BUKOWSKI

Pulp
© EDITORIAL ANAGRAMA, S.A., 1996 Traducción de Cecilia Ceriani y Txaro Santoro OCR y Revisión de kontra – Julio 2003

Dedicado a la mala escritura

1 Yo estaba sentado en mi oficina, mi contrato de alquiler había vencido y McKelvey estaba empezando los trámites para desahuciarme. Aquel día hacía un calor del demonio y el aire acondicionado se había roto. Una mosca se paseaba lentamente por encima de mi escritorio. Extendí el brazo con la palma de la mano abierta y la puse fuera de juego. Me estaba frotando la mano con la pernera derecha del pantalón cuando sonó el teléfono. Lo cogí. –œSí? –dije. –œHa leído usted a Céline? –preguntó una voz femenina. La voz era bastante sexy y yo llevaba mucho tiempo solo. Décadas. –œCéline? –dije–. Ummm... –Quiero a Céline –dijo ella–. Tengo que conseguirlo. Aquella voz tan sexy me estaba poniendo realmente cachondo. –œCéline? –dije–. Déme alguna información. Hábleme, señora, siga hablando... –Súbase la cremallera –me contestó. Miré hacia abajo. –œCómo lo sabe? –le pregunté. –Da igual. Lo que quiero es a Céline. –Céline está muerto. –No lo está. Quiero que le encuentre. Quiero tenerlo. –Puedo encontrar sus huesos. –No, estúpido, –está vivo! –œDónde? –En Hollywood. He oído que se ha pasado varias veces por la librería de Red Koldowsky. –Entonces, œpor qué no va a buscarle usted? –Porque antes quiero saber si es el auténtico Céline. Tengo que estar segura, absolutamente segura. –Pero œpor qué ha recurrido a mí? Hay cientos de detectives en esta ciudad. –John Barton le ha recomendado a usted.

señora –le dije. œCuál es su tarifa? –6 dólares la hora. Llevaba unos tacones tan altos que parecían zancos. –Sólo intentaba tener algunos antecedentes. aquello no era justo. –Por supuesto –dijo sonriendo–. Y esperé. De alguna manera se me fue el santo al cielo. señora. –œEhhh? –dije levantando la mirada. –Encantado de verla. Barton. Ella colgó. Desde entonces he intentado la dirección contraria pero con bastante poco éxito. –Estaré ahí dentro de unos minutos –dijo. –œLugar de nacimiento? –Da lo mismo. –œSeñora Muerte? œEs usted del circo? œDel cine? –No. 2 Ella entró en mi oficina. Un glorioso vértigo de carne. –Necesitaré un cheque por servicios prestados. . escuche. Desdoblé un clip y apunté hacia ella con el extremo. déjelo ya. tan condenadamente cerca que se me salían los ojos de las órbitas. o sea. El vestido le estaba tan apretado que casi le estallaban las costuras. œPodría darme usted su nombre? –Señora Muerte. œSe acuerda? –Sí. –Deje de hacerse el bobo. tendrá que darme algún adelanto y tendré que verla a usted en persona. No tengo nada que no haya visto usted nunca. señora –le dije. –El asunto Céline. Caminaba como un borracho contoneándose por la habitación. Empecé a mirarle fijamente las piernas.–Ah. –En eso se equivoca. Bueno. –Siéntese. claro. Bueno. –œAño de nacimiento? –No se haga el gracioso. yo me subí la cremallera. sí. Ella chasqueó los dedos: –Eh. Siempre he sido un hombre de piernas. Demasiados batidos de chocolate. Se dejó caer y cruzó las piernas muy arriba. Después intenté salir. por favor. Fue lo primero que vi al nacer.

Nunca en mi vida había visto un culo como aquél. œcómo es que no está segura de que este Céline es el auténtico Céline? –No lo sé. Quiero pensar en aquel culo. No me había ocurrido nunca hasta ahora.. He esperado mucho tiempo. –Gracias. –Así que se pasa por la librería.. 240 dólares. Tengo una especie de bloqueo en este asunto. Lo cogí.. Puede que lleve demasiado tiempo en este rollo. œDijo usted algo de una librería? –Bueno. Ahora no me molestéis. Quiero conseguir al escritor más grande de Francia. empiece con ello.. Quiero estar segura. . –Céline está muerto. Belane. y Céline cruza a Musso's y se queda dando vueltas por el bar con aire triste. Vuelve al día siguiente o al otro y vuelve a suceder lo mismo. –Lo de Hemingway lo sé. –Sí –contestó–. ha estado hojeando libros. Ya conoce usted a Red. –œY usted piensa que el auténtico Céline está vivo y quiere conseguirlo? –No sabe cuánto. –Bueno. Más allá de cualquier cosa. sí –dije–.. Carson McCullers. Más allá del concepto.Sacó su talonario de cheques. pero te quedas uno o dos minutos más y entonces Red te dice: ÿœPor qué no te largas de una puñetera vez?Ÿ Red es un buen tipo. se ha pasado varias veces por la librería de Red. Le gusta echar a la gente de su librería.. –Belane. Ahora déme algunos detalles sobre ese tal Céline. –. Charles Manson. œeh? Hmmm. arrancó el cheque del talonario y me lo lanzó. Te puedes gastar mil dólares. –Sí. Céline y Hemingway murieron con un día de diferencia. señora. Conseguí a Hemingway. sí.. Ésos abundan. Nick Belane. Así que por eso he venido. –œSeguro que era Hemingway? –Oh. –Muy bien. jefe. Aterrizó en mi escritorio.Muerte –dijo ella. sólo que está un poco chiflado. No había visto tanto dinero desde que acerté un pleno en Hollywood Park en 1988. –Como si no lo supiera. no cualquier tonto del culo que se crea que lo es. garabateó algo. Barton dice que usted es bueno. preguntando sobre Faulkner. Tiene que ser el auténtico Céline. Después se levantó y salió. Hace 32 años... Bueno. –Entonces. pues echa una y otra vez a Céline.

Bueno. spat. Pero caliente œqué? Nada de nada. tirar de la cadena de los retretes. El sake me mantenía caliente. Y aún estoy a tiempo de hacerlo. Yo había anulado la cita para hablar en la Cámara de Comercio de Palm Springs. –Soy Nick Belane –dije. Está un poco verde pero eso es parte del encanto. etc. sí. atar zapatos. sólo tiene usted que ser persistente. œO era Harry Martel? –Yo soy John Barton –me respondió una voz. spat. œEra Céline Céline o era otra persona? A veces me parece que ni siquiera sé quién soy yo. aspat.3 Al día siguiente. Sonó el teléfono. Y dígame. –Ratas celosas!. Yo tenía talento. spat. –Sí. Mi padre me había advertido que acabaría mis días meneándomela en el porche trasero de algún desconocido en Arkansas. sé que ha estado recomendándome. El negocio iba mal. Estaba sentado bajo la lluvia. –Sí. œverdad? Siempre me elegían al final en el equipo de béisbol porque sabían que yo podía lanzar la pelota-hija-de-puta desde allí hasta Denver. He desaprovechado mis manos. El techo tenía goteras. –œEl Gorrión Rojo? œQué demonios es eso? . si alguien grita: ÿ–Eh. spat. spat. La lluvia se colaba a través del techo y hacía spat. spat. A veces me miro las manos y me doy cuenta de que podría haber sido un gran pianista o algo así. Tiene usted talento. aspat. Estaba lloviendo. œQué importancia tiene? œQué tiene un nombre? La vida es extraña.. eso es lo que eran. casi seguro que le contesto: ÿSí. spat. a mis 55 años y sin siquiera un cacharro para recoger la lluvia. –Le he estado observando. spat. Allí estaba yo. Pero fíjate. Pero los autobuses me producen estreñimiento y siempre hay algún viejo británico de barba rancia que ronca. señor Barton? –Estoy intentando localizar al Gorrión Rojo. spat. gracias.. Pero œqué han hecho mis manos? Rascarme las pelotas. firmar cheques. Tal vez fuera mejor trabajar en el caso Céline. aspat. Harry! –Harry Martel!Ÿ. spat. spat. Lo logrará. œen qué puedo ayudarle. soy Nick Belane. –Me alegra saberlo. etc. Los autobuses para allá salen a diario. Lo sequé con una multa por impago a Hacienda y descolgué. –Le he estado observando. œqué pasa?Ÿ Quiero decir que yo podría ser cualquier otro. tengo talento.. Y mi mente.

Era como un suave montón de mierda seca.–Estoy seguro de que existe y lo único que quiero es encontrarlo. Barton me dio su teléfono y después dijo: –Tengo total confianza en usted. –Si encuentra al Gorrión Rojo le daré 100 dólares mensuales de por vida. Fotos de niños en posturas pornográficas. Esperar que canten los ratones. Caminando hacia la librería de Red me sentía un poco deprimido. déjeme su teléfono y me pondré a trabajar en ello. Estoy seguro de que puede encontrarle. –Muy bien. Pasé por encima. Tenía un tórax inmenso y parecía que llevase hombreras. Perder el tiempo. puse en marcha el contestador automático. el negocio estaba remontando.. Le saqué la cartera. imbécil –escupió–. Y œqué le parecería dármelo todo de una vez? –No. lié un cigarrillo. Esperar que a las serpientes les crezcan alas. Esperar un par de buenas tetas alguna noche de agosto en un cuarto de hotel en Las Vegas. Me sacudí algunas gotas de lluvia. señor Barton. lo encendí. Pero el techo goteaba más que nunca. Como Henry o Abner o Céline. pero estoy seguro de que el Gorrión Rojo anda por ahí en algún sitio. –Hmmm. Una visión repugnante. fui despacio hacia la puerta. –Ese Gorrión no tendrá un nombre. Decidí ir caminando a la librería de Red. –Pero eso cuesta dinero. di una calada. –Tu contrato de alquiler ha vencido. . me atragantó una tos seca. Nick. Belane. pero me limité a coger su tarjeta Visa Oro. Cayó y luego rodó hacia un lado. le di un sorbo al sake. señor Barton. Tengo confianza en usted. me coloqué mi sombrero marrón. Quiero que usted me lo localice. Entonces me fijé en su barriga. la abrí y allí estaba McKelvey. Le hundí el puño bien adentro. Bueno.. Pensé en matarle. se lo fundiría en el hipódromo. –No. El hombre ha nacido para morir. –œAlguna pista para empezar? –No. Cuando iba en coche siempre me ponían una multa de estacionamiento y tenía tantas que no podía hacerles frente. Esperar el tranvía. Quiero que saques tu culo de aquí. le di una patada en el culo y cogí el ascensor para bajar. œQué quiere decir eso? Perder el tiempo y esperar. Su rostro se dobló sobre la rodilla que yo estaba levantando. simplemente Gorrión Rojo. œverdad? –œA qué se refiere? –Me refiero a un nombre. Luego colgó.

Thomas Mann. –œQuién es el que tiene que salir de una puñetera vez? –pregunté. –Yo pensaba que usted estaba muerto –dije yo. –Considera que el aburrimiento es un arte. Estaba de pie cerca del fondo. –SAL DE UNA PUÑETERA VEZ DE AH¸! Éramos las dos únicas personas que había allí dentro. –œEl qué? –me preguntó. . Me puse realmente cerca.. Ha estado fanfarroneando con la báscula nueva que tiene en correos. Había dejado de llover. –œCuál? –le pregunté. TÐ –dijo a gritos–. de aspecto delicado. Céline. Entonces nos quedamos allí simplemente mirándonos el uno al otro. –œPuedes creer que hay gente que entra aquí tomándose un helado de cucurucho? –Y hasta cosas peores. œCéline? Me acerqué a él despacio. Tan cerca que podía ver lo que estaba leyendo. todo encorvado. Volvió a colocar el libro en su funda y pasó por donde estábamos nosotros dirigiéndose a la salida con una nube de humedad en los ojos. Devolvió el libro a su estante y se quedó allí sin hacer nada. –No le hagas caso –le contesté–. Le miré. con aire de Céline. Me vio. –Este tipo tiene un problema –me dijo señalando el libro. y se volvió hacia un tipo que estaba hojeando una primera edición de No puedes volver a tu hogar. Se acaba de ir ese borracho de Chinaski. Después me di cuenta de que había alguien más en la librería. Pensé que le conocía de foto.. œTienes algún ejemplar firmado del Mientras agonizo de Faulkner? –Por supuesto. ––Haga el favor de dejar ese libro en su funda y lárguese de una puñetera vez! Era un tipo pequeño.Red estaba en la librería. La montaña mágica. –Esto es increíble –dije. Después oí a Red. ––Qué suerte tienes! –me dijo–. –EH. Me miró. –œCuánto cuesta? –2800 dólares. –Yo pensaba que usted también estaba muerto –dijo él. Su impermeable amarillo ya no servía para nada. –Lo tengo que pensar. –Perdona –dijo Red. que llevaba algo que parecía un impermeable amarillo. una Pelouze.

–œCuál es? –Simplemente que no saben escribir. El taxi aminoró y él dio un salto hacia adelante. ––EH. Era el primer taxi que yo veía por allí desde hacía décadas. La que estaba en la cama se quedó 4 días y 4 noches bebiéndose toda mi cerveza y hablando de sus dos hijos que estaban en Kansas City Este. –Esta revista sólo tiene un problema –dijo. el aire era helador y todo olía como a pedos mojados. Incluso empecé a sentirme como Nicky Belane. Estuve limpiando aquello con unas toallas grandes humedecidas. La que dice ÿEl infierno es lo que has hechoŸ. Ninguno de ellos sabe. Justo entonces pasó un taxi desocupado. Bueno. se cayó. alargó el brazo y me hizo un corte de mangas. Estaban borrachas y colocadas. Tenía la tarjeta Visa Oro. ––HUELO CU˘NDO NO VAN A COMPRAR! Céline o quienquiera que fuese empezó a caminar hacia la salida. la puerta trasera se abrió y en un tris estuvo dentro. además. dando vueltas. La volvió a colocar en el estante y me miró. se dio con la cabeza contra el borde del retrete y lo llenó todo de sangre. Después desapareció. que luego se marcharon. El tipo aquel –œsería Céline?– estaba en el quiosco de periódicos leyendo una revista. Céline se asomó. Y. Quiero decir un taxi libre. ––EH! –le grité–. Tal vez. la lluvia había parado pero seguía sin mejorar. Aquel quiosco de periódicos estaba allí desde que tengo memoria. Al acercarme vi que era The New Yorker.–EL QUE SE PARECE A CÉLINE. . Yo le seguí. La acosté y me fui a sentar con las otras. Me las llevé a todas a mi casa y una de ellas masturbó a mi perro. Recordé haber estado allí hacía dos o tres décadas con 3 prostitutas. TAXI! –gritó Céline. Una de las prostitutas fue al cuarto de baño. Encogí los hombros y me dirigí hacia Musso's. Subió andando hacia el Boulevard y luego se paró en el quiosco de periódicos. –QUE SALGA DE UNA PUÑETERA VEZ DE AH¸! –Pero œpor qué? –pregunté. –QUIERO PREGUNTARLE ALGO! El taxi se dirigió rápidamente hacia Hollywood Boulevard. Estaba vivo. Les parecía gracioso. Tarareé un trocito de una de Eric Coates.

–Hmmm –dije. señora. 1894–1961. La piel del culo es la que más tarda en tener arrugas. Me bajé la cremallera y esperé a oír su voz.. tendría 99 años. Nunca mires al piloto. Si estuviera vivo. intentando localizar al Gorrión Rojo. –Hola –oí que decía su voz. sí. nació en 1894.. sé que está vivo. –Quiero pruebas concretas de que ese tipo es o no es. –O resuelve esto de Céline o voy por usted! . resuelva esto de Céline y le diré dónde está el Gorrión Rojo. Barton le recomendó a usted.. –œCómo? Ah. Mira las estrellas de cine. por lo que a usted se refiere. Barton me ha dado gato por liebre. simplemente embarca y pide que te sirvan unas copas. No sabe usted cuánto. ––Deje de decir tonterías! Estoy empezando a pensar que. O sea que será mejor que empiece con ello. Estábamos en 1993. Miré a dos moscas que estaban follando y después decidí llamar a la señora Muerte. œPor qué querría Céline durar tanto? Todo el asunto era de locos. La señora Muerte estaba loca. Belane. Mire. me dijo que era uno de los mejores.. –Oh. –Hmmm –dije yo. he dicho que se suba la cremallera! –Bueno. œHa avanzado algo en el caso? –Céline está muerto. œHa avanzado algo? Quiero conseguir a ese tipo. bueno. Ya le he dicho que tengo un bloqueo absurdo en este asunto. Y aquel tipo de la librería parecía tener entre 40 y 50 años. œSabe usted algo de eso? –Mire. Todas van por ahí durante sus últimos años con cara de culo. ––Súbase la cremallera! –œEhh? ––Estúpido.. está bien. daría de latigazos a mi madre si estuviera aquí.. es usted Belane. Yo estaba loco. O tal vez era que había encontrado el método para vencer el proceso de envejecimiento. –œComo qué. de hecho también estoy trabajando para Barton. No era extraño que la señora Muerte le anduviera buscando. ya estaba. Bueno.. Los pilotos de las líneas aéreas estaban locos. Belane? –Bueno. No podía ser Céline. y el tipo de la librería podría ser él.4 Busqué ÿCélineŸ en el Webster. œHaría Céline eso? œA quién le gustaría vivir tanto como para llegar a los 99 años? A nadie que no sea un estúpido. œme lo dirá? Haré cualquier cosa por usted. –Oh. en algún sitio. –Conozco los datos. Belane. mataría a mi cucaracha preferida.. cogen la piel del culo y se la ponen en la cara.

deja de confundir a mi muchacho. uhh –dijo Tommy. Se volvió hacia Tommy. œVerdad. Bueno. Thomas. Belane. Yo tenía trabajo que hacer. quiero que rompas a este tipo como si fuera un periódico viejo. –Bueno y. La línea se había cortado. Tommy me miró con sus ojillos turbios. La puerta se abrió de golpe y allí estaba McKelvey y una gran pila de estiércol subnormal. Tommy. –Éste es Tommy. œlo harías? –Eh –dijo McKelvey–. –Guau! Para venir por mí no tenía ningún tipo de bloqueo. McKelvey me miró y después señaló a aquello. œde dónde has sacado ese maldito cacharro? –Un detective sin pistola es igual que un gato con condón o que un reloj sin manecillas. señora. –Belane –dijo McKelvey–. Saqué la Luger del cajón y apunté a la enorme inmensidad de Tommy. y ese propósito consiste en convertirte lentamente en una mierda sangrante. quitándole el sarro se podría quedar en 160. que le hagas cachitos y los esparzas al viento. hablas como un mentecato.–Eh. –Tommy. Miré alrededor buscando alguna mosca a la que cargarme. Parecía pesar unos 170 kilos. œa qué estás esperando. Tommy está aquí simplemente con un propósito. señor McKelvey. –Bueno. ––Quieto ahí. –Tommy. si el señor McKelvey te dijera que bebieras pipí. œte comerías la caca de tu madre simplemente porque el señor McKelvey te hubiera dicho que te la comieras? –œEh? –Calla. œlo has entendido? –Sí. o vas a chorrear más líquido rojo que las camisetas del equipo de fútbol de Stanford! –Eh –dijo McKelvey–. –Así que œpor qué ibas a querer hacerme daño? –Porque el señor McKelvey me lo ha dicho. Belane. espere un minuto. entonces. . Colgué el auricular. œverdad? –Uhh. tú no me conoces. –Encantao de conócele –dijo. –Oye. Tommy? –Uhh. a la última rosa del verano? Tommy dio un paso hacia mí. el que habla aquí soy yo. –Mira. uhh. Le dirigí una sonrisa amable. McKelvey sonreía de un modo horrible.

–Bien. Ahora dile a tu muchacho que vuelva atrás o le voy a hacer tal agujero que le vas a poder pasar un pomelo de un lado al otro. Se puso a cuatro patas y todo el 6. œestás majareta? –œQuién sabe? La locura se establece por comparación. –Muy bien. Septiembre se venía encima. Tommy –dije–. Tuvo serios problemas para poner una pierna a cada lado. gilipollas! McKelvey trepó a la espalda de Tommy. Lo juro por los pelos del pubis de mi madre. McKelvey. Miré a McKelvey. Tommy –dije–. Se quedaron así. Yo tenía que decidir qué iba a hacer con ellos. ahora eres un elefante y vas a llevar a McKelvey sobre la espalda por el rellano hasta el ascensor. Me miró como si no oyera demasiado bien. ––Que subas! ––Está bien. Era el del reloj que se derrite. Le dirigí una leve sonrisa y le quité el seguro a la Luger. Tenía que hacer un movimiento. œY quién dicta la norma? –Yo qué sé –dijo McKelvey. –y te dejo la polla como para tirarla a la basura! . –Tommy –le dije–. œde acuerdo? –œEh? –preguntó Tommy. me las pagarás –dijo McKelvey–. –œQue subas. de momento tenía una especie de as de una baraja marcada. No era fácil. ––Venga. pero había conseguido mantenerme vivo hasta ahora. Nunca saqué unas notas como para estudiar en Oxford. Tal vez. Ahora o nunca. Mi Dalí falso se cayó al suelo. está bien! Pero nunca había tenido un problema así porque venciera un contrato de alquiler. Casi se raja el culo en dos.–Ya me lo han dicho. –Belane. El sol estaba sangrante. vuelve aquí y ponte delante de mí. pero no del todo. Tommy estaba sordo. De todos modos. Los pájaros estaban reunidos en bandadas. –Empieza ya! Tommy empezó a arrastrarse por el suelo de la oficina. –Tommy –dijo McKelvey–. –Vuelve a fastidiarme. móntate! –Belane.9. ponte a cuatro patas ahora mismo. La mole de Tommy era como el Gran Cañón mirándome. ahora tú eres un elefante y McKelvey es un elefantito. sube.° piso se movió como si hubiera un terremoto de intensidad 5. Me catearon en biología y era flojo en matemáticas.

Una vez en la calle caminé con decisión entre la contaminación. 6 Al día siguiente probé suerte y volví a mi oficina. Muertos entre cucarachas. Necesitaba hacerlo. Lo saqué. falsa. En cualquier momento tendría la solución. Tenía los ojos tristes. Era el formulario para el examen escrito de renovación del carnet de conducir. Me dirigió una sonrisa dulce. los zapatos viejos y nadie me quería. Me quedé allí tarareando un trozo de ÿCarmenŸ. Estaba justo en la cumbre de todo. Yo bajé por las escaleras. gracias. Llegamos hasta el ascensor y apreté el botón. El ascensor llegó. Se arrastró hacia dentro llevando a McKelvey. Yo era Nicky Belane. Estaba lleno de marcas rojas. œQué tal los tienes? –œPor qué lo preguntas? œQuieres vérmelos? –No. Pero no estaba perdiendo el tiempo. Ni el Gorrión Rojo. Tiré el papel por encima del hombro y seguí a mis amigos. me acordé de haber leído hacía tiempo cómo encontraron a Jimmy Foxx muerto en la habitación de una pensión de mala muerte. sin saber por qué. Se arrastró por el rellano y al devolver mi Luger al bolsillo del abrigo noté que allí había algo. Todos esos tipos que se largan de casa. Después. œqué es un detective sin oficina? Abrí la puerta y œquién estaba allí sentado? No era Céline. Me paré en la expendeduría de puros. estaba reflexionando. Seguro. Oí que llegaba el ascensor. Belane. Siguieron leyendo. detective privado. Conté 176 escalones y ya estaba en la planta baja.Abrí la puerta y Tommy se arrastró hacia afuera con su elefantito. un trozo de papel arrugado. 5 Por desgracia. Era McKelvey. Me sobraban 6 kilos. examinando los hechos. El ascensor bajó. leyendo sus periódicos. . Después de todo. aquella tarde acabé en el hipódromo y aquella noche acabé borracho. Dentro había 3 personas que iban de pie. –Buenos días. compré uno y el Daily Racing Form. Me habían cateado. Se abrió la puerta y yo le di una patada a Tommy en el culo. Pero tenía cosas que hacer.

Entonces se puso a rascarse los suyos bostezando. –Bueno, Nicky, chico, un benefactor misterioso te ha pagado el alquiler de todo el año. Algo en mi interior me decía que la señora Muerte estaba jugando conmigo. –œEs alguien que conozco? –le pregunté. –He jurado por el honor de mi madre no decirlo. –œEl honor de tu madre? Pero si tu madre se ha trajinado más pollos que el tendero de la esquina. McKelvey se puso de pie al otro lado de la mesa. –Tranquilo –le dije–, o te convierto en una canasta de baloncesto. –No me gusta que te metas con mi madre. –œPor qué? La mitad de los tíos de esta ciudad se la han metido. McKelvey vino hacia mí rodeando el escritorio. –Acércate más y te coloco la cabeza en el culo. Se paró. Cuando me tienen hasta las narices se me pone un aspecto temible. –Muy bien –dije–, cuéntame. Ese benefactor... era una mujer, œverdad? –Sí, sí. Nunca había visto una nena como ésa. Tenía los ojos vidriosos, pero siempre los tuvo así. –Venga, Mac, cuéntame. Dime algo más. –No puedo. Lo he prometido. Por el honor de mi madre. ––Por Cristo! –suspiré–. De acuerdo, el alquiler está pagado, así que largo de aquí. McKelvey arrastró lentamente los pies hacia la puerta. Después se volvió a mirarme por encima del hombro izquierdo. –Está bien –dijo–, pero mantén esto limpio y ordenado. Nada de fiestas, ni de juegos de mierda, ni de mierda. Tienes un año. Se dirigió a la puerta, la abrió, cerró y desapareció. 7 Bueno, de nuevo estaba en mi oficina. Era hora de ponerse a trabajar. Cogí el teléfono y marqué el número de mi corredor de apuestas. –Tony's, Pizzas para Llevar, dígame –contestó. Le di mi nombre en clave. –Soy el señor Muerte Lenta. –Belane –me contestó–, me debes 475 dólares, no puedo tomarte nota. Antes tienes que hacer borrón y cuenta nueva. –Tengo una apuesta de 25. Eso hacen 500. Si pierdo, lo cubro todo, por el honor de mi madre.

–Belane, tu madre me debe 230. –œSí? Y la tuya tiene verrugas en el culo. –œCómo? Belane, œtú te has...? –No, no. Fue otro. Él me lo dijo. –Bueno, de acuerdo. –Muy bien, quiero 25 a Mariposa Quemada, ganador, en la 6.À –Muy bien. Hecho. Y buena suerte, porque parece que te estás quedando sin ella. Colgué. –Qué hijo de puta! El hombre ha nacido para pelear por cada palmo de terreno. Nacido para pelear, nacido para morir. Me puse a pensar en eso. Y a pensar en eso. Después me recosté en mi silla, di una buena calada al cigarrillo y eché el humo haciendo un anillo casi perfecto. 8 Después del almuerzo decidí volver a la oficina. Abrí la puerta y allí había un tipo sentado al otro lado de mi escritorio. No era McKelvey. No sabía quién podía ser. A la gente le gustaba sentarse en mi escritorio. Y junto al tipo que estaba sentado había otro que estaba de pie. Tenían aire de malvados, tranquilos pero malvados. –Me llamo Dante –dijo el tipo que estaba sentado. –Y yo me llamo Fante –dijo el tipo que estaba de pie. Yo no dije nada. Estaba buscando a tientas en la oscuridad. Un escalofrío me recorrió la espalda de abajo arriba y atravesó el techo. –Nos manda Tony –dijo el tipo que estaba sentado. –No conozco a ningún Tony. œTienen ustedes la dirección correcta, caballeros? –Oh, sí –dijo el tipo que estaba de pie. Y entonces Dante dijo: –Mariposa Quemada perdió. –Tiró al jockey al salir del cajón –dijo Fante. –Estás de broma. –No estoy de broma. Pregúntale al polvo.1 –Tú que vas de listo, estás listo –dijo Dante. –Y Tony dice que nos debes 500 –dijo Fante. –Ah, es eso –dije–, lo tengo aquí mismo... Me dirigí hacia mi escritorio. –Olvídalo, mamón –dijo Dante riéndose–. Te hemos confiscado tu pistolita de agua.
1

Pregúntale al polvo, novela de John Fante. (N. de las T.)

Retrocedí. –Comprenderás –dijo Fante– que no podemos dejarte andar por ahí respirando tan contento mientras le debes 500 a Tony. –Dadme 3 días... –Tienes 3 minutos –dijo Dante. –œPor qué habláis por turnos, chicos? –les pregunté–. Primero Dante, luego Fante. Siempre igual. œNunca rompéis el ritmo? –Estamos aquí para romper otra cosa –dijeron los dos a la vez–. –A ti! –Eso ha estado muy bien –dije–. Me ha gustado. –Un dúo! ––Cállate! –dijo Dante. Sacó un cigarrillo y se lo puso entre los labios–. Hmm –siguió diciendo–, me parece que se me ha olvidado el encendedor. Ven aquí, gilipollas, enciéndeme el cigarrillo. –œGilipollas? œTe estás hablando a ti mismo? –No, a ti, gilipollas, ven aquí. –Enciéndeme el cigarrillo ahora mismo! Busqué mi encendedor, avancé unos pasos, me paré frente a una de las caras más horrorosas que he visto en mi vida, apreté el encendedor y acerqué la llama al pitillo. –Buen chico –dijo Dante–, ahora coge el cigarrillo de mi boca y póntelo en la tuya con el extremo encendido para dentro, hasta que yo te diga que te lo puedes sacar. –Ja, ja –dije. –O lo haces –dijo Fante– o te vamos a hacer un agujero tan grande que los enanitos de Disneylandia van a pasar bailando por él. –Espera un minuto... –Tienes 15 segundos –dijo Dante sacando su cronómetro y poniéndolo en marcha, y entonces dijo–: Ya está. 14, 13, 12, 11... –œLo dices en serio? –10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, 3... Oí el clic de quitar un seguro. Arranqué el cigarrillo de la boca de Dante y me lo metí en la mía, con el extremo encendido hacia dentro. Intenté generar cantidad de saliva y no poner la lengua a tiro, pero no hubo suerte, lo sentía, lo sentía bien sentido, –––QUEMABA!!! Era algo horrible y doloroso. Empecé a tener arcadas y tuve que escupir aquello. ––Qué chico tan malo! –dijo Dante–. Te he dicho que lo tuvieras en la boca hasta que yo te dijera que te lo sacases. Ahora vamos a tener que volver a empezar. ––Que te follen! –contesté–. Mátame. –De acuerdo –dijo Dante. En ese preciso momento se abrió la puerta y entró la señora Muerte. Estaba realmente buena. Casi se me olvida lo de la boca. ––Guau! –dijo Dante–. –Vaya nena! œLa conoces, Belane? –Nos hemos visto alguna vez.

sí? –dijo Dante. amigos –dije–. me encuentro terriblemente mal. Nadie. a la calle. había mucha gente. –œQuiénes son estos payasos? –me preguntó. tronquitos de pasmado.. –Este tipo es realmente gracioso –dijo Fante.. Abrieron la puerta y fueron caminando lentamente hacia el ascensor. –œSí? –contestó–. –Tony.. Entonces la vi mirar fijamente a Fante. –Me encuentro mal –dijo–. sí? –dijo Fante. Volví hacia mi escritorio y me senté. luego se puso amarillo. –Gracias –dije–.. de golpe. –Sí –dijo Dante. Está usted al habla con.Ella fue hacia una silla. se callaron. Cogí el teléfono y marqué el número de Tony. Tony. .. Necesito un médico o algo... Entonces empezó a mirar fijamente a Dante y. –œAh. de pronto.. –Jesús! –dijo–. –Muy bien. me ha salvado el pellejo. Y entonces Fante dijo: –Me estoy mareando. Ninguno de nosotros podía dar crédito a aquellas piernas. es hora de irse. –Son los emisarios de un tipo que se llama Tony. Nadie. –No lo puedo entender..... De todos modos había sido una visita agradable. œDónde estoy? Se encaminó hacia la puerta.. –Tronquitos de pescado. Tenían un aspecto horrible. Dante le siguió. ––Haz que se larguen! Yo soy cliente tuya. –œAh. que ya las había visto antes.. Por lo menos podría haber dicho adiós. Bueno.. él empezó a inclinarse hacia adelante en la silla y a ponerse pálido. Horrible. –A lo mejor han sido esos tronquitos de pescado que te has comido – dijo Fante. Esos destellos... pero ella no. Nunca me he encontrado mejor. Les vi justo antes de que la puerta se cerrara. Volví a entrar en la habitación. no me encuentro bien. Miré en el cuarto de baño. tengo que salir de aquí. Yo salí y les vi meterse en él. Miré debajo del escritorio. Miré a mi alrededor. Se había ido. Ni siquiera yo. –Tus chicos han estado por aquí. Nadie. estás hablando con el señor Muerte Lenta. cruzó las piernas y la falda se le quedó muy arriba. Tony. –œQué? œAún puedes hablar? –Hablo realmente bien. Primero se puso blanco.. œQué es eso? Esas luces. –Yo haré que se larguen –dijo la señora Muerte.. Abrí la ventana y miré hacia abajo. Entonces empezaron a reírse y luego. se sentó..

piscina y aguas termales. 9 Un golpe en la puerta. Se ve en las películas. Era una respiración confusa. rico a medias. –œQué quiere decir? . Luego colgó. –Sólo quiero pruebas de que ella. –Entre –dije. le quité el tapón y eché un buen trago. –Olvídelo.–œSí? œSí? –Esta vez les he dejado irse tranquilos. Saqué una petaca de whisky del cajón inferior izquierdo. Aquella forma de golpear sólo me dio media mala espina. jugaba a la Bolsa y era bastante patoso. nervioso a medias. si me da mala espina. –Sí. 2 casas. una verruga en la parte superior izquierda de la frente. –Ella tiene unos 20 años. Bass? Divorcíese simplemente.. 2 coches. Es así de simple. –Sí. ella. los pies demasiado grandes. –Ya sé. sin hijos. pero si me los vuelves a mandar.. ojos marrones. Es la Nueva Época. Se quedó allí de pie sin hacer nada. Siempre logro sacar conclusiones por la forma de golpear una puerta. Oí la respiración de Tony por el teléfono. A veces. insistentes. Un buen detective siempre tiene cosas que hacer. Si te metes con Belane. eran 5 golpes en la puerta. Era un hombre de algo más de cincuenta años.. sudando un poco y mirándome fijamente. Le puse el tapón a la botella. –Soy Jack Bass –dijo– y... La puerta se abrió de pronto. –œPara qué molestarse. no contesto. Ella conseguirá la misma cantidad de dinero de cualquiera de las dos maneras. –Siéntese –le dije. No. corbata. –œQué? –Usted cree que su mujer se acuesta con otro o con otros. acabo con ellos.. quiero que usted me dé pruebas de que lo hace y luego pediré el divorcio. la volví a meter en el cajón y me pregunté qué era lo que tenía que hacer a continuación. tendrás problemas. fuertes.

–Pero eso no es justicia. señor Bass. Sólo quiero saberlo por saberlo.. –No salgo barato. –Eh. sus cambios de comportamiento. sí. Empujé un cuaderno de notas hacia él. Por fin habló. –œQué? –Acepto el caso. De ahí lo sacaré todo. Descubriré todo el asunto.? –Cosas. –Sí. –Se me está poniendo dura sólo de verla. La metí en mi cartera. llamadas de teléfono. gran número de cosas. Tras su cumplimiento.. Yo tenía que resolver el asunto Céline y encontrar al Gorrión Rojo y allí estaba aquella bola fofa de carne preocupado porque su mujer estaba echando un polvo con alguien. a veces. No importa lo que cada uno haga.. –œCumplimiento? –preguntó–. œestá usted bien? .–Es lo que llaman el divorcio sin culpable. œTiene una foto de su mujer? Rebuscó en su cartera. ––Dios mío! œEs realmente así? –Sí. –œY qué le hace pensar que ella. pero tengo que quedarme la foto. despeja los juzgados. –Y usted œse va a trabajar? –Sí.. –œElla sigue viviendo con usted? –Sí. encontró una. no se pase de listo. voces dentro de mi cabeza. La miré.. Bass se quedó simplemente sentado en la silla. –Ellos creen que sí.. –A mí. –Y entonces. le informaré. Se la devolveré cuando acabe. –No me parece mucho. –Sólo quiero saberlo. –œCuánto? –6 dólares la hora. respirando y mirándome. ella. –œCómo es eso? –Agiliza la justicia. y el teléfono de casa y de la oficina. Oiga. –Perdone. Le pillaré el culo contra la pared. me la pasó. –Escriba la dirección de su casa y de la oficina.

Yo estaba aparcado en mi Volkswagen Escarabajo enfrente de la casa de Jack Bass. Miss Chiles Cocidos en 1990. El bueno del viejo Barton. la volví a poner en mi cartera. Apreté el botón y esperé a que el jodido ascensor subiera. Tendría una intensidad 6. So puta. œY usted? –Oh. Volví a colgar el teléfono. Color favorito: rojo. Yo era el mejor detective de Los ˘ngeles y Hollywood. A las 8. Ninguna acción. te voy a pillar el culo. Le pillaré el culo. estoy muy bien. Me levanté y eché la llave a la puerta. más que puta. me subí la cremallera. Soy su hombre. Después paró. So puta. Me bajé la cremallera. señor Bass. Recogí la foto. de soltera Cindy Maybell. Cindy Bass. Y entonces comenzó un terremoto. un engaño. Fue hacia la puerta y luego se volvió. aún con la cremallera bajada. que le gustaba esquiar. Debió de durar un par de minutos. ya entiendo! Buenas tardes. Era uno de los fuertes. Su nombre de pila era Cindy. –Contra la pared! –No habrá piedad para ti! –Te voy a coger en medio del asunto! –Te voy a coger! So puta. no se preocupe. cerré con llave y me dirigí al ascensor. salí. modelo. Saqué la foto de la cartera y me quedé allí sentado mirándola. Los recortes de prensa revelaban que fue durante un breve espacio de tiempo ganadora de un concurso de belleza. Después descolgué el teléfono. 11 A la mañana siguiente. Tenía trabajo que hacer. La mujer de Bass. Le . Pero ya había hecho alguna investigación. Bass se levantó lentamente de la silla. –Entonces.–Yo estoy normal. Es para los animales. actriz a ratitos. El sexo es una trampa. No vale la pena hablar de ello. Yo era demasiado sensato para ese tipo de mierdas. Salí de debajo del escritorio a gatas. 10 Sáltate el resto de ese día y esa noche. Tiré la foto y me refugié debajo del escritorio. estudiaba piano y le gustaban el béisbol y el waterpolo. Tenía resaca y estaba leyendo el Los Angeles Times. ––Ah. pensé. Me quedé allí sentado. so puta. pensé. so zorra. Fruta favorita: plátano. mirando la foto. –Barton le recomienda mucho. La puerta se cerró y él se fue. tras mi escritorio. abrí la puerta. Empecé a respirar entrecortadamente. sí.

Volví a introducir la foto en mi cartera. Era una bochornosa mañana de verano. –œQué coño vas a hacer? œVas a agujerearme? –Venga. Le voy a pillar el culo. Empecé a sudar. etc. Sí. Esperaba llegar a ser abogado. Estaba empezando a sentirme extraño. –Quieto ahí.Ÿ Si tuviéramos hígados que hablaran no necesitaríamos Alcohólicos Anónimos. Y yo iba a estropearle los planes. Le voy a pillar el culo como no se lo han pillado nunca. La seguí hasta la autopista. iba a 120. Le gustaba el jazz. Salió uno por cada lado. vi un sitio en el arcén. Vodka mezclado con cerveza. Saqué la foto para asegurarme. œQué me estaba pasando? œMe estaba poniendo cachondo aquella dama? Tendría intestinos como todo el mundo. Bajé la visera del coche. Estaba a mi merced. Me dirigí hacia ellos mientras iba sacando mi cartera. Bueno. Tendría cera en las orejas. Eso se paga. Cogió el carril de la izquierda y le empezó a zumbar. –un superdetective! Entonces vi destellos de luces rojas en mi espejo retrovisor. Lo bueno que tiene ser un borracho es que nunca estás estreñido. œQué era lo que tenía? œPor qué el limpiaparabrisas iba y venía frente a mí como una gran ola? Tenía que ser la resaca. la de San Diego. Seguí sentado en el coche esperando a que Cindy saliera. Conoció a Jack Bass en la ruleta en Las Vegas. agujeréame! El más bajo se acercó a mí por detrás.30 Jack Bass salió marcha atrás de su garaje en su Mercedes y se dirigió a su puesto ejecutivo en la Aztec Petroleum Corp. La muy puta. Cindy! Yo iba a unos 4 coches de distancia detrás de ella. Yo era Nick Belane. Giró y se dirigió hacia el sur. Una capa de sudor empezó a cubrirme la frente. pero allí estaba ella en su Mercedes saliendo marcha atrás del garaje. Quedábamos Cindy y yo. me sujetó el brazo haciéndome una llave. Me detuve. Tendría pelos en la nariz. –Cindy. Debí de quedarme dormido allí sentado. –Eso es! Cazar y consumar. venga. amigo. debía de estar caliente. Los polis pararon como a unos 20 metros detrás. Algunas veces yo pensaba en mi hígado pero mi hígado nunca me hablaba. Se puso a 130.gustaba echar la siesta. Leía a Kant. –Mierda! Poco a poco me fui echando a un lado hacia el carril lento. me hizo ir hasta el coche de policía y me tiró sobre el capó. aparqué el Escarabajo y salí. estaba pegándosela a Jack Bass. Sentí un tirón entre las piernas. El poli más alto sacó su pistola de la funda y me apuntó. Yo la seguí. . No sé qué me despertó. A eso de las 8. Un Mercedes rojo. etc. nunca me decía: ÿ–Para! Tú me estás matando a mí y yo voy a matarte a ti. Le gustaban los niños. Estaba caliente. seguro. aquella puta estaba caliente. Dos noches después estaban casados. lo estaba deseando.

Lo hice y le dije: –Es una especie de autorización temporal. –Ya le reventaremos. –Me parece que tú no tienes nada en la cabeza –dijo Louie con una sonrisa de satisfacción.. que estamos organizando un embotellamiento –dije.––Pedazo de mierda! –dijo–. has venido corriendo echándote mano al cinturón –dijo a gritos Louie. –œQué demonios es esto? El poli me la devolvió. –œQuieres decir que te catearon el escrito? –Sí. –Estaba echando mano a la cartera. –Escucha. –Es difícil de creer. –Este gilipollas es un listillo –dijo el poli más bajo. Louie aflojó la presión mortal que me estaba haciendo sobre el brazo. –œY dices que eres detective autorizado? –preguntó Louie. Estaba siguiendo a un sospechoso. podría haber alguien por aquí con una cámara de filmar. . –Venga ya. Louie –dijo el poli alto–. Bill. –Tómatelo con calma. Le extendí una hojita de papel doblado. Éste no es el sitio adecuado. Yo seguía inmovilizado sobre el capó. œSabes qué hacemos con los gilipollas como tú? –Sí. –Pues sí. Los coches que pasaban por la autopista reducían la velocidad. Esto me autoriza a conducir hasta que me vuelva a examinar la semana que viene. –De acuerdo. Louis. –Tú nos has amenazado. –a este tipo le han cateado en el escrito del carnet de conducir! –œQué? œDe verdad? –Tenía otras cosas en la cabeza. Soy detective autorizado de la ciudad de Los ˘ngeles. chicos. Quería enseñaros mis papeles. Los papanatas nos miraban como papanatas. –Y ahora saca despacio la cartera y el carnet de conducir.. Bill. –Es que odio a los listillos. –De acuerdo. me lo sé muy bien. –Desdóblalo y vuelve a dármelo. –Es para morirse de risa –dijo Bill. –Nos importa un carajo –contestó Bill. Le reventaremos el culo después. –Ponte de pie. Se quedaron el carnet viejo cuando fallé en el examen escrito.

Pero tenemos que quedarnos la foto. como dice ahí. Bill. muy corta. agente. ––Caray! –dijo. –œCómo has dicho? –Digo que es un buen trato. Le volví a dar la foto a Bill. Es de carácter privado. Bill. –Sí. –Fírmalo. Cindy. guau. cogí la carretera 110 en dirección sur y fui conduciendo sin saber apenas adonde iba. Bill seguía mirando la foto. Luego tomé la desviación a la Autopista del Puerto. Se fueron hacia su coche. echa una mirada a esto. Era un bombazo. –œQué? –Digo que por supuesto. ––Pero eso es extorsión! –dije yo. Te voy a pillar el culo como no te lo han pillado nunca. claro –dijo devolviéndomela de mala gana. –Tienes un plazo de diez días para pagarla o para ir al juzgado si quieres presentar alegaciones de descargo. –Eh. Lo arrancó y me lo entregó. agente. –Necesito que me devuelva la foto. estaba a punto de pillarle el culo. guau! –empezó. deberíamos detenerte –dijo Louie. Le alargué la foto a Louie. Entré. ahora sí que me las vas a pagar. Él empezó a rellenar la multa por exceso de velocidad. –Gracias. aunque ibas a 130. Llevaba minifalda y una blusa corta. Ellos continuaron allí detrás simplemente sentados. Yo me fui hacia el mío. –Pero no lo vamos a hacer –dijo Bill–. –Bueno. . Estaba a punto de pillarle el culo. Yo me quedé allí esperando. amigo. –Y conduce con cuidado –dijo Louie. Se quedó mirando la foto. te pondremos una multa por ir a 120. lo puse en marcha. Después me pasó el formulario. Yo me metí entre el tráfico y no pasé de 100.–Iba tras una sospechosa cuando me habéis hecho señales con las luces. Bill se llevó la mano a la pistola. –Tú también. –œQué? –Ya lo has oído. ––Guau. –La estaba siguiendo. Lo hice. pensé.

no hace falta que le ponga lima. je. El camarero tenía mucha práctica. –Bonito día. amigos? –les pregunté. El camarero siguió inmóvil. Por fin. vaya poniéndome otro.. labios blancos. pelo blanco. por favor.12 Seguí la Autopista del Puerto hasta el final. seguí conduciendo y vi un bar.? –œHa visto alguien a Cindy. Había otros dos viejos allí sentados. je. aparqué y entré. Y ahora. Me recordaron a las moscas en una tela de araña. el camarero pronunció un sonido: –œEst. je. piel blanca. No lo consiguió. todo blanco. Se quedaron mirándome. De pronto me sentí joven. Estaba intentando hablar. El otro bajó la mano y se rascó las pelotas. a Céline o al Gorrión Rojo? –pregunté. œverdad. El camarero era un viejo. je. œcuándo fue la última vez que uno de vosotros le bajó las bragas a una mujer? Uno de los viejos empezó a decir: –Je. –dijo el camarero. El Perro Sediento. je. Eso es lo que le llevó al camarero ponerme el vodka. Parecía una silueta de cartón. Parecía que la sangre hubiera dejado de circular por todos ellos. je. . –Un vodka 7. Todos estaban inmóviles. blancos como la tiza. je. Llegué a San Pedro... giré a la izquierda en la calle 7.. –Ah. Una quietud blanca. œNo se supone que hay que enterrar a los muertos? –Escuchad. Yo me quedé de pie en la puerta mirándoles. Los otros dos viejos seguían allí sentados mirándome. –Est. je. La tele estaba apagada. je. Uno de los clientes apretó los labios hasta formar un orificio húmedo. O el sitio en el que las había tenido. ya secas después de que les hubieran chupado hasta la última gota. –œHay alguna posibilidad de que me pongan una copa? –pregunté. Una silueta vieja. –Gracias –le dije–. œanoche? –Je. No se veía ninguna bebida. aprovechando que está en movimiento. Fui andando hacia dentro y me senté en un taburete de la barra. parecía tener unos 80 años. No estaba mal. Seguí Gaffey abajo. amigos. –œY estuvo bien? –Je. a reposar el culo cuatro minutos y medio y a olvidarse del asunto. Le di un sorbo a mi copa. No contestaron. pasé unas cuantas manzanas. cogí a la derecha en Pacífico. Dentro estaba oscuro. y ahora. Me dio la sensación de que no respiraban.

Encontró la caja de los puros. Cayó arrastrando consigo un taburete de la barra. –VEN AQU¸ Y ABRE ESTO! Le apuntó con su revólver. –EH. vio al camarero. ––MUY BIEN! –QUE NADIE HAGA TONTER¸AS! –LAS CARTERAS. el glamour. nos vamos –dijo el otro tipo. Deposité mi segunda copa sobre la mesa. Entonces los dos se quedaron allí de pie unos instantes. Un disparo le atravesó la nariz y le salió por la nuca. y allí estaba. Empezó a aporrearla. ––NO ME LLAMES LOCO! –TE MATARÉ A TI TAMBIÉN! –dijo a voces. LOS ANILLOS Y LOS RELOJES SOBRE LA BARRA! –AHORA MISMO! – gritó uno de los tipos. Hizo tres disparos. El otro saltó a la parte de dentro de la barra y fue corriendo hasta la caja registradora. Encendí un cigarrillo con el mechero del salpicadero y puse la radio. Pero era demasiado tarde. y se volvió hacia su compañero apuntándole con su pistola. Me acabé la primera copa. –ESTOY COMO LOCO –gritó el primero. Estaba llena. –Estoy como loco –dijo el tipo que había saltado la barra. alguna maldita cosa. El otro tipo salió corriendo por la puerta. Los otros dos viejos seguían vivos cuando me largué. El viejo dio tres sacudidas. –EH. ––JODIDO LOCO! œPARA QUÉ HAS HECHO ESO? –le gritó su compinche. Yo conté hasta cinco y después salí corriendo detrás. La echó al saco y saltó por encima de la barra. œCŁMO SE ABRE ESTA JODIDA M˘QUINA? Miró a su alrededor. Apuntó con el revólver al camarero. los destellos de las luces. De pronto el camarero sabía moverse. La segunda estaba preparada. –Déjalo. Todos al vientre.Me estaba deprimiendo. recorrí una manzana. Salí del arcén. Luego reduje la velocidad y seguí conduciendo. Había música rap. Luego cayó al suelo. No sabía si volver a mi casa o a la oficina. Dos tipos entraron por la puerta con la cara cubierta con medias. No entendía lo que el tipo estaba rapeando. Llegué a mi coche enseguida. ––COGE LA CAJA DE LOS PUROS! –DEBAJO DE LA BARRA! –le gritó a su compañero. giré a la derecha y bajé por una lateral. El otro tipo estaba metiendo lo que habíamos dejado sobre la barra en un saco. hablando con los muertos. En un segundo estuvo junto a la caja y la había abierto. Mi vida no conducía a ninguna parte. . Necesitaba algo. Entonces oí una sirena. ABUELO. El tipo que estaba por dentro de la barra iba echando el dinero de la caja en un saco. Creo.

el del 302. –Hola. Tiré un pomelo que rodó por la alfombra. Hizo el primer cuarto en 21 segundos. Se sentó frente a mí. bien. mira. Colgué. Todo se me ponía en contra. un pollo asado y un poco de ensalada de patata. Entonces sonó el teléfono. Me sentía frustrado. –Mira. 13 De vuelta en mi apartamento me lancé al pollo y la ensalada de patata. Aquella forma de golpear me daba mala espina. he venido a hablar en serio. sírvete tú mismo. Me senté con mi copa. bien –le dije–. Como si estuvieras más atrás de donde en realidad estabas. silbando ÿDixieŸ. cómo es eso. el cartero. Luego salió andando con mucha calma y con un vaso en cada mano. Nunca te miraba a ti sino a algún punto por encima de tu cabeza. –No quería quedarme corto –dijo señalando los dos vasos. Una botella de vodka de 1/4 y papel higiénico.. Deberías abastecerte. Se acabó el vaso que tenía en la mano derecha y lo estrelló contra la pared.Acabé en un supermercado empujando un carrito. –œSabes que eso se vende en muchos sitios? –le informé–. Llegó como un rayo a la recta con 5 cuerpos de ventaja. Los brazos siempre le colgaban de un modo gracioso. Más rápido que la lengua de un leproso por la teta de una virgen. he venido para que tú y yo nos situemos en el camino de lograr la abundancia. –Dejemos eso. œtienes algo de beber? –En la cocina. –Bien. La mente. Entró en la cocina. al final sólo le sacaron cuerpo y . Belane. –Loco Mike. Belane. Era mi vecino. también. Cogí 5 pomelos.. También hacía algunas otras cosas raras. Belane. a ver. pero de todos modos dije: ––Entre! Me arrepentí. –Bien. Entré en la cocina y me serví un vodka con agua mineral más unas gotas de salsa de tabasco. le di un traguito y entonces oí unos golpecitos en la puerta. Eso lo había aprendido de mí. Corrió el otro día. Escupí un ala de pollo medio cruda y contesté: –œSí? –œEl señor Belane? –œSí? –Ha ganado usted un viaje a Hawai –dijo alguien.

–Porque a mí me gusta así. sigue.. El cartero posó su vaso suavemente. –Hora de irse. –œEhh? –Piénsalo. –Y ahora. Me pasó el otro vaso y después se sentó. Levantó el vaso. De 20 mil dólares está bajando a 15 mil. –œCuánto? –20 dólares. Yo me acabé la mía. –œHay algo más de beber? –Ya sabes dónde.. Luego salió y me pasó uno de los vasos. –œHora de irse? Me iré cuando me dé la gana. Fue a la cocina. amigo. voy a beberme el otro. compañero! –œPor qué a medias conmigo? œPor qué no te lo llevas tú todo? Se acabó la segunda copa. Suele suceder. El Racing Form le ha puesto 15 a 1. Estrella ese vaso y tendrás dos agujeros en el culo. –Eso es un montonazo de dinero. –Mira. ––Quieto ahí! –le dije–. Me levanté y me dirigí hacia él. sólo necesito un pellizco pequeño. Luego miró a su alrededor. –Estoy un poco mal de pasta. –Sí. –œY eso por qué? –Está más cargado. –No me gusta cómo suena eso. –œCómo? –2 dólares. œpor qué a medias conmigo? –Bueno. –œCómo es que están por el suelo todos esos pomelos? –me dijo. 5 dólares. Pero después de dar en el blanco te podré pagar con los beneficios.medio. Sírveme otra a mí. Él seguía allí. ––Quieto! –le dije–. Belane. –10 dólares. .. Las copas le habían envalentonado. –Un robo! –Y vamos a medias. A una liebre como ésa no le verán más que el agujero del culo. pues. –œ10 jodidos dólares? –De acuerdo. ––Lárgate a hacer puñetas! Se acabó su copa y se puso de pie. No tengo con qué apostar. como te iba diciendo. saca de correos.. Yo sentía que la paciencia se me estaba acabando.

–Ése. Los labios se le enrojecieron aún más. escupió un trozo de cristal y empezó a arrastrarse a cuatro patas hacia la puerta. Pasaron unos 45 minutos. Giró sobre sí mismo. Decidí no hacer nada más durante ese día. –Oye. Luego volví. Me había saltado un botón. La tripa se me salía empujando a través de la camisa. œConoces a ese tipo que se parece a Céline? –Ah.Le lancé un puñetazo a la barriga. Volvía a estar con el caso Céline. Llevaba puestas mis nudilleras metálicas así que a punto estuve de atravesarle. le consume. –œQué tal si vamos a Musso's? –me preguntó. Estoy como si no hiciera otra cosa que comer. –No puedo. le abrí la boca y se los metí. vamos a cambiar de tema. Yo la abrí y salió arrastrándose pasillo adelante hacia su apartamento. Mírame. Cerré la puerta. œHa estado por aquí últimamente? . Red. Tendría que observarle en el futuro. calculo. Te va a dar un ataque al corazón. Después seguí tomándome mi copa. Red estaba poniéndoles los precios a algunos ejemplares raros. Se arrastró derecho hacia la puerta. œQuieres un pomelo? –œUn pomelo? Eso no hace engordar –Ya lo sé pero he tropezado con uno al levantarme esta mañana. La puedes poner en un frasco y verla. Me sentía introspectivo. Te succionan la grasa con un tubo. y el cartero empezó a moverse.. Luego le froté las mejillas y le di unos cachetes. le di una calada. Cayó al suelo. Mañana sería otro día. ése.. Me senté y encontré en el cenicero medio puro apagado. Me eché el abrigo hacia atrás. Lo volví a intentar. La vida agota a un hombre. en la nevera? Suspiré. –œDónde has dormido. No estaba demasiado mal. –Deberías ir a hacerte una succión de grasa. –Lo pensaré. Lo encendí. Daba pena verlo. El hipódromo estaba cerrado y el día estaba nublado. Le pasé por encima y recogí algunos trozos de cristal roto que había por el suelo. eso te recuerda que tienes que dejar los donuts con gelatina. Son peligrosos. no tiraba. 14 Al día siguiente volví a la librería de Red.

Dirección sur. de pronto. –En los viejos tiempos –dijo– las vidas de los escritores eran más interesantes que sus obras. mírame. Empezó a caminar hacia la salida. Después casi le pierdo en el siguiente semáforo. pensé. Entré de un salto. Encendí el cigarrillo. . Céline. enciéndalo y fúmeselo. no. Después Céline tomó la Autopista del Puerto. œtiene un cigarrillo? –Por supuesto. a tu servicio. –Puede ser. Me encontraba bien. Fui hacia allá y me acerqué a él.–Desde que tú estuviste. œLe estás siguiendo la pista a ese pájaro? –Podría decirse que sí. después. entró. en absoluto. Hoy en día ni sus vidas ni sus obras son interesantes. coja uno. –œVive usted por aquí? –le pregunté. Tenía la vida por delante. que estaba en el arcén. –Puede ser. Después tomó la de San Diego. Quizá debiera ir a que me succionaran la grasa con un tubo. Después tomó la de Santa Mónica. œy usted? –Antes tenía usted acento francés. Tenía un ejemplar firmado de Mientras agonizo. œY usted? –Oh. Ningún problema excepto una vieja dama de un Cadillac que me llamó una cosa fea. Me acerqué mucho. Le hice una seña de despedida a Red y luego salí a la calle. œverdad? –le pregunté. Eso le mantendrá ocupado. Oiga. salí como una bala y me puse a seguirle. más o menos. Justo a tiempo de verle meterse en un Fiat. Yo sonreí. Oiga. Señora Muerte. Y entonces. Se deslizó por delante de nosotros. œY quién estaba aparcado justo detrás de él? Mi Escarabajo estaba aparcado justo detrás de él. Saqué mi paquete. le di una calada y. œnunca le han dicho que se parece a alguien? –Todo el mundo. –Qué suerte! Eso para que le den por culo a la ley de probabilidades. se parece a alguien. siguió pasillo adelante y cogió bruscamente un libro. modelo del 89. Entonces se fijó en mí. Bajó por Hollywood Boulevard en dirección al este. Devolvió el Faulkner a su sitio. le seguí. –Por favor –me dijo–. pero me colé cuando empezaba a ponerse en rojo. Seguía teniendo a Céline a la vista. Céline y yo llegamos enseguida a la Autopista de Hollywood mientras el sol abrasaba a través de las nubes. Todavía era un hombre joven. Era la primera vez que encontraba dónde aparcar desde hacía meses.

Después Céline hizo un giro y yo le fui siguiendo. El terreno me resultaba familiar. Le fui siguiendo como a una media manzana. Esperaba que no fuera mirando demasiado por el espejo retrovisor. Después le vi aminorar, hacerse a un lado y detenerse. Salió del coche y se puso a andar calle abajo, pasó por delante de unas pocas casas y luego cruzó mirando por encima de los hombros. Se detuvo, volvió a mirar a su alrededor y luego se metió por el camino de entrada de una casa. Se paró en el porche, miró a su alrededor y dio unos golpecitos en la puerta. Era una casa grande y su aspecto me resultaba familiar. La puerta se abrió y Céline entró. Salí del arcén y fui conduciendo despacio. Era la casa de Jack Bass. Digan eso muy deprisa. No eran más que las 2.30 de la tarde. El Mercedes rojo de Cindy estaba aparcado en la entrada. Di la vuelta a la manzana y aparqué donde siempre. Iba a matar dos pájaros de un tiro. Iba a descubrir a Céline y a pillarle el culo a Cindy. Tendría que darles un poco de tiempo. Diez minutos. Cuando yo iba a la escuela primaria teníamos una maestra que nos preguntó: ÿœQué quieres ser cuando seas mayor?Ÿ Y casi todos los niños dijeron que querían ser bomberos. Es una estupidez. Puedes quemarte. Unos pocos dijeron que querían ser médicos o abogados, pero nadie dijo: ÿQuiero ser detective.Ÿ Y ahora resulta que yo lo soy. Ah, bueno, cuando me preguntó a mí, le contesté: ÿYoquesé...Ÿ Los diez minutos habían pasado. Cogí mi minicámara, abrí la puerta del coche de una patada, y me dirigí hacia la casa. Temblaba un poco, tomé aire y subí la escalera hasta la puerta. La cerradura no era problema. En 45 segundos estaba dentro. Fui andando por el vestíbulo y luego oí voces. Llegué hasta una puerta. Estaban allí dentro. Oí sus voces. Hablaban en tono bajo. Me pegué a la puerta y escuché. Oí a Céline. –Necesitas hacerlo... Ya lo sabes... –Yo... –oí que decía Cindy–. No estoy segura... Supón que Jack se entera... –Nunca lo sabrá. –Jack es un hombre violento... –Nunca lo sabrá. Es por tu bien... Cindy se rió. –œMi bien? œEs que tú no vas a sacar nada? –Por supuesto que sí. Ten, ten, mira, cógelo con las manos... Es una manera de empezar... Esperé unos segundos, luego le di una patada a la puerta y entré de un salto con mi cámara. La tenía preparada y enfocada.

Estaban sentados junto a una mesita baja y parecía que Cindy estaba firmando unos papeles. Levantó la mirada y dio un grito. –Ohh, mierda –dijo. Bajé la cámara. –œQué demonios es esto? –preguntó Céline–. œConoces a este tipo? –No le he visto en mi vida. –Yo sí –dijo Céline–. Anda por una librería haciéndome preguntas estúpidas. –Voy a llamar a la policía –dijo Cindy. –Quieta ahí –dije–. Puedo explicarlo todo. –Más vale que sea una buena explicación –contestó Cindy. –Más vale –dijo Céline. No se me ocurría nada y simplemente me quedé allí de pie. ––Voy a llamar a la policía ahora mismo! –dijo Cindy. ––Quieta ahí! –le dije–. Su marido, Jack Bass, me ha contratado. Soy detective. –œContratado? œPara qué? –Para pillarle el culo. –œPara pillarme el culo? –Sí. –Yo sólo estaba intentando hacerle un seguro a esta señora –dijo Céline– y usted irrumpe aquí a la caza con una cámara. –Lo siento. Ha sido un error. Le ruego que me permita rectificar. –œCómo demonios va a rectificar? –preguntó Céline. –Ahora mismo no lo sé. Lo siento una barbaridad. Ya encontraré cómo arreglar esto. De verdad. –Este tipo es una especie de memo –dijo Cindy–. –Es un enfermo mental! –Lo siento. Ahora me voy, pero me pondré en contacto con ustedes para hablar de todo esto. ––Le vamos a entregar a la policía! –empezó a decir Cindy. –Tengo que irme –dije yo. –Oh, no –dijo Cindy–. –Usted no va a ninguna parte! Apretó un timbre mientras yo me daba la vuelta para salir por la puerta. Pero allí había un facsímil considerable de King Kong. Era monstruoso. Se dirigió lentamente hacia mí. –Eh, chico –le pregunté–, œquieres un caramelo? –Tú eres mi caramelo, imbécil. –œQué tal un juguete? œQué tipo de juguetes te gusta? King Kong ignoró mi pregunta. Se volvió hacia Cindy. –œQuiere que le mate? –No, Brewster, simplemente sujétale para que tenga que estarse quietecito un rato.

–De acuerdo. Se dirigió hacia mí. –Brewster –le dije–, œa quién has votado para presidente? –œEhhh? Se paró para pensarlo. Cogí la minicámara y la lancé directa a su zona recreativa. Dio justo en el blanco. Se dobló hacia adelante agarrándose las partes. Me acerqué a toda prisa, cogí la cámara y le di con ella en el cogote. Oí un ruido de cristales rotos. King Kong se tambaleó. Cayó de cara contra el sofá. La mitad del cuerpo quedó sobre el sofá y el resto en otra parte. Yo di un paso hacia adelante y recogí lo que quedaba de la cámara. Miré a Cindy. –Te pillaré el culo. ––Este hombre está loco! –gritó. –Creo que tienes razón –dijo Céline. Giré sobre los talones y salí de allí a toda pastilla. Otro día desperdiciado. 15 Al día siguiente yo estaba en mi oficina. Todo parecía estar en punto muerto. Había sido una noche terrible. Había intentado emborracharme para dormirme. Pero las paredes de mi apartamento eran muy delgadas. Oí todo lo de la casa de al lado... –Oye, nena, tengo el nabo lleno de engrudo y si no lo vacío, –me va dar una apoplejía o algo! –Eso es problema tuyo, macho. ––Pero estamos casados! –Eres demasiado repugnante. –œQué? Nunca me lo habías dicho. –Lo acabo de decidir. –Pero la leche se me va a salir por las orejas, nena. –Tengo que hacer algo! ––Pues arréglatelas sin mí, pichatiesa! –De acuerdo, de acuerdo, œdónde está el gato? –œEl gato? Ah, no, hijo de puta, no, –con Tinker Bell no! –œDónde está ese condenado gato? Le he visto hace un minuto. ––No te atrevas! –No te atrevas! –Con Tinker Bell no! No conseguí coger una cogorza suficiente como para dormirme. Simplemente me quedé allí sentado, sirviéndome copas. No hubo suerte.

Céline estaba intentando hacerle un seguro a Cindy.. Bueno.Y. Era un inútil. –Estaban intentando quitarlo de en medio y que pareciera natural! –Los dos estaban en ello! Ya los tenía por las pelotas. Tenía que pensar... œTe importa que me siente? –Pues sí. traté de aplastarla y no lo conseguí. œDónde estaba el coro de las chicas? œPor qué me sentía como si estuviera asistiendo a mi propio funeral? La puerta se abrió de golpe. –Corta esa mierda de rollo. Y Jack Bass estaría a tope... a la mañana siguiente volvía a estar en mi oficina. La mosca seguía paseándose por mi escritorio. pero hazlo. Pero ya lo harán y. veamos. Nacido para morir. –œNunca llamas a la puerta antes de entrar? –Depende –dijo Céline–. ––Tú! –dije–. Me saqué la mano del bolsillo y descolgué el teléfono. Céline puso los pies sobre mi escritorio. amigo mío. œqué más da? Lanzó otra bocanada de humo. –Los venden. Tenías que ser tú. Me puse de pie de un salto. Ni mi vida. Y yo seguía sin encontrar al Gorrión Rojo. No era mi día. Jack Bass tenía un problema serio. Había miles de millones de mujeres por ahí fuera y ninguna emprendía el camino de mi puerta. –œY qué es lo que no se vende? –El aire.. sacó un encendedor. Me sentía totalmente inútil. Algo gordo. como iba diciendo. Era un detective incapaz de resolver nada. Intentaba pensar. Luego colgué. œLos compras en Francia? –En Francia. –Muy bien. –Maldita sea! Me recosté de nuevo en la silla. le dio una calada y soltó una bocanada de humo magnífica. Alargó la mano hasta mi caja de puros. ––Bonitos zapatos! –le dije–. sacó uno. muy bien. Ni mi semana. Enrollé el Racing Form. œPor qué? Porque era un perdedor. Y allí estaba Céline. Un seguro de vida a costa de Jack Bass. arrancó de un mordisco el extremo. le quitó la vitola. Entonces se me encendió una bombilla. Nacido para vivir como una rata acosada. œA quién demonios pensaba llamar? Sabía qué hora era. bueno. œqué es lo que quieres? –Bueno. Pero sentía que avanzaba hacia algo. –Conozco esa canción –me dijo.. lo encendió. Miré a la mosca que se paseaba por mi escritorio y me apresuré a sumirla en la oscuridad. tenía a Céline por las pelotas y a Cindy. en Schmantz. Y la señora Muerte quería a Céline. a ella le pillaría el culo.. ni mi año. œsabes? –le dije. ahora.. ni mi mes. –œPor qué estás aquí? .

–Lo tengo! –Chantaje! –Cerdo! –Chantaje! Sentí que me subía una gran excitación. . –Bien –dijo–. Un préstamo. Tienes por lo menos dos buenas mierdas encima: allanamiento de morada y malos tratos de palabra y obra. necesito un préstamo de diez mil dólares. el allanador de morada. œQuieres hacer que eres una locomotora? –Venga. el que privó de su masculinidad a otro. hijo –le dije–. –œY qué? –Conocemos el paradero del culpable. Me sentía bastante bien. ––AHORA! –BREWSTER! –dijo gritando. –œY qué? –Es posible que se informe a la policía. coño. –Hola. œentiendes? –œUn préstamo? œNo tienes parientes? –No. –Eso es una multitud. –œAtormentado? ––Por amor de Dios! No seas tan quisquilloso. las cosas están así. Céline bajó los pies. Me puse de pie al otro lado de mi escritorio. se inclinó sobre el escritorio hacia mí. Ha atormentado a la humanidad durante siglos. chu-chu-chu! –Ven hacia mí por la vía. lo abrí y saqué mi 45. venga! Quité el seguro y apunté a su enorme barriga. Pero eso no le hacía parecer menor. gilipollas. –œTienes alguna prueba? –Tres testigos. Canta con voz de ultrasoprano. Fui rodeando el escritorio hacia el cajón.puede parar un tren. –No es un chantaje. –Lo tengo. este chisme . parecen una pareja de higos secos. Bostecé. locomotora. Le aplastaste las pelotas con aquella cámara. locomotora. mirándome fija y directamente a los ojos. venga.–Buena pregunta –contestó–. señor Belane –me dijo en un tono de voz muy agudo. Lo levanté y lo dirigí hacia él. Era el hijo de puta más grande que había visto en mi vida. –Oye. que te voy a hacer descarrilar! –Venga. Te comportas como si hubieras tenido una infancia desgraciada. –œQué? –Brewster es ahora un eunuco. –Belane. ––Maldito reptil! œCrees que me voy a quedar sin hacer nada después de esto? Fui hacia él rodeando mi escritorio. La puerta se abrió y entró mi viejo amigo Brewster. Sólo te estoy pidiendo un préstamo de diez mil dólares.

uhh. –Lo tenía claro! Puse la radio para oír las noticias. Ahora quiero que entres ahí y te sientes en la taza. –Belane. ––Entra ahí! Entró y cerró la puerta. Voy a pillarle el culo. Se dirigió hacia la puerta.Brewster se detuvo. Le empujé con mi 45. –Es la puerta del lavabo. Yo iba detrás. Era un escritorio que pesaba mucho. Pero quiero que entres y te sientes en la taza hasta que yo te diga que salgas. Al segundo le dije que acababa de dar un dólar a otro vagabundo. Era un infierno. Me llevó diez minutos moverlo 3 metros.. –Yo siempre estoy de coña. ––Tú! –le dije. Al primer vagabundo que se me acercó le di un dólar. Cerré con llave la puerta de la oficina. –Belane –oí decir a Céline a través de la puerta–. lo mismo. etc.. Su Mercedes rojo estaba aparcado en la rampa de acceso. . Lo dejé directamente contra la puerta. Y ahora tú. –No me gusta este juego. –Venga! –Ya!. Ese día no había ni contaminación. Avanzaba centímetro a centímetro. Me importa un bledo si te bajas los pantalones o no. Probablemente estaría esperando que Céline y Brewster volvieran. luego se dirigió despacio hacia la puerta del cagadero. Había tomado una decisión sobre qué iba a almorzar: gambas y patatas fritas. de Cindy me ocuparé yo. De pronto me sentí mejor. cerró y se quedó allí dentro. la abrió. muévete. Céline dejó el puro. Al tercero. –De acuerdo –le dije–. Yo le eché la llave. Mis pies tenían buen aspecto al moverse sobre el pavimento. Brewster no te hará daño. Luego fui a mi escritorio y empecé a empujarlo lentamente hacia la puerta del cagadero.. estás de coña. entra ahí con tu muchacho. chico. No iré a la pasma. Los dejé allí. déjanos salir y olvidamos el asunto. recorrí el pasillo y cogí el ascensor para bajar. 16 Después de haber comido aparqué a media manzana de la casa de Cindy. –Oye. –Qué penoso montón de peligrosa estupidez! Luego apunté a Céline con mi 45. Y me ocuparé de Cindy. Yo avanzaba con un propósito. –De acuerdo. El ascensor llegó a la planta baja y yo salí a la calle.. œVes esa puerta de ahí? –Uhh. No necesitaré el préstamo.

–Oye. A plena luz del día. –No estás haciendo ningún progreso! –œQuién? œYo? –pregunté. –œY qué hace allí? –Le he dejado allí para que se vaya calmando. en este momento estoy trabajando en el caso. Las oía. Empecé a sentirme eufórico ante la acción que se avecinaba. Pero yo me crecía ante el peligro. Eso me hacía sentir un hormigueo en las orejas y se me apretaba el agujero del culo. œno? Bueno. a veces pienso que eres subnormal. Pobre gilipollas. palabra de honor. Llevaba también un maletín para despistar. y apagué bruscamente la radio. Las de un hombre y una mujer.–Estúpido –dijo una voz que salía por la radio–. las voces venían de arriba. Se me ocurrió la idea de que podía colarme en el edificio y conseguir algo. Estoy de vigilancia. –Tú eres el único que está aquí sentado. Oí las voces con más nitidez. Luego me quedé allí simplemente sentado mirando el Mercedes rojo y pensando en Cindy. –Pues entonces empieza a levantar el culo. Escupí un poco de sangre y me dirigí a la puerta. –Belane. Seguía sin ser un problema. nena. Sí. tuvo que morirse dos veces. –CAMBIO Y FUERA –dije gritando. Llevaba conmigo mi minicámara de reserva. La vida es de los osados. Me detuve al pie de las escaleras. Mi sensor interno estaba agudizado al máximo. Sólo se monta uno en el tiovivo una vez. –Igual que tus zapatos. Seguí avanzando y me detuve junto a la puerta. excepto en el caso de Lázaro. Lo sentía vivamente. Algo estaba ocurriendo en aquella casa. Me calé el sombrero por encima del ojo izquierdo y me dirigí hacia la casa. Sólo se vive una vez. –No quiero que le hagas daño. Era la voz de la señora Muerte la que salía por la radio. œDónde está Céline? –En un cagadero con un eunuco de 180 kilos. œno? Miré a mi alrededor. –No le voy a hacer daño. Tal vez podría dar con alguna pista. Reconocí la de Cindy. En 47 segundos estaba dentro. Caminé por el vestíbulo aguzando el oído. Es mío. Oí reírse a Cindy. Evidentemente era la puerta de un dormitorio. Empecé a pensar que oía voces. nena. –œA quién estás vigilando? –A una conexión de Céline. Pero yo era Nick Belane. –Sí –dije–. Todo encaja. . Claro que era peligroso. Me deslicé fuera del coche con mi minicámara. Con la excitación hasta me mordí la lengua. Subí las escaleras despacio. Soy el único. Me pegué a ella. Tal vez podría cazar alguna conversación suya por teléfono.

un café y un trozo de pollo en un panecillo. e hizo 3 disparos más. Fui hacia la puerta. Volvió a disparar. Hice un viraje para esquivarlo y me subí del arcén a la acera. sí? ––So puta! Oí a Cindy que volvía a reírse. silencio. Dejé en el suelo el maletín. Luego encontré un boulevard y me metí entre el tráfico. Luego el asunto empezó a ponerse ruidoso. del lado del copiloto. Disparó. Luego pasé echando chispas junto a la casa de Jack Bass. Hubo un rato de silencio. . por el rabillo del ojo vi a Jack Bass en pelotas. Fui zigzagueando por media docena de calles laterales. –œAh. El otro pasó entre mí y la nada. puse en marcha la cámara y abrí la puerta de una patada. Vi algo en mi camino: un viejo que iba pedaleando en su bicicleta y comiéndose una manzana. Una pistola.–œQué piensas hacer con eso? ––Adivínalo. En un abrir y cerrar de ojos estuve dentro de mi Escarabajo y salí con el coche chirriando del arcén. Mientras la abría. Cindy bajó las piernas y DIO UN GRITO. El tercero se coló a través del asiento delantero. Choqué directamente contra él y le dejé enredado entre las ruedas de su bicicleta que giraban sobre el asfalto. –Por Dios bendito! –Era Jack Bass! Giré sobre los talones y empecé a correr escaleras abajo. Luego fui en un sprint por la acera. El viejo se estaba levantando despacito. fortachón. Estaba de pie en la puerta de entrada. La bala hizo que el sombrero me girara alrededor de la cabeza. Hacía un día típico de Los Angeles: contaminación. Era Jack Bass. ––Ahh! –Ahh! –Dios mío! –oí que decía Cindy. Luego. El tipo saltó al suelo y se me puso de frente. medio nublado y sin llover desde hacía meses. nena. aún en pelotas. ––TE PILLÉ EL CULO! –œQUÉEE? –dijo el tipo volviéndose. –œQUÉ COÑO ES ESTO? –dijo gritando. Entré en un McDonald's. además de los muelles de la cama. Un horrible gordo hijo de puta. Enseguida estuve lejos de allí. Oí respirar fuerte y un sonido de ligeras arremetidas. Me abalancé por la calle donde estaba mi coche. Sentí la muerte pasando rauda junto a mi oreja derecha. Demasiado tarde. ––VAYA MIERDA! –grité. dio en la guantera e hizo un agujero. Tenía algo en la mano. Uno atravesó justo al monito que llevaba colgado del espejo retrovisor. nena! He esperado tanto tiempo. –Pues has llegado al sitio adecuado. pedí una de patatas fritas grande. –Te voy a echar un polvazo que te vas a enterar.

El otro tipo seguía en el taburete de al lado. . –empezó. Yo di un sorbo a mi copa. no me sacarían de mi oficina. Había sido un día muy largo. Necesitaba un buen afeitado. Pero estoy bien. Estaba sentado en el otro extremo de la barra leyendo The National Enquirer. Estaba más delgado que un raíl. delgadas como papel. Estoy tan hambriento que me comería un caballo. Me senté e intenté que las piezas de todo aquello encajaran. Nuestras miradas se encontraron. Buen chico. Estaba bebiendo un whisky doble con soda. Las mejillas hundidas. Nada había cambiado. –Pst. Quizás hasta incluso Barton. Podían arrestarme por cualquier tipo de delitos recientes.. Cindy. Vino hacia mí como un viento apestoso. necesitaba un baño. Ahora todo el mundo iba tras de mí: Céline. así podrá usted cerrar. me eché para atrás en el sillón y cerré los ojos. Yo no le hice caso. La oficina era un sitio peligroso para estar. Tengo que tener abierto. –Me gustaría que fuera uno de esos a los que he apostado –dije yo. O alguien podía venir por mí. Brewster. Empujé mi escritorio hasta su sitio. que parecía un hombre bastante confuso. Un detective sin oficina no es un detective. El camarero miró. ni siquiera de si tenía todavía alguno.17 Volví a la oficina. Y seguía sin saber si Céline era Céline y tenía que encontrar al Gorrión Rojo. Estaba solo en el bar. ir a algún sitio y comer algo. Habían destrozado la puerta. necesitaba un corte de pelo. En el sueño yo estaba sentado en un barucho. Iba vestido con un sucio impermeable amarillo que le llegaba hasta la parte superior de los zapatos. Puse los pies sobre el escritorio. Se sentó en el taburete que había a mi lado. No era extraño que tuviera un aire confuso. Comprobé si el 45 estaba en su funda. a excepción del camarero. Enseguida me quedé dormido.. –Estoy hambriento –dijo el camarero–. me voy a acabar la copa. Volví a mirar al camarero. No valía gran cosa. Entonces entró un tipo realmente mierdoso y con aspecto de crápula. Miré hacia otro lado. Ya no estaba seguro de quiénes eran mis clientes. Brewster y Céline habían logrado salir del cagadero. Seguía allí. –Oiga –le dije–. –Gracias –me contestó–. Ya se me ocurrirá algo. Bueno. Me llevó 15 minutos. Bajo el impermeable se podía ver una camiseta blanca y una corbata naranja descolorida. Jack Bass y la señora Muerte.

–Tengo información.. –Sé que lo tenía por aquí. –Es información que no viene en los periódicos.. –No es un rollo. Luego se volvió y me miró con ojos brillantes. legañosos. En el otro bolsillo. –œQué? –Quiero decir que lo tengo en el bolsillo. imbécil.. vacíos. Leo los periódicos. –una copa para este caballero! Póngale un ron con Coca–Cola. –Aja. –Corta el rollo. aquí. parece que no lo encuentro. Se la echó garganta abajo. Llegó. ––Camarero! –dije a gritos–. camarero –dije a voces–. –Déjame en paz. –œAh. –Eh. amigo –le dije.. –Tengo al Gorrión conmigo –me dijo. –Hmmm. sí? . ––Fantástico! Veámoslo.. Se puso a hurgar en un bolsillo. Es que estaba buscando en el bolsillo que no era. ––Gilipollas! –Te estás quedando conmigo! Te voy a moler a palos. –œSe parecía a ti? –le pregunté.–Pst.. –œAh. –Otro ron con Coca–Cola para este caballero! El tipo se puso a esperar su copa. –œY bien? –Tengo sed. –œVive usted en Redondo Beach? –me preguntó aquel tipo. –volvió a hacer el tipo que estaba a mi lado. –Yo tenía un hermano –dijo–. vive en Redondo Beach. –En Hollywood Este. –Quiero que me hables del Gorrión Rojo. Se suicidó. sí? –Sí.. vive en Burbank. espera.. –Te voy a retorcer el pescuezo.. –Espera.. sí. Le voy a poner sobre la pista.. –No la necesito.. –œSobre qué? –El Gorrión Rojo. –Entonces se comprende. Llegó la bebida. –Tengo una hermana. Siguió hurgando. –Claro. Se la bebió de un trago. vivía en Glendale.. –Conozco a un tipo que se parece a usted. El camarero se puso a ello..

–No –me contestó–. Miré. Entonces sonó el teléfono de mi mesa y me desperté.. señor Grovers! –œVe? Todo el mundo se ríe de mí.. Tenía la boca llena de plumas y de sangre. Grovers? –Coño. Le fui empujando hacia la puerta y le eché a la calle. –œY cómo lo sabe? –Ella me lo ha dicho. Pero antes de que siga hablando tengo que decirle cuál es mi tarifa. Era un pichón muerto. Grovers? .. señor Grovers? –Un ser extraterrestre me persigue. la mujer de la que estamos hablando. 18 Cogí el teléfono. mire. Me di la vuelta para cerrar la puerta y vi al camarero.–Sí. –Agencia de Detectives Belane. –el Gorrión Rojo! Se lo sacó del bolsillo y lo puso sobre la barra. –œBebe usted.. ja. –œDe qué se trata. –No creo que eso sea un problema. ja.. aquí está. –Ja. Tenía el pichón en la mano y se lo estaba comiendo a mordiscos.. La he visto hacer algunas cosas. es esa mujer. œme ha entendido? –El dinero no es el problema –me dijo–. Necesito que me ayude. –œCómo qué? –Atravesar el techo volando y cosas así. –œEl extraterrestre es una mujer? –Sí.. –Venga. –Eso es un pichón muerto –le dije. –Perdone.. la extraterrestre. –œCuál es? –6 dólares la hora. –œQué mujer. –Nada de cheques sin fondos o acabará llevando los güitos en una bolsita. Me guiñó un ojo.. mire. –œY la cree? –Claro. Grovers. La policía se ríe de mí. Es el Gorrión Rojo. Hal Grovers. Puse unos billetes sobre la barra para pagar las copas y luego me puse de pie y agarré al tipo por el cuello de su inmundo impermeable.. –Me llamo Grovers... sí.

–Suponga que le dijera que se comiera usted su propia caca. Eso fue lo único que hicimos. –Cuénteme algo más. antes de que sigamos. –œCómo? –Como que tengo que hacer todo lo que dice. Un metro y medio. –œNo se reirá usted de mí como la policía? –Nadie se ríe como la policía. u-na-co-pi-ta-deo-jén.–Claro. ni insectos. Ya saben. extraterrestre. esa mujer. uní espantoso bigotito rubio del mismo color que el pelo que le clareaba en la parte superior de la cabeza. puse los pies encima de la mesa. señor Grovers.. Llame antes de entrar. ni fieras. ni reptiles. œY usted? –No podría aguantar si no lo hiciera. la muerte está en todas partes. ni peces.. –Dice que se llama Jeannie Nitro. hábleme un poco de ella. –œAlguna forma de llamar especial? –Sí. 38 años de edad. demasiado redonda.. No sabía qué hacer. ni roedores. Luego oí la llamada convenida en la puerta y dije: –Pase. El final estaba fijado. Es la 3. –œPor qué? –No lo sé. Me recosté en mi sillón. di una calada y eché el humo haciendo un anillo perfecto.. señor Grovers. tiene que pasarse por aquí en persona. Grovers. Grovers? –Estaba esperando a que hablara usted primero. Entró. señor Belane. –Muy bien. œlo haría? –Creo que sí. señor Grovers.. 'es un pez gordo del espacio. Me empecé a cabrear. encendí un puro. –Grovers. Escuche. Nos miramos el uno al otro. ni pájaros. Entró caminando con las puntas de los pies hacia afuera y se sentó. veo al dependiente del supermercado metiendo en la bolsa lo que he comprado y a continuación le veo metiéndose en su propia tumba junto con el papel higiénico. Me empecé a deprimir. esa.. –Bueno.. me controla la mente. 59 kilos. Así sabré que es usted. Pasaron cinco minutos.À planta del Edificio Ajax. –œY por qué quiere usted librarse de un pez gordo? –Le tengo miedo. ojos verdes grisáceos con un tic en el izquierdo. Ni hombres. –œPor qué no dice usted nada. ninguno tenía una oportunidad. Maldita sea.. por favor. Maté cuatro moscas mientras esperaba. la cerveza y las pechugas de pollo. . No era gran cosa.

–Me está usted aburriendo. Pero era un cliente. dan miedo. he visto todo tipo de trucos y algunos. sáquela de mi vida como sea. son sus trucos. no? Entonces. –De acuerdo. veamos. Grovers. Esto le está costando 6 dólares la hora. –œY qué le han dicho? . –œUn fontanero? De acuerdo. –Y usted no parece un detective. señor Belane. Dejé de mirarle. –No.. –Ya he ido a los loqueros. dice usted algo equivocado. œY qué haría usted sin fontaneros? œPuede imaginarse a alguien más importante que un fontanero? –El presidente. Aquel tipo era una mierda pinchada en un palo. un fontanero. œY qué quiere que haga con esa extraterrestre.. usted no la ha visto desvanecerse por el techo. –œAh. –Pos no. a usted lo que le pasa es que le va la cosa masoca. A muchos hombres les gustan esas cosas. todo esto es un rollo. œqué parezco? –Bueno.. un fontanero. –Cada vez que abre la boca. necesita a un loquero. –No lo piense mucho. –No. Grovers. Miré por encima de su oreja izquierda. Se equivoca otra vez. –œHa tenido ya relaciones sexuales? –œSe refiere usted a hoy? –Me refiero a si las ha tenido con ella.. –œLo ve? –Otra vez! Me saqué el puro de la boca y encendí un cigarrillo. Grovers.. –Usted no la ha visto surgir de la nada. señor Belane. No me necesita a mí. Era un trabajo duro mirarle un buen rato. –No soy un matón. –Bueno.. parece usted. –œÿPos noŸ? Pero œde dónde coño sale usted? Habla como un hombre de las cavernas. –Está usted loco. esa Jeannie Nitro? –Librarme de ella.. Le miré durante un buen rato. –œTiene usted la dirección de ese bombón? œSu número de teléfono? œSu profesión? œAlgún tatuaje? œAlgún hobby? œHábitos peculiares? –Sólo eso último. –Simplemente.–Grovers. –No estoy equivocado. –œComo cuáles? –Como eso de atravesar el techo volando y todo eso. –Grovers. –œEl presidente? En eso se equivoca. déjeme pensar..

–Hal. Yo puedo hacer cualquier cosa mejor que este detective de segunda. Pero de vez en cuando la naturaleza produce un fenómeno salvaje. –Jeannie! Ella había entrado en la habitación deslizándose como una chica de striptease sobre patines. La mayoría están bastante bien. Quiero decir que la miras y no puedes creértelo. hace una mujer especial. tengo un pequeño problema y pensé que necesitaba que me ayudaran. –œQue te ayudaran? œQuién? –No puedo decírtelo. Luego dio un salto y miró a Grovers. ya lo estaba. . los labios como si estuvieran a punto de soltar una carcajada ante tu indefensión.. Hal! –le grité. Todo en ella es un movimiento ondulante perfecto.–Nada. te pillé. ––Ven aquí. es como una serpiente. Se detuvo ante nosotros mientras las paredes temblaban. Sólo que cobran más de 6 dólares la hora. se me ha comido la lengua el gato. demasiado! Grovers se puso en pie. ––Cerdo machista! –Lo ves. Luego nos quedamos allí simplemente mirándonos. œverdad? Algunas están bien. sí? Pues a ver si consigues una erección de 20 centímetros. –œEh? Él ya estaba arrastrándose por el suelo hacia Jeannie. œqué estás haciendo con este detective de segunda clase? –Eh. Entonces la puerta se abrió de golpe. Era todo bastante estúpido. –Eso prueba que está usted loco. so puta. Lo único que puedo decirles es que hay miles de millones de mujeres en este mundo. azogue. le miras la rodilla y todo se funde en un ser impresionante. –Hal. Se arrastró hasta llegar a sus pies y luego se detuvo. Me dolían las sienes. –Demasiado! –Maldita sea. –œPor qué? –Cualquiera que pague eso tiene que estar loco. provocador. tú no tienes problemas desde que me tienes a mí. le miras un codo. –te pillé! Jeannie se contoneó un poco por la habitación volviéndonos locos. Yo intentaba pensar. la boca un poco hacia abajo. –Bueno. una mujer increíble. Se fue acercando. con unos ojos bellísimos que sonríen. –œAh. Jeannie. perro! –Ven arrastrándote por el suelo! –Venga! ––No lo hagas. le miras un tobillo. zorra! –le dije. Y saben cómo vestirse y su pelo largo incendia el aire. Y entró aquella mujer. –quieta ahí. le miras el pecho. En realidad. Miró a Grovers. Yo me puse de pie.

Lo rodeé. ––Hijo de puta! –Cálmese. la boca. más pasos hacia mi escritorio. Me levanté. –Sí. bobito. Sus maravillosas nalgas me incendiaban la mente. Lo que quedaba de mi alma se estremeció en una jubilosa excitación. –Venga. Tenía el teléfono de la oficina de Jack Bass. Le quité el tapón. cerraron y desaparecieron. –Hola –contestó. Yo no podía soportarlo. Abrí un cajón. Una sonrisa realmente satisfecha. me hallaba confuso. ponte de pie. –Bass. 19 De vuelta en la oficina. Me desabroché el cinturón. Dos pasos. Le llamé. Jeannie me miró y sonrió con satisfacción. Aquella zorra debía de haber utilizado una pistola de rayos para conseguirlo. Después. Luego me di cuenta de que podía mover las cejas. –Jodida puta! –le dije–. Nos vamos de este estúpido lugar. No sabía quiénes eran mis clientes o qué coño pasaba. soy Belane. al día siguiente. –Jack. cariño. me lo quité de los pantalones y fui hacia ella rodeando el escritorio con el cinturón doblado. Por fin di un paso. Me quedé congelado. soy cinturón negro. Luego el resto del cuerpo se me fue soltando. –JODIDA PUTA! –dije a gritos. Los cielos se volvieron del revés y se estremecieron. Grovers lo hizo una y otra vez.–Ahora. –Maldita sea –dije. –Necesitará serlo la próxima vez que irrumpa en una de mis sesiones amorosas. No me di cuenta de que era usted hasta que volvió la cabeza. Decidí hacer algo. El cinturón se me fue de las manos. Bass. Luego. Decidí que por aquel día había terminado y que volvería a empezar al día siguiente. chasqueando los dedos. lo único que pude ver fue un culo bamboleándose. lámeme las puntas de los zapatos con la lengua –le dijo. Yo seguía sin poder moverme. –TE VOY A PILLAR EL CULO! Me abalancé hacia ella. Ella se volvió hacia Grovers. Cogí la petaca de vodka. Grovers se levantó y la siguió hacia la puerta. abrieron. gilipollas –dijo. Yo seguía congelado. Eché un buen trago. œSería que había elegido una profesión equivocada? Tras unos veinte minutos empecé a sentir un hormigueo por todo el cuerpo. –Suelta ese cinturón. .

–œCómo? –No me refiero a su casa. –œCómo? –Tengo una pista. –œCómo que no importa? –Quiero decir que no se trata de su caso. Vayamos al grano. œqué pasa con los franceses? . –œCómo? –œQuiere que siga con este caso o no? –Usted no ha hecho nada más que filmarme el culo. puedo esnifarlo. Belane. Es francés y ya sabe usted los franceses. Le pillaré en cuanto él meta el clavo. –œLos ha cazado juntos? –Aún no. Usted quiere que le pille el culo a ella.–œY quién creía que iba a ser? œCree que algún tipo se la tiraría en mi propia casa? –Ocurre un montón de veces. œdónde? –No importa. –La prueba está a punto. A él le conozco. –œCómo? –Tengo que cazarlos en pleno acto. œno? –Simplemente quiero pruebas convincentes. –No me gusta que hable así. Jack. No se han compinchado para nada bueno. –œY qué es lo que ha conseguido? –Tengo una conexión. –œPor qué no? –Voy despacio. –No sé si sabe lo que está haciendo. Conozco a ese tipo. Jack. œverdad? –No. Estoy intentando ventilarme este caso. –Sé exactamente lo que estoy haciendo. –œEstá cerca? –Puedo olerlo. Bass. Jack. Es un tipo sospechoso. –El mundo no es un jardín de infancia. –œUna conexión? œUna pista? œDe qué me está usted hablando? –Puedo relacionarla a ella con ese tipo. –Entonces. –Estoy metido de lleno en su caso. Les estoy dejando que caigan en su propia trampa. –œNo puede pillarles ya? –Tengo que esperar a que él meta el clavo. Estoy a punto de echarles el guante. –œVentilarse? –Quiero pillarle el culo.

ahora. lo recuerdo. –el cheque ya está en camino! Me colgó bruscamente el teléfono. –œUn mes? Creí que estaba a punto de echarles el guante.. œquiere usted que siga con este maldito caso o no? –œDice usted que ya está cerca? –Los tengo a los dos a tiro. señor Grovers. –Tengo que ponerles una trampa. Cadáveres. –Qué mamón! A continuación llamé a Grovers. Billy French. señor Belane? –Estoy trabajando en su caso. por qué? –Es mi trabajo. –œQué desea. –Funeraria Paraíso Plateado.. Eso es una cosa rara. ahora. Y. –Grovers. siga con ello. –Está bien.. Me había dado su número de la oficina. –œCómo? –œQuiere usted que siga o no. El teléfono sonó tres veces. œPor qué. –Ya. –œCómo? –preguntó. Es de enfermos.. –Muy bien. œDígame? –dijo. Y. Bass. No tengo todo el día. se entretiene usted con cadáveres. La tengo que organizar. Quiero hablar con él. lo solté y luego le dije: –Mire. –Sí. –Está bien. œpor qué hace usted lo que hace? –œA qué se refiere? –A entretenerse con los muertos. Cogí aire.. Cuando él meta el clavo.. Hice una pausa. Hal. está bien.. pero entretenerse con cadáveres. –Ha salido a almorzar. œLes saca la sangre? œQué hace con la sangre después de sacársela? –Tengo un empleado que es quien lo hace. Un hombre tiene que tener algo de que vivir. yo no puedo explicárselo. dos. Grovers. Soy Nick Belane. luego descolgó. lo de la extraterrestre. Jack. –œQué? –Necesito un mes de adelanto.–Si no lo sabe. œquiere usted que siga con este caso? –œSe refiere a Jeannie Nitro? –Por supuesto. cuatro. –Cadáveres. está bien. –œCómo? –preguntó. Actuaba como un tipo enamorado. –Pásemelo. ––Dios mío! –dije yo. Uno. un pequeño detalle. Tiene que ser segura. –Dígame. –œQuiere decir que come? –Sí. Bass? Voy a contar hasta cinco. tres. œTiene usted a alguna otra nena del espacio por ahí? ..

antes de invertir más tiempo en este caso necesito otro cheque. señor Belane. y œqué quiere saber? –Espere. Dos semanas de adelanto. –œQué quiere decir. He consultado con un especialista en esta materia.. Le mandaré un cheque por correo hoy mismo. –Eso es vomitivo. Grovers. Ahí estaba yo. Ésa sí que era una puta.. Billy French acaba de llegar de almorzar. œQuiere hablar con él? –No. Ah. –Ha dicho que roastbeef y puré de patatas. –Sí. Al final echaré a esa puta tan lejos que no volverá usted a verla. una conexión. Pero œcree usted que podrá? Me parece que falló la única vez que la vio. –œCree que podrá hacer algo? –Maldita sea. señor Grovers. Y estaba Céline y la señora Muerte. hasta Ted Williams falla alguna que otra vez. –Es sólo un modo de hablar. Estaba colocando las piezas otra vez en su sitio. œquiere que se la quite de encima? –Por supuesto. –Un momento. acabo de decírselo. –No creo que sea una puta. Esperé. puse los pies sobre el escritorio. Dos semanas. señor Belane? –No puedo decirle demasiado. Tiene un libro sobre extraterrestres pero necesita más datos sobre usted. –Muy bien. –Bueno. –Le enviaré un cuestionario. Colgué. –Está bien. No pretendía ofender a ese bombón. señor Belane. –Pero creí que quería algunos datos sobre mí. Grovers.–No. pero pregúntele qué ha tomado de almuerzo. –Mire. detective. Aún tenía que resolver el asunto del Gorrión Rojo. Volvió enseguida. –œCómo? –Ahora tengo que dejarle. una pista. –œCuál? –No puedo decirle demasiado. señor Grovers. Nick Belane. –Es usted un tipo inteligente. Pero el hecho de que usted se entretenga con cadáveres y que ella sea una extraterrestre es una conexión. estoy completamente metido en este asunto. señor Belane. Siempre estaba la señora Muerte. . –œCree usted que podrá hacer algo al respecto? –Incluso mientras estamos hablando estoy trabajando en una pista.

Céline. El tipo que iba detrás tropezó y me rozó el bolsillo de atrás del pantalón. Llegué al hipódromo. –Oh. Las paredes de mi oficina no albergaban respuestas. Hinchado. Los caballos no corrían allí. Perdone. Bass. –Te voy a quitar de en medio. empujé la puerta y entré. Sin descanso. –Lo siento –dijo–.Quiero decir que œqué otra cosa se le podría llamar? 20 Tenía que pensar en ello. Después de cierto tiempo. œCómo lo conseguirían? œY cuánto se necesitaba? œY qué significaba eso? Todos moríamos sin blanca y la mayoría vivíamos así. Seguí hasta la zona del club de socios corrientes. Y allí estaba el cartero. sorbiendo un café. Cindy. –Ten –le dije. Belane. . –No deberías tomar café –le dije–. todas a la vez. los cadáveres. siempre. –Olvídalo –le dije. Aún no. con Cindy y con Jeannie Nitro. Miré dentro. tus días están contados. Pero no podía conseguir que las piezas del rompecabezas encajaran del todo. Yo siempre llevo la cartera en el bolsillo delantero izquierdo. Me empezaron a latir las sienes. Simplemente conseguir ponerse los zapatos por las mañanas era toda una victoria. Belane –me dijo. Tenía que pensar en todo ello. de pie. Uno aprende. Belane. Pasé por delante de la zona exclusiva para miembros del Club Hípico. la muerte. –œQuién coño te ha dejado entrar aquí? –le pregunté. gracias. –Orejas de Perro. Me puse el sombrero y salí por la puerta. sino en Oak Tree. Demasiado. Me dirigí hacia él. A los hombres siempre les persigue algo que nunca pueden evitar. alargándole un par de pavos–. Al de Hollywood Park. –Voy a matarte. uno aprende. Cogí las escaleras mecánicas para subir. Tenía que salir de allí. empecé a imaginarme que estaba en la cama con la señora Muerte. con dinero. Luego me alejé. Me estaba atontando. De algún modo todo se correspondía: el espacio. pero retransmitían las carreras por unas pantallas y se apostaba como siempre. Me dirigí al bar y pedí un café largo. eso impide dormir por las noches. Nada más que un grupo de viejos. Era un juego agotador. –œCuál te gusta en la primera? –le pregunté. el Gorrión. Su rostro tenía un aire desencajado. que tengas suerte.

Y me preguntaba si Orejas de Perro habría ganado. Después sentí la punta de la navaja en la nuca. imbécil –me contestó. Me puse de pie y me di la vuelta. abre el Form y empieza a leerlo. ––Pues entonces devuélveme los dos jodidos billetes! –Para nada. . –œCuánto? –20 dólares. Me senté. Simplemente masticaba las palomitas y sorbía el refresco. Hice todo el camino hasta Hollywood. –Gracias. Sentí que se retiraba la punta de la navaja. Y entonces escuché una voz detrás. –Has tenido suerte –me dijo. –Si te lo digo. Compré palomitas de maíz y un refresco. saca los 50 dólares y métemelos en el bolsillo de delante de la camisa. me senté y abrí el Form. Era sólo la punta. Luego me puse de pie y salí. Belane? –me preguntó la camarera. Ya estaban pasando la película pero yo no miraba. Belane. el resto lo tenía cubierto con los dedos. aparqué en el primer sitio que vi y entré en un cine. –Esos dos billetes no te librarán. saqué los 50 dólares y los metí en su bolsillo delantero. llegué al aparcamiento. hombre. entré en mi coche y me largué de allí. Sonrió y vino hacia mí. –œCuánto? Sentí la punta de la navaja rasgándome la piel. Logré sacar la cartera de mi bolsillo delantero izquierdo. –Esto tiene 15 centímetros y me encantaría metértelos en ese estúpido barrigón. Sentí cómo el sudor me resbalaba por detrás de las orejas. –œCómo es que hoy no estás trabajando? œQuién coño está repartiendo el correo? ––Cállate! Estoy intentando decidir si te mato o no. Sentí el filo de la navaja contra mi barriga. mis ganancias se reducirán a cero. siéntate ahí. Luego se fue. –Muy bien. coge tu cartera. –Amigo. –Ahora. Bajé por las escaleras mecánicas. ––Te voy a reventar tu jodida saca! –le dije. Lo hice. Era el cartero. Seguí allí sentado y me acabé el café. Simplemente hay días que no son tu día. Volví a coger la propina que había dejado sobre el mostrador y me la metí en el bolsillo. –50 dólares. aquí tengo 10 pavos para que apuestes a Orejas de Perro. Encontré un sitio cerca de la pantalla.–œCuál te gusta en la primera. Estás liquidado.

te voy a pillar el culo. Yo apagué la televisión. –œQué? –dije yo. Todos mis casos seguían en punto muerto. Todo inútil. Tengo un aparato en mi dormitorio. –œTe he asustado. Belane? –me preguntó. Luego el rostro de aquella mujer se desvaneció en la pantalla y apareció el rostro de Jeannie Nitro. Repitió la frase. sí? Pues he descubierto tu juego. Se sentó en una silla. un destello de luz púrpura y en la esquina opuesta de la habitación apareció otra Jeannie Nitro. Lo único que necesitaba era una tarjeta de crédito. Me serví otro vodka sin hielo. Estaba de pie junto al tiesto de mi plantita. No había resuelto nada.21 Esa noche no pude dormir. Bebí cerveza. Entonces hubo una especie de gran zumbido como el de una nube de abejas alrededor de una colmena. cogió uno de mis cigarrillos. Salió una chica joven y me dijo que hablaría conmigo. este cuarto está inmundo. Belane –dijo. . –œAh. –œComo cuáles? –Arrancar. Ya me dijo mi padre que sería un fracaso. –œTengo yo aspecto de estar en un cuerpo muerto? –No exactamente. Puse la tele. Belane –dijo. Mala simiente. lo encendió y soltó una carcajada. –Como detective te faltan tres cosas. –Hola. un destello de luz púrpura y apareció Jeannie Nitro. Decidí no hacerlo. nena. –Observa! De nuevo se produjo un zumbido. bebí vino. –œY en qué consiste? –Estás sorbiéndole el seso a Grovers porque es dueño de una funeraria y quieres utilizar los cuerpos de sus muertos para que tus amigos extraterrestres se instalen en ellos. bebí vodka. Apagué las luces y me senté en la cama a oscuras. Me dio un susto del demonio. Después. apuntar y detectar. que me haría sentirme bien. –Nosotros podemos crearnos cuerpos. –Dejemos eso. –No quiero que te metas en mis asuntos. Me acabé el vodka y puse el vaso a un lado. œY los buenos modales? œNo sabes llamar antes de entrar? Jeannie Nitro echó un vistazo a la habitación. –Necesitas una asistenta –me dijo–. ––No! –Por todos los demonios! –le contesté–. Él también fue un fracasado. Le di un sorbo al vodka.

––Qué asco! –dijo la otra. –Todos mis archivos son confidenciales. –Mira –le dije–. Como todos los demás. –Ehhh –dije–. De pronto la mano se me heló a dos centímetros de los labios. –œSon confidenciales o no existen? –No me jodas. Hubo otro zumbido. Luego.. Yo seguía allí sentado en la cama. con el vaso a dos centímetros de los labios. Grovers me ha contratado para que dejes de estar pegada a su culo y eso es justamente lo que intento hacer. Me llevé el vodka a los labios. Y estoy siendo amable. No juegues conmigo. Pero era demasiado tarde para empezar cualquier otra cosa.. –Fanfarroneas mucho para ser un hombre cuyo talento es prácticamente cero. –Pero –dijo la Jeannie Nitro que estaba de pie junto al tiesto de mi plantita– podemos saltar de un cuerpo a otro. Unos diez minutos después sentí un hormigueo por todo el cuerpo. A los cinco minutos estaba dormido. Tenía tiempo para meditar sobre mi carrera. otro poquito. un destello de luz púrpura y la Jeannie Nitro que estaba junto al tiesto desapareció. Se produjo el zumbido. Tal vez me había equivocado de profesión. Jeannie. œpuedes estar en dos cuerpos al mismo tiempo? –No –dijo la Jeannie Nitro que estaba sentada en la silla. . incapaz de moverme. Belane –dijo la Jeannie Nitro que estaba sentada en la silla. –œEn serio? Cuéntame uno. –Duermes en calzoncillos –dijo una Jeannie Nitro.–Hola. o te. Miré a la de la silla. –Subí el vodka hacia la boca. –œO me qué? –Te. Oí un disparo en la calle y comprendí que en el mundo todo iba bien.. Me levanté de la cama para coger el vaso y servirme otro vodka. Has tenido suerte. Simplemente me quedé allí sentado esperando. Fui capaz de mover la mano un poquito. conseguí inclinar la cabeza y me lo bebí todo. me estiré en la cama y esperé de nuevo a que me entrara sueño. Belane.. No podía moverme. Puse el vaso en el suelo. Seguí sentado esperando. –Eres de tercer orden. el destello púrpura y Jeannie Nitro desapareció. œHas tenido suerte? Era la segunda vez en doce horas que oía aquello. Me volví a la cama con mi vaso y me recosté en la almohada. No había mucho que meditar. –œSí? Pues he resuelto casos más difíciles que el tuyo.

Era verde. ningún ánimo. me encontraría mejor. Me levanté y fui hacia el cuarto de baño. Horrible. Quizá si me levantase a mediodía tendría mejor aspecto. unos pelos de cejas enloquecidas. las grietas del techo. busqué el cepillo de dientes. era mejor que estar con otra persona. Decidí quedarme en la cama hasta mediodía. lo puse en el cepillo y empecé a cepillarme. Unas bolsas oscuras debajo de los ojos. Luego me di la vuelta. Somos asquerosos. Ya. con cualquier persona de las que andan por ahí con sus penosas triquiñuelas y juegos de manos. Vi en ellas un búfalo que se lanzaba sobre algo. miré hacia afuera y vi una cagada de gato en el tejado de la casa de al lado. Odiaba mirarme en aquel espejo pero lo hice. –Dientes! –Vaya una maldita cosa! Tenemos que comer y comer y volver a comer. Quizá para entonces la mitad del mundo se habría muerto y sería sólo la mitad de duro de sobrellevar. Intenté apuntar mejor y meé toda la tapa del retrete que me había olvidado de levantar. Era como un gusano verde. Luego sonó el teléfono. cogí un poco. condenados a nuestros pequeños y sucios hábitos. Ojillos cobardes. Tenía la carne floja. Metí un dedo. apreté el tubo. Luego vi una serpiente con un conejo en la boca. Las cejas retorcidas para abajo parecían enloquecidas. Y ni siquiera tenía ganas de mover el vientre. œSería que tenía otra vez hemorroides? Tenía el cuello rígido y la boca me sabía a leche agria. Y como era asqueroso. La mierda le salió volando de la barriga. Estaba atrancado. Estaba a solas conmigo. Comer y tirarse pedos y rascarse y sonreír y marcharse de vacaciones. Lo dejé sonar. Parecía como si le disgustara ser parte de mí. Sonó 5 veces y luego paró. Al final simplemente explotó. Pensé que era sobre mí. Arranqué un buen pedazo de papel higiénico y lo limpié. El sol entraba a través de las rajas de las persianas y formaba una esvástica en mi vientre. Una vez conocí a un tipo que no defecaba desde hacía días. Eché el papel dentro de la taza y tiré de la cadena. Salió demasiado. Limpié el asiento. Rebasó el cepillo y cayó al lavabo. Me subí las mantas hasta el cuello y esperé.22 Me desperté deprimido. Vi depresión y derrota. De verdad. . Apunté bien pero no sé por qué salió de lado y se estrelló en el suelo. Nunca contesto al teléfono por la mañana. Un pedazo de linóleo. Fui a la ventana. Miré el techo. Me dirigí al retrete a mear. No me quedaba ninguna energía. Tenía un aspecto asqueroso. los ojos de un roedor atrapado por un jodido gato. El agujero del culo me escocía. No era más que una chincheta. Terminé de cepillarme los dientes y me volví a la cama.

Todos mis asuntos estaban bloqueados. –Yo tampoco –me dijo. No me cuentes ese rollo. Me volví. œno? –Puede ser. Luego pasó desde la fila de atrás y se sentó a mi lado. –œTienes licencia para llevar eso? –le pregunté. Lo tenía todo por escrito. Es ella la que se pone en contacto conmigo.23 Fui al hipódromo para ver la 4. cabrón? –le pregunté. –Hermoso día –me dijo. Descubrir si Cindy le está poniendo los cuernos a Bass. Hacer que la extraterrestre deje en paz a Grovers. –Muy bien –le dije–. œcuál es tu nombre? Tu nombre verdadero. Me sonrió. Para empezar.À carrera. 3. Doblé la lista y me la volví a meter en el bolsillo. Si es así. –Yo iba a preguntarte lo mismo –me dijo. Era un día agradable. –œQué demonios estás haciendo aquí? –le pregunté. –œMe estás siguiendo. –Está majareta. –He pagado la entrada. pillarle el culo. –Vamos a hablar –me dijo. Entonces oí un ruido detrás. Ella dice que se llama ÿseñora MuerteŸ. Localizar al Gorrión Rojo. Sentí un revólver respingón contra mi costado. Tenía que romper por algún sitio. Había alguien detrás de mí. –œQuién te ha mandado seguirme? –La señora Muerte. No me han hecho ninguna pregunta –contestó Céline. –Soy yo el que hace las preguntas –me dijo. Descubrir si Céline es Céline. –Adelante –le dije. –œLa señora Muerte? –dijo riéndose–. 1. . apretando el arma contra mí. –Hay un montón de cosas que no entiendo –le dije. Estaban saliendo a la pista para la 4. –No te estoy contando un rollo. –œDónde puedo encontrar a esa zorra? –No lo sé. Informar a la señora Muerte de lo averiguado. Todo parecía un sueño. Era Céline. Saqué la lista. 2. Abrí el Form. Lo empuñaba por debajo del abrigo. 4.À carrera.

Abrí el Form y me puse a consultar la 5. Empecé a levantarme. Luna Verde ha arrasado. . se fue andando por el pasillo y desapareció. Me los metió por la camisa. –Me cuelgue o no me cuelgue.À carrera. –œLuna Verde? Es el que yo he seleccionado. enseguida vuelvo. ––Mierda! –dije–. –œCuál te gusta en esta carrera? –me preguntó. –Y que empieces ahora mismo! –Pero mi cliente es ella. œDónde me puedo poner en contacto contigo? –Aquí tienes mi número –me dijo alargándome un pedacito de papel. –6 dólares la hora. –œY qué es lo que quiere? –Quiere saber si eres el auténtico Céline. ahora –siguió diciendo–. Y también quiero saber su verdadero nombre. Entonces se oyó un rugido de la multitud. antes de que te vuele las pelotas. Y ponte a trabajar en mi caso. –Aquí tienes un mes de adelanto. –Y. eso era todo. ––Cállate! –me dijo–. Ventaja: 6 a 1. si trabajo para ti tendrás que pagarme. –Di cuánto. Yo sabía que estaba en medio de algo grande pero no podía desenmarañarlo. –Siéntate –dijo con un tono monótono–. sí? –Sí. está bien –le dije–. Bueno. y no salgo barato. –Muy bien –le dije–.–œPiensas que me voy a tragar eso? –No lo sé. –œAh. No me trago lo de señora Muerte. tenía que ponerme a ello. Me senté. –Está bien. gordinflón. –Luna Verde –le dije. Luego se levantó. Me has hecho perder un montón. œCómo vas a ser tú cliente mío? –Averígualo. –œGordinflón? –Te cuelga la barriga. es lo único que puedo decirte. quiero que esa mujer me deje en paz. me voy a apostar. Quiero que te pongas a trabajar en ello. Ya venían por la recta y œquién sacaba 3 cuerpos? œY quién ganó por 4? Luna Verde. Se metió la mano en el bolsillo y sacó un fajo de billetes.

–No se ha ido.. anchos.. No parecía que hubiera nadie. –No soy un hombre con el que se pueda jugar. Joven y guapa.. –Lo siento –le dije–. Anduve por allí y entré en una sala grande. –Aquí no hay nadie. –œEsperando qué? –Ahora mismo no lo sé. Está jugando con mi mente. Un vestíbulo silencioso. –œCómo? Me acerqué y miré. GROVERS? –EN EL LAVABO. Billy French. Belane. Le solté las solapas. CON UN PAR DE BUENAS TETAS! Grovers fue hacia allí y abrió la tapa. Largarme con él. estrechos. ––TIENE USTED UN CAD˘VER EN ESE ATAÐD! –UNA NENA. –œSuponer qué? –Es Jeannie Nitro. Maldita cosa ese negocio. œPOR QUÉ HA GRITADO? Señalé. El ataúd estaba vacío. Y cerré la tapa de golpe. chaval! –Lo he visto! –Le he visto el conejito! –Un bomboncito muerto! œEstás jugando conmigo? Tú y. Podía birlar un ataúd. . Giré sobre mis talones mirando cuidadosamente a mi alrededor. Está sufriendo una alucinación. ––BELANE! œQUÉ EST˘ HACIENDO? –œHACIENDO? œHACIENDO? œQUÉ QUIERE DECIR? œDŁNDE COÑO ESTABA USTED.24 Al día siguiente me acerqué por la Funeraria Paraíso Plateado para hacer algunas comprobaciones. Hay gente que se compra el ataúd con mucha antelación. Está esperando. –No la he visto últimamente. sucias. Me di la vuelta y agarré a Grovers por las solapas. Allí dentro había una mujer desnuda. Cada vez era mayor. –Guau! Hal Grovers apareció corriendo. Levanté la tapa de un ataúd y miré dentro. Alfombras espesas. Yo no. DI UN GRITO. Al diablo con ese asunto. Grovers. pequeños. Así que lo hice. Grandes. œDónde estaría Grovers? œDónde estarían todos? Entonces me entró un gusanillo. Podía engancharlo en el coche. Un sitio agradable. Sabe que trabajo para usted. Grovers! –Nadie está jugando con usted. Estaba llena de ataúdes. Aparqué y entré. Quizá se haya ido. pero muerta. señor Belane. ––No juegues conmigo. debería haberlo supuesto.. ese chupasangre. no hay periodos de inactividad.

––Venga! –Venga! –Está bien. jamás lo adivinaría. Grovers. de pelo espeso y rojizo. están en estado de descomposición. Un sitio elegante. Y. –Es que eso es ilegal. ya sabe. Jeannie Nitro anda merodeando alrededor de usted para conseguir estos cuerpos. como el de las tortugas. –œPodría hacer el favor de decirme por qué? –Jeannie Nitro quiere que sus extraterrestres ocupen estos cadáveres.. Con velas encendidas. –Venga. Me volví y miré a Grovers. –Belane. –œPor qué? –Si se lo digo. Quiere procurarles un caparazón. ––Vamos! –Vamos! –Sal de ahí! –Sé que estás ahí! . yo creo que usted –está loco! ––Venga! –˘bralos! Grovers abrió el primero. los vamos a enterrar. Grovers! œCuántos muertos tiene aquí ahora? –Tenemos dos preparados. un lugar donde esconderse. –Entonces tengo que ver esos dos cadáveres. –œCómo lo sabe? –Acabo de ver cómo se movía. si quieren esconderse. además. –œQué quiere decir con eso? –No importa. –œQué? ––Acabo de verle moverse! Estiré la mano hacia abajo y agarré al tipo por el cuello. con un traje barato. –Tiene a uno de esos dentro... œCómo va a poder utilizarlos? –Los extraterrestres se esconden en los cuerpos muertos hasta que los entierran y luego se buscan los cuerpos de otros muertos. –Pero estos cuerpos están muertos. Fuimos a la Sala de Reposo. Era un bonito ataúd de roble. vamos a ver –le dije a Grovers. Dentro estaba un tipo de unos 38 años.. –Pero. Ahora déjeme echarles una ojeada. lo reviente. Sígame. –Muy bien. Oscuro. –œCómo? –œQuiere usted que reviente este asunto o no? –Quiero que. Están en la Sala de Reposo. Un caparazón. œpor qué van a utilizar los cuerpos de los muertos? œPor qué no se esconden en tanques de almacenaje o cuevas o algo así? œPor qué no utilizan cuerpos vivos? ––Qué estúpido! Los vivos reaccionarían ante su presencia. –Tengo que verlos. abra estos ataúdes! Creo que ahora están ahí.––Rápido. Había tres ataúdes.

para que tuvieran un aspecto lleno y saludable. Debo de estar loco. En ese momento entró otro hombre y se quedó junto a la puerta. Murió de repente. Nos está fastidiando. –Belane. Pero no era yo. Llevaba un traje marrón oscuro arrugado y tenía las manos cruzadas sobre el pecho con un clavel blanco. Hal. de pelo blanco. –Creo que es usted un hombre con las ideas muy confusas. ––Por Dios. La piel le brillaba como si le hubieran dado cera. Esto es realmente desagradable. –œQué diablos está pasando aquí. –œEs una broma. chaval? œDe dónde has sacado a éste? –Es el señor Andrew Douglas. –Es el señor Douglas. Abra otro. Tenía bastante buen aspecto. Le habían coloreado las mejillas y le habían dado un toque con lápiz de labios. El ataúd estaba forrado de terciopelo y yo tenía una sonrisa de cera. Me di la vuelta y miré a Grovers de frente. Tenía que encajar. La persona que estaba en aquel ataúd era yo. Era un tipo mayor. No tiene ninguna gracia. En algún punto todo encajaría. Ya puedes irte. –Es Jeannie Nitro –dije–. he estado más de una hora rellenándole las mejillas.Al sacudirle la cabeza se le abrió la boca y escupió un trozo de algodón. Billy. –˘bralo usted. Miré. No me lo podía creer. No me he dado cuenta. Ese cadáver soy yo. –Gracias. Se acercó y miró dentro del ataúd. de un ataque al corazón. por favor. Yo di un salto hacia atrás. No sé por qué se lo permito. ––Qué disparate! –He visto que estaban rojas. . –El cuerpo está preparado. Grovers! œEse tipo no se lava las manos? –œQué quiere decir? –Tenía las manos rojas. de unos 70 u 80 años. Tenía que pensar. Grovers? Esto no se hace. Me acerqué y miré. –Yo! ––Qué disparate! –dijo Grovers. Pero creo que andamos cerca. ––MIERDA! œQUÉ HA SIDO ESO? Grovers dejó escapar un débil gemido de protesta. señor Belane. –Y una mierda. –tendré que volver a empezar desde el principio! –Lo siento. Me quedé mirando. Grovers. Ha sido dirigente social en este barrio varias décadas. Me acerqué a un ataúd de pino y lo abrí. –Cállese –le contesté. Billy French se dio la vuelta y desapareció. Ahora se le han vuelto a poner fofas.

al aire libre. Un tipo de una camioneta pensó que le había cerrado y me hizo un corte de mangas. Firmé en la hoja que había sobre el escritorio y tomé asiento. Esperas que llueva. aceleré a fondo y me metí entre el tráfico. –Pero quizá mañana no pueda encontrarle –dijo quejándose. Empujé la puerta. limpio. crucé el vestíbulo y salí fuera. –Quizá mañana. esperas que deje de llover. Grovers? –No. –Gracias. Lo ha seleccionado. œNo le gustaría elegir uno? Tenemos un surtido estupendo. –œSí? –contesté. Me di la vuelta y me quedé mirando. En la habitación gravitaba una sensación extraña. Esperas en la . Un tipo estaba leyendo una revista y la tenía boca abajo. Esperas para dormirte y esperas para despertarte. Esperas para casarte y esperas para divorciarte. 25 Cogí el ascensor a la 6. esperas en colas más largas. pensé. La sala de espera estaba llena de majaretas. œle importaría mirar dentro del tercer ataúd? Aunque está vacío. Y si no tienes dinero. Espero que no. El tipo que estaba a mi lado llevaba un zapato marrón y otro negro. hoy no. Yo le contesté con otro corte de mangas. –œY él está dentro. Subí la ventanilla de la derecha. La mayoría de la gente. –Oiga. y apreté el botón de la radio. Un caballero lo ha seleccionado con antelación. estaba sentada en silencio. Esperas para comer y esperas para volver a comer. –No –le contesté–. Esperan vivir. Todos. esperan morir. ese caballero está vivo. que funcionaba bien. hombres y mujeres. Esperamos y esperamos. Estaba empezando a llover.À planta. œNo sabría el psiquiatra que esperar es una de las cosas que vuelve loca a la gente? La gente espera toda su vida. ya me pondré en contacto con usted. No parecía ni siquiera que respirasen. Esperan en la cola para comprar papel higiénico. Grovers. pero tengo una cita en algún sitio. Hacemos un 10% de descuento a los que los preseleccionan.–Señor Belane. Esperan en la cola para recibir dinero. –œTiene cambio de un centavo? –me preguntó. Todos los hi-jos-de-puta que eligen su propio ataúd son los mismos hijos-de-puta que se la cascan 6 veces por semana. fui pasillo adelante. entré. amigo –me dijo. Giré sobre mis talones. El nombre del psiquiatra era Seymour Dundee. Entré en mi Escarabajo. –œMañana quizá? –siguió preguntando.

–œSe está usted burlando de mí? –dijo Dundee–. Me asustó con aquella cara tan cerca de la mía. –Sígame –me contestó. –No. Así es como debe de ser la muerte. La recepcionista cerró la puerta y desapareció. no lo sé. era más fea que yo. estoy preparado. Hmmm. œHa tenido usted relaciones con la suya? –œDe qué tipo? œVocales? œEspirituales? Especifique. –Así –dijo–. Dundee empezó a hacer garabatos con la pluma en un trozo de papel. Crucé la sala y la seguí por el pasillo.consulta del loquero con un montón de anormales y te preguntas si serás uno de ellos. –Sí. No juegues conmigo. –Siéntese –me dijo señalando una silla. amigo! –œAh. –Cariño –le dije–. Hizo un círculo con el dedo gordo y el índice de la mano izquierda y luego metió y sacó el índice de la derecha en él. Sombras oscuras. –Ja. ja –dijo Dundee–. No se me puede considerar responsable. ––Que follen a tu madre! –le contesté. Sin levantar la vista del papel dijo: –Cobro 160 dólares la hora. con una camisa verde oscuro y una chaqueta de punto sin abrochar de color naranja. sí? –dijo echándose para atrás en su sillón. –Ya sabe a qué tipo me refiero. Eso me ha gustado. –Deje de hacerse el gracioso a mi costa! Me incliné hacia adelante sobre su mesa y le dije: ––Tiene suerte de que sólo me esté burlando de usted.. pensé. chaval. que es usted el siguiente! Era una tipa vieja y fea. Abrió una puerta y allí estaba aquel tipo con aire satisfecho detrás de su mesa de despacho. –Empiece contando desde diez para atrás.. Volvió a hacer algunos garabatos más y dijo: –œA qué ha venido? –No sé por dónde empezar. recuerdo que ella puso la mano así en una ocasión y yo metí el dedo. ––Que te follen! –le dije. Fumaba un cigarrillo con una boquilla. Levantó la vista: –Ja. Debí de esperar tanto que me quedé dormido y me tuvo que despertar la recepcionista zarandeándome: ––Señor Belane. como esta vieja. –Sí –le contesté–. ja. señor Belane. .

Pero si crees que me vas a ganar con tu táctica es porque no tienes más que mierda de pollo en el cerebro.. Edificio Garner. –Sí. pero œpor qué se ha dirigido usted a mí? –Por las páginas amarillas. Se puso verde. Entré en otra sala de espera atestada. Fui hacia él. –Ahora eres tú quien juega conmigo. Entonces crucé el vestíbulo. imbécil. –También a ti te ha pasado. salí de allí y cogí el ascensor para bajar.. je. salí a la calle. œqué es lo que quiere? Di un puñetazo en el centro de la mesa. –œEl qué? –Je. señor. El doctor Dundee tiene la consulta en la puerta de al lado. Quiero decir que nada de todo aquello tenía sentido. el que me había preguntado si tenía cambio de un centavo. Yo soy Samuel Dillon. señor Belane. La seguí hasta el vestíbulo. ––MALDITA SEA!. Yo estaba allí para saber si los asuntos de Céline. –œLas páginas amarillas? Yo no vengo en las páginas amarillas. Esperé a que llegara a la planta baja. –Éste es el despacho 605. Lo primero que vi fue al tipo que llevaba un zapato marrón y otro negro. acompañe por favor a este caballero al despacho de al lado. . señor Belane. Te has equivocado de puerta. sí que viene. Seymour Dundee. Gracias. Él me vio. despacho 604. Me subí. Me temo que se ha equivocado. a la consulta del doctor Dundee. Seguía siendo más fea que yo. por favor. psiquiatra. œEstaba yo fuera de eso? œY adonde iba yo y por qué? El tipo que decía llamarse Samuel Dillon apretó un timbre que había sobre su mesa y enseguida apareció de nuevo la recepcionista.. œeh? –le pregunté. la señora Muerte. el Gorrión Rojo. abogado.–Por favor. Nada había cambiado. Me puse de pie y sonreí.. –Molly –le dijo–. Pensé que lo mejor sería volver a la oficina.. Me di la vuelta. Te has equivocado de puerta. Llegué a un semáforo.. Arranqué. Dundee. donde abrió la puerta del despacho 604 y me susurró: –Siga de frente. los extraterrestres.. Jack y Cindy Bass eran reales o si era que yo tenía algún problema mental. –LO QUE NECESITO ES AYUDA! –Por supuesto. fui hacia mi coche. –Eh. Luego esperé a que se abrieran las puertas.. –me dijo. Me daba la sensación de que había alguien esperándome. El encendedor saltó y encendí el cigarrillo mientras seguía conduciendo. Esperé a que se calentara. estás intentando la revancha.

Como por ejemplo eso de la Navidad. Levantarme de la cama por la mañana era igual que enfrentarme al impenetrable muro del Universo. Bueno. De cuantos más trastos prescindas. No había nadie en la oficina. ya se asegurará él de hacer que te sientas mal. Podía sentir cómo se me iba calentando el cerebro. Sí. Había tantas cosas que no encajaban. y estaba a punto de caerme encima cuando mi gata. O apuéstalo a un buen caballo. Seguro. Me metí otro sake en el cuerpo. quizás. Retrocede y el Nirvana te saltará al regazo. animándonos unos a otros. Fuera coña. –a la mierda la Navidad! El tipo que la inventó fue uno que nunca tuvo que cargar con exceso de equipaje. Todavía no estaba muerto. el superdetective. Y hay veces que ni durmiendo se puede descansar. œDebería irme. Fui y me senté detrás de mi escritorio. . Ya estaba volviendo en mí. Por ejemplo. Te dirá que la mierda es un pene y que eso te asusta o te gusta. Hamburguesa. A veces las cosas son simplemente lo que parecen y no hay más. quizás. pasó sobre mi cabeza y me desperté. O intentar esquivar el sufrimiento y los problemas. yo era Nick Belane. a un combate de boxeo y mirar cómo dos tipos se reventaban entre sí? Pero sufrimiento y problemas son lo que mantienen vivo a un hombre. En el último sueño que tuve yo estaba tumbado debajo de un elefante. œY quién no? Todos estamos en un mismo barco que hace aguas. Di un trago al sake. Le cuentas ese sueño a un loquero y seguro que saca una conclusión horrible. œpor qué estaba aquel hombre leyendo el periódico al revés? Donde tenía que haber estado era en la sala de espera del loquero.26 Me equivoqué. sino de dónde no estamos. no de dónde estamos. a un bar topless y meter un billete de 5 dólares en una braguita? Intentar olvidarlo todo. Me sentía raro. estaba frío. sólo en un estado de rápido deterioro. œO quizá sólo estaban al revés las páginas de fuera del periódico y estaba leyendo las de dentro al derecho? œExistiría un Dios? œY dónde estaba el Gorrión Rojo? Tenía que resolver demasiadas cosas. Las orejas me dieron un respingo y me sentí un poco mejor. o cualquier gilipollez por el estilo. Como lo que le pagas es una barbaridad. Todos los demás tenemos que deshacernos de nuestros trastos para poder enterarnos de dónde estamos. Conserva el dinero en el bolsillo. Todo funciona yendo hacia atrás. no me podía mover y él estaba soltando una de las cagadas más grandes que se hayan visto jamás. El mejor intérprete del sueño es el que lo sueña. œDebería irme. mejor verás. Es un trabajo de dedicación plena. en el despacho del abogado. Volviéndome loco. No es más que un sueño sobre la cagada de un elefante y nada más. Lo que en realidad quiere decir es que él está asustado o desea el pene.

Pero más te vale que tengas algo. œverdad? –Cariño. –Seas quien seas. Tienes algo. Colgó. y colgó. Bueno. Hay veces en que el teléfono me recuerda a una cagada de elefante. Al menos en nuestro ambiente. Cogí un puro apagado del cenicero. –Bueno... lo encendí. –Yo me considero perfecto –contesté. y se acabarán todos tus problemas. –Desembucha. Luego cogí el teléfono y marqué el número de Céline. no puedo destapar mi sombrero. –Eres un filósofo de segunda –dijo la señora Muerte. ya sabes. –Quiero que te reúnas conmigo en Musso's mañana a las 2. –œInvitas tú? –Sí. váyase al infierno.. no tiraba. pero lo que nos llega a través de él. Clavé los ojos en el sake. no exactamente...30 de la tarde. gordinflón. –Allí estaré. –Soy Nick Belane. –œPero se puede saber qué estás diciendo? –Quiero decir que no puedo descubrir mi juego. –œPor qué? –Tú aparece. œEs que existe otra cosa? –El final –contestó ella. Contesté igual que lo haría cualquier persona normal. –Acabas de hacerlo –dijo la señora Muerte. –Al infierno tú –dijo la señora Muerte–.. nena. –Apuesto mi vida a que sí –le dije.. Después oí su voz. –œSí? –Señor. –Muy bien. –œY por qué no? –sugerí–. Ya nadie se despedía. –Será mejor que tengas algo. –Quiero que mañana se reúna conmigo en Musso's a las 2. por toda la mierda que oyes. franchute. Sonó cuatro veces. Yo también colgué y me quedé mirando el teléfono fijamente durante un rato.Entonces sonó el teléfono. Un teléfono es un teléfono. deja de darme la vara. –Acepto los chocolates. eso ya es otra cosa. . ha ganado usted una caja de 1 kilo de cerezas recubiertas de chocolate y un viaje a Roma. –La gente vive de ilusiones –dijo ella.. œQué pasa con el caso Céline? –Ya lo tengo todo resuelto.30 de la tarde.

–No. Tenía unos ojos como de pescado muerto. Estaba sentado a una mesa de Musso's. No se dan cuenta de que lo hacen. –œEntonces qué te pasa? –le pregunté–. se detuvo.Después fui a por él... Incontinencia. Tenía un bigote horrible y una sonrisa falsa. –No puedes hacer nada. Seguía ahí. –œQué edad tienes? –46 –dijo. no sé qué puedo hacer yo. lo siento pero no llevo nada suelto. Le doy dos minutos. y después. tío –dijo. como las vacas. lo siento –dije. se quedó allí.15 de la tarde. si sigue mirándome. 27 Eran las 2. Uno de los mejores combates que he visto en mi vida. Tenía un vodka 7 frente a mí. Di un trago a mi copa de vodka. aguardando. es ella la que está enferma. –Tú eres un enfermo. amigo –le dije–. sólo que no se sabía hacia dónde. –Bueno –dije–. –Vale. sólo quería preguntarte una cosa. El tipo seguía mirando. Me puso nervioso. Hay gente. Vale. le rompo la cara. –Oye. Pañales de celulosa. vivo con mi madre. El tipo parecía un aparcacoches. El negocio iba bien. Me llevé la mano a la funda de mi revólver. Se acercó a mi mesa. Me acabé la copa. Dos de mis clientes. Todo ese rollo. que se te queda mirando. Pregúntame. œTe han echado de la pensión? ––Qué va!. o tal vez un dentista. eras un peso pesado. La pipa. la puse sobre la mesa. O tal vez fuese un bigote falso y una sonrisa horrible. Un tipo que estaba sentado en un compartimento no me quitaba ojo. Entonces aquel individuo se levantó y comenzó a venir hacia mi mesa. Había pasado 1 minuto y 45 segundos. –No he venido a pedirte pasta. –œQuién ganó? . Te vi pelear con Tiger Forster. –Sólo quería preguntarte –dijo–. –Oh. –œTú no eres Spike Jenkins? –œQuién? –Spike Jenkins. Estaba allí. Tú solías pelear cerca de Detroit. ya se sabe. Lo mejor que un hombre puede llevar tieso. pensé. Céline y la señora Muerte estaban a punto de conocerse. –Yo también. levanté la vista.

. –qué pena. œeh? –A veces. –Tomaré un whisky con soda –dijo.35 entró Céline. sentó todo aquel cuerpazo en la silla.. Se la bebió de un trago. por favor. œno es Spike Jenkins? –Caballero –dijo Céline mirándole–. . œDónde estarían? Le hice un gesto al camarero para que me trajese otra copa. –Está bien. era un trabajo duro y nada más.–Tiger Forster. œqué vamos a hacer? œDesenmascararla? – me preguntó. El tipo volvió a marcharse. O Céline.30. –No soy Jenkins. –Se parecía a mí –le dije. Se detuvo un momento. Me había quedado sin pilas. –Muy bien –dijo Céline–. se sentó. Llegó la copa de Céline. Le hice una seña con una servilleta pinchada en un tenedor. –No parece un gran cumplido. exactamente como le dije que hiciera. Ahora vuelve a tu asiento. La señora Muerte. –Un whisky sour –dijo. –Con esa tal señora Muerte. El juego me había agotado. Miré el reloj. desagradable. –Así que la muerte es una señora. El camarero llegaba en ese momento con mi segunda copa. Hice una seña con la cabeza al camarero.! Se dio la vuelta. –Eh. La señora Muerte.. Era horrible. Trasmití la orden al camarero. La Muerte. Vino hasta nuestra mesa. si aprecia usted el estado actual de sus pelotas retírese inmediatamente. Piensen en la cantidad de veces que uno se pone la ropa interior durante toda una vida. Pedí. œpara qué estoy aquí? –Voy a ponerte en contacto con la señora Muerte. mirando a su alrededor. Se acercó. Como si nada importara. Me bebí mi copa de un trago. La existencia no sólo era absurda. regresó a su compartimento y se sentó. Estaba perfectamente cronometrado.. Me sentía raro. Eran exactamente las 2.. A las 2.. Entonces. Iba vestida para matar. era estúpido. –œHas visto alguna vez pelear a Spike Jenkins? –No. Entonces entró ella. otra vez vino el tipo del compartimento. ya saben. –œNo te estarás quedando conmigo? œSeguro que no eres Spike Jenkins? –Nunca lo fui. Miró a Céline. este tipo que está contigo.

–Di cualquier cosa –le dije. Conté. Había 7 cifras y también alguna otra información: LOUIS FERDINAND DESTOUCHES. –Piénselo bien. un evidente punto muerto. Después miró a Céline. –No sea gallina –dijo la señora Muerte. Hice señas con la cabeza al camarero y le pedí otras 3 copas. –Bueno. mirándonos. Llegó el whisky sour de la señora Muerte. –El mejor de L. nacido en 1894.A. sí? œY qué quiere decir L. –El mío tiene 8 –dijo Céline. querido –dijo la señora Muerte. –Eso no puede ser –dije–. algo fácil. –Yo digo que 7 –dijo la señora Muerte. O sea. ––Qué estupidez! –dijo Céline. Se lo echó al coleto de un trago. Has contado la letra que está antes de los números. Le pasé el permiso a la señora Muerte. Es por eso. vamos a verlos. Los sacamos. œCómo se llama? –Spike Jenkins. déjame verlo. echemos un vistazo a nuestros permisos..? –Los Agilipollados. Alargué el brazo y cogí su permiso. –Oh. mírelo. yo digo que 8. Tenga. –œCómo lo sabe? –Lo sé.–No sé realmente cómo presentarles porque no estoy seguro de quién es ninguno de los dos –le dije a él. –œAh. –Vale –dijo Céline–. a ver. preséntese usted mismo. –Y yo que 5 –dije. –œQué clase de detective eres? –me preguntó Céline. las cifras que aparecen en la tarjeta. –œQué clase de apuesta? –preguntó Céline. déjenme pensarlo –dijo Céline. –Spike Jenkins está muerto. . por ejemplo adivinar cuántas cifras tienen nuestros permisos de conducir. hemos llegado a un punto muerto. Después nos quedamos allí sentados. –œHas estado bebiendo? –Recientemente. el mío tiene 7. –Ahora –dije–. –Bueno –les dije–. Así que hagamos una pequeña apuesta y el que pierda paga la próxima ronda.. –Bien. –Ah –dijo la señora Muerte–. –Sé buen chico –le dije. –El tuyo tiene 7. –el mío tiene 7! –Mierda –dije–. Hasta ahora he pagado yo las copas.A.

–Póngalo en mi cuenta –dijo Céline al camarero. –Oh. Saqué mi moneda de la suerte. tengo el presentimiento de que éste no es tu día. venga –dijo la señora Muerte–. –De todos modos –le dije a Céline–. se levantó y se dirigió a la salida. –No del todo –dijo. hombre –dijo la señora Muerte. –Me siento como si me hubieran engañado –dijo Céline. Céline estaba muy quieto. Era él. allí sentado con nosotros en una mesa de Musso's una tarde que rozaba casi el siglo XXI. Cara. –Bueno –le dije a la señora Muerte–. La gorda con un enorme sombrero rojo que conducía un Olds antiguo se bajó y se puso a gritar y a gritar y a gritar. –Yo me largo de aquí –dijo. Estaba realmente bella. Yo sabía que estaba muerto. Después un ruido fuerte y seco. en medio del Hollywood Boulevard. estaba el cuerpo inanimado de Céline. Allí. parece que los dos hemos perdido. .. yo me largo de este jodido lugar! Tiró un billete de 20 sobre la mesa. –œSigues ejerciendo la medicina? –le pregunté. –Bueno –le dije a Céline–. resplandeciente de pies a cabeza. La vida es corta. se ha ido. Nos quedamos allí sentados con nuestras copas. ––No. después desapareció. Y en un abrir y cerrar de ojos llegaron las copas.Maldita sea. Se oyó un ruido. –Es el mío –dijo la señora Muerte. La señora Muerte se había quedado extasiada. tómese otra copa. Cogí la moneda y me la guardé otra vez en el bolsillo. –Ya me habían advertido que tuviera cuidado con los sinvergüenzas de Los Angeles. Empezó a temblarme todo el cuerpo. –Devuélvanme ese jodido permiso de conducir –dijo Céline. Con gran fuerza de voluntad logré reducirlos a un estremecimiento casi continuo. Aquello era increíble. el de unos frenos chirriando. No eran unos temblores muy grandes pero sí bastante considerables.. Se bebió la copa de un trago. sonriendo al tiempo que se lo devolvía. œvale? –Claro –dijo Céline. –Claro. la tiré al aire y grité a Céline: ––Tú hablas! ––Cruz! Cayó sobre la mesa y allí quedó. Salté de la silla y corrí hacia afuera. Simplemente eso: extasiada. como el del metal contra la carne. Así que lo echamos a cara o cruz a ver quién paga.

Di media vuelta y volví a entrar en Musso's. –Oye. la tal Jeannie Nitro.. Lo bueno dura mucho. La gente que resolvía cosas tenía. Mi copa estaba intacta. Abrí el cajón superior derecho. Y quedaban. uno para mí y otro –señalé– para él. Jenkins –oí que decía una voz–. Hal Grovers y la extraterrestre ésa. De todos modos. Todavía seguía allí. –Dos rones con Coca–Cola. tal vez. Me ocupé de ella. El Pesado se bebió la suya en su compartimento y yo me bebí la mía en mi mesa. pagué con mi tarjeta. pensé. nena. –Aquí Belane. saqué el vodka y me recompensé con un trago. –œQué estás bebiendo? –le pregunté. pedí mi cuenta. Los ganadores escriben la historia. Aunque las cosas no acababan ahí. Y el asunto de Jack Bass con Cindy. Llamé al camarero. Sonó el teléfono. Mis pensamientos fueron de Cindy Bass a Jeannie Nitro. Pero Belane no. Me puse a pensar en modos de solucionar la vida. todos tus amigos se han ido. . Un poco vago. Si se perseveraba el tiempo suficiente casi siempre llegaba la buena suerte. Me bebí mi bebida. Un tipo de primera. Era la señora Muerte. La señora M. Eran pensamientos agradables. Pero astuto. Cuando no la oyes es cuando es para ti. Había resuelto un caso.. además. 28 Al día siguiente en la oficina puse los pies sobre el escritorio y encendí un buen puro. Belane. –Eh. No era ningún cantamañanas. una gran perseverancia y algo de buena suerte. Entonces oí la sirena. Llegaron las copas. œno podríamos llegar a un acuerdo? –Nunca se ha hecho. Después seguí allí sentado. Me consideraba un triunfador. Volví a sentarme a la mesa. estaban como patos en su escondrijo esperando a alzar vuelo. dejé un 20% de propina y me largué de allí. Contesté. rodeados de encantadoras vírgenes. Pero la mayoría no sabía esperar a la suerte. Después seguí allí sentado un poco más. Valiente. normalmente. Todavía quedaba el Gorrión Rojo. así que abandonaba. Por la victoria. –Ron con Coca–Cola. había desaparecido. Había perdido dos clientes pero había resuelto un caso. –No creas que ha sido la última vez que me vas a ver –dijo la dama. œAdonde se han ido todos? Era el Pesado.

o simplemente son demasiado tontos como para pensar en ello. señora. Tenía casos que resolver y no sabía por dónde empezar. lo olvidan. No era más que una cara llena de pelos. Siempre hay alguien que te arruina el día. Apagué el puro.. Colgó. Pedí un whisky sour y a continuación una cerveza. –Eso no es asunto mío. –œY de qué serviría? –Podría prepararme. me dirigí al ascensor y bajé. –A mí también me preocupa mi trabajo. señora. mejor para ti. pero sí algo más. me quedé mirando pasar la gente. me puse el sombrero. lo ignoran. Hubo una época en que las cosas fueron un poco más emocionantes.? –œQué es eso? –Fecha De Defunción. fui hacia la puerta. Tenía que pensar. Belane. –No lo están. –Bueno. señora? –Mi trabajo. œno? –me preguntó. De lo que tenía ganas de verdad era de tumbarme en algún sitio y dormir durante un par de semanas. el camarero y yo. me divorcié tres. Un tipo acomodado al final de la barra no me quitaba ojo. probemos. Belane. –De todos modos. –œPor el mismo precio? –Lo que se pueda –contesté. –œY eso qué quiere decir? . me senté en un taburete. entonces. ya sabe. cerré con llave. Belane. Me ha alegrado realmente el día.D. –Lo mismo. si no te arruina la vida. señora. Me casé tres veces. –Sí –dije–. –Ni hablar. No mucho. Nada que hacer más que intentar resolver casos de los que ningún otro se ocuparía. Aparte de él. A nadie le interesará oír hablar del asunto. Sentía su mirada. –Muy bien. Nacido y ya preparado para morir. Te he llamado sólo para que sepas que no me he olvidado de ti. Por lo menos no con unos honorarios tan bajos.D. –œY qué es lo que es asunto suyo.. señora. –Hasta luego. una F. señora. gordinflón. Belane. entré. todo ser humano debería estar preparado. sólo que más fuerte. Ya estaba cansándome del juego. Una vez en la calle.. Acabé mi copa y llamé al camarero para que me trajera otra.–Sentemos un precedente.. –Ah. no había nadie más en aquel lugar. œqué le parece si me da una fecha. muchas gracias. El Eclipse. Empezó a revolvérseme la tripa y bajé andando media manzana hasta un bar.

––NADA! –NO LE SIRVAS NADA! –gritó el tipo al otro lado de la barra. El camarero se acercó. cogió parte del dinero que yo había dejado sobre la barra. –Si no quieres el dinero. –Te pareces a Eddie. –No lo quiero de esa forma. joder. después me metí en el siguiente bar. Algo tenía que ceder y no iba a ser yo. –Oye –le dije–.. –œQué quieres? œPelea? –preguntó. . –he entrado aquí sólo para tomarme una copa tranquilamente y en paz y todo el mundo se dedica a tocarme los cojones! Por cierto. te voy a dar una patada en el culo que te vas a enterar! –Vas a escupir sangre hasta por los ojos! El tipo se limitó a sonreír ambiguamente.. me lo quedo. –œSabes qué pienso? Que eres un borde –me dijo el camarero. Me acabé la copa y me largué de allí.. 29 Entré y cogí un taburete. –Bueno. Olvídalo. Eddie? –No me llamo Eddie –contesté. El camarero seguía allí. –Yo sí me llamo Eddie –dijo él... me hizo un saludo con la mano y gritó: –œQué tal.–œY tú no lo sabes? –Na. –Hola. Se estaba mejor en la calle. –œY de qué forma lo quieres? Di meló.. Llegué a 50 en dos minutos y medio. –Me importa un carajo si me parezco a Eddie o no. piénsatelo mientras me pones la copa. œhas visto al Gorrión Rojo? –œEl Gorrión Rojo? œY eso qué es? –Ya te enterarás cuando lo veas. –Sí –le dije–. Me puse a andar sin rumbo fijo. Mi mirada se cruzó con la del tipo al final de la barra. Eddie –dijo. œme la vas a proporcionar? El camarero trajo mi bebida. Comencé a contar los idiotas con los que me cruzaba. ––Si dices una sola palabra más. –No me llamo Eddie –le dije. de pie. Se alejó. –œY quién te ha dicho que podías pensar? –No tengo ninguna obligación de servirte.

Después la envolví con el billete y la tiré rodando por encima de la barra hacia el camarero. Pronto. borrachín. Me puse de pie muy despacio. Me di perfecta cuenta de dónde residía el problema de Grovers. más te vale que me pongas de esa lima. si esta noche quieres dormir en tu cama. Bastante normal. se alejó sensatamente y empezó a ponerme la copa. me di la vuelta y me marché. œQué importaba que fuese una extraterrestre? Estaba tan buena que lo que uno habría querido era que hubiese más de ésas por ahí. Yo le observaba con atención. Eddie volvió a alejarse. eres tú el que se está quedando conmigo. Mientras iba andando tarareaba mi trozo preferido de ÿCarmenŸ. Yo tenía que cargarme a aquélla. Después saqué un billete. Se detuvo frente a él. Me trajo la copa. la abrí de golpe. œqué tal te va? –sonrió. Yo tenía los ojos tristes y nadie me quería. . la exprimí encima del billete. hacerla desaparecer. con las piernas cruzadas. balanceando los tobillos. Pero Grovers era cliente mío. sentada sobre mi escritorio. hice un poco de ejercicio para el cuello. sí? œQué vas a hacer? œY con qué ejército? –Di una sola palabra más. mirándome. de algún modo. œno le gustan las bromas? –Depende de cómo se hagan. 30 Metí la llave en la puerta de mi oficina. œSe puede saber qué pasa? –Pienso que eres tú el que lo provoca. –Sí que tienes. –œAh. amigo. No me dejan en paz. –œAh. –No era más que una broma. se puso al otro extremo de la barra. excepto yo mismo. –Muy bien. –Lima no tengo. señor. deja de pensar un rato y mira a ver si puedes ponerme un vodka doble con tónica. no? œY para quién es? œPara Elizabeth Taylor? Escucha. –Esa lima no es para ti. decidiendo si seguirme el juego o no. camarero. Tenía trabajo que hacer. Cogí la lima. Decidí regresar a la oficina.–œQué pasa. Eddie. La estoy viendo desde aquí. y una pizca de lima. En mi copa. me la eché al coleto de un trago. Levanté la copa. te estás quedando conmigo? –No. Yo soy un tipo tranquilo. El camarero la miró. Pestañeó. –Oye. Estaba estupenda. y allí estaba ella: Jeannie Nitro. –Belane. Ni un truco. No voy oliéndole los sobacos a la gente ni uso ropa interior de mujer. Pero siempre hay alguien que se mete conmigo en todos los sitios a los que voy. Se quedó allí de pie. y tendrás problemas de respiración.

me dejé caer sobre la silla. lo levanté bien alto y golpeé con todas mis fuerzas. La cabeza no tenía ojos. –œY cuál es el trato? Jeannie bajó del escritorio y empezó a caminar de un lado a otro de la alfombra. Jeannie. –Belane. Allí estaba aquella cosa. –œY qué pasa si no? –œY qué pasa si sí? –œMe estás ofreciendo tu cuerpo. Nadie lo notaría jamás. Nunca podía descansar. –Contestando a tu pregunta.. Se arrastró hacia la alfombra. Lo que ves no es más que un espejismo.. sólo que estaba recubierta con un pelo grueso y en el centro tenía una gota redonda y húmeda con un solo ojo. –Prefiero escuchar una sonata de Scarlatti. yo pertenezco a la primera oleada de una fuerza invasora procedente del espacio. lancé el sombrero hacia el perchero. pero œpor qué diablos no venís sin más? Sois exactos a los humanos. Jeannie seguía sentada sobre el escritorio. Di la vuelta alrededor de mi escritorio. nosotros no somos así. –Estúpido –dijo–. sólo una boca fina. Fallé. Miré sobre mi escritorio. –Así. Hubo otro destello de luz púrpura y apareció Jeannie otra vez. –œPor qué? –Soy del planeta Zaros. –œCómo eres realmente? –le pregunté. Jeannie? –Tal vez. Siempre tenía que correr detrás de alguien. –Muy bien. me va muy bien.borrarla de la foto. –œQué quiere decir ese tal vez? O lo ofreces o no lo ofreces. –El cuerpo es parte del trato. Era una cosa con un aspecto realmente asqueroso. –He venido para hacer un trato contigo. Estaba muy bien caminando por la alfombra. has intentado matarme. encendí un puro y suspiré. –No me pongas furiosa o te borro del mapa! . Tenemos exceso de población. sin dejar de caminar–. Jeannie dejó de caminar y se paró frente a mí. Corrí detrás de ella para aplastarla con el zapato. Hubo un destello de luz púrpura. Vamos a tomar la Tierra. La cosa se había deslizado hacia un lado. Era como una serpiente mayor de lo normal. –œCuánto hace que no estás con una mujer? –œY a quién le importa eso? –A ti debería. Agarré el teléfono. balanceando las piernas. Jeannie se acercó y volvió a sentarse sobre mi escritorio. Necesitamos la Tierra para nuestro excedente de población. –Belane –dijo. Belane.

–Por un tubo espacial. –los zaronianos somos guapísimos! –Ya sabía que no lo ibas a entender. Bueno.. –No –dije–.. nena. Belane. –Para ahí. Y de algún modo me encariñé con él. Simplemente aterrizamos allí. nena. Como tú. Volví a rodear mi escritorio.. Vino hacia mí. Belane? œEstás demasiado viejo? –No es eso. pues nosotros somos una avanzadilla que ha venido a explorar la Tierra por nuestro exceso de población. me senté. egocéntrico y no tienes carácter. –Bueno. –Vale. –œY por qué yo? –Eres el tipo perfecto. –Nada.. –Un tubo espacial. era una lengua caliente y zigzagueaba como una pequeña serpiente.. olvídalo. algo con que entretenerme. Pegó su cuerpo al mío. Su lengua entró rápida en mi boca. –Está bien. –œY yo? œHas perdido la cabeza por mí.. cogí la botella de vodka. abrí el cajón. Yo estaba totalmente en trance. nos apretamos uno contra el otro. Pero nos parece que sería sensato contar con algunos de los humanos para nuestra Causa. nena. –Dímelo. lo siento.. nena? –Tú eres útil para la Causa... un poco de coqueteo. œeh? œY cuántos sois? –6. está bien.. –œQué pasa. di un trago. es que me he hecho un poco de lío. Nos abrazamos y nuestras bocas se unieron. –œCómo habéis aterrizado? –le pregunté a Jeannie. Belane.Echaba chispas por los ojos. por ejemplo.. –Me ayudarás. eres bobo. La aparté de un empujón. –œY si no lo hago? –Eres hombre muerto.. –œQué pasa entonces? –No quiero herir tus sentimientos. –œY Grovers? œPor qué él? œPor qué los cadáveres? œQué tiene que ver él con todo esto? Jeannie se rió. es que podrías volver a convertirte en esa cosa horrible con un bulto en el medio y un solo ojo. –No sé si podré ayudarte. . Lo siento. jodido gordo.. –no puedo! Me miró.. la destapé.

œno puedes buscarte a otra persona para ese maldito asunto? Sonrió. Estaba en casa. Di otro trago al vodka. Jeannie simplemente me sonrió. Sí que tenía un problema serio con aquella Jeannie.. Belane! –œCrees que no lo voy a hacer? Sentí que empezaba a sudar por las sienes. Miré más detenidamente.–Jesús. te guste o no. Metí la mano en el cajón y busqué la Luger. ––Nena! –dije–. Todavía estamos revisando el plan para habitar la Tierra. Las damas no hacen más que amenazarme de muerte. nena! ––Adelante. –œQué tal el negocio. Grovers? –Estable –dijo–. –Oye. –Bien –dijo Jeannie–. –Podemos ganar un montón de dinero con ese numerito! –Podemos asociarnos! –Nos haríamos ricos! –Piensa en ello! –No pensaré en ello. Jeannie. –Belane. aprieta el gatillo! –œQué? ––He dicho que aprietes el gatillo. 31 Llamé a Grovers por teléfono. te captaré para nuestra Causa. . –œCrees que no lo voy a hacer? –repetí. Quité el seguro y la encañoné. Tenía algo en la boca. –Muy bien! Quizá yo tenga algo que decir al respecto. de pie. Era la bala. Hubo un gran estruendo y sentí el culatazo de la pistola en mi mano. ––Aprieta ese maldito gatillo. se detuvo y después escupió la bala en mi cenicero. Belane! Toda mi cara era puro sudor. cariño! ––NO! Apreté el gatillo. Belane. –tú has sido el Elegido! Hubo un resplandor de luz púrpura y desapareció. Jeannie estaba allí. regresa a Zaros. Ahora tú. Había atrapado la bala con los dientes. La cogí. aquí no se nota la recesión. Vino hacia el escritorio. la Causa de Zaros. sonriéndome. Me aparté el sudor de los ojos y miré. Se te contactará e informará cuando nos convenga. Sería desperdiciar mis poderes. ––Por favor. primero la señora Muerte.. ––Te voy a hacer volar por los aires de vuelta a Zaros.

Pero Céline y Grovers ya eran historia. gusanos. empezaba a sentir que era un auténtico profesional. tío. –œPor qué no te tomas unas vacaciones. veamos. Ahora le toca pagar. –empezó a decir. –Me aburres.. Yo era mi propio cliente. –Las balas no sirven. tengo trabajo que hacer.. pulgas. leones.. –Todavía sigo aquí. Ahora lo único que tenía que hacer era pillarle el culo a Cindy Bass y localizar al Gorrión Rojo. –œEl último pago? œEstá intentando estafarme? –Grovers. œCuál es? –œCómo matas a los extraterrestres? –Es muy fácil. Estaba haciendo progresos. Pero. –No lo suponga.. extraterrestres? –Por supuesto. –Veremos. Le mandaré la minuta del último pago por correo. Belane. Ya no volverá a molestarle. nena? –No puedo. está bien. –Oye. Y pague la cuenta. œTú qué usas? –Eso es secreto profesional. antes de poder relajarme. –œEl qué es bueno saberlo? –Que trabajas con extraterrestres. supongo que tengo que estar agradecido. –œTú sólo trabajas en la Tierra? –œQué quieres decir? –Bueno. hágalo. la señora Muerte me vino otra vez a la cabeza. eh. si no quiere utilizar una de sus cajas de pino. En cierto modo. œpuedo hacerte una pregunta? –Por supuesto. –Oye. Disfruto demasiado con mi trabajo. Jeannie Nitro se había convertido ahora en mi problema. œtu trabajo también incluye. quiero decir. perros. arañas. Puse los pies sobre mi escritorio.. –Está bien. Sonó el teléfono. Era la señora Muerte. Por supuesto. .–Su caso con Jeannie Nitro está cerrado. digamos.. le he sacado a esa nena extraterrestre de encima.. –Está bien. Belane. Suspiré y colgué. Belane.. Extraterrestres. –Es bueno saberlo.. –Contéstame sólo a una pregunta. lo que quieras. pero œcómo lo ha hecho? –Secreto profesional. lo cogí. –Me alegro de ello.. Todavía seguía allí. nena. œO la prefiere de nogal? –Bueno.

Me volvía loco cuando pensaba en eso. Llegué al Sunset Boulevard y me dediqué a pasear. el mundo. Después de todo. Belane. Finalmente encontré uno. Quizá fuese mejor que me tomara un tiempo antes de decidir algo. Le dolía a ella y me dolía a mí. ––Muy bien. un sitio medio elegante. –De eso ya me ocuparé yo. para festejar los progresos que me convertían probablemente en el mejor detective de Los ˘ngeles. Sólo había ganadores aparentes. cariño! Se alejó con paso suave. Belane. De repente empecé a deprimirme. en aquel trozo. –Vodka con tónica y lima.–A mí me lo puedes decir. no. Aparté la mirada. El problema del Sunset. gordito –dijo justo antes de colgar. Lo cogió. Tenía un papelito rosa. Sobrevivir parecía ser lo único necesario. Y eso no parecía suficiente. me dije a mí mismo. Todo le estaba demasiado pequeño: su uniforme. Sonreí. cogí el ascensor en dirección a la planta baja y salí a la calle. Me senté en un compartimento. Debería notificarlo a las autoridades. No pienses en eso. No había ganadores. todavía quedaban el Gorrión Rojo y Cindy Bass. me dije a mí mismo. No lo consiguió. cerré la oficina. œqué te pongo? Yo no le miré a la cara. Gorrión Rojo. No. . Siguió sonriendo. Todo el mundo estaba jodido. Saqué una moneda y la lancé al aire: cara. Salió cruz. me recosté en mi sillón y pensé en ella: Cindy Bass. Quería ir hacia el sur. rojizo. Pillarle el culo. cruz. Día tras día. Vino la camarera con mi copa. Destapé el vodka y di un traguito. 6 extraterrestres a la caza y captándome para la Causa. tratando de menear el trasero provocativamente. ––Hola. Le hablé al papelito rosa. La camarera vino hacia mí. tacones altos. mantendré la boca cerrada. Jesús!. No dio resultado. Seguí andando. una blusa transparente y un sostén bien relleno. lo hice. Tenía un rostro duro como el acero. Parecía condenadamente difícil. pegado encima del ombligo. Todos íbamos detrás de un montón de nada. es que no tiene muchos bares. Colgué y volví a poner los pies sobre el escritorio. nena. No tenía ganas de sentarme en un taburete. Estaba al aire. Cindy Bass. No con la señora Muerte esperando. Cuando sonreía dolía. Llevaba una minifalda. Miré su diafragma. cariño! –dijo–. Puse un billete sobre la mesa. –Pues sí que me iba a servir eso de mucho! Tenía que resolverlo yo solo. No dio resultado. Aquella sonrisa era tan falsa que se me erizaron los pelos del brazo. 32 Bueno. su cerebro.

lo pelé. No pareció que estuviera muy contento conmigo. me deshice de algunos residuos.––Gracias. ya me ocupo yo de este gilipollas. Cogí el teléfono y llamé a Jack Bass a su oficina. œTE EST˘ CAUSANDO PROBLEMAS ESE GILIPOLLAS? Era el camarero de la barra. . No sentía demasiado. Abrió unos ojos como platos. Bebí un vaso de zumo de tomate mezclado con cerveza. –œEso quién lo ha inventado? œTú? –No. œrecuerda a aquel francés del que le hablé? –œSí? œQué le pasa? –Le he quitado de en medio. probablemente te habrás ocupado de montones de gili-pollas. me afeité. –Entonces considera incluida la propina. Mi suerte en los bares iba de mal en peor. tráeme la vuelta. MAMŁN! –gritó. –No te preocupes. –Sí. un tipo pequeñito con cejas de escarabajo. Mary Lou –le dije–. Cayó rodando por el suelo. Así es como les llaman las chicas. Cosa excepcional para un tipo de su tamaño. Me vestí. –œTú qué eres. –Jack –le dije–. Puse el huevo debajo del grifo de agua fría. –No hay ninguna vuelta. Me desperté alrededor de mediodía. Le di una patada en el culo y salí al Sunset Boulevard. me lavé los dientes. TÐ. ––EH. Le dije quién era. 33 Así que me fui a casa y bebí y así pasé aquel día y aquella noche. Estaba perpleja. œa usted le ha picado un bicho raro o qué? –Es más probable que sea un ÿquéŸ. me lo comí y después ya me sentí como nuevo. Esquivé su derechazo y le di con toda mi rodilla en sus partes. dejé hervir el agua. ––MARY LOU! –oí que decía una voz fuerte–. Puse a cocer un huevo. Vi a Cejas de Escarabajo saltar por encima de la barra. No me sentía demasiado mal. –Es alguien que se lo quiere montar gratis. cariño! –Espera –dije–. Andy. medité. Puse mi copa violentamente sobre la mesa y me levanté para recibirle. –œQué chicas? œLas vaqueras? –Pero bueno. un maldito vaquero? –œQué es eso de vaquero? –œNo sabes lo qué es un maldito vaquero? –No.

yo estoy tratando de pillarle el culo a Cindy. Volveré dentro de 6 días. Jack. Está muerto.. Confíe en mí. yo sigo muy de cerca a Cindy.. ––Ya estamos con lo mismo! –Nos estamos acercando.. –œCree que sí? œCree que sí? Joder. Para eso me contrató. –œSe la ha tirado usted? –Usted. –Póngame a prueba.. Bueno. –Bien. ––Usted arregle todo este lío o se las voy a hacer pasar moradas.–œCómo? –Está muerto. –œEntonces hay algo más aparte del francés? –Creo que sí. no quiero herir sus sentimientos. .. Han pasado semanas œy lo único que puede decirme es que hay un francés muerto y ÿCreo que síŸ? –No hace más que dar palos de ciego! –Quiero acción! –Quiero pruebas! –Quiero que esto reviente de una vez y saber qué pasa! –Dentro de 7 días. –Jack.. Queremos pruebas que se puedan palpar. ÿchavalŸ? –No es más que una forma de hablar. –œPero lo hacía? –Jack. cogí al francés. –Está bien. con toda esa mierda de ÿpillarle el culoŸ! œQué es usted. Tengo que hacer unos negocios en el Este. –Le doy 6. Jack. le estoy pagando un montón de dinero. –œY eso adonde nos lleva? –A que ya no puede tirársela.. –œContacto? œQué demonios quiere decir con eso? –Bueno. œNo es así? –No sé por qué le contraté. Se hizo un silencio al otro lado. œQué es toda esa mierda de ÿchavalŸ. Salgo para el aeropuerto dentro de una hora. œEra ése el sujeto? –Bueno. Creo que fue un error. Después volvió a hablar. –Mire. chaval. Jack? El teléfono se había quedado mudo en mi mano. No nos llevará mucho tiempo.. él estaba en contacto con ella. un pervertido? –Oiga. –6 días. –No me llame chaval. Belane. Me había colgado. –Estará todo solucionado. Jack. era hora de ponerse a trabajar. cabrón! –œMe está hablando a mí. El muy gilipollas.

Yo no era ningún cagueta. el Gorrión Rojo me cantaría la respuesta. Tenía el presentimiento de que estaba en la pista de algo. Estuvieron a punto pero no me dieron. Querían captarme. Yo iba a tres coches de distancia. –No. Algo iba a pasar. aparcado cerca de la casa de Bass. Era por la tarde. . nena. Casi lo escupo.… 9. Tal vez si pudiera encontrar al Gorrión Rojo. Tenía que haber una forma. Buenas noches. Venga. Entonces empecé a pensar en Jeannie Nitro y sus cinco compinches espaciales. Después giró y se metió en la avenida principal. Me pitaron y alguien me llamó gilipollas. La seguí a una distancia de media manzana. Entró y aparcó en el n. Apagué el puro. Subió. Iba a volver a encender mi puro. –œDe verdad lo cree? –No tengo la menor duda. –Sí. Pasó un cruce y el semáforo se me puso rojo. A la gente le falta originalidad. apagué las luces y esperé. Tenía que saltármelo. –Bien.À carrera. Belane. El Mercedes rojo de Cindy estaba aparcado en la entrada del garaje. hágalo. Se dirigió hacia el sur. La vida te machaca. Estaba en casa. Colgó. alrededor de las 8. –Bueno. Lo conseguirá. la entrada de un motel. por la noche. Me dolían los pies. con sus tibias piernas cruzadas y riéndose de alguna bobada obvia. después se metió por una lateral. Cogí el teléfono del coche y llamé para que me informaran de los resultados de la 9. –Si averiguo algo le llamaré. œMe había vuelto loco? œTodo aquello estaba sucediendo de verdad? Levanté el auricular y marqué el número de John Barton. para ser exactos. tengo confianza en usted. Comenzó a aminorar. John. encendió las luces y salió marcha atrás. soy Belane. Iba por el carril de la derecha. Probablemente Cindy estaría allí dentro viendo alguna estupidez en la tele. se dirigió hacia el norte. guíame al asunto. Arrancó el coche. Quizá sea mejor que se busque a otro. Motel Dunas de Miel. –Oiga. Cindy Bass estaba saliendo de la casa. Me sentía agobiado. Yo me dirigí al n. Se dirigió hacia su coche. Podía olerlo en el aire. Un tipo simpático. entonces seguiré con el caso. Aparqué. Tenía que acabar con aquella banda. no. Después me coloqué otra vez a tres coches de distancia. detrás de ella. agotado. Dio un viraje brusco. Había vuelto a perder. Me está resultando muy difícil echarle el guante al Gorrión Rojo. más o menos.34 Así que allí estaba yo. en la Autopista de la Costa del Pacífico. a media manzana.… 7. Qué dulce.

… 3. –Aja –dije–. con unas cejas finas y un montón de pelo. Después ella entró y la puerta se cerró. Estaba descalzo. Ya saben. preparado para echarse un buen sueñecito. Cindy! Había suficiente luz y le pude ver bien. no. Tiró una llave sobre el mostrador. Era joven. En efectivo. ––Qué asco! –Sólo intento propagar la palabra de Dios. ––Qué gilipollas! –Bueno. Allí no había nadie.… 8 y la n. Oí que Cindy se reía. Entré. –Ay. œQué pasa.Bajó del coche. –35 pavos. –Tenemos dos. Llamé al timbre. En una trenza. necesito una habitación.… 8? –He dicho la n. señor. No digo para mí.… 3. La n. –œCómo se escribe eso? –No lo sé. ––Qué pena! Necesitaba un poco de coca. caballero. Se abrazaron en la puerta. De hecho parecía que llevaba una pequeña coleta. œa ti qué te importa? –No tenía intención de ofenderle. Necesito una habitación. Tenía un rostro suave. –œHa dicho la n. Había un mostrador pequeño. bueno. Tenía buen aspecto. Se abrió la puerta y apareció un tipo. Nada. Llamé al timbre bien fuerte. –œNo me da un recibo? –œUn qué? –Un recibo.… 8 y la n. . llevaba una camisa larga de dormir y un gorro de punto. –Bueno. –œVendes droga? –No. 6 veces. Un timbre. Unos besos. Cogí mi cámara de filmar y me fui hacia el mostrador de recepción. œTiene alguna libre? –œNo serás un chapero? –Oh. –Como quiera. pero no propagues esa mierda a mi alrededor. Saqué la pasta. señor. señor. Un auténtico memo. œeh? –Puede que sí o puede que no. –Entonces no te lo doy. –Soy vendedor de Biblias. Sino que debía de tenerlo para ella. Apareció alguien. Un pedo viejo.… 8. subió por el sendero hasta la puerta y llamó. estás sordo? –Me quedo con la n. La agarró. inexpresivo. señor.

Tendría que haber sido un gran filósofo. –Necesito carne. Antes quiero que hablemos un poco. sin otro objetivo que esperar el último día o la última noche. –œUna ducha? œQué pasa. A la visión. y sencillamente no tenía ningunas ganas de hacerlo. Qué mierda. no palabras! –Antes quiero darme una ducha. Eso siempre quita las telarañas de la cabeza. de un lado a otro. œPero qué importa realmente quién se tira a quién? Al final es todo tan monótono. ja. a punto de irrumpir en una habitación y filmar la escena de unos follando. busqué en mi abrigo. Bajé el vaso. encontré la petaca de ginebra. Billy. follar. –Jesús bendito! –dijo él–. les hubiera dicho a todos lo tontos que éramos. Podía oírles. Era sólo un trabajo para pagar el alquiler. –vete a la ducha! –Yo le echaré un poco de agua helada a esta cobra! ––Ay. Pero todos estamos en lo cierto y equivocados y viceversa. ja! Sonreí por primera vez desde hacía muchas semanas. Un sitio agradable. el sexo. Oí correr el agua de la ducha. estaba en lo cierto. bajé andando hasta la habitación n. La tengo como un garrote de matar osos y algo tengo que hacer. Empecé a pensar en cambiar de trabajo. el asesinato y a las resacas de los lunes por la mañana.Cogí la llave. Allí estaba yo. Fui a buscar un vaso a la cocina. –Podemos hablar después –dijo Billy–. me largué de allí. después volví a pegar el vaso a la pared. escuchando. Billy. metí la llave en la cerradura y abrí. has estado trabajando en el jardín? –Ay. œlo crees de verdad? .… 8. Di otro trago a la ginebra. –estás más buena que un pan! Joder! –Ay. Iba a pillarle el culo. Pobre Bass. Mierda. En ese momento ella debía de estar saliendo de la ducha. Billy.… 9. Me lo llevé a la habitación y lo puse pegado a la pared que daba a la n. el alcohol. metiendo y sacando aire en los pulmones. Después de que les cortan el cordón umbilical se enganchan a otras cosas. las madres. Si uno fuese un vagabundo. –qué gracioso eres! –Está bien. follar. la masturbación. Billy! Ja. los espejismos. la gente se engancha a algo. no nos precipitemos. –Billy –oí que decía Cindy–. el sonido. Follar. Bueno. Sólo haciendo tiempo. 35 Seguí con el vaso pegado a la pared. me estaba deprimiendo. Tuve suerte. el dinero. di un traguito.

La miré. Normal. –œY quién lo dice? –Lo dice este amigo que tengo aquí. ––Inténtalo. Se quitó de encima de Cindy y saltó al suelo. Billy. –Mierda. nena. joder! No entiendo como no te caes paÊ lante y te das con todos los morros contra el suelo. Está loco. Una vez que Jack y yo estábamos echando un polvo entró en el dormitorio y empezó a filmarnos. El cerrojo de la puerta fue fácil. no tengo un trasero tan grande. –eso no es un trasero! –Eso que tienes ahí es un contenedor lleno de gelatina. Primero muy asombrado y después muy furioso. –Me importa un carajo si en lugar de 3 son 4. palpitando y saltando sin parar? –Esto es lo que vas a tener dentro de ti! –Billy. amigo. Saqué el 32 de la funda que llevaba a la espalda. ––Tú cállate. salí y pasé al porche de la n. Lo abrí con la tarjeta Visa. Me miró. amigo. Billy. Billy. Oí los quejidos de los muelles de la cama que llegaban desde el dormitorio. Billy. Billy. mermelada y pudin! ––Pero Billy!. –Es un detective. me iré sin ningún problema. œqué es esto? œQué COÑO es esto? Cindy estaba sentada en la cama. ––Pero mira el tamaño de esas tetas. No sé cómo pero notó mi presencia. –Esa mierda no va a detenerme. chaval! . œes que no ves lo que tengo aquí delante. aunque supongo que ese culazo te lo impide. Está totalmente majareta. œno? –Dices unas cosas de lo más tiernas. –tú no tienes ninguna idea que cambiar! –Ven aquí! –Trepa a esta Torre de Potencia! Despegué el vaso de la pared.… 9. –He matado a 3 hombres. –Nena. sin ningún problema en absoluto. Cindy! –Se acabó! –Por fin te he pillado el culo! Billy vino hacia mí. comprobé la cámara de filmar.. tú.–Acabo de decírtelo. –Eh. –Oh. œcrees que te voy a dejar salir vivo de aquí? –Claro que sí. La boca completamente abierta. –Nena. œyo no te importo? œNo te importa lo que tengo dentro de mí? –Mira. creo que he cambiado de idea. imbécil! Seguía acercándose a mí lentamente. Billy embestía como un conejo enloquecido.. Conecté la cámara e irrumpí en el cuarto. Empecé a filmar.

Cindy. Se detuvo. –Ya lo sé. Pero no me creo esa mierda que cuentas. ––No me digas! Cuéntamelo. Se camufla en lo que parece un cuerpo humano. 36 Entonces me di cuenta. pero es un espejismo. –Las balas no me hacen nada –dijo–. –no vamos a dejar que un culo gordo que se ha tirado media ciudad provoque resentimientos entre nosotros! Billy soltó una carcajada y vino hacia mí. ––Sí! –dijo Cindy desde la cama–. Miré a Cindy. Me arrancó el revólver de la mano y lo tiró a un rincón del dormitorio. –te va a crecer la nariz! ––Un paso más y estás liquidado. y tú tampoco. –En un bar. vamos a discutirlo. Después miró hacia abajo. Miré a Billy. cara culo! Dio el paso. Lo noté porque la bala no le había hecho nada. mirándome. No había sangre. –œDónde has conocido a este tipo. Disparé. amigo. se llevó la mano hacia el ombligo y se sacó la bala. ni siquiera una magulladura. acercándose–. Ni se movió. Cindy? –le pregunté. –Billy –le dije–. ––Te he calado. ––Ya te he dicho que este tipo estaba chiflado! –dijo.–Mentiroso. –œNo es así. ––Eres un extraterrestre! Cindy se rió. –Mira. Billy se había quedado quieto. mentiroso –sonrió. –mata a ese asqueroso desgraciado! La miré. –Ahora será sólo tú contra mí –dijo. –Tú no te metas. Billy! –grité. Me levanté y me apoyé en la pared. A continuación me cogió y me arrojó al otro lado de la habitación. Yo me retiro de este negocio. . No volverás a verme nunca más. esto es algo entre este caballero y yo. Billy? –Exacto –contestó. Me estrellé contra la pared y caí al suelo. Te puedes quedar con la cámara. –Este tipo no es más que algo parecido a una serpiente con pelo y un solo ojo enorme. Aquel tipo era un extraterrestre. No es ningún extraterrestre. porque voy a matarte.

––Lo ves. . –No me puedo creer lo que acabo de ver aquí. –Sí. La mano derecha de Jeannie volvió a apuntarle una vez más. Pero es que has estado tan ocupada y todo eso. –No lo olvides. no pude evitarlo. ya lo sé –dije. no hay modo de olvidarlo. lo ves! –le dije a Cindy. Oye. ––No. Entonces hubo un destello de luz púrpura en la habitación y allí. –te dije que no confraternizases con los humanos! –Nena. apareció Jeannie Nitro. yo. Billy estaba todavía con los cojones y el culo al aire. Cindy ya estaba completamente vestida aunque todavía en estado de shock. Billy. Una noche estaba sentado en un bar y entró este cañón. –Ya –dije–. ––Hijo de puta! –dijo Jeannie–. Belane. Billy la miró. –Nena. y apuntó su mano derecha hacia él.. la Causa de Zaros. tú sabes que eres la única que existe para mí. estaba como una moto. –œQué demonios pasa aquí? –preguntó Cindy. –œVas a creer a este chalado? –Claro que no. ––Tengo que largarme de aquí! –dijo. nena.–Pregúntaselo tú.. ––Tú te lo has buscado. ––Las órdenes eran ÿNada de Sexo con los TerrícolasŸ! –Jeannie.. Billy! –dijo.. –Jeannie –dijo Billy–. Jeannie. hubo otro destello y un rugido y entonces Billy. de pie. acaba con él de una vez! –Vale. –Venga. Entonces Jeannie me miró.. desapareció. Billy.. mientras empezaba a vestirse. Cindy volvió a reírse. ––Cállate la boca. adelante. œeres un extraterrestre? –œEh? –contestó él. hijo de puta! –dijo Jeannie. no! Hubo un destello púrpura y Billy se convirtió instantáneamente en una serpiente peluda con un ojo húmedo que empezó a zigzaguear a gran velocidad por el suelo de la habitación. el extraterrestre. tú has sido elegido para la Causa. –Vale. Billy avanzó hacia mí. Entonces hubo un tercer destello de luz y Jeannie desapareció. ––No puedo creerme lo que acabo de ver! –dijo Cindy. Jack me contrató para que acabara con tus líos y eso es lo que he hecho.

–Hazlo. De todos modos. –œTodavía quiere divorciarse de Cindy. œHa averiguado algo? –Digámoslo así: los dos caballeros con los que ella tuvo contacto ahora están muertos. a mí no se me puede comprar. –œY cómo sé yo que ella ya no va a irse más de juerga? . Puede quedarse tranquilo.. ése y el francés. –Soy el mejor detective de Los Angeles. Cindy. Un tipo con un buen paquete. –œUsted se dedica a matar? –Jack. O te portas bien o se lo daré a Jack. Jack? –No sé. Se volvió y se dirigió hacia la puerta. Entonces salió por la puerta. –œSí? –Nada. yo tengo algo que puedo darte a cambio de esa cámara. Cindy ya no se irá más de juerga.. como le he dicho. –No. por favor. –œUn extraterrestre? œPero qué clase de mierda quiere que me trague? –Ninguna mierda. ––Bueno. no. Otro caso resuelto. Yo me metí en el cuarto de baño y alivié mis necesidades. y no me estoy refiriendo a mover los intestinos. gordinflón! –dijo. eran un francés y un extraterrestre. –œEl qué? –Ya sabes a qué me refiero. Ella conoció a uno en un bar. tú ganas. –œEstá muerto? –Sí. –Oye. Vete. Ya te habrás dado cuenta a estas alturas. muy amable por intentarlo. sonriendo. œQué demonios quiere decir con ÿcontactoŸ? –Jack. Belane. 37 Al día siguiente en la oficina llamé a Jack Bass por teléfono. –Contacto. Pero fui un auténtico profesional. esos tipos ya están muertos. Miré cómo se bamboleaban aquellas caderas increíbles. Jack. Nos han invadido unos pocos extraterrestres que vienen de Zaros. ––Cindy! –dije–. esos tipos han desaparecido. –Está bien –suspiró–. pues que te den por culo. –espera un momento! Ella se volvió. Y no te olvides de lo que tengo dentro de esta cámara.

Nadie sabrá nunca quién era.–No se preocupe. eché un trago. necesitaba un poco de juerga. ya no va a irse más de juerga. –Pero yo quiero que ella esté conmigo por mí mismo y no por un chantaje. –Ya estamos otra vez. Y dejar de enredarme tanto con los extraterrestres. Las cosas iban saliendo. ––Qué más da. Jack. Y me di el gusto de sentirme bien.. lo sabrá por la forma de comportarse ella. œTiene alguna otra cosa para que yo se la resuelva? Soy el mejor detective de Los ˘ngeles. œno es eso? –Puede que sí. esos dos tipos están muertos. –œY el francés? œTambién tenía un buen paquete? –Jack. –œY usted miraba? –Yo interrumpí. . Recibirá mis honorarios por correo dentro de un par de días. vale. Usted no se la habrá tirado. Puede que no. chantaje. Ya no se va a ir más de juerga. –Pero pasó. –Vale. sentimentalaje! Jack. Jack! –Por favor! Soy un profesional. Tengo un as en la manga. Jack.. –Pero supongamos que lo hace. –Hay algo en todo esto que no acaba de convencerme. Colgué. Ahora deje ya de preocuparse.. –qué cojones! –œCon un extraterrestre? –Pues ya puede estar contento. Déle una oportunidad de acercarse. œY ha dicho que tenía un buen paquete? œCómo era de bueno el paquete? –No puedo decirlo exactamente. que tenga un buen día.. –Ella ya no va a irse más de juerga. –Ahora mismo no tengo nada. Digamos que tengo algo con lo que puedo pillarle el culo si lo hace. Durante un rato. Ella es joven. –Tiene usted algo filmado que ella no quiere que yo vea. Abrí el cajón del escritorio y saqué el vodka. Olvídese. Eché otro trago de vodka. Lo único que tenía que hacer ahora era encontrar al Gorrión Rojo. O con la señora Muerte. Jack. –Muy bien. Me he deshecho de sus contactos y ella ya se encargará de no quitarse las bragas. –œY dice que esos tipos están muertos? œY cómo sé que es verdad? –Jack. Es casi como si no hubiera pasado. –No lo hará porque sabe que yo puedo pillarle el culo. œno? ––Jack. œQué más quiere? Tal vez llegue incluso a encariñarse con usted. Él estaba en ello.

–Supongamos que encuentro a ese pájaro... Encontrará al Gorrión Rojo. soy Belane. Trabajaré en ello. œQué quiere que haga? œQue lo meta en una jaula? –No. –Si de verdad está en algún lado. Dirigía una imprenta al norte de la ciudad. Lo intentaré.. Pero ya no soy un chaval. . œpor dónde podía empezar? Decidí probar en el bar más cercano. Me despierto cansado. Lo único que uno podía hacer era agarrarse bien y esperar el final. El camarero se acercó. Tenía unas crucecitas verdes pintadas en las uñas. usted lo encontrará.. John. No había forma de evitarlos. Para satisfacer la curiosidad. La inmensa mayoría de la gente estaba loca. Hacerlo famoso. –œÉsa es toda la información en la que se basa? –Bueno. Bueno. –Está bien. Nick. Y los que no estaban locos estaban furiosos... Era la tarea más difícil que se pueda imaginar. –œHa visto alguna vez a ese Gorrión Rojo? –Me han dicho que lo han visto. eso era todo. –Supongamos que nunca encuentro a ese pájaro. Creo que he perdido las energías. –John. Sería un chiflado.38 A continuación llamé a John Barton por teléfono. queremos que el Gorrión Rojo sea el logotipo de nuestra empresa... –Usted está en la flor de la vida. Puede hacerlo. Eran alrededor de la 3 de la tarde. Pero resulta que me he enterado de que hay otro Gorrión Rojo por ahí. Usted me lo demostrará. –Está bien. corazonada. –œLe han dicho? œQuién? –Fuentes confidenciales. Busqué un taburete y me senté. ––Fantástico! Colgué. –Yo siempre le he dicho a todo el mundo que usted era un gran detective. éste es el caso más puñetero que he tenido en toda mi vida. œQué tal va todo? –Un poco lento. John. Un tipo de aspecto solitario. Tengo confianza en usted. –Oiga. Necesito un poco más de información sobre ese Gorrión Rojo. No puedo divulgarlas... Pero. Era una tarea difícil. sólo que me proporcione alguna evidencia real de que existe. también quizás una.. –Bueno. No tenía párpados. –Qué bien que me haya llamado. John. No tenía escapatoria. Y los que no estaban locos ni furiosos eran idiotas.. Necesitamos saber si existe. Hice un esfuerzo y miré al camarero.

por favor. o te desconecto como a una bombilla. nena. ––Eh. –Hola. –O sea. Pedí otra ronda.. Da igual.. gordinflón? –preguntó la señora. –A mí no me vengas con insolencias. –Ah –dijo. Quizá una copa me ayude. chico! –le grité al camarero–.. –Un whisky con agua –repetí. –œPor qué? –preguntó él. –Larga vida –dijo la dama. –Ah. –que sean dos! –œEh? –contestó. –Es mejor que cascársela con la mano izquierda. Dos mujeres significan el doble de problemas que una sola mujer. –Lo cual no es mucho. –Resolviendo casos. Una vieja amiga. –œQué te ha pasado en los párpados? –le preguntó la señora Muerte. Cogió el taburete que estaba a mi derecha. Ahora tenía problemas por los dos lados. gordinflón. œempinando el codo? –Claro. –dije. La otra mujer era Jeannie Nitro. –Que sean dos whiskies con agua.. nena. la vi entrar. Estaba bien sentado. A ver si te enteras: soy el mejor detective de Los ˘ngeles. Se acercó y se instaló en el taburete que estaba a mi izquierda. Y se alejó al trote.. La vi entrar con el rabillo del ojo. tengo los nervios de punta. y le pagué. lentamente o jamás. –œNo podrías hacerlo ahora? –pregunté. Llevábamos unos 30 minutos allí sentados cuando alguien más entró. como de costumbre. –œY cómo vas a hacer para dormir esta noche? –Me envolveré la cabeza con una toalla. –Me ha explotado el calentador de gas esta mañana. Hicimos chocar las copas y bebimos. no. –Eso. –No importa.. –Lo siento. larga vida –dije yo. Era la señora Muerte.–Un whisky con agua –dije. –No. œPor qué se dice ÿrabillo del ojoŸ? Los ojos no tienen rabillos. vale –dijo. . tontorrón –dijo–. –œSe puede saber en qué rollo andas metido. Alcé mi copa. La señora alzó la suya. nena. No se movió. Y allí estaba el camarero poniéndolas frente a nosotros. Otra mujer. Pero seguro que me iban a dar por culo.

Vale. Se miraron fijamente. .. –Espero que no le moleste. ésta es la señora.. Llegó la copa y Jeannie se la despachó de un trago. pero.. Habían llegado las copas.Le pedí al camarero que pusiera otro whisky con agua.. tengo que hablar contigo. Luego me volví hacia Jeannie. tienes que hablar a solas con esa dama. ésta es Jeannie Nitro. –œQuién es esa puta? –Nunca lo adivinaría –le contesté. idiota.. la señora. Me volví hacia la señora Muerte. A continuación fue la señora Muerte la que me habló en un susurro. ésta va por las damas! Hicimos chocar las copas y dimos un trago. Nunca me imaginé que me vería en un embrollo como aquél. llegó rápida la respuesta.. –Señora. Hice señas al camarero para que volviera a llenar las copas... En forma de Mujer. –Señora Uerte –se adelantó a decir ella misma. entre el Espacio y la Muerte. supongo que es hora de hacer las presentaciones. pensé.. Eh.. –Bueno –dije–. Después miré a la señora Muerte. œPor qué iba a molestarme? No estoy enamorada de ti. ––Muy bien. que tal vez no existía. –Jeannie. tengo que hablar contigo. Apenas entendía el porqué. –Ya lo sé. œQué podía hacer? Tomártelo con calma. esencialmente. caminando por allí maravillosamente concentrada? œPor qué no podía ser un gallo en un gallinero picoteando semillas? œPor qué aquello? Jeannie me dio un codazo y susurró: –Belane.. –Nicky –susurró–. creo que esto puede resultar muy interesante. Puse unos billetes sobre la barra. 39 Allí estaba yo sentado. œPor qué no podía ser un cocinero de los que hacen huevos revueltos y actúan despreocupadamente? œPor qué no podía ser una mosca en la muñeca de alguna persona. œQuién es esa puta que está sentada contigo? –Nunca lo adivinarías –contesté. œPor qué no podía ser yo simplemente un tipo que estuviera sentado viendo un partido de béisbol? Concentrado en el resultado... œTendría alguna oportunidad? A la vez se suponía que debía encontrar al Gorrión Rojo. Sentía que todo era muy raro. gordinflón..

–Ya.. –Sí. Pero dígame sólo una cosa. –œQuién era? –me preguntó–. Nick. ahora esfúmate un poco. Parecía triste. –De eso no tengo ninguna duda. Pero sólo un momento. –œQué quiere decir? –preguntó. tú me ayudaste con Céline. Y ahora lárgate mientras puedes. –Belane. –Alégrate de que sólo haya sido un mareo.. –Está bien. voy a tener que marcharme.. Giró y se dirigió hacia la puerta. Tú y yo tenemos un negocio pendiente. –Lo siento. Ahora lárgate de una puñetera vez. –No tengo por qué hacerlo. se detuvo allí un momento. El camarero se acercó a coger el dinero. quiero hablar con esta dama. Oye. ya. pero no puedo evitar enredarme en estas discusiones con cada camarero con el que me topo. Sentí como un mareo cuando pasó a mi lado. –Que te den por culo –contestó. –Has sido tú el que ha preguntado. Me volví hacia Jeannie. –Bueno. sigue jodiendo la marrana y ya verás. –Vale. –Si te lo digo no me creerías –contesté. Se alejó lentamente hacia el otro extremo de la barra. –Has estado brillante –dije–. señora Uerte. Céline. Tómate una copa para el camino. –Así que yo te dejaré a solas con tu dama un momento. –Yo estoy pegada a todo el mundo. –Está bien. . no te preocupes. Su belleza era indescriptible. sólo que tú eres más consciente de ello. así que ya nos veremos. Luego desapareció. nena. Acabó su copa y se puso de pie.–Pero es que parece que usted siempre está pegada a mí. –Bueno. Belane. –œCómo hace un tipo gordo y feo como usted para ligar tanto? –Es por la leche que les echo a los bollitos. después se rascó el culo. –Inténtelo. ––Pero no tiene por qué contestar de un modo tan desagradable! –Si eso te ha parecido desagradable.. –No se pase de listo. señora. amigo –dijo.

el odio. a excepción de las ratas domésticas y los caballos de carreras. Lo único bonito de la Tierra son los animales y ahora los están exterminando. Jeannie? –La Tierra. Es tan triste que no me extraña que bebas tanto. por favor. pero œpor qué se va tu pandilla de la Tierra? –Lo hemos pensado bien y es demasiado horrible. todo. de la Tierra. los que están conmigo tendrán que marcharse. al día siguiente...–No. Sólo me quedaba una tarea pendiente: localizar al Gorrión Rojo. No estaba durmiendo en la calle. 40 Así que. No sé por qué. pronto desaparecerán. Extendió el brazo y cogió su copa. Fantástico. Era hora de poner un poco de orden.. podemos desaparecer en dos días o durar mil años más. me parece que os habéis hundido hasta el cuello. El humo. por eso es tan difícil que haya algo que le importe a la mayoría de la gente.. gordinflón –dijo sonriendo. –No llores. –Adiós. los asesinatos.. No sabemos qué pasará. y también a los animales. Jeannie. Nadie llamaba a mi puerta para encomendarme nuevos trabajos. –Sí.. Vi que los ojos se le llenaban de lágrimas.. Considerándolo todo. sólo que no encajaban dentro de la maquinaria necesaria en ese momento. la comida contaminada. Yo había tenido suerte. –œEl qué es demasiado horrible. Y no te olvides de nuestras centrales nucleares. Había conseguido algunas jugadas bastante buenas. y jamás volvería a ver nada que se les pareciese. Jeannie. –Sí. –No es culpa tuya tener que irte. había hecho bastante más de lo que me había propuesto hacer durante toda mi vida. el agua contaminada. estaba yo de vuelta en mi oficina. Y después se largó. lo que quiero decir es que tendré que marcharme. me miró con unos ojos que yo nunca había visto en ningún sitio. un poco de orden en mí mismo. Por supuesto que había montones de gente buena durmiendo en la calle. Belane. –Voy a echarte de menos. No queremos colonizar vuestra Tierra. –Sí. Jeannie. el aire contaminado. El montaje era inflexible y si nos encontrábamos durmiendo en nuestra propia cama por la noche. pero también es verdad que algunas . la desesperación. se la bebió de un trago. pero me había encariñado contigo. –Es comprensible –dije riéndome–. eso ya era una inapreciable victoria sobre las fuerzas. Y no eran idiotas. Y esas necesidades cambiaban continuamente.. maldita sea.

Olía a algo. Ella sabe cosas sobre el Gorrión. Bueno. Tenía unos ojos pequeñitos y rasgados. Le solté. œeh? œY quién es ese ÿsabemosŸ? –No puedo decírselo. –Cuénteme más. Casi se cae redondo al suelo. –Muy bien –dije–.de las jugadas me las había pensado bien antes. rumiando sobre ello. Quiero decir que pongamos que uno comprende que todo es absurdo. Casi siempre lo mejor de la vida consistía en no hacer nada en absoluto. –œY si yo hago que lo diga? œY si le arranco la respuesta a patadas? –No puedo. Amos Redsdale. Y demasiado calientes. . era un mundo bastante horrible y a menudo me sentía deprimido por la mayoría de la gente que lo habitaba. pase. –Conque ÿsabemosŸ. –Sí. –œBelane? –preguntó. Era como la búsqueda del Grial. œMe entienden? Es un pesimismo optimista. se inclinó hacia adelante. Pero. Saqué el vodka y di un trago. –œCuánto? –75 dólares. Me levanté. No lo sé. tengo la contraseña. –Tal vez –contesté. El Gorrión Rojo. Y de pronto unos golpecitos en la puerta. œQuiere saberlo? –œDe qué se trata? –De una dirección. Tenía un leve tic en la cabeza. –Tranquilo. vestido con harapos. al diablo con todo. entonces no puede ser tan absurdo porque uno es consciente de que es absurdo y la conciencia de ello es lo que le otorga sentido. sí? œQué contraseña? –Gorrión Rojo. Puedo decirle cómo llegar al Gorrión. Tal vez fuesen aguas demasiado profundas para mí. –Me llamo Amos –dijo–. Como a queroseno. le creí. Eché otro trago de vodka. Por lo que fuera. –Sabemos que usted lo anda buscando. le agarré por la pechera de su lamentable camisa. Belane. Se abrió la puerta y apareció un tipo menudo. en pasar el rato reflexionando. –Aquí le traigo todo –dijo. Quité los pies del escritorio. Se detuvo justo al borde de mi escritorio. No estoy seguro. –œAh. considerándolo todo. Di la vuelta y volví a sentarme detrás de mi escritorio. Se acercó hacia mí andando de lado. rodeé el escritorio. ahora largúese inmediatamente.

Me han dado un soplo para la apuesta doble de hoy. –Vale. Recorrí la mullida alfombra hasta encontrar el apartamento 9. Empujé la puerta. Bebí un traguito de vodka. señor. se dirigió hacia la puerta y desapareció. –Tengo que llegar a la primera carrera –dijo. Definición de barrio bonito: lugar en el que uno no puede permitirse vivir. Belane. Aunque la mayoría de los números me preocupaban. o sus combinaciones. Decía: ÿDeja Fountain. El material es bueno. Se abrió. Llamé al timbre. el 7 y el 8. Los ˘ngeles Oeste. –Sólo estaba bromeando un poco. Nicky. Es sobre el Gorrión Rojo. Lo abrí y leí. –60 –dijo Amos. fui hasta allí en coche y aparqué fuera. œQué pasaba con el 9? Parecía como si escondiese algo peligroso. Amos. Oí pasos. Entonces se abrió la puerta.Ÿ –Oye. Un barrio bonito. por favor. –œCómo? –Nada. –Mierda.. Apartamento 9. . Se oyó un fuerte zumbido. Me envía Amos Redsdale. dame esa dirección. Luego se volvió. Amos. Sólo me gustaban el 3. –Está bien. Se oyó una voz dulce.. 41 Esperé a que fuese de noche. cerré la puerta con llave y me encaminé al edificio de apartamentos. si quieres conservar el culo en su sitio. Llamé al timbre que había junto a la placa que ponía ÿDeja FountainŸ.–Que te den por culo. Y allí quedé yo sentado con 60 dólares menos y un pedazo de papel en la mano. aunque con un deje irónico: –œSí? –Busco a Deja Fountain. Me han tomado el pelo. Tengo que llegar a la primera carrera. œno le interesa? Entonces me marcho. Amos. –No sé de qué diablos me está usted hablando. Saqué 3 billetes de veinte y él me dio un pedacito de papel. Me llamo Nick Belane. –Más te vale que lo sea. Pase. œCómo sé que es verdad? –Usted vaya allí y ya está. puedes haber escrito cualquier mierda que se te pasara por la cabeza en este papel. 3234 Rudson Drive. me deslicé fuera del coche. –50 pavos.

Culo. –œQué? –Sólo los negros dicen ÿcabrónŸ. a ver si puedes tocar el techo. señor Belane. –Pero si eres blanco –dije. largo.. sí? No me diga. –œUna copa? –Por supuesto. Minutos después apareció el cabrón que me había quitado mi artefacto. –Deja. Puso la copa sobre una mesita baja que había frente a mí. Me clavó sus ojos verdes. se van desgastando simplemente. cabrón! –No te muevas! –Levanta las manos! –Bien alto. œpor qué no viene aquí y se sienta junto a mí? Me trasladé y me dejé caer junto a ella en el sofá. Era una habitación grande. ya puede darse la vuelta. –Mmmm. lo cogió. –Y tú también –contestó él. Le devolveré su cacharro cuando se marche. –Tengo el presentimiento de que usted y yo podemos ser buenos amigos. Fría. Joven. arrancó uno de los extremos de un mordisco. La mayoría de los hombres no saben vivir en absoluto. un whisky con soda. lo encendió y expulsó un penacho de humo sexy y azulado. –Me han dicho que está buscando al Gorrión Rojo. œTiene whisky y soda? –Bernie –dijo ella–. Emitía peligro. Perfume de menta. . por favor. –Bueno. Deja se acomodó en el sofá.. por favor. Cabello castaño oscuro. Con clase. –Sí. –Muy bien. muy buenos amigos. Encontró mi artefacto. Seguí a Deja a otra habitación.. Me di la vuelta y le miré. le quitó el celofán. –Usted es un hombre guapo. Sonrió. Un tipo enorme aunque blanco. para un cliente.Era estupenda. –œAh. le pasó un poquito la lengua. –Pase. Sus labios sonreían. Ojos verdes. seguro que ya lo sabe. señor Belane. Me señaló un sillón.. Es muy atractivo. Estaba cacheándome. Tiene ese aspecto de haber vivido bien la vida. –Eso ya depende de usted. Con un vestido rojo. –œQuién es? –Eso es confidencial. La seguí hacia dentro. –œHabla en serio? –Llámeme Deja. Entonces sentí un objeto duro en mi espalda. ––Quieto. cabrón! –œEres negro? –le pregunté. señor Belane. sacó un purito. pues seré un cabrón –dije. a su manera.

le devolví el puro. Volvió a reírse y a continuación su boca volvió a estar sobre la mía. No contestó. . Deja me pasó el puro. –œQuiere darle una calada? –Aja. –Por favor. lo solté. Recogí las armas. tío. Había pasado mucho tiempo. –Aja. una en cada mano. Y su boca estaba sobre la mía. la alfombra se elevó. Entonces oí pasos. Bernie. Le cogí del pelo y le tiré la cabeza hacia atrás hasta que abrió la boca. me han dicho que le dijera que tiene que olvidarse completamente del Gorrión Rojo. Estaba allí de pie con dos pistolas. –Está bien. –Chupa esto un rato. –œHace cuánto que no está con una mujer. Tenía los ojos llenos de lágrimas. Un destello de luz azul relampagueó frente a mí. volvió a depositarse en el suelo. Se alejó. Lancé mi pierna derecha hacia arriba y le aticé en todos los huevos. puse una en la funda y la otra la mantuve en la mano derecha. ––DEJA! –dijo–. Belane? –No lo recuerdo. Di un trago al whisky. Bernie emitió un gorjeo. Deslizó la lengua en mi boca como una serpiente. Después le metí la pistola en la boca. Soltó una carcajada. –Yo nunca abandono un caso a menos que sea por expreso deseo de mi cliente. está bien –dije. –Señor Belane –dijo ella–. después temblaron un poco las paredes. Pegó un grito y cayó agarrándose el centro de la entrepierna.. desapareció. Di una buena calada. No estaba mal. tragué el humo. –Éste lo abandonará. Le levanté del suelo con la mano izquierda y le arrojé sobre una silla. Miraba a Deja fijamente. La habitación se iluminó por un instante. luego se apartó. Bernie respiraba con dificultad. señor Belane. –SABES QUE TE AMO! –LE MATARÉ! –TE MATARÉ A TI! –ME MATARÉ YO! Yo estaba en una postura perfecta. una voz: ––ALTO! Era Bernie. cabrón? –le pregunté. no le mate! –œQué sabes sobre el Gorrión Rojo. como si no hubiese oxígeno en el aire. Su cuerpo era como una serpiente. ––No le mate! –dijo Deja–. mientras pienso lo que voy a hacer. Me besó. Bernie.. –œLe molesta que fume este puro? –Aja. No estaba mal.–Gracias. Una de las pistolas era la mía.

. . –Manda a Bernie al cine o algo así. nena –le dije–. ––Te vas ahora mismo a tu cuarto y te quedas allí hasta que yo te diga que salgas! Bernie asintió con la cabeza. por favor! –Nena.Hundí la pistola más adentro. –Está bien. ––Eso ha sido asqueroso! –No vuelvas a hacerlo! Me volví y miré a Deja. Miré a Bernie. –Usted me da miedo. Deja había apagado su puro. –No quiero. salí por el portal y regresé a mi coche. cogí mi copa. –Los ÿprobablementeŸ no sirven para nada cuando el amor y las armas se dan la mano. Cerré la puerta tras de mí. Fue un pedo fuerte. señor Belane. –Pero es que él ha dicho que te iba a matar. –Ahora. Inmediatamente oí cerrarse una puerta. –Ya está. –œQué? œY por qué? Pero si me estabas metiendo la lengua hasta el esófago. –Esta noche no. Le saqué la pistola de la boca y le tiré al suelo. Cuando me fui. Y de los que apestan. desapareció por el pasillo. con los ojos clavados en la alfombra. Se puso de pie y se alejó pesadamente. –œTiene este tipo una habitación aquí? –Sí. la acabé. Y yo todavía estaba empalmado. Me subí y lo puse en marcha. –œEntonces cuándo? –Mañana por la noche. A la misma hora. vayase. –Estoy preocupada por Bernie. es demasiado violento. Me agaché. esta noche no. Entonces le oí tirarse un pedo. Estará sentado en su cuarto. fui pasillo adelante. Era una cálida noche de luna. Estuve un rato esperando a que se calentara. sólito.. Deja suspiró. Ya no sonreía. quiero llegar hasta el fondo de este asunto del Gorrión Rojo. œno le has oído? –Probablemente no hablaba en serio. –œNo tiene tele? œO puzzles? œO un cómic? ––Por favor. Deja estaba sentada en el sofá. en marcha –le dije. volvamos a lo que estábamos.

42 Me dirigí a un bar donde todavía no había tenido problemas: el Blinky's. Lo que usted necesita es un loquero. –Cuando las averigües me las cuentas. Tenemos reservado el derecho de admisión. –œCuál es el problema. cielo. Blinky. Tuve una infancia de mierda. œpor qué no se bebe primero una y después la otra? Así se mantienen frías. humo. caballero? No tenemos ninguna obligación de servirle. me senté. No estoy seguro. Dos botellas llenan un vacío que necesita ser llenado. Betty? –Este tipo quiere dos botellas de cerveza china.. supongo. Tendré mis razones. se le veía un diente de oro. probablemente esté esperando a un amigo. Tenía una mirada vacía. –œMe está diciendo que no me va a servir porque he pedido dos cervezas chinas y no le explico la razón? –No he dicho que no le vaya a servir. Sin vaso. cielo? –Sí. Llegó la camarera vestida con un traje estúpido: un traje de deporte rosa con unos algodones que le levantaban los pechos. –œPuedo preguntarle algo? –Sí. idiotas. Betty. –œLas dos cervezas se las va a beber usted? –Eso espero. –Déjalo. –Pero yo quiero hacerlo así. Sin vaso. –œQué le sirvo. Quizá. –œChina? –Dos botellas de cerveza china. –œQué marca? –Alguna china. Una agradable fatalidad flotaba en el aire. Me dirigió una sonrisa horrible. –No espera a un amigo. œpuede traerme dos botellas de cerveza china? Se acercó un tipo enorme con un delantal blanco sucio. Sin vaso. –Entonces. A primera vista parecía estar bien: muchos compartimentos forrados de cuero. cielo? –dijo con voz chirriante. una necesidad inconsciente de seguridad. –Muy bien. la razón de todo es por seguridad. –œSabe una cosa. Pero hasta que consiga uno.. –Mire. Busqué un compartimento. –Dos botellas de cerveza. He dicho que nos reservamos el derecho de hacerlo. –œDos botellas. –Voy a decirle algo. oscuridad. . cielo. –œPor qué tengo que contártelas? Igual quiero guardármelas para mí.

. –Ya le he dicho que le hacía falta un loquero –dijo Betty. Betty llegaba en ese momento con las cervezas chinas. œpara qué quiere dos botellas de cerveza china? –Para bebérmelas. –Este tipo está chiflado –dijo Blinky. Blinky se quedó petrificado. dentro de mi compartimento. Le temblaban las tres papadas. Le miré y solté una carcajada. –Eso apesta –dijo Blinky. el Gorrión Rojo. Por fin. –No vuelvas a dirigirme la palabra –le dije–. Saqué un puro y lo encendí. Betty se fue a buscar las cervezas. Quiero que observes cómo me bebo esas tres cervezas chinas. nada más. –En cuanto a ti –le dije a Blinky–. Sin vaso –dije. Y no vuelvas a hacer nada. es que es raro. de pie. logrando deslizarse. Betty seguía allí. tú no habrás visto al Gorrión Rojo. que me irrite o te arrancaré los labios de esa jodida cara. amigo. –No –contesté. œno? –œEl Gorrión Rojo? –Sí. –œY por qué no pide una. –Blinky –le pregunté–. Parecía que fuera a cagarse encima. Blinky? –Tráele tres botellas de cerveza china. –Por supuesto –dijo. no se sabe cómo. Sin vaso. –Nunca había visto eso. –Entonces. nada en absoluto. –Pero œpor qué no puedo hacerlo? œVa contra la ley? –No. –œQué? –Tráeme tres botellas de cerveza china. Pasó un minuto. Estaba sudando. Era como dos tipos grandes y gordos. Otro tipo grande y gordo. –Y tus excrementos también –dije yo. Entonces Betty preguntó: –œQué hago. la acaba y después pide otra? –Prefiero hacerlo así. –œNo espera a ningún amigo? –me preguntó.Blinky me miró. tú te vas a sentar al otro lado de la mesa. –No lo he visto –dijo Blinky. Ambos se quedaron allí mirándome.

Dios. Me había sacado brillo a los zapatos y sólo me había bebido 3 o 4 cervezas. encontré la botella. –Vale. Pasearme de una mesa de juego a otra. Dios. Esperé. escupí el cigarro. si yo no tenía nada de dinero. Nada más que perchas solitarias. œQué se supone que debo hacer? –Se supone que debe llamar al timbre desde fuera y decirme quién es usted y qué quiere. señor Tohil. bebí un trago de vodka. busqué en mi abrigo. Dios. Caía una llovizna suave. Luego me di la vuelta. Sonaba como si fuese otro tipo grande. Pensé brevemente en el suicidio. con aspecto de listo. Pero qué coño. No quería jugar más. Oh. Oh. ––Imposible! –Señor Tohil. Y tenía que encontrar al Gorrión Rojo. œSe habrían largado la tal Deja y aquel cabrón? Tendría que haberlos atrapado la noche anterior. señor Tohil. Observando cómo los idiotas dilapidan fortunas. Volveré a salir y llamaré al timbre y le diré que tengo unas flores para usted. Quería retirarme. –Qué horrible visión! Mi primera pista hacia el Gorrión Rojo convertida ahora en 32 perchas vacías. Ésa era la idea que yo tenía de pasarlo bien. Fui directo al dormitorio. Se abrió y entré en el vestíbulo. una señora estaba saliendo y yo he aprovechado para entrar en ese momento. œLe parece bien? . Oh. Dios.43 Así que allí estaba yo la noche siguiente. Vacío. TOHIL Llamé a la puerta. salí de allí. decíamos cuando yo era niño. Tohil! –œCómo ha hecho para entrar aquí? –El portal estaba abierto. Digamos que a un sitio como Las Vegas. –Flores. un poco siniestra. Me sentía cansado. abrí el armario. M. –Se supone que no debe hacer eso. Como detective era un idiota. Forcé la puerta y entré. Llamé al timbre del apartamento 9. esperando fuera del edificio de apartamentos. Pegué la oreja a la puerta. Recorrí el pasillo hasta el 9. Volví a llamar. Maldita sea. No había nada de ropa. Relajarme bajo los focos mientras mi tumba abría la boca en un gran bostezo. Nada. –Traigo unas flores para M. La había perdido. señor Tohil. –No lo sabía. Dios. La puerta que ponía: ADMINISTRADOR. recorrí el pasillo y el vestíbulo hasta que encontré lo que buscaba. –œSí? –contestaron. llamándome. quiero decir mental y físicamente. lo descarté. œLes había dejado escapar? Encendí el puro con una mano y con la otra trabajé la puerta con una ganzúa. Ni siquiera el ruidito de un ratón. ÿDios está meandoŸ. No quería ni pensarlo. Nada.

Ÿ Tonterías. debajo de un sobaco. cerré la puerta de una patada y le agarré del cinturón. ––Párate ahí mismo! –ordené. –œDŁNDE EST˘ DEJA FOUNTAIN? –grité. con licencia. Olía como a azufre. –œQué cojones está usted haciendo? œDónde están las flores? –Quíteme la mano del cinturón. tal vez más arriba. Le vi cogerse el . Tohil. Entonces sentí sus manos en mi garganta. Me entró el pánico. soy investigador privado. –La información es confidencial y te irás sin ella. Me estaba mirando pero no me estaba viendo. amigo. tonterías. fuertes. No tenía buen aspecto en absoluto. Era un monstruo.. –Ahora lárgate de aquí antes de que me tire un pedo en tu cara! Saqué la 32 y le apunté a la barriga. Retrocedí tambaleándome. Todo se había terminado para mí. Ya te estás largando de aquí. La puerta se abrió de par en par. Seguía avanzando. –No me obligue a usarla! Soltó una carcajada y dio un paso hacia mí. –Te sacaré de aquí ahora mismo! –Soy cinturón negro. No pasó nada.–Déjalo ya. –No han dejado ninguna dirección –dijo–. Tohil –le solté–. Era un tipo grande. La pistola se había encasquillado. Necesitaba un afeitado. Quiero saber el paradero de Deja Fountain. No podía respirar.. Grandes destellos de luz me retumbaban en la cabeza por detrás de los ojos. Y yo estaba acabado. Retrocedí. Se me llenó la mano. apartamento 9. No tenía buen aspecto. joder! –Tranquilo. señor Tohil. Podía sentir la muerte en el aire. apreté el gatillo. tengo que encontrar al Gorrión Rojo y Deja Fountain tiene la solución. Eran del tamaño de un jamón. tratando de conseguir aire de la estratosfera o de donde pudiera. –Tranquilo. –Que te den por culo. Eso es un arma mortal. implacables. muerto. Le clavé la rodilla en la ingle. ––Quieto ahí! –grité. Jamones con dedos enormes. Sólo quiero esa información y después me iré. Pondría la báscula en 115 kilos.. Entonces sentí que las manos me soltaban de repente. Sólo una voz en mi cabeza que dijo: ÿNecesitas un neumático nuevo para la rueda derecha de atrás. Yo estaba indefenso. Tendría los órganos sexuales en algún otro lugar. Tengo que saber adonde han ido ella y su novio. –Tohil. Aquí. Paró. Miré a Tohil. muchacho.. torpes. Entré de un salto. Pero mi pasado no relampagueó frente a mí. era idiota. –Anda y que te jodan –dijo viniendo hacia mí.

–œAlguien que yo conozco? –œConoce a Harry Dobbs? –Creo que no. Tomé aire. Le pasé por encima. Podría partir una llave inglesa de un mordisco. También el rojo. De todos modos.. No era más que una cara insulsa . Llegué al portal. otra vez deprimido. Belane? –Realmente no me puedo quejar. Seguía allí. –œQué tal todo. Le sentaba bien el negro. Y después desapareció. Seguía cayendo una leve llovizna. –Bueno –dijo ella–.. Nada. me tengo que ir. ya.. Estaba totalmente vestida de negro. me senté en una silla. Jadeó. Pero después de trabajarla un poco su magia te atrapa.. Era agradable sentirla en la cara. –Vaya nena! Nunca te dejaba en la estacada. Regresé a mi casa. Necesitaba un neumático nuevo.. Adiós. perfectos. señora. sin duda. Sonrió.brazo izquierdo. dos de 20.. miró hacia arriba y cayó al suelo. me dirigí al coche. Sin más. Valía más que el oro. al otro lado de la habitación. uno de 5 y uno de uno. Nunca había estado tan guapa. postres. –Ya. Había vuelto a mi viejo amigo. la abrí. la cerré y salí al pasillo. Había un billete de 50.. busqué su cartera. Me los metí en el bolsillo derecho del pantalón.. Me acerqué. Come demasiadas patatas fritas.. puré de patatas. Encuentro que tiene un especial toque tibio que el whisky americano no tiene. Lo rodeé para comprobar el estado de la rueda trasera derecha. suspiré. –Bueno. 44 Así que allí estaba yo. estaba deprimido y me senté en un sillón con la petaca a mi lado. olvídelo. Dientes fuertes. salí. sabía que cuando nos sentirnos mal esa hija de puta hace que nos sintamos peor.. Me dirigí hacia la puerta. Bueno. Tengo que hacer otras cosas por aquí cerca. No había nadie a la vista. le tomé el pulso. Estaba gastada. No encendí la tele. Liquidado. Volvió a sonreír. me incliné sobre él. Belane. Se agarraba el brazo izquierdo y una expresión de tremendo dolor cruzó por su rostro. en el sofá. si le conoce.. Me acerqué a Tohil. –Será mejor que vigile su peso. Y allí. estaba ella: la señora Muerte. escocés con agua. ha estado dándole a la cerveza. entré y abrí una botella de whisky escocés. El whisky escocés es una bebida a la que no se le coge gusto inmediatamente.

–œSí? –Era una voz masculina. con 55 años y andando a tientas en la oscuridad. sentado. Y una vez dentro se transformaba en hábito. Aquello se convertía en una competición vulgar. Ponerse furioso por nada y por todo. Así que allí estaba yo. LLAME A UNA DE NUESTRAS HERMOSAS CHICAS. año tras año. Todo se había venido abajo por trivialidades. œSE ENCUENTRA SOLO? œDEPRIMIDO? AN¸MESE. ELLAS EST˘N DESEANDO HABLAR CON USTED. En lugar de ayudar al otro. Bueno.tras otra. El Gorrión Rojo se me había escurrido de mis estúpidas manos. Allí estaba yo. Día tras día. Discusiones insignificantes. Pero era raro. Kitty era la mejor. seguirá llegándote. Había un anuncio. Tres cuartas partes de mí estaban muertas. Tampoco es que yo lo quisiera. Hay dos cosas que les mueven: la ambición y el miedo. Sentados. Sonaba como a mala leche. preguntándose adonde se había ido todo. La llovizna se había convertido en chaparrón y yo me quedé allí sentado escuchando el golpeteo de la lluvia sobre el techo. Aparecieron las chicas.Ÿ Parecía un buen consejo. Di un trago al escocés y marqué el número. Una procesión interminable de idiotas. escuchando la lluvia. Es que yo había fracasado hasta con las mujeres. Nada había ido realmente mal ninguna de las veces. era interminable. Si me hubiera muerto en aquel mismo instante nadie habría derramado ni una sola lágrima en todo el mundo. por favor. Pinchando sin parar. Coge la cosa real y dales en su lugar un pedazo de papel. Y sabía que nunca volvería a encontrar a mi informante originario. triturándose. –Kitty. escuchando la lluvia. algunos de ellos famosos. –joder! Me había casado tres veces. Los cómicos no tenían gracia y los dramas eran de 4. excepto el whisky escocés. Pinchando. Y después se salía. œA qué grado puede llegar la soledad de un mamón? Pero el mundo estaba lleno de pedos viejos como yo. Jamás tendría que haber dejado escapar a aquellos cabritos. criticaba esto o lo otro. Uno sabe que es viejo cuando se sienta a preguntarse adonde se ha ido todo. Del todo. Encendí la tele. uno se apartaba. no se ha ido a ninguna parte. CARGÐELO A SU TARJETA VISA O MASTER CARD. Parecía que no había forma de salirse. Usa su dinero. Uno casi no quería salirse. Eso es la banca y los seguros. No tenía mucho con que distraerme. –œTiene usted 21 años o más? . HABLE CON KITTY O FRANG¸ O BIANCA. œCuánto tiempo más podría aguantar en el juego? œEs que los ineptos merecían algo más que una patada en el culo? Mi viejo me había dicho: ÿMétete en algo en lo que primero te den el dinero y esperen recibir algo a cambio después. Estaba como al principio.a categoría. Y a ti. Aunque mi padre murió en la ruina. no es que pensemos eso. una: la oportunidad. Me serví otro escocés. LLAME AL 800-435-8745.

–œCómo sabe que me va a gustar? –Oiga. Después oí una voz. Déjate ir y te sorprenderás de lo que podemos llegar a hacer juntos. –Escucha. –œY de qué me va a hablar Kitty? –Le va a gustar. aunque no demasiado. –Está bien. soy Kitty! –Hola. cariño mío. Kitty. œy cómo sé yo que no va usar toda esa información en su propio beneficio? O sea. espere a que busque todo ese rollo en la cartera. –Vale. sorbiendo un whisky escocés y escuchando la lluvia. a nosotros tampoco nos gustas tú. Llevamos 2 años en este negocio. no soy modesto. ––Hola. –Eh. mirándote a los ojos. –me siento muy cerca de ti! Me siento como si estuviera acurrucada en tu regazo. –estoy demasiado caliente como para coger frío! –œQué? ––He dicho que estoy demasiado caliente como para coger frío! . número de la seguridad social y del carnet de conducir. yo estoy sentado aquí solo. œHas cogido frío? –Nick.. mmm.. Kitty. –Amigo. œcómo sé que no me va a joder vivo? œQue no va a usar esa información para obtener cosas? –Oiga. me llamo Nick. –Nosotros nos anunciamos por televisión. –como si fueras a besarme! ––Y una mierda!. Yo tengo los ojos grandes y azules. Y también su dirección. número de teléfono. –Mmmm. Hubo una pausa considerable mientras investigaban mi crédito. Kitty. Te inclinas hacia mí. bastante. tienes que usar la imaginación un poquito.. Nick. –Déme su número y fecha de vencimiento.. si no te gustamos. Nick. amigo. œquiere hablar con Kitty? –Creo que sí.. ––No te hagas el modesto! –No. sexy? –Sí. –œMaster o Visa? –Visa.–Más –contesté. cariño. œNo te gusta mi voz? œNo la encuentras bastante. vale. Le di la información.. Parece como si estuvieras acatarrada. mi voz no es sexy.. –œSabes?. espere un momento. amigo.. –tienes una voz tan sexy! –Me estoy poniendo un poco cachonda! ––Venga ya!.

Kitty? –œNo lo adivinas? –No. Nick. Fui al cuarto de baño y oriné.. me guiñé un ojo y regresé a mi escocés. El teléfono. –ya sé lo que vas a hacer! –Pero no tienes que ir al cuarto de baño para hacerlo. Nicky? –Los zapatos. se me ven las rodillas y los muslos. piensa que estoy ahí.. œqué es esa cosa tan grande que está ahí empinada mientras hablas conmigo? ––Ah. Quizá es que fumas demasiados cigarrillos. Kitty. Sigue escuchando mi voz. Tengo que hacer pis. ––Nick. esto! –Es mi barriga! –Sigue hablando conmigo. –Vale. –œSí? –œMe disculpas un momento? Tengo que ir al cuarto de baño... me lavé las manos. Nick. –œQué más. en tu regazo. Nick. piensa en ello. fue una mierda de conversación.. qué malo eres! Tengo muchísimas ganas de ir ahí y darte un buen azote! –O tal vez te deje que me azotes tú a mí! –œQué? ––Fuerte. Nick... Bueno. fuerte. –Vale. los zapatos.. Tiré de la cadena. –hemos acabado esta conversación! Colgó. parece como si hubieras cogido frío. –Baja la mirada. puedes hacerlo mientras hablas conmigo! –No.. y ahora œqué ves? –Lo mismo: el teléfono. –Ay. pero al menos me había hecho olvidar al Gorrión Rojo y otros asuntos. Tengo el pelo largo y rubio. Nick! –Kitty. ––Yo sólo fumo una cosa. Nick! –œEl qué. –Está bien.. Piensa en ello. mi copa. mi barriga. aún podía escuchar la lluvia..–Bueno. . –Nick –contestó ella–. Me cubre toda la espalda. Mientras lo hacía.. tengo el vestido un poco levantado.. –Nick. no puedo. me miré al espejo. –œQué ves? –La copa..

me has cogido. Me cortaba cada vez que me afeitaba.. Me sentía como un nabo. . No sé qué tipo de vegetal era. es usted Belane o no es usted Belane. No estaba yendo a ninguna parte. –Muy bien. Maldito aparato mortífero. Belane. Pero era necesario para llamar al 091. Me sentía insatisfecho y. En mi apartamento había hormigas. Sonó el teléfono. No había presentado la maldita declaración de impuestos sobre la renta. Necesitaba unas vacaciones. Estábamos haciendo tiempo.. 5. El seguro del coche me había vencido. Lo único que tiene que hacer es asistir a uno de nuestros seminarios donde le expondremos nuestra oferta ilimitada de valores inmobiliarios. Se me había roto una de las patillas de las gafas de leer. Éramos vegetales. –œSí. Nunca se sabe. –Hemos decidido no hacerlo. Tenía que ir a que me quitaran los tapones de cera de los oídos. esperando morir. me emborrachaba. –œBelane? –preguntó una voz. Y cuando había algo de que preocuparse. Tenemos una habitación con desayuno gratis para usted. y fingí saber de qué diablos iba el asunto. di una calada. Tendía a preocuparme cuando no había nada de que preocuparse. Tenía insomnio. Ha ganado uno de nuestros premios. y mientras tanto hacíamos bobadas para llenar el vacío.45 Así que allí estaba yo. bastante jodido por todo. Tenía los tacones de los zapatos gastados. Tenía que ir al dentista a que me hiciera una limpieza de boca. Soy Belane. –Está bien. Lo cogí. amigo –dije. Encendí un puro. –Puede ser y una mierda –dijo la voz–.000 dólares o un paraguas plegable. –También lo son sus partes y eso no quita que pueda enseñarlas. de vuelta en mi oficina al día siguiente. –œSí? –Señor Belane. Mi coche necesitaba un cambio de aceite. francamente. sí? œY quién le ha informado? –Nuestro informador es cosa nuestra. –Oye. Yo era uno de ésos. ni tampoco el resto del mundo. señor? ––Que te folle un pez! Colgué. No me había reído desde hacía 6 años. Lo cogí. Volvió a sonar el teléfono. –œAh. Necesitaba 5 mujeres. un viaje a Somalia. Me quedé mirando el teléfono fijamente. que puede ser un televisor. –Puede ser –contesté. le hemos seleccionado. nos hemos enterado de que está buscando al Gorrión Rojo. Algunos ni siquiera hacíamos bobadas.

–Podemos ponerle en contacto con alguien que se los puede prestar. Los simios le flanquearon a ambos lados. –No tengo esos diez mil. Al mes. –Ya. Uno de un desnudo. –Sí le digo. Allí estaba.. Aquello les pareció chistoso. Se sentó en una silla. se inclinó un poco hacia adelante. Las patas de la silla cedieron un poco.000 dólares y le ponemos al Gorrión Rojo en las manos. –Claro. . –Para que me limpien la mierda. Con un golpe muy fuerte. –Usted nos necesita –dijo Sanderson. Éstos –señaló con la cabeza a sus compinches– son mis muchachos. –œSus hijos? –Mis muchachos. –œEstá usted relacionado con la nena esa y el mestizo que se largaron del apartamento la otra noche? –Yo no estoy relacionado con ninguna nena –dijo–. ––Está abierto.. A sus dos simios les entró una risa floja. Le hice señas de que tomara asiento. –œPara qué? –pregunté. Abrí el cajón del escritorio para comprobar si mi Luger seguía allí. –No me diga.. –El Gorrión Rojo –dijo Sanderson.–Está bien –dije–. tan bonita como un cuadro. Sólo con un 15% de interés. –Ya. –œEso es todo? Podemos discutirlo. –Pero yo no tengo ninguna garantía. Sólo las uso para una cosa. hacia mí. Toda la puerta se sacudió y tembló. Belane. Colgué. Dentro de diez minutos. –dije. llenándola por completo. Diez minutos después llamaron a la puerta. –Me llamo Sanderson –dijo–. Belane. –œEl qué? –Su vida.. por Dios bendito! –Entre! La puerta se abrió de golpe.. mis muchachos –dijo. Era un simio con un puro y un traje rosa pálido. El simio principal eructó. Iba acompañado de dos simios más pequeños. Un cuerpo gigantesco bloqueó la luz. Harry Sanderson.. –Claro que la tiene. Nos pasaremos por su oficina. œDe qué se trata? –10. –œCómo sabré que son ustedes? –Nosotros se lo diremos.

No manejaremos el dinero. –Qué mierda! Alargué el brazo hacia mi escritorio y cogí la botella de vodka. pero es mejor que ustedes confíen en mí. tenemos un prestamista que se los dejará. Se dio la vuelta y uno de sus simios se adelantó corriendo y le abrió la puerta. –Le pondremos al Gorrión Rojo directamente en las manos. –Y a cambio ustedes. Piénseselo. tráigame al prestamista. Belane? –œEl qué? –œNo confía en nosotros? –Por supuesto. –Normal –dije–.000 dólares –dijo Sanderson. Tiene 24 horas. . –Como ya le he dicho. El otro se quedó allí. Para siempre. No tenía ni idea de qué hacer. Era la hora de almorzar. mirándome. –Vale –dije. Nosotros se lo damos y luego usted nos lo devuelve y paga el 15% de los diez mil cada mes hasta que la deuda esté completamente saldada.. –Y como ya le he dicho. Es su única oportunidad. Después de ese plazo el trato queda cancelado.. me lo pensaré.. –El prestamista somos nosotros. –Eso creí haber oído. Tiene 24 horas. Belane. Después se marcharon todos. con facilidades. Tiene que confiar en nosotros si quiere ver al Gorrión Rojo. Y el reloj corría. –œY cómo sé que es verdad? –œEl qué? –Que me pondrán al Gorrión en las manos. sí. Ahora la pelota estaba en mi tejado. –Está bien. –œY no es así. Nos lo guardamos. Ahora hablemos del Gorrión Rojo. Belane. –Piense.–Creo que no tiene ninguna gracia –dije. –10. –œUstedes? –Sí. al 15% mensual. Piénseselo muy bien. –Tiene que confiar en nosotros. –No nos importa lo que usted crea –dijo Sanderson. sencillamente. Y luego díganos qué ha decidido.. no los tengo. –No se pase de listo. Lo único que tiene que hacer es firmar este papel. –œQué? œQué se cree que somos? œUn puñado de tontos de capirote? –Bueno. –Vale. Belane. –œEn qué? –Pónganme primero al Gorrión en las manos. –El gran simio del traje rosa se puso de pie–. para evitar que tenga que volver a dárnoslo. Y yo me quedé allí sentado.

a mí y a todo lo que miraban. Había 5 personas allí dentro. uy. La nena estaba en un extremo de la barra. Me levanté. Sonreían con desprecio. Me metí en el coche y fui conduciendo 5 millas hacia el oeste. Nada resultaba nuevo. Cuando me desperté era de noche. Había un camarero. ponía el letrero de neón. Pestañeó y vino hacia mí. 5 millas. ya nada resultaba fresco jamás. El de en medio dijo: –Eh. Lo mismo pasaba con las películas. –Dios! –Qué aburridos eran! Como casi todo el mundo. Los tres jovenzuelos me miraban. el camarero en el medio. Hades. viejo. –A lo mejor deberíamos comprobar si lo es de verdad o no –dijo otro. –Sí –dijo el último. –œQuiere el agua dentro del whisky? –He dicho ÿwhisky y aguaŸ. –Creo que me voy a beber tu copa –dijo el mismo tipo. œquieres pasártelo mal un ratito? Le miré y sonreí. . una nena y 3 chicos delgados. Me bajé del coche. uy –dijo. –Un whisky y agua –le dije. –Uy –dijo el segundo. se detuvo frente a mí. monótono. –œEh? –El whisky por un lado y el agua por otro.. por favor. –Hacemos que la gente lo pase mal gratis –dijo el de en medio. y siguieron con aquella sonrisa de desprecio. –Si pones la mano en mi copa te parto en dos como a una mierda seca. Estaba aparcado frente a un bar. –Uy –dijo el tercero. Tenía una cabeza como de rana. –Uy. Parecía como si los chicos llevaran betún en el pelo. tontos y blandengues. –Ese viejo no aparece gran cosa –dijo el de en medio. –Póngame otra copa de lo mismo –le dije al camarero.46 Bueno. –œQué era? œWhisky y agua? –Sí. Me bebí el whisky y dejé el agua a un lado. Muerto. Fumaban unos cigarrillos largos y me dirigieron una sonrisa de desprecio. –Este viejo se cree un tipo duro –dijo el de en medio. y ahora œqué vas a hacer? Me preocupé tanto que me quedé dormido en mi escritorio. Pero no saltaba.. entré. Todo era 5. Llegó el camarero con mi whisky y el agua. Después aparqué y miré a mi alrededor. los chicos en el otro. Por fin logré que el camarero me atendiera cogiendo un cenicero y dejándolo caer dos veces. se me acercó a trompicones. tú. me puse el abrigo y el sombrero y me largué de allí. Sólo por hacerlo. 5 personas.

–Podríamos intentar conocernos –dijo. Estaban por todo el planeta. Oí toser a la nena. regresé a mi taburete de la barra y pedí otra copa. La Tierra convertida en un hervidero de aburridos. –A lo mejor te gusta chupar tres zanahorias –dijo otro.–No –dije. –œPor qué dices eso? –Por experiencia. Les oí venir a mis espaldas. –A lo mejor te ponemos el culo de sombrero –dijo uno de los otros. Lo levanté. fui a la parte de atrás. me lo eché por encima del hombro. Reproduciendo más aburridos de mierda. Los otros dos se dieron la vuelta y echaron a correr. Después volví a entrar en el bar. Era como una película de terror. e hice una seña con la cabeza hacia la parte de atrás del bar. Regresé a donde estaba el otro chico. –Me llamo Trachea –dijo. Después se marchó. no sería más que una estupidez. mirad! –Quiere que salgamos fuera! ––A lo mejor quiere nuestras zanahorias! ––Vamos a verlo! Salí hacia la parte de atrás. Pasé de responder. Estaba encendiendo un cigarrillo. Cayó al suelo. Pasé por encima de él. ––Eh. me bebí el agua. Después le aticé un buen golpe por detrás de la oreja. Y espero que sea la última corrección que tenga que hacer esta noche. . Aburridos de mierda. Me di la vuelta a tiempo para quitársela de la mano de una patada. Atravesaron el bar corriendo y salieron por la puerta principal. Yo no dije nada. –Así que œestás de acuerdo con nosotros? –Te estoy corrigiendo. Me gustan los hombres de verdad. Me acabé el whisky. –A lo mejor te hacemos chupar una zanahoria –dijo uno de ellos. Lo puse boca arriba sobre el banco de una parada de autobús. Dejé que se fueran. Llevaba demasiado perfume y siete capas de barra de labios. –No valdría la pena. Pasé de contestarle. me lo llevé fuera. Cogió su copa y vino y se sentó a mi lado. –No œqué? –Ese viejo no parece gran cosa. me levanté. –A lo mejor podemos corregirte el culo –dijo el que hablaba casi todo el rato. –Oiga. Hice lo mismo con su cartera. A continuación le quité los zapatos y los tiré por la boca de una alcantarilla. me la metí en el bolsillo. Entonces oí el ÿclicŸ de una navaja automática. eso me ha gustado –dijo–. Seguía inconsciente. cogí la navaja automática. Llegó el camarero con mi copa.

. menos cautivado estaba. –Mmm. Sacó un cigarrillo y lo encendió.. –Sí. . –œPor qué? –le pregunté. –No me has dicho tu nombre. no lo sé. –Una copa para Trachea –le dije al camarero.. –œGlobos? ––Qué gracioso eres! –Eso dicen. Llegó su copa. –Un gin tonic.. Soy muy buena. con el encendedor en alto. ––Ah! –dijo–. Y.. seguro. –Invítame a una copa. Un abridor de botellas. œTe gusto? –Bueno. –Quizá sea lo que me vaya.. –Eres muy listo –dijo. –No. œqué? ––Lo he encontrado! –dijo.. Bobby se alejó tambaleándose. Esa cosa roja. –œQué es eso que está ahí? –œDónde? –Ahí. Chicle. Sobre la barra. no sé. œQué he hecho con mi encendedor? Abrió su bolso y empezó a sacar cosas. –Hizo una pausa–.. La mía llegaba en ese momento. –Yo podría ser la que te va. Dio un sorbo.. Señalé. –Pues debería gustarte. realmente no.–Igual es que no has conocido más que mujeres malas. –David. –œEn qué? œSabes taquigrafía? –œQué es eso? –Escribir frases largas con signos cortos. ––Me gusta! Una vez conocí a un tipo que se llamaba David. Un silbato. es mi gorrión. –dijo balbuceando. –œPor ejemplo? ––Ya sabes! –No. Bobby. Tres barras de labios. ––Mierda! –dijo–. pero sé convertir cosas cortas en largas. Cuanto más la miraba. Le sobraban unos 12 kilos... –œY qué pasó con él? –No me acuerdo. –Adivina.. Trachea apretó su costado contra mí.

Es para mi gatito. ––David. guarda eso. –Tengo más gorriones de galleta en mi casa. La luna estaba alta y mi vida iba lentamente hacia ningún lado. Tengo que irme ya. De todos modos. gracias. Me subí a mi coche.. Es un gorrión de galleta. Trachea. –No. se te han acabado las 24 horas –dijo–. 47 Al día siguiente estaba sentado en la oficina. entrábamos en el restaurante y todo el mundo se daba la vuelta para mirarla.. Puedes venir y conocer a mi gatito. Pero tus muchachos me recuerdan a unos que trabajaban en casa de mi tía. Incluso con resaca y barba de 3 días yo tenía mejor aspecto que ella. La puerta se abrió de una patada y apareció Harry Sanderson con sus dos simios. El mocoso ya no estaba en el banco de la parada. –œLo quieres? –No. que tenían un superaislante. le daba por ponerse esos colores raros. Lo he comprado hoy en una tienda de animales. Una vez conocí a una nena que era así. .. arranqué y me metí entre el tráfico. –œQuieres al Gorrión Rojo o no? –Lo quiero. œSigues tocándote los cataplines o has tomado alguna decisión? –Sigo tocándome los cataplines. Le hicieron firmar un pedazo de papel.. Llegaron aquellos tipos y le dijeron que le arreglarían el tejado. David. fui hasta el otro extremo de la barra. de modo que cuando íbamos a comer por ahí.–œEstá vivo? œEs de verdad? –No. El problema de aquella mujer era que no tenía casi nada que mereciera la pena mirar. –Joder. –Está bien. déjalo. desgraciado. Esta vez Sanderson llevaba un traje de color púrpura claro. idiota. –Sí. –No me digas. Me puse de pie. volviendo a Sanderson. te has puesto todo excitado! œTe ponen cachondo los pájaros? –Sólo el Gorrión Rojo. pero no sabes lo que te pierdes. –Bueno. A mi gatito le encantan. Eran alrededor de las 10 de la noche. –œTu tía? œA qué coño viene todo ese rollo de tu tía? –Tenía goteras en el tejado. le lancé unos billetes al camarero y salí. es de mentira. extender un cheque y después se subieron allí arriba. en Illinois. Tenía un gusto bastante extraño para los colores.

Belane? œEsa puñetera historia me ha conmovido! –Ahora. –œQué? –He dicho –que te den por culo! –œQué te pasa. Cogí aire. Se subieron allí arriba y echaron aceite usado de coche. lo solté. –œQué? œEl qué? –Hemos decidido dejarte el pájaro por 5 mil. Pero solía sentirme así a menudo. –Bueno. lluvia y aceite. se filtró por el techo. una de las pocas cosas de las que estoy agradecido en este mundo es de no estar en tu lugar. Me sentía como a punto de perder el control. Les oí murmurar y cuchichear. debería reventarte! –No eres más que un pedo que resuena en una iglesia vacía! Sus dos simios se rieron por lo bajo.. Había demasiada jerga legal. –œDe verdad. Sanderson? –œDormir? œQué quieres decir con ÿdormirŸ? –Dormir. Intenté leerlos. Todo lo que había en casa de mi tía quedó destrozado. Sí. vamos a ver: œsi estuvierais en mi lugar os meteríais en un asunto como éste? –Belane –dijo Sanderson sonriendo–. Sanderson tenía un aspecto solemne. –Es tu última oportunidad. œeh? Ni siquiera voy a llegar a verlos y me vais cobrar un 15% de interés mensual. œTenéis algún otro chollo que ofrecerme? O sea. Sanderson? –Sin lugar a dudas. desgraciado? –Del tejado. Eso es. –œDuermes con estos chicos. Después desaparecieron. –œDónde están esos jodidos papeles? –Aquí los tengo. Es nuestra última oferta. Belane? œHas perdido la cabeza? –Sí... Cerrar los ojos. pues que te den por culo. –3 mil. vamos al grano! œQuieres el Gorrión o quieres que nos larguemos? –Así que vais a prestarme 10 de los grandes. Metió la mano en el bolsillo de su abrigo y los tiró sobre el escritorio. imbécil. Toquetearse los mofletes. Cosas así.. ––Belane. Cuando volvió a llover todo aquello.–œArriba de dónde. Sanderson hizo una seña a sus dos simios para que se aproximasen. –4 mil. –Un momento. Sus dos simios sonrieron al oírle. Después se separaron. –Así que œdices que podrías ponerme al Gorrión Rojo en las manos. Iba a firmar un préstamo de la .

joder.. puso un 4 y firmó. También algunas otras cosas. Firmé aquellos jodidos papeles. Me arrancó los papeles de la mano. –Sí. œDónde? –Pregunta dónde está la carnicería. Te iremos a buscar.. Los pobres hervían aquellas calaveras para hacer sopa. –Ahora. Te iremos a buscar allí. Un pobre hombre vino hacia mí. Me preguntaba si me la habrían dado con queso. donde antes hubo ojos. 48 Así que eran las 2 de la tarde y yo estaba en el Gran Mercado Central.. Les devolví la mirada. –Ese sitio es muy grande. –Bueno. Me quedé allí sentado. œno tienes un dólar para una cerveza? Tengo seca la lengua. Sanderson volvió a arrancarme los papeles de la mano y se los guardó en el abrigo. firma ahí. señor Belane. . Firmé. –Ah.. Busqué una pluma. Tenía la vaga sensación de que me habían jodido. Había encontrado la carnicería y me había colocado al lado de las cabezas de cerdo. Iba cubierto de andrajos.Sociedad Apogeo a un 15% de interés mensual. ah. –dije yo. se volvió. Aquellos tipos podrían no acudir jamás a la cita. –Millones de gracias. Cuando ya estaba cerca le dije: –Eh. ––Eh! œDónde está el Gorrión Rojo? Sanderson se detuvo. Eso lo entendí. –dijo. Los agujeros de las calaveras.. Había tantas cosas que podían poner triste a un hombre. –Aquí sigue poniendo un préstamo de 10 mil.. mirando las paredes. Después se dieron la vuelta y se largaron. –Reúnete con nosotros mañana a las 2 de la tarde en el Gran Mercado Central.. Espéranos junto a las cabezas de cerdo. –œLas cabezas de cerdo? –Exacto. Que pase usted un buen día. Volvió a tirarme los papeles sobre el escritorio. eso se puede arreglar. tachó el 10. amigo.. di una calada a mi puro. Él y sus dos simios se dieron la vuelta para marcharse. Belane –dijo Sanderson. me miraban.

Belane. hacia las cabezas de cerdo. –œMi coche? œCómo habéis hecho para. –œQué llevas debajo de ese trapo. Venían hacia donde estaba yo.. A Sanderson y sus dos simios. Y yo me quedé con las cabezas de cerdo. –Como iba diciendo.. –dijo el otro. Sanderson? –No.. –Belane. –Pero œpor qué has dicho que me iba a gustar? –œEl qué? –Esa jaula que llevas ahí. esta jaula no es para ti. Has dicho que me iba a gustar y tus dos lameculos han asentido.? –Ah. Nos gusta jugar. Nunca lo ha habido. Sanderson? –Algo para ti. Sanderson sonreía y traía algo cubierto con una tela. Nos veremos en algún punto de la ciudad. œdónde está la verdadera jaula? –En el asiento delantero de tu coche. –Sólo estábamos jugando. Belane. –œPara qué necesitas un señuelo? –Sólo estamos jugando. œSería una jaula para pájaros? Entonces se pararon frente a mí. Se alejaron. comer dulces. Todo depende de cómo me levante ese día. . œQuién sabe? Bueno. œQué puedo hacer yo? Entonces les vi. alégrate de no ser una cabeza de cerdo. Era un poco de cháchara. Esta jaula está vacía. Parecía una jaula para pájaros. no hay suficiente dinero como para ir repartiéndolo. Sanderson miró por encima de mi hombro.. –Hasta bien entrada la vejez –dijo el otro. –Queremos seguir viviendo –dijo uno de ellos. ver la tele. somos muy buenos en ese tipo de cosas. –Seguro que le gusta –dijo uno de los simios. Dentro de 30 días. Quizá. œqué llevas en esa jaula? –Ah. Y. Ahora nos tenemos que ir. Es que somos muy juguetones. ahora. te va a gustar. –œPor qué? –œPor qué? Una cabeza de cerdo no puede follar. no. –Magnífico.El miserable hijo de puta se dio la vuelta y se alejó. Compruébalo. –œVas a darme una jaula vacía? –Esto es el señuelo. –Sííí. –œEstos tipos te contradicen alguna vez. Belane. –œCháchara? œCuándo vais a dejar de jugar? œCuándo vamos a hablar en serio? –El asiento delantero de tu coche. chaval. eso sería la muerte. Yo a veces doy y a veces no doy. Sanderson.

Entonces miré hacia atrás. no! Podían haber cogido un gorrión y haberlo teñido de rojo. Fui hacia el coche. Bajó el cristal de su ventanilla. Me salté algunos semáforos y me planté rápidamente en la autopista. No era un gorrión. Fue en ese momento cuando sentí al pájaro. Sentí las cagadas del pájaro a medida que me iban cayendo. Llamaron a la puerta con gran delicadeza. Estaba lleno de moscas. Se había posado sobre mi cabeza. uno de entrada y otro de salida. Un tipo que iba por el otro carril vio todo aquel lío y empezó a reírse de mí. La puerta de la jaula se había abierto y el pájaro se había escapado. Después respiré bien hondo y quité el trapo. Me paré y le metí un dólar en el bolsillo. lo que quedaba de él. No sacarían mi culo de Hollywood. Lo vi venir. Un día bueno. El único movimiento que se me ocurría era el de largarme de la ciudad antes de que pasaran 25 días. Un cabreo enorme y de mal agüero le desencajó el rostro. Creo que era miércoles. Mientras iba andando vi a un tipo totalmente pedo recostado contra una pared. Yo era Hollywood. Mmm mmm. Falló. Uno rojo.. Empezó a volar como loco por todo el coche. Para nada. Salí de allí y me dirigí hacia el aparcamiento. Había un pájaro allí dentro. Le hice un corte de mangas.Bueno. rumiando sobre el tema. Tenía el espejo retrovisor dirigido hacia el suelo. Yo seguía en las mismas con lo del Gorrión Rojo. Pues no. –Tenía que ser un jodido canario! Y no podía soltarlo. Lo dejé así hasta llegar a la salida por la que me tenía que meter. El pájaro volaba descontrolado y yo pisé el acelerador a fondo. –Oh. No había ningún caso nuevo. Era un pésimo tirador. Estaba atrapado. Se moriría de hambre. Lo sentí moverse allí arriba. Tenía que quedármelo.. Arranqué el coche y salí de allí. Para nada. Era un canario teñido de rojo. Comprobé si todas las ventanas del coche estaban cerradas. Y jodido. Dentro había otra jaula para pájaros. Lo miré más de cerca. Entonces se cagó. Había un agujero de bala en dos ventanillas. El canario rojo. Pero sentí cómo me pasaba la bala muy cerca de la nariz. . –y una mierda! 49 Estaba en la oficina. Llevaba un rato conduciendo cuando oí un ruidito. la cabeza caída sobre el pecho. también cubierta. No vi a mi amigo por ninguna parte. me apuntó con un arma y disparó. No miré hacia atrás. No había sido un día muy bueno. Después entré en el aparcamiento. decidiendo cuáles serían mis siguientes movimientos. subí.

–Sí, empuje y entre –dije. Se abrió la puerta y apareció un tipejo todo vestido de negro, zapatos negros, traje negro, hasta la camisa era negra. Sólo la corbata era verde. Verde lima. Su gorila asomaba por detrás de él. Aunque cualquier gorila de verdad tiene más cerebro que aquello que había allí... –Me llamo Johnny Temple –dijo–, y éste es Luke, mi ayudante. –Conque Luke, œeh? Dígame, œy qué hace Luke? –Todo lo que yo le digo. –œPor qué no le dice que se vaya? –œQué pasa, Belane? œNo le gusta Luke? –œTiene que gustarme? Luke dio un paso adelante. Empezó a contraérsele la cara, parecía que fuera a echarse a llorar. –œUsted no gustar de mí, Belane? –preguntó Luke. –Luke, tú no te metas en esto –dijo Temple. –Sí, no te metas en esto –le dije. –œTú gustar de mí, Johnny? ––Claro, claro! Ahora, Luke, quédate delante de la puerta y no dejes entrar ni salir a nadie. –œTú también? –œA qué te refieres, Luke? –œYo no dejar que tú entrar ni salir tampoco? –No, Luke, a mí sí me dejas entrar y salir. Pero a nadie más. Por lo menos hasta que yo te lo diga. –Vale. Luke fue hacia la puerta y se paró delante de ella. Temple cogió una silla, se sentó. –He venido como representante de la Sociedad Apogeo. He venido a informarle brevemente. Nuestro vendedor, Harold Sanderson... –œVendedor? œLlama a ese tipo ÿvendedorŸ? –Y de los mejores que tenemos. –Seguro que sí –reconocí–, –mire eso! Señalé la jaula que colgaba en el rincón. Dentro estaba el canario rojo. –Él me vendió eso –dije. –Harry es capaz de vender la piel de un muerto –dijo Temple. –Probablemente ya lo haya hecho –respondí. –Bueno, eso no viene al caso. Hemos venido a informarle brevemente. –Adelante, pero sea breve. –No se haga el chistoso, Belane. Le hemos prestado 4 de los grandes a un interés del 15% mensual. Eso supone 600 dólares. Queremos asegurarnos de que lo tiene todo muy claro antes de venir a cobrarle el dinero. –œY si no fuera así? –Nosotros siempre cobramos, señor Belane, de una forma u otra.

–œParten piernas, Temple? –Nuestros métodos varían. –Supongamos que esos métodos fallan. œMatarían a un hombre por 4 mil dólares más los intereses? Temple sacó un paquete de cigarrillos, le dio unos golpecitos y extrajo uno. Lo encendió con su encendedor. Luego aspiró lentamente. Soltó el humo. –Me aburre, Belane. Y después dijo: –Luke... –œSí, Johnny? –œVes ese pájaro rojo en la jaula? –Sí, Johnny. –Luke, quiero que vayas hasta ahí, saques a ese pájaro de la jaula y que te lo comas vivo. –Sí, Johnny. Luke se encaminó hacia la jaula. –JESÐS! –DETÉNGALO, TEMPLE! –DETÉNGALO! –DETÉNGALO! – grité. –Luke –dijo Temple–, he cambiado de idea. No quiero que te comas a ese pájaro vivo. –œLo cocino primero, Johnny? –No, no, déjalo en paz. Regresa a la puerta y quédate ahí. –Sí, Johnny. Temple me miró. –œVe, Belane?, siempre cobramos de una forma u otra. Y si un método no da resultado cambiamos a otro. Tenemos que seguir en el negocio. Somos famosos en toda la ciudad. Tenemos una reputación conocida en todos lados. No podemos permitir que nada ni nadie manche esa reputación. Quiero que lo entienda bien. –Creo que lo he entendido, Temple. –Está bien. El primer plazo se cumple dentro de 25 días. Ya ha sido informado. Temple se puso de pie. Sonrió. –Buenos días. Se dio la vuelta. –Vale, Luke, abre la puerta, nos vamos. Luke cumplió la orden. Temple giró y me dirigió una última mirada. Ya no sonreía. Después se largaron. Me acerqué a la jaula y miré a mi canario rojo. Se le estaba yendo parte del tinte y empezaba a aparecer el amarillo natural. Era un pájaro simpático. Me miró y lo miré. Después hizo un ruido de pajarito: ÿ–Chirp!Ÿ, y eso hizo

que me sintiera bien de alguna forma. Yo era fácil de contentar. El resto del mundo era mi problema. 50 Decidí irme a mi apartamento y tomarme unas copas. Tenía que pensar mucho. Me encontraba en un callejón sin salida en el asunto del Gorrión Rojo y en mi propia vida. Llegué, aparqué, bajé del coche. Tenía que dejar aquel apartamento. Ya llevaba 5 años viviendo allí. Era como si estuviera construyendo un nido, sólo que allí no se incubaba nada. Demasiada gente sabía dónde estaba mi casa. Fui hasta mi puerta, metí la llave, la abrí, había algo en medio. Un cuerpo. Había una dama allí tirada. –Ah, no!, joder, era una muñeca inflable, una de esas cosas que se inflan y con las que algunos tíos hacen el amor. Pero yo no, amigo. La nena estaba inflada a tope. La recogí y la llevé al sofá. Entonces me di cuenta de que tenía un cartel alrededor del cuello: ÿBelane, deje en paz al Gorrión Rojo o terminará peor que esta mierda muerta de plástico.Ÿ Un cartel simpático. Así que había tenido visita. Alguien que no quería que siguiera con el caso. Pero me dio esperanzas. El Gorrión Rojo debía de existir realmente, si no la gente no actuaría de aquella forma. Lo único que tenía que hacer era encontrar una pista. Tenía que existir una. Estaban pasando demasiadas cosas raras. Podía ser que estuviese tras algo importante. Tal vez a nivel internacional. œTal vez algo de otro mundo? El Gorrión Rojo. Hijo de puta, las cosas se estaban poniendo interesantes. Me preparé una buena copa, eché un trago. Entonces sonó el teléfono. Lo cogí. –œSí? –œQué haces, Tontón? Un escalofrío me recorrió la espalda. Era una de mis ex mujeres. Penny. La última vez que había sabido algo de ella había sido hacía 5 años más o menos, después de nuestro divorcio. Supe que se había largado a algún sitio con un tipo que se dedicaba a las apuestas en Las Vegas, un tal Sammy. –Lo siento, se ha equivocado de número, señora. –Te conozco la voz, Tontón. œQué tal te va? Ella me había puesto aquel sobrenombre. Sin ningún fundamento. –Fatal –dije. –Necesitas compañía. –œAh, sí? –Nunca supiste lo que necesitabas, Tontón. –Puede ser, pero sé lo que no necesito. –Voy a subir a verte. –œAh, sí? –Estoy abajo, te estoy llamando desde el teléfono del portal.

Vacié la copa y me puse otra. Dio un trago.. –Ah. Entonces llamaron a la puerta. Abrí. sonrió. –Es una muñeca inflable.. Penny. –œQué echabas de menos? –Ah. ––Ponme una copa. –Necesito dinero. con 5 años más y 15 kilos más gorda. –Pasamos buenos ratos juntos –dijo. después me miró. ése. pequeñas cosas. Esa mujer de goma. –Lo que yo necesito es muy poco. por Dios bendito! –Te haré una mamada. Me sentí fatal. –Te he echado de menos. Los saqué y se los di. Me dirigió una sonrisa espantosa. . œno te acuerdas? –Mira. ––Es que no tengo nada. –Gracias. Tontón. –Yo estoy empeñado hasta las cejas. –Pasa –dije. Sammy se largó con todo lo que yo tenía. Nos quedamos allí sentados. Oye. Penny tiró la muñeca al suelo de un empujón y se sentó con la copa en la mano. –œY qué hace aquí? –No lo sé. volví.... todo lo que tengo son estos 20 dólares. ahora subo. Se bebió la copa de un trago.–œDónde está Sammy? –œQuién? –Sammy. Penny colgó. –œUtilizas eso? –Todavía no.. Me siguió a la otra habitación. Hago unas mamadas muy buenas. Toma tu copa. –œContento de verme? –preguntó. –œComo qué? –Ahora no se me ocurre ninguna. Tontón.. serví dos copas más. Tontón. Allí estaba Penny.. Tontón! –Bien. bebiendo nuestras copas. ––Eh! œQué es eso? –œEl qué? –Esa cosa de goma. Penny se los metió en el bolso. como si alguien me hubiera untado todo con mierda por encima. Toma. Hay un tipo que me va a romper el culo si no pago los intereses de un préstamo. Me levanté.

Johnny suspiró. Cuando se fue llevaba una borrachera considerable. –Gracias. –No tengo el dinero. –Tendremos que darte un escarmiento. –No me lo puedo creer. Estaba sentado en mi oficina cuando se abrió la puerta de un golpe. –Sí. Yo estaba bebiendo vodka con tónica. Luego recogí la muñeca inflable y la senté a mi lado en el sofá. Venía con dos simios nuevos. œverdad? –No. –La Sociedad Apogeo viene a cobrar –dijo. te vamos a mandar directamente al otro barrio. Mientras la tierra ardía como un tronco podrido lleno de termitas. da igual –dijo el otro simio. Después me quedé allí sentado. –œQuién? –No lo sé. espera un momento. Le di otros 20 dólares más para un taxi. –Eh. alguien la ha dejado aquí. Hay alguien que me está gastando bromitas. –Escucha.–Al principio –dije yo. Era Johnny Temple. Una noche tranquila en el infierno. –œPuedo quedarme un rato a beber contigo? –œCuánto tiempo? –Un par de horas. Belane. nos divorciamos porque no nos llevábamos bien. Dijo que no iba lejos.000? œUn préstamo que me tragué como un memo y que nunca llegué a ver? –Y además nunca me entregaron al Gorrión Rojo! œY entonces qué pasa con los tipos que os . –Da igual lo que creas –dijo uno de los simios. Era una noche tranquila. Johnny. –Está bien. œDices que me vas a mandar al otro barrio por 600 dólares que son parte de una deuda de 4. Tontón. –œCómo? œMe vais a dar una paliza por 600 dólares de mierda? –Una paliza no. –œQuieres que te la chupe? –No. No te follarás eso. –No sé por qué empecé a deprimirme –dijo ella. –Es verdad –contestó–. –œNo tienes los 600 pavos? –No tengo ni 60 pavos. Johnny. 51 No tienen ustedes ni idea de lo rápido que pueden pasar 25 días cuando uno no quiere que pasen.

Los dos simios se sentaron detrás conmigo en medio. Secretos. –Todo esto es un mal sueño sin sentido –dije. –No puedo creer que esto esté pasando –dije. Llegó el ascensor. Pensé: Voy a gritar ÿ–Eh. entonces œqué cosa inimaginable les puede llegar a pasar a ellos? œEntiendes? –Sí –dije–. Belane –dijo Johnny Temple. Belane. sí –dijo riéndose uno de los simios. nacimos así. Caminé junto a ellos. –Muy fácil –dijo Johnny–. Salimos de la oficina y fuimos hacia el ascensor. Se abrieron las puertas. œsabes? –No la tiene –dijo Johnny–. tiene alguna importancia. –Te mueves deprisa para ser un gordo puñetero –le dije. Johnny Temple se sentó al volante. œsabes? Y aunque no lo parezca. –Sí. –Y eso les mete realmente miedo en el cuerpo a los que nos deben un pastón! Porque empiezan a pensar que si te hemos hecho eso a ti por casi nada. Te mandamos al otro barrio por una miseria. Salimos a la calle. Pero tenía miedo de que me mataran en el acto si lo hacía.. así podremos verte bien. –Venga. vamos todos a dar un paseíto. Planta baja. –œAdonde me lleváis? –Al Parque Griffith. Belane –dijo Johnny Temple–. Bajamos. Una sensación de vacío. es así. ––Quieto ahí! –dijo uno de los simios. Extendí el brazo y yo mismo apreté el botón de llamada. Gente que iba en todas direcciones. . Y los negocios nunca tienen relación con nada más que con los beneficios. Aislados. ––Pero si es pleno día! –Mucho mejor. Estaba vacío. –De sueño nada. estos tipos quieren matarme!Ÿ. Estaba llena de gente. –Gracias. Temple venía detrás. hijos de puta? –pregunté.deben un auténtico pastón? œPor qué no les mandas a ellos al otro barrio? œPor qué a mí? –Bueno. entiendo. mamón –dijo Johnny. Vestíbulo.. Esto es un negocio. vamos a organizar una meriendita. Arrancó y se metió entre el tráfico. Era un bonito día. levántate! Me levanté y los dos simios me exprimieron entre ellos. –Ya está bien. –Dame ese cacharro! Sacó mi 32 del cajón. mientras abría el cajón del escritorio. Entonces llegamos a su coche. Belane. Me empujaron dentro. Pero es que de lo que estamos hablando aquí es de mi vida. –œCómo es que podéis ser tan fríos. –Sí. La noticia se extiende por la ciudad. –sonrió. Una meriendita en uno de esos senderos retirados. dando un paso adelante y metiéndome una Luger en la oreja–.

Como tú y Musso's sois los últimos vestigios del viejo Hollywood. muchachos. apareciéndose frente a mí. Lo hice. chicos –dije–.. resplandeciente. –Por 600 dólares. Johnny venía detrás. Sanderson. Caí hacia adelante pero conseguí rodar y quedar boca arriba. Gigantesco. una música que no había oído nunca. No me lo puedo creer. tan real. Sacadlo. Johnny disparó. Casi todos los demás. Y allí estaba: EL GORRIŁN ROJO. Era rojo. Y que tú lo encontrarías. Nunca tan magnífico. Temple –conseguí decir.. en algún lugar. al igual que la música. Estaba cubierto de arbustos y ramas y no pasaba la luz del sol. Johnny Temple. de algún modo. Entonces me pareció escuchar una música. Que sólo querían darme una lección. que era real. –Escuchad. Y entonces. Decidme que todo esto es una broma y cogemos y nos vamos todos a tomar una copa a algún sitio. eran actores de pacotilla. Belane. creían que tenías montones de dinero. Date la vuelta. –Belane –dijo–. Percibió que el Gorrión Rojo existía. Vamos a dar un paseíto. Después volví en mí. hermoso. Vi la pistola. Yo seguía sin creerme que aquello estuviera pasando.Seguimos en el coche. Debí de desmayarme. Explíqueme este asunto. Deja Fountain. Nunca un gorrión fue tan grande. Nunca me había parecido tan hermosa. señora. Ya está bien. De pie junto al Gorrión. Quizás en el último momento me dirían que todo era una broma. que intentaban engañarte y estafarte. Y entonces sucedió. O algo así. Uno de los simios me sacó de un tirón.. el auténtico Hollywood. No sé. rojo y. Ya lo has hecho. Te vamos a mandar al otro barrio. Sabía que no me quedaba mucho. –Millones de gracias. Cuatro tiros. Algo estaba cobrando forma. Después llegamos a un sendero hípico abandonado.. Se quedó de pie frente a mí. Johnny aparcó el coche. Entonces llegamos. Ya te hemos explicado las razones. Quizás no pasara nada. Seguimos andando. apareció la señora Muerte. Se marcharon. De una puñetera vez –dijo Johnny. . esta vez sí que has caído en un mal rollo. No me puedo creer que el mundo funcione así. –No es ninguna broma.. Sigue andando –dijo Johnny.. Belane. –No puedo hablar mucho. Directos a la barriga. –Ese tal John Barton es un hombre muy sensible. Perdía sangre a montones. Después se me puso un simio a cada lado y me cogieron del brazo. Entonces Johnny dijo: –Éste parece un buen sitio. de un rojo que no había visto nunca. –Muy bien. –Pues sí. Sonreí.

eso! Fue el cartero. la cabeza del Gorrión se acercó a mí y el resplandor sonoro del amarillo avanzó suavemente y me envolvió. –œY ahora qué. No. más dinámico que el sol. Se supone que no es así como sucede. Apareció un enorme vacío. Entonces.. –Sí. Forzó la puerta de tu casa y dejó aquello allí. Y allí me quedé con aquel pájaro gigantesco y resplandeciente. señora. . Estás en buenas manos.–Diga. Y dentro del pico había un inmenso torbellino amarillo. mientras le miraba. œy de dónde salió aquella muñeca inflable que apareció en mi casa? ––Ah. lo hemos pasado bien juntos.. El pico se abrió más y más. Esto no puede ser cierto. volví a pensar. Belane. no es así como sucede. No es así como sucede. increíble. Adiós. Se enteró de que andabas metido en el asunto del Gorrión Rojo y quiso vengarse una vez más por lo de la paliza. señora? –Te dejo con el Gorrión Rojo. Seguía allí de pie. pensé. el Gorrión abrió lentamente su pico.

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