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Todo indicio de ti Cósimo Mandrillo

I Hoy decido respirar por tu boca

Hoy decido respirar por tu boca Traer conmigo el aire que te llena Recorrer los pasillos de tu corazón Las ventanas que te apuntan hacia adentro Hoy me hago anatomía de ti Cuerpo en ti Agua salada que me sudas Hoy decido ser tu gota de saliva Lengua matutina Aire vertebral que salgo por tu boca Y vengo a mí Para encontrarte

Este animal que soy Oficia en tu cuerpo Me desplazo de tu piel a tu piel De tus cicatrices a tu ojo en llamas Quiero el soplo de Dios para mí Un hálito de sangre Que Orwell y su máquina del tiempo Vivan su aventura entre tú y yo Quiero Como bestia afónica Que me hundas hasta ahogarme En el desierto avaro de tu vientre

El hombre sueña Que ella sueña Que él la toma sin consideración ni sentido La usa como tiza para marcarse el corazón Estruja contra su alma la piel de ella que es oración y milagro Se moja de ella Del río oscuro Que le corre en las venas Se transfunde Todos sus líquidos están en ella Todo su mar La copa entera de vino que deletrea Día a día En la punta de su lengua

El que sueña y el que habla no es el mismo El que sueña desbroza de malezas y malicia El cuerpo nuevo de su mujer Se dice: Esta mujer es mi alimento Mi plegaria de la tarde Mi taza pintada de azufre y carbón Ella, entre tanto, cuece su alma En esa pócima de amor Que guarda En la magia terrible de sus piernas

Húndeme Señor En los brazos de mi amada Como tallo de tierra Como animal de joroba con mano que lo acaricia Que la lengua de ella me lave En la savia de su tronco aceitoso Que sea yo náufrago de su sed Víctima de su crueldad Sé paciente, Señor, con mi entrega Porque nada iguala el ardor de los infelices Ni el nocturno hábito de la plegaria ósea Señor, que muera en ella Atormentado de deseo Así, para siempre Hasta que esta carne mía Se extinga en la suya

Importa la garra sin escrúpulo Con la que me aprietas ahora La lengua inevitable con la que me enjuagas y convences La corriente de amor que me quemas Emanas un atropello de cuerpo desnudo De piel mía Rigurosamente explorada Mordida en el deleite de lo oscuro Cruel como el orgasmo que se anuncia Y te sé mía como mi nombre Como mi cuota de aire Mía vuelta en mí Condenada a mí Ocupada con la historia Amada mía

La piel de mi hembra cubre esta mesa He puesto cúrcuma y deseo en su carne Y un grano de anís bajo la lengua Para sus senos Ni miel ni vino ni coca cola Sólo un grumo de sal Cultivado en el oleaje de agosto Sobre su vientre Con una mezcla de achiote, ajonjolí y canela Cocinaré el recorrido de estas manos Boca saturada Clavo de olor Jengibre abrillantado y laurel Dormiré ahíto En el horno de sus muslos Indigestamente enamorado

Pienso ti Como náufrago que mira el mar Desde la franja de arena Que le sirve de refugio y cárcel Y es un mar de tal modo suyo Que no puede sentir sino que se le escapa Que su mirada en la orilla Contiene y aleja El horizonte en el que se mira Y se ve a sí mismo Como un hombre que parado en la orilla Contempla un mar Cada vez más inmenso Mas extraño Y más suyo

No hacerte el amor es un indefinible estado de catalepsia Que reduce este cuerpo a su más oscura materialidad Es decir a la muerte Aunque los místicos prediquen otra cosa Porque tu cuerpo y el mío Son la más objetiva Evidente Ubicua Y palpable espiritualidad Que haya concebido el más poseído de los padres de la iglesia O el más meditabundo de los tibetanos La muerte sólo vive en tu ausencia En lo impalpable que te vuelve la distancia La muerte vive en la idealización propia de la lejanía Nada es pues tan saludable como tocarte Nada cura tanto como tu piel Nada es tan religiosamente puro Como tu boca en mi oído Ordenando: Todo, todo tu cuerpo mío

Leo en el pergamino que eres Te recorro en cada palabra Te reconozco Entro en ti sigiloso Para encontrarme Leo Puede que estés aquí Eres la mano que sigue la línea La lengua que pronuncia cada palabra y su aroma

Son iguales el despertar y el harakiri En ambos una inapropiada daga Perfora intestinos y alma La carne se retuerce como si fuera sábado Y una sombra se descuelga de la cama Donde se paseó el amor la noche entera

Habrá que despedirse Tomarse del silencio E irse lento a casa Buscar estrategias para el olvido Lavar platos anula el pensamiento Amarrarse al televisor como tigre herido Para detener hemorragias Tiempo para el repaso recorrer el cuerpo ausente Con precisión de bisturí Recrear el sabor de salivas y sudores La textura buena de piel y lengua

El discurso del día es la ausencia La voz que falta en medio de la luz Silueta con olor a noche revuelta La piel siempre ajena aunque mía Un elefante que va al cementerio El silencio del río Agua sin curso Día líquido

Qué mejor prueba de amor puedo darte Que amar a otra mujer Sin poder pensar sino en ti Sólo en ti Amada mía

No hacer la cama No alisar las sábanas Buscar todo indicio de ti Identificar cada sospecha de tu cuerpo Determinar rastros de humores, piel, cabello Analizarlos a conciencia Determinar culpabilidad Guardar el expediente al fondo del alma

II De lo oscuro viene la vida

De lo oscuro viene la vida De las sombras que se guardan entre sombras Todo tiende a la oscuridad La magia de las noches con humo El olor por encima de las bardas El ruido de amor y pieles Los cuerpos que adornan el paisaje

Soy lento en las mañanas Una espuma gruesa me amarra a la noche El día se suelta con parsimonia Paso desapercibido frente a las puertas Las puertas abiertas se confabulan contra lo oscuro Exponen sus especímenes a la observación pública Los iluminan a mansalva

En la envidia descanso y canto Expongo mi vergüenza como trofeo Digo de mí lo que no soy Lo que soy evadido de mí Lo que deseo con vehemencia de animal herido

Viajero es uno que se mira las espaldas Que acelera en la ventanilla del tren Viajero es uno sin agujas ni clepsidras El que no cruza días en el calendario Uno que pretende un sueño sin memoria Estaciones donde nadie estira el destino Pasajero es uno que se escurre Se concentra en ello No ve la luz que de lejos lo alcanza

Nada es deseo fuera de mí Cuerpo de poder nocturno Argamasa inocente Me unto de tu oleaje Me toco de ti Soy tu igual en la ferocidad del sueño

Me ennieblo Me unto de verde La montaña tiene caminos que le zanjan el dorso El hombre manco lee las marcas de la tierra Verano que esconde lluvia en agujeros celestes El hombre manco tiene pactos con el fuego Enciende hogueras Repite pases en la superficie de su mano sola Se interna en la leña encendida La mano es candela y venas Tizón de carne Lienzo de luto

Si el cuerpo es casa ¿Quién abre las puertas del sueño?

A las tres repito mi vida porque los círculos importan Paso sobre mí como si fuese arena Me desgrano Nombre de mujer me viene a la memoria Ella es la que baila en la penumbra La que esconde la mano en gesto perverso

Mujer que me adivina Piache mío de noche oscura Voy a ella como árbol talado Como barro montaña abajo

Esta mujer duele Y es como un mar a la espalda Me sonríe con sus hierros Con sus yerros me mata

Todo lecho de flores Tiene algo de tumba Perfuma el ambiente con sus zumos De tanta tristeza Pone la vida como un septiembre interminable

Hay un goce triste en lo que termina Un silencio que se te mete en el alma Y te pone en movimiento

Los espíritus puros Son ovejas sueltas Desaparecen en la noche Se visten de seda Perfuman el ambiente con sólo moverse Dicen secretos Huyen sin romper un plato

¿Dónde termina, dónde empieza, el borde de la piel ajena? ¿En cual pliegue no es ya piel sino caminata de domingo? ¿Dónde el toque preciso en el cuerpo de la mujer acostada? Mujer definitiva y mía Primero silencio y acoso y carne Y después Sin proponérselo Otra vez mujer.

No es difícil Si uno quiere Fumar y mirar el cielo a las cuatro de la mañana Levantarse del suelo como esponja abierta Y aspirar lo que queda de la noche Lo difícil es arrancar de otro cuerpo Este mismo sudor Este afán de tinieblas Que recorre febrero como autopista rota.

Uno habla y es viento Persiste en la huida y es igual de oscuro Toca mi alma si puedes Reconstruye mis pedazos Como lego en las manos de un niño

Dicen los entendidos que Dios desconfía del amor Que intenta a diario una definición concluyente Fuerza sus palabras Se opaca en el silencio.

Hay un niño en la playa Diminuto como un ojo herido El niño apuesta sus monedas a la luz del día Se sienta cual náufrago sobre recuerdo de mujer Se dice adiós Se vuelve Se olvida

Cuestión de sentarse Y ver que un niño se entretiene Que tiene frío Que se acurruca sobre el lado blando de su alma El adulto de su juego odia los objetos inmóviles El niño se aburre Abandona al hombre Se mueve con el viento

Te vi del hueso hacia arriba Del vestido hacia adentro Toda tú me haces sombra Me apartas del paisaje

21 Hombre que sueña Animal envejecido

Se puede navegar desde una ventana Con la pura humedad de adentro O con toda el agua del cielo Se puede navegar aferrado a una sabana como a una vela Con el viento del sueño empujando a estribor Al oleaje de lo oscuro Lo que no sabemos y nos gusta Se puede navegar como quien vive Mansamente hipnotizado Por lo pequeño del día Llevado por la corriente

No navego No muevo las olas pero miro el horizonte Lo tuerzo con los ojos Lo hago de nuevo Muevo los pies y se detiene la luz allá a lo lejos Uno baila en la línea del horizonte Se vuelve un topo que escupe Baila y cuenta los años Cuelgo los años de la pared y no decido nada Me quedo aquí revuelto y huidizo Entre el alba y la otra muerte

Como el sol de largo es este día De espejismo De candela que baila en la calle Aquí todo se mueve y es verdad y mentira A mitad de camino Estamos y no estamos Gente de bulto Ciudad de espuma

III Bífido de voz

Me dedico este poema y me canto (Perdóname Walt) Respiro como flecha curvada Mientras ella hunde la mano en mí Me amasa hasta la sangre como a un pan Me canto y me amo Hago armisticio en esta guerra Porque ella me trae entre los dedos Como a cigarrillo que en la boca se le hace humo.

Un pájaro Inimitable en su pequeñez Golpea su cuerpo contra el muro Y no teme romperse Adivina al otro lado El aleteo del agua Pero la permanencia de la piedra lo deshace Hasta que una mano Aliento ella también Lo recoge exánime Y lo sopla sin rubor En el desperdicio del viento.

Para reconstruir un rostro Colóquese arriba la voz A un lado la mano que se cruza Una que otra pregunta Si nadie lo reconoce Continúe perdido en su cuerpo Hasta hallarse en la última línea Como visitante solo.

La De El En Se

noche es víspera de todo ella esperamos rincones oscuros horizonte como cuchilla tanto la ciudad se viste de su nada consuela con alguna sombra que la habita.

Y vine a ser el gran cárcel El que hila delgado de su aliento Bífido de voz Pensando siempre en espejos Y en transfigurarse.

Hilo este monólogo de derrota En la ropa húmeda En el vapor de urdir la vida Los sonidos son enanos extraviados Si nadie interrumpe Es sólo un primer aviso.

Buen lugar para irse con la música a otra parte Mujer con trapo rojo Te pones lejos y en acecho Como figurita de barro Que nadie pisa.

Este día es bueno para morir Amaneció de anaranjado y niebla Del día cuelga un reloj antiguo Y una cuerda de trapecio Día bueno para morir

Estas figuras están aquí Para encontrarse Restregar sus cueros Decirse palabras secretas Amarse sin medida ni ton Alejarse en silencio Atosigarse hasta morir

Es bueno sentarse aquí Y verse desde arriba Es bueno que el viento le sople a uno por los lados Que la neblina se meta en casa Y haga tarde sin consentimiento

Poema escrito tantas veces Río visto por primera vez Luz desde la ventana Mujer desnuda y transparente Poema De quien, solo, se acuchilla Y cuenta su desesperación en pocas palabras Poema escrito tantas veces Por los que tienen miedo Y por los felices Los abandonados Y los tontos Poema sin salida Sellado como una esfera Inmediato y finito Como nosotros

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