P. 1
Zoologicos Urbanos

Zoologicos Urbanos

|Views: 3,066|Likes:
Published by Stacy Malibuu

More info:

Published by: Stacy Malibuu on Nov 09, 2010
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

03/22/2015

pdf

text

original

Epicuro, aquel filósofo que fundó una escuela filosófica llamada “El
Jardín”, les propuso una vez a los griegos de su tiempo otra visión de los
astros. Para muchos griegos los astros representaban en muchos casos
divinidades. Epicuro, el primer griego en asumir el concepto de placer
como tal, es decir el primero que dijo que la mejor manera de asumir el
mundanal ruido era cayendo en él, les dijo a los griegos que había que
tener múltiples puntos de vista en torno al asunto de los astros. Para
Epicuro, el punto de vista religioso en torno a los astros era uno entre
tantos. Epicuro estableció que debían tenerse ciertos puntos de vista
físicos y científicos en torno a ellos.
Esta referencia a Epicuro, cuyo principal postulado filosófico era la

“eutaraxia” (una posible interpretación sería “la imperturbabilidad”, “la
serenidad”) para alcanzar la felicidad, nos sirve para abordar un
problema que no es tan problema y que por estos días tiene a más de un
cura con la sotana alborotada. El asunto es el de la educación religiosa en
los colegios y la libertad de cultos. La Iglesia Católica de este país,
siempre tan mal acostumbrada a los privilegios, ve en esto una pérdida
de su poder que día a día es más terrenal y menos celestial por lo menos
desde la época de Justiniano. Alguien dijo que Cristo unió a los primeros
cristianos en torno a él y después la Iglesia se encargó de someterlos. Esa
es la diferencia: la unión solidaria de Cristo y otra muy diferente el

sometimiento como en el caso de la “evangelización” de los indios

americanos.

174

En los últimos años, amplios sectores de la Iglesia colombiana,
exceptuando algunas corbatas jesuíticas dedicadas a la investigación
social, han asumido papeles regresivos que en lugar de ayudar a la
conformación de un proyecto social conjunto han dado paso más bien a
un regreso al oscurantismo. Mientras otras iglesias de otros países del
continente como Brasil, Nicaragua y Chile, asumieron roles más
cercanos a la vida social de sus pueblos, es decir asumieron una teología
de la vida, la Iglesia colombiana asumió la teología de la muerte con
pecado de omisión.

En este sentido el pueblo colombiano es un pueblo que tiene que
buscarse su vida espiritual en las calles, en la música popular, en el
humor, en los buses, en los deportes, en el pedaleo de los ciclistas en
tierras francesas porque la Iglesia no propone caminos espirituales. Qué
triste realidad. La Iglesia colombiana no habla de vida. Es una iglesia que
no hace propuestas de vanguardia a nivel espiritual, ontológico,
metafísico. Sus propuestas solamente buscan mantener sus posiciones
políticas, sus indulgencias económicas. Cada vez que habla un alto

prelado siempre lo hace en tono negativo: “no vamos a dejar que la
educación católica se vaya de los colegios”, “no vamos a dejar que se
instaure la planificación”, “estamos en contra del uso del condón”. Muy

raras veces la Iglesia propone caminos alternos de solución a los
problemas de la vida cotidiana. En este sentido las vías de comunicación
entre la Iglesia y su rebaño están obstruidas. No existe una microfísica
espiritual que penetre los tejidos emocionales, las capas sociales más
bajas. En las comunas tiene más sentido la música punk que el discurso
clerical. El movimiento punk, para bien o para mal, propone en estos
sectores opciones de vida, opciones éticas frente a la sociedad. El
movimiento punk dice: “frescos locos, sí hay, sí hay futuro, repriman el
presente”. Todo esto nos lleva a ver que hay otras opciones que están

llenando el vacío que dejó una iglesia que se ha dedicado más bien a
cuidar los predios donde pasta el rebaño que el rebaño mismo.
La libertad de cultos religiosos y la posibilidad de otras opciones de
educación religiosa son asuntos vitales para una sociedad que está
entrando a la posmodernidad y que como tal debe actuar y pensar.
Éticamente hablando la posibilidad de varias opciones vitales y

175

espirituales es mucho más sana que una sola opción impuesta por la
tradición más que por convencimiento. La posición de la alta jerarquía de
la Iglesia es tan absurda como si un profesor de física dijera que el hecho
de impartir los conocimientos de Newton perjudica las teorías de Kepler.
O como si alguien le diera por decir que no se puede enseñar en los
colegios francés o inglés porque esto va en detrimento del idioma
español.

Esto de la libertad de cultos y la libertad en la educación religiosa es
un momento crucial para que el país asuma una visión posmodernista, es
decir la opción de la multiplicidad de puntos de vista para poder actuar,
sentir, amar, dormir, soñar y pensar con un espectro más amplio. De una
vez por todas este país debe dejar atrás ese viejo olor a sonata, ese olor a
incienso que tanto daño nos ha hecho a la hora de olfatear las verdaderas
soluciones vitales y cotidianas de este pueblo. Señor: perdónalos porque
no saben lo que dicen, pero sí saben el poder que protegen. ¡Dios mío!
¿Por qué nos has abandonado y nos has dejado en tan malas manos?

La Prensa, Bogotá, 26 de septiembre de 1992, p. 27

176

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->