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Regreso del conservatismo al poder (1946-1953

)

Cristian Chacón Herrera

Politólogo

Universidad Nacional de Colombia

Introducción

La fragmentación del partido liberal, le permitió en la segunda mitad de la década de los 40’s el regreso del Partido Conservador al poder después de 1930. Cabe recordar que la división conservadora y los cambios sociales generados después de la crisis del 30’, empujaron a los liberales al poder luego de varios gobiernos de éste partido. Los liberales dieron un vuelco a la política nacional, reformaron la constitución del 86’, pero recibieron, por parte de los conservadores, amplias críticas por la violencia ejercida hacia ellos. Pero luego de la “República Liberal” de Olaya, López (en dos oportunidades, de las cuales una fue inconclusa) Santos y Lleras Camargo, el partido liberal se fragmentaría en dos, el grupo oficialista que presentó la candidatura con Turbay y el disidente con Gaitán a la cabeza, y le daría paso de nuevo a los “azules”. Mariano Ospina Pérez y Laureano Gómez (con un gobierno temporal de Roberto Urdaneta) fueron los presidentes de este periodo, que está enmarcado en el proceso que se conoce como “La Violencia” y que terminará con el Golpe de Estado de Gustavo Rojas Pinilla en el 53’.

Los conservadores se encontraban bajo la dirección de un hombre del cual hablaremos más adelante con detalle, Laureano Gómez, el cual retomará algunos preceptos de la época regeneradora de finales de siglo XIX y buscará delimitar la política alrededor de la moral y el catolicismo. En este periodo, como sucesos

destacables, se presentaron: La muerte de Jorge Eliecer Gaitán, la no presentación de los liberales a las elecciones del 50’ y la fallida reforma constitucional de 1953 ideada por Gómez como “un intento de preservar una Colombia idealizada que nunca existió”1.

Mariano Ospina Pérez: Una mirada moderada del conservatismo.

“Su ascenso fue rectilíneo y sin estrépito porque las gentes experimentaban en su presencia la convicción que siguiéndolo, no perderían el camino(…)Semejante a las rocas de su montaña nativa, su espíritu no conocía ni vaivenes ni ráfagas, sentado como estaba sobre unas pocas verdades que el juzgaba inconmovibles”2

Mariano Ospina Pérez es un hombre que llevaba tras de sí, una historia política de grandes dimensiones, no solo era el nieto de uno de los ideólogos del Partido Conservador Mariano Ospina Pérez sino que era hijo del ya presidente Pedro Nel Ospina en la época de la hegemonía conservadora de principios del siglo XX. Pero en algo distaba de sus raíces familiares y era en su distinción como político, además que aparecía de lleno en la política nacional en una época netamente liberal, lo cual lo opacaba más.

Alberto Velázquez describe así a Mariano Ospina:

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Henderson, James. “Las Ideas de Laureano Gómez” Tercer Mundo. Bogotá. 1985. P.101 Palabras de López Michelsen ante el cadáver de Mariano Ospina en: Velásquez Martínez, Alberto. Perfiles de la montaña. Ed. Marín Vieco. Medellín. 2000. P. 91

“Ospina Pérez era un constructor de las ideas pragmáticas y aterrizadas. No era un fluido ni elegante orado, sino un expositor concreto, con los pies puestos sobre la realidad nacional. Sus discursos no eran floridos porque carecía de recursos efectistas, tan abundantes en aquella época en las gargantas de sus coetáneos políticos. Sus disertaciones eran el producto del conocimiento que tenía de la economía y del hombre de carne y hueso colombiano. No abundaba en citas de autores clásicos y la elocuencia le era ajena. Sus intervenciones, tanto en el congreso como en las plazas públicas, estaban vacunadas contra todo tipo de pasiones y emotividades, pero envueltas en la sencillez del lenguaje, en la claridad de los conceptos, en la expresión del alma elemental”3

Muchas son las diferencias frente a otros como el líder de su Partido, Laureano Gómez, dueño de un verbo punzante y altamente estructurado con el cual atacaba a sus contendientes. La gran diferencia con el mismo era la manera de ver la política. Ospina era un hombre pragmático, salía fácilmente de situaciones complejas, como el pos 9 de Abril, donde incluye a Echandía (hombre cercano al asesinado Gaitán) al gabinete de gobierno, o al comenzar el mismo, llamar a la “Unión Nacional” para permitirse gobernar sin tanta dificultad y logrando conciliar con una bancada mayoritariamente liberal en el congreso. “No era un hombre de ingenio, ni mucho menos un intelectual, pero tenía instintos respetables, era moderado y bien intencionado. Un conciliador nato.”4

Este hombre será el líder de una de las facciones de los conservadores en el periodo 46’-53’ y mucho tendrá que ver alrededor del establecimiento del gobierno de Rojas Pinilla en contra de los “laureanistas” y su líder Laureano Gómez.

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Ibíd. P. 86 Bushnell David. Colombia, una nación a pesar de sí misma. De los tiempos precolombinos hasta nuestros días. Ed. Planeta. Bogotá. 2004. P. 287.

Como antecedentes, aparte de los familiares, se puede contar que fue senador e hizo parte de la junta directiva de la Federación Nacional de Cafeteros, en esta última logró grandes ventajas bajo el gobierno de López para los agremiados a favor de tarifas diferenciadas en tiempo de crisis internacional y una caída en los precios del grano. Además era ampliamente apoyado por la reciente ANDI, que abogó por el en momentos de campaña.

Así se podría resumir a un hombre de bajo perfil, como lo es Ospina Pérez que tendrá a su cargo una de las etapas más sangrientas y dolorosas del país, el inicio de “La Violencia” en su periodo de gobierno 46’-50’.

Laureano Gómez, la ortodoxia conservadora

“Formidable este Laureano Gómez, Cual una racha huracanada, firme, Impasible, sonoro como un yunque Propio para forjar los más finos Montantes, las mejores corazas, Las más audaces quillas: El hombre tempestad, a quien sólo Se puede amar u odiar, que deslumbra Y hiere como el relámpago, y Con el trueno de su voz hincha, Colma y sacude las sordas oquedades Del pecado y del abismo” 5

Para su tiempo y sobre todo para el momento de su presidencia, Laureano Gómez era un hombre que muchos llamarían retardatario y anacrónico, pero
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Palabras de Guillermo Valencia hacia Laureano Gómez en: Cacua Prada, Antonio. “Si viviera Laureano…” Ed. Kelly. Bogotá, 1989. P.13

dentro de sí, la idea era clara, regresarle a Colombia su herencia católica que debía primar por encima de cualquier cosa, sobre todo las ideas de los liberales que serían los que llevarían a la crisis más profunda al país. Era casi una cruzada medieval hacia la recuperación de la moral cristiana y el rompimiento de las ideas liberales de su tiempo. Sin duda Laureano Gómez fue un hombre polémico, además de ser vehemente con sus declaraciones y fuertemente rechazado por sectores que lo creían fuera de contexto.

Laureano Gómez fue estudiante del San Bartolomé, donde adquirió una férrea doctrina católica, fue Ingeniero de la Universidad Nacional, y fue un hombre que llegó a la política nacional de manera casual. Fue ministro de Obras Públicas y logró triunfar como representante por Santander al congreso, cosa particular ante una región tan liberal como esta6y aparte siendo bogotano, con raíces nortesantandereanas. Sus preceptos eran muy claros, no creía en el influjo liberal europeo ya que “él formó parte del grupo de pensadores que estaban convencidos de la bancarrota del liberalismo occidental y que actuaban de acuerdo esa convicción”7 además de predicar que el liberalismo tenía sus días contados. Su percepción política era de tipo “tomista”8 y alguna vez en el congreso dijo “Yo hablo en nombre de los principios de la doctrina católica, que están expresados en las obras filosóficas de Santo Tomás, que dice cómo debe organizarse un Estado”9 lo cual muestra su anacronismo pero al mismo tiempo su convencimiento alrededor de ideas metafísicas y religiosas de organización social.

Hay que decir que Gómez no fue un hombre querido por sus opositores, aunque fue amigo de un liberal exitoso como lo fue López Pumarejo, con el cual se rompieron afectos. Fue segregador, y duro crítico de los liberales y de quienes
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Henderson. Óp. Cit. Pp. 92-93. Ibíd. P. 21. 8 Calificada así por Henderson, remitiéndose a Santo Tomás de Aquino y sus ideas políticas en Ibíd. P.86 9 Ibíd. P. 86

habían olvidado la moral católica. Curiosamente, estos opositores no sabían cómo responder a un hombre que parecía de otro tiempo en sus discursos, y que recordaba siempre que la moral era fundamental para mantener el orden.

En el exilio de 1948, tras incidentes violentos frente a su humanidad, Gómez llega a España. Se trae esto a colación, porque el diario español ABC nos dará una interesante descripción del líder conservador de la siguiente manera:

“Don Laureano Gómez, huésped de España en estos días, es probablemente la figura más destacada ilustre de la política colombiana: Es, desde luego, y aunque no siempre haya sido su jefe y haya figurado apenas entre los equipos de gobierno, eje del partido conservador y quien ha llevado a sus programas un pensamiento y un contenido filosófico. No es, pues, de extrañar que por eso mismo fuese la víctima más codiciada de los elementos que, a sueldo del comunismo internacional, ensangrentaron recientemente al país hermano. Frustrados felizmente esos siniestros designios, Laureano Gómez ha venido a ratificar una vez más, entre nosotros, su fidelidad a un ideario católico y español, que le otorga, por propio derecho, carta de naturaleza en el viejo solar de su raza. Cuantas manifestaciones de simpatía se le tributen durante su viaje no harán sino disminuir nuestra deuda con este defensor de nuestras tradiciones y verdades”10

Así pues se presentaba a un hombre estandarte para el partido conservador, el cual trató de fortalecer, además trató de atacar al Partido Liberal con la idea de fragmentarlo. Fue vehemente contra Olaya Herrera acusándolo de atacar a los conservadores en el periodo de los liberales, también lo hizo con López Pumarejo. Se puede concluir que “Gómez fue el líder de su partido en una oposición intransigente que incluyó la abstención electoral durante la mayor parte de la

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Cacua Prada. Óp. Cit. P. 72.

formidable primera administración de López”11 y siguió con la misma hasta el regreso conservador del 46’ donde encontró a los liberales fragmentados en dos alas.

La política de Gómez, a pesar de lo expuesto, mutaría alrededor de los actos de violencia que se presentaron en la Colombia de mitad de siglo, ya que de su imaginario político se engendraría el futuro Frente Nacional, impulsado también por el Golpe de Estado que él mismo recibió. Henderson nos dice al respecto:

“La decisión política más significativa de la vida de Laureano Gómez fue la que tomó cuando suspendió su lucha ideológica contra el liberalismo y contra los demás sistemas ideológicos que contradecían su propio sistema. No solo declaró una tregua con los liberales sino que permaneció fiel a su palabra convirtiéndose así en uno de los voceros más importantes del frente nacional”12

Éste es, a grandes rasgos el líder de la facción “Laureanista” del partido conservador, que se había dividido con la facción moderada de los “Ospinistas”. Un hombre con preceptos que se podrían acercar a los que Miguel Antonio Caro expresó en el siglo XIX y que sin duda marcó un precedente en la política colombiana. Ahora sólo queda mostrar su obra ya como presidente y su corto periodo, que fue cortado por Rojas Pinilla y su dictadura en 1953.

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Henderson. Óp. Cit. P. 53. Ibíd. P.261.

Una transición inesperada: División liberal y el triunfo conservador.

“Yo le pido a la convención nacional conservadora, algo a que creo tener derecho: Completar la parábola de mi vida pública de la única manera que satisface mi espíritu: Proclamando una candidatura que no es la mía”13

Estas fueron las palabras dichas por Laureano Gómez en la convención conservadora del 23 de marzo de 1946, que dieron vía libre a la candidatura de Mariano Ospina Pérez. Pero no solo fue un juego de altruismo y dignidad. Había una jugada política. Inteligentemente Gómez y algunos conservadores ya preveían la separación en las filas liberales en dos bloques pero esta separación no tendría réditos si el candidato hubiera sido Gómez, ya que ante la aversión que generaba en los liberales, podría haberlos unificado. Por eso el candidato es Ospina, un hombre conciliador que aparte, no despertaría mayor temor en las filas liberales confiadas de su victoria (tanto oficialistas como gaitanistas14). El congreso per se ya era manejado por los liberales y parecía que la república liberal seguiría extendiéndose. Pero esta fragmentación llevó a los conservadores a manejar el ejecutivo y a partir del cambio de mando, se generaron fuertes enfrentamientos entre sectores liberales y conservadores en todo el país.

En la campaña electoral, poco tiempo tuvo Ospina para erigirse como un serio candidato. Sus propuestas fueron expuestas de la siguiente manera en un espacio radial de la época:

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Cacua Prada Óp. Cit. P. 69 La división era tal, que se podían encontrar anuncios como estos: “Primero Ospina que El Turco” o “Mejor un presidente conservador que El Negro Gaitán” afirmaciones de gaitanistas y oficialistas respectivamente y es un fenómeno que podría explicar la victoria de Ospina. Estas citas se pueden encontrar en: Arteaga Hernández, Rafael; Arteaga Carvajal, Jaime. Historia Política de Colombia. Ed. Planeta, Bogotá, 1999. P. 660.

“el mejoramiento del salario real de los trabajadores, defendiendo la necesidad del seguro social obligatorio; la vivienda obrera; la campaña de nutrición; la protección de las mujeres y de los niños; la lucha contra el alcoholismo; la organización sindical; la enseñanza técnica del trabajador para ayudarlo a obtener un más alto nivel de vida y una mayor remuneración; el subsidio familiar; las prestaciones sociales existentes, su ampliación progresiva; la jurisdicción del trabajo, todo ello sobre la base de la armonía de las clases”15

Es notorio dentro de la articulación de la candidatura un mensaje ampliamente conservador respecto al tema de las “clases” la búsqueda de la protección jerárquica del Estado sobre sus nacionales, sin ningún tipo de idea de inclusión sino sólo de contención social. De esta manera se presenta Ospina Pérez y así llega a la presidencia de un periodo lleno de contradicciones, sangre, violencia y un cierre no esperado para el mandatario antioqueño.

La “Unión Nacional”

La bandera de Ospina fue el tema de la “Unión Nacional” bajo los preceptos de una unión que llevara a Colombia al desarrollo, dejando de lado la riña bipartidista con la idea de “hacer de su gobierno ocasión para que liberales y conservadores trabajaran unidos por la prosperidad de la patria”16 pero se podría entender esta política Ospinista no solo bajo estos términos, sino también la posibilidad de poder gobernar más cómodamente ante la mayoría parlamentaria liberal. Así pues éste gobierno comenzó a buscar la manera de suprimir las divisiones y propuso “una fórmula de gobierno equitativamente

distribuida”17entre los dos partidos. Además contó con la ventaja de tener cercanía
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Alvear Sanín, José. La vida ejemplar de Mariano Ospina Pérez. Bogotá. 1992 P. 92 Arteaga y Arteaga Óp. Cit. P. 655 17 Reyes, Catalina. El gobierno de Mariano Ospina Pérez: 1946-1950. En Nueva Historia de Colombia; Historia Política 1945-1989. Álvaro Tirado Mejía. Tomo II. Ed. Planeta. Bogotá. P. 9

con algunos sectores del liberalismo que no lo despreciaban del todo. Pero esta primera política conciliadora tendría acérrimos enemigos. Laureano Gómez de un lado, comenzaría a forzar la organización netamente conservadora del gobierno buscando una hegemonía, mientras que por el otro, los liberales aún fragmentados discutirían alrededor de la participación o no en este gobierno. Los que estaban a favor eran los oficialistas que preferían adjuntarse al gobierno rival que unificarse con los gaitanistas que se alejaban de esta idea unificadora.

Aun así, la “Unión Nacional” tendrá tres momentos, disueltos y generados por un mismo factor, la violencia, que sería una constante en este gobierno que veía como su institucionalidad caía en manos del sectarismo imparable de los conservadores y los liberales.

Desde el inicio del gobierno Ospinista, el sector oficialista liberal hacía parte del proyecto de unificación que, como se ha dicho, fue atacado por Gómez y Gaitán. El segundo momento llegaría luego de las elecciones parlamentarias, donde los gaitanistas tomarían fuerza y se quedaría con el liderazgo del partido, ahí el presidente Ospina nombraría “un nuevo gabinete de Unión Nacional, llamando a participar a los gaitanistas. El gabinete quedó integrado por seis conservadores, tres gaitanistas, y dos liberales oficialistas” 18. Pero Gaitán seguiría oponiéndose al gobierno y haría que los laureanistas afirmaran que “era imposible mantener un gobierno de Unión Nacional con conspiradores, y exigió el retiro de los liberales del gobierno”19. Aun así esta continuó hasta Marzo del 48.

Los actos de violencia contra los liberales llevarán a la disolución del segundo intento de la coalición, con lo cual se creía que creía que los

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Ibíd. P. 17 Ibíd. P.18

conservadores dominarían completamente el gobierno, y eso lo denotan frases como “al fin solos”20.

Pero el tercer momento de la Unión Nacional llegaría tras la muerte de Gaitán y el desborde de la violencia. Ante la oposición de nuevo de los laureanistas, Ospina y los liberales en la cabeza de Darío Echandía, volverían a conciliar buscando sostener un gobierno perforado por la extrema violencia que nunca se detuvo. De este tercer momento, Daniel Pécaut afirma que es la búsqueda de una consolidación de una clase de notables y gremios socio-económicos sobre la clase política en aras de estabilizar el país y así “se priva a la clase política de cualquier razón para destrozarse entre sí y para que, de hacerlo, abra una brecha en el orden elitista”21. Aun así, éste último intento se rompería ante la exagerada violencia contra los liberales en época pre-electoral y la incapacidad de Ospina de frenar a sus afiliados conservadores. Propuso una conformación de gobiernos cruzados donde se diera un equilibrio de poderes, pero esto desencadenó en amplias oposiciones y renuncias de gobernadores conservadores.

Por donde se le mire, la Unión Nacional fracasó en solidificarse, pero no por falta de voluntad de los sectores moderados, sino por la constante instigación a la violencia y al sectarismo por parte de los sectores radicales de cada uno de los bandos, sobre todo el conservador en cabeza del venenoso y polémico Laureano Gómez, que abrió todo el camino para su posterior candidatura.

La economía: Industria, protección y empresa nacional.

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Escrito por Alzate Avendaño, radical conservador en su periódico “Eco Nacional”. En Ibíd. P.21 Pécaut, Daniel. “Orden y Violencia. Evolución socio-política de Colombia entre 1930 y 1953” Ed. Norma. Bogotá. 2001. P. 564.

En este periodo, se van a generar interesantes cambios en materia de política macroeconómica y de industria. Bajo el mandato de Ospina Pérez, vería la luz la empresa siderúrgica Paz del Rio, en una clara política de industrialización inspirada por las políticas de sustitución de importaciones dictadas por la CEPAL. ECOPETROL también nacería en este marco aunque tendría su formalización en la década del 50. Está claro que la idea de la modernización pasaba por la mente de Ospina, el cual quería “establecer un proteccionismo integral en que el crecimiento de la industria y la agricultura fueran estimuladas en igual proporción”22 y buscó que las empresas compraran materias primas locales. También fue importante la creación del Seguro Social que nació en 1946 con la ley 90 y que luego amplió su cobertura a campesinos, además mejora las condiciones de trabajo de los obreros y trabajadores y compromete a los empleadores a brindarles las dotaciones de trabajo a los mismos23. Así pues la participación y el intervencionismo de Estado, fueron las características más importantes de la gestión económica de Ospina Pérez. Otros proyectos fueron la creación de las represas del Sisga e hidroeléctricas en el país, todo esto impulsado por las divisas acumuladas en la guerra mundial24.

En cuestiones de moneda, Ospina era un fervoroso impulsor de la estabilidad monetaria, con la idea de no hacer perder la capacidad adquisitiva de la moneda, buscando según él “defender así no sólo a los obreros y a los empleados, sino en general al gran número de personas de la clase media que viven de una renta fija”25. Pero esto se vio contrariado ante la instalación de la conferencia panamericana, donde la inversión en detalles alrededor de la conferencia “tuvieron un efecto inflacionario en el aumento del costo de vida que

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Ibíd. P.13 Gutiérrez Salamanca, Mariano Arturo. Élite y educación en Colombia: 1934-2008. Prosopografía de una historia exclusiva. Tesis no Publicada. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá. Febrero de 2009 Pp. 85-86 Y Ocampo, José Antonio. Historia Económica de Colombia. Banco de la República. Bogotá. 1997. PP. 325-326. 24 Reyes Óp. Cit. P. 13. 25 Velázquez Martínez Óp. Cit. P. 88

llegó a cifras alarmantes y alcanzó a elevarse hasta 17.33% en un mes” 26 las inversiones fueron concentradas en vajillas, la construcción de la Avenida de las Américas, construcción de edificios, además de tomar medidas de limpieza de indigentes y embellecimiento de la ciudad retocando edificios nuevos y uniformando lustrabotas27.

Crisis y fragmentación social: Sindicalismo, Violencia y Autoritarismo.

Una de las particularidades, como hemos visto, de los gobiernos conservadores, es la supresión total o parcial de la “lucha de clases”. El gobierno liberal había creado y abrigado un sindicato que tomaba fuerza, como lo era el CTC. Pero en 1946 se dio el nacimiento de la UTC, con centro en Antioquia y en la industria de la manufactura, arropado por los conservadores y la Iglesia y que “contaba con consejeros espirituales jesuitas”28, con la idea de ser un movimiento lejano de la política como lo deseaba Ospina al decir “soy opuesto a la intervención de los sindicatos en la política ardorosa de los partidos (…) desorienta su actividad, desune a sus miembros (…) alejándolos de los altos fines que el sindicato tiene en defensa de la clase trabajadora”29. Este sindicato entonces haría alejarse a la CTC de la lucha sindical, que se había manifestado fuertemente ante la salida de muchos burócratas liberales del Estado. El nacimiento de la UTC era otra manera de combatir a los liberales por parte del gobierno, y ésta organización “se definió desde su creación como confesional y anticomunista, y se constituyó en un eficaz instrumento del conservatismo para atacar a la CTC y quebrar los paros

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Aunque habría que decir que a cargo del montaje de la Conferencia estuvo el en su momento ministro de relaciones exteriores Laureano Gómez. En: Reyes Óp. Cit. P. 21 27 Ibíd. P. 21 28 Bushnell Óp. Cit. P. 299. 29 Velázquez Martínez. Óp. Cit. P. 89.

obreros”30 ya que la misma era muy crítica de la política partidaria del antiguo sindicato.

Pero la manifestación de la efervescencia social imperante sería la violencia que comenzaría tras el cambio de mando que tenía sus orígenes en el pasado. Al cambio de mando “hubo estallidos de violencia (…) que esta vez se trataba de conservadores que salían a cobrar viejas deudas y ofensas que habían acumulado”31 luego de los actos violentos contra ellos en la República Liberal. Dentro de la estructura policial, se debieron hacer cambios, ya que la politización de las fuerzas armadas hacía que aún existieran rastros de liberales en sectores de la policía, rastros que fueron removidos y cambiados por conservadores. De este cambio es donde nacerán los “pájaros” y “chulavitas” que serán los máximos perseguidores de liberales como fuerza estatal, con un descarnado papel en las regiones de influencia y acción como Boyacá y Santander.

Todos estos fenómenos se generaron ante la radicalización de sectores conservadores encarnados en los laureanistas que encendieron más de una vez actos violentos contra los liberales por ejemplo al finalizarse la elección parlamentaria de 1947, donde se afirmó por parte de Gómez en su diario El Siglo que el fraude había llevado a los liberales a la victoria32. Tan sectaria era la posición de Gómez, que era muy cercano a la iglesia y comulgaba con sus idearios siendo un fervoroso creyente, que los púlpitos rurales fueron decorados “con el retrato de Laureano Gómez y copias de su alocución contra el fraude liberal” y la institución “con su enorme poder apoyó y estimuló la persecución contra los liberales”33

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Reyes Óp. Cit. P. 16. Bushnell Óp. Cit. P. 287. 32 Reyes Óp. Cit. P. 18. 33 Ibíd. P. 19.

El clímax violento y su agravamiento sería la muerte de Gaitán en 1948. Allí las multitudes se manifestaron fuertemente en las ciudades (Bogotazo) y en las zonas rurales (puerto tejadazo34 como ejemplo) se agravaría la violencia. Muchos sectores de los liberales esperaban la renuncia de Ospina pero este le notificaba al país en el calor de los sucesos:

“Por lo que a mí me toca, os aseguro que cumpliré con mi deber hasta el último instante. Nada me hará desistir, nada me hará flaquear, jamás retrocederé ante ningún peligro, ni vacilaré ante la más grave amenaza. Cuando hago un juramento, comprometo a la historia. El país sabe que yo no traiciono la herencia de mi estirpe”35

De esta manera se ratificaba en el cargo el presidente ante las presiones populares. Sobre la muerte de Gaitán (que no es el propósito de este trabajo) hay que decir que muchas teorías giran alrededor del mismo, pero que haya sido perpetrado por la línea conservadora es ampliamente descartable, ya que (y uniéndome a la versión de Bushnell) “si el Presidente Ospina o el alto mando conservador hubieran decidido asesinar a la cabeza del Partido Liberal, no lo habrían hecho, por ningún motivo, en medio de una conferencia internacional”36ya que muchos habían sido los preparativos para la ya mencionada Conferencia Panamericana que daría origen a la OEA.

La violencia continuaría y llegaría hasta los espacios políticos, como sucedió con el espectáculo dado por la bancada conservadora que con pitos y patadas en el suelo, no permitió hablar a los liberales y con el nefasto caso de la muerte de representantes liberales luego del tiroteo del conservador Castillo Isaza en medio
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“En la población vallecaucana de Puerto Tejada, sobre el río Cauca, furibundos liberales asesinaron a algunos conservadores notables, los decapitaron y posteriormente jugaron fútbol con sus cabezas en la plaza del pueblo” Esto demuestra la radicalización de la violencia partidista. En Bushnell Óp. Cit. P. 289. 35 Velásquez Martínez Óp. Cit. P. 90. 36 Bushnell Óp. Cit. P. 290.

de la plenaria37. La ineficacia y aparente tolerancia a los actos violentos por parte del gobierno de Ospina llevaría a que se intente deponerlo de su cargo, pero ante esta iniciativa, el Presidente llama a Estado de Sitio con lo cual prohibió la libertad de expresión y aprobó el toque de queda a las 8 de la noche. Luis Cano en El Espectador diría sobre el particular:

“Creo que todos los colombianos hemos reconocido, y aún reconocemos sin ninguna dificultad, que la actitud del doctor Ospina en la trágica noche del 9 de Abril y en los tremendos días subsiguientes, fue digna y valerosa. Pero muchos de sus cofrades políticos y personales, no nos explicamos cómo esta inteligencia tan clara, esta conciencia tan limpia, esta voluntad tan firme, este espíritu tan republicano y legalista, esta mano tan pulcra y vigorosa, pudo un día firmar los decretos que cerraron el congreso, que amordazaron la prensa, que maltrataron la constitución y las leyes, que desfiguraron hasta hacerla irreconocible, la fisionomía espiritual de la República”38

La situación se agravaría para los liberales que recibiría duros golpes bajo este Estado de Sitio, siendo duramente coaccionados lo cual generaría que no se presentaran a las elecciones del 50’ y que le dieran la victoria a Laureano Gómez, que sin opositores en la contienda, sería el nuevo mandatario del país, sumido en una grave crisis social y política aunque curiosamente, con una bonanza económica.

Nación en crisis: Laureano Gómez y la búsqueda de la reforma estatal.

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Reyes Óp. Cit. Pp. 29-30 Velázquez Martínez Óp. Cit. P. 90.

Como hemos visto, los conservadores bajo el Estado de Sitio, se apoderan completamente del control estatal, y Laureano Gómez será el sucesor de Ospina en un gobierno que se radicalizará, tratará de cambiar la constitución, y unificará a los sectores políticos en su contra, incluyendo a su propio partido que se alejaba de una política impregnada de totalitarismo y sectarismo39.

Ya se ha descrito a Laureano Gómez, un hombre de controvertidas ideas que para muchos atizó la Violencia en Colombia con su lucha intestina con los liberales a los cuales caracterizaba con la mítica figura del basilisco de la siguiente manera:

“En Colombia se habla todavía del partido liberal para designar una masa amorfa, informe y contradictoria… que solo puede compararse o calificarse como creación imaginaria de épocas pretéritas: el basilisco. El basilisco era un monstruo que tenía la cabeza de un animal, el rostro de otro, los brazos de otro más y los pies de una criatura deforme, formando el conjunto de un ser tan espantoso y horrible que sólo mirarlo causaba la muerte. Nuestro basilisco ser mueve con pies de confusión y estupidez, sobre piernas de brutalidad y violencia que arrastraban su inmensa barriga oligárquica; con pecho de ira, brazos masónicos y una pequeña, diminuta cabeza comunista”40.

Pero el gobierno de Gómez se va a ver envuelto en las dinámicas de la violencia heredadas de la época de Ospina Pérez, así que no se puede achacar del todo la violencia de la época. Su gobierno fue intermitente, ya que por problemas de salud tuvo que retirarse para entregarle a Urdaneta la batuta de gobierno hasta 1953, donde regresa pero ya para ser destituido del todo por la dictadura militar.
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Aun así, uno de los sectores conservadores en pugna, tenía estas mismas características, y era el de Alzate Avendaño. En este caso se presentó más una pugna de poder. 40 Tirado Mejía, Álvaro. “El Gobierno de Laureano Gómez, de la dictadura civil a la dictadura militar” En: “Nueva Historia de Colombia” Óp. Cit. P. 85.

Los elementos claves dentro de este mandato fueron el intento de constituyente de tipo corporativa, y la continuación de la bonanza económica.

Fragmentación Partidista: El prisma de facciones en Rojo y Azul.

“Me dirijo a los universitarios y a los campesinos enjalbegados de catolicismo, a quienes se les inunda los ojos cuando oyen hablar de Cristo Rey, de Mussolini, de Hitler, de Gil Robles, de Laureano Gómez (…) Vamos a organizar los equipos de asalto, el cuadro, la pandilla. No más el sufragante solitario, tembloroso indeciso...a la demagogia de los siete colores, al arcoíris liberal; a ese sindicato de asesinos sin trabajo: Uniristas, comunistas, socialistas, izquierdistas, olayistas, lopistas, radicales, opondremos la falange goda, el coraje godo, la herramienta del campesino, el libro, el discurso, el hogar, el título de propiedad, el cristianismo y el machete”41

Es un excelente reflejo de la realidad que se vivía en la época, con una división poderosa en la sociedad colombiana alrededor de sus partidos tradicionales. Pero desde este punto, comenzará una división más grande que jugará en contra del presidente en curso.

La crisis política continuaba bajo el imperio del Estado de sitio. El congreso no sesionó en dos años y cuando lo hizo, presentó sillas vacías que debían ser ocupadas por el partido liberal. De esta manera, el gobernó será caracterizado por “la ausencia de un parlamento legítimo y fiscalizador”42 y al cual se le intentó reemplazar por la constituyente llamada en 1952 que por ley no podía ejercer esta labor.

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Escrito en pasquín por Luis Yagarí, conservador radical en: Saldarriaga Betancur, Juan Manuel: “El régimen del terror o 16 años en el infierno” Medellín, 1951. 42 Tirado Mejía. Óp. Cit. P. 82

La política conservadora según Palacios se fundamentaba en cuatro pilares43 de las cuales Gómez fue uno de los grandes ejecutores. La abstención electoral era notoria, la participación política se desplazó hacia los espacios de la violencia, y los partidos se fragmentaron fuertemente ante la imposibilidad de maniobrar en un gobierno que parecería una dictadura civil.

El partido liberal estaba completamente fragmentado, no se sabía si participar o no en el gobierno, tres facciones componían un conglomerado desajustado: Los lopistas, los santistas y los gaitanistas. Éstos últimos, fueron rápidamente vencidos en el seno liberal por la facción oficialista ante la ausencia del liderazgo de Gaitán. Los otros dos sectores se dividían en la búsqueda de protagonismo en el gobierno. Aun así, muy poco pudieron hacer ante la coacción ejercida por partidarios conservadores que atacaron los diarios El Tiempo y El espectador además de tener como blanco casas de los líderes liberales y de la dirección del partido lo cual mostraba la imposibilidad de lograr hacer una “oposición civil”44.

Pero por otro lado estaba el partido conservador, que se había roto también en tres facciones: La laureanista, la alzatista y la ospinista. “Laureano Gómez sólo controla parcialmente su propio partido; en 1951 están a punto de ser superados por los de Gilberto Alzate Avendaño. El antiguo fascista de los años 1937-1940, organizador de la violencia en Tolima y Caldas en 1949-1950 logra obtener la adhesión de una parte de los cuadros conservadores y seducir ciertos sectores de clase media urbana y rural, apelando al recurso de un lenguaje impregnado de populismo reaccionario. En 1952 se consuma la ruptura entre “laureanistas” y

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La importancia de la industrialización, control sindical con una combinación de paternalismo, catolicismo social y represión, desmovilización electoral y expansión de las redes de comunicación, electricidad y redes de transporte. En: Safford, Frank. Palacios, Marco. “Colombia. Fragmented land, divided society” Oxford University Press. New York. 2002. P. 321. 44 Tirado Mejía. Óp. Cit. P. 99

“alzatistas” que llevan a cabo convenciones separadas”45. La convención alzatista y su facción son vetadas como sucedió con los liberales y quedaron fuera del juego político. La aparición siguiente sería la de Ospina Pérez que pasa a la palestra ante la imposibilidad de los alzatistas de adelantar campañas y le entregan por ende su apoyo. Ospina atacaría al gobierno de manera vehemente, y la respuesta no se hizo esperar puesto que Gómez lo atacaría diciendo que era un hombre que aparecía “a la hora del triunfo” y se iba del congreso en los momentos en los cuales Laureano “era obligado a usar la palabra en aquellos debates ardorosos y decididos que requirió la reconquista (…) porque aquella brega repugnaba sus métodos”46. Ospina fue censurado y quedó también excluido. De esta manera se fragmentan los partidos políticos, con la facción de ultraderecha al mando. Eso sí, hay una particularidad constante, y es la lucha de élites por el poder luego de vencer el único intento populista fuerte como fue Gaitán y el gaitanismo y la vinculación del pueblo. En las dos mitades de siglo de la historia republicana del país, sucedería el mismo fenómeno, el miedo al pueblo47 que se vería excluido y solo encontraría la violencia para manifestarse. Ésta misma violencia alejaría a los partidos de las masas y se concentraría en dirimir sus asuntos desde arriba, proceso que será llevado por el Frente Nacional. La guerra de Corea: Zarpó el Almirante Padilla. La fragata Almirante Padilla llevará el contingente colombiano a la guerra de Corea que fue el único de América Latina enviado para pelear al lado de Estados Unidos. Muy sorprendente fue el envío del mismo puesto que Laureano Gómez había sido un hombre apático a las relaciones con Estados Unidos. Aun así, el
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Pécaut. Óp. Cit. PP. 595-596. Tirado Mejía. Óp.Cit. P. 103. 47 Fernán González usará las expresiones “miedo al pueblo” y “democracia sin pueblo” para el caso del siglo XIX, con el golpe de Estado de Melo y el temor que se fundó en las élites partidistas por el poder de movilización del pueblo y de los artesanos que lograron montar un gobierno. Luego, se dará una coalición liberal-conservadora para desmontar el proyecto y regresar a las élites a lo más alto, dejando de lado la movilización popular y tomando con suma precaución el tema del apoyo popular. Lo curioso aquí es que los dos fenómenos se darán a mitad de los dos siglos y se cerrarán de la misma forma, un acuerdo bipartidista.

apoyo norteamericano para el desarrollo del país, pudo impulsar a Gómez a enviar a las tropas colombianas a una guerra enmarcada en los límites de la guerra fría, además que la intencionalidad de la misma podría haber seducido al presidente puesto que era una cruzada contra el comunismo. Muchas teorías existen alrededor del tema del envío de hombres a la lucha en Asia. Se dice que se trató de sacar a militares liberales, o que Estados Unidos ejerció presión para el apoyo en la guerra. Pero Bushnell parece atinado al decir que “Laureano Gómez quería borrar cualquier rastro de la mala impresión que su anterior actitud hubiera podido causar en los medios oficiales estadounidenses y asegurarse así un flujo continuo de ayuda económica y miliar”48 lo cual efectivamente sucedió de parte de los americanos posteriormente. La guerra de Corea dejó para el país un fortalecimiento de su estructura militar a través del fogueo en una guerra internacional y el entrenamiento de militares americanos además que fortaleció los lazos con el país del norte. Bonanza económica: Un país creciente en números. En el gobierno de Gómez y Urdaneta, el crecimiento económico fue notorio. La producción industrial y los índices de crecimiento mostrarían cifras verdes de manera constante. La inversión extranjera fue fomentada de manera amplia y a pesar de la creación de ECOPETROL, tras la no renovación de la licencia de Tropical Oil, las empresas petroleras extranjeras siguieron explotando el crudo con el beneplácito del gobierno. Pero mientras arriba se veía bonanza, en los campos y respecto a los obreros, los salarios y la capacidad de compra disminuyó, además que las luchas sindicales seguían siendo debilitadas ante el paralelismo ya anotado de la CTC y la UTC. La urbanización ante el desplazamiento violento amplió la mano de obra y a partir de ello amplió la producción. El café aumentó su precio internacional y eso permitió que se mejorara el ingreso para el país ya que

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Bushnell. Óp. Cit. P. 302.

aumentó de 20.93 centavos a 56.11 en 195349. “Gómez era impecablemente ortodoxo en el manejo de las finanzas del Estado, mantenía un estrecho control de los gastos e incluso había conseguido una ligera reducción en la deuda pública”50 lo que demuestra como la economía tomaba un papel central en las administraciones y aparte el crecimiento era importante para estabilizar lo fiscal. Dentro de la industrialización nacional se dio el nacimiento como vimos de ECOPETROL y aparte se creó la ACOPI (Asociación colombiana de pequeños industriales) y se crearon los oleoductos de Puerto Salgar, Bogotá y Puerto BerríoMedellín además de la creación del Ministerio de Fomento51 elementos heredados de la apuesta de Ospina a la política cepalina de la ISI (Industrialización por Sustitución de Importaciones). Pero todo esto (y vamos notando la constante) se hace desde arriba y no se ve reflejado en la realidad de la población que sufre fuertemente el reacomodo de la élite política e industrial naciente en detrimento de su calidad de vida.

La polémica constituyente: Un proyecto que murió sin ver la luz.

La presentación de un proyecto de reforma constitucional tuvo asidero en la parte conciliadora liberal y en la facción oficial del gobierno. El cambio constitucional podría traer el orden que requería el país. Pero este primer acercamiento a la propuesta de Gómez fracasó y los liberales, que fueron invitados por el gobierno, se alejaron de la constituyente por ser minoría y temiendo a no verse reflejados en el resultado. Laureano Gómez y los ideólogos de la constituyente tenían claro su cometido, invitar a la oposición minoritaria con la
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Tirado Mejía. Óp. Cit. P. 93. Bushnell. Óp. Cit. P. 296. 51 Cacua Prada. Óp. Cit. P. 76.

idea de que el resultado fuera apoyado por las partes a modo de consenso, pero delimitado por lineamientos de la mayoría conservadora. El intento de constitución laureanista ha sido muy criticada por su carácter totalitario y fascista, ya que estaba organizada de manera corporativa y aumentaba los poderes del ejecutivo. Pero revisemos con detalle la misma. Respecto a la organización del senado, se optaba por una representación gremial junto a representación política y se modificaba el método de elección popular ya que “esta elección era amañada, primaban los intereses particulares y gamonalistas en vez de los intereses de toda la nación” 52. A partir de eso, los gremios participantes del senado escogerían sus candidatos a representantes y estos gremios serían los promotores de la “integración social y neutralizadores de la lucha de clases”53. En el tema del congreso, se aplicarían limitaciones, disminuyendo el tiempo de sesiones en el año legislativo y además en caso de alteración del orden público sería el ejecutivo quien decidiría cuando se volvería a sesionar. La escogencia de asambleas y concejos municipales estaría a cargo de los padres de familia como representantes de la misma, la cual se consideraba “la unidad fundamental de la sociedad, sobre todo en su aspecto moral”54. Otro elemento que es clave en el fortalecimiento ejecutivo es la ampliación del periodo presidencial a seis años, con lo que se buscaba un fortalecimiento de la figura de presidente, dándole un personalismo a esta rama del poder. Se deja ver esto en la afirmación siguiente: “El presidente no puede ser un subordinado del

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Salazar, Blanca Lily. “La constituyente laureanista” Tesis no publicada. Universidad Nacional de Colombia. 1983. P. 37. 53 Argumento de Álvaro Gómez Hurtado sobre el particular en: Ibíd. P. 38. 54 Ibíd. P. 42

congreso…las atribuciones (del ejecutivo) tienen que ser superiores a las otras dos ramas del poder”55. La continuación pero reglada del Estado de sitio se vería en el aparte de los derechos civiles y las garantías sociales. La radio hablada estaría controlada y en varios casos censurada, ya que se había convertido en un difusor inmediato de sucesos que alterarían el orden público. Los derechos de reunión estarían ceñidos “a la moral cristiana”56 prohibiendo las reuniones masónicas (satanizadas por Gómez) y comunistas. Sobre este particular, se podría hacer un aparte hacia el naciente credo protestante en el país, que aunque se trata de respetar en este apartado, en la práctica es bastante perseguido en la época. Muchos han sido los ataques de los protestantes en Colombia, desde el primer momento en que un grupo alemán protestante fue invitado a vincularse a la enseñanza por parte de los liberales en el siglo XIX. Alemanes que fueron apedreados en la capital y duramente criticados por los conservadores. Ahora no cambiaba mucho la situación ya que “a menudo aparecían funcionarios locales conservadores y sacerdotes católicos implicados en los ataques”57además “cuando Laureano Gómez llegó al poder las autoridades comenzaron a tomar medidas para limitar la actividad protestante”58 prohibiéndoles la libertad de expresión en medios escritos o hablados. Continuando con la constituyente, dentro del tema sindical, se condena abiertamente la lucha de clases, promoviendo la armonía entre las mismas, y aunque no se suprime la figura de la huelga, se pone como prioridad la conciliación entre las partes. Esto no era lejano ante la creación de la UTC de direccionamiento conservador que, como ya hemos visto, estaba harto alejado de

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Dicho por Evaristo Sourdis en el Siglo en: Ibíd. Pp. 44-45. Ibíd. P. 49. 57 Bushnell. Óp. Cit. P. 294. 58 Ibíd. P.295.

los lineamientos comunistas incipientes en la época y debilitados por la creación de esta colectividad que “debía estar sujeta a los principios de doctrina cristiana”59. Importante también es el regreso a un gobierno confesional de corte católico (inspirado también en el gobierno de Franco en España y apoyado por la primera constitución del 86’) ya que dicha religión era la inspiradora de esta constituyente y además era hegemónica en el país. Partiendo de ello, sería la que se apoyaría. Además se suprime la figura de la laicidad de la educación para regresarla a cargo de la iglesia. El artículo 13 “decía que el colombiano “que de palabra o por escrito atente al prestigio de las autoridades y de las instituciones del país, será juzgado y penado como traidor”60 y se afirma que “la ley positiva se entendería subordinada a la moral”61. Está claro que era una constitución de tipo corporativa, manejada por las élites quienes serían, para Gómez, las más idóneas para llevar al país por el buen sendero, excluyendo, a través del voto y de los espacios políticos, a los incapaces y maleables participantes de la sociedad, mejor dicho, se estratificó la sociedad entre los aptos y los no aptos.

El final del débil civilismo: La hora de la dictadura.

“El general Rojas Pinilla, quien se encontraba en su finca de recreo en la localidad tolimense de Melgar fue traído en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana y a las ocho de
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Salazar. Óp. Cit. P. 55. Tirado Mejía. Óp. Cit. P. 89. 61 Ibíd. P. 89

la noche hizo su entrada al palacio presidencial. A las once y treinta y siete minutos de la noche, el destituido militar, a nombre de las Fuerzas Armadas de la República, tomó el gobierno y designó su primer gabinete ministerial”62

El craso error de Gómez fue la destitución de Rojas Pinilla, quien ejecutaría el golpe no sólo en nombre de las Fuerzas Armadas, sino en nombre de un ambiente de opinión negativa a un gobierno ampliamente sectario y

antidemocrático. La divisiones dentro del Partido Conservador empujarían este acto que fue aceptado soterradamente por sectores como la iglesia y el propio Partido Liberal. Ospina y Alzate vieron en Rojas la oportunidad de regresar al poder, luego de haberles sido cerrado el espacio de participación política por la facción laureanista del Partido. Los liberales “desterrados y vacilantes (…) veían en la intervención militar la posibilidad de un respiro (…) esperaban que la intervención militar sería transitoria y contaban con que al retornar la normalidad institucional volverían al poder”63 y la iglesia tomó también posición afirmando que las políticas de Gómez eran extremas64. Así pues, cuando regresó al poder Laureano, se llevó a cabo el golpe que tratará de neutralizar la violencia, hacer una transición y devolverle a los partidos su papel protagónico que Ospina les había quitado parcialmente y que Gómez profundizó y pretendía ampliar a través de su nueva constitución. De esta manera termina el regreso de los gobiernos conservadores civiles (ya que el de Rojas Pinilla muchos lo enmarcan como la continuación conservadora) con un periodo de abundancia económica, la implantación del sistema de

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Cacua Prada. Óp. Cit. P. 78. Tirado Mejía, Álvaro. “Rojas Pinilla: Del golpe de opinión al exilio”. En: “Nueva Historia de Colombia” Óp. Cit. P. 105. 64 Safford. Palacios. Óp. Cit. P. 322.

sustitución de importaciones para la industrialización, y una violencia que fue acrecentándose dejando un nefasto legado a la historia colombiana. Ospina apoyará algunos candidatos conservadores más adelante y Gómez en Benidorm será el inspirador del Frente Nacional. Con éste golpe de Estado (el tercero en la historia colombiana65) se terminará el periodo de 1946 a 1953 con los gobiernos de Ospina y Gómez.

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Cabe recordar que los anteriores a este golpe de Estado son el ya mencionado de José María Melo en 1953 a José María Obando, el de José Manuel Marroquín a Manuel Antonio Sanclemente en 1900 en medio de la guerra de los mil días, y el aquí enunciado golpe de Rojas a Laureano Gómez.

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