You are on page 1of 3

TODO ACTO TIENES SUS CONSECUENCIAS

Mary Alice: Mientras pasamos por la vida, en un divagar continuo de ideas e impulsos,
nunca pensamos que nuestros actos puedan tener consecuencias… [Vista aérea de Wisteria
Lane amaneciendo]
Unas consecuencias son buenas, e incluso nos ayudan a sobrevivir… [Lynette dándose con
el pico de la mesilla de noche, gracias a eso descubre que tiene cáncer]
Otras son desastrosas y destruyen nuestro espíritu hasta el punto de querer perder la
vida… [Danielle acostándose con Austin, Julie se corta las venas]
Pero no pensamos nunca en las consecuencias de nuestros actos y éstas pueden ser tan
graves que derrumben a toda la familia. [Francisco habla con su padre de su secreto, pero
éste no lo comprende y se va de la habitación, todos lloran.]

-Mike, Julie lleva demasiado tiempo en el baño, ¡no se estará drogando! Porque
drogadictas en mi casa no quiero –dijo Susan alterada.
-No seas tan impetuosa, los jóvenes necesitan su intimidad, lo mismo que la necesitamos
nosotros –dijo él besándola.
-No, Julie no tiene que tener ninguna intimidad, para eso soy su madre. Voy a subir ahora
mismo y verá que no puede esconder nada ante mis ojos –dijo mientras subía.
-¡Julie abre! –dijo al ver que la puerta estaba cerrada-, no hagas que tenga que echar la
puerta abajo –dijo antes de cumplir su amenaza, pero cuando vio lo que pasaba emitió un
grito. Mike, cuando se enteró subió corriendo.
-Pero qué es lo que… ¡oh, Dios mío! Voy a llamar ahora mismo a una ambulancia, tú ponle
un torniquete.
Mike llamó a la ambulancia y Susan puso un torniquete en cada brazo, para evitar que se
desangrara.
-¡Oh, Julie! Nos habías dicho que ya lo habías olvidado, ¿por qué vuelves a lo mismo? –dijo
cogiendo la foto del agua-, no te mueras ahora Julie, te necesito, no puedo dejar que nos
abandones, por favor sé fuerte. Y después si quieres buscamos a Austin y le decimos que
venga, pero no te mueras –dijo cogiéndola en brazos, llorando y muy aterrada ante la idea de
perder a su única hija.
La ambulancia ya vino y se la llevaron al hospital, al mismo tiempo que volvía Bree con su
hija, Danielle y con Orson.
-¿Qué es lo que ocurre? –dijo Bree al ver que la ambulancia salía de la casa de Susan.
-Es Julie Bree –dijo Susan abrazándose a ella para conseguir consuelo-, se ha suicidado, se
ha suicidado Bree… y todo por un chico, ese mísero Austin que si no fuera porque se acostó
con… -ella paró al ver que Danielle estaba delante-, contigo maldita zorra, como muera lo vas
a pagar te lo aseguro.
-Susan, ella no tiene la culpa de que…
-Como siempre tu familia no tiene la culpa de nada, pero siempre está en todos los líos de
Wisteria Lane Bree –al ver el escándalo todas las chicas se acercaron.
-Pero es verdad, no hay amor si no hay dos presentes.
-Pero tu hija es una… una… voy a callar, pero no os lo voy a permitir Bree, ¿lo sabes? No
voy a permitir que la muerte de mi hija quede impune.
Entonces Bree se quedó compungida, sin saber cómo reaccionar, sólo mirando a su hija,
que ya sufría su propia pena. Entonces supo que como Julie muriera Susan pediría culpables, y
esa era su hija. Susan se fue tras su hija, para ver si continuaba con vida o si por el contrario
la había perdido para siempre. Lynette, Gabrielle y Edie vinieron a auxiliar a Bree porque no
hay peor problema que sentirte culpable. Pronto se abrazaron todas, llorando, sabiendo que
ese hecho podría desunirlas, lo que nunca antes otro suceso lo había hecho.

-Tu padre no lo comprende ahora, hijo mío, pero pronto lo verá como algo natural –dijo
Miranda.
-Lo sé mamá, pero va siendo hora de que nos respete a nosotros tal y como somos y no
intente amoldarnos a su empresa. Que nosotros somos personas, familia, no somos un cártel
publicitario –dijo con las lágrimas saltadas, sintiéndose decepcionado.
-No te preocupes –le dijo Felipe cogiéndole de la mano-, no esperes que todo el mundo
nos acepte porque no todo el mundo va a tener la mente abierta. Hemos dado un buen paso,
pero como todo en esta vida tiene su lado positivo y su lado negativo.
-Como dice Felipe, no te preocupes… el tiempo lo cura todo.
Mientras tanto el padre se encontraba en su cuarto de baño, con la puerta cerrada,
duchándose. Pero en realidad no necesitaba una ducha, sino que necesitaba llorar sin que
nadie lo supiera, y esa era la mejor forma. Así, lloró amargamente al ver que su familia, a la
que él creía controlada, se desmoronaba por momentos. Su yerno estaba muerto, su sirvienta
se había ido, su hija había muerto y él no había estado presente para darle su último adiós en
vida. Así, veía que ya nada podía solucionar su vida, y mucho menos ahora con un hijo gay,
para él eso era una deshonra. Entonces, cuando se desahogó cerró la ducha y se sentó. Allí,
desnudo, indefenso, estuvo mucho tiempo… esperando que algo le alegrara la vida… pero
nunca llegó.

-Susan, tranquila, no le va a pasar nada a Julie, ella es fuerte y joven –dijo Mike intentando
tranquilizar a una madre que estaba alterada porque su hija se había suicidado, Susan.
-Mike, algo me dice que nada va a salir bien, que ella ya está muerta.
-No pienses eso, si nadie ha salido quiere decir que todo va bien. No pienses en eso ahora.
-¿Señores Delfino? –preguntó el médico en la sala de espera.
-Sí, somos nosotros –dijo Mike acercándose a él con Susan de la mano.

-…y eso fue lo que pasó. Por eso me puse la barriga falsa, para cubrir su pecado. Pero
ahora no tengo que esconderme, ya todo ha salido a la luz. Austin dejó embarazada a mi hija,
no sabemos dónde se encuentra él y Julie se ha cortado las venas; creo que no superaré
nunca esto –dijo Bree.
-Lo sé –dijo Gabrielle-, pero no tienes que sentirte culpable. Lo primero es que tú no tienes
la culpa de que tu hija se haya acostado con Austin y lo segundo es que dos no se acuestan si
uno no quiere, por lo tanto él tiene la culpa también. Sintiéndolo mucho, siempre les echamos
la culpa a las mujeres pero ellos tienen la misma culpa que nosotras.
-Pero Susan no me lo va a perdonar en la vida, y ojalá no pierda a Julie porque si no sí que
nuestra amistad está acabada.
-Créeme Bree –dijo Lynette-, hemos salido de todas las situaciones difíciles que se nos han
presentado. Nuestra amistad es muy fuerte, esto no puede hacer que nuestra amistad acabe.
Hemos nacido para estar juntas y juntas desapareceremos.
-No sé Bree –dijo Edie-, siento decir esto pero yo sí creo que como le pase algo a Julie
Susan no te vuelve a hablar en la vida, sé que mi sobrino Austin tiene culpa también, pero ha
sabido retirarse a tiempo.
-No Edie, siendo sinceros de verdad Orson le dijo que ahora le tocaba irse, que tenía que
abandonar Wisteria Lane porque lo que había hecho no se podía saber en ningún sitio. Así,
hizo que éste se separara de Julie, aunque ésta ya lo había perdonado y él la quería con
locura.
-Entonces sí tengo que decir que como Susan sepa esto no os vuelve a dirigir ni a Orson ni
a ti la palabra. Siento mucho ser tan sincera, pero para qué tenemos que engañarte… hay que
ser sinceras. Ha sido un año lleno de mentiras, los Jones han sido la mecha, nosotros hemos
hecho estallar la bomba. Porque incluso entre nosotras guardábamos secretos y eso es algo
que no deberíamos de hacer.
-¿Sabéis lo que deberíamos de hacer? Estamos aquí hablando y hay una amiga que nos
necesita, deberíamos ir al hospital y apoyarla –sugirió Gabrielle.
-Yo no voy a ir, no quiero armar un escándalo, en cuanto sepáis algo me avisáis.
Todas estuvieron de acuerdo y se fueron al hospital a animar a Susan, que necesitaba el
apoyo de todas sus amigas en esos momentos tan difíciles.

Ricardo estaba ya cansado de la vida, cansado de que sus hijos no le respetaran y
cansado de tanta mentira. Sobre todo, lo que más le dolía, era que su hijo era homosexual,
para él ya no era su hijo y tomó una decisión. Salió de la ducha, se arregló y se puso su mejor
traje, entonces sacó una pistola que tenía en su mesita de noche, comprobó que tenía balas y
se miró al espejo, con porte serio, dispuesto a todo.
-Hijo, pase lo que pase, aunque papá nunca te apoye tienes que saber que yo sí te
apoyaré, que estaré a tu lado y que para mí sois pareja, porque en realidad os queréis, y para
mí esa es la base del matrimonio.
-Gracias mamá, ha sido muy reconfortante saber que nos consideras como un matrimonio
más. Aunque en realidad no estamos casados.
-Gracias señora Jones, es un alivio ver que la madre de mi novio me considera bueno para
su hijo.
-Claro que sí, además ya no serás de la servidumbre y os iréis a vivir fuera de casa,
entonces yo pasaré el resto de mis días junto a Ricardo. Y no me digas señora Jones, ahora no
es necesario. Por fin se han acabado las mentiras en esta familia.
-Y las tragedias, no olvides las tragedias, al fin podemos vivir felices –dijo Francisco.

Bree aguardaba la llamada de sus amigas, esperando oir una buena noticia. Entonces,
después de mucho esperar su móvil sonó, era Gabrielle.
-¿Sabéis ya algo? –dijo impetuosa.
-¡Oh! –entonces colgó y se asomó a la ventana con porte serio. Sin esperarlo escuchó un
tiro proveniente de la casa de los Jones, seguido de otro tiro.

-¡Estás loco Ricardo! ¿Qué has hecho? –dijo Miranda llorando como nunca antes lo había
hecho y dolida por lo que acababa de hacer su marido.
-He hecho lo que debía de hacer, mi hijo no será un desviado… si no es un hombre, no
será mi hijo –dijo satisfecho de su trabajo.
En el suelo se encontraban Felipe y Francisco, una bala en el corazón había acabado con
sus vidas, una vida juntos que prometía ser muy feliz y que fue truncada por la acción de su
padre.

Mary Alice: Así es, todo acto tiene sus consecuencias… [Ricardo es llevado por la policía
esposado]
Consecuencias trágicas que no podemos soportar por nuestras propias fuerzas y que
nuestros allegados nos ayudan a resistir… [Susan abrazándose a Julie, llorando, todas sus
amigas intentando consolarla]
Y es que un acto tan ínfimo, ocurrido en un instante del tiempo, puede hacer en el futuro
tanto daño que nunca podamos olvidarlo… [Bree sentada en la mesa del comedor, sola,
llorando, mirando una foto de ella y de Susan juntas]
Y es que un acto en un momento puntual puede truncar la felicidad de toda una familia…
[Una fotografía colgada de una pared de la familia Jones sonriendo todos]
O la de una pareja con grandes planes de futuro, cuya felicidad se trunca por la acción de
una sola persona en dos segundos de nuestro tiempo… [Francisco y Felipe en una foto, los dos
cogidos de la mano, felices de estar juntos]
Y es que el acto de vivir también tiene una consecuencia, la misma muerte… [Felipe y
Francisco tirados en el suelo, muertos]
Pero nuestra vida debe continuar, con nuestra esperanza, con los deseos, aún con las
cosas malas debe de continuar… [Vista aérea de Wisteria Lane, acercándose a la casa de
Bree.]
Aunque alguna vez decidamos nosotros mismos cuando se cumple la consecuencia de la
vida... [Bree está en casa, con una pistola en la sien]
Amigas mías ojalá yo pudiera avisaros de todo lo que os va a suceder en el futuro, ojalá
tuviera un remedio para proteger vuestro corazón, pero como no lo tengo tenéis que
sobrevivir por vosotras mismas o decidir cobardemente acabar vuestra propia vida, tal y como
hice yo. [La vista se aleja de la casa de Bree y se escucha un tiro proveniente de su casa]