LA FELICIDAD – SER FELIZ

La mejor manera de ser feliz es ser feliz. ¿Demasiado simple? Piensa… siéntelo… (Francisco de Sales) “Sólo viviré este día una vez y sólo estaré con estas personas aquí y ahora. ¿Quién me impide convertir este instante en una maravillosa experiencia?... ¿De quién depende que yo viva esto con felicidad y gozo?... sólo de mí. En mis manos está sembrar de dicha el resto de mis días.” (Bernabé Tierno). “La gente está tan acostumbrada a la infelicidad, que la sensación de felicidad le parece sospechosa.” (Anónimo) Nadie más es responsable de tu felicidad, sólo tú. (Francisco de Sales) Deberíamos proponer nuestra vida como una búsqueda continua de satisfacciones. (Francisco de Sales) “El pájaro no canta porque está alegre, sino que está alegre porque canta”. (Anónimo) Sentirse bien no es sólo sentirse feliz. Es también sentirse interesado, evolucionado, descubridor, vivo… (Francisco de Sales) “He cometido el peor pecado que uno puede cometer: no he sido feliz”. (Borges) “Felicidad no es hacer lo que uno quiere sino querer lo que uno hace”. (Jean Paul Sartre) La dicha de la vida consiste en tener siempre algo que hacer, alguien a quien amar, y alguna cosa que esperar. (Thomas Chalmers) “Ningún hombre es feliz a menos que crea serlo”. (Publio Sirio)

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“Estamos preparados para el fracaso y el sufrimiento, pero no estamos preparados para el éxito y la dicha” (Anónimo) Una premisa para acceder a la felicidad completa es reconocer y aceptar que aún no eres como deseas ser, sino como estás siendo en este momento. No eres ese al que envidias o admiras: eres tú. No eres otro: eres tú. Necesitas tu amor y tu respeto. (Francisco de Sales) "El dinero no da la felicidad, pero produce una sensación tan parecida que sólo un auténtico especialista podría reconocer la diferencia”. (Óscar Wilde o Woody Allen) Buscamos la felicidad fuera y no miramos dentro. (Francisco de Sales) El derecho a ser feliz es tan rotundo como el derecho a la vida. (Francisco de Sales) La obligación para con uno mismo es darse la mejor vida posible: la más feliz y la más llena de paz y amor. (Francisco de Sales) “La felicidad es un estado de ánimo, completamente subjetivo, interior y que nace de un análisis vital ofreciendo una impresión positiva (felicidad) o negativa (infelicidad)”. (Anónimo) “No trate de hacerse feliz. Averigüe por qué es desgraciado”. (Nisargadatta) “La felicidad es posible cuando se deja de buscar fuera, cuando uno empieza a responsabilizarse de lo que vive y descubre que, sea cual sea la situación, siempre puede elegir cómo quiere vivirla”. (Matilde de Torres) “Si has perdido el contacto con tu fuente interna de alegría, si la felicidad que sientes tiene siempre su origen en circunstancias externa a ti, entonces
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estás a merced de cada situación y de cada persona que encuentras. Por tanto es un tipo de felicidad muy escurridizo”. (Deepak Chopra) “Obviamente, si queremos crear felicidad en nuestras vidas, debemos aprender a sembrar las semillas de la felicidad”. (Deepak Chopra) “Tenemos solamente la felicidad que hemos dado”. (Sivananda)

Me gusta saber que la felicidad forma parte de la naturaleza humana y viene incluida de serie, como los ojos o las manos. La siento como el estado natural del ser humano, que, por falta de uso o por falta de fe en su merecimiento, o por desconocimiento del derecho y obligación de disfrutarla, se va evanesciendo, o, simplemente, acaba rindiéndose y retirándose a lo más oscuro y oculto de nosotros mismos. Y siento, también, que la felicidad es más una actitud en la vida o ante las cosas de la vida que algo que requiera un motivo para manifestarse. Por tanto, la predisposición a ser feliz es imprescindible para ser feliz. Una actitud optimista y positiva ante la vida es determinante para la felicidad. El germen de la felicidad es buscar, y encontrar, lo positivo. A fin de cuentas, si elijo lo contrario, yo soy la víctima. La elección de la tristeza, de la negatividad, el mal humor, el pesimismo o la maldad, me afectan directamente a mí. Yo los sufro.
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LA FELICIDAD – SER FELIZ Y he de saber esto: lo malo no son las cosas, sino lo que yo hago con las cosas. Las cosas simplemente son, y soy yo quien las califica y clasifica poniéndolas un adjetivo. Yo elijo ver el vaso medio lleno o medio vacío. De hecho, la felicidad no depende de lo que pase fuera, de las circunstancias de la vida, de lo que nos hagan los demás… ni para bien, ni para mal. La felicidad es intrínseca y perpetua, no sólo destellos de sonrisas, instantes en que parece que la vida no nos agrede, que las cosas no van mal del todo, y, aún menos, cuando no nos pasa nada malo. La felicidad no es sólo reír o sonreír continuamente, porque no se demuestra exclusivamente con risas y sonrisas. Es un estado interior. Un estado de paz que produce el saberse feliz. Es poder responder si alguien lo pregunta, sin dudar y sin necesidad de justificarlo, más rotundo que si soy rubio o soy chino, si soy hombre o soy mujer, que sí, que soy feliz. El derecho humano es la felicidad plena. No estar feliz, como algo que sucede puntualmente, sino ser feliz; no es estar como un visitante en la felicidad, sino ser y formar parte de la felicidad, porque es la esencia y condición del ser humano. Se trata de comprender que uno es feliz aún cuando esté ocasionalmente triste, y cuando esté enfrascado en un problema que no comprende y al que no le está sacando la lección que conlleva. Cuando uno llora debe ser feliz porque ha descubierto que es humano y tiene sentimientos, por una parte, y, por

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LA FELICIDAD – SER FELIZ otra, porque ha descubierto algo que le hace daño y requiere ser resuelto para que no reincida. Acabamos convirtiendo la felicidad en momentos aislados en la vida, pero debieran ser momentos continuos, o sea que deberíamos repetir muy, muy, muy a menudo. Hay una pregunta que nos debemos repetir a menudo: ¿Soy feliz? No me refiero a tengo felicidad en este momento, o estoy feliz ahora, sino… ¿soy feliz siempre?, ¿soy feliz aún cuando no muestro ostensiblemente que soy feliz?, ¿y cuando estoy serio?, y cuando me enfado… ¿a pesar de estar enfadado soy feliz? La felicidad no está en el destino, sino en el trayecto, de ahí la necesidad de que sea continua, porque eso forma parte de la responsabilidad que adquirimos con el Creador de nuestra vida cuando nos la entregó: tener una vida feliz. Me refiero a la Felicidad escrita y sentida con mayúsculas, formando parte del Ser, sin forma ni razones ni adjetivos; una felicidad que se nutre de sí misma, aunque agradece recibir otros tipos menores, aunque muy agradables, como los que provienen de una buena comida, de compartir el cuerpo y el alma en una relación sexual, de una conversación gratificante con personas queridas, una reunión loca, un paseo, un amanecer, la música… el Creador nos proveyó de sensibilidad, de sentidos, de sentimientos, de argumentos y razones para encontrar felicidad en la vida, pero esa felicidad, que es tan aparente e innegable, que es tan agradable y gratificante, que es tan divina y

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LA FELICIDAD – SER FELIZ tan humana, no es la felicidad que le hace a uno saberse feliz. Somos felices al margen de las circunstancias, sin que las desgracias o la pena mermen la condición de ser felices. Uno tiene no sólo el derecho, sino la responsabilidad y obligación de ser feliz. Por lo tanto esto ha de ser un propósito preferente en la vida: descubrir y fomentar que uno es feliz. Saberse inevitablemente feliz. Saberse feliz por encima de la lágrima apenada, de la incomprensión, del momento oscuro, del error casi imperdonable de la desatención a la felicidad. Todos conocemos personas que son continuamente felices: sonríen o ríen siempre, destacan y son el centro de atención. A estas personas, o las envidiamos y admiramos, y nos gustaría ser capaces de ser y mostrarnos como ellas, o nos parecen insoportables, ridículas, innecesarias, banales, y nos hacen sentir vergüenza ajena. Si estás en el segundo caso, tienes muchos por qué pendientes de responder. Quizás debes empezar por averiguar si tienes tu propio permiso para ser feliz; si alguien o algo te ha convencido de que la felicidad es para los otros y no para ti, y si la respuesta es afirmativa entonces deberás preguntarte si tienes que seguir acatando esa falsedad sin cuestionártela, o si debes demostrarte que te amas y desobedecerla. Si supiéramos ser conscientes del aquí y ahora, de la maravilla de estar en el mundo; si supiéramos apreciar lo que podemos disponer (y todo lo que tenemos son

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LA FELICIDAD – SER FELIZ ganancias porque nacimos con nada) la felicidad sería más habitual en nuestra vida. Tengamos esto claro: la felicidad no es una lotería que toca sólo a unos pocos. Es nuestra propia responsabilidad y obligación. Para ello es necesaria una predisposición, o sea, un estado de ánimo defensor o combativo que no permita instalarse ni a la angustia paralizadora ni al pesimismo reincidente, ya que estos estados no forman parte de la naturaleza humana, y son muros innecesarios para acceder a la felicidad. Hay que aprender a ser felices, y practicar cada en instante. Es bueno rodearse de gente feliz y optimista, ver películas o programas de humor, provocar momentos de humor, y mostrar unas sonrisas muy sinceras. Más aún: convertirnos en profesionales de la felicidad y sus más fervientes practicantes. Y aún hay algo más que podemos hacer y que es mejor que estar felices, que es un estado temporal, y es ser felices, que es algo continuo. Reír produce sensación de felicidad. Al oírnos reír nos convencemos de que somos felices. Lo mejor que podemos hacer por nosotros, y por nuestra propia felicidad, es eliminar las cosas, situaciones y lugares que nos hacen infelices. Averigüémoslas. Mientras sintamos odios, resentimientos, envidias, miedos… seremos infelices, porque no viviremos en paz.

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LA FELICIDAD – SER FELIZ Con el agravante de que todo ello produce una amargura que no sólo tú sufres, sino que acabas contagiando a la gente que te rodea. La felicidad nunca es producto de lo que proviene de fuera. Lo que viene de fuera puede producir risa, bienestar, placer… pero nunca la auténtica felicidad, que es un sentimiento íntimo que se produce en el interior, y se produce si Yo me abro y permito que lo que Soy se manifieste. Por tanto, es conveniente no perder el tiempo en buscar fuera lo que está dentro, y conviene no poner trabas a su manifestación y gozo, porque el encuentro con ella y su mayor desarrollo es una de las razones importantes de la vida. Al igual que el amor, tiene la mágica cualidad de que mientras más felicidad se muestra y se comparte, más felicidad se tiene y se siente. La felicidad es un asunto que sólo se conjuga en presente. De momento, es improductivo hacer proyectos de felicidad para el futuro y aún menos lo es posponer la felicidad hasta ese hipotético entonces; revivir la felicidad del pasado está bien, pero no es lo mismo rememorarla y añorarla que vivirla en la intensidad, vitalidad y frescura del aquí y ahora. La felicidad que pretendamos recoger del pasado, es irreal e intangible; la que no vivamos ahora porque la aplacemos para el futuro, es irrecuperable.
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La felicidad forma parte de la naturaleza humana y es el estado en el que se debe desarrollar el ser humano. Muchas veces estropeamos ese estado por no comprender exactamente cuál es el sentido de nuestra vida, por no tener claras nuestras prioridades, por seguir aún permitiendo que nos trastornen los asuntos del pasado que tenemos sin resolver… permitimos a demasiadas cosas que nos desquicien. Si fuéramos conscientes de que hay una aspiración lícita que es el bienestar, y procurarlo es también otra obligación, y hay otra menos fundada que es el mejorestar, veríamos cómo es suficiente satisfacer la primera y es peligroso aspirar con vehemencia a la segunda. El bienestar es aspirar a tener, por ejemplo, una casa. El mejor-estar no se conforma con menos que una casa en la ciudad, otra en la playa y otra en la montaña. Ojo con no ser esclavos del Yo Ideal y sacrificar la felicidad y estabilidad de Uno Mismo para tratar de compensar sus sueños utópicos. La felicidad no es la ausencia de problemas, no es la falta de preocupaciones, no es un momento menos malo: ha de ser un estado de beatitud continuo del que somos responsables. No depende sólo de que pase lo que nosotros queremos que pase. Hay una diferencia notable entre ser feliz y estar feliz.

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Ser feliz es perenne: uno puede ser feliz aún cuando
tenga un mal día, esté triste, o pase una pequeña depresión, que son estados temporales e impropios. Si soy feliz no me importan los breves momentos de sufrimiento mal entendido, ni las noches oscuras del alma, que siempre acaban amaneciendo, ni las lecciones incomprendidas de la vida que en este momento no entiendo.

Estar feliz, en cambio, está limitado en el tiempo. Tiene
principio y final. No es intrínseco. Felicidad no es sinónimo de risa o sonrisa: es un estado que permanece inalterable aún cuando en el exterior estemos sintiendo cosas poco agradables. Cada uno debe encontrar dentro de sí ese aspecto que es feliz porque lo comprende todo. Es un espacio todo claridad que no permite ser enturbiado por distracciones temporales. La felicidad, como ya has visto, no es algo que venga de fuera (eso son las satisfacciones y los placeres), sino que pertenece a la naturaleza intrínseca del ser humano. El desarrollar o no plenamente nuestra capacidad de felicidad no consiste solamente en tener, en conseguir, en las cosas materiales… Se puede ser feliz sin tener bienes materiales y sin lograr las metas que otros han logrado Otros son otros, y yo soy yo.
“El objetivo de la vida no es sólo desarrollar el alma, sino ser feliz durante el proceso”. (Anónimo)
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Siempre he incluido en la lista de los derechos de las personas, en primer lugar, y no sólo como derecho sino como una obligación de cada humano, la Felicidad. La felicidad es algo más que otro buen propósito, porque implica el hecho de recibir inmediatamente su disfrute; el propósito de encontrar y gozar la felicidad, se cobra al contado. No es un resultado que se conseguirá tras largos años de espera, sino que se instala en un instante y se manifiesta. La felicidad es un estado de ánimo (un estado del alma); es una experiencia subjetiva, interior, que analiza la propia vida y extrae de ella una impresión positiva (felicidad) o negativa (infelicidad). Esto, refiriéndonos a ella como estado permanente y mayoritario, porque hay momentos breves que sentimos como felices, como por ejemplo la carcajada después de oír un buen chiste, o cuando oímos a un hijo decir, por primera vez, papá ó mamá. De la felicidad, como del amor, se han dicho infinidad de cosas. La mayoría de ellas, ciertas. Se dice que la felicidad consiste en saber disfrutar las cosas pequeñas, y es cierto. Se dice que la tranquilidad es sinónimo de felicidad, y no es cierto. Se dice que la felicidad es no sentir tensiones, y no es cierto: la felicidad es algo más que no sentir tensiones, así como vivir es algo más que no estar enfermo. Conformarse con equiparar felicidad a la no presencia de problemas o sufrimientos, es pobre y de un conformismo vergonzoso.
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LA FELICIDAD – SER FELIZ Vivir no es sólo no sufrir, sino que debiera ser, además, ser feliz. Vivir no es solamente no padecer, sino que es, además, cobrar un premio y disfrutarlo durante la vida. La felicidad acaba siendo un momento aislado que, en realidad, deberíamos repetir, muy, muy a menudo, hasta convertirlo en constante y continuo. La felicidad, como propósito a realizar de ahora en adelante, es el más legítimo de los derechos, el primordial motivo de vida, la más honrada aspiración; el más recto proceder será incorporarla, y su continuidad en cada uno, el más justo anhelo. La felicidad es un estado de consciencia que ya existe en cada ser humano, lo que pasa es que la tenemos relegada por todas las distracciones o intranquilidades. Fíjate en esto: cuando estás feliz es cuando dejas de pensar en tus preocupaciones; en ese momento no hay otra cosa en tu presente que prestarle atención a la felicidad. La felicidad entonces lo ocupa todo, te planta una sonrisa en los labios y en el alma, y sientes que en ese estado eres más tú mismo. Una de las cosas que nos pueden ayudar a vivir más cerca de la felicidad, es el buen humor. El concepto de humor no es simplemente estar alegre, hacer reír y captar los chistes y ocurrencias más o menos divertidos. El humor es un medio de expresión, de difusión y relajación de tensiones, y, básicamente, es un ingrediente a introducir en nuestro comportamiento íntimo para prevenir unas

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LA FELICIDAD – SER FELIZ reacciones y aliviar otras que parecen difícilmente superables si no se adopta una actitud positiva. Lo que pasa es que muchas veces repetimos que “la felicidad no existe”, porque de esa forma evitamos tener que plantearnos el tener que descubrir ese maravilloso don que Dios instaló en cada uno de nosotros. Si uno se convence de la realidad de los beneficios que aporta instalarse en la felicidad, conseguir que salga a la luz en cada momento es ya su responsabilidad.

DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL La felicidad mora dentro de cada uno de nosotros y nadie nos la debe quitar. Somos sus guardianes y sus Señores. Ni nadie ni nada la debe amenazar. Es la expresión natural del alma, y la expresión de su sonrisa. Ni siquiera Uno Mismo tiene derecho a impedir que se manifieste con todo su potencial, porque es el regalo de Dios, y, posiblemente, su idioma.

DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL La felicidad, al igual que el amor, es extraordinaria en el sentido de que proviene de una fuente inagotable que se reproduce continuamente, y de un modo mágico. Mientras más se da, más se tiene.

POR SI NO LO SABES “La verdadera felicidad se encuentra en las pequeña cosas: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna…” He leído que esta broma es de Woody Allen, de Óscar Wilde, de Groucho Marx… cualquiera sabe. Lo importante
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LA FELICIDAD – SER FELIZ es que nos aporta humor, y nos aporta, si queremos, reflexión. ¿Qué o quién indica cuánta felicidad nos ha de aportar cada cosa? ¿Estrenar un coche nuevo aporta más felicidad que una sonrisa? ¿Aporta más felicidad un abrazo especial o cobrar el sueldo? Casi todo puede aportar felicidad, por tanto acostumbrémonos a recibir la porción que cada cosa nos dé, sepamos apreciarla y disfrutarla. Si cada cosa es un grano de arena, algún día nos podemos dar cuenta de que tenemos una gran montaña de granitos de arena, y vistos todos juntos pueden hacernos sentir que en nuestra vida realmente hay felicidad. Personalmente, prefiero muchas pequeñas felicidades que una grande pero sola. No nos quedemos sin disfrutar ninguna de ellas por su tamaño: todas son estupendas, y el día que llegue una grande sabremos valorarla aún más. POR SI NO LO SABES Escribía Miguel Hernández “tu risa me hace libre, me pone alas, soledades me quita, cárcel me arranca…” y es porque sólo la felicidad te permite ser libre, y sólo la libertad te permite ser feliz.

VISTO DE OTRO MODO Errores relacionados con la felicidad: PRIMERA.- Ser feliz no significa estar continuamente eufórico. Uno puede ser feliz aun cuando esté triste, por ejemplo. SEGUNDA.- La felicidad no se persigue, porque no es algo físico ni algo que tenga entidad por sí misma, sino que es la consecuencia de algo, y se produce como resultado
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LA FELICIDAD – SER FELIZ de algo. Hay que trabajar y cuidar ese “algo” que es su origen para que pueda producirse. El fruto es el resultado del trabajo; si no desarrollamos el trabajo, no tendremos fruto. TERCERA. –La felicidad no está en lo exterior, ni en las cosas externas, ni en otra personas. Algunas cosas materiales, como el dinero o el poder, “parecen traer la felicidad”, pero no la traen; las personas pobres también pueden ser felices. Dos personas con diferente sensibilidad hacia lo que les hace felices, responderán de distinto modo ante la misma motivación externa.

TRABAJA TÚ Si hay una seriedad bastante rigurosa que te dificulta sentirte feliz, y aún más mostrar los breves apuntes de felicidad que tienes... hazte estas preguntas: ¿Qué me impide estar feliz más a menudo y llegar a ser feliz? ¿Se puede ser feliz sin saberlo? ¿Tengo abandonada la felicidad? ¿Puedo gritar, sin mentir, SOY FELIZ? ¿Estás poniendo límites a tu felicidad? ¿Crees que no mereces TODA la felicidad? ¿Crees que mereces ser feliz? ¿Mi naturaleza es de feliz? ¿en cualquier situación, desde dentro, sin copas, sin un payaso enfrente, me encuentre donde me encuentre y como me encuentre y sin necesidad de huir de mí?

TRABAJA TÚ Las respuestas a estas preguntas te darán una idea aproximada del estado de tu autoestima. Luchas por el alimento o por el éxito, pero… ¿Luchas por la felicidad?,
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LA FELICIDAD – SER FELIZ ¿Luchas por tu felicidad?, ¿Luchas por la calidad de vida que te proporcionaría?, ¿Te desatiendes desatendiendo el estado de tu felicidad?, ¿Te distraes con algo que has encontrado y que realmente es más importante que el disfrute de tu felicidad?, ¿Cometes el mayor pecado, que es el de engañarse uno mismo? Te han programado para ser feliz o infeliz según vengan de tu exterior alabanzas o críticas. Has dejado en manos de los demás la opinión que tienes acerca de ti. Hay algo en el fondo que no te permite sentirte digno de alcanzar una felicidad plena, como si eso estuviese reservado sólo para algunos privilegiados. Sigue gobernándote de algún modo la fantasía de que las cosas se van a arreglar solas. Dejas a lo que llamas porvenir la responsabilidad de que te traiga cosas buenas y una vida mejor… Es un continuo error y una falta de compromiso por tu parte. Tú, sólo tú, tienes que poner todos los medios, incluso extraordinarios, y la dedicación necesaria, para lograr que tu vida sea plena y absolutamente feliz. Y puedes y debes conseguirlo.

ATENCIÓN Copia esta frase para que la veas a menudo, y respétala: PROMETO NO ABANDONARME NUNCA MÁS.

CUENTECITO “¿Qué es una persona feliz?”, preguntó el discípulo. “La que no tiene recursos ni esperanzas… ni desea tenerlos”, respondió el Maestro. (Del libro Un minuto para el absurdo, de Tony de Mello) CUENTECITO “Un hombre estaba siempre importunando a Dios con toda clase de pedidos. Un día, Dios lo miró y le dijo: “Ya estoy harto; tres pedidos y no más. Tres peticiones, y después de darte eso, no te daré más. ¡Di tus tres deseos!”
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LA FELICIDAD – SER FELIZ El hombre quedó encantado y preguntó: “¿Puedo pedir cualquier cosa?” Y Dios dijo: “¡Sí! ¡Tres pedidos y nada más!” Y el hombre habló: “El señor sabe que tengo vergüenza de hablar, pero me gustaría librarme de mi mujer, porque es muy aburrida y siempre está… El Señor sabe. ¡Es insoportable! No logro vivir con ella. ¿Podría librarme de ella?” “Está bien”, dijo Dios, “tu deseo será satisfecho”. Y la mujer murió. El hombre se sentía culpable por el alivio que sentía, pero estaba feliz y aliviado, y pensó: “Voy a casarme con una mujer más atractiva”. Cuando los parientes fueron al funeral y comenzaron a rezar por la difunta, el hombre volvió de pronto en sí y exclamó: “Mi Dios, yo tenía esta mujer encantadora, y no la apreciaba cuando estaba viva.” Entonces se sintió muy mal, fue corriendo al encuentro de Dios y le pidió: “Tráigala de vuelta a la vida, Señor.” Dios respondió: “Está bien, segundo deseo concedido”. Ahora le queda sólo un deseo. Pensó: “¿Qué debo pedir? Y fue a consultar a los amigos. Algunos dijeron: “Pide dinero; si tienes dinero puedes tener lo que quieras.” Otros dijeron: “¿De qué te servirá el dinero si no tienes salud?” Otro amigo dijo: “¿De qué te sirve la salud si un día morirás. Pide la inmortalidad.” El pobre hombre ya no sabía qué pedir, porque otros decían: “¿De qué te sirve la inmortalidad si no tienes nadie a quien amar? Pide el amor.” Entonces, pensó, pensó… y no llegó a ninguna conclusión, no conseguía saber lo que quería. Cinco, diez años… Un día Dios le dijo: “¿Cuándo vas a hacer tu tercer pedido?” Y el pobre hombre dijo: “¡Señor, estoy muy confuso, no sé qué pedir. ¿Podría el Señor decirme qué pedir?” Dios se rió cuando oyó esto y dijo: “Está bien, te digo lo que debes pedir. Pide ser feliz, no importa lo que te pase. ¡Ahí está el secreto!”

REFLEXIONES PETULANTES La felicidad se encuentra en la sencillez, en el hacer las cosas sin buscar ni necesitar el agradecimiento, el reconocimiento o la satisfacción. En la ausencia de deseo, en comunicarse, en ver salir el sol o verlo acostarse; en la

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LA FELICIDAD – SER FELIZ aceptación de las cosas que suceden, como parte del aprendizaje; en Toda la felicidad es gratuita. Lo que producen las cosas de pago es placer, que también es bueno, pero no es lo mismo.

RESUMIENDO Alcanzar la felicidad, si no plena por lo menos continua, es un objetivo posible que te aportará una sonrisa agradable en la boca y en el alma. Además, es una de esas sonrisas contagiosas. La felicidad, aún viviendo en condiciones que sean más propicias a la infelicidad, es posible. La felicidad no tiene que ver con las circunstancias que nos estén sucediendo, porque puede brillar por encima de cualquiera de los pesares, puede sobreponerse a cualquier pesar, y triunfar. ¿Estás convencido de que te mereces la felicidad? Si es así, pídetelo, ruégatelo, no pares hasta que la consigas. Haz lo que sea necesario por esa felicidad que no es la efímera que provocan los bienes materiales, sino la que es interior, irreductible, cierta.

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