Secretos de una mujer

Autores: Rocío Rodríguez, Luz Ciaffaroni, Jesús Cardacci, Silvana Galván, Gastón Vega.

saco que tanto conozco y recuerdo. Silenciosa y velozmente, por la lujosa calle Wilmington donde se encontraba su oficina, vino hacia mí con su sagaz aspecto tranquilo que tanto me calmaba. Su cabellera al viento reflejaba sus 39 años, la luz de la luna y las estrellas, permitían reconocer esos ojos miel como inmensas gotas de lluvia y la sombra de aquella nariz curva se detenía en su boca fina pero de un definido inigualable. Mi deducción estaba en lo cierto era mi amigo, el brillante Sky Wickinson. Una vez cerca de mí, escuché una lenta y seductora voz que dijo:
-

E

n aquella oscura y sombría noche sólo se distinguía su figura, con un raído y grueso

¡Oh! Si es mi fiel compañero Ryan, el oído de mis

deducciones; el depósito de mi confianza ¿qué te traes por acá? Sorprendido y cautivado por su magnífica presentación respondí:
-

He venido como tú me pediste es la 01:45 y estoy a tu

disposición. Cuéntame lo ocurrido« Luego, como sospechaba, miró hacia ambos lados y me dirigió una mirada dura e inexpresiva. Entonces, caminamos hasta la puerta de madera d e aquel común departamento, sacó su juego plateado de llaves y con la más común de ellas abrió la entrada. Subimos las escaleras y llegamos hasta su desordenado escritorio en el que clave mis ojos. En él, había una taza de café usada, pero no por él, sino por una dama, ya que poseía una marca de lápiz labial rojo.
-

Observo que ha notado una de las pistas del caso que te contare en este preciso momento.- comentó Sky. Sobresaltado por su repentina manifestación me senté frente su

escritorio, tratando de concentrarme en el más mínimo detalle de su relato«
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Entonces comenzó:
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Ayer, mi querido Ryan, he tenido un visitante Chis

Stevenson, un estudiante de medicina de aparentemente unos 27 años de edad y una vida que recién comienza. ³Ha venido a consultarme la trágica pero inexplicable muerte de su tío sir. Matt Stevenson, un millonario de un importante poder y respeto que cualquier otra persona ha llegado a tener.´ ³Éste apareció muerto en su casa de campo sin rastro de violencia a las 11.07 de la mañana del día 21 de noviembre.´ Al escuchar aquella fecha caí en cuenta, de que todo é sto había ocurrido antes de ayer, entonces opiné : Señor Wickinson ¡tan solo han pasado 2 días! Qué brillante deducción mi querido Ryan. Supongo también

que, ha pensado en el haber de alguna pista para poder desenterrar este oscuro caso.- un breve silencio se apodero de la situación y luego continuo - No obstante, el único objeto q ue me otorgaron si bien ya lo has visto es esta taza de café« -asentí levemente con la cabeza y dijo -ahora bien, dime ±al decir esto sus ojos se clavaron sobre mí y en ellos pude leer qué iba a cuestionar, la pregunta que tantas veces ponía en dudas mi genio y entonces dijo-¿Qué puedes decirme de ella? Traté de deducir tal y exclusivamente como lo hace él, concentrarme en el más mínimo e insignificante detalle que puede ser el punto de partida para el verdadero resultado. Entonces , brutamente dije:
-

En mi opinión, esta taza es de una mujer y también podría

decir que es la amante del millonario. En consecuencia, me observó con su burlona e irónica mirad a a la que tan acostumbrado estaba. Estás en lo cierto, pertenece a una dama , pero, como siempre

debes ver más allá. En cambio, lo que yo veo en esta taza es, probablemente, lo más cercano a descubrir al acusado. Según la evidencia, es una mujer, limpia, poseedora de una increíble fogosidad y dinero, nerviosa y disgustada«

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Impresionante deducción- dije seriamente- pero ya que fue

reciente vayamos a la escena del crimen« -posteriormente, al ver que no respondía a mi propuesta d irigía una mirada desoladora hacia la pista. Inmediatamente se levantó firme y autoritario de su extenuado sillón y me dirigió su mano.
-

¡Andando compañero!, pero antes debemos descansar. ±

me levanté y fui hacia la puerta acompañado por él, entonces, conclu yó diciendo±mañana a las 7.30 aquí, descansa que lo necesitarás.-Luego de finalizar la frase cerró la puerta detrás de mi dejándome expuesto al sol del atardecer que en segundos se escondería detrás de las llanuras. A la mañana siguiente, permanecí frente al departamento esperando s u llegada. Pero sin darme cuenta, de un segundo a otro, apareció a mi lado. Exhibía un tremendo aspecto demacrado, irreconocible a primera vista. Sostuve que su porte hacía referencia a una sola cosa: tratar de descubrir aquel enigma que nos llevaría horas, días y tal vez semanas«
-

¡Qué puntual es usted! ±dijo

Luego de estas palabras, caminamos hacia la casa de campo de Matt Stevenson, el millonario asesinado. Y al llegar, observamos a una joven doncella de 1.82 cm. De Alto y extremadamente delgada con una aparienci a seductora y atrevida. Nos miró con desconfianza y en sus ojos pude ver el miedo. Alcanzamos la entrada y avanzamos con paso definido hasta donde se encontraba la dama. Ella nos guió hasta adentro y presentó, de tras de una gran puerta tallada en madera, una habitación a islada, sin ventanas y con un enorme hogar que iluminaba la sala. Atrevidamente revisamos todos los objetos que estaban a disposición. Luego, Sky, atento y desapercibido como siempre, hablaba con la mujer seductora, que resultó ser la novia del millonario, Jayme Bennet. Era obvio que su conversación había empezado porque al llegar donde se encontraban ella decía: - Él solo tenía un pariente y es su sobrino, nunca me habló o mostró ningún otro. Se llama Chris Stevenson y estudia medicina, además«
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Espere ±la interrumpió amablemente Sky, ya que conocía a

aquel joven muchacho de gran futuro ± ¿puede decirme si poseía algún empleado doméstico además de una secretaria? ¡Oh! Sí- dijo entusiasmada- una mucama... ¿Está aquí en este momento?- pregunto él. Sí, sí... venga y se la presentaré con gusto.

Entonces, nos dirigimos hacia la cocina donde se encontraba una muchacha de no más de 24 años, totalmente pequeña físicamente. Al vernos se sintió acosada y se acurrucó a un lado, nos vigiló desde allí mientras lentamente nos acercábamos. Una vez cerca, Wickinson le preguntó, con su vos amable y cautivadora.
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¡Oye joven!, disculpa. ¿Puedes decirme que pasó el 21 de

noviembre a la mañana? Después de un rato, se oyó una voz dulce y tímida que decía: Como todos los días entro al trabajo a las 7.45, preparo el

desayuno de la señorita Jayme y, luego a eso de las 9 h s el café del señor Stevenson, éste se mete en su trabajo hasta el almuerzo y ahi finaliza mi turnodijo la mucama ¿No entró nadie ese día por la mañana? - preguntó Sky No que yo haya visto señor- contestó ella Bueno joven muchas gracias por su colaboració n, mi amigo y

yo le debemos mucho. Adiós -dijo él, refiriéndose a la muchacha de ojos tristes . Luego se dirigió a Jayme diciendo: Señorita nuestra visita a terminado y muy agradecidos por

su cordialidad y paciencia nos retiramos ±dijo esto refiriéndose a Jayme. Se dirigió hacia la puerta de atrás y yo tras él. Una vez afuera, a Sky, le pareció apropiado dar una vuelta por alrededor de la casa. Luego , caminamos hacia la calle Wilmington, nos detuvimos frente aquella puerta tan peculiar y ent ramos sin hacer escándalo.
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Bien...- dijo agobiado de detalle y precisión. Se sac ó su

pesado saco viejo y tomó asiento, eran las 16 hs y no habíamos
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comido- los sospechosos: su mucama, una pobre muchacha ligada al maltrato de pequeña. ³Su secretaria, Tiffany Flint, una mujer que estuvo enamorada de él algún tiempo´ ³Su novia, Jayme Bennet deseaba su riqueza y nunca le prestaba atención por estar en su trabajo, una mujer despechada, ya que su novio poseía varias amantes. ³Compañero mío, necesito que busques tipos de venenos y de cuánto tardan en hacer efecto, ya sabes a lo que me refiero... te lo encargo para mañana, ahora debo comer y descansar, Acomodar mis locas ideas y confusiones más cercanas. Cuando finalizo su frase respondí:
Estaré a la 7.30 con su pedido en mano -me retiré con paso decidido y

desaparecí al doblar la esquina.

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¡Adelante!, te estaba esperando«- dijo Sky apenas pisé el

frente de su puerta, a la mañana siguiente, sin hacer el menor ruido. Entonces entré, subí las escaleras y al llegar a la habitación de arriba, observe detenidamente su perfecta concentración.
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Siéntate, por favor ±dijo- he estado meditando el misterio y

enfocándome en otra pista muy importante. Fuera de la casa, desde la entrada hacia la puerta trasera, se hallaban unas pisadas, de mujer de talle 36 que pesaba unos 70 kg.
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Wickinson, he traído lo que me pediste. Existe un veneno

que produce su efecto en dos horas y te paraliza el corazón. Creo que es el único en su caracterización, que hace que encaje en esta historia, es de alto valor y difícil de conseguir ya que fue producido en China en el año 1998.
-

Es una fascinante información, que aclara todas mis dudas.

Ahora mismo tráeme una pluma y un papel. Sacó de su escritorio dos documentos firmados y escritos a mano, pero sorprendentemente no era su letra. Eran dos caligrafías distintas pero parecidas a la vez. Sky comenzó a e scribir con la misma letra del primer

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documento ya que es un excelente falsificador, pero antes de que pudiera leer apenas una letra me dijo:
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Necesito que te dirijas hacia donde se encuentra la señorita

Bennet y a las 10.27 sin demora estés en Luigi¶s con ella. Dile que te acompañe a reservar alguna mesa y estaré allí con noticias, pero no le diga que iré. Tú solo cumple tu parte y todo saldrá de puño y letradiciendo esto me guiñó el ojo derecho. De este modo, salí apresuradamente a la calle Wilmington, que parecía estar más radiante que nunca con sus faroles apagados pero lúcidos y sus desiguales puertas, en mayoría de madera tallada, con un c olor marrón oscuro y opaco y tan tranquilo como siempre. Era muy placentero andar por aquellas calles. Me encaminaba hacia la casa de campo de Sir. Matt Stevenson en busca de una bella y alta doncella que en su vida, había sido su novia« En el camino se me ocurrían muchas dudas como por qué no quería Sky que lea su escrito o qu é se traía en mente, en realidad era una consecutiva pregunta. Ya que, aquel hombre de alborotado cabello, si bien me creía su ³fiel compañero´, nunca me contaba más de lo que necesit aba. En cuestión de minutos llegué a su inmensa casa y allí estaba ella, simple pero la falsedad reflejada en su rostro era verdaderamente reconocible a simple vista. Con sus ojos en pleno y nítido movimiento y su pequeña y refinada nariz contraída por la sorpresa avanzó hacia mí en su paso más tranquilo pero alertado. Pasamos el resto de la mañana tomando café y escuchando su aburrida vida de viuda que tan harto estaba ya.
-

¡Oh! ¡qué tarde es! ±dije mirando el reloj de mi muñeca -

¿quieres acompañarme a reservar mesa para la noche a Luigi¶s?- por temor a que negara mi propuesta dije - por favor.
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Eh« claro ¿Por qué no?- y largó una risotada encantadora.

Fuimos puntuales, tal como pidió Sky, a las 10.27 estuvimos fuera de aquel lugar y entramos al no ver noticia s de él. Para mi sorpresa estaba allí y nos pidió que fuéramos hacia el mirando fijamente a Jayme como si esperara que ella hiciera algo, hasta que de un

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instante a otro el desapareció de vista en cuanto miré hacia donde estaba ella. La señorita se dirigió hacia el baño y la seguí atentamente. En aquel lugar se encontraba Sky escondido.
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Señorita, he llegado al final de mi investigación. En

cuestión de segundos usted verá entrar por la puerta de este restaurante a los culpables de la muerte de su novio« Asustada y sorprendida miró hacia la puerta donde apareció ni más ni menos, que un muchacho de no más de 29 años, que resultaba ser Chris Stevenson, el sobrino del millonario y tras él, para mi sorpresa Tiffany, la secretaria regordeta. De manera instantánea apareció la policía detrás y esposándolos a la fuerza los llevaron afuera para no generar escándalos. Los seguimos, al salir se encontraban esperándonos y entonces escuchamos lo que todos merecíamos, yo más que nadie, un por qué.
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Al analizar su casa señorita Bennet, hallé a su alrededor,

pisadas desde la puerta delantera hacia la puerta trasera donde ingresan al trabajo los empleados domésticos, que pertenecían a un zapato de talle 36 como el suyo - dijo mirando a Jayme -luego las marcas de lápiz labial rojo, que al principio también supuse que eran suyas, pero me había equivocado, si bien la pintura era de usted no la marca, aquella estaba hecha con tal ardor, seducción, nerviosismo y angustia que definitivamente le correspondían a Tiffany« por estar locamen te enamorada y entregada a Sir Matt que nunca le prestó atención. ³Desde luego que no lo hizo sola- dijo observando los furioso ojos de Chis- las cenizas de cigarrillo que acompañaban las primeras pisadas corresponden a un empedernido fumador y me bast ó para culparte, ya que tu gran ambición al poder y al dinero te delataron«´ ³Entonces fue así que tomé del escritorio de Matt, en mi visita, dos documentos realizados por estos dos cómplices y con ellos firme dos cartas que recibieron hoy a las 9.50 de la mañana, ambas decían lo mismo la única diferencia era su letra.´

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Triunfante y ágil se despidió, se dirigió por una oscura calle y desapareció entre las sombras. Aquellos impacientes policías se llevaron a los asesinos y a Jayme la devolvieron a casa. En cuanto a mí, espere a por fin estar solo, acomodar aquel desordenado caso en mi mente y seguir camino, fue entonces que miré hacia abajo y vi sobre la calle un papel escrito, lo levant é y entusiasmada emprendí su lectura.

Sr. Chris Stevenson: Lamento informarle que hemos sido descubiertos por aquel mismo detective que contrataste. Te espero en LuigiÆs a las 10.30 para resolver este inconveniente al que tanto miedo le tengo. Lo esperoº Tiffany

Todo había encajado en mi mente; ya nada quedaba fuera y preparándola para el siguiente enigma me dediqu é a pensar en asuntos totalmente personales.

Continuaráº

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