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Elecciones 2016

lunes 11 de abril del 2016

fotos: dante piaggio / enviado especial

Pese a los ataques terroristas del sábado, El Comercio constató ayer que las elecciones fluyeron con normalidad en el Vraem. Hace pocos días, Sendero Luminoso repartió panfletos pidiendo no votar.

El voto valiente en zona de guerra
Sufragio en el Vraem ● Un día después de los ataques terroristas en Junín y Ayacucho, la población del
Vraem participó ejemplarmente en las elecciones. La presencia policial y militar fue notoria.
Ricardo León

Texto

Dante Piaggio

Fotos

Enviados especiales

Un domingo cualquiera en
las principales ciudades del
valle de los ríos Apurímac,
Ene y Mantaro (Vraem) se
vive más que nada en las plazas, donde se organizan extensas ferias de venta ambulante de comida, medicina
natural, ropa y juguetes. Pero el de ayer fue un domingo
distinto, igual de dinámico
pero no de tranquilo.
EnPichari,laprincipal ciudaddeesteterritorio,todaslas
mesasdevotaciónseubicaron
en un solo local, el centro educativo La Victoria. Dentro del
colegio, los militares se ubicaronentodoelrecintoenalerta
permanente y revisaron cada
paquete que entraba. Fuera,
la policía cerró las calles a dos
cuadras a la redonda.
A una cuadra de este lugar
se ubica la base militar del
Comando Especial Vraem.
La tarde del sábado, llegaron a este cuartel los cuerpos de cinco fallecidos en la
emboscada y posterior enfrentamiento registrado en

Acobamba, Junín. Por la noche, como informó este Diario, ingresó una camioneta
con varios ataúdes y se llevó
a cabo el velorio (privado, sin
acceso a la prensa). La mañana del domingo, a la misma
hora en que se abrían las primeras mesas de votación, los
cuerpos de los militares y un
civil muertos eran colocados
en ataúdes para luego ser enviados a sus zonas de origen.
—Democracia ante todo—
En otras ciudades, el panorama alrededor de los centros
de sufragio era similar. En
Kimbiri, toda la jornada se
concentró en el colegio Divino Maestro, y en San Francisco en el 390117. Al igual
que en Pichari, las ferias se
instalaron muy cerca.
Muchos de los pueblos

347 mil
personas viven en el
Vraem, entre Apurímac,
Ayacucho, Cusco, Huancavelica y Junín.

del Vraem están unidos por
una carretera que, una vez finalizada, los conectará con
Huamanga. Esta representa,
geopolíticamente, un avance
importante frente a Sendero Luminoso y el narcotráfico
porque rompe el aislamiento
dealgunospueblosdelazona.
Y, justamente, por ello es
una zona en riesgo. Informes
de inteligencia de los últimos
días alertaban sobre hostigamientos de senderistas escondidosenlasladerasquerodeanlavíaduranteeltraslado
delospolicíasylasFuerzasArmadas hacia localidades dondeseresguardaríanlugaresde
sufragio. “Ellos [los terroristas]nosestánesperando”,dijo
una fuente militar que opera
enestazona.Porestarazónno
se desplegaron militares en la
carretera. Mejor era prevenir
y evitar.
Quienes sí circularon por
esta vía fueron los electores
locales. Pese a amenazas –
las explícitas y las tácitas:
por la mañana se rumoreó
que había trapos rojos colgados cerca de San Francisco,
aunque no se confirmó–, las
elecciones se llevaron a cabo
con normalidad en el Vraem,
acaso la zona más difícil, sensible y frágil del país.

Buena parte de la población indígena del Vraem viajó por horas para votar en los centros poblados.

Variaciones demográficas

Democracia multicultural
Lo llamativo de las elecciones en el Vraem fue encontrar, en una misma cola, a
personas de origen urbano
confundidas con indígenas
de Cusco y Ayacucho, y nativos asháninkas de Junín.

La presencia de población andina data de hace
décadas, pero la población
asháninka no era tan notoria hasta hace poco. La pérdida de cultivos de café en
la selva de Junín, a causa de

la plaga de la roya, provocó
un éxodo de poblaciones
indígenas y campesinas de
estas zonas hacia el Vraem,
pero ya no para sembrar café, sino, básicamente, para
volcarse a la hoja de coca.