ANECDOTAS DE MIS TRISTES ENCUENTROS CON LA SEGURIDAD SOCIAL (CULEBRON POR CAPITULOS) ENTREGA 1

Tengo un mosqueo que para qué. En el Centro de Salud de mi pueblo, de cada tres analíticas que te hacen, solo prospera una. Hace un mes me pegaron tres pinchazos para un hemograma, que un poco más y con las tres extracciones se me llevan las plaquetas que tenía. Lo de hoy ha sido rocambolesco: llevo mi papelito con mi nombre y mi botecito con la orina, me pinchan, me colocan el código en el papel para luego recoger los resultados en el médico de cabecera y me voy a mi casa. Todo eso a las ocho de la mañana. Luego, a la 13:00 P.M. voy a mi médico, mira el código y me dice: el hemograma está en proceso, habrá más trabajo en el laboratorio y no estará la cosa hasta el Lunes; buenas tardes, digo como buen usuario. Cojo mi coche, coloco el papelito con el código en el asiento de al lado y me voy para casa; me paro en un semáforo, me da por mirar el papel y veo: “Usuario: Antonio Parra Gómez”. Me digo, ¡pero coño, si ese no soy yo!. Ya las horas que son ni me planteo volver al Centro de Salud porque allí no queda ni la escoba de la limpiadora. Se ve que la DUES (Deme Usted Elpapel Straviado), en el jaleo de las extracciones, me ha dado el papel de otro con el código de mi extracción (¿o será con el código de la extracción de Antonio Parra Gómez?). Mira que si han llamado desde el Hospital de mi pueblo, que es dónde está el laboratorio, a Antonio y le han dicho: “….Antonio, vengase usted pacá que tiene menos plaquetas que una rana de charco…” Y toda la familia del Antonio alarmada y el

Antonio diciendo: “…..pero si a mí me han pedido la analítica porque me van a operar de fimosis….¿eso cómo es?”. Total, me digo, voy a llamar al Hospital para que me pasen con el laboratorio y pueda explicar el tema para que no le den un posible susto al pobre Antonio; en el Hospital, como me la ha pedido la médica de cabecera, me pasan con el Centro de Salud; y desayuno. aquí, como es Viernes y mañana juega España y el teléfono no lo cogen hasta el Lunes después del Pienso y pienso y digo: equiliqua, a la guía a buscar al fulano. Lo encuentro, se pone al aparato me explicoteo y con lo que me dice me quedo alucinado: que a él le han dado un papelito con su correspondiente código a nombre de ¡Manuela Sánchez Vizuete!. ¡¡¡OSTIAS!!!¡¡O sea, ¿que Manuela tendrá el mío? Ya no sé qué pensar, me embarullo, me atasco y pienso: “…a tomar por culo…”. Pido cita para el Lunes para el médico y allí aclararemos el follón, si es que se puede: me temo que nos juntaremos allí 25 o 30, tos con los papelitos en alto diciendo: “¿Quién tiene el mío, que soy fulanito de tal…..?, pues yo tengo el de menganito de tal………………..ya podían echar más dinero en darle pastillitas al personal para que se concentre y menos en los neceseres esos que dice Lola, que a mi hace tres años, en la última recaída, como tuve tantos ingresos, cada vez que entraba me daban uno, hasta que les dije: mire usted, señorita, yo no es por na, pero yo tengo ya cepillos de dientes hasta que me tenga que poner la dentadura postiza y peines hasta que se me caiga el pelo; no le podían ustedes mandar los neceseres a los pobres necesitados que por lo menos se cepillen los dientes aunque

no coman ná, que yo tengo ya neceseres pa poner una tienda de chinos. Luego lo puse en los papeles esos que rellenas cuando te dan el alta: comida….tal, trato….tal, neceseres…….¡me sobran neceseres! En fin me siento como ultrajado, porque al menos sobre el papel otra persona anda con mis plaquetas por ahí. Pues sabéis lo que os digo: ¡que se las quede!