En lo principal: Demanda Nulidad de Derecho Público Primer Otrosí: Acompaña documentos.

Segundo Otrosí: Solicita se traiga a al vista expediente que indica. Tercer Otrosí: Personería Cuarto Otrosí: Patrocinio y poder.

S.J.L. en lo Civil de Valparaíso
Bernardo Zentilli Van Kilsdonk, Ingeniero Forestal, con domicilio en calle

Ernesto Reyes 35, Providencia, Santiago, y para estos efectos en pasaje San Luis 1088, Viña del Mar, en representación, según se acredita en el tercer otrosí, del Comité Nacional Pro Defensa de la Fauna y Flora (CODEFF), corporación de Derecho privado sin fines de lucro, con el mismo domicilio, constituida mediante escritura pública de fecha 31 de Diciembre de 1968, ante el Notario Público de Santiago, don Eliseo Peña Abos-Padilla, y con personalidad jurídica otorgada mediante Decreto Supremo N°1101 de fecha 10 de Junio de 1969, a SS., respetuosamente digo: Que, en la representación que invisto vengo en deducir demanda de nulidad de Derecho Público, en juicio ordinario, en contra de don Enrique Vicente Molina, en su calidad de Abogado Procurador Fiscal de Valparaíso, con domicilio en calle Prat 772, 2° piso, Valparaíso, con el objeto de que se declare la nulidad de las actuaciones administrativas emanadas del Ministerio de Bienes Nacionales y de la Secretaría Regional Ministerial de Bienes Nacionales de la Región de Valparaíso, que se detallan en el cuerpo de este escrito, por ser ellas contrarias a Derecho, fundándose la nulidad solicitada en los antecedentes de hecho y argumentos de Derecho que se exponen a continuación:

I ANTECEDENTES DE HECHO 1.- El Parque Nacional La Campana y su valor ecológico y cultural
Como es de público conocimiento en las tierras fiscales de las comunas de Olmué e Hijuelas se encuentra ubicado el Parque Nacional La Campana. Este lugar de inapreciable belleza escénica y lugar único en el mundo reúne ciertas características que son esenciales de ser tenidas en cuenta desde el punto de vista de la biodiversidad de especies que encierra. Este es pues, un antecedente de hecho relevante al momento de situarnos en el contexto que rodeará esta causa. Las características del parque quedan de manifiesto en el Informe Técnico 007/85 de fecha 25 de Agosto de 2005 elaborado por la CORPORACION NACIONAL FORESTAL (CONAF), al cual también se hará referencia posteriormente. En cuanto al parque y sus características dicho informe, en resumen, señala: “El Parque Nacional La Campana representa entonces una de las pocas áreas donde la biota de Chile central, y especialmente de la Cordillera de la Costa, compuesta en gran parte por especies únicas en el mundo, podrían tener alguna posibilidad de ser protegidas. En este parque están representadas casi la totalidad de las formaciones vegetacionales de la zona mediterránea, como matorral, bosque esclerófilo, bosque de palmas, unido a otros elementos pertenecientes al sur de Chile, como bosque higrófilo, bosque caducifolios de Nothofagus, o a elementos xerofíticos propios del norte de Chile, junto con vegetación de alta montaña (página 3 del Informe Técnico 007/85 de fecha 25 de Agosto de 2005 de CONAF)”. Como SS. podrá apreciar este parque nacional, que como cualquier otro se emplaza en un predio fiscal, tiene características que lo hace único en el mundo lo que amerita un cuidado extremo en su preservación por parte del Estado y de todos los chilenos. Su relevancia es

tal que en 1984 junto a la Reserva Nacional Lago Peñuelas fue declarado Mundial de la Biosfera por la UNESCO.

Reserva

2. El carácter de bien fiscal de los terrenos que forman parte del Parque Nacional La Campana
El Fisco chileno, dueño del Parque Nacional La Campana y sus terrenos, adquirió los predios a través de distintos modos y títulos, los que se pasarán a señalar. Con fecha 11 de junio de 1968, el Sr. Raúl Ovalle Ugarte efectuó una donación irrevocable al Fisco de Chile de terrenos pertenecientes a la hacienda “Las Palmas de Ocoa”, en la comuna de Quillota, Quinta Región. Previamente, en el año 1967, la Ley Nº 16.699 creó el Parque Nacional La Campana, Comuna de Olmué. En aquella oportunidad se procedió a la inscripción de los terrenos a nombre del Fisco. Posteriormente y a contar de su fecha de creación, la Corporación Nacional Forestal entró a administrar y poseer, a nombre del Fisco, dichos predios con fines de preservación ambiental. Con base en la donación y en cumplimiento de la Ley en referencia, el DS Nº 451 de 1980 del Ministerio de Bienes Nacionales fijó los límites del sector “Ocoa” o sector Nº 1 del Parque. Años después, el DS Nº 228 de 14 de junio de 1985 decretó la ampliación del Parque, incorporando terrenos del sector Nº 2 o “Granizo-Cajón Grande”, calificando tales terrenos como fiscales. Como es lógico, desde esa fecha CONAF continuó ejerciendo la posesión y administración, ahora de todos los terrenos del Parque, de conformidad con las normas que rigen a la Corporación y a esta clase de áreas silvestres protegidas. No obstante lo anterior y en una omisión inexplicable, el Ministerio de Bienes Nacionales no procedió a la inscripción de los terrenos de extensión del Parque, esto es, los incorporados por el DS Nº 228 de 14 de junio de 1985, que comprende el sector Nº 2 o “Granizo-Cajón Grande”. Esta desidia del Fisco de todas formas, no es óbice al dominio

fiscal, ya que, dichos terrenos no se encontraban ni se encuentran inscritos a nombre de tercero alguno. Asimismo, debido a las funciones que nuestro sistema jurídico atribuye a la inscripción de los inmuebles, ella sólo cumple en este caso una función de publicidad.

3. Intento de transferencia gratuita de una parte del Parque Nacional La Campana a una agrupación
La Comunidad Mariana Osorio de Olmué es una agrupación de personas naturales, sin personalidad jurídica, la que ha venido reclamando el dominio de terrenos que actualmente son ocupados por ellas, sin título alguno, en la localidad de Granizo y Cajón Grande, comuna de Olmué. Dicha agrupación de personas no ocupa ni ha ocupado nunca terrenos que se ubiquen dentro de los deslindes del Parque Nacional La Campana. Esta agrupación aduce unos supuestos “derechos ancestrales” (figura no reconocida en ningún texto jurídico), basados según sus propias declaraciones en que serían descendientes de los aborígenes de la zona, lo que les daría derecho a ocupar los terrenos en que actualmente habitan. Sin embargo, tampoco constituyen una comunidad indígena ni son reconocidos como una etnia de acuerdo con el ordenamiento jurídico vigente. Dicha reclamación basada en supuestos “derechos ancestrales” recaería sobre parte de terrenos fiscales, los que se encuentran en posesión material y jurídica de CONAF y que forman parte del Parque Nacional La Campana. En efecto, éstos corresponden al denominado sector Nº 2 del Parque Nacional, de propiedad fiscal y administrados formal y materialmente desde 1985 por CONAF. Como se mencionó, la antedicha agrupación sostiene que los terrenos que corresponden al sector Nº 2 del Parque les pertenecerían históricamente, sin embargo, nunca han acreditado propiedad ni posesión sobre dichos bienes, careciendo de título jurídico, basando su pretensión sólo en sus propias declaraciones. Por el contrario, lo cierto es que los territorios en cuestión han sido poseídos por CONAF a nombre de su dueño, el Fisco, a pesar de la falta de inscripción que representa una omisión ilegal de la Secretaría Regional Ministerial de Bienes Nacionales como se acreditará más adelante.

A pesar de que el Ministerio de Bienes Nacionales es el organismo público encargado de velar por los bienes fiscales, paradójicamente esta Secretaría de Estado acoge a trámite en 1993 la solicitud de conformación de comunidad agrícola por parte de la denominada Comunidad Mariana Osorio. Esta solicitud tiene por objeto que la antedicha comunidad pase a tener personalidad jurídica y adquiera por el ministerio de la ley los terrenos que ocupa materialmente, pero sólo sobre tales terrenos. La ley que regula el procedimiento de constitución de comunidades agrícolas es el DFL Nº 5 de 1967, la que permite a una agrupación de personas que ocupan un terreno rural durante cinco años a lo menos, conformarse como una comunidad agrícola con personalidad jurídica e inscribir a su nombre los terrenos que ocupa materialmente en el Conservador de Bienes Raíces respectivo. Desde el momento de la inscripción la ley entiende conferida la personalidad jurídica. Según el citado cuerpo legal, la constitución de la comunidad contempla una fase administrativa, a cargo de la División de Constitución de la Propiedad Raíz del Ministerio de Bienes Nacionales, a quien corresponde el estudio de los antecedentes, evaluar el cumplimiento de los requisitos legales, prestar asistencia jurídica, elaborar la nómina de los comuneros y patrocinar a la comunidad en formación en el trámite judicial posterior. Este procedimiento administrativo concluye con un acto que la ley denomina Informe Técnico o Informe Final, en el cual la autoridad administrativa declara o deja constancia del cumplimiento de los requisitos legales para la obtención de la personalidad jurídica y el saneamiento de los terrenos ocupados a favor de la comunidad. Una vez evacuado dicho acto administrativo, la propia autoridad (en la especie la División de Constitución de la Propiedad Raíz del Ministerio de Bienes Nacionales) procede a la presentación de éste acto, el cual hace las veces de un auto cabeza del procedimiento judicial no contencioso ante el juzgado civil pertinente, a objeto de iniciar el trámite judicial voluntario que constituye la segunda fase del procedimiento de constitución. El Ministerio, a través de la División de Constitución de la Propiedad Raíz, por resolución exenta Nº 669 de 27 de diciembre de 1993, a nuestro juicio ilegal, acepta a tramitación la

solicitud de saneamiento “del predio que ocupa” y constitución de la “Comunidad Granizo Olmué Mariana de Osorio”. En un procedimiento administrativo que tarda más de trece años en finalizar, la División de Constitución de la Propiedad Raíz elabora el Informe Final de fecha 13 de Diciembre de 2006, con el que pone término a la fase administrativa y da inicio a la fase judicial, incorporando en la solicitud de constitución de la comunidad agrícola un plano de ubicación identificado como “Plano V-5-4088” y una “Minuta de Deslindes”. Todo ello, y en particular el Informe Final, supone en la práctica que el Estado de Chile acepta en su acto administrativo, a través de la Secretaría Regional Ministerial de Bienes Nacionales de Valparaíso, que procede la constitución de la Comunidad Agrícola y que los terrenos que ocupa y que se sanean a su nombre pueden pasar desde el dominio fiscal al privado, no obstante comprender buena parte del Parque Nacional La Campana. Lo más grave de esta situación es que la antedicha agrupación no reúne los requisitos legales de las comunidades agrícolas y los terrenos que se sanean a su favor nunca los ha ocupado, sino que han sido poseídos (jurídica y materialmente) y administrados por CONAF, en su calidad de autoridad administradora de las áreas silvestres protegidas del Estado. En efecto, en virtud de la resolución exenta N° 669-1993 y del Informe Final de fecha 13 de Diciembre de 2006 se intenta una transferencia a título gratuito de cerca de 901 hectáreas, aproximadas, de terrenos fiscales sobre los que se emplaza el Parque Nacional La Campana, además de otros predios fiscales no afectados como Parque Nacional. Lo anterior en razón de que los terrenos solicitados por los peticionarios comprenden, como se mencionó, predios del sector Nº 2 o “Granizo- Cajón Grande ” del Parque Nacional La Campana, no obstante ser ellos de dominio fiscal y que no han sido ocupados por ellos. A ello se agrega que la propia agrupación solicitante ha hecho una reserva de derechos por un número indeterminado de hectáreas también del Parque Nacional La Campana, lo que en la práctica equivale a todo el sector N°2 del Parque.

4. Origen del intento de transferencia gratuita: el Memorándum de acuerdo entre el Gobierno y los solicitantes
Producto de desacuerdos entre el Gobierno y los solicitantes los trámites de constitución de la comunidad agrícola se habían venido dilatando por varios años, ello hasta que el 15 de octubre de 2004 el Gobierno de Chile, a través del Ministro Secretario General de la Presidencia (MINSEGPRES), a la sazón, don Eduardo Dockendorff, por una parte, y la asociación de personas, denominada Comunidad Agrícola y Ganadera Mariana Osorio de Granizo-Olmué, en proceso de formación, por la otra, firmaron un Memorandum de Acuerdo, acompañado en un otrosí, en virtud del cual el Gobierno se obliga a efectuar el procedimiento de regularización de la propiedad de los terrenos ocupados por los comuneros a los cuales se agregarían otros cinco lotes más que correspondían a terrenos del parque. Dichos lotes fueron singularizados como lotes 1, 2, 3, 4 y 5. En lo que se refería a los lotes 1 al 4 no hubo controversia sobre su singularización entre Gobierno y solicitantes. Sin embargo, faltaba identificar un quinto lote de 136 hectáreas que completaría las 901 hectáreas de parque y que posteriormente sería definido. La totalidad de los terrenos a “regularizar” correspondería, según el Memorandum de acuerdo a un total de 1710 hectáreas de las cuales, como ya se indicara, 901 corresponden al Parque Nacional La Campana administrado y poseído por CONAF a nombre del Fisco. El mencionado acuerdo señala en el punto sexto número dos que “Dicha regularización no significará de modo alguno la desafectación de los terrenos de su condición de Parque Nacional”. Es decir, según el Gobierno, el territorio del Parque mantendría el estatus jurídico de protección en atención a que en el acuerdo con los solicitantes se obligaban a permitir la administración de CONAF, sin embargo dichos terrenos dejarían de ser fiscales, y ahora pasarían a ser privados.

Con posterioridad a partir de dicho Memorandum de acuerdo, el mismo MINSEGPRES solicitó informes a diversos organismos públicos con el objeto de evaluar la viabilidad legal y la conveniencia ambiental del traspaso de terrenos del Parque Nacional a privados, en la especie, la agrupación denominada Comunidad Mariana Osorio, en formación. Esta sola circunstancia llama la atención, toda vez que la Administración del Estado sólo actúa válidamente si se encuentra habilitada de forma previa por la ley. Por el contrario, si tiene dudas respecto de la legalidad de una actuación, la más mínima prudencia la deberían llevar a consultar primero y actuar después. Pues bien, aquí fue al revés, debiendo lamentar ahora las consecuencias de este acuerdo ilegal y los actos administrativos que emanaron como consecuencia de aquél. Entre los informes que solicita el MINSEGPRES –se insiste con posterioridad al memorandum de acuerdo- está el de fecha 26 de julio de 2005 de la División Jurídica del Ministerio de Bienes Nacionales contenido en el Ord. Nº 291, en el que señala textualmente: “La regla general es que frente a una regularización de terrenos, si estos se encuentran afectados a un fin o destino determinado distinto, el Ministerio de Bienes Nacionales debe proceder previamente a desafectarlos”. Sin embargo, y en una lectura imposible de las normas del DL Nº 1939 sobre adquisición, administración y disposición de bienes del Estado, añade que “Sin embargo, en este caso particular hay fundamentos para sostener que se puede proceder con la regularización sin desafectar”. Esta conclusión no tiene base legal alguna, por lo que la abogada redactora de dicho informe debe recurrir a argumentos de hecho, tales como que el área no perdería su calidad de Parque Nacional; que CONAF seguiría ejerciendo facultades de control en el Parque basada en el acuerdo; que si el conflicto llegara a instancias judiciales y se definiera un derecho de propiedad absoluto en favor de la Comunidad, implicaría un desmedro en las exigencias actuales de desarrollo de actividades dentro del área protegida; y, finalmente, señala que las exigencias que asume la Comunidad en virtud del acuerdo son obligaciones personales, por lo que estima debieran constituir un gravamen que afecte a los terrenos en si mismos, inscribiéndose como tal en los registros conservatorios.

A todas luces, el informe de la División Jurídica del propio Ministerio de Bienes Nacionales llega a una conclusión acertada al sostener que para proceder a la regularización en un terreno fiscal afecto a un fin, se debe previamente desafectarlo. Se equivoca rotundamente, sin embargo, al señalar que esa sería la regla general, permitiéndose en el caso en especie proceder sin desafectación, pues los argumentos que esgrime carecen de todo valor jurídico y no pasan de ser consideraciones de una supuesta conveniencia, también cuestionable, quizás aceptables sólo desde una óptica política. Sin embargo, y afortunadamente para nosotros los ciudadanos, no toda la Administración del Estado estaba conteste en esta antojadiza interpretación del Ministerio de Bienes Nacionales. Efectivamente, y con el objeto de definir el quinto lote a “regularizar”, el 25 de agosto de 2005, CONAF emitió el citado Informe Técnico Nº 007/85, también acompañado en un otrosí, que viene a analizar la factibilidad de traspasar a la Comunidad el lote Nº 5 que corresponde a parte del Parque. Como ya se adelantara, dicho informe señala las características de diversidad biológica existentes en el Parque, indicando que: “El Parque Nacional La Campana representa entonces una de las pocas áreas donde la biota del Chile central, y especialmente de la Cordillera de la Costa, compuesta en gran parte por especies únicas en el mundo, podrían tener alguna posibilidad de ser protegidas” (pág. 3 del Informe Técnico). A continuación, CONAF analiza los efectos del traspaso de parte de los terrenos del Parque a la Comunidad, expresando sobre el particular que: “Una reducción de las áreas, como la propuesta, de traspasar terrenos a privados y con la falta de garantías para la conservación que significa tales decisiones, significa prácticamente resolver a favor de la extinción de tales especies de mamíferos y condenarlas a la desaparición” (pág. 4 del Informe Técnico 007/85 de 2005). Asimismo, en las conclusiones el Informe Técnico expresa: “Los lotes establecidos en el Memorandum de Acuerdo de traspasar su dominio a la Comunidad agrícola y Ganadera Mariana de Osorio, son porciones de terrenos que

contienen una elevada representación de Biodiversidad Biológica, del orden del 43,4% al 71,4% y su garantía institucional y legal de sustentibilidad para la conservación de los ecosistemas y su biodiversidad es inadecuada de acuerdo a lo propuesto por el documento Memorando” (pág. 10 del Informe Técnico, punto 3.4), y finaliza señalando: “En la actualidad la sustentabilidad institucional y legal, para garantizar la conservación de los ecosistemas y su diversidad biológica asociada, de todo el Sector Cajón Grande, con los terrenos en condición de fiscales no inscritos, afecto a la categoría de Parque Nacional, que pertenece a un Sistema Nacional de Parques (…), representa una situación adecuada para la sustentabilidad del Parque Nacional, no así la situación que impone el documento Memorando de Acuerdo, que sería inadecuada para garantizar la sustentabilidad de la conservación de los ecosistemas y su diversidad biológica” (pág. 11, punto 3.7 del Informe Técnico). Finalmente y contra la opinión técnica de CONAF, a través de medios que se ignoran se seleccionó el quinto lote que sería incluido en la “regularización”.

5. Dictamen N° 674 de fecha 5 de Enero de 2007 de la Contraloría General de la República que declara ilegal el Memorandum de acuerdo de fecha 15 de Octubre de 2004 celebrado entre el MINSEGPRES y los solicitantes
Con fecha 5 de enero de 2007, la Contraloría General de la República emitió el Dictamen Nº 674, acompañado en otrosí, que se pronuncia sobre la legalidad del Memorandum de acuerdo de fecha 15 de Octubre de 2007. Dicho dictamen impugna diversos aspectos del documento en referencia. En primer término, declara que los acuerdos que suscriban las reparticiones administrativas deben formalizarse a través del correspondiente acto administrativo, cuestión que no se presenta en la especie.

En cuanto al fondo, sostiene: “Por otro lado, corresponde hacer notar que algunas de las estipulaciones específicas de los acuerdos no se ajustan a derecho”. Al respecto, luego de revisar disposiciones de la Convención para la protección de la Flora, la Fauna y las Bellezas Escénicas Naturales de América de 1940 (Convención de Washington); del DL Nº 1939 de 1977 que regula la adquisición, administración y disposición de bienes del Estado; y del DS Nº 4.363 de 1931 que contiene la Ley de Bosques, concluye que: “(…) debe señalarse que de la normativa precedentemente citada se desprende, en lo que interesa, que, tal como lo concluyo esta Contraloría General en su dictamen Nº 17.611 de 1992, los parques nacionales constituyen recintos que están formados por terrenos de naturaleza fiscal”. Continúa la Contraloría General: “En primer término -y a diferencia de lo que expresa la Subsecretaría de Bienes Nacionales, que no resulta procedente que terrenos que forman parte del parque nacional en cuestión, si llegan a ser regularizados en favor de la Comunidad Agrícola Ganadera Mariana Osorio y por ende pasan a ser de dominio privado, mantengan la condición de 'parque nacional', ya que, como se ha expuesto, conforme a la normativa esta calidad puede recaer en terrenos de propiedad fiscal pero no en terrenos privados”. (Lo destacado es nuestro). Finalmente, señala: “Por otra parte, y en armonía con el criterio sostenido por esta Contraloría General en sus dictámenes N°s. 24.985 y 28.680, de 1987, 5.534 de 1995, y 32.650 de 1999, entre otros, que resultaría improcedente que se le transfirieran a particulares terrenos que forman parte de un Parque Nacional sin que se haya procedido previamente a su desafectación en los términos que previene el artículo 21 del decreto ley N° 1.939 de 1977, antes citado. Cabe precisar que de acuerdo con lo dispuesto en este decreto ley, la desafectación de los parques nacionales debe hacerse mediante un decreto supremo del Ministerio de Bienes Nacionales”. A pesar del claro pronunciamiento de la Contraloría General de la República, el Gobierno de Chile, a través del Ministerio de Bienes Nacionales, específicamente de su Secretaría Regional Ministerial de la Región de Valparaíso, siguió adelante con el procedimiento para constituir propiedad privada sobre los terrenos fiscales y que tienen la condición de Parque Nacional, sin proceder a su desafectación, tal como se verá a continuación.

6. Actuaciones de la Administración del Estado que se impugnan por vulnerar el principio de legalidad
Por las razones antes expuestas y habiéndose agotado todas las vías de conversación para que la Administración invalide de propia iniciativa su actuación y desista de cometer tamaña ilegalidad que trae como consecuencia una pérdida del patrimonio natural de todos los chilenos así como de las generaciones futuras; la importancia del Parque Nacional La Campana como reserva biológica para Chile y la humanidad; y en atención al interés que tenemos como organización en que los efectos materiales de esta actuación ilegal no se lleguen a producir, ya que somos una organización chilena compuesta por habitantes chilenos con derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, donde el Estado debe tutelar la preservación de la naturaleza y en que el Parque constituye un valioso espacio de desarrollo para nuestra vida, en el que además efectuamos importantes actividades, es que nos hemos visto forzados a solicitar la intervención de la justicia para que declare la ilegalidad de los actos que a continuación serán individualizados y, en consecuencia, decrete la nulidad de dicha actuación. Los actos impugnados son los siguientes: 1. Resolución Exenta Nº 669 de 27 de diciembre de 1993, de la División de Constitución de la Propiedad Raíz del Ministerio de Bienes Nacionales. Este acto administrativo acepta a trámite la solicitud de saneamiento y constitución de la “Comunidad Agrícola y Ganadera Mariana de Osorio, Comunidad de Olmué V Región”. Este acto es contrario a Derecho debido a que, como se mencionará en el apartado pertinente, acoge a trámite la solicitud indicada sin que se verifiquen los requisitos establecidos por la ley para la constitución de una comunidad agrícola.

2.

Informe Final de fecha 13 de Diciembre de 2007, elaborado por la SEREMI de Bienes Nacionales de la Región de Valparaíso, de conformidad con los artículos 6° y 7° del DFL 5 de 1967, que pone término al procedimiento administrativo y en el que se hace constancia – de forma ilegal- del cumplimiento de los requisitos legales para la constitución y saneamiento de una comunidad agrícola. Asimismo, dicho Informe Final constituye la primera presentación ante el Juzgado de Limache, causa voluntaria rol Nº 7646 caratulada “Comunidad en formación Granizo Olmué Mariana de Osorio”. Este acto administrativo no se ajusta al ordenamiento jurídico por no verificarse los presupuestos legales para la constitución de Comunidades Agrícolas.

3.

Impugnamos también la actuación judicial que la SEREMI de Bienes Nacionales de la Región de Valparaíso ha desarrollado para conseguir la constitución e inscripción de los terrenos en cuestión a nombre de la Comunidad Mariana Osorio de Olmué. Dicha actuación consiste, entre otras, en toda la actividad judicial desarrollada por los abogados de ese organismo en la causa señalada, quienes han actuado como abogados de la parte solicitante, sin asumir la defensa del interés fiscal.