EMMANUEL LEVINAS

LA TEORÍA FENOMENOLÓGICA DE LA INTUICIÓN

EDICIONES SÍGUEME SALAMANCA 2004

EPIDERMIS EDITORIAL MÉXICO DF 2004

La publicación de este libro ha sido posible gracias a la ayuda de la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

Cubierta diseñada por Christian Hugo Martín Tradujo Tania Checchi del original francés Théorie de l’intuition dans la phénoménologie de Husserl © Librairie Philosophique J. Vrin, Paris 1930 - www.vrin.fr © Epidermis Editorial S.A. de C.V., 2004 Cda. Rio de Janeiro 6, Col. Roma - 06700 - México DF / México Tlf.: (52) (55) 55 25 31 92 - Fax: (52) (55) 52 07 84 55 e-mail: epidermis@junioocho.com © Ediciones Sígueme S.A.U., 2004 C/ García Tejado, 23-27 - E-37007 Salamanca / España Tlf.: (34) 923 218 203 - Fax: (34) 923 270 563 e-mail: ediciones@sigueme.es www.sigueme.es ISBN: 84-301-1546-3 Depósito Legal: S. 1403-2004 Impreso en España / Unión Europea Imprime: Gráficas Varona S.A. Polígono El Montalvo, Salamanca 2004

CONTENIDO

Presentación, de Tania Checchi ..........................................

9

LA TEORÍA FENOMENOLÓGICA DE LA INTUICIÓN Prólogo ................................................................................ Introducción ........................................................................ 1. La teoría naturalista del ser y el método de la filosofía . 2. La teoría fenomenológica del ser: la existencia absoluta de la conciencia .............................................................. 3. Teoría fenomenológica del ser: la intencionalidad de la conciencia ....................................................................... 4. La conciencia teórica ...................................................... 5. La intuición ..................................................................... 6. La intuición de esencias .................................................. 7. La intuición filosófica .................................................... Conclusión ..........................................................................
Estudio conclusivo, de Tania Checchi De la intencionalidad a la herida: la radicalización de la fenomenología en Emmanuel Levinas ............................................ Introducción ........................................................................ 1. Los derroteros de la sensación ........................................ 2. La disputa sobre la visión teórica .................................... 3. Reducción, apertura y despertar ......................................

17 21 29 45 65 81 93 127 153 187

193 193 195 203 213

LA TEORÍA FENOMENOLÓGICA DE LA INTUICIÓN

INTRODUCCIÓN

El movimiento fenomenológico que, en este momento más que en ningún otro, domina la vida filosófica en Alemania, fue inaugurado al principio de nuestro siglo por las obras de Edmund Husserl. En 1900-1901 aparecen las Logische Untersuchungen (Investigaciones lógicas), las cuales, al parecer, no se ocupan más que del problema particular del fundamento de la lógica, pero que aportan para plantearlo y resolverlo un método cuyo valor e interés para la filosofía en general no pasó desapercibido para un grupo restringido, aunque entusiasta, que se formó de inmediato en torno al maestro. Este método, o mejor dicho, esta manera de filosofar, es el alma del movimiento fenomenológico1. Practicado por el creador de la fenomenología en sus libros y sobre todo en sus cursos, la fenomenología reúne espíritus tan disímiles como los de Husserl, Scheler y Heidegger. Ahora bien, un método no es nunca un simple instrumento fabricado para explorar un dominio cualquiera de lo real. No basta con hacerse una idea puramente formal2 y universalmente válida de la esencia de la verdad para determinar los medios que nos permitirán descubrirla en las distintas esferas del ser3. Para acceder a los dominios del ser –tal es al menos el punto de vista de nuestro autor– es necesario tener una visión anticipada del «sentido» del ser que se aborda4. El método de las ciencias de la naturaleza resultará ineficaz en el ámbito de la psicología. El carácter sui generis del ser psíquico exigirá un método conforme a su «sentido». Henri Bergson, expresando una preocupación análoga, insiste en su
1. Cf. J. Hering, Phénoménologie et philosophie religieuse, Alcan, Paris 1925, 32. Se trata de la primera obra que habla de fenomenología en Francia. Cf. también el «manifiesto» fenomenológico que encabeza el Jahrbuch I (1913). 2. Ideen, § 153, p. 322, e infra, el capítulo 6. 3. Ideen, § 76, p. 144, 200. 4. FCCE, 31.

22

La teoría fenomenológica de la intuición

carta a Harald Höffding en el hecho de que es la duración y no la intuición el punto de partida de su filosofía5. Husserl, como Bergson, tuvo la intuición de su filosofía antes de convertirla en una filosofía de la intuición. Ciertamente, esto no quiere decir que para buscar el método de una ciencia sea necesario poseer de antemano dicha ciencia. Se sigue solamente que la ciencia del «sentido» del ser no es idéntica al conocimiento de sus propiedades, que ella es en cierto modo a priori, precisamente en tanto que presupuesta por dicho conocimiento y en tanto que poseedora de una dignidad especial6. En efecto, más tarde y bajo el rótulo de ontologías se desprenderán un grupo de ciencias a priori7. Tendremos ocasión de volver más de una vez sobre esta distinción entre el estudio del ser y el estudio del sentido del ser u ontología8. Lo que debemos mantener siempre presente es que toda consideración sobre el método supera los límites de una lógica puramente formal y se hunde profundamente en una ontología. Al proponernos estudiar aquí el intuitivismo en la fenomenología de Husserl, no podremos, consecuentemente, separar en nuestra exposición la teoría de la intuición como método filosófico, de aquello que podríamos llamar la ontología de Husserl. Buscamos, por el contrario, mostrar cómo la intuición que nuestro autor propone como modo de filosofar se desprende de su concepción misma del ser. Nuestro objetivo y nuestro método no son en modo alguno históricos. No tenemos la intención de investigar los orígenes de los conceptos husserlianos en la historia de la filosofía. De ser así, la tarea no sería sencilla, quizás ni siquiera posible. No resulta fácil estudiar la historia de una doctrina que no está lo suficientemente alejada en el tiempo como para abrirnos una perspectiva histórica lo bastante amplia. La otra dificultad con la que un estudio de inspiración y método histórico se encontraría, está determinada por el singular desarrollo que tuvo el pensamiento de nuestro autor. Hus5. Cf. H. Höffding, La philosophie de Bergson, trad. J. de Coussange, seguida de una carta de Bergson al autor, Paris 1916, 160. 6. Cf. infra, 29-30 (cap. 1). 7. Cf. infra, 144 (cap. 6). 8. Cf. infra, 163s (cap. 7).

Introducción

23

serl llega a la filosofía por las matemáticas9, y su pensamiento evoluciona de un modo bastante independiente de las influencias de la historia. Aquello que alguno pudiese considerar como resultado de una influencia no es, frecuentemente, sino un encuentro coincidente de Husserl con los grandes filósofos clásicos. Las alusiones explícitas a los filósofos históricos no abundan en sus obras. Recordemos en fin que la doctrina de Husserl ha evolucionado constantemente y que, sin duda, sus numerosas obras inéditas, producto de quince años de meditación10, aún guardan innumerables sorpresas a cualquiera que se proponga estudiar la fenomenología con la ayuda del mismo método histórico que se ha aplicado a Descartes o a santo Tomás. Una tentativa tal resultaría de entrada prematura, ya que la última palabra de la filosofía de Husserl no está dicha; en todo caso, no se ha publicado aún. Teniendo en cuenta todas estas circunstancias, nos hemos propuesto una meta más. Querríamos estudiar y exponer la filosofía de Husserl tal como se estudia y expone una filosofía viva. No se trata, pues, de un código de proposiciones estáticas de las que sólo restaría exponer sus rígidas formas, sino de un pensamiento que vive y se transforma, y a cuyo seno será necesario arrojarse y filosofar. Nuestra tarea, pues, no consiste únicamente en rehacer los razonamientos de nuestro autor, en seguir su sabio tejido; se trata de encontrarnos en presencia de las «cosas mismas» como lo expresa el lenguaje fenomenológico. Se trata de comprender los razonamientos a partir de las cosas y no de buscar, para hacerlos inteligibles, un texto o una premisa que pudiesen no haber sido escritos o formulados. En estas condiciones, los obstáculos a los que un estudio rigurosamente histórico tendría que enfrentarse, desaparecen. La evolución constante de la filosofía de Husserl no nos impide aprehender su inspiración primera y simple, la cual hizo posible esta evolución misma. Nuestro objetivo nos llevará también a tomar en cuenta los problemas planteados por los discípulos de nuestro autor, en particular
9. Cf. E. Husserl, Philosophie der Arithmetik, Halle 1891. Cf. también el prólogo de LU I, p. V (Hua-XVIII, p. 6). 10. Cf. J. Hering, Phénomenologie et philosophie religeuse, 35.

24

La teoría fenomenológica de la intuición

Martin Heidegger11, cuya influencia se hará presente en el curso de este trabajo. Al acentuar ciertas aporías, destacando y aclarando ciertos problemas y puntos de vista, y oponiéndose a otros, la intensa vida filosófica de Martin Heidegger nos permite precisar los contornos de la filosofía de Husserl. Al parecer, el seguimiento de la influencia de un pensamiento sobre sus discípulos distinguidos hace posible una aprehensión más exacta del mismo, más allá del concienzudo estudio de un comentarista. No abusaremos empero de este último método. Sin embargo, la original y poderosa filosofía de Heidegger, que se distingue de la fenomenología husserliana en varios aspectos, hasta cierto punto no es sino una continuación. Dado el espíritu de nuestro trabajo, que consiste en seguir la inspiración del sistema de Husserl más que su historia, nos parece legítimo servirnos del trabajo llevado a cabo por los husserlianos. Para poner un ejemplo concreto: Husserl sostiene que el problema central de la fenomenología trascendental, el de la constitución del mundo por la consciencia pura, introduce una «dimensión» propiamente filosófica en el estudio del ser12; sólo allí la significación última de lo real nos será revelada. Pero ¿en qué consiste dicha significación? Y ¿por qué nos encontraríamos aquí con el problema filosófico por excelencia? A nuestro parecer, el problema que plantea aquí la fenomenología trascendental se orienta hacia un problema ontológico, en el sentido singular que Heidegger atribuye a este término13. Y el conocimiento del punto de partida de este nos permitirá quizás una mejor comprensión del punto de llegada de Husserl14. Ahora bien, el objetivo que nos hemos propuesto en este libro nos obliga a abstenernos de una crítica en forma de la filosofía que expondremos. Su tiempo no ha llegado aúna. Preferimos proceder
11. Cf. M. Heidegger, Sein und Zeit: Jahrbuch für Philosophie und phänomenologische Foschung VIII (1927) (versión cast.: Ser y Tiempo, trad. J. Gaos, FCE, México 21971). 12. Ideen, § 62, p. 118; § 63, p. 121. Sobre la búsqueda de una «dimensión filosófica», cf. FCCE, 7. 13. M. Heidegger, Sein und Zeit. 14. Cf. infra, 163 (cap. 7) y 187-188 (Conclusión). a. En el estudio introductorio de la presente obra hemos destacado algunas de las críticas a Edmund Husserl que Levinas llevará a cabo en TI y en algunos de sus textos posteriores, en especial a partir de la gran influencia que Ser y tiempo

Introducción

25

de otra manera, que exprese mejor nuestra actitud con respecto a la fenomenología. Si nos limitamos a formular, en el curso de la exposición misma, las reservas que podemos sentir con respecto a ciertos puntos de su filosofía, traduciremos mejor nuestro respeto por las intenciones generales de Husserl. Aunque no nos ocuparemos en este trabajo de los orígenes de la doctrina husserliana, no podemos, al menos en esta introducción, guardar silencio sobre la situación filosófica en Alemania en el momento en que las Investigaciones lógicas fueron elaboradas. En la segunda mitad del siglo XIX, la influencia del sistema hegeliano llega a un punto muerto, debido en gran medida al progreso de las ciencias de la naturaleza y de la historia15. Se extiende la creencia de que las ciencias agotan la totalidad de lo cognoscible, de modo que la filosofía, a primera vista, se encuentra sin objeto. Pero si la ciencia conoce todo cuanto hay por conocer en el ser, nos quedan las ciencias mismas, que pueden devenir entonces objetos de estudio. A un lado del conocimiento del ser, queda lugar para un conocimiento del conocimiento, para una teoría del conocimiento, tal como se la denomina habitualmente. Y este es el lugar de la filosofía. Una concepción tal del papel y objeto de la filosofía nos permite comprender la unidad de campos opuestos en la filosofía alemana de la segunda mitad del siglo XIX16. Por una parte, los filósofos naturalistas y psicologistas identifican la filosofía con la psicología experimental (Wundt, Erdman, Sigwart), y por otra, los filósofos neo-kantianos, la escuela de Marburgo (Hermann Cohen, Natorp), Alois Riehl, la escuela de Windelband, etc., buscan renovar el criticismo kantiano interpretándolo como una teoría del conocimiento. En efecto, el factor común a todos estos filósofos es la
ejerce en su primera recepción de Husserl. Sin embargo, no podemos olvidar, como también hemos señalado en dicha introducción, el rescate que Levinas, en su periodo de madurez, lleva a cabo de nociones husserlianas fundamentales para criticar a su vez al último Heidegger [N. de la T.]. 15. Sin lugar a dudas, Husserl se refiere al sistema hegeliano cuando habla de estas «spekulativen Konstructionene, durch welche der Naturvissenschaftsfremde Idealismus in der ersten Hälfte des 19. Jahrhunderts die echte Wisseschaft so sehr gehemmt habe», en Ideen, § 19, p. 35. 16. Debemos este abordaje a un curso de M. Heidegger en el semestre de invierno de 1928-1929.

26

La teoría fenomenológica de la intuición

identificación de la filosofía y de la teoría del conocimiento, comprendida como una reflexión sobre la ciencia. Sin embargo, mientras que los antipsicologistas atribuían a la teoría del conocimiento, a la filosofía trascendental, una dignidad especial en relación a las ciencias de la naturaleza, los psicologistas pretendían que esta reflexión sobre las ciencias fuera ella misma una ciencia de la naturaleza que se sirviera de los mismos métodos de la física o de la química; en breve, que la psicología experimental fundase tanto a la teoría del conocimiento como a la lógica, únicas disciplinas de la filosofía. Así pues, esta tendencia general de la época nos permite entender que un Dilthey o un Windelband se planteen el problema del método de las ciencias morales (Geisteswissenschaften). Según su espíritu, no había más que completar la teoría del conocimiento de Kant, que no era más que una teoría del conocimiento de la naturaleza, con una teoría semejante de las ciencias del espíritu: de este modo el único problema de la filosofía se convierte en el problema de la teoría del conocimiento. El mismo Husserl no escapa, en ciertos momentos, a esta concepción de la filosofía. Sin embargo, tal como intentaremos mostrar –y esta será una de las conclusiones de nuestro trabajo–, su filosofía va más allá del punto de vista epistemológico17. En efecto, trataremos de mostrar en este trabajo que, desde el primer volumen18 de las Investigaciones lógicas, en el que Husserl se ocupa ante todo de combatir el psicologismo, sus intenciones van más lejos. La razón profunda por la que Husserl se opone al psicologismo –razón que da cuenta del resto– es que este presupone una teoría del ser. Al menos implícitamente, el psicologismo está a su vez fundado sobre una filosofía más general, una filosofía que interpreta de una manera determinada la estructura del ser; en breve, el psicologismo hunde sus raíces en una ontología y esta ontología es el naturalismo. De ahí que, tras superar el psicologismo en lógica, Husserl haya ido más lejos: haciendo extensiva su crítica al conjunto de la psicología, nuestro autor buscó no sólo una nueva lógica, sino una nueva filosofía19.
17. Cf. infra, 163 (cap. 7). 18. Los lectores franceses deben conocer el contenido por un resumen de V. Delbos en la Revue de métaphysique et de morale (1911). 19. Cf. el prólogo de la segunda edición de LU I, p. VIIIs (Hua-XVIII, p. 8).

Introducción

27

Como nuestro propósito consiste en dilucidar cómo la intuición se desprende de la teoría husserliana del ser, y el papel que juega en la misma, nos será fácil destacar esta última contrastándola con el psicologismo. Comenzaremos nuestro trabajo exponiendo el psicologismo y el naturalismo tal como Husserl los entendía (capítulo 1). No nos ocupamos de modo especial de la lógica husserliana. La crítica al psicologismo del primer volumen de las Investigaciones lógicas y del artículo La filosofía como ciencia rigurosa nos interesa no en cuanto contribución a la discusión entre logicismo y psicologismo, sino en la medida en la que la exposición del psicologismo ilustra la filosofía sobre la que se encuentra fundado. Veremos en seguida cómo la filosofía naturalista es superada por Husserl, llevándonos a una nueva concepción del ser (capítulos 2 y 3). Esto nos hará entender, por una parte, que la intuición, entendida como acto teórico (capítulo 4) es, no sólo un modo de conocimiento entre otros, sino el fenómeno primitivo que hace posible la verdad misma (capítulos 5 y 6). Finalmente, nos ocuparemos de la dimensión filosófica que se abre con una nueva teoría del ser, y con ello, del valor y del sentido de este tipo privilegiado de intuición que es la intuición inmanente, la intuición filosófica (capítulo 7).

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful