De Una Ojeada a Una Cacería A View To A Kill – 1960 Sólo Para Sus Ojos For Your Eyes Only – 1960 Cantidad de Consuelo Quantum of Solace – 1959 Risico Risico - 1960 La Rareza Hildebrand The Hildebrand Rarity - 1960

como garras de un animal enorme. y el motociclista acababa de pasar por la autopista Paris-Mantés. Se preguntaba cómo mandaría preparar sus huevos de regreso al Cuartel General. que iba a la velocidad aullante e inquietante de ciento diez kilómetros por hora en una BSA M20. cuatrocientos. y sus inmóviles iris negros parecían el orificio del cañón de una pistola. lo metió entre los botones de su chaqueta y desabrochó la pistola. Quinientos metros.Germain. los guantes negros que le llegaban hasta la muñeca. estaban quietas. A ambos lados. Para ese momento ya debería verse grande en el espejo retrovisor del joven que se encontraba adelante. porque de repente volvió la cabeza sorprendido de ver otro mensajero a esa hora de la mañana y por su recorrido. excepto a quizás un kilómetro hacia adelante. Se dirigía hacia el norte. . con algunas modificaciones en las válvulas y el carburador. Creía que era un policía militar estadounidense o quizás francés. A derecha e izquierda de la cara. si revueltos o fritos. y sin algunos filtros en el silenciador. Bajo los anteojos. Este era un hombre más joven y delgado y estaba sentado cómodamente en su máquina. A ambos lados de la mueca los pómulos se habían hinchado por el viento. gozando de la mañana y manteniendo su velocidad en más o menos sesenta y cinco kilómetros por hora. en dirección a Saint. era idéntica a la usada por el Ejército británico. Se llevó el guante derecho a la boca. Podría ser de cualquiera de las ocho naciones pertenecientes a la OTAN y que formaban parte de la SHAPE. y su máquina pintada de verde oliva. alrededor de las ocho. doscientos. los espacios entre los árboles de roble estaban llenos de musgos y flores. que ya estaba llena del tráfico de trabajadores hacia París.De Una Ojeada a Una Cacería Los ojos detrás de los anchos anteojos de caucho negro estaban tan fríos como el pedernal. y no había nadie a la vista en ninguna de las direcciones de la carretera. que estaba bajo el casco protector. Eran las únicas cosas que en esa masa violenta de carne y metal. sobre los controles. para darle mayor velocidad. Eran las siete de una mañana de mayo en la que la carretera que atravesaba los bosques brillaba con el rocío de la primavera. cien. trescientos. el viento había penetrado por la boca y había estirado los labios hacia atrás formando una mueca cuadrada que dejaba ver unos grandes dientes lapidosos y unas tiras de goma de mascar blancuzcas. No había nada de él o en su máquina o equipo que pusiera en duda que era lo que aparentaba ser. con excepción de una pistola Luger completamente cargada que tenia asida al tanque de la gasolina por medio de un gancho. El hombre que venía detrás disminuyó a ochenta. se lo quito con los dientes. otro mensajero del Cuerpo Real. una figura idéntica. miraban atentamente hacia adelante justo por encima de la mitad del manubrio. La carretera era la D98. se encontraban. formando dos talegos que se movían ligeramente. El hombre estaba vestido con un uniforme del Cuerpo Real de Mensajeros. lo cual les daba el encantamiento teatral de los bosques reales de Versailles y Saint-Germain. una carretera secundaria de tránsito local en el área de SaintGermain. No se encontraba muy afanado en cuanto al tiempo y ésta era una mañana esplendorosa. Protegidos por el cristal de los anteojos.

casi con igual rudeza le arrebató la cartera de cuero donde cargaba los mensajes. y. podría ser Wally. tenía la misma conformación física. arrancó los botones de la chaqueta. quizás días. con unos dieciséis kilómetros de carretera por recorrer. Se acercó al hombre muerto. Ahora se encontraba a sólo cuarenta metros. Se tomó más molestias en las hondas huellas que quedaron en el borde de la zanja y entre el pasto. pasarían horas. Elise. saltó una cuneta angosta y se enterró entre un poco de pasto y lirios silvestres. el hombre de la pistola quitó ambas manos del manubrio. levantó la Luger. "Una urraca es símbolo de mala suerte. Lise. Sólo había ruido de bosque y los sonidos provenientes del metal caliente de la destrozada BSA. saliendo del bosque torpemente hasta unos arbustos que estaban detrás de un aviso que decía que sólo faltaba un kilómetro para llegar a Saint-Germain. se arrodilló y bruscamente le levantó un párpado. la apoyó cuidadosamente sobre el antebrazo izquierdo y disparó un tiro. veinte. Escuchó atentamente mientras guardaba la billetera y el reloj en un bolsillo de su chaqueta. El hombre de la pistola había disminuido aún más su velocidad. Le bajó la pata de apoyo y caminó por entre las flores silvestres hasta debajo de los árboles." Diez metros atrás. ahora no distorsionada por el aire. El hombre joven le sonrió e irónicamente levantó un dedo en señal de saludo y de protección. Sid. Las manos del joven saltaron de los controles y se cruzaron en el centro de su espina dorsal arqueada hacia atrás. En esa clase de trabajos lo principal era tener un amplio margen de seguridad. El asesino recorrió los mismos pasos que había dado. La BSA tosió y enredó el traje del hombre despedazándolo. Hubiera podido dispararle desde unos treinta metros. después las flores y por último permaneció en silencio. se había convertido en obtusa. Teniendo un ojo en la carretera y el otro en la silueta de1 hombre que se acercaba por el espejo retrovisor. Su cara. Treinta metros. encima de su ocupante muerto. Se puso en pie y se terció la cartera de los mensajes. La máquina viró en la carretera. ¿Quién diablos sería? Alzó el dedo pulgar de la mano derecha en señal de reconocimiento y disminuyó su velocidad a cincuenta. Allí se dio una vuelta sobre la gimiente rueda trasera y cayó hacia atrás. antes de que lo encontraran. tapando con hojas y musgo las huellas que habían dejado las llantas. Louise. pero había preferido . Caminó lentamente. Tiempo más que suficiente. Wally.pero cuando reconoció el uniforme del Cuerpo Real quedó sorprendido y complacido a la vez. hasta la carretera. ¡No estaba mal! Probablemente sólo los perros rastreros podrían encontrarlo. Albert. El asesino ejecutó una curva cerrada y paró su máquina dirigida hacia el lado por el cual había venido. comenzó a recorrer con la mente la lista de los nombres de los motociclistas del Servicio Especial de Transportes que se encontraban en el Cuartel General del Comando. ¡Estupendo! Le podría tomar el pelo durante un buen rato acerca del pequeño mordisco de rana que le había dado en la cantina. Una chispa roja brilló en el negro iris de los ojos. esperando que el otro hombre se colocara a su lado. y luego se colocó al lado de la motocicleta y miró hacia la franja de lirios silvestres. cómo se llamaba. dura y quizás de líneas eslavas. extrajo una destartalada billetera de cuero y le quitó un reloj de pulsera barato con tal violencia que la cromada pulsera elástica se partió en dos. Una urraca voló por delante del joven mensajero.

pero tiene que ser bebido en compañía. Además. Un quart de champagne o un champagne á l'orange es bueno. Se alojaba en el Terminus Nord porque le gustaban los hoteles de estación y porque éste era el menos pretencioso y más desconocido de todos. James Bond tomó su primera bebida de la tarde en Frouquet's. El consideraba que éstos. Alrededor de la escena del crimen. porque su sabor a regaliz le recordaba su niñez. volvió lentamente a respirar. pero intoxica sin saber a nada bueno. terminando en la pérdida. No era una bebida fuerte. Para su cena iba a uno de los mejores restaurantes: el Vé-four. Y cuando. una tajada grande de limón descortezado y soda. que había sostenido el aliento mientras éste sucedía. aunque contradijera lo que decía Michelin acerca del Tour d'Argent. No. a los dieciséis años. Si deseaba una bebida fuerte iba al bar Harry´s. el hecho de haberle tomado la billetera y el reloj eran toques buenos. caminaba a través de París hacia la Gare du Nord y se iba a la cama. y Bond siempre pedía lo mismo. y de todos modos a Bond no le gustaba. la Rotonde o el Dome. no es un lugar para vodka. el bosque. pues afuera. de su virginidad y su billetera. Generalmente se dirigía a la Place Pigalle después de la cena para ver qué sucedía. un "americano". el Lucas-Carton o el Cochon d'Or. como era usual. había hecho lo que un anuncio de Harry´s aconsejaba en el Continental Daily Mail y le había dicho al chofer del taxi: "Sank Roo Doe Noo". porque la comida era suficientemente buena y además a él le encantaba observar a la gente. Esa noche Bond decidió desempolvar su libro de los recuerdos y recorrer nuevamente los mismos lugares. Cinzano. Le habían encomendado sacar un tal húngaro de allí y lo habían enviado . pero antes del almuerzo. cerca de la frontera austro-húngara. el Caneton. ya que llevaba una velocidad de ciento diez kilómetros por hora. Sin prisa. Complacido de sí mismo. el hombre empujó de su pata de apoyo la motocicleta. Un fine á l'eau es algo serio. el Maxim's y otros por el estilo. porque allí los tragos eran verdaderamente fuertes. en los cafés se tiene que beber el trago menos ofensivo de la comedia musical que los acompaña. Esto había empezado una de las tardes más memorables de su vida. nada pasaba. pero de todas maneras a él le gustaba la cocina de ellos. whisky o ginebra. uno no puede beber seriamente en los cafés franceses. Siempre que Bond se encontraba en París lo asaltaban las mismas dudas. Iba caminando por París después de una tarea poco animada y en la que había fallado. habían de algún modo evitado la empañadura de la gran cantidad de gastos y del dólar. un quart lleva a otro quart y una botella de indiferente champaña es un mal comienzo para la noche. y en su primera visita a París. saltó elegantemente sobre su galápago y bajó con el pie el arranque. para no dejar rastros de patinada al arrancar. y prefería la soda Perrier. casi inmediata. el viento volvió a darle la mueca de nabo a la cara. porque en su opinión la soda costosa era el peor modo de mejorar una bebida ordinaria. Almorzaba en el Café de la Paix. en el pavimento y al sol.hacerlo desde diez. El Pernod es posible. aceleró alejándose por la carretera y en un minuto o algo así. Bitter Campari. de profesional. en la tarde.

envidiosos. No era que la ciudad hubiera vendido su cuerpo. este solo pensamiento lo deprimía. pues muchas lo habían hecho. una patada. James. entre las cinco y las siete de la mañana. no quiero engordar" y allí permanecerían. espacioso y con bulevares bordeados de árboles podría competir. por supuesto. El día había sido tan esplendoroso. con la satisfacción de lanzar un último ataque. manoseado por los turistas. Ella miraría con alivio el no tener que insistir más. . porque sin duda estaría allí. apenados. cosa que Bond había tratado inútilmente de hacer. por Dios que si para el final de la tarde no había ni muestras del viejísimo cuento de hadas sobre "Un buen rato en París". Después de esta hora todo estaba lleno de estruendoso ruido de metal negro. En todas partes era lo mismo que en los Champs-Elysées. Sentado en el Fouquet's esperando el "americano". adustos. Para quitarle la sed de dinero de los ojos. no sería por su culpa. Bien sabía que sólo estaba jugando con su fantasía. El tenía que presentarse en Londres al día siguiente y entregar su reporte. Eso se podía ver en los ojos de la gente. Desde 1945 no había tenido ni una tarde feliz en París. porque esos nombres se amoldan a mi temperamento y a la tarde. empeñado a los rusos. Escoge lo que te agrade más y te engorde. y ahora nos contaremos el uno al otro lo que hemos estado haciendo desde la última vez que nos vimos en Saint-Tropez hace justamente un año. principiando con el mito de "París en primavera". Hubo malentendidos. con el cual ningún edificio bello. le daría tan pronto como le fuera posible sus cincuenta mil francos y le diría: "Me propongo llamarte Donatienne. rumanos y búlgaros. era que su corazón había desaparecido. El hombre deslizó la cuenta bajo el balde del hielo y dijo mecánicamente: -Voilá. ¿La arquitectura? Bond observó en el pavimento la cinta de autos negros que el sol hacía brillar dolorosamente.especialmente desde Londres a comandar la operación por encima del Jefe de la Estación V. o quizás Solange. se reiría y le diría: "Pero. Bond sonreía de su propia vehemencia. Sólo había dos horas en las que uno podría ver la ciudad. m'sieur -y se alejó rápidamente. el destapador quedó con la tapa del Perrier. empeñado a los alemanes. El hombre había sido asesinado en la frontera minada. Con un tirón de una sola mano. Mientras tanto aquí están el menú y la lista de los vinos. Esto no lo había hecho muy popular ante la Estación. De algún modo se conseguiría una muchacha que realmente fuera una muchacha y la llevaría a cenar en un lugar ficticio en el Bois. malentendidos voluntariosos. Y. y Bond estaría sobrio e interesado en todo lo que ella dijera. como Armenonville. Aquí lo tienes. Probablemente habría una corte de indagatorias. un día de esos en que uno está a punto de creer que París es hermoso y alegre. y él había decidido darle una oportunidad más a la ciudad. manoseado por los sobrantes del mundo que se habían apoderado lentamente de la ciudad. Nos conocemos desde hace tiempo y me prestaste este dinero una vez que estaba en un aprieto. Y. a la ciudad que él había desaprobado cordialmente desde la guerra. La bandeja del mesero resonó sobre la cubierta de mármol de la mesa.

El cabello rubio bajo la libertina boina de terciopelo seria castaño en las raíces y tan áspero como una cuerda de piano. Más o menos. "Sumérjase" era una expresión usada en el Servicio Secreto que había sido tomada del Servicio Submarino y que significaba que algo iba mal. Creo que tenemos que darnos prisa en partir. Quienquiera que fuese la muchacha. -Se puso en pie y la siguió por entre las mesas hasta el auto. que aún estaba obstruyendo la calzada interior. mientras cruzaba diagonalmente por entre la masa móvil de transeúntes que pasaban por allí. aunque encontrara a la muchacha en la hora siguiente. el contenido no podría ser soportado por la envoltura. quizás lo peor. Le sonrió casi coquetamente a los ojos asustados. Era el tipo de mujer que siempre pertenece a alguien. Por eso se la veía tan afanada. La chica tenía todo. probablemente su amante. Lo desean en la oficina -añadió casi sin aliento-: Sumérjase. tendría la piel dura. Bond se incorporó. La figura provocativa habría sido construida intrincadamente por medio de alambres y caucho. Sería de Lille y sin duda le preguntaría si él era estadoundense. atravesó la línea lateral y se estacionó en un lugar prohibido junto a la acera. el ulular y los gritos. Se reclinó cómodamente y encendió un Laurens rubio. Imperturbable. una chica salió del coche y. común en la bourgeoisie francesa. vamos. húmeda y de poros dilatados. pero en esos momentos había impaciencia en los labios apretados y en los ojos inquietos. Y. ¡La ronde! Regresaría a donde había empezado. por la forma en que se movía y sostenía prometía ser encantadora. -Siento mucho llegar tarde. Hubo el chirrido usual de frenos. Estaba retrasada sin duda. La cara mostraba una alegría y una osadía que competían con el modo de manejar.Bond colocó hielo en su bebida. era seguramente de la "firma". dejando que el tráfico se defendiera como pudiese. Dijo: -Bien. la muchacha se arrimó a la mesa. llenó el vaso de soda hasta el borde y luego tomó un largo trago. pero absolutamente todo lo que pertenecía a su imaginación. La menta en su aliento no podría ocultar el olor a ajo del Mediodía. Bien. Examinándola con detención. Claro que la tarde iba a ser desastrosa. Era tiempo perdido tratar de conquistarla. eso era. ella o su maquereaud le podría robar de nuevo su billetera. Maldita suerte. ¡maldita suerte hasta debajo de la boina de terciopelo donde se encontraba un largo pelo rubio! ¡Y lo estaba mirando directamente! ¡Le estaba sonriendo a él! Antes de que Bond pudiera serenarse. retiró una silla y se sentó. Bond sonrió para sí mismo. Era alta y. Bond regresó a la realidad. Venía a encontrarse con alguien. . ¡al infierno con todo eso! Un negro y destartalado Peugeot 403 salió de entre el centro del tráfico. aunque su figura era disimulada por una gabardina liviana. Hurgó en el bolsillo y deslizó algunas monedas sobre la mesa. Bond la observó atentamente mientras ella llegaba al borde del grupo de mesas y se internaba por entre el espacio que dejaban los asientos. caminó por la acera.

Mejor dicho -se apresuró a agregar-. Mientras que el chofer no le ponga a uno el ojo encima se puede entretener hasta con el más malo de ellos. a cualquier hora del día que sea. Fue maravilloso haberte encontrado tan fácilmente -le lanzó una rápida mirada-. ¿Cuánto hace que estás en el Servicio? -Cinco años.sin el resto. -la boca tomó un rictus de ironía. algunos de los pellizcos duelen. hasta las raíces.. pero los días y las tardes libres son un poco aburridos. Le preguntó: -¿De dónde eres y de qué se trata todo esto? Respondió concentrándose en el tráfico: -De la Estación. Caras contrariadas los observaron mientras subían. Milagrosamente la fila se rompió y los dejó pasar hacia la Avenue Matignon. Habían llegado al Rond Point y como para demostrar su teoría le dio la vuelta y se dirigió directamente hacia la fila de vehículos que venían de la Place de la Concorde. y después del Fouquet's iba a comenzar con los restaurantes. Es el colmo. No tengo ni idea de qué se trate. ¿Cómo lo habrías hecho si yo hubiera estado con una chica? Rió. Bond le dijo: . sin embargo. -Estuviste estupenda.. personalmente de M al jefe de la Estación. y a mi y a otra chica nos dieron una lista de lugares -sonrió-. Además de ser muy aburrido y no saber uno qué decirle al hombre. -Pareces de muchos recursos. Hizo resonar la caja de cambios. No es fácil hacer amigos en París. Sólo me preocupaba cómo deshacerme de ella: propondría que yo la llevaría a casa y que tú tomarías un taxi. lo puso en segunda y se internó entre el tráfico. siempre resulta uno con la espalda negra o verde -rió-. Solamente vi el mensaje proveniente del Cuartel General. El cabello rubio era de seda. El Jefe de la F dijo que siempre frecuentabas los mismos lugares cuando venías a París. Tenía que encontrarte inmediatamente y si era necesario emplear a la Deuxiéme para que ayudara. La pálida piel era como de terciopelo. Creen que uno no los ha visto y se asustan por el aspecto abollado del automóvil. -Habría sido más o menos lo mismo. si es que llegaba a comenzar una escena. Soy el número 765 en el trabajo y Mary Ann Russell fuera de él. pero. Es la primera vez que estoy en una Estación. Bond la miró de reojo. Le dan a uno un paso bastante ancho. Sólo había ido al bar Harry´s. no soy una mojigata ni nada por el estilo. De manera que para poder trasladarme compré este auto barato y así los automóviles parecen quitarse de mi camino. Ojalá no haya sido muy torpe. con la excepción de que te habría llamado "señor". -¿Te gusta? -El trabajo me gusta. La muchacha había dejado el motor encendido. Hasta he tenido que dejar de subir en el metro y en los autobuses.En cualquier momento podría llegar un policía. Urgente y todas las cosas por el estilo. los franceses hacen todo aburrido.

¿podría invitarte como señal de agradecimiento? No entiendo lo de los pellizcos. Jefe de la Estación F era un hombre regordete con pómulos rosados y pelo castaño liso y peinado hacia atrás. -¿Quién lo encontró? -Russell. Ella rió. pero estoy tan harto en París como tú. se está poniendo al tanto ya". Hacía media hora se encontraba harto de Paris. Bond alargó su mano por la ventanilla y le apretó la de ella sobre el volante. Dijo seriamente: -Me encantaría. Llevaba una buena vida: vino y comida en sociedad. Torció y tomó la Avenue Gabrielle y sedetuvo al frente del Cuartel General del Servicio Secreto en París. "Localizado 007. y ahora deseaba que le ordenaran que se quedara. Buscaron los de él. dichoso de marcharse. El capitán de ala Rattray. También puede haber muchas Mary Anns por ahí. todos los secretos supremos. ¿Es nueva? -Seis meses. -Bien. tácticas de la Cortina de Hierro. El despacho semanal de la División de Inteligencia de la SHAPE con sumarios. En el Fouquet's. Es muy eficaz. El ruido del tráfico en los Champs-Elisées era un suave rugido de fondo. El Jefe de F dijo: -Alguien agarró a nuestro mensajero del amanecer que iba de la SHAPE a la Estación de Saint-Germain ayer por la mañana. Fumaba un Gaulois detrás de otro y su oficina hedía a ellos. calmados y astutos eran su debilidad. Mensaje a M. Bond salió del coche y dio la vuelta hacia la ventanilla de ella. Bond acercó un asiento a la ventana abierta para retirarse del humo de los Gauloises. papeles de Inteligencia. gracias por recogerme. los ojos azules. Se vestía elegantemente con camisa de colleras y saco de doble ranura en la parte trasera. -Se agachó hacia el interfono y apretó un botón-. Sus ojos eran azules y bastante separados. Tenía una bala en la . ¿Okay? -dejó de presionar el botón. Pero no lo vayas a tomar como un hábito. Ha habido una dificultad y me toca ponerlo al tanto y después lo pondré en marcha.-Magnífico. Tómese un descansito. -Perfecto -se volvió y caminó rápidamente hacia el portal. Saludó a Bond con alivio. corbatín y chaleco estilizados. por favor. Personal del Jefe de la Estación. Cuando toda esta confusión se termine. El empleado del conmutador siempre sabe donde encontrarme. -Solo hago esta clase de manoeuvre cuando estoy en servicio.

Hasta donde sé. él dice que usted tiene que ir cuanto antes. que va a Saint-Nom. M lo manda a usted como su representante personal. mandaron a otro mensajero para que lo buscara. ha hecho todo lo que se podía y debía hacer. está la SHAPE. salgan de su reserva y durante años han intentado incorporar en la Inteligencia de la SHAPE la unidad de Saint-Germain. y aquí. Aparte de la pérdida de la información de la Inteligencia. a unos ciento ochenta metros al norte de la última. El recorrido es de unos doce kilómetros y si lo hace despacio demora en una dirección más o menos un cuarto de hora. Todos los miércoles. Un tipo eficiente. Tiene que reportarse al coronel Schreiber en el Cuartel General de la Rama de Seguridad. a ellos nunca les ha gustado que nuestras Estaciones. justamente al norte del parque. justamente en las afueras de Saint-Germain. Bien. tiene órdenes de tomar la N307. Bond dijo: -Me suena mal. ¿qué fue lo que sucedió? El Jefe de la F alzó un mapa de su escritorio y dio la vuelta. ¡sino que el Jefe de la Contrainteligencia y Seguridad es un alemán! Bond silbó. He conseguido los pases. pasan bajo la autoroute y después a través del bosque de Saint-Germain. y tiene cierta razón. En teoría creen que fue sólo por despistar. En lugar de ir por esta área completamente construida. en la N184. un diablo independiente. Cuando a las siete y cuarenta y cinco no se había reportado en la SHAPE. Es americano. a la siete de la mañana. Le robaron la cartera de los mensajes. un mensajero del Servicio Especial sale de la SHAPE con toda la información de que ya le hablé. A las ocho y quince la Rama de Seguridad ya estaba trabajando y para las nueve estaban bloqueadas las . -¿Qué ha hecho? En realidad. Tiene que llegar a la pequeña población de Fourqueux. Está muy preocupado. Ha manejado el asunto desde el principio. está el cruce de la París-Mantés y la Versailles. Nunca ha estado contento con la Seguridad de la OTAN. por decirlo así. Pero bien puede discutirlo con ellos cuando baje allí. allí tuercen hacia la derecha e ingresan en la D98. Las siete de la mañana es una hora poco ideal para un atraco. su billetera y el reloj. ¿No podría ser un atraco como cualquiera? ¿O creen que lo de la billetera y el reloj fue para despistar? -La Seguridad de la SHAPE no se ha pronunciado. un hombre responsable llamado Bates. por razones de seguridad. entregar todo al oficial en servicio de nuestro Cuartel General y reportarse de regreso en la SHAPE alrededor de las siete y media. pues no sólo hay una pareja de franceses e italianos. -El problema es que este maldito lío es todo lo que necesita la SHAPE para dominar a M. ayer le tocó a un cabo del Cuerpo Real de Mensajeros.espalda. Pero usted conoce a M. De todos modos. Era uno de los Michelin Environs de París de escala grande. No había ni rastros y ni siquiera se había reportado en el Cuartel General. Señaló con un lápiz a medida que hablaba: -Aquí está Versailles.

fronteras. Dijo: -Está bien. El trabajo fue de un profesional y quienquiera que lo hubiera hecho estaría fuera del país para el mediodía o en una embajada en París después de una hora. un libro de bolsillo de John O'Hara. Le respondí que ya la SHAPE había pensado en eso. El "viejo" tiene toda la razón. Le pedí que me explicara lo que quería decir y manifestó que en todos los Cuarteles Generales siempre hay un hombre. Dijo que quería demostrarle a la SHAPE que él está tomando la cosa tan seriamente como ellos. Los perros lo encontraron. además dijo que usted era la clase de hombre que podría encontrar el factor invisible. Bond dijo con impaciencia: -¡Exactamente! Entonces. El Jefe de la Estación sonrió con simpatía. Rattray le había dicho que demoraría en llegar unos quince minutos a una velocidad de ochenta kilómetros por hora. excepto que se han tomado los pasos usuales. un guante de gamuza. y eso es todo. alrededor de las seis. Podría ser Mary Ann Russell. medio paquete de chocolate con leche Suchard. pero con más eficacia? Esta clase de cosas no están dentro de mis habilidades. Podía ver el ceño fruncido de M y oír su voz áspera. Pero probablemente no me encuentre disponible cuando me llame. Pero eso no sirve para nada. ¿qué diablos quiere M que haga yo? ¿Decirle a la Seguridad de la SHAPE que haga de nuevo todo. Y resulta que usted estaba disponible y más o menos cercano al lugar. un cartero. Veré lo que puedo hacer. Es una pérdida de tiempo. Había pedazos de ella en el compartimiento para guantes. De todos modos yo lo colocaré en el teleprínter tan pronto me lo entregue. -A propósito. pero que ellos siempre tomaban para esta clase de trabajos hombres enrolados. Hay que hacer las cosas con tacto. El destartalado Peugeot. un pedazo de papel doblado con unos ganchos. será perfecto. olía a Mary Ann. puertos. Bond le había . ¿Le parece bien? -Sí -repuso Bond-. un jardinero.carreteras. aeródromos y el resto. Bond rió. bien podría seguir cuidando de usted. perteneciente a Rattray. ¿A quién me reporto después? -Presentará su reporte aquí. un hombre tan común que nadie lo nota. yo estoy de acuerdo en gran parte con el punto de vista de M acerca de la baraúnda. Ya que ella lo consiguió. y para ese momento si hubiera habido alguna huella en la carretera ya debería de haber sido borrada por el tráfico -le entregó el mapa a Bond y regresó a su escritorio-. La policía y la Deuxiéme habían sido informadas y ya unos grupos de búsqueda se hallaban en acción. a este respecto pondré a algún oficial en servicio y veré que esté preparado durante las veinticuatro horas del día. un limpiador de ventanas. pues M no quiere que la unidad de Saint-Germain se vea envuelta en el problema. Bond pensó en ella mientras recorría la Etoile y después cerró su cerebro a ese pensamiento mientras ponía el auto en alta y tomaba el Bois. pero eso fue sólo en la tarde. Me replicó que no fuera tan ingenuo y me colgó. entonces.

Bond le preguntó al policía qué quería decir eso. Había varias fotografías familiares en marcos plateados sobre el escritorio y un jarro que contenía una rosa blanca. Un policía estadounidense uniformado de gris salió de la cabina y observó el pase. están los Ministerios de Interior de . estaba el policía de tráfico que le habían dicho que buscara. repuso con estolidez: -No podría decirle. Ahora allí estaba el escritorio del Jefe de Seguridad. pero éste. Ahora fue un policía francés el que tomó su pase. pero sí el usual alfabeto abracadábrico de todos los Cuarteles Generales. El hombre le indicó con la mano hacia las puertas anchas que estaban a la izquierda y paró en el primer puesto de control. le dio un plástico grande con un número para que lo colocara en el parabrisas y le indicó que prosiguiera. Fue entregado a un policía militar británico que vestía una chaqueta roja y llevado por el corredor principal. No había nombres en ella. por supuesto. con mente de seguridad. lo más probable. Después de las cuidadosas y amables cortesías preliminares. Las únicas unidades que me preocupan son las externas. que dividiera en dos la velocidad y que le dijera al coronel Schreiber que se encontraría con él alrededor de las nueve treinta. Fuera de esa sección suya del Servicio Secreto tenemos varias unidades separadas de mensajeros y. Jefe de Seguridad. No había olor a humo de cigarrillos en el cuarto. A. anotó los detalles en un modelo mimeografiado que estaba sujeto a una tabla. Comando General". Estoy completamente satisfecho de mi Cuartel General. comandante. Detrás de una puerta en la que decía: "Coronel G. Schreiber. Bond subió la ligera pendiente y entró en la N184. pasando por innumerables puertas de oficinas. a lo mejor ignorante o. Tan pronto como Bond llegó al lugar de estacionamiento cien reflectores se encendieron con una rapidez teatral e iluminaron el acre de edificaciones bajas que se encontraban enfrente de él como si fuera de día. ¿Ha perdido alguna vez algo o ha encontrado muestras de alguna tentativa de golpe? -Mi respuesta a ambas preguntas es no. Policías militares americanos y franceses revisaron su pase y apuntaron los detalles. en el centro de la carretera. Doscientos metras adelante. de edad madura con cabello gris y con el carácter cortésmente negativo de un gerente bancario. Bond caminó a través del sendero de gravilla descubierta y al lado de las banderas de los países integrantes de la OTAN y subió rápidamente los bajos escalones que llevaban a la ancha puerta de vidrio que daba entrada al Cuartel Supremo de las Fuerzas Aliadas Europeas. Después de la Porte de Saint-Cloud había muy poco tráfico y Bond sostuvo los ciento diez por la autoroute hasta llegar a la segunda carretera de salida. Sintiéndose desnudo. estaba un hombre tan erguido como una banqueta.respondido que doblara el tiempo. Bond felicitó al coronel por todas sus seguridades. la cual tenía la flecha roja de la SHAPE. -Todas estas revisiones y chequeos no hacen nada fácil el trabajo de la oposición. Uno de ellos decía: "COMSTRIKFLTLANT Y SACLANT LIAISON TO SAUCEUR". Le dijo que se estacionara bien y que esperara. señor.

-De ninguna manera puede ser trabajo fácil . y presumiendo que vio al asesino en el espejo. ¿Adonde quiere llegar. Fracturó la espina dorsal. ¿Ha sucedido algo desde que habló con el capitán de ala Rattray? -Conseguimos la bala. Fue disparada tal vez a unos diez o veinte metros. hemos. Tienen órdenes de ir como endemoniados. -Si sus conductores se ven perseguidos por alguien. para trabajar sobre este caso. le repito: nada. incluyendo lo que usted acaba de mencionar. Y le puedo asegurar.catorce países diferentes. Esto podría significar que llevaba una especie de disfraz que se ajustaría con el uniforme de aquí. el proyectil debió ser disparado perfectamente desde atrás y casi nivelado. No puedo estar seguro de cuanto se filtra de esos cuarteles. Es una Luger. -Seguro. algo que su hombre podría aceptar aun a esas horas de la mañana. debería moverse en algún vehículo. Bond sonrió con simpatía. que cualquier hombre que venga con una idea aun más remotamente original acerca de este caso tendrá que estar relacionado muy estrechamente con Einstein. Al mediodía de ayer el comandante general declaró en emergencia ese sentido. -Entonces. comandante? -Me estaba preguntando si usted había decidido qué clase de trabajo era: si profesional o de principiante. acerca del barullo este. Si usted tuviera la gentileza y me permitiera las minutas de las reuniones que se han efectuado para . coronel. estableciendo seguridades y comités de seguridad. examinando todas las probabilidades de una huella.acordó Bond-. ha sido estudiado sistemáticamente a fondo. Entre cincuenta y sesenta y cinco kilómetros por hora. ¿lo habría podido ver por medio de su espejo retrovisor? -Probablemente. -¿A qué velocidad se estrelló el hombre? -Calculan que no muy rápido. -Entonces. como es lógico. No hay nada. y desde ese momento todo punto de vista. comandante -levantó una mano muy cuidada y la dejó caer con énfasis sobre su almohadilla-secante-. Suponiendo que nuestro hombre avanzaba en línea recta. ¿tienen instrucciones acerca de medidas de evasión? El coronel sonrió ligeramente. Ahora. considerado el caso desde todo punto de vista. Como es lógico. el asesino no podía estar parado en la carretera. Si su hombre no trataba de escapar. Se puso de pie. quiere decir que él aceptó al hombre que le venía pisando los talones como un amigo antes que como un enemigo. no le quitaré más su tiempo por esta tarde. lo que admito solamente como una probabilidad. Una arruga de preocupación había empezado a tomar forma en la frente suave del coronel Schreiber. -Comandante -había un toque de tensión en la voz-.

-presionó el botón de un timbre y un ayudante con cara de recluta entró-. ¿Todo bien? Entonces nos veremos por la mañana. -Claro. por favor. cumpliendo su idea de que sería bueno recorrer todo el bosque. ¿qué podía él esperar? Para la hora en que se acostó. Le tendré listo los papeles para después que haya cenado y tomado algo. pero encontrará todo a la mano en la puerta siguiente y además Proctor le podrá buscar cualquier cosa que se haya traspapelado -extendió la mano-. pensé que sería mejor hacerle saber que el último grupo de perros policiales llegó ayer tarde. Bond ya había decidido que se daría un par de días más. comandante. yo tuve la culpa de esa pérdida de tiempo -y más que todo por molestar al coronel.. Aun las manos estaban cubiertas con éste y en la cabeza tenía una capucha del mismo material con agujeros para los ojos y la boca. claro. Estaba vestido de la cabeza a los pies con camuflaje de paracaidista. lleve al comandante a su cuarto en el ala VIP y después muéstrele dónde quedan el bar y la cantina -se volvió hacia Bond-. castaño y negro. y no podría ser visto de ningún lado en el suelo. No dos. absolutamente negativo. reflexionaba sobre la tarea que probablemente habría sido la menos esperanzada de todas las que había tenido. por supuesto. en el lujo espartano de los cuartos para visitantes nocturnos. Todo había sucedido así: Los dos primeros días en la SHAPE habían sido la esperada pérdida de tiempo y Bond no había ganado nada excepto hacerse un poco impopular debido a su persistencia en preguntas de doble chequeo.. especialmente para estar en contacto con Mary Ann Russell todo el tiempo que le fuera posible. Era un buen camuflaje y sería aun mejor cuando el sol estuviera más alto y las sombras más oscuras.. y en seguida arrojar el asunto. Mientras caminaba a lo largo de los corredores de pintura y olor neutrales. sino cuatro días después. la carretera del asesinato. A la mañana del tercer día ya estaba por ir a despedirse de todos cuando recibió una llamada telefónica del coronel. aun directamente debajo de la alta rama. -Oh. Bond le preguntó-: ¿Le importaría que hablara con el que los lleva? -Seguro que no. pero fue negativo. mientras el amanecer venía sobre el bosque de Saint-Germain. Después de tomar esta decisión cayó inmediatamente en un sueño profundo y sosegado.ponerme al día y si alguno de sus hombres pudiera enseñarme el camino hacia la cantina y mis cuartos. Estarán en mi oficina. ¿cuánto tiempo va . Proctor.. verde. No pueden ser sacados de aquí. -Oh comandante. Lo siento -la voz no parecía sentirlo-. Todo lo que desee. Bond le dio las buenas noches y siguió al ayudante. Si los cerebros máximos de la seguridad de catorce naciones estaban confusos. A propósito. James Bond permanecía tendido a lo largo de una rama de roble observando un claro que había entre los árboles que bordeaban la D98.

el lugar del crimen. Esto es la Etoi-le Parfaite. después de inspeccionar y admirar los perros.-Germain. monsieur. para apartarse del ruido. lo llevó al cuarto de servicio. Parece que de Holanda viene un gran grupo dentro de unos pocos días. subió en el Peugeot y se dirigió a la gendarmerie en St. Bond le dio las gracias y. botas de caucho. y allí. ¿Quiénes eran esos gitanos de que habla? El perrero señaló delicadamente con un feo dedo chiquito. formando la base del triángulo. monsieur. Abandonaron el lugar el mes pasado. coronel.a estar por aquí? Estaré contento de tenerlo entre nosotros por todo el tiempo que quiera. Probablemente olían aún a los gitanos. No había esperado llevarse muy bien con el coronel Schreiber y así había sucedido. -Aquí están los nombres antiguos. Por supuesto. El jefe de los perreros era un francés de Landes. -¿Quiere decir que sólo lo revisaron una vez? El perrero se rascó la cabeza. Allí hubo una caravana de gitanos durante casi todo el invierno. Cuénteme. aquí. Esto hace -añadió dramáticamente. pero la proximidad de éste a los perros policiales era demasiado y. Tenía los ojos ágiles y astutos de un cazador furtivo. . Le dijo amablemente: -Veré lo que me diga mi Jefe y después le responderé. era una aseada oficina con binoculares colgando de perchas. No hay nada por allí. es el Carieux. Había un par de asientos de pino y una mesa cubierta con un mapa a gran escala del bosque de Saint-Germain. está el Carrefour Royal. El perrero accionó sobre éste.una cruz con la carretera de la muerte -sacó un lápiz del bolsillo e hizo un punto cercano al cruce de las carreteras-. Limpiaron el lugar perfectamente. pero para los perros allí permanecerá su olor durante meses. collares para perros y otros implementos arrimados a todas las paredes. pero la paciencia de los dos hombres se estaba agotando y los dos receptores rompieron la comunicación simultáneamente. monsieur. es personal de primera clase o algo así y el administrador dice que está un poco necesitado de espacio. -Nuestros perros lo recorrieron todo. -Tuvimos problemas con un poco de caza. -Por favor -la voz del coronel era también cortés. Nos costó mucho trabajo apartarlos de ese claro cercano al Carrefour Boyal. Este había sido dividido en cuadrados hechos a lápiz. Había una liebre o dos y una pareja de zorrillos. pero es referente a su cuarto. Bond lo encontró en las perreras. hizo algunos comentarios acerca de la profesión de perrero. -Oh -Bond sólo estaba a medias interesado-. abrigos impermeables. Este es el claro.

. Los unió. aceleró y después apagó el motor dejando rodar el auto hasta llegar a la Carrefour Royal. quizás un túmulo. No había habido queja alguna. Tomó los pedazos de musgo con la mano libre. pero no había nada para ver excepto la forma terrosa del montículo... Habían escogido un lugar alejado.Sí. completamente rodeado y cubierto por zarzas y rosas silvestres que se encontraban florecidas. Bond empujó el coche. se habrían construido un escondite durante el invierno. Seis hombres y dos chicas que casi no hablaban una palabra en francés. Nadie los había visto partir. un lugar secreto desde donde la primera salida había sido el robo de los mensajes secretos? . Era tan grande como dos canchas de tenis. porque uno es solamente un gitano. casi un kilómetro adelante. La gente que es común en el fondo de la escena y que uno no sabe si están allí o no. pero se habían portado muy bien. A un lado había un montículo pequeño. salió del coche sin hacer ruido. sobre la carretera. "Lo que olieron los perros era a los gitanos. El hombre invisible. ¿Se habían quedado otros. Bond caminó alrededor de éste y miró entre las raíces. Echó una última mirada alrededor y se dirigió hacia la esquina del claro que debería ser la más cercana a la carretera. Con una uña quitó cuidadosamente una delgada tira de musgo. Al borde de la carretera había un pasaje estrecho entre dos árboles. Eran seis hombres y dos mujeres.. Se quedó tieso y alelado. Muy buen disfraz.. y. cuando vio el puente de la gran autoroute. sintiéndose más bien como un tonto. Escasamente hablaban alguna palabra de francés. Algunos habían seguido en la caravana. si es que eso era un rastro. ciertamente se habían enterado de lo de los gitanos. Tenían una apariencia real de gitanos. Y aunque había alguna protección del ruido proveniente del tráfico de ésta. El auto se había detenido en una pendiente ligera que llegaba hasta el puente de la autoroute. que pasaba por el bosque. Había tres raspaduras igualmente camufladas en un árbol y cuatro en el otro. Bond se agachó en forma casual a examinar los troncos. Allí había un acceso fácil a través de los árboles. era la opinión de M y la mención acerca de los gitanos. se dirigió silenciosamente hacia el bosque y allí caminó con gran circunspección hacia donde debería estar el claro. abandonaron el lugar el mes pasado.. Lo que lo había puesto tras el rastro. ¿Había muestras de un caminito o estaban las hojas ligeramente dobladas? No. gitanos.. Allí paró. Casi todo el invierno. no había más que las muestras que hubieran podido dejar los gitanos o los de las giras campestres del año anterior. Bond tomó la D98. Bond caminó presuroso hacia la carretera. Ocultaba un arañazo que había en el tronco. A unos veinte metros de la carretera llegó a éste. Entonces salió y lo recorrió de punta a punta. No hubo quejas. Tal vez habían partido hacia una semana. Permaneció al borde de las matas y árboles y lo examinó cuidadosamente. con el suelo cubierto de pasto espeso y musgo. Una mañana ya no estaban allí. No. Una mañana ya no estaban allí. humedeció y con mucho cuidado llenó de nuevo la raspadura. pero aún no estaba seguro de si su idea había sido correcta. sobre éste. se metió en él y sólo colocó sus cambios cuando estaba debajo del puente. El factor invisible. Ahora se encontraba de nuevo en el claro. Además había un parche grande de lirios silvestres y bajo los árboles que lo bordeaban había algunos jacintos azules. Cualquiera puede ser un extranjero y en realidad no serlo.

¿Cuánta energía gastarían de la causa común. Todos los pájaros las siguieron y también la ardilla. Con gran cuidado su mano derecha tanteó en su vestimenta y se dirigió luego a su boca. los pájaros y los grandes rayos del sol que penetraban por entre los altos árboles y caían sobre el charco de verde resplandeciente. El gordo tordo al fin encontró su lombriz y comenzó a tirarla. Sus ojos no apartaban ni por un momento la vista del claro. se acercó corriendo unos pocos metros al matorral de rosas que estaba en el montículo. Estaban justo a la altura en que si uno llevaba cualquier clase de biciclo. Se había despedido del coronel Schreiber y se había pasado a una cama de campaña en el Cuartel General de la unidad. en una callejuela anónima de la población. El sólo se fió en la Estación F. pero era suficiente para él. Mary Ann le había dicho que tuviera cuidado y el Jefe de la F. más constructivamente. Ahora el claro estaba silencioso con excepción del suave . las patas agarradas firmemente. levantó algo y comenzó a darle vueltas entre las garras mientras lo mordisqueaba. Se había encaramado en su escondite alrededor de las cuatro de la madrugada y nunca antes había examinado tan cuidadosamente o por tan largo tiempo la transición de la noche al día glorioso. Ellos se daban cuenta tan bien como Bond de que si él llegaba a limpiarle el ojo a toda la maquinaria de seguridad de la SHAPE. Hizo durar la tableta de glucosa el mayor tiempo posible en la boca y después chupó otra. los lirios silvestres. Era la escena de un cuento de hadas. las raspaduras cuidadosamente camufladas. y las preocupaciones de M acerca de la independencia de su unidad desaparecerían para siempre. Bond. cuánto fuego le harían perder al enemigo común? Las seis y treinta. Ejércitos privados. podía oír su rumor estival. Con un alboroto bastante sonoro levantaron el vuelo y se internaron entre los árboles. Todo esto podría ser una idea poco imaginativa de Bond. que estaban en los dos árboles. Algunas abejas se agrupaban entre las rosas del montículo. acostado sobre la rama de roble. La ardilla roja que había aparecido con la primera luz y que había estado comiendo a cada paso tronquitos de una haya pequeña. y desde donde él se encontraba. Lo único que se preguntaba en su interior era si esa gente había hecho un golpe separado o si estarían tan confiados en su seguridad que tratarían una vez más. La unidad lo había provisto de traje de camuflaje y de cuatro hombres del Servicio Secreto que colaboraban con la unidad y quienes gustosamente se habían puesto a sus órdenes. el Servicio Secreto ganaría una pluma inapreciable en su gorra vis-á-vis de la SHAPE y su Alto Comando. los pedales podrían dar contra la corteza del árbol. Una pareja de gorriones comenzaron a seleccionar aprisa pedacitos de cosas para construir su nido retardado entre un arbusto caído. una casa anónima. De repente pensó que estaba haciendo más bien una locura. sonrió para si mismo. ¡En cualquier momento un maldito pájaro podría venir y posarse sobre su cabeza! Las palomas fueron las primeras en dar la alarma. Dos palomas salvajes que se habían estado cortejando en forma ruidosa entre el pasto comenzaron a hacerse el amor desgarbada y aturdidamente. La hora del desayuno. quizás a unos veinte metros de éste. guerras privadas. las rosas. le ordenó a su unidad en Saint-Germain que lo ayudara.Bond había creído que se estaba formando fantasías hasta que encontró lo de las aspaduras.

mucho más brillante que el que Inglaterra había preparado para operar en caso de una invasión alemana victoriosa. ¡Gitanos! Si ese trozo de maquinaria era una evidencia. Era como la abertura de un huevo de Pascua abisagrado. Ahora se movía con más libertad. Algo se estaba moviendo entre las rosas. La negra abertura se expandió hasta que Bond pudo ver las raíces del matorral que se internaban en la tierra a ambos lados de la compuerta. mas sólo si uno hubiera tenido la suerte de observar el proceso completo. dentro del montículo. La cabeza y hombros de otro hombre aparecieron. Tenía una pistola.zumbido de las abejas. silenciosamente. Bond dejó salir el aliento de modo ruidoso. ¿Qué había producido la alarma? El corazón de Bond comenzó a latir con fuerza. ¡De manera que él tenía toda la razón! Pero ¿cuál sería el próximo acto? Ahora. aún llenas de abejas. casi de miedo. parecía algo contranatural. artificiamente recto y ancho. El primero de los hombres seleccionó un par. El gemido del motor había parado y una cabeza y unos hombros aparecieron seguidos por el resto del cuerpo. pero de inmediato. En un momento los dos segmentos permanecieron aparte y las mitades del matorral. Sus ojos escudriñaban el claro en busca de un signo. El matorral de rosas tembló levemente. bien hondo en la tierra. despacio. aletearon y volvieron a posarse. ya que el pasto se aplastaba sólo momentáneamente mientras la . Ahora las dos mitades de los arbustos se estaban abriendo como puertas dobles. Cerró los ojos momentáneamente para dejarlos descansar. se arrodilló y se los amarró con unas correas sobre sus botas. muy despacio. A simple vista era un tronco extraviado y nada más. Salió lentamente y se agachó. mirando alrededor del claro. una Luger. Había una rosa solitaria en la punta del tronco. mucho mejor que el que los mismos alemanes habían dejado en las Ardennes. pero extraordinario. centímetro por centímetro. Un escalofrío de excitación y anticipación. le recorrió la columna vertebral. proveniente del montículo. se volvió e hizo señas sobre el pozo. los pistilos amarillos se hicieron a un lado y el sol brilló en un lente del tamaño de un chelín. Sin prisa. Satisfecho. en la mano. El gemido de maquinaria se hizo más duro y habia un reflejo metálico en los bordes de las puertas curvas. debería estar el equipo de espionaje más entrenado y preparado que se hubiera alguna vez ideado. era un movimiento suave. estaban completamente abiertas. Había un resplandor de una pálida luz eléctrica que salía de la oscura abertura bordeada por las grandes puertas curvas. Parecía estar mirando directo hacia Bond. Le alargó tres pares de lo que parecían zapatos para nieve y se perdió de vista. un tronco espinoso. Poco a poco. El claro había sido examinado por completo y como si la flor estuviera satisfecha volvió a hacer girar los pétalos para que cubrieran el vidrio y lentamente descendió a juntarse con las otras. Las abejas se levantaron. el sonido de un motor eléctrico a gran cantidad de revoluciones. El interior del caisson metálico que sostenía la tierra y las raíces estaba desnudo al sol. se estaba elevando por entre las ramas superiores. el ojo-rosa comenzó a girar sobre su tronco y dio la vuelta totalmente hasta quedar mirando de nuevo a Bond. Ahora. venía un débil ruido agudo. pero separada de éste. una grieta dentada se formó en el centro del montículo y suavemente se fue agrandando. sin dejar huellas. Continuó levantándose hasta que estuvo a unos cuarenta centímetros por sobre el montículo y entonces se detuvo. los pétalos de la rosa parecieron girar y expandirse.

Sin duda tenían órdenes de conseguir todo lo que pudieran antes del verano. cuando el sol habia disuelto las sombras. ¡Lógico! Estaría observando si venía un mensajero. el Aparato Soviético de Inteligencia Militar. Iba seguido de un tercero. Entonces la unidad debería ser sacada y puesta nuevamente en el invierno. el generador de pedal comenzaría a funcionar en las entrañas de la tierra y los grupos rápidos de palabra en clave serían transmitidos. se dirigieron hacia los árboles cercanos a la carretera. ¿Quién podía decir cuáles eran los planes para el futuro? Era suficiente con saber que el jefe estaba preparándose para otro asesinato. Las seis y cincuenta y cinco. Había algo siniestro en el modo en que caminaban por entre las sombras. Media hora después la vida había regresado al claro. El caudillo. que presumiblemente era el que controlaba esto! Los pensamientos de Bond volaban. ya que con él vendrían muchas personas al bosque.ancha malla estaba sobre él y luego se erguía de nuevo lentamente. lo que era muy poco probable. Permaneció bajo la sombra de un árbol frondoso al borde del claro y silbó en un tono alto y rápido como el de un pájaro. Inmediatamente el matorral de rosa comenzó a partirse y los dos paniaguados salieron y lo siguieron por entre los árboles. siguió a los otros dentro del pozo y las dos mitades del matorral de rosas se cerraron velozmente detrás de él. ¡Bastardos astutos ! El segundo hombre emergió otra vez. Entre ellos llevaban una motocicleta. saltó suavemente sobre el musgo que estaba detrás de unas zarzas y avanzó con sigilo por el bosque. Y en lugar del periscopio se elevaría del tronco un pistilo-antena. ¿En clave? Encontraría tantos secretos del enemigo en ese pozo si pudiera rodear la unidad cuando estuvieran fuera del escondite. Bond sonrió para sí mismo. levantando y luego colocando cuidadosamente los enmallados pies. Entonces. después de echar una ojeada para ver que no habían dejado huellas. Bond dejó escapar una larga mirada de tensión aliviada y recostó la cabeza suavemente sobre la rama para descansar los lastimados músculos del cuello. o creía que la SHAPE podría haber cambiado su rutina para tener una seguridad adicional. en fila. Los dos paniaguados estaban de regreso. Bond miró su reloj. En dos minutos regresaron con la motocicleta terciada entre ellos. Mientras que los dos paniaguados estaban vestidos con overoles grises. ¿Qué harían con el botín de "Secretos Supremos"? Probablemente transmitían lo esencial por la noche. El jefe estaría con su máquina entre los arbustos que se agrupaban al borde del camino. James Bond se arrastró por la rama. Los minutos pasaron y a las siete y diez el jefe apareció de nuevo. Esta era una clase de gente muy cuidadosa. Allí permanecieron con ella terciada mientras que el primer hombre. y una hora más tarde. Entraron en la cueva y el matorral de rosas se cerró sobre ellos. . se arrodillaba y les amarraba los zapatos para nieve sobre las botas. No había ni duda de por qué el mensajero de la SHAPE se había dejado alcanzar. Después. el jefe vestía el uniforme del Cuerpo Real de Mensajeros y su motocicleta era una BSAM20 verde oliva y con un número de registro en la Armada británica sobre el tanque de la gasolina. ¡Y qué oportunidad para transmitirle informaciones falsas a la GRU. que era claramente el jefe. ¡así era la cosa! Hasta los detalles más pequeños podían ser añadidos al archivo. O no sabía que el hombre que había matado hacía un viaje semanal.

está bien. sé una buena chica y haz lo que te dije. Pon mi reporte a M en el teleprinter. -Gracias. Voy a decirle al Jefe de la F que llame al coronel Schreiber y que le cuente toda la historia. El resto de la tarde lo pasó dándoles los últimos retoques a sus planes e instruyendo a los cuatro hombres de la Estación. -Si -repuso seriamente-. no tuyo. la reconstrucción del crimen o algo así. Bond le había contestado astutamente: -No harás nada por el estilo. Pero entonces. Prácticamente ha cerrado el expediente acerca de este negocio. Al menos tendrás a los muchachos de la Estación local para que recojan tus pedazos. Pon ese informe en ti teleprinter. Todos son sólo un grupo de muchachos jugando a los pieles rojas. París en su rutina de primavera. Buenas noches. No te vayas a herir. No te preocupes. No pondrá ninguna objeción. El coronel dice que está contento de dejarme hacer un viaje fingido mañana por la mañana en lugar del mensajero usual. El verá que es necesario que yo acabe con esto.. me encantaría. No voy a dejarte que lo hagas. Mary Ann. Ahora. -¡Maldito sea M! ¡Maldito seas tú! ¡Maldito todo el estúpido Servicio! -había lágrimas de cólera en la voz-. ¿si?. cuídate mucho más. Una fatalidad. con champagne rosado y violines gitanos. -Buenas noches. . ¿por favor? -Por supuesto que lo haré. -Ya es suficiente. Lo siento. Mary Ann. es una fatalidad. ¿Cenamos mañana por la noche? En algún lugar como Armenonville. Eso es. Buena suerte. pero es una orden.El encuentro habitual de aquella tarde con Mary Ann fue algo tempestuoso. Pero no tienes que presionarme con tu rango. Había resignación en la voz: -Oh. No le podría importar menos.. ¡Tú sólo para agarrar a toda esa gente! Es. Ella le dijo: -Estás chiflado. Bond estaba comenzando a disgustarse. Este es un asunto de la SHAPE. Eso es todo lo que él necesitaba.

Pero entonces la Colt ronunció .. cincuenta. ¿Se habría asustado? ¿Habría habido algún tropiezo? Pero entonces apareció un puntito en el centro del vidrio convexo. Ni un rastro del asesino. Fuera de la 184 y ya en la 307. Bond bajó los anteojos sobre su vista. Por Dios. Había un olor dulce a hojas y rocío. La mano derecha había abandonado su manubrio. Adelante la ruta estaba tan pulida como metal. Delante de él la grasienta ruta brillaba por unos tres kilómetros de recta que pasaban por el bosque encantado. la ruidosa Le Roi y después la extensa Saint-Nom. cincuenta y cinco. Pronto será hora de un buen corte de pelo. ahogando el motor. difícilmente podía creer en la emboscada que le estaría esperando detrás del Carrefour Royal. señor? -Anda ensoñadoramente. señor. La pistola del asesino brilló dos veces consecutivas y una bala penetró entre los resortes del galápago. No había sido lo suficientemente rápido en el golpe. señor -miró su reloj-. Colocó la cálida pistola nuevamente contra su estómago y dejó desabotonada la chaqueta. -Regáleme algún día una pequeña Austin A40. La boca negra del túnel se abrió y pareció tragárselo. Ahora era un casco protector inclinado sobre el manubrio y entre dos garras. recorrió el camino de gravilla y atravesó las puertas principales. Okay. engranó la máquina. Bond esperaba a que le dieran la partida. Una última mirada al espejo. ¡venía rapidísimo! Los ojos de Bond fluctuaban del espejo a la carretera y nuevamente al espejo. Sólo mostraba un paisaje vacío y desplegado de la carretera entre las líneas de árboles que se rizaban detrás de él en una ola verde. pero el uniforme le queda perfecto. al lado del muslo de Bond. treinta. pero después volvió a salir al sol e inmediatamente estuvo en la Carrefour Royal.. Ya había olvidado lo divertidas que son estas máquinas. El viaducto que portaba la autoroute a París se descolgaba la distancia. a través de Bailly. El cabo del Cuerpo de Mensajeros que le había dado la cartera de mensajes vacia y que dentro de muy poco le daría la señal de partida le dijo: -Parece como si hubiera estado en el Cuerpo Real de Mensajeros toda la vida. Ya van a ser las siete -le vantó el pulgar-. Bond tomó la curva y aceleró hasta ochenta. ¡Cuando de repente la mano del asesino se dirigió hacia su pistola! Bond desaceleró. El ruido del escape de su moto fue gigantesco y durante un instante permaneció el olor a túnel frío y húmedo. ¿Le gusta la moto. como el perrero la había llamado.Era otro día hermoso. levantó una mano para despedirse del cabo. ¡Ahora! Frenó brutalmente e hizo patinar la BSA al dar una curva de cuarenta y cinco grados. Aquí torcería hacia la derecha y tomaría la D98. después en una abeja y por último en un escarabajo. ¡En sus marcas! ¡Listos!. Bond se introdujo en el borde de pasto y una vez mas miró la Colt 45 de cañón largo. El sol sobre los anteojos del hombre hizo aparecer bajo el borde de casco protector unos ojos inmensos y fieros. una mosca de agua que se convirtió en un mosco. El espejo retrovisor a su izquierda temblaba ligeramente debido a la velocidad. la route de la mort. Sentado cómodamente a horcajadas sobre la trepidante BSA. Bond disminuyó su velocidad a sesenta.

Cuando estaban a unos veinte metros el hombre que venía adelante dijo en voz baja algo que sonaba como en ruso. esperando quizás una contraseña. Había tenido suerte. bajo su sombra. ¡La idea de que iba a morir. ¡Los había olvidado! Deberían de estar escondidos entre los arbustos cercanos a la carretera. se colocó sus zapatos para nieve y el otro lo siguió. y despues. y en estos momentos trataba de llegar con el pulgar hasta éste. Ni era necesario tomarle el pulso. Bond se bajó de su máquina y se acercó al feo montón de caqui y metal humeante. Lo miraron con asombro. Ahora las puertas estaban abiertas. Los dos ayudante parecían no estar armados. Apoyó la motocicleta contra uno de los árboles cicatrizados. a pocos centímetros de la cacha de la pistola. Por un momento el embrollo de hombre y maquinaria se quedo pegado al ancho tronco. Hizo contacto. Bond presintió un lío. saltaron la zanja y se precipitaron de cabeza contra un haya. Donde fuera que el proyectl hubiera golpeado no importaba. Un rifle tronó dentro de los árboles y la pierna derecha del hombre se retorció. Cuando Bond no respondió los dos hombres se pararon en seco. se volcó sobre el pasto. Ahora una mano estaba en su muñeca derecha y volvía lentamente el cañón hacia él. Se montó en la BSA y aceleró por la carretera. ya que el casco se habia aplastado como un cascarón de huevo. A través de una bruma roja vio como la boquilla de su pistola le apuntaba a la cara.su monosílabo. Con un poco de suerte caerían silenciosamente. Los hombres de la Estación salieron de sus escondites y llegaron corriendo. colocando los pies con delicadeza. pero ya el hombre estaba sobre él. Bond metió el pulgar de la mano derecha en el cinturón. morir por mostrar piedad. Esperó. atravesó rápidamente su cerebro! . Bond había dejado la pistola con seguro. Una bota lo golpeó en el costado de la cabeza. No sería bueno seguirla presionando. El primero de ellos gritó una orden y se lanzó hacia adelante. -Levanten las manos -les indicó con la boquilla de la Colt. Al mismo tiempo el otro hombre se arrojó hacia la entrada del escondite. Esperaba no tener que matar más. Bond se volvió y colocó de nuevo la pistola en la parte delantera de su chaqueta. se agachó e hizo una entrada desde abajo. como hubieran sido enlazados desde el bosque. Bond se lanzó en una rodilla y le dio con el cañón de la pistola al hombre que le embestía. se internó en el bosque y caminó suavemente hasta el borde del claro. De donde se encontraba él no podía ver el interior del agujero. Tomó su posición al lado de la gran haya. No habiendo querido matar a nadie más. ¡Qué imbécil! ¿Lo notarían? Los dos hombres se le acercaron lentamente. tan parecido como pudo. Sacó con ligereza su pistola y se les acercó agachado. pero en unos segundos el primer hombre apareció. Mojó sus labios y dio el silbido de pájaro del asesino. Bond vio que unas uñas relampagueaban hacia sus ojos. ¡Los zapatos para nieve! El corazón de Bond perdió un latido. viraron alocadamente de la carretera. y el asesino y su BSA. ¿Habría silbado mal? Pero entonces el matorral tembló y el gemido bajo y agudo comenzó. con un atronador ruido metalico. dejó escapar la pistola y cayó hacia atrás.

-¿Es una orden? -Sí. Una pierna más se dejó ver. Se le acercó a Bond. Bond caminó hacia ellos. Dígale que estamos esperando un equipo suyo antes de revisar el escondite. -¿Qué sucede? De repente Bond vio muestras de movimiento detrás de los hombres. Los cuatro hombres de la Estación estaban en un grupo. Perfecto. Bajó las manos e introdujo la pistola por la parte superior de los pantalones. habría tenido que romper la cita para la cena -se volvió hacia los hombres.Tuviste suerte de que hubiera venido. Y que si podría incluir un par de hombres contra sabotaje. Uno de ustedes tome la motocicleta y repórtele al coronel Schreiber lo principal de esto. Nadie quería disparar por temor a herirte. Parecían embarazados. ¿quieres? No podía dejarlos que partieran esta mañana sin mi -sus ojos eran suplicantes. ¿Quién lo hizo? Nadie respondió. en realidad. ¿Bien? Agarró a la muchacha del brazo. Dijo: -Bien. Bond se rió estrepitosamente. Desajustó la correa de su casco y se frotó el costado de la cabeza. tenia una camisa castaña y unos pantalones negros. con los brazos extendidos sobre el pasto que había a su lado. -Si no hubieras venido. Probablemente este agujero tenga trampas. gracias. Mary Ann Russell apareció de detrás de ellos con las manos en alto. la pierna de una mujer. Bond miró a su alrededor. Le dijo ansiosamente: -No le vayas a reprochar a nadie. El cuerpo. dio su último movimiento. confundido. tuve la suerte de acercarme a ti de primera. . Agregó: -Vamos allí. En una de las manos llevaba lo que parecía una pistola de tiro al blanco 22. Había grietas sangrantes en la parte posterior de su traje de trabajo. Los hombres sonrieron avergonzados. Se arrodilló y después se paró. mejor dicho. Bond le sonrió a los ojos. Quiero mostrarte un nido de pájaros. la voz era metódica-.De pronto la boquilla de la pistola había desaparecido y el peso del hombre se había quitado de encima de su cuerpo.

hay rumores de que Jimmy Farquharson ha encontrado un comprador para su terreno. Las parejas subsiguientes habían conservado los nombres originales. peleando. . Pronto regresarían. en el amplio y fresco corredor. observando a Pyramus. Ahora tenía más de cincuenta años. cuántas generaciones de estas dos familias habían venido e ido desde que las dos parejas originales fueron llamadas por su suegra Pyramus y Thisbe y Daphnis y Chloe. Las pequeñas cometas negras y verdes revolotearon a través de los bien cuidados acres de césped. Dijo: -Verdaderamente son muy engreídos. hasta perderse de vista entre los árboles cítricos. que cuando el sol alumbra su pecho se ve el verde más brillante de toda la naturaleza. La cabeza y la cresta son negras. La pugna existente entre las dos familias era un juego. brillantes y confiados. -¿Quiénes? -Pyramus y Daphnis. es el colibrí ermitaño o colibrí doctor. según dicen algunos. El resto del cuerpo es de un verde esmeralda tan deslumbrante. porque sus dos gallardetes negros recuerdan los sacolevas negros que usaban los doctores antiguamente. -Ah. se le lanzó en picada con un sonido de “te-te-te”. Ahora la señora Havelock permanecía allí. En ese gran jardín tan bien plantado y cuidado había miel suficiente para todos. porque los había observado libando miel. punteados con brillantes grupos de malvas reales y buganvillas. de los cuales dieciocho son de cola. Daphnis. Puso su taza vacía sobre la mesa y tomó un emparedado. En Jamaica siempre les dan un sobrenombre a las aves más estimadas.Sólo Para Sus Ojos El pájaro más bello de Jamaica y. anidando y haciendo el amor desde que se había casado y llegado a “Content”. ¡Ciento cincuenta mil libras esterlinas por mil acres de tierra llena de garrapatas y una casa que las arañas rojas derribarán para el tiempo de Navidad! De pronto. el más hermoso del mundo. Dijo que “Belair” fue vendida a gente de renombre. Castro continúa exitosamente su presión oposicionista. a alguien se le ha ocurrido ir y comprar ese espantoso Hotel Blue Harbour. leaf-spot y la plaga Panamá debieron ser traídas para obligarlo a vender y al precio deseado. Alguien de “Barclay” me contó esta mañana que ya hay gran cantidad de dinero afluyendo hacia acá. sí -creía ridiculos los nombres-. que ya había acabado su miel en su arbusto de “sombrero japonés” y rondaba por entre las matas de monkeyfiddle pertenecientes a Pyramus. sentada a la mesa del té. La señora Havelock estaba muy interesada en dos familias de estos pájaros. dos largas plumas negras encorvadas que se entrecruzan y cuya parte interior parece hecha de festones. y aun más. El Trochüus polytrnus es llamado “pájaro doctor”. las alas verdes oscuras. El macho es de unos veintitrés centímetros de largo. El coronel Havelock observó por sobre su Daily Gleaner. Parece que Batista abdicará pronto. son negros. el largo pico escarlata y los ojos.

seis d'ésas.me imagino. Por eso le dijo alentadoramente: . Su única esperanza es sacar la plata de Cuba e invertirla rápidamente. ¿de dónde sacan todo ese dinero? -Escándalos. -Si. fondos de la unión. la cual estaba siendo entrenada como segunda doncella. -Será bastante bueno para Ursula. atravesó el salón blanco y rosa seguida de cerca por Prayprince. Pero vamo' a necesita má frascos. Jamaica es un lugar tan bueno para este propósito como los demás. El sitio está lleno de ladrones y pandilleros. observando la cara de la señora Havelock. 'ñoa. -¿Por qué? El año pasado te conseguí dos docenas de los mejores que encontré en Henriques. Aparentemente el que compró “Belair” esparció el dinero sobre el piso a paladas. una inmensa negra azulosa que se cubría la cabeza con la anticuada pañoleta blanca -moda que ya no existía en Jamaica. sabe Dios. Dijo: -Sí. regresará al mercado otra vez. Me imagino que permanecerá allí por un año o dos y cuando todos los contratiempos hayan cesado o cuando Castro haya acabado su “purga”. 'ñoa -levantó la gran bandeja de plata y esperó. Y lo habría sido otra vez si alguno de la familia se hubiera preocupado. -Bastante que le importa a Bill. ¿Cómo sucedió eso? -No podría decirlo. Agatha. 'ñoa. De todos modos. Pero no puedo decir que me gustaría la idea de que la isla fuera totalmente comprada por esos cubanos. ahora que comerciamos también con dólares. La cara de Agatha estaba impasible. en cierto modo. La pobrecita no puede resistir el permanecer aquí. Las guavas están tempranas este año. Pero alguien se llevó cinco. Pronto no habrá nadie sino nosotros. salvo en los sitios más remotos-. -Oh querida. Esto significa una familia vieja más que se va. Gracias a Dios que a Judy le gusta el lugar. -Era de unos diez mil acres en el tiempo del abuelo de Bill. Ella no había vivido mucho tiempo en Jamaica sin darse cuenta de que un hurto era un hurto y que uno no llegaba a ninguna parte tratando de cazar al culpable. Lástima. perderá un poco y se trasladará a otro lugar. “Belair” era una propiedad bonita. La señora Havelock dijo: -Sí. -Es tiempo de que empecemos a envasar. Apuesto a que ya preparó el camino para marcharse a Londres. una pequeña cuarterona de Port María. querido -calmadamente tocó la campanilla para que levantaran la vajilla del té. dinero del Gobierno. El mayordomo gastaba tres días de cabalgata en recorrer sus lindes.

de columnas de caoba. -Sí. Detrás de ella venían tres hombres. y era una de las más ricas y bien cuidadas propiedades privadas de la isla. los Havelocks habían mantenido la plantación a través de tres siglos. El sol estaba bajo en el horizonte momento había un relampagueo de un lindo verde penetrante. los dos pájaros machos habían regresado ya. comenzó su repertorio vespertino. -Se levantó de prisa. Contrariamente a los colonizadores de antiguos y nuevos tiempos. que fue donada por Oliver Cromwell a un antiguo Havelock como recompensa por haber sido uno de los signatarios de la pena de muerte para el rey Charles. remendada o reconstruida después de cada temblor o huracán. a través de terremotos y huracanes y también a través del auge y ruina del cacao. en el condado de Portland. bien. Parecía inquieta. Además la última vez ambos estaban completamente ebrios cuando se marcharon y nuestra comida estaba fría. . Firmemente la señora habló: -Si son esos terribles Feddens de Port Antonio. Agatha apareció en la puerta del salón. flanqueado por dos costados de un solo piso con anchos aleros. 'ñoa. un bloque central de dos pisos con sus viejos cimientos de piedra. en la rama más alta de un frangipani. techos jamaicanos casi nivelados de ripias de cedro plateado. Pa' ve' al coronel. ya conseguiré más cuando vaya a Kingston. Ahora tenía plátano y ganado. El coronel dejó su Gleaner. hasta el mar. El croar de una madrugadora rana de árbol anunciaba el comienzo del corto atardecer violeta. Tomó un trozo de petit-point y comenzó a tejer con un movimiento automático de los dedos. Sus ojos regresaron a los arbustos de “sombrero japonés” y monkeyfiddle. lo único que tienes que hacer es librarte de ellos. detrás del cual se extendía un panorama de selva que se prolongaba por treinta kilómetros. “Content” era una finca de veinte mil acres en las faldas del Pico Candlefly. Sí. uno de los más hacia el oriente de las Montañas Azules. Un sinsonte. Dijo afanosamente: -Caballero' de Kingston. Voy a decirle a Agatha que les responda que tengo un agudo dolor de cabeza. Agatha. No puedo resistir más sus lamentos acerca de Inglaterra. 'ñoa -y regresó al bloque central seguida por la muchacha. Los Havelocks estaban sentados en el recóndito corredor del bloque central que miraba hacia el jardín ligeramente en declive. las frutas cítricas y la copra. La casa.-Oh. Y con sus colas graciosamente erguidas se movian entre las flores. era híbrida. -Creí oír un automóvil. el azúcar.

Alguien muy bueno -adoptó una postura de sinceridad-. las relucientes uñas del mayor y los blue jeans y las camisas calypso de los otros dos. hasta los pómulos. ¡Todo este camino por carreteras polvorientas! Su amigo debería haber escrito antes o preguntado a alguien en Kingston o en la Casa de Gobierno. Los rayos del sol brillaban en el pelo grasoso y en la boca sonriente llena de dientes blancos. quien había permanecido observando la escena con una sonrisa cortés en los labios. -Es un asunto de negocios. coronel. -Son mis secretarios. Se irguieron nuevamente. Ambos llevaban un maletín usado en los trópicos. la mano recta extendida enfrente de él. Le encantará. Los ojos líquidos. El acento era el fingido inglés-americano de un chofer de taxi jamaicano. ¿ve? -lo miró dulcemente. una maletita de la Pan American. disculpándose-. -Mayor González. eran divertidos. casi dorados. Se lo quitó con la mano izquierda y lo sostuvo contra el estómago. los elegantes zapatos. Tenían gorras planas y blancas con viseras verdes transparentes que les sombreaban de ese tono la cara. Represento a un caballero de La Habana -hizo un gesto de lanzar algo con la mano derecha-. El ancho de su sonrisa permanecía constante. El coronel sacó del bolsillo una pipa y comenzó a llenarla. Tocó suavemente la mano extendida. Un hombre poderoso. El mayor González extendió las manos. Dijo: -¿Qué puedo hacer por usted? Cuando encendió la pipa vigiló los ojos y la boca del mayor por entre el humo. dijo amablemente: -Qué pena. La señora Havelock. De La Habana. La familia de mi esposo ha vivido aquí por cerca de trescientos años. El coronel se había puesto de pie. mayor. Se preguntaba cómo podría llevar a estos hombres a su estudio. cerca de su revólver en el cajón superior de su escritorio. A través de las sombras verdosas los ojos de inteligencia animal enfocados en el mayor vigilaban estrechamente su conducta.El jefe se adelantó al ama de llaves. un panamá con el ala corta y bien subida. Todavía llevaba puesto el sombrero. Ahora se agacharon y los colocaron al pie de sus zapatos amarillentos. Temo que ni siquiera hemos pensado . Para no poner en aprietos al pobre hombre. quienes se habían colocado cada uno de ellos en una esquina de la puerta. Me pidió que le presentara sus saludos y que averiguara el precio de su propiedad. Miró por sobre el hombro del mayor a los otros dos hombres. se acercó a su marido. amistosos. Se acercó al coronel. Gustoso de verlo. directos. coronel. Parecían pesados. recorrieron todas las vestimentas. coronel. Los ojos azules.

en vender “Contení”. Nunca lo hemos hecho. Me pregunto de dónde sacaría su importante amigo tal idea. El mayor González se inclinó levemente. La cara sonriente miró al coronel. Replicó, como si la señora no hubiera abierto la boca: -El caballero que represento ha tenido noticias de que su propiedad es una de las mejores de Jamaica. El es muy generoso. Puede pedir cualquier suma que sea razonable. El coronel Havelock le respondió firmemente: -Ya oyó lo que dijo la señora. Mi propiedad no está a la venta. El mayor rió. Parecía una risa bastante genuina. Meneó la cabeza como si estuviera tratando de explicar algo a un niño un poco atrasado: -No me entiende muy bien, coronel. La única propiedad que desea él en Jamaica es la suya. El tiene algunos fondos, fondos extras, para invertirlos. Estos fondos están buscando una casa en Jamaica. Mi patrón desea que vengan a refugiarse aquí. Pacientemente el coronel repuso: -Lo entiendo perfectamente, mayor. Siento mucho que haya perdido el tiempo. “Content” nunca será puesta en venta mientras yo viva. Y ahora, con su permiso. Mi esposa y yo acostumbramos comer temprano y, además, tiene usted un camino largo por recorrer -accionó hacia la izquierda, a lo largo del corredor-. Creo que por allí será el camino más corto a su auto. Permítame que lo guíe. Se movió invitándolos, pero como el mayor González permanecía donde estaba, se detuvo. Los ojos azules comenzaron a helarse. La sonrisa del mayor disminuyó y los ojos se pudieron alerta. Con todo, la posición era jovial. Dijo amablemente: -Un momento, coronel -dio una orden rápida por sobre el hombro. Ambos Havelocks notaron que la máscara jovial se deshacía con las presurosas y astutas palabras que brotaron a través de los dientes. Por primera vez la señora parecía ligeramente indecisa. Se acercó aún más a su esposo. Los dos hombres levantaron los maletines azules de la Pan American y se adelantaron. El mayor se acercó a cada uno de ellos y abrió la cremallera. Las bocas sueltas se abrieron. Estaban llenas hasta el tope de fajos de billetes estadounidenses. Extendió las manos-. Todos los billetes de cien dólares. Legítimos. En total, medio millón. Esto es, en su moneda, digamos, unas ciento ochenta mil libras esterlinas. Una pequeña fortuna. Hay tantos lugares bonitos en el mundo para vivir, coronel. Y quizás el caballero que represento podría añadir veinte mil libras para hacer números redondos. Lo sabrá en una semana. Todo lo que necesito es media hoja de papel

con su firma. Los abogados pueden hacer el resto. Ahora, coronel -la sonrisa era atractiva-. ¿Nos ponemos de acuerdo y estrechamos las manos? Entonces los maletines se quedan, nosotros nos marchamos y usted se va a cenar. Los Havelocks miraban al mayor con la misma expresión, una mezcla de enojo y de contrariedad. Se imaginaba uno a la señora Havelock contando el incidente al día siguiente: "Un hombre tan común y grasiento. ¡Y esos cochinos maletines plásticos llenos de dinero! Jimmy estuvo maravilloso. Lo único que hizo fue decirle que se largara y que cargara con toda su basura." La boca del coronel tomó un rictus de disgusto: -Creí haber sido claro, mayor. Mi propiedad no está en venta a ningún precio. Y, además, no participo en la fiebre general por los dólares. Debo rogarle ahora que nos deje solos -colocó la fría pipa sobre la mesa como si se estuviera preparando a remangarse la camisa. Por primera vez la sonrisa del mayor perdió su calor. La boca continuó mostrando los dientes, pero ahora tenía una mueca de disgusto. Los ojos líquidos y dorados se convirtieron de repente en metálicos y duros. Dijo suavemente: -Coronel. Yo soy el que no ha sido claro. No usted. El caballero me mandó decirle que si no acepta esta generosa propuesta deberemos emplear otros métodos. De pronto la señora Havelock temió algo. Colocó su mano en el brazo del coronel y lo apretó. El colocó la suya sobre la de ella para tranquilizarla. Habló con los labios apretados: -Por favor, déjenos en paz y vayase, mayor. De otra manera me comunicaré con la policía. La punta sonrojada de la lengua del mayor remojó lentamente los labios. Toda luz había escapado de su cara y ahora aparecía tensa y dura. Dijo ásperamente: -Entonces, su propiedad no está en venta mientras viva, coronel. ¿Es ésta su última palabra? -la mano derecha se dirigió hacia la espalda y castañeteó los dedos una vez. Detrás de él las manos de los pistoleros se deslizaron a través del hueco de sus alegres camisas, hasta la cintura. Los agudos ojos de animal vigilaban los dedos del mayor. La señora Havelock se puso la mano en la boca. El coronel trató de decir “sí”, pero tenía la boca seca. Tragó ruidosamente saliva. No lo podía creer. Ese cubano socarrón debería estar faníarroneando. Pero de algún modo se las arregló para decir: -Si, es mi última palabra.

El mayor González asintió brevemente. -En ese caso, coronel, el caballero llevará a cabo las negociaciones indispensables con el próximo dueño, con su hija. Castañeteó por segunda vez los dedos. Se corrió para un lado y así dar un amplio campo de fuego. Las manos castañas, de mandril, salieron de entre las camisas. Los feos pedazos de metal con forma de chorizo ladraron y patearon, una vez y otra, aun cuando ya los cuerpos caían. El mayor se agachó y verificó dónde habían pegado las balas. Entonces los tres pequeños hombres regresaron por el salón blanco y rosa, a través del recibidor enchapado en caoba oscura, y salieron por la elegante puerta principal. Subieron sin precipitación alguna en un sedán Ford Consul negro de patentes jamaicanas y con el mayor al volante y los dos matones sentados muy orondos en el asiento trasero, se dirigieron a velocidad normal por la avenida Royal Palms. En la intersección con la carretera que conducía a Port Antonio los alambres cortados del teléfono colgaban entre los árboles como esplendorosas lianas. El mayor maniobraba con el auto cuidadosa y expertamente por la áspera carretera hasta llegar a la cinta metálica cercana a la costa. Entonces aceleró. Veinte minutos después del crimen llegó al extremo lejano del puerto bananero. Allí metió el auto robado en el pasto cercano a la carretera y los tres hombres regresaron caminando un kilómetro a través de la poco animada calle principal hasta llegar a los muelles plataneros. La lancha estaba esperándolos, el escape burbujeando. Se embarcaron y el bote zumbó a través de las aguas tranquilas del que una poetisa americana llamó el puerto más bello del mundo. El ancla estaba a mitad de camino en el reluciente yate de cincuenta toneladas. Tenía izada las “barras y estrellas”. Las dos graciosas antenas deep sea rods significaban que el yate era de turistas, quizás de Kingston o de la bahía de Montenegro. Los tres hombres abordaron y la lancha fue izada. Dos canoas daban vueltas pidiendo limosna. El mayor lanzó al agua una moneda de cincuenta para cada una y los hombres desnudos se sumergieron. Los dieseis gemelos despertaron con un gemido tartamudo y la embarcación hundió unos centímetros su ropa y enfiló hacia el profundo canal más allá del Hotel Tichfield. Al amanecer estaría de regreso en La Habana. En tierra, los pescadores y estibadores lo observaron desaparecer y continuaron arguyendo a cuál estrella del cine, descansando en Jamaica, podría pertenecer. Lejos, en el amplio corredor de “Content”, los últimos rayos de sol brillaban en las manchas rojas. Uno de los “doctores” voló sobre la barandilla y aleteó bastante cerca del corazón de la señora Havelock, observando. No, eso no era para él. Aleteó alegremente hacia su pajarera entre las malvas reales. Se oyó el rumor de alguien en un coche de sport haciendo un cambio en el último recodo del camino. Si la señora Havelock hubiera estado viva, estaría lista a decir: “Judy, siempre te digo que no hagas eso en la curva. Esparces gravilla por todo el césped y sabes que esto daña la cortadora de Joshua”.

usted no ha llegado aún a la edad peligrosa. se merece uno que lo echen a la playa. James? Por lo visto. Pareció decidirse. El problema es que muy poca gente permanece fuerte después de los cuarenta. y le pasan la decisión a Dios -los ojos eran defensivos-. Alguien tiene que ser fuerte. pero cruel. Eran cortadoras de motor y James Bond pensaba que éste era uno de los rumores más bonitos del verano. señor. Pero veo lo que me quiere decir. me decía que siguiera adelante y que hiciera la decisión por mí mismo. M sonrió apenas. 007. Si se llega a enviar al Almirantazgo un mensaje de indecisión. tragedias. Le había preguntado si tenía algo que hacer y le había contestado muy contento que no. Esto era muy raro en horas de trabajo. M sacudió oblicuamente su pipa. ¿alguna vez le ha ocurrido que todos los hombres en una flota saben qué hacer menos el almirante? Bond lo miró con el ceño fruncido. El la atrapó y la deslizó cortésmente hacia el centro del escritorio. Estaba ligeramente intrigado porque M le había dirigido la palabra como James y no por su número. -Nunca me ha sucedido. enfermedades. Ya han sido golpeados por la vida. Lo único que tienen que hacer todos es cumplir órdenes. como si fuera a ser presentado ante él como un favor y no como una orden. Le parecía encontrar una pequeña arruga de preocupación entre los helados y condenadamente claros ojos. ¿Cómo anda su coeficiente de tenacidad. Traté unas veces ese método en el Servicio. octubre había comenzado con una semana de brillante verano indio y el ruido de las cortadoras de césped proveniente del Regent's Park penetraba por las anchas ventanas abiertas de la oficina de M. Y. . han tenido problemas. -Una idea parecida. Alguien tiene que decidir al final. Pero por lo menos el olor del pasto cortado sería el mismo. Tenía todo este tiempo para reflexionar. M giró su silla hasta quedar de frente a su escritorio y tiró con fuerza la caja de cerillas para que resbalara sobre la tapa de cuero hacia Bond. por cierto. Quizás los niños de hoy sientan lo mismo acerca del resoplido y rechinar del pequeño motor de dos cilindros. Algunos son religiosos. porque parecía que M tenía dificultades en llegar al grano. Al fin dijo con tono suave: -James. Mejor para uno. Todo eso lo ablanda a uno -miró fijamente a Bond-. En Londres. tres minutos era mucho tiempo para poner a funcionar una pipa. Parecía como si debiera haber un tinte personal en el próximo trabajo. me imagino. ya que el adormecedor ruido metálico de las viejas máquinas había desaparecido del mundo para siempre. y que había esperado que le abrieran la “caja de Pandora”. Me imagino que es lo mismo que decir que el Comando Supremo es el puesto más solitario que existe.Estamos un mes después. pero El siempre me pasaba la lejía otra vez. El almirante tiene que darlas.

No gustaba de preguntas personales. No sabía ni qué responder ni cuál era la verdadera respuesta. No tenía ni esposa ni hijos, nunca había tenido la tragedia de una pérdida familiar. No le había tocado soportar ni ceguera ni ninguna enfermedad mortal. No tenía ni idea cómo se enfrentaría a una cosa de ésas, que requerían mucha más fortaleza que la que él hubiera tenido alguna vez que mostrar. -Supongo que puedo soportar muchas cosas si tengo que hacerlo así y si creo que es correcto, señor. Quiero decir -no le gustaba usar esa clase de palabras-, si la causa es..., ejem..., de algún modo justa, señor -continuaba sintiéndose avergonzado de haberle devuelto la bola-. Como es lógico, no me es fácil reconocer lo que es justo y lo que no. Me imagino, supongo que cuando me dan un trabajo en el Servicio, por más desagradable que sea, la causa es justa. -Maldita sea -los ojos le relampaguearon impacientemente-, ¡eso es justo lo que quería decirle! Usted confía en mí. No tomaría ninguna responsabilidad por usted mismo -apretó la boquilla de su pipa contra el pecho-. Yo soy el único que tiene que hacer eso. Yo soy el único que tiene que decidir si una cosa es correcta o no -el disgusto moría en los ojos. La fea boca tomó un rictus agrio. Continuó melancólicamente-: Oh, bien, supongo que para eso me pagan. Alguien tiene que manejar el tren ensangrentado -se puso la pipa de nuevo en la boca e inhaló hondamente, para aliviar sus sentimientos. Ahora Bond sentía lástima por M. Nunca antes lo había oído usar una palabra tan dura como “ensangrentado”. Ni tampoco le había insinuado a ninguno de sus colaboradores que él sentía el peso de la carga que portaba desde que había renunciado al proyecto de convertirse en el Quinto Jefe del Mar, con el fin de tomar el poder del Servicio Secreto. M tenía un problema. Bond se preguntaba de qué se trataría. Probablamente no envolvería ningún peligro. Si M conseguía las claves, él podría arriesgarlo todo, y en cualquier parte del globo. El asunto no tendría política. A M no le importaban un bledo las susceptibilidades de un ministro y además no pensaba en correr detrás de un ministro como un perro faldero para que consiguiera que el Primer Ministro dictara disposiciones especiales para él. Probablemente sería un problema moral. Sería personal. Le dijo: -¿Puedo ayudarlo en algo, señor? Miró a Bond brevemente, pensando; giró su silla para poder observar las altas nubes estivales a través de la ventana. De pronto dijo: -¿Se acuerda del caso Havelock? -Sólo lo que leí en los diarios, señor. Una pareja de ancianos en Jamaica. La hija regresó a casa una tarde y los encontró llenos de balas. Hubo el rumor de que había unos pandilleros cubanos en el caso. El ama de llaves declaró que tres hombres habían llegado en un auto. Le pareció que eran cubanos. Más tarde se descubrió que era robado y que un yate había partido del puerto aquella noche. Pero según lo que recuerdo, la policía no llegó a ninguna parte. Eso es todo,

señor. No he visto ningún informe sobre el caso. M dijo ceñudo: -Por supuesto que no. Me los traen a mí. No nos han pedido que llevemos el caso adelante, pero sucede -se aclaró la garganta: el uso privado del Servicio estaría en su conciencia- que yo conocía a los Havelocks. Más aún, fui el padrino de su matrimonio. En Malta. 1925. -Comprendo, señor. Mala espina. -Era gente muy agradable. De todos modos mandé a la Estación C que investigara algo. No consiguieron nada con la gente de Batista, pero afortunadamente tenemos un hombre bueno al otro lado, con el tal Castro. Parece que su Servicio de Inteligencia se ha introducido bastante en el Gobierno. Hace un par de semanas conseguí la historia completa. Resulta que el hombre que mató a la pareja es un tal Hammerstein o Von Hammerstein. Hay gran cantidad de alemanes bien escondidos en esos países bananeros. Son nazis que escaparon de la redada al final de la guerra. Este era de la Gestapo. Tenía en Cuba la jefatura del Servicio de Contrainteligencia. »Hizo gran cantidad de dinero mediante extorsión, chantaje y “protección”. Fue nombrado vitalicio, pero hasta que el grupo de Castro comenzó a avanzar. Es uno de los primeros que le están haciendo el cuerpo. Tomó uno de sus ayudantes entre su botín, un tal González, el cual recorrió el Caribe acompañado de una pareja de matones para que lo protegieran y comenzó a evacuar la plata de Hammerstein de Cuba, la invirtió en bienes raíces y algo así como nóminas. Solamente compró lo mejor, pero a precios irrisorios. Hammerstein tenía fondos suficientes. Y cuando la plata no hacía efecto usaba la fuerza, secuestrando un niño, quemando algunos acres, cualquier cosa que fuera indispensable para hacer razonar al dueño. Bien, Hammerstein oyó acerca de la finca de los Havelocks, una de las mejores de Jamaica, y ordenó a González conseguirla. Me imagino que las órdenes eran de matarlos si se resistían a vender, y después presionar a la hija. »De una vez le digo, hay una hija. Debe tener unos veinticinco años. Nunca la he visto. De todos modos, eso fue lo que sucedió. Mataron a los Havelocks. Y hace dos semanas Batista destituyó a Hammerstein. Debió de oír algún rumor acerca de sus "trabajitos". No lo sé. Pero, de todas maneras, desapareció y con él su equipo de tres hombres. Todo fue muy bien cronometrado, según mi parecer. Pues parece que Castro tomará el poder en el próximo invierno, si continúa la oposición. Bond preguntó con suavidad: -¿Adonde se han marchado? -A los Estados Unidos. Justamente a Vermont. Bastante cerca de la frontera canadiense. Esa clase de tipos gusta de vivir cerca de fronteras. El lugar es llamado Lago del Eco. Tomó en arriendo algo así como un rancho para millonarios. En las fotografías parece muy bonito. Se encuentra allí, recogido entre las montañas y con un pequeño lago en sus predios. Ciertamente escogió un lugar donde no fuera importunado por visitantes.

-¿Cómo se llega allá, señor? -Envié un reporte del caso a Edgar Hoover. El tenía conocimiento del individuo. Me lo había imaginado. Ha tenido muchos problemas con el desplazamiento de armas de fuego desde Miami hasta Castro. Y ha estado interesado en La Habana desde que la plata de los pandilleros norteamericanos continuó recorriendo sus casinos. Me informó que Hammerstein había entrado al país con visa por seis meses. Estaba muy colaborador. Deseaba saber si tenía pruebas suficientes para iniciar un juicio. ¿Quería extradictar a esos tipos para seguirles un juicio en Jamaica? Conversé con el Jefe Supremo de Justicia y me contestó que no había esperanzas, al menos que consiguiéramos los testigos de La Habana. No estamos con suerte. Todo lo que sabemos lo debemos a la Inteligencia de Castro. Oficialmente, los cubanos no levantarán ni un dedo. En seguida, Hoover se ofreció a revocar las visas y hacerlos que se trasladaran de nuevo. Se lo agradecí, pero le dije que no, y así dejamos la cosa. Permaneció en silencio por un momento. La pipa se le había apagado y la volvió a encender. Continuó: -Decidí hablar con nuestros amigos de la Montada. Conseguí introducir al comisario dentro de la refriega; él todavía no me ha desilusionado. Hizo desviar de su ruta uno de sus aeroplanos patrulleros de la frontera y trazar un mapa aéreo del lugar. Dijo que si necesitaba otra ayuda me satisfaría. Y ahora -volvió a girar su silla, quedando de frente a su escritorio- tengo que decirle la próxima movida. Bond comprendió al fin por qué M estaba turbado, por qué ahora deseaba que otra persona hiciera la decisión. Debido a que eran sus amigos y a que había cierto elemento personal, él había trabajado solo en el caso. Y ahora había llegado al punto donde debería administrar justicia y facturar aquella gente. Pero M se preguntaba: “¿Es esto justicia o venganza?” Ningún juez tomaría un caso de asesinato si él hubiera conocido personalmente al occiso. Quería que otra persona, Bond, diera la sentencia. Este no tenia dudas acerca de su decisión. No conocía a los Havelocks ni le importaba quiénes fueran. Hammerstein había empleado la ley de la selva sobre dos ancianos indefensos. No habiendo otra ley a la mano, la misma ley debería ser aplicada. No había ningún otro modo de hacer justicia. Si esto era una venganza, era la venganza de la comunidad. Bond dijo: -Yo no lo dudaría ni por un instante, señor. Si los pandilleros extranjeros ven que pueden escapar de esta clase de cosas, decidirán que los ingleses somos tan suaves como muchos creen que lo somos. Este es un caso de mano fuerte: ojo por ojo, diente por diente. M continuó observándolo. Ni lo animó ni hizo comentarios. Bond prosiguió: -Esa gente no puede ser ahorcada, señor. Pero deben matarse.

levantarse para dirigirse hacia el puente bajo y tomar el ridículo desayuno “casero” de la BOAC. Volvió el sello y la almohadilla al cajón. tratando de no olvidarse de ir siempre por la derecha. Dick Tracy y Rose Marie. La abrió. Johns. digamos. abandonó el cuarto. Asintió y. Recordaba los tiempos del viejo Stratocruiser.. lo presionó contra la cubierta verde. cerrándolo.. en Ottawa. decían: “SOLO PARA SUS OJOS”. un joven alto con traje azul oscuro. hmm. Las letras rojas. levantando la carpeta. Solamente ocho horas después de haber abandonado Londres. No estaba preocupado. dejándolo en manos de un sargento. mientras el amanecer inundaba la cabina con los primeros rayos dorados del hemisferio occidental. James"”. Así lo hizo. de Montreal a Ottawa. lo abrió y sustrajo una delgada carpeta sin el acostumbrado título sesgado sobre su pasta y sin la estrella roja de “Secreto Máximo”. El Cuartel General de la Real Policía Montada del Canadá está en el Departamento de Justicia. Las camareras tienen que servir casi todas las cosas al mismo tiempo y entonces uno puede tomar una siestecita de dos horas antes del descenso final durante unos ciento sesenta kilómetros desde los trece mil metros de altura. camisa blanca y corbata negra. Entonces lentamente alcanzó el cajón superior izquierdo. No dijo nada. hubo una pausa de diez minutos durante los cuales fumó y leyó un folleto para reclutas que hacía aparecer a los de la Montada como una mezcla de ranchero petimetre. observando su interior. junto al Parlamento..Los ojos de M dejaron de concentrarse en él. para que quedara paralelo al borde superior derecho de la minuta. humedeció el sello y entonces cuidadosamente.. Por un momento permanecieron desconcertados. Como casi todos los edificios públicos canadienses.. M le había dicho que preguntara en el registro por el comisario y que se identificara como el “Sr. lo condujo en el ascensor al tercer piso. se retiró de la ventana y se le acercó. Dos días después Bond tomó el Comet de los viernes hacia Montreal. aún húmedas. Bond estaba manejando un Plymouth de la Hertz a lo largo de la Ruta 17. En esos tiempos uno podía cenar en paz.. el Departamento de Justicia es un bloque macizo de albañilería gris que lo hace parecer pesado y que resiste los largos y crudos inviernos. dormir durante siete horas en una cómoda litera. El sargento habló por un interfono.. Cuando lo introdujeron al cuarto contiguo por la puerta comunicante. a mucha altura. Sacó un sello de goma y una almohadilla de tinta roja. Lo colocó enfrente de él y la mano escudriñó de nuevo dentro del cajón. en un ordenado salón con dos secretarias y bastantes muebles sobrios. Dio vuelta la minuta y la empujó suavemente hacia Bond. Volaba muy alto. y un cabo bastante joven y novato de la RPMC. el viejo armatoste que atravesaba el Atlántico en diez horas. Soy el coronel ... -¿Señor James? -sonrió sutilmente-. al que parecía no gustarle la idea de permanecer encerrado en un día cálido y asoleado como ése. y había muchos pasajeros. . Ahora todo era muy rápido.

Colocó el lápiz sobre el primer ítem y miró a Bond. ¿podemos hablar “inglés” durante unos diez minutos los dos solos? El coronel Johns rió. y luego. El documento superior era una lista. No he visto al comisario ni he estado cerca de su cuartel general. buenas botas de alpinista o zapatos. mira telescópica 6 x 62 a prueba de todo tiempo. atravesando la frontera por equivocación. Tiene un resfrío bastante fuerte. Nada elegante. nada conspicuo. Yo soy uno de los que colaborarán. -Por supuesto. Bien. por eso el comisario me encargó prepararle las vacacioncitas que se va a tomar -hizo una pausa-. que estamos a punto de cometer varias fechorías. El comisario ayudaba gustosamente. -Entiendo a la perfección. Me dijeron que hiciera ese pequeño discurso y que después fuera al grano. pero trabajaba enguantado. ¿ahora? El coronel abrió un cajón del escritorio. ¿Me entiende? -Mis amigos sienten lo mismo. A nadie le haría una pizca de gracia el tener siquiera una parte de este embrollo. Así no recaería ninguna responsabilidad en su oficina. Es uno de los modernos Savagé 99 Fs. ¿Correcto? Bond sonrió. empezando por obtener una licencia canadiense para caza bajo pretextos falsos. Compre un galón y báñese en eso. »Rifle.Hubo un apretón de manos. Ahí hay una lista de lo que calculo necesitará y la dirección de un gran almacén de ropa de segunda mano. Recorrió con los ojos el viejo y manoseado traje negro y blanco dientes de perro y la camisa blanca con una corbata delgada negra. Es el arma de caza mayor más liviana que se encuentra en el . He estado en una o dos cacerías. uno de esos diplomáticos -el coronel “Johns” parecía divertido-. comandante. es un inglés que está cazando en Canadá y que se perdió. una camisa caqui. Mis amigos de Londres no deseaban que el comisario se molestara personalmente con esto. ¿Correcto? Si lo sorprenden.000. sólo me encargó a mí. Hay muchos vigilantes en los bosques en esta época y no les agradaría nada que llevara un traje de paracaidista o cualquier cosa que huela a camuflaje. Yo mismo le coloqué uno en el compartimiento del equipaje de su auto mientras me esperaba. Dijo: -Vestimenta -retiró un papel de la carpeta y se lo deslizó-. Se lo imaginaba como un hombre muy cuidadoso y sensato. y si acabo en Sing-Sing será solamente mío el problema. El comisario le pide disculpas por no poder recibirlo personalmente. siendo instrumentos del rompimiento de las leyes fronterizas y llegando aun a cosas más serias. Usted comprende.. cinco tiros de repetición y veinte cartuchos de gran velocidad. pantalones castaños oscuros. Siendo asi. Pensó que seria mejor ausentarse hoy. 250-3. usted comprende. -Siga y siéntese. sacó una carpeta y lo abrió. Asegúrese de que sean cómodos. También está la dirección de un químico para que compre un colorante de nogal. Apenas salga de aquí nos olvidaremos cada uno del otro.

»Siga el sendero a través de las faldas. Es de un amigo. Déme el número.mercado. droguistas. así podrá sacar los aparejos del compartimiento del equipaje y retirarse sin que lo note. Ahora no es usada. Continúe por la 7 hasta el río Pike. es todo lo que necesita para llegar al área -el coronel se levantó. me inclinaría a bajar por el este. se puede permanecer en el interior de esa selva durante meses y no encontrar ni un alma.es el croquis basto de una ruta de contrabando usada en los días de la Prohibición. de otra manera no se la hubiera recomendado -sonrió agriamente-. pero no le disgustaría mucho si no regresa. Ha sido probada y es buena hasta cuatrocientos sesenta metros. Salvoconducto -el coronel se lo deslizó-. ¿lleva una pistola? -Sí. Le agradaría tenerla otra vez algún día. debido a que no ha llegado la época del venado. Una copia de licencia para caza. en una pistolera Burns Martin. brújula. ¿Bien? Ahora viene la parte donde debemos ordenarlo todo. Esta ruta fue usada por los contrabandistas entre Franklin. justo sobre la línea Derby. expedido aquí en la ciudad con su nombre verdadero para que coincida con su pasaporte. pero hoy en día viajan generalmente por Viscount. ¿Entendió? -¿Cuánto es el recorrido? ¿Cerca de dieciséis kilómetros? . -Entonces. El coronel llenó el certificado y se lo pasó. Oh. El ayudante del garaje estará medio dormido. Entonces se encontrará en una prominencia y debajo de ésta hallará lo que busca. Mochila. traficantes de blancas. usadas. El viaje no le tomará más de cinco horas. Pase a la 52 en Stanbridge. Pesa solamente tres kilogramos. Supongamos que llega a Frelighsburg alrededor de las tres de la mañana. Toma la Ruta 17 hacia Montreal. todo está en el compartimiento para equipaje de su coche. los mapas. Si llega a meterme en líos no importa. Tengo un salvoconducto en blanco aquí. Allí encontrará todos los abetos y pinos de Vermont con un poco de arces. Todas son buenas carreteras. aunque fuera un chino bicéfalo -volvió a rodear el escritorio y tomó de la carpeta dos pedazos de papel más. mirando seriamente a Bond-: »Ahora. aquí están las únicas cosas inflamables que va a portar. y Frelighsburg. juzgando por las fotografías. bordeó el escritorio y desdobló el mapa al frente de Bond-. rodee Franklin y llegará a las estribaciones de las Montañas Verdes. también licencia para manejar. Pasará por campos. pero caza pequeña únicamente. en reemplazo de la provisional que les había dado a los de la Hertz para usted. bichos. ahora. el otro era un pedazo de fotografía aérea. Una Walter PPK. pasa a la 37 en el puente en St. son capaces de asesinar por plata y ni siquiera preguntarían después por qué. Esto -le pasó el papel. Anne y después otra vez en el río la 7. Aquí hay un mapa local de la Esso. -Correcto. Tuerza allí hacia la derecha por Frelighbusrg y deje el auto en un garaje. Ya he planeado una historia para eso. un par de autopistas y dejará las cataratas Enosburg al occidente. contando las paradas. La cruz es Lago del Eco. Bond sacó la pistola y leyó en voz alta el número. El primero era el borrador de un mapa hecho a lápiz. Confío que se deshará de ellas tan pronto las haya usado o si llega a haber peligro de ser atrapado. Añadió. Encontrará algunos parroquianos incultos viniendo en dirección opuesta. son ladrones. de una vez -levantó los ojos de la lista-.

un trampolín y una escalerilla para salir del agua. hasta pronto y mucha suerte. Bond recordaba que la fotografía grande mostraba una cancha de tenis en el jardín y en el lado opuesto del camino las bonitas cercas blancas y los caballos de una granja equina paciendo. y había un vislumbre de graciosas ventanas arqueadas y un patio cubierto. Le dijo: -Bien. un refugio lujoso. Era bastante parecido al campo que usará. cualquiera que sea el desenlace. bajo el mando de Monty. Un camino polvoriento pasaba enfrente de la puerta principal y en este mismo lado había garajes y lo que parecía perreras. y detrás de éste dos o tres acres de pasto cuidado se extendían hasta el borde del pequeño lago. Se le ocurrió una última pregunta: -En definitiva. Hablando de todo esto me acordé de uno o dos trabajos de penetración que efectué al final de la guerra. No aparecía nadie en la fotografía. creo que eso es todo. bastante lejano de blancos atómicos. En el lado del jardín había una terraza adoquinada con piedras y bordeada con flores. Había un grupo de adornos de hierro forjado sobre éste y.-Son diecisiete kilómetros. Pero usted sabe cómo son estos trabajos de policía. En ese tiempo estaba en la Armada. sólo con diferentes árboles. Los dos hombres se pusieron de pie. de algún millonario que gusta del retiro y que puede probablemente compensar parte de sus gastos con su granja caballar y con algún arriendo ocasional. . Detrás del lago se levantaba el escarpado bosque. hechas de piedra pulida. El coronel Johns cerró su carpeta ahora vacía y desmenuzó el papel escrito a máquina. en el Octavo Cuerpo. El lago también era conveniente para lavarse la sangre de las manos. Lago del Eco aparentaba lo que era. pues tenía un recóndito tabique de piedra. Este era el lado por donde el coronel proponía la entrada. Le tomará más de tres horas desde Frelighsburg. botando los fragmentas en la canasta papelera. en un lugar escondido. en la mitad de la pared. ¿el Savage es de seguro simple o doble? No tendré oportunidad de descubrirlo y no habrá mucho tiempo para experimentarlo cuando se presente el blanco. Era un corte central de la que había visto en Londres. verá el lugar alrededor de las seis y tendrá una hora de luz para que lo ayude con el último tramo -le entregó la fotografía aérea. El coronel lo llevó a la puerta y le extendió la mano. Bond le dio las gracias y le estrechó la mano. si no pierde el camino. Bien. Daría mucho por ir con usted. Sería un refugio admirable para un hombre que había tenido diez años de política tormentosa en el Caribe y que necesitaba un descanso para recargar baterías. en las Ardennes. Este parecía artificial. A la izquierda de la línea. Los techos eran de pizarrón. pero sobre las losetas de piedra enfrente del patio había varios muebles de aluminio para jardín que parecían costosos y una mesa central de vidrio con bebidas. Sin duda leeré todo lo referente al caso en los periódicos -sonrió-. Lleno de investigaciones de escritorio y cada cual guardando su nariz limpia para recibir su pensión. Mostraba una fila pequeña y larga de construcciones bien cuidadas.

jamón ahumado y un pan con el que se preparó unos emparedados. Me imagino que esos tipos son bastante buenos. Del baño salió parecido a un piel roja con ojos azules grisosos. Bond pasó la noche y parte del día siguiente en el Motel Ko-Zee fuera de Montreal. con una luna amarillenta que lanzaba suficiente luz a través de los abetos para que . que llenó con tres cuartas partes de Bourbon y un cuarto de café. Recuérdelo. Tenga el dedo lejos del gatillo hasta que sea el momento preciso. terciándose la correa del rifle sobre el hombro. guess so (¿a si?). Tenía que seguirlo por cerca de cinco kilómetros. hasta la raíz de los cabellos. entró en el Plymouth y manejó hacia el sur el último trecho hasta Frelighsburg. No se les acerque mucho -tomó el picaporte. El hombre del garaje nocturno no estaba tan adormilado como el coronel Johns había dicho. Bond. Despues de media hora de camino la senda salió a la resquebrajada casa de una granja. ¡Huh!. Cuando oscureció. Estuvo todo el día arreglando su equipo y andando con las suaves botas de caucho rizado que había comprado en Ottawa. Había parado en el lado lejano de la población y sólo tenía que caminar unos cincuenta metros por la autopista antes de encontrar la trocha que se dirigía al interior del bosque hacia su derecha. Cuando los ladridos cesaron hubo silencio. -¿Va pa' cacería? En Estados Unidos se puede ir muy lejos con gruñidos lacónicos.-Es de seguro simple y además el gatillo es muy sensible. un frasco de aluminio. si puede a unos trescientos metros de distancia. durmió un rato y luego diluyó la tintura de nogal y se bañó en ella. También compró tabletas de glucosa. that so?. comió. Un perro encadenado comenzó a ladrar en forma desenfrenada. Nuestro comisario tiene un !ema: “Nunca mande a un hombre donde se puede mandar una bala”. Era una noche cálida. Bond preguntó: -¿A si? -pagó por dos noches y salió del garage. Hasta pronto. Junto con sure (seguro). Y permanezca. Pagó por adelantado tres noches. Poco antes de la medianoche abrió silenciosamente la puerta lateral del garaje. (cierto) y nuts! (¡cielos!) se puede afrontar cualquier contingencia. Finalmente encontró el caminito que seguía al pie de un arroyo. el silencio profundo y aterciopelado de los bosques en una noche tranquila. pero ninguna luz apareció en la casa y Bond la bordeó. además. La otra mano se dirigió al hombro de Bond-. respondió: -¡Hun! -Un tipo atrapó un buen castor por Highgate Springs el sábado. Indiferente. ¡hun! y ¡hi! en sus diferentes modulaciones. comandante. Alargó la marcha para alejarse lo más pronto posible del perro.

¿Perderán algún día los pájaros el miedo al hombre? Hace varios siglos algún hombre mató un pájaro en estos bosques para alimentarse. ¿Era esto un cerro o una montaña? ¿A qué altura se convierte el cerro en montaña? ¿Por qué no producían algo de la corteza plateada del abedul? Parecía muy útil y costosa. y se halló en un camino más ancho. Cruzó una carretera secundaria. un sendero de cazadores muy empinado. encendió un cigarrillo y quemó el mapa-croquis.se oculta el sol tras la montaña opuesta. ¿Por qué? ¿El construía muebles? Las botas del Ejército deberían tener suelas de caucho como éstas.pudiera seguir el camino sin dificultad. a través del bosque y teniendo a su derecha el pálido resplandor de las aguas de un lago. El pico redondo estaba debajo de la línea de árboles. escogió un roble. 2 Km. la oscuridad va llegando a uno desde el valle. el jardín. se acercaba el verdugo por entre los árboles. y abajo. Ya lejos de la autopista se detuvo. En la última había un aviso que decía: “Cataratas Enosburg. asfaltada. Las mejores cosas en América son la chipmuk y la ostra estofada. se divisaban el lago. subió y se deslizó por una rama bien ancha. Ahora lo podía ver todo. interrumpida por una cinta ancha de prado.” Se encontraba ahora en el último trecho. A las cinco había cruzado ya los dos ríos negros de las autopistas estadounidenses 108 y 120. no se veía nada del valle. apartando el pensamiento de las cuatro caras dormidas sobre las almohadas blancas. y sin embargo aún le tienen pavor. a través de un velo disipado de niebla. Cuando uno se sienta en el pico de una montaña y observa cómo . Bond visualizaba la escondida casa en el pequeño valle. al este. tan lejos como podía ver. el roció sobre el prado y las ondas del nuevo amanecer expandiéndose sobre la superficie metálica del lago. Se acostó a lo largo de la rama y vigiló la banda de pálidos rayos solares que se deslizaban hacia el interior del valle. Bond apartó de su cerebro esas imágenes. de las botas eran maravillosas para caminar. pisoteó los restos del cigarrillo y siguió andando. Alrededor de las cuatro de la mañana los árboles comenzaron a desvanecerse y pronto se encontró caminando a campo traviesa con las disipadas luces de Franklin a su derecha. muy distante. Con estas y otras reflexiones fortuitas seguía subiendo a paso constante y obstinadamente. ¿Quién fue el tal Ethan Allen que mandaba a los “Muchachos de las Montañas Verdes” de Vermont? Ahora en los moteles norteamericanos anunciaban los muebles Ethan Allen como una gran atracción. Las suelas elásticas. Había un débil resplandor en el cielo y pequeños ruidos en la arboleda. después de unos seiscientos metros de pendiente suave. se levanta. cambió de lado el rifle y la mochila. las ajadas caras soñolientas de los cuatro hombres. llena de copas. Le tomó un cuarto de hora llegar al lago y entonces pareció inundar de un solo golpe el resplandeciente pasto y las . La oscuridad de la tarde no cae. Veía las pálidas ventanas encortinadas. al lado de la montaña que los separaba. acolchadas. la casa. Descansó. Y aquí. al otro lado de la montaña. se veía la bola dorada del sol que acababa de aparecer glorioso. hizo su segundo viraje e intuyó que estaba haciendo su recorrido en buen tiempo. el paisaje sin fin de las Montañas Verdes que se extendían en todas direcciones. el grito áspero y melancólico de un pájaro que él no conocía y el susurro de pequeños animales.

levantó el rifle y se lo terció. Los sonidos del valle rebotarían en el agua del lago. Debajo de los árboles había trechos de maleza formada por arbolitos de su misma semilla y muchas ramas caídas debido a antiguos . a no ser que se acercara casi hasta el lago por entre la última cinta de árboles. El pan se le adhirió en la garganta. Casi automáticamente la mano izquierda atrapó el frasco. Le colocó la tapa y esperó que el calorcito le llegara al estómago. sicómoros y. como una abeja despaciosa. Desde el borde de la pradera. hayas. Una delgada columna de humo comenzó a escurrirse por la chimenea de la izquierda. Pero no seria un buen azar con un rifle extraño. Cuando pegaba había un chasquido ligero. Entre los abetos y abedules plateados había algunos robles. Pero no podía arriesgarse. y hasta el trampolín y la orilla del lago unos doscientos cincuenta. Podía ver la negra bala dirigiéndose perezosamente. Si para la tarde no habían bajado al lago. se rompía y se volvía a cerrar. ¿A qué hora se levantarían? Como respondiéndole una persiana blanca de una de las ventanas más pequeñas a la izquierda del bloque principal se enrolló. brillante como luces Bengala. hasta la terraza y el patio habría unos cuatrocientos cincuenta metros. separándose los tejidos y las venas para dejarla pasar. sintiendo en su imaginación el curvo metal frío. observando el suelo en busca de ramas caídas. cuatrocientos cincuenta metros de recorrido al descubierto. hacia un cuadrado de piel rosada en el valle. Ahora no había sendero y tenia que escoger el camino con cuidado. aquí y allá. En su imaginación ya podía oír el intenso ladrido del Savage. La bala se introducía. se estiró. que seria su único campo de fuego descubierto. La tensión estaba comenzando a apoderarse de él. Debería comer algo. Lo dobló con lentitud. En este lugar los árboles estaban más mezclados. Bond pudo oír el chasquido final del resorte del rodillo. Entonces se puso de pie.húmedas losetas de pizarrón del techo. Luego la niebla se retiró rápidamente del lago y del blanco de Bond. unos cuatrocientos sesenta metros. ¿Actuaría en ambas direcciones? ¿Tendría que cuidarse de no romper ramas y varillas? Probablemente no. sin prisa. Lo mejor sería atravesarla antes de que despertaran en la casa. le tocaría tomar suerte hasta el patío. que limpio. ¿Debería acercarse hasta el borde de la pradera? Esta era ancha. hacia el corazón pulsante. tenía todo el día. brillante y nuevo permanecía esperándolo como un escenario vacío. Se retiró de la rama y bajó al suelo. ¡Lago del Eco! Por supuesto. La piel se hundía. arces con su vestimenta de verano. Después observó la pendiente delante de él y estimó distancias. Bien. Sacó del bolsillo la mira telescópica y recorrió la escena centímetro por centímetro. fumarse su último cigarrillo sin riesgo y dirigirse hasta el punto de disparar. El café con whisky le quemó la garganta. Lo puso entre ios labios e inclinó la cabeza hacia atrás. dejando un pequeño agujero con bordes mellados. Y el café caliente. Pensó en el tocino y los huevos que pronto se estarían friendo. bostezó hondamente. Observó con aetención el lugar para cuando estuviera de vuelta y comenzó a descender lentamente por entre los árboles. ¿Qué haría esa gente con su tiempo? ¿Qué rutina tendría? ¿Se bañarían siempre? Todavía hacía calor. ¿Quién era aquel hombre al que le iba a hacer eso? ¿Qué le había hecho a él? Se miró pensativamente el dedo con el que apretaba el gatillo.

haciendo el menor ruido posible con los pies entre las hojas secas y las piedras cubiertas de musgo. lo único que se ve es pasto y pedúnculos. dos venados salieron a la vista y caminaron sin prisa por la vega. Desde allí. decisivamente. Bond cayó en una rodilla. era un arce reluciente de bermejo y carmesí. Un brillante picamaderos de cabeza escarlata voló delante de él. Una gama. podría ver lo que necesitaba del lago y la casa. Una brisa se levantó y encrespó el pastizal. polvo y pequeños . buscando un árbol que pudiera desempeñar su papel. Bond miraba fijo por sobre la vega. No mostraban prisa ni miedo. ¿Tenía esa gente guardas fuera? Suavemente retiró el rifle de su hombro y puso el pulgar sobre el seguro. cerca del borde de la vega. levantando el hocico para husmear y después escapándose hacia su madriguera con un repiqueteo que parecía llenar el bosque de terror. Ni los animales terrestres ni las aves rompen ramas. se mueven muy silenciosos dentro de un bosque. una sombra castaña contra el grueso tronco del roble. fue la primera que lo vio y desapareció galopando con un repiqueteo espantoso. que lo oculta a uno. Sería también apropiado para su vestimenta. Bond suspiró. Los pájaros nunca se posan sobre ramas que no puedan soportar su peso. vería en el jardín a un hombre con binóculos observando a los horrorizados pájaros que evitaban las copas de los árboles. con dos hijitos que parecían “bambis”. Quizás. nada había cambiado. Tendría que recorrerlo reptando sobre el estómago. Por cierto que se habían parado dos veces para mirar hacia atrás. Lo encontró. Eran las ocho. siempre había un chipmuk parándose en sus patas traseras. el tronco era suficientemente grueso y permanecía un poco atrás de la pared de abetos. La madera caída debe llevarles un mensaje de peligro muy especial. si estuvieran dormidos en la casa. Es duro sobre todo en las rodillas. el lago y la casa. y lentamente. Arrastrarse a través de cuatrocientos cincuenta metros de pasto alto. Sonó sólo una vez. el oído aguzado. una rama chasqueó. Pero entonces. un disparo dentro del bosque podría pasar como de un cazador. Esperó un momento. manos y codos. como un venado con dos astas y cuatro patas para manipular. es un trabajo largo y fastidioso. hacia su izquierda. Bond les decía mentalmente que no tuvieran miedo. Ciertamente ellos eran la causa de la rotura de la rama. pero con cada alarma se preguntaba si. a no ser que se encuentren en fuga. ¡Si siguiera soplando y ocultara su paso! En algún lugar no muy lejano. pero pronto el bosque se dio cuenta de su presencia y comenzó a regar la noticia. Todas las persianas estaban cerradas y el único movimiento era el del delgado penacho de humo. de pie. Tanta cosa por nada. Bond bajaba con cuidado. Pero cuando se detuvo detrás del último roble grueso y miró sobre la larga vega hacia la cinta de árboles. planeando el camino a seguir a través del alto pasto y los dientes de león. pero cada vez dieron unos cuantos mordiscos antes de seguir y perderse entre los distantes flecos del bajo bosque. cuando llegara al borde de la vega. y hasta los animales más grandes. a su izquierda. que el arma que llevaba no era destinada a ellos. sus otros sentidos investigando.huracanes. Así permaneció durante diez minutos completos. Ahora a cruzar la pradera. entre él y aproximadamente donde la rama había chasqueado. y no hubo más ruido. chillando cada vez que lo alcanzaba.

parecía como si un animal grande. ¿gales? Ya era hora de llegar a términos iguales. deteniéndose sólo a limpiarse el polvo y el sudor de la cara y. no podría ser un castor. desde más arriba de la pradera. -Muévase un centímetro y lo mato -era la voz de una joven. ¿Quién diablos sería? ¿Uno de los guardias? Reunió saliva dentro de la seca boca y comenzó lentamente a girar la mano derecha. desconfiada. Los nudillos de los dedos oscuros que sostenían la juntura del arco debajo de la punta se veían blancos. sí parecía que fuera un castor. a unos seis metros del arce. más allá de las plumas metálicas. estuviera avanzando por entre el pasto. para asegurarse de que estaba en dirección correcta hacia el arce. en parte oscurecidos por bamboleantes manojos de pasto. El arco lo tenía oblicuamente. y cuando el murmullo amenazador vino desde muy pocos metros dentro del pasto a su izquierda. No había oído nada que lo alertara. porque ahora. Bond. ¿Qué hace aquí? -la tensión en la voz había disminuido. Bond reptaba y continuaba abriéndose paso a ritmo normal. pero aún continuaba dura. Había algo particularmente mortal en la . Pero cuando estuvo suficientemente cerca de la línea de árboles para que lo ocultaran. Eso era todo lo que podía ver a través del pasto. de tiempo en tiempo. bajo unos fieros ojos grises. ¿Es usted uno de los guardias? -No. Siempre andan en parejas. ¿Usted? -No sea bobo. que estaba fuera de vista de la muchacha. algo. iría a encontrarse con Bond y que las dos olas convergerían justamente en la próxima línea de árboles. dándose masajes en las rodillas y relajando las muñecas para el último tramo. constante. Visto desde arriba. estaban los labios terriblemente apretados. ¿qué era?. y detrás y a un lado de Bond otra ola estaba avanzando entre el hondo mar de pasto. paró y se acostó por un momento. No. Atrás estaba el cuerpo reluciente de la flecha y. dirigiéndola hacia la cintura. alguien se había introducido entre la hierba. Parecía como si aquello. Bueno. -Detenga la mano derecha o le atravieso el hombro. ser notado desde la casa.insectos que se introducen en los ojos y en la nariz y que le bajan por el cuello. contra un fondo de piel bronceada. quizás un castor o una marmota. La brisa había continuado y su movimiento a través del pastizal no podría. ¿escocés?. miraba asombrado el cuerpo de la flecha de acero cuya templada punta azul y triangular partía los tallos del césped a sólo unos cuarenta y cinco centímetros de su cabeza. pero una voz que fieramente significaba lo que decía. Bond se concentró en poner las manos bien y en llevar un paso lento. cualquier cosa que fuera. de seguro. plano en el pasto. donde tenía su pistola. el corazón golpeándole con fuerza. Tenía cierto acento. giró la cabeza con tanta violencia que las vértebras del cuello le traquearon. húmeda por el sudor. Dijo con tono suave: -¿Quién demonios es usted? La punta de la flecha se adelantó amenazadora.

Bond dijo con aire ligero: -Retire su arco y su flecha. Siéntese y tome un sorbo de esto. Dios. Casi todas las persianas estaban arriba. las rodillas bien separadas y los tobillos recogidos debajo de los muslos. asegurándosela: -Supongo que usted es Robina Hood. es agua de fuego y café. ¿O acaso vive del rocío y de frutas silvestres? Ella se le acercó un poquito y se sentó a poco menos de un metro de distancia. Fuera del arco no llevaba sino un cuchillo de caza en el cinturón y. antes de que comenzara el tiroteo. Había tenido razón. tendría que desprenderse de ella rápida y discretamente. La flecha todavía se hallaba en el arco. sobre la otra cadera. con una ancha boca sensual. Dio un “gracias” con aversión y tomando la flecha la empujó por sobre la cabeza en el carcaj. en la mejilla. Parecía una bella dríada despeinada. la espalda contra el árbol. desdeñosos. No sonrió. Bond la creía linda.punta azul de la flecha. Pero. una magulladura se le había hinchado ligeramente y amoratado. Había muestras de sangre de raspaduras en los antebrazos y. Las plumas metálicas de las flechas que llevaba en un carcaj se veían por sobre el hombro izquierdo. Se la devolvió sin decir una palabra. pómulos salientes y ojos grises plateados. con camisa y pantalones ásperos. Dijo suavemente. Robina. Ahora debería tomar la iniciativa y seguirla llevando. por amor a Dios. Mi nombre es James Bond -tomó su frasco y se lo alargó-. Alargó la mano. era perfecto. -¿Jura no sacar la pistola? -Bien. ¡como si no hubiera suficientes cosas en que pensar! Llegó al tronco del árbol. Lo hacía como tana piel roja. tomó el frasco y bebió hondamente con la cabeza echada hacia atrás. Se puso en pie con cuidado y echó una ojeada rápida por entre las relucientes hojas. que ahora estaban ceñidos al lago. salgamos de este campo -sin esperar se arrodilló y comenzó a arrastrarse de nuevo. Dos lentas criadas morenas colocaban una mesa grande para el desayuno en el patio. Tengo también algo de jamón ahumado. un paquete de lona castaña que presumiblemente contenía su comida. La belleza de la cara era silvestre y más bien animal. Eran verde oliva. arrugados y manchados de barro. El campo de visión sobre las copas de los árboles. Se miraron cautamente. . La joven salió del pasto y se paró debajo del arce. Era como una bella y peligrosa lugareña que conocía el campo selvático y los bosques y que no tenía miedo de andar en ellos. Quienquiera que fuera esa chica endemoniada. Retiró el rifle y la mochila de su hombro y se sentó. Caminaría sola por la vida y no serviría de nada para la civilización. Entonces le diré. Guardaba una distancia prudente. Pero de todos modos. no encontrará venados por aquí. Se había recogido el pelo con un diente de león para ocultar su brillantez mientras se arrastraba por entre el prado. La época del venado no se abrirá sino dentro de tres semanas. Le sonrió. Dijo observándolo con detenimiento: -Supongo que usted es un cazador furtivo. descoloridos y con agujeros. pero este no estaba templado.

Una manada bastante grande. he venido a pagar parte de la cuenta y para ver que no sea molestada más por esta gente. Más tarde me llegó una carta. Debería decir: “Obedeceré. cazando? Déjeme ver su licencia. ¿Ya lo hizo o creía poder salir con vida de esto? La joven lo miró asombrada. Scotland Yard. Están delante de usted y con la corriente de aire en contra. en la “columna personal”. Debería ir más arriba durante el día. un día indicado.. me alojé en el mejor hotel y jugaba “grande” en los casinos -sonrió levemente-. Si desea.. hum. De edad había dado veinticinco años y de lugar de nacimiento Jamaica. Había sido expedida en Bennington. Fui mandado desde Londres por.. Nada más podían hacer. Todo lo que hicieron fue ofrecerme protección. Decidí ir allí. “Antes de ir a vengarte. lo que ayudará a que no lo venteen. Tenía que poner un aviso en el diario. No hace mucho ruido. parece usted saber acerca de cacería. Hace tres semanas me lo envenenaron. “Cazador no radicado” y “Flecha y arco” habían sido rotulados. La joven dijo secamente: -Tenía un pony que era mi predilección. Judy. y éste es el único método para detenerlo. -Es un camino muy largo desde Jamaica y ahora se lo iba a llevar a él con su arco y flecha-. Sin protestar sacó de uno de ellos el papel blanco y se lo pasó. Lo había criado desde que era un cachorro. Tenía que serlo. Yo era atenta con todos.. un Palomino. Fui a la policía.. En Londres creemos que ahora este tipo comenzará a presionarla acerca de su propiedad. ¡Ese era el motivo! Le dijo con respeto y simpatía: -Es usted una completa señorita. La camisa tenía sobre el pecho bolsillos de abotonar. Había una lista de la clase de permiso. -¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí? ¿Qué sabe acerca de todo esto? Bond meditó. le diré dónde hay algunos. pero todavía podría alcanzarlos. ¿Sabe lo que dicen en la China?. Todo el tiempo hacia . Decía: “La muerte tiene muchas manos.. La gente se me acercaba. El valor era de dieciocho dólares y medio. ¡Qué trabajo tan endemoniado! Le repuso resignadamente: -Ya le dije mi nombre. A nombre de Judy Havelock. mucho más arriba. -¿Eso es lo que está haciendo acá. Bond pensó: “Dios Omnipotente”. Sólo había un camino para salir de ese enredo y era juntar fuerzas con la chica. Vermont. Está muy atrasado. No vestía como ahorita. Le devolvió el papel. cava dos fosas”. Judy”. además. Una de ellas está sobre su cabeza”. Llevaba mis mejores vestidos y las joyas familiares. pagables al Servicio de Caza y Pesca de Montpelier en Vermont. Conozco todo lo que pasó. Creían que era gente de Cuba. Después acribillaron a mi pastor alemán.Sólo bajan por la noche.

-¿Y qué iba a hacer ahora? -Voy a matar a Von Hammerstein y regresar caminando a Bennington -la voz era tan casual como si estuviera diciendo que iba a arrancar una flor silvestre. Los otros dos tenían el tipo de labriegos pobres. Ambos estaban sentados en la cola de la mesa oblonga y no participaban en la charla. el que sonreía en todo momento y que tenía el traje más limpio y elegante. Eso es todo. Las voces eran casi lo suficientemente claras para entender lo que decían. cuadrado. labriegos. Y en ellos hay más gente. Tuve cuidado en no encontrarme con gente. Le dio el lente. Las dos muchachas se volvieron y miraron por la puerta hacia el interior de la casa. Las muchachas eran morenas. Bond sintió a la joven próxima a él. quien me contó el resto. No sé quiénes sean las muchachas. algo así como un policía de alto rango. Había abandonado Cuba. Aparentaba estar buscando emociones. llegando hasta el borde de la terraza enlosada que miraba hacia el césped.preguntas. Uno de ellos. En seguida caminé. Bond sacó la mira telescópica y observó por ella. Tres hombres y dos mujeres habían salido al patio. en Jamaica. Parecían prostitutas cubanas de las baratas. después que había -dudó y evitó los ojos de Bond-. . Reían y charlaban como gentiles monos. Von Hammerstein no ha llegado aún -la joven había observado rápidamente y ahora le devolvía el lente sin hacer ningún comentario. Allí es mucho más difícil que aquí. los detectives esos. entre las dos muchachas. salió al asoleado patio. Había leído en algún lugar acerca de Pinkerton's. debería ser González. pero hablaban en español. Un puesto estaba libre en la cabecera de la mesa. Fui allí y les pagué para que me averiguaran su dirección -puso las manos con las palmas hacia arriba sobre el regazo. Siempre andan en auto. deseaba ver el bajo mundo y algunos pandilleros de carne y hueso. Del valle vino el sonido de voces. Charlaban y reían mientras retiraban los asientos y se sentaban. Aquí parece que nadie camina. Permanecía un metro atrás. y finalmente encontré un hombre. después que había hecho mi decisión -hizo una pausa. Un hombre pequeño. Continuó-: Decidí partir y venirme para América. Caminó silenciosamente pasando la mesa y. Bond se puso de pie y observó rápidamente por entre las ramas. Durante cuatro días. Tenía muchos enemigos. A través de las Montañas Verdes. casi desnudo. Ahora los ojos eran desafiantes-. Al fin hallé algo sobre este hombre -accionó hacia la casa-. Una de ellas gritó algo que debería ser un saludo. Batista había descubierto algo acerca de él. -El hombre limpio es el mayor González. -¿Cómo llegó hasta aquí? -Volé hasta Bennington. Los tres hombres eran pequeños y morenos. prosiguió durante cinco minutos con sus ejercicios físicos. Tenían vestidos de baño claros y gran cantidad de joyas de oro. y cosas por el estilo. Nuestra casa queda en los montes. Bond se preguntaba si habría caído en cuenta de que había estado observando a los asesinos de su padre y su madre. Estoy acostumbrada a esta clase de cosas. Me contaron bastante acerca de él. Los dos al fondo de la mesa son los pistoleros.

se arrepentirá. La estructura ósea de la cara era la del oficial prusiano convencional. ¿Cómo diablos cree poder defenderse de cuatro hombres con un arco y algunas flechas? Los ojos de la chica brillaban con obstinación. Era de aproximadamente un metro y sesenta centímetros de altura. pero con un estómago que estaba creciendo. iracundos: -Vayase al infierno. La flecha apuntaba a los pies de Bond-. Alcanzó de detrás una flecha y la colocó en la cuerda. Observó la cara de la joven. los omóplatos. pero lo haré.su automática. y la amordazaría y la ataría hasta que todo hubiera pasado. No tenía medios para dejar las cosas al azar. ¿Qué hacer con ella? Lo único que podía intuir de su presencia eran problemas. casi cruel. Guarde su distancia. proveniente. Von Hammerstein era tan repugnante como lo decía el archivo de M. Un golpe seco y más bien suave en la base del cráneo. cuando miró al hombre que había venido a matar. Ya sé lo que acostumbran hacer y cómo conseguir a von Hammerstein. alrededor del estómago y un reloj de oro con pulsera del mismo material. húmedos y sonrosados. si se entromete. de una herida o de una trepanación. Y no crea que es una amenaza. Bond maldijo su indecisión previa. Este es un trabajo para hombres. Se sentía aliviado. No a los suyos. Lo que voy a hacer es una venganza privada que juré tomar y nadie me va a detener -sacudió la cabeza imperativamente-. no tenía ni un pelo en la cara ni en la cabeza y la blancoamarillenta nuca reluciente tenía en la parte trasera una honda cicatriz. Podría hasta interferir en sus propios planes y seguir insistiendo en jugar un role ridículo con su arco y su flecha. Y no se meta en esto. depositó el lente en el suelo y levantó el arco.Bond examinó con antención al hombre. No me importan los demás. No deseo atravesarle una pierna con una flecha. pero los ojos bajo la frente desnuda estaban casi pegados y tenían apariencia porcina. ¿Bien? . Bond se adelantó. con hombros y caderas de boxeador. Replicó fieramente: -No sea estúpida. Dijo a través de los labios comprimidos. Tengo lo que llaman un amplio campo de visión. los brazos y las piernas. Indiferente. He estado aquí un día y una noche. No son nada sin él. Una capa de pelo le cubría el pecho. No puedo errar con esto a cuarenta y cinco metros y aun he matado pájaros en vuelo a noventa. la joven se apartó unos pasos. Contrastando con esto. gruesos. No he venido desde muy lejos a ser golpeada en la cabeza por un estúpido polizonte inglés. entonces -templó el arco. Y fríamente se agachó. difícilmente más grande que una faja de atleta. quizás. Movió la pierna derecha hacia atrás en posición para disparar. o hace lo que le digo o . Pues. una de dos. y la boca grande tenía unos labios repugnantes. Baje esa maldita cosa. Le dio el lente a la joven. La boca parecía ceñuda. Entonces miró a Bond y le dijo en voz baja: -No tenga ideas estúpidas. dura y mandona. cuadrada. Ellos mataron a mis padres. Lentamente tomó la cacha de . Lo único que llevaba puesto era una tira de material negro.

Ellos no se bañan. son algo así como subametralladoras Thompson. sazonada con la pimienta roja de una juventud tropical. No me importaría si lo hiciera o no. Bond contempló la delgada figura verde oscura hasta que se perdió entre los troncos de los árboles. Y él no tenía ninguna defensa. dio la vuelta y se internó entre los árboles. bajaré a recoger los trozos. Si le va bien. Bond pensó: “Que se vaya al infierno”.Tristemente Bond estudió la situación. ¡Al diablo con ella! Ya era hora de apartar del pensamiento . si desea. Pero las cosas no deben dejarse a la suerte. Si no. Estas flechas son difíciles de sacar. Lo siento. Ayer todos estuvieron en el lago alrededor de las once. con lástima y felicitándose a sí misma. si desea saber quién fue. Estaba completamente seguro de que ella no podría ponerlo fuera de combate. Ya debería estar en mi puesto. Los guardaespaldas traen sus metralletas. Le dispararé desde los árboles que bordean el lago. Lo siento. Ya bajarán al lago. Si insiste en aparecer en esto. Aflojó el arco. Repuso ásperamente: -Está bien. Me ordenaron que lo hiciera. Judy. Había llegado a un estado de histeria controlada. Usted puede dar lo que llama “fuego de apoyo”. Algunos de ellos tienen vestidos de baño puestos. Se sientan por ahí y vigilan. Y además tengo el arma perfecta. Darle una parte del trabajo y él haría el resto. Pero de una vez por todas le digo que si salimos de ésta va a recibir una azotaina que le impedirá sentarse por una semana -se encogió de hombros. como una mujer que hubiera dicho la última palabra. le diré que un amigo intimo de su familia. entonces. la de él alertaría a toda la vecindad. ya bajarán. nos encontraremos aquí. entonces levantó el lente con impaciencia y regresó a su punto de observación. Hoy hace tanto calor como ayer. Continuó resignadamente-: Vaya. Era de una cepa inglesa buena y dura. Una mezcla peligrosa. Por lo menos tiene un alcance cinco veces superior a la suya. Miraba a la bella joven silvestre de arriba abajo. pero a no ser que me dé un “sí” directo. Ahora podría tomarme el lujo de matarlo desde aquí. Entonces quizás podamos acabar con esto y permanecer con vida. Pero no se deje ver y cuide de que el sol no dé en el lente -le sonrió brevemente. lo mejor que podemos hacer es unirnos. Dijo con indiferencia: -Me alegro de que haya comprendido. Esta clase de asuntos son mi profesión. Dijo en voz baja: -Escúcheme. Por consiguiente. Está correcto acerca de lo del baño. no puedo permanecer más tiempo por aquí. no hay otra alternativa -levantó unos centímetros el arco. Ahí es el momento oportuno para hacerlo. Anoche encontré el lugar perfecto. Cuidaré de los demás. La única esperanza sería trabajar de consuno. -No -negó con la cabeza decisivamente-. Su arma era silenciosa. No se preocupe por mí. Le digo que ya lo tengo todo planeado. Sé cuál es el momento adecuado para agarrar a Von Hammerstein y estaré bastante lejos del lago cuando se den cuenta de lo que pasó. Usted puede ayudarme con un fuego de apoyo -terminó lamentablemente-: Será una gran ayuda.

Y como la escena permanecía estática. que entraron corriendo a la casa. ¿Había podido hacer otra cosa. González fumaba un cigarro y de vez en cuando levantaba la mano delicadamente a la altura de la boca. por sobre el césped. Habían matado el pony y el perro de la joven con dos casuales reveses de la mano. Dio una orden breve a las muchachas. Era el verdugo público nombrado por M como representante de la comunidad. Dijo algo que incluía las palabras “certero y rápido”. Bond observó su reloj. Von Hammerstein. Las cosas del desayuno estaban siendo levantadas por las dos criadas. esos hombres eran tan enemigos de su patria como lo eran los miembros del SMERSH o de otros Servicios Secretos extraños. Una explosión de fuego automático proveniente del valle lo hizo ponerse en pie de un salto. pero los comentarios los hacía en inglés y González le respondía en el mismo lenguaje. Los otros lo rodearon. con su subametralladora Thompson aun humeando por la fea nariz.. y estarían planeando su próximo ataque. como la joven se lo había propuesto. hacia el lago. Von Hammerstein estaba acostado entre los cojines de un canapé leyendo un periódico y haciéndole algunos comentarios al mayor González. No tenía motivos personales contra ellos. El martín pescador. se agachaba y escupía un pedacito de tabaco al piso. se volvió y se dirigió a paso lento. Le había declarado y emprendido guerra a gente británica. Pero si llegaba a disparar antes no había modo de saber qué haría la muy zonza. y desde que había partido de Inglaterra no hacía más que recordar la clase de hombres que eran ésos.a la joven necia y de concentrarse en su trabajo. Pero entonces hubo movimientos enfrente de la casa y poniendo a un lado los excitantes pensamientos levantó el lente. El asesinato de los Havelocks había sido un crimen particularmente brutal. quien se hallaba sentado a horcajadas en una silleta cercana a sus pies. Mala espina. argüía. Habían. No se veía ni a las muchachas ni a los pistoleros. Mientras hacía esto pensaba en lo que haría con él. La tosca baraúnda fue seguida por risotadas y aplausos. La imaginación de Bond lujurió brevemente pensando en lo que le haría a la joven cuando todo hubiera acabado. se sentó con la espalda apoyada en el árbol y miró minuciosamente el Savage. El entendimiento de Bond rebuscaba más argumentos para apoyar su resolución. Esto era únicamente su trabajo. golpeó sonoramente el pasto y aleteó por un momento. Ahora las chicas salían corriendo de la casa. puso el talón desnudo de su pie en el piso y giró rápidamente. Los labios rojos dejaron ver los dientes con agrado. como lo es el trabajo de un empleado contra la peste el matar ratas. Cada una . Pero para él la cosa era diferente. Lo levantó y lo limpió en el césped al lado del montón de plumas. dio unos pasos. Von Hammerstein y sus secuaces eran unos hombres terribles que mucha gente en el mundo estaría contenta de matar. seguido por los otros. por una venganza privada. aplaudiendo y riendo servilmente. Eran las diez y treinta. y entonces. había otro modo de manejarla? Se encontraba obligado a esperar que ella disparara primero.. Había levantado el rifle y estaba apuntando cuando sonó la segunda ráfaga. como si hubieran sido moscas. Le pasó la metralleta a uno de los pistoleros y se limpió las manos en las adiposas espaldas. Por un lado. No podía oír lo que Von Hammerstein decía. No le gustaba lo que tenía que hacer. un montón de andrajosas plumas azules y grises. en tierra británica.

Von Hammerstein tomó su puesto en el borde del césped. dos. Colocó la mira sobre el cañón del Savage y tomó su posición de tiro contra el tronco del árbol. Entonces. Introdujeron nuevos proveedores dentro de sus metralletas y siguiendo las órdenes de González se apostaron sobre la pared del lago a unos seis metros el uno del otro y con el trampolín en la mitad. se inclinó contra el tronco. La muchacha lo miró y asintió obedientemente. el otro tenía una sonrisa astuta en la boca. Encontró un apoyo para su mano izquierda en un saliente de la madera. Se alejaron por el agua llamándose enfadadamente la una a la otra.. Echó los brazos hacia atrás y contó: “Un. las metralletas pegadas a las caderas. Von Hammerstein gritó una orden y hubo silencio. El pistolero de la izquierda había ganado. Los hombres se volvieron como marionetas. colocó la mira en 250 y apuntó al grupo de personas que estaba al pie del lago. como si la muchacha fuera una vaca. Hablando y riendo siguieron presurosas detrás de los otros. Algunos pájaros revolotearon entre los árboles. La muchacha del premio corrió unos pasos y se lanzó al agua. Tenía una funda sobaquera que dejaba ver la cacha de una pistola automática de calibre mediano. el último parecía malhumorado. Los dos matones caminaron por sobre la pared hasta el pasto. lo colocó sobre el pasto y se sentó encima. sobre el lago. la de la derecha. golpeada por una sola bala. quizás para alejarse del hombre que había ganado sus favores. pero sin ganas. teniendo el rifle libremente. observando la escena. El último se le acercó y le acarició el trasero con la mano.. Los fragmentos de vidrio salpicaron un poco de agua en la mitad del lago. Parecía que iba a haber un concurso de tiro entre los dos pistoleros. chillando. Este movió la cabeza en dirección a la muchacha de la izquierda. tres”. y algunas ramas partidas por las balas chapotearon en el agua. Hubo un farfulleo excitado en español y risotadas en las que no intervinieron los dos hombres. concentradas. Los ecos retumbaron hasta esfumarse.. Ella lo miró irritada. El ruido atronador abarcó el ámbito y rebotó sobre el agua.llevaba una botella vacía de champaña. hizo una pregunta al vencedor.. Dijo algo. Von Hammerstein les indicó a las muchachas que se acercaran. Las muchachas estaban detrás de él tapándose los oídos con las manos. que sobresalían ahora en la mitad del lago y se estaban dirigiendo a la orilla opuesta. Le dijo algo de lo que Bond alcanzó a oír “una noche”. Cuando completaron la media vuelta dispararon. Y con el “tres” arrojó las botellas hacia arriba. Los pistoleros se retiraron del lago y también observaron a Von Hammerstein y a las dos muchachas. se rompió en dos una fracción de segundo después. El mayor se quitó el vestón.. Las nubes de humo sobre ellos se unieron y se alejaron por sobre el prado. arrastrando los pies y enfurruñadas. El grupo se rompió. A través de la mira telescópica las caras parecían expectantes. Bond se preparó. la otra chica la siguió. Así lo hicieron. Tenían sus metralletas colgadas del hombro y ocasionalmente uno de ellos miraba hacia el . balanceando las botellas una en cada mano.. González y Von Hammerstein rieron. Allí permanecieron dándole la espalda al lago y con sus metralletas preparadas. Observó a Von Hammerstein quitarse el reloj y caminar por sobre el muro hacia el trampolín. La botella de la izquierda se desintegró en pedacitos.

Estaba boca abajo meciéndose con suavidad. Volteó la mesa de hierro y se colocó detrás de ella. Las piernas del hombre se doblaron. Era un hombre que tomaba todas las precauciones para que así fuera. Los pistoleros estaban más seguros. La boca de Bond se encontraba seca. Se humedeció los labios mientras buscaba en el lago con la mira. Se había atrincherado detrás del cuerpo del primer pistolero y ahora le abría fuego con la subametralladora Thompson. Dobló las rodillas levemente y echó los brazos hacia atrás. Caminó hasta el borde de la tabla y permaneció mirando al agua. Sus ojos estaban concentrados con fiereza. Los proyectiles silbaban. al mismo tiempo que dos balas de Bond escupían pedazos de césped cerca de sus talones. Se agacharon. No estaba seguro de haber visto algo. Tenía la boca abierta. Bond podía oír las balas golpeando las ramas de los árboles. Lentamente la turbulencia se apaciguó y las ondas se esparcieron por el lago. El mayor González gritó una orden y las dos subametralladoras Thompson rugieron y despidieron fuego. esperando. hacia adelante. ¿A qué diablos esperaba la joven para disparar? Von Hammerstein se decidió. González se paró. Tenían las metralletas listas. La retiró al instante. ¡Muy bajo! Recargó y volvió a apuntar. El cadáver del pistolero saltó. lo estaba haciendo muy bien. Bond pensó que Von Hammerstein tenia toda la razón en haber podido vivir tanto. A través de la mira telescópica podía ver temblar el pelo que le cubría la espalda debido a una brisa que se levantó e hizo erizar la superficie del lago. pero el ímpetu que llevaba lo seguía arrastrando hacia adelante. mirando de González a los árboles detrás del dique. Ya había llegado al trampolín. observando inseguro la turbulencia que había producido la caída. continuó disparando hacia el cielo azul hasta que el mecanismo se trabó por el agua. falló y volvió a disparar. El cuerpo de Von Hammerstein rompió la superficie. Con esta cubierta sólida el . doblado sobre el gatillo. El dedo le cosquilleaba en el gatillo. En cualquier momento sería.jardín o hacia la casa. Una rama suelta cayó sobre el rifle. Bond disparó. En esa fracción de segundo hubo un relampagueo plateado contra la espalda y entonces el cuerpo de Von Hammerstein se zambulló perfectamente en el agua. El Savage pateó contra el hombro y el hombre de la derecha cayó lentamente sobre su cara. Se estrelló en el agua. Bond se puso en tensión y quitó el seguro. Bien fuera que lo hubiese visto o que estuviera simplemente disparando hacia los fogonazos del Savage. esperando alguna orden. La zambullida había sido profunda. Disparó dos veces seguidas. El dedo. Había un ligero resplandor rosado bastante hondo en el agua. aún disparando desde la cadera pequeñas ráfagas. se introducían en el arce y las astillas de la madera llovían sobre la cara de Bond. pero González ahora se había puesto de pie y corría hacia el grupo de muebles de jardín. Subía lenta e inciertamente. Los instantes gastados en el segundo disparo le dieron una buena ventaja a González. Ahora los brazos iban hacia adelante y hubo una fracción de segundo en que los pies habían abandonado la tabla y el cuerpo todavía se encontraba casi perpendicular. Treinta centímetros o algo así de una varilla metálica sobresalían por debajo del omóplato izquierdo y el sol relampagueaba en las plumas de aluminio. El otro corría hacia el lago.

-Tenía que ser así. de una ojeada. entre los árboles detrás del lago. iba de un lado al otro del valle. desde la vega y agarraría a González distraídamente. Corría hacia el dique para pasarlo. Estaba algo así como. Eran asesinos. Ahora los ojos grises eran suaves y obedientes. ora de la izquierda. el eco de muchos muertos. . Ahora miremos qué te pasó en el brazo. Pero corriendo aún. se zambulló zafiamente de cabeza en el agua. Parada contra el tronco. González se balanceó... vio cómo González salía precipitado de detrás de la mesa de hierro. como resentida.. de lo peor. y ráfaga tras ráfaga. la cual goteaba al suelo. El arco y el carcaj estaban a sus pies. El eco. Bond observó por si aparecía la cabeza. Pero te había dicho que esta clase de cosas eran para hombres. Bond se le acercó y la abrazó protectoramente por los hombros. González lo vio. Bond quedó helado escuchando los proyectiles. Levantó los brazos y. Le dijo con suavidad: -Cálmate. ¿Está muy malo el brazo? Le contestó con voz fingida: -No es nada. dándole la espalda a él. Apretó el gatillo. ora de la derecha.. a las muchachas corriendo hacia la casa. si era que las criadas ya no lo habían hecho. Se agazapó y corrió veloz hacia la derecha. Se colocó en una rodilla y le roció una ráfaga. Tan prorito como lo hizo. estarían dando parte a los policías del Estado. No era fácil recorrer la mirilla rápidamente de un lado a otro de la mesa y además González escogía muy bien sus cambios. Los policías estarán aquí dentro de poco. La bella cara silvestre estaba manchada con sudor y lágrimas. Se detuvo y alzó el rifle. se estrellaba contra el árbol. Y o no. lejana.. detenido. No lo hizo. yo no sabía que sería así. al lado y por encima de él. La cabeza cubierta por los brazos y recostada contra el árbol. con la metralleta aún botando balas hacia el cielo. Regresó al solitario arce.tiroteo tomó precisión.. Ya pasó todo. La joven estaba ya allí. Pronto. mientras los disparos sencillos de Bond resonaban contra el blanco hierro o se perdían aullando por el jardín. Dispararía. Los hombros le temblaban. Ella se volvió. introducirse en el bosque y salirle por la espalda a Bond.. En la derecha. Balas y más balas se introducían con estruendo en el tronco. y por lo menos llegar hasta la frontera. Judy. Tenemos que partir pronto. También había decidido acabar las ”tablas”. Algo me golpeó. y tenía una mancha negra en la hombrera de la camisa verde oscura. vio. Después del modo que te traté. Trató de pararse. Los pelos cruzados de la mira se centraron en el pecho de González. Pero eso fue terrible. -Eres muy amable en portarte así. Le apretó el brazo para tranquilizarla. De otro modo te hubieran agarrado.. Lentamente bajó el arma y se limpió la cara con el brazo. Le corría sangre por el brazo derecho.

Tendrás que conseguir ropa y otras cosas. Nunca me he hospedado en un motel. Pero primero tenemos que ir al Canadá. y mientras caminaba retiró los pedazos marchitos de diente de león de su pelo. Era una joven completamente diferente. El olor de su cuerpo tenía un tono de calor animal. formó un cabestrillo y alargó los brazos para hacerle el nudo por detrás del cuello. allí hablaré con un amigo mío de Ottawa y arreglaremos tu pasaporte. Tenía la abertura profunda y sangrante de toda herida de bala sobre el músculo. dio media vuelta y comenzó a subir por el pastizal. deshizo el nudo de una cinta y dejó que la pálida cabellera dorada cayera sobre sus hombros. Ella se colocó detrás y lo siguió. Allí hay un viejo que se alegrará de verte. Luego tomó el arco y el carcaj y se los puso en el otro. Lavó la herida con el whisky y café y tomando una tajada de pan de su mochila le limpió los alrededores de la herida. Ella lo miró. Ella preguntó dócilmente: -¿Adonde me llevas? -Te voy a llevar a Londres. Bond se retiró de ella y le devolvió la sonrisa. Bond se agachó. Dijo en un murmullo: -Será delicioso. Miró dentro de los ojos grises cercanos a los suyos. Con delicadeza le alzó la mano derecha y le deslizó la muñeca en el cabestrillo.Estiró el brazo. . Nos quedaremos en un lugar llamado Motel Ko-Zee. Hizo el nudo. Sacó su pañuelo caqui. lo cortó en tres tiras y unió los pedazos. Bond la besó en los labios una vez suavemente y otra vez con fiereza. Sus bocas estaban separadas por escasos centímetros. alzó su rifle y su mochila y se los terció en un hombro. Parecían sorprendidos y dichosos. Cortó la manga. Nos tomará algunos días. La besó de nuevo en las comisuras de los labios y la boca le sonrió. Bond le tomó el cuchillo del cinturón y rompió la manga a la altura del hombro.

El había estado en la Colonia durante una semana y al día siguiente partiría hacia Miami. Los Harvey Miller. Bond había hecho lo mejor que podía. actrices y personas por el estilo". Bond reconocía muy fácilmente lo ridiculo. el gobernador y Bond estaban sentados en un sofá forrado de quimón en el bien amoblado salón de la inmensa Oficina de Trabajos. pero como no había visto una comedia en dos años. Nunca se sentía cómodo al estar sentado sobre cojines blandos.Cantidad de Consuelo James Bond replicó: -Siempre he pensado que si algún dia me caso lo haré con una azafata. Se habia sentado al lado de Bond y le habia hablado con mucha animación acerca de "qué representaciones habia visto últimamente en la población" y "si no creía que el Grill Savoy era el lugar más bonito para cenar. un ameno y mas bien despreocupado millonario canadiense que había ingresado en el negocio del gas natural desde hacía mucho y que aún continuaba con él y su parlanchina esposa. de intimidad y más bien de femineidad en la escena. la pareja que habia partido eran típicos. No le había gustado hacer el trabajo. Los visitantes del invierno y los residentes que tenian casas en la isla no hablaban sino de dinero. sus dolencias y los problemas con la servidumbre. Todos eran demasiado ricos. Parecía ser inglesa. No había nada para comentar. pero cuando los guardacostas de los Estados Unidos hubieron decomisado dos grandes cargamentos. La reunión de la comida había sido más bien vistosa y ahora que los otros dos invitados habían partido acompañados por la ADC a tomar su avión. A Castro le habían estado llegando armas provenientes de los territorios aledaños. La gente del invierno era toda muy vieja para tener líos amorosos y. los que apoyaban a Castro miraron hacia Jamaica y las Bahamas como posibles bases. Había sido un trabajo de investigación rutinario. y la última vez lo habia hecho porque el hombre que estaba siguiendo en Vlena se habia introducido en una de ellas. Si tenía alguna objeción era que él simpatizaba con los rebeldes. y ninguna de esas atmósferas era apropiada. Había un ambiente de club. y quizás para que le ayudara a entretener a los Harvey Miller. Prefería sentarse en un sillón de tapicería sólida y con los pies firmes en el suelo. Ni siquiera sabían chismorrear. Uno veía tanta gente interesante. Creía disparatado el estar sentado en una cama de zaraza rosa al lado de un viejo bachiller observando el café y los licores que estaban sobre la mesita entre sus extendidos pies. principalmente de Miami y el golfo de México. tratando de conversar sobre algo. y Bond fue mandado desde Londres a detener el tráfico. habia tenido que confiar en recuerdos más o menos sucios de la vida nocturna de Londres. pero el Gobierno tenía un gran proyecto de exportación con Cuba a cambio de comprarles más . cosas que de un modo u otro no concordaban con las experiencias de la dama. Bond sabía que el gobernador lo habia invitado a cenar por deber. No le gustaba Nassau. como casi toda la gente rica eran cuidadosos en no decir nada malicioso sus vecinos.

No había querido poner en apuros al gobernador. Desde el puente de la oscura lancha lanzó una bomba térmica a cada una de las embarcaciones por una escotilla abierta. Descubrió dos cruceros de pasajeros que estaban siendo transformados para el cargamento. lo que causaría un incidente. Por lo que Bond estaba enterado. sabía quién había producido los dos espectaculares. los secretos de la gente que tiene fichas en las Casas de Gobierno alrededor del mundo! Pero ¿cómo podría sacar una chispa de ese entendimiento rígido y discreto? ¿Cómo podría él. Sólida. mientras el Imperio se desmoronaba a su alrededor. por supuesto. extraerle un hecho u opinión interesante para salvar la tarde de ser una inútil pérdida de tiempo? . y el gobernador y Bond tenían por delante una hora más de cortesía antes de que pudieran irse agradecidos a sus respectivas camas. y por esa razón hubiera sido imprudente informarle acerca de un crimen que podría por cierto ser discutido ante el Consejo Legislativo. y. la Guayana Británica. el lado escandaloso de la vida en las pequeñas comunidades remotas. En un año o dos llegaría su GCB y a salir. la aversión del hombre pacífico hacia las acciones violentas fue comunicada a Bond por algo constreñido y defensivo de su proceder. subiendo por aquella escalera y evitando las culebras.azúcar del que necesitaban y una condición del tratado decía que Gran Bretaña no debería prestar ayuda ni dar ánimo a los rebeldes. para los que tenían conocimiento. Bond había reflexionado esa tarde. más aún. Mala suerte para las compañías aseguradoras. Este pertenecía a una clase de rutina que él había encontrado frecuentemente en el mundo. competente. Al único que había dado su reporte era a M. que personalmente le parecía un hombre fácil de crearse problemas. pero no había sido una casualidad y él habia cumplido rápida y limpiamente lo que M le ordenaba. y esa tarde. sólida. no arrestaría a sus ocupantes antes de que partieran. ¡cuántos dramas como el asunto de los rebeldes castristas habría presenciado o le habrían sido informados! ¡Cuánto sabría del ajedrez de la política menor. se había necesitado de toda la charlatanería y efusión de una ADC para darle a la tarde el minúsculo toque de vida que había adquirido. James Bond. cuando éste le estrechó la mano. Ahora eran sólo las nueve treinta. nadie en la Colonia. Pero el gobernador no era bobo. competente y lealmente debería haber ocupado los puestos menores durante unos treinta años. Esto no había ayudado en forma alguna al ambiente de la reunión. y ahora. y. aliviados de no tener que ver más al otro en la vida. serena y justa: la mejor clase de Siervo Civil Colonial. salir a Godalming o Tunbridge Wells con una pensión y un manojo de recuerdos de lugares tales como el Trucial Omán. Enseguida se retiró a gran velocidad y observó la hoguera de lejos. había llegado a la cima. Habla descubierto el propósito de la visita de Bond. Bond no tenía nada contra el gobernador. leal. Sin embargo. con excepción del jefe de la policía y dos de sus ayudantes. de la que probablemente ningún miembro del club local de golf habría oído hablar o le interesaría. oportunos incendios en la rada. a quien el gobernador obviamente consideraba como un hombre temible y como posible fuente de peligro para su carrera. Escogió una noche bien oscura y se acercó a las embarcaciones en una lancha de la policía. las islas Leeward. justo a tiempo.

que prefería volar despacio y cómodo a ir rápido y descuidado. pero por lo menos lo salvaría de proseguir su conversación asnal. cogió una silla y se sentó al lado de una esquina de la bandeja de las bebidas. en realidad. El gobernador observó la punta del cigarro. juiciosa. Me parece -miró de lado a Bond y rió brevemente como disculpándose a si mismo. de interés. no lo sé. Dijo cuidadosamente: . aspiró hondamente y lo levantó para que la ceniza no fuera a caer. Gastó un momento en encenderlo de nuevo. -Bueno -dijo el gobernador con voz cortés y controlada. Hubo una pausa. pero me supongo que se le ha ocurrido pensar que las azafatas son "entrenadas" para agradar. pero si algún día lo hiciera. Se enamoró de una azafata y se casó con ella. Es una historia más bien interesante. El cigarro del gobernador se había apagado. Cuando volvió a hablar se notaba que el tono invariable había ganado una chispa de vida. nunca me he tomado el trabajo de Investigarlo. Sería agradable tener una muchacha preciosa que lo arropara a uno siempre. Le parecerá un poco triste. Dijo el gobernador que la BOAC estaba recibiendo la mayor parte del tráfico americano hacia Nassau porque. ¿por qué? -Oh. -No sé nada de las japonesas. Dijo: -Conocí una vez a un hombre que debería tener ideas como las suyas. ¿Le gustaría oiría? -Muchísimo -puso entusiasmo en la voz. Dudaba si la idea que tendría de lo peor fuera lo mismo que la suya.La observación descuidada y algo mentirosa de Bond acerca de casarse con una azafata había aparecido al final de la conversación variada sobre viajes aéreos que había seguido torpe e inevitablemente a la partida de los Harvey Miller a tomar su avión hacia Montreal. no sería con una esclava insípida. Pues parece que también tienen buenas ideas. en lugar de regresar al sofá. que le trajera bebidas y comida callente y que le preguntara si tenía todo lo que se deseaba. Durante toda la historia miró a la ceniza con cautela y pareció hablarle al escurridizo penacho de humo azul que se elevaba y desaparecía en el aire caliente y húmedo.. Bond había dicho. Ellas siempre sonríen y desean agradar. aunque sus aviones demoraban media hora más desde Idlewild. -No tenía intenciones de casarse. colocó un dedo del licor en su vaso y. cansándose de su propia trivialidad. que Bond rogaba que se ablandara y volviera humana-.que tiene algunas cosas de la peor parte de la vida. Preguntó para poder huir de ese sofá tan extenuante: -¿Podría tomar un poco más de brandy? —se levantó. En ese Instante hizo su comentario acerca de las azafatas. que deben ser completamente diferentes cuando están fuera de su trabajo por decirlo así -ahora la voz era razonable. el servicio era soberbio. Si no me caso con una de ellas no tendré otro remedio que casarme con una japonesa. Lo único que deseaba era interesar o enfrentar al hombre en una discusión de tipo humano.En realidad no estoy interesado en casarme.

Philip Masters. Lo cual les resultó una gran sorpresa -hizo una pausa y aspiró su cigarro. se inclinó hacia adelante. Sólo estoy tratando de mostrarle en forma superficial que lo que iba a suceder cayó sobre un joven frustrado e inocente. pero que fue muy común en esos días. no. Espero que no haya tenido esta clase de líos. era tristemente ignorante en asuntos sexuales. y como no fraternizaba con ellos. Sus padres se separaron desde que estaba en la escuela y. No. Usted no me entiende bien. -Bond asintió-. parte de la herencia que nos dejaron nuestros abuelos Victorianos. y la causa. de . lo llamaré Masters. Le agradaban los nativos.lo hubiera puesto en apuros con sus superiores en estos tiempos era benigno y humanitaria hacia ellos. No estoy hablando de sexo. con los que se llevaba muy bien. que no había tenido éxito alguno en ese sentido. y la dejó caer en su taza de café. A él nunca se le hubiera ocurrido tener relaciones sexuales con una chica de color. Por esa razón tenia muy poco tiempo para dedicárselo a las muchachas y casi no tenia nada que ofrecer a las pocas que se cruzaban en su vida. pero era un gran trabajador. Se recostó y por primera vez miró a Bond. Le llevaba un año de ventaja. no se molestaron más por él cuando lo vieron becado en Oxford y con una pequeña suma de dinero para que se defendiera. y la clase de hombre que crea una impresión sólida antes las mesas de entrevistas. Su primer puesto fue en Nigeria. jugaba al hockey en el equipo de la universidad y remaba con su equipo de ocho. Bond interrumpió la más bien solemne narración: -El único problema con las negras bonitas es que no saben nada acerca del "control de natalidad". el nombre de la universidad no interesa. Lo emplearon en el Servicio. cosa que -sonrió agriamente. estoy sugiriendo que sus relaciones amistosas con la gente de color en Nigeria era lo que se conoce como Ja compensación hecha por un calor básico y una naturaleza sanguínea que había sido privada de afección y que ahora la encontraba en la forma mas simple y agradable. Sabiendo como le fue. Se portó muy bien allí. Fue a Fettes y tomó una beca para Oxford. Lo que no es raro aun hoy entre la gente joven en Inglaterra.-El hombre. muchísimos. En vacaciones vivía con una tía en Gales y allí escalaba montañas con un grupo de alpinistas. Continuó-: »Me atrevería a decir que el afecto que este hombre tenía por los nativos ocupó el espacio que los jóvenes caminantes de la vida tienen para el sexo opuesto. creo que convendrá conmigo. -No. La ceniza estaba a punto de desprenderse. capacitado. En realidad. No era un tipo muy inteligente. Su vida emocional corría entre las lineas de la frustración y de los moralmente enfermos. Desafortunadamente Philip Masters era un muchacho timido y mas bien extraño. La voz tenia un tono de fastidio por la pregunta mundana de Eond. matrimonios desastrosos y de otras tragedias. y después se presentó para el Servicio Colonial. de muchos. Era un hombre de ideas liberales. era casi un contemporáneo mío en el Servicio. El gobernador levantó la mano. Cuando no había estado trabajando para pasar sus exámenes. sobre la bandeja de las bebidas. aunque era hijo único.

Yo era más veterano. le habia dado un caramelo para que chupara y le habia mostrado cómo colocarse el cinturón de seguridad. no hemos llegado a la parte de las Bermudas todavía. lo cual le proporcionaba un tinte de verdad. capaz y un ciudadano adecuado. y a su tiempo. Este fue un movimiento un tanto intimo. Era. Ella le sonrió. El gobernador miró a Bond a través del humo de su cigarro. Bond tomó un sorbo de brandy y estiró las piernas. al menos en su modesta esfera. un sobrante sensitivo. Se sonrojó y se sintió bastante confuso. Le gustaba el comienzo de la historia.corazón y cuerpo cálidos. lo cual hizo que buscara compañía y afecto entre los negros en lugar de ir a los suyos. Le dio las . por alguna razón. El nunca en su vida habia estado tan cerca de una chica de más o menos su edad. en breve. Nunca había viajado en avión y por eso estaba entusiasmado y un poco nervioso cuando despegaron. -Verdaderamente estoy muy intrigado. físicamente despreciable. En esa época empezaron los primeros servicios aéreos al África y. El gobernador dudó. ella se agachó y se lo desabrochó. Continuó: -El tiempo de su servicio en Nigeria coincidió con el primer gobierno laborista. El estaba directamente bajo mis órdenes. No demoraré demasiado en llegar al grano. una de las primeras cosas que hicieron fue reformar los Servicios externos." Cuando Masters forcejeó inútilmente con la hebilla. Usted debió conocerlo bastante bien. Philip Masters decidió ir a Londres en avión y asi tener más tiempo en su patria que si hubiera ido por barco desde Freetown. "Ya puede quitarse el cinturón. Como recordará. la azafata se acercó por entre el casi vacio aeroplano. la precursora de la BOAC. Animó a Philip. pero sin experiencia alguna. El gobernador le daba un estilo narrativo más o menos igual al de un anciano. después que la azafata. le dio tareas que estaban por encima de su puesto. el cual tenía ideas avanzadas acerca del problema nativo y se sorprendió y alegró de encontrar que uno de los miembros de su oficina estaba ya. Ya creo haberme formado una imagen del individuo. Fue nombrado un nuevo gobernador para Nigeria. cuando Masters debería ser trasladado. pero en otros aspectos sano. Repuso: -Lo conocí aun más en las Bermudas. y socialmente ignorante. No obstante. Fue por ferrocarril hasta Nairobi y tomó el avión semanal de la Imperial Airways. poniendo en práctica algo parecido a sus propias ideas. »Cuando el aeroplano se hubo nivelado y descubrió que volar era un asunto más pacifico de lo que se había imaginado. que había notado era muy bella. envió un reporte tan vivo que le hizo saltar un puesto y fue trasladado a las Bermudaa con el cargo de subsecretario de gobierno. Dijo disculpándose: -Espero no cansarlo con todo esto.

que estaba sobre el bastidor de las revistas al lado de la puerta del lavabo. aun cuando su madre lo había. Encontró que era fácil para conversar y que casi quedaba deslumbrado al observarla. cómo retirar la tapa plástica de la ensalada. Tal vez hasta seria casada. ¿Volaba todo el tiempo? ¿Cuántos días de descanso tendría después de cada viaje? ¿Se burlaría de él si le proponía ir a cenar y luego al teatro? ¿Llegaría hasta a quejarse ante el capitán del avión de que uno de los pasajeros se estaba poniendo fresco? De repente le vino la visión de ser arrojado del avión en Aden. Parecía creer que él tenía una vida más excitante y fascinantemente misteriosa que. Una vez ella lo sorprendió mirándola y le dio lo que a él le pareció una sonrisa secreta. Masters sintió que había sido tocado por un alambre eléctrico cargado. recibió un gran alivio al aceptarle ella de muy buena gana. y Masters no podía recordar que algo parecido le hubiera sucedido alguna vea. maravillándose de su perfección. En una palabra lo tenia mimado. viéndola en el mar de nubes que estaba bajo del avión. una queja a la Oficina Colonial y su carrera arruinada. Un mes después se retiró del Imperial Airways y se casaron. Conociendo a Gales. a qué velocidad viajaban. Tenia que estar mirando hacia la parte delantera del avión para verla de tiempo en tiempo. Al mes siguiente tenia que partir en un barco hacia las Bermudas. Suponía que su poseedora no era "ligera". Estarían juntos por cerca de dos días. Nos comprendemos. le preguntó acerca del aeroplano. un panqueque de diferentes capas. se sentó en el brazo del asiento desocupado al otro lado de la nave y le preguntó de dónde venia y para dónde iba. Rhoda Llewellyn. Estamos interesados en las mismas cosas. Era pequeña y bien formada. en dónde tendrían escalas y cosas por el estilo. Ella le enseñó cómo defenderse con las complicadas bolsas de celofán. el pelo le rozó la mejilla. "Somos los únicos jóvenes en el avión -parecía decirle-. creía que tenia sangre de allí en sus venas.gracias. Bond interrumpió: . cuando fue a lavarse las manos antes del almuerzo. pero ¿cómo haría para hablarle de nuevo? Debería tener cientos de admiradores. »Le trajo el almuerzo y con éste más confianza. »Al final del viaje. Cuando le colocó la pequeña bandeja sobre las rodillas.) Tenia unos labios sonrientes color cereza y unos ojos azules que chisporroteaban con una alegría traviesa. con un cutis de leche y rosa y pelo rubio atado en un bonito moño." »Philip Masters miró por la ventanilla. cuidado de chico. Meditó hondamente sobre ella. El le respondió. que. Lo hacia creerse importante. Le dijo que el postre era particularmente delicioso. la que en realidad llevaba. (Le gustaba particularmente el moño. Cuando trató de leer no pudo concentrarse en la página. cuando el sudoroso Masters había tomado todo su coraje para invitarla a cenar. »Cuando se retiró a ayudar a los dos camareros a preparar el almuerzo. había encontrado impreso al final de la lista de la tripulación. A cambio. En su entendimiento visual la examinaba cuidadosamente. para su entendimiento. él permaneció pensando en ella y temblaba con sus pensamientos. Estaba sorprendido de lo llevadera que era con él y su interés aparente en lo que contaba acerca del África. lo que era confirmado por el nombre. Ella sonrió más bien descaradamente de ver su turbación.

Ella se casó porque la vida de él le parecía excitante y "grande". Por supuesto la melosidad se fue por la ventana. . se ponía en el cabello una horrible brillantina y hasta se dejó crecer un bigote tipo militar. Se preocupaba por sus trajes. una ocupación elegante y estar entre la alta sociedad. Dios sabe cómo haría Masters para ahorrar suficiente dinero para comprarle los palos. Rhoda esto y Rhoda aquello y ¿cuándo cree que Lady Burford. las ocasionalmente enigmáticas llamadas telefónicas solícitas durante horas de trabajo. en las afueras de Hamilton. El problema o la mayor parte de éste era que Masters estaba hechizado. pero asi lo hizo y fue un éxito clamoroso. ¿Cuándo te toca la promoción? Es terriblemente cansador estar todo el día aqui sin hacer nada. Masters era un hombre nuevo. la esposa del gobernador. se dedicó. quien le traía el desayuno a la cama a la azafata antes de partir para el trabajo. y. y finalmente. cuando la pareja llegó y se estableció en su bungalow. después de todo. las ocasionales preguntas medio cómicas acerca del matrimonio en general: "¿Qué hacen las otras esposas durante todo el dia? ¿Todas las mujeren sienten calor aquí? Supongo que las mujeres (casi añadía: "Dios las bendiga") son mucho más trastornables que los hombres". Ella permanecía en el Mid-Ocean todo el dia. Tuvo que dejar de fumar y privarse de sus bebidas esporádicas para comprarle nuevos vestidos que la pusieran a la altura de las otras esposas. Era él quien aseaba la casa cuando regresaba y encontraba ceniza y papeles de chocolates por todos lados. en el secretariado. y así y asá. incluyendo al famoso Mid-Ocean Club. Probablemente deseaba llevar todo bien. Buscaba con desesperación algo que la tuviera ocupada y que la hiciera feliz. Al acabar el día corría al bungalow. al golf. Hay muchas canchas de golf buenas. las lecciones y todo el resto. donde juegan los mejores y después se reúnen allí para chismorrear y beber. Las arrugas de preocupación. al estar cansada del agobio y peligro de volar. Entonces. que conocía a fondo a Masters.. -No -replicó suavemente-.. por supuesto. y seguramente se sentía feliz. era triste verlo commo trataba de aparecer apuesto para quedar a la altura de ella. Me imagino que Masters tendría que matarla al final. Tendrás que comer afuera hoy. Es bueno para ti. nos sentimos impresionados por su bella cara y por su modo de hacerse agradable a todos. Le gustaba la idea de ser la muchacha bella de las reuniones del té en la Casa de Gobierno. presumiblemente porque ella creía que asi se veía distinguido. las salidas diez minutos antes del final de la jornada para poder llevar a Rhoda al cine. y siempre era lo mismo. No me molestes. Puede Imaginárselo: "¿Por qué la esposa del secretario colonial no me invita a hacer compras con ella? ¿Cuánto debemos esperar antes de otro coctel? Sabes que no podemos tener un hijo. y ahora me lo supongo. por supuesto. pero me inclino a decir que ella se casó por lo que usted dijo. »Este es muy popular en las Bermudas. y todo anduvo bien durante seis meses o algo así. o mejor dicho se dedicaron. Esto era lo que ella deseaba. Y muchas más. Tú tienes un tiempo interesante. comenzaron a gotear como ácido las frases ocasionales sobre el pequeño y feliz bungalow. Y. »Algunas de estas cosas las observaba yo.-Me temo lo peor. Ella era su sol y su luna y si estaba descontenta o inquieta era sólo su culpa. invitará a Rhoda a almorzar? »Trabajaba duro y todos estimábamos a la pareja. Ahora era él. Mirando hacia atrás.". La vida se le habia convertido en un cuento de hadas. y por cierto.

que son los comerciantes más importantes de Hamilton y más o menos la flor de la sociedad de Bermudas. Usted debe conocer esa clase de tipo. Aun llegué hasta a escribirle una o dos cartas. cólera. Ella no trató en lo más mínimo de ocultar el idilio amoroso. Por supuesto. »Casi al mismo tiempo ella comenzó a salir con el joven Tattersall. violencia (me dijo que una noche casi la estrangula) y. Y créame. era sólo por encubrirse o guardar las apariencias. Pero el problema era que la dama creía a Masters un perro áspero. y una vez que empezó. Pero él estaba como un perro herido. »Hice todo lo posible. Bien. y un movimiento compacto y ajustado que hacía provocativa su figura. todos tratamos de un modo o de otro. una separación fría y miseria adusta -hizo una pausa-. no había en realidad nada que pudiera hacerse sino levantar los trozos. no montaban más en coche. y Philip se encontraba entre los espectadores que esperaban alrededor del decimoctavo césped para animarlos a su llegada. una deliciosa figura pequeña y bronceada con el más corto de los pantalones cortos que se puedan llevar. y le puedo asegurar -parpadeó brevemente. La pareja ganó el concurso después de dura refriega en los últimos hoyos. Tomó al joven Tattersall y abofeteó a Masters en la cara y continuó abofeteándolo. No sé si habrá visto alguna vez destrozar un corazón.Fue muy estudiosa en sus lecciones y consiguió un handicap. él mismo me lo contó más tarde. Hubo un juego mixto de dos parejas. pero con un parpadeo en un ojo. Esa fue la última vez que vitoreo en un largo período. ni en el bote. teniendo como pretexto que era muy caluroso el dormir juntos. en un asunto fue de propiedad pública.que es la cosa más bella que haya visto en una cancha de golf. eso fue lo que vi sucederle a Philip. señor Bond -el gobernador cerró un puño y lo bajó suavemente sobre el a mesa-. una lancha y todos sus. aún era una mujer bella. »Como es lógico. Llegaba a la hora que quería en la noche. »Finalmente Lady Burford se introdujo en el caso y le habló a Rhoda. y habiendo tenido en su juventud una o dos aventuras.. agrias disputas. ganó algunas de las medallas mensuales y en seis meses no sólo jugaba respetablemente. diciéndole que le estaba arrumando la carrera a su marido y cosas asi. No me sorprendía. sino que era la predilecta de los miembros del club. el paso siguiente no se demoró. continuó como el viento. una visera blanca con interior verde.. Fue compañera del primogénito de los Tattersall. por último. protestas. pero una vez que sucedió lo del decimoctavo césped en el Mid-Ocean. Antes había sido un hombre con el paraíso en la cara. insistió en que él se pasara al cuarto de los huéspedes. Masters. romperse lenta y deliberadamente. y si alguna vez limpiaba la casa o le cocinaba algo. y un año después de su llegada a Bermudas la tenia toda manchada de infierno. Se retiró de nosotros y gruñía cada vez que alguien trataba de acercársele. ni volvían a pasar las veladas en los night-clubs locales. con un MG descapotable. y fue un poco benigna con la muchacha. conoció mucha gente en las pequeñas competencias. créame que era horrible observarlo. pasó por la terrible serie usual. era espantoso verlo. Me acuerdo de haberla visto de tiempo en tiempo. Como era lógico. Conseguía todas las chicas que deseaba y si no dormían pronto con él. señor Bond. El era gran jugador de golf. quizás en toda su vida. Más tarde me contó que las rompió . y el pobre Masters llevaba los cuernos mas grandes que se hubieran visto en la Colonia.

Y. Ella lo estaba pasando la mar de bien. Era tan imbécil. Me imaginaba que algo asi debería de sucederle tarde o temprano. para continuar. . todos los arreos de un romance barato. amor en la arena bajo las palmeras. No tendría ninguna dificultad. Y así lo hicimos. Respondió: -Oh. La Providencia nos ayudó. Sacó un pañuelo y se limpió la cara con él. y le mandó retirarse. Eso nos desanimó por completo y fuí encargado de ir ante el gobernador y hablarle del asunto. Una vez que se vio obligado a intervenir. »Un día nos reunimos y lo invitamos a una fiesta para varones en mi bungalow. sirvió un whisky con soda para Bond y uno para él. En la semana siguiente partió y permaneció en Washington hablando acerca de pesca durante cinco meses. El gobernador llamó a Masters. Ella debía ser una pequeña perra de corazón duro. ¿Mostró algún signo de arrepentimiento por lo que había hecho? El gobernador ya había prendido otro cigarro. Era un hombre destrozado. tuvo el propósito de hacer un último esfuerzo para rechazar el casi inevitable reporte a Whitehall. Su esposa era un escándalo público. lo que las lectoras de revistas femeninas sueñan. El lo sabía todo. que no interfería en nada. Probablemente sabia que no podría durarle toda la vida pero eso era lo que había anhelado. por supuesto. pero había tenido la esperanza de que no le fuese preciso intervenir. no. Todo lo tenía. Se puso de pie. pero tuvo la mala suerte en que le llegara tan pronto. Después iría y les pediría disculpas a todos. cambiarse de ropa y dormir. el mejor partido de la isla. Además sabía que podía reconquistar a Masters. Tuvimos una mirada de alivio y heríamos a Rhoda cada vez que se nos presentaba la oportunidad. Su trabajo se había deshecho. »Al día siguiente de haber hablado con él llegó un mensaje de la Oficina Colonial diciendo que iba a celebrarse una reunión en Washington para demarcar los derechos de pesca marítima y que las Bermudas y las Bahamas habían sido invitadas para que enviaran un representante del Gobierno.sin leerlas. Bond dijo: -Qué revoltijo. Ahora no se sabía si Masters podría seguir o no en el Servicio. lo cual acarrearía el fracaso total de lo que quedaba de Masters. le dijo que seria enviado a Washington y que lo mejor que podía hacer era arreglar sus líos personales de un modo u otro antes de seis meses. ¿Podríamos unir los pedazos otra vez? El gobernador era un hombre muy bueno. Sus recuerdos lo habían excitado y los ojos sobre la cara sonrojada estaban brillantes. El gobernador dejó de hablar y hubo silencio absoluto en el grande y bien iluminado salón. y una casa para bañarse. ratos agradables en la ciudad y en el Mid-Ocean. carreras descabelladas en el auto y en la lancha. un esclavo por marido. Tratamos de embriagarlo. Enseguida oimos un ruido en el baño. ya que tenía esa clase de mentalidad típica. Había tratado de cortarse las venas de las muñecas con mi navaja de afeitar. Miró la punta ardiente y la sopló.

Cuando toda la benevolencia ha desaparecido. al instinto de conservación. He pensado acerca de esto y he inventado un título más bien sonoro para este factor básico de las relaciones humanas. ceguera. Continuó:. desastres. Esto sucedió una quincena antes de que Masters regresara de su viaje. gracias a la esposa del gobernador. Bond dijo: . la limpió y colocó todo en orden para la gran escena de reconciliación. Ahora era esencial regresar a una base segura y comenzar lentamente a subir de nuevo. cuando a una de las partes obvia y sinceramente no le interesa si la otra está viva o no. Además era la época de veraneo y la isla estaba nena de lindas chicas norteamericanas. todo puede ser sobrepuesto. no puede perdonarse Jamás. Pero nunca el deseo de muerte total en uno de ellos. las lágrimas. No tenía ante quién lloriquear. sus padres le estaban haciendo un alboroto endemoniado. aun en un lugar tan liberal como es un club en el trópico. Le dijo con toda tranquilidad que habían terminado. »Y Philip regresó a casa. pronto le tocó la prueba. »Bien. y aun mucho más atractivos. Este insulto singular al "yo". Tattersall se estaba cansando de ella y. »No lloriqueó. olvídese de la bancarrota y de cualquier forma de infracción. sino también la flor y nata de los comerciantes de Hamilton estaban enfadados con ella. Se había convertido allí en un problema.Usted no se ha casado. Ahora no sólo la gente de la Casa de Gobierno. ¡Había solamente que observarlos en el club de golf! Y podría conquistar al que le agradara en el momento que quisiera. había muchos hombres en el mundo fuera de Philip Masters. delitos y aun crímenes perdonados por el compañero. Era resistente y además sabía que a cualquier hora le llegaría el momento inesperado. Permaneció en casa y rectificó su papel. Lo he llamado la "Ley de la Cantidad de Consuelo". ensayando una y otra vez el acto que representaría. Ya era tiempo de tomar más sangre fresca. Trató de seguir siendo la misma alegre y pequeña coqueta. No. pero creo que es lo mismo con cualquier relación entre un hombre y una mujer. peor aún. Que sus padres le habían insistido en eso o si no le retiraban su asignación. y sí uno estaba actuando un poquito rudo era después de todo la forma como mucha gente se comportaba. pero de nada le sirvió. las largas y sinceras excusas y explicaciones. usada y descartada. y arregló la casa. Por lo tanto despidió a Rhoda. Se convirtió de repente en una baratija. Todo quedaría igual. Esto le dio una buena excusa para dejarla sin tener toda una escena. Fue desairada una o dos veces y decidió no continuar.volvería a hechizarlos y todos la perdonarían. la cama doble. Pueden sobreponerse a mucho mientras exista alguna clase de humanidad básica entre los dos. es simplemente muy malo. No había más que mirar a las actrices de Hollywood. Ya lo he notado en centenares de matrimonios. Fue a donde Lady Burford y le dijo que se sentía apenada y que sería una buena esposa para Philip. la vida era placentera. Simplemente. Usted sabe cómo suceden estas cosas. -El gobernador hizo una pausa y miró pensativo a Bond. He visto grandes infidelidades terminadas. Enfermedades incurables. Esta se hizo necesaria para ella por la actitud adoptada por sus viejos amigos íntimos del Mid-Ocean. y diría que ella llegó a alegrarse. la dulzura de una azafata. Y si no fuera así.

Se agachó y lanzó el papel sobre las páginas del libro abierto. Podría afirmar que usted tiene toda la razón. sino que parece destruirlo. Para ese momento ya las lágrimas le corrían por la cara. La he dividido en dos. Miró el reloj.-Un nombre maravilloso. ¿Vio Masters esto? El gobernador no respondió. la cantidad de confortación. Me estoy divorciando de usted y no podrá impedirlo. Si. "Me gustaría cenar a las ocho todos los días. me imagino que quiere decir que todo amor y amistad están basados al fin y al cabo en eso. Y veo con claridad lo que quiere decir. Mientras tanto. Masters continuó con indiferencia: "¿Alguna cosa de que quiera enterarse? Si no. La sentencia se dará dentro de un año. el cual podrá usar después de mí. Ellos están preparando nuestro divorcio. "Cantidad de Consuelo". Se había quitado gran parte del maquillaje y se había sentado en una silla donde la luz que entraba por la ventana le dejaba medio rostro en penumbra e iluminaba las páginas de un libro que tenía sobre el regazo. Si me dice algo no le contestaré. dejaría que las lágrimas le corrieran. La detuvo con la mano en alto: "Esta es la ultima vea que le hablo en privado.° de cada mes. La "Cantidad de Consuelo está en cero. Sus cuartos son la cocina y el dormitorio. Ella había escogido el vestido mas sencillo. Prosiguió: -Rhoda Masters debió sorprenderse al ver entrar a su marido al bungalow. lo mejor que puede hacer es recoger sus cosas y llevárselas a la cocina". . porque no tiene ningún derecho. impersonales y sin interés. Le daré veinte libras esterlinas mensuales para los gastos de la casa. como si alguien la hubiera golpeado. esta cantidad se la enviarán mis abogados el 1. cuando me llegue el tiempo de la promoción." Ella abrió la boca para decirle algo. levantaría la vista del libro. Verdaderamente es impresionante. Había practicado muchas veces la escena. Puede usar el baño cuando no lo tenga ocupado yo". Uno tiene que separarse para estar a salvo. Entonces se pararía. Habla decidido que. eran sus ojos. el salón y el cuarto de huéspedes. dócilmente. Silenciosamente Masters colocó la maleta sobre el piso. el fin es obvio. Le contaría todo. aunque ya no tenía bigote y el pelo era una vez más el desordenado montón de la primera vez. se le acercaría de frente. Dijo con la voz inimaginativa de un agente vendedor: "Este es un plano de la casa. Cuando su compañero no sólo le hace sentirse inseguro. Parecía aterrada. y esperaría a que él hablara. Los ojos estaban fríos. »Introdujo las manos en los bolsillos y la miró cortésmente. cuando entrara. él la tomaría en los brazos y ella prometería y prometería. "No debe entrar nunca en mis cuartos. nos comportaremos como una pareja normal". excepto cuando haya visita. hasta quedar satisfecha. Un detective privado ha suministrado completa evidencia contra usted. Espero que mis comidas sean preparadas y colocadas en el comedor puntualmente. en público. Sí desea comunicarse conmigo puede dejar una nota en el cuarto de baño. No tanto por lo que observara superficialmente. Los seres humanos son muy inseguros. Introdujo una mano en un bolsillo interior y extrajo un papel. su boca y la posición de la barbilla. Los míos. sumisa. Ahora son las siete y treinta". con la cabeza agachada. »Como lo había planeado levantó la vista del libro. caminó hacia la alacena y permaneció mirándola en forma vaga.

Agregó: -Parece que el dia anterior a su partida Masters encontró una nota de su esposa en el cuarto de baño. Tengo que vivir en alguna parte.El gobernador hizo una nueva pausa mientras tomaba un poco de whisky. atentos en público. -Tiene las joyas que le regalé y la estola de pieles. -Toma tiempo encontrarlo. El hielo sonó cuando olocó el vaso con suavidad sobre la mesita. Simplemente no podía llegar a él. pero eternamente silenciosos y separados cuando se encotraban solos. Ninguno de ellos nos había dicho nada acerca del trato. Por esta razón ambos cobraron gran crédito y se convirtieron en una pareja popular con todo perdonado y olvidado. Nos sorprendió un poco que ella no fuera a despedirlo al barco. Ahora permanecía serena diciéndole que sólo tenía diez libras sobrantes del dinero para gastos. Decia que deseaba conversar con él por última vez antes de separarse en forma definitiva. -Seré afortunada si me dan cincuenta libras por ellas. tuvo una larga entrevista con Lady Burford y gradualmente la historia completa. . »Durante un año vivieron juntos. Parecía como si hubiera mandado a otro para que lo representara en esta entrevista extraordinaria. pero su trabajo era de primera clase. incluyendo el próximo y mas terrible capítulo. argumentos. Para disponer de una cama y comida tenía que hacer lo que él dijera. Entonces Rhoda se mostró en la Casa de Gobierno. Y que cuando él partiera quedaría desamparada. histeria. Pero él estaba imperturbable. Y así fue. No tenia dinero alguno. un par de dias después. En una quincena debo desocupar la casa. »Masters la había mirado sin pasión. pero él dijo que se encontraba un poco indispuesta. Si no me da algo me moriré de hambre. plegarias. Por supuesto. -Tendrá que buscar trabajo. Se tomó el resto del whisky. Todos lo mirábamos con alivio y conveniamos en que un milagro había salvado al matrimonio. Ya hacia tiempo que había dejado de hacer escenas emocionales o de tratar de lanzarse a su clemencia. Anunció que Rhoda se quedaría cerrando la casa y asistieron a la serie usual de fiestas de despedida. A la hora indicada. todos estábamos admirados por el cambio. Nos parecía un poco más retraído que antes. Esta vez garabateó una nota poniéndole una cita en el salón a las seis de la tarde. No podría costearse un pasaje a Inglaterra. Al fin tuvo que convenir con él. »El año pasó y a Masters le llegó la hora de partir. Ella se hubiera sentido avergonzada de decirlo y él no tenía razón para hacerlo. -He logrado reunir todo esto de lo poco que Masters me contó y de lo que ella le dijo a Lady Burford con todos los detalles. Al parecer trató de conmoverlo por todos los medios. pero él las había desmenuzado y dejado los pedazos sobre el tanque del excusado. algunas noticias sobre el juicio de divorcio comenzaron a llegar desde Inglaterra. Rhoda salió humildemente de la cocina. se descubrió. Asi siguió la cosa hasta que. Anteriormente había habido notas como ésta.

-Tomó una carpeta y la ojeó-. tomó el auto. nunca se habría portado con ella de ese modo. sensitivo y que normalmente no hubiera matado una mosca. -Salió del salón y se dirigió a su habitación. el resto de sus dijes y la estola de piel de zorro y los llevó a Hamilton. -Tiene que ayudarme. el señor Masters compró el auto a plazos y está muy atrasado con los pagos. Nunca más la volvió a ver. gasolina en el tanque y todo. si le hubiera dado un poco de "Cantidad de Consuelo". »Ninguno de los objetos de la casa eran de su propiedad. Salió del garaje. Cuando ella le preguntó cuánto le daba por el auto. Pero ahora Philips Masters la había pateado cuando ya estaba en el suelo. entró y se arrojó sobre la cama llorando el resto del día. Ya había sido una mujer abatida. Sólo les quedaban el auto. una cosa extraordinaria. a excepción de algunas baratijas. había despertado en él una crueldad bestial. recorriendo las casas de préstamos. como Masters. -Pero. que fue el último recurso que empleó para entretenerla en la casa antes de que se dedicara al golf. ¿no? —sonrió ceñudamente-. -Hizo una pausa-. Rhoda estalló en lágrimas y al fin el administrador consintió en recibir el coche. un Morris que él habia comprado de segunda mano. Fue la misma historia. Si. El propietario había venido la semana anterior a hacer el inventario. caminó por la ardiente calle. Puede quedarse con el auto y el aparato de radio. Un hombre bondadoso. y pidió hablar con el administrador. Así como estaba. La habían tomado amoblada. Lo único que podía hacer era aceptar y estar contenta de que no la demandaba. Philip Masters la observó por última vez. Ahí estaba operando mi ley -sonrio levemente-. aunque para ese entonces ya no valia ni doscientas libras. Nunca morirá de hambre. Philip.en que lo debería dejar en ese momento y allí mismo. y un radiogramófono. Después se dirigió a los vendedores de autos. por supuesto. cuya placa con el nombre estaba en el tablero de instrumentos. Había estado en lo correcto. Tiene que hacerlo. Seguramente él le contaría que tuvimos que enviarle una carta del procurador la semana pasada. En nada mejorará a su carrera tenerme limosneando en la Casa de Gobierno. Habiamos oído que iba a partir. sólo que esta vez tuvo que darle diez libras al hombre para convencerlo de que se quedara con el gramófono. pero insistió. Cualesquiera que hubieran sido feos pecados. Al fin logró conseguir cuarenta libras por las joyas y siete por la piel. Esto es todo. su anillo de compromiso.-Usted es bonita. Le dijo: "Bien. -Por lo menos un gesto bondadoso. Tengo que empacar. Y allí estaba ejecutando una de las acciones mas crueles que pueda recordar entre todas mis experiencias. El gobernador miró a Bond. Adiós. una crueldad que probablemente permanece escondida en todos . él creyó que le estaba tomando el pelo. »Bien. hay una deuda de exactamente doscientas libras. Déjeme ver. Cuando se fue y Rhoda quedó sola. Nos contestó que usted vendría a hacer los arreglos indispensables. señora. Tomó un vehículo hasta una distancia razonable de su bungalow. sabiendo ya qué iría a encontrar en el almacén de radios. Realmente.

Es un poco trágico. Era un hombre mutilado. y a usted. Después del asunto de las Bermudas algo pareció abandonarlo.nosotros y que sólo sale a la superficie en caso de amenaza para nuestra existencia. por supuesto. Es extraordinario como mucha gente puede herir deliberadamente a otros. al lugar donde había comenzado. tuvo un rato bastante desagradable. Trató de volver a ser una azafata. Era bueno en el trabajo. Parte de sí mismo fue destrozada por la experiencia. cuando me acuerdo de cómo era cuando estábamos jóvenes. le dijo que cerrara las puertas con llave y que apagara las luces. Como es lógico. Lo acompañaré a travez del jardín y veré que el centinela lo deje salir. Y el falso gesto con el automóvil y el radiogramófono fue un diabólico golpe de acción retardada para recordarle. cuánto la odiaba. El gobernador le pidió disculpas por tenerlo despierto. Caminaron lentamente por los largos salones y bajaron los anchos escalones que daban al jardín. En gran parte fue su propia culpa. En esos días no había tantas empresas aéreas y . no se volvió a casar y al final fue arrojado al grupo de los decaídos y cuando todo fue un fracaso se retiró y regresó a vivir a Nigeria. ¿Qué les pasó a ella y a él al fin y al cabo? El gobernador se puso de pie y observó el reloj de pulsera. Bond se había puesto de pie. Un mayordomo negro apareció. en realidad. La ayudamos y ella se enroló en un trabajo y otro. pero tanto como pudiera. aun cuando ya había partido. porque era imposible. Estoy comenzando a sentirme apenado por la joven. -Cielos. es casi medianoche. El gobernador prosiguió: -Masters siguió en el Servicio. -¿Y la muchacha? -Ah. pero de algún modo había perdido su toque humano y gradualmente se secó. Era una noche preciosa con una luna llena que corría sobre sus cabezas por encima de las altas y sutiles nubes. cuánto deseaba herirla aún. no tanto como él había sufrido. pero creo que lo que le hizo a ella permaneció vivo en su recuerdo y quizás lo obsesionaba. pero el modo como había roto su contrato con la Imperial Airways le impidió continuar con esa carrera. El deseaba hacerla sufrir. que eran más o menos por caridad. Y he tenido a mis ayudantes despiertos todo el tiempo -sonrió-. regresó a la gente que le había mostrado alguna vez bondad. Bond dijo: -Debió ser una experiencia destrozante. El gobernador le dio la cara: -Venga y le contaré el resto. Caminó hacia la chimenea y tocó una campana.

El Destino había escogido a Rhoda Lewellyn como su instrumento. Como ya le dije. y que ellos le habían forjado. Al final de éste se llevó a Rhoda y se casaron en Canadá. Inevitablemente se había enredado en el estallido emocional que le tocaba. y una observación fortuita le había abierto las páginas de un libro de violencia real.además no había escasez de aspirantes a los pocos puestos vacantes existentes. Ahora le reembolsaba sus servicios. donde las pasiones humanas son crudas y palpables. Todavía tenia su gran apariencia personal y varios hombres estuvieron interesados en ella por algún tiempo. negro y rosado bajo la luna. La vida es muy indecisa. El gobernador levantó una mano. Los Burfords fueron trasladados a Jamaica más tarde y la chica perdió su principal apoyo. Uno no lo puede asegurar. hizo feliz al canadiense. De todos modos. Con un gran sonido el centinela se puso firme y presentó armas. Lo habían convertido en un hombre propenso a accidentes. Creo que ambos parecían dichosos esta noche. Ya estaba a punto de convertirse en una prostituta y de entrar en problemas con la policía cuando de nuevo la Providencia entró en el caso y decidió que ya había sido suficientemente castigada. y donde el Destino juega un partido más auténtico que el de cualquier conspiración . Un día un millonario canadiense llegó al Blue Hills y permaneció allí durante todo el invierno. y supongo (fui trasladado a Rhodesia en esa época) que las Bermudas descansaron con todo corazón de verla por última vez. El asunto de los rebeldes castristas y de los dos yates incendiados parecían ser el material de las tiras cómicas de un periodicucho barato. El gobernador dijo: -Este es el fin de la historia. Es difícil juzgarlo. -Yo diría que sí. Por cierto que fue un golpe de suerte. Quizás los que tenían la culpa eran sus padres. -Cielos. Quizás el Destino decidió que ya había pagado suficiente por todo el daño que le habia hecho a Masters. Había estado junto a una mujer oscura en una cena poco amena. pero no se podia hacer mucho en un lugar tan pequeño como Bermudas. Detrás de ellos brillaban de blanco. de "La Comedie Humaine". Bond rió. Descanse. Lady Burford tenia un punto débil en la muchacha. el laberinto de callejuelas y lindas casitas entechadas de pizarrón con cornisas y balcones que componian Nassau. Difícilmente se lo merecía. Nuevamente el mecánico sentinela golpeó el piso con el pie y permaneció en silencio. Rhonda quedó prácticamente desamparada. De repente las violentas emociones dramáticas de su vida le parecieron vacías. Desde entonces vive en la abundancia. »Le llegó una carta de Lady Burford que contenia dinero para un pasaje a Jamaica y le decía que le había conseguido un trabajo de recepcionista en el Hotel Blue Hills. Por lo tanto partió. con excepción de un golpe más de suerte. uno de los mejores de Kingston. -Bien. Habían llegado a la ancha puerta que daba entrada a los predios de la Casa de Gobierno.

Y gracias a usted nunca la olvidaré. Se estrecharon las manos. Bond miró de frente al gobernador y extendió la mano.de un Servicio Secreto ideada por un Gobierno. tenía la imaginación agotada de pensar qué hablaríamos después de la cena. La vida en el Servicio Colonial es muy monótona. . que anteriormente le había interesado. El gobernador sonrió. Debo ponerle más atención a la gente. y aun excitado. Reflexionó sobre la conferencia que tendría en la mañana con los guardacosteros y el FBI en Miami. había tomado un corte fastidioso e inútil. Usted me ha dado una lección. Usted lleva una vida muy excitante. Dijo: -Gracias por la historia. Bond recorrió la silenciosa calle que se dirigía al muelle y que lo llevaría al Hotel Británico Colonial. Encontré fastidiosa a la señora de Harvey Miller. Temí que llegara a cansarle. Para decir verdad. El proyecto. Se despidieron. -Me alegro de que le haya interesado. Le debo mis excusas.

la flor en la solapa y los guantes amarillos que eran el blanco común de llamado entre agentes. El Signor Kristatos está ocupado en el teléfono.tenia que hablar con Alfredo. Con Gordon's. Extendió las manos. La bebida cremosa y femenina era mucho mas inteligente que el periódico doblado. Probablemente del mismo negocio. Le habían dicho que su hombre tenia un grueso bigote castaño. ¿Qué más se puede esperar? 1. No hubo apretón de manos. Eran viejos conocidos. Los ojos duros. -Buenos días. También tenia el gran mérito de operar solo. Por favor. Bond se había divertido con esta señal secreta de reconocimiento. rodeado por una salsera de aceitunas y otra de nueces. El mesero se acercó. señor. -Lo siento -la mano velluda y grande alzó el pequeño asiento como si pesara igual que una caja de fósforos. y lo deslizó debajo de sus pesadas caderas. que se sentaría a su lado y que tomaría un Alexandra. El mesero regresó al bar y repitió la orden. Ninguna de ellas tenia bigote. sin el dueño. Inglés. le habían dicho que aquel hombre era un profesional. Bond se dirigió directamente a la mesa. Pero en una mesa de la esquina del discreto salón. vio unas veinte personas. Peligro. -Gracias. Algo asi como importación y exportación. James Bond sintió la inspección. -Casi igual. en el Bar Excelsior. Sí. No. retiró una silla y se sentó. El más joven parecía estadounidense. Las palabras salieron suavemente a través del grueso bigote castaño. -¿Cómo sigue su pequeño? Los ojos negros del Signor Kristatos se achicaron. estaba el alto vaso de crema con vodka. (italiano) . dos horas antes. recorrieron lentamente la cara de Bond y se dirigieron hacia las manos que estaban desmenuzando cuidadosamente un fósforo con la impresión Albergo Colomba d'Oro. Kristatos habia comenzado con una pequeña prueba.Risico -En este negocio hay mucho risico1. tráigame un Negroni. negros. La misma escrutadora mirada que había sentido sobre él desde que se encontró con aquel hombre. Cuando Bond entró al bar y miró alrededor. riesgo. No con esa vestimenta. Bond devolvió el cumplido.

lo que sea conveniente. Por eso muchas veces. -¿Ha tenido algo. Bond se sentía animado. -¿Qué quiere decir con "sólo trabajo de escritorio"? -arrojó su pipa hacia la canasta de entrada que estaba repleta-. 2. Pero comamos algo. Respaldados por el Ministerio del Interior y el Ministerio de la Salud. Hay suficientes fondos. Bond tuvo que atraparlos-. Nunca había confiado en Kristatos. Bond se divertía al ver que aún lo estaban probando. Cosas de la gente de drogas en Scotland Yard.-La poliomielitis es una cosa terrible. Ya tengo muchas liras. Los dos hombres se sentaron cómodamente. Comúnmente había. Entonces el "juego" se vería descubierto y tendría que escoger entre retirarse o esperar a ser acribillado. Cada uno satisfecho de que tenia que habérselas con un hombre de su propia clase. Sólo trabajo de escritorio. -Bien. Cosa rara en "el juego". Y se daba cuenta de esto. Los negocios importantes no deben decidirse con el estómago vacio. Ya entrada la tarde.Levantó un paquete de portafolios rojos unidos con cinta y se los lanzó sobre la mesa. Pero en este encuentro no había habido humareda alguna. significaban que la intuición de M era verdadera: Kristatos sabía algo gordo. francos suizos. Aquí hay mas trabajo de escritorio. por lo menos en la imaginación de Bond. Se encontraba irritado. -Levantó el menú-. El negocio que nos une paga hasta el 1000% y es manejado casi en forma exclusiva por la noche. Kristatos continuaba vigilándolo y sopesándolo. y además un buen reporte de la gente del Control Internacional del Opio de Genova. aun antes de principiar. un tenue olor a quemado en la atmósfera de aquellos lugares de cita. señor. Pero todas esas precauciones. señor. La observación sobre negocios peligrosos fue tan exacta como que Kristatos admitía que no había ningún negocio entre los dos. ¿Por qué no lo dijo desde el principio? . Lanzó el último pedazo de fósforo en el cenicero y dijo suavemente: -Siempre me han dicho que cualquier negocio que paga más del 10% o que es manejado después de las nueve de la noche es un negocio peligroso. seguramente. 007? -No. Quemado. porque el encaje de su cubierta comenzaba a humear. ¿Quién no lo tiene? -Quise decir nada activo. llamado el Colomba d'Oro. en ambos casos es un negocio arriesgado. Le trajeron el Negroni. Obviamente. bolívares. Generalmente la humareda estallaria en llamas y él estaría brûlé2. en un tandem como éste. Dólares. preguntándose si podría confiar en ese hombre. uno desconfiaba del resultado. en el pequeño restaurante cercano a la Piazza di Spagna. (francés) . M había llamado a Bond una semana antes. -Me alegro. -Bajó la voz-.

007. tiene la Estación I acerca de la gente enrolada en este asunto? M lo miró duramente. Primer Ministro. El resto eran abusos del Servicio y de los Fondos Secretos que. Entonces los dos ministros fueron al PM3 -hizo una pausa-. M sabía que lo eran. que eran famosas en el Servicio. . Giró la silla para poder observar las altas y movedizas nubes de octubre a través de la ancha ventana. Pero no quería decir que les permitiera dejar de zumbar. Les dije que lo necesitaba a usted aquí y que no había nadie disponible. no deseo que el Servicio se vea envuelto en el asunto de las drogas. Debo reconocer que el PM fue muy persuasivo. M conocía sus obsesiones como. de los que lo llamaban "señor" fuera del trabajo. ¿Está claro? Bond asintió. Bond lo sabía. Por otra parte. Churchill o Montgomery conocían las suyas. Alcanzó la pipa. M tenía en su gorra ciertas abejas. y había abejas obreras. Y eso fue todo. Los ministros me presionaron. Pero Ronnie Valance fue. sí la hay. Y casi se mata. Ahora me lo pidieron otra vez. Este era un favor que le hacía a la Oficina Especial. tan sólo una pequeña parte. Cuando habló. la voz era paciente. como el abuso del Servicio y la búsqueda de la verdad tan distinta de la inteligencia. pensaba Bond. era una comedia. despidiendo de inmediato a los hombres que trataran de presionarle a través de relaciones familiares con el Gabinete. Dijo 3. eran suficientemente magros. Necesitará el dia y parte de la noche. sabotaje y subversión. Mañana volará a Roma y conseguirá al "hombre grande". Dios sabe. O sea. -¡Alguna pregunta? -la quijada le sobresalía como la proa de un barco. También el temperamento de M era explicable. Se aferró a la teoría de que en la cantidad que está entrando la heroína.Tómelo y léalo. No había nada que disgustara más a M que tener que desviar de su tarea principal a su gente. Nunca se mostraba altanero. la devolvió a su puesto. Estas incluían idiosincrasias tales como no emplear hombres con barba. razonable: -Como supondrá. se formará una guerra psicológica que minaría el poderío del país. Bond sabia que parte de todo esto. resopló en ella y entonces. y cuando fuera Indispensable. A principios del año tuve que alejarlo de su trabajo por una quincena para que fuera a México a perseguir al "cultivador". espionaje. Parecía Indicarle a Bond que agarrara los portafolios y saliera disparado de la oficina para dejarlo trabajar en algo importante. o los que fueran completamente bilingües. nunca había soñado mandar a Bond en una tarea sin antes explicársela. al Ministerio del Interior y al Ministerio de la Salud. desconfiando de hombres y mujeres muy "elegantes". y teniendo una fe exagerada en los escoceses Pero. Preguntó con tono suave: -Dos cosas: ¿por qué tomamos este caso y qué guía. como si con esto hubiera despejado su cabeza de vapor. irónicamente. Había abejas reinas. sin que me diera cuenta. como era su obligación. me opuse.

Bond interrumpió: -Quizás tienen una protección. La CIA me fue muy útil. -Se movió hacia los carpetas enfrente de Bond-. La Tesorería controla el llamado Servicio Secreto. Tiene que prevenir lineas cruzadas y todo lo demás. Pero dijo que. sino más bien que su verdadero motivo era la subversión -sonrió agriamente-. Como usted sabe. Aparentemente trabaja doble. Le respondí que lo quería y ayer me informaron que la cita está arreglada para pasado mañana. Hace un poco de contrabando para cubrirse. Me pregunto qué pensará el FBI acerca de esto. Hubo un breve silencio en el salón. El asunto parece costoso. M se encogió de hombros Impacientemente. -Quizas. Consiguen entrar en la cadena. escondida en los autos de los turistas. intentando apoyarse en los adolescentes para acabarlo. El eslabón interno está o amenazado o muy bien pagado. Parece que los dance hall y las casas de diversiones están llenos de buhoneras.. Supongo que Ronnie Vallance creó este argumento. hay una pared en blanco. tal vez peligroso y seguramente sucio. Encontrará todos los detalles ahí. unió las manos detrás de la cabeza y se recostó. El Escuadrón Fantasma de Vallance ha penetrado casi hasta el centro mismo de la cadena.. Dulles me dijo que naturalmente él no podía enredar a su gente de ningún modo y que está seguro de que a la Tesorería no le gustaría que su Oficina en Roma estuviera trabajando muy estrechamente con nosotros.que no se sorprendería de descubrir que no se trataba de una banda italiana con ánimo de lucro. el punto es que la Estación de la CIA en Roma trabaja bastante cerca del equipo de narcóticos. ¿Cuánto pagaríamos para detener el tráfico? . Y usted tendrá que cuidar de eso también. el propio Allan Oulles. mejores hombres le gustaría hacer contacto para tratar un negocio. la Oficina de Narcóticos tiene una rama en Italia. Vallance ha hecho todo lo posible a través de la policía italiana y la Interpol. como en Estados Unidos. »Sin embargo -lentamente giró el asiento de la ventana. él podría avisar a Kristatos que a uno de nuestros. que ha estado funcionando desde la guerra. y cuando ya parece que alcanzan al centro. Bond pensó que el asunto iba a ser un poco desagradable. si quería. cuando el PM dio la orden de comenzar. Es un tipo llamado Kristatos. Mi impresión acerca del caso Montesi es que resultó con una "purga" bastante intensa. ya que está manejada por el Departamento de Tesorería estadounidense. De todos modos. me dio el nombre del principal agente usado por la Oficina de Narcóticos. se me ocurrió conversar con Washington. Y la CIA. se levantó y alzó las carpetas. No tiene nada que ver con la CIA. quizás. Disposición un tanto loca. Con la última "cualidad" en la mente. pero no ha llegado a ninguna parte. señor. El negocio de Montesi no parecía muy bueno. y no hay duda de que toda viene desde Italia. arrestan. Aparentemente su gente contra narcóticos ha tenido un tiempo endemoniado con el tráfico. -Bien. que vigila el contrabando de drogas y la falsificación. mirando a Bond a través de la mesa-.

Para animarlo Bond le dijo: -Podría haber más. no metiéndose donde no cabe. Miró a través de la puerta de cristal a las personas que pasaban. Se lo recomiendo. Ciertamente. pero no a Bond. Alzando el menú el Signor Kristatos dijo: -¡Yo no me ando con rodeos! ¿Cuánto? -Cincuenta mil libras. Comeré melón con jamón prosciutto y un helado de chocolate. Kristatos masticó en silencio un palillo. Probablemente estaría haciendo una llamada telefónica decisiva. Pero no quiero que se haga daño. ajo y abetos. Sin levantar la vista le recomendó-: Cuídese. Retirando la silla y parándose. Sólo tenia que esperar. Gradualmente la cara se le volvió oscura y malhumorada. En esos momentos pasó un hombre en bicicleta vendiendo periódicos de un partido . No acostumbro comer mucho por la noche. Llenó un vaso grande de Chianti y se tomó la mitad del contenido de un solo sorbo. Se preguntaba por qué el pan y la manteca son únicamente deliciosos en Francia e Italia. Era en lo único que pensaba. Este es el presupuesto del PM. eso es suficiente. En cualquier moneda. pues era un hombre serio en el que también confiaban los estadounidenses. Toda esta gente tiene sus propios Chiantis. como si un mal tiempo hubiera venido a su mente. Kristatos pareció decidirse. en ciertas circunstancias. Cuando el mozo se retiró. Indiferentemente Krístatos afirmó: -Sí. Bond se sintió bien. manifestó: -Debo ir al toilette. pero deseo un resultado del cien por ciento. Colocó las manos sobre el escritorio. El mozo se acercó y hubo una alegre conversación en italiano.M se Inclinó hacia adelante. Bond se sintió de repente hambriento y sediento. Repuso ásperamente -Cien mil libras esterlinas. -Alcanzó su canasta de entrada y tomó una carpeta de señales secretas. Parecía preguntarse si debería ser traidor o no. Partió una tajada de pan y comenzó a comer untando cada pedazo con manteca. Si hay jaleo. Tenia confianza en Kristatos. Bond ordenó Tagliatelli Verdi con salsa Genovesa. la cual Kristatos dijo que era una improbable mezcla de albahaca. Las drogas son la mas grande y más organizada cadena en el mundo del crimen. Sus ojos negros y duros observaron todo el restaurante. una al lado de la otra. puede subir el precio otras cien mil libras. -Se volvió y caminó velozmente hacia el fondo del restaurante.

El maitre d'hotel se acercó rápidamente dejando lo que estaba haciendo. -En estas cosas Santos no se equivoca nunca. La colocó formando un cuadrado con las otras. inmediatamente. El maitre d'hótel regresó al salón. tomó la silla desocupada de la mesa en que se hallaba Bond. . con una boca dramática. para tres personas. El hombre que estaba cerca de la caisse saboreó los spaghetti y observó criticamente cada paso de la operación. -Tomó casualmente la misma silla que él había traído a la mesa y la acercó a la 4. Oficina. se movió a través del restaurante y dijo a su número dos en voz alta: -Preparen una mesa extra para cuatro. Siguió al maitre a un espacio cercano a la mesa de Bond. -Tiene una sonrisa cruel. El número dos lo miró y asintió. (francés) 5. eructó sonoramente y le respondió. Entró y cerró detrás de si.político. enfrente del timón. Paso por paso. en la mesa de la esquina cerca de la caisse4. El olfatea a los espías. Había que dejarlo asi por el resto de la taera. en una serie de movimientos minuciosos. corno si se tratara de una rápida partida de ajedrez. Caja registradora. Al otro lado del salón. Una mesa fue puesta en medio y hábilmente fueron colocados la loza y los cubiertos. (alemán) 6. Diminutivo de paloma. ¿Quién más sino un espía pensaría en estar con el cerdo toda una tarde? Pero nos aseguraremos. Dio un agudo "clic". e inclinándose y pidiendo excusas. tomó un asiento de una mesa. pichón. castañeteó los dedos pidiendo ayuda. mein Táubchen5? Los dientes del hombre cortaron el hilo. Yo dije tres. que decía: "¿PROGRESO? SI . -Si. Por eso lo escogí para que vigilara personalmente al bastardo de Kristatos. El hombre hizo una seña y el mozo se acercó y escuchó las instrucciones cuchicheadas al oído. ¿Esta usted seguro de que es él. La cuarta silla la estaba sacando de la ufficío el maitre. otro de otra. Asintió brevemente y se dirigió hacia una puerta cercana a la de la cocina. Entonces así era el asunto. El maitre dijo ceñudamente: -Usted ha preparado una mesa para cuatro. marcada "UFFICIO"6. un ejercicio que había sido perfeccionado tiempo atrás fue poniéndose en práctica sin prisa. Generalmente los espías no son tan bien parecidos. había un gallardete en rojo sobre blanco.¿AVVENTURI? ¡NO! Bond sonrió. Colgando de la canasta. padrone. Pero es muy guapo. Se limpió la boca con una servilleta ya untada de salsa de tomate. El hombre sacó del bolsillo una "rana" de las que comúnmente son repartidas con sombreros de papel y pitos en las noches de carnaval. le dijo a un hombre jovial y de buena vida que tenía la cara unida al plato por un hilo grueso de spaghetti. una rubia bien formada.

Con un ademán despidió a sus ayudantes y cada uno regresó a su oficio. El maitre los recibió personalmente y los guió hacia la mesa preparada. y compararon los zapatos italianos con los ingleses. Los secos labios se separaron ligeramente para dejar salir las palabras.. -Bien. Esta machina no opera en Estados Unidos. tales como las posibilidades de las elecciones en Italia. Parecía conocer todos los temas. Kristatos regresó del lugar donde se encontraba. Segunda condición: no vaya a contar dónde consiguió la información. deseo otros veinte mil. -Bueno. Bond no le habia puesto atención al cambio. La inocente agitación común de cualquier restaurante había durado cerca de un minuto. Los ojos negros tenían un brillo rojizo. "el juego" estaba completo. Aunque sea golpeado. Pero a ellos no les he contado lo que le voy a decir a usted. Kristatos conversaba amenamente.Debe ser destrutto. El Signor Kristatos examinó detalladamente el mantel.mesa de Bond. -Levantó rápidamente los ojos y miró la cara de Bond. Bond se encontraba interesado y entretenido. -El Signor Kristatos levantó la vista. No era necesario. Ahora.No soy codicioso. Mientras comian hablaron de cosas sin importancia. -Exacto. con frases ocasionales tomadas de otros idiomas. para mañana a la hora del almuerzo. ponemos las condiciones. Esto creaba una viva combinación.. Cuando haya destruido la machina. Cosa bastante usual en esta clase de negocios. Kristatos era un hombre inteligente. Puso ambas manos delante de si. La información que daba parecía casual y no baladronadas. Estas cosas son cuidadosamente reguladas. les trajeron el café. El cigarro saltaba de arriba abajo entre los labios rectos y delgados cuando hablaba. sobre la mesa. no gasto todos sus fondos. Un inocuo trío de italianos entró al restaurante. -Deseo diez mil dólares. Esta machina opera nada más que en Inglaterra.. Al encender Kristatos un cigarro delgado y negro. ¿Si? -Por supuesto. ¿verdad? -El precio me parece satisfactorio. el último Alfa-Romeo. ¿Sí? Capito? -Comprendido. como buenos comerciantes. Hablaba su propia clase de inglés. Miró el mantel y dijo suavemente: -El negocio que voy a jugar con usted lo he jugado sólo con los estadounidenses. les trajeron la comida y comenzaron con ella. antes de darle la información. -Tercera condición: el Jefe de la machina es un hombre malo. en billetes de pequeña cantidad. Cada cual tiene su propio terreno. un hombre útil. asesinado. . Bond no parecía sorprendido de encontrar que a la gente de la CIA le habia sido útil.

destruirlo era sólo cumplir órdenes. “Lo que será. Esto era una vendetta privada. Mañana por la noche volaré a Karachi. mucho menos a M. a nadie. -No se lo puedo prometer. Tiene que comprenderme. Bond le objetó suavemente: -¿Por qué? El Signor Kristatos le contestó con indiferencia. (italiano) . Pero ¿qué le importaba a él? Lo habían mandado a hacer un trabajo específico. le importaría. esperando. Bond bebió su café. Estos hombres estaban en las listas más negras de la policía y. como método semanal de 7. Lo único que uno podia ver era la parte superior del iceberg. A ese centro los grupos contrabandeaban opio y sus derivados. Kristatos deseaba conseguir un matón. Había dos mil gangsters americanos en el país. Pero él no le pagaba al matón. sino que el matón le pagaba por el privilegio de despacharle a un enemigo. Tánger y Macao: los grandes centros de contrabando mundiales. -No acostumbro a "jugar" sobre indecisiones. No vaciló acerca de ningún hecho y no gastó tiempo en detalles insignificantes. Entonces "las cartas se habían destapado". Observó fijamente al hombre que ahora se inclinaba un poco hacia la mesa. ¡No estaba mal! El ayudante se ayudaba ahora del Servicio Secreto para saldar sus cuentas privadas. un pequeño pero respetable negocio farmacéutico en Milán. Lo único que puedo prometerle es que si el hombre trata de destruirme. Si su triunfo beneficiaba a otros. porque usted me está pagando y no yo a usted. italo-americanos que habían sido reos expulsados de los Estados Unidos. será”.che sera sera7. Cien de los más inteligentes reunieron sus fondos y pequeños grupos de su clase se movieron a Beirut. Su misión era destruir la machina. Una sección más grande actuó como correo y los jefes adquirieron. Fue una historia corta y exacta. Pero ahora lo haré. el Signor Kristatos lo peló y comenzó a limpiarse las uñas. Esta era una historia común en el gran sindicato del crimen. por sus registros. hasta su propia gente temía ocuparlos. Dio fechas y nombres específicos para documentar la narración. Solamente le daré los informes. Tomando un palillo. Cuando terminó una mano levantó la vista. un grupo de azafatas de una compañía aérea italiana y. Estambul. ¿Correcto? Entonces le daré la información. Después usted correra con el riesgo y -lanzó el palillo sucio sobre la mesa. Allí tengo negocios importantes que hacer. Usted trabajará solo. Usaban pequeñas embarcaciones a lo largo del Mediterráneo. El Signor Kristatos acercó su silla a la de Bond. Si el desconocido era la machina. Habló suave y rápidamente.Bond se recostó. lo destruiré. a través de nóminas. -Si no pregunta no habrá mentiras. -Muy bien.

futurista mirada que las vienesas deberían tener. -Muy bien. Por eso fue que lo traje aquí. Enrico Colombo. expansiva.. Una prostituta fina. reciben diez mil dólares por cada año de prisión. Su cabellera rubio ceniza tenía un corte casi salvaje. ¿Pero ahora? Bond observó a través del salón. S. Tajada. Y si todo va bien. que sabía gozar de la vida. secciones completas de tapicería. Bond interrumpió: -Nuestra aduana es suficientemente buena para detectar esta clase de tráfico. Desde allí. Permaneció con la mano allí y habló suavemente: -Es un hombre que llaman "La Paloma". una boca ancha y risueña y una cinta negra alrededor del cuello. El hombre le acarició la mejilla. ¿Quién es el jefe? El Signor Kristatos se puso la mano a la altura del cigarro.abastecimiento. (italiano) . 8. Cada hombre recibe su tranche8 del brutto. La había visto desde que se sentó a la mesa. (francés) 9. al menos era algo que ella estuviera en buenas manos. pero que raramente tienen. Es aquel hombre gordo que está sentado junto a esa rubia. Muchas veces. Le gustaba la gente alegre. La firma de Milán -Farmacia Colomba. ya sea trayendo la mercancía a Milán o sacándola? -Por cierto. si los tienen. Cualquier hombre en el restaurante la habría visto. una nariz atrevida. Siendo que él no podría tenerla. Si son condenados. En la mesa cercana a la cassa9. Ella tenia la alegre. son protegidos. Los lugares fáciles para esconder "la mercancía" ya los conocen. Bond lo había aprobado. Caja. en el Expreso de Oriente. corrían un servicio especial de entrega a los intermediarios en Inglaterra. Todos se ayudan mutuamente. Es el dueño de este establecimiento. ''hacen" muy buena plata.actuaba como una casa de distribución y además un centro conveniente para transformar el opio crudo en heroína. Bond dijo reflexivo: -¿Verdad que sí? -No necesitaba mirarla. Sólo el jefe recibe una tranche especial. Se llama Lisl Baum. Sin duda él le daría una vida agradable. La pareja se estaba riendo. Habia una vivacidad y encanto alrededor de ella que iluminaban la esquina. de diferentes marcas. Vagamente. los correos. Su compañero le había parecido justamente la clase de rico alegre que ella desearía tener por amante durante un tiempo. ¿Dónde la cargan? -Siempre la llevan en la llanta de repuesto. James Bond sabía que su mirada había estado sobre él a intervalos durante la tarde. se levantó y se dirigió hacia la puerta marcada "UFFICIO". Pero los hombres están bien entrenados. rellenas por empleados de limpieza sobornados. Ella es de Viena. para que lo conociera de vista. Se puede cargar hasta el equivalente de veinte mil libras esterlinas -¿Nunca los agarran. Ninguno de ellos se arrepentiría. Nunca habían. A. intrépida. Sus familiares. Debería ser bastante generoso. usando automóviles inocentes.

El hombre a quien M le había puesto un precio de cien mil libras esterlinas. El maitre d'hotel estaba supervisando la limpieza de las mesas desocupadas y la pastura de otras. y el consiguiente movimiento en el restaurante. volvió la cinta. El que Kristatos deseaba que matara. Porque me ha dado una comida en su restaurante piojoso. Cuando trajeron la silla dentro de su oficina. Al final. y finalmente a través de la puerta marcada "UFFICIO". . Ella asintió ojeando a Bond a través del salón. No había razón para que se hubiera dado cuenta. de su nueva mesa a otra. y qué otros negocios tenía. Hubo un ofrecimiento de su cuello y de su provocativa silueta. Enrico Colombo apagó el aparato y se quedó observándolo. Apartó la vista y miró abstraídamente el cuarto. Cuando ella le miró. Enrico Colombo le ordenó al maitre d'hotel que se retirara y cerró la puerta con cerrojo. Comenzó a hacerle preguntas específicas a Kristatos. y regresó a la mesa. Allí permaneció durante un minuto completo. después a otra. Se dirigió hacia la silla.entró y cerró. Le dijo a Colombo en voz enfadada y baja: -Usted es un hombre repugnante. y hubo un silencio prolongado diseminado con ruidos de fondo provenientes del restaurante. Su mirada abstraída recorrió el salón y se posó sobre él. -Se paró lentamente. permaneció justamente al pie de la mesa por donde Bond iba a salir. la colocó en un reproductor y ajustó la velocidad y el sonido. Ahora él también se había puesto de pie. debería comenzar el trabajo. cuando la voz estañosa de Bond dijo: "¿Verdad que sí?". se dirigió hacia la puerta y le quitó el cerrojo. lo encendió y exhaló el humo hacia el techo. El y Kristatos se estaban parando de la mesa. la paró. le sonrió. Habia el alboroto usual. Clavó su ruda mirada en la muchacha. los hábitos personajes de Colombo. Enrico Colombo tenía la cara negra de cólera. cree tener derecho a insultarme con esas proposiciones obscenas. La cara sólo mostraba concentración en sus pensamientos. Bien. como si sonriera para ella misma. tomó el bolso y se paró. Tenían razón. Miró de nuevo a la Grundlg y repitió-: Hijo de perra -pero esta vez más duro y con más énfasis. Tomó un cigarrillo de la cigarrera. dónde vivía. -Había levantado el tono de la voz. Bond notó vagamente que la silla desocupada de su mesa fue movida de pronto para completar una mesa cercana para seis. Retiró un lado y sacó una grabadora Grundig. Se acercaba la hora de salida de cine. Enrico Colombo le habló rápidamente a la muchacha. la dirección de la firma en Milán. levantó el grueso cojín y lo puso sobre el escritorio. Dijo en voz suave pero audible: -Hijo de perra. las servilletas golpeando los asientos y el tintineo de la loza y las cubiertos al ser colocados. la sacó del aparato. Enseguida se sentó al escritorio. Todos me decían lo mismo y me prevenían contra usted. tenia una sonrisilla en los labios. Bond sabia que era para él. Entonces éste era el hombre que manejaba la cadena dentro de Inglaterra. No notó el progreso casual de la silla desocupada. prendió un cigarrillo y escuchó haciendo algunos ajustes y repitiendo ocasionalmente algunos pasajes interesantes.

pero mañana parto para Venecia.. ¿Comemos mañana por la noche? Ella sonrió. sapo italiano. La chica se había alejado de él lo más posible. ella se arrimó a Bond.. -vaciló-. el maítre dijo a Bond: -Lo siento. gracias. Enrico Colombo permaneció jadeante. Un taxi que pasaba se detuvo. Le dijo a Kristatos a través de la ventana: -Lo llamaré por la mañana. Tomó un vaso medio lleno de vino y lo arrojó con buen tino a la cara del hombre. Le dijo con cólera a la muchacha: -Que no la vea nunca más en mi restaurante. Abriendo solamente la puerta. Todos estaban satisfechos con la escena. quien estaba esperando cortésmente con Kristatos para pasar. Muy amable por su asistencia. Con una reverencia abrió la puerta. Le preguntó-: ¿A dónde le digo al chofer que nos lleve? -Al Hotel Ambassadori. La chica entró y Bond la siguió y cerró la puerta. aún furiosa: -Todos los hombres son unos cerdos. -Estaré allí también. -Pensé que los ingleses eran generalmente tímidos. ¿Bien? -Sin esperar la respuesta. Cuando él se le acercó.-Maldita perra austríaca. Bond lo interrumpió: -¿Le gustaría tomar algo antes? -No. -Quizás. se volvió y desapareció en su ufficio. El maítre se apuró. Bond tomó a la chica por el codo. hoy estoy muy fatigada. monsieur. -Se dirigió altaneramente hacia la puerta. Hizo la acción de escupir en el piso. hasta la otra esquina. muy amable.. Todos los hombres estaban a la expectativa. ¿Tú eres inglés. -¿La ayudo a conseguir un taxi? Ella se soltó y dijo. -Se acordó de su educación-. Todos en el restaurante habían dejado de comer. limpiándose el vino de la cara con una servilleta. Después de un tramo en silencio. Hubo un zumbido en el restaurante y al momento se reanudó el repiqueteo de cuchillos y tenedores. -No se atreva a insultar a mi patria.. -Quizas otro día pueda. no? ¿Cómo te . se recostó en el asiento. Usted es muy amable.

nos veremos. Estoy escribiendo ahora acerca del contrabando de drogas. Le examinó seriamente la cara y le dijo: -Todos los hombres son cerdos. -¿Quieres decir. Bond la observó pensativamente y regresó al taxi. Ya estaban llegando al Ambassadori. Bien. iba bastante rápido para ser cómodo. Un prendedor de diamantes Van Cleef. -Se alargó y puso la mano sobre la de ella en el regazo. No me gustan los lugares públicos. por eso estabas comiendo con Kristatos. aventuras. Estoy buscando cuentos acerca de éste por aquí. Sobre lo único que tenia control era el taxi.llamas? ¿En qué trabajas? -Si. Lus ojos de la muchacha relumbraron como estrellas por la lúz de la calle. Mozo. diamantes? -interrumpió riendo la chica. Bond le dijo: -Exactamente eso es lo que necesito. Ella no la retiró-. Yo me baño todas las tardes en el Lido. -Gracias por haberme rescatado.sonrió-. a las tres de la tarde. lugar donde el poeta inglés Byron montaba a caballo frecuentemente.. -Bien. Nos encontraremos pasado mañana. Verás una sombrilla de color amarillo pálido. No.. soy inglés. Pero no en la playa modernista. diamantes. El comissionaire10 abrió la puerta. estoy seguro de que me comprarán la película. Pero no para comer. Sólo conozco lo que todos conocen. -Entonces a las tres. Buenas noches. -Salió del taxi. 10. Señorita. Estaré bronceándome por última vez antes del invierno. Quise decir "chismes" de alto nivel. Debajo estaré yo . Se recostó y observó la cinta de neón pasando enfrente de su ventana. (alemán) . pero vendi una opción de la novela para una película y si la hago parecer suficientemente auténtica. Está en el cabo de la península. El vaporetto te llevará. Si. Se inclinó hacia adelante y le dijo al chofer que manejara más despacio. ¿Sabes alguno? -Entonces. Estos "chismes" son tan valiosos como diamantes para un escritor. Todo. que tal vez están cercanos a la realidad. (francés) 11. Ella se volvió y subió los escalones curvos del hotel. no gano tanto como escritor. Ordenó al chofer que lo llevara al Nazionale. Tiene una reputación muy mala. ¿Trato hecho? Ahora sí retiró la mano. Golpea en ella y pregunta por la Fräuleln11 Lisl Baum. Buenas noches. Entusiasmado. incluyendo el taxi. yo no conozco ningún cuento. Entre las dunas. pero hay unos menos cerdos que otros. Tiene lugar en Roma y Venecia. Lo malo es que no sé mucho sobre el tráfico. Bond alzó el bolso del asiento al lado de ella. Me baño en el Bagni Alberoni. Bond la siguió. Estaré allá.. Mi nombre es Bond. Cuando dije "cuentos" no quise decir "ficción". Soy escritor. Ella estiró la mano. que se volvió para encarársele.. He oido algo sobre él.

Los asientos son hechos para italianos de baja estatura. (francés) . ¿Sabes la maravillosa tonada llamada "O Solé Mío"? Es muy romántica. 12. Bond tenia un asiento en el pasadizo sobre el eje trasero del coche de aluminio. Le escribió: Venecia es magnífica. quien estuvo en Italia con el Georglan Group y no le habia permitido que lo olvidara. Esparciendo miles de liras como hojas. Fachada. Después de una mañana agitada hablando con su Cuartel General en Londres por medio de la Estación I. Y el personal del coche restaurante del tren sufre de la enfermedad que aflige a sus hermanos en los grandes trenes alrededor de todo el mundo. Bond regresó al Gritti y se divirtió durante ocho horas. Mantuvo sus ojos dentro del tren. aun más. Nadie le estaba siguiendo. terraza y mármol que son intolerables para los pies durante el caluroso verano. la de un próspero escritor que vive bien y lujosamente.El mejor tren de Roma a Venecia es el expreso Laguna. Fue hasta el Florian. En un momento de ímpetu compró una tarjeta postal y la envió a su secretaria. y después una película vieja de Brigitte Bardot en el cine Scala. escondiéndolos en sus callejuelas. Para recalcarle a cualquier interesado en él su identidad fingida. tornó un "americano" y escuchó a una pareja de estudiosos engreídos discutiendo el inequilibrio de la façade13 de la Plaza San Marcos. Esplendoroso. no para admirar los interiores. Sin embargo. Un verdadero asco para el viajero moderno y particularmente para el extranjero. Estando en el estado de euforia temporal que produce la primera noche en Venecia. Y. Entonces. usándolos en sus piazaas para escenas populosas y rellenándolos. leyendo un libro que vibraba por el movimiento. SI los siete cielos hubieran pasado enfrente de su ventana le habría dado lo mismo. J. Pantalones de cuero (elegancias). por serio que sea el asunto que el visitante venga a tratar. producía el Gritti Palace. asi parecía. Venecia es uno de los pueblos en el mundo que puede ocultar cien mil turistas tan fácilmente como mil. James Bond buscó en el bar Harry´s en el Florian y finalmente en el admirable Quadri. esto es. Fui a ver las obras hidráulicas del municipio. B. Al fin llegaron a Mestre. El expreso Laguna es un tren aerodinámico que parece y suena más lujoso de lo que en realidad es. hay muy poca gente. El sol es suave y las noches son cálidas. Hasta ahora he visitado la estación del ferrocarril y la Bolsa. que parte diariamente al mediodia. el contraste que produce la belleza y el melodioso progreso llegó a Bond. el ocaso sobre el canal con su característico color rojo oscuro. como todo aquí. pudo alcanzarlo por segundos. y el placer que. (alemán) 13. además. Bond pasó parte de la mañana siguiente en las callejuelas con la esperanza de hallar un indicio. y a lo largo de la recta metálica se veía el pintoresco paisaje de Venecia. derramó un poco de Chianti sobre el mantel y acomodó sus largas y adoloridas piernas maldiciendo al "Ferrovie Italiane dello Stato". esa tarde. La escena es muy agradable para la vista y hay una frescura en el ambiente que ayuda a hacer desvanecer los largos kilometros de piedra. donde Bond debería de haber reservado en el primer piso un cuarto doble. en Vallambrosa. sino para descubrir si alguien lo seguía por la puerta principal mientras él salía por la lateral. en sus vaporetti. es mejor compartir Venecia con el mínimo de giras y Lederhosen12. Visitó un par de iglesias.

Se dirigió hacia el muelle y abordó el vaporetto de las doce y cuarenta a Alberoni. PERICOLO DI MORTE"15. dando la impresión a Bond de que ni siquiera en el verano funcionara. Se detuvo por un momento bajo la sombra de la última de las acacias que bordeaban el camino para refrescarse. Había sillas de playa recostadas contra la pared. después unos cien metros de arena y por último el mar. La cancha de golf está rodeada por una alta cerca de alambre. y colgando del alambre oxidado hay avisos que dicen: "MINAS. Alrededor del cercado de púas. Bajó de la plataforma de madera y caminó hacia la arena ardiente dando una vuelta por detrás de las chozas. Detrás. y debajo de esto una calavera y dos tibias entrecruzadas pintadas con prisa. El golfo de Lido se encuentra en el centro de este angosto brazo de tierra de nadie. como si estuviera protegiendo algo de gran valor o secreto. pero al pasar por la entrada oyó el sonido de una radio tocando música napolitana. hacia la izquierda. Vedado. las filas de cabinas de madera.Se acomodó en un asiento en la proa y meditó sobre lo que le iría a pasar. semicubiertos por los arbustos. cuyos canaletes castaños oscuros rodean las ruinas de antiguas fortificaciones. 14. pero el proyecto es sostenido vivo por los presuntuosos hoteles del Lido. Enfrente de él habia un desvencijado portalón de madera en cuya parte superior decía: "BAGNI ALBERONI" en azulosas letras descoloridas. varias casas sin terminar y sólo se hallan el pequeño poblado pesquero de Alberoni. Le puso el seguro. una estación experimental abandonada perteneciente a la Marina italiana y algunos nidos de cañones pertenecientes a la última guerra. dos pedallos y un caballo de flotador medio inflado. mientras se orientaba. (francés) . el sitio parecía cerrado. población que no se alcanzaba a ver desde allí. Todo el establecimiento parecía abandonado. con avisos de Vietatos y Prohibitos14. examinó su Walther PFK. Del muelle de Alberoni hasta el Bagni hay casi un kilómetro de camino polvoriento que queda al lado de la península del Lido. Bond almorzó temprano y regresó al hotel. dirigiéndose a la plague16. No habia bañistas. 15. La región es extraña y melancólica y se aprecia el extraordinario contraste con el mundo carnavalesco de Venecia a menos de una hora de distancia a través de la laguna. Se acercó a la orilla del mar. peligro de muerte. Cerca de un kilómetro más abajo del angosto brazo de tierra se encuentran diseminadas algunas fincas. Era tiempo de partir. Playa. prohibido. El sonido venía de una choza que tenía un aviso de Coca-Cola y de otros refrescos italianos. Bond estaba sudando ligeramente después de haber caminado cerca de un kilómetro a través de la península. practicó con una o dos desenfundadas y la volvió otra vez a la cartuchera.Complacido con su inspiración. La península es curiosamente desierta. Cerró la puerta de su cuarto. 16. Casi nadie viene a Venecia a jugar golf. Minas. un refugio para estudiantes. quitándose el vestón. la maleza y los montículos de arena no han sido aún despejados de minas.

Bond se sentó junto a ella bajo el quitasol. la ancha y desolada arena se extendía en suave curva hasta el mismo Lido. Bond notó el cambio. La coquetería había desaparecido de sus ojos. Sacó un pañuelo y se limpió la cara. sobre una toalla negra y blanca. De todos modos. -¿Estamos solos? Ella abrió bien los ojos y dijo: -¿Por qué no? ¿Acaso crees que traje mi chaperone17. Un cerdo milord. había una mancha amarilla pálida. ¿O has cambiado de parecer? -No. Y hay mucha arena. Las manos volaron hacia el sosten del bikini y lo levantaron. . hace mucho calor para eso.. ¿Por dónde empezamos. hacia la derecha. que se habían puesto serios y un poco cautelosos.. pero tú eres un cerdo caballero -sonrio sarcásticamente-. Como lo dices asi será. a unos quinientos metros de allí. -Soy como Greta Garbo. Me gusta estar sola. ¿Qué es lo que quieres saber? -Se sentó y tomó las rodillas entre sus brazos. Bond se encaminó hacia ella a lo largo de la linea de la marea. Dijo casualmente. De Van Cleef. Detrás de la playa estaban los arenales y una sección de la cerca de alambre que rodeaba la cancha de golf. yacía provocativo bajo el sol. Ella rió. su cuero bronceado con un bikini negro. Tenía que meterme bajo ella tan pronto como me fuera posible. ¿no es esto una reunión de negocios? Te cuento historias acerca de drogas y tú me das un prendedor de diamantes. -Ejem. y a intervalos se veían las débiles cabrias de los pescadores. El pico se extendía dentro del mar silencioso. Al fin y al cabo. En el borde del arenal. Acompañante. Lo miró con los ojos entrecerrados. -Tú haces las preguntas. -Eres la dueña de la única palmera en todo este desierto. . -Ah. -Como tú crees que todos los hombres son cerdos. 17. Bond se paró enfrente de la muchacha y permaneció mirando para abajo. (italiano) . un kilómetro de playa terminaba en el cabo de la península. Este es un lugar infernal para una cita. El resto de ella. observándola: -Me han dicho que tu amigo Colombo es uno de los grandes en "el juego".hasta desaparecer en el hostigante calor del verano. -Llegaste cinco minutos antes de la hora de cita y además te dije que golpearas. La clara sombra del quitasol cubría sólo la cara.

Bond se quitó la corbata y la puso dentro del bolsillo. Observó la cabeza inclinada de la muchacha. Eran las tres y treinta. Ya había corrido cerca de dos kilómetros. A lo lejos. Querido. -Líeder18 señor Bond. Bond miró detenidamente el reloj. Caminaban con algún propósito por la playa. Dile a Colornbo que de ahora en adelante escribiré su historia. Movió la cabeza para poder mirar la playa por detrás de la sombrilla. ella levantó la suya contestándole y despues se acostó en la arena volviéndose boca abajo. Ocultó los ojos. Bond se paró. Cuando llegó al cabo. pero ahora dos de ellos se estaban separando para cortar camino evitando el linde de la cancha de golf. Pero los otros tres hombres deberían de estarlo también. uno de los hombres levantó la mano en señal de saludo. Ha sido un grave error venir aquí.si se le hubiera ocurrido seguirme hasta acá. cambiándole la identidad. cerca de las cabinas. -Colocó la mano sobre la manga de él. Los hombres estaban cortando por la base del triángulo. trepó al acantilado y miró hacia atrás. En la playa los hombres empezaron un trote rápido. guardando el compás como si fueran en una formación. (alemán) . en el bochorno del calor. Hasta pronto. ¿Cuánto le faltaría para llegar a 18. aparecían las danzantes siluetas de tres hombres con trajes oscuros. Esto no lo puede inventar un escritor. -Añadió seriamente-: Y no me sorprendería -Bond captó la mirada rápida al reloj. llevando el ritmo con los codos y las piernas como si fueran corredores de maratón que estuvieran entrenando. -No lo sabrá nunca. Corriendo. donde podría torcer. Es tambien muy capaz de adivinar. Parecieron no darse cuenta de la calavera. Iba a ser cosa fácil.Cuéntame acerca de él. Es un hombre muy desconfiado. quizas para que su espalda se quemara o porque no deseaba ver la cacería humana. Lo que necesito son los detalles. las tibias entrecruzadas y los avisos que advertían el peligro. Ahora parecía nerviosa. La camisa de Bond estaba empapada de sudor y los pies comenzaban a dolerle. -Enrico se pondría furioso si supiera que te he contado alguno de sus secretos. Corriendo a lo largo del ancho acantilado. Sería un buen protagonista para mi libro. ¿Cómo opera? Y todo lo demás. son muy pocas las cosas de las que él no se entera. llegar a la villa y encontrarse entre gente. Bond midió los ángulos y las distancias. claro está. Estaba haciendo calor y él ya estaba sudando profusamente. Continuó aprisa-: Creo que es mejor que te vayas. Y díle que soy un escritor muy persistente. Ganaría el que estuviera mejor entrenado. No sé qué me haría. Cuando pasaron cerca de la muchacha. -Bond comenzó a correr hacia el cabo de la península. Los hombres habían ganado muy poca ventaja. Le dijo secamente: -Veo lo que quieres decir.

cuando dos cosas se sucedieron rápidamente. Rápido. Permaneció con sus brazos en jarra y con unas aletas azules de hombre-rana en las manos. De pronto. Y en forma automática la mano sudorosa desenfundó la pistola. una pendiente de seis metros de concreto como un rompeolas para el Adriático. Ahora. El corazón le saltó. Prego. No se volvería a mover sino hasta que alguien viniera y lo sacara de allí. Uno de sus perseguidores se hallaba a sólo trescientos metros de distancia. se precipitó al suelo con las manos alrededor de la cabeza. Tenia una pistola en la mano. Jadeando. Silenciosamente el divertido pensamiento de Bond murió. Miró sobre su hombro. Había unos seis. Le faltaban únicamente unos doscientos metros para llegar hasta los pescadores. Permanecía inmóvil. De su boca abierta salían gemidos de terror. estaban los otros dos. Tenían sus fusiles-arpones preparados. A no ser que desee ser una copia del San Sebastián de 19.lugar seguro? A intervalos. Retiró su máscara de buceo de la cara y la deslizó sobre la cabeza. Estos son arpones de CO2. Primero. Cincuenta metros. A su izquierda. Cuando estaba a veinte metros le dijo: -Guarde su juguete. ¿Lo podría hacer. Tierra. y suficientemente rápido para ganarles a los dos hombres que cortaron camino? La respiración se le estaba volviendo dificultosa. Probablemente dos kilómetros más para llegar. dove i carabinieri19. piedras y lo que debería de ser pedazos de un hombre saltaron por el aire y una pequeña onda explosiva lo golpeó. mirándolo. Colombo lo observó mientras se acercaba. A su derecha. unos dentro del agua y otros tomando el sol en el acantilado. Estaba sólo a cien metros. Bond conocía los síntomas. los pescadores habían formado un abanico cerrándole el paso. Bond estaba planeando disminuir la marcha hasta caminar y guardar aliento para poder "arreglárselas" con los tres hombres. Se parecía al señor Toad de la película en "Toad Hall". El otro hombre que estaba en las dunas se habia detenido. las culatas de antiguos cañones habían sido hundidas entre concreto. Quizás servirían para anclar las embarcaciones pesqueras refugiándose en la laguna antes de entrar en el Adriático. agente Bond del Servicio Secreto. el hombre que lo habia perseguido seguía corriendo. Quédese donde está. Evocó unas palabras en italiano y las recitó: -Mi inglés. Y después. aun cuando habia varios testigos. . de las dunas vino el grave tronar de una explosión. escabuyéndose entre las dunas y convergiendo rápidamente. El hombre que se encontraba en mitad del arco de arpones que lo estaban apuntando era Enrico Colombo. donde hay carabineros. Bond contó los pasos entre dos de ellos. ¿Cuántas prominencias negras más para llegar al final del acantilado? ¿A las primeras casas del poblado? Logró contar treinta antes de que se perdieran entre el calor abrumador. Ahora hasta el traje estaba empapado con sudor y la tela de los pantalones se le pegaba a las piernas. sobre el acantilado. delante de él. En medio de ellos había un hombre alto con un traje de baño rojo. vio a través del hostigante calor un grupo de pescadores enfrente de él. Se estaban agrupando. volvió a acortar el paso. Bond disminuyó el paso.

-Mangiare con padrone20. Y el arpón lo atravesó. Se sentó y apoyó la pistola en la rodilla. Tómelo con calma. -Se volvió hacia el hombre a su izquierda. Bond pudo percatarse de dos cosas: que se encontraba en un barco en alta mar y que un hombre le limpiaba la cara con una toalla húmeda y animán dolo en un inglés pésimo: -Todo va bien. Al mover la cabeza sintió un dolor que le hizo entornar los ojos. Le dolerá por poco tiempo. tal vez el doble de éste.Mantegna. Será debajo del pelo. Apuntando al centro del adiposo estómago de Colombo. Pronto tendrá sólo una mancha negra. ¿sí? -Si -respondió Bond. padrone. Eran las siete. -Dormiré. después de haber sido golpeado. la primera reacción es de nauseas. ¿si? Súbito okay. Dijo: -Cinco arpones no evitarán que le dispare. Aun hallandose estado. Las muchachas no lo notarán. El hombre que se acercado por detrás de Bond lo golpeó una vez con la cacha de su Luger en la base del cráneo. . Bond se detuvo. Pero el tipo era bastante gordo. -Le frotó con simpatía la nuca-. Señaló con el dedo el número nueve. Al despertar. Bond sonrió débilmente y asintió. Colombo asintió y sonrió. El hombre colocó la mano en la mejilla y recostó la cabeza sobre ella. 20. Un marinero harapiento se le acercó -Bond lo reconoció como uno de los pescadores. Bond cayó exhausto en su litera. sonrió y le dijo: -Mejor. Al ver que Bond abría los ojos. El camarote en que se encontraba era pequeño y confortable. Le preguntó en inglés-: ¿A qué distancia estaba el albanés ese la semana pasada? -A veinte metros. tenia un débil olor a perfume femenino y un cortinaje agradable a la vista. Cuando los volvió a abrir vio que el marino movia la cabeza en señal de amonestación. amigo. Una de las cápsulas de hierro estaba a su lado. Tómelo con calma. Le arrimó un reloj a los ojos para que viera la hora. Come con el patrón. Colombo.y se inclinó sobre él.

Bond bajó con cautela de la litera y comenzó a lavarse. Estimó que la velocidad del barco era de seis a siete nudos. la Interpol y también la policía italiana le caerán encima como una tonelada de ladrillos Colombo parecía confuso. Ahora he perdido uno de mis mejores hombres y usted hubiera podido fácilmente tener fracturado el cráneo. El marino se retiró del camarote. Mas bien. Colombo bajaba las escalinatas. Encima de la cómoda estaban sus objetos personales correctamente ordenados. quien lo condujo a través de un pasadizo angosto y oscuro que llevaba a un salón a media luz. Pero capturarlo les habia costado gran dificultad. pues le avisé a mi jefe que algo como esto me iria a pasar: la manera como una chica me echó el guante en su restaurante era muy infantil para caer. Pan. pantalones de dril y sandalias. ¿por qué trató de escapar? Únicamente les habia ordenado que lo trajeran a mi barco para parlamentar. Su risa era contagiosa. se sentó de nuevo en la litera. mi amigo. Se acercó a una de las portañolas. -¿Por qué se ha tomado tantas molestias? Hubiéramos podido reunimos y parlamentar sin tanto dramatismo. En la mitad del cuarto había una mesa y dos sillas. parecía que no lo trataban como a un enemigo. pero buena. La puerta se abrió.Bond asintió nuevamente. Había suficiente luz para ver que la embarcación era de unas doscientas toneladas y que tal vez tiempo atrás habia sido una embarcación pesquera. todo habría sido más amistoso. Se ha metido en un lio. Aceitunas de mi propio huerto. pero sin cerrar con cerrojo la puerta. Le dije que me encaminaría hacia la trampa para ver de qué se trataba todo esto. Sus ojos tenían un brillo malicioso. además. ¿Sí? ¿Qué toma: ginebra. (esto es queso ahumado) e higas frescos. Si mañana a mediodía no estoy libre. Al lado de la mesa habia una bandeja con comida y algunas bebidas. Por el comportamiento del marinero. No pudo descifrar nada. ¿Cuál seria y cuál la alternativa? A las nueve vino el mismo marinero. Dejemos de actuar como niños y seamos mayores. Parecía que estuvieran navegando cerca de la costa adriática. Todo este lio le debe haber abierto el apetito. prendió un cigarrillo y meditó. Se dirigió hacia el fondo del salón y trató de abrir una escotilla. Tomó las cosas y se las guardó en los bolsillos. habia sólo uno. y aun en el proceso había muerto un hombre casualmente. bebida y tema para hablar. Bond volvió la cabeza. Hay bastante comida. la abrió y miró hacia afuera. Estaba trabada. -Vamos. Todo exceto su pistola. si hubiera sido así. -Si estaba preparado para entrar en la trampa. Vamos. parecía que le estuvieran dando un paseo por el mar. whisky o champagne? Este chorizo es el mejor de toda Bolonia. . Bond se sirvió un trago de whisky con soda y se sentó. Se sentó y oíreció el otro asiento a Bond. manteca. y allí le dejó. En el negro horizonte titilaban unas tenues luces amarillas. llevaban una vela. Quizás este cariñoso tratamiento era para hacer un trato con él. Vestía una camiseta. Comida de campesinos. El motor sonaba como si fuera Diesel.

Yo conozco a los matones apenas los veo. como buenos comerciantes. lo destruiré. No vaya a contar dónde consiguió la información. Debería de haber usado la chica. -Bruscamente tomió un pedazo de pan y se lo embutió con furia. Aunque sea golpeado. ¿Cómo puede uno arreglar una cita amistosa con su propio asesino? ¡Ah! Respóndame. Ahora antes de darle la información. ¿Si? -La voz continuó-: Diez mil dólares. buscando a tientas la manija del primer cajón.. Tiene que comprenderme. La vida es muy difícil. Creí que usted pensaba hacer una estupidez. Ahora usted me ha preocupado. Dice que nos habíamos podido citar y parlamentar sobre el asunto sin haberme tomado tantas molestias. mis manos se han manchado con la sangre de Mario. Ella estará ahora tan indignada conmigo como lo está usted. Se sentó nuevamente y encendió la maquina. Aun con la boca llena de comida. Caminó aún mirándolo por sobre los hombros. Yo no le ordené que cortara camino por entre las minas.. pero lo que como cuando estoy así no lo puedo digerir. fue hacia un armarlo. lo empezó a comer. . la culpa fue suya y solamente suya. Bond tomó el vaso de whisky y lo observó. El Jefe de la machina es un hombre malo. asesinado. Usted había quedado en matarme. ¿Cómo iba a saberlo? Diciendo esto. cuando estoy preocupado tengo que comer. -No me gustó la "pinta" de esos tres tipos. lo abrió y sacando un reproductor de grabaciones se dirigió hacia Bond. ¿Qué habia contestado? Su voz salló de la máquina respondiéndole-: No se lo puedo prometer. -Golpeó la mesa gritándole-: No estoy de acuerdo en que la culpa haya sido mía. -Extendió las manos-. Cortó una tajada de chorizo y quitándole impacientemente la corteza con los dientes. Debe ser destrutto. mientras él pensaba acerca de la última condición. Moviendo la cabeza continuó: -Siempre es lo mismo. Me agrada ser amigo de todas. Lo único que puedo prometerle es que si el hombre trata de destruirme. Las cosas van mal. Los tipos sobraban.. Al comenzar a oír la voz grabada. pero nada más. y ahora he hecho dos enemigos en una sola tarde. Hubo un silencio prolongado. ponemos las condiciones. La suave voz empezó: -Exacto. Colombo movió la cabeza. tomó una copa de champaña y la ingirió.No entiendo nada. -Lisl lo único que quería era averiguar acerca de usted.. -¿De qué diablos está hablando? Colombo tiró las migajas de pan sobre la mesa y se paró manteniendo sus ojos fijos en los de él. Colombo parecía compadecerse a si mismo. -Bond esperó a su propia voz interrumpir el silencio mezclado con ruidos del restaurante.

he decidido mostrarle la verdad. Trabajé con los ingleses durante la guerra. -Metió la mano en el bolsillo y sacando una medalla plateada de la libertad. la verdad por la cual fue usted enviado a Italia.. los ojos de Colombo miraron a los de Bond. En cambio. ¿Diamantes? Tengo mi propio suministro en Beirut.. heroína. Asi. sería. Sobornando los hospitales estadounidenses. Quizás el contrabandista más próspero de todo el Mediterráneo. Calculadoramente. por dinero. . hasta chicas bonitas de Siria y Persia para las casas de Napóles..Colombo apagó la máquina. Hay un grano de verdad en lo que ese bastardo le contó. Pero -el puño de Colombo resonó sobre la mesa. Aunque ni usted ni nadie hubiera encontrado razones para matarme. -Yo soy un contrabandista. blanca y azul. presto. habría habido escándalo. Con la Resistencia. La cara estaba serena. la penicilina y otras medicinas como ésas. Cada palabra. ¿Oro? Soy el único proveedor de este mercado negro. La mitad de los cigarrillos estadounidenses que hay en Italia los traigo desde Tánger. Suavemente continuó-: Todo no es mentira. Al fin respondió. Todo es mentira. También he ayudado a salir ilegalmente a reos. hubo varias cosas. Pero ahora trabaja ellos. mi amigo. se agachó y la levantó. cuando estaban escasas. En las otras no hay mal alguno. Regresó a su asiento. Lentamente. Le dijo en son de defensa. sobre la mesa..drogas. opio. con una cinta roja. La silla cayó con gran ruido detrás de él. yerbas. -Eso no quiere decir que soy un asesino. Tengo la Medalla del Rey. Colombo le respondió: -Para mí. mentira. también manejaba la aureomicina. Devolviendo la cinta con el dedo. Eso sí es verdad. No me lo hubiera creído. ruina. Bramó furioso-: Es mentira. Son cosas corruptoras. la lanzó sobre la mesa-. En los viejos tiempos. Mirándolo con aflicción. Por eso decidí no discutir con usted.. -Golpeó con el puño en la mesa. ¡no! ¡Nunca! Jamás tendré nada que ver con estos asuntos. Bond resistió la mirada de Colomba. ¿Lo ve? Obstianadamente. Tomó la botella de whisky y dio un rodeo para servirle a Bond cuatro dedos.. habrá terminado su misión. Bond se tomó el whisky. con lineas directas con Sierra Leona y Sudáfrica. Colombo gruñó. repuso impasiblemente: -Ya lo he oído todo. se sentó y puso la botella de champagne delante de sí. Dentro de unas horas. -Se paró de un salto. Ahora podía mirar directamente a Colombo. Hubiera arrastrado con usted a la policía. si lo quiere decir. Podría haber lío para mí y para mis camaradas. haciendo saltar los vasos. Le preguntó: -¿Y el resto del material de la cinta? Hace tiempo trabajaba con los ingleses. Proviniendo de un inglés. Además. -Colombo castañeó los dedos-. al amanecer de mañana.

Bond preguntó con voz suave: -¿Cuánto cobra por esto? Usted dice que mi misión acabará mañana por la mañana. Bond comenzó a ver la luz del amanecer. Al final (no estimo muy bajo su servicio).-Levantó la mano derecha-. Resulta que nuestros intereses coinciden. para mantener la protección de la CIA y de su gente contra narcóticos. me tomé el riesgo de soltarlo en un campo de minas en la costa norte de Tirana. Yo fui escogido. y para protegerlo se necesitaba un hombre de los "grandes". Tenemos un lugar de cita mañana al alba.. Hubo sólo un sobreviviente.veremos lo que debemos ver. o sea. El está jugando al más grande "juego" doble que se puede concebir. ¿Cuánto vale? Colombo movió la cabeza de un lado a otro. ocasionalmente tropezamos con la esquina del negocio del vecino. justamente al norte de Ancona. -Pero ¿por qué Kristatos puso el dedo sobre usted? ¿Qué ganaba con eso? Colombo movió el dedo para un lado y otro enfrente de la nariz. Incluso sintió una inclinación hacia este intrépido pirata. pero. Allí -Colombo dio una fuerte y cruel carcajada. tengo un pedazo de información que él no sabe que conseguí. -Mi amigo. tuvimos una lucha con una barquichuela armada albanesa. Santa María. yo sé demasiado. Pero cada indicio acerca de mí lo habría alejado aún más de la verdad. Me enteré de mucho. En la fraternidad de los contrabandistas. Lo convencimos para que hablara. En verdad que si usted hubiera sido mas fuerte en su investigación y hubiera gastado más dinero comprando información. Kristatos es Kristatos. -¿Por qué Kristatos lo quería muerto? Colombo parecía malicioso. gracias a esta información: un pequeño puerto pesquero. como un necio. No hace mucho. Este es un tráfico enorme. mi amigo. Estaba listo a creerle a Colombo. Indiferentemente le contestó: -Nada. Para mantenerlo. que estuvo a punto de morir por las indicaciones de Kristatos. Afortunadamente -Colombo mostró los dientes como un lobo-. Pero ahora este problema inglés es diferente. tiene que lanzarles una víctima de vez en cuando. habría descubierto la verdadera historia de mis "operaciones". Pero necesito que me prometa . Pero el gran zorro que usted está buscando estaría riéndose al oír que la cacería se alejaba a la distancia. algún hombre poco importante en el gran "juego". -Querido amigo. en este mismo barco. Se. Fue un grave error. Un tiro afortunado les incendió el combustible. por el propio Kristatos o por sus hombres.lo juro sobre la cabeza de mi madre. habría ido a la prisión. Casi desde ese momento he tenido al bastardo de Kristatos persiguiéndome.

Bond la estrechó. dijo: -Bien. . nos colocaremos al lado de la otra embarcación y la abordaremos. ¿Bien? -Todo me parece correcto. contra los muelles. Todos cargaban debajo del cinturón una pistola Luger y navajas automáticas dentro de los bolsillos.Extendió la mano. Tendremos que partir cabezas. Una vida de criminal -una pelea sin descanso con la ley. La tripulación del "Colombina" era de doce. Descubrió que el barco navegaba cercano a una costa negra y rocosa. Espero que no haya tiroteo. emoción y riesgo. -En este caso. Una linterna de tormenta era la única luz -el barco tenia las luces apagadas-. Colombo inspeccionó personalmente las armas de cada uno de los hombres. Apagó la linterna y. Se dirigió hacia el armario y tomó de allí la pistola de Bond. la Aduana. El tenía una palabra de aprobación o de crítica para cada arma. Bond sonreía a sí mismo al ver la atmósfera de excitación y conspiración que podria producir una Isla del Tesoro. Habrá ron y café para todos a las cinco de la mañana. el monopolio tabacalero del Estado. -A la vuelta de ese cabo está el puerto. su Jefe en Londres. pondremos la velocidad máxima. usted debe disparar con nosotros. Esa gente es enemiga de su país tanto como lo es del nuestro.que cuanto le he contado esta tarde quede sólo entre los dos y. la policía-. estoy de acuerdo. ¿De acuerdo? -Si. Los hombres eran jóvenes y parecían bastante resistentes. Colombo ojeó el reloj. Despidió a los hombres a sus puestos. Nuestra llegada no es aguardada. Habrá resistencia. lo siguió hacia el puente. pero en la atmósfera había una bocanada de picardía adolescente que cambiaba el color del crimen de negro a blanco o por lo menos a gris. No debe nunca volver a Italia. . Si hay tiroteo. debe tenerla. lo matan. No dispararemos a no ser que ellos nos disparen. Colombo señaló hacia adelante. Se la alargó. En el desembarcadero. a medida que Colombo les iba pasando el café y el ron. Cuando demos la vuelta al cabo. Es mejor que duerma un rato. descargando por una rampa inocentes rollos de papel de imprenta hasta un almacén. Torpemente. porque la va a necesitar. espero encontrar un barco de aproximadamente este tamaño. Colombo se levantó. De repente los dos hombres eran amigos. a lo largo de la cual se movían a velocidad reducida. A Bond se le ocurrió que Colombo había forjado una buena vida para sí mismo: una vida llena de aventura. Bond lo comprendió. si es necesario. Pero será un barco albanés comandado por una tripulación de rudos albaneses. Hablaban suavemente entre ellos mismos. mi amigo. a través de la tenue luz de la aurora. Colombo -se retiró del salón y se dirigió hacia su cabina. Si lo matan.

dentro del cual se veían unas débiles bombillas. Tan pronto como tocó la cubierta del barco enemigo. Simultáneamente Colombo dio una orden tajante. planeando la próxima movida. En ese mismo momento. Uno de ellos se precipitó hacia el almacén. de la boca del almacén comenzó una ametralladora ligera a ladrar disparando pequeñas ráfagas que revelaban un toque de profesional. Bond se acercó a la pendiente de la rampa de tablas y se lanzó de bruces cayendo sobre el estómago. los que eran izados hasta la rampa. El factor sorpresa dirigiría correctamente las casualidad. Bond disparó dos veces en menos de un segundo. allí permaneció un momento. Uno de los primeros balazos apagó el reflector y ahora sólo quedaba el gris resplandor de la madrugada. Todo sucedía tal y como Colombo lo habia dicho. El dedo del hombre muerto apretó el gatillo por un momento y. inmóvil. uno por uno. Habia unos veinte hombres a la vista. Hubo unos golpes pesados y uno rápido y sordo sobre su cabeza. Seguramente alguno de los hombres de Colombo había cortado el lazo que sostenía los rollos de papal. El barco cargaba en su cubierta lo que parecían rollos de papel de imprenta para periódicos. tenía que decidir si salía hacia la derecha o hacia la izquierda de las tablas. Se arrastró hacia el espacio en que se estrechaba. Ahora el barco de Colombo se encontraba a cincuenta metros del otro.Tan pronto como Bond habló. Se encendió en el puente un potente reflector. Un cuerpo enemigo rozó una piedra enfrente de él y quedó alli extendido. Salió de su escondite. Los motores fueron parados y puestos en retro. el pequeño barco rodeó la punta dirigiéndose hacia el puerto. Al primer encontronazo. Al pie de un muelle de piedra permanecía el barco. Las balas se incrustaron en la madera a pocos centímetros sobre su cabeza. e inmediatamente el puente comenzó a temblar bajo los pies. corrió a través de su cubierta. una rampa de madera se deslizaba hacia un desvencijado almacén de hierro corrugado. acurrucado contra la pared del almacén. salió un ruido metálico del cuarto del telégrafo en la sala de máquinas. agazapándose. Bond había trazado sus propios planes. El hombre de la ametralladora lo vio y disparó una ráfaga. antes de que la fluorescente boquilla del arma enemiga girara sobre su pequeño arco. Desde la popa. pensaría que Bond iba a salir por la derecha disparando. en sus manos y pies. Corrió hacia ella amparándose en la sombra del barco. los ganchos de abordaje fueron lanzados a la popa y a la proa del barco. con las velas ondeando libremente. que ahora se precipitaban por la rampa. desde donde se deslizaban en virtud de su propio momentum hasta traspasar la puerta del almacén. Esta era su oportunidad. el barco albanés. El hombre estaba allí. la . el cual Iluminaba toda la escena mientras el barco se acercaba a su presa. y cayó en él como un gato. Los proyectiles zumbaron alrededor de Bond. cuando cayó al suelo. tronaron contra el casco de hierro de la embarcación y otros silbaron alejándose en la noche. se acercó al flanco opuesto y saltó. En el puente ya había empezado el tiroteo. Se acercó cuanto le fue posible. Si el hombre de la ametralladora lo estaba esperando. Había unos cuatro metros hasta el muelle. hacia la izquierda. y uno o dos hombres habían dejado de trabajar mirándolos. A una velocidad de diez nudos. y con Colombo a la cabeza los hombres comenzaron a saltar sobre los flancos.

como un timón de Catherine. Tenia una caja de la que salían varios cables que entraban en el almacén por debajo de la puerta. Era opio en bruto. de un salto.ametralladora hizo una rápida curva de fogonazos. el interior estaba callado y frío. Al otro lado del sendero había una puerta. dobló la esquina y siguió por la parte lateral del edificio. Se devolvió hacía la puerta y salió al descampado. La Walther tronó y pateó tres veces. -Sin esperar la respuesta. Como se relata al principio de Goldfinger. no muy lejos de su cabeza. como una baraja de cartas metálicas. Voy a dar la vuelta por la parte trasera. estaba goteando un melado oscuro. rajado por una ráfaga de ametralladora. Bond olía la muerte. Kristatos estaba en el coche. corrió. Bond se encontraba corriendo hacia el almacén cuando resbaló y cayó de cabeza. Bond disminuyó la marcha y caminó cauteloso hasta la otra esquina. Lancia Gran Turismo. en la parte trasera de su pantalón. Se llevó una sorpresa al ver que no le disparaban cuando se dibujó su silueta en la entrada. lanzándolo por los aires. Tomó la pistola con ambas manos para tener más firmeza. . Uno de ellos. antes de librarse. Alli permaneció por un momento. Una bala golpeó la pared del almacén. Bond se arrodilló. Todo el interior del almacén parecía observarlo. tronó la explosión de una bomba y la pared metálica lo golpeó. Un auto. Se aplastó contra la pared de hierro corrugado y observó los alrededores. No entre ni deje que ninguno de sus hombres lo haga. negro y convertible. Bond se limpió por última vez la mano con que disparaba. Los pálidos rollos de papel estaban apilados ordenadamente en filas. la movió silenciosamente alrededor de la esquina del edificio y disparó un tiro a los pies del hombre. la figura que estaba agazapada contra el volante se sacudió hacia atrás. El tiroteo se habia convertido en espasmódico. Falló. permanécia a su lado con el motor ronroneando. Parecía ver a través de una mirilla. Tenía el olor suave a moho que Bond habia sentido en México21 una vez. con un espacio para pasar por el centro. tomando puntería con mucho cuidado. Casi tan pronto como vio la nubécilla de polvo levantarse a varios centímetros del objetivo. Se ocultó rápidamente. Bond se limpió la melaza de la cara y las manos como mejor pudo. y saltó hacia la puerta del almacén. Bond le dijo perentorio: -Quédese en esta puerta. de la mano y precipitarse al suelo. Se había alejado unos veinte metros. se apoyó en las manos y en las rodillas y se lanzó detrás de una pila de rollos de papel que se habia estrellado contra la pared del almacén. Bond se paró en la postura clásica de disparo. con la capota abajo. Un hombre estaba recostado contra la puerta trasera. la tracción de las ruedas traseras levantaba nubes de polvo. retándolo. El hombre era Kristatos. Ahora comenzaba a derrumbarse con gran ruido. Las manos soltaron de él. a cincuenta metros. El almacén tenia unos quince metros de largo. Con el último tiro. La cabeza se levantó 21. Estaba orientado hacia un polvoriento camino bastante usado. Se paró precipitadamente. Colombo se le acercó corriendo. con los pies casi pegados al suelo como casi todos los hombres gordos. El almacén había perdido su forma por completo. la cara entre un charco de melado negro. pero ahora se estaba iluminando afuera. aturdido. Las luces habían sido apagadas. Maldijo.

ninguno de nosotros habría sobrevivido. donde Bond tuvo que resistir varios apretones de mano y golpes en la espalda. la nube de polvo que levantaba lo seguía. . pero las ruedas permanecían en el camino y. para horror suyo. pronto estará en el fondo. Bond se detuvo y lo observó. no confio en ningún doctor a este lado de Venecia. abrió los brazos. A ninguno le gustan los albaneses. debajo de unas chozas de piedra. perdi dos hombres y otros están heridos. Pero sólo media docena de albaneses han quedado en pie y han escapado al poblado. allí permaneció mirándolo hasta que se perdió de vista dentro de la bruma de la fresca mañana que prometía un día esplendoroso. No hay la menor duda de que la policía los rodeará. Del derruido almacén comenzaron a salir llamas. esperando que el auto se detuviera. Bond comenzó a perseguirlo. -Le palmoteo a Bond el hombro-. lo abrazó fuertemente y lo besó en ambos pómulos. La mano derecha permaneció afuera del coche. Se volvió y vio que Colombo se acercaba. Partieron de allí hacia el cabo que protegía la bahía. Bond y Colombo se dirigieron a barlovento. yo. Espero que se acuerde de manejar hacia la derecha. Bond exclamó: -¡Por el amor de Dios.ligeramente. Le he hablado al cabecilla. Los saludaron con un tosco ademán. y uno gritó algo que hizo reír a la tripulación de la "Colombina". Las compuertas del barco albanés están abiertas. El auto corría siempre sobre la plana carretera a través de la quemada planicie. y había una nube de humo que se expandía oliendo a vegetales verdes. ¡Qué final tan esplendoroso para él! ¿Qué sucederá cuando el coche mortuorio de carreras llegue a la carretera principal? Ya está señalando una vuelta a la derecha en la entrada a la autopista. Es hora de retirarnos de aquí. el Lancia continuaba en la rugiente tercera. Colombo! Colombo soltó una carcajada. Se le acercó y. El barco albanés se había posado en el fondo y las cubiertas se estaban hundiendo. lo amo y no me da vergüenza decirlo. El hombre sonreía satisfecho. Le tomaremos una buena ventaja a la policía. Tenemos un buen viento para las velas y. No hay teléfono en este pequeño lugar. el peso del pie derecho aún sobre el acelerador. Bond le puso el seguro a la pistola y se la colocó en la cintura del pantalón. Esperaba verlo salirse de la carretera. La vadearon y subieron a bordo de la "Colombina". Asi como estamos. además. pero no lo hizo. como si el muerto estuviera tratando de indicar una curva hacía ese lado. Pero yo -se golpeó en el pecho-. Pero vamos. Enrlco Colombo. pero enseguida cayó hacia adelante. ¡el inglés calladito! No lo asusta nada excepto las emociones. Si no hubiera "despachado" al hombre de la ametralladora. Un grupo pequeño de pescadores permanecía al lado de sus botes anclados en la playa. Ademas perderán tiempo mientras comprenden lo que les digan los pescadores. mas cuando Colombo los saludó con la mano y les gritó algo en italiano. muchos de ellos respondieron a la despedida. -Ah. mi amigo. Y ahora usted ha mandado al infierno al bastardo de Kristatos. De todas maneras nosotros debemos estar en camino.

tomó café con ron.Colombo le explicó a Bond: -Dicen que estuvimos mejor que los actores de las películas en Ancona y que deberíamos regresar algún día. El era el que transformaba el material en heroína y también el que contrataba los correos para que la llevaran a Londres. con la ayuda de los amos de Rusia. También cuéntele la verdad. Después de comer huevos con tocineta. Tal vez. trayéndole a la mente el miedo y la violencia de ese gris amanecer. Colombo meneó la cabeza. Abrió la portañola. La mercancía del barco costaba aproximadamente un millón de libras esterlinas. Si eso sucede. Eso no se lo puedo afirmar. Entonces Colombo colocó los puntos sóbralas "ies" y los palos sobre las "tes". hemos destruido en media hora la conspiración. Los rusos pueden surtir cantidades ilimitadas de combustible para el proyectil. -Lo que hemos hecho. (francés) . mi amigo -dijo mientras comía tostadas-. que es un conveniente entrepôt22. Bond sintió desvanecerse rápidamente su emoción. el mar bailaba alegremente. Pero ¿sabe una casa. que Italia no era el origen de esta terrible arma disfrazada de guerra. Depósito. Fuera. 22. Ahora puede regresar a Inglaterra y contarle a su gente que el tráfico ha cesado. era quien apretaba el gatillo. El regalo un poderoso proyectil de para ser disparado dentro de las mismas entrañas de Inglaterra. Kristatos construyó la maquinaria. Pero no tenían la maquinaria indispensable para dispararlo. ¿Por qué? »Porque era un regalo de Rusia. la costa que antes le había parecido gris y misteriosa. Cuando sacó la pistola y la tiró sobre la cama percibió un olor a cordita proveniente del cañón. Hoy. Proviene de sus huertos de amapolas en el Cáucaso y Albania. En toda la historia que le dijo ese hombre puede leer el nombre de Krtstatos en lugar de Colombo. mi querido James -le sonrió alentadoramente-. Bond cerró con violencia la portañola y se dirigió hacia el salón. Pero no produce nada más mortal que cascaras y aspirinas. Bajó y pidió prestadas una máquina de afeitar y una camisa limpia de uno de los de la tripulación. mi querido James? A él no le costaba ni un solo céntimo. Sin duda alguna era una guerra psicológica preparada por su sección de Inteligencia. esperemos que encuentre una muchacha tan encantadora como su amiga Fräulein Lisl Baurn para que lo guíe hacia el camino de la verdad. Un delicioso olor a tocineta frita venía de la galera. lo envíen a Moscú para que lo investigue. Es verdad que tengo un negocio en Milán y que es conveniente para varios de mis depósitos. ahora le parecía bella y verde. Que eran nuestros viejos amigos rusos. y él mismo. Se sintió sucio y sin afeitarse y además podía oler su propio sudor. ha sido destruir un suministro para un año de opio en bruto. se desvistió en su camarote y se aseó. -¿Qué quiere decir con "mi amiga"? Ella es amiga suya. entre nosotros dos. que se dirigía hacia el laboratorio farmacéutico de Colombo en Napóles.

Yo también soy incivilizado. Ella no necesitará recibir instrucciones mías sobre la materia.-Mi querido James. Tal vez con el de ella. el cual tenía inscrito el nombre "Albergo Danielli . Usted estará unos dias en Italia mientras escribe su informe. Era una llave con un pesado marbete metálico. En países incivilizados. alguien que le muestre las bellezas de mi tierra natal. Entre estás ocupaciones necesitará acompañamiento. enfrente de Eond-. Bond levantó la cosa. -Se puso la mano sobre el corazón y miró seriamente a los ojos de Bond-. Esta es la razón. No tengo esposas. tengo muchas amigas. Tal vez tendrá una charla amena de una media hora con sus colegas estadounidenses de la CIA sobre las cosas de la vida.cuarto 68". y sin duda -se rió entre dientes. . Tengo una buena razón para creer que estará esperando su regreso hoy por la tarde -Colombo apretó algo dentro del bolsillo de su pantalón y lo arrojó con un sonido metálico sobre la mesa.cerciorándose de alguna de las cosas que le he dicho. es costumbre ofrecer una de las esposas al hombre que se estima y que se desea honrar. pero tengo muchas amigas como Lisl Baum. Se la doy con todo mi corazón.

Interesado únicamente en el arrecife como un método de protección para tomarle ventaja a la raya y luego encaminarla a la orilla. De vez en cuando. no atacaba. Un conjunto de peces cotudos que nadaban apretujados se dividió en dos para dejar pasar la sombra de Bond. Era como llegar a un pueblo después de haber estado en el campo abierto. había también otras. y siguió adelante.La Rareza Hildebrand La raya media en su parte más ancha unos ciento ochenta centímetros y tal vez trescientos desde su tosca nariz hasta la punta de su mortífera cola. siguió a la oscura sombra por la laguna bordeada de palmeras. ni siquiera se preocuparon de cambiar su camuflaje cuando pasó. y pronto la oscura sombra seguida por el torpedo castaño regresó a través del gran espejo azuí. agitándose en sus hendijas como pequeños dragones. James Bond. Rara vez le gustaba matar peces. usualmente tan tímidos como los pájaros. Bond también se detuvo moviendo suavemente los pies y con cautela levantó la cabeza para sacar el agua . Este seguía perezosamente a la raya sin perderla de vista. Entonces se posaría en un montículo. Pronto ésta se cansaría o adquiriría confianza cuando viera que el gran pez en la superficie. cambiaría su tonalidad a un gris casi transparente y con suaves ondulaciones se enterraría en la arena. Pero todo esto ya era común para él. y las brillantes antenas azules y amarillas de las langostas escudriñaban todo. esperando una oportunidad para disparar. Seis pequeños calamares. Eran las diez de la mañana de un día de Abril y la laguna Belle Anse. cercana a la punta sur de Mané. La táctica resultó. Cuando se levantó de la pálida arena y nadó un trecho pareció como si una toalla negra hubiera sido sacudida dentro del agua. en medio del alga marina se veía el resplandor de una cauri. Hasta los peces parecían estar adormilados. Las colonias de erizos marinos parecían salpicaduras de sepia. ya que le parecía extraordinariamente diabólica. el leopardo cauri. la isla más grande del grupo de las Seychelles. con las manos a los costados y nadando con un suave movimiento de sus aletas. Estaba resuelto a matarla. para refrescar el ambiente. por todos lados brillaban los enjoyados peces y las gigantescas anémonas del océano Indico parecían llamas entre las sombras. excepto para comer. y Bond vio los bellos dedos despegados de un arpa de Venus. como si alguien hubiera tirado tinta contra la roca. luego se unió para continuar en dirección opuesta. La temperatura era de 27° a la sombra y la humedad del 90 por ciento. El monzón del noroeste se había lejado hacia meses y solamente hasta Mayo llegaría el del sureste. Bond. Un pez perico de unos cuatro kilogramos que estaba comiendo algas de un tronco de coral hizo una pausa para mirarlo cuando pasó por sobre él y luego siguió comiendo. tales como las inmensas anguilas y sus familiares. más grande que una pelota de golf. y en la laguna el agua casi tenia la temperatura de la sangre. Era de color gris oscuro con ese tinte violeta que es una caracteristica de peligro en el mundo submarino. estaba en calma. A unos trescientos cincuenta centímetros de profundidad la raya se detuvo por la centésima vez. El arrecife estaba cada vez más cerca y ya se notaban los corales cabezas negras y las manchas de pasto marino.

que se había filtrado en su careta de buceo. Le quitó el seguro y avanzó lentamente. un solo rasguño de una raya podría significar una muerte segura. Fuentes de arena danzaban cada dos minutos por encima de los respiraderos parecidos a una nariz y detrás de éstos se veía cómo el cuerpo se henchía. se agitaba de un lado al otro de su cuerpo. Bond la pasó por un lado y la tiró hacía la playa. Ahora Bond podía ver el lánguido contorno del fondo. buscando cualquier ser que pudiera estar espiandolo. Ese era su blanco. Los coletazos se tornaban cada vez más débiles. que tenía puestos una camisa y unos pantalones caquis. Manteniendo cuidadosamente templada la cuerda. de baja estatura. Igunas veces los peces gimen cuando están heridos y aun no sucediendo asi. a un movimiento de él y quizás con la esperanza de atraparlo desprevenido. quedando con la blanca barriga al sol y la inmensa boca en forma de hoz sorbiendo y jadeando. Hoy en día es ilegal aun poseer una de éstas en las Seychelles. Calculó hasta dónde llegarla el posible latigazo. la gigantesca raya saltó al aire. salió de entre las palmeras y se dirigió hacia Bond a través del montón de algas y de basura que se encontraba por sobre la línea de la marea alta. La arena eruptó debajo de él y durante un momento ansioso no pudo ver nada. Bien había hecho en permanecer apartado. apuntó hacia abajo y tiró el gatillo. Allí había una pequeña agitación. Miró a su alrededor escudriñando los nublados horizontes de la laguna. la turbulencia y la sangre producidas por la refriega atraen a los peces de rapiña. Pero rápidamente la cuerda se templó y la raya se dejó ver. Era un arma de corto alcance. de repente. Esas eran las espinas que se suponían habían matado a Ulises y según Plinio decía hasta podrían destruir un árbol. una pulgada atrás de sus respiraderos. que la podría cortar de un solo golpe. pues. Pero no había ningún ser viviente a la vista y la brumosa arena se extendía a lado y lado como las tablas de un escenario. en un reflejo agresivo. Podía ver al final de ésta las dentadas espinas venenosas sobresaliendo del tronco. ésta había desaparecido. Esta cola era el látigo usado por los capataces de los esclavos antiguamente en las cercanías del océano Indico. Nadó por sobre la raya y permaneció en la superficie sin hacer un solo movimiento. donde los venenos marinos son más virulentos. tirando mientras su cola. Bond tenia un arpón Champion con dobles rodillos de caucho y en la punta un tridente tan fino como agujas. En el océano Indico. Al mirar de nuevo al lugar donde estaba la raya. como se llama en la Provenza a la raya. observando el fondo. y cuando estuvo lo bastante cerca gritó jovialmente: . pataleando por debajo de la superficie para no hacer ruido. Bond siguió al enfurecido animal. Un hombre gordo. Bond saltó a un lado y la raya cayó de espaldas. pero la mejor para trabajar entre arrecifes. Se levantó observando al pez y se preguntaba qué hacer luego. siempre permaneciendo alejado. y si corre la voz de que tal o cual mujer a eula crapule. bien se sabe que esa mujer no aparecerá por ahí por lo menos en una semana. pero son heredadas de padre a hijo para ser usadas en las esposas infieles. El animal se desmadejó y Bond la arrastró fuera del agua hasta un lugar seguro. Nadó a un lado para apartar la cuerda de la bamboleante cola. pues no seria conveniente tener un tiburón o una barracuda corno testigos de la cacería.

Estos animales se demoran una eternidad en morir. tiene que ver algo con la Fundación. excepto para recoger huevos de pájaro bobo. Solamente está a unos cien centímetros sobre el nivel del mar. Tuviste suerte en darle en el lugar correcto o si no te hubiera arrastrado hasta el arrecife. Fidele Barbey. aparentemente es el dueño de los Hoteles Krest y de la llamada Fundación Krest. mi amigo: vamos a navegar unos cuantos días con el señor Krest y su esposa. Pero ¿qué tal un poco de raie au beurre noir esta noche? -No. ¿qué importa? ¿Qué tiene todo esto que ver contigo o conmigo? -Solamente esto. la isla de que le he hablado. y ahora está buscando un pez bastante pequeño que se cree sólo existe por los alrededores de esa isla. ¿Deseas la cola? Bond sonrió. donde habrías tenido que soltar el fusil. Fidele. que era el más joven de los innumerables Barbeys que poseían casi todo en las islas Seychelles. tenemos que regresar a Victoria. Algo se ha presentado. Es bien lejos de aquí. -No tengo esposa. Amigo. Se llama el "Wavekrest". la hermosa señora Krest. Mandaré a uno de mis hombres por el fusil. es todo un barco. Pero vamos. Alfombras de unos tres centímetros de espesor de pared a pared y aire acondicionado por todas partes.-¡El viejo y el mar! ¿Quién atrapó a quién? Bond se volvió. sé un buen muchacho y llama a uno de tus hombres. El está coleccionando ejemplares marinos. el tal Krest desea ir. ¿Dónde tienes la ropa? En el camino de regreso por la carretera costera en la camioneta Fidele dijo: -¿Has oído hablar alguna vez del americano Milton Krest? Bueno. -Tenias que ser el único hombre en la isla que no cargara un machete. se acercó y observó la raya. ¿A quién le importa que el señor Krest sea un desgraciado descendiente de bastardos? -De todas maneras. Este animal no quiere morir y tiene ensartado mi arpón. Una cosa sí te puedo asegurar: posee el mejor yate que se pueda encontrar en el Indico. Ancló aquí ayer. esta noche no. Es de cerca de doscientas toneladas y mide unos treinta metros de largo. No he ido por allí en unos cinco años. -Este es un buen ejemplar. amigo. Tiene de todo. Algo bueno. Es el único lugar donde se encuentran cigarrillos secos a este lado del África y el mejor champagne que haya visto desde la última vez que estuve en París -rió con deleite-. está fuera de los bancos africanos. Mi familia no le ha encontrado ninguna utilidad. De todos modos. desde una bella esposa hasta un gramófono de transistores colocado sobre balancines para que las olas no sacudan la aguja. Convine en llevar el barco hasta Chagrín. Al menos el señor Krest dice que el único ejemplar que .

Muy pocos nativos pueden nadar. Había transcurrido un mes desde que M le había dicho a Bond que lo enviaría a las Seychelles.. Podrían hacer un magnífico negocio y mejorar de vida vendiéndolas alrededor del mundo. Fidele Barbey rió estruendosamente. a causa del dolor. -Se debe a la Iglesia Católica Apostólica Romana. esto balanceará el presupuesto por primera vez desde el desastre del pachulí después de la guerra. Me encargaré de que consigas todo el mérito por esto. Al señor Krest le encantó. lleno de ideas y con mucha iniciativa. -¡Bond para gobernador! Sería estupendo.hay en el mundo fue pescado allí. Raras veces logra sobrevivir. "Vendemos conchas de las Seychelles". -Es extraordinario ver como toda esta gente le tiene pánico al mar. el cuadro usual. sería nuestro slogan. Le dije que eras el mejor buceador de la localidad. En la próxima reunión de LegCo sugeriré la idea. que hallarías pronto el pez. pues no aprueba que se quiten la ropa y anden desnudos por ahí. pero nada se le puede hacer. "El Almirantazgo ha tenido problemas con la nueva base marítima de Maldivas debido a que los comunistas se están infiltrando desde Ceilán. En cuanto a lo del miedo. Bond dijo sin compasión: -Deberían usar zapatos o levantar los pies cuando suban al arrecife. Pero ¿qué papel hago yo? -Sabía que estabas aburrido y que todavía tenías una semana libre. Una estupidez. ¡Cauris! Espléndido. Bond rió. no olvides que has estado aquí durante un mes y no has encontrado ni siquiera un tiburón o una barracuda hambrienta. Te convertirás en Sir James en un dos por tres. Mahé.. aunque el mar esté lleno de peces. inmediatamente supe que eras tú. Probablemente tendrán que acabar con pérdidas y refugiarse en las Seychelles. si en realidad estaba allí. por eso decidí venir por aquí hasta que un pescador me informó que había visto a un loco hombre blanco tratando de suicidarse en Belle Anse. -Pues harían más dinero que tratando infructuosamente de cultivar vainilla -continuaron disputando con alegre violencia hasta que las palmeras dieron paso a los árboles de sangdragon en las afueras de la descuidada capital. Algunas veces es tan terrible que literalmente los ojos se le salen de las cuencas. Sabía que estarías deambulando por la playa. Ha habido huelgas. Y pez piedra. -Parece divertido. sabotajes. Y así fue. Eres el hombre preciso para el puesto: precavido. Hay cincuenta variedades de cauris debajo de esas rocas. Es ridículo. Unos mil seiscientos . Tienen de todos estos peces y moluscos gigantescos para negociar en el Pacífico. y que de ningún modo iría sin ti. Todos se quejan de pobreza. ¿Has visto alguna vez a un hombre que lo haya pisado? Su cuerpo se dobla hacia atrás como si fuera un arco. Cualquiera podría pensar que han hecho un pacto.

del lastimero chillido de las golondrinas de mar y de las conversaciones interminables acerca de la copra. Las paredes estaban enchapadas en madera plateada y el techo era blanco. y un teléfono. en el que concluía que no había ningún peligro en las Seychelles con excepción del que representaban la belleza y pronta disponibilidad de las nativas. Parecía desierto. Montaron en una piragua con motor fuera de borda y partieron a través de la cristalina bahía pasando por el canal que dejaba el arrecife. -¿Qué te dije. No vaya a insolarse. Cuando Makarios fue encarcelado allí hace algunos años hubo unos líos con la Seguridad. Sin embargo. Tomaron las maletas y uno de ellos abrió una portezuela de aluminio y les señaló que bajaran. eran inmensas. o no tenía la pariencia de tal por el lujo y comodidad que no lo hacía a uno pensar que estuviera a bordo de una embarcación. Pesqueros japoneses deambulaban por ahí. delante de las cuales había unas persianas a medio cerrar. lo mismo que los hondos sillones que se encontraban alrededor de una baja mesa central. Al lado del gran gramófono había una alacena llena de bebidas y encima de éstas colgaba lo que parecía un magnífico Renoir. la anchura de sus vigas y la abigarrada superestructura dañaban sus líneas. en el cual se apreciaban la cabeza y los hombros de una bella muchacha de pelo oscuro y que tenía una blusa a rayas blancas y negras. pero al irse acercando. ellos no desean volver a quedar en las mismas. construido para cruzar los mares del mundo y no solamente los cayos de la Florida. Ya se encontraba completamente cansado del calor. Esta era la última semana en la casa de los Barbeys. -M miró fuera de la ventana el granizo de marzo que se aproximaba-." El informe de Bond. pero Bond se dio cuenta de que era un verdadero barco. La Oficina Colonial dice que son tan seguras como en casa. había sido terminado la semana anterior. lazos fuertes con Francia. James? . que lo llevaría a Monbasa. El flamante yate blanco estaba anclado a un kilómetro de la rada. No era una cabina. Había un escritorio con todos sus implementos. y después de haber pedido sus maletas. de azul pálido. El "Wavekrest" no era bonito. Las ventanas. Estaba vacío. dos marinos de mirada inteligente que vestían pantalones cortos blancos y camisetas aparecieron y se situaron cerca de la escalerilla con bicheros para proteger de la piragua la reluciente pintura del yate. Vaya y eche una mirada. pero he decidido enviar a alguien para que eche un vistazo. se dirigieron hasta el final de Long Pier y estacionaron el auto cerca de la cabaña de la Aduana.kilómetros al sur. pero por lo menos parecen seguras. El tapete era muy blando. La impresión que tenía uno de encontrarse en el lujoso salón de una casa de ciudad era completada por la vista de un gran florero con jacintos blancos y azules colocado sobre la mesa central y por la ordenada pila de revistas que se hallaba a un lado del escritorio. La perspectiva de un cambio lo deleitaba. Una bocanada de aire casi helado golpeó a Bond cuando entró y comenzó a bajar la escalera que los llevaría al vestíbulo. uno o dos bandidos fugados de Inglaterra que se refugiaron allí. de las lánguidas palmeras. Ahora no tenía nada que hacer sino esperar al "Kampala".

Era un hombre robusto. -¿Es usted Bond? Encantado de tenerlo a bordo. El señor Krest soltó una breve carcajada. el águila tatuada sobre un ancla en el antebrazo derecho y después los desnudos pies cuerudos que estaban firmemente colocados sobre el tapete. -Civilismo y servilismo. El señor Krest cruzó el tapete y extendió la mano.Bond sacudió la cabeza con admiración. -Realmente ésta es la manera de tratar al mar. y las palabras que había pronunciado. un hombre fuerte. La imagen del señor Krest se desvaneció al bajar por la escalerilla una muchacha desnuda. Ya casi había olvidado su sabor. Qué alivio es respirar aire fresco. La boca tenía un rictus que daba la impresión de jovialidad o desdeño. Es mi pasatiempo favorito. ¿Siervo Civil dijo usted? Me imagino que nos entenderemos muy bien. -¿Qué hay. amigo. un balbuceo más bien atractivo a través de los dientes. inicuas en sí mismas. en sus cincuenta. con excepción de "amigo". como si la maldita cosa no existiera -aspiró profundamente-. Era exactamente como la voz del extinto Humphrey Bogart. -El aire fresco es el que está afuera. tal vez lo último. Ustedes los ingleses producen los mejores reposteros y criados del mundo. No. . Bond había estado esperando el fuerte apretón de manos y le respondió con los músculos tensos. Para Bond lo más extraño del señor Krest era la voz suave. Bond lo recorrió con la mirada: su escaso cabello medio canoso esparcido sobre su cabeza en forma de bala. habían sido lanzadas como pequeñas monedas a una pareja de esclavos. Los ojos castaños claros sobre la cara ajada por la inclemencia del tiempo estaban medio cerrados y su mirada era soñolienta y desdeñosa. señor. y su blue jeans. tesoro? ¿Dónde te habías escondido? Llevo mucho tiempo sin verte. su camisa de corte militar y su ancho cinturón de cuero daban la idea de que se tomaba la molestia en aparecer así. No nos vamos a entender muy bien". El de aquí es enlatado. -El señor Milton Krest había entrado silenciosamente y los estaba observando. El ruido de una portezuela que se abría calmó el temperamento de Bond. -¿Se sumerge con tanque de aire o sin él? -No uso eso porque no me sumerjo mucho. Pensó: "A este hombre le debe gustar la idea de que lo tomen como un héroe de Hemingway. Esta es la clase de hombre que me agrada tener a mi lado. -¿Qué hace el resto del tiempo? -Soy un Siervo Civil. pero las delgadas tiras de raso del bikini de color castaño claro la hacían parecer a primera vista. parecía rudo y preparado para cualquier contratiempo. no estaba completamente desnuda.

¿Cuántas veces tendría que decir este mismo discurso. Yo soy el capitán. señor Bond? Es un placer tenerlos aquí entre nosotros. esto sólo era para que nos enteráramos de quién es el que manda en el magnífico "Wavekrest" -la alegre sonrisa los embarazó a todos-. Bond le sonrió alentadoramente. La mujer se sonrojó. Chicos. sí. no hagas caso a sus bromas. La quinta señora Krest. Los únicos marinos buenos que quedan en Europa. Ahora. -Oh. señor Barbey? ¿Y usted. ¿Nombre? James. Milt. ¿qué tal si subimos y ponemos en marcha este armatoste. Ahora. Fido -subió las escalinatas como si fuera un niño-. pero en realidad es un chiste. ¿Verdad. tratando de calmar el temperamento de las personas en que el señor Krest experimentaba su "sentido del humor"? Le dijo: -Me imagino que su esposo necesita aprender mucho. y hay dos más para la sala de máquinas y la despensa. señor Barbey. El es así cuando se . Tiene un sentido del humor muy peculiar y además es malvado. ¿en? Qué nombrecito. ¿Qué tal si me dejas arreglar las cosas en mi propio barco. Adora a los estadounidenses. Puede contarle leyendas acerca del Circo Piccadilly y los Docks. bien sabes que es cierto -sonrió-. ¿Cómo está usted. Fido. Bond suspiró. querido Milt. Le gusta contrariar a la gente. Es algo desagradable. ésta es la señora Krest. Le aconsejo que la llame Liz. él el contramaestre. ¿en? Bueno. qué dice si practica un poco de su civilismo y servilismo con la señora Krest. los "amigos" que vienen con nosotros -señaló con la mano a la muchacha-. ¿Qué tal un trago? -Espera un momento. ella ama al señor Krest. tesoro? -No seas bobo. Jim. La señora dijo disculpándose: -Por favor. por supuesto. en? Tal vez sea mejor que lo saque a mar abierto y entonces tome una ruta y le pase el mando a Fritz.Te presento al señor Barbey y al señor Bond. Ayúdela a arreglar los canapés y las bebidas para antes de almuerzo. ¿Se comporta igual en los Estados Unidos? Ella contestó sin resentimiento: -Sólo lo hace conmigo. Ella era antes una inglesa. que ustedes deben conocer. Y en caso de que alguien vaya a tener ideas raras. ¿Bueno? Muévase. Cuando la compuerta se cerró. -Bien. Los tres son alemanes. Y el señor Bond. Viejos tradicionalistas -rió alegremente entre dientes-. eh? -la voz era suave y amena. ¿cuál es su primer nombre? Fidele. tesoro. Vamonos de este lugar.

Supongo que es por haber encontrado a alguien de Inglaterra. Y además es muy bueno conmigo. Era un puente de bombas grande. Se le prendió esa bobería alemana de decir que el europeo está en decadencia y que ya no sirve para nada. Hubiera podido fácilmente ser una modelo. Antes trabajaba como recepcionista en uno de sus hoteles. con piso cubierto de cañamo y con un sofá de caucho espumoso semicircular color crema en la popa. Y todavía tengo algunas veces que pellizcarme para estar segura de que no estoy soñando. se puede quedar allí afuera por las noches. se lo pasa dándome regalos. Bond observó cómo los flancos verdes de Mané se deslizaban a popa. De antemano le digo. Es una manía que tiene.encuentra lejos de allí. tú sabes. -Oh. Por aquí -lo pasó y abrió una puerta-. El tiene bastante de sultán. en realidad. ¿Eran imaginaciones suyas o la señora Krest le tenía terror? Había algo dolorosamente esclavizante en su modo proceder acerca de él. Calculó que llevarían una velocidad de unos diez nudos. es dueño de la cadena Krest. Hay cojines suficientes. Verás. sí -había resignación en la risa-. esa bella mujer a quien tomó para convertirla en su esclava. Siempre a los pies o a la garganta. Pero en realidad debo ir y ponerme alguna ropa encima. No cabía ninguna duda de que ella tenia que pagar caro por su "cuento de hadas". ¿su esclava inglesa? Le preguntó: -¿Cuánto hace que está casada con él? -Dos años. por ejemplo -dijo señalando la lujosa habitación-. Escuchó el pegajoso burbujeo de escape y pensó ociosamente en la bella señora Klizabeth Krest. como un cuento de hadas. Añadió con recipitación-: Pero. No hay manera de refutárselo. Esto. y todavía movía su hermoso cuerpo con la . Ya.que una vaya. -Debe serlo. acaso lo había sido antes de convertirse en recepcionista de hotel. su padre era alemán. y además las cabinas están aptas a enrarecerse a pesar del aire acondicionado. Por todos lados se veían sillas de roten esparcidas y en una esquina había un bar. Se impacienta si no recibe el servicio adecuado. ¡Verdaderamente era un buen "sentido del humor"! Y lo que debería soportar esa mujer. Bond le dio las gracias. ¿Por qué no va y mira cómo nos alejamos y yo iré en un momento a reunirme con usted? Hay tantas cosas que quiero oír crea de Londres. Fue algo maravilloso. Estaba recibiendo un baño de sol en la cubierta -vino un ruido sordo y grave de debajo del puente mitad del barco-. ¡De manera que ésa era la razón! De nuevo el viejo huno. Supongo que a él también le encanta. Dice que cuando uno ha trabajado duro para llegar a la copa del árbol tiene el derecho la mejor fruta que crezca allí -se dio cuenta de que estaba hablando muy libremente. ¿qué estoy diciendo? Cualquiera podría creer que nos conocemos desde hace años -sonrió tímidamente-. Partimos. Es divertido ser tratada como realeza por dondequiera . si es muy sensible. A Bond le pasó por la mente la idea de que el señor Krest debía ser un gran bebedor. es un hombre importante en los Estados Unidos. realmente prusiano. Pronto llegarían a North Point y entonces estarían en mar abierto. salió y cerró la puerta.

los mejores arquitectos navales. Había permanecido casi todo el tiempo inmóvil. pero ella carecía de vanidad sobre aquél. Había tensión en el aire. Una cosa. El señor Krest se dirigió a Bond con su mirada despectiva. Tiene aire acondicionado en todas partes.inconsciencia de quien está acostumbrado a andar con nada o prácticamente nada encima. Tiene provisiones de comida helada y licores para un mes. éste . ¿y por qué no? Para eso están. Fue diseñado por Rosenblatts. Jim -zapateó en el piso de la cuabierta-. No lo sacudía ni se lo peinaba a cada momento. porque no era sino eso. y su belleza. Bond se encogió de hombros. muchacho. cosa que a Bond se le ocurrió quería decir que no era una coqueta. ¿Cuál era esa expresión norteamericana? "Comer cuervo". diseñadas por la Carrier Corporation. No tenía muestras de lápiz labial en la boca ni esmalte en las uñas de las manos o pies y sus cejas eran naturales. ¿no es así? ¿Le gustaría conocer el barco? Fido tiene el mando y tengo algún tiempo -sin esperar una respuesta se agachó y bajó al puente de las bombas saltando los últimos ciento veinte centímetros. ¿Correcto? Ahora vamos a la parte delantera y así podrá ver los camarotes de la tripulación y seguiremos recorriéndolo hacia atrás. Bueno. Observó como la isla Silhouette se deslizaba a estribor y prometió no perder su paciencia. Era una pareja curiosamente unida. casi dócilmente. Lo único que necesitamos es agua para los baños y las duchas. Lo mejor de su fisonomía era el cabello rubio ceniza que caía pesadamente en la base del cuello. con sus enormes ojos azules claros sobre su marido. -Bien. Casualmente soy dueño del noventa por ciento de las acciones. Sí. La máxima velocidad es de catorce nudos. No le sería nada fácil vivir con él por cuatro días. pero no más. Bond jugó con la idea de que este hombre era impotente y que todo esa vigor y rudeza era sólo una comedia exagerada de virilidad. Pero no había nada del frío de una modelo en ella. se advertía aún inmadura. -La señora Krest se está vistiendo. Este barco fue construido por la Bronson Shipbuilding Corporation. Comería cuervo durante cinco días y no permitiría que ese maldito hombre le dañara lo que podría ser un magnífico viaje. ¿Le habría ordenado el señor Krest que así fuera. Tiene treinta metros de largo. en la forzada masculinidad del hombre. seis y medio de ancho y dos de calado. Motores Superior Diesel gemelos de quinientos caballos de fuerza cada uno. Hay dos unidades de cinco toneladas cada una. ahora los hechos. Esto sería un buen ejercicio mental para él. como una criatura germana de la naturaleza? Tal vez si. era un cuerpo cálido y una cara amistosa y confidente. ¿Tomando las cosas con calma? -el señor Krest estaba parado en el puente de los botes mirando en la abertura-. ¿Qué ha hecho usted con la mujer con quien vivo? Me imagino que la dejaría para que haga todo el trabajo. por esta razón logré lo que deseaba. Vaya. me gustaría conocer el barco. -Okay. en la forma en que ella se turbó al humillarla el señor Krest cuando les había ofrecido las bebidas. un Hemingway de edad madura con la voz de Bogart y la bonita muchacha sin artificios. Podría tener unos treinta años. A ocho nudos puede navegar cuatro mil kilómetros.

Bond siguió al señor Krest por el angosto pasadizo que corría a lo largo del yate y durante una media hora hizo comentarios apropiados refiriéndose a éste. tesoro -le dijo el señor Krest en voz suave-. Una cremallera se trabó -la chica recogió rápidamente una polvera y se dirigió hacia la puerta. casi fuera de vista.es el piso. Has tomado mucho tiempo arreglándote. ¿entiende? Recuerde. En las Seychelles. Si deseo que alguien deje de hacer algo no gritaré belay23. creí que ya estarías arreglando la bandeja de las bebidas. Bond se acercó casualmente al lado de la cama y lo levantó. al lado de la cama doble que obviamente pertenecía al señor Krest. o cocina como lo llamaba el señor Krest. Obtengo magníficos resultados. -Pero. vamos. Ella es suya. No tiene que preocuparse por la cabeza. -Enchapado en abedul de Vermont. Pero Bond estaba mirando un objeto que colgaba de la mesa de noche. Esa es otra maldita estupidez: tratar de convertir un poco de acero de madera en una mujer. era tan amplio como el lujoso dormitorio. Miró con dureza al señor Krest y repuso: -No me diga. donde manda capitán no manda marinero. Dijo: -¿Dónde lo consiguió? Estuve cazando un animal de éstos esta mañana. la altura minima de los techos es de un metro con noventa centímetros. Deslizó su dedo por el espinoso cartílago. -siguió la corriente de fantasías. que ciertamente era el yate más lujoso que había conocido. Bond puso el objeto otra vez en su puesto. La señora Krest estaba sentada al tocador. Abrió la puerta de este último sin golpear.. Ya iba a salir. -En Bahrein. Lámparas de vidrio en forma de mazorcas. No más: propia de los estadounidenses. Lo llamamos mi "Corrector". Todo detalle ofrecía una comodidad extra. Hasta el baño y la ducha de los tripulantes eran de lo mejor. Milt. 24. El señor Krest caminó hacia la puerta y manifestó con indiferencia: 23. es ilegal aun tener uno de éstos. Hasta ahora sólo he tenido que darle a Liz un latigazo de vez en cuando. . De todos modos. ¿en? -Lo siento. -Este es mi barco -corrigió-. Jim? -No tengo ninguna objeción. Alfombras mexicanas. Poniéndote un poco de Ritz para Jim. ni se diga de usarlos. Ese cuadro con el bote de vela es un original de Montague Dawson. Era un delgado látigo de más o menos un metro de longitud con un mango de cuero.. sino que erá hold it24. Les sonrió con nerviosismo y salió. ¿Me comprendes. Los árabes usan esto en sus esposas -rió entredientes-. Era la cola de una raya. y el corredor de acero inoxidable. donde los criollos son bastante rudos. Alto: usada por los ingleses. y al hacerlo sintió dolor.

Pero estos ejemplares raros ¿son fáciles de encontrar? Si el Smithsonian desea una concha marina.-Muchacho. Y lo llené allí mismo. enfermos. De modo que esto es como una expedición científica. El señor Krest bebió tres dobles. o un gigante panda. la ciencia. Los dos primeros son protegidos por la ley. como la Krest. señor Krest. una tortuga marina de Aldabra. que estaba dispuesto a ir a cualquier parte del mundo con el objeto de conseguirles ejemplares. entonces son diez mil. la Fundación Krest le dará el dinero. Bien. Dinero es todo lo que se necesita. lo que sucede es que este barco es territorio norteamericano. »"Excelencia -le dije-. "Una pequeña cosa. pero la sibilante voz permaneció suave y sin énfasis mientras. usted desea construir una piscina pública para enseñarles a los muchachos a nadar. ¿Me entienden? Fidele Barbey movió la cabeza dudosamente. y cerveza mientras comía. antes del amuerzo. usted parece haber nacido ayer. ¿puede usted conseguirlos cuando muchos no lo han logrado? El señor Krest movió la cabeza lentamente y repuso con tristeza: -Amigo. Le voy a dar un ejemplo. Algunas veces hay dificultad con los gobiernos. ¿Cuánto vale? ¿Cinco mil. según entiendo. simplemente se dona a cualquiera que no sea uno mismo o que dependa de uno y así se escapa de pagar impuestos. Se fundó una institución. De manera que puse diez millones de dólares en la Fundación Krest. Aquí está el cheque". teniendo . Bien. con un completo monopolio en la conversación. debido a que algún maldito animal está protegido o algo así. después de haber hecho unas averiguaciones en el pueblo. y ya que me gusta navegar y conocer el mundo. -Suena muy bien. la variedad completa de sus cauris y deseo el pez que estamos persiguiendo. niños. Llegué a su isla ayer con intenciones de obtener un loro negro de la isla Praslin. nuestro gran Instituto de Historia Natural. muchachos. diez mil? Bien. les explicaba el objeto del viaje: -Como verán ustedes. vodka en consommé helado. Vamos a conseguirnos una bebida. ¿La concha marina? Usted encuentra un hombre que la tenga y le ofrece tanta plata que termina vendiéndosela aunque haya lloriqueado durante una semana. ¿Quiere un panda? Puede comprarlo de un maldito zoológico que no pueda costear una nueva calefacción para sus reptiles o que desea construir un nuevo bloque para sus tigres o cualquier otra cosa por el estilo. ¿comprenden? En cada año tengo tres meses de vacaciones sin pagar un guisante -miró a sus huéspedes esperando que lo aprobaran-. En los Estados Unidos disponemos de este sistema de fundaciones para los tipos afortunados que tienen mucha plata y que no quieren pagar nada al Tesoro del Tío Sam. decidí construir este barco con dos millones de los que había donado y les dije a los del Smithsonian. La noche pasada fui donde el gobernador. Los pálidos ojos se oscurecieron un poquito y adquirieron un brillo acuoso. Excelencia -le dije. con propósitos caritativos hacia todos. la cosa es así.

Lo sentía mucho. pero viendo que se trataba del Smithsonian y que aún tenía el cheque en la mano. Comprendo que son protegidos por la ley. Necesito un ejemplar de esos loros negros y de las tortugas marinas de Aldabra que ustedes tienen aquí. Tiene varios de la clase Isabella y Mappa. ¡Otra vez mierda! Saqué mi chequera y firmé un cheque por cinco mil dólares y se lo coloqué debajo de las narices. muchachos. complacido de si mismo. Jim? -Probablemente le den una condecoración cuando llegue. Les dije que me lo escribieran en un inglés simple. para que me consiguiera el loro y la tortuga y ya empecé a negociar acerca de los cauris. de la Universidad de Witwaterstand. su cuerpo es de color rosado brillante y está cruzado por rayas transversales negras. ¿Podría usted creerlo? -abrió las manos en señal de incredulidad-. ¡Mierda! Lo miré y le dije: "¿Cuánto?" No. Bueno. lo coloca en un bolsillo y entonces la maldita muchachita se sienta y comienza a lloriquear. eh. recogí la bandeja de las conchas y salí precipitadamente ante de que el tal-por-cual se matara del remordimiento. Estamos recorriendo cerca de mil seiscientos kilómetros con un costo de varios miles de dólares para tratar de encontrar un maldito pez . ¿cómo les pareció. -Bueno. debe tenerse mucho cuidado ya que sus aletas son más puntiagudas que las del resto de los peces pertenecientes a esta familia. Si fuese encontrado otro ejemplar. -Levantó la vista-. a mi regreso me detuve en el pueblo e hice un trato con su estimado señor Abendana. Entonces le dije que se calmara. ¿Le importaría si llevo un ejemplar de cada clase a los Estados Unidos con destino al Smithsonian?" Hubo un poco de charla. Llorar por unas malditas conchas marinas. Los ojos son grandes y de un azul oscuro. llamado la "rareza de Hildebrand". Parece ser el único miembro de la familia de los peces ardillas. tiene este nombre en honor a su descubridor. Se recostó. muchachos? Sólo veinticuatro horas en la isla y ya tengo las tres cuartas partes de las cosas de mi lista. cerca a la isla de Chagrín. es de quince centímetros de largo. Abril 1925". Aquí está la traducción -volvió el papel-. el señor Abendana los ha estado coleccionando desde chico. en el grupo de las Seychelles. -Aquí tienen. Y sigue un poco de estiércol científico. Las aletas anales. que me fueron particularmente recomendados para que consiguiera. »Me los mostró. Los archivos del profesor Hildebrand dicen que él lo pescó en aguas de un metro de profundidad cerca del arrecife el suroeste -el señor Krest tiró el papel sobre la mesa-. Están muy bien cuidados. Obtenida con una atarraya por el profesor Hildebrand. ahí lo tienen. pero ni siquiera podía pensar en venderlos. El ejemplar conocido. no. ¿Correcto? Bien. el mercader.aún el cheque-. ¡Cinco mil dólares! No puede resistir la tentación. ¿y el pescado? El señor Krest se levantó de la mesa y abriendo un cajón del escritorio hurgó en él y sacó un pedazo de papel escrito a máquina. ¿Bastante astuto. al final negociamos con un estrechón de manos y todos quedamos contentos. Lo dobla. cada uno en un trocito de algodón. La cola es negra. Significaban mucho para él y cosas por el estilo. -Leyó en voz alta-: "La `rareza de Hildebrand´. ventrales y dorsales son rosadas. Lo miró. No podía siquiera pensar en venderlas. Bien.

Oh. ¿no es así? Esta vez será necesario llevar bastantes ejemplares y otras tantas cosas. Milt. Eso fue lo que viniste e hiciste. ¿No estaba esa horrible gente de la recolección de impuestos hablando de que no reconocería los gastos del yate y todo lo demás de los últimos cinco años si no llevábamos unos hechos científicos sobresalientes? ¿No fue asi como nos lo expusieron? -Tesorito -la voz era tan suave como terciopelo-. Murmuró: -Oh. Al amanecer del segundo día avistaron la isla de Chagrín. Nubes de pájaros. las pequeñas nubes en el horizonte que nunca se acercaban y que jamás traían viento o lluvia. La muchacha se llevó una mano a la boca. una pequeña mancha sobre la superficie del agua en la pantalla. coral seco y. cercanos a un brazo del arrecife en el que las largas y silenciosas olas siseaban. unas horas retirado del señor Milton Krest! Anclaron por fuera del arrecife a unas diez brazas de profundidad y Fidele Barbey los llevó por el canal en la lancha de motor. no. Sus ojos estaban muy abiertos.de quince centímetros. tesoro? Te has ganado un pequeño encuentro con el "Corrector" esta tarde. viviente. . En todo sentido la isla de Chagrín era el prototipo de una isla de coral. ¡Y hace dos años la gente de Revenue tuvo las agallas de insinuar que mi Fundación era una farsa! La señora Krest interrumpió impacientemente: -Pero nos toca. en un mar cristalino y bajo un sol incandescente. y luego la mancha borrosa que se encontraba en el arqueado horizonte comenzó a crecer con infinita lentitud hasta convertirse en media milla de verde orlada de blanco. no. ¡Cómo deberían bendecir este pequeño punto en el océano Indico las distintas generaciones de remeros que se inclinaban ante sus remos para navegar quizás unos dos kilómetros por día! Bond estaba de pie en la proa observando cómo los peces voladores salían de debajo del casco tan pronto el azul oscuro del mar se convertía en un profundo banco castaño. en un mundo desolado. el aire enrarecido y pesado. golondrinas de mar. por favor. Bond nunca había visto o imaginado antes cómo sería navegar en un mar tropical donde hay bastante cambio de brisas. después de cuarenta y cinco metros de una laguna poco profunda. Ya podía imaginarse el terrible peligro que esto significaría en el tiempo de la navegación a vela. Milt. Fue rastreada primero por el radar. blanco y verde. Era extraordinario avistar tierra después de dos días en los cuales el yate parecía ser la única cosa móvil. Era de unos veinte acres de arena. ¿qué tal si cierras el hocico y no te metes en mis asuntos privados? ¿Sí? -Ahora la voz era amable pero sin entusiasmo-: ¿Sabes lo que acabas de hacer. ¡Qué maravilloso poder caminar y nadar en lugar de estar sentado y durmiendo! ¡Qué placer tener unas horas de soledad. había un círculo de arbustos bajos.

El señor Krest había dicho que tenía dolor de cabeza. alga o una formación coralífera. automáticamente sus ojos empezaron otra vez la búsqueda. La vista de la arena era deslumbrante y no había sombras. Era como una esclava. levantaron vuelo tan pronto desembarcaron el señor Krest y sus amigos. Tal vez a ella le gustara. movimiento y la inacabable variedad de luces y sombras hace que la persona pierda su atención durante todo el tiempo. El señor Krest mandó erigir una carpa y se sentó a fumar un cigarro mientras descargaban el equipo de varias clases. Partió un huevo marino con la punta de su fianza y observó cómo los brillantes peces de arrecife lanzaron a atrapar los trozos de carne amarillenta esquiivando las espinas parecidas a agujas. Bond nadó sin prisa. Yo haré el resto. ¿Cómo podría exponérselo? "Oh Liz. pez. Bond sonrió detrás de su máscara. Era muy suave. ¡Al diablo con todo! No se metería en la vida de los demás. ¿Habría sido odio? Hubiera podido posiblemente ser una indigestión. ya sea una concha. Era una chica que vivía aterrorizada. "Si lo llega a ver -le ha recordado el señor Krest-. ¿Se le rebelaría algún día? ¿Sería capaz de apoderarse de un cuchillo o de una pístoala y una noche cualquiera. o quizás estaba hastiada de él. La combinación de color. hay que concentrarse y tener los ojos abiertos en busca de ese ejemplar particular. El señor Krest habia sabido escogerla. empezaron a inspeccionar sistemáticamente el arrecife que rodeaba la isla. ¡Qué desgradable sería que él encontrara la "rareza" para que el único que se beneficiara fuera el señor Krest! ¿Debería decir algo si la encontraba? Sería una chiquillada por decirlo así. Tengo en la carpa una cosa que es lo mejor que haya visto para atrapar peces". Y además la carnada para su "cuento de hadas" era demasiado preciosa. el segundo pez que algún hombre hubiera visto. Bond prosiguió con la búsqueda a través del país de las maravillas con un solo propósito en la mente: encontrar un pez rosado de quince centímetros de largo con franjas negras y ojos grandes. La señora Krest nadó y recogió algunas conchas marinas mientras Bond y Fidele Barbey se colocaban las máscaras de buceo y. Pero él sabia que ésa no era la respuesta. si quiere asesinar a su esposo. Había permanecido en la cama todo el día anterior. cuando él tomara el maldito látigo. sería una ridiculez. ¿No podría ella darse cuenta de que si presentaba el látigo como evidencia ante un jurado sería absuelta? Ella podría tener todas estas fantasías sin ese horrible y maldito hombre. sólo grite y no lo pierda de vista. Había un fuerte olor a amoniaco proveniente del guano que cubría de blanco los arbustos. El agua era tan liviana que podía flotar bocabajo sin moverse. No podía uno captar los sentimientos en esos suaves ojos azules. Las otras cosas vivientes eran los cangrejos terrestres que se arrastraban y frotaban entre las lianes sans fin y entre los cangrejos bayoneta que vivían en la arena. pero esas ventanas se le habían abierto una o dos veces y le habían mostrado lo que parecía el odio de un chiquillo. pero luego volvieron a posarse. ¿Debería él decírselo? No. no tendría ningún problema". muy maleable. mientras volvía a pensar en la muchacha. .rabihorcados. masoquista. ya que estaba bajo un contrato. matarlo? No. Bond hizo una pausa para descansar los ojos. nadando en sentido contrario cada uno. Cuando se está buscando un ejemplar submarino.

¿eh? -se rascó furiosamente una axila-. Era tan manso como un perro. Su concha es tan grande como una pelota pequeña de football. con pequeñas aldeas en ellas. fácilmente puedes cambiar todo esto por un apartamento en París o en Londres. Un maldito zancudo me picó. El schnórkel de Fidele estaba sólo a noventa metros. Los únicos que sueñan en islas de coral son los pobres imbéciles europeos. Y si lo hubiera hecho. ¿Cómo se usan estas malditas cosas? Debería echarle un vistazo al fondo del mar mientras estoy aquí. Estas islas pequeñas son un lugar muy desagradable. habría tenido problemas. El señor Krest había escuchado sus voces y salió a recibirlos. . Bond rió. Valen una buena suma de dinero. Creo que será mejor que echemos otra buscadita y después nos largamos de aquí. Oiga. como casi todos los peces que hay por los alrededores. Se levantaron y se dirigieron hacia la carpa. Bond reanudó. Tomen algo de comer y encontrarán cerveza helada en la bolsa de hielo. tiene toda la razón. Bueno. el señor rest empezó a hacer unas señales frenéticas. Ya habían completado el rodeo. A excepción de todos los peces que pueden encontrarse en el mundo. Mandaré a uno de mis botes un día de éstos para que las recojan. Liz no pudo soportar el olorcito y decidió regresar al barco. comieron ensalada de pollo y tomaron cerveza mientras observaban al señor Krest hurgar y atisbar en los bancos de arena. Esta es una isla endemoniada. También vi un pez loro azul de unos quince kilogramos.O el bastardo encontró el pez que buscaba o pisó una guitarra -alzó su máscara y corrió hacia mar. Fidele Barbey dijo: -Nada en mi sector. Mis familiares poseen alrededor de diez de más o menos un tamaño decente. No tuve el valor de matarlo. Me tropecé con una colonia de caracoles verdes. Después podremos cambiar de lado y continuar la búsqueda. Ahora desearía un trago y algo de comer. donde se acostaron en la ardiente arena. y tienen buenas entradas con la copra y las tortugas marítimas.Dejó de pensar en los Krest y miró qué tanto había explorado. No hay nada sino cangrejos. Vi dos o tres tiburones leopardos rondando por el arrecife. Pero tuve un golpe de suerte. Fidele dijo: -Por supuesto. Comenzó: -Pon un aviso en The Times y obtendrás carretadas -cuando. déme una de sus máscaras. a unos cuarenta metros. No encontrarás a nadie al este del canal de Suez que dé un céntimo por esto. estiércol de aves y agua por todos lados. Se sentaron en el interior de la ardiente carpa. La sangre en el agua los hubiera atraído. -Nada de suerte. Se reunieron y nadaron hacia la playa.

A estos peces de arrecife les gusta permanecer en los mismos sitios donde se alimentan. Enseguida se quitó la máscara y dijo al señor Krest. Bond retrocedió de la cueva del congrio y se paró en el agua. Bond se divertía de pensar que las piernas del señor Krest. Fido? -Muy bueno. Se lanzó hacia una mancha de algo suspendido en el agua. pues sólo se irá si se asusta. las mandíbulas medio abiertas dejaban ver las hileras de dientes tan afilados como agujas. y luego. La alfombra de algas terminaba en pedazos de coral y uno que otro cabeza negra. Es una cosa llamada Rotenone. Oiga. como si dejara el escenario después de un acto. ¿Y ahora cómo lo atrapamos? -Aja -pestañeó lentamente-. El pequeño pez pareció ocuparse conscientemente con un alga que se encontraba debajo de un cabeza negra. la primera vez que me pongo una cosa de ésas. buscando con los ojos en el brillante matorral. Milton Krest. lo encontré! -exclamó sorprendido-. que le llegaba hasta la cintura. -¡Maldita sea. Jim. emezando a dar vueltas a su alrededor. Incitó al congrio con su arpón. El señor Krest se quitó la máscara. señor Krest. Sus ojos dorados vigilaban a Bond con cautela. Lo examinaba con sus ojos azules oscuros sin miedo. aumentadas por el agua al tamaño de troncos de arboles. encontré el maldito pez. La cabeza de un congrio verde se asomaba por un hueco. como para mostrar que se encontraba allí. vaya y eche un vistazo y no deje que el maldito se nos escabulla. tomé una de esas caretas. ¿ve? -se dirigió a Bond-. y encontré el maldito pez en quince minutos exactos.El señor Krest estaba parado en el agua. Fidele Barbey los estaba esperando. Bond nadó suavemente. Con gran excitación señalaba la superficie. No nos afecta porque no tenemos agallas. quien permanecía observándolo a través del cristal de su careta: -Sí. El señor Krest le dijo en forma impetuosa: -Fido. Magnifico. Bond se detuvo y salió a flote. Doce variedades de mariposas y otros peces correteaban por entre las rocas del arrecife una pequeña langosta husmeaba a Bond con sus antenas. ¿Qué me dice. Bien. Basta verter un poco en el agua por sobre lo que está buscando y allí permanecerá. ya lo he hecho -siguió a Bond calmadamente hasta la playa. dos expertos. ¿Qué piensa acerca de esto? Después que ustedes. Fido y yo llevaremos el veneno -señaló hacia el lugar que ahora tenía tanta importancia . Lo conseguí de un químico amigo mío. nadó lánguidamente hasta perderse entre la bruma. Es mejor alejarnos de aquí sin hacer ruido. Una mancha roja se materializó a través de la lejana niebla y vino hacia él. que está hecha de la raíz de derris y con el cual pescan los nativos del Brasil. Tengo algo especial. pero éste sólo mordió la punta metálica y se escondió. Yo. Es algo así como un veneno que les contrae las arterias de las agallas y los sofoca. estaban a menos de treinta centímetros de las madíbulas del pez. Al final lo conseguirá con toda seguridad. han estado buscando toda la mañana. éste es el pez que busca.

Jugó durante un momento alrededor de unas piedras y despues se alejó por el agua brumosa. ¿Bien? Bond respondió: -Bien -y se internó en el agua. moviendo sus pequeñas aletas como hélices. iban a morir unos cien. ¿quién era el amo en el mundo de pequeños peces? ¿A quién le temían? ¿A la barracuda enana? ¿A un ocasional pez espada? En ese . se alejó rápidamente. Tú eres mi única mirilla. Bond negó con la cabeza. -Bien.para él-. todos seguían en sus asuntos. ¿Cuánto tiempo durarían sus efectos? ¿Hasta qué lugar llegaría en el arrecife? Probablemente no serían mil sino más de diez mil los seres que morirían. como si se hubiera perturbado por que había visto allí. El congrio tenia su puntiauda cabeza fuera del agujero y la langosta volvió a cudriñarlo. picoteaba entre la arena y un par de los inevitables sargentos mayores con sus franjas negras y amarillas aparecieron de repente. Partió un huevo marino y enseguida todos se abalanzaron para atrapar el mejor pedazo. ¿Correcto? Pero por amor a Dios sincronice bien el tiempo. Alzó la cabeza y vio que el señor Krest estaba a unos quince metros a la derecha sosteniendo la chata caneca. Sí. como si tuviera una cita con Bond. Una belleza de peñasco. Bond hundió la cabeza. Había una pequeña comunidad. quizás mil pequeños seres. Tan pronto él diera la señal comenzaría a derramar el liquido sobre el agua y así éste se esparcería perfectamente sobre la superficie. Un pequeño pulpo que se había camuflado entre el coral reveló su presencia y se dirigió hacia la arena. Pronto. Observó sus ojos a través del vidrio y luego. -Alzaré mi pulgar cuando vuelva. rojo y negro. atraídos por el rastro del huevo de mar que Bond había partido. para obtener pez en el cual muy poca gente estaría vagamente interesada de ver en un museo localizado a unos ocho kilómetros de allí. Sólo tengo una caneca de veinte litros. Jim. Lentamente el mundo submarino que abarcaba Bond con la vista se fue acostumbrando a su presencia. Esta vez se le acercó bastante a la cara. Entonces tendrá derramar el Rotenone rápidamente. Adentro del arrecife. -¿Ya? -gritó el señor Krest. Cuando él lo indicara la sombra de la muerte vendría con la corriente. vistiendo de dorado. produciéndole cosquillas. Unos pececillos que parecían de acuario picaban sus piernas los dedos de los pies. la "rareza de Hildebrand" apareció. La langosta azul y amarillo avanzó un poco fuera de la roca permaneció allí observándolo con extrañeza. Un pequeño pez tronco apareció. Al minuto. todos estaban allí. Derramaré el Rotenone cuando desee usted. Este correrá hacia allá. Nadó perezosamente hacia donde había estado antes. cada uno en su oficio.

Era un acto ridículo y despreciable de sabotaje del cual ya se sentía avergonzado. tiempo para darle otra oportunidad de agarrar la "rareza de Hildebrand". pero ése era un pez dañino. -Lo sé. Bond volvió a colocarse la careta y se acostó sobre la superficie. Todo estaba lo mismo en la pequeña comunidad. Parecía como si hubieran contraído el mal de San Vito. Era Fidele Barbey. estaba alerta. Al momento vio cómo la mancha roja se acercaba desde la lejanía. Había aún tiempo para detener al señor Krest ante de que se perdiera todo el líquido. Nadó hacia él como si no fuera un extraño y permaneció mirándolo. Pero no se encontraba ni siquiera hambriento. Bond se incorporó y observó hasta que la última gota había caído. El pez volvió a desaparecer veloz entre la brumosa agua. Bond le dijo dentro de su máscara: -Maldita sea. Barbey dijo con indiferencia: -No podrán gemir con esta cosa. muchas veces no había vacilado en matar hombres. Alzó la cabeza y furiosamente levantó el pulgar. Los iba a matar podría decirse que por diversión. llamado Krest. Ya llegó a donde ustedes. era una mancha brillante que reflejaba el cielo azul con un brillo metálico. James Bond. quien miró hacia arriba. Jim. El congrio verde salió despacio de su agujero en el banco de coral. -Listo.momento un amo grande y completamente desarrollado. ¿Qué era esa inquietud de ahora? No le había importado matar a la raya. todos parecieron volverse locos. amigos -gritó alegremente-. Los de aquí eran gente amistosa. No sienten nada. mientras que él. con asombrosa rapidez. con sus . -Los peces son de sangre fría. -Me siento como el que dio la orden de soltar la bomba en Nagasaki. Dos piernas morenas aparecieron a la vista de Bond. Mueren sofocados. ¡Al diablo con el señor Krest! Ahora el liquido se esparcía lentamente con la corriente. Sí. lo sé -gran parte de la vida de Fidele había transcurrido matando animales y peces. Varios peces comenzaron a dar vueltas furiosamente y cayeron como hojas sobre la arena. El aceitoso líquido café oscuro se derramaba sobre la superficie de la laguna. y de pronto. -¿Cómo lo sabe? Los he oído quejarse cuando están heridos. Bond levantó la máscara por sobre su cabello. caminaba por entre ésta. esperando. ¿Qué le remuerde? Son solamente peces. Bond volvió a introducir la cabeza en el agua. ¿Qué sucede allá? No tenemos tiempo de hacer una tertulia. el gran destructor. apártate de mí -y le dio un pinchazo con su arpón. El señor Krest. Meta la cabeza. Traía una gran cesta atada al pecho y una red de mango largo. ¿GENTE? ¡La personificación de los animales y cosas! -¡Oiga! -se oyó la voz del señor Krest-.

De nuevo vio más carnicería. Lo llevó por debajo del agua hasta donde el señor Krest para que no perdiera sus colores y cuando estuvo cercano a él le dijo: -Aquí está -y se lo entregó. La pequeña langosta dio tres golpes con la cola y cayó de espaldas. Un pez espada pasó batiendo su nariz de un lado a otro. Se sumergió aprisa para no oír la respuesta del tipo. se oía el ruido de salpicaduras de agua causado por peces aún más grandes que trataban de escapar. su pez. volviera! Quedó paralizado. congrios verdes y con lunares y langostas de todos los tamaños. gusanos. Le gritó impacientemente a la máscara de Bond: -¿En dónde diablos está el pez? Bond levantó la máscara: -Parece como si hubiera logrado escapar antes de que llegara el liquido. Cabía justo en su mano. camarones. Y luego en la arena cayeron los cuerpos que traía la corriente: peces de panza blanca. No. Como si fueran empujados por el soplo de la muerte. peleando contra la muerte. . Sólo tuvo que agacharse para recogerlo. el pez seguía aproximándose. No obtuvo ningún resultado. Aún lo estoy buscando. ante los ojos de Bond. Perezosamente la "rareza de Hildebrand" se le acercaba. Quitó el seguro del arpón y disparó en dirección al pez. Los ojos del señor Krest estaban enrojecidos por el sol y el resplandor. la palma fue pinchada levemente por la negra y espinosa aleta dorsal. Se alejaba. sobre la arena. los erizos de mar se desprendían de las rocas para dejar manchas negras. porque él lo había salvado.mandíbulas abiertas. Más abajo. sacó su mano libre del agua y la dejó caer dando un fuerte golpe en el agua. En la bruma lejana se veía una mancha rosada. Colocó los pies sobre el fondo y comenzó a caminar por entre los cadáveres que había esparcidos por allí. cayó en la arena y permaneció inmóvil. una breve brisa. De repente se lanzó en dirección a Bond. se paró con cuidado en la cola y cayó suavemente de lado. atravesando el laberinto de canaletes que dejaba el arrecife. como de tinta. Aun así. El hermoso pez rojo y negro pareció hacer una pausa y estremecerse. Bond sintió algo que le tocaba el hombro. Enseguida nadó hacia la orilla. los pesados cuerpos. Uno por uno. ¡Pero sin duda ya habría pasado el efecto del veneno en caso de que el pez. el pulpo soltó sus ventosas de donde estaba agarrado y cayó al fondo bocabajo. pasaron lentamente. cerca del arrecife. No hubo ni siquiera un último coletazo. Sin importarle que el señor Krest lo estaba mirando. Se había puesto en los labios una pasta blanca para prevenir quemaduras. ahora regresaba. más cadáveres. ya perdiendo sus colores.

el señor Krest ordenó que se preparara lo que llamaba una "cana al aire". Y ese champagne rosado -se dirigió a Bond-. tesoro? -le había estrujado el mentón y las mejillas haciendo contraer los labios pálidos de la muchacha. Rusia y China". por supuesto que caviar -separó las manos-. He terminado con mi último objetivo y ahora sí podemos largarnos de las malditas Seychelles y regresar a la civilización. De ese modo nos dijeron que conserváramos los ejemplares. Esa noche el señor Krest se emborrachó seriamente. como Inglaterra. los había cerrado con fuerza. muchacho? -En mi opinión. pedirían prestado un poco de dinero para que . Hagámoslo. era un activo que estaba desapareciendo muy rápido. Venecia. Y aquella noche.Aquella tarde. Milt -dijo medio sonriente-. ¿Qué dices si vamos a Mombasa después de embarcar la tortuga y el loro negro? Tomamos un avión a Nairobi y allí transbordamos a otro avión más grande que nos lleve a Roma. Le explicó con gran suavidad por qué Europa. Ocasionalmente algún país agradable y pequeño. que se mostraba casi superficialmente en su proceder. está muy completa. todos están seguros en nuestra morgue. bebidas buenas y abundantes y todos los demás adornos indispensables.sólo hay tres potencias: América del Norte. La joven se frotó la cara. que aún tenía las manchas blancas de los dedos de su esposo. ¿sí? ¿Qué mandamos preparar para la comida? -Diablos. ¿Le parece bien. -Ay. Ya mandé un mensaje a las agencias noticiosas y al Smithsonian. cuando el "Wavekrest" hubo enfilado hacia su punto de partida por el sendero que formaba la inmensa luna amarillenta. La cabeza redonda y dura se agachaba en forma deliberada sobre los hombros. Pero primero daré una conferencia de prensa. y admitió que también algunos de los que habían formado parte en el pasado de la liga mayor. conchas. Hoy ha sido un día maravilloso. Los besó secamente. después de la cena. Mis contadores seguramente se alegrarán de obtener algunas noticias para mostrárselas a los recolectores de impuestos. su primer blanco fue James Bond. casi me aplastas. Y la idea de ir a París es magnífica. junto con otras tinajas llenas de basura que recogimos por ahí: peces. -Tenemos que celebrarlo. La voz suave a lo Bogart se volvió más suave y lenta. Pero donde más se le notaba era en las cosas que decía. -Cambió de tema-: ¿Qué hizo con el "premio"? -Se encuentra en una solución de aldehido fórmico y agua en el puente de los botes. celebrémoslo. Pero sí. Le tomaba mucho tiempo volver a encender a cada rato su cigarro y un vaso fue derribado de la mesa. Ese era el gran juego de póquer y nadie tenía las fichas o cartas para tomar parte en él. Creo que será divertido. Bond observó los ojos de ella. con Inglaterra y Francia a la vanguardia. París o a cualquier lugar que te interese. Había una crueldad violenta. pero no se le notaba mucho. El señor Krest la soltó. pues necesitamos armar un gran acto para cuando lleguemos. "Hoy en día -dijo el señor Krest. Un tarro de esos Hammacher Schlemmer de un kilogramo. Liz. Enviaremos el maldito pez por correo en cuanto lleguemos a un lugar civilizado. ¿Qué dices. un deseo patológico de herir. No conoces tu propia fuerza.

Los ojos del señor Krest estaban aún sobre la muchacha. Milt -los ojos de Liz Krest se veían ansiosos. James? -Correcto -admitió Bond-. Añadió: -Sus argumentos me recuerdan un aforismo más bien agudo que escuché cierta vez sobre Estados Unidos. Le parecía que si el señor Krest no se retiraba. era un lugar para ver edificios viejos. téngalo en cuenta. no está del todo mal -sus ojos se cerraron un poco cuando se volvió a mirar a su esposa-. ¿Alemania? Bueno. Jim. De todas maneras. ¿no era así. tesoro. -hizo una pausa-. No.. ¿Por qué estás tan nerviosa? Porque era una broma. Después leí acerca de ellas y pareció que mis primeras . Claro que no estoy de acuerdo con lo que dice James. Seguro que me acordaré. no pasaría mucho tiempo antes de que él tuviera que darle un solo golpe fuerte en la quijada.. Ahora ie tocaba el turno del tratamiento a Fidele Barbey. Parecían conocer ya los signos-. Me acordaré de ella. la reina y otras cosas por el estilo. La primera vez que las ví en un mapa creí que eran las travesuras de una mosca -rió entre dientes-. Le dijo que había encontrado sus puntos de vista más que simples. ¿Recuerdas? -Oh. Y aun llegué a tratar de limpiarlas con el dorso de la mano. -Hablemos de sus islas. Pero eso era sólo ser cortés. tesoro. ¿Francia? Sólo valía por su buena comida y mujeres fáciles. gente simpática. era sólo un chiste. El señor Krest desechó el resto de los países con comentarios similares y después le pidió a Bond su opinión. Inglaterra. tal vez se atrevería a decir un poco ingenuos. en especial whisky. Bond calculó que hasta ese momento el señor Krest ya debería haberse tomado una botella de diversas bebidas alcohólicas. Fido. -Se trata de que Estados Unidos ha progresado de la infancia a la senilidad sin haber pasado por un período de madurez. como algunas veces le toca a uno. Una especie de casa de reposo. todavía tenían coraje. ¿eh? Recuerdo que una vez consideraste a los estadounidenses como unos chiquillos. ¿Le molestaría escucharlo? -De ninguna manera. ¿Italia? Sol y spaghetti. ¿Cómo puedes traer eso a primer plano? Sabes muy bien que lo que dije se refería a las tiras cómicas de los periódicos. Como cuando dijo el señor Krest que Inglaterra era sólo ruinas y una reina. buenos deportistas. pero esas dos guerras perdidas les habían arrancado el corazón. Bond ya estaba completamente aburrido del señor Krest. Dijo suavemente: -Caray. El señor Krest miró pensativamente a Bond y por último dijo: -Pues.pudieran competir con los mayores. como cuando hay que prestarle dinero a un amigo que ha quedado en la bancarrota y está jugando. Creo que tú estás de acuerdo con esa observación de Jim.

Ellos quieren hacerlo todo aburrido. Me gustaría hacer algo parecido en mi círculo familiar -miró a su esposa. ¿Dónde vivías en ese entonces? -En Ringwood. Nunca había visto tantas en mi vida. Se acercó a donde él estaba. ¿Estás seguro de que no le molesta dormir aquí afuera? -Por supuesto que no. Pero después pensé que sería mejor regresar a ver si tenías de todo. Se volvió y vio que era Liz Krest. me imagino. . Explicó con voz forzada: -Dije que me iría a la cama. El resto de la familia no aprueba su proceder. ¿eh? -el señor Krest le guiñó a Bond-. cuando era chica creía que las estrellas eran huecos en el cielo. No es vida alguna andar inspeccionando las playas. me agrada. Diez minutos después Bond oyó las suaves pisadas de alguien que bajaba del puente de los botes. y que fuera de ella sólo había una luz muy brillante. Ha manchado por completo nuestra reputación e hizo un agujero en nuestra fortuna. Bond había retirado su silla y había salido al puente de las bombas tirando la puerta detrás de sí. -Usando a los bastardos de la familia como obreros. Ella le tocó la manga. Sabes. ¿verdad. Pensaba que el mundo estaba rodeado por algo así como una sombra negra. tomando un tema familiar: -Las constelaciones que más me gustan son las del Cinturón de Orion y la Cruz del Sur. Antes que el siguiente escarnio pudiera ser dicho. ¿En qué consistía? ¿Conchas de cauris? -No precisamente -Fidele no estaba aún acostumbrado al toque de aspereza que tenía el señor Krest. New Forest. -Ciertamente has recorrido un camino muy largo y tal vez lo hayas encontrado un poco triste. Creo haber oido que uno de sus familiares tiene contabilizados más de cien hijos ilegítimos. Los labios de caucho aumentaron su rictus. Creo que hicimos bastante con las tortugas y las madreperlas hace unos cien años cuando estaban en furor esas cosas. La copra también ha sido una buena fuente. Es mejor este aire que el enlatado de adentro.impresiones habían sido correctas. Uno tiene unas ideas tan ridiculas cuando joven -levantó la vista esperando que él no la desairara. Bond le dijo: -Probablemente tienes razón. No sirven casi para nada. en la popa. Me pregunto por qué un hombre inteligente como usted no se larga de unas islas como éstas. Muy buena idea. -Fortuna familiar. Parecía amablemente embarazado-. Y es maravilloso mirar las estrellas. Fidele Barbey repuso sin inmutarse: -Ese es mi tío Gastón. muchacho? -sonrió descaradamente. Quizás ésa sea la atracción. Era un buen lugar para ser criado y agradable para los muchachos. Creo que no soy una buena posadera. Uno no debería creer todo lo que dicen los científicos. Me gustaría volver algún día. Las estrellas eran pequeños agujeros que dejaban entrar minúsculos rayos de luz. Fido. Ella manifestó ansiosamente. ¿eh.

-Por favor, no digas eso. Tú no entiendes... - había un matiz de desesperación en la suave voz-. No puedo envidiar lo que los demás tienen, el resto de la gente. Mejor dicho -rió nerviosamente-, no me vas a creer, pero hay cosas que casi había olvidado, como una charla tan amena durante unos minutos y una persona como tú para conversar -de repente le tomó la mano a Bond y la retuvo con firmeza-. Perdóname, pero sólo quería decirte eso. Ahora me iré a la cama. La suave voz vino de sus espaldas. Lo que decía era un farfulleo, pero cada palabra estaba completamente separada de la siguiente. -Vaya, vaya. ¿Qué sabes tú? ¡Conque en líos con el buceador! Permanecía en la puerta que daba al salón, las piernas separadas y los brazos por sobre la cabeza agarrando el dintel. Se parecía a la silueta de un mandril debido a la luz que le daba por la espalda. El aire frío y libre del salón salió pasándolo y entibiando por un momento el ardiente aire nocturno del puente de las bombas. El señor Krest dio unos pasos adelante y cerró la puerta. Bond caminó un paso hacia él con las manos colgando libremente a sus costados. Midió la distancia que lo separaba del plexo solar del señor Krest. -Lo mejor es que no haga esa clase de conclusiones, señor Krest. Y cuide su lengua. Ha tenido mucha suerte en no salir apaleado en lo que va de la noche. No la fuerce mucho. Usted está bebido, vayase a la cama. -¡Aja! Miren a nuestro imprudente amigo -la cara iluminada por la luna se dirigió lentamente de Bond a su esposa. Hizo con los labios una mueca de desprecio a lo Habsburgo, sacó un pito plateado del bolsillo y lo hizo girar en la cuerda-. Sin duda no se lo imagina, ¿verdad, tesoro? ¿No le has contado que los tales Heinies no son sólo de ornamento? - volvió a mirar a Bond-. Muchacho, si se me acerca un poco silbaré con esto, sólo una vez y, ¿sabe qué?, será la última vez que icen al señor Maldito Bond -hizo un gesto hacia el mar- y lo boten por sobre la barandilla. Hombre al agua. Qué calamidad. Retrocedemos para buscarlo y, ¿sabe qué?, de pura casualidad retrocedemos y las dos hélices gemelas hacen el resto. ¡Podría creerlo! ¡Qué mala suerte para un muchacho como el simpático Jim, de quien todos estábamos tan encariñados! -se balanceó en los pies-. ¿Ya captó la imagen, Jim? Okay, entonces seamos todos amigos de nuevo y cerremos los ojos durante un rato -llegó y agarró el dintel de la compuerta y se volvió hacia su esposa. Alzó la mano libre y lentamente dobló un dedo-. Anda, tesoro, es hora de dormir. -Sí, Milt -los ojos abiertos y atemorizados miraron a Bond de lado-. Buena noche, James -sin esperar una respuesta se agachó para pasar por debajo del brazo de su esposo y casi corrió a través del salón. De nuevo el señor Krest levantó la mano. -Tómelo con calma, muchacho. Sin pasiones, ¿eh?

Bond no replicó nada. Continuó mirando con dureza al señor Krest, el cual rió inciertamente y dijo: -Bien entonces -entró en el salón y cerró la puerta. Por la ventana Bond vio al señor Krest caminar tambaleante a través del salón y apagar las luces. Entró al corredor y después hubo un resplandor de luz del dormitorio y por último todo quedó en la oscuridad. Se encogió de hombros. ¡Dios mío, qué hombre! Se inclinó sobre la barandilla de popa, observó las estrellas, el relampagueo de las fosforescentes y cremosas olas y se propuso lavar su cerebro acerca de estas cosas y relajar la tensión de su cuerpo. Media hora mas tarde, después de ducharse en el baño de la tripulación, Bond estaba preparando su cama con un montón de cojines Dunlopillo cuando oyó un grito escalofriante. Perturbó el silencio de la noche y desapareció. Era la muchacha. Bond corrió por el salón y siguió por el pasadizo. Con la mano sobre la puerta del dormitorio, se detuvo. Podía oír sus sollozos y, por sobre ellos, la voz suave e igual del señor Krest. Quitó la mano del picaporte. ¡Diablos! ¿Qué podía hacer? Ellos eran marido y mujer. Si ella estaba dispuesta a seguir tolerando a su marido sin matarlo, qué sacaba él con jugar el papel de Sir Galahad. Bond regresó despacio por el pasadizo y cuando estaba en el salón oyó de nuevo el grito, esta vez menos penetrante. Maldijo, salió y se acostó en la cama improvisada, tratando de concentrarse en el ronroneo de los diesels. ¿Cómo podía una chica tener tan pocas agallas? ¿O sería que una mujer podía resistir cualquier cosa de un hombre? ¿Cualquier cosa a excepción de la indiferencia? La mente de Bond no quería calmarse y el sueño se le alejaba cada vez más y más. Una hora después, Bond había llegado al filo de la inconsciencia cuando, por encima de él en el puente de los botes, el señor Krest comenzó a roncar. A la segunda noche de haber partido de Port Victoria, el señor Krest había salido a acostarse en la hamaca que tenían colgada entre la lancha de motor y el bote de remos. Pero esa noche el señor Krest no había roncado. Ahora los ronquidos profundos, rápidos y totalmente perdidos provenían de las grandes pildoras azules para dormir tomadas encima de mucho alcohol. Esto ya era demasiado. Bond miró su reloj. La una y media. Si los ronquidos no cesaban en diez minutos iría a la cabina de Fidele Barbey y dormiría en el suelo, aunque despertara tieso y congelado de frío. Bond observó la manecilla luminosa de los minutos recorrer lentamente el cuadrante. ¡Ahora! Se había puesto en pie y estaba recogiendo su camisa y los pantalones cortos cuando, proveniente del puente de los botes, vino un golpe pesado, seguido al instante de ruidos confusos, un terrible ruido de sofocación y un gorgoteo. ¿Se había caído del chinchorro? De mala gana Bond tiró sus cosas al piso, se acercó a la escalera y la subió. Tan pronto sus ojos estuvieron a la altura del piso del puente de los botes el ruido de sofocación desapareció y en cambio se escuchó uno más espantoso, el martilleo de unos talones en el piso. Bond conocía muy bien este sonido. Saltó los últimos escalones y corrió hacia la figura que aparecía con los brazos abiertos, acostado de espalda, a la luz de la luna. Se detuvo y se arrodilló

lentamente, aterrorizado. El horror de la cara de un estrangulado era más que suficiente, pero lo que le salía por la boca abierta al señor Krest no era la lengua, era la cola de un pez. Sus colores eran negro y rosado. ¡Era la "rareza de Hildebrand"! El hombre estaba muerto, horriblemente muerto. Cuando le metieron el pez en la boca, debió de haberse incorporado y tratado de sacárselo, con gran desesperación. Pero las espinas dorsales y anales de las aletas salían por la piel manchada de sangre, alrededor de la obscena boca. Bond se estremeció. La muerte debería de haberle venido en un minuto. ¡Pero qué minuto! Se puso de pie y se dirigió hacia la hilera de jarrones de vidrio que contenían los ejemplares debajo de los plásticos protectores: la cubierta de uno de ellos estaba en el suelo al pie de un jarrón. Era el último de la hilera. La limpió cuidadosamente en la tela del chinchorro y después, teniéndola agarrada con la punta de las uñas, la colocó sobre la boca del jarrón. Regresó al lado del cadáver. ¿Cuál de los dos había sido? Había un toque diabólico en el hecho de usar el pez trofeo como arma de homicidio. Eso sugería que era la mujer. Ciertamente tenía sus razones. Pero Fidele Barbey, con su sangre criolla, podría al mismo tiempo haber tenido la crueldad y el humor macabro. Bond podía escucharlo decir: "Je luí ai foutu son sacre poisson dans la gueule". Si, después que él había abandonado el salón, el señor Krest hubiera seguido pinchando a Fidele acerca de las islas y en especial acerca de su familia, Fidele Barbey no le habría pegado allí mismo y en ese momento ni habría usado su navaja, sino que habría esperado a planear algo mejor. Bond miró toda la cubierta. Los ronquidos hubieran podido ser buena señal para cualquiera de los dos. Habia escalerillas a ambos lados del puente de las cabinas que llevaban al de los botes en la mitad del barco. El hombre que estuviera con el timón en la cabina del piloto probablemente no habría oído nada por sobre el ruido de los motores. Sacar el pez de la solución y metérselo en la boca abierta habría sido un trabajo de muy pocos segundos. Se encogió de hombros. Quienquiera que hubiese sido no había pensado en las consecuencias, las pesquisas inevitables, quizás un juicio en el que él, Bond, podría ser un sospechoso adicional. En realidad todos ellos iban a meterse en un lío bárbaro si él no arreglaba un poco las cosas. Miró por sobre la barandilla del puente de los botes. Debajo estaba el puente de un metro de ancho que recorría toda la longitud del barco. Entre éste y el mar había una barandilla de unos setenta centímetros de alto. Suponiendo que la hamaca se hubiera roto y que el señor Krest hubiera rodado por debajo de la lancha de motor y por sobre el borde del puente superior, ¿habría podido caer al mar? Difícilmente, con ese mar tan tranquilo, pero eso era lo que tenía que hacer para que así lo creyeran. Bond se puso en marcha. Con un cuchillo de mesa que consiguió en el salón, desgastó una de las cuerda? principales de la hamaca y después la rompió para que quedara arrastrándose en el piso con naturalidad. Enseguida, con un trapo húmedo, limpió las manchas de sangre que había en el tablado y las gotas de solución que se habían derramado de la jarra del ejemplar. Ahora vino la parte más difícil, manejar el cadáver. Cuidadosamente lo llevó hasta el borde de la cubierta, bajó la escalinata y, agarrándose con fuerza, llegó hasta el borde. El cadáver le cayó encima con un abrazo pesado y borracho. Bond

Los dos hombres. sino hasta las diez. Regresó al puente de los botes. Incluso Bond. Los tres permanecían rígidos y más bien embarazados. Bond se había preparado un desayuno en la cocina del navio y estaba comiendo cuando Liz entró a preparar el de ella. con la mujer en medio. se deshizo del cuchillo y del trapo húmedo y bajó la escalerilla dirigiéndose hacia su cama. -¿Recuerdas qué le dije desde que empezó la cosa. Se apoyó contra la puerta del salón. Aún estaba en la cama. cercana al pozo. cada cual conservando sus pedazos de secreto. Bond decidió forzar el paso. cada uno tratando de confiarles a los demás que los secretos que tenían estaban seguros allí.se tambaleó con el peso. Los colores fúnebres contrastaban muy bien con el dorado de su piel. Antes de diez minutos ya estaba dormido. estaban en la barandilla del puente de las bombas viendo cómo la brillante playa pasaba al lado del espejo madreperla del mar. Se pone un poco imposible cuando ha tomado mucho. y le dijo: . Tenía un quimono azul de seda que le llegaba hasta las rodillas. le dio una última ojeada. que estaba acostada sobre el estómago en el puente de las bombas leyendo una revista. Algún día alguien le va a cerrar esa inmunda boca para siempre. un vaho de whisky rancio. Al llegar las once de la mañana y ninguno de los otros dos tratar. Casi siempre se siente muy apenado a la mañana siguiente. El único que sólo podría traer desventura seria un oficial criminologista muy cuidadoso. Pero perdona a Milt. Había manchas negras bajo los ojos y comió su desayuno parada. ¿Había sido muy rudo con el señor Krest? No podía acordarse sino de que le había dicho que estaba comportándose muy groseramente con él. y el cuerpo se fue dando vueltas entre las pequeñas ondas que producían las hélices. Eran las dos y un cuarto. listo a deslizarse hacia adentro si el timonel llegaba a bajar a investigar qué estaba sucediendo. no había despertado. y un pañuelo blanco y negro alrededor del cuello. un chapoteo pesado. Dijo que tenía una "resaca". Ya verás. Se había duchado en el baño de los tripulantes y había hablado con el timonel antes de bajar a ver qué le había pasado a Fidele. se acercó a la barandilla y lo arrojó. Le susurró conspiradoramente: -Te pido excusas por lo de anoche. Parecía que aquella mañana se habían puesto de acuerdo en dormir hasta tarde. Detrás de ellos estaba el mar encendido de rojo y oro rayado con aguamarina. Miró con dureza a Liz. Tuvo una última ojeada repugnante de la inflamada cara obscena. Pero parecía perfectamente calmada y cómoda. por decirlo así. Pero no hubo ningún movimiento y la marcha pesada y metálica de los dieseis continuó. de romper el silencio. Creo haber bebido también un poco más de la cuenta. James? -Había continuado-: Es un completo bastardo. a las seis. aumentando la velocidad a doce nudos. Aquella tarde lograron llegar a North Point. Realmente es muy bueno. Bond suspiró profundamente. Liz Krest tenía un vestido blanco de lino con un cinturón de cuero negro. debido al sol.

Tendremos que enviar un mensaje por radio a Port Victoria. Le voy a decir a Fritz que aumente la velocidad. el contramaestre. Fritz. se estará quemando al sol. Bond repuso: -Si está durmiendo en el puente de los botes. Estaba durmiendo en el puente de los botes. Sin levantar la vista manifestó: -Debe estar en la cabina de pilotaje. ¡Vamos! ¡En marcha! Cuando la conclusión inevitable se estaba acercando. No tengo ni idea de a qué hora. Bond dijo: -Tal vez Fidele tiene razón. señor. ¿Por qué? ¿Anda algo mal? Bond trató de llenar su cara de ansiedad. Miraré adelante. Liz -dijo-. No está aquí. ¿dónde está tu esposo? ¿Durmiendo aún la "mona"? Ella frunció el ceño. y los maquinistas estaban allí. Entró en la cabina. -No está en la popa. Iré a ver. Bond preguntó: -¿Alguien ha visto al señor Krest? Fritz parecía confundido. No se encontraba muy bien anoche. pobre Milt! No había pensado en eso. -Cálmate. Subió a su hamaca en el puente de los botes. Yo veré que todo salga bien. -No. -¡Oh. Ha habido seis horas de luz y sería imposible que se hubiera caído sin ser oído o visto. -Supongo que sí. ¡Vamos! Busquen por todas partes. Debió de suceder en la noche. Creo que más de seis horas en estos mares es simplemente . Fidele Barbey tenía una fila de bolas para jugar a los bolos. No te metas en esto.-A propósito. pero no está allí y la hamaca está rota. Gritó ansiosamente: -Jim. Liz Krest tuvo un ataque corto pero convincente de histeria. Creo que seria innecesario regresar. Y la hamaca está rota. Bond la llevó a su cabina y la dejó llorando. pues me había tomado una pildora para dormir y quedé profunda al momento. Comenzó a subir la escalerilla y cuando su cabeza estaba por encima del nivel del piso se detuvo.

James.para no seguir vivo. Bond vio cómo la lancha de Aduanas y de Inmigración abandonaba Long Pier y se les acercaba. El problema es que realmente no sé a dónde dirigirme. Guardando cierta distancia al quebrado arrecife. -¿Quieres decir. Ella se quedó mirándolo con los ojos muy abiertos. La pequeña población situada al lado de la montaña estaba ya oscura. La pequeña comunidad estaría bullendo con las noticias que deberían haberse infiltrado de la estación de radio al Seychelles Club y más tarde... -Bond encendió un cigarrillo para ocultar su emoción.. que estarías encantado de venir conmigo a Mombasa. Liz. El yate bordeó el Cannon Point y redujo la velocidad. todas las formalidades y demás cosas? -Por supuesto. quieres decir que los tiburones y los otros animales. que de todos modos vas para allá y que te podría llevar en un día menos que ese barco "Kam. Por supuesto que me gustaría ir.. ¿por qué tenía que suceder? Bond salió y cerró la puerta suavemente detrás de él. a través de los choferes de los miembros y el personal del mismo. que ahora se encontraba verde limón metálico en la última luz. Fidele Barbey rió entre dientes. ¡Cuatro días en ese esplendoroso yate y con la muchacha! ¡Pero la cola del pez saliendo de la boca! ¿Lo había hecho ella? ¿O habría sido Fidele... -"Kampala". a todo el pueblo. Fidele Barbey dijo: -No se preocupen demasiado. . Quiero decir. Milt! ¡Mi querido Milt! Oh. -¡Oh. Podrán partir pasado mañana. ? Bond asintió. Deberemos hacer una declaración y probablemente ellos tengan el sumario para mañana. Liz Krest se volvió. -¿En verdad lo crees así? -un poco de sudor había aparecido debajo de sus ojos-. -Me estoy empezando a sentir nerviosa." algo. hacia el ancladero. con una sombra de índigo en la cual brillaban algunas luces amarillentas. Todos son amigos míos y además el Jefe de Justicia es mi tío. se deslizó a través de la amplia bahía.. quien sabía que sus tíos y primos no dejarían que le pasara nada malo? ¿Y si uno de ellos metía la pata? Manifestó tranquilamente-: Muy amable de tu parte. o qué hacer después -dudó y añadió sin mirar a Bond-: Supongo. ¿Me ayudas a través del resto de esto.

He decidido donarlo al British Museum. Y ustedes saben cómo son esos norteamericanos. El ruido áspero de los motores cesó y la cadena del ancla hizo un estruendo mientras bajaba y caía en la apacible bahía. Me gustaría estar con ustedes. amigo. ésta era una tarde desesperadamente calurosa. pero por una cosa. Ahora él se excusaría y no haría ese viaje. Los ojos de Bond estaban tan duros como pedernal cuando observó a la muchacha. Estarán la mar de preocupados hasta que no lo tengan en sus manos. Pero. . Sin duda ése era el momento de comprobarlo. Miró a Fidele y le dijo serena y encantadoramente: -No será ningún problema. Pero los ojos hermosos y candidos no parpadearon. Bond notó que el sudor había llegado hasta las sienes de la muchacha. No olviden que ahora ustedes dos son depositarios de un Koh-i-noor científico. Tiene una gran responsabilidad. Había habido una cosa rara en ese modo particular de matar al hombre. Me gustaría verlos inundados de cables provenientes del Smithsonian. Ese maldito pez. después de todo.-Bravo.

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Scan y PDF por ZARDOZ creado en 2008 .

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