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LA SUSTENTABILIDAD Y SU INTERPELACION A LA EDUCACION POPULAR Javier Reyes Ruiz Cosmo ne Eros Soctuss ¥ Eoowitos, AC, Parmiaro, Micnoaix / Maen humanas atravesamos 0, s6lo un momento de criss ecolégica profunda, sino sna serdadera emergencia del sistema Tierra. Pero de manera parale- Ja se viene dando una ruptura histérica, en la que los movi- mientos sociales se empeiian y agitan para aportar optimism hacia el futuro, esforzindose por encontrar nuevas raciona- lidades, reconseruir va novar discursos y revitalizar los deseos de cambio, En este sen- tido, el ambientalismo se ps senta, al menos en sus corrien~ tes menos insulsas, como un movimiento que posee mucho mas que una postura radical mente anticapitalista; tampoco es sinbnimo de profecia apo caliptica ni pretende desarro: lar en la ciudadania us culpa por haber convertido a la natura leza en “la vietima inerme” de los arre Ee Las sociedades sensacida de batos y ambiciones humanas. El ambientalismo tiene uno de sus méritos en no haber construido un dis- curso autoreferido, sino que es produc- to de la amplia conjuncién de aportes de diversas perspectivas del pensamien- to contemporineo. La ecologia, ciencia que le ha dado sustento al movimiento ambiental, posee como principio basico 1 estudio de las relaciones, el analizar Jas pautas que conectan, el articular los factores de la realidad que cl método cientifico det positivismo ha presentado separados. Por lotanto,la educacién am- biental no puede obviar las intenciones de conjunta, de relacionar, de provocar simbiosis yen eonsecueneia, no se eons truye a sf misma de manera autérquica, sino que es producto de contribuciones provenientes de distintas corrientes de pensamiento. 136 Decisio we 2002 exsepatz@prodigy net ms En funcidn de lo anterior eabe hacer énfasis que proponer la incorporacién de lo ambiental a la educacién popular no significa que otros temas o dimen- siones (de géneso, derechos humanos, democracia, etc) deban subordinarse. Pretender el predominio de lo ambien- tal seria desconocer, por soberbia 0 ig- norancia, que también otros movimien- tos sociales estén aportando clementos significativos para construir nuevas vias ivilzatorias y propuestas pricticas para comprender y transformar el mundo. Mis que el predominio de la preocu- paciin por la naturaleza, el movimiento ambiental le plantea a la educacién po- pular la necesidad de articular las tramas iscursivas de los movimientos sociales, para reflejar en los procesos educativos Ja complejidad que presenta la realidad cotidiana para los sectores excluidos. El ambientalismo ext lejos de proponer un enfoque parcial para le educaci6n, pues esto equivaldria a ver el campo educati- vo como un rompecabezas donde la atencién se pondria més en las piezas que en el todo. La simple suma o ineospo- racién de lo ambiental a Ia educacidn no lograri, por este simple hecho, a revolucién que ésta ha buseado desde hace décadas. Mas bien, la gravedad de la situacién planetatia exige que todas la ciencias, entre ellas las de la educacidn, eontribu- yan a comprender mejor es problematica y a aportar solu- ciones que hagan viable el d sarrollo sustentable. La educa- cidn popular, por lo tanto, no puede ignorar esta exigencia; mucho menos cuando existe la conviccién de que sin los sectores tradicionalmente oprimidos no se podrit cons- twuir la renovacisn social que permita el susgimiento de un mundo diferente. El impostergable desarrollo de una cultura ambiental s6lo alcanzari solidez y permanencia si queda arraigada en los sectores populares, pues el comporta- miento y el marco valdrico de los pode- tosos ha mostrado claramente una alta capacidad de adapataci6n a sus intereses yun mareado desprecio hacia sus congé. nneres y hacia los servicios que oftece la naturaleza, EDUCACION PARA 14 SUSTENTABILIDAD: CONSTRLIR ‘sapere. En las ilkimas décadas, el eviden- te detetioro ecoldgico y el conocimien- to acumulado al respecto han llevado a poner en duda la capacidad planetaria para sostener a futuro la vida humana. Desde una perspeetiva eritiea, se puede sostener que en la base del problema esti el tipo de racionalidad predominate, el marco de los valores que orienta a las sociedades modernas y la légica de la Laraciovalid: tecnificado y econo- produccién mater: trumental, que mizado la vida social, aparece no s6lo como una causa de la crisis eivilizatoria, sino también como incapaz para darle certeza a la interpretacion de la comple- ja situncién por la que atraviesan las so- ciedades contemporaneas. La complejidad que presentan los procesos socioambientales que hoy s¢ vi ven, rebasa las capacidades que ofrece el paradigma dominante para la cidn de conocimientos. La ciencia derna resulka insufieiente para comprender, de manera articu- Jada y multidimensional los ag biantes problemas sociales yn turales que la globalizacién ha extendido a casi todos los rin cones del planets. De ahi la dad de construir nuevas analizar y conocer la realidad. En este sentido, el pen mmbiental viene pro- poniendo lacreacién deun nu vo paradigma del saber que transforme el marco cientifico samiento legitimado y ampliamente insti tucionalizado por el sistema so- cial vigente Porllo anterior, incorporarla dimensién ambiental a la educa- cin implica a elaboracin de un tipo de saber nuevo, que respon- da a k compleja realidad que enfrentan las sociedades con temporaneas, Resulta obvio, por Jo demas, que la construccién de este nuevo saber implies contri buciones dela filosofia ylaética, la ciencias sociales y naturales, las teorias del desarrollo, la tec: nologia, las artes, pero sin Ta vi- la de Ia realidad zado al pensamiento sidn fracciona que ha caracte positivista Elsaber ambiental no es algo ya da- do, “esti en proceso de gestacién, en buisqueda de sus condiciones de legitima- cidn ideol6gica, de concrecién tedrica y de objetivacién practica. Este saber emerge de un proceso transdisciplinario de problematizacién y transformacién de los paradigmas dominantes d conocimiento” (Leff, 1998: 127), Su construcein exige la convergencia de imiiltiples actores; entre ellos, os grupos, éxnicos y campesinos que han mosteado no s6lo un conocimiento profundo de su entorno, sino un mejor desarrollo de formas de relacién con la naturaleza, en una Idgica no mereantilista ni de dominio. La ion plural, que im- plica la incorporacion de les subjetivi- dades y la defensa de los derechos culturales, deberi conducir a propuestas diversifieadas sobte lo que es la susten jlidady los mecanismos para aleanzarla ‘educacién ambiental, en conse- cuencia, no es una educacién, como se Je he rviaizado, que se remite a ampliar Ja conciencia social sobre el deterioro ccobigico 0 que capacita para el uso de ceotécnicas 0 que forma individuos que separan la basuta y protegen el bosque. Su significado es mis profundo y sus in: tenciones son mis amplias. Ala recupe- racién o conservacidn de los equilibrios ecokigicos, se suma a preocupacicn por construir ana racionalidad social distin ta, en el marco de las democracias parti cipatvas, de justicia econémica, de equi- dad social y de respeto ala diversidad cultural La necesidad impostergable de ir construyendo el saber ambiental inter- pelaa la educacién popular, y le implica revisar, bajo la perspectiva de la comple jidad y la sustentabilidad, los principios que orientan la claboracion del conoci miento y los métodos pedagégieas que se emplean en los procesos educativos. Las orcroves corercotaees. 11a climensién ambiental no ha estado ausente de la ‘educaciGn, pues todo proceso forn voaborda y promueve, de una manera tra, un tipo de relacidn de la sociedad ‘con su entorno, bajo un marco de valo- res determinado. Si la educacién nunca hha sido, ni lo puede ser, neutra en lo politico, tampoco ha sido aséptica en lo ecol6gico, pr iién predominante, una concepcién que valora como positivo el progres econémico, basado en la produccién tec noligica y ol consumo, deseui dando el deterioro natural No hay un solo modelo de re orientacién educativa, desde cl ambientalismo, que pueda api carse 4 todos los niveles y mo- dalidades de la educacién, Pre- tender la homogeneidad en la incorporacién y tratamiento de s ha promovido, en su los contenidos ambientales re presenta un contrasentido; si algo es urgente es darle respues twa ladiversidad cultural y eco- logica de las regiones ecogeogri ficas, pues es la mejor manera de conocer y enfentar el dete rioro natural y social que viven las sociedades actuales Existen tres niveles 0 formas distintas en los que puede ineor- porarse de manera explicita la dimension ambiental a los pro- cesos educativos, tanto forma- 1. La incorponacin de contetidos oo ligicos los programas educativos e- peciabwente a trané de la eracin de ua materia de ecolgia, Esta alter- igual quecon los otros temas transversales, no puede ser totalmente despreciada, aunque cier tamente es la menos conveniente, pues » necesariamente afecta, como debe hacerlo la educacién ambiental, al curriculum y ala vida escolar en su con. junto. El principal inconveniente de esta opci6n es que responde a una estructura curricular disciplinaria que poco favorece él anilisis integral de la complejidad socioambiental que presenta la realidad Es decir, por esta via se les transmite la ensacidn de que lo ecolégico es un tema especifico y que su conexién con otras ciencias es pobre y poco clara. Ademis, es frecuente que cuando se ineluye en el programa educativo una materia para abordar los temas ambien: rvseo 2002 Decisio 57 tales, se dé Ia predominancia de un en- foque biclogicista, centrado en los pro- blemas ecologicos y que desatiende los aspectos sociales y politicos que impac- tan de manera negativa a la naturaleza, Con esta opcidn se evade el problema central, es decir, el andlisis ya ertica del tipo de conocimiento que se construye por medio de la ciencia convencional 2, La incorperacién de contenidos anien- ales a las materes ya existent En el caso de la modalidad no formal esto equivale a integrar lo ambiental a la reflexién so- bre los temas que contiene el progeama educativo dirigido a las personas jéve- nes y adult En la presente opcidn, la dimensién ambiental puede convertirse en un ele- mento de confluencia entre distintas reas del conocimiento. Materias como cas, al incluir reflexiones sobre lo ambiental crearan posibles puentes de encuentro entre los distintos campos del conoci- miento, que generalmente tienen poca relacidn en el curriculum. Esto ayuda a construir enfoques mis integrales en el anilisis de la realidad. Sin embargo, el problema que puede presentar esta alternativa es que se seg- mente y atomice Ia temiética ambiental, es decir, que se planteen una serie de referencixs aisladas, descontextualizadas, aque le quiten el caricter holistico e inte grador que exige lo ambienval la literatura, la historia, las matemit 3. Ladimensin ambiental oma ckrmento artiulador del anélicis de problemas. Si se toma lo ambiental como la pauta que conecta y relaciona los distintos elemen: tos y facetas que presentan las diferen 38 Dectsio votss0 2002 tes problemiticas lociles y globales, que articula lo social el producto de las rela: Ciones humanas) con lo ecol6gico (la re- lacién entre la sociedad y la naturaleza), entonces, puede convertirse en una he" rramienta de formulacién curricular de enorme valor. Como se explica a conti rnuscidn, en esta opciin se intent rela- cionar cada tema de estudio con un eon- junto de objetivos edu Esta aternativa, que es la ble, y también la més compleja, implica disefiar los procesos educativos de tal ‘manera que se resquebraje la forma tradi cional de dividir en materias y articular Jos conocimientos en funcion a proble mas especificos que viven hs personas aduleas En este caso, no se trata de una yux- taposicién de diferentes materias, sino de abarcar un proceso en su totalidad para pasar seguidamente al andliss ya la solucién de un problema concreto. 1 presente opcidn exige la definicién co- ‘main de un conjunto de objetivos, en los que coneurren distintas disciplinas;se re- organizan los conocimientos es} zados hasta el punto de modific: conceptos y dominios; se alternan las 8 disciplinares y las integradoras; se incorpora el saber popular de los parti- ipantes; y se integra al andiisis del con- texto en que viven Funcionar bajo el disefto curricular que se desprende de lt solucién de pro- blemas conllevael asumir que el mis alto porcentaje de lo que las personas apren- den no proviene de la instrueci aque es el producto de la participa activa en un contexto significative. Por lo tanto, disefiar programas en esta linea equivale, en buena medida, a que quie nes se educan no sélo analicen © estu- dlien la realidad, sino que actiien direeta- mente en ella para resolver problemas cspecificos que enfrentan en su vida co- tidiana, Independientemente de Ia opeisn que se tome, entre las tres anteriores, para ineorporsr la dimensién ambiental a la educacién, hay aspectos conceptuales y metodloligicos que coaviene contemplar en el disefio de programas educativos. ‘A continuacién se precisan algunos de ellos. Recomennucroves Paks L1.sccios 1. Lo ambiental favorece que se inclu- yan en los programas educativos acer- ‘camientos a la naturaleza, es decir, ac~ tividades practicas que permitan a los participantes una relacion mas directa con el entorno para su estudio. Incor- porar lo ambiental para abordarlo des- de el aula tiene poco sentido, pues sig- nificaria desaprovechar a la naturaleza como herramienta pedagégica, sobre todo cuando ésta offece Ia posibilidad de renovar las metodologias de inter n educativa, 2. La teoria ambiental hace énfasis en Iarealizaci6n de anillisis sobre la multi- causalidad de los fenémenos sociales y ecolégicos, sobre las milltiples rela- ‘ciones que se dan entre los distintos ele- mentos de la realidad. Las explica- ciones unicausales sobre los problemas socioambientales no sélo carecen de fuerza, sino que se contraponen a los principios basicos de la educacién ambiental 3. Todo programa educativo, al incorporar la dimensién ambiental, debe procurar que quienes participan en él, recuperen sus pricticas y re- flexionen sobre las formas de relacién que establecen los seres humanos con la naturaleza: emotiva (vinculada con el goce estético, lo lidico); productiva (la naturaleza como fuente de recur- $08); y cognitiva (elaboracién de cono- cimientos para comprender y explicar a naturaleza). Limitarse s6lo a las dos liltimas dejaria de lado la necesidad, reiterada por la educacién popular, de conjugaren los procesos educativos las distintas dimensiones de loo sujetos € implicaria seguir atendiendo de manera predominante la dimen: 4. Lo ambiental, al no ser s6lo un con- tenido a sumar o restar al curriculo, debe manejarse como marco axiolégico y teleclogico. Los fundamentos éticos del ambientalismo proponen ampliar Jas finalidades educati beneficio y desarrollo de los humanos, «ila preocupacién por conservar la natu- raleza y respetar todas las formas de vida, pues éstas presentan valores intrinsecos. Esto implica la construe- cién de un nuevo sustrato ético, mas profundo, que exige ampliar los mir- genes de la responsabilidad social hasta llevarlos a incluir el compromiso inten- cionado y explicit por salvaguardar la existencia de todos los componentes que tejen el entramado de la vida. 1s vineuladas al 5. El profundo deterioro ecologico se ‘manifiesta como sintoma de una crisis, civilizatoria de amplios alcances, don- de los mismos paradigmas para la pro- duccién de conocimientos entran en cuestionamiento, Esto le plantea el eto a la educacién de fortalecer procesos que permitan la construccién de una racionalidad distinta a la prevalecien- te, una racionalidad ambiental que im- plica transitar hacia el pensamiento complejo y al empleo de métodos in terdisciplinarios. En este contexto, es necessrio prestar especial atencién aun elemento poco atendido por la peda- gopia: la articulaci6n de las diferentes perspectivas de la ci 6. La edueacién popular, que nace yse consolida como una perspectiva criti- «ea frente a los modelos sociales preva- lecientes y a los procedimientos peda- gogicos tradicionales, encuentra su punto de interseecién con el pensa- miento ambiental en la politizacion de las propuestas de reorganizacion y ac- cidn social que plantea el ambientalis- 7. La incertidumbre sobre el futuro de los recursos naturales y la incapacidad tecnolégica para conocer de manera anticipada el comportamiento ecologi- co delplaneta, obligan auna educacion menos basada en cortezas, que le dé menor peso al conocimiento como fuente de seguridad. Se requiere impul- sar procesos educativos que abran los cauces a la imaginacién y le den cabi da a la especulaci6n y a la relativiza- cin del conocimiento como producto acabado, En este camino, la educacién popular, que ha incorporado perspec tivas mis flexibles y abiertas, menos lle- nas de certezas y de soberbia, comoes cl caso de los saberes populares, apa- rece como mejor dotada que otras ten- dencias educativas para resolver con mejores resultados este reto. 8. La educacién popular posee, en su bagaje conceptual ¢ instrumental y en su trayectoria prictica, la capacidad de impulsar ena ciudadania las habilida- des para resolver problemas, para com- prender la realidad natural y social de ‘manera critica y para crear redes socia- les que le den viabilidad a la imposter- gable reconfiguracién cultural que de- ‘manda el momento actual. he {tos malos libros provocan malas cestumbres y las malas costumbres provocan buenos li- bros Rone Descartes, ftsofoy matemdten franc 1596-1650 Bs licto aprender hasta del enemigo San Mateo. Lecturas sugeridas CaWat, B, J. Garcia y R. PORIAN, 1985. Ecologia y eccnela. Teorkay prictca de la idncacion ambiental, Editorial Laia, Serie Pedagogia, Barcelona. www.semarnat.gob.mx/cecadesu Gtornax, A. y C. SoucHon, 1995. La tducaciin ambiental: uia prictca,Diada edi torial, Serie Fundamentos No. 5, Sevilla. www.unescoch.org,/unescoeh/manual Lure, ENRIQUE,1998. Saber ambiental: tentabidad, ruconakdad, compljidad, poder. iglo xx1/PNUMA/UNAM, México. sigloxxi@inetcorpnetmnx PIEA/UNESCD/PNUMA, 1993. Educacisn sneer: privcipias de enscianseey aprendé {uje. Los libsos de la Catarata, Bilbao. www.semarnat.gob.mx /eeeadestt Surepa, Jy ANTONI CoLoM,1989. Pedegesia amienta, Coleccibn Educacién y Ensefianza, Ediciones cE:\c, Barcelona. wwweeacedit.com ing tino 2002 Decésio 39