El más humano de los humanos

"Es que obedecer por obedecer...así, sin más... eso sólo lo hacen gentes como usted"

ALEX ANGULO

ocos actores en el cine actual son capaces de resultar tan humanos, tan reales, tan cercanos al ser humano de a pie con tanta brillantez como el genial Álex Angulo (Erandio, Vizcaya, 1953). Sin duda, Angulo es uno de los mejores actores de carácter que ha dado nuestro cine en las últimas dos décadas, un intérprete sin fisuras y de amplios registros que ha sido parte integrante de algunas de los largometrajes más aplaudidos y valorados de la última cinematografía española. Véanse títulos como "El día de la bestia" (Alex de la Iglesia, 1995), "Hola, ¿estás sola?" (Icíar Bolláin, 1996) o "El laberinto del fauno" (Guillermo del Toro, 2006).

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Álex Angulo en “El Laberinto del fauno”

Por Lorenzo AYUSO

Descubriendo la vocación.

Corrían los primeros compases de los años setenta cuando Alejandro Angulo León, estudiante de magisterio, se decide a probar suerte en el mundo de la interpretación. Para ello, se presenta a las pruebas de un grupo teatral independiente en Bilbao, Karraka. En dicho grupo se encontrará con Ramón Barea (Bilbao, Vizcaya, 1949), director de la compañía, autor teatral y actor, con el que se encontrará muchas en no pocas ocasiones tanto en cine, teatro y televisión. Alex supera la prueba con éxito, y pronto comienza a girar con la compañía, actividad que

Sin embargo, la llamada tentadora del mundo del séptimo arte se hizo esperar. No fue hasta 1981 cuando un primerizo Imanol Uribe requirió sus servicios (y los de Barea) para aparecer en su ópera prima, "La fuga de Segovia". Se trataba de un largometraje que adaptaba la novela de Ángel Amigo "Operación Poncho: las fugas de Segovia", en la que también intervenían secundarios clásicos de nuestro cine contemporáneo, como Mario Pardo o Guillermo Montesinos (el inolvidable taxista de "Mujeres al borde de un ataque de nervios" de Almodóvar). Una vez dio el primer paso en la industria del cine, fue construyendo una carrera sin prisa pero sin pausa, durante la década de los ochenta, en la que combinó los tres medios por excelencia: sin dejar de lado el teatro que le vio nacer artísticamente, apareció en diversos programas de ETB, como "Con los pies en el agua" o "Detrás del Sirimiri", e intervino en el debut de otro cineasta vasco, Enrique Urbizu

le mantendrá activo en los escenarios durante toda la década. El propio Angulo lo resume: "Hacíamos comedia, admirábamos a Tábano, a Els Joglars, a toda esta gente. Éramos autodidactas de periferia, un grupo militante en todos los aspectos, del teatro y de la vida, que se sentía protagonista de la historia del teatro, porque la estábamos haciendo"2.

“Me da una mirinda”... Alex Angulo se refresca en un momento de “Mirindas Asesinas”. El horror no ha hecho más que empezar

(la comedia "Tu novia está loca", 1987). Poco a poco, se iba labrando su propio camino como actor.

Alex y Alex.

En 1990, participó en "El anónimo… ¡vaya papelón!" de Alfonso Arandia, y un año más tarde, vuelve a coincidir con Enrique Urbizu en su segundo largo, "Todo por la pasta", excelente muestra de cine negro con regusto nacional con Antonio Resines y María Barranco en los papeles principales. En el rodaje de esta película, Alex entabla amistad con el joven director artístico de la película y un ávido lector de cómics con aspiraciones a convertirse en director de cine, que respondía al nombre de Alex de la Iglesia. Este último le convenció para encarnar al protagonista principal de su primer proyecto tras las cámaras, un cortometraje llamado "Mirindas Asesinas" (1991). El impacto del cortometraje, uno de los más relevantes de la década de los noventa, tan sencillo como inquietante, abrió las puertas a su director en el cine español. No pudo tener mejores padrinos: los hermanos Almodóvar le produjeron su primera película, "Acción Mutante" (Alex de la Iglesia, 1993), en la que contó de nuevo con Alex Angulo para coprotagonizar con Antonio Resines y la francesa Frederique Freder una violenta y alocada historia de ciencia ficción futurista.

A partir de esa fecha, se convirtió en un rostro recurrente en el cine del director vasco: poco después de "Acción Mutante", reinciden en el cine más gamberro y animal con "El día de la bestia" (1994), una comedia de acción satánica en la que Angulo se convertía en el cura Ángel Berriatúa, un teólogo obstinado en impedir el Apocalipsis que se acerca, con la ayuda de un heavy bonachón (Santiago Segura) y un parapsicólogo estrella de la televisión (Armando de Razza). La película supuso uno de los mayores éxitos de la historia del cine español, merced al impecable trabajo de sus protagonistas y la dirección de de la Iglesia. El resultado de esta epopeya terrorífico-festiva no pudo ser más grato: seis premios Goya -entre ellos, Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor Revelación para un Segura pre Torrente- y ocho nominaciones, entre ellas, la de Angulo como Mejor Actor; un premio que sí consiguió en la XL Edición de los Premios Ondas, por su trabajo en la película. Y no hay que olvidar el reconocimiento en el extranjero que alcanzó la cinta, que convirtió a Alex de la Iglesia en objetivo de Hollywood.

El afable Alex Angulo era ya un rostro conocido para los espectadores, y desde ese momento, no ha dejado de ser requerido para una amplia gama de personajes en comedias y dramas, a los que transmitía

una bonhomía y cercanía que rayaba lo perfecto. Apareció en cintas de otros directores noveles salidos del País Vasco, como Icíar Bolláin ("Hola, ¿estás sola?", 1995) o Esteban Ibarretxe ("Sólo se muere dos veces", 1996), y por supuesto, no se olvidó de su amigo Ramón Barea, para el que trabajó en sus primeros proyectos en el ámbito de la dirección cinematográfica: los cortometrajes "Adiós, Toby, adiós" (1995), "Muerto de amor" (1997) -ambos seleccionados por la Semana de la Crítica en el Festival de Cannes- y el largo "El coche de pedales" (2004), Premio del Jurado del Festival de Tolouse Cinespaña de 2004. Trabajos como estos, a los que habría que unir también "Los años bárbaros" (Fernando Colomo, 1998), "Sexo por compasión" (Laura Mañá, 2000) "Otros días vendrán" (Eduard Cortés, 2005) o la maravillosa película del siempre genial Guillermo del Toro "El laberinto del fauno" (2006) demuestran la extrema habilidad de este actor, que sigue tan activo ahora que en sus tiempos como joven actor en ciernes apasionado por el teatro. Por cierto, un medio del que se desligó durante algo más de una década, que coincidió con su auge

Además de su periplo cinematográfico, no podemos olvidar su personaje de Blas Castellote en la serie de Telecinco "Periodistas" (1998-2002), y sus intervenciones episódicas en "7 vidas", "El comisario", "Aquí no hay quién viva" o la efímera comedia "Tirando a dar" (2006). Alex Angulo es un secundario siempre eficaz y solvente, que siempre deja un buen sabor de boca al espectador. Es un actor querido por el público, quien también sabe agradecer las dosis de humanidad de las que impregna hasta al más estrambótico de sus personajes. Eso es algo de agradecer, cuando en estos momentos el cine comienza a virar hacia el espectáculo artísticamente más irrelevante y la filosofía del mainstream del "más difícil todavía". Por eso nos gusta tanto Alex Angulo, porque tiene algo que esa grandilocuencia excesiva nunca tendrá: alma de artista.

en el cine. Precisamente, en el 2004 volvió a este medio junto a Ramón Barea, en "La tempestad" de Shakespeare, bajo la dirección de Helena Pimenta.

Durante toda su carrera, Alex Angulo ha prestado especial atención a las jóvenes promesas que han salido y salen del País Vasco. Su nombre ha figurado en los créditos de un nutrido grupo de directores vascos, más allá de la imprescindible figura de Alex de la Iglesia. A saber:

Alex

Angulo:

apostando

por

los

talentos

vascos

Enrique Urbizu: el vicepresidente de la Academia de Cine Español (2006-¿?) contó con sus servicios en sus primeros trabajos: el cortometraje de 1988 “Edición especial”, un cortometraje publicitario realizado por encargo del periódico “El Correo Español”, premiado en la Muestra de Cine y Video Empresarial de la CEOE. Un año antes, había estado en “Tu novia está loca” (Enrique Urbizu, 1987). Posteriormente, repitirían experiencia en “Todo por la pasta”. Esteban Ibarretxe: el tándem de hermanos liderdo por Esteban Ibarretxe y completado con José María, Javier y Santiago Ibarretxe tuvieron en Alex Angulo a uno de sus valedores en su ópera prima en cine: “Sólo se vive dos veces” (1996), producida por Andrés Vicente Gómez, y que no respondió a las expectativas creadas con sus trabajos anteriores en el campo del corto, dentro del cual rodaron títulos muy sugerentes. Precisamente, el actor también protagonizó uno de estos cortometrajes, “Sin título, clave: 00883”, en 1991.

Su calidad como actor también le ha sido reconocida en su tierra natal. Tanto es así que en su haber almacena varios Premios El Mundo al Cine Vasco, por sus actuaciones en películas como “Hola, ¿estás sola?” (Icíar Bolláin, 1995), “Carne Trémula” (Pedro Almodóvar, 1997) o “Muertos de risa” (Alex de la Iglesia, 1999).

Además de colaborar con nuevos talentos, ha intervenido en cintas de otros cineastas consagrados y nacidos como él en País Vasco; tal es el caso de Juan Ortuoste (“El mar es azul”, 1989) o Imanol Uribe (“La fuga de Segovia”, “El rey pasmado” o “La mujer gafe”, está última para televisión).

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS: 1. DEL TORO, GUILLERMO: “El Laberinto del fauno”, ESPAÑA/MÉXICO/EE UU, 2006 2. http://www.elmundo.es/metropoli/2005/02/18/teatro/1108681230.html 3. http://www.filmotecavasca.com/index.php/es/personajes/01056