Seminario: Machado de Assis Prof.

: Marta Peixoto

Carlos Rojas

El lector en Memórias Póstumas de Brás Cubas

Memórias Póstumas de Brás Cubas es un texto perturbador por varias razones. No sólo está lleno de paradojas y contradicciones que resultan desconcertantes, sino que interpela constantemente al lector y juega con él. La relación con el lector constituye un eje del texto. Por un lado, porque aparece como tema a lo largo de toda la novela; de hecho, el texto empieza justamente con una reflexión del narrador sobre la recepción tendrá su obra entre los vivos. Por otro lado, porque el desafío al lector parece ser el punto de convergencia de las características más particulares y más extrañas de las Memórias: la ficción del narrador difunto, la ironía, el humor, la volubilidad del texto. Finalmente, el texto no cuenta una historia extraordinaria ni parece depender en mayor medida de las vicisitudes de su argumento. Se trata de una trama más bien pobre y llena de digresiones. Si extrajéramos las digresiones, como afirma, Sergio Paulo Rouanet, “o que sobra é um corpo sem alma” (105). El foco de la novela parece cambiar: “o foco de tensão desloca-se do nível do enredo para o embate do narrador com o leitor, que deixa de ser tratado como objeto de conversação para tornar-se objeto de diversão e alvo da ironia e do sarcasmo do narrador” (Guimarães, 177). El propósito de las páginas que siguen será entonces analizar le problema del lector, de su relación con el narrador y con el texto.

1

su trabajo no puede limitarse a recuperar su intención comunicativa. porque sabe más. En ese caso debe entenderse la verosimilitud en términos realistas bastante estrechos. El hecho de que Brás Cubas escriba desde la muerte. creo que la muerte del autor plantea otros problemas. Una característica del relato autobiográfico es que siempre se trata de una historia incompleta. En primer lugar. para quem a campa foi outro berço” (2). está rota desde el principio. Si el lector no puede postular al autor como el pasado del libro. la calidad de difunto del autor parece darle también una posición moral y de poder frente al lector vivo. Más que un problema de verosimilitud. el acto de lectura supondría una cierta estructura temporal que postula al autor como el pasado del libro y al lector como su futuro. donde no hay futuro. pervierte la noción de autor “ao colocar-se no futuro en relação a seu livro” (187). Según el crítico. Por un lado. no habría en ese caso intención comunicativa que recuperar. 2 . Esa dislocación temporal es importante porque el texto parece perturbar el modelo comunicativo de la lectura.El difunto autor El problema del lector comienza por el lugar desde donde es interpelado: “não sou propriamente um autor. que debería transmitirse del autor al lector a través del libro. Algunos críticos ven en la ficción del difunto autor una estrategia para poner en duda desde el principio la verosimilitud del relato (Facioli 101). mas un difunto autor. De hecho. dislocaría esa estructura y subrayaría “o caráter precário e improbable da comunicação literária” (187). una historia cuyo fin el autor y protagonista siempre desconoce. porque la continuidad del sentido. como ha señalado Hélio Guimarães. Por otro lado. Las Memórias tendrían la particularidad de ser narradas desde una posición de conocimiento del relato completo.

sino que se establece en el acto mismo de interpelación. Más adelante veremos que esa posición privilegiada resulta sumamente problemática. Me 3 . as raças todas. humillado. desafiado. aunque se le llame “leitor amigo” (25). transformado en objeto de chacota e forçado ao embate constante com um narrador principalmente agressivo” (175). ya que Brás Cubas no es tan libre de la mirada del otro como dice.desde una perspectiva de totalidad que le permitiría a Brás juzgar su propia vida y ofrecer una visión totalizante como la del delirio: “Imagina tu. En segundo lugar. entonces. uma redução dos séculos. según Brás. basta decir que su condición de difunto autor le permite al menos presentarse como desde una posición privilegiada. la muerte lo libera de la mirada de los demás: “O olhar da opinão. en un lugar más allá de la ley de la opinión. inferiorizado. no es interpelado desde una posición equivalente a la suya. ultrajado. a guerra dos apetitos e dos ódios. e um desfilar de todos eles. perde a virtude. que é um vício hediondo” (40). Justamente. esse olhar agudo e judicial. a destruição recíproca dos seres e das coisas (…) A história do homem e da terra tinha assim una intensidade que lhe não podiam dar nem a imaginação nem a ciência” (12). logo que pisamos o territorio da morte” (40). insultado. que é uma sensação penosa. o tumulo dos impérios. tanto por el conocimiento que implica el paso a la muerte como por considerarse fuera de la jurisdicción del otro. Por ahora. El lector. escarnecido. sin embargo. todas as paixões. leitor. El lector es interpelado desde una posición de superioridad que no está consolidada. Hélio Guimarães afirma en su capítulo sobre las Memórias que en este libro “o leitor passa a ser abertamente provocado. donde aparentemente puede ser él mismo sin “o vexame. injuriado. La muerte lo sitúa fuera de la jurisdicción del otro. e a hipocrisia. una mirada que parece provocarle ansiedad es la del lector.

leitor. Al insultar y burlar al lector. Brás Cubas construye el lugar desde donde habla. o estilo regular e fluente.interesa la agresividad del narrador porque parece establecer con el lector y con su propia narración una relación particular. En su lectura de la novela. ou melhor. es su volubilidad. pero que precisamente por necesitar de ese acto de posicionamiento se trata de una posición en disputa. Volubilidad Otro problema que representa el texto para el lector. Tiene también una dimensión performativa en la medida en que la narración no es sólo un artefacto lingüístico que pretende referir una serie de hechos. e este libro e o meu estilo são como os ébrios” (89). que hace del narrador un sujeto errático. Roberto Schwarz no encuentra en la volubilidad una disposición pasajera del narrador ni una característica secundaria del texto. muda de assunto. que “não permanece igual a si mesmo por mais de um curto parágrafo. Según el crítico. una posición de pretendida superioridad. y lo envuelve en una lucha con el narrador por la fijación del sentido. que queda desamparado de referencias y confundido. 4 . es también un acto en el que se pone en juego el lugar de los interlocutores. Schwarz describe la aplicación de este principio. e o livro anda devagar. No se trata de un narrador que está posicionado en un determinado lugar y que refiere una historia. Su narración no es simplemente mimética. que también se presenta como un desafío al lector: “o mayor defeito desde livro és tu. Tu tens pressa de envelhecer. quizá el mayor problema. tu amas a narração direita e nutrida. sino un procedimiento riguroso: “o principio formal do libro” (31). este procedimiento desorienta al lector. opinão ou estilo quase que a cada frase” (29).

del narrador. pero probablemente deja escapar uno de sus aspectos fundamentales: el humor. asumiendo que sabemos más que él?. porque los críticos no querrían atribuir Machado de Assis una posición políticamente incorrecta. pero en rigor es una interpretación posible. Aparentemente no siempre quiere decir lo que dice. Por ejemplo. ¿habla en serio y el texto encuentra una justificación al maltrato en la naturaleza de las relaciones sociales? Esta última posibilidad queda descartada de plano. Pero incluso la ironía es una herramienta retórica que resulta ineficaz para la lectura de Brás Cubas. Cuando leemos la ironía tenemos la ilusión de poder fijar la intención significativa en el reverso de lo que se dice. en que diga una cosa y haga otra. no en serio al menos. y. sino que su lenguaje está atravesado por el humor y la ironía. en este libro el humor “é o fundamento” (13). cuando justifica el mal trato que su cuñado da a los esclavos: ¿se trata de una forma irónica de denunciar desde su posición la relación del antiguo comerciante con los esclavos?. La dificultad que afronta el lector en la lucha por fijar el sentido no radica únicamente en que el narrador cambie constantemente de lugar y de tono.Schwarz describe lúcidamente el principio de volubilidad de la novela. Éste parece ser un crítico que no ríe. El lector no puede estar nunca completamente seguro de cómo leer las afirmaciones. No se trata simplemente de la consistencia lógica del narrador. ¿habla en serio y debemos tomar una posición crítica frente al narrador. a veces bastante extravagantes. Suponemos que la ironía quiere dar 5 . o en que afirme algo y enseguida diga lo contrario. y ese dilema “expresses the major problem faced by any reader of Machado’s later fiction” (Kinnear 54). Llega a afirmar por ejemplo que “este capítulo não é sério” (144). Ante la ironía de Brás Cubas el narrador no sabe si creer o no creer. como afirma Parke Renshaw.

¿es el autor consciente de todo lo que dice el texto?. El problema con Brás Cubas es que el lector ya no puede estar seguro de cuándo está siendo irónico y cuándo no. La ambigüedad de esa ironía hace imposible localizar una intención significativa. C. Una posición similar asume J. el movimiento en Machado disfraza una gravedad de fondo que se atribuye al autor (13). Baptista afirma que este autor implicado “acaba por valer como metáfora de um princípio de aprensão da obra como totalidade unificada. ¿el sentido del texto se limita a la intención autorial? Críticos más sutiles han propuesto otras soluciones a la volubilidad del narrador 6 . Ante ese problema la crítica ha dado varias respuestas. Ambas interpretaciones recurren a la intención autorial como garantía del sentido. Aunque la recurrencia a la figura autorial tienta a algunos críticos.a entender justamente lo contrario de lo dicho y en esa medida nos permite proyectar una intención que garantizaría el sentido de un enunciado. bien sea del autor implícito o del mismo texto. ambas postulan la figura del autor para neutralizar la movilidad del narrador y justificar una lectura que sistemáticamente se opone a él. por ejemplo. fonte de legitimidade da lectura” (118). porque hay una brecha entre los valores del narrador y los del autor: “Brás expects us to relieve him: Machado does not” (65). y que consiste en leer con recelo del narrador y con referencia a “uma instancia que simula falar em nome do próprio autor” (369). Abel Barros Baptista critica esta práctica de lectura que caracteriza como “O paradigma do pé atrás”. En otro texto. Kinnear cuando afirma que narradores como Brás Cubas o dom Casmurro no son confiables. resulta bastante difícil de sostener sobre todo después de que la teoría literaria ha llamado al autor más de una vez a rendir cuentas: ¿es posible recuperar la intención del autor a partir del texto?. Para Augusto Mayer. A formação do nome.

Sin embargo. ya que se trata de un discurso “auto-envenenado” (101). que le exige al lector que lo desentierre. Según el crítico. un sentido ya presente en él. porque ela veicula un subtexto que exige desifração diferente e original” (105. por su parte. Afirma que la volubilidad de Brás implica una problemática nacional y que su carácter errático corresponde con la desidentificación de sí misma de la clase dominante brasilera. como los otros. propone otra lectura en Um defunto estrambótico. que describe la volubilidad y sus efectos en el lector. atrapada en la contradicción de liderar un estado que comienza a regirse por los principios liberales pero que depende del trabajo esclavo para su sostenimiento. Supone la existencia de un subtexto. Facioli no recurre tampoco a la figura del autor. Facioli depende de una especie de geología textual para legitimar su lectura contra el narrador. resuelve que la ambigüedad debe fallarse en contra del narrador. El mismo Roberto Schwarz. propone que se trata de “um livro escrito contra o seu pseudo-autor” (78. un texto por debajo del texto. que se formará com sua lectura apropriada e conseqüente. Sin embargo.machadiano. Afirma que el desenmascaramiento del desenmascaramiento “parece ser a chave radical para a comprensão das Memórias Póstumas” (105). que debe permanecer siempre en guardia ante la movilidad del narrador y afirma que “a única posibilidade viable é confiar desconfiando” (101). “a narrativa exige a formação de um novo leitor. sino a la historia brasilera del siglo XIX. Reconoce la situación del lector. énfasis en el original). énfasis mío). Valentim Facioli. Las tres posibilidades críticas tienen en común la tendencia a aceptar como única interpretación legítima la lectura contra el narrador y todas recurren a una presencia 7 . para justificar esa posición de lectura no recurre a la figura de Machado como autor.

que detenga la volubilidad. “amado leitor” (65). “creiam-me” (7). sin una referencia fuera del texto que imponga una ley a la movilidad del sentido y la neutralice. sino que le da indicaciones sobre la manera de leer ciertos pasajes. Brás Cubas se dirige permanentemente al lector. Brás Cubas pretende consolidar su posición de poder frente al lector no sólo 8 . siempre parece sumamente difícil mantener la lectura en la novela. “lectora pálida” (80). un abajo (subtexto). El lector figurado Otro aspecto del problema del lector en las Memórias es la manera como el texto lo figura. un antes del texto (autor). la historia o un subtexto. “vejam” (15). Una función de esa figuración del lector parece ser satisfacer el deseo del narrador de dirigir la lectura. “leitor obtuso” (65). Todas recurren a un más allá. Brás Cubas no sólo se dirige al lector para elogiarlo o insultarlo. lo proyecta.extratextual que garantice esa interpretación. Bien se hable del autor. lo imagina. “leitor amigo” (26). “curioso leitor” (88). e incluso le da órdenes sobre cómo sentirse con respecto a la narración: “Não se irrite o leitor com esta confissão” (128-129). como evidencia la variedad de adjetivos con que lo califica: “fino leitor” (1). El texto está lleno de verbos en modo imperativo que orientan la mirada del lector: “tenham paciencia” (2). “imagine o leitor” (7). La relación del narrador con el lector figurado es sumamente inestable. y todas parecen vengarse del narrador que se burla de sus lectores haciendo siempre una lectura en su contra. Brás Cubas indica al lector dónde mirar y cómo mirar. “leitor ignaro” (130). según el momento. un alrededor (historia). resolviendo la ambigüedad en detrimento de su palabra. Ninguna de estas lecturas deja abierta la posibilidad de un sentido indecidible ni adjudica al lector la responsabilidad de decidir ese sentido.

sino que hace una serie de distinciones en el foro de lectores. sino reafirmándose como dueño y señor de su propia palabra. El bibliómano se caracteriza por su ineficacia como lector y por el vínculo 9 . Sin embargo. de los “lectores pesadões”: “não somos um plúblico infolio. esta no es sino una posición que asume el narrador entre otras contradictorias. mas in. no es claro si masculino o sin género. Cuando asume esa posición. de la lectora claramente femenina a quien se atribuye un interés específico por el aspecto sentimental de la narrativa: “se alguma dama tem seguido estas páginas. a tal punto que dirige al lector sobre la manera adecuada de realizar su trabajo. en otras ocasiones parece sentirse bastante vulnerable frente a la interpretación de ciertos lectores. que era o amor” (145). Aunque en la advertencia dice que su obra tendrá “talvez cinco” (1) lectores y que con seguridad no alcanzará a los cien de Stendhal. larga margen” (37).12. fecha o libro e não lê as restantes. a lo largo de la novela despliega una serie de tipologías del lector. Así como reafirma su poder sobre el texto y sobre el lector. pouco texto. Brás Cubas no interpela al lector como una entidad genérica e indiferenciada. Brás Cubas resultaría una especie de exageración paródica de la figura del autor como origen del sentido. caracterizados por su gusto por los textos breves. Para ela extinguiu-se o interesse da minha vida. Más interesante aún es la distinción que se hace entre los lectores en general y los lectores especializados: el crítico y el bibliómano. Aparte se distingue al lector.insultándolo a merced de su capricho. En la misma advertencia dice que el libro estará “privado da estima dos graves e do amor dos frívolos” (1). Parece considerarse a sí mismo dueño de su texto. Se diferencia también la mayoría de los lectores de la novela. consciente de su sentido. dada la volubilidad del texto.

de hecho. parece ser el único lector que desestabiliza la superioridad del narrador: “peço perdão á critica. aunque no se debe descartar la permanente posibilidad de la ironía. En algunas ocasiones.fetichista que lo une al libro. Su relación con el libro se basa en la posesión de un objeto material único que nadie más tiene. Después de leer la novela es incapaz de “descifrar o despropósito”. En ese caso. Para el bibliómano. Tampoco debe seguir siempre sus instrucciones de lectura. Otro aspecto que resulta contradictorio con la superioridad del narrador y con su pretensión de dirigir la mirada y los sentimientos del lector figurado es la responsabilidad que le ofrece a ese mismo narrador en otras ocasiones. aunque la carta termina con una queja: “Valha-me Deus! é preciso explicar tudo” (148). donde explica una expresión de algunas páginas atrás. 10 . se este juízo for temerário” (127). Esa responsabilidad también tiene sus ambigüedades. el bibliómano es completamente acrítico. El crítico es la figura inversa del bibliómano. No parece tener ningún vínculo con el libro. “não descobre nada e contenta-se com a posse” (90). el valor del libro es prácticamente independiente de su contenido y radica en el hecho de que es un “exemplar único”. en el placer egoísta de depende menos de la posesión del objeto que de la imposibilidad de que otros lo posean. Cuando Brás decide no revelar que tendrá un hijo con Virgilia. Brás Cubas parece particularmente receloso del crítico y. salvo en el señalamiento de sus faltas. el narrador mismo señala la responsabilidad del lector de llenar los vacíos que deja el relato. Brás Cubas llega incluso a escribir un capítulo que es una carta dirigida a “meu caro crítico”. dice: “deixemos ao leitor o tempo de descifrar este misterio” (104). Aunque lector especializado. El lector no siempre aparece para ser insultado o reprendido por el narrador.

omitiendo fragmentos que no le interesan y en otras ocasiones. es acaso el más importante. Dada la volubilidad que es el principio formal de la novela. y el 139. el 55. sobre si creer o no creer en el narrador. El lector puede decidir incluso si leer o no un determinado fragmento del texto: “Se o leitor não é dado á contemplação destes fenómenos mentais. como el mismo Brás sugiere. que carecen de texto y consisten de puntos suspensivos. el lector parecería de hecho poder aumentar la movilidad del texto casi como un editor. Pero en otras ocasiones la responsabilidad del lector va más allá: “Decida o leitor” (4). como hemos visto en algunos de los críticos de la novela. entonces. el lector se ve obligado a tomar decisiones sobre el sentido del texto. leer en su favor o en su contra. leer sus afirmaciones como irónicas o no. Incluso asumir la indecidibilidad del texto es una decisión que le corresponde al lector. Brás Cubas le da varios atributos al lector.si bien el lector debe tomar una posición activa. “O Velho Diálogo de Adão e Eva”. 11 . vá directo á narração” (9). ésta parece consistir en una tarea de desciframiento de un sentido ya dado por el texto. de darle un fundamento fuera del texto y de ellos mismos que legitime el sentido que proponen. pode saltar o capítulo. releyendo capítulos anteriores en lugar de continuar con una lectura lineal de la novela. acaso en un intento de evadir la responsabilidad de la lectura. Hay además dos capítulos. Algunos de ellos recurren al autor. sobre las posibilidades ya inscritas en el texto. La lectura no se limita a decidir. desde pacato hasta fino. al subtexto. un misterio cuya solución ya existe de alguna manera en la novela. “De cómo Não Fui Ministro d’Estado”. Esa responsabilidad parece ser sumamente angustiante. a la historia. pero la posibilidad de decidir no es un atributo entre otros.

dado el carácter particularmente inaprensible de esta novela. sustentar ese sentido siempre en un más allá extratextual. Pero el lector figurado por Brás Cubas hace problemático limitar la función del lector a un trabajo cognitivo de descifrar un sentido ya presente de alguna manera en el texto. La función del lector parecería ser la de desentrañar un sentido codificado en el texto y. algunas interpelaciones al lector parecen indicar que su trabajo es descifrar la intención comunicativa de Brás. incluso muy agudos. como 12 . Ese parece ser el trabajo que se han propuesto algunos críticos. Sin embargo. parece haber una dimensión de la lectura que no es simplemente cognitiva (porque no se limita a recuperar un sentido ya dado) ni productiva (porque no sólo consiste en llenar los vacíos de sentido que deja el texto). Hay decisiones sobre el sentido de la novela que el lector no puede simplemente sustentar en el texto y que difícilmente puede remitir a una entidad extratextual: en esos momentos el lector debe asumir la responsabilidad de su propia lectura. Tanto la función cognitiva como la función productiva de la lectura suponen una estructura temporal que. como Roberto Schwarz: recuperar el sentido del texto. como vimos. sino que de hecho el narrador lo pone en posición de tomar decisiones que afectan la interpretación del texto. también hemos visto que el lector es obligado a cumplir una función productiva de sentido. usualmente leyendo en contra de su narrador. como la intención autorial o la historia. Aunque. El lector no tiene sólo la responsabilidad de desentrañar un sentido ya dado.La dimensión ética de la lectura Hasta ahora he planteado la lectura como un trabajo fundamentalmente cognitivo. debe decidir en qué medida puede llenar los vacíos del texto y en qué medida debe conservar cierto margen de indecidibilidad. que es ya una decisión de su parte.

¿Por qué decide Brás Cubas. la muerte. no habría novela o ésta sería completamente distinta. sino una condición de partida que modifica la escritura y hasta cierto punto la justifica. la ficción del narrador difunto disloca. escribir su autobiografía? Su relato no constituye un testimonio. ya que la muerte lo libera del juicio de los otros. En ambos casos el lector viene después del texto. Y sin embargo. una reivindicación o una confesión. no es un accidente que sobreviene a un texto ya constituido. él no se presenta como testigo de un hecho que no deba caer en el olvido. donde no depende más de la mirada ajena y tiene entonces un soberano desdén de los otros: “Senhores vivos. donde “não há platéia” (40). en este caso. El lector. no parece buscar ninguna expiación mediante la confesión de ningún hecho de su vida. Si bien el narrador está dispuesto a hablar con franqueza de sus faltas. un sentido inscrito en él por el autor o la historia. La función productiva supone también un trabajo posterior del lector. Acaso la perturbación de esa estructura temporal por la ficción del autor difunto subraye la imposibilidad de hacer del lector un evento simplemente posterior al texto. el gesto mismo de escribir parece contradecir ese desdén. sino que de hecho es una de las condiciones que hacen posible el texto. 13 . ¿Para qué escribe entonces? Él escribe desde una posición bien determinada.vimos. La insistente proyección del lector por parte de Brás Cubas sugiere que éste no viene simplemente después. un accidente de un texto ya dado. ya muerto. não há nada tão inconmesurável como o desdém dos finados” (40). Sin la proyección del lector. La función cognitiva de la lectura supone el desciframiento de un sentido ya presente en el texto. que parte de un texto dado para producir sentido llenando sus vacíos. que el futuro lector debe recobrar. Tampoco parece presentarse como una defensa.

Este episodio es interesante porque hace del otro una entidad que está entre el afuera y el adentro del yo. Es decir. Alfredo Bosi expone la importancia del otro en la constitución del yo en la novela: “O eu que narra o acontecido não está só” (11). Y eso también incluye al lector proyectado por Brás. porque la acción se desenvuelve toda en un juego con la mirada del otro. El otro. patear. dice Cubas (40). gruñir. El otro es parte del yo. incide en las acciones del yo y de hecho llega a formar parte constitutiva de él. el otro no es solamente una exterioridad ante la cual se expone un yo autónomamente constituido. una interioridad cerrada y autosuficiente. fazer o diabo. porque tanto los actos del personaje como el relato del narrador dependen en alguna medida de la mirada del otro: “A história do embrulho é toda permeada de fantasmas dos olhares dos outros” (Bosi 20). apurar. El narrador cuenta su historia con el horizonte de un lector imaginario que puede emitir un juicio ético frente a los hechos que narra. aún duda si abrir o no el paquete: “E certo que não havia ali nenhuma testimunha externa. 14 . de ahí que Bosio pueda hablar de la figura de “o leitor virtual que está fora e dentro dele [Brás Cubas]” (21). carcajear. que havia de assobiar. Ahora bien. la mirada del otro. cuando lleva el paquete a su casa. mas eu tinha dentro de mim mesmo um garoto. se me visse abrir o embrulho e achar dentro um dúzia de lenços velhos” (68). La escena en que Brás encuentra un bulto en la calle es significativa en este sentido. Brás Cubas no cuenta su historia en un monólogo. guinchar. aparentemente la muerte supondría una condición radicalmente distinta en la medida en que ya no hay mirada del otro: “não há platéia”. Brás sólo recoge el paquete cuando está seguro de que no hay “ninguém que pudesse ver a minha ação” (68). Más tarde.En “Brás Cubas em Três Versões”. el trabajo de autoanálisis no es completamente interior.

La 15 . si de verdad no hubiera nada tan inconmensurable como el desdén de los muertos. creo que tanto el insulto como la apelación al lector para justificarse ante él pueden entenderse como parte de una misma necesidad de posicionarse a sí mismo como sujeto a través de la relación con el lector. ¿por qué escribir. Además calcula con frecuencia la reacción del lector. sugieren que no se trata de un hecho definitivo del texto. Angel Loureiro afirma. No sólo prevé y aparentemente se preocupa por la reacción del crítico. en The Ethics of Autobiography. las actitudes hostiles del narrador frente al lector parecen contradecir su preocupación por el juicio moral que éste pueda emitir. la posición del narrador frente al lector. dado desde el principio. talvez. no sólo ante su arte narrativa. lá no fundo de si mesma me chame cínico” (51-52). sino ante la moralidad de sus actos: “entre as cinco ou dez pessoas que me lêem. no contribuye en ninguna medida a la narración de los hechos que componen una vida. por qué exponerse a la mirada de quien ya no importa? El acto mismo de escritura parece contradecir el desdén de Brás Cubas. El insulto al lector no informa nada. Desde luego. sino de una relación que está todo el tiempo en juego. há aí uma alma sensível. Llega incluso a intepelar al lector para pedirle que no se irrite (128-129). No sólo refiere una serie de hechos. que está decerto un pouquito agastada com o capítulo anterior (…). pero aparte de eso su narración siempre se cuenta a partir del horizonte del lector.Pero si así fuera. a quien trata de aclarar todo lo que pueda dar pie a un malentendido. Sin embargo. La oscilación entre el insulto y la preocupación sugieren la inestabilidad de esa relación. que toda autobiografía es cognitiva y performativa. sino que hace algo. pero sí pone en evidencia la necesidad de establecer el lugar desde donde se narra. De ahí el valor performativo del insulto.

Lisboa: Relógio d’Água. 367-400. al lector que proyecta a través de esa misma estructura la imagen de un Machado políticamente correcto. La autobiografía siempre se da como respuesta a un otro que demanda una explicación. the other that cannot be an attribute of selfhood because this ethical responsibility precedes the self” (6). La decisión de tantos críticos de leer en contra del narrador de las Memórias Póstumas difícilmente puede sustentarse en un texto tan voluble. but as an address from the other that calls for a response: the self constitutes itself only as a response to. 16 . La movilidad del narrador y su constante apelación al lector le confiere a este último cierta responsabilidad. Es en última instancia al lector a quien cabe la responsabilidad de esa decisión. El lector. al lector que interpreta el texto de modo que ese Machado comparta sus valores éticos de crítico del siglo XX. es un punto de partida y en esa medida supone una dimensión ética. No hay un yo sin otro que lo oiga. sino un elemento constitutivo.narración autobiográfica siempre implica una estructura de apelación. and responsibility for. sino el apóstrofe. al lector que entra en la estructura de apelación que despliega la novela. Por eso el tropo dominante en este género de textos no es sólo la prosopopeya. y éste no es un accidente posterior al texto. ___________. Abel Barros. en la autobiografía. “O paradigma do pé atrás”. Bibliografía Baptista. como había propuesto de Man. Autobibliografias. incluso en la autobiografía ficticia de un muerto. y en esa medida tiene una dimensión ética: “The self does not begin as self-positing consciousness. A Fromação do Nome. No hay narración ni narrador sin otro que lea. Duas interrogaçoes sobre Machado de Assis. 1998.

2004. Schwarz. Mayer. 2004. Kinnear. Luzo-Brazilian Review. São Paulo: Companhía das Letras. 71. C. Parke. Os Leitores de Machado de Assis. New York: Luso-Brazilian Books. No. 17 . Machado de Assis. Vol. 2007. Memórias Póstumas de Brás Cubas. Nashville: Vanderbilt University Press. Valentim. 7-52. Um Mestre na Periferia do Capitalismo. São Paulo: Nankin y Editora da Universidade de São Paulo. Joaquim Maria. Alfredo. 2008. 1958. São Paulo: Livraria Duas Cidades. “O Humor em Iaia Garcia e Brás Cubas”. J. São Paulo: Editora Schwarcz. Augusto. “Machado de Assis: Believe or Not to Believe?”. 1 (1972). 2000. The Modern Language Review. Estudios Machadianos. Riso e Melancolia. Replacing the Subject in Modern Spain. Hélio de Seixas. Roberto. No. 13-20. The Ethics of Autobiography. São Paulo: Nankin y Editora da Universidade de São Paulo. Guimarães. Rouanet. Rio de Janeiro: Livraria São José. Loureiro. Facioli. Vol. 1990. 1(1976). 9. Ángel. Renshaw. “Brás Cubas em Três Versôes”. Sergio Paulo. Machado de Assis. 2006. 2003. 54-65. Brás Cubas em Três Versôes. Un Defunto Estrambótico. Machado de Assis 1935-1958.Campinas: Editora Unicamp. Bossi.

Sign up to vote on this title
UsefulNot useful