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I,A ESTETICA SENTIMENTAL
La maner¿ de tratar la estética music¿l ha sütido hasta afrgra, casi por regla general, la. sensible equivcicaciOn consiitente gn rque se ocupbá",no ta'ntb ite averiguar lo iiue eE bello en. la música como de describir los sentimientos que ella despierüa en nosotros. Estos estudios coinciden totalmente con el punto de vista deflos anticuados sistemas estéticos que sólo.consideran Io hermoso en relación con los sentiririentos que producen, d¿ndo pie asl, según es sabido, ¿ la filosofí¿ de lo bello como hija del sentimiento (awlrys).ll Afilosóficas de por sí, la aplicacién de t¿les estétie¿s Clls -ás etérea de todas lzs aúes,f resulta Inoo meuos que sentimentel y por cogsiguiente todo lo edificante que sé quier¿ para las ¿lm¿s sensibles, pero muy poco instructiva ¡rara el ansioso de aprenden El que quiera informarse sobre la esencia del arte music¿I, p(rcur¿ justámente libr¿rse del dominio oscuro del gentimiento y no le agrad¿ quei ocu-según rre en la mayorfa de los tratados- se hsga refere¡cia continuamente al sentimiento. //El znsia de un conocimiento lo más objetivo posible de l¿s coEas/-que caracteriza en nuestra época tod¿s IBE rarnas del *ber//debe por fuetza alcanzar también el estudio de lo bello//Ests sólo podrll satisfacerla rompiendo con un método que parte del sentimiéitto subjetivo para dar un gran psseo poético par tod¿ la periferia de l¿ materia, volvieudo fin¿lme¡te de nuevo al sentimiento. Si no b¿ de quedar total-

mente ilusorio/te¡dr6 que aproximarse al método de las ciencias.n¿turales cu&ndo menos hast¿ el punto de tratsr ile atacar a la mism¿ meteria, investigsndo Io que ella tiene de
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constante, obietivo, independiente de las infinitas y cambiantes impresiones. La investigación y las teorías estéticas de la poesía y 'le las artes plásticas se han adelantado grandemente a las del desarte musical. Los hombres dedicados a su estudio se han pojado, en su mayoría, de la ilusión de gue se habría de po-

teórico-gramaticales y las investigaciones estéticas, manteniendo aquéllas en los términos todo lo escuetos y comprensibles que sean posibles y éstas en un tono lírico seutimental
extremo. I esf

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á"" log"u" la estética de un arte determin¿da

mediante la

ffi"'siguen

mera ádaptación del concepto de belleza metafísico general .(que, sin embargo, en cada rama del arte experimenta una r""i" a" nuevas diferenciaciones). L¿ servil sumisión del estetá especializado al supremo principio metafísico de una estética general cede cada vez más campo al convencimiento de que cada arte debe conocerse por su propia misión técnica y coriiprenderse en.función dé sl mismo. T'i "sistema" queda poco a poco sustituído por la "investigación" que, a !u-ye?, se aferra al principio de que las leyes respecto a la belleza de cada arte son inseparables de las características de su material, su técnica ('). .A.demás, las estéticas de las artes plásticas y de las letras' así como sus sucedáneos prácticos o sea las crítieas de arte, parecen atenerse va a lá regla según la cual los estudios estéticos debgn ocuparse en primer término del objeto bello y no del suíeto susceptible. La músic¿ sola parece ineapaz todavía de locrar tal punto de vista obietivo. Distingue severamente entre sus reglas

haciendo de duendes a del día. Se insiste en contemplar lo musicalmente plena luz 'faz de la impresión subietiva, Lello nada más que bajo la afirmándose b dliario en libros, críticas y conversaciones, que los afectos son la única base éstética de la música y los rlnicos autorizados para fijar los lí¡ni

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m6si¿;-=se los enseña- no puede entretener al éntendimiento por'medio de conceptos como la literatura, ni

(

por medio de formas visibles como las artes plásticas, de modo que su misión/debe de consistir en ejercer los sentimientos del rombre¿5músiea tiene alP ver ¡'tiene con los sentimientos". Ese "tiene que ver" es una de las expresiones características de la estética musical de hasta ahor# Pero precisamente esos que "tienen que ver" con la cuegtilón/pada nos dicen respecto a la relación' entre la música y los sentimientos, entre determinadas obras musicales y determinados sentimientos, como que tampoco nada nos dicen sobre las leyes naturales que informan la composición
ni las leyes del arte a que debe ajustarse/Sólo cuando uno se ha acostumbrado un poco a la oscuridad en que le deian' llega a descubrir qu/en el modo de ver predominante en m¿teria musical, los sentimientos desempeñan un papel doble.

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-""(llr*"i"X"#ll*':3:ill,J.""r1*::"i*'i"f'-i31,ii".'111s?i'#i (oiíff
fen romo IX.
-to=J*" "!"vi"io i"¡ iii"i.=

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"re:,t!,#;"*"H"?T}"tfJt3,t¿.P;tnt:h."de.Gr'rparzer,,quien ¡. 142 ¿"'ii, oi"."-có*ft"tai, ed. orig.) dice:, "EI peor
que ón Alemania podía prestarse a las .artes consrstlt--:1.:-""1;
-

a conceñto de irte. Aun si en do, m1¡ tho-t lo1.l-"1T:, ;ti ií gon infinit¿mente distintas por sus medros' -ioiiá'*""t'tó' q" conilicione-s I i"" ". p¿lmari¿rnente la diferencia fu-nda¡;i",rlift:;rl: *Tetl: ó""".L¡r"" tor"e el hecho d-e qge la ñ;;rúi;-u"¡"r" iüJ'uinl"" ¡"-aie""ión los sentidos' poniendo en ;-ü i"titúi.t" ql"t.iÉiáb i*1"".i0" sobre í"i"lii jueEo los nervios p""","iüJgi'íJ;;ü"-á;p""t"do el seútimiento. sólo t¿qlg

;;il;a;Ñ ti'rn*-ent"e -ó"'i." "

if""?r.-á"r"Ao mudho, éíritii*r i".tancia'hista lo espiritual, "1 so¡o cuE td liter¿tura comienza despertando el concepto' imDresron¿noo sólo ffi :,!r'il#ffifr¡"- ii'ii"i¡*i"ñio i haciendo pirticipe lo sensu¿lmodo #;J?"#H;;"' Aü;-'iá;;i;;'l-i*to o de'la huirillación' de.

Para empezar, se establece que la finalidad y el destino de la mrisica consisten en despertar sentimientos o "sentimientos nobles". Y en seguida se llama sentimientos al contenido de las composiciones musicales. Estas dos aseveraciones se parecen en que Ia una es tan equivocada como la otra.

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de una

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rJ,iaüi;í;

-¿rir, v-ái", ,o" diametralm"Ite 19

,nutá"iatización de

oouestos. Aquélla, es-

lo espiritual".

No debe entietenernos mucho la refutación de la primera & esas dos frases, que suele encabezar la mayoría de los tratados de música. Lo bello en verdad de verdad no tiene 13

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del mismo

la cual su significado estético radiesría en tal rela"¡¿rr.-:-_ Pera investigar más detenidamente esa relación, es necesario que empecemos por distinguir netamente entre los conceptos de "sentinriento,, y ..ser;ación, cuya confusión en el habla corriente puede pasarse por alto. I¿ sensación es Ia percepción de determinada cualidad sensorial: de un tono, un coior. El sentimiento es el cobrar conciencia de un fomento o de un¿ traba de ,ro""t"o ;ild; de ánimo, o sea de un bienestar o de un matestar. Si simple_ mente percibo con mis sentidos el olor o sabor a" urr" su forma, color o sonido, tengo ra sensación de esas cualida"á.á, $es; me embarga, en cambio, un sentimiento cuando la pena, la. esperanza, la alegrÍa o el odio me erevan sensiblemente sobre el estado de ánimo coniente o me deprimen más allá

mientos, no justifica dé ni¡gi¡na manera ia afirmaciór, ."eúo

este arte'se halle en animada relacián épi,

finalidad, pues es mera forma que, si bien por el contenido gue se le da puede ser empleada para las mris diversas finalidades, no tiene de por sí otra q-ú" oo se¿ ella -ir-"¿Si i" contemplación de lo bello genera en el espeetador seniimientos agradables, éstos nada importan a lo üeilo como tallpuedo perf,eetamente enseñ¿r al espectador algo üermo.so icon eI claro propósito de que en ello se recree, p""á o" proposito no atañe en absoluto a la belleza de ro expuesto en-sí{ro rello es y será bello, aunque no despierte sentimiento algüno, más &un, aunque nadie lo mire ni contemple, quiere decir que lo es nada rr,rás que para el placer del sujeto que lo contimple pero no por obru del mismo. No puede tampoco hablarse, ¡ror consiguiente, de una fi_ nalidad en ese sentido en materia rnusical, y el hecho d; q*

W-l

siempre presupone una relación y muehas veces, Ias relaciones más complicadas. Para despertar una sensación no hace falta el arte; lo consigue asaso un solo.sonido, un solo color. Pero, queda dicho, que se interc¿mbian ambas expresiones caprichosamente, y en l¿s obras de más vieja data se suele emplear generalmente el término "sensaciórr;' pa"a exBresar lo que nosotros llamamos "sentimiento',. Aquellos autores quieren deeir, pues, que la música debe excitar nuestros senümientos, llenándonos alternativamente con recogimiento, amor, júbilo y nostalgia: Este, sin embargo, no es el destino ni de ésta ni de arte alguna. El arte debe, en primer lugar, representar Io bello. el sentimiento (r) 'sino
',

i"üt"*;Jüt

Sorprende que los músicos

y los estetas de antiguo

to"

se mueven únicamente dentro del contraste

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l
i

e "inteligencia", como si lo principal no radicase precisamente en medio de ese pretendido dilema.'De la fantasía del artista surge la composición para la fantasía del oyente.

entre ,,sentimien-

cuño

.d

intermedios. El término d-é:Eonüem todos los fenómenos sensoriales, coincide por lo demás perfectamente con el acto del atento escuchar, que consiste,.¡ror cierto en una contemplación sucesiva de formas sonoras. En ese sentidor,lla fant¿sía no es de ningún modo un campo I mitado:.tal como extrajo su chispa de vida de las impresir nes sensoriales, tal orienta sus radiaciones también, (1) Hegel.demosüró- que el examen de las sensaciones (empleando nuestra.terminología: Ios senümientos) que despierta un arie sl mintiene toralmente eá lo indefinido, ua"iéí¿l*"iiiición precis¿ne"t" ¿ál 1o-r"á"-"-""iitá ve¡dadero contenido concreto. "io que se e¡-Ia-form¿.de la slbjetividad más abstracta v p.ruti"", v'pá"1" ilñ-ir, "ientJ,-áice.
¡encias del objeto mismo". (Aesthetik

(t).

. Lo bello ale.anza primero nuestros sentidos. Este rumbo no puesto que Io comparte con todo lo percep. f9. -es qe*icular, tible. La sensación es el comienzi y condición ¿e ag¡aáo estético y no constituye más que la base del qo"
""oU-i""il,
(,)

n"c.s""i*-",,ü-;ü?;ffilf 1",1"., jlll"r#ilá:i"ri1'#i*.",n1",¿"s;ili se sabb, distingue ent"e ,""""ci-ó"e" iitJ*i. i'l*t"*"".

en cuanto ¿ esta determit

Los filósofos más antigu-os

y los fisióIogos

moder¡os coinciden

las üEerenclas de l¿

senryci_ór_r

so¡

c.gm_pletamente

i,

4Z.l

abstractls y no dife_

1i

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la actividad intelectual y sentimental. Pero esos no son sino tópicos fronterizos para la interpretación
mente,
cabal de lo bello.

'hacia

En la contemplación pura, el oyente se deleita en la composición.que se ejeeuta, y el interés material debe serle ajeno. Pero la tendencia a dejar despertar afectos en sí, es precisamente un interés material. L¿ acción exclusiva del entendimiento, a raTz de lo bello, es un proceso lógico y no estético, en tanto que una impresión dominante en el sentido del sentimiento resulta más grave atln, puesto gue es ni más ni menos que patológ:ica. Todo eso, que la estética general ha desarrollado hace mucho ya, reza por igual para lo bello de todas las artes. Tratando, pues, a la música como arte, hay que.reconocer a la fantasía y no al sentimiento como su instancia estética. La modesta primera parte de la frase anterior se nos ocurre conveniente, porque dada la extraordinaria importancia que se asigna continuamente a la pacificación de las pasiones humanas por obra de la música, en realidad muehas veces se llega a dudar si hablando de música se hace alusión a una medida policial, pedagógica o médica. El error de los músicos no consiste tanto en querer vindicar los sentimientos por igual a favor de todas las artéó, como en ver en ello algo específicamente propio de la música. Según ellos, el poder y la tend-encia de despertar en el oyente los afectos deseadcs, sería lo que distingue la música de las

periencia propia? ¿No nos inducen las Vírgenes de Rafael de Poussin il recogimiento, tto despiertan los paisajes la visión deun -d. la peregrinaies? ¿Acaso ""n"fo de"*p".tder deia de repercutir en nuestro senEstrasburgo catedral iimientot La contestación a esas preguntas no puede ser.!qáosa. S" aplica lo mismo a la poesía, y aun a muchas actividades no ástéticas, como por ejemplo, la arquitectura religiosa, la elocuencia. Vemos, pues, que las demás artes eieró"o ro vez lnarta influencia sobre el sentimiento' Su pre-

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demás artes ('). Pero lo mismo gue no reconocíamos ese efecto como misión de las artes en general, tdmpoco podemos ver en él la característica específica de la música. Admitido que la fantasía es

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el verdadero órgano de lo bello, se producirá en toda arte
un efecto secundario orientado hacia el sentimiento. ¿No nos conmueve un gran cuadro histórico con la fuetza de una extsensa1t¡ Cuando ni siquiera se distinguía entre "sentimiento" y eión" mehos aun pcáia ser cuestión- de un ahondar en los matices de

aquél; se entremezilaba y nivelaba a placer los sentirnientos sensori¿les -intélectuales, e la formi crónica del estado de ánimo, y la agud¿ del afecto, la inclinación y pasión, asl como sus matices peculiares que los griegos llam¿ban "pJthós" y los latinos moilernos, "passio", afirm-ándose en cuanto a la música solamente que ésta era de modo especial el arte para éxaltar los sentimientos.

" tentlida diferencia en principio de la mrlsica tendrla que ' basafse, por consiguiente, en un más o menos de ese efesto' Aparte de no ser científico, ese recurso tendrla que deisr a cid¿ cual l¿ decisión respecto a si 8e obtiene una mayor y' mÁs profunda impresión de una sonata mozartiana, -un--d¡apoema de Uhllnd o rtrr rondó de Hum' -a rúuk""periano, unque la músic¿ impresiona direstaments mel. Pero si ge cree el sentimiento, mientras que las demás artes sólo lo hacen mediante conceptos, se comete igual error con otras palabrae, pues, segrin ya-hemos visto, lo musicalmente bello sólo'debe ocupqr a los sentimientos en segundo término¡ ocupando en primer lugar, directamente, a la- fantasía, En los tratados áe música se recurre infinidatt de veces a la ¿n¿logf¿ que indudablemente existe entre la mrlsica y la arquitectura. ¿Pero jamás se le ocurrió a un arquitecto razonable decir qr¡e ta tinatidad tte la arquiteetura es la ile d-e¡ne-rtar sentimientos, o que los sentimientos son el contenido de aquélla? Cualquier verdadera obra de arte se comunicará de algún modo ón iruestro sentir, pero ninguna entrará en una relacién exclusiva con el mismo. No se dice, por lo tanto, nado decisivo para el principio estético de la música, caracterizón' ilola ite un modo general por al impresión que causa en nuestro senümiento. Tal como, a modo de eiemplo' no 8e explicarla la e¿racterística del vino, emborrachándose. I,o tlnió impo"taote es el modo especlfico del que la mrlsic¿ senell esos atectos. En lugar de afenarse al secundario e indefiniito efecto de los fenómenos musicales sobre los sentidos, hátase de penetrar las obras para explicar la fuerza especfñc¿ ile su efecto a través de las leyes de su propio organimo. Un poeta o un pintor difícilmente se engañarfa'ya crreyendo haber dado cuenta de lo bello de su arte con sólo
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16

lnvestigar qué suerte de sentimientos despertó su paisaje o su drama: investigará el poder oblieator¡ó la obra susta y precisam.rrt" d" crlJl ¿" " ""oo á"i"o"i nera. Er hechr¡ de que esta investigación "iogrn" oii" ,iisica, segrin veremos más a{elante, -*¿s difícil """,iit" rlmls del arte, y de que-la investigació, ; S"" "n1;", sical no pueda pasa-r.dá cierta p"oro-n¿i¿"a, "i;;p" ;;: embargo; a sus críticos, ni mucho rn"nor, """uioiir",'rñ p"* .""ii"áii directamente las afectacion". ,"nti_""Lfo ¿"; il;;i;;l: mente bello, en vez-d-e presentar unas y otro todo l;;ñ; pe-ndientemente posibre y de acuer¿o cfn u¡ método cientÍfico.

; il ñ-

Aprttr de que er sentimiento no puede constituir una base para reves estéticas,: caben obje¡io¡ieJiona"."oLr.l?iñi la certeza del sentir -up..tot. Ño-iJ"li.r""¡-os sdlamente a la confusión convencio""r á"-'i¿,t.o"t resurta posibre que nuestro sentir y nuestra" imaginación ""i" queden o"i"irt"Jo, en, un sentido determinado, frecuentementl, por ñ;;, tt tulos v gtras asociacio-es dé i¡"*;;;'l¿r' qi"1*r-r*ir"i, ¡obre todo tratándose de comoosicion." r¡ta"gior, y teatrales, cometiéndose er error de adjudic¿r ;liiJ"".i -ü al propio carácter de Ia mrisica. cierto "J" "¡¡"iü-clón es, sin em_ bargo, que la ttabazón ent"e urr" piÁlus¡cal y la emoción que ella promueve no es necesariamente causal, sino que ese e¡tado de ánimo cambia con el distinto ;il; ;;-;*";; nuestras experiencias e impresion., .or¡ái"r.-n* rn,irr", veces nos cuesta comprender que nuestros abuelos;;;;;; dido considerar tal o cual sucesión ae soniAos como la ex_ geai{n correspondiente a precisamente ;;; De-ello es prueba,-por ejemplo, l" ";;i ;*;: diferencia de la impresión que *q.n"s-"o.plri"i; "*t""o"ainaria de Mozart, Beet_ hoven y Weber causabán áoi-o-áJl oy"ote en el mo_ "o "l 19nto en que fueron novedades y la que causan en eI ánimo del oyente de nuestros días. ¡A obras de Mozart se las presentaba en su época comoil;; "u¿nü, y atrevido que se creía posible en músilf-Al "p"ri;d";;;";; gugto.y U"ien_ estar puro que emanan las sinfonías áe Eay¿n', ,"- opooi* pasión violentos, r"" i*u", lo:"1""3nqges de crirñirll;,1; sufrimientos amargos y cauterizantes de la música de Mo_
18

Veinte o treinta años después, se estableeió la misma diferencia entre Beethoven y Mozart Beethoven ocupó entonces el lugar de Mozart como representante de la pasión violent¿, arrebatadora' y Mozart avatwó hacia el clasicismo olímpico de llaydn. Cada músico atento experimenta en el transcurso de una existencia un tanto prolongad¿ en sl mismo similares transformaciones. Pero ese cambio de la impresión sobre el sentimiento no altera en principio la valoración musical de muchas obras que en su tiempo impresionaban de manera tan excitante, el deleite estético que su originalidad y belleza producen aun en la actualidad. T'a relación entre las obras musicales y determinados estados de ánimo no existe, pues, siempre, en todas pártes, neccsariamente, .cogro algo absolutqmente obliiratorio, sino que,t'Pl infioitamente ''rnás 'mutabie -que en cualquien contrario, "t' ;.otro arte. .;;' . . I'a impresión de la mrlsica en el sentimiento no tiene, por ;'b tanto, la necesidad ni la exclusividad ni la constancia que deberla presentar un fenómeno par¿ i'ustificar un principio
zart

(').

estético. I¡s sentimiento3 fuertes que la música despierta de su letargo, los estados de ánimo gratos t¿nto como dolorosos en que nos envuelve semisoñadores: no queremos subestimarlos en absoluto. Es uno de los misterios más hermosos y reconfortantes, precisamente, el que el arte pueda provocar tales emociones sin causa terrenal, como quien dice, por gracia divina. Nos oponemos únicamente a la circunstancia de que se empleen esos hechos, de una manera no científica, a modo de priucipios estéücos. Es cierto que la música puede prov@ar, en ¿lto grado, t¿nto el placer como el pesar. ¿Pero no

los producen en tn¿yor grado aun la ganancia del premio mayor de la loterla o Ia enfermedad mortal r'e un amigo?Mientras se tiene inconveniente en contar un billete de loterla entre l¡s sinfonfas o un boletln médico entre las oberturas, no puede tr¿tarse tampoco a efectos producidos de
mui iorl¡re¡de¡rtes er l¿ actuelidad,
con ¿dmir¡ble fi¡mez¿t

a Rochlit¿ muches de t¿Ies efirmaciones, respecto ¡ le músic¿ instrument¡l de llfozart. Ese mi¡mo Bochlitz llama sl enc¡nt¿dor malu.etto cayriccia' ttdusión iainternrmpida de la son¿t¿ en b banol mo1¡m de Weber un¿ de un ¿lm¿ i¡nsionada, fuertemente agitail¿, y, sin embargp, co¡tenid¿
deben sobre totlo

(1) Se

19

v

hecho como especialidacl estética de la mrisica o de una com-

posición musical determinada. Lo importante será únicamente el modo específico del que la música produce tales afectos. En los capítulos IV y V dedicaremos a la inltuencia de la música sobre el sentimiento la mayor atención, investigando los aspectos positivos de esa relación singular. AquÍ, al comienzo de nuestro trabajo, había que destacar en Io posible, el aspecto negativo, como protesta contra un principio no científico. El primero, según yo sepa, que atacó esa estética sentimental en la m¡isica, es Ilerbart (') (en el noveno capltulo tle su Enticlopedia). Luego de tomar posición eontra las in terpretaciones sutilizadas de Ia obra de arte, dice: 'lDurante milenios, los intérpretes de los sueños y los astrólogos no han querido que se les dijerb que el individuo sueña porque está dormido, y que los astros aparecen ora aquí ora allá, porque se mueven. Del mismo modo, hay aun buenos conocedores de la música que hasta el día de hoy afirman que l¿ música expresa sentimientos, como si el sentimiento, que aquella aeaso provoc¿ y para cuya expresión, por lo mismo, se la puede ,emplear, fuese la base de las reglas generaies del contrapunto simple y doble, en que descansa su verdadera esencia. ¿Qué habrán querido expresar los artistas antiguos que habían desarrollado las formas posibles de la fuga? No querlan expresar nada; sus pensamientos no se apartaban sino que penetraban la esencia íntima del arte; mas aquellos que se dedican a las tentativas de interpretación altisonantes, revelan su temor ante la esencia y su predilección por la apariencia". Lástima grande que Herbart no diera razones detalladas de esa oposición ocasional, y lástima tarnbién que al lado de esa observación brillante se halle en su obra este y aquel desacierto, en cuanto a sus apreciaciones soóre la música. De todas rn¿neras, las referidas palabras, segtin veremos en seguida, no han encontrado el eeo condigno.
NOTA: Para el efecto presente juzgamos inneces¡rio anot¿r los nombres de los ¿utores de la opinión que cómbatimos, puesto que no se trate

el amplio predominio de esos principios, Motthesdn: "P¿ra cada melodía debemos est¿blecer como finalidad nrincipal una emoción (cuando no más de una)". (Vollkommene Kapellfoeister, P. 143.) Neiilharilt:'rL¿ finalidad definitiv¿ de la mrisica es la de excitar todos los ¿fectos mediante me¡os sonidos y su ritmo, a pesar del mejor orado¡". (Prefacio de "Temperaturtt.) J. N. Forkel entiende Bor ¡'figures en la músic¿t' "lo mismo que sigl nific¿n en la literatura y la élocuencia, es decir, expresión de las distint¿s. maneras en que se m¿nifiestan l¿s sensaciones y pasionestt. (Ueber die Theorie der Musik Góttingen, 1777, p. 26.1 J. Mosel ddine la música como t'el arte de expres¿r dete¡min¡das

t¿nto de productos de convicciones individuales como de la expresión de un modo de pensar tradicional y generalizado. Enumerareimos sólo unas poc¿s cit¿s de musicógrafos antiguos y modernos, de enüre el gran nrlmeio de los que se prestarían para el caso, con el fin de demostrar

la expresión de,senseciones medi¿nte la modul¿ción de sonidos. Es el lengqa¡-e de los afeótos", elc. (Ue.ber den Geist der Tonkunqt, 2. Versuch. 1800, p. 29.) Mrrryrg: "El objetivo que el compositor debe fiiarse para su trabojo, es el de imita¡ ¿ la n¿turaleza... el de promovér las pasiones según su volunt¿d... e! de describir las emociones del alnra, las inclin¡cio¡es del corazón,.fiel ¿ lavida". (Krit. Musikus, tomo I, 1?60, aprrtado 46.)
W. fleinse:'El objeto principal de l¿ mrlsica es la imitación, o mejor ücho, el despertar de pasiones". (Musik. Dialoge, 1806, p. 80.) J. t. Engeli "Un¿ sinfoníd, un8 sonata, debe contener la ejecuci6n ile una pasión, que se explaye, sin embargo, en dive¡sos sentimientoct'. (Ueber mu-sik¡lische t¿ler¿i, 1?80, p. 29.) J. PL Kirnberger: "üria_ fr¿se melódica (tems) es una fr¿ge compren^:ible del lenguaje del sentimiento, que hace gentir al oyente senolble el est¿do de ánimo que la produjo". (Kunst des ¡einen Satzes, IIt parte, p. 152.) Pian¿: IÉxico U¡ivers¿l (2s ed.) : "La músic¿ es el arte por el que s€ erpres¿n, metli¿nte sonidos bellos, sensaeionés y est¿dos de ánimo. Es superio: a la liter¿tur¿, que sólo (t) es capaz de representa¡ eetados de ánimo suscepübles para la inteligencia, ya que I¿ música exprera sentimientos y barnrntos absolutamente inexplicables". El "Ié¡ico Universsl de ta Música" de G. Sahiilkg publica Ia ml¡ma erplicación en eI ¿rtícr¡lo "Músiea',. Koclr define l¡¡ músie¿ como "el arte de expnesar un juego egadable de lc se¡tidos medi¿nte sonidos". (Musik. Lexiko¡: Musik.) A. A¡lré: "I¿ músic¿ es el'¿rte de producir sonidos que describen, gen€rrr¡ y sostienel emociones y pasioneS". (Lehrbueh der-Tonkunst L) -de Sulzcr: t'La músics es el arti expresar mediante sonidos nuestr¡i ¡nsioee, como el hablrr, merliante palabr¿s',. (Theorie der schdnen

sens¿ciones mqdiante sonidos reguladostt. C. F. Mi¡lweli¿¡ "La música es.el arte de

fü¡$e.) t- W. Bóhm: "[¡¡ sonidos ¿rmoniosos de las cuerdas no apeian a ie intdigcúcia ¡i ¡ l¡ r¡¿ón sine q¡s rinicamente a I¿ cap¿cldad-emotlvot'. (fudyle des Schdncn der üuiik. Viena, 1880, p. 62.)
Gottftieil Webcr: L¿ música es el arte de m¿nifest¡r sentlmiento¡ por medio de sonidosl (Theorie dei Tonsetzkunst. 2? ed., t. 1, p. 16.) E- Eend;'Lc ni¡ici represente sentimientos. Cada áentidriinto !' c¡& crtdo de inino tieneu en sl y del mismo modo en l¿ mrlsica uñ

- Jl)- Johann- Friedrich llerbarü (1??6-1841), filósofo, la Uüiversidad de Gotinga.
90

catedrático

de

y ritpo crp.2{.)
tom
j

deteminados". (Aesthetik der Tonkunst, to.

I,

189?,

21
!

¡
*
É

, Amaileue Autoiliilactus: .,L¿ música Eurg€ y radie¿ únic¡mente e¡ cl mundo de los sentimientos y sensaciond e-spirituaieJ -láJ sáni¿ái
murlcalmente melódieos (!) noluenan para ta i'ntetigencia,-a que sóló d¡.rc¡ibe y analiza l¿s senslciones... si;ro que h¿¡t¡f ii-iünli.i""tó...;
(Aphorirm_en__über

il?i.l?:i'r'ffi

Musik, Leipzig, 186?, p. g29.t Fcrmo Bellini.. "La mrlsie¿-es-ól arté -que eriresa los sentimientos por rnedio de los so¡id;'1 1¡¡"ol¿l ai ili";i;-'ilirá;;

r¡ntlmlentos y..estados de ánimo por medio de l¿ elec-cion t dc los sonidos". (Allgemeine Aeathetik. Berlfn. 1g46, cao. "dbiñ;¿ió, 18_ o. l0l.) A. a. Do¡nmcr.. "Misión de la músic¿: L¿ rirúsica'debe próvoca¡ ei no¡ot¡o¡..¡entipie-ntoq,^y mediante los sentimientos; ideas.',' (Elemerrte dcr Musik, Leipzig, 1862, p. 1?4.) Riagnio Wagner: "El órgano del corazón es el sonido. su lenp¡u¿ie ¡tt¡ltlco cgn_sclente, l¿ mrisica". (Das Kunstwerk der Zikunft. -1g5b. Golsmm. Schrift. III, 99). En escritos ulteriores, l¿s definieiones dé W¡gnor s9 tomqn mác nebulosas aún; entonees se ¡efiere a l¡ músie¿ qogro _al "arte de la expresión" por antonomasia (Oper- unl óñ;; 9er. Schriften III, B4Bi qt¡e eonü .id; ¡;t mundb,"juzeslroJ-dó :'qgmprenq.-ef I¡ eséncia de las cosaS en su' m¿nifestaeióí rñás inmediaki", etc. ("Beethoven". 18?0, p. 6 y eis.)

Fñ.Arich 'i'híerach: ',La música es el ¿rte de expresar o despertsr

oo

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