You are on page 1of 40

A!

l\
UNMRSIDAD AIJl"(WOMA METROPOlITANA
.IIIl_

r.- ...

Rector General

Dr. Fernando Salmerón
Secretario General

Lic. Rolando Guzmán Flores
Direcci6n de Difusi6n Cultural

LOS ILEGALES

Director,

Carlos Montemayor
Jefe del Departamento Editorial

Manuel Núñez Nava

la. Edición: 1980

© Derechos Reservados.
Universidad Autónoma Metropolitana
Dirección de Difusión Cultural
Medellín No. 28
Col. Roma.
México 7. D. F.
ISBN 968-597-146-3
Impreso y hecho en México

Printed and made in Mexico

LOS ILEGALES
De Vfctor Hugo Rascón Banda
se estrenó en el Teatro Ricardo
Flores Magón, en julio de 1979 con
el siguiente.
Reparto:
por orden de aparición
Néstor Galván
Miguel Loaiza
Teresa Careaga
Ramiro Sotelo
Angeles Marín
Andrés Caballero
Martha Serret
Alberto Trejo Juárez
granjero
Ricardo Ramírez Carnero
Alejandra Vélez
Manuel Aguilar
Havrnundo Robles
Froylán Cuenca
Miguel Galván
Eva, Alfredo, Maricruz y
Rafael Animas Sevilla

Informante"
Jesús
Lucha, desempleada, fichera,
bailarina, sacrificada
José
Lupe, turista, fichera, bailarina
Juan, cliente, Bob
Lola, fichara, bailarina
Turista, indocumentado, cliente,
Borracho, contratista, predicador,
cliente, granjero
Mesera, limosnera, fichera, bailarina
Desempleado, predicador, cliente
Enganchador, indocumentado,
cliente, mesero, sacerdote
Turista, capataz, cajero, mesero,
sacrificado
Indocumentado, barman, granjero
Hijos de Lola y Juan

LACOMPAI\IIA

Ku Klux Klan y Agentes de la Migra

Sonido
Técnico de iluminación
Jefe de tramoya
Realización de escenografía
Encargado de producción
Escenografía y vestuario
Coreografía
Asistente oe dirección
Dirección

Juan Monroy Tenorio
Jorge Villanueva
Ismael Martínez Monroy
Tomás Romero
Norberto García
Ramino Sotelo
Carlos Gaona
Néstor Galván 111
MARTA LUNA

PERSONAJES

Dedicatoria
A los trabajadores indocumentados que, víctimas de un
injusto sistema económico y obligados por el hambre,
cruzan la frontera del Norte de México y encuentran en
el otro lado solamente humillaciones, robos, lesiones...
y si bien les va, la muerte.

INFORMANTE: Trabajador indocumentado que expresa
al público los textos o canciones que se sugieren pos­
teriormente.
JESUS: Un hombre de un pueblo del Norte de México.

LUCHA La mujer de Jesús.

JaSE: Joven de un pueblo del centro del país.

LUPE: La novia de José.

JUAN: Un hombre del Sur o de la costa.

LOLA: La mujer de Juan.

N/JiJaS: Los hijos de Juan y Lola.

En la frontera:
Una pareja de ciegos.

Niños limosneros.

Turistas norteamericanos.

Una mesera.

Trabajadores desocupados que ofrecen sus servicios.

Tres contratistas.

Un enganchador.

En el otro lado

(Estados Unidos de Norteamérica)

Un capataz.

Trabajadores agrícolas indocumentados.

9

Dos predicadores.

Dos empleados de un rancho.

Chicanos en huelga.

Cajero, barman, clientes, bailarinas y ficheras.

Un negro llamado Bob, amigo de José.

Sacerdotes y miembros de una secta religiosa, que po­

dría ser el Ku-Klux-Klan,

Un granjero texano y dos jóvenes, sus hijos.

Agentes de Migración.

Acotaciones previas
LUGAR
Primer Acto. Este lado: México.
Segundo Acto. El otro lado: Estados Unidos de Norte­

América.
TIEMPO

La acción sucedió, sucede actualmente y... ¿por
cuánto tiempo más seguirá sucediendo?
ESCENOGRAFIA
1. Un puente. Un gigantesco puente -a imitación de

tantos que se tienden sobre el río Bravo- que podría
utilizarse de acuerdo a las sugerencias que se señalan
en cada jornada.
2. Una alambrada. Al inicio de la obra se irá levantan­

* Los textos del informante fueron tomados de Ensayos de
Jorge A. Bustamante publicados en Foro Internacional de El
Colegio de México; diario Uno más Uno; revistas Siempre y

do entre el público y el escenario una cerca o valla
que podrá ser de alambre, de cactus, de concreto, de
hierro o de cualquier otro material que permita ver a
través de él lo que pasa en el otro lado. En cada joro
nada la barrera aumentará su altura y al concluir el
primer acto habrá llegado a la mitad de su nivel; al
final de la obra, será tan alta como la ofensiva alam­
brada que se alza en la frontera del Norte de nuestro
país.

11

Proceso.
,('\

DOCUMENTOS
A juicio del director de la puesta en escena al concluir
cada jornada podrán intercalarse canciones o noticias
periodísticas que versen sobre el tema, o bien textos
que expliquen objetivamente el problema de los tra­
bajadores indocumentados (como los ensayos de Jor­
ge A. Bustamante, investigador que ha consagrado s,u
vida a la defensa de ellos) siempre y cuando las can­
ciones y los textos estén acordescon la tesis que en la
obra se sustenta. (En esta versión, a manera de ejem­
plo, se incluyen al final de algunas jornadas notas
periodísticas, textos y canciones que son el testimo­
nio de unos de los personajes.)

PRIMER ACTO
(EN ESTE LADO: MEXICO)

Antes de abrirse el telón, aparece el informante y dia­
loga con el público.

INFORMANTE:
"EI gobierno norteamericano anunció su decisión de
construir vallas metálicas a lo largo de su frontera con
México, para contener la migración de trabajadores
indocumentados mexicanos.
"La cerca metálica está precedida por un notable
aumento de la fuerza policíaca fronteriza, caracteriza­
da por su agresividad contra los llamados /legales,
que significó la deportación masiva de más de un mi­
llón de indocumentados hacia México.
" Estas medidas, aplicadas en contra de los indocu­
mentados, fueron aceptadas ampliamente por diver­
sos sectores y autoridades norteamericanas que desde
hace algunos años realizan una campaña contra lo que
ellos llaman "Amenaza Mexicana" o "La Ola silencio­
sa", para referirse a los inmigrantes mexicanos".
(Revista Proceso Núm. 106
13 de noviembre de 1978,

p.32.)

12

13

JORNADA I
(El puente aparecerá lejano al fondo del escenario, apenas per­
ceptible para el espectador. como un espejismo o un sueño •. .1
Es de noche. Interior de una cabaña en la sierra del Norte
de México. Lucha parece dormir. Entra Jesús, sigilosamente.

JESUS: Irnos de aquí, como todos.

LUCHA: ¿Al pueblo, otra vez?
JESUS: Yo a trabajar fuera. Tú, por /0 pronto, puedes

irte con tu mamá.
LUCHA: Ni pensarlo. Con mis hermanos y sus familias,

mis tíos y sus hijas, ahí ya no cabe nadie.
JESUS: Será por un tiempo, nada más, mientras yo con­

LUCHA: ¿Jesús?

JESUS: (Empieza a desvestirse). Creí que estarías dor­

sigo trabajo y mando por ustedes.
LUCHA: ¿Ya dónde piensas ir?

mida.

LUCHA: Te estaba esperando para saber qué pasó en la

JESUS: No sé todavía, si al norte o al sur... queda más

cerca el norte.

junta.
JESUS: Tenías razón, Lucha. Se acabó todo.

LUCHA: ¿Qué dijo el ingeniero?
JESUS: Que mañana empiezan a liquidar a la gente ya"

desmantelar el aserradero.
.
LUCHA: ¿Por qué tan pronto? Si todavía hay muchos
pinos...
JESUS: Según el informe que leyeron los de la Forestal,

los árboles que quedan no tienen el tamaño suficiente

para el corte.

LUCHA: ¿y los aserraderos que iban a poner más arriba?
JESUS: Siempre no.

LUCHA: ¿No será por la venida de los gringos?

JESUS: Eso piensan todos.

LUCHA: Siendo tan bonito allá en los Estados Unidos,
no entiendo por qué les gusta venirse a vivir aquí.
JESUS: Será a morir. Vienen sólo ancianos veteranos de
la guerra. Comentaron en la junta que algunos están
locos o enfermos y que por eso los mandan para acá.
LUCHA: Ya empezaron a construir las cabañas.
JESUS: ¿Cómo lo sabes?
LUCHA: Jesusito Y Luchita fueron a pescar alIaga y no
los dejaron ni llegar a los tules. Ya cercaron todo con
alambres de púas.
JESUS: Rápido ¿eh?
LUCHA: ¿y qué vamos a hacer?

14

LUCHA: ¿Al otro lado?
JESUS: Me gustaría ir a California o a Chicago.

LUCHA: Dijeron en el radio que está muy feo por allá,

Que están echando a todos los mojados.
JESUS: Eso dicen para que no vaya uno. Pero ya ves qué

bien le fue a mi compadre, y a tu tío, que ya nunca
regresó...
LUCHA: ¿Por qué no te vas mejor para el sur?
JESUS: Allá sí está la cosa mal, hasta se está viniendo la
gente para acá.
LUCHA: L1évanos contigo.
JESUS: Sin tener yo un trabajo seguro, sería muy duro
para ustedes.
LUCHA: En el pueblo será peor.
JESUS: Cuando menos, ahí tendrás donde meterte lno?
y estará tu familia cerca. (Jesússe mete a la cama.)
LUCHA: ¿Por qué no nos quedamos aquí?
JESUS: ¿A qué?
LUCHA: Podríamos trabajar con los gringos. Yo sé coser
y tú sabes hacer de todo.
JESUS: Ellos no necesitan a nadie, traen las cosas ya
hechas.
LUCHA: ¿No irán a ocupar gente?
JESUS: Si mucho, uno o dos veladores y algunas indias
para sirvientas. (Pausa) Es muy tarde. Vamos a dormir.

15

.*

.-. . --.+.­

LUCHA: Tengo que contarte algo, antes.
JESUS: Mañana, Lucha, estoy muy cansado.
LUCHA: Es mejor de una vez.
JESUS: Está bien. ¿De qué se trata?
LUCHA: No me ha bajado.
JESUS: ¿Eso es todo? Si as( ha ocurrido otras veces Y no

pasó nada. No te preocupes.
LUCHA: Estoy segura. Nos volvió a fallar.
JESUS: Ni modo, qué le vamos a hacer.
LUCHA: He estado pensando en doña Rita. No cobra

mucho.

JESUS: No se trata de lo que cobre.

LUCHA: Es una sonda, nada más. Ya ves mi prima qué

bien anda y ni quién se imagine.
JESUS: Ni sigas. Sabes bien que no estoy de acuerdo con

eso.
LUCHA: Ahora es diferente, tú sin trabajo y ya tenemos

cinco ... y el viaje.
JESUS: ¿No temes a Dios? Mira cómo nos ha ido ¿y ha­

ciendo eso ... ?
LUCHA: Entonces... ¿no?
JESUS: Claro que no. Duérmete. Mañana será otro día.
(Lucha y Jesús se disponen a dormlr.)

JORNADA 11
(El puente aparece en la misma posición de la jornada ante­
rior. pero se hace más visible al espectador. Es dl1 noche.
J osé toca en la puerta de un restaurante en un pueblo del
Centro del país.)

JOSE: i Lupe! i Lupe!
LUPE: (Desdedentro.) ¿Qué quieres?

JOSE: Abreme.

LUPE: Ya es muy tarde.

JOSE: Abre. Necesito hablar contigo.

16

LUPE:
JaSE:
LUPE:
JaSE:

Te estuve esperando. ¿Por qué no viniste antes?

Estaba ocupado. Sal un ratito.

Tengo mucho trabajo.

Déjame entrar. Mientras terminas, podemos plati·

caro
LUPE: No puedo. Tú sabes cómo es la dueña.
JaSE: Te voy a esperar para encaminarte a tu casa.
LUPE: ¿Para qué? Van a venir por mí.
JaSE: ¿y crees que tu madrina va a salir a la calle a estas

horas?
LUPE: No tiene que ser precisamente ella.
JaSE: Está bien. (Pausa) Me voy, Lupe.
LUPE: Que te vaya bien.
JaSE: ¿No oíste? iMe voy!

LUPE: ¿y qué esperas?

JaSE: ¿No entiendes? Me voy fuera. (Lupe abre la puer-;

ta y sale.)
LUPE: ¿Qué dices?
JaSE: Eso.
LUPE: Hueles a pura cantina.
JaSE: Mira (le muestra unos billetes). Son dólares.
LUPE: ¿De dónde los sacaste?
JaSE: Los gané eM el billar. Por eso no podfa venir.
LUPE: ¿Ya ves? Te interesa más el juego.
JaSE: Se los gané al Güero. ¿Sabías que ya regresó?
LUPE: Me contaron que está tan cambiado que sus papás

no querían abrirle la puerta porque no lo reconocían;
que hasta los perros de su casa le ladraron.
JaSE: Yiene muy diferente. Se ve muy raro con su chao
marra de cuero y sus botas. Trae un sombrero tejano
con una estrella en el frente. iY si vieras la pistola
que carga! Es calibre 38 super. Desde temprano man­
dó por la música de viento y todavía siguen tocando.
En el billar pidió que les sirvieran a todos. ¿Sabes qué
pieza pedía a cada rato? (José canta) "Yaya cruzar
la frontera, voy a buscar a Dolores, se la llevaron sus
padres.. ."

17

LUPE: Cállate, no hagas escándalo.

JaSE: Ya nos tenía hartos con la misma.

LUPE: ¿Por qué no te saliste? y yo aquí, espera Y espe­
re...
JaSE: Iba ganando. no me iba a salir así porque sí. Le
fue muy bien por allá. Hasta compró carro, con radio
y todo, pero no lo pudo pasar por ser gabacho. Estu­
vo en Dakota del Norte; porque también hay Dakota
del Sur, pero él estuvo en la otra, la de más allá.
LUPE: ¿y ya no va a regresar?
JaSE: Muy pronto, porque dejó una gringa embarazada
y, pues, va a volver para cumplirle. Sólo vino a ver a
sus papás y a traerles algo de dinero.
LUPE: Ya mero ni los encontraba, se estaban muriendo
de hambre.
JaSE: Bueno, Lupe, yo nomás vine a avisarte.
LUPE: Dame el dinero para guardártelo. No vaya a ser
que así como andas luego lo pierdas o te lo vayas a
gastar. El dinero que entra fácil, así sale.

JaSE: No, Lupe, es p'al camino.

LUPE: Cuál camino... Estás borracho.

JaSE: ¿No te digo que me vaya ir?

LUPE: ¿A dónde? Si se puede saber...

JaSE: Pues con el Güero, al otro lado.

LUPE: ¿y vas a dejar sola a tu mamá?

JaSE: Te la encargo mucho. Dale sus vueltas para que
no le falte nada.
LUPE: ¿y quién va a sembrar las tierras? Ya casi es tiem­
po.
JaSE: Eso es pura pérdida. Si no se da nada ...
LUPE: Porque no la atiendes. Yo me acuerdo que tu pa­
pá sacaba unos elotes así de grandes.
JaSE: Antes, porque llovía, Zpero ahora ...?

LUPE: Si no la trabajas, los del ejido te la van a quitar.

JaSE: ¿Quién va a querer esas laderas llenas de piedras y

lagartijas? Son sólo cascajo. No hay un pedacito don­
de se pueda sembrar.

18

LUPE: Si te vas perderás el derecho al reparto.

JaSE: lOe qué?

LUPE: El de la Hacienda de Arriba. ¿No dijeron que iba

a haber dotación?
JaSE: iY tú que lo crees! Esos son cuentos. Desde el
tiempo de mi abuelo andan en eso. A mí no me enga­
tusan; mejor me voy.
LUPE: Nomás piensas en ti ¿y yo qué? ¿No te importa
dejarme?
JaSE: Pues si por ti lo hago, para juntar dinero y poner
un negocito y casarnos. Es más... épor qué no te vie­
nes conmigo?
LUPE: ¿Así como así, nada más?

JaSE: ¿Qué tiene de malo?

LUPE: No vaya darle el gusto a mi madrina. Siempre ha

dicho que vaya acabar mal contigo: o que me vaya
huir o que me vas a dejar con un hijo.
JaSE: Ni me mientes a esa vieja. Nomás quiere que la
mantengas.
LUPE: Ella me crió desde chica, ahora tengo que corres­
ponderle;
JaSE: Si la quieras a ella. más que a mí, quédate. Ya de­
cidí irme y no vaya cambiar de parecer.
LUPE: Ahorita estás tomado., Si quieres mañana segui­
mos platicando y luego decides.
JaSE: Tiene que ser ahora mismo. Ya mañana no sé si
tenga valor. Vete por tus cosas y yo te vaya esperar
en el puente junto al álamo caído.
LUPE: No, José. No vaya ir.

JaSE: Entonces no me quieres como juraste.

LUPE: Tú sabes que sí.

, JaSE: ¿No te gustaría estar conmigo para siempre? Que
nos acostemos juntos, que hablemos de nuestras co­
sas•.. ¿Te imaginas, Lupe, tú y yo solos durante toda
la noche?
LUPE:Para hacer eso, no hay necesidad de irnos.

19

JaSE: Vámonos, Lupe, en el otro lado será a todo dar.

LUPE: ¿y yo qué voy a hacer allá? Tan lejos ...

JaSE: Si quieres, hasta puedes trabajar. Dice el Güero

que las mese ras ganan en un día lo que aquí apenas
en un año.
LUPE: De seguir trabajando en otra parte, mejor me
quedo.
JaSE: Si no vas a trabajar; eso era un decir. Tú vas a ser
mi mujer Y vas a estar en la casa, nomás. (La bess.)
Vente conmigo, Lupe.
LUPE: No, José. Así no.
JaSE: Tú sabrás, entonces. Yo voy a estar esperándote
en el río y si para cuando salga el lucero no has llega­
do, me voy solo. Y no sé cuándo regresaré.
LUPE: Por favor, José, no seas tan necio. Vamos pensán­
dolo.
JaSE: Ya te dije. Esta misma noche, ya sabes dónde. (Se
va).
LUPE: Espera, José...
(José se aleja. Lupe entra en el restaurante, apaga la I.uz y sa­
le. Se queda mirando la calle por donde él se fue. Ella camina
hacia el rumbo contrario.]

JORNADA 11\
(El puente en la misma posición anterior, se distingue ahora
perfectamente.)
Interior de una choza del sur o de la Costa del país. Lola
duerme en el suelo rodeada de varios niños. Juan entra de
prisa y buscándola en la obscuridad, la. mueve.

JUAN: Lola, Lola ... despierta. (Juan va de un lado a
otro recogiendo objetos que deposita en un costal)
iOrale vieja...! (Va hacia el/a y la descobija).

20

LOLA: iOh! ¡Cómo friegas!

JUAN: [l.evántatel

LOLA: ¿y ora tú? llegas a esta hora y todavía gritando.

JUAN: Despierta a las criaturas.

LOLA: Déjalas en paz y acuéstate.

JUAN: ¿No entiendes? Tenemos que irnos.

LOLA: Estás loco. ¿Estuviste fumando? Duérmete.

JUAN: iO te paras o te levanto a cabronazos!

LOLA: (Irguiéndose) iAnda!e,! ¡Vente... !

JUAN: No te voy a estar rogando ¿Vas a venir o no?

LOLA: Primero dime: ¿qué traes... ?

JUAN: En el camino te explico.

LOLA: IAh, no! De aquí no me muevo hasta saber qué

pasa.
JUAN: Andan buscándome.
LOLA: ¿Qué hiciste ahora, Juan?
JUAN: Nada.
LOLA: ¿A quién picaste?
JUAN: A nadie.
LOLA: ¿Volviste a robar?
JUAN: No.
LOLA: Es por el Ejido.

JUAN: Sí.

LOLA: ¿Pues no que ya se habían apaciguado?

JUAN: No se trata de eso.

LOLA: ¿Es por lo del Banco?

JUAN: Lo del dinero se arregló cuando pasó el candi­
dato.
LOLA: ¿Entonces?
JUAN: llegaron los soldados.
LOLA: Ya invadieron otra vez el rancho del General.
JUAN: No.
LOLA: No entiendo.
JUAN: Descubrieron la siembra del Ejido y andan pre­
guntando por mí.
LOLA: Te lo dije.
JUAN: No empieces.

21

LOLA: Ah, pero a mí no me vas a embarrar en tus cosas.

Si te agarran, yo no sé nada de eso.
JUAN: No estaremos aquí cuando vengan.
LOLA: ¿Ya dónde vamos a ir?
JUAN: No sé. A la sierra con tus papás...
LOLA: Si allá no pueden ni verte.
JUAN: O con mi hermano a la costa ...
LOLA: Ahí no. No quiero que nos corra otra vez tu cu­
ñada.
JUAN: O al llano, con la comadre.
LOLA: ¿Ya se te olvidó la última vez que fuimos? Don­
dequiera nos ponen las cruces.
JUAN: A cualquier lado, entonces.
LOLA: Yo no me muevo de aquí. Ya estuvo bueno de
andar de arriba para abajo. No puedo salir ahorita con
el niño; todavía no cumplo ni la dieta...
JUAN: Quédate si quieres ... Yo no voy a dejar que me
pesquen.
LOLA: ¿y tú qué dijiste, no? Ahí se queda la vieja pen­
deja con todo y escuincles ... ya me deshice de ellos,
¿verdad? Ah, no. Nos vamos contigo.
JUAN: Cierra el pico y date prisa.
tOLA: (Levanta a los niños) ¡Párense, ya nos varnost
(Los niños pequeños empiezan a l/orar. Los grandes
ayudan a doblar las cobijas y a echar objetos en los
costales).

JUAN: ¿Ya? ¡Apúrensel

LOLA: ¿A dónde iremos, Juan?

JUAN: Al norte.

LOLA: ¿Al norte?

JUAN: iO a la chingada... ! Eslo mismo.

(La familia de Juan sale detrás de éste. Aparece el informante.!

22

INFORMANTE:

"El Banco Nacional de Crédito Rural descubrió
que de los 7 millones y medio de campesinos en edad
de trabajar, más de 5 millones son desempleados o
subempleados.
"Estas cifras indican que dos de cada tres campe­
sinos no tienen trabajo permanente.
"Con relación a los emigrantes, el Banrural 'encon­
tró' que un promedio de 92,322 trabajadores salen
del país mensualmente en busca de un trabajo tempo­
ral.
"Las entidades que más emigrantes aportan son:
Durango, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Si­
naloa, Veracruz y Zacatecas.'
(Revista Proceso Núm. 129
23 de abril 1979, pág. 14)

JORNADA IV
(El puente aparece en el centro del escenaric.)
Atardece en el malecón del Río Bravo qUE¡ divide las ciu­
dades de Juárez, México, y El Paso, en
Estados Unidos.
Debajo del puente, varios niños harapientos elevan al cielo
embudos de cartón colocados en largas varas. Los turistas nor­
teamericanos que cruzan la frontera se divierten lanzándoles
monedas que, cuando no aciertan a caer en los conos, se pier­
den en la arena y su búsqueda provoca entre los niños airadas
peleas. JESUS teje nerviosamente multicolores cintas de po­
lietileno.
JOSE lee una revista policiaca, recargado en el tronco de
un árbol. Una pareja de ciegos canta a dos voces un melan­
cólico corrido. El hombre toca la guitarra y la mujer extien­
de un sombrero a los que pasan.

23

CIEGOS: Yo nací

en medio de las montañas
entre pinos y cabañas
de lejano mineral.
Uruáchic
está escondido en la sierra
y ha conservado su tierra
de belleza sin igual.
Minas, puentes y flores de azahar,
ruinas, magüechis, te tezgüino mezcal. ..
Aunque pronto me vaya a alejar
nunca, nunca te voy a olvidar...

JESUS: ¿Qué cosa?
JUAN: Las luces del otro lado.
JESUS: Sí.
JUAN: (Mirando lo que hace Jesús.) iQué curioso ...!

¿Qué es, eh?
JESUS: Una paloma.
JUAN; ¡Ah, sí! ¿y para qué sirve, eh?
JESUS: Es un llavero.
JUAN: Ah, con razón. (Jesús, al sacar de una bolsa más
cintas para tejer, tira al suelo varias figuras. Juan le
ayuda a recogerlas). ¡Cuántas!, ¿eh? Y hay de todo:

pescados, borreguitos, elefantes, águilas, jirafas, gatos,
ranas y hasta alacrancitos. ¿y esto qué es?
JESUS: Un unicornio.
JUAN: lUn qué?
{Llega JUAN Y se acerca amenazadoramente a la pareja.)
JESUS: Eso.
,
JUAN: ¡Pinches limosneros, sáquense de aquí! Donde­
JUAN: ¡Ah, sí! Mira, nada más porque me caes bien te
voy a dar un consejo. Llévalos a los Mexican Curious.
quiera se los encuentra uno, toque y cante la misma
JESUS: Ahí voy siempre.
canción.. , iLérquense... ! (Asustados, los ciegos in­
JUAN: Pero no a los de acá. ¿Te quieres hacer millona­
terrumpen su actuación y salen, la mujer apoyándose
rio? Véndelos en los del otro lado. Allá sí saben com­
con una mano en el hombro de su compañero, quien
prar.
cargando la guitarra en su espalda, camina guiándose
con un bastón. Juan se sienta en una banca, encien­
JESUS: Si pudiera pasar no estaría haciendo llaveros.
JUAN: ¿y qué esperas, hombre?
de un radio portátil que pende de su cinto y come na­
JESUS: No tengo papeles.
ranjas mientras escucha música tropical). Esta sí es
JUAN: Ni los necesitas. Puedes pasar por "americen".
música. (Pausa.) (Cuando termina de comer eructa
JESUS: ¿Cómo está eso?
sonoramente y se limpia los dientes. Se dirige a
JUAN: Muy fácil, mano. Sólo porque eres mi amigo te
José). íove, mano! ¿Me regalas un cigarrito?
JOSE: (Sin interrumpir su lectura.l No traigo.
vaya decir cómo. Te bañas y te pones tu mejor ropa,
JUAN: (A Jesús) ¿y tú, compa ... ? ¿Me harías el fa­
si es posible, nueva. Compras unas piñatas o unos cua­
vor? (Jesús le ofrece un cigarro.) Que sean dos de
dros de esos que tienen pintados los volcanes donde
una vez, para no estarte molestando. ¿De casualidad
está la mujer dormida o algo así, o si no, unos monos
no traerás lumbre? (Jesús le enciende el cigarro y
de barro. Te cuelgas una cámara de retratar, aunque
esté descompuesta y ya está.
continúa su tsbor.) Gracias mano, y disculpa. (Juan
JESUS: ¿Y qué con eso?
.
observa los modernos edificios del otro lado del río,
que han empezado a encender sus luces.l ¡Qué boni­
JUAN: Espérate, que allá voy. Te vienes al puente. No se
to! leh?
te olvide echar las monedas en el cajoncito que está al

24

25

subir. Caminas como turista mirando hacia el río o a
donde quieras, contemplando el paisaje, o puedes ir
cayéndote de borracho y oliendo a tequila... Al llegar
a donde piden el pasaporte dices muy fuerte lameri­
can! y te sigues como si nada. Cuando menos lo pien­
sas ya estás en el otro lado.
JESUS: No creo que sea tan fácil.
JOSE: Este está loco, no le hagas caso. Si fuera así, él ya
habría pasado.
JUAN: A mí no me la creen por el color, pero tú eres
güerito.
JOSE: Podrías pasar por negro.
JUAN: ¿Así nos llevamos ya, cabrón? Conste, ¿eh? (A
Jesús) De veras, hombre, es un buen consejo.
JOSE: Es más fácil pasar por el puente negro.
JUAN: No, qué va...
JESUS: ¿Cuál es ése?
JOSE: Nes aquellos vagones? Ahí está. Es por donde
cruzan los trenes de carga.
JUAN: Ahí se quedarán.
JESUS: ¿Cómo le hacen?
JOSE: Aprovechan un descuido de la "migra" o el cam­
bio de guardia y echan a correr por las vías hasta lle­
gar a las calles del otro lado. Si los persiguen se pier­
den entre las casas.
JESUS: ¿Cuánto hay que esperar?
JOSE: Todo es cuestión de suerte. Puede ser una hora,
un día, un mes. Se lleva uno su cobija y lonche para
la espera. Hay que tener paciencia, nomás.
JUAN: A mí no me gusta estar corno pendejo jugando
al gato y al ratón.

JOSE: Es preferible pasar así que como tu dices. '

JESUS: lTú ya lo has hecho?

JOSE: Todavía no. Pero cuando me decida voy a cruzar
por ahí.
JUAN: El que de veras quiere pasar no le busca tanto. Se

26

va río abajo, allá por las labores, y cruza el canal. El
agua no llega ni a las rodillas.
JOSE: ¿Por qué no lo has hecho, pues?
JUAN: ¿Para qué? No tengo necesidad.
JOSE: ¿No.' ..? ¿y entonces qué andas haciendo acá?
Porque con ese tonlto, no me digas que naciste por
estos rumbos.
JUAN: Conociendo ¿qué otra cosa? Fue mi vieja... que
se le ocurre venirse a dar una vuelta, que para que los
escuincles se pasearan un poco y no creyeran que too
do en la vida es el rancho donde nace uno.
JESUS: lOe dónde eres?

JUAN: Del sur, de por allá por Tierra Caliente.

JESUS: ¿Te regresarás pronto?

JUAN: Al rato; los muchachos están 'encantados aquí,

como que les gusta más que su tierra. (José abre la
revista y la hojea rápidamente. Juan mira hacia el
puente). Míralos cómo se divierten. ¡Ey, Juanito!
iLola .. .l ¿Cuánto llevan? ¿Cuánto... ? IApúrensel
¡No se dejen! ¡Que no les ganen! fA Jesús) Son re..
listos los condenados. El que trae el embudo más
grande es el mayor; la del suéter rojo es la que le sigue.
El otro, el que trae dos varas, es el cuarto. Tiene uno
que andar pendiente de ellos, porque no falta gente
mala que quiere quitarles lo que juntan los pobrecitos.
No, qué va... Hay gente muy abusiva. Por eso los cui­
do.
JOSE: (A Juan) ¿Cómo te llamas?

JUAN: Juan.

JOSE: ¿Juan qué?

JUAN: Juan... así nomás.

JOSE: ¿No vivías en el Ejido de la Barranca de Abajo?

JUAN: ¿Por qué? lTú eres de por allá?

JOSE: (Le muestra la revista). (Juan observacon recelos

las páginas y se sorprende).
JUAN: ¡Pinches sardosl La hen-de haber querido para

27

JORNADA V

ellos. Quemaron todo lo que no pudieron llevarse. Me
gustaría verlos de cerca. ¡Cabrones...1 (Llega una ni­
ña y se dirige a Juan.)
NIIíJA: iApá... I iApá... !
JUAN: ¿Qué quieres?
NIIíJA: Que te habla mi amá.
JUAN: Estoy ocupado.
NIIíJA: Que vayas pronto.
JUAN: Dile que no esté fregando.
NlfJA: IAndale, apá, que vayas... !
JUAN: ICon una chingada! ¿No entiendes? ¡Vete... I
NlfJA: Es que los policías le están quitando la fruta.
JUAN: IRateros, abusones! ¡Así serán buenos] Ahorita

vuelvo.

Lupe lava platos en la cocina de un restaurante de la fron­
tera. Cerca de ella, una mesera se arregla:
Se cambiará de ropa, se peinará. se pondrá desodorante en
las axilas V en los pies. crema en los brazos y en las piernas,
perfume en las orejas, en el cuello y en las muñecas.

MESERA: Sale una de aquí oliendo a pura manteca.
(Pausa) ¿Te falta mucho?
LUPE: Más o menos.
MESERA: Te ayudaría, pero van a venir por mf y nece­

sito arreglarme.
LUPE: No te preocupes.
MESERA: ¿Sabes qué? Me ofrecen trabajo en otro lado.
LUPE: lDónde?
MESERA: En un restaurant-bar para familias.
LUPE: ¿Vas a aceptar?
MESERA: No sé todavía. Más tarde iré a ver al dueño.

(Aparece el Informante!.

INFORMANTE

Lo único malo es que la salida es hasta las seis.
"El aumento de los costos de emigración a los Esta­
dos Unidos, provoca que los ilegales no puedan regre­
sar al lugar de origen después de ser expulsados, y oca­
siona que los emigrantes se estacionen en los munici­
pios de la frontera. Si agregamos a esto, la poi ítica
de Carter de incrementar las deportaciones y dupli­
car la vigilancia, se concentrarán los inmigrantes en
estas regiones llegando a límites conflictivos. La zona
fronteriza se convertirá así en un peligroso sandwich
de desempleados:'
(Jorge A. Bustamante
Revista Foro internacional
p.452
El Colegio de México, 1978)

28

LUPE: No es mala hora.
MESERA: ¿No? ¿A las seis de la mañana?
LUPE: Si te vas, se me va a cargar el trabajo.
MESERA: No creas. Ocuparán a otra. Hoy vino a pedir

trabajo una vieja gorda que creo que se llama Lola;
parece que le dijeron que sí.
LUPE: No me di cuenta.
MESERA: Andas como ida. ¿Qué tienes? ¿Esás enojada?
LUPE: Cansada, nada más.
MESERA: ¿Quieres que te demos un aventón?
LUPE: No gracias, va a venir José.
MESERA: ¿Ves cómo sí estás enojada? No fue culpa
mía, tú lo sabes. Por ésta (hace una cruz can las de­
dos y la besa) que yo no sabía que mi viejo vendría
acompañado. Si no, ni te invito. Además, necesitas
distraerte. ¿Cuánto tiempo hace que llegaste? Y no
29

conoces nada, todavía. (Pausa). Estaba bonito el lu­
gar lverdad? Desde que lo abrieron quería ir a cono­
cerlo y cuando al fin se me hizo, ahí estás tú con tu
carota, que ya vámonos, que ya es tarde. Cómo serás
aguafiestas ...
LUPE: Dijiste que me iban a dar un aventón, no que íba­
mos a ir a otro lado.
MESERA: lY no te lo dimos?
LUPE: Sr, pero a qué horas.
MESERA:Era temprano.
LUPE: Para ti.
MESERA: Se te enojó el José.
LUPE: y con razón.
MESERA: Celoso de la honra ... ¿Por qué no vino por : ~
ti, entonces? Trabajar es lo que debía hacer el "gü'e­
vón" ése.

LUPE: Anda ocupado viendo lo de la pasada.

MESERA: ¿y tú le crees?

LUPE: Ahora sí, de un momento a otro nos vamos. Ya

mero arregla todo.

MESERA: ¿En el billar? Porque de ahí no sale. Bueno,

tú sabrás tu cuento. (Pausa) Si no viene por ti écómo

te vas a ir?

LUPE: En un taxi.
MESERA: lQuién va a querer llevarte a esta hora? Está
espantoso por allá. Cuando menos deberías cambiarte
más cerca. ¿Cómo puedes vivir en ese arroyo seco? De
veras, Lupe, me impresionaron hs casas de cartón en­
tre la arena ... las cuevas en el cerro... parecen ratas o
tuzas, no gente. ¿Cómo le hacen para el agua, eh?
lqué horror... ! Ytan lejos. Si vivieras sola yo podría
ofrecerte un cuarto de mi casa, pero con el José, no.
LUPE: ¿No se te hace tarde? Ya vete.
MESERA: De veras, Lupe, te lo digo por tu bien. Yo que
tú ... En fin, para qué me meto en tu vida. Bueno...
bye, bye. (Sale. tuoe se sirve un vaso de leche y lo

30

pone en la mesa; se sienta y se queda mirándolo fija­
mente. De un manotazo lo derriba.)
(Aparece el Informante.)

INFORMANTE:

"La Ley en Estados Unidos prevé que "toda persona
que encubra o proteja a indocumentados para evitar
su detención o que induzca o fomente la entrada a los
Estados Unidos de cualquier extranjero, será castiga­
da con una multa que no exceda de 2,000 dólares, o
con prisión por un término que no exceda de 5 años,
o con ambas cosas.
"Se prevé sin embargo, que para el propósito de esta
ley, el empleo de extranjeros indocumentados no será
juzgado como delito de encubrimiento."
(Jorge A. Bustamante
El Delito de ser Espalda
Mojada. pág. 351).

JORNADA VI
Alrededor de un monumento a un prócer, varios hombres
pasan el tiempo. Jesús teje llaveros, José juega. Entra un con­
tratista anunciando empleos.

CONTRA TISTA: i Uno para descargar unos trailersl
(Varios hombres corren hacia el contratista. Jesús
no alcanza a llegar).
JOSE: ¿Qué pasó? Te quedaste dormido.
JESUS; Me ganaron.
JOSE: Ponte listo, si quieres agarrar algo.
JESUS: ¿y tú? ¿por qué no corriste?
JOSE: No, yo necesito otra cosa.

31

JESUS: No te entiendo.
JaSE: Ando buscando otro trabajo donde paguen mejor.

Eso a mí no me alcanza.
JESUS: A nadie, pero lo que caiga es bueno.
CONTRA T/STA: i Uno que sepa bañar ganado!
JOSE: iCórrele!
JESUS: ¿Para qué los engaño? Si yo nunca he bañado
ganado.
JOSE: Nadie sabe, pero hay que hacerle a todo como si
se supiera.
JESUS: Eso no está bien. Luego queda uno mal con la
gente. No hay que ser as(.
JaSE: ¿Tienes necesidad de trabajo, sí o no?
JESUS: Claro.
JOSE: Entonces no te pongas tan derecho.
CONTRA T/STA: iUno para limpiar unas bodegas!
JOSE: Así no la vas a hacer nunca. Tienes que ponerte
abusado.
ENGANCHADOR: (Entrando seguido por mucha gente)

No se me amontonen ni se me acerquen tanto. Se ern­
pioja uno y así se me ha perdido muchas veces la caro
tera. Orden, orden ... (Sesuben a la pletetorme.l
Salgo mañana para Arizona, hay trabajo en el algodón.
A ver ¿quién tiene papeles? (se levantan cinco manos)
¿Tarjeta verde? (bajan las manos) épasaporte local,
siquiera? (suben las manos). Estoy en el Hotel Juárez.
Salimos a las cinco de la mañana. Los que tengan pa­
peles hablen con mi ayudante. Va a venir más tarde
por aquí, a ver cómo se le puede hacer. (Se va seguido
de un grupo de desocupados que insisten en irse con
«)

JESUS: ¿Cómo será, eh?
JOSE: Pues pagándole, éno?
JESUS: Pero écérno le hacen para pasar a la gente que

no tiene papeles?
JOSE: Si tienes con qué, pregúntale al ayudante cuando

venga; si no, ni lo molestes.

32

JESUS: Lo voy a esperar.

JOSE: Cobran muy caro.

JESUS: ¿Como cuánto?

JOSE: No sé exactamente. Entre cuatrocientos o quinien­

tos dólares.
JESUS: Anímate y nos vamos juntos.
JOSE: Con ese dinero en mis manos, para qué iba a que­

rer trabajar.
(Entra la pareja de limosneros y canta el corrido que
ha interrumpido. Mientras actúan, aparecen esporádi­
camente otros contratistas gritando: "iUno para lim­
piar un pozo! iDos para limpiar caños! iTres para
limpiar un basurero!':.. Jesús, después de insistir,
consigue ocupación.)
CIEGOS: "Uruáchic

son tus mujeres hermosas

cual capullitos de rosas

que en la plaza vueltas dan.

Uruáchic

es cuna de hombres cabales,

fuertes, válientes, formales

donde quiera que ellos van.

Minas, puentes y flores de azahar,

ruinas, magüechis, tezgüino y mezca!. .."

(Borrachos y cantando, /legan Juan y un grupo de
amigos. Al vera los ciegos,Juan los agredea puntepiés.)
JUAN: ¡Pinches ciegos! ¡Que no entienden! (Los ciegos
salen asustados. Juan se sube a la plataforma del mo­
numento tratando de imitar al héroe. Sus amigos lo
ayudan.)
HOMBRE 1: No, así no. El brazo es el que apunta para

este lado.
HOMBRE 11: Más abajo el izquierdo, señalando el piso.
HOMBRE 111: La cara volteada para allá.
HOMBRE IV: Sin jorobarte, respira hondo.
HOMBRE V: No'te muevas.

33

JUAN: Yo sé lo que está haciendo el mono este. Con es­

ta mano señala aquí; con la otra, el otro lado. ¿Sa­
ben qué dice el viejo? ¡Al que no le guste México,
que se largue al otro lado!

JORNADA VI I
(El puente cambia de lugar: Aparece cruzando diagonalmen­
te el escenario. A través de sus pilares se observa el interior
de una bodega.) Desde una mesa. un Enganchador, bebiendo
cerveza. da instrucciones a cinco hombres que sentados en
el piso escuchan con atención. Entre ellos está Jesús.

ENGANCHADOR: ¡Salud i Van a ver qué bien les va a

ir por allá. Ah, eso sí, hay que tener mucho cuidado
con los soplones. Esto ni sus viejas deben saberlo,
porque con uno que raje, se chingó Francia. Por si
las dudas, van a pagarme ahorita mismo la mitad;
la otra parte me la darán cuando ya estén del otro
lado. Aquí se van a juntar esta noche y un taxi
amarillo va a venir por ustedes tempranito, como a
las cuatro. Cada uno le enseña una contraseña ama­
rilla como ésta. No se les ocurra traer a nadie, por­
que no se va a aceptar ni a uno más. Sólo al que
tenga la contraseña. iSalud! El taxi los va a llevar
por el río arriba, rumbo a las compuertas, serán
corno unas tres o cuatro horas de camino, porque
la brecha es mala. El chofer les va a decir por dón­
de deben pasar. No tengan miedo, el río va seco,
así que no le hace que no sepan nadar. En cuanto
crucen deben separarse, yéndose por lados dife­
rentes; pero no en montón, ¿eh? No quieran ir
todos en bola como en una procesión. Tienen que.
llevar ropa café o verde, solamente. Los que no
traigan de ese color, tendrán que quitársela y pasar

34

a raíz. Después de cruzar el río, caminan como unas
cuatro o cinco horas hasta llegar a una carretera. La
agarran a su derecha, pero sin acercarse mucho, por.
que cada media hora pasa el rondín de la "migra".
Tienen que irse con cuidado tanteándola desde le.
jos, agachándose, escondiéndose entre los chapa­
rrales y las zanjas. No Quieran ir derechitos, íuclén­
dose como en un desfile ¡Saludl
Unas dos horas después van a divisar un drive in, lo
rodean, procurando que no los vea nadie y un poco
más allá verán una casa amarilla con techo de lámi­
na y afuera una pick up con toldo amarillo. Ahí
estaré yo esperándolos para llevarlos al campo que
está como a unas cien millas. Ya está apalabrado
el patrón. Necesita gente para el betabel, El que
no llegue a las cinco, se fregó, porque nomás hasta
esa hora vaya esperar. [Salud! Viéndose conmigo
me darán la otra mitad del dinero. El que me sal­
ga con que no lo lleva o que se le perdió o que se
lo robaron, se chinga, pues de ahí mismo llamo a la
"migra" para que se lo lleve. No, si siempre hay gen.
te que se quiere pasar de lista y piensan que ya están­
do del otro lado, pues qué. No se ponen a pensar que
todo esto lo hace uno por ustedes, Para que salgan de
pobres. ¿A poco se les hace mucho lo que van a dar?
Uno tiene que repartirlo más adelante, con mucha
gente. Si no le queda a uno nada. Nomás que uno lo
hace por caridad, para ayudarlos, porque son paisa­
nos, ¿por qué otra cosa? ¡Salud! Ustedes con un
poco de trabajo lo reponen, ¿pero uno ... ? Si lo
agarran en esto écómo le hace? Dejen ustedes el bo­
te o la pérdida de papeles, hasta le pueden meter una
bala, y todo por andar de buena gente. Y ni se lo agra­
decen a uno. Así son. Bueno, los que se quieran que­
dar aquí desde ahorita, pueden hacerlo. Los que van
a ir a despedirse de alguien, vayan, pero primero me

35

.

-------_._--------­

dejan la lana para darles su contraseña. Ah, no. Dando
y dando, pajarito volando. Los que no traen dólares
vayan a cambiar. Aquí sólo se admite el oro, no pla­
ta. ISaludl Si todo lo hace uno por ustedes, hombre,
pero ni agradecen. Van a ver qué bien les va a ir por
allá. ¡Salud!
(Aparece el iniormente.l
INFORMANTE: (Aparece entre los hombres que escu­
chan al enganchador.)

"El 25 de mayo de 1979, fueron consignados por la
Procuraduría General de la República, el Jefe de Po­
blación de San Luis Río Colorado, Sonora, y dos co­
laboradores, acusados de responsabilidad oficial y de
complicidad con bandas de "polleras" que lograron
pasar a más de 200 mil indocumentados hacia Esta­
dos Unidos.
"Se dedicaban a esta actividad ilícita desde hace
cuatro años, cobrando entre 200 y 300 dólares a cada
ilegal.
"Además, autorizaban la operación de bandas da
'polleras'. A cada jefe de las bandas, le cobraban 30
mil dólares mensuales,"
(Uno Más Uno, pág. 1
26 de mayo de 1979.1

JORNADA VIII
(Es de noche. Entran José y Lupe en el interior de un
cuartucho hecho de lámína y cartón.)
JaSE: l Oué calor... ! ¿Quieres una cerveza?

36

L UPE: No. (José saca un bote de cerveza de una bolsa Ji
bebe.)
JaSE: Ya estuvo bueno de enojo éno crees?
LUPE: Sí.
JaSE: Entonces, Zpor qué no hablas?
L UPE: lOe qué?
JaSE: (Se acerca a Lupe) A ver, a ver, dele un besito a
su Pepe. (Ella besa.) Ah, ya sé. Si usted le da un besi­
to a su Pepe él le va a dar cerveza de su boca. (Toma
cerveza y se la ofrece haciendo gestos). ¿No, no quie­

re? Si usted me enseñó. Andele, pruébela, verá qué
sabrosa sabe así. (Le vuelve a ofrecer cerveza de su
boca. Ella no acepta. La abraza y la besaen la cara, el
cuello, los brezos.) Nomás de verte me excitas, Lupe.
(La sigue besando y abrazando.) Mira, toca aquí. (Le
toma una mano y la lleva a su sexo.] ¿Sientes? Así
me pones nomás te tengo cerca. (La besa con más
fuerza.) Lupe. , , ya me anda... Vamos a la cama...
(José empieza a desvestirse.) Lupe ... lsí?
LUPE: No.
JaSE: Andale, desvístete, mi amor.

LVPE: No.

• JaSE: ¿Ah, no? Ahora verás ... (José se desnuda y ju­
gando derriba a Lupe sobre un camastro. La besa, ella
forcejea.)
LUPE: Espérate...
JaSE: ¿Por qué he de esperar? ¿Que no eres mía? (José
intenta desnudarla) Quítate eso ...
LUPE: Cuidado, me rompes la ropa.
JaSE: ¿y qué? Te compro más.
LUPE: ¿Si? ¿y desde cuándo? Como si alguna vez me

hubieras comprado algo.
JaSE: ¿Ahora van los reproches? (La suelta.) Di mejor

que no quieres acostarte conmigo y me vaya dormir
afuera.
LUPE: Como quieras.

37

JOSE: ¿Quieres que me salga?
LUPE: Como quieras.
JDSE: Está bien. (Empieza a vestirse) Ya te arrepentiste
de haberte venido éverdad? Contesta. (Pausa) Pero,

ya ni modo.
LUPE: Vinimos aquí para pasar al otro lado éva se te ol­
vidó?
JOSE: ¿y qué quieres que haga? ¿Que vuele y te lleve de
la mano? No es tan fácil como te imaginas.
L UPE: Pero si ni le haces la lucha:
JOSE: ¿y qué crees que ando haciendo todo el día? ¿Pa­
seando?
LUPE: Paseando.
JOSE: ¿Entonces tú piensas que mientras trabajas yo me
la paso de vago por ahí?
LUPE: Sí. eso pienso.
JaSE: Ullgando al billar?
LUPE: Jugando al billar.
JOSE: Pues estás muy equivocada.
U/PE: Dime ¿qué has hecho?
JaSE: Ver cómo. Primero \1St cómo. ¿SLóas cuánto
cuesta? Quinientos dólares. ¿Les ~¡<;¡\'~$? lO quieres
que me meta de trampa en la cejuela de un carro
para que me asflxle, si es que no me agarnm en la ga·
rita? ¿Eso quieres? Si por ti fuera preferirías queme
atravesara por el río, para que me den de balazos al
ir por la mitad ¿verdad? Sí, eso es lo que quieres. que
me Maten. Mañana me voy al puente negro, vas a
ver... (Se siente en la orilla de la cama; Lupe se des­
viste lentamente y se acerca a él.!
LUPE: Ven. vamos a acostarnos.
JOSE: No.
LUPE: Ven, Pepe. (Empieza a acariciarle el cabello. Se
ebrszsn.¡
(Obscuridad. En área diferente, aparece el Informante.)

38

INFORMANTE:

"El espalda mojada se convierte en delincuente desde
que cruza la frontera con los Estados Unidos. El rno­
jado comete un tipo de delincuencia sumamente pe­
culiar: viola una ley que es legal y socialmente sancio­
nada en los Estados Unidos. pero en lViéxicD. no. Irse
de mojado. es simplemente un modo socialmente
aceptado en I\lléxico de obtener un ingreso que se
considera legítime.
"Ser wetbeck significa haber sido estampado con la
etiqueta de delincuente. Convertirse en mojado es en­
trar al mundo de los flllml rltJ la ley mientras se esté
en los Estados Unidos. El mundo de! mojado ha ocu­
pado muy poco la atención de estudiosos de tos pro­
blemas sociales y, en consecuencia, no ¡'la sido bien
comprendido por el público mexicano, sobre todo e!
que vive en la ciudad, V sorprendentemente ha sido
descuidado por el Gubierno de México."

Jorge A. Bustamante.
El Espalda Mojada

Informe de un observador
participante. p. 26.

JORNADA IX
(El puente aparece tendido desde el fondo hasta III boca del
es::enario. Entre los ollares que sostienen el puente se ve el
interior de una casa de pueblo.) lucha escribe y habla en
voz alta al tiempo que cose, arregla la casa, lava, plancha,
hace comida y realiza diversas labores domésticas.

39

LUCHA: Querido Jesús:

Me pongo a escribirte estas líneas deseando te encuen­
tres sin novedad, como nosotros estamos, a Dios Gra­
cias. (iCon qué empezaré?) Recibí tu carta... (pri­
mero tengo que darfe razón de fa de fa tierra.) Tal
como me dices le ofrecí la tierrita a don Chico. Ni
de juego quiso darme lo que le pides. El ofrece
menos de la mitad. Tú dirás si se la vendo así. No
hay necesidad de que firmes nada, pues como todo
está a mi nombre, basta con que yo haga el trato.
(Ah, fa del trabajo) Ojalá que hayas conseguido tra­
bajo para que no tengas que pasarte al otro lado, pero
si ya lograste los papeles, pues ni modo, le pido a Dios
que te vaya bien. (iYa sabrá fa de fa afambrada?) El
otro día dijeron en el radio que los americanos iban
a poner una alambrada para que no se pasaran los
mojados ¿tú qué has sabido de eso? (i Le diré fa def
dinero? Para qué inquietarlo. . .) Por nosotros no te
preocupes, la vamos pasando. Nos ayudamos mucho
con lo de las costuras. (Sería bueno contarle fa de fas
muchachos para que fes mande una regañada.) Los
grandes andan mal en la escuela. Como a veces no
puedo estar al pendiente, me hacen tonta, ni siquiera
hacen sus tareas. Me engañan y no asisten, hacen co­
mo que se van muy temprano y regresan como si na­
da, pero el otro día los descubrió la chiquita, a la que
ya puse en parvulito. (Esto fe va a caer bien) En tu
casa todos bien. Tu mamá con sus reúmas, como
siempre, pero le doy sus vueltas cuando puedo, a ver
qué se le ofrece. (De mi famifia ni fe cuento, hay mu­
chos probfemas, mejor sí, para que sepe.) Mis herma­
nos están sin trabajo y todo por andar de revoltosos,
por más que les dijimos que no lo hicieran, se metie­
ron de huelguistas en la fábrica y los corrieron. De
puro milagro se escaparon de ir a la cárcel, porque
el día que entró la policía, ellos no estaban de guar­

40

dia. Varios de sus compañeros todavía están ence­
rrados, pero ya los demás andan juntando dinero para
sacarlos.
(Siempre quiere que fe cuente cosas def pueblo, pero
iqué fe puedo decir?) Todo está muy triste, las calles

solas, como todos se han ido a trabajar fuera, no hay
gente ni en 'la plaza ni en la iglesia. Ha llovido muy
poco y no hay siembras. También por la sequía hay
una mortandad de 'animales que hasta las gallinas se
me están acabando. (A ver si no piensa con esto que
nosotros también nos podemos enfermar. De una vez
fe vaya decir fa de fas geranios.) Las flores se me han

ido secando. Lo único que me queda son zernpoales,
porque estos aguantan todo, pero como son flores
de los muertos, a m í no me gustan y los voy a cortar
todos para el día dos. (iPara qué fe'cuento fa que me
pasó? No gano nada con preocuperlo. Lo defembara­
zo va bien; será porque ya ttevo cinco, se agarra ex­
periencia y por eso una no se ve tan mafa.)

Espero que llegue esta carta, porque no creas que me
da confianza escribirte a la lista de correos, se me ha­
ce que se pierden o que las leen otras personas.
(iQué me fafta? iqué más. . . ? De una vez fa acabo.)
Ya no te entretengo más, que Oios te proteja y te
ayude en todo. Recibe fuertes abrazos y besos de tus
hijos y de tu esposa que nunca te olvida. Lucha.
P. D. No dejes de escribir pronto y avisarme si le digo
que sí a Don Chico. Y no se te olvide ir cuando pue­
das a la iglesia, para que no pierdas la fe. Vale.

(En área diversa aparece el Informante y canta, acompañán­
dose de una guitarra.l

41

INFORMANTE:
CANCiÓN DE LOS ILEGALES

les dicen los ilegales
Porque cruzan la frontera
Internándose en las tierras
Que antes de sus padres eran.
¿Quiénes son los ilegales
En este conflicto diario?
¿los que trabajan los valles
o quienes roban sus salarios?
¿Por qué será
que se van a la frontera
V abandonan sus hogares
aunque allá maten "mojados"?
¿Por qué será
que marchan a la frontera
en busca de algún trabajo?
Es porque el hambre no espera
Es porque el hambre no espera
Es porque' el hambre no espera

é

.
.
.

JORNADA X
(El puente aparece colocado en una diagonal opuesta a las
jornadas anteriores. Se ve la calle de un barrio pobre en una
ciudad fronteriza.
Lola, rodeada por los niños más pequeños va al encuen­
tro de Juan.

LOLA: ¿los encontraste?

42

JUAN: ¿Qué no ves?

LOLA: Wónde los tendrán?

JUAN: Si lo supiera...

LOLA: ¿Fuiste a la cárcel?

JUAN: Sí. hombre...

LOLA: ¿Ya la Comandancia?

JUAN: Ah íno los han llevado.

LOLA: Hubieras preguntado dónde podían estar...

JUAN: A veces les dan vueltas en las patrullas por un ra­
to o se los llevan por el río o a alguna carretera.
LOLA: ¿Yeso?
JUAN: Para quitarles lo que traen o para obligarlos a de·
clarar lo que ellos quieren.
LOLA: Ella es la que me preocupa. En fin; él es hombre,
pero ella... Ojalá no le pase nada, ya ves cómo son
los policías.
JUAN: (A una niña) Tu viste cuando se los llevaron?
(La nilía asiente con la cabeza) lQué estaban hacien­
do? !H<1bla! (La nina llore.t (Juan se quita el c'nto
para gol,oearla) ¡Ora verás!
NIÑA: INo me peguesl ¡No me pegues!
LOLA: iDéjala! Ya le pegué yo.
'JUAN: (Estrujando a la niña) ¿Qué estaban haciendo?
NIÑA:Platicando.
JUAN: ¿Con quién?
NIÑA: Con los otros.
JUAN: ¿Cuáles otros?
NIÑA: Los que se juntan en la esquina.
JUAN: ¿Estaban borrachos?
NIÑA: Quién sabe ...
JUAN: ¿Se las estaban tronando?
NIÑA: No.
JUAN: ¿Entonces... ?
NIÑA: Estaban oliendo cemento.
JUAN: .¿Y por eso se los llevaron? (Lola le quita a la
niña y la abraza.)

43

LOLA: Ya déjala. No la pagues con ella.
JUAN: Quiero saber qué pasó.
LOLA: Se metieron a robar el cemento a la ferretería y
el dueño llamó a la policía.
JUAN: ¿Por unos pinches botes?
LOLA: También cogieron el dinero de la caja. Y no es la
primera vez, ya habían entrado antes.
JUAN: Y si tú sabías que andaban haciendo eso épor
qué no me lo habías dicho?
LOLA: No te hagas ... Bien que te dabas cuenta. ¿De
dónde crees que sacaban el dinero que te daban?
JUAN: Yo qué iba a saber... ¿y tú? ¿Dónde estabas?
LOLA: ¿Dónde había de estar? En el trabajo.
JUAN: Me hubieras avisado luego.
LOLA: ¿y cómo te íbamos a encontrar? Si te desapa­
reces y no vuelves nunca.
JUAN: Tú tienes la culpa, por no estar al pendiente.
LOLA: iAdiól ¿y cómo vaya andar detrás de ellos?
Antes podía, cuando tenía el carrito de la fruta. Aho­
ra en el restaurante no me dejan salir hasta que acabe
mi turno. ¿Por qué no los cuidas tú, en vez de pasár­
tela de "güevón" ?
JUAN: Tampoco ¿eh? a mí no me vas a insultar.
LOLA: ¿Entonces qué eres? ¡Un "quevón" bien hecho!
JUAN: [Cállate o te rompo el hocico!
LOLA: iAndale! Así será bueno. ¡Vente, bueyl
JUAN: ¡Ora, sí! Nomás eso me faltaba, que ni delante
de mis hijos me respetes.
LOLA: Tus hijos...
JUAN: ICállate cabrona... !
LOLA: iCállame si puedes, pendejo!
JUAN: iD verás! (La toma de los cabellos y la golpea.)
Ella se defiende y rueda por el suelo. Lola lo patea en
los testículos y él se queda doblado pot el dolor.)
¡Pinche, vieja!! IHlja de tu puta madre! Me vaya
largar. Ora sí. Ah í te quedarás con tus escuincles y a

44

ver quién te aguanta. ¡Yo me largo a la chingada... !
(Lola se lleva a sus hijos y Juan se va por el lado con­
trario).

JORNADA XI
(El puente aparece cubriendo la boca del escenario y a orillas
del río Bravo, lejos de la ciudad,.Juan camina desalentado. Su
hija mayor lo sigue. A lo lejos se ven tierras dé labor),

NltiJA: ¿Hasta dónde vamos, papá?
JUAN: Ya vamos a llegar. (Juan reconoce el lugar) Aquí
está bien.
NltiJA: ¿y yo qué vaya hacer?
JUAN: Espérate. (Juan se quita los zapatos, el pantalón
y la camisa y hace un envoltorio que se cuelga en el
cuello.) Fíjate bien. ¿Ves aquella patrulla que viene
por la carretera?
NltiJA: Sí.
JUAN: Es la Border que pasa a cada rato. Vaya cru­
zarme al otro lado. Si cuando yo vaya a medio río ves
que viene, me haces una seña con tu suéter, desde
aqu í, pero sin que ellos te vean. ¿ Entendiste?
NltiJA: Sí, papá. (Juan se dirige al rio. La niña se queda
observando, preocupada. Ve venir la patrulla, se qui­
ta el suéter y hace señales, sin que su padre alcance
a verte.)
NltiJA: ¡Papá... papá... ! iAllá viene
I iPapá! ¡De­
vuélvete! iPapá! ¡Papá! iAllá viene
! ISalte...!
ISalte... ! ¡Papá... 1 (Se escuchan voces en un mag­
navoz, que dan órdenes en inglés, seguidas de varios
disparos) iNo, papá . . . (La niña corre en dirección
del rio.]
(Aparece el INFORMANTE.)

45

INFORMANTE.

"Declaraciones del Secretario de Relaciones Exterio­
res de México."
"Invitado: por las autoridades nortamericanas, a
las 4 de la mañana, volé en helicóptero sobre la fr on­
tera y pude ver cómo los indocumentados se las lnqe­
nian para cruzar la cerca.
"Presencié un juicio en contra de trabajadores indo­
cumentados, y a pesar de haber violado las leyes nor­
teamericanas, fueron liberados muchos de ellos.
"Es falso que se les maltrata y humille.
"Por el contrario, se les da un trato cordial, por
parte de las patrullas fronterizas y las autoridades de
migración.
"Al aprshendérseles, se les confina a lugares cómo­
dos y se les proporciona buena alimentación.
"Mentira que se les quiten sus pertenencias v su
dinero. Yo estuve ah í V no pasó eso.
"Se les deporta a México en lujosos aviones, en
donde lhasta beben champaña!
"En conclusión, es bueno el trato que se les da a los
indocumentados y no hay de qué preocuparse. Infor­
maré de esto a mi gobierno."

Tienes tú,

tormentas y granizadas,

tempestades y nevadas

que cubren el cerro azul.

Hay que ver

riquezas bajo tu suelo,

oro y plata en arroyuelos

y alamedas por doquier.

Minas, puentes y flores de azahar,

ruinas, magüechis, tezgüino y mezcal.

¿Cuándo, cuándo podré regresar?

Nunca, nunca, te voy a olvidar.

(Al concluir esta jornada, la cerca o valla habrá llegado a la
mitad de su altura.)
~

'r.'

Fin del primer acto.

(Mayo de 1979.

Uno más uno. Notas de

la primera semana de

mayo de 1979.)

JORNADA XII
La pareja de ciegos pide limosna y canta el mismo corrido.
que ha interrumpido en las otras jornadas.

46

.,

47

---------- - - - -

SEGUNDO ACTO
EN EL OTRO LADO:

ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA

¡En este acto, el puente desaparece como tal, al dividirse su
estructura en varias partes.
Estas, al ser colocadas en diversas posiciones por los
actores, podrían sugerir los diferentes escenarios que se
señalan en las acotaciones previas a cada jornada).

JORNADA XIII
Es mediodía en el Sur de los Estados Unidos. Varios horn­
bres trabajan en un campo de betabel :Con un minúsculo aza­
dón, que los obliga a inclinarse hasta el suelo, van quitando
hierbas y aportando tierra a las plantas. Un Capataz, con
lentes oscuros y unos binoculares colgados del cuello, los vigi·
laJJesús azadón en mano, va hacia él).

CAPA TAZ: lA dónde vas?
JESUS: Quiero hablar contigo.

CAPA TAZ: Después. Sigue trabajando.
JESUS: Se trata de eso, precisamente.

CAPA TAZ: Me lo dirás más tarde.
JESUS: Es que...

CAPATAZ: Búscame cuando acabes.
JESUS: Mejor de una vez. Mira, si a este azadoncito le

ponemos...

CAPA TAZ: Tú lo que quieres es perder el tiempo. lA
darle ... ! lO quieres que te vea el patrón haciéndote
pendejo? ¡Orale!
JESUS: Está bien. (Jesusse incorpora al trabajo.)

49

.-...,...,­

CAPATAZ: ¡Ahí síganle! iDenle duro. " " ! Voy al alma­

cén. pero desde allá los estaré viendo.
TRABAJADOR 1: Ni que tuvieras ojos de gavilán. buey.
CAPA TAZ: ¿Quién dijiste?
TRABAJADOR 1: Yo ni hablé. Fue Jesús.
CAPA TAZ: (Alzando los binoculares) ¿Para qué chinga­
dos crees que sirve esto. eh? (Se va. Los trabajadores

TRABAJADOR 1: Los aleluyas. baboso.

JESUS: ¿y qué andan haciendo?

TRABAJADOR 1/: Ya lo verás.

(Los trabajadores continúan su labor.)

JORNADA XIV

suspenden la labor. Algunos se acuestan en los surcos
(Mismo lugar de la Jornada anterior. Dos predicadores con
o estiran el cuerpo).
sombreros y trajes negros acompañan al capataz; colocan en
TRABAJADOR 1: ¡Qué chinga!
una' piedra varias cajas y llevando biblias en la mano se mez­
TRABAJADORI/:(A Jesús) Páseme un cigarro.
clan entre los trabajadores con actitud de exagerada amabili­
dad.
JESUS: No traigo.
TRABAJADOR 1/: Te estoy viendo la caja.
JESUS: Nomás me queda uno.
PREDICADOR 1: [Aleiuva
! IAleluva, hermanos... 1
TRABAJADOR 1//: No hay que ser... Repártelo entre
PREDICADOR 1/: jAleluya
1 IAleluva... !
todos. (Jesús entrega de mala gana el cigarro, que es
PREDICADOR 1: ¡Venir un momento. por favor ... !
encendido y pasado de boca en boca).
PREDICADOR 1/: Nosotros traer un mensaje importante.
TRABAJADOR 1: ¿Qué te dijo el cabrón ése?
PREDICADOR 1: Hermanos: ¡Acercarse aescucharl
JESUS: Que después.
CAPA TAZ: (Viendo que algunos interrumpen su activi­
dad) ¡Ustedes, sigan trabajando... 1
TRABAJADOR 1//: Le hubieras enseñado el azadón.
PREDICADOR 1: (Al capataz) ¿Qué pasa, hermano?
JESUS: No me dejó ni hablar.
Mister Smith dio permiso.
TRABAJADOR 1/: ¡Para qué le buscan? Síganle así y ya.
JESUS: Préstame el mango. Verás que es más fácil. (El
CAPATAZ: Si, pero sin que se detenga el trabajo.
trabajador 1I da a Jesús un palo que éste amarra al pe­
PREDICADOR 1/: Será un momento, nada más (El capa­
queño azadón y escerbe.l ¿Ves? Es mejor así y no
taz se encoge de hombros. Los predicadores conti­
núan su serm6n) Ha llegado la palabra de Dios.
duele tanto la espalda.
TRABAJADOR 1/: El patrón no va a querer.
PREDICADOR 1: Aquí en la 'Sagrada Escritura estar la
Verdad.
\
JESUS: ¿Por qué no? ¿Qué gana con que uno se friegue
PREDICADOR 1/: En capítulo 19 del Génesis dice: Ga­
agachado con la madreésta,
TRABAJADOR 1: Se siente feliz viéndolo a uno culo
narás el pan con el sudor de tu cabeza.
PREDICADOR 1: Ustedes estar aquí por el pecado ori­
empinado.
TRABAJADOR IV: iAguasl ¡Ahí viene el Capataz!
ginal, pero el séptimo día descansarán como Nuestro
Señor en el Génesis, Versículo 3, Capítulo 2: "Y ben­
(Con poco interés reanudan el trabajo.)

dijo Dios el séptimo día y santificólo porque en él
JESUS: (Obsrvendo al capataz). Trae gente.

reposó de toda su obra que había Dios creado..."
TRABAJADOR 1/: Son los hermanos.

PREDICADOR 1/: Ser bueno trabajar aquí.
JESUS: me quién?

50

51

PREDICADOR 1: El trabajado de la tierra purifica almas.
PREDICADOR JI: Loar al Señor que nos da trabajo para

y espera en El; y El hará,
y exhibirá tu justicia como la luz
alimentarnos.
y tus derechos como el mediodía.
PREDICADOR 1: Trabajar muy duro hoy, pero vendrán
PREDICADOR 1: Calla a Jehová y espera en El.

las recompensas.
PREDICADOR 1/: No te alteres con motivo del que

PREDICADOR 1/: Ahora, para sentir consuelo, todos
prospera en su camino.
deber orar con nosotros.
PREDICADOR 1: Ni por el hombre que hace maldades.
PREDICADOR JI: Alzar los ojos, las manos V el corazón
PREDICADOR 11: Déjate de la ira y dep6n el enojo.
hacia Dios. El escuchará sus pedidos. (Al capataz, que
PREDICADOR 1: No te excites en manera alguna a
se muestra impsciente.l Por favor hermano, un mo­
hacer lo malo,

mento solamente. Necesitamos hablar con el Señor.
porque hs malignos serán talados;

CAPATAZ: Okav, pero que sea rápido, ¿eh? (Los traba­
mas los que esperan en Jehová,

jadores se reúnen alrededor de los predicadores.)
ellos heredarán la tierra.

PREDICADOR 1: Vamos a cantar a Jehová.
PREDICADORES I Y 1/:
PREDICADOR JI: Abrir los brazos.
Pues de aquí a poco no será el malo.
PREDICADOR 1: Poner rodillas en tierra.
y contemplarás sobre su lugar y no
TRABAJADOR 1: (Arrodillándose, grita a sus compsñe­
parecerá.
ros.) iOrale .. ! No sean pendejos. Hínquense, les va
Pero los mansos heredarán la tierra
a ir bien. (Algunos obedecen y los demás permanecen
y se recrearán con abundancia de paz."
en pie.)
PREDICADOR 1: IAleluva, hermanos, Aleluya ... I

PREDICADOR JI: Repetir con nosotros. (Los predica­
PREDICADOR /1 Y TRABAJADORES:

dores csntsrén unas estrofas y recitarán otrss.)
¡Aleluya, Aleluya... !
PREDICADOR 1: "No te impacientes a causa de tus
PREDICADOR 1: Hemos traído a ustedes estos regalos.
trabajos,
Formarse, por favor. (Reparten las cajas que contie­
ni tengas envidia de los que hacen
nen chocolates, refrescos y sandwiches.)
iniquidad,
PREDICADOR /1: Queremos decirles que el domingo
porque como hierbas serán presto
día' del Señor esperamos ustedes en la Iglesia del pue­
cortados,
blo. Haremos oración.
y decaerán como verdor de renuevo.
PREDICADOR 1: Vamos a cantarle al Señor y daremos
PREDICADOR JI: Espera en Jehová y haz bien;

comida, medicinas y cobijas.
y vivirás en la tierra,

PREDICADOR JI: Y ropa para que manden sus f~milias.
y en verdad serás alimentado.

PREDICADOR 1: (Abriendo un paquete) Aquí haber
PREDICADOR 1: Pon asimismo tu delicia en Jehová,
papel y lápiz. Esta noche hacer cartas para sus muje­
y El te dará las peticiones de tu
res.
Decirles que Dios ha venido. ¡Aleluya, Alelu­
corazón.
ya ... ! Llevar cartas el domingo y nosotros daremos
PREDICADOR JI: Encomienda a Jehová tu camino,
timbres para 11egar rápido. Si no saben escribir, noso­

52

53

tras haremos cartas en español y pondremos en. . .
como decir, en ... la Post Office.
P"REDICADOR JI: Venir a la Iglesia el domingo. Habrá
regalos todos ustedes.
PREDICADOR 1: Tener contento al Señor, El siempre
ayuda. iAleluya, hermanos. . . ! (Los trabajadores
comen contentos. Sólo Jesúspermanece apartado, mi­
rándolos con indiferencia.)
PREDICADOR JI: Nosotros irnos otro campo, pero vol­
ver pronto. Adios.
TRABAJADOR 1: Hasta el domingo.
PREDICADOR JI: Sí, hermano, con la gracia del Señor.
PREDICADOR 1: Venir todos
TRABAJADOR 11: Allá estaremos.
PREDICADOR 11: Oh, sf, hermanos, ¡Aleluya, Alelu­
ya ... 1 (Los predicadores se retiran sstistechos.l
CAPATAZ: (A Jesús) ¿y tú? ¿Por qué no comes?
JESUS: (Toma el azadón y se dispone a trabajar) Soy ca­
tólico. (Al escucharlo, varios trabajadores rten.]
TRABAJADOR 1: (Mirando a los predicadores que se
alejan, los imita qrotescementel IAletuva, hermanos,
Aleluya... I (Los trabajadores festejan la,broma y se
hincan a su alrededor, elevando los brazos al cieto.)
CAPA TAZ: iA darle al azadón, cabrones... ! (Riendo y
bromeando, el grupo se dispersaen los surcos y queda
inm6vil en la misma posici6n con que se inici61a Jor­
nada XIII.)

(Aparece el INFORMANTE)

INFORMANTE

"A través de los descuentos hechos a los inmigrantes
mexicanos por concepto de cuotas al seguro social y

54

por concepto de impuesto federal al ingreso, el gobier­
no norteamericano está recibiendo una cantidad ma­
yor que el costo de lo retribuido a los inmigrantes in­
documentados mexicanos en términos de servicios pú­
blicos. El 77 Ojo de los indocumentados hizo pagos al
Seguro Social. El 730/0 cumplió con los pagos de los
impuestos federales. Sin embargo, menos del 3 0/0 de
los trabajadores indocumentados tienen hijos en las
escuelas de E.U. y sólo un 1o ha recibido los bene­
ficios de la Seguridad Social"
(Nortn y Houston, Wall Street
Joumsl, 1976 Revista Foto
Internacional, Núm. 3 P. 433.

El Colegio de México.)

JORNADA XV
Es de madrugada. Un grupo de cnlcanos en huelga cuida la
entrada principal de un campo agrícola. En la oscuridad, va­
rios trabajadores, entre los que se encuentra José entran
silenciosamente y dirigiéndose a un almacén van recogiendo
sacos y herramientas de trabajo. .

CAPATAZ: (Sigilosamente) Es por acá. No hagan ruido.
(Cuando intentan salir, son sorprendidos y rodeados
por varios chicanos ermedos.)
CHICANO 1: iQuietos!
CHICANO 11: iNo se muevan!
CHICANO 1: íOK. OK... ! Con que llegando muy tem­
pranito al trabajo, ¿eh? (A los demáshuelguistas.) ¡En­
ciérrenlosl Van a pasar uno por uno conmigo, para
platicar un rato.
CAPATAZ: Si yo lo permito.
CHICA NO 1: ¿Que no? Tú serás el primero para que me
expliques de dónde arrearon a éstos. (A sus compeñe­
ros.) L1évenselos a la bodega. Que no se les vaya a ir
ninguno.

55

JaSE: Algunos. Otros ya estaban aquí.
CAPATAZ: Esto es ilegal.

CHICANa 1/: lLes dijeron de qué se trataba?
CHICANa 1/: Cállate, pinche esquirol.

JaSE:
Que había trabajo... que pagaban bien.
CHICANa 1: lTú qué dijiste? Ya me fui.

CHICANa 1/: ¿Les hablaron de la huelga?
CAPATAZ: Suéltenme, yo sólo cumplo órdenes.

JaSE: No, no oí nada de eso.
CHICANa 1: Desembucharás primero.

CHICANa 1/: ¿Tienes papeles? (Pausa) No tengas miedo,
CAPATAZ: No voy a hablar.

nosotros no somos de la Migra. Tienes papeles?
CHICANa 1: Veremos. (Los demás trabajadores son

JaSE: No.

encerrados: El Huelguista I y el 1/ preparan una me­
CHICANa 1/: ¿y los demás?

sa y sil/aspara el interrogatorio. Amanece.)
JaSE:
Quién sabe.
CHICANa 1: lOe dónde los trajeron?
CHICANa
1/: (A chicano 1) Este no sabe ni de qué se
CAPATAZ: Ni pierdan el tiempo, no voy a decir nada.
trata.
CHICANa 1/: Entonces, te dejaremos al final para que te
CHICANO 1: Así han de estar los otros.
vayas ablandando. (Grita hacia la bodega) iTraigan a
CHICANa 1/: ¿Qué hacemos?
otro. . . I (Dos huelguistas conducen atado a José.)
CHICANa
1: De todos modos, hay que interrogarlos
CHICANa l. ¿Cómo te llamas?
para mandar el informe a la Unión.
JaSE. José... López.
CHICANa 1/: ¿Soltamos a los que no saben nada?
CHICANa 1: ¿Eres de la Unión?
CHICANa 1: Primero les damos una "madriza"
JaSE: ¿Cuál Unión?
CHICANa 1/: Pobres batos, épara qué?
CHICANa 1: ¡Cabrón! (le da una bofetada.) No te hagas
CHICANa 1: Pa'que aprendan ... Traéte al que sigue.
pendejo. ¿Quién te contrató?
(Se /levan a José.)
JaSE: Un señor.

CHICANO
11: ¿También nosotros vamos a aprovechar­
CHICANa 1: ¡Imbécil! ¿Fué el patrón?

nos
de
su
situación? ¿Por qué no chingamos a quienes
JaSE: ¿Quién es el patrón?

los utilizan como esquiroles? Estos muertos de ham­
CHICANa 1: iCon una chingada! (Vuelve a golpearlo.)
bre ni saben lo que hacen.
¿Haciéndote el chistoso? Sigue así y te daré en la ma­
dre.
CHICANa 1/: A ver, déjame a mí. A lo mejor éste no saOscuridad. Aparece el INFORMANTE:
be nada. (a José) ¿Te contrató un gringo?

JaSE: No.

INFORMANTE:
CHICANa 1/: ¿El capataz?

JOSE: No.

"Se explota la penuria de braceros y los emplean
CHICANa 1/: ¿Sabes cómo se llama?
como rompehuelgas:
JaSE: No.

"El principal líder chicano y presidente del Sindica­
CHICANa 1/: ¿De dónde te trajeron?

to
Nacional de Campesinos de Estados Unidos, César
JaSE: De Alburquerque.

Chávez, denunció hoy formalmente, en el Senado
CHICANa 1/: lOe allá vienen todos?

é

56

57

norteamericano, el empleo de braceros mexicanos por
parte de corporaciones agrícolas, las cuales aprovechan
sus necesidades económicas para emplearlos como
rompehuelgas.
"De conformidad con una reciente costumbre em­
pleada por los agricultores de California, las corpora­
ciones transnacionales han enviado reclutadores pro­
fesionales a México en busca de campesinos, quienes
son introducidos en el país por contrabandistas de se­
res humanos, conocidos comúnmente como "polle­
ras".
"Entre las empresas involucradas en el tráfico de
campesinos figura la subsidiaria de la United Brands,
antes United Fruit, la más grande productora de le­
chuga en Estados Unidos.
"Las tácticas de esta compañía son seguidas por
cuando menos otras 1I cornpañ ías afectadas por el
paro de los trabajadores agrícolas."
(Diario Uno más Uno. 25
de mayo de 1979, p. 9.)

JORNADA XVI
Se inicia el día en las barracas de los trabajadores, que se pre­
paran para cobrar e ir al pueblo cercano. Se asean, se rasuran,
se visten, se cortan el cabello, se arreglan sus ropas, escriben
cartas, bromean y cantanJ esús concluye su arreglo y se acer­
ca a un trabajador.

JESUS: (A/ trabajador /) ¿Qué te pasa?
TRABAJADOR t: Nada.
.
JESUS: Solamente tú no andas animado.

TRABAJADOR /: Tengo una corazonada.

JESUS: lOe qué?

TRABAJADOR /: Más bien, estoy casi seguro.

JESUS: No sé de qué hablas.

TRABAJADOR /: Espérate y verás.

58

JESUS: Cuando estemos en el pueblo no te vayas a sepa­
rar de nosotros para que nos ayudes. Tú sí sabes ha­
blar,inglés.
TRABAJADOR /: (Sonriendo con tristeza) Sí. .' (E/
Trabajador // se acerca a Jesús.l
TRABAJADOR //: ¿Cuánto nos irán a pagar?
JESUS: El capataz no quiere hablar de eso.
TRABAJADOR /11: Ayer dijo que aun descontando lo
del seguro sería bastante.
'
TRABAJADOR //: Debemos apresurarnos para ser los
primeros.
TRABAJADOR ///: ¿Para qué? De todas maneras nos
van a llevar a todos juntos al pueblo.
JESUS; Sí, pero si estamos listos pronto, damos mejor
impresión al patrón.
TRABAJADOR //: (A Jesús) ¿Escribiste a tú casa?
TRABAJADOR ///: ¿No lo has visto todas las noches?
No van a caber las cartas en el correo.
TRABAJADOR /: (A Jesús) ¿Se las vas a llevar a los ale­
luyas?
JESUS: No.
TRABAJADOR //: ¿Quién te las va a poner en el correo,
entonces?
JESUS: Puedo hacerlo yo mismo.
TRABAJADOR //: Si te separas ¿dónde nos vamos a
juntar para ir a comprar las cosas?
JESUS: Los esperaré afuera del templo ése. e me buscan
ustedes en el mío.
TRABAJADOR //: Anota en la lista Jabones, peines, bo­
tones, harina y...
TRABAJADOR 11/: lHarina...? ¿Van a hacer pasteles?
JESUS: Es para tortillas. A mí el pan que nos dan no me
llena.
TRABAJADOR /11: Llegando al pueblo me voy a dar
una hartada de tortillas y frijoles.
JESUS: Si es que los venden. (Entra e/ capataz. Los tra­
bajadores /0 rodean.)

59

CAPATAZ: ¿Ustos? Váyanse al corral de atrás a esperar

su turno. Van a pasar uno por uno a la casa del patrón.
TRABAJADOR 1: ¿Ya llegaron los camiones?
CAPATAZ: Este... Llegarán luego. Mientras les van a ir

pagando.

(Jesús y el trabajador I salen sigilosamente de su es­
condite).
TRABAJADOR 1: ¿Viste? Vámonos a la chingada.
JESUS: Por la ventana de atrás es más fácil. tAl tiempo
que escapan,se escuchan sirenas de patrullas. Se oscu­
rece la escena.)

JESUS: ¿Por qué atrás de la casa? Yen el corral. ..
CAPA TAZ: Porque al patrón le da la gana. (Sale el capa­
(Aparece e/INFORMANTE)
taz seguido de los trabajadores que conversan anima­
damente. Jesús queda al final, junto con el trabajador
1, que le ha hecho una señal para que se espere).
INFORMANTE:
JESUS: Vámonos, hay que ir a ganar lugar.

"Los funcionarios de inmigración y la patrulla fronte­
TRABAJADOR 1: Te digo que te esperes.

riza operan en una situación aparentemente conflicti­
JESUS: Andale, vente. En el camino me dices lo que

quieras.
TRABAJADOR 1: Es por tu bien, no seas pendejo.
JESUS: ¿Qué te traes, eh...?
TRABAJADOR 1: Vamos a pelarnos.
JESUS: ¿Estás loco? ¿Para qué? Vente.
TRABAJADOR 1: Conste que yo te lo advertí.
JESUS: No te entiendo, andas muy raro.
TRABAJADOR 1: El pinche patrón va a encerrar a los

que no tienen papeles.

va y de intereses fluctuantes. Tienen órdenes de
controlar a los indocumentados, como protección a
los trabajadores nativos, pero sostienen relaciones en­
cubiertas con los patrones. En la temporada de cose­
chas, por ejemplo, los patrones emplean gran cantidad
de trabajadores indocumentados, con salarios bajos,
al mismo tiempo que es posible elevar al máximo sus
ganancias denunciando a los trabajadores no documen­
tados sin pagarles salarios."

JESUS: ¿Para qué? Si él sabe como entramos.
TRABAJADOR 1: Para ahorrarse lana, el cabrón. Llamó

Jorge A. Bustamante

a la "Migra" para que nos chinguen.
JORNADA XVII
JESUS: ¿A poco va a hacer eso? Si él mismo fue quien...
TRABAJADOR 1: Yo escuché cuando le dijo algo en in­
Jesús trabaja en un bar al que sólo asisten chicanos y negros.
glés al capataz, pero aun así no lo creí. Me convencí
Una sinfonola toca incesantemente la canción "VOy a cruzar
ahorita que ordenaron nos fuéramos al corral. (Se es­
la frontera" j esús, de prisa. va de un lado a otro sirviendo a
cuchan pasos y voces en inglés, que se acercan.)
clientes y ficheras. Los diálogos apenas alcanzan a escucharse
a través de la música y la algarabía.)
¿Oyes? Vamos a escondernos, pronto. (Entran dos
empleados que buscan superficialmente en el lugar.
Hablan en inglés.)
EMPLEADO 1: ¿Hay alguien aquí?

EMPLEADO 11: Está vacía vamos a la otra. (Se van).

CLIENTE 1: tOrale, sírvele igual? ipero apúrate, buey!
JESUS: Si, señor.
CLIENTE 11: La cuenta, pendejo. Te la pedimos hace

60

61

rato.

JESUS: En un momento se la traigo.

BARMAN: Lleva estas cervezas a la mesa cinco.

CLIENTE 11/: Límpiate aquí, hombre. ¿No ves cómo es­

tán los ceniceros?
JESUS: Sí, señor, cómo no.
FICHERA 1: ¿y ora tú, estúpido, qué traes? Sírveme

CAJERO: No retobes y Iímpialas.

BARMAN: (A Jesús) ¿A dónde vas?

JESUS: Al baño, luego vuelvo.

BARMAN: Irás después. Te están llamando de la mesa

del pasillo ¡Apúratel

vino, no coca. ¿Me quieres ver la cara?
JESUS: Pero es Que me dijeron Que...
FICHERA 1/: iAh, cómo serás buey ...1 iTráeme vino... !;
JESUS: Está bien.;
CLIENTE IV: Nosotros no pedimos eso, pendejo.
JESUS: Ustedes me ordenaron que trajera...
CLIENTE IV: Ni madre, cabrón, estás pendejo...
¡Cámbialasl
JESUS: Verán, aqu í anoté que ...
CLIENTE IV: Te equivocaste. ¡Cámbialasl ¡Pero ya .. .!
JESUS: Cómo no, señor. Ahorita mismo.
CLIENTE IV: Más te vale, cabrón.

JESUS: Sí señor.
CLIENTE VI: (A Jesús, retirando violentamente los va­
sos de la mesa, que caen al plso.] lTú que dijiste,

Vámonos batos.
JESUS: Oiga, no. (Intenta detenerlo, pero el cliente IV

doctor? Me hubieran avisado ... ¿Cuándo la van a en­
terrar? ¿Por qué no me llamaron antes? Ten calma,
hijo. Me iré en cuanto pueda... Sí... no llores... Tú
eres el mayor
Debes poner el ejemplo ...Cuida a
tus hermanos
como si fuera yo ... ¿Bueno? ¿Bue­
no ...? Operadora ¡Operadora.. .!
BARMAN: ¡Orale, cabrón! ¿Qué esperas ... ? Ya se te
fueron los de la nueve. IMuévete...!
CAJERO: l'Te están hablando de la siete.. .1 (Jesús cuel­

buey? A nosotros no nos vas a meter "caballo".
CAJERO: ¡Cómo serás baboso! A las viejas lIévales re-

fresco en las copas. ¿Qué no ves las fichas?
JESUS: Pero ellas dijeron que no.
CAJERO: l'Tú obedece!
JESUS: Sí, señor.
BARMAN: ¿Qué vas a hacer?
JESUS: A colgar el teléfono. Ya tiene rato así.
BARMAN: Contesta, pendejo la llamada es para ti.
JESUS: (Tomando el teléfono;' ¿Bueno...? No se oye

bien
Hable más fuerte. ¿De México? Sí, yo soy ...
FICHERA 1/: (Lanzando a la cara de Jesús el contenido
¿quién
? lQué pasó, Luchita ...? ¿Cómo están?
de un vaso) Prueba eso, idiota, para que veas la mier­
No. No
No te entiendo... qué tienes
habla ...
da que me traes. (Jesús no responde V sigue atendien­
No llores
¿Está ahí Jesusito? L1ámalo
¿Bue­
do a los clientes.)
no
?

hijo,
habla
más
fuerte
¿Qué
?
¿Cuán­
JESUS: Aquí está la cuenta, señor.

do
? ¿Porqué no me llamaron ? ¿y los chiquitos
CLIENTE V: Te pago madre.

cómo están ... ? Ahorita mismo les mando dinero...
JESUS: Pero señor...

¿y tú abuela y tus tíos? .. ¿Por qué no vieron un
CLIENTE V: Hazte a un lado, cabrón. (A sus amigos)

lo golpea. Jesús caeal suelo. Los clientes se ven.l
CAJERO: Trae la nota. Se te descontará del sueldo, por

pendejo.
BARMAN: (A Jesús) ¿Estás ciego? Sirve allá. Te están

llamando de las seis y de la diez.
CAJERO: Limpia las otra mesas.
JESUS: Las acabo de limpiar, señor.

62

ga el teléfono V se dirige lentamente a atender las

63

mesas. 8aja el sonido y la intensidad de las luces. Os­
curidad y sitencio.I

JOSE: Qu lén iba a pensar... ¿Desde cuándo trabajas

(Aparece el INFORMANTE)

JESUS: Pues ya tengo algo de tiempo.
JOSE: ¡Qué a toda madre, haberte encontrado! Mira, te

aquí?

presento al Bob.

INFORMANTE:

"Relaciones sociales de los ilegales:
"Con el patrón que se beneficia de la reserva de
mano de obra barata.
"Con el trabajador mexicano-americano, que sufre
de la competencia de estos trabajadores de bajos sala­
rios.
"Con el legislador, que aparece en una posición
ambigua, por un lado como defensor de la ley, y por
el otro como protector de los intereses ilegales de los
empresarios.
"Con la autoridad policíaca, que es responsable di­
rectamente del cumplimiento de la ley."
(J orge

A. Bustamante

El Delito de ser
Espalda Mojada p. 349.)

JORNADA XVIII
Es medianoche en la misma cantina de la jornada anterior pe­
ro en diferente día.J esús, taciturno, sirve en las mesasJ osé,
que se ha sentado en una mesa con su amigo Bob, lo recono­
ce.

JOSE: iQuíubo, cabrón ... !
JESUS: (Sin reconocerlo) ¿Cómo...?
JOSE: ¿Ya no te acuerdas de mí? Soy Pepe.
JESUS: {Reconociéndolo¡ iPepe! Pero si, cómo no. (Se
abrazan).

64

JESUS: (Ofreciéndole la mano a 8ob, un negro que /leva
lentes oscuros) Mucho gusto. (8ob asiente con un ges­
to.)

.

JOSE: Echate una con nosotros.
JESUS: Ahorita no puedo, estoy trabajando.
JOSE: Cómo serás "horno", ándale vamos a festejar el

encuentro.
CAJERO: Jesús ¿Qué esperas? Te están hablando de la

trece.
JESUS: Ya voy.
CAJERO: Cuando te dé tu chingada gana.
JOSE: iTe dejas que te griten así? Rómpele la madre al
cabrón ése. O se la rompemos nosotros éverdad, Bob?
(8ob asiente moviendo la cabeza.)
JESUS: No, no... Es mi jefe.
JOSE: No seas pendejo. No permitas que te traten así.
JESUS: Tiene uno que aguantar... Es el trabajo y la fa­
I;¡

milia allá...
JOSE: Siéntate a tomar una con nosotros.
JESUS: De veras, no puedo. Hasta las tres que es mi hora

l',1
"

de salida.
JOSE: Aviéntales el trabajo y vámonos a seguirla a otro

lado.
JESUS: Hoyes día de pago. Necesito el dinero.
JOSE: Mirá, Jesús, por eso no te preocupes. Ando forra­
do. (Saca una billetera y le muestra un fajo de bille­
tes.) ¿Lo ves? Te presto lo que quieras.

JESUS: Si les parece, a la salida los acompaño a donde

vayan.
JOSE: Ve y dile a tu jefe que llegaron unos amigos y tiG­

nes que atenderlos.

I

11; I

)1

65

1,1
1,1

JESUS: Ya te expliqué...
.JOSE: Nada, cabrón, tómate una con nosotros. ¿Verdad
Bob? (Bob sslente.]
JOSE: (A Bob:) El Chuy se portó a toda madre conmigo
allá en Juárez. (A Jesús:) lA poco crees que se me ol­

JOSE: (Levantándose indignado) A mi amigo no lo insul­
tas, cabrón. (José se dispone a golpearlo, pero Jesús se
lnterpone.}
JESUS: Déjalo, Pepe. Vamónos de aquí.
JOSE: Así me gusta. (Jesús se quita el delantal y al salir
lo lanza al rostro del cajero. Jesús y José salen abraza­
dos, seguidos por Bob.)

vidó? Tú me alivianaste muchas veces y ahora me toca
a mí. (Saca un puñado de billetes y se los coloca en la
bolsa de la camisa.) Toma esto.

(Aparece el INFORMANTE)
JESUS: Gracias, pero no te molestes. (Intenta devolver­
los.}

.JOSE: Son tuyos o me voy a enojar.

JESUS: Te ha ido bien, por lo que veo.

JOSE: Desde que conocí al Bob, a todo dar ... El me ha

"trineado" cómo es el "bisnes" por acá. Trabajamos
juntos... y ni nos cansamos, ¿verdad Bob? (Bob
sslente.)
JESUS: lEn qué trabajan?
CAJERO: ¡Jesús! ¡Quieren la cuenta de la tres!
JESUS: Voy, voy ...
JOSE: Es algo a toda madre, que deja bien. Tiene sus

broncas. pero la dolariza es lo que cuenta.

CAJERO: l.lesúsl i l.a cuenta de la ocho!

JESUS: Ya voy, ya voy ...

JOSE: ¿Qué estás muy a gusto aquí?

JESUS: No, pero. . .
'

JOSE: Entonces mándalos a la chingada y vente a traba­

jar con nosotros.
JESUS: ¿En qué? No me han dicho qué hacen.
JOSE: Tú vente. Te conviene. ¿Quieres ganar dinero sí
o no?

JESUS: Sí, claro.

JOSE: Pues ya vas. Vamos a seguirla a otro lado y ahí te
vamos contando. ¿O te rajas? (El barman llega hasta

INFORMANTE:

"Los inmigrantes ilegales ocupamos un mundo de
sombras como obreros agrícolas, garroteros y jornale­
ros, con salarios de dos dólares la-hora o menos, tra­
bajando para patrones que no hablan nuestro idioma
y en puestos que la mayoría de los estadunidenses de
nacimiento no quieren desempeñar.
'
"Nadie sabe en realidad cuál es el volumen de la in­
migración ilegal desde México; si se habla de hordas,
se usa la cifra de 12 millones; si se habla de contribu­
ción económica de los inmigrantes, se usa la cifra de
4 millones".
(Revista Proceso Núm. 76
17 de abril de 1978

p.14.\

JORNADA XIX
(Interior de un bar semejante al de laJ ornada anterior, pero
éste con bailarinas que se van turnando para bailar dentro de
unas jaulas. En una mesa se encuentranJ esús,J osé y Bob,
completamente ebrios.J esús duerme sobre la mesa y Bob ca­
becea.)

ellos y le entrega a Jesús una charola con copas y va­
sos.]

BARMAN: A la nueve y a la dos. ¡Muévete, huevón!

66

67

JOSE: (A Bob:) Míralo ... pobrecito... ya cayó... No
sabe tomar. . . si es como un niño grandote, el ca­
brón... creo que nunca se había emborrachado .
.
pobre su vieja ¿no? .. hay que alivianarlo, Bob
él es a toda madre y siempre se portó cuate
Te va
lo
a caer bien, cuando lo trates... es muy serio
único malo es que es muy derecho... así que si no le
él es asf, .. hay que
entra al "bisnes", ni modo
ayudarlo ¿no? .. se lo merece
no es un cabrón co­
mo uno
de veras, Bob... le vas a agarrar querencia
es muy hombre el hijo de la chingada...
al Chuy
nomás que tiene ese defectito de ser muy recto, que sí
Dios... que si la Ley... ni modo, nadie es perfecto...
pero como amigo es de los que ya no hay
A mí me
sacó de muchas broncas, antes de la pasada
No me
estás haciendo caso, pinche Bob... ya te dormiste .
¿Qué ves? .. viejas... deja a las viejas pa' después .
Zqué les ves...? todas son iguales de pirujas
SI
quieres nos las- llevamos al hotel ... y una para el Je­
sús... aunque quién sabe, como es tan mocho... ~I
es fiel a su difunta
pero "pedo" como anda, ni
cuenta se va a dar
los acostamos juntos... vamos
acostándolos juntos éno? pobre buey ... se ha de sen­
tir solo
líe fijaste cómo lloró? como los hombres,
chingao
El pinche Jesús nos alivianó a la Lupe y a
mí. .. hazme caso, cabrón... qué ves... la pinche
vieja esa ni sabe bailar... está buena, pero nada más..
tiene su cosita, eso es todo. . . La Lupe, esa sí era
vieja, era mejor que ésta y que todas... oye . . . déja­
me ver bien ... yo la conozco... (Se levanta y se diri­
ge a la jaula. Bob cae dormido sobre la mesa). . . yo la
conozco... (Llega a la jaula y se agarra de los barro­
tes) Voltea pa' acá ... no te escondas... ya sé quién
eres ... i Lupel , .. i Lupe! ¿Qué haces aquí. . , ? (La
bailarina sigue bailando. Un mesero intenta quitarlo
de ahO Salte de ahí, Lupe ... Sal. .. (El mesero tor­

68

celes con José y éste cae al suelo. José se levanta e
insiste en sacar a la bailarina.) ISal, Lupe
I ¿Quién

te metió aquí? Tú eres Lupe, no te hagas
Te voy a
quitar la pinche peluca, vas a ver... Lupe, vámonos
de aqu í. .. (Abre la puerta de la jaula y la saca violen­
tamente. La mujer se defiende.) IVárnonos a la chin­
gada de aquí!. .. Tú te vienes conmigo. (Varios me­
seros forcejean con él para quitarle a la bailarina) iSá­
quense de aquí, cabrones! iEs Lupe, mi vieja! ¿Qué
chingados les importa? .. Me la voy a llevar... es
mía ... (Los meseros lo qotpeen. José se defiende sin

1
:1
1

11

soltar a la mujer. Uno de los meseros va al teléfono.
La pelea se generaliza y se escucha una sirena. Jesús
saca a rastras a José. Bob se queda forcejeando con la
mujer y los meseros. Se Oscurece la escena a medida
que se acerca la sirena.)
(Aparece el INFORMANTE)

INFORMANTE:
11'
11

"La raza mexicana en la mira del Ku Klux Kian, La
secta nació como una orcanízaclón secreta, alimenta­
da por el racismo, el odio y la inseguridad.
"Son y se declaran una asociación pacífica. Ellos
dicen: 'Nosotros abogamos porque Se embarque a to­
dos los negros al Africa, sin excepción. No odiamos a
los negros, sólo nos dan lástima. Por eso queremos
despacharlos al Africa. ¿No es eso pacífico? El horn­
bre blanco es siervo de Dios, dicen. El negro es siervo
del blanco. Ese es el modo como Dios lo quiso. Y si
ese es el modo, por Dios asf va a ser'.
"Y como hicieron con los negros, ahora les corres­
ponde desaparecer y secuestrar mexicanos".

IIII¡
11

1,

1

1

1:
i

1

1:
1

I1I
I

111I1jl:

Notas de la
revista Proceso, Núm. 84
12 de junio de 1978)

69

1

I!

'1

1

JORNADA XX
(Es de nocheJ esús yJ osé duermen recargados en un árbol de
un valle.J esús despierta Yse yergue al oír voces. Se escuchan
coros fuera de la escena.)

y saca la lanza, cierra contra mis perseguidores

Di a mi alma: yo soy tu salud.

Avergüéncense y confúndanse los que buscan mi

alma; vuelvan atrás y sean avergonzados los

que mi mal intentan.

Sean como el tamo delante del viento;

y el ángel de Jehová los acose.

Sea su camino oscuridad y resbaladeros;

y el ángel de Jehová los persiga".

1"

l'
11

1]'1

CORO 1: "Alabad a Dios en su santuario.
CORO 11: Alabadle en la extensión de su fortaleza.
:Iii
JESUS: Pepe. , . Pepe .. , Levántate.. , viene gente ..
(José se da la vuelta y sigue durmlendo.)
(A una señal del sacerdote principal las cruces son en­
JOSE: Mmmm...
cendidas.
El coro in crescendo aumenta el volumen y
CORO 1: Alabadle por sus proezas.
11,
canta la música del himno, sin expresar la letra, en
CORO 11: Alabadle conforme a la muchedumbre de su
I
tanto que el sacerdote principal alza la voz y recita.)
grandeza.
1Jil
JESUS: Levántate, pueden vernos.. ',
SACERDOTE t.
"Levántese Dios, sean esparcidos sus enemigos,

JOSE: ¿y qué?
1;1
y huyan de su presencia los que le aborrecen.

JESUS: Vamos a escondernos. , .
JOSE: Icómo serás gallina! Quién va andar buscándonos?
Como es lanzado el humo los lanzarás:

11'
COROS I Y 11: Todo lo que respira alabe a Jehová.
Como se derrite la cera delante del fuego,

JESUS: Es mejor que nadie nos vea, por si las dudas. , .
así perecerán los impíos delante de Dios,

mas los justos se alegrarán:

vente, aquí nomás.
JOSE: Ya pues, ya voy (se esconaen tras unas rocas).
gozarse han delante de Dios,

CORO / Y fI (Entrando a Escena) Aleluya... aleluya...
y saltarán de a1egría.

,
aleluya ... (Por una vereda aparece una procesi6n de
Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre."

(Los encapuchados hacen extraños movimientos alre­
encapuchados vestidos con túnicas blancas y llevando
I
dedor de las cruces y forman diversas figuras geomé­
teas encendidas. Entre ellos se distinguen variospeni­
tricas: ctrculos, trapecios, rombos, cuadrados. . . Los
tentes que cargan enormes cruces de madera. Las cru­
tres sacerdotes hablan amenazadoramente.)
ces son clavadas frente al sitio donde se encuentran
SACERDOTE 1:
Jehová, Dios de las venganzas,
Jesús y José. Alrededor de ellas y colocados jerárqui­
1,1
Dios de las venganzas, muéstrate.
camente los encapuchados se aprestan a presenciar
l'
SACERDOTE
11:
Ensálzate,
oh
Juez
de
la
tierra
una ceremonia religiosa dirigida por tres sacerdotes.
y da el pago a los soberbios.
El coro continúa.)
SACERDOTE 111: ¿Hasta cuándo los impíos,
"Disputa oh Jehová, con los que contra
hasta cuándo, oh Jehová,
mí contienden;

se gozarán los impíos?
pelea con los que me combaten.

SACERDOTE 1: ¿Hasta cuándo pronunciarán, habla­
Echa mano al escudo y al pavés,

y levántate en mi ayuda.

11;

,'

1

1

1

li
1

1

1,

11

70

71
11

~

rán cosas duras, y se vanagloriarán
todos los que obran inquinidad?
SACERDOTE 1/: A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan
y a tu heredad afligen.
SACERDOTE 11/: A la viuda y al extranjero matan,
ya los huérfanos quitan la vida.
SACERDOTES 1,1/ Y 11/:
y dijeron: "No verá Jehová"

(A otra señal del sacerdote principal, los penitentes
son colocados frente a las cruces y latigados. Los enca­
puchados se van turnando para darles latigazos. Los
coros prosiguen.)
CORO 1:
CORO 1/:
CORO 1:
CORO 1/:
CORO 1:
CORO 1/:
CORO 1:

CORO 1/:

CORO 1:

CORO 1/:
COROS I Y 1/:

Sean sus dfas pocos.
Tome otro su oficio.
Sean sus hijos huérfanos y su mujer
viuda.
Y anden sus hijos vagabundos y
mendiguen.
Y procuren su pan leies de sus
desolados hogares.
Enrede el acreedor todo lo que tiene,
y extraños saqueen su trabajo.
No tenga quien le haga misericcrdia,
ni haya quien tenga compasión de sus
huérfanos.
Su posteridad sea talaca,
en segunda generación sea rafdo su
nombre.
Venga en memoria cerca de Jehová la
maldad
de sus padres y el pecado de su
madre no sea borrado.
Estén siempre delante de Jehová
y él corte de la tierra su memoria.
Este sea el pago de parte de Jehová
de los que me calumnian
y de los que hablan contra mi alma".

72

(La ceremonia concluye. Los encapuchados se retiran
con las teas apagadas y cantando otro himno forman
de nuevo la procesián.]
"Justo eres tú, oh Jehová,
y rectos tus juicios.
CORO 1:
"Tus testimonios que has recomen­
dado son rectos y fieles.
SACERDOTE 1/: "Sumamente acendrada es tu palabra
y la ama tu siervo.
CORO 1/:
"No me he olvidado de tus manda­
mientos.
SACERDOTE 111: "Tu justicia es justicia eterna y tu ley
la verdad.
CORO I y 1/:
"Acercáronse a la maldad los que me
persiguen,
alejáronse de tu ley.
SACERDOTE 1:
"Mas tus mandamientos fueron mis
deleites.
Justicia eterna son tus testimonios.
COROS I Y 1/'"
"El principio de tu palabra es verdad:
y eterno es todo juicio de tu justicia"
SACERDOTE 1:

(En el lugar sólo quedan algunos encapuchados que
van cubriendo con tierra y cenizas los cuerpos de los
penitentes que yacen en el suelo. Jesús y José inten­
tan huir y se delizan silenciosamente. Son sorprendi­
dos por uno de los encapuchados. Estos hablan en
inglés).
HOMBRE 1: i Hay intrusos!
HOMBRE 11: iDeténganlos!
HOMBRE 11/: ¡No deben escapar!

(Tres de los encapuchados se quitan las túnicas y que­
dan vestidos con camisas de cuadros y pantalones de
mezclilla, como qrenjzros texenos. Van tras José y Je­
sús, llevando linternas y armas de fuego.) .
(Aparece el INFORMANTE)

73

----------------------------w

INFORMANTE:

"La secta quiere que desaparezca, que no se propague
la raza mexicana y que no cruce la frontera ningún
mexicano más, en nombre de la fortaleza, de la pure­
za y de la supremacía de la raza blanca.
"En 1977 dirigieron sus baterías contra los mexi­
canos: Atentados, atracos, quemas de casas. Patrulla­
ron por casi 30 días la frontera, para impedir el paso
de ilegales, y pidieron al gobierno que les dieran ga­
rantías para realizar sus atentados.
"A finales de abril los dirigentes penetraron en te­
rritorio mexicano, para frenar la corriente de indocu­
mentados".

¡¡¡ni

rige al escondite donde se encuentra Jesús. Ilumina
los arbustos con su linterna y lo descubre). i Hey, pa­
pyl i Hermanol ¡Aquí está unol (Lanza gritos como
vaquero ebrio. Los otros seacercan y apuntan a Jesús
con sus armas.)
PADRE: No te muevas, sabandija.
HIJO MENOR: Aquí están las cuerdas, papy.
PADRE: Pónganle una en cada brazo y átenlo a aquel
árbol. (Los hijos atan a Jesús entre dos árboles, que­
dando al centro entre los dos troncos, con los brazos

ebiertos.)

HIJO MA YOR: Es por aquí, papy.
PADRE: ¿Estás seguro?
.
HIJO MENOR: iPapy! las ratas van por acá. (Olfatea el
ambiente) Las huelo.
HIJO MA YOR: (Dirigiendo la luz de su linterna hacia la
maleza) ¿Dónde están, hijos de puta?
PADRE: (Mirando el suelo.l Aquí se acaban las huellas
de esos perros.
HIJO MA YOR: ¡Vengan! IAquf van sus pisadas! (Se di­

HIJO MA YOR: ¿Buscamos al otro, papy?
PADRE: No debe de estar lejos. Estos cerdos no andan
solos. Seguramente nos está mirando.
HIJO MENOR: Yo estoy cansado, papv,
PADRE: Haremos una fogata y esperaremos a que ama­
nezca. (Reúnen ramas y troncos y encienden una fo­
gata, séntándose alrededor. El padre saca una cantim­
plora con ticory bebe.l
HIJO MA YOR: ¿No vas a convidarnos, papy?

HIJO MENOR: Sí, papy, nos hemos portado bien.

PADRE: Está bien, hijos, está bien. (Les da la csntim­
olors.} Beban lo que quieran. (Los hijos, gritando
como vaqueros, se disputan el licor V lo acaban rápi­
damente.)
HIJO MA YOR: Se acabó, papy.
PADRE: Aquí hay más, hijo. (Rle V saca otra cantim­
plora. Los tres se turnan para beber. El hijo menor
toca una armónica y los otros cantan una vieja can­
ción del oeste. Los leños han ido consumiéndose y
sólo quedan las breses.l
HIJO MENOR: Papy, cuéntanos
una historia,

PADRE: lOe qué?

HIJO MENOR: De lo que sea...

HIJO MA YOR: De I~ salvajes del sur.

PADRE: Está bien, está bien ..• (Pausa.) Hace mucho

74

75

(Notas de la
Revista Proceso
Núm. 84, 12 de junio 1978)

JORNADA XXI
(Jesús y J osé huyen hasta una zanja cubierta de maleza.J e­
sús se esconde en unos chaparrales yJ osé dentro de la zanja.
Tras ellos llegan sus perseguidores .un granjero texano y sus
dos hijos. con escopetas, pistolas. linternas y cuerdas atadas
a la cintura. Hablan en inglés, lentamente, con marcado acen­
to del sur de Estados Unldos.)

I

I

I

111

.

------

tiempo, esos cerdos tuvieron un rey que se llama­
ba ... creo que Toro Sentado o Jerónimo o algo así.
HIJO MENOR: ¿Usaba plumas?
PADRE: Como todos los indios andaba desnudo con un
enorme penacho de plumas de pavorreal y de águila.
Cuando los blancos llegaron a civilizarlos, escondieron
sus riquezas.
HIJO MA YOR: ¿Qué tenían?

PADRE: Oro y plata, nada más. Ah, y muchos' ídolos.

HIJO MENOR: ¿y luego, papy?

PADRE: No querían decir dónde escondían el tesoro. Y

así, pasó mucho tiempo.
HIJO MA YOR: ¿y qué hicieron los conquistadores?
PADRE: Les quemaron los pies para que hablaran. (Los
tres rten.)
HIJO MENOR: Oye, papy, se me ocurre algo.
PADRE: ¿Qué, hijo?
HIJO MENOR: (Mira a Jesús) ¿y si le quemamos los
pies a esta rata para que diga dónde está el otro?

PADRE: Oh, hijito, es una magnífica idea.

HIJO MA YOR: Muy bien, hermanito. Vamos.

,

HIJO MA YOR: ¿D.ónde se esconde el marrano?
HIJO MENOR: lDónde está la otra rata?
PADRE: IOh, baby! ¿Vas a hablar, verdad?
HIJO MA YOR: iHabla! 1habla, cochino! (Jesús sin po­
der caminar es arrastrado sobre las brasas y dejado
sobre ellas. José, emitiendo un doloroso y prolongado
11 iNO!" sale corriendo de su escondite para ayudar a
Jesús. El padre lo detiene y le da un culatazo con la
escopeta. José cae al suelo.)
PADRE: [Amarren a éstel No andaba lejos, Zeh? (Los
jóvenes atan a José en un árbol con el pecho y la cara
hacia el tronco.l
HIJO MA YOR: Mira qué espaldas tan anchas, papy. ¿ LE
damos unos latigazos?
PADRE: Está bien, hijo. Quítenle la camisa. (El hijo menor rompe la camisaa José.l
HIJO MENOR: ¿Le quitamos toda la ropa, papy?
PADRE: Sí hijito, toda, (los jóVenes desnudan a José)
HIJO MA YOR: Está listo, papy.
PADRE: Empiecen. (El hijo mayor da tres latigazos a
José.]

PADRE: Tú, hijo, camina por allá. Tú, por acá. Cada
quien jalará la cuerda en sentido contrario: El sucio
cerdo tendrá que pasar por las brasas. (Ríe, coreado
por los otros. Jesús se resiste, pero es dominado. Lo
obligan a caminar sobre las brasasque diligentemente
el padre ha distribuido por el suelo. Jesús grita y
gime, se revuelca en la tierra, pero es obligado a repe­
tir varias veces la operación.)

HIJO MENOR: ¿Oyes cómo se queja, papy?
PADRE: No, no escucho. Denle más fuerte.
HIJO MENOR: Préstame el látigo. Yo también quiero.
HIJO MA YOR: ¿Lo dejo, papy?
PADRE: (Al menor) Dale tres solamente. (El hijo me­
nor usa el látigo las veces indicadas.)
HIJO MA YOR: (Recuperando el látigo) ¿ Le sigo, papy?
PADRE: No tan de prisa, se nos puede morir muy pron
too
HIJO MA YOR: Papy, ven, mira cómo le brota la sangre.
HIJO MENOR: ¿No quieres ver las marcas, papy?
HIJO MA YOR: Ven, papy, verás qué lisa tiene la piel.
HIJO MENOR: Parece cuerpo de mujer, papy. Ven.
PADRE: Está bien. (El padre va hacia ellos.]
HIJO MA YOR: Qué piel tan bonita Zno, papy?

76

77

JORNADA XXII
(Los jóvenes van porJ esús, El padre observa sentado y da ins­
trucciones desde su lugar).

I

I

r
HIJO MENOR: Es muy blanca, papy.
PADRE: Qué raro. Si todos son negros o cafés ...
HIJO MA YOR: Toca aquf, papy.
HIJO MÉNOR: y acá, papy. (Los tres tocan el cuerpo de

de 1977 el jurado declaró inocentes a los Hannigan."
Síntesis de
Notas periodísticas de
diarios de la ciudad de México

José.]

HIJO MA YOR: ¿Sabes qué estoy pensando, papv?
PADRE: No, no sé.
HIJO MA YOR: Sí sabes, papy.
PADRE: Está bien. Creo que sí sé...
HIJO MA YOR: ¿Lo hacemos papy?
HIJO MENOR: Sí, papv.
PADRE: Está bien, está bien. . . (Los tres, continúan
acariciando el cuerpo de José.}

JORNADA XXIII
~ osé, sentado en un banquilo hacia derecha abajo del escena­
rio, escucha y trata de contestar las preguntas que le hacen
varios agentes de migración que lo rodean. Del mismo modo,
pero hada izquierda arriba del escenario, se encuentraJ esús.
El grupo de agentes que están conJ esús hablan en inglés y los
qus están conJ osé, en español.)

(Aparece el INFORMANTE)

INFORMANTE:

"Ilegales torturados en Arizona por George Hannigan
(riqu ísimo granjero, expresidente de la Junta Republi­
cana en su Distrito) y sus dos hijos.
El juicio Arizona Vs. Hannigan se dijo que iba a ser
perfectamente legal. Sin embargo se evitó un jurado
mexicano; sus miembros se buscaron entre ex-milita­
res del norte estadounidense, ajenos a las tensiones
fronterizas. El defensor manipuló a la perfección las
diferencias culturales. Las víctimas fueron incapaces
de entender o contestar sin intérprete. En todo mo­
mento el defensor se refiri6 a-los mexicanos como ex­
tranjeros ilegales y present6 el caso como una conjura
para sacar dinero a los Hannigan. Así pues, los Han­
nigan no secuestraron ni torturaron ni robaron a los
espaldas mojadas. Las víctimas se conviertieron en
acusados y los acusados en víctimas. El 7 de octubre

78

AGENTE 1: What's your name?
AGENTE 11: ¿Cuál es tu nombre?
AGENTE 111: How old are you?
AGENTE IV: ¿Qué edad tienes?
AGENTE V: Where were you born?
AGENTE VI: ¿Dónde naciste?
AGENTE VII: Are you catholic?
AGENTE VIII: ¿Eres católico?
AGENTE 1: Are you married?
AGENTE 11: ¿Estado civil?
AGENTE 111: Do you have chlldren?
AGENTE IV: ¿Tienes hijos?
AGENTE V: What's your profession?
AGENTE VI: ¿Cuál es tu profesión?
AGENTE VII: Why did you cross the border?
AGENTE VIII: ¿Por qué cruzaste la frontera?
AGENTE 1: How rnuch did you win?
AGENTE 11: ¿Cuánto dinero ganaste?
AGENTE 111: How long did you work i1legally?
AGENTE IV: ¿Cuanto tiempo trabajó ilegalmente?
AGENTE V: Hava vour got relatives in the U.S.A.?

79

1
1

AGENTE VI: ¿Tienes familiares en los Estados Unidos?

AGENTE VII: What kind of drugs do you take?

AGENTE VIII: ¿Qué drogas usas?

AGENTE 1: Are you sick?

AGENTE 11: ¿Estás enfermo?

AGENTE 111: Where did you cross the border?

AGENTE IV: ¿Por dónde cruzaste la frontera?

AGENTE V: Do you know the laws of the United

Sta tes?
AGENTE VI: ¿Conoces las leyes de los Estados Unidos?
AGENTE VII: Have you got parasites?
AGENTE VIII: lTienes parásitos?
AGENTE 1: What do you think about the Unites States?
AGENTE 11: ¿Qué opinas de los Estados Unidos?
AGENTE 11: Are you homosexual?
AGENTE IV;' ¿ Eres homosexual?
AGENTE V: Were you planning to hurl to the President
of the U.S.A.
AGENTE VI: ¿Planeabas derrocar al Presidente de los
Estados Unidos?
AGENTE VII: Are you a communist?
AGENTE VIII: ¿ Eres comunista?
AGENTE 1: Would you want to come back?
AGENTE 11: ¿Quisieran regresar a los Estados Unidos?
(OSCURIDAD)

JORNADA XXIV
(Las partes que integran el puente son unidas y el puente se
forma nuevamente, destacándose gigantesco e imponente, al
centro del escenario, corno una silueta a contratuz.j
Decenas de trabajadores indocumentados, como sombras,
se van agrupando sigilosamente, con miedo y terror, arriba y
abajo del puente; mientras tanto, los agentes de migración
los van cercando, repitiendo los textos de la jornada anterior.

80

El volumen de sus voces, que empieza como un susurro, va
in crescendo, hasta convertirse en un coro ensordecedor e
inentendible. De pronto, cesa todo movimiento y sonido.
Tres rayos de luz iluminan al informante, aJ osé y aJ esús,
quienes, al tiempo que dialogan con el público, van avanzan­
do hacia la alambrada que los separa de los espectadores.

INFORMANTE

AVISO Num. 1: Diciembre de 1976: El Gobierno
norteamericano decidió reducir a menos de la mitad
la expedición de visas anuales para mexicanos. En Mé·
xico, nadie reaccionó frente a este hecho.

I

!

JOSE

AVISO NUM. 2: Agosto de 1977: Carter da a cono­
cer las propuestas para restringir la entrada de trabaja­
dores inmigrantes mexicanos. Tampoco hubo reac­
ción en México.
JESUS

AVISO NUM. 3: Se incrementa notablemente la fuer­
za policíaca fronteriza, caracterizada por su agresivi­
dad en contra de los indocumentados, con lo cual se
montó de hecho un gran aparato represivo que Cerró
virtualmente la frontera para los inmigrantes y que se
reflejó en la deportación masiva de más de un millón
de inmigrantes. En México, nadie reaccionó.
JOSE

AVISO NUM. 4: Implementación de una política
fiscal en la que intervinieron autoridades fiscales y
migratorias estadounidenses, que se derivaron en una
mayor sangría de los ingresos de los indocumenta­

81

11

dos, con el pretexto de que debían y evadían el fisco
norteamericano. No hubo reacción en México.
JESUS

AVISO NUM. 5: Mientras el Presidente Mexicano se
encuentra en Ch ina, el gobierno norteamericano
anuncia la construcción de las humillantes y ofensivas
cercas en la frontera. En México, salvo aisladas decla­
raciones, no hay reacción.

(La alambrada cubre completamente la boca del escenario.
El Informante, José y Jesús intentan escalarla y quedan in­
móviles, en diversas posiciones, en actitud de inútil y deses­
perada huida).

TELON

Jorge A. Bustamante
Revista Proceso
Núm. 104, p. 16 Y 17
30 octu bre 1978)

INFORMANTE:

AVISO NUM. 6: Las autoridades norteamericanas in­
tentan de modos más o menos violentos y crueles,
contener o rechazar el río humano sólo para que se
desborde nuevamente; y como nosotros no somos ca­
paces de cegar las fuentes, los orígenes, seguirá co­
rriendo, cada vez más caudaloso.

~

¿Cuáles medios quedan entonces para proteger a quie­
nes un absurdo sistema económico y político ha em­
pujado a saltar las alambradas, desafiar patrullas y hu­
millaciones ciertas más allá de nuestras fronteras del
norte?
(Alejandro Gómez Arias.
Revista Siempre Núm. 1353
Mayo 3D, 1979. Pág. 20)

82

83

Related Interests