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/

CC'ON
DIOS

.

disÍo

PATRIA-FUEROS. REY

ORGANO INFORMATIVO DEL CARLISMO TRAOICIONALISTA NAVARRO

Auténtica comunión
El Carlismo constituye una familia, y en
una familia conviven diitintas generaciohes.
En la familia carlista no existe el problema

generacional, cinventor de la Revolución,
sino la más estrecha comunión entre todos
sus miembros, los vivos y los muertos.
Por esor- los ióvenes carlistas queremos
_
dar las gracias a todos cuantos nos iventaiáis
en edad porque habéis mantenido incólu-rne

la bandera que hoy nos comprometemos a
recoSer.
_ Cierto que la salvación de España vendrá
de Dios. Pero sabemos muybiei que Dios se
val de instrumentos humaños, y due el pensamiento, si es auténtico, debó éncarnarse
en actos, que la fe sin obras es una fe muerta.
Un siglo y medio de liberalismo, encarnado en leyes y actos de gobierno, ha llevado a
España al punto en que se encuentra.
Para nosotros, siguiendo a los pensadores
clásicos, la políticies Ia ciencia y et arte de
gobernar acertadamente a los pueblos. y en
este sentido, los carlistas tenemos, no sólo

el derecho sino el deber de actuar en

el

campo político, porque si no actuamos intensamente, diariamente y valerosamente
en este campo, no lograremos la restaura.
ción de España, porque no acabaremos con
las causas de los males que la afligen.
Por esto, aunque el Carlismo no es un
partido político, ha de luchar políticamente
con una organización, auténtico instrumento de acción política.
Ante el fracaso de las opciones de derecha, de centro y de izquierda, el Carlismo
tiene que hacer oír su voz.
Porque el Carlismo tiene soluciones en el
orden político, en el orden social, en el orden económico, en todos los ámbitos de la

vida pública, queremos llegar a todos tos
españoles de buena voluntad,
Esencia secular de las Españas, el Carlismo
no nace en 1833, aunque éste sea el momento histó¡ico en que aparece.
No estamos solos. Formamos una estrecha comunión con los fusilados sin formación de causa, con los fallecidos en la cárcel,
la emigración o el destierro, los caídos baio
el plomo o la bayoneta en el campo de balalla, los asesinados por la espalda, y con todos

aquellos hombres que en tiempos de paz
supieron anteponer la fidelidad a los ldea.
les, al medro personal, hasta su muerte.
Iuventudes Carlistas de la Corona de Aragón

Morella,

1985

-

4.o T. 85

-

Dop. LeS. NA. 6ztF19O5

hasta pronto
En el primer trimestre del presente año nacía <Acción Carlista>. Para su puesta en marcha bastó el entusiasmo de un reducido grupo de carlistas y la colaboración de cuantos comprendieron su alcance. La acogida dispensada por propios y exiraños ha

compensado con creces el esfuerzo realizado.
No nació Acción Carlista para ser un Boletín más, ni el único

que anulase la actual proliferación de publicaciones carlistas.
Pueden contabilizarse hoy no menos de diez boletines que res-

ponden al ideal y pensamiento del carlismo tradicionalista. Simplemente, nos propusimos desde Navarra Ia edición de un Boletín, fundamentalmente político, marcando guías orientadoras
que debían invitar a ser ocarlistas de acciónr.
Los calificativos de <integristas, y de <heterodoxosD, (vaticanistas>, que carlistas de buenísima voluntad han dedicado a
<Acción Carlista> para definirlo, ponen en evidencia a los que
llevados por su visceralismo confunden forma y fondo, accidente y sustancia. Quedarse anclados en la nostalgia de un ayer o
negar ese mismo ayer; confundir lo permanente con lo accidental, convirtiendo todo en permanencia inalterable, resulta potíticamente tan grave como negar lo permanente, reduciendo todo
a puro accidente. La Tradición, progreso, implica bastante más
que conservar o que innovar. El Carlismo, démosle las vueltas
que queramos, o es Tradición o no es Carlismo.
Constituida Ia Gestora Nacional para la unidad del Carlismo,
con funciones, misión y tiempo de actuación concreto, creemos
llegado el momento de plantear en profundidad et tema editorial. Entendemos la necesidad de sumar esfuerzos v aunar voluntades de cara al objetivo cifrado en el Congreso de lJnidad.
Abiertos, sin recelos ni acritudes, gon ánimo generoso.
<Acción Carlista> título de este Boletín de-orientación, será,
lo esperamos, el talante de cuantos se sientan identificados con
los ideales de Ia Tradición española. Por eso os decimos hasta
pronto.
Al tiempo de agradecer a todos nuestros lectores su colaboración, tanto a los que con su aportación económica nos ayudaron a la realización material de estos números, como a lo's que
con su lectura y difusión han cobrado vigor y esperanza para
incorporarse a las filas activas del Carlismo, os deseamos unas
felice.s y.cristianas Navidades y lo mejor para el Año próximo
que ha de suponer, con la ayuda de Dios, la recuperación total
del Carlismo.

A Dios rogando.oo
Escribe

un veteran0
navarr0
Cálzame las alpargatas, dame
boina, dame el fusil!...

la

Somos bastantes, aún cuando debemos creer que no los suficientes,
los carlistas que llevamos cincuenta
años intentando ncalzarnos las alparSatas).
Un día, o como mucho tres al año,

pedimos a nuestras respectivas <Jefasr, en otros días <margaritas> que
nos dé la boina. Esos tres días la nvestimos> e incluso nos permitimos hasta el lujo de npensarr. Ahí es nada,

pensamos (?).
Han pasado esos tres días y la boina vuelve al cajón de la cómoda en la
que hace cincuenta años encuentra

su albergue y su olvido. Allí están
también los recuerdos/ pocos o muchos, de nuestros .padres muertos
que procuramos (rSnorar) porque

CRONICA DBSDE MORELTA
Los pasados 26y27 de octubre, los carlistas de la antigua Corona de Aragón han
demostrado, en el Maestrazgo, que el carlismo no está de espaldas a la cultura ni al
realismo político. Todo lo contrario.
El día26 tuvo lugar en Cantavieja, población cercana a Morella, un ínteresante acto
cultural organizado por el Dr. D. Fco. Asín.
El punto de vista, histórico, se centró en
unas charlas-coloquio sobre el carlismo
durante el siglo XlX, a cargo de varios historiadores. Entre las tesis mantenidas cabe
destacar las siguientes: El carlismo no se
presentó como reacción contra las ideas liberales, ni, en absoluto, contra la cultura y
la ciencia. Y ello, porque el pensamiento

de corte tradicional desarrollado en España
durante los siglos XVI a XVlll inclusives, en
la ciencia. economía, cultura, y aún ensayo
político, tenía un carácter marcadamente
renovador y de {uturo. Su crítica, primero a
la Enciclopedia y luego al régimen liberal,
se hizo en base a la afirmación de una forma de ser y de vida concretas y tradicionales en lo fundamental. Así pues, fas raíces
ideológicas del carlismo no nacen, ni mucho menos, en el siglo XlX, ni son una mera <reacción contra).
De hecho, la explosión carlista del siglo
XlX, presenta variados perfiles y aspectos
según regiones, pueblos, y etapas, de
acuerdo con la naturaleza profundamente
popular del carlismo, aunque, sin embargo, mantiene siempre una base común
fundamental, que hace al carlismo lo que
es y no otra cosa, en base a los principios

de Dios, Patr¡a, Fueros y Rey.
Se hizo incapié en el Manifiesto de Carlos Vl a los españoles, fechado en Bourges
el 23-5-1M5, que afirma lo siguiente:
naprovechar lo mucho bueno que nos legaron nuestros mayores s¡n contrarrestar
él espíritu de la época en lo que encierre
de saludable. He aquí mi políticao. No se
puede identificar al carlismo con las gue2

rras, sino con la auténtica civilización, que
tiene como piedra angular el siguiente lema: <La Tradición es progresoD.
La proyección de diapositivas del Maestazgo, y la visita a Cantavieja e lglesuela
del Cid, ambas de fuerte sabor histórico,
cerraron la lornada. Para repetir.
El día 27, un millar largo de carlistas se
reunió en la ciudad de Morella, plaza fuerte del carlismo durante la primera guerra.
Hoy, como en viejos tiempos, la catedral se
llenó de carlistas. Tras la Sta. Misa y el desfile de la numerosa banda de muchachos
por las calles, el carlismo se reunió en el
cine de la ciudad. El carlismo ha bajado de
los montes a las ciudades. Está en las calles
y llena nuestros cines. Se enfrenta con la
realidad en el mismo ámbito que el enemigo. En esta ocasión, por vez primera, los

jóvenes protagonizaron el vigoroso acto

político; hablaron una margarita del Principado de Cataluña, un carlista del Reino de
Aragón y otro del de Valencia. En los discurlos se destacó la recia unión entre las
diferentes qeneraciones, esencial en el carlismo, y qué debido a ella, éste ni ha muerto ni puede morir. Después de este compromiso previo de todos los as¡stentes, el
núcleo de los discursos urgió la ORCANIZACION interna del carlismo en el ámbito
local, regional, y nacional, como paso obligado paia que la Comunión Carlista salga
con fuerza al exterior, y vuelva a tener su
tradicional prestigio político. Esto equivale
a reducir la nostalgia a sus debidos límites
y a trabaiar buscando eficacia. ORCANIZA-

CION (filiación política, cotizaciones,

coordinación...), para que el futuro Congreso Nacional, cuyos asistentes deberán
ser representativos, apruebe un pro8fama
concreto de actuación y la puesta al día del
ideario de siempre. ORCANIZACION, para

hacer eco a gran escala y con eficacia políti-

ca, de los grandes principios que siente y

necesita el pueblo español: (nada sin
Dios) y <más sociedad y menos Estado>.

se nos caería la cara de vergüenza, al

pensar que hasta el año que viene
(no pensamos) y nos lo echarían en
cara. A su lado y con sus originales
colores va desvaídos, nuestro <Detente). Aquél que llevamos en la Sierra de Espadán, en Belchite y en la

Ciudad Universitaria. ¡Qué poco

se

sabe en esa España adelante de TVE,
de PSOEs y de Alianzas lo que una

madre navarra nos diría a sus hiios
carlistas navarros o de Puente! Seguro que nos obligaría a ocalzarnos las
alpargatas> !
En esa misma

cómoda, tan <incómoda>, el Rosario y el breviario de la

Adoración nocturna. ¡Qué pocos
quedamos de estos últimos, y cuántos (menos) practican el Rosario en

familia, lo que unido a lo anterior nos
hace recapacitar sobre el día que rindamos (cuentas). ¿No deberíamos
haber pedido el fusil después de calzarnos las alpargatas, atando bien los
nmachos> y tocarnos con la boina y
las obligaciones y responsabilidades
que a ello nos obliga? Hoy el nfusil,
es otro y los tiempos distintos, no es
tiempo de pusilánimes. <Calcemos,
las alpargatas, (toquémosnos) con
nuestra boina sin <olvidar, nuestro
Detente v tomemos en nuestras manos el nbieviario, de nuestro Programa político, que no habrá meior if usil> para conseguir el triunfo de Cristo Rey en estos momentos en los que
la estrategia marxista se viene impo-

niendo con su ncambio, de táctica.

También han ucambiado> las circunstancias.
Tenemos una oportunidad más para realizar examen de conciencia. No
la desaprovechemos. ¡Dios lo quiere, la Patria lo exige y el Rey o Autoridad oue en ortodoxia carlista lo represente, lo manda!

a
i
I

t,

PARLANIEI{TO SN LEOI\ES
Estamos en vísperas de otra campaña electoral. De
nuevo su.rgirán en el escenario político los temos y dacas, los dimes y diretes saineteros con que amenizarán
Ias veladas de mítines y fiestas popularés.
< U na. cosa, es prometer y otra
dar trigo>, dir án u nos, y
personajes alegóricos pasearán por -nuestras mentes
amonestando severamente a cualquier ligereza temera_
ria,que_propicie los diez míllones de übtos: El paro,

melancólico y demacrado, seguirá los pasos a la arrogánl
te Reconversión Industrial, el Hambre pedirá con minos
de niño por las esquinas de la ciudad b en los p"rái Jé
cebra o recorrerá las casas vendiendo a doblón lás bolsas
de la basura, o las pinzas de la ropa. Rumasa, maquillaJa
de dlvo de zarzuela, con el rictus amoroso de'Boyer,
dejará entrever la barba crecída y entrecana, los nrazoi

abiertos de asombro e impotencia, la mira'da

desolada, amarga de su antiguo propietario. La Inseguri_
"U"i¡¿á,
oad ctudadana se paseará sigilosa, chaqueta de cudro y
navaja de veinte pulgadas, pór las desiertas calles de lai
ciudades merodeando al incauto, mientras en una esqui_
na el <camello, s5ps¡¿ impaciente el cobro de la últiina
entreg.a de droga, y mientras se pudren los cadáveres de
los últimos asesinados por el terrorismo o se cicatrizan
los miembros amputados del que por los p"to, prJo

salvar el corazón.'

Los otros, harán de s.us sospechosas ojeras ennegre_
.
cidas la señal de su dedicacióri sin límites'al servicio"del

pueblo; con voz humilde y penitencial confesarán sui
errores: <por trabajar, por intentar solucionar tantos v

tan graves problemas no aproveché los medios de comu'_
nicación para estar en contacto con mi pueblo>. Se alza_
rá la_Economía sumergida contra el paró, las Estadísticas
nos harán ver que ha decrecido la inflacción aumentan_
do un x por_ciento en relacíón con años anteriores por
las mismas fechas, y que se debe a las inflexiones db la

onda periódica y a la subida acelerada de los precios,

comprensible por la coyuntura de la escasez abundante,

paliada por las importaciones de lo que sea; de esta
manera la reserva nacional aumentará el bruto al dejar
las cosechas aseguradas para tiempo en los granero, be
los propietarios. Y. por arte de birlibirloqudles aposta_
mos a todos ustedes a que terminamos'creyendb que
aquí no pasa nada, que aiuí todo marcha bieh.
¿O, no?
Bueno es que cada palo aguante su vela y quó a cada

uno ilegue su sanmartín. Sin embargo, tras del sainete

zarzuelero de nuestros políticos se oéulta algo que ame_

naza crudamente la entidad de nuestra patriá, y que nos

hace sospechar de drama sino de tragedia y qrb f,ast"
l!9f9 qt menos n¡nguna oposición ha denunciado. NO
ES VERDAD QUE ELSOCTALTSMO NO HA HECHO NA_
DA, en estos cuatro años. eue no haya hecho nada en
economía o en sanidad gl
9
lglilulturá, no significa que
ry ¡1ya hecho nada. LoS SottALtSTAS SE ÉAN DEbtCADO A LECISLAR EN SOCTALTSMO MAS DE 160 teyes
fundamentales,. El poder del rodillo lo han utilizado p'aiá
dejar una red de leyes socialistas que obliguen go'ber_
nar en socialista al que gane las eleccionei ya un"socia_
"
llsmo minoritario, ya una derecha previsibiemente no
mayoritaria- Gane el que gane Espáña está preparida
para ser gobernada en sociálismo. ias leyes construven
el entresijo de los pueblos. Dime cómo'te legislan y te
orre como quteren que seas.
¿Quién le pondrá el cascabel al gato? ;Nadie deñun_
ciará la ¡ecesidad de cambiar un s-ístemá iurídico oue
amen¿va la vida social y religiosa de nuestro puebld?
parlamento se han reúrado los leon'es pararepa,Del
rarlos. Los van a recubrir de una capa fina de 6ronce. La
tenían deteriorada con el tiempo. Ei parlamento español
se ha quedado sin leones. De rilomeáto, cuando vuelvan
presentarán un_a apariencia brillante y esperanzadora,
pero.sus entrañas seguirán sin ser de brónce macizo.
¿No hay ya en Espgña leones que tengan también de

bronce el corazón?

NffiRA
sigto de contradiccion

ONGR

F()RALISM() I{0,

¿Pacto

QUt tusKADI
TS TINA

Muchas cosas nos sugiere el tema, que por la cortedad del
espacio disponible trataremos de centrar en aquellos aspectos
fundamentales que constituyen por su misma naturaleza el ser
de este pueblo que escribió las páginas mas brillantes de su
historia con la Cruz y la sangre de sus mejores hijos, argumentos inequívocos de su inmenso amor a la causa de la Cristian-

Euzkadíko Ezquerra
Así rezaban los carteles que Euzkadiko Ezkerra,
partido comunista vasco, fijó en las paredes de Bilbao
en los días que precedieron al Aberri Eguna de los nacionalistas. Carteles desconocidos fuera de la Comunidad Autónoma de Euzkadi.
No nos cogió de sorpresa a los carlistas dicha frase
que ya fue utilizada por los liberales, en la forma de
<Fueros no, que España es una).
Liberales, nacionalistas vascos o nacionalistas españoles, fascistas, comunistas, socialistas... Todos se alimentan de la misma filosofía racionalista. Todos son
corifeos de la misma Revolución.
En sus esquemas mentales no tiene cabida Dios,
creador de una sociedad varia y armónicamente articulada. No conocen otra unidad que la antinatural

igualdad uniformadora. No conocen otra forma de ar-

tlcular a un pueblo que la de uniformar a sus hombres, haciéndoles levantar el brazo (izquierdo o derecho, con el puño cerrado, la mano abierta o con dos

dedos formando una V) y agruparlos en multitudes de

hormiguero.

Cuándo comprueban una diversidad, se sienten

empujados a aniquilarla. Se esfuerzan por anular todo
lo que suponga una peculiaridad. A los que ayer pusierón su afán en que sólo se hablase castellano, suceden hoy los que desean arrasar las formas dialectales
del vascuence.
Ese uniformismo (unidad aparente) que propugnan
unos y otros, sólo se podrí¡ a.lcanzar a través de la más
férrea de las tiranías, pero la vida social se aletargaría
con riesgo de desaparición.
Lo mismo se intenta realizar en Navarra.

dad.

Tras la dispersión y el confusionisl
hecho el resurgir del Carlismo a partirl
carlista y secundada con abeng,..da cffi
zados Crupos.
La unidad ya lograda es
ciencia nac¡onal) frente a
Pero tal reactivación
-Cl ari f car co nceptfi$Í
-Of rece r so I u c io niii#i
no se resuelven los p

tra Historia a cambio de darnos i¡n Estatuto?
La práctica política nos convence de lo mismo: la
sistemática anulación del derecho que tienen los
Ayuntamientos de seleccionar al personal propuesto
por los Organismos superiores atenta no a .un capricho, sino af Fuero. Anularlo bajo excusa de ahorrar un
presupuesto, es una trampa. El dinero que no se dé al
Íuncionario lo reclamará la Diputación y de esta manera se habrá perdido en Navarra la capacidad municipal
de intervenir en la selección de quien les debe servir.
El centralismo tendrá las manos libres. Los pueblos
sólo el silencio.
4

En el descubrimiento del Nuevo Mundo, Navarra ocupó un
lugar preponderante en su evangelización. El misionero fue el
adalid de la Fe, el portador de la cultura y el más eficaz colaborador del desarrollo.
La convivencia en células primarias en aquella incipiente
sociedad, fue transformada en familias que establecerían con
el tiempo un orden social de rango superior, al aceptar las
reglas de la moral cristiana que los liberaría de la esclavitud.
Moral y progreso, binomio indisoluble para alcanzar los bienes
temporales y los eternos del alma. Moral es progreso.
El espíritu de este esforzado pueblo, adelantado de la Cristiandad, permanece fiel a sus orígenes hasta nuestros días. Así
Navarra entregó vidas y haciendas en las Cruzadas carlistas del
siglo pasado, para impedir con su generoso esf uerzo la expansión impune de la doctrina liberal que subvertiría el orden de
valores según el Derecho Natural querido por Dios.

causas sobradamente conocidas, es un
vch¡ntad de unión manifestada por el Pueblo
#irp*$,,.ffiñ" BOr los responsables de caracteri-

como (percutor de la conatraviesa nuestra Patria.

i.+..,,in

lo es auténticamente.
Principios doctrinales

i

-Establecer una
posible influir en la
-Trazar un pla
ma político,
buena

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nstancias/ no sería

y nuestro Progralos españoles de

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pjetivos:

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que/ con

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fliuL olano
ftuno idectógico,
si

El adoctrinamiento cultural, financiado por el era-

rio de nuestra Diputación Foral, pretende convencernos de que nuestros Fueros no tienen otra realidad
que el Mito. ¿No pretenderán con ello suprimir nues-

de Gobie¡no? Entre los dimes y diretes, Cobierno-

PNV, Sr. Guerra-Deia, ¿costaá Ia paz de Euzkadi Ia libertad e
independencia de Navarra?
¿Paclo de Estado? Sin que tengamos que ver con el deseo,
los aplazamientos de las anunciadas visitas de D. luan Carlos,
genuino representaqte de la monarqufa liberal-parlamentaria, a
nuestra t¡erra, tendrá que ver con Ia inoponunidad de recono-'
cer Ia personalidad de Navarra?
¿Pacto de Diputación? Las dif¡cultades técnicas y económicas para el establecimiento del 3,o canal televisivo en Navarra,
no bastan para justificar el apoyo e integración en la nEuskal
telebista, de Euzkadi, instrumento para Ia colonización cultural
y po!ítica de Navana. ¿No ha ltegadó la hora de que el Cobierno
socialista de Navarra aproveche la fuerza mavoritaria del Gobierno de la nación, sut compañeros en el socíalismo, para gue
dé un signo claro de su navarridad consiguiendo la anulación
del Transitoria 4." de la Constitución, la más grande amen¿t;za
<legal, contra Navarra?

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gramático y.de rcción política, el giád$-f,¡
icos del Carlisro en función corréctorari

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a la unidad
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ica nacional.
strategia de acción más apropida a fin de lograr la máxima dif
rama carlistas en todos los nivdes y sectoreste opinión.
a, un Congreso como punto de ¡artida para la reconquista del au

I

!j¡

Siempre atenta Navarra para salvaguardar la Fe de sus mayores, en vigilia permanente y desinteresada, acude a la llamada
patriótica del 1B de iulio, aun a sabiendas de que oscuras
maniobras en cancillerías v reductos influventes bien situados
en las altas esferas del pod'er, urdían la neútralización de aquel
gigantesco esfuerzo. El Carlismo de las Españas, con Navarra al
frente, con su manera peculiar de entender la guerra, transformarían en Cruzada lo que sólo sería, sin su concurso, lucha
estéril y fraticida. La historia iuzgará la legitimidad de aquel
levantamiento patriótico como el último de los recursos para
sofocar la asfixia a la que estaba sometida España hundida en el

crimen, el robo y la profanación.
Navarra goza del prestigio que conquistó con su presencia
activa y coherente cuantas veces peligraron los valores de la
Tradición. Y sólo con esta presencia activa y coherente mantendrá el prestigio que tanta sangre le ha costado por defender
los supremos intereses de Dios yde la Patria. ¡Navarra! La gran
sacrificada. La que todo lo dio a cambio de nada.
Los regímenes liberales de signo centralista, le negaron sus
Fueros. Los pseudo gobiernos liberal-separatistas, le niegan su
españolidad. Los socialismos, proclives a no olvidar su origen y
formación internacionalista, a cambio de seguir en el Poder,
podrían acabar con su foralidad o con su españolía. La sangre
de sus Mártires, la niegan quienes amparados en la prudencia
de la carne y la inoportunidad política, bloquean una Causa
que Su Santidad ha recomendado seguir, reiteradamente. NAVARRA, signo de contradicción.
Pero NAVARM no se rinde v sabe muv bien oue estas
difíciles pruebas que comprometen su resistencia, son el yunque sobre el que la Providencia forja su definitivo esplendor. El
culto a Dios y el respeto a sus Fueros, será el premio conquistado con el tributo de sangre de sus innumerables Mártiies.

/

TRAGICOMEDIA ESPNOLA
EUZKADI COLOI,{IZADO (?)
Celebraba Orduña el Vll Centenario de su incorporación al Señorío de Vizcaya. Hablaba en elActo el
Sr. Makua, Diputado Genera,l y recordaba los años en
que Vizcaya f ue calificada por ley, de provincia traidora.

Como vulgarmente se dice, los carlistas <nos comíamos los hígados, al ver que en aquella ocasión un
nacionalista vasco tenía razón y era imposible replicarle.
El agravio que se hizo a Vizcaya y Guipúzcoa, calificándolas -¡a ellas solas!- de provincias traidoras, y el
desarme ideológico que se provocó en el Carlismo,
proporcionaron al nacionalismo vasco más seguidores que toda la propaganda vasquista que hayan podido realizar en años los discípulos de Sabino Arana.
Paralela y paradójicamente, la política liberal de
Franco impulsó el desarrollo industrial y económico

INSEGURIDAD CIT]DADAI{A
Esta viñeta

no es

<<sacar las cosas

de quicio>, ni

deformar la realidad mediante elchiste. La prensa nos
ofrece casos similares al caricaturizado: joyeros, tenderos, transeuntes... Por el contrario las tragedias
sociales explicadas de esta forma, nos desvelan más
acertadamente su auténtico sentido. La indefensión a
la que estamos abocados, a pesar de ver tanta policía
por las calles, y la inutilídad de las denuncias en la
comisaría, se agravan cuando el agredido teme a la
justicia por defenderse más o menos eficazmente.
Para colmo, el PSOE ha reformado el código penal

suprimiendo la cárcel preventiva sobre los gue se
tienen sospechas razonables de culpabilidad.
Mejor será que no nos digan más que vivimos en
Iibertad, ¿de qué nos sirve una libertad con la cual no
podemos ni pasear tranquilamente por nuestras caIles? ¿puede ser justo tratar con la misma conmisera-

ción a asaltantes o pacíficos ciudadanos? ¿Y qué cuando se trata peor a éstos últimos?
Una sociedad donde se sufre tal <libertad> y <justicia>, ¿Para qué quiere esta <democracia>? Un Estado
que desarma a la justicia, suprime las leyes preventivast y pone las bases de Ia delincuencia anulando toda
Iimitación moral y aún física en los comportamientos
sociales, y un gobierno impotente para frenar y vencer las acciones delictivas, ¿constituyen un Estado de
Derecho?
Como se suele decir: <éste no es mi Juan, que me
lo han cambiado>. Ya podemos, puest espabilar cuando nos hablen de Libertad, lgualdad y Fraternidad,
bellas palabras corrompidas en esta démocracia, pues
si somos tan buenos negociantes en el MEC, seguro
es que nos arruinamos.
6

de Vizcaya y Guipúzcoa de forma tal que desde 1940
hasta la actual crisis no habían conocido jamás tal
f lo reci m i ento eco n óm i co.
¡Cuántos labradores de Castilla, Andalucía, Extremadura, Canarias, forzados a inmigrar por su precaria
situación, no podrían formular el mismo deseo que el
paisano gallego de Ia viñeta de Quesada?
Los yerros políticos se pagan. Los errores políticos
de Franco, militár liberal, los sufrimos hoy todos los
españoles, puesto que si por un lado se engordó los
bolsillos de casi todos, se alimentó al mismo tiempo el
fanatismo de los que, naturales del País Vasco o hijos
de inmigrantes, seguirán hablando por tiempo de
<colonización, de Euzkadi.

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claro y sabido que la mayor parte de los españoles no

tiene ningún tipo de militancia política. Todos tienen su

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del pueblo....>
¿Es utópico pensar en otro sistema?

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tt-

EL GRAI{ CACIQUE
Aleccionadora por demás nos resulta

Ia

historia de

la entrada de España en la omodernidadD. Las proclamas del siglo pasado en pro de la <LIBERTAD> y del
apetecible KPROGRESO),, ¡mire usted por dónde!

dieron como fruto el que desapareciesen y se desmoronasen los únicos valladares de la rica vida social
española que protegían al ciudadano de las ambiciones de los individuos o del Estado.
Triste gracia. <La libertad, y oel progreso> del XIX
posibilitaron la rapacidad y avaricia de lop menos escrupulosos y propiciaron quet como dice nuestro
refranero, el que más chiflara se hiciera el capador:
ahí tenéis los caciques. tos caciques surgieron, ¡Oh
paradojas! de la Iibertad que predicó y reglamentó en
Cortes Ia Revolución.
¿Qué puede acarrearnos el venerado, mágico y
omnipresente vocablo de nuestra sacrosanta Democracia? ¿La libertad y el progreso del pueblo? ¿El gobierno de los más? ¿El bienestar económico de todos?
... Remítase a los hechos: cada día el Estado puede
más y la sociedad menos. ¿Democracia? ¡Estatocracia! Más impuestos, más presencia del Estado en todos los rincones del entramado social y sin embargo,
el ciudadano más desvalido y más ... ¡desvalijado!
Los caciques de épocas anteriores están dando
paso al único, altodopoderoso, al gran CACIQUE, al
Estado.

¿Tendrá que decir también nuestro pueblo, como
en el chiste, NO TENEMOS NADA porque TODO LO
TIENES TU?

Conocen y viven con las personas de su calle o de su barrio. .
Y un día tienen que elegir a sus representantes. Esos representantes se los dan seleccionados y ordenados unos partidos en los que no militan. Si los candidatos salen elegidos,
su obediencia se la deben át partido, no al elector, pues en
caso contrario no aparecerán en las listas propuestas por el
partido en las próximas legislaturas por mucho que haya
podido servir al pueblo o a su conciencia. En suma, Ltna
minoría de la nación selecciona parlamentarios para una
mayoría. Los aludidos parlamentarios no defienden los infereses de este o aquel barrio, de ésta o aquella profesión.
5ólo deben obediencia a los partidos que durante la campaña hacen promesas y durante la legislatura las incumplen.
No estamos haciendo aquí una campaña para no votar
sino más bien haciendo una llamada de atención al triste
papel al que la Ley Electoral condena al ciudadano. Listas
cerradas, bloqueadas y con un sistema que prima a los
grandes partidos es todo lo que la mal llamada democracia

actual nos ofrece.
La cosa viene ya de lejos. También Ia revolución liberal
hecha en nombre del pueblo dio a España un sistema político y electoral de tipo censitario en el que el pueblo tan solo
fue instrumento de Ia burguesía. Ya se sabe: <En nombre

\

\

profesión, sus intereses, sus creencias y mentalidades...

Que cada cual gobierne su piso, los dos pisos contiguos
el rellano, el conjunto de los pisos la escalera, el conjunto
de los vecinos de un barrio la zona que éste abarca y así
sucesivamente,
Que ningún ente superior asuma las competencias que
puede desarrollar uno menor.
Que los representantes sean parte de los representados
y defiendan sus necesidades y problemas, no los intereses
de este o aquel partido.
Que cobren justamente por su dedicación y trabajo,
pero que vivan con la austeridad propia de un pueblo pobre.

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POLITICA Y SOCIEDAT)
MISCELANEA
Ciudadanos o Apátridas

Elecciones en Galicia
5i hubiéramos de atenernos a la versión que la Prensa y medios de comunicación en general han dado de las elecciones en Calicia y sus resultados,
concluiríamos que aquí todo sigue igual.
Es decir, <Coalición Popular, ganadora por número de escaños obtenidos, sería la perdedora al no alcanzar su obietivo: la mayola absolura.
El rPSOtr oficial, ganador moral en su avance de escaños, pese a la udesfeita, de sus comDañeros en el Cobierno Central.
La <Coalición Callegar, ganadora de un electorado de centro que abandona al Sr. Duoue.
fl <CDSI liderado por el Duque de Suárez, desaparece del panorama
galaico al igual que los <gerardistas, y (carrillistas) comunistas, en tanto que
los nacionalismos de izquierda o el nEloque, mantienen sus posiciones.
Aparentemente todos han ganado, salvo un centrismo excesivamente
oersonalizado y un comunismo comido oor sus luchas internas.
Sin embargó, los números dicen otra cosa. Dicen:
1. que la abstención cont¡núa siendo sólida.
2. {ue el centrismo sin el Poder no ha logrado recuperar la confianza de
Ios que primero con Franco y luego con Suárez y la UCD votaban npazo.
3. que, en cifras absolutas, hay un desplazamiento del elctorado ganado
a la abstención hacia la izquierda útil del socialismo en el Poder.
4. que las izquierdas comprenden las ventajas del mandato socialista que
legisla en izquierda sin provocar (olasD.
5. que no estando en peligro la identidad gallega, puesto que gallegos
son y ejercen como tales a derecha y a izquierda, los nacionalismos radicales
se estancan. La falta de inmigración castellana, andaluza, etc. a tierras galiegas, sin (maquetos) que precisen demostrar que son más gallegos que na.
die, se manifiesta, por otra parte, en el escaso impacto que coaliciones simi.
lares a HB orovoca en Calicia.
Se podrá estar o no de acuerdo con nuestro juicio, pero los números
cantan. El sentido tradicionalmente conservador del gallego priva, hoy por
hoy, sobre toda otra aventura. Que los hombres elegidos para administrar
esta hermosa tierra lo entiendan o no será problema exclusivo de ellos, aunque su repercusión afecte al coniunto de [spaña.
Nuestro voto de confianza por Galicia y la advertencia de que la continu¡dad de una política de oaldeáo o de un *despotismo ilustiadou fuera de
tiemoo, acelerará el vuelco hacia fórmulas de nmodernidad, socialistas.

'

REVISTAS
Suscríbase a:
Apodes HISTORIA XIX
Revista de aportación histórica que intentará dar una visión completa de

nuestra vida social, política y económica, dedicando especial atención a la
historia del sislo XlX.
En el primér número podrán leer, entre otros, los situ¡entes artfculos de
información:
-n[a nobleza y ef Carlismo durante 183340r.
-nla guerra realista en Navarra 1821-23r,
-nLa segunda guerra y la abolición de los Fueros vascos,
-<Carlismo-lglesia 183340",
-(lnforme del Primer Congreso de H.' de Navarra,,
-<lnformación Bibliográfica sobre el Calismoo.
Precio de la suscripción anual 2.500 pts.
Interesados dirigirse a:
Alfonso Eullón de Mendoza, c/Cénova,9 D.P. 280fi Madrid
Francisco Asín Ramírez de [sparza, C/Madre Vedruna,3l D.P. 50008 Zaragoza.

UBROS
Apuntes y Documentos

prrr la Historia del Tradicion¡lismo esprnol (1$l!l

1966)

Por Manuel de Santa Cruz,
5e han publicado 13 tomos, que abarcan desde 1939 a'195'1.
Acaba de salir la 2." edición del Tomo I al precio de 750 pts.
Los restantes tomos pueden adquirirse al precio de 600 pts.
Pedidos al Apartado 1268 de Pamplona.

PARAISO SOCIATISTA A

tA VISTA

En España empieza a amanecer (cancionero).
Baja todo. Medicamentos, gasolina, etc. Dicen.
Empresarios y Cobierno se reconcilian y ensayan a duo nuevos papeles
cara al M[C.
La natalidad baja también a niveles europeos.

Cubanos y similares, provenientes de modélicos, rparaísos socialistasr
andan v actúan aouí como en su casa.
Excepción: se mantiene la ética (?) y sube la moral (como en tiempos el
Alcoyano).
Con estas perspectivas y la Preysler nal alcance de todos los españoleso a
través de TVE publicitaria (NO-DO de antaño) vamos directos al <paraíso
socialista>. Un poquito más de <modernidado... y a boterlos en las próximas.
Aunque nos cueste el (paraiso).

La

inclinación natural del hombre

a

vivir en soc¡edad puede

parecernos inadecuada a los ciudadanos del siglo XX, o

al

menos al de sus postrimerías. El recelo, la desconfianza que el
hombre primitivo sentía hacia la naturaleza adversa e indómita,
parecen sentirlos nuestros contemporáneos hacia el hombre,
su conciudadano. El (otro) no es f raternalmente contemplado
sin que suria la duda sobre sus intenciones, su concepción del
mundo o de la vida, sus intereses. La antigua sentencia del
poeta latino <homo homin(lupusD amenaza a nuestras consideraciones como realidad tiistemente palmar¡a.
Es evidente que el hombre nació con vocación de sociedad.
Su debilidad innata, el desvalimiento con que se acerca a este
mundo frente al resto de los seres de la creación, le incitan a
agruparse. Como enseñaban nuestros clásicos (por naturaleza
estamos empuiados a la comunicación>. El gran teólogo Francisco de Vitoria enseña (para subvenir a estaa necesidaAes, fue
necesario que los hombres no anduv¡esen vagos, errantes y
asustados, a manera de fieras, en las selvas, sino que viviesen
en sociedad y mutuamente se ayudasen).
¿Qué ha ocurrido a nuestra civilización para que nacida de

la conciencia de la hermandad de todos los hombres, haya
terminado considerando extraño (extranjero) al que vive junto
a su puerta? ¿Ya no es necesaria la colaboración de todos para
cubrir nuestras necesidades v hacer del bien común la meta de
nuestro esfuerzo individual y colectivo? ¿Estamos ya capacitados para que colmemos nuestras aspiraciones en la soledad de
individuos que mutuamente se extrañan?
Al menos en nuestra tierra hasta hace poco, nacer y vivir en
el mismo pueblo, en la misma región, te permitía sentirte
miembro de una misma comunidad, te oarecía estar entre los
tuyos. Hoy ya no podría afirmarse lo mismo. Ni el nacimiento,
ni la lengua, ni la patria nos aseguran no estar entre extraños.
¿Qué ha ocurrido? Que han decidido, como el colmo de el no
va más, que los hombres nos agrupemos y nos dividamos por el
pensam¡ento; no por la familia común, el suelo común, las
necesidades comunes, etc. sino por nuestra apreciación política de todas las cosas.
Antiguamente quien no amaba a los suyos era un descastado, y si encima manifestaba aversión o militaba entre los enemigos, a la calificación de desalmado (sin alma) se le añadía el
vilipendio de traidor. Ser navarro o aragonés o catalán o andaluz, o miembro de cualquiera de las reg¡ones de nuestra Patria,
ser español, era significar algo, sentir algo como propio y
común. Desde que hemos organizado la sociedad por grupo
de pensamiento y de ambiciones, ¿qué me garantiza haber
nacido en el mismo pueblo, en la misma regiónr en la misma
Patria? ¿Aunque sienta las mismas necesidades urbanas, sanita-

rias, culturales, laborales, etc. podré considerarme miembro
de su comunidad no pensando lo mismo? ¿Quién es hoy el
descastado, el desalmado, el traidor? ¿El burgués, el rico, el
paria de toda sociedad de clases?
Nosotros los carlistas defendemos una sociedad que valora
la comunidad como expresión del orden natural de todas las
cosas. Entiende que la finalidad pr¡mera de todo grupo humano es para que entre todos se saque adelante lo más dignamente posible la vida de todos.
No debía ser otra la concepción de nuestros an,tepasados.
¿Por qué llamaron ayuntamiento al edificio y a los concejales
que ¡ban a administrar las tareas comunes de los pueblos?

oAunar esfuerzos), eso qu¡sieron significar con el nombre.
La palabra se mantiene engañosamente, como tantas otras
de la vida política. Si no nos une el quehacer común, si acudo a
las elecciones en nombre de grupos que superan los fines de
nuestro pueblo, de nuestra región/ de nuestra Patria, si nos
vamos a gobernar por esquemas de pensamiento que lo mismo
s¡rven para el griego que para el troyano, si acudimos para
dividirnos, por qué no dar a las cosas el nombre que les corresponde? ¿Nuestra sociedad es (sociedad), nuestra Patria es
<Patria>, nuestros conceiales son Ayuntamiento?
Que nadie extrañe la mirada recelosa de unos frente a otros.
Europa, separada de la raíz común de fraternidad, del fundamento de hermanda entre los hombres, nos ha deiado solos. a
merced de cualquier ambición. Apátridas.