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VOCABULARIO DE LAS INSflTUCIONES

INDOEUROPEAS

BNSAYISTAS-200
SERIE MAIOR
aMILE BENVENISTE

VOCABULARIO
DE LAS INSTITUCIONES
INDOEUROPEAS
l. Economía. parentesco. sociedad.
11. Poder, derecho. religión.

SumariOl5. cuadros e indices preparados por IBAN l.ALWT.


Versión castellana de
MAURO ARMIRQ
RcviIi6n Y nocas adiciona1cs de
JAIME SlLES

taurus

T
Título original: Le vocabll/Qire des institutioIU indo-f?urophnnes. PRÓLOGO
. © 1969 LES EDITIONS DH MINUIT. Parls.

La obra cuya primera parte (.) el ésta, lleva un titulo cx:pUcito, resuhado de inves·
tigaciones que tienen por objeto una notllble porción del vocabulario indoeuropeo.
Pero la naturaleza de 103 términOl estudiados en este vocabulario, el mModo aplicado
y cl anili5is que propone, exi¡cn algunas aclaraciones.
Entre 13.lIlenguas del mundo, las de la familia indoeuropea le prestan a lu investi·
gaciones mis extensas tanto en el espacio como en el tiempo, a las mis variadu Y de
mayor profundidad, debido a quc esas lenguas se han extendido desde el Asia Central
al A1lántico, a que eu6n atesti¡uadas en una dmación de ca.5.i cuatro milenios, a que
están vinculadas a culturu de niveles diferentes, pero muy anti¡uos, y alguno¡ de
ellos de los mis ricos que han autido; y, por úJtimo, a que varias de esas ~s han
producido una literatura abundante y de gran valoc. Tambi!n poc esto ban constitui·
do durante mucho tiempo el objeto exclusivo del anilisu Iingflistico.
El indoeuropeo se dcf"me como una familia de lenguas salidas de una lenaua co·
mím y que se han diferenciado por separación gradual. Es, por tanto, un aeomeci·
miento global e inmenso lo que captamos en 5U conjunto, dado que se: descompone a
lo largo de los siJlos en una lierie de historias distintas, cada una de las cuales ca la
historia de una lcn¡ua particular.
Mientras las fases de estas mi81l1.~ne5 e implantaciones sigan si&1don09 descono·
cidas, el milagro C!Itriba en que podemos designar con total seguridad a los plleblos
que formaron parte de la comunidad inicial y reconocerlos, con exclusión de todos 105
demlls, como indoeuropeos. La raZÓn de ello es la lenlua, y sólo la lenilla. La noción
de indoeuropeo vale antc todo como noción lingüística, y si podemos ampliarla a
otros aspectos de la cultura, ser' también a partir de la lengua. El concepto de pareu~
tesco genMico no tiene en ningún otro dominio lingUistica un sentido tan preciso ni
una justificación t/:lO c1I1J'1t. En indoeuropeo encontramos el modelo mismo de las re·
laciones de correspondencia que delimitan una familia de lenguas y permiten recons-
truir sus estados anteriores basta la unidad primera.
Dcsde hace un aiglo, el estudio comparativo de las lenguas indoeuropeas ha sea:ul~
do dos direcciones de sentido opuesto, pero complementarlo. Por un lado, se procede
por reconstrucciones fUndada.s en 105 elementos, simples o complejos, que entre len-
@ 1983. TAURUS EDICIONES. S. A. guas diferentes son susceptiblcs de ser comparados y pueden contribuir a restituir el
Prlncipe de Vcrgara, 81, 1. D - Madrid-6
ISBN: 114-306-1200-9
(.) l.II r:dki6D francesa de estI. ob~ l:OmIa de ~ .. oI.llmCJJClli: 1) EcoiHJmID, JNUV'lat:o,~, ,2)
Depósito Lcpl: M. 2.59711-1983 PuMr. d~1fo. rÑi,idIt. que tfI eutdlano le pracnfaR en UIlO 1010, dividido en dlMl patt~. I 'f 11 (N. r.}.
PlUNTED IN SPAIN
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prototipo común, ya se tnlte de fonemas, de palabras enteras, de desinencias flcxi- para con el hecho de que" el ¡ro higmJon(Q es altcmatiwamcnte la rupnmacla de un m-
vas, ele. Se presentan as1 modelo.s que sirven a nucvas recoll.'ltrucdones. Por dividuo, o de una naci6n, o el equivalente del imperiwn romano, etc.; 1610 nos
otro lado, en una vt. de sentido opuesto, se parte de una fonna indoeuropea bien es- importa la relaci6n, dUlcil de establecer, entre un t~o de autoridad tal como
tablecida para seruir las formas que han salido de dIa, las vWs de la difermci.a.ción higemÓn y el verbo hi,lomrzi en el seotido de «pensar, jul.pr». Con ello aclaramos
dialectal, 105 conjuntos nuevos que de ella resultan. Los eb:mentos heredadol de la la s;gn(f"ICIlri6n: otros se encarprán de la duilnllCi6n. Cuando hablamOl de la pala-
Impla común se encuentran incoflM)rados a estructuras independientes que son las de: bra &ermánicafeudum en relación con Jos láminas de ganJldcr1a, no mencionamoi la
lenguas particulara; a partir de ese momento se transforman y adoptan valores nue- feudaliclad mls que por preterición. Los historiadores y los sociólo&os vcri.n mejor
vos en el seno de oposiciones que se crean y G.ue ellas determinan. Hay que estudiar, entonces qué es ID que pueden retener de los pl"C!lentcs análisis donde DO entra ninSún
por tanto, por un lado, las posibilidades de reconstrucci6n, que unifican vastas series presupuesto extralingü1stico.
de correspondencias y revelan la estructura de los datos comunes; por otro, el des- La tarea del lingüista se ve asilimitada. Toma su materia en el vasto tesoro de las
arrollo de lu lensual particularcs, porque ah! está el cuadro productivo, ahí germi- correspondencias adquiridas, que se transmiten sin gran cambio de un diccionario eti-
nan las innovaciones que traIlsfonnan el sistema antiguo. Entre estos dos polos se mue- mológico a otro. Estos datos son por naturaleza poco homogencos. Cada uno provie-
ve el comparatismo y su esfuerzo apunta precisamente. distinguir las conservaciones ne de una lengua diferente y conilituye una pieza de un sistema distinto, comprometi-
y las innovaciones, a dar cuenta de las identidades Y tambitn de lu discordancias. do en un 4esarroUo imprevisible. Bn primer lugar, hay que demostrar que cdaJ foc-
A las condiciona: ¡encraIcs Que impone el principio de: la comparación entre len- mas se corresponden y que continúan un mismo original; también hay que explicar las
&UU se all.aden las particularidades propias del dominio ltxico que es el del prc:scnte diferencias, a veces considerables, que pueden prescotar ea su CSlado fon6tico o mor-
estudio. fológico, o en su sentido. Asi, se puede relacionar el armenio ~un. «liuc&l~, con el
Desde muy pronto a 105 especialistas del indoeuropeo les parcci6 que las concor- latín IOmruu, «sucflo~, porque !iC conocen las reglas de correspondencia que pcrmi·
dancias entre los vocabularios de las lenguas antiguas ilwtrabao los principales aspec- ten restituir una forma com(m • swopnD-. Se puede relacionar el verbo latino aupo,
tos. matcrim sable toda, de una cultUl<1 tom(m; de cate modo se recozicron Jas «eoger», con el sustantiwo alcmin Htt'b.rf. «otofto», porque HtJWt es en antiJuo alto
pruebas de la herencia Itxica en 10. taminos de parcntC5oo, en los numerales, en los alcmin Mrbut y porque herbist se remonta a una fonna prqermlnica • karpisto- que:
nombres de animales, de meta1cs, de instrumentos agrlcolas, etc. Varios autores lUCe- significa propiamente «((tiempo) el mis apropiado para la cosecha» (cfr. inslés Mr-
sivos, desde el siglo XIX hasta estos 61timos anos, se han dedicado a preparar reperto- ves/J. cosa que confirma un tercer dato, el sustantivo grielo brpÓ3, «fruto de la tie-
rios, que siguen siendo muy útiles, de estas nociones comunes. rra, producto de la cosecha». Pero una comparaci6n tan simple y a primera vista tan
Nuestra empresa es compJetamente distinta. No hemos tratado en modo alguno de satisfllCtoria como la de la ralz telcs- en latiD (en el verbo texo) y de la raíz tak.f- en
rehacer un inventario de las realidacics indoeuropea¡ en tanto que definidas por gran- ,inscrito, formas que se corresponden exactamente, choca con una grave dificultad:
des correqx>ndencias l6xicas. Al contrario, la mayor parte: de los datos que tratamos lal. t~ signiflCa «tejer», pero ralq, «talar con el hachu; no se ve cómo uno de Citos
no pcrtenccen al vocabulario comÚD. Son Clpc:clfíl::os como t&minos " instituciones, sentidos podria derivarse del orro, ni de qué sentido anterior pOdrlan proceder uno y
pero en kn.gu.as partkularcs, y lo que analho;all\05 es fU gtncsis Y su oonai6n indo- otro; 4Ctejido,. y ccarpinterlu parecen irreductib}es a una técoica com\Íll.
europea. Nos proponemos, por tanto, estudiar la formación y la orpnización del vo- En el seno mismo de una Imaua, las formas de: un mili:mo vocablo pucdco dividir·
cabulario de tu instituciones. se en pupas distintos y poco conciliables. AsI, de la ra1z • bher-. representada por fe-
El término de institución debe cntendersc llQul en sentido lato: DO &OIamcnte las ·ro. ellarln ha sacado tres pupas difCRO.tcs de derivados que forman otras: tantas fa·
inJtitucionc& cii&ieu del derecho, del gobi.cmo, de la rcligi60, sino tambiéo aquellas miliu lb<i<:aJ: ll/<ro, porter (') [llevar]. en el sentido de la ll"'taci6n. de donde/ordiz.
inJlitucioncs menos aparentes que se esbozan en .las ttc:nicas. Jos modos de vida. las fODujer llena., fonna crupo con fUIO: 2) Jera. portet' Illcvar] en el sentido de com-
relaciones soci.aIes, los procesol verbales y mentales. Es una materia en II ilimitada, Y fXNter, (comportar] desicna las manifestaciona de la suerte, de donde: Jon. Jortunfl,
la meta de nuestro eatudio consiste precisamente en ilustrar la lénc8iB del vocabulario y sus numerosos derivadoa que cntranan tambitn, la nDCión de «fortuna, riqueza»; 3)
a ella referido. Por regla general, eSCOlemos el punto de partida en una u otra de las Jero. «llevar» en el sentido de emparter [llevarse], forma grupo con filO y se deflDC
lenguas indoeuropeas, entre los t~nnino!l dotados de un valor que se impone, y en tor- por la noci6n de rapto y de batiD. Si comparamos las formas y los derivados de bJuu-
no a este dato, por el examen directo de sus particularidades de forma y de sentido, en sinscrito con ésta, tendremos un cuadro mis variado aún: a los valores sehlado!l
de IUS relaciones y opoBicioocs actuales, y, luego, mediante la comparación de formas se aftadirin el de (<llevar», como swpporter [soportar], tomar 11 IU cargo, de donde
emparentadas, restituimOl el contexto en que le ha espccirlcado, a menudo al precio bhartr-. «marido»; la de poner [portarl, hablando de la montura, de donde «cabal-
de una profunda transformaciÓD. Intentamos. PUCI, restaurar los conjuntos que la gar», etc. Ahora bien, a poco que se haya estudiado en detalle cada uno de estos gru.
evolución ha di&locado, sacar a la luz atructuru cn.tc:rradu, devolver a fU principio poi se ver. que en cada caso forma un conjunto ltxico coherente, articu1ado por una
de unidad lu divergenciAs de los empleos t&:nicos, y al miJmo tiempo mOltrar cómo noción central y dispuesto a proporcionar términos institucionalcs.
las lenguas rcorpnizan sus sistcmu de 4iJtinci.OD.CI y renuevan su aparato acmintico.
El aspecto histórico y soc:i.oJ6gico de estos procesos (lueda plIl1l otro&. Si nosotros
n05 ocupamos del verbo griego higlonuzi y de JU deriVldo lligemM. es para ver M liD r~ le cmPtu en alOI piInfOl...mo. ltJmino1: portu, mmpot1er. ~ . nIPPtN1~,
cllma se ha oollltituido una nocióo qlJlC es la de 1& «hqcmon1a». pero liD miramicntol con una JPilmol Riz, imposible de manlCDU en ~leOano (N. T.}

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Se han hecho grandes esfuerzos para mostrar cómo vocablos, en principio poco ABREVIATURAS
diferenciados, han asumido progresivamente valores especializados y constituyen de
este modo conjuntos que traducen una evolución profunda de las institucioncs. la
aparición de actividades o de concepciones nuevas. Este proceso interior de una len-
gua puede actuar también sobre otra lengua por contacto de cultura: relaciones léxi-
cas instauradas en griego por un desarrollo propio han servido de modelo, por via de
traducción o de transposición directa, a relaciones similares en latln.
Hemos tratado de hacer rc:.saltar un doble carácter propio de los fenómenos aqui
descritos: "por un lado, el complejo enmarafl.amiento de estas evolucioncs que se des-
arrollan durante siglos o milenios y que el lingüista debe devolver a sus factores pri-
meros: por otro lado, la posibilidad de separar, no obstante, ciertas tendencias muy
generales que rigen estos desarrollos paniculares. Podemos comprenderlas, reconocer-
les una cierta estructura y ordenarlas en un esquema racional, si sabemos estudiarlas
directamente dejando a un lado traducciones simplistas y si sabemos establecer tam- procedente de l. e. indoeuropeo
bién ciertas distinciones esenciales. sobre todo -e insistirem08 en eUos en varias
< i. ir indoiranio
> que lleva a
ocasiones- en la existencia entre designación y significación, por culpa de la cual tan- 11. lliada ingl. inglés
tas discusiones sobre el «sentido» zozobran en la confusión. Se trata de, por la com- Od. Odisea ir. iranio
paración y mediante un análisis diacrónico, hacer aparecer a111 donde, al principio, no R. V. Rig Veda irl. irlandés
tenemos más que una designación, una significación. Asi, la dimensión temporal se a. a. a. antiguo alto alemán isl. islan~és
convierte en una dimensión explicativa. a. esl. antiguo eslavo ital. italiano
La naturaleza de esta investigación prescribe a la demostración su paso. Aqui no al. aloman kot. kotanés
se encontrarán ni discusiones de detalle ni referencias bibliográficas. La materia de angl. anglosajón lat. latin
nuestros análisis Se encuentra en todos los diccionarios etimológicos; apenas vemos a. mgl. antiguo inglés feto letón
trabajos anteriores con los que habriamo.s podido confrontar nuestros propios razo- a. nor. antiguo noruego lit. tituano
namientos. Todo cuanto decimos proviene de estudios de primera mano sobre los he- a. prus. anti,suo prusiano m. a. a. medio-alto-alemin
chos utilizado.s. Nos hemos esforzado por resultar inteligibles a los lectores no espe- armo armenio mico micénico
cializados sin traicionar las exigencias de la demostración, pero hay que reconocer av. avéstico ase. asco
que las ramificaciones, las conexiones tan diversas que surgen en el curso de esta ex- es/. eslavo pelo pelvi
ploración hacen penosa una exposición seguida. No es fácil hacer divisiones nitidas fr. francés ser. sánscrito
entre los temas tratados. Necesariamente se verán interferencias entre las partes de es· gdt. gótico sogd. sogdio
ta obra, puesto que las hay entre los datos de este vocabulario. No obstante, espera- gr. griego loe. tocario
mos que quienes tengan a bien seguir hasta el final la exposición de nuestras investiga- hit. hitita umbr. umbro
ciones encontrarán en ella materia de reflexiones generales, en especial sobre la posi- hom. griego homérico véd. védico
bilidad de aplicar algunos de 108 modelos aqui propuestos al estudio de las lenguas o
de las culturas a las que, por carencia de documentos escritos, falta perspectiva
histórica.
El presente trabajo ha sido preparado por varias series de conferencias dadas en
el College de France y que Lucien Gerschel ha querido recoger. Hemos corregido
profundisimamentc, a menudo reescrito por entero, esa primera redacción a la que
hemos aftadido nuevOS desarrollos. Algunas partc:li hablan sido, anterionnente, objeto
de articulos más desarrollados, cuyas referencias damos. Para hacer la exposición
más accesible, según una sugerencia de Pierre Bourdicu, que ha revisado el conjunto
y nos ha hecho útiles observaciones, cada capitulo esta precedido de un resumen.
Jean Lallot ha redactado c.sos breves textos liminares: se ha encargado ademis del
acabado del manuscrito, y ha esbozado el cuadro de las lenguas así como los indices.
Le agradecemos aqui su ayuda y el celo que ha puesto en su tarea.

Émile BENVENISTE

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PRIMERA PARTE

LIBRO I

LA ECONOMÍA
SECCIÓN I

GANADO Y RIQUEZA
CAPinJw 1

MACHO Y REPRODUCTOR

SluPNIrlo. OJriln.riammlc.lu aimolo¡Ias bW!¡';O".I.... ha)' que dilOO¡uir. en d Di-


Yd indoeuropeo, <kJI: uociolllell:
- una naica, la de «D'IKiI.o., Le., -_.
- otra fun::iuual. 11. de ccrepmduttor-, i.c., .1PeI"3'-.
. U_ lpIodmac:iOrl ICftdinriQo 1C:lltre: l:itIIS bmlca IÓlo lit abKrva CIl linsc:rito )' lSl:=-
be ~ considc:nId& seamdarla.

Consideraremos, en primer lugar. t~rminos tlpicos relativos a la ganaderla. Estu-


diaremos las diferenciaciones caracterlstica¡ de t~ particulares; en el orden lQi-
CO, como por lo demú en lingüistica, las diferencias son instructivas, tanto si se prc·
sentam de entrada como si se las di5cil:rne por el análisis de un conjunto unitario. Una
distinción inmediata y necesaria en una lOCiedad de ganaderos eli la distincibn entre
animales machos y bcmbru. En el vocabulario queda scftalada por palabras que pue-
den pasar por comunes d.ebido a que aparecen en varias lenguas, aunque no siempre
con las mismas dcterm.inacionCl.
Para la primera palabra que vamos a estudiar tenemos una 5eric de correspondm-
ciu rela1tvamentc cstablc:s, pero que impliam variaciones; se trata del. nombre del
macho:

I l'fabha

vffabha
KV. I QriSsln
·varnan
gr. drsin. árrin

En avt&tíco ponemos un vocablo que, aunque por azar no estt atestiguado, viene
postulado por los derivados IlV. wzr¡iína-. (uuasculino», vara'íni-. ((macho; morueco».
En ¡rie¡o incluso encontramos formas algo menos pr6xim1l5 en el grupo dI;
e(w)lrri (I(w)~ hmill (lpoo,) (cfr. la (Ollllll con v ckl indolnulio) coyo =tido es:
1) en singular tdluvia, roclo», mientras que: 2) el plural se aplica a los animales; de es-
ta familla sale lato lIerriS. macho de una esped.e particular, con sus correspondientes
en blllico,liL Yefiis. lel. yenis. Todo está relacionado con ese radical verbal .wtn-
de ser. lItU'frrti. que sign.ifica impcnonalmenlf: tcllOVCD (efr. dr.Jel; relaciónese irI.
jTtJ!JS«Ialluvia» < ·wpla.
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Entre esw últimu formas y las fonnas nominales precedentes, hay una diferencia cordero por «morueco»: mQ¿sa-VQr~ni-; esta relación no deja duda alguna sobre el
morfológica, que no ha impedido a algún etimologista presentarlas juntas, pero que sentido. Ademé.s tenemos pruebas históricas: • vara'San ha dado fonéticamente el per-
debe detenernos: por un lado, forma en w inicial; por otro, forma con inielal voctlica sa ~n que no es el ~<ttlachol) (representado en persa por una forma derivada de
en indoinUlio¡ aslmlsmo, en sriego 6rrin (&Pf71I"') no presenta nunca w mientras que en nar), sino el ~reproductor».
la mttrie& homérica, ehd = e~rse. de donde hbso:. Fuera de1lranio, ellatin uerris es un exacto simétrico por la fonDa y peJr el senti-
Los comparatistas han hecho de esta discordancia una alternancia. Pero mientras do. En efecto, no d~a el macho, que es süs para los cerdos (palabra sobre la que
no nos VC&nlOS obl.igadOll a admitirlas, hay que economizar todo lo posible semejantes VOtveremOl), sino el reproductor: uems, el VCf'lllCO, tiene exactamente el empleo de la
«aRemandas». ]in la moriologia indoeuropea, ningim principio pumilC disociar for- fonna oon~nd.icnte,avéstioo • vtU~Q".
mas sin w- ele las fonnas con W-. La hipótesis de un grupo unitario aqul es gratuita; ¿Qot podemos concluir de este examen? Los temas nominales • er.s- y ·wer.s-, te-
nina6n otro ejemplo ímpondrla esta alternancia w-/ccro. En cuanto al senddo mismo nidos por idénticos, son fonnlU direuntes, amolutamente 5Cparadas por el senlido;
de las palabras as! asociadas, alll donde el antlisis lo permite, la compiC8cl6n, como también la morfologia indica que son distintos. He ahí dos palabras que riman. que
se verá, no se efcetóa sin dificultades. pueden 5upcrponenc:, pero quc cn realidad pertalccal a dOl familiu independi~tc:s:
En sinscrito, v(fabhD- y flabha- atestiguan el mismo proceso de formación y la una designa «al n:wchol+ opuesto a la bcmbnl; Ja otra designa una función, la de re-
misma noci6n: es el .toro mitológico", y «el macho en gcneraI», epiteto tambim de productor del rcbllfto y no una especie como la pr-imcra. En sinscrito. y solamente en
diose.s o de hb'ocs. En avéstico, por el contrario, las dos palabra¡ (con o sin w) no ¡e s6nscrito, se ha n:alizado Wl accrcam.iento butante estrecho entre {fabha- y vuabha-.
relacionan lX>n lu mismas nociones, y este desacuerdo es instructivo mis allá incluso Gr'acias a una mitolosta en la que el toro ocupa un lugar eminente, y por efecto de un
del indoiranio: oralan y ·'IIariStzn son absolutamente distintos desde el punto de vista estilo en que abunda el epiteto magnificante, los dos térntinos se han vuclto tan equi-
iranio: ar~$an en los textos avélticos se opone siempre a una palabra que desicna la valentes que el primero ha recibido 1lD elemento sufijal que no pertenece mis que al
hembra, a veces x'iD(Jr; (t~rmino puramente iranio), generalmente doinu. E6tc último segundo.
ttnnino -indoiranio, efr. ser. dhenu- se rc1aciona con el grupo del JI'. rhIJus, cfr. la &a es nuestra primera conclusión. La pRci5&TCIllOS recurriend.o a un deunollo lé·
niz K:::r. dhay-, «amamantar, nutrirse»; de este modo, tenemos aqul una de:si¡naci6n xico distinto. Entre ¡r. tbsi y hhsal, hay probablemente una relaci6n: ¿cómo defi-
espcdflCa, funcional, la de la hembra animal nirla? Fl singular ehü designa la pcqucft.a lluvia de la maftana, el rodo. Tenemos
La oporidón oriitJrl-: daifUl- es constante; en las Iist:u de animaks encontramos adcmú el plum homérico hbsai que no aparece mú que una vez (Od. 9, 222); ~ el
la enumeración dc dos series de términos en el mismo orden: antro de Polifema se ha alojado un aprisco donde los animales son colocados por or-
den de edad, de los aduhos a los animales mis j6venes: hbmi. Ahora bien, hlnaf es
tUpa-llriiitm- lUptl-thlnu- el plural de dr5i. Para comprender esta si.n!ular asodac;i6n. hemos de destacar en
riftra;umn- u:i1ra-dainu- griego dos para1c.los: drósos si¡nifica «gota de rodo»; pero drósos en plural designa,
r alHUiSan Iflu-dainu- en Esquilo, las crlas de los animales. He aqui un terecr hecho del mismo orden:
psakb. que quil:fc dClCir «lluvia finll~, tiene por derivado ps61aI1ÓII: .Ia crla recién na-
El avéstico arÑan no designa en modo alguno una especie animal particular como cida de un animal». Esta relación ltxica se aclara de la siguienle manera: los animales
el ser. {faMa quc, sin ser el nombre exclusivo del toro, es frecuentc cn esta si&nifica- muy jóvenes 50n como el rocio, como gotitas depositadas frescas todavía. Son las
ción. En cambio, en ariJian. no sucede nada semejante: denota el macho, en oposi- crtas recién nElcidas en tanto que acabadas de nacer. Tal desanollo de sentido, parti-
ci6n ala hembra, nada más. cular del iriego, no habria tenido lu,ar probablemente si • wers- hubiera sido primero
Esta oposici6n macho/bcmbra puede tomar en avéstico una forma 1~ ai80 di- el nombre del animal como «macbm). Parecc, por tanto, establecido que debemos
fercnte; para los humanos, se emplea narlxYoflri, donde este último término parece plantear una distinción en indoeuropeo entre dos órdenes dc representaciones y dos
5CT el femenino del adjetivo signiÍlCaIldo «real», es decir, eela reina» -co.sll que pare- series de términos que sólo sc han visto acercados y reunidos en indio. Por lo demás.
ce algo extrafta, pero que no es inconcebiblc si sc piensa en la correspondencia entre en todas partes tenemos dos si¡nos Itxicos distintos: uno, "ers- que designa el «ma-
¡ro ,unl, «mujcn, e inSl. quef!", «reina-. Hay algunas ligcru variantclf: narlltri, cho» (gr. drren), otro, • wers-, que transpone la noción inicial de lluvia como humor
donde este tlItimo tmnino es el nombre indoiranio de la mÚjO", cfr. m compoSiCión fecundante en la de «reproductoH>:
ItrlnDman (cfr. bit. no~n), «de sexo femenino», y a veces una transferencia de
xNfJrl al reino animal. Todo estA claro, la oposición es univoca. Fuera del iranio,
arafan tiene paralelos todo lo exactos que se puede desear con Ir. min, tirrin. exac-
tamente en el sentido indicado por el avt&tico: es el macho por oposición a la hembra,
4rrin frente a t~Jw: la identidad etimológica en los dos términos atelt:i¡ua una su-
pervivencia indoeuropea.
Consideremos ahora la palabra avátíca • vanitln. Expresa una noción diferente:
la de reprodl4c:tor,' ya no se trata de una caracter1.stica de una clase de seres, lino de un
eplteto de valor funcional. Se: emplea ·Wlriitzn (de hecho l'arami~) con el nombre del
18 19
CAPÍTULO 2 Otra prueba viene dada por el ténnino suouetaurilia [.], que designa ellran sacri-
ficio de lustraclón triple en que figuran tres animales simbólicos, tres c:spc:cic:a, de 1aI
UNA OPOSICIÓN LÉXICA POR REVISAR: SÜS y PORCUS que las dos últimas (ouiJ, laurw). notoriamente domesticadu, hacen prC3umir que
sUs. que se: les 85ooa, desi.cna tambi~ un animal doméstico; esta pre.sunci6n queda
confmnada por el hecbo de que jamis se sacrificaron animales salvajes en Roma.
Asimismo. sr. hUs (Gc) (- lato süs) designa el animal doméstico en cantidad de: ejem·
plas. Se distingue con toda seguridad, pero sólo mediante una ~alificaci6n, entre la
especie salvaje y la especie doméstica: d puerco salvaje se dice hüs 611";03. por oposi.
ción al J)UCTCO domblico. por lUto, es un hecho adquirido prehist6ricameote, ante-.
rior allatln, el que Le. 'sjj· - aro hüs se aplica a la especie trtil, que es la especie ~
m~.
En los de:mib dialectos indoeuropeos, las condiciones de empleo de la palabra no
son las misma.s. En indoiranio, sü- designa el puerco salvaje. Las formas hist6riau:
$al1INIrio. OrdioarilUJ\rotc se admite scc. sillalra, av. hü· cstin construidas sobre un tema idéntico. Según Bloomfidd. se
).- que I.r. -paño (1aJ:. poI'aIS) dcsiana el puertO dDmatieo. opuesto .1 animel parte de siI/ca-, antiluo tema que habria sido sufijado luego en -ro siguiendo el ejem-
...1~e, • J/J- (lal. .nir)¡
2.· llUC ~ rrputici6t'l diala:t&l de • porto- n~ • la cond\Id6Q de que 1610 lJa¡ lrl-
plo de otros nombres de animales como vyillhra. «tigre», y siíb-ra 5C convierte en
bw ewopcu luao practicado la crla de ¡:nJCJ"COI. sU + Jcara, «el animal que hace M por interpl"Ctación paronimica. Ademis de: av. hir.
Ahora bien, un l:UIIlCD atento ensdlari se c:ncuentnl en iranio una forma xük. que supone· Jcüldaz; el indoiranio tenia, por
l.· que: m todas I;u Impu, ea pankular el Iatin, donde ¡c mantiene la oposición tanto, una forma ¡utijada en ·k quc, en el dominio indio y avbtico, 5C refiere sola·
-sil,: -porto-, ale. tmniDos se aplican I la especie domblh, desJcaando -porto al
mente a la especie salvaje. Es que la India e ld.n no criaron jamés puercos en fecha
.,orrtDo» frcalC al adulto ·SII...•
2.. que -ptHIco ati Ilcsti¡uado de betho ell el daminlo cximlll dd Indoeuropeo. antigua. No se: encuentra ninauna mención de ena de puercos en los tutos. Puo be-
EldsdI., poc tan(!!, ll.II& c:rla indOClUopca del puerto, que le M perclIdo ltmpranamenlc mos visto, por el contrario, al estudiar los hccbos latinos, que en el dominio europeo.
m India J co lrin. la domesticación del puerco se habla adquirido mucho antes de la constitución delta-
t1n: el nombre gm&ico :ya se empleaba en l:l para la especie doméstica. Es CIte sentido
de «pnerco dorntstico» el que ellatln utiliza poco mú o menos en CllciUlliva; M sólo
m término latino uerris fonna parte de un amjuota de palabras que defigna una es el «jabalht en los contextos en que e1l&mino gm&ico bastaba.
especie panku1ar, la e¡PCClC poreina. Deben precisarse las relaciones entre los l~rmi­ Al estudiar el sentido de las palabras que san propias del latín para designar al
nos de ata serie animll1 en latin, o sea, los tres términos. uerris. sUs. porcus. mismo animal, el pul:1'CO. vemos que mrge un problema que pan:ce inri,nifLcIDle.
SUs)l porcUS ¡UD indoeuropeos por la mimla razón; amb05 tienen correspondien- pero cuyas consccuc:ncúu son butantc notaba. De5de el momento en que sUs desig~
tes en 18 mayor parte de las lenguas in<1ocuropeas. ¿Cuál es la relación de mllido7 na la C5pCCie en ccneral, y más ordinariamente la especie doméstica, desaparece la dis~
Por doquiera le plantea como el del animal salvaje y el del animal doméstico: süs de- tinción que habitualmente se plantea: al desi!l1Br 8IIlbos al puerco doméstico. sUs y
silJllaria la especie porcina en general, bajo su fonna salvaje, el «jaba1i~; porrus seria pon:us se conviertc:n en ¡in6nimos. :&tc pleonasmo asombra e invita a examinar de
exclusivamente el puerco de cría. cerca los testimonios que establecen el sentido de porcus (y no las traducciones, quc
Habna una distinción indoeuropea muy importante desde el punto de vista de la sobre ese punto son Wlinimes).
civiUzad6n matcrlal de los indoeuropeos, porque sUs es comlin al conjunto de los dia- Podremos comcm:ar a partir de uno de los términos en que el nombre del animal
lectos, desde el indoiranio al irlandés. mic:ntras que porcus queda restrín¡ido a la esfe- aparc:cc: en una relaci6n consagrada. suouetaurilia, término ya citado mAs arriba. que
ra europea del indoeuropeo y no figura en indoiranio. Esta discordancia lI:isnificaría designa el qrupamiento consqrado de tres animales sacrificados con ocu:i6n de lit
que los indoeuropeos no conocian el puerco doméstico y que la domestiCllción del ani- ceremonia lustratoria. Lit forma JUou~taurjJia es considerada irregular; en efecto, te-
mal no habria tenido lupr sino tras la ruptura de la unidad indoeuropea, cuando una nemos:
parte de los pueblos se hubo establecido en Europa.
Hoy podemo¡ preguntarnos cómo ha podido tenerse por una evidencia esta inter- 1) Un compuesto de tres tl:rmin06 de agrupamiento, pero semejantes compuestos
pretación y creer que la diferencia entre sUs y porcus reflejaba una distinción entre e.st6n atestiguados en las 1cIIauas indoeuropeas antiguas, cfr. ¡r. nykhth-émeron. «no-
puerco salvaje y puerco dom~stico. Hay que diriiine a los escritores que han tratado che y dia»; la objeción no se sostiene.
en latin de las cosu de la agricultura, Catón, Varrón, Columela, y que: emplean el
lc:D8UAje de 106 hombres del campo. Para ellos, sUs designa el animal doméstico tanto [-) nwwe_rili.: elta prkticl c,ti dQC\lmcntad" al la Pcnlnsulll: lbéricll, !:fr. al respectD A. Tov".,
como el animal salvaje. Desde luego se encuentra sia por animal salvaje, pero el mis- &L'iDsaiption du C.beiD du Frt.¡ua, ct la IaI1lUC da iusitanicm», Etuda Qltiqwn, XI (1966-67), pqi-
mo 3i"u desipa siempre la ClIpecie dorntstica en Varr6n: las minores ptCUdes. ell4Oa- no 137-168, '1 C. J. OuTofrn'Aae"H, OItJm, XtX (1967), pp. 2B·2fíl. Tambibl J. M. GOMsz..TAllANliU,
«La fuDdc)n taoa"a en d MCritldo c:c1tibtrica., IX CtMrrao~aI.ArqtlftJlorkl (Valladolid, 1965),
do menor, son O"U, coprtl. süs. tod()$ ellos animala; domésticos. brqoza, 1966, Al. 2SH76 (J. S.).
20 21
2) Una dificultad fonética. la forma Due y no o/li. Se resuelve si se fija el término que el nombre del animal adulto no implica diminutivo. De este modo. el sentido de
en 111 si¡nificación exacta y si se lo restaura en las condiciones que lo han constituido. porcus -¡que puede encontrarse en ese texto casi cuarenta veces! - es constante. No
Éste no es un compuesto ordinario, sino un yuxtapuesto que Implica no temas nomi- varia en el uso ulterior. Clcer6n lo toma en et mismo sentido: a propósito de una ullla
nalCl, sino formas cuualcs. Está fonnado por una sucesión de tres ablativos: • su Ipropiedad rústica, hacienda en el campol, escribe: abundot porro, hot!do, "gno,
antiguo ablativo de süs (cfr. siíbus. forma antigua en plural); elle ablativo npdar. fi- expresión en la que los pore; figuran con los demás animales jóvenes, ll"edi y ognl,
nalmente tauro. Son realm~tc tres ablativos yuxtapuestos. estando el conjunto sub- cabritillas y aft.ojos. Conocemos dos nombres del porquero: siibulcus «que se DCUpa
sumido como una palabra 6nica con el sufijo adjetivo -Hu, -iliD. IlIi8ctido al último de los .JUes» (paralelo de bübukws) y porr:ufDlor.· ¿qué razón habria paca forjar dos
t&mino con di5ión. 4Por qué este yuxtapuesto? Es que ha salido de la e.xp-es16n ri- términos distintos si las dos pa.labru sús y porcw fueran equivalentes en el muido?
tual en que el nombre del animal sac:rifica40 estA en ablativo: sil/acere «sacrificar por De hecho, el porcu/Qtor se ocupa de los puerros j6venes. que exigen cuidados particu-
medio de un animal". y no al animal mimto:f~+ ablativo es ciertamente la conJ- lares; d súbuJcus. de los puercos adultos. Queda establecido. por tanto. que en toda
truoción antigua. Por tanto, hacer el acto sagrado por medio de estos tres anima1Cl; la latinidad antigua y hasta la tpoca cibica, porcus [-) no designa otra cosa que cJ
agrupamiento antiBuo, consagrado. de estas tres especies en que süs es el nombre de «10rrinO». El contraste puede ahora entenderse; lo único sorprendcflte es que no se
la cspcdc porcina. Hay qllC vo1v1Cl" sobre un capituLo del De Agricultura, de Catón haya percibido hasta ahora. '1 que se haya perpetuado una traducción errónea de un
(141), texto ctlebre que descn'be la forma de proceder en la lustración de los CIUIlpol, término tao coml1n como porcus. Estllsituaci6n de 00 frente a porcus es exactamente
ceremonia de orden privado. En este texto que ha sido leido. citado "J utilizado con la del ¡rieco hDS. sQs (Gc;, ~ frente a kho&os (xoLpod. La diferencia es de aran im-
frecuencia. se trata c:Jtpresamc:nte de 101 suouetauri/io. Al proceder al aaaificio. el portancia; en el. culto dombtico o publico. no hay animal que se ofrezca mls común-
propietario del campo debe pronunciar estas pa1atns: mocte suouetaurlJibus /actenti- mente que el porcus, el puerco joven.
bus tsto; es una plelarla a Marte para que acepte esos suouetaurilia lactentia, tres Lo que nosotros descubrimos lo sabllln ya los latinos; Varrón nos da, con una eti-
animales «de leche». completamente j6venes. La demanda es formulada por squnda mologla fantasiou.. la equivalencia ob.sc:rvada exactamente. R.R. n, 1: Kporcus grae-
• vez en estns túminos: Man plIter, eivsdsn re; ergo, macte hitce suouetawiJibl4S /«- c¡¡m est nomen... quod nune eum vocunt khotron». Sabia. por tanto. que porcru sil-
tenJibU3 esto, lue¡.o Cat6n contin6a: «cuando inmoles el porcu.r, el agma, el uUu/1J.J niru:aba lo mismo que *llorron. Pero la palabraporcus existe, adc:m.ÍIi de en latin, en
sed preciso...... &lbi poraIm immolabi.J. aglUUft uiluhimQUl!, oportel... De hct;ho. el itálico. El contraste es el mismo entre :Ji y psu/ul e:o. umbro en el tex.to ritual en que fi-
sacrif"x:io comprc:nck. por tanto, a los tres animales. que son denominados esta vez guran lOiS dos. Hay que ver lo que esta opollición significa en umbra.
porr:w. agnw, Nituba. Comparemos Jos tbminos del &aerificio nominal: ro, ONU, La traducción que se da de las Tablas 19uvinas está generalmente en latin, por tan-
ta~ y los de la ofrenda real; porau, llgmu, uihl/us. Los términos se siguen ~cta­ to, es pooo límpida. Pero debemos considerar 105 adjetivos que: acompaftan a si y por-
mcn~ en el mismo orden para dcIi¡nar a 101 a.nimaIcs sacrificados. Resulta que uitu- ko. Tenemos si con Jcumitl 1") traducido por «grauida». si con flJiu. traduddo por
Jus es la crta del ttlJ41l1s. agnus es la cr1a del ouil, por- tanto. poral8 es la cria del süs¡ «lactens», Y. por otro lado. purkQ. Ahora bien. la relación de factens con sür a impo-
esto se deduce de UDa manera. por uf decirlo. matcmitica, al superponer las denomi- sible en latino La diferencia en umbro se vuelve incompn:nsibk: si la palabra umbra d
naciones rituales y las cspcdes reales del sacrif"lcio. La conclusión se: impone: porcu3 puede: designar al animal en tanto que grvuída «grAvida» y Jact~ns, «de leche», ¿qué
no puede ser mú que el «gorrino». Entre süs '1 porau, la diferencia no ti en modo puede entonces designar poreus7 La misma palabra se aplica al adulto y al recién na-
al¡uno la Q.ue separa el animal salvaje del animal domtstico: es una diferencia de cido; la diferencia de denominación no se justifica ya; por tanto, la otra palabra, pur-
edad• .nlr es el animal adulto; poma, la cría. Tenemos otro texto para abrirn<» los ka, resulta inútil.
ojos. En el De re nutiaz, de Varr6n (lib. n. cap. 1). referido a la cria de los animales, ¿Por qué esta diferencia, lI.Qul si, alIi purica, en un texto ritual tan exacto? El ~cn­
el autor da preceptos a los ganaderos. A los animales j6venes no hay que dlClite1arlos tro del problema está. de hecho, en la significaci6n deji/iu. Hay otra posibilidad ac1e-
antes de a1aunO& meslCli: 105 agni, 8 los cuatro meses. los lulaIi a los ucs meses. los mAs de la traducción consa¡rada. Pueden concebirse dos interpretaciones para Jiliuo'
porei a los dos meses. De este modo, porcus es paralelo de agnus y de luzedus. Podrfa una por IQcl~rrs, «de leche»; pero también puede pensarse en tac:lans. «que amaman-
copiarse la mayor parte del capitulo. tan numerosos son los ejemplos. VarrÓD indica ta». En efecto, el umbroJliill está emparentado con el gr. thelus y femin" que cs. en
que se reconoce los 6Uf!S de buena raza " progenie; si multos parcos parJunt. «si dan latin, «la que amamanta». "J th~/us, en griego, significa tambi~ eso. En irlandés yen
numerosos parei». En la alimentación, se suele dejar durante dos meses parcos cum lituano. una forma de esa ralt con sufijo -/- se refiere a la madre: lit. pirm-dela, ((am-
m"tribw, y un poco mAs adelante: porci qui nati hiemt! frunt exi/u propt~rI";'ol'll, mal que amamanta por vez primera)). Podemos, pues. entender el umbroflliu no co-
«los porei nacidos en el invierno... »; aquí aparece de manera significativa la relación
de pOl'CUS con nflltt!r. '''] En III inscripción de CAb~o dAs Fl'1Iguas, dlAd. cn nota anttrior, .pllTtce el thmllKl porr:om
En un arca1smo del vocabulario religio&o, 10lI porci Q.ue tienen diez dial luI1Jentur (aeuSlLlivo) (cfr. A. Toy,u.• cLalc:oaualu5itan. '1 los sustratos hispinicOllO, Acll.I drl XI Con'fmI) Internrl·
purl, «son coDliderados puros», y, por ello. son llamados sacres (anticua forma CD eiOrtrll rk Lin,(Jálim y Filololfa Rl}mtJnkv. lomo 11 (Madrid, 1968), pp. 4!H-4!17), probabltmmte tOn el
lugar de _apri a partir del adjetivo • sacris); sacres porei, viejlsima expresi6D. «los Ylllar lU.gCl"ido ¡xx Bcnw:nule (l. S.).
["1 m umbm kumfgJ, ,umio tt'I el latlo de: LLK:ilia '1 en UD pallJe dc Apulcya que lo imita, hllUbsiJd-
parei de diez. dias de edad». A5ím.ísmo. es frecuente I«tens POT'ClLf, pero nunca en- do en ti cspalIoI ,omla (- cltq60lO'. ooma 'fa indicó F. 8Ot'HELER, c:n RMí"ácha MII~m. XXXVUl.
contramos ·1Dctt!ru ms. Se encuentra un diminutivo. porr:u/u.f o poraUILS, de igual pá¡inaa S2J·52S. y Ita. IUbrarado A. Toy". en IU disc:urso de insn:so en J. Real Al3IdcmJ. de la Lmp.
forma que se e:o.cuentra agffllSl.,nelhu, uihl.Jltl.itellu.r; pero no edite ·siA:ulus, por- lA,'" th HispllflilJ: A.Jp«ltM UxkoI *", RomallÍVICiIJtI, Madrid, 1961. pp. 20-11 (l. S.).

22 23
mo (dact;clli», linO como «laetans». La cerda es denominada tan pronto «gca.uida» ble. Se ha observado la relaci6n con la¡ formas indoeuropeas, se ha discutido sobre la
como «lactanu, seg1l.n que d animal no tenga aOO a su cria o ya la haya tenido. Yen· croDolog!a posib~ del préstamo. Lo que parece cierto es que po1'$fIS en flnés supone
tonces purka se convierte en el nombre de la cria. es el. «gorrino» como lal. pon:us, y un tema el -0,- la final -as' es una adaptaci6n finesa de un tema en -o, reemplazado
la situación que CI1l de cu.ak¡u.icr forma incor:nprcnst"ble se: vuelve inteligfDle. Oc este por a, porque desde el fmougrio no se: ha tolerado o en segunda sílaba: -pone 5C
modo estamos seguros de que <:si. diferencia, ilustrada por d lartn y el umbro, es una. convierte en ¡xJmI. El radical - pomJ implica una palatalizadÓD c:aracterinica de k en
diferencia IWca heredada. El, de hecho, anterior al itilico. s. La forma original tomada por el finougrio comportaba esa palatización, realizada
En catico, el nombre que corresponde a porcus, Cll cb:ir, fontticam.ente irl. ore, ante el paso de o radical a a que caracteriza el estado indoiranio; porque la fonoa t~
es citado siempre con el grupo de pon:ws Y con la traducdÓIJ .puerco», pero la preci~ rica del indoiraoio hubiera sido, en ¡uelio, -JXlrSa; en iranio. po~; indoiranio,
si6n que esperábamos nos .la apoiU el diccionwio detallado de la Academia irlandesa - parSil. El fonetimto del préstamo finougrio nos remite a un ertado anterior al indo-
qUI: traduce ore por «puerco joven»; así. tmcmos a la serie itilica Ycéltica intcgnula iranio, pero posterior al indoeuropeo común, que implicaba una k subsistente. Seria.
en esa 1ignifiau::i6n. por tanlo, un t$tado dialectal antiguo el Que habrla precedido a la distinción del m-
En ¡erminico. 1&5 dos paLlabras correspondientes estin Tepn:scntadas por deriva· doiranio. Tal es la conclusi6n a que llegan los estudiosos de lu lenguas finougrias.
dos; por un lado, swe;n (al. .schwe;n), y, por otro, ftJrh, jtJrhm, «Ferkeht. Aqui, lu Pero les ha detenido una dificultad: que la forma prcincioirania, lupu~ta por el prés-
fonnas modernas ya lo indican, Ftrke/ es el «gorrino», especificado como diminutivo, tamo, no está atestiguada en indoiranio mismo; por eso, ha habido dudas a la hora de
mientras que swein, «puerco», derivado de sU. no implica diminutivo. El correspon- concluir.
dJentc genninico de POTCU.J atestigua inmediatamente el sentido de «puerco joven» Pero nosotros tenemos ahora la forma en el dominio oriental. Un dialecto medio-
que ha conservado. Por último, en ClIlaVO y en baltieo, Ut. PtJrsas. esl. prost; (de ahi el iranio del Este, conocido sólo desde hace pocos M.OS, el kotanb, nos permite estable-
t'U&o porostnok. que es un diminutivo suyo) se opone a ~"Yin. Ahora bien, e.ste eslavo cer la existencia y la significación de un~ palabra posa. gen. pasli. Que designa el puer-
y biltico "paiia- que corresponde aporcus tiene el sentido de «gorrino». Tenemos, co. El sentido ClI seguro porque se trata de textos traducidos del sinscrito o del tibeta-
pOr tanto, en eslavo el mismo contraste que en germánico. Esta demostración hubiera no, en los que se encuentran datac¡ones tomadas del ciclo animal: hay un afio o un
podido hacerse desde dos lados difcrente8. partiendo del ¡erminico y del eslavo, le mes del puerco. De este modo, el kotanés nos restituye la forma indoitllnia esperada:
llep a la misma constatación que partiendo sin prevenciones dellatin. De cualquier parfa. y proporciona la prueba de que - porko tamb¡m era conocido en el área in-
modo, los testimonio. mnw.erdan y la situación U::xica aparece idénlica en todos los doiranla.
dialectos occidcntaJcs. El argumento negativo no es, por tanto, vilido. Desde luego, no hay ninguna hue-
Pero ahora, en el plano indoeuropeo, el contraste de los dos ttrminos va a plan- Da de -porto al indio: pero una palabra de este gmero esti expueMa a accidentes.
tear un nuevo problema. La repartici6n de: 1a.s dos fonnu el desigual. La fonoa • siI.- Hay pueblos que, por razones religiosas, excluym al animal del sa.c:riflcio y del COIUlU-
es indoeuropeo común: cst! atesti8uada a la vez. en indoiranio y en todos los dialectos mo, mientra. que los pueblos de Europa lo han apreciado. En iranio la palabra exis-
propiamente europeos, mienttas que - porko no ap&rece en indoiranio, sino solamcn· tió, ahora lo sabemos. No hay, por tanto, ninguna dificultad para admitir que, en
te: en los dialectos europeos. principio, elt~a indoeuropeo - porkrr es común al conjunto de los dialectos; hemos
De 1CBl8. dmribuci6n dialectal y del sentido que le atribula a - sfj- ya- porko--. se constatado su presencia en iranio oriental 'J la confirmación nos viene dada por los
ha concluido que la comunidad indoeuropea no conocla del puerco máI que la especie préstamos lid finougrio.
salvaje. El sentido mismo de pora¡s denotaba, acg{m se aeia, que la ganadcrla s610 Desde lue¡o, todavía no podemos definir la significación exacta del término en
habla comenzado en Europa, trU el establecimiento de cicna.s fracciones f:micas. kotanf:s. lengua tardía del siglo vn o Vllt de nuestra era. Pero dado que .. sú- es ca-
Pero la IipiflCBción restaurada de estos té:rminos transforma el problema. Adop- mM al lndolranio y a las lenguas de Europa, si asimismo se ha empleado - porko- en
ta un sentido nuevo, dado que la oposici6n es adulto/reclf:n nacido y no salvaje/do-- iranio, es que era distinto del término - sú-. Los rasgos presuntos o establecido.s indi-
mf:stico. ¿Por qu~ entonces el Bombre del animal recib nacido (·porko-) no es coex- rcctamente concuerdan con lolii hechos seguros sacados de empleos textuales.
tensivo al nombre del animal adulto (·sU-)? Pero, ¿hay realmente semejante de:si¡ual- Todo esto, la existencia de dos pala'bras empleadas desde el periodo indoeuropeo y
dad de área entre sUs y porcus? Todo el razonamiento descansa en esta alegación de la diferencia de sentido que hemos subrayado, permite afirmar que el indoeuropeo
que no hay sefia1 de porcus en el dominio indoiranio. Ahora bien, el problema ha común "PQrlco- designaba (el puerco peque6o». La conclusi6n nesaliva de la doctri-
avanzado mucho y la afirmación tradicional debe ser rechazada en la actualidad. na tradiciomal ya no está justificada: existia, desde luego, una cría Indoeuropea del
Esa misma palabra, - porkos. esti atestiguada en un Atea contigua, pero de lengua puerco. Es lo que el vocabulario pone de manifiesto mediante la distillci6n que apare·
completamente diferente, en finougrio, por el fmés porsas. mordovés purts, y ziriano ce entre süs )' porcus, simetrica de la que se encuentra en los nombres de otros anima-
pon. les domésticos.
¡Se crtt de acuerdo en vt:r aqui un pr&tamo com6n de las lenguas finougrías con Hay que Ob6e:rvIl~ también en esta oposición entre sUs y porcus Que la djfCf"CJlcia
una forma en s de cierto estado del indoeuropeo'!, pero ¿ea qut fecha pc:netr6la pa1a~ Ibica Que separa estos dos túminos puede realizarse mis tarde en tfrrninos diferen-
bra en fmougriano'l te:'i. La opO!ici6n sUs :porr:us subsiste en toda la latinidad casi hasta la fpoca clásica,
Comtatem08 ante todo que el sentido CI seguro: «gorrino, puerco pequeñolO en fi· pero luego el vK10r propIo de süs ha pasado a porcus que ha rellenado la funci6n de
ná; para las demis ICIlIU85, los léxicos son menos prcciSOi, pcrc;l ese sentido e5 proba M
ms; en ese momento sU:! desaparece.
24 25
En las Glosas de Reicbcnau. preciosas para la tramici6n dcllatfn al franc& el t&- CAPÍTULO l
mino 00 es glosado «¡XJrcus salvaticus» (- puerco salvaje). De este modo, '00 ha
sido confinado al sentido de tlpucn;o salvaje/) y porr:us ha ocupado su sitio como PRÓBATONY LA ECONOMÍA HOMÉRICA
nombn: deltepuen:o». Pero babia que rehacer un término que reemplazara a pora¡s
en su sentido anterior: de abi, porceJlus. fr. powrr::eau.
Luego, bajo el inDujo de la lencua de los EV8D,ellos. en la que por«/Ius significa
«puerco», se rewrrc para el animal joven a un término técnico: «gorel» [«cochini-
llo»]. La expresi6n de la diferencia se ha renovado, se conserva el mismo desvio; por-
que importa mantener una distinción que nace de una realidad extralin¡Oistica, de las
condiciones de la cria.

SlllIHIrio. ~ h. ~ que d ttrmiltO de aaci6n arkppr6braon <1csi¡na d PMo-


do mcoor y, por comipicrrte, c:l.c:orderO>l, dlldo que, en UIl rebatlo tompl1S0, Jor, coro
acros ",ftr"dHI" \'OlWlluilroente m coberll (pro-I»fMi,,).
Se m.u~ que eA tesis el instarenibk:
1.-) pr6bIIrrHI ckti¡na de: partida tullo al pBado mayor tt;lmo al pn.w:. meaor¡
2.-) Q ¡riq:0I no teníaD ~ tonl~:
l.-> ~"no si,pifü:a.matdsal m Qlbcz...
De becbo. pr6IHmM. liDaWativo eSe ~Itt, ckIx- srr ~ 00(1 P/'6bOtitI
«riqueza (mueblc}lt¡ el, en lanla que -.riqllcu marchantc. PQf ~a, tJPUCIIa I
101 bieacl que dC3C&IIdD CD 101 corra (kcfmlliaJ, por lo que d wrdcro IC dmornlna
pr6baUNl.

Hemos considerlldo un problema planteado por la coexistencia de varios términos


que tienen aparentemente la misma signiflC&á6n en el interior de una misma 1eneua o
de varlu leDguu indoeuropeas.
Una situación anilop se presenta en grieao donde también tenemos, para el nomo
bre: de otra especie, la de 101 ovinos, d05 términos: ówis (<<WI() y pr6baton (xp6llacwv).
Estos dOl5 términos desi.¡oan al cordero desde 10fI textos mb anticuos.
La primera es una anticua palabra del vocabulario común, aactarncnte conserva-
da en piqo, en Iatin, l:ll stnserito Y que ahora encontramos en luwita bajo la forma
htrwJ... La segunda elti limitada al gñego; Y por la forma mis:ma puede presumjrse
que se trata ck: una creación reciente.
En Homero, ówi8 y próbaton coexisten, luCIO ówLr desaparece en beneficio de
probaton que subsisti6 sola basta la época moderna. El problc:rTUI que se plantea es el
siguiente: ¿por qué dos t~rminos distintos? ¿Qué significa el término nuevo? Porque,
para el primero, basta constatar que es una palabra indoeuropea común que no es
analizable de otro modo.
En cuanto al segundo, próbcIton. considerado en sí mismo, sin atender a lo que
desi&na. puede rela.cioninclo en griego de mancnt clara oon probalno (~),
4l.m.ardlar, avanzan•. Pero. ¿que rigníf"lCI. euctamente esta relación de «cordcro>t con
«m.arcb1.l"»1 ¿Cómo interpretarla? Hay una explicación del eomparatista alcmin
Lommel l que se ha hecho cibica, enseftada por doquiera como evidente: proba(no
significa canard1ar delante~; próbaton seria el ganado menor dado que «marcha dc:-

1 ZttiIKIvfIl/llT wrr~Spnd¡f~ .•'.4, pp. 46-504_

26 27
lante», ¿delante de qué? En ciertos paises de África se forman los rebal\os reuniendo mas el problema del sentido. Seg6n Lommel, pr6bota, como se ha visto, designa el
animales de varias especies; son los corderos los que van en cabeza. Desde ese mo- ganado menor, los corderos, en tanto que «marchan a la cahc:za» del rebano: es,
mento pr6baton designarla el animal que marcha en cabeza de un rebano compuesto pucs, para la tesis de Lommel, una condición esencial quepróbo/a sea propiamente el
de animales diversos. Esta ~plicación, admitida por Wackcmagcl, ha entrado en el «ganado menor». Pero, ¿es ese exactamente el uso de la palabra? De ningim modo.
dominio públicoj as! figura en el diccionario de Liddcll YScott. Disponemos de muchos ejemplos en 105 textos literarios y en la cpigrafia dilllectal
Es la. historia de este término 10 que debemos repasar, para Il putir de liU5 em- antigua.
pleos, ~r si el desarrollo del aentido, en el cuno de una evolución que podemos sc- Ante todo en Homero, 11. 23. 550: «TIenes en tu casa mucho oro, bronce, y pr~
guir completamente, concuerda perfectamente con la cxplicaci6n propuesta. iJat4 1 sirvientes»; ¿qué s.ignillca aquipr6botfll Bvic1cntcmcD.te, el «ganado» en geD~
Hay.que observar, ante todo, que la forma pr6baton no es la mAs comtín; los pri_ ral. puesto que no se especUlca ninguna especie. Hcrodoto escribe tÜ lema: 't&w
meros ejemplos estin en plural, t4 próbato. y el singular es en fecha anticua descono- ~ para decir «el lanado menor», lo que seria absurdo si pr6bata designara ya
cido. En Homero y Hcrodoto sOlo se empica. el plural. En particular, en Hcrodoto se d sanado menor. Por tanto, Q d gaMdo sin especificaci6n de especie ni de talla.
encuentran treinta 1 un ejemplos del plural, pero uno solo cid singular. En los poc_ Tras cu.minar todos los ejemplos, podemos afumar que en Hcrodoto el *:mino se
mu homériC03, para designar a un ánimal, es 6i.llo que se empica, jamo prólxltcm; dice: de cualquier pnado, mayor o menor. En Hipócrates, qlle c::scnDe en jonio anti·
de hecho, la única forma bomerica es próbllto -1 esto no es sólo UD <ktalle gua -y cuyo vocabulario tiene gran interés-, encontramos una opoIici6n clara entre
morfol.6gko-. Debemos hablar, no de un plural, sino de UD colectivo: Id prdbola. ]NÓ/XlUl/lfnthrÓpo/. 18..1 bestias y los hombres.
La formaprdlxlton es, por consiguiente, lo que se denomina un ringulativo: cfr. l. re- Luego, he aquf un hecho decisivo en una inscripción arcadia relativa a Atenea
laci6n de t41anta a /4Junton, de dtilcnm a d4kruon. Los nombres ¡emdccJl de anima.- Alea en Tegea: Ul ¡Al" ~ 1't~ ... Tll U ¡U!OV, «d. próbaton mayor y menor»: y
les son la mayor parte de lu m:cs colectivos: td z6a es mis antiguo que f() z80n. hay otro ejemplo semejante con ~ y ¡ua;c.w. Todo esto define claramente la peJabra
Un término nuevo, de creaci6n griega, 1 que subsiste en la lcnSUa actual es f() 6/0- designando el conjunto del ganado, todavia no especializado. Se puede fijar el mo-
gon (especificado en el sentido de «caballo~ ya en los papiros ccn:anos a nuera enI). mento en que el &entido se resbinge en «¡&Dado mcoOD. Es en ático donde se ha pro-
Hay que ver en I() á/ogon el singulativo de td á/oga «las bestias», los «desprovistos de duci.do d hecho.
razbM, para los animales mis comunes o los más útiles, empezando por los cabll1lOll. No es preciso ir má5lcjo.: sipr6bot" es primero y en todas partes «el ¡anado» co
Asimismo. en Iatin anima/iD es nWi antiguo que animD/. Es un tipo de dcsignacilm general, resulta imposible apoyar la prehistoria. del término en el. sentido de «¡anado
muy frccue:nte: una gran parte de los nombres de animales son colectivos. menor», relativamente reciente. Un segundo punto csc:ociaI: ¿cxiJti.c:ron prehistórica-
Quedan por precisar las macones moñoJógícas de t6 pr6batil a prob6ino. A pri_ mente en Grtcia ~ rebanas DÚJ:tos, a la cabeza de los cuales marchaban lo. cor-
mera vista pr6ba/on o pr6/JQra parece un compueato en -balos" un adjetivo vClbal Ocros? Estas costumbres se observan en África. nos dicc:D. Pu'o aqui.. en Greda, Ja
procedente de bafno. Pero de este modo no tendl1a su sentido normal: por ejemplo: costumbre pastoril, ¿comportaba gn.ndcs conglomerados de animales diferentes?
dboros, dúsbolOS, didbafos están canlctmzados por un sentido paBivo. para decir «lo No conoccmo! descripciones exp1lcitu, pero talemos testimonios indirectos de Ja
qllC está llberado>t, con una determinaci6n indicada por el primer miembro del com- composición de los rebatlos: son hechm de vocabulario conocidos lo que hemos de re-
puesto, o bien «lo que puede ser libcrado~. Tambi~n tenemos el sentido pasivo en el cordar. No hay nombre uniforme o compuesto wtiforme para dcsilnar el rebalto,
adjetivo simple ba/ós (¡3a'fÓ<;), «accesible». Otro valor aparece en compuestos tales 00- sino términos distintos según 108 animales, con palabras espcclfu:as para lo. rcspectl-
mo hupslbatos de sentido activo, «lo que ba subido alto, lo que ha ido a la altura». vos pastores:
Pero no es ni c:l sentido activo ni el sentido pasivo lo que conviene a pr6baton.
donde elllegundo elemento funcona como un participio presente, «que marcha». En e. exc:IUlivamentc el rebaño de coNhrar
efecto, los gramtticos antiguos hacen una distinción entre pr6boton y los adjdivos en (pastor owpólw)
-batos: segUn ellos, el dativo plural de próbaton es pr6bosj (xpó~CIG\). Tenemos ahí, · . . . . . . . . . . . .. el rebano de bueyes
por tanto, un tema consonántico; pro-bat- (xpD-¡kI.'t-) es la única forma que explica el (pastor boukd/O$)
dativo y es esa fonoa la que debe postularse. Puede justificarse desde el punto de vis- subdtlon · . . . . . . • . . . . . . el rebano de puercos
ta. morfo16gico, porque hay forma,s radicales sufijadas en -f- (cfr. scr. •jit., Iqtl·) que (pWltor SIlb6tis)
el griego ha adaptado a un tipo sufija! y a una categoria de flexión mAs conocidos: aipdlion · . . . . . . •. . . . .. el rebatl.o de cabras
(pastor a;póJO$)
frente: al scr. par;-kslt-. tenemos el griego peri-ktft..aj (Od. 11, 288); cfr. lato sucer-
dor-. Allí donde elsrieso tenía -lhet-. se lo ha normalizado en -c!ll.t-es, lo cual consti-
tuye uno de: los procedimientos para devolver a la norma formll8 /lTcaicas y algo ahc:- Hay que ohscrvar que el nombre del pastor de corderos, del «berger» (berbicar;lf"J)
rram 5. Fenómeno análogo, pero diferentemente realizado en el caso de próbaton: está hecho sobre ów;s. no sobreprdbaton.
aquí se ha recurrido a la tematización (facilitada por probata) para nonnalltar la for- Esta distinción existe, asimismo, co otras lenguas: en latin, ptCUdes dcs.i¡na a los
ma original en -boto, garantizado a la vez por el dativo plural probas/ y por el sentido corderos (cfr. pOf/), frente. armtnla «el ganado mayor». Deben compararse también
de participjo presente de la palabra. los t&minos inglescsflock y hr:rd; el inglés tiene también una serie de términos distin-
Ahora que hemos considerado la morfologia de una forma algo más precisa, VM- tos 5C:gÚD las crpccies animales.

28 29
Si encontramos sólo nombres de rebaí\os particulares, es que los ¡randes rebanos La solución viene dada por un término morfológicamente emparentado con
mixtos no cxiJúan; cada especie tenía su guardián especializado y putaba aparte. pr6bata y que aún no ba sido tenido en cuenta. Es la palabra homérica pr6busfs
He ahi un araumento decisivo contra la explicación de Lommel. La práctica de la (r¡p6l3lXcnO, derivado abstracto en ~ti· del mismo verbo probaínlJ, que s610 se encuen-
crta es bastante antigua en Grecia para que haya habido, mucho tiempo llntcs de la tra una vez en Hornero, pero en condiciones ideales para nowtros: Od. 2, 75, ktfmtlf6
época homérica, una división del trabajo entre los diversos pastoro espetialitados. te probosln le. La expresión hom!ricD designa la riqueza: pr6basis es una palabra en
Descubrimos en micénioo incluso un suqota-. que ra:pond.e al hom. suf:16ris. y un -.ro de la clase de los abstractos susceptibles de denotar una noción colcctiva. Esta a~
qoukoro que responde a bouk6lDS; se oonooc también el nombre micénioo del «cabre- titud viene ilustrada por palabras tales como 6rosls «ellaborco~, y también «la la-
ro»: oUclpattl. Parlo tanto, nada hay en la tradici6n ro en el vocabulario que perDÚta su- bor» como tierra labrada (cfr. la expra:ión francesa «marcha dans les labours»);
poner la existencia de rebanas mixtos: el segundo argwnento de Lommd estt caduoo. kJts;S trposesión» y lambién «el conjunto de Jos krtmata», como árosLJ es el conjunto
Quala. sin enharlO, la relación etimológica pr6battl/probalnlJ que partcfa impo- de las tierras labradas.
ner parapr6btzto el sentido de tcque marcha a la cabc:za». Pero incluso para un verbo Aiillli!mo, pr6bDsls designa el conjunto de los próbata; Y la oposición keimllÚJI
de una forma tan c1arI como proba/nó, no hay que temer una verificación. Ahora pr6basi.r se aplica a formas de posesioncs que derivan de dos categorías, segUn una di·
bien, cuanóo se releen 105 ejemplos uno se da cuenta de que probaínlJ no significa visión que parece esmcial en la cconomia del mundo hommco: riquezas yacentes,
nunca «marchar en cabcza», aunque todos les diccionarios lo aseguren. Hay que ver, inmóvües I riquezas móvUes. En suma, pr6basis es b KpoJhC\II.I, «todo lo que avanza
en efecto, en qué tipo de ejemplo¡ apoyan esta presunta significación. El sentido mis (en punto a riqucz.as)>>.
frccuc:ntc es, en reali<lad, «avanzar, progresar, desplazarse hacia adelante,,: este senti- Esta manera de concebir la riqueza en IUIi dos formas puede evocar, muy sumaria-
do no tiene necc&idad de ser justificado, los ejemplos son inmediatamente: cliUos: m mente, nuestra repartición en bienes «muebles» e «inmuebicsl). Para nOSQUOS los
Homero (D. 13, 18) ~ TWCri. ~~ «avanzando a grandes pasos rápidos,,; Lmu inmuebles son los ediítcios¡ los muebles, el numcnrio. FJlla Grecia homérica, la divi-
(169, 38) K~ ~ i¡4~ «de edad aVlU1ZlLda». Por tanto, siempre es «avanzar". sión se concm:a de otro modo; todo lo que «yaceD (ártaij. keimÍlia. metales preci~
Pero se instituye un segundo sentido: «marchar delante de alguien» -cosa que es 50S en lingotes, oro, cobre, hierro tambim, se opone: a td pr6bato, riquezas de pie,
completamente distinta-o Este sentido cs apoyado por tres ejemplos homéricos, to- constituidas de hecho por los rebanas, el ganado en general. Tal es elscntido depr~
dos del mi&mn tipo: lS n ~ r~fpc'U (ll. 16, 54) «que aventaja por la fuerza a los bata que hemos observado en los escritores.
demás, que supera a los otros en podCD, lo que quiere dcdr: «superior en fuerza»; Esta cxpli.cación sitúa en una nueva pc~pectiva la. economía de la civilizaci6n ho-
cfr. D. 6, 125; 23, 890. Pero es un perfecto lo que se lee en todos estos pasajcs; y se ha mérica. Lommel babla imaginado un tipo extraordinariamente primitivo de rebaftos
¡xoducido una grave confusión entre el 5C:Dtido del perfecto y el sentido del verbo: formados por grandes masas de: animales. De becho, próbata. relacionado con próbu-
probalnó. «yO avanzo, yo me dirijo hacia adelan1c», a.ri proNbika, «)'O me encuen- sU, denota una organiza.ción sDCúll mucho mis evolw;ionad.a. En la sociedad homái-
tro en posIción avanzada,,: asl n. lO, 252, ~ al 8J¡ 'KpojUprpu: para da:ir que «la no- ca. la riqueza es una realidad múltiple. considerada en 5UI mvCJ504 valores que se dis·
che csti avanzada". Por tanto. si se dice Kpofiqñ¡n u~ o xpm,l, esto sisniftc8 que tinguen en keímtJfa y pr6bato.
uno se mantiene «en posición muy avanzada a partir de todos" o «en fuerza". Efecti- La misma distinción Se ha mantenido en una ~ mucho mis reciente en aennt~
vamente, en Homero tencmOl (11. 6, 125) 'l':oAU 'l':pol)l~1'\X~ "~'¡I que signiftea «muy nico. En el mundo escandinavo tenemos una designación que rc:cucrda a pr6bata. Es
avanzado en relaci6n a todD:5". Por eso, profJo./no no si,ni!ica «marchar en cabeza», isl. gangandj I~. "¡chendes ViehH, pero donde I~ representa pecws en c:1aentido ger-
sino «avanzar», aunque se vuelva a estos ejemplos en perfecto para sacar el sentido minico, es decir, la riqueza; ¡oto lamIA traduce argúrion «platu. El sentido de la ex·
de «estar delante del'. Este sentido no hace mis que üustrar el valor normal del per- presión es la «"riqueza que andu para designar al ganado; cfr. mis abajo, cap. 4.
fecto; en cuanto a la idea de superioridad, resulta del genitivo-ablativo que indica el También se ofrece una po6ibilidad de comwación (nada mis) con el bitita iytJnt-
punto a Partir del cual se encuentra uno en situación avanzada. No hay, por tanto, di- «cordero», que tiene la forma del participio de i- (cfr. gr. eími». «ir, marchar»). No
ferencia para el sentido del verbo entre &a"t"pa. rt"po~tlhlu y los tres ejemplos citados. Es es seguro todavIa que: ése sea el nombre exclusivo del cordero y no el de una especle
un único y mismo sentido: no conviene subdividirlo en categorlas para diferenciar particular. Si el sentido se confinnara, c:1 paralelo seria sorprendente.
ejemplos unlvocos. En latln hay, por supuesto, una diferencia entre progredior, que He ahi el hecho esencial. Para el resto del desarrollo semántico no es preciso insil~
es exactamente probafnó. y praegredior. «yo marcho a la cabc:z.a de los demás". Pero tir sobre una evolución representada por muchos ejemplos, en todas las lenguas, en
probaln6 responde solamente a progredior. todas las épocas.
Desde ese momento pr6bota no significa «que marcha a la cabeza del rebafto». m sentido en el que el término genérico se restringe viene impuesto por la nociÓD
Todas las razones que apoyaban esa explicaci6n caen una tras otra: 1) pr6bata no es de la especie que prevalece; el becho cs general y está bien atestiguado:
el ganado menor; 2) el rebano griego no es compuesto; 3) el sentido de prob6ino no es
«marchar en cabez~, sino «avanzarlt.
¿Qué DOS queda entonces'? Una relaci6n entre pr6bata y proba/no, Ahora bien, asl 1al. be.rtia > fr. biche
tenemos que partir del sentido de «avanzar» para comprender esta relación: pr6btl- » > cn¡actino becha «cordcro~
ta. es «lo que avanza» -¿todavía'?-. La designaci6n aparece en sinaular, cosa cniB- lat. animal > dial. ttaJ. del norte: nimal «puerco~
málica. ¿Es privilc¡io del ganado, no «aVlUlZ8ll» todos los lUlima1cs nDrmalmente? » > otra región: nt!mal «buey».
30 31
Es siempre el animal por excelencia, la especie mejor representada, la mA:s útil lo- CAPiTULO 4
caImente, la que adopta el nombre genmco: ital. perore, «brebis».
De este modo se puede integrar próbata en grupos que se renuevan a cada instan- EL GANADO Y EL DINERO: PECU y PECUNIA
te. El sentido particular de probaton proviene de condiciones locales de ganadería; la
significación primera, en relación con probaínó. sólo puede interpretarse en el marco
de una estructura económica definida Z.

Sumario. Para todos los comparatistas, Le. ·pek", designa ll1 «gllIladal) o, en su sen-
tido máli estricto, el «cordero». El sentido de «riqunu cuando aparece con ese tl:nnino
o con SU5 derivados (por ej. lat. ptñlnia) se considera desde entonCCllsccundario y se CJI.-
plica porque deriva de una eKumsión seml!.ntica del tt:rmino que designaba en el punto de
partida la riqueza por CJl.CCIem:ia, el ganado.
El estudio de *peku Yde sus derivados en los tres grandes dialectos en que esti repre-
lICIltado -indoiranio, itálico, gcrminico- llO.I lleva 11 unl invellli6n de la interpretación
tradicional: *pekll dcsi¡na originalmente I1 "riqueza mobiliaril pcnonah., y sólo por r.l"-
peci/kQcio"e3 sucesivas es como ha podido dellignar en ciertas lenguas al «ganado», al
«ganado menor», al «cordero». La evolución cs paralela a la de prdbala (cap. 3).

En el vocabulario de la economía indoeuropea, que es una economla pastoril. hay


un término de importancia capital, .. peku. atestiguado en tres grandes áreas dialecta-
les: indoiranio. itálico, germánico. (El lituano pekus es probablemente un préstamo
tomado del germánico o de alguna lengua del Oeste.)
Todos los comparalistas están de acuerdo en ver en .. peku el nombre indoeuropeo
del «ganado» y en explicarlo por una raiz .. pek-, «esquilar». Este término designaría,
pues, el «ovino» propiamente en tanto que portador de un vellón, y se habria genera-
lizado para el conjunto del «ganado». Eso es lo que se ensei\a desde los inicios de la
grama.tica comparada.
Aquí tratamos de mostrar que esta concepción de .. peku es insostenible y que hay
que analizar nuevamente los datos. El examen nos llevará sucesivamente sobre el in-
doiranio, ellatin y el gennánico, y conducir" a conclusiones que sobrepasan el pro-
blema considerado.

I. INDOIRANIO

Las formas a estudiar son el védico paJu y el avéstico pom.


En védico, en conjunto, el sentido es el de «ganado», confirmado por diversas cir-
cunstancias del empleo: relación con vraja «establo», con gopa «pastor»; con yU/ha
«rebafl.o», etc. Sin embargo, hemos de observar:
1. O) Qu8 palu es un término colectivo que abarca todas las especies de animales
domé~ticos (caballos, bueyes) y sólo éstos: aivimJntam gomantam paíum (Rig Veda,
Z Para el conjunto de lOIi capltul03 1, 2, 3, se pllede acudir a nUClitro articulo «Noms d'animalUl en 1,83, 4);pasum aAvyam gal'yam (V, 61, S), etc.
indo-~ropéen», Bullelin de la Soclltl de Linguistique de Paris. 1949, pp. 74-103. 2. D) Que palu engloba también al hombre designado como pa§u bipedo, en el
32 33
mismo orden que d paJu cuadrúpedo: dvipáde cdtus padtca palávr (tIl, 62, 14). Y no umbro uiro pequo... salua serilu
5610 puede Inducirse de este pasaje: es la enseftanza expUcita del Satapatba-BrahmalJa latln pastorespecuaqur salua seruassis
(VI, 2, 1, 2) sobre los cinco poJu: purusam o/varo gim avim ajtIm, «hombre, caballo,
buey, oveja, chivolt, y de otros textos quc transponcn esta deflnici60 en la tcorta del para que aparezca 111 correspondencia estrecha de los fonnularios. TodO! los t~rroinos
u.crificio. sucesivos se re3ponden en la identidad etimológica, salvo cl primero, en el cual el mis·
La inclusión del hombre en el ptÚu es el indicio de: una socicd.ad pastoril en la que me sentido queda enunciado por tbrntinos distintos: es precisamente el umbro uiro,
la riqueza mobiliaria se compon1a a la vez ele hombra y de animalcs, y donde el 1&'- cuyo equivalentc latino es no uiros, sino ptlStoru. De doncle re3ulta que el umbro de·
mino palu, que ri&nificaba en principio esta riqueza mobiliaria, podia CODvcoir tanto signaba pDT ulro, unido a pequo, a los hombres cncargadw del cuidado del ganado.
a los «bipedos» QOmo a 105 tlcuadt6pedos». POI" tanto, en umbro tenemos el paralelo exacto de 1& noción de viT'Q asociado a pasu
E iranio confirma esta considcracl60. La a.sociaci6n dc los hombres y de los ani- en indoiranio.
males, implictla en la deftnición védica, queda aplici.tada por la fónnuJa avésticaprzsu Que J1lUU remite ante todo Il un valor ccon6mico, puede cncont:raJK confirmado
vira, «ganado-hombreslt, cuya antig11cdad se reconoce desdc hace mucho tiempo. en el términD k1u que, aunque emparentado con pasu- como av. /iu- con pasu-, se: ha
¿Qu~ dr:st¡na txactam.ente vira, «hombre», CD la f6nnuJa avtstica p4SU vVa de la separado de el tempranamente y conserva mejor el sentido primero. El adjetivo
que se hace eco, en el otro extrema del área indoeuropea. ellliJ'o ~quo de las Tablas ptU'lÚC.pl significa «abundante en riquezas, en posesiones», pero DO c:spc:cificamente
l¡uvinasl Para el s6nscrit0, LO.den: ha mostrado que vira. en UD contexto en que estJ. en «sanado». El una cuaJificaci6n de los dioses Agni, Indra, Soma, y se encuentra a
unido a la noción ele lanado, desipa «c:1 esclavolt. Este sentido, tanto si se toma en menudo asociado a túmin05 que dtsi¡nan la <ulqueza».
sentido estricto como si se lo atenfla como «gentes de casa, dom!sticolt, vale también Parece que todos estos ind.iclo5 permiten ver en el sentido de «glUlado_ una res-
para d vira av&tico en ptJ.fU virG. tricción del sentido mú antisuo y mis amplio de tlriqueza. mobiliaria», ap1K:ado a la
Daran05 de ello una nucva confinnacibn que sacamos de una githiz de Zaratus- principal forma de posesión en una sociedad sanadaa.
tra. En una estrofa de 8ClCDto patf:tico (Y. ~, 2), Zaratustra se queja de su impotencia
para vencer la hostilidad que le rodea por todas partes: «yO st por qut' estoy sin po-
der, oh Muda; es que soy kamna-fiu (tengo poco pasIl) y porque soy kamnll-nllT- U. LArtN
(_ tcqo pocos: hombres)>>. Las dos caliíK:adonCl: kamna-/iu, «que: tiene poco
pasu», y kamna-nar, «que tiene pocos hombra», proccc1en evidentemc;ote de: la fór- La formaciÓD de p«imia es única en latín. Ese es su valor, y esa es tambim SU d.t.
mula JNISU viro; con una transposidlm de vira en Iftlr conocida tambUu en el Avesta. iK:\lhad. Hay que insistir a'l ello tanto mis cuanto que c:rtc problema de morfolo¡1a
Es el hecho de ser pobre CI1PQSU y pobre eD.1Ulr-l0 que hace a Zaratustra «impoteD.- todavia no ha !ido trat&do. La rc:1aci60 formal depecüniD oonpecü es el de un dcriva~
te»: estas posesiones, ClUC constituyen las dos espcdes de la riqueza mobiliaria, confie- do sccunclario, que provoca el alarpmiento de la vocal nnal d.d. tema. La cuestión
ren junw d poder. A1llldiranos, pues, la locucibn kam1ul-flU- kIlmruma'- al rcpc:I1o- esencial es la del sufijo. Un paralelo de la formación dellat. p«Ü.nUz ha sido sen_lado
no avéstico de compuestos constroidol sobre la locuci6n JNlSU vir(l y que proceden entre otros por MeiIltt: es la del a. esl. -Y'1ii ( < • -ünia). Bite sufijo -ynjl forma en
por tmmnos acoplados. a. eslavo abstractos sacados de adjetivos: as1 dobry"¡i, «bondad»: dobrV «bueno»; o
En la divcraidll.d. de estos testimonios lingQistic:os se refleja l. importancia del posu nombres de persona fem.e:n.inos sacados de los masculinos corrcspondiente5: /)Ogyn)I,
para una sociedad putoril del Nordestc del Irán, cuya idcolo¡1a inspira las partes nW: «diosa»: bop «dios». Podemos aportar incluso un derivado eslavo CD -y"JI sacado
antiguas del Avesta. de un tema en ·-u-; es II'ÍYnji «a1igenuniento»: tiíiíkÜ, «ligero» (cfr. ser. ft,¡,lrú-,
NO&OtrO& nos limitaremos a la fase antigua sin seguir la historia ulterior. por otra roghú-. «ligero»).
parte conocida. de pIlSfl. Elic término antiguo se ha convertido hoy, en una parte del Podriamos retener esta comparación. Pero hay que sacar lu consecuencias. Pues-
iranio, en el nombre del «cordero». Una nueva especialización sucede, de este modo, to que enlato pecimÚ1 es un abstracto, debe, como los abstractos eslavos en -ynjJ, su~
a la que, en UD perlado mucho más antiguo, confiere a pasu el senticlo de tlganado». poncr un ad.jetivo como forma de base. Habria que considerar entonces -pelru como
Igualmente, el vira avéstico en pasu vira debe tornarse como elemento de la ri- el neutro de un adjetivo muy arcaico, que ninguna lengua habria conservado. Si esta
queza mobiliaria. Se designa por CIta locucwn al conjunto de la posClión mobiliaria consecuencia -inductable- parece demasiado audaz y si .se: juzga que postula una
privada, tanto los hombres como los animales, siendo tan pronto el hombre engloba- formación cuya cxJsteocia no podrla demostrarse de otro modo, queda la alternativa
do en el JHdu (pasu) como mencionado separadamente. de explicar peciinitl mediante los recursos de la morCologIa latina.
Puede ampliarse la misma interpretación al uiro umbro, no solamente porque la Relacionaremos entonces ptt:únÚ1 con los derivados femeninos en -nus, -nil, for-
fórmula de u;ro pt!quo procede de una herencia indoeuropea común, sino en virtud de mad05 sobre nombres en -u-: asl, Jortúna, que deriva del nombre -/OrlU- (d'r. /ar-
un iDdice eapecifico propio de dos pueblos ¡tilicos, umbral y latinea. Todavia 110 se tu;-tus), o portitrfus, OppOl1ÜIIUS, de portu-. Hay que admitir entonccs, 1.°), que La
ha prCltadO atendón a una similitud sorprendente entre el formulario umbro y UD pa- correapondcncia entre e1lat. ]J«Ü1Iia y la formación eslaVA en -y"¡¡ no el mis que
saje de la anti.ua plegaria que cita catón. En umbro una expresión ritualae repite aperente y resulta de un proceso secundario. y 2.°) que pec:imitJ Cl!I un abstracto en. -Jo
once veces: uiro pequo... m/ua serilu. «salua seruato». Comparanoslo con Catbn: formado en latln incluso sobre un derivado -nll8/-na aniIogo a portünlU. !ortÍlna
pustora peautqur &/lJua serIIassil. Basta con superponer los dos tatos: (cfr. portus y ¡onu-loo), O a'l rl,¡or sobre UD femenino en - -ni-.
34 3S
Tal es el dilema en que nos encierra el análisis de: este abstracto sin paralelo en la- es el caso de las diferenciaciones operadas en latin entre pecu. pecus. -oria. pecus.
tín: o pecUnia deriva de la misma fonnaci6n que el eslavo ·-imyi y debe relacionarse -udis. Derivan de la historia léxica dellatin y no afectan a las relaciones fundamenta-
con un adjetivo antiguo y no con el neutro hist6rico pecU. o pecunia deriva directa- les que nosotros sacamos a la luz.
mente del neutro pecU. pero por una sufijaci6n que no es inmediatamente comparable Son estas relaciones las que han sido mal conocidas. El resultado es que se inter-
a la de los abstractos eslavos en -ynji. preta de forma inexacta tanto pecii como peciinia. Y estas nociones inexactas han si-
El otro sustantivo derivado de pecu es peciilium. También aquí se trata de una do transpuestas primero por los latinos, luego por los modernos, en la traducción in-
forma que se ha quedado aislada y sin análogo entre los neutros en -;um. No obstan- genua de pecijnia por «riqueza en ganado», que todo refuta. Contrariamente hay que
te, puede precisarse su formaci6n. Entre pecO y pecu/ium hay que situar un interme- afirmar que la naturaleza real del pecit primitivo se aclara a partir del sentido real del
diario '" pecU/ia. que es a pec:U como idulia a idiis. trU:ñllis a tribus. Para la relación en- pecUnia histórico.
tre • pecii/is y pecU/ium. se comparará edil/is y edil/io (de ahí edit/ium). De pecuUum La noción de «riqueza mobiliaria», expresada por pecUnia. podla englobar otras
se saca un verbo denominativo pecu/o(r), de donde el sustantivo pecu/atus. -uso De es- especies distintas que el «ganado». Nos haremos una idea de su extensión primera por
te modo, la serie pecU/ium: pecu/o(r): peculatus se convierte en paralelo de: domi- esta noticia de P. Festo que debe referirse a una locución arcaica: pecunia sacrificium
nium: dominor: dominatus. Toda la cadena de derivados que se agrupan con pe- fieri dicebatur cum fruges fructusque offueban/ur. quio ex his rebus constant qllam
cü/ium se organiza as1 de forma racional. nune pecunillm dicimus.
Lo esencial es ahora el problema del sentido de pecünia. del sentido de pec:U/ium y Para este glosador, los fruges !ruetusque constituian la pec:iinia. Puede registrarse
de su relación con pecü. Según todos los etimologistas, pecU es el «ganado»: este valor ampliado de peeimia sin rechazar, pero interpretándolas de nuevo, las defi-
pecUnia, la «riqueza en ganado»); pecU/ium, la «parte de ganado dejado al esclavo». niciones de Varrón: pecuniosus a pecunill magna, pecunill a per:u: a pastoribus enim
Tal es la enscftanza de todos los diccionarios etimológicos y de las obras de morfolo- horum uocabu/orum origo.
gia latina, que repiten una interpretaci6n que puede decirse secular, e incluso milena- En efecto, basta leer a Varrón (L. L.) para saber lo que se entendía en su [icmpo
ria, puesto que nos viene de los etimologistas romanos, de los tres ténninos pecft. por pecUnia. Hay que s{[uar, bajo la denominación de pecunia. términos como dos,
pecUnia. pecil/ium. «dote»; arrobo. «arras»; merces. «salario»; corollarium. «propina». (V, 17S); luego
La relación formal entre estos tres ténninos es segura. Se trata de saber cómo hay multa. «multa» (177); sacramenlum. «depósito sagrado» (180); tribu/um. «tributo»
que entenderla. Para ello, hay que comenzar por establecer 10 que significa pecunia y (181): sors. «pecunia in faenare» (VI, fiS); sponsio. «depósito Que garantiza una pro-
pecillium. mesa de ma[rimonio» (VI, 70). Habia además la pecunia signa/a. el «dinero amone-
dado» (V, 169), las nuncupatae pecuniae de los textos de leyes (VI, 60); en resumen,
pecUnia cubre todos los usos posibles del dinero como valor económico o como signo
a) Pecunia monetario, pero, una vez más, nunca se refiere a la posesi6n del «ganado». Esto
quiere decir que en el uso latino, pecil y peciinill se hablan vuelto términos distintos,
No basta con haber explicado el lazo formal que une pecunia a pecii. Hay que di- debido a que, cuando pecu se especializó en la designación del «ganado», no arrastró
lucidar paralelamente la relación de sentido que resulta de la relación de derivación. a pecUnia, que ha conservado su valor primero de «fórtuna mobiliaria».
Ahora bien, se puede consultar a todos los autores de la latinidad antigua y clásica,
recorrer todas las citas de diccionarios; jamás se constataré. un lazo entre el sentido de
peciinill y el de per:iI, «rebano, ganado». En todos los ejemplos, pecunia significa b) Pecü/ium
exclusivamente «fortuna, dinero», y se def"me por «copia nummorum». Debe proce-
derse entonces por inferencia metódica sin tener en cuenta los puntos de vista tradi- 1.0 que se ha dicho de pecUnia vale también, en amplia medida, para pecUlium.
cionales. Si el derivado pecunia tiene exclusivamente. desde sus primeros emplew. el Aqui tenemos que vérnoslas con un ténnino que, digámoslo de entrada, estA aún más
sentido de «dinero, fortuna, XF1l¡¿or.~», es porque el término de base pecU se refiere lejos de pecU de 10 que estaba peciinill. Se sabe que pecitlium designa la posesión pro-
exclusivamente a un valor económico y que significa «posesión mobiliaria». Sólo as! pia concedida a aquellos que no pueden poseer legalmente: ahorro personal otorgado
se justifica el sentido constante de pec:iinia. que como abstracto colectivo, generaliza al esclavo por el amo, al hijo por el padre. La noción de «tener en propiedad» esté. en
el sentido propio de pecii. primer plano y ese haber consiste siempre en bienes muebles: dinero o corderos. No
En virtud de: un proceso distinto, completamente pragmático y secundario, • peku. tenemos que preguntarnos por qué pecii/ium se refiere a las economias del esclavo y
cuyo sentido era «posesión mobiliaria», se ha aplicado especificamente a la realidad pecUnia a la fortuna del amo: hay ah( un problema de historia de: las instituciones, no
denominada «ganado». Hay que distinguir en este análisis los dos planos teóricos: el de la forma IingUística. Constatada esta repartición, encontramos el sentido de
de la significación y el de la designación. Hay que distinguir, en consecuencia, el sen- pec:ii/ium en el derivado pecü/iiris, «propio del peciilium» o «dado en peciilium». De
tido propio de '" peku. revelado por sus derivados antiguos, y el empleo histórico de la hecho, pecu/iaris es solamente el adjetivo de pecUfium. y cualquier posesión mueble
palabra para designar al «ganado». Una vez realizada la uni6n semántica entre este puede convertirse en un pecil/ium. Se ve también en Plauto: un joven puede ser dado
ténnino, '"peku. y f!.!ta realidad, el ganado, la designación se fija por cierto tiempo. como peciilium al hijo del amo y será llamado peciifiiJris puer: es uno de los elcmen-
Pero la historia no se detiene y pueden producirse todavia nuevas especificaciones: taJ [os de la comedia de los Coptiui (v. 20, 982, 988, 1013). En las condiciones ordinarias
36 37
d~ su vida, el esclavo IlpCnas podia constituirse un p«iJlium mi¡ qu~ con lo que CSUl- Se ve, pues, que faÜJu es completamente extraño al vocabulario pastoril que com-
ha a su alcance: UD poco de dinl:ro, algunos corderos. Pero esUI limitaQ60 de hecho prende términos completamentc diferentes, como hairdtl «rcbafto. polmni, alili•.
no implica que p«Ülium deti¡nara mis una pieza de pnado que una pieza de hairdeis. «putor, ~It; awe/Ji. «re/)Q;fo. poímni»; wrijJw, «reballo, agfli••
moneda. 14mb, tecordero, oveja, p'óbaton». El entorno semántico de ¡aillu son 101 táminOl
Podemos ver, por tanto, I:n pecUJhun una segunda. prueba de que 1& noción de ba- que designan el dinero y la riqueza: ga/wi. «riqueza, ploQtOS)l; raMitoS (rabip). «rico.
se:, 1& de p«U, 00 se referta capccificamentc al ganado. En pec:ij/ium, mM que en p1rn1sio.s». y los verbos denominativ06 gobirjQn, «enriquecer. ploutfzeinlt y gflbig1Hln,
pecUnia, está lIu1nyada 1& relaci6n de pertenencia personal. aunque rcst:rin¡ida a aa-- «enriquecersc, ploutefnlt, a51 como ,silubr, «plata, argúrioolt (metal y moneda);
ta clase social. Pero la po&CSi6n en cuestión es siempre la de: un bien mueblc, ya IC to- &katls. «denario, mina, din6rion. moa.; plur. piezas de plata, arprifl.
mI: p«filium en scntido estricto o en acepcioncs f¡guradas. Poc C5tos dos rasgos, pose-- Una prueba SUplcmmtarill de que el got. fa/lru no tiene ninguna vincu1aci6n coo el
s16n personal y bienes muebles, IC dcfme también d VU'bo derivado pecJllo(r) que ha mundo de la ganadcria DOS la proporciona una relación lexica que aUn no se ha dis-
producido peoI!QOO, «aproplad6n (fraudulenta) de dinnos p6bUcoSlt. Entre estc cernido y que hay que establecer correctamente.
tUmino jur1dico y el l&mino de base pec:ú, se restablece una continuidad funcio-
nal, paralelamente a la cadena de derivación morfol6gica. Puede razonar&C' aqu1 por
• Existe en ¡:ótico un verbo gll/aih01l. b/faih01l, qut traduce el ar. pleonekteDl. con
un nombre <kvtrbativo bi/aiJ, cepleonexia)). En la 11& Epí.stola a lOll Corintios, que
analogia. Así como edü/ium. «plato agradable de comer», se remonta a edüllr. «5U$- contiene todos 105 ejemplos, Pablo emplea pleonekteilf para «ganar a a18uien. enri-
c:eptible de ser comidolt, y lo mismo que edit/is respecto a ·edw, poco más o meDO!l quectrse a sus eJlpcr1sas, explotarle». Es lo que el gótico ha traducido por bifaihon.
«manduca», ui pecfJJium. «po5esi6n mueble personal)), se remonlará a ·per:ülis. gqfailron.
4(. apropiable», y de • pecuJi1 a p«U, que hay que definir entonces como «propiedad La cll.pUcad6n dc famon aparece en el seno mismo del g6tico; jaihon es el dener
(mobiliaria)>>. Cualquiera que sea el camino escogido, nos vemos llevados a la misma minativo defaihu. La formaci6n es la de los verbos sacados de nombres en -u-: como
concJusi6n: ¡Jt!CU signiflCll «bien mueble (personal»). sidon; sidus. o Justan: Justus. La relación de sentido enlre faihon )' fllihu resulta de
los empleos de los compuestos defaihu. Puesto quefaihu designa el dinero. la rique-
za, y que falhu-friks traduce pleonéktis como fa/hu-friei y Jalhu-gelro dan pleone-
111. GBRMANIO) xfJI. se ha creado UD verbo faihon (bi-, ga.) como equivalenlc de pleonektefn en eJ sen-
tido particular de «enriquecerse a costa de al¡uiC'IDt.
La palabra ·pe/cu está atestiguada en el conjunto dcllerminico antiguo. pero el Puem06 ah~ al nórdico. La traducción habitual del antiauo noruClO lé por
sentido varia según los dialectos ., 50ft precisamente estas variacionC5 las que pueden «Vieb, Besitz, Gcldlt debe rcctificam:: es la noción de «riqueza (mobiliaria)>> 1& que
instruimos sobre el valor propio del término. DebcmOl!l c:onJiderarlo en el cantato hay que PODer en primer plano. Esto deriva de tres condiciones:
propio de cada uno de: los dialectos antiguas. 1) La ~ll.presión gangandi 1# para .¡anado~ supone evidentemente quejé solo no
De becho, en el seno delgCl1llÁniCO, la forma a. a. a. fihll (variantes/eJw. fehll) es ~lCI. «Ianadollt, sino «riqueza, fortuna,,; se ha designado por rangandi 1# la «ri-
la única que significa «ganado». En los textos traducidos della~ dapec:us. p«:UdIs. queza en pie», el "lanado»: cfr. Ir. pr6basis. pr6baton.
Y mM seneraJmente ilUMllta; cfr. adcmú /liten". ctlimsclut; ftJru4terbo, tlpCSlellt; 2) El compucstofélcr" teposesi6n com6n», de dondef¡!JIg/. «caInuada, compa-
/Th1l-Wfl71. OCV~: flltu-wiar/, .Viebwcihent. Pero se trata de l.tjniwOll; los me- iIcro» (paAdo a a. in,gI. feo/Qga, in¡l. JeUow) reclama también para /é el sentido de
cWos latinos han sido aqul como en muchos 0005 ca&OS detenninank:5. Vamos a ver «fortuna. biC'n»,110 el de «JebIlIlOlit.
en efecto que el a. a. a.fihu csl' muy alejado dd 5CD.tido que la palabra habla conser- 3) El vatio denominativo Jina sJpifica «cnriqueccrac:». por tanto, «adquirir
vado en el resto del germtoico, y que la innovaci6n o la espcdalizaci6n hay que Cll1- fortun8lt U¡); de ahf el derivado sC'CUodario I#nadr, tCriqueza», que eventualmente de-
prla a la cuenta del anti¡uo-alto-a1cmin, contrariamente a 10 que por regla comOn se signa el «rebano», pero gracias a una eapccializaci6n nueva.
admite. De olro modo. no podrla comprenderse cul1 C'5 la situaciOn de: • pelat en 101 En anti¡uo inll!!, basta consultar el ConcUe Anglo-Soxa Dictionary. de J. R.
dcmi.s dialectos y que está por describir, como tampoco el papel del término antiguer Clark Hall y Meritt, para constatar que I'oh, en el sentido -tradicionalmente puesto
alto-alcm6n mismo en la gmesis del m. lato f~dum. ctfeudo~. a la cabecera del artlculo- de: «cattle, herd», no tiene mts que un pequefl.o número
En primer lugar. hay que enminar el testimonio delg6tico. El neutro g6tico fa/hu de testimonios, que hoy habria que revisar atentamente, mientras que: la gran mayorla
desicna sólo el dinero,la «fortuna», ., jamás ha tenido relaci6n con el mundo animal. de ejempl05 le reparte en las entradas: «movable goods, propen)'" y, sobre todo,
Hc aqui un ejemplo: <unoncy. riches, treuurc». Puede decirse que floh, en antiguo ingles, !le aplica, ante
GaJulih"itun imma fa/hu giban, «prometieron darle dinero, epigrefJanto tlIlt6i aro- todo y principalmente, a la riqueza en ¡eneral o a Jos bíenes muebles, y s610 en segun-
rúrion doanfli, promiscrunt el pccuniam se daturosllt (MirtoS, 14, 11). do lusar, y butantc raramente, a esa forma de fortuna mobiliaria que constituye el
BIte ejemplo butaria para m05trar que JaiJtu, término escogido para Inlducir ceba1I.o. En el Beowu1f significa sol.amc:nte (I{riquezu o «tesorolt. y en Aclfric la locu-
er. Ichrimatll. argWion. lato p«iínill. po33Jf!8.fionl:t. se refiere adusivamente al dine- ci6n wi IJegetrdum reo. «f<lr ready mooeylt, confirma la antigoedad del &mtido. Adc-
ro, a la riqueza. Ea tambim lo que muestran los compuestos ¡:óticos de flliltu. tales mUo no hay mis que tres compuestos con 110. «ganado., frente a una treinlena de
como: lalhJifrila. d,,¡do de dinero»: p/«HtIktú, phi/6rgurm. lailnifrike;" «codicia. compuest06 conlloll. «dinero. riqueza».
P!ftHlUÚl1t. failrugaiflu. «codicia de dinero, phiJ4rprosll. etc. Puede repetirse la ObscrvaciÓl1 para el medio inglhs al estudiar los art1culOll Ji del
38 39
Middk EIIglish DictioNlry, de KuraÚl-Kuhn Clll, 430). Hay muy poco$ ejemplos del el que se oonvicrte en La dcsi¡nación y no al revb. Aqui tomamos 10 contrario de la
sentido que se ha situado a la cabec:enl, «Uve stocu. y muchos mjs de/I, como umo- relaci6n que se ha establecido desde los etimologistas latinos hasta nuestros recientes
vable propctty; posscssions in Uve stock, goods or moncy, riches, trcasure, wcalt:lm, diccionarios enttepeal y p«Üllia.
y como «mane)' as a mcdium of cxchange oc as uscd foc taxcs, tributes, ransom, bri- Puede plantearse, de hecho, que los t&m.inos que se refieren a formas divcmtS de
bc5, etc.•. posesión Ion términos generales, que denotan su relación con el posesor, pero que no
Habrla que proceder a un nuevo examen de los ejemplos y clasifu:ar Jos empleos indican nada sobre la naturaleza propia de la cosa posdda. La signifJCB.Ción smera!
seJÚll su exacto valor ronte:xtual, libcrindose del ClIquema tradicional que imponía a permite, de este modo, designaciones espcdficas que, a lo larJO de la historia, termi-
cualquier precio «ganado» como sentido inicial. Esta revisión tendria probablemente nan por vincu1ane tan estrechamente a su objeto particular Quc el sentido peral
algunas consecuencias para la historia del in81~s /« y la dd fr. fiel. anti¡uo Jft¡. Se- queda obliterado. Tenemos un claro ejemplo de ello en el gr. pr6bflsis. prdbata. AsI·
gún la explicllCión tradicional, el frincico fehu. «pnad.o», se habrla convertido en mismo, el término especifico ingl~s catt/e. fr. cheple/. remonta allat. capitale, «bien
lat. jeus, «bien mobiliario)). Se pensarla más bien que ¡ihu, como gat. /alhu. designa- principal», ya en un texto de 1114, captak. «chattel, cattle, movable goods» l. Pero
ba toda forma de bienes muebles y que ha conservado ese sentido cuando ha pasado todavia en la Edad Media tiene el sentido de «fortuna, bíencl, rentas», yel castellano
allatm. También llQui seria necesario un nuevo examen. caudal significa «bienes, riqueiUls». El paso «fortuna mobiliaria> ganado,. es carac·
tcristk:o. Pero una vez realizado, es irrevenible. De este modo, el «ganado,. es deslg·
nado con mucha frecuencia por los ttrminos que se refieren a la posesión en ¡eneral,
IV. CONCWSIONES a; decir, que se le designa simplemente como tlposcsi6n», pero nunca a la inversa.
Nuestlll interpret.a.c:i6n de ·peb y de su evolución está, pues, conforme con lo
Este esbozo ha mostrado que la concepción tradicional del •pd:u indoeuropeo que podr1a denominarse la norma de los términos de propiedad: una apelación gene·
debe ~formane por entero. Nuestra primera conclusi6n es que • peku lignifica «po- ral o gcnmca es empleada por cierta clase de productores como designación del obJe·
saión mobiliaria pcIWIllÜ». Que esta posesión esté. de hecho, I"Cpn5CDlada por el ga- to o de! elemento tipico; en calidad de tal. se difunde fuera de su medio original y se
nado, es un elato distinto que afecta a la cstructura social y a las formas de la produc- conviene entonces en la designación usual del objeto o elemento en cuesti6n. Tal es el
ción. SóLo a consecuencia de esta asociación frecuente entre el tamino • ~ku Y la caso presente. Mediante el examen comparado de los datos en trg grupos dialectale3,
realidad material de la ganaderia, al gencealizarse fUera de la clase de los productores, hemos podido seguir para • peku las etapas de este proceso y verificar, en cie:rta medi·
•¡Jeku ha llegado a signíficar «pnado» -primera especialización-, luego e.!ipccifica- da, esa reconstrucción interna.
mente «ganado menor» -segWlela espccializa.ción-, y, por último «ovino» -t.crccra Hay una última conclusión que afecta a la ctimologia. de • pekJJ-. Si la presente
y última especialización-. Pero en si mismo ~ku no desipla ni el rebafto ni ninguna demostnu:ión es considerada de recibo, echa por tierra el acercamiento tradicional
especie animal. con • pek(t)-, «esquilar». Es evidente que • ~*u, término de valor econ6mico, que no
Podemos establecer entODcea una correlación entre el sentido propio de • pe/ol asi nombra a ningún animal, no puede tener nada en común con términos derivados de
restaurado, y fU distribuci6n dialectal. Es inte:rcsa.nte observar -y los comparatistas • pek(fr, QUC son propios: de la técnica del C5Quilco y del cardado de: la lana: gr. ~kó,
no le han prestado suficiente atcnci6n- que .pekw Calta en griego. No es azar. Una «J)Cinar, cardan; p6kos, tl.vcllonl'; ~ktm. «c:squilant: plkos n., tl.venÓD»j polc{l,o,
naci6n tan importante no podia ck:saparcccr simplemente. De becho, el t~nnino indo- «esquilar la lana»; ktef3. «pcine:»: la!. ~to, «peinar, cardar»j pectm, «peinel); pe-
europeo fue reemplazado en griego por una designación nueva, que 11eva el mismo XW'. «velludo, algodonoso»; ano. asr, «1anu. Entre estas fonnas y • peJcu no hay
sentido: es hom. pr6bosis, con su equivalente mucho mis comúnpróbtzlU. Nuestro!:i- más que un parecido homof6nico. La aproldmaci6n debe abandonarse, y .peJcu.,
tudio de este ténninD (cfr. pp. 27 y ss.) ha permitido que aparezca e:xpl1cilo el mo- vestigio del vocabulario indoeuropeo mis anti¡uo, parece irreductible a cualquier ra1z
delo de la evolución que nosotrol damos J>&I' • ]Hku: en el punto de partida, un t&'- conoclda 2•
mino que dcsipa la «posesión mobiliaria». tite, por razoDCS cxtralingOisticas, se en-
cuentra aplicado Crc:cuentemcnte a la posesión de ganado; se convierte entonces en el
tmnino para «lanado» y ulteriormente para la especie de ganado predominante, el
«cordero».
Pero como se ha visto antes, esta cspecializacl6n, realizada pronto en el dominio
indoiranio, no se ha cumplido en todas partes. En latin y en una parte: notable del
gennlnico tenemos tcstimonios de ¡can antigüedad que pruebElD que el sentido prime-
ro era «posesión mobiliaria», lo cual explica toda la derivación. Esta evolución no es
reversible. En efecto, es totalmente improbable que si • ~kII habla li¡nificado pro-
piamente «ganado», hubiera podido llcpr a dcsi¡nar el «dinerQ)t y la «fortuna» en
gencnJ, que es d sentido cxclus:ivo dellat. pecimia y del ¡ot. jaiJru. I B.t.Jou-JDHNSOfol, M~ LArl" Word-/ist, 1934, p. 64.
:árta SCf"á nucstla segunda conclusi6n: en un proc::ew ltxico de esta D.I1uraleza, es ! Uoa ~ m.I1dto ni dewJalSa del (lI'CSCl1lt C111oIdio fue publicadll ni BAIdoI UDiItol en UD YOhI-
un término de 8CD.tido general el que se encuentra aplitado a una realidad específ'lC8 y IDCD. cokuJvo titulado r"rIo-EllI'OpeIRI."d IJldo-Ewo¡»Ims (C1it:qo Uni\'ttlity Ptat), t97.

40 41
SECCIÓN U

DAR Y TOMAR
CAPlnJLo,
DON Y CAMBIO

S¡¡mllrio. El !lriego tiene cinco palabru que, por regla Itnel"lll, se traduCC'fl uniforme-
mente por «clonlt. Un exawen atento ele JUI empleos muestra que corresponden de hecho
• rou lanta forDllUi dircrentel de: conl\dmar el don -lk la PUCI noción ve:rbal-, «el
darlO, • la lIrpr=¡tarl6Il Cl)Dlra~loI&I. impuc.ta por las obll¡ationeJ dc: un pacro, de WlI
aliAnza, di: uo. amidad. de Ul\lI "ospilaHd&.d•.
BJ thmloo 16tico,iId '1 sus dmn.dClll101 r=UtcZI .. una tnIdk:Kln &mDiaf~ anúqul.-
lima en 'lile 101 upc:c::t0l rdl¡io5os ~ _ . rrooóalkm fral:cmi.dad de)os, ¡¡:o-
IIlCI'daDlCI- 'J jllrldlco& ~. (del ¡:rirnm)- calla fttt'edwDeDlc itnbri¡;adQli.
LoIal'8W'eS de Iu pa!abns cmparerua.du con cilI. d6pfD. lato do¡M. pmn¡lm da-
cubrir en d puado indoeuropeo. por U,Q 1a.lSo. la priela dd qJOdaldt., '1. por otro.
~ ctlmo se dqflCi& CD qaJto para nada, dai\olt la uueilNl anli¡ua deo ....tu di:
prClti¡iolt.
La lIufU(J, cODvertlda como la,I!iidt co qru!Jael6n cc:on6mi<:a, continúa 101 camifa-
tus de los j6vcncslucrrel'05agJ1Iplldol en tomo a un jere. tl1 como nos 1011 dtlcribe Ti-
dto cD la Chrmrmitl.

INTllOOUCClON

Abordamos ahora d estudio ele UD conjunto de nociones econ6micas que l:S difI.cil
definir de modo distinto que por la suma de sus ~ ; «dan., kcambia.nt,
«comerciaD. La terminología relativa al ctlmb/o y al don constituye un capitulo muy
rico del vocabulado indoeuropeo.
Empezaremos por la idea de dar. Puede pensarse que es una idea simple; sin em-
bargo, comporta variaciones bastante singulares en las lenguas indoeuropeas y, de
una lengua a otra, contrastes que merecen examm. Además, se prolonga en nociones
que nadie pe!Ullffa asociarle. La actividad de eDmbio, de comercio, se caracteriza de
una manera especlfica en rdadóo a una noción que nos parece diferente. la del don
desintercaado, yes que el cambio es un circuito de dones mis que una operación pro-
pi.ame:nte comercial. Del cambio a la compra y a la venta, precisaremos una relación
mediante el estudio de los ténninos empleados para estos proceso.s clifenntes.
Hay en ole dominio una estabilidad lbica butante grande; los mismos términos
siguen en uso durante mucho tiempo; a menudo no se renuevan, a diferencia de lo
Que ocurre con nociones mis complejas.
forma verbal, «nosotros damos poco, pero de buen corazón». Dósis es, por tanto. «el
acto de dar». La formación en ·ti define, en efecto, un cumplimiento efectivo de la
EL VOCABULARIO C1RIBOO DBL IIlDONIt noci6n que tambitn puede, aunque no nca:sariamente, materializarse en un objeto.
La dósi3 desiana tambitn un acto jurldico¡ en derecho ático c:Il la atribución de una
Partircm09 dc la ralz -dO-, para la quc el conjunto de las ¡msuas garantiza una herencia por voluntad expresa, al rnaraen de las reglas de transmisión normaL
forma y una sianifica.ci6n constantcs. Las formas nominales muestran una estructura Hay tambim un empico médico en que d6sis designa el hecho de dar; de ahlla
antigua, la dc los derivados en -110- ., en -ro-: src. dimom, lat. dómun, 1'. d3ron cantidad dada de uo rcmtcUo, la «dosis». sin que haya ninguna idea de: regalo o de
(3Wpoy), arm., tu,.., es!., darlJ. Mediante la constancia misma de c:Iltc parecido o Cita ofrenda. La paJabn ha pasado por prtstamo scmintico al ak:min: Gilt y como el
difcn:ncia. esas formas parecen atestigual" una antigua alternancia ,.In, marca de la ¡ro lato dosU ha Rl"Vido de sustiluto a u.meJ'!um, «VCDeno», se ha hecho en aI.entAn
1bi6n arca1ca, calificada de hcta6clita. a mmudo puesta de manlfteSto por la GilJ n .• «VmCnO)t, aliado de (mir)gi/t, f. «dotlO [«dote»]. En fecha antilUll ddsls no
ooexi.stencia de derivados en -f'- y en -n-o Además, en griego tenemos una serie de for- se intafiCl"e de ninguna manera con d&vn. ni con dfNe6.
mas nominales, sólo diferenciadas por la clase de derivación, que se refieren al Por último, dor/ne. Para esta palabra, lo esencial de su empleo csti aún por defi·
«don». Son las siguientes: er. dÓS (~, d!Jron (~). dOmf ~). d6sLr (&6iN;), nir. Es el tmruno mi.5 particularizado de todos; los ejemplos son poco numeroso9,
dórfni (&ni..",), cinco túminos distintos que se traducen unifonncmente por «don». pero bien cara.cteriz:ados. Palabra jonia poética, que se encuentra en HomCTO y tlm-
El primero C$ mu~ raro: tenemos sólo UD único ejemplo. Los otros cuatro wn mu- bién en Herodoto. salió muy pronto del uso. POI" dótfni se enuncia una noción del
cho mis comunes ~ pueden coexistir en el mismo autor. ¿Se trata de un pululamiento «dOD», pero ¿de qut especie?
lbico fortuito o ha~ razones para esa multiplicidad'? Este es el problema que hemos Para decidir a Aquiles a volver al combate, se le promete, entre otras cosas, una
de aaminar. porción de terreno 000 habitante& riros y que serán sus súbditos ... ~que le honrarán
La primera forma, dÓS, es un tema en -r: es d correspondiente dellatin diJs (tema (timtsousi) como un dios mediante dótlnai y COIlSCJUirán bajo su cetro lipards rMmu-
dór-). En lattn la palabra.se ha especializado: es la «dote», el doo que la esposa. apor- tQS» (11. 9, 115-116).
ta al matrimonio, a vc:ccs tambim el don del esposo para la compra de la joven. Las dos palabras, timbousi y thánistas, son esenciales para def"mir dol(nisi. Por
Para fijar d sentido del gr. dós, que aún no se ha cspccializ:ado, tenemos un YCfSO thhnistilS, noción bastante oompkja, se entienden las prc:rroptivas del jefe; en par-
de H..todo: 3W< '.,.9/¡, &p..l al xaxi), e..m~ Mmpo (Trab. 316), .Ia dO. .. buena, ticular lo que: la ley divina exi¡e que se mUC!lre de respeto y aporte de tributo a una
pero la rapiña (JuUpax) es maJa.. porque da la muerte». Estc verso se encuentra preci- penonalidad como la de un rey. Mis importante es aÍlD la Jimi. Estc tmnino es un
samente en un pasaje en que se elogia el «don» que permite estabkcer relaciones be- derivado de rió y pertenece al grupo del ser. ctl}'tlli. e<tencr miramientos, tener respe-
neficiOlU. Dát y Iui,pax son nombra-raices y no es fortwto que no se teIlga ningún to», de una ra1z: que hay que distin.¡uir absolutamente de aqudla que lignifica «ven-
otro ejemplo; presentan la idea bajo su forma más abstracta: el «dar» es bueno, y «el gar. QStigant, gJ". point que a menudo se le asocia. Son nociones difermtes. La de
hace¡- rapil\as» l:S malo. point, que n:spoodc eu.ctament.e al av. bina. «venganza. odio)t, es la retribw;i6n
DOron y dOr'e6 parecen tener el mismo sentido. Pero cuilDdo Hcrodoto los emplea destinada a compensar un uesinato. la expiaci6n de la 5IlDgJ"e. De ahl también la
de modo concurrente, se 'le que los distingue bien, segun un pl"incipio que 00 es dif'icil transposición 5Cntimental en odio, venganza COIlIidenK1a como una I"ctribuci6n (cfr. d
de I"econoccr. Asl, III, 97: K6AXOl. ... u{1i¡J...vo~ 4 'tT)v ~f¡v ... &wjX'... q(\IWlI. leLos ha- sentido en iranio).
bitantca de la C61quide que se hablan impuClto; que se hablan tUlldo eUos rnilmol, dios, a un rey y las rentas que le son debidas por una comunidad; cs, a la vez, la set\al
aJ20rtllblUi dooes (dom) para la doreú»: dore6 es propiamente el hccho de ofrlCCC'r un de estima y la estimación, noci6n social. sentimental y tambitn econ6mica J. El valor
dOron; es un nombre abstracto del"ivado de dorfiJ (~wplw), denominativo, a su vez, de atribuido a alguien se mide por las ofrendas de que se le juzga digno: he ahi los tá"mi·
dfJron. El valor verbal ea muy nitido en dlná y explica el adyerbio d6ftán (3wpfciv) nos que aclaran doc("t.
('tico) «por don, para un don, graciosamente, por nada». Así, dorvn es el don mate- Homero. Qd. 9, 26~Z68: «hemos llegado a tus rodillas para ver si nos ofrecias un
rial, el don mismo: dóre6. el hecho de a¡xmar, de destinar como don. Oe dÓron deri- xeinéion (un don hospitalidad) O si nos dabaB una dórfni. como es la ley dc la hospi-
van dOrefsrhol (&w.pcT"'II~), «ha.cc:I" don», con el nombre de la cosa o de la persona a talidad (thémis xefndn)ll. Esta vez, en este texto que parece hecho para nustrarnos. se
quien se da como r~8imen d~ma (8wpq.t.l1), «cosa de la que se hace don, regalo que establece la relación entre la d6tfnt y los regalos usuales entre hutspcdes, scgón 188
sirve para recompensan>. tradiciones de la h05pitatidlld, de aquel que l"CCibe a aquel que es recibido. Asimismo,
D6sis es muy diferente. Nuestras traducciones no lo distinguen de doron; pem el tambim Od. 11, 350 ss. Olque Duestro hu&lped espere hasta maftana para dejarD.O&,
empleo es claro en Homero (n. 10. 213) XCX( o[ &6l1't.1;' rll"lJI~1 lo6A~. Se pide un volunta- hasta que)'O haya podido reunir toda la dólwlI.
rio para una misión pelilro.sa¡ no un dóron, porque el objeto mismo del don no exis- Huyendo de Atenas, 109 PLsi9trit1das quiel"en reconquistar la tirania de la que: han
te. ~/3 ca Wlll transposicl6n nominal de una fonoa verbal en presente o, como aqul, sido expulsados; recorren Iu ciudades que pueden estar obligllw para con e~ pata
en futwlJ: «nosotro9 le daremos, nosotros le haremos Wl don». Una fórmula donde recoger dóttnai: i\T'\POY lScax'YClc (Hcrodoto, l. 61).
se transpan:Dta a\\n el valor verbal de este abstracto estA en Homero, Od. (6,208) ~te tambi~D un verbo diJtúuúiJ. una vez ea Herodoto (Il, 180): con motivo de
-3ócnl; 3\\),frTI 'tilo ,0.'1 n-, palabras dichas por sentes que dan, y se acusan de no dar
mucho: «este doa es pequetl.o y hecho de buen corazón»; es la transposic:i6n de una I Sobre .¡mJ '1 IV. srupo. err. ti parte. h'bro 1, ClIp- ,.

46 47
la reconstrucción de un templo, que incumbe a un grupo de ciudades confederadas, la historia de estas ¡nandes asociaciones económicas medievales, que se desarrollan
los sacerdotc:l van de viDa en villa, recogiendo los dones: ~.pl.G~ ~6),\; 13w-dw.{O'II. entre los si¡los VI y VIII Y el siglo XIV, especialmente en el mundo riberei'l.o del mar del
Elitw citas aclaran una noción bastante diferente de las demis. No es sólo un pre- Norte, en FrUia, en el sur de In¡laterra }' en los países escandinavos.
sente, un don desinteresado; es un don en tanto qlle prntución contraclllDl, impllesto La institución tiene un aspecto económico y religioso al mismo tiempo: estas fra-
por las oblipdones d~ un peleto, d~ llna alianVl. de un" ami$'ud, de una hospitQ/i- ternidades estio unidas por interCSC'l económicos, y aparentemente tambi~n por un
dfld: obligaQón del xet1'lo.s (del huésped), de los súbditos respecto al rt:'j o al dios. o culto com-un. Fueron estudiadas en 1921. en la importante obra de Maurke Cahen so-
tambi&1 prestadón implicada por una alianza. bre lA libalion en l'inu' SCtlndinal'e. Según este sabio. brindis. banquete, compota·
Una va fijadll. esta significación ayuda a resolver los problemas mol6Jicos plan- ci6n, son como los ritos que celebraban los miembros de una fllltemidad: ésta. uhe·
tca40s por las variantes en la tradición latua) de estas palabras. Asi, la tradición ma~ rionnente, toma formas espcdftcas y en país gcnntnico se convierle en una asocia·
Du5Crita de Herodoto (VI, 89) se ha dividido entre la lección dótrnln y la 1a:ci6n ción económica.
dOrJn. Los corintios quieren ayudar a los atenienses, les vatden veinte bajcles, pero No obstante, el autor ha chocado con una gran dfficuhad: selún los historiadores
a un precio mu), bajo, a cinco dracmas por barro, porque la ley prohibla un don gra- modanas de la Edad Media, las ghildes CODlitituirian fen6menos cxdusivaml:nte eco-
tuito. El, por tanto, un pago simbólico el que se impone a los atenienses, pur:ato que, nómicos, de fct:ha relativamente reciente, y no se remontarían mú illlt de los inicios
seS6n la ley, no podían darse las bajeles de una ciudad a otnI. Esto ¿es dótlni o del mundo germAnico. En estas a¡rUpac;ODCS económicas, en las que las penonas es·
dónÍ? Se trata, de hecho, de una entrep sratoita. La Iccdón vilida es, en COD5C- tán vinculat1a.s por intereses comunes, no habría que buscar una supervivenda de aso-
cucncia, dOrtln, y no dotlnen. que queda excluido, puesto que cs el don araciow que ciaciones religiosas más antiguas.
prohibe: la ley, no el que acompaña a una alianza. Pero investigaciones mis recientes de historia medieval han tratado como se mere·
He aqul cómo el uso griego distingue para la misma noci6n tres nombres deriva- cen a estas conclusiones. M. Coornacrt ha esbozado, a grandes rasgos, en dos articu-
dos de la misma raiz y que. sin embargo, no pueden confundirse en nin¡dn momento. las de la Revlle Hisloriqut, 1948, la historia de esta institución. No contento con con·
Esta nociÓD se: diversifica SCBÚ}llas institucioncs y según 10 que yo deoominar~ el con- finnar el carácter antiguo y religioso de la ghildhe, el autor reprocha a Maurice Ca·
texto de la intención: ddsu. dOron. dótlni. trcs palabras para designar el don, porque hen haberse dejado bloquear por el juicio de historiadores anteriores que veda cate
hayah1 tres maneras de concebirlo 1. dominio a la interpretación comparativa.
Ahora vemos que los hct:hos se sueldan en una historia continua que se remonta
muy atrás. Se prctcndia que ghilde. latinjzación del término gemWtico, no era ante-
UNA INSlTTUClON O~ICA; LA GHILDE rior al sigio VIII, pero ahora lo conocemos en la qxx:a gaiorromana, en un texto que
data cld afto 430.
A 106 ltrminos ¡riegos CllJlJninados, vamos a anadir la palabra germánica que se ¿Qut es la ghildt? Es, ante lodo, una reunilm de fiesta, la comida sacrUíclal de
ha convertido en el nombre del «dinero», en alcmin Gefd. una «fraternidad», reunida para una comuni6n voluntaria, y quienes se un~ a ella
~ gótico, ,JId traduce ellf. ph6ros. tdmpucsto». }' el compuesto kalsara-gild. el llevan el mi!Nllo nombre. La noción de banquete sagrado está en el centro mismo de
IV. kensO$. «impuesto». Tenemos además un verbo: ITTI-&ildan. us·gifdQn. «devolver, ~ expresión. Ahora bien, nosotros la encontramos a partir del 450, es dct:ir, poco
restituir, apodid6n."i, antapodidÓlUli» y un derivado nominal ,ilstr que traduce i¡ual- déspués de la época en que el texto gótico fue fijado por escrito (hacia el 350).
mcntephóros, «impuesto». Por tanto, podemos examinar de nuevo los hechos g6l:icos desde cerca. Los térmi·
En 1u demás l~gua.s ccrmánicas, el sentido es bastante diferente: a. !sI. gjald, nos esenciales gild y fra·gJldon no tienen correspondientes más que en germAnico. Es
«recompensa, castila, pago»; a. iDgl. gie/d, «sustituto, indcmnI.zaclón, sacrificio»¡ un termino nuevo que no deja ningún recurso a la comparación.
a. a. a. gelt. «pago, sacrificio»; en composición gotekelt, «Gottesdicnst, servicio divi- Se encuentra el gol. gUd en la conocida pregunta de Lucas, XX, 22: "¿nos e5t'
no, culto». En el fris6njelde. jold. aparece el sentido particular que VIlll gencrallzar- permitido pagar tributo al asar o no'?, skllldu ut unsu kaisrml ¡ild ¡iban... ?». Bsta
se en genninico: «¡hilde de los mercaderes», que implican tambim «banquete de cor- misma pregunta, en Marcos, XIl, 14, sustituye gild por kaisaf11-gild. Un neutro gi/su,
poración». El conjunto parece bastante complejo en el seno de la sociedad germánica: es decir, .. geld-slntm, o .. geld·trum. es dado con el mismo sentido: Epfstolu a los Ro.
a la vez reliaioso, econ6mico, jurldico. Estamos en presencia de una cucati6n de im- man(M~ XIII, 6: «por esto es por lo que pagáis impuestos, fÓpou~ .u..{n».
portancia evidente que domina toda la historia económica de la Alta Edad Media: la El vcrbo/ra-gl/don sl¡nlllca ((devolver, restituin): Lucas, XIX, 8: "yo doy, gadQIl·
formación de las ghildu, problema tan vasto que no podrllllDos tratarlo aqui y que, jo (dldomi) a los pobrel» (literalmente: yo reparto mi bien entre los pobres); si al-
por lo demu, corresponde mucho mú a los historiadores que a 101 lin¡Uistas. guien es lesionado por mi, yo le devuelvo, fTTIfi/da (apodfdómi. «pagar en retorno»,
No es esa noci6n misma 10 que vamos a considerar. sino el t&mino de donde sale en este texto) el cuádruplo». Cfr. tambi~n Lucas, XIV, 12 Y 14: «Cuando prepares
una comida no convides a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus vecinos ricos, no
vaya a ser que ellos te inviten a su vez y de ahi resulte para ti Qnlapódomu la obli&a-
1 PAR llII lniUsI. mil detallado del vocabulario de! «doalO, \'tuc UUCltru utk:uJo «Don et 6chuIse cióo de devolver también la invitación», en gótico IIsguldan. En todos los demás
4&IlI1t VQl;abuJalrc fndo..europ6enlO, L "A,,,.... SodoiOliqw, l.' RriIl, t. n, 19'1, pp. '·20 (rdmPnllO c:n
ProbIIma de h'fII"/ltltlw dllhrJ~, OaUimard, 1966, p. 31'. cd. Cl,stellana, Probkmru di LinJdfnb ~ttt­
ejemplos el scntido es: ~~devolvcr a cambio de lo que se ha ra:ibido», no restituir el ob-
"'/, tr-.d. ele JUltl AImd., S1aJo XXI, Mtait:o, 1!J11). jeto mismo, nno «h8li:et un gasto que compense: aquél del que uno se ha beneficiado».
Aqui, para comprender el valor de los términos góticos, hay que plantearse el pro- un hecho al que no se ha prestado suficiente atención. Ha habido siempre una tenden-
blema, tan diflcll para ei traductor, de hacer pasar a gótico nociones Srecorromanas cia excesiva a proceder mediante una interpretaci6n inmediata del g6tico sin observar
como las de gr. ph6ros, lat. census, impuesto, censo, obligación de: obedecer a una suficientemente el esfuerzo de transposici6n que ha sido preciso y la perturbación que
autoridad superior, mientras que la tradición germánica sólo conoce pequeftas agru- de ello resulta. Estos ttrminos góticos, comparados con los del griego, cstln articula·
paciones independientes, cada una de las cuales Qbedecc a un jefe particular, sin .nin- dos de muy distinta forma.
guna idea de organización general. Otra diferencia reside en la forma en que las nociones econ6micas se han fijado,
Puede definirse ,ild en senúdo propio como un «tributo de reciprocidacb; es el re:spcc:tivamente, en lu lenguas pminicas y en las lenguas cl!sLcas. A menudo están
dcf~ho que uno adquiere personalmente pan. beneficiarse de un scrvk:lo colectivo en en relación con hechos religiosos que las alejan mAs aM entTc si en el pasado, Y se
el seno de una a¡rupación fraternal: un dm:dto de entrada (que se paga bien de una R:Blizan en instituciones di.sÜntll5.
fonna. bien de: oua) en una cofradla v;oculada por un culto común.
UlnJa ha especificado de este modo. en el vocabulario tradicional del S6tiro, co-
mo equivalente de ph6ros. un término profundamente difermtc:, gild, «contribuci6n Los GAHfOS DE PiUiSTJOIO
obligada (dada a un !VUpo del que uno es miembro y benerlCiuio)lt. Esta palabra
cvoca una «a.sociacióo de cultolt, una auténtica fraternidad que se realiza, &C prueba,. Hay que rc:aK"dar que estas fraternidades ooostituyeJl a un tiempo un grupo de so-
se refuerza en los banquetes 'J en las celebracioOCi; comunes donde se deciden los üdaridad y un grupo de comunidad alimenticia. Los dos aspectos de ~ta Institución
grandes asuntos. pueden mantenerse bajo otras formas. Lo que era grupo de consumo !le convenir'.
De hct:ho, Tidto (~rm. 22) nos habla de los conlliJIio de Jos ¡ermaR05. esos ban- con la evolución de la sociedad, en asociación de carkter econ6mico. utilitario, ca-
quetes que: son pane: esencial de su vida social y privada. Asi5ten a ellos armados, 10 me:n:ial.
cual muestra el esptritu. al mi.olmo tiempo guerrero y civil, de los asuntos que tratan; Uno de estos aspectos. la comunidad alimentaria, evoca una institución paralela
abl e¡ donde se debaten cela reconciliación de enemigos privados, la conclusión de en nuestra sociedad. Se la puede definir con ayuda dellat. daps, «banquete». Esta pa-
alianzas de familia, la eleccióo de los jefes, la paz Y la guerra, porque. seg{l.n creen lam forma parte de un conjunto etimológico bien caracterizado por la forma. pero
ellos, no hay njnpn momento m" favorable pIUll que el esplritu se abra a la fran- de significaciones diveraentes. Fuera del laUn, la ratz se eocucntl'l' en griego en ddptó
queza y &c: anime para la grandeza». (&hn:w) con un sentido ma general, «devorar», pero también en una forma nominal
Aqul tenemos la noción, tan importante. de comunión a/immtarill que es como el que se asocia estrechamente a dops, a pesar de la diferencia aparente: dap6ni
si¡no y la profundización de la fraternidad. El punto de partida de lu agrupaciones (~. «gasto». En ouas lenguas tenemos correspondientes: a. ¡s!. ID/n. ((animal de
cron6micu denominadas ghiJdu está en estas fraternidades vinculadas por un inter& sacrif'tcio. alimento de sacrificio», arm. tawn. «fiesta».
común. por una misma actividad. Y en el interior del grupo 101 banquetes. conllhlio. Se: observará que estas formas tieneo todas el mismo sufijo -no Por este lazo for-
rhi/da. iOn una de bts irntituciones mis caracterlsticu del mundo germinlco. Al «JUI- mal se vincula también -citado aparte porque no parece que esl~ asociado a él en
quirir~ frhifdan) de este modo UD deber de fraternidad, se consigue: un canon. una lU- primenl ¡'utancia- elllt1in dam,,"m < ·dap-nom. Aqul. por tanto, tcrIemos un ttu-
ma que hay que pagar. y el pago es el dinero, el ,eld. po de palabras cuya slgnlt1clld6n no siempre concuerda.
Resumimos de este modo una historia larga y compleja que ha llevado a inslitu- Daps es un término del vocabulario religioso. como igualmenLe religiosos son los
cianea y a valores colecl:ivos. Pero ese ténnino estaba primero ligado a una noción de términos annenio y escandinavo taw" y taln, respectivamente. Antiguamentl:', en épo-
orden personal: la prueba de ello es el wergeld. «precio del hombre» (con wer. «hom- ca hist6rica, daps tlene el sentido dc "banquete ofrecido a los dioses, festin de alimen-
bre»); el precio que se paga para redimirse de un crimen, el rescate. Volvamos una tación». La daps es descrita en Cat6n. De Agricultura, con una expresi6n caracterlstl-
vez mis a la GermanIo. de Tácito, cap. 21: «uno se ve obligado a abrazar a las ene- ca dcl antiguo vocabulario re:tigioso dellatln: dapem po/lucere. c<ofrecer un bllDquete
mistades del padre o del pariente pr6ximo lo mismo que a SUli amistades: pero éstas sagrado»; este tbmlno arcaico, po/lucere, se emplea para los festines de aran costo
no se prolon,lUl implacablemente; incluso el homicida puede rcdimirse mediante ca- ofrecidos a los dioses: pollllr:twm.
bezas de ganado que son una mejora para la casa". Este wergeld. «compensación del Por lo demis, diversos testimonios muestran que daps está asociado a las nocioRl..'$
homicida mediante cierto pagO», equivale al griego tísis: es uno de los aspectos anti- de abundancia, de amplios gastos, de ofrendas generosas. Sobre todo, el adjetivo da-
guos del ,eld. patir:lls. el adverbio dapatice. formas obsoletas, recogidas y citadas por Festus: dapa-
Nos encontramos, pues, aqul sobre tres direcciones de desarrollo: una religiosa, tice se acceptos dicebant antlqui, slgnifir:antes magniflce, et dapaticum negotillm am-
sacrificio, pago hecho a la divinidad: la segunda, económica, frate:rnldad de los mer- plum ac magnifir:um, «los antiguos declan que babbm rl:'cibido dapatict, lo que si,ni-
caderes: la tercera, juridica, rescate, paa;o impuesto lrili un crimen para redimirse; al ficaba de una forma maanlfic8». Por otra parte, existió un verbo dopino sacado de
mismo tiempo, medio de reconciliarse: una vez pasado el crimen y palado, se estable· daps o quizi del griego dapondn, que está muy cerca d.e él por el sentid.o. Tenemos de
ce una alilUlZa y volvemos a la noción de ghi/de. dapino un solo ejemplo, en Plauto (Capt. 897), pero caracteristico: "ternum tlbi da-
Ante todo, habla que definir estas nociones en sus vinculas y sus especifICidades pinabo lIictum (si tu dices la verdad) yo te ofreceré a perpetuidad un alimento futuo-
internu en p:rmtnico para poder medir la distancia entre estos términos, tomados en so. te mantendré a cuerpo de rey por siempre».
su signiflcacl6n auténtica, y las palabras griegas que se encarpn de traducir. Hay ahí Un testimonio directo precisa el sentido de dapJ. y dopatice. dopatic:us lo conCa-

50 5l
man: es un destin de magnificencia». Ovidio, en el libro V de los Fastos. nos muestra a la que se pertenece en virtud de un derecho que se compra, que se puede heredar,
a un pobre campesino, en cuya casa se presenta Júpiter disfrazado; luego, bruscamen- que se puede vender, que forma parte de las rentas comerciales. La economia de esta
te, revela quién es; el otro le ofrece por dQps su única posesión, un buey que hace asar institución ha dado ya lugar a muchos estudios. FJ. balance de los que tratan del ori-
entero: es lo más preciado que tiene. . gen del término es negativo: hansa no tiene etimología segura. Como no se dispone de
En griego dapanlin sígnifica «gastan), dapáne es un (Igasto fastuosO); en Hcrodo- ninguna correspondencia fuera del gennánico, es la historia germánica de la palabra
to, el término es aplicado a los gastos magnificos. Adjetivos griego daps;~h. lat. la que hay que intentar precisar.
dapsilis (calcado sobre el griego) se aplican a lo que es abundante, fastuOlio: 151. tafn Esta historia comienza con el gótico hansa. que ofrece un punto de partida preciso
es la consumición de alimento; armo tawn. la fiesta solemne. Así podremos derivar para el anlllisis, aunque no tengamos muchos ejemplos. Alguna vez hansa traduce, de
una noción general, la de «gasto con ocasión de un sacrificio que comporta amplios una manera vaga en apariencia, gr. plethos. «multitud». Pero en otros tres ejemplos
consumos de alimento); gastos ordenados para una fiesta, para el prestigio, para hansa corresponde a spetra (O'lu'ipa), «cohorte». En Marcos, XV, 16, <dos soldados
mostrar su riqueza. llevaron a Jesús al interior del patio, es decir, al pretorio, y convocan a toda la cohor-
De este modo, encontramos en indoeuropeo una manifestación social que en el te», got. a/la hansa. «totam cohortcm». De igual modo, en Juan. XVIII, 3, 12. En el
lenguaje de los etnógrafos se denomina el potlatch: exhibición y destrucción de rique- pasaje en que p/ethos es traducido por hansa (Lucas, VI, 17), si l'?lecmos entero ve-
zas con ocasión de una fiesta. Hay que mostrarse pródigo con los bienes de uno para mos que el traductor tenia que traducir sucesivamente ókh/os y p/itlws. Ha escogido
hacer ver que no se les da importancia, para humillar a los rivales mediante el delIpilfa- muma. «turba», para ókhlos, y para plethos. «multitudo», ha tomado hansa. «co-
rro instantáneo de riquezas acumuladas. Un hombre conquista y mantiene su rango si bOrle»; este cuerpo contaba, en efecto, con varias centenas de hombres, hasta un mi-
aventaja a sus rivales en este gasto desenfrenado. El pot/atch es una provocación a los llar, y podia representar una «multitud» que, en cierta fonna, se había movilizado
demás a gastar a su vez; los competidores hacen un gasto superior, de ahi un circuito para recibir a Jesús.
de riquezas acumuladas y repartidas para prestigio de unos y goce de los otros, como No es casualidad que hansa se encuentre en a. a. a., en Taciano, para traducir
Mauss ha mostrado tan bien. c:ohors. En a. ing1. hós es el «séquito de un se.iior». Es más tarde cuando m.a.a.
En indoeuropeo no tenemos claramente la noción de rivalidad: el carácter agnósti- hans(e) toma el sentido de «sociedad de comercio» con el sentido fijado luego. En la-
co, tan firme en las sociedades arcaicas, está aqui en segundo plano. No obstante, la tin tardio o en germánico latinizado, hansa designa un impuesto para la licencia de
emulación no está ausente de este gasto. De hecho está en estrecha relación (cfr. daps comercio y una unión comercial.
y dapatic:us) con la hospitalidad: se ven las raíces sociales de una institución que es El sentido de «cohorte» (militar) indica que hay que imaginarse la hansa como
una necesidad en ciertas comunidades y cuya obligación esencial consiste en un don una companla de guerreros. No se habria empleado en gótico hansa para traducir
de alimento, a condición de reciprocidad. Pero ahi tenemos nociones y temas arcaicos spetra si hubiera designado, por ejemplo, un grupo religioso o un grupo de intereses.
que se están borrando. En fecha histórica no queda de todo ello más que dDmnum De hecho, cuando Tácito, Germania. 13-14, describe las socícdades de jóvenes (rom;-
con.el sentido de «dai'l.o sufrido, lo que se ha sustraído de una posesión por fuerzu. tatus) que se agrupan en torno a jefes, nos da una imagen de lo que debía ser la han-
Es el gasto al que uno está condenado por las circunstancias o ciertas condiciones de sa. Esos jóvenes que se vinculan a un jefe, viven de sus liberalidades, recibiendo un
justicia. El espiritu campesino y la preocupación juridica de los romanos han trans- alimento abundante que ocupa el papel de soldada (14, 4). Están siempre dispuestos a
fonnado la noción antigua: el gasto fastuoso no es más que un gasto sin provecho al· seguirle, a defenderle, a ennoblecerse bajo sus órdenes.
guno, lo cual constituye un perjuicio. Damnare es afectar a alguien con un dDmnum. Es probable que estas compatUas de jóvenes guerreros que rivalizan en valor ante
con una sustracción operada sobre sus recursos; de ah! proviene la noción juridica de el jefe, mientras los jefes rivalizan en quién se hará con los camaradas más ardorosos,
damnare. «condenar». fonnaron el primer modelo de la hansa. Con la evolución de la sociedad, esta compa-
Aliado de los ténninos en que la noción antigua ha sobrevivido, hay innovaciones fila guerrera, en que se compartian ventajas y riesgos, se convirtió en una sociedad de
que crean un nuevo concepto, de suerte que al mismo tiempo tenemos dOli aspectos camaradas de otro tipo, consagrada. a la actividad económica. m término ha perma-
muy contrastados de una representación antigua. necido vinculado a una realidad nueva.

LA HANSA Y SUS ORloBNES OUBRREB.OS

Entre estas cofradias, en las que los convidados del banquete comunitario se bene·
fician de privilegios especiales -los mismos que caracterizan la gni/de en su desarro-
llo mcdieval- encontramos. en el mismo vocabulario, a la vez económico y religioso,
del germánico,' la palabra ha1lStl. muy cercana de ghi/da. Este término antiguo, que ha
sobrevivido hasta los tiempos modernos, designa todavia, entre los ribeleftos del mar
del Norte. una institución de importancia histórica y económica considerable. Las
hansas son asociaciones económicas, grupos de mercaderes; constituyen una sociedad
52 53
CAPÍTULO 6 Esto no es un arlificio. ({Toman) en indoeuropeo comporta varias expresiones.
cada una de las cuales determina la noción de una manera diferente. Si se admite que
DAR, TOMAR Y RECIBIR el sentido primero es el que conserva el hilita, la evolución que ha fijado en el resto
del dominio indoeuropeo el de «dar» se vuelve de este modo inteligible.
Igualmente arcaico es el hilo poi-o (dan). Se explica como un compuesto del pre-
verbio pe- con ~ai (atribuir, asignan), raiz atestiguada en locario ai-, «dan~,., por al-
gunos derivados nominales como el av. aefa-, «partel), ., asco Qefeis, genitivo sing.
que traduce ellat. porris.
Las nociones de «dan) y «tomar» están así vinculadas en la prehistoria indoeuro-
pea. A este respecto será útil considerar una cuestión etimológica relativa a un térmi-
no ya especializado, ellat. emo. del que anleriormente hemos mostrado que significa-
ba «toman>. En una lengua distinta se encuentra una raíz del mismo senlido, que dí-
Sumario. 1.0) El hilita, que adjudica a la ral;¡; ·do- elscntido de «tomar», invita 11
fiere de la forma latina por la inicial n- germánico *nem-, gótico niman. al. nehmen,
considcrll.T que en indoeuropeo «dar» y «lomar» se reuntan, por as; decirlo, en el gesto «loman).
(cfr. ¡ngl. lo tokr lo). He ahí dos verbos del mismo sentido, lat. em-, germ. nem-; ¿tienen entre sí una
2.°) Contra las climologias tradiciOlll¡,]es que relacionan fácilmente lat. emo '1 gol. relación etimológica? Se ha admitido frecuentemente. Pero, ¿cómo eSlablecerla mor-
"iman (al. nchmnl), pero separan rC5ul:llarncnlc ,,¡man de gr. ntmo, invocando en elida fológicamente1 Se ha recurrido a artificios: nem estaría compuesto de *(e)n + em, o,
caso argumentos de sentido, se advierte que;
a) 101. niman y gr. rrémo 51: superponen sin difICultad a poco que se: los vuelva a de una forma reducida, de ni + em. Pero para ahorrarnos estas restituciones, ha., que
l:lplar en el plano de su primera lll:CpciOn, tb:nica. exactamente ronscrvada en el SOl. considerar lo que es más importante., a lo que hasta ahora se ha prestado menos
arbi-numja y el gr. kllro-"ómos. echl:l"cdero.; atención, a saber, el sentido.
b) lat. cmo, «tomar... primitivamente en el sentido gestual, 110 puede relacionarse Las formas germánicas más antiguas aparecen en gótico. Son muy abundantes e
climol6gh..:amlllltc con el gol. nimon, de: valor originalmente jurídico. instructívas. La forma niman supone" nem-; conocemos una raiz de ese tipo, la del
gr. némó (1oI4Lw), pero la comparación debe dejarse de lado debido al sentido de
Los términos de compra y de venta no se separan de los que se utilizan para «dar» némo. que no es {(tomar». Contentémonos con indicar este punto y consideremos n;-
y «toman). La raíz ~ do- significa «dar) en el conjunto de las lenguas indoeuropeas. mano Tenemos el verbo simple y varios compuestos. con numerosos preverbios, en
Sin embargo, interviene una lengua que perturba singularmente su definición: en hiti- cantidad de empleos. Los ver-bos griegos a los que corresponden son: lambánein,
ta, diI- significa «tomar» y pai- «dan). Vista la notación fluctuante del consonantismo afrein, déxaslhai. «recibin> (muy frecuentemente sobre todo en la expresión «recibir
hitita, no podemos afirmar categóricamente que diI- sea la forma indoeuropea ~dó-; la gracia»); los compuestos con and- traducen dékheslhQ; (apo-, para-.) con gu- (an-
en teorla podrla responder a "dhe. «poner, colocar», pero es poco veroslmil. Por re- ge-nehm), «recibir, concebir, acoger», y también mente accipere, mathern. Hay, pues,
gla general se está de acuerdo en reconocer aqul -cualquiera que sea el proceso se- un predominio bastante amplio de empleos en que niman significa no «lomar», sino
mántico-la raíz "dó-; por otra parte, partiendo de "dhe- para llegar al sentido de (<recibir». En particular, hay un compuesto nominal que bien merece un examen por
«tornar», la evolución seria menos clara todavía. su significación especial y técnica: arbi-numja, «heredero». El primer miembro, arbi,
Hay que constatar en el hit. da-. «tomar», una inversión del sentido de «dar». Pa- es un término independiente que significa «herencia», al. Erbe. y que es ya notable en
ra explicarla se invoca como paralelo la forma o-da. «tomar», del sánscrito. Pero ese si mismo en el vocablo de las instituciones. Su forma es clara: es un neutro *orbhyon.
preverbio 0- es esencial ah!; indica el movimiento hacia el sujeto; con ese preverbio y que se relaciona, por un lado, con los términos célticos de igual sentido, irl. orbe,
las desinencias medias, el paso al sentido de «recibir, toman> se explica incluso en «herencia», com-arbe, «el que hereda" -la relación es incluso tan estrecha que, co-
sánscrito. El sánscrito no nos ayuda, pues, directamente a interpretar el sentido de da- mo en muchos otros casos, es posible que sea un préstamo hecho por el germánico al
en hitita. céltico-; por otro lado, con un adjetivo que puede aclarar la nociÓn,lal. orbus, armo
Para explicarlo supondremos que se ha producido entre las lenguas antiguas, pero orb, «huérfanO)), gr. orpho-. orphanós. Fuera del céltico. los correspondientes del ar-
en direcciones opuestas, un deslizamiento comparable al que se ha realizado en inglés bi designan a la persona privada de un pariente, y también al huérfano. La relación
con «tomar» en la expresión to take to, «tomar (para dar) a». Esta comparación pue- entre «herencia)) y «huérfano» parecerá algo extrai'\a. Pero hay un paralelo exacto de
de ayudar a reencontrar el lazo entre estos sentidos opuestos. El hitita y las demás sentido en otra familia de palabras. El adjetivo latino herid-, «heredero»), tiene un
lenguas indoeuropeas han especializado de forma diversa el verbo • do.., que, por si correspondiente seguro en griego en el nombre de agente kherósth, «heredero
mismo, según la construcción sintáctica, se prestaba a uno u otro sentido. Mientras colateral~) y también en el adjetivo kheros, {(privado de un pariente», fem. khera,
que el hit. dil- se ha fijado por ({toman), las demás lenguas construyen do con idea de ({viuda~).
destino, lo que equivale a «dar» l. ¿Cómo justificar esta relación etimológica? En griego homérico, kheróstts es el
que, en la familia, hereda por falta de hijos; es un colateral el que recibe un bien que
I Cfr. nuestro articulo «Don el: ibchange dans le vocabuJairc indo-europeen». ya dtado. ha quedado «abandonadO)) (khbos). Ahora bien, en gótico arbi, «herencia», deriva-
54 55
do neutro de forma "orbhyom, significa literalmente <do que vuelve III orbuslt, es de- Si paralelamente hacemos la miJma verificación para emo. ¿con que nos encontra-
cir, el bien que leealmcnte es atribuido a una persona privada por la muerte de IU pa- mos? CorrapondientCl con e- inicia! se encuentran en a. cs. imfl; en báltico. en lit.
riente inmediato. Es la misma idea que en hiris. khiriJslh. Según las costumbres indo- ¡muo idrti, ctomar». Bllatin ayuda a precisar el sentido propio de emo, que es IIreti-
europeas, un bien se trllJ1smite dirc:etamcntc al descendiente. que no por eso a: califi- rar, quitar»; eximo es «sacar aparte»; uimius corresponde a éxokhos en cuanto al
cado de heredero. No .se expcrlmentaba entonces esa necesidad juridica de pra;w6n sentido; adem.ib exemplum que, por una historia bastante curiosa, significa ((objeto
que nos hace llamar «herederolt a quien entra en posesi6n de bienes materiales. cual- puesto aparte. separado por IU caráct~ muy notorim., de ahl «modelo, ejemplo»;
quiera que ¡ea SU grado de parentesco oon el difunto. En indoeuropeo, el hijo no era promo, «sacar fuera dClt, adj. vubal promptJU; pu-imo (con el sentido del prevcrbio
designado como heredao; no iC llamaban herederos mú que aquellos que heredaban que tenemos m pe-do) «hacer desaparecer, aniquilar»; sumo (de -subs-emo), «10·
por falta de hijo; es el caso de los khirósta;' de los colaterales que se reparten un bien mar levantandolt.
que ha caldo en dcsbc:rcncia. Todo esto indica claramente que la idea de «tomar < sacar, elevar, arrancar» del
Tal el la relación entre la noción de «huérfano, privado de un pariente, bija o pa- latm no tiene ninguna relación con «lomar < recibir, acoger» del germanlco. Son no-
dre» y la de «herencia",. Esto queda ilustrado por la dcrmici6n que IC da en una fruc cione! diferentes en origen y que ponen de manirtcslo su particularidad si consegui-
de la GBmIUlKz, de Técito, cap. 20: Hendes... SJlcct!SSOfP:Sque sui adque libui. elnu- mos sorprenderlas en su primen acepción. Cada una de ellas tiene su lerreno '1 su his-
/lum leslatnentum; ~todDS tienen por herederos y sucesores a sw propios hijos y no toria; sólo al término de su evolución. y por la acepción mAs trivial, el ¡erm. n¡"'un y
hay testamentolt; si liberi 11M sunl, proximus gradus in po.ssessione frrztru, palrui, dlat. emo se parecen.
auuncuJi; «Si no hay hijos, es a los parientes próximos a los que va la posesión, JIll- Volvamos a uno, «comprar». La fonaa en que se especifica emo en latm parea:
dualmente: a loa hermanos, a los t[os paternos, a los dos maternos». confirmar que el sentido de ICcomprar)t implica una representación completamente
Eso son los arbi·"umja. El sentido literal de arbi-numja ca «aquel que recibe distinta a la de 105 tbminos de la familia de' gr. pérnimi, etc. Es evidente que emo
(numja) la herencia (arol),.. Ahora bien, ¿cuál es el término grieSQ que traduce arbi- quiere decir, ante lodo, «tomar de si, sacar de si»¡ esta posesión que afirma" se expre-
numja? Es Itliro,,6mos (dlJlO"6l¿~. También cxiste: la exprcsi6n analttica arbl "i- sa por el gesto del hombre que loma el objeto y lo saca de si. El sentido de lIcomprar.
man, CIlheredero», que traduce el griego JeJironometn (d~). ha debido encontrar primero aplicación en seres humanO$ que se loman después de
La formación del compuesto griego es instructiva. El segundo término se ~laciona haber fijado un precio. La noción de compra tiene su origen en el. gesto que conc:lu)'C
con nimó. n6mos, lIomÓS, familia de palabras riqulsima que ha sido objeto de un cs- la compra temo) '1 no en el hecho de pagar un precio, de satisfacer un valor).
tudio de E. I..arocbe (Histoire de Ül racine ncm- en rr« tmCrti, 1949), donde ac !:XI-
minan ddalladamcnte IlU cmplcoa. Esta ra1z tan importante tiene derivados muy
diversificados. La noci6n que aquJ aislamos es la del reparto lep1, un reparto cxcJu.si-
vamentc ordmado por la ley, la costumbtt o la convcnicnda, no por una decisión ar-
bitraria. En ¡riego otrGa verbos quieren decir «ecpartk»: asf dathJma,:' pero la dife-
renciaL cstriba cn que nbnó el «repartir sqtlnla conveniencia o la kylt. Por c&o, ua
puto repartido en virtud del derecho consuetudiIwio se denominad. "omós. El senti-
do de 116mO.$, «la leyll, se relaciona con la «atribución legal». De este modo, 'lImó se
defme en griego como «repartir qalmente» y tambim «oblener legalmente en repar-
to» (este: sentido ea activa incluso).
¿Es un azar si el gótico (arbi·)numja tiene la misma formación que (kllro-)n6mOl,
cuando nada pareda exigir ese verbo niman, aunque signiflcaba «tomar., para tradu-
cir Ic/ironometn? Aqui vemos cómo se produce la correspondencia, en un empleo téc-
nico, entre nmró y nlman: es que lot. nimon significa «tomar» en el senodo de «reci-
bir legalmente:» (cfr. el c:mpleo c:n que corresponde al tNkhesthai del griego), de donde
«recibir, te:ner c:n reparto, tomar». Podemos considerar esta expresión arbi "/mIln y el
compuesto arb/~"um}tl, «heredero», como una de aquellas en que sobrevivió el senti-
do antiJUo de n/mano el mismo que en griego fue el de nlm6 y condujo a formar el
termino lt/lron6mo.J, ~hcredero». Los otros empleos se explican &in gran esfucn:0 1.
De este modo, el germinico nlman no Oene nada que ver con emo. Hay que poner
una raiz lCf1Ilánica nem- que, mediante esta interpretación del sentido, ret\ne el pupo
de las fonuas indoeuropeas de • nem- abundantemente representadas en griego.

1 Pa... d.enddo de fJImó, te puede acudir. n1lellro anilisiI de lVMair en NtNrII d'~ rt IWIIV d'tIC-
dOIl M ~, Pwb:. 1941. p. 69. ) Sobn: ¡r. ~",/ YIal. toftto, crr. mis Idd.ntc, pp. S6 y 11.

56 57
CApiruLO 7 El término ... pot/s merece ser ~plicado brevemente en propiedad. Se presenta bajo
su aspecto simple con sinscrito, pdfih, «amo» y «CSposOl~, y en griego pósis. «esposo»,
LA HOSPITALIDAD o en composición, llSi despórü.
En sánscnlo, las dos especificaciones, «amo» y «esposo», están diferenciadas en
el mismo tema (poli.) por dos flexiones diferentes; pero ahl hay una distincl6n que
deriva de la evolución propia del sánscrito. En cuanto al griego pMis. término poético
por «esposo.., se enroenlra distanciado de desp6tes. donde el sentido de «amo de ta-
sa» no aparece yaj dup6lis es sólo un calmcativo de poder con su femenino dúpo;-
na, «ama», e.alificativo de majestad.
Eite término arIe¡o desp6tis y su correspondiente ser. d4m pdtiIJ forman parte de
una serie de compuesto! antiguos que tcnlan por primer clemento el nombre de una
unidad social de cxtensión variable:
s-,nNIrio. Bu tatln. Ouápcd. le dijo 1to6ttI, ltoJpes < ·ltDtJti.,.,•. ¡,Quf; lipirkaa
alCMI demwluIJ ¿~ lisniflCa d compuc5I:a'
l.-} -p«-, q_ 11: pracnta tambitD bI...Io 1M formal pot., Iat. pis (p. p6Ñ. dam pt1tifJ (amo de casa)
dfJsp6UJ, ter. JIfItih) ., -pI- (¡Iat. -pl~, i-pwT) UpDICI oriJjnaammtr la IdmtilWd peno- l/U JI (amo del clan)
MI. En el Jl'Upo funVial", dmt-es el amo que es emirrot........'c ti mismo Upmsilw-. en jiu ... (amo de la desccodcDcia)
Plaulo, desilna el amo); de csIt modo, a.u..oque lIIOI'"r~[c: d1~tc ..... deIp6Ib
deJiJn., tumo donrUnM, aquel qllC pcncnifX:a c:millCllllmalk el IJUPO familiar.
2.·) La ngcÍoo primitiva lli,¡nincada por Irostis llII la de i¡l.Ill..IdId pof m m ~ :
"lHMtu el que 1:OI1Ipc:ma lJIi doo mediante uD contra-dDll.. Como &l,I tOnUpDIldicorc P
lko IGfJ, "otros deI4n6, por IaDto. ea WI.a ~ 11 Iwaped. El lIitIllido diIico de Adcm6s de desp6tis y dam pdrifJ, el único atestiguado en varias lenguas es el rom-
lIft\em!¡o. ha detIido lpaJ'I:Il:Ill" cuando • las re!K:ioDa; de cambio de dLll • dan bu lIl- puesto que hay en sánscrito v;J·/XÍriIJ, en lituano 't'l1-fXlLf, «jefe de clan».
ctd.ldo 1M m.dones de aduliOa de mltc. dttlPa (dr. ¡r. Jt1IJtM. ~ "a·
En latln, una gran familia etimol6gica se organiza en torno a esta palabra • potts.
lranje.-ol').
J.') Dade a1ton1;:a. CJl el JaI1A le da IW WlC:'fO nombn: pan. el bu~:
~-. que ddle h1t~ qWzi. plII'tir de uD Itorn- IbstrKto. «bo.PtaLldld..1 Ñpi_
.,..1- en fonna libre o en composición. Además de hr»pes. forma los adjetivos impos. com-
pos, «que no es ... » o «que es duefto de sI mismo, de su espiritu». y el verbo ·polére.
rJat por ~ qqud que penouiTla cminenlcmc1l!t la boeoItaIdad... dct que queda el perfecto poluf incorporado al veriJo que significa «poder»: possum,
EJ CIIUdio de cfa10 nWaem de t&mhlo& rcIalhoM allmcquc, J:KadoI; lIOtn codo *1. me fonnado por el adjetivo polU en empleo predicativo: polAs n4m. pote esl. expre-
fab: '",n... QJ!DO el w. nnütw. «QfIICI bonorlrlCO qoc impllca obtlpdona • ID YUJJ.
U,. Mittll, perlOllif.-:i60. dd alDtRto pof c:.mbio (ihu(r. piII' la Iflada. VI, 120- sión que se reduce a formas simples: pos.!um, potest.
~), ' __, cn el Iat. mWlIa8, 11:1". mJlI,"-. cc:ambilldo (l1li ftiao}!l > «lDUI~. Todo elito est' daro y no habrla problemas, siendo el sentido constante y las for·
''l. mi"""', tlpucja., AGI Den wnbim. \ll1l1C11J1.brc del chuhpccb: IftIltman en . .
roo medio "1 moderno.
ma superponibles, si • polis no hubiera desembocado, en dos puntos del vea indo--
europea, en un sentido muy diferente. En lituano, proporciona el adjetivo pa13. di
Otro nombre dd «hubpcch. en iranio moderno. 1""1,, < tlryt1""'''. ranitt I \10M
mismo)) y tambi~n el sustantivo puts, llamo)) (en composición vii-pats). Paralelamen·
hoIipil.Jidad muy putkul.r. interior al srupo de 101 Arya, una de ,uyu formu .. la
"Olida por matrimonio. te se ha constituido en trano el adjetivo compuesto x~a¡-pai8ya, ((suyo propio», ~~de 51
mismo», empleado sin acepción de persona, «de mi, de ti, de él; que pertenece en
propiedad,>; x"aj es una forma irania del pronombre reflexivo ·swe. ·se antiguo, li-
El vocabulario de hu instituciones indoeuropeas oculta problemas importanles cu- teralmente, «de si mismoll, ., -paiOya un derivado del antiguo'" pOli-o Estos hechos
yos términos, a veces, no han sido aún planteados. Se ha tratado de discernirtos, a ve- son de sobra conocidos pero merecen examen atento, por la importancia., la sin¡ula-
ces de crear en parle el objeto mismo del estudio, mediante palabras reveladoras de ridad del problema que plantean. ¿En qu~ condiciones una palabra que significa
una instituci6n, cuyas huellas no s.e dejan entrever, a menudo, más que de una forma «amo» puede llegar a significar la identidad? El sentido primero de •potis está per-
fugitiva en talo cual lengua. fectamente definido y tiene un valor fuerte: «amo", de donde «esposo,. en la conyu-
Un ¡rupo de palabras se refiere a un hecho social perfectamente establccido: la galidad, o «(jefe>. de cierta unidad social, casa, clan, tribu. Pero el sentido de «si mis-
hospitalidad. la noción de ((hu~ped». FJ término de base, ellatin h03/JO. es un anti· mo,> está también completamente atestiguado. Aqul el hitita ha venido a aportar un
gua compuesto. El análisis de 1011 elementos que lo componen permite aclarar dos no- dato importante. Se encuentra en ~I de forma que responde a ·polis adjetivo o sus-
ciones distintas y que terminan por reunirse: hospes representa· hosti-per-s. El !iCgun- tantivo: por remota Que sea la fecha en que aparece, el hitita tiene un vocabulario .,a
do miembro pel- está en alternancia con pol- que significa «amo», de suerte que hos- transformado de fonna considerable; muchas nociones llevan designaciones nuevas.
pe.t significarla propiamente «el amo nel huésped». Es una designación aleo gmguJar. El hecho interesante es que el hitita posee una partlcula enclítica, -pel (-pU), cuyo sen·
Para comprenderla mejor, hay que analizar por separado los dos clementos poris y tido es «precisamente (el) mismo», partícula de identidad que remite al objeto de que
hostis y estudiar sus conexiones etimológicas. se ha tratado. He aqui un ejemplo:

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«Si un esclavo se escapa Compárese el verbo latino possidere, «poseer», salido de ·pot-sedere que describe al
y se va a un país enemigo, «pOlleecior» como aquel que está establecido sobre la cosa; la imagen ha pasado al
el que se apodera de él para devolverlo, a1emAn be3itzen; luego, también en latm, el adjetivo rompos, «que es duefio, que dis-
ése puede cogerle.» pone de si mismo». La noci6n de «poder» (te6rico) esté constituida entonces y recibe
su forma verbal de la expresión predicativa pote est contraida en potesl, que eogeDora
ta""u lR-ii huwii la conjugación possum, potesl, «yo soy capaz, yo puedo» 1.
na.S kururi KURe paizzi Mcrc:ce la pena detenerse un momento en un hecho singular: frente al scr. dam
kuiian-EOlR-pa uwatczzi pati y al gr. despdtis, el latín ha fonnado sobre el mismo radical un término equiva-
nanzan apaspit dai. lente, pero por un procedimiento distinto: es dominus, derivado secundario que entra
en una serie de dc:signacionCll de «jefes». Asi. tribunw, «jefe de la tribu», en g6tico
En este demostrativo, apiiS-pit, «este precisamente, este mismo», la particula -pi! kindins < • genti-nos, «jefe de la gens»; • druhtins (antiguo alto alemán truhtin), «je-
establece una relación de identidad. Tiene además la misma funci6n con un demostra- fe de la escolta»; piudans < ·teuta-nos «rey», «jefe del pueblo». Este procedimiento
tivo. un sustantivo, un verbo incluso. Es evidente que el empleo de esta particula res- morfol6gico, que consiste en sufJ,jar mediante ·-nos el nombre de una unidad sodal,
ponde al sentido del· potis de identidad en lituano y en iranio. ha proporcionado en latin y en germánico las denominaciones de los jefes de agrupa-
Una vez fijados el sentido, la forma y el empleo en estas lenguas, se descubren cioneS políticas o militares.
otras formas que se les unen según todas las probabilidades. La particula lit. pat sig- De este modo, por vlas independientes, las dos series ser rcúnen: aqui por un sufi·
nifica «justamente, precisamente», como el hitita -peto Compárese ellatin utpote, cu- jo, alli por un compuesto, se ha designado al amo a partir de la unidad social que re-
yo análisis debe rectificarse. No significa etimol6gi~amente «como es posible» (con el presenta.
pote de pote est)o sino «en tanto que precisamente», con pote marcando la identidad; Es 16gico ahora volver al compuesto que ha provocado este análisis, hospes, para
utpote identifica fuertemente la acci6n con su autor, el predicado con aquel que lo estudiar esta vc:z el término inicial, hostis. En los términos comunes al vocabulario
asume. También hay que tener en cuenta la posposici6n latina -pte en suopte (Festo: prehistórico de las lenguas de Europa, éste tiene un interés particular: hostis, del la-
suopte pro suo ipsius), «c1 suyo propio, el suyo de este mismo»; quizá también, pero tin, responde al gasts del gótico y al gaslf del antiguo eslavo, que tiene, además, gos-
con menos seguridad, ¿es ése el misterioso -pse de ipse? En cualquier caso, limitándo- pod1. «amo», formado como hospes.
nos a los dos hechos latinos y al lituano pato constatamos la supervivencia de un em- Pero el sentido del got. gast. antiguo eslavo gostí, es «huésped», el dellatin hostis.
pleo de • pot- para sefta1ar la persona misma y referirle la posesi6n de un predicado «enemigo». Para explicar la relaci6n entre: «huésped» y «(enemigo» se admite, por re-
enunciado en la frase. A partir de cotonces, lo que se consideraba un empleo aislado gla general, que ambos derivan del sentido de «cxtranjero», que todavia está atesti-
se convierte en un indicio importante y nos muestra la significación propia de potis. guado en latín; de donde «Extranjero favorable .... huésped», y «extranjero hos-
Tan es dificil concebir cómo una palabra que designa «el amo» ha podido debilitarse til .... enemigo».
hlllita significar «él mismm>, como comprender c6mo un adjetivo que marca la identi- A decir verdad, «extranjero, enemigo, huésped)), son nociones globales y bastante
dad de la persona, que significa «c1 mismo», ha podido asumir el sentido propio de sumarias que exigen ser prc:clsadas, interpretadas, en su contexto histórico y social.
«amo». Este proceso, qUe aclara la formaci6n de un concepto de institución. se verifi- En primer lugar, hay que ceftir la significaci6n de hostis, Nos ayudan a ello los auto-
ca en otras partes; varias lenguas llegan a designar «el amo» mediante un término que res latinos mismos que proporcionan una serie de palabras de la misma familia y tam-
significa «el (si)-mismo». En ellatin hablado, en Plauto ipsi.fsimus indica «el amo (la bién empleos instructivos del término hostis. Aquél conserva su valor arcaico de «ex"
ama), el patr6n», el «personaje» el mismo, el único que es importante. En ruso, en tranjero» en la ley de las Doce Tablas. Tcsti¡:o este texto: aduersus hostem aelerna
boca de un campesino, sam «él mismo» se refiere al «scfl.or». En una comunidad re:s- aue/oritas est(o)), donde ninguna palabra, a excepción del verbo ser, es empleada con
tringida, pero importante entre los pitagóricos, autOs épha (mOlí ~), «él lo ha dicho el sentido que tiene en latin clásico. Hay que entender: «frente a un extranjero, la rei-
él mismo», especificaba por aulós el «maestro», «el amo» por excelencia, Pitágoras, vindicaci6n en propiedad debe persistir eternamente», no se abole jamls cuando es
y la fórmula se empicaba para una cita auténtica. m danés, han s)iJlv, «er selbst», contra un extranjero contra quien se ha introducido. De la misma palabra hostis, Fes-
tiene la misma significación. to dice: eius enim generis ab antiqui.s hostes upellabcmhu quod erant pari iure eum
Para que un adjetivo qUe significa «si mismo~~, se amplie hasta el sentido de populo Romano, atque hostire ponebatur pro aequarc:. «Se les llamaba hostes porque
«amo», se precisa una condici6n: un circulo cerrado de personas, subordinado a un eran de igual derecho que el pueblo romano, y se decia host;re por aequare.» De esta
personaje central que asume la personalidad, la identidad completa del grupo hasta el noticia se deduce que hostis no es ni el cxtranjero ni el enemigo. Hay que proceder de
punto de resumirla en si mismo: solo él la encarna. la equivalencia hostire - aequare. de donde redhostire glosado por «refere gratiam»
Eso es lo que se produce en el compuesto ·dem-pol(i)-, «amo de casa». m papel en Festo. Este sentido de hostire está atestiruado también en Plauto: Promitto hosti-
del personaje denominado de este modo no es ejercer un mando, sino asumir una re-
presentaei.6n que le da autoridad sobre: el conjunto familiar con el que se identifica. 1 Para el estudio semintico de: ,. pat(i).. R puede IClldir a nuestro articulo «Problllmes Scm6ntiq1lC5 de
Un verbo derivado de • poti- como ser. pát)'Qte, lato potior, «tener poder sobre al- la reconRruetioo", Ward X, o.· 2-3, 19S4 (y Probfi",es de f¡"pialiqw fInIra", Oallimard, 1966, pp. 301
guna cosa, disponer de alguna cosa». marca. ya la aparición del sentido de «poder». Y15.).

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re contra ut merueris. «Te prometo un servlClO reciproco, como tú 10 mereces.» o"lW~e~XCI'ro (verbo de pacto) 'It4ut(o)v 8wpa. XCI\ &~Ó¡4e:YO~ me.: 'ItClp' 4x~(VDU (Heródoto, m,
(Asin. 377). Se encuentra en el sustantivo hostimen/Um glosado «bem:ficii pensatio. 39). Mauss (Revue des Études Grecques, 1921) encuentra un ejemplo de la misma ins-
compensaci6n de un beneficio» y también «acqrmmentum. igualizacióm>. De una téc- titución entre los tracias. Jenofonte quiere concluir acuerdos para el revituallamiento
nica más especializada sale hostus, ténnino arcaico de la lengua de los agricultores, ci- del ejército; un consejero del rey le dice que si quiere permanecer en Tracia y tener
tado y explicado en Varr6n, R. R .• 1, 24, 3: hostum vocant quod ex uno facto olei re- grandes riquezas no tiene más que hacer dones al rey Seutes y éste le devolverá más
flci/Ur, cese llama hostus al aceite que se obtiene en una sola operaci6n de prensado». (Anábas&f, VII, 3, X, 10). Tucicides (11, 97) da el mismo testimonio respecto a otro
En cierta forma, el producto como contrapartida. Otro término técnico es hostorium. rey tracia, Sitalccs: para él es más vergonzoso no dar, cuando se le ha solicitado que
bastón para igualar el celemIn de forma que su nivel sea constante. El viejo pantc6n lo haga, que no recibir cuando se ha pedido. En la civilizaci6n tracia. que parece ha-
romano conocia, según san Agustin, una Dea HostmM que tenia por tarea igualar las ber sido bastante arcaica, este sistema de obligaci6n conservaba todavia gran fuerza.
espigas o hacer que el trabajo realizado fuera exactamente compensado por el pro- Una de las expresiones indoeuropeas de esta institución es precisamente el término
ducto de la cosecha. Finalmente, una palabra muy conocida, hostia, se vincula a la latino hostia, con sus correspondientes g6tico gasts y eslavo gospodl. En fecha históri-
misma familia: designa propiamente ccla victima que sirve para compensar la c61era ca, la instituci6n habia perdido su fuerza en el mundo romano: supone un tipo de re-
de los dioses», por tanto, una ofrenda de rescate, lo que distingue hostia de uiclima laciones que ya no era compatible con el régimen establecido. Cuando la antigua so-
en el ritual romano. ciedad se convierte en naci6n, las relaciones de hombre a hombre, de clan a clan, se
Es un hecho sorprendente que en ninguna de estas palabras aparezca la noci6n de abolen; s610 subsiste la distinci6n de lo que es interior o exterior a la ciuitas. Por un
hostilidad, si dejamos a un lado hostis. Nombres primarios o derivados, verbos o ad- cambio, cuyas condiciones precisas no conocemos, la palabra hostu ha tomado una
jetivos, terminas antiguos de la lengua religiosa o de la lengua rural, todos atestiguan acepci6n (chostil» y en adelante s6lo se aplica al enemigo.
o confinnan que el sentido primero es aequare, «compensar, igualan>. En consecuencia, la noción de hospitalidad ha sido expresada por un término dife-
Pero, ¿cómo se une hostis a él? Se deduce de la definición anteriormente citada rente en el que, sin embargo, subsiste el antiguo hostis, pero compuesto con ·pot(i)s:
de Festo: quod erant pari jure cum popu/o Romano. Por ah! se define la relación en- es hospes < '" hostipe/ot-s. En griego, el huésped (recibido) es elxénos y el que recibe
tre hoslis y hostire; «los hastes tenian igual derecho que los Romanos». Un hostis no el xenod6khos (e~vD8óXO~' En sánscrito, atithi. «huésped (recibido)>> tiene por correla-
es un extranjero en general. A diferencia del peregrinus que habita fuera de 108 limites tivo atithi-pati. «aquel que recibe»: la formaci6n es paralela a la dellatin hospes. Fl
del territorio, hostis es «c1 extranjero, en tanto que se le reconocen derechos iguales a que recibe no es el «amo» de su huésped; como se ha visto -pot-. no tiene el sentido
los de los ciudadanos romanos». Este reconocimiento de derechos implica cierta rela- de «amo» en origen. Otra prueba de ello es el g6tico brUjJ-fajJs, «joven casada,
ci6n de reciprocidad, supone una convención; no se dice hostia a todo el que no es ro- VÚIt'IO~, «cuyo equivalente es BrlJutigam. Se ha creado sobre britp. ccjoven casada», la
mano. Entre ese extranjero y el ciudadano de Roma se establece un vinculo de igual- designación correspondiente para el «joven casado», bien con· potis como en g6tico
dad Y de reciprocidad, lo cual puede conducir a la noci6n precisa de hospitalidad. brUP-faP, bien con guma, «hombre», como en el alemin BrlJutigam.
Partiendo de esta representaci6n, hostia significara «aquel que est" en relaciones de La formaci6n de '" ghosti- (hostia) atrae la atenci6n: parece ser una palabra abs-
compensación», que es el fundamento de la instituci6n de hospitalidad. Eate tipo de tracta en -ti que se habría convertido en una calificaci6n personal. Todos los antiguos
relaciones entre individuos o grupos no puede dejar de evocar la noción del potlatch compuestos en -poti- tienen, en efecto en el primer elemento, una palabra general,
tan bien descrita e interpretada por Marccl Mauss en su memoria sobre «Le Don, for- que designa un grupo: asl, "'dems-poti, jiJs-pati. Se comprende mejor entonces el sen-
me primitive de I'échange», Année Soci%gique. 1924. Este sistema, conocido entre tido literal de '" ghosti-pets. hospes. como la encarnaci6n de la hospitalidad. De este
las poblaciones indias del noroeste de América, consiste en una serie de dones y con- modo asumia el sentido definido antes para polia.
tradones: un don crea siempre en el asociado la oblisaci6n de un don superior, en vir- De este modo, la historia de hostis resume el cambio que se ha producido en las
tud de una especie de fuerza constrictiva. Ea. a la vez, una fiesta unida a fechas y a instituciones romanas. También xénos, tan caractcrlstico como «huésped» en Home-
cultos; un fenómeno econ6mico en tanto que circul.aci.ón de riquezas; un vinculo entre ro, se ha convertido mis tarde simplemente en el ccextranjero», el no-nacional. En el
las familias, las tribus, e, incluso. sus descendientes. derecho ático hay una graphe xenfas. que se hace contra un «extranjero» que quiere
La hospitalidad se aclara mediante el pot/atch, del que es una forma atenuada. Es- hacerse pasar por un «ciudadano». Pero unos no ha llegado al sentido de «enemigo»
tá. fundada en la idea de Que un hQl11bre está vinculado a otro (hostia tiene siempre un como hostis enlatin.
valor reciproco) por la obligación de compensar cierta prestación de la que ha sido
beneficiario. El mecanismo semántico descrito para hostis tiene UD paralelo en un orden distinto
La misma instituci6n existe en el mundo griego bajo un nombre distinto: xénos de ideas y en otra serie distinta de términos. Se trata de aquellos que se han sacado de
(EtvoQ indica relaciones del mismo tipo entre hombres vinculados por un pacto que la raiz "'mei. «cambiar», scr. ni-mayate. ccél cambia», y principalmente del término
implica obligaciones precisas que se extienden también a los descendientes. La xenia latino muniis « "'·moi-nos; cfr. la forma arcaica moenua). Esta palabra estt caracteri-
a~v!CX), puesta bajo la protecci6n de Z~us Xénios, implica intercambio de dones entre zada por el sufijo -nes, cuyo valor ha estudiado Meillet (Mém. Soc. Ling. t. XVII) en
los contratantes que declaran su intención de unir a sus de5cendientes por este pacto. pignus, facinus, funus, finus. palabras todas cUas que, como münus, se refieren a
De ese modo actúan tanto los reyes como los hombres privados: «(policrates) habia una noción de carácter social; cfr. también scr. rek-na~, «herencia», etc. En efecto,
concluido una xenla (con Amasis) y se hablan enviado mutuamente presentes», E¡;v(7lY miinus tiene el sentido de «deber, cargo OflCial». Ha formado derivados adjetivos: mu-
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1Ii.!. iflmúnu. commún.LJ. Este 6lúmo tiene un paralelo en gótico: CQ-mllins, «,eJnf!;rr». la «IIDÚIt8d~, el «cootrato» pueden pn::cisane: en el con1exto en que nosotros )os vol·
Pero, ¿cómO asociar la noci6n de «cargo~ que expresa mimll.J y la de ou;:ambio» VClllOl a lituar: se trata uo de la amistad sentimental, sino del contrrlfo en tanto que
que: la raiz; indica? Festo nos pone en el camino al d.ermir miDrw como «donum quod se basa en un cambio. Para representar estas nociones tal como una sociedad antigua
offtcü CQWV dD/tU». En efecto, por mílnw se designa, en las tareas del magistrado, las practicaba y viv1a, refatmonos a una escena. homérica que da de ella una i1ultra·
los CIpCCÚlCUlos y 106 jUCJOli. La noci6n de tu;:ambio» queda implicada por ahi. Al e6n que podrla ca1ific1rlC de «socio16gicu. Se trata de un epjaodlo célebre del can·
nombrar a alguien magistrado, se le dan ventajas y honor. Esto obUp., a cambio, a ".m..
to VI ele la 1Iía<Ia. lW-236 (cilados por la tnIducción [fnn=a ele] Maron).
contrapreslaciones en forma de gastos, en particular para 105 espectáculos, ju&l.ifu:an- Glauco ., Diomedes, frente a frente, y tratando de conocem:, descubren que sus
do de este modo ese «cargo oficial» como «cambio». Entonces se comprende mejor la padre! estuvieron vinculados por loslaros de la hospitalidad (174). Diomedes se defi-
a1ianza gratus ef munis (Plauto, Me~. 105) y el sentido arcaico de ;nmúnis como (<in- ne entonces respecto a Glauco:
¡ratus», es decir: que no devuelve el beneficio recibido. Si munus es un don que obli-
ga a un cambio, inmimis es aquel que no cumple con esa obligación de restituir. Esto «SI, tú eres para mi un hu~sped (uTllos) hereditario y desde hace mucho
queda confirmado en céltico por el irlandéll mo;n (mam). «objetos preciosos», dag- tiempo (215).. , asi, yo soy tu hu6spcd en el corazón de la Argólidc y tú eres
momi. «1oa doncs. los beneficios». Por oonsiguicnte. commünis no s1¡nif1ca que «re- el mio en Licia, el d1a en que yo vaya a ese paL!. Por eso. 'apartcmOl los dos
parte los carS();lI», aíno propiamente «que tic:ne al común tnJinia•. Ahora bien, cuan- la jabalina uno del otro (224-226)••• Troquemos mu bkn nuestras anDas, a
do este sistema de compensacióD juca:a en el interior de un mismo cirrolo, dctc2mina fin de que todos sepan aqut que nos vanqloriamos de ser huéspedes hem!i·
una «comunidad», un conjunto de hombres unidos por ese: lazo de reciprocidad. tariOilt (230-231).
Ast, C5te mecanimlo complejo de dones. que aigen contradones por una especie
de fuerza coactiva, tiene lUla expresi60 mis en los términos derivados de la ra1z Esta situaci6n da, a cada uno de los contratantes, derechos mis fuertes que: el in-
• rMh como mÚIfUS. Si no tuvitramos el moóelo 4e la imtituci6n, KT1a dificil captBr t~ común, nacional; derechos que son, en su principio, htteditarios. pero que con-
el sentido de los términos que • cOa se rcfic::ren, porque es, en una. noc:Um precisa y viene renovar periódicamente mediante dones e intercambios para que sigan !riendo
técnica, donde estos términos encuentran IU unidad y IUS relaciones propIas. personales; por eso, las putea proponen el iutercambio de ms armas. «Habiendo ha·
Entonces se plantea una cuestión: ¿no hay una expresi6n simple para «dan~. para blado de esta manera, saltan de sus carrOi, se toman las manos, empeftan su fideli-
un don Q.ue no exige un contra-don7 La respuesta ya la sabemos. Sale de un desarro- dad. Pero en este momento Zeus... priva a Glauco de su razón, puesto que, al trocar
llo anterior: existe una raiz indoeuropea, la dellat. do, dOnum, gr. dóron. Hemos vis- sus armas con Diomedes.... ¡le da oro a cambio de bronce, el valor de cien bueyes a
to anterionnentc (p. S4) que la prehistoria etimológica de '" do- no es simple, y que cambio de nucv:cl» (232-236).
datos cn apariencia contradictorios se cruzan cn ella. No obstante, en fecha histórica, De este modo, el aedo ve a1li una engaftifa: en realidad, la desigualdad de valor
la noci6n de «dar» está vinculada propiamente en todas partes a las formas de ·dO-. entre los dones es buscada; el uno ofrece armas de bronce. el otro dtvue/...e anoas de
y en cada una de las lenguas (ulvo en hitita) se constitu)"C en formaciones paralelas. oro; uno ofrece el valor de nueve buC)'CS, el OUo se: siente obli¡ado a devolver el valor
Si en griego el Wmino dÓron no indica en si mismo y de IIUlDml univoca el ((don» sin decicnbu~.
devoluci6n, el sentido del adverbio din'e4n, «patuitamcnte, por nada». csti ahi para Este episodio es idóneo para l:V0CllT las representacioncs que acompañan, en esta
garantizar que el «donlt cs don desinteresado. sociedad, al tipo de: compromiso que nosoUos denominamos cccontrato», y para de·
Hay que mencionar, adcmu.1as formas sacadas de: una ra1z di.itinta, poco conoci· volver a su propio valor un término como el ser. mitra-o Asl ca C$C: mitra- enue Dio-
da y poco representada, que hay que rCltaurar en su hnportaneia y en su antigOCdad: medes ., Glauco. cambio que vincula y obli¡a; eso mismo ilustra d anttisis formal del
es la ra1z .gj•. De eDa deriva el verbo aj-ui. «dar» en tocarlo, 10 miimo que el bitita t&mino. Ese sufijo -In:l- puede formar tanto un nombre de agut~ como un nombre
pai- (fonnado por el prevcrbio pe. + ai-), «dan. El griego ha conservado su forma de ínstru.mellto. el género ¡ramatical varla scfIÍD que la acci6n lea obra de un il1ltJ"\l·
Domina! (1m, (s'toar.), «lote, parte». En oseo, un abstracto, ·ai-fi. «parte», csti atesti- mento o de un hombre: de ahI, aliado del neutro mitram. el masculino mirras. Po-
guado por el eenitivo singular getelJ. que corresponde, en cuanto al sentido, al geniti- dríamos preguntar a la mitologia, buscar en el papel de Mitra el recuerdo de su origen
vo latino JKlrfls. Finalmente, la onomá.l5tica iliria nos proporciona el nombre propio etimoI6.ico. Pero antes hay que ampliar el inventario dc las nociones formada¡¡ a par-
Aefor, que es el nombre de llJente de esa misma rm 0;-. He ah1 el punto de partida tir de la misma rm y que se emparentan con las que estudiamos.
de una nueva expresi6n para «dar» concebido toma «asignar una parte». Muy cerca de • me;- está una forma· meH sufijada en -f-. que: aparece en el verbo
Volviendo a los término:s de la familia etimo16Jica que esté. representada en IaUo latino müto. «cambiar». «intercambiar». Se precisad. su significaciÓD comparando el
por mDIlUS e inmiinLr. comiinu, en tndoiranio pondrCIDOli ele manifiesto un derivado adjetivo mÜ1U1Lf, «rcciprooo. de uno a otro». Hay que conriderar+ ademis, tul empleo
que tiene: una importancia conJidc:rable y una formad6n singular. El una personifica- particular del adjetivo: múrua peciUtig. «dinero prestado o tomado a prbtamo)t, uf
ci6n divina, el dios indoinmio Mitra. formado de • nvl- en forma mludd&. con el sn- aJmo el verbo derivado del adjetivo de este empleo: miltuáre, ccpedi.r dinero en présta-
fijo -tra-. que sirve gcncn.lmcnte para nombres neuUOl de instrumentos. En védico, mo», es decir, tomar dinero a cambio de devolverlo. El «prt:stamo~ [pret] y el «pedir
m;l/'II- es de dos StDcros. mascullno como nombre del dios. neutro eo el sentido de en préstamo!) [emprunt] entran de CIte modo. a su vez, en c:I ciclo del intereambio.
«ami.rtad, contrato». Mei11et, en un artkulo célebre (Jounuzl.A.s:Uz/;~. 1907) ha deft.. Esto no es todo. Fl tcintercambio» también aqUÍ colinda aJn c:1 «don». A la forma la-
nido Mitra como una fuerza aocia1 divinizada. como el contrato pcnonificado. Pero tina mÜfo, mu.füus, el gót{CO responde por f/lIlf4jtlll, «intercambia!)~: ahora bien, el
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sUitantivo derivado de maijJms (de ·mait-mo-) traduce el ¡ro dóron. Ildon», pero en CAPiTULO 8
un puaje donde implica recupc:ración y en cierta forma «cambio».
Los demás derivados se reparten dos categorías distintas: LA FIDELIDAD PERSONAL
1) Los unos se e:specializan, como d. ser. mithu.-. «falso, mentiroso... Como en
latin en millo. la noción de «cambiar» en genc:nt1 conduce a la de «a1tenr~; cullDdo
se dice de algo que ha cambiado, nU1l vez es de forma ventajosa.
2) Pero una serie de otros derivados ronscrva la signif1C3.ciÓD propia. 5Obn: todo
en lran1o; ul. el avMico mi{Jwara. «en pareja. aparejado.; tnDiBmun· < -mei-l-
men, «aparejamiento". Un dcsarTo11o de cartcter social da a moiOmall· el sentido de
«mutualidad» que conduce a la dc:Jignac.ión del «hu~ en iranio medio y moclc:r-
no por mihmizn < -maiOmanam (acusativo). lo que. por un largo rodeo, nos devuel-
ve a nuestro punto de partida. Una vez mis n ~ a definir al «hutsped» por- la
nocibn de mutualidad y de vinculos de reciprocidad 1.
Hay otro nombre del buá.pcd en iranio moderno: irmizn. cuya forma antisua mi Sunrorlo. Para OsthofT. E:idN wnd Ti'rw! (1901), d Sf1IPlJ cid al. t~ ed empa.rmt..
a.testilUacia al QT)IC1FKln, «amigo intimOlt, támino perfectamente conocido en indo- do a¡n d nolUbn: iodoeuropeo de 11 mana, JI". drlb: ICI" fiel. esta el. ICI" firme coma
iranio. Es también una f¡guración mitol6gica. el nombre de: un dios. Aryaman es el la r:ndn&. Se ve que Ji el pamlteKO ~rtI:, 111 filiad6n CI inl'aa: 11 raIz CQlQCulli¡-
dios de la bospitalidad. En d Rig Veda, igual que en el Alharva, está especialmente nlnca lQCf fll'tOCIO -"1 el adjetit"tl desiJIIII el ....bob, 1ita"a1mCD.tc, tlCI. raislmte, d w.
licia.. (el ttndda de OIencina.. CIti limitAdo a WIlI época del arieso y no podrla Itr traSla-
asociado al matrimonio. dada lla de la unldlld lncIoc:vToptI).
Sea cual fuere la forma en que se interpreta el elemento de formación -mll1l (eno Blmc Itrm. erhnlr"_ (gol. p-d/'f1Jlht.J. uoldado..) y ·drcrulltbto- (L ;.1. dt"Oltitl,
debe ser una forma nominal), el nombre del dios Aryaman cstj relacionado con el "je!e, !don). 1M palabnu ~ ~ del cslaYCI y dd btilim. que q¡.il'kan tlCI. .ml-
tl:rmino al}'Q. En la continullCión de: C5ta obra vercnos que arytl es la dcsilnati6n co- lO. ti com~neto». permiten eJlablca:r el Yloculo, conocido. por olrw. parte (ea domi-
mún y reciproca por la que los miembros de una comunidad se designan a I1 mismo; nl4" trlbWrf4, e'(c.). enl.... \,In tbmirw nami'" y III derivado tu -no-: ·drftlJI/;. 1:1 lUl co-
la:tiVQ que dCli¡n. la ,u:umpallia» (en el Jcnrtdo militar, tal como nas la describe Tktto,
es el nombre del hombre de: la misma lengua.. de la misma nza. A partir de este mo- Gnm. U) y dnlfdlrflrO-. d prim%ps que =-:ama la aulOfidad.
mento se comprcmle que Aryaman: tengan por funcilm admitir individnos por media- Aclarado. la va poi" laJ Ic)'cndu Icrmi!licaJ rdatil/lU a Odin Ht'Ijfm Y pof Tkko.
ción del matrimonio en d seno de una comunidad cxogimica Jlamada aria: es una es- Gnm•• O. d 101. 1IfIr}is tal. Hrrt1 aparece: como ti oombre de un 8JUPO dt .m.ucaradl
pecie de hospitalidad interior. de alianza tribal. Aryaman interviene cuando una mu- rNnllkJ OClUionahncntc p&nl CllpCdidones d.e'vaJtllSonu. (Aunque g. tolnlf()$ pueda
aJlTeIpOnder rormaJmmle & hnjQ". el Itnlido que sale de l&lI empkoa hornmee. iovfUl
jer tomada fuera 4eI clan es introducida por primaa vez como esposa en el seno de su
a dejar. ua lada J. com~raci6n qllC suPcn: la fonna.)
nueva familia. Lal../Idn prdcrV' un valor muy &ntip¡o --dcbllilBdo y JimpliflCl.da tri la demu
Diversas son lal acepdone¡ en que t"yaman se ha fijado ulteriormente. HcmOl ci- lenlulII en que la ralz ·bIIlCid" mi reprnmllldl y, por kJ demAl, a1llCfada m lalln tnclu·
tado antel el alto pena irmizn, «buúpcd». En la lengua de 101 osetas. pueblo iranio 10 I panlr de: ckn:. tpoca- no la de In;OOnllrA:U. ~oo .. de «Q1alldad prOJlla de: un ler
enclavado en el Ctucaso. y li:UYas instituciones y vocabularios son muy aream, la que .ITle la conflana y lit manifiesta en !orma de autoridad prollCClora IObre quien <:orl'
fla en th•. Por haUarse CIta nociÓn muy ~tQ de la de tknd· (csl:udlada mi. abajo,
palabra IImlln significa «amigo~; ahora bien, /im1Jn representa fodtic:amente arya-
cap. ",. le comprende que ell lalin lidu haya sido dC$lie ~empre el sUltaollvo COfres·
mano Estos vinc:ulos de proximidad, de amistad familiar, tribal se defuu:n de nuevo en pondimte a credo.
cada lenlua a medida que la terminologla se fija o evoluciona.
De este modo, tá'mino5 muy diferentes unos de otros remiten al mismo problema: Todos los t~rminos estudiados hasta ahora se refieren a las relaciones de hombre
el de lu instituciones de aco8ida Yde reciprocidad. gracias a las cuales los hombres de a hombre, en particullu a la noción de I(hospitalidad». En esta pcrspectl"(a, a la vez
un pueblo encuentran hospitalidad en otro y las sociedades practican aIianz.aa e intcr- personal e institucional, consideraremos ahora, en el interior de un grupo de lcngulLS
¡¡;ambiol. Hemos constatado una relación profunda entre estas formal institucionales particulares, pero con refcrencil5 al vocabulario indoeuropeo común. la noci6n de Ji.
y la rccUITCl1Cia de las mismas nociones bajo denominaciones a vecCf renovadas. dt!lidad personal: es decir, la relación que se establece entre un hombre que ostenta la
autoridad y aquel que le esti sometido por compromiso personal. Esta «fe» da lUJar
a una instituci6n que es antigua en el mundo indoeuropeo occidental y que alcanza su
relieve pleno en el mundo germinico.

Su designaci6n IIIparcce en un ttrmino rcprcscntlldo hoy pOI'" el alemán Treue y que


está bien atestiguado en todos los dialectos germinicos: en gótico, por el verbo

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(pj-trauan que traduce n;,n;o~e¿VCII., «tener fe», el sustantivo trauains, 'Jl:&'Iro(fh¡aI¡;:, «con- Esta repartición léxica corresponde, al parecer, al movimiento de los pueblos
fianza», triia en islandés, trufm en anglosajón (alemán trauen), fonnas derivadas de indoeuropeos hacia sus asentamientos históricos. Todo nos indica -IDs hechos histó-
un tema sustantivo *truwó: Wandés (tU, «respeto. fe concedida», de donde deriva ricos, Iingüfsticos, arqueol6gicos- que hubo migraci6n del este bacie el oeste: y los
el islandés tnu, «fiel». El nombre de acción sacado de esta raíz ha conocido un gran pueblos germánicos fIgUran entre los. últimos que se instalaron en las regiones que
desarrollo y se ha mantenido durante mucho tiempo en el vocabulario germánico: gó- ocupan. Esta emigración se efectuó en varias etapas, según una ruta que podemos ja-
tico trausti, «pacto, alianza», que traduce 151a.&fIx'r1; isl. traustr, «de confianza, seguro, Ionar, y concluyó en la región en que se encuentra la encina; no volvió a emigrar ya
loal». de oll[.
De ah! derivan formas modernas, algunas de las cuales designan el pacto de alian- Esto queda confirmado por el examen de los nombres de la encina. La forma indo-
za, el acuerdo, la fe jurada, mientras que otras, verbos y sustantivos, tienen el sentido europea importa dos estados, *de/orw- y *drew-, con grados, respectivamente, pleno
de «dar confianza, tranquilizar, consolar»; por un lado, el grupo representado por el y reducido de la raiz y del elemento sufijal, según el esquema perfectamente estableci-
inglés trust «(tener) confianza» y, por otro, el grupo representado por el alemén tros- do de la r8Íz indoeuropea: de ahi, respectivamente, en griego dóru (8ópu) y drbs. Por
ten. «consolar». Estas nociones morales se vinculan claramente a una institución. En tanto, en el examen del sentido tomaremos juntas las formas que dependen de uno y
el vocabulario feudal germánico latinizado, trustis desipa el vinculo de fidelidad y otro radical. Ahora bien, se observa que el radical *dreu-, con sus formas alternantes
también aquellos que quedan comprometidos de esa forma y que constituyen el séqui- *drU-, *doru-, designa solamente el «árbol»: asi, gótico triu traduce el griego xú/on,
to de un personaje. Del sustantivo a. a. a. Traue ha salido el francés treve [tregua]. «árbol, madera», y ese es el sentido en la generalidad de las lenguas. Es fácil asegurar
La diversidad de las formas germánicas muestra la complejidad de esta representa- que el viejo eslavo druva significa «madera», que las formas indoiranias dril, da";;'.
ción que desemboca en términos tan diferenciados como lo son el al. Treue. trauen, designan exclusivamente el «árbol», la «madera», el ((vegetal». El adjetivo avéstico de
«tener confianza»; trost, «consolación»: inglés trust, «confianza»: true, «verdadero»: materia dnaena, como el adjetivo gótico triweins que le corresponde, se aplica a un
truce. «tregua, pacto». Tienen un mismo origen en una r8Íz germánica *dreu-, de objeto ((de madera». Hubo en ciertas lenguas una diferenciación secundaria entre los
donde se ban sacado un abstracto germ. *drou-sto- (a. isl. (must, «confianza»; al. derivados, como en antiguo eslavo entre dreva, ((árbol» (de *derwo-) y druva, ((ma-
Trast. «consolación»): un derivado, *draust·yo- (got. trausti. «pacto»), y un adjeti- dera» (de drowo-).
vo, dreuwo- (got. triggws, «flCl»; al. treu). Las formas griegas tienen aqui un interés particular. Del mismo radical el griego
Este grupo de palabras fue estudiado por el etimologista H. Osthoff en sus Ety- ha sacado dos términos históricamente distintos, pero evidentemente emparentados:
m%gica Parerga (1901), conjunto de estudios etimol6gicos diversos, uno de cuyos d6ro «(madera de) lanza» y drfJs. «encina», que hay que considerar mú detallada-
capitulas se titula «Eiche und Treue». Este extraft.o titulo resume la sustancia de una mente. El sentido primero de dóru es «árbol, corteza de árbol»; asl, en Od. 6, 167.
demostración muy amplia (un centenar de páginas) que parte de esa familia de pala- U1ises dice a Nausicaa: «jamás he visto salir de tierra un árbol (dOTÚ) semejante.»
bras para unirla a un prototipo indoeuropeo que seria el npmbre de la «encina». La Es también la madera de construcción de navlos: Mpu Y7JwY, la quilla del barco:
base formal del razonamiento es una comparación de i.-e., *dreu-wo, con gr. df'bs luego es la «madera» de la lanza, «el asta de fresno», 36pu I"í).wov (D. 5, 666); fmal-
(l5pijc), «encima». Osthoff considera que la «encina», árbol duro y resistente por exce- mente, la (danza» siempre que sea de madera. Otras tantas especificaciones del senti-
lencia, fue el simbolo de cualidades cuya expresión más abatracta se marca en este do de «madera», igual que en francés, bais [madera] puede decirse de una cama, de
grupo de palabras, bajo la noción de «fidelidad». Tendriamos, por tanto, en la «enci- una orquesta, de un ciervo l.
ma» la imagen primera de la «fidelidad» institucional. Esta demostración ha encon- Por otro lado, drÜs no siempre ha designado en griego la encina. Los anti.¡uos nos
trado lusar en los diccionarios etimológicos. Es importante veriflcar hoy sus funda- 10 dicen en términos adecuados: en el testimonio de un escoliasta de la Illada (ad. D. 11,
mentos. Toda reconstrucción etimológica debe prestar gran atención a la repartición 86), 8püv ix«Aouv o[ 'ltClÁalr.ot 'Jl:iiv Sí.v3pov, «105 antiguos llamaban drÍIs a cualquier
dialectal de las formas y de las relaciones que se desprenden de ella para la clasifica- árbol». Esto queda confirmado por el uso mismo de los escritores; as1. Sófocles,
ción de las significaciones. Ahora bien, puede mostrarse que el estudio de Osthoff fal- Traqu. 766, 3pV¡;: 'Jl:C!tpll, «el irbol resinoso, el pino». La palabra se especializó en fccha
sea completamente toda la hisotria de estos términos; la relación verdadera de los he- muy temprana: ya en Homero, drús es la encina, el «árbol» por excelencia, asociado
chos se encuentra en él invertida. a ciertos cultos, como las encinas proféticas de Dadona. Pero esta especialización ha
En efecto, si Osthoff tiene razón, el nombre de la encina debe ser indoeuropeo co- ocurrido en el curso de la historia del griego y en una época reciente, puesto que no
mún; debe haber existido en todas las lenguas con ese sentido. Se espera, por tanto. habia abolido el recuerdo de un tiempo en que dl'Ús designaba el «árbol" en general,
encontrar en indoeuropeo un término primario, de forma y sentido constantes, que de acuerdo con el testimonio de todas las demás lenguas en que el término correspon-
designe la «encina». No es ése el caso en modo alguno: ese nombre de la ((encina» diente sicnifica «madera, árbol» y no «encina». Por otra parte, en griego mismo se
aparece sólo en una lengua, e incluso solamente en cierta 6poca de esa lengua. Antes encuentra el sentido originario de drbs en el derivado de druds. que nombra entidades
de cualQ.uier discusión, se impone una constatación de hecho: la encina es un arbol de mitológicas, las dryados: son las ninfas que residen en los árboles y no especialmente
un Arca especifica. Los indoeuropeos no han podido conocerla y designarla con un en las encinas.
nombre común porque no existe en todas partes: no hay nombre de la encina en in- Hay otra forma sriega que se vincula también a drÜs: es tUndron (3tv&pov), hom.
doiranio, y con motivo. Es un árbol de la Europa central, y sólo las lenguas de la
I l3n fnml&I botr, CD Madca., lipifica madera. para aludir a 101 iOltrumentos de ele material; Rt'eddo
Europa central y oriental tienen un término para nombrarla. al ciervo, alude • la CO!'IWDC.IIt&. (N. T.)
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d~ndl?on (&tv&pwv), ccirbol», salido por disimilación de -der-dnwon, fonna con re- antiguo-Blto-alcmán lruhr. Particulannente notable es el derivado nominal de
doblamiento quc deriva del tipo denominado de redoblamiento roto (compárese c11a- -druhli-; proporciona a su vez una forma en -no- que designa al «jefe», al «5~~»;
tln amar de • karkros. efr. gr. karklnos). a. ¡sI. drollinn. antiguo inglés dryhrr:n. a. a. a. Iruhlin; el femenino is!. drollning.
También aqui el sentido del radical es «madera, árbol». De elite modo se ve que «reina.». se conserva todavia en IIlS lenlulls escandinavas.
todos 10& testimonios converlCII Y 5itÍW1 en una fase relativamente recientc ael ¡riCIO Ast es este conjunto eermánico cuyas relaciones morfológicas aparecen nltidamen·
el paso del término drÚs. del sentido antiguo de «madera. irbollt al de cn¡;:jna. De le: un sustantivo abstracto gOl. druuhl1- y un derivado nominal. literalmente, «aquel
donde se deduce que la penpectiva de Osthoff debe ser exactamente invertida. BI &m- que tiene la misma draIlJrII·». para designar al «soldado". por otro lado, sobre la base
tido de «encina» es d túmino último. y limitado al gl.ego. de una evolución cuya cta· del abstracto druhlf.. otro deriVJ;do en -no- «jefe». He ahi los datos que hay que ri·
pa intermediaria es drboi» y que debe procedc:r de una noci6n idcal c:omo «estar fir- tuar en un contexto semintico que permita aclararlos.
me, sólido». Enoontramos un pan.lclo exacto de esta evolución en iranfo mod.c::rno. E El sentido propio de estos términm puede logranc por comparaci6n con una ten·
nombre persa del tlirboh" dÜTrXI. iranio medio draxJ. es un antiguo adjetivo va-bal gua vecina, el eslavo y, parcialmente, el báltico. Nos damos cuenta entonces de que
drtlXtll- (participio de drvnl-) que significa propiamente «10 que es esta.ble.,lo que Clti «troplUt, «jefe de la tropa., proceden de un scntido mucho mis lencraJ: «amigo». En
firmo: la relación a la misma que la del griego dTÚs con - dml-. antiguo eslavo y en las lenguas modernas drugu, «~ o dt«ipD<» ncnifica «amiao,
Oc: este modo, vemos que la restricci6n de .smtido que ha nevado de «irbob9 a compaliero». La noci6n de vinculaci6n, de aminad, CI tan fuerte que el adjetivo
«encina» ha dependido de condicionc:lii locales. De becho, no se ha producido pRCisa- -redoblado- puede dar la noci6n rcclproca de «el uno, el otro~~: ruso dru, ~lfl.
mcote en eerrninic:o, donde - dnu- sillu: siendo el nombre del drbob9 en lencntl El mísmo sentido en lituano, donde drUillUJ. con un ¡p-ado voállico diferente, si¡nlfi·
(gol. lriu. cfr. inalés Irrr), mimtral que para cencina», hay un ttnnino particular
-lIik- (al. Elche).
ca «amigo, miembro de una pareja, de un par»; de ahl el abstracto drau,'. «amistad,
compai'Ua, grupo de arni.¡os». El biltico utiliza este tema nomina! en una funci6n era·
Ahora podemos rct:oustruir desde otra pcnpectiva el desarrollo de las formas io- matic:al. li1. drt1u~. tl:con». Ast, el compuesto antiguo pruaiano drvugi-waidiinen sigo
doeuropeas. De esta ra1z. - c/rrll.- derivan los adjetivos ser. d1vuWJ· (la dh es 5CCUDda· nifica «aquel que comparte la hc:rem:ia, que es co-beRdero, Mit-n-/Je".
na. anal6cica; ocupa el puesto de una d anticua, ir. (}rvva- «sólido-, fltDle, de buena FJ interés de nuestra confrontaci6n entre el germánico. el eslavo y el biltico con--
salud,,; con su· inicial, eslavo $lJdrrzyiJ. «saluus, sano»; en biltico, lit. c/rufQS. «fuerte, IÍSIe en esclarecer la sianiftcaci6n propia tic las palabras gcnninicas. Se lrata de la no-
sólido» (cfr. prus. druwi.J. «fe, garantia», drvwif. «Cfet:l". lmet fe»); en griego incluliO ci6n de iCCOmpadía». especificada en 185 condiciones partial1ares que el gennbico in·
(habla argiva), dro{w)6n. tnlducdo por isJcJrJu6n. «fuerte». según una slosa de Hc:si- dica: una amistad guenera. El antiguo eslavo conserva una cxpresi6n paralela. eltér·
quio. Estamos ante un dcsarroDo en el que se inscrIa naturalmente toda la familia de mino colectivo dniiino. «compaftc:ros de ejército. au·a't~QIUt. m término lódco
T1ftJ~ (g6tico IrlUW3. «flel»). para «soldado». ga-drauhl$. literalmente «aquel que tiene la. misma • draulttl·». signj.
Pero por otro lado, • dreu- proporciona también un adjetivo ·drü. «fuerte. resis- ftca. por tanto, «aquel que comparte una camarad.erla, una amistad», entendidos co-
lente, duro», convertido en el nombre del drbol». De ahí resulta que euos dc!arro- mo t&minos colectivos, ¡rupo de personas que ClItAn ligadu por el com(m servido de
1I0l11éxicos se sitúan a diferentes niveles: el sentido de «fidelidad» propio del ¡ermáni- la guerra. La palabra abstracta drauhl$ es la ucamaraderla guerrera»; drtluhli·witop
00, se une directamente al de la ralz indoeuropea, mientras que el de «AtOOl» se ha «npctu<cr.», es tanto el «combate» como «regla de la -drcnlhti-».
particularizado tempranamente y a veces, como en griego, subsiste solo. ConsideremO!l ahora el a. 151. droltjn y su grupo. La forma genninica -tUu.xIJ..
Constatamos aqul plenamente la diferencia entre la signifkoci6n y la M3lgnuc:i6n nlU. es decir, -drukll·nos. responde a un tipo de formaci60 espccirlca: se trata de c:»
y la distancia que puede separarlos, hasta el punto de que a menudo la designaci6n no rivados secundarios formados como ellat. dominus. Que desi&oan a aquel que esté. a
permit~ presumir nada de la sicnifica.ci6n, si no se dispone de puntos de referencia la cabeza de: cierta agrupación social. En las lenguas gerDWticas este lipo está repre-
l~ic051. sentado por varios derivados importantes: g6tico piudans (de -teutu·nos). «rey, jete
Las relaciones de «fe», de «fidelidad», tienen otras expresiones que considerare- de la comunidad.». kindins (de • gen/j-no.r), «el jefe de la gens», simkrica de1latin
mos particularmente en las le:nluas ccrmanicas. Una de ellas se presenta a la vez co- tribunus frentc a tribus. El antiguo inglés dryhlen, «scflor» (co los textos cristianos
mo término de nobleza y oomo término militar. Se puede estudiar a J*rtir de la pala- «el Sci'l.or»), representa -druktlnos. «jefe de drukti».
bra g6tica gfNJrauhls que, en el Evangelio, traduce a't'pcx"ttw'tT'¡ti, «soldado»; estt com- Este tipo de relaciones caracteriza la sociedad gcrmanica antigua. De eOo encono
puesto del prefijo IU· que indica comunidad y de un derivado en ·ti del verbo driu- tramos una ilustración, indcpendiente de los términos que tratamos de interpretar y
glln. que traduce O"'tp;tUÚusGIXL, «hacer la guerra, ir de campana». De este: mismo abs- tanto mis preciosa por ello, en T6cito, en 105 capitulos XIII y XIV de la Gtrmania.
tracto drauhl/· se ha sacado el presente dcoominativo drauhlinon. O"'tplX'nlÍl~elXt, y el El historiador describe la mane:ra en que: los germanos combaten, cómo sc rmnen, se:
compuesto drauhll·wilo/J. O"'tpa:n(a, «combate", donde elliegundo elemento sipifica organizan en tropas y las relaciones entre las tropas y 5U jefe: «Un nacimicnto ilustre
«regla, Icy~. Fuera del g6tico, el abstracto toma en germáoico un sentido algo dife- o los servicios destacados de un padre dan a algunos el rango de prlncipe: desde la mú
rente: a. isl. drót y las formas correspondientes e:n los demis dialectos desiJnan el tierna juventud; los otros Uccan a jefes en la fuena de la edad y tras haber sido pro·
«séquito guerrero», la l(tropa~; así, el antiguo inglés dryht. anglosaj6n druhl. bad08 durante mucho tielnpo; y elte papel de compdero no tiene nada que pueda
1 Sobn -ri«flI.dfYIl-. vtax nunlro arlkWo .Problm1el IaJImtiques de 111 m:otULfuaion_ )'11
avergonzar. Tiene incbuo sus diJtinci.ones, u¡uladu por la estima del principie que
"""". forma con e:llos el séquito. Entre estos comi/es eUrte una emulación 5ingu1ar para ver

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quién ocupa el primer puesto junto a su pr1ncipe: entre los prim:ipc:s, para ver quién hombres feroces:, para encan::a:r mis aún su naturaleza salvaje, toman prestada la
cendrA. mis compailerO& y los más valientes» [trad. francesa de RumouO. Se piensa ayuda dd arte Y del tiempo: ennesreoen sus escudos, se ti!lcD la piel, escogen para
naturalmente en las relaciones entre el princeps y sus romitu,' el princt!pS se llama combatir la noche mta ocura. Sólo el horror y la sombra que envuelve ea-tc:iolÚlUbre
aqul drollinn, los c:omit~ «gadrauhts». Entre la descripción del historia.clor y cl mi· ejército Umzlis arrcitusj infunden pavor; no hay enemigo que afronte este aspecto
lisiJ del vocabulario se establece cierta correlaciÓll. nuevo y, por asl decir, inj'ema/; porque en todo oombate los ojos son los primeramen-
La fonnación de ,adltluhts se repite en gótico en d sinónimo galúa/ba, te vencidos (trad. [francesa) Bumouf). ¿Cuil es C5C pueblo? Son los H¡¡r;;. T6cito
CCCl\l.lTt"~, compa.~eros ele armas, camaradaJt, literalmente «que comparte el mis- presenta aqullo que mis tarde se ha llamado • Wuotanes hui (al. WQtendu Heu), el
mo pan". Parece evidente que entre got. ga-h/Qiba Y ellat. c:ompa"io hay una estrc- «ejército furiO$olt o «ejército de Wotanll. disfraz del ejército de los muertos: adoptan
cha relación; uno de eUos está calcado sobre el otro. Probablemente es gahloiba el la aparieDCia de seres infernalcs (es una mlISCTIradll) escogen la noche para combatir,
orilÍnal y romponio la imitación. para herir de terror a sus encmigo&, irrupciOn de muertos entre los vivos. Este com-
portamiento de mascarad& reprcsema. sqún creen. el ejército de Odfn, en tanto que
El nombre del «ejércitoll es un término comlUt a los dialectos germánicos: got. Herjan, imitando en tierra las hazaftas de la banda de Odin, de aquellos que la epope-
hor)i" ano ¡51. he", a. a. a. horl. Se encuentra ya en muchas ocasiones bajo la forma ya llama Berserkr, propiamente: «aquellos que estÚ1 di5frazadofl de OSOlt.
110'1- en las inscripcionCll niolcas. Se lo encuentra además como Hariu-, Chario- en El nombre: sermánico del «ejército», gótico har)tJ, se dcfme por catas concepcio-
nombres propios germánicos transmitidos por los autores clúicos. nes y también en su entorno léxico como una tropa devastadora: la actividad propia
Este tennino tiene un correspondiente en ceItico; la forma harja coincide eucta- del Heer csté caracterizada por el verbo derivado isl. herja. a. a. a. herian. «hacer
mente con el medio irlandes cuire < • koryo. «ejércitoll. Lo confirman nombres de una razzia», al. heeren, verheeren, «devastar». En este complejo linltUstico, etnográ-
pueblos entre los galos: los Vo-corii, Tri-corU, Petru-corli se denominan asl por tener fico y mitológico se: descubre la estructUra y la función del Hn!r que es una cosa muy
dos, tres o cuatro tropas; por tanto, están constituidos por una reunión de grupos en distinta del exercitus de los latinos o dcllu6s ¡riego. Es una agrupación del mismo ti-
número variable. Aqui también el blltico, si no el eslavo, tiene una forma correspon- po que la que ha sido dClicrita por Tácito en los capitulas XIII y XIV de la Germanio,
diente: lituano kalios, antiguo prusiano karjis. «ejército». en un pasaje citado más arriba para nustnu la noción de drauhtl-: agrupaciones res-
Ei posible que la comparación vaya más allá del mundo occtdental, aunque haya tringidas, comprometidas en una vida comÚD y una carnaradcria ¡uerrel'll pDr fideli-
que recordar como pariente el antiguo persa Iciua que signirlCa, en ciertos lugares de dad al jefe al que 5igum, y c:Dtrc&indose a deprcdllCiollCS ocasionab o a combates
las inscripciones aqucmenidu, «1 pueblo», en otros, el «ejército», y denota, por tan- entre tributo Es una cosa distinta que la philÚl del mundo helénico, reUtci6n normal
to, «el pueblo en armasll. La correspondencia en este caso es menOlli estrecha: el erado entre miembros de CÜ3tintas agrupaciones, familia o tribu, qw: comparten las mismas
vocüico es diferente: hay una vocal larga y ésta no es una forma en • -)'O. Ademu, leyes, hablan la misma lengua, ligados por la hospitalidad. Aquf se trata de una amis-
kQra-. que se encuentra en el compuesto medio pena kilréiu, persa kirniu, tad cxclusivamente de hombre a hombre, en una sociedad masculina consagrada. a la
tlcombate», está aislada y c:¡ propia del dialecto persa: no hay en indoiranio nin¡ún prActica de los combates: harjis. draulltl, como trauen, se refieren siempre a este con-
término comparable. jWltO de ideas y de instituciones.
Puede intentarse precisar la significación del término en genninico con la ayuda Sin c:rnbarlO, este término ¿c:stA limitado al mundo europeo ocdd~tal1 Frecucn-
de una denominaciÓn de la mitología antigua: a. isl. Herja", nombre o sobrenombre tt:mc:n.te se ha ~Iaciooado con el gOl. har)ú, etc., el t&m.ino ariClo komos (~,
del aran dios Odfn. Este nombre es notable por BU rormaci6n misma: pertenece: al «jefe•. E& curioso, en efecto, que la fonn.aci6n de ko/NUlOS coincida exactamente con
mismo tipo de derivados en -no- mencionado mis arriba a propósito de los nombres la del islancUs herjan, «jefe de cj&cito», e incita por ello a suponer en griego el mis-
del «jefe». Hejan se apoya en -koryo-nos, «jefc del ejército». El nombre de Odln mo nombre del ejército, bajo la forma de:: ·koyro-. Sin embargo, habría que precisar
mismo, es decir, Wotan, está formado también de esta mancril: • Wóda-naz, «jefe de el sentido de ko(ran08, que se traduce bastante v8Samcnte por «jefe».
la WOda», del furor, o del cjército furioso. En Homero, c:1 kofranos ejerce las funciooci de comandantcll, y el t~rmino, tomado
AsI, en sus dos nombrell el gran dios es designado como jefe de una agrupación: en esa cualidad, implica un verbo derivado koiranfiJ, «hacer el ko{ran03». Por ejem-
en tanto que Odin, de esa tropa furiosa que pone en pdctica iUS fechorias bajo su plo, 11. 2, 200: «Asi es como koiran~6n. recorre las mas del ejúcito... »; koiranéon
nombre, y en tanto que H~r)an, de una tropa cuyo nombre mitológico nos es asimis- (participio presente) consiste en renir a unos. alentar a otros, devolver la calma a
mo conocido, los Einherjar, los luerreros muertos que habitan el Walhalla y comba- los más cxcitados, dar confumza a los menos valerosos. A quienes quieren impo-
ten bajo sus órdenes. Odin en esta representación es el rey de los muertos. He aqui la ner su opini6n y se entrometen a dar consejos al jefe, les recuerda, tbid., v. 204-205:
tropa que él manda, la que constituye su propio H~r. oQx o:yu811v 'K:O).UXIX~"¡' "' x.oCfllllO' latw, II:!; ¡30::~ ... «La poJu-kolronft no vale na-
¿Cómo combaten? Hay correspondencia entre las prtcticas del Hn!r tC'ITestrc 'Il;u da: que haya UD 5010 kofrgnos, un solo basflftín. Para el poeta, cl kolnmos es algo
de eJe mismo Heu en el mu: allá; es la misma agrupación, infernal o terrestre, son 115 di5tinto al basUai8. Este Jwlrrmo.r no es un jefe ~ro: en nin¡una pene combate
mi.nnas relaciones entre 101 miembros de ese grupo y su jefe. a mismo ni le alcumtra a la cabeza de las tropas; recorre Iu filas para hacer valer
Tambih1 aqul Ticito nos üustra mucho sobre el sentido de I.u palabras en cucs- su autoridad personal. No dirige tampoco 101 debates de 11 Asamblea.. & La 0diJca
tión y de cstu palabras recibe el texto a su vez aJ«tma claridad. En el capitulo XLIII (111, 1(6), d mcndizo Iro pretende apubar a aquellos que van a mc:udipr a su vez;
de la Germanio, describe la apariencia que se dan estos pueblos guerreros: «&toa rccJ.De,. de parte de UIiseI, el consejo de uo baocr el koÚ'anos, es decir de: no meterse a
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dar órdenes, a increpar: tamb~ el kolnmw CI una cosa distinta a un jcfc comba· Estos paralelos quedan indicados en todos los diccionarios ctimol6¡iCOl con las
tiente. Tatno en Homao. como fuera de los textos homéricos. koinlfletn es el bccho incertidumbres y las dudas que impone la di&paridad de las !i¡nificacloncs. No se
de1 potenlado 1oclJ, que ejerce su autoriclad sobre 1a.5 genles de su mesnac1a mis que osa ni dejar a un lado, ni adoptar francamente estas correspondencias debido a que
sobre un cjército entero. Si en la Odisea se dice en varias ocasiones quc los preten- resulta imposible justificarlas o refutarlas.
dienteli koiranhnisi es pocque dan órdenes a los criados 'J se comportan como amos. Importa, sin embargo, saber hllSta dónde debcmOl entender la com~ón.
Pero no parc:ec que pueda considerarse al koúonos como un jefe militar a la cabeza ¿Ha'l que IimitarSC' a las formas griegas y latinas en la rccon51rucci6n7 Pero SI las for-
de una unidad constituida. Bl titulo corresponde a una función muy diferente de la mas germtnlcas y eslavas deben ser inc1ui~, esto IJ.lodmca el ~njunto de ~ datOll
del hnjan nónlico. scmintlcos. Antes de tomar partido, es precIso cxammBr elscntulo de los térmInOS en
Otra cuestión es la de la relación que puede haber entrc kofrancn y el bitha las 1cnguas en que se deja definir con rilar.
JcuirwaflaS (variantes: kllriwanai. kurewa1fllS), «indcpendientc, autónomo, no vasa- Consideremos. en primer lugar, la! palabras latinas. Hay que decir que el sentido
llo». Hasta doncle podemos dcímirlo, cl término bitita parece no tener mis que un dcfuJis es relacionado de forma inexacta en nuestros. dia:ionarios: de: forma tan erró-
parecido fortuito con koíranos. A juzgar por las variaciones de forma es posible in· nca que ni siquiera se puede comprcnder la collJ1.rucoÓn de 105 pr~er08 empleos. ~a­
clwo que provenga de \lIlil lengua local. No ~ sabe, por tanto, qué valor atnDuir 111 ra cstudiarlo hilY que remitirse al articulo jidis, del Thesaurus IatlDO, donde los dife-
hecho de que el nombn: propio Xo(raflos es llevado en Homero por un licio '1 por UD rentes sentidos se hallan correctamente clll5ificados.
cretense. Asimismo, es imposible interpretar, en un sentido o en otro, la ausencia dcl En efecto, si continuamos traduciendo !idis por fecOnfianzB», ciertBS expresi?ncs
t~rmino ko{ranos en micénico. esenciales como jithm habere. fides es' mihl. frecuentes en la lengua de los cómiCOS,
corren el rieseo de ser entendidos al rev~s: ast, Plauto, Pseud. 467. puruam esse ,opud
te mihi fidtm ipse inte//ego, Si tradujesemos mihi est, fules por ~den.o fe (en ti), yo
11 (te) doy mi confianza», llegamOll exactamente al sentido contrano, que de hecho .es:
«(Yo se desde hace mucho tiempo que tú me desprecias porque) yo comprendo blen
La expresión por excclencla de la noción de «fidelidad», la mis general y al mis· que tú no tWfles en mI m4J que "na ~bil confl/Jnla.» Otro eje~p.lo en Plau~o, A"!ph.
mo tiempo la mejor caracterizada en indoeuropeo occidental, es la dcllatln fidn, con ~~~: Jads lit tuis nuJ/Q llPud tefida sU. hay que entcnder, aslmllmo:. «TU "0 tlefla
SU familia ctimol6gka. TIene prolongaciones en varios dominios. acepciones religio- COnfKl1lZll en NS gentes». . . .
sas, morales, filosóficas e incluso jurídicas. Aqul se conJidc:ruá este grupo de pala- El conlato y la sintui5 auténtica de este &11'0 unpooen una traduccIÓD que parece
bras para dcímir en cicr1a medida las modaHdadcs de la noción a través de Jas J'C1acio. invertir las relaciones previsible¡; lides esr mihi apud Q/iqwem significa: «alguien tiene
ne¡ de formas. conf"wua en m1». Para traducir mejor fidls literalmente reemplacemos «confianza,))
A la familia del latín fides corresponde en griego la de ~ilhoma; (D~). La por «crtditOIt. La traducción literal de fldes est m,ihi Qplld aliqllem ~ C?nvicrte en:
forma verbal aparece primero en la voz media: el pr-nente activo de ~lthó, fepenua· «yo tcogo crtd.ito ante alguien»; es entoDCCS el cqwvalcnte de «yo }e msprro confian-
<tir». es secundario; ha sido construido bastante tard1amente sobre pe(thomai, «abe· za» o «el tiene confianza en mi,.. De este modo, la noción latina de fulis establece
dccer». Conforme a una alternancia de carácter arcaico, ~{thollUlÍ tiene por perfecto mm 101 aaoclados una rclaci6n inversa de la que rile pana nosotrOS la noción de
pipoithD. como glgnotrlllL· gqona. Esta raíz proporaoaa un sustantivo abstracto «conf1allZ8.». En la expresión «yo tengo conr1aDz:a en alguienlt, la confianza es algo
peiJhD. «pemIuiónlt Y un nombre de acciÓD. pis/k. «eonflanza. felt. con un adjetivo. de mi que yo pongo en sus manos y de la que él diJ;pone¡ en la .CXJlresión latina m~hi
plst6.r. «fiel». Sobre pistt1J K ha constnñdo un nuevo presente hom. Pi.1toQn. «com- est fuln flPIId a(iquent, es el otro quien pone su confianza en mi, y soy yo el que dis-
prometer a la fidelidad, oblip.r, ligar por una promesa», y también putezl';. «tener pone~~I. , .. '
fe>~, que ha prevalecido. De este modo el término filies es solidario de la construCCión esr m,h,. c:xprcslón
Fuera del laÚD y del griel'O no encontramos para citar. con el mismo sentido, mis propia de la pOlcsión; y esta «pose&ión~ se determina por la preposición «pud, «en»,
que una forma nominal deJ albanes bi. «juramento», de • bhoida. Se encuentran, por indicando el socio. El «poseedor» de la fIdis ostenta, por tanlo, un tituJo que es de-
otro lado, formas fon!t:icamente comparables, pero cl sentido es tan diferente que no positado <cenit alguien: lo cual muestra quejidi:s es propiamente el «credito" de que
se ha podido fundamentar una comparación que la forma parecla suponer: aqul es se goza ante el asociado. Todos los ejemplos antiguos lo confrrDWI.
donde las dificultadcs del problema comienzan. Los datos son, ante todo, los delgcr· Este t~rmino figura tambien en otra locución perfectamente conocida, en la que el
mAnito: la forma gótica beldall se apoya en -bheidh·. lCll decir, sobre el mismo proto· sentido le presta también a rectificación. Se trata de la apelación pro diuom jidem,
tipo que ellatlnjidu. f~. pero el verbo gótico si¡nifica «xpoa3wca.\!, esperar, tellCl' para obtener la ayuda de los dioses, o tambié.n: di•. ob.recro lIestram Jidem• .f(Dj~,
paciencia, aSuaDtllD, uimismo a. w. bidil. Luego, con otro arato radica1, tencmDl )'O pido luplicante vuestra fldis». De que fides designe la confianza que qUien habla
en a6tico btJidjQn COD un sentido todavia cllfcrcnte. puesto que traduce d griego Qntm· ixLspin a IU i:ntcdocutor, y de que loza jW1to a ~. f'eru.Ua que es para .i:J. una «gano-
k6zein. tu:OIlstreftiTlt. igual que el an.gJosaj6n bidüm. «constreftir. forzar». Este senti- t1a1t a la que pucd.e recurrir. Lafldis que los mortales bcncn ante los dIOSes ~CI asegu-
do de «constre6ir» permite entonces un acercamiento con deslavo blditl que trad\KlC ra B cambio una garant1a: es esa garautfa divina la que se invoca en la angustia.
ese mismo verbo anankkdn. y con el sustantivo blda. «an4nJei. necesidad, c:onstric. Para quien esti convencido de: estas relaciones sintiaicas y .sen1:áDticas, la locu·
Q6n». ci6n francesa «noir confiancc en quclqu'un [tener confianza en alguien]» es la que se

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COnvierte en UD objeto singular. Se dice.je donM ma fol, j'accorde ma confiana: [yo «obediencia» y supone una coaa:ión, aunque la forma institucional de csUllUIDisióo
d07 mi fe. )"O concedo mi COofWlZ8]». Algo de mi es dado en I::fect.o a alguien que en ya no apcuezal.
adelante 10 posee (di posee mi conflanza»). Pero, ¿cómo Cltplicac que se diga tam~ Podmtos entonces tomar de nuevo y prcQsar las relaciones etim.ol6gicas con las
bitn «.aVO;r confiance [tener confianza] en alguien? ¿Cómo se puede: dtu una cosa y formas gerrntnia::u y eslavas. Huta ahora los etimologistas dejan planteada la cues-
tenerla al mismo tiempo? La respuesta DO debe buscanc en fllllK:ts mismo; la expre. tión de saber si el .sentido del ¡oto beil/oll. «espC'l'ar», puede relacionanc o no con el
sión «avoir confiance» sólo es compn:nsible como traducciÓll de la expresión latina fulis. ctc. Asimismo, para el a. esl. bldo, «coacción, an6nki». ScmejantCi problCD1l.!
/idem hGben. Hay que explicar, PQr tanto, fidis en esta nueva construcción comple- oacen a menudo de una visión demasiado sumaria de las relaciol1CS de sentido. La prl·
tamente distinta de la otra. En esta ocasión, el verbo a considerar: haberr, entra en mera condici6n a observar es definir con exactitud 101 términos en cuestión en la len-
divl:TSllS locucjoncs idiomáticas. De becho, el airo fidtm hatmr aliad debe ser com. gua milma. Si se examina. cómo empica 1::1 gótico beidluJ. tlesperar, prosdlJehesfluli.
prendido de la misma manera que Iwnorem ~ alit:ui, Katribuir UD honor a al. prosdok4n». se observa eo particular LUQS 11, 2.5: «era un hombre jUlto y piad050»,
pienlt. y li¡nif"ICll, poT tanto, _atribuir a alguien la. jidEs que le pertcnc:celt. Ast, Te- beidmu loJxmu/3 ISffHII.r. ~x4uVO( 1((aplx1JlFw wü 'IO'px~ «que aperuba la con·
rendo, Eun. 197: jonitan IIk mihi pgTWam babea! fiden. «quid este hombre tcop solación de Jsrael». Aqui, la «espera~ ca: una «con(umzu en el cumplimiento de la
poca confi&llza, me atribuiri, Wla débilfidis... profecla de baio (33. 20). Marcos, XV. 43. wa.r silba beidantb /Jiudangardjw Illdis
De este modo vemos la relación entre hie mihi jidem habet y el antiguo est miJJl Ji. (Jost: de Arimatea, míembro notable del Consejo) que tambim «upera/)Q el Reino de
du apud ¡¡/um. Por un desarrollo cómodo, se pasa en la 1enrua de la retórica a la ex. Dios». Aqul también «esperan) equivale: a «poner fe en ... ». Lucas, 11, 38. }Jaim us-
presi6n fidem lacere orat/on/, «crear mediante un discuTlo lalidis», ClI decir, aqui la beida"dam Jopon Jairusaulwmos. (ca aquellos que esperaban la liberación de Jerusa-
credibilidad. En adelante es la palabra la que posee unafldis y se puede decir esf ora. lén»; es todavla un acontecimiento esperado con la conf1.8IlZ8 que da la convicción.
tlo"i lides apud allditorem, «el discurso posee esa lides ante el oyente», y llega asi a Es lo que queda conrmnado indirectamente en el contexto de 1 Coro XIII, 7, donde a
ser capaz de persuadirle. De ahi, por abreviación, fidem flud/tori laCEre, literalmente gabeidi/J, «Ú1toldy,~ soporta», sigue pulaip, «excusa»; galaubei/J. «cree». wenei/J. «es-
«inspirlU'" credibilidad al oyente~. peraN. No hay, pues, en gótico ninguna ruptura con el sentido antiguo de "bheídh-,
A partir de ahi se desarrolla fidis como noción subjetiva; ya no es la confianza sino solamente UDa evolución de ((poner su confianza en alguien o en alSON a «espe-
que se despierta en alguien, sino la conflanza que se deposita en alguien. Esta conver. rar» e. inclUID, cuando es tomado en una acepción trivial. este verbo :se relaciona
sión ha sido el momento esencia) de la evoluciOn. Podria seguine el desarrollo de la liempre con una previsiÓll cspc:ntda.
nodón en I~ciones conocidas: • i" f'uJem ac dicionem popu/l ROf1fflni /fTlderr: «en. No hay tampoco mayor dificultad para admitir Que beidon tiene IU causativo en
tre¡arse a laftdu y al poder sobcnmo del pueblo romano»;fidis esti vinculado a di- baitticm. Aqut se ha cmdo ver de nuevo un obsttculo insuperable en el sentido de
cio, facultad de disponer de al¡uien; o se in fidmr tt potestatm¡ aJicIIiln tradt!l't!. ba;dftm que traduce el gr. a"anlc6zein, «apremiar,.; ¿c6mo «apremiarlt podria ser el
Igual que la potestfu ., la dició, lafidü es una cualidad. reconocida al vencedor. causativo de «C5pCJ1lT»1 fu que no se ha tenido en cuenta lo siguiente: hay en lótico
&tu c:quivaleneias esclarecen otro aspecto de Iaffdis. Si se pasa revista a las dife- dos verbos difem1tc5 para traducir anankthrirt. Uno Cll nau}Jjan, Ilejercer una coac-
rentes vinculaciones defidb y a las circunstancias en que se empican. se verA que los ción f1sicu; el otro. baidjan. no indica mis qUI:: una coacción moral, que es persua-
asociados en la «confianza,. no tienen una situación laual. El que posee laJidis pues. si6n (cfr.!1 Cor. XlI, 11; Gal. 11, 3; 14): por tanto, podemos imaginar que la relación
ta en él por UD hombre tiene a ese hombre a su mc:rced. Por eso fidis se vuelve casi ai. de beidan con baidjan Cll aniloga a la del ar. pelrhomai, «fiarse de» y pe/thó. «llevar
o6nimo de dició e/ po/estm. ~o su forma primitiva. estas relaciones CDtraiian cien. a alguien a obedecen. Esto vale tambim par. el &. es!. bKda. «coacción». A este~­
reciprocidad: poner su fJdls en aI¡uien procuraba a cambio su garantla y su apo)'O. do la unidad anti¡ua le deja restaurar, y se pcrdbc c:ntonccs que entre el valor de las
Pero esto mismo subraya la desigualdad de las condiciones. Es, pues, tanto una auto. formas griegas y latinas y el de las formas gc:rmAnicas y eslava hay, sobre todo, un de-
ridad que se ejerce como una protección sobre aquel que le somete a ella, a cambio y bilitamiento, una ptrdida del sentido in.sdtucional. Esto debe afectar principalmente a
en la medida de su sumisión. Esta relación implica poder de coacción. por un lado; la emergencia de una ex.presión nueva de la fe y de la fidelidad en germinico, que es
obediencia, por otro. Se puede ver en la significación precisa, muy fuerte, de la pala. precisamente Treue y los tkminos emparentados con él.
bra latina/Ot!dus (de "bhoidu·), «pacto» establecido en origen, entre contratantes de La historia de fidis desborda su parentesco etimológico. Hace mucho tiempo que
poder desigual. Es lo que muestrlUJ ciertos empleos poéticos: omnt!S loedere naturat se ha observado que fules en latin es el sustantivo abstracto de, un verbo diferente:
ctrto discrimina seruant. «todos, confonne a 1M leyes JIjadtJs por Úl nalJlra/eztJ. con. elidO. Elta relaci6n supletiva ha sido estudiada por A. Meillct J .quien ha mostrado
servan los caracteres que los diferencian,. (Lucrecio, V, 923, trad. [francesa] Ernout); que la relación antigua entre crido y lidls se reaviva con el cristianismo: es entonces
hu Iqf!S aeternaqut foedera ctrtls imposllit natura loci.r. «la naturalez.a ba impuesto cuando Jidil~ término profano, ha evolucionado hacia el sentido de tlfe religiosa)), y
estu leyes y Citas convenciones eternas en ciertos lu¡area;~ (V'lTgilio, Georg., 1, 60). crid6e. «ctUr~, hacia el de «confesar lufldin.
Este poder apraniantc ddfotdJ,u IC extiende luego a las dos partel. Hay que anticípa.r aquí las conclusiones de un análisis que le encontrará más ade-
. Las fonnu latinas aclaran, grat:ias a locuciones de la len¡ua religiosa y jurlcUca. lante (pp. 112 Y11.) para poner de manifiesto lo que de al¡una manera prcdertinaba a
divenas 36pCCtos cid sentido. Fuera del lattn, estas nociones eltu laici7adas '1 cape. jidis y a cridlJ a funcionar de modo supletorio. Veremos que cridó es literalmente
elalludai. No obstante, en JCiqo el verbo ~/tJromaiJ uyo me dejo persuadir, yo obe.
dezco,., permite reconocer todavll que la «penuasiÓM equivale o de&emboc:a en la J MItttt:1IIu • ,. Sodel' dt Unpinlqw dt PruiI. XXll. 1922, pp. 21j ., SI.
76 77
ttpOIlCrel ·knth, es decir. d poder miaico en un ser del que se espera protecciOn. SECCIÓN 111
por consiguiente «en:cJ'» en él Ahora bien. nos ha parecido que fuJis. en su senthlo
primero de tcerédito, crcdibi1idad», que implica 4epend,cncia de aquel queftlkm ,",/NI LA COMPRA
aliad, designa una nod6n muy pr6xima a ./uM. Fícílmente se comprente, por tan-
to, que habiéndOle perdido en latto el anticuo nombrc.raíz ·krrd, fld~s baya podido
oeupar ID puesto como sustantivo COITCSpondicnte a crtdó. En eslos dolI términos se
rC'6nen nociones, en las que lo jurldico no difiere de lo rcli¡ioso: todo el derecho antl-
JUO !lO es mú que un dominio particular rqido por pricticu y regIu que lindan
aún coo.1a m.1stica.

78
CAPÍTULO 9

DOS FORMAS DE COMPRAR

SlItnflrW. Las nd!O:elIi • ~- y kW,r-. qu~ han dado en Iu lengull5 105 Yl:TM plllll
{l!O:ompnl.r,.. "C'I"IID sin6nimas eD lndoeuropeo7 Blgrlqo. donde estas dos ralees coexisten
y fUncionan de modo IlUpletodo, permite establecer que la primera dCllignabll la tran.JrlC-
rión. la Iqplnda. el PQO.

Para designar la «compra», el acuerdo de varias lenguas proporciona un grupo


etimológico bien dcfmido, el de ser. va.rna-. gr. ónos (~oO. lato uenum. La forma
nominal CS, en todas partes, la forma primaria: ser. vasna-. «precio de compra», pro-
porciona una forma verbal, por lo demás. rara, el denominativo vasnayatiJ «debatir
una compra. regatear»: en griego MOS proporciona el verbo iJnlomai (Wvto¡.t.ar.t), en
armenio gin ( <. werno·) proporciona el verbo derivado que es fonéticamente gnem,
«yo compro»; en latin. el sustantivo uenum se une a dos verbos: uenum darr. «ven·
der» y uenum ;~. «ir a su venta, ser vendido». Se notará que, incluso en latin, la lo-
cución uenum daTe ha dado uendere. «vender»; esta estrecha relación que se ha esta-
blecido entre uenum y darr es un hecho de los más singulares: la noción de «vender»
se define en latin como «dar» de una determinada manera, con una determinación, la
de uenum.
El ténnino indoeuropeo es '" wesno- como fonna nominal; las fonnas verbales his-
tóricas son todas denominativas, por via morfológica o sintácticamente (lat. Uf!!num
dare. ire), y, sin embarso. "'we.sno- no puede ser más que un derivado. Hay que resti-
tuir una raíz prehistórica '" we,s-.
Ahora tenemos esta ralz, '" MIfl'S-, en hitita; es una con(umación bastante reciente
de nuestras reconstrucciones: el presente hitita waii significa «él compra». De esta
misma raiz deriva el verbo hitita usnyazi. «él vende», que presenta la fonnación en
-n- del sustantivo '" wesno-. Estos datos bititas garantizan que tenemos en la ralz
'" we8- una de las formas m!s antiguas del vocabulario indoeuropeo.
Hay otra con(umación más, pero indirecta. Se obtiene remitiendo a su origen la
palabra persa bien conocida biiilr que quiere decir «mercado». Hay que remontarse
muy lejos para reconstruir la forma inicial: el armenio, por préstamo, ha conservado
la forma wiCof. con una ;. (r rouIé) (*) que denota r + consonante. En iranio medio
encontramos wáéam. «calle comercial» (soSdio y pelvi) donde el grupo rn da raZÓll de

(") Vibrante aplcal que se reaUza mediante uno o ...11'I01 movlndentol de la p¡mta de la Iqlla r.:ODlJa los
dientes. 101 aI...iolol o la rc¡ioo prepalatal: en c:altellUlO 00 corraponde CXKtamente a la f-. "'- se emplea
en al,uou parta cid r.:uteUano de Am&-Ir.:a. (N. T.)

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la ; armenia. Esto permite restituir ímalmcnte un compuesto, • wahü:a,rana, donde el tarse como comprador», p,lasthai, es «realizar materialmente la compra p8SlUldo».
lIe¡undo ttonino indica el hecho de marchar y de circular, mientras el primero provie- Esta interpretación queda confirmada por los derivados que no cstin consuuidos
ne de ·wah- (raLt., • wes-). Por tanto, es l<I:ellugar en que le circula para las compras», de la misma manera según que procedan de una u otra. Se tiene el adjetivo ünitds,
el «bazar». Puede verse la constancia de la forma. cuyo femenino anell. en Homero, le opone a game/t, para designar una Clpo!a «com-
Sólo que la situación indoeuropea se complica. Resulta que tenemos testimonios prada», distinta de aqu~la a la que se ha «desposado» con todas las fonnaUdades.
iBUa! de antiauos, que prueban el empleo de una raiz diferente, que st,nifica paraicl.a- Pero no hay ·pri4ll: en este caso, la noción de compra se expresa espcdficamcnte
mente «comprar•. Es la raiz del SCf. kri1JiPni (que se apoya en· k"r;'). del persa mo- por iJnhJnuz;. Ya la inversa, tenemos un adjetivo negativo: QJJri6ti, (lOO compradu.
dcmo Xlltidlm. En el uso láico, las formas de kri- tienen incluso ron rcalidad que squido de "lUJpoin01l en un pasaje (11. 1, 99) en que el padre de la joven cauliva que
VQSIfQ-. que no es mú que una supervivencia en v~co. Agamcn60 retiene rcdama su hija y pide que se la devu.clva «sin el hecho dI: priastJwi
Esta rait se encuentra en la lengua llamada (crr6nc:ammte) tocarlo. donde «00- y sin poinb. No quJm proced¡;r a una lr&nsacci6n: es su hija: que se la devuelvan.
mercio» SI: dice kuryar o /uuyar, seg6n el dialecto; la rdaci6n con la raiz ain&crita ha pura '1 5implemente, sin uscate (an6poinon) y tambi&1 "pri6rin: ella no puede ser
sido m:onoclda Inmediatamente. En griego, la conocemos poi" el aoristo priDsthai que comprada. FJ padn: no tendrá que papu para obtener a su hija: apr;6r€ está en el
juep un papel de tiempo !nIpletivo en la conjugación de Onft1mai; en irland!s crrnim, mismo rango que an6ponon, «sin poinl.,., noción material, modalidad de pqo.
tlcompl1ll1t; c:n ca1avo, antiguo ruso krlfnuli; la ra[z también existe en btltico; no se Se ve cómo 1o6 dos verbos se distinguen: mu restringido y materiall:S prl6stlrai,
cnc~tra en laún, ni en genninico, lengua que de todas fonnas aqui se encuentra más general ónéolffili. Esto le debe. también, a la oposición scm6ntica establecida en-
apal1e. tre las dos caras de la. operacioo¡ cuando se quiere decir «comprar» en contraSte con
De este modo se plantea un problema, al menos para el lndoira.nio '1 el &riego. «vcoder», se recurre a Ólllomai '1 no a pri4sthai.
¿Cómo explicar la c:oexiIteDcia de dos familias etimológicas diltintas para designar La compra y el pagO son dos operaciones diferentcs, al menos en dos momentos
una noción idlntica y que parece no poder diferenciarse? MientnlS que: aqul una mis- difcrente3 de: la misma operaciÓD, en las civilizaciones antiguas '1 tambien en ci.enas
mil. op::nu::ión CI dcsi¡nada por dos vcrb05 diferentes, ocurre que las dos nociones de civilizaciones tradidonales de hoy: el JXlgo sigue a la conclusión de la comprt1 y al
tICODlpran y de «vendeD son cxpRS8das por el mismo verbo, con una variación que acuerdo en el precio.
podr6 ser la adición de un prefijo (alemán ktnifrn/YerlCllJifm) o una vanadón tonal
(dUna mui-moi, «campear-vendcnt, con dos tonos diferentes), halltndosc dlfcrcnc:ia-
da la noción, en cierta fonoa, entre las dos mitades del proceso. Puede ocurrir incluso
que la determinación del sentido .se haga únicamente por el contexto; 1UI, misthón
phIro, donde mlsth6n si&nifica «el salario», puede tener los dos KIltidos de «pagar el.
salarlo, lkvar d. &&1It.rio a alguiemt y de «llevar el Wariolt, hablando de aquel que lo
recibe: por tanto, según 10l caso& es CIlpagant o «recibir».
Aqui, a la inversa, para una sola operación, la de «eomprar», tenemos dos verbos
difcrc:DtllS. El sentido atestiguado es el mismo para ·wes- y para ·k"ri-, tambien ao-
ti¡uos, con una distribución que coincide en una parte del territorio: • we.r. es hitita,
iDdoiranJo, ¡riela, latín. armenio; • /r:"ñ es indoiranio, gricso, c:éltico, eslavo y
biltico.
La mayor parte de llU lenaUBs indoeuropeas han escogido entre una cmu otra.
En una len¡ua, elariego, las dos funcionan juntas; cmlomai y prkuthu/ se encuentran
asociadas en una conjugacióo de formas complementarias, supliendo la leaunda a la
primera por su aoristo. Pero las dos han estado en uso separadamente y poseen una
conjupci6n completa. En indoiranio, kri. kri'1ü es muy empleado, prict:icamente
con exclusilm de 1M. otra raiz, representada solamente por WlS'na- y al¡unu otras for-
mas nominales; asi como por el denominativo VQS1Ulyali quc apenas es empicado; el
verbo ordinario es kr;-.
Los bechos arlqos son mis instructivos. Los empleoll en Hom~o ylucao 10& de la
prosa jonia permJten captar el valor propio de cada una de las dOI ralccs. Se discierne
que ónbJ11I(lJ ea «comprar», por discusi6n con el vendedor, bastante a menudo «tra-
tar de comprar»; pero prlaslha; tiene esto de particular: que comporta una determina-
ción instrumental como kleá/ef.fi. tlbienes. mcn:anclaa, pollcsiones». Aparentemente
el empleo de ese verbo denota el modo de pqo, eventualmente 1& cautidad pagada.
MienUas que &'01, anJ, Óllionwi designan da compra en seneraI, el hecho de prcsen-
82 8J
CAPÍTULO 10 «procurar un premio, Clcrto beneficio»; es el premio que un hombre procura con su
venia a aquel que de derecho lo posee por hecho de guerra.
COMPRA Y RESCATE Od. 15, 453. «Este hombre yo podrla raptarlo y luCIO lo llevarla en un navio y
o11' ~rv ¡tup(ov WwY G,ol. Se trata de un esclavo que se rapta para venderlo, '1 enton-
ces p-oducirla UD beneficio (cer. mil amOa sobr"e MOS) de «diez mil veces lo que pUe~
de costar.»
Vemos aqul la relación de QtphtJno y de Ónor. precio de compra; anteriormente se
vinculaba a pn'do, vender. Se veri que Ónm se rcftcre tambitn a la trata de hombres.
Od. 17,1SO, ... un hombre que en mi navio)'O llevaría lejos de llaca l'\c foUK píowv
nol.W cí>.tiX, «a fin de que me produzca una lubsiitencia abundante, con lo que vivir
larpmcntc~.
Od. 20, 383. Los pretendientes, en la seguridad de la victoria, pronumpcu. Q1 tér·
minos despreciativos hacia los hutspedes entre los que iC mcucntra UliIcs distruado.
$II~. El illdocwtJpco 10111 do5 paIabfu pan. _qm, .... Ior». POrro el BIl.dio
• 101 empleos homéLicOl de gJpIttínfJ. cpropordonar, nJa-». bm: .,...ettr que e/pIf;
«ArrojemD5 a mos huéspedes basta la pum.,. (360)... «cojamos. cs1o¡ atranj.cros,
dcsi¡nc Driain"mmle d valor de CMII.bio de IUI hoaI~ P\IUlO n d ~. Ser. arrojimoslos el) un navio y enviémoslos a Sicilia... ». 6Ekv xi 'ttIt itwv D.fol, «donde
tJrlrfJ/••bombrc: partic:u1annentc IDCJcccdor-_, viene • ttlnrlnnar liSte Rnlldo 'lIt~. producirtan un prcQo digno de ellos~.
Entre: los amnanos. la C'DIIUlllbrC de vender al hoalbn que llII COIOPl'omcfldo '1 padl- He ahi todDJ los ejemplos del verbo en Homero. No hay la menor variaciÓD en el
do Al. propia Iibtrtm en d juqo, pcrmIle I;OIDprmdef ql,lc d lCI'ltido de ncadcnt del sentido: es un hecho notable Que esta dctcrminaci60 comtante todavia no haya sido
YUbo a6Dco MIQtnr te haya coaiIlLuido • pmir de elle, n.u anaipo, de .ofrszr l1:li .....
subraya4a: IIlp1uJn6 siJDiñca «producir un beneficio» hablando de un hombre puesto
aUkiolt. r.......... ..
Numcro&DI dalD5 lin¡Olslk:os concon1anla lkvaIl • penar que' al , ....... lID~ .. ~ le en venta por su propietario. Ése es el :sentido propio del verbo «valer».
c:omprahu no rnrrt:aDciu., sino seres h\unatMM. DI: ,are: modo, comprar ni pnmn~­ Podemos conrumarlo mediante ona prueba. Se trata del compuesto a/p/w.$/boios
malle: n:::KIIW. pucslo que, mrdilntc: liI c:ompn., se Libn8ba I un hombre: de UD condi-
en la Iocuci(m ptlrthbloi IIJp1testboilli (O. 18, !593), cdu mucbachali que producen bue-
ción p'illl2ria. iI de prisionn-o de ¡urrra, por rjempkI.
yes» (a 5U familia), porque se ofrece este precio para obtcnerlu en matrimonio.
La noci6n de «valor» toma, PUC5, IU origco en el valor personal, f1Iico, ele los
Para la nodón de «precio., de tlVaJofl', tenemos un ténnino in~ropeo. cosa. hombres que son su.sccptibles de scc puestos en venta; tambi~ en el mundo homtric:o
rara en cl40minio de la economía. Estt rcprcscotado por el sr. II/phi (~. sobre a/pJuínó se dice acIuslvameote del prove:eb.o que procuraba la venta de un priliontTo
todo po.- el verbo denominativo 1I1ph6nó (~). «ganar un pmnio, sacar un berte- de guerra.
nciolt. y en indoiranio por: ser. arlr-, «valer»; argM-. tlvab. pr«iolt; ay. an1-. «va- En indoiranio, el término COfnllpondicnte, sa. arh·, av. fU~j- C$ mucho mis am-
lerlt; ar~jQh-. «valor, pucio»; persa llf1.üian. «valer, tener vaIDr~; rutim. kqu:e vale•. plio; designa toda clase de valor. Pero tcncmDl un indicio en indio de que la signiflca-
Por otro lado. no tenemos una COITeIpondencia mis que en báltico: lit. algd. ci6n revelada por JI'. alph- no es un dC$llrrollo propio dclsriego, sino una noción he-
a. pr. algfll. Ctsalarlo». redada.. Lo VCffiO! en un término conocido del vocabulario religioso de la India: es el
En piCIO alpM es un término raro, que tiene pocos derivad05; fuera de un com- participio IIrhllt. «hombre panlculannente merecedor. que se ha granjeado rni'ritos»,
puesto dd q;c tratuemos más adelante, la raiz no ha producido en la lenlua clásica espccialmente en d budismo.
má5 que el adjetivo tlmalphes que se traduce com6nmentc por «precioso» y que lite- El hecho notable es que arh· no se dice mis que de un hombre, jamis de un obje·
ralmente significa «que vale su precio». Parece que no hay &00 que constatar el senti- too Desde el védico, esta restricción con una cualidad humana, incluso aunque ha)'a
do, ascsurado, por otra parte, por los correspondientes precitados, y deducir de ello sido transpuesta al dominio moral, indica que el «mérito» es el «valor» personal de
que cxistfa una opresi6n del «valor» en indoeuropeo. un ser humano. Gracias alsriClo, podemos unir de nuevo la noci6n de «mé'rlto» per-
Pero lo interesante es precisamente dermir el «valor)t. saber -siempre que sea sonal a la de «valor» comercial, asociada hta a los verbos "que significan «comprllJ"» y
posible-"a qut orden de representaci6n estA asociada esa noci6n. ¿De qut es el va- «venden>. Todo ello Clclatece el mismo tipo de sociedad y las mismas cOfltumbres.
lor? ¿Cómo se: lo estima? Seri útil precisar el sentido de alphdno que no tiene en Ho-
El derecho de aquel que captura sobre aquel que es capturado, la transferencia de
mero más que un pcquefto número de empleos, pero todos eU'oa significativos.
prisioneros, la venia de hombres en subasta, he abllas condicionCl!l de donde prolresl·
11.21,79. Se trata del combate de un hijo de Prtamo, lica(m, con Aquiles, que lo
vam.cnte han derivado tu nociones de «compras», de «venta», de «valor,..
tiene a su merced y que esté. apunto de matarlo; el otro que no puede defenderse le su-
plica que le deje con vida: «Es en tu casa donde yo he comido trllO, el día en qu~ tú En dominio scnnAnico se puede observar un proceso aniloCO, que pone de mani·
me hiciste prisionero en la morada de mi padre y tú me transportaste (~rassos. lite- flesto la corcelad6n eDtre un testimonio hist6rico y un dato Itxico. El te3timonio es de
ralmente "hecho franquear", cír. mis adelante, p. 86) • Lcmn05 (para venderme)>>. TAcita. quien refiriendo el gUito de los ¡ermanos por ciertos juegos, muatr. hasta
~~ 8( 'W\ J¡).,ov. «yo te he reportado el bencflCio de cien bueyes)).
dónde les condu« la pasión por el juego de los dados: «Los dados, con. sorprenden-
De CIte modo, el sentido de 1I/ph6niJ. «tener un valor», se" mú exactamente te, son para dios a,unto :serio, al que se aplican en ayunas, cxtraviado:s a tal punto

ss
por la ganancia o la pérdida que, cuando no tienen nada más, son capacc:.s de poner transferir de un punto a otro, o en un mercado, lo que se queria vender: asl epérasa.
en juego, por un último y supremo golpe, su libertad y su propia persona. El vencido con un nombre de persona como objeto, significa «transferir» o, como nosotros deci-
acepta una servidumbre voluntaria: ... más joven quizá o más robusto, se deja atar y mrnl, «exportar» (cfr. llIada, 24, 752, donde la relación entre pérnimj y péran es visí-
vender. Tal es su obstinación en una locura: a eso lo llaman ellos mantener su fideli- ble). El sentido, frecuente, de «vender», debe, por tanto, ser considerado como se-
dad. De esta suerte de esclavos se deshacen mediante comercio para librarse también cundario: procede de una restricción semintica a partir del sentido general de la ralz
ellos de la vergQenza de la victoria» (Germ .• 24, trad. (francesa] Perret). *per-. En cuanto a la diferenciación morfológica que se observa en pérnimi -pre-
Hay que observar la manera en que Tácito designa la condición de aquellos que sente en -na-- merece ser puesta de manifiesto por el paralclismo morfológico que
incluso han vendido en este juego la disposición de su persona: seruos condicionis tiene con el scr. krini-. «comprar», presente en -na- que expresa la noción opuesta.
huius. No son esclavos en el sentido romano: no hay esclavos propiamente dichos en El verbo plJ/etn no es de etimologia tan clara. Aparentemente también hay en
el mundo gennánico. Por lo demis Tácito lo dice claramente. Los entregan al comer- griego una forma vecina: po/loma; (xwAlol'Jll), en Homero parece paralelo de polefn.
cio (per comercill tradunt). no para sacar provecho, sino para liberarse de la vergUen- Pero el sentido depOJiomaj es completamente diferente: <dr regularmentc, frecuentar,
za de haber reducido dc ese modo a servidumbre a un compaflero. circular», con una determinación de lugar en el acusativo, y con las preposiciones; es-
Esto permite comprender mcjor cl término antiguo que, en el germánico del norte ta forma debe relacionarse con pé/omaj (n;D.0!JA~). Por tanto, hay que separar de ella
y del oeste, significa «vender» y que todavta no hemos coDJiderado. Como se ha vis- po/etn. que nunca tuvo otro sentido que «vender». Este último ha sido relacionado
to, no es raro que «vender» sea una variantc de «comprar»; tal cs cl caso en cl alemin con el a. a. a . ./ili (con una e antigua), al. feit. «venal, que puede ser comprado», lit.
actual con kmifen y Yerkaujen,' también es ese cl caso en otras lenguas en que el mis- pe/nas. «mérito, ganancia". El iterativo po/etn significarla entonces «procurarse bene-
mo verbo, según esté en activa o en media, marca las nociones rcciprocas dc «com- ficios» y secundariamente «vender».
prar» y de «vender». Ahora bien, en gran parte del gennánico, tenemos dos verbos Cuando se quiere decir «comprar y vender» es po/efn el que se asocia con
diferentes. Para «comprar»: got. bugjan. ingles buyo que será explicado algo mAs adc- fméomaj. Pero, tomadas por separado, cada una de estas nocionC5 admite una expre-
lante. Pero para «vender» se encuentra en a. noruego sefja. a. inglés sellan. inglés sión doble. Para la noción de «comprar», se encuentran los dos verbos juntos, prití-
se//. a 10 que responde el got. safjan quc no significa «vender», sino «ofrecer en sacri- menos oneisthai (n:plti¡u.VOo; 411!ra611I), «comprar y pagar el precio». 19ualmente tene-
ficio» (= gr. thaejn); así en la expresión huns/a sa/jan = Arz't'pICIlV -n:poacpip&l.v 't'~ Gsc'¡i, mos dos términos para «vender»: polefn. «poner en precio; buscar un beneficio», y
«rendir culto a Dios», donde hunal designa la ofrenda de sacrificio. piprásko o pérnimj. «vender transfiriendo el objeto (al mercado)>>, generalmente mis
El gótico sa/jan. «entregar en sacrificio a una divinidad», aclara el origen de a. isl. allá ele los mares.
selja, «entregar, vender»; es, propiamente, la «vcntu, concebida como ofrenda que Pasemos a los hechos latinos. Yinum sustantivo está unido, cada vez mis estre-
se entrega. Ése cs probablemente el tipo de venta de que Ticito nos habla, venta dc chamente, a do, eo: de donde uendo. ueneo,' la contracción se ha realizado ya en
un hombrc a la que uno sc resigna, sin espiritu de lucro, para liberarse de la vergüen- la lengua clásica, pero todavia se encuentra uenun do. De este modo, la noción de
za de haberle ganado, y que es cumplida como una ofrenda, en cierta forma como el uinum ha servido para enunciar los dos aspectos opuestos, «dar a comprar», e «ir
sacrificio de un ser. para ser comprado». Que uinum sea un supino o, más veroslmilmcnte, un sustantivo,
La historia del germánico sa/jan muestra que esta noción es anterior al vocabula- la noción de «vender» procede aqul de la compra. Constatemos ademAs que el térmi-
rio de las relaciones comerciales propiamentc dichas. Se puede set\alar desde ahora no para compra fue renovado principalmente, en fecha antigua, por emo.
que este desarrollo concuerda con el del verbo bugjQn. «compran>, etimol6gicamente Es singular, por un lado, que sea justamente la noción de «vender» la que ha sido
«liberar, rescatar a alguien», para salvarle de una condición servil; todo cuadra: se sustituida por la unión del derivado latino uinum (de la rm «comprar» en indoeuro-
trata de dos nociones relativas, primero, a las personas, y todavia impregnadas de va- peo) con dore, expresión cuyo sentido se convierte en «VCIlder», y, por otro lado, que
lores rc1igiosos. para «comprar» se haya empleado emo. Es ésta una especialización secundaria del
verbo; los antiguos sabian también que emo significaba «coger»; 1181, Fcsto: antiqui
Si ahora proseguimos en otras lengoll8, nuestra investigación sobre los términos emere dicebant pro sumere. Hay correspondencias que lo confirman; lit. presente
para «vender», los encontramos, en el seno de cada una de ellas, organizados en opo- jma, «coger»; céltico, irl. ar-jo-emat. «ellos cogen», donde ar- y -fo son prever-
siciones. bias. En latin mismo tenemos ese sentido en una serie de Compucst05: demo.
De este modo, el griego tiene, por un lado, plJ/efn (n;wAIIv), «vender», por otro, «raptar», sumo, «quitar», promo. «producir», ctc. Retengamos, pues, esta particula·
un verbo de ralz, *per-, representado por el presente pérnemi (mlMlfU), pipráskfJ rielad: que emo significa primero «coger», luego «comprar».
(-n:~-n:p«o-xw) aoristo epérasa (¿n;~). Ahora bien, se puede diferenciar estos dos ver- Para interpretarla, hay que apelar al testimonio de otras lenguas. Los hechos son
bos que en las mismas épocas parecen haber sido empleados de forma concurrente, bastante complejos en germánico, donde para «comprar» se encuentran, sobrc todo.
sin diferencia de sentido. La signifJ.cación del segundo grupo se dcja deducir con pre- palabrll8 nuevas, transformadas en muchas ocasioncs. No se tendrá en cuenta el ale-
cisión de su formación sobre la ralz *per-: atestiguada asimismo en cl adverbio piran. mán kal4en < got. kaupon. «comerciar», prl!stamo tardlo dellatin caupo. «tendero,
«mis allá, al otro lado», esta raiz significa «hacer pll8ar, transferir». Por tanto, origi- traficante», y cuyo sentido ha sido en general «traflcar». Del gótico kaupon vienen
nariamente, el grupo de pérnemi evoca, no la idea de una operación comercial, sino cl a. esl. kupiti. ruso kupit·. «comprar». Este verbo ha ocupado en germAnico el lugar
hecho de transferir. Esa debla ser la costwnbre antigua, entre estas poblaciones, de de un término conservado por el got. bugjan. «comprar», pretérito 1. 1 singular,

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bauhla. in¡lés buy, bought. Tampoco en este caso tenemos nin,una e:timologla con- en sentido propio «tirar hacia si». Esta especialízaci6n de sentido refleja veroalmU·
vincente: de: ese verbo antisuo, contenttndose el diccionario de Feist con hacer sUJC- mente las condiciones en que emo fue emplcado. Ha debido decirse de alauieD al que
rcrn;UsS bastante va.¡as que no afectan al verdadero sentido del verbo. Es este sentido se Calle. no de una cosa; la compra es el hecho de CaBer a al¡uicn que est6. expuesto
el que hay que: interpretar ante todo. para la venta, y que se atrae hacia si. una vez concluido el trato.
Este verbo ,6tico bugjDn traduce el cricgo agorW.e;n, i<complllr en d mcrcado~, y Si se miran los empleos de ónhJma; (ratz ·wa-), «compran., en Homero, se ve
sirve tambib para tevcndent: Jra-bulfrln, «pOkrn, piprdske;n», con d mismo prever- que todo! kJJ ejemplos se apUcan ti penonas: se compra cscIavos, prilioneros que se
bio que d akmin l1tr-kauJ~. Provisto de otro preverbio, us-bulJtzn, traduce aII'o- vuelven esdavo:s, que son ofrccidOll como tales. Ha)' esce:na.s en que el cautivo rupUca
nJuin, «re5C&lar». La raíz foema, ac1emb, los derivados nominales compuatos: que se k: compre. Ha)' que darse cuenta de que la condicibn del esclavo no llep a ser.
anda-buuhu (abstracto en -ti) que tradu:cc antUutron, «precio de compra»¡ Jawr- en cierta fonna, nonna! huta que ha sido compn.do. Entre 1u manos de aquel que le
IxnJhJs que uaduce Qpoll1lrofis. «redención». Hace mucho ti~po se ha pensado que ha capturado o del mm:ader. el cautivo no tiene a6n la condición de servidor, de es--
esta ra1z: debta estar relacionada, de una manera o de atril, con la ra1z -bJwudh) en clavo, provisto incluso de determinadas prant1as; la obtiene cuando el comprado.
indoeuropeo. Pero las fonnas rqistradas bajo esta raíz; 100 tan CODfusa.s, los scntid05 Es un 5010 y mismo proca:o el que se CltprtSll a trav~ de pa!abru dilCf'CDtel. Sea
tan difcrentc:5, que Fcist ha pufcrido dejar bugjan sin ctiJnoloJfa. En efecto. ¿puede en expresiones anticuas. uinum, bniomai. o mi! rccicn1cs como burja.n para com-
constituirse una familia que poIlI8. juntos fJUfgor. khaccnc carIO de una funciÓlllt, pnr, siempre hay un indicio que nos informa de la. naturaleza de este proceso: com-
f14io, «huir»: ,r. plteúg6, «huir~, ph¡qe, «fuga»; ser. blruj-, «comr;nt, y también pra o Valla. no de mcrcancias, de bienes, de ¡éneros, sino de seres bumanos. Los cm-
«doblarlt (cfr. ¡oto b;ufrlII. al. bftl~. «doblar»)? p~, primaos se reflCftn ala compra de esclavos o de aquellos que estio destinados a
Si todo esto debe remitirse a una sola significación, bta seri de una complejidad llegar a 5Cflo. Simttricamcnte, pudó, piprdskó, etc., «vcndcr~, propiamente «transfe-
00'a. En r~dad es una mezcolanza de fonnas inconciliables que ~ un trabajo de rir», se aplica 1. 10$ prisioneros, il los cautivos. Los gmeros mismos -tl1 mar¡en de
discriminación: las materiu preciosas- no se prestaban sin duda a un trtfico lCIIlejante o no estaban
1) lat·ftUI,or debe 10" relacionado con el SCI". bhuirktr, prC$CIlte medio, forma en sometidos al mismo procedimiento de compra y de venta.
nual (cfr. bhu}-) cuyo &altido primero es «gozan y que desde fecha temprana se cs- Ése es clcran hecho ck civilización que parc:c:c desprenderse de estas expresiones
pecificó en el sentido de: «gozar de alimento, consumirlt. Por ahl se rcladona con uignadas a uno u otro aspecto del tráfico, la compm o la venta.
armo buC'tIMm. «nutrir, aiar»;
11) SOl. biul"'Jl. 4(doblan~, de • bMilgh- podría. comparanc coa el ÚDJaito
bhuj-. «doblar~.lat.fu,w. gr. pheJlgó. estos últirnos de • bheugh-.
lII) Por 6ltimo. pcmamO& que gat. bvgjan. «comprar», debe compararse con la
ra1z solamente at.estiauada, pero de la forma mAs dala. por el iranio antiguo: av.
bf1og- que tiene una d.crivaci6n bastante abundante en il1U1w y que Jianlfica
«desatar», uolt.n un cinturón. un vestido, luego cc.1ibcrant Y ciespués .«sa1~. El
verbo av. bao,- exilte con varios preveroios. propomona 1::1 Dombre de IlgCOte btrox-
lar. "liberador». Tiene un sentido material, también religioso. Como tantu otru pa-
Iabru iranias, ha sido prestado por el armenio: armo sustantivo bo>i., presente buiem.
«salvarlt (solamente de la enfermedad), 4Ccurar».
RApidamcntr; el sentido religioso se ha hecho evidente: liberación por inttrvención
de un dios, del «&alvador» que debe venir a liberar a la creación cautiva; e.s para tra-
ducir 11. idea de salvación, rescate, liberación, para lo que se empl~ esta palabra, so-
bre todo en cI vocabulario del maniqueismo: parto bóZóyar, perla bOiivgar. «el libe-
radar» y ha expresado naturalmente la noción de «redención~ en los textoa cristianos.
La aproximación eon cIgot. bugjan puede apoyarse en el empico del verbo cóuco
y las equivalenciu ariegas citadas. Se ha visto que -bauhl.f equivale a ~lusJs, -/utron.
«Ubcraci6n, rcscate».
¿En q~ condiciones ha podido realizarse: este proceso semintico? No puede tra-
tarse mis que de comprar personas, de liberar a alguien que esté. prisionero y ofrecido
eD venta: el ónIco medio de liberarle es comprarlo. «Comprar» CI «liberar». A partir
de este momento, 1M. vincuJaci6n queda claramente establecida con a"dtl~btzuhu, «res-
l;Ilte, redcncl6n~.
VolvamOl ahora a 10fl hechos latinos: umdoluno. Es muy si¡nlltcativo que ul-
num sea suplido poi' emo en el sentido de «comprar», porque emo es «COJCl'», pero
69
CAPÍTULO 11 En el mundo indoeuropeo, el comercio es cosa de un hombre, de un agente. Cons-
tituye un oflcio individual, Vender su sobrante, comprar la propia subsistencia perso-
UN OFICIO SIN NOMBRE: EL COMERCIO nal es una cosa; comprar, vender para otros, otra. El mercader, el comerciante es un
intermediario en la circulación de productos, de la riqueza. De hecho, no hay en in-
doeuropeo palabras comunes para designar el comercio y 1011 comerciantes; solamente
hay palabras aisladas, propias de ciertas lenguas, de formación poco clara, que han
pasado de un pueblo a otro.
En latin, por ejemplo, el término pretium. «precio», es de etimologia dificil; no
tiene relacibo segura, en el seno dcllatin, más que con ;nter-pret-; la noción seria la
de «regateo, precio fijado de común acuerdo» (cfr. inter-). Para «comercio», elladn,
y sólo ellatin, tiene una expresión fija, constante, distinta de las nociones de comprar
y de vender: commercjum. derivado de merx. con mercor, mercator, No tenemos eti-
mologia para merx, cuyo sentido es «mercancia»; propiamente, «objeto de tráfico»;
Sumarlo. La comparacllm de lu lensU8s indocuropcu no proporciona ninguna dI:- de ahi mercor, «entregarse al tráfico, hacer de él oficio», generalmente en país lejano,
¡iJlnación común del comercio como actividad especifica, difcrenlc de la wmpra y de la y mercator, «traflcante, comerciante»,
venta. LOII ténninOll particulares que IIlJ11TC':et1 Ilqul '1 alli se revelan la mayor PIIrle de las
Estos ténnin06 no tienen relación, como se ve, con aquellos que indican el hccho
YCCClI como prestamos (Iat. r:rnqHJ. gr. kápilos) o creaciones rllClentes (gr. émporw).
Palabra m:icntc también, la latina treBotlum. tiene una hilitorill. sinIUl¡u-: de comprar o de vender; son nociones diferentes.
1°) Calcada liObrc el aro a-skhofltl. nq-ótium !le carga de hu mismas significaciones, Por otro lado, este comercio, este tráfico no es asunto de ciudadanos, sino gene-
POSilivu, que el modelo ¡riCIO; «ocupación, impedimcnlo, dlntultach•. ralmente de hombres de condición inferior que, a menudo, no son siquiera hombres
2°) En un segundo estadio, negórium coincide con el gr. pnJgmo. «cosalt, pero Ulm- del país, sino extranjeros, libertos, especializados en esta actividad. Los hechos son de
bi~n. mb espec::lficamcntc, sobre todo en los derivados, «ll5l.LnIO comercial». ealelldo S~
manticammtc C/iilll vez sobre prl!ma. n~go""m se COIIy;~tc en la designación del «n~
sobra conocidos en el Mediterráneo, donde los Fenicios practicaron el comercio a
gocio». gran escala; muchos de los términos de comercio, «arras» (.). sobre todo, han entrado
La C1ipcclncllCion en el sentido de «uunlO& comerciales» de un término que ligniFica- en las lenguas clásicas por el fenicio, Otros también han llegado por propagación y
ba primitivamente «ocupación», lejos de estar a.l5lado. $1: encuentra huta en lu lengullló por préstamo, Lat. caupij tiene quizá algo que ver con el kápilos. «pequefto comer-
modernas (rr. of/a;m¡, ingl. busiMSS, etc.)i tran$parcnta la dificultad de definir, con un ciante, chamarilero», del griego, aunque las formas no se recubran exactamente; ni
término propio, una llCtividad ¡In trldición en el mundo indoeuropeo.
uno ni otro se analizan; debe ser un préstamo de alguna lengua de Oriente. Como se
ha visto, ellatin caupO ha dado en germánico, por préstamos, kaulen y verkaufen, y
Podría pensarse que «comprar» y «vender» conduce al estudio de terminos relati- del germánico ha pasado al eslavo.
vos a las relaciones comerciales. Pero aqul comprobamos una diferencia de principio: El negocio al por mayor exigía términos nuevos, formados en el seno mismo de
compra y venta son una cosa; el comercio. propiamente dicho, otra. cada lengua. Ast, el griego émporos designa al mercader al por mayor cuyo tráfico se
Hay que precisar este punto desde el principio. El comercio no es una noción uni- realiza por mar: emporeúoma;. «viajar por mar», se emplea para los grandes nego-
forme. Comporta variedades según los tipos de cultura. Todos los que han estudiado cios, necesariamente los negocios maritimos. La formación de émporos indica simple-
las relaciones comerciales señalan que en las civilizaciones de carácter primitivo o ar- mente el hecho de llevar a un puerto franqueando mares. No es un término especifico
caico, estas relaciones revisten un carácter muy particular: comprometen al conjunto relativo a una actividad especifica. A veces ni siquiera sabemos si la noción de comer·
de la población; son practicadas por la colectividad misma; no hay iniciativa indivi- cio existió. Asi, mientras que para «comprar.) y «vender)) tenemos en iranio dcsigna-
dual; son intercambios que implican una entrada en relación, por procedimientos par- cione.s antiguas y en parte comunes con el indio, no hay en el Avesta ni una sola men-
ticulares, con otras poblaciones. Se proponen entonces géneros. La otra parte ofrece ción de términos que se refieran al comercio. Probablemente no se trata de un azar,
otros géneros a cambio. Si se concluye el acuerdo, pueden tener lugar manifestaciones porque, aunque las nociones religiosas predominan en ese gran libro, también las ~e
religiosas, ceremonias. vida cotidiana encuentran su sitio allí. Podemos suponer, por tanto, que el comCI"ClO
En indoeuropeo no ocurre nada semejante; en el nivel en que los hechos del len- no tenia curso entre las actividades normales de las clases sociales a las que se dirige la
guaje nos permiten estudiar los hechos sociales, estamos muy lejos del estadio de civi- predicación ma.zdca,
lización que acabamos de referir. Ningún término parece evocar los intercambios co- Se sabe que en el mundo romano las cosas ocurren de otro modo. Además de
lectivos de poblaciones primitivas ni las manifestaciones tribales que tienen lugar en commerc;um, ya citado, el latín conocia negótium, término que exige un gran desa-
esa ocasión. rrollo de términos económicos. Aquí los hechos parecen tan claros que bastaría quizá
La noción de comercio debe diferenciarse de las de compra y de venta. El cultiva- con una mención. En realidad es una historia bastante singular, sobre todo porque
dor que trabaja el suelo pieru;a en sí mismo. Sí tiene un sobrante, lo lleva al lugar procede de una expresión negativa. .--- .......
donde se rcúnen los demás cultivadores para lo mismo, y también quienes tienen que ,i:>~tCA PI/;
comprar para su propia subsistencia: eso no es comercio.

ff'~
(*) IIlArrheu, silJllifica, en sentido figurado, «seftlli», «prmtfa», «garantla». (N. T.I

90 91
\~;
"1/tAI¡\~
No hay nilllUna dificultad en la fonnaciÓD misma del término nego/hun, de nee- nes» en la expresión asklrol/flfI parllcheifl, «crear preocupaciones, difICultades»: tam-
oC;llm, literalmente «ausencia de ocios»; formación tanto mis sclUra cuanto que en bién en Platón: 'tÓ CI~1J.lI flLlpflllr¡ Tuav 7RlpiXl:¡ ilJxoA(mr¡. «el cuerpo nOl crea mil diflQllta·
Plauto tenemos una variante analltica de rre6Otium: fecero qllQrrquQnf /uzud o';um rsl des», que podria traducine literalmente: flqDlillM prrM~ o uhiberr que time d
(~n. aSa): «yo lo hart aunque: no tenaa el ocio (1tImd olillm uf)>>. Los comentado- miAno sentido de «crcllf dificultades a aJcu.ien». También se toma tlSkholla en el sen-
tido de «uunto» en ceneraI: rukhollgrr 'trin. «prosquir un lIuntO,., como flqol/um
res lo hlln rdacionado con otro pasaje de Plauto: dicam si uideam Ilb/ use opurlm
QIl/ olium (MIf'C. 286): «yo le diré si veo que t6 ticntl d tiempo o que tú eatáJ dis-
,.,.,..
puerto a ayudarme», dice un ~aje, y el otro f'CIpoodc: «Yo eltoy dispuesto, aun- Por último, de fl.tkholfa 001 remontam06 al adjetivo dskltoIOl. «que no tiene
que: no tenga d. ocio», qwlUfqrMlnf "egothl.m sil es decir, «aunque (enea que: hacer». ocios», de hecho «que esti ocupado en &launa cosu. En JaUn tmemos, a la invtTSa
Se ha citado tambim. t[lIid nrgoti #!SI, inte:rprUa.ciÓD simple (o con qIlin): «¡qut impc- un adjetivo ucado de negÓ/INm. Sobre el modeio de óriflm: óliéislu, se ha CODltituid~
climen'o hay (en ba= aJoo)1•. MgÓ/jOALr. que rcspoDde C'Ul;'tamente a todDlIos 1Clltid05 de 6skho/OI.
Parece, por tanto, que la noción se constituyó en fecha bistbrica en ladn. SLn cm- Es, por tan.o, d Jric&o d que ha impuesto la ronnaci6n y d sentido de la palabra
barco, el antlisis que se da de nq-Otium deja escapar lo principal. ¡C6mo y por qut &atina: de hcc:ho, del valor en ariqo de stholl. «ocioIlt, tlSkJrolltl es. desde el princi·
esa aprcsiÓD oe¡ativa llega a ICe pDlitiva? ¿Cómo el bccho de nn «tener oQo» cqui· pie, un concepto positivo. Por- CIO, el loililil de MfÓlhun no exige DC'CCUJiamenrc:
vale a «ocupación, trabajo, oflCio, carIO»? Ante todo, ¡ellatln necesitaba iDltituir UD oñaen predicativo n«--ólium (UI). Es un compuesto del tipo flef..,. Luqo, fijado
una lOOJciÓn scmejantc:? Debido a que fltgOlbun supone una 1ocucU:In verbal. nqo- en el sentido de «asuntos comerciales, nc¡ociolt, frqOtiJlm ha producido una serie de
li.um ell, que efectivamente tenemos, podrla inducine que la formaciÓD an:a1ca nq- derivados verbalc:s y nominales: nqOiiiri, nqiJtiRIor, negotiiitu.
es exclusivamente verbal. Seda inexacto. Tenemos 11« con forma verbal en textol In- Se produce aquJ una squnda intervención del ¡rie¡o, bajo una forma distinta. El
tiguOi: 811, en la ley de lu XII Tablas: si lldg1lll1J1.J rt« escit, «Si no hay adglltl/KJ)t (") término crieIo akholkz Ii¡njfica «asuntos, ocupaciooc:s PÚblicas o privadau, pero
(para suceda a alsuicn, para heredar sus bienes); aqul nre equivale a 110".Pero free se sin esa orientación nltida haOa b uuntos comerciales que implica nqólhun. Los )a.
=
emplea tambiál como nepci6n de palabra; ast, en Plauto, Me Il/lu.s nllallS, o ca la tiDos mismoI nos indican que forjaron estos términos a imitación del grie¡o. Aula
Ciris.. Me u/lo uolMTr ('«di, «DO poder liCI" alcanzado por ninpna hc:ridP. Asimis- Celia nos informa que flq6tifniliJ es empleado para traducir polll/Nllgmosúnl, '1
mo, se oponen las uta' na; fmmcipi» a lu «fa mancipiJl, expresión jurhlica bien ro- Cicerón crea ntgÓ/ii/i.J para traducir pragmlltik6s. A partir de ese momento, a imita-
nocida que ha peruwu:cido en uso. De ff« como negacibn de palabra, la Imsua clási- cibo del ¡riego ¡KIt""'. se produce toda una derivacibo nucva de nególiMm. De este
ca conoce supervivencias tales como Mf:opiftlltU. nqkgms. Nada se opone, pcw tan- modo lIIi1timOS a un. curioso proceso scminlico: nqijliSlm. a partir de este momento,
ID, a Que se haya formado en laún un compuesto negativo, Ifq-Olium. independiente adopta lDdos los scntidoo cid lrio:ao
e. incluso, «Criatura».
p<I,,,,,,
puede sianificar, como prlgmll• • """"
de la proposici60 MgÓlium 01. Pero el problema ligue en. pie: ¿por qut tencmOl aqui
una expreai6n oepdva, y por qu.~ ese desarrollo? A veces se ha indicado que era k1lrimG lo que habla sido calcado; nada de eso es
No hay explicaciÓD en ellatln .iquiClll. m hecho CllCDciaI que 001 proponemOl el- dcrto; ha .ido prlgmiJ, con toda IU familia, lo que ha servido de modelo a Mgdtium
tablcccr es que "~ótJum no el sino una traducción del ¡riciO lLfIcJJolÚl (*~o>.b). y toda IU familia. De ahl procede el verbo n~,otiQri, imitado de pnllttUllelJeslhoJ.
Coincide enteramente con cukholla, que signifICa literalmente «el hclc:ho de no tener
ocios», y «la ocupaclón». La palabra es antigua; el sentido que aqut nos interesa apa-
.
«ocuparse dc nc¡odo»; e] nombre de apte, flQÓ/iDlor, imitado dc pragmtl/ru/~
«neaocumtelt.
.
rece deade el prinapio del empleo en criego (principioa cielsigto v). En Ptndaro en- Tales son las condiciona en que se ha constituido, por un proceso complejo, todo
contramOfi un ejemplo (:aracterlstico: el poeta se dirige a la ciudad de Teba.s, que ala- ese gran desarrollo léxjco latino que, por si mismo, ha producido formas que han per-
ba: 1stm. 1, 2: manecido vivas en muchas de las Ien¡:UIII de Europa. Hay dos vcc:ea préstamo semÚl·
tico del griclO: una primera, por caloo directo e inmediato de ntgól;um .obre IUkh""
... w u6y .•. Ita: una scgunda, por afectar ciertos derivados de fllgolillm a nociones de asuntOl co-
Kp5;"J1lCK xa,( *ax0).,"r¡ lixinpoy 81pOIJ.llL merciales, si¡:uiendo el modelo de los derivados de prlgma. La primera vez ha .ido
imitada la forma misma, la selWlda ha sido renovado el sentido. Tal es esta historia,
mucho menos lineal de lo que com6nmente se cree y a la que faltaba un componente
«yo colocar~ tus interesCl por encima de toda ocupación». No es en modo a.l¡una una esencial mientras no se hubieran reconocido 101 términos griegos en los que le hablan
palabra pottica: la emplea Tucidides en el sentido de «impedimento, asunto». Tam· inspírado tu formas latinas l.
bién se encuentra en la lencoa familiar, en Platón. Sócrates dice, para deapcd1ne: ltw( Ser' útil lanzar una ojeada sobre los equivalentes modem05 de nqólillm. La. pala-
~ '~ol~ latC, de la que mihi nelolium es! podría ser la traducción latina, exacta- bra francesa qfjaires no es mil que una sustantivación de la cxpfClión «4 fa/n.: «J'al
mente con el mismo sentido que cncontramOl en la expresión de Plauto. quelque chOle l faite», de donde «j'lJ une affaire». Pero el contenido scmintico que
Ademil, askhot(a, «ocupacioncs», significa tambi&1 «dificultad.e&, preocupacio- tiene boy fI11l1~. tl/!an comm~iDlI. es extrafto a la silDificaciÓll literal. Ya ea aric-

I Sobre ".oIÁlm. err. ~ .rtil:1IJo 0ISur l'hiaoire di InlJI IlWIJ lOfZolhurnt. AJuwIti detM SCtIoM
NonfIeI#~diPIM.~. Xx. fuc. 1·11, 1"1, pp. :J·7.

92 93
go es pr8gma. la palabra més vaga, la que ha tomado este sentido preciso. En Iatin, Llegamos a descubrir en el mundo indoeuropeo una civilización material ya muy
con negotium. se creó mediante una expresión negativa la noción de «asuntos comer- elaborada desde la época a que nos llevan las correspondencias lingUisticas más anti-
ciales»; la «ausencia de ocio» es una «ocupación», pero el término no enseila nada en guas. Los términos que estudiamos se insertan en un marco social bien articulado,
cuanto a la naturaleza de la actividad. Por vías independientes, las lenguas modernas que se dibuja en trazos a menudo convergentes, aunque en épocas yen niveles distin-
han realizado la misma expresión. En inglés, el adjetivo busy. «ocupado, sin ociOll», tos. en Grecia, en Roma. en el dominio indoiranlo o en el germánico.
produce el abstracto business. «ocupación, quehacer». En alemán, el abstracto Ges- A través de algunos de estos términos se percibe a veces el origen de nuestro voca-
chaft es igual de vago: schaffen indica la acción de hacer, de formar, de crear en ge- bulario moderno. Todo esto no constituye un pasado abolido, no se limita a supervi·
neral. En ruso, delo significa, asimismo, «obra», luego «quehacer» en todos los senti- vencias; es el inicio de nociones que viven aún bajo una forma u otra en nuestras len-
dos del término. guas, sea que se continúen por tradición directa, sea que por via de traducci6n se ha-
Vemos aqui un gran fenómeno común a todos los países y ya puesto de maniHesto yan renovado.
por los primeros términos: 10ll asuntOll comercia1c.s no tienen nombre; no se los puede
definir positivamente. En ninguna parte se encuentra una expresión propia para cali-
ficarlos de una manera especifica, y ello debido -al menos al principio- a que es
una ocupación que no responde a ninguna de las actividades consagradas y tradi-
cionales.
Los asuntos comerciales se situán al margen de todos los oficios, de todas las
prActicas, de todas las técnicas; por eso es por lo que no se los pudo designar de otro
modo que por el hecho de estar «ocupado», de «tener que hacer».
Esto saca a la luz el carácter nuevo de este tipo de actividad y asi podemos captar,
en su singularidad, esta categoria léxica en vía de formación, viendo cómo se ha cons-
tituido.
Es en Grecia donde esta denominación comenzó, pero se difundió por mediación
dcllatin, y aún actúa bajo formas renovadas en el mundo indoeuropeo e, inclu.so, en
el vocabulario moderno de Occidente.


••
Entre los conceptos de orden económico estudiados aqui en sus expresiones más
notables o mAs singulares, observamos que lo.s ténninos mis claros son a menudo
aquellos que han asumido un sentido determinado por la evolución general de la eco-
nomia y que denotan actividades y técnicas nuCV85.
Las dificultadcs que a este respecto se presentan son diferentes de aquellas que en-
contramos en otras regiones del vocabulario indoeuropeo. Ya no se trata tanto de
identificar supervivencias como de interpretar innovaciones. A menudo, las expresio-
nes derivan de un tipo de designación nuevo y en parte todavía actual.
Este examen ha debido tomar como punto de partida términos particulares, térmi-
nos técnicos o a punto ya de convertirse en ello. De ahi su diversidad, su distribución
desigual. la variedad de su origen. Se asiste a la constitución de un vocabulario espe-
cializado a veces en fecha antigua, generalmente en el curso de la historia propia de
cada lengua.
Los términos para la riqueza y operaciones tales como intercambio, compra, ven-
ta, préstamo, cte., están siempre en relación con instituciones que a menudo se han
desarrollado sobre lineas paralelas. De ahí la anaIogia entre procesos independientes.
También Se habrá notado que los usos y t6cnicas de los pueblos indoeuropeos se
han adelantado de distinta forma a los de los pueblos de civilización arcaica. Para
muchos de los procesos aqui analizados, la diferencia de nivel es considerable.
94 95
SECCIÓN IV

LAS OBLIGACIONES ECONÓMICAS


CAPÍTULO 12

LA CUENTA Y LA ESTIMACIÓN

Sumario. Lat. duco y gro hegéoma; tienen los mismos sentidos, propio «conducir,
mandan. y figurado, «creer, juzgar, estiman>. Pero hay que guardarse mucho de deducir
que hubo por ambas partes caminos paralelos del propio al figurado. Mientras que se
pasa directamente de «mandan> a «juzgar (con autoridad)l' para hegéoma;, hay en latin
un intermediario concreto -la práctica de la adición- entre los dos sentidos de duco,
Este intermediario se encuentra, casi idéntico, entre pu/are (uineam), «cortar (la vitla)>>,
y pulare (deos esse), «pensar (que los dioses existen)••.

Del sentido de «conducir», el verbo ducere ha evolucionado hacia la noción más


abstracta y más general de «juzgar». La construcción es, entonces, bien predicativa,
bien con una proposición infinitiva: aliquem (con un predicado adjetivo en acusativo)
ducere, «tener a alguien pon>; o bien, ducere rigiendo una proposición infinitiva en el
sentido de «creer, juzgar, estimar».
Este empleo específico tiene un paralelo en el verbo griego hegéomai (T¡riofL~L) que
comprende, en cuanto al sentido, a duco. Paralelamente tiene una construcción tran-
sitiva, «conducir, llevar», y se emplea también en el sentido de «juzgar, considerar a
alguien como tal». Para explicar este hecho griego, se invoca el desarrollo de ducere
en latino Pero ese empleo de duco mismo no está completamente esclarecido. Por re-
gla general, cuando acepciones singulares se presentan en el curso del desarrollo se-
mántico, hay que ver si han podido hacerlas nacer relaciones particulares.
Duco no parecía destinado a indicar una operación de pensamiento. En el punto
de partida significa exclusivamente «tirar, arrastrar, conducir». Sin embargo, un
ejemplo único de un poeta arcaico, Lucilio, sumptus duc (imperativo), «haz la suma
de gastos», nos proporciona la explicación que buscamos; hay que interpretarlo como
el sentido propio de duco, condicionado aquí por el régimen. Indica una operación de
un tipo particular: la adición. En las civilizaciones clásicas esta operación se hace se-
gún un modelo diferente del nuestro. Se hacía la cuenta de los números superpuestos,
no como entre nosotros de arriba abajo, sino de abajo arriba, hasta alcanzar lo que se
denominaba la summa, es decir, la «cifra superior». Por eso todavía nosotros deci-
mos suma por el total. En sumptus ducere tenemos, por tanto, esa representación, y
ducere tiene su sentido original de «sacar». Se «saca» la serie de las cifras de abajo
arriba, hasta alcanzar el total.
Esto queda confirmado por una expresión completamente clásica: rationem duce-
re, «hacer una cuenta». Ratio es el término técnico para «cuenta, cálculo».. Tenemos,
por tanto, el punto de partida: es el acto de contar tal como se practicaba material-
99
mente y por escrito. No es necesario que una civilización llegue a un estado muy verbo es empleado por los es<:ritores de la agricultura con «árboles», «arbustos», .vi·
avanzado para que estos t~rminos adquieran importancia: incluso en una clvlliza- llas»; uitem. uinram pulan, «podar la vii'l.a», se encuentra a menudo e:n Catbo. Va·
¡¡;ión rural, las cuentas del propietario son un elemento esencial de: la admJnistracíón rrón, Calumela. No s610 puto, lino también, con e:l mism.o régimen: de-puto. re·puJo
(cfr. Catón, Varrón). (es decir, repetir la operación), inler-puto (se emplea tambien para los olivos, oleam
Por medio de una expresión en que ducef'f! significa «conducir una cuenta hasta su interputllt'E); y mejor conocido, porque ha subsistido, Qmpulaft!, «podar alre:dedor».
total" (rationem thlt:~re), por tanto «contar», se llega a compRlldc:t olk¡uid honori Este verbo p"tO tiene un sentido ttcnico: «podar por excisión», apccialmente ramas
duCf!f'f!, «considerar algo como bonor» o oJiquem honestum duCf!f'f!, «coos.mar a al- inÍlti1es.
¡uic:n wmo honorable». Es siempre la idea de «haoc:r d total». Las condICiones de es- ¿,No da cuenta esto del otro verbo? Debe partirse de un empico metafórico: rallo-
ta especiallz.acl6n de sentido se han producido, por tanto, por la ttenica d.el cómputo. nem pillare, e interprclado literalmente segim el .sentido temico de puto: «siguiendo
La computación mLvna, d cilculo, es una opc:ración que, por regla gcncnJ, condiclo- (de a~o arriba) la cuenta, separar sucesivamente todos los articu~ que han sido ve-
nalu operaQones del pensamiento. rUlCldos». De ahl, «Verificar, apurar una cuenta». Una vez verificado cada articulo
Pero, "q~ pasa con d. paralellsmo tan curioso dc:l verbo ¡riqo hiléomai? La li- y, por consi¡uiente, 5uprimido, estamos al cabo de la operación. De ahí, ratianem pu-
nea de desarrollo semintico tiene una aparieocia tan pareja que: nos vemos tentados a lare para «regullr una cuenta»; donde pulare procede perfectamente de su sentido
rcpc:tirla textualmente para el griCSO. No obstante, hay que uegurar que las condicio- material: «verificar de forma que, articulo por articulo, la cuenta sea reconocida
nes 1011 paR;jas, o que pueden IUPOnc:BC, con verosimilitud. en d punto de parlida, válida».
los mismos datos: que en latino Transpuesto por metifora, este sentido es el que nosotros traducimos por _juz·
De hecho, aqui no s610 faltan los intermediarios, siDO que e:l "ntido inicial es gar» IJ «~, es dear, llegar a una conclusión tras haber vcrift<:ado todos los e~
otro. Se d.icc. desde luego, exrrr:itum ducere y slrllloQ hepislhaJ. El sentido de mentos del problema, codlo se verifica una cuenta, tras eliminación sucaiva dc los ar-
hi,lomai es también «conducir, ser jefe, !War, preceder" a los otros en una acción ticulas. Cuando Cicerón dice: dms esse puro. no es un acto de: fe. Quiere decir: ~he­
cualquiera». De aht ~lralig6s, «jefe del ejército_, dtulo que: muy probable:mcnte se chus todas las cuentas, creo que los dioses existen",. Es, poi" tanto, el mi.smo verbo,
encuc:nlra calcado en el compuesto gcrminico a. a. a. heri-wgo, «aquel Que arrastra pero particularizado en la operación de cilculo, y alejado de SWi or1gcnes rurales bas-
el ej~cito" (l1tulo militar convertido en titulo de nobleza, H~g), y bte, a su vez. ta el punto de que se ha convertido en vcrbo autónomo.
poi" el antiguo eslavo yojewKJa, «jefe de ejbtito. voivoda». Estos tres va-bos se parcoen: podr1an pasar por sinbrlimos rintlkticos: lato PUlO.
Pero, ¿cómo «mandar, ser jefe- se convierte en «considc:nr a alguien como..? duco, y gr. hirlomui se construyen de forma paralela. Pero se ve cuinto difieren
No vanos medio de relacionar los dos sentidos sePa el modelo latino; no hay en su origen y los auninos que \es han llevado a este cmpk:o común.
higlumai la noción de operación de cilcu1o. En nuestra opinión. se: pasa directamen-
te del sentido de hlglamoi, «ser- jefe, Ilevant, al de la coostrucci6n predicativa. &ta
debe entenderse como «.ser &\Ita (eo la opinión) que., es dcCr, «pensar asumiendo la
pll:na fUpansabiUdad de su juicio». Hay aquí la noción de un juicio de auto~ad, y
e:n eflC':to hi,toma; en el sentido de «estimar» es a menudo aplicado a matenlll que
son objeto de fe y de decisión, por ejemplo, la existencia de )os dioses. La autoridad
es aqui la del juicio individual, no la de:l poder. Es interesante: observar que
hig~omaJ, en esta cOll5tIUcci6n predicativa, se emple:a, en Hcrodoto, en perfecto: «te-
ner autoridad (en la opinión) que... ». Se trata de una opinión enunciada con autori-
dad por alguien que tiene calidad para juzgar.
EncontrlUT105 un aut~ntico paralelo, aunque e:n condiciones al¡:o diferentes, en el
lat. iudican, ante todo «juzgar en tanto que juez soberano», lUCIO sJmplemente
«emitir un juicio (de pensamiento)>>. Comparado con esta evolución quc acerca iudi-
care: al Ir. higetsthai, se ve cuÍJl falaz es el paralelo apare:nte: entre ductn y higef.r..
lhai: los dos desarrollos son completamente: independientes y no liC parccen mis que
por su resultado.

Otro verbo latino se usa para «juzgar, comide:rar, cstimar»; y uno de 8US com-
puc:atos "le refierc al c:ilculo: cs pulO. El>te verbo presenta una particularidad sin¡uiar.
Todavla no sabc:moa si hay que admitir un solo verbo pUlo o dos. Uno tiene un senti-
do material, «podar». EJ otro C! un verbo de juicio, de: cticulo, de creencia, que ad-
mite varios preverbios, particulannente com- en computo.
PIllare. en c1llcntido de «podar,., c:st! bie:n atestiauado: es un término rural. El.

100 101
CAPÍTULO 13 empalizada». Ahora bien, hay c:n Jatin otro verbo «sacar»: traho. convertido en trflirt
en francés. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos verbos?
~entras que troho es «tina ha.ciA sí, ejm:cr una fUCIZa de: tracción sobre algo que:
EL ALQUILER
se: resiste», duco es ¡¡nevar se¡:ón una linea establecida»; lodas las acc:pciones de duro
confirman este sentido. LNCf!N!! rzqllllm (cfr. rzqllat! ductus), «sa.can~ el agua, pero en
un camino preparado: ducnu puede: decirse: de líttera. la letra, pBI1l1a escriturv.: UDa
letra obedece por iU fonna a un mo<1elo prescrilO; dMx. lIombre: de agente, le dice de
aquel que conduce. que «tira» en la via por donde: los dc:má& le aquirin. En el sentido
militar. duco es: sa.c:ar detris de al hacia una meta dc:(mida; el VCZ'bo correlativo es se·
quor. seguir, que abarca d movimic:nto,la impumoo m:ibida. Se conoce a.demb la lo-.
cuci6n: dllcrrr UXOlVll, ductrr jn matrimorrjum. «.llc:varse a unamujer para desposarla".
Con su preverbio, conduaN!! no es sOlo «COnducir», sino «conducir para reunir•.
De ahJ, el senddo tttnic:o de .ccontracu; en medicina, conduciru, rzllt laxtltu, se dke
SIlnNlrio. A ctifermda del fraDc&.. d latin opone~. «tomar en alqllÜef, al- de un músculo que se contrae o !le distiende. Para explicar rorrdl«Wr, «alquilar» hay
qulllan J~. «4ar en alqw1cr I alquilan. La eapecirK:aei6a de COIIdIlm't que: Ii,nifita que ver cómo se empica cuando se trata de hombres. Un pasaje instructivo de Cbar
plmao .c:onc1lKmt, le irUda CD la Pfktka ruJl/ta:r del rcdutamitnto.,. confirma cuan- (B. O., 1, 4, 2) lo muestra. Un jefe lalo, sometido a una grave acusación, busca todos
do d jefe (tIu) cootrata .. homlr.es por dJneru: COIfdIlC%R ",rrrJINh. Panldame'lllC. rae.-
n ••pcner una (:01& m d Iu¡ar que te c:orrnpoode>t, le ~nca en d 5aUido lk ..lquj.. los mc:di0l para defendctK. El día del proceso, comn~m SUDm /amWam c:oqJt... tI
lar- cv.mdo Ie.plic:a .. hombres o .. IU trrobljo. COfl mayor motIvo ¡j le pruiM d pKio omnes clkntes oba~ratosque SUO$ rorrd!ait». Reúne a toda su gente para que le prts-
cid aJquib: Iomnt! opmIm _m IriiHII nlUflmg. le lec ni PIal6rl. ten ~poyo ante el tribunal: para los SIlOS. el verbo es cwgit, tdlc:var delante de si para
en d munOo a=minito. la ~6n del qJqWla. le ranOfua • llll ori¡en I;Dmple- rc:umr»; pero para los clientes y 101 deudores, conduxit. Se: aplica a aquellos sobre 101
WllCflle dátinlo; es la coswmbR, dcicrita por Tidlo, que tenia.a Jo. andallOS ~
que él tiene los derechos de: patrón a cJic:ntcs, de: acrccdoc a deudor". He ahi la relación
de el\tCI'TV Jo que qIICJ1an ~.Ia que da CIIaltI. de l. poliJemia tlURJ\a del lDI·fH-
,."" atmr:rr--.., BaMÚIar, af1nnlulf. que aqui indica corrduce,; no sólo «.J'eunir», sino «reunir en virtud de cierta autori-
dad». Efc:ctivamente:, en la lengua militar, conducerr copim es «Jll.ovilizan sus pro-
pia¡ tropas; conduare supone ¡icmprc: la autoridad natural del dwr. y para los hom-
FJ que va a rdmer aqul Duestra atendÓD es un compuesto de duant. Para «alqui-
bres la obligaci6n de: reunine a fU servicio.
lar. tomar en alquiler». JlO$Otros tenemos ronductn: y la cxprui6n simWica «dar en
La condici6n de empico ya esli dada para que pueda cumplirse la 1ran.ski60 a
alquiler» es tocan. que ha dado nacimiento al f'nLncá /oller. En latín para csta5 dos
«a1quilllD. Se: aftade a ella que conducrN!!, cuando signirK:a .calquilar, romar en al·
nociones se destinan t&minos distintos que el franás expresa de ¡CUal forma por
quilc:r». va acompallado de me,"d~; esta adjunci6n completa la especialización de
l(Ju~ (.). Co"ducue. «alquilar. tomar en alquilcfl', se clli:e de toda clase de: cosas: tro-
sentWio. Por si mismo, condllcere basta para indicar la leva de: rropas ejercida con
pa, finca. casa, muebles, ejecucibn de un trabajo; ¡nclUIO la conltrucci6n de un edifi-
pleno dcn:cho por el hombre que re(me su grupo. Pero incluso fuera de esta situa-
cio: conducert ttmplum aedificandum.
Este sentido particular de: conducere habria derivada del !entido ¡cneral de: «con- ~~n, se pue:den reclutar hombres pa¡:6ndolc:s; men:rde es el pago que asegura la posi-
ducir»: «conducir obreros, soldados», luego «tomarlos en alquilen... Vemos ah1 una bilidad de conduceTe. Oc ahi, mercede müit~s conduceN!!, con diversas variantes, auxi-
expresión t6cnica en latln que parece crearse en el seno de la kn¡ua y especializarse Ua. m.en:enarios corrducen. En orl¡en, una práctica de jefe, la prActica de aquellos
~ue disponian de hombres adictos. Supone, como en el/uós griego, la autoridad del
ante: nuestroa ojos. Pero lo que: se nos escapa precisamc:nte es la transidOD a «tomar
en alquiler»: dicho de otro modo, «conducir» y «alquilar», silucn slcndo nocionc.s di- Jefe sobre hombres consqrados a su servicio personal y siempre dispuestos a tomar
fc:rcntcs. Es este punto de: transición lo que debemos dilucidar. las annas por su causa.
Hemos de considerar ante: todo el verbo simple: duro significa «conducir»; pero De: este modo, se fija el sentido de «tomar en alquiler», primero para el alquiler de
por la etimologia rcsponde al gótico tillhan (al. ~ieh~n), «8acan~. El verbo Jódco e:s soldados, luego, de aquellos de: quienes se espera un trabajo que puede ser dificil o
muy c:m,pleado, con numerosos prc:verbios que diferencian las modalidades de la 1lC- peligroso: sean sicarios o. mis a menudo, obreros. En la lengua popular, en Plaulo,
ci6n: «sacar», «arrastrar». «llevar»; se compara además gr. ~CJ(#(J8Gn-ibao8ll1; se encuentra con frecuencia conducere para el «alquiler» de cocineros, de: músicos de
tendriamo5 ahi un presente .del tipo .duk-yiJ (pero con UD rc:doblamie:oto: dai- plañideras en un entierro. de, El smtido propiamente: c:con6mico ha satido, de ~te
modo, de: la relaci6n del jefe con hombres sobre: los que tiene autoridad; pero muy
dússeJtlUIf), que si&Júfica tiTEr [sacar, tirar].
tempranamenle conduceft se dice del alquiler de: un trabajo cualquiera. El nombre de
Mediante: esa comparación delJ6tico y dc:llatin. podemos fundamc:ntar la deter·
agente comparte estas divCTsas acepciones. El conducto' es el encargado de reclutar
minación del sentido primero de: duco que es «.sacar». Efectivamente, con err~m. si¡:-
hombres con miras a una cxpedicí6n. Bs tlllDbién un maestro de obras que recluta
niflca «lacar la espadu. Se: empica también duco con murum. Yfl/lum, «un muro, una
obrc:r05, que los «alquila» para un trabajo. Una vez fijada esta noci6n de «alquilar»,
,., El Qllftll'no =pb 1ID lOlo tmDb10 para Iu cIoI nodo.-, ipal que d ff'Dlctl. El ttnnllW tvldIa- se ha cm.plcado conducere para un «alquiler» de lerreno, de casa (flgrum./undumJ. '1
110, del iBba J(JrI. de la rak.t..,.·•. (N. r.) no &o1amente de: mano de obra.

102 103
Veamol ahora el ~o /ocan. La oposición Uxica con condu«rt lólo ha podi- gr. krúpto. «ocultar», ylhdplÓ. «enterrar»; JI/ji/han. a~ &cXyou, «enti~rralc» (se em-
do cuando conduan ha tomado el sentido de Clreclutar, tomar en alquilen.
1l8li.'CT plea tambi~n ~fl/han). Para 4f-fI/han el sentido es «ocultar, apartar de bu miradas»:
Debemol indicar brevemente lo que preparaba a 1000rr para esta función de correlato Lucas, lO, 21, o.1t'xpu.<I~ ~<I ao lro,Gw, «t'O. has ocultado (qffaJhtj CIto a los
de oonduc:o. A la expresión du«rr ;n malrimonium, «tomar (una mujer) en matrimo- sabios». En cuanto a ,a.jllhan traduce igualmente tJrAplo. «enterranl, iw.~rr¡, «ha sido
nio", rClPOnde /OCtlr~ in tnIltr;monJum. que se dice del padre de la joven. El túmino c:ntClTado", gafu/haM war. Esto queda confirmado por otros testimonios gmninlcos:
comaarado, Juddico, cs, en semejante caso, date, «ciar». Pero Iocrzrr le encuentra a a. a. a.ja(a) han. «enterrar. ocultan.
menudo en Plauto. e induso un escritor tan cuidadoso como Cáar lo utiliza. Tam- El QlSO de anQ/i/han es por oompleto sin.ular. Este verbo. atcsticuado abundante·
bién tenemos co/Ioctzn in nuJlrimonium. mente, traduce prcuvdidóna{. «entrqar a alquien, conf'18.r» y ekdfdo.rtluli. ~alqaUar.
¿~ qué tite: vttbo aquí? Ji¡ (unción del sc:nticio de /ocan. que & su va. depende arrendar•. Tenemos abi un empleo caractcrlstico en una partbola. Lucu. xx. 9': un
del smtido de locu.J. En palabras tan vqa¡ como 1&5 que designan 106 lI:lu.¡.a.ra» le re- hombre planta una vü\a 'Y la arr~ndll a unos campesinos porque debe: partir; antifalh
c¡uie:R a1Ifm csfucno para encontrar la prccisi6n. l.oa4s debe definirse como el «lu- ina wtnIrsl-wjam, i{i&oTo ys.wpyotc. La misma rclaci6n aparece bunbieo en m.a.a. be·
zar natural de alguna COIU. Se puede establecer que cs, uimismo, be el sentido del ~/en, «enterrar; conflUlt. cfr. aicm.án ~eJrJen, empjehJf!IJ, donde no subsiste mis
ttnnioo ¡rll:¡O que locm Iirvc: para tnuiu.cir: t6pos (~; D05OtrOl DOS limitamos a que la noción de «encargar, recomendar».
indicarlo, la verificaciÓD. es ficil. No vemos que este desarrollo semlntico esté bien explicado. Una transición seme-
Por c:onsigujente, /(,JCtlU no es «poner algo en alguna parte», lino «hacer que algo jante resulta a 'primera vista incomprensible¡ ¿cómo el verbo que significa llCocultar»,
encuentre IU IUlar natural el emplazamiento que le es debido", por tanto, «estable- provisto de un preverbio que indica el movimiento hacia alguien, ha negado al sentido
cer,,; nosotros ckdmo& en el mismo 5CD1ido «colocar a su hiJu, es decir, «cuadlH. de «tranmlitir, confiar, poner en alquilCD7
De CIte modo, 10Cflr'e es muy diferente de ponerr, (cabandonar, dejar aIao en un lugar Ahora bien, la Rprcsc::ntaeión inicial que esti implicada en csta.s signiflcaciones di-
cualquiera». vergentes se descubre en 18 descripci60 de ciertas co5tUm.bres de los Or:rmanos en TA-
El puo al sentido de: «dar en alquiler» se: ha producido, como en conducen, cuan- cito, Ge177umill. 16: uLo.s pueblos de los ¡ennanos no habitan ciudades, no soportan
do loc:tIn le aplica a hombres o a ID trabajo: /oazrr Op6rlm nlam tribus n"mmu moradas contigua; SUJ aldeas. difen::ntcs de lu de los rolOBDOli, no se apoyan y no se
(pl. Trin. 844), litcra1mc:nl:e «ooloc:ar su trabajo por trC!i escudoslt, es decir, «alquilar· sostienen unas en otras, sino que cada cual rodea su morada de un JIllIl espacio ...•
10". AsimiJmo, si le dispone de unjundu.s, dcl. qllC se sabe que uno DO puede wltivar- Luego, tras haber subrayado que no tienen los mismos m~odoI de construcciÓD que
lo por si mismo, uno lo «coloco, lo «alquilD: ~ jlRtdum. Con el dc:aarrollo de los romanoa, Ti.cito prosigue (16, .4): «tienen la costumbr"e de practicar cavidades sub-
las cludad.cs y de los uabljos pó.blicos, uno «pone en adjud~ón" tareas colec1ivu: ter'rin:as que cubn:n por encima aro grandes montODes de estiércol, reru,io oontra el
/oc:rue UÜ1m ~ndQJn. «&fTCOdar la coost:rucd6n de una rota». Entonces queda. es- invierno y recepUtculo para sus coJCCha5; de: este modo, suavizan el rigor de1¡;:1ima y,
tablccido d scotido de «dar en a1quilent. simétrico, pero no conteroporinco, de la si a.pan:c: UD enemigo, asola lo que esti. al descubierto; pero lD que erti oculto Yente-
a.ccp;ión téCnica de conducrrr. rrado escapa a la atenci6n porquc hay que buscado». (So{rnl rI subtt!rranros 8pt:C1U
Se empleó a los do& en pareja. &ólo aJ.and.o hubo que C!ipecirJC8f, rcsped.ivamcte, a¡Jerin eosqur mullo lnsupH fimo onmm/. 5Jl./fttgiwn h~m; rl rrcqJ/.QCW/llm lrugl~
«tomar~ y «dar" en ll1quiler. Si e1latln utiliza dos vt:rbos diferentes, no es 5610 por el bfls. qJlia ri,orrm fri,orwn rius mocli mol/mnt. e/ si qUllndO hastía rzdwmU. apula
cuidado de precisi6n jurtdica, bien conocido entre 105 romanos, sino porque ellatin popllUrhlr, abdila atlttm el defosstl au/ iKnoran/1U aul ea ipso fa/hlrrl, quod qllaererr·
carcc:la de la facultad de que disponia el griego. de emplear el mismo verbo haciendo da suot.)
variar la voz:. SI griego conserv6 durante mucho tiempo la posibilidad de emplear un He ahíla costumbre que puede aclarar los empicos dejilhan. El primer SCDtido de
mismo verbo en activa y en media para indicar las dos nociones correlativu, asI fi/Iuln es «ocultar, colmar»; no nos cxtraftaría que la operaci6n descrita por Tmto
dunrflo. «presw», danrfz.onuzi. «lomar prestado»: mislhó. «dar en. alquiler»: mu- fuese precisamente la que 101 germanos denominaban con ese verbo. La significación
IhoQmai. «tomar en alquiler». En latin, 10& verbos deponentes errtabw1 fuera de uso, y enigmática de anafi/Iulrr (que traduce paradid6nai, ptlrádosls), «transmitir, entregar
no quedaba ele recurso. Se suplieron por medios léxicos, especializando /0CIl'f! y con- alguien o algo», se cxpUcarill como «entregar 10 que ha sido puesto a buen recaudo y
du«n. oculto» o «entregar para IU puesto en seguridad». Eran cosas precio&BS, alimento, 10
De abi se desprende un principio de método sobre el que debemO& insistir a11n a que se ponia de esta forma a cubierto.
riesgo de repetimos: cuando la significación de un vocablo se particulariza de este De este modo, la noción de «transmitir en seguridad» surge de la costumbre de
modo, hay que tratar dc encontrar los empleO! especltlcos que han determinado el conservar ocultos los recursos indispensables. Luego evoluciona ha¡;:ia c1 sentido de
sentido nuevO. «arrendar», que e:I aqul uoa especialización de «confiar»: anqfiJhan puede traducir
entonces ekdidoslluli. ¡KIradiddnaJ; «cntregar a al8uien de confianza, confiarle lo que
He aqul ahora un tmmno completamente diferente que reúne las nociones que es- se ha puesto en reserva».
tudi8lllOl. 1.0 encontramos en germAnico. especialmente en gótico: es el verbo jilJuzn. He abf una posibilidad de explicacibn de: este desarrollo scmintico particular clc1
«ocuItarlt, y CXUl diversos preverbios, tú-. ro- us-fllhan. «enterrar». Pero ana-jl/Jum. ;cnn4nico, que no puede encontrar en razones etimológicas su justificaci6n. Mas ade-
cxtraftamente si¡niflCa «dar», «entregar» "1 tambibn «alquilar (dar en alquiler)>>, y lante estudiaremos la relación de Mrgen. «poner al agriao», y borgen. ilpre5W; to-
pRCisamentc por eso compete a nuestro tema de estudio. E verbo fi/luzn. traduce el mar en pr6stamo», en alemio.
104 lOS
No hay, por tanto, apl"csiones espcclñcas para «alquilan en gcnnlnico, sino iÓlo
una ctJ)C'CiBlizaci6n del verbo «poner en SC!Uridad. transmitir (una posesión preciosa, CAPInJLo 14
puesta en n:scrva)~. Las operaciones de dinero, introducidas tardiamente, no pueden
tener una terminología particular en ¡ól:ico. También aqui se Cllpta la complejidad de PRECIO Y SALARIO
estas costumbres de la vida emnómica, que se crean en fcchas d.iversall, a partir de
nociones diferentes y que toman prestado su vocabulario a instituciones anteriores.

SwnNri:I. f2tudlada ClI _


~uropeo. 1M pa1abrll para _.ario.
cmpkos mM antil;lIOf '1 n:ferklu .. fU oripo Indo-
~ pcLrticWar p. mÍltItdf. p. JIIWIl (al. Lo1lnr
nol revdlll qUll IJItel de deliplar e!4l'prttio de UD trabajo (cualquiera)>>, haD ai¡nificado
«RComp¡:rlla por una lCdón brillante., .pl"Cmio en una. ~owpctición ••
en 1aI1Ulto allat. me'nm-. que tunpaco li¡Dific:a _.ario. en ellcotlllo moderno, IU
rcladón con mcr.t, «mcrclDcip, trlUll1uce la introdw:c!.6n del dinI:ro en lb I"Clacioncl
catre bgmbrcl para l:II)Olpnf lCrVic:ios lpaJ que IC C'Ol'DpfI un atoc«J.

Entre los t!rmlnos que denotan lu relaciones de intercambio, hay que atorlar un
lupr al de <aa1ario», ron tanto mis motivo, por Jo menos aqui, cuanto que tenemos
una c:orrcspondcocia indoeuropea bien atestiguada YUD sentido claro.
Se trata del &lupa de paralabrlls cuyos representantes son: ar· mLJJhÓJ' CJ¡wG6(),
scr. mH!hQ-, av. mickz. IOt. mltdo. a. cal. m'rzda. t!rmino común al índokanio, al
griego, al genninico y al eslavo. La constancia de las formas es notable. y también la
del sentido. Entre las palabras citadas 5610 hay una débil diferencia, que, a primera
vista, no es capllZ de explicar la génesis del sentido de «salario»,
No obstante, ser' útil estudiar un poro más de cerca esta corrcspondencia para
tratar <le: determioa:r mejor la noc:ión. En si miama, la forma no se deja analizar: esta-
mO& en presencia de un derivado cuya ba!C no aparece; si es una ra1z verbal, no sabe-
mos determinarla y no teDcmos medio de ídcntiflClll'la. Es, por tanto, un sustantivo
aislado (sólo se la puede relacionar con el ved. mitjhD-, de mk!hwu-, «pncroso»),
pero que perteDooc al vocabulario mis antisuo.
El tmnino v&lk:o mitihD- no significa propiamente tlsalariolf, sino competición»
o «premio de una competici6n». Los hechos avtsticos deben ser coDllidcrados en este
punto: míidQ· csti atestiguado varias veces, labre todo en los Githis. y va reJido por
el verbo han- (esto el constante), cuyo correspondiente sánscrito es san-. propiamentc
",anlU'lt. Si estudiamos los empleos de Juzn- con mfida, vcmos que DO es un salario a
cambio de un trabajo de lo que aqui se trata, lino de una relXKDper111l -material o
no- a cambio de una actividad, sobre todo de una actividad c1csplcpda al scrvU:io de
la fe. No hay que uombrarsc de que el tatnino 5C cnCUCDtre delimitado en esta accp-
ci6D: los Gitbia del Avesta Ion UD tc:x1O poético Y tcolóciOO, una serie de apasionados
serttlOl1C5 en ravor de la fe zoroastriana. Todos Jo¡ táminos que se imponen csW1
caraados de un valor reu,ioso.
Siempre se IIDa el mñdo mediante un trabajo o un m!r:ito alscrvicio de la fe. Pe-
ro una vez al menos esta recompensa adopta un aspecto concreto, YQSlla. 44, 18:
106 107
«concédenos el mJida que tú nos habias prometido, a saber: diez yc¡uas provistas de Por otra parte, n. 1, 159, tJ"'¡n drnus'Nzi. «ganar su timh>, ganar la parte de honor
machos y un camello». Es la Ílnica vez que se trata de una enumeración material; en que corresponde al jefe, A¡amenón, en la guerra o en una competición (cfr. 5, .5.53); o
los demás ejemplos, es de orden espiritual: es la felicidad, recompensa atribuida a la también ámwstluzi m~ra k/~os (6, 446), «ganar una ,ran gloria cn el combate». Por
vida futura. Ha)' que poner de relieve este curiow encuentro ron el empleo paralelo último, en la persecución de Hector por Aquile.s durantc d combate supremo, ea el
del griego mlsth6s en los Evangelios. Afecta a la identidad de las condiciones inicia- texto mas significativo (22. 160)' OÓX "'"""" .,¡a¡ ""'1", &pv;a&'" 1 " ..,..¡, .19...
les: es el reino fUluro, la «rnl~ deseablelf para emplear la terminologia avtstica, lo rM'tm ~, «ellos DO trataban d.c: ganar el pR:IIlio que los hombres se disputaban
que esUi en el primer plano de la predicación zoroastriana; en este reino. en esta reUci- en la caI1"CI1Ut. smo que la verdadera apunta en. la vida de H&:tor perseguido por
dad prometida reside el mfida. Aqul1l:s.
Comparando los ttrminOl vtdico )' av&tico. vemos diseñarse una signiftcación Asf, tinwnwi !i&nif"lca flObtcnU. tras Qforzada lucha. un premio». ¿Es fortuito
mAs precisa, orientada de forma muy distinta de lo que pareda. No se trata de una que min1tllmé est~ compuesto con un verbo tan espc:dfico que implica prcdsamCt1te
venta';a de carácter económico ni de una retribución regular, ni del salarlo de un 1& recompensa vinculada a una prueba? Por lo dcmis, ¿no decimos nosotros mismos
trabajo ordinario, sino mis bien de una recompensa - de carácter material o no- «ganar» un salaria como tambim «ganaD un premio, una victoria? De este modo,
atribuida a aqud que saJe victorioso de una lucha o de una oompetidón. Esto bace directa o indirectamente, mtJhJ63 ea la misma nación que constatam05 en indoira·
vcrosimil que, en cl seno del védico, mirlha- esté cmparanlada con müjh~as-. nio: precio fijado de antemano en una rompetici6n. Estc ICOtido eatA mejor con·
«generoso». servado en la tradición. beroizante de los himnos vWic05. Pero todavia es reconocible
Es el término grie¡o el que estt representada de forma más abundante: sr. en Homero. Tal es el primer empico de minhÓ.!. lnc1uso cn cl .sentido de «salario»
mitthDs tiene efectivamente en 101 textos homéricos la significación de «salario» en el sobrevive aún la noción de «retribudón fijada de antemano y pagada cuando se:
sentida en que n0r5otros lo entendemos. Los ejemplos son clar05: 11.21,445. Posei- lleva a término el trabajo". El «pCCJI1Ío~ del concurso se ha convertido en el Klm·
dón recuerda que ha trllbajado para Príamo misthOl epi rhióJ. ~ m. ~'f'C~, «por riOIf del trabajo.
un salaria fijo": aqw 5C trata rca1mente de una retribución. El gótico Y el eslavo no nos dan mucha información: el ¡ótico miuJo rirve para
¿CuAl era esta retribución? En un pasaje de la Odisea (18, 358 ss.) un hombre: que traducir el griego mistlrds Y DO prc:scnta ninguna variación instructiva. Sin embarao,
trabaja por un mÍ8thós n05 dice lo que gana: su alimento de trigo cotidiano, ropas, hay en gótico, aliado de m.kdo. otro téllDino quc traduce también el ¡rielO mlstltós;
calzado; tal es d m/slh6s de un asalariado. Sabem05 que, a menudo, habia protc:sbu es knm (a. a. a. Jón. al. Lolur) que se apoya ¡obre un antiguo neutro, ·taunom. Esta
cuando el asalariado no recibía. un salario, o cuando no recibia más que una parte. concurrencia con el antiauo tbmiDo indoeuropeo merece por JI m.ism.a que rtiernos en
Sin embargo. hay ejemplos en que «Salario» no conviene, en que el empleo de eDa nuestra atención.
mulhós Iiu¡jc:re un sc:ntido probablemente mú antiguo; en ll. lO, 304, se pide en el El gótico /aun DO esti aislado en el vocabulario iodoeuropco; no obrtante. antes
campamento troyano un voluntario par1l realizar un reconocimiento peligroso entre de estudiarlo en aus correspondencias, examinaremos la significación qoc 14: despren-
las Aqueos; y se promete una gran recompensa: ~ 1m IllyGl~ 1l108róc a. IX a~~ de de sus empleos. Traduce a la vez miJlháI. Op.JOnitl. kh6riJ; eno se debe a que
1cn1lL. «y habrt un misthós selurolt: un carro acompdado de dof¡ bumos caballos. probablemente no responde, ton total CJl.actitud, a ninguno de eclos trc5 t&minos
La condici6n del que ha de recibir ca;te mislhós es muy distinta de 1. de un asala~ griegos.
riada. Habri. realizado una hazafta y el misth6s es la recompensa ofrecida por la reali- Un puajc: nos muatra de numera notable cómo /aun y miuJo juegan juntos en la
zacibn de C$8. hazalla. lJe¡aIDOS aqul a la significación a que ya remiten los tá"miDOI semintica cótica, alU donde el modelo grielo emplea cl mismo t&min.a mlsthIJs.
inc1olrama.s; el m.lsth6.r no es un pago regular, sino el premio que obtiene el ¡anador Mal. VI, 1 /aun ni habaljl/rQm alt;1I i,:waramma... «no lt!nl& laun (¡aa8iN 013.
de un concurso, el h~roe de: una acción dificil. rXIU), de nuestro padre~. y lUCIO: «en verdad os lo digo, los hipócritas reciben sala·
Tenemos de esta interpretaci6n una prueba mis, sobre la que debemos dctc:nern05 rio» (lIdxouO't UN ~\IIZÚtW\I), andnemum mizdon seino.
parque no ha sido sertalada todavIa. Un verbo particular se compone con mlsth63 pa- Para traducir el mismo término, el gótico emplea dos palabras diferentes can una
ra decir «ganar un salario»: mislharne1n (¡u09lZpVS¡V), «trabajar por un &alario. ser u.~ linea dc intervalo. La segunda vez, mizdo. porque sc trata dc un aut~ntico salario bu-
lariado». En este compuesto se reconoce el verbo 6rnumaJ (lpwplZt) que tiene empleos mano, el salario de aquellos que son denominados hipócritas, cuya recompensa con·
homericos claros, y tan poca numerosos que es posible examinarlos todos. siste en la consideración o en otras ventajas. Cuando el salario debe ser recibido del
En primer lUJar -y es un hecho significativo-, las antiguos gra.m.iticos traducc:n. padre que está en los ciel0r5, en csta ocasión se trata de Itmn; no se han sentido autori.
este verbo por antJkatal/6ssathtd, «obtener al término de una prueba de riva1idad~i zados a decir mizdo.
esta definición que los lexicógrafos modernos no han tenido en cuenta es, desde lue- Es laun. a5imumo, el que se emplea para traducir una expresión muy cruda, la pa·
go, exacta, como lo muestran los ejemplos hom~ricos: al principio de la Odisea (1, .5) labra popular Op.sOnÜI; Rom. VI, 23: launa fTllwullrhlais daulJus (d. Oq¡&lWl t%
se habla de lu miserias de Uliscs, el húoc a quien el poeta pide a la mUla que cante, &.¡t1Z¡n(at¡ fU:vc¡-¡;~), «el salario del pecado es la muerte». Por opronitl se entiende pro·
~~ f¡Y TI 9'lx'rY mI YÓGwY ha;~\I, «aquel quc gana IU propia vida y el regreso de piamente la «soldadll)~, el alimento distinto al pan: carne y, sobre todo, pescado, ~
IU& compafleros~. gurado a los 501dadol: de ahl, salario del soldado. que es pagado en viveres. Aqui, en
Gana con e¡forz:ada lucha, en el curso de pruebas en las que ha salido triuufador, sentido figurado, es el salario, la rctribut:ión del pcc:ado, y /aun está en plural a causa
cl prr!mio. que es haber salva.do IU alma y uegurado el regreso de sus compafteros. del plural griego. Otro ejemplo: si 1Xv01véis lo que se os da, si amáis a aquellas que
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os hacen bien, si.. .• etc., ¿d6nde está vuestra kháris? (Lucas, VI, 32-33-34), kh6ris~ Hecha la observaci6n sobre esta particularidad, hay que tratar de comprender có-
«gracia» es traducido por Jaun. mo merces se relaciona con merx. y cuál puede ser la relaci6n entre la noci6n de
He aqui ahora dos compuestos que ayudan a centrar la significaci6n: sigis-Jaun, «mercancía» (merx) y la de «retribuci6n» (merces). Hay que subrayarlo, la merces es
«Sieges Lohn», «el Jaun de la victoria», traduce brabelon, el «premio» dado por el una cosa completamente distinta al «salario». Lo que la merces remunera no es preci-
brabeús, el árbitro, al vencedor de una competición. Es el término empicado para el samente un trabajo de obrero, sino los brazos de un hombre, el servicio de un solda-
premio ganado en la carrera en el estadio: el texto (1 Coro IX, 24) lo dice fonnafmen- do en la guerra. la ciencia de un jurisconsulto y, luego, en la vida pública, la interven-
te: «de todos aquellos que corren en un estadio, s6lo uno obtiene el sigis-Iaun». ci6n de un hombre polltico. lo que se llama un tráflco de influencia.
El segundo compuesto es curioso: launa-wargs (JJ. Timoth. lll, 2) que traduce Esta «remuneración» particular se relaciona de este modo con los términos estu-
akháristos, «ingrato, mgriztus» (Vulg.). Es -wargs el que cumple aqui la función de diados del vocabulario comercial. Pero no deriva del «comercio» en el sentido or-
preverbio negativo, mientras que el g6tico tenía la facilidad de formar un adjetivo ne- dinario.
gativo con un-o El sentido de -wa1'&f es preciso y fuerte: (ga)wargjan significa «conde- La noci6n que debe unir merx y merces es que la remuneración está hecha con di-
nar»; wargi/Ja, «condenaci6m>; a.a.a. warg, «criminal». Es una noci6n propiamente nero: merx. en tanto que «mercancia», es la mercancía obtenida por dinero. Tampo-
germánica: el warg es puesto fuera de la ley y desterrado de la comunidad. El com- co es el trueque. el intercambio de una cosa por otra, sino una compra comercial, rea-
puesto launa-wargs significa, por tanto, propiamente «destituido de faun», aquel a lizada mediante dinero. Tal es el fundamento de la relaci6n entre las nociones de
quien le es negado ellaun. Es un término muy riguroso, mucho más que el que lo merx y de merr:es. Para comprenderlo mejor, comparemos el caso del francés denrée
traduce. [género]; en antiguo francés es la denerée. es decir, «aquello que se puede obtener por
Vemos de este modo que laun es una cosa completamente distinta a un salario; es un denier [denario]», el producto, en tanto que susceptible de ser pagado, en tanto
un don de favor. o una ventaja ganada por una actividad que no ca un trabajo ordi- que entra en el «comercio». Es la relaci6n entre merx y commercium..
nario (en cuyo caso mivJo hubiera sido el término adecuado), propiamente una «gra- Merces es, por tanto, un pago que retribuye la disposici6n temporal de un hombre
cia» obtenida o un «premio» conseguido. para un fin particular. El término scftala una noci6n completamente nueva. la intro-
Gracias a la comparaci6n, tenemos medios para circunscribir más elscntido: fau ducci6n del dinero en las relaciones entre hombres para comprar servicios, de igual
está perfectamente atestiguado, sobre todo por ellat. liicrum (de -Iau-tlom), IUcror. forma que se compra un género.
El sentido de lucrum es la ganancia, el beneficio, con la idea que representa de al- Estos diferentes términos. comparados aqui en virtud de su significación, tienen
go inesperado, un aumento inesperado. En otras lenguas, esta significación se espe- relaciones que hay que retrotraer muy lejos, si queremos comprender el hecho de que
cializa: sánscrito lota. lotra. «botín» (palabras de léxicos) -que se relaciona con los hayan podido converger a partir de origenes diversos. Revelan la complejidad de los
ténninos eslavos: fovü, «(botin»; Joviti, «coger, capturar en la caza», «realizar una grandes hechos de civilizaci6n que denotan. Percibimos agul de qué manera, en el vo-
captura»; griego lifs (A'I~, botin, Jifzomai, «hacer botin», lilstór. «bandido». cabulario y la econom'Ía de los diferentes pueblos indoeuropeos, la noci6n de «sala-
El botin de guerra, la captura durante la caza, son precisamente ventajas con las rial) se ha realizado a partir de la noci6n de «recompensa» de guerra o de juego, a
que no se puede contar de antemano, son los «favores» del destino. Esta raíz se en- medida que se establecían relaciones de trabajo fijas, detenninando la noci6n de «co-
cuentra en griego en otra familia, la de apoloúó, «gozar». Aunque «gozar» sea el sen- mercio» y de «mercancía», un nuevo tipo de «retribución».
tido clásico de este verbo, el sentido antiguo todavia aparece. En relación con la idca Los mismos procesos se repiten en las denominaciones renovadas de nuestras
de «botín», es una desarrollo fácil de seguir: «conseguir un botin y gozar de él», «sa- lenguas modernas. Por ejemplo, la noción de sueldo (de donde deriva la de 501-
car provecho de una captura de guerra o de caza». El punto de partida del gcnnánico dtldo < itaL soldado, «retribuido por un sueldo») se ha formado en tanto que «retri-
-Iaunon. g6tico laun será, por tanto, «benef"lcio obtenido por captura, botin». aqui buci6n de gentes de guerra»; antan.o se percibla alú la relaci6n con el lal. solidum..
en consecuencia la ganancia. totalmente diferente del salario que procura el trabajo «pieza de oro» (de donde nuestro [francés] sol, sou). Una persona moderna a dur.as
regular. penas podría imagínar. porque estos signos lexicos se han distanciado mucho entre s(,
Vemos, pues, converger y aproximarse aqui en el vocabulario gótico, con mizdo y que el salario era, en su forma latina. un salarium. el «dinero dado a los soldados pa-
/aun, dos nociones radicalmente diferentes: la primera evoca la competición y el pre- ra comprar sal» (lato su!); que pagar deriva dellat. pacare, (satisfacer, calmanl (me-
mio que a esa competición está vinculado; la segunda, el batin de guerra o de caza, diante una distribuci6n de dinero); que les gages [las prendas] son el plural de goge».
luego el favor o la recompensa en general. «garantia, rescate». Las imágenes de la guerra, del servicio mercenario han precedido
Queda por considerar un tercer ténnino que está limitado al Iatin: merces. genitivo y engendrado las del trabajo y retribución legal a ellas unidas.
mercedis. «salario, retribuci6n». de donde provienen mercenarius y todas las palabras
que están relacionados con él. La particularidad de merces estriba en que tiene clara-
mente una relaci6n con merx, si bien el sentido de las dos palabras ba divergido enor-
memente. Desde el punto de vista morfológico. merces es una formación en -N-. Te-
nemos pocos ejemplos de esta formación y no hay unidad en esos ejemplos; por lo ge-
neral son términos poco claros. Está. por supuesto hered-. pero es un adjetivo, mien-
tras que I1U!rced- es un sustantivo fonnado sobre otro sustantivo.
110 ll1
CAPinJLo IS totipa se restituye ficilmcnte en ·lcred-dM·. «poner el - kred.,... fonéticamente elido
se apoya en ·creulo. que corresponde al simcrito Sraddhil. En avéstico. donde se es-
CRÉDITO Y CREENCIA peraria .~, tenemos uazdiI, con t inicial. por asimilaci6n; por tanto, todu las
formas se corrc:spondcn cx:actamente. Semejante identidad de formu en estas condi-
ciones garantiza una hcrcncia léxica fielmente conservada.
Cuando J. Darmcstcter estableció por vez primera esta com:spondcncia, vcia en el
primer elemento el nombre del corazón Olt. cor. cordis). Esta inttl'])retaci6n fue ripi-
damente abandonada por diversas razones sob~ las que hay que volver. porque el
problema etimológico está hoy de nuevo a la orden del día. se considera en general
• kred como una palabra dminta que sicnifica duena m~; - krrd-dhi aignifica-
Tia, por tanto. «poner en alguien la *JcrN (de donde resulta la confianza)>>. Esto no
ea muy sencillo. pero Il priori no se puede cspc:rar que esta noción corresponda a nucs-
tras conc:epdones modernas.
SutMrlo. La CUCQ, cOrTftlIOIldcDda fOJalal del 111. m-dO y del~. MrId-4J111- pran·
El problema fue tomado nuevamente por KOh1er que examin6 el sentido del verbo
tiza una hercnda muy &D.tipa. Bl examen d, kili tlllpl_ de 1rIuI-d1ril- en el Kit: Veda y del nombre en védico e indicó lo que parecia resultar de ello para la etimología
n0511eva a d1Jccrnlr ..... Cltl palabra la .igaifu:ad6n 4c ".-:to de wnfianza (en un d1ot) indoeuropea. Se¡6n a, la etimolosia de DarmCl5tctcr para • krtd, nombre del cora-
que implica rea;litlKión (en forma de favor divino OIor,ado al fiel)>>. PurtK.dor de elta z6n, habria sido rechazada equivocaclluDentc; si volvemos a la explicación de *kred-
misma nocibn compleja, el '/crm- iDdocuropro le llJ\CUUllra, Ialciudo, en cl1allo r:rid6.
dhi· como «poner su coraz6n en a1gunl cosa», vemos que se desarrollan sin dificul-
...confiar UD. COlII COO la cx:rtcza dI: llll:upenrlalt.
tad los diferentes sentidos atestiguados y que siguen cOIllitantes en indio, tanto en vé-
dico como en pili, incluido el sentido tudio de «deseo». Si el término védico se refie·
Como las dcsignacione& del «salario», 181 relativu a la noción de «pfft». Ipréstll- re a la «crcencillJt, no se: refiere a UD credo trol6gico, sino a la ICconfumza» que el fiel
mo que uno bacc:) y «emprunllt. [préstamo que uno redbc] no tienen en oricen un testimonia a los di05C8, a su fuerza, particularmente a Indra, dios de la ayuda. del so-
sentido propiamente econ6mico. COITO, que esti a la cabeza de todos los demás. Este ooncxpto religioso central en la
Un prlt (prtstamo que uno hace) es dinero, valores confiados para ser ulterior- religión dd sacrificio. que es la religión véd.ica. se enunciarla. seg6n Kobler. por tm8
mente I"ClItituidos. Podemos cootc:nt.arno& con esta dcfmición que: conviene a t&minos suceri6n de tres t&minos: «Treuc_ (fe), «Hlnpbc::» (el htcho de dar), «Spendcfreudig-
de 101 cuales unos son comunes a varias lenguas indoeuropea, mientras que otros re. teit» (aIcgr1a de ofmx:r, liberalidad en el don). DI: «fe_ a 4<ofn:nda liberal (en el sa-
sultan de un desarrollo reciente. criflCio)_, la cvoluci60 se rca.1izarla primero en el nomiR,luego en el verbo.
Vamos a considerar primero un término latino, cuya aJ.ptificaci6n es mis amplia y Encontramos el concepto divinizado en los textos vúlicos: es la diosa Snddhi la
se aclara por una corrtlpondencia bastante extendida y anti¡ua. Se trata dcllatin m- que se: eocvp de la ofrenda; luego, en unl petspcctiva eclesiástica, el término dcsig-
do y de sus derivados. La nodón de «<créancc» [crCdito, cn:cocia] se encuentra un- n.arla la «confianza» dcIlaico en el brabman y en su poder, correlativo con la pCI'D-
pliada desde el comic:nzo de la tradición a la de «croyance» (creencia). Ya la amplitud sidad de la ofrenda. De este modo iC pasarla de la confianza CII los dioses al efecto de
de esta aignific:acióo putea el problema de saber cómo le rdadonan estas nociones la ofrenda.
en latin, porque los t&minos correspondientes en otras len¡uu denotan tambit:n la Por lo demAs. Koh1cr ~c la historia del término en los uptlt1qlld y en 10l!i tex-
anti¡tledad de la noci6n y la estrecha asociaci6n de loa dos sentidOll. tos búdicoa donde aparecen la noción de «creencia», que subsiste, y la de ~genc:rosidad
La distn"buclón dialectal de los ténninOll es muy particular: por un lado, en latfn en la ofrenda». E sentido inicialserla, por tanto, «poner su coraz6n», según la anti-
crldo, en irlandél cretim, y en el otro extremo del domInio indoeuropeo, IÚlSCrito gua ctimolo,la que Kobler quiere resucitar y quc piensa demostrar mediante las no-
Jraddhiz, verbo y sustantivo femenino, y paralelamente Iv6stico UIllda-. tcma verbal ciones que ~l deriva en védico.
y tambibl sustantivo. En indoiranio, el sentido es, asimismo, «creer)) con la misma ¿Qué puede sacarse de esta conclusión? Dejemos a un lado por ahora la ctimolo·
construcción que cn latino ca dccir, r6gimcn en dativo. Hans KOhlcr lo ha cstudiado gia, ya volveremos sobre ella en último lupr. Si 5raddhfl significa en védico «creer,
detalladamente en una tesis doetorll1 (Gottingen, 1948) sobre la noci6n de iroddhll en tener conflinta en», no se nos dice c6mo se define la «creencia». Parece como si esta
lu literaturas védica y búdica. noción fuera en védico pareja de la de «creencia» en Iatin o en irlandés, donde está fi-
Tenemos aIú una de las corrC5pondeDcias mts anti.¡uas del vocabulario indocuro. jada desde el principio; ya no tendrlamos, por tanto, m.áII que la etimologia para in-
pco; es significativa porque (como ya se ha observado) está atc:sti,uada IOhunc:ntc: en formarnos sobre su fundamento.
los dos atrmlos dellirca comlln; y como para muchos términos importantes rtlativos En realidad. con la ayuda de los textos citados cxhauJtivamcnte por KOhlr:r. se
a las crcc:nciu y a laa institucionCl. qu.c esttn en este caso, esa supervivencia denota puede caratterlzar de forma algo mú prcd6a esta ootiÓD. El térmiDo JI'tId- no se
WlUQismo. compone con mú verbos que -dhil, salvo una vez klzr. (kr-), «hacer_. Pero b'od-kar-
Este bc:cho quc:da corroborado por la antigQcdad de la formación. &tamos al es artificial y poco claro; todo el mundo estA de: acuerdo CII cIlo. También hay que su-
presencia de un anticuo compuesto verbal. constituido con la ayuda de: • dJri-; el pro- brayar que el verbo Jraddhil- es tratado a menudo como un compuesto con prevcrbo,

112 113
o que 10& miembros pueden ser separados; irad de un lado, dhil del DUO. Esta creen-
cia no es nunca creencia en una cosa; es una creencia pc:I"lIOnal, la actitud del hom-
bre respecto a un dios; ni siquiera una relación de hombre a hombre, .sino de hombre (3)
a dios; la sraddhil lie dirige particularmente a Indra, dios nacional, héroe CUyu hlWl-
fIa¡ llcnlU1 el Ri¡ Veda. Por una transferencia conocida, siempre que una divinidad En otro lcXto (X, 147, l),lrat t~ dadhimi, «yo pongo mi COnflllDZll en ti porquc
tiene una funcibo, los hombres necesitan a esa divinidad para realizar esa misma fun- tú has aplastado al dragón y realizado la bazaña virilit. Se trata del combate de Indra
ción en la derra; por eso, el hombre tiene nc:cc:l!Iidad de Indra para ser él mismo vence· contra Vttra. hamfta anterior que impulsa al ftel a darle su confianza.
dar en la lucha.

(4)
(1)
He aquf una invocación a la pareja de dioses Nisatyas (los Atvins, correspondien·
Antes de nada veamos un texto que mUC5tra en qué condiciones se ha establecido tes de: los Dioscuros), esos gc::melos que son diOSC! curadores y sabio! (X, 39, j): «00-
esta creencia en lndra: sotros 05 invocamos, para comprometeros a renovamos vuestro favor, oh Nisatyu,
para que este ar; (compaJlero de clan) tenga aJfÚltl1Wl en vosotroslt.
... ir'cldbitllDl te "",huid indriy/Iya Se quiere obtener de C50ll medicos divinOl5 la prueba de que son capiwes de ayudar
ddhll mtln~ trat te asm/J adbiyi a los hombres, para que elllotrOlt (el an), que DO cree en c:llos, les conceda en. addan-
'i#il t:Odaswl mahat~ dh4niya 11.. V. l. 104,6 te su confianza y sea su apoyo.

se ha puesto confllUlZ8 en tu gran :fuerza indriana. por eso prec:is.amentc yo he


$: •••
pensado (manyej: se ha puesto confianza OJ ti, J.ánzatc como un toro para conquistar (S)
el eran prrmio tlcl combate.»
Se trata de ganar el premio del combate; no es una guerra, sino UD combate singu- ¿Por qué? Un texto de la respuesta (VIL 32, 14): «¡Qué hombre, oh Indra, ata-
lar, una rivalidad, una justa. Dioses o repi esentantes de los dioses, cada uno tiene sus ca a aquel de quien tú eres el tC5OfO» (tvi-l'lIS1I. «que te tiene por bien, por fortunu).
partidarios y la causa del dios es la de todos aquc1los que la apoyan porque ponen en «Al confiarse a ti.lraddhil tt, el tKroc liC esfuerza por p.nar el premio (dd combate)
el dios ru fe. fU ccnfiam:a. en el dIa decisivo.»

(2) (6)

He aqui ahora un pas¡Qc donde, por primera VCZ, probablemente la única, aparece tcPorque yo he dicho: al escoleros, oh lndra y AJni, nosotros debemos quitar por
una cuestión sobre el oriBen de 101 dioses y una duda sobre su existencia (R. V. 11, la lucha este sdma a los Mural (que son 101 enemigos de los dioses), venid para llpo-
12, j), «aquel del quc liC pregunta" ¿dónde está?", el (dioa) horrible del quc $e dice yar cUrad y bebed del sdma uprimido (suta) (1, 108, 6).~
"no existe". aquel que hace desaparecer (m;nali) las riquezas del ari (el rival) como
(un jugador) los dados: tened conflBRza en ~b), sd arydlJ P~{1r vfja r~á minia Irdd
asma; dhDtta. (7)
Se trata de: una justa, en la que el dios, del que algunos llegan a dudar que exista,
coge todo, aminora el empuje del rival. Por tanto, ... Jrad usmai dhDlta. «¡creed «Oh tú, Indra, al.éIrate con la lraddhfl y con la bebida de s(Jma. tienes, en favor
en él!». de Oabhiti (aqui el nombre d:e un hombre) dormido (el demonio) eumuri (VI, 26, 6).~\ 'tllA Pb.
Eate dioa es un campeón que porta la esperanza de los hombres, cuya causa repre-
senta; los hombrcs deben reforzar su poder haciendo esta sraddhiz; se pone, por tan-
to, srad en él parll que ~ triunfe en el combate: el dios debe justificar esta confianza •
~~ ~
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con sus hazaftas anteriores. ••
""ICAtl\\.
La respuesta a nuestro «¿por qué7» ---<:fr. más arriba, (5)- es, por tanto: porQ.u~---
el dios que ha recibido el 11Yld lo devuelve a los fieles en forma de apoyo en la
victoria.
Conforme Il Iu tcn.deocias ¡encra1cs del vocabulario rc1i9oso, se desarrolla ahl
114 liS
una cqu1v~a entre la acción abstracta Arad y 105 actos de ofrenda: poner su srod los perros. En segundo lugar, el corazón esta sede de cierto número de: aflX:t.oll. Quien
en el dios cqwv.ll1e a hacerle oblación; de ahi la equivalencia entre ¡rad, por un lado, haya leido a Homero sabe que en el corazón reside el valor, el pensamiento' ciertas
y, por otro, ~aj., y todos los verbos de oblación. Vemos que no hay nece:sldad de esa cmocione5 se manifie:stan en él, sobrc todo la c6lera, de ahl un ve:rbo como a'. eslavo
4C1~osidad~ de la que KObler ha creído hacer un momento IcmintiCO de la palabra. sri1~j(i, ruso se.rdU', «irritar~ (antiguo eslavo srUdtct!. ruso serdce, "corazón»). Los
Si DOS arnesgtramo.s a proponer una traducción de Jrad, seria «devoción», en el derivados nonunalcs se vinculan a w mi.!mas reprC'SCDtaciones: e:n latín se<Of3 con-
sentido etimológico: devoción de lo.s hombres a un dios, para una justa, en cl curso cors. con los abstral:lOll I:omo concordia. H<Ot'S, «quc está fuera de su corazÓn de
de una lucha. de una rivalidad. esta «devociÓn» permite la victoria del dios que es el sus facultadcs)ll, asi como el derivado verbal re-cordor. feTe:Cordar(sc:)>>. El cora~ es
campeón, y. a cambio. confiere a los fieles vcotajas csmcialc:s: viCIarla cn las luchas solamente un órgano, asiento de una afca:i6n, de una pasión, en rigor de 18 memoria.
humanas, c:u.raci6n de laa enfermedades, cte. «Depositar confianza", es comprometer pero nada mis.
su confianza, pero a cuenta de trueque:. Lo quejamb hay, CJ'l ninguna lengua indoeuropea antigua, es una locución anaU·
En avbtico la noción se define de la misma manera: es un acto de fe manifestado dca la! como «-poner su corazón en alguien,.. Para quien está habituado a la fraseo-
hacia un dios. pero c:spc:cifu:ammte para obtener 6U ayuda en una lucha. El lleta de fe: log1a~ al estilo, a 135 manerlU de pensar de los antiguos, ésa seria una c:xpRSi6n tan
implica siempre certeza de rcm.wu:laci6n: se rca:Jiza esa devoción para reencontrar cxtrafia como «pon~ su bip.do~; no hay diferencia a este respec10 entre d corUÓD y
siempre d beneficio que: se ha comprometido. ct nombJl: de cualqwcr ouo oclano. Sólo una ilusión nacida de las metáforas moder-
Ella estructura similar, en oontextos religiosos diferentcs, pra11tiza la antiaücdad nas ha podido hacer pensar en un giro indoeuropeo como «JXIDCC su carn6n en al·
~ la ~oción. LA shuaci6n CIi la de un conflicto entre 105 dioses, en el que los hombres guien». En vano buscar1amos en los textos antiguos la menor huella de una locución
mtervu::ne:n a~do una u otra causa. En c:ste compromoo, los hombres dan una semejante. Hay que dejar a un lado definitivamente: esa interpretaci6n. Por desgracia.
parte ~ si uusmo.s. que ~fucrza la de los dioses a lO;! que han eh:gido para apoyarles; no vemos nada preciso para sustituirla: '" krT!d sigue quedando oscuro: apare:t:e sólo
pero SlCIDprc est'- lMplicita una contrapartida; se espera del dios restitución. Tal es, en ~ relación, nU(}Q como palabra independiente; y desde el punto de: vista eri-
aparentemente, el fundamento de la noción laicizada de créu"cr:. confianza, sea cual mológico, la palabra está completamente: aislada.
sea la cosa fiada o confiada. Por t~to, no se puede bacer otra CO!Ia quc proponer una oonjetura: '" kred serta
El mismo marco aparea: en cuaiquiC'C manifestación de confianza: confiar alguna una CSpecle de: «prcnd.a», ele «apuesta»; algo material, pero que compromete tambitn
~ (lo que es un empleo de crido) es entregar a algÚD otro, sin consideraci6n de el sent!"tiento penana!. una noci60 invcstida de una fuena mágica que: pertcncc.c a
IlCSIo, algo que es de uno, que no se da, por razones dívenas, con la certeza de vol- cualqu~r hombre: y que: se coloca en un ser superior. No hay cspcnInza de dcfmir me-
VI:T ~ encontrar la cosa confiada. El mc:c.anismo es el mismo para una fe propiamente jor este término. pero al menos podemos restituir el contexto en que ha nacido esa te-
religiosa. y ~ la confianza en un hombre, sea c:I compromiso por palabras. por pro- laci6n que se cstablc:cc primero entre 10§ hombres y los dioses, para matcrializane lue-
mesas o por dLDero. go entre kJs hombns.
Nos ranontamos de esta forma a una prehistoria lejana, cuyos ¡randes rasgos por
lo mmos se esbozan; rivalidad de poder de los c1ane8, campeones divin05 o humanos,
donde hay que dar muestra de vigor, de: generosidad, para asegurarse la victoria o pa-
ra ¡anar en el j.ue¡:o (d juego es un acto propiamente reU.cioso: los dioses juegan). FJ
campe6n necesIta que se crea en él, que se le confie c:l • kred, a cambio de repartir sus
beneficiOS e~tre aquellos que le han apoyado de esa forma; de este modo, hay entre
hombres y diOSes un do uf d~.
¿Qué es ·kred1 El análisis que acabamos de hacer, ¿autoriza a concluir, como
KOhler ha hecho, que hay que volver a - kred. «corazón»? La antigua objeci6n contra
esta interpretación sigue subsistiendo. La forma - kred no coincidc con e:l nombre del
corazón en indolranio: es un hecho extrafio, pero indiscutible:.
Frente alladn cor(d), griego kel', kardía, g6tico hairto. es!. sriJdfce. tenemos en la '
inicial la sonora aspirada en indoiranio: h{d-. hiudj en sanscrtto, r.ired· en avéstico.
Cualquiera que sea la explicación, no hay en indoiranio la menor huella de la gu-
tural sorda inicial atcstiguada por lo dem6s en otras partes. De este modo, la fonna
'" kred no se identifica con el nombre del corazón. Incluso en el ¡rupo occidental,
donde: la forma se presenta con inicial k-, encontramos para ~<corazón», -kerd.
'" kord. '" krd (grado cero), pero nunca'" kred.
Ademú ~sa que aun me parece Olés grave-, hay una dificultad de sentido; ése
es el aspecto de la cuestión que mcn08 .se evoca. ¿Qué representa en indoeuropeo el
«oorazón»? Es. ante todo, la víscera como tal: .se arroja el corazón de un hombre a

116 117
CAPÍTULO 16 La distinción dc 1115 palabnu quc dependen de ella no está realizada claramente en
el cficdonario 4e autoridad, el de Blrtholomae. Es lógico proocdcr a UD análisis que
PR1!T, EMPRUNT(*) Y DEUDA permita reagrupar palabras dispersas en varios articulos. En efecto, Bartholomac di5-
tinguc dos núca: 1) ptlr-, CIlhacer igu.al»; 2) pur-, «condenar». Fn mi oponión hay que
poner junw las formas que dependen de una y de otra, para Ucpr a constitnir una
familia unitaria: estas formas son en parte idtnticas en los dos articulos del dicciona-
rio de BartholOInlle. Se usan por rcela ¡cnc:ral en pasiva: uf «ptliTyete, presente co-
mún a Jos dos par-: «SCI" compensado» o 1(5CJ' condenado",.
Un ejemplo mostrará el contexto en el que aparccco estas formu. ID derivado
Q-¡»r#lÍ, con preverbio j¡ y suíljacibn en -ti, colinda en el pasaje siguicote con un par-
ticipio mcdJo pilr~mffa-. de la misma ra1z: «tal es la CiBa. tal es la iJ¡»~N pw1l el ne1
que se arrepiente (pi1rilmnilj)lIt (Vidivd1t. 8, 107).
El abrtraeto ~,#r; esti acompaftado de aSii, «expiaci6n, compensación",; 105 dos
Su",ario. Con1ra ktholomac que distlnlue dDl ralO1:1 p.-.
R Gemueltra que kn de- indican una reparación para borrar un pecado contra la religión. Aaimismo, se en-
ri,,~ i~nlOl (y armenio.) dePfl'r- -entre ellollr. ·PCfW-. de donde arm. ptI,t(e', Ildcu.
da_ le pawkn rlldudr pcrfa;tarnente. un l1n1co valOr de bue. ucompmllU con aJau- cuentra Qp;Jrilti en equivalencia con yao'idi6ra-, a.cc:i6n de hacer ritualmente apropia-
na COlII tomada de uno. de ~u propia pcraona o de.u hacimd.... Lat. pa', «\pallt, debe do al¡o o al,uien que esta mancillado, C3 decir, que es impropio para un empleo reli-
rdllCionane con tlpcrr· ¡r&nio. gioso.
En latln. ~. Itcicberlt, no ImpUca que IIC haya rtdbido de aquel • quien se debe Otros dos dcrivados, empleados sobre todo en el código de pureza denominado
dar. La tlIlJIraibn tknic::a .wClllllu milI,", del.i1lM. PUf '" r.:ontruio, con precisiOn el doble
movimiento, de ida y "lIdta. de una mi.ma luma de cUnero, lin inlcf1:l.
Videvdit: J»,.rfJi¡, «c8.!ltigo corporal, multa», algo que es dado en compensación de
En germAnico. la IlIpcdfícac:i6n de ~ih'f- < l.e.• /fi"". Cerr. 11". felpa, .dejar...) en III un delito; y el adjetivo negativo anit¡»rillJa-, «incompensable, incxpiable», aplicado a
RntJdo de «JlIDlIn .fCll:ta .. l. vez .. la noc:i6n de IlYICIo• .IiIad- .. "1:11 ralz '1 .. 111 0 ..11. syao8na-, «acción».
tenda de otm bcrlxJ ~.,,- par «dejar». En cambio, pu1l dalpar la «deuda', clp- He aqui ahora una serie de formu que han sido unidas a otnl flÚZ pI1T-, pero que
lito, que I~ un wubo pal'lIlIdeben (en ¡mcnJ). ba debldo Iom..- prahldo otro tlnnl· en realidad DO deben sec- disociadas de las prca:dcntes. Son cxpralones jurldieu fre-
UD del ctItko.
nmbién CIl tbtku. d ~bu1ario del «pr~. poc:a p1:dm apum!rmcale. cucntCll en el Vidévdil:: a partir del neutro ~r*. «eXpiación. compcDII.ci.ÓIllt (unpti-
abua ele ba:bo ÓOI noaor- diRinlu ---a.al tndidonal. la lid prálu:Io CDIKl traDIiac> cado en el adjetivo flffQ~'~ que acabamos de ver), se ha constituido el compuesto
d6n penocW; '1 otta aln tnIlfici6n, la del prtslamo .. mtera; CDDKl KtMdId lan"~'., ~r#tó, ~Só-Ian" Cestu dos últimas formas no difieren mis que por
pmfedonal-. &l ark&o IC obun-a UD ba:ho~. una variación grtfica), Iitcrahncnte «cuyo cuerpo (1(11Ift) es condenado, sirve de com-
Pan. terminaJ. le dcmIIcstn. qucd la1. ~(> rr.~ [CM!:. plCiIW"D ti, InIc
todo, poDa" aratil a dispwiciOO. aiD car¡o ni lInoludtm. N, meDOI aó:n • .mtel&.
pcnsaci6n), adjetivo que califica a aque1lol que se han vuelto cu1pabla de ciertos crl-
meJ1Cl1. Muy caractcrlstica es también la conjunción del compuesto fhrn.imQ.~ril6ll-,
ttcuya compensación es grave» con el sustantivo pilrrz-, C(~, en una misma locu-
m objeto de estc capitulo es mostrar cómo, indcpcnditntmx:ntc. en varias lcn¡uu ción. El vocabulario avéstico nos permite awvinar aq,ui un conjunto de nociones que
-inm.io, latln, 16tico, gricJo- tmniDos técnicos correiaúVDI para «deuda», "J)r&ta- se reparten en la medida en que se refieren a la «C'Xpia.ci6nlt o a la tCCOmpc:nsaci6Dlt,
mo», «empnml» C"'), se ha constituido por C5pCc:mca.cf.lln. y ditcrmciac:ión de t&minos entre la reUcibn y tu relaciones económicas. Esto queda confirmado por el testimo-
más puClll1es o que derivan de otro orden de representación. Sin cmbarco. encontra- nio indirecto del armenio que ha tornado prcstado, en todas las ~ de su dcsarro-
remOl, ademú -de dcsilnaclones particulares lalidaS de evoluciones propias de cada 110, un número considerable de pe.labral al iranio. Dadas las considerables lagunas
lengua: por un lado, un tmmno de una ccncraJidad butaDtc grande: por otro, UD que tenemos en nuestro conocimiento para ciertos periodos del iranlo, el armenio
procedimiento de formaci6n comÍUl al crupo de palabru correspondientes a esta ayuda a reCOnstruir las familias léf.icas deficientes o insuficientemente representadas
notiones. del iranio.
Este es el caso con que nos encontramos. Disponemos del armenio par/~, «deu·
du (con el k r del plural, normal en las plllabras abstractas), ¡cnitivo partuC"', tema cn
«DEUDA» EN IllANtO -u que no cs conocido de otra forma en iranio. De este modo tenemos una oposición
de dos fonnacioncs abstractas: Q-pílr~ti y • Pf/JI, es decir, rcspectivamente, las dos
En d dominio oriental indoeuropeo, hay una serie de foruw inmiu ain corres-- formal en ·ti yen-tu. En anncnio part/cC. «deuda», designa también la e<obligaci6rut
pOlulicntes seguros hasta ahora, Yque se difermdm mal ea d lGlO del iranio. Se tra- en ¡eneral. el ""'ho de ' _ " i¡ual que el al. Schvki y .1 inglés s/uzll. De ahl o:xp<e-
ta de clcriva40s que se rdac:ionao con la ra1z avt:Itica par-. siones tales como pcut i ¡nj. literalmCQte «hay deuda. deber de, pera mi». es decir,
«yo debo. yo tengo la obligación de» (ncptivamc:nte ~i parl UU, «)'O DO debo»), ya
M Cfr. kJ dicbo al ron'":zo dd c:.plI\IIo 15 (N. T.). se trate de una obligaci60 moral o de una deuda. Con el sufijo trivial -abn, se saca
(..) Cfr.aotaddnductor.capkulgU. (N. T.). de part el acljetivo ptUtakan, «deudor", que puede const:ruine como predicado, parta-
118 119
kan e. Luego la palabra se ha especializado en compuestos cuyos dos términos son de simple, quizá demasiado simple. Porque inmediatamente aparece una dificultad: no
formación irania: par/avor. ~(que lleva una deuda o una obligaci6n; justiciable»; y en se puede explicar la construcción con el dativo, debere aliquid alic:ui.
particular part-a-pan. «deudor», literalmente «que conserva una deuda». Sobre par- En latin, contrariamente a 10 que: podria parecer, debere no constituye la expre-
tapan se ha creado el término opuesto, parlate, (donde tir es la palabra armenia para sión propia para «deber» en el sentido de «tener una deuda»). La designación técnica,
«amo))), literalmente (cama de la deuda», es decir, acreedor». De ahi provienen nue:- juridica, de la «deuda» es aes atienum, para decir «tener deudas, adquirir una deuda,
vos derivados: en primer lugar el verbo partim. «yo debo, yo estoy comprometido a»; en prisión por deudas». Debere en c:I sentido de «tener deudas» es poco frecuente: no
luego un termino técnico que debe estar tomado del iranio, el compuesto part-lxiixi. es más que un empleo derivado.
cuyo empleo esclarece la formación. En armenio se dice «dar su bien propio en El sentido de debere es otro, aunque se traduzca también por «deber». Se puede
part1xiixi para otroS), es decir, «comprar las deudas de otro». Este compuesto, «deber» alguna cosa sin haberla pedido prestada: asi, el alquiler de una casa, que se
"prtu-baxSya- (el original iranio del préstamo armenio) significará «gratificación de «debe» aunque no constituya la restitución de una suma pedida en préstamo. En vir-
deuda»; esa es una expresión técnica del lenguaje jurídico. tud de su formaci6n y de su construcción, debeo debe interpretarse según el valor que
Se dispone en total de un conjunto de formas bastante considerable. Hay' que recibe del prefijo de, a saber: «tomado sobre, retirado de»; por tanto, «tener (habere)
prestar más atenci6n a los sufijos caracteristicos de estos términos. La palabra para algo que se ha sacado (de) alguien».
«deuda», "Pftu se define literalmente «cosa a compensan), de ahí c<deber» en gene- Esta interpretación literal responde a un empleo efectivo: debeo se emplea en cir-
ral. Esta interpretación es sugerida por el sufijo -tu, que implica aptitud o eventuali- cunstancias en que se debe dar algo qUe se restituye: a alguien y que uno mismo posee,
dad. Por el contrario, con el sufijo -ti, el derivado av. Qp;Ir~ti presenta el sentido es- pero sin haberlo pedido en préstamo literalmente; debere es retener algo tomado so-
perado de «compensación efectiva») y, por consiguiente (ahí esté. el sentido constata- bre los bienes, sobre los derechos de otro. Se emplcra debere. por ejemplo, para «de-
do), «castigo, expiación», por tanto, «deuda efectivamente satisfecha» -lo cual es ber el sueldo a la tropa», hablando del jefe, o el aprovisionamiento de trigo a una ciu-
diferente de .. Pftu-, «deuda», como cosa a satisfacer. dad. La obligación de dar deriva solamente del hecho de que uno tiene lo que pertene-
La noción de par- en iranio es mucho más amplia que nuestra noción de (cdcudll): ce a otro. Por eso es por lo que debeo no es, en fecha antigua, el término propio para
es todo lo que debe, en materia de reparación, aquel que se ha vuelto culpable de un la «deuda».
delito. En última instancia, no hay más qUe una sola raiz par-, «compensar mediante En cambio, hay una relación estrecha entre «deuda», prlt, [préstamo que uno
alguna cosa tomada de sí, de su propia persona o de su hacienda.), y ella puede expli- hace] yemprunt, [préstamo que uno recibe), que se dice mutua pecunia; mutuam pe-
car el conjunto léxico al que hemos pasado revista. cuniam soluere, «pagar una deuda». El adjetivo mutuus define la relación que carac-
Encontramos un correspondiente fuera del iranio Oa raiz no es conocida en indio, teriza el «emprunt». Hay una fonnación y una etimologia claras. Aunque el verbo
que yo sepa): es el adjetivo latino par. paris, que indica paridad o igualdad. No hay muto no haya. tomado este valor técnico, la relación con mutus es cierta. Evocaremos
en latin raiz verbal primaria: paro. comparo son derivados del adjetivo par. En um- además munWJ, y por ahi llegaremos a una gran familia de lenguas indoeuropeas que,
bro tambi~, pars (lat. par) es solamente nominal. con sufijos diversos, marca la noción de «reciprocidad) (cfr. más atrás, pp. 63 Y ss.).
El sentido permite esta comparación: es una de esas supervivencias que vinculan el El adjetivo mutuWJ indica a la vez prit o emprunt, según la forma en que esté deter-
latin al grupo oriental de las lenguas indoeuropeas, y la correspondencia es tanto más minada la expresión. Se trata siempre de dinero (pecunia) restituido exactamente co-
instructiva cuanto que nos proporciona el inicio del desarrollo técnico que no se ha mo ha sido recibido. Prlt y emprunt son dos aspectos del mismo asunto como adelan·
realizado más que en iranio y que ha producido la noción de «deuda». Estas expresio- to y restitución de una suma, sin interés. Para c:I préstamo a interés, hay otra palabra,
nes jurídicas se han constituido en gran medida a partir de nociones religiosas. Imus.
Hay que tener cuidado de distinguir las homofonías. Este grupo de formas latinas La relación de sentido entre muto. que se traduce «cambiar» y mutuus se establece
e iranias es independiente de aquellas que hemos estudiado más arriba a propósito de por el «intercambio». Muto es cambiar alguna cosa (un vestido, por ejemplo) por al-
la noción de «vender» y que derivan de una raiz de la misma forma: penío. epérasa, guna cosa equivalente. Es una sustitución: en el lugar de: la cosa dada o quitada, se
piprásko. Como se ha visto, la expresión para «vender» se reconstruye: en griego in- encuentra una cosa idéntica. El objeto que sirve de detenninación sigue siendo el mis-
cluso como «transferir, llevar al extranjero». mo: muta re uestem. patriam. regionem es reemplazar un vestido, una patria, un país
No es, por tanto, en ninguna forma, «igualar, compensar», y estas dos ralees por otro. Asimismo, mutuWJ cualifica lo que hay que reemplazar por un equivalente.
..per- no tienen nada en común ni en su sentido ni en su repartición dialectal. Es visible la relaci6n con munus. que, aunque comprometido en nociones diferentes, se
une a la misma representación. La raiz es indoeuropea *mei-, que denota el intercam-
bio y que ha dado en indoiranio mitra, nombre de un dios, y «contrato». Más arriba
«DEUDA» y «EMPRUNT» EN LATlN hemos visto los adjetivos av. mi9wara. ser. mithuna donde volvemos a encontrar la t,
sufijo radical de miituWJ. El sentido es «reciproco, que forma una pareja, que consti-
El sentido de latln dibeó. «deben>, parece resultar de la composición del término tuye un intercambio».
en de + habeó, composición sobre la que no hay ninguna duda, puesto que el perfec- Pero el sentido de munusJ particularmente complejo, se desarrolla en dos grupos
to en latln arcaico es también dihibui (por ejemplo, en Plauto). ¿Qué quiere decir de términos que hemos tenido ocasión de estudiar más arriba y que indican, por un
dibeó? La interpretación corriente es «tener algo (que se tiene) de alguien»: es muy lado, «gratificación», por atto, «cargo ofIcial». Estas nociones son siempre de cartc-
120 121
ter reciproco; implican un ravor recibido y la obligación de reciprocidad. Alise I:Xpli- de una pe',luefta serie de palabras que se refieren a formas de la propiedad, como ser.
ca a la vez el sentido de «cargo administrativo, funci6n oficial» y el de <efavor mostra- apnas, «blen, fortuna», donde el ap- puede compararse con Opr en latiD probable.
do a alguien», porque se trata J)rCCiAAmente de un «sClVicio público». es decir. de UD mente; sacado de otro radicll1, ser. dravinas tiene el mismo sentido: «bien mobiliario.
carla conferido a alquien y que le honra coacciODindolo. Bl «favor» y la «obliga- fortuna». ~te es el momento de citar cllat.fDtllS, «préstamo a interés, donde Ji-
ción~ encuentran as1su unidad. pertenece evidentemente al grupo de rn:undus. jilbe. Jimina, palablll5 de st,¡nlflca-
ci6n muy dif~le, ~ que timm e~ común este radical fi- que respond.c al ¡rielO
8Yt- y cuyo sentido prlDlcro es ((fecundidad, prosperidad». De este mocSo.fenllJ' evoca
«PRP:!'» y «DEUDA» 8N GIIllMÁN1CXJ la misma imaaen que el gr. t6lcw: el inter& es como en¡endrado poc el dinero. Se
puede establecer incluso la condiciÓII suplementaria que ha pcnnitido CIta especializa-
Vamoa • considerar ahona la miuna noción en las k:Dguas acnntnkas. Lu ~re­ ción: para «dejar», el g6tico tenía IItall (mglb to ~(. al. ~n) con una aran variedad
iliones son completamente difen:ntCl: gol. 'eiJn1tl". «prestar» fprltl. a.a.a. lihtm. de cmplCOlil: dejar un huérfano. dejar partir a alguien, dejar dinero; desde entonces
L ilL lim; hoy inalb loan. al /eihen. etc. La significaciÓD ea constante y estt bil:n el- lIikv- estaba disponible para un sentido particular.
tablecida dcsck d aerminico antiguo. Prueba indirecta de cIIo ea que estos támiDori Hay tambibt en. védico d inicio de un empleo especializado: rik-, «rCtiranc: de,
han pasado a eslavo: a. esL lixwI traduce t6Jws, «inter& del dinero. precio», y la pa- abandonar alguna cosa», se construye a veces con un nombre de objeto en el acusati-
labra C$ pancslava. vo y un instrumental, para decir «abandonar la posesión de aIcuna cosa por cierto
Estas palabras pertcnclcm a la fiUllilia de gr. ItipiJ ~), Iat. lillquo. adejaD. preciolt, por consiauiente, «cecl.cr por ttiocro», «vendCD. Desde luq:o Cito no es
«prestar~. pero se ve que rik- podia indicar ciertas transaccioDCS.
La espccializadóD de me verbo, cuyo sentido (<<dejan) es pera! en indoeuropeo,
plantea un problema. Se trata de volver a encontrar las condici.ooa de esta especiali- La expresión para «tomar prestado» y ~<J)ICStaI1lo en germánico es el verbo repre-
z:aci6n. que no es peral. De este modo, en indoiranio rik- y en armenio Ik'anmr. sentado par el inglés borrow. al. borren, «empruntcu, y las formas correspondientes
praen1e con nual. l5i¡nifican solame:n.tc «dejant o «qucdam. Bsu curioso dcsurollo de las dcmú len.¡uas aennlnicas. Es un presente denominativo. sacado de 00,., ~
de ICIltido ha sido estudiado por Meillet 1, quien ha subrayado que DO basta COD eqm- piamente «seguridad, garantlalt -en relación apafóDica con d verbo ¡6t:ico baÍr,rm,.
car eprt::atan. por «dejar algo a alguien». El problema consiste precisamen~ en saber «guardar. conservan>-. La transición se ve: en L sa,i60: OOrgjon lignifica «protegc:T»
cómo se ha reatrin¡ido d ttnnino, cómo se ha cspecializ:ado. luego, «convertirse en prantclt, de donde «preter~ y métricamente «dar una
du. de donde «cmprunter~.
pran:
MeDlet ha observado que en iodoiranio t.enemos. de la misma ra1% ·rik-. 101 dc:ri-
vados ser. reJcna.r. av. rdx-lfllh-. lu dos por «hcR:ncia» Y que le com:sponc1m ene- Puede concebirse un paralelismo prltu/empnutter, puesto que en gentWlico el
tamal~. Estas formu nominales indoiraniu. caracterizadas por el aufijo -lit$" rO- mismo verbo borgert cxpresa las dos nociones. lDclu.!o en g61ico. donde hay términos
cuerdan las formas nominales JCflDinicas, como /dQII. Seria a partir del sentido al- distintos, la relacibn es maames..: «pretcr" se dice para 4<dejaD Y «cmpruntcr" para
canzado por /thall, «pretn. como se habrla especializado a su vez el verbo ¡e:rminico «guardar». No es siquiera indispcllsable disponer de esta distinci6n IWca: emprllllt~
en ellClltido de «pr!tcr». se decía en antiguo fran~s para «prestar» y para «hacene tlrestant.
Esta ralz ·/~ik". que se traduce «dejar~ o «permanecer», ae¡6n que el verbo tenaa Esta rela~ón se verifica a'On en el ttnnino técnico griego d4nos <Mvoto>, ~(dinc:ro
o no tensa un rtgirnen, sipiftca de hecho: «encontrarse deftciente. faltar, faltar del prestado a mtdes» (tOOavia un derivado con ,urljo -nes), de donde el pRsenle
lugar en que se debla estar». FJ perfecto homérico Illoipa no si&niflca «yo he dejad.o~ danef~fJ. «prestarlt. Mediante el juego de la activa y de la media, I;ste el el único vc;r·
como nliqui. perfecto tr&D5itivo, sino «yo estoy en estado de falta». perfecto intran- bo que indica la pareja «prlt/emprunt». Sin embargo, todavía no hay etimololla sa-
sitivo a pesar de su construcción que puede ser activa: Itlo;pOs lianiflca teque fal•.". tisfactoria para diblos. Si se admite la glosa: "ci~· ¡up(&u;, el sentido andluo seria
La defmicibn ordinaria ha sido excesivamente conformada al sentido de los t6rmiDos «parte»: habria que considerar entonces a dtinos como un derivado en -nes (neutro)
griegos y latinos; 5CI'. rJk- silnIr1ca «estar falto, vado, desprovisto»: con el adjetivo de la ralz. de datloma¡, 4<compartir», comparable al adjetivo verbal sinscrilo dinQ.
verbal se ha compuesto rikt"..pizni, rikta-hflSta «presentarse ante a1¡uien con las ma- «repartido». La dificultad reside en explicar cómo «compartir» conducirla a «preter,
nos vacialut. Se notará tambib la locución rilet; kr (cfr. lat. multi. lucrlfac/Q). «va- emprunter». La explicación se presentarla en una relación que definiremos mis ade·
ciar». «dejar». yel adjetivo n/al-. «Yacio, desierto». Iante (pp. 126 y ...).
Estos hechos están confmnados por el avéstico que ofrece czpreliones de illJal
sentido: un presente causativo en -aya-: raicaya-. «hacer evacuar». literalmente «ha- Para «deber», el gótico tiene UD verbo, s/allan. de sentido general °especializado
cer que (el alIJa) le retire». FJ sentido de rilc- será, por tanto. «evacuar, dejar lI1¡una obli~ión material y moral. Traduce. la vez opMflfJ en el sentido de «ser deudor» y
cosa vacia de su presencia», pero no 4<pennanc:ccr». El derivado nominal nk1ltlS de- el ID1l!lmo verbo op!tef/ó que sirve en el griego de los Evangelios para decir: «tener UD
siIoa 1& «h.crenci.a~. no como una cosa que se «deja» en general. sino como propie- deber. imponerse una recia moral»; skulan c.s empleado también para traducir ",1"0
dad evacuada, dejada vacante (por la desaparición de 1m poseedor). que es una de: las maneras de tnducir el futuro: «yo debo» con un inrmitivo. El parti_
Meillct ha subrayado justamente la formación en -ntll, aquella misma dl:l mil""" y cipio perfecto slculds, empleado con «Ier~, forma una expresión perifrástica con UD
inrmitivo para verter la nodón de: obUpci6n en pasiva. po~e no hay infinitivo pasi-
I AlbrtDiIu di lo Sodtrt * Ñrp&tir¡w ,. "..,.. xv. vo en lótioo. Por tanto, hay que conRruir el iofmitivo con la forma puiva del auxi-
122 123
confiado su dinero» huta iD vuelta: oTe t!iWXIl. '1:0 «PTÚplO,,", «plata», ""úrio" es tradu·
liar: «él debe ser llamado» se enuncia literalmente «~I es debido llamar», tarnbi~n hay
cido por si/ubr.
un empleo impersonal en el neulro: sku/d isl que traduce b;rsti, d~t• .ces posible, es En 16, «el primero se present6: Scftor, tu mina ha dado diez minas", skatts /Jeins
necesaria'•. gczwaurhta t"ihun :rbn"rI.!. Esta vez :rkattJ en lugar de d"ilos para .cmina».
El sustantivo sJcu/Q. ((deudor», se construye bien con una forma nominal, bien con
Asimi5mo, en l8, «el sejUndo vino y dijo: tu mina, SeIlor, ha reportado cinco mi·
un infinitivo. Dcsilfla a aquel que «debe» el dinero, aquel que estA sometido a alguna nas». De: nuevo :rbt" en cl acusativo plural skattans.
ob1i¡ación eveJltualment.e a un autigo, de donde: jusliciable o apercibido, en materia En 20, el 6ltimo le dice: «be aqu! tu mina que he guardado. envuelta en un trozo
aiminal, cÍe. (cfr. al. schu/dig). En el caso de una deuda de dinero. tenemos una cx- de tela»; tambUu aqo1 skatU.
presión particu1aJ: duJgLr sku/ans que traduce el plural IchreoPMiJllui (Xfl'Ofltlnat). En 23. el amo replica: «¿por qu6 no has dado mi plata a la banca?»; e11ótico tra-
Así. LuQs, VIJ, 41: lwai du/gis s/culans wemn dulgQ1uIitjin sumumma: Uo Xfl&Of&~ duce plala por silubr (como mAs am"ba) y la banca (gr. t.r6pevJ) por «eamblsta»:
fpxv ~ ,,\vt, literd1mcnte, «do¡ deudores eran para un acn:cdor•. Para dr.cir
skalljfl. nombr'e de agente derivado de skaltr.
«aquellos que deben una deuda», no basta con el derivado nomina! de sJculJm, hay En 24, el amo prosigue dirigiéndose a los que estaban a1ll; «quitad a este bombre
que determinar la noción con dulgis. Además, el término antitf:~co, l<ltC~eedor», se ~ la mina y dádsela al que time las diez minlZS».
formado con la a)'Uda de un compuesto, dIIlga1uIilja que oonl1enc elllll6mo deternu-
Ahora bien, mina es traducido por: dan; pero las diez minas por: tllilrun dall08.
nante. De este modo, el sustantivo dulg3, que significa «deuda», C5 independiente eti-
Del 5in¡ular al plun!, el ~o cambia.
mológicamente del verbo skuhm. «dcber». Este mismo diÚgs entra entonces en el En :zj,I05 otros protCltan: dcftor, él ya tiene diez minas», hobai/J tuihun rJ¡¡i/os.
compuesto que traduce el gr. danristb, «aquel QUC pIalta».
De este modo, 5CgÚD los pasajes, el .ótico emplea una palabra para «plata»:
süubr, pero dos para (unin.b: skaus y d"jJ¡z. Por 10 demAs, el.ótico dispone todavta
El bcd10 notable es que du/gs no es de origen glCl'llllnico: es un prátamo del ctlti- para «plata», materia (orgJJriOll), o moneda (k1Jrbnat4) del túminofaihu (cfr. atlAs,

¡
co. La forma céltica se vincula a todo un grupo de tf:rminos importanleS en irlandá: pAgina 56). Se constatan, por tanto, cuatro poSlbilidade5:
dliged, «la ley, d derecho que se tiene sobre alguien», y el verbo dJigim, «disponCf le-

I
¡almentc de, taler derecho sobre alguien, sobre alguna cosa». El vcr~ es fUSCCPb.~le siJubr . skallS
de dos construcciones, iCgÚD quc el sujeto sea activo o pasivo: paslvamentc: 8. u1. plata mma
d/qQir domsa, «dercdJ.o, posibilidad de reclamación sobrc mi»; o entonces: dJilim ni faihll doilD
duU. «yo tengo reclamaci6n, derecho para alguna cosa sobrc ti», t6 me ckbca algo.
estoy en situación de hacer valer un derecho sobre tí.
La expresión gótica du/gi3 snlan es doblementc significativa. Por si solos. slcuWr ¡,A qué se debe cata sin&ular variedad en un dominio dond.e pam:eria que elg6tico
y IJUS derivados 110 podIan espocírlcar una deuda de dinero; y para especificarla. ha no ha tenido un vocabulario muy desarrollado?
habido que r~rir por via de pri&tamo al nombre irlandés de la «deuda». Parece, Com:idcremos primero 105 nombres de la plata: siJubr es una palabra extrafta, cu-
por tanto, que el vocabulario gótico estaba bastante poco elaborado por lo que se re- yo origen c:s imposible elucidar. Está limitlU1a al indoeuropeo del norte y tlcl nordes-
r)CI'e a las relaciones de dinero, prlt, emprunt. en su contexto juridico. te: germánico, biltico, eslavo. Las formas bilticu no liDn homogéneas: a. pr. slrap/Es.
lit. sidizbros, Iet. sidrabs. frente al a. ell. srebro. De una de estas lenguas a otra, las
formas no se corrcsponden. Las variaciones liDn tales y tan poco regu1lues que hacen
Pero el problema. cs más complejo todavia. Mediante cl anilisis directo de un tex- suponer un prf:stamo eom~D, cuya fuente se nos escapa.
to importaDte, vamol a intentar ver cómo el traductor gótico sc comporta ca UD caso La palabra designa probabb:mente la materia y no la moneda. En las demú len-
particular; se trata de la parabala de las minas, Lucas, XIX, 12-26. Respecto a un tér- guas indoeuropeas, h. «plala» t.iene una denominación de gran Imtig;Ocdad que si¡nifi-
mino ¡riego constante, mili', «mina» (.), el gótico parece usar varios equivalentes que ca «(blanco. brillante» como lo atestigua argarion y los términos correspondientes.
emplea un poco al azar, según parece. Un hombre parte a un pafs lejlmo )' cont'1li diez Gr. argririon. «argent» [Platli, dinerol, designa el metal y también la moneda. Propio
minas a diez servidores, a fin de que hagan fructificar ese dinero. del gótico /aihu es el correspondiente de ¡JeCUS; no signiflCa «el IllIlado», sino «la
Lucas, XIX, 13: fortuna» ; especialmente «la plata». Entra en una serie de compuestos en el sentido
«Les dio diez minas (mn8) -taihun daiJos- )' les dijo: haced fructificar (en lrieao de (~plata»: phil6rgunn, «bido o avaro de plata», es traducido por ¡"ihu/riJa, «de-
pragmatt!Úeln. «hacer una operación de dinero») este dinero». El gótico eD:1:p1ea el im- SCOlO dc faihu», cfr. f"lhu~gairfU, «quc ama la plata»,/aihu-gawaurki. «renta de pla-
perativo k"upo/J (al. k",q'en), «comprar» alll1Ílimo tiempo que «traficar dinero». En la», donde elsclUDdo t~rmino pertenece 8 gczwaurkj"n, ((producir por un trabajo»,
gótico no hay otra cxprClli6n para el comercio )' la especulación que bupon. formado cuyo pretUito gowaurhta hemos visto mú arriba (Locas, XIX, 16).
sobre el prlf:stamo latino caupo. Tencmos dos términos emp1eados para mnli. Uno sJa¡tU (alemAn Schatz,
En 13, ya de regreso, d hombre manda llamar a sus scrvidorCl «a quienes él habla «tesoro») no tiene correspondiente fucra del germánico. Traduce mn4, «1a mina», y
también din4rion ~O\I), «denario», a pesar de una diferencia conaidcrable de va·
(.) Para eItU pi¡lnu, ttnpsc al cuaota. que lamiDa ca Wla moneda de pillE&, "1 que tanto St. .,prioft
l,:O(QQfr. rftJ'Mt alpifkaa pMl. J dlMto (N. T.).
lar entre las dos monedas, y a\ln mis aenera1m.cnte ",."nÜl, aflÚ'ion, «platu. Pero

124 125
de esta vuiedad resulta que skalls no supone una definición predla del dinero: tradu· glosado méras. <da parte»; d6nos es un neutro en ·nes del tipo de Jenlls. pignlll, que
ce valores monetarios difc:rmtes. De skall- esté sacado el masculino skaltja, _cambiJ- derivan clel vocabulario de: las transacciones sociales.
ta de dinero». Es la palabra que ha sido escogida por el traductor gótico para traducir Pero, ¿cómo relacionllr el Glprbtamo a ÍJltCl"és» con urepartir»? Podria haber en
tr6pevJ, «banca». griego la misma relaci6D que en cotieo con dQila. dails, que traducen m~ros. m~ri.r, mt-
La segunda palabra. daüa, es completamente diferente: ese es el único pasaje en lokhJ. ctc. Se hahr' deslinado por dános la «participaciÓll~ o la «partelt que reporta
que aparece con este smtido, que evidentemente debLa ser ulual. Pertencce al germá- a los profesionales la openeión de cambio o de p.-éslamo.
nico común. Adcmis de d4JÜII o doY, (a1emin Tcj/), el gótico tiene da//jtJn, 4Cteilelll), De este modo,la noción de préstamo a ÍJl~é5, débito, deuda, da lugar- en ¡6tico a
con ~os qf-, dJ3.. ,a-, aicncio especificado el sentido por estos prevttbios: dis- dos categorías diferentes de términos. según se U'lit: de una actividad pl'ofesional o de
tribuir. compartir. rep&ltir_ En otro puajc distinto, daiÚl traduce el. &ricgo mdokhe, una tran&acc:ión pc:rsonat. De ahí capreslOnc:s tan diferentes como du/ziS s/al1Jm frente
«partidpadón», pero en esta serie ele ejcmplo.s, IMíi. a daikl.
FJ amo reparte c:otre IiWl servidores <liez minu fdai/as). Luego, una mina produce También en ariceo tenemos un verbo peral como ophella. tanto para una deuda
diez minas (Iic:m.pre sJuztl3). Por 61timo, se cose la mina (sluznl) para dUJtla a aquel de dinero como ~ara una oblilaci6n moral. Pero cuando se trata de una deuda de di-
que tic:o.e diez minas (ena va tenemos de nuevo dai1os): los dos tmninos parc:cc:a Q- nero, la especificación Interviene mediante derivados de k.1Iñ: khrbnata. cfr.
lar empleaóos de modo concwn:nte. khnopheiUtis, o por un término como tókas, el mterés propiamente dicho. Por el
Hay ahl un contnlste voluntario: dajJa. que por otra parte equivale a metokhe. contrario, d4nos, dlUlcfto Indica solamente el prbtam.o a interés segl1n las modalida~
«participación», es aqui la 4C~ de una suma total, que, asimismo, ha sido repllrti- des enunciadas.
da al inicio cld relato; y c:Il tambiálla «Parte" de la misma suma que ha lido reconsti-
tuida. al Bnal, por el btbil cspec:ulador. Pero skDtts designa la unidad monetaria en 11
miIma, c:on su valor propio. Esta razón dicta la ek:cci.6n: de un lado, el signo moneta- PR/:rER BN LATIN
rio, contado en unidadca: distintu; del otro, la «parte". bien como resultante de UD
reparto, bien como multiplicada por fructificación. Esta consideración parece dar Vamos a considerar por flB un Oltimo verbo que, formado en latín, ha pllS8do al
cuenta de la elccc:ión que el traductor hace de la denominaciÓll. francés. Es ellatin praeslart: el sentido e:ucto del verbo, vista la extensión de su em-
pleo, queda por precisar. Aliado de prveslQre. el adva-bio ~/o (ts# Q/icuij hace:
Aqut hemos de tomar nuevamente un an.ilisis dejado en suspenso. El va-bo ¡ótico pnscotir una relación que desemboca rUlll1mente en eJ fr. prfter [casto presw], hacer
-y gcnninico- plI11l «pr_" ea el g6úl:o leilrwm. al. lev.... inal. loan, de la ralz UD préstamo. Pero babria Que scAalar la rei&ción entre los variados empleos dtpraesta-
del ¡riego Wíp(J. lal. linquo. De modo baRante aingular, el verbo asume en ¡mninico Tt. Hay dos presentes ¡XDeS/o en lattn: UD pnlf!-SfO. «mantenerse delante. estAr en ca-
el sentido de «prfter», (<<prestar»), mientras que en todas partes &i8nifb «dejI.rB o beza, di5tinguusc. etc.•, es uno de los compuestos de sto. El otro es el que es.-
«quedar». tudiamos.
¿Cómo se ha reladonado esta noción ¡eneral de .:dejar» con la idea de Cualquiera que sea la etimologla del adverbio pt'(H!Slo. hay que considerar Q\le
«pre1.cr»? Aq,ui deben ser expuestos dos hechOll, que se relacionan y aclaran mutua- prarslQtr. es un derivado suyo. Es un presente sacado de un adverbio. formación cu-
mente. riosa. Nosotras encontramOl en esta condición morfolótica el punto de partlda del
Secún eltestimooio de Tmto: fQpud Germanos) I,mus Qgitan ~t in usuras ex/eli- senlido y al mismo tiempo la razón que ha diversificado las construcciones del verbo.
den Jgnotum (Derm., 26). ~(Los germanos) no conocen el préstamo usurario.» Delde El adverbio p~sto tiene la particularidad de no entrar mls que en una construc-
lueCO, Tkito hace de Gemumia un retrato bastante idealiz.ado, pero ciertamente no ción predicativa e intransitiva: pra~sto e&S~, «cstar a disposición de, ofrecerse (a la
ha inventado él e:se ruso: 101 germanos no conocian el J~nus. el pr&ltamo a Interés. vista, al servicio)>>. El proble:ma era convertirlo en predicado de una construcción
De una manera ¡eneral, «pr!ter» se determina en gótico de dos maneras: transitiva y transformar praesto e&Se en un • praeslo lacere. En lugar de ese • praeJto
1) Se «deja» a al¡uien hacer uso de alBo que le pertenece a uno, eso es lelhvan, lacere, ellatIn ha instaurado un presente derivado, praestare, que tiene esa función '1
que se apUca a un objeto cualquiera (Mateo, S, 42; Lucu, 6, 34-35), exceptuado el di- que significa, por tanto, «hacer alao dispuesto a, poner a disposición de... ». Pero se-
nero: ahi estriba la diferencia. gún la naturaleza del rt¡lmen, puede tomar acepciones variadas: a/iqllld aUe",i prQU.
2) m pr&tamo de dinero consiste en confUlI" dinero para que produz:.ca. Elta no- tare puede sianificar: «hacer que alguien pueda contar con algo», de donde .:voJverse
ción no debe &e1 antiaua: el gótico, al no disponer de término consqrado, fabrica garante, responder de»: ~mplori dQmnllm praestare. «responder de un dafio frente al
bupjan. Glospccu1ar». comprador». Cuando el objeto es una cualidad personal, el verbo quiere decir lit:ral-
Aparentemente, en esta sociedad no se prestaba dinero: sólo los profesionales mente: «hacer que una cualidad sea ofrecida (a la vista, al servicio de al¡uien)lt, de
practicaban el prf:stamo. donde «manifestar» u «ofrecer~: lIirtlltem prtleStare, «dar prueba de valentíu; pida-
Retrolpectivamente, hay otro hecho que puede aportar alguna claridad: Ir. ddnos. tcm praeslare, «demostrar su afecto»; se prr¡esfQre. «mostrarse (ta1)~. EstOI em.pleoa
término tf:cnico para el prf:stamo a interés, de: donde: dQ~o, «preltar a interés»; fla- preparan evidentemente el de prTlf!Stare pecIlniam Il/icui, (cponer el dinero a disposi-
n~lz.olf'Uli. «pedir prestado»; dIlllrilth. «dc:ud.oD. MIÍI arriba hemol citado el acerca- ción de alquic:n, prut6,.se/o'». Pero se comprende que, CD C&tIl acepción especializada,
miento etímoI6¡ico de d6nos coo dalo. dIlt«mttzj, «rcputir». m término ¡rieco ClIl praestatr. se haya dicho primero, y dUllUlte mucho tiempo, del pf'htamo sin IPft~,b:

126 127
provisión graciosa, testimonio de benevolencia y no operación financiera. Este «prés- CApITULO 17
tamo» consistente en adelantar dinero es diferente del empréstito denominado mutua-
tio. donde aparece la reciprocidad, la exacta restitución de 10 que se ha recibido, y
GRATUIDAD Y GRATITUD
aún más diferente delJenus, «préstamo a inter"és».
La historia de esta noción, considerada en sus diferentes términos y en su distinta
evolución, aparece como un conjunto de procesos complejos, cada uno de los cuales
se ha precisado en la bistoria de cada sociedad. El problema es, en todas partes, esta-
blecer cuAl era el primer valor de estos ténninos y cómo se especializan los empleos.
Aunque quedan algunas oscuridades de detalle, hemos podido mostrar cuál es la si-
tuaci6n respectiva de las formas que entran en juego y c6mo se puede condicionar la
extensión o la restricci6n de sentido de algunos términos.

Sumllr¡o. COII cJ lat. gNl'¡a, un ~millO de valor origilllU"io religiOlio 5~ V~ IIpli~ado a


un comportamiento económico: lo que designaba «grllCiu y clllCción de gracia" vi~ne a
expresar la no~ión de «gratuidad» (grafis).

Los términos relativos a las modalidades de pago nos llevan a considerar una no-
ci6n inversa, la de «gratuidad». Hay ahí una noci6n a la vez económica y moral que,
por un lado, se relaciona con los valores de dinero, pero tambien, por el otro, con la
idea compleja de «gracia».
Es el término gratia en latín lo que vamos a considerar en primer lugar. Los datos
son abundantes y se reparten con bastante claridad. Oralia es derivado del adjetivo
gratus. Este es ambivalente: se dice de las dos partes en juego: «aquel que acoge con
favor, que testimonia agrado», o «aquel que es acogido con favor, que es agradable»;
valor reciproco que interviene en las construcciones en que aparecen tanto uno como
otro aspecto.
Simétricamente, ingrotus. «que no testimonia gratitud)) o que «no atrae la grati-
tud». Existe también un sustantivo de forma arcaica grates (agere, soluere, habe-
re). s610 en plural: «(muestras de gratitud»; por último, el verbo grator y ulteriormen-
te gratulor a partir de una forma nominal no atestiguada; un abstracto, gratia; y el
adjetivo gratuitus. No es solamente la historia propia de esas formas en el seno del
vocabulario latino la que ha preparado el sentido religioso de «gracia). Otro factor
ha intervenido: el término griego khdris (x.6;p~¡;), que ha determinado la evolución del
término latino.
Gratus es un adjetivo que tiene correspondientes incluso en itálico: asco brateis.
«gratiae», genitivo singular de un sustantivo en -j. Por ahí se llega a una familia léxi-
ca que no está atestiguada de forma clara más que en indoiranio y que se relaciona
con un dominio de sentido completamente diferente: sánscrito giro «canto, himno de
alabanza», con el presente gmati. «elogiar, alaban" siendo el objeto un personaje di-
vino. El adjetivo gurta. «alabado, bienvenido» se encuentra a menudo con un prefijo
de refuerzo: ari-gUrta. que corresponde a los viejos compuestos homéricos en ari-
('p~), eri- (lp~). Es la misma forma que tenemos en avéstico: gar-. nominal o verbal,
«elogio, alabar».
Fn esta comparación etimológica se discierne el punto de partida de un desarrollo
religioso propio del indoiranio, que ha conducido al sentido de himno, elogio; éste
debe ser un himno de «gracia» para «dar gracias (a un dios)>>.
128 129
La relación con las palabras latinas muestra quc cl proceso, en ori¡en, consiste co «hacerle gracia» de lo que debe, de suspender en su favor la obligación de papr el
hacer un servicio a cambio de nada, sin contrapartida; y este servicio, literalmente servicio recibido. Tal es el punto de inserci60 de un térmlno de sendmiento en 101 va·
«gracioso», provoca a cambio la manifestación quc nosotros denominamos «p-llti- 10rCll econ6micos, sio que por ello haya ruptura con las representaciones n:li&i05lls de
tud». Esta noción de servicio que no cxise contcascrvicio está en el oriBen de la no- las que ha nacidD.
ci6n, para nosotros doble, de «favor» y de «gratitucUt, sentimiento que experimenta Se comete un &lave error al creer que las: oociones econ6micas han suraidD de neo
aquel que da y también el que recibe; nocioDC5 reciprocas; el acto condiciona c1senti- cesidades de orden material. que se trataba de satisfacer. y que los términos que tra-
miento; el sentimiento inspira una ronducta. Es lo que produce en indolranio cl &enti- ducen eRu nociOOe& no pueden tmer sino un sentido ma1c:rial. Todo ID que se refiere
do de, «(paIabfu de) qrado, q¡adccimicnto, eJoaiD•• a [lociones ccon6micas cit' unido a rcpu:smtacioncs mucho mis amplias, que ponen
Hay en gcr-minlco un paIll1clo curioso. La cxprarióo gótica de gratitud es ll'WiIbI/J en juego el conjunto ele las rc1aciODClI humanas o de las reJaciones con tu divinid.a.des:
yel verbo awiJJudon, «atar reconocido, estar agradecido, dar las graáu., compues- rdacionas oompleju, dUlcilcs, donde licm~ se implican las dos partes.
tos manirlestamente anti¡uos y auttnti<:os, que DO deben nada al sentido ni a la focma Pero el vaivén de b. prest8dón y cl pqo puede ser interrumpido voluntariamente:
de tu palabru sriep¡ que nducen, IcNufr;omtli, ewkhari.f/etn. kJJórin Iklleill. cte. servicio sin pago, ofrenda de faVOl", pura «gracia», que abre una reciprocidad nueva.
Oot. tlwi sisnitíl,3 aJ,o asl como «favol» y parece corresponder a ul(jQ. «favor, Por encima del circuito normal de los intcrcambiol, de 10 que se. da para obtener, bay
posibilidad» de tu anti¡uas inscripciones rúnicas. Esta rai!. es de: sobra c:ooocida en un segundo circuito, el del bcnef.cio y de la gratitud de lo que se da sin intención de
indoiranio por ser. avis, «favorable», y el verbo Ü, Ilwlti. «es favorable, tsti bien dis- pqo, de 10 que se ofrea: para «agradecer».
puesto. dispuesto a ayu~, llti, «ayuda». En iranio. este: mismo verbo, enm:ba-
mentc ligado al preverbio am, de donde tzdy-av-. «llevar ayuda. 1OCOI'T'tOt, tiene: una
hiitoria bastante larga: el nombre de agente Ildy-izvar. uocom:d.or, ayudador.., se
continlla huta la época aual bajo la forma dd pcrsayir, qmigo•.
En cuanto al JOtico üU/J, es el nombre del «canto., del t<himnolt, que ha dado el
ale'mán Lird. En el vocabulario cristiano germánico leu6 traduce pso/rrau. El com-
puesto ¡ótico Sicnif"IC8. por tanto, ucanto de favor. himno de ¡raciaJt. m gótico tB-
duce el ¡ro kh4rls. "aratin, y ftlkhDristeíJI. «tatimoDiar su ¡ratitud~, por awi-liu/l.
Encontramos la misma rdación que en 6fTlhJs y 1Cf. gir; la «gratitud» es apraada
por un. «eanto. que 5irve pant marcarla.
Con&idercmos ahora. por rf mismos. Jos t&minos gricp que directa o indirecta-
mente dominan todoa" CIOS dcA.rrollos latino y eerminico. La gran familia de pala.
bras kh6ri.J y emparentadas le reparte en cierto DWnc:ro de tmninos de sigoiflcaciOOCl
bastante diferentes: kharkomaJ. eukhatÜlefn. etc., pero tambiál khartJ, «aie¡rlu;
kJuzfriJ, «recocijarse, alcgrane•.
Las comparaciones son &CJUras: desde hace mucho tiempo IC compara el radkai
griego khJlr- con el :ser. har(ya)-. «tener placer», con el itilico Mr~ (lwr-); OICQ-
umbro M,.. «querer". cawativo latino horior, hortor, «hacer querer, alentar a». asl
como ¡el'lÚDico ",er-; a6tico -lfIirns, «que tiene deseo de», al. pm.• pJrnei, «de-
sco», y el presente gaJrnjan. «tener ganas, desear fuertemente».
El ¡ricIO kluJrls acentúa la noción de placer, de agrado (flsico tambibn) y de «fa-
vor»; cfr. en sentido propio, la expresión adverbial griega kh6rJn CaD el genitivo «en
favor de», «aracias a», y ellatin gralJo (ablativo) con una cvoluclón paralela, quid.
bajo la lnfluepcia dcl griego.
Lat. gratlOSllS puede significar «que experimenta ¡ratitud» y «que est' becho con
placer, a titulo gratuito». Con la misma e5pedalilJlción. gratiis. contraido en gnllis.
que hemo& tomado dcllatln, quiere decir «sin pagar.; ,ratis JUlbitQTe es «habitar por
nada. ain pagar alquUer». De este modo, aparece en el empleo de ,ratiu UD compo-
nente nuevo. el de una prestaei.ÓD hccha o recibida ca titulo gratuito, para causar pla-
cer». La gratÚl coruilte en ahonar el descmbollo. De Cita evolución tenemos un tC5li-
moniD en el adjetivo ,ralll/hu, «desinteresado, gratuitolt, cuya formatoión CI parlllcla
a la de forllllrus y lupone un sunantivo '" gratu- dd tipo de fortll- (cfr. fortu-
na). En una civililaci6n ya buada en el dinero, la «p-aciu que le bac:e • atsuien es:

IJO 131
LlIJRO 2

EL VOCABULARIO DEL PARENTESCO


INTRODUCCIÓN

SIIIfKIriu. Si bien desde d esludlo de lu relacione. indoeuropc:•• ck JMIICntaco hecho


por Iklbrllck (1890), IIUC!tro conocimiento del votlbulario IndQC:urollCO de puentclto
no h.. avanzado sensibJemenle, la nllClliOn ctnol6lica, por IU l.do, ha hecho enormes
pn1il"ClOS, 'Y ClI ella la que oblip al llnlllisla I nMlaT l. interpretadon Irlidicional de
dcrlu Itllllomalias» lbicu.

Los términos indoeuropeos relativos al parentesco figuran entre los mis ClItables y
mejor asentados del indoeuropeo, al estar representados en casi todas las lenguas y
ded.ucim: de corrCllpondcncias claras. Se cumpJc:n todllS las condiciones favorables pa-
n Wl eswdlo exhaustivo. Sin cmbar80. el problema DO ha evolucionado dc5de 1890.
fecha de la publkaciÓll de 1& obra de Delbrt\tk, Indogemwllísc1tf YuwaruftJf:Itu,fI-
sverhiltn1.Jse. donde se presentaD las dos principales cordunona que se pueden sacar
de las correspondenciu: por un lado. la estructw"a familiar que se esboza 11 través dd
vocabulario es la de una sociedad patriarcal que se apoya en la filiación paterna y que
realiza el tipo de la «gran familib (aún observada en Sc:rvia en d siglo XIX) con un
antepasado en tomo al cual se agrupan todos los dcscc:ndientes mach06 y sus flUD.ilias
restringid..aa; por otro lado, los tl'rminOl de parentesco SI: rcflCTtn al bombl"l:; los que
a!l:Clan a la mujer son poc;o numerosos, inseguros y de forma. a ml:oudo, flotante.
Sin embar¡O, los progresos realiDdos dl:Sde hace riele u ocho decenios no han
consistido solam~te en la m.mión ~ una mayor cantidad de datos lomados en pr&1a·
mo a un número mayor de sociedades, sino tambib, y sobre todo, en una mejor in-
terpretación, a medida que se precisaba la trorla general cid parentesco.
Los aiatemu que se ha podido conocer fuera del mundo indoeuropeo hacen uso, a
veccs, de ttrminos idénticos para parentescos que, en nuestras sociedades occidentalcs
y modernas, lion distintos: por ejemplo. loa dc (chermano» y de «primo., de (cpadre»
y de «tlo paternal'), cte. Inversamente, sc:paran parentescos que nosotros confundi-
mos: «hermano de la madre» y «hermano dcl padrc» (para nosotros «tlo), bija de la
hermana» e «hijo dd hermano» (para nosotros «sobrino»), cte. Pero eatas relaciones
que hoy nos son extraftas, tienen a veces su equivalente en el mundo indoeuropeo an-
tiguo, donde se trata de reconocer, como e:o todo sistema dI: parentesco, ciertos prin-
cipios dI: cLuiru:aci6n.
El vocabulario indoeuropeo del parc:ntClCO praeota, ca decto, cierto número <le
anomallas que quilJ. puedan definirse mejor a la luz. <le otros $istemu. Por ejemplo,
el pueblo lido, sqún Herodoto (1, 173), tic:nc nombra¡ matronimicol: «Ellos se lla-
man segtln lUS madres, y no según sus padres., y aftade: «Si una ciudadana Xl une a

135
un elClavo, 101 hijos son reputados de buena raza. Pero si un ciudadano, aunque sea padre:, la madre, el hCl11UlDo. las mujeres de 10& hermanos. Por el contrario, para el
el primero de los ciudadanos, tiene una mujer extranjera o una concubina. los hijos hombre, no hay nctcsidad alluna de distinsuir con t&"minos espcclncos a loa paricn·
no gozan de nJncuna consideración». En Licia se coIlltatllrla, por tanto, la. filiaci6n tes de su mujer con los que no cobabita: para caractcrizarlo8, basta con el término ce-
matrilineal. Pero la aserción de Herodoto no perece confirmada por la ononWtica neral «emparentado, aliado" que les convic:nc indistintamente.
pel'lonal de lu inJaipciones licias. Herodoto no inventó, Iin embalso, esta particula· Tercer hecho que hay que destacar: tas fr-ccuc:ntcs variaciones en la dcIiCoaciÓII de
ridad. Nos da otras informaciones que han sido confinnadu despuh, como el nomo cierta! relaciones de parentesco. Los túminos para «padre», ccmadre», «hermano.,
bre indl¡ma 4c 101 LidOl que era Trnni/{l;. La importancia del parentesco por las «tlermanu IOn darOl y constantes, pet'"o el «hijo» es llamado de divcna forma; y lo!
mujcrel en LiQa podia sorpecbarse gracias & la Lcymda de Belcrofonte, tal como se nombres que recibe se renuevan con frecuencia. De iaual modo, los tinninos para
cuenta en Homero (1l. 6. 192-195): el rt:y de Lida cntrep IU hija y la mitad ~ las «lio. tia; sobrino, sobrinaw son ambiguos y presentan gran divenidad scgúD las JeD-
praroptivu ~ al arpo Be1erofontc. haciendo de él a la ~ h yerno Y tu lUce- guu (1a.tín neposca a la va «Iobrioo" y «Dieto.). Fmalmcntc, parece que DO le puede
SOT. De este modo, Bclcrofoote adquiere COD &U matrimonio la Raleza. Ahora bien, restaullU' una designaciÓD indoeuropea. Di siquicn parcial del «primo•. Estas varia-
podemos, sracias a 1aJ insaipcionc:s, haccrnoI una idea de cuAl era d sistema de pa.- dones plantean graves problema en muchos planos.
J'CI11esco de los Licios. En una declicatoria biJinlOc. dIClli.¡lo v antes de Cristo, sobre Si se COD5idcran los sistemas particu1arcs de cada lengua, se ven apar=cr correla-
una bue ele ..tatua,lcomoo: n6pml1lpol+wc n"f"ll'- ów,f'&ii< n....l< Iav<'" ,..¡,;¡, ciones sin&u1are1: ad tlu,mcu.J.u.r. «tWlt, es en latin el diminutivo de flIllU. wabuek>>> .
......... T... ~p¡¡p..... ·0....... Ilurm'<Ipo ~ ów,.,3l;o....Porpu. hijo ele He aqu1 algunos ejemplos de los problr:m.u que se plantean en todos 1.0& nívdc:s Y que
1brypsis. sobrino 4c Pyn"bates, ciudadano de nos, él y su mu,F TiscUscmbra.1rijtz de afectan unos al sentido de 101 t&m.inos, otros a 5U distribución, otros incluso a su
()rt.aIdu. sobriNl de Prianobas••• » ID mismo tcdo es dado en 1aIgua Iic:ia. TmcmOI evoluci6n.
el nombre del pcnoo.I;je coa su ascendencia paterna (admitiendo que Tbrypsis sea un
nombre de hombre, lo que no es acJUl'O); pero se dice tambitn 4llObrinO de... », su
mujer ClI Dama4a «hija de.... Y tambiáJ. «sobrina de... ». BIta f6mlula se c:ocucntra
en mudw ocru inlcri:pciOOCl liciaI en las que: con mucha fRcuencia DO se indica mis
que la mcnd6a tCSObrino de...• z,Cut1 es, en este CIlIO, el sc:otido de: «sobrino»?
En el sistema que prescn"be el matrimooio entre primos cruzados, un bombre puc-
de desposar a la hija de la hermana de su padre o del hermano de IU madre; pero ja-
mis la hija elel bcrmano ele su padre o do la hormma ele su madre -y coto po< ......
nes d~ dui5car;iÓll-: el. hermano del padre es 1tIlm'do «J*lre)f; la hermana de la
madre es llamada tttn&dro. Por- consiguicatc. el hijo del hermano lid padre o de La
hermana de la «madre» ca llamado «bennano» y la bija «hermana.». Se comprende la
imposibilldad del matrimonio con «hc:nnanu» o «bennanoslt. ~a1 de claras e&ún,
poc el contrario, 1u condiciones de parentesco en que ca 1k:ito d mlltrimonio: III h.er-
mlUJ8 del padre, el bcrmano de la madre pertenecen a otros clanel, lo mismo que SUI
bijas. La rc1ación de tlo a sobrino se dcrme entonces de este modo: el «tia» es para el
sobrino el hermano de su madre, el «sobrino» es para el tia ellújo de BU hermaaa.
La palabra «sobrino» no quiere decir en muchas sociedades mi. que «hijo de la her-
mana». En nuestra inscripción licia, Pyribates el el tia materno de: Porpax y Priano-
bu el de Tiseusembra. Tenemos, por tanto. en este: caso un sistema mixto. c:n el que
se indica taDto la filiación paterna como el c1ao materno.
Hay otro hecho del que debemos dar cuenta: ¿por qu6 el vocabulario indoeuropeo
es tan pobre para el parentesco de la mujer? Se invoca el predominio de Iu funciones
lI18ICUÜD.aS en la familia. Por supuesto. pero la preponderancia del bombre ha podido
mantenerle en ouos dominios sin enttaftar las miliJIlU consecuenciu lexicolóSic:as: la
condición juridica de la mujer apenas ha cambiado en Europa huta el aialo XVIU, y
esto no impide que nuestro vocabulario sea extrictamcnte reciproco (as1. bcau-perel
bc~mere [aue¡ro/auc¡ra]). La explicaci6n debe ser. DlÚ bien, que la mujer abando-
na su clan para entrar en el del marido Y que, a partir de ene momento, se iD!tit.uyr:n,
entre eOa y la familla de: su marido. relaciones que exigen una aprcsión; ahora hieD,
siendo ata familia una «¡ran familia_. del tipo que se conete: en la aoacdad homm-
ca, citas relackma son numcrOlu: la rec:iál11cpda contrae: rc1adoDCt clJstlntas con el

136 137
CApiTULO 1 «¡Ciclo padrel », que abarca exactamente el vocativo griego Zeú pát~r (Z¡IS MnJp). Al
lado de Júpiter se nos ha conservado cl nominativo Dibpi~r, que responde al védico
LA IMPORTANCIA DEL CONCEPTO DE PATERNIDAD dyaulJ. pitil. A lar; ter;timonioa dellatin, del griego, del védico, se aIladc el del umbro
lupoler, y, por último, una forma menos conocida, pero interesante Deip6tJlrw
(6t.IÚtUflOd, glosada en HesiquSo: 8Wc u.pci E~, «dios de los eltinfeanos~. ha-
bitantes de Stymphaea, ciudad de Epiro. En esta rcgi6n, de antiguo poblamiento iJi-
no, una. parte dc la herencia iliria 5C mlUltienc a través del dorio: la forma Deip6turos
debe a« un vocativo de origen ilírio. El in:a de crta apclaábn divina es lo bulante
amplia para que tengamos dc:rccbo a referir al periodo indoeuropeo común el empleo
mitológico de ese nombre del «padre».
Ahora bien, en cita f¡guraclÓD oncinal, la. rclaci60 de patcrniclad flrica est'
exclui·
da. EstarnD5 fuera del parentesco estriao "1 • piJler no puede: designar al «padre» en el
~.-rlo. Pw1rc J m.dn=, bermaao J benaana [lO COl1IDtUya1 parcju atrMtric:u n iD-
sentido personal. No se pasa tan fácilmente de una acepción • otra. Se trata de dos
doturopeo. PralllC a """rr. ~ i ·p.rr DO cklilma d pMn tlaico ~o alcIIu.. representaciones cm[inw y pueden, scgWt las lmguas, mostrane irreductibles una a
p, mm: otroI, d \licjo yu.xtapuc6to ~ al Iat. /ripilrr-. -BJrrIrrr DO a WJt- otra. Para hacer visiblr esta düc:n:ncia, revisaremos las observaciones dd misionero
poco d Mnnano ~ el. srieJ;o, en ~i,.. COIlICl'ft IDtjof que aaaiquicr ~ W. G. IvCDS, que ha relatado su experiencia en el Pacifico occidental. Al intentar tra·
Icnall& pua 1I0'OUOI d lCIJtido etc -miembro de lIDoI fratriP. ltrmino de: p&raUeKlD c-.. ducir los Evan¡cliOll al melanesio. kl mAs dificil, dice, es traducir el Pater noster. por.
liratorio. En a1aDQo. - _ (lM. mroI'), delisn&, al piE- de la ku'a, al ter feulellillO
"1Or) del I'lIPO (·IlIIr) --otIo tmnioo de parmtaco dalrll:lllorio, pcn) no Jimtuk:o de que ningún término melanesio respondc a18 connotación cok:cti.va de Padre, cela pa-
ebNitrr. ternidad no es en esas lenguas mis que una relaci6n personal e individua!.» 1; un «pa-
dre» universal es inconcebible entre ellos.
La repartición indoeuropea responde, en líneas generalcs, al mismo principio. Estc
De todos los tmnin05 de parmtesco, la forma mejor asegurada es el oombR: del «padre» pcnonB1 es alto. único representado en hiIita, en 800co, en eslavo. Si en cs-
padre: • ¡»trr, ser. pitar-, armo hqr. gr. ptllé, lato pille!'. a. irL (llhJr, 10l. Jadiu, tolt. ta.s lenguas, el tmnino Il.nti¡uo, • ¡»tu ha sido suplantado por atta, es que '~ter en
A plJeaT. B pizcor. SOlo dos de estas folll11LS se apartan del modelo com6n: en irlandh: ante todo término clasificatorio: dc mo bal1arcmos confirmación estudiando el nom-
yen armenio ha habido alteraci6n de la p inicial. En laleano, 1& Q de piicDr no RPR'- bre del «henna.nolt.
senta una. larga anti¡ua; y la e (= u) contin6& la t indoeuropea palal8Uzada. En cuanto a la palabra Qtto misma. varios rasgos ayudan a definirla. Su forma fo-
El testimonio de dmo número de lenguas revela otra denominacibn. En hitita en- n!tica la clasifica entre 106 t&minos «familiares». y no es fortuito Que se encuentren
contramos alta, lorma que responde al lat. al/a. sr. dUa (ma), got. atta, a. ClI. o/lCf para «padre» nombres semejantes o incluso idWticO! a atto en lengua. muy divcrsu "1
(forma derivada de atta. salida de 'at(t);kos). no emparentadas, en lumerio, en vasco, en turco, ctc. Ademis, DlID no puede su se-
El una suerte conocer tilla en hitita. porque la escritura en idcoJfamu enmascara parado de tato Que, en vf:dico, en ¡:rieso, en latín y en rumano, er; una manera infan-
la forma fonaica de la mayoria de loa ténninOll de parentesco: sólo 4(padrc», «ma- til, tradicional, de interpelar afectuosamente al padre. Por (¡ltimo, como le ver' a
dre», «abuclo» cstAD. escritos con claridad; no conocemos ni «hijo», ni ~~hija», ni propósito del adjetivo ,ermAnico «noble»: 'attI/os > ede/, adeP, este apelativo hll.
«mujer», ni «hermano", anotados c:xclusivamc:nte en ideogamu. producido varios derivados que tienen su lugar en el vocabulario de las instituciones.
Ei¡6tico tiene dos nombrcs, "Ua y JlMiar. Se los suele citar en el mismo plano. En De donde se deduce Q.ue alta debe ser el «padre nutricio», aquel que educa al ni-
rc:alidad el nombre del padre cs, en todas partes, QUa. De Jad", tcn.em.os UD 1010 tCl- ño. De ahlse deriva la diferencia entre attrl y patero Los dos han podido coc:xi¡tir y
timonio, Gal. IV, 6, donde un vocativo «~Ili: ó 7ta.n¡p, "¡Abba.! ¡Padre!» (a.~¡»., forma cocxistc:n, en efecto, bastante ampliamente. Si atta ha prevalecido en una parte del
aramea de invocación tradicional, recogida por el nominativo-vocativo afielO), CI tra- dominio, es probablemente a consccuencia de cambios profundos en las concepciones
ducido por abbaJadar. Al parecer, habiendo querido evitar el traductor 'ablHl aUD, religiosas y en la estructura sodal. Efectivamentc, alli donde s610 esté. en uso atta, no
rcco¡e la vieja palabra, usual en los demAs dialectos gcrménicos y que ha dejado iD.- quedan huellas de la anti¡ua mitol.ogfa en la que reinaba un dios «padre».
cluso en ¡6tico el derivado JDdrein, «lina.je, padres»; por lo dem'., en todas partes el
griego ptlt4r es traducido por atta, incluido en la f6rmula atta IUlSar, «nuestro Para el nombre de la «madrc» se observa aproximadamente la misma distribución
Padre». ¿A qu6 se debe: que ·¡gter no aparezca en hitita ni en anti.¡uo eslavo? No se de fOJ1llll5: el término i.c. ·müler estA representado por ser. miltar-, av. mitar, Il.nn.
responde a esta c;uC$ti6n si uno se contenta con decir que 'atta es una forma familiar 11Ulyr~ gr. meter (1olIrn'!P), a. Irl. mathir. a. esl. mati, a.a.a., muotar. Pero el hitita dice
de '¡»ter. El verdadero problema es mucho más importante: ¿' patrr designa propia amUl-, que forma pareja con aUD, «padre», cfr. Iat. anna, gr. annÍJ (~Cd, «madre de
y exclusivamente la paternidad flsica?
El término • ~trr se impone en el empleo mitol6gico. Es la calificación perma-
I W. O. 1v2NS. !Jklloflflf)' 11N/ ""'",,,,,,, of thlt LtI",~ of s- (md UIa_, SlrlomOff hltltldl.
nente del dios supremo de los: indoeuropeos. Fi¡ura en vocativo en el nombre divino Wubiqtoo, 1911, p. 166.
JrJpftt!r: la forma latiDa Jilpilu ha salido de una fórmula de invocad6n: 'd)'nl ¡»ter, 1 11 pule, Ubc'o 1, tap.•.

138
la madn: o del padre». Los nombres del padre y de la IIUldn: SOD de fonnaclón sim!~ homo-p6tri08, homo-melr/as. En efecto, «hcnnano» se dcfme por relación a
trica; impUcan una misma final en -ter, que se constituye como sufijo caractcr1Jtim «padre». que no dc.si¡na necesariamente al «genitor».
de los nombres de parentesco y que ulteriormente se ha extendido en varia lenguu al En virtud de Cltal relaciones, • bhriJter denotaba una fraternidad que no era ncc:c:·
ooojunto de los nombres de: la familia). lariamentc coDlaDJUinc&. Las dos acepciones han sido distinguidas en griego. Se ha
No podemOl aoaUzar • ~ter ni • milt~r; CS, por consi¡uientc. imposible decir si CODICI'Vado phrGtir para el miembro de una fratrla. e instituido un tá'mino DUevO,
desde el principio la final era un sufijo. En cualqulcr caso, ese ·t~ no ea ni d morfe- ad«phÓ.J (literalmente, «nacido de la misma mat~) para el «hcrman~ de san&:!'e».
ma de los nombres de a.¡mte ni el de los c::cmp8llltivos; 16kJ se: puede «:eDltatar que, La diferencia se manifiesta aQemU por un hecho poco observado: pluilllr no exi4te.
salido de • pt)ter y • mat",se ha convertido CD indicio de una clase &éJdca. La de los por así dctirlo. en rin¡u1ar; sólo se usa el plural. Por el contrario, arh/pIHM. que
nombres de parentesco. Por eso, se ha generalizado el otros t6nn1nos de esta dale. apunta. a. UD paRntesco individual, es fra:uente en el JinguIar.
& probabk que los dos nomb1'cs de la «ma.c1Jn. ·miJu Y -fUIna.. rupond.an a la Desde c:ntOl1CCSy las dos re1adones se encontraban no JOlamente dislincuidu, .iDO
miRna distinción que ·/NIUy ·"UII para el «pa~. porque ~ y «D1&drelt, ba~ polarizadas por 5U ~fen:nw. implitita: phrQtir se dcfine por ~ al mismo padre,
jo sus nombres «DObles», IOSticncn representaciones simétrica5 en la DÚtologia anti~ atkJp1f6s poi' rdaci6n a 11. misma madcc. En a.dc1ante, sólo la ascendencia materna
gua: «ciclo-pacb"e» y «tierra-madfc» forman pareja en el Rig Veda. oomÍlD es dada como criterio ele frattmidad. De pronto. esta dclIi¡nad6D nuna fic.
Adc:mú, sólo el &nJPO hitita ha hecho de lU11Ul- (luvita lIM;') el támino para cana- De lupr entre individuos de &0.0 diferente: adelph.tiJ, «hermano». h. arrutrado al f~
dJp, como lItta- (luvita /Ilti-), para «padre». POI" otra parte. elscotido de *turna es menino IIddplrA. «henrulrra_, lo cual ho pertwrbfzdo 111 tennin%gfll rUltipa.
buW1tc vqo: Jat. anna, ~bilmcnte atesticuado, pam::e dcsi¡oar 11. «macft
nutricib, y no l;()ncucrda con el &riCIO ann1:J, dado por una Posa de Heliquia como la La «hc:rmlUWt es una denominaci6n cspcáfi.ca: indoeuropeo· S'MoaOr, representa-
«madre de la madre o del padru. T&minos ele esta naturaleza no implican referencia da poi"ella". S'HUQr, av. X-anMr, armo ~oyr (resultado fonético de ·.swesor).lat. $O-
precisa en el orden del pan::ntesco. ror, got. n/ulllT, a. esl. SUIM. tok. itrr.
Aparentemente, a Cite QWiro lit falta d &ricio, aunque el coacrpondicntc grieao
FJ nombre del «.hermano», el Le. *bhrilter• .según la confomüdad del únscril:o de *swes:or le haya canservado bajo b. forma. Ior (Iop). Pa"o no es mi! que uua su-
bluutllT-, av. brotar, armo dlxtyr, gr. pJvdtir (~), lat. fritu, a. 1rl. /mJlhir, lot. pc:rvivcncia ~ por atosaclores. AJ,1 como pluitir muestra un sentido particutar,
bro/1ar, a. al. bnz/rll, bnJti1, a. prus. brrzU, tok.. prfzcer. El nombre hitita es aUn dCl~ la palabra ~r, correspondiente fool:tieemente a • swaor, es dada con sentidos diacor-
cooocido. La forma arm.mia se puede explicar fonftiamlCQtc por una metitet.is ini~ cIanlcs. Bs ¡losado ~ . «hija.; ~ «primo., y 1000<' .poafpawn<. «parlen-
c:ial: bJrr. > (D}r/).. que ha cntraftado uM disimilación de dOl rconsecutivas en /-r. tcn. m támino, baltante vaao, se aplicaba a. un erado de parc:ntesto del que ya DO se
Un bccho importante que no aparece en este cuaciro es que d piqo tiene. ~o la tenla DDIIOÍeD<:ill oIanl. Bsta dcsaporüicln ....wta ele la aeadcln de fICIdphJ, «hmna·
forma de phrQflr. el corttIpondicnte de b1uflttr. pero en el vocabulario dtl parentes-
co *bhriter es rcemphlzado por ade/plfth (~(de donde fUkJphl. ~ «hcr~
na», producido .,U vez por la ttansformacióndcllá'mino para «bc:rm&mDlJ.
¿CuíJ es el smti40 propio de • .rweror'l Esta forma ticn.c UD ÍDtt:rá ~nat.
mllOu). Una sunltuci6n como !Ita no podría ser un accidente de vocabulario; res- debido. que ISC la pua1c: analizar como un ~pucsto *SWfNIOr. formado c1c *SMIt.
ponde a una necesidad que interesa al conjunto de lu desi¡nationes de parentesco. bien conocido como término de relación social J Y de un elcmcn10 * -sor que se en-
Scgtm P. Kreu:chm.cr·, la sU5ti.tución de phrQtir por Ddelph61 seria debidD a una cuentra en compUCItos arca1col donde denota el femenino: lol!I·nÚDlCrDI ordinalel ano
mancnt nueva de: considerar la relación de hermano. que habrta hecho de pltrQtlr el tiguos para «tercero» 1 «cuarto» comportan, aliado del mll5culino. formas de f~
nombre: del miembro de IllUlfratrfll. Bfcctivamcntc,phrQtir DO dcsi¡na al hermano de nino caractcrizadaJ por el clrmento *-sor: celt. ce'lheoir, v!dk:o catlllra, avéstico
langre; se aplica a aque11o& que están vinculados por UD. parentesco aústico y IC con5i~ cQtaitró, fDr1JUUJ todaSAUdu de *tc-nHor.
dcran los descendienta: de un mismo padre. Pero, ¿CI por elO una innovación del Es probable que ese *-sor sea un nombre arcaido de la «mujer». Lo RlCOnocemos
ariClO? En realidad, el Atieso CODlIcrva aqui la sipificaciOn «ampUa» del i-c. en iranio bajo la forma IrtIr- en el radical de av. hiliríii, «mujer, hembra», donde ha
• bhrfltu que reflejan aún ciertas iDltitucioncs rc1igi0lllS del mundo it6lico: los uHer- sido liIufIjado en -fi-r. con el morfema que se encuentra en ser. en el femeDiDo
manos Arvalea» (ff'tl/rU «/'Uales) en RDma, los hermanos Atiedios (ffQtrt8 Atl«lll)
entrc los umbros, son .micmbros de cofradias. A11I donde estas uociacionts permanc-
I'IUlhqi, «reina». El posible tambim que ser. sm «. m1, «mujer», sea una fcmiJ:rl-
.zación liIecundaria del antiauo * $Or. nunbi!n se puede identifIcar 101 dos elementos
ciaD vivas y donde lua miembros tcnian un estatuto particular, hubo que espccif1car del compuesto ·lWe-3Or, etimo16¡icamente «c1 liIC!' femenino del grupo IOCial lwa.
por un t6nnino explicito al «hermano de sangre»: en latin, para el hermano consan~ Una delipaci6n para1c1a pone a la «hermana» en un plan completamente diJtinlo
guineo. IC ~ /rtlfu pTltUlnus, o simplemente gtrmanw (espallol Mrmallo. portu- que el «hermano»: no ha)' simetrla entre los dos t&minas. La posici6n de la henDaDa
gu!I irmilo), hermano de matriz. en cierta forma. Asimismo. en anti¡uo persa, cuan~ le dcfmiria, por tanto, por rclac::i6n a una fracci6n social, el .nve ClI el seno de la
do Dado. en 1U proc:lamaáonCl reales, quiere hablar de su hermano. cxmsanaufnco. «¡raD familia» donde se mantienen los miembros mascu1inOl. Llcpdo el momento,
afLade ha11Ulpltll, MmtJflJ, «del mismo padre, de la misma madre», ~ en «ricgo habrt ocasión de: examinar mú p8rticu1ann.entc el sentido de..fWl'.
A diferenda de la palabra para «herma.na», no diJponcrDOl del medio para aaalt·
J at. mil IIdc:IInte. pp. 167y Y.
4 Glottc. YOl.n. 1910., pp. 201 YIL

140 141
mr el nombre del «hermano», salvo aislando la misma rmal -ter que en «padre» y CAPtruLo2
«madre»; pero Nn,uua explicación da cuenta del radical 'bhri-..Bs inútil relacionar-
tero,
la con la raiz 'b~r- dc:llatln porque ningim empico conocido de las fonnu de ESTATUrO DE LA MADRE Y FILIACIÓN MATRILINEAL
esta ral.z lleva. al Imudo de 4Chmnaoo». No podemos interpretar' blrrtttr como tam-
poco ''1»tuy 'mlIrer. LoJ tres 100 herederos del foodo indoeuropeo mis ant4uo.

~. EalR WUI mdkitl' del difumil*io ~ jurIdic:o ele la DlIdrt: ClI. la klCil>
dad ~ bar qu&' dtu la nseDCia ele II.D • mitrillS fraI~ a ,.triKr.
No obItMte. el YOCabuIario. tobn: todo d ¡ricpJ, COIlICIYI. d rClCllG'l5o de CIUUClUlII
lOCiakI compIcwucmc difemllCl. J prubabbDa1tc no indIxaropca: la caiJlCOcia de II.D
~ H. . . . )' ele uoa pareja l:IODJVPllJ1tl¡ua H~-Hervdá, 101 nonlbra 1IriEI0II dd.
Ilhcnnano.. - ~ liten1mmlc -.lIdo dd mismo _ . J klGitttltt3 Dd._ DO
puaIm e:apticanc por rdenuda a UD ÑtInIa de r'ib;:ibn~.
Puo ClI. la ipoga biItOfX:a. Il1O DO KJn mil QIE rccucnl..DI;; Zem Hltvia. ea l1ll lt4¡wz
J •• ¡aar de Al I:limolosfa, taipitw(QUIIi' ha podido IUSD.tWpot Id. wanlr:.~
como lUmiao cllllfk:atorio) , ~ lbIplJl. ll1 «hc:nDuo.. como llnllinlX de ~
ra.1I:II:D patrUioeaL

Todos 101 hechos huta ahora apuestos nos lleve • n:conocer- la primac1a del
oonccpto de patemida.d ea indoeuropeo. Tambiál ayudan, por contrutc. a apreciar
1&1 dcsviac:.kmcI que podeatos observar de CIte principio. Esta primada le ve corrobo-
rada por menudos indiclol de auicter 1inc01Itico, que no riempre son vwll1cs, pero
que toman IIU valor cuando se: 101 mrotnle a su origen.

Uno de CIItos hechol es 1& creación cieI t!rmino latino J'Cltria. «patriu, labre patero
Pero esta derivaci6n no ha pod,ido tw:crle directamente. La Ven:moll mejor cxtnside·
rando 1011 adjetivol que se han aacaclo de ptltef Y de rntlfer.
m adjetivo derivado de pater es peltrius. Tenemos ahi un adjetivo que sale ex-
clusivamente del mundo del «padre»; no bay correlativo para la «madre»; no exiate
'matrills. El motivo es, evidentemente, la situación legal de la madre; el derecho ro-
mano no conoce inldtución a la que convenga un adjetivo "matrius. que pondrla en
posición igual a «padre» y «madre»; la po~tf18 es cxclusivamente patri4. SeJ'lÚl este
derecho, no hay ni autoridad ni polcsi6n Q.ue pertenezca en propiedad a la madre. Del
lado de IIUlter. el adjetivo derivado es totalmente diferente, es marernll$. IObre cuya
fonnación habremol de volver.
Podria crcenc que hay, al menOl, un derivado comÚD a peller y a matero el Q.ue de·
riva en -monitlm. puelto que matrimoniJIm es paralelo de patrimonitlm. De hecho lh1
no hay mil que una simeuia completamente externa. Como le verá más adelante, tu
dol formaciones no IOn correlativas ni indican la misma función l. Ahi le manUlClta

I Sobre~ dr."'~.~. 4.

142 143
aún, por indicios moñológicos, la desigualdad de natUIlllcza que separa los do5 coo- No hay, por tanto, una &Ola pareia, sino <101: 2'zuJ y Dione, por un lado; llera y
cqItos. Heracles, por otro. Se han Cundido en una sola, en!a que la aran diosa es la esposa
Se sabe que una de lu sociedades indoeuropeas que han aJl1ICJYado durante mls del eran dios: Zcwi y Heta Cltin, en adelante, juntOl. Es. por taDto, verosimil que las
tiempo la estructura anti¡u.a es 1& de 105 cs1avos del sur, entre quienes se encuentra, formas primitivas de la leyenda conserven el. recuerdo de un papel mayor correspon-
a6n en nuestros d1as,la forma de familia denominada Vldrvga. Vmsky' ha observado dicote a la mujCl".
de cerca el funcionamiento, la composjd6n de esta «gran famillu. Agrupando la ma-
)'Orla de las veces una veintena de miembros, a veces treinta y hasta sesenta, ranuncn- E mismo rasgo va I salir de una oonfrontaeibn entre dos nombres griqos del
te mis, la udfJlgfl es un conjunto mucho más considerable que las famUas restringi- «hermano», adelpllós (~ y kQ.ffgn~/os (XtH'(l"'fI'fOd. La noci6n del plrrOlir, con
das que nosotros vemos habitualmente: reúne otras tantas de estas familia restringi- la de phritrftl, se encuentra nitidamente en una tradici6n (jonia de origen, al parecer)
das con hijos que viven en el halar común. Esta familia es de tipo rigurosamente pa- relativa a la fiesta de los Apaturias. 'AKlX~, durante la cual, en el segundo dia, te-
triarcal. Sin embargo, un extranjero puede cntru en la familia desposando a la hija: nia lup.r el SBCriÍlcio a ZftI.J Phr6lrioa (A.palo~rios), así como a AlhinaÚl phralrlll
por la heredera se continila el linaje. El )'Crno es incorporado a su nueva familia hasta (Aptltourla). La c1imolosia de Apatoríl"ia es evidente. Ya 105 andauos interpretaban la
el punto de perder su estatuto propio; llega incluso a tomar el nombre de su mujer, palabra por homopiltria (~ploCI); es la fie.ata de aquellos que tienen el mismo «pa-
llamindole los dcmis miembros por un adjetivo po5C5ivo derivado de este Bombee. dre»: apáfores (Wtufl&C}, lo que equiva1c a phrdJrn:s, puesto que los pJvJtir SOD
Dapu& es llamado por el nombre de la familia de su mujer as1 como sus hijos, y su aquellos que cbciendcn del miuno ptltir. Aqui surge la noción del linIje masculino y
nombre propio y. no tiene función social. patrian:al.
Pero hay también dat05 que apuntan en sentido invcno, sobre todo en 1.. wciedad Coasidcn:mos ahora la palabra k4s/1nitos. Pertenece a la antigua lengua poética,
griega antigua. Mis arriba hemos C5tudiado una particularidad propia del griego Y pero no es de la misma tradic:i6n dialC!d".a1 que aptIlolÚios, que parece jonio: kmlgni.
que le separa de las demás lenauas indoeuropeas, la designaci6n del «hermano» por ten es eolio, KaqUCO» (de tipo chípriotll). m sentido primero es este de adelphÓl, se-
IZdelphM, ÍIlniluymdo una fra1emidad coutcrina. No es 6sc el único lérmino que de- g6n empleoB como me: JlAUf¡fijWY JaIl ~ (D. 11,157j cfr. 12.371), que equivale
nomina al «hernianOlt en relación con la madre. Un ttrmino sim~co, del mismo a decir: «de la misma madre y del rniJmo padrelt, confumado por D. 3, 228: a41:OXlI'
sentido es el adjetivo homogdslrie» (olWT~pwd con el doblete ogtúliJr (clr'cn:(o)f) lite- cr\~ .w !W' ~da y&lYCI'o 1lf¡"I'?)p, «1os do3 hermanos que mi madre me habla dado», a
ralmente «co-uterinus". Parc:cc que hay ahí un indicio antiguo de cierta preponderan- propósito de CAstor y PoUux. La fonnaci6n es la de un compuclto en el que el primer
cia de la mujer. término kdriJ, «hermano, hermana» (en Esqullo), ha sido reforzado por el adjetivo
La mitolo,la griega ofrece varw pruebas de ello. Consideremos. por ejemplo, la verbal pgnitos, ccnacido, de nacimiento».
gran pueja divina, prototipo mismo de la pareja: Zeus y Hera, unidos por el hum» Pero un empleo de kast,nilos parece molestD: «Hector lanza una llamada a lodos
g6mO$, i1uslrando d poder marital del esposo, duedo supremo de 101 diwcs. A. B. SUI lcatfrnitol. y ante todo, se dirige al hijo de Hikfm6n, al or¡uUoso Melanipo.1t
Cook. autor de una obra monumental sobre Zeus). ha estudiado este hieros g6Jnos. (D. 15. 545-7). De este m_o Melanipo. hijo <le Hiketa6n. fiaura entro los hermlll10S
Según él, la unión de Zeus y Hera DO es un dato ori¡inal, aparece hada el siglo v an- de HiIctor. Pero cate personaje no es IIU hermano: es hijo de Hibta6n y DO de Pria-
tes de nuestra CIll, y como para normalizar un estado mis complejo de la IC)'CIlda. mo. Los antiauos ya lo observaban: los CICOliaItas tradw:cn aqul Jaul,nitoi por el
Antc:s habia dos parejas distintas: por un lado, Zeus Y cierta compaAtn.; del otro, ti:rmino vago nmgeneú (l'VT'PI/Iid, ccparientCSlt: adn en CIta tpoca., entre los jonios,
cierto dios y Hcra. Hay una prueba en el calendario ritual de Atenas donde se men- los sulIgmd, IOn llamado¡ Jaulg"iloi. Hoy podemos ser mis precisos. Según La se-
ciona una ofrenda a UUs HwiO$ (bU<" 'Hpcñocj, caso probablemente único en que un ocaJolia del pc:rsonaje, indicada por lo dcmis en 1& Diada, Mc1anipo es hijo de Hiki-
dios es doignado por el nombre 4c su mujer: en ese estado de la lcymda, Zcus estt laón, hermano de Priamo. Por lanlo, es cuaamrnte el hijo del hermano del padre de
subordinado a Hera. Coot 4 ha recoaido testimonios que muestran que en Dodona, el Hi:ctor. Alil, kU3frnitm no desip.a aqui al hermano salido del mismo padre, sino al
santuario mis venerable de Zeul, la esposa del dios no era Hera, sino Ditmi (.ó.~: «hermano» lalido del hermano del padre, es dedr, para nosotros el «primo».
entre los habitantes de Dodona, Hera se llama Dione, aruma Apolodoro. Di/mi es un Sacamos de ello dos conclusiones: 1) este parentesco C6 necesariamente de tipo cla-
adjetivo derivado de Zcus. La figura divina de Dione esté. sacada del nombre de Zeus sificatorio, y de este modo kaslgnilos se une a phratir y ap4tiJr; 2) kllSl,nilos como
y representa su emanacibn. adelph6s. y probablemente por sinonímia, le ha desviado de su Iilnificaci6n el:imol6-
Por su pane, Hera es soberana; en particular, en Argos. Abora bien, el personaje gica, Q.ue debla referirle a la madre, para entrar en la flJiaci6n exclusivamente «pata.
que: k estA 8&ociado es Here.cles, nielO de: Hcn en la. forma más ordinlUia de la tradi- na»; le ve, pues, que a pecar de la perlÍltencia de tradic:ionCJ locales, quid. atraftu,
ción. Pero ciert05 hechos, los ceJos de Hera.. por ejemplo, parecen indicar una 11:1&- la fuene de 1u conCCJ)Ci.ol1cs indoeuropeu ha devucJto cstoI cooccptos aberrantes a
ci6n conyupl y no matem.a.l. Verosímilmente puede COlUiide:rasc a Hcnc1cs como un la oorma primitiva.
cepríncipe consortelt de llera en tiempoll muy antiJUos. I!ncontromlll coofirmaciÓD en la cIooa del Ia<ooio: xó""'" o! .. ,;¡, ..... <!yo.",
iPillfo( 'n :al ~. Se denominaba kásioi • los bCl1DllDOI y los primos de la milma
1 V._Y, ÚiI,rwmJrf_iIIednSlnt:ltllllllfl. ÉlIItÑ«JutoIDffqw, ZqrdJ, 19]1. "rfl1Jo de la misma «banda». Los hijOl llamados káioi esté orpnizados en una
J A. B. CooK, Zrw,. 111 (1941), pp. 1(2).IOM. «bandaJt, porque. siendo hermanos y primo&. se reoonocco el mismo «padre».
4 Id.1'MC/II#kGIRm-(FinlScrb),XJX.l6SJ416. Tal es esta historia compleja donde se Y't que, cuando una cultura se transforma,
144 1-15
emplea términos nuevos para suplir los términos tradicionales, cuando éstos se en- CAPÍTULO 3
cuentran cargados de valores específicos. Es lo que ocurre con la noción de «herma-
no» en iberorromano. En tanto que término de parentesco, el frater del latín ha des- EL PRINCIPIO DE LA EXOGAMIA y SUS APLICACIONES
aparecido, reemplazado por hermano es español, irmiio en portugués, es decir, lal.
germanus. La razón es que, a raíz de la cristianización, frater, y también soror, ha-
bían tomado un sentido únicamente religioso, «hermano y hermana en religión». Se
han necesitado términos nuevos para el parentesco natural, al convertirse frater y so-
ror, en cierta forma, en términos de clase, relativos a un nuevo parentesco clasificato-
rio, el de la religión. Asimismo, en griego ha habido que diferenciar dos tipos de pa-
rentesco, y al no tener phráter, curso más que como término clasificatorio, forjar,
para «hermano» y «hermana» consanguíneos, términos nuevos.

Sumario. Sólo la regla del matrimonio entre primos cruzados, cuya aplicación hace
Estas creaciones léxicas perturban a menudo las denominaciones antiguas. Cuan- que el mismo personaje sea el padre de mi padre y el hermano de la madre de mi madre.
do en griego se designó a la hermana por la forma femenina (ade/phé) del término pa- permite comprender que el latin ouunculus, derivado de ouus, «abuelo paterno». signifi-
ca «tio matemo».
ra «hermano» (ade/phós), se introdujo un cambio radical en el estado indoeuropeo.
Corrrelativamente nepos, el «sobrino» (criado por su tio materno. pero sometido a la
El contraste antiguo entre «hermano» y «hermana» se apoya en la siguiente diferen- rigurosa patria potestad), adopta, al lado de este sentido antiguo -garantizado, entre
cia: todos los hermanos forman una fratría salida místicamente del mismo padre; pe- otros por el gr. onepsiós, «primO>I, literalmente «co-sobrino>l-, el de «nieto>1 en todas
ro no hay «fratrías» femeninas. Mas cuando, en una nueva concepción del parentes- las partes en que se impone, con rigor creciente, el sistema patrilineal indoeuropeo.
co, la relación de consanguinidad se pone de relieve, y ésa es la situación en griego A la inversa de nepos, la designación del «hijo» -«generalmente como «brote»-
presenta una diversidad bastante grande en las lenguas indoeuropeas: se puede ver ah! la
histórico, un término descriptivo se hace necesario, y debe ser el mismo para el her- huella de una estructura del parentesco en la que la relación padre-hijo quedaba eclipsa-
mano y la hermana; la denominación nueva no se distingue más que por los indicios da por la relación tío materno-sobrino.
morfológicos del género (ade/phós y ade/phé). Hechos, en apariencia menudos como
éste, nos hacen tomar conciencia de la transformación profunda que ha alcanzado en
griego el vocabulario del parentesco. Un término común a la mayor parte de las lenguas indoeuropeas designa al «abue-
lo»; está representado por ellal. auus y las formas correspondientes. Pero en ciertas
lenguas, el sentido ofrece una variante notable: no es ya «abuelo», sino «tia», y espe-
cialmente «tío materno».
Vamos a enumerar esas formas, procediendo por orden creciente de complejidad.
Al latín auus corresponde el término hitita del mismo sentido huhhas. El paralelo
parece sorprendente por la enorme diferencia de las formas. Se justifica en un estado
arcaico del fonetismo indoeuropeo. El hitita conserva aquí un antiguo fonema larin-
gal (escrito h) que ha desaparecido de las demás lenguas, pero que se manifiesta indi-
rectamente por modificaciones de los timbres o de las cantidades vocálicas. Nosotros
lo escribimos * H. Se podrá reconstruir el prototipo común en * HeuHos.
Como ellatin auus y el hitita huhhtiS, el armenio haw, «abuelo», ofrece la palabra
sin sufijación. La h inicial del armenio nada tiene que ver con la del hitita: ésta es una
aspiración secundaria debida a un fenómeno reciente: etimológicamente, la forma ar-
menia supone una antigua inicial vocálica. La misma aspirada hister6gena se ha desa-
rrollado en el nombre armenio paralelo de la «abuela», han, que se compara con el
hit. hannas, «abuela», lato anus, «mujer anciana»; griego annfs, glosado, «madre de
la madre o del padre»; antiguo-alto-alemán ana, «abuela», etc.
Frente al hit. huhhas, lat. auus, armo haw, «abuelo», las formas de las demás len-
guas se reparten en grupos particulares. En primer lugar, tenemos el grupo del eslavo
y del báltico: a. eslavo ují, antiguo *auios; en báltico: a. prusiano awis, lituano
avYnas. En cuanto al sentido observamos que el balto-eslavo *auios significa «tío»,
El lituano avynas, derivado de segundo grado, designa especialmente al hermano de
la madre, al tío materno.
146 147
Las formas cCJticu constituyen dos desarrollrnl distintos. Por un lado, a. irl. Que, de «abuelo materno•. Todaa tu definiciones de los antiguos remiten avW' alliDaje pa-
medio id. Oa se apoyan tambiálsobre ·QU;03, pero designan al «nieto», es decir,10 terno: en 101 Ori,ines de Isidoro de ScviJ.Ia, se lee: «auus palcr patris esto patos mei
inverso de lo que se espera, anomal1a que hay que estudiar con el nombre de «nieto». patcr auus meus Cit•. Cuando se enumera a los antepasado se hace !icmpre partiendo
Por otro lado, pi&. ewytllr, bretón ftJntr, ,uponen un derivado ·QWf!n-tro-- y signifi- de pater, y se nombra poter, auuI. proal.lUl. etc. Para cI abuelo materno, se capcdfka
QU1 «tia". ClImS' mCltemus. Asimismo, en hitita, hJlhluiS es cxc1usivamaJ.te el abuelo paterno: te-
En ¡erminico, tenentoa una serie de derivados con lufljo -n, formando un nuevo nc:mos una prueba subsidiaria en el plural lIuManl'¡, que dcsiana a 105 padres, los
radical ·,nwn-: en IÓtico. este ·awen- no csU representado, por azar, mis que.en cI antcpuadoa, los abuelos; es en c11i.najc paterno donde !C inaaibc:n los antcpuados,
femenino awo, .abuela» (dat. sin,. awon); el masculino Cfitt .atcstíluado por el 15~­ Para la cuestión de hecho, es lo que tenemos; oonsidcranos ahora la razón de la
dé:5 ¡ife. «abuelo». Este tema ·awM- es pRSUIDiblc en el antJ&\lD-a1to-ümln óheim. tcoria. En UD. iUtema de parc:o.lCICO clasificatorio. no!IC atribuye al ~dre de la ma.dre
al. Oheim. «t.Solt. que se rtt.Onstru)'C hipotéticamc:nte en un compuesto.• aWUrf- ninguna ímpommcia particular. En fi1iaci6o aan idea , se tiene: en cuenta al padre, al
1tIIiJru4. No" sabe cómo interpretar el segundo elemc:nto¡ seria, bien un ~va~o del padre dd padre: en fWación uterina. al hermano de la madre. Pero el padR de la ma-
nombre de la residc:ocia (Heim, efr. iDgI. llame, «aqud que tiene: la rmelena.a del dre DO tiene lngar "pedal. De donde le deduce que jamás habda podido desipar a
abuelo» (7», bien una forma nominal de la cm • k"e;- (J:r. tinJ., ~, «aquel que un pc:rsooajc tan importante: como el tia materno tn1J1lIadu.J. en funci6n de UD. tIUW
tiene la COIUidcraci6n (7) del abuelo»; pero esta rm no aparece de mis formu en~­ que .seria el padre de la madre, cuyo papel está tan poco caracterizado.
minico En esta reconstrucción todo queda incierto, y es una listirna para. el an'lisis La diflCU1tad que la filoloeta no puede: resolver poc si sola encu.cotra IU IOlución
del sentido. En cua.1Q.uier caso, La.a. OMim. y las formas correspondientes a. inglés en la estructura del parenteSCO cxOlimiCO. Hay que ima¡inarsc la lituación de ECO
iam, a. frisan 1m. si¡nifican, asimismo, «tia» y no «abuelo». poi" relación a su auu.s y a su tlIllUtCUlus. Hay que imaginincla por UD esquema que
EstOl son los datos, repartidos SClÚD. su formación. Se observar', ~ ~bargo, indique 1.. rc1aciones de parentela) al cabo de dos ¡encracioncs. Habr! ~e rcc;orda;r
que no toda la, len¡uu fJ.¡UT8n en ellos: faltan el griego y el IndOll'&Dl0. Estos que, aeaÍJD. el principio de exopmia. los 5CIltidol diferentes pc:rtcocccn IIClDpre a ma-
dos ¡rupol dialecta1c:s tienen t&min05 nucvOl. En grle¡o, «abuelo. se dice ~ tad.cs diferentes: sólo hay matrimonios posibles entre miembros de mitada; opueItu.
(~od, nombre de 11amada y tmnino infantil; no es bom.&il:o, per~ es el (mico ro-
Durand 1 CI d UVu.J, el padre del. padre de 800. Al miamo tiempo, Durand ] es el
nocido en prosa, entre los escri10rcs y en lal!I inscripciones. En stnsc:nto, nbu~olf ~ hermano de la madre de la ma.dre de EOO; mnn dtsi&na.. por tanto, en el milmo persa-
dice pitimuh4-, compuesto descriptivo cuyos dos clcmentos a:tÚl en ~n orden ~óli­ naje, al padn: del padn: Yal hermano de la madre do la madre: .. decir. el tk>-abut1o
too Se ha aplicado como una imitación dd compuesto con rcdoblami~to intCDSlVO,
materno: la doble rdación con BOO de este pcnonaje único deriva automtt.k:amcntc
1nlIhiInulhu. «:muy crandc, todopoderoso.; lo que denuncia.1a f~ J~te de tal do- del matrimonio de primos trUZAdos. A partir de Dupoot n comi.enz& de nuevo el mis·
signaci60. Por lo demú. el indio no concuerda aqul con c11I'aWO, que ~ una pala- mo esquema: el hijo de Dupont 1 se casa con la hija de la hermana de su padre, su
bra dininta, avésti:o y antiguo persa. lf)'ilko, «abuelo», pera n~ ttrmino carente prima camal; asl dempre. el QWLf es abuelo paterno y t1o-abuelo matc:mo. En su.ma.
~ parenlcSCO etlmol6gi.co. Durand [ es el padn: del podre (o ....., de Durand n~ lIU" es 800. Pc<o Durand 1 es
Abad se disdcrne ciaran problema que plantea la evolución del sentido entre i.e.
al mismo tiempo el hermano de 11 madre de Dupont n, que cs, a IU vez, el hermano
.aWW' y sus derivados Y compucstrnl. Que estos dcrivadOlle hayan formado ~ me- de la madre de Durand 1[[ (BaO). Para BOO, Durand I ser' el tlvW' y Dopant n, el
dio de sufijos en -yo. -en. DO puede explicar nada. Se trata de ~ber cómo a pllrtir del
tnlllneulW'.
nombre del «abuelo» se ha llamado al «tia materno». La cuestión no le plantea IOla-
Partiendo de EQ,), el hermano de su madre, IU au.u.~""U/w.f. Ci el hijo de la hennana
mente en los diferentes JlUPOS dialectales, sino en elscno mismo de11atin, dado que,
del padre de su padre, de su auus. Y ui siempre. En este sistema, el parentesco se es-
aliado de l'IUUI. el diminutivo auunculus, «el pequcfto auu.Jlf, es el nombre del «tio».
tablece entre hermano e hijo de hermana, entre tia materno y sobrino, mientras que
El problema esti planteado desde la antiIQedad. y ha sido discutido. menudo; se en-
en filiación agnitica le establece de padre a hijo.
cuentra ya en Festo: llUun- cuhu, «IDatris meae frater (hermano de mi madre, Y no de
A partir de este momento, si auW' le rcfic:rc en realidad al tlo abuelo materno, el
mi padre) traxit apellationem ab ca quod... tcrtius a me, ut auDl••• estlf (porque ocu-
tlo materno podrá ser llamado: «pcquc:fto auus» o auunculus. Esta lolución el una
pa eltcrcer arado en relación conmigo, como el «abuelo), o bien, atta expUCllCi6n,
simple consccucn.cia de hu Docesidlldcs del sistema. Uno se ve llc:vado a plantear para
«quod aui locum obtineat et proximitate tueatur sororis ft1iBm» (... porque ocupa el
QUW' el sentido de «tlo abuelo matemo~ antes que el de «abuclo»: un mismo persona-
lugar del abuelo y IC encarSa de vC1ar por la hija de su hermana). Nunca designa al tia
je, el hermano de la madre de 11 madre, es al mismo tiempo padre del padre. En su
materno. magistral obra sobre la andaua sociedad china, Granet l encuentra CIta misma corr~s­
Inmc:diatarnente surBe una idea: si aurmculus se relaciona con IlUUS, ¿no el porque
pondencia: el abuelo qnático es siempre el tia abuelo materno. Esta rClla le apbca
aulIS desi¡naba alabuclo materno?; Quuncu/us deberla explicarle entonces como el hi-
también en oI1u lociedadcs: tiene el cari.cter tipico de una resta net:CIaria.
jo del verdadero 1lU1M. De1bri1ck lo ha IUPuestO, y Eduard HelllUUlD ha insistido en
Ellatln, rcintcrplclado de Cita obra. aporta un te,timonio capital; pero en fecha
Cita cxplicadón l. Elta idea no es de recibo ni en la teoria ni ~ la prtetica. No le ~e­
hist6rica no mue.tnI mAs que la sisniftcación aanttica de aUIB como «abuelo. padre
den tomar los ejemplos de allUS recogidos en el T'haaunu; n1118UJ:11 impone ellClltldo

J GuNIiT, o.u.'1un d/~, 1929, p. 157.


1<111 149
EL PARENTESCO RESULTANTE DEL MATRIMONIO DE PRIMOS CRUZADOS

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Durand III
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Dupont Durand otro Dupont Durand otro


Hombre
Hombre
6
Mujer O @ Mujer ------ ••••• • • • • • • • • • 10 • • •

, Alianza Filiación O Alianza y filiación

Esquemas establecidos por' Bertin, que los define en los siguientes lérminos: El esquema superior, menos clásico, exige sin duda un esfuerzo de adaptación: los individuos están re-
presentados aqui por trazos (diferentes según los sexos y las familias), sus relaciones por un punto (que re-
Los dos esquemas que aparecen en estas páginas representan, de rorma distinta, las relaciones de orden presenta por sí solo alianza y filiación). Pero el dibujo obtenido valoriza mejor la relación particular de pri-
genealógico. mos cruzados aqul estudiada. Este segundo sistema de representación tiene además la ventaja de permitir
En ambos casos, la información es la misma: individuos y, entre ellos, relaciones. analizar una información genealógica infinitamente más compleja y ramificada, y de hacerla legible (cosa
En el esquema superior (un tradicional árbol genealógico), los individuos están representados por pun- que no permitla el primer grafismo).
tos (de forma diferente según los sexos, negros o blancos según las familias), y las relaciones por trazos (de (err. los ejemplos de redes, en Sémiologie graphique de Jacques BERTlN, Mouton-Gauthier-Villars, Pa-
dibujo diferente según la naturaleza de esas relaciones: filiación o alianza). rís, 1967, pp. 269 Yss.)

150 151
del padre». La relaci6n etimol6gica con auunculus implica y pone de manifltsto otro JcreTi en .. sWEtriyos. El tío materno. por tan•.>, es designado literalmente como ((el de
tipo de filiación, debido a que el allllncu/us cs el hermano de la madre. la hermanu, según su hermana quc cs la madre de EGO. Es un término explicito, pro-
Esta eltrUdura ¡ern::ral condiciona los diversos clm1enws que eneloba. Nos vemos bablcmc:nte sustitulo de otro más antiguo, " ..e subraya la especificidad del tío mater·
llcvadOl a una. concepción cstructural del parentesco indoeuropeo y del vocabulario no en clsislcma de parentesco armenio.
de este parentesco, porque hay cl.uc5 y relaciones entrc las clases. Esto permitl:: com- De este modo, todo hace lUaltar (y de una lIIaDert tAnto más probaloria cuanto
prender la variedad de: 10& términos y la disimctrla para la designación de tios y riaJ l::n que los datos provienen de lenguas y de soch:da.des que desde hacia mucho tiempo ha-
1atin: patruru para el «humano del padu». pero allJllfCtlW3 para «el t10 matano», en blan Regado a sa distintas en cl mundo iD.docuropco) la pwici6n particular del «00
femenino. maJn1ml. bermana de la madre. la «casi madre», pero amitll hermana del materno», y h;u:e más verosímil la re1ación formal entre avus y alllllfClllus.
padre. La relaci6n de fraternidad entre sera¡ de i¡uaJ. sexo k>s pone en la miJma clase.
Por ser el hermano clcl padre o la hermana de la madre cid miJmo sexo que el peno- Correlativamente, d nombre del asobrino». ttrmino representado en todal lu len-
najc en función del cual se definen. }os túminos que los dcsipan SOD derivadOl cic:1 guas poco mis o menos, presenta una variación de sentido simétrico: tao pronto tcn.ie-
t&mino primario. Pero el hermano de la madre o la hc:nnana del padre, que iOO de tolO como «sobrino».
sexo opuesto, dcnen támínOl diferentes: ab.l tenemos una ilustración dd principio dc He aqu(. en primer lugar, las f~u. en sus relaciones ctimoló¡icas: ser. tUlpÍ1t~
la cxopmia. IUlptr. fem. IUlpt;": av. nDpllt, fem. n(IJJti: a. persa, M/Ñl (nom.): lat. nqKJ.r, fcm.
En acncraJ.. en nuestras lm¡uu modernas esta distinción se: ha borrado. Sin CID- M¡Jtls: a. lit. nepuotu. ftm. nqJIe: a. ingl&. nrfa: a.a.a. n(/o: a. csl. Mt'(fr <
barIO. no es ooccsario rcmontarae mucho para c:ncontrar divenol tndicb de la situa- .. nep/ios; en ctltico: a. irl. nÍQ, ¡al. TI i. Hay que citar adcmts el ¡riego an~6s (k.
ción privilqiada que ocupaba el tia matemo. ~ód. pero aparte: no sianifica Clsobrino». sino «primOlt.
Para el anti¡uo mundo gcrm6nico. remiWnOO05 a Tici1o, Gerntilnitl, XX, S: So- Según las lenguas, ·nrpi)t- CI tan pnJnto «nicto» como «.SObrino.; a vCCC51o& dos.
rorvm Jilili /(km apud tnlUIICJlbun qu; tld patmn honor; quidom SIlIICllorrm ariJo- En védico, napizt es el tcoiew•• o mis vagamentc, c!«dcsocndicntc»¡ mieto» taro·
rmu¡ue Irune ttt!XUm .nguinis arbitra"twr et bt accipimdi$ obsit/ibKS magis uiKrmt bién en iranio, sobre todo cn antiguo persa. donde se: definc estrictamentc en la IC-
fanq¡uJm et animum firmbls el domum laIivs tmeant. uLo6 hijos de la hermana 50D ncalog1a de 101 reyr.a llQucménidu. Las formas del iranio moderno, como el pena na-
tan caros a 5U5 awrurcw/us como a IU padre; los hay incluso que piensan que este vlnw- lo'e. se reficrc:n. siem.pn al «nicto»; P*llI «sobrino» se emplean en pena compuestos
10 de 1IU18re (el del rlUlUJc:JÚUS) el mis santo Y cstteeho (que el de III paternidad). Los descriptivos, «hijo de hermano» e «hijo de bc:rm.analt.
exigen preferentemente al tomar rehcncs porque de este modo tiCDCQ más fuertemente A diferencia dc:l indoiranio, las lenguas del dominio occidental, salvo diado, to-
atados los espiritw. y mis ampliamente a la familia.• DlIUl .. nqJÓt en sentido de ttsobrinolt. Si en latin MIJOS parece aplicane indistintamen·
Entre los ce1tu también encontramos tcstimoniOl5 concordantcl. Los lf&Ddcs h6- te al «sobrinolt. al tenido» o al «descendiente». en gc:rmtnico. en eslavo y en dltico,
roes de la epopeya se llaman por el Dombre de su awirc. Las re1aclona entR Cudlu- el támino concspondicnte apunta al «6ObrinOlt, de hecho siempre el hijo de la her-
lainn y el hermano de: 5U madrc Conchabar Rustran pc:dcctamcnte este tipo de pa- mana.. Esta dctcrminac:i6n especial del descendiente por relación al hermano de la ma·
rentesco. dre deriva en latln mismo de ciertos empleos de nepas.
En Homero. esta cstructura siaue siendo rcconoci.blc:. aunque la delipadón de:l Un estudio de Joscph Lotb J SObR cl:scntído dc nqJOS en las imcripcioncs latinas de
tlo materno se haya renovado cn metros c..../rr~. derivado secundariamente rehecho Brctalla ha mostrado que denorrlna :siempre al hijo de la hermana; nepos tiene:, por
sobre p4trM (~fMd quc CI el cquivalentc dellat. patrwus. m nombre antiJuo ba dcIi- tanto, cl mismo sentido que !lU correspondiente céltico n;a en irlandés y nei cn 8al~s,
aparecido, pero la concepci6n antigua ha sobrevivido. En la [liad., los dos únicos quc desi¡:nan al hijo de la hermana. mientras que «hijo del hermano» se dice en irlan-
ejemplos del tmnino mltros adquicren para nosotros un relieve particular: dés 11UlC brrztluzr, t&mino descriptivo. AdemAs, hay cn la historia y en la lc:yenda ce.Idca
1) Apolo, disfrazado, sc aparcce: 8 H!ctor para estimularle en el momento en hue1la5 dcl parentesco uterino: en las inscripciones ogémicas, la filiación se establece
quc desfallece:; toma los r.siC» de su llo materno (metTÓSj para tener més autoridad por la madre. Pueden recogerse. incluso entre los autorcs latinos. importantes tesd·
(n. 16,717). monios. Asl, en Tito Livio (V. 34), el rey galo Ambigatus. quericndo aligerar su reino
2) l1epolemo, hijo bastardo de Hcraclés, ha matado alifo mawno de Heraclés; de una población luperabundante, encarea a los dos hijos de su bermana (soror;" /i~
debe huir, perse¡u.ido por el hijo y el nieto de Hc:racl.és: con ese asesinato ha desenca- Uos) conducir a nuevos territorios a una parte de las tribus. No es ~sc: un raslo cxclu·
denado contra a a toda su parentela (n. 2. 661 Y ss.). sivo de las sociedades caticllI. SegWJ una tradición de: Lacedemonia, que Herodoto
Ficlmcnte puedc enconUane otros ejemplos de: este v1nculo lobre los que a menu- refierc (lV, 147), cl poder real habla sido asumido en Esparta por Tbiraa, tio materno
do le pasa lio verlos. CitcmOlJ solamente éste, en Hc:rodoto (IV, 80). Eo el momento de los herederos aún demasiado j6venes para reinar y dc los que era tutor.
en que OctamaSlc1al, rey de los c:.scitas, se aprc:ita a combatir conua Sita1.ces. rey de ¿CuAl es entonces el uso elisico de nepo5? Ciertos ctimologistas, ante los dos sen-
l.o5 tra.cioa, Cite 61timo le hace decir: «¿para qué batirnos, puesto que tú eres el hijo tidos de nqJOS. «sobrino» '1 c<oietolt, que otras lenguas distinguen. han peD58d.o que
de mi hennana?». se trataba de UD término valo, sin silnificllción bien dcfmida.
En el. mismo sentido aporta su testimonio un hecho de vocabulario armenio: Ic"ui. Nada de eso. Lo QUC se eDcuentra en todas las lenguas. rc:mottndonos a la pre.bis-
«tio materno», t:I un derivado de lcCoyr. «hermanalt. E4ta relación morfolóJ,ica apare-
ce claramente si se plantean los prototipol rupcctivos: fcCoyr se apoya en • S'weror, y J ~ tkl'Jtr:ad. "i".er., 19ZZ. Z69 'f •.

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toria de los términos, son, por el contrario, significaciones precisas que el uso ulterior minutivo de ave, eve, «abuelo». Este término es el que reemplaza nuestra expresión
puede haber extendido. Así ocurre, sobre todo, con el parentesco, donde es preciso analítica petit-fi/s. De este modo, al menos en tres lenguas, el «nieto» se enuncia co-
que los términos tengan un sentido exacto, puesto que se determinan ~utuament~. mo «pequeño abuelo».
Mientras designa al «sobrino», nepos comporta a menudo un valor afectivo: el sobn- Debe haber alguna razón para que esta denominación haya sido creada de forma
no es un niño mimado, disipado, gastador. Esta connotación implica cierto tipo de independiente en varias sociedades distintas. De hecho se trata de un tipo de transfe-
relación entre el sobrino y el hermano de su madre. En efecto, los etnógrafos han ob- rencia que tiene paralelos. Numerosos sistemas de parentesco comportan términos re-
servado que en las sociedades, en que la relación de tia materno a sobrino prevalece, cíprocos, empleados entre los dos miembros, por así decirlo, de una pareja: el padre
tiene un valor sentimental inverso a la que une padre e hijo: allí donde la relación de de la madre y el hijo de la hija se dan mutuamente la misma apelación. En esta singu-
padre a hijo es estricta, rigurosa, la otra es familiar. Y a la inversa, allí donde la rela- laridad de vocabulario hay todavía una razón clasificatoria. Es una noción viva, en
ción de padre a hijo es indulgente, la relación es más rígida entre el sobrino y el tío muchas sociedades, el que un ser que nace es siempre un antepasado reencarnado a
materno; éste educa al niño, le inculca las reglas de conducta y le inicia en los ritos. través de cierto número de generaciones; e incluso, hablando en propiedad, no hay
Estas dos relaciones de parentesco son correlativas: jamás se sitúan en el mismo regis- nacimiento, porque el antepasado no ha desaparecido, sólo ha sufrido una oculta-
tro sentimental. Ahora bien, sabemos que en latín la relación del padre con el hijo se ción. En general, la reaparición se hace del abuelo al nieto: cuando le nace a alguien
caracteriza por su rigor: el padre está investido del derecho sobre la vida o muerte de un hijo, es el abuelo del niño el que reaparece, de donde resulta que llevan el mismo
su hijo y, a veces, lo ejerce. En la antigua sociedad romana, la patria potestas se ejer- nombre. El joven niño es como la representación diminutiva del antepasado al que
cía sin apelación. Debia ser templada por otra relación, precisamente la del tío con el encarna: es un «pequeño abuelo» que renace con un salto por encima de una genera-
sobrino, en el tipo de filiación que supone. ción.
En cuanto a la dualidad de sentido «sobrino» y «nieto», la explicación nos viene
dada por la relación homóloga entre el nombre del «tío» y el del «abuelo». Así como Con el nombre del «hijo» volvemos a encontrar un problema imprevisto. Para
auus, en linaje paterno, «hermano de la madre de la madre», produce el diminutivo una relación de parentesco tan inmediata, las lenguas indoeuropeas presentan una di-
auuneu/us para «hermano de la madre», así, y correlativamente, el nombre del nieto versidad bastante grande de denominaciones. La más conocida es *sunu-, atestiguada
puede designar al mismo tiempo al que es sobrino del hermano de la madre. Los dos por el sánscrito sunu-, av. hunu; gol. sunus; lit. sunnus; eslavo synu; y con un sufijo
cambios son simétricos: el hijo de la hija de la hermana recibe el mismo nombre que diferente: griego huiús (u(úc;), tok. A soya, tok. B so. El hitita está aislado con uwa
el hijo de la hermana. No obstante, la tendencia cada vez más rigurosamente patrili- (nominativo uwas). Aislado también el luvita que dice titaimi, licio tideimi, «hijo»
neal del parentesco indoeuropeo hace prevalecer con frecuencia la significación agná- (propiamente «mamón»). El latín filius no tiene correspondiente inmediato en este
tica: «hijo del hijo». sentido, y el céltico mace ( < * makkos) es también diferente. El nombre armenio del
El término griego emparentado anepsiós (de *a-nept-iyo-) significa «primo», en el «hijo», ustr, ha sido formado de acuerdo con el nombre de la «hija», dustr, que co-
sentido en que nosotros lo entendemos. La forma misma aporta un testimonio impor- rresponde al griego thugáter (9urti"t"T¡p). La forma *sunu- parece derivada de .. su-,
tante: el sentido literal es: «aquellos que son ca-sobrinos», lo cual supone, en el punto «dar a luz»; sería, por tanto, el hijo en tanto que «vástago».
de partida para el elemento -nept- no el sentido de «nieto», sino el de «sobrino». De La discordancia entre los términos para «hijo» ha sido subrayada en un artículo
este modo se designaban recíprocamente los «sobrinos» de hermanos y de hermanas; de Meillet 4 que, si no ha resuelto el problema, al menos lo ha sacado a la luz.
prueba indirecta de la prioridad del sentido de «sobrino». No obstante, el sentido de Partiendo del término latino fi/ius, se puede tratar de comprender lo que ha pasa-
«nieto» no estaba completamente abolido en fecha protohistórica, si juzgamos a par- do. Fi/ius se vincula, en latín incluso, a una familia etimológica representada por fe/o,
tir de la glosa de Hesiquio, que debe ser de fuente literaria: V~61t.pctL· u[wv 9urct.lp~c;, fecundus, etc., que implican la noción de «nutrir» (umbro, feliuJ, acusativo plural,
«neóptrai: hijas de los hijos». Este femenino podría ser restaurado en * vm6'tpctL «lactantes, mamones»). La significación misma de la palabra es clara: para explicar
(* nepótraij, femenino de * V~1to'ti¡p (* nepotirj que designaría al hijo del hijo. que ha entrado en la nomenclatura del parentesco, consideraremos fi/ius como un ad-
En la nomenclatura histórica, el griego tiene un término nuevo para «nieto» que jetivo que ha tomado la función de un sustantivo. Debe tratarse del mismo fenómeno
es huionós (ULwVÓC;) derivado de huiós, «hijo» y, correlativamente, para «sobrino» un conocido por eonsobrinus, patrue/is, donde el adjetivo, pegado al principio a un sus-
término descriptivo, ade/phidoús (cX8~AqIL8oiic;), «descendiente del hermano». tantivo, termina por suplantarlo: patrue/is, eonsobrinus, representan frater pa/melis,
Que el nombre del «sobrino» esté emparentado con el del «hijo», por vía de deri- frater eonsobrinus. Conjeturaremos que fi/ius ha salido de una relación que hipotéti-
vación como en el griego huionós, o de composición como en el francés petit-fils, in- camente se plantearía como *sunus fi/ius,' el término verdadero ha sido eliminado de
glés grand-son, puede parecer natural. Resultarán tanto más curiosos y dignos ~e esta expresión analítica, el término más expresivo sería el único que ha sobrevivido.
atención los casos en que el «nieto» se llama el «pequeño abuelQ». Eso ocurre en Ir- ¿Cómo explicarlo? Observemos que esta inestabilidad del nombre del «hijo» con-
landés aue, «nieto»: es un antiguo * auyos, derivado de .. auos, «abuelQ)~. Asimismo, trasta con la constancia del nombre del «sobrino». La suerte defi/ius debe ser corre-
el a.a.a. eneneheli (al. Enke/), «nieto», es etimológicamente un diminutivo de ano, lativa de la de nepos: el descendiente importante, en cierto tipo de parentesco, es el
«abuelo». Se ha relacionado con el a. eslavo vunuku, ruso vnuk, «nieto», que está sobrino más que el hijo, porque es siempre de tío a sobrino como se transmite la he-
cercano del lit. anukas, pese a que la palabra lituana no sea en sí misma un préstamo
del eslavo. Más cerca de nosotros, en antiguo francés el «nieto» se llamaba ave/et, di- 4 Méll70ires de la Sociéré de Unguislique de Paris. 21, 1920, p. 45.

154 155
rencia o el poder. El descendiente. para su padre, es simplemente su l'ástago. lo cual CAPíTULO 4
expresa el término ·suma. Sabemos, además, que los hermanos del padre son consi-
derados como padres: los hijos de hermanos son entre si hermanos y no primos; cfr. LA EXPRESIÓN INDOEUROPEA DEL «MATRIMONIO»'
frater ..'YJnsobrinus diferenciado de frater germanus. Por consiguiente, los hijos de dos
hermanos son, para ellos, iguahnente «brjos»; asl, un hombre llamará hijo al vástago
de su hermano. Pero entonces, ¿c6mo distinguir al hijo propio del hijo del hermano?
Aqui interviene la coletilla defllius, «mam6n». Porque cuando la relación de tio ma-
terno a sobrino se borra, y la «gran familia» se fragmenta, es s610 fllius el que desig-
na especfticamente al descendiente de EGO.
A través de las vicisitudes de ... nepot· Y de '" sunu·, discernimos las dificultades que
las sociedades experimentaron para pasar de un sistema a otro, para normalizar el sis-
tema del parentesco agnático que: se babia vuelto constante y era el ÚRico admitido en
derecho, y para adaptar o reemplazar ténninos he:redados de estructuras anteriores.
Es entre parentescos arcaicos y relaciones nuevas donde juega su significaci6n, y no es SUmtlr/o. El «matrimonio» no ticm: nombre: indoeuropeo. Se dice solllIllerlte -'Il':S1o
siempre fácil descubrir la forma en que estas nomenclaturas se organizaron o trans- en c:xpn::.siom:s a menudo renovadllli en lo IcnguB5 partkularel- del hombre Que «con-
fonnaron e:n cada una de lu lenguas'. duce.. (a su CIlSl) una mujc:.r qllC airo hombre Ic «da» (lit. uxorrm du<:t!rr '1 nupllll1l
dll'rr); de la mujc:.r que c:.ntra en la «condicióD de IlIIpolIa". recibiendo de CIlla forma una
función mlu QlIC cumpliendo un acto (lat. irr in matrimonium).

El vocabulario indoeuropeo del parentesco ha mostrado -desde que se le


estudia- que, en la conyugalidad, la situaci6n del hombre y la de: la mujer no tenia
nada en común, hasta el punto de que los términos que designan su parentesco res-
pectivo eran completamente diferentes.
y esto debido a que, hablando propiamente, no hay término indoeuropeo para
«matrimoniQ)). Como Arist6teles observaba para su propia lengua, «la unión del
hombre y de la mujer no tiene nombre, «vwvu¡.lur; ~ ruvcuxOr; XClt «\I&por; oú~u~» (Palit.,
1,3,2). De: hecho, todas las expresiones que se encuentran hoy son de creación secun-
daria. se trata del francés mariage, del al. Ehe (propiamente «ley»), del ruso brak (de·
rivado de bra/'sja. «llevar»), etc. En las lenguas antiguas, los datos son más especlfi-
cos, y tiene interés tomarlos en su diversidad.
Esta diversidad no es solamente léxica, testimoniando designaciones independien-
tes en cada lengua. Es también morfolófica, y este hecho, menos aparente, no ha sido
observado. Hay que sacarlo a la luz para que los datos se organicen: según se trata
del hombre o de la mujer, los datos son diferentes, pero difieren, sobre todo, en que
para el hombre los datos son verbales: para la mujer, nominales.
Para decir que el hombre «toma mujer», el indoeuropeo emplea lu formu de una
raiz verbal, *wedh-, «conducir», especialmente «conducir una mujer a la casa). Este
sentido particular resulta de correspondencias estrechas en la mayoria de las lenguas:
céltico galo dy-weddio, csl. vedQ, lit. Yedu. avést. l'adoyeiti, con los derivados indoira-
nios IIfldhU-, «joven casada», griego héedna (h8vll), «regalo de matrimonio».
Tal era la expresión en el estado más antiguo, y cuando ciertas lenguu renovaron
la noción de: «conducir», el nuevo verbo uumi6 también el valor de «desposar (una
mujer)>>. Es lo que se produjo en indoiranio z. La raiz '" wedh- ha permanecido viva en

I Este capitulo fue publicado anteriormente en el volumen de ho~enaje A Prdro Bosch-Ofmperu. Mi:-
, No hcmw tocado aqui dos problemll5 particulanmmte complejos: los grlldOli de allcl':Slralidad («abue- xico. 1963. pp. 49 y S5.
lo». «tatarabuelo», etc.) '1lu relaciones de primaz¡o (lat. mfJrinus, conmbrinus). Lo hemos tratado deta- Z Todo csle pr!XCllO lético sc encuentra analizado detalladameme en nuestro estudio Hltlilt ti Indo-
lladamente CI1 un artículo de L 'Homme, vol. V. 1965, pp. 5-10. europltn, Parls. 1962, pp. 33 '1 55.

156 157
gran parte dellranlo bajo la forma del verbo vud-. Pero el indio no la ha conservado: por la mano y te desea» (a la viuda, R. 'i. X., 18, 8); janitllunóya mümuhe, «él ha
no ha guardado mas que el derivado nominall'adhil. «joven desposada». En Iu¡ar de ofrecido (dos jóvenes mujeres) para el matrimonio» (VIlI, 2. 42). En cste primer pa-
"vudh·, desaparecido, emplea nay-, «conducin) y también «desposan>. La misma !US- saje se ve la relación entre loa términos consagrados, por un lado ja"UlI4m, por otro,
titución de "ay- por vad- se manlfiesta en un sector dialectal del iranio desde el anti- 1wstatribh6sya JKltyus, el marido que, con un gesto ritual. toma a la joven por la ma-
guo-pena, de suerte que 1Uly- y l1ad- esto en concWTcncia durante un tarJo periodo no; en elaegundo. quejanilwzn4 indica el destino de la mujer dada a IiU muido en las
en el dominio iranio. En laUn encontramos un verbo nuevo en el sentido ele conducir, formas requcrldas. «para convertirse en esposa». Un equivalente dejanUl'd- es el tb'-
es <lucen. que tambibl adopta el sentido de «cicsposan en u.wnm dll..~. Otro vcr- mino sim~trico putitv4-, patlrl'and-• .cestado de esposo,. (X, 40, 9), cuando tste ciesi&-
bo es propio al ¡riego. gaJ'Min h«¡aiv) sin correspondencias scgw'U. na el poder al que la mujer esta sometida, asl patit1'4m... jagmt4i, .c(la joven} que ha
Al lado de estos verbo!. que denotan el papel del csposo, hay que poner aquellos veniclo a podc:r del esposo» (1, J 19, S).
que indican la funcl6n del padre de la joven en el matrimonio. El padu, o en su Es interesante constatar un hecho paralelo en iranio an~uo. donde la minna no-
defecto el hermano. tiene autmidad para «dan la joven a su esposo: "'{pO.; ~ ci6n se expresa en un derivado abstracto provisto d.e1 m.ismo sufijo. avélitico niliri8wa·
r ik).~, como dice la ley de Gortyna. cap. VIll: «Dilf» es el vabo conitante para fUI-. El tema es aqul nlJiri~ - véd. ntui-. «mujer. csposa~, femenino indoiranio que
este: ~o 101em.nc: .se encuentra de una lengua a alTa, todo lo mis con aIaunas varia- forma plll'Cja con nar~ cn locuciones tracticionalcs: ved. nfbhyo nÓribhyru (1, 43, 6;
ciones en el preverbio: ¡r. doQnai (3oüvcu), ekdoQnui (~), lat. dare, l0t.jragi- vm, 71.1) - av. ni~byaiéa nairibyasaz (Y. ~ .., 1). En avéstico, nairi(Jwana formado
han.. esl. otiítÜlr/, lit. fíduoti. ser. ¡muJiz-. En avéstico se distingue, como poradati y como ved. janihHm6- tiene exactamente el. mismo sentido, «condición de la espo-
oparrzdatfJ. a 11. joven que ha ricio rcgularmcnte «dada» poi" IU padre y la que no lo ha l b , y nos es dado tambim en una redacci6n formularla: xvapha Ya duylxz IIQ•••
sido. Esta constano. en la expresión ilustra la persistencia de costumbres heredadas ~~byó ti'itzWlbyó nairiBwanizi IIptJl'idayaeta. «una hermana o UIlI hija podr1a ser Ue~
de un pasado común y de una misma estructura familiar, en que el esposo «conducfa» vada en matrimonio a los hombres piadosos» (Vd. XIV, U). lo que hace aparecer
a su casa a bljoven que el padre le babia «dado~. una ~resi6n lcgaI nfJirH!waniri l'(zd¡ryQ-, on:onducir al matrimonio (a una joven)>>,
Si ahora bwe:amos 1011 tmninos empleados para el «matrimonio» 4csdc el punto con el verbo Wl(iQ(uya), cuyo valor técnico ya hemos visto. En suma, el término que
de vista de la mujer, se comprueba que no cxinc VCl"bo que dCl10te para ella el hecho traduciríamos por mlatrimonio». ved. jIlnitw¡nd, av. rtiziri9wana-, sólo vale para la
de casaJ'K. Y que seria la contrapartida de las expRSioncs mencionadas. Sólo puede mujer y significa el ace:cw de la ;oven al catado de esposa 1epI.
citarle el verbo latino "ubere. Pero ademu de que estA restringido alladn, nllbere no Tenemos derecho a Ver aqu¡ un rasgo de gran antigQcdad, Ü8ado a 1a cstructura de
5C aplica en propiedad mu que a la toma de velo, rito de la ce:ranonia de: bodu. DO al la gran familia indoeuropea, porque nosotros lo encootnunos en la sociedad romana.
matrimonio mismo. o so1JLmente por implicaci6n. De hecho. el verbo apena¡ es usado El ténnino latino matrimonJwm es muy significativo. este respecto. Tomado literal·
fu.cra de ci.rcunJtancíu especiales. Apunta, por ejemplo, a rubrayar una diterc:ncia de mente, marrimonillm si¡nüu:a «condici6a legal de marH'lt. conforme al valor d~ los
condici6n 60clal entre el hombre: y la mujer. como en un pulje de Plauto (AII/. derivados en -monivm. que son todos cUo¡ términos juridicos (teftimonñun. 'l'adimr>-
4791.) donde UD personaje propone «que los rioos desposen sin dote a las hijas de los nium, mer~onillm. y natura1m.cntepatrimoniJlm). La razón que ha hecho crear ma·
ciudadanos pobrcs, opu!entiores ptluperionml filias lit indotara dtfcant IIXOre.r dr>- trimoniwm no es la anaJoa;ta de patrimonium: noción por completo difcrent¡::. Resulta
mwn», pero prevé la siguiente objeción: «¿con quién se casarin entonces lu hijas ri- de 1a5 cxpresioncs consa¡radu de donde matrimonium saca su pleno scnt1do, a sa~
ClL!I Y dotadas7~, «Quo iIloe nubenr dillites dotatae'»; la oposición entre uxores du..:r- bcr, para el padre: dare/il1am In marrimonium,' para el marido, allcuiusfillam dut%u
re y nulKre es buscada. AdCJllÚ, el verbo es, sobre todo, poético. Sólo son USUalCl el in matrimonium; fmalmcnte, para la joven misma: ire in m"trimonistm. De este mo~
participio nupta y la locuci6n nuptllm daTe, «dar (su hija) en matrimonio», es decir, do, motrimonium define la condición a la que accede la joven: la de mut~r Uam/ltru).
las formas del verbo que ponen la mujer como objeto, no como sujeto, Tampoco se Es eso lo que el ((matrimonio» si¡nifica para ella. no un acto, sino un destino: ella es
puede vincular al papel de la mujer el verbo rIUlritafe, incluso en la fecha tardia en dada y llevada «con vistas al matrimonium». in matrimonium, igual que 105 términos
que aparece: mor/taff! como verbo activo significa «aparcar, conjuntar», y como ver- similares del indoiranio janitwm6-, nairi(Jwana- f¡guran en nuestras fórmulas bajo la
bo intransitJvo se dice mis del hombre que de la mujer. forma dcl dativo de intención, designando el estado al que está prometida la casada.
Bstalituaci6n 1bica negativa, la ausencia de un verbo propio. indica que la mujer De ahi, ulteriormente, matrimonia en el sentido de «mujeres casadas», como sentltla,
no desposa, sino que es desposada. Ella no realiza un acto, sino que cambia de condi- «esclavas».
ción. Ahora bien, eso es precisamente lo que muestran, esta vez de manera positiva, LaJ¡ formas moderna, de: matrimonium, en las lenguas romana.s, esp. e ital. f1UItrl-
los término. que: denotan el estado de la mujer casada. Aqu1 se trata de términos ex- monio, han tomado el sentido general de «matrimonio». Mejor aún , el derivado ma-
clusivamente nominales qUe aparecen en los dos cxtremos del 'rea indoeuropea, en trimonkzl funciona hoy en francés como el adjetivo correspondiente a mariag~, por
indorianio y en Iatin, ejemplo en rlgimen matrimo",la!. de suerte que se tomarla fA.cilmcnte matrimonial pa-
Estos t~05 tienen su empico en la locución que enuncia solemnemente que la ra el derivado latino de mor/lite, como OCIlluire lo es de oeiJ. o paternel de pm. Eso
mujer entra en la «condición de esposa». En védico tenemos dos abstractos de forma seria, y hay que decirlo, pura i1usi6n: marillp. derivado normal de marter (lat. mar;·
muy próxima: }anif\la~ y janit1land-, «estado de mujer casada {janJ)>>. ambo.! en lare) no tiene nada en com1Ín con ma/rimonium, Pero el hecho de que 108 dos CI~n
contexto formulario: hastll,tibh6.Jyg didhi36.r táved4m p4tyus janitvdm abhl sdm asociados hasta el punto de parecer emparentados muestra cuto alejado ae 'est' de loe
bIlbhwtha. 4rtú hu enuado en este matrimon'io (janitl'4m¡ con un marido que te toma valores antiguOl.

1511 159
Vemos aqui un tipo de correspondencia indoeuropea que no es aquel del que se CAPITuLO S
ocupa la ¡rllJllitica comparada tradicional. El presente anilisis hace resaltar la unidad
de términos que son etimoló,icamcnte diversos, pero que acercan su conterutlo y que EL PARENTESCO RESULTANTE DEL MATRIMONIO
5C constituyen en series paraJcJas. Todas las formas nominales que han desembocado
en la noción de (unatrimonio» han denotado, primero, la condlcibn de la mujer que
le convierte en esposa. Fue preciso que esta especificidad se bDlT8.ra para que el con-
cepto abstracto de «lDIItrimoniolt tomase consistencia y pudiera dcsianar finalmente
la unión legal del bomlm y la mujeL

SM_rlo. salvo para el marido '1 ti. mujer. para quienes !lO puccc haber habido ltr·
lIIinOll c:spcc:lfiall en lnl1oeuropeo. 1o5 tmninas licnm lIqW una forma COllSU.ote 'J un
sentido ptec:bo ~ IOn lnlll&ÜZl.bla-. Si~ daipw¡ lID vl.nC\llo di:: pannluco
pan. un hombre -madre '1 padre del marido, hermano del marido. hermana del. maricio
., mujer del het'TlWto. mujef ctd hermano del marido-. NinsQD llcdIo lin¡lI.llIico pc:nl)ite
.flrmll que el -swri"rc#. ~ del marido, haya daisnado DUnCl paralclamenr.c al PI-
dre di:: la mujer. es dedr,lm yUtlld d~ las rql.as de aopmia. al tia ml1emo.

A la nomenclatura del parentesco consanguíneo se opone en indoeuropeo la del


parentesco resultante del matrimonio. Hayahf una distinción que se verifica tanto en
las lenguas modernas como en Jas lenguas anti¡uas. Este parentesco resultante del
malrimonio viene determinado por la posición de l. mujer en el seno de la familia en
que entra. No obstante, 'os térrninOfl que designan estas relaciones nuevas estm sorne·
tidos a variación. Algunas de las lcn¡uas modernas por lo menos emplean los mismos
términos fundamentales que para d parcntcsco consangufnco, pero diferenciándolos
por medio de procedimientoslbicos. De este modo, en francés, nos servimos de beau
como clll.'lificador del parentesco por alianza; por un lado, «~re, mire, Jrirr, soeur,
filie, fil.s» [padre, madre, hermano, hermana, hija, hijo]; del otro, «beau·perr, bellt'-
mert!, bet1u-Jñrr, belJe--soeur, Mlle-fi/le, b~l/.'¡ils» [suegro, suegra, c:uftado, cutwia,
nuera, yerno]. Los nombres se corresponden de una a otra serie. Tambim en ¡ndés
los mismos términos sirven para ambos Cll.'lOS, rjifercnciándolos mediante la adición
de in Jaw, asl, fatMr-in·/aw. Cada uno de los dos procedimientos tiene su justifica·
ci6n histórica. En anti¡uo francés beou- es a menudo un término de cortes(a cquiva·
lente a «gentil»: «beau·pue» es, por tanto, una designación de cortesla que asimna el
padre del cónyuge al padre propio. El inglésfather-in-Iaw es más «legalista»: el ((pa.
me» es definido en la ((ley~~, es decir, en la ley can6nica. Si se utilizan los mismos
términos, no es por una asimilación sentimental de los dos emparentados, sino por
razones de economia y de simetrla Ibica: el parentesco por alianza c:mplca la mis.
ma nomencJatura que el parentesco natural para las relaciones de filiación (padre,
madre/hijo, hija) y de fraternidad (hermano/hermana). Es un parentesco clasificato·
no espcclflCO-que debe defl.n1r 181 relaciones respectivas de aquellos que se encuentru
allegados por el matrimonio de uno tic sus parientes.
Pero hay ahi desarrollos modernos. En indoeuropeo antiauo, por el contrario, los
160 161
dos parente:seos son distintos. Igual que el parentesco consan¡umco, el parenteiCO por tuane», rqrescntado por el sao &te-, eslavo ukll, «cnset\anzb, y en particular por el
alianza tiene IU tcrminologia propia. verbo armenio lUrmim. «yO aprendo, )'O me habitúo». Ahora bien, con este verbo
lUtUrim se ha rdacionado el término armenio tlmusin. «esposo. ~, que, con d
Fn el punto de partida encontramos los nombres del «marido" y de la «muje,,, prefijo Qm-. «eonjunto>t, signlficarta litcralmwtc fiu;óoyuse ron el que tiene fupr la
que consideraremos en $U expresión latina. mañJId y uxor. . . vida camlln». La fonnaci6n amusin esclarecerla el sentido de "uk-. en uxor. De ahí
Mañnu es propio del latín. Por otro lado, no hay palabra indoeuropea que '1101- resulta que UXOf. analizado como • uk-.Jor seria «la mujer habitual, el ser femenino al
fique el «marido». Tan pronto se dice «amo», scr. pati, gr. pósIJ (1Ióau;) sin nada que que uno está habituado». Hay que convenir que semejante dcsignación de la «esposa»
indique especialmente el vinculo de la conyugalidad, como el «hombre», lato uir. gr. apenas si es natural. Además, n1niÚD derivado de esta raiz ·ruk- indica una relación
rmb (uvIf), mientru que marj{1lS cualiflC8 al mlllido en su condki6n jurídica. inter·hurnana o lOcial. Lo que significa ·f!!uk es de orden Intelectual: «adquirir me-
E. anilllia etimolóClco de mDritus plantea problemas distintos: el de la formación diante un UiO repetido», lo que ~a a «aprcn<b'», a «Iec:ción, doctrinn: uf, g6l:iro
del derivado y el del sentido del radical. bl-uhu. tlque tiene el hAbito»; eslavo, vyknQti, «aprender» y tambi&1 armenio USQ-
Si nQiOtros lo consideramos como derivado latino, 11Ulri/u.J se interpreta sin difi- nim. «aprender». No cs, por tanto, seguro que se pueda relacionar llntusin. «.:ónyu-
cultad. Entra en una clase bien definida de derivados en -¡tus paralelos a IDl deriva- ; » (marido o mujer) roo u.JtlIflm, «apRDdc:r»; el-lIS-. tlvÍDculo del matrimonio» que
dos en -{¡tus. -itlllS. es decir, formaciones secundarias doncl.c el sufijo -lo se aAad.c. a pa.recc contenido en llntwin puede ser de ori¡m diferente. Si hay que disociar, incluso
un radical en -i-. -iI-. -ü-. etc.: armótus• .:omutus. Qurilus. ctc. En virtud de esta for- en anoenio, estas dos formas, c:l pal'llklismo con llXOT desaparece.
mación, marilus significar' «provisto de, o en posesión de ma,'f-». Otra interpretación ctimo16¡ica de uxor lo mantendría en el interior del vocabula-
Queda por fijar el sentido del radical. Aqui se ha comparado desde hace mucho rio del parentesco comparindolo con un término que, en b"tico, esli unido especial-
tiempo Utl grupo de tkminos que se aplican, desde muy antiguo, (:OD algunas varia- mente a la mujer: lit. udivis, «padre de la mujer» (cfr. lit. uoSve. «suegra», femenino
ciones formales, tanto a la joven muchacha como al joven muchaalO: sobre todo secundario), let. uri.ivis. Esta forma báltica es un derivado en -lI'ya,r del tipo de ser.
gr. mettax (¡.uipzD. uOovm) muchlltba", SCCUDdariamente «muchacholt, l7feir6kion blttiJl(-lI'?Il. «hijo del hermano del padre», o lato ptltrullJ. ¡ro prllriJ6s (1mT~. E1 su-
(¡utpcíxtO'Y), «mUchacho». Dade fecha temprana., sqún las ICf18UAI, predomina uno u fijo en cuestión ha constituido, por lo tanto, nombt'c$ de parentesco. El prototipo de
otro únic:amente. En latin, • mari- debe haber dcsi¡nado a la mudlacha de celad nú- Ut. uci.fvis es ·OtJk(3)-vya-. Que este término se emplee para el cepadre de la mujer» es
bil, y de este modo moritu.t siJoificarla «CIl pwesióD de joven mujer". bastante comprensible si el radical • ouk(!)- era ya. en un cstado predialectal, un
m correspondiente indoiraoio, l1Ulf}'a. dcsi&na aljovCD, pero en un csta1llto parti- nombre de la «esposa». Entonces la forma latina uk.Jor implicarla sotamerUe un sufi-
cular: sobR todo en IUI relaciones amorosas, como pretlCDcliente, como galio (Indra); jo -or. por estar ya dado el sentido de cecsposu en el tema ·Nk3-. Esta explicación s,i-
en suma, el muchacho de edad núbil. &e es el senticlo usual en indio. En iranio, mar- JUe siendo bipot~tica mientr8ll no tenea la confLrmaci6n de una tercera \en¡ua, que
ya ha tomado un sentido desfavorable: es un joven demasiado audaz, un joven sue- hasta ahora no tenemos. No hay que invocar, como se ha hecho, el oseta iis-, ccmujer,
rTero fogoso, destructivo, e incluso un bandido. De hecho, esta acepción estA. limitada eapoSal), porque la fonoa dialectal )lome muestra, con su • w· inicial, un origen dife-
a los textos avésticos. Otros testimonios muestran en iranio la persistencia también rente. Constatemos, pues, el caricter especifico del nombre latino uxor. cuya intCT-
del sentido antiguo, sobn:: to4o el pclvi mirak. que s~irlca «joven marido»; mlrvk y pretación sigue siendo incierta. Ya vemos que los nombres que denotan el parentesco
el t&mino corrapond.imte para. la joven esposa, tfyimflk. son ttrminos familiares, resultante del matrimonio tienen la doble particularidad de ser, por un lado, constan-
úectuosos. tes en cuanto a la fOIma y de sentido preciso, pero, por otro lado, en raz6n misma de
En un pasado lejano 5C vislumbra un valor institucional vinculado a este tbmino, su antigüedad, dificilcs de analizar.
el de una clase de j6veues guc:rrcro.s. Se trata de una palabra muy antigua, puesto qoe
10& mtll)'Ulllfi. que dcsi$nan a la clase de los gucm:ros, fi¡uran entre los términos m- El paclre Y la malh del marido IOn dcsi¡nados. Rq)CCtivamente, por • J'M'twvs Y
doiranios Q.ue encontramos en el siSlo XlV antes de nuestra era en los te:xtDlli de Mi- -SWf!!kriíJ' (femenino). El muculino ·.flW!'kulW csti representado por el sinscrito
tani, donde flgUran también nombres de dioses importantes como lndra, Mitra y los Jvd/urtl. ir. X"asura. armo skf!!.sr-ayr. lat. ,rocer, gr. Mkurds (ixupóc), sot. sWllihra.
/VQSQ1ya, a. esI. ,rll'ekrl1, y llIgo alterado,1it. SftSUrvs. laI. (:hwegrwn¡ c:I femenino .SwekTÜ por
Ellatln y el griego han espccializedo, por el contrario. este término para la «joven ser.lvaSrU.. armo skesur, lat. ,rocrus, gr. lrekurti (ixupcij, sot. J')Iaihro. a. esl. swekry.
(núbil)". 85to ha hecho posible la creaci6n de maritus en latin, literalmente <q)I'Ovilto Estas correspondencias sólo son enturbiadas por d~biles desviacioncs. En sinscrito,
de • nuui·w, término sin paralelo COI1Ocldo. tCntm05 irrcgularmmtc iv6J.. en lugar de - SlI'tú· a conscwencia de una arimilación se-
cundaria, estando la liiibilante inkial garantiza4a por el iranio X"a- ( < •swt). Asimis-
A mañlus responde uxor, «esposa», palabra anti¡ua, de sentido constante Y limi· mo, en lituano _ p&nl .,rti-. El armenio skesrayr. «padre del maridolt, CI un com-
tado allatln. La ctimolopa de uxor DO es lfmpida: se ha pr-opuesto analizarla como puesto (sJa!M-ayrj que designa al hombre (ay,.. - gr. anirj. es decir, el marido de la
• uJe-.JfN y encontrar en el segundo t&mino el nombre del «ser femenino» que a~ suelJ'a; ske.rur, «suegralt cs, por tanto, d término primario. Por el contrario, en grie-
en ·~r, «hcrmaoa». Seña tentador asignar un valor cla.rificatorio a ese támino go, ro, t&minos son simétricos: es que el femenino se ha rchec;:ho sobre el masculino.
-sor que se identificarla tanto en el nombre de la «c.spoaa» como en el de la «herma- Tambi~n en gótico ha habido UDa refecci6n: los dos términos 5Wflihra m. y swoihro f.
na». Para el primer término· uk-. este anilisis apela. a la raiz -tUk-. «aprender, habi- han lido adaptados uno al atto. En (:ambio, cllatin conserva, entre el masculino y el
162 163
femenino. la rc:lación antigua sor:er/rocrus < *swekuros/*:rwekriu, como en 5ln5cri-
to Jv6Jura-/lvlÚrÍl-. El término correlativo para «cuJiad... (hermana del marido) estA menos represen-
Seg(m este cuadro, en el que eslin representadas todas las len¡uu: Princi~a1e5, h_ay ",do: gr. gal60.s (.,..60><). lot. 11I1s. a.•sI. • ala.., frisio rilaros ("¡'ilopocl. 1.... rila-
que admitir que un muculino * swekuros forma pareja con un femenino swelcrllS. wos (yD.mwoc;). ¡Ios11do: «&Mlf0ti "l"'' ' '
«mujer del hermano». Se¡ún Cite último testi-
Es esa una lingularidad morfol6gica. de la que no hay ninlún otro ejemplo. No se~. monio, Berta un término reciproco para la hermana del marido y la mujer del herma-
noce nin¡una oposid.6n mlUCUUno/femenino que adopte la forma de una a}ternaJll::1Il no. Sin duda hay que unirle la palabr"a armenia tm «hermana del marid.o~. donde r-
*-kuro-/krü. con IU doble anomaU... No hay femenino en -ü- que pueda constituir5e reemplaza un antigoo e-- (t..r-) bajo la influcn.cia de t"nr, «hermano del marido".
aobre un masculino en -0-; nonnalmc:nte se espcraria un femenino en -4- o CD -l-. A.qlÚ el indoiranio no es14 ~tado; no obstante. la correspondencia entre el grle.
AdemAs. la diferencia de los Jéneras no entra1\a, ni puede explicar, la varlaci6n del lO, e11at1n, el eslavo. c.l frialo. y quizi el armenio. rClul1a lignifícativa.
simbolismo cuue ._kuro- y ._krü-. El OJtimo túmino dl:fine la rclaci6a de parentesco entre «mujeres de bc:rmatt05It;
Pero consideremos por sí misma CIta forma de femenino: *swkriJs seña anómalo ca el nombre dado por la esposa a las mujeres de lo! hermanos de su marido que habi-
.si se hubiera formado IObre el masculino, pero se puede admitir a titulo de fo~ tan juntos bajo la reaLa patriarcal. &te ttrmino cs, en toda.!l partes, una superviven-
aut6noma: porque bay un tipo en " femenino; lo vemos, por ejemplo en ved. l'fldhU, cia: ser. yiltr-,' una forma correspondiente, .yafJr-, debe: ser restituida en iranio, se¡dD
«joven casadu. Eso nos lleva a preguntamos si el término primario no ~er1a el fcm~­ pailo yiJr; frigio itrNltu- (1.CMInIP"), gr. f!irratb'rs (dYll'ripld, lato kmitrica. a. esl.
)(ui, lit. intL
nino • SWl!!m- y d ttrnrino secundario el masculino • s~Jauos. Esta hIpótesi! daría
cuenta de lu alteraciones que se han producido en varias len¡uu. ~080U'0!I postula- Por tanto, puede reconstruiac .)Im Gru. *Y'Iter-, donde la formación en -tu es re-
mos que ·s~JuQ- es la forma heredada, primero porque está atcst¡,guada de forma conocible. Pero no tenemos medio alguno para interpretar el radical.
unánime por el indoiranio. ellatln, el eslavo, el armenio, y tam.~ién porq~e no puede
estar conmuida robre un ma5CU1ino, al no haber un modelo .semejante en mnguna otlll
parte. Al contrario, varios indiciOl5 permhen pensar que el II:0mbre del «sue¡ro» ha •
sufrido refecciones. Como se ha visto. ese es el caso en armeruo, donde «5~esro (de ~ ••
mujer)>> se dice skesr-{Jyr. «marido de la sucgra~. En eslavo,. el masculino ne.k'}l.
«5lJCIrO» es: una forma secundaria fundada sobre el femeninO. La fama Cólica Por toda& partes cncootnuDos designa.ciones fijas. en COITeSpondcnciu regulares,
swaiMa. :cme¡rolt, ha tenido que constituirse también sobre un antiguo ·$Wf!kr-. por pero cuyo sentido etimológico se: nos escapa. Muchos de estos U:nnmos han sido tem-
tanto sobre el tema del femenino no sobre ·swekvr-. pranamente sustituidos por otros más claro5, analfticos: ftbcrman.o del marido», «her-
~ si penJaDlW! accrcamw: a la va-dad histórica planteando como primario el ro- mana de la mujer». etc.
menino *swekrü-. «m8~ del marido», no por ello llegamos a una explicacJ6n del Es una situaci6n curiosa la que se dcscubr"c si relacionamos estos t&minos y 1a5
támino. Eat.atnw! mú lejos que si tuviéram06 que proceder del masculino .SWE'kwv-. nociones que expresan con los que hasta ahora hanos (Xmoocra4o.
En efecto, tomado en si mismo•• swekuros podría hacer pensar en un compuesto: el Aunque nos valgamos del parentesco claJiftcatorio, debe deducirse, en tcorla, que
primer túmino seria .SWC'-, el mismo que en el nombre de la hermana. En.d segundo una misma relaci6n exige doble denominación. Si un hombre dcspo.sa a la bija del
ti:rmino se reconocerla una forma vecina del griego kJí,ios (xóptooc), ser. su,a, «amo, hermano de su madre, su do materno :le tonviertc en su :luego. ¿Est6 atestiguada es-
aquel que tiene autoridad». El suegro estaría c?nsid~ado entonces y :erta_ int~pc:l~ ta situación en la tenninologia7 No es asf. al parecer; no tenerIlos ninguna prueba de
como el amo de la familia. S610 que, en esta hipótesis, un fc:menino -kfU- es mexpll- que el ·SWt!kums haya sido jamAs otra cosa que el «suegro», ca decir, el padre del
cable; el tmico femenino que serta justificable es el-ku'a delgriego"pero es secund~­ marido, probablemente wnbiát el padre de la mujer en ciertas lenguas COIl'IO el sAns-
rio. Esta raz6n harta ya improbable el análisis. Con IIlayor motivo SI hemos de conSl- ctito y el latino Pero el griego dice p~nlirer6s. que responde con otro sufijo al ser.
dcrar ·swekfU- como originario. Esta primacía del término para «suegra» es com- bandhu- «pariente»; el armenio dice aner. «padre de la mujer», y ~o~n'1!, «madre
prensible por oua parte: la madre del marido es para la joven mujer más importante de la mujer», términos ambol sin etimologia. En resumen, no hay nombre indoeure>
que el padre del marido; la suegra es el personaje central de: la casa. Pero esto, no ex- pea para los parientes de la mujer. AdemAs, hay que recordar que no tencmo!s térmi-
plica la relaci6n de los términos en.tre si. Sigue habiendo, por tanto, una o~cuTldad en no indoeuropeo común para delignar en propiedad al tío materno. Corrlo se ha visto,
la relaci6n formal entre' sWf!kuro- y *swekrU-, éBte es nombrado en !atin por un derivado del abuelo; ademAs, lllli formas son dife.
rentes.
El nombre indoeuropeo del (ccui'lado» (el hermano del marido), debe plante8:s.e Se pueden examinar dos interpretacione.s posibles. O bien se razona con todo rigor
como 'da;wer, según las fonnas siguientes: scr. deva,-. arm~ t~yg'. griego daer teórico y se supone que "'wtkuNJS designaba prehist6ricamente al tia materno, al
(5«'1IP), lat. liu/r (con una 1- quil.á dialectal por d-), a. esl. d~'u, lit: dltverls. a.a.a. hennano de la madre, y ·lWdcrit- a la hermana del padre. y que el sentido hútórico
zeihhu,. La anti¡Uedad del ténnino es evidente. pero el sentido propiO se nos escapa. rcsultarla de una transferencia. Pero la reconstrucción es completamente conjetural y
Ningún antli.sis de la forma *daiwf!r- es: posible; no se ve raíz indoeuropea de donde carece de confrrmaci6n linrDistica. O bien, se decide que estos términos nunca hao
se la pueda exuacr, aunque muestra una formaci6n en -,- que la acerca a muchos significado otra cosa que 10 que quieren decir: se aplicarlan siempre estrictamente a
otros nombres de parentesco. los parientes que la mujer se cmt mediante liU entrada en una familia. Hay que liUpo-
ner- que fue el listan. paularea1 el que, en el parm.tesro por alianza, triunfó muy
164
165
tc:mpralWllmte, se impwo saJo y eliminó, en esta serie de términos, todo recuerdo de CAPtroLo6
la posición doble que ocupaban, en el seno del parentesco clJ.siratorio, todos los
a1Iepdos. FORMACIÓN Y SUF1JACIÓN DE LOS
Entre las dos hipótesis parece imponerse la squnda. En <:ualquier caso, ha, mfi- TÉRMINos DE PARENrESCO
acotes prueba! de esta filiad.b:a matrinilineal en la nomenclatu~ del parentesco con-
I8JlIUmeo para que la serie: de testimoni05 no cuestione el principio mismo de la inter-
preud6n.

S_rulo. DclIde al plinto de ,.iIb, laorl'o1óIIco, la (ullt. unidad del ,.gg¡bll1.no in-
dDCUlVpeo del pucntnca dmya * la rAi.teDC1a Ullufijo de duc --ter (o --er) que Da
l6lo ClllK'leriza un.ran D6mcro de tb"miDo. mili llIItiBuoI (-~fff, *.), lino que inclD-
10 I:OIItinó'1. ftsurando ca creac:Iona O rerlCCioDa mAs ra:ic:a.tn.
Incluso moque difieran de 11M ImllJl, a otra, loa t&mlno. qua dnlpao ID unidmc.
IOda1cl---clan, (rml.. uibu- ilIIt6n WIJlb1IldoIa menudo 10m l'IldIcaIeI que r:lijII'IIaD
una comunidad de Dadmlmto: 11. ""0/1, ,,,"tIlI.
pIIrdtnz. plt.,1i; lIlt. fWU.
Ma10I npcdrlllO qlll: '-tri', IDCDOI II1udJado tambilln, el.uflJo • -w(o)-I-wyo- pllm:C
haber tcDil1o, ea. orip. ua ....Ior de JX1Mlmldad bomoa'lmiea; (pÑr, lllpadr~), 11".
11.
¡M1rfJ(JIp. Ia". pitrY;,e-. «herDlUJO J*!rp. Lu IJ!OD!aIJIM q_e rtpfCRalu. p. ca., p".
pwf~ "P8driluo., la. ,...,..."... dUo del IM:nunolt, Iwp IIIprio1oJt >
VD"DiFlt, debes~.DO. CIlPC' el ftb: mtip.Q dd mfIja. Wlo.lnt~"
da,Jw¡J6¡¡ cp.- aWn:, r~, • -.. eao, al _ _ pu1icul.u- ca que tUCI for-
ma le u.:ribcrL.

Tru elle c....DX!II de 101 ténDinol que permiten reconstruir la arpnizadÓD. ¡eneral
del para1tesw, sed 6til examinar c:icrto ntmu:ro de aationes correspoocticntcs • la
forma de estos tenninos en rcJaci6n con IU valar. Hay. en efectD, particularidades
morfol6ai<:U pn>piu c1c"" COI\iunto y que ho<:on cIc él UD &J1IIlO muy _ . Sobn:
todo. hay que poner de manifiesto IUfijOl auacte:ñsticos de los nombra de p&JCDtes-
co, sea porque no aparecen mú que ah!. lea porque ~ tomeD. vaJons apecPtizados.

Entte los sufijos, citemos en primer lupr -ter o ~'. que es cl sufijo c1c parentesco
por excelencia. No 1610 sirve para conrtituir alcuno.s dc los t&miD0I mú antir;u08 de
esta lerie, fino que conserva su valor inclUlO tras la separaci60 dialectal y ligue siendo
productivo, El estado primero de Cite sufijo de claae viene proporcionado por la. final
común a tu cuatro designaciones fundamentales, que no son analizables: • piltrr,
·miltf" ·d,,",h(~)tr', ·bhri,.,,' ademU, en el parentesco por matrimonio:
• ~n(~)tr', «mujer dcl hermano del marido».
He aM las palabras primarial, inanalizables, donde Cita fiDaI ea CODltlUlte y de
donde ha ricio extrúda con 10 valor propio. Luego se ha exteDdido a IlUCVU designa-
ciones, ea. una ~ al mc:noI de lo knJu~: .MPÓ/-, ttIObrlnD» o «Dicto» tieue una
forma Iecundaria, ·Mptu. que: se ha introducido en la tlcxi6a. miIma de n«¡Jilt- en
iDdoiranio; como tc:stimooiOl, el acusativo sinlCrilo lfII/JMhlm y el tema de Los CUOI
oblicuol en avtrtico. nt{fw· que le apoya en • MPtr-.
m cycrno» el en áDlCri.to }imQ1JJr-. CIl av&tico t:imiftIT... La fona com:IpOIl-
166 167
diente en las demis lensuas comporta tambim una flOaI en -r, aunque el tema baya rcocia de formación sufijal: el correspondiente morfológico del ocutro glnos ca el
sufrido al1cracioncs variadas: ladn genrr, griego gambrós. Sea cual fuere la historia neutro latino genus, mientras que g~ns en un femenino en -ti. Entre el griego yellatln
particular dc estas formas, todas ellas proceden del mismo radical aumentado con un la relación formal se establece, por tIlnto, como • ten"/' genti-. Por su formación, el
sufijo -er o -tu, y puede verse que la + es secundarla debido a que la nomenclatura gM1i- latino responde al dJ¡scrito jitJ-. «nacimiento~. El. a.bstracto en ·ri- denota el
av~ca, aliado de Uvrtirtar-, «yemOlt, implica zitm(loya (- "'~mavya), probable- «n¡u:imicnto. y al mismo tiempo la clase de u:res unidos por c:l vínculo de IU «naci-
mente «hermano del yerno», que se continúa boy por el pait.o alm, cyernOlt. miento», que sirven y bastan para dermir cierto grupo social. A la misma familia léxi-
Los tUminO! emparentados con auus~ auuncu/w dellatln que, en dh1co, desig- ca pertenece el tUmino av&.ticu :;antu- que no dif.ere de ella mú que por el sufijo -tu
nan «al 1[0 materno»: pies, ewythr; bretón, t!ontr, se apoyan sobre ·Qwontrcr; ahí se ~ que designa uimismo como «nacimiento», en la sociedad icanla, a una gran divi-
reconoce, bajo la fonna temática, el mismo sufljo -ter. sión social. Salvo estas variaciones de sufijos, las principales lenguas concuerdan en
Recordemos finalmente ·dDJwer. «hermano del marido», lato lewjr, etc., por to- proponer la pertenencia a un mismo «nacimiento», como fundamento de un grupo
das partes con -er. social l.
Se ve que la formación en -ter o en -er está, desde el principio, unida a muchos Para la segunda división, el t~mino latino de cw,.ff¡, equivalente al griego phralrÚl,
hombres de parentesco. Al mantenene viva, se ha propagado en esta cJ.m Itldca en el es completamente diferente: curia no tiene conespondiente ni en ¡riego ni en atril
curso de la historia. Uno de loa ejemplos: ma claros de esa extensión viene dado en parte. No obstante, puede explicarse en itálico incluso, la forma curia por ·co-JliriD.
iranio por d mediopcna y el pena mo<lemo, donde este sufijo, eliminado por la cai- «conjunto de los uiri», apoyindosc en cl volsco covehriu ['I. de i!Dal sentido. Es, a la
da de las fmales, ha sido rc:sta.urado secundariamente. Mientras que la antigua serie vez, lugar de reunión y una gran división del pueblo romano. Al contrario dephratrlD
pitar-, «padre», matar-, «madre., briltllT-, «hermano., duxtar-, «hiju, desembocaba en griego, la denomioaci6n de Olria no hace derivar un vinculo de ~ntcsco entre
fon~camente en pft, mit, brat, duxt, iC ha restab1c:cido la flDB.1 caracterlstica -ar, lo los miembros de esa unidad. Por eso mismo, se revela como mis redente, cosa que,
que ha dado las fonnas actuales del persa: pUJar, miu/Qr, briMku, durta" y, de ahi, por lo demás, confirma su limitación al itálico.
por analogía. pusur, «hijo» (para pus). Este: movimiento de refcccl6n moñol6gica ro- Más dificil aCm de establecer es la rebu.i6n entre d Briega ph.ult y ellatln lribus. m
mcnzó desde el mediopclU.. Pocos sufijos han conservado semejante vitalidad. problema es el de la formación etimológica de tribus. En la linea de: BU desarrollo res-
Hay otra prucba de la antigüedad de esta formación, y viene dada en uno de los pectivo, hay presunción de analogla entre los dos términos. Ya lO.! ant~os veian en
t~rminos más an~os que se vieron afectados por ella, el nombre de la «hija», y en tribllS un conjunto de tTf!5 al'rupaciones. SerIa; por tanto, un compucsto con tri- en
una lengua, cuyo car!cter indoeuropeo está. ahora ase~urado en el seno de la familia primer ttrmino. De hecho, en tu tradiciones históricas indoeuropeas, entre los gie-
luvita-hitita. Se trata del licio, donde el nombre de la hija es cbatru (acusativo singu- gos en particular, se conocían este tipo de agrupaciones simples. Tenemos el testimo-
lar). El detalle fonético de la reconstruccibn no es completamente seguro. Sin embar- nio de tres antiguas tribus dorias en un epltcto homérico: Awptl~ 'tpLX.III(W)LX~, «los
go, puede: suponeTle que d grupo iniclallicio cb- se apoya en una antigua ·dw-. según dorios (clividld05) en UCI wik·» (cfr. gr. (w)offeo.r, (w)oT.xD<). En el tCtTitorio griego, an-
el paralc10 de la palabl1l o del demento del compuesto que significa «dos»: licio tiguamente habitado por los dorios, una regi60. h.tkna se llama Tripbulla (T(lCof'H.w),
cbi <. dwi. De: Cite modo. nos ranontarlamos a un proto-licio • dwatr que corres- atestiguando claramente la división en atres tribus» de los primeros habitantes; ten-
ponde al griego thw,6tir con teducd.Ón de la gutural entre vocales: • duga- > drlamos ahl el paralelo comparable allatln, triblu, si es que significa «tm:io (del te·
• dMwa-. De cualquier modo, aqul se identifica la misma final en -er o -ter que en lu critorio)>>. En efecto, DO es imposible que tribus, CQmo d umbro trl/u, su tmico ro-
otras lenguM. rrespondiente, wntenp una forma nominal ·bhu-, cuctameo.te superponible al grie-
go plnl- (en pluili). Sin embargo, no cncontramD$ h;5timonio histórico que apoye esta
si¡níficación primera del t&mJno. Desde fceha cemprana. tribus ha proporcionado
Estos dos nombres de parentesco que tienen d surJjo -ter se caracterizan, ademls, impor.antes derivados, tales como tribJlnus, luego tribunal. y el verbo tribuo. pero lin
por la natura1cza y la importancia de ~unos de sus derivados. que ahf aparezca nna relaci6n con «trCllIt.
Ya hemos tratado antes de la Cratrla, y de la relación quc este t&'mino evidencia
entre «hermano ele sangre» y «hermano de clase». La fratrla es una agrupación que se Entre los cipos de fonnación propios de los nombres dc parentesco, adcmú de -ter
inserta, por ID rango, en la serie de t&minos griegos que marcan las divisiones socia-
les. Tenemos tres grupos por orden de importancia creciente: glnar (Y'IIOQ, phr61ra
y de ~', hay que mencionar varios derivados secundarios en ·-w-
y ·_wyo-; merecen
tanto mú nuestra atención cuanto que tienen una fUDciÓD singular y han sido peor CI-
(fl*'rpat), phuM (f'U~' que son las tres divisiones concéntricas de la sociedad griega tudiados. Este tipo está representado en latiD por J)fIt/1IUS, «hermano del padre», tito
antigua.
La lOCiedad romana conoda uimismo tres diviBiones; pero no son exactamente
patcrnD». cfr. 1'. p6trtM <""""'<l••
hermano del paw... do • patr{¡tr-. y el femenino
simkrico mitros {J1~, «bennano de la madre•. Hay que comparar con patnlJJ.r
paralelas; ante todo, la gell!, tueco la curitl. por último, la trJbus. En esta organiza- los nombtel de igual sentido: Icr. pit(VYQ- yav. tüiryrz < .(p)/(Wya-; cfr. persa il/dlu
cjÓD triple, los ttnninos del primer escalón son comparables, los otros divcrJCntcs;
pero las realidades 1011 las mismas. Son las unidades que IlO5Ob"OS cxpresamOl me-
diantola serie: clan. fratrla, tribu.
• BlIeDtido predio ele los t«miDoI rtrrw, amr."'1/' lid . ~ mil ~ pp. 20S J •.
1'1 La f7,p!q ........ que aIulk ha &Ido romwlAda pol O. Ourdzu.. ""'-1I't Wo- r:lu1i ks Iaopa bli-
En efecto, d piego ginos y d 1&tln rem se f'C8PODden sin rccubrise. Hay una difc- q,¡cp.Rnwdtt6bv*Bútu-. XXXI (1m). pp. 17S-JI9(I. 3.).

16ll 169
y puto tTiJ, «hermano del padre», asl como a.a.a.fatureo (al. Verter) < •fa6urwyo entre pit~yi- Y bhrilt[VJltl- en sánscrito es la siguiente: pit[Vyi1- significa «hermano del
y probablemente B. eslavo stryj, «tia». padre», bhriltfvya-, «hijo del hermano». Esa es también la situación en iranio de los
Este tipo de derivación existe en griego, con un sentido bastante diferente: pu- términos correspondientes. Las formas y su sentido deben ser remitidos, por tanto, a!
truiós (KII't"puuSr;) significa «padrastro». mitn,;6 (1!'1'tpuL&:), «madrastra»; asimismo, en indoiranio. De esta constatación es de la que hay que partir para reconstruir, dentro
armenio, )lQW1YlY. «padrastro», y mawru < '" miitTllvyQ. «madrastra». de 10 posible, la relación de estos términos en el estado indoeuropeo. Esta formación
A partir del nombre del hermano, y por el mismo procedimiento, se ha constitui- es de fecha indoeuropea; en efecto, fuera del indoiranio tiene rcpre&entantes antiguos,
do el sáncrito bhrfJt{Vya-. av. briJtuirya-. Pero el sentido de estos terminos ha dado lu- como se ha visto, en griego, en latín y en Scnnánico. Estamos en presencia de una ca-
gar a.muchas discusiones. Los ejemplos, poco numerosos, no son decisivos. ¿Se trata tegarla léxica que puede presumiese unitaria, pero en la que aparecen discordancias
del «hijo del hermano» o del «hijo del hermano del padre»? ¿Es «sobrino» o «pri- locales.
mo»? Sobre el sentido del sánscrito bh¡Qtrvya-. tenemos una indicación formal en Pi- Para dar cuenta de ello, debemos introducir aqul dos consideraciones teóricas:
I,lini que da esta breve definición: bhritur 1J)1QC ca, es decir: de bhritrJ «hermano», in- una, que afecta a la nomenclatura del parentesco; otra, a la morfología de los tér-
dicando el derivado que la descendencia se forma asimismo por -l/ya-. De este modo, minos.
1 además del derivado normal en -iyo- para «descendiente de», hay una formacíón en Creemos necesario (sobre todo, para definir los cambios acaecidos en el curso de
I -"ya-. de igual sentido, de donde resulta que b1uiJtrvya- signiflCll «hijo de hermano» y la historia en la aplicación de los nombres a los grados de parentesco) distinguir la re-
• no «hijo del hermano del padre», como todos los autores dicen. No es dudoso que el laci6n entre miembros de una misma generaci6n, que nosotros llamamos homCJSt6/mi-
avéstico bri!Uirya- (variante briltruya-, es decir, briltrvya-, fem. britruyi-) deba inter- ca (= de igual nivel), Y la relación entre miembros de 8Cne:raciones diferentes, que no-
pretarse también como «hijo del hcnnano»; porque para «hijo del hcnnano del pa- sotros llamamos hrterost4tmica (= de nivel diferente)Z. La relación de fraternidad es
dre» se dispone de una designación anaUtica clara, tuirya-pu9ra. «hijo del homostitmica; la relación de ancestralidad, heterostátmica.
tiilrya», del tío paterno. Una confumaci6n de ello viene dada en iranio moderno por En la formación misma de los términos de parentesco, hay que estar atento a la
el paSto de Afghanistan donde wril,~ (de ·bri9r(v)ya-) significa «sobrino»: por tanto, naturaleza del sufijo cuando éste parece tener, como aquf, un valor distintivo. El
se trata del «hijo del hermano». morfema indoeuropeo ·wo, ··w)'V-, que fonna los derivados secundarios en cues-
Hasta aqul, los hechos parecen no prestarse a refutación. Pero se conoce en sáns- tión, debe indicar cierta relación con el término de base. Se puede precisar la natura-
crito bhritrvya-, ademú del sentido de «sobrino», el de «rival, enemigo», que está leza de esta relación, considerando la función de este lufijo en una clase de derivados
bien atestiguado. Es lo que hace que, siguiendo a Wackcmaccl, ciertos etimologistas nominales primarios: son los adjetivos que indican la posición espacial, como ved.
duden en admitir que «hijo de hermano» sea el sentido primero de bhrillfvya-. a pesar párva-, iran. parva-. «anterior, primero»; griego, deksi-wós. gótico taih3wa, «(lado)
del acuerdo de los paralelos iranios. En su opinión, blrritrvya- significarla mis bien derecho»; grlego lai(w)6s. lato laeullS, antiguo eslavo leviJ, «(Jada) izquierdo», védico
«primo» (= hijo del hermano del padre), porque es dificil imaginar que «sobrino» se ",¡¡va-, «todo»; sarva-, «entero, intanto»; lat. saluu$; védico, ¡"vá-, «erip;ido, alto»,
plantee como «rival», mientras que, entre primos, una rivalidad se comprende mejor. av. ~rma- «id.», cte. Por analol':fa, conjeturamos que el derivado en -w- de un térmi-
En la sociedad árabe, el primo es asimilado al rival, al enemigo. A decir verdad, esta no de parentesco indicará una situación de proximidad con éste, una relación particu-
noción parece cxtrafla a! mundo indoeuropeo: entre 1011 a"rpsioi de la sociedad homé- larmente estrecha y en cierta forma homogénea con el nombre de base.
rica, las relaciones de primazgo, lejos de ensendrar rivalidades, son relaciones amisto- Esta clase de derivados en "" - w- para el parentesco está rcprc&entada en indio por
S85. Wackema.gel piensa, por tanto, que se habria producido para bhri/{Vya- una des- pitrvya- y bhrit(V)ltl-. Pero, aunque ocupan aproximadamente la misma posición léxi-
Viación prehistórica de «primo» a «sobrino»: transición que encontrarla un paralelo ca en indio, estos dos términos difieren mucho en su distribución indoeuropea; el pri-
en espaftol. donde sobrino, etimol6gicamente «primo», se ha convertido hoy en el RIera estA BDlpliamente atestiguado en un área extensa, el segundo, limitado al indo-
nombre del «sobrino». iranio. Es lógico pensar que el primero es el término original y que el otro se ha for-
Todo esto nos parece discutible, tanto para la reconstrucción del estado ant~uo mado por asimUaci6n secundaria y solamente en una parte del dominio.
como para la cronologia de los sentidos. Ateniéndonos a los datos seguros, debemos Otros indicios vienen a conf1l1Dar esta cronololla relativa. Las formas que, en in-
admitir que el indoiranio bhrit('Jya-; designa el «hijo de hermano», sin mis. En cuan- doeuropeo occidental, corresponden al siÍDscrito pitrvya- muestran, por asi decir, la
to al sentido de «rival, enemigo», observamos que está limitado al sánscrito. El iranio instauración de la función e, incluso, de la forma sufijal. Se ve, sobre todo, en griego
aclara a su manera la relación de las dos nociones. Encontramos en paSto (Afghanis- antiguo, donde varios derivados se han constituido asi con -w-. EstA, en primer lugar,
tén) el término de parentesco taTbur, «primo», que debe analizarse en tar, «tia pater- p6tTÓS (desde Herodoto y Pindaro). «hermano del padre», y mttrfJs (Homero, Hero-
no», y ""pUr, «hijo», y remontando incluso a ·ptarvya-putra-. «hijo del hermano del doto, Pindaro), Khermano de la madre», dcrlvados ea ·-011- de ptltlr y miliT. Esta
padre». Ahora bien, esta palabra no designa solamente al «primo», sino también formación indica, por tanto, en general, el pariente más próximo de la. misma genera-
al «rivab., al «enemigo». Por tanto, el sentido de «enemigo» está ligado a la expre- cíón (por eso, fuera de la filiación). Tenemos aqui una relación homostdtmka con el
sión analitica «hijo del t10 paterno», mientras que «sobrino» se dice wra'~ término de base. Por consiguiente, «hermano del padre (o de la madre)>> es el fUBdo
(oc • bri8r(Y)ya-), t6rmino que no ímplica rivalidad, como tampoco el antiguo av. de parentesco al que conviene esta denotación sufija! que, a veces, sobre todo en plu-
brilturya-. Esto confinna claramente el testimonio de Pinini sobre el sentido del Sl\ns-
crito bhrit{VytJ- como 4Chijo de hennano, sobrino», no ·«primo». La rclaciOn inicial 1 EslOli términos hao lido propueslOll y empleados en un arlfculo de: L ·Homm~. V. 1965. p. IS.

170 171
ral, se encuentra extendido al conjunto de los parientes más próximos del padre o de antiguo que piqvyfl-. Ademas, observamos ahora que los dos ténninos no son homó-
la madre. Este sufijo, tematizada en ·-wo-. es aquel que se encuentra con la misma
función en cllatín patruus. «hermano del padre». Pero elladn no tiene, como por lo
logos: bhrO/{vya-. «hijo dcl hermano)), indica una relación hcterostátmica. Conformi·
dad morfológica, disparidad de sentido, los dos rasgos deben apoyarse: habrá que ex-
demás, ninguna otra lengua, el correspondiente del griego mitras. «hermano de la plicarlos juntos. La razón de ello se encuentra en la estructura general de esta nomen-
madre»; para c:.ste parentesco, el latín dice auuncuJus y el sansento motu/a-. La varie- clatura.
dad de: estas denominaciones muestra que son de fechas diferentes. Mientras que el la- Si el indoiranio bhril/[Vya- no se aplica al mismo nivel de parentesco que pit[Vyá-.
tin auuncu/us está vinculado a auus por una relación antigua que otra.s lenguas repi- es porque la posición del término-base asi lo exigta. Dado el valor del sufijo, si el de-
ten (cfr. atrAs, p. 147), los términos griego e indio son secundarios: griego mitrós está rivado pit¡vyá- de pUf·. «padre)), se aplicaba al «hermano del padre)), entonces
evidentemente calcado sobre pótras y el sánscrito motu/o- (para • motura-) es de for- bhrát[Vya-. de la misma formación, no habrla debido designar estrictamente mis que
mación sólo india. Son sustitutos recientes de una denominación indoeuropea, que ha al «hermano del hermano», lo cual es un absurdo. al menos en indoeuropeo donde
desaparecido cuando el hermano de la madre ha dejado de tener una posición privile- todos los hermanos tienen entre si la misma relación. Se ha visto afectado, por tanto,
giada en relación con el padre. por otro grado de proximidad: «hüo del hermano», lo cual, por diferencia de una ge·
También otra razón ha debido contribuir a eliminarlo. Nosotros la vislumbramos neración, rcspondia a una doble utilidad: en primer lugar, scrv:ia para diferenciar el
en un proceso bastante complejo de concurrencia entre dos formaciones sufijales del «hijo del hermano» del «hijo de la hermana», llamado de otra forma completamente
griego antiguo, lo cual modifica sensiblemente la perspectiva indoeuropea. Además distinta (·nepot-. indoiranio nQpOt-); en segundo lugar, especificaba la noción más
de pátros. «hermano del padre», que responde exactamente al sentido, pero no exac- claramente de lo que lo hacia otro derivado, bhrOtfVYt1-. igualmente «hijo de herma-
tamente a la forma del sánscrito pitrvyd-, el griego tiene el término patrwiós. que co- no», según P8J:llni, y que, por tener doble empleo, ha sido suplantado. Pero cuando
rresponde a la fonna de pUrvJJd-, pero que no tiene el mismo sentido: patruiós desig- se dijo napiJt indiferentemente del hijo del hermano o del hijo de la hermana, sánscri-
na al «padrastro». Ahora bien, mientra.s que pU¡vyd-. «hermana del padre», no tiene to bhTfztrvya-. que quedó disponible, fue reinterpretado bien como «hijo del hermano
en sinscrito homólogo de género femenino (un ·mo/fvyQ no existe y, sin duda, no del padre». bien como «casi hermano», lo que prácticamente equivalia a lo mismo y
pOOia existir), el griego patruiós. «padrastro», está acampanado del femenino designaba el «primo». La relación con EGO se voMa homostétmica; luego, en condi-
métruiá. «madrastra, segunda mujer del padre)). De hecho, en la historia léxica del ciones sociales que parecen haber sido propias solamente de la India, el parentesco de
griego, el término primario es métruiá. atestiguado desde Homero y en todos los dia- los primos fue asociado a un comportamiento de rivalidad. De ahi la doble acepción
lectos, fuertemente caracterizado por su connotación afectiva y sus empleos metafóri- de bhriJ/¡vya- en sánscrito clásico, «primO)) y «rival)).
cos (la madrastra, mala madre), frente a patruiós. tardío y raro, solamente descripti- Toda esta evolución se ha desarrollado en el dominio indio solamente. No se ve
vo y claramente analógico de mitruiá. Hay que concluir de ello que la concordancia huella de ella en iranio, donde briltrvya- (avéstico briIlüir:1.a-. ctc.) no parece haberse
fonnal entre el sánscrito pitfVyá- y el griego patruiós es falaz: es una simple conver- desviado nunca de su sentido inicial de «hijo de hermano». Pero este conflicto entre
gencia entre creaciones independientes y de fecha diferente. Los únicos términos que los términos para «sobrino)) y «(primo» renace en la fase moderna de las lenguas ro-
hay que tomar en consideración son, en indio, el masculino pUrvyá-, «hermano del mances en iberorromano, donde los representantes dellatin nepas. sobrinus~ conso-
padre», y en griego, el femenino metruiá. «madrastra». La formación en ·-w(i)yo- brinus terminan por recomponerse en un sistema nuevo].
ha sido utilizada de manera comparable, pero no idéntica, en indio y griego; en indio,
pitpyá- denota el pariente más próximo del padre, de hecho su hermano; en griego, De este modo, no es un solo término el que hay que considerar cada vez, sino el
donde pátrós estaba cargado de ese sentido, se ha servido de un sufijo para formar conjunto de las relaciones: por ah! es por donde está condicionada la historia de cada
sobre mi/ir un derivado mi/rui4. que designa a la «madre por sustitución)), la «ma- uno de Irni términos. Además de la estructura general del parentesco indoeuropeo,
drastra)). hay que reconocer, para cada lengua, en una época dada, una estructura particular
Se conoce peor, por falta de datos antiguos, la suerte de esta formación en -w(o)- que hay que interpretar en sus propios términos. Partiendo de bhrot[Vya- con su sen·
o ·wyo- en las demás lenguas. Es muy probable que el antiguo eslavo stryJ;, «herma- tido de «hijo de hermano)) dado por la tradición india, es como podemos restaurar
no del padre» (término paneslavo, a excepción del ruso), continúe, con un tratamien- las condiciones del paso al sentido de «(primo», y luego de «rival», que se efectúa en
to fonético poco claro en el detalle, el mismo original que el sánscrito pitrvy4-. Este sánscrito clásico. Más aún que cualquier otro conjunto léxico, los términos de paren-
tipo esté representado en germánico por el antiguo-alto-alemán letiro. «hcnnano del tesco nos obligan a mantener y a combinar los dos pasos de una misma exigencia de
padrc», que se distingue de oheim. «hermano dc la madre», igual que ellatln patruus método: la consideración estructural del conjunto de la nomenclatura y la considera-
de Quuncu/us. En la historia del alto-aleminletiro ha pasado de «hermano del padre» ción de los niveles de cada lengua y de cada sociedad.
a «hijo del hermano del padre», de donde viene el alemán moderno Ve/ter, «primo».
Pero ahi se ha producido una evolución excepcional. Por lo demás, por todas partes
este término, o su equivalente femenino, conserva su valor homostátmico.
Consideremos ahora el segundo ténnino de parentesco afectado por el mismo sufi-
jo, a saber, sánllcrito bhtiltrvya-. avéstico briltilirya- (cfr. más arriba). Como hemos
visto, se ha limitado al indoiranio. Esto seria ya una razón para pensar que es menos 3 VWI: 1:\ articulo citado IIDtllrlormente de L 'Homme (alltes, p. 1.56, n . .5).

172 173
CAPÍTULO 7 más bien un valor diminutivo a huionÓS. Pero el contraste se debe a que nosotros ge-
neralizamos indebidamente la noción que nos es famlliar de «petit-r.Is». La misma ra-
PALABRAS DERIVADAS DE TÉRMINOS DE PARENTESCO zón habria para decir el «grand fils». La designación por «grand» y «pctit» es tradi-
cional, pero arbitraria; «pctit-fwm en francés, pero en inglés «grand-son» como
«grand-father», estando ambos un grado más alejados del que habla que su propio
padre o su propio hijo. Probablemente hay que comprender de la misma manera
huiiJnós. que será el «grand-füs» en relación a BOO. De este modo podrá conciliarse el
sentido de huifmós con el de otras palabras de igual fonnaci6n. Hay además para
«petit-fils» un término distinto, utilizado en ático, mientras que huionós es más bien
jonio: es huidoOs (ut&o¡;¡~ (platón, Jenofonte). «hijo del hijo», formado sobre el mo-
delo de ade/phidoOs (CX&Afllio\i¡;:), «hijo del padre».
He aqul, pues, un hecho importante: la denominación nueva del «hijo» en griego.
Está condicionada por la transformación de la estructura general que se produjo en
Sll.marlo. El griego proporciona aqul un grupo ele dcsignl.cJone~ nuevas -hUIMÓIi, griego.
«nieto»¡ páppos. Il]lbuclo»; adelphidol1s. <.clObrino»-, que, con gdelph& suplantando a Si se considera el conjunto del sistema griego, uno de los cambios más notables
pilrállr, atestiguan el paso de un sistema de parentesco claslnaatorio a un sistema dC5-
criptivo. fUe la aparición de un término nuevo para designar el hennano: phr6ter. al tener va·
El latin tiCflc tre.s adjetivo! d.crivlldOl de poter. Sólo uno es indoeuropeo; se trata de lor clasificatorio, ha sido reemplazado por adelphós (véase anteriormente p. 140). Al
• pafrill8 que, de hecho, remite al ·pater en IU ICTllido «cllUilflcatorio» mas antiguo (patria mismo tiempo ha sido eliminado el nombre indoeuropeo del «abuelo» "'awos: este
poIestas); se sabe que no hay, dado que no puede haberlo, cOITCspondiente de "muIr/lIS. término arcaico estaba además li1llado, por medio de una forma derivada, con el nom-
PaternUI, por el conuario. relponde. mattl'''w y se sllCla en el millmo plano personal:
llmicus paternll8 es «el.migo de mi padre». En CUlUlto a/HItrir:hls. presenta e1s11fijo lati-
bre del «tlo malemo». Ninguno de los dos ha dejado huella en griego. Correlativa-
no caraclCrtuioo de 101 derivados de las funciones oficlalllll (trr. fribu"icfllS. cte.) y se mente, el nombre del (mieto» ha desaparecido. De igual fonna que "'awos tenia un
vincula, por Ilmto. no apater, sino apatm, «el Senado». doble valor y representaba dos relaciones que se sitúan diferentemente, según el punto
En gricso, la opollición de pdlriw por un lado. en palrMos (Homero, Hcrodoto)1 de vista patri- o matrilineal, asi el término que forma pareja con él, 'nepót-.oscila
patrlk6s (ideo), por otro. re5ponde ~aaamente a la oposición latiDa: palriw: polemuI, entre el sentido de «sobrino» (bijo de la hermana) y el de ((nieto» (hijo del hijo).
y tra5luce la misma evolución de la nocl6n del ftpadre~. (La forma mitfÓros, hecha ID-
bre milros. «tlo maternol), y no sobre millr directamente, consc:nra el recuerdo delll.llti-
guo papel del hermano de la madre. El sistema griego marca la transición de un tipo de designación a otro: todos los
términos de parentesco tienden a fIjarse con una significación única y exclusivamente
descriptiva. Por eso, el nombre del hermano ha sido reemplazado por el de ccco-uteri-
Una historia completa del parentesco indoeuropeo debería sacar partido no sólo no». Así se explica también la variedad de los términos para «abuelo», o una locu-
de los términos atestiguados, sino también de indicios menos directos, pero a veces ci6n analltica como «el padre de mi padre» (I1iada, 14, 118), «c1 padre de la madre»
igual de instructivos, como los que proporcionan los derivados de ciertos nombres de (Odisea, 24, 334), donde los compuestos descriptivos metropátór (floTft'P01t,z.rwp) pa-
parentesco. tropátór (rnr.'t'poxchwp) (Homero, Pindaro) o simplemente páppos (xoX1rnOl;), término de
En la enumeración, dada en páginas anteriores (pp. 154 Y ss.), de los nombrCll del intención familiar, afectuoso, para el abuelo, sin distinción de ascendencia paterna o
«nieto», hemos señalado, sin detenernos en ello, que el griego tenia frente a ' rrepiJt un materna. Asimismo, la designación del «sobrino», adelphidoús. de la (csobrina»,
derivado nuevo, huionós (uk.wó;) que no corresponde a ninguno de los términos em- adelphidl. ha sido sacada del nombre del hermano. Pero en esta nueva nomenclatura,
picados en otras partes. Derivado de huiós. «hijm>, el término huionós se emplea des- «sobrinO) y <micto» constituyen dos parentescos distintos, y así como el nombre del
de Homero y no implica variaciones de sentido. A priori, una derivación como ésta «sobrino» ha sido rehecho en cchijo del hermanQ), adelphidQfJs. asi el de <mietm) lo
plantea una cuestión. Esta formación secundaria en -ono- (-WIID·) está muy poco re- ha sido como «hijo del hijo», huidous. Es la eliminación de los nombres antiguos de
presentada y, cuando 10 está, es por palabras oscuras; no se comprende por qué de es- «abuelo» y del «nieto» por un lado. del «hennano y de la hermana», por otro, lo que
te sufijo, al que nada llamaba a este lugar, se ha sacado un derivado de huiós. ha entraftado esas refecciones en la nomenclatura griega.
Hay, sin embargo, dos o tres términos, cuya formaci6n puede en alguna medida As! nos damos cuenta de que, pese al arcaísmo de los nombres de los parientes de
informamos, principalmente oionós (oÚdllod y koróne (xopWv7¡), dos nombres de pája- la mujer, el vocabulario griego nos transmite un sistema reciente. Se debió recurrir a
ros. Oionós. que se vincula probablemente allatin auis. es el nombre del pájaro de denominaciones descriptivas desde el momento en que se abandonó el parentesco cla-
presa, del gran pájaro cuyo vuelo servia para los presagios. Koróne. «corneja», com- sificatorio.
parado con ellat. coruus. «cuervo», deriva de la misma formacibn. TodaVÍa podemos En cambio, el vocabulario latino del parentesco revela su altísima antigüedad; en
a1iadir a estos términos khe/óni (xt.Mmi), «tortuga», doblete de khé/us (xUud. la sociedad romana, el parentesco está dominado por la preponderancia del padre,
De estos dos ejemplos, quizá tres, puede concluirse que el sufijo -onos daba al que le da un aspecto «patriarcal». El vocabulario ha permanecido estable: también la
nombre radical un valor aumentativo. A primera vista, por el contrario, se atribuirla forma propia de los términos latinos nos informa de una prehistoria más antigua que
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l. rela.ci6n es de natun1na completamente distinta en amkKs patenna: «d amigo de
la de los términos PJos. Este carictcr" conservador del latin Dlarca también la mor- mi pa.dre~. En efecto, palemus con hospn, amicl4l, Sf!TIlII$. indica una relaciOn peno-
fología y el vocabulario. Desde lucIO, aqui como en otros dominios, elladn con de- nal de hombre a hombre, y se refiere al padre de un individuo dctcr~ado. Esta dife-
mentas arcaicOl!i ha hecho un conjunto nUC\lo. Pero, al disociar el si!temu latino, cn- rencia enLrc patriw Y]XltNJIII8 le dermirt., por tanto. como aquella existente entre un
contJlmD6 sin esfueczo laa piezas de un sistema mucho mu antiguo que C!IS piezas adjetivo pnbic:o y un adjetivo r8P«ifico. Por ejemplo, m. Ti1:0 Livio, odl.fM plebml
ayudan a reconstruir. phu qUllm patrmo odio (11. $I, 1), di odkIba Q ID plebe mÁ'r de lo qllr lo 1IDcItz .su
propio padre». Vemos aqut la ru6n que ha cntrl.ft.. la creaci6n de parunU!l. Si pa-
temus ba sido rehecho sobre mIItB11W, es porque el •patTios indoeuropeo se refiere
Si ahora cxaminamOl los derivados del nombre del «padre», vemos que hay uno no al padre: fmico, sino al padre en el parentesco c~irl~atorio, al "~/eT in\locado ~
que exilte en varias Jcn~u bajo la misma fonna y cuyo or~en hay que remitir huta roo duDyfpi/iI y lupittr. Por el cootrario., mgJtmUS mcW:a una rc1ad6n de pertcncncla
el periodo común: es el a4jetivo palfiw, ser. pitryfh ¡rie¡o pdtrios (~pwt;). flsica: es litc:ralmcnte. 5CJ1ÍD d sufijo, OIl:1e la misma materia que la madrt•. Si 81Ja:
Ya hemos indicado Q.ue no hay adjetivo corrcspoDdientc que deri\le del nombre de trOO se le ha dado un doblete JNI/ntU18 sobre el modelo de: malemlU, fue para cspca-
la «madrelt. Esta difercocia le explica por 1a. rituacibn idipec:ti\la del padre y de la ma- fi<ar UI1Il rclaci6Jl con el pa<In: I\Jico. con el aotepuad<l pcnonal ele aquel que habla
dre. Un adjetivo que indica lo que pertenece al padre, lo que deriva de él, queda justi- o de quien se habla. .
I ficado porque, en la sociedad, el «padre» es el único que puede poseer. Las leyes 1lDt.i.- En lado tenerDDII tambim, adema de patrius y ptltemus. un te~cc:r adjetivo derin-
I guas de la lndiu lo enuncian cxprC!amente: la madre, la esposa, la esclava no poacc;n do del nombre del padrc:J'IItricilU, .patriciolt. es decir, qu.e dCSClC?~ de padres no-
• n&da. Todo 10 que poseen pertenece al duefto a quien eUu miunas pertenecen. Tal es bies. libra. La formación en -ictuJ, propia dcllatin. COII5Utuye adJctíV05 sacados de
I la situación constante del bombre y de la mujer, rapcctivamente: a partir de entonca nombres ele funciones ofici.aldi: aedüicbu. tribwrkiKJ, ¡Jf'«torit:iu.r.
• di ftcU oomprc:oc1er que -frlQtrius f&he en todaa partc!. De este modo cada adjetivo se rcr~ a una ooci60 d.ifm:nte: patrillS es duifi,ca-
Sin embargo, hay en latin un adjetivo espcclflco derivado del nombre de la madre: torio y conceptual, paternus es dc.scriptivo y personal, patT;C;1IS remite a la jerarqula
• maternus. La fonna maternus es instructiva por si misma. Atestiguada desde los tex- social.
tos mis antiguos, y salida fontticamcnte de • ma/rrlnlU, ese! caracterizada por un IU-
fijo en -mI>- que tiene UD empleo preciJo en indoeuropeo y en lat1n: indica la materia; En PJO, lo& adjetivos canatcmo» y «paterno. ticnco Ima s:i~caci6n singular:
piego pM,inos, «de encinu, derivado dephi,ds, I"mar, Mde piedru, de ltiJu, anthi- milriJt3 (¡t1'f'l'pCi)oc;) y pIltrOt08 (g't'P4iOd, AdcmU de: su empico propiO, ~.Dtn.mOS
"d.J. «de flor», de dnlho.r; lit. aJlJeJUuu, «de Orolll, de aJI/rSaI, coro». En Iatln. ebur- patTiJros en el compuesto patroQlc1ws (anpoUxod que se basa en patTOHl-okho.J
nw, «de marfl1», de ehuT, etc. (~pCOJlu.ox~: designa a la «bija heredera» que en su condición juridica es denombta·
Desde el origen, makmus forma pareja conpalrius. lo cual produce empleos tales da ~plJcléTO$ (t'A"~). ~ando rcsuha que la hija es la ún~a desa:ndiente y dado
como: non patrio #d trUltemo nomine. La disparidad de la formación invitaba a una Q..UC, sc¡ó.n d derecho gric&o DO puede bc:rcdar, IU caso constituye objeto de numer~·
creaci60 anal6gica,. y, deade muy temprano, se ba acunado DD DUevO ad.icth'o, /Xlter- sas prescripciones jurldicas. enunciadas en la ley de Gortyna, a fID de que la ~oa.
"lIS. En el CIlf50 de la historia. paremus coexiste primero con patrtus; luego, gana ¡e... pcrmllDcz.ca en la familia: patrotJlcJros significa literalmente: «que poICC los bienes pa-
nena y, por fm,lo climiDa: sobrevive solo en las lengua¡ romanea l. PoQem.OI pre-
ternos.. . • cmal
guIllAmos si sólo por esta razón de la analogfa con I7fIltemus ha triunfado pakmllS, En el articulo ya citado, Wackernacd hace observar que mttTfJtos, «mat JI. no
porque, como Wackemagcl observa, paternus fue empleado desde el principio de UDa deriva de mitir, «madre., sino de mitTfJs, «hermano de la madre». So~re el modelo
manera exclusiva en ciertu relaciones; en particular como eplteto de ciertas palabras de mitrÓ! que produce el adjetivo mitroto.J. se ba formado sobre ¡ldITOS, «hermano
tales como amicu.J, hospa, ~IIS; jamis te eocuentta un caso 5ClDejante con patrillS. del padre., el adjetivo patrlJios. Wackcrnqel DO ha ~o sobre c:s.ta o~n.
«La raz6D de este empleo no es visible~, aftade WackcrnaJd" sin ir mú Iejol. Qbscr. Es, sin cmbarlO. extra60 que el adjetivo «II1atcmal» signifíq,uc en 1J1C80 litc;ralmcn.
\ICD1OS ya que, por un plocao paralelo lObrc el que volvcn:mos, el griego emplea un te no tcde la m&drcJt, sino del OlpIlricn~ de la madIu; no CIll ésa la cxpn::n6n mb
derivado nuevo, patrlk61 (Kll't'put6c) Y exclU5ivamente tambim con términos como natural de la noción. Esto invita a verificar el empleo. Homero empica una sola vez
«amigo», «compafte:ro», etc. Batas relaciones debieron ser detcnninantes. Sólo nos mitTaras (en loa pDCIIla hom~rico5 se trata ~on más.frecuencia.~el padre que de ~
falta ver cómo y por qu~. madre). pero el ejemplo es instructivo. AutolikOl se ~e a su ~a '1 a su yerno y di-
A partir del momento en que patrlu3 heredado Ypatmrus analo,tco c:orri.eroo jun- ce de su hijo rcci~n nacido, al que acaba 4e llamar Ulisc:s: lno:K6't' Iv ~ IC'I't'fÓ.ltov i;
tas. tendieron a dif'erendarsc en dcta medida. Patrius le emplea aclusivammte en ~I'f" &w¡u. U&'¡ (Od. 19. 410)••cuando. habiendo =oido. vaya a la ¡ran <asa ele
exprcsionet consqradu taJes como ¡JIltrill potata: no se encuentra jamb en CItos $U madre•. En la boca de AutoUkos, la «casa de la madle. es ncecsariammtC la casa
ClLSoa pa/emus. Pero se tiene exclusivamcote paternw am;CfU. La patria pottstrn es ti del hermano y del padre de la madre, dc su familia de origen. semejante empleo de
poder que se vincula al padre en ¡mual, que él ostenta por su calidad de padre. Pero mi/rOros hace sensible la referencia a mltTas como «pariente dcl1ado de la madre»,
cuando el adjetivo se refiere a las pertcncncias de la madre. que son de hecho las de
I BI1a hb1Dria. COII wtneI oblcnadcma sobre ... dcrindoI de t!mIiI:IoI ck ~ . ha Iido objcfn SU parentesco propio.
de; UD .mcuJo de w~ ~ x.,I, 1916, pp. 40 y_., rqwoc:bx:Ido ca IAJI X1dM $cJui,f~, Ahora tenemos que ver c6mo patT6fOJ. abundantemente n:prescntado en Homero,
[,pp._yu.
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se emplea alIado de pátrios. no homérico y, sin embargo, antiguo. El empleo homéri- superposición de sistemas y, sobre todo, la superviviencia de un parentesco de predo-
co de patróros ilustra bien su valor específico. Lo encontramos en expresiones tales minio del tío materno.
como: skiptron patróron (11. 2, 46, etc.), témenos patroron (11. 20, 391), calificando a Los datos históricos testimonian un compromiso entre estos dos tipos de parentes-
un cetro, a un dominio; con mlla. los rebaños de corderos (Od. 12, 136); finalmente, co: el sistema patrilineal predomina nítidamente y desde fecha temprana. Pero subsis-
ya menudo: «los huéspedes», xeinoi patrÓi'oi (11,6,231, etc.), «los compañeros», he- ten claras huellas del papel correspondiente al tío materno. La relación del hijo de la
tairoi patrÓi'oi (Od. 2, 254, etc.). Por tanto, por un lado nombres de objetos que son hermana con el hermano de la madre coexiste en varias sociedades con la de la des-
posesiones (skiptron. témenos, mila). por otro, nombres que indican relaciones so- cendencia patrilineal.
ciales. Particularmente instructivo es patrÓi'on ménos (ll, 5, 125), que en el contexto En el plano propio de la nomenclatura, hay que distinguir dos series de designa-
significa «el ardor guerrero de tu padre». En Herodoto, pátrios y patrÓi'os coexisten: ciones: una, clasificatoria; otra, descriptiva.
pátrioi theoí (1, 172), nómoi (lI, 78; cfr. Tuc. IV, 118), thesmoí (IIl, 31), pero patróia AlU donde el estado indoeuropeo común se ha conservado, se halla caracterizado
khrémata (I, 92), patrÓl'oi doúloi (II, 1), etc. De este modo, vemos que la diferencia es por términos de parentesco clasificatorio, que tienden a eliminarse en beneficio de tér-
exactamente paralela a la que existe en latín entre patrius y paternus. La calificación minos descriptivos. Según las sociedades, esta transformación ha sido más o menos
pátrios significa «de los padres, ancestral», y se aplica a los dioses del linaje, a las le- rápida y completa. El vocabulario ofrece pruebas de ello, sobre todo en griego. La si-
yes aceptadas desde siempre por los antepasados. Pero patrÓi'os es lo que pertenece al tuación del griego es compleja porque, por un lado, ha conservado términos arcaicos
padre personal: fortuna, esclavos. Por una extensión inevitable, aunque ocasional, como daér. «hermano del marido», o gálOs. «hermana del marido»; por otro, mani-
patrói'os también puede aplicarse a veces a un personaje más antiguo que el padre; pe- fiesta el paso de un tipo de designación a otro, por la coexistencia de dos palabras di-
ro siempre se trata de un antepasado personal así, en Herodoto, patrói'os táphos (II, ferentes para el «hermano», phráter y adephós. En una misma nomenclatura se su-
136; IV, 127), «tumba de familia». perponen la herencia indoeuropea y las innovaciones griegas, testimonio de una trans-
El tercer adjetivo, patrikós (7tot'tpLx6t;), es una creación ática que en la historia ha formación que lleva a términos de tipo descriptivo.
reemplazado a patrÓi'os. término jonio y poético. De hecho, phílos patrikós (igual que No obstante, habría que guardarse de establecer correlaciones demasiado precisas
amicus paternus), xénos patrikós. hetairos patrikós, significan: «amigo (compañ.ero, entre los cambios ocurridos en la sociedad y aquellos que aparecen en la nomenclatu-
huésped) de mi padre». ra o, inversamente, entre la estabilidad del vocabulario y la de la sociedad. No se pue-
En total, la pareja de adjetivos lato paternuslmaternus. gr. patrói'oslmetrói'os tie- de concluir inmediatamente, ni en todas partes, de un término nuevo una renovación
ne una historia compleja; los dos términos no eran simétricos y no podían serlo. En de la institución, ni de la permanencia de la designación, la constancia de la relación
latín, el más antiguo, maternus. implica la pertenencia físiCa, material, a la madre; el de parentesco. Tres consideraciones deben permanecer presentes en el espíritu: 1.°) El
masculino paternus ha sido creado para diferenciar del pater legal el pater personal. nombre de parentesco puede subsistir, aunque el sentido etimológico que condiciona-
En griego, metrÓi'os. «materno», está hecho sobre mitrOs. «hermano de la madre», ba su lugar inicial se ha borrado: así, laL auunculus, separado en adelante de auus. se
porque lo que es propio de la madre no es una posesión, sino una relación: del lado continúa en fr. oncle; 2.°) el nombre antiguo puede ser reemplazado por un término
de la madre, el tío materno era el pariente más importante. Es interesante constatar más claro sin que la posición de lo designado cambie: el antiguo francés avelet desa-
así una vinculación estrecha entre una relación de derivación y un parentesco caracte- parece ante petit-flls. o, en nuestros días, bru cede el puesto a belle-fille; 3.°) el cam-
rístico. bio puede deberse a alguna acción local que a menudo escapa a nuestro conocimien-
Parece, por tanto, que patrius se refiere solamente a un parentesco de tipo clasifi- to; tal es el caso de numerosos términos de parentesco en armenio que no tienen co-
catorio. Cuando prevaleció la noción de un parentesco personal, hubo que caracteri- rrespondientes conocidos. Se atribuyen a una «lengua de substrato», la que hablaban
zarla con adjetivos nuevos, pero éstos se produjeron en cada lengua independiente- las poblaciones antiguas que luego adoptaron una lengua indoeuropea. La hipótesis
mente y no se recubren de una lengua a otra. Paralelamente, la formación del adjeti- es en sí plausible, aunque permanezca indemostrable hasta ahora. En el pasado de las
vo metrÓi'os revela indirectamente la importancia del tío materno. A través de tales lenguas, este factor es probablemente responsable de muchas alteraciones o innova-
particularidades, la historia de estos derivados reúne algunas conclusiones dictadas ciones. No hay que extrañarse. Lo sorprendente, en cambio, es que, a pesar de tantas
por los términos mismos. vicisitudes y a través de tantos siglos de vida independiente, las lenguas indoeuropeas
hayan conservado un vocabulario del parentesco que bastaría, por sí solo, para de-
... mostrar su unidad genética y que hasta nuestros días conserva la huella de su origen.
... *
En sus relaciones, como también por su significación etimológica, estos términos
son muy instructivos: el vocabulario del parentesco indoeuropeo testimonia varios es-
tados sucesivos, y refleja en amplia medida los cambios que sufrió la sociedad indo-
europea.
Esta sociedad es, desde luego, como siempre se ha afirmado, de tipo patriarcal.
Pero aquí, como en muchos otros puntos del mundo, diversos indicios denuncian una
178 179
LIBRO 3

LOS ESTATUTOS SOCIALES

181
CAPtruLo 1

LA TRIPARTIerON DE LAS FUNCIONES

; Swmvrio. Medianle lCria pandc1aI de ttnoinol de ctirno101la eon fra;:ucaeia muy pll-
Rdda., pero difcrcotl:l de UDa IcIllU • 0lR. el iranio. el indio, d IfIqg J el ililico .tn.-
ti¡uan una hercm::il l:OD'I6n IndOCllJl)pCa; la .. uDalOdcdlld nll'\JCtllrda '1 jcruquizadl
1c¡60 trCll funcioDes fundameolllcl,llI5 de sac:adote. 81J.CfTCI'O '1 qrlcultor.

Seg6.n 181 tntdicioncs indoiranias. la sociedad est' organizada en tres clases de ac-
tividad: sacerdotes. guerreros, cultivadoRs. BD la India védica estas cwcs se llaman
«COlorcs~, 'Van"'. En Irin. ticDCll por nombre píilrtl. «orK:io~. cuyo sentido ctimol~
sito es también .tolor». Hay que tomar la palabra en su accpdéo liten!: son eucta-
mente coloJ'CI. En Irtn. 1aJ tres clases ~ d.istingueD prcciIammte por d color de sus
vestidos: el blanco para los sacerdotes. d rojo para los JUClTCfOI. el uuI para 101 cul-
tivadores, en virtud de un rimbolismo profundo que procede ele antl¡uu clasiflCaCio-
Des conocidas en muchas cosmolollu, que uocian el ejcrclcio de UDa actividad fun-
damental. cierto color li!ado. a su vez.. a un punto cardinal.
Las dases mismas y 10lI miembros de CAl clases no se llaman en 1_ India y en ldn
de la milma manera. He aqui SU5 nombres ~V05:

INDIA IRÁN

1 bnzhm4n (brihma1JO-) l' iz6rawIrI


2 1qattrj;¡a (rfIjanyo) 2' ra8aista
J l/flUya 2' Yiutryojiuyanl
(4 Jiu/ni) (4' huitJ)

Los nombrell no se corresponden; sin embargo, la organiZ'JlCión es la misma y el


procedimiento de clasirtcaclón se apoya en hls mismas distinciones. Es en sus signirt-
Cac:ione.s propias, y en sus relaciones en el seno del sistema aoclal, donde hemos de
cuminar estos términos.

He aquí brevanente las lignificaciones léxicas de las dos series:

lNDIA: bnlhm611: sacerdote, hombre que tiene a su ca¡go lo sagrado en la religión.


Jqattriya: qlX tic:oe el poder guem::ro (que ticDc: d poder de rq,)¡
WliJya.' hombre del ....iI. del dan, equivalente a tebombr"e dd pueblolO.

183
IRÁN: i/lnl"".: sacenlote (otlmoloala poco <lIUa); lraD anti,oedad. Que estt resuiocido al indoiranio no prueba una cración reciente.
ra6tziiitl: aucrrc:ro; en propiedad aqud que ati lObee el carro. el que comba· Por otro lado. darlo como indoiR.nio quid. sea simplificar el problema. poI'qDe, ~
te en carro; me hemos vilto. incluIo en el seno del indolranio las fonnu no le recubren exacta·
rNYfl1ll.:
'Ii.rtryO tnlducci6n provisional. «el de los pastos» y «aquel que le mente. Qu.iú su rdaciÓCl no sea la de lu formas comunCl, que babrian sido hereda-
ocupa del ganadOlt. das paraJeI"""".. P'" limbos partes. Un ddalIc morfol6siro ou¡jote nna _ di-
fCl"Cllte y mú precisa. Frente al védico 6thtzrwm-, el avemco prQCQ1a un radical de
Se ve que cnlre Iri:n y la India estas distinc:ioIlCl, aunque diJtinw. se or-pnizan ele variaciooes flaionalcl, i6raYan- en los CUOI fucrteI (DOIDinativo. aeuativo).
i¡ua1 manera y se refieren a lu miltnll BCtividades. Esta estrUctura social ha pcrma- a(JQll11ln- (CI decir. ifJtznur-) cnlos CUOI débiles (¡coitivo, cte.). Si en iraDio ponemOl
ocddo viva en Irin durante mucho mis tiempo que en Ja India. . una flc;U6o primitiva a6tlrwm- (alterada enlr6nm:JlI- bajo la influCPCia de itar-), geni-
Esta t ~ le halla ea la base de un problema que domina toda la organiza- tivo afkmm6. etc.• le obtiene una estructura regular, micntru que la flc:Qón v~
ción de la socirdad indoewvpea. Lo6 dos IJUPOS de ttrminos dificrc:n en ID na~ dllNtfWIf-. 4t~ no lo es. y parece rehecha. Podría SCf. cntooees. que la forma
ti. lécica, pero CODCUCfdan en fU ref'c:rmcia tOCiaJ. La diviJi6n tJiparti1a de la aocieda4 védica 6tluuwm- fuera UD préstamo toma.do al iranio a6l:uvan- mil que su COIrespon-
qpe CDWlcian es la míJ IUltipa que podemos esperar. Time prolonpciones bilt6ricas diente indio. De este modo, se explicarla mejor la rareza relativa de athmwllt· en el
que DO si.cm.pre se ban dclcubic:rto. lobre todo en la IOCicdad india. &c fue el mérito Rig Veda frc:nte a brahmall-, y su espeda1izaci6n en el mundo de 105 encantamientos
de &nllc Scnart: dcmOltra:r que lu cutas de la India no deben ser explicadas por una y de los ri105 deprecatorios, mientras Q.ue en iranio el término conserva su valor anti~
realarncntaciÓR interna, sino que. en rcalidad. prolonSIn divisiones mucho mú anti- SUD como denominación de c1a5e liOCW.
auu de las que ha heredado la India. y que no nacieron sobre suelo indio: las cutu Para deaipar la función y la clase de 101 sacerdotca en la India. el t&mino coIlla-
de la 1Ildia son la l!Iistcmatizacl6n muy encaUccida de una división que, en cualquier grado es brahm6n. Plantea un problema mucho mis ditlcil todavla: la lignificación
caso, se remonta a un pua40 indoiranio, quid. incluso. la sociedad indoeuropea. El exacta y el ori¡en de esta palabra han provocado largos debates que a(m. no ca!ltin ce--
problema cs, ante todo, examinar los nombres que dcflDCIl en la India Yen Irúl cita rradas.
di\'isiÓII en castas; lucao. ver li. en otras lIocic4adCll del ¡rupo indoeuropeo. podemos Se trata, de hecho, de dol fonnas diferenciadas por el lugar del acento, IIU gtncro,
descubrir un llistcma parecido. su sicnwcaQbn: brdhMlln (neutro), brahrruJn (masculino), designando el primero una
Cuando te: pala rCVÍlta.lu dlfercntcs denomioaciona. se constata que en IU ma· COla, d liCJUndo un ser. Esta oaciIacióu del a.ccnto. del radical all\lftjo. es un princi-
yoria se intapRt:an directamente y tienen una si¡ni6caciC)Q que todavta DOS es aecai- pio de repartici6n que. debido a que el lODO indoeuropeo COnJel'Vll un papel disaimi-
bJe. Se puede lXlIDprmdc:r J<pllSindoIaIlU<OIivam<DlC. n.torio y fonol6cico. opone el nombre de acción al nombR de q;mte.
El U:rmino iranio pan. «IICCtd.ot.clt, avéltico QQo'rrwm. titDC Al COllespondicnte CD ¿Qué quiere, pues. decir el tmomo tan conocido de bnVIman? Es casi impo¡ible
vMico bajo la forma atltarwm que, a decir verdad., DO es euetamente lo que cspa't- definirlo de forma precisa y constante; en 101 Himnos, admite una variedad. descon-
bamOl; pero lu dos paIabru se IUperponcn lÍO. dcmlli.das dirlCuJt·dcs, la difercnda certante de traducciones. Es un fluido misterioso, una potencia del alma, un poder
de + iranio a -tluu- indio DO COMtituye un obsticulo .mo para la oomparaciÓll. Si- mi&ico '1 mlstico¡ pero es un himno, una práctica rc1iciom, un encantamiento, etc. En
m~tricos IOn, de una y otra parte. los derivados: av. a(JQIUUIIQ-, que indica la fUDci6n comecuencia, ¿cómo caracterizar con ciena exactitud el brahmdn muc:ulino, es de-
de saocrdote, y ved. at~. «rdativo al alJuI1wun.; d detalle de las cstrueturu cir. el personaje investido de b:4hman. que es tambiáJ. designado por el derivado
Itt&ti,¡ua 11. concordancia de 11.1 li¡:nifi.cadone& ¡nidia. S6ID que elanAH_ etimol6- bñt/rn.lnd'l
gico de este oombre ai¡uc Iicndo inJquro. No baY nada en la uadici6n india que pueda JUiar una reanutnwci6n de la forma
Hace tiempo que: se h. pensado en explicar a9nmm- )' atluIfYt1Jf- por el nombre o de CIta noción¡ lo que: nos falta es UD sentido concm.o al que unir la diverlidad de
del d'uego~. que: es atar en iranio. Si desde el punto de viJta formal. la comparaciÓll los cmpleo&. La India misma no nos proporciona ese indicio sólido: brdhman está im-
puede tenene en cuenta. por lo que ataftc ala noción mis:rna le choca con una grave precnado de una Ii¡Dirlcaci6n de caricter mfstico¡ el una de las nociones sobre las
dificultad: RO CoS, en modo alguno. seguro que el a8rrlW'" lea el sacerdote del fuego. que mis pronto se ejerció la especulación india, lo cual ha borrado su punto de parti-
Bn el Irán mazdeo. esti cncarpdo de las ceremonias rcliaiOSIS; en la India, el atharvan da. FJ. aniUsis de la forma no nos aclara mucho mú: el origen de brdhl1Uln es uno de
estl investido de poderes mtcicol. Esta concepción aparece en el libro de himnos mi- los problemas mis controvertidol de la etimologia indoeuropea. Desde hace casi un
¡lelos llamado prcdsamcnte AtIuzTWl- Veda. La función del personaje se reparte de este siBlo. las comparaciones más variadas se suceden y se enfrentan. Como el sentido
modo: en ellJin apam:c cxcIUJivamcnte el lado rcli¡iOliO, en la India el aspecto mili- fluido de bfr1JJman no se niega a ninguna IOIic:itación, la wp:sis teXtual de los em-
ca. Pero RO se ve nada en IU papel que apele particularmente al fuelo. No hubo junU pleos v~dica' refleja alternativamente esw diferentes tentativas etimológicas. Recor·
en iranio un parentesco etimolbiPco de n.ingtm tipo entre itar y iz8rtrlIan, y, segunda demos brevemente las principales.
dificultad, este nombn: del fuqo. av. ita1'-, es absolutamente desconocido en la Inciia. Se ha intentado a.ocrcar brdJlmlUl a un arupo de términos rituales indoiranios; los
donde el fuego como DOCi60 material y oomD fi¡urBci6n mitológica se dice a.gn;-, ttr· principales son el v&iico barhq·, dlfombra del sacrUtciOlt. el avtstico btu~íi-, «pri-
mino que corrcspoode allatúl 1mb. ala. calavo 0J11)7. Por tanto, no podñam.os con- mo». y parti.cularmc:n av. ba~fftIln-, ubaz de ramas que e1saceniote IOStienc en la
sic1eru como segura la relld6n entre ittzr- y el nombre del uaccrdote». i6hJMZI'I-. mano durante el sacrificio». Se ha planteado. incloso. cxpn:sameDte la ecuaciOn eti-
Aitlado. como parece estarlo. este término d.cbc remoDW1C. no obstante, a una mológica. ved. brdhman- = av. bt11wman-. Sin embargo, sin insistir siquiera en la dife-
184 185
reRcia de estructura en la sílaba radical. punto que no carccc de importancia, el desvío ya producido en iranio antiguo un nombre de asente que seria paralelo del védico
de sentido está tan marcado, incluso en védico, en la noción de «alfombra sacrificia1» brahm6n. para desiJnar a aquel que conoce y realiza las prácticas del culto. Es una
(borh~-) y el de br6hmon-. que es inútil tratar de conciliados. La técnica de la obla- razón para creer que brahmón es una denominación puramente india que tiene por
ción a la que pertenecen barhi,- en védico, baTiJ9mOn- en avéstico, no tuvo jamás nin- equivalente en Irán un término diferente: el flBrava" del Avesta.
guna prolongación en el sentido abstracto, religioso o fllosófico. que es cxclusivamen-
te el de bráhman. De hecho barasman- no es en avéstico más que un termino del ri- Los nombres de las otras dos clases son derivados o compuestos que pueden inter-
tual sin implicación religiosa: designa un instrumento cuyo uso se describe con el de pretarse fácilmente; no dan lugar a ningún problema tan complejo como el que plan-
otros accesorios del culto. La relación caractcristica de barilSman- con el verbo atar-, tea el del sacerdote. Pero todos están unidos a una noción importante. Debido a ello,
«extender», a la que responde exactamente la locución védica barh~alJ star-. «exten- merece que los comentemos con brevedad.
der las alfombra.s», muestra que estos términos no tuvieron desde el principio más Se designa a la clase de los guerreros en la India por el sánscrito Iqauriya,
que un sentido material y estrictamente técnico, en el que han permanecido conrma- rQjanya. El primer nombre es un derivado de k.fattra. «poder», noción que será estu-
dos. Por tanto, no tienen nada en común con br6hman. diada más detalladamente en el mundo irani0 2; el segundo, rijan(i)ya-, (uic cepa
• De naturaleza completamente distinta es la rc:lación antigua, y que en otras épocas rcal», del nombre del «rey», rfJj(an)-. Estos dos nombres no se aplican a dignatarios,
• gozó de gran favor, entre el védico bráhman- y ellatlnj1Qmen. En esta concordancia sino a los miembros de una clase, y los designan por el privilegio unido a su condi-
·• habrla un testimonio de los arcalsmos comunes al indio y al Iatin; un antiguo neutro ción. No se refieren al oficio de las armas; uno y otro evocan el poder, la realeza. En
formado por medio del mismo sufijo -man, latín -meno se habrla convertido, simétri- estos términos tan claros leemos la manera en que se orienta en la India la designa·
camente en las dos lenguas, en la designación de un sirviente del culto. A lo que se ción de los «guerreros»; si hay relación entre «(guerreros» y «poden), es porque el po-
aüadirian correlaciones singulares en las funciones del brflhma'Ja y del17amen, respec- der temporal no es el atributo necesario del raj.
tivamente. Pero esta comparación choca con muchas objeciones. La comparación del En efecto, examinando el concepto del TeJe, tal como se define entre la Roma anti-
elemento esencial de la forma, el radical brah- en indio, y 17a- en latín, crea graves di- gua y la India, se verá que el «rey» no estaba dotado de un poder real l. Lo que aqui
ficultades; habrla que suponer en latín, ·17ags-men-, fonoa dificil de justificar y de la nos ensenan los nombres de Iqattriya y rfJjanya es que el poder, definido por k.yattra
que además no resulta ningún sentido preciso ni en itálico ni en indoeuropeo. Por y tiJj(anh está asociado al oficio de las armas.
eso, no tenemos en cuentra esa comparación. En la sociedad irania, el término equivalente a Jqattriyu cs, bajo su forma avésti-
No nos demoraremos en recordar otras tentativas que nada aportan. Estimamos ca, ra8aiStfl-. Més corrientemente se encuentra ra8aestar-, forma secundaria analó-
que un dato nuevo debe poner hoy fm a esta discusión. Ahora disponemos de un pun- gica de los nombres de agentes en -tar (tipo correspondiente al griego -'t<a)p, -'t'IJp Y al
to de apoyo para la dctenninación del sentido primero de br6hman. Es el correspon- latin -Ior); porque'" -star- como nombre de agente de sta- es imposible; ralces de sen-
diente iranio el que lo proporciona, después de que una inscripción en antiguo-persa tido intransitivo como sla-, «mantenerse de pie», no proporcionan nombres de agen-
nos ha dado a conocer la palabra brazman- que responde exactamente al védico te. La formación del compuesto justifIca la forma ra6ai-stfl- que significa «aquel que
bráhnUln-. El sentido del antiguo-persa brazman- ha sido establecido por W. B. se mantiene de pie en el carro», como el correspondiente védido rathef(ha. epiteto del
Henning 1, quien ha mostrado que braunan da brahm en medio-parto y en medio- gran dios guerrero Indra. Esta representación nos remite a la edad heroica, en que se
persa, y que brahm significa «forma. apariencia (conveniente)>>, y se aplica bien al exalta el ideal guerrero, en que se celebra al joven combatiente que, de pie en su ca·
blbito, bien a la compostura y a la conducta. rro, se lanza a la pelea. Tal es la representación indoeuropea del guerrero noble. No
En efecto, en antiguo persa brazman se refiere al culto y debe indicar «la forma es a pie, ni a caballo, como el guerrero indoeuropeo va al combate. El caballo es to-
apropiada», el «rito» que este culto exige. Tal será también el sentido de br6hman en davla un animal de tiro, uncido al carro de guerra. Se necesitaré. una larga historia y
védico: todos los empleos de este término tienen en común la noción de «forma cere- varias invenciones para que el caballo se convierta en montura, y la conducta de la
monial» en la conducta del oferente y en las operaciones del sacriflCio. Asi es como se guerra se transforme con ello. Pero mucho tiempo después de esa revolución, en las
definirá, en su sentido propio, el término brdhman que luego se carg6 de valores mís- técnicas y la cultura, que es la aparición del guerrero montado, el vocabulario testi-
ticos y especulativos. moniará la prioridad del carro sobre la equitación. Así, en la expresión latina equa
Por consiguiente, ellmlhm6n indio (o brflhma7Jíl-) es el que asegura la ejecución uehi, para decir, «ir a caballo», se continúa empleando el verbo vehere, «(transportar
del culto en las formas prescritas. Tal es la defmición que, al término de este análisis, en un carro»; el antiguo verbo que respondia a la técnica del carro fue adaptado al
pone de acuerdo la función del personaje con el sentido, ahora seguro, del término nuevo uso del caballo como montura. En Homero eph' hfppiJn baina (Ur' f'R'n:wv
fundamental vMico brdhman. a. persa, braunan. La base conceptual está asegurada, ~lIr~) significa no «montar a caballo», sino siempre «montar en el carro». El caballo
pues. en indo-iranio, aunque la raiz del término no parezca encontrarse en ninguna no sirve más que uncido al carro; montar a caballo habria sido para un guerrero de la
otra parte. edad indoeuropea tan poco concebible como cabalgar un buey para los pueblos de la
Todavia sabemos demasiado poco de la religión persa aqueménida para poder me-
dir el papel del brazman en el culto. No hay prueba de que este nombre abstracto ha-
Z Il parte, libro l. cap. 2
I TrtlnsactioM oJ tire Philologicol Soc~ty. 1944. pp. 108 Y 11. 1 Il parte, libro l. cap. 2.

186 187
ceptoa que, de esta forma, IOn relacionados con Iu clases. No se la puede rcconoccr a
época clisica. Al dcnomiDar al querrero. por el támino «COIDbaticn~en carro», d primera vista; le advierte indiredameote, en cxprcsioncl poco li,gnif)C8üvas en apa-
Irin es mú llcI qw: la IDdla • la i<IcoIogla in4oc:uropea dt la clase dt loo SU""""'. ricncil, pero Q.UC encue:ntnnn su scnOdo &1 comparane concepciones propiamente ~
ciale¡. UD ejemplo lo mD&trart. En una inscripci6n persa aqucmáúda de Darlo se lec
En cuanto a la tc:R:era c1ue.. el t&miDo indio es wzliyQ, Q.ue litera1mc:Dte lignifica la ..prcsioo do ... plopria pllfll al.jar dol pals tres _ : dw'iiya,¡" .Ia mala
«hombre dell'i.fIt, o 1Ca, lIpI"ommadanJalte «hombre cid puebIolt. La relacióo le esta- C05CCb..: ""¡lfa, «el ejército cnc:miIo»: dn1ugil, «la mentiru, es decir. la pcrvcrrión
bleco d. _ forma ..... la 6Itima cIasc Y la pcrtaIonda • la fraccioo socioIlJama- en el orden moral y rcliciOliO. No hay ah1 una fonnación casual. BItIS trCli caPmida_
da l'iJ. des rapooden a UD orden necesario: la primera, la 4<ID.a1a cosec:hn, arruina al cuhiva-
Una cosa compIetamcme distinta es lo que ocurTC en lrin. donde la delqnaci6n. dar; la squnda. d ataque CDCJJlico. hkre al lUerrc:ro; la tercen, la «mcntir&», alcan-
compleja. y que no Iicmpn: le: ha entendido bien, le c:omponc de dOI palabras 850da- za a1.accrdote. Aqui tenemos, transpUCIta en tres especies de infortUniOl, cu. miama
.... que dosiS""" . . . . mimIa penon&; "'0,0<1 P._'. jerarqula de las tres cIucs que hemos vilto afirmada por los nombres de IUS repl"CSCD-
m. primero es UD dcrindo de YirtnJ, «puto., cfr. viJtar. eputont. Ertos dos ttr- tantes. La lOCiedad no puede concebirse, ni el uniVU'SO defmine, JÍno ~o esta triple
minOl (Yiufrtl, lIistar) iOD muy fra:ucntel en el Avcata y rcriIteIl una importancia liD- ordcnad6n.
¡ular. Hemos tenido 1Idem'" ocui6n de analizar la lrtimolD&fa y estudiar el sentido
que alUDlCll, a la vez. CIl la vida putoril y en la iclcolo.ia reli&iosa del Irtn; cuentul B5ta división quc abarca a la totalidad de los hombres, ¿est' limitada a la socie-
entre los mAs SipiÍlC8.tiVOl de la prcdicaci.ón. zoroastriana. mlegundo,/iuJHlllt, es lID dad indoirao.ia? Pucde pensarse que ei antiquilima y que le rcmODta al pasado in-
participio presente de la JI1z/ilJ, «criar ganado•. La cJue, por 10 tanto, es denomi- doeuropeo. De hecho, ha dejado por lo demis hucllas. En particular lef\alaremos. en
nada analiticamcnte por UIl8 uniÓII de dos palabras que le refleren una al «pastoreo», Orccia, las tradiciones legendarias lobre la primera org:aDización de la sociedad jonia.
OUa a la «pnadcria». Queda un reflejo suyo en el mito relativo a 101 hijos de Ión. d epónimo de la raza.
Una expresión doble como bta deriva de una cate80rfa de cmnpuesto.s conocida Una leyenda (referida por EstrabOO, 383) atribuye a loo la división de la sociedad en
bajo el nombre de dwzndwJ. Se trata de palabru ciobleli cu)'Ol dos componentes estAn cuatro c1uc:s:
en tuúukton. simplemente ywrtapueItos. uno y otro. bien en plural, bien, más fre-
cuentemente, en dual. Los dOl t&minos, cstredJ.amente ..ociados, forman una um- 1) ,.ar,ol 2) dimiolU'fOl 3) hStropoiof 4) pIrj/.ka
dad cxmcepC.u.Il. BIte tipo CItA Uuma40 CD v6dico por MiIrtJ Y4UWIi, que
lioa diooa _ : tlyivil PfIhiYi (dpulf'T/hJYQ, _ . ticna., o también
unir". Jgs ,...,.p
cuhivadoccs
~
an......
..........
",,",dnta
~
¡¡uardiaoa
milJi-pittuil(IJ), «101 dos, padre y madre». m. dKuJdwz IUbIume la unicidad del con-
ceptO en SUS dos cspccics distintas. Puede. uimísmo, adoptar formas II:LÚ b"brcl Y Se alude a ella en el Crititu de Platón, quc hace la si¡uicnte cnumcnc:ión:
uoc:iar dos c:alifioadooa. Por ejemplo. en Iatln la CSJl"'$i6n po_ COfISCrip/i IÓIo tio-
De lICIltido si le rcamocen en ella dos ru.staDtiVOl yuxlapucstol. ptlfrrs por un lado, m4kJ1imoi
colUCripti por otro; o bien doI JfUpoI de pcrsonu, iDdcpcndi.CDtes en su ori&en. que "'-"
_ y e n junW d Senado. Ea WUl ap<esión dol mUmn tipo la que len""'" aqul en JU.mroo
lnmio: d v1mTyO y drN)'rUIl1Oll dos copocia dif=nta: nnaIC ocupa dt 100_.
la otra se ew:arga del ganado. Lueco. como una y otnl forman parte de una clase úni· Po< OlIO lado. lO con..... loo nombra dt las cuaIro gnnda trJbu¡ jonias _
ca. y un término unitario R:JVlr' para dcsisnarlol: 'IIiJtrY6 fiqant. BIta clase irania bajo la tpda do los cuatro bijos do loo. Batos cuatro nOlllbles proploo dobon orlar en
t!enc una denominaci6n fUDdonal y c:xpUcita, en coutraste con el término indio rclaci6n con 1u cuatro clases iOCiales. Deslraciadamente. SIC citaD CIl ordc::o. diferente,
lIfliJytI, q,ue indica simp1cmcnte la pertencncia a la tribu. sc¡6n los autores, COila que perturba la comparación c impide hacer coincidir de for-
Para que sea completo, hay que mencionar una cuarta c}.ase que aparece en la ma inmediata cada nombre con una de la cuatro funciones.
CSI\UDCI'llCioDea mú recientes. En Ja India, el cuarto estado el denominado Ktdrd. cu-
yo ICJltido etimológico desconocemos; se aplica a las ,entes de la categorla mis ba- Hcrodoto, V, 66:
ja, anicamente mezcladas, ¡entes sin profesión bien dermida ni función precisa. Ckfi{)n Aigikorfts ATgt/dU H6p{i~
Tambi.&l. en Irén, despuá de las tres clases socialcs. UD texto menciona la hulti, (r",,,,) (A/T~p"d CApyá&.¡¡) ("0.).,,0)
t6rmino que parece sipificar «ocupaciOO, oficio» y que le aplica. Jos artCSBDOI. No
se puede 18.be:r de cuAndo data Cita nueva diferenciación sociaL que instituye una cia- Ilurlpida./OIl. 1579-1S1O:
se dlstinta eoo el conjunto de los artesaDOI.
o.fi{)n H6pUles ~ ~¡kr"ir
. Para medir bien la importancia de esta cJasificación trlplt, hay q,uc observar que
DO se aplica solamente a las qrupaciones humanu. Se extiende • c:ocjuntos de COD- FtutaJa), SoIon 23:
Hop1Ftrll Erg<rdis GetMonta Ai6ikDfh
• HilliM rt ~ Palit. 19&. PIl. 91 'l •.
119
188
La tnulición de calas nombres ha sielo adaptada a la interpretación¡ ca evidente, FJ primer túmino RtT-f (acusativo plural de Rtr) corresponde al s6nscrito nQr, al
por ejemplo, que Plutarco se propone dc:.signar a 105 luerreros, a lot artesanos, a los sriego anb (ivfJp)¡ son 10& hombres de guerra, los jefes; arsmo ea cl U:rmino que de-
agricultores y a los cabreros. No obstante, esta lista ODomiatica debe abaratr, en 11- signa los ritoa, lo IllJI'adO; /Jeiro - lat. JliriM, «los hombres»; peqJlo - lat. ¡J«U:S, «el
ncas Icnerales, las cuatro clases. Se puede intcntar f¡jar algunu corrclaciones, pero rebafto~; CQ3/ruo que respoade allat. ctlStTO. designa el territorio cultivado, 105 clUll-
ante todo hay que liberarse dc la interpretación de Plutarco - clcmasiado clara para pos; jri-f =-lat.jruc:tw.J. Tenem05. por tanto: los jefa, 101 5aCCfdotc.s; los hombres,
ser otra cosa que una manipulación tardla de t&minos que ya no eran comprendidos. los rebdos; los campos, 101 productos del suelo; tres grupos de do! palabras o, mejor
Hdp/l/es (hdp/is) es conocido por varias inscripciones: asi, en MUeto (ligio v), dicho. ele tres dvundKl SUceslVOl. Uno de estos dvandva wiro /N([JIo, «hombra-¡ana-
hop/ithÓII (~), gen. pJur. con variante grtru:a; en Dacia K encuentra una phy/~ do». se encuentra en iranio. en el Avesta. bajo la forma J1USlI v¡ril, «aanado·
Iwpldlón 1M .,,>..l_). El nombn: debe relJu:ion.... indudabl=mu: <00 h6p1... hombres»; esta correspow1eDcla. obsc:rvad.a. bace tiempo, üw.tra la antigQcdad del rito
plural hópfu, no en el sentido de «armas., quc es derivado, lino en el sentido propio y de la fonnuJaci60 misma de bu Tablas Iauvina5.
de «.instrumentos, 6ti1esll. Tendrlamos aqw, por tanto, artesano.f. Cada uno de estos tres ¡rupos interesa. nspccti.vamc:m.e, a una de las WIlU de la
Arr6dis (confirmado por ufCI'CDciu cpicrti"1Cali de l.."'yzico y de Bfeso como nom- vida wcial; primero, 101 sace«lotcs y jcfes, luego: el hombre y lo! animales; por últi-
bre dado a una k1IUiostlÍ.l, pupa de mil hombres) evoca el oombl'e de ArgO&, cuyo mo,la tierra y sus productos.
sentido sabemos: Araos significa Tl\ n3Wv, «lUcio, Danur1.Jt, en la len¡ua de los mace- Esta división. aunque repartida de una manera algo diferente, corresponde al es-
donios )' dc los tesalios. sesún :&trabón. Argddis, por referencia al suelo, designarla, quema antiguo, con una ampJiación, No menciona solamente la sociedad de 105 hom-
por tanto. a los e:u1tivadorcs. Esa es la secunda identüK:llCiÓD la que puede hacene bres, sino los productOlS del suelo. Dejando a un lado esta adici6n. el principio de cla-
oon a1euna verosimilitud. sificaci6n sigue dendo el mismo: 101 sacerdotes, los !Ucrrcros, los cultivadores (hom-
GefBm y Aitikortús correspondcrlan entonces a las fuod.ones nobles. de las que tJm¡ y rebaiios).
se espera que cst&l a la cabeza, tal como aparecen en Herodoto. Para. Aigikmtús, NOIIOtros noa limitamos a enumerar las pruebas de esta organización social, 8111
\IDO queda sorprendido por eJ parecido de ese compuesto con aig!s. la «q¡da» de Ate- donde estas pruebu consisten en [&minos especificas o en datos onomiBticos. Los
nea. Debe saberse qw: las cuatro clases estaban. respectivamente, en relaci6n con otros indicios que pueden sacarse de un estudio de las religiODIClI o de las mitolociu
Zcu5, Atenea, Poseid6n y HefaistOll. PocLc:mos asignar las dOl (ütimaa clases a Los dos permanecen al margen de nuestro propósito. Adcmis. ése es el dominio al que Geor-
últimos dioses, Hdplb como ewtesanoslO a Hefairtos, Argddis como «cultivadores» ges Dumb:Jl ha consagrado trabajos fundamentales. demuiado conocidos pw-a recor-
a Poscid6n, el cual tiene la agricu.ltura entre sus múltiples atribuciones. Quedarlan las darlos aqul'.
dos cIucs: atribuidas a Zcus y Atenea; a esta última se viocularla entooces Ai,ikorrtb.
En cuanto a OeJewt~ debem06 recordac que estt b«jo el patronazgo de Zt:us. &eg{m
una inscripcl6n (l. O. 11. 1an) que menciona a Zt"'
al 6ltimo term.lno el (mico nombre dilponible. el de ZCUs.
~fIM. Bstc tc:ati.mordo asocia

Con toda seguridad. se trata de rrupttvivenciu que ya no eran comprendidas en la


época en que esa trlldici6n fue rccoPda. y cuya interpretaci6n sigue siendo hipotética.
Sin embargo, la forma en que 101 personajes se distribuyen las actlvfdadeJ aocialca cs·
tt de acuerdo con las tradiciooei expUcitaJ de la India y del Irán, La cuarta aetf.vidacl
es artesanal, como en Irán. Por último, esa distribución estt regulada por un orden
divino. Por tanto, puede pensarse que aqui aobrevive, bajo un upceto le,endario, la
vieja divisi6n social. y que hay motivo para situarla como indoeuropea, y DO sola-
mente como indoirania.

Este aniltlil puede encontrar también confirmación en eJ mundo itllico, labre to-
do en las Tabla.. Iguvinas, ritual formulado en lengua umbra para UIO de 101 sacerdo-
tes Atitdios de Iguvium (Oubbio), en Umbria.
Estas Tabla. describen el ceremonial de la lustración anual que realizan los sacer-
dotes, y que consiste en una circunvalación en tomo del territorio de la ciudad. La
procesión es cortada por estaciones en cada puerta de la ciudad, dando lugar cada
una a oblaclone8 y al recitado de fÓlmu1as. Ahora bien, en lal ple,arial que se repiten
en forma de ktanias. reaparecen ciertas expresiones que merece Ic:r analizadas. Piden
la protección divina sobr'c: los seres o lu cosas que aon enumeradas en seis nombres
, nlle sobre todo L'IMvlo,it "/pIlrt~ da Indo-Ew~fIS (Bruxelles, 1931), 'J Úl reli,IOff ramal,..
aKlliecutiVOS, repartidos CIl tres grupos de dos: urdulrqw (Parl., l!1l66', donde u anuDda una refundición de Dbru antcriora, ent~ dlu Jllpirrr, Mm$,
n~Tf aTSmo IItiro ptqJlO cas/ruo frll Qu1tfma (Puf', 1941).

190 191
CAPITULo 1 la unidad mú pcquef&a, le amplian hasta enllobar el conjunto de la comunidad. Los
t&minos que lasdcsignan, son:
LOS CUATRO cIRCULaS DE LA PERTENENCIA SOCIAL
1) dom-. tUmQ1UI-, rrmana- (formas equivalentes que se reparten según la edllld
de los textos), «familia» y «casa.). La segunda fonna, diJmÚlla, deriva de la primera,
dam- por sufljadón; y chmana lleva fonéticamente a nmil'Uh'
2) por encima, vú. «clan», que qrupa a varias familias;
3) por encima, vmtu. tctribu», propiamente Kel conjunto de aquellos que son de
isual nadmimtolt;
'0 por illtimo, dayltw, que se puede traducir por «P&1J».
Aliado de cada uno de estos ti:rminos iranios puede ponerse el ténnino COlTCspon-
diente en stnscrito: dom, «casa» (av. dom-); '1/1.1, «comunidad, pueblo» (av. v;");
jantu-. «criatura» (av. UlfItu-). Al cuarto túmiDo, avéstico dohyu-, «pWs», corres-
~. De carktcr fundan.I, .. triputiciOo. utudlada ca el. c:ap. 1110 • c;oanulClc ponde el védico do:lYw que. en las circunstancias que tratarClllOl de precisar. ha toma-
CD. modo .t¡uDo coa 101 drcub de pateneDda. dMIIofIcs poIkXm que datan. 1110- do el sentido de «población bArbara y enemiga-. Pero DO encontram06 en la 1Ddia
cicdad aHUiIdcnda eo III a:tCDlibn. Aqut el antipo innIo ha c:omcrvado ClIalI1;J UnnI- una rcla.ci6n orglnica entre estas cuatro dcnOmiDaciooCl. No le unen. EllC!lquema an-
DDI que cbIpan. rapcdiYamaItc. la «familiu. el cdarut, la mibu., el .~Iu. hro.
menudo., • compuatiIb. le rauIla muy COItOlO ratwb\coer c:oa prcdsi6n el valar antl- tiguo cstt ya alterado. La 50Ciedad lrania ha sido mo conservadora.
¡uD, ~ropco.CSem-. d:rmiDol.. La misma observaci6n vale paI1l las lenguas clúicas. Materialmente lencmQ5 los
El Clltud10 altnto de la niz • Mm- -qu.e ¡roporciona el IlOJDln de la pequen. uni- correspondientes de lO!! tres primeros términos: gr. dómos (~), lato domlJS; gr.
dad (ir. • m-) de l. llcun r;:omo entidad .ocial (1lt. domu.r. IT. homa. d&)- nOl IlcvI • wofkos «o)DtxoQ,lat. u;cus: y gr. glnos (yt~ (neutro en -a), lat. gens (femenino en -ti
dtstio¡ujrla de tu ndl:Cl 'dem M. «COOJtn&lr~. y 'dotn/~), .dDmA.... alu que por rq). por tanto,latln -Kent;- frente a· gentu-. prototipo del tmnino iranio). Pero ni en el
¡eneralla uodan 101 dk:dooariOl. Ea. euanto al cambio de ICI1tldo que.e o b _ p \'1,-
riu 1aJpa. de cCIA-fUDiliu • «-..cdifkicllt, n:~ 1111 c::aJlIbIo 1OdaI.: el ~­ mundo clúico ni en la India constituyen una lICrie. La correspondencia es sólo etimo-
miaIto de la Iflm fmJiJia que ~ poco. poco, UDa lOdedId ~.,q6D lógica. En griego y en latiD, estos vocablo.! h~ DO se ordenan como en iranio.
la sa-JoP por UD lOdcdId lIlbdiYicid& qúIlla JDOF&fIa. No se recubRn ni entre cllatin y el PIO. Lejos de constituir dos unidades sociales
Hay que fCPUU. por tanto, p. dómOr,.COIIIlruI;d6a. CUP J Iat. tItJmu, que do- di5tin.tas, sr. d6mos y (w)otfcos sipifican prácticamente la misma cosa, «cua>t; 100
lipa DO el cdifido. liDo el «Cil cuu, oomD euticWd .ocW cocamada poi' el domllllU.
razones de i:poca. de diJJecto y de estilo las que hacen aparecer un tUmino mis que
Por CODlill'kn1e. dMIMJ entra CD pm~ caatrutada CVJO aq;uodo drmluo _1M lo
que CIt6 r__ dd c1n:uIo dc:II!XUicD: IIomf milililleqw. doml: ¡JerqrT, dt»rtat#tw: rlUt1- otro. En latin no encontramos tampoco la estructura ¡rania: uicus no e& el grado su-
cus; la pueja domi: /orls, .cicnuo: fuera (de CUI]. hace aparoc:er Id nombre tdh-r- de perior de domw; es una cosa distinta a la 'l/fs irania, otra cosa distinta tllIDbii:n al
la «pIlClt:u com t!rmino que dmpa la frontera, villa dcade c1mtro lI'Dtrc el inleriat y el (w)orkos griego.
ata'ior. Ademb, en Grecia y Roma, alas tá"minos que pcrtenecen 8 Cita serie se aiiaden
Frente. 101 UrminoIIruúoI, la pall.bru bomtriCM para «fuuiUll., «c1aR_, .triblUt
-dm-. pIuitrI. pIcIUoft- fl~ ala vez l"COOYKl6D.ibb J ~ poUdca. palabras nuevas, cxtraftas al indoiranio, gr. phuU (fU}.íi) y lato tribus.
Por iJtiJ:Do, Ii al 00IIlbR inDio lid IIJIÜ. ---4tlJtYa-- UHiCipUOde CD l6nKrlto el No obstante, podemos dar por seguro que la nomenclatura inmia de \as divisiones
1lODI.bn: dd Ulda1'O cxtrmjel"o»,"". es porque 101. inDJoI deIipaD natnraImeon. su soc;ialcs procede del pasado indoeuropeo. Los cuatro tbminOl citados del iranio anti-
pueblo, YiIlo cIcIde d interior, COft u. ckrindo de dVw. ~, m1cmr. que: ~­ guo reaparecen c:n 1&5 palabras compuestas que designan el «jefe» (pgtl) de cada divi-
fa b irJcID ate mimIo dMfJv, YiIto dftIlI,e d a:teriof. ~ nec:aariamcatc COD'IO
UlC!avo-a1Jujcnnt: de ~ modo CnI;OD~ nuevafJlml.t Uutnda la impoltanCil de si6n: dmimrl-paiti, 'Jis-JXlfti. Zt11f1v-jJQIII, dahyu-ptllIi. E5ta jerarquia, que lo cs, estaba
la opolici6n r:kDlro-fucrl. fuertemente arraigada; ha subsistido en el mismo orden en medioinmio, a pesar de la
evolución del vocabulario y de: la lengua; milnbtd, vi.Jbed. z,aruIbed. ~hbed. Es que
se remonta muy atrás en el tiempo. La de.scubrbnos, por dos de esos ttrminos, en un
La organlzaci6n tripartita que acabamos de describir establece, en el !lena de la so- estado anterior al iranio y bajo la misma forma de compuestos. Av. ,pmQna-pafi- tie-
ciedad, c1aaes de función; no reviste un cart.c=' polttico. aalvo por el hecho de que la ne su para1clo a la VCl; en el vi:d. dom-pali, «amo de cuu, en gric¡o en dup6tis
clase sacc:rdotal determina, por ser la primera, la jc:rarqula de podcre5. La orpniza- (&~ y av. 'ViJ-pati-• • jefe de cla4», y a la vez en véd. yiJ-J1flti y en el lituano
ci60 propiamente IOcialse apoya en una c:luifK:aclÓll completamente diferente: la 10- .,,-;"pot!. «jefe de clan», de donde cenar».
c;icdad ya no ClI consickrad& co.1a naturaleza y cn la jcrarqula de c1ucI, siDO en IU a- La agrupad6n de estu cimominacione:s mucrtr& 00m0 se ordenaban. Ahora hay
te:nsión ro cierta fonna nacional. se¡(m los cirl:U1os de pmCDCllcia que la contienen. que considerarlas suocsivlJllente y dcfll1iT cada una de dlu cnlU particularidad.
El nombre de la «casa», que viene en primer lugar, es uno de los mejor conocidos
En el antisuo Ifin es donde ClIta estructura es més aparente. Comporta cuatro dd vocabulario indoeuropeo. Ademú, esté. unido a una raiz verbal de una forma que
CÚ'culos coocáltric:oa, cuatro divisiones sociales y tcrritorwlC!I que, procediendo desde parece inme~tamente comprensible: y satisfactoria. La fonna irania dam- se une, en
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electo, a la rannUa del lar. domlJS. Si en latln domws (femenino) es un tema en -u-,
A primera vida, cata gnm reconnrucd6n etimológica, donde mua un gran nlame-
por d te&timonio indirecto de1latin mismo sabemos que ha ~ con \DI. ~tiluo 1'0 de fom:w; tomada.s de todas las lensuas de la familia no plantea ninauna diflCUltad
tema masculino en -0-, pol'QUC ·domo- el que es supuestO por el derivado doml1JN3; 1& ma)'Or. Las relaciones supucstu enlce las nocional son, al menos, plau15iblc:s. Se pue-
forma griega d6mos lo contlrma. En griego, aliado de d6mos, «CUP, tcne:mo5 el fe- de encontrar natural inclwo que un nombre que designa la «casa», y que es comÍlD a
menino domí (8otl~, «cd.ificiOIt, y el nombre de apnte ·domós (.~, con el casi todas las lcD¡uas, proceda ele UDIl ralz verbal igualmente anri&ua, que significa
acento 5Obn: el sufijo, que se c:ncw:ntra en composici6n en oito-d6mo:s (D[xo...~), c<construirlt. Se deduce de cllOll que la primera unidad wcial, la «casu o la «familib,
t(el qw: construye la cuu. La misma.forma tc:mitica es conocida tambi&1 por vl:d. deberla su nombre a la tbica material del trabajo de la madera de construcción.
dama-o «casa». Como tmIa en -u- aliado dellatin domu- y cld antiguo eslavo doml1. Pero, para Q.ue una demostraci6n sea vilída no basta con que no choque con la
se contari el adjetivo derivado v&ii.co damii-ruz/J, «domátlco (protector) de la~. vc:rosimilitud. Cada uno de los ¡rupos l.exica1es puestos en relllCión de e!ta forma re-
as1 como el compuesto armenio /Il1Iu-(ti'J, «(dueño de) CUb. vd&., tru examen, particularidades de forma y de sentido que parecen originales e
Tanda ·domo- como ·dOmtl- cstto sacados de un antiauo nombre-raJz que puede irreductibles. y que: hay que cl.uirlCM antes de confrontarlas. Sólo este anüirls previo
tener las formas ·dem-, -domo. "dm-, "dfu-. Aparece en forma bñre o en composi· autorizad UD juicio sobre el empartDtamicnto genético de las fonno. m método
ci6n en la expresión sa. pati,. dan y dam-patiJ}. av. d~nK paitf.i (donde chns repres~ comparativo CI puesto aqui a prueba en toda la extensión de nuestra investigaci6n.
lo "dams), «dueño de CHU, a la que: responden en ariego desp6tes.y d~spol1lQ Por taDto, tomamos de nuevo, desde la base, los datos de esta comparación para des-
(8úntOl\lCl.). Estos dos compuestos griegos no son ya analizllbles en fecha hist6nca, pe- cribirlOi en SUlI caracterlsticas propias.
ro los elementos se dejan reconocer por separado y juntos: -pátis (·l'l'Ó1:'rId y -po/na Si examinamos el nombre de la «casu, no tardamos en observar que domus en la-
(,1;Ollla.) representan, respectivamente el antiguo masculino "poti. «amo», y el antiguo t1n y d6mos en griego, que parecen, clcjando a un lado la diferencia morfol6gica de
femenino arcaico" potnya, «ama»; el compuesto du-poIM tiene como correspon- los temas (htt. -u-; griego -0-), recubrine por completo, difieren por muchos conceptos
diente en vMico dam-patn;, «ama de casa». en sus cmpleOll 1bicos. En Homero, d6mos aparece acampanado de epltetos descrip-
Hay otros testimonios de elite nombre-ralz • dem- en griego. Como la c:JI:presión tivos; la casa es «grande, alta, bien construida, amplia», etc., tiene las caracterbticall
homérica him¡teron dó (~nplW 3W), «nuestra casa», anti¡uo ·dom (como armenio de una construcción; el ddmo$ comporta UD velltlbulo que se denomina prddomos,
tun, «casa») que mi! tarde se ha ampliado en dóma. Por regla general se admite que «parte anterior del d6moJ». Nada semejante tenemos en latín, donde domU3 no admi-
ddmaf {3áfuy), «mujer leJlti.rn&», pcrtc:nece a la misma familia. y.se lo an.aliza como te nin¡una cualif'u:aci6n material y jamis 4m,gna un cdifido. A la Laversa. domus sig-
dom-, «casa. y -ar, de la raiz de «pa.pÍlDW, «ordenar, cUspol1~f)t; el senti40 CS, por nifica siempre «eua» en el sentido de af1LlDi1íu. lo cual es eompktamCDte exttafto al
tanto, «aquella que admin1&Ua la casi•• El grado cero de ·fhm. es decir, ·_dm-, se re- griego d6mOif. Ademis, ciertas formu c:aJualcs dcllat. dorma e:stio fijadas CI1 !un-
conoce habitualmaltc en homérico mes6-dmi ~1'\l, en ático mesómni (Jwl61lYT¡), ci60 ad\tcrbial: domi, domllm. domo. En &rielo, estos empleos adverbiales son impo-
que designa la viga central que une dos montantcll:, dos pUares en el interior" tlc: la ca- sl.bIes con dómos y dónuz; existen, pero con ofJcos; respcct:ivlUDCDte tenemos. frente
sa. Adcmis, tenemOll ·dm-inl- en dmÓS (!~, «SCIVidorlt, lenitivo dmóós (~;), al llit. domi. domum, domo. sr. oflcoJ (ofxlx.), oikade u oík6nde (oTxm&., otx6t.t&),
femenino dmo; ~f¡), «SirViente» para aquel o aquella que es de la casa. ollrotlren (ol'xo&.).
Todo este conjunto de formas nornina1cs esta vinculado tradicionalmente a Ea el mi5mo orden de ideas, obscrvamO!l que domi, domum, domo, rignifican 50-
una núz. verbal .don-, «c:omtruir». Las fofllUlli ele • dem- atcatiguan lo que se llama lamente «en cua de: uao», sin o con movimiento como punto de lk:p.da o como pun..
una raíz disilibica: • dem-a y dmó, griego dhno (34w), perfecto pasivo dldmilaJ lo de partida. Estos adverbios opoacn el «en casa» a lo que esti fuera (fortll. forilJ o
~'flrclt), CfL neódmatos (\I~, «eonstruido r;eientcmcntn, dimas ~, al cx.tranjcro ~gre) o aún a las ocupaciones habituales, los trabajos de la paz. do-
«fonna, apariencia corporallt, propiamente «estructura». mi. a Ja guerra, militirn. Semejantes represmtaciones apcnaJ ¡eriaD con.ciliab1el con el
De los diferentcs lemas de esta ralz se sacan variaJ formaciones nominalcs. Sobre nombre de la «casa».i hubiera que tomarla como «construcci6n». El evidente que CI-
toelo, con sufIjo -lIna-. los derivados indoiranios, avéstico ihmana-, antiguo persa tos empleos adverbíales suponen una signiflCaCión moral y no material de domus.
"mana-. védico malUl (de ·dm6na-); con sufijo -ro-, elaerminico "d~m-ro. anglosa· Consideremos ahora la relación admitida entre domus y una raiz (ckm-. «COOll-
j6n (e inglés) timlJe', «madera de colllltrucci6n», al. ZJmmer, «armaz6D», luego «ha· truir»). Si la «casa» fuera simplemente la «construcción», se esperarla encontrar un
bitaci6n», así como el antiguo verbo denominativo gOl. t/mrjan, (ccscuadrar la made· verbo ·rhm· en latino Pero el correspondiente del verbo grlelO fUmó, «coOlltruir», es-
ra, construir». ti ausente del vocabulario latino, lo que aleja también domll3 del ¡riego d6mos. :m
Por último, se admite que esta misma ralz, ·dem-, «construir», ha producido, d.esvto entre laa dos lenguas y la diltancla en.tre las dos nociones i!urac: plenamente, si
ademú del nombre de la (ccasa)), un verbo derivado de ese nombre, que si¡nifica 'Cdo- le enfrentan las cxprcllionea para «construir (una C85a)>>. El arieao tiene un verbo
man, verbo representado por ellatin domare. grie¡:o datrUÍó. etc. El vínculo de send- oiJro-domdn, denominativo del compuesto oiktJ..dom6s. «CODIU'UCtor de cal", don-
do sería «unir (un animal) a la casa, domesticarl+. de se notari. que el nombce de a¡mte de • dnn-. tiene por rt¡imen o1.tnf y no ddm03.
Todo este conjunto etimol6gico es puesto por los diccionarios recientes bajo una ¡,Cuil es d equivalente latino de oikCH'iotMf1t'f Es el verbo comPUCllto aedtfkvre. Aai,
sola y misma rúbrica "dem-, y ordenado a partir de la noci6n de «Con1ruir»; no obs- al griego -dOlftCTn responde ellatúllacio y no un verbo de igual niz;; a oJko.- respoo.de
tante, Meillct se expresa con cierta reserva sobre la rdllción moñológica entre "Mm-, DO donnu, sino ftdes. La formación de aedi/'ic:tlre es, por tan\O, una prueba evidente
teconstruirlt, y dml-, «casa». de que el valor propio de domlJS no tiene nada en comCm con el de aedD~ y que, en

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CODICCUencia. diJmKJ no puede haber aido UD t&mJno de arquitectura. Si 6C pm:i5a cede de "'domo-no-) • dOtmll. Ademú. la fonnaáÓD comprende aJannos nombres
una confirmación, se la eD.CUCIltra fuera del latln Y delFielo en un ta'Cer ",croo com- propios. tocIoa cIloa diviDoa. _ ca d di", cocarpdo de la protccci6o de loo
puesto de ip.a1le1ltido¡ en OICO «CODJtruir» se dice: tribturlkIrvIJm (infinitivo al -um). puertos y de la riqueza que en ellos se aeumulan. ticoc para IU. &en icio un /'IamvI
&te verbo le ha formado de trif1>. ( - ",b-), «CUU• ., ruk-. «encerrar, atrincherar» portwzJ;, y _ que le cattu .......,.duo las _ _IUI. Su nombre ..... de 61 d
(cfr. lat. atCft). Blto cIcbc lCf en. OICO un tabl d.cllfielo oikodomdt. reaHudo, ~ - del pomu, IlfilIlloo=Ie la cmboCl"l,,", y tambiál d paso de loo doa. ~
IDO mud10l otros pr6lCamo6 OICOI. bajo 1& influencia de la cMJjzadlm ¡riep. Pero DO el en.Hable liquicra en lat1n.: pero podemos m:onnnúr por com¡:mac:ión un sus.
tambim al OICO la «cala» material tiene una clcnominaciOn particular, "' '!'lb. tanlivo. ·ntPtIl- (tema en ....). que debe ai¡n.lfkar «humedad. elemento 1alO8O».
TenCID.os, por tlUltO. en estu trcI lcn&uu, un verbo 'lue indica la cODlitrucción La fCJJ'lDRCiÓD de FMtun" requiere una explicaciÓD. En la exprcaión tradicional
material que Clti compucata con el nombre de la «eII&»; ahora bien, este nombre no I~ lortunll, «por azarlt. le ve (aunque b&ltante poco claro). que Jon y lo""n,,
ha sido jamú sacado ele "'Mm. «contrWr». Bste es un nuevo indicio que Ictlala la di- constitu)ICn una sola locución. pero sin que le discierna a primer. vista cómo eat6n
ferencia entre el sentido que se habla reconstruido plU1l domus y ellentido efectiva-
mente CODItatado•.
A partir de ese momeoto el problema se precisa ca latin. Dos WltantiVOf.
dOt1UU. pueden tnlducirsc igualmente por «ca&U. pero DO IOD equivalentes ., difieren
_a
y
coordcaadu las dos palabru. F~ CIi un anti¡uo -Jm/-. que representa - bJtr-ti-.
nombre de ac:ciÓll de la raiz; deJero: hay que ncordar que esta r~ -bhr- no .i¡nifica
simplemente port". [«lIevant]. sino mil bien comptH1u [4u:omportarlt]. y ~kr
[llllcvwtl. de aucrte rp:eforo .. 1a ua:i6. de comp<><tano y «tqudlo rp:e d _
mucho por su dcrivad.6n. .Aede1. ecua. templo», en tanto que COIlJtI'UOd.ÓD, ha dado comportu. Por IU. parte. Fonult« no es un limpie doblete: de Pon; el un adjetivo que
Iupr al <k:rivado o«IiJis. ma¡jatra<lo que vela "'" la ,o".ln":ciÓD de Iu casas y mAl c:ua1ifica F~ y lo prcc:ila al mismo tiempo. La POOl Fortuna ca 1& FOI'S (divinizada)
csp=cia1mcnte de 101 templos. De domu.s, no hay derivado comparable: "'domiliJ no de -Fonu-; CIta forma. -/onu. estt COIlflrmada por el adjetivo JortMlha. En tanto
aiIte. y a la inVcrJI.. hay doI derivados pmticular~ de domws: 1) domicilium. cuyo que pcnorwJidad femenina Fot1IuIlI es • -/0"'14 lo que Portunrl$ a por1.IIS.
segundo término deriva, a su vez" de un anti¡uo -coIlI. tal como fi¡ura en azrico/ll.' Por fIllimo. TIIJmn... tl¡ura de la vieja mitolo8fa nuDIIDll. ADti¡D.. pleprias iD-
ahora bien. domJdJium. «sede de la t:IomI/..T». indica 1& CIU& co cuanto TCaidcm:ia y VOC8Il Amr 77bninu.r, diolI cuyo nombre ha derivado de 'I"ibuíI. TIbcr. BIta forma-
no co cuanto c:omtrue:eión¡ 2) domünu. tamino social. Para nosotros. domu:J y do- ci6n secundaria co -1I11J comprende. por tanto. c:icrto número de nombr~ de divinida-
mi,",s, IOn palabra difcn:ntcs; pero los latinos 1&1 lentian fuertemente vincq1adas. des que reiDaIl sobre un elemento o una fuerza. y dos términos que dcsianan una fUn-
Por ejemplo. con uno de CIOS juelOl etimológiooa que tanto guatablUl a los viejos ción social. dominus y trlbwnw.
poetas latinol: «O domU8 antiquD. hftt qllam d&ptUI dominare domino»¡ en Cicerón: Esta partieu1ar:idad léxica adquiere todo su valor cuando se constata que, fUera del
«domus erar ItOn domino mar" onuzmmto quam ciuiUlti», hasta San Jer6nimo: in latln, d mismo lufijo le empica en las mismu condiciones. En ¡ermáDico antiguo te-
naJll unW' PMrrUltOT; in domo IUIW dominus.» Pero el dominus no ca, en modo al· ncmOl un grupo de palabras sufijadas de CIta forma que comporta igual que en latln¡
lUDO....pooaable de la """"",,"1m de la ClIIll. por un lado. nombres de fuo.cioncs lOCialcs; por otro, nombres propio¡: "iudD1U.
Finalmente, iDcluao Jo¡ c:mpIcoe: de dOlfULl mlatfn cxclu,m toda a1wi6n • una nombre del n:y en 86tico. repRSCnta un antiauo - IeJIfG-1fOJ. que Ji¡nifica «jefe de: la
construoci6n: fnlcucotcl con poKIÍVOI. dOlmU meo. apwd me domi. indb.n riempre .. taltb. de la tribu. de la eomunidad¡ &6tk:o kindiM, «jefe de c1an», salido de
el «en caau. De ah! vic:Ile que d ¡ha allquid m mlltJ domi. «teDIO aI&o en mi casu, o pnti41... jefe de Ia,e... Combinando loa leItimooiot de ""'" dialectos acnniDi-
cquivalp a «yO poaeo». AIt. en Plauto, aU atrmtwn domi m, «aQuel que tKoc di- COI. le obtiene tambHn ·tbuxli-nos. L isl. droltin. «jd'e de tropu, efr. -ncJmaj60
nero (suYO. CI1 IU cua)>>. Todo& mOl JaSIOlI cancterizan domK'l como nociÓD fami- dryhtm; el tmniDo de baJe "drott. «tropa,.. en antiguo islancUs. Este tipo de forma·
liar, social. moral, pero en. modo ~ material. áón rcapan:ce: co anti¡uo islandés en Rujan. sobrenombre del dios Odio, que cati
En Catón. Icemos UDa anti¡ua pkpria dirigida a Marte durante 1& lu.&tracioo del formado IObre Jterr, «ej&átOlt. El pnXotipo es • ~IIOS que n:cu.crcta el griego
QDlPO. Comiste en fórmulall arcak:u. transmitidas a uav&: de generaciones y repro- ~oinIII01. «jefe». AJcunoa de estDl UIlIÚDOI han entrado en la onoIÚJtic:a personal.
ducldallitcra1mente. El oferente. tras haber cumplido el rito. hnpctra la proteee:i6n mc:lulo fuera del germAnico. como el galo Toutonos, ilirio Teu'ona o Jalo Coriono-
de la divinidad mlhi domo Jllmi/iatque nostrae. De este modo. la domus ocupa un lu- /OIB [O).
pI' entre la personalidad misma del sacrlficante y su familia. Pero hay un nombre mueho mú ~bre que entra en cata serie, el del gran dios de
Cuando, en VirlÜio. Encu exellUD1l al desemban:ar: Hic domus. IIIc patria est. la mitolo¡1a acnn'nica.. Wodan (W'otan, Odln). La forma de la palabra supoDe en
une domw y plZtrlg en su pertcnencla com6n a la cafera ele nociones locia1e. y morales. prmiDico W"oda-run (derivado en "-nos) COIlItruido sobre un término ·wóaa-. for-
ma anti¡ua dd alemú. Wut. «f\D'or». m problema es s6Io interpretar este nombre.
BD eItU rufijaciones ICCUDdariaI en -11011. el término radú:aI d.esi¡ua en general una
Pero el t!rmino mú importante • definir. porque define por si mismo etomw.. es cokd:ividad, UDI. frw::ciÓD sodal. Para que una nod6n abstracta como "' wo&r ocupe
d derivado domlma. Su formacióD porticuIar "'"""" que DOI detCllll&DlO1 co 61. El
tema es domo-., IlO domll-," la forrQ,lCi6n ca sin¡u1ar. con -no- como mfijación ICCUD-
darla. es decir. aplicada a un IU&taDtiVO que existe ya en 1& Icn.pa. m procedimiento
no ~ tan común. Se cocue::ntra cate IUfijo en una pequcfta serie de pa1abru cuya Iig-
nificaci6n es ina1nx:tiva; ante todo. tribunU.f. que es a trlbw 10 que domimu (que pro-
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ese lugar, hay que transponer el abstracto en colectivo y entender • wó&l como «las ponerlo. Nosotros pensamos que hay continuidad sin ruptura entre el sentido indoeu-
gentes poseídas por el furon>. Esta interpretación no carece de base, si no en la len- ropeo de la palabra y el del latín domus.
gua, al menos en las concepciones de la mitología antigua. La noción sería la de la Se puede situar en el período indoeuropeo la correspondencia del sánscrito dam
pati~, gr. despótes, «amo de casa». A decir verdad, el sentido de «amo de casa» se ha
Caza salvaje conocida en las literaturas de la Edad Media; una tropa, la de los muer-
tos, que una vez al año vuelve, conducida por un jefe, para <ilar una vuelta entre los borrado, en cualquier caso se ha debilitado, en griego, donde despótes significa desde
vivos, devastanto todo a su paso; luego, prosiguiendo su carrera, desaparece en el fecha temprana «amo» en general y no solamente de la casa, hasta el punto de que en
más allá. Wotan-Odín sería, pues, el jefe de esa banda. Es una hipótesis plausible. la lengua del Nuevo Testamento tuvieron que crear oiko-despótes para decir «amo de
Por lo demás, se observará que coincide con el nombre citado de Wodan: a. isl. Her- casa». Es que en despótes el nombre de la «casa» ya no aparecía. En la prosa ática
jan, propiamente «jefe de ejército», cfr. gol. harjis, «ejército», al. Heer l. aparecen ya las locuciones otx.ou u o¡x.(cx~ ~t.<mÓT1)l;, «despótes de la olkos, de la oikía»,
Para ilustrar la función de los derivados en -no-, he aquí un conjunto de hechos :uando es e? la casa donde se ejerce ese poder. ~ora bien, este compuesto arcaico,
dem(sj-poII-, «amo de casa», se refiere por su pnmer elemento a la «casa-familia» y
bastante considerables y que llevan muy lejos, pero en ellos no puede encontrarse
no a la «casa-construcción». Encontramos su confIrmación en una expresión paralela
idénticamente la noción de jefe. Para algunos, esta traducción es correcta: laL Portu-
a dam-patih (o parir dan), a saber, el védico siSur dan, «hijo de la casa», con un tér-
nus es, en efecto, el dueño de los puertos, y gol. jJiudans, el del pueblo. Es más dificil
mino de parentesco sisus que supone la «casa» como entidad familiar y social.
interpretar de esa manera el nombre de Nep/u-nus. La relación entre Nep/unus y el
Al término de este examen, parece que "'dem- (·domo-j, «casa», tanto en indoeu-
elemento líquido no puede ser transpuesta de ese modo al dominio social. De hecho se
ropeo co~o en latín, tiene un valor exclusivamente social. Muchos otros indicios pue-
.., trata, no de una autoridad ejercida, sino de un encantamiento: Nep/unus encarna el
elemento líquido, lo representa. Puede decirse asimismo también que el jJiudans en-
den confIrmar que no hay ninguna relación entre la noción de «casa» y la de «cons-
truiD>. Incluso en una lengua que ha abolido muchas huellas del pasado indoeuropeo,
carna a su pueblo. Hay que entender esto que afecta a la naturaleza misma de la insti-
el armenio, el término tanu-ter, «amo de casa», se aplica al jefe de familia. Asimis-
tución. Aquí decimos «encarnan>, en relación con la forma en que el rey era designa-
do entre los pueblos indoeuropeos de la Europa central y occidental. No era rey de
mo, el adjetivo sánscrito damu-na califica las divinidades caras a la familia.
También se puede hacer surgir esta relación de domus con la familia, mediante
nacimiento, sino por elección; era tomado del seno del pueblo, dice Tácito. Asimis-
u.na comparación con el término inmediatamente superior a domus en la jerarquía so-
mo, en la India, la asamblea debe escoger, en el seno de una determinada clase, a
cial. Se trata de la expresión avéstica visó pu()ra, que designa al hijo heredero de una
aquel que la representará. Vistas bajo este aspecto de representación, de «encarna-
noble familia, literalmente, «hijo de vis». Según esta apelación, es el hijo del • weik-,
ciÓn» de la noción de base, las dos series de palabras formadas con ese sufijo -nos se
de la unidad social correspondiente al latín uic:us, gr. (wjotkos. Este nombre no pue-
acercan una a otra. Puede ampliarse todavía el inventario. Están, además, los de-
de comprenderse a no ser que se entienda por vis una agrupación social o familiar (en
rivados secundarios en -no; de este modo, el nombre griego de la «luna», SeJéne
el sentido amplio del griego oikos), y no una aglomeración de casas. La designación
(~t.A7¡IITJ < *at.Acxa-V«), derivado de sé/as, «resplandor (lunar)>>, es un sustantivo for-
por visó pu8ra- es paralela de este modo, en un grado más elevado, a la del védico si-
mado de la misma manera que el latín /ribunus o el gótico jJiudans. Se verá en Seline
Sur dan, «hijo de la casa». Ambas se corroboran.
la encarnación misma de la luminosidad particular de la luna. De este modo, podría
Después de haber constatado la concordancia de estos testimonios, hay que con-
unificarse en su principio esta derivación, que luego se ha especializado y a la que se
sultar los datos del griego. Algunos confirman de entrada nuestras conclusiones. No
deben los nombres de los jefes de fracciones sociales.
hay solamente despótes, síno también dámar, que ya no es analizable en griego mis-
Por ahí llegamos a la formación de dominus. El personaje llamado dominus tiene
mo, y que indica «aquella que administra la casa»; dmós. el servidor el esclavo
autoridad sobre su domus.· él la representa, él la encarna. Y una vez más, llegamos a
dmoé, la sirvienta, es decir, «aquellos que forman parte de la casa», coU:o los famuÚ
la misma conclusión en cuanto al sentido de domus. No designa la casa como cons-
del latín. Por último, la forma homérica dó, en 1JlllnpolI, a veces ólll'[~poll 1Jw, «en mi
trucción material. Es en una concepción exclusivamente social y moral de domus co-
casa, chez moi», «en vuestra casa», simétrica de latín domi, domum, noción de la ca-
mo grupo humano, donde domus y dominus pueden encontrar su explicación respec-
sa como un «interior». He ahí una serie léxica que prolonga claramente en griego an-
tiva y esclarecer sus relaciones.
tiguo un sentido de • dem-, • dom-, que ya hemos reconocido nosotros como indo-
Esto está apoyado por el sentido de otro derivado, domestic:us, cuya formación
europeo.
es paralela a la de • rowesticus ( > rUsticus), si no es un calco de ella. El adjetivo
Pero frente a este grupo, pondremos un conjunto de formas que, incluso en grie-
domesticus califica lo que pertenece a la casa, y se opone a lo que es foráneo; no im-
go, deben ser reconocidas como distintas y derivadas de otra familia distinta. En pri-
plica ninguna relación con la forma material de la casa.
mer lugar el sustantivo dómos, que se aplica a los edificíos: casa, templo, y también
¿Debemos suponer entonces que el latín habría transformado en noción social una
habitación, a veces nido. Herodoto lo toma en el sentido de «serie de piedras o de la-
significación material que habría heredado y que estaría en la base del latín domus? Si
drillos» que sirven a la construcción de un muro, de una casa. Exclusivamente tam-
hu~iera tenido lugar, semejante transformación no habría podido ser total; hubiera
bién se refiere a la construcción mesódme, «gran viga transversal» del edifici~. Un
dejado huellas en el mundo romano incluso. Pero no vemos ninguna razón para su-
término esencial de la arquitectura es oikodómos. y el verbo derivado oikodomein,
«contruir», que ha sido el modelo del latín aedificare. Citemos también la expresión
I Cfr. anleriormenle pp. 72 Y ss. homérica bussodomeúein (~UCl'ao-OO¡.L~út.LII), «construir en las profundidades, intrigar,

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maquinar secretamente»; ellatin ofrece un paralelo que debe ser una traducción lite- El mismo hecho se repite en el escalón superior de la sociedad, en las formas del
ral bajo la forma endo-struos, latín clásico industrius, literalmente «que construye en tema nominal * weik-, * woiko- que denotan la unidad formada de varias familias.
el interior, de una manera oculta». El paralelismo de la formación aclara la equiva- Salvo en céltico, éstas se reparten sobre el conjunto del área indoeuropea. El sentido
lencia entre griego -domeúein y el latin struere. Por último está el verbo primario social está bien establecido por la concordancia del indoranio vis, «clan» (cfr. véd.
démo, «construir», que rige complementos tales como teíkhos, «muro» u oíkos, «ca- vis-pati, anteriormente) y del lituano vii-pats, «señor». Pero se ha deslizado al senti-
sa», que desembocan en un compuesto oikodómos; o también (h)amaxitós, «ruta»: do material de «grupo de casas, aldea, burgo», en latín uicus, «burgo, barrio (de ciu-
OtJ.LOt~L'tO~... 8'8fl.7J'tlltL, en Herodoto (VII, 200). Se añadirá también el sustantivo démas, dad)>>, a. esl. Vls't, «aldea», gótico weihs, «aldea, dominio». El griego (w)oíkos ocupa
«forma corporal, estatura, apariencia», convertido en forma adverbial, «a la manera una situación intermedia; en primer lugar «(gran) casa», que agrupa a toda la descen-
de, comO», propiamente «siguiendo la apariencia, la forma de... » dencia del jefe de familia, luego sustituto de dómos, como se ha visto antes, y «casa,
Las formas que se agrupan en torno a este verbo démo no son una creación del edificio», en oiko-dómos, «constructor, arquitecto», y numerosos derivados y com-
griego. Tienen correspondientes exactos en germánico: gol. ga-timan, al. geziemen, puestos. De este modo, el nombre de la unidad social se ha transferido al hábitat ma-
«estar de acuerdo, concordar», propiamente «ser construido de la misma manera»; terial que delimita esta unidad. Entonces se establece una relación nueva entre aque-
derivado nominal, * dem-ro, anglosajón e inglés moderno timber, «madera de cons- llos que están agrupados en el mismo hábitat: esta relación queda ilustrada en latín
trucción». De este tema nominal * dem-ro se ha sacado en gótico un verbo, timrjan, por la relación de sentido entre uicus y el derivado uicinus, «que pertenece al mismo
«escuadrar» (alemán zimmern), y un abstracto, ga-timrjo, «construcción». Compa- uicus», de donde «vecino». Según las lenguas, el representante del antiguo * weik-
rando estos términos se ve que postulan una raíz * dem-, que tiene, según las técnicas, entra en tal o cual serie específica y adopta cada vez el sentido que su puesto en la se-
el sentido de «construir por escalonamiento» para los trabajos de albañilería, «cons- rie le asigna. Pero también se ve claramente en fecha histórica que, en la unidad in-
truir por ajustamiento» para los trabajos de carpintería. doeuropea, este término denotaba un círculo de pertenencia social.
De este modo, resulta que las designaciones indoeuropeas han sufrido cambios de
Hay que examinar también otro grupo completamente diferente. Son las formas sentido bastante profundos. A través de estos cambios, podemos descubrir un gran
nominales o verbales de una raíz que significa «doman>; latín, domare; griego hecho de civilización, incluso una transformación en las instituciones que el vocabula-
damúo, a-dámatos, «indomable», etc. Este sentido se vincula no a la idea de «casa», rio traduce indirectamente.
sino a una noción completamente distinta y mediante una relación mucho más satis- Lo que *dem- y * weik significaban, respectivamente, en la organización indo-
factoria. El hitita nos permite conocer un presente damaS-, «hacer violencia, ejercer europea, es decir, fracciones de la unidad social, se encuentra designado en el nivel de
una coacción, someter». De este sentido, por especialización, resulta «domam, y sa- las lenguas atestiguadas históricamente, por términos nuevos, bien *genti-, bien
bemos que el verbo griego damúo indicó primero la doma de caballos, practicada por * teuta-, en una parte del indoeuropeo occidental. En latín, debido a que uicus se ha
los pueblos jinetes. Hay ahí un desarrollo técnico, limitado primero a un área dialec- vuelto el nombre del «barrio», de la «aldea», nuevas designaciones se han instaurado:
tal, que no puede atribuirse al estado indoeuropeo. tribus y ciuitas.
En total, debemos disociar el conglomerado léxico que figura en nuestros diccio- El cambio es igual de profundo en griego, pero adopta otro aspecto. La gran uni-
narios etimológicos bajo * dem-, «construir, casa», en tres unidades distintas e irre- dad es la del génos, mucho más amplia que la gens romana, y que no se confunde con
ductibles. la phratrfa, división propiamente helénica también. A su vez, las phratrfai se agrupan
1) * doma-, «hacer violencia, domar» (lat. domare, gr. damáo, scr. damayati, enphulaf:
gOl. gatamjan, etc.);
2) * dem(iJ), «construir» (gr. démo y sus derivados, gol. timrjan); Han intervenido dos transformaciones importantes:
3) *dem-, «casa, familia».
1) El fraccionamiento de la gran familia en familias distintas. La época antigua
En el estado indoeuropeo común disociamos, por tanto, el término *dem, «fami- se caracteriza por la gran familia donde, al casarse, continúan viviendo todos los hi-
lia» de todo vínculo verbal. No hay nada más que una homofonía entre dem-, «fami- jos, donde educan a su propia familia, donde a veces las hijas llevan sus maridos. En
lia» y *dem(iJ), «contruin>. Pero es irrefutable que se han producido contaminaciones ese estadio, no hay propiedad indívidual, todo el dominio familiar es propiedad indis-
entre las formas salidas de estas dos raíces, como, por ejemplo, en griego homérico, tinta; no hay, hablando en propiedad, herencia, quedando la gran familia propietaria
entre dó(m), «casa-familia», y domós, «casa-construcción». Esto indica también que sin que cesen en ningún momento sus derechos sobre la hacienda. Luego esta gran fa-
hubo una tendencia, en todos los términos de la misma serie, a identificar el agrupa- milia se ha encontrado rota. Por razones económicas, los hijos se dispersan bastante
miento social con su hábitat material 2. pronto. Los términos que connotan esta «gran familia» se emplean cada vez menos;
la noción misma no responde ya a la realidad de la institución; la gran familia se es-
* cinde en agrupaciones más estrechas cuando los descendientes van a fundar a su vez
* • nuevos hogares.
2 Sobre las rafees homófonas para «domar», «construin), «casa, familia», cfr. nuestro artículo «Ho.
mophonies radicales en indo-européen», Bulletin de la Société de Linguislique de Paris, t. 51 (1955), pági- 2) La segunda transformación es el establecimiento de los guerreros aqueos en la
nas 14-41. pólis (7tÓA~). la ciudad común. Esta evolución abolió lentamente los cuadros sociales
200 201
anteriores en provecho de nuevas divisiones, territoriales en esta ocasión. Las anti- Considcrúldolo de cerca, tenemos ahi una oposici6n que no era previsible, que
guas divisiones sociales, fundadas sobre la descendencia genealógica, prolJresivamente pone en contraste dos términos que no son por naturaleza antitéticos, puesto que uno
fueron reemplazadas por las agrupaciones que determina el hábitat común. el el nombre de la «casa». el otro, el nombre de la «puerta» (fores). Una noción nue-
va entra aqui en el juego léxico, el de la «puerta».
Este hábitat no es ya privilegio de aquellos que tienen un origen común. En la p6- Hay en las 1en¡uas indoeuropC8lli varios nombres de la puerta; su repartición es
lis o la k6me (xW,.i.r¡), es el azar, la guerra o cualquier otra razón la que ha reunido a desigual. El nombre puede estar restringido a una sola familia de lenguas. Ali. en los
los que alli viven. Aristóteles, al comienzo de su Política, no hace más que codificar dialectos ittlicos, el osco ue",. «portam». el umbro lIeroJe. «in portas». con posposi-
una situación ya entonces adquirida cuando caracteriza a los elementos de la sociedad ción -e. Esta palabra se apoya en un antiguo neutro" werom, «cierre», derivado de la
considerada en tanto que «comunidad» (koinonía). Plantea como unidad más lejana raiz ·wer (ser. 1I[1)6ti, «él cicna, él clausura»; alemAn Wehr), término localizado y
la odcos (los latinos dirian domus); es para él la fracción más pequena y la primera que. fuera del 08C0 Y del umbro, no tiene correspondencia mis que en eslavo y en bil-
forma de la sociedad que ha existido, y la defme como una comunidad del marido y neo. En otras lenguas, por el contrario, una multiplicidad de términos llama la aten-
de la mujer, del amo y del esclavo: es la noción de la familia romana. La oÍkos se ha ción. En latio tenemos cuatro: lores, portQ~ Itlnuo. ostium. Si en ciertos autores pare-
constituido gracias al alimento y al culto repartidos cada dia. De ahi Aristóteles ima- cen cmpleadOl!l uno por otro. se sabe que desde fecha antigua no tienen la misma sil-
gina que se pasa a la aldea, kÓmi, y a la ciudad, pólis. nif"lCaCión.
Hoy no podemos imaginarnos las cosas de ese modo; esta reconstrucción, que De todos estol nombres, aquel que e1latin representa por lores es el que tiene ma-
parte de la célula social y procede por cruzamien~os sucesivos. es falsa. Lo que ha yor extensión; está atestiguado en casi todas las demás lenguas. Su forma indoeuro-
existido desde el principio el la sociedad, esa totalidad. y no la familia, luego el clan, pea es .dhwer-, en. grado reducido "dhur-, gr. thlÚll (Gúpor;). leneralmente en plural
luelo la ciudad. La sociedad, desde el origen, se ha frat:cionado en unidades que se porque, al parecer, la puerta es concebida en. sus múltiples elementos, como el con-
engloban. Las familias están necesariamente unidas en el seno de una unidad mayor, junto de UD dispositivo.
y asi sucesivamente. Pero Aristóteles transpone a condición universal y a necesidad fi- Pero, ¿es que en ese ·dhwer- -tl:rmino inanalizable por sí mismo, que no se pue-
losófica 10 que su propia sociedad le presenta: proyecta en el absoluto un estado his- de vincular a una raiz verbal, y cuya significación etimológica se nos escapa-, tene-
tórico. mos el nombre de un objeto material que seria califu:ado por las funciones que
Es ese gran proceso de transformación lo que el vocabulario refleja: como d6mos. cumple?
el término odcos se convierte en adelante en nombre de hábitat. Hemos visto que, en Lo que importa poner de relieve es la concordancia de los empleos adverbiales de
la prehistoria del griego, la «casa» no era una casa construida; asimismo. la expresión ·dhwer- en latiD y en otras lenguas. Algunas presentan en efecto empleos exactamen-
homérica que designa a 10l!l dorios como trikhaf-wikes, «aquellos que están divididos te comparables al dcIlat.joru. «puerta», yJoras, «fuera»; griego thlÚll. «puerta», y
en tres tribus», conserva en wik-, emparentado con (w)oikos, el sentido primero de thlÚll-V! (9úpm-ta), «fuera»; armenio durfce, «puerta», y durs (acusativo plural), «fue-
agrupamiento social. Pero en fecha temprana, oikos ha ocupado el lugar del antiguo ra». También en gótico tenemos un compuesto Jaura-dfJuri. literalmente, «fuera de la
'dem, «casa», luego el valor de «casa» como edifIcio. El. cambio ocurrido en la socie- puerta». que traducc 'R'M&'ta«, «ca1Ie».
dad ha producido: 1) el deslizamiento de 105 términos al sentido material; 2) la trans- Tenemos ahi una forma adverbial fijada en fecha muy antigua y convertida en in-
ferencia «jerArquica» de un ténnino a otro: el sentido de "d~m- ha pasado a ofkos en dependiente, aunque habiendo perdido thúraztt, desde antes de Homero, su relación
griego; de ah1 el locativo ofkoi, etc•• que responde allat. domi, etc., y significa «en con thúra. «puerta» (de la casa), se ha podido decir OIAo.; 8úpor;~, «fuera del mar», en
mi casa», en «tu casa»; otlcos ha recibido todo el valor antiguo de "d~m-. En suma, la Odisea (3, 410; cfr.n. 16,408). En las lenguas eslavas, la relación subsiste entre los
asistimos a la abolición de la estructura social indoeuropea y a la promoción de térmi- dos términos; por un lado, dNtll, «puerta», pero también en todas las 1cnguas eslavas
l108 nuevos. Los antiguos nombres genea1ógicoa se vacian de su sentido institucional y modernas: ruso lUZ dvorl, servio nadvor, etc., «fuera», propiamente «a la puerta».
social para convertirse en una nomenclatura de divisiones territoriales. Cada lengua Tales correlaciones. cuya antigücdad es evidente, aclaran la naturaleza de esa repre-
procede a una nueva disposición de su terminologla. La manera misma en que se ope- sentación. La «puerta», ·dhwer-. es vista desde el interior de la casa; IÓIo para aquel
ra esta transformación en las diferentes lenguas está llena de enseñanzas, porque las que estt en la casa. «a la puerta», puede significar «fuera». Toda una fenomenologla
leng:uas no tienen la misma manera de ser indoeuropeas. E1latin lo es por su fidelidad de la «puerta» procede de esta relación formal. Para el que vive en el interior,
a los usos antiguos. al vocabulario de las instituciones, aun cuando este vocabulario .dhwer- marca el limite de la casa concebida como interioridad, y protege el interior
recubre realidades nuevas; de manera inversa. el griego organizando, por la persisten- de la amenaza del exterior; noci6n tan profunda y duraderamente inscrita en las len-
cia del modelo primitivo. una nueva serie de designaciones. guas indoeuropeas que, para nosotros también, «poner a alguien a la puerta» es «po-
nerle fuera», «abrir o cerrar su puerta a alguien» es «admitirle o no en su casa».
La eategoria de sentido en que el nombre de la «casa» encuentra su valor indo- Se comprende que en latin Joris sea lo contrario de domi: el «fuera» comienza «en
curopeo detennina también esta noción bajo otros aspectos. Entre los empleos de do- la puerta» y se dicefori" para aQ.uel que está en su casa, domi. Esta puerta, seJÚD que
mU.f~ hay que considerar aqui la fonna adverbial domi, y la oposición que el uso lati- se cierre o se abra, se convierte en simbolo de la separación o de la comunicación en-
no ha establecido desde el principio entre domi «en su casa» y foris, «fuera» o, con tre un mundo y el otro: por ahi, el espacio de la posesión, el lugar cerrado de la segu-
movimiento, entre domus y Joros. ridad, que delimita el poder del dominllS~ se abre a un mundo extrafto y a menudo

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hostil; cfr. la oposición domi/mi/itiae. Los ritos del paso de la puerta, la mitología de ria que la extensión dialectal de los términos está en razón inversa a la generalidad de
la puerta, proporcionan a esta representación un simbolismo religioso. las nociones.
Es significativo que el adjetivo sacado de este nombre de la puerta designe no lo Recordemos que hemos partido de la serie avéstica dam-. viS-, zantu, (dahyu~.
que concierne a la puerta misma, sino a lo que está fuera, al mundo extraño. Tal es, Ahora bien los datos son más abundantes para la primera que para la segunda di-
frente al griego thúra, «puerta», el adjetivo thuraios (aupara¡;), «extranjero». Igual- visión. Las 'dos tienen en común una tendencia a cargarse de un valor ~aterial de
mente el latin tardio ha sacado de foris, foras, los derivados loranus, foresticus, fo- hábitat.
restis, todos ellos para indicar lo que está fuera, lo que es extraño. Esta relación debla El tercero, zantu, pertenece a la misma familia etimológica que el latín gens y el
estar viva; continuó actuando incluso cuando el nombre antiguo de la puerta fue griego g4nos, pero difiere de ambos por su formación; Del latín gens di~~ere en que
reemplazado por términos nuevos; asi en las lenguas romances, donde ha producido comporta un sufijo -tu, frente al -ti dellatin. El estudiO de estos dos sufiJOS y ~e su
adjetivos derivados tales como el italiano foresiiere, «extranjero»; en antiguo francés, relación exigiría amplios desarrollos, que hemos hecho en otra parte 3 • ~bos tienen
especialmente en normando, horsain significa «extranjero, aquel que está fuera, que capacidad para formar nombres abstractos; -ti se ha desarrollado más ~Ien en com~o­
no habita en la localidad», y también en francés moderno, forain, «que llega de fue- sición, y -tu para los nombres simples. No obstante, hay palabras Simples en -ti, y
ra» (Iat. foranus). Incluso el adverbio francés hors implica necesariamente un sujeto gens es una de ellas. .
que esté en el interior; poner a alguien fuera [hors] de la ley supone que uno está en la Desde el punto de vista morfológico, latín gens tiene un paralelo en el denvado
ley. Aunque la noción de la «puerta» ya no se exprese en las lenguas romances por las avéstico fra-zanti-. «descendencia», así como en gótico kindins (de ... gentinos), «he-
formas del antiguo fores, continúa separando, como un límite invisible, el espacio del gemtm. gobernador», que ha sido analizado en páginas anterio~es (p. 197). Pero l.a
interior y el del exterior. designación avéstica zantu- se limita al indoiranio; e incluso .védlco )an~-, .«es~ar ~I­
Por otra parte, el sentido material de ... dhwer- se refleja en ciertos derivados anti- vo' colectividad de humanos, raza», que le corresponde, no tiene el sentido mstltuclO-
guos que se refieren a la arquitectura, como gr. pro-thuron (1tp6·9upov), «vestibulo» nai que es propio al av. zantu-. De este modo se ve que la situación de zantu es dife-
(literalmente, 10 que está delante de la puerta) o antiguo eslavo dvorU, «patio (de la rente de la de gens y, a pesar del parecido de estos términos, nada prueba que sean de
casa)>>. la misma fecha.
La oposición domilforis comporta una variante donde foris es reemplazado por El hecho importante es que, frente al neutro génos del griego, tenemos aquí pala-
un adverbio completamente diferente. El término opuesto a domi está sacado esta vez bras del género llamado animado, masculino-femenino. El ~ent.ido ~e estos t~~inos
de ager, «campo» ( < . . agros), bajo la forma del adverbio peregri, peregre, de donde depende estrechamente del sentido de la raíz ... gen-, que no mdica solo el naCimiento
el derivado peregrinus, «extranjero». También aqui tenemos dos nociones que pare- fisico sino el nacimiento como hecho social. Varios derivados nominales lo ponen en
cen diflciles de conciliar con la significación histórica de los términos. evide~cia. En una organización social definida por las clases, el nacimiento e~ una
Pero este hecho latino no está aislado. Otras lenguas indoeuropeas asocian el condición del estatuto personal. Se precisan términos que, al nombrarlo, caractericen
nombre del «campo», bajo una forma adverbial, a la idea de «fuera». Si en griego el nacimiento como legítimo, por los derechos que confiere a aquellos a quienes les es
agr~i significa, sobre todo, «en el campo», por oposición a la «ciudad», por otro la- reconocido. Además, esta legitimidad vale, en primer lugar, para los hombres; es a
do se constata que «en el campo» no indica sino «fuera». Asi, armenio arta~s, «fue- los hombres a quienes se aplican los derivados colectivos s~cados de esa r~íz * gen-,
ra», es derivado de art, «campo». En las lenguas bálticas, lit. lafikas, «campo» (latín que designa a aquellos que se reconocen ~n antepasa~~ com~ e~ asce?dencla ~ascu­
lucus), tiene una forma adverbial/auke, «fuera». El irlandés dice immach. «fuera», linao Esta¡ condiciones expresan lo esenCial de la nOClOn: naClIDlento hbre, legltll~:lO y
de ... in mag, «en los campos». descendencia masculina; ayudan a definir mejor estos términos paralelos y del mismo
De estos términos diferentes, pero paralelos, deriva la misma imagen de una anti- tronco, ay. zantu.lat. gens, gr. génos.
gua relación: el campo inculto, el espacio desierto, opuestos al lugar habitado. Fuera Pero la dimensión del grupo que cada uno de estos términos designa puede variar
de esta comunidad material que constituye el hábitat familiar o tribal, se extiende el según las sociedades; no ocupan el mismo lugar en la nomenclatura.?e las .divisi~nes
páramo; ahí comienza el extranjero, y este extranjero es necesariamente hostil. El sociales y territoriales. Si en la serie irania, zantu es la tercera extenslOn SOCial, genos,
adjetivo griego derivado de agrós. «campo», es ágrios, que significa «salvaje», por el contrario, es el punto de partida de la serie g~ieg~: Aquí encontramos.ese gran
y que en cierta forma nos da el antónimo de 10 que en latín se dice domesticulf. y cambio que da lugar en griego a una nueva orgamzaclOn del esquema antiguo. E?
por ahi nos lleva a domus. Sea por una oposición como domi/foris o, por otra, más Atenas, en la sociedad antigua, el génos conduce a la fratría y la Iratria a la phule.
amplia, que contiene la noción del «campo», de domi/peregre, siempre se termi- Según la constitución ateniense, era preciso treinta ?éne (plu~al de génos) para for~~r
na definiendo la «casa» por su carácter social y moral y no por el nombre de la una phratría. y tres fratrías para constituir la phule. He aqm, pues, ~a1~bras especlf~­
construcción. cas que se aplican a conjuntos nuevos. Pero estas palabras son por SI mismas ~e ant~­
gua formación indoeuropea y las nociones que expresan pertenecen al repertono anti-
A propósito de domus y de formas emparentadas, se ha podido medir la riqueza y guo de las sociedades indoeuropeas.
la especificación de una denominación que cuenta entre las más antiguas del mundo in-
doeuropeo. Los otros términos que derivan de la estructura politica de la sociedad es-
tán menos atestiguados en la medida en que se aplican a conjuntos más vastos. Se di- 3 Noms d'ugenl el noms d'uction en indo-européen. Parls, 1948, 11' parte.

204 205
Esta transformación de la estructura antigua que dc:acmboca fmalrncnte en la «Dispón los hombres en phO/on y en phrltre. a fin de que la phrlte ayude a la
kóme y en Iapd/is no puede ser re1a.cionada con ningún acontecimiento exterior, sal- phretre y los phO/a a los phQla.» Para triunfar en esta gran prueba que constituye el
vo quizá con el establecimiento de los helenos en su territorio histórico y con las nue- combate y que es asunto de todos, la organización del ejército debe acomodarse: a los
vas condiciones del hábitat. No se advierte: ah1 ninguna influencia extraña. Todo pa- cuadros de la sociedad: de este modo alcanzará su mayor eficacia.
rece proceder del fondo helénico, tanto la estructura como el vocabulario de estas ins- En los textos antiguos de la India Y del Irin encontrariamos recomendaciones se:-
tituciones. mejantes. El «amigo» combate con el «amigo»; es preciso que cada grupo social man-
Partiendo de génos para desembocar en la fratria, se pa5a del grupo fundado so- tenga o reconstituya su unidad en toda las circunstancias en que la sociedad entera es-
bre un nacimiento comÚD a un grupo formado por el conjunto de los «mnnanos». tá comprometida. Este principio no se afirma siempre de una manera tan explícita ca-
No son hermanos por la sangre, sino en tanto que se reconocen procedentes de un an- mo en Hom.enro, pero no es menos inherente al funcionamiento de las instituciones
tepasado común, y este parentesco mltico es una noción profundamente indoeuropea: en cada clase.
el griego ha conservado mejor que cualquier otra lengua el sentido propio de phr6ter:
es también ese el caso del griego (y parcialmente dellatin) para el término correlativo Queda por considerar el último término de la serie. A diferencia de los otros dos,
patb 4• ~ste se limita al iranio. Esta palabra avéstica para «pais», dahyu (antiguo daysu) tiene
Este collleJYBduriJrno se nota aún en muchos usos sociales que nos 4cscribe la por correspondiente dasyu en sánscrito. A pesar de la identidad completa de las for-
epopeya. La eclad heroica, a la que nos remiten, ha sido una edad histórica. En cier- mas, hay quienes ponen en duda esta correspondencia, a causa de la diferencia de
tos aspectos tenemos, en el empleo homérico de ciertas palablll5, en las relaciones de sentido. En av~stico yen antiguo persa, dahyu signiflca «pais»; en v~dico dosyu es el
diferentes agrupaciones de hombrea, la imagen de lo que debió ser la sociedad indo- esclavo extranjero. Pero la desviación se puede interpretar en un estado més antiguo
europea común - en la vida civil Y en el combate- . La manera en que la familia y el de estas nociones.
clan se reúnen, y en que los jefes hablan y actúan, debe reflejar bastante exactamente Del lado indio, dosyu debe ser tomado como un étnico. Los dosyu son un pueblo
el comportamiento de la clase de los guerreros en el mundo indoeuropeo. Leamos so- extraf\Q que los Arios tuvieron que combatir; son bárbaros, esclavos.
lamente estos dos pasajes: Diada, 9, 63 s. PerD por el lado iranio, dahyu fonoa' parte del vocabulario consagrado y oficial.
Darlo se problama «rey de los países (dahyu)>>. Se designaba así cada uno de los «pai-
ses», Persia, Media, Armenia, Egipto, ctc., cuya reunión constitu[a el imperio aque-
ménida. Este término ha debido tener una larga historia en iranio. Incluso fue en la
socledad irania donde nació. Hoy estamos en condiciones de analizar su formación.
Se condena a aquel que emprende contra sus conciudadanos un mSAI.¡wr; lKL&t¡IJ.LOr;, Un dialecto iranio del este, el kotanés, posee la palabra daha, «hombre». Sabemos,
una guerra «civil», en el seno del mismo dimos!. Un hombre semejante queda sin por otra parte, que habia en el mundo iranio un pueblo de los Dahtze. como lo desig-
fratrla, sin thémis, sin hogar (hestfa). Las nociones de fratria Yde hestla son correlati- nan los escritoreslatinOll. Este pueblo se llamaba, por tanto, como tantos otros, sim-
vas; y entre las dos, thémis es el derecho consuetudinario que reina en la familia'. La plemente «los hombres». Gracias a este paralelo, el sentido de dahyu se vuelve más
naturaleza de esta.s nociones y, sobre todo, su relación reproducen las que se han estu- claro: partiendo de una raíz dos-o para nosotros mal identificada, es UD derivado que
diado bajo otros aspectos más arriba. designa una colectividad de hombres, la más amplia en el orden tribal, y de ahí en el
Se ve as! aparecer, en orden inverso y sucesivamente: bestia, el hogar, es decir,la área territorial.
domw,· luego tMmu, las costumbres que fijan el d~o, luego la fratria. Los dos Puede comprenderse, entonces, el sentido tan singular del séDscrito daS)'ll. Si la
primeros circulo.s de la sociedad son los únicos nombrados o implicados aqol, porque palabra se refiere primero a la sociedad irania, el nombre, con que ese pueblo enemi-
se trata de una hazafia individual. Pero en la guerra, son las grandes unida.dc:5 sociales go se designaba a s1 mismo en tanto que colectividad, ha tomado una connotación
las que se encuentran comprometidas. y a1ú prueban su solidaridad. Cuando uno esté hostil y se ha vuelto, para los Aryas indios, sinónimo de pueblo inferior y bárbaro.
en el combate, es preciso que esa solidaridad le afmne entre los miembros del mismo De este modo la relación de sentido dahyuldasyu refleja conflictos entre pueblos in-
clan, de la misma tribu. Esta condición rige el dispositivo de las tropas y el plan de dios e iranios 1.
bataDa.
Néstor le dice a Agamenón,llía.da, 2, 362-363:

xpi"v' iv3pw; XIX't'«~. XIX"t'« ,pfrrPCXi¡. 'Al«JuIJ.VOV,


... ' "' 1' 1 ',""P'W" ~, ,.l.o al "'¡¡"'~.
4 Cfr. antcriorlllCllte, p. 140.
5 Sobre tilmar. cfr. 11 parte, libro l. cap. 9.
, Sobre thémis. cfr. U parte, libro 2, cap. l. 1 Cfr, lambi~n anteriormente. cap. ,.

206 1D7
CAPiTULO 3 seria una Libera. paredro femenino del dios Ubcr, identificado con Bacchus. Ade-
más, tenemos una forma casual, ¡fJuurof/OS. interpretada como liberibus, con un
EL HOMBRE LIBRE diptongo -ou- radicll1, del cual da curnta la alternancia vocálica e/o. como en la& for.
mas falisca loferta (:: liberla) y osea LJlvlreis. genitivo singular (_ Liben) frente a
• (t!) teudheros, lat. libero
El análisis ctimol6gico saca a la luz en liber un conjunto complejo de relaciones.
Ante todo, se trata de saber si hay un ¡¡bu o varios. Porque /iber adjetivo, Ll«r
nombre de divinida.d, ¿&en la misma paJabnt? También crtin los liberi, «los niftOSlt,
que llpIlROtcmertte Ion &1&0 diferente. Lo que complica la cuestión de una forma cm-
tinta es que el radical de donde se han S&CBdo libu y elt!Úthuosl a saber, .leu.dJt.... da
en eslavo, a. esl. (judi1. «pueblo»¡ Uucf'lje, ugentu; en gcrmtnico, a.a.a. IiUI, a.a.
leod. aIcmtn moderno uute, «la gente». Por último, además de estos adjetivos y es·
tos sustantivos, la rm verbal proporciona en gótico liwdtm. «crcccrn, en indoiranio,
s-.no. Aunque !ro oporil:i6n ll1ibre-esdayo.. el COGIún I codos 101 pueblOl indo- ser. rudh-. av. rud-. «crecer, desarrollarse».
CUtVpCiIJI, no le eonoc::c dc.ipad6u comim pan la lIOCiba de «libertad_, El p~dbmo El parmtcsco de las formas ea ftcil de establecer, ¿pero qu~ decir de la variedad
de: tu riu po!" lu que se I.VIl5ticu,,: esta desiF'ld6n ea dos &f1IpoI de 1en¡uas. no tw:c de las silnirlcaciones1 Éstas son tan partitularCl que, a primera viata, se lo considera
lino pQnCT mejor de rdien: d CDIllenido cspcclrlco de la DOdbn.. inconciliables. ¿Cómo explicar por una ra1z ·/ndh·, (ccrecer, desarroUanelt, un tér-
En Iltln J en JIÍCIO. d hombre Libre, -(r}/ftldlvraJ. se defarw: positJnrnente por ru
~ • un «crecimiento., • lItIa '"'l%pI.lO¡ pn¡C'ba de dIo la tt.BetDCII al lltin: la
mino colectivo, «el pueblo, las ¡entClllt, luego un adjetivo cclibre» y, localmente, en la-
dcsi&QI;i6a de 101 .niftou (bien nac:idos) por Ii~ri: naca de buena cepa y SC'r Ijb~ ClI tín, un nombre de divinidad, Liber. y un swtantivo (iberi, cUños»?
lodo uno. NDlI encontramos con UD modelo baalante frecuente de relaciones a estudiar: en
Ea lemJAniaJ, d parcntc5co todavilscnsibk, por ejemplo, cttotre d 11. 1m. 1I1ibR:lf. 7 un extremo de la cadena (lquf en Roma), el término se ref'J,Cf'C a instituciooCl, mien-
~. -amp, permite m:ooslnlir lIDa 1Iad60. primillYa de 11 liberad como Ftc-
Jlr:ntil al pupo cerrado dc MjueIJos q.¡c mllllWDC:Dtc le llame lWllitOl•• tras que en otro lusar forma parte de otras articulaciones y designa rc:alidadCll di-
~ au pmmencia al¡rupo ---dc acciI1I..iento o de aJ'\ÚI:m- d indiY"=Iuo ckbc I n JI.D fc:rentes.
loUmeDlc libre, JiDo Iamlritn Irr.nooo: los derivados dd lá'mino ·s~.I". kli&h. a~­ Procedamos partiendo de lu formas mis simples, que son las formas vcrbalea.
lkuJII..... Iat. 8flU. csu)"Olt, pero ta.JnbKsI gr. Ifü, Mialnu. WiatSo. c:om~lX:nNt. IIL Gótico üudlr" lignifica «crecer, brotar» y sc dice: de Dna planta que realiza su creci-
~••compaftero. wic¡u. permite CDI1C'l'tt en d .~ primitivo d .-abre de: UNI
miento. En efecto, este va-bo Jludlln proporciona también Iinldi. 4Cfigura», Y -/aupen
URidlld ~ doodc cada nricmbm 00 descubft su propia nllunltu y c:ondk:illn. aiDo
en 11 n=t.;ión i01crpendientc que se esI&bb:e coa los «c01IIIpalIen:-lt. oomposici6n enjugxa.fDuJJ.r, literalmente «de estatura jovenlt; 3Ilma.1/ruJM «del mi!imo
accimiento, igual». Asimismo, en inc1oiranio. ser. rudA. av. rud-TrIOd. tccreccr», y el
suatantivo av. rllodah-. «crecimiento, Qtatura. f"tgura».
Los cuadros ¡enml1es de la IOCicdad indoeuropea, las grandes divisiones que ella Puede entonces imqinarse que Becada a su túmino la imqen del crecimiento que
implica son ya instituciones. Precisando nUClItro plan. estudiaremos ahora las nocio- desemboca en la estatura y en la f'lgUra humana, haya producido en otra parte una
nes fundamentales que orianizan la estructura de las instituciones. noción oolc:c;tiva como la de «cepa», de «.rupo de crecimiento», para designar una
En el seno de cada una de las sociedades indoeuropeas, reina una distinción fun- fracción ~tnica, el conjunto de aquellos que han nacido y que se han desarrollado
dada sobre la condición Ubre o servil de los hombres. Se nace libre o se nace c:lIclavo. conjuntamente. El valor social de UD sUlltantivo como '" /eudho- ha podido favorecer
En Roma es la división entre /iberi y serui. En Grecia, el hombre libre, efeúthetw el paso a1sentido de «pueblo» (as1 en andsuo eslavo /judtje, «pueblo», yen iermbi.
(¡)...úG"POC) se opone a doQ/os (&o\iAoc). ca leod. «pllebkJ»). Y de ult sustantivo ·/eudho. (o • /eudhf!3-) se saca fácilmente
En Germania, según TAcito, la sociedad comprendla los "obiles, los ¡"gen"i, los • (e)feJldhero- para caUficar la pertenencia a la cepa l:tnica, el estado de «hombre
/iberti. los serui. Es evidente que "obiles e ¡ngenui, con la distinción de la nobleza y libre».
del nacimiento. equivalen a liberi,· por otro lado, los serui forman grupo con los /iber~ De este modo, parece que la noción de «6bertad» se constituye a partir de la no-
ti, antiguos .seruf. De este modo. la división de la sociedad. a trav~ de estos cuatro ción socializada de «crecimjc:nto», crecimiento de una catcgoria social, desarrollo de
terminas es la misma. En la India se oponen igualmente los Tuya (nombre con el que una comunidad. Todos aquellos que han salido de CIta «cepa» de este «stock» estio
se desianan los indoiranios) y los di.l.!a (esclavos yelttranjeros). proyutos de la cualidad rk • (e)/eudheros.
A través de una terminologia renovada, se mantiene la misma instituclÓD. Pero te- Ahora podemos volver a IIber y reconocer el v1Dculo que une varias nacioDCIl dife·
nemos por lo menos un término com(¡n a dos o más lenguas; latln Jiber/griego etnl- rentes. m dios Liber y el adjetivo ¡iber pueden coexistir sin que el nombre de dios sea
theros. La correspondencia ClI inmcc1iata, los dos términos pueden superponerse, re- una aplicación del adjetivo. Librr. como c.n vl:neto LOllura. es el dios del crecimien·
miten a una forma antigua, • (e)/eudheros. que se encuentra en una tercera lengua, el to, de la vegetación, especializado mis tarde en ti dominio de la ví.b..
véneto. EJaUhnos, liber; cata pareja UUltra ahora de forma clara d ori&en de la noción de
En efecto, en venCía bay una divinidad, Louzero. forma 0.1)'0 equivalente latino dibcrtad». Tanto en latin como en &riCIO le presentan desde los primeros textos lO-

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das hu accpcionr:s de las que nosotros tomamos la palabra «librelt. Tanto el bombe li- pondiente ctimo16¡ico de/rel. y, • la inversa, las lenguas que comparten am elaer·
bre en la ciudad como Ubre de enfermedad, de sufrimiento (con ellcuútiVO). En Ho- mánico el vocablo Inl DO hllD aplicado el derivado de "'eudlf- a la expreli6n de «U-
mero, ~/~lJlhero" 'mar (u.whpo'l' Tg¡.ap), «el die Ubre», designa el dta que es el del bre». De cite modo, se erea eotn: 1rJ5 cbaJcetOI una repartición léxica que permite com·
bombre hore, 1. condici6n del hombre libre, y se opone a doúlio" lnmr (3oúlwY parar dos procclO8 diltiDtOl, partidOI de puntol diferentes y finalmente convCfIC:D.teI.
¡,..¡,). La evolución que ha producido 1m, .hln». en germAnice procede no de una raiz
VIUDOS captando 101 origCDC5 50CiaJes del coocepto de «libre». E sentido primero verbal, sino de un adjetivo indoeuropeo que lit reconIUUye en • pTiyo.f. Bsto ya es diano
no es, como uno se &entirla inclinado a pensar. «desembarazado de al¡una COIP;: CI de tcncne en cuenta: todo ha partido, dc:sde el estado indoeuropeo, de una forma no·
el de la pertem:ncia a un tronco knico dcñ¡nado por WlI. metáfora de credmimto ve- minal. de una ca1ificad.6a ltelti¡uada como tal en indoiranio, en eslavo. en pmini.
aetaJ. EAa penc:m::ncill confiere un privilegio que el extr&njero y el esclavo no cono- co y en c&ico y que ha aido productivo. El segundo bc:cbo notable es el xntido de
cían nuDCI.. .priyotl. Esta c::alifica.ci6I indica una noci6n de carkter afectivo. que aparece c1In.
Considen::mos por !Utimo el término li.beri. «nifios•• Prcsc:nta UD.I. doble particula- mente c:o indoiranio, donde st:mcrito pn)a-, AV. frya-, si¡nirl,CUI «querido». E adjo.
ridad: ante todo, DO se emplea mAs que en plural; luego, y are todo, nO dClipa a tivo comporta, c:o efecto, 1.01 valora sentimentalcl que DOIOtrOl vincnlamOl a «qued.
1.01 niAoI mu que por la edad, no por su CODdici6n social. No obltante, Ubm. w- do•• califica a aquellos por qWeocs 5C siente afecto. Pero en c:ir:rtos empleos idiom.6d-
!k>s», no ea otra COla que el plural deladjctivo liM,-. Se explica por una fórmula muy COI se refiere a posesi.ollCl penooales e, incluso, a partes de 1& penona f1Iica. Puede

antigua, que aeDmpafta'ba a la celebración del matrimonio y que se encuentra en 101 demostrarse que &e es ro sentido primero: -¡;ri:yos es el adjetivo de pc:rtcncncia per.
textos lqaIea Y en Plauto. Asi¡na al matrimonio su objetivo. m que daba su hija CD. sonal que implica una rdadón no jur1dica, sino afectiva con el «uno mismo», y aicm·
matrimonio la diris;la al furuto marido liber(or)um quamutdum etzUJa (o 'lTlt'kl), «pa- pn: apto para tomar una cokxac:i60 de sCl1tim.iento de suerte que, lCg6n 101 casos, se
ra obtener hijos kg1timos». Esta fórmula reaparece en griqo, perfectamente estable:- traduce tanto por «(suyO) pl'opio» como por «querido, amado». Es el upecto afecti.
cicla por las alusiones de los oradotClll antiguos, por una cita de Menandro, y en divu- vo de la nocióo.lo mú viJible y lo que se vuelve mis frccu.entc: de este modo, prlya.,
S05 tatos de 1eyl::a. El enunciado esliteralmc:nte el mismo: Ud ~ ~ ~ en v6dic:o. califica a loe lClC$ estrecbamcntc asociados con la penona y que CItAn
«para. procrear hijos IqltimOrD. Ateniéndonos al sentido propio de /ilKr, se puede «ccamaslt por d. sentimiento: el femenino pri)lfl, «qucric1a», convertido en sustanti-
traducir literabnente la fOrmula latina «paIll obtener- (iCI'CI) libra»; el objetivo del vo, es d. nombre de la «CIpOSU. Esta esfera per5OIl&1. comprende también. llr:gado d
matrimonio es prccisamCPte dar a aqu.ellos que nazcan la condición de hombres libRs caso, a las rdacioncs cntrt l:1 hombre Y11. divinidad. realizando una especie de «per'Ieo-
JegaUzando su nacimieDto. Es en esta Iocu.c:ión, y 5óIo por implicación, como régimen nenciu muma, vM. priya-, av.lri~ entran asi en 1& term.inologia religiosa.
de ~ i «obtcnmt. Q)JDQ lilJeri ha tomado el sentido de «nifios»; sólo ton ti el Sobre este adjetivo antiguo, el ea1avo ha construido un pRaCn1e denom.in.ativo
plurallib<rl cqulwIc • los poTda ,nÍ3ioi (ni&< .......,) de la r6tmula ¡riega. Fl k.- P"iJqjQ (ruJO Prl}aju), «mOltrane favorable, tcstimomar afecto», de donde el nombre
guaje de los jurista. esti en el origm de esta dcavia.c:ión de sentido. Soa numerows 101' de asente prija/~' «ami¡o», conocido en todas 111 Ienauas eslavas.
táminos de derecho que ~ pasado al vocabulario como.n en latID. As! Hller, que Tambim en gcrminJco el valor seotimental queda marcado desde e1¡6tico en el
responde perfectamente a gnbi04, «de nacimiento legitimo», U.cva a formar un tmm- verbo frijOfl, «amar» (que traducc sr. app/Jfl, philebJ) y CD. d abstracto /rlQj)wo,
no independJente, el de Jiberl. «nUlos». Tal es el fundamento de la 00006 ele «liber- «amont. E partícJpio/1fjcmds, «amiBo., anticuo alto alemin/ri"'fld, «Freund» COD.·
tad» que se ha podido RCODItruir rombiDlUldo datol a primera vista iDCondliables y tinúa CIte sentido hasta nuestrOll d1a1.
resucitando una imagen conceptual profundamente enterrada l. Pero el,ótico posee tambito el adjetivo /re;", «libre. eleJJ/heros». con el abstracto
lrifti, «Hbertad. ~/t",/h"fo., es dccir'. el correspondiente literal del antiguo • prlJf»,
pero con una sentido completamente diferente, el de «libre». Lo comparte con el pIo
La historia de este t6rmino ilumina la fonnación del concepto de «hombre libre» rhydd, «libre», que se remonta tambi~ a • prlyos. Hay, por tanto, en aótico, escisión
en aquellas 1cDpu donde se expresa por una forma derivada de "Iftldh-, como el Cl1tre/rijan, «amant, y frrJ,I. «libre». Elta situación léxica particular hace: pensar que
lrieeo ~/~tht't». mostrando de qué noción primera se ha derivado Cite concepto. el paso defrei3 alscntido de «libre» es debido, en gótico, a una influencia del ctJtic:o,
Pero la ¡toesis ha sido diferente en otras partes del dominio indoeuropeo, donde donde • priyo.s si.¡nitlca solamente «libre». Quizá incluso en gótico IC8 un prbltamo
t&minos diferentes han prevalecido y pennancccn vivos. El. que méJ Dama nuestra
atención ce el sermtn1c:ofre/ (alemán/rei, «libre», inslés/rer). Oraciu a 1.. condicio-
nes favorables de la oomplllllCi6n tambiáJ. aqui podemos cicscribir la .bLesis de una
directo del céltico. como Jo son varios t6rminos de cultura en germinico. Bita esp&-
cializaciÓD no esti coD5tatada en ninguna otra lengua más que en el céltico y en el
mánico.
,u-
denominación convertida en sinónimo del griego elelJtMraJ, pero que se realiza por Del sentido indoeuropeo de «personal, querido» al de «libre», que: aparece en céI·
unas vial completamente difere:utes. 'J que pone en juego nociones relativu al indivi- tico Yen IÓlico, la evolución debe explicarllC por el. exclusivismo de una clase social.
duo, no a la lodcdad. Lo que era una cualificación pc:nonal de orden sentimental se ha convertido en una
La distribuciÓD dialectal de las formas, en el preSCD.te caso, par~ complementa- ICSpccic de &igno de reconocimiento mutuo que intercambiaban 105 miembros de la cla-
ria de la de • (t)lftuJheos, en el sentido de que ni el ¡riego ni cllatin polem el COlTCl- le de 101 «bien nacido.». Es ~opio de las clascs cerradas desarrollar entre aquellos
que fonnan parte de ella el. ICIltimiento de una pertenencia e5tret;ha al m.i.lm.o cuerpo
1 Cfr. matroartkuJo «Liberct líbtlTbt, R"""da~lAflllra, XIV. ItJ6, pp. 51·". y dane un vocabulario distintivo. El ténnino que primitivamente exprenba una rela·
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ci6o. afectiva entre per1OIW, • prlJlOf. adquiere un HDtido institucional cuando ae támino de base • SMle.. Este • swt'. ateltiaUado en unllarga serie de vocablos variados,
coavicrtc en el apciativo racrvado a eu muhy""'d de duc ,. por ~ 11 es un ttrmino muy importante 4e1 vocabulario indoeuropeo. Su valor propia se en-
dalombw:i6nde 1m estatuto ~ el de los hombR «libra»J. cucntra disociado en una cate¡orla DlOffolóBica definida. Su final e. es fija, constaD-
Por 6ltimo. una postrera apria ci6n para «Iib~ es la del iranio lUJtipo id'''' te. lÍO alternancia vocilica. no es una final de término flexionado: tenemos ahi un
(pona i<iid). Si¡oi/ica propia_te «IlOCido '" d imaj... ....".,.., .1 provorlrio .. la vesti¡io de un estado an:aico¡ .S1ft!' pcrmanec:c fijo tambi!n en composición o en
daoOIlclmcia hada y bula d punto actual. Es úc:mpn: d _ 1 0 '" la amliDo!- derivación .
cIId de 1u ............ 1o q... prantiu la c:ondiciilo del hombre .<libro•• La. fmal 4 se encuentra en un ~ue60 grupo de otras palabnu, testimonio igual-
A travá de la hirtoria de estos t&miDoll le preciA la ai¡uimte conclUli6n: que mente de un estado de lcn¡ua muy antilllo. '1 que sobreviven tal cuales en diversu
DOIIlbres de cstatutOl lOCiaIa Y de cIaucs se rinoJl'D con frccuCDCia a nodonCl indivi- lmui cid vocabulario. Allí ·/c"r, part1l':ola ilativa (gr. tr (-n), lato -qur. ser. -al); el r&-
duales como la del «DKimiento» o a t&minol4e amistad como kM! que riFo eotle 101 cücal. con otro voc:alismo. se encuentra ea el tema cid rdativo interrogativo .1c"o-. cr.
mi<:mbros ele J'UPDI corradDo. E.tas apolaci.... 1os a<pOIOll ele los "lW\ioroo. el< los po- (a: ~6npoc, ~6ood yen·rof, lrieIO d. tis. (u, 'Q(). ~o • k-r, con la. finAl e. tija,
esclavos, y, en general. de aquellos que no IOD «na.cidos». tiene la forma y 11. fondón de una pll111cu11, que no es sUIOCPtible de flcxi60 ni de
No le obsen'a butante tuán estreebu SOD tu. relaciones que unen, en ciertos tiJ)Ol IltemllJlÑ..
de sociedades. aIpnos de 101 términos de diversos órdenm que defmen al individuo Otra palabra que presenta esta final es el nombre de un número • ¡Je.lIlc"t,
en su estatuto personal. «CiDOOIt, iT. plntt (Ki\IU.), latln quiru¡ut, sinserito ptlifal, cuyas t1nales ."1:" -qut. -al
Todo un grupo de pllJabru, diversamente emparentadas entre si, ilustran estas re- reproducen exactamente las formas de la particull ilativa: gr. tt,·lat. -qur; ser. -CIl.
laciones, unas directamente, otras de forma aleo mil distante. En primer lugar consi· La palabra • SWf' ha dado nacimiento al adjetivo indicando la pertencncia propia:
deraremos el adjetivo arleao /dios (\1LO/O), que se ret1cre a la noción de «privado, que ser. lI'va-, lat. 6UUS. gr.• swós (. uwds). Lo que hay que seilalar es que· SWOlI' no es en
es propio de alguien», por oposición a 10 que Cl!i PÚbUco o común a todos. El orl¡en indoeuropeo el pronombre de tercera pe:rsona del singular, COla que suserta la situa-
ele este t&mino ha sido muy discutido. No pudo aer f¡jado basta que no se encontró ci6n del pOIClivo latino lI'UIlll' alIado de mtull' y tUIlS. Hacemos instintivamente de SUIlll'
en una inscripción argiva (en el territorio dorio) la palabra wlt«JiatA'S (wh.&llnGI;) "1 el tercer lámino de una serie: al como ponernos ;e. tu. iI [yo, t6, tJ] y mol. tofo /ui en
le ,occmoc:i6 '" olla la forma lDcal clcl tI:rmino <Ü.Jico 1d/61'" (~). Esta fo,_ la flexión verbal. DOS parece nomw tc.ne:r mona /01'1. SOII. Totalmente distinta CI la ro-
wh«JIutGl. es c!c gran int.era por su arana wJt.. que n:mkc a una antigua inicial . " . lación de estas fonnu en indoeuropeo: el empleo de ."WW'
no es !wocptiblc de una
Ypor' el voatiamo e. de la primera silaba. Nos informa de que 1& ¡... inicial de /diot3 el acqx:i60 de penaDa, no cstt lipdo a la t.crcera persona: .J'1'IIW es ti pronombre ~
una anti,aua r- asimiladl en IU timbre a la -1- interior. Por otra parte, la fonnaciÓD de xivo y poICSivo, apUcable: a todas las personas de forma paralela..
w/tdialJa no coo;uerda aaetamCllte con la. de id;&is. :El término argivo pertenece a Es lo que todavia vemos hoy en lu Icn¡uas eslavas: el fU50 moderno dice: noj pIl-
la eateJOria de los &6nnin0l JOCiaIea en 4:StfJI. jon. at. -uf/lo como J1e"btb. sr. fa «(mio, tuyo, SUYO. nuestro. vuestro. suyo) propio~. Asi, gótico.sweJ-. «propio, par-
cmcrcenario, dom&ticolt (cu Tesalia). Pero el radical es idt:otico en el argivo wltttdic- ticular, pcnonab. es apto para califlC8l a cualquier" penooa. A5imismo, enlinsaito
'a y en sr. idiDtÜ. "'1 ahora se reconatruye en • r«t:/-. Bajo dos formas H,eramcnte
diferente:l, tCDCfllOll ahi la dcdpación Jricp del «partieular», del «ciudadano priva-
na-a indifcrc:otemcnte aIll donde mio o tuyo lICrla necesario para nosotros. Esta dis-
tindón orJcinalen aum.to a la pc:nonI. revela el sentido fundamental de la pIIabn. J.
do» opuesto al hombre ptbUco. a aquel que OItCDta el poder o ejcrte carIO'. Pro- Ya bemOl indicado anteriormente (p. 141) que • .rwt rea.parcte en el antiguo com-
c:uO"uemcnte. las k:o¡uu indoeuropeas han tratado. cada una por su cuenta. un radio- puc:sto~. «hermana» as1 como en • .sw«rii-, cr.uqra»•• SM.bo'o-. suegro».
cal heredado, y cada una. 10 ha hecho entrar en una forma.cióD. cspcc:íf'i.c:a. Es el cuo Conviene pooer de mllDificsto aqui una particularidad notable en los términos de
del término piqo en c:uesti6n, del que ninguna otra len¡ua tiene el corn:¡.pondic:ntc parente8cO formados a partir de • swe en eslavo, en blltico y parcialmente en scnnt-
exacto. nico: en este dominio, los términos derivados de • SWI!' se reflCren al. parentesco de
Hay, sin embargo, una fonna vec:ioa en el adjetivo latino $Ot/ili8. derivado cn alianza '1 no al parentesco consanguíneo. Tenemos ah! el rugo comÚD a UD conjunto
-il11s de un tema sod- que puede remontarse a .SW«i-. I!D.tre $Ot/i/Is. «compaftero. de desl¡naciones: ruso avat. «pretendiente (al matrimonio)>> y también «aliado por
c:onfrade. colega», especialmente «miembro de un c a . religioso». y el whed;atfll matrimoniolt (por ejemplo, pira 11 rellci6n entre el padre del caladO yel padre de la
¡rielO aparece. pese a la diferencia de las inatitucioDCs, un rasgo común, el del cfrcu- cuada); 3vojak (derivado de noj, «propio»), «cuftado»; wrst' f. «hermano de la mu-
10 cerrado en tomo al «hombre privado» o a un crupo profesional estrecho y que lo jer»; lituano, svd;,,;", «hermano de la mujer; marido de la hermana», femenino .s'HlI-
especifica scparAndolo del reato de la sociedad mediante un estatuto particular. El- ni. «hermana de la mujer. mujer del hermano»; a. l1to aIemin swto. ruw'o. «cw-
ta caraetcrización sigue siendo social. tiene un puesto en Iu denominaciones de c:1ucs do, marido dc la hermana». Si en estos derivado, tenemoala coDlervacllm de un esta-
y de funcionea, como lo muettran. respectivamente, la formación crieP en -atiD y la <io Itxico antiguo. puede: apreaanc el inter&l que preae:ntan para la lnterprctad6rn de
formaci60 latina en -QJis.
ConsidcnmOl aben el radical mi&mo .Iwed-~ forma ampHada que nos rmUte al ) No JI: lnlA de atudiar w¡W '- nMdóa fonDal mue.lol tanu altaDaD1a .~, ••• p.,. ma Ro-
ClllOIblM.ldóa r:k IDI. eatado mil aDIipo de !lila forma. r:!r. lJJIIlfti1t de ,. SodItI ,. .LbtpIniqw • , . . ,
1 Una blb1Iopana rmcnu « alt plDblc:ma es ct.dII c::oa una il'ltuprttad6D bu.tm[e cif~ pof t. ~ 1"". p. 36. m tema •.".. es el Q:nk:g que Inttnicm.c en la foo..dlla ele 101: dc:rhwtoa que ...,occdcn
F. MKrz:ou. ZftadIriftftlr ...,,....... JptwdtJrxxlHmI. 79 (1965). pp.)2., 11. dd ~ CIIudiD.

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aquellos npmbres fundamentales y conocidos en todas las lenguas indoeuropeas que pararse de todo lo que no es el "'swe-, y también, en el seno del círculo discriminativo
parecen cQmpuestos con '" swe, a saber, «sreur» [hermana] ('" swesor-), y «suegros» así formado, relación estrecha con todos aquellos que forman parte de él. De ahí esa
('"swekrU-, etc.). Estas denominaciones vincularían a quienes las llevan con la otra doble herencia, a la vez el idiótes, el ser social restringido a sí mismo, y también el
mitad exogámica; de hecho, la sCX!ur [hermana], pertenece a ella en potencia, y la soda/is ["'], miembro de una cofrafía estrecha.
«suegra» en realidad. Los teóricos que a partir del presente esbozo emprendan el aná- Esta dualidad sobrevive, puesta de manifiesto por la etimología, en las dos formas
lisis del parentesco en las sociedades indoeuropeas verán mejor el alcance que convie- se del latín, convertidas en independientes; se reflexivo, que indica «uno mismo» y se-
ne atribuir a esta observación. separativo, sed, «pero», que señala distinción y oposición.
Este '" swe es, asimismo, el tema de las palabras griegas étes (r'tTlt;), «aliado, pa- Vemos, por tanto, que también aquí (como para la libertad) es la sociedad, son las
riente», y hetafras (ho¡¡;pot;), «compañero». Estas dos palabras, empleadas juntas des- instituciones sociales las que proporcionan los conceptos en apariencia más persona-
de Homero y en competencia una con otra, son vecinas por el sentido, aunque difie- les. En la gran unidad léxica, formada por numerosas subunidades, que procede del
ren por la sufijación. Habría que emprender el estudio de todos los pasajes en que se término'" swe, se reúnen a la vez los valores de institución y los de la persona que re-
encuentran las dos palabras para tratar de limitarlas. Parece, sin embargo, que hetal- miten a uno mismo, preparando, en el grado más alto de abstracción, la persona gra-
ros tiene una significación más precisa: «compañero», «amigo», en el ejercicio de una matical.
actividad, en el combate, pero fuera del parentesco propio, mientas que étes designa- Esta doble relación está inscrita en los datos históricos. El sánscrito SVQ- significa
«suyo», pero con un valor técnico que sobrepasa la posesión personal. Se llama SVQ- a
ría a los «aliados» en general.
aquel que forma parte del mismo grupo estrecho que la persona; este término juega
En étes, «aliado», y también, dialectalmente, «conciudadano, ciudadano, hombre
un papel importante en las disposiciones jurídicas sobre la propiedad, la herencia, so-
privado», el radical '" swe permite una aproximación a whediestas, «hombre
bre el acceso a los títulos, a las dignidades. El término correspondiente existe con el
privado». En las dos palabras, es evidente la misma noción fundamental, noción que mismo valor técnico en latín. En la ley de l;ls XII Tablas, hay una cláusula sobre la
se reconoce también en otra familia semántica griega, el perfecto eío!ha (&Lw6cx), «es- herencia: «si un hombre muere intestato, «heres suus nec escit (= non sil) y no hay
tar habituado», yel sustantivo éthos (s60t;), «hábito». La forma verbal y la forma no- heredero que sea un suus». La expresión heres suus es también un arcaísmo; porque
minal particularizan la noción de «hábito» en tanto que carácter distintivo y manera suus, si tuviera sólo el sentido posesivo, no sería necesario. Un heres que sea un suus,
de ser individual. he ahí a lo que apunta la prescripción: no hay transmisión de la propiedad al margen
Por tanto, podemos identificar '" swe en griego en varios grupos de formas donde de los sui, es decir, del grupo estrecho de descendientes inmediatos; esa transmisión
se ha especializado mediante afijos distintos: permanece en el interior de la colateralidad.
Percibimos todas las clases de desarrollos, que se iniciarían a partir de estas cone-
'" swe-d en ídios xiones. Alternativamente el parentesco jurídico y la conciencia de sí mismo, las rela-
'"swe-t- en étes ciones de cofradía y la individualidad propia se constituyen en otras tantas nociones
'" swe-dh- en éthos. autónomas y desarrollan grupos de términos nuevos. Pero la confrontación y el análi-
sis de estas familias léxicas ponen de manifiesto la unidad primera y revelan los fun-
Estos pocos ejemplos esclarecen la relación que une el concepto significado por el damentos sociales del «uno mismo» y del «entre sí».
radical "'swe con un grupo de derivados que implican, todos ellos, una relación de ca-
rácter social, parental o sentimental, tal como compañerismo, alianza, amistad.
Si ahora abarcamos el conjunto de las derivaciones que están fundadas sobre el te-
ma '" swe, se observa que se reparten entre dos líneas conceptuales. Por un lado, '" swe
implica la pertenencia a un grupo de los «suyos propios»; de otro, especializa el «su-
yo~> como individualidad. El interés de semejante noci6n es evidente, tanto para la
lingüística general como para la filosofía. Aquí se deriva la noción de «soi» [sí
mismo] del reflexivo. Es la expresión que usa la persona para delimitarse como indivi-
duo y para remitirse «a sí mismo». Pero al mismo tiempo, esta subjetividad se enun-
cia como pertenencia. La noción de "'swe no se limita a la persona misma, plantea en
origen un grupo tan estrecho como cerrado en torno a sí.
Todo lo que sale del'" swe se convierte en '" swos, latín suus, «suyo» (en el sentido
absoluto indicado más arriba) y la propiedad misma no se define más que dentro del
grupo incluido en los límites del'" swe. De este modo, y volviendo a los términos grie-
gos, '" swe explica a la vez ídios, «particular a uno mismo», y hetafros, que implica la
relación con un grupo de clase de edad o de profesión. La situación reconstituida por [0] Para la relación tradicional del latín sodolis con el antiguo indio (ya védico) svodha. cfr. M. MAY·
esta comparación reproduce el sentido propio del indoeuropeo '" swe, que implica a la RHOFER, Kurzgefasstes etym%gisches W6rterbuch des A/tindisches. Lieferung 24, Heidelberg, 1972, pági-
vez distinción con todo el resto, atrincheramiento sobre uno mismo, esfuerzo por se- na 559 (J. S.).

214 215
CAPÍTULO 4 14, 14, donde el sentido es el de «jefe de familia (que ejerce sus deberes de hospitali-
dad)>>. En otros pasajes, donde el griego oiko-despótes designa al «amo de casa» en
PHÍLOS relación a los esclavos, el gótico usa un término diferente, garda-waldans. Esta elec-
ción es instructiva. Para traducir el mismo título griego, el traductor distingue dos no-
ciones: el «amo de casa» es, según los casos, garda-waldans, «aquel que tiene el poder
(waldan) en el recinto de la casa (gards)>>, por tanto, el que manda a los sirvientes o
heiwa-jrauja, «el que es dueño (frauja) del grupo familiar (heiwa-)>>, por tanto, aquel
que acoge bajo su techo al huésped de paso. El gótico separa la «casa» como lugar de
habitación y dominio cerrado (gards) de la «casa» como grupo de la familia y círculo
de relaciones personales, que es denominado heiwa-. En las demás lenguas germáni-
cas, este sentido se encuentra claramente confirmado por el antiguo-alta-alemán
hiwo masculino, «esposo», hiwa, femenino «esposa»; hiun (a. ils. hjon, hju), «pare-
ja conyugal»; hi-rat (al. Heirat) , «matrimonio», a isl. hy-ske, «familia», etc. Todo
muestra que • keiwo- (. kiwo) se refería, en germánico antiguo, a la situación de los
Sumario. Los valores especificas del latín ciuis «conciudadanOl'; gol. heiwa-, «grupo cónyuges unidos por el vinculo del matrimonio y al círculo de la familia.
familiar»; scr. séva-, «amistoso», hacen suponer para el i.e., *kejwo-, que estas palabras Esta noción institucional aparece también en las palabras sánscritas seva-, siva que
permiten reconstruir, una significación donde se encuentran nociones sociales y valores
sentimentales.
se traducen «propicio, amistoso, querido». Reflejan el aspecto sentimental de una re-
Los empleos, sobre todo homéricos, del griego philos y de sus derivados aportan el lación entre grupos. Esto se deduce particularmente de la relación muy frecuente, en
mismo testimonio, a poco que se capte su valor pleno. Valor social, en primer lugar, y la fraseología de los himnos védicos, entre seva-, jiva- y sahka, «compañero» (com-
vinculado en particular a la hospitalidad -el huésped es phllos y se beneficia del trata- párese con el latín socius), implicando cierto tipo de comportamiento amistoso res-
miento especifico designado por philein, «hospiten> [acoger o tratar como amigo]-, pe-
ro también a otras formas de compromiso y de gratitud mutuas: philein, philóres pueden
pecto a los compañeros de alianza.
implicar el intercambio de juramentos, y phílemu designa el «beso» como forma regula- Por último, el latín ciuis es también un término de camaradería que implica co-
da de saludo o de acogida entre philoj. Valores afectivos aparecen con los empleos que munidad del hábitat y de los derechos políticos. El sentido auténtico de ciuis no es
califican las relaciones interiores en el grupo familiar: philos, «querido»; philóres, «ciudadano», como quiere una tradición rutinaria, sino «conciudadano». Numerosos
«amor». empleos antiguos muestran el valor de reciprocidad inherente a ciuis, y que sólo da
Tales son los valores constantes de philos, y el análisis minucioso de los pasajes, en
que philos califica objetos, permite hacer justicia de la ilusión, antigua como la filología cuenta de ciuitas como noción colectiva. Hay que ver en ciuis la designación que se
homérica, de que phllos haya podido equivaler a un simple posesivo. daban entre sí, en origen, los miembros de un grupo poseedor de derechos de indige-
nazgo, por oposición a las diferentes variedades de «extranjeros», hostes, peregrini,
aduenae. Es en latín donde el • keiwos indoeuropeo (convertido en ... keiwis) adquirió
Un hecho de gran alcance es la conexión entre términos que significan «amigo» y su mayor valor de institución. De la antigua relación de «amistad» que marca el védi-
otros que marcan de manera variable la posesión. Los empleos de estos términos ilus- ca seva- a la mejor afirmada de «grupo de alianza matrimonial», que aparece en el
tran la estrecha relación de las nociones sociales y de los valores de sentimiento en in- germánico heiwa, y finalmente al concepto de «copartícipe de los derechos políticos»,
doeuropeo. Pero esta relación puede no ser visible a primera vista. que el latín ciuis enuncia, hay como una progresión en tres etapas del grupo estricto a
Consideremos el término latino ciuis, «ciudadano», de donde ha derivado el abs- la ciudad.
tracto ciuitas, que designa propiamente la calidad de ciudadano, y colectivamente el De este modo, se restablece el vinculo entre la «casa», el circulo de familia, góL
conjunto de los ciudadanos, la ciudad misma. Ciuis es propio del vocabulario latino, heiwa, y la agrupación en cuyo seno el hombre que forma parte de ella es calificado
apenas representado en itálico; en tanto que designa al ciudadano, no tiene corres- de ciuis. Esta asociación estrecha hace nacer relaciones de amistad: scr. seva, «queri-
pondiente en otra parte. Se relacionan con él, sin embargo, unos términos sánscrito y do», es una de esas calificaciones que transponen el sentimiento de la comunidad en
germánico que concuerdan en la forma, pero que presentan un sentido bastante dife- término afectivo.
rente: scr. seva, «amistoso»; gol. heiwafrauja que traduce el gr. oikodespótes, «jefe Esta comparación no sólo es irreprochable, sino que además ilustra la naturaleza
de familia». La forma gótica heiwa- coincide exactamente con las del sánscrito y del propia de la «amistad» en el estadio antiguo de las sociedades llamadas indoeuropeas,
latín. Las tres suponen un antiguo * keiwo-s convertido en latín en tema en -i-. donde el sentimiento no se separa de una conciencia viva de los grupos y de las clases.
Estamos en presencia de un término común a un grupo de lenguas, y ciertamente
antiguo, pero que en cada una ha tenido una evolución semántica distinta. Ante estas De esta misma categoría deriva otro término, más complejo y cuya historia es pro-
divergencias, ciertos etimologistas han puesto en duda la legitimidad de esta compara- pia de una sola lengua, el griego. En apariencia, reviste una significación exclusiva-
ción. Pero las objeciones no tienen en cuenta relaciones que pone de manifiesto un mente sentimental y a primera vista no implica nociones propiamente sociales: se tra-
examen más atento de estas formas consideradas en su contexto propio. ta del adjetivo griego phílos (q¡íAO~), «amigo».
En germánico, la noción debe definirse como familiar y conyugal. El compuesto En apariencia, nada más simple que la relación de phílos, «amigo», con philótes,
gótico heiwa-jrauja (con jrauja, «amo») traduce el griego oiko-despótes en Marcos philía, «amistad». Pero pronto nos detiene el hecho bien conocido de que en Homero
216 217
phi/os tiene d.os sentidos: ademis del de «amigo», philos tiene el valor de un posesivo: Hay. finalmente, UD tercer dato: el verbo plU/ein ('IAIiY) que no signmca solamen-
,o.a. yDlÍWlUt, ,().~ u~, no indican la amistad. sino la posesión: «sus rodillu», «SU hi- te «amar, expcrim.cntar 8JDistad», sino también, desde los te;ll;tos más antiguos, t(bc-
jo». En tanto que expresión de un posesivo, phllos se dice sin acepdÓJl de persona y sar~; el derivado phi/éma (,o.T¡Aa) no signif"'¡ea otra cosa que el4<be!oH. Ahora bien ni
se refiere a la primera, 8 la sc:gunda o a la tcreen penona indistintamente. Es ésta amor, ni amiou. de UD lado, ni SIlIIS del otro, llevan a ese sentido preciso. Asi. una
una marca de po5CSi6n que no implica ninguna relación amistosa. Ése es ti contraste explicaci6n. para SO' vilida. dcbc dar cuenta de los tres sentidos.
entre los dos sentidos de phJ1os. Para comprender esta compleja historia. hay que recordar quc. en Homero, todo
Se ha d.1scutid.o mucho sobn: ello: ba5tará con recordar 10l 6Jtimos ensayos de ex- el vocabulario de los términos monUc:s est' fum.cmcnte impregnado de valores no in·
plicación Que se han propuesto. En efecto. no hay paralelo inmcdill1amcntc 5ilwfa.c- dividuales, fino de relaci6n. Lo que tomamos por una taminologla psicolóSica. afec-
torio para ph9os. En !923. Loewc: 1 pensó en acercar a phi/os el primer lámina de tiva. moral, indica en realidad las relac:iODe5 del iodividuo con los miembros de su
ciertos nombres de pc:rsona germAnioos: a.a.a. BU(lrlrid. Bi/-tnJ.d, BiJi-gwd. etc., pupa; y la relaci6n estrecha de al¡unos de e5tos ttrminos morales cnue si es id6nea
a.demú. un adjetivo an,Josajón hiltwif. «compasivo». Remite todos estos tbünos al para aclarar las silniílCllcioncS' iniciales.
sentido inicial de .bentvolo. amistoso», para comparar lue,o el tema del adjetivo an- De este modo. en Homc::ro hay re1ad6n constante entre phOos y d concepto de
glosajón con el del griego phüos. A esto puede objctarsc que, primero, la interpreta- aidós, (cdMc). término muy interesante, y que sed considcr'ad.o en particular. Expre·
ción se hace Qd hoc con nombres propios que no pertenecen siquiera al gtrnlink:o w- siones como: phOos t~ aidotds t~ (~ "t& lIll3oi6l¡ u), aid& o/ phi/6tis (~ lW
I mlln; luCIO. el támino IUlglosajón no significa positivamente ownistoso»; por último, ~), ttideísthaj toi phil~tn (cd3üri«J. xcU. .ww)
muestran con toda evidencia una
no tmemos nin&UJla antigua fonna germinica que colocar de forma segura en d em- estrecha conexión. Inclwo si no¡ atmemos a lu dcfmicioncs recibidas, aid&, 1U'C$pe-
pleo de adjetivo. to, rcvcrcnciu. respeto a su propia conciencia y respecto a los miembros de una so-
Ademis. tanto antes como dcspu~, hay que e;ll;plicar el valor pos.m.vo de phUos. cic:dad familiar. asoc:iado a pililos, testimonia que las dos nociones eran igualmente
Es lo Que comprendió Kret5cbmcr, que propone una via completamente distinta i. Ca- institucionales y que indican sentimientos propios de los miembro¡ de un grupo
me algunos otro5 lingQistas, ha partido -invirtiendo la relaci6n de los dos phUos- reducido.
del sentido posesivo. Piensa Quc el sentido primero de phOos es «suyo»: de aIú le pa- A.sl, si un miembro de un grupo dado es ¡¡tacado, ultrajado, el aid6s empujar' a
sarla a t(a.mi¡olt, y esta evolución de sentido se justificarla por la an.alot:ia dellaún uno de sus parientes a tomar su defCDlaj mis s;eneralmcnte, en el interior de un crupo
SUIIS. Debido al hecho de que SJllIS, pDlCSivo. ha podido dar lupr 1. expresiones taJes dado, uno asumiri. las obligaciones del otro en virtud del aidó.f; es también el senti·
romo.fUi. «los Suyos», y alil¡uem surmr rEddere. «hacer de alguien su amigo», lCRts- mi.c:Dto de deferencia hada aqud con el que se encuentra vinculado. Cuando un ¡ue-
chm.cr concluye que se pasa ftci1mcnte de la rcladlm de posczión a la de un lazo de rrcro anima a sus compafteros dcsfallecicnla s;ritindoles: Didósl. apela al sentimiento
amistad. Esto neva a bwcar la ctimologfa de phOos no como «querido». sino el tanto de esa conciencia colectiva. del respeto a si mismo que debe estrechar su solidaridad.
que antiguo posesivo. Ahora bien. ni el nutica1 ni la formaci6n en -/- tienen corres- En el seno de una comunidad mú amplia, el aiddr dcf"lDe el sentimiento de los su-
pondiente mue los posesivos en 101 Umites cllsicos del indoeuropeo. KrelSChmer va a periores hacia los inferiores (miramientos, piedad, mis:cricordia, respeto para con d
buscar en lidio una pilabra, bUü que. segtln todas las probabilidades. significa «SU- infortunio), como tambtm el honor, la lealtad. la benevolencia colectiva, la prohibi-
yo» y lo pone en relaciÓn con phnos. ción de ciertos actos. de ciertas conductas -de ahi, fmalmcnte, el sentido de 4lpudor»
La demostración es muy aleatoria: las condiciones de sentido y de forma parecen '1 de tevergOenza)l.
asimismo arbitrarias. Sin discutir siquiera la legitimidad de una comparación con una Aidós ilustra el sentido propio de phf/w: los dos se emplean para las mismas per-
lengua aún tan mal conocida como cllidio, nosotros se11alarcmos que toda e¡ta cons- sonas; los dos dcsi&Ran, en suma, relaciones de igual tipo. Parientes, aliados, criados,
trucción se apoya en el valor exclusivamente posesivo de que Xrctse:hmer ha partido. amigos, todos aquellos que estio unidos entre sl por deberes reciprocos de aUiós son
Pero este mlsmo valor Cliiti cuestionado. De hecho no es el de un posesivo pW'o y sim- llamados ph"oi.
ple, como podrlamos esperar, Los ejemplos de posesivos indoeuropeos no faltan en Queda ahora por poner de relieve lo que caracteriza propiamente el phi/os o la re-
Homero, sobre todo las formas en hós (c1,) < "swos. AdemAs, y !ate es un punto lación de phi/dtls. Esta palabra abstracta es más adecuada para informamos que el
esencial. phI/os marca la posesión de una manera particular y con restricciones de las adjetivo. ¿Qu! es laphJ/6ti3?
que tendremO$ que dar cuenta. Para definir esta noción haremos UliO de un dato precioso que nos proporciona la
Dado que la noci6n de posCliii6n Que n08 revela phi/os est' restrin¡tda 'J limitada, fraseologla homérica: es 1If. relación entrephlfos y xlnos, entrephi/efn y xenketn. For·
se debe. en buena 16¡ica, buscar en el punto de partida una relaci6n que tambi~n mulemos de entrada lo que tal relaci6n muestra en numerosos empleos: la noci6n de
abarque el otro 5tDtido de phHos, el de «amigo». Se ve a partir de cae momento que phf/os enuncia el comportamiento obligado de un miembro de la comunidad respecto
la explicación de Kretschmer no capta los verdaderos tmninos del problema). a1xlnos. al «huésped» extranjero. Esa es la defmici6n que proponemos.
Esta relación es fundamental. tanto en la realidad de la sociedad homérica como
en los términos que se refieren a ella. Para entenderla plenamente hay que imaginarse
I ~itxlrrlft líU .",.16ld1mtÑ ~O'XIrwn.. .51, p. 1117 '11.
1 BlI11tdo,n"'flilrJre F~'t'" 4.5, 1917. p. 2f{7.
J La miaDa obltrvldOu le aplín ... ll5tudio mis reciente lObR este problema, cl de H. B. Ros!H. dos los ejcmpllx depltUor al ~aJOf po¡:~jt"O. ún miramknlOl pAJa l:On Ja oriclhwl de 101 contr:xtos IÜ t'4)(I d
Sirvtt_/JNIftlflldi.ldw Bdt"P DI'" Ytmllrtdlf& H ~ AmltcrcIam. 1967, pp. 12 Y 11.. QIX mnltt' LO- sentido preciso rJeplri~. pltff6lls. pMJt",..

218 219
la situación del xénos, del «huésped» de visita en un pais en el que, como extranjero, «amistad», de tipo perfectamente definido, que vincula y que comporta compromisos
está privado de todo derecho, de toda protección, de todo medio de existencia. No recíprocos, con juramentos y sacrificios.
encuentra acogida, techo y garantía más que en casa de aquel con quien está en rela- En otro pasaje de la Ilíada (7, 302), el duelo entre Ayax y Héctor se prolonga; han
ción de philótes relación materializada en el súmb%n, señal de reconocimiento, ani-
J'
combatido durante mucho tiempo y cae la noche. Se les exhorta a separarse. Démo-
llo roto cuyas mitades concordantes conservaban los socios. El pacto concluido bajo nos entre nosotros, dice Héctor, regalos a fin de que entre los Aqueos y los Troyanos
el nombre de phi/ótes hace de los contratantes phí/os: en adelante están comprometi- se pueda decir: se han enfrentado en combate singular ~o' Otu"t' EV ~LAó"tTJ'tL OLlhIJ.Ot"'(e.v
dos en la reciprocidad de las prestaciones que constituye la «hospitalidad». ap9f1.f)crOtv'te., «y luego se han separado, estando vinculados por philótes». Para testi-
Por eso, el verbo phi/eín expresa la conducta obligada de aquel que acoge en su moniar esta phi/ótes pactada -los dos campeones intercambian sus armas más
hogar al xénos y le trata según la costumbre ancestral. Los héroes de Homero insisten preciosas-, Héctor da su arco más hermoso y Ayax un magnífico cinturón. Este
muchas veces en estos lazos: «soy yo, dice Antenor, recordando una visita que le hi- comportamiento, los mismo que las fórmulas de compromiso, muetra la fuerza cons-
cieron Ulises y Melenao, soy yo quien los albergué (exeínissa) y quien los hospitai trictiva de la phi/ótes que se produce entre combatientes que son enemigos y que lo si-
[hospedé] (phí/esa), en mi casa» (11. 3, 207). En verdad, hemos tenido que correr el guen siendo. En esta circunstancia, se trata de un acuerdo para cesar provisionalmen-
riesgo de ese neologismo, «hopister» (*) para traducir, en cierta medida, un sentido te el combate por consentimiento mutuo y para reiniciarlo en un momento más favo-
todavía con frecuencia desconocido. Se comprende plenamente un ejemplo como és- rable. Este acuerdo es el que expresa la palabra phi/ótes: acto preciso que vincula mu-
te: «era un hombre rico, pero era phí/os por los hombres; porque hospedaba (phi/ées- tuamente (tip9f1.1)0"0tvn) a los dos socios. Pero también se ve que el compromiso adopta
ken) a todo el mundo, al estar su casa al borde del camino» (11. 6, 15). La relación del formas consagradas. Comporta el intercambio de armas y presentes. Ahí tenemos el
sentimiento a la conducta, de phí/os a phi/eín, surge perfectamente en este caso. En la escenario de un tipo de intercambio conocido que solemniza el pacto.
Odisea, Ulises, hospedado (xéinos) en casa de Laodamas, es invitado a mostrar sus Otro ejemplo más. Cuando Héctor y Aquiles van a enfrentarse en un duelo supre-
talentos en la competición. Acepta: no rechazo, dice, ningún competidor, a excepción mo, Héctor propone acordar que el cuerpo del vencido no sea entregado a los anima-
-claro- de Laodamas, «porque es mi xénos; ¿quién podría luchar contra aquel les. Aquiles responde: «No me propongas un acuerdo; no hay compromisos (hórkia
que le da hospedaje (phi/éonti)?» (Od. 8, 208). En otra parte, un mensajero avisa a pistó) entre los leones y los hombres; los lobos y los corderos no tienen el espíritu he-
Menelao que dos visitantes extranjeros (xeínó) están ante la casa: «¿Debemos desen- cho para entenderse, pero meditan uno contra otro su pérdida de tal forma que no es
ganchar sus caballos o guiarles a casa de algún otro que los hospede (hós ke phi/ései)? posible t¡L& XOtC 0"& <pLAf)IJ.e.vOtL, OUO& "tL VWLV 0PXLOt EcrO"OV"tOtL, «que tú y yo estemos en phi/ótes
(Od. 4, 39). También, en otra parte, Calipso cuenta que un hombre que había sobre- ni que tampoco haya hórkia (antes de que uno de nosotros dos haya caído)>>, (11. 22,
vivido a un naufragio fue arrojado a sus orillas: «yo le hospedé (phí/eon), yo le ali- 261-266). También aquí se trata de un compromiso mutuo de naturaleza constrictiva.
menté y prometí hacerle inmortal» (Od. 5, 135). De esta relación estrecha entre xénos He ahí tres ejemplos que muestran hasta dónde podía extenderse la esfera de empleo
y phí/os da testimonio el compuesto homérico phí/óxenos, «aquel para quien el xénos de phi/efn. El comportamiento indicado por phi/efn tiene siempre un carácter obliga-
es un phí/os» (calificación asociada a theoudés «que reverencia a los dioses» (Od. 6,
J
torio e implica siempre reciprocidad; es el cumplimiento de actos positivos lo que im-
121), el único compuesto con phi/o-, cuyo segundo término se aplica a una persona. plica el pacto de hospitalidad mutua.
Con frecuencia se dice que los mortales phi/efn a los dioses, es decir, que les testi- En este contexto institucional se explica también la acepción particular del verbo
monian los miramientos y los favores debidos a los phí/oi. Por eso, a la inversa, se di- phi/efn como «besan> (griego moderno phi/6, «besar», que determina el sentido exclu-
ce de un hombre que es phí/os theoisfn, «phí/os para los dioses» y más específicamen- sivo del derivado phí/ema, «el beso»). También aquí hay que remitir a su valor prime-
te diíphi/os, areíphi/os, «phí/os de Zeus, de Ares». ro los términos que, en nuestra opinión, sólo señalan el afecto. El acto de «besan> tie-
He ahí el fundamento institucional de la noción de phí/os en la sociedad, con to- ne su puesto en el comportamiento de «amistad» y como señal de reconocimiento en-
das las implicaciones de que está cargada esta relación personal. En particular, la tre phí/oi. Esta costumbre no era propia de Grecia. Herodoto la señala entre los Per-
phi/ótes es susceptible de realizarse en circunstancias excepcionales, e incluso entre sas y para describirla se sirve del verbo phi/efn como la expresión natural. He aquí es-
combatientes, como una convención solemne, en la que no participa para nada el sen- te instructivo texto:
timiento de «amistad», en sentido trivial.
He aquí un ejemplo instructivo de la Ilíada (3,94). Héctor propone que Menelao y
Paris se disputen ellos solos la posesión de Helena; van a enfrentarse en combate sin- «Cuando los persas se encuentran en los caminos, se puede reconocer por
gular y el vencedor la llevará a su casa con todas sus riquezas ... 01 o' cXAAOL ~LA6'tTJ'tOt ¡(Ot\ este signo si los que se abordan son del mismo rango; en lugar de saludarse
0P¡(LOt 1tL0"'t"<X "tá,/LW/Le.v. «Concluyamos nosotros una phi/ótes y un compromiso mediante con palabras, se besan (phi/éousi) en la boca. Si uno de ellos es de condición
juramento.» La phi/ótes es puesta en el plano de hórkia, «juramentos», es una rela- ligeramente inferior, se besan (phi/éouisi) en las mejillas. Si uno es de naci-
ción de grupo consagrada por un acto solemne. Este vocabulario es el que se emplea miento mucho más bajo, se arroja de rodillas y se prostra ante el otro» (1
para concluir pactos sellados mediante un sacrificio. La philótes aparece como una 134), {Traducción de Legrand.]. '

(.) En castellano existe hospedar, con la raiz hosp-, de h&pes, que traduce perfectamente las intencio-
nes del neologismo de Benveniste (N. T.J. La misma costumbre es referida por Jenofonte:

220 221
«En el momento de la partida de Ciro, sus parientes (sun-geneis) se despi- Hay que empezar por delimitar la aplicación de este posesivo. Se la puede divi-
dieron de él besándole (phi/ountas) en la boca, siguiendo una costumbre que dir en tres grupos de empleo. Phi/os aparece a menudo, primero, con las nociones
subsiste aún hoy entre los persas». (Ciropedia, 1,4, 27.) más estrechamente vinculadas a la persona: alma, corazón, vida, aliento; partes del
cuerpo, miembros, rodillas, pecho, párpados y, generalmente, en función reflexiva.
¿Hay que recordar en la época cristiana el «beso» (phi/ema, lato oscu/um), signo Luego, con términos que designan lugares supuestamente queridos, sobre todo la
de reconocimiento que intercambian Cristo y sus discípulos, y luego los miembros de «tierra-patria», (phílen es patrfda gafan es una cláusula frecuente), o el «retorno»
las primeras comunidades? Más recientemente, el beso es el gesto que consagra al ca- (nóstos). Finalmente, una pequeña serie de términos que no parecen comportar valor
ballero en la ceremonia de la investidura, y aún hoy señala la recepción del dignatario afectivo: dones, casa, vestidos, lecho, y que revelan simple posesión.
en una orden de caballería, durante la colocación de las insignias. ¿Cómo clasificar estas nociones por relación a las personas que reciben habitual-
Bajo estas manifestaciones diversas, encontramos la misma relación antigua de fa- mente el epíteto phi/os, es decir, como se ha visto, aquellos que están unidos por una
vor, del hospedador al hospedado, del dios a los hombres, del amo a sus inferiores, relación de xenía, así como los miembros de la familia, padre, madre, esposa, hijos?
del jefe de casa a los miembros de su familia. Es un vínculo estrecho que se establece ¿ y cómo establecer la transición entre estos empleos (varios de los cuales tienen mu-
entre las personas y que hace, entonces, de esta «amistad» algo personal. chos ejemplos) y aquellos que se refieren a una institución?
• J.
Esta relación mutua comporta o entraña cierta forma de sentimiento, que se hace Algunos han pensado que el sentido posesivo de phi/os, opuesto, por ejemplo, a
¡~ I
obligada entre los socios de la phi/ótes. La manifestación de esta relación es la acogi- &or, «corazón», resultaría de la acepción de phí/os con los términos de parentesco.
1 ., da del phi/os en el hogar de su phi/os, los presentes intercambiados, el recuerdo de Como se dice «los míos; los suyos» para los miembros de su familia, phaos quedaría
vínculos semejantes establecidos entre los antepasados de los socios, y a veces, de restringido a la función de posesivo. Pero este razonamiento cae por su base: en la ex-
alianzas matrimoniales concluidas con ocasión de visitas hechas o devueltas. presión «los míos» por «mis padres>'> es el trayecto inverso lo que se produce, del po-
Todo esto colorea de sentimiento las relaciones entre phí/oi y, como suele ocurrlr, sesivo a la relación de parentesco.
la actitud sentimental va más allá de la institución; el nombre de phi/os se ha extendi- Otros piensan que, por el contrario, hay que dar a phi/os el sentido primero de
do a los allegados que viven en el mismo hogar que el dueño de la casa, en primer lu- «suyo», ilustrado por los empleos posesivos, y que sólo de ahí se habría derivado la
gar, a la que él ha hecho entrar en ella como esposa. De ahí, frecuentemente, la califi- noción de «querido», Así el problema quedada resuelto de la forma más sencilla. Pe-
cación de phi/e unida a á/okhos, ákoitis, «esposa», en Homero. Algunos empleos per- ro esta solución reemplazaría una dificultad por otra más grave aún: ¿cómo un simple
miten ver aún la naturaleza de esta relación y cómo se vincula a la norma antigua, por adjetivo posesivo habría producido tal diversidad de acepciones y adquirido tal rique-
ejemplo, este pasaje de la Ilíada (9, 146-7). za conceptual? El hecho no tendría precedentes. Por último, como hemos mostrado
antes, phí/os está arraigado en las instituciones más antiguas de la sociedad y denota
«Yo poseo -dice Agamenón- tres hijas en mi morada. Que Aquiles se un tipo específico de relaciones humanas. Ésa sería ya razón suficiente para rechazar
lleve a la que quiera como phi/e a la casa de Peleo, y sin ofrecerme siquiera esas ramificiones semánticas.
presentes.» Finalmente, uno se encuentra ante dos soluciones igual de insatisfactorias, Es en-
gañarse creer que se puede pasar de «querido» o «amigo» a lo «personal» y llegar a
Debido a que es llevada en las formas requeridas, la joven, dada por su padre y «suyo». Semejante evolución, donde el sentido primero iría debilitándose muy depri-
que el joven esposo introduce en su propia casa, se encuentra vinculada a este grupo sa, apenas es concebible. Pero es ir contra la evidencia invertir las relaciones y plan-
familiar tanto por convenciones como por una relación afectiva: las condiciones en tear desde el principio un posesivo «suyo» que progresivamente habría adquirido el
las que su padre la ha dado hacen de ella, en cierta forma, la prenda de una phi/ótes sentido de «amigo» o de «querido».
concluida entre los dos hombres, al mismo tiempo que ella, instalada en el hogar, ad- Tal es el estado presente de la cuestión. Nos encontramos ante una elección que
quIere el estatuto dephí/e ákoitis, de esposa (cfr. n. 9, 397). parece no tener salida. Estas condiciones sugieren en su singularidad que el dilema
Un valor afectivo se une a phaos, que se convierte en epíteto o térmíno de direc- podría haber nacido de interpretaciones inexactas. Hay que tomar entonces nueva-
ción respecto a los que viven en el hogar, sea como parientes: padre, madre, mujer, mente el problema desde la base. El punto crucial está en esa relación del sentido
hijos; sea como familiares, como, por ejemplo, la vieja nodriza (mafa) Euriclea. Sirve «afectivo» al sentido «posesivo». Ya se ha visto que uno de los dos datos fundamen-
de término afectuoso y esta cualidad encuentra, según Homero, una expresión propia tales, la noción de «amigo», debe interpretarse en el marco de las relaciones de «hos-
en el abstracto philfa, «amistad», distinto de phi/ótes, así como en la acepción co- pitalidad». ¿Qué pasa entonces con el otro dato, el de phílos como «posesivo»? Un
rriente, ya homérica, del verbo phi/efn, «amar» (con amor sensual). nuevo examen se impone también aquí. Vamor a examinar, por tanto, los ejemplos
Aquí se sitúa el desarrollo más singular de esta historia semántica. Caracteriza homéricos, registrados en todas partes como indicando simplemente la posesión, en
propiamente la lengua o el estilo homérico. El empleo de phi/os, superando la esfera los que phi/os califica objetos que no son personas. Aquí enumeraremos estas relacio-
de las relaciones humanas, se extiende a objetos de naturaleza muy variada, y a los nes, unas tras otras, comentando brevemente las citas principales. Los contextos son
que apenas se puede aplicar la calificación común y constante de «querido», Aparen- siempre importantes en semejante materia.
temente pht10s no denota entonces nada más que una relación de posesión, se convier- Phi/os con doron, «don». El contexto de ph{fa dOra (Odisea, 8, 545) está claro a
te en el equivalente de un simple posesivo, y, en general, se traduce como tal. Pero no más no poder: la situación es la del hospedador (xeinodókos) frente al hospedado
se está de acuerdo en la explicación. (xéinos). Alcinoo recuerda los deberes que se imponen: se le acompaña (pompé), se le
222 223
ofrecen los phlla d8ra que son los «regalos de la hospitalidad» en virtud de la relación anuncia que va a ir al encucntro de Héctor, «destructor de la cabeza phi/i» (11. 18,
enunciada anteriormente entre phi/os y xé;nos. La expresión se repite en el discurso de 114) hay que entender que la cabeza de Patroclo le era phfli. por ser la de un phi/os.
agradecimiento de U!iscs a Alcinoo que le ha albergado: po~ ka{ phflQ d6ro (13, AIgo mis sutil, pero plenamente comprensible, a condici6n de que los situemos en su
41). En otro lado (D, 24, 68), los phf/a d8ra de Héctor son los dones que él ofrece a contexto, es el empleo, en principio sorprendente, con /aimáJ. «gaznate» (lI. 19,209).
Zeus, y éste. a cambio, tiene a Héctor por phi/tos respecto a él y frcnte a todos los Pero léase todo el pasaje; Aquiles se niesa a suspender el combate hasta haber venga-
dioses. El término ilustra aqui la relación de 108 hombres y de los dioses, mutuamente do a Patroclo:
phi/oi. Se ha aplicado, por tanto, a los «dones» la calificación propia de quienes los
ofrecen en seiiaI de hospitalidad. y phílos no es en modo alguno posesivo. «Ningún alimento ni bebida podria pasar por mi gaznate phUos. mientras
Phflos con d8ma, «casa» (Od. 18, 421) nos lleva a la misma situación: «Dejemos mi companero (hetafros) está muerto y yace, rodeado de sus companeros llo-
-dice Ampbinomos- éste hospedado fuinas) a los buenos cuidados de Tclémaco, rosos».
puesto que han Venido bajo su techo hospedante (toa gur phnon hiketo doma). Evi-
dentemente también en la relaci6n phI/os-xJnos lo que hay que ver aquí: phl/on dfJma Este dolor de Aquiles es el de un phi/as. yel sentimiento de haber perdido a su he-
es la casa de aquel que se comporta como phfJos. tarros le hace rechazar el alimento. Mis adelante, cuando dc nuevo los ancianos le
" Phi/os con démnjon. «lecho» (Of. 8, 277); phfla démnia designa el «lecho conyu· presionan para que tome su comida, Aquilea exclama de nuevo, con una repetición
gal» en el episodio de Hefaistos engallado por su mujer. Más arriba se ha visto que significativa del epiteto. pero esta vez reemplazando gaznate por «corazón»:
philos es el epíteto frecuente de ákoitis. á/okhos. de la mujer y del hogar. El infortu-
nio de Hefaistos pone aquf de relieve el valor del adjetivo: el lecho que es denomina-
do phI/os, en tanto que conyugal, ha sido el lugar del engaiio y sen\ también el lugar «No, no me pidáis que sacie de alimento y de bebida mi phl/on Itor.
cuando me penetra una pena atroz.» (Ibid., 305-7).
de la venganza.
Se unen asIlos empleos en que phi/os se aplica a términos de habitación.
Con ojkion. «refugio, casa»; phf/a oikÚl es el refugio donde el pájaro encuentra a Con Ilor. «corazón», o con /aimós. «gaznate», en una circunstancia en que todo
sus pequeftos (n. 12, 221). Muy frecuente es la f6nnula phi/e gata para la tierra natal, recuerda a Aquiles su amigo perdido, el sentido de philos silue siendo el que la instí-
con la que sucfian los exiliados, los errantes, aquellos que guerrean lejos; la tierra que tuci6n y el sentimiento consagran. Sólo hay una transposición audaz con lIlimós (es el
sostiene su hogar. Es, sobre todo, cuando expresan su deseo de volver a ella, cuando único ejemplo). frecuente con Ilor, que hace pasar a una parte del cuerpo la califica-
la locuci6n philen es patrida gafan. «hacia la tierra patriaphf/i», se carga de su fuerza cilm debida a la persona.
afectiva. Por eso, no debe extrañarnos encontrar phflos junto a nóstos, «retorno al Con khe~s, «manos», phI/os conserva en varios pasajes su función propia: elevar
hagan) (11. 16, 82). Todo lo que phi/os sugiere cuando evoca personas que viven en el hacia los dioses phUar khe1ros (lI. 7, 130) es el gesto que conviene a aquellos que une
mismo hogar se transfiere aqui a la «tierra» que abriga ese hogar y al «retorno» que con los dioses una relaci6n de phi/dtis. Cuando Ino acoge, khersf phi/esi, a Ulises
el hombre espera. Reducir todo esto-a un simple posesivo es vaciar phflos de su senti- agotado por un naufragio (Oci. 5, 462), el epiteto responde a la intención de acogida y
do verdadero. de protección. Asimismo, Jos marinos naufragados en la isla del Sol cazan para ali-
Hay que reconstruir además todos los componentes del adjetivo para interpretar mentarse pájaros o peces, phflas hd ti khe1ras hfkoito. «todo 10 que se ofrecia a sus
phOos con heimuta. «vestidos» (n. 2, 261). manos phi/as» (Oci. 12,331): aquí tambi!n el gesto de las manos que se tienden, dis-
puestas a recibir, es el de los phi/oi a quienes )es son ofrecidos dones: el eplteto deno-
ta un comportamiento que imita el de la acogida.
«(Ten cuidado, le espeta Ulises a Thcrsites; si continúas con tus insolen- :ese es también el sentido de un pasaje de la macla (18, 27) en el que Aquiles, afli-
cias) te quitar! los phfla hefmata. la capa y la túnica que cubre tu virilidad gido por la muerte de Patroclo, se desgarra el rostro phi/es; khersi: el dolor de un phi-
(ajd6) y te moleré a palO! antes de echarte vergonzosamente.» /os se transpasa a las manos que 10 manifiestan.
Con goúna/a, «rodillas», phf/os también debe ser devuelto a su función propia.
¿Qué significa el gesto de Euriclco al depositar sobre las rodillas, phI/a goúnata. de
He aqui un recuerdo de la relación que une phi/os y aid8s (cfr. anterionnente) en Autolycos el nucvo nieto qUe su hija le ha dado (Od. 19,401)7 Se trata de un rito de
una acepci6n particular: los vestidos estén, a la vez, en relaci6n de intimidad con el reconocimiento, los phi/a gotinata del padre o del abuclo reciben al recién nacido y lo
que los lleva (son los vestidos los que protegen el pudor) y en relación de conveniencia legitiman de este modo como miembro de la familia. Esta misma relación entre el vin-
respecto a la sociedad. «Los vestidos que te son phi/a», hay aqui también una trans- culo de parentesco y la expresión phi/a goúnata ilustra otro pasaje de la Odisea (21,
posición de phf/os aplicado a personas. 55), cuando Penélope toma sobre sus phífa goúnatu el arco de Ulises siempre ausente
Ahora se pasa a otro grupo de nociones, los miembros y partes del cuerpo caracte- y se sume en sollozos. Significativo también, pero de otra forma, es phIJos para las
rizados por phi/os. rodil1aJ¡ del guerrero, ya sea en la prueba del combate: Héctor golpeado en sus rodi-
Ciertos ejemplos no preaentan ninguna duda en cuando al sentido pleno de phi/os. llas (phi/a goúnara) por su propio escudo (ll. 7, 271); o en el enfrentamiento del desti-
Cuando Priamo suplica a Héctor que no exponga en el combatc su vida que es phlli no: «que durante tanto tiempo -dice Aquiles (9, 160) Y repite Agamen6n (10, 90)-
(11, 22, 58), es un padre el qUe habla, temblando lleno de afecto. Cuando Aquiles el aliento subsista en mi pecho y que se muevan mis phfla goúna/a». Es en este mo-

2:l4 225
mwto cuando. escogido por d destino de ZCUs, el béroe afronta la prueba suprema 'i En cuanto a la etimología de phUos. ahora está claro que nada dI; ID que se ha
debe combatir hasta el limite de 5\L5 fucruu. cuando habla de sus phRa goú""lll: IUI adelantado a este respecto se swtime 4 • Abora sabc:mos que la protohistoria de la pa-
rod1l1as le sostuvieron huta el final. DO desfallecieron '1 en mo se mostraron phíJtJ. El labra pertcncoc al griego mis antiguo: el mIotnico tiene ya nombres propios compUC5-
(:CIDtato haa: comprender lo que representa esta cualidad ro una circuastancia sane- tos con phi/os: pi-ro-pa-ta-rv (= Philopatra), pi-ro-~ko (- Pbilowcr806), etc. No se
jUlc. ha terminado, pues, de discutir su origen. Es mls importante comenzar viendo 10 que
Muy cercano por el sentido es la relación dephno.s con g&lw. (cmiembroJ~: losphf- significa..
/Q gufa del guClTCfl) se lCdeiatlUl», se «fatigan.) en el combate. Hay que ver en phUa
IIIT.a una expresión tan significante: como phafdima gufo, «miembrO! brillantes,..
Llqamos ímalmente a los ejemplos -y son muy nwncrosos- en que phOos
acompaAa el nombre del «corazón»: phRan iJar (o tír) es una locución tan frecumte
que pa58. por el modelo mismo del empleo «posesivo» de phffos. Nosotros, por el COD-
trario, creemOl que el adjetivo conserva aqut toda su (UC"I'U. y basta, a menudo. refe-
rirse al contexto para verlo. Nos limitaremos por necesidad a at,unos cjcmplOll.

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En el primer canto de la Odisea no hay meno'! de sds. Atenea quiere inclinar a su
pad.re Zeus en favor de tniscs: «tu corazón (phl/on), ¿no 51: deja, pues, enternecer?»
(v. 60), Y le recuerda que aDtal\o ~l sentía placer con 11.1 ofrendas de Ulises. Quiere,
•" pues, que Zeus vuelva a ser phllos para con Ulises, y ella repite (v. 82): «si es phi/on a
los dioses que Uliscs pueda volver a su hogar... » En las relaciones familiares: Teléma-
I ce se aflige en su corazbn (phnon) cuando vuelve a ver en el recuerdo a su padre (114)
'1 el corazón (phf/on klr) ele Pentlope se atormenta cuando el canto del aedo le recuer-
da su duelo (341). En la relación de hospitalidad: Tclémaco acoge el xinas. quiere re-
tenerle y le asegura que: le deVolverá bañado, colmado de regalos y feliz en su corazón
ph/Ion (310). Pan el XInOl (ele hecho Atenea disfrazada) IIC excusa pOT no poderse
quedar: volveré. para aceptar el regaJo que el coruón phUon de TeUmaco incita a áte
a darle (316). Es la tcrminologia de: la p!lil6lh, yel eptteto se ha transferido solamen-
te del hospedador a su coraz.6n.
Sipmos lcycDdo: el corazón de Menelao le rompe cuando sabe que su hermano
ha sido ucsinado (Od. 4, !38); el corazón plulon de Pcn80pc se aflige temiendo por
su hijo (804) Y queda aliviado cuando un suei'lo la tranquiliza (840). A veces se juqa
al la misma expresión con un doble sentido. Mcnelao informa a Protco de que dd;)e
volver a las riberas de Egipto antes de volver a su casa y de encontrar nuevamente a
sus phlToi, su familia (47S), Y entonces su coraz6n phUon iC lamenta (481). Aqul los
1 dos empk:os se le com:spondcn. Pero cuando Menc:lao recuerda la va1enda de tJIi5a Y
dice no haber visto jarnu há"oc: que tuviera un cora.zón phl/on semejante al suyo
(270), aviva en ceo la queja de Telémaco: «¿de qu~ le ba servido tener un corazón de
bic:rro (kradli sidim) en su petho?» (293). Aqui, como en los phílQ got1nata. la call-
dad el no dc.sfalleccr, pennancocr constante y firme.
Se nccc:sitarlan largos capltulos para enumerar y analizar con el cuidado deseable
todos los ejemplos de este plll/os llamado «posesivo)l. Pensamos. sin embargo, haber
interpretado los mú notables. Esta verificación era necesaria para eliminar un error
secu1IU", tan viejo probablemente como la exégesis hommca, y que las generaciones se
han transmitido. El problema de phI/os debe replanteane por completo. Habr' Que
partir de los empleos y de los contextos que revelan en C51e tbmino una red compleja
de uociaciones, WlIl5 000. W institucioncs de hospitalidad. otras con las costumbres
d.cl hope. otras tambitn. COJ1los comportamientoo afectivos. para entender plenamen-
te Iu ~ mc:tafórlcu a que puede prestanc. Toda esta riqueza conceptual
ha sido scpuhada Y escapa a las mir.tdaJ desde que se ha reducido pllUos a una noción 4 La lntapmed6a depltl1wdada ~u1.1I.lper& Y cusnpkca unpl:ianIente I1 q_ '-bIa Mdo propwesl:ll en
vap de amistad o a una nociOn falsa de adjetivo posesivo. Es hora ya de aprender lIdcmlln dE 19]6 ClllUa leIióa de 1& Sodtd de ~e y que cati rrsu.mida co d S.S.L. H, 1937.
nKVaIIlCD.te a leer a Homero. ~ux.,p.x.

226
CAP\TIJLO l ru) de la lanza como primer elemento. Pero aikhm6/ólos no es una interpretacibn tan
inmediata como puede parecer; IIlolos no siJnific:a simplemente «COlmo»: t51 es una
EL ESCLAYO, EL EXTRANJERO traducciOn aJao sumaria. En el radical de lJallskomai (lUÚl'll.D\o"II) esti la idea de ser
cogido repentinamente, de ser aprehendido con las manos en la mua. sin capacidad
de detendiCrse, ya se trate de una ciudad o de un hombre: de: ahi el sentido del pertec-
to ~Joka (~), t(cstoy perdido», entre las c1emAs formas baJtante irregulares que
se relacionan oon haltskomaL Esta noción de sorpn:sa que abole la capacidad de re·
aiJtcncia crea una apTcsi60 completamente diferenle de CQptus. CflPlhnls. sacadas
de CflPio. «eogQ" con la muo».
El su!tantivo QIkltmJ (..lXi1/ú tambUn es di¡no de consideración. Desi&na la «pun·
ta. de la Ianzu·, lUCIO por extensión el arma , entc::m, lanza. pica. jabalina, 110 se .sabe
bien. Lo que debe JUbra)'IUIC es que aikhmt es el arma por excelencia del comballeDlC

.". SM-no. Al hambre libre, Jlacido


dt:r:ir. d mcmi&o (IaI. 1fo:sIU),
al el ploIpo, K opgnc el alr.njcro (Ir. dIotos), 1:11
~"= de c:onvatirJll al nri tnIbpuI (¡r. . . . lal.
JIrJr;pll!l) o milClCia'tO Ii le capluro en IaI\lCfIa. (p. wIk"rrrilOlm• .... c.pfillIlSJ.
hommco, huta el punlO de que el derivado aiklunilb (cnXJol7JT'1K) e'!I el término poéti.
ca para «guencrolt, y que en Homero riem~ tiene el valor de un termino noble. Pa.
ra poner fin al combate de Ayax y de Héctor, Ta1tibios les dice: t(VOSOtr05 wis dos
lUDadas de Zcus... vOSQlrOI lOis los dos guerreros (valerosos): ~ r«,
NaDariameate caraajero, el esclavo &va. 1m las Ienpu llldoal,opa.s. illduso 1ftD-
ctemu. btcD un oombre aU'Ujcro (sr. ~Ios. Lat. -lIS). I*n un nombre de aIraDjc- a'crlxJuJ<'.
....1 • .>.ü... Zolo;, ¡¡..., III 7, 28().281). El arma llamada aüchml .., po<
ro (aMvo < esino). tanto, aquc:lla que e¡pccifica al guerrero, sin la cual pierde iU cualiclad, y. por tanto,
su poder en el combate.
En iranio, la ckJianaci60 del «prisionero de gucrru adopta una ima¡cn aJao dife-
La noción de C5CJavo no implica una denominación 'linica: ni para el conjunto de rente: medioiranio dast-grtlb. lileralmente, «eogid.o por la mano... Ella vez es la roa·
la }enIUU indoeuropeas ni tampoco al varios gupos dialectales. no el instrumento de la captura como lo IUgicn:: tambU::n. azp/.iuIU Y el aLto-aIcmáo
En bu civilizadoncs antiJUU. la condición del esclavo lo pone al maracn de la co- Iulfta. sacadol del radical correspondiente a11at1n ctI"'·o. El verbo inulio If'lb-. «c:o-
munidad. BIJa esta definición negativa es como se ROl prCSC(lta el nombre del es- ¡CTIt. es emplcado desde Lo inscripcloocs penas aquem&üdu de Daño para decir:
clavo. . «coger prisioncro& de auecra». Dasta. «mUUUt, se refiere a la misma noci6o: di lo ha
No hay eK1&vos que sean ciudadan05. Son siempre gentes del CJrt~. int.rodua- pu.esl.O en mi mano". dioc Darlo de Ahora Mazda respecto de un enemigo. De esta
dos en la ciudad. ante todo como prisioneros de ILICITll. Tanto en la .sociedad mdocu- forma. rhIltIl y grab-- conjuam IUI va10res propios en la C:Xpml:i6n de: la conquista de
ropea primitiva como en las anti&uu soc::iedadc:s no indoeuropau (rwn~di.l~ por guerra. Asimismo, el arm.cn.'o jub-D-kal. «prisionero de gucrTU (literalmenle «coci·
ejemplo), el esdavo es un hombre sin derechos, sometido a esta I:OIldicaOn en virtud do por la mano,,), calca el medioiranio dast-grab: es un nuevo te5limoDio de 1u in·
de las leyes de la IUtrra. t1ucocW: iranias en Arrntnia.
Un poco m" tarde el esclavo puede ser adquirido por compra. A los .randel mer- Todos esl05 compuestO& pintan al prisionero de guerra según la fOlDla en que ha
cados dd Asia Menor atluyen c.sclavos que provienen de todlls las rerJoncs; pero, en sido co&ido. Pero no son Jo¡ (micol términos. Hay que mencionar todaVÚl: anli¡uo
• dclinitiva su estado le remonta simpre al de prisioneros de ¡UcrTa o de lentes rapta-
I iranio lXl7Idll(IUlJ, ser. bandltin. que definen al prisionero como a aquel que clti «ata-
• das por ~dldos. El Asia Menor proporciona numcr~s co~t~~~es. a juzglU ~or do». Encontramos eD ¡:6tico /T'tlhJi.njJans. participio de lrahin/Jan. «hacer prisione-
1
105 sobrenombres de esclavos, que son a menudo étmcos: tnpa. helo. Udio. larmo, ro, a;khmallJtfr.e;n», cfr. hun/M. «batiD de guerra, aikhmale»((J»¡ a. .in¡I~s 1runta. «ca-
etcétera. zador», hunt;an. ((cazar» (inal~ hunt), derivados de una raiz no atcstisuada en. otra
En estas condiciones se concibe que el esclavo sc:a asiIJlÜado a un exuanjero. y que parte y cspccializadO& en la terminologia de la caza y de la guerra. A la misma noción
tenga nombres locales y especificos. Ademfls ciertas ea1itíc:acioncs le clctlnen como se retierc el viejo eslavo pllnlJ} «botiD» (ruso paJón), de donde p/lniti. «hacer prialo.
capturado o comprado. Hay. por tanto. dos series de designaciones, que a VIC'CCI pue- ncrO», y pJ(nYnücIJ. «prisionero», a lo que responde el lituano pi/nas. «(Canancia, ven·
den coincidir: la del prisionero de guerra y la del esclavo propiamente dicho. taja»; scr. /XIrpl-. «c:nVile»,lo que orientarla hacia la ra1z ·pel- de ir. poJern. «poner
en vcota» (cfr. anteriormente pp. 86 Y IS.), y uociada la idea de «batiD., conQuista
Conlideremos. en primer lugar. al «prisionero de suena». Su condición se expresa de guerra» a la de «provecho. económico».
a menudo por palabras diltintas que quieren decir "prendido», «prilionero»; tal c:.s el En secundo lupr. veamos el nombre del elcla.vo.
caso dellat. CtlplJU. copliulU. del gr. aikhm61olos (ad~a~), homérico dou'tk/~tos El Itrmino aricgo mú conocido, doQ/os (bí.od.1CS umaI en. la tpoca hom6rJca.
(3aupúmrrol¡) abOco f1't1lJunjJans. a. eslavo plln'tnikÑ (rulo p~"nYJ1. ~l ~eeo aunque DO aparezca en Homero; pero 101 derivados son ya bom«icoll, como el fe-
lIikhmdllJlos debe ser considerado a1J;o mú de cerca, y no porque el sentido literal menino dcnJ/i y el adjetivo dod/WI (~) en exprCl!lioncll como doaUon ¡"""
«co&ido a punta de lanza» sea 05CUro¡ la composic:ión de la palabra era clara pera 101 ( ~ T¡.u.p), «dla de la servidumbre, condiciOn de esclavo» (cfr., sobre todo, D.
mismos ¡ric:aDa. asi lo prueba el doblete dourlklilCM que aearon con d nombre (dó- 6,463),
223 Z29
Hay en Homero otras palabras tales como dmÓs (3fJ.w~) y también en cierta medi- condición jurídica y social de «esclavo» y no una función doméstica determinada.
da oikétes (oLxhT)~), aunque la distinción sea difícil de hacer, para este último, entre Con toda seguridad, el seruus no está encargado de seruare.
«servidor» y «esclavo». Nosotros dejaremos estos dos términos de lado: derivan cla- Como ningún ciudadano puede ser esclavo en Roma, es muy probablemente fuera
ramente del nombre de la «casa» (cfr. anteriormente, p. 196). Aproximadamente equi- de Roma y del vocabulario romano donde hay que buscar el origen de la palabra se-
valente es el famu/us latino, aunque la represesentación sea diferente. De famu/us se ruus. Ahora bien, tenemos numerosos testimonios onomásticos que prueban que el
ha sacado el colectivo familia. Lo que constituye la familia es, etimológicamente, el radical de seruus existía en etrusco bajo la torma serui-, serue-. También se encuen-
conjunto de los famu/i, de los servidores que viven en el mismo hogar. La noción no tran en la onomástica latina nombres propios latinos de formación etrusca, como Se-
coincide, por tanto, con lo que nosotros entendemos por «familia», es decir, exclusi- ruenius, Seruena, Seruoleni, con sufijos que caracterizan los nombres latinos de ori-
vamente aquellos que están unidos por el parentesco. gen etrusco. Es probable, por tanto, que seruus sea un término etrusco, aunque aún
Parece que puede asociarse a esta noción el término doU/os, nombre específico del no se lo haya encontrado en las inscripciones etruscas que somos capaces de interpre-
esclavo, si se acepta el testimonio de Hesiquio que da doúlos glosado oikía, «casa», y tar. Así, en condiciones históricas diferentes, se encontraría para seruus la misma si-
un compuesto dolodomeís, glosado oikogenefs, «nacidos en la casa». En consecuen- tuación inicial en la que verosímilmente se encuentra el caso de doUlos [*).
cia, doúlos sería vecino, por el sentido, de oikétes, en algún dialecto griego al que ha- También podemos recordar el término moderno esclavo: es propiamente el nom-
ya pertenecido primero. bre mismo de los Eslavos en la forma eslava del sur (servio o cercano a él), un étnico
Pero he aquí que doU/os ha aparecido en micénico bajo la forma do-e-ro (do-e-lo), Sloveninu. De SIoveninu deriva una torma griega bizantina Sklavenoí (l:xACX~T)VO()
que supone un prototipo *dowelo- o *doselo. Esto complica mucho el problema del (italiano schiavoni) que, tratada como derivada, ha producido el étnico Sk/ávoi
(~XA&.~OL). De ahi, en el mundo occidental entero, esclavo y las tormas emparentadas.
origen de este término que, por tanto, era usual en el mundo helénico desde el si-
glo XII por lo menos. Habrá que considerar únicamente dos hipótesis, compatibles En el mundo anglosajón tenemos otro paralelo, donde wealh, «esclavo», quiere decir
con esta situación. Un antiguo *doselo- podría compararse por el radical con el tér- propiamente «el Celta», el pueblo sometido.
mino indoiranio dilsa- que, como hemos visto, tomó en indio el sentido de «bárbaro, Otro paralelo más, éste medieval: no se trata del esclavo, sino del vasallo, que se
esclavo». Pero también se ha visto que dilsa-, en el estado indoiranio, no era proba- encuentra en una condición inferior y sometida: vasuus (de donde vassa/is) es, en latín
blemente más que un nombre del «hombre» (cfr. p. 207). No se entiende bien cómo el de la época, un préstamo de la torma céltica representada por el irlandés foss, galo
correspondiente habría derivado desde el griego más antiguo, bajo la forma * doselo-, guas, que signitican, ambos, «servidor, esclavo».
al sentido de «esclavo». Sólo queda, por tanto, suponer, como se había hecho ante- De este modo, cada lengua pide prestada a otra la designación del esclavo. Un
riormente, que doíllos está tomado de una lengua no indoeuropea de la cuenca egea. pueblo designa incluso al esclavo con el nombre de un pueblo vecino, si éste le está
Pero entonces el préstamo se habría hecho mucho antes de lo que se pensaba y habría sometido. Se ve aparecer una correlación semántica profunda entre la expresión del
entrado en griego bajo la forma que el micénico representa por doelo. Las posibilida- «hombre libre» y la opuesta, «del esclavo». El hombre libre se designa como inge-
des de encontrar su origen se alejan en la misma medida en que la aparición del térmi- nuus, como «nacido en» la sociedad considerada, por tanto provisto de la plenitud de
no en griego retrocede en el tiempo. sus derechos; correlativamente, aquel que no es libre es necesariamente alguien que
no pertenece a esta sociedad, un extranjero sin derechos. Un esclavo es algo más: un
Otros indicios nos llevan a considerar doúlos como una palabra extranjera. Es, extranjero capturado o vendido como botín de guerra.
ante todo, la repartición geográfica de los nombres propios en doulo-, que hace pen- La noción de extranjero no se detíne en las civilizaciones antiguas por criterios
sar en un origen asiático, sin que pueda especificarse, por ello, la lengua de Asia Me- constantes, como en las sociedades modernas. Alguien nacido en otra parte, a condi-
nor a la que se vincula la palabra. Lambertz ha reunido ejemplos antiguos de ción de que esté unido por ciertas convenciones, goza de derechos específicos que no
doalos l. La mayoría de estos nombres se encuentran atestiguados en Asia Menor; de pueden ser reconocidos a los ciudadanos del país siquiera: es lo que muestra el griego
forma que parece probable que doalos proviene de Asia Menor. xénos, «extranjero» y «hospedado»; es decir, el extranjero que se beneficia de las le-
Por otra parte, no nos sorprendería que el griego haya empleado un término ex- yes de la hospitalidad. Hay otras definiciones disponibles: el extranjero es «aquel que
tranjero para designar al esclavo, puesto que -y es ésta una condición frecuente de viene de fuera», latín aduena o simplemente «aquel que está fuera de los límites de la
esta denominación en indoeuropeo- el esclavo es necesariamente un extranjero: los comunidad», lat. peregrinus. No hay, por tanto, extranjero en sí. En la diversidad de
pueblos indoeuropeos no conocieron más que la exodulia. estas nociones, el extranjero es siempre un extranjero particular, aquel que depende
Esta condición se verifica en la historia de la palabra latina seruus 2• Es imposible de un estatuto distinto.
considerar seruus como un derivado del verbo seruare e imaginar que el seruus tenía En suma, las nociones de enemigo, de extranjero, de huésped, que para nosotros
por función «guardar». El verbo seruare tiene una etimología indoeuropea clara: av. forman tres entidades distintas - semánticas y jurídicas- presentan, en las lenguas
harva, «que vigila», gr. horlin (ópav), «observar, considerar». Pero seruus enuncia la indoeuropeas antiguas, estrechas conexiones.

[~l La interpretación de Benveniste ha sido rebatida por Antonio TOVAR, «Lat. Seruus. ein indoger-
I 0101/0, V, 1914, p. 146, n. 1.
marnsches Wort». Sprache und Oeschichte. Festschrift fUr Harri Meier, Munich, 1971, pp. 557-562
(J. S.).
2 La demostración ha sido publicada en el tomo X de la Revue des Études Latines (1932), pp. 429 Yss.

230 231
Hemos cstudiRdo anteriormente (pp. 61 Y 55.) las relaciones entre hOSIIs, «(enemi- CAPiTULO 6
go», y ho.Jpe$, (chub:ped,.; allatln hosrls. «enemigo», responde. por otra parte, el gó-
tico gas", «hutsped». En Briego :anos designa «(el extranjero» )' el verbo :reinko el CIUDADES Y COMUNIDADES
comportlUDiento de hospitalidad.
EKto sólo puede: comprenderse: plU1icndo de la idea de que el extranjero es necesa-
riamente un cncrnilo - y correlativamente, que el enemigo es necesariamente un ex-
traDjero. Precisamente porque el que ha nacido tUCfll es a priori un enemS¡D, es pDr
lo que se precisa un compromiso mutuo para establecer, entre él y eco, relacione¡ de
hospitalidad que no scrlan concebibles en el iCnO mismo de la comunidad. Esta día-
~ «ami¡o.memi¡OM. ya lo hemos visto. juep en la oocl6n de phltos: un cncmi-
CO, el mismo quc K combate, puede convertirse temporalmente en un phUos. por
decto de u.na convmd6n pactada segWt los ritos y con los compromisos consa¡rados.

...".
Asimismo. en la Roma primitiva, el extranjero que se convierte en has/u. se en-
cuentra pari ¡un aun populo Romano. igual en derecho al ciudadano romano. Los SMIfNIrio. LoI cUalcaos -adcnlab (~tico. itilicu. prdnil:a. b6ltico) I\an c:onItf.
ritos, 101 acuerdos, los tratados intClTUlllpcn de esta forma esta situac:i6n permanen- vado. P&fJ. dal¡nu al .-pueblo... d lIOIDbre ·'nI'¡', deri...mo de una rab., ·tr... ~ar
1lInch-.lo, iCI' POOuOlOIO: el pUlCbla... uJ es, por tanto, denominlda CDlnO pImo lina·
..
r:

te de intu-hostilidad que reina entre los pueblos o Ia.s ciudades. Al abril:o de las con-
venciones solemnes y mcn:cd a las reciprocidades, pueden nacer relaciOQ(;5 humanas,
y entonces lo. nombres de ententes o de estatutos jurldicos vienen a denotar sen-
rrollo del cuerpo locial. Nuul'1mcnte., ella dcsi¡nad6n que proporciooll kaical udo-
D&IeII kM ItrIIWlCll (TftlrotIl. rkur.xJI) adquiere W1 nkJr iDYenO cuando el a.Ia'tO lo to-
lIlIII. prestado del p;nninku; L Cll. titidhi&llirlCll llc:Kl~njllf"O",
"
r: timientos. El &riCIO p61i.r '1 el Iadn rlIIUa, Cltrcduuneote lsocjldo!! ca la daborad.6n de la civíll-
q,c:I6o ocddnlrll, iNltrlll bi= el len6m.cno de 1:OCI1C1FIICia Oe Iu ck:IipulCiorles mml....
donlles: Dada mil dircra:ltc, lCIl efecto, en el punlo de pactida, que et anticuo llnmbft In.
doeuropeo de la .. r:ludaddu (dr. JI". t1kr6-poI"a) '1 d lierivado latiDO cuira• .-conJunlo
de IDI dl.ld-.dlmOl".
A"., qUlt 1IIll1nc..-pucblo.. ( .. ",i pucbk) en iDdio, '1 proportiofta hist6fU:amcnte d
nomlKe del Ird" ( < ~), el 11 desiFm6n comCln antisul de IDI ..lnctomDloI•.
AII1ado en ltallio, "". le UlaJju, en tinlCrilD, axno defi1ldo de fIrl,' este 6Jrlmo ~
dnl&nu, por op0&id60 al CAb"Uljcf'O. al '-rime de mi pueblo. quid mis aad.Imente;
el alJado, IIllembfo de 11 otnI mil. aoPma

Se na analizado, en los tá'minos que la expresan, la condición del hombre, es de-


cir, del hombre nacido e Inte.rado en una sociedad y que !OU de los plenos derechos
• que desde su nacimiento tiene.
• Pero este hombre, ¿cómo se imagina la SQl;icdad a la que pertenece? Y nosotrO!,

l ¿c6mo nos la imaglnanmos? ¿Se conoce una «naci6n», que date del perlado de co-
•l munidad indoeuropea, que sea desi8nllda por un término único y constante? ¿En qué
medida un agregado de tribus ha podido plantearse asimismo como totalidad polltica
y denominarse una «nación»?
Constatemos, de entrada, que no hay término que, de un extremo a otro del mun-
do indoeuropeo, designe: la sociedad organizada. Esto no quiere decir que los pueblos
indoeuropeos no se haYKl1 c1evado a esta concepción; hay que cuidarse mucho de de-
ducir de una detic1encia del vocabulario común la ausencia de la noci6n correspon-
diente en la prehistoria dialectal.
De hecno, hay términos. series de términos, que abarcan la extensión de una divi-
sión territorial y social de dimensiones variables. Desde el origen, estas organizacionc:s
territoriales parecen ser bastante complejas y cada pueblo presenta una variedad
distinta.
No obstante, hay un término que está atestiguado en el occidente del mundo in-
doeuropeo &Obre un área considerable. En itilico, pero tuera del1atin, este término
esti representado por la pa1a.bol umbra lora. que quiere decir «urbs» o nciuiWlt, «vi-
232 233
na» o «dudad•. En el gan ritual de: lustración denominado Tablas "uvinas, que nombres propios üir. TruID/lD. Teuticws, tracio Tautomedu. lo wal ampliarla este
contiene una enumeracibn detallada de los ritos de otrcnda, pr<x:csioncs. p1cprias, irea-1Wca hacia Europa central y oriental. Pero contrariamente a una afirmación
realizados para atraer los favores de los dioses a la ciudad y el territorio de 19u'Yium, muy difundida. hay que acluir el bitita luW- que significa «campm. y 1010 se refiere
vuelven. menudo las t6rmulas to/aper ¡¡ouina. tulaper #ruvJna, «para la ciudad de al ejúcito. Otros ctimolo¡istas han conjeturado. por otro camino. que .. t~uti tendrla
Iauviumlt. No se distingue entre la ciudad y la sociedad: hay ah( una sola y misma no- CDl'fClIIpondencia en latiD en el adjetivo lótus, 4Ctodo, eotero~. Esta comparaciOo pue-
clOn. Los llm1tc:& del btbitat del grupo constituido scna1an Iu ti'onteras de la sociedad de llamar la atencibn, rdacionarla la noci60 dc totalidad con la de soQcdad, &51 como
miIma. El oseo tiene la miama denominación bajo la torma to.410, ~ciu(wb. y Tito otro adjetivo «todo», ser. VliWl., ay. vupo, se ha conformado con viJ.. «tribu". Puo
livio (XXIII. 3'. 13) nos intonna quc el magistrado supremo ae Uamaba en Campa- estc origen <le toOO sólo seda admisible al precio de varias bipOtcsil iDdc:momab\es:
nia m«IrJix tWl/<Us, «luclcx publil:uP. o
que la de 10ius. en JUf,ll1 del • lfltus esperado, proviniese de WUl fOJ1IlJl dialec:taJ; qoc
Se eucuentra • ftllta en. dltico en el antiguo ir1anc!és mal". «pueblo, paiJ»; en el el femenino· lf!UJi bubSen propordooado diRctameDte en 1at1n un adjetivo, ·1tVtu1.
plés INd. «pa1s» (bretón hUl. «gentes») y en los nombres propios galos TeutatD, y luego bubiera desapa:ncido liD dejar buel1&s, miemms que eo la5 Ienpu en que
Teu10mDlws. etc. [-l· ·tCUÚl permanece yjvD, jlUllis ha producido un derivado indicando una totalidad. Bs-
El ttrmino corrlClpOndientc en gcnnánico el el g6tico /JiMda, «~,. pueblo. na· t:a fiHacUm es, por tanto, poco vUDlímil. Par«e que tolJiS debe ser relacionado en la-
"1
., Pi:i6mt; tUmino importante por su fecha debido a que es CODltantc desde el texto cer'
DWüw mil antiguo. y también por su cxtcn.sión y su persistcnda. Antes hemos visto
tin con 16moIhlm, «relIenolt, y quc clscotido primero de tOtus fue, mis YIl1pnDmte,
«I'cUeno, compactOlt, de donde «completo, enterolt.
-, (p. 197) el dcrlvado notable. jJiudons. «jefe». De la fonna del lUlti¡uo-aho-alemin La formaci6n dcl tbmino social "/~"'fl es claro. El UD abstracto pimarlo en • ti
deo'. «Voltlt, se ha sacado oon el sufijo muy frecuente -isc-, el adjetivo diutuc. trans- sacado de la riz ·teu·, «estar hinchado. ser poderoso». Esta núz ha lido muy produc-
" , c:rito eo 1atIn medieval por tlteodiscus, que proporciona el origen del akmin deutseh.
Eot. derivado dcsipa, ante tocio, la \cngua del palo, IcRCUa popular opu<sla a Ien¡ua
tiva. Ha COOfitituido. sobre todo ca indoitanio. el verbo «poden•• avcst. 111'1-. y nume-
rosas tonnas nominales de la misma noción: ser. taYtD-. d'UCI'7.P. tcnq;, 1rpOtJ::ucia»,
culta, ellatln; toeao se: conviate en el ~ de una fracción de los OermanD5, que se L persa ",nuvant-, «poderosolt, cte. Se explicar., por tanto, .. reula aproximativa.
n¡nan como «aquellos del pueblo»; e:ntendúnonos. «aquel1ol del mismo pueblo mente como ceplenitud», indicando el pleno desarroDo del cuerpo social. Una expre·
que nosotros, aquellos de nuestra comunidacb. Otro étn.iw formado sobre el mismo &ión aniloga se cncuc:otra en a. eslavo pkm,. «tribuN (ruso plmVo~ «tribu. pueblo»)
radi.caI el! TtulOl'lt. Conviene observar que, en la evoluci6n que ha producido el &nico que ha derivado de la rah • pii·, estar pJcoOlt, como el griego pIIthos, «IDucbcdum·
...__ ha sido, ca primer Iupr, .. la Icngua doode se ha ap"'do esta_. brelt y quizi el1at. pwb.1, «plebe».
De ata particularidad de empleo queda UD curioso tCltimonio en la forma ck:I verbo E agrupamiento de dialectos que tien.co .. trutil (clltico. gc:rm6nico, biltico. itül·
aJcmin dalun. que se refiere al miJmo origen que dalrsc:h. En efecto, deuten~ La.a. 00) dibuja una zona europea continua, de la que CIÚIl QCluidos al sur ellaUn y el
d¡ut~n JC apOya en UD JUlDinll:o ./Jeudjtur. verbo derivado de .~"... tq)UCblo», griego, al este el cslB.vo. tllU'lllCll.io '1 el indoiranio. BIta rcpartici6n dialectal impUc::a
que literalmente habrta significado ..popularizar, hacc:r accesible al pueblo (el mensaje aparcntemmte que ciertos grUpol étnicos, aquellos que debfan CODBtituir 1.of indoa·
de las BlcrilUru)It, luego, 0Il gcnc:ra.l, ((explicar, interpretaD. rios, 105 latinos y los helenos, se habtian separado de la comunidad antes de que pro-
Bn este área dialcctaJ. estA. COIDpI"cndid.o también el biltico. lit. tautd. ((pueblo, ra~ valcci.ese el término • rtutl en cierto número de pueblos que iban a cstablcce:rle en el
Zlllt. antiguo-prurdano tDulo. upais>t. Aqui el antigua el!lavo muestra UDa discordancia centro y en el ocatc de Europa. De hecho, en latin, en gr1eJO y en indoiranio, estjn en
• interesante, ea relaciOn al biltico, en la forma y en el sentido de 106 adjetivos tiiítJf y uso términos diferentes que caracterizan propiamente a Iu respectivo ¡ociedadC6.
I 'itiJidl1. que sigoit1can «extranjero» (ruso Cu'iOJ). En realidad, lu fonDas eslavas, que Hay que analizar jWltOS los términos ariego p6Jis (mSAlIO) Yel latino ciullas. En ISl

repn:5eIItan • tud}o- y .. tjudjo-, no continúan un radical heredado, derivan de un mimlDs no tienen nada en c:omÍlll. Pero la historia los asoció primero en la formación
pr"tanlo del ¡c:rm.Anico, y por ahi se explica el sentido de «extrlllljr:ro». uEs ficil de la cultura romana, en la que la influencia griega fue determinantc, y luego en la
imqinar, dice Meillet, que un adjetivo sacado de una palabra CltIranjera que significa elaboración de la civilización occidental moderna. Ambos derivan de UD estudio com-
«nación», delJi¡ne precisamente al extranjero; la nación prminica era para 101 ICIla- parado ----$e todavfa DO se ha b.eeho- de la terminología y de la fcnomcnololw. pe>
VDS la nación extranjera por excelencia: el ninifCf, es dcclr, el mudo, el ~'ppcr:poc. ICI el Iitica en Om:ia y Roma. PIU'Il nucstro objeto hClIlOl de subrayar dos puntos. En ¡rie-
germano. Por otro lado. resulta curioso que el letón tauta deligne en fccha antigua go, p6/i.r muestra aón en fecha histórica cl sentido de «fortaleza, ciudadela», como
sobre todo un pueblo extranjero» l. De cate modo, la forma y ellentido del ell. tlti.dr sefta1a Tucididcs: «1a aJcropo/u ("ciudadela") todavla es llamada pó/is por los Ate~
conruma que el támino • truta caracterizaba propiamente a 101 pueblos germjnico.s nicnses» 01, )j). t!se era el lentido prehistórico de la palabra, según SUI c0JTC8pon·
ante IUS vecinos cllaYOl. dientes v~cos pur. «ciudadela». y lituano pi/ra. «burgo, fortaleza». Se trata, por
Adcmil del itüico. el ctltico. el Serm6nico y el biltico. parcl;C que deben fiaurar tanto, de un antiguo tmnino indoeuropeo que ha tomado en &rielO -y sólo en pie-
el tracia y el Wrlo en el nómero de Icnguas que conocen • trutrt, si se juzga por 101 ao--- el sentido de 'Cciudad, villa» y luelo el de «Estado». No ocurre ClO en latin. El
nombre de 1& «villa», urbl. es de origen desconocido; se ha conjeturado -por otra
1"1 Tam\ritn en la Q~ prdalioa di .. l'fIÚDIuIa Ib&-ka. Cfr_ al rcapc:d;g kJ lJtdicadCI en lICIta m pute sin pruebu- quc veadria del etrusco. Lo cierto es quc, al dcli¡nar a la .celu·
ti HbI"u l, Q1P. :¡ (1 JlUU') (J. tL). cWb, "r1M no es com18tivo del 11'• pd&. sino de 41111 (&mi). cuyos matices die ¡col!- ,
1 M8aJ.IIT. GtwJu _I'~tymol.«" _bvWn th "*'~, hrtI, 19Q'l..19lrJ, p. 175.
doI ha cakado en IUI derivados; urhan"" «de la ciudad» (contrario a ru.rtiau~ .del
235
sánscrito, mientras que la psUosls jonia justifica el radical ¡nd- (¡...8·), sin aspirada ini-
campo»), de donde «tino, cortés», según el gr. asteros. Para corresponder al er. pd/iJ.
ellatin ticne el t!rmino ciuitas, que indica litcralmentc cl conjunto de los ciua, «con- cial. En las inscripciones persas de Darfo, el t~rmino Hindu corresponde únicamente: a
la provincia hoy llamada Sindh. EJ uso griego cxtendi6 este nombre a to<1o e! paú.
ciudadanos». De donde se deriva que la relación que el latin establece entre ciui.s y
Los Indios, en techa and¡zua, se dan a si mismos la designación de irya. Esta mis-
ciuitQS C.! 10 contrario de lo que el griego muestra entre pdlis, «ciudad», y pa/fti1. ma torma i,ya es empleada en el dominio iranio como designación étnica. Cuando
«ciudadano».
Darlo enumera su ccncaJos.la, "hijo de Viitüpa, nieto de Ariima». aftade, para ca·
racterizarsc, QryfI Qriyriéi,ssa, «ario de cepa ariu. Se de este modo la calif'lC8cUm que
• nosotros c:xprcsarlamos por el término de «Iranio». En efecto, es mya- que, • panir
•• del genitivo plW1Ü aryilnim. ha desembocado. en una tase mis redcnte del pena, en
la torma ifin, 1uqo Wn. «Iranio» cs, por tanto, la continllllCió.n del antiauo itya,
en el trea proplamcnte pc:na.
En el principal grupo orienta! del indoeuropeo, en indoinutio, un término de natu- Muy lejos de ahI, bada el noroeste, en el ccnlrO del Ctncaso. hay un enclave ira·
raleza completamente distinta puede representar la nocibn aqul estudiada, pero bajo nio, en el !lCDO de las poblaciones de lenguas caucásicas, el pueblo de los OKtas, des·

..
11

II
un IUpcctO mis étnico que politico: es lUYfl-, primero califícación 5Ocial, luego dcaig·
naciOn de la comunidad, usado tanto en la India como en lrin desde 101 inicios de la
tradici6n.
cendicotes de Jo¡ anti¡uos Alanl, a su vez: de cepa. sirmata. Rcprcscntan 1& supervi·
vencia de antiguas poblaciones csciticas (escitas y sirmata5) cuyo territorio compren·
dla todo el sur de Rwia basta la Trada bllIcánica. El nombre AIQ1Ii remonta a

·....
r: Toda apelaci6n de caricter étnico es, en las q,ocas anti&uu, difc:renclaJ yoporitiva. • AI)'ClIIQ-, que todavía es una torma del antiguo QI)'fl. He ahI, pues. la prueba de
En cl nombre que un pueblo se da csti, manifiesta o no, la intcnci6n de dist.in.guirse que se trata ele una dcsi¡naci6n étnica conservada por varios pueblos de la tamil1a
de 105 pueblos vecinos, de afirmar esa impcrioridad que es 1& posesi6n de una 1enaua «iraniu.
r: común e intcli¡ible. De ahí deriva que la !tnica torme a menudo una pareja anti~tica En iranio, QryfI $C opone a IInaT)'Q, «n.o-aryu; en indio iN'ytz sirve de ttrmino ud·
con la ttnica opuesta. Este estado de cosa.s estriba en una diterencia, que no le ha re· tético a diN-, <eextranjero, esclavo, enemigo •. Por ah! CIIte t&miDo comprueba la o~
I•
calcado lo suticiente, entre tu soci.cdades modemaJ y las sociedades antiauu, en lo scrvad6n hecha antmonnente de que hay una dücrc:ncia fundamental entre el indiF·
que se renere a lu nociones de suena y de paz. La rdaci6n cutre el catado de paz y e! na, o uno miJmo, "J el atranjcro.
estado de guerra es, de antali.o a hoy, exactamente inversa. La paz es para nOlOtrOl d l.Qut signitica GryrI? Es un problema muy dificil y que adquiere toda su compleji-
estado nonnal, que una cucrra viene a romper; para los antiguos, el estado normal es dad si volvemos a situarlo en el seno del vocabulario védico. porque QI)lfl no cstt BU-
d esta40 <le guerra. al que una paz viene a poner fin. No se comprende nada de la 00- lado en sinK:rito como 10 estA en iranio (donde es una palabra inanalmable que sirve
ci6n de paz. y del vocabulario que la designa en la sociedad antigua. si DO nos imagi- IÓlo para nombrar a aquellos que derivan de una misma pcrtmcneia étnica). Tenemos
namos que la paz interviene como la soh1ci6n a Vl:CCI accidental, a menudo temporal, en védico una serie cohcrmu:. QUC proocdc de la forma a la vet mÍllimple y mú an·
de conflictos cuasi-permanentes entre ciudades o Eataclol. ligua que es arl, y que no cuenta con menos de cuatro términos: lUÍ, con IUB deriva·
El problema del nombre luya nos interesa porque cs, en el área definida como in- dos temáticos, áryg y 1Iry6, JueCO. por alarSBIDicnto radical, Qlyfl. La dificultad con·
doinmio, una dcsignacioo Que se aplican a si mismos los hombres libre! por oporici6n siste en distinguir por su sentido eltas formas y rcconOCCt" su relaci6n. Ya el ttrmino
•• a los esclavos, y tambi!n la ÜDica designación Que rCÚDe, en una nacionalidad com'fin, de base, arl, se pr~enta de forma tan confusa y contradictoria que admite traducdo·
• a aquellos a los que hay que llamar 105 «indoirani06lt. nes opuestas. Se apUea I una categoría de personas, a veces a una persona, desiplada
1
• Para nosotros, hay dos entidades distintllli, India, Irán. Pero respecto a la deseen· unas vcces de manera favorable, otras como un enemigo. A menudo el autor del him·
1 dcncia. indocW'opea, la distinción entre «India» e «lrAn» es inadccuada. El nombre de no describe al ur{, de donde puede concluirse que lo tiene por su rival. Sin embarao,
«India» no ha sido aceptado nunca por los habitantes del pals; mientras que los ira- el arf. como el chantre, ofrenda sacriticios, distribuye riquezas; su culto se diriae a
nios se llaman a si mismos «Iranios.). los mismos dioses, con hu mi5mas operaciones rituales. De este modo, en 105 dicclo·
Esta diferencia atafte precisamente a la supervivencia desigual, en una y otra par- narios se encuentra Qr( traducido por «amigo» y por «enemigo», de modo con·
te, de la antiJua desiIDaci6n de luya. Los griegos, a travb de los cuales nos ha llega- CUITCIlte.
do el conocimiento de la India, conocieron la India al principio por medio de Pcrsia. A este problema consagró, en 1938, un estudio detallado el indianista alemln
Una prueba evidente de cl10 es la fonna del radical IndiQ (IY3(lIl), leneralmente Indikt P. Thieme; se titula /k, Frtmdllng im RgV«iQ, porque es por «extranjero» como. al
('I... 81X~, que de hecho corresponde al nombre del río y de la provincia denornilUldos cabo de un largo aruWsis, plerua el autcJ poder traducir el radical Qrf-. Los dos senti·
«Indus», ser. Sindhu. La discordancia entre el griego y el sirulcrito es tal que un PRS- d03 contradictorios. tlamiao» y «enemigo» de arí. serían comparables a los dos senti-
tamo directo de la forma indJgcna queda cxcluido. Todo se expUca, por e! contrario, dos de '" IhO$';-; de un lado, lat. hastu. «huésped», lot. gasts, «huéspedlt; dd otro,
con la mediación persa, Hindu. en el que la h- inicial responde regularmente al s- Iat. hosOs, «enemigoll. Del a;rlsmo modo, 11,1 es «el extranjero, amilO o enemigo».
A partir de arf. e! derivado QtyQ sijnificaría «que tiene re1aci6n con el extranjero»,
por tanto, «protector de! extranjero, gflSl1ich», de donde también «amo de casa». Fi-

"'--
¡ l!Ile punto ha .kIo dcurrollado en llII artIcuJo pub6aIdo en 101 Mllanps ofreddol • C. lbi-
nalmente. de: af'J'll-. el derivado secundario if)'Q signiticarla literalmente «que pcrtene·

236 237
ce a lo. buápcdc!»¡ de