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Luc 14:25 Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo:
Personas seguidoras, personas que escuchan, personas atraídas, personas interesadas, personas curiosas.
Lo seguían a donde fuera pero ¿Para qué?

Luc 14:26 Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun
también su propia vida, no puede ser mi discípulo.
Aquí el Señor no pide dejar en segundo lugar cualquier otro tipo de amor que podamos tener, amor de pareja (amor
eros), el amor de familia, hermanos, hijos (amor filial) y también el amor personal.
Cualquiera que no haga eso no puede seguir a Cristo.
Dios debe ser lo principal en nuestras vidas.

Mar 12:29 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
Mar 12:30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus
fuerzas. Este es el principal mandamiento.
Mar 12:31 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que
éstos.

Luc 14:27 Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
Segunda ͞regla͟ para ser discípulo de Cristo.
El llevar la cruz implica muchas cosas:
1) Pagar por una falta realizada
2) Tomar el peso del mal que hice
3) Ver las consecuencias de mi pecado
En meditar en la cruz de Cristo nos deja ver porque debemos llevar la cruz, porque debemos hacer nuestro el sacrificio
de Jesús.
El saber que Cristo cargo una cruz que no le corresponde, al meditar en su pureza, en su ausencia de pecado y aun así
pagar como un pegador.
El tener que entregar su vida para morir, siendo que él no debía.
Tener que hacerse hombre (dejando su estado espiritual), Vivir en este mundo de pecado (dejando la santidad del cielo),
padecer castigos (por pecados que nunca cometió)

Luc 14:28 Porque ¿quién de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si
tiene lo que necesita para acabarla?
Uno debe tomar el peso de su vida, calcular como tas invirtiendo tu vida.
¿Qué es lo que quiero construir para mi futuro?

Luc 14:29 No sea que después que haya puesto el cimiento, y no pueda acabarla, todos los que lo vean comiencen a
hacer burla de él,
¿Estoy invirtiendo mi tiempo y mi dinero en algo que me dará frutos?
Es muy fácil equivocarnos si no tenemos la información necesaria para poder elegir.
El mundo solo tiene envidia, orgullo y codicia, se alegra cuando alguien tiene una vida destruida. Se alegran de la
desgracia de los demás.
Se alegra cuando alguien destruye su vida.
Es el pensamiento de este mundo, porque es lo que Satanás quiere de usted.

Luc 14:30 diciendo: Este hombre comenzó a edificar, y no pudo acabar.


Hacer planes de tu futuro sin saber si tienes un día más de vida.

Por: Iván Pablo Yáñez Fica 




    
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Luc 14:31 ¿O qué rey, al marchar a la guerra contra otro rey, no se sienta primero y considera si puede hacer frente con
diez mil al que viene contra él con veinte mil?
Como luchar contra quien es más fuerte que nosotros, debemos tener al más fuerte de nuestra parte.
El hombre tiene una lucha contra la muerte, pero no la muerte física, sino la muerte eterna.
Y esa lucha no se gana con obras, no se gana con dinero, no se gana con buenas acciones.
Esa lucha solo se puede ganar con Dios.

Luc 14:32 Y si no puede, cuando el otro está todavía lejos, le envía una embajada y le pide condiciones de paz.
Debemos reconciliarnos con Dios, su justicia no permite el pecado y depende de nosotros el poder arreglarlo.

Luc 14:33 Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.
Dios nos quiere como discípulos reales, que le sigamos por completo y de corazón, que le sigamos como siervos fieles.
Dios no quiere de su lado para nuestro bienestar.

Nosotros estamos construyendo una torre y participando en una guerra.


Construimos nuestra vida invirtiendo de nosotros, invirtiendo nuestra vida, pero ¿para ganar qué?
En este mundo las cosas se hacen nada, todo se corrompe, todo se destruye, todo se desgasta, todo se caduca.
En lo que si podemos invertir son en las cosas celestiales, en lo que concierne a Dios, en lo que aprendamos de las
escrituras, en los frutos que utilizamos en nombre de Dios, en el tiempo que destinamos a predicar de su palabra.
Eso trae recompensas de parte de Dios, en cambio en tiempo perdido nadie lo recupera y es peor si estamos lejos de
Dios.

Por otra parte estamos en medio de una guerra, por un lado están lo guerreros de Cristo, el ejército de Jesucristo de los
ejércitos, y por otro lado Las Huestes de Maldad, el ejército del príncipe de la potestad del aire.
Una guerra que se decide cuando Cristo venga nuevamente, una batalla que ya fue ganada por Cristo cuando murió en
la cruz. Dios quiere que estemos del lado ganador, esa batalla del lado de Satanás solo lleva a la perdición.

Por: Iván Pablo Yáñez Fica