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Wasau, Wisconsin.

Lunes, 2 de enero.

Aquí está,
señorita
Tao.

1 : 1 8 A.M.

Un cadáver
listo para ser
incinerado.

Ah, no. No
creo que haga
falta para el
artículo.

¿Quiere
verlo?

¿Para
qué me ha
dicho que
era?

El Ledger va a publicar
un puñado de historias
en su página web sobre
gente con trabajos
poco comunes.
Y como soy la
periodista más joven
me tocan los “encargos chungos”.

Como escribir
acerca del personal de incineración a la
una de la madrugada.

Sin
ofender.

No me
ofendo.
Coñe, yo
quería ser jugador de bolos
profesional.

Si no le
importa, voy a
grabar esto.
Me servirá
cuando me siente
a redactar el artículo.
Y a mi editor le encantan “los nuevos
medios”.

Ah, vale, bien, mira, lo primero
es asegurarse de que el
horno está a la temperatura
adecuada para que puedas
encender la parrilla.
Ochocientos
cincuenta grados
Celsius bastarán para
una desintegración
adecuada.

Una vez
metí a un tío
que aún llevaba
el marcapasos.

Esta es
la parte en
la que esperas
que el embalsamador haya hecho su trabajo
y extraído cualquier metal.
implantes,
válvulas…
cosas así.

Y luego
hay que ajustar
los chorros
del gas.
Uno
de esos
chorros hace
un poco de
ruido.

Solo te
aviso para que
no te asustes
demasiado.

Un grito.

Suena
como…

Explotó como
una rana en un
microondas.

¡Oh
Dios!

¡¡Ya lo
intento!!

¡Abra la
puerta!

La puerta
de seguridad
se bloquea
con el ordenador…

¡Ah!

Mmmgnngh.

¿Hola?

¡Oh,
Dios!

N-no
sé muy
bien dónde
estoy…
¿Puede llamar
a mi padre y a mi
madre y decirles
que vengan a
buscarme?
Tengo
mucho
frío.

Hospital del buen samaritano. Merrill.

Policía municipal de Wasau.

Puente de la antigua 51.

Noooooo.

N-no
lo sé. Estaba…
estaba muerto.

Muerto
del todo,
en serio,
tío.

Oh...
Dios
mío.

Comenzamos a caminar
sobre dos piernas.
Y elevamos nuestras cabezas
sobre la hierba dorada.

Él estaba allí.

Afilamos la piedra y el acero.
Usamos las herramientas para recoger
la hierba, la bestia y al hermano.

Él estaba allí.

Nos apiñamos, juntos.
Con el ladrillo y el barro, pululando entre
las ratas y la peste.

Él estaba allí.

Construimos naciones y
desconfianza.
Nuestros dedos se cernían
sobre el botón rojo.

Él sonreía.

Seguimos construyendo, alzándonos
sobre la hierba dorada.

Lejos del alcance de su guadaña.

Hasta un día en el que ya no
recogeríamos nada más.

Por Martha Cypress.
Clase de escritura creativa
201. LXV. Profesor Weimar.

Wasau, Wisconsin.
Sábado, 21 de enero.
6:21 A.M.

Carretera 51.
Buenas,
Wayne. La verdad
es que bastante
aburrido.
Sobre todo
gente religiosa.
Peregrinos y
eso.

Eh, chicos,
¿qué tal vais con
la frontera?

Puesto de control Sur.

Esta mañana ha llegado
un tío de Kentucky. Ha dicho
que la única forma de curarse la impotencia era follando con un “resucitado”.

Ha estado dándome
por culo toda la
conversación.

lo mismo
que he hablado yo con los
frikis de Control
y Prevención de
Enfermedades.

¡Hola! ibrahaim Ramin.
Acabo de llegar.

¿Sheriff?

Soy el
nuevo representante
del C.P.E.

Estaba
ojeando las
recomendaciones
de anoche.
¿Han elegido
a alguien para
la respuesta y
contención?

Esta mañana
tengo la primera
reunión.

Genial.
Como vamos a estar
trabajando muy de
cerca, ¿podríamos
quedar y comparar
notas?

Me han dicho que
en “La zona de carga”
hacen unas patatas
fritas estupendas…

Siento
cortarle así,
Abraham, pero
es que tengo
que irme, de
verdad.

Montones
de cosas por
hacer, como
soy el sheriff
y eso.

Ah, pues
encantado de
conocerle…

Rothschild, en Wisconsin.

…las repercusiones de apartar del
pueblo pruebas de lo que,
en esencia, son evidencias
de la existencia
de Dios.
Tenemos a
nuestro gobierno
interfiriendo con los
asuntos espirituales.
Asuntos espirituales
cristianos.

Jim, déjeme
cortarle ahí
mismo.

No hemos
visto todos los
datos, pero no hay pruebas que indiquen que
todas esas personas
son cristianas…

…por no mencionar que usted, además
de un montón más de gente
peligrosa, han insistido en añadir
un componente espiritual a este
acontecimiento, lo que solamente aviva a los fundamentalistas.

Entonces, déjeme preguntarle,
Ron. ¿dónde está la
ciencia, para defender que esto no es
un acto de Dios?

No ha habido
tiempo suficiente
para la clase de
estudios…

Se da usted
mucha prisa
en desestimar
una fuerza suprema en todo
esto.

Hablamos de
un acontecimiento
que está descrito
explícitamente en la
Biblia, como una señal
del mismísimo
éxtasis.

No, hablamos de
un acontecimiento que, como
nos ha llegado con tal grado
de nerviosismo, la mayoría de
nosotros ni siquiera podemos
concebir desde fuera.

Es decir, una
comunidad muy pequeña
se ha situado en la escena mundial, mezclando
problemas ya existentes
y añadiendo un sinfín
Necesitamos
de nuevos.
ser conscientes de que
algunas de las cosas que
oímos, provenientes de esa
comunidad, pueden haber
sido exacerbadas por el
nerviosismo.

¿insinúa usted
que hay algún tipo
de “histeria colectiva”? Ah, lo mismo de
siempre.
Yo solo creo
que debemos abordar
esto de una forma
muy pragmática.
Sea lo que sea que
haya causado este hecho,
lo que tenemos entre manos
tiene la posibilidad de ser la
mayor contribución individual
para la ciencia médica en
la historia de la
humanidad…

Entonces, usted
propone convertir a
esta gente en conejillos de indias.

Yo propongo
tratar esto como un
incidente extraño que
da la vuelta a nuestro
conocimiento sobre la
biología humana.

Tenemos que
dejarlo aquí para
unos consejos rápidos de nuestros
patrocinadores.
Están escuchando
AirWisconsin. Volveremos en…
Mierda.

¿Las
8:30 ya?

¡cooper!
¡Coooop!

¡Hay que
irse!

¡Cooper
torper súper
transformer!

¡Mueve
el culo!

¡Un
momento,
mami!

¿Acepta el
acuerdo para su
rendición, almirante Pimentón?

¿O dejo que mi
colega le ablande
con su fusil Jaguar,
que dispara jaguares
enfadados?

¡Pimentón no
teme al hombre,
o medio-hombre,
medio-robot!
¿…tááááelllpequeeeeñooo?

Ja, ja…

¿Ddónnndesss…?

¿Qu…?

...

Sangreee
mmjjjiillasss…

...sstttááábiennnn ttdoo
laaaagrrmss.

Ahí estás.
¿Por qué tengo
que desgañitarme para que me
escuches?
Vamos
a llegar
tarde.

¡Perdona
mamá!

Hoy voy a dejarte
con tu padre,
¿vale?

Ya sé que es mi fin
de semana, pero sigue
faltando personal en
la comisaría.
Te lo compensaré.
¿igual yendo al cine
el miércoles?

No
pasa
nada,
mamá.

No me
importa ir
con papá.

Cuuucuuuuu…

Cooper.

Policía municipal de Rothschild.
9:12 A.M.

¿No le parece
increíble? Me puso
la multa de todos
modos.

Debo de estar perdiendo
mi encanto.

En los 60,
cuando salió el
“Strong Century”,
iba a sesenta por la
Gran Avenida y ni un
poli levantaba
el dedo.

Bueno,
no sé qué
decirle.

Ostras,
Lester.

Buenas,
Dana.

¿Qué tal si va más lento, en
lugar de quejarse por cada
multa de velocidad?
Ya está algo
crecidito como
para para ir a toda
pastilla, ¿no?

Agente Cypress.
Sepa usted que, por
respeto, no hablaré de
lo único que crece
en mí.

Ja, ja. La
cosa se pone
trascendente.

Que tenga
un buen día,
agente.

Bueno,
hablando de
cosas que no
vienen a cuento,
¿qué planes
tienes para esta
noche?

Un par
de temas domésticos.

Hola,
Brent.
¿Me he
perdido
algo?

La claustrofobia
suele aumentar en
esta época del año,
ya sabes.

Tampoco
ayuda que no
se pueda viajar
más allá de
Mosinee.

Toda
esta zona es
claustrofóbica.
He tenido la
caja abierta hacia
ti todo el rato.
Y ni siquiera la
has mirado.
¿Quién
eres?

No puedo. Como me
salga más celulitis en
el culo, los ciegos intentarán leerlo.
Parece que
me hubiera
granizado
encima.

Ummm.
Humpongo
que pouno
no pas…
Joder,
¿ese está
relleno de
frambuesa?

dana.

{Umf}
¡Papa! No
sabía que ibas
a darte pris…
{coff}
Trágate
el donut y ven a
verme a la sala de
conferencias. Es
importante.
{coff}
Sí, señor.

¿Qué tal
Cooper?
Muy bien.
Revoltoso.
Ayer hizo
algo de lo más
diver…

Bien.
Agente Cypress.
Siéntese, por
favor.

¿Has
conocido a
alguno?

¿A
alguno?

los resucitados.

Am, solo
a Jeannie Gorski,
pero no sabía que
era una en ese
momento.

Supongo que saldría caminando
del tanatorio y volvió directa al
mostrador del supermercado.
Me vendió medio kilo de ensalada de patatas.

¿Qué
opinión te
merecen?

Yo…
bueno,
no estoy
segura.

La verdad es
que no creo en las cosas
“sobrenaturales”. Aunque, me
dio escalofríos darme cuenta
de que una persona muerta me
había vendido el almuerzo.

Sobre todo, lo más difícil es no
estar enfadados con ellos.
Han ganado a la muerte.
O sea, sé que
no será culpa suya,
pero si estamos en
esta “situación” es
debido a ellos.

Los federales no
levantarán la cuarentena hasta que se aseguren
de que esto no es un ataque
bioterrorista de Al-Qaeda o
algo así, así que ya podemos
dejarnos todos de
programar viajes a
Disneylandia.

El C.P.E. no sabe con seguridad si
“resucitar” es una “enfermedad” contagiosa. Y los federales están más
nerviosos que una puta en
una iglesia.
Un país
entero en el que
la gente no se muere.
Me imagino que no les
parecerá tan bonito
como suena.

El alcalde ha convencido a los
peces gordos de que vigilaríamos
de cerca a los resucitados, con
nuestra plantilla local, y de
que informaríamos al representante del C.P.E.

El caso es
que controlar los
bloqueos por los locos
y los peregrinos supone
una grave merma para las
patrullas estatales y
la policía local.

Así que, por ahora, vamos a
disponer de un pequeño equipo
para tratar cualquier crimen
o conflicto que tenga que
ver con los “ciudadanos
resucitados”.

El alcalde me
ha pedido que designe personalmente al
primer miembro del
equipo. Lo he autorizado con Wendt.

Ya sé
que no es
el ascenso a
detective que
esperabas.

Yo…
Pero…
...

Pero, bueno,
Dana, bienvenida al
Equipo de Arbitraje
para los Ciudadanos
Resucitados.

¿Por
qué?

Tú y yo…
hemos tenido
nuestras desavenencias.
Porque hay
muchas cosas
en juego.

Pero ahora necesito a alguien
en quien poder
confiar.
Es que…

Me he pasado
las últimas semanas
entrevistando a los
resucitados.
La mayoría
son como
solían ser
antes.

Pero
algunos…

En fin,
tu primer caso
ha llegado esta
mañana.

Lo sé, lo
sé. Es una
“fiesta”.

¿Al final
Lester se ha
rendido?

No, pero yo
sí. Hemos quedado
el Sábado para
salir.

Oh,
Bonnie.

Ja,
ja... no
lo hubiera
expresado mejor.

¿Qué narices…?

¿Va todo
bien, Dana?

Sí.
Mira,
te llamo
luego,
Bonnie.

Muy
bien.

¡Eme!

¡Martha!

¡Martha Ann
Cypress!

¿Qué
estás
haciendo
aquí?

Solo estaba
mirando como
flota el hielo
sobre el río.
Es como si me
hipnotizara.

¿Qué le
pasa a tu
coche?

No
funciona.
Sube.
Hace frío.

Te
dejaré en
la residencia
y pediré que
lo remolquen.

“Me alegro de verte, Dana. No
te veía desde… ¿navidades? Has
estado desaparecida en combate
desde el día del renacimiento”.

Bueno,
¿qué tal te va?
¿Ya te han hecho
detective?

“Eme... no hemos pasado
mucho tiempo juntas desde que éramos pequeñas”.
No… exactamente.

¿Sabes qué?
Deberías haber
aceptado la oferta
de papá con ese
coche.
O sea, a mí no
me ha ofrecido comprarme un coche ni
una sola vez.
Tienes que
aprovecharte de
ser la favorita
de papá cuando
puedas.

Bueno, no es que
se haya roto exactamente. Me olvidé de
echarle gasolina.
Ah,
eso ya es más
propio de ti.
¿...sabes qué?
La verdad es que
no quiero volver
a la residencia.

¿Puedo quedarme
un rato contigo?

Uno
raro. Unos
vecinos están
luchando por
un Cebrallo.

No sé…
estoy
con un
caso.
¿Un
qué?

¿De detectives?

Cebrallo. Mitad
caballo, mitad
cebra.
Los crían para
espectáculos
equinos y, bueno…
como un belén
gigante.
Alguien
lo ha matado.

Mira, puedes venir
pero no puedes
decirle a papá que
te he dejado.
Se cabrearía mucho.

¿Te acuerdas
de cuando éramos
pequeñas y tú
hacías de Sherlock
Holmes?
Siempre
has querido ser
detective,
creo.

Un misterio.

Que sepas
que también
hay un…
“resucitado”
implicado.

Oh.

Vuelvo
en un suspiro.
Estate quieta.
Si te pasara
algo, papá no me
lo perdonaría
en la vida.

Solo voy
a mirar.

…despierta
mí, arrastra
mí hasta aquí y
soltar tacos
mi mujer.
¡Ahora
ella
llora!

¡Yo no nada
que ver con
Zebra!

Discúlpenme, ¿el señor y
la señora Stankiewicz?

¡Soy buen
vecino!

Ejem.
Soy la
agente Cypress
Rothschild, de
la policía.

Todo el
mundo sabe
que su gente
se come a los
perros…

¿¡”Su
gente”!?
Nos hemos
estado coordinando mucho con
el departamento del
sheriff las últimas
dos semanas.

¡Ella cree
que quiero
comer su
caballo!

Parece que
tienen a un miembro
de la familia afectado
por una resucitación…

¿Usted
no está fuera
de su jurisdicción?

Sí, mi madre. ¿Pero
qué tiene
que ver
con esto?
Aquí mismo
tiene al sospechoso.

¿Cómo se
llamaba este
animal?
Nibbly.

Un poco
enano,
¿eh?

Es precioso.

Lo era,
hasta que él
lo enveneno.

¡Yo no
veneno!
¡Nunca
viene cerca
tu granja!

¿Excepto
aquella vez
que robaste el
maíz a Bob?
¡Yo
no sé era
vuestro!

Eso
mismo dijisteis los Miao
de los patos
del islote
de los
patos.

Os creéis
que cualquier cosa
que no esté
clavada al
suelo es
vuestra.

Señora,
¿alguien de su
familia está tomando medicación
para la hipertensión?

¿Dónde
está?
Ella…
bueno,
ya no la
toma.

Mi
madre.
Antes.

Está en
el granero
viejo, ¿Por
qué?

Me gustaría
hacerle unas
preguntas.

Teníamos
un negocio de
monta de caballos
antes de que la
trajéramos.

Últimamente, se pasa
aquí mucho
tiempo.
Nada
raro.

Una de
las gatas del
granero ha tenido gatitos,
¿sabe?

¡Oiga,
ma!
¡Ma!

¡Esta señora de la
policía quiere
hablar con
usted!

¿Qué es
eso que
tienes?

Hola,
gatito.

Claro.
Solo es
para no dejar cabos
sueltos.

¿ma?

“No todos
dormiremos, pero
todos seremos
transformados…”

“Porque se tocará
la trompeta y los
muertos resucitarán
incorruptibles…”

“¿Dónde está, oh,
muerte, tu aguijón?” Lo dice la
Biblia y tal.”

“…entonces se
cumplirá la palabra
que está escrita:
Sorbida es la muerte
con victoria.”

Es curioso
cómo se las apaña
el señor para dejarnos mensajes
antes de que nos
hagan falta.

Nunca me ha
gustado mucho ese
caballo. Era el centro de atención.
Nunca
le caí
bien.

Señora,
deje los
alicates…

Abominable…

Aberrante.

Señora, si
puede venir
hacia mí...

…igual
que yo.

¡ah!

Mah…
Ma…

ghk--{}

¡terry!

Terry.
Cariño.

oh.

Tú. Tú
me has
obligado.
¡Bob! ¡Llama
a una ambulancia!

Dios
mío.

Has envenado mi
alma con el
asesinato.

¡Aah!

¡Eh! ¡Deje
ella en paz,
señora
loca!

El cielo
no se me
lleva.

Me han
hecho quedarme en el
purgatorio.

Yo solo
quería descansar.
¡Dana!

Sentarme
al lado del
señor.

¡Suéltala!

Yo iba
a cantar
con los
ángeles.

¡Ak!

Martha.
Oh, joder.
Martha.

Todo el mundo
cree que es un
milagro.

Tengo que
sacármelos para
poder ponerme
la dentadura.

Pero luego
susurran y te
señalan. Me
piden que les
cure.

Mis
dientes no
paran de
crecer.

Me mantienen despierta. Siento cómo
se mueven por
la mandíbula…
…Empujando,
como si fueran margaritas pequeñas y
afiladas.

Hnngh.

¡Gdd…!

Hnngh.

Oh...
joder…

Y no…
no puedo
recordar lo
que pasó.

Hnngh.

Hnngh.

Qu…
quería
contártelo…

Dana.

No… No
se lo digas
a Papá.

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