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La Autoestima

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LA AUTOESTIMA

“Prometo no abandonarme nunca más.” (Franco Batiatto). “Las personas con alta autoestima no se sienten superiores a los demás; no buscan probar su valor comparándose con los demás. Disfrutan siendo quienes son, no siendo mejor que los demás.” (Nathaniel Branden) "La peor desgracia que le puede suceder a un hombre es pensar mal de sí mismo." (Goethe) La autoestima es justa y correcta. Si nos valoramos en más o en menos, ya se llama autoestima, sino juicio injusto. (Francisco de Sales) La autoestima es el concepto que tenemos de nosotros mismos. (Francisco de Sales) Autoestima es igual a auto-respeto, que no es egoísmo. (Francisco de Sales) La mayor injusticia que podemos cometer para con nosotros mismos, es no desarrollar la autoestima. Sólo sentir compasión, e instalarse en ella, es una razón que nos condena irremediablemente a una vida miserable. (Francisco de Sales) La lucha por la autoestima sí vale lo que exige. Sea lo que sea. (Francisco de Sales) “Las personas que piensan que no son capaces de hacer algo, no lo harán nunca, aunque tengan las aptitudes”. (Indira Gandhi)

Nota.- Este capítulo es amplio porque está escrito desde diferentes puntos de vista y es muy amplio. La autoestima es un asunto tan importante, que lo
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merece. La intención es que lo comprendas bien de uno u otro modo. Disfrutar una buena autoestima es imprescindible, pues todos nosotros estamos construidos sobre ella.

Un día, una querida amiga me dijo que tenía la autoestima baja porque creía que era nadie; le contesté que yo, que tengo la autoestima en su sitio, sé claramente que soy nadie. La diferencia entre nosotros está en cómo sentimos la misma cosa. Ella, que sigue enganchada al Yo Ideal, se daba cuenta de que se había propuesto ser alguien, y no lo estaba consiguiendo, lo que le creaba un malestar tan profundo que le afectaba a su autoestima. Yo, en cambio, sé claramente que soy nadie, y que no necesito ser alguien. Soy Yo Mismo, y soy consciente de que no es necesario ser alguien para Uno Mismo, y que nadie es alguien, y que no se necesita ser alguien, sino saber y estar convencido de que no cambia nada por ser alguien. No vale con decir que la autoestima me venía defectuosa de nacimiento, que no me arranca el motor de la responsabilidad, o que el manual de instrucciones de la vida me venía escrito en chino mandarín. Nuestra responsabilidad es preservarla para que se mantenga intacta y en el nivel correcto. Debemos plantearnos como objetivos básicos aliviar el sufrimiento que su incorrección nos provoca, e incrementar la felicidad, que queda mermada por el mismo motivo.

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Elevar la autoestima es algo más que eliminar los aspectos negativos: es conseguir los aspectos positivos. Un ser humano merece respeto. Y uno es un ser humano. Todos tenemos yoes que nos ayudan y otros yoes que tratan de destruirnos, o, cuanto menos, no colaboran. Todos los yoes somos nosotros, o sea, forman parte del Yo. Mejor dicho, estamos siendo todos los yoes en este instante. De momento, y mientras no se establezca una autoestima correcta, no podemos rechazar a ninguno de los yoes: no al indolente que nos habita, pero tampoco al esforzado que llevamos dentro y pretende ayudar. No debemos boicotearnos. A lo largo de la vida escucharemos muchas opiniones acerca de nuestra valía, pero ninguna es tan importante como las que nos hagamos nosotros. La autoestima se funda en el respeto: uno se ha de respetar a sí mismo si quiere que los demás le respeten. Todos los humanos merecen amor y respeto, y por encima de todos, el propio amor y respeto. Es una absoluta injusticia ser generoso y comprensivo con los demás y no serlo con uno mismo. En nuestro nivel de autoestima influye mucho cómo nos sentimos aceptados por las personas que son importantes para nosotros.

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BAJA AUTOESTIMA: Ir por la vida con la autoestima baja es ir cargado de un lastre innecesario, acompañado de un enemigo traicionero y cruel, y con el freno de mano puesto. De la baja autoestima, o de la falta de ella, es de donde nace una grandísima parte de la infelicidad. Si fuéramos capaces de comprender que somos un milagro, que somos afortunados por poder estar en el mundo y disponer de una vida; si valorásemos la vista, el tacto, los sentimientos, las emociones, el sol, la gente que nos quiere, los abrazos que recibimos, aquel tiempo que pasamos en brazos de nuestra madre… no podríamos hacer otra cosa en todo el día más que dar gracias a Dios. Está demostrado que tanto la autoestima como la asertividad influyen en el sistema inmunológico. Si nuestra autoestima es positiva, nos otorga resistencia, fuerza y capacidad de regeneración. Cuando es baja, es menor la capacidad de enfrentarse a las adversidades de la vida. Caemos ante ellas y eso contribuye aún más a consolidar nuestra baja autoestima. Y ya ni siquiera es el círculo vicioso, sino que es una espiral que cae llevándonos cada vez más hacia el centro de la total desdicha. El sufrimiento nos impide experimentar la alegría. Otorgamos más poder a lo negativo que a lo positivo.

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AUTO ESTIMA CORRECTA La autoestima no ha de ser alta ni baja, sino correcta (aunque si me dan a escoger casi prefiero que sea un poco más alta que la media…) Tener una buena autoestima está al alcance de cualquiera, porque no es necesario ser alguien importante o rico o inteligente o triunfador para conseguirlo. Cada uno es lo que es y tiene lo que tiene: circunstancias, vivencias, apoyos, dificultades, y cosas a favor y en contra. La autoestima correcta es que sepamos apreciarnos con imparcialidad, y no crear un héroe donde no lo hay, pero tampoco desdeñarnos, ni menospreciarnos, ni despreciarnos. Tasarnos en la justa medida, en el valor exacto. No regatear, ni tampoco robarnos. POSITIVISMO Ni disculpas, ni arrepentimientos. Ni lástima, ni compasión, ni victimismo. Ni detenerse, ni rendirse. Ni amargura, ni agachar la cabeza, ni echar nada en cara. El diálogo con uno mismo ha de ser positivo y constructivo. Vamos a concentrarnos en conseguir éxitos y vamos a desengancharnos de los fracasos. JUSTICIA Vamos a utilizar para con nosotros la misma vara de medir que aplicamos con los demás. Vamos a encontrar la equidad y la justicia en nuestra valoración.

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LA AUTOESTIMA Habremos de reconocernos y saber valorar cada uno de los pequeños adelantos. Enhorabuena, lo he hecho bien. Felicitaciones. Y, además, he sido capaz de reconocerlo. Otra vez enhorabuena y felicitaciones. Es imperdonable no valorarse en la justa medida y no respetarse. RESPONSABILIDAD Yo soy responsable de mí. Nadie más. En manos de nadie debo dejar tan importante asunto. PRIMEROS PASOS No es conveniente buscar resultados espectaculares desde el primer momento. Este es un proceso lento, pero ha de ser constante. Que los primeros pasos sean cortos pero seguros. No pretender comenzar con cosas imposibles. Marcarnos una disciplina en que el deseo de mejorar es continuo, en cada oportunidad, en cada situación, en cada pensamiento. Es nuestro objetivo primordial. Deseamos dedicarnos a ello con vocación e intensidad. EVITAR Pesimismo. Críticas desproporcionadas y destructivas. Aburrimiento. Desesperación. Pereza. Impaciencia.

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LA AUTOESTIMA Compañías o amistades negativas. Actitudes destructivas. Comportamientos improductivos. FOMENTAR Curiosidad. Creatividad. Confianza. Alegría. Amor. Sistema de premios y recompensas. Balances de justicia. Buscar apoyos y gente que nos anime. Tener una lista con todas nuestras cualidades, valores y talentos, y actualizarla continuamente añadiendo los logros que se van consiguiendo. Pedir ayuda. Entusiasmo. Preguntarnos sin miedo. Escucharnos sin miedo. Crear proyectos y realizarlos.

MIS PENSAMIENTOS Uno de los pilares básicos de la autoestima se asienta en el amor hacia uno mismo, lo que se denomina amor propio. El amor propio lo malinterpretamos como una especie de orgullo personal o de voluntad extra, cuando en realidad es otra cosa: amor hacia uno mismo. Cosa que no tiene nada que ver con el egoísmo. Y si tuviera algo que ver, sería un buen y sano egoísmo. El amor propio se puede fomentar de muchas maneras:
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Teniendo paciencia conmigo mismo: Aún no soy un ser perfecto. -aunque me queda poco para serlo-, aún me equivoco, me olvido, me desatiendo, me engaño, no me hago caso o no me respeto, me tengo un poco de miedo… Me propongo cosas que luego no cumplo. Digo una cosa y hago otra. Pienso seriamente que a partir de ahora voy a cambiar algo y aplazo continuamente ese “ahora”. Pero no me queda más remedio que comenzar de nuevo, que sacar amor de la reserva y dármelo, porque “yo” soy lo único que realmente tengo, y si “yo” quiero estar bien no tengo más remedio que curar o educar a “yo”. Aceptándome como soy: En este momento estoy siendo así, aunque quiero ser de otro modo. Estoy en ello. Pero no puedo comenzar un proceso de crecimiento personal, o el descubrimiento de mi realidad, si antes no quito las capas que ocultan al verdadero. Esto es lo que tengo en este momento, esta es mi materia prima: lo que estoy siendo. Aunque, claro, la aceptación de como estoy siendo es provisional. A quien sí querré de un modo definitivo es al que va a aparecer al final de este proceso en el que me he embarcado. Estando en paz: Llevo muchos años de guerra personal. Sé que de nada me sirve esta relación conmigo, que no me ayuda, sino que me pone trabas, porque a veces se me quitan las ganas de luchar por mí mismo ya que no estoy seguro de que merezca la pena. Pero, en el fondo, sé que no merezco el trato o el abandono que me doy. Estoy harto de luchar. Y no quiero seguir al encuentro que he de realizar conmigo portando una espada en la mano. Aspiro a la paz porque sé que es el estado óptimo y natural. El amor reside en la paz y no en la guerra, y necesito amor propio para poder seguir adelante.

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LA AUTOESTIMA Dándome caricias: No me acuerdo de cuándo es la última vez que me di una caricia sincera, que me miré a los ojos sin reproches, que me di un abrazo simbólico, o que no me he regañado por algo que he hecho mal. Parezco mi más encarnizado enemigo. Y sé, sin la mínima duda, que me necesito. Me necesito entero y a mi favor. Me necesito relajado y colaborando. Me necesito con el alma en paz y sonriente. Voy a darme caricias de enamorado, cuidados de madre, mimos de abuela… voy a quererme. Quiero a este ser que soy yo y que me he acompañado desde el principio, incluso en los peores momentos. Que no me falten nunca caricias internas. Siendo madre mía: El mejor de los amores viene de la madre. Me propongo ser madre mía. Amarme todo y sin condiciones, como hace ella. Cuidarme. Preocuparme por mí. Atenderme aún en las horas intempestivas y en los momentos oscuros. Darme una atención ilimitada, completa, y con la mejor y más sincera de las sonrisas. Siendo más generoso: No me refiero a darme regalos materiales, cosa que no está mal y siempre merezco; además, la generosidad repercute de un modo mágico: mientras más doy más recibo. Pero me refiero explícitamente a la generosidad hacia mí mismo: generosidad de tiempo y atención, de cuidado y caricias, de paciencia y comprensión. Voy a tratarme de un modo impecable, irreprochable. Lo mejor que me puedo dar es gratis y tengo el corazón lleno de ello. Voy a ser generoso de amor propio. Me voy a dar todo el amor que me debo y el que no he recibido. Disfrutando: Si tengo la capacidad de disfrutar, y todo lo que yo soy es un regalo de Dios, es evidente que es un don que he de
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LA AUTOESTIMA utilizar. Disfrutar no es malo, pero solamente disfrutar puede ser un error. Voy a compaginar los momentos de recogimiento que requiere un proceso de crecimiento personal con los momentos de disfrute que llenarán el depósito siempre necesitado de la autoestima, porque si me descubro que soy capaz de disfrutar y eso no me crea una mala sensación, estaré potenciando una de mis mejores y más agradables facetas. La espiritualidad no está reñida con el disfrute y jamás hay que entender que el descubrimiento de Uno Mismo es un sendero adusto o fúnebre. Y, además, ya llevo encima mucha preocupación, mucha tristeza, y he pasado por momentos dolorosos. Me merezco disfrutar. Mimándome: Sin más, sin necesidad de motivo, sólo… ¡porque me amo! Dándole importancia sólo a lo que me importa: Me doy cuenta de que vivo con la escala de valores de los demás, la que socialmente se admite, pero no tengo en cuenta lo que realmente me importa a mí. Importa lo que importa, se dice, y la frase contiene mucho más de lo que aparece a primera vista; requiere una reflexión profunda. Voy a averiguar qué es lo importante para mí, y voy a dedicarle el esfuerzo y la atención que necesite.

SOLUCIONES O SUGERENCIAS MOTIVACIÓN - tener claro el concepto del merecimiento. Tener un propósito firme. Encontrar razones y fortalecerlas: Porque lo merezco… Porque no quiero seguir sufriendo… Porque lo deseo… Porque… Porque…
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LA AUTOESTIMA Porque… AMOR PROPIO – atento cuidado y caricias constantes. El amor tiene que estar ya en ti. No tienes que buscarlo fuera. El desamor y la falta de respeto son los peores pecados que uno puede cometer contra sí mismo. VOLUNTAD – fortaleza y confianza. NO FALLAR – bajo ninguna excusa ni concepto. Ganarás en credibilidad, con lo que fortalecerás la autoestima. RESPETO – personal en cualquier circunstancia. COMPRENSIÓN – has de reconocer que eres víctima de tu nivel de autoestima, pero también tienes que comprender que eres responsable de llevarla al sitio adecuado, ya que mientras no esté equilibrada tú serás el sufridor de ello. Reconocer que uno se ha equivocado es demostrar que hoy se es más sabio que ayer. COMPASIÓN - La autoestima no es merecedora de lástima, sino de valoración justa y precisa. En vez de sentir compasión, mejor sentir con pasión. Si quieres, puedes. VOLUNTAD DE PERDÓN – si la comprensión ha sido correcta, verás que ya no es necesario el perdón. Pero si crees que necesitas perdón, que sea del todo sincero, generoso, cariñoso, abierto, muy humano… MENTE EN BLANCO SIN ANOTACIONES DEL AYER – es lo mejor: empezar de cero, sin victimismo ni culpabilidad. DIGNIDAD PERSONAL – Uno ha de considerarse merecedor de lo bueno: una buena vida, una buena personalidad, un buen respeto.

SOLUCIONES O SUGERENCIAS

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LA AUTOESTIMA Muchos expertos opinan que la repetición de frases con orientación positiva refuerzan o modifican las ideas interiores personales, y que son útiles para terminar de convencer a lo dubitativo que habite en nuestro interior. Además, tú puedes crear más y usarlas, personalizadas, exclusivas para ti. Por si te son de utilidad, te relaciono algunas.

REFLEXIONES PETULANTES
El prójimo es como tú. Este proceso de reconocimiento del propio valor, conlleva darse cuenta de que el prójimo también es merecedor de similar trato. Los demás son seres vivos; atraviesan circunstancias similares a las tuyas; tienen el mismo derecho a ser bien tratados.

ATENCIÓN El asunto de la falta de una autoestima adecuada es un asunto que me importa mucho. Durante una época de mi vida que practiqué la quirología, puede comprobar que los principales conflictos personales (en un 95% de casos aproximadamente) derivaban de una autoestima incorrecta.

ATENCIÓN COSAS A EVITAR: No ser demasiado crítico; más bien, dar ánimos. No acentuar los fallos ni los defectos, sino centrarse en los aspectos positivos. Evitar el temor de experimentar y el miedo a fracasar.

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LA AUTOESTIMA Pretender cosas que se saben imposibles, es decir, acometer cosas en las que hay posibilidades de logro y triunfo de un modo realista. Admitir errores en aspectos puntuales, pero no globalizarlo y achacarlos a la persona entera. Se busca mejorar la autoestima y no culpables. ERRORES EN LA BÚSQUEDA DE LA AUTOESTIMA Hay una tendencia inconsciente, injusta y dañina, a criticar a los demás, para sentirse mejor. En las críticas ponemos al descubierto las deficiencias o debilidades ajenas, y eso nos produce un agradable sensación de superioridad. Se nos olvida que nosotros fallamos en otras cosas, pero, el pobre consuelo, es que en el motivo de la crítica, somos mejores. Es una “victoria” fácil, en la que no hemos corrido ningún peligro. Pero, si consigue subir nuestra autoestima, será con una trampa que, para honrados buscadores que somos, no es admisible. Quien base su estima personal en las riquezas materiales que haya conseguido, o en el éxito en su trabajo, o en lo que recibe de los demás, y no es capaz de valorar que lo trascendente es la sensación personal e íntima, más que los aplausos externos, pierde la oportunidad de valorarse en lo que realmente es: su valor personal y su auténtica realidad. En este erróneo caso, su autoestima será siempre circunstancial y condicionada por factores externos, ajenos por tanto.

SECCIÓN GRATIS (Extractos de un libro de Nathaniel Branden) Nuestras respuestas ante los acontecimientos dependen de quién y qué pensamos que somos. Los dramas de nuestra vida son los reflejos de la visión íntima que poseemos de nosotros mismos. Por lo tanto, la autoestima es la clave del éxito o del

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LA AUTOESTIMA fracaso. También es la clave para comprendernos y comprender a los demás. De todos los juicios a que nos sometemos, ninguno es tan importante como el nuestro propio. La autoestima positiva es el requisito fundamental para una vida plena. La autoestima esa la suma de la confianza y el respeto por uno mismo. Tener una autoestima baja es sentirse inútil para la vida; equivocado, no con respecto a tal o cual asunto, sino equivocado como persona. Tal vez no podamos jamás estar satisfechos con nosotros mismos a causa de la aportación negativa de los demás, o porque hemos faltado a nuestra propia honestidad, integridad, responsabilidad y autoafirmación, o porque hemos juzgado nuestras acciones con una compresión y compasión inadecuadas. Desarrollar la autoestima es desarrollar la convicción de que uno es competente para vivir y merece la deshaceros, y por lo tanto enfrentar la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, lo cual nos ayuda a alcanzar nuestras metas y experimentar la plenitud. Desarrollar la autoestima es ampliar nuestra capacidad de ser felices. Alcanzar el "éxito" sin alcanzar una autoestima positiva es estar condenado a sentirse como un impostor que espera con angustia que lo descubran. Así como el aplauso de los otros no genera nuestra autoestima, tampoco lo hacen el conocimiento, ni la destreza, ni las posesiones materiales, ni el matrimonio, ni la maternidad o paternidad, ni las obras de beneficencia, ni las conquistas sexuales, ni las cirugías estéticas. A veces estas cosas pueden hacernos sentir mejor con respecto a nosotros mismos por un tiempo, o más cómodos en determinadas situaciones; pero comodidad no es autoestima. Lo trágico es que la mayoría de las personas buscan la auto-confianza y el auto-respeto en todas partes menos dentro de sí mismas, y por ello fracasan en su búsqueda. La autoestima positiva se comprende mejor como una especie de logro espiritual, es decir como una victoria en la evolución de la conciencia.
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LA AUTOESTIMA El estado de una persona que no está en guerra ni consigo misma ni con los demás, es una de las características más significativas de una autoestima sana. La autoestima es la base de esa serenidad de espíritu que hace posible disfrutar de la vida. La autoestima es la reputación que adquirimos con respecto a nosotros mismos. A veces la gente llama "pensar" al mero reciclaje de las opiniones ajenas, no al verdadero pensamiento. La independencia es una virtud de la autoestima. La auto-aceptación es la prueba definitiva de la autoestima. Aceptarnos a nosotros mismos no significa carecer de afán de mejorar o evolucionar. Lo cierto es que la auto-aceptación es la condición previa al cambio. Si aceptamos lo que sentimos y lo que somos, en cualquier momento de nuestra existencia, podemos permitirnos ser plenamente conscientes de la naturaleza de nuestras elecciones y acciones, y nuestro desarrollo no se bloquea. Aceptar no significa necesariamente "gustar"; significa experimentar, sin negación ni rechazo, que un hecho es un hecho. Aunque no guste o no cause placer lo que se ve cuando uno se mira al espejo, aún se puede decir: "Ése ó ésa soy yo, en este momento. Y no lo niego. Lo acepto". Eso es respeto por la realidad. RECORDAR: no sostener una relación de rivalidad con la propia experiencia que se esté viviendo. MEDITAR : sobre esta frase "Lamento mis errores pasados, pero no creo que la manera de redimirme sea empeorarlos rechazando de nuevo mis deseos". Cuando luchamos contra un bloqueo, éste se hace más fuerte; cuando lo reconocemos y aceptamos, comienza a desaparecer, porque su existencia continua requiere oposición. El objetivo es poseer un concepto de nosotros mismos resistente y positivo, y deshaceROS más allá de nuestra habilidad o falta de ella en cualquier ámbito concreto, y más allá de la aprobación o desaprobación de cualquier persona.

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LA AUTOESTIMA La intransigente severidad hacia nosotros mismos no es algo de lo que nos debamos jactar. Nos vuelve pasivos e impotentes. No inspira cambios; paraliza. Sufrir es la más fácil de las actividades humanas; ser feliz es la más difícil. Y la felicidad requiere, no que nos rindamos a la culpa, sino que nos emancipemos de ella. SECCIÓN GRATIS (De otro autor, Anónimo) Es importante que quede claro que la Autoestima no es algo fijo ni inamovible; de hecho, puede cambiarse ya que se va formando a lo largo de nuestra vida. Para que sea potenciada es importante observar los factores que influyen en la formación de la misma porque, conociéndolos, estaremos en condiciones de modificarlos y corregir aquellos aspectos que limitan la confianza en nosotros mismos. La forma en que cada quién se percibe y se valora a sí misma, influye en la calidad de vida personal. La palabra Autoestima está compuesta por dos conceptos, el de "auto" que alude a la persona en sí y por sí misma y "estima" que alude a la valoración. Por lo tanto, podemos definir la Autoestima como la valoración que hace una persona de sí misma. En nuestra vida cotidiana existen personas o circunstancias que ocasionan que dudemos de nuestra importancia. Por eso hoy en día la frase de Goethe "La peor desgracia que le puede suceder a un hombre es pensar mal de sí mismo", es actual y real. La Autoestima es parte fundamental de la realización del ser humano porque este amor a nuestra persona nos lleva a una buena salud física y mental, a una mejor productividad y a una mayor creatividad.

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LA AUTOESTIMA La Autoestima permite descubrir nuestras capacidades, además de valorarlas y saber utilizarlas. En pocas palabras, somos capaces de crear, construir y aprender a ser felices. La Autoestima no nos lleva a un egoísmo o a una actitud soberbia sino a la humildad, pues esto nos permite poner los pies en la tierra; conocernos; saber cuáles son nuestras limitaciones y cuáles nuestras capacidades y a partir de ello, realizarnos como personas. Cuando la Autoestima es negativa, nuestra salud se resiente debido a la falta de confianza en nosotros mismos para afrontar los sucesivos retos que nos presenta la vida desde una perspectiva positiva, ocasionando que nuestra calidad de vida no sea todo lo óptima que pudiera serlo. Algunas claves para mejorar nuestra Autoestima: - Aceptarnos tal como somos. Para ello hay que tomar conciencia de nosotros mismo cuestionándonos acerca de nuestra autovaloración y reflexionando sobre los modelos familiares y culturales que están influyendo en la opinión que tenemos de nosotros mismos. - Intentar cambiar los modelos negativos por otros positivos que fomenten nuestra Autoestima. - Evitar compararnos con otras personas, puesto que cada persona es única y singular; además, que al compararnos siempre encontramos a alguien que a nuestros ojos es mejor o más feliz.

REFLEXIONES PETULANTES Decía Franco Battiato en una canción “prometo no abandonarme nunca más” y este es uno de los principios no sólo del camino de Descubrimiento, sino de todo el
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LA AUTOESTIMA proceso de vida: el respeto a Uno Mismo, porque cualquier cosa que yo no haga por mí, ya es una falta de respeto; porque cualquier principio mío íntimo, profundo, sincero, que yo no respete, es un atentado contra mí; porque faltarme al respeto en mi dignidad de ser humano, es una afrenta; porque he de respetar mis ideas y mis decisiones, a pesar de los desaciertos; porque he de escuchar la sabiduría de mi cuerpo, y respetarla; porque he de respetarme a mí mismo en esos momentos de apatía

MIS PENSAMIENTOS Yo soy Yo y esta es mi situación actual. No la niego. Pero tampoco me voy a estancar en ella. Voy a emprender la noble tarea de restituir mi autoestima al lugar que le corresponde.

TRABAJA TÚ Creencias sobre uno mismo que apoyan la autoestima Yo tengo derecho a existir. Yo tengo un gran valor para mí mismo. Yo tengo el derecho a satisfacer mis necesidades y deseos, a considerarlos importantes. No estoy en la tierra para cumplir las expectativas de nadie; mi vida me pertenece. (Y esto vale igualmente para cualquier otro ser humano. Cada persona es el propietario de su vida; nadie está en la tierra para cumplir mis expectativas.) Yo no me considero propiedad de nadie y no considero a nadie propiedad mía. Yo soy una persona encantadora. Yo soy una persona admirable. Normalmente las personas a las que admiro y respeto me apreciarán y respetarán. Debo tratar con los demás de manera justa y equitativa y los demás deben tratarme justa y equitativamente.

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LA AUTOESTIMA Merezco ser tratado cortésmente y con respeto por todos. Si la gente me trata de manera descortés o irrespetuosa, eso es un reflejo de ellos, no de mí. Sólo será un reflejo de mí si acepto como correcto el trato que me dispensan. Si alguien a quien aprecio no me corresponde, puede resultar desalentador o incluso doloroso, pero no es un reflejo de mi valía personal. Ninguna otra persona o grupo tiene la potestad de determinar cómo tengo que pensar y sentir respecto a mí mismo. Yo confío en mi mente. Yo veo lo que veo y sé lo que sé. Si yo persevero, puedo comprender las cosas que tengo que comprender. Si yo persevero, y si mis metas son realistas, yo soy competente para conseguirlas. Yo soy competente para hacer frente a los retos básicos de la vida. Yo merezco la felicidad. Yo soy “suficiente” (esto no quiere decir que no tenga que aprender nada más ni crecer más; significa que tengo el derecho a aceptarme a mí mismo, como vimos antes). Yo soy capaz de recuperarme de una derrota. Yo tengo el derecho a cometer errores; ésta es una de las maneras de aprender. Los errores no son suficiente razón para condenarse a uno mismo. Yo no sacrifico mi criterio, ni pretendo que mis convicciones son diferentes de lo que son para conseguir popularidad o aprobación. No es lo que “ellos” piensan; es lo que yo sé. Lo que yo sé es más importante para mí que una errónea creencia en la mente de otra persona. Nadie tiene el derecho a imponerme ideas y valores que no acepto, igual que yo no tengo derecho a imponer a los demás mis ideas y valores. Si mis metas son racionales, merezco conseguir lo que intento. La felicidad y el éxito son condiciones naturales para mí –igual que la salud- y no aberraciones temporales del orden real de las cosas; al igual que la enfermedad, el desastre o la aberración.

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LA AUTOESTIMA El desarrollo de uno mismo y la satisfacción de uno mismo son metas morales adecuadas. Mi felicidad y mi autorrealización son propósitos nobles. POR SI NO LO SABES
EL CONOCIMIENTO HACIA NOSOTROS MISMOS Y LA AUTOESTIMA.
(basado en información y algunas ideas de Nathaniel Branden y http://www.adrformacion.com/cursos/coaching/coaching.html)

Es evidente que cuanto mejor nos conozcamos mejor sabremos las necesidades reales que tenemos para sentirnos mejor con nosotros mismos. La autoestima es un asunto de creencias, emociones y sensaciones. Nuestra realidad casi nunca tiene que ver con la idea que tenemos de nosotros mismos. Todos los que padecen una autoestima baja tienen tendencia a infravalorarse, desvalorizarse, despreciarse, no aceptarse, sentirse a disgusto consigo, odiarse, maltratarse… en resumen, atentar contra la propia dignidad personal. La dignidad es el concepto que uno tiene de sí mismo como persona, sobre todo en cuanto a ser merecedor de algo. A la hora de auto-valorarnos no sólo cuenta nuestra opinión más o menos equivocada o pesimista, sino también cómo nos valoraron nuestros educadores, el montón de censuras y reproches que nos hayamos hecho, qué opinan los demás de nosotros, qué creemos que los demás opinan de nosotros que se callan y no dicen… todo ello, y alguna otra cosa más, nos llevan al desequilibrio psicológico y la inestabilidad emocional que es la falta de una autoestima correcta. Si fuéramos plena y certeramente conscientes de nuestros valores –y esto es fácil si usamos la misma vara de medir para nuestras cualidades que para nuestros defectosvalores que, sin duda tenemos, porque todos somos buenos por naturaleza y todos somos buenos en algo, nos
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LA AUTOESTIMA resultaría mucho más fácil convencer a nuestra autoestima de su auténtica valía. El conocimiento perfecto y absoluto es tarea difícil sin un largo proceso de Descubrimiento y Realización, y no sólo por el hecho de que somos seres en continuo cambio o evolución, sino porque tenemos demasiadas facetas y es difícil llegar a todas. Lo que sí es posible es conocerse todo lo que se pueda, conocerse más y mejor, y conocerse de un modo sincero. Este conocimiento es imprescindible, para tener estabilidad y equilibrio, tanto en el plano emocional como en el psicológico. El conocimiento justo nos lleva a la valoración justa, que es el preámbulo de la autoestima justa. No es ecuánime aprovechar el momento de auto-valoración propia, que ha de ser una tasación recta, para ponerse todas las zancadillas, para sacar todos los menosprecios, o para realizar todas las auto-venganzas pendientes. Y, aún en el peor de los casos, cuando uno descubre que vale poco –y sólo hará este descubrimiento si se compara con otro, porque comparándose consigo mismo no es posible saber si uno vale poco o mucho, y, además, si uno se compara con otro está equivocándose, porque uno no es el otro, y cada uno es como es, y cada uno vale el cien por cien de lo que vale- pero si uno cree que descubre que cree que vale poco, eso no es importante, porque todos estamos abiertos al crecimiento, y a valer más, y, además, en este momento, para empezar a mejorar la autoestima, esta es la única materia prima con la que contamos y hemos de aceptarla y quererla con todo nuestro amor. Hay dos formas de valorarse: por lo exterior –por cómo son nuestras acciones, comportamientos, atención a los demás, valores sociales, etc.- o por lo interior –nuestra auténtica naturaleza, capacidad de amar, generosidad, integridad,
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LA AUTOESTIMA etc.- Y tenemos que ser objetivos: ni justificaciones, ni desprecios, pero sí reconocer las limitaciones y no marcar metas imposibles que nos llevarían a la frustración. Seamos realistas en todos los aspectos, como ha de serlo el proyecto que emprendamos de modificación de conductas y de aspiraciones para el presente y el futuro. Aquí tienes una propuesta que te harán reflexionar acerca del conocimiento que tienes de ti. Coge papel y bolígrafo y responde. • ¿Qué palabras utilizarías para describir a la persona que te gustaría ser? • ¿Qué palabras utilizarías, sin reparos ni limitaciones, para describirte? • ¿Qué distancia consideras, sinceramente, que hay entre las palabras que utilizarías para describir tu yo deseable y las que utilizarías para describir tu yo real? • Recuerda y describe lo más específicamente posible, un momento en tu vida en el que crees que te acercaste más a tu yo deseable. ¿Qué pasó en esa situación que te hizo sentir así?, ¿Qué hiciste para cambiar la situación? • Igualmente recuerda y describe lo más específicamente posible, un momento en tu vida en el que crees que te alejaste más de tu yo deseable. ¿Qué pasó en esa situación que te hizo sentir así? ¿Qué hiciste para cambiar esa situación? • Indica tres valores en tu vida que son esenciales para ti. • ¿Tu forma de vivir se corresponde con esos valores? Según el psicólogo Luis Rojas Marcos, la autoestima es "el sentimiento de aprecio o de rechazo que acompaña a la valoración global que hacemos de nosotros mismos. Esta autovaloración se basa en nuestra percepción de cualidades concretas, como la habilidad para relacionarnos con los demás, la apariencia física, los rasgos de nuestro
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LA AUTOESTIMA carácter, los logros que alcanzamos o las cosas materiales que poseemos". También se dice que la autoestima es “la opinión emocional profunda que cada persona tiene de sí misma.” Que es “un estado mental; el sentimiento o valoración personal que hemos aprendido, que podemos variar y mejorar, basado en pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos ido acumulando, asimilando e interiorizando cada uno de nosotros”. Y que la autoestima es el propio concepto que tenemos de nosotros. Nosotros hemos creado en nuestro interior una imagen propia, consciente o inconscientemente, que nos ofrece la idea de quiénes somos como personas y lo que valemos. Esta idea puede ser real o no, en cualquier caso es nuestra referencia y base para constituir nuestra guía vital, plantear nuestras metas y dejar que un coach nos apoye. Estos sentimientos que tenemos en relación a nosotros mismos van a afectar de forma continuada y decisiva en todos los ámbitos de nuestra vida, desde el trabajo a nuestras relaciones familiares, sentimentales, amistosas, etc. La reacción que tengamos teniendo en cuenta los diferentes acontecimientos que se produzcan, dependerán de quién sea la persona que los realice, y qué puedan pensar los demás de cómo somos. Lo externo es un reflejo de nuestra vida interna, siendo clave tanto para comprendernos a nosotros mismos, como para entender a las personas que nos rodean. Por todo esto podríamos decir que la autoestima tiene que ver mucho con la idea de éxito y/o fracaso. Independientemente de los problemas que tienen su origen en aspectos biológicos, prácticamente todas las dificultades psicológicas tienen una parte en la que está implicada la autoestima, que puede ir desde la depresión, angustia, el temor, desorientación vital, consumo excesivo de drogas legales e ilegales, hasta agresiones, crímenes o inmadurez emocional.

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LA AUTOESTIMA Pensemos que, nosotros somos nuestros mayores jueces, lo que hemos de ser ecuánimes y buscar una autoestima positiva como punto de partida para alcanzar una vida plena. Podríamos dividir en este caso, la autoestima en dos, un sentimiento de: capacidad personal y otro de valía personal. O dicho de otra forma, podríamos decir que: autoestima es la unión entre confianza y respeto por uno mismo. Se refiere a ese juicio personal, en el cuál cada uno expone su habilidad para afrontar las situaciones vitales, así como su derecho a ser feliz. Algunos factores principales de Autoestima: a. Aceptación: Hay que identificar y aceptar nuestras cualidades y defectos. b. Ayuda: debemos plantearnos objetivos realistas. c. Tiempo: hay que sacar tiempo regularmente para estar solos con nuestros pensamientos y sentimientos. Debemos aprender a disfrutar de nuestra propia compañía. d. Credibilidad: prestar atención a nuestros pensamientos y sentimientos. Hagamos aquello que nos hace sentirnos felices y satisfechos con nosotros mismos. e. Ánimos: tomemos una actitud de: “PUEDO HACERLO” f. Respeto: no tratemos de ser alguien más. Hay que ESTAR ORGULLOSOS DE SER QUIENES SOMOS. g. Aprecio: hay que premiarse los logros, los pequeños y también los grandes. Recordemos que las experiencias son únicamente nuestras. ¡Disfrutémoslas! h. Amor: aprendamos a querer a la persona tan única que somos. Aceptemos nuestros éxitos y también nuestros fallos.

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LA AUTOESTIMA Las personas más cercanas a nosotros, (familiares, amigos), son las que más influyen, potencian y/o dificultan nuestra Autoestima. Dependerá de los sentimientos y expectativas de a quiénes estemos ligados afectivamente. Si los sentimientos son positivos, nos sentiremos mejor con nosotros mismos y esto nos ayudará a subir más nuestro grado de Autoestima. Pero si los sentimientos son negativos, la sensación que nosotros percibiremos nos provocará rechazo hacia nosotros, y por lo tanto hará que baje nuestro grado de Autoestima. Formas erróneas de construir la Autoestima: 1. Alabar siempre por sistema, con independencia del comportamiento de esa persona en ese momento. No importa que estén fracasando en sus estudios, o que estén maltratando a sus compañeros y amigos, incluso también a sus familiares; que derroche el dinero y que viva sólo para satisfacer sus gustos y sus caprichos personales, sin pensar en las necesidades de los demás. Lo único que les importa es que se quieran cada vez más a sí mismo/a. 2. No culpabilizarlos nunca de nada, suceda lo que suceda (para que no pasen por la humillación de sentirse avergonzados) 3. No cuestionar ni criticar nunca lo que dicen o hacen, (para evitar que se enfaden) 4. Rebajar los ideales de la vida, (para que luego no sufran posibles decepciones). 5. Rebajar la exigencia todo lo que se pueda. Llegar a la tolerancia casi o totalmente. La verdadera autoestima se alimenta con la satisfacción que produce alcanzar nuevas metas por nosotros mismos. Y eso se consigue con el esfuerzo personal y el afán de superación del día a día. Y así nos sentiremos orgullosos de los logros que hemos realizado por nosotros mismos. Una persona cuya autoestima sea elevada se sentirá completamente válida para todo lo que le suceda en la
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LA AUTOESTIMA vida. Todo lo contrario le pasará a quien tenga una autoestima baja, sentirá una inutilidad vital equivocada en cuanto a sus valores, ideas y forma de afrontar los retos diarios. En medio vemos a personas que alternan sentimientos de aptitud e inutilidad, actuando de forma sensata e insensata, derivando todo ello en una inseguridad manifiesta. El ser humano, tiene la capacidad natural de desarrollar confianza y respeto hacia él mismo, y para todo lo que le rodea, basado en el pensamiento y la búsqueda de la felicidad. Alcanzar una alta autoestima debería ser el objetivo de todos nosotros, ya que de este modo buscaremos una intelectualidad elevada, así como la consolidación de que merecemos ser felices. Pero como estaremos pensado en este momento, la realidad es otra, ya que millones de personas, quizás nosotros mismos, estemos rodeadas por sentimientos de inutilidad, inseguridad, dudas, miedo, rechazos, culpas… En general, tener un concepto positivo y continuo de nosotros mismos es sumamente difícil, muy pocos lo consiguen, ya que la autosatisfacción es un trabajo duro que se realiza a lo largo de toda nuestra existencia. Medimos nuestra autoestima en grados y hemos de tener siempre presente que la promoción de su desarrollo es la seguridad de que cada uno de nosotros es competente para vivir y merece la felicidad. Recordemos esta frase: “Desarrollar adecuadamente nuestra autoestima es ampliar nuestra capacidad de ser felices”. Si reflexionamos sobre lo que acabamos de leer, llegaremos a la conclusión de que a todos nos interesa desarrollar nuestra autoestima, por lo que vamos a indicar a continuación algunas ventajas de poseer una autoestima elevada. Cuánto más alta sea nuestra autoestima:

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Nuestra tendencia será a tratar a los demás con respeto, apoyo, partiendo de la idea de que no son una amenaza. Si nos respetamos a nosotros mismos, respetamos a los demás. Las opciones que tenemos de establecer relaciones amistosas positivas se elevan, ya que lo semejante tiende a atraerse: personas positivas con otras positivas. Tendremos más opciones de ser creativos a nivel personal y profesional. Tenderemos a ser más ambiciosos, no sólo en el plano laboral, sino en el personal, emocional, espiritual, creativo, social, etc. La percepción de nosotros mismos será mucho más elevada, siendo conscientes de nuestras vivencias, cuerpos, de aceptarnos tal y como somos. Es un punto de partida muy importante para cualquier persona que inicia un proceso de coaching, ya que facilita que todo sea más sencillo y correcto.

La Introspección “Para poder estudiarnos a nosotros mismos, tenemos primero, que salir de nosotros mismos.” (Morris Rosenberg) En general, la mayoría de las personas recurren a la introspección movidas por la necesidad de identificar las causas de sus sentimientos o conductas, o de encontrar explicaciones a los sucesos que les afectan. Igualmente, recapacitan cuando se enfrentan a decisiones importantes, o buscan formas de mejorar su bienestar. Con todo, para adquirir una eficaz capacidad de introspección se precisa una dosis de abundante esfuerzo, una actitud abierta, y sobre todo, se requiere constancia en la práctica. Naturalmente, las personas que son conscientes de los beneficios de analizarse a sí mismas practican con más interés y regularidad esta tarea.

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LA AUTOESTIMA Gracias a la facultad de poder distanciarnos mentalmente de nosotros mismos y actuar simultáneamente de protagonistas y de espectadores, podemos estudiarnos y conocernos mejor. Y no cabe duda de que aquellos que mejor conocen sus habilidades y limitaciones, llevan ventaja a la hora de calibrar razonadamente sus posibilidades y ordenar sus prioridades. De ahí quizá la clásica y atinada recomendación de "¡Conócete a ti mismo!". Según algunos expertos en historia, los antiguos griegos atribuyeron este gran consejo a varios de sus sabios –Chilón de Esparta, Tales de Mileto, Sócrates, Pitágoras, y Solón de Atenas, entre otros- y lo inscribieron con letras de oro en el dintel de la entrada del templo de Apolo, en el monte Parnaso. Tengamos claro que las alabanzas y consideraciones externas no generan nuestra autoestima, ni tampoco las posesiones, matrimonios, paternidades, operaciones de estética, conquistas sexuales… todo esto puede conseguir una mejora momentánea principalmente exterior, que nos llevará a la comodidad, no a la autoestima. Hacia la mejora de la autoestima: completando oraciones. Vamos a aprender a continuación una técnica que nos puede ayudar, basada en completar oraciones cuya finalidad es fomentar la auto-aceptación y el autoconocimiento. Aunque parezca complicada, con un poco de esfuerzo, es muy sencilla. Para ello, dispondremos de varios folios en blanco y un bolígrafo. Al inicio de cada uno de los folios, escribiremos cada una de las frases incompletas que expondremos más adelante. Tras exponer todas en su folio correspondiente manteniendo el orden indicado, comenzaremos a escribir rápidamente y sin apenas pensar, completando la frase del folio número uno, con unas ocho líneas aproximadamente.

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LA AUTOESTIMA Así, sin parar hasta completar todos los folios. Las frases son las siguientes: Folio 1 “A veces, al pensar en la vida, apenas puedo creer que en una época yo…” completar la frase en aproximadamente ocho líneas. Folio 2 “Para mí no es fácil admitir que…” completar la frase en aproximadamente ocho líneas. Folio 3 “No me resulta fácil aceptarme cuando yo…” completar la frase en aproximadamente ocho líneas. Siguiendo el mismo orden, folios 4, 5, 6, etc., frases: • “Una de mis emociones que me cuesta aceptar es…” • “Una de mis acciones que me cuesta aceptar es…” • “Uno de los pensamientos que tengo que alejar de mi mente es…” • “Si yo aceptara más mi cuerpo…” • “Si aceptara más las cosas que he hecho…” • “Si aceptara más mis sentimientos…” • “Si fuera más honesto acerca de mis deseos y necesidades…” • “Lo que me asusta de aceptarme a mí mismo es…” • “Si otras personas vieran que me acepto más…” • “Lo bueno de no aceptarme podría ser…” • “A medida que aprendo a dejar de negar lo que experimento…” • “A medida que respiro profundamente y me permito experimentar la auto aceptación…” • “Comienzo a darme cuenta de que…” • “Comienzo a sentir…” Este es el ejercicio que planteamos para, poco a poco, llegar a conocernos mejor. Es una opción personal que
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LA AUTOESTIMA cada uno de nosotros puede hacer o no, pero aseguramos que si decidimos a rellenar las frases inacabadas, obtendremos una información muy válida para dar un paso más en el alcance de ese auto conocimiento que nos hará ser personas más equilibradas y felices. Si pensamos en alguna situación que hayamos lamentado, tanto en nuestra vida laboral como personal, y que consideramos que no se puede volver a repetir, aquí tenemos la posibilidad del cambio, basado siempre en la auto aceptación. Pero el camino, ya adelantamos, que será largo y duro, ya que podemos negarnos a aceptar nuestra pena, envidia, sexualidad, recuerdos, limitaciones, inteligencia, odio, amor, a mi cuerpo, a mi mente, etc.

En el proceso de mejora de la autoestima nos iremos dando cuenta poco a poco que la posesión de un concepto positivo y resistente de nosotros mismos, es claramente una de las metas más importantes que buscamos. Independientemente de nuestras habilidades o de las opiniones externas. En esa búsqueda, es de suma importancia, lo que pensamos sobre nuestra conducta, sobre todo en relación a las auto-condenas que nos imponemos. El sentimiento de culpa altera la autoestima positiva.

Al pensar en actuaciones pasadas con las que no me siento a gusto ¿Intento aprender de ellas para no repetirlas, o sigo atado a esas reacciones que seguramente se volverán a repetir?

Normalmente, nos sentimos culpables cuando: • Si al percibir algo realizado con anterioridad o que no hemos llevado a cabo, existe una sensación de minusvalía. • Se aprecia la sensación impulsiva de racionalizar la conducta mediante justificaciones.
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Si alguien hace alguna referencia a esa conducta, la reacción es completamente a la defensiva. Si la persona no se siente cómoda al tener que recordar y analizar la conducta en cuestión.

Lo que hemos de tener claro es, que poco a poco, hemos de construir nuestra propia moral, con principios y valores personales, tomados o no de otras personas, pero sobre todo que sean nuestros, y que hagan que nos sintamos bien al llevarlos a cabo, que no nos produzcan sentimientos de culpa. De forma genérica, la culpa viene de la desaprobación de nuestros actos por parte de otros, padres, hermanos, parejas… en muchas ocasiones cuando decimos “me siento culpable por…” lo que realmente queremos decir es “tengo miedo de que mi pareja, padre o madre, sepan que hice esto y me critiquen o desprecien”. Recordemos: lo importante es valorar nuestras acciones tomando como referencia nuestros valores. En ciertas ocasiones la culpa que sentimos está muy relacionada con nuestra tendencia a ocultar sentimientos negados o que rechazamos, ya que podemos pensar que, por ejemplo, no he sido capaz de vivir conforme a las expectativas de otro. Actuar en contra de nuestros principios, nos hace valorarnos menos día a día, ya que rebaja nuestra autoestima. Si procedemos según nuestros principios, veremos que estaremos mucho mejor con nosotros mismos, nos sentiremos más seguros y responsables totales de nuestras acciones, y en muchas ocasiones, puede que simplemente no pase nada o sea para mejor. La autoestima no es la adulación y glorificación externa, se trata de la situación en la cual una persona se siente en paz consigo misma, sin promover guerras internas o externas.
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LA AUTOESTIMA La autoestima sana, es la capacidad de tener una base adecuada que responda de forma acertada ante posibles retos sentimentales, laborales, etc. La serenidad espiritual que conseguiremos, nos hará disfrutar más de la vida.

VISTO DE OTRO MODO AUTOESTIMA ¿Qué es la autoestima? La autoestima básicamente es un estado mental. Es el sentimiento o concepto valorativo, positivo o negativo, que tenemos de nosotros mismos. La medida de la autoestima se auto-impone, se cambia, y, la parte buena: se puede mejorar. Se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo, asimilando e interiorizando durante nuestra vida. En lo más profundo de nuestro ser existe una imagen que nosotros hemos creado, aunque no estemos plenamente conscientes de ello, que refleja la idea que nosotros nos hemos forjado de quiénes somos como personas, y cuán valiosos somos con respecto a otros. Se corresponda o no con la realidad, esta imagen es nuestro punto de referencia con respecto al mundo que nos rodea, es nuestra base para tomar decisiones, y es nuestra guía para todo lo relacionado con nuestro diario gestionar en la vida. Es a partir de los 5 o 6 años cuando empezamos a formarnos un concepto de cómo nos ven nuestros mayores, padres, maestros, compañeros, amigos, etc. La autoestima es el núcleo principal alrededor del cual orbita cada aspecto de nuestras vidas. Es muchísimo más importante de lo que podamos imaginar. Más del 90% de los problemas personales proceden de una insuficiente autoestima.

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LA AUTOESTIMA Según como se encuentre nuestra autoestima, ésta es responsable de muchos fracasos y éxitos, ya que estos están intrínsecamente ligados. Una autoestima adecuada, vinculada a un concepto positivo de mí mismo, potenciará la capacidad de las personas para desarrollar sus habilidades y aumentará el nivel de seguridad personal; también es la base de una salud mental y física adecuada, mientras que una autoestima baja encauzará a la persona hacia el sentimiento o la realidad de la derrota y el fracaso. La persona va creciendo y formando su personalidad dentro del ambiente familiar, que es uno de los principales factores que influyen en la formación de la misma, ya que le incorpora a ésta valores, reglas y costumbres que, a veces, suelen ser contraproducentes. Algunos de los aspectos ya mencionados son incorporados, a la familia, por medio del "modelo" que los educadores y la sociedad nos presentan, y éste es asimilado por todos los grupos sociales. Pero la personalidad de cada uno, no sólo se forma a través de la familia, sino también, con lo que ésta cree que los demás piensan de ella y con lo que piensa de sí misma. Auto-concepto: Son una serie de creencias acerca de nosotros mismos, que se manifiestan en nuestra conducta. Incluye lo que somos, lo que pensamos y lo que hacemos en la vida diaria, individual, familiar, laboral y social. ¿De qué depende? En nuestro auto-concepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la variación de uno afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal, por tanto hago actividades negativas y no soluciono el problema). Nivel cognitivo-intelectual: Constituido por las ideas, opiniones, creencias, percepciones, y el procesamiento de la información
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LA AUTOESTIMA exterior. Basamos nuestro auto-concepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona. Nivel emocional afectivo: Es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros. Nivel conductual: Es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente. Los factores que determinan el auto-concepto son los siguientes • La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla como positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad. • El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos • Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.). • Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, contacto físico, reconocimiento social, halagos, expresiones gestuales, etc. Origen de la autoestima La persona no nace con un concepto de lo que es, sino que éste se va formando y desarrollando progresivamente. Nuestra percepción del mundo que nos rodea como un
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LA AUTOESTIMA lugar seguro o peligroso, y nuestra predisposición a interactuar con él de manera positiva o negativa, es determinada en torno a los 5 o 6 años. Este concepto se va formando y está marcado por dos aspectos: - Por el auto-conocimiento que tenga la persona de sí, es decir, del conjunto de datos que tiene la persona con respecto de su ser y sobre lo que no se aplica un juicio de valor. - Por los ideales a los que espera llegar, es decir, de cómo a la persona le gustaría o desearía ser. Esto se ve fuertemente influenciado por la cultura en que se está metido. En el ideal que cada uno tiene de sí mismo se encuentra el modelo que la persona tiene que enfrentar, enjuiciar y evaluar. El ideal de sí mismo le imprime dirección a la vida. Pero también es la trampa, porque si el ideal es irrealizable se vuelve en contra de la autoestima y la desvaloriza. Si ambos aspectos se acercan, la autoestima será cada vez más positiva. Nuestra autoestima se desarrolla a lo largo de nuestras vidas a medida que formamos esa imagen de nosotros mismos que llevamos en nuestro interior, y lo hacemos a través de nuestras experiencias con otras personas y las actividades que realizamos. Por eso las experiencias vividas durante la infancia juegan un papel predominante en el establecimiento de nuestra autoestima, y la calidad de estas experiencias influye directamente sobre nuestro nivel de autoestima Durante estos primeros años de vida, nuestros éxitos y tropiezos, y como fuimos tratados en cada ocasión como resultado de ellos por los miembros de nuestra familia inmediata, nuestros maestros, nuestros amigos, etc. contribuyeron a la creación de esa imagen de nosotros mismos que llevamos dentro, y en consecuencia, a establecer nuestro nivel de autoestima.
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LA AUTOESTIMA Teniendo esto presente, las personas que tienen a su cargo el cuidado de los niños, pueden hacer la diferencia, al estar conscientes, de las consecuencias para los niños de cada cosa que ellos dicen, hacen o piensan. De esta manera estarán contribuyendo a crear una generación de seres humanos con mayor o peor bienestar general en sus vidas. Los pilares de la autoestima según Nathaniel Branden son:

Auto-eficacia: • Un sentido de eficacia personal. • Confianza en el funcionamiento de la mente, en la capacidad de pensar, en los procesos por los que se juzga, elije, decide; confianza en la capacidad de comprender los hechos de la realidad que entran en la esfera de los intereses y necesidades. Por tanto, predisposición a experimentarse de un modo competente para afrontar los desafíos de la vida; en consecuencia, confianza en la propia mente y en sus procesos. Auto-dignidad: • Un sentido de mérito personal. • Seguridad del valor, una actitud afirmativa hacia el derecho a vivir y ser feliz; comodidad al expresar apropiadamente los pensamientos, necesidades, deseos; sentir que la alegría es un derecho natural. Por tanto, predisposición a experimentarse como digno de éxito y felicidad; en consecuencia, la percepción de nosotros mismos como personas para quienes el logro, el éxito, el respeto, la amistad y el amor son apropiados. La influencia de los otros en la formación de la autoestima ¿Por qué es tan importante?

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LA AUTOESTIMA Este tema tiene una enorme importancia, ya que de la valoración que uno haga de sí mismo dependerá lo que haga en la vida y su participación en ella. Además, condiciona el proceso de desarrollo de las potencialidades humanas y también la inserción de la persona dentro de la sociedad. Desarrollar una actitud positiva hacia nosotros mismos, es lo correcto, y nunca resultará algo excesivo. Una autoestima positiva facilita una mejor percepción de la realidad y comunicación interpersonal, ayuda a tolerar mejor el estrés, la incertidumbre, y a vivir los procesos de cambio. Las personas que uno valora influyen en el auto-concepto. Lo que opinen de uno, ya que uno no siempre sabe quién es ni cuánto vale como persona, es determinante para valorarse. El auto-concepto no se consolida para siempre, se cambia en las diferentes etapas de la vida de una persona. El auto-concepto y la autoestima juegan un importante papel en la vida de las personas. Los éxitos y los fracasos, la satisfacción de uno mismo, el bienestar psíquico y el conjunto de relaciones sociales llevan su sello. La autoestima hace reaccionar buscando la superación de los fracasos; al contrario, el recuerdo de la incompetencia, nos deja al borde del desvalimiento. • Fundamenta la responsabilidad. La responsabilidad no crece con la auto-descalificación y el desprecio personal. Sólo se compromete quien tiene confianza en sí mismo. • Apoya la creatividad. La persona creativa sólo crece desde la confianza en sí misma, en su originalidad y capacidades, desde la autovaloración, y la vivencia de la propia valía. Los grandes hombres y mujeres han creído siempre en sí mismos, dentro de un gran sentido de la realidad. • Determina la autonomía personal. Quien se acepta a sí mismo es capaz de tomar decisiones con

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LA AUTOESTIMA autonomía y seguridad. En vez de obedecer, actúa asertiva y autónomamente. Facilita buenas relaciones sociales. Quienes se aceptan a sí mismos hacen que se sientan cómodos quienes se relacionan con ellos. Es garantía de futuro Quien confía en sí, madura cada vez más viviendo intensamente el presente, reinterpretado el pasado y anticipando el futuro personal. A la vez contagia esperanza pues tiene energía, y no se conforma con la satisfacción ni se instala en el conformismo. Lleva a la auto-realización. Frente a las crisis de sentido, la persona que se autoestima encuentra también su auto-realización. Y eso es educar. Enriquece su vida.

Tener gente feliz alrededor es una cosa apreciada. Siendo feliz podrá encontrar más amigos. Sintiéndose mejor consigo mismo y siendo más abierto, establecerá relaciones más estrechas. La Familia La autoestima, además, es aprender a querernos y respetarnos; es algo que se construye o reconstruye por dentro. Esto depende, también, del ambiente familiar en el que estemos y los estímulos que nos brinda. En la violencia familiar las víctimas y los victimarios poseen muy baja autoestima, ya que, por un lado, la víctima es alguien al que maltratan sin que pueda poner límites y no se da cuenta de que está siendo maltratada. Por otro lado, los victimarios compensan lo inferior que se sienten, maltratando y abusando; en este caso, de un familiar. Muchas de las heridas emocionales que tiene una persona producidas en su niñez pueden causar trastornos psicológicos emocionales y físicos (cáncer, úlceras, hipertensión, trastornos cardíacos y alimentarios, problemas en la piel, depresiones…), produciendo
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LA AUTOESTIMA dificultades en la vida de la misma (conflictos serios en el trabajo, disminución de la energía y de la capacidad creativa, relaciones matrimoniales desastrosas, no poder hacer o conservar amigos, poco entendimiento con las hijas e hijos…) Existen padres, madres, docentes o cuidadores que humillan, desprecian, no prestan atención, se burlan o se ríen del niño cuando pide ayuda, siente dolor, tiene un pequeño accidente, necesita que lo defiendan, expresan miedo, piden compañía, etc. Estas actitudes se completan con otras totalmente opuestas, demostrándole al niño que es "querido y bonito" creándole una gran confusión. Pero estas muestras de cariño son aparentes, adjudicándole un rotulo a su identidad, que trae como consecuencia un peso negativo en la formación y en el desarrollo de sus capacidades. En el momento en que la persona afectada es adulta, transmitirá la humillación o el maltrato a personas más pequeñas o vulnerables. Es una cadena hereditaria de abuso y poder, ya que el desprecio y la vergüenza vivida en la infancia son la fuente de los problemas que afectan en la vida adulta, y los causantes de la baja autoestima. La principal imagen y más generalizada forma de violencia es el maltrato emocional. Hay muchas maneras pasa asustar a un niño y hacerlo sentir culpable e intimidado, sin recurrir a la violencia física. El niño se atormenta con pensamientos y sentimientos que no puede comunicar ni compartir con nadie y aprende a soportar el dolor y el silencio. La autoestima y la comunicación están muy relacionadas, porque según cómo se diga algo, el efecto será positivo o negativo, de aprendizaje o de resentimiento, y se transmite desde la infancia hacia el futuro. Por esta razón, se entiende que los padres y madres que dañan la autoestima de sus hijos no siempre lo hacen intencionalmente, ya que ellos fueron educados del mismo modo.

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LA AUTOESTIMA Cuando los padres quieren que sus hijos reaccionen como ellos desean, suelen comportarse de maneras particulares. Estas maneras pueden ser: Mártires: Controlan al niño, haciéndolo responsable de su sufrimiento, y culpable por todo lo que pueda querer o hacer que no le caiga bien a estos mártires, a quienes nada les viene bien, y recurre a las quejas, los reproches, las lágrimas, las amenazas de que les va a dar una ataque, etc. • “Ves cómo me sacrifico por ti y no te importa”. • “Dejé todo para criarte y me lo pagas haciendo eso”. • “¿En que nos equivocamos que nos haces estas cosas?”. Los dictadores: Controlan al niño atemorizándolo cuando hace algo no autorizado; son estrictos y amenazantes para que obedezcan, y todo les enfurece. Condenan de manera inapelable al niño, con burlas, gritos, excesivo despliegue de poder y dominación. • “Cómo puedes ser tan estúpido… Cómo no te das cuenta de las cosas…” • “Te avisé y ahora vas a ver lo que te pasa por no obedecer”. • “Yo no tengo que darte explicaciones, lo haces porque te lo ordeno y punto”. A veces estos roles, mártir y dictador, se combinan o se alternan, y agregan más confusión al niño porque también van acompañados con demandas o manifestaciones de cariño. Y si un hijo llega a quejarse, a llorar o a reclamar por el trato que recibe puede volver a ser juzgado, culpado y descalificado. Según se hallan comunicado nuestros padres con nosotros, así van a ser los ingredientes que se incorporen a nuestra personalidad, nuestra conducta, nuestra manera de juzgarnos y de relacionarlos con los demás.

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LA AUTOESTIMA Esas voces quedan resonando dentro de nosotros toda la vida. Por eso hay que aprender a reconocerlas y anular su poder para que no nos sigan haciendo sufrir, para liberarnos de esos mandatos distorsionados y para no volver a repetírselos a nuestros hijos. Ninguna forma de maltrato es educativa y ningún mensaje o comunicación que culpabiliza, critica, acusa, insulta o reprocha es un buen estímulo para nadie. Y menos en la infancia, cuando no hay posibilidades de defenderse, protegerse o entender que es la impotencia y el desconocimiento de otras formas de trato lo que lleva a los padres y madres a asumir ese papel de mártir o de dictador. Cómo sanar la autoestima herida en la infancia: Es necesario desaprender lo negativo que nos inculcaron, y sanar a ese niño que quedó escondido y herido; podemos ir reemplazando las viejas ideas que construimos por otras. Repetir estas afirmaciones con frecuencia es manera de comunicarnos con nosotros mismos, de ayudarnos a adquirir seguridad y tener presentes nuestros derechos: • “Realizo mis elecciones y acciones con responsabilidad y sin temor”. • “Sólo yo decido el modo en que utilizo mi tiempo, pongo límites a quienes no respetan esto, y hago acuerdos para combinar mi tiempo con el de otros sin someterme”. • “Me aplico a mi trabajo con responsabilidad, pero si algo no va bien, no es porque yo sea un fracaso sino porque todavía tengo que aprender más”. • “Me hago responsable del modo en que trato a los demás y evito repetir lo que a mí me hizo sufrir”. • “Tengo confianza en poder resolverlo mejor posible cualquier situación”. • “Aprendo a comunicar mis sentimientos y respeto los de otros”.

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“Cambio mis opiniones sin temor si me doy cuenta que no eran correctas”. “Soy una persona valiosa, capaz, creativa y estoy abierta para cambiar todos los aspectos de mi vida”.

Si una persona tiende a valorarse de esta manera se trasforma en guía de su propia vida y está protegida de sentir culpas irracionales, de creerse incapaz, mala o inútil, de tener que complacer para ser aceptada. Baja Autoestima Se dice que una persona tiene autoestima deficiente o negativa cuando las apreciaciones de su auto-evaluación y auto-valoración le hacen daño y hay carencia de estima hacia sí misma. Todos tenemos en el interior sentimientos no resueltos, aunque no siempre seamos conscientes de estos. Los sentimientos ocultos de dolor suelen convertirse en enojo, y con el tiempo volvemos el enojo contra nosotros mismos, dando así lugar a la depresión. Cuando una persona no logra ser auténtica se le originan los mayores sufrimientos, tales como, enfermedades psicológicas, depresión, neurosis, y ciertos rasgos que pueden no llegar a ser patológicos, pero crean una serie de insatisfacciones y situaciones de dolor, como por ejemplo, timidez, vergüenza, temores, trastornos psicosomáticos Actitudes o posturas que indican autoestima baja: Una persona con baja autoestima suele ser alguien inseguro, que desconfía de las propias facultades y no quiere tomar decisiones por miedo a equivocarse. Además, necesita de la aprobación de los demás pues tiene muchos complejos. Suele tener una imagen distorsionada de sí mismo, tanto a lo que se refiere a rasgos físicos como de su valía personal o carácter. Todo esto le produce un sentimiento de inferioridad y timidez a la hora de relacionarse con otras personas. Le cuesta hacer amigos
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LA AUTOESTIMA nuevos y está pendiente del qué dirán o pensarán sobre él, pues tiene un miedo excesivo al rechazo, a ser juzgado mal y a ser abandonado. La dependencia afectiva que posee es resultado de su necesidad de aprobación, ya que no se quiere lo suficiente como para valorarse positivamente. Además, también le sucede algo de esto: • Autocrítica dura y excesiva que la mantiene en un estado de insatisfacción consigo misma. • Hipersensibilidad a la crítica, por la que se siente exageradamente atacado; echa la culpa de sus fracasos a los demás o a la situación; cultiva resentimientos tercos contra sus críticos. • Indecisión crónica, no por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse. • Deseo innecesario por complacer, por el que no se atreve a decir NO, por miedo a desagradar y a perder la buena opinión del peticionario. • Perfeccionismo, auto-exigencia esclavizadora de hacer "perfectamente" todo lo que intenta, que conduce a un desmoronamiento interior cuando las cosas no salen con la perfección exigida. • Culpabilidad neurótica, por la que se acusa y se condena por conductas que no siempre son objetivamente malas; exagera la magnitud de sus errores y delitos y/o los lamenta indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por completo. • Hostilidad flotante, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aún por cosas de poca importancia, propia del supercrítico a quién todo le sienta mal; todo le disgusta, todo le decepciona, nada le satisface. • Tendencias defensivas, un negativo generalizado (todo lo ve negro: su vida, su futuro y, sobre todo, su sí mismo) y una inapetencia generalizada del gozo de vivir y de la vida misma. • Falta de confianza en sí mismo, bajo rendimiento, visión distorsionada de uno mismo y de los demás. Una vida personal infeliz
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LA AUTOESTIMA Sentirse impotentes y autodestructivos. Repentinos cambios de humor. • Inhibición de la expresión de los sentimientos por miedo a no ser correspondidos • Este tipo de personas se siente descontenta consigo misma, pues se considera de poco valor e incluso, en casos extremos, se observa sin valor alguno y por lo tanto "no creíble". • Manifiestan la necesidad compulsiva de llamar la atención y de aprobación, la necesidad imperiosa de ganar, un temor excesivo a equivocarse. Prefieren decir "no sé". • Prefieren ser descritos como flojos y no como tontos. • Tienen dificultad para aceptar y valorar a los otros como son: tratan de cambiarlos para satisfacer sus necesidades y expectativas a través de ello • Su reacción frente a un error particular se transforma en una crítica generalizada a todo lo que son como personas • Algunos pensamientos o sentimientos pueden ser del estilo de “lo haré mal…”, “soy una persona aburrida…” (Para más información ver el apartado COMPLACE del capítulo Los Impulsores)

Buena Autoestima No se refiere a una alta autoestima, como si fuera narcisismo. El narcisismo es el amor excesivo hacia uno mismo o de algo hecho por uno mismo, por eso se dice que una persona es narcisista, cuando está enamorado de sí mismo, es decir de lo que piensa, de lo que hace, de cómo es, de cómo se viste, etc., pero no del propio ser, sino de la imagen del yo. Atención a esto. Alguien con una buena autoestima no necesita competir, no se compara, no envidia, no tiene necesidad de justificarse por todo lo que hace, no actúa como si "pidiera perdón por existir", ni cree que está molestando a otros.
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LA AUTOESTIMA Identificar a las personas que tienen un nivel de autoestima alto es por lo general sencillo, tienden a ser personas que se llevan bien con la mayoría, de trato jovial, su presencia es agradable y bien recibida, y están siempre dispuestos a colaborar. Creo que lo correcto en los niveles de autoestima no es el bajo, por supuesto, ni siquiera el normal, que ya está bien, sino que se debe aspirar siempre al alto porque es el óptimo. Características de la autoestima positiva Quien tiene una autoestima positiva cree firmemente en ciertos valores y principios, está dispuesto a defenderlos aún cuando encuentre fuerte oposiciones colectivas, y se siente lo suficientemente seguro como para modificar esos valores y principios si nuevas experiencias indican que estaba equivocado. Es capaz de obrar según crea más acertado, confiando en su propio juicio, y sin sentirse culpable cuando a otros les parece mal lo que haya hecho. No emplea demasiado tiempo preocupándose por lo que haya ocurrido en el pasado, ni por lo que pueda ocurrir en el futuro. Tiene confianza en su capacidad para resolver sus propios problemas, sin dejarse acobardar por los fracasos y dificultades que experimente. Se considera y realmente se siente igual, como persona, a cualquier otra persona, aunque reconoce diferencias en talentos específicos, prestigio profesional o posición económica. Da por supuesto que es una persona interesante y valiosa para otros, por lo menos para aquellos con quienes se asocia. No se deja manipular por los demás, aunque está dispuesto a colaborar si le parece apropiado y conveniente. Reconoce y acepta en sí mismo una variedad de sentimientos e inclinaciones tanto positivas como
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LA AUTOESTIMA negativas, y está dispuesto a revelarlas a otra persona si le parece que vale la pena. Es capaz de disfrutar diversas actividades como trabajar, jugar, descansar, caminar, estar con amigos, etc. Es sensible a las necesidades de los otros, respeta las normas de convivencia generalmente aceptadas, reconoce sinceramente que no tiene derecho a mejorar o divertirse a costa de los demás. Son capaces de escuchar las críticas sin tomárselo mal. Por lo general, manejan mejor esas situaciones porque los mensajes negativos tienen menos poder sobre ellos, no hacen eco dentro de su mente. Muestra sus sentimientos y emociones con libertad. Se comunica con facilidad y le satisfacen las relaciones sociales, valora la amistad y tiene iniciativa para dirigirse a la gente. Quien posee una autoestima positiva acepta y valora a los demás tal cual son. Puede establecer relaciones de sana dependencia comunicándose en forma clara y directa con los demás. Se ve favorecido con la capacidad y la buena disposición para permitir que los seres queridos sean lo que ellos elijan, sin presionarlos para inducirlos en sus preferencias. Es una persona que tiene el valor de asumir riesgos y enfrentar los fracasos y frustraciones como oportunidades para aprender a crecer, y los asume como desafío, separándolos de sí mismo Cómo ayudar a construir una autoestima positiva: 1 - Proceso externo de construcción de la autoestima: El proceso externo está dado fundamentalmente por la influencia que los demás, en general, tienen sobre el aspecto emocional de la persona. Un factor muy negativo para la autoestima, es el hecho de repetir reiteradamente las características negativas de la persona. Es decir, los demás pueden o no ayudar a tener una buena autoestima –especialmente las personas con las que se está involucrado afectivamente, quien se admire, o aquellos
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LA AUTOESTIMA a quienes se considere mucho– haciendo aportes para que se tenga una evaluación positiva de uno mismo y de sus actos. Esto sin dejar de mencionar que este entorno es también el que ofrece oportunidades adecuadas y precisas para obtener éxitos y, en general, experiencias que permitan hablar bien de uno mismo y con las cuales uno se sienta satisfecho. 2 - Proceso interno de construcción de la autoestima La persona también realiza una construcción interna según sus propias experiencias. Esta construcción va a ser positiva o negativa según lo sean esas experiencias y el criterio de evaluación que se haga de ellas, es decir, va a estar en estrecha relación con decirse a sí mismo: "yo pude", "lo hice bien". Es como un premio hacia sí mismo, que a su vez se va a convertir en la energía para hacer otras cosas bien hechas, de una manera acertada. Consejos prácticos para mejorar la autoestima: • El hecho de querernos más y mejor está en nuestras manos, no en las de los demás. Todo reside en la cabeza, y nosotros somos quienes debemos intentar cambiar nuestro auto-concepto. • Acéptate tal y como eres, en tus cualidades y defectos. Todos tenemos defectos, nadie es perfecto. • Desarrolla el sentido del humor, desdramatiza la vida, no des tanta importancia a cosas que no la tienen, ni a los posibles comentarios de los demás. Seguramente en la mayoría de ocasiones haces montañas innecesariamente; la gente no está siempre pendiente de lo que haces o dices, casi todo está en tu imaginación. • Préstate más atención, dedícate tiempo a hacer aquello que te haga feliz y te satisfaga. • No temas a las responsabilidades o a tomar decisiones: si algo sale mal aprende de tus errores y
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LA AUTOESTIMA ten coraje para volver a intentarlo. Nadie está libre del error en esta vida y a veces hay que ver la cara positiva de los fracasos, piensa que aunque se cierren unas puertas, luego se abrirán otras que pueden ser incluso mejores. Si una relación personal no acaba de funcionar, no pienses nunca que la culpa es sólo tuya: en las relaciones entre dos personas ambas partes son responsables de su comportamiento. La verdad, al final, es que sólo hubo una incompatibilidad de caracteres. Prémiate por tus logros, aunque estos sean pequeños o poco importantes, así te sentirás mejor. Simplifica tu vida y dirígete hacia objetivos realmente valiosos para ti, dedicándote a ellos intensamente, sin miedo. No idealices a los demás. No busques continuamente la aprobación de los demás. Aprende de los errores. Practica nuevos comportamientos. Date permisos. Disfruta del presente.

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Con una buena autoestima tendrás: • Mayor aceptación de ti mismo y de los demás. • Menos tensiones y mejor posición para dominar el estrés. • Una visión más positiva y optimista respecto a la vida. • Una buena aceptación de las responsabilidades personales y la sensación de poseer un mejor control de las cosas. • Más independencia. • Mejor capacidad de escuchar a los demás. • Un mayor equilibrio emocional. • Disfrutarás de las situaciones sociales, pero también de la soledad. • Una mayor auto-confianza, más humor y creatividad.
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Menos temores ante los riesgos y fracasos, que se convertirán en oportunidades, retos, o experiencias. Un aumento de la capacidad de expresar los sentimientos. Desaparecerán los sentimientos negativos como la envidia o el rencor. Tendrás una mayor ilusión, motivación, entusiasmo y capacidad para disfrutar de los grandes y pequeños placeres de la vida.

Identificar la autoestima baja: En cuanto a las personas con autoestima baja, no es tan sencillo reconocerlas, pues la baja autoestima puede usar diferentes máscaras. Veamos algunas de las más comunes. El Impostor: Aunque se muestra feliz y exitoso, en realidad le aterra el fracaso, y vive con el constante miedo de "ser descubierto". Necesita triunfos externos constantes para tratar de mantener la máscara de alta autoestima, lo cual le podría conducir a problemas con el perfeccionismo, competencia, o una sobre-exigencia. El Rebelde: Actúa como si las opiniones o buenas intenciones de otros, especialmente las personas importantes o poderosas, no importaran. Vive con una rabia constante por no sentirse "suficientemente bueno". Continuamente necesita probar que los juicios y críticas de otros no le duelen, lo cual podría crear problemas al culpar a otros excesivamente por sus tropiezos, romper las reglas y leyes, o desafiar y pelear con las figuras de autoridad. El Perdedor: Se muestra desvalido e incapaz de valerse por sí mismo, y espera que alguien venga a rescatarlo. Usa la auto-compasión o la indiferencia como una barrera contra el miedo a asumir la responsabilidad de sus actos. Siempre anda en busca de la guía de otros, lo cual podría llevar a una falta de asertividad, falta de logros propios, y una excesiva dependencia de los demás en sus relaciones. Si te identificas con algunas de las máscaras señaladas
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LA AUTOESTIMA alégrate. Reconocer algo es el primer paso para solucionarlo, y para lograrlo necesitas conocer qué factores influyen en ello. Modificar el nivel de autoestima: Independientemente de cuál sea nuestro nivel de autoestima actual, siempre podemos aumentarlo, y, al hacerlo, mejorar nuestra calidad de vida. Como vimos anteriormente uno de los factores que influye en nuestro nivel de autoestima es la imagen que hemos creado de nosotros mismos, pero la clave está en obviar esta imagen, y concentrarnos en nuestra autoestima; ocuparnos de lo más interno para obtener los mayores beneficios. Sucede que esa imagen fue formada desde lo externo, de las comparaciones y juicios de valor que establecimos sobre nosotros con respecto a factores externos, mientras que nuestra autoestima tiene su asiento en nuestros sentimientos, algo que está arraigado muy profundamente dentro de nosotros. Al ocuparnos conscientemente de lo interno y mejorarlo, lo externo consecuentemente no tendrá otra salida que seguir ese mismo camino. Así, al ocuparnos de nuestra autoestima, nuestra imagen interior mejorará también al recrearse sobre bases sólidas. La manera más sencilla de mejorar la autoestima es volvernos conscientes de nuestro diálogo interno, y dirigirlo conscientemente de manera constructiva. Todo lo que nos decimos a nosotros mismos durante nuestro dialogo interno, junto con el significado que elegimos asignarle a los eventos que ocurren en nuestras vidas, se combinan para crear la realidad que hoy vivimos. Tomar las riendas conscientemente de nuestro diálogo interno es vital, pues son nuestros pensamientos y nuestras expectativas las que le dan forma y producen eso en lo que nos transformamos. Nuestra calidad de vida está directamente relacionada con nuestro diálogo interno.
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LA AUTOESTIMA Surge la pregunta, ¿cómo lograrlo? Simple. Aunque la mente y la personalidad humanas son algo muy complejo, operan de manera muy sencilla. Sí, es sencillo, y en esa sencillez se encuentra la clave para lograr un cambio significativo y positivo en nuestra calidad de vida. Nuestra mente es incapaz de albergar dos conceptos contradictorios al mismo tiempo. En el caso de existir dos conceptos antagónicos en nuestra mente, eventualmente uno de ellos se fortalecerá, y hará colapsar completamente al más débil. Por eso la manera más sencilla de crear el dialogo interno que deseamos tener es alimentar nuestra mente con pensamientos positivos con respecto a nosotros. De esa manera acabaremos con el ruido, y nos permitiremos alimentar creencias con la suficiente energía emocional y consistencia de pensamiento, lo que nos permitan hacer realidad la más grandiosa imagen de nosotros mismos que somos capaces de imaginar. Es nuestra elección, podemos permitir que nuestro ruido interno nos controle, o podemos reemplazarlo sistemáticamente mejorando lo que podemos cambiar, y aceptando lo que escapa de nuestro alcance, empleando pensamientos positivos que nos permitan mejorar nuestra calidad de vida. Mejorar nuestra autoestima es uno de los mejores proyectos de vida que podemos asumir, al hacerlo estaremos mejorando cada aspecto de nuestra vida, y nos estaremos ocupando de la relación más importante que jamás tendremos. Nuestra relación con nosotros mismos.

PREGUNTAS ¿Con tener una buena autoestima es suficiente para realizarse? R.- No. Es una buena base para hacer le Ccamino, pero no es suficiente.
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RESUMIENDO Me atrevo a decir que es el primer paso, o cuanto menos uno de los primordiales y más importantes, sin duda. Mientras no sientas la convicción de que la autoestima es la base sobre la que estás construido, y que todo lo que pongas sobre ti tambaleará si la base no es muy firme, los pasos que des serán vacilantes, inciertos, dubitativos… la autoestima es la medida del respeto y amor que te tienes: falta de autoestima es falta de amor. Y no adecuarla es una falta de respeto casi imperdonable.

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