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Diario de una mujer en campaña.

Día 14. Olor a felicidad.
Todo inició con un beso de Chabeli y Luis Emilio. Seguimos la agenda disciplinadamente
desde las 7 de la mañana. Todo fluía con el entusiasmo desbordado derivado de que nos
acompañó Toño Magaña. Pero en la tarde se nubló mi día, con la noticia de que un hombre
bueno y rebelde falleció, el Mtro. Jorge Valenzuela. No me sentía capaz de reponerme y
disimular mi tristeza pero recordé su congruencia me sequé las lágrimas, pase saliva y
me amarré mis botas cafés para partir en busca de mi comunidad.
Después de nuestra asamblea, pienso que el mismo Jorge me llevo a cenar en el hogar de
una familia donde la unión nunca falta. Viven 10 en una habitación, duermen todos los niños
juntitos, el abuelo duerme afuera en una camita construida con llantas y maderas, el viento
helado de hoy entraba hasta los huesos de todos. Pero lo que ahí se olía, era ese aroma que
he andado buscando frenéticamente, cenamos juntas comida china y platicábamos de la
ilusión de Yasmin por sus 15 años contando cada una nuestras anécdotas de esa etapa y
reímos tanto, como si cada una olvidará de pronto sus penas y dolencias.
Pero de nuevo ese olor volvía, negándose a abandonarnos. Ahora que llego a casa con mis
hijos, con Aby y mi familia, lo reconozco enseguida, ese perfume dulce y tranquilo, de vainilla y
de polvo, ese olor es el olor de la felicidad...