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Introducción a la filosofía

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Manual de Materialismo Filosófico Capítulo 1
Manual de Materialismo Filosófico Capítulo 1

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I.

ORIGEN Y NATURALEZA DE LA FILOSOFÍA

I. El Saber filosófico
La Filosofía -en sentido estricto- no nace con el hombre, no es algo connatural a él, sino que es un producto tardío del desarrollo histórico en condiciones muy concretas porque necesita la base de múltiples saberes previos sobre los cuales ejercer su actividad crítica. La Filosofía no es el producto de una conciencia pura, absoluta, desligada de su contexto cultural, al margen del presente histórico, un fenómeno milagroso debido a un genio (Tales o Kant) o al genio de un pueblo, el griego o el prusiano. Esta concepción del saber filosófico como desarraigado del presente, esta concepción exenta de la Filosofía, es metafísica, espiritualista. Otro tanto ocurre con otras definiciones del tipo “investigación sobre las últimas causas” o “indagación sobre el sentido de la vida”. La Filosofía no es tampoco la madre de todas las ciencias de la que han ido desprendiéndose en el transcurso de su desarrollo en la Edad Moderna. La definición etimológica de filosofía, que es la definición obligada en todos los libros de texto, como amor al saber (φίλός σοφός) es claramente insatisfactoria, porque no todo amor al saber es necesariamente filosófico, más aún, normalmente el deseo de saber es de índole práctico, tecnológico o científico y muchas veces mera curiosidad. Por otro lado, esta definición parece limitar la filosofía a un mero amor al saber, como si la filosofía no fuera, aunque modesto, un saber en sí mismo. En esta introducción de caracter proemial, vamos, en primer lugar a recorrer las acepciones más usuales del término “filosofía” para, con las conclusiones obtenidas, tratar de elaborar una idea de filosofía que abarque a todas las nociones efectivas dadas en la historia y, a la vez, sea capaz de discriminar y catalogar todas sus variantes. Es decir, vamos a tratar de tallar la Idea de Filosofía, la Idea filosófica de Filosofía, no la idea sociológica, ni histórica. No hay que olvidar que esta autojustificación, este carácter reflexivo es, como veremos, un rasgo esencial y un trámite necesario de toda Filosofía.
1.1.a. Filosofía en sentido lato / Filosofia stricto sensu

Es una tarea previa e ineludible en la elaboración de la Idea de Filosofía tratar de precisar el contorno terminológico de los términos del campo. El término “filosofía”, como el de “arte” se emplea en múltiples sentidos y contextos lo que origina una fuerte equivocidad que es necesario desvanecer. Para ello comenzaremos por establecer una primera distinción genérica: “Filosofía” en sentido lato y stricto sensu. La Filosofía en sentido lato se podría identificar con las denominadas visiones o concepciones del mundo (Weltanschauung). Se trata de una expresión poco precisa, ya que puede abrazar contenidos muy diversos: ideas sobre la naturaleza de la realidad física, creencias religiosas, convicciones político-morales, concepciones sobre el sentido de la existencia humana, actitudes vitales, etc. En consecuencia, no es difícil que, dependiendo de los contextos, se pueda equiparar a términos como «ideología», «metafísica», o «espíritu de la época». “Toda formación social que haya rebasado los límites del salvajismo necesita una Filosofía, una visión del mundo más o menos racionalizada que intenta ser coherente, totalizadora” (G. Bueno). En este sentido se podría hablar de Filosofía hindú, de la Filosofía de los aztecas o de los bechuanas... Dado el carácter globalizador de una concepción del mundo, habrá que evitar confundirla con los saberes positivos especializados, es decir, con las ciencias particulares. Esto no ha impedido a ciertos filósofos, desde las coordenadas del marxismo o del positivismo, por ejemplo, tomar partido por una «concepción científica del mundo», lo que es una contradicción formal porque una concepción del mundo no se puede elaborar a partir de perspectivas específicas como son las perspectivas de las ciencias. Desde el Materialismo Filosófico, una concepción del mundo no puede ser científica, ya que se debe elaborar a partir de las Ideas dadas en nuestro presente, Ideas cuyo análisis y composición corresponde a la racionalidad filosófica por su naturaleza trascendental pues las ideas desbordan por defini-

1. Introducción a la Filosofía
ción los marcos categoriales, y no a la racionalidad categorial de las ciencias. La Filosofía stricto sensu, en cambio, es una institución de tradición helénica, una institución académica que ininterrumpidamente ha llegado hasta nuestros días cultivada por diferentes escuelas y que conlleva un vocabulario característico: Categoría, Sustancia, Causa, Entendimiento, Dialéctica... La Filosofía stricto sensu designa la tarea propia de los filósofos considerados como especialistas con su propia tradición (Spinoza, Kant, Marx, Husserl...). Esta diferencia es muy importante. En sentido lato, el término Filosofia tiene una escala sociológica o etnológica: la Filosofía brotaría de la cultura de cada pueblo y el desarrollo de esta Filosofía será paralelo en los diversos círculos culturales, así hablaremos de la Filosofía oriental, de la Filosofía hindú, o de la Filosofía tarahumara.
1.1.b. Filosofía Mundana / Filosofía Académica

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ideas en la filosofía mundana o vulgar se establecen por pares (espacio / tiempo, reposo/ movimiento...) pero sin profundizar en la razón de estos agrupamientos, ni en los vínculos entre los pares. Por ello, sería excesivo, quizás, para la filosofía mundana el título de “legisladora de la razón” que Kant le otorgó. La filosofía académica, que se corresponde con la filosofía en sentido estricto, en cambio, puede definirse por su carácter sistemático, porque las ideas nunca actúan como entidades solitarias sino en sociedad con otras ideas. Los sistemas filosóficos podrían definirse así como la disciplina constituida por el tratamiento de las Ideas y de las conexiones sistemáticas entre ellas. Como oficio la filosofía es una actividad académica, pero ya no es una sabiduría.
1.3.Acepciones de la filosofía

La célebre oposición kantiana entre Filosofía Mundana y Filosofía Académica se puede correlacionar fácilmente con la distinción anterior entre filosofía en sentido lato y filosofía en sentido estricto. En sentido mundano, la Filosofía conserva su significado de sabiduría, de sabiduría espontánea, una sabiduría que consiste en no asentarse en ningún saber definitivo: no habría filosofía sino sólo filosofar, como frecuentemente se repite. Este sería el significado etimológico del término “Filosofía”, (“amor a la sabiduría”). En este sentido la Filosofía mundana es difícilmente reductible a los límites de un oficio o especialidad, porque está en todos ellos. Este rasgo será el constitutivo de lo que denominaremos la “Filosofía adjetiva”: la Filosofía del político, del músico, del chef... todo el mundo filosofa de algún modo, porque la filosofía es algo espontáneo que brota directamente de las diversas experiencias técnicas o profesionales. Efectivamente, las ideas, con frecuencia, antes de ser institucionalizadas como Ideas filosóficas aparecen en la vida social ordinaria, en la Filosofía mundana o vulgar. La diferencia entre una filosofía vulgar y una filosofía académica (de tradición platónica y no precisamente universitaria) es que la filosofía mundana contiene múltiples ideas pero sus conexiones sistemáticas se llevan a cabo impulsadas por intereses ideológicos o tradiciones dogmáticas conscientes o inconscientes. Generalmente, estas conexiones entre las

Estos sentidos tradicionales del término filosofía, sin embargo, aunque valiosos en varios aspectos no agotan el campo efectivo de posibilidades porque dejan fuera variantes importantes de concepciones de la Filosofía que se han dado efectivamente a lo largo de la historia. Convendría, en efecto, elaborar una clasificación que sistematizara todas las acepciones posibles del término filosofía, pero para ello necesitamos un criterio que sea capaz de cubrir efectivamente todo el campo de posibilidades. Este criterio de catalogación es el de “implantación en el presente histórico”, que va a utilizar G. Bueno en su opúsculo de 1995 “¿Qué es Filosofía?”. Según este criterio se puede realizar de entrada una gran división dicotómica: A. Las acepciones que consideran a la Filosofía en cuanto saber, institución o actividad como exenta o independiente respecto del presente histórico. B. Aquellas acepciones que consideran a la Filosofía como una actividad inmersa en el presente. Los otros criterios para catalogar las distintas concepciones de la Filosofía que van a ir emergiendo en el transcurso del análisis serán, como veremos, subordinados fácilmente a esta división principal.
1.3.1 Acepción A: Filosofía exenta

La primera acepción que vamos a analizar es la de Filosofía concebida como actividad exenta del presente histórico. Esta acepción aunque no niegue que toda filosofía procede de un presente

1. Introducción a la Filosofía
parece como si en el plano estructural la Filosofía pre-existiese al presente, porque se ocupa de un saber substantivo, hipostasiado que viene de un más allá o de más atrás. La Filosofía tratada como exenta tenderá a ser presentada como un saber de primer grado referido a su supuesta sustancialidad: el Ser, el Uno... La distancia o regressus del presente que es la condición de la Filosofía exenta tiene lugar de dos modos: a) Modo dogmático o escolástico: Se ocupa de un mundo intemporal que contiene las ideas eternas como el Ser, Acto Puro, Persona, Dios, Justicia, Verdad, Primeros Principios o Causas... La Filosofía exenta se autoconcibe como un saber efectivo (no sólo como un amor al saber) que podrá tomar la forma de un saber como un cuerpo de doctrina trasmisible como las matemáticas. En tanto exenta tomará la forma de Filosofía escolástica o toda filosofía que tome la forma de Filosofía escolástica se concebirá como exenta, sustantiva y eterna, incluso como más allá de la cultura, praetercultural, definitiva. Los ejemplos históricos más sobresalientes de esta acepción serían la Escolástica Tomista y el Diamat soviético. b) El segundo modo de Filosofía exenta del presente es el que nos remite no a un mundo intemporal sino pretérito, histórico o prehistórico. Quizás todo se limita a un único pensador, fuente de la sabiduría. La labor del filósofo en este caso será una exégesis o hermenéutica -como la de la Biblia o la del Corán- de los textos filosóficos de Parménides, Heráclito, Lacan etc., Es el caso de un Heidegger, por ejemplo, respecto de los presocráticos o de Nietzsche.
1.3.2. Acepción B. Filosofía implantada o inmersa en el presente práctico (social, científico, político...)

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ver la Filosofía como un saber de segundo grado, es decir, como un saber crítico de saberes de primer grado, saber de primer grado que es lo que, probablemente, más pretenden las filosofías exentas. 1) Pero esta inmersión puede entenderse como inmersión o implantación radical que niegue a la Filosofía cualquier tipo de sustantividad, exenta o actual, sin un saber específico, propio o sustantivo, declarándola no un saber de segundo grado sino adjetivo, como un saber adjetivo totalmente inmerso en los saberes mundanos. Cuando se considera la Filosofía como parte de la cultura del presente (que determina la conciencia filosófica), se tratará de una filosofía adjetiva, con sus variantes más frecuentes en la actualidad: 1a) La “Filosofía espontánea de los científicos”. La Filosofía se limita, en este caso, a ser una reflexión de segundo grado, “a pié de obra” sobre las ciencias positivas. Planteada así la Filosofía carece de sustancia propia, de objeto propio. Son frecuentes dentro de esta concepción, obras de síntesis científica, como sucedáneos de la Filosofía sobre el origen del Universo, sobre el tiempo, teorías o reflexiones que desbordan los márgenes que cierran la categoría cientifica desde las cuales se realizan y cuyos autores son científicos célebres. Pero al científico no le corresponde formular visiones del mundo, sino visiones de su propio campo. Si aplica los conceptos categoriales de su especialidad a otros contextos, los distorsionará inevitablemente: su perspectiva estorba más que favorece a la hora de elaborar Filosofía. Que las ciencias categoriales no sirvan para elaborar una visión del mundo, no quiere decir que las ciencias se mantengan en un plano neutral y distinto a cualquier concepción del mundo de índole metafísico o mítico. Carece de fundamento decir que las ciencias se mantienen en un plano neutral y paralelo al de la fe, unos planos que nunca pueden converger, que son compatibles con cualquier forma de pensamiento. 1b) Dentro de esta modalidad de implantación adjetiva estaría aquella que considera la Filosofía como una secreción espontánea de las distintas áreas de la vida práctica mundana: la filosofia de la “nouvelle cuisine”, la Filosofía del

La Filosofía entendida de este modo jamás pretenderá saltar más allá del presente poniendo el pié en el fondo último de la realidad. Se exploran todas las Ideas que logran hacerse visibles en el presente y esto vale tanto para aquella Filosofía adjetiva como para lo que llamamos Filosofía crítica. Mientras las filosofías exentas ven el presente desde la eternidad o desde el pasado, las filosofías implantadas ven el pasado desde el presente. Las filosofías implantadas tienen la tendencia a

1. Introducción a la Filosofía
Real Madrid, es una concepción genitiva (en sentido subjetivo) de la Filosofía. Es una modalidad de filosofía mundana que no hay que confundirla con la filosofía centrada, por ejemplo, la Filosofía de la Ciencia o de la Religión que son disciplinas académicas. Habría que mencionar aquí a quienes consideran la Filosofía como determinada por la cultura objetiva o a la conciencia filosófica determinada por el ser social del hombre, éstos se inclinarán a sumergir a la Filosofía en la cultura o en el estado del mundo de la época o de la sociedad correspondiente relativizando el alcance del saber filosófico a su contexto cultural.
2) La Filosofía crítica

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del presente se encuentran contenidos universales, no circunscribibles a una cultura o sociedad determinada sino trascendentales a todas ellas, entonces la Filosofía a la vez que inmersa en una cultura que toma partido por tales contenidos dejará de ser relativa a ella y se podrá presentar como trascendental o praetercultural. Hay por lo menos dos materias de nuestro presente sin las cuales la Filosofía quedaría vacía de contenido capaz de resistir el empuje del relativismo cultural: las ciencias positivo-categoriales y la moral y la ética universales. Una filosofía que esté sumergida en semejantes materiales es necesariamente trascendental. Y esta fuente de trascendentalidad que atribuimos a la Filosofía constituye al mismo tiempo un criterio para discernir qué filosofías deben ser consideradas meramente arqueológicas. 1.4. El saber filosófico Esta Filosofía crítica es el núcleo de lo que denominamos “Filosofía en sentido estricto” porque se ejercita por su método en la crítica de otras alternativas posibles en el presente, es decir, es sobre todo crítica de la Filosofía exenta. Es crítica porque en su estructura lógica tiene que ver ante todo con la clasificación, la discriminación, la distinción, la comparación... Pero la crítica exige manifestar los parámetros desde los cuales se dispone a ejercitar las operaciones críticas de clasificación. Como parámetros de la Filosofía crítica tomaremos ciertas evidencias racionales dadas en el presente ante las que hay que tomar partido positivo: a saber, un conjunto (indeterminado) de evidencias de naturaleza científico positiva y un conjunto (indeterminado) de ciertas evidencias de naturaleza moral y ética. La Filosofía crítica no parte, según esto, de la duda universal sino de saberes firmes históricamente alcanzados como la matemática, la física, la biología o la moral universal. Evidencias que implican la crítica al relativismo cultural y piden validez universal. Esta Filosofía ha de ser sistemática, ha de ofrecer en cada caso el sistema total de alternativas, reales, entre las cuales puede elegirse “apagógicamente”. La Filosofía crítica también ejercita la crítica a las construcciones científicas categoriales. Pero la Filosofía que se ocupa de las Ideas que brotan a través de esas categorías no puede arrogarse una “categoría de categorías” en función de la cual definirse como ciencia.

Entendemos por Filosofía crítica aquellas filosofías inmersas o implantadas en el presenten que propugnan una sustantividad o sistematicidad actualista de la Fiosofía, cuyo contenido es dialéctico porque se constituye en el enfrentamiento entre diferentes formas de organización del presente. Aunque esta Filosofía crítica reclama su inmersión en el presente no vuelve la espalda a la Filosofía pretérita. Sin embargo, no hay consenso sobre las líneas doctrinales de esta Filosofía crítica: puede ser el espiritualismo ontoteológico, el materialismo (ateísmo), la hermeneútica o el gnosticismo. De este modo estas alternativas se enfrentan entre sí, no son compatibles, se hace preciso tomar partido por alguna de ellas. Esta toma de partido deberá tener en cuenta el grado de trituración del presente que se le puede exigir a cada línea doctrinaria para que pueda ser considerada crítica y no una mera ideología de reconcialiación con el presente o de condenación apocalíptica o ética del presente... Por ejemplo, una filosofía puede tener como punto de partida una situación de implantación en los principios de una ciencia particular o los dogmas de una iglesia o los postulados de un partido. Pero ¿hasta dónde se le puede llamar crítica a una filosofía que no llega a romper con esos puntos de partida? Cabría exigir a todo el que asume una filosofía crítica estar en condiciones de ofrecer desde su posición la razón de otras posiciones para recuperar la unidad polémica. Esto supone que no todas las filosofías actualistas tiene el mismo grado de capacidad crítica lo que permite orientar esta toma de partido. La principal objeción a la Filosofía crítica sería el relativismo cultural. Pero si en la materia

1. Introducción a la Filosofía
Esto significa que como saber de segundo grado no se asigna un campo categorial cerrado como la Física, pues su campo está dado en función de los otros, de las analogías y contradicciones entre las ciencias y otros contenidos de la cultura que van perfilando las Ideas como una objetivación positiva de los materiales que desencadenan procesos que denominamos Filosofía. De este modo evitamos esas definiciones de tipo psicológico como “amor a la sabiduría”o “investigacion de la causas primeras”. Filosofía es enfrentamiento con las Ideas y con las relaciones sistemáticas entre las mismas aunque no constituyan un mundo organizado como las caras de un poliedro. Plantear la actividad filosófica como algo que puede ser cultivado por sí mismo es una hipóstasis de la Filosofía como un saber de primer grado. La Filosofía no tiene un contenido susceptible de ser explotado o descubierto en sí mismo y por sí mismo. La “vocación filosófica” es una hipóstasis.
1.5.Características del saber filosófico

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análogas o contradictorias, líneas que rebasan las categorías particulares, y estas líneas identificables entre las ciencias y otras categorías de la cultura, las denominamos ideas. Por lo tanto, las Ideas sólo pueden brotar del mismo ser social e histórico del hombre, del desarrollo de las ciencias, técnicas y prácticas sociales, el material filosófico procede íntegramente del estado cultural en el que vive (la tradición es un componente esencial de ese estado cultural), pero esto no significa que la Filosofía sea una mera ideología.
b)El saber filosófico es dialéctico

La Filosofía no es un saber pretérito o histórico, “doxográfico”, sino un saber acerca del presente y desde el presente, elaborada con las ideas y recursos del presente.
a)La Filosofía es un saber de segundo grado

La Filosofía no es un saber directo sobre las cosas y objetos del mundo, sino que supone otros saberes previos sobre las cosas, las ciencias, presupone también la existencia de prácticas que se ejercen sobre las cosas, la técnica o la tecnología, presupone la constitución de categorías míticas, religiosas, técnicas o científicas. Por ello la Filosofía es reflexión sobre unas categorías previas, no es un saber de primer grado sino de segundo. Como saber de segundo grado no tiene un contenido autónomo, susceptible de ser explorado o descubierto en sí mismo, ni siquiera de ser creado por analogía a lo que se conoce como “creación musical”: no tiene un campo categorial propio como las Matemáticas o la Física. El campo de la Filosofía no es autónomo, sino que está en función de los otros campos, en función de las analogías o contradicciones que se dan entre las diversas categorías científicas o técnicas, entre las prácticas sociales y políticas. Porque entre estos diversos campos se van perfilando diversas líneas de conceptos o prácticas

La filosofía desde sus orígenes ejerce de un modo privilegiado su reflexión sobre contradicciones e inconmensurabilidades fenomenológicamente dadas (la inconmensurabilidad del cuadrado, multiplicidad de religiones monoteístas, disparidad de lenguajes...) en la realidad. La forma canónica del problema filosófico tiene siempre la estructura de una contradicción, que debe ser cancelada para regresar a las identidades que ocultan, identidades que se dan en el plano esencial de las Ideas. Tal como hemos apuntado, las Ideas de las que se ocupa la Filosofía brotan precisamente de la confrontación de los más diversos conceptos científicos, técnicos, políticos: así nos podemos encontrar, por ejemplo, con las contradicciones entre una ley física y una ley matemática, y debemos encontrar los mecanismos según los cuales se han producido esas contradicciones, y ese proceso se llama Filosofía.
c) La Filosofía es necesariamente autocrítica

La Filosofía conlleva necesariamente un trámite recursivo de autoconcepción, es la propia autocrítica de la razón en cada momento de la historia. La pregunta por su propia naturaleza forma parte esencial de la Filosofía, es “un trámite necesario” en la constitución de la Filosofía: la esencia de la Filosofía, la Idea de la Filosofía es un problema filosófico, de tal modo que, como hemos visto, el criterio de la autoconcepción de la Filosofía va a permitir una clasificación exhaustiva de los diferentes sistemas filosóficos.
d)La Filosofía es un saber reflexivo

El carácter reflexivo del saber filosófico es la declinación inmediata de su falta de conocimiento directo: su objeto no son las cosas del mundo, sino la “reconsideración” de los conceptos ya elaborados por las ciencias, en especial sus con-

1. Introducción a la Filosofía
flictos o analogías. La Filosofía como oficio, es en suma, la institucionalización de ese trabajo con Ideas que es la reflexión, es decir, distanciamiento, reconsideración, no sólo analizándolas sino también recomponiéndolas “geométricamente”. Aunque la Filosofía parta de la realidad categorial, de la realidad científica ello no la convierte en una enciclopedia ni una síntesis de la Ciencia. Por ello decimos que la Filosofía es una reflexión sobre el presente y desde el presente, pero desde las Ideas y su tratamiento.
e)La Filosofía es un saber crítico

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tas en las diversas categorías científicas o técnicas, en tanto que las ideas constituyen el tejido mismo de la conciencia. La actividad de la Filosofía no se orienta a contemplar otro mundo distinto del real conceptualizado (que en nuestro presente ya no ofrece zonas vírgenes porque todas sus partes han sido conceptualizadas por la ciencia y la tecnología). Sino una actividad dedicada a desprender las ideas de los conceptos, a decantar las Ideas que se van perfilando entre las analogías o inconmensurabilidades que se van produciendo entre los conceptos de las múltiples categorías científicas o prácticas que constituyen nuestro presente, porque la Filosofía no puede engendrar por sí misma sus propias Ideas sino las que brotan de conceptos categoriales.
g)Es una institución histórica.

Definir la Filosofía como saber de segundo grado cuyos materiales son los diversos contenidos categoriales equivale a caracterizarla como actividad crítica que se ejerce sobre otras categorías previas, un saber que no es directo sino reflexivo. Este carácter crítico de la Filosofía es el que mejor puede definir el papel de la Filosofía en el conjunto del saber y del hacer, crítica sistemática de las ciencias y técnicas y de todas las configuraciones culturales. Esta dimensión crítica es una dimensión esencial, pero actividad crítica no equivale a demolición, sino ante todo a clasificación y discernimiento de los conceptos categoriales, para extraer o regresar a las Ideas de que proceden y, a continuación, reconstruirlas “geométricamente” en el proceso de progressus. La estructura lógica de la crítica filosófica tiene que ver ante todo con la clasificación, en tanto incluye la discriminación, la distinción y la comparación. Esta es, sin duda, una de las características del saber filosófico más banalmente citada cuando no se tienen en cuanta la exigencia de poner en claro los parámetros desde los cuales se lleva a cabo la crítica. Porque no hay crítica sin criterios. Esta crítica debe ser necesariamente sistemática porque se ha de ejercer en la crítica de las alternativas posibles, debe ofrecer el sistema total de alternativas reales entre las cuales pueda “elegirse” apagógicamente.
f)La Filosofía es un saber sustantivo

La filosofía académica es desde sus orígenes una institución histórico cultural que ha cristalizado en forma de escuelas y ha mantenido su tensión crítico-reflexiva ininterrumpidamente desde Platón hasta nosotros. Los filósofos profesionales, sin embargo, no han inventado las Ideas sobre las que trabajan -se limitan a pulir y correlacionar estas Ideas entre sí, a la manera de los artistas de la razón. Pero los verdaderos artistas de la razón son todos aquellos que han contribuido con sus trabajos, investigaciones, organizaciones e ideas a conformar el curso de la historia humana (Newton, Marx, Einstein, Freud...) pero también Napoleón o Bismarck, estos y otros muchos son los filósofos mundanos cuya filosofía está disuelta, de alguna manera, en la conciencia de todos los hombres.
h) Es un saber polémico o apagógico

La característica de la Filosofía como saber de segundo grado, como actividad crítica y reflexiva, no significa que la Filosofía carezca de objeto, el objeto de la Filosofía son las Ideas a diferencia de las categorías que recortan las ciencias. Las verdades categoriales son los materiales de su trabajo específico que ciframos en la determinación de las ideas trascendentales disuel-

Porque el saber filosófico es siempre (y en esto se parece al saber político) un saber contra alguien, un saber dibujado frente a otros pretendidos saberes. A la ciencia la polémica le es ajena, oblicua. El cierre categorial constitutivo de la ciencia segrega todo lo que es ajeno a la ciencia misma. La ciencia es verdad en sí misma, sin salir de ella, la Filosofía, en cambio, es heterótrofa, es ella misma polémica, dialéctica, incluye siempre a su contraria. Pensar es pensar contra alguien. Esto es la dialéctica. La afirmación de una tesis incluye como trámite necesario la exposición y refutación de la tesis opuesta y, si ello fuera posible, reducción a las coordenadas propias.

1. Introducción a la Filosofía
Las tesis filosóficas, por consiguiente, no son verdaderas en forma directa, sino de forma apagógica, indirecta. Se trata de demostrar la falsedad de los opuestos y de reducirlos a los propios términos y coordenadas de la propia teoría filosófica. No se puede exponer un sistema filosófico de forma exenta: hay que exponer contra quién va dirigido, por tanto la negación de los otros que están en polémica con él. La verdad de un sistema filosófico, históricamente dado, podría medirse, de algún modo, por su capacidad destructiva de otros sistemas alternativos de los cuales, sin embargo, necesita como de un alimento propio, este sistema será más potente de cara a la orientación en el terreno del pensamiento, es decir, incorpora más elementos que otra Filosofía. El único criterio válido en Filosofía cuando se mantiene una tesis es que se pueda incorporar la tesis contraria y no viceversa, pero no hay un contraste directo con la realidad. La verdad de una Filosofía no consiste tanto en la supuesta adecuación a un orden de cosas que no puede ser establecido al margen del propio sistema, sino en la capacidad trituradora (polémica, crítica) de otros órdenes de cosas alternativos. La verdad de un sistema filosófico históricamente dado podría medirse por su capacidad destructiva de otros sistemas alternativos: desde el discurso filosófico respecto a su contradictor se trataría de asimilarlo a sus coordenadas internas, absorverlo digerirlo. En este sentido el discurso filosófico es darwiniano: sólo sobreviven los sistemas más fuertes, capaces de devorar al opositor. Con esto, está claro el propósito de Bueno de recuperar todo lo recuperable de la Filosofía clásica. Esta sería, a fin de cuentas, la función de la historia de la Filosofía.
i) La Filosofía crítica es Sistemática: La Symploké de las Ideas

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decantándose en el proceso de desarrollo histórico. Esta symploké no supone necesariamente un mundo organizado y compacto. La Filosofía no se nos dará como una especulación metafísica (como una visión superior o una ilusión) sino como una actividad orientada a desentrañar las ideas que se abren paso a través del desarrollo de las mismas categorías. Es una actividad que, en cierto modo, presupone la ciencia pero regresando a su vez, a partir de las categorías a ciertas Ideas trabadas en ellas y trabadas entre sí en una symploké que no es siempre un cierre.
1.6. La Filosofía como Geometría de las Ideas

La Filosofía académica puede definirse por su carácter sistemático, porque las ideas nunca actúan como entidades solitarias sino en sociedad con otras ideas. Los sistemas filosóficos podrían definirse así como la disciplina constituida por el tratamiento de las Ideas y de las conexiones sistemáticas entre ellas. La Filosofía académica como geometría de las Ideas trata no sólo de decantar las Ideas sino, además, tratar de establecer conexiones entre ellas por encima de nuestra conciencia, trata de explotar esta symploké de las Ideas que han ido

“Utilizamos el término Idea en el sentido preciso de las ideas objetivas que brotan de la confluencia de conceptos que se conforman en el terreno de las categorías (matemáticas, biológicas, etc.,) El análisis de las Ideas, orientado a establecer un sistema entre las mismas, desborda los métodos de las ciencias particulares y constituye el objetivo positivo de la Filosofía. La Idea de Libertad, por ejemplo, no se reduce al terreno de la política, del derecho, de la sociología, de la moral o de la psicología; también está presente en la estadística o en la mecánica (”grados de libertad”), en la Física o en la Etología: cada una de estas disciplinas puede ofrecer conceptos categoriales precisos de libertad, pero la confrontación de todos estos conceptos, desde la perspectiva de la Idea de libertad, rebasa, obviamente cada una de estas disciplinas y su consideración corresponde a la Filosofía.” (G. Bueno “¿Qué es Filosofía?” p.45) La Idea de Ciudad, por ejemplo, recoge la multiplicidad de abordajes categoriales que recibe la ciudad (Historia, Sociología, Urbanística, la práctica política, jurídica...), que se solapan y se contradicen, pero la elaboración de la Idea filosófica de Ciudad desborda todos estos marcos categoriales. Sin embargo, no será posible la construcción esta Idea al margen de los contenidos proporcionados por las distintas disciplinas que la abordan. La Filosofía tratará de regresar a los componentes trascendentales, de decantar los rasgos esenciales que integran la Idea de Ciudad disueltos en las distintas categorías, clasificando y enfrentando los conceptos de las diferentes ciencias, para en un segundo momento reconstruir o reinterpretar las ciudades empíricas a partir de la Idea trascendental, lo cual dará lugar a un nuevo ordenamiento y comprensión

1. Introducción a la Filosofía
de los fenómenos urbanos y permitirá coordinarlos y sistematizarlos (Symploké) con otros fenómenos, por ejemplo, políticos (aparición del poder estatal, recomposición política de divergencias sociales, legislación), aparición de un nuevo orden de relaciones sociales (idea de transitividad o reciprocidad), económicos (aparición del artesano full time en el Neolítico, moneda), culturales (la escritura), será posible una nueva tipología de las ciudades empíricas (ciudad imperial, nacional, prístina), comprender de otro modo sus fases de desarrollo... La Filosofía es una especie de geometría de las Ideas que se van obteniendo en el análisis regresivo de las categorías científicas o mundanas que constituyen el presente. 1. Pero estas ideas no son eternas ni siquiera inmortales. Algunas se han desintegrado ya pero su desintegración ha determinado las Ideas presentes. Es característico de estas ideas su actualidad, es decir, su efectividad respecto a las realidades de nuestro presente. La Idea de Cultura no tiene más de 200 años, por ejemplo. 2. Las ideas brotan de la propia dialéctica interna categorial de las ciencias, de la actividad racional, operatoria quirúrgica, corpórea humana y están en la symploké de las diversas prácticas humanas: no son resultado del pensamiento sino que poseen una realidad ontológica en cuanto están realizadas en objetos materiales... 3. Idea es un término correlativo a categoría. Las categorías recortan una parcela de la realidad, configurando el saber científico. Las ideas rebasan los ámbitos categoriales. 4. Las ideas implican categorías pero no a la inversa. El número de ideas es inferior al de categorías. Las ideas filosóficas implican necesariamente conceptos científico-categoriales, pero no todo concepto científico está atravesado por una idea. Hay dos criterios para determinar el tránsito de categoría a idea: a) Que los conceptos científicos versen sobre materiales que pertenezcan también a otros ámbitos categoriales. A las ideas constituidas así las llamaremos ideas genérico-materiales. Una pista de ello es el uso de términos lingüísticos comunes a varias categorías o un acercamiento de los métodos. b) Que los propios conceptos no agoten el campo material de su categoría, se podría hablar entonces de ideas específico-formales. 5. No hay criterio universal para hacer una deducción trascendental y sistemática de todas

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las ideas posibles a partir de unos principios dados, tal como pretendía Aristóteles o Kant. Según la tradición platónica, las Ideas constituyen la arquitectura del mundo en que vivimos. Las ideas a las que nos referimos constituyen ante todo la armadura de nuestro propio mundo. Existen diversos sistemas de Ideas contrapuestos entre sí dado que también se contraponen entre sí los mundos del presente sin que por ello pueda concluirse rota la unidad del mundo. Desde este punto de vista, la Idea tiene una función de meta-relación de unos conceptos con otros. Si llamamos conceptos prácticos (técnicos / sociales) a las configuraciones de los contenidos considerados desde la perspectiva de cada cultura (un hacha, un martillo, un espejo, una moneda, una forma de matrimonio) podremos llamar Ideas a los intentos de establecer la coordinación entre conceptos diferentes respecto de otros conceptos respecto del mismo círculo cultural o respecto de otros círculo).
1.7. El método filosófico

El método filosófico fue inaugurado por Platón fundador por ello de la verdadera Filosofía o Filosofía académica. Este método lo describe Platón como la estructura de un proceso que partiendo necesariamente de los fenómenos (no solamente las imágenes y percepciones sino también las creencias, contenidos de la pistis), va regresando hacia las esencias (regressus) para después volver hacia los fenómenos, en un movimiento circular. El método de la Filosofía es circular. El progresus y el regressus forman un círculo que es llamado por Bueno “el método geométrico o platónico” y consta de dos momentos complementarios entra sí: El “análisis regresivo” (anairein / regressus) es el primer momento del método, consiste en el análisis, en el regreso a partir de los fenómenos, de los datos de las experiencias hasta los principios o esencias de esos fenómenos o a las condiciones fundantes de una práctica (análisis a partir de la práctica misma de los políticos, de los físicos, de los médicos...). Toda verdadera filosofía (lo que no significa filosofía verdadera) utiliza el método regresivo. Pero el regressus tiene dos niveles según donde se detenga el análisis en su trituración crítica de los materiales a) El primer nivel sería el categorial o científico, porque la ciencia también ejercita el re-

1. Introducción a la Filosofía
gressus. El nivel categorial, regional o científico se caracteriza porque el proceso regresivo se detiene en ciertas hipótesis (en el sentido platónico del término, a nivel celular, o molecular o social). Por otro lado está el nivel filosófico, eidético u ontológico, también llamado trascendental. Aquí se regresa hasta la materialidad trascendental o materia ontológico-general. El peligro de este regressus es llevarnos a un camino sin retorno, cerrado, elevarnos a las alturas máximas y luego “tirar la escalera” que nos permitía retornar a los fenómenos... Hay que ser prudentes en cuanto a las pretensiones del alcance del regressus. El regressus no será total, porque un regressus en toda regla, profundo y radical, nos imposibilitaría quizás la vuelta. Este es el caso de la metafísica o del monismo que lleva el regressus hasta los últimos principios (hasta el último principio como único método para alcanzar una sabiduría nueva, hasta el Ser, el Uno, el Todo...) de modo que no es posible la progresión o la reconstrucción de los fenómenos en el progressus. b) El siguiente momento complementario es la reconstrucción eidética (diarein/progressus). La síntesis progresiva tiene también dos momentos porque la ciencia también es -como veremos- circular. La vuelta a los fenómenos equivale a una racionalización de los mismos pero no a su agotamiento, porque nuevos contenidos se descubren en este movimiento de retorno y relanzan un nuevo regressus. Ambos momentos constituyen un movimiento circular en el que consiste la Filosofía y también la ciencia. Los momentos de progressus es el momento del entrelazamiento, de la geometría o de la “symploké” de las ideas. Para que esto sea viable se presupone que las Ideas constituyen un orden propio que es objetivo, que tiene vida propia. Forman un sistema y este sistema es edificado por la razón, puesto que la razón es arquitectónica. Las ideas mantienen entre sí conexiones independientes, objetivas y por encima de la voluntad de los individuos que se valen de ellas. El descenso, la progresión exige la verdad de la hipótesis de la conexión y sistematicidad de las Ideas, esto es, la symploké dialéctica.
1.8. Ciencia y Filosofía

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a la hora de enfrentar sus hipótesis últimas: hay ciertos supuestos y ciertas cuestiones que no se discuten jamás desde la ciencia. La Filosofía, sin embargo, va más allá de la ciencia tanto en extensión como en profundidad, su crítica es más radical. Así la tarea de la Filosofía consiste en trabajar relacionalmente esas hipótesis y supuestos que las ciencias han aceptado sin explorar. 2. La ciencia resulta ser un cierre categorial, cierre de una parcela de la realidad, ejecutado con operaciones que establecen verdades o identidades sintéticas apodícticas, a cada cierre corresponde una categoría. Por ello a las ciencias corresponde el reino de las categorías y a la Filosofía el reino de las ideas porque la Filosofía es una actividad de descubrimiento y catalogación de las ideas. El cierre categorial propio de la ciencia es parcial, sectorial, limitado, finito, tiene un campo, un campo limitado como la Biología o la Óptica. Ello no excluye que en las llamadas disciplinas filosóficas puedan advertirse configuraciones o círculos de ideas análogos (progressus/regressus) a los círculos cerrados constitutivos de las disciplinas científicas. La Filosofía no es ciencia, la verdad científica no es lo mismo que la verdad filosófica, la relación es de mera analogía: La Filosofía análogamente establece su cierre con ideas. Este cierre es infinito, en la medida en que se construye con Ideas que en los círculos de su symploké, en su progressus/regressus, si bien no encierra en su ámbito a todas las cosas, tampoco dejan fuera con precisión a una parte determinada de ellas. El cierre filosófico o dialéctica circularista filosófica es infinito, porque no tiene un campo propio y limitado. 3. El científico es un especialista y no puede traspasar los márgenes de su categoría específica sin extrapolar sus métodos a campos para los cuales no ha sido construido. Cuando el científico rebasa las fronteras acotadas, hace, consciente o inconscientemente, filosofía. La racionalidad particular de las ciencias es perfectamente compatible con una irracionalidad en el planteamiento de los problemas llamados trascendentales. En este sentido la Filosofía rebasa a la ciencia no sólo en extensión sino en profundidad. También la desborda en profundidad porque no se detiene ante la crítica de sus propios presupuestos racionales: la Filosofía, como hemos visto, conlleva necesariamente un trámite de autoconcepción.

1. La Filosofía -como hemos visto- tiene un carácter crítico, pero también la ciencia tiene carácter crítico, pero su potencia crítica desmaya

1. Introducción a la Filosofía
4. La verdad filosófica es una verdad abierta, apagógica, en oposición siempre a otras tesis, a otras filosofías. En la ciencia la forma de la verdad científica es la identidad sintética, que tiene un valor apodíctico forma de verdad que no es posible en Filosofía. La Filosofía procura ser totalizadora y no dejar fuera ninguna cara porque las Ideas trascienden por principio el campo de la categoría. La Idea fue al principio categoría y luego, debido a las contradicciones entre las diversas prácticas rebasó el ámbito categorial. Las Ideas filosóficas son como hilos que cosen y atraviesan las categorías científicas formando una urdimbre, una symploké que ha de ser explotada por la Filosofía académica y en este sentido decimos que la verdad filosófica es una verdad sistemática.
1.8. Conclusión: El papel de la Filosofía en el conjunto del saber

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4. La ciencia es incapaz de reflexionar sobre sí misma, sobre su práctica. La ciencia, según Platón, es un saber hipotético, con supuestos. La Filosofía es un saber crítico, anhipotético. 5. Pero la Filosofía no es el tronco del árbol del que han brotado como sus ramas todas las ciencias, el “arbor scientiarum”, la madre de la cual se han ido alejando aquellas conforme surgían en el transcurso de la historia. 6. Por su carácter esencialmente crítico la Filosofía es constitutivamente impía, desmitificadora, su función irremplazable es la crítica lúcida y racional pero implacable de los mitologías e ideologías que inevitablemente emergen en todos los campos de la cultura: determinadas concepciones del Bing-Bang, los mitos de la Felicidad, de la Cultura, las nebulosas ideológicas... Este es su papel específico en el conjunto del saber, ser la conciencia crítica que al tiempo que refleja el desarrollo cultural de cada época la examina y evalúa de un modo tenaz e implacable.

1.La Filosofía no nace con el hombre, no es connatural al hombre, sino que es un producto histórico-cultural, erigido sobre la base de múltiples saberes previos sobre los cuales se ejerce la actividad crítica. 2. La Filosofía no es un saber radical sino derivado, no primigenio y crítico, no absoluto sino un saber que presupone más bien la previa existencia y constitución de otros saberes sobre cuyos contenidos ejerce su radical crítica y reflexión racional. No es una forma de conciencia radical, sino esencialmente refleja, de segundo grado, un estrato de conciencia que brota a partir de otros estratos previos. Una reflexión (no tanto en sentido subjetivo cuanto en sentido cultural) como reflexión sobre una formas culturales previamente dadas. Por tanto no es el resultado de una conciencia pura, absoluta, al margen del presente tal como supone el gnosticismo filosófico que considera la Filosofía como una secreción autónoma de la conciencia, debida a la mente portentosa de un Platón o Aristóteles, al “genio griego” o al genio de Kant. Esta concepción de la Filosofía como “exenta” del presente histórico es una concepción metafísica, es espiritualismo, idealismo puro, en definitiva. La Filosofía es un saber del presente y sobre el presente. 3. La Filosofía crítica es un saber sustantivo de por sí, su objeto son, como no hemos dejado de afirmarlo, las Ideas. No necesita incluir discursos científicos para tener algún contenido, no puede ser sustituida por una enciclopedia.

1. Introducción a la Filosofía

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2. ¿Cómo surgió la Filosofía y porqué en Grecia?

2.1. Contexto histórico-cultural

El nacimiento de la Filosofía stricto sensu, es decir, como institución de tradición helénica que ininterrumpidamente ha llegado hasta nuestros días cultivada por diferentes escuelas, hay que situarlo en el proceso de colonización que tiene lugar entre los siglos IX, VIII y VII a.C. desde las ciudades griegas. Este proceso tomará dos direcciones geográficas: una, hacia Asia Menor, la región de Jonia, donde florecerán las ciudades de Mileto, Éfeso, Clazomene o la otra, hacia la Magna Grecia (Sur de Italia y Sicilia) con las colonias de Siracusa, Elea, Agrigento... Estas colonias mantienen en un principio la herencia cultural de su metrópoli, sus creencias y mitos, pero inevitablemente en un contexto social y político nuevo porque la sociedad ya no es la metropolitana; en la nueva sociedad de las colonias pierden valor la sangre y la herencia que definían el lugar del individuo en la antigua sociedad gentilicia y señorial tradicional, ahora es el mérito propio quien define el valor social, lo que va a producir una modificación de los patrones heredados. La actividad prioritaria de estas colonias es comercial basada en una artesanía muy desarrollada que supone un amplio abanico de profesiones con su complejidad social, pero también la construcción naval y su diversificación técnica, el arte de navegación y las necesidad de observaciones astronómicas precisas. Estas colonias se sitúan por ello en lugares estratégicos, en cruces de corrientes culturales y comerciales rodeadas de bárbaros y de otras culturas a veces muy potentes como la egipcia, la babilónica, la fenicia que ejercerán una intensa influencia y darán lugar a un enfrentamiento entre tradiciones distintas... algunas de ellas están próximas al Oriente Medio de donde incorporan un gran cúmulo de saberes previos técnicos y teóricos. Esta apertura hacia otras culturas es a menudo conflictiva. En este nuevo contexto social y cultural, el estado se identifica con la ciudad, como en la metrópolis; es la ciudad-estado, la “pólis”, la forma de organización política: una ciudad pe-

queña, pero próspera, que permite por ello un estrecho vínculo entre sus ciudadanos lo que dará lugar a una revolución que no tiene precedentes en otros círculo culturales: por vez primera aparece un gobierno de tipo corporativo, que deja de lado las formas de gobierno basadas en personas insustituibles como reyes, dinastías, etc.,: la democracia (aun siendo una sociedad esclavista) con sus características principales de igualdad ante la ley (isonomia) y libertad de expresión (isagoria); este proceso hacia la democracia estará liderado por los tiranos. El funcionamiento democrático, la libre participación y discusión políticas en una sociedad nueva y en un nuevo sistema político, posibilitará una nueva conciencia, individualista y crítica que argumenta y demuestra, que es la conciencia crítico racional, que se ha desarrollado desde Grecia como conciencia universal y de la que somos herederos. Juntamente con esto en estas ciudades, y en especial en Mileto tendrá lugar la cristalizacion de la ciencia, de la primera ciencia, la Geometría, axiomatizada por Euclides, que configura decisivamente esta nueva forma de conciencia y que es heredera de los saberes técnicos previos (arquitectura egipcia y babilónica, agrimesura, etc.,).
2.2.Mitos/Logos

Por tanto, en las colonias es donde se produce este paso de la mentalidad mítica a la conciencia crítico-racional, una forma de conciencia nueva ligada estrechamente a la nueva racionalidad de la ciencia y a la práctica jurídica y política de la democracia, pero también al cálculo comercial: se trata de una racionalidad universal, cuyos resultados valen ahora para todos los pueblos más allá de las tradiciones de cada uno de ellos. Conviene entender bien la lógica de esta transformación de la racionalidad que podría pensarse casi como una especie “mutación” (anamórfosis) que va determinar todo el desarrollo histórico de la humanidad y que G. Bueno analiza con toda precisión en su obra “La Metafísica Presocrática” Esta conciencia crítica que instaura una racionalidad universal, pues desborda los marcos

1. Introducción a la Filosofía
particulares de todas las culturas, está, sin embargo, ligada al individualismo, se ejercita a escala individual, es el individuo que pide argumentos como en la democracia y pruebas como la ciencia. Pero este desarrollo desde las creencias míticas heredadas hasta la conciencia crítico racional es un proceso que sólo se puede dar a escala social y cultural y no individual, es el producto de la confluencia conflictiva de mentalidades y mapas del mundo diferentes que se debe producir en un nivel determinado de desarrollo socio-cultural: el nivel urbano, es decir, el de la ciudad o el del estado, el nivel de desarrollo de la escritura y moneda y una legislación escrita y racionalizada. Por ello estas ciudades son muy especiales, porque son las colonias que se han liberado en cierta medida de la tradición cultural de su metrópolis, en donde deben convivir y confrontarse con las culturas orientales y a la vez deben definir su propia visión del mundo frente a las otras. Para que la Filosofía emerja del mito es necesario este enfrentamiento de varias visiones del mundo, el contacto conflictivo de las diversas mitologías que se neutralizan y trituran entre sí.
2.3.Filosofía y mitología

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tafísicas o proto-filosóficas, que constituyen la metafísica presocrática. La metafísica presocrática emerge de la conciencia mítica, las dos tiene el mismo horizonte pero lo recorren de modo distinto, porque no se trata de negar la racionalidad del mito y explicar el paso del mito al logos como el paso de lo irracional a lo racional, ambas tienen una racionalidad diferente y entran en conflicto y ruptura. Por ello la diferencia no se sitúa a nivel material, a nivel temático, porque el logos, el racionalismo filosófico toma como material las ideas presentes en el mito, la diferencia está en el modo totalmente diferente de organizar ese material. En el mito la forma de establecer las relaciones o los nexos entre los fenómenos -es decir, las explicaciones- son relaciones de parentesco, relaciones entre personas insustituibles, personas divinas: la aparición del mar, el universo, los terremotos, catástrofes epidemias... son provocadas por los conflictos o relaciones dramáticas entre los dioses (Cosmología sive Teogonía). El racionalismo filosófico condicionado por la ciencia, se enfrenta al mito precisamente eliminando estas formas de parentesco como nexo organizador, explicativo de los fenómenos, para substituirlos por relaciones necesarias entre los fenómenos mismos, es decir, por relaciones causales, por leyes que pueden ser descubiertas por el logos.
2.4.La metafísica presocrática

La aparición de la ciencia, de la Geometría, es una de las primeras condiciones de esta nueva racionalidad. Por ello no es casualidad que los primeros filósofos sean también científicos y con frecuencia grandes científico, como Tales o Pitágoras. La Filosofía como saber de segundo grado no sólo necesita la ciencia para su surgimiento, sino unos saberes mitológicos o cosmológicos previos, y su momento será precisamente cuando surgen conflictos y contradicciones entre ellos. El mito lo debemos entender aquí en sentido genérico, como un relato legendario propio de cada sociedad que narra y fundamenta de una forma dramática el origen del mundo, de la sociedad y del hombre como resultado de la acción y de las relaciones de unos seres insustituibles, los dioses. Y en medio de estas contradicciones entre las diversas mitologías, inevitables porque cada sociedad tiene la suya propia, surge la necesidad de las explicaciones racionales, que precisamente en tanto tales resultan las únicas capaces de desbordar esas contradicciones entre las diferentes mitologías porque la razón es universal, es decir, aparecen las primeras construcciones metafísicas como alternativas racionales a las cosmologías míticas, contrucciones que podemos llamar me-

Debemos entender el pensamiento presocrático como una proto-Filosofía, como una reflexión objetiva sobre temas que son también patrimonio del pensamiento mítico, como mítica es la idea de que todas las cosas son un todo. Pero ahora esta reducción, presente ya en el mito, se presenta ahora bajo la forma filosófica de un monismo axiomático. Desde una perspectiva crítica no metafísica concebir racionalmente la realidad no consiste en concebir la realidad como un todo -punto común de la conciencia mítica y de la metafísica presocrática- sino concebir la unidad de la realidad de un modo racional. No se puede, entonces, identificar el monismo con la racionalidad: es metafísico decir que la verdad de los milesios es el monismo, porque entonces no se puede establecer la diferencia clara entre el relato mítico y el pensamiento filosófico, porque el monismo no es específico de la Filosofía.

1. Introducción a la Filosofía
El modelo geométrico de racionalidad científica podría haber servido a Tales para extenderlo a todo el universo, lo que también supondrá una astronomía más precisa. Pero este modelo geométrico extendido a todo el universo tritura las concepciones míticas: la circunferencia al girar no tiene arriba ni abajo, ya no necesita columnas. No es la concepción circular del universo como un modelo totalizante, esto ya estaba en el mito, sino la autonomización de esta totalidad. No cabe hablar de un primer principio extraño a esa totalidad.
2.5. Los filósofos Presocráticos

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pensamiento y lenguaje con la realidad, que también tiene una lógica. El pensamiento humano puede tramar o tejer las razones de la realidad.
Periodización del pensamiento griego.

Nos podemos atener a dos ejes, el eje sistemático, de desarrollo, de construcción del pensamiento, y el eje cronológico que entrañará un variación temática.
2.6.La sofistica

Tres son las ideas que dominan las construcciones de esta metafísica. Fisis/arjé: Estos primeros filósofos que buscan una alternativa racional al mito que explica legendariamente la etiología del mundo, se dirigirán primeramente al estudio de la Fisis (traducido como naturaleza) como el conjunto total de donde brotan todas las cosas a la búsqueda del principio, del arjé, del primer principio único de la naturaleza. Cada uno entendió este primer principio de la naturaleza de modo diferente (para Tales el agua es el Arjé, todo es agua, el “apeiron”, lo indefinido para Anaxímenes, el aire es el arjé para Anaximandro. Fisis viene del verbo fio (natura en latin) que significa hacer salir o brotar, producir, nacer, la fuerza que hace surgir todas las cosas. No es por tanto algo definido, acabado, sino un proceso en formación, infecto. Esta es la realidad. Se trata de un principio material, un principio naturalista. El monismo, sin embargo no da pié a una interpretación categorial, como si fueran científicos centrados en investigaciones de tipo naturalista (físicas o cosmológicas). Este arjé como Primer principio es inmanente a ese todo que no tiene comienzo temporal, pues la fisis es el ahora y siempre que sostiene el universo visible. Cosmos: (parece ser que era una danza colectiva en la plaza de los pueblos) el universo es decir la naturaleza entendida como el conjunto ordenado de todas las cosas, en cada una tiene su lugar y su papel determinado, lo que ocurre ocurre necesariamente (ananke, destino) y eso es lo justo (diké). Logos: palabra polisémica de difícil traducción, palabra, pensamiento, exposición, lógica, pero también trabazón. Para los griegos a este nivel podemos decir que es la lógica común del

Los sabios que viven en las colonias acuden a Atenas, cuando en Atenas ya se ha producido el mismo cambio social y, tras las reformas de Clístenes, la instauración de la democracia que conocerá su esplendor con Pericles, este es el origen principal de la sofística. Las capas más conservadoras de la ciudad nunca asimilarán estas nuevas formas, recelarán de los filósofos, los expulsarán e incluso los matarán: Anágoras, Protágoras, Sócrates, Aristóteles... A partir de los mismos materiales de la metafísica presocrática, triturados hasta los últimos fundamentos en Atenas germinará la Filosofía en sentido estricto. En Atenas vivirán Sócrates, Platón, Aristóteles, Epicuro... como una tradición académica ininterrumpida, lo que no ocurrirá con otras tradiciones como el budismo, etc., El ciclo de la metafísica presocrática adquiere así la función de una placenta que rodeando el embrión de la Filosofía la hace posible.
2.7.El comienzo de la Filosofía en sentido estricto

El momento de la constitución de la verdadera Filosofía es el momento de la cristalización de la Filosofía académica, el momento de la sistematización del método filosófico. Con Platón el método filosófico tiene la estructura de un proceso que partiendo necesariamente de los fenómenos (y bajo el concepto de fenómeno hay que incluir no solamente a las imágenes y percepciones sino también a las creencias, contenidos de la pistis) para volver de nuevo a la fenómenos (progressus) en un movimiento circular. La vuelta a los fenómenos equivale a una racionalización de los mismos, pero no a su agotamiento. Es decir, nuevos contenidos descubiertos en ellos mediante el progressus impulsarán también un movimiento nuevo de regressus.

1. Introducción a la Filosofía
La estructura del método filosófico así entendido es paralela a la estructura del método científico (el de los astrónomos, matemáticos...) y este paralelismo explica que la Filosofía sea considerada, aveces, como una disciplina más. El criterio de distinción entre la ciencia de la Filosofía reside en asignar a las ciencias el reino de las categorías y a la Filosofía el de las ideas en su sentido objetivo.

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