza en ellicimq obsesivo. oMáculo y ee el t¡órmino con que Lacan designa l¿ o¡í¡im¡-di&ult¡d 491-qqieto -cuando 8e ocupa de la¡ articulacio. para habqja¡ má.e¡-t"9.-r a{iunto !o va I ocupa¡ primero do nr dqarroll¡¡ la¡ nociono¡ sn torno a la neuroslc obro¡lva quo Lucan ln. pruebas que también adquirían Ia ca¡actcrístiee de ciertos rituales y que oe asemejaban a las pnreba^e que habfa paaado Cri¡to: pinchríndoae cl¡vos en la¡ manos y en la c8beza . tach¿dura. de operacio dvriürry Pdró1fftó-teflñE{tr'§ lrá$ruüüuth {. que Lacar¡ desanoUs en el aeminario X. Pen¡ar¡rlento dol que el olma oo e¡nba¡aza. Antes de erto (gue eB algo que Lacan incluye en el eeminario V y ugt€des van a retoma¡ en la cla¡e próxima) y aún anteo de su primer oemhario. ell¡ decía que tenía que pasar pruebas. en lo¡ mismo¡ lugarer donde Cri¡to habla tenido la corona de eopinas.

o parte de e¡t¿ texto trabqja esta. Tanto en un caso como en el otro. del Es decir que el mliqglLqt¡_e_. a eeñala¡ y a llenar algin modo erüoa lugares impoeibleo y en eso ¡entido al mi¡mo tiomp o q uo lgp . Podemo¡ declr que ost¡ primera ápoca eo la ápoca léü-straussiantr do Locon. Se consideró número I el ¡enrhrorio dol año '63 aunque or. §bausa deecomponléndolo¡ en Bur mltema¡ y olg¿$C. ya sea que ú€ trate de esta mitos indiüduales de los neuróüicos o de loa mito6 en su 8onüdo estricto como una formación cultural. elr dirtintoe regist¡oa. ta¡ y en ¡u úlHma parte con materlalea tomado¡ de Iá vfda de Goethe y de rus textos. aplicada específicamente a la neurosl. Pero eobre todo las nociones de lá dialectica del a¡no y del eeclavo eatán utiüzada¡ por Lacan en el E 118 . pcro do lor quo no existe un registro gabrdo. Este texüo rccoge temas de eeos aeminario¡ anterlores (a¡f como el texto de Interuenclón wbre b trunafereneia hacfa lo mi¡mo con el historial de Dora) y en él Lacan int¡oduce esta noción de mito.novel+¡!fri. ql". A di histÉrics-oue busca un amo. TT l.s0mbio¡ de lugar y de función de esüo6 mitemas en la¡?Í¡[inta¡ vercionee del rq!!o.Vien§_A-CUúiiui¡. a partir del artfculo de Freud "I|n'rccuerdo de infan. a lo largo de sus trangformaciones en la diacronía de la neu¡o si¡. busca un amo para hacerle producir ¡aber.ñ&ñ.lot.g.-noc[óñr-€n reTffif6ñE'ñ el hi¡üorial del Hombrc de las Ra. cla en Poeefa y Verdad".eBrótics.iliF¡ delJr. {e. moc 0omo ¡omlnario núrnero 1. la -hi¡t¿rica =g|at¡gn buaca un üno para dominarlo.¡euIgs¡ obsgáiv.qpl FIt¡g. $¡jgn ggpera-funda¡neatsJ. €§ doob quo lor vo I anglizsr según ls propuo¡t{ de Lóvi. lgneFe-q! goslc eatisfacs&¡usdcmar¡d¡¡.de=l¡r.ue¡¡te ¡ecibi¡ -.s ob¡esiva. Pod o m or con sid o' rar que esta noción de mito ea la ürimery la cuestiÉ4 le )ai¡ruoaib üfu a . El ¡ominario sobre Dore y este somlna¡io ¡obre el Hombrg de lar Raúa¡ son do¡ s€minsrio¡ que pnecedon al que conoce. el obseeivo se pregenta cóm6- y*d-áñonñdq:il6ññidiogE-t¿leñói-qléi.en rdar. -'-d'ü-- n este oentid o'en e sta erti c ulacióñ-En-üóñóe¡. §e trat¡ do un escrito algo anterior a ou pri. En el ¡emin¿rio 4 la va a aplica¡ también al hisüo rial de Juanito. en la enaeñanza de Lacan en dictintas problemáticar.-o-qult¿J0nbión_lqurlU qftlu*lqlmyqh. En gran parte puede articula:re con esta otra glan caractenstica con la que Lacan eepecüica a la neu¡oois obsesiva (a la que ya habíamos hecho alugión en l¡ claoe pasada\ que ee-gl lugar orevglgrte de !!t duundaisLltgstLla. buac¿ un smo pa¡8 hacorlo desear.demandq§. la función de los mitos en las neurosis..í¡' En ol rosie ob¡esiva -I Lacan aplica al tratamiento do Ia de nouel También hay una dialéctica en relación al amo en la histriria. trictament¿ no sea ol primer semina¡lo de Lacan sino ol tercero.. a estoa distint¿s historis¡ que iba inventando Juanito la¡ va ¡ considerar t¿mblén como mltos corutruido¡ por Juanito.. mer ¡emlnarlo. ptiry.

no eupeoraba.en el reglrbo imaginario esüa coartada con la que el obrdvo rc protegO. ü um ñ8"üEf@ e¡'una funóión. la prceza (no É d lo deotoqué en Ia¡ claae¡ a¡rterioreo).en ¡ol&clón ¡ osts oba cue¡tlón e¡enclal an el obuestvo qffiAliifeI h neúsrasion. El obsesivo juega todar ertar prue. Apare. riar que tomab¡ erte pacientc. p3tügpgS (en relactón. 8r importanüe. Re. Ertar protegldo del rieago es t8mbi. ¡i _podf¡ morl¡ cuando él no ertaba. ti@Éfta homo¡exr¡¡lldad tatent¿ dól ob¡e¡ivo) la ftecuenci¿ con la que. teno. r¡Tfflue ubicarlo-en ecta misma düección.-es la manera guen$a el.e t.lgomin¡rlo contrado su urao. moe blen. donde era muy claro que quien ocupaba eoe lugar era el padre del paciente. -EÉo cresr que ee hóind. ' mot quo ublcar. .ntemente el obce¡lvo corre rieryoe en oatar diffcile¡ pr'oezar. poro ri not fda.obreivo para estar protegido de loe rieogo de poner en tgffi-[T:-rr. no r a¡í. El qb-eo$vq_vive geperando la n viyir. pero fundamentalmente lo que Lacan destac¡ acó trre¡pera. entregnno a las cooas quo guiono y que le gurtüt y qus un8 y otrs vez poeterya. I El obceeivo qtrierc gue E pondnin en juego al encontra¡ el deoeo lryq f de la ugurüa ldel Oho en h¡ ¡placionea con el Otro ¡eio.üxual para librane de la t¿. Lac¡n de nh¡un¡ mo.Én Io que oculta la hazaña. recuerdeh todar ta¡ medida¡ precauto. No querÍa falta¡ a este momento. Podomo¡ poner acá en ogtricta rclaqlén lo quo L¿oun corutnrye acs¡ua do Ia éüca del poicoanúIirl¡ como étlca dol deueo y est¿ desfe¡lecünlento dsl obseeivo en relación a gu de¡eo.intorpret¡ como hoqo¡o¡ualidrd l¡tente s¿ ls8 egtá confirmiñ-dd.elpera de la inuerte del a¡mo. $ ¡¡rodo ¿r¡. er gue §upuertamente o de muerte.de coa¡'uada exacümenie en el dónE6'iiüíírta. La¡ fantaeías de homo-iexualidad en el obseaivo eon aiempre coartadaq y si Be la^s. ble vlvl¡ de otra m&n6ru. E¡ta reiación con el ¡mo állir omOr eE et ar¡o. se h¡ ásüí I"gülagijo.¡-lq gu. ¿Por qu&era ta¡¡ inporüaatc p¡ra él esto?. cr¡erden lo¡ cuidadoo que ponla parn saber ai su padre empeoraba. 14{ . Recrrerden tasrbién el lugar que oéupa en el Homb¡e de h¡ Ratar erte reprocho acerca de no haber egtado en el momento de la muerte de ru padre.cnsoshl$or en h prástica de l¡ neurooi¡ ob¡e¡iva l¡¡ far¡tsrí¡¡ d1-hq¡aoniúüdüdi Poru-hay que ubloarlar 0n osto roghho. Erte rupuesto €Bpezar a vívir derpués qu" amo mue"t que en. no trhur. en el msterial que leo hemos proentado en el primer caso de neurod¡ obcedva. dice Lacan.El obsesivo ha en. El olxodro imagina gue cuando ol amo muera €ntoncot reró porf.porque ét quela estar allf. la "uesn[tlp-0g¡. $9 agt a$li{ potfroudlano y. Esto eo pura imaglnería.ép". ét quóría presenciar la muerte de ru pdre. porque no so traüa de gue cierta¡ coüa.obll:- ñIón-dE"tdü¡.." han podido apreclar t¿mbián en to¡ ateneoo clínicoa. rino en qu6lu8n¡ ¡e lü ubic¡.

I.übqiüi¿:rü_niü-. esto qEé erúo ea hecho en relación aiem.bas. Es otra muectra de que g¡po. rlompro rrguo rar lfnoa¡ do la estrucüura.-lntonüu coneüituh un Oüro-no t¿¿tri¡áó.uns goartada: el amo pueAe rcgqf déndolo. EI deeeo buuEno..üura degeo.histp¿lC la 9*nr6urá-fl9t q9tg-9rse".. hay desaro. d e qeo__lgpgnqen j uegp. De modo que cuando habla¡nos-de eapecificidad en este ca¡o. aún muerto (ha{ián'rerirórñi¡ . U--üfere_ncro de la hlrtórloa. que ei pueato en eviden.hiñfñffiñu del Hombre de lar Ratae). Esto es ba...aeEs.git\¡:q-cjqrcs_§n3Ug_lU.l ¡omlna¡{o V.coBo_i¡¡-¡¡tiqlecho én la.iúg el deseo es deeeo inutisfecho por-si. cia.. Eq . ohjáHv-<i.iü¿ft i.'=t"ná-r. cómo para el paciente mismo en 'un cierto momerito llóga a ser claró que aquello en lo que él c¡eÍa gue sé le ib¡ su vida realmente no le hüe¡r¡aba nada. .ñr. hñ'et oari ááliilo nlü: 116 .dEl-dgggg.insirte.dEldsg99. s€I por rq muerto. que es üevado ha¡ta su último termino en e¡a eotnrctura. Peri eobre todo Ia elaboración l¿ca¡rtana de l¿ neurosi¡ obcesiva la podemoe hacer jugar al¡ededor de la¡ caractorizaciones de la e¡.Ol¡p. llos de Lacan en tomo a la eepoclftcidad iler fanta¡ma én ei obeesivo y en eopecial esto far¡tar¡r¡a tan ca¡acterfatico de la neuosi¡ obseeiva que ea el e¿nd. pad'ñ'CÍr" . pre a algún Oho porque ol eo oiempre del deeeo del Oho.LA tgSgB. Ustedes a veces se confunden.stant€ plaro en el ejémplo que loa relaté. dueño de au deseo. o¡ta o¿oslción _in8rüsfecbeinDosit¡te. Esta dtalécdca del a¡no y el eccl¿vo la podemoe ublcar también en rsl¡clón a otra temática que oE lu de que-el qbsedvp. aobre todo en un primer momento le¡ resultaba difícil disüinguir la noción de deseo insatisfecho de la noción de doseo impoaible. rg1.n -¿á¡iii"ñ. en o¡ta útü -tgSgg._Qho quo e¡ dueño dq-nu deaeo. Tengan en cueuta en primer lugar que eso indics que l¡.8ts. inclui. trbtá[99_E__gpf9g produc_e. que está en relación con el obie. seo ee impooibte por su mismi e0¡ni'ciir¡¡iTe"é-seA- .i"".¡üió.qi. cieo que ahoü^ ya un pocb menoa. quo v&n a v6r en la próxlma clare. do conocerlo: esta temática de los an¿ílieis de loo ob¡esivoe qúe quiercn esbor de verdad quiénee son y conocor qué ee lo que rtidmánte desean. El Ot¡o no tachado ee preeta a ponerse en relaiión t¿mbién con las nocionee del padre ideal y del padre muerto del mito fteudia.-üistá Ámo"dol obaerlvo puede figurar de alguna manora la noclón lqcsnisns ds Otro no tachado. Euctura del deseo truc.s cüéñtá'!'iñ AndA.A.Ile p3_4epearalgpl es desca¡-gLCgfep-dp OlE este esto en el el_ ¡entido-ohjetivo.irtffi .. "df Pero es cada una de eatas vertientes la"qu6'ei buegta en primer plano-en Ia histeris y en la obeesión. oho sentido. ya que eete lugnr del arno en Ia estn¡ctur8 obeesiva se presta fácümente pa¡a. hablamos de algo que eetri recalcado. Eñ el otóláirti¿o.. pero que se trata aiempre de ca¡act¿rísticas eshructura¡eg: es decir.. no. -ocupado ra¡ la muerte del a¡¡o no es nadq-mda gue.-Li Jiráünciu¡ ontre uns oatn¡ctura nourótlca y otra.po1ry J$Iggtugmi¡mq:¡_il de. todar eat¿¡ hazula¡ Jurtamonte on Io¡ lugarea donde no corre ningún rlesgo.

*pln!g$.oo¡ ¡ tmpodble el cumplimiento de gu deseo. peio lraa. porf pál-gg$e gue re la imagine. rcn lo¡ tárminos ml¡mos en que está plantea. Era un momento €n gue so sentía muy recon@ida por su padre y dereaba hacer ¡lgo para agradecerle. 8€a el rqleto ruta por ella¡ o que pasen totolmente inadvertidas. ¡l n¡csr nr hifo le habfa puorto e¡s nombre. Hay otro eJenplo sn el cuno üterior del a¡rÍlfui¡ de la paclento cuyo mrtertal prcrcntanoc on el ateneo gue me parece paradigmáüco. Cuando se preguntaba qué hacer. canbio implica algo-cuya conoecuencia es el fI alejqnieD6_ire-fo¡ . tingendar. postergacionee. como en la cla¡e paaadq ao ve Hcdona on Ia¡ neurocl¡ obsosiv&s avanzadasr en sug graves rB& que llqan hsst¡ la paralización. Trsnen rguf un ejemplo en que : de¡ea tener un §f6-7y ¡ób el Ileru¡ t¡l nombre.Ig 1{0 g*g|. algo üctlcio. pero reclentemente uno de tus her. E¡to e¡ muy dbttnto a la ln¡ati¡facción de la htsüérlca La bella cü ¡Ioen r prchlbe coner ctvtar. rot. estorbo¡. que no podía hacer r¡8da" Aguf ls imrloébilrrrsd ertá planteada en términos ca¡i matemátil cor: culquier ca¡rüdad et pequeña comparada con el infinito. eadl co¡a gue lmngiriaba le pa:ecía tan poco. Ecto no e. pero n¡ droo üootb¡ oon un prcbl€m8! haof¿ muoho tlempo hrbl¡ ale¡l. $nrr r ru h{ro vu6n con un nombre di¡ünto perdfa todo atractivo prrt ella. . a éetimtila¡ eso deseo del ffilpero pa¡a eso tsmbién justamente a mant+ nerlo in¡ati¡fecbo. do el dceo lo que lo toman lnpooible. l¡*i¡9¡9qipiüdad. No era porlble quo ru hllo lletnn el ral¡mo nombrc que el de su sobrino.en hgnrea y momentoe de la¡ situacione¡ en que el i doeo estó eu Juego: en primer lugar ubfquenla en relación a todos -loc que. con lo que mantiene üvo su desgo. la disüancia eeguirá siendo igualmentcj i¡¡¡¡lvable. En erüe car<. o tan pequeña comparada con l¿¡ gus ru padre habfa hecho por ella. nors do IJA m8' de w¡a i¡¡¡atl¡f¡cdón. obohículos.$ot g§gr4+{!g[J& La hist¿ric8 ae-dqdica d provocar..+c1m?og[$$I{. Itd¡d d l¿ eudeuden en el aenHdo lógfco..g*p. un dceo que consry¡ la poeibtltdad de gs¡ cu:npüdo aogún clertar con. una paciente qur-etrbr embe¡¡zeda y tenla muchar guna¡ de tener un varón.pidameate. cuya trama eotá a¡oad¡ con lünltacioner. y por lo tanto so trats tambie!¡ de la S¡arigfagp¡ógdel gggg. . Como no puede llevar tal nombr?. do cl noub¡r p¡t¡ nr'h[o vüón. ' qucPerc rcbre todo v[n I rrocónocer esü¡ ca¡¡ct¿rfstica de la imposibi. Pero que en realidad for- aan porte de I¡ vida cotidiana de cualquier obeeeivo. inrpdsibüidad lóeica Lo van r poder obrwa¡ de un¡ man€ra erplíclta en le práctica ds la neu¡o¡i¡ oberirn" Ler doy wr eJemplo breve para moct¡"¡ esto. Etrno.

enca Otro).aL. p€E la pueden reconooel en lo obsorvable de mucha¡ otra¡ manerdr. el de¡eo ae eafumg deraparcce. sn sl quo h¡y quü acoEoda¡¡o exsst¿rasntc ¡ Io qus ¡o pldo. en i &ueltófi-ÑñóB que buando grandes v&r¡.lg-tncgndtglgrqlLdcdnsJa r de-a-c-nfu-atLs. za tscqn {p"finió qus cl deuo tmwfgnne. ya no lo quiere már. Pueden toma¡ como eJemplo e¡te mismo que habfamos dudo de l¡¡ lt? .Aún egtos ejemploa aparenternente nimios señatan un punto de real: la nominación.v eces qu edl deteni do eri -éll" rLa hieteria'icentúa esta vertiente del de¡eo que es el de¡eo como deseo del Otro.¡nt¿ una carastüfr.' tloa de lr¡ dor¡randa¡ dsl ob¡edvo en h que ¡o tr¡¡r. Y¿ ba¡tant¡ temprarramente sn üu onsofian. A veces la pue dsn reconocer de una manora muy dlrectu cono sn lo eJemploe que le¡ di ¡ecián. dice L&can.-r* de su enseñanza está localizado de est¿ manera como I¡ -_v_:: f cue¡tión de la impodbüdad del deeeo e¡ una cuegtión eshuctt¡¡al gue ee traduce en lo manifiesto de muy divertar forua¡. va¡ por su desso pero cuando Be va acercando a la dh¡¡ción en la que el deeeo podría llegar a cumplirre. no Decesariamente en rel¡ción a un ¡rntoma En lo que deacribünoo como la postergación continua que hace el obserivo podeme reconocer Ha¡ y venidao. 9Ld":99 utror¡in obSe§lvo queda oueda l¡q/En el obsesivo 9r".te8ulldo tiempo que la deahacs. en algrnoe momentc el obsesivo ¡e deja lle.adlc. esa manera indstonte de podir que hace quo r Ioa padtre le¡ rssults intole¡able e& pdido exlgento.l&üfuluf¿.ese-o-Bngs@lcia-nabsoluta que se lÁ ünponp ql--Qtre^ Esto eB muy claro.t_Y. ee por h mo. desoo e8 es e¡ del histérica oonqe donde ru qesao el (¡e88o deseo se¡ fDer plano (aJ reves que en ¡a n¡8f. E¡t¡ or una camctorlú.de-! ü otra vertiente del de- -fen. no es por el cont¿nido de lo quo piden.gl obsesivo es que explora lao l4p oeibilid ad eo y múih a. No ee que e¡og chicos pidan corae raras o cossl excepcionalea.ñnna una acción y-t¡n. en el sentidodequeel=9!§esi{s¡ece-d. la gpoeición del deaeo . ¿es aaldable la deud¿ de la vida? Lq-gqeaau¡re c-qn.d.4 8er ob¡esive: la ruanera onq qrre piden las cosal. moe hablii de un oposicionismo específicamente obeesivo que e8 muy diatinto del que se Uama oposicionismo en la¡ poicosis. La neurosis obsesiva acéntüa hpü¡ente. q- puests Due8ta en priDn.q§E¿. pode. en un sentidii"mái'gbneral y con una cancterírtica ertnrctural. dice Lacan.eJgbj9lgLq. Y esto que en lol-primero¡ semlna.del sgjglo-cggeldegg-o +el gtfo. Es un modo de rctomarla perc en otro sentido.t.. tica sctn¡ctural del dooeo. Ot¡a db eüa¡ er lo que Lacan llama la!§ClkciÓa-drl deaeo en el obaeeiuo. ¿quó es poner un nombre? y la deuda..xPg-' rio¡ ":'-. gue es una manera t¿mbién de retoma¡ l8 t€!oá' üca freudiana de lo¡ dos tiempoe de dgunoa ¡íntoma¡ obs€aivos: un primer tiempo en el que se a.s. nen¡ en quo lo plden.

homoeexualidad y estructura penersa y dar fácilmente por descontado gue un sujeto -que se dice-. ya rlo-t9t¡. Esto no e8 un . estoy todo el tiempo extra¡ián'r dolo". cuü¡do erta aujeto habfa comen zado aconaeguir Io que quo' ría en lugar de usar eso para eeguir adelante. Mucha¡ veces se trata de neu¡óticos.homosexual es un zujeto penrerro.Sialigras ieg_r_nat¿r el deqgo deJ. cno guo rc lla¡na §erenota pam la tlenz de uro "Porgue me duele d me quedo. an e¡t¿ ca¡o de un rqjeto homosexual.§-e_o-e¡ el-obsedvo. sin-enb¿rca-el -lsggr.g. fl. me la pano penmndo en i¡me y. estnrctu¡almente correaponde aI mis¡Do mecani¡mo-.Otre. porque en el momento en que el deseo en lugar de ser prohibido ee autorizado explícitamente. hacerlo sostener en el fa¡rtasma.€¿-qle&9e t¡ delgt¡. E¡to o¡ ht¡ru¡nt¡ porqu€ cada vez que ha aparecido la Gata Flora en lo¡ ateneo¡ clfnico¡ invariablemente ha Bu¡gido la idea de hlcüori& fisnen que cuerüonar esto.§e. Incluyo erte ejemplo t¿mbién para advertirles gue hay que tener cuidado y no hay que guia$e Épidamente por una equivalencia entre homosexualidad perversión. !V$t h. y cucrüe.g. Y en un momento él pudo fo-mrula¡ eeto qle estqmo¡ viendo_áho¡a de una manera muy.". ra inverga -€s inversa. pero oi ustedes se fijan bien.p¡o€2a8. . no solan¡ente en el encuentro con el otro ¡ero. eape p!ro. Este parece ser el ca¡o de eate paciente. ¿Por qué esencia¡mente ee el mismo mecanismo? Porque en ambo¡ casoe aigre aiendo impoeible. en el objeto. tal voz ñIffi-de uetedes lo rs. q_$_el-de!é_o_-Cest4¡y_e. Esto es entonces. es él quien se ¡sconoce con ese eignificante.l-ob- _e-sE luga¡- -destruygpldepec. ¡eñere cuando habla de ¡a gscibg¡gl¡_d4-de. con toda claridad. aquello a lo gue Lacan'. Muchas veces se trata de I¡ o¡cilación ob¡e¡iva.E. Hay otras relacionadas con ests temÁtica del a¡¡¡o: lograr gue el a¡no lo prohfba. pa¡a no equivocar el diagnostico.i clara. inta¡ estrategiae y manerae para poder mantdner este derco gue de otro modo se esfumsría: una. no de suocitarlo como la histerica. Llegó a decir: "Me pasa que cuando estoy con é1. . desya. un obpsivo profundamente enamorado de una mujer que cuando logra conquistarla ya no entiende mrí¡ cómo es que le guetaba. peto ee sostiene como imposible. Este paclente dsñnió a erta c¡nción como una "versión refinada del gataflorirmo". Eato parece ¡sr a¡í en el caso de los obsesivos.oece. ya no es nús reaivo I Esta 1{8 . cuyo título no puedo ¡sp¡oducúr exact¡mente.sg-.CppqC.del OIro. lograr que el amo lo autorice. está abolido. entonce¡ allí el deceo 8€ Erantiene. y entonce¡ . ió es ercngid po¡q¡rq.Eg*nÉs_ ga{¡as. cuando me voy. El hizo allí incluso una referencia C¡na canción de lá. O bien. Por eso lee traigo un ejemplo también de mi pnícüca. que a lo largo del análisis ¡e va moetrando máe bien como un obsesivo gue como un perveroo.. o por lo menoa no hace¡ una aplicación automática. O de una rnane.deJ es abmpre el deWa-del_Qir. ei otfri indicació¡ gue hace Lacan.liqgy¡ósüico.. ya no le intereea más. peto me muero si me voy . Esta orcilación e¡ una cons€cuencia de lo que decfamos antoa. los obseiiygs--Fgn a¡Ig.

Eeta temática de la prohibición del arno y de la autorizaciín del amo ¡e articula con esta temática de la demanda qug es otra de la¡ formas de la irnposibilidad. como si fuera algo contingente gue le ocurre a él por pedido o voluntad del Otro. §i usüedes se fijan bien.t u 4c . -Podemos deóir que en este ca.9@eire_§§"¡!qgd!a que el OtEqjerrBnda su cast¡ación. incluída la casüración. Correeponde I un momento posterior de su anáiisig donde ella. tiene que ver con lo¡ actbs. el creerse que él no puede. I ta¡ en ninguno.§o en vez de deseo de deseo hay de seo de demanda. el obsesivo ea alguien que vive continua¡¡¡ente pidíendo permiro.del. La manera mds radical de acentua¡ esta imposibilidad del deseo er la de acentua¡ la indeterminación del sujeto. si no Io entqndemoo en el mero sen.ese-jurle§-y _el -despuée gn.porqge está totalmente determin¡qqggg¡-¡ctq. Esta cueetión de la imposibilidad del de¡eo en el obeesivo está co nectada también con la continua!@E8giágJel-acip. Hay un ¡uleto anterior al acto y hay un sqJeto posterior aI acto que es un zujeto transfomado. I menos qus soa cumpllmiento alucinatorio como en el ¡ueño o una mtbfacción fanta¡eada-. e¡ deci¡ gue no hay otro cumpll -ftfenTtAil?E3¿o +t nos aüenemd.-fióñéñ-Efé Cñer én cuenta que en la noción de act{ el momento del acto coincide con el momento de la desapa¡ici6n del sujeto {e eclipse.. En definitiva eE I esüa noción de acto donde tenemos que remitir la i¡naginería del empezar a vivir. momeuto-de pasaje en el actomisqo_qqe_ es-el homeno dq g¡ay or determin aci6n. toda la temática de Ia impotcncia en el obsesivo. y esto es lo que hace el obsesivo bajo distintas formas más o menos atenuadas: no estar nunca en el lugar que tiene que estar. o esüar en varios lugaret para no eB. paradigmático también: esta paciente que ustedec vieron en el ateneo. o de "fading" del sujeto. pide su castración y ésta es toda la?imensión. O bien en su forma fuerte. ae entra en esa dialéctica do la demanda y ee dedica a satirfacer no el deseo del Otro sino el pedido del Otro.ei:ñ Ío _.. dice Lacan. el aqjeto posterior al acto no es el mismo gue el anterior: tenemos aIÍ glfe. ú8. como si la castración no fue ra un efecto ineludible de la estn¡ctura. tido de subsistenciE biológica.srieto y el m omeni ó ?ónde-.l moraTien. el registro. el cumpllmlento del deseo es clempre cumplimlento en loe actoe y e8 por esto entonces. El obsesivo entonces gg]glg qqils pig-a-q_parg c-qnvert-f_9§.éstá. que e8 e!-999e o-cLe!-obsesr' . son también términos de Laca¡¡-. en tanto el doseo queda allí reducido a la demanda. miento del deeeo. Dicho de una maneria abreviada. gue es el reverso de la imposibitidad. ya que vivif. que como tenemos que / termina¡ se los muestro con oho ejemplo. refiriéndose a aquella etapa en que habÍa tenido zus criÁis delirantes.9e-un mundo t¡echo con significantel. miraba aquella etapa con . a la noción freudiána de cumpli. 149 .deeeo. porltue el.q¿egido-en-e]-objeto de ru deseo. aquello que ya entró en la categoría de la demanda al haber sido explícitament¿ autorizado.

q¡o?. y con la¡ cosas que guería hacer no daba h¡ttss vr¡elt¡¡ para hecerlar.que re babía d¿do el gusto de hacer en aquelloa momento¡ de delirlo. Al purto que ella re imaginague iba a et¡¡ surada cua¡rdo pudiera hacer de una manera norn¡l todo lo . ce doáirpoülue bace desear siempreth t.e condici.onp eshrucü¡rales del deseo: lo-rcal. los obstáculos. ¿ea el 4go. el áeseo. eran fuetza¡ exte riorc muy rcalc la¡ que eetaban actuando a t¡avés de ella. por I¡¡ dificultades para hacer la¡ coeas que elh guierc. E¡ decir que allí todo ¡e había vuelto poeible pero I condición de gue "Claro". En realidtd si tut¿de¡ r üia¡r bien. de que en ese momento "no era yo".una cúorta noda¡gi8. br tüo . como no e¡ro yo. Pero elh lo decía con esta¡ palabra¡: "Claro. aad¡ me era inpoeible". exterior aI zujeto que ha. y las hacía. porgue había una cierta opoeición enhe lo que a elh le para habitualnsnte en ¡u vida cotidia¡¡ que erüá dominada por l¡¡ nstricclones. eato puede ser la mejor descripción de la. ella recuerda que en aqueüa época de cri¡i¡ todo le ¡sultaba Bás fácil. Bajo la¡ condicionc del delirlo quieneo le hacían hacer las cosss que ella hacÍa no era e\ enn h¡ órdenc que elLa recibía de los dioeee.o_9e.ea riempre el deaeo del Otro.anto otro.

Lacan no hacÍa paicopatologra. y si bien la neurosis obsesiva permite estudia¡ particularmente bien curíI ea o cuáles son las coordenadas de la impo. Por ejemplo. que se puede encontrar también subyacente en otro¡ tipos clínicos. Pe¡o no tan aI comienzo: allí cuenta con una distinción que üene unos año yq que ea la distinción de el Otro (con mayúscula) y el otro (con minúacula). Usa lo que ense ña la neurs¡l¡ ob¡o¡iva pera dorpeJer di¡tinto¡ IrB€etos de le estruo' tura.A NEUROSI§ OB§ESTVA DN I. Lo mi¡¡no puede deci¡se del deseo en su modalidad insatisfecha' gue se muest¡a a cielo abierto en la histeria. . sólo que de un modo no tan relevante. el décimo.l .7 I. sibilidad del deseo. e r Cla¡eJ. y Ias última¡ clasee del eeminúio La angustla. LA DEMANDA Y EL DESEO Las formaciones del incon*iente es ou quinto s€minario -Lacan dict6 27 ó 28 seminarios "oficiales"-.151 .lo 44 dict¡dr cl 26110186 por Grbricl Lomb¡rdl. LACAI.A ENSEÑAI{T. Adeuí¡ introduce una sigla nueva gue eg la del rignificante del Ot¡o tachado: I (á). No ea que Lacan se ocupe específicamente de desarrollü el tema de neurosis obaegiva. sl bien es un rasgo que eetá acentuado en la neurosis obsesiva. lo que ha comentado Roberto Mazzuca en rolaclón a la imposibilidad del deoeo. o *B que está púcticamente al comienzo de su enseñanza. gue ee el quinto.I (II) El seminario V* Vamos a dedica¡ dos claEa¡ a comentar lor lugaree dondo Lacan habla de neurosis obeesiva má¡ ext¿neamente: la¡ última¡ gieto cla¡e6 del seminario Las formacionee del lncon*iente.ADfr J. de todas maneras es una característica fund¿imental del deseo.

no a sino imagen de a" reservando el a que to.eqtrc qgryn{¿-Ld"reo. uñá clá[a¡ más impór-tantea dé Lacanr. pero en -üffi1Ídtá óafturado án un cierto üso aigniiicante: el . davÍa no eatá muy bien especificado para la escritura del fantasma.. pero conti. Hay otra opodción que él recién está comenzando a despejar -comienza en realidad un año antes. cuando había introdueido el esguema L"mbda. Jq un elemeúlq. §l en lo¡ prlmeros a¡Ios de gu enseñanza Lacan planteaba como un eleu¡ento eencial en la dirección de la cura el reconoci¡niento del .eemejante. La identificación y La anguctb reepectivamente.. ¿Entoncee gué es eate a del seminario V que figura en la fórmula :[iaginario. gramatical. _ tó2 . Es una di¡tinción gue posibilit¿ cuirbioe deci¡ivo¡ aI rupec.una novdad del ¡eminario V. Hay otra novedad en el seminario V que es la fórmula del fbntar ' na: p O a. t¡¡nbién va a ¡ufrir modificaciones en el seminario V. _á*ejo jmaginaric.. El ¡econocimiento del de¡eo pasaÉ a pertenecer más bien a partir de ese momento al registro de la neurosis obseoiva. En realidad zu teoría del objeto a va a quedar sólidamemte corutituida recién con los seminarioa IX y X. En el ¡eminario II. y el a comienza a cambia¡ de est¿h¡to. es decir al otro con minúecula (a'). que le permitc incluso corregir zu concepción de la di¡ección de la cu¡a. porque empieza s apar+ cer bajo eeta oigla: i (a). el. en realidad y hasta cualquier frae de Lacan cobra sentida diversoo en función del contexto en que se encuentra dentro de su diEcr¡¡so. aún en !'reud ea eüdente que i¡nplica cierta elaboración sigñlfibante. CuaIguier toma. e9e tiene en realidad varios elementos nuevoa: el zujeto apa¡ece tachado aquí por primera vez. o un objeto imaginario (el § O a? Es el o-tro falo. la distin-pióa. en eI seminario cuarto.' deaeo. al Otro (A) también: It Yo<---a Y lo que ant¿c era el eje irnaginario que iba del yo (a) á la funagen aapecular o al eemejante. núa ¡iendo elaborada en lo¡ seminario¡ V y VI-. aunque en los ¡eminarios V y VI guedan ambigüedadee incontestablec en cuanto a la poeibilidad de ürtinguir cabalmente el otro imaginario del objeto a. no rerá ya el verdadero senüdo en el que debe avanza¡ un aluílisis. Es una distinción fundamental. al zujeto Io eecribía sin tachar.fantarmt. Debemos ocupanros indefectibleme¡rte de ciertos elemenüos de l¿ diacronía de su enseñenza ri pretendemoe entender lo que dice Lacan en relación a la neureis obeesiva. cuando cuenta con eeta distinción entre demanda y deeeo eso eo modificado.to.ln fü¡-ts!ls.

aunque ¡ea brevemente. para mostrar in.Dero t- . el pedido. para el enfoque que hay en el a€minario V de la neurosis obsesiva. clueive el uso clínico de estas distinciones. Vamos a comenta¡. L¡ p¡lah¡nyAcía co¡ui¡te en cierto uso de la demanda que sine fund¿]nentalmente 'lo narcisismo"las identlllcacrones m86 unaguanas clel suJeto.clóú !n Ir c¡danr Lotctlor Dor - t¡ dcmr¡dr holotruo uE alacto qua Drovl. de eoatén de cierta¡ identificaciones imaginariaar como pasa por ejemplo en olcaao do lo que Lacan llama la palabra vacía del aujeto. acabada. La demanda aiempre consiste en una cadena sigr¡ificante. y para continuar fundamentándola¡.na do l¡ c¡dcn¡ locquclcnta 168 . o bien puede descomponerse en sus elementos signüicantes: p.del DEMANDA: U¡o lncor¡clcnt¡ dc rfntom¡: parturb. con significación. la 'orden. es la distinción már importante. Hay que tener en cuentg sin embargo. Cualquiera de las modalidadee de la demanda. Por otra parte. una fraee total. algo que está en la int¿rsección entre lo simbóüco y Io imaginario. que aunque la demanda siempre ee aimbólicg puede haber un uso de Ia demanda gue siwa de apoyatura.ideritiücaciole-s-$e[-r-egistrg. Les planteo esta especie de carta mínima de los elementos con que conüarnos a eEa altura de la enseñanza de Lacan porque va a utiliza¡ lo que él sabe y lo que é1 enseña de Ia neurosis obsesiva jus' tamente para mostrar alguna de estas distinciones.ificantes imaginarios. la súpüca. cada una de ella¡ está necesari¿rnente arüiculada en sigrrificantes.pñEfáfta -iIAá- a¿-aG púdit f Aqúi es eiltonceldónde uEéñig. El falo va a ser definido por Lacan a esa altura de su enseñanza como un significante imaginüo. porque para el tema que nos ocupa hoy. un elemento de gimbólico.gg -Bgpqrtar |as. única. la prohibición. la dietinción entre demanda y deeeo. hay 2 usos fundamentales que va a disting¡ir Lacan aun de una misma demanda: una demanda puede funcionar a la manera de una holofrase. una frase con s€ntido pleno. La demanda es concebida desde el inicio de la elaboración de esta noción por Lacan como un elemento significante. la exhortación.

ta: tilÉ?1iñ'ñ6AEló-4il éit6"fiiio.lñ a s i9 m n¡*s el a I sfealq Le!rcectiquiqrl[m ¿e Cuando el sujeto enuncia. puede producirre un efecto de ruptura en la significación acabada de la cadena. y es que desde una demanda inconsciente.Ti<i-í6lo una frare. va a ir renova¡rdo el sentido gue puede obtener con cada uno formación-. ademiás de lo que él sabe que pide.o-sentido. pidiendo. En el seminario V Lacan introduce esüe modelo derivado de su concepción del lenguaje. le va a dar distintas apücacionee. su lingüistería como ha dicho él mismo. Y entonces permitiría más de una significación. todavía de los elementos que intervienen en su sin dibujar la cadena inconsciente: ¿qué pa6a con el sujeto de la nece. ade. A la altura del semina¡io V él comienza planteándolo aoí. I . que aetúa sobre es€-Pedido efectos de introduciendo efectds que son los que posibilitan la s-obredetermiEntonces a estos doe tipoe de demanda en general les va a dar dos nombres diferentes. sólo va a poder eer abrochad o a pos ter iori. una-demanda. el sqjeto del instinto. cüando se ha puesio un pu ñ.ófi üñh*düerüé I9$§disi44. el sujeto humano que aún no se ha constituido como sujeto que habla? 164 .inferior.q u Lqc o m D. sidad.. gino que el aentido de un discureo. hay má¡ i¡ de lo Io que él cree que nivpl eetá pidiendo. Y además puede pasar oüra cosa. inconeqiente. retroactivamente. que partc de la idea de que una frase sólo adquiere su significación lplena cuando ha concluido. un efecto rlp . en Ia medida que él comienza s aplicar otras cuestioneg a este esquema que le va a eervi¡ pa:a muchfsimas cosas -lo va a usar en muchos seminarios. o deade una mbdalidad inconsciente de la demanda (la del piso superior). hav oho oue está otro nivel que oue eB es el nivel pedido htroduciendq. de un ttexto. Entonóei*efa. o de toda una enseñanza como la de Lacan mismo. como pasa en el ca¡o de un lapeuq por ejemplo. éJd.

r. es decir una cierta significación (r minúscula) que a€ abrocha a partir del enctrent¡o de la necesidad con egta cadenade ! lo simbólico que materializa la presencia del Otro A de lo simbólico. "tjg. que merced a cierto adiestramiento del Otro. en otra cosa.-: -.Bdec¡¡S¿a pa¡a I¡ s¡tisfacción de esa necesidad? Pasó lo que desde el inicio se introduce como desareglo en el instinto humano que hace que.té-ffi6éii 16ú .. otra cosa a la gue Freud llama Lo que va a ca¡acteriza¡ a la pulsión ea la que se cree que niño se le pueden ofrecer esa necesidad y ademris otros que no eati¡facen ningtrna necesidad. el gbjetq. como p¡rede ser el chupete.. a cieT6-ñ@Téffi1ón que hace el Otro de su necesidad el perro a confundi¡ su necesidad nt€ cualqu¡era que eatiaface ru éveñTGiiaaA. esta demanda puedo adquirir un ulo do domanda quo "intcrprclfl" [ ors nocosldsd. Dice por ejemplo: "qgigg*Jg.... necesariarnente r¡arnenle anEeS ante con el Otro de eJ L..Coo''" En la medida en que sale en buacs del objeto que podrfa eatisfacer su instinto._-t' @ntra m . s€a qüñ. 0 ¡r¡ mairora de lae lntcrprcüucioncs chfuicoa qire hocc lu ma<lrs cuonrlo ol niño llora. .p!lp - En éstIen-tlecruzamiento de la izquierda lo que va a ubica¡ siempre Lacan es s (A). antes de encontra¡s€ con el objeto. .¿Y entre tanto.Jggl..s. por la prematuración específica del ser huma¡o que ustedes conocen. sobre todo en el teneno de lo aexual. deba ser tran¡fo¡mado por Freud ya en los Tles ensayos.e". AsÍ va codificanddffib-o méñoe a¡bit-rarilñeñfe lo qüee ella cree que e8 gue Ie ea la neceeidad necesidad del niño. Ea deci¡ decir que ma*gigg |ggq*g-ige su tunción en Ia medida en-que-vienq _a*qglpqlS¡(9""t}E¡t-fS. gue uno en el que más insis'te Lacan es el del peno de Pavlov. "!ig!.-.ü - fu-9s99!"1¡!1-gy y por el hecho de que anües de encon- con ese Otro.gjg$89". que también ee un sujeto del sigrrificante. .. qué pasó con el objeüo. ¿Qué Ie pasa al perro de Pavlov?.9¡ggg9".

poryue que un perrg (el rujeto de la necesidad). enteramente: ¿hay algo en este encuentro del eujeto con el lernguqie gue hace que la satisfacción completa sea impoaible? §i ustedea leen el hoyecto . que Ee p lo¡ Í|e¡ enayos . deapués hacia atrás. algo que no ee satilfae jarná. el zujeto alcanza cierta satisfacción. el zujeto peno de la necesidad ¡e trando¡oe en el sonido de la campana ee verdaderamente al1o del orden de la idealización. apeüto o toa que e¡cucho la campana. nir al aparato peÍquico. merced a la intermediación de esa demanda y merced al objeto al que por esa demanda accede (ma. pecho. . madera.üáiiiiido i6r-tffiñ-r6ññ6fi üA-üydeiear-&'bt'.Tó-do]L-o_"qu. . como algo que apunta exclusivamente a la baJa de tensión. eiem pre inacabada. ñ¡y *1t6"?á?itt" ánt ori cés I a p riméiá m"!r ir_{e-t94s§-ls§-igsa§ligssi " el como punto Pulsionea y destinoe de la pulsión. . El siste ha pri neceit¡ cierto nivel de olevación de la tengión constanto. sino a parüir de la experiencia de ¡¡ti¡facción de ln necesidad. donde F¡eud afino¡ que la pulsión es una fuerua conatante. y no de la denunda. desde una sued¿ de peicología energética. A. de Freud ya van a encontra¡ allí una car¡tid¡d de dificultades con la¡ cuales ao encuentra Freud para dofi. en egüe caso n¡forma en algo ideal. . ¿Y cómo va a definir Lacan al deeeo? A parti¡ de sta línea que ee la de la intencionalidad del sujeto que parte de la necesidad. .grírtrico.ry"Ij¡1el aignificante'es lo ideal. P. que eg una línea que riempre va a pertenecer al sistema de la intencionüdad'r má¡ o ru€r¡¡os conscient€ del sujeto.: Eetaba penundo que lo que eatá haciendo ee conteetar a la teorta hleinbna que pienu la frustmción sólo a partir de la neceaidad. del encuentro con la demanda en tanto es demar¡da de aaticfacción de la necesidad.: Efectivamente. ecta línea que va hacia arriba. cier. va a EI efecto de ecto.! 7 Lo que reoponde Lacan es gue como resultado del encuentro con Ia demanda en el Otro.isiiüióa:i¡tb. en la medida en que es una satisfacció n eiempre insatigf actoria. ¿Qué pasa con este impulso surgido de l¡ neceeidad una vez que ahavieea eae lugar (A) de encuentro con el rignificante?: hay una parte de la necesidad que no gueda enterznente articulada por la demanda de satisfacción. cl simE6ri¿a-a-iaát-va a*se. t¡ no sstilfacción de la deecarga permanenüe: ¡ya en el Proyeclo . . dice Lacan. y /pero asa ¡ati¡facción es frustrante en aí mirma. dé la nece¡idad que no queda adecuada¡nente a¡ticulada encuenesa suerüe 1ó6 . Io que fuere). implica tran¡forma¡ algo real en un élemento de otro recistro. ge. Es decir que Lacan ¡itúa la fn¡strsción esencialmente a partir no de la experiencia de dolor o [a erperiencia de pérdida del objeto.

nanza. la neurosi¡ Iffi. donde articula 8'u demanda. necoddad que no et 8r' ticulada1n la demanda y que ree¡rge más aIá de la demanda.é. esbá en !4a deeeo en _- incluso el ur¡Jeto histérlco lo mbe. de su reducción a un sigrüicante. El problerna con el que se encuentra el analists en relación aI deseo es que tanbién del deseo ee ent¿ra a través de lo que dice el analizante. Pa¡afra¡eando a San Agustín . para comeru¿a¡ a habla¡ de la neuroci¡ obeeaiva con estos panimetroe que introduce Lacan. el des€o en cambio no.:::::tu - ir rrtro DE'TRUYE AL or*o Entonces partamos. prcgunt¿ que no e8 OnOeryqUeAIJsCl sulta fácil reaponder. 8i bien hay momentos de puntuación que ya tal vez no habría que pen' earloo como aignificantea. Este tema de la destn¡cción del Obo es algo a lo que Lacan le dedica unaE cuanta¡ cla¡ee de este seminario V.. Si en la clzrr. el desoo üvifica. preciramente desde obseeiva.n elementos faltantea.--:ñEEilÜelta de uñ9 {inútEsts' óiit ó. Pa¡a eoo neceaitará muchos an06 de au enre". por ahora digamos gue analizante egtá e8 una no le re. y lo que dice el analizante en su asociación libre. lo reqüere castrado. . Si el eignificant¿ tiene una acciÓn mortüicar¡te ¡obre el viviente. Una de las rerpuestas que Be puede obtener. incluso en las ultimae cla' aes de este s€mina¡io va modificando su concepción. Pero. de esta oposición mtre dos elementos t8n heterogéneoE como ¡on el deeeo y la demanda.(fueza para llamarlo de algún modo) de la. tba innovando. Es una definición que ustedes pueden encontra¡ en distintor Üextos y en este de Lacan. ñ. ---'---.ü áii riéLiF óüi ro mi¡' * g*ffi *f . hay maticee.' rnod¡íamos Ia domanda mata. qgetuere-I4-lqclusión en el Oho de elementos que no aon significan(4r. Ea decir.decir: ----i¡-. es que el deceo destmye al Obo. preciaando la¡ cuestionea semana semanar y en la clorc 20 no dice lo mi¡mo que en la cla¡e 26.20 diceque I 1ú7 . 9ue¡[dg§g _at¡ca al Otno qu9 el deseo lo requielg tachado. ea algo que tambián está compueeto por aiSnificsr¡tes. el deseo ea lo que permite al at¡jeto aeguir existiendo más aüá de su reducción a un ideal.

" "Al comptrnder que eataba diciendo tonterfa¡ me enojé má¡ aún conmigo mfumo. implica la tachadura del Otro. dn modulacloneo porlblor. E¡ declr. mi padre cari empe zó a gritar. y rintiéndome impotente ante ella empecé a temerle. 'Tonto. como si fuera ppr inercia. En estas cla¡es Lacan comenta la caracterfstica de condición ab¡oluta -. b:ellexivamente. ain malicia. Mi padre se encogió de homb¡os y ae quedó en rs¡lencio. la misma f¡ace tonta. gun§l o van a mr obcon un ffiEfAd6üúártoUiogrJtu §tanirlaw§. tanto mejor y repito entonces: 'no te dejo ü a lo de la tía Vera'. coaa que no hacía nunca. maquinalmente. " "Mi padre empezó a arnenazarme. pronuncié una abaurda amonaza. no quieren habla¡ conmigo. volvÍ a decir después de una pauss y contra mi voluntad. Mi padre ee burló de mí.tlgo de Io que ya ler ha habl¡do ol prof€rol Mazzuca. . 'no te dejo ir a lo de la tfa Vgra'. Mi padre golpeó Ia mesa con lo¡ dedos y yo repetí el mi¡mo getto junto con la fa¡tidiosa frue. 'No te dejo ir a lo de la tía Vera'. -dijo mi padre. En pu¡flcular Laca¡r co¡nontn clerta carscü€rfrtlca ds al. . mo afirmé en mi obstl. me confundí y enojé conmigo mi¡mo. o que una modalidad del deoeo irnplica la deotnrcclón del de¡eo del Oho. Mi padre riguió leyendo el periódico. Mi padre se contuvo y habló con voz suave.del d* ¡eo. rin lntarpretaolons¡ po¡lbl€ar qulere e¡o. Mi padre me ordenó callar y precisamente por elo pronuncié cl¡ra¡nente: 'no te dejo ir a lo de la tla Vera'.. 'no te dejo ir a lo de la tía Vera'. y yo hice lo mismo con un temblor en la voz. y yo seguf diciendo con má¡ fueraa e insistencia. que decir que el deseo. Pa¡a oculta¡ mi desconcierüo y demostrü que no temÍa a mi padro.¿cómo me lo puedes prohibir?'. Mi padre ue pueo de pie y yo hice lo mismo y nuevamente el mismo estribillo. implica la "mTTdés'ló'ñEñ6-ilééif tiiiéel AüEñ6-éf lé-ffi tn¡cción del Oko. me pus¿ de mal humor. Esto me pareció una ofensa. Contesté con una gloeerfa. No encontrando una reepuesta. en cierta oca¡ión. msnte e¡o. Re168 . ba. y sln darme cuenta me encontré repitiendo: 'no úe dejo ir a lo de la tla Vera'. nl yo mbmo ¡ó cómo brotó do mi bocal 'no ta deJo lr a lo de la tfa Vern'. un ejemplo gue me parece muy iluatrativo: ¿u ". mienhL tomábamos el té por la mañang Ee puse a juguetear y mi padre me hizo una obs€rvación. regtrf repitiendo fa¡tidioaamente con torpe obati nación. incapaz de oponerme a la fuerza maligna que me a¡rastra. lo que hace que un chlco qulera algo y qulera oxacta. algunas claree deopués dice en oa¡Hcula¡. p€ro no Be me ercapaba eu iritsción a¡¡terior. entoncec tanto peor. nacfón.

. es-del"orden del deoeo. perdóname. que guería rendirme. tra¡ lo segtría. no?-." FfJenre que el padre le termlna diciendo "tú no ercc mi h[o". Le repetí en eu mismo tono mi fra¡e.sg!4{ggg. una de cuyas modalidadeií?lla'tiüe 169 .Y lo hace Stanialaveky..no tc dejo i¡ a lo de la tfa Vera". griká mien.d¡p"nté de la habitación ihnzando u'na fra¡e terrible:ffi-offi'l ffi@.16 hl¡o lan. Pero en eoe Seminario hay elec. Lacan toma áte tipo de demandas del niño obseeivo como. sa. eur la. Mi padre me pradno que me man. doa espirituales de mi éxtaais infantit de entoncea y aI wocarlor vuelvo a sentir un dolor opreeivo en el corazón r-es decir. rwive lo que viüó hace mucho¡ año!-. . tamblén tlene rr al Otro a un ideal r como pero q+_glletg jgg* e. el aujeto no puede apoyarre solo en el Otro. plenss oh lo que e¡tá¡ haclendo'erclamaba ml paüe arrojando el perlódloo s Ia ms. Recuerdo como ¡l fuora ahora miomo todoe los esta. Io cual le daba un matiz de bu¡la. no lo volveré a hacer'. en l¡ cual hay clerta inslstoncta. ffi--adéIanto que ese otro lugnr va a ser e¡_ fanhqtsC'/ la ry lgle¿tificación-fant¿gngáticg.g3ggg üene que buscar oho lugar donde . Mi padre 8€ puso rojo. pero lit¿ralmen6 ¿no? No es una metáfora. porque LaEfiiffiffiÍtno 9Fo a _un. Dontro ds mf 6útalló un eonümlonto maltgno gué n.1Korúla.ación aJ al seminario eeminario V edta éffiidea idea de la de¡radació"*l la-dBggdac!éE-d9J un obietg& e8 una anücipación. penaé. 'Papá.to a. I cuenta con la noción de objeto n.En cuanto me quedé solo. la ferocidad con :egidad fiaiológica. 'p€ro yo no te dejo ir a lo de la tfa Verr' dlJe ys con derorperaolón. para moetrar que allf no tiene nada que ver con ninguna repetida con la insistencia. enseguiüffiin? mi capricho. tiva¡nente una anticipación de dicha degradación. pero mi padre ya estaba lejos y no escuchó mi arre. victorioso. dijo mi padre con mác s€veridad. como. pontimiento. da¡Ía al ri¡cón. pero enseguida se contuvo y.Te dejaré sin come!'. E! deatruido aI padsl. or n u nad o. fljar au deseo. de nop il$o que Do 8€ 8&be bli térrninoa eignificantes. p bi e. Ha conaeguido decüuir al padrc. . bios empezaron a tembla¡." "Ojalá termine pronto esto. rar la ¡orvlUeta y oxclamar a tsda v6si 'Ro üo dejó i¡ a lo de la tír Verar -¿ao vuelve un poco lntolerablo. porque en reali.cuerdo gue esto me conmovió mucho. Ademá¡ la burla. dad. pero contra mi vohurtad eeguí repitiendo en voz baja la mi¡ma frase. cqjdl? <leLLltro -en relación . tiene que buscar 9fa cosa.¡g¡¡ó nápi.

r 8f..siletrcio. ol lugnr del meneqje incon¡ciento. ee generalmento evitado. eoe lugnr traumático. er¡ S0f ).----. en tantoesg_Q. con ol.udedos conocen como identificación histérica. El niño que lo interr. el circuito que irfa directamente al encuentro con erc lug¡r del I (á). el lugar ilef sEiñcante del Ot¡o t¿chado.: Ee declr que el deuo apareaer{a artlculado no en relaclón al Otro.rlsLouit. Exl¡te ot¡o ci¡cúto gue e¡ un cortocircuito exactamenüe en el sontido on 160 .É' Pie óormente.oga con 8us "¿por qüé7'adviffirópü:lamente que en ciertos puntos el Otro no respondo. ' cet con é1. A. tlno en ¡olaclún al fantatma' P.¡r un le 8I8O que eI ruRO -.de.¿ceflc-gl lugardondeg¡hM. I (^) ¿rárnodnll Por lo quo cte clrcuito. qub or un¡r dl¡menElón oon¡tltutlva do la octructura.--->. lo donde el deeeo seque ubica €8 una . HrEr-tffiEñ:F er lntrdlüülüfltrf¡E[ OEó el do¡oo s€nul. en la primera etiología que da Freud de la histeria.. q9=gI¡Q§9Ir!¡g con Ia falh.¡ocpuerta $eJ otm.lrqlolue(tp ¡Epgnder. _Oho tEch¡d$roqge Lo va a ubica¡ en el luga¡ que e8 correlativo en l¿ .ggElglBgg* @6ñ8 ru-@rde este lugar del_¡qg¡sCig_ppcon{ciqnte s (A). el menade que siemprc tlene qgg y?! con el deaeo del Otro. rólo que también va a exl¡tlr lu dlmen¡ión del do¡so dol Oko. va a ubica¡ al Oho deaea¡rte aquf. el de la lfnea que va h¡cia ariba y luego hacia atrár. ianto on la hbtaris coEro on la nourosis obpesiva. Recusrden que en el origen del psicoanálLis. mucho u¡te de que el nrJeto erté preparado para raber qud ha. Lacür introduce al Otro delde¡ao (no ya del dgntficante) como un . el üercer üpo de iden' tficaci6n que deocribe Freud en el capíhrlo VII de Psicologlac de las mM.

Entoncrs les decfa que pa¡a ggni-aÍa. El lo dice aproxi¡nadament¿ a¡í: como el deseo i¡nplica la destrucción del Oho. Cuando nos referimoa al deseo nos referinos al¡ora al deeeo del rujeto. .. Por lo general. entonces el rujoto s€ encuentm pormanentemente en un donde avanza con gu el riengo de destruiJ' deoeo. Ningrrna teorización de las neurosi¡ actuales.o= !e!.ser-qal gstri .Oto. p€ro eoo destruye v al Obo.Es decir que no ññffi6Eieffñ:ñ46Iá"seo Eó.. Reducir el des¿o l8r .pe$i{g{*ipfqgible del dgaeq o de[ de-qeo. Toda la primora teori' te puestq zación de la¡ lgJ¡¡aEis-ecl]¡¡Je. ee refiere al deuo del euleto o ql deaeo del Otro? P. En particular g4-una relacig¡ .sleg-ggu¡IseL eiiiueglÍ el-or{eto tiene que hacer fre-ñfe a ese deseo. y cuando hablamos de. y como por ot¡o lado el Otro es ne cessrio para la articulación del deeeo.'¿:ioqueangusüia.¡ ot¡ ¡esivo y que es la que má¡ desanolla do las "estrategias del obs€sivo" en este seninario V.q. de como una coartada. algo quo pormlte uI suJoto-t€n-€. donde el deseo del suieto rc ula jugtarnente a part!¡del fantasms (EOEffi ntonces en ege s€nde deavío. cuando hablamoa de deseo ein especificar noo estan¡os retl¡iendo al deseo d¿l zujeto. cG da¡ lru maniobru¡ afecto au un análieis.el que te habla de cortoci¡cuito de electricidad. ¡¡1üB do ¿lc¡¡rzar ru dsmó rehocedo para conssryar ¿l OEo.: ¿Cuondo uated habla de deaeo.. puede soelayar eeto deapués de Lacan. svltirndo ¡u tnouontro *in modl¡olén' llny unn m¡nlobra fund¿montul quo psro Lrcon eu¡actorlss 6."1 9eegg de¡. de eaber qué hacer ante el deseo del Oho.en cial -dáñIlel dáeo i lo oue ea del orden de la de¡ e8en. Hay quo decir quo est¿ formul¡ción no er la meJor que da Laca¡r de erto. también noi eiññ61ñtr¡ieñüo a IEEñdÁBü eu-eíl rujeto est¿-Uill4¡U$. ee la prlmera.ingatisfgcho. sino a la manera que el sujeto encuentra de estabilizar su deoeo ante el deseo del Obo.i€-niEñTffi'-eon loo suales onftontsiro ü ¿e'¡oo hol Otro. Hay dffiilaii-Io8ful no puede y surge la angustia.gl0 qus-hrc+ el-ob-qssiua$-el-cuer-qusiste. Pero aclaro que en el Semina' rio V todavfa no hay un¡ di¡tinción clara entre uno y oho. de Freud apunta jurtamente a esos momentos de incuentro con el deseo del Otro anto loo cualec el zuje' tb frac¿uá en Ia tarea de sostener cóñüéñient¿mente zu propio deseo. Recién alaan en el seminario IX PBrA srempre.lotraumá' tico. A. de loa efectos pdcooo' máticos.e¡eo-Eghe-eldgg-e.

m¡dre gt un eoto: ¡l arna a Gise. -P.Lacan toma de lu neurooi¡ ob¡ociva algiunoo rasgos fundamentales que hay gue decir que enriguecen a la clÍnica de la neu¡osi¡ obsedva. donáe el obie. atgo que ademá¡ evidentement¿ debe tener que vet con ¡u fanta'ama. ta¡m¡ masoquista. . del caoitán p¡rsi él.: v¡e¡L. el capitán cruel.r plt" gue inventa !}eud.A C. ruplementario al Edipo. el. da¡eo. la es funda'nentalnente po¡que Gisela ie eot¿ prohibida desde cierts ygluntad perairtente del padre. el Homb¡e de Ia¡ Bata¡ se angrratia porque jur.lae ó r' q del eue e8 !$g. §laro.ól tí. Hay en eae hl¡to¡ial otro lugar-inüerear¡tÍ¡imo doride ver Ia forma en qüs eiem.r-i" Jí. tamente ¡e trata del deseo del Otro lo que e¡tá allí en juego.-r. dlcclón del goce.er y_ íe gpgpg--dg. loa permisos. pre p re se la¡* genia. de la lnte¡. aún despuée deiu muerte.. y úAOU\ üce t¿EqAI¡ Lacan eü es un¡ U¡¡¡ ¡eCEUJfq lech¡¡a ge de Tglem Totem y tabú. -rde_m6_óüo-íói 162 . Ee már.¡iEi.Ulg$9_dgt derco {e. la¡ testificacione¡ del Otro.. .pogibl. con Novak. te para da¡ guenta suenta de la modalidad obsesiva obsesive del deaeo.d el fro. .*d*e njvel de_l¡§! al"../\ REDUCCION DEL DESEO A LA DEMANDA Para üusbar eet¡ tesi¡ centml que i¡ obaesiva todo lo oue el orden ery$dce lgC emandá.lrr-. d e_le$ dreeat t lar lnlngenil -puntoa.gran temor obseoivo".g el ob8€sivo¡glg-1|egqdq:r-el bs€slv o pa¡allegadar_eJ.-¿Y qué hace inmediatamente el Hombre de las B¿tag? {g¡g_-qe--qg. los pedidoa. las autorizaciones. atgún fan.iffips i. ante el encuentro con un Oho deseante. ¡ón elementos mucho má¡ ünport¿¡¡tee que los que habitualmente ¡on con¡ideradoa _ A.*Á ñirgf.e-dede ea€ misrno Otro.: Ettoba penando en el mllo de ls horda prlmtttua. E¡ el deseo del Otro el que está en juego.lo-Q E-@¡vs 9ra p¡6t $iuicioneello 6neq Eñitffpe"irtos. que t¡¡tis eeto qt¡1.1 stdad habfa do agregnr agecar otro mito? Algrrna Al¡n¡na necssidad nece¡idad habfijustamen. lar Íri prohibiciones. v¡tllJ .. lar teotificaclone¡. cómo algue slendo algo eetmctuml del deeeo .Teffi%üpi. ¿qué noce {. habfa-lustámen. o reduci¡ el deseo del sujeto a algo I.lo.Aue E€Tama.g!rc[.del Oho a l¿ demanda del Oho..

. hay chicoe por eJemplo gue se eetudian Gráfico'. El profeeor Mazzuca ya lea habló del tema de Ia proezq uf gue no vamos a entrar en detallee. rlvo¡ dot¿llu¡ on ¡núll¡l¡ h cnntld¿d de eyauulacloner qur tuv{aron oad¡ noohc quo Ésüuv¡sron oon uns muJ6r. El obsesi-vo pone-I ac6ñto sidmpre en el Oho ¿ la recapitu. "de"lg^-que:ealc¡entL¡" Ió a¡iirusüió v dese¡ica?dñií acüual de zu neurosi¡: el de- ffi ¡ que eto Lacan en Otro.EmiE número s simplemente. pero a mí me @lículas.El nos ate lación. . es lo que hace su adlcción al cómputo. pero subrayo Io que allí deotaca Lacanl 8iñicsnta¡.. gue e8 un caballero de la con te de Ca¡lomagno que jurtamente ¡e desteca por sr¡s hazañas.::li'ltTT¿*i. Ea como los demá! caballeior. üHige$S¡g¡r. . y raben qué equipo ganó.En lo que aigue del historis¡ pueden ver la lucha y la permanente báscula que hay entre un nivel y el otro.-. pot oJomploi ónon quo ro trat¡ d0 un dsto lmportanb psrs quo ol Otro. qué jugadores tiene. Para obtener el permiro dol Otro tratsr6 de obtsner méritoa.. lsá ff maHmo¡üal. . o con lar muJereo.'r. puda evalua¡ su funclon¿mtenlo_. Tercer hecho clfnlco lnportante entr rlón in a Ia reducción obsesiva del deaeo Es en furición de cuenta rua fanta¡ía¡ en .'¡no preocuffi !e ZAEa. pero él prefiere ocuparse de esa tonteríg de esa intento delirante de obedece¡ a una demanda *l---*^ equivocada cól (.golee hizo. dedican todo ol perlódo ds lat¿ncia a eoo. I. E¡ ca¡acterÍstico gue baiga la s€sión bsstante preparada y que relate parc a pa^ao..'. la armadura do él ostó vacfa.T$"t1lliffiportlcula¡ obsoeivo. Es como decirle aI-un a¡alista: . parece inte¡eeante esta modslidad que toma la palabra vacía en el ob resivo que hace que tenga una estn¡stura de rel¡to... ouántos. Y esto no Io dice Lacan. lar con lar computadora¡ . pJsstg del . qué número üone caÁa uno. No tlone nada do vl. por ru valor en la lucha y también por su empeño en ol cujdado de la¡ t¿¡ea¡ Iogísticas.. **-+*). pero yea qué rendimiento ! ".H.fláffitfr y aqul entoncr¡ L¡can incluye ol tems ds l¡ if il. o a ju. r0E . En loe adolorcstrtáe ob¡er. y qodo de obhner uns ¡iulodusclán ¡pFoactiya. como toüHgo. pero flono la particularidad de quo no exirü0. lo cual debe ser diatinguido tqjantemente de lo que ¡erÍa uru autrántica Yo he en algún otro teórico el Ubrr de Italo Calvino que se üama "El caballero inexictente".

gue cuando se acerca al objeto de su deseo y le va a habl¡r. sión (FO D). E¡ decir que bién clínica del del ca¡o del tímido y apa¡ece bien ilustrado en alguna de Woody Allen. el des€o se entá dentro del canpo en otro lado. empieza a tartamudeat. como él no necesita dormir. que por ahora puoden olvida¡ o no aab€r por qué e¡ la fórmul¡ lacar¡iana de la pulsión. No hay que pénsar que el obsesivo es alguien que no desea. no puede hablar.a a¡madu*¡r¡c ía.da y entonces sostiene enteramente su existencia en el significante' Mieirtas los otros duermen. I'Lprgble-a er . o articulado a ua¡üir de. Y de esa manera pasa sus noches. §e reduce a esto: FO D. sin cuerpo) se dedica por ejemplo a contar piedrita¡ u o¡dena¡las en formas geométricas. Es un fantasma obsesivo. Falta entonces dar cuenta @.Árro alguien así puede eeF dese&nte. -dal il(fl Cuo or €ro lo qué-toirñha parandol 0 a) ¡e reduce a la tórmula de la pul. para seguir existiendo (sin existfu.u.sesivo¿recef. El or. de qué manera se sostiene el deseo del obsesivo sin que se note. i¡ má¡ allá de la demanda del Otrc¡ en búr I gueda de su derco el deseo. tc{ . produce Otro do Lina lnn¡iói. o airnplemente va a de' ci¡le algo. se tacha. le va a hacer cu declaración arnorosa. aunque ál imagine que es-ndedefinitiva lo gue se puede demandar. 'l -dlcc Lro¡n sn d¡Én que il v LA TACHAI'UBA DEL SUJETO Algo intcreunte pa¡a ilustrü el uso clínico de la fórmula del farff ta¡ma ee el hecho de que cada vez que el obsesivo intenta franquear I la barrera de la demanda.Iarece. Ee ta¡8. Pero no puq don tgrorrr lo que or tornedo Gomo obJÉto eÉUco pot ol ob¡otivor laB-\ drprnü dtl Oto. Ee un libro muy interesante. El obsesivo es dice Lacan.

Lgala.o. Por ejemplo en el hibióñal-tál'"HtniUir encont¡u bien detallado./ b¡u-¡nfiEHtut¿r r' l óluou iffiufo ü6' §í'ttrót¡¿-n. A. erta^mot a¡te un¡ aodalidad obeeaiva de) análisis mi¡mo.--lqj1gsgL-e. que-gl§.' Claro. Y si se trata de e8o. . ia. que pueda rcsüeneroe en un di¡cu¡no highérico. ció en la dud¡ -la duda e¡ ees vacilación caracteririica-del obseEivo que le je con lo real rlel deseo v er¡ita¡ así el oasa. pero no habla de Ia hist¿d8 del Hombre de la¡ &a. Si Eé aceptan. que o no. . en la atocbción libtv . Freud realiz¡ una ct¡liora ma¡riobra: le promete gue sl¡s síntomas in. Ehntru no ¡a oon'nt blc ¡ $9. lo han visto en las clases con M¡zzuca. Loo' Ps eE lnl8¡¡¡O. §í habla de h histeris del HombrB de los Lobos. Si no rne I ) aceptan. tú. Io que hace ol Hombre do Io¡ Lobor e¡ mo¡ha¡ manllie¡tanente ¡u incredulidad. Woody ción d o. ¿Quieren algo más ilustraüvo del deseo oboesivo queeste chilte ruyo?: "¿Éqg-g. Lo que di. Ia derconfianza que ouetentaba l¡ duda. eso eí. el hecho de que no crela mucho en el análirir. 16l' lo. sono dcol¡ cn tu p¡tnrst erl remhario. Y tc6 . ru de¡conñ¡nza.: Voa dech que c hbteriza en tonto entru en el dhposltlvo. aerp6de viüosffi'ñ-que ót pa- en particular referida al análisis mirmo.Allen zuele sor tuuy ¡rr. pre ta htgt€ls del ob&rti. ce allf Frcud er gue deepuéa de va¡ios años en que el nrjeto peruane. E¡ un¡ de la¡ prlmerar ted¡ de Freud. P. rod¡ obaeeiva no excluye a Ia histsris. Ya no se batal er de eso.ñ. deaaparece. . ¿De qué m¿nérü ro m¿nlflo¡ta 6h lot ¿¡ráll¡ü ort¡ reducclón t¿rf¡üto¡ dol doros 0n Él obsdvo? Tnl veú h mfu frcouente y o quc vr r bu¡oa¡ todo ol tloupo. Ee decir. En el del Hombre de la¡ Rata¡ alguna menclón en relación al dlalecto obsedvo de la hist€ria. y bien cla¡a¡¡ente en uno de lo¡ últi¡nos capfhrloo del hfu'torial. Como eeo¡ efntoma¡ intestinales tenfan mucho¡ añor de hirtoria.quuülu hroc qua tr¡¡n y¡ no puoda dootr mü..fiojft]§&qfgg&dgisg"Jo_ expllque. deseo. te¡tinale¡ so vari I cu¡8r.ló deieo porque ee inrpoeible.¡til en cus chistés en rela. !'reud buaca riem. gue en el análi¡lr ¡e trat¡ de que el paclenta reveie y e! e{ ¡ anali¡t¿ roconozca eI de¡eo que pueda haber en juego.y-oy a haceme ¡ocio del club donde me) ggeptsn como socio?". La neu. ya no me interesa.

dgeo del pacienüe..con ¡atisfac. üencionar atguna^l cosar que La.Dgjtr po:r rcr ¡G6 obeesivo se ca¡ac- gue con frecuencia ae preeenta como un yo . aalvo en el donde ¡salmente podría estü comprometido su deé€o. que ñó@@-le qüi6re decñ-l Otro.:n. de eggggnen¡_lejutr1¡ lgg-un¡ coc¡ di¡tint¡ a ta deman@ que eg et-ffió-Gfffiña. y el hecho de que oue por estruchrre le intemrcf¡r. pdemrir L4@e-!s no pueda obedecer.ffif # ffi úfluf euiere eete t_ipo?. deJe de¡»naar en término¡ de que el analista deuü recónócer et l*paciente. para _c-oncluir.t. ts¡ voz no vale la pena qug lo dediquemoe nusva¡x¡ente tiempo a eeo.oqu" taián qu" frdenec.ii"¡ . $f un notr stc ¡ nuesüro tema epecífico. abandone inclu¡o le idea rle int¡r¡rrhiori. Quería comentarle algo en relación a la sotidez de la¡ ..y luego deeaparecen lo¡ eíntomas de eoá tipo. dseo r.riñiú. inclu¡o la idea de intersubjetividad.pÉ.. *n"4 Freüd q'¡g e¡e síntome intestinal'repreeenta Ia punta de hi¡terür que hay e¡ toda neuroeis obeeeiva.pe iute¡esab8. pueden remiti¡s€ EIIí. tema que ya 4lrclcrg4F del obqFi[o. ¿qué me quiló áecirr.. ¿quó erpende mí?..: del analista.iii. pedidor e8 to' tuñ. BqBtffi .e¡rtonco dice trheud que eoto permitióJuatamente traer a la trarufe l¡ de¡conñ¿nza.r en todós lados. ':'§"1ffi11h3§ ¿por qué mL dice eao?. que se uims EL Aüí. §f. c¡¡r dice gn el leninario JIL el rcnlinario riguieñte. que esta. coeaq puede eata¡ en mil lados diferentee.retagignes.. Es éstá una de lar coaa. qtre no repa (qué m_e q-uiera e! Otno. DecÍamos que a Io que que de }r interpretación él u80 su tar inso."ai-ü-u"-"-¿i".det 13"ti¡f como si 1g órdenec. ¡encia rteq. ción" cómo ce dicipaba m pertinaz conitipación .o.y a partir de ahí pudo obsewar.

\ /\ - -. el reconoci¡niento del deseo. Afo I dé-'que t§aciáñteib-eñde " eso-As del frrque alse intenta reducir absoluta¡nentC_Sl_CeCep demanda del .¡9394{#p" no-uov a€-!-Irc-ilffi'íor qué.a E¡prclo d¡l Derco §oa s \. A.eseso.' "Comer nhda"..la verdad.fuerte. dél deeeo. Un caso paradigmático que toma Lacan como ejemplo es el de los "8esoB frescos" de Kri. La forma que habitualmente encuentra el sujeto para restablecerlo es el acting. nozca el deseo del paciente y además que el paciente se convenza de está se¡rtadp gue eso es. pero s (Á) 80D -.e. cuando se degrada la t¡ansferencia aI uso del poder./\/. y la manefa que encuentra el sujeto de volver a desplegar gu deseo es en muchos ca8o8 el acting-out. la desaparición del espacio del deseo.: "Comer nada". de que se trata de oue . lo. uno de lo¡ tres analistag má¡ eminentee de Ia Psicolog¡a del Yo. out. lo que Ia Psicología del yo denomina "yo fuerte". Y si no e§ ¡uficientemente fuerte la Psicología del Yo trata¡ía de que 8€a un poco más fuerte. P.-/ d (A) Cuando se reduce Ia translerencia a la zugestión. que tendría que haber tomado como impo-rtante que la iasaba a eete paciente es que para é1. sobre ffiEase b]-en recmEdá. Lo gue en La direccíón de la cum _ le enseña Lacan a Kris es que lo gue tend¡ía gue haber interpretado. deepués de tod-o ecte análisis donde per- l8? .Otro en su ulro sugesüivo: lo que se produce en muchos casoitlñ-6ffi-E cotapso @. que el analista reco. Para eso la vía sería justamente ésta que venimos de comentar. iustamente. @_!:eqlsterrcias so¡re esta base. El actinc-out. lo que se produce es el colapeo del espacio del deseo. ¿no?.es la g$tJg¡"ép det esBB.

y en ese rntido Lacan ptopone pa¡a e* pacienüe de Kri¡ que su deseo se.Aps¡ttsndd-g. Ni aiquiera uno u otro como objeüo adecuado. lo importa¡rte era toner un de¡eo que erté afuera del significante. F0 a. ' ¿En el ca¡o de Eliz¡beth. heden encontraregto ¡múr deurroll¡do €n los toóricos ¡ob¡e hi¡terl¡. iérica egtá 4q4pr-e__f. Y Dora le mueoha que no. que e. el hecho de qu" la-hi". de aplastar. en loe cuale¡ el de¡eo e¡ má¡ fácil de colapsar. ¡o lo reduce a rignilicanter. Pe¡o ademá¡ como oiempre lo deja para dentro de uno¡ añoe queda aeryurado por esta brecha teuporal de que no so va a euconhar con la Átuoción de compromi¡o ¿nte el oesivo deja riempru de¡eo. usando un juego de palabras inbaducible. es que otra p pa¡r ¡nañ¡na o para d«rho de unoa año¡. ¡ ia oiffi 168 . que no le venga a Ia mente. que hay quo le€rls con h fónnul¡ del f¿nta¡rna. que a ella le intere¡a otra cora. Hay una te¡cera inücación importante allí que er la opocición que hace Lacan entre la §. "t€ner una idea que no Ie vengE a Ia idea". ffifpunto Fraud procedÍa por eota vía y producía efectoe de colapro del dereo. rA Dora proponi€ndole insist¿nt€mente que el objeto adecuado pan ¡u deoo era el Br. el padre y la oeñon K. E¡ un dato clínico que en' iái"oir*¡t*iá-i-pi"¿" ob¡en-a¡ caci a-disrio. porque (§e"f 1g|ilea lo que defi¡re a la {ue tener siCñpte e-ñ-cüénta gue en vla loe análidr. POSIrEBGACION Y 8OLIP8I8M O Ot¡e obsesivo que dertaca Lacan manera cts @del clars 24 del seminario VI. rÍa. _gue hace que por eJe trñ la¡tta^tma conúituido o aopórtado por dol partenairee. rcbre todo en lo¡ historiale¡ de n¡jetos hirhiricoo. que no se pueda reducir a significar¡t¿e. Y entonces Lacan propone para eote paciente un rti¡gnósflco t¡l vez merarnente ad hoc. tensires realer podrlamoa decir. K. cuando ya lo tenía libre para ella. aino lo que para entre ello¡ do¡. que le *rye_pgl. ¡el¡ción al deeeo.ejq aituación.mar¡entemento re roconoos el dereo. r¡n¡ relación de deeeo entre dos térrrinos que son el padre y l¡ §¡a K. por -la hennana y el cuñado. el diaenósüico de lgp-le¡i?-ILegBl. Le intere¡a la ¡ituación de deaeo. cómo lo h¿ce? Sugiriéndole in¡i¡tente mente que el obJato adecuado para su de¡eo e¡a el cuñado y sobre to do deapuér ds muerta la hermana. O en el ca¡o de Elizabettr. dor par.

imagen especular j el otro el que ya comentamos que ea el ci en el cual sostiene deede una i f.e80." qm ñ€JoraAiñ?CEñt¿ . de ese Otro que er el que computa.. cuesta encontrar referencia¡ lacaniana¡ pa¡¡ definirlo. donde dice textualmente: ". ni 8e Ciüó.él lugnr donde a€ anota lo que para entre e*oa dóIpEEñilie¡ ee éste (A). i 189 . en el reminario IX.Eente n¿d¡ tenga que ver con el deaeo. 8¿lsción entre Ia ptoera y l¡ pocteryación .eció bastante clara. pañErminar.f gy@-que estri enluego aquf ee de egt¿ nivel (gi¡g!¡grhfe rior) y-. pero aÍro. tromercra. en el nivel que implica el lcircuito más corto que puede recorret el zujeto en el intento de*¡fi. donde ee lo que se arieega en las situ¿cione¡ de rivalidad imaginari4 que el que está en el podio eg el otro o soy yo.Ueda-g¡. tre el rieego. EI verdadero riesgo no es afrontado. liB estructu¡a misma del deeao da eiempre una nota de impo. Lacan_va a habla¡_d_e ima-doe un poco mas .. ¡g-lg§_BIreda para que el obieto de 4§4F01Ágte el v&ler. lqqavra no pueoo'. y que tiene már qup ver c_g¡¡el deseo. una referencia que hay en este seminario VI al deseo imposible. ..que impüca l¿ ¡¿¡'lir¡si$n del des€o y lo que pone en riee.jUe. ¿Había aku. pre- guntas? A. o.gnlác sr Itre lo que va a deci¡ habitualmente el obeesivo cuando es interpelado en relación a lo que es su de¡eo: "¡hgrg ¡tg. P.: (Pregunta no registrda).O. Es aecir que en realidad no se anrieega nada.^: t. . y en con el deeeo serual.preeerva rigun cqrEBb.l" o.\ ¡ibüdad al objeto del deseo huraano. pero lo que ca¡arteriza al ob¡esivo como tal es que é1 pone el acento sob¡e el encuentro cor esta imposibilidad. uno que aa.es_e!_|ugEr_de osa0tro.qu-q oe. Aquí hay una ¡eferencia que me par. eE una cuostión que Lac Aé h-aite¡rncia que hay en. porque Lacan habla en muy pocoe lugares de qué entiende él por dereo imposible usando eatas palabras explícitamente.III¡.a eiimpoeible. Porque lo. tes!ig9_g1gs. de ese Obo que tiene más que vel con l¡s matemáticae que con lo imaginario. Lo que se juega ee solamente cierta cuegtión de prestancia imaginaria. uno de loe do¡ insginariamente muere. Ee decir. f En h pioeza el deseo est¿{ arüicul8áo.j¡Rppglble.. . que eB algo que en general cuesta definir. . go el eujeto obeesivo en una situación de competencia. En realidad. . Ita¡ el encugntÍo con el deeeodel .a. mientra¡ el otrjeto oe maneje en este ci¡cuito se puede deci¡ también que no se pone en juego absoluta. !l arieega rdente cue_FlgflgJ. . p.

El sujeto pt§ozá no tc auténticamente con el deeeo. tl (At que pofundizando en n¡s zueños diumo¡ por lo común E€ ave rl ' {ttgt¡" que han realizado toda¡ ee¡¡ hazaria¡ y conreguido esoe lo /go¡ rcIo para agradar I una mujer y para que ella lo prefiera a §tror hor¡brer".l. procrartina. dice Freud coneluyentemente.d A: OEo. . {o cr¡¡l diferenciarfa ¡u contenido de Ia¡ femenina¡.¡d. sino que e lo sumo gnns Eéritoa para obtener la autorización para ese encuentro. vo. La hhtértea prc&tnta por la otra. porterga. on el gr A. E". En se renüdo. donde el factor eÉüco c. pero en el obsesiuo el otro como cemejante no pareee importar mucho rcd. que 6cnde I etc. dv. luat dondc t.: Yo querla preguntar algo: haata ahora noeotros manetamoc u¡w noción de yo que tlene que uer con b ldenttflcaclón especular. mfu tranaparente-. sin embargo oegún lo que ¡70 . m. | (¡): lmr¡cn d¿¡ t€m¡rr¡t .aotr. En Fantasíu histéricae y u relaclón on h blwualüd Freud acla¡a que no seía lícito relegar a un rgundo plano el valor del factor erótico en las fantaeías de lo! va¡on€.

dond:_g! gjeto. que e8 una toentlttcsc¡on tsntq§maacg_del pl8o 8upénor.E jge¡titjga. -opsnelincluao. cono d. M. como un eigro igrro de interrogrción. de acercarse s una mujer.q9*e jlzujete.fiia su leleo por e8o nea de nea de la.de.eeeo y que .c-ió¡-¡g¡cid{t&9jgtgllEl.oq. !a ide4lüi9$pló¡_del_gjg!9.I int¿rrog¡ción. Esta (ver recortedel derecha) es 18 linea de la pregunta del atjoto.tebs¡ón al¡d.lo conduce dirgctst meqf at +gggsiaEl*B#ignts.resguardo en un el que puede "Ei_c_er tenJel' por ejemplo. no aiempre el obsesivo oe prcrenta como un "yo una ide es coruistente en esta neuro preseñErso óomó-un=úÍpe' jo irreaoluto..¿lg_-pr9g[Djs qu e el ¡qlele hEtró_ücq p¡egunt*C-otso dg¡. como un {@.a respuestaa". quo e¡ lo que #ü§ñá"Ii grafo i-la i"Ia hay que tratar en un análi¡i¡ de que ol oqjeto pueda rocorrsr. que lo diie en el teórico no¡ referi¡r¡o8 a un8 pregunta -retomo que en principio no está deearrolladq rino que e¡há del4dd& denqrl radaelt¿i*{gltirjg:. Entonceq ¡cuól ec la nochn de yo que ucted maneto? P. Cuando decimos deci¡nos que dg!_qgiglq. pero te ner 8u só¡ido. incapei?étrabajar. que_sg¡q üÉlób¡s'que-ñparece ioportante en relación a eoa pregunta eo : di¡tingr¡ir."_Lpregtgt¿. r No es que el semejante no importe de yo de en el obseaivo. A est¡ lÍnea la dibqia alí. que e88 De toda¡ mane¡as.-tind¡ toñi-alsutiódii-fd-ói¡dúitülá-entEica6-¡oE-"1ó6ñ idenfificatorioE.l$¡j¡ta¡ic¿:tg.3.l¿¡ad M 1n ._gfigtq.ueted dice aparece un yo mú fuerte. concebible cin la consiste de la v. con {gseo luecue fuera de su fantaeía.t¡ssetce-en.

en rul rueñoq y en todar zus fornaciones del inconeciente.eeü¡o).:¡óüiÉbuü$ililiii§' hry cnt¡e lr neu¡o¡l¡ obrerlvr y h ño cn !n l¡ hl¡t¡¡ia no c¡ ta¡r tan corul*onts.qlt. y puede ser que aeí entoncee .lrylrtpr. empiece a abrirc€ un al de¡eo del Otro real.F üñ. P. ¡od¡ obrodvr. lar respuestar ldenttlicatorla¡ en la hi¡tari¡ no tlenen l¡ E¡rEo con¡i¡tonci¡ nl la mi¡m¡ f§oza que tionen en la nou. a abandona¡ la ue habrüualmente el hace clel deseo --+ -112 . de lr ncuroü. pero de tur modo rolipsirta. gue no le ¡ea¡lte tan convincente.: (h¿ranta en rclaclán a la fortaleza de W ldentiftcacioñeE sr:t oü¡. eu tanto de la forta" que l & un fant¡¡ma que ól recr.incor¡¡ciente que tiene la de¡venüqia dq yfa n-¡n sl ariá¡tsi¡. tez¡ de daconocimiento que eeo impüca. corulrtonts. la¡. como hace el nrjeto hirtérico.J 1leñnañ I vtfriltt I eto ¡ con- cl A. gqer.ea con el 80r de rur peneamientos diarlol. Y un oblulvo pue. Sólo en la medida en que eeo empiece a vaci. . eúltd¡. prn o¡n ¡¡I ¡allr r¡¡ vfa p-¡ii '-í¡nlóa la neurorlr poruirte. tal vez vaya a preguntarle a obor.§d. r Fottale¡q cuando hablamo¡ de fortaleza. crqua l¡ lfnca de ¡ttorno qús o¡üá má¡ dcldlbqiadr..

19 fYnda-la disposición¿ la l-eye eb obsesiva en la füación a unE@nización pregenital dC Jajibidó . y de eaa manera al menoe vamos a dejar indicadar algu' .**r*pg!¡gngrp_úerelp-re1. En La angtatla. lo que es máa que novedoso -a también lo ha ¡ido menoo trabajado en nueatra cátedra er¡ relación a la neurosis obeegivr es el tema del ero tismo anal y su relación con ests neuroais. Antes de entra¡ düecta' mentc en lo que dice Lacan quería recorda¡ algrrnoa datog de la obra de Freud en relación al tema que seguramente ustedes. UTo T á"uqü"i"ui.- Ü Cl¡¡e N'46 dlcü¡da el U1U86 por Grbriel Lomba¡dl. Lae fonnacloned del lncon*lenteila de hoy vamor a hacerlo on el.as-AA-laa cuestiones principaleo que plantea Lacan en relación a la neurori¡ obreaiva.-p-. al menos los que han asiltido a los teóricos del profeaor titular.ojl-.uns fase de la evolucióñde Ell5i¡loT erotismo anal junto con el sadismo es novedoso. esto no estaba en Freud antee.A ENSEÑAT. en la¡ cla¡es qu€ van de ln 22 a b 26 . LA OROANIZACION SADICO.A NEI'ROSI§ OBgE§ry4 EN I. plantea varlar cuestionee fundairentalea..IZADE ü.uls. ya quo son lo¡ dor lugarer donde m ocupa mÁr e¡' tonumonto dol t¿ma.gr-"I.LACAI.[ el semins¡io de La anluatia.ANAL DE LA LIBIDO que qt"qd recién en 1?.{ (m) El semlnarlo Xt En la¡ cla¡es del *ibado parado y en la de hoy teníamoa previrto ocups¡nos de la neu¡o¡i¡ obge¡iva en la enseñanzade Jacques Lacani centramos la de la seman& parada en el seminario Y. Peroa lo que mr{¡ erten¡ión le dedica. 1?8 .I I. ya conocen. y d ustedea lo encuentran en los Tlet enu- nés sá¡¡"d.c§-yjp..-q: rste hecho trET Elcar=¿óm.

el eroti¡" mo an¡l y et radicmo no c algo que s€a muy claro. no lo expüca.o llama Erotitmo atul y complejo de caetmción y allí. ¡on l¡r fa¡ea de l¡ evolución de la libido que va de¡cribiendo Freud: comienza con el autoerotiamo que eB introducido en 1906 en lo¡ T¡e¡ en"úrto... no e¡ dema¡iado corui¡tsnte: d u¡tedr re qjur en ele artículo. . el aadluno y . No as ontionds bion por quó ortán unido¡ para Freud estos elementos. rscién eo inhoducid" gn 1&9 en Ia organizrclln genital infantil que er el ruplemento que da eñE momento a los Ile¡ enisyos ... En el histotisl del Hombre de loc Lobot. . que . un¡ obra de 1906.fg ¿$iWeA!-en lg. el capítulo VII. El hecho de que F¡eud reúng en una misma fase -o mejor en una mirm¡ organización pregenital de I¡ übido. "ng. explícitarnente. . c6ñffi-b'fase del norc¡'- de¡o qu6ffi*ffidi66"1¡-historia evolutiva de la libido. ya rc dlcc que lor objeto de la puldón de apoderamiento y de la pulaión conespondiente a la muco¡a errógena del intestlno no coinciden.e de loc Lobor. Freud oe ocupa primero de lo que tiene que yer con el ¡adi¡mo en la constitución del Hombr.g en La dbpoabión a la neurosb obaeeiuay IaÍg4¿g t§ligg. . . . E¡ muy breve. L¡ rBcr¡erdo suále. En l¡ edición de 191ó dc lo¡ ha enaya.'óorgurización pregunffi de la libido ee juatamenüe porque ee como intoducido eD ero momento preciso. La fundament¿ción teórica gue da no e¡ dema¡iado róüda. re uot¡ en lo¡ textos mi¡oo¡ de Freud.üfro iri ü . . harta aquí ¡olo tfat¿mo¡ de un factor 1?t prlncipal.üñi¡=ótiiipa ator iro¡ dendeu ¡ ¡tar unldol.. .tal vez más gue aouéL v e8 oue le fa¡e oral. y deja al erroti¡mo anal para un capítulo aparte.. es porque h¡ sido agregado despuér.yae . ni riqúera dice por qué no coinciden lor objetoo.ib. . Hay otro hecho sorprendente. . en la edición de 1916. var¡ t yer que Ia cone¡ión que rtablece entro un el?Benlo v el otró. qu€ e. pero est¡i señalado. La dhputción a b neuroah obudua. la fase de Ia evolución de la libido oral y ai aparece en loe Tles ensayos.. no ro le ocapa la hetcrogeneidad de las dog pulriones gue teúne. que es Ia úItip¡ de la¡ faser pregenitales que describe Freud. rboüd @i§. e¡rtre eroti¡aüffiI v ladümo no éialió-qué dt¿'bíé¡i. que aparentemente fue etcdto en 1914 pero recién publicado en el '18. . . pero de toda¡ maneru¡ oe nota que hay proble'na¡. al meno¡ en cr¡anto al objeto. él Ia lla'¡ra "organizaci6n p¡egpnital de h Hbido" que ee algo distinto a decü "faúo". Hay varior hechos de est€ tipo en la obra de F¡eud que voy a menciona¡ po4tue DoE vsr¡ a ¡ewh para cotejarlos con el tratqrniento que d¡ a esto¡ tsna¡ Laca¡r. en la sexta edición del II enen la edición de 1916. dice: iUffi ". ü ñffifuciáa'"n l$!t en el hi¡tori¿l de Sch¡eber latggg¡4gl &parece !e cién m 191ó €!r Ia edfción de e¡e u1o de lq Tres Enuyoi . muy eocueto.

l' - la tendencia a controlar. dominal. tendenciar a per. del lado del erotismo anal. . considemda s ra ruz'de lu perturbacionec mentales". ti. Abraham. ahora supltemos esa falta presentándolo reunido..ue habría una.l. Allí. ción. . rdori freudiana que reguiere una teoría del üemp-o más elaborada y más compleja. "o-o tInea. donde piedominar¡an las tendencias a-retener y conseryar del lado del erotismo anal y las tendencias a apoderarse. a opuesta a destrui¡. desconociendo la órganización a poste. Sin embargo. una subfa.(Jn breue estudio de la euolución de ta libido.. en 1924. a retener y la-lf tendencia a exprüsar o perder y en el campo de los impulsos 8{ídico. donde en Ia primer fa¡e coexisti. uü de las nuis'im1?ó . s€para de hecho Io relacionr. después de haber deepejado esto. . en uno de sus arüículos más conocidol. se temprana y una subfase ulterior. tuá p*uce eintomático que por un lado describa todo lo que tiene que ver con el sadismo y por otro lado reúna el material vinculado con lo eró. a dominar. Adrede se omitió todo lo atinente al erotismo anal. _y.es en esa segunda subfase donde él ubicaría la f[jación como condición para Ia disposición a la neuroeis obsesiva. a. Abraham. en ese eentido. hace un movimiento por_ el cual vuelvl a funai¡ esoe dos campos en dos subfa&s de la fase s{idico-anal (la. y las t€ndéncias dá$n¡ctivas del lado del sadismo. Piensen gue fue el maestrc de ivfel¿nie Klein .. Entoncee Abral¡am lo que hace e¡ volver a fundi¡las en do¡ rubfa¡e¡. en la fijación a esa fase.co'anal y lo relacionado más directamente a-l complejo de castra.áQué hace Lacan con estos doe elementos?seps¡adg tajantemente. y ta tendenciatl J' .segunda fase. Yo creo q-ue estae son claras indicaciones de que para Freud mismo eran cosa8 diferentes. la subfase-ulterior. vuelve a fundirloe.do con el erotismo anal y lo relacionado con el campo de los impursoa sádicoa y aclara que tanto en uno como en otio coexisten dos tendencias opueatas: en el erotismo anal la tendencia a coru¡€n¡ar. rían funda¡nentalmente las tendencias expulsivas. con una como algo-que-zucede con una modalidad temporal egtructura lineal del tiempo.que llega hasta la fase oral y origina la melancolía.'. su influencia fue ?To1me.cduciendo. Nuevamente para ver de qué manera Lacan vi elaboranáo esta separación vamos a toma¡ algunas di¡tinciones que va pr.). gresión. Mientras q. der. apoderarse.§us trarurmutaciones. de las cusles una ya comentamos en la clase anterior. tendna su condición la re. Son indicaciones que ya están en Freud que sugieien que esos d9-s elementos pueden ser separados para constitufu-organiiaciones diferentes de la libido. de pafte de tos impulsos s{ídicos. fue quien contribuyó mó deci¡ivamente en la confusión de la t¿orÍa freudian¡ de la ribido con una ¡uerte de evolución o maduración de la übido. aungue él zupusiera que-existía una organización pregenital donde egtoá elemenfos estaban combinados.e fasee de Ia evolución ¿i la übido son clara¡nente-ubicadas por Abraham ¡rgo diacrónico.

r.Tie-ne un ertatuto diferente en eoe sentido a loe otros. poryue es algo que debe ser revisado en detalle. L Ubúdo R. la demanda ryrydt¡ al Otro y llademanüdel Lre Otro.portantes que produce Lacan en toda zu enseñanza.vo¡uclh Dl.t obr. pero Io ot eádicoenal aquí va a bifurca¡se de esta manera (véase el g¡áfico) v lo a lo-gue tiene que ve¡ fundamentalmertá §.' van 8 Bereloral. mlen¡. hiciendo una aproxirnación tal vez ex.. La transferenci¿: entrc la demanda que es dirigida al Otro y la' r ldemanda que viene aI zujeto desde el Otro. EL OBJETO ANAL COMO OBJETO DE LA DEMANDA DEL OTRO Lea anticipo que después de la vuelta que vamos a dar hoy. a Loo objetoc correspondienter sería. e¡tos y loe regietros lacanianos. N¡¡di¡oo t¡{üco{¡.¡lo (-tP ) . en tanto ha operadó-h castrrci0n. en determinado momcnto do . oo¡rütr¡ctóo da¡oo. E t da taudl¡¡d d. ¡(mente .1 G¡ctGtocrto . a la altura del seminario IVIII.k. el e-xs¡em. de O sea que si el )^_ .n el sego. t E¡t I d. ahora dentro del teneno de la demanda. la-diüi¡siQpJ& tre demanda v deseo.fas inado por 6Ton el objetó anE l¡ qEffia- prevalencia.ú¡Éú lrc¡¡¡l¡n6 d. dG¡ Mod.lldrd d. a lo que vaínos !l"g"r es a-que l9 qu" hq¡ileg¡+"r fqlg¡ losglien" ver con" relacionado fg.e&to. el falo -?ero el falo en tanto no eatá.@-( oea el que coneaponde a la miraE'j y álGirocilt¿ Gue es el @(o que conesponde la voz). No er tan ¡encillo. .to c¡u¡¡ oc¡ dcrao. L . Ahora entonce3 vamot a tratar de ver por qué produce eete tipo Lo¡ que Lscan va a tomar como fundamentalec cn cuanto . constiüución delsuieto. Pero hay una segrrnda distinción que nos in-tereI sa.-_ tn voz . provisoriamente como una conce ¡ión al di¡cr¡¡¡o univer¡itario.

y el o objeto con el ohiefo-¿ ffi'éiito.en elloc. excluido de cualquier más el a como resto (ee algo correlativo a lo que les decía. fuem del eepejo por un lado. eea patte ¡oal del n{o to. o por lo menos la primera mitad de lo que es su teoría del objeto a.: Y también podríamoe decir que ese obJeto a csueo del de*o es lo que nos da a los humanos la singpbrdad. Pilro óaru conütitülno Püo i¡aru dggif*gtr.Suq no eá.' d el' ót'ó' á6. con Io cual ha termi' nado áe construir lo fundamental. mayúscula. Plantea ade. ir a vivir aul y el Otro de lo / áuiótá. en las que se aliena el n¡jeto..r9-s. y.de Ee-e.-a luaffi ffi ríd.eplrc1e¡ta paxq"{y* que qn eujelo ción de nocesl' ol 0l rignilicmte iignilicmt¿ on 0n sqjoto ósoJqjoto o¡o ¡trniflcanto. "*esita "irüg* es un otro gue no eá". El zujeto puede identifica¡ae también con imágqnee. es decil la-relación del.r.a -cgp' el.rigtr A.'ín"'a. i formal.. El a va a rer justamentc esa B¡úq. Pero hay algo que subsist€ como effi6F? los significsnt¿l Í como exterior a lae imrígenes a las que se identi' fica. {!¡l iiñi 6 ó tic6'^. de que-hgyjtgslql sSigig. puede alienarse -hacerse Otro. eaa parte que tiene gue -vel col . * *iif il enseñ-ar¡ra"T. e¡ un tá üvo. 6-ün momento en el que él ya ha despejado la función de se¡r¡¿ée-Lqbje.acan llega a este tema del objeto excremencial.!qto'i na como recto del advenimiento del sujeto .-.: Fuera de la imagen especular.acáñr¡'hc'"f oririuLiifo'-ffi otro qs lo qge un gig4ificante r." la¡ en el resto de la cone" dEl fueru del Otro. C. A.Cql**iqto. que el a es ee el objeto excluido'de lisimbólico y au formalización). que va a desa:roUa¡ de ahí en máe' En ei Seminario X entonces él ha despejado la función de causs del deseo del a.. oJ-g !. en tanto ee el lugar donde están los significurtes Lo que en ese momento advierte Lecan con cleridad et gue el gu--* Jeto no puede enteramento introducirao en el lugar dol Otro.. de que 'hay algo del eujeto que e8 inasimüable al Otro. La singtrlaridad en el ¡enüdo de que para cada rujeto hay algo que no üene la univer¡alidad gue rf puede tener el aigrrificante o cier- ln . encont¡a¡ allí ' su ldeal del Yo. sino con minúsc@Ef. es decü con el ouo yá no "on encóntra¡ zus imrígen@ffnes otro ei eujeto t¿muián puede iqeales.al Oho de lo sim-b§lico. lo que falta en es€ momento precisar es cuál-es lá relación del ?6on el goce. fueru del significante por otro. zus Yjjjgqg. eea parte viviente del sujeto. ._q¡Eificagtizgble-En el Otro el zujeto puede constisimificantes como ideales e icientifica¡ae a ellog. P.gggg f¡ffiit#i.Este momento del seminario d" hfusuttis-en que l. otro simbóüco es un oho inerte.

hasta qué punto en la constipación puede habtr en. tna.-_sino e.-qu n9 idad -aquí ya ol-ver.la necesid ha sido trastornada comple-. algo que ee privado. que tiene que ver con el a¡o. que no haga en tal oho.. con la admiración. ¡alvo el ca¡o de cierüos urimals domégticos donde también hay cierta relación con la de. la primera reapueota a-ests pregunt¿ dó por qué vÍa el i qcmmento onha en la aubjetivación. Lggt¡-r§ o otra satisf I n. Hay que destacar. Es el primer pa6o. por gggpgg¡lgtglp. Lo im- gorta¡E=f {Ugg. quo es Inalienable. !efgca¡. vY'. HE dgr}-in¡arg't-¿me necee-iclacl: lslqmánda {ej_Q!¡9.. Á partir de aquí eoa sustitución debe estar implicada ecr cínto'nar tale¡ como la conrtipación o las di¿rreas gue no son de eüologfa orgánica. la por la cúyo lugar áa ocupdo. Y la. lamente por el efecto de Ia demanda del Ot¡o.Jien e. para despuá empezarü a modu. Esas perturbacionee a veces suelen ser impresionantes. la aprcbación I sl-" Yf :I" eLe. i 'la¡ y habdar. . a partir de casog como éEe. de Habiendo deepejado esto Lacan ee pregunta de qué manetar o por qué via! et qlrenr+tq entra en l".§t*P*¡9.-ffiF'ffiffiáii primer por uego Lacan erplica con cierto §o de detalle¡ erta dialfuidffiücede ent¡e madre e §o en tra que la madre le pide que haga caca en tal uomento.¡. hasta gué punto había allf atgo del orden de una fesisterlgia a.storna la evacuación que en lo¡ animalee suele Ber bastanto natural. El Hombre de loe Lobos llegó a no poder evacuar durante a¡ios ai un criado no le aplicaba una enema previamente. d.priuera respueata gue da. y todo el ceremonial gue acomparia a eso.J-q vidémomos de la necesidad.gtbi"Mglr.Eanda del Obo que es acompañade por premios y castigos. que ee la sati¡facción de la' Comienza así a prevalecer ofua cosa que ha. o del oho.fta Uagen. rDenIo en E¡ E¡8mO AnO 9. eo. de qué manera juega e¡ efcre¡nento en e§t¿ p¡0ce8() de inclusión inconclu¡a del nrieto en el Obo.9{ sn cual ló qué teniY.s:qietq elqfq'.. ¡'{.j gff gcEo qgg. la exclamación. qu€ ler la necesida! de. cualquiera de las dos.la dep¡¡¡da#t¡o.99. @n la lirripieza. que por razones fetnrcfura ee imposible gue sea del Otúo. tisfacer la demanda_del Ot¡o p:óii5ñdades: -atisfacerla no es ¡Duy üfÍcil imaginar que o no. como en el caso del Hombre de los Lobos. 178 I ' . y también la I l¡u .$qpsg9g*Lpbie!o-s§-{+so§ldiryJE_¡{39 mend¿-&!_Q@ con-E-c con ta demanda de Ia mactrer no 8e& tanto eI excrs ¡E4DqE_re!_gg!9.

que üega en algunos cascrs a que lar madres continúan limpiándolee la cola al nene hasta los 12 añoq hace que ell$eto--e¡c¡g9gng¡¡J sdqr}ig?€t*pririnoJ¡Ior. que el Hombre de Ioe Lobos cediem con "c" o con "8". Hay una serie de cosas que hacren que en realidad ese mir" 'mo objeto digno de admi¡ación se&un objeto repugnante. que es el hecho de que se le enseña al chico que tampoco puede deleitarre demasiado en e8o. un objeto a excluir. Toda la atención que se brinda a l¡ defecación del niño. Como ademá¡. eeparando: se4iem. a tirar aI inodoro. todos los comentarios que se hacen al¡ededor de eso aon típicos en cualquiera de los procesos educativos má¡ o menot normales. cuando la hace en la¡ condicionee en que le ea exigida por Ia demanda del Otro. ria de LA SIMBOLIZACION DEL SUJETO EN EL REGITTTRO ANAL Esto que introduje recién como un equívoco. I 18 edad en que lo an8liza Freud. E¿lSIcer surge egta por otro es I'D .ción de la cura). que no tiene que ensuciarse. ¿no? que no tiene que tocarlo.q¡rgpuede y cofrió-tlice Egr¡q. es considerada" aprobada por el Oto como un ob jeto maravüoso. te oug es el primer oPieto o. Sin embargo hab¡c_l!Í no no se üera). en realidad es una de la¡ cueotiones gue a Lacan le parecen eaenciales en el mo( ne. Obrviament¿. al Hombre de la¡ Lobos.el todas las ¡elaciones por es inevitable que sr¡rja la ot¡a ca¡a de eeto. no había nadie que le pidiera que haga caca. porque el deaeo de IamEnTna-'tru¡¡ema¿a que ver con la necesidad origina. parece má¡ bien una inhibición de esa necegidad. Lq decir entoncer que un {t lado ¡e articulo con la con el con lo cual retomamo¡ la defl¡rición que ya habfa dado Lac¿n: por supuesto.

. este objeto va a tener que ver profundamente con el ser. tl g_ la p u lsiOu-qrllgtjgu lar de ! - Wti¡megnnl. etc. Lacan toma el tema de b _@pllSj@_&L. EI niño (dice a .'como el vagido. aunque yo no lo haya explicitado. Parfe de Io Que ustedes encuentran desarrollado en Las trunsrng lac io ne.d6iifralfrcñirilrlrofuidávaierpoiEt-peneñoret hüo. {al infantil. demanda de guardar o tirar.p¡esa Ia división del zujeto gue se identifica al excremento en tanto que ésüe eo requerido por el Otro. Lacan estaba oponiendo lo que ae relaciona con el obje- . es porque eso tiene algo que ver óon ese gpjelq-negativo que Freud despeja a partü de I-a organbación geni. el genital r80 femenino no parece ser descubierto. ¿'/ Ahora lo que está introduciendo es la relación del registro de lo anal con el registro de lo frálico.objet9 exc¡emencial. Lo que favo¡ece Ia inversión . y también desestimado. donde D es la de. (Un paÉnteeis.( man{a del Otro.imporüa -. . mental de la duda. no puedo detallar aquí todos loa pasos gue él da). pero ahora ya no en el sentido de lo rAtro]sino en el sentido de las cosas que pueden equivaler. por el Otro: §O D es Ia fórmula del fantasma anal. üce ésts ee una de las cosas_que eiplican qu9 et@g nivel anal our en relación a ciertos s éí'ññid. . i aungue eso venga interpretado desde el Otro. entonces el ttser o Do 8er".' LA SIMBOLIZACION DE LA RELACION SEXUAL¡ ENTRE LOS REGISTROS ANAL Y FALICO \ En relación al valor. demanda de ser o no eel/ eser objeto). to maravilloso o-él un objeto fexT-uTffi:TamEién eC causa de@) porque en la medida en que el sujóto comienza a tenerEE-T6iffias en relación a que los niños se desarrollan en el intestino y son paridos por el ano.* . ' El pe*j" d"l reg¡s_lrj gral al anal es posible por la inversión de la dees I?ññótrffi4l@ñiesñf^---=. y por r¡na serie de otros elementos más di¡ectamente relacionadas con lo que tiene que ver en Freud con la fase del objeto anal: dinero. En lo que decíamos hace un momento en referencia a la introducción de la demanda del Otro. de la Ugetaforici: fl¡6f podríamos decü también. . ttser o no 8er" que es Ia cuestión funda. Lacan (eintetizo un poco. cionde dice: ". el llanto del niño gue es interpretado por el Otro wD-demands del sujeto dirigido al Otro. porque si hay simbolicidad posible en relación al objeto anal. lo que :-. regalo. es algo que también apareceú como un resultado de esta causa que es el objeto excremencial. en beneficio d..e que sea el Otro i el que demanfu es justamente la introducción del registro de lo anal. deeechado. de la demanda en beneficio del Otro.

to ustedes no se imagina¡ hasta qué punto. es un tema que si decidimos in.. ¿no?-. ya que el objeto excremencial puede funcionar como eustituto. por ejemplo.:-_ñ. no se tiene. consecuencias en cuanto a la dirección de la cu¡a que son muy pesadas. Al finat les voy a leer al. cluirlo es porque en general no se Io incluye. . enfatiza el he cho de que e8 porque no se consideran estas cuestiones que loeanálisi¡ de los obsesivos no superan jamás cierto regiatro.continuación) i¡nagina que loe niños son paridos por el ano .. o ae lo da con las con.¡ñdaEaracterística éaracterfstica del registro recigtro gata rcgunda ' esta ¡uga i:e anal fre-_ e[?e la¡U{o[g{¡¿. La no dis¿inción entre esto-s ¿isüirrtos registroe imposibilita la pro'l secución de los anrilisis de los obsesivoe más allá de cierto nivel y es.puede Dueoe ¡er me serj¡&IllE¡gg me ñffiffib -tq entr?Eiffiegir. quedan detenidos en determinado lugar.gd-donde secr.' go que dice Lacan donde él destaca justamente eeto. aunque algo haya empezado a esboza¡ F¡eud: el falo.. porque hacerla¡ tiene consecuencias clínicaa. cepciones abrahamiana¡. Evidentemente entre estoe dos te mar hay una relación estrechq pero de ninguna manera var¡ros a hacer Ia¡ rirnplificaciones que se han hecho habitualmente. on pn l. . te mulgf De este modo el 6st¡jero'de-la-cssi¡ació.-."-.ai en JE¡igsn tros. es qu. la concepc¡on lscaruana mas que treucuSna.. niuieise-¡¡uede eü- ry :minar o suotituir. \ se desarrollan en el inteetino y . donde la clave eeta¡fa dada porque ee podrfa sustituL a la relación aexual que no existe por el a¡nor. del falo que no h"y esa es e-n definitiva Ia coneepcron del lalo. . f8upongo que l8 habran escuchado. por el don. pufffiseLme-tafnf"ado. sería ese órgano que permitiría la relación sexual fá6iÍal?f. Como el Otro no goza sexual If'ffirE-> .vas". o no naDlS soo 8na{ _ un ó-Que*fárldecla ahora con el te ma de la simbolicidd. definitiva¡nente atado por iadelademiirdadel r---É. Inclusive se habían postulado diversas teorías para los finales de an¡ílisis donde el obseeivo quedaba enteramente entranpado en las demandas del Oho.". Les arcguro que es un t¿má que aeo las caras de uetedea. y por lo menos queremot gue esta ultima cl¿se de neurosis obaesiva quede como un prirner pre cedente de que se puede hacer otra cosa con la relación entre el ero tismo anal y la neurosis obsesiva. como metáfora del falo ausente. si existiera. parecen deci¡ "cuánta cosas nue..óláción al fináI aói an¡álisis que propoacceso al a¡nor genital donde lo que prevalecería -creo que eeto ee algo que ya han trabajado con Mazzur.¡l el Otro no ffi'ffiuesto uno tampoco lo-te¡ca:'=-= . ¡I¡l¡¡L[$llg. pS!_dqllg.

rnplican.-'. ¿Qué ea lo que no eotá simbolizado hasta ahora? pregrrnta Lacan. y en allá e8 por e88 que 8e mere en ón del objeto anal con cada uno de los otros regfrtroe. tao p or á. ¿Do quó manora Eo pono on Juego esta toorfa de la dirección do la t curs que supon€ quo habrfa roalización dol suJoto en el nivel de lo ge' nital? Eso eo eiompre estrictamente corelativo de lo que llamamos el reconocimiento del de¡eo.íái ción de l¿ unión impoeible o imposibilidad de la unión por el otro. y aim b o rizaSn&i'-§dt"ü.fegistro ro ctd qqndo.reFesióq en térmiñ6s--fré "bblcto-en¡¡ OhJgtg-ü¡sJ ¡ug-tituyQ-8l sustituye al falo falo jnexiste-nte.fáilri iáá o. el rrconocimiento por parte del Otro (eI ürsllgta) del deeeo del n¡jetp. también eshá Bimbolizada la imposibilidad dé h unión uruon por el er hecho n6cno de oe que si nay unión porque en realidad 8¡ hay unlon sera¡sl e8 pórque Sexu¡u eo rcal¡dad térm iñólTréúú d ian ianoa. ieto necesita alqlin aDo- kva¡ su . Eso es propiamente refotza¡ Ia neu¡oeis obsesivq esa es la vía por la cual se conshuyen loe "yo fuert¿o" de la Psicologta del Yo. ¿Qué quiere deci¡ esto? Que la interpretación del analista apunta a aprobar el deseo del nrjeto. lo desea a pedido. ef .el =affffi ii. e¡ exactanente Io mi¡mo. Eapero'que ustedee co. apunta a reforza¡ la neurosis obaosiv¡ del oujoto en la medida en gue lo que el sujeto desea. y {l mir6q reeponde: el deseo.reüst [abido bg!¡ggggggl§l. Uotró-. e interpretar el deseo del Otro.sta €ste momento de la elaboración laca¡¡iana de la con¡titución del ob¡esivo tenemos un zujeto eimbolizado.Eenca-)para que no sea un que en momentos cn'ticos con ese inshr¡nento que le proporciona el fantasma o gue le proporciona Ia identiñcación histérica. "legElnente" podrfamos decir. donde el don metaforiza. la. entonces. monte porquo o nunchrlo..ha lrf . pueda evita¡ la Snguúia qqe_As el afecto del zujeto ante el dee€o del Otro. o la impoqihilidailde-l& tenemo¡ tpiÉ!---depende de si lo tom¿mos deade la p5iñfófía det yo o por el lado lacaniano-.al metaforiza. simbolizado dividido. n d s. Ee justalo intorose rompor oato quo omplozo por do. t¿l$ I LA SIMBOLIZACION DEL DESEO: DEL REGIST&O ANAL AL EBCOTICO H¡.Ee con mi rs@o. e I. a partir de esa u¡ourento. el s.. v otra ea cn ver már'anal¡. pueda afronta¡ al deaeo del Otro. pueda tener un elemento para interpretar qué es lo que guiere el Otro. rela c ió n Además del sujeto dividido üenemo¡ aimbolizada Ia unión imposible. 182 ' . * g-!gobjeüocna!-opo¡ . Es por estas razoh-es que el neu¡ótico necesita encontiar un punto donde fija¡ su deoeo. mioncen a advertlr la degradación ética que taleo propuestao i. ¡i¡nbolizado en la dudg aiñ'bolizado por el "eer o no Bor'. Una coea es Eg!¡gg¡¡|igren el sentido freudiano y laeñTlffiTidlde l¿ Psicología del Yo (vol' cani¿no. aputta a autoriza¡ el desoo del rujeto. Pórque el deeeo del zujeto es algo que necesita ser fijado -ee algo de lo cual hablarnog en la cla¡e anterior. eimboliza. el deseo en ¡í mismo. inexistente.d_e_$j $ )._otro. oa.

.--.dcl deeo La hi¡térica Io hace a oartir de loc cimoe que encuenha . que son hosta cierto punto reveraibles: ?. en el esc€nario del mundo que ve mos (que siempre implica un cierto recorte. piensen en el ca¡o que to188 t( . ee más.ffihtüioi?jemplo ól oba&lvo. r E(ffi Hay oüra di¡tinción que Lacan ya produjo. noS en.v.---<..+. donde oho . un objeto que ya no eo el otro con minúecula. Esüo u (autro) a la alüuru do loc ¡omtnarlor V y VI empleza a wolucionar en el sentido de convertirse en el objeto a. evita los aignoo del deeeo en el Otro. aI. Es importante ver cómo juega erta distinción en el regirtro eacópico. no noceaita ir a pregunt¿rlo al Otro cuilCI ¡on lo¡ rignoo de su de¡oo."l. una digüinción que pc dríamos ll¿ma¡ "intema" al a: el a en Ios primeros años de la ense ñanza de Lacan era el obo (autre) con minúscula. -!'éjéinplo . ai el obsedvo no) neceaita y.o. lar.. eo porque éll sostiene su deseo de un fantasma solidamente constituido. por su parte. vl8u. En Ia medida en que nos identificama del pE_m a cau!¡a del deseo ?nr. El objeto a no tiene nada que ver con la imagen especular y con el registro del eemeja+ t"._j--. e i' (a) que ea el yo..-J . 9 9 l_m u ngo_ae lo. de un fan-l jtr#Hffii"::. a)..-.. que el yo.t ! r'. por mira con nuest¡oe propios ojos a. una relación entre una imagen del otro i (a)..."-*. go que no es r€al.x tr-a ¡9_q.* -.. una imagen. y 8e es eso. o or0 ol romoJanto. en lo que vemos.l§':-.gt-*W..*: requiere de la int¿rmediación del oüro pu* *9. era el otro espscu. r y uñEmbre m$6'ñ§i unir on'la rslación entrs l.-. ye_U¡-os go4o a t¡CvQ!... e.-. que e8 aq a partir de la cual se constituye. rl el obooeivo má¡ bion no quiere mbor nada con los eigrroe del deseo en el Otro "€8 una digtinción e¡encial entre la¡ modalldades hi¡térica¡ y obeesiva del deser. un eepejiemo.|.dg una--ventarr..rci este _!€ ¡gglo.' -é o e8ta.Ia experiencia del doble.bi"lo a deci¡ L1*n en ld-Bériiiñañótfx y'X:-AIlí distinLúe entre el objeto a por un lado y por otro la polaridad entre la i*"á"n espeeular i el Vo del aujeto.. En el mundo.xgguÉ agí cpmo es revereible el yo que se atribuye el sujeto en relación aI yo ideal que aprchende en eu experiencia del eepejo. nue$¡ó campo escópico es ñTuEitóf6lffiB q).

t¡enhe repreentado pór tal o cual perronqje. un poco má¡ poderoso.@.El'dü_dri r&oo iüii. a lo gue él ctee que es. eLp@ de-! mun§-o* jg¡r-!--o-pon el obj eto exCremenciil. hlstoria. que ee lo pro plo El deseo del obseEivo se ¡l¡nboliza entonceq y también oe fija y to rorfleno.en -tan q¡ienado "g¡1. már inteligente que é1. é1. Esto es lo que hace que en el obsesivo. La nodón que lnhoduce Lacan para explicar de qué m&net¡ !e ¡lmbollza el deoeo del oboeslvo ee la equivalencia fanta¡mática entre e8e valio¡o es Iia m VO. Loa objetoo imagínarioo del deseo eryM&_9IEqvÍsI_-C[ qgje. uleo dé en I¿ contemplación de una irnagen. de ..ffiE-Eñ6li¡ripolFió. de las imágeneo más o menos de¡eable¡ que B€ ven. en tanto tiené algo ¿e üviénté. I Puede ser que se enc. ai necesita üstinguir el a del i (a) en su ílgebra. ée -ot¡o él no uEi@n intá¡esant¿s del mundo. r .ngggqe.8+g_qreH*ufllol no adtriltei¡üáet Otro burquef en él un deseante. de Ia manera en que a¡¡raba el Hómbre de los Loboe. o gue arne a alguien de la mane. que ó iaeñUfi gle I ese otro. (a) que c5[ que el Oüro eapera de. que ürra exclueiuamente a uru imagen del otro.a ldealer tont.dnicstrd donde Nathaniel descubrs con horror que lor ojor que han pueato a la muñeca que él arna. ya que er¡_gu-]rJf.yo mi!mo'. gué eea alguien üviente. más gue en ningún otro neurótico. oon los auyoo propioc. y va al hat¡¡ de preaentar aiempre bien armada eea imagen i. Eño se Juega 'Igg-iqg. at oe una imageO idea¡ i (a). No ú 184 . pero en nin8uq9 iugqr auténticamente zu deseo.mente pg¡ggry O¡ c¡06r quo Uñ'io¿¡¡ lar lmágene{ en todos los ldealea que encuentre por allf y gue converryan a su.g_gggggib§ S@9. a partlr do la i (a) o l'(a) del @. OlÍmpia.tp. gu€ cr\ea ser tal o cu¡l compañero un poco már fuerte. el _dg§gg*flge§S que se _dgsge*gg9d_B _ffllr C¡iq"ppdo . -ry.ra en que amaba el Hombre de la¡ Ratas..ma'Fmud q. que en el regirtro e-rcópico ee la mirada.ElgptipS$_jlleg9-gsg§-g1ággnes.no8e una eatahra o de una fotografía.. más eritoeo. con su deaeo. ee justa. Dorque a ese ge.. von 8pa¡Bcor Por esta proyección de ¡ñffiIlooo rlel o5r-eIo a¡ral l'la inagen i' (a). sino eB8 imagen. el obsgsivo nq.eal ?d[ ?erco. Si üaCññ-ñeddlifs ai*inguir la caügá d6l?esefilATgar . Ia imagen del otro que[ eI sujetg asune como . a lo que él cr€e gue va a ser.

. . no por el lado de loa síntomar.¡cócmol.'Cosmético" üiene Ie misn¡ raíz que "cosmos".tti" qr.ne¡ orden¿da¡ donde el rujeüo encr¡enha nr tnnquilida4 ru-á¡d¡áo¡ ''miento. A. gue ¡on los ¡íntoma¡ que permiten ¡olucionar la angrrrüia de una manera már acabadq allí lo reprirnido no retorng no molesta de Ia mane¡a caai permanente en que moleata en el obaeeivo. Elplnpgi. . polIIue ér gituación donde el eujeto tenga gue poner en juego gu deaeo irremediablemente v¿ a I romper erüa eapecie de coaptación tan perfecta. Un ac'to verdadero. aino jurtamonto o4_e! tro dol narci¡i¡mo. rujeto -rryu-ndoii (quJ proviene del latín: mundue). no ee ni por la duda. Ertoy totalmente de acuerdo con que el obsesivo ea alguien que .-vg.3¡-g$Irqig. gar donde ¡¿ pod¡fa reallza¡ cabalmente el deseo. . adorno. en el lu. . ni por la ide¿ flja" ni por algú¡ otro efntoma" rea del tipo que sea.: Pero Froud. decla Juctamente que ee mucho mú angustlante la patologfu del raurótico obwaluo que la de u¡w hiatérica. pot el lado de. ni por la com. tan acabadaent¡e ei I y el mundo.si explico d re qutare ent¿nJer pootula:re como e¡ta¡rdo en todo¡ l¿do¡ meno¡ en el lugar donde ¡e tendrfa que etar. I'reud cla¡amente. mds o menos teóricamentet fantac ía. ró. ua deaplozando aque.at igual gue . El otro del e¡ fundamental qué eo la re ffco. . orna¡nento. La histérica eoluciona ru angurti_a cón lorq¡¡[ y¡|Sgmag. Lo que querÍa decir es que ri el obsesivo encuentra cierto apaiiguamiento. podrñmoe deci:.il o por to menoS no ro-. aino por el lado del na¡cisismo. .itómü. a l¡ belleza del mundo. lo enct¡éntra . en Ia medida e!¡ quo . Aunque llo con lo cual no puede tomar contacto nunca.*ru. eE unt imrg€n. ciertoe momentos de tranquüdad. en e6e registro el otro no eB un dereante.contemplación.4. (que proviene del giego) tienen originariamente el rnis'no valor e mríntico: orden. Media¡¡te Ia contemplación el obsocivo'accáe'a do cero de angurtia.: ¿Puede aer entendido en el sentido de la c-ton al penamiento. ¡'reu«l lo dice cla¡amente. gue dane p e nando ? regreeión de la rcuru regreción o la r86 .porquo St¡lg$lu4iflggor ol que pcrrlta unr etu¡on. te une a esto que gue P. una omlsiÓn mfu mdical de la anguatia. l'. pulsión.la. "Cosméüco" ea algo que contribuye al orden del mundo. 0n uno do ¡ut art{cubc rcbre la ¡uu¡otlt obocttt¡o. l_o-o oínIoúiii converfrvoo. un asto que articule el de¡eo aerfa un acto gue t¡mpücarf¡ l¡ n¡ptt¡¡¡ del mundo en el sentido de que el mundo eaüi compuerto por inrd¡e.. apaslgril.. no eB en el nivel sintomático dondg encuenha su tranquilidad. vive en una relación estrecha con el deeeo del Otro y con la-anguoüia.

que menos tiene que ver oon el derce.f fdlf es.oe o ital I¡ -o_eq ac o m p añ ad a p or regres i iñ--ñrtaai o -gen [§ilrtr't-"q%q-$#:?. ¡g rolgclonan con el retener.]f. teEner: ffi F@ido .e donde se juega lo qüe tiene que ver con La prooza. p reei. ¿t. es relación gexualj y elu$arnenlg_pgtrtue nolqj¡. de los. Una acla¡ación: Lacan habla de deseo sexual.. que se anotaba.¡ r¡taáOn ánur conte_mplaclón y filoroffa e¡ uno de Io¡ g¡a¡¡der tema¡ de Ia füooo. De tada¡ Ue todas maneras maneraS et-obCqsiyS el obsesivo ge ee desea¡te-.óq_{q l¡!_e.porótoe. U¡mO fm¡i l¡ ¡ftcnofón. c-omo fuente rlq conocimiento.' üü"tñiiiiéñt Í' iióié ó''¿lar i¡ er.e-'deggg¡tpl' dese. si hubo o no hubo relacionea. Elgg_9om9ls ig_lgg4d."dsisw 9:. el acumulu oomr.-9g:gltgm§!!. de saber qué pasa entre ful¿nito y fulanita.Am6ñ16ÍüáIi¡a el ¿¿Ao / :rem§llffiise-el.H:":"i"J}. t la manera en gue se ocupa . p6-o'Tü. más.#h'g]UHffi¡?1. plo vbtr". En e¡g rsfitido e6o ¡f 6rtá ertreóhamente emparéntado aon h oonbmpholón.:eracrónarde¡oorenriar. hieüárica. poro no direcüamont¿ con I¡ rolación do descb ontre un hombre y una mujer. clase anteri or ). T#iffi fti XSIB it?¡ti¿1ii:#ti: i jj"r":ffin. prefiere laa película. en lo que hace a su-manifestación.altamonte desean. en h madlda sn gue ao permlte la reflexlón má¡ ideatiza. eselerqq ese deqeo sexual tiende a qüffi#t}ññlá'ci6"tü^ef qüffiTñreTi'ti6tü'el¿S*'i.nt¿. P. De todos modos hay que tener cuidado porque a veces las apariencias engañan: Roberto Mazzuca lee ha dádo un ejemplo de alguien que aparentemente se interesaba mucho en las cuesüones ooxuales. consistía en una rel¿ción sexual. porque el deseo pro-' viene esencia¡¡rnente de lo sexual.'"kqr'fJf.S#f.::ff 3en. *eI-ó ggltq§:. Ya Freud poatuló que en el caso de la histeria-la re. 188 . §i.pp. no mi¡a ñovelas a ..tas qu.P.'jr:il mucho mayor. . que se notan.q yq gllre.dé!§ qu 9yg. como exteriorización del ero. fÍa.: Sí."libi9iniza " jtsqs I gIlg! -a . Les decfa entoñG"E6Tf6u-diivo eo alguien .*+n tE-{¡ no8 lteudranoh.1*'ff"trlat#bt'. H. tomblán son I¡ fllo¡offr.o 1i n-o Ia tarde..á61é]il'p dece. Ya para Platón la teoría como contemplación eB un tema funda. más vacía.i¡.cffi*eirie-iü*.Tu. [o{ue noT-rit. máe filosóñca. pero I la manera do una proeza. en haber óonquistad'o a una nueva/ mqJor como se conquirüa un trofoo. ¡..: ¿Lo que dice Freud en la parte teórica del historial del Hombre de Ia¡ Rat¿a? A.¡ ejemplo.3*. meptal. li*uSl. Coleccionaba "tantoo'' y cada uno de loe tantos. alguien que ecté ocupándose. ótisir§üó @ibi¿ióñaé ñ toao caso los áeséoi (ué ii' füiición ae loáóiác* uno detecta óomo deseos n¡erúéi del obsesivo.a sim.h nar"ttnrat¡ at rtar¡rfa' ffi r"l""il"#li3H"iffi?. abetracta... si pasa allo pasa_nada. pui. da.la N:.¡nlt¡rrrenfi riaqoonra» (C f .é¡ .t. y como hecho religioso.::?31: tender tambtán de eeta otra manera: rt_ü¡Ig!*gjgg_á§r§g.

goce. . rrtorñt pormanoritonionta. dc lo vlvcnclal.:S. rogistro qüe no tiene qüó ver con ro8 $ntoEal 8¡no con lo gtre podemoa obsews¡ del comportamlento del ob¡c¡lvo. el'a¡erinato del rey. El¡le+egS.LeLgbsnty*o .¡F--:::E-J:-:=:::-:::.o¡en cuar¡do Bl strjeto. con ege momento originario del de seo -rean uno o dos esos ¡¿oqlentoe traumáticos de goce del auieto' qplt€-g[ de_se g l Qt l* el o bseriüó penii iñehhm enfc tn triri6.rotolns. c -Nueuae 'ftulo de ron detalladamente con Mazzuca.-oue se vqeE¡l@ ia. .rép ñ4s Ei¡lo.ntf::xq !9 confort¿ pa¡a aiempre e.§pu{Lq. .. se nota cómo lo gue tiene gue ver cori eae tr¡ornggto origin¡rio rler. de las la¡ obsentaclones sobre laa neurcpeicosls de d9fe1ry. P.gue vue¡ve. Lady Macbeth entra haclendo un gesto."8¡tnment¿dffif.%also qgq. Haciendo un geato de borra¡se las manchas de aangre . . para gralicar eato.que le ha quedado despuée del a¡esinato gue comelió zu marid-o. h¡ce tart¿ otro üpo. Lacan. -sinomba¡go flo.: Bonqndo lae manchoa .no puede atener¡e a su deseo de rctener. En ee capltulo Freud que tnbaJa. .n el rcgi¡gro del narchbmo.vvesDe . lenaa prfnarle (la rcpreslón) cbmo pa¡¡ on la hlitedE. IO8 SINTOMAS OB¡'ESTVOS la¡ un . En la primera escena del acto V. recure a la imagen de Lady Macbeth cuando intenta borra¡ Ia mancha de mngre que imagina. Mazzuca... Fñud trqts_¡ la ¿i¡d&y a la compukión ce uto conSecuencia¡ de oscilación entre !¡ ca¡¡cteriz¡ la que es la cau8a de 8u cles€O. ). Lacan especie de pantomima del intento pelrnanente del Obee¡ivO dg born¡ qrr relq¡ión ¡nn lq aw¡¡g¡i6¡1ch de qána nu-rplq¡iÁn lo torna como una un tema muy sobre todo porquo est{í tan Bs algo qus ya viene del sujeüo ani187 . . y po¡q¡¡e-fL¡¡guien . de defensa y arln asf rigue retomando. y lo gug_ge manifiesta ee la compukión.@". - A.. ry-.r.Duncan.'de lava¡se las 1 ] ma¡¡o8. e¡ un movlmionto pGnnansnto. La ectn¡ctura neurosil obaesü uo tiene Ia estrucüum de ese eterno retorno de los significanües engarzados en ol momonto traumático. En la pa¡te teórica del hi¡iórial del Homb¡e de la¡ B¿ta¡. no' blrts con h áá. dc ru üt¿ da arárr. que B€ ha vuelto usual en eüa. l¡¡t¿ntr borz¡¡ todu Ia¡ husll¡i que puodrn quéde¡ de eao.

.{g!óUcg ¡{!.n uttc lomp pun. . e¡ la domlnancia manifiesta de Ia anguctia en su fenome nologfa. podrfanor decir. . del -l deseo Otro. harta_cualq uier refinqmi v gggls¡e4trq@Plg rg lel retornoo ddo o¡o rlosoo TeITe[orn §p¡j l-d eseo on ol Oho en tantó-dffEen él (en el obrcalvo) está esenclalmente re. /mo en ñ voy a leer directsmente una página de Lican. deformar. no men " com dcl . gue dentro ¡nimale allí sto de n¡ territorio eon muy fuertee ya oe comportan como seres enteramentá tímidos e¡l¡ten del mismo modo fuera de ¡u territorio.. do por el Oüo. sión de la causa es advertida como anguutiante. el deceo . To. . que todo e¡ comandado (es decir. . qur crtf prcrnta en todor lor plror. . aedvo. y especialme¡te en lo¡ ¡íñtoma¡.n¡I. ilo. y lo que noilo coufr¡u¡ en el eJemplo del quEffibr parddo. ya i¡p--etffi la conocen: 188 olñ-ffi . gor bcro un¡ form¡ pura. iEa _el últtno'püo (el de ln voz). Pode.U¿Ueo CUe 4LFQ y un paro 9pp ytllr va 18 nuelra ep a. a ¡aÉer el ob.no traltla oon. a" ¡". pucdo cntoncer cm€rgot .o-og-l§pl$gll$lr-gg9 ¡¡1Í 9ue huella¡ ¡on del I& Dü8tO Dtü OOSO P¡¡¡ fihdl'u rgtonoEo! el tema del ürün¡ue Lrcan ato¡ elemento¡ la f¡n #dico{!il. ¿qué ee lo que hay a nivel del Ot¡o?: .EóñAéñ¡a¡. bqio mandamiento) en la sintomstologfa del obaesivo. Es el hecho estn¡ctura¡ del que únic¡mente noaotros noo damo¡ cuenta hasta un eierto momento del ánrilisis. provtorlament¿ diremo¡ que er allf dondó debe emer. e l¡defeuso¡. on el-+ukrto regbtrÉ .¡qlsci§¡ como ¡lptlBtcntrntc del ¡uicto. óIffid'Ióode que fero y¡ exi¡te la huellq ¡¡ la . -lr§ffL6 9gnlcn¡a decpu& de hacer un breve mcconto de Ia manera en que á-l ophza a con¡kr¡ir lo¡ cinco registroe gue ya mencionamoe y -teción üce: .'. que todo apatece como ordena. que . donde la dlmon.I(o gue rgpreqentá EW!98. prigido. La eolución. dé"b6itar sús hüe- habfamos pa*tao. quc y .huella¡ como glg. en el Obo..

En la medida on qus el ¿¡¡álld¡ rcÉis. ne una dlmeruión anáIoga. que debo úor un puntotérmino. . ble y casi en algunoa caso¡ indomin¿ble de la aparición de la angur tia en e¡te punto. que ¡on l¡¡ coordsn¡da¡ vordader¡s.Lacar¡ remite aqul al comportamiento biográñco. po. oc lo gue noro troo podremos ubic& la pródma vez a condición de arüicu.. ir." I 'Ahora bien.1 taclón del obeesivo es la cobertura del deseo err el Otro por Ia de.zqr ru oojeürvo. lr de la demanda . a¡í: el o<ctementóen. !Q"-Lq." E¡ decir que él ¡osüiene que loo análisir do Io¡ oboedvo por lo gn en el cusl permanece el obsedvo coordl.ep t¿I!jCáp. el caráct¿r de núcleolreducd. eino/ . donde@)no es el excremento pura y rimplemente.. DH¿.. manda en el Otro. en lo que yo he . S_rqe¡l*irg. ¡8 clave de Io quo !o en un cleÉo momento da todo de obss¡ivo. Er an la medide en quo ta 6I.tanqo-pedido. nada ha eido jaraáa arulizado de c¡ts rel¡ción ¡l oblo to anal en la¡ coordonada¡ guc darnor aquf.AiiCl6ñi hazuls pero siempte a condi- neral-!]g§ry-rg-ts punto 180 . por orta caura' det¿rminante.la verdadera doml¡a¡ci¡.llanado h¡ce r¡n rato ¡us tentativa¡ de pasqie reapecto de ¡u deseo. con la demar¡da que lo requiere (a eoe obJeto) y que no tiene on rrlldod n¡d¡ quo vor con 000 modo dol doooo quo 0. EE et ol rssorta.la¡ todo lo que resulto de la relación del objeto anal cau¡a del deaeo. viene a eitua¡Be allí donde la demanda dominq e¡ decir en el est¡dio anal. pl" 3ud". PBr¡ compfendor la fuente de lo quo re puede llamar an5rftl¡ rn¡l en t¡nto quo ell¡ ¡¡ls dc un ¡r¡álld¡ de obrc¡lvo proregrldo harta aquf -lo quc no n¡cedc Jsmáq dtco Lacar¡ entre guioneo.na¿ por már perverea¡ quo !§g¡r ¡tu tcnt¡tiva¡ dg trg^s.trffii-a Cátit óüü{uGr*liláüffi-ñetrersá. nando ru deaeo a ffie Uég¡i-e.-del¡Drs+s¡rylu { por una conoena onSu¡8l I no a¡ca¡r.R qu"-se*.r ( el Y contlnúa dlolcndol 'tVean cuálee ¡on la¡ con¡ecuencia¡.t+.q!g. es en esta medida gue q el objeto como caula. no a los ¡fntonss). . ror lD88 rer¡."$ribdo.

Se lo va a preguntar a algr¡len. si cree saber gué eo lo que el Oho quiere. qo8 to8 ca8o8 ge_un modo DrutaL. y el efecto de eoe deci¡ es neceaariarnente su' gertivo. "Mavesdidsd¡e-eruerugdd.et comrenzo. o en el de flamlet. podemoa deeir ques trata de ur] .§ tL"l.clón de que haya alguien que lo autorlce. ds el decb dol a¡¡ali¡t¡ deJa un ma¡Xon de lncomprendón. En tal caso. y cuyo roporte ot ls vou. Lee quiero da¡ al menoa un e¡bozo de rerpueata. donde no hay ma¡gen para el deseo del Otro. adqihiidc I@qg@_C uÉñd.gdigEmos. si lo que el Otro quiere puede entra¡ íntcgamente en el orden del eaber.l.ota que el retorcido diecurso analítico lo pescó en su¡ ¡edes -ton redee hechas con nudo¡ borromeos-. ni aiquiera so Eabe ai me pide algo o si no me pide nada" don.gr_e¡ tieqpó eF' tÉ nsf érenc¡¡. sot¡e todo en las en-ri en gl. et"pue¿ traE t6rse @Fil"¿j 4e§uo'. -exp-fqie. ¿C"6mo aprender. demanoe. ds enl¡¡na. matemátigg."lr___¡_-_-_#_# tenáticas" deriva etimológicamentree del griegqniaiit7l. Si se siente autorizado puede üegnr a cometer cualquier acto que. pa exterior lo tanto aI que Ia voz -ee su dif I. 4tg. entonces el decir del analista e¡ reductible a una demanda del Otro.qggs. pr.ti4g) que quiere decir: deci¡ : ep¡¡lde¡-lUg¡¡g¡ilUt ¡rh¡qr_Cg_F. A_J. (Cgmo de costumbre es conveniente que tengan cuidado al articula¡ etas nociones en La pnictica. puede ser el espectro del padre muerto. apreheñtEl-llñE-io-ü-Agñif ñaniiz*lu-l'értselobitácuro'epi*e mológico que explica que el objeüo má. un mErg€n quc doJa al n{cto ents la lnterrognolón raá¡ o ¡Brno! an¡urtlante: ¿quó qulro declr esto tipo? ¿quó qulehe de ml? ¿quá me quiere? Sl queda qso E¡¡J€n dc hcompreruión. puede ser complrendido. de un mandamiento que es del otden de la voz? No ea Bencillo res.- grDloue. ro ao la voz del Oho. en el orden del significante.e importante para el suJeto hu. mano haya esüedo oculto ha.Lil i¡clust d o "cá-o_ü e. adoctrure rle[ unpor[SnI€ oue eI alrSrufia 8u6era. ponder a esto. GntoRc¡ ¡f puodo apo¡Ecet algo del odcn de lo que dene que ver efectlva¡¡e¡¡te con un de¡eo del Otro deprrrado de l¡ demanda. en primer lugar a partir de los efectos gue producen lae intdrvenciones del analista.ctegdq . -q-c9q-tg!hg{q"e-p. O UnA bien. !gg. ¿Lo hago o no lo hago?". visto desde afuerq podría pasar como algo del o¡den de la penrersión. una lnterpreüactón donde no se ¡abe muy bien gué es lo que el Oho quie te decir. Alguien que cono en el ca¡o del Hombre de las Ratas. Si lo que eI anslista dice puede eer innediats¡nente entendido por el paciente. 8e -§l por et cont¡arlo ee'Eat¡ de üiidEtErpreüaclón enlgmádca. "¿Te pa¡ece que está bien?.- ¿que ouerencra a un8 deEeRds de Io que e8 del orden de l8 voz. a¡ menoÉ"rt8¡ iñluso. Laca¡r 190 . óómo cómo ¿Cómo aprináer.

eu vez. gue no e¡ un hecho cu€rpo. Es.E¡t+I¡¡ que eaos cortes en fónigt eo. Tal vez comiencen a intuirlo cuandoTdVió?lfiñIfina vez. También invita a inh¡írlo a mosher cómo ee impoeible . l¡ el-ipW+ que allí tE-g¿p¿q[gg$. ¡nue& desde el punüo en tra su Io-T[fr§6t[iiE ¿quié que yo soy yo? --ólo Dios quién soy yo. - qB el des§g.rre-siem-p g que ü8o. el i¡nico que no puede cera¡Be: la oreja. ¿tffi u-rL-&cte--qu-e-eme. o el efecto glandu¡ü del llanto. p€ro no d mú¡ importaa. del pretación del analisü8 opere eobre eI cuerpo.J.J8-. ¿Pero hacer¡e oír deede dónde?-El decir co F ¡p-dqde sl lu cer del otro. por oha parte. el objeüo de la puleión fuivocante. antee de encont¡ar¡e con eI Ohr.lo designa media¡te una letrg q que admile ci€rtas trrerrlpulacionc en el reducido álgebra al que alron lo¡ a¡¡afi¡ta¡ tratamoe de acostum. ¡ños. con sorpreog que mris importante gue lo gue se dijo en u¡ra s& eión fue el momento en que re prodqjo el eilencio -sea porque cessron la¡ asocisciones. la ptrlsión intuirlr cuyo fin es hace¡se oír. di¡olviendo por ejemplo tal o cual síntoma hi que hisbérico padecido du¡¡nte años. Ya Freud prert6 much¡ atsndón a lo¡ orificioa d€l suorpo. sea porrlue el a¡alista intemrmpió la seeión-." iñüursñ menos que creaq qu8 cadena aignificante.de obJetoe topoiógico ele mediante ciertor manipubor mentalea: el crou<ap. E¡o muestra que el suerpo es seruible al decir. te pa¡a el hu. poi quien una instanch FEEro-ffi dñÍArrié"¡óÍ-io el qq"!su.l-.egt¡enecodor n¡¡Ee n¡¡le sl que naen el bebá no ce. por ejemplo. dog p. lar m.¿Y ]¡8 no rSnoran que en el cu€rDo. brarnos. le-voz ¿omo oble!-o süensloro.de gritzt w pasa a decir . o aún gue produzca el efecto conrn¡lsivo de la risa. El lon¡onoo dd eeto I nüoah¡ntc del ro¡¡¡oneo drl r Iu p. eino cuando. qgg_i¡ttFI:¿thl8-e¡l.!ff. lar ü. r9r / . br coruonante ocluiliá{ quo por la¡ vocale¡.mano.los nudo¡ botzomeos. Y si es ¡ensible al decir E poryue el deci¡ entn por algi¡n lsdo. Porque existe tal orificio. que rln embr¡o rc csto. En efecto. do¡ ailencior.

. teuninará pasando lo que Freud describe tan bien en la parüe teóricade ese historial: .a. biliza su deseo ante el o dice Freud) que. aTa qüe no hay obe.i-ññ. hrta elr aimplemente le pega.. §6 ot ¡e 0r Ie voz cto¡ clo¡ p¡cllÉ. y que B_U9_l_o!_grtsrple_srt¡ged¿fecro-del¡_ang¡¡úia.. *i't". y que el único tros.á. #1 " IEn'Pbgfii'ci un nlño Freud describe admi¡ablemente la fantasía masoguiata de algunos neuróticos. Sa. porque lo real es incompatible con el eignüicante."1ñiiiáiir'ioaú F*d" hacer adverti¡ al neu¡ótico que oue no hav tal Otro sino es en cu fántn¡- no hay tal Otro sino es en su fantasreal que hay para el deseo (el deseo que IA-íóZ qüé-üurcs r¡acerae otr en el qelcu.racionalizacio. §ggrdr parte del eobozo de respuesta a la pregunta: ¿cómo di+ ünguir l¿ demanda del Otro (nivel anal) del g3k)? Tomemos-bhora un fenómeno rele'ráirtd¿ñ vante en [B neurrcsis obsesiva: la voz de la conciencia.. nes" para explicar el cumplimiento de esss órdenes locas traducidas en demanda¡.ñ .. el de la voz. Eryse-nivel-el.pry. a partir de la cual el eujeto eota..{9l-QFg P¡e ea ' culPable. bemos que glrupgryó de grdepFg. un deseo depurado de la demanda. ?or' !!9.masoq:rismo moral. En ese nivel el obsesivg -¡I pielrl.E l*ltr6 una ley loca e incompreneible. Ig.' diencla posible.'loa enfetmos no tienen noticia del tex. periencia del deseo del Otro. . el zuperyó. Recuerden la definición lacaniana de la angustia: el afecto del zujeto ante el deaeo Otro. ñinque s€a á titulo ae i¡iacácién «ie taim. §on sólo esbozos de reepuestas. En ese nivel. yi-nóen-él no en iréñ¡rdi:Etr el decir que invoca et Oho real. y luego cumplirla --en el t¡istorial del Hombre de las Ratas van a encontra¡ numerosos ejemplos de esto-. su vocación.$gl§trq. de ese Otro aI qge no se lo alc$¡za con el aaber.'. En eee momento habñÁn aislado por un instante la ex.to de sus propias representacioneg obsesivasr'. aI *jeaq. Como además el zujeto puede inventar mil . Sin embargo. más ! ¡llá de las demandas del Otro. 192 ( . Pero eate que co. mandamientoe que se impónen al eujeto. incomprensible. EI análisis debe recorrer el camino inverso. y sobre todo para aquellos de Uds. no fantasnático. que en- portancia de este cuentren en el psicoanáIisis su invocación. hasta acceder al nivel en _que el zujeto eetabüizó zu deseo en relación al deeeo del Otro. 9s Ia n:ris-impórt¿nte*eué prcrdujg L..interio¡ilantasnágg" El{elrecuno del obseeivo para no angustiarse ante la voz del eupgryó es el de siempre: traducir el mandamiento loco. l¡ poeición del neu¡ótico es masoquista (Freud lla¡¡¡ó '. en Io concemiente al anrilisi¡ de los obgegivoa.g$é_An"Jalta*siem. Ia dirtinci§¡r_g4_tre_eqqe-do§Jegisma.dpCeq. tema. en e8e prdlo Bomento €n que aurgió cierta angusti& experimentaron la preaencÍa del Otro real.y que en ere Eon¡ento. como eE g6 Erta p¡drc. en eete caeo s€ trats de un Otro .' a g9f? posición del neu¡ótico ante el euperyó).qgg¡r. en una demanda inteligible. Como ven.q.

Uno que es tan ca¡acteríatico.. mol que Lacan Io denomüra [60. cuyoe temar pueden f¡clllt¡¡ l¡ lectura de loe últtmo¡ capftulos. La demanda de muerte. Es la estructu¡a del di¡cu¡so._ Y olto otlo quo Laoan ¡ Habfa¡nos áicho bicho que de ntngrna nlngrna mandiá manera égtcÉ'óri'tiü úüco @. eino que son solamente aquéllos que hemos planteado en primer término.. de decir todo junto. No me voy a poder detener mucho en reproducir los paror gue hemoe dado hasts ahora. que habíamos planteado allí una cuesüón esfuctural por una parte y. rasgos a partir de los cuales varnos a defi¡rir a la neuroaic obsesiva --tanto en zu esbn¡cüura como en su8 manifestaciones clínica^r. La relación sexual no existe. Clase r0s . del que decra. observable en loa obaeefvor.ITO DE I"A CADENA SIGMFICA¡. por oba dos cuestiones que tenían que ver con efecto obsenables de eea estn¡ctura. Entonces eolamente Iea voy e recordar que vF nimos desaroUsndo egtos temas a partir de l8 estn¡cü¡ra en la neu¡o sis obseaiva. Yo guisiera gue esto que hemos planteado hasts ahora guedara lo suficientement¿ cla¡o * dlct¡da por Roberio M¡zzuc¡ el 12836 en el cu¡co de po¡t ¡¡¡do "Er tructuras Clfnlca¡ y Dlrección de ll Cun". planteado el de¡eo como fu _qtft_g1pg{Cqrle'ücan-.--priA- H'O-tiir.-- hasta ahors doc. no hay más remedio que decir unaa cosas prime ro y otras después.9 AIYEXOT EL DE§DOBLAIIIIE}.ITE EN EL GRAFO: EL DESEO (d) YI.ADE]UAIYDA (D). Lacan reitera de tanto en tanto en su seminario que como no !e pue.

ell*I. habfamor dicho que no¡ íba¡noo a meter de lleno en cuestionee de metapsicologa.Bdical. Habl¡no¡ hecho referencia. Si hay algo que es particular. es deci¡ que vamos a ent¡¡¡ en este plano de la metapdcologfa y toda la clase se va a de¡a¡rollar en eaa dimensión. sino tampoco como zuponiendo atgún tipo de anterioridad de 19t . a la crítica que formul¡ Laca¡¡ a la concepción del tenguqje como teniendo -l Én guqje. . mente -notorio. er decir que hay de m¡nera absoluta : .t'.cientíñcas. La cla¡e de hoy eetá ornada de tal modo que no va a h¿ber pnácticamente variedad. e8 decir. Tal vez pueda resultar un poco áridg pero lo necesitamos en este momento. no sólo como fuera del lenguaje.. Habfano¡ empezado a inhoducir el grafo. eo decir que conviene volver a plantear la noción como d nunca hubiera aido planteada.ulHgieI§r-!!ruJ¿sn_fu$glan de comunicacÉ¡-Por esto habfa. Habíamos mencionado en ese-señüióóEgr¡nas .ariües de quo siganos avanrando. eB gue el_Lgggfsj_e*qo*-g{¡i hgglto pqrasogg¡¡&gl. Bueno. afitma Lacan contariando Ia ideologÍa común y la mayorfe de las posiciones .es.un¡ función de comunicación. Y esto rcbre todo para plantear las ¡?lraciones y Iss di¡tinciones entre el deseo y la demanda. por lo menoa para Lacan -a para nocotro¡ desde Lacan. y a partir de allí de¡a¡rolla¡ loc üstintor paeoa. en función de erto. y había. -l er decir por qué d g¡afo tiene dos pisos. hasta bocqueJar lo quo er este pdmer deearrollo que hace Lacan de la esüructura obseaivg al¡ededor del §eminario V. .manera tenemos que entender nl siquiera el grito má¡ primario.que Freud lo plantea así ya deade el "Proyecto . Como es claro. cómo de ninguna. justificar por qué ertc vector eeüá dupücado.mos aludido a las nociones de la teorfffdü'ó6ffi¡ación. pa¡a encarar eda cueatión.moo comenzado por justificar por qué el vector de la caden¿ de siSnifigantes vector horizontal-. Y cómo en esto Laca¡. Lo va¡nos a hacer de una manera en la cual caai vamoe a parür de coro.

Porque erto ya rupondla I que erta. eetá claro ¡ob¡e todo en e¡te primer momento -dice Lacarr.üaói -q-gg grit6 én'un¡ eetn¡ctu¡a offiióante. cab"h¡enüe: necesidad.e}-h l§eesqed .ren'lidec¡¡¡do alor de loc simificEnf.donde el ageto lo¡ recibe. Por oha parte. Si esto fuera arí. DiEño eñ di*iirffiia $ege. ademár. Eos un grafo en el que el regundo pi¡o no e¡isüiría. ea dech. Habíamo¡ mencionado t mbién que erte precio L¡ca¡r lo expreea diciendo que en oste carc el n¡jeto coincidiría con loo ¡ignificantee. un aijót6*notá[nitüte identifidiüo-bon el ffi"los el punto de qá¡ima [$_iggúe. Má¡ bien -? pue19ó .gl +-t .ol Ce_g=e¡Ig¡{ir se!qwtidó-p. condición --si usteder recuerdaFqúé ni aiqüe r¡-¡e veriñca-en la peiEóñlJii decir gue de ninguna manerü tánemos qtñ"dñt¿ñflEi-üáBpoco en la estn¡ctura psicótica que existirÍa eeta idenüficación total entre el qjeto y el aignificante. Es dedr que ya er ruficiente que concibamo¡ un gnto como algo gue se convierte en aigno de una ne' ceaidad.¡gltar.iáría ññíS9qüñ3í üeqaqión.guepl ei¡nificaute eo capez de cab"h¡enüe. la rupoi4erll{ggl el" .i6loi . . Et'diü allí:'hüiñiiuh¡ nq ¡oni"C" Eap que co88 =ilrd¿ü.ndo una nececidad cpoo anterior a ou erpreri6n por intermedio del lenguqie. Segurids ruporición: gue ls ests¡ Cpto. ain distonión crsión que y .sq¡*. dado que en un pri-mer morDento lo¡ aigrrificantec est¿ín todo6 del lado de lamadre y e I deode allí -üabíamos dicho. U¡a ¡rimera de. en esta relación del niño con I¿ 'nerlrr: está cl¡ro qu6 su poeición con reapecto aI có digo -anln cuando quenanos u¡ar nociones de la teoría de la comunicación-. algo por lo cual el niño eetaría exprceando tura necesidad --aún cuando la expresión de esa necesidad oolo pudiera eer interpre- tada por oEo-. es tota¡riente disímü y asimétric8. .--ñú[póilñE-liíiilunipuerir¡. eeto tendría un precio.' ilaóñ¿ñ r sí-t6&ía.'. {q ideúificación del sqietS_can_el-sr8- offil¡üibrñi ñióffiio -agilgá=gg.9i9*ry deü' iirie éstii ma.la necesidad en relación al lenguqje. que no r hata de una comunicación. J pooicionea. Ia_gpglfqtó¡ c. Es decir gue debemor entender que nt pe¡tiprp¿ na de gritoe articulados en una esftrct¡¡¡a simbo¡iA oué no es ohr¡ io*fa-'{ü¿-É!ñüffirái.iinifñanEl üñfl para vehiculizar necesidader.-o. una necesidad.mos ublca. ya basta que pensemoa la¡ cosas a¡í pa¡a gue lar eaüe mos pensando mal de entradadice Lacan.lgeltr erp¡rsa¡. Y esüo rerponde a la utopía de la socied¡d perfecta.

cuanto waI svB¡vsv. Es decir que podemos usar esta. entónces.Esagnrf¡cant¿l1jlunca cte significantea_¡gcr de puede aer Ber una aola. bién como lugar de la palabra. no tanto egcla¡ecer la estructura obsegiva sino aprovecha¡ lo que la estructura obsesiva nos mue& Entonce¡. e¡ c. como lugar del habla.ientóiñes p-ara que et Otro también se pqnga a habla¡.l"sis¡tifióadó: "*' -" ésto lo iiü6 triú-como consecuenóiri inmeáiata que esta cadena . siio _tam.v.3["gtig!g. eo nrffciente -{ice Laca¡r que el n¡Jeto se ponga I -habla¡ para que re pgnga en funcionamiento esta máquina-delle¡¡- ¿Qué ocurre? Ocurre del :-."qln+e(§).. pocemoB-u¡eréúEg-dile-rentet ésblilttirás Eliñi¿-as pa¡a ir precisando y deaarrollando nueetms nociones acerca de b óstructuia..E¿=J pg¡p"ql¡€ *.Io9!azado. Uueno.-r!9-gy_: el zuj9to habigp33 gl"Ja metrífo$ ner que ¡96 enr alg¡Én . es el pa¡ó-aiuu ráóirn-lrubfruado en el seminarió B. Efuqg.d b-l aignificantee. Ee decir que en ningt¡n caso no6 óncontramos con una coincidencia enhe el signffi6y.tunciotaple¡_t_o_{{9. Con lo ciEl gurce la no_ -oE.lg_rr_qel@Ufgnrré. aguello gue no ent¡a. esta¡ líneas inferior y eupeilófiGEffin ma¡cadas enel grafo). . De alU que la notación que usa Lacan para r :.49¡=rye. qug 9E incompatible ILEF I cgn la cade_nq gignificante. desarollo.! u¡¡.s cosas para aclarar nuestras nociones sobre hs diferentes eeh¡cturas clínicas ( {ecía allí La- ). D¡tlur¡galJ¡W Ung. .-" F &. no es en ese nivel en el oue eeta¡r¡os ahora. sola.tt. gu§gugquo conviono que vv¡¡rlt tal ul¡ no ¡¡(...ffi -dice LacdF n._sqlelsujeioeepongua'h-ablarpara ggp¡sa-en. estoe aignificantee con los que formula su demanda tengnn . como el lugar del significante no eo pueáe idintificar c-on la ¡noción de código de la teoría de la comunicación.d.ie. por alguien que hable.la nc. B1.9=$J"ie*fisrr§*ry:.porquó el Ot¡o. y ea esto lo gue. aino sino que de entrada se aa Juede pE"t"e com{deedoblaili {en e8o8 doo pisoe.un valor unívoco en rulación a h necesidad -¿por qué?. má¡ bien ladirección a la que apunL¡c¡¡r es a mostrar todo lo contrario.ma§ bien l¿:lv -Ltlls como O¡Qn ItE:i. aino que el lenguaJe.l:\etg$g$. es un lenguqje gs eaüí caracterizado esencial¡xrente por la metonimia y la ' meüífora. Es lo que hoy vamoo a intentar hacer acrí. -@ c_i óii. Esüa es una teeig primera {ice Lacar la t¿sil de gqe el Otro habla. sslE¡¡¡vo debemos oqyvsupomomento eate luga¡ del Otlo debe ger cubierto efectivamente por alguien.dsr toma¡ e¡üo como una lndlcaclón general pa¡a todas las cosas que vamos a ver en l¿ cla¡e de hoy*.u1'tr'+-. ¿por qué? porgue 9g-¡gSgle¡!g_qg_e1g!_g"E-Lq!l-e.oalainveraa. habíamos dicho. el d¡tema del lenguaje que capta a los animale¡ hu¡nanos. büéliolé-n vEv.p. e¡rtonce¡ no ocurre que :-- manda..GJ.

algbra.ice . Entoncee es importante acá ir fiiando estas distinciones. la p.S¡939!-Q@.lugar_del leuguqie-e¡i elgrlme¡rircr el lugar d. ¿Ijn medida? En un 18 la medida mecucla en que ¡-88. del Ót¡o (el esta priniriñaiCpa aléTiln¡e¡anza d'e ii&r¡.un efecto de lo ¡imbólico. El lufar del Otro-qqr. La eegunda es el deedoblamiento de la cadena significanter que Ee lipqade_idepfiflqg¡ romo la respuesta del_Otro". Y recuerden enton-' ces qu e si _e-ljncg!.de. aunquetf$eto quede ubicado como el Otro del Oüro. De la cla¡e 26: "El Otro como lugarde la palabra se insüituye y se bosqueja por el so[o hecho de que el sujeto habla.decü gue -el Otro sea un aqieto. Por el hecho de que se'sirl¡ade la palabra. no guiere_.I6Éo como el lugar -de.. es !a csdena sigFifi.gsLa respuesta del Otro es tomada ta de Un pyJgIg-con_Iespgglgat cual el gujeto ¡qrslleguedUUbi0@o cglqq ea 9üñffieügd"El'.acan donde-üsa Ia noción Ae.rndo piso. Porque que el Otro.gr* el. NuñE II-"ga a realiza¡se como strjcto. e!_lggar-del discg¡se-del-.. 8e & esüa como en eco -d.ac¡en-t€ tie ne esku ctu¡q -d eJqn gqqj 9.eC_del¡naturale 3#els¿+brq §rfq-P$.lanñ-d6-f. Eg decir gue.88§94g "' De la claseJE¡|mEí?66 IÍnea¡ son dos cadenas n-fiIfiEantes. zuJeEo. de ningrrna manera podemoa plantear una ante rioridad de una línea con reapecto a la otra.la_de¡galrda. y es eeto lo que constituye el inconeciente. de la clase 16: ".lÍnea¡. pero presenta a lo qué meüc8? como Et caruo si fuera ruera un zujeto.lQft§..hable y que B€ pres€nte imaginq¿+Eente cgrLo_u0-pr{ieto. ina¿En que ginamoa un aujeto en cualquier lugar donde apa¡ece Otro gue eo ca.Ofii-se rj*atrt E . cante.-ei _estas. como en Hasta acá habíamoe llegado en la clase paaada. y si se presenta como tal -inclu¡o habfamoe dado este otro paso. del Seminario V.. paz del mismo tipo do estrategia y de combinaciones eigrrificantes del que somoa capaces nosohos. pero ae presiiñta-Como taf V sobre todo. Esüa es una cuesüón fundamental. a-ha8 Bor¡ cade{ra¡ de signiñcantes.el que ae articula como una respuerta a demanda¡. !a primera.doo. Ia cadena signiñcante inconeciente ya I eqt&r_repre sentada fundamehtalmente por lq-lÍne{LsugeIigr.4_sem4opips-Bs este el discr¡r8o del Otro {l del aefi. el Otro nace como lu_ . siurplemen§-e nivel. Lea leo algunae citas texhralea.dLfl r¡Bo . Pero ustedee Baben que no hay Otro del Otro. v que er to ocurre de enhada.lEl Ot¡g-g¡_gplgggl ya 8ea que_-19_tp¡gemos _cgmo lugar del lenguaje_o-como li'gei de Ia palabra sigue siendo un lugar.no.

ffi. pe' ro tenemos que dar muchos parcr anteo de poder hacer eata a¡üculación y Lacan mlsoo hrvo que da¡ muchos paroa antea de poder pro. . estÉ claranente ubicada en esta cadena eI dereo ya inicialmente apalece por Lacan 8l8trt& llo pals que ubicar¡e el deoeor pero como . a lo quc yo guico doc'iIicontlnú¡ ti. del Otro que efrlfUFFIfi reálizado como aqfoto en ru altoridsd. ú udeds prefieren o. 'r pú¡a PA¡8 un¡ edena' r& d rig¡iñcante plantaado qomo ¡r aIIf aonAEI¡E. pero no identiñqqdgssnfiig¡no eñ*ñs[€ Csunito senñ@Gnñon que áTeseo heguntt: ( no ¡egbtmdd).-Ei et-pTlñ-@io de toda eaüratagia.. @plg_6n_trs y obo rjgrif_iq$!¡ta. asuello ou€ B. 108 . Bueoo. c¡r ct¡¡¡¡do digo quc el lncon¡chr¡to or ál dbcr¡no del Otro. & ^{-T*P1^§*:'^*11--tr en nue¡il¡o deaa¡rollo. l¡ dem¡ndi ¿Po¡ggé ecta derq4¡r{4_delQtro-¡se ¡e_artigula übo con l I ten¡alo. E¡ algo quo üane a prerntificar en nolotrol. decir. pueden e¡tenderlo como mÁ¡ a plantear Lacan entre eigniñcantea. atribuirle ¿l Eút.t donde lo Va a arda¡la¡ Lacran. e¡bic¡¡¿Lde¡eo. Prcfeor: La compañera de u¡tede¡ e¡tá pla¡t¿a¡do e¡to rcbre to.{¡úcsdla¿¿¿r.# tal eSta 8¡emp¡e uDtcaÁo entüe eEtat ests lntora- el detoo cctá dot cSdeDa.por todo lo que qued¡ en el ln. ee u¡¡ hegunta: hofeor: y co¡tro de li-alucinación.-Sh]üülrt r Io T 'nüanla'sr t¡ llnsa rt¡psrtor. Y est¡ palabra del Oüro dwieoe nue¡t¡o lnconrciente. é¡te ee nueatro primer paro. Pe¡o e[ Otro como lugnr de l¡ pal¡bra no. er dado lnmediatc y efecüvaments . u lo quo p¡u vlrtu¡l¡¡out¿ en ste horizonte del Otro del Otro en tanto É dlí flt¡s ro produce l¡ pahbn del Otro. Segundo paro: relación del de. dei¡i¡Eir-E*álli ¡l6r¡{e{¿g¡¡}v¿ d. por o¡ ¡olo hocho de que h¡ce qtoc vMruu Otro capaz de rcrpondr b¡¡. do en térai¡ro¡ de Freud erte primer-objet¡¡ rurgiría en lo quc cu Freud s la t¿I.'ffi como an Otro. el intorvalo entre egtar do¡ cadena¡. E*o DE LI\ IN@NI¡ICIONALIDAI' DE LII DUANDA AL DESEO COUO CONDTCION ABSOLUTA .

Y que erprcT. o. una fatta.EI dice en vrria¡ cla¡e¡ de este seminario.nn nim hsi¡s¡ . equello que escapa al aicnificanto.. Lacrn todavíg no ha'producido su'noción de obJeto como obJoüo a. qu. aino que eJ atgo que viene 'apareco co. un déflclt : rca q ue g-r g¡t¡ ific aDt4 -e til capaz. erüo que verán aparocer deapuér co.o una consecuencia necesaria de este fipo ae planteoi " que ertri haciendo L-acan ya a esta altu¡a.eun."d.iüt"I G!. Ea dec'ir que Lo el de¡b mirno el gue es plant¿ado ya deode-un primer momento corno aquáUá qu" ri.ry|a_ertructura del leng¡¡q. a la altrnr do oÉc §emlnario V. 109 .o.td . ron paroe quc ertamo¡ aáao'puil-. 19.nlq¡taa{o.¡ta pregunta: ¿qgg-gl--e] de¡eo? por lo pronto egto: el de¡eo et er aquellg ql'g-surg-e.l -' -"' gue rg¡irt4_aqste refliliijitast-én_deJa3¡id.e$_EI.o cuá.ffi.-"en@usüedes haeer "oEer preguntrbü "qué el deaeo.!ncep¡z_Oe_ r€pregenta¡lo...en un rujeto coglg_@gd€: ¿qué q*"E?*m les tg:.'-t*r oo qrg !T* produjerá c¡ta noción tan partictrlar de obJeto lue cari nsda tiene que ver con Ia noción tndicional de objeto. ¡i bien_ es pr-oducido_p_o_r y para aer localiZáifo. este necno hecho básico DaSreo y fundsment8l.-tnSg[pié.¡L". Pero efectlvament¡ os aüf dondo va ¡ l¡ ¡ psrarl.il"tfi.:r..e ee_tpta 9.por su naturaleza.. Ahora bien.s p_ h 8!|4!&. que ói e*i tnünao aüí de iucti .. 1"^ aguq-ll9-que(resisüe mo "o' al@!@)para alu¡iOn qurvffi-oE'. quo Lacan ¡efrre -entonced. Esto hace' entonces.I_l++l"o et.- . Pero eetá planteada también la rBlacióu ent¡e el de t¡¡ el_ q". t"v Aié funciona.-.. es[e r¿rr¡Dren de esta or8 EanerE: dede que el hombre queda captado en'j la di:Iectica del aisnificant". quc Lacrn phntce una difcreneh radical e¡rtrc de¡co y demtndr --o¡ ósta que venimor preciaando . mglrtf y -que queda repreaentada en el grafó. ta¡ t{r e-lt¿ pregunr¿: ¿$¡g-9?_el-de!eo7 e.4. eatá planteads esüa disociación radical entre el dao y la demanda.. bueno. urteder qüi"run. ücevána] qüii es-fidñffiñóto . 3r_.cterrdfuss esencia- {el objelo I no er algo que aparezca Ae un áfa pr¡"-oto-"n l¡ enseñanza de Lacan. poro orüamo¡ fodavfu-varior aRó.ducl¡ erta artisuhctón. pfEóü"enúonceE. por el gu{ ta eo_rn¡ctura det aignificantp q..:'jYM.-!9je:Lry.demanda que inclu¡ive utiliza acá ei término .. Es decir que.'r lgpll!_ryprs¡en de¡eo_de_unigigb.'19¡gt'ffi' Es docir que qo hay.!l¡¡¡h¡=fi un término freudianr divirión..' lo que yo lee quería destacs¡ e¡ cómo esüo yá viená *enáo pre Pura-dg.to del.'..@. di¡oci¡ción (en el sentido fuerte). ürt". entoncec. tiene_g-ue ser _19_c4ljsade__póiáet_¡grit'ca. en tanto "n-"d la deáan¿a está ubicada en-lia *' enEE)l¡ot radical Ia dife¡encia que Lacan estsblec¿ ¡rtre cl de¡eo " y Fr la. urtedel aaben. Es decir que el gpjetg a.lue no eJ rtductiblo al rlg:nificah. -. be toáa¡ maneras. ya a erta altura.

En realidad la demanda aplaata'¡ a Ia noceaidad. Implica que lg$gs- clon no a una necest- que e§ el q un como el gue o el que la furción de la palabra. paso: ocupalDos de la dem¿ndq ddamos por ru¡ momento de l¿do el de¡eo.-en que^q!¡leeo-depeqdcula-ll ca do f sinestaáialéc-tica^Foarmffi ge?ónstiüü posibiüdad que no hay do ae conrüihrya I.grencia :adical pero t¡p. * Lg_delqen.SgcÉgu-rlq&-d+q¡¡d¿-rechaza¡ una demaneo siempre una denegación. a partir del hecho de que el hombre'habta I no podemoe habla¡ má¡ en el sujeto humano de neceaidad.-A diatfui¿Iffi-eué?. de Es decb que el Otro. '' da. satisfactoria.p¡-e__Ugl -pero en el eentido cast¿llano ea decir.--Ño tne voy a detener a de¡a¡rollar egto en det¿lle. . la el.. ee el que queda pueeto en el luga¡ de satisfacer o de negar esa satisfacción. por 200 eoo Qúe ( el.re-fo rúracióge¡-sle. . i ridad.imina.que ÉürfiE deññd¡. aún en el caso ca.r. elimina Ia neceeidad. en resumen ustedes saben que Lacan critica esta noción de que puede haber una ¡atiefacción o una frustración de la demanda. y v Ia fn¡¡t¡ación. . esta ción. Estas son expreaiones quo todavfa nog hacen suponer una necesidad ant¿rior a la demanda. Pero. .Bo de que oue la reepueeta resouesta sea aatisfactofia.-entonces. al cual el sujeto formula eu demanda. que son las car del ¡imüicsn p. aqjeto Otro. . aino que esta demanda quejo ula el ruieto FiffiñÑilw ve fn. ". ¿Iffi-qué?. Este término. ¿Y cuáles son e888 carac'terísticas'! particular que erté ¡e8¿n Srem már ¡llá ¿6 vehic -que rJacsn rntrodq)o ya €n en el §eminario IV tu en6el-ranzr.B hay ur1 air. esüa Ba significante. ¿Qué ocr¡¡re con la de* ma¡da? Dlce Lacan: ¡i Ia dem¿nda tiene un primer efecto sobre l8 neceaidad -+n el ¡entido de que desvÍa a l¡ necesidad t¡astoca a Ia necesidad .Ltag!-ig!-U¡s rc en ¡elación a Ia dem¡¡da. eepecíficas. sus características prcpias.¡l¡u)t Y aún eii'6Iiñ: 'so de que zupongamos una rerpueeta satisfactoria a esta demanda del suieto 8l Otro.

los dtsüfitros mom6ntoe que. aiempre.Walldqd. Pasamoo al deg€o.§! o de la no sstisfacción áo auSencla o IÁ ausencia_del9!rq. . con esa ca¡acterfstica de lo incondicional. " pueden ir a la oha punta. porque de manera inn€di8ta entonces.-. E. a "Inhibición. Pero sobrs todo.¡lr. . Y aquí er donde encadena en el plano de la ¡eivindicrción. todo ¡echazo. g 3f t -deleJin¡rg-tq+édi{a-q & ütioducción' de lci simbólico bajo' li-forma de la demanda -dice Lacan-. el ñnór-del-Otló. Ea esa cbndición.respFesta-¿eea demanda.d. §i udedos quieren.ñ16"ñdñiñ'd¿ Ét¿müá"l I a-§ue L q" ri de-1 gqrna I a " incondi""" **1. tods nogativa es entendlda como una volunt¡d del Otro de negar eaa sstisfacción. riempre en poeición de poder satiafacerlg perc negBndo eaa sstisfacción. Lea voy leyendo algunas citas de est88 distintss clases de Lacan. en eoe regisko.Qe ta §ngqib\ ri_que niesa -toda p. ya no Be plantea esto como l¡ ¡atigfacción o la negativa de una satiafacción I una neceaidad. Er decir que gmor. donde va en Freud no ee. ti-rcerffi Freud va pláhüeañit6"A-6!ü0 guotia delg¡lración. es lo lqw llo*a deaeo". pueden hacer u¡o acá de la noción de Eo declr quo on ol pl¡no de l¡ fn¡streción.) do l¡ sel do la que colBo un 8pa¡ece e8 ' Por eao eE acá donde Lacan ubica egt¿ nocióo de la omnipotencia del Otro. ea algo que no es nada.e*I&. Bo sonstituy-e*lLgsgudia-g9gg. porque b_av elgo EEénmon@er[Qg -9-tro g]B-él iaue¡o¡-¡epa¡a dgg¡. ee pierde Ia necesidad y la demanda se formda aiempre entonces.."y que acá Lacan eatú riguiondo casi a la letra el texto de Freud. son párrafos esenciales. cino noceseriamonte como una p¡e8enc¡a o un8 qüe-eoüo eo totalnisntó fréudiano. 1u^l:. ethtoma y onguotia"..*.ükid.::*. '. sintréT -éaññó-. Dice: a la 4emanda ng!_es opaca.. donde Freud plantea edos disüntoe momentos do la angustia."6f6"iñüñib-lo que Lacan eotri plantoando ac6.-ee9. y @ en relac'ló¡r a esta omnipotench dol Otro. "Degde que el hombre queda captado en la dialéctica nece . §i no quieren hacer referenci¿ aI "Proyecto .E!: d. cómo entoncee se da este pasqje.

tr$! lo guo re puede ñgouperar ¡dneil\¡8nr. d¡ds. y en ncced- - Pero aI ¡etoma¡ el nrjeto acá el primer lugar. m& que cl l¡ noocdd¡d.óbiir lss üCoddade¡.-Y.. do. Entmcer. el dereo no ee plantea como incondicion¡.*f".qs. b.gfll¡Eg det. qr esto lugar. erto yC no puedó rer planteado como ln. ¡Lr{§to-dang¡&. At punto de que¡l-deec¡Io¿ preaenta ante el Oho {ice Lacan-f . donde Lrc¡n vr a ubilcar el deceo. E¡ cquf. roo ofitrIrol¡ JUJE¡¡§II qge.la¡ neceddadel. urando como mate.' i -. c-ondiclonal :?olquo ce trata jrutnrnenh de algopar6culqr y no dc algo univcoral-.r 9I tsDlcho de g. t¡ uecod.r del üpilcanta.Lo ust€des quiercn. e prllr erta planteo. e¡r el Er por o¡üo -dice La- del doreo. üry algo que'no Ea¡ch& d¡d'. ñ d.'.GAEA que rcpr'et8npreadntarre aiemprc deseo.o bl€n oha m¡ner¡ -dice Lacan-. Hay I'u¡ pérdtda an nlrcló¡r a h neceddad. d6 de ptBsentane como aiempre como. por oha p¡rte tlcne ca¡¡cterf¡üc¡¡ er la orlgfnaüdad de Ia dema¡¡d¡¡ lo lnconüclonado de ls demanda. E¡ decl¡ or¡eñIi Ia fóruca-Ae e-[i plantaado por Lal E¡ r¡¡¿ partictüartdad que g!!toncG!. 8l l¡ dema¡d¡ de" efestó'. ria p:fma a. dno qA. .rt*.

o oc en la clase próxima cuando tratemos el tema de la neurosis e obsesiv¿.E¡ para e8o pasa a un es. en tanto el de¡eo¡xclwp no ee puede nlantea¡ sino pefo el-Otio elffisario Dara sostener el porque e8 aqul oonoe vamos a venu a rele.uación cle ie¡ponder "Bi" o "no'r .tado que no porquo os al loe deseds'fñó es lo incond ¿Cómo funcionarfar{ ¡ecegidades.como una no ettá pu€tto en CÍf. planteada como condieión aU¡tilñ. por 8u naturaleza. Ea osto lo que er la dimenoión. como aubjetivo o como objetivo: eg el a)8 . con oss ggg$sslÉ¡-Cal e¡tn¡ctu¡a oat¿nte en el ca¡o de Ia e¡tnrctu¡a Qtro. qüe ¡e hace pa¡ücularmente patcnte üiisiva. a una neJ crxidad p r(nue produce la en tanto que eeüa es una exigencia donde el Otro para reeponderlí o nb.l¡ amog a encontr¡¡ o bien. Es más fácil entender que el deseo. FfJenre que Lacan le da mucha ucha importancla importancia a erta esta cuertiórf'áe de quc ---Otro. Pero lo {ue tntereea mosirar es que e¡to no er una cuestión eopeclfica de Ia eetn¡ctura ob¡e¡iva.@¡gq-qn-e!-9trq"iEn el Otro. el de¡eo excluyc l¡ dimendónr del porque pa¡eoe oin el lugar del Otro_á m¡ mí me pa¡eoe que en mfi¡lEñt@EfEñ6ión de que eide¡eo es el deseo del Otro. en el sentido en que no e€ refierc a eata do6feE?Gfpiitivo. Siempre es un poco má¡ düÍcil entender qre ól deaeo. üffi'ftfñiffiíraleza ei siempre rieseo imnosihle Y en este senüdo podemos deci¡ -*i aludimos a una fóünula de Lacan que vie' ne mucho má¡ ta¡de en su enaoñüua. dea que en la cla¡e dguiente vamos a ver gue son la¡ diñcultadea que eetán en el centro de al eatn¡ctura obsesiva.Esto e¡ entonces lo que Lacan llama que entonco. . e¡te ¡r¡ntldo podemor decir: pánafoa. Esto er algo que siempre cuesta má¡ en' tender. iuta. pero que 4e-ceeita del Oho. Lea cito "¡i-E[g. esto va a plantcar dificultadea. Claro. et siempre deseo insatisfecho. sino que ri el obs€rivo puede aprovechar y mostnar este carácter del deaeo et po¡que esto e¡ una cóndición de la estn¡ctura. d quieren que . E¡ una exigencia aboo. Y jurtament¿ Ia¡ dlflcr¡Ih. gue en algr:noe casos deberfamog traducü "es el. el carócter radical rlel doseo humano como tal".

Olro como sujeto eI que desea. aún en su prirnera teorfa de las pulsiones. :..todo áseñcialmente abárññt¿ 2U iñ .gl§emin¡¡io ¡ Y fíjenae que enx este semin'rio V.qüé--ñ6fáblé. Lhcan lrega a de.. la distinción entre pulsiones sexuales y pulsiones del yo.. cI. d "ñoüáule at individ'uo.*:i. mt#" Tñ"lihs'##fi:itLT.tÍffi ei fundáment¡ü.ff ff f-pq" a¡ oesgo como condicign. le da tanta imporüancia =rto a esta noción de sujeto.elqf4lya a venir a este lu.problemático -dlce Lacan. Lacan. esto es doblemgnte. como cbm o !a _Wd_i§e .el deseo en el otlg'l.i'.-_$ q-\le_. eo fundamentalmente loEs decir que en el campo de las relaciones sexuales. Ia condición estructural dál'deseo.*" Ñ!. que dice que es más runaamental atn ¡ ICue ta mehífora paterna.xi3T.cita textiiil=.ggig¡¡. eso a vecea conviene Por fo ma. enhe los se4os. entonces.lmenüe probicmátic-o". Nó es Runea a*ióutffit f Wnato lo es. es qgtre todo en gl campq.?til#13. ¿Por qué? Piensen en los desarrollos freudianos. Es decir que eshí planteando que es problemático én tanüo en el.m e nte_ raciqnüJg-b&.deseo. cle un -de aujeto aingular.exuales. la_trgg_gg=eq gglr.caso un sujeto se trata siemprá de uñ sujeto individual. en relación a la necesidad.en Ia medida en que se plantea al sujeto -y aclara-..iá-Ánsue- . gle esta condición del. en ra claee 16.. pero no en egte semina¡io sinó en el semina¡ió ai..tia". ¡. tan esencial en la estructura.'f.!9-prgsg1ta fujétó]-íñElvliltro. S!!gg_¡1gce sid ade s n o se - la neccs'iilacl sfi uil [ que aparece comg -¡r_toda posibilicladde_ser--cáptaE¿ 9t=pgfft-sgUssnfe.ldeseo_s.ffim a" *. F. sujeto. acá aclara tice. Esta es Ia razon --dice Lacan. Blsolula". el qlrgva a vede una manera a . Peio sñmpie en referbncia a est¿ cuesiión'de la singularidad.¿Por qué doblemente? Uno. al individuo. o es el sujeto el que desea al Otro. !9-Fpresenta at qryncialmente problem átióo. no es tanto que desee el Otro o que 8¡no gue e8 un edosoe el rqJeto.i%fl.-_$.. neraE es efectivamente una fórmul¿ que Lacan usa¡á: . es tan fundamental.gf. i tque Bt necesita del lugar del otro para desear. Es decir que si es campo ffiffir-. buéño.por la cual s. como esencia. donde Freud destaca y caracteriza las q¡ EgantÉr-es--Áobre. EL DE§EO Y LA DEMANDA EN LA§ RELACIONES §EXUALES b#. . gAI. íjónriil qüé -¿t - üná.¡1 gye_.

eu relación a Ia demanda de amor. porque ee esencialmente problemático. tan difÍcil de deberminar. Lilca¡r aca ' de'"ülii-preffita: Id. men que hace Pontqldo de este seminario V. . yo lo he dicho siempre. esto es_. lo es en el plano de ta necesidad en tanto introduce la dialéctica de Ia especie én el individuo. y erpero de este modo que ustedes puedan tener un cierto esquema para acceder directamentc. -en@uede aniculaxe en una demancia cua. en eegundo lugar. obieto inatrumentoj.e§-g-Atro aét ddEñ-ilffidiF affiiF JgISEIq§-gLAtro --trn tanto entra en función del e-nüra en juego-como instrumento del deseo. para ir ust¿des a Ia lectura de estas clasee de Lacan. ¿Por qué? Lacan no lo dico asf. pero lo podemos toma¡ asf para resaltar már. pero no ha eido escuchado. Sin embargo. ai aabemoa leer. Dice a¡í: .anda dp a{ngr. pervivencia del individuo slno que tienen que ver con la mperviven. es problemática ya no en relación a la necesidad sino también en relación a la deman.r. podemos ver cómo esto está ya claro e implícitaménte formulado a la altt¡ra de este seminario.El ¡\ g_llgy_IEIj¿flt¡gfa¡ng. ffáeseo. lo es en cuanto a la demanda de amor. Pero. Deedé luego. Esto es todo lo que ñgura en ese texto sobre este tema. Er decir que nada con la e¡oecle -no con Entonceq. _ m¡ ooca porgue esDo no hara qurzá mal que yo lo diga: que todo no es reducühle al lenguaje. 9a.formula en ü ¿cómo compatibleo eoas la de que la relación aexual no exist¿. no hay compatibilidad con el deseo: en la medida en que en la¡ relaciopes gg¡ggf. m4¡ quo ninguna otra._reben que para exprlesa¡ el deseo sólo h¿ry cosa¡ barata¡ . No glgg$I¡Ldeseof . Pero les quisiera leer también cómo esüí resurnido esto en el resu.l.gl-ry dexiqqg-Lqtalment¿ objeto.. rlf .pulsionea sexuales como aquellas que no tienen gue ver con la su. porque con la dem.decir cu_q. El dice: . del deseo. Ust¿des ven entoneee por qué yo les insisto en Ia inconveniencia de que 206 . . quiera". to<la¡ Iaa opiniones edificant€s q-ue se han podido pronunciar sobre la oblatividad no impiden que el otro entre aquf en juego como instn¡mento del deseof tg{g.oI& -palabaq¡ary_-q!-paJ¿Dro DsrB 8r. En eloriginal esto en más füéfffil-:*'Y o les guerf a leer esto que reeponde a lo que les he resumido acá. @Patible §ea como fuere que se formüe esta demanda de amor.El deseo sexual viene a ocupar ese lugar. cla-de la etpecle.e¡ deeeo. la necesidad s€xual no se deja neducir ql aipificente..

Arüicul¡ aqul también en relación a la demanda de muert¡ el orgaemo prematuro. §e tm' ta de La significoctón del falo. tenemoa que plantear entonces.llelsocegf. ¿Qué er la demanda en el ca¡o de las relacio' nes sexuales? Lacar¡ dice que aquf podemos desdoblü de manera inmediata la cue¡tión: pregrurtar "qué' y preguntar "a quién". 206 . sión de '''uprre. . . y8 qusen relación a este fin gel. de car¡sa dsl deaeo. en los casoa ordinarioa ya desapareció de la escena". y@ urüodes lean esto rotumen de eso no y eete erencra entre ya la noción estrí incluida gue el e¡crito en be ac6. . "el órgano no es capEilFFmuylejoe@eapera -de este llamado del Otro cuyo término sería trágico. . . En la prigina 691.exdiscfpulo de Lacan.'. Ér muy rlmple -dtceLacü.ocupa de e¡cla¡ecgr 3l "quét'¡ qu. de la pareja? Lacan hace-fllg¡Ie¡.. ". el agujero de ese enigma manifiesta lo que lo determina en la forma más simple al hacerlo patente -fíjense qué pneciso-r que zuieto eomo el Otro. cuando podría rer objeto del aeliñcio. Lacan dice: i'se concibe cómo la relación sexual ocupa este eampo cerrado del deseo . ¿A qüén ae le demanda e¡o? ¿Er que se demanda la muert¿ del Ofo. no sólo qué pasa con el deseo en el campo de la¡ relaciones oexualeo. aino que me parece que más bien lo¡ va a dosorienüar en la Iectua. puede decirse.goce. Es un párrafo en el cual Lacan r'esume esto que yo he intentado reeumirles ahora. . También la exigencia obsesiva de la mujer como objeto no detumescente para rostener au deseo. del par-tenaire. Van a encontra¡ esto en la clase 20 del Semina¡io X. la de ¡¡¡r eujeto affiñAdi como la"ñ . faire l'amour(fiffffifi1$i) Y agega que lo que hay de rcposante despuée del orgasmo. No sólo les v8 I d8r un8 muy pálid8 idea de lo que está tratsndo de deaa¡foll&r Lacan.lg¿u¡. rino qué pasa con la de' manda en e¡to campo. la eyaculación precoz. les cito un párafo de un e¡crito. Pero en momonto rc. es en tanlo lo quo es sstibfecho es esta demanda.jlrego¡ de palabras entte l'amour y la mort . el órgano. Pregrrntar qué ae demanda poro tamblén I qulén ¡e le dsmanda. Ia que vendría de este modo a señalar una cuestión ry!ruc_tural. Pa¡a tarmina¡ e¡ta cla¡e y como un elemento eaenclal que va s apa' ¡ecer en el de¡arollo que vs¡nos a hacer en ¡elación con la eotructura obeeaiva. En camblo. le¡ leo ahora.individual. cede siempre prematuramente.