TRABAJO FINAL

PROBLEMAS GEOGRAFICOS LATINOAMERICANOS

1º CUATRIMESTRE 2008

Tema: Desigualdad Social en Latinoamérica Problemática: Asentamientos marginales en Brasil Problema bajo estudio: Contraste socio-territorial por la instalación de las Favelas en Río de Janeiro Justificación: No es nuevo decir que Latinoamérica se caracteriza por la existencia y persistencia de niveles de desigualdad en el nivel de desarrollo de personas, grupos y regiones muy por encima de otros continentes. Dentro de la región latinoamericana nos interesó estudiar el problema de la desigualdad social en Brasil, debido a que la enorme concentración del ingreso y de la riqueza es marca registrada en este país, que hasta es llamado “el país de los desiguales”; y particularmente decidimos poner énfasis en la organización espacial de las favelas de Río de Janeiro donde nos pareció impactante ver, en una ciudad tan importante, cómo la pobreza y la opulencia conviven lado a lado. Objetivos Específicos: - Analizar los procesos que propiciaron los asentamientos marginales de las favelas en Río de Janeiro. - Investigar acerca de la desigualdad social y territorial en Brasil medida en la existencia o no de una marcada brecha entre ricos y pobres. - Analizar en qué condiciones (salud, higiene, vivienda, etc.) viven los residentes de estos asentamientos marginales. Hipótesis: El asentamiento de favelas en Río de Janeiro es producto del modelo políticoeconómico desarrollado en Brasil. Metodología: Se realizará inicialmente un trabajo descriptivo, mediante el método del mismo nombre, de la zona en cuestión; combinado con el método interpretativo que nos permitirá, luego de analizar todo el material bibliográfico, además de diferente cartografía, llegar a una conclusión sobre el problema bajo estudio.

Tareas Específicas: Recopilación de datos Análisis de datos Producción de mapas e informes Corroboración de hipótesis Realización de los objetivos

Fuentes y bibliografía básica:

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http://www.armazemdedados.rio.rj.gov.br http://www.citiesalliance.org http://www.ihs.nl

- Rio de Janeiro de carne y hueso, de Eloana Morales - Busquets, Joan (1999) La urbanización marginal (Ediciones UPC, Laboratori de Urbanisme) - Diferentes artículos periodísticos

INDICE:

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INTRODUCCION BRASIL EN LATINOAMERICA 2.1 . Reseña político-económica y el acogimiento de la globalización 2.2 . Mapa RIO DE JANEIRO 3.1 . Datos generales 3.2 . Ubicación geográfica 3.3 . Localización (esquema) 3.4 . Mapa 3.5 . Historia 3.6 . Regiones administrativas 3.7 . Esquema FAVELAS DE RIO DE JANEIRO 4.1 . Historia de las favelas 4.2 . Los intentos de erradicación 4.3 . La urbanización de las favelas (por las propias comunidades) 4.4 . Programa Favela-Barrio 4.5 . Situación actual 4.6 . Mapa CONSIDERACION EN AMERICA LATINA CORROBORACION DE HIOTESIS CONCLUSION

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1- INTRODUCCION

Este trabajo tiene como objetivo principal, plantear de manera sintética una serie de elementos concernientes a analizar los procesos generadores de los cambios en el uso del territorio por la instalación de las Favelas en Río de Janeiro. En tal sentido, introduciremos en primer lugar algunas reflexiones sobre las desigualdades sociales en relación a los asentamientos marginales de las favelas instaladas en la ciudad en cuestión; teniendo en cuenta que éstas comienzan a formarse a mitad del Siglo XX con el éxodo rural con personas en general venidas del campo, o con gente sin recursos que buscaban terrenos desocupados, vacíos, en áreas insalubres o de topografía difícil, escapando del control público. En segundo término, abordaremos la relación directa con los procesos económicos y políticos que según nuestro punto de vista merecen especial análisis. Dedicaremos un espacio importante a explicar la integración de Brasil en el contexto latinoamericano y su acoplamiento a la globalización. Luego de analizar estos factores, daremos un paneo general de la situación para luego introducirnos en el análisis profundo de los roles que cumplen los diferentes actores comprometidos en el problema. También realizaremos una comparación con otra región que comparta la misma problemática, lo que nos permitirá elaborar nuevas conclusiones al respecto. Por ultimo haremos una conclusión general que llevará inmersa una reflexión del equipo de trabajo.

2- BRASIL EN LATINOAMERICA
2-1.RESEÑA POLÍTICO-ECONOMICA Y EL ACOGIMIENTO DE LA GLOBALIZACIÓN Al igual que la mayoría de países en América Latina, Brasil ha optado en un primer momento por estrategias de tipo neoliberal, dirigidas desde los organismos FMI, BM, OMC y el Washington Consensus. Más si es muy interesante observar como un país de magnitudes enormes, tanto geográfica como demográficamente, se ha visto en la necesidad de buscar alternativas hacia la globalización que le permitan un desarrollo más equitativo en el interior de su propio territorio. La República Federal de Brasil tiene una superficie de 8.514.877 km2 tiene una población de 186.405.000 habitantes, es decir, es el 5º país más poblado del mundo. Cuenta con un PIB de US$ 1.903.500 y un PIB per cápita de US$ 10.231, Esto refleja de manera latente una gran desigualdad, pero algo aún más acusante es la distribución inequitativa del propio país ya que el 40% de la población más pobre de éste tiene unos ingresos salariales entre ½ y 1 salarios mínimo ,mientras que el 10% de la población más rica tiene unos ingresos salariares superiores al 13 salarios mínimos. De igual forma cabe señalar que más o menos 70 millones de personas viven en la pobreza, esto plantea grandes retos y una transformación social y económica de carácter urgente.El crecimiento, sin embargo, aún creando un tejido industrial prácticamente completo, no se tradujo en más desarrollo.

Todo esto se traduce en movimientos migratorios masivos desde las zonas más rurales hacia las urbanas. Además, esto contribuyó de manera decisiva a la conformación de un número muy amplio de trabajadores asalariados con sueldos bastante bajos y una mano de obra más o menos cualificada con sueldos bastantes altos, perfilando ya desigualdades laborales. Esta dicotomía provocó una gran división en la sociedad. Generando una concentración extremadamente elevada de riqueza en ciertas capas sociales. Debido a este proceso de industrialización, se crean incontables tensiones inflacionistas, con una dinámica cada vez más vigorosa, impidiendo así obtener la estabilidad necesaria para el crecimiento y desarrollo económico. El Plan Real, que surgió a finales de los 80 y principios de los 90, pretendía una liberalización de la economía, asociada a una fuerte apreciación del tipo de cambio, es decir, que con la entrada de la competencia externa, las disputas de las rentas en el mercado interno, se vieron subyugadas. Por lo tanto, la liberalización tomó como base la estrangulación de una pequeña clase media y unas reducciones salariales de hasta un 30% del valor real. Los altos costos socio-económicos aun hoy son palpables, a lo que se añade una corrupción de los recursos públicos, las asociaciones de carácter religioso y un aumento significativo de la violencia y la criminalidad. La política de sostenibilidad financiera, de estabilización monetaria, sumió al gobierno en la necesidad de expandir el peso de las contribuciones sociales, a la vez que creaba formas institucionales para manejar estos ingresos y lograr un ajuste macroeconómico, colocando un techo al gasto social y posibilitando un efecto desplazamiento de los gastos financieros sobre el gasto social. Hoy en día, el sistema bancario brasileño es el sector que representa la mayor rentabilidad en la economía con una media de 17% frente a una rentabilidad media de 5.6 % de los otros sectores. Las características del sistema bancario brasileño responden a una concentración del 77% del los activos en 20 entidades bancarias, de las cuales 5 bancos públicos responden por el 39% del total de activos del segmento bancario. La mayor parte de los bancos nacionales se privatizaron y los bancos privados tradicionales se incorporaron a varios grupos internacionales o se vendieron. Es decir, el éxito inicial del plan real, la liberalización económica y la actuación del banco central como agente regulador y fiscalizador del sistema permitieron un boom en las inversiones, en las entradas masivas de capital al país y en un aumento de los gastos privados, especialmente en el endeudamiento de las familias. MERCOSUR, el Mercado Común del Sur, es un bloque económico cuyos principales Estados miembros son Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y, más recientemente, Venezuela. Entre sus propósitos se encuentra el promover el libre intercambio y movimiento de bienes, personas y capitales entre los países que lo integran, y avanzar en una mayor integración política y cultural entre sus países miembros y asociados. El MERCOSUR, como proyecto de integración a nivel de América Latina, prevé la incorporación de más Estados que conforman la región. De igual forma, también señala proyectos bastante interesantes como la cooperación en la educación, la búsqueda de una integración del sistema educativo entre Argentina y Brasil (2006) con el objetivo de poder crear en un futuro la propia Universidad MERCOSUR. Además, se resolvió la libre residencia y circulación de personas, firmada en el Acuerdo sobre Residencia para Nacionales de los Estados Parte del MERCOSUR, Bolivia y Chile.Los flujos migratorios, desde la perspectiva de la globalización de la economía mundo, son bastante interesantes, en un país como Brasil de más de 186 millones de habitantes y con un capital humano que representa casi un 60% del total de su población.

Aunque es importante no sólo destacar la creciente movilidad interna y externa de los brasileños, tanto fuera como dentro del país, sin embargo, habría que señalar, sin lugar a dudas, aquellas concentraciones urbanas y tal vez más prosperas de la sociedad brasileña, que mantiene los desequilibrios económicos y sociales, especialmente entre las regiones del suroeste y nordeste del país. En los inicios del Plan Real se mantuvo la economía en alza, con los procesos de liberalización que habían triplicado la inversión en el país y todo un conjunto de medidas que tenían como objetivo la creación de una base trabajadora en servicios y manufacturas. Se fueron perfilando hacia mayores inversiones e incentivos para las importaciones que se dirigían solamente al sector de los servicios (las telecomunicaciones, la energía, etc) y cada vez menos a la industria, lo que en sí significaba una merma importante en las exportaciones manufactureras y de bienes primarios, importando aquellos servicios que ven en Brasil un mercado interno bastante interesante. Todo ello, más los desajustes estructurales, la inflación crónica y una deuda externa superior al 55% del PIB, son elementos del contexto en los cuales el presidente Lula da Silva proveniente del PT, el Partido de los Trabajadores, fue elegido por primera vez en el año 2002. Lula da Silva se presentó como la alternativa de cambio hacia una globalización e integración económica más equitativa. El cambio tan esperado no planteó grandes mecanismos de choque contra la pobreza y tampoco fue un modelo alternativo para la economía neoliberal tan seguida en América Latina. Precisamente, señalar los desajustes estructurales del sistema político económico brasileño ayuda a comprender por qué un cambio radical no fue posible. La economía, en un primer momento, aumentó, mas los primeros críticos se hicieron escuchar, la política monetaria se caracterizó por su conservadurismo, los tipos de interés se mantuvieron estables, la inversión en Brasil ya no era vista como un riesgo. Las inversiones sociales fueron pocas aunque bastante significativas, los programas de “hambre cero” llegaron a un gran número de la población, mas no a todos los que lo necesitaban. El gobierno de Lula optó por una estrategia económica muy cautelosa en la conducción de la política macroeconómica, para evitar el nacimiento de cualquier tensión inflacionista, aunque sea a un coste político dentro del propio Partido de los Trabajadores. Lo que le ha significado al Presidente Brasileño una menor concentración del voto en la reelección del 2006 y una menor legitimidad y apoyo popular.

2-2. MAPA

3- RIO DE JANEIRO

3-1.DATOS GENERALES La ciudad de Río de Janeiro cuenta con una población de cerca de 6 millones de habitantes, ubicados en un área de 125.528 hectáreas. Río de Janeiro es la segunda mayor ciudad de Brasil, capital del Estado de mismo nombre y núcleo de la también segunda mayor Región Metropolitana del país que abriga un total de más de 10 millones de habitantes. Antigua capital colonial, imperial y republicana, Río fue, durante mucho tiempo, el gran centro económico, político y cultural del país, atrayendo poblaciones de todos los estados de la federación, sobre todo, migrantes rurales. Aún hoy, conserva su posición de destaque, tanto en el escenario nacional, cuanto en el internacional, siendo considerada una de las megalópolis mundiales, y una típica ciudad global. Enfrenta, por eso, problemas en escala también global. Uno de esos mega-problemas es el déficit habitacional en lo cual las favelas cariocas son componentes destacado. País Brasil • Estado Río de Janeiro Ubicación 22°54′00″S, 43°13′59″O • Altitud 11 msnm Superficie 1.182 km² Fundación 1 de marzo de 1565 Población 6.094.183 hab. (2005) • Densidad 5.155,8 hab./km² Gentilicio Carioca Código postal 12.345 Fuente: WIKIPEDIA. La enciclopedia libre.

3-2.UBICACIÓN GEOGRAFICA La ciudad de Río de Janeiro, en la región sudeste de Brasil, está situada entre las montañas y el Océano Atlántico, lindando con los Estados del Espíritu Santo, de Minas Gerais y de Sâo Paulo. Su ubicación geográfica exacta es: 22º54’00”S, 43º13’59”O.

3-3. LOCALIZACION

3-4. MAPA

Fuente: www.comercioexterior.ub.es

3-5.HISTORIA Rio de Janeiro fue descubierta el 1 de Enero de 1502 por Gaspar Lemos, un navegante portugués que confundió la bahía de Guanabara, con un río. Por éste motivo, la región fue conocida como Río de Janeiro (Enero). La ciudad fue fundada oficialmente en 1565, por Estácio de Sá, con el nombre de São Sebatião de Río de Janeiro. Floreció con la fiebre del oro que se registro en Minas Gerais a principios del siglo XVIII, cuando el preciado metal era transportado por su puerto para llegar a Portugal. En 1763 fue nombrada Capital colonial tomando el lugar de Salvador. Pero fue la instalación en Río de la familia real portuguesa (1808-1821), que había abandonado Lisboa ante la aproximación de las tropas invasoras de Napoleón, el motivo que transformó radicalmente a la ciudad colonial en una capital de tipo europea. Más tarde, se convirtió en la Capital de Brasil hasta que en 1960 Brasilia la sustituyo. Entre 1808 y 1815 fue la capital del Reino do Portugal e dos Algarves, como era oficialmente designado Portugal en la época. Entre 1815 y abril de 1821, fue la capital del Reino Unido de Portugal, Brasil e Algarves ante la elevación de Brasil a parte integrante del Reino Unido. En agosto de 1834, fue separada del resto de la provincia de Río de Janeiro (actualmente estado), transformándose en Municipio Neutral. En 1992, la ciudad fue sede de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CNUCED), más conocida como Río-92. Fue la primera reunión internacional de peso desde el fin de la Guerra Fría y contó con la presencia de delegaciones de 175 países. 3-6. REGIONES ADMINISTRATIVAS

Administrativamente la ciudad está compuesta por 33 regiones que agrupan 159 barrios.

3-7. ESQUEMA

Regiones Administrativas de Río de Janeiro

I. II. III. IV. V. VI. VII. VIII. IX.

Portuaria Centro Río Comprido Botafogo Copacabana Lagoa Sâo Cristovâo Tijuca Vila Isabel

X. XI. XII. XIII. XIV. XV. XVI. XVII. XVIII.

Ramos Penha Inhaúma Méier Irajá Madureira Jacarepaguá Bangu Campo Grande

XIX. XX. XXI. XXII. XXIII. XXIV. XXV. XXVI. XXVII.

Santa Cruz Ilha do Governador Ilha de Paquetá Anchieta Santa Teresa Barra da Tijuca Pavuna Guaratiba Rocinha

XXVIII. XXIX. XXX. XXXI. XXXII. XXXIII. XXXIV.

Jacarezinho Complexo do Alemâo Maré Vigário Geral (Número no asignado) Realengo Cidade de Deus

Fuente: http://www.mundocity.com/ame

4- FAVELAS DE RIO DE JANEIRO
4-1. HISTORIA DE LAS FAVELAS EN RIO Las primeras manifestaciones de la crisis de la vivienda en Río de Janeiro remiten al período que comprende la segunda mitad del siglo XIX y las tres primeras décadas del siglo XX. Es el período de urbanización/industrialización, de cambios de orden económico, social, político, cultural y espacial. Entre ellas destacan la abolición de la esclavitud, la formación de mercados y la mercantilización de bienes, la decadencia de la cafeicultura, el desarrollo de los sectores secundario y terciario de la economía, las

grandes migraciones, etc. El crecimiento urbano fue intenso. En esta coyuntura un gran contingente de pobres buscó medios de supervivencia en el área central, donde se concentraban la vivienda y el trabajo y la vida urbana bullía. En el centro se multiplicaron las viviendas viables para esta población: los cortiços (colmenas). Éstos eran viviendas de alquiler minúsculas y precarias, generalmente subdivididas, con iluminación y ventilación insuficiente, que ocupaban los viejos terrenos y sobrados de las fincas. Se tramitaron varias medidas para eliminar los cortiços. Se construyeron algunas viviendas higiénicas y modernas en las áreas de expansión de la ciudad pero sus costes eran prohibitivos para los pobres. En los inicios del siglo XX, el alcalde Pereira Passos (1902/1906) aliado con el gobierno republicano realizó la primera gran intervención urbana en Río de Janeiro; se inició la reestructuración de la ciudad, redefiniendo el centro y las áreas residenciales, oficializando la segregación espacial entre ricos y pobres y convirtiéndose, paradójicamente, en el gran responsable de la consolidación inicial de las favelas. La ciudad se modernizó efectivamente. Una de las mayores intervenciones fueron las demoliciones y construcciones con una revalorización brutal del suelo urbano, el centro de la ciudad ya no podría albergar a los pobres: los cortiços habían sido demolidas literalmente. La legislación aprobada en 1903 dificultó más la instalación de la población pobre en la zona suburbana, puesto que prohibía la auto-construcción e imponía normas de construcción onerosas además de impuestos elevados. Expulsados del centro de la ciudad e impedidos económicamente de instalarse en áreas distantes, los más pobres fueron a ocupar los morros vacíos próximos al centro de la ciudad. Se iniciaba así la expansión de las favelas. La modernización urbana carioca presenta otra paradoja: las clases acomodadas provocaron una demanda de servicio doméstico y de construcción civil que solamente la población más pobre podría satisfacer. Esta población acabó instalándose junto a su lugar de trabajo y así pasó a ocupar los morros próximos a las fuentes de trabajo. Otra conexión importante se observa también, respecto a la acción del Estado, a través del Decreto nº 391, de 1903, que, si por una parte, prohibía terminantemente tanto la construcción como cualquier mejora, obra o arreglos en los cortiços, por otra parte toleraba la construcción de «barracões... en los morros que todavía no tuviesen viviendas... ». Tras la reforma de Pereira Passos, las contradicciones del espacio urbano en Río de Janeiro se agravaron más. Diversas asociaciones locales ejercieron presión sobre el nuevo alcalde, Prado Junior (1926/1930) solicitando un nuevo plan para intentar controlar el desarrollo de la forma urbana de Río de Janeiro. El Club Rotario, por ejemplo, cuyos miembros ejercían mucha influencia en la Alcaldía, anticipaban la idea de una remodelación de la ciudad y defendían la contratación de un urbanista extranjero. Se invitó entonces al francés Alfred Agache para dar una serie de conferencias sobre la ciudad y elaborar el primer proyecto urbanístico para la ciudad, un plan de remodelación, embellecimiento y expansión de la ciudad. El Plan Agache es el primer documento donde las favelas son tratadas por primera vez de forma explícita, fueron consideradas un «problema social y estético». El plan propuso como solución su eliminación total. Finalmente el plan de Agache nunca se aplicó. Con el nuevo régimen, la burguesía industrial se afianzó en el país, sobre todo durante la segunda guerra mundial y consolidó su poder. Con la decadencia de la agricultura y la fuerte industrialización, se formaron intensos movimientos migratorios hacia las

ciudades. Los emigrantes llegaban a la capital y se instalaban en los suburbios distantes o en las favelas. La distancia entre el lugar de trabajo y el domicilio aumentó considerablemente junto con la necesidad de vivir cerca del sitio de trabajo, por eso las favelas se propagaron por las zonas industriales. En morros, suelos inundables y de propiedad dudosa. Hubo en este período algunos derribos de favelas seguidas de realojos en parques de vivienda obrera construidos por el gobierno. Pero el poder público no se manifestó frente al aumento del flujo migratorio, dado que el aumento de la mano de obra barata era necesario para la industria en crecimiento, que el suelo ocupado por las favelas era público o poco valorado y que, por su carácter populista (en la fase democrática, entre 1945 y 1964) por lo que las favelas pasaron a considerarse como fuente de numerosos votos. Los años 40 fueron el período de proliferación más fuerte de las favelas en Río de Janeiro. Fue en esta época cuando se realizó el primer Censo oficial. Una de las informaciones del Censo mostraban que la población favelada era pobre, joven y emigrante, que la mayoría trabajaba en industrias en la construcción civil y servicio doméstico. En el Censo nacional de 1950 por primera vez se elaboró una definición de las favelas como «agrupamientos urbanos», que poseían total o parcialmente algunas características: aglomeración mínima de 50 unidades, tipo de vivienda precaria, construcción irregular, falta de infraestructura pública adecuada y falta de urbanización. A partir de los años 50 el país conoció un notable desarrollo industrial, Río de Janeiro perdió su estatuto de capital del país a favor de Brasilia. A pesar de esto, los flujos migratorios continuaron dirigiéndose hacia Río de Janeiro y la ciudad no paró de expandirse, de densificarse y sobre todo de verticalizarse. El intenso desarrollo económico provocó un efecto inflacionario, los salarios reales bajaron y la devaluación de la moneda provocó la revalorización del suelo urbano. La crisis de la vivienda popular se generalizó y las favelas proliferaron todavía más. En 1964, un golpe militar instaló en Brasil una dictadura militar que permanecería durante más de veinte años. En este contexto la política urbana en Río de Janeiro era extremadamente represiva: muchas favelas fueron sistemáticamente arrasadas y sus habitantes expulsados de suelo muy revalorizado. A medida que la expansión urbana sobrepasaba los límites del municipio, se manifestaba un nuevo modelo de vivienda popular, configurándose como área metropolitana. Las alternativas para la población de baja renta se limitaban a las periferias cada vez más distantes, donde, a partir de los años cincuenta se multiplicaron las parcelaciones del suelo: parcelas pequeñas, sin infraestructuras urbanísticas, de difícil acceso y, por eso mismo, baratas. Según fuentes oficiales (COHAB-GB) entre 1964 y 1974, 80 favelas, fueron derribadas, desalojando a una población de 139.218 personas. Estos habitantes fueron realojados en conjuntos habitacionales construidos en la periferia, muy distantes del mercado de trabajo. Una gran parte de la población no se adaptó y muchos volvieron a las favelas que no habían sido afectadas por la acción del gobierno y erigieron otras nuevas. Después de 1975, varios conjuntos habitacionales fueron abandonados. A pesar del empeño en la destrucción de las favelas tanto el número de estas como su población continuó creciendo. Al comienzo de los años 80 con el proceso de apertura política y el fin de la dictadura militar, las políticas oficiales de vivienda pasaron a ser menos autoritarias. Los habitantes de favelas pasaron a considerarse trabajadores y no sólo marginales y, la favela comenzó a percibirse como el resultado lamentable de un desarrollo industrial y de un crecimiento rápido y sin planeamiento. En este contexto aparecerán las políticas de «legalización». La pobreza urbana se expandía no sólo debido a las migraciones

rurales sino al empobrecimiento de los trabajadores urbanos, que se agravaba con el proceso inflacionario. Los barracos se hacían cada vez más sólidos, a medida que la albañilería sustituía a la madera, que los habitantes se organizaban y construían ellos mismos las redes, ahora precarias, de agua y alcantarillado. Una de las caras más escandalosas de la crisis y de la pobreza en la «década perdida» fue la población sin techo. Los pobres de la calle, al contrario de lo que se suponía, no eran mendigos, alcohólicos y gente parada, sino en su mayoría trabajadores, pensionistas, desempleados y principalmente familias enteras cuya renta no era suficiente para pagar ningún tipo de vivienda. En 1983 aparecieron algunas tentativas de legalizar las favelas. Pero el verdadero plan de urbanización sistemática de las favelas comenzó en 1994 cuando la recién creada Secretaría Municipal Extraordinaria de Habitação acometió, entre otros programas, el denominado «Favela-Bairro» que consistió, como su nombre indica, en transformar las favelas en barrios. No se transformó efectivamente ninguna favela en barrio formal legal pero el programa benefició a un centenar de favelas de la ciudad con obras de infraestructura y urbanización.

4-2. LOS INTENTOS DE ERRADICACION Durante las décadas de los sesenta y setenta, con el fenómeno urbano, las migraciones demográficas, los desequilibrios regionales y la industrialización obedecían a la organización previa de las infraestructuras viales y a un hipotético control reglamentario del uso del terreno No es de extrañar que las favelas, cuya ubicación, apropiación y construcción violaban las reglas urbanísticas, fueran consideradas una patología de la ciudad. Y, por ello, no sólo las políticas gubernamentales, sino también gran parte de la ideología urbanística dominante encontraron una única solución: su erradicación y su realojo en zonas más ajustadas a la legalidad, mediante la edificación de viviendas en polígonos, normalmente de promoción pública. En América Latina las megaciudades fueron las áreas que más crecieron demográficamente, por eso, cuando en la década de los sesenta las favelas empezaron a ser objeto de políticas de erradicación, con el consecuente traslado de sus habitantes a polígonos, el problema alcanzaba ya tal magnitud que no podía ser resuelto por esas ofertas públicas de residencias. Pero lo más importante era que estos nuevos polígonos -simulacro de la ciudad realseguían una lógica distinta de aquella que formó las favelas, por lo que gran parte de sus habitantes lo vendieron o traspasaron para volver a las favelas. Por otro lado, esta política de erradicación despertó los vínculos sociales y comunitarios que habían caracterizado el origen de las favelas. Fue necesario unir voces y vecinos para vencer el miedo a encontrarse frente a un poder público todavía insensible a aquella forma de vida irregular e informal, así se propició la creación de asociaciones de

vecinos, de federaciones, de grupos políticos. Así, de forma organizada, pudieron defender por sí mismos los barrios marginales y consiguieron así el instrumento que los apartaría por fin de la ilegalidad: el título de propiedad. A mediados de los años setenta se cerró el capítulo de la eliminación de las favelas. Las instituciones se esforzaron en diagnosticar el problema de una manera más sistemática, cuantificarlo y cualificarlo, ya que no todas las favelas tenían el mismo nivel de urbanización. 4-3. LA URBANIZACION DE LAS FAVELAS (por las propias comunidades) A inicios de los ochenta había un clímax de mayor comprensión de la dimensión del fenómeno. El escenario estaba dominado por la recesión económica y se comenzaba a constatar una estabilización del crecimiento migratorio y demográfico. Además, los nuevos sistemas políticos, más democráticos, hacían posible una mayor participación de las comunidades de vecinos, ya que los habitantes de las favelas representaban, entre otros aspectos, un fuerte capital electoral. ``La favela es la solución'', aseguró el urbanista inglés John Turner, invitado a Río de Janeiro para proponer una `solución' al `problema'. ``¡Hay que urbanizar esos barrios, hay que dotarlos de los servicios de los que carecen!''. Éste comenzó a ser un eslogan compartido e imbricado en los nuevos enfoques urbanísticos. La aceptación de la realidad de las favelas empezó a formularse desde distintas perspectivas, y gobiernos y comunidades se pusieron a trabajar para dotarlas, primero, de redes de alcantarillado, cloacas y electricidad, y, después, de edificaciones que albergaran las asociaciones de vecinos, equipamientos sociales y deportivos, etc. Se establecieron entonces las pautas principales de la llamada `urbanización comunitaria': la idea era considerar a sus habitantes como consumidores con derecho a ser atendidos por todas las agencias gubernamentales. Para facilitar la financiación, las nuevas redes de servicios se formaban con mano de obra de la propia comunidad, con recursos públicos, técnicas reglamentadas y control técnico. El objetivo era conectarlas con las infraestructuras de los barrios colindantes. Al final de la década, la revisión de la política sobre las favelas había alcanzado tal dimensión que se introdujo como tema de debate en la cámara legislativa. Se aprobaron decretos que condenaron definitivamente la política de erradicación, tal y como recoge el Plan Director de la Ciudad de Río de 1993.

4-4. PROGAMA FAVELA-BARRIO Los años noventa empezaron con buenos augurios para las favelas. Aprovechando los ecos de la conferencia de medio ambiente Río'92, el gobierno recién electo apostó por su recuperación y por la dignificación de sus calles y de sus barrios, y lo hizo a través de dos ambiciosos proyectos: Rio-Cidade, para la ciudad formal, y Favela-bairro, para la ciudad informal. El programa se apoyaba, obviamente, en la experiencia de políticas asistenciales puntuales y de los programas de infraestructuras básicas que utilizaban mano de obra de las propias favelas. Sin embargo, sólo a partir del liderazgo de un poder político decidido a enfrentar el tema se acometió de forma más amplia y más compleja la transformación e integración de las favelas. El gobierno municipal de Maia y Conde, bajo un entendimiento común del urbanismo como acción pública y no como pasiva formulación de códigos estériles, diseñó el programa, buscó financiación externa y fue capaz de arrastrar a la sociedad y a la opinión nacional e internacional para llevar a cabo el proyecto a lo largo de ocho años y con un enorme éxito social y urbanístico. Para ello consiguió un préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo del 60% del coste total, que fue de 320 millones de dólares. Sobre esa base se formuló una estrategia de intervención urbanística, en la conciencia de que la normalización del espacio, la integración formal, favorecería la integración social, la ciudadanía plena de sus habitantes. La Prefeitura de Rio seleccionó, para la primera etapa, quince áreas de favelas de tamaño mediano, asentamientos de 500 a 2.500 viviendas en las que existía una organización social ciudadana. Realizó un concurso público de profesionales Los participantes debían definir propuestas metodológicas para afrontar el programa de acuerdo con las siguientes finalidades: Respetar y mantener las viviendas existentes, levantadas con el esfuerzo de años por las familias, respetando los valores constructivos y espaciales propios de los asentamientos. Configurar o complementar la estructura urbana principal (saneamiento y vías de acceso fundamentalmente) y ofrecer condiciones físicas y ambientales para la consolidación del barrio como parte del tejido formal de la ciudad. Introducir valores urbanísticos propios de la ciudad formal: calles, plazas, infraestructuras, servicios públicos y sociales, etc. Considerar la participación de los diversos grupos sociales de las barriadas en la planificación de los proyectos urbanísticos y en los programas de equipamiento.

Resolver los problemas de riesgo ambiental por deslizamientos de terreno, inundaciones, etc., definiendo, en su caso, programas de realojo en el área. Los resultados de estos quince proyectos, llevados a cabo en un corto periodo de tiempo y con una rápida puesta en marcha, fueron inmediatamente visibles. El balance cuantitativo se resume en 124 kilómetros de canalización de torrentes y de conducciones de aguas de drenaje, 800.000 m2 de calles pavimentadas, 7.800 farolas puestas en funcionamiento, 58.000 m2 de superficie de laderas estabilizadas, 292.000 metros de alcantarillas para cloacas y 7.100 piezas de mobiliario urbano y señalización. Pero junto a esta normalización de infraestructuras, hay que destacar la creación de 351.000 m2 de áreas de ocio, un centenar de cooperativas de trabajadores locales, seis centros de informática, tres áreas deportivas de dimensiones olímpicas y 90.000 m2 edificados para escuelas, guarderías y viviendas para la población que hubo de ser realojada (algo que sólo precisó un 1% del total). Por encima de todo ello, los habitantes de las favelas gozaron de la dignidad adquirida sobre la base del propio espacio: accesos al resto de la ciudad que rompían el gueto y permitían la entrada de otros ciudadanos, de ambulancias, de bomberos, de policía; calles abiertas de dimensiones adecuadas, con aceras, arbolado, escaleras e iluminación publica, papeleras y buzones; calles pavimentadas donde antes había lodazales, con drenaje, cloacas, suministros de agua y electricidad... Calles, en definitiva, como las de cualquier otra ciudad. Quienes viven en las favelas tienen hoy una percepción de ciudad nueva que también comparten los vecinos de los barrios colindantes. El programa está aún inacabado y existen grandes áreas todavía no atendidas. Sin embargo, el enquistamiento en estas zonas aún desatendidas -y no en las favelas- de los problemas de delincuencia y narcotráfico muestran cómo la incorporación a la ciudad normal de estos asentamientos informales no sólo ha sido una conquista social de sus habitantes, sino también una garantía de integración social para el conjunto de la urbe, orgullosa de que donde antes había una favela, ahora tiene un barrio. 4-5 SITUACION ACTUAL El reconocido periódico de Brasil O Globo presentó un informe en donde se denuncian las persecuciones y censuras que los narcos y policías emplean en las Favelas de Río de Janeiro. El trabajo periodístico demuestra como los grupos de narcotraficantes y de paramilitares ejercen presiones sobre las vidas cotidianas de los habitantes de las zonas más pobres de la ciudad. Estos grupos manejan que medios de comunicación consumir, que música escuchar y hasta que ropa vestir. Los niveles de determinación a la que son sometidos son altísimos y por supuesto existen castigos como la exclusión o la muerte para quienes intenten transgredir los mandatos. Las Favelas de Río tienen el más alto porcentaje de muertes de adolescentes y jóvenes de todo Brasil. Los más jóvenes pagan el precio de vivir en una región gobernada por las armas y el miedo. Cada grupo de narcotraficantes o paramilitares operan en determinadas regiones. La exaltación de la lucha, los enfrentamientos y las rivalidades son llevadas a las máximas expresiones cuando determinan estilos de música, frases y vestimentas que pueden ser utilizados es su “territorio”. Inclusive si sector pierde su zona de poder, las personas que

viven en ese barrio deberán readaptarse a las nuevas prácticas impuestas por el grupo vencedor. Las Favelas de Río son tierra de nadie, o mejor dicho son tierra de apropiadores que persiguen, matan y oprimen a los ciudadanos que tienen sus hogares allí. Este territorio libre para las mafias, drogas y trata de personas es gobernada por “el más fuerte” sin existir protección estatal o gubernamental que pueda proteger a los habitantes Las favelas brasileras son mundialmente conocidas por regirse bajo los reglamentos del crimen organizado. Para enfrentar esta situación, el Presidente de Brasil, Lula Da Silva anunció que su gobierno destinará casi 2 mil millones de dólares para mejorar las condiciones en las que se vive en los asentamientos de Río de Janeiro. Con esta inversión el gobierno brasilero plantea una estrategia concreta para intentar enfrentar la problemática de exclusión y criminalidad que envuelve a estos barrios. El mismo Presidente denunció que esas zonas de la ciudad están regidas y administradas por un Estado paralelo manejado por el narcotráfico. Este plan económico y político propuesto por el mandatario, es presentado luego de infinidad de denuncias. El último caso que acaparó los titulares mundiales fue el de la muerte de 19 personas a manos de las fuerzas de seguridad en las favelas de Río de Janeiro generó repudió de las organizaciones de derechos humanos nacionales e internacionales. Hasta Amnistía Internacional publicó un comunicado consideró como una “masacre” el accionar policíaco de la ciudad de Río. Ahora, el Gobierno está dispuesto a hacer en los próximos cuatro años una inversión millonaria en obras de habilitación y saneamiento, sobre todo en tres grandes favelas cariocas: Rocinha, la más conocida por los turistas; Complexo do Alemão, la más violenta, y Manguinhos, en el centro de la ciudad. Lula ha escogido las simbólicas favelas de Río para iniciar un ambicioso plan urbanístico que se extenderá a todo el país, donde faltan ocho millones de viviendas. Esta carencia es lo que hace que las favelas se multipliquen en el territorio nacional. casas con el objetivo de mejorar la temperatura que confieren al interior de las viviendas los bloques de cemento. También se quiere asfaltar los actuales caminos de barro, que se vuelven intransitables cuando llueve, y almacenar convenientemente el agua de la lluvia para los sanitarios. Además, se planea contruir en cada barrio una comisaría de policía, un puesto de atención sanitaria pública y un centro cultural. Según el alcalde de la ciudad, Cesar Maia -creador años atrás de Favela Barrio, una iniciativa para convertir las favelas en barrios dignos-, se trata de "llevar la ciudad al interior de las favelas, con todos sus privilegios". Por el momento, son las favelas las que bajan a la ciudad. Y generalmente suelen sembrar el pánico entre la población. Ahora, la preocupación de las autoridades de Río es cómo llevar a cabo esta revolución en las favelas y al mismo tiempo controlar los miles de millones de euros que se gastarán en ellas sin que el narcotráfico -un poder paralelo al del Estado en el seno de las barriadas pobres- encuentre el modo de adueñarse del proyecto. Para conseguirlo, el Gobierno va a necesitar el apoyo de las comunidades de residentes que ya trabajan dentro de las favelas y que suelen ser los únicos interlocutores válidos con las fuerzas del orden. Aunque ocurre en ocasiones que también en esas comunidades consiguen infiltrarse los traficantes de drogas, que acaban imponiendo su voluntad. Muchas son las ideas y las propuestas en la vidriera gubernamental, habrá que observar de cerca y ver si son puestas en escena alguna vez.

4-6. MAPA

5- CONSIDERACIONES EN AMERICA LATINA

Las condiciones de pobreza junto a la desigualdad hacen que 44 por ciento de la población de América Latina viva en ciudades perdidas o barrios precarios, que sólo les aportan las condiciones mínimas para sobrevivir, según un estudio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). La mayor parte de estas zonas precarias se concentra en las ciudades, donde viven tres de cada cuatro latinoamericanos, de acuerdo con el documento Pobreza y precariedad del hábitat en América Latina, que preparó la organización, con sede en Santiago. Del total de hogares asentados en barrios precarios, 76 por ciento presenta problemas en la calidad de su construcción y de sus servicios básicos, además de seguridad en su tenencia. En su mayoría son hogares encabezados por mujeres, que hacen a la vez labores de ama de casa y jefe de hogar, y no forzosamente su estado de pobreza se debe a la informalidad del trabajo que realiza el proveedor. ”Las familias que viven en tugurios y malas viviendas no necesariamente subsisten sobre la base de empleos informales, así como muchos hogares que dependen de un trabajo informal disfrutan de una buena casa”, señala el texto. Añade que la situación de precariedad se incrementa más en los barrios asentados en las pequeñas ciudades de los países de la región, donde en su mayoría no alcanzan a llegar los recursos estatales de ayuda. La Cepal prevé que en los próximos 15 años la población en las grandes ciudades de la región aumentará 2 por ciento anual, cifra que se eleva a 3 por ciento en Bolivia, Guatemala, Haití, Honduras y Paraguay, los países más pobres de América Latina En cualquier ciudad relativamente grande de América Latina ya es parte del paisaje cotidiano la presencia de asentamientos humanos irregulares. Reciben diversos nombres: favelas, cantegriles, callampas, tugurios, villas miserias, barrios marginales; pero el fenómeno es siempre el mismo. Son, en definitiva, expresión del fracaso de los modelos económico-sociales en juego, al igual que otras tantas manifestaciones que hacen al espectáculo urbano de la región: niños de la calle, ejércitos de vendedores ambulantes informales, basura esparcida, transporte público deplorable, a lo que contrasta la presencia de barrios privilegiados amurallados y ultra protegidos. Cara y cruz de una misma moneda, sin dudas. El surgimiento de un importante conjunto de programas de mejoramiento de barrios en las ciudades Latinoamericanas, forma parte tanto de gobiernos nacionales como locales, y es parte de la agenda principal de organismos de financiamiento como el Banco Interamericano de Desarrollo. En los países del sur del subcontinente, básicamente hay dos tipos de programas: Los nacionales y los locales. En el nivel nacional se destacan entre otros en Brasil, el Programa Habitar-Brasil, en Chile el Programa Chile-Barrio y el Programa Nacional de Mejoramiento de Barrios, en Uruguay el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares, en Bolivia el Subprograma de Mejoramiento de Barrios y en Argentina el Programa de Mejoramiento de Barrios. A nivel local se destacan los programas de Río de Janeiro, como el Programa Favela-Bairro y el Programa Nova Baixada, y el programa de Bogotá, denominado Programa Desmarginalizacion. En el caso del Programa de Desmarginalizacion de la Alcaldía de Bogotá, cuya característica saliente es la flexibilidad de ejecución y variedad de las intervenciones, parte de tres objetivos que son muchos más básicos (fundantes de ciudadanía) que otros. Ellos son:

1) elevar en forma masiva y contundente la calidad de vida de la población de los estratos 1 y 2 2)generar entre los habitantes sentido de pertenencia sobre su entorno físico 3) transmitir a la comunidad mediante obras y acompañamiento social, confianza en las instituciones distritales. En Chile, el Programa Chile Barrio, de alcance nacional, presenta la particularidad de haber evolucionado desde un programa de centrado en la problemática de infraestructura de los barrios a uno centrado en la problemática social. El Programa tiene como principal objetivo “contribuir a la superación de la extrema pobreza mediante acciones de corte intersectorial, focalizada territorialmente” Para ello tiene cuatro ámbitos de intervención: a) el desarrollo comunitario; b) la habilitación laboral y productiva; c) mejoramiento del hábitat; y d) fortalecimiento institucional. Este programa se articula con el Programa Entornos del Ministerio de la Vivienda y con el otro Programa nacional Chileno, el Programa Nacional de Mejoramiento de Barrios del Ministerio del Interior. Este ultimo tiene como objetivo también “contribuir a mejorar la calidad de vida de la población de extrema pobreza que habita en condiciones de marginalidad sanitaria”. Para ello el programa contempla como líneas de acción, la construcción de infraestructuras sanitarias (núcleos mínimos en cada lote), construcción de redes sanitarias, y el trazado de calles y demás obras complementarias. En Uruguay el Programa de Integración de Asentamientos Irregulares, de alcance nacional, presenta una interesante articulación con los municipios. Sus objetivos son: a) mejorar la localización y coordinación de políticas gubernamentales dirigidas a la reducción de la pobreza urbana; b) promover cambios en las normas urbanísticas y mecanismos institucionales del sector de vivienda, de modo de favorecer la oferta de tierras urbanizables y de viviendas de bajo costo; c) articular acciones del sector público y de organizaciones de la sociedad civil, estimulando la organización barrial y la integración social de las comunidades beneficiadas por el Programa. En Bolivia el Subprograma de Mejoramiento de Barrios, para el logro de sus objetivos financia proyectos integrales, que incluyen los siguientes componentes: Construcción o mejoramiento de las redes de agua potable y alcantarillado sanitario incluyendo instalaciones domiciliarias, energía eléctrica y alumbrado público, construcción y/o refacción de módulos sanitarios en cada vivienda, drenaje pluvial y mejoramiento vial, equipamiento social (guarderías infantiles, centro comunal y campo deportivo), Obras de protección ambiental (arborización y forestación), desarrollo comunitario, regularización del derecho propietario y Fortalecimiento Municipal. Su diferencia destacable es la realización de concursos nacionales para la selección de los barrios. El PROMEBA, Programa Mejoramiento de Barrios de Argentina, es un programa nacional con base federal, que se presenta como un programa social para transformar el hábitat popular. Su objetivo es mejorar la calidad de vida de la población con necesidades básicas insatisfechas, asentada en barrios con carencia de infraestructuras, problemas ambientales y/o de regularización dominial. La característica saliente de este

programa es el sistema de unidades ejecutoras y direccionamiento de recursos provinciales a prioridades nacionales.

6- CORROBORACION DE HIPOTESIS
Luego de realizar el trabajo y evaluar toda la información recopilada podemos afirmar nuestra hipótesis de trabajo; ya que el fenómeno de las favelas en las grandes metrópolis brasileñas es un reflejo directo de un país líder en desigualdad entre ricos y pobres, “con un modelo económico que inviabilizó el acceso a la tierra de los más pobres”, los cuales invadieron las áreas que el mercado no podía ocupar, como zonas de riesgo o con fragilidad ambiental. Es así que las favelas de Río de Janeiro surgen a partir de la ocupación marginal de los cerros, como una respuesta espontánea a la necesidad de asentamiento reforzada por la inexistencia de una política de estado para proveer de viviendas a los más pobres de la ciudad. El modelo de desarrollo político-económico brasilero hace que las favelas se extiendan durante todo el siglo XX; hoy viven en ellas cerca de un millón de habitantes de Río, que se encontraban en condiciones precarias e inaceptables hasta la aparición del programa Favela-Barrio.

7- CONCLUSION
La lucha contra la pobreza y la mejora de los niveles de cohesión social en Brasil y también en América Latina se han convertido en prioridades centrales de las políticas de desarrollo. Sin embargo, pese a que la región ha experimentado significativos logros los niveles de pobreza están estancados. Las dinámicas de la desigualdad en Latinoamérica son persistentes; por ello las soluciones son complejas y es necesario buscar un equilibrio entre un enfoque holístico, que aborde las causas profundas, y la adaptación de las políticas públicas a las circunstancias específicas nacionales y regionales. Estabilidad económica, crecimiento, empleo digno, así como políticas sociales y fiscales redistributivas son elementos imprescindibles, pero precisan de la construcción de un consenso social basado en una ciudadanía participativa que tenga como objetivo culminar con los contrastes socio-territoriales y económicos, como los que hemos visto durante el desarrollo de este trabajo, en Río de Janeiro. Solo si algunos sectores de la sociedad renuncian a algunos de sus privilegios se podrá avanzar hacia un patrón de desarrollo más equitativo y remover las estructuras que perpetúan la pobreza y la desigualdad. Concluimos nuestro trabajo habiendo cumplido nuestros objetivos en su totalidad, mas nos quedamos con el desafío de retomar nuestra investigación en otro momento habilitando nuevos objetivos y ampliando nuestra hipótesis.