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El concepto de tiempo en Levinas

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EL ESCÁNDALO DE LA SOLEDAD: REFLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE TIEMPO EN LEVINAS Juan Carlos Aguirre García
Universidad del Cauca

El trabajo intelectual de Husserl abrió al campo de la indagación filosófica una serie de posibilidades aún hoy inagotables. Varias son las ideas que han brotado de la obra del pensador alemán y, aunque el movimiento fenomenológico no se caracteriza precisamente por la ortodoxia, el aire de familia que lo anima permite abrir conversaciones sobre temas simples o comp
EL ESCÁNDALO DE LA SOLEDAD: REFLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE TIEMPO EN LEVINAS Juan Carlos Aguirre García
Universidad del Cauca

El trabajo intelectual de Husserl abrió al campo de la indagación filosófica una serie de posibilidades aún hoy inagotables. Varias son las ideas que han brotado de la obra del pensador alemán y, aunque el movimiento fenomenológico no se caracteriza precisamente por la ortodoxia, el aire de familia que lo anima permite abrir conversaciones sobre temas simples o comp

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EL ESCÁNDALO DE LA SOLEDAD: REFLEXIONES EN TORNO AL CONCEPTO DE TIEMPO EN LEVINAS Juan Carlos Aguirre García

Universidad del Cauca

El trabajo intelectual de Husserl abrió al campo de la indagación filosófica una serie de posibilidades aún hoy inagotables. Varias son las ideas que han brotado de la obra del pensador alemán y, aunque el movimiento fenomenológico no se caracteriza precisamente por la ortodoxia, el aire de familia que lo anima permite abrir conversaciones sobre temas simples o complejos, bajo un lenguaje común. La cuestión del tiempo no es una excepción. La excelente exposición husserliana sobre el tiempo, enunciada primeramente en las Lecciones de 1905, generó una serie de inquietudes a filósofos posteriores, los cuales enriquecieron este tema tan recurrido a lo largo de la historia de la filosofía. Heidegger, por ejemplo, quien editó tales Lecciones en 1928, publica por esa fecha Ser y Tiempo, obra en la que expone sus filiaciones y rupturas con las tesis del maestro. La figura de Emmanuel Levinas, cada vez menos ignorada en nuestro contexto, se ancla en la herencia fenomenológica, especialmente desde la óptica heideggeriana, para discutir cuestiones relevantes. Como Heidegger con Husserl, Levinas asume una postura crítica a las tesis de Ser y Tiempo. El presente escrito, más que reconstruir el núcleo de la polémica Heidegger – Levinas, intentará exponer lo novedoso del planteamiento levinasiano, en aras de enriquecer la comprensión fenomenológica del problema de la temporalidad. Obviamente, habrá que hacer de soslayo las respectivas consideraciones en torno a los presupuestos heideggerianos a los que Levinas se refiere. Para iniciar, digamos que Levinas cada vez que aborda la cuestión del tiempo se traza un objetivo muy claro: “mostrar que el tiempo no remite a un sujeto aislado y solitario, sino que se trata de la relación misma del sujeto con los demás”1. De entrada marca un límite con respecto a los análisis de quienes lo precedieron al incluir al Otro en un tema filosófico tan abstracto y condenado al ámbito subjetivo. El terreno sobre el que desarrollará su argumentación exigirá como presupuesto la adopción de estructuras ontológicas, en especial, habrá que hacer una consideración en torno a la categoría soledad, a su raíz ontológica. Fiel al lema fenomenológico de “ir a las cosas mismas”, Levinas suspende todo posible juicio previo de cualquier disciplina cultural. No se interesa por la forma como dividimos o ajustamos el tiempo gracias a las nociones suministradas por la sociedad, o al modo en que la sociedad nos permite hacernos una representación del tiempo; tampoco se anclará en el
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Levinas, E. El tiempo y el otro (tr. José Luis Pardo Torío). Barcelona, Paidós, 1993, p. 77.

sino en el tiempo mismo. tampoco le hace juego a una conocida tendencia según la cual al sujeto ver al otro. 3 Ibíd. como si haciendo determinada terapia o ampliando mis formas de expresión. pudiera superar esta carencia. Husserl. p.terreno de la psicología para tratar de entender la soledad como una necesidad de los demás. 2  Ibíd. 80. veamos o toquemos objetos. finalmente. lo que exigirá romper la idea de sujeto como simple y pura reducción a la soledad. Fondo de Cultura Económica. quedó sonando en la mente de Levinas y es la consignada por Husserl en sus Meditaciones Cartesianas. si bien Heidegger considera la relación con los demás como una estructura óntica del Dasein. imposible de transmitir en palabras. Su interés no se afinca en nuestra idea de tiempo. en Husserl remite a la esfera clausurada de lo mío propio4. Ahora bien. La muerte. Levinas no adoptará criterios antropológicos para superar la dualidad soledad (desdicha) – colectividad (felicidad). Para Levinas tal concepción es ontológicamente oscura pues. de seguro.. Es obvio que en el trasfondo de estas consideraciones se halla una crítica a la concepción heideggeriana de soledad. Para empezar digamos que esta categoría del ser no se enuncia como contrapartida de la socialización. en la práctica no representa papel alguno ni en el drama del ser ni en la analítica existencial. como si soledad fuera lo antagónico del estar con otros. por tanto. “soy mónada en cuanto que soy” 5. José Gaos). Luego de estas precisiones metodológicas. en palabras de Levinas: “mi existir constituye el elemento absolutamente transitivo. Consciente de que tanto el conocimiento como el éxtasis conducen a la desaparición del Otro.. Meditaciones Cartesianas (tr. 2 ed. como aquella angustia que blandían los filósofos existencialistas. cit. 5 Levinas. Soledad implicará aquí que aunque estamos con otros. la palabra mónada que. 1986. Lo que más va a criticar Levinas será que los análisis de Ser y Tiempo remiten a un Dasein aislado. Levinas la retoma tal cual para sostener que todo puede intercambiarse menos el existir. . p. Op. superando la denominación de nada y redireccionando la relación ser-para-la-muerte en ser-para-el-otro. pasemos a considerar la cuestión de la soledad. De igual modo. p. nada de estas transitividades nos eximen de ser en soledad. 4 Cf. p. tampoco se trata de superar la soledad en términos meramente conceptuales pues en el conocimiento “el objeto resulta –se quiera o no– absorbido por el sujeto y la dualidad desaparece”2. algo sin intencionalidad”3. es decir. quedándose sólo en consideraciones sobre el sufrimiento y la muerte. tampoco quiere decirse que se va a recurrir al éxtasis pues en él el sujeto quedaría absorbido en el objeto y retornaría a su unidad. en cierta medida está siendo lo otro.. se está refiriendo Levinas a casos como el de Robinson Crusoe donde se haría mención de un aislamiento factual. No quiere decirse con ello que el carácter monádico remita a una especie de contenido incomunicable. toma un carácter de misterio. el análisis intentará mostrar otra significación de la muerte. 153. impersonal en la vida cotidiana mas no a una auténtica relación cara-a-cara. E. México. soledad tampoco tendrá en esta reflexión un tinte dramático. como presencia o como presentimiento de los demás. 81. 79. compartimos con ellos o ello. mucho menos. Hay una palabra que.

Es impersonal como «llueve» o «hace calor». Se ha dicho que entre el existente y la acción de existir hay una unidad indisoluble. Ibíd. no podemos zafarnos de este estado en el cual ningún objeto se nos hace claro. Pareciera que para Heidegger el existente no apareciese más que en una existencia que le precede. pero inextinguible del ser. en la medida en que está arraigado en mi ser. 82. E. El primero remite a un interrogante: ¿qué quedaría una vez destruidas las cosas y los seres? La respuesta. el concepto hay... definitiva en la elucidación del tiempo levinasiano. al referirse sólo al existente. por tanto. «campo de fuerzas» del existir impersonal o anónimo. Para justificar esta revaluación de la propuesta heideggeriana. 83. “«consumación» impersonal. no es darle estatuto de ente? o ¿hablar de la nada no es darle ya existencia? Para Levinas. Podríamos ahora definir soledad como “unidad indisoluble entre el existente y su acción de existir”6. Ello lo obliga a echar mano del concepto hay (il-y-a). queda el hecho de existir (no sustantivo sino verbo) que se impone cuando ya no hay nada: no hay nadie ni nada que albergue en sí esa existencia. 8 Levinas. sin embargo. Levinas propone una forma nueva de comprender esta relación: el término Geworfenheit y la sensación de desamparo o abandono que lo acompaña podría traducirse como “el-hecho-de-ser-arrojado-a. Patricio Peñalver). De la existencia al existente (tr. que nunca daría pie para considerarla como una separación. p. lo mío propio es secreto. es preciso hacer un sobrevuelo por ambos conceptos. sabemos que sería tormentoso iniciar un nuevo día sin el descanso físico merecido.. Levinas no se satisface con reducirla al absurdo. Esta unidad se logra gracias a la hipóstasis que es el acontecimiento por el cual el existente se liga al existir. Madrid. a excepción 6 7 Ibíd.. conservando así una distinción entre Sein (al que preferirá llamarlo como existir) y Seiendes (existente). para el cual propone dos ejemplos claves. algo que no está adherido a un objeto que es. por más que intentemos. ubicándolos como piezas argumentativas fundamentales a la hora de comprender la concepción de presente. sino que intenta dar una nueva connotación a ese existir sin existente. Todos hemos padecido en algún momento de nuestras vidas esta incómoda situación. 77.”. En vista de que el presente trabajo intenta desentrañar la idea que maneja Levinas de tiempo. . Arena Libros. algo que no es sujeto ni sustantivo. luego de este imaginario proceso quedaría el hay.Lo que está queriéndose resaltar es que. al parecer menos problemática sería nada. hablar de nada nos llevaría a contemplar otra serie de cuestiones como: ¿acaso reducir todo a la nada. toda multiplicidad. el existir rechaza toda relación. le recomiendo este otro: el insomnio. Luego de la destrucción. como si existencia fuera independiente del existente y “el existente que se halla arrojado no pudiese jamás convertirse en dueño de la existencia”7. p. Esta definición nos remite a dos términos complejos en la obra de Levinas: por un lado está el término hipóstasis y. Sin embargo. La necesariedad de este concepto en la obra de Levinas se justifica debido a la carencia que dejó Heidegger en su clásica distinción Sein – Seiendes. Si alguno sospecha de este primer ejemplo por pertenecer al orden de lo ficto. anónima. p. Queremos conciliar el sueño. esa que murmura en el fondo de la nada misma”8. 2000. por el otro.

de donde las cosas toman su carácter fantástico”10. entonces. invade como una presencia. de ausencia. sino porque carece de límites”(Levinas. una presencia que causa horror ante la amenaza de la impersonalidad. En este contexto. El hay nos ha permitido vislumbrar un nuevo acercamiento al existir. es la remisión a un ser indeterminado y anónimo. apegado a ser. Ahora bien.  En este punto Levinas recurre a Hamlet. aunque Levinas asume la radical postura del Cratilo donde no sólo no puede bañarse uno dos veces en el mismo río y con la misma agua sino. de todo contenido. p. es muy al contrario. A partir de este caso podemos afirmar que el hay. La eternidad no es sociego pues carece de un sujeto que la asuma. Intentemos reconstruir el concepto de hay a partir de la metáfora de la noche: sabemos que en la noche la forma de las cosas se disuelve. 89. Se desliga uno de todo objeto. cit.. lo cual sería una contradicción pues hablar de sujeto es hablar de un comienzo. Cuando estamos clavados en la noche no nos ocupamos de ninguna cosa. 10 . 87). El hay. silencio cuya voz se oye y espanta: “no es entonces que las cosas del mundo diurno se conviertan por la noche en la fuente del «horror de las tinieblas» porque la mirada no conseguiría acechar sus «imprevisibles designios». incluso. p. de desidia. Op. Pero lo que sí es cierto es que tal ausencia nos remite a su vez a una presencia absolutamente inevitable. Es así que el existir puede ser definido mediante la noción de eternidad en la medida en que carece de punto de partida. pues. precisamente. pues ésta es una imposibilidad. se caracterizan por una vigilia sin recurso posible al sueño: “está uno apegado al ser. y el modo que tiene el existir de afirmarse en su propia aniquilación.. pero hay presencia. el hay es el existir cuando aún no hay existente.. ¿Dónde queda. la posibilidad de fijar la unidad del existente si del río sobre el cual se intenta sostenerse desaparece todo elemento estable? Según esto. 79. no así el existente. ¿qué relación podemos establecer entre hipóstasis y hay? Para esto debemos recordar la dupla existir – existente. Su papel en la génesis del sujeto se fija en que es sobre él donde se produce la hipóstasis. y no consigue dominar el absurdo ni siquiera mediante el suicidio: “el ser es el mal no porque sea finito. En la obra puede comprenderse que el “no ser” puede ser imposible.de las campanas del reloj o los ruidos de los animales en el tejado. Nos viene a la mente la imagen del flujo heracliteano. que abarca todas las cosas y la conciencia”9. Esta presencia que surge detrás de la nada no es ni un ser. imposibilidad de descanso. no hay un algo. ni el funcionamiento de la conciencia que se ejerce en el vacío. la figura del campo de fuerzas retoma plena importancia en la medida en que es silencio pero un silencio pascaliano de espacios infinitos. sino el hecho universal del hay. no hay una cosa que podríamos denominar esto o aquello. El tiempo y el otro. lo cual no significa nada. no es posible bañarse ni siquiera una vez. al desestimar su carácter de en-sí y caracterizarlo más bien como un sin-sí-mismo. El hay no es sueño es. p. aunque la oscuridad de la noche no es ni un objeto ni una cualidad de un objeto. de ese horror. Ibíd. ¿Qué entendemos por tal? Empecemos diciendo que es un acontecimiento a través del cual la conciencia rompe la 9 Ibíd.

cit. es dueño de ese existir como el sujeto es dueño del atributo.. 94. de sueño y de inconsciente– es precisamente la ruptura del insomnio del ser anónimo. en un primer momento. Op. todo pensamiento puede. podremos centrarnos sólo en dos que están íntimamente ligadas: la primera dice relación con la identidad personal. la segunda. No sólo porque lo habita un alma. Este acto de dominio es conciencia que sale desde el fondo de la inconsciencia y. el existente está solo”12. 90.. p. 89. Pero viene como consecuencia una segunda consideración: a partir de este acontecimiento. p. la posibilidad de tener un refigio para retirarse del ser ahí” 11. de ninguna manera. es claro que el pensamiento está aquí: “el cuerpo excluido por la duda cartesiana es el cuerpo objeto. . Lejos de situarse en la fácil polémica que endilga a Descartes la concepción mecanicista del cuerpo en favor de la tesis de la primacía del cogito. Es mediante la hipóstasis que “la conciencia del sujeto pensante –con su poder de evanescencia. a pesar de su eternidad sin sueño.. será sobre la concepción de presente. por tanto. no se trata sólo de una conciencia de localización. El tiempo y el otro. precisamente merced a ese dominio sobre el existir [. Op. tan problemática para quienes reflexionan sobre la corporeidad. sino de una localización de la conciencia. De la existencia al existente. en primer lugar. sino porque su ser pertenece al orden del acontecimiento no al del sustantivo”14. De ahí que el cuerpo sea el advenimiento mismo de la conciencia. Levinas ubica el descubrimiento cartesiano en su justa medida: el pensamiento tiene un punto de partida. de escapar de ese deber de coribante. De lo anterior pueden extraerse varias consecuencias. el existente queda apresado en su soledad. Obviamente. sin embargo. es una base. 13 Levinas. cit. “el existir le pertenece y.] merced a ese dominio celoso y exclusivo sobre el existir. aunque el idealismo nos ha acostumbrado a situar tal conciencia fuera de todo espacio. es mónada.. 14 Ibíd.. Puede verse. cómo para Levinas la soledad es un estado natural de la existencia. comenzar y terminar en una cabeza. no estamos hablando de una localización en sentido objetivo. De la existencia al existente.. 98. advenimiento del sujeto. estamos hablando del espacio como condición: “el lugar. Op. el existente lleva el existir como atributo. cuyo marco sea el espacio. p. El existente al identificarse consigo mismo queda encerrado en sí mismo. antes de ser el ambiente concreto del mundo heideggeriano. antes de ser un espacio geométrico. en relación con el existir.vigilia anónima del hay. 11 12 Levinas. p. como algo que es. Hay e hipóstasis permiten considerar la acción propia de la identidad. un estado de positividad pues ya se ha superado lo anónimo del existir (hay) y el existente ha tenido que salir de sí y retornar a sí (hipóstasis). sino en la primera persona del presente: «soy una cosa que piensa»”13. El cogito no desemboca en la posición impersonal: «hay pensamiento». Hipóstasis es. Levinas. la posibilidad de «suspender». cit. en la que haremos mayor énfasis. ello significa que el existente entra. No es cosa.

cuando hablamos de presente y de “yo”. en tanto modo del existir. el polo positivo de una carencia. Según esto. Aquí entra en juego el presente. Con la evanescencia en el seno de la hipóstasis. El presente queda al margen del concepto duración. Levinas intenta romper la dicotomía entre lo variable y lo permanente.. podemos 15 16 Ibíd. Ahora bien. con esto quiere descartar toda posibilidad de análisis causalista. no puede fijarse el momento en el cual sucede. por tanto. Puede decirse que es en el instante donde el existente rompe lo anónimo del existir. si no es historia. lo absoluto del presente se manifiesta e impacta al pasado y al futuro: la presencia misma del presente da al pasado una apariencia de ser y desafía al porvenir. ni el presente. Op. El tiempo y el otro. no hay posibilidad de recurrir a puntos fijos. cit. p. 105. es instante. Es importante notar que Levinas no habla del tiempo como si fuera una experiencia previa al existir. pues remitiría a una herencia que arrastraría el existente (desligándose de toda exigencia). éste es su espacio. sino que sólo se convierten en existentes “y se puede componer con ellos un tiempo. pero no es historia”16. fija el comienzo a partir de sí mismo. 91. Pero Levinas destaca en esto una relación paradógica: “el comienzo no parte del instante que precede al comienzo: su punto de partida está contenido en el punto de llegada como un choque de rechazo”15. primera pues todavía no podemos hablar de libre arbitrio. toda consideración del contacto con el ser como hábito o herencia. incapaz de reducirlo a nada. En relación con la tradición fenomenológica. construir el tiempo como un existente”17. En este caso. Levinas conserva la certeza inicial de que el tiempo se aferra a un sujeto. 89. la figura del comienzo es la evanescencia. su nicho. . el yo pasa de ser un existente desde el comienzo. Tiene una historia. sino que está referida exclusivamente al presente. en otras palabras. ni el yo existen como tal.En segundo lugar. estamos refiriéndonos a una libertad primera que caracteriza la hipóstasis. por el contrario. Considerar al presente en la relación existir – existente ha permitido destacar elementos esenciales de la temporalidad humana. que se revela con las fuerzas anónimas que lo envuelven. La evanescencia del presente lleva incluso a considerar que. como si existiera desde una historia remota.. éste. p. 17 Ibíd.. pero a modo de recuerdo. p. es decir. la hipóstasis o acontecimiento no es una cosa. cada instante es un comienzo. pensamos en un sujeto autárquico. Tiene un pasado. su comienzo pierde solidez. Cada vez que consideramos la ruptura con el hay. a comprenderse como un modo de existir en cuanto tal. como si pudiera celebrarse hora y fecha de su acaecimiento. No existe en un punto específico del tiempo lineal. El tiempo brota desde el momento en que el existente desgarra el anonimato del hay y por ello la figura preponderante del tiempo es el presente. Efectivamente. el existente no es el ser de una nada. entre el ser y la nada. un nacimiento. a lo sumo. es el comienzo mismo. una de las palabras con las que se distingue el tiempo: el acontecimiento de la hipóstasis es el presente: “el presente desgarra y renueva: comienza. Levinas.

en tal caso. pero hay un segundo movimiento mediante el cual esa libertad no es sólo salida. desdicha. asume que la soledad. el pensamiento de Levinas comparte las preocupaciones que desvelaron a los filósofos de la corriente existencialista francesa. intentan mostrar los puntos débiles de su opuesta. responsabilidad y demás. el sujeto está solo porque es uno. sin embargo.. Pero lo que puede ser desesperación para algunos. p. la existencia no es carencia ni trauma. por ejemplo. . por la responsabilidad consigo mismo. desde este punto. Unamuno. materialidad. Editor. Así pues. no deja de lado que la soledad no se logra mediante un acto de contemplación. Antes de considerar su respuesta. Más allá del existencialismo. bien sea de su rama romántica (Kierkegaard. un retorno que no es potestativo del “yo” (como si en ocasiones pudiera liberarse de ese “yo”). como al metafísico (Sartre) e incluso el religioso (Marcel. libertad. Hemos visto que se han dado dos movimientos: el primero: el existente. Levinas señala en el pensamiento contemporáneo un antagonismo entre la esperanza de una sociedad mejor y la desesperación de la soledad. verían en la consideración de la soledad un asunto 18  Ibíd. I. Para una caracterización del movimiento existencialista véase: QUILLES. en un acto de libertad. Buber. precisamente. la posibilidad de salvación. frente a los mismos cuestionamientos de soledad. Nietzsche. Dostoievsty. Los que abogan por una experiencia social. Mounier). 1957. para Levinas es virilidad. sale de su anonimato. lejos de ser una experiencia privilegiada del ser para la muerte. sino también retorno a sí. Esta libertad en la hipóstasis es también soledad. es un retorno que se vuelve imperativo. enmarquemos brevemente la forma en la que se había tratado la pregunta. es “la compañera de la existencia cotidiana atormentada por la materia”18. como si pudiera encontrarse en aquellas religiones que intentan desligarse de las necesidades. En este contexto se manifiesta la paradoja del ser libre que queda limitado por sí mismo. se torna identidad. Podría decirse que.mencionar la libertad del comienzo en la cual el propio existente domina el existir. denunciando en su opuesta una degradación de la experiencia auténtica. 97. controla el existir. La respuesta de Levinas es un esfuerzo original por situar en la materialidad de la vida cotidiana. Habíamos dicho que la materialidad exigía respuesta. Este último elemento es la materialidad. siendo la necesidad nuestra compañera. Queda un último elemento por considerar antes de explorar los caminos en los que el existente vuelca su soledad hacia la exterioridad. Barcelona: Luis Miracle. que habíamos visto como desdicha. es el triunfo sobre un campo de fuerzas anónimo del cual brota un existente libre. podrá verse cómo Levinas. Los argumentos que cada una esgrime. nos tienta a responder a su profunda infelicidad. orgullo y soberanía. Levinas no oculta que esta materialidad es la desdicha de la hipóstasis. siendo la realización de la soledad. más que ofrecer respuestas. Kafka). hasta aquí. Tanto la una como la otra se presentan como las vías correctas de abordar los problemas existenciales. somos responsables de ella. responde de un modo diferente a los intentos de tal corriente.

más que ninguno. como si la pobreza de la clase obrera obligue a hacer la experiencia pura de la explotación únicamente para despertar en ella la nostalgia de una liberación metafísica. lejos de recurrir a estrategias de la razón. su educación. su salud. El camino elegido por Levinas. que es una manera de sensación. Como vemos. las acciones colectivas y todo aquello que hace habitable el mundo. una amenaza a la consolidación de un estado comunitario. 21 Ibíd. El tiempo y el otro. No es un intento optimista de respuesta.. Esta última tiene que liberarse de salvación por satisfacción y anclarse en otro sentido. La primera cree que la satisfacción debe centrarse en las necesidades básicas del ser humano: su alimentación. 19 20 LEVINAS. imposible de eludir con las estratagemas de los apologetas de lo social. es decir. dirige su mirada hacia el mundo. elige los nutrimentos como modo excelso de reconocer un intervalo entre el yo y el sí mismo. siendo la materialidad su encadenamiento a sí mismo.. un olvido de los goces de la comunicación. Levinas rompe con cualquiera de estas dos respuestas. he ahí el viejo dilema: “un pueblo con hambre no piensa” o “primero la mástica y luego la mística”. hay “una relación con todo aquello que es necesario para ser”. un epifenómeno de lujo o despilfarro. el peso que quedaba asido al existente en su libre emergencia. la salvación no la plantea Levinas en el terreno tradicionalmente privilegiado de la razón. De manera original. . p. p. es más. para superar su materialidad. Por su parte. la desdicha de la vida material. como si la salvación se tratara de una forma superior que exige asegurarse la solidez de sus bases. 102. una luxación en el cuerpo social. La luz es la condición de tal posibilidad”21. reconoció el presente mismo. A este respecto sostiene: “mientras que en la identidad pura y simple de la hipóstasis el sujeto sumerje en sí mismo. Obviamente. El sujeto se separa de sí mismo. 103. quienes se preocupan por la soledad y sus angustias son como avestruces en un mundo que solicita solidaridad y lucidez. sin embargo.burgués. quiere fijarse también en el triunfo sobre el anonimato del existir: “al ligar soledad y materialidad del sujeto. más que un sistema de útiles [como lo pensaba Heidegger] es un conjunto de alimentos: “los alimentos son los que caracterizan nuestra existencia en el mundo”20. la cual es vista como caída. por tanto. ocuparnos y apegarnos a las cosas es trivial para una experiencia de la soledad. podemos comprender el sentido en que el mundo y nuestra existencia en el mundo constituyen una tendencia fundamental del sujeto para sobreponerse a la carga que él representa para sí mismo. Op. su vestido. su búsqueda se sitúa en el campo del goce. un lugar de retorno sobre sí mismo. Podríamos decir que ambas posturas están ancladas en la necesidad de satisfacción. La segunda se enfoca más bien en el dolor de la necesidad. unos individuos descentrados.. el mundo. plantea que la dicotomía surge en tanto lo opuesto no es lo por ellos esbozado. 97. Ibíd. él. sino que lo auténticamente opuesto es la necesidad de satisfacción y la necesidad de salvación. cit. para romper las ligaduras entre el yo y el sí mismo”19. el existencialismo denunciaría que el estar instalados en el mundo. en el mundo. p.

sino como dolor. con fino convencimiento Levinas sostiene que “el mundo y la luz son la soledad. una historia del solipsismo. es decir: “refractaria a esa 22 LEVINAS. aunque esto involucre esfuerzo. aunque hablábamos de los alimentos como posibilidad de liberación de la soledad. visto por Levinas no como aberración o sofisma. Pues bien. es decir. aunque la luz y el conocimiento aparecen con su propio rango en el terreno de la hipóstasis. Esta es la historia del pensamiento en occidente. imposibilidad de alejar el sufrimiento. La cuestión es que el dolor anuncia algo más desgarrador que el sufrimiento. En este sentido. pero. Levinas hace la distinción entre “el dolor que. dificultad y dolor. en el que se encuentra el compromiso con la existencia. los nutrimentos se tornan una posibilidad de liberarnos de la materialidad inicial mediante la cual se realiza el sujeto. 115. a una exterioridad. cit. aunque arrojado al mundo. por consiguiente. es como si de nosotros saliese la luz.Aquí el término luz dice relación con aquello gracias a lo cual hay algo diferente de mí. mientras que el físico. La soledad no puede verse como la angustia de la nada. ésta queda envuelta en la inmanencia. el sujeto sigue solo. un terreno abierto a un acontecimiento intraducible en términos de luz. el espacio que se abre en esta trascendencia queda reducido a la inmanencia pues. su libertad de existente. son otra cosa que yo mismo. estos seres vestidos. con excesiva ligereza. son ellos los que permiten iniciar una salida de sí. hay que trabajar con las propias manos con los instrumentos. tienen un sentido y. como una manera en la que el sujeto franquea el anonimato del existir. Subraya que en éste aún puede conservarse una actitud de dignidad y compunción. su razón está sola.. Op. todo conocimiento no es el encuentro de algo diferente. en otras palabras. sin posibilidad de escape o regreso. aunque se aspira a una trascendencia. por el mismo hecho de estar iluminado. La crítica que a este respecto se lanza es que. al enfrentarme a una cosa distinta de mí mismo. es importante reflexionar sobre algo que es recurrente y se convierte en un leitmotiv en la obra levinasiana y en una desviación (¿o corrección?) de la propuesta husserliana: un objeto iluminado es algo que encontramos. Es precisamente en el dolor y el sufrimiento donde la soledad se vive como tragedia. sino que recupera el peso de la existencia. p. Entonces. no logran salvar al sujeto de su soledad. es auténtica imposibilidad de separarse del instante de la existencia. una muestra de la imposibilidad de la nada. mediante la luz la cosa se presenta como si saliera de mí mismo. Antes de continuar.. El dolor físico nos expone directamente al ser. sino como la estructura de la razón gracias a la cual la razón no encuentra jamás otra razón con quien hablar. Según esto. . es. La consideración que hace Levinas sobre el trabajo permite ver un sujeto que no está expuesto al vaivén del mundo. pero el valor de los útiles. son como si vinieran de mí”22. tomar el objeto. llamamos físico” y el dolor moral. Estos objetos dados. Iluminados por la luz. De la existencia al existente. por esencia. más que una simple función instrumental cumple la función de suprimir el trabajo. sino un espacio que hay que conquistar: es preciso atravesarlo. pero como si de antemano saliese de mí. pero son míos.

extraño a toda luz.. El tiempo y el otro. De igual forma. el sujeto no es dueño de la muerte. aún somos sujetos del sufrimiento.. Levinas sostiene que la muerte nunca es un presente. p. no ya desconocido sino incognoscible. p. pp. Con respecto a la muerte Levinas se distancia del ser para la muerte heideggeriano. por ende. la proximidad de la muerte indica que estamos en relación con algo absolutamente otro.. por el contrario. no en 23  Levinas. 25 Ibíd. podemos captarlo aún. siguiendo a Bloch. De la muerte el sujeto renuncia a su apropiación. se trata de algo inabordable por el conocimiento. La pasividad o ausencia de poder ante la muerte marca la imposibilidad de cualquier proyecto. tan perspicaces por tradición. 24 Levinas. en palabras de Levinas. Se trata la muerte. no deja posibilidad de optar. Levinas. en cuanto tal. aunque acorralados por el ser. otro-sí-mismo que participase conmigo de la existencia común. el lema de Levinas será. En contraposición a Heidegger. la cual no se alcanza aún en el sufrimiento pues. La extensa cita de Levinas se justifica pues en este párrafo se evidencia el núcleo de su pensamiento. para él. que el problema del tiempo no es como Heidegger lo plantea un pretexto para pensar la muerte. Por tanto. por tanto. 112). La relación con otro no es una relación idílica y armoniosa de comunión ni una empatía mediante la cual podemos ponernos en su lugar: le reconocemos como semejante a nosotros y al mismo tiempo exterior. cit. dueño de captar lo posible. E. incógnita que no puede resolverse con el transcurrir del tiempo o el avance de los conocimientos. es decir. 113. 1991. y que hace imposible toda asunción de una posibilidad” (Ibíd. Op. p. dueño de lo posible. Pero esto es precisamente lo que nos indica que lo otro no es de ningún modo otro-yo. refractario a toda luz. no tiene lugar en la luz. núcleo que intentó desentrañar a lo largo de toda su obra: la alteridad no encierra posibilidades. la muerte más que confirmar mi soledad. El tiempo y el otro. la realidad según la cual el existir del existente se aliena: En verdad lo Otro que así se anuncia no posee ese existir como el sujeto lo posee. la relación con lo otro se da en el porvenir. 116. Pero Levinas manifiesta su extrañeza por cómo a los filósofos. su poder sobre mi existir es misterioso. la rompe. En la muerte se insinúa al sujeto la pluralidad. La muerte nunca es ahora”24. Para Heidegger el ser para la muerte es suprema lucidez y máxima virilidad del Dasein que asume la posibilidad última de la existencia y hace posible las demás posibilidades. es el tiempo el que se concibe a partir de la muerte (Cf. la relación con otro es una relación con un Misterio25. se trata de una relación con el misterio. la relación con lo otro vista a partir de la situación de la muerte. Paris. p. no indica esto que podamos evadirla. es el fin de la virilidad y del heroísmo del sujeto: “el ahora supone que yo soy dueño. La crisis del poderío del sujeto cede su lugar a la pasividad. 122 . ahora bien. Éditions de l’Herne.. en ella el sujeto deja de ser sujeto. . la actividad y la libertad. Op. se les escapó el rasgo principal de nuestra relación con la muerte. 110. cit. la muerte no puede ser el fundamento del análisis: “sólo puede apoyarse en una situación en la que aparezca algo absolutamente incognoscible.128). permitiendo . La mort et le temps. de lo que se trata es de que la muerte es algo incomprensible y.intimidad del yo consigo mismo a la que remiten todas nuestras experiencias” 23.

Aun cuando me encuentre unido al Otro por la conjunción «y». pp. no es alteridad relativa: “la conjunción entre el Mismo y el Otro en la que se sostiene. p. 104. Para no caer en la simplificación de decir que el otro sería como el reverso del yo. 125 – 126. Recordemos que se había dicho que entre el presente y la muerte como porvenir y misterio se abre un abismo. ¿se conserva el yo en la trascendencia? Si ante la muerte no es posible poder. la relación no es simétrica. su vecindad verbal. 1977. un futuro no asumible por el hombre. sino en el porvenir auténtico. la realización misma del tiempo se representa en esta relación. Levinas dirá que no basta considerar las relaciones con el otro bajo este término. 26 27 Ibíd.. p. ¿cómo es posible seguir siendo sí mismo ante el acontecimiento que ella anuncia? La respuesta de Levinas desemboca en la originalidad de su propuesta: “esta situación en la que al sujeto le sucede un acontecimiento que no asume. el cara a cara con los otros”26. sus rasgos físicos o psicológicos. obviamente habrá que explorar esto. ensayo sobre la exterioridad.». Pero la relación con el otro no es recíproca. pues se hablaría de un futuro para nadie. aclarará que no define al otro por el porvenir sino al porvenir por la otredad “ya que el porvenir mismo de la muerte consiste en su total alteridad”27. . mas no es en el sujeto solitario en el que acontece. Para que se dé el tiempo. me enfrento a otro que tiene para mí un pasado. que ya nada puede sobre él. Salamanca. Levinas es consciente de que sería ingenuo situar la relación con el otro como porvenir pues cuando estoy frente al otro. Si bien Levinas sostiene que el tiempo reside en la relación con los demás. Sígueme. a menos que entre en relación con el presente. 120. 126. Además de no recíproca. 28 Ibíd. Totalidad e Infinito. A partir de lo dicho podemos sostener que el tiempo en Levinas no es el intervalo entre el presente y el porvenir que ofrece la muerte. en fin. la historia.. en la que su soledad y alteridad radical están ya veladas por la decencia”28.. Ibíd. el Otro continúa haciéndome frente. sino que sólo se da en la relación intersubjetiva. sino en razón de la alteridad misma. Pero ¿dónde queda el triunfo sobre el hay?. la expectativa o la proyección al futuro. Para Levinas. “en la vida corriente. en lo que no se capta. pero con la que sin embargo se enfrenta en cierto modo es la relación con los demás. Hay que aclarar que esta alteridad no está marcada por la forma de ser del otro. es preciso abordar al otro en su cotidianidad. p. Levinas establece la condición del cara a cara. en el cara a cara parece cumplirse la presencia del porvenir en el presente. En cuanto a misterio.. Conjunción irreductible a la totalidad. porque la posición de «frente a frente» no es una modificación del «junto a. ¿dónde queda la identidad?. es el recibimiento de frente y de cara del Otro por mí. en lo que cae sobre nosotros y se apodera de nosotros. revelándose en su rostro”29. por tanto.. Levinas busca un término que retenga absolutamente su otredad y lo halla en lo erótico bajo dos categorías: lo femenino y la fecundidad.el presente del porvenir. E. entendido en términos de alteridad. 29 Levinas.

es yo. sin embargo. La vejez. Op. lo femenino no es ni saber. no se da como contradicción o dualidad que tiende a la fusión. Por un lado. soy mi hijo no por empatía sino por mi ser. tampoco es una propiedad. la relación con él es una relación con su ausencia. el otro se retira en su misterio. el yo sobrevive en él”30. La pregunta reiterativa sobre ¿cómo puedo seguir siendo un yo en la alteridad de un tú sin quedar absorbido por ese tú. ni poder. 135. nos invade y nos hiere y. En ese caso. El tiempo y el otro. 30 31 Levinas. Para Levinas es claro que un hijo no es una simple obra mía. pero sabemos que tenemos su presencia en la voluptuosidad. Por tanto. baste decir que en sus consideraciones asume la diferencia entre lo femenino y lo masculino supera la típica clasificación de género y especie. aunque sí de un ser que no se puede poseer y sólo cuando esto se admite surge la comunicación erótica que no es ni lucha. p. No es saber pues en la voluptuosidad. p. sin dejar de ser ajeno. se plantea la ruptura con el padre. sin embargo. como un cuadro o un poema.Aunque la reflexión que Levinas hace sobre el Eros desborda los límites de este escrito. permite al padre asumir la historicidad sin destino en la modalidad de hijo. 33 Ibíd. sin perderme en él?. Levinas no está hablando de un ser ausente. “mi hijo no lo tengo sino que. en cierto modo. “el amor no es una posibilidad. según él. como si quisiera ponerme en su lugar. 132.. sin embargo. Sin embargo. ensayo sobre la exterioridad. “la relación con un extraño que. cit. de igual modo. desconocida o ignorada. Lo femenino es una fuga ante la Luz. Totalidad e Infinito. es la posibilidad de recobrar el pasado a partir de un punto nuevo. pudor. Pareciera que con el concepto de lo femenino como misterio se rompiera toda posible comunicación. no se debe a nuestra iniciativa. lejos de ser objeto que se torna nuestro o se convierte en nosotros. pese a la contradicción aparente. Levinas. Cuando se habla de lo femenino se habla de otro que. poder que no brota de su superioridad sino de su alteridad. a partir de la figura del hijo que se rebela para alcanzar su ipseidad. estamos hablando de ausencia en el marco del conocimiento (ausencia como desconocimiento). se retira en su misterio. lleva a considerar la cuestión de la fecundidad que en Levinas asume la connotación de paternidad. La sexualidad no es en nosotros ni saber. ni fusión. me es extraño”32. pues estaríamos considerándolo bajo las categorías de Luz. el grito paradógico de una libertad creada que. ni mucho menos a la romántica designación de la mujer misteriosa. ni poder. tampoco poder: “la iniciativa no se ubica al comienzo del amor que brota en la pasividad de la herida. Op. cit. sino la pluralidad misma de nuestro existir”31. 32 Levinas. . p. Recordemos que misterio no traduce imposibilidad de conocer. ni conocimiento. relación del yo con un yo-mismo que. En la relación padre – hijo ve Levinas una relación de ruptura y recurso. En este sentido. El tiempo y el otro. Op. es sin razón.. es decir. en este caso. lo soy”33. cit. 285.. El ser mi hijo no se da por un acto de mi voluntad.

sino en la elección”34. en tanto que filial.. Precisamente con la epifanía del rostro. más aún. cit. (Apr. el cual obliga a romper las pretendidas continuidades sin desligarse completamente de los lazos que entretejen la historia de una familia. 286 – 287. pareciera que el pretendido abordaje del tiempo mismo hubiera quedado en veremos. de la ética como filosofía primera.. no tendrían relación directa con el problema en cuestión. Pero tal apertura no realiza la posible disolución de la hipóstasis sino que la cumple en el hijo. Tenemos. con el advenimiento del Otro. pp.. la crítica que hace Levinas a la tradición occidental coincide con los trabajos de los filósofos de la Escuela de Frankfurt. Quedaría el sinsabor de si indagamos por la temporalidad humana. pp. CONCLUSIÓN: La reflexión sobre el tiempo en Levinas nos llevó a considerar aspectos que. Si hacemos un recuento de su planteamiento.] Todo amor debe aproximarse al amor paternal. Op. vemos que lo que parecía un sino trágico. la paternidad. la relación con lo otro. dejaron de lado cuestiones fundamentales. Como el interés aquí es primordialmente mostrar la manera como Levinas señala la vía de trascendencia o exterioridad que supere el ámbito de lo mismo. donde la tesis es la identidad de la hipóstasis. quedamos en la puerta la entrada a un pensamiento que se ancla en los terrenos de la ética como responsabilidad. está el recurso a la recuperación del pasado.  En este sentido. a simple vista. la antítesis es la muerte. 31. Cada hijo del padre.pese a la ruptura que conlleva al hijo al alcance de su unicidad. es hijo único. se abre al porvenir mediante el Eros.. Pero esta relación del padre con el hijo. especialmente con Theodor Adorno y Max Horkheimer”. Totalidad e Infinito. 2002). el irremediable retorno a sí mismo. donde el autor afirma que quiere “crear un encuentro que nunca tuvo lugar pero que hubiera sido fascinante: el encuentro entre Levinas y la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt. entonces. ensayo sobre la exterioridad. para abordar el problema del tiempo recurre además a la dialéctica. sin embargo. Sólo el Eros paternal inviste la unicidad del hijo: su yo. Aunque Levinas constantemente realiza análisis fenomenológicos en sus obras. El recorrido lo hizo Levinas por el campo de la ontología. en un primer término. . Para ver más relaciones entre ellos podemos remitirnos al interesante artículo de C. la sexualidad. y. tan caro a él en sus primeras fases de formación cuando escuchaba a su maestro Heidegger. que la consideración del tiempo en Levinas involucra. una nación. No por el número. no comienza en el gozo. 2. hijo elegido [. el deslubrarse por la luz ¿no será una muestra del miedo a confrontarnos con las opacidades que no se dejan atrapar por una razón orgullosa? 34 Levinas. lleva a adotar categorías de análisis lejanas a las cada vez más frecuentes exigencias de claridad. la soledad de la hipóstasis. no viene a agregarse al yo del hijo constituido de antemano. 229-254. un yo que sigue siendo un yo a pesar de convertirse en diferente de sí mismo. la síntesis. evito la consideración de la fraternidad cuya enunciación el autor también presenta. No. F. A esta relación doble. como buena suerte. ¿por qué no quedamos con una idea “clara y distinta” de lo que ella es? La propuesta de Levinas nos incita a interrogar de nuevo pues las antiguas formulaciones (que generalmente terminaban con una definición precisa). Alford intitulado: “The Opposite of Totality: Levinas and the Frankfurt School” aparecido en: Theory and Society. o sea. Levinas agrega un tercer elemento: el Eros paternal: “el hijo es hijo único. las figuras de lo femenino y la fecundidad. Vol.

Lo que sí queda claro es que el tiempo tampoco no está anclado en la mera experiencia de un sujeto satisfecho en el recuerdo constituido desde el ahora o en la mera expectativa de un porvenir. Meditaciones Cartesianas (tr. Levinas. 229-254 Husserl. 104. E. ensayo sobre la exterioridad (tr. El tiempo y el Otro (tr. 2 ed. Patricio Peñalver). pp. Editor. 1993. Daniel Gullot). F. No. p. Más allá del existencialismo. C. De la existencia al existente (tr. 1986. Barcelona: Luis Miracle. 2002). sino su acontecimiento mismo.. (Apr. Totalidad e Infinito. México: Fondo de Cultura Económica. E. lo que nos va a permitir encontrar sentido. 2. . Paris: Éditions de l’Herne. Madrid: Arena Libros. BIBLIOGRAFÍA Alford. El tiempo en su relación con la muerte nos permitió encontrar una realidad ineludible que nos grita algo que no puede quedar atrapado en nuestra comprensión. por tanto. 1977. En: Theory and Society. pp. 1991. La mort et le temps. Barcelona: Paidós. Siendo el tiempo no una forma degradada del ser. 2000. Ahora bien. Quilles. no va a ser el proyecto de afirmarnos como seres que la trascienden. 1957. alteridad plena que nos interpela antes de cualquier decisión y. E. Levinas. Levinas. Levinas. si la muerte es experimentada como fin y el tiempo un recorrido que en ella desemboca. 122 – 128. en la simple contemplación de la conciencia que se repliega sobre sí misma y finge una salida de sí. Vol. E. 31. necesidad de respuesta. “The Opposite of Totality: Levinas and the Frankfurt School. E. es en la radical exterioridad del otro donde podremos escapar de la boca voraz de Saturno y denunciar a occidente el escándalo de su soledad. Salamanca: Sígueme. I. José Gaos). José Luis Pardo Torío).

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