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Colegio Gimnasio Campestre San Sebastián

GUIA DE TRABAJO
NOMBRE:_______________________________________________
GRADO:SEPTIMO
PERIODO: SEGUNDO
AREA: RELIGION
FECHA: _____________
DOCENTE: CARLOS PABON

EXPLOREMOS
Responde las siguientes preguntas.
1.
2.
3.
4.
5.

¿La familia imagen de Dios en el amor y la vida?
¿Qué es la pareja humana?
¿Qué beneficios prácticos derivamos de él?
¿Qué podemos aprender de la experiencia de la primera pareja humana?
¿Dibuja y colorea la tierra con la primera pareja humana?

DIOS inspeccionó el planeta Tierra a fin de prepararlo para que el hombre lo
habitara. Vio que cuanto estaba haciendo era bueno. De hecho, al concluir su obra
calificó el resultado de “muy bueno” (Génesis 1:12, 18, 21, 25, 31). Sin embargo,
antes de llegar a esa perfecta culminación declaró que algo ‘no era bueno’. Por
supuesto, aquello no significó que alguna obra de Dios fuera imperfecta, sino
simplemente que su creación aún no estaba terminada. Dios dijo: “No es bueno
que el hombre continúe solo. Voy a hacerle una ayudante, como complemento de
él” (Génesis 2:18).
El propósito de Dios era que la sociedad humana disfrutara de una vida eterna,
llena de salud, felicidad y prosperidad, en un paraíso terrestre. El padre de la
humanidad fue Adán, y su esposa, Eva, llegaría a ser “la madre de todo el que
viviera” (Génesis 3:20). Aunque su prole se cuenta por miles de millones y puebla
toda la Tierra, dista mucho de ser perfecta.

CONCEPTUALIZACION
MACHO Y HEMBRA LOS CREO
Cuando Adán les estaba dando nombre a los animales, se dio cuenta de que
todos, excepto él, tenían pareja. Por ello se sintió muy feliz cuando vio la hermosa
criatura que Dios había creado de su costilla. Al comprender que ella era una parte
de él como nada más podría serlo, exclamó: “Esto por fin es hueso de mis huesos
y carne de mi carne. Esta será llamada Mujer, porque del hombre fue tomada
esta” (Génesis 2:18-23).
El hombre necesitaba “una ayudante”, y Eva era justo la persona adecuada. Era el
perfecto e idóneo complemento de Adán: para cuidar del jardín donde vivían y de
los animales, para tener hijos y para brindarle el estímulo intelectual y el apoyo de
una fiel compañera (Génesis 1:26-30).
Dios les dio todo lo que razonablemente pudieran desear. Al entregar a Eva a su
esposo y bendecir su unión, fundó la institución del matrimonio y la de la familia,

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las cuales serían la base de la sociedad. El relato de Génesis dice: “El hombre
dejará a su padre y a su madre, y tiene que adherirse a su esposa, y tienen que
llegar a ser una sola carne”. El propósito de Dios al otorgar su bendición al
matrimonio de la primera pareja y ordenarle que fuera fructífera era que todo ser
humano naciera en el marco de una familia afectuosa, con padres que lo cuidaran
(Génesis 1:28; 2:24).
“A la imagen de Dios”
Adán era un hijo perfecto de Dios, hecho a Su „imagen y semejanza‟. No obstante,
tal parecido no podía ser físico, ya que “Dios es un espíritu” (Génesis 1:26; Juan
4:24). La similitud radicaba en las cualidades que elevaban al género humano muy
por encima de los animales. Desde su mismo comienzo, en el corazón del hombre
estaban arraigadas las cualidades del amor, la sabiduría, el poder y la justicia. Se
le había dotado de libre albedrío y espiritualidad. Su innato sentido moral, o
conciencia, le posibilitaba distinguir entre lo bueno y lo malo. Poseía capacidad
intelectual, por lo que podía meditar sobre la razón de la existencia humana,
conocer mejor a su Creador y cultivar una relación estrecha con Él. Con tales
facultades, Adán disponía de todo lo necesario para cumplir con su papel de
administrador de la creación terrestre de Dios.
Eva desobedece
No hay duda alguna de que Adán informó inmediatamente a Eva de la única
prohibición que Jehová les había impuesto: podrían comer del fruto de todos los
árboles de su hogar paradisíaco a excepción de uno, el árbol del conocimiento de
lo bueno y lo malo. No debían comer de él; en caso de que desobedecieran, en
aquel día morirían (Génesis 2:16, 17).
No tardó en plantearse una cuestión en cuanto al fruto prohibido. Una serpiente,
que un espíritu invisible utilizaba como portavoz, se acercó a Eva y le hizo una
pregunta en apariencia inocente: “¿Es realmente el caso que Dios ha dicho que
ustedes no deben comer de todo árbol del jardín?”. La mujer le contestó que les
estaba permitido comer del fruto de todos los árboles, excepto uno. Fue entonces
cuando la serpiente contradijo a Dios al replicar: “Positivamente no morirán.
Porque Dios sabe que en el mismo día que coman de él tendrán que abrírseles los
ojos y tendrán que ser como Dios, conociendo lo bueno y lo malo”. Eva comenzó a
mirar el árbol prohibido con otros ojos. “El árbol era bueno para alimento, y [...] a
los ojos era algo que anhelar.” Totalmente engañada, desobedeció la ley de Dios
(Génesis 3:1-6; 1 Timoteo 2:14).
¿Era inevitable el pecado de Eva? De ninguna manera. Pongámonos en su lugar.
La alegación de la serpiente distorsionaba por completo lo que tanto Dios como
Adán habían dicho. ¿Cómo nos sentiríamos si a un ser amado en quien
confiamos, un desconocido lo acusara de habernos mentido? La reacción de Eva
debería haber sido diferente: hubiera debido indignarse o incluso negarse a seguir
escuchando. Al fin y al cabo, ¿quién era la serpiente para cuestionar la justicia de
Dios y la palabra de su esposo? Por respeto al principio de jefatura, Eva debería
haber consultado con Adán antes de tomar cualquier decisión. Nosotros
tendríamos que responder de una manera similar si nos encontráramos con
información contraria a las instrucciones divinas. Sin embargo, Eva confió en las
palabras del Tentador y deseó ser su propio juez en cuanto a lo que era bueno y lo
que era malo. Cuantas más vueltas le daba a la idea, más atractiva le parecía. Sin

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duda, fue un grave error albergar un deseo incorrecto en lugar de descartarlo de
su mente o hablar de ello con el cabeza de la familia (1 Corintios 11:3;Santiago
1:14, 15).
La divina institución del matrimonio está registrada en Génesis. “Dijo entonces
Adán. Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada
Varona, porque del varón fue tomada. Por tanto, dejará el hombre a su padre y a
su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” (Génesis 2:23-24). Dios
creó al hombre y después hizo a la mujer del “hueso de sus huesos”. El proceso
tal como se describe, nos dice que Dios tomó una de las “costillas” de Adán
(Génesis 2:21-22). La palabra hebrea significa literalmente “el costado de una
persona”.
La Iglesia siempre ha enseñado que la familia cristiana es una comunidad
creyente y evangelizadora, que testimonia la presencia salvadora de Cristo en el
mundo a través de la unidad y fidelidad de los esposos, y la conservación y
transmisión de la fe a los hijos.

ACTIVIDAD INDIVIDUAL
1. ¿Responde las preguntas del texto anterior?
2. ¿Qué dice la biblia acerca del matrimonio?
3. ¿Qué relación tiene la familia con la fe?

ACTIVIDAD GRUPAL
1. ¿Organízate en mesa redonda y socializa con tus compañeros la guía anterior?

ACTIVIDAD EN CASA
1. ¿Por qué el espíritu de Dios une a la familia?
AUTOEVALUACION
ASPECTO A EVALUAR
No se me presento ninguna dificultad en el desarrollo de la
guía.
Desarrolle las actividades en orden y con dedicación.
Me sentí a gusto en el desarrollo de las actividades colectivas.
Reforcé y adquirí nuevos conocimientos con las actividades
planeadas en la guía.

SI

NO