Beatriz Didier: El diario íntimo

Beatriz Didier: El diario íntimo
(Traducción: Nora Avaro)

Primera parte: Estudio histórico y sociológico

Capítulo primero: Etapas históricas
En principio “diario” significa obra escrita día a día. Pero toda obra está
escrita en el curso de los días: nulla dies sine linea[1]. En el diario la marca
de los días no está eliminada en la redacción, sino, por el contrario,
subrayada por la discontinuidad de la escritura e, incluso, por la inscripción
de la fecha. El carácter “íntimo” —al menos en el sentido un poco
sentimental con que se lo entiende habitualmente— no aparece antes del
siglo XIX. Es necesario excluir, ya que como venimos de demostrarlo no
pertenecen a nuestro estudio, las memorias, las confesiones y las novelas
íntimas donde, justamente, la fidelidad a lo cotidiano, el tiempo en su
desarrollo diario, parece desaparecer del todo. Antes del florecimiento del
diario íntimo propiamente dicho a principios del siglo XIX, no hay más que
dos géneros que interesan en nuestra investigación: las crónicas del tiempo
y los livres de raison[2] —que relatan los hechos, la anécdota por más
eventual que sea—, o también los cuadernos, los carnets que reflejan las
historia de un pensamiento. Descartarlos sería tener una concepción muy
estrecha de la intimidad. ¿Por qué pensar que lo estados del alma son más
íntimos que los estados del pensamiento y por qué querer que las crónica
de los eventos históricos y familiares toquen menos profundamente un ser
que su vida sentimental? Queremos entonces, antes de abordar el siglo XIX,
evocar, aunque sea sumariamente, las crónicas y carnets que consideramos
corresponden a la noción de diario, excluyendo, por siempre un poco
evasiva y subjetiva, la noción de intimidad.

médico de Luis XIII. Magdalene Collège. no sin alguna impertinencia. secretarios. un poco arbitrariamente. Pierre de l’Estoile. es necesario mencionar todo un conjunto de textos pertenecientes. Cierto que es posible que se hayan perdido muchos diarios en la Alta EdadMedia.Las crónicas se multiplican en Francia en el siglo XV: un anónimo burgués de París relata el período 1405-1449. sin embargo parece evidente que esta primera prueba de existencia del diario se sitúa en el siglo XV. Y aún se puede citar el Journal d’ un burgueois de París. Si regresamos a Francia. una expresión de esa libertad que el individuo está en proceso de conquistar: “Es poco el poder de cualquier facultad terrena para detener la libertad francesa de hablar. secretario del canciller Duprat (1515-1521) deja una suerte de registro de la cancillería. algunas veces. como de sepultar el sol en la tierra o de encerrarlo tras un muro”. escribe su livre de raison(1519-1530). Jean Barrillon. se ven ahí las diversas etapas de su acenso social. incluso a funcionarios. esta vez. el maestro Nicolás Versoris. y finalmente el Journal de Héroard. En la Inglaterra del siglo XVII. en efecto. al momento del crecimiento de los burgueses y las ciudades. seis volúmenes manuscritos que durmieron durante un siglo sumergidos en la biblioteca de su viejo colegio de Cambridge. Dos de los autores citados se intitulan burgueses de París. como el primer autor de un diario. el del marqués de Dangeau o aquel de Saint-Simon que tampoco desdeña dejar su marca. y una de las funciones de su escritura es relatar este acenso burgués que es entonces general. y ofrece una mina de fuerte información preciosa sobre la vida de un burgués inglés bajo el reinado de Carlos II. Pero el hecho de testimoniar su época le da un derecho a la palabra.sous le règne de François I. La personalidad del autor es más o menos saliente. y que son los relatos de la vida en la corte o de la vida mundana: el Journal de juventud de Arnaud d’Andilly. el Journal de Olivier Le Fèvre d’Ormesson. seguidor de Montaigne. Un abogado del Parlamento de París. A su muerte él dejó. todos los textos que venimos de enumerar pertenecen a burgueses. considerado. Su diario ha sido redactado desde el 1° de enero de 1660 al 31 de mayo de 1669. escribas: estos diarios son la manifestación de la escritura burguesa. en suJournal pour le règne de Henri III (1574-1589) se proclama. retenemos el caso de Pepys. . a grandes personajes.

las retomamos en el curso de nuestro diario. el Journal del duque de Croy (1718-1784) y el del marqués de Argenson. La vida política de los siglos XIX y XX ha inspirado numerosos diarios a aquellos que han tenido parte activa en los asuntos públicos: Journaux del conde de Roederer. Cierto que se podrá pensar con Alain Girard y G. Nos parece que ellos forman parten ampliamente de nuestro asunto en la medida en que operan “día a día”: “En esta autobiografía día a día entran en escena las personas que el azar de la vida pone en el camino de nuestra existencia. Julien. sean de un solo escritor. sean de un grupo. Barbier. . Los Journaux de Etienne Delécleuse o de Juste Olivier son crónicas de la vida literaria. El último en fecha de estos escritos en la tradición del burgés de París es. el género prosigue con el Journal de Mathieu Marais (17151737). Edmond y Jules Goncourt subtitulan su Diario de manera bien característica: Memorias de la vida literaria. Gusdorf que esto es lo contrario del diario íntimo: el diario externo por excelencia. Al lado de estos diarios que son el relato de una vida burguesa o de la vida en la corte.En el siglo XVIII. elJournal secret de la Libération de Yves Cazaux. del mariscal de Castellane o de Emile Ollivier. desearemos no imitar a los hacedores de memorias que presentan sus figuras históricas pintadas en bloque o de una sola pieza. estas mujeres— en su apariencia del día y de la hora. el Journal historique et anecdotique le règne de Louis XV (1718-1763) de E. Los secretarios próximos al escritor tienen el mismo rol que tenían próximos al rey: el del escriba. relata el viaje de París a Jerusalén. Las retratamos —estos hombres. de manera ejemplar. El Journal de Eckermann nos es precioso para el conocimiento de Goethe.”[3] He aquí bien netamente marcada la diferencia fundamental entre el diario y las memorias. las volvemos a presentar más tarde bajo aspectos diferentes y según que ellas cambien y se modifiquen. F. sería necesario hacer un lugar para aquellos diarios consagrados a la vida artística o literaria. de la vida privada o de la vida pública. Sin embargo André Malraux o el general De Gaulle han decidido también dejar a la posteridad sus Mémoires yAnti-mémoirs: pero estas pertenecen más a la línea de Chateaubriand. valet de cámara de Chautebriand. J.

en absoluto. De día en día. las pasiones. pero que Hugo reunió bajo un título que muestra suficientemente el deslizamiento permanente de un registro a otro: “Hechos contemporáneos y recuerdos personales”. el hecho de que ellos son. en bloque. una suerte . casi sin darme cuenta. En efecto. cuando se escribe todos los días. Y se ve bien cómo es frágil la distinción entre el diario interno y el diario externo en elDiario literario de Léautaud donde se pasa sin cesar y de modo inextricable de un afuera a un adentro. más que una entidad inasible. estar afectado es aprender. Tanto más arbitraria esta distinción si se la quiere aplicar a los textos de Hugo que fueron publicados bajo el título Choses vues. sin embargo. Pero yo creo también que el s. que este libro de notas fuera los más impersonal posible”. una toma de conciencia de la mirada del otro. es una mirada sobre el otro. procurando. y un interior que será la conciencia del autor me parece no responder completamente a nuestra concepción de la relación con los otros. cada día. un afuera que serán los otros. Cierto es que se podrá objetar. las ocupaciones. El yo.[4] Pero esta oposición entre un exterior. a menudo. de limitarnos sólo a los “introvertidos” —si es que esta distinción al paso de la psicología tradicional tiene todavía sentido. ¿Sobre la vida íntima. en el curso del s. las contrariedades. las catástrofes. Es imposible. para descartarlos. Cierto es que se explicará este fenómeno por la expansión de las ciencias históricas en esa época. los acontecimientos. asimismo. sino entre una crónica reescrita de un golpe. los carnets y los cuadernos. y una crónica del día a día. Por lo demás es curioso constatar que es justamente en la época del esplendor del diario íntimo. la vida. lo que uno ha aprendido o creído aprender? A través de las emociones.[5] ¿Es porque la mirada de Hugo está “tendida hacia el exterior”[6] que hay que excluirla de nuestro estudio? No tenemos la intención. XIX. La publicación de la mayor parte de estos documentos data del s. XIX descubre hasta qué punto es apasionante la mirada del día a día. XIX. las crónicas. Es lo que he terminado por hacer. han sido descubiertos con placer. sobre el mundo exterior? poco importa finalmente. Lo importante no parece residir tanto en esta distinción entre un afuera y un adentro. hacer otra cosa que marcar a lo largo del camino lo que nos ha afectado. que los textos de los “diarios externos”. La imposibilidad de una mirada neutra está bien subrayada: “¿Cómo escribir fríamente.

ya sean las deLa Rochefoucauld o las de Chamfort. sobre todo en los períodos históricos de gran creación donde el fetichismo de la erudición no existía y donde los autores no preveían que los diversos estados de su texto pudieran llegar a tener algún interés. los Pensées de Pascal o los de Baudelaire (Mon coeur mis à un. esta elaboración sistemática nos aparta del diario. Fussés) no parecen en absoluto un registro de cuadernos ni de carnets: se trata de obras de polémicas donde la arquitectura de la argumentación es esencial. la progresión de los días. el día que la obra culmina. “Él ignora la debilidad de las confesiones y las jactancias que colman tantos escritos pretendidamente íntimos. En el diario. más todavía que las crónicas o que los diarios íntimos. en efecto. Se vuelve siempre al criterio decisivo: la cotidianidad. La cuestión de la intimidad es más bien secundaria y artificial. paradójicamente. No es suficiente. No hay huellas tampoco de ese ritmo del día a día en las Maximes.”[7] Este aspecto de una sucesión cronológica fechada es la piedra de toque. Pero es también la concepción del texto literario la que ha cambiado: su relación con el escritor parece a veces más . evidentemente. él suprima sus bosquejos. en la medida en que el diario esta siempre más o menos destinado a ser el reservorio de otras obras. a la discontinuidad del fragmento se alía. eventualmente. Los progresos de la ciencia histórica explican. Nade de esto hay en las máximas donde la clasificación será analítica. ellos han sido. es el s. todavía. aun si la muerte no ha permitido a los autores llevar su tarea a término. y se puede uno regocijar con Valéry de que los Carnets de Leonardo da Vinci encierran un “tesoro de confidencias intelectuales”. Pero esto no parece determinante. No clasificará ni entre los diarios íntimos ni entre los Cuadernos. y como para las crónicas evocadas precedentemente.de ficheros en vistas de una obra. incluso si las digresiones son numerosas. la continuidad. sujetos a la destrucción. A pesar de su carácter inacabado. es natural que. Les Essais de Montaigne. esta atracción. En la medida en que el autor pueda considerarlos como borradores preparatorios. XIX el que va a descifrar apasionadamente estos cuadernos. Para volver a los carnets y cuadernos. los publicará. La técnica del ensayo es completamente diferente: hay ahí todo un trabajo de composición sobre un asunto. que el texto tenga un carácter fragmentario o relativamente discontinuo. Aquí. los recopilará piadosamente y.

su madurez de una vez por todas. ella misma. [8] Mes poisons. es replanteada. y a veces a recobrar un período anterior. el lugar que tiene en la estética romántica. uno no expone esto”. Pero el s. y por otro. en cierta medida. es decir en los últimos años del s. un mueble de interior. fecha en la que comienza el Journal de Sthendal. el fragmento. No es poco significativo que casi en el mismo momento. entre los autores de cuadernos y carnets. que pudo realizarse en los años que siguieron a su muerte. Proudhon practicó dos registros escribiendo. muy característico del intimismo y que convendrá muy bien al diario. unos Carnets de notes: las Mémoires constituyeron una suerte de introducción a los Carnets. Pero se retendrá la expresión “un mueble de interior”. constituyen un conjunto considerable: “Es un fondo de paleta bien negro y bien cargado. o al menos. el gran representante de la crítica del s. Montesquieu explica él mismo muy netamente la función de estos cuadernos: “Son las ideas que no profundicé y que guardo para pensarlas en alguna ocasión”. el discontinuo. es el fondo del escritorio. sus Cahiers y. Es necesario recordar. Joseph Delorme. por consiguiente en un momento en el que se desarrollan los escritos de . aparezcan los Cahiers de Montesquieu y los Carnets de Leonardo da Vinci.[9] Se puede interrogar la sinceridad de esta declaración y puede parecer bien que Sainte-Beuve haya preparado él mismo la publicación de los cahiers. sino que también tiene el mérito de haber exhumado y publicado un buen número. Los primeros fragmentos de los Carnets da Vinci fueron publicados en 1797. No es sorprendente que. XIX no se contenta con dejar todo un conjunto de cuadernos de muy grande interés (es necesario citar al menos los Cahiers de jeunesse de Renan). La noción de acabamiento. la obra ya no es más un objeto que alcanzó su perfección. Él parece haber tomado esta rutina de trabajo desde la más joven edad. Es así que la Viede Henry Brulard se detiene en 1801. por un lado. aspiren esencialmente a saldar sus lagunas. y que las memorias o el relato autobiográfico sirvan de introducción al diario.importante que su grado de acabamiento. XIX tenga un lugar de preferencia. No es raro que así se cree una suerte de posta entre diferentes tipos de textos autobiográficos. unas Mémoires sur ma vie. XVIII. sino un organismo viviente en vía de metamorfosis. finalmente.

dónde comienza la novela? Es a veces una cuestión difícil de saldar. En el s. XIX y en el XX prolifera un género que se podría llamar el de los diarios o cuadernos transpuestos. Oberman me parece sobre todo una novela donde el diario es un procedimiento literario que puede tomar a veces fragmentos de un diario de Senancour —pero nada permite asegurar que este haya jamás existido. mientras que dudaría en llamar a Oberman “diario íntimo”. como el diario de Valéry Larbaud. O. tanto más cuanto que la novela íntima es aficionada a la forma del diario íntimo. Se trata de carnets o de diarios publicados muy frecuentemente en vida del autor pero atribuidos. Una filiación evidente se establece entre los Carnets da Vinci y los Cahiers de Valéry. c’est-à-dire un Conte. El Journal intime de Valéry Larbaud se inserta en una ficción novelesca muy comparable a la de Joseph Delorme o a la de André Walter. En 1913 Valéry Larbaud adjunta a los Poémes para un riche amateur ou Oeuvres françaises de M. XIX que las ediciones más completas y más satisfactorias se darán en Italia. por una ficción literaria. novelas íntimas y diarios. bajo algunas reservas. aquí todavía se duda. Inglaterra y Francia. . Así los “Cahiers” de Joseph Delorme. ¿Dónde termina el diario. Se podrían citar aun los Cahiers d’André Walter que son frecuentemente los cuadernos del joven André Gide y que justamente corresponden a un período que no cubre el Journal publicado bajo este título. Se sabe la resonancia que estos Carnets tuvieron inmediatamente en Valéry que le consagra su Introduction à la methode de Leonardo de Vinci. Y la apreciación es delicada. Este Barnabooth no es Larbaud y las fechas de su estancia en Florencia e incluso sus viajes a Alemania e Italia son ficticios. Ses oeuvres complètes. Novela o diario transpuesto. El matiz podrá parecer tenue. a un personaje de novela. Pero es a fines del s.carácter autobiográfico: confesiones. Barnabooth. ses poèsies et son Journal intime. Además André Monglond ha introducido bien una feliz distinción titulando su libro: Journal intime d’Oberman y no Journal intime de Senancour. pero creo que se puede considerar el diario de Barnabooth. Barnabooth publicadas en 1908 un diario íntimo: A. pero yo clasificaría fácilmente Joseph Delorme —al menos no es poesía— en la categoría de diario.

y sus choques con los muros de diferentes prisiones. Toda la obra de Sade ha sido objeto de persecuciones. pero es el diario el que más las ha sufrido: se ha creído incluso en su desaparición total hasta fecha reciente. y el deseo multiplicado por la imaginación y la escritura. El marqués de Sade lleva su diario durante su detención. Constant. El honesto hombre medio ha tendido siempre a encontrar más escandaloso el diario que la novela. porque se trata de un escrito de la primera juventud. El hecho mismo de tener un diario íntimo es mal signo a los ojos del moralista. no se trata más que de una centena de páginas. este será un documento considerable. Se percibe entonces que hay etapas muy marcadas en la historia de nuestro género. En el cuadro cronológico del diario íntimo que diseñó A. Si desde el s. Se notará también que responden muy mal a una imagen tranquilizadora. Rétif de la Bretonne lleva su diario de 1780 a 1787. Una vez más este período prerrevolucionario manifiesta su vitalidad. si no edificante. La intimidad es en ellos esencialmente el apetito sexual. en la creación de un género nuevo. Amiel o los Guérin—. que el gran público suele hacerse del autor de un diario íntimo —pensando enseguida en Maine de Biran. después del suicidio de uno de sus . ¿Cómo se pueden ver cosas íntimas escritas? Esto solo es ya sospechoso. Si se toman en cuenta las dimensiones de sus años de prisión. XV aparecen las crónicas y desde el XVI los cuadernos o carnets. netamente anterior a la de Mme. no es más que al fin del s. ellos aparecen incontestablemente en la primera generación que ha practicado este género.No es entonces siempre fácil delimitar nuestro corpus y ciertamente hemos optado por una concepción muy amplia que pone más el acento sobre la palabra “diario” que sobre la palabra “íntimo”. porque imagina que el escritor es más verdadero en el diario y no tiene la excusa de la ficción. su riqueza. El caso de Sade ilumina dos aspectos del diario íntimo: la destrucción y la prisión. Pero en el estado actual de nuestro conocimiento sobre su obra. de Staël cuyo diario se sitúa sin embargo en 1785. y son dos autores “malditos” quienes tiene el honor de ser los pioneros. El autor del diario íntimo ha tendido a considerarse a veces como un perseguido y no sin razón. ¿Quién osará pretender que el hecho de llevar un diario esté ligado a una relativa infecundidad antes estos dos ejemplos de una producción novelesca casi agobiante a fuerza de superabundancia? Estos dos escritores pertenecen a la generación de 1740. XVIII que el hábito de llevar un diario se difunde en las costumbres. Girard[10].

El diario permite traducir la angustia. Rétif trata de sobrellevar esta angustia. y que en el límite el texto no es más que el lugar de inscripción de una fecha. no es el mío el que debo tomar?”. pero también del deseo. El diario deviene un libro de cuentas en un sentido muy particular: se trata. y marcaba al principio las fechas importantes de su existencia sobre la piedra. escrita abreviada en las piedras de la Île de Saint-Louis”. imaginando el futuro como el presente. y en particular de calcular la fecha de una eventual liberación. él mismo es una prisión. Él creía percibir que sus enemigos destruirían sus inscripciones. Rétif analyse también muy bien el motivo de su gusto por los aniversarios. este pasaje de la piedra al papel reproduce muy curiosamente la evolución de la escritura desde sus orígenes. de tratar de adivinar el porvenir. “En adelante no haré mi historia más que para el diario de mi vida.. ¿Qué se dirá de este? Es un secreto que tengo que guardar cuidadosamente”. en particular sobre los parapetos de la Île de Saint-Louis (donde las hemos buscado ¡ay! sin éxito: las piedras se han gastado o han sido reemplazadas). El diario de Rétif es curioso también porque muestra hasta qué punto es importante la fecha en el diario. el recurso a la escritura sobre papel que puede más fácilmente permanecer secreta. Finalmente. y sobre todo por sus inscripciones en piedra o papel: “Es un acontecimiento que me llega actualmente. De allí. Sade se confía a las interpretaciones aritméticas más extrañas. el lugar de las obsesiones del cuerpos. de las enfermedades. etc. lo escribo y después añado: ¿qué pensaré en un año en un día parecido en una hora parecida?” Amenazado por el tiempo que pasa. y el presente como una suerte de pasado o de futuro anterior. Por otra parte.amigos. [11] Las intitulóMes inscriptions. el diario de Sade es la más bella ilustración del carácter carcelario del diario íntimo: escrito en prisión. Rétif era un apasionado de los aniversarios. se le ha reprochado haber llevado un diario. el diario responde en Rétif a una enérgica reacción contra el yo odioso de los clásicos y a una voluntad de realismo: “¿De donde viene que yo no puedo hablar de mí? ¿Conozco a alguien tan bien como yo me conozco? ¿Si quiero disecar el corazón humano. por el juego misterioso de las cifras. [12] . escribe: “Entre los males que se me han dicho de este pobre diablo. creando un fenómeno de reflejo.

ya que lo comenzó en 1774 y no lo terminó hasta 1824. Y consigo es no probar nada que no nos sea conocido. ElJournal de Joubert ciertamente ha sufrido la influencia de Rétif. frecuentó los mismos medios que Rétif del que era amigo (incluso pretendió haber sido el amante de Mme. con quien presenta muchas analogías: “Mi alma habita un lugar por donde pasaron las pasiones. del que la crítica se ha ingeniado en dar una imagen muy seráfica. En sí es no tener más movimientos que aquellos que vienen de nosotros o de nuestro consentimiento. el problema no es tanto distinguir novela de autobiografía. pertenece a la misma generación. y siempre con la misma dosis de realismo e irrealismo. no hace más que reforzar la . “No es cuánto tiempo se ha vivido. escribe el 26 de marzo de 1786.[14] Se notará hasta qué punto la relación consigo mismo se expresa metafóricamente por la relación con el otro. sino establecer una demarcación entre los recuerdos y el día a día. A Sade y a Rétif se agrega Joubert. como todavía para Senancour. Por una suerte de desdoblamiento (compañero.Notemos. Y no se debe olvidar que el Journal de Joubert se extiende durante 50 años. [13] Para él. Es a la vez llevar y contemplar su vida. no se sorprende de estar en “mala compañía”. de amigo. finalmente. con algunos meses de interrupción entre 1785 y 1786. que es particularmente difícil en Rétif marcar los límites entre obra novelesca y diario íntimo. de regulador”. Es servir de compañero. Y este autor. Es ser el testigo. finalmente. en su juventud. Rétif: poco importa. que nació en 1754 y. de verdad y de ficción. Pero este desdoblamiento. su antecesor. Es siempre su propia historia la que él cuenta. confidente). Porque se puede hablar de un método espiritual aquí como en san Ignacio de Loyola. “Oh mis amigos. en el caso de Rétif. Si bien. bebí el amor”. por consiguiente. Es vivir de sí mismo. la Revolución marcó una ruptura tan brutal que todo impulso ha sido cortado irremediablemente: “La Revolución expulsó mi espíritu del mundo real y me lo devolvió demasiado horrible”. Un cierto desencanto se ha producido y Joubert habla de sus pasiones en pasado como lo hace Oberman. Esta ruptura acarreó en Joubert un repliegue sobre sí mismo que va a ser el fundamento de su método. Joubert. el confidente. el árbitro de todo lo que uno hace y de todo lo que uno dice y de todo lo que uno piensa. sino cuánto tiempo consigo y en sí. y yo las conocí a todas”. además).

de una falta. ellos la atraviesan y la iluminan con tanta rapidez que ella pierde el recuerdo”. se ve que finalmente. como los niños. descuidamos lo que tenemos en nuestros bolsillos. En el desarrollo histórico del diario. finalmente. el ideal. es . de un intervalo. Dios sería el inconsciente infalible que el hombre tendría por misión descifrar aquí abajo y en la eternidad. Más que vivir “consigo”. Joubert es quizá el primero en haber utilizado el diario como una suerte de cura de autoanálisis. A la que se agrega la sensación de una pérdida. pero que no es irreparable. Es necesario recuperar en este punto lo que llamamos el inconciente y del que Joubert parece haber tenido un conocimiento intuitivo: “No hurgamos demasiado y.interioridad. porque los dos personajes de la dualidad no están uno al lado del otro. “¿Adónde van nuestros pensamientos? A la memoria de Dios”. se silencia. dos fenómenos parecen importantes: la presencia de las mujeres y lo que podemos llamar el “familiarismo”. pero desde el interior. Retomaremos en nuestra segunda parte la significación o las significaciones matriciales de este “adentro”: desde un adentro que es el yo se contempla el actuar y el escribir. se atempera. La toma de conciencia del yo opera gracias a la percepción de una distancia interna.”[16] Si se aproximan estos diversos textos. Es. Se podría decir que la metafísica de Joubert se encuentra estrechamente ligada a la teoría y a la práctica de la rememoración. Joubert toma “una distancia. para considerar sólo lo que tenemos en nuestras manos y ante nuestros ojos”. La memoria de Dios. un vacío. esta sensación de una distancia.[15] Se verá la importancia del espejo en el mecanismo del diario. se apaga. ese espejo donde todo queda grabado y donde nada jamás se borra. un intervalo. el Dios de Joubert es esencialmente el espejo absoluto: “Que nuestra vida está pintada en la memoria de Dios. porque la memoria puede renacer y resucitar las zonas de olvido: “Hay para el alma una multitud de destellos de los que ella toma sólo un poco. es vivir “en sí”. para Joubert. un tiempo. que nos contemplaremos allí. se ralenta”. de la anamnesis. una extensión donde todo se calma. para Joubert. la que parece el fundamento de aquello que se ha llamado la “conversión” de Joubert.

Lo que plantea. si no son forzosamente más sinceros. Mientras que el diario masculino es por lo general la quintaesencia del egocentrismo. sí son en general menos compuestos. le dio su forma y lo corrigió de manera considerable.decir. No es todavía una mujer de letras y este diario. en la transmisión literaria. el contagio del diario que se ejercita en todo un grupo familiar o en un círculo de amigos. Los diarios femeninos sostienen la paradoja de existir frecuentemente solo en referencia a otros seres. También. además. sintaxis voluntariamente somera. más que en relación a Lamartine quien. . menos trabajados que los masculinos: el diario y. Las mujeres se orientan desde muy temprano a llevar sus diarios. al lado de Mme. contiene —como todos los diarios femeninos— esencialmente las reflexiones sobre los acontecimientos familiares y sobre sus sentimientos. en una época en que el yo femenino no había verdaderamente conquistado todavía derechos de ciudadanía. sin tener que enfrentar un público. Los diarios femeninos. como reflejo de un lugar lejano [o de “otra realidad”]. el problema de la transmisión del diario. hijos o incluso primos. una vez más. un poco infantil. de Lamartine se ocupa más de sus hijos. La mujer que pasa por más “natural” debe restablecer el lenguaje primitivo. se podría evocar todo un cortejo de mujeres menos célebres que debieron su ilustración a un hombre de su familia: marido. El Journal de la madre de Lamartine es un ejemplo particularmente impresionante de esto. la escritura femenina de esta época son concebidos como una traducción escrituraria del grito. de Staël o de George Sand. A priori. Este diario no existe. Esto se explica. de una forma más general. no hay ninguna razón para pensar que la mujer de un hombre célebre tiene más talento que otra. Se ven aquí ejemplos constantes de la escritura femenina: puntos suspensivos y signos de exclamación. Mme. El Journal de Mme. ElJournal de Lucile Desmoulins debe sus más bellas páginas al amor que le inspira Camille. Se puede ver en esta práctica el medio para ellas de ejercitar la escritura. El diario ha sido conservado por razones que le son exteriores. de Staël se reduce a algunas páginas escritas en 1785 que ella titula Journal de mon coeur. de su marido. Esto se da en el diario como en la correspondencia: durante largo tiempo y para muchas mujeres esos fueron los únicos medios de expresión posible. evidentemente. por razones históricas.

tiene un diario. los Tolstoi. de vacío sentimental: ella lo empieza después de su ruptura con Musset. Tal intimista es influenciado por la lectura del diario de un allegado. de Lamartine. los Guérin. Citaremos también los Ampère. G. y existe la necesidad de leer tal o cual pasaje al entorno? En todo caso. frecuentemente. como lo supone A. Mme.de su entorno que de ella misma. como se podría esperar. al menos en este primer período. Pero se llega también a observar que. Su vitalidad explota a cada página. se notará la existencia de estas constelaciones de diarios. a veces concientes. Sand dejó un conjunto importante y que parece fundamentalmente original en relación a sus predecesoras femeninas. por ejemplo: Rosalie de Constant de Rebecque. es George Sand: pero ella pertenece ya a otra generación que Lucile Desmoulins. un tenor bien diferentes. Cierto es que en el diario de los hombres desfilan igualmente una cantidad de amigos. El diario deviene una suerte de ejercicio colectivo aunque conservando su carácter rigurosamente personal e individualista. La primera en asir este yo. que el diario ya no es tan secreto. por el contrario. etc. muchos personajes relatan el mismo hecho en sus diarios respectivos y. en Francia como en el extranjero. “No se escribe un diario más que cuando las pasiones están extinguidas o cuando ellas llegaron a un estado de petrificación que permite explorarlas como a montañas donde ya no hay avalanchas”. ¿Es emulación? ¿Es también. Los Constant. Sand redacta su diario sobre todo en los períodos de depresión o. parientes. sin falsa vergüenza y sin complejos. A pesar de este recelo ante el diario —porque él cristaliza o porque. La moda del diario deviene tal que en una misma familia varios diarios se corresponden —y aun en un grupo de amigos—. en torno a George Sand. al menos. a veces involuntarios. antes incluso de estar verdaderamente constituido. sin saberlo. Se constatan entonces fenómenos de escritura-reflejo muy curiosos. El yo femenino. al menos. ya es signo de un estancamiento— G. Charles Didier y Chopin consignan sus meditaciones cotidianas. dándole una coloración. o incluso Mme. . se disuelve un poco. prima de Benjamin. pero el punto de vista es radicalmente diferente: el yo del autor está siempre presente e impone su óptica única. bien que. mientras que su hermano Charles redacta sus memorias. Y los grupos de amigos: por ejemplo. de Staël. Girard.

Hay en principio. Así Vigny. Michelet. Constant y Sthendal. La primera tendrá el mérito de crear el género. se resisten a dejarse arrastrar por su propia corriente. XIX. Delacroix. Por otra parte. Michelet forman una generación intermedia entre la de Sthendal y la de Guérin. Amiel formarían así una familia: cuatro autores para quienes el diario es la obra literaria esencial. ellas también—. La escritura de estos cuatro intimistas es el flujo mismo de sus desahogos. se pueden establecer ciertos agrupamientos. El ritmo de la frase no es la misma tampoco que en la categoría precedente: la frase es corta. si es que existe en una vida anterior. El mundo no existe. porque Sthendal tiene seis años menos que Constant y catorce más que Vigny. la notación breve es una de las formas de este aparente desapego respecto de sí mismo. A una primera generación de intimistas —Joubert. Joubert. de una gran importancia cualitativa y cuantitativa. un poco seca. dicho con toda equidad. Se podrán finalmente establecer reagrupamientos según el lugar que tiene el diario en relación al conjunto de las obra. Maurice de Guérin. una clasificación cronológica. por el contrario. B. Pero. es muy sutil y difícil de establecer. la segunda generación no pudo conocer los diarios de la primera. Delacroix. o ya no existe. . la noción de generación. Constant y Sthendal pertenecen a la misma generación antes por las fechas de los diarios que por las fechas de nacimiento. Constant. Joubert. Se estará tentado de proponer otros agrupamientos. Diarios de la interioridad pura o en los cuales los hechos exteriores tienen finalmente poca importancia. Stendhal— se vendrá a agregar una segunda: A. y quizá en un cierto grado Biran y Guérin— de aquellos para los cuales el diario se sitúa al margen de una obra poética. Estos son los diarios de la libre fluidez. Delacroix. de Vigny. se debe reconocer que al no haber sido publicados en el mismo tiempo que las obras destinadas al público. Biran. B. y simplemente. y distinguir aquellos para lo cuales el diario es toda la obra —Amiel. Escriben bajo el desdoblamiento entre el yo y la mirada crítica que observa ese yo. Guérin. parentescos. Michelet. pictórica o histórica: Vigny. Conservan una distancia irónica respecto a ellos mismos.En esta gran abundancia de diarios íntimos que caracteriza los comienzos del s. según las afinidades electivas — cierto que discutibles. por importante que ella sea. la segunda ya aprovechará una suerte de experiencia. Maine de Biran.

En principio. desean una publicación póstuma. Julien Green hace aparecer regularmente su diario. pero simplemente. Ella se definía en principio en relación al otro y en función del secreto. morales en particular. Guide. esa abertura en el medio del diario. XX. que en principio había excluido de su diario todo lo que se refería a su matrimonio y a su mujer. Además. pero se podría también citar a Jacques Rivière. Psichari. No faltará aquí la referencia a los muy interesantes diarios del abad Loisy o del P. El diario era el dominio escondido. era íntimo en la medida que escapaba de la mirada del otro. ya lo hemos dicho. por temperamento y por estética tan discretos como Charles du Bois. Bien lejos de ser contradictorias la exigencia de verdad absoluta y el deseo de publicación iban a la par. Emmanuel Mounier. influencia difusa que experimentan incluso aquellos que no leyeron a Freud asiduamente. No todo diario espiritual desemboca necesariamente en un retorno a la ortodoxia. La idea de la publicación estuvo sin cesar presente en el espíritu de los autores de diarios. separar los géneros y escribir como Léautaud. con capas de una profundidad y una . la preocupación de ser impiadosamente veraz va a ir predominando sobre las otras consideraciones. Quizá por influencia del psicoanálisis. Pero Léautaud o Guide ya organizan la publicación en vida. en este punto de nuestro estudio queremos marcar las grandes líneas de una evolución. por una parte el Journal littéraire y por otra el Journal particulier. abundan los diarios que son precisamente de itinerarios religiosos: el autor lo cumple cada día al punto. El psicoanálisis ha favorecido una representación espacial del yo. con la ola de conversiones a inicios del s. Hyacinthe. Incluso aquellos autores. incluso si es conducido por un espíritu laico: la sinceridad deviene una suerte de imperativo superior. El diario retoma rigurosamente sus orígenes religiosos de examen de conciencia.No tenemos la intención de hacer una historia. Charles Dubois es ejemplar. Es que la noción de intimidad ha cambiado de contenido. Se debe ser honesto. la intimidad es definida cada vez más en relación al inconsciente y a los diferentes niveles del yo. escribe finalmente —incómodo por esa ausencia que creaba un silencio— Et nunc manet in te. volumen tras volumen.

XX no es el hombre sino la obra. relectura. financieros. Guillemin. [7] Paul Valéry. Prefacio a los Carnets de Léonard de Vinci. y el escrito del diarista quiere ser un equivalente de la palabra del paciente sobre el diván del psicoanalista. Incluso ahora cuando hay que ponerse de acuerdo sobre el sentido de esa literaturidad. Ella no implica en absoluto acabado. Las funciones del diario devienen entonces un poco las de las cura psicoanalítica. Le journal et la notion de personne.13. el juez. t. II [5] Journal de ce que j’apprends chaque jour. . retoques (aunque muchos intimistas reescriben más o menos su diario). el diario toma su significación no tanto en relación con ellos mismos. Hugo. morales.. de la T : libros en donde el jefe de familia apuntaba las cuentas y los grandes sucesos familiares [3] Journal. el reservorio. Para el crítico como para el escritor. un texto que parece mostrar. de las que el diario es el banco de ensayos. [1] N.oscuridad crecientes. 12. p. 5 [4] Alain Girard. t. [8] Cfr.. R. sino en relación a sus obras. 1954. ella significa más bien que. el diario no es la confidencia de un hombre. sentimentales. Gall. 1 p. Journal (18301848). penetrando lo más lejos posible bajo estas capas ignoradas. in V. etc. más fácilmente que otros. op. [6] Aláin Girard. p. el autor cree así asir su propia intimidad. Molho. porque no es resolutivo sino evolutivo. Flammarion & Fasquelle. con sus problemas sexuales. p. no es el texto terminado sino el texto en tren se hacerse. el calibre. I. éd H. de la T (¡ja!) No hay día sin línea [2] N. Gall. su funcionamiento. cit. presentación de Sainte-Beuve Cahiers. lo que importa verdaderamente en el s. para numerosos escritores. Finalmente el carácter literario del diario es cada vez más evidente. sino la elaboración de un texto.

. t. 251 [13] Joubert. [16] 8 de mayo de 1799. p. 67 [11] Retif.. Cahiers intimes inédits. p. publicados por A. Girard.[9] Prefacio a Mes poisons. XVI. [14] Idem. 13 de junio de 1799. [15] Agosto de 1803. 25 de marzo de 1802. 31 de octubre de 1784 [12] Nuits de Paris. [10] op. cit.