Con el acto del día de hoy, 22 de septiembre del año de 2010, queremos dejar firmemente establecido el hecho de que

la Universidad de Puerto Rico no ha sido, ni será, una pecera aislada a los males que aquejan a este atropellado país. Por lo tanto tampoco ha sido, ni será, ajeno a la denuncia y al combate de éstos. Estamos de cara a un doloroso año más en que nuestro país continúa siendo una colonia capitalista y de cara a la conmemoración de un año más de la gesta valerosa de quienes se alzaron en armas, el 23 de septiembre de 1868, por ofrecerle a sus descendientes –nosotr@s- otra suerte. Nuestra existencia no deja lugar a dudas: no ha sido tiempo muerto. Nosotr@s, como miembros de la comunidad universitaria, expuestos a las herramientas necesarias para comprender nuestros males sociales en su raíz, pretendemos, precisamente con este acto simbólico, cortar con la raíz del problema tal y como lo intentaron hacer, armas en mano, los combatientes que nos precedieron. ¿Cómo entender la notoria precariedad del sistema de educación pública escolar y universitaria, y aún las embestidas contra lo que sobra de éstos, sino como una característica inherente e indivisible de nuestra condición colonial? Nuestra burguesía de intermediarios se ceba sobre la carencia de conciencia histórica y de cultura política que padecemos colectivamente como pueblo. Necesitan de nuestra ignorancia como necesita un pez al agua. El quiebre moral de esa clase adquiere nuevas dimensiones al pretender cobrársele burdamente los platos rotos de su incompetencia a quienes históricamente se nos ha cobrado: a los de abajo. Despidos y pérdida de derechos adquiridos son la orden del día. A los estudiantes que puedan sobrellevar el golpe, se les exigirá una cuota de 800 dólares en enero, cuya vigencia ya ha sido declarada como indefinida. Éstos acontecimientos no deben apreciarse de manera aislada, como decretos del capricho del avaro insensible de turno, sino como partes de la estrategia mayor de una ideología y de una estructura de dominación que trasciende nuestros partidos políticos tradicionales y que es sencillamente incapaz de reproducirse con un pueblo que tenga acceso a una educación crítica y de excelencia. Ante este panorama, no valen parchos ni reformas. A cinco años de la caída en combate del compañero y Comandante Filiberto Ojeda Ríos se suman los sacrificios fecundos de otros combatientes como Juan Mari Brás, como Lolita Lebrón –encarnación de la dignidad indómita-, como Carlos Alberto Torres, Avelino González Claudio, Oscar López Rivera -¿y por qué no?- de nuestros estudiantes huelguistas. Muertos, encarcelados, sancionados: todos y todas protagonistas del enfrentamiento incesante entre el atrás y el porvenir. Ayer fuimos Antonio Valero de Bernabé, fuimos María de las Mercedes Barbudo, fuimos Betances, fuimos Albizu, fuimos Corretjer, fuimos Filiberto, fuimos jornaleros descalzos, fuimos agregados. Contra la adversidad –como nuestros antepasados-, hoy luchamos, y hoy somos. PORQUE FUERON, SOMOS; Y PORQUE SOMOS, SERÁN. Dado en Río Piedras el 22 de septiembre de 2010. A 112 años de ocupación capitalista estadounidense y a 502 años de lucha anticolonial: ¡Independencia y socialismo!

COMANDO CAPÁ PRIETO

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