Cervantes y

la astronomía

Javier Armentia
20 de abril de 2016

Una cronología
1540

Carlos i
* 1547

1560

1580

Felipe ii

1600

1620

Felipe iii
† 1616

La revolución científica

1543

Nicolás Copérnico:
De revolutionibus
orbium coelestium

1543

Andrés Vesalio:
De humani
corporis fabrica

La contrarreforma
La Biblia es fuente de ciencia, no solo de creencia...

1564

Pío IV:
Index librorum
prohibitorum

Astronomía

1567

Felipe II

El rey convoca un premio por descubrir
una solución al problema de la
longitud.
Su hijo Felipe III amplía ella
recompensa en 1598.

El rey Felipe II inició numerosos proyectos técnicos y
científicos, navegación, minería, ingeniería civil...
Cosmógrafos, matemáticos, pilotos, cartógrafos,
ingenieros, arquitectos, cirujanos y médicos,
herbolarios castellanos, flamencos, aragoneses,
portugueses o italianos...

1573

Tycho Brahe:
De Nova et Nullius
Ævi Memoria
Prius Visa Stella

Tycho Brahe (1546-1601)
Observa una “estrella nueva” en el año
1572, que se creyó un cometa, pero que
Brahe demuestra que se encuentra más
allá de nuestra atmósfera, lejos de la
idea aristotélica de que eran gases de
los pantanos...

1582Gregorio XIII

Gregorio XIII
La reforma
del calendario

Se pasa del 4 al 11 de octubre
en una sola noche.

1596Thomas Digges:

Thomas Digges:
A Perfit Description
of the Caelestiall Orbes
Thomas Digges (1546-1595)
Intenta medir la distancia a la
supernova de Tycho concluyendo que
está más allá de la Luna.

1596 Johannes Kepler:
Misterium
Cosmographicum

Johannes Kepler (1571-1630)
Realiza un modelo platónico del
sistema solar con los planetas
orbitando en torno al Sol siguiendo
sólidos perfectos

1601

Giordano Bruno
es quemado
en Campo
dei Fiori, Roma

1608

El telescopio:
Lippershey, Jansenn,
Metius, Galileo

Los primeros telescopios o anteojos
usando lentes aparecen en los Países
Bajos hacia 1608. Galileo oye hablar de
ellos en 1609 y comienza a construir
uno... con el que mirará el cielo.

1604Johannes Kepler:
De Stella nova in pede
Serpentarii

Kepler observa una supernova en 1604
y la analiza siguiendo el trabajo de
Brahe

1609 Johannes Kepler:
Astronomia Nova

Astronomia Nova ΑΙΤΙΟΛΟΓΗΤΟΣ seu
physica coelestis, tradita commentariis
de motibus stellae Martis ex
observationibus G.V. Tychonis Brahe

1610
Galileo Galilei:
Sidereus Nuncius

1616

Simon Marius:
Mundus Iovialis

Io, Europa, Ganimedes
puer, atque Calisto
lascivo nimium
perplacuere Iovi.

1616

Amonestación a
Galileo por
copernicanismo

El 24 de febrero de 1616, a la vez que la
censura de las teorías de Copérnico, se
le amonesta a Galileo por hacer
públicas esas ideas “heréticas y
absurdas”. En 1632 deberá abjurar.

La ciencia del
caballero andante

Segunda parte, capítulo XVIII: “De lo que le sucedió a don Quijote en el
castillo o casa del Caballero del Verde Gabán, con otras cosas
extravagantes”
El caballero andante […] ha de ser astrólogo, para conocer por las estrellas
cuántas horas son pasadas de la noche y en qué parte y en qué clima del mundo
se halla; ha de saber las matemáticas, porque a cada paso se le ofrecerá tener
necesidad dellas.

La bocina de la osa
Primera parte, capítulo XX: “De la jamás vista ni oída aventura que
con más poco peligro fue acabada de famoso caballero en el mundo
como la queII acabó el valeroso don Quijote de la Mancha”

...dilátelo a lo menos hasta la mañana, que, a lo que a mí me muestra la ciencia que
aprendí cuando era pastor, no debe de haber desde aquí al alba tres horas, porque la
boca de la bocina está encima de la cabeza y hace la media noche en la línea del
brazo izquierdo.
—¿Cómo puedes tú, Sancho —dijo don Quijote—, ver dónde hace esa línea, ni dónde
está esa boca o ese colodrillo que dices, si hace la noche tan escura, que no parece
en todo el cielo estrella alguna?
—Así es —dijo Sancho—, pero tiene el miedo muchos ojos y vee las cosas debajo de
tierra, cuanto más encima en el cielo, puesto que por buen discurso bien se puede
entender que hay poco de aquí al día.

El mono adivino

Segunda parte, capítulo XXV: “Donde se apunta la aventura del
rebuzno y la graciosa del titerero, con las memorables adivinanzas
del mono adivino”
... está claro que esteI mono habla con el estilo del diablo, y estoy maravillado
cómo no le han acusado al Santo Oficio, y examinádole y sacádole de cuajo en
virtud de quién adivina; porque cierto está que este mono no es astrólogo, ni su
amo ni él alzan ni saben alzar estas figuras que llaman «judiciarias», que tanto
ahora se usan en España, que no hay mujercilla, ni paje, ni zapatero de viejo que
no presuma de alzar una figura, como si fuera una sota de naipes del suelo,
echando a perder con sus mentiras e ignorancias la verdad maravillosa de la
ciencia.

El ecuador

Segunda parte, capítulo XXIXV:
“De la famosa aventura del barco encantado”

—Y cuando lleguemos a esa leña que vuestra merced dice —preguntó Sancho—, ¿cuánto
habremos caminado?
—Mucho —replicó don Quijote—, porque de trecientos y sesenta grados que contiene el globo del
agua y de la tierra, según el cómputo de Ptolomeo, que fue el mayor cosmógrafo que se sabe, la
mitad habremos caminado, llegando a la línea que he dicho.
—Por Dios —dijo Sancho—, que vuesa merced me trae por testigo de lo que dice a una gentil
persona, puto y gafo, con la añadidura de meón, o meo, o no sé cómo.
Rióse don Quijote de la interpretación que Sancho había dado al nombre y al cómputo y cuenta del
cosmógrafo Ptolomeo, y díjole:
—Sabrás, Sancho, que los españoles, y los que se embarcan en Cádiz para ir a las Indias
Orientales, una de las señales que tienen para entender que han pasado la línea equinocial que te
he dicho es que a todos los que van en el navío se les mueren los piojos, sin que les quede ninguno,
ni en todo el bajel le hallarán, si le pesan a oro; y, así, puedes, Sancho, pasear una mano por un
muslo, y si topares cosa viva, saldremos desta duda, y si no, pasado habemos.

Ciencia no engaña
Capítulo 13 de “Los trabajos de Persiles y Sigismunda”

...porque ninguna ciencia, en cuanto a ciencia, engaña: el engaño está en quien no la sabe,
principalmente la del astrología, por la velocidad de los cielos, que se lleva tras sí todas las estrellas,
las cuales no influyen en este lugar lo que en aquél, ni en aquél lo que en éste; y así, el astrólogo
judiciario, si acierta alguna vez en sus juicios, es por arrimarse a lo más probable y a lo más
esperimentado, y el mejor astrólogo del mundo, puesto que muchas veces se engaña, es el
demonio, porque no solamente juzga de lo por venir por la ciencia que sabe, sino también por las
premisas y conjeturas; y, como ha tanto tiempo que tiene esperiencia de los casos pasados y tanta
noticia de los presentes, con facilidad se arroja a juzgar de los por venir, lo que no tenemos los
aprendices desta ciencia, pues hemos de juzgar siempre a tiento y con poca seguridad. Con todo
eso, alcancé que tu perdición había de durar dos años, y que te había de cobrar este día y en esta
parte, para remozar mis canas y para dar gracias a los cielos del hallazgo de mi tesoro, alegrando mi
espíritu con tu presencia, puesto que sé que ha de ser a costa de algunos sobresaltos; que, por la
mayor parte, las buenas andanzas no vienen sin el contrapeso de desdichas, las cuales tienen
jurisdición y un modo de licencia de entrarse por los buenos sucesos, para darnos a entender que ni
el bien es eterno, ni el mal durable.

Y la estrella
Cervantes
Casi 400 años después de su muerte, Cervantes ha conseguido, sin
saberlo acaso, llegar a cruzar el Cosmos y convertirse en una
estrella, rodeado de cuatro de sus personajes conocidos.

FIN