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EL DERECHO A LA EDUCACIÓN DE LOS NIÑOS, NIÑAS JOVENES Y ADOLESCENTES

La problemática actual que viven las personas jurídicamente reconocidas como beneficiarias del
derecho a la educación es crítica en nuestro país. El restringido y casi privilegiado acceso al
sistema educativo en todos sus niveles, la incierta y condicionada permanencia en él, la
negligencia en la no difusión y respeto frente a los conceptos de servicio público y
fundamentabilidad, el no proporcinamiento de garantía materiales, presupuestales, humanas para
el desarrollo de la actividad escolar , la ausencia de espacios que permitan el desarrollo de
personas integrales que no solo sean funcionales al modelo económico de turno, el no
reconocimiento de derechos y deberes de los actores participantes en la educación... en fin un sin
número de situaciones que cotidianamente se presentan y que por su regularidad ya sea hacen
normales y soportables en la población.
A continuación, se desarrollará el marco conceptual, jurídico y político de este derecho para
enriquecer los elementos de discusión sobre este tema.
Para la comprensión de este derecho de una forma más integral, acudiéremos a la presentación de
diferentes conceptos referidos a la educación desde varias ciencias y autores.
Hay que partir desde la construcción de un concepto básico: el conocimiento, que desde el
Preámbulo establece que "el fin de la Constitución es asegurar a la persona el logro de unos
valores, entre los cuales se encuentra el conocimiento. Más adelante, en el artículo 67 se reconoce
que la educación es un derecho de la persona y que con ella se busca el acceso al conocimiento, a
la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura.
Conceptos como los de Santo Tomás de Aquino, en el que se define al conocimiento como
³cualquier acto vital en que un ser intelectual o sensitivo como sujeto cognocente se da cuenta de
algún modo de un objeto´ . O la noción que aporta Umberto Eco, en la cual la es una necesidad
biológica de la especie. En fin, todas estas ideas apuntan a señalar que la educación es una de las
esferas de la cultura y es el medio para obtener el conocimiento y lograr el desarrollo y
perfeccionamiento de la persona y de los pueblos.
La visión que desarrolla la Constitución Nacional de 1991 parte de que la educación es un
derecho que hace parte esencial de la persona humana en el cual se debe permitir el desarrollo de
la personalidad y de su dignidad, además le otorga el carácter de servicio público que cumple una
función social el cual proporcionará elementos para poder integrar una sociedad libre. El texto del
artículo 67 de la Constitución es:
³La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social: con
ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores
de la cultura. La educación formará al colombiano en el respeto a los derechos humanos, a la paz
y a la democracia; y en la práctica del trabajo y la creación, para el mejoramiento cultural,
científico, tecnológico y para la protección del ambiente. El Estado, la sociedad y la familia son
responsables de la educación, que será obligatoria entre los cinco y los quince años de edad y que
comprenderá como mínimo, un año de preescolar y nueve de educación básica. La educación será

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gratuita en las instituciones del Estado, sin perjuicio del cobro de derechos académicos a quienes
puedan sufragarlos"1.
En el Pacto internacional de los derechos económicos, sociales y culturales1 se observa que este
derecho es universal, es decir para todas las personas, pero que además incluye características
determinantes como una orientación y puntos a fortalecer.
La Corte constitucional ha definido este derecho de manera sociológica determinando que no solo
se debe predicar la existencia de la educación en forma discursiva sino que se debe posibilitar el
acceso al sistema educativo que garantice la materialización de los fines de esta educación; una
sentencia que aporta en esta definición es la siguiente:
³La educación como fenómeno social da al hombre unas posibilidades y unas capacidades que le
permiten desarrollar su ilimitada potencialidad de ser racional y desempeñarse como tal en su
vida de relación en sociedad. Impedir a una persona el acceso a los conocimientos que sólo la
educación transmite, significa negarle las posibilidades de ser y de obtener las capacidades para
desempeñar los oficios y ejercitar los saberes que demanda la sociedad del mundo moderno
enriquecida día a día por inventos científicos y tecnológicos que obligan al hombre a adquirirlos
y ya como elemento esencial de supervivencia. Piénsese por ejemplo, como se dice y reconoce
hoy, que el analfabeta de fin de siglo y del nuevo que próximamente se inaugura es el que
desconoce la informática y no el abecedario.´(Sentencia T- 420, junio 17/92. Mag. Pon. Simón
Rodríguez)
José González y Germán Marquínez al referirse a la educación, hacen la siguiente aseveración:
"Se podría decir que la educación se coloca al límite de la construcción de una sociedad justa y
democrática en el respeto a la dignidad y al derecho de cada persona y de cada colectividad; la
educación se considera instrumento eficaz para la creación de mejores condiciones de vida para
todos y el establecimiento de la igualdad de oportunidades que aseguren el adecuado desarrollo
de la persona y los grupos sociales"2.1
Retomando a Emilio Durkheim en su libro "Educación y filosofía", se observa que: "La
educación tiene antes que nada una función colectiva si tiene por objeto adaptar al niño (el joven
y la persona) al medio social en que está destinado a vivir, es imposible que la sociedad se
desinterese de semejante operación".
..."Si atribuimos algún valor a la existencia de la sociedad, hace falta que la educación asegure
entre los ciudadanos una suficiente comunidad de ideas y sentimientos sin las cuales toda
sociedad es imposible".
..."Desde el momento que la educación es una función esencialmente social el Estado no puede
desinteresarse de ella".4

La tendencia de la Corte frente al derecho a la educación, ha reflejado que es necesario tener en


cuenta otros derechos como elementos constitutivos de este derecho, es por ello que los derechos
al acceso y a la permanencia en el sistema educativo (CP art. 67 inc.5) juegan un importante

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papel a la hora de definir el contenido del derecho. Sobre el primero, la Corte en sentencia T-402
afirmó:
"La obligación de educarse supone como condición previa el acceso a los centros educativos.
Existe entonces un derecho constitucional para acceder a la educación formal, ya que de dicho
acceso depende la posibilidad de cumplimiento de una obligación exigida a la persona. (Corte
Constitucional. Sala Segunda de Revisión. Sentencia T-402 del 3 de junio de 1992. Magistrado
Ponente Dr. Eduardo Cifuentes Muñoz).
Cuando se habla de exigibilidad del derecho, las autoridades educativas tienen límites
constitucionales explícitos en el proceso de asignación de cupos de estudio ³los derechos
fundamentales de los educandos´ ya que al estar prestando un servicio público delgado por el
Estado deben responder a las necesidades de los educandos, principalmente al ser ellos los
beneficiarios del servicio. Otro problema se presenta cuando no existe la infraestructura física y
los recursos humanos necesarios para poner a operar un establecimiento educativo, en razón de
esta circunstancia la Corte se ha pronunciado:
³Existe un derecho público subjetivo a exigir del Estado el acceso a la educación si las
condiciones necesarias - centros educativos, planta de personal, recursos económicos -, para
prestar este servicio público (CP art.67) se encuentran materializadas. En caso de ausencia de
cupos, como consecuencia de la alta demanda del servicio o de la limitación de la infraestructura
educativa, el reconocimiento del derecho fundamental de los niños a la educación se hará
teniendo en cuenta el principio de igualdad de oportunidades, de conformidad con lo dispuesto en
el artículo 13 de la Constitución.
Con respecto al acceso al sistema educativo, el inciso tercero del artículo 67 de la Constitución
ordena:
"El Estado, la sociedad y la Familia son responsables de la educación, que será obligatoria entre
los cinco y los quince años de edad y que comprenderá como mínimo un año de preescolar y
nueve años de educación básica´.
Puede analizarse este artículo desde dos ópticas: una consiste en tomar la edad como elemento
determinante y exclusivo para originar el compromiso institucional; la otra parte de que se puede
exigir el derecho a educarse si se cumplen dos condiciones: 1) ser menor de quince años, no es un
límite para disfrutar el derecho, sino la delimitación de una población de especial interés para el
estado o 2) no haber terminado la educación básica por diversas circunstancias.
En estas condiciones, la igualdad de oportunidades educativas supone que cada cual tenga la
posibilidad de satisfacer los deseos de recibir una educación compatible con sus capacidades a fin
de lograr la preparación más adecuada para alcanzar las metas que cada ser humano se proponga
en una sociedad determinada por la competencia creciente -y a veces despiadada- en la cual el
éxito material y deslumbrante termina por desplazar elementales exigencias de solidaridad, como
la búsqueda de un sentido en el aprontamiento para vivir una existencia digna del hombre.´
Sobre la garantía de acceso al sistema educativola Corte ha señalado ³no consiste, pues, en que
todo aspirante deba ser admitido, ni en la ausencia de criterios de selección, sino en la posibilidad
de llegar a ser aceptado en igualdad de condiciones con los demás aspirantes y dentro de las
reglas de juego predeterminadas por el mismo establecimiento. En el fondo, estamos ante un
desarrollo especial del principio de igualdad plasmado en el artículo 13 de la Carta, que incorpora
un derecho fundamental de todas las personas a gozar del mismo trato y protección, de los

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mismos derechos, libertades y oportunidades, sin ninguna discriminación por razones de sexo,
raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica.´ (sentencia T- 002.
Enero 13/94. Mag. Pon. Gregorio Hernández).
En relación con el derecho a permanecer en el sistema educativo, la misma sentencia sostuvo que
"Con mucha mayor razón debe afirmarse la existencia de un derecho público subjetivo frente al
Estado de permanecer en el sistema educativo. La voluntad expresa del constituyente ha sido la
de proteger la educación en su integridad. La Constitución garantiza el acceso y la permanencia
en el sistema educativo, salvo que existan elementos razonables - incumplimiento académico o
graves faltas disciplinarias del estudiante - que lleven a privar a la persona del beneficio de
permanecer en una entidad educativa determinada. (Corte Constitucional. Sala Segunda de
Revisión. Sentencia T-402 del 3 de junio de 1992. Magistrado Ponente Dr. Eduardo Cifuentes
Muñoz).
Tomando la Teoría de los límites como referente, en materia educativa se establecen unas
restricciones o límites que condicionan el ejercicio de este derecho, estos límites son: los
relacionados con la cobertura de las instituciones educativas ³porque no se puede obligar a hacer
lo que, por las condiciones físicas -falta de escuelas, falta de personal docente, falta de
presupuesto-, no es posible realizar. No obstante, el Estado tiene que procurar suplir la necesidad
educativa de las personas ya sea por medios directos -creación de planteles educativos oficiales-
o indirectos -fomento de institutos de enseñanza privados-³, y el mínimo de cumplimiento por
parte de los educandos de los deberes correlativos al derecho a la educación.
Pero no solo el acceso y la permanencia hacen parte del contenido de este derecho, la idea de
Calidad en la materialización de esta finalidad del Estado requiere que el sujeto que dentro de la
relación de prestación del servicio público, cumpla satisfactoriamente con los compromisos
planteados y las expectativas que se mantienen frente al ³acuerdo contractual´ en el ejercicio del
derecho a la educación. Hechos como estudiar en sin una infraestructura apta, sin tener los útiles
mínimos para asistir a las clases como son cuadernos, libro, esferos, materiales didácticos, etc,
hacen que la no exista una educación con calidad.
La calidad en el sector educativo está directamente relacionada con aspectos como: la Política
educativa implementada por el Estado en la cual se rescaten y efectivicen conceptos como:
universalización y gratuidad de la educación, real desarrollo libre de la personalidad, haga
tangible la dignificación de la persona y de su calidad de vida. Que incluya la inclusión dentro de
los Planes Nacionales de Desarrollo de un monto de aportes suficientes para responder la
demanda educativa, no solo aumentando el acceso al sistema educativo, sino dotando de
elementos necesarios para el desarrollo de la actividad escolar. Que facilite y estimule la
profesionalización de los docentes como piezas primordiales en el desarrollo de este derecho.

Dentro del análisis integral de este derecho se hace necesario presentar el desarrollo legislativo de
la Educación no solo en el ámbito nacional sino incluyendo además la normatividad internacional
relacionada con el tema para rescatar las posiciones jurídicas que se han tomado en las Políticas
educativas de estos últimos tiempos.
Para comenzar en el campo legislativo, el tema educativo ha sido desarrollado dada la
importancia e influencia social y política que tiene, es por ello que "desde el preámbulo la
Constitución relieva el valor esencial de la educación, al enunciar como elementos estructurales e

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institucionales del estado social de derecho que pregona el art. 1o. la igualdad y el conocimiento,
como bienes que contribuyen al ideal de lograr un orden político, económico y social justo. Su
consideración como derecho fundamental lo deriva la sentencia de la proposición jurídica
completa integrada básicamente por los arts. 13, 16, 25, 26, 27, 41, 43, 67 y 366 de la
Constitución´ (Sentencia T-236/94).
No obstante la Constitución Política no lo incorpora dentro del capítulo 1o. de su Título segundo,
la educación se ha reconocido jurisprudencialmente como un derecho fundamental, en razón de
que constituye un valor esencial de la persona humana, donde se consagra "...el acceso al
conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los demás bienes y valores de la cultura", según se
consigna en el artículo 67 de la misma Carta.
El criterio empleado en este momento, para determinar si un derecho es fundamental o no
consiste en que se otorga ³el calificativo de fundamentales en razón de su naturaleza, esto es, por
su inherencia con respecto al núcleo jurídico, político, social, económico y cultural del hombre.
Un derecho es fundamental por reunir estas características y no por aparecer reconocido en la
Constitución Nacional como tal.´(sentencia T- 418. Junio 12 de 1992. Mag. Pon. Simón
Rodríguez).
La Corte estima necesario insistir en que el carácter fundamental de un derecho no depende de la
ubicación del artículo que lo consagra dentro del texto constitucional sino que, dentro de una
concepción material, son fundamentales aquellos derechos inherentes a la persona humana; el
Constituyente no determinó en forma taxativa cuáles eran los derechos constitucionales
fundamentales, a diferencia de algunos textos constitucionales de otros países, como es el caso de
la Constitución española de 1978 - artículos 14 a 29 y 30.2- y de la Constitución alemana -
artículos 2º al 17 de conformidad con el apartado 3 del artículo 1º-.
³Fuerza concluir que el hecho de limitar los derechos fundamentales a aquellos que se encuentran
en la Constitución Política bajo el título "de los derechos fundamentales" y excluir cualquier otro
que ocupe un lugar distinto, no debe ser considerado como criterio determinante sino auxiliar,
pues él desvirtúa el sentido garantizador que a los mecanismos de protección y aplicación de los
derechos humanos otorgó el Constituyente de 1991"(Corte Constitucional. Sala Cuarta de
Revisión. Sentencia Nº 2. Mayo 8 de 1992).
La Educación es un Derecho Fundamental, por lo que es inherente, inalienable, esencial a la
persona humana, que realiza el valor y principio material de la igualdad consagrada en el
Preámbulo de la Constitución Nacional y en los artículos 5o. y 13 de la misma Carta Política. La
educación está reconocida en forma expresa en el artículo 44 cuando hace referencia a los
Derechos Fundamentales de los niños, señalando entre otros, el "Derecho a La Educación y a la
Cultura". La fundamentabilidad de este derecho ha venido siendo desarrollada por la Corte como
se puede apreciar en estas sentencias T 02, 09, 15, 402, 420, 421, 429, 450, 488, 492, 493, 500,
519, 524, 539 y 612 del año 1992.
Tratándose de los niños, la educación es un derecho fundamental prevalente en la Constitución de
1991 y adquiere un particular significado y aplicación, ya que por voluntad expresa del
Constituyente, la educación es no sólo un derecho fundamental sino que prevalece sobre los
derechos de los demás y el Estado debe asegurarles las condiciones necesarias para su acceso y
permanencia en el sistema educativo.
"El acceso de los niños a la educación no puede tampoco estorbarse o impedirse mediante
prácticas cuyo efecto concreto, teniendo en cuenta las condiciones económicas y sociales de las

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familias de donde ellos provienen, sea la negación misma del derecho. Tales son, por ejemplo,
exigencias de uniformes, útiles, materiales, cuotas, bonos, transporte, matrículas, excursiones y
otros costos que desborden las capacidades económicas de sus progenitores, y se conviertan en
eficaces instrumentos al servicio de los valores, principios y derechos consagrados en la Carta de
1991. Conductas como las indicadas vulneran pues el derecho fundamental y prevalente a la
educación que hoy tienen los niños y las autoridades públicas deben tomar medidas adecuadas
para poner término de manera inmediata a dichos atentados.´
Como caso de análisis se ha tomado la Sentencia T- 329 de agosto 12/93, cuyo magistrado
ponente fue Eduardo Cifuentes; en la que se entabla una tutela contra el rector de un colegio por
la negativa del rector a matricular a una niña desconociendo el carácter de derecho fundamental a
la educación, ya que ella mayor de 7 años por tanto la Constitución no reconoce expresamente
este derecho. Se sostiene que la educación no es un derecho de aplicación inmediata por lo que su
efectividad está condicionada al desarrollo legal y a la realización de las políticas sociales del
Estado.
La opinión de la Corte es que, ³no se puede limitar la naturaleza fundamental de la educación al
derecho consagrado en favor de los niños en el artículo 44 de la Carta. A contrario sensu, se
reconoce la calidad de niño a toda persona menor de edad, hipótesis en la que el ordenamiento les
estaría reconociendo a aquéllos la fundamentalidad de su derecho a la educación´ ; dicha opinión
ha sido ratificada por la Corte en varias oportunidades afirmando que el carácter de derecho
fundamental de la educación, es independiente de la edad del titular del derecho, ya que existe
una relación entre la educación y los valores del conocimiento, el libre desarrollo de la
personalidad, la igualdad de oportunidades y el acceso a la cultura, entre otros consagrados por la
Constitución. Esta postura jurisprudencial es ratificada en éstas Sentencias T 108, 186, 277, 297,
322, 329, 425, 530, 573, 574 y la C 005, todas de 1993.
El que se le atribuya a la educación el ser fundamental no indica que sea un derecho de aplicación
inmediata, porque esta última está reservada por el Constituyente de manera exclusiva a
determinados derechos enumerados en el artículo 85 de la Carta, esto es, aquéllos que no
requieren de desarrollo legal o de realización material progresiva para poder exigirse su
efectividad.
La consagración expresa, en el artículo 44 de la Constitución, de la educación como un derecho
fundamental de los niños, no deja duda alguna sobre su naturaleza ni sobre la posibilidad de
exigir su respeto y protección mediante el ejercicio de la acción de tutela. ³Si el constituyente
elevó la educación entre los 5 y los 15 años de edad a la categoría de obligación (CP art.67), ello
significa que correlativamente debe afirmarse la existencia de un derecho público subjetivo para
exigir del Estado el acceso a la misma. Mal podría el Estado hacer obligatoria la educación
formal si, a su vez, no garantiza las condiciones materiales mínimas y necesarias para el
cumplimiento de dicha obligación´. (Sentencia T- 402 de 1992).
A diferencia del art. 41 de la Constitución anterior, en el texto del art. 27, no se consagran
facultades de intervención, ni limitaciones de ninguna índole. Lo anterior, constituye un avance
notable por cuanto garantiza un mayor respeto por el derecho, el cual ya no se supedita en su
contenido a la intervención del Estado en esta materia3 .´
Este derecho dentro del desarrollo de las Constituciones ha mantenido dos constantes como
garantía del respeto a la educación, los siguientes aspectos son los que resumen estas garantías:

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- Mecanismos de control institucional entre los que se encuentra la suprema inspección y
vigilancia de los establecimientos educativos por parte del Estado, con el fin de velar por su
calidad, por el cumplimiento de sus fines y la mejor formación moral, intelectual y física de los
educandos (CP art. 67 inc. 5).
- Prevalencia de los derechos de los niños, entre los cuales se encuentra el de la educación - sobre
los derechos de los demás (CP art. 44). Esta específica garantía resuelve apriori, en favor de los
primeros, los conflictos de interés que puedan surgir entre los niños, los padres y las directivas o
propietarios de los establecimientos educativos por razón de su dirección y funcionamiento.
De otra parte, la jurisprudencia constitucional ha completado las anteriores garantías mediante la
aplicación del principio de igualdad de oportunidades en la educación, como antídoto contra la
arbitrariedad, la discriminación y el desconocimiento de las desventajas relativas en que se
encuentran las personas en circunstancias de debilidad manifiesta (CP art. 13).
Sobre el reconocimiento de este derecho en el ámbito internacional, se puede anotar que reviste
una importancia mayúscula en cuanto al desarrollo de la personalidad humana e inclusive en el
desarrollo de los pueblos; su vigencia y protección han merecido un reconocimiento en nuestra
Carta Política y la consagración internacional, en diferentes Acuerdos Internacionales ratificados
por Colombia por mandato del artículo 93 de la Carta Política, por el artículo 4o del Decreto
2591 de 1991, donde ha sido protegida como derecho fundamental en las relaciones entre los
particulares, y entre éstos y el Estado, como a nivel internacional, por ello a continuación se
mencionan las normas protectoras de este derecho:
- La Declaración Universal de los Derechos Humanos, expresa en su artículo 26:
"Art. 26. 1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos
en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será
obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser garantizada; el acceso a los estudios
superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
"2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el
fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá
la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos y
religiosos; y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el
mantenimiento de la paz.
"3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus
hijos."
- Convención sobre Derechos del Niño, según el artículo 93 de la Carta es un instrumento
internacional ratificado que prevalece sobre nuestro orden interno ya que contiene los derechos
humanos de los niños. Esta norma trata el tema de la educación es estos artículos:
Artículo 28. 1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño a la educación y, a fin de que se
pueda ejercer progresivamente y en condiciones de igualdad de oportunidades ese derecho,
deberán en particular:
e) Adoptar medidas para fomentar la asistencia regular a las escuelas y reducir las tasas de
deserción escolar.

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2. Los Estados Partes adoptarán cuantas medidas adecuadas para velar porque la disciplina
escolar se administre de modo compatible con la dignidad humana del niño y de conformidad con
la presente convención.
Artículo 29. 1. Los Estados Partes convienen en que la educación del niño deberá estar
encaminada a: a) Desarrollar la personalidad, las aptitudes y la capacidad mental y física del niño
hasta el máximo de sus posibilidades;
d) Preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu de
comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos, grupos
étnicos, nacionales y religiosos y personas de origen indígena, y
Las anteriores disposiciones reconocen el marco general mínimo dentro del cual se debe
desenvolver el derecho a la educación de los menores.
- Código del Menor (Decreto No. 2737 de 1989), expedido en virtud de las facultades otorgadas
por la Ley 56 de 1987, es el cuerpo legal que aglutina las normas concernientes al menor de edad
reconociendo una especial protección debido a la condición de ser en desarrollo que posee el
niño.
Entre los temas que aborda el Código del menor está el de la educación, el cual trata de la
siguiente forma:
Artículo 7º. Todo menor tiene derecho a recibir la educación necesaria para su formación
integral. Esta será obligatoria hasta el noveno grado de educación básica y gratuita cuando sea
prestada por el Estado.
La educación debe ser orientada a desarrollar la personalidad y las facultades del menor, con el
fin de prepararlo para una vida adulta activa, inculcándole el respeto por los derechos humanos,
los valores culturales propios y el cuidado del medio ambiente natural, con espíritu de paz,
tolerancia y solidaridad, sin perjuicio de la libertad de enseñanza establecida en la Constitución
Política.
Artículo 311. Todo menor tiene derecho a recibir la educación necesaria para su formación
integral. Esta será obligatoria hasta el noveno grado de educación básica y gratuita cuando sea
prestada por el Estado.
Artículo 312. Los padres o quienes tengan bajo su cuidado, tienen la obligación devincularlo a
los establecimientos educativos públicos o privados, con el objeto de que reciban la educación a
que se refiere el artículo anterior...
Así las cosas, las normas precitadas deben interpretarse y aplicarse "en la filosofía protectora del
niño que lo nutre y constituye su razón de ser, la cual debe prevalecer por sobre toda otra
consideración en las labores propias de los funcionarios encargados de aplicarlo".
Para definir el concepto jurídico, se tomará literalmente una definición elaborada por la Corte:
³La educación en la Constitución de 1991 está definida como "un derecho de la persona y un
servicio público que tiene una función social (CP art. 27)´. La doble naturaleza de la educación
como derecho individual y como servicio público impone una interpretación sistemática de los
artículos constitucionales que la regulan, con miras a integrar sus diferentes elementos
constitutivos. Mientras que su carácter de derecho de la persona la vincula estrechamente con el
derecho a la libertad de enseñanza, aprendizaje, investigación y cátedra (CP art. 27), su categoría

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de servicio público incorpora el núcleo de interés general que se vincula a su prestación (CP arts.
365 y ss.).´
La educación además de ser un derecho de la persona, también es un servicio público que tiene
una función social. Así lo reconoce expresamente la Constitución (Art. 67, inciso 1o.). Es decir ,
³no sólo que satisface una necesidad de carácter general y que por lo tanto debe estar al alcance
de quienes lo requieran sino que el Estado debe garantizar el acceso al mismo y velar porque su
prestación se cumplan los fines señalados por el ordenamiento jurídico vigente´.
La Corte Suprema hace cerca de 20 años, bajo la vigencia del art. 41 de la Carta de 1886, afirmó
que la educación era una actividad encaminada a satisfacer una necesidad de carácter general, en
forma continua y obligatoria, sin importar que su prestación estuviera directamente a cargo del
Estado o a cargo de personas privadas6 . Pasado un tiempo, la misma Corte orienta la actividad
privada, económica y docente hacia el bien común, la justicia social, el cumplimiento de los fines
sociales de la cultura y la mejor formación intelectual, moral y física de los educandos y además
que
"el sistema de educación postsecundaria es de naturaleza esencialmente social, comprende
necesariamente derechos colectivos o sociales y no sólo derechos individuales y particulares; las
normas sobre educación son de orden público, se refieren a un servicio público, bien sea porque
se preste directamente por el Estado o porque este asegure y supervise su prestación por los
particulares y pertenecen al interés social que prevalece sobre el privado. Por lo tanto, disponer
derroteros institucionales para educar, sin que se interfiera la libertad de recepción o divulgación
de la cultura, no es contrario a la libertad de la enseñanza, ni, por eso sólo, al derecho a la
educación, ni implica por lo tanto transgresión del artículo 41 de la Carta, sino desarrollo de su
mandato".
³La prestación del servicio de educación se convierte en una violación al derecho fundamental
mencionado, sólo en aquellos casos en los cuales los educandos se encuentren en una situación
tal que la finalidad propia del servicio quede por completo insatisfecha, esto es, cuando "el
acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica y a los demás bienes y valores de la cultura"
(Art. 67 CP) resulte ajeno a la actividad que se realice. ³
Al considerar la educación bajo los parámetros que sean venido estructurando, se hace necesario
la interrelación con otros derechos fundamentales, ellos son: la igualdad y la dignidad. Si el
Estado utiliza a la retórica de la Educación para consolidar sus fines, debe exigírsele
responsabilidad como agente encargado del ³bienestar general y el mejoramiento de la calidad de
vida de la población son finalidades sociales del Estado. Será objetivo fundamental de su
actividad la solución de las necesidades insatisfechas de salud, de educación, de saneamiento
ambiental y de agua potable´.
La necesidad de que exista una educación eficaz, hace que se integre la finalidad de la actividad
pública con los conceptos de Dignidad, Igualdad y Libre desarrollo de la personalidad, los cuales
ha juegan un importante papel para la definición de los objetivos de una política educativa
fáctica.
a. DIGNIDAD.
Inicialmente, el concepto de Dignidad ha sido incluido en el artículo 1o. de la Constitución:
³Colombia es una República fundada, entre otros valores, en el respeto a la dignidad humana.´

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También fue contenido en el inciso final del artículo 53 de la misma norma en el cual limita la ley
para que no menoscabar la libertad y la dignidad humanas.
La Jurisprudencia nacional ha desarrollado en varias oportunidades este concepto:
³La dignidad es el presupuesto esencial de la consagración y efectividad del entero sistema de
derechos y garantías contemplado en la Constitución. La dignidad, como principio fundante del
Estado, tiene valor absoluto no susceptible de ser limitado ni relativizado bajo ninguna
circunstancia, lo que a menudo sí acaece con los derechos que deben necesariamente coexistir
con otros y admiten variadas restricciones.
La naturaleza de principio que ostenta la dignidad humana, impide que su desconocimiento pueda
ser alegado de manera principal y única como causa de la acción de tutela. Sin embargo, ella se
resiente cada vez que una acción u omisión de una autoridad pública viola o pone en peligro un
derecho fundamental. ³(Sentencia T-401/92. Mag. Pon.Eduardo Cifuentes.)
Y, el Magistrado Vladimiro Naranjo explica:
"La dignidad humana exige pues que al hombre, en el proceso vital, se le respeten también su
salud y su integridad física y moral, como bienes necesarios para que el acto de vivir sea digno.
De ahí que el derecho a la integridad física y moral consiste en el reconocimiento, respeto y
promoción que se le debe a todo individuo de la especie humana de su plenitud y totalidad
corpórea y espiritual, con el fin de que su existencia sea conforme a la dignidad personal.´
(Sentencia T-123/94).
³La educación realiza, por otra parte, el derecho a la igualdad, que de manera general también se
enuncia en el preámbulo de la Constitución y luego se desarrolla en su artículo 13, con todas sus
posibilidades y matices; sólo en la medida en que se coloque a cada hombre ante las mismas
oportunidades de educarse, se le otorga la posibilidad de ser igual a los demás y de asegurarse las
mismas oportunidades ante la vida.´
Entendida como la oportunidad que tiene la persona humana de acceder a la variedad valores que
hacen parte de la cultura y adquirir conocimientos para alcanzar el pleno desarrollo de su
personalidad como condición para lograr una especial calidad de vida. Como apunte importante a
este aspecto, al Corte se pronunció el 22 de junio de 1993 en la Sentencia SU- 277:
Con respecto al libre desarrollo de la personalidad, se ha establecido que uno de los fines de la
educación es lograr o promover el libre, pleno y armónico desarrollo de la personalidad del
educando ya que constantemente se observa su íntima relación. Para hacer material el derecho a
la educación es necesario el libre desarrollo. Sobre el carácter de la educación que se debe
impartir y recibir ³exige la transmisión y adquisición de conocimientos, bienes y valores de la
cultura, que ayuden al estudiante a comprender el mundo en que vive y a su propio ser, en su
doble condición de miembro activo de la comunidad a la que se integra y de individuo único y
diferenciado merecedor de un trato respetuoso y digno´ .
Uno de los caso típicos, por los cuales se solicita la protección del derecho al libre desarrollo de
la personalidad es la presentación personal de los estudiantes en la que se exige llevar un corte de
cabello determinado, ante este conflicto en oportunidades anteriores la Corte ha concedido la
tutela a estudiantes que se vieron marginados de los planteles por resistirse a aceptar la orden de
cortarse el cabello.

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En cuanto a las decisiones que atañen al fuero interno de las personas y que son expresión del
libre ejercicio de su autonomía, según la Corte Constitucional, corresponde a las instituciones de
educación "orientar, informar y preparar para que esas decisiones se adopten en el momento más
propicio y conveniente, lo que no quiere decir que cualquier acción que desconozca o no
corresponda a esa orientación pueda ser cuestionada y calificada de inmoral´.
Dentro del art. 16 de la Constitución, el derecho al libre desarrollo de la personalidad encuentra
sus límites en los derechos de los demás y en el orden jurídico. ³De éste último, en su carácter de
ley para los firmantes, hace parte el Manual de Convivencia educativo en cuanto no resulte
incompatible con la Constitución ni con las reglas imperativas de la ley´.