MEDITACIÓN

LOS CUATRO ELEMENTOS

Comienza por buscar un lugar tranquilo, donde nadie te interrumpa. Siéntate en un posición cómoda, en lo posible con la columna recta y comienza a prestar atención a tu respiración. Inhala lentamente por la nariz, retenla y exhala suavemente. Con cada inhalación siente como la energía se distribuye en tu cuerpo, y comienzas a entrar en una profunda paz, un sentimiento de amor te invade y te sientes totalmente relajado.

Imagina que has entrado en un bello jardín donde hay flores de muchos colores, puedes sentir el aroma que desprenden. Escuchas a los pájaros y a lo lejos el sonido del agua. Vas en busca de ese sonido y te encuentras con una cascada. Te quitas los zapatos y la ropa, y entras en ese chorro de agua fresca que te reconforta y te purifica.

Después de refrescarte, sigues recorriendo el jardín y encuentras un camino de piedra que te lleva a un bosque, donde hay muchos árboles. Eliges el que más te guste, lo abrazas y te conectas con él. Sientes sus latidos, los latidos de la Pacha Mama y te fundes hasta convertirte en su propia sabia.

Desciendes hacia sus raíces hasta conectarte con el mismo centro de la Tierra, puedes ver todas sus riquezas y sentirte uno con ella. Comienzas a subir hacia su tronco, sus ramas, y cuando has llegado bastante alto, te has convertido en una hermosa ave

Despegas de la rama, y comienzas a volar cada vez mas alto, sientes el viento que acompaña tus movimientos y estas tan alto, que puedes ver tu país, luego tu continente, y después te ves por encima de las nubes, sales de la atmosfera del planeta y te encuentras en el espacio transformado en una esfera de energía.

Ves todo el universo a tu alrededor, muchas estrellas, otras galaxias y sistemas solares. El gran sol central de la galaxia te llama. Un fuego brillante y radiante sale de él, te impregna con su fuerza y energía. Es hora de volver«

Comienzas a descender, dejas atrás las estrellas y entras en el planeta Tierra, ubicas tu continente, tu país, el bosque, el árbol del cual partiste, y regresar a él físicamente. Vuelves por el camino de piedra, pasas por la cascada, llegas al jardín y retornas al lugar de donde partiste, al aquí y el ahora. Cuando estés pronto y a tu tiempo puedes abrir tus ojos y sentirte en paz.

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