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LA LLUVIA: Temprana y tardía Autor: Paulo Arieu

La lluvia (del lat. pluvĭa) es un fenómeno atmosférico de tipo acuático que se inicia con la condensación del vapor de agua contenido en las nubes. Según la definición oficial de la Organización Meteorológica Mundial, la lluvia es la precipitación de partículas líquidas de agua de diámetro mayor de 0,5 mm o de gotas menores, pero muy dispersas. Si no alcanza la superficie terrestre, no sería lluvia sino virga y si el diámetro es menor sería llovizna. La lluvia se mide en milímetros al año, menos de 200 son insuficientes, entre 200 y 500 son escasas, entre 500 y 1.000 son suficientes, entre 1.000 y 2.000 son abundantes y más de 2.000 son excesivas.

La lluvia depende de tres factores: la presión, la temperatura y, especialmente, la radiación solar. Debido a la geografía que se destaca en el ambiente bíblico, la lluvia se presenta como un elemento especialmente vital. De ella dependía la existencia de los manantiales, el pastoreo de los animales, la agricultura, etc. (Deut 11.11; Is 55.10). Una sequía prolongada producía efectos desastrosos (1 R 17.7; 18.1, 2; Jl 1.10–12). La época de lluvia en la Tierra Santa La época de lluvia en la Tierra Santa dura por lo general de octubre a abril o mayo, y es la estación fría del año (Cnt 2.11). La Biblia menciona repetidas veces «las lluvias tempranas y las tardías» (Dt 11.14; Jer 5.24; Stg 5.7). a. Las «lluvias tempranas» son las que duran unos pocos días o hasta una semana, y caen alrededor de los meses de octubre o noviembre, aunque nunca son regulares y pueden retardarse hasta los primeros días de diciembre y aun más. Son ligeras y preparan el terreno para la siembra. Invariablemente las preceden días de fuertes vientos y descenso de la temperatura.

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b. En abril o en los primeros días de mayo se precipitan las «lluvias tardías» que cierran la estación lluviosa y sirven para completar la maduración de las cosechas. Son, pues, leves y alternan con días de sol. Cuando faltan, sobreviene el desastre agrícola (HAMBRE). Las lluvias frías y copiosas caen en diciembre y enero. El terreno las absorbe y se mantienen en el subsuelo como reservas para luego fluir en forma de manantiales (FUENTE). Parte de esta lluvia se guardaba en (CISTERNAS) y pequeños depósitos. Según la creencia de los antiguos, las fuertes lluvias procedían de enormes depósitos de los cielos (Gn 7.11; Sal 65.9; 148.4). La falta de lluvia en la estación seca se compensaba, en parte, con el rocío que cae en las noches y que es suficiente para madurar ciertos granos, las uvas y otros frutos (Dt 33.28; Zac 8.12). Las lluvias representan adecuadamente las bendiciones divinas (Dt 32.2; Is 44.3; 55.10, 11) o a veces las perturbaciones enviadas por Dios (Gn 7.4, 10–12; Sal 11.6; Ez 38.22), pues su finalidad es producir efectos benéficos o desastrosos entre los hombres (GRANIZO; DILUVIO). Por eso, la lluvia en los desiertos era un misterio para los antiguos (Job 38.26). La lluvia se consideraba como una bendición y un don de Dios al hombre (Mt 5.45) y específicamente a su pueblo (Gn 27.28; Dt 28.12). Se establece, en contraposición a los dioses extranjeros, como en el caso de ELÍAS (1 R 18.17–40, cf. Stgo. 5.17, 18), que Jehová es el «dador» de la lluvia (Sal 65.9; Jer 5.24; 14.22).1 En Joel 2, leemos acerca de la promesa de la lluvia "temprana" y la "tardía" que se mencionan en el versículo 23: • Vosotros también, hijos de Sion, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia a su tiempo, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.

Esta promesa se refiere directamente al patrón de lluvia en Palestina, el cual continúa hasta el día de hoy. Los israelitas tenían temor de abandonar Egipto, en donde no faltaba el agua, debido al desborde anual del río Nilo. A ellos el Señor les prometió: • "Yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite" (Deut. 11:14). Esta promesa fue un gran consuelo para Israel, puesto que la lluvia "temprana" era la lluvia de la época de la sementera, que venía durante el otoño (desde el 15 de septiembre al 15 de noviembre) durante la estación del plantío para la cosecha de trigo del invierno. Era absolutamente necesario tener una buena lluvia en esta época para que germinaran las semillas. A esta lluvia los israelitas la llamaban la yarah, o primera lluvia. La lluvia "tardía" venía durante la primavera, precisamente antes de la cosecha, y era grandemente apreciada porque sin ella las siembras no podían madurar para la cosecha. Caía desde el 15 de marzo al 15 de mayo, y los judíos la llamaban la lluvia malqosh. Cuando concluía la lluvia tardía, la cosecha se realizaba con gran gozo, puesto que una buena recolección garantizaba un año libre de hambre. Esta celebración de la cosecha, conocida por su nombre griego de Pentecostés, seguía a la recolección de la cosecha del trigo. Con el tiempo llegó a ser la fiesta más jubilosa del calendario

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judío. El canto y las danzas llenaban la tierra por causa del regocijo del pueblo ante la abundante cosecha que les había dado el Señor. Las Escrituras nos dan también un significado espiritual y profético para esta lluvia temprana y tardía, significado que va mucho más allá de la lluvia natural de Palestina. En Oseas se nos dice que El • "vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra" (6:3). En los Proverbios se nos dice que • "su benevolencia es como nube de lluvia tardía" (16:15). En Zacarías se nos aconseja • "pedir a Jehová lluvia en la estación tardía" (10:1). En el Nuevo Testamento la lluvia temprana y la tardía se hallan conectadas con las promesas de la segunda venida de Cristo y con el fin de esta era. Santiago puso énfasis en esto cuando escribió (5:7, 8): • Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca.

Este pasaje de las Escrituras nos da a entender que las lluvias "temprana y tardía" deben venir antes del regreso del Señor. También trae hasta nuestra situación todo lo que estaba implicado en el antiguo calendario agrícola judío: el trabajo en los campos, el regocijo por la abundante cosecha que precederá a la venida del Señor, y el ser afirmados en el Señor y en su Palabra. En la actualidad hay millones de personas en el mundo que creen que la Iglesia se halla ahora en la etapa de la "lluvia tardía" de los tratos de Dios con la humanidad. Ellos creen que los mayores milagros y victorias en la historia de la Iglesia ocurrirán antes de la aparición del Señor. Fervientemente creen que todos los dones del Espíritu le han sido restaurados a la Iglesia y que la novia de Cristo será arrebatada con un grito de victoria más bien que con un gemido de derrota. Los que así creen forman el "pueblo de la lluvia tardía", y son miembros de prácticamente todas las congregaciones y denominaciones del cristianismo. Que nos da a entender La Palabra de Dios con respecto a la expresión La Lluvia Temprana y la Tardía Algunos autores que hablan de ella; como de igual forma veremos términos relacionados tales como Lluvia, Tormenta, Truenos, Torbellino, Nubes y Rocío. En Deut. 11:8–25 nos dice: Una tierra que Dios cuida. Moisés nuevamente une la obediencia y la vida en la tierra prometida (4:1). El contraste con Egipto es interesante porque Datán y Abiram habían reclamado que Egipto era una tierra fértil, y que lo de la tierra prometida no se había hecho realidad (Núm.16:12–14). De hecho, Egipto era fértil únicamente gracias a los laboriosos métodos de irrigación, mientras que la tierra prometida sería fértil debido a la lluvia que Dios

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les daría (ver. 10,11). El versículo 12 sugiere un paralelo entre la selección y cuidado de Dios por esa tierra y su amor para con su pueblo escogido. Como es común en Deut., la promesa está unida al mandamiento. La riqueza de la tierra sería disfrutada únicamente por un pueblo que guardara los requisitos del pacto. Los versículos 14 y 15 pintan un cuadro de la vida que pudiera disfrutar como tal, con sus lluvias regulares en el otoño y la primavera, ambas muy esenciales para una cosecha abundante. Grano…vino…aceite (ver. 14) es una manera típica en Deut. para referirse a lo fértil de la tierra prometida (7:13; 12:17). En contraste, un pueblo que se vuelve a otros dioses no puede esperar esta abundancia (ver. 16, 17; ver también 1 Re. 17:1). En otros lugares estas dos posibilidades se reconocen como la "bendición" y la "maldición". La bendición podía asegurarse no sólo para la presente generación sino para todas las otras generaciones posteriores, si los requisitos del pacto se enseñaban fielmente como parte del estilo de vida del pueblo (ver. 19–21; 6:5–9). Sin embargo, para no dar la impresión de que la relación entre Dios e Israel sólo estaba basada en guardar la ley, Moisés retoma la idea de la promesa. La tierra podía ser de Israel sólo como un regalo de Dios (ver. 22, 23, 25). La extensión de la tierra (ver. 24) es como la prometida a Abraham (Gén. 15:18). Hay tres palabras Hebreas que se usaron por las estaciones diferentes lluviosas de Palestina. a. El Yoreh por la lluvia anterior o temprana, b. el Melqosh como la lluvia tardía b. y el Geshem o el invierno llovioso. Los tiempos de lluvia temprana son por crecimiento y la lluvia tardía por que madure la cosecha. Las estaciones de plantar y cosechar en Israel son lo contrario de las nuestras. Las lluvias tempranas deben caerse en octubre tarde o noviembre, y las lluvias tardía acerca de marzo tarde y abril Temprano. Abril a noviembre es la estación seca. Fuentes bibliográficas consultadas:

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http://es.wikipedia.org/wiki/Lluvia Vinson Synan, En los postreros dias. El derramamiento del Espiritu en el siglo XX,ed. Vida. Nelson, Wilton M., Nuevo Diccionario Ilustrado de la Biblia, (Nashville, TN: Editorial Caribe) 2000, c1998. http://www.amen-amen.net/estudiosbiblicos/lluviatempranaytardia.htm http:// latter-rain.com/espanol/lattersp.htm