CÉSAR PUENTES

DIENTE DE VINO

Diente de vino © César Puentes

Editores: Dayana Riveaud, Manuel García Pereyra. Diseño y Diagramación: María José Sandoval V.

Impresión: Ediciones del Quiltro. Santo Toribio 630 A Fono: 8- 470 03 29 E-mail: edicionesdelquiltro@gmail.com www.edicionesdelquiltro.blogspot.com Impreso en Chile / Printed in Chile

Diseño Logo: Malaimagen www.malaimagen.blogspot.com

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DIAMANTE
Podría caer con los ojos cerrados dentro de la siesta de un perro callejero y abolir por siempre al árbol del odio con sus bastardos y memoriados frutos. Algunos no saben lo que ha crecido en lo que antes estaba vacío. Algunos temen encontrar una vara donde ahora hay una hoja. Es difícil explicarles cuando quieren concluir. Tomará tiempo, humildad de elefante viejo: Nuevas canciones, nuevos destierros pero así va, se deja atrás y se come con las otras manadas hasta ser amado y no sólo respetado. Pero habrá más de los otros frutos, esos que alguna vez viste entrar y salir por tu vientre. Habrá más dioses y ahora sabrás que estarán en las fecas. Entonces buscarás con cuidado y saldrás sobre una espora húmeda y verás cómo el río te guardará como a un diamante.

CUENTAS PENDIENTES
Todavía no robo un banco para la revolución. Llevo años en el cálculo. Pero aún me faltan tres compañeros que no trepiden (Retaguardia, flanco izquierdo, flanco derecho), y un auto que marche al contacto. Todo lo demás es retórica y política ficción en un mundo de condiciones subjetivas.

LA MARCHA DE LA REVOLUCIÓN
Lozana la revolución comenzará en San Diego con Matta. Triunfal avanzará por Grecia. Tomará Macul. Tropezará, sin caer, en Los Leones. Caminará, cantará. Una que otra fórmula añeja repetirá. Una vez en Bilbao, sedienta y desorientada, repasará de memoria los manuales del qué hacer del viejo Lenin. Ya cansada llegará a Tobalaba. Toserá por Providencia. Y, sin poder de improvisación alguna, agonizará por todo Apoquindo hasta morir definitiva e inapelablemente en el Manquehue. No es de sorprenderse que ni en Puente Alto Ni en la Pintana haya noticias de lo sucedido.

LA VERDAD ES PEQUEÑA
Todo tiende a esconderse tras el polvo. La verdad es pequeña y al acercarnos tiende a hacerse borrosa.

Todo tiende a esconderse tras el polvo. Incluso el polvo tiende a esconderse tras el polvo. Los deslumbrantes gatos en primavera o el fundamental orín en el árbol parecen no esconderse. Pero al final la verdad es pequeña y todo termina amaneciendo tras el polvo.

TIERRA DERECHA
A Mario Villalón, gran amigo de mi padre

Mis compañeros están en regia situación. Y yo también lo estaría sino fuera por los caballos cojos y las mujeres rápidas. Ya ni el vino se toma con la vigorosidad de antes Ahora ya es casi por cumplir. ¿A quién? No sé. Porque aunque cumplo todavía el Jefe no me sube el sueldo. A lo más, un diplomita fotocopiado. Que webá no Y pensar que cuando lolo una máquina, volaba de palo a palo. Me decían el totué. Terminaba el partido con más polvo que biblioteca de milico y con un bistec de frente a canilla. Me ponían papas fritas, huevos y estaba a lo pobre. Pero eso si, me atajaba hasta los gargajos que me tiraban. Ud. se ríe. Pero yo creo que por eso mi señora se enamoro de Jesús. Es que yo siempre he sido recontra desordena’o: Amigo de todo menos de la casa. Imagínese el otro flaquito. Tranquilito. Medio pavo así. Ud. sabe po mi’jo, esos son los peores. ¡Flaco lengua de mariposa piérdete una! Para de agarrarte a los ángeles... Era que no. ¿Ud. por qué cree que lo crucificaron? ¿Por razones políticas o religiosas? Na, eñor. Si el hombre se las servía a todas.

Si era muy chucheta... Tomad y bebed todos de él. ¿Cómo tamo? Las curaba y paralapapiricoipi. Absolutamente nada que hacerle. Aparte que rehusarse al mandato divino es pecado. Argumento, por cierto, que siguen ocupando algunos curas no tan divinos. Bueno y como el flaco se llevo a mi mujer, dada mi grande soledad, nótese, estuve obligado a aprender a amar a otras mujeres. Tanta mujer bonita que anda por ahí, oiga. Si parecen pelusitas de plátano oriental: Uno abre la boca y entran solitas.

Me querían harto eso sí, yo siempre fui muy caballero y súper rajao: Lomitos, mariscos, buenos vinos, sus florcitas, la pulserita. Aparte, y como si eso fuera poco, tiraba pinta y más encima era rencachao pal tortazo. Entonces cualquier lesera que les dijeran ahí partía yo pa’ exigir respeto. Oiga si cuando me ponía loh guantes parecía potro de primer celo: Pateaba más que chicha con pisco. Me acuerdo que de chico me hacían pelear con mi hermano. Dos años más grande el jetón. A los diecisiete ya tenía un nombre ganao. Échenme al que sea. Uno no es ninguno. Con dos… vamos todavía. Con tres... no se la llevan pelá’s. Con cuatro... eso si ya era abuso. Claro pue’ si uno, aunque grande, tiene un puro pecho no ma’. Pero ya a pasao mucho tiempo de eso. Ahora las rodillas no me aguantan ni a mi nieta La espalda ni que hablar, Me amarran una cuerda de la ñata

a las patas y falta la pura flecha de tanto mirar pa’ bajo. Los combos ya ni los veo venir. Es que la vida golpea en silencio. Y de a poco te va echando al piso. No se da ni cuenta uno cuando empieza a escupir sangre, que al final, pienso yo, es como el sucedáneo del vino: Ese que nos hizo bailar sobre la última tumba de una edad sepultada por el deshonor y el vacío movimiento de un hombre que no toca lo que toca.