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nº 183 / 2007

El extraño caso de las

LAPTOPS DE 100 DÓLARES
Marco Sifuentes
Periodista

(que cuestan el doble)

Publicamos este trabajo debido a que lo que se denuncia es muy grave y se sustenta en una investigación realizada por un periodista de reconocida trayectoria.
Escenario: Palacio de Gobierno. Fecha: 30 de agosto, dos semanas después del terremoto. Conferencia de prensa del Presidente de la República. “Aprovechemos esta situación para darle al Perú una mejor calidad educativa”, dijo Alan García. Estaba anunciando la entrega de unas “laptops de 100 dólares” a los escolares de las áreas devastadas por el sismo.

“Esta es una excelente oportunidad”, aseguró. El anuncio solo mereció un par de líneas refundidas en un cable de Andina. Es comprensible. Aunque para algunos blogs la compra de las OLPC ya es un escándalo, en la prensa política —siempre reacia a las honduras tecnológicas— solo un reportaje de La Ventana Indiscreta consignó hace unos meses las dudas alrededor del tema.

Política

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Si usted, lector, utiliza su e-mail a duras penas, no se preocupe, que este asunto -como suele suceder con el ministro José Antonio Chang- tiene poco de tecnológico y mucho de amarre y negocio.

del APRA ni fue discutida en el Consejo Nacional de Educación ni nada. De pronto, sin ningún tipo de estudio previo, el 6 de mayo se anunció su compra a dedo. Los cuestionamientos fueron suficientes como para que en La Ventana… se tomara la decisión de indagar al respecto. Intentamos durante casi una semana obtener en vano alguna respuesta del Ministerio. Hasta que nos convocaron, por fin, a una conferencia de prensa. Pero en la conferencia de prensa no hubo ni rastro de funcionarios del Ministerio de Educación. Y aquí es cuando la trama se pone interesante.

¿De dónde salieron?
La historia empezó súbitamente el 6 de mayo de este año. Un domingo cualquiera, el ministro de Educación, José Antonio Chang —escoltado, ojo aquí, por el ministro de Vivienda, Hernán Garrido Lecca— salió por la puerta principal de Palacio de Gobierno y se acercó a los periodistas allí apostados. En una mano tenía un rectángulo de plástico blanco y verde; en la otra, un papelito. El rectángulo de plástico era una laptop que, dijo Chang leyendo el papelito, solo costaba 100 dólares, que en muchos países ha sido “uno de los potenciadores de la educación”, y que el Gobierno iba a regalar algunas a los niños más pobres del Perú gracias a un convenio con el MIT. Pero ninguna de las afirmaciones del papelito era verdad. Al día siguiente, Eduardo Villanueva, profesor de Tecnologías de la Información en la PUCP, desmintió punto por punto: 1. Las XO1-OLPC no cuestan 100 dólares. En mayo, mes del anuncio, se cotizaban a 175 dólares. (Al cierre de este artículo ya costaban 188 dólares y, de hecho, el único país en Latinoamérica que las ha comprado, Uruguay, está pagando 205 dólares; sí, el doble, por cada “laptop de 100 dólares”.) 2. El MIT no tiene nada que ver. La promotora del proyecto es la Fundación OLPC (One Laptop Per Child), fundada por el ex director del Media Lab del MIT, Nicholas Negroponte. Alguien que debería haber sabido esto es Hernán Garrido Lecca, presente durante el anuncio de Chang y egresado del MIT. 3. No ha sido probada en ningún lugar del mundo. No existe ningún estudio técnico sobre sus beneficios o su impacto real en la optimización de la educación de los niños. (De hecho, en Nueva York los colegios están prohibiendo a sus alumnos que lleven sus laptops, porque las han relacionado con el descenso de su nivel educativo.)1 Todo esto sin contar, por supuesto, que la compra de estas laptops no había sido prevista ni en el Plan de Gobierno
1. “Seeing No Progress, Some Schools Drop Laptops”. Por Winnie Hu. New York Times, 4 de mayo del 2007.

Los independientes de la Universidad de San Martín
El encargado de explicar la compra de las XO fue Max Ugaz, presidente del Consejo Privado para la Agenda Digital (CPAD). Ugaz explicó detalladamente que habían revisado las laptops y que le iban a decir al Ministro que, en su opinión independiente, se trataba de una maravilla tecnológica. Lo que Max Ugaz no dijo es que no sería la primera vez que conversaría con el ministro Chang. De hecho, Max Ugaz trabaja con Chang. Ugaz es director de CORVUS, el Centro Internacional de la Organización Digital de la Universidad de San Martín de Porres, de la que Chang aún es rector. Quizá por eso Ugaz fue tan diligente. El Consejo Privado para la Agenda Digital dio su visto bueno apenas 24 horas después de recibir las XO. O, mejor dicho, unos prototipos de las XO1, porque cuando ocurrió la conferencia, en mayo, todavía no existía el modelo final de la laptops cuya compra el CPAD recomendó tan efusivamente al Estado peruano. El reportaje fue publicado, pero al Ministerio no se le movió un solo chip. A nadie le pareció importante dar explicaciones o deslindar posibles conflictos de intereses. Y dos semanas después, más de lo mismo. El ministro Chang organizó una “demostración” para las secciones políticas de algunos diarios en el colegio nacional Romeo Luna Victoria de San Borja. Según la nota de prensa, acudió Max Ugaz como parte del “colectivo que evalúa [la] iniciativa, a quienes el Ministerio de Educación solicitó su opinión técnica sobre estas laptops”. Pero Ugaz no estuvo solo. Lo acompañó el director de Operaciones de Instituto Linux Profesional para Perú,

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Ecuador y Bolivia, Hernán Pachas Magallanes. Pachas —igual que Ugaz, el otro técnico independiente— también trabaja en la universidad del ministro Chang: pertenece al Laboratorio de e-business de la Facultad de Ingeniería y Arquitectura de la USMP. Al menos fueron transparentes en lo de e-business.

Negro porvenir
El martes 12 de junio, Nicholas Negroponte, “gurú de la información” y presidente de la OLPC Fundation, vino a Lima invitado por —no es tan difícil de adivinar— la Universidad de San Martín de Porres. Al día siguiente la USMP le otorgó un Doctorado Honoris Causa. La charla posterior se tituló “Disminuyendo la brecha digital a través de la Educación”, y luego dio entrevistas a diversos medios explicando las bondades de las XO. Pero ese no fue el principal motivo de su visita. La verdadera razón de la presencia de Negroponte en Lima fue la firma de un convenio entre su OLPC Fundation y la Universidad cuyo Presidente de Directorio es el Ministro de Educación. La alianza fue firmada por Negroponte y el rector encargado, Raúl Bao García. Allí se detalla que la San Martín es la “única [universidad] en el Perú que ofrece la Maestría en Educación con mención en Informática y Tecnología Educativa con un enfoque construccionista, basado en las teorías pedagógicas de Jean Piaget y Seymord Papert”. Pero hay más. Según el convenio entre la fundación de Negroponte y la universidad de Chang, el Instituto para la Calidad de la Educación de la USMP colaborará con el Ministerio de Educación en la capacitación de los maestros para el correcto uso de las XO. Resumiendo: el ministro Chang decide comprar a dedo unas laptops que están en fase experimental. Las laptops se compran con el aval de técnicos que trabajan en la universidad privada del Ministro. La universidad del Ministro, mientras tanto, firma un convenio para capacitar a los maestros en el uso de las laptops que el Ministro compra a la fundación que firma el convenio con la universidad de la que él es Presidente del Directorio. Sí, el mundo de la tecnología es complejo. ***

¿Cuántas son? ¿Cuánto valen?
Cifras
El anuncio de Chang solo tuvo un dato rastreable: se van a comprar. No dijo más. No dijo cuántas ni a qué precio ni cómo se van a distribuir. Solo dijo que se iban a comprar. La falta de transparencia nos lleva directamente al terreno de las especulaciones. Lo que se sabe por la misma wiki de la OLPC es que la orden mínima de compra es de 250 mil unidades. Si el Ministro hubiera dicho la verdad y las laptops costaran 100 dólares, el desembolso mínimo del Estado peruano sería de 25 millones de dólares. Sin embargo. cuando se hizo el anuncio, las laptops ya bordeaban los 175 dólares. Si calculamos que el Estado encarga el lote mínimo, tendría que gastar 43 millones 750 mil dólares. Dieciocho millones de dólares más de lo anunciado. Pero eso no es todo. De hecho, la última cotización de las XO, al cierre de esta edición, las valora en 188 dólares, lo que significa un gasto de 47 millones de dólares. Casi el doble. Hasta donde pudimos averiguar, el aumento del costo no ha cambiado para nada los planes del ministro Chang.

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Santa Mesa
Dos de los contertulios de Agustín Mantilla en el proverbial almuerzo del restaurante Fiesta han sido muy cercanos al Ministro de Educación y a la Universidad de San Martín de Porres que este dirige. Pocos recuerdan que el constitucionalista por 48 horas Javier Ríos Castillo fue clave en la toma de la San Martín. En 1994, la Universidad todavía era propiedad de la orden dominica, pero Chang ya había empezado a mover los hilos del largo proceso administrativo que terminó encumbrándolo no solo en el Rectorado, sino también en el Directorio de la USMP. El Congreso, entonces, facultó a los padres a nombrar una Comisión Reorganizadora que investigara las irregularidades. Caretas n.º 1423 entrevistó al presidente de la comisión, Edmundo Beteta. “Ríos tenía un botín que distribuía en todos los juzgados civiles y penales —dice Beteta—; esa es la gran cantidad de dinero que se le ha dado a este abogado y que nadie sabe en qué ha gastado. Una de las últimas intervenciones de Ríos Castillo consistió en que después del fallo de la Suprema a favor de la Comisión de Reorganización, consiguió mediante actividades clandestinas tomar el expediente y archivarlo en el Tribunal Constitucional que no existía en ese momento, por medio de una medida denominada el derecho de casación”. En 1996, Ríos Castillo ya era prófugo de la justicia por una denuncia de la Universidad Ricardo Palma que, según informó entonces Contrapunto, involucraba acusaciones de interceptación telefónica. Pero al año siguiente su objetivo se logró: una resolución rectoral incrementó el poder de decisión de Chang y, lo más importante, separó a los dos representantes de la

orden dominica de la Universidad.2 La San Martín era de Chang. La operación tuvo el aval de César Paredes Canto, a la sazón presidente de la Asamblea Nacional de Rectores y segundo vicepresidente de Fuimori. El otro contertulio, Óscar López Meneses, es hijo de quien durante la década de 1990 fue decano de la Facultad de Odontología de la San Martín, Óscar López Zapata. Según recuerdan sus ex compañeros, Osquitar López Meneses solo cursó tres ciclos de estudios en la universidad, pero fueron suficientes. Caretas n.º 1658 registró que López Meneses obtuvo fraudulentamente sus títulos de bachiller y cirujano odontólogo. Fue en esas épocas cuando López Meneses y Ríos Castillo se hicieron amigos. En 1997, cuando Chang asumió el control de la USMP, López Meneses fue nombrado director de la Clínica de la Facultad. Según Caretas, Osquitar usó tanto la facultad como la clínica para apoyar las acciones del Ejército —es decir, del Gobierno fujimorista— en los conos. Curiosamente, cuando cayó el fujimorato, no solo se hizo pública la estrecha relación entre López Meneses y Vladimiro Montesinos, sino que aquel también se vio envuelto en un escándalo de interceptación telefónica. Como su amigo Ríos Castillo varios años antes. Cuando, en el año 2001, José Chang fue interrogado sobre sus vínculos con Óscar López Meneses, contestó: “Ser amigo de una persona no lo hace cómplice [...], si es que fuera su amigo”. Algo parecido contestó Ríos Castillo cuando se le preguntó por Agustín Mantilla.
2. Ver “Un rector ¿bamba?”, por Silvia Cuevas de Agenciaperú, julio del 2001.