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c cas 22 39-46 Jesús ora en Getsemaní


(Mt. 26.36-46; Mr. 14.32-42)

c c 22:39 Y saliendo, se f e, como solía, al monte de los Olivos; y s s discíp los también le sig ieron.
Algo q e todo creyente debe hacer, es ver los movimientos q e hacia Cristo. No son acciones al azar, no es act ar sin n
motivo, sino q e en s s pasos hay sabid ría, en s vida hay na g ía, en s caminar hay n ejemplo para nosotros.
N estro Señor tenía la cost mbre de ir al Monte de los Olivos, pero ¿q é tiene de especial n monte?
Un monte es n l gar apartado, en donde no hay gente por lo general, en donde hay nat raleza, en donde hay
tranq ilidad, en donde p edes meditar sin distracciones.
El monte tiene na vista privilegiada por donde se podía ver toda Jer salén y como s nombre lo dice tenía m chos
olivos en la antigüedad, es n monte mencionado tanto en el antig o testamento como en el n evo, y tenía n
significado grande para Cristo.
En este monte también es tilizado por cementerio por m chos j díos.
cos discíp los no f eron obligados a seg irle, no se les dio na orden pero tampoco se les prohibió, acá vemos dos
actit des q e deben tener n creyente, por n lado seg ir los pasos de Cristo pero teniendo la determinación para
hacerlo, no esperando na orden para act ar sino de mi propio interés yo voy a seg ir a Cristo. Como n niño q e
q iere aprender del m ndo, anda detrás de s padre, nosotros debemos seg ir las pisadas del Maestro.

c c 22:40 C ando llegó a aq el l gar, les dijo: Orad q e no entréis en tentación.


ces pide q e oren para q e no entren en tentación. Pero ¿tentación de q é? ¿Tentación porq e?
cas tentaciones están por todos lados, desde cometer pecados tan graves como el homicidio como también cosas tan
peq eñas como desviar la atención de Dios. ca tentación viene de parte de Satanás q e nos q iere alejar de la com nión
con Dios, nos q iere hacer caer en alg na actit d q e nos deje debilitados, y l ego hacernos alejar de Dios.
Satanás es m y s til para s s tentaciones, nos b sca por algún lado al q e le tengamos agrado, n nca va a irse por n
lado q e no nos agrade sino q e mezcla verdades y cosas b enas, con engaños.

c c 22:41 Y él se apartó de ellos a distancia como de n tiro de piedra; y p esto de rodillas oró,
Entonces el Señor se apartó, se alejó, se separó de ellos, de s s discíp los, de las personas, para estar en privado con s
Padre. Y como vemos q e Cristo no se contradice, todo lo q e dice lo hace, y todo lo q e hace lo dice, el se aparta para
q e no le vean, para q e no le molesten, para estar solo en esa conversación privada. De rodillas Él oró, el estar de
rodillas nos m estra n estado de h millación pero también n estado de dolor, de necesidad, de s plica. Es como en la
antigüedad c ando alg ien cometía n error m y grave se postraba de rodillas para s plicar por s vida.

c c 22:42 diciendo: Padre, si q ieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi vol ntad, sino la t ya.
En este texto se m estra claramente la h manidad de n estro Salvador, q e a pesar de ser Dios, tener s gran poder, de
tener s gran a toridad, como c alq ier h mano no le g sta sentir dolor, pasar ang stias, pasar por sit aciones difíciles.
Si q ieres le dice cariñosamente a s padre, si q ieres pasa de mi esta copa. No era na copa de felicidad, sino na copa
de amarg ra, na copa de pecados y maldades q e tendría q e beber en n estro l gar, na copa de m erte, na copa
asq erosa q e no le g staba ver, pero q e tendría q e beber para hacer la vol ntad del padre. No se haga mi vol ntad
sino la t ya, mostrando q e para Él era algo q e no le g sta, q e era algo m y difícil de afrontar pero q e de ig al
manera lo haría por ti y por mí.

c c 22:43 Y se le apareció n ángel del cielo para fortalecerle.


co q e todo creyente debe hacer y q e Cristo hizo, f e esperar cons elo de parte de Dios. M chas veces nos
ent siasmamos en las cosas q e tenemos, y creemos tener las f erzas s ficientes por n estros medios pero llega n
momento en q e colapsamos y recién ahí nos acordamos de Dios, siendo q e él q iere estar con nosotros siempre.
Y Dios mostrando s amor y ay da con s hijo enviando n ángel para fortalecerle, y este detalle es importante no
siempre las oración de Dios son para evitar realizar na acción, sino q e p ede ser la vol ntad de Dios pasar por na
pr eba, por n momento de aflicción pero el no nos desampara, el nos fortalece, nos acompaña y a diferencia de Dios
con s Hijo, el no nos abandona.
Por: Iván Pablo Yáñez Fica 


    
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c c 22:44 Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era s s dor como grandes gotas de sangre q e caían hasta
la tierra.
ca agonía de n estro Señor era m y grande porq e Él sabía todo c anto le iba a acontecer, sabia de s s padecimientos,
sabia de s s castigos, sabia de s s aflicciones en la cr z, sabia de lo agonizante q e sería todo y es por eso s
s frimiento. El tener ese peso tan grande sobre Él, pero a n más el pensar q e s Padre le abandonaría, y le castigaría
con tan cr el castigo q e le costaría la vida.
Y por este dolor s s frimiento se materializó con grandes gotas de s dor como grandes gotas de sangre.

c c 22:45 C ando se levantó de la oración, y vino a s s discíp los, los halló d rmiendo a ca sa de la tristeza;
cos discíp los se sentían triste al contemplar el s frimiento de s Señor, pero cayeron rendidos por el s eño, el Señor
q iere q e n estro act ar como creyentes no sea solo algo emocional, o de palabras, sino de Hechos, porq e por s s
fr tos los conoceréis. N estros fr tos son los q e nos delatan delante de las demás personas, si no q eremos andar
según los caminos de Dios nadie nos impide, pero se ve. C ando despreciamos a Dios eso se ve, c ando hacemos n
pecado grande Dios lo ve y los demás también se dan c enta, c ando realizamos n mal acto es algo q e nos afecta a
nosotros pero también a n estro alrededor, porq e no vivimos en n m ndo m erto sino en n m ndo vivo q e mira
todo lo q e hacemos, no dejemos q e n estro act ar sea solo de sentimientos o de conceptos en n estra cabeza, q e
no se q ede en frases bonitas para complacer a los demás, q e sea algo sincero para Dios, o somos fríos o somos
calientes pero no andemos a medias delante de Dios, porq e por n estras obras nos j zgará Dios, dad al Cesar lo q e es
del Cesar y a Dios lo q e es de Dios.

c c 22:46 y les dijo: ¿Por q é dormís? cevantaos, y orad para q e no entréis en tentación.
Debemos levantarnos, de n estra pereza, de n estra flojera, debemos reaccionar, debemos ser personas q e realmente
demostremos q e le q eremos y q e le seg imos, orar es lo q e mas necesitamos, el contacto con n estro Padre q e
esta en lo secreto y n estro Padre q e ve en lo secreto nos recompensará en P blico. Dios le llama, y le invita a orar,
orar para primero ser transformado de s mala forma de vida, transformado de los vicios y el mal, transformado de los
ídolos y distracciones de este m ndo, transformado de n estra mala forma de vivir. Dios le q iere cambiar pero sted
q e debe aceptar y seg ir a Cristo, sted es q ien debe reaccionar, Dios no le obliga ni se lo prohíbe sino q e le deja la
invitación, n llamado tierno y de amor para q e s vida descanse en aq el Salvador y Señor n estro Jes cristo.

Por: Iván Pablo Yáñez Fica