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Osvaldo Lamborghini.

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Novelas
y cuentos
El fiord • Sebregondi retrocede
Sebregondi se excede • Relatos
Las hijas de Hegel • La causa justa
El Pibe Barulo • El Cloaca Iván

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Prólogo de César Aira

Ediciones del Serbal

Hasta lps Umites. Nosotros nos divertfamos éfi gtartde. pero la maestra de inferior se lo habfa cambiado por el de ¡Estropeado! A 'rodillazos llevaba ·a lá Dirección a ¡Estropeado! cada vez que. sombrfa.. En mi escuela tenramos a uno.:~ 62 III. flltrado por el hambre. tiene la virtud de no entenderme salvo en mi goce de furor. Evidentemente. que nunca termina. se complace en 6J . Ell lá escuela. pero . no es un depósito del sabor y en cambio otra compuerta. En su hogar. Tcnfa unas nalgas infladas.cerme rozar la cara c.Bebo el café en elJondó. y cuando le habla es sólo para inculcarle ideas asesinas . Stroppani era su nombre.CON MANO ORTOPÉDICA. la sodcdad blirgtíesa.Este muchacho me calza las espuelas.nino proletario· trabaja. y humea hacia mf: un vaho: de cocina encendida al amanecer. enfrentada por fin al silencio. saltando de ttanvfa entranvfa para vender sus periódicos. que. A golpes de su verga lleva la cuenta de·mis sOabas.pn el techo. ese antro ·repulsivo. Yél se ñe con su risa argentina completando. entre vómitos que apagan los gemidos lfcitos de la parturienta.. el padre. intercambia conmigo su látigo y el mfo. EL MARQUÉS. asr. corpúsculos y grumos. cosa siguió por la manana. Es la rima. su mierda de mucha· cho es azul y . Mi verga afuera cubierta por un limo. al borde de la desocupación.asiste a la prostitUción de su madre. Me levanta en vilo con su verga hasta 'ha. Mi verga adentro cubie-rta por un limo. La cosa: la cosa. se emborracha con un vino más denso que la mugre de su miseria·. era la verga de.la. hacia la vena más frágil de su corazón.Es el. asistida por una curandera vieja y·reviclosa. él que me penetraba hásta los lrmites. EL NIÑO PROLETARIO Desde que empieza a dar sus primeros pasos en la vida. transportables.lejano. en camino directo. claveteado. propio corazón engastándose en la rima de una retórica gastada. .ma. Me penetra y es la rima de mi. su. generalmente con una inmensa herencia alcohólica en la sangre. el autor. hasta et rincón donde el arpa ya no rfe. mi goce de furor al desfiorarlo. Esa rima . un ritmo interno en su corazón. es diariamente humillado por sus compafteros ricos. mierda es azul.. Este muchacho me era dulce y ape~ tecible.mis dedos trabajan sus tetillas de pezones duros.Desde ni no el. cayendo como rafdas colgaduras de las compuértas del ano.Estoy . y me ri.El padre borracho y siempre. con gric· tas. que se deja trincar por los comerciantes del barrio para conservar el ·fiado.. arremangó las nalgas hasta alojar toda mi verga. ~e ritmo interno de mi corazón que cuelga y colga de las compuertas de mi ano. Este muchacho se. de sus párpados.cuando ñe -vuelta su cara hácia mf mientras me lo estoy ·cojiendo. y frutas podridas de sabor ácido para depositarlas en mi lengua.DE SEBREGONDI YA ESCRIBIÓ SU POEMA «Culeamos bien por la noche. era el caf~ sombrfo y los restos de semen cayendo. de no haber nacido en· un hogar proletario. ¡Estropeado! no acertaba a entender sus explicaciones. puesto en vereda por mi verga. Me· congratulo por eso de no ser ooreto. y su ano es tachonado. . muchacho de violencia contenida que me penetra desde un paisaje que está detrás de mf. la cara ~e goce y espanto enfrentada ~lcicloblanco. le pega a su nino con una cadena de pegar. este muchacho tenfa sus frutas pudriéndose en su corazón: ten fa mi verga en su boca y los ojos bajos. . Mientras la autora de sus dfas lo echa al mundo.. el nino proletario sufre las consecuencias de pertenecer a lá cláse explotada. a un nii\o proletario. . so m~ bños. Nace en· una pieza que se cae a pedazos.

al sol. agónico placer.torturar al nifto proletario. Gustavo parccfa. Y fue Gustavo. siente el irresistible impulso de casarse para perpetuar la enfermedad a través de las generaciones. y lo miró. ¡Estropeado!. Chapoteaba de b.ruces ahf. dcses· peraclón. Nosotros tampoco lo sabfamos aún pero ernpezam.os por Incendiarle los perió•. cuando el goce. Contrae sffLlis y. esa baba.a execración de los obreros también nosotros la Ue:'\ vamos en la sangre. Con los falos enardecidos en las manos esperábamos y esperábamos. exasperadameme se completa. Hace cuantas veces puede . Gustavo se sos· tenfa el-brazo del vidrio con la otra mano para aumentar la fuerza de la incisión. se aproximó a ¡Estropea· do!. clavó primero el Vidrio triangular donde .crror en las caras odiadas.io de sus bolsillos. con el brazo que·te-rerminaba en un ·vidrio triangular en alto. todos estos anos de fratasada. Esteban se lo arrancó y quedaron al aire las nalgas sin calzoncillos.. y Esteban. inquiriendo con la mirada a qu~ nueva .la bestia de dos espaldas con su esposa ilfcita. esa larva criada en medio de la idiotez y el el terror. amargamente desnutridas del nino proletario: El goce estaba ahf.sin desaparición nosotros bubi~ramosdonado nuestros pala-· dos multicolores. con las gargantas bloqueadas por un silencio de ansiedad. Gustavo adelantó la rueda de su bicicleta azul y asf ocupó toda la yercda. !lama a la venganza. demasiado filoso para el amor. su semen se conviene en venéreos niftos proletarios. estropeada pnsión: él primero. Yo me aferraba a mis tcstfculos por miedo a mi propio placer. mugriento ·y desflecado. y el agujero del ano quedó húmedo sin esfuerzo como pa• ra facilitar el acto que preparábamos. ¡Esu:op~ad. y~ Nuestro de~ lirio iba en a_umento. arrancó el sucio tirador. yo.empezaba la raya del trasero de ¡Estropeado! y prolongó el tajo natural. ¡Estropeado! hubo de parar: y nos miró con ojos azorados. A ~mpujoncs y patadas zambullimos a ¡Estropeado! en el fondo ele una zanja de agua escasa. enorme para su edad. Gustavó. iluminada por el sof.o y vale me. Pero fue Gustavo quien se le echó encima primero.nos que úna cosa. mientras Gustavo da·ba brincos que taladraban a ¡Estropeado! y ¡Estropeado! 65 . gracias a una alquimia que aún no puedo llegar a entender (o que tal vez nunca llegaré a entender). Porque.. temeroso de mi propio ululame. con su pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo y los periódicos bajo el brazo. por decreto. Con el correr de los anos el niño proletario se convierte en hombre prolctarj. Gustavo le tajcó la cara al nifto proletario de arriba hacia abajo y después ahondó lateralmente los la· blos de la herida. Esteban y yo ulUlábamos. Los tres nos zambu· Uimos en la zanja. LSl cara· de Gustavo aparcera contrarda por un espasmo de agónico placer. Salió la sangre esparcida hacia arriba y hacia abajo. por verlo aparecer . el primero que arremetió contra el cuerpifto de ¡Estropeado!. Porque el goce llama al goce. dic. tres nlf\os burgueses: Es· teban.ol nos miraba inquiriendo con la cara blanca de terror oh por ese color blanco de t. Nosotros quisi~ramos morir asr. llama a la culminación. Esteban y yo.humjlladón dcb[a someterse. Gus· tavo el que Jo traspasó primero con su falo. y asr. ya decretado. Como la única herencia que puede dejar es la de sus chancros jamás se abstiene de dejarla.os y arr. Gustavo. en las fachas obreras más odiadas. Esteban de un solo manotazo. No desfallecer. Gustavo. venfa sin vernos caminando hacia nosotrQs. De esa manera se cierra el cfrculo. exhibir una espada es~ pejeante con destellos que también a nosotros venfan a herimos en los ojos y en los órganos del goce. en ese pantaloncito sostenido por un solo tirador de trapo gris. Gustavo. y la venganza se penetran y llegan a su culminación. la atmósfera que nos -envolvfa de dorado color. con la cara manchada de barro. no desfallecer. enseguida que la contrae. Esteban alcanzó un pedazo cortante de vidrio triangular. Esteban y yo nos contenfamos ásperamente. Porque el goce ya estaba decretado ahf. quien nos liderarfa luego en la edad madura.ancCJrle las monedas ganadas del foJ1dO destro· za!. J.

con el punzón. Tensaba para colmo los labios delgados-de su boca como si ya mismo y sin tardanza fuera a aullar. pero sus huesos no eran huesos semejantes. que ya de nada irfan a servirle. Queria limpiarse la arremolinada materia fecal conque }Estropeado! le ensuciara la punta rósea hiriente de su falo. mientras Esteban agonizaba a punto de gozar. el ombligo de otro tajo. Nos iluminaban los últimos rayos en la rompiente tarde azul. 'Mi lengua lo limpió en un segundo. y Esteban en• tendió mi hcrmanación. asr. Pero no me contentaba tristemente con eso.ricamente ornamentados. azul. intentara protegerse del asalto . Con mi pañuelo de batista en la mano Gustavo se limpió su punta agresiva y· asf me lo devolvió rojo sangre y marrón. Justo ahf. Cuatro 66 tirones rápidos. arroje. Parece que ¡Estropeado! se cagó. después de la derrota. fecal. rodeado por una esplendente aureola como de fingidos rayos. El ombligo de raquftico luda trvldo azulado. dolorosos. Yo le di para calmarlo mi pañuelo de batista donde el rostro de mi madre augusta estaba bordado. Manó la sangre entre los dedos de sus manos. -Yo quiero succión -crujf. y sobre él volqué. Thdavfa escabullirse literalmente en la tar-· danza. En el estilo más feroz 67 . Er:a un espl~ndido conjunto de objetos brillantes. Me agach~. ni siquiera gritar. . Desalojé una masa luminosa que enccguecfa con el sol. Esteban se afanaba en los últimos jadeos. Cada cosa que· se rompe y adentro que se rompe y afuera que se rompe. en la tardé de sol menguante. Reflejo que no pudo tener en su momento condenado por la clase. el sol que se ponra. porque su boca era firmemente hundida en el barro por la mano fuerte milita_ri de Gustavo. crispados los nódulos-falanges aferrados.. adentro y afuera. tranvJas amarillos. ponfa.. Le corté uno a uno los dedos mugrientos de los pies. con su ano opaco rasgado por el falo de Gustavo. algo que cayó a mis pies. Con entera independencia y solo se. 'Erá enorme y agresivo entre parentes. Yo me acerqué a la forma dc.~ 1 1 1 no podfa gritar. Y el sol se ponfa.e la suela de soga de alpargata. Esteban le enterró el falo. eh. Yo esperaba que Esteban terminara. sin todavra el prfstino argénteo fin de muerte. Le rebané la man9 y vi otro hueso. lrvldo Gustavo miraba el sol que se moña y reclamaba aquel paftuelo de batista. en tanto -que tantas veces sequé mis lágrimas en ese mismo pañuelo. y yo le horadé un pie con un punzón a través d. adentro y afuera. malolientes de los pies. clavados en el barro. bordado y maternal.ls el falo de Gustavo. recóndito. Esteban la comió y a sus brazos hermanados me. Con un collar en el cuello. quien por: fin tuvo su goce con un alarido. y asr. el retrato· con un collar de perlas en el cuello. Porque la venganza llama al goce y el goce a la venganza pero no en cualquier vagina y es preferible que en ninguna. entra y sale que se rompe. Con el punzón le alargué. Se arrojó a mis brazos y yo me bajé los pantalones.movfa. armarme en la tardanza. Le abrf un canal de doble labio en la pierna izquierda hasta que el hueso despreciable y atorrante quedó al desnudo. Con mt corbata roja hice un ensayo en elcoello del niftQ proletario. espejeantes al sol. como si ahora y todavra. Esteban y yo nos precipitamos sobre el inmundo cuerpo abandonado. correteos y saltos de tranvra e~ tranvra.¡Estropeadol medio sepultada en el barro y la di vuelta con el pie. Gustavo pedfa a gritos por su parte un fino paftuelo de batista. Por el ano desocupé. Promediaba mi turno pero yo no queria penetrarlo por el ano. cabezadas y embestidas. Nunca más correteos. A Esteban se le contrajo el estómago a raíz de la ansiedad y luego de lá arc~da desalojó algo del estómago. Mientras tanto ¡Estropeado! se ahogaba en el barro. 1Chfa los brazos y las piernas encogidos. En la cara brillaba el tajo obra del vidrio triangular.La inocencia del justiciero placer. que la cara de ¡Estropeado! se desuniera del barro para que ¡Estropeado! me lamiera el falo. Descansaba Esteban mirando el aire después de gozar y era mi turno. Entonces todas las cosas que le hice. Era un hueso blanco como todos los demás. mi primera )' uémula eyaculación. lo incorporé a mi estómago. pero debfa entretener la espera. hasta devolverle al paño la cara augusta. años después.

Desde la torre erigida como si yo alguna vez pudiera estar erecto.la mano imité la forma de la fusta. al irse me regalaron un claro senúmiento de liberación . Los despojos de ¡Estropeado! ya no daban para más.La verdad nunca una muene logró afectarme. A otra cosa . Me aga-. ché. le negaba sus rayos a todo un hemisferio y la tarde morfa. Gustavo lo ahorcó bajo la luna.. La muerte plana. aumentándome el placer. Los cuerpos se aplanaban con paciencia sobre las labores de encargo. Succión¡EstrOpeadol se puso a lamerlo. como si temiera hacerme dai\o. Pero también vendrá por mr. . Es un hecbo peJ:fecto. Desde donde he contemplado después el trabajo de los jornaleros tendiendo las vras del nuevo ferrocarril.. Impacientes Gustavo y Es- teban querfan que aquello culminara para de una buena vez por todas: Ejecutar el acto. y si es que alguna vez lo dije. Se ocultaba el sol. Le metf en la boca el punzón para senúr el frfo del metal junto a la punta del falo. Los que dije querer y que murieron. Yo soy aquel que ayer nomás dccra y eso es lo que digo. Era un espacio en blanco. incluso camaradas.el punzón le vació los ojos con dos y sólo dos golpes exactos. La lengua quedó colgante de la boca como en todo caso de estrangulación. Hasta que de puro estremecimiento pude gozar. Descargué mi puno marullo sobre . exasperación . joycsca. Me felicitó Gustavo y Esteban abandonó el gesto de contemplar el vidrio esf~rico del sol para felicitar. La. Remontamos el cuerpo flojo del nino proletario hasta el lugar indicado. -Y adiós Stroppani ¡vamos! -dije yo. -Con un alambre -dijo Esteban. Era un espacio en blanco. Entonces dejé que se posara sobre el barro la cabeza achatada de animal.Era un espacio en blanco. que todo estaba herido ya con exhausúva precisión. úrando de los extremos del alambre. Nos provcfmos de un alambre.la cabeza achatada de animal de ¡Estropeado!: él me lamfa el falo. con una sola recorrida de mi mano.no me abandonó nunca y mi esúlo lo con-~ firma letra por letra. Empuñé mechones del pelo de ¡Estropeado! y le sacudf la cabeza para acelerar el goce. que me dejaba vacfo y crispado. aplanada. 68 69 . Con escasas fuerzas. Conecté el falo a la boca respirante de ¡Estropeado! Con los cinco dedos de .. Con los ojos entrecerrados y a punto de gozar yo comprobaba. Mi muene será otro parto solitario del que ni sé siquiera si conservo memoria. Desde la torre frra y de vidrio. -Ahora hay que ahorcarlo rápido -dijo Gustavo. A fustaz.en la calle de tierra donde empieza el barrio precario de los desocupados. Desde este ángulo de agonfa la muerte de un nino proletario es un hecho perfectamente lógico y natural.Era un espacio en blanco aquel que se extendra para mi crujir. MI mano Jos palpaba mientras él me lamfa el falo. No podra salir de ahr para entrar al otro acto.os le arranqué tiras de la piel de la cara a ¡EstrOpeado! y le impartí la parca orden: -Habrás de lamerlo.