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TENDENCIA

NACIONAL
NÚMERO 18 • MAYO 2016

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TENDENCIA
NACIONAL

Directorio:
Andrés Cabrera
Rodrigo Silva
Iván Vitta
Equipo:
Carla Amtmann
Andrés Cabrera
Eduardo Ocampo
Lincoyan Painecura
Rodrigo Silva
Héctor Testa
Iván Vitta

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CONTENIDO

EDITORIAL

La Deriva del Programa de Reformas
Por Iván Vitta

De un proceso Constituyente restringido a uno ampliado
¿De quién depende?
Por Carla Amtmann & Eduardo Ocampo
La situación de Izquierda Autónoma y Revolución Democrática en un
contexto de oportunidades para las fuerzas emergentes
Por Rodrigo Silva
El rearme de la Derecha Política y el Gran Empresariado en la era de la
descomposición
Por Andrés Cabrera

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EDITORIAL

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l décimo octavo número de Tendencia Nacional (primero del
año 2016) ofrece una lectura de las principales características
asumidas por el escenario sociopolítico durante los primeros
meses del año en curso, identificando tanto el desenvolvimiento
de los actores tradicionales y las fuerzas de cambio emergentes
como también los temas más relevantes dentro de la disputa política más
próxima, cuestión que no sólo depende de las agendas gubernamentales
y los ciclos de la política institucional (donde nos encontramos ad
portas de un nuevo ciclo eleccionario), sino que también, dependerá del
modo en que los distintos actores se posicionen frente al develamiento
de diversos casos de corrupción y, por supuesto, de la capacidad que
mantengan los movimientos sociales para agregar temáticas excluidas
de los énfasis e intereses propuestos por la elite político-económica
tradicional.

Acoplándose a este marco, la presente edición de Tendencia
Nacional integra ciertas permanencias y también algunas variaciones
respecto al análisis entregado en sus 17 números previos. Por la línea
que traza el ámbito de las permanencias, el balance desarrollado a fines
del año pasado permite conectar este primer número del año con las
principales tesis y/o lecturas en torno a las principales fuerzas que
predominan el escenario sociopolítico nacional1, la cuales, vuelven
a ser examinadas a la luz del primer cuarto del año en curso. Estos
meses, siguen reflejando una intensa actividad mediática, fuertemente
antagonizada. De este modo, las cuatro columnas que integran el
presente número abarcan cuatro dimensiones ineludibles de la política
actual y por lo tanto sintetizan de manera genérica los desafíos políticos
del presente: la deriva del programa de reformas propuesto por la Nueva
Mayoría, la posibilidad de pasar de un proceso constituyente restringido
a uno ampliado y el rol que debiesen cumplir aquellas fuerzas que en
este periodo buscan terminar con el neoliberalismo y la democracia
restringida, la situación de Izquierda Autónoma y Revolución democrática
en un contexto de oportunidades para las fuerzas emergentes y el rearme
de la derecha política y el gran empresariado en la era de la descomposición
son los campos de análisis definidos en esta oportunidad.
Por otro lado, y atendiendo al ámbito de las variaciones respecto a
nuestros números previos, este año el equipo de Tendencia Nacional ha
decidido cambiar la periodicidad de nuestra publicación, la cual pasa de
mensual a trimestral. Este cambio intenta ser compatible con el objetivo
de observar el devenir sociopolítico en términos más amplios que los
otorgados por la dinámica contingencia política. Ciertamente, esto
último será siempre una necesidad teórica y práctica de primer orden. No
obstante, es un hecho que en la actualidad existe una pluralidad de análisis
que desmenuzan la contingencia política en términos especializados (el
nuevo periodismo investigativo es una de las expresiones más relevantes
dentro del período), por lo que resta fortalecer aquellas lecturas que –

apoyándose en los recursos informativos y análisis preliminares referidos
a la contingencia– caracterizan los principales cambios del escenario
observando el desempeño de las fuerzas políticas de un modo más
coyuntural que contingente. Las reacciones inmediatas exigidas por un
escenario político dinamizado deben analizarse a posteriori en un marco
temporal más amplio.
¿No es ésta una de las lecciones que deja abierto el debate político
acaecido tras la muerte del primer presidente concertacionista, Patricio
Aylwin? El efecto mediático desencadenado frente a este hecho
permitió, ante todo, la revitalización del partido del orden. Un partido
que aparece y que es capaz de aglutinar a la totalidad del espectro
político tradicional, intentando en estos días mitigar de alguna forma
la crisis de representatividad que les afecta. Lo hicieron, exaltando el
“republicanismo” del difunto, su “capacidad negociadora” y también
“alabando su austeridad” (esto último por supuesto que constituye una
virtud en la degradada política transicional, no obstante, una cuestión
básica y común dentro de un sistema democrático vigoroso).
Frente a la intensa hegemonía mediática desplegada por los medios
de comunicación de masas, comenzó a surgir la reacción en cadena de
múltiples versiones que ponían ciertos matices a la figura del mandatario
o abiertamente contradecían el discurso oficial emanado por los medios
tradicionales. A pesar de que las informaciones de estos últimos años
permiten tener una imagen más o menos nítida de la intensa relación
dinero-política que está en la base del proceso transicional, esta vez
fue necesario escarbar mucho profundo. Había que volver indagar en
la biografía del personaje y su “legado”; en la “historia oculta” (hoy,
ya no tanto) de la dictadura militar y la transición. Con una reacción
más tardía que el montaje presentado por el “partido del orden”, se
comenzó a indagar el registro de las últimas décadas, las cuales, tienen
su eje dinamizador en la refundación neoliberal de la sociedad elaborada
en dictadura y profundizada durante los gobiernos transicionales. Si hay
algún legado político de la figura de Patricio Aylwin es sin duda éste.
¿Tendrán las fuerzas de cambio la posibilidad de superar (transformar)
este legado en los próximos años? El escenario aún se encuentra
plenamente abierto.

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on ocasión del segundo aniversario de su asunción, el 11 de
marzo pasado, Michelle Bachelet anunció, en un discurso
pronunciado en Antofagasta, que la “obra gruesa” de las
reformas estaba concluida1. A comienzos de abril, los ministros
Nicolás Eyzaguirre y Marcelo Díaz reiteraron el concepto. El gobierno
dio así paso a lo que podemos identificar como la tercera etapa de las
reformas, caracterizada por el cierre legislativo de la reforma laboral y la
gratuidad –dos de los principales ejes del programa–, la definición de un
modus vivendi entre la “vieja guardia concertacionista”, representada
en palacio por el ministro Burgos, y Bachelet, además del énfasis en
la “gestión” y la explotación discursiva de las reformas ya realizadas.
Sucede a la primera etapa, que se extendió desde la asunción del
gobierno en marzo de 2014 hasta mayo de 2015, caracterizada por la
hegemonía de Bachelet y su “nueva guardia” frente a la resistencia de la
Democracia Cristiana (DC), principal fuerza de la “vieja guardia”, y por
la instalación de las primeras reformas en el Congreso; y a la segunda,
desde mayo del 2015 hasta marzo 2016, en donde se impone la “vieja
guardia”, Bachelet pasa a la defensiva en circunstancias en que se da
gran parte del debate sobre reforma laboral y gratuidad.
Se ha producido así una “deriva” del programa de reformas de Michelle
Bachelet, que ha pasado de un discurso más agresivo y tensionador del
bloque en el poder (duopolio político, gran empresariado, medios de
comunicación monopolizados) a uno más conciliador y moderado. La
dinámica de esta deriva del programa de reformas está determinada
por el choque entre la DC, a la cabeza de la vieja guardia, y el ala
más progresista de la Nueva Mayoría, en la que cada uno de estos
polos ha buscado dar respuesta a las trizaduras políticas del consenso
neoliberal abiertas desde el año 2011 desde su propia identidad
política, representando a sus fuerzas de apoyo y protegiendo sus bases
electorales.
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Un programa para conciliar diferencias irreconciliables
La conjunción de la derrota de la Concertación y su consiguiente
salida del gobierno con la explosión popular del año 2011 generó
un cuadro político en el que Michelle Bachelet quedó como la única
posibilidad para el conglomerado de recuperar el gobierno. Ello le dio
a Bachelet el control para redibujar la alianza a su antojo, lo que se
expresó en el nacimiento de la Nueva Mayoría, destinada a reemplazar
a la Concertación, y de un programa que, comparado con los anteriores
de la Concertación, aparecía bastante más profundo, aunque sin tocar
los pilares del capitalismo neoliberal. No obstante, uno de los rasgos
esenciales del programa era su ambigüedad en las reformas más
significativas que planteaba: reforma tributaria, reforma educacional y
nueva constitución.
Fue esta ambigüedad la que permitió conformar un nuevo bloque
desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista, que de otra
manera no hubiera podido conformarse sin altos costos políticos para
sus miembros. No obstante su ambigüedad, los titulares del programa
estaban destinados a dar una ventaja política al ala “progresista” de la
nueva coalición, en términos de un triunfo de los viejos “autoflagelantes”
por sobre los “autocomplacientes” del debate concertacionista de
fines de los 90 y la década del 2000, para lo cual Bachelet se reservó la
definición de los ejes programáticos fundamentales2.
En ningún momento se trató de un programa para terminar con
el neoliberalismo. La DC ha sido siempre un partido de composición
pluriclasista pero de conducción burguesa, cuya misión política, al nacer
en los años 50, fue la de modernizar el capitalismo chileno, superando
sus rémoras oligárquicas y dotándolo de una amplia base de pequeños
y medianos empresarios que le diera sustento, conteniendo al mismo
tiempo el crecimiento de las fuerzas de izquierda que amenazaban al
capitalismo criollo. Por eso en coyunturas históricas decisivas –como el
golpe de estado de 1973, la lucha contra la dictadura y la negociación
para una salida pactada a la dictadura militar– la DC actuó siempre con
claridad como una fuerza alineada con los intereses de la burguesía

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chilena y del imperialismo de EEUU3. No podía esperarse seriamente que
impulsara cambios a un sistema que ayudó a consolidar y profundizar.
Respecto del Partido Socialista (PS) y del Partido por la Democracia
(PPD), ambas fuerzas, alineadas dentro de la Internacional Socialista,
comparten la deriva derechista y neoliberal de dicha organización
internacional. Tienen un nutrido grupo de militantes que se han acercado
al gran capital para convertirse en sus cuadros orgánicos, participando en
directorios de grandes empresas o en organizaciones gremiales del gran
empresariado. Estos vínculos con el empresariado han terminado por
conformar un sistema de control interno que neutraliza políticamente
a las corrientes y militantes progresistas de su interior. Bajo estas
condiciones, tampoco era esperable de su parte un compromiso con un
cambio radical del modelo heredado de la dictadura.
Bachelet ha representado en sus dos gobiernos a corrientes internas,
en especial del PS, bloqueadas en su acceso al control de los puestos
del aparato público por los llamados “barones” de la vieja guardia. En su
primer mandato, no logró imponerse a la vieja guardia; por ello, desde
el término de su primer período, conformó un grupo de personas de su
estricta confianza, encabezada por Rodrigo Peñailillo, para organizar su
regreso a La Moneda y que le sirviera de fuerza orgánica de apoyo en su
segundo gobierno. La ampliación de la Concertación hacia la izquierda
completaría su base de apoyo.
Desde el punto de vista programático, la jugada más audaz y
significativa de Bachelet para consolidar su poder político por sobre los
partidos de la Nueva Mayoría consistió en “vestirse” aparentemente con
las demandas levantadas por el movimiento social. Bachelet entendió
que la recuperación de la gobernabilidad del capitalismo neoliberal
exigía la desmovilización y neutralización del movimiento social, para
lo cual adoptar sus consignas y desnaturalizarlas era vital para aislar a
los sectores más dinámicos, como el movimiento estudiantil, del apoyo
popular masivo logrado desde el año 2011.
Tal iniciativa, sin embargo, exigía que se realizaran cambios que
dieran sustento al relato. Por ello se relegó a la DC a un lugar secundario
en la elaboración del programa, para un control estricto de los ejes
fundamentales; en caso contrario, una negociación programática
anticipada con la DC hubiera debilitado los ejes que quería imponer
Bachelet. En ese momento comenzaría la disputa con la DC y sus
“sectores conservadores”4 en torno de quién pagaría los costos políticos
y económicos de las reformas y quien cosecharía sus réditos. Por
ejemplo, las reformas en educación subvencionada, como el fin del lucro,
tocaría a una extensa burguesía educacional más vinculada a la DC que
al ala progresista del bloque. Medidas como el aborto, por otro lado,
afectaban a la DC en su relato valórico, tensionado ya desde la derecha
por la postura antiaborto de la Unión Demócrata Independiente (UDI) y
Renovación Nacional (RN). Las ganancias políticas iban, por contraste,
al ala izquierda de la coalición.
Este tensionamiento de la ex Concertación tiene como base el
desplazamiento hacia la izquierda de la agenda pública producto de
las movilizaciones sociales. Afecta a toda la elite binominal, pero de
manera diferenciada. La UDI apuesta a una estrategia de inmovilismo,
bajo el supuesto político de que la apertura a pequeños cambios
abrirá inevitablemente el espacio para cambios mayores. Sectores
de RN y la DC han apostado a cambios moderados, que para la DC
tienen el significado particular de proteger a sus bases de apoyo de
centro, disputadas por nuevos proyectos políticos como Ciudadanos y
Amplitud. Para el ala izquierda de la Nueva Mayoría el objetivo político
es cerrarle el paso a la emergencia de fuerzas políticas que le disputen
sus posiciones políticas desde la izquierda, lo que las obliga a realizar
modificaciones más sustanciales.
De la Retroexcavadora a la Obra Gruesa: crónica de la deriva
conservadora del Programa
Como se indicó más arriba, a esta altura es posible distinguir tres
etapas en la aplicación de la agenda reformista expresada en el programa:

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a) La etapa de la “Retroexcavadora”: la etapa inicial de la aplicación
del programa se extiende desde la instalación del gobierno hasta
mayo de 2015. Se caracteriza porque la iniciativa política está
en manos de Bachelet y su “Nueva Guardia” encabezada por
Rodrigo Peñailillo. Se comienza el envío de las primeras reformas
al Congreso: reforma tributaria, las reformas educacionales de
fin al lucro, fin de la segregación y gratuidad y la reforma laboral.
También se pone fin al sistema binominal y se comienza la discusión
del Acuerdo de Vida en Pareja. La DC comienza su resistencia a las
reformas por la vía de los “matices” y comienza a ordenar las filas
internas, donde había un fuerte sector pro bacheletista, tras el
sector conservador. Desde la derecha, ante el derrumbe político del
sector, los empresarios se ven obligados a intervenir directamente
en la arena política. Desde el movimiento social, en especial en
el movimiento estudiantil, prima una situación de confusión y
búsqueda de formas de responder a la ofensiva del gobierno, que
busca marginarlos del escenario con diálogos inconducentes. En
Julio de 2014 se produce, con la orden de Bachelet de negociar
con la oposición la reforma tributaria, la primera señal política
que sincera el verdadero alcance de las reformas. Comienza el
descenso sostenido de la aprobación de Bachelet, que recibirá un
golpe demoledor con el estallido del caso CAVAL.
b) La etapa del “Realismo sin Renuncia”: en diciembre de 2014 ya
había señales de desgaste del liderazgo presidencial, pero la buena
performance legislativa de enero de 2015 –en que se aprueban,
entre otras, las reformas educacionales (lucro, segregación,
gratuidad)– disipa temporalmente los nubarrones. Sin embargo,
el estallido del caso CAVAL termina de triturar el capital político
de Bachelet, que ve derrumbarse a su fuerza de apoyo principal, la
Nueva Guardia de Peñailillo. El cambio de gabinete del 11 de mayo
representa el triunfo de la Vieja Guardia y su regreso a La Moneda,
con el Ministro Jorge Burgos como figura principal, quien instala la
consigna de “Realismo sin Renuncia”. Bachelet queda a la defensiva
y sus intentos por retomar la iniciativa desautorizando a Burgos
fracasan. Por su parte, el nuevo ministro de Hacienda, Rodrigo
Valdés, comienza a reinstalar la “responsabilidad fiscal” como valla
de contención de las reformas. La DC ya está completamente bajo
dirección del sector conservador e incluso su presidente, Jorge
Pizarro, considerado bacheletista en los inicios del gobierno, se
ha sumado a las posiciones conservadoras. El movimiento social
se reanima y lanza grandes movilizaciones, en las que sobresalen
los dos grandes paros de profesores contra la ley docente del
gobierno, que no obstante no logran su objetivo. En esta etapa
terminan de tramitarse la gratuidad para la educación superior y
la reforma laboral5.
c) La etapa de la “Obra Gruesa”: formalmente se inicia el 11 de
marzo con el segundo aniversario del gobierno y el anuncio por
Bachelet de que la “Obra Gruesa” se encuentra concluida y lo
que resta es afinar los detalles en la segunda mitad del gobierno.
Se ha llegado a un armisticio entre Bachelet y Burgos, en el que
Burgos ha asumido una agenda de seguridad de un marcado corte
represivo, orientada a tranquilizar al empresariado. El énfasis
en esta nueva etapa estará puesto en la gestión, con eje en el
crecimiento económico, para lo cual el gobierno está buscando
tender puentes con los empresarios por medio de medidas como
la agenda de productividad, mientras Hacienda recorta los dineros
para gasto social. En esta etapa se desplegará el llamado “proceso
constituyente”, que tendrá su hito central en octubre de este año,
con el envío de la reforma constitucional que habilitará al Congreso
para decidir un mecanismo para discutir una nueva constitución
política.
El anuncio del fin de la obra gruesa provocó sorpresa en algunos
analistas que, como Max Colodro, tenían un diagnóstico positivo de
la evolución de la agenda reformista. Colodro afirmó que “ahora el
gobierno acepta que la debilidad económica no depende solo de China
y de la baja en el precio del cobre. Ahora decide por tanto notificar de
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un inverosímil término de las reformas cuando es obvio que algunas tan
relevantes como la de educación superior y el cambio constitucional
ni siquiera empiezan a discutirse; y ahora, finalmente, se reconoce
que no habrá reactivación económica sin un cambio sustantivo en las
expectativas internas, una realidad que terminó de alertar al gobierno
ya que puede convertirse en un factor decisivo en el ciclo electoral que
se inicia”. Finaliza, con cierto desaliento, sosteniendo “La verdad, ante
este inviable y poco verosímil giro retórico, quizá hubiera tenido más
sentido político seguir culpando del deterioro económico al escenario
externo, mantener en alto el espíritu transformador y no terminar
aceptando el principal argumento de quienes, desde el inicio, se han
opuesto a las reformas todavía en curso”6.
El futuro de las reformas pendientes es incierto. La reforma de la
educación superior está topando en la cuestión del financiamiento,
tema respecto de la cual, con los ajustes anunciados por Hacienda, no
hay ninguna seguridad7; incluso el rector de la Universidad de Talca,
Álvaro Rojas, afirmó a principios de abril que probablemente el tema
del financiamiento universitario va a quedar para el próximo gobierno8.
Respecto de la “nueva Constitución”, ni siquiera hay acuerdo en si va
a haber nueva Constitución o una nueva reforma de la ya bastante
reformada Constitución de 1980. Bachelet terminó por desentenderse
de la cuestión del mecanismo y le entregó la definición de éste al
Congreso, en una reforma constitucional que enviaría en octubre
de este año. El llamado “proceso constituyente” se ha visto reducido
a una suerte de estudio de opinión masivo, con temas de discusión
previamente acotados por el gobierno, sin margen, por ejemplo, para
abordar la cuestión del mecanismo.
En el balance de las reformas, el saldo es claramente insuficiente
respecto de las demandas del movimiento social en los años previos y
de las propias promesas de campaña. En educación, el fin del lucro, fin
de la segregación y la gratuidad se transformaron en un blindaje de la
educación subvencionada, relegando a la educación pública sin tomar
ninguna medida sustancial en dirección de su fortalecimiento. El fin del
lucro es una mera prohibición jurídica, tal como la existente desde hace
más de treinta años para la educación superior, lapso en el cual el sector
terciario no ha dejado de lucrar a través de distintos mecanismos. El fin
del copago no fue tal y se transformó en un copago financiado por el
Estado, lo que mantendrá la diferencia de financiamiento respecto de la
educación pública.
La gratuidad de la educación superior siguió la lógica de los
vouchers, es decir subsidio a la demanda. Nuevamente se postergó el
fortalecimiento de la educación superior pública y se seguirá tratando a
instituciones públicas y privadas con la misma vara, continuando así el
rol subsidiario del Estado respecto de la educación. La cobertura ya es
seguro que no llegará al 70% de los alumnos de menores recursos y se
quedará en el actual 50%, que en realidad se traduce en una cobertura
de alrededor de un 20% de los estudiantes. Se trata, básicamente, de
un cambio de nombre de las becas, un recurso burdo pero que da al
gobierno una cuña electoral para enfrentar las elecciones municipales.
La reforma tributaria, que prometía eliminar el FUT, salió de la
“cocina” del senado recortando sólo en un tercio este mecanismo. Junto
a otras medidas como el recorte de un 40% a un 35% del impuesto a la
renta para los contribuyentes de mayores ingresos, la reforma, en sus
resultados prácticos, ha estado lejos de aumentar la recaudación de los
más ricos y las grandes empresas. El año 2015, la recaudación tributaria
aumentó un 12,2%, pero la tributación de las 169 empresas más grandes
del país cayó en un 34%; esto indica que el grueso del aumento de la
tributación ha provenido de las personas y de las pequeñas y medianas
empresas9.
La reforma laboral, por su parte, ha significado finalmente un retroceso
para los trabajadores. Ya el proyecto original llevó a organizaciones
sindicales y expertos laborales a señalar que la reforma negociada por la
CUT era un paso atrás en varias materias, lo que llevó a la ex directora
del Trabajo, María Ester Feres, a calificarla derechamente como una
“reforma proempresarial”10. Tras su paso por el Senado, la reforma salió
aún más favorable para los empresarios, al incorporar, por ejemplo, una
indicación sobre “adecuaciones necesarias” que es una forma encubierta
8

de reemplazo interno en huelga. Varias empresas ya han comenzado a
prepararse para explotar esta indicación, cambiando los contratos de
los trabajadores para aumentar el número de funciones que éstos deben
desempeñar, lo que en un escenario de huelga podría permitirles a los
trabajadores no huelguistas reemplazar a sus compañeros paralizados,
sin violar la letra de la prohibición de reemplazo amparándose en las
“adecuaciones necesarias”11.
En conclusión, las reformas no sólo no tocaron los pilares del modelo
neoliberal, sino que incluso en algunos casos, como la reforma laboral,
lo han profundizado. El triunfo de la vieja guardia a partir de mayo
de 2015 significó que reformas que ya eran insuficientes pasaron a
ser derechamente opuestas a su dirección original. La incertidumbre
instalada respecto de las reformas pendientes indica que esta situación
no cambiará.
Se reafirma una vez más la esterilidad del llamado “progresismo”
para impulsar cambios democráticos mínimos en beneficio de los
trabajadores y las mayorías nacionales. Sometido voluntariamente al
control de la DC y los sectores conservadores (es decir burgueses) de la
Nueva Mayoría, no tiene la capacidad para cambiar de raíz el capitalismo
neoliberal.

1.

Véase: “Presidenta: <<La obra gruesa ya está lista; ahora tenemos que afinar las
terminaciones>>”. El mercurio, 12 de marzo, 2016. Disponible en: http://www.elmercurio.com/
blogs/2016/03/12/40078/Presidenta-La-obra-gruesa-ya-esta-lista-ahora-tenemos-queafinar-las-terminaciones.aspx

2.

Véase: “Bachelet tras cita con la DC: <<La candidata decide cuál va a ser la línea del
programa>>”. El Mercurio, 1 de julio, 2013. Disponible en: http://www.emol.com/noticias/
nacional/2013/07/01/606731/bachelet-dc.html

3.

La DC se planteó desde su origen como una fuerza de renovación capitalista de la sociedad chilena
y de contención de la izquierda en general y del comunismo en particular. Su primera expresión,
la Falange Nacional, surgió como una escisión del Partido Conservador, a partir del desacuerdo
con lo que veían como una reacción puramente defensiva de la organización ante la crisis del
régimen oligárquico, iniciada en los años 20 y profundizada en los años 30. Tras la Segunda
Guerra Mundial, la Falange, que en 1957 devendría Democracia Cristiana siguiendo el modelo
italiano y alemán, contó con el apoyo de la Iglesia Católica –cuya apuesta por los regímenes
fascistas como medio de contención contra el comunismo fracasó al ser derrotados éstos en el
conflicto– y de EEUU, embarcado ya en la Guerra Fría contra el bloque soviético. La revolución
cubana y la respuesta de EEUU, la “Alianza para el Progreso”, no hicieron más que profundizar los
lazos de EEUU con la DC, a la que prestó apoyo político y económico. Véase: Santoni, A. (2013).
“Religión, política y Democracia Cristiana: Chile e Italia en perspectiva comparada”. Historia y
Política, núm. 29, Madrid, enero-junio, pp. 193-218. Disponible en: https://dialnet.unirioja.es/
descarga/articulo/4495704.pdf

4.

Véase: “El arranque de la segunda vuelta desnuda el precario equilibrio de la Nueva Mayoría”.
Ciper Chile, 22 de noviembre, 2013. Disponible en: http://ciperchile.cl/2013/11/22/elarranque-de-la-segunda-vuelta-desnuda-el-precario-equilibrio-de-la-nueva-mayoria/

5.

Para una descripción pormenorizada, remitimos a los números anteriores de “Tendencia
Nacional”, que examinaron con detalle los cambios en la correlación de fuerzas al interior de la
Nueva Mayoría y la imposición definitiva de la “vieja guardia”.

6.

Colodro, M. “El giro”. La Tercera, 11 de abril, 2016. Disponible en http://voces.latercera.
com/2016/04/11/max-colodro/el-giro/

7.

El lunes 21 de marzo, Hacienda anunció fuertes recortes al presupuesto de gratuidad y
becas. Véase: “Ajuste fiscal: Gratuidad y becas en educación superior entre los mayores
recortes”. El Mercurio, 21 de marzo, 2016. Disponible en http://www.emol.com/noticias/
Economia/2016/03/21/794211/Ajuste-fiscal-Gratuidad-de-educacion-superior-y-becasentre-los-mayores-recortes.html

8.

Véase: “Alvaro Rojas, rector de U. de Talca: <<El modelo de financiamiento parece ser que va a
quedar para un próximo gobierno>>”. La Tercera, 2 de abril, 2016. Disponible en: http://www.
latercera.com/noticia/nacional/2016/04/680-674838-9-alvaro-rojas-rector-de-u-de-talca-elmodelo-de-financiamiento-parece-ser-que-va.shtml

9.

Véase: “Tesorería saca cuentas alegres ante desaceleración económica: recaudación tributaria
creció 12,2% gracias a los efectos de la reforma”. El Mostrador, 11 de abril, 2016. Disponible
en http://www.elmostrador.cl/mercados/2016/04/11/tesoreria-saca-cuentas-alegres-antedesaceleracion-economica-recaudacion-tributaria-crecio-122-gracias-a-los-efectos-de-lareforma/

10. Véase: “Ex directora del Trabajo: Reforma laboral es pro empresarial”. Radio cooperativa, 20 de
agosto, 2015. Disponible en: http://www.cooperativa.cl/noticias/pais/trabajo/proyectos/exdirectora-del-trabajo-reforma-laboral-es-pro-empresarial/2015-08-20/195525.html
11. Véase: “Preocupación entre los trabajadores del retail por nuevas funciones”. Diario Financiero, 19
de abril, 2016. Disponible en: https://www.df.cl/noticias/economia-y-politica/gremios-laboral/
preocupacion-entre-los-trabajadores-del-retail-por-nuevas-funciones/2016-04-18/221155.
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De un Proceso Constituyente restringido a uno ampliado

¿De quién depende?

Por Carla Amtmann & Eduardo Ocampo
“Una de las orientaciones ha de consistir en el
rebasamiento del proceso constituyente en un sentido
restringido, a favor de un proceso constituyente
en sentido amplio, que profundice la impugnación
al orden constitucional vigente y que exprese
alternativas, desde las mayorías trabajadoras y
populares, para su superación definitiva.”

E

l 8 de marzo de 1925 se inauguró la Asamblea Constituyente
de Obreros e Intelectuales en el Teatro Municipal de Santiago,
conocida como la Constituyente Chica. En este espacio,
trabajadores, profesionales, estudiantes e intelectuales,
buscaron redactar principios constitucionales que sirvieran como
base para una supuesta discusión que se abriría para la “Constituyente
Grande” que se esperaba. De aquí la historia parece de manual:
Alessandri, pese a señalar en un principio que la Asamblea Constituyente
le parecía necesaria, terminó trabajando en comisiones restringidas
de un pequeño y selecto grupo de “hombres notables” que tomó las
decisiones y realizó la redacción, que luego se plebiscitó sin Asamblea
Constituyente mediante. Éste ha sido –hasta ahora- el proceso de
elaboración constitucional con mayor activación de fuerzas populares y
democráticas, no obstante, sin los resultados esperados.
Una Constitución no sólo se refiere a las normas que dan fundamento
al conjunto del ordenamiento jurídico de una sociedad, sino que, sin
duda, es también la cristalización de las correlaciones de fuerzas sociales
y políticas, y por tanto de la expresión de la voluntad hegemónica
de un período determinado. Por ende, su vigencia está sujeta a estas
condiciones generales de fuerza existentes en la sociedad que rige.
Las experiencias constitucionales tanto de Chile como a nivel
internacional, nos muestran que un proceso constituyente –democrático
o no– se abre cuando existen cambios en las correlaciones de fuerzas,
y por tanto situaciones de tensión social, económica, política y cultural
que el ordenamiento institucional constituido es incapaz de canalizar
por las vías existentes.
Por ende hay, en términos generales, dos pre-condiciones: 1) Factores
de agotamiento institucional, y 2) La existencia de fuerza(s) social(es)
y política con voluntad y capacidad de dar una salida a la situación. Esta
segunda variable, nos invita a centrarnos en los actores, sus capacidades,
1.

Columna publicada en El Desconcierto, 20 de abril, 2016. Disponible en: http://www.
eldesconcierto.cl/debates-y-combates/2016/04/20/de-un-proceso-constituyenterestringido-a-uno-ampliado-de-quien-depende/

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y relaciones entre sí, ya que no sólo nos abre a la posibilidad de que
procesos con aperturas transformadoras terminen siendo de ajuste o
restauración de la dominación anterior, sino que fundamentalmente
pone el foco de responsabilidad de los actores que buscan disputar el
tipo de proyecto nacional que marque la hoja de ruta del país para los
años venideros.
En este sentido, en las próximas líneas intentaremos articular
algunos ejes de lo que estimamos, es una contribución al qué hacer
que debiéramos impulsar las fuerzas que en este periodo buscamos
terminar con el neoliberalismo y la democracia restringida, partiendo de
la necesidad de superar las lecturas sesgadas, que sitúan los desenlaces
de los procesos constituyentes como producto de las “traiciones” de las
clases dominantes –apuntando a Alessandri Palma por una redacción en
desmedro del esfuerzo de la Constituyente Chica o a Michelle Bachelet
por el posible desenlace del proceso constituyente actual que, en
términos oficiales, está definido por una etapa participativa testimonial,
por el control de un parlamento deslegitimado y roído por los escándalos
de corrupción–, adjudicando los desenlaces antidemocráticos como
responsabilidad exclusiva de la élite política y de los grupos empresariales
que en esta se amparan.
Lo que queremos afirmar, es que nuestro problema central no está
radicado sólo en el poder de las fuerzas anti-democráticas que dirigen
el país, ni en el carácter del proceso constituyente oficial, sino en la
necesidad de desarrollar las capacidades de las fuerzas democráticas y
populares con tal de generar correlaciones de fuerzas más favorables,
para un desenlace que exprese conquistas y avances. No son sus
fortalezas y faltas, sino que nuestras debilidades y posibilidades, el foco
de atención hoy.
Esto no elude en ningún
caso, la necesidad de develar
permanentemente los límites de este proceso, ni el carácter del
gobierno de la Nueva Mayoría, pero invita a superar una actitud
meramente contestataria, para concentrarnos en constituirnos como
fuerzas y alternativa de transformación efectiva.
Las oportunidades y desafíos del Proceso Constituyente
Pese a que para el debate público nacional la cuestión constituyente
pareciera irrumpir estos últimos años, esta es una demanda y
problemática de larguísima data tanto en nuestro país como en el
mundo. El concepto de poder constituyente originario, marca uno de
los fundamentos centrales del inicio de la época moderna de la mano
de las revoluciones burguesas inglesa, francesa y estadounidense, y los
procesos de independencia latinoamericanos, que rompen, en términos
formales, con la concepción de un poder radicado en una divinidad o
linaje para imponer que éste tenía su origen en la soberanía popular
de las mayorías. De todos modos, con la consolidación del dominio
político de las nuevas clases dirigentes y con el perfeccionamiento de
los sistemas políticos representativos de raigambre liberal el debate se
complejiza, de manera que la soberanía popular queda reducida, por
medio de múltiples mediaciones, a ejercicios democráticos de baja
intensidad y a una creciente independencia de las élites políticas de las
mayorías sociales.
Así, uno de los principales argumentos críticos de la Constitución
Política de 1980 ha sido, en parte importante, por su origen –
diametralmente opuesto a cualquier noción de soberanía popular–
pero más, durante la última década, por el aumento de la identificación
en distintos sectores del país de sus consecuencias sobre la vida política,
económica y social de Chile.
De esta forma, la apertura masiva de la discusión y posibilidad
de cambio de la Constitución Política de 1980, logra instalarse en la
medida que se articula dicha necesidad con el proceso de ascenso de
la movilización social y su interrelación con la crisis de legitimidad –
acentuada escándalo tras escándalo– en la que hoy, no solo se encuentra
sumida la élite política y sus principales instituciones, sino también
la alta jerarquía eclesiástica y buena parte del gran empresariado y
10

sus organizaciones gremiales. Y es en esta dinámica, de movilización
social por un lado y de deslegitimación por el otro, que se desarrolla
el proceso constituyente en sentido amplio en Chile –expresado en
estos momentos en la impugnación al orden constitucional realizado
por algunos sectores de la sociedad–, el cual es pertinente de distinguir
del proceso constituyente oficial, acotado al itinerario y metodología
presentada por el gobierno hace unos días.
Es decir, una de las orientaciones ha de consistir en el rebasamiento
del proceso constituyente en un sentido restringido, a favor de un
proceso constituyente en sentido amplio, que profundice la impugnación
al orden constitucional vigente y que exprese alternativas, desde las
mayorías trabajadoras y populares, para su superación definitiva.
Dicho esto, el proceso constituyente, puede o no terminar con una
Nueva Constitución sustantivamente diferente a la anterior, puede o
no ser refundacional, puede o no ser un avance democrático, y puede
o no incorporar a las grandes mayorías de un país en su elaboración.
Pero sí, un proceso constituyente es siempre una lucha política. Y en
Chile, hoy se presenta como la lucha política más relevante, dado que,
desde la perspectiva de las fuerzas transformadoras, representa uno
de los límites más altos de las demandas con potencial de ruptura y
superación del orden del neoliberalismo y la democracia restringida.
Esta lucha política, es primero importante señalar, no es un escenario
que abre la elite política y económica –al contrario, buscaron que no
se abriera y hoy buscan que se cierre– pero es a su vez un escenario
que aún tiene variables de control desde quienes –obviamente– tienen
mayores niveles de fuerza. Segundo, no es una lucha corta, y contará con
varias etapas de desarrollo que a las fuerzas transformadoras pueden
ofrecerles algunas oportunidades: construir programa, proyecto y
alternativa efectiva.
Un proceso constituyente para darse con el sello democrático
que esperamos, tiene como cimiento la existencia de fuerza social
organizada que empuje dicho cambio, y que se encuentre articulada
además en torno a un proyecto nacional distinto al existente. De esto
hay gérmenes, por cierto, pero nos queda largo camino. Frente a
todo lo que nos falta, una posibilidad es restarse, y por la carencia de
condiciones, pregonar que solo nos espera una derrota que implicará
ajuste o un restablecimiento pleno del orden. Pero, esto es negar que no
es sino en la lucha política donde se acumula fuerza social organizada,
y por tanto es en esta misma disputa en la que se da la posibilidad de
avanzar en lo que necesitamos.

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Los Cabildos en esto pueden ser de utilidad, en la medida que
produzcan hitos de impacto político. Que sindicatos, federaciones
estudiantiles, juntas vecinales, y sectores activos a nivel social y político
sean parte de ellos en consideración de estos ejes centrales a nivel
procedimental y programático, puede servir a la conformación de una
columna vertebral democrática para el proceso.
Sobre la habilitación del próximo congreso –respecto de la posterior
sanción del mecanismo constituyente–, será fundamental que dicho
proceso no sea silente ni calmo. Hemos de supervigilar el proceso desde
las calles y los espacios organizados a nivel político-social. En ningún
caso podemos permitir que la habilitación no se resuelva. Esto en vistas
de la observancia a nivel nacional.
Finalmente, las elecciones parlamentarias deben ser asumidas como
una instancia de medición, y en ello, de la capacidad de articulación
unitaria para ampliar las posibilidades de las expresiones democráticas
que trabajarán porque el mecanismo para la elaboración de la Nueva
Constitución sea la Asamblea Constituyente e impulse transformaciones
para el desmantelamiento del neoliberalismo y la democracia
restringida. Un frente democrático con enraizamiento político-social y
comunión programática en ejes centrales, será fundamental para ello, y
la capacidad de ampliar los espacios de vinculación y alianza, asumiendo
la relevancia de esta lucha política, dejando las mezquindades de lado,
será una prueba de fuego.

Los que van perdiendo usualmente no eligen el campo de batalla,
pero un nuevo combate es una nueva oportunidad. Acá tenemos un
escenario que no hemos elegido, pero que la movilización social ha
contribuido a abrir, y en el cual debemos dar la pelea. El asunto es cuál y
cómo. Porque el escenario cerrado, no está.
Proceso Constituyente en un sentido restringido: Los Cabildos, el
Parlamento y las Elecciones 2017
El proceso constituyente oficial, al no contemplar la voluntad
política de celebrar una Asamblea Constituyente, tiene limitantes
para cualquier proceso verdaderamente democrático. Pero, pese a lo
anterior, debemos ser capaces de identificar los hitos claves en los cuales
debemos desplegar esfuerzos, ya que hay disputas abiertas. Estos hitos
son tres: 1) Los Cabildos, 2) La habilitación del próximo Congreso para
que defina el procedimiento y 3) Las Elecciones parlamentarias del
2017.
Estos tres momentos deben ser enfrentados procurando elevar
las capacidades de incidencia de los sectores democráticos, lo que no
se refiere tanto a la posibilidad de condicionar el documento final de
propuesta constitucional que llegará a las manos de la Presidenta de la
República, sino más en la generación de articulaciones y movimientos
que sirvan al fortalecimiento de los sectores que aspiran al rebasamiento
procedimental y programático del proceso. Dicho de otra manera, el
mérito consistirá en actuar sobre una frontera difusa que va desde los
alcances formales del proceso constituyente oficial hasta la convergencia
político-social de las fuerzas transformadoras y los repertorios del
movimiento social.
Aquello sólo se logra en la medida que las fuerzas democráticas
logremos enraizar las necesidades constituyentes en los sectores
movilizados de la sociedad chilena. Dos debieran ser los ejes principales
en torno a los cuales moverse: a nivel de procedimiento la Asamblea
Constituyente, y a nivel programático el fin del Estado Subsidiario,
Centralista y Uninacional, la consagración de los derechos sociales, la
ampliación de la noción de soberanía hacia el control público de las
principales actividades económicas y los recursos naturales, un diseño
político-institucional que radicalice su contenido y práctica democrática,
el restablecimiento de la función social de la propiedad. Ejes que ya
cuentan con un importante nivel de adhesión en la sociedad.

El Proceso Constituyente en un sentido amplio: La necesidad de una
nueva alternativa política para el país
Es muy probable que parte del debate de la izquierda gire en torno a si
participar o no del proceso constituyente oficial. Como se ha señalado,
a nuestro parecer los desafíos y las oportunidades de las fuerzas
transformadoras frente al proceso constituyente oficial consisten
principalmente en desarrollar sus precarias capacidades actuales, su
programa y su proyecto, con tal de constituirse en alternativa efectiva,
que pueda abrir camino a conquistas y avances sustantivos.
En este sentido, es necesario asumir este escenario como uno
fundamentalmente en disputa, donde las clases dominantes y su élite
política corren con ventaja, pero no por eso sin flancos abiertos en
términos de legitimidad, de adhesión de la sociedad a demandas de
ruptura y a lo que puedan decir y hacer los movimientos sociales –desde
la conflictividad social laboral y sindical, educacional, de los pueblos
originarios, de lo socio-ambiental, de la diversidad sexual, entre otras. Lo
que puede animar las distintas etapas del proceso constituyente oficial,
las cuales irán ocupando crecientemente el centro de la agenda política,
y que pueden generar desenlaces por ahora inciertos. Esto convierte
al proceso constituyente en un sentido amplio –hoy expresado en
impugnación constitucional– en la lucha política de mayor relevancia
de este período y en un terreno ineludible en el cual han de articularse
convergencias político-sociales, alianzas de mediano alcance, y la
vitalidad de las fuerzas políticas emergentes que, proviniendo del
movimiento social, hoy pretenden irrumpir en el escenario político
nacional para desafiar el protagonismo excluyente de las dos coaliciones
que el gran empresariado ha convertido en sus predilectas.
Sin duda, todo esto dependerá de la fuerza político-social movilizada
y organizada, ya que solo ella asegura la posibilidad de aproximarnos a
los objetivos presentados.
Hay una certeza: las coaliciones que han defendido el neoliberalismo
y la democracia protegida –como son, en líneas gruesas, la Nueva
Mayoría, y en su totalidad Chile Vamos– no están llamadas a conducir
un proceso democrático como el que se necesita para refundar el país,
de ellos puede sólo obtenerse o el ajuste o la restauración. Pero frente a
esto ¿puede acaso, desde los sectores democráticos, nacer el germen
de transformaciones estructurales aprovechando el momento histórico
abierto? Esa segunda certeza es la que nos falta. Y para alcanzarla,
debemos trabajar resueltamente en ello.
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La situación de

Izquierda Autónoma
y Revolución Democrática

en un contexto de oportunidades
para las fuerzas emergentes
Por Rodrigo Silva

A

travesamos una crisis política multidimensional, que se
expresa, entre algunas de sus principales manifestaciones,
en la crisis de representación que afecta al conjunto de la
élite política y sus partidos políticos, y en el desplome de
los niveles de aprobación de la población a alta jerarquía eclesiástica
y las cúpulas empresariales, pero que aún carece de una respuesta
contundente desde los movimientos sociales y las fuerzas políticas
transformadoras.
En este panorama complejo, tiene sentido preguntarse por la
situación en que se encuentran actualmente algunas de estas fuerzas de
izquierda, comprendiendo por ellas a las que se desarrollan con niveles
de independencia del gobierno de la Nueva Mayoría, que se proyectan
desde el movimiento social, y que proponen modificaciones sustantivas
al neoliberalismo y a la democracia protegida.
En el marco anteriormente descrito, en esta ocasión se abordará la
situación actual de Izquierda Autónoma (IA) y Revolución Democrática
(RD), que hoy se encuentran en procesos de construcción y legalización,
orgánica y partidaria, respectivamente, y que comparten niveles
significativos de visibilidad pública. Esperamos que esta aproximación
permita extraer algunas conclusiones para las fuerzas emergentes de
izquierda.
Crisis de los partidos tradicionales
La crisis que atraviesan los partidos políticos es cada vez más patente.
En los años noventa éstos contaban con un nivel de identificación en la
población de 77,9%, mientras que en la actualidad cuentan con menos
de un 25,9%1, según datos recabados por el académico Pedro Mujica en
su libro “El poder en disputa” publicado el año 2014. Así mismo, la imagen
que la ciudadanía se ha formado respecto a los políticos se encuentra
fuertemente vinculada a percepciones negativas, sin embargo, éstas
no se reparten equivalentemente entre todas las orgánicas partidarias
que componen el espectro político nacional; en efecto, pareciera ser
12

que la evaluación negativa hacia los partidos políticos se concentra en
los tradicionales. Así, por ejemplo, en la última medición de Adimark,
publicada en febrero de 2016, Revolución Democrática se quedó con
el primer lugar entre las agrupaciones políticas con mayor respaldo
presentando un 45% de aprobación, siendo los peor evaluados en
la misma encuesta la UDI, el Partido Radical y Partido Demócrata
Cristiano2. La interpretación anterior es consistente con los datos que
la encuesta CADEM publicó el pasado 5 de octubre de 2015, según la
cual RD, IA y el Partido Liberal (PL) aparecían como las organizaciones
mejor evaluadas3, mientras que el Partido Comunista (PC), el Partido
Radical (PR) y la Unión Demócrata Independiente (UDI) figuraban
como los peor evaluados.
La crisis de los partidos políticos tradicionales nos remite a su falta
de enraizamiento social, a su incapacidad de representar las demandas
levantadas por los nuevos actores sociales4, de darles una articulación
proyectual a las mismas y de representar las características de los
nuevos actores que se manifiestan contra las consecuencias resultantes
de la estructuración neoliberal de la sociedad chilena y que padecen
las consecuencias sociales de las transformaciones ocurridas durante
la dictadura, profundizadas por la Concertación, la Alianza (hoy Chile
Vamos) y la actual administración del gobierno de la Nueva Mayoría.
Por otra parte, el compromiso con el ideario neoliberal de los
conglomerados políticos les impide plantearse soluciones efectivas
a la crisis partidaria que los afecta, dado que no están dispuestos a
realizar transformaciones importantes que impliquen un cambio de
dirección en relación al modelo, ejemplo de ello es el accionar del actual
gobierno, que comenzó planteando la necesidad de realizar reformas
estructurales y que, sin embargo, ha terminado optando por profundizar
sus directrices en materias tan relevantes como la Reforma Laboral.
Lo anterior también se relaciona con el hecho de que la presencia de
los partidos en las fuerzas sociales más dinámicas de la población ha
disminuido considerablemente, lo que resulta claro a la hora de medir
la cantidad de federaciones que dirigen los partidos tradicionales al

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interior de la CONFECH en relación a la presencia que han adquirido
otras fuerzas emergentes como la Unión Nacional Estudiantil, Izquierda
Autónoma, Izquierda Libertaria, Somos Usach, entre otras. También
es mayor la presión que existe al interior del gremio de los profesores
por la disputa de la conducción del Colegio de Profesores5, así como al
interior de la Confederación de Trabajadores del Cobre6 y de la Central
Unitaria de Trabajadores, en cuyo marco, a pesar de las bajas tasas de
sindicalización que existen en el país (del orden del 13%7), se comienzan
a articular sindicatos que se plantean como alternativa a las dirigencias
subordinadas a la Nueva Mayoría. Por otra parte, organizaciones de
pobladores buscan proyectar sus construcciones sociales en el plano
institucional, como es el caso del movimiento de pobladores Ukamau,
que disputará la alcaldía de Estación Central con la dirigenta Doris
González.
Mientras que, en la izquierda del tablero político, los grados de
visibilidad de las fuerzas emergentes, que se plantean con niveles de
independencia de la Nueva Mayoría, se han visto acrecentados durante
el último tiempo, producto de sus avances tanto en el plano social,
como en relación a los niveles de proyección que han adquirido sus
parlamentarios, entre los que destacan Gabriel Boric y Giorgio Jackson.
En este sentido, la encuesta Plaza Pública - CADEM (enero 2016)
destacaba que Giorgio Jackson y Gabriel Boric ostentaban un 73% y un
71% de muy buena o buena imagen, y un 21% de mala o muy mala
aprobación8, respectivamente. Por esta razón a continuación se presenta
un breve acercamiento a la situación actual de dichas orgánicas.
Revolución Democrática (RD)
Esta plataforma política surge tras las movilizaciones de 2011,
articulándose en torno al liderazgo de Giorgio Jackson luego de que su
figura como dirigente estudiantil le permitiera presentarse como un
actor gravitante en las discusiones políticas nacionales, sin embargo,
RD comienza a aparecer públicamente con mayor fuerza durante el
año 2012. De esta forma, el domingo 8 de enero de 2012 el medio
online Diario U Chile presentaba una entrevista titulada: “Giorgio
Jackson arremete con su Revolución Democrática”, y señalaba que:
“El comunicado de presentación destaca que <<ni las instituciones ni
los actores políticos del presente logran rearticularse y proponer un
camino viable para realizar las transformaciones que Chile necesita […]
la política reducida a sólo dos alternativas de los últimos veinte años ha
caducado y hoy se hace indispensable la emergencia de nuevos actores
políticos>>”9.
En la misma línea, en el documento de definiciones ideológicas de
RD, escrito en octubre de 2015, se plantea: “nos hemos definido como
una fuerza política de la izquierda democrática chilena, somos parte del
foro de Sao Paulo y queremos contribuir a la construcción de un nuevo
ciclo para la izquierda en Chile y América Latina (…)”10; y se sitúa en
el horizonte de su apuesta política la consecución del buen vivir11. En
el mismo documento afirman que entienden al neoliberalismo como
una ideología que pretende mercantilizar todas las relaciones sociales
en función de la acumulación de capital, y que representa por lo tanto,
“la mayor amenaza de nuestro tiempo para la realización de la plena
democracia”12.
Los primeros pasos de RD no han estado exentos de polémicas,
producto de los guiños realizados desde el partido en formación a la
Nueva Mayoría y viceversa. Entre ellas se pueden mencionar la omisión
de candidaturas parlamentarias del actual oficialismo en Santiago
Centro, que catapultó la integración parlamentaria de Giorgio Jackson,
junto a la participación de uno de los fundadores de RD, Miguel Crispi,
como asesor del MINIEDUC, siendo las apuestas más cuestionadas por
parte de las demás fuerzas emergentes de izquierda. Por lo mismo,
la ambivalente relación de RD con la Nueva Mayoría es también una
de las principales trabas que las demás fuerzas del sector mencionan
al momento de proyectar la formación de una alternativa política al
duopolio. Lo anterior ha sido destacado por representantes de Izquierda
Autónoma e Izquierda Libertaria, quienes han señalado la independencia

de la Nueva Mayoría como una precondición de alianza política entre los
sectores de izquierda13.
Un hito importante para esta orgánica se desarrolla durante el segundo
semestre del año 2015: a fines de octubre Revolución Democrática
comienza a juntar firmas para legalizarse como partido14. Dicha fecha
coincide con su inclusión en los sondeos de opinión, consiguiendo
marcas positivas en las encuestas, como la registrada por la encuesta
CEP de diciembre del 2015, en la cual Giorgio Jackson alcanzó un 44% de
aprobación, ubicándose por encima de la puntuación de presidenciables
como Isabel Allende y los ex presidentes Ricardo Lagos y Sebastián
Piñera. Por otra parte, la última encuesta CADEM también lo sitúa como
el político mejor evaluado15 con un 57% de aprobación.
Actualmente Revolución Democrática se encuentra trabajando en
los preparativos para las próximas elecciones municipales de octubre
2016, en las que esperan presentarse en al menos 10 regiones, con
candidatos a alcalde y a concejales. Algunas de sus opciones para
disputar las alcaldías son “(…) el líder ecologista Ricardo Díaz en
Antofagasta, Jaime Sáez en Puerto Montt y Juan Pablo Arraiza en Santa
Cruz”16. Finalmente, las discusiones que hoy cruzan a RD versan sobre
la proyección de su relación con la Nueva Mayoría, respecto de lo cual
las posiciones se dividen entre quienes son más proclives a la idea de
mantenerse cercanos al conglomerado, al menos por las próximas
elecciones municipales, y aquellos que promueven las alianzas por fuera
del mismo, en el corto plazo.
Izquierda Autónoma (IA)
El movimiento político Izquierda Autónoma surge en la Facultad de
Derecho de la Universidad de Chile durante el año 2010, recogiendo la
herencia política del movimiento SurDa, que nace a principios de los años
noventa a partir de la convergencia de distintos colectivos estudiantiles.
En sus declaraciones se definen como autonomistas “(…) porque
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hacer frente al capitalismo requiere crear y fortalecer la autonomía
política de las clases subalternas frente a la hegemonía de las clases
dominantes”17.Su peso político ha sido gravitante en la Universidad de
Chile, institución en la que han tenido una importante presencia desde
el periodo 2009-2010, años en que obtuvieron la vicepresidencia de la
FECH con Francisco Figueroa18. Hasta la fecha dicha influencia continúa
proyectándose en la FECH, presidida por la estudiante del Instituto de
Asuntos Públicos, Camila Rojas.

potencialidades que entrega el escenario actual, se perderán las
oportunidad abiertas en medio de una crisis de representación en la
cual sectores de la ciudadanía siguen con buenos ojos la formación
de organizaciones nuevas, tal como ocurre en el caso de Revolución
Democrática e Izquierda Autónoma.

Durante el 2013 Gabriel Boric, también presidente de la FECH en
2012, es electo como diputado por Magallanes, en una candidatura en la
que se presentaron a la disputa únicamente como Izquierda Autónoma,
logrando sortear el binominal en un distrito que además presentaba
un nivel de abstención de un 40%. Luego de su triunfo, el diputado
recién electo mencionaba que “tenemos mucha satisfacción, nosotros
en Izquierda Autónoma tomamos la decisión de competir por fuera de
los grandes pactos, buscando la señal de que es posible construir una
alternativa de izquierda, por fuera de la Concertación”19.

1.

Los datos recabados por el autor abarcan desde 1990 hasta 2013, por lo que, considerando que
el gráfico utilizado presenta una clara tendencia a la baja, es de esperar que al 2016 la cifra sea
considerablemente menor. Mujica, P. (2014). El poder en disputa. Ediciones Universidad Alberto
Hurtado, Santiago, pp. 268.

2.

Véase: Encuesta Evaluación de Gobierno, Febrero 2016. Adimark GFK. Disponible en: http://
www.adimark.cl/es/estudios/documentos/24_eval%20gobierno%20feb_2016.pdf

3.

Véase: “El movimiento de Giorgio Jackson es el mejor evaluado por los chilenos mientras la UDI
y el PC están en la cola”. The Clinic, 5 de octubre, 2015. http://www.theclinic.cl/2015/10/05/
movimiento-de-giorgio-jackson-es-el-mejor-evaluado-por-los-chilenos-mientras-que-la-udi-yel-pc-estan-a-la-cola/

4.

“Resulta bastante claro que nuestras sociedades, básicamente injustas y excluyentes, hoy
rechazan la idea de seguir siendo regidas por decisiones entregadas de forma exclusiva
a los partidos políticos, sobre el supuesto de que la sociedad civil no es capaz de actuar con
racionalidad”. Mujica, P. (2014). El poder en disputa. Ediciones Universidad Alberto Hurtado,
Santiago, pp. 100.

5.

“Desde ya, agrupaciones como Fuerza Social y Democrática del secretario general Darío Vásquez,
el Movimiento por la Refundación Gremial y Pedagógica del prosecretario Mario Aguilar y
otras fuerzas incipientes como el Movimiento por la Unidad Docente (MUD), y los frentes de
profesores de la Izquierda Autónoma y la Izquierda Libertaria trabajan por conformar una lista
única para los comicios internos de noviembre y evitar la reelección de Jaime Gajardo”. Véase:
“Fuera Gajardo: La disidencia del Colegio de Profesores se organiza para disputar en conjunto
las elecciones”. El Desconcierto, 14 de abril, 2016. Disponible en: http://www.eldesconcierto.
cl/pais-desconcertado/2016/04/14/fuera-gajardo-la-disidencia-del-colegio-de-profesores-seorganiza-para-disputar-en-conjunto-las-elecciones/

6.

Véase: http://www.nelsonquichillao.cl/

7.

Véase: “Embajadora en la OCDE: Chile es de los países con más bajas tasas de sindicalización”.
Radio Cooperativa, 2 de septiembre, 2015. Disponible en: http://www.cooperativa.cl/noticias/
pais/trabajo/proyectos/embajadora-en-la-ocde-chile-es-de-los-paises-con-mas-bajas-tasasde/2015-09-02/202849.html

8.

Véase: “Track semanal de opinión pública. Estudio número 103. 04 de enero, 2015”. Plaza Pública
CADEM. Disponible en: http://www.cadem.cl/wp-content/uploads/2016/01/57478.pdf

9.

Véase: “Giorgio Jackson arremete con su <<Revolución Democrática>>. Disponible en: http://
radio.uchile.cl/2012/01/08/giorgio-jackson-arremete-con-su-%E2%80%9Crevoluciondemocratica%E2%80%9D

Al igual que en el caso de RD, la evaluación que las encuestas
registran, tanto respecto de esta IA como en el caso de Gabriel Boric,
son positivas, a pesar de que en este caso la inclusión de los autónomos
en las encuestas ha sido notoriamente menor que en el de RD, lo que ha
sido motivo de discusión pública, sobre todo a propósito de la encuesta
CEP publicada en diciembre de 2015. Respecto de lo anterior cabe
destacar que en el caso de Boric la encuesta Plaza Pública - CADEM
(enero 2016) le otorgaba un 71% de muy buena o buena imagen, lo que
lo situaba a solo dos puntos porcentuales de la aprobación de Jackson
(73%).
Actualmente, tanto el proceso de construcción orgánica de
Izquierda Autónoma, como sus elecciones internas, han generado un
debate marcado por la discusión respecto de los grados de prioridad
e importancia que se le otorga al trabajo con sectores sociales ajenos
al mundo estudiantil, discusión que permea sus grados de cercanía y
posibilidad de formar alianza con otras fuerzas de la Izquierda emergente,
frente a lo que han señalado: “(…) impulsar reformas radicalmente
democráticas que supongan una verdadera salida al neoliberalismo y
además perfilar una nueva fuerza que supere a la Nueva Mayoría y a la
derecha. En la medida en que tengamos acuerdo en esos dos puntos,
cualquier alianza es perfectamente posible”20.
Finalmente, con respecto a las próximas elecciones municipales los
autónomos disputarán alcaldías en la región de Magallanes y evalúan
hacerlo en la quinta región.
Conclusiones
Para finalizar, podemos concluir, a modo de balance, que en medio
de la actual crisis de representación que afecta a los partidos políticos
tradicionales se generan oportunidades para las fuerzas políticas
emergentes, lo que se ha visto reflejado en la mayor sintonía social
que suscitan en la población tanto sus expresiones orgánicas como sus
liderazgos.
Por otra parte, se estima que en este escenario de crisis, se generan
oportunidades para avanzar en la constitución de una alternativa
política que aspire a posicionarse como una tercera fuerza frente a la
Nueva Mayoría y a Chile Vamos, lo que constituye una de las tareas
centrales a emprender por las fuerzas de la izquierda emergente. La
centralidad de una alternativa de estas características debe encontrarse
en democratizar radicalmente la institucionalidad del país, de modo de
ampliar los horizontes para la constitución de los sectores populares
en actores políticos, es decir, en actores que tengan la capacidad de
retomar las características históricas de los movimientos populares,
su transversalidad y su capacidad de disputar un proyecto de sociedad
orientado por el interés de las mayorías trabajadoras del país.
A nuestro parecer si la izquierda no es capaz de comenzar a
transitar dicho camino, levantando domicilios políticos que permitan
en una proyección de mediano y largo plazo traducir en avances las
14

10. Véase: “Definiciones Ideológicas. Octubre 2010”. Disponible en: http://revoluciondemocratica.
cl/wp-content/uploads/2015/10/Documento-Ideologico.pdf
11. Ibíd.
12. Ibíd.
13. Véase: “La alternativa de izquierda que quiere hacerle la pelea a la derecha y la Nueva
Mayoría”. El Desconcierto, 6 de abril, 2016. Disponible en: http://www.eldesconcierto.cl/paisdesconcertado/2016/04/06/la-alternativa-de-izquierda-que-quiere-hacerle-la-pelea-a-laderecha-y-la-nueva-mayoria/
14. Entran en complicaciones con el Servel, luego de que el organismo se negara a registrar la palabra
“Revolución”, disputa que finalmente se resolvió a favor de RD ya que el Servel se vio forzado a
retractarse, producto de la presión ejercida por la opinión pública.
15. De acuerdo a los resultados, un 57% de los consultados aprueba el desempeño político del
diputado y ex dirigente estudiantil, Giorgio Jackson, cuyas cifras lo convierten en el único político
con un nivel de aprobación superior al 50%.
16. Véase: “La alternativa de izquierda que quiere hacerle la pelea a la derecha y la Nueva
Mayoría”. El Desconcierto, 6 de abril, 2016. Disponible en: http://www.eldesconcierto.cl/paisdesconcertado/2016/04/06/la-alternativa-de-izquierda-que-quiere-hacerle-la-pelea-a-laderecha-y-la-nueva-mayoria/
17. Véase: “¿Por qué autonomía?”. Disponible en: http://www.izquierdaautonoma.cl/por-queautonomia/
18. En los periodos 2009-2010 y 2010-2011 integraron la vicepresidencia la Fech con Francisco
Figueroa, entre el 2011-2012 obtienen la presidencia de dicha federación con Gabriel Boric,
entre el 2012-2013 lo hacen con Andrés Fielbaum, 2013-2014 vuelven a la vicepresidencia con
Sebastián Aylwin, luego retoman la presidencia con Valentina Saavedra en 2014-2015 y en 20152016 obtienen la presidencia nuevamente con Camila Rojas.
19. Véase: “Gabriel Boric, el diputado que derrotó al binominal: <<Nuestro voto no está en venta al
mejor postor>>. Radio U de Chile, 21 de noviembre, 2013. Disponible en: http://radio.uchile.
cl/2013/11/21/gabriel-boric-el-diputado-que-derroto-al-binominal-nuestro-voto-no-esta-enventa-al-mejor-postor
20. Véase: “La alternativa de izquierda que quiere hacerle la pelea a la derecha y la Nueva
Mayoría”. El Desconcierto, 6 de abril, 2016. Disponible en: http://www.eldesconcierto.cl/paisdesconcertado/2016/04/06/la-alternativa-de-izquierda-que-quiere-hacerle-la-pelea-a-laderecha-y-la-nueva-mayoria/

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El rearme de la
Derecha Política y el Gran Empresariado
en la era de la descomposición
Por Andrés Cabrera
“Tiendo a creer profundamente que todos los seres humanos somos hijos del pecado original
[…] La economía de mercado está concebida para paliar los efectos del pecado original que
tenemos todos los seres humanos”.
David Gallagher, consejero del CEP 1

E

l escenario sociopolítico de los últimos años ha socavado la
estabilidad de los actores políticos, económicos y sociales
que han hegemonizado la conducción del país durante el
período transicional. La crisis de representatividad que
afecta principalmente a las coaliciones políticas tradicionales,
gran empresariado y cúpulas eclesiásticas, ha alterado el normal
funcionamiento de dichos sectores quienes, sorprendidos por el curso
de los acontecimientos, han intentado morigerar –sin mayor éxito
hasta ahora– la indignación que la sociedad ciñe sobre aquellos. Si
bien esto es grave, la mayor incertidumbre de estos sectores es que la
indignación destemplada (la shitstorm o “tormenta de mierda” digital)2
se transforme en fuerza política capaz de poner en tela de juicio los
elementos nucleares del modelo social de mercado instaurado en las
últimas décadas, proponiendo un modelo social cuyo horizonte sea
alcanzar el bienestar generalizado de las grandes mayorías en sus
más diversas expresiones (laboral, educativa, cultural, sanitaria, etc.).
Evidentemente, la conclusión última de los develamientos sostiene que
un proyecto como el que se acaba de describir es incompatible con un
modelo de acumulación sustentado en un sistema democrático de muy
baja intensidad3.
En este concierto, un análisis pormenorizado merecen dos actores
que ocupan posiciones centrales dentro del tablero político configurado
en el período: hablamos de la derecha política y del gran empresariado.
Para observar de manera adecuada sus desenvolvimientos y actuales
condiciones, es necesario ir más allá de la vorágine mediática que ha
vuelto cotidianas las referencias a diversos casos de corrupción, cohecho
y colusión, en el que ambos sectores se encuentran involucrados a través
de casos tan emblemáticos como Penta, SQM, cartel del papel tissue
(CMPC – SCA) y colusión de “los pollos” (Walmart – SMU – Cencosud);
entre los más significativos. Ir más allá de la vorágine mediática no
significa desconsiderar la importancia de los develamientos. Después
de todo, la suma de acontecimientos informativos no sólo han sido la
prueba indesmentible de “incestuoso maridaje entre dinero y política”
que engendra al Chile actual4, sino que también y en paralelo, los

A pesar de la severa “crisis de confianza”, hay que
escapar a la tentación de ver a la derecha política y
al gran empresariado como actores irrelevantes. Los
paupérrimos índices de popularidad y la manifiesta
indignación que se ciñe sobre dichos segmentos, no
ha mermado la eficacia política –sobre todo del gran
empresariado– para imponer sus términos en el
devenir legislativo del proceso reformista.

1.

Entrevista. «Este caso es una demostración del riesgo de captura de los partidos
políticos». La Tercera, 18 de enero, 2015. Disponible en: http://diario.latercera.
com/2015/01/18/01/contenido/reportajes/25-181841-9-este-caso-es-unademostracion-del-riesgo-de-captura-de-los-partidos-politicos.shtml

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desencadenamientos noticiosos han obligado a las colectividades
partidarias y gremios empresariales a reorganizar sus fuerzas en vista
a los desafíos que impone el movedizo campo sociopolítico en disputa;
proceso que han desarrollado no sin tensiones y desgarramientos
internos de consideración.
Considerando los párrafos previos, el objetivo de esta columna
es ofrecer una lectura genérica en torno a la composición actual de
la derecha política y del gran empresariado, considerando un marco
temporal más amplio que el que cotidianamente circunscribe la
opinión pública. Con ello, escapamos al vertiginoso presentismo de
la contingencia política en favor del pasado reciente a fin de ofrecer
una fotografía que clarifique el estado actual de dichos actores en vista
a las exigencias que impone un espacio sociopolítico dinamizado y
convulsionado.
La hipótesis que se presenta a continuación manifiesta que la crisis
de representatividad que afecta a ambos sectores –de modo mucho
más patente en la derecha política que en el gran empresariado– no
ha mermado significativamente su eficacia al momento de defender,
perseverar y potenciar los cimientos estructurales del statu quo. Eficacia,
por cierto, lubricada por un pacto gobernante que –de acuerdo a sus
propias evaluaciones– ha finalizado “la obra gruesa” de un proyecto
que había ganado las elecciones, prometiendo un nuevo ciclo político,
económico y social para el país, restando de ahora en más, labores
asociadas a las “terminaciones”5. De hecho, es éste el estatus que
tiene para la conducción de la Nueva Mayoría el denominado “proceso
constituyente”.
El origen de una derecha política en crisis: incapacidad neutralizadora y
desaprobación generalizada
No viene mal recordar que los primeros meses de la derecha política
en el poder gubernamental tuvieron registros de aprobación dignos
de mencionar. El emblemático rescate de los 33 mineros atrapados en
la Mina San José elevó significativamente la aprobación de Sebastián
Piñera y su gobierno. La encuesta Adimark correspondiente al mes de
octubre del año 2010 (mes en el que se efectúa el rescate) otorgaba un
63% de aprobación a ambas figuras.
En el caso de Sebastián Piñera, el aumento de 10 puntos en solo un
mes reflejaba un trabajo de ingeniería publicitaria bastante burdo6, más
no por ello menos efectivo al momento de inflar esporádicamente los
índices de popularidad del mandatario y su gobierno. Tal como se deja
entrever en la película hollywoodense Los 33, el rescate de los mineros
fue publicitado como el triunfo de nuestros líderes políticos enfrentando
situaciones extremas; donde incluso se encuentra en juego la vida de los
más humildes de la nación7. ¿Qué mejor que la expertis del management
empresarial conduciendo con eficiencia las riendas del Estado para
solucionar este complejo desafío?
El inicio del octavo mes de gobierno resultaba provisorio para el
retorno de la derecha a la conducción gubernamental tras 20 años de
dominio concertacionista. La hipótesis de lo beneficioso que resultaba
para las democracias post-dictatoriales la “alternancia en el poder”
parecía plenamente confirmada tras el rescate. Esta correlación entre
el surgimiento de un “evento inesperado” y uno de los “acolchados
ideológicos” adjudicables a la lógica de los consensos, fue bien
aprovechada por los asesores comunicacionales de La Moneda. Fue
–a decir de Mayol– “el momento de mayor derechización de la cultura
política chilena. Todo fue eficiencia (por sobre la política), todo fue
unidad nacional (por sobre las diferencias de intereses), todo fue
homenaje a lo extraordinario (dejando de lado lo de todos los días).
La historia nos mostraría que fue el canto del cisne, el último estertor
de una derecha que parecía en ese entonces bendita y con un futuro
garantizado”8.
En efecto –y tal como en aquellos casos donde priman los artificios
comunicacionales ejecutados por la política tradicional para sobrevivir a
la crisis– el “efecto de popularidad” derivado del rescate de los mineros
tendría un rendimiento espurio; cuestión que demostraría a la postre su
escaso calibre y tonelaje histórico9.
16

Del mismo modo, el contenido disruptivo de los movimientos
impugnadores no sólo había devaluado la representatividad de las
instituciones, coaliciones, partidos y liderazgos políticos transicionales,
sino que también, había resquebrajado la legitimidad del ordenamiento
neoliberal. Hace bastante tiempo se estaba asociando la idea del
“malestar” con la noción de “abuso empresarial”; fenómeno que
se revelaría claramente en la indignación social que provocaría el
estallido del caso La Polar10 y que hace poco ha vuelto emerger tras
el último temporal, donde esta vez los dardos apuntaron a empresas
tan emblemáticas como Aguas Andinas11 y Alto Maipo12, así como
también a figuras empresariales de primer orden como Horst Paulmann
y Andrónico Luksic.
Unido a estos fenómenos, hay que recordar que el momento más
álgido del ciclo impugnador (2011) también repercutiría intensamente
en el gobierno del período y en la derecha política. Una de las causas
explicativas del inicio de la crisis residía en la propia incapacidad
demostrada por la gestión gubernamental para neutralizar la activación
política encauzada por movimientos sociales que provenían de frentes
tan diversos como el ambientalista, regionalista y estudiantil. Sin
embargo, la incapacidad neutralizadora de la “administración Piñera”
sería tan sólo el detonante de una crisis que –con el paso de los años–
se intensificaría de un modo exponencial, en gran medida, debido a las
pugnas intestinas que germinaran en la propia coalición.
Aunque suene una simple perogrullada, hay que recordar que la
crisis de la derecha política se inicia mucho antes del estallido del caso
Penta. El retrato efectuado por Héctor Soto dos semanas antes de las
elecciones presidenciales y parlamentarias del 2013 es clarificador al
respecto: “Un fenómeno de estos alcances, de esta intensidad y de esta
magnitud simplemente no tiene precedente alguno desde el retorno de
la democracia en 1990”13.
Mientras la invención de la Nueva Mayoría lograba auto-asignarse el
rol de portadora y conductora de un nuevo ciclo político conquistando
el sillón presidencial con mayoría parlamentaria (en unas votaciones
que registraron índices históricos de abstención electoral), la derecha
política abrazaba una derrota que no sólo se daba en el plano electoral.
Los signos de la derrota propiciaban, por un lado, el fraccionamiento
interno del sector evidenciando un desgaje más compatible en la
creación de Evópoli y otro más desafiante en la formación de Amplitud
(la primera formación integra Chile Vamos, la segunda no). Por el
otro, la derrota se expresaba en niveles de reprobación que con el
paso del tiempo tenderán a aumentar exponencialmente en vista a los

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Algunos segmentos empresariales de primer orden entendieron
que la Nueva Mayoría era la única carta política que podría contener la
expansión del movimiento impugnador. Con ello, parte importante del
gran empresariado “by-paseaba” a la derecha política; último sector que
durante el primer año de gobierno de Michelle Bachelet gozaba de una
irrelevancia casi absoluta.
Llegaba la hora de que el gran empresariado entrara directamente a
la arena política, el 2014, de manera visible y altisonante encarnada en la
Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) presidida en dicho
periodo por Andrés Santa Cruz. El 2015 el gremio se desenvolvería de
un modo mucho más silente debido a la “crisis de confianza” que afectó
al gran empresariado y cuyo hito emblemático quedó expuesto en la
colusión de las dos principales empresas que monopolizan la producción
del papel higiénico y de uso doméstico, vale decir, la firma sueca SCA (ex
PISA), de la cual, era propietario el ex ministro del Deporte del gobierno
de Sebastián Piñera, Gabriel Ruiz-Tagle y la empresa de la familia
Matte, la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC),
cuyo presidente y dueño es Eliodoro Matte; flamante ex presidente del
Centro de Estudios Públicos (CEP)17.

develamientos que afectan directamente al sector. Vale recordar que el
último de ellos irrumpe tras la publicación de una investigación de Ciper
Chile en la cual se da a conocer el estrecho vínculo que existía entre el ex
gerente general de SQM, Patricio Contesse, y el ministro de Economía
de Sebastián Piñera y otrora militante y carta presidencial de la UDI,
Pablo Longueira. El reportaje que puso la lápida a la carrera política de
Longueira, señalaba que mientras éste detentaba el cargo de senador,
había recibido en el año 2010 una propuesta explícita del gerente
general de SQM, Patricio Contesse, en el marco del proyecto de ley que
proponía realizar cambios al impuesto en la minería durante el primer
año del gobierno de derecha. El documento Word enviado por Contesse
titulado “Royalty a la Minería I”, no sólo se transformaría en el Artículo
Cuarto Transitorio de una ley aprobada casi unánimemente –al igual que
la bullada Ley de Pesca– por los senadores de la Alianza y Concertación
(hoy, Chile Vamos y Nueva Mayoría). Complementariamente, las
modificaciones canalizadas por Longueira significarían el acceso de la
empresa de Julio Ponce Lerou a beneficios tributarios con un potencial
millonario14. Como sabemos, la ecuanimidad benefactora del yerno
de Pinochet alcanza la totalidad del espectro de la política tradicional
(incluyendo, por cierto, la candidatura del líder del partido progresista,
Marco Enríquez-Ominami).
La entrada formal del gran empresariado a la arena política
Mientras se desarrollaba la segunda parte del gobierno de Sebastián
Piñera, ciertos grupos ligados al gran empresariado llegaron a una
conclusión similar a la que había llegado Fernando Atria en los años
posteriores a los momentos más álgidos del ciclo movilizatorio (2011).
El gobierno de derecha había fallado donde no estaba permitido fallar,
esto es, en “neutralizar la agencia política del pueblo”; quehacer que
había desarrollado de un modo magistral la Concertación durante dos
décadas15. Claramente, el management de los gerentes que ocupaban
variadas plazas ministeriales fue rebasado en su capacidad para contener
un conflicto que se tradujo en una crítica genérica a una de las bases
nucleares del modelo social de mercado (“No al Lucro”). El ya citado
consejero del Centro de Estudios Públicos, David Gallagher, manifestaba
en enero del año pasado que “muchos empresarios se volvieron muy
críticos del gobierno de Piñera. Yo creo que los empresarios estaban
extremadamente contentos con el gobierno de Ricardo Lagos, también
con el de Frei, también con el de Aylwin. No hay duda que hay algunos
empresarios que se identifican mucho con la derecha, pero no es el caso
del empresariado en general”16.

Más allá de la táctica, sea esta pública (2014) o más o menos
soterrada (2015), la capacidad de los gremios empresariales demuestra
su más plena vigorosidad al momento de incidir en el contenido
final de las tramitaciones legislativas. Los resultados obtenidos en la
reforma tributaria y la reforma laboral son prueba de ello. No sólo eso,
las reformas “menores” vinculadas a las “terminaciones” de la obra
nuovo mayorista llevan el mismo registro pro empresarial. Tal como
ha destacado el economista de Fundación Sol, Marco Kremerman,
“este tipo de reformas que van por el lado de la seguridad ciudadana
o por restringir la investigación de los mismos periodistas para hacer
más difícil la pega y que no se conozcan ciertas cosas, finalmente es
como decir: Lo que tenemos que hacer para reactivar la economía es
dejar tranquilos a los dueños del capital, es dejar tranquilos a los grupos
económicos. Que es el viejo argumento de siempre, vale decir, quitarles
todas las piedras del camino para que puedan acumular sin contrapeso,
recuperar sus tasas de ganancia y recuperar el Chile que ellos quieren,
que han construido y el que tienen sujeto por las riendas”18.
Tal como han insistido las lecturas interpretativas difundidas por
este medio en sus números previos, el predominio de los sectores
restauradores al interior del pacto gobernante han predominado desde
el primer mes de gobierno de la Nueva Mayoría. De hecho, han sido
aquellos sectores comandados por la Democracia Cristiana los que han
generado los puentes más intensos con el mundo empresarial. No por
nada, la historiadora que ha escrito uno de los libros imprescindibles
para comprender el desenvolvimiento histórico de la derecha chilena
durante el siglo XX19, Sofía Correa, manifestaba en una entrevista
otorgada a La Segunda en los días posteriores a la aprobación de la
reforma tributaria que hasta ese momento: “habíamos tenido unas
asociaciones empresariales débiles y empresarios muy poderosos. En
esa negociación pesaron más las asociaciones empresariales; hay una
mayor capacidad política de esas asociaciones. Unos días atrás vimos al
presidente de la CPC reunido a solas con la Presidenta. Se institucionalizó
el empresariado como grupo capaz de negociar con el Ejecutivo”20. Más
de un año después y a pesar de las críticas recibidas por el sector –las
cuales incluso han decantado en novedosas formas de protesta–21 el
gran empresariado ha mantenido inalterable su preponderancia dentro
del decurso reformista conducido por la Nueva Mayoría.
El rearme
A pesar de la severa “crisis de confianza” que ambos sectores
mantienen, hay que escapar a la tentación de ver a la derecha política
y al gran empresariado como actores irrelevantes. Los paupérrimos
índices de popularidad y la manifiesta indignación que se ciñe sobre
dichos actores, no ha mermado la eficacia política –sobre todo del gran
empresariado– para imponer sus términos en el devenir legislativo del
proceso reformista.
17

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En estas circunstancias, la recuperación de la derecha política en el
corto o mediano plazo es inminente, pudiendo adoptar fórmulas que
permita afirmar la cohesión del partido del orden22. Su desempeño en
el plano legislativo ha tendido a aprovechar coherentemente los errores
de conducción de la Nueva Mayoría apelando a la última trinchera
institucional capaz de defender el statu quo, vale decir, el Tribunal
Constitucional; tal como sucedió en el contexto de la aprobación
del proyecto de ley corta de gratuidad a fines del 2015. Es imposible
comprender adecuadamente la preponderancia de figuras políticas
como Jaime Bellolio (UDI) sin considerar el rol que este tipo de figuras han
jugado en estas tratativas. Por todo ello, sería un craso error (bastante
difundido por lo demás) considerar a la derecha política como un “perro
muerto”23. Por ahora, el desafío preponderante de dicho sector en el
futuro cercano será la disputa en las próximas elecciones municipales.
En este plano, vale mencionar el retorno de Joaquín Lavín como jefe
de campaña de la UDI. Su objetivo será evitar que la desaprobación
generalizada se traduzca en una merma del influjo gremialista nivel
comunal y local fomentada por la “UDI Popular”24. Para Lavín, “hay dos
metas importantes para la UDI. Una es la votación de concejales en la
cual incluyen mucho más las 20 comunas donde hay una fuerte votación
de la centro derecha; entre ellas, Las Condes, Viña del Mar, Santiago,
La Florida, etc. Necesitamos entonces tener ahí una lista de concejales
muy potente, y por eso le estamos pidiendo a las personas sacrificios
especiales”25.
Por su parte, el gran empresariado sigue dando muestras de su eficacia
negociadora, la cual se comienza a extender al campo de las políticas
gubernamentales que definirán el anhelado “impulso” a la actividad
económica. Al respecto, la economista Graciela Moguillansky ha sido
enfática al señalar que el sello del conjunto de medidas propuestas
tanto por el gobierno (22 medidas para impulsar el crecimiento), la
Comisión Nacional de Productividad (que entrego un primer informe
con 21 medidas) y la Confederación de la Producción y el Comercio
(que propuso el pasado 14 de abril 109 medidas más), “revelan un sesgo
de estímulo al crecimiento desde el sector privado, con más espacio
para que éste opere y prospere, lo que a su vez revela un sutil viraje
estratégico del actual equipo económico de gobierno: el reforzamiento
del modelo de mercado y, como contrapartida, un retraimiento del
Estado en su rol coadyuvante del crecimiento, a partir del ajuste en el
gasto fiscal anunciado en marzo pasado”.26
Más allá de estas variantes y sus respectivos campos de acción, lo cierto
es que el rearme de la derecha política y el gran empresariado tiende a
recuperarse, a pesar de la aún irreversible crisis de representatividad
que afecta al conjunto a las dirigencias políticas y económicas que han
predominado en las últimas décadas, incluidos aquellos sectores. Asumir
esta situación es el primer paso para cualquier fuerza que se proponga
diseñar estrategias políticas que tiendan a revertir la eficacia política de
ambos sectores en su defensa irrestricta del statu quo neoliberal.

1.

Entrevista. «Este caso es una demostración del riesgo de captura de los partidos políticos».
La Tercera, 18 de enero, 2015. Disponible en: http://diario.latercera.com/2015/01/18/01/
contenido/reportajes/25-181841-9-este-caso-es-una-demostracion-del-riesgo-de-capturade-los-partidos-politicos.shtml

2.

Término utilizado por el filósofo surcoreano Byung-Chul Han para describir uno de los
fenómenos característicos de la “sociedad de la indignación”. Véase: Han, B. (2014). En el
enjambre. Editorial Herder, Barcelona.

3.

No por nada, intelectuales de disciplinas y escuelas diversas, han comenzado a sugerir
calificativos para definir nuestras formas políticas: ya sea como “democracia semisoberana”
(Carlos Huneeus), “democracia tutelada” (Franck Gaudichaud) o “gobierno plutocrático”
(Claudio Fuentes).

4.

Cabe destacar que esta tendencia también se manifiesta a nivel global, siendo el caso chileno
simplemente una particularidad dentro el concierto global. En este sentido, las conclusiones
extraídas por el psicoanalista filósofo esloveno, Slavoj Zizek, en torno a los bullados “Panamá
Papers”, son perfectamente compatibles para definir las características asumidas por el
modelo económico y político instaurado en el Chile neoliberal: “La lección de los Panamá
Papers es que la corrupción no es una desviación contingente del sistema capitalista global,
es parte de su funcionamiento básico […] El sistema jurídico capitalista global es en sí, en
su dimensión más fundamental, la corrupción legalizada. La cuestión sobre dónde comienza
el crimen (cuáles operaciones financieras son ilegales) no es una cuestión legal, sino una
cuestión eminentemente política, atañe a la lucha por el poder”. Disponible en: http://pifiada.
blogspot.cl/2016/04/zizek-sobre-los-panama-papers.html?m=1 Por todo ello, es que la

18

revitalización de la teoría marxista debiese sustentarse en la primacía teórico-práctica de la
“crítica de la economía-política”.
5.

Al respecto, véase la clasificación efectuada por Iván Vitta en el artículo denominado: “La
deriva del programa de reformas” incluido en la presente edición de Tendencia Nacional.

6.

En cada aparición pública relevante, incluso en las visitas de Estado, Piñera utilizaba el famoso
fragmento proveniente desde el interior de la mina: “ESTAMOS BIEN EN EL REFUGIO LOS 33”,
el cual, termino volviéndose en un verdadero fetiche para el ex mandatario.

7.

Tres años después, nuevamente la comedia será la encargada de sintetizar de manera
brillante algunas de las paradojas que encerraba la tragedia. En vísperas del lanzamiento de la
película Los 33, el tweet del humorista León Murillo expresaba: “Chile el único país en donde
un cagazo de la Inspección del Trabajo termina siendo película de Hollywood. Pasándolo la
raja con #Los33”. En esos días, la Fundación de Sebastián Piñera (Avanza Chile) organizaba la
avant premiere de la película en cuatro ciudades del país: Copiapó, Valparaíso, Concepción y
Temuco. El ex presidente inauguraría la velada en las dos primeras ciudades, mientras que sus
ex ministros, Cristián Larroulet (Segpres) y Luis Mayol (Agricultura), lo harían en las ciudades
restantes. Véase. “Los 33: las funciones privadas de Piñera”. La Tercera, 02 de agosto, 2015.
Disponible en: http://diario.latercera.com/2015/08/02/01/contenido/reportajes/25194922-9-los-33-las-funciones-privadas-de-pinera.shtml

8.

Mayol, A (2012). No al Lucro. De la crisis del modelo a la nueva era política. Random House
Mondadori, Santiago, pp. 326.

9.

El personaje que encarnará fielmente esta situación será el flamante “biministro” de
Minería y Energía (y posteriormente de Obras Públicas) del gobierno de Sebastián Piñera,
el independiente pro UDI, Laurence Golborne, quien había cimentado su precandidatura
presidencial en la espectacularidad de una tragedia. En el sondeo de Adimark de octubre
(2010), Golborne alcanzaría un fulminante 91% de aprobación a su gestión.

10.

El problema dejaba de ser un mero desajuste coyuntural específico para transformarse en un
problema anclado a la estructura del modelo de acumulación. Véase: Cabrera, A. “¿Desajuste
coyuntural-desafectado o crisis estructural-concatenada? Algunas consideraciones acerca del
caso La Polar” Le Monde Diplomatique [Versión on line], julio, 2011. Disponible en: http://
www.lemondediplomatique.cl/article1623,1623.html

11.

Véase: Araya, V. “El peso político de Aguas Andinas: las huellas de la sanitaria en el
financiamiento irregular de campañas”. El Mostrador, 19 de abril, 2016. Disponible en: http://
www.elmostrador.cl/noticias/pais/2016/04/19/el-peso-politico-de-aguas-andinas-lashuellas-de-la-sanitaria-en-el-financiamiento-irregular-de-campanas/

12.

Véase: Faúndez, R. “Los cortes de agua: el bien público y las responsabilidades privadas”.
El Desconcierto, 20 de abril, 2016. Disponible en: http://www.eldesconcierto.cl/debatesy-combates/2016/04/20/los-cortes-de-agua-el-bien-publico-y-las-responsabilidadesprivadas/

13.

Soto, H. “Las derecha hoy: sálvese quien pueda”. La Tercera, 2 de noviembre, 2013. Disponible
en:
http://voces.latercera.com/2013/11/02/hector-soto/la-derecha-hoy-salvese-quienpueda/

14.

Sepúlveda, N. & Skoknic, F. “Cambio clave de la ley de royalty que benefició a SQM salió
del computador de Contesse”. Ciper Chile, 07 de marzo, 2016. Disponible en: http://
ciperchile.cl/2016/03/07/cambio-clave-de-la-ley-de-royalty-que-beneficio-a-sqm-saliodel-computador-de-contesse/

15.

Atria, F. (2013). Veinte años después. Neoliberalismo con rostro humano. Catalonia, Santiago.

16.

Entrevista. «Este caso es una demostración del riesgo de captura de los partidos políticos».
La Tercera, 18 de enero, 2015. Disponible en: http://diario.latercera.com/2015/01/18/01/
contenido/reportajes/25-181841-9-este-caso-es-una-demostracion-del-riesgo-de-capturade-los-partidos-politicos.shtml

17.

Tan sólo unas semanas antes del develamiento, el 8 de octubre de 2015, la presidenta Michelle
Bachelet junto a la primera plana de sus ministros, visita el CEP para otorgar tranquilidad
al empresariado, dejando en claro que el proceso constituyente de ningún modo atentaría
contra la libertad y el derecho de propiedad consagrados en la Constitución de 1980.

18.

Entrevista. “Marco Kremerman y agenda represiva del gobierno: <<Es para dejar tranquilos
a los dueños del capital>>”. El Desconcierto, 15 de abril, 2016. Disponible en: http://
www.eldesconcierto.cl/pais-desconcertado/2016/04/15/marco-kremerman-y-agendarepresiva-del-gobierno-es-para-dejar-tranquilos-a-los-duenos-del-capital/

19.

Correa, S. Con las riendas del poder. La derecha chilena en el siglo XX. Editorial Sudamericana,
Santiago, 2005.

20.

Entrevista. “A la derecha no le conviene que la DC se salga de la Nueva Mayoría”. La
Segunda, 15 de septiembre, 2014. Disponible en: http://www.lasegunda.com/Noticias/
Politica/2014/09/962942/sofia-correa-a-la-derecha-no-le-conviene-que-la-dc-se-salga-dela-nueva-mayoria

21.

Tal como la “colusión ciudadana” convocada a través de las redes sociales en contra de las
cadenas Walmart, SMU y Cencosud una vez que éstas fueran acusadas por la Fiscalía Nacional
Económica (FNE) de concertar los precios de los distintos cortes de carne fresca de pollos.
Según la FNE, la colusión de los pollos se produjo entre los años 2008 y 2011. Este último año,
las tres cadenas representaban el 92,5%de las ventas en supermercados en Chile.

22.

No es casual que desde Hermógenes Pérez de Arce y Eugenio Tironi o desde Andrés Allamand
a Guillermo Teillier, se considere la opción presidencial de Ricardo Lagos como plenamente
plausible e incluso deseable.

23.

En cierto sentido, es la conclusión a la que llegan Ruiz, C. & Fielbaum, A. (2015). “El trance de
las reformas al modelo. Balance de otro año de Bachelet”. Cuadernos de Coyuntura, N° 11, Año
3. Véase en específico el apartado cuarto denominado: “La derecha: siempre se puede estar
peor”. Considérese el siguiente extracto: “La derecha política atraviesa su peor crisis desde el
retorno de la democracia, incluso más profunda que la de los partidos de la Concertación. La
derrota sufrida en 2013, con los altos niveles de abstención allí expresados, la deja caminando
sin rumbo, apenas atrincherada en un rechazo irracional a todo intento de reforma”. Disponible
en: http://www.nodoxxi.cl/wp-content/uploads/CC11_Poli%CC%81tica_y_balance.pdf

24.

En las elecciones municipales de octubre del 2012, la derecha oficialista perdió 23 alcaldías
(bajo de 144 a 121) mientras que la Concertación aumentaba en 20 las comunas gobernadas
(pasando de 147 a 167).

25.

Entrevista. “Necesitamos tener lista de concejales muy potente, y por eso estamos
pidiendo sacrificios especiales”. El Mercurio, 17 de abril, 2016. Disponible en: http://
impresa.elmercurio.com/Pages/NewsDetail.aspx?dt=2016-04-17&dtB=17-04-2016%20
0:00:00&PaginaId=11&bodyid=10

26.

Moguillansky, G. (2016). “El sesgo neoliberal de las medidas procrecimiento y productividad
del gobierno”. Política & Economía, 15 de abril. Disponible en: http://politicayeconomia.cl/
el-sesgo-neoliberal-de-las-medidas-procrecimiento-y-productividad-del-gobierno/

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