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Cuentos Erotismo de Salon

Cuentos Erotismo de Salon

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CUENTOS EROTISMO DE SALÓN

Selección y notas

Elkin Obregón S.

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Primera edición 5.000 ejemplares Medellín, mayo de 2008 Edita: Fundación CONFIAR Calle 52 Nº 49-40 Tel. 513 0339 - 571 8484 Ext: 201-364 Medellín cfundacion@confiar.com.co www.confiar.coop ISBN volumen: 978-958-44-3376-3 ISBN obra completa: 958-4702-7 Ilustración carátula: Alexánder Bermúdez Echeverri Diseño e Impresión: Pregón Ltda. Este libro no tiene valor comercial y es de distribución gratuita

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............................................45 Nicholson Baker EL “MAGNIFICAT” .............. Higgins MOVIMIENTO PERPETUO ................................7 DEL ARCO DE LA VIEJA ......73 3 ..........................................21 Fernando Sabino UN RAMO DE ROSAS .............................Índice LOS POCILLOS Mario Benedetti ................33 Augusto Monterroso LÍNEA ERÓTICA.........29 William T........................65 Matteo Bandello SEIS CUENTOS CORTOS COLOMBIANOS ..........

............109 Gustavo Gómez Vélez ALICE .....................137 CANASTILLA DE POEMAS ........................................................................115 Rubem Fonseca EL INOCENTE ............125 Graham Greene APÉNDICE ....................85 Anatole France JOSEFINA....................... ATIENDEA LOS SEÑORES ...........LA LECCIÓN BIEN APRENDIDA......................137 ..97 Guillermo Cabrera Infante EL GUARDA VALORES ......................

El cuerpo tiene a veces razones que el corazón sí entiende Proverbio anónimo .

LOS POCILLOS Mario Benedetti 7 .

vivió muchos años en el exilio. la novela y el cuento.MARIO BENEDETTI (1920). En este último campo merece mencionarse el volumen de relatos Montevideanas. 8 . Ha cultivado prácticamente todos los géneros literarios. en especial la poesía. Escritor uruguayo. Entre sus novelas más conocidas. destacan quizás La tregua y Gracias por el fuego.

preguntó Mariana. “El café está pronto. La voz se dirigía al marido. pero los ojos estaban fijos en el cuñado. dos verdes. ¿lo sirvo?”. en el último cumpleaños de Mariana. Pero Mariana. Éste parpadeó y no dijo nada. irrompibles. y además importados. Espera un ratito. Ahora sí ella mi9 . pero José Claudio contestó: “Todavía no. y desde ese día el comentario de cajón había sido que podía combinarse la taza de un color con el platillo de otro. en un discreto rasgo de independencia. Antes quiero fumar un cigarrillo”. había decidido que cada pocillo sería usado con su plato del mismo color.Los pocillos eran seis: dos rojos. Habían llegado como regalo de Enriqueta. dos negros. “Negro con rojo queda fenomenal”. había sido el consejo estético de Enriqueta. modernos.

en Punta Gorda. impregnaba también las modulaciones de la voz. y después se habían ido a caminar por la playa. La mano de José Claudio empezó a moverse. cuando él cumplió treinta y cinco años y todavía veía.ró a José Claudio y pensó. La mano corrigió el rumbo y halló el encendedor. Habían almorzado en casa de los padres de José Claudio. “¿Por qué no lo tirás?”. tanteando el sofá. A una distancia ya calculada. Es un regalo de Mariana”. dijo. la mano izquierda trataba infructuosamente de registrar la aparición del calor. por milésima vez. “¿Qué buscás?”. Entonces Alberto encendió un fósforo y vino en su ayuda. preguntó ella. “El encendedor”. “No lo tiro porque le tengo cariño. como toda sonrisa para ciegos. Con ese temblor que da el continuado afán de búsqueda. que aquellos ojos no parecían de ciego. “A tu derecha”. pero la llama no apareció. Ella abrió apenas la boca y recorrió el labio inferior con la punta de la lengua. Un modo como cualquier otro de empezar a recordar. con una sonrisa que. el pulgar hizo girar varias veces la ruedita. habían comido arroz con mejillones. Fue en marzo de 1953. Él le había pasado un brazo por los hombros y ella se había sen10 .

“No”.tido protegida. ¿qué servía aún de aquella época? “Este mes tampoco fuiste al médico”. después de todo. Ella tenía poca confianza en los conglomerados simbólicos. pero. “¿Y para qué voy a ir? ¿Para oírle decir que tengo una salud de roble. Ahora el encendedor ya no servía. que mi corazón golpea con el ritmo debido. morosamente. que mi hígado funciona admirablemente. José Claudio nunca había sido un especialista en la exteriorización de sus emociones. como besaba antes. que mis intestinos son una maravilla? ¿Para eso querés que vaya? Estoy podrido de mi notable salud sin ojos”. “Me parece una idiotez de tu parte”. “¿Querés que te sea sincero?” “Claro”. Habían regresado al apartamento y él la había besado lentamente. pero Mariana no se ha olvidado de cómo era ese rostro antes de adquirir esta tensión. probablemente feliz o algo semejante. este resentimiento. eso no podía ni quería ocultarlo. 11 . dijo Alberto. La época anterior a la ceguera. Habían inaugurado el encendedor con un cigarrillo que fumaron a medias. Su matrimonio había tenido buenos momentos.

Una mujercita para ser exigida con mucho tacto. “Cómo no que me acuerdo. Para Usted No Está Todo Perdido. testarudo. había bastante margen para esa exigencia. Yo tampoco creo en milagros”. eso era. ella era dúctil. Pero Mariana no estaba hecha para asistir. y otra frase famosa: La Ciencia No Cree En Milagros. “¿Y por qué no aferrarte a una esperanza? Es humano”. Ah. la ayuda de Mariana. aun cuando se rodeara de palabras. un silencio que seguía siendo tal. Toda una calamidad que él no pudiese ver. “¿De veras?” Habló por el costado del cigarrillo. apoyó Mariana. Con todo. Todo su orgullo se concentró en un silencio terrible. a un reconcentrado. pero ésa no era la peor desgracia. “De todos modos deberías ir”. por todos los medios a su alcance. José Claudio había dejado de hablar de sí. él se había negado a valorar su amparo. Se había escondido en sí mismo. simplemente para asistir.Pero cuando estalló el infortunio. “Acordate de lo que siempre te decía Menéndez”. a refugiarse en ella. Mariana reclamaba otra cosa. La peor desgracia era que estuviese dispuesto a evitar. Y Mariana hubiera que12 . Él menospreciaba su protección.

piadosamente— protegerlo. dijo. el apoyo. ahora no. se sonrieron. Y siempre desde lejos. El cambio se había operado con lentitud. como si ésta oficiara de muro de contención para el incómodo estupor de los otros. “¿Te fijaste?” La pregunta era para ella. Él estaba agresivo. a establecer su crueldad sin posible retroceso. respondió José Claudio. Era increíble cómo hallaba a menudo. Alberto se levantó del sofá y se acercó al ventanal. Durante el silencio. Bueno. pero no disfrutaba manteniéndose solícita. Al margen de José Claudio. y sin 13 . dispuesto siempre a herir. Ella seguía siendo eficiente. eso era antes. de eso no cabía duda. Primero fue un decaimiento de la ternura. “Fijate vos por mí”. aun en las ocasiones menos propicias. la palabra que llegaba hasta el fondo. a decir lo más duro. la atención. desde muy atrás de su ceguera. “Qué otoño desgraciado”. Después fue un temor horrible frente a la posibilidad de una discusión cualquiera. “No”. la injuria refinadamente certera. Alberto la miró. El cuidado. el comentario que marcaba a fuego. que desde el comienzo estuvieron rodeados por un halo constante de cariño.rido —sinceramente. ahora se habían vuelto mecánicos. cariñosamente.

o simplemente lo miraba. tan brillante. se ponía linda. tan insignificante. tan lúcido. Su amor hacia Alberto había sido en sus comienzos gratitud. se hubiera fijado en ella. y sabía de inmediato que él la estaba sacando del apuro. torpemente triste durante horas y horas. hacía exactamente un año y ocho días: una noche en que José Claudio le había gritado cosas muy feas. De pronto Mariana supo que se había puesto linda. pero eso (que ella veía con toda nitidez) no alcanzaba a despreciarlo. A José Claudio. tan sagaz. había dicho entonces. ¿De dónde extraería Alberto esa capacidad para entender a la gente? Ella hablaba con él. “Gracias”. y ella había llorado. Y todavía ahora la palabra llegaba a sus labios directamente desde su corazón. en eso de provocar la gratitud y había fallado tan luego en la ocasión 14 . le había agradecido que él. a propósito de él. sin razonamientos intermediarios.embargo. es decir hasta que había encontrado el hombro de Alberto y se había sentido comprendida y segura. en los buenos tiempos. desalentada. Él se lo había dicho por primera vez la noche del veintitrés de abril del año pasado. Siempre que miraba a Alberto. Para ella. querer había sido siempre un poco agradecer y otro poco provocar la gratitud. sin usura. Había fallado en lo otro.

la generosidad de ese primer socorro que la había salvado de su propio caos. es decir. un respetuoso de su hermano. Alberto y ella habían mantenido una relación superficialmente cariñosa. “Y ayer estuvo Trelles”. pero también. en cambio. ella había provocado su gratitud. que se detenía con espontánea discreción en los umbrales del tuteo y sólo en contadas ocasiones dejaba entrever una solidaridad algo más profunda. Durante años y años. sobre todo. no hacía mucho que Mariana había obtenido la confesión de que la imperturbable soltería de Alberto se debía a que toda posible candidata era sometida a una imaginaria y desventajosa comparación. la buena suerte de haber dado con una mujer que él consideraba encantadora. Me imagino que 15 . En realidad. Acaso Alberto envidiaba un poco la aparente felicidad de su hermano. Porque Alberto era un alma tranquila. claro que sí. un solitario. A Alberto. ayudado a ser fuerte. “a hacerme la clásica visita adulona que el personal de la fábrica me consagra una vez por trimestre. y. y en definitiva. un fanático del equilibrio. Por su parte.más absurdamente favorable. le agradecía el impulso inicial. estaba diciendo José Claudio. cuando él parecía necesitarla más.

por sólo permitir que él ajustara a la imprevista realidad aquellas imágenes de ella misma que había hecho transcurrir. “También puede ser que te aprecien”. Por eso. por simplemente dejar que él la envolviera en su ternura acumulada de tanto tiempo atrás. todavía tensa de escrúpulos y quizá de pudor. había tenido de inmediato la certidumbre de que a su vez estaba protegiendo a su protector. Todos los días se aprende algo nuevo”. “que conserven un buen recuerdo del tiempo en que los dirigías. Cuando Mariana había recurrido a Alberto. de consejo. que realmente estén preocupados por tu salud. dijo Alberto. No siempre la gente es tan miserable como te parece de un tiempo a esta parte”.lo echarán a la suerte y el que pierde se embroma y viene a verme”. de cariño. por el desfiladero de sus melancólicos insomnios. había provocado su gratitud. había una razonable desesperación de la que ella comenzó a sentirse responsable. La sonrisa fue acompañada de un breve resoplido. de que él se hallaba tan necesitado de amparo como ella misma. en busca de protección. destinado a inscribirse en otro nivel de ironía. por no decírselo con todas las letras. Pero la gratitud pron16 . “Qué bien. de que allí. justamente. sin hacerse ilusiones.

La primera vez que Alberto se había animado a hacerlo.to fue desbordada. y Mariana se inclinó sobre la mesita ratona para encender el mecherito de alcohol. Dios mío. “Ahora sí podés calentar el café”. Mariana se había sentido terriblemente inquieta. formando un triángulo. uno de cada color. Le parecía que la ceguera de José Claudio era una especie de protección divina. Mariana sintió de pronto que su corazón se había ensanchado y que el mundo era nada más que eso: Alberto y ella. Por un momento se distrajo contemplando los pocillos. Sólo había traído tres. afilados. Ahora no. con los músculos anudados en una dolorosa contracción que le había impedido disfrutar de la caricia. ya ahuecada para recibirla. 17 . Le gustaba verlos así. Qué delicia. se introdujeron entre el pelo. Después se echó hacia atrás en el sofá y su nuca encontró lo que esperaba: la mano cálida de Alberto. dijo José Claudio. Como si todo hubiera estado dispuesto para la mutua revelación. La mano empezó a moverse suavemente y los dedos largos. Ahora estaba tranquila y podía disfrutar. como si sólo hubiera faltado que se miraran a los ojos para confrontar y compensar sus afanes. a los pocos días lo más importante estuvo dicho y los encuentros furtivos menudearon.

llenó los pocillos directamente desde la cafetera. reservado. Hoy sería el verde para José Claudio. riesgosa. Cuando los abrió. distante. La mano de Alberto se retiró y Mariana volvió a inclinarse sobre la mesita. Entonces ella.Sentado frente a ellos José Claudio respiraba normalmente. rozó apenas la oreja derecha. Mariana estaba en condiciones de de aguardar el movimiento próximo y previsto. Para ella. ambos habían llegado a un técnica tan perfecta como silenciosa. Tomó el pocillo verde para alcanzárse18 . insolente. el rostro de José Claudio era el mismo. “No lo dejes hervir”. Ajeno. el rojo para ella. como todas las tardes. ese momento incluía siempre un poco de temor. dijo José Claudio. sin embargo. apagó la llamita con la tapa de vidrio. el negro para Alberto. Todos los días cambiaba la distribución de los colores. Con el tiempo. recorrió lentamente la mejilla y el mentón. ya que en el ejercicio de esa caricia púdica. besó silenciosamente aquella palma y cerró por un instante los ojos. Retiró el mechero. Como todas las tardes la mano acarició el pescuezo. Finalmente se detuvo sobre los labios entreabiertos. Un temor que no tenía razón de ser. la caricia de Alberto se había convertido en una especie de rito y ahora mismo. casi con beatitud.

pero. Selección de Fernando Emmerich. se encontró con la extraña. Editorial Andrés Bello. 19 .lo a su marido. querida. antes de dejarlo en sus manos. 1996. Antología. Hoy quiero tomar en el pocillo rojo”. Chile. De Cuentos de mujeres infieles. Se encontró además con unas palabras que sonaban más o menos así: “No. apretada sonrisa.

DEL ARCO DE LA VIEJA Fernando Sabino .

FERNANDO SABINO (1923-2004). Nació en Belo Horizonte, Brasil. Autor entre otras de Encuentro marcado, novela fundamental en la literatura brasilera del siglo XX, cultivó con mayor asiduidad la crónica y el relato breve, géneros que manejó con mano maestra, y un finísimo toque de humor e ironía. Algunos títulos: A mulher do vizinho, O gato sou eu, A vida real, O menino no espelho, etc.

De madrugada, el teléfono lo sacó de la cama. —A mi hija le sucedió una desgracia. Era una voz de vieja, lloriqueante. Al principio le costó entender. Si mal no recordaba, la hija era una muchacha con la que había tenido una relación hacía tiempos. Vivía con su madre en Flamengo. A donde ella fuera, la vieja iba detrás. Terminó por hartarse, y la dejó. Ahora la madre acudía justo a él. —Cálmese, voy para allá. Malhumorado, se vistió, subió al auto y arrancó. Por lo que había entendido, la joven había intentado suicidarse. ¿Y yo qué juego en eso? pensó, molesto: no fuera que la madre quisiera echarle la culpa a él, que no tenía ya nada que ver con esa gente.
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—Se encerró en el baño, diciendo que se iba a matar —le dijo la vieja, en cuanto llegó. Y se retorcía las manos, desesperada. —Está ahí adentro desde hace rato. ¿Y ahora qué hago, Virgen Santa? En mitad de la sala, una joven de jeans lo miraba, desconfiada. —Y tú, ¿quién eres? —preguntó él, interesado. —Es nuestra vecina —contestó la vieja, cortando su interés—. Le pedí que viniera a ayudarme. ¿Pero qué podíamos hacer las dos solas? Él se acercó al baño, golpeó la puerta. Silencio. Olor a gas no había. Pero podía haberse cortado las muñecas, o alguna tontería similar. Volvió a llamar. Nada. —Habría que derribarla. Sintiendo la aprobación de la vieja, arrimó el hombro a la puerta, que terminó por ceder. Ella estaba en camisón, sentada en la taza, las piernas estiradas, y parecía dormir. A su lado, en el suelo, un frasco de píldoras vacío. —¿No se lo dije? ¿No se lo dije? —cacareaba la madre, sin atreverse a mirar—. ¡Hija mía, pobre hijita mía! —Llevémosla a Urgencias, que aún hay tiempo. Ayúdeme a sacarla. La que ayudó fue la joven. La vieja sólo gimoteaba, impidiendo el paso. La hija balbucía palabras inconexas, el cuerpo desma24

Salieron con ella cargada. —Puede descansar aquí. y la joven a su lado. le sugirieron que descansara allí mismo. Poco después regresó el médico: —No hay peligro: tomó un vomitivo y escupió un montón de comprimidos. Llevaron a la paciente a la sala de emergencias. gracias. ellos quedaron a la espera. —No. el personal de turno les atendió de inmediato. —¿No quiere subir a tomar un café? —invitó la vieja. con grandes dificultades lograron meterla en el auto.dejado. Pueden venir a buscarla en la mañana. Y llevó a las dos de regreso a Flamengo. la vieja se hizo atrás. Contempló aquel rostro rechoncho. Apenas si hablaron durante el trayecto. Ni siquiera tienen que esperar. era una niña muy buena. tomó con ellas el café. en ese caso… Subió. el pintalabios rojo en la boca marchita. —Bien. Era la vecina quien lo sugería. —Yo me haré cargo. Pronto se pondrá bien. antes de ir a buscar a su hija. La miró. Ahora está durmiendo. Voy a ver si descanso un poco. En el hospital. amparando la cabeza de la hija. Como pronto amanecería. La vieja le informó que la muchacha iba a hacerle compañía hasta la mañana. quédense tranquilas—. adelante. sorprendido. hasta que lle25 . en el sofá de la sala.

—Cierra los ojos. que voy a pasar. percibió en la oscuridad que ella estaba ya en la cama. toc-toc-toc. Él se quitó la chaqueta y los zapatos. sino que esperó a que pasara. y un momento después fue tras ella. sin decir una palabra se acomodó bajo las sábanas. Poco después volvía a pedir: —Cierra los ojos. porque la puerta está quebrada. 26 . antes de disponerse a dormir. que voy a pasar de nuevo. no puedo cerrar —avisó ella desde el baño. Tanteando en la penumbra del corredor. el no sólo no cerró los ojos. Entonces se desnudó a toda prisa. sólo de bragas.gara la hora de ir al hospital. y se acomodó como pudo en el sofá. Esta vez. Encendió un cigarrillo. allá en el pasillo. Fue entonces cuando oyó la voz de la joven. Y vio pasar aquella inesperada recompensa para sus ojos cansados de tantas molestias: tacones altos. a su lado. los ojos bien abiertos. toda empinada. —Puedes pasar —dijo él. la vieja recogiéndose en su cuarto. Y se marcharon ambas por el pasillo. la joven en el cuarto de la hija. encontró entreabierta la puerta del cuarto. esperándolo. Entró silenciosamente. —No vengas acá.

y él sintió soplar muy bajo en su oído una voz ronca y nasal: —No hagas ruido. para no despertar a la niña. Editora Record. 1983.Ella lo acogió en sus brazos. De O gato sou eu. Rio de Janeiro. Traducción para este libro de Elkin Obregón S. 27 .

UN RAMO DE ROSAS William T. Higgins .

Graduado en leyes. fue llevada al cine con el título de The Happy Hooker. Friendly Fire. ejerció el periodismo y la abogacía en diversos estados del sur de su país. EE.WILLIAM THOMAS HIGGINS (1886-1967). Autor de tres novelas extensas. . Nació en Filadelfia. UU. Una de sus historias. publicó también numerosos tomos de relatos cortos.

me dio a entender que podía retirarme. con una dirección y la hora de la cita. mi padre me llamó a su despacho y. Se llama… bien. confesé que no. Nunca le había mentido a mi padre. dijo: —Quiero la verdad. Todo saldrá de perlas. Me entregó un papel. a la que conozco por razones que no te importan. mirándome a los ojos.Cuando cumplí quince años. No debes tener miedo. 31 . Te he concertado una cita para esta noche. Ya es tiempo de que te hagas un hombre. Así que. ni tampoco lo hice esa vez. Y. puedes decirle Molly. —Lo suponía —dijo él—. haciendo un gesto. ¿Has estado ya con una mujer? Sabes a qué me refiero. ruborizándome hasta las orejas. Ella te sabrá guiar y enseñar. Es una muchacha amable y comprensiva.

Tú vé. Me agradó su aspecto. Fue un lindo gesto el tuyo. le entregué un inmenso ramo de rosas. más que todo por complacer a mi padre. Ahora sí que eres todo un hombre. pero tienes un padre —respondió mi padre—. la frescura del rostro. —No tienes dinero. me abrió la puerta.—No tengo dinero —me atreví a susurrar. mediada la mañana. y añadió: —Por cierto. Sin mediar palabra. Así que te irás a la cama sin cenar. su peinado. Me recibió en el umbral. Al día siguiente. —Molly telefoneó —dijo—. The New American Library. y un poco después me abrió las puertas del cielo. volví a visitarla. venciendo mis recelos. Y no es fácil conseguir buenas rosas en esta época del año. ataviada con una coqueta robe de chambre. Hizo una pausa. di media vuelta y salí a toda prisa. la discreción de su atuendo. 32 . Molly no resultó ser como yo temía. De Tales of Colorado. Traducción para este libro de Camilo Jiménez. al vestirme esta mañana advertí la ausencia de dos dólares en mi cartera. estiré el brazo que llevaba a la espalda. y haz lo tuyo. Me habló muy complacida de tu ramo de rosas. mi padre me llamó de nuevo a su despacho. sin duda. Sonriente. 1978. Esa noche. Acudí puntualmente.

MOVIMIENTO PERPETUO Augusto Monterroso .

Otras obras: La oveja negra y demás fábulas. entre otras muchas cosas. Los buscadores de oro. Movimiento perpetuo. Lo demás es silencio. Autor de cuentos. Obras completas y otros cuentos. se radicó en México en 1944. relatos. crónicas y una única novela. Monterroso es. También de un libro autobiográfico.AUGUSTO MONTERROSO (1921-2003). . y un prosista tan original como provocador. un finísimo humorista. Guatemalteco.

Como hecho adrede. Así siempre. VII —¿Te acordaste? Luis se enredó en un complicado pero en todo caso débil esfuerzo mental para recordar qué era lo que necesitaba haber recordado. Si supieran el trabajo que le costaba tratar de recordar. Igual que durante toda la primaria: ¿Nueve por siete? —¿Qué te pasó? —¿Que qué me pasó? 35 . pape: Stan Aleppe. La noche entera pensando no debo olvidarlo para a última hora olvidarlo. Infierno.Pape: Satan. para no hablar ya de recordar. —No. El gesto de disgusto de Juan le indicó que esta vez debía de ser algo realmente importante y que su olvido le acarrearía las consecuencias negativas de costumbre. Dante.

—Sí. Sí. al horizonte. tenía un sedante color ámbar. whisky con agua. en el que colocó tres cubitos de hielo que con el calor empezaron a disminuir rápidamente aunque no tanto que lo hiciera decidirse a poner otro. —Salud. ¿Por qué sedante? No desde luego por el color. Juan le ordenó o. quizá simplemente le dijo que no discutieran más y que si quería un trago. que le haría olvidar que tenía que recordar algo. al horizonte que era todavía mejor que los barcos y que el mar y que la playa. —¡Se me olvidó! ¿Y ahora? —¿Y ahora? Resignado y conciliador. El whisky con agua. según después Luis. porque más allá uno ya no tenía que pensar ni imaginar ni recordar nada. Sobre la olvidadiza arena varios bañistas corrían enfrentando a la última luz del 36 . Fue a servirse él mismo. Se me olvidó. Un intento de contrataque: —Nada. —Qué vida —dijo irónico Luis moviéndose en la silla de madera y mirando con placidez a la playa. cómo no te acordaste. al mar. sino porque era whisky. No supo qué contestar. a los barcos. —Salud.

—¿Te sirvo otro? —dijo Luis. Y en cuanto pudo lo besó y lo cercó y lo llevó a donde quiso y le presentó a sus amigos 37 . tal como la viera por primera vez seis años antes. Julia seguiría siendo Julia hasta la consumación de los siglos. Una cosa era una cosa y otra otra. en una fiesta en la que no conocía casi a nadie. o en cualquier bar o a bordo de cualquier lancha. Meditaba pálidamente que Acapulco ya no era el mismo. Pero aunque en realidad no le importaba. se le quedó viendo y se le aproximó y lo invitó a bailar y él aceptó y ella lo rodeó con sus brazos y comenzó a incitarlo arrimándosele y buscándolo con las piernas y acercándosele suave pero calculadoramente como para que él pudiera sentir el roce de sus pechos y dejara de estar nervioso y se animara. Juan los miraba hacer. que sólo su mujer continuaba siendo la misma y que lo más seguro era que en ese instante estuviera acariciándose con otro hombre detrás de cualquier peñasco. cuando. meditativo. sin provocación y más bien con sorpresa de su parte. —Gracias. que acaso tampoco él fuera ya el mismo.crepúsculo sus dulces pelos y sus cuerpos ya más que tostados por varios días de audaz exposición a los rigores del astro rey. eso no quería decir que no pensara en ello a todas horas.

sin que por otra parte pudiera afirmarse que ella tuviera nada. —¿No van a la playa? —dijo ella. ni belleza. ni dinero. el tercero y el cuarto año de casados. —Gracias. lo arrastró hasta su cama y lo poseyó en tal forma que cuando él se dio cuenta de que ella era virgen apenas se extrañó. —Yo te sirvo —dijo Luis. Se me olvidó y qué. ¿Te acordaste? —Se le volvió a olvidar. nada. cuando aún no sabían ni sus apellidos y cuando como a las tres y media de la mañana ni siquiera podía decirse que hubieran acabado de entrar en su departamento —el de ella—. —Qué amable. sírvete. —Nada. como ése y el segundo. —El hielo no dura nada —dijo Luis. 38 . Julia entró de pantalones. no obstante que ella lo dirigió todo. sin darle tiempo a defenderse aunque fuera para despistar.y lo emborrachó y esa misma noche. ya. —¿No invitan? —Sí. ni talento. únicamente aquello. Únicamente nada. Bebió su whisky con placer: no hay que dejar entrar la cruda. qué te parece. —Bueno. con el cabello todavía mojado por la ducha.

Los tres quedaron en silencio. No hablar ni pensar en nada. ¿Cuántos días más? Cinco. Contando desde mañana, cuatro. Nada. Si uno pudiera quedarse para siempre, sin ver a nadie. Bueno, quizá no. Bueno, quién sabía. La cosa estaba en acostumbrarse. Bien tostados. Negros, negros. Cuando la negra noche tendió su manto pidieron otra botella y más agua y más hielo y después más agua y más hielo. Empezaron a sentirse bien. De lo más bien. Los astros tiritaban azules a lo lejos en el momento en que Julia propuso ir al Guadalcanal a cenar y bailar. —Hay dos orquestas. —¿Y por qué no cuatro? —¿Verdad? —Vamos a vestirnos. Una vez allí confirmaron que tal como Juan lo había presentido para el Guadalcanal era horriblemente temprano. Escasos gringos por aquí y por allá, bebiendo tristes y bailando graves, animados, aburridos. Y unos cuantos de nosotros alegrísimos, cuándo no, mucho antes de tiempo. Pero como a la una principió a llegar la gente y al rato hasta podía decirse, perdonando la metáfora, que no cabía un alfiler. En cumplimiento de la tradición, Julia había invitado a Juan y a Luis a bailar; pero después de dos piezas Juan ya
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no quiso y Luis no era muy bueno (se le olvidaban afirmaba los pasos y si era mambo o rock). Entonces, como desde hacía uno, dos, tres, cuatro años, Julia se las ingenió para encontrar con quién divertirse. Era fácil. Lo único que había que hacer consistía en mirar de cierto modo a los que se quedaban solos en las otras mesas. No fallaba nunca. Pronto vendría algún joven (nacional, de los nuestros) y al verla rubia le preguntaría en inglés que si le permitía, a lo que ella respondería dirigiéndose no a él sino a su marido en demanda de un consentimiento que de antemano sabía que él no le iba a negar y levantándose y tendiendo los brazos a su invitante, quien más o menos riéndose iniciaría rápidas disculpas por haberla confundido con una norteamericana y se reiría ahora desconcertado de veras cuando ella le dijera que sí, que en efecto era norteamericana, y pasaría aún otro rato cohibido, toda vez que a estas alturas resultaba obvio que ella vivía desde muchos años antes en el país, lo cual convertía en francamente ridículo cualquier intento de reiniciar la plática sobre la manoseada base de si llevaba mucho tiempo en México y de si le gustaba México. Pero entonces ella volvería a darle ánimo mediante la infalible táctica de presionarlo con las piernas para que él comprendiera que de lo que se trata40

ba era de bailar y no de hacer preguntas ni de atormentarse esforzándose en buscar temas de conversación, pues, si bien era bonito sentir placer físico, lo que a ella más le agradaba era dejarse llevar por el pensamiento de que su marido se hallaría sufriendo como de costumbre por saberla en brazos de otro, o imaginando que aplicaría con éste ni más ni menos que las mismas tácticas que había usado con él, y que en ese instante estaría lleno de resentimiento y de rabia sirviéndose otra copa, y que después de otras dos se voltearía de espaldas a la pista de baile para no ver la archisabida maniobra de ellos consistente en acercarse a intervalos prudenciales a la mesa separados más de la cuenta como dos inocentes palomas y hablando casi a gritos y riéndose con él para en seguida alejarse con maña y perderse detrás de las parejas más distantes y abrazarse a su sabor y besarse sin cambiar palabra pero con la certeza de que dentro de unos minutos, una vez que su marido se encontrara completamente borracho, estarían más seguros y el joven nacional podría llevarlos a todos en su coche con ella en el asiento delantero como muy apartaditos pero en realidad más unidos que nunca por la mano derecha de él buscando algo entre sus muslos, mientras hablaría en voz alta de cosas indiferentes como el calor o el frío,
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Después llegarían a su hotel y su marido y ella bajarían del coche y el joven nacional se despediría y ofrecería llevar a Luis al suyo y éste aceptaría y ellos les dirían alegremente adiós desde la puerta hasta que el coche no arrancara. y entonces él la golpearía en la cara con la mano abierta y ella trataría de arañarlo y lo insultaría enfurecida y empezaría a desnudarse arrojando la ropa por aquí y por allá y él lo mismo hasta que ya en la cama. y ya solos entrarían y se servirían otro whisky y él la recriminaría y le diría que era una puta y que si creía que no la había visto restregándose contra el mequetrefe ése.según el caso. la acostaría boca abajo y la azotaría con un cinturón destinado especialmente a eso. hasta que ella se cansara del juego y según lo acostumbrado se diera vuelta y lo recibiera sollozando no de dolor ni de rabia sino de placer. y emitiría de vez en cuando uno que otro gruñido para que Luis lo creyera en el quinto sueño y no pensara que se daba cuenta de nada. empleando toda su fuerza. del placer de estar una vez más con el único hombre que la había poseí42 . en tanto que su marido simularía estar más ebrio de lo que estaba con el exclusivo objeto de que ellos pudieran actuar a su antojo y ver hasta dónde llegaban. y ella negaría indignada y le contestaría que estaba loco y que era un pobre celoso acomplejado.

Biblioteca Breve. De Movimiento perpetuo.do y a quien jamás había engañado ni pensaba engañar jamás. 1981. 43 . Editorial Seix Barral. —¿Me permite? —dijo en inglés el joven nacional.

LÍNEA ERÓTICA Nicholson Baker .

Novelista. de donde proviene el extracto que aquí se reproduce. Quizás su obra de ficción más célebre sea Vox. musicólogo. The mezzanine. En 1992 ganó el National Books Critics por un libro de ensayos. Nació en Rochester. data de 1988. apasionada defensa del libro. . crítico. Su primera novela.NICHOLSON BAKER (1956). New York. Double ford: Libraries and the assault of paper.

todos apilados en lo alto del televisor. en un tono así. que salgo y veo el montón de vídeos X. en sus cajas de color naranja. En la tienda usan cajas marrones para los vídeos normales. (N.—¿Nada más que una bata?1 —Bueno. los en que muere hasta el apuntador. 47 .). y meten en una caja totalmente distinta. debajo llevo una camiseta de manga corta y ropa interior. los vídeos para mayores. etcétera. no. claro. Es para evitar confusiones. de color naranja. Total. del A. blanca. los de aventuras. Nunca había visto más de 1. los de comedia. Pregunta ella al chico con el que mantiene la conversación. con la cantidad de cuentos de navidad y de versiones porno de la Cenicienta que andan ahora por ahí. —Qué ropa interior? —Gris.

de verdad. No hay fotograma de película que tenga la calidad de 48 . Menos mal que también me había comprado la revista Juggs. o por lo menos bastante buena como para correrme con ella. Hay momentos en que apetece una imagen fija. apoyo la pornografía con todo mi entusiasmo. pero salen unas rayas como de diente de sierra en la pantalla. sí. siempre tendrá mejor resolución una página de revista. —Siempre —dijo él—. total. ese ruido de robot industrial. me vi pasando a todo meter las partes aburridas. no. De todas formas. en busca de una buena imagen.uno de estos vídeos en concreto. que pensé: no. Pero resulta que de pronto vi de antemano mi propia excitación. que no quería verlos tan en seguida. y. porque esa reacción antinaranja ya me había sucedido antes. por supuesto. supongo. —Para eso está el botón de pausa —apuntó ella. como suele decirse. en toda su crudeza. —Más ven cuatro cabezas que sólo dos. pensé que no. que está… que es encantadora. y me parece estupendísimamente. pero. ¡Pero no queda ahí la cosa! No. y el sonido del aparato de vídeo en avance rápido. —Bueno. no. sé muy bien lo que llevan dentro. no te rías. aunque en uno de los vídeos trabaje Lisa Meléndez.

—¿Qué es eso de las dulcijas? —Bueno. luego vacila y al final se desmenuza. y ando siempre saltando entre Playboy y los dos canales de uno y otro lado. o una dulcija enterita. no tienes más que fijarte en la pérdida de poder de provocación que se produce cuando pasamos de la revista Playboy al canal Playboy de televisión. o cualquiera de sus sinónimos más o menos jergales.una foto. como te estaba diciendo. de modo que lo capto con todos los rayados y los cruces del circuito de codificación. que primero se tambalea. porque cada una tiene su propia personalidad. Tengo observado que la codificación funciona peor cuando no se mueve nada 49 . sólo que en la tele se ven los movimientos entre pose y pose. La foto capta a la mujer en el momento en que sus dulcijas alcanzan la perfección de la expresividad. las respectivas almas. o. o casi. Aunque la verdad es que no tengo el canal Playboy. las mujeres tienen los pezones tan variados y tan comunicativos como los ojos. con su pezón al rojo vivo. poniendo el alma al descubierto. Pero. y se capta un torso amarillo brillante. es que a veces me gusta evitar lo de decir “pechos”. porque a veces. justo al cambiar de canal. hay un momento en que la imagen resulta visible. exactamente con la misma chica. En las fotos. mejor dicho.

cuando es una imagen televisiva de una imagen de revista. con muchas expectativas. pues a lo mejor renunciaba a mis principios y me masturbaba con ella… ¿Qué te parece la palabra? 50 . saltando de canal en canal. y a mí las piscinas me rebajan mucho el erotismo… Quiero decir. que me descoloca por completo… O sea. con las formas de la arena. Qué más. porque ya te supondrás la enorme cantidad de ambientes de piscina que ha podido uno ver en las revistas. que la dejasen anonadada las imágenes fijas. si estuviese desterrado en una isla desierta con nada más que unas páginas de una revista masculina donde se viera una mujer desnuda en una isla desierta. pero hay algo en eso de que sea un sitio público y al aire libre. ¿Y qué más? —De acuerdo. es decir. pero no sé… Resulta que la chica más sexi estaba en un ambiente de piscina. artísticamente arriñonadas en torno a los cachetes del culo. —Ya. Estuve hojeando el Juggs todo nuevecito. Una vez me quedé hasta las dos y media de la madrugada haciendo eso. con su poderío. bueno. como si a la codificación le pasara lo mismo que a mí. en general me rebajan mucho el erotismo.en la imagen. al sol… Peor es un ambiente de playa.

apoyada en los codos. porque nada más ver un pezón erecto piensa uno en agua fría. —Refoscacharse. —Eso es. Mirando el Juggs. es una posibilidad. que es lo que hace falta en una foto ambientada en una piscina. sí. intenté refoscachármela. con los pezones sin erguir. a veces lo llamo “hacerme tiritar un poco”. ¿Qué tal “tocar el violín”? La terminación en –in queda de los más fino. —Para mí misma. tendida sobre una colchoneta amarilla. en espera de que a las mujeres se les repunten los pezones con el frío. a pasar de tratarse del decorado de piscina. —Vale. pero mejor refoscacharse. con unas aréolas blandas y tolerantes. en la sección de pollos ultracongelados. No me ponen ni siquiera mínimamente cachondo los concursos de camisetas mojadas. —Vamos a inventarnos una palabra nueva —dijo él. porque ten51 . No.—¿Masturbarse? Ni me gusta ni me deja de gustar. y tenía las dulcijas tan en su punto de perfección y de belleza. y había una foto en que la chica me miraba directamente a los ojos. sin excitación de ninguna clase. Por cierto: que te conste que no soy uno de esos desgraciados que andan merodeando por los supermercados.

en los concursos de camisetas mojadas. sus codos ejercen auténtica presión sobre la almohada de la colchoneta amarilla. que está orgullosa de ellos. cogida con una especie de cintajo grueso de po52 .go que imaginar la correspondiente excitación en la mujer. para hacer posible algo que de otro modo no lo sería. a lo mejor logro convencerme de que la chica está utilizando el impacto del agua fría. con una expresión de mucho gozo y de mucha lucidez. De modo que estás mirando a la chica de Juggs. que parece como si fuera a reventar. Luego. y el chapuzón en agua fría la distrae lo suficiente como para convencerla de que se trata de una diversión inofensiva… Así. O sea: que quiere enseñar los pechos. y sólo así. En todo caso. de una forma muy llamativa. o algo así. y ella me devuelve la mirada. y que la pone cachonda. cuando resulta que no. es como logro excitarme con un concurso de camisetas mojadas. que hay demasiadas cosas que desentonan: el fotógrafo la ha hecho peinarse con coleta. ¿Comprendes? —Me hago cargo. —Sí. y el frío es lo contrario del sexo. y estoy a punto de hacerme a la idea de marcarme un refosco a ese compás. los escarceos y los chorreones. pero sabiendo muy bien que no es de las que se atreven a tirar para adelante y hacer un estriptís.

de no menos de veinticinco años. ¿cuándo ha sido la última vez que has visto una chica joven con coleta? Por no mencionar.liéster. la verdad. De modo que ahí estaba esa mujer hermosa. pero sin éxito ninguno. Bueno. excepto las pagadas por el servicio telefónico para dar charla sexual de modo mecánico 53 . adorable. punto y aparte. atenta. ni avance rápido. ahora sujétate el pelo con la cosa ésta”. ¿verdad? —preguntó ella. —¿Qué quieres decir con lo de “éxito”? —Que no me salió ninguna mujer con algo de chispa. la coleta. Y este número en concreto no recuerdo haberlo marcado antes: 2VOX. los hombres pretendiendo que una mujer de veintiocho años se convierta en una niña pequeña. que me salieron poquísimas mujeres. y. el hecho de que las chicas jóvenes también son un descoloque. lo de toda la vida. —Pero ya habías llamado a estos números. ya de paso. lo de siempre. sin imágenes de ninguna clase. Y en ese momento comprendí que necesitaba hablar con una mujer real. Y ahí estaba el anuncio. imponiéndole esos iconos de adolescencia. mejor dicho. y es un horror. ni pausa. y lo único que yo veía era el carapollas del fotógrafo tendiéndole la cinta de poliéster y diciéndole: “Vale. —Unas pocas veces. ni fotos de revistas. muy bien. color púrpura.

como el destino.y soltar un gemido cuando corresponde. en fundido. o la cinta. A lo mejor estoy pasándome de presuntuoso. ¿hay alguna dama a la escucha?”. entre tropecientos millones de seres humanos que hay en el mundo. porque en la radio cada canción empalma con la siguiente. pero creo que tú y yo encajamos. cuando lo que en realidad quieres es que sea como una lotería. Pero también es verdad que de vez en cuando hay alguna verdadera mujer que llama. Pero me parece a mí que es indispensable esa sensación de azar que se tiene oyendo música pop por la radio. o una de las pocas personas que encuentra adecuadas. Y así. si te compras el disco. al revés que con las fotos. es igual que la radio. —En cierto modo. En cambio. que existe la posibilidad. Lo que suele salir es un hombre diciendo “oiga. eres tú quien controla en qué momento la escuchas. —Sí. porque al fin y al cabo de lo que se trata es de que alguien conoce a alguien. tal como tú la describes. la única persona que le gusta. cabe al menos la remota posibilidad de que se produzca el encaje en algún momento. recorrer 54 . ¿Sabes que nunca he entrado en una tienda a comprar un disco? Será por eso por lo que nunca he aprendido a apreciar la música que va perdiendo volumen poco a poco.

Haces algo más que oírla. y es ahora cuando quiero sentir dicho placer”. —Bueno. muy bien. y probé con la esperanza de tener suerte. pues en la escena que vi. y era la primera vez que veía algún trozo de esa 55 . tal vez. —Bueno. qué agradable es esto. si la cinta es tuya. de pronto estás en un balcón. —Por otra parte —dijo ella—.el dial para arriba y para abajo. y hace solecito. en la esperanza de que alguna emisión la esté emitiendo… Y qué intensa alegría cuando al fin aparece en un giro del botón. pues la razón por la que me puse en contacto con este número fue porque los placeres que andaba buscando hasta ese momento no me llenaban. con ello das muestra de algún discernimiento: sabes lo que te gusta. esperando pasivamente que a algún disyoquei se le ocurra poner lo que a ti te gusta. de que surgiera la conversación… —No me llegaste a decir qué pasó con la Campanilla de Walt Disney en videoclub. De pequeño. no te zambulles en un maremágnum de posibilidades fortuitas. y piensas: caramba. es como si la cazaras al vuelo. sabes cómo hacerte feliz. Pero ya de mayor piensas “sé que voy a experimentar determinado tipo de placer cuando salga al balcón y me siente en esa silla. y qué poco me lo esperaba. buscando la canción que quieres.

Bueno. por cierto. es una chica de clase acomodada. Y de pronto ocurre. que en la escena de que te hablo Campanilla revolotea de un modo la mar de garboso. que tiene los pechos muy pequeñines. poniendo unos morritos adorables y se coloca las manos en las caderas como para medírselas. parece decir.película de Disney. tienes razón. ¡me puso a cien! ¡Esa cosa tan chiquitita. la típica imagen del hada. Casi siempre. y no te olvides de que andaba con el ánimo un poco alterado. y tiene unos pechos muy pequeños… —¿No quedamos en que no te gustaba la palabra pechos? —Sí. y piensas: vale. con mis tres películas naranja y mi revista para hombres en el maletín… Total. y lleva un trajecito como rasgado o cortado en picos. Demasiado grandes. no pasa de medio palmo. y unos muslitos la mar de anchos. con aquellos caderones! Y en seguida. y se mira. toda encanto waltdisneiano. Se detiene en mitad del aire. y va y se mira. bah. ahí en la tienda. pero a veces es la que mejor cuadra. mágica. Total. pero unas caderitas la mar de anchas. y menea tristemente la cabeza. Y es diminuta. si quieres que te diga la verdad. pero diminuta. un segun56 . Una mujer insustancial. que apenas si la cubre. con mucho tiiing del xilófono y dejando una estela de lucecitas.

pero no… Le sobran caderas y ¡se queda atascada! —Suena como para asarse de calentura. Andaría yo por los doce años. Me acuerdo perfectamente. Si quieres que te diga la verdad. Y también que resulta demasiado mayor para compartir el dormitorio con sus hermanos pequeños. —Tendría gracia que la Marilyn se hubiera inspirado en Campanilla —dijo ella—. flotando por ahí en bata —dijo ella—. que lue57 . cuando Marilyn Monroe está en un barco y trata de pasar por un ojo de buey. —Bueno.do más tarde. M. Vi la película con mi amiga Pamela. —Y lo era. —¿Te acuerdas de Los caballeros las prefieren rubias. se queda atrapada en una cómoda entre un montón de artículos de costura. Barrie era uno de aquellos farsantes de antaño. y trata de salir volando por la cerrradura. la protagonista. a mí también me pareció vagamente sexual el Peter Pan de Walt Disney. no me acuerdo. —Y la chica. pero las caderas no se lo permiten? —No. sí… J. efectivamente. Eso sí que me dejó interesada. Voy a tener que alquilarla. y es evidente que algo de lo que reprimía se cuela en todas las versiones de su obra.

y empiezo a bajar por ese tubo tan largo. Me deslizo dentro. decía: “¿Cuándo pueden reanudarse las relaciones maritales?”. Y otra vez. en un tubo largo —dijo ella—. Estuviera donde estuviera la línea de puntos. —Perdón.go ha salido lesbiana. ¿en qué? —En el tubo. a lo mejor aquella misma noche. entera. en una noche. pero seguía leyendo. ¿Te acuerdas de esos toboganes de agua que se ponian en el césped. le conté una fantasía sexual que tengo de vez en cuando de que estoy en un sitio donde me dicen que me quite la ropa y me meta en el tubo. y que des58 . sobre una especie de lenta corriente de aceite. comíamos galletas Saltines y leíamos juntas la enciclopedia médica. Marcaban con una línea de puntos el sitio por donde el médico tenía que cortar el cartílago en una operación para meter un poco las orejas. Y una vez me leyó ella a mí una novela de amor. Pamela estaba ya un poco ronca. Montábamos la tienda de campaña en su dormitorio. con su pan se lo coma. las relaciones maritales siempre se podían reanudar al cabo de cuatro a seis semanas. Y la respuesta siempre era de cuatro a seis semanas. Me dormí por la mitad y luego me desperté. con los pies por delante. Y al final de cada artículo decía. porque estaba hecho con preguntas y respuestas. creo.

y en seguida entro en contacto con ellas. pero tienen los dedos chorreando aceite. dentro de un tubo luminoso. en la fantasía tengo unos pechos enormes. —¡Uau! ¿Qué dijo tu querida amiga Pamela cuando le contaste tal cosa? —Al terminar de describírselo le pregunté si ella también tenía pensamientos parecidos. desde luego. Me dice: “¡No! Cuéntame otro”. y se vuelven como para recibir mis pechos. 59 . y. reteniéndome con bastante fuerza. y me dijo “¡No!”. como muy ofendida. un poco por delante de mí. como buscando algo que palpar.truían la hierba? Éste no es tan rápido. y luego me presionan el estómago cuando les pasa por encima. figúrate. agitándose a ciegas. sí que me hubiera metido a lesbiana. y ellas tratan de agarrarme los tobillos. con ambos pulgares casi tocándose. y me resabalan muy despacito por los pechos. pero sin fricción. apretándomelos. gracias al aceite. y según avanzo van subiéndome por las piernas. de modo que las manos tardan un montón de tiempo en recorrérmelos. por los pies. sino mucho más lento. lo que te digo es que yo. Mientras voy bajando aparecen en el tubo muchos pares de manos. ¿Crees tú que se habrá hecho lesbiana por culpa de mi tubo? —Bueno. pero sin fricción.

—Sí. de modo que cuando la mujer acciona el interruptor tiene que coincidir con la supresión de las principales fuentes de luz. —¿A que la cubertería resplandece ahora a la luz de la luna? —dijo él. en un primer plano del rostro. Es una lámpara de mesa. quizá así resulte… —Escucha —hubo un clic. cataclás. —No la distingo. si prefieres. ¿quieres aclararme una cosa? ¿Ahora mismo cómo tienes la luz en la habitación en que te encuentras. y entonces el problema está en que la película cinematográfica no opera en la oscuridad. tranquilamente. más bien en las de televisión. cuando aparece un personaje femenino pensando. claro.Pero ahora. de modo que tiene que seguir habiendo un buen nivel de luz. y al mismo tiempo que se suprimen las grandes luces incandescentes tiene que entrar en funcionamiento la imitación de luz de luna o tienen que verse por la ventana las 60 . pero dando la impresión de oscuridad. clic. y de pronto se vuelve. La puedo apagar. pero. —¿Te has fijado alguna vez en ese intersticio que hay en las películas. alarga el brazo y apaga la luz de la mesilla de noche. es un plató. con luces muy estudiadas por todas partes. en el cuarto de estar-comedor? ¿Encendida o apagada? —Encendida.

cubriendo la cama y las paredes de la habitación? ¿Te has fijado alguna vez? —No —dijo ella—. y. Rara vez me da tiempo de verlo completo. La luz no se enciende de pronto. claro. a veces pasa algo raro y se produce un milisegundo de desfase mientras se encienden los filamentos de la luz de luna artificial. Pero cuando lo hago me parece bellísimo. son las dos cosas. Por el momento. con todo ello. Pero te prometo que me fijaré la próxima vez que mire la tele. pero no sabe uno cuál es la que más pesa. Claro. Al principio pasa por una fase de color naranja oscuro. Va viniendo muy gradualmente. el que tiene que transmitir la impresión de que “el dormitorio está a oscuras y tranquilo”. Es tan gradual. porque me ha sonado muy interesante. no es nada parecido a lo que acabo de describirte.. con los horarios tan agitados que llevo. Y luego. que no distingue uno si es que la luz se ha hecho más brillante o que el cielo se ha oscurecido. de modo que en ese momento de cambio se ve el otro juego de luces. Es un efecto de lo más asombroso.luces de la calle. en un período de más de veinte minutos. el tiempo que invierten en calentarse y alcanzar su máximo. te alegrará saber que la farola de alumbrado público que se ve desde mi ventana está empezando a entrar en funcionamiento. dentro de cinco 61 . —Fíjate —dijo él—.

mucho mejor que la mía tendrá que ser. Hubo una pausa. pero… —Pero. —Pero. habrá un momento en que la luz de la farola será exactamente del mismo color que el cielo. —De acuerdo. como quieras llamarlo. o lo que sea que cueste. creo. cuando en la realidad es la farola de este lado. Pero. de modo que parece como si hubiera un agujero de cielo en mitad de los árboles que hay al otro lado de la calle. pues dame tu número y te llamo yo—dijo ella. no corramos riesgos.minutos. ¿y si en este caso concreto se te borra el número de la cabeza? —Vale. —Óyeme —dijo ella—. —Sí. —¿Por qué? Tengo muy buena memoria para los números. de acuerdo. el mismo amarillo-verde-violeta. 62 . ¿y si te equivocas al apuntarlo. en las ramas. supongo. —Bueno. —Noventa y cinco centavos el medio minuto. Esto está empezando a resultar muy caro. a dólar por minuto. más o menos. ¿qué? —Que tendrás que encender la luz para anotar el número —dijo él. Enciendo la luz y lo apunto. sólo porque ésta es una ocasión excepcional. entiéndeme.

Traducción de Ramón Buenaventura. De Vox. y ya. en letras grandes. Editorial Alfaguara. dos dólares el minuto. me has convencido. 1992. con lo fácil que nos ha resultado la primera vez? —Está bien. de acuerdo. Y esta línea. Lo necesito. no tiene límite de tiempo. con la interrupción. resulta que nos cambia la suerte. —¡Exacto! U otra cosa: ¿y si cuelgas y vas a buscar otra Coca Cola Light y al final decides que no. No me des tu teléfono. me parece barato. pero. —Está bien. además. —De acuerdo. Por lo menos.y por primera vez en tu vida pones dos guarismos en orden inverso? —Sí. dislexia sexual. Lo estoy pasando muy bien. que no te apetece llamarme? ¿Cómo sé yo que no vas a dejar de llamarme? —Sí que te llamo —dijo ella—. 63 . de acuerdo —dijo ella. y no hay forma de recuperar el tono íntimo. eso dice mi anuncio: SIN LÍMITE DE TIEMPO. —La verdad. por una cosa así. aunque sólo estemos un minuto desconectados. No me importaría pagar veinte dólares el minuto. que qué estupidez. y de pronto perdemos la naturalidad con que nos estamos tratando ahora mismo. ¿y si llamas.

EL “MAGNIFICAT” Matteo Bandello .

. Shakespeare extrajo de ellas el argumento de Romeo y Julieta. Nació en Catelnuovo. Sus ideas políticas le valieron destierros y persecuciones. Estudió letras y ciencias en Milán y Nápoles. escrita a lo largo de toda su vida. Mucho ruido y pocas nueces y La noche de Epifanía. De sus Novelas tomaron temas escritores como Stendhal. Italia. Byron y Musset. Su obra más significativa es la colección de relatos Novelas cortas.MATTEO BANDELLO (1485-1561).

junto con los de medicina y todas las demás artes liberales. también lo eran sus profesores. en su procedencia e ingenio. De toda Italia y aun de Francia y España. La mayor parte de éstos no sólo se esmeraban en mejorar la doctrina y educación de sus discípulos. concurría la juventud a Bolonia a instruirse en las distintas disciplinas. Así como eran diversos los estudiantes. De continuo se congregaban allí hombres solemnes muy doctos en sus especialidades.En aquellos días en que el memorable señor Giovanni Bentivoglio junto a sus señores hijos ostentaba el imperio de la riquísima y gran Bolonia. sino que también se esforzaban con el ejemplo de su vida 67 . florecían en aquella ciudad los estudios de la razón cesárea y pontificia. que le resultaran placenteras.

68 . Entre ellos había un doctor. intentando satisfacer a todos. habiéndole dado el sirviente la noticia de que una cerda había parido nueve crías. ¿me quieres robar? ¿No me has dicho que fueron nueve los cochinillos? ¿Y pretendes que una yegua tan robusta haya tenido un solo potrillo? ¡No. pero. al terminar sus lecciones. si no quieres ir a parar a manos de la justicia. le dijo luego que la yegua había tenido un hermoso potrillo. esto no está bien! Encuéntrame los otros potrillos.. —Entonces —dijo el doctor al siervo—.y de sus costumbres. lo convertía en pez fuera del agua. cuyos consejos eran muy estimados. e intentó por todos los medios quitarle el cuidado de su propiedad. no. Esto ocurrió porque.. si alguien lo apartaba de su especialidad. se dedicaban a escuchar las dudas de sus discípulos y se mostraban diligentes por dilucidarlas con erudición. Era muy parecido a un gran doctor de esta ciudad que se enojó con el administrador de su casa de campo. ignorante. Había también aquellos otros a quienes les bastaba con la enseñanza docta y en cuyos círculos demostraban sus argumentos con brillantez y agudeza. más cercano a los ochenta que a los sesenta. que gozaba de una gran reputación y experiencia.

Comprobad. que debió haber sido en su juventud un gran papamoscas. y en verdad que es muy hermosa y agradable. Por mí daría su corazón. tras despedir a los demás estudiantes. En cuanto a nuestro profesor. Le dijeron que era una dama caritativa que no permitía que nadie muriese desesperado. Ante el joven reveló haber quedado prendado de aquella bellísima mujer. —Señor. la conduciré a esta casa cada vez que sea de vuestro agrado y la haré entrar por la puerta trasera del jardín para que nadie la vea. regresando en una ocasión después de las clases a su casa en compañía de algunos estudiantes. señores míos. Siguió el doctor hasta su hogar y. retuvo consigo a un sagaz calabrés que gozaba de toda su confianza y a quien con frecuencia invitaba a comer. la costumbre de salar el azúcar. Al oir esto el doctor. le respondió: 69 . y que moriría si no conseguía satisfacer su placer con ella. si así lo deseáis. yo la conozco muy bien —le respondió el calabrés—. vio pasar por debajo de las arcadas a una joven de hermosas proporciones y preguntó a sus discípulos quién era. que poca cuenta tenía de sus fuerzas. Pero os prevengo que vende cara su mercancía y no vendrá sin obtener antes un par de ducados.

pero éste no conseguía levantar cabeza. esperando la hora de encontrarse con la joven. vayas a una casa para solazar a mi maestro. cogió el dinero y. Partió de inmediato el estudiante y al encontrarse con la mujer le dijo: —Quiero que mañana. Ella entró a la habitación y. le dijo: —Sabes que mañana no daré clases. Era aquella una mujer ambiciosa. el calabrés condujo a la joven hasta el profesor. El profesor 70 . Es viejo y precisará que le prodigues muchas caricias. a la par que le hacía toda clase de caricias para conseguir excitarlo. quien la esperaba ya en la cama. Según lo convenido. El viejo doctor. entregándoselo al calabrés. se introdujo en el lecho. de aquellos que exhiben la efigie de nuestro señor Giovanni. no cabía en su propia piel y se desmayaba de anticipado gozo.—Por eso no te preocupes. Se esforzaba por despertar al perezoso. pues te daré un doble ducado. a una hora apropiada. Sin pérdida de tiempo. El escolar pensaba darle solamente tres monedas y apropiarse del resto del doblón. que por una moneda se entregaba a quien la solicitase. después de desnudarse. lo besó una y mil veces. luego te daré una paga que te dejará satisfecha. mira de traerla del modo que me has dicho. corrió hacia la caja.

1978.se encolerizaba y la mujer trataba de consolarlo con ardientes caricias. ¡Enseñadle a este dormilón a hacer lo mismo! Y así diciendo. pero. señores míos. Entretanto os daré un consejo: recordad el Magnificat que os resultará de gran ayuda. Selección y Traducción de Óscar Balmayor. viendo que todo era en vano. cuando se entona el Magnificat. —¿Qué diablos quieres decir con eso del Magnificat? —le respondió el doctor—¡Ya lo aprendí de joven! —Así lo creo —repuso la joven—. Por esto. se levantó de la cama y se marchó. Editorial Bruguera. le dijo: —Maestro. no os aflijáis por ahora. Ya volveré en otra ocasión en que estéis mejor dispuesto. pero recordad que al atardecer. 1. 71 . De Cuentos eróticos. resulta cierto aquel proverbio que dice: “Aquel que siendo burro cree ser ciervo. todos se yerguen y descubren la cabeza. al saltar el foso se da cuenta”.

SEIS CUENTOS CORTOS COLOMBIANOS .

rútilos los ojos. la sujeta… La crispatura suprema.EL GALLO Efe Gómez (1876-1936) El gallo de San Luis Gonzaga. altanero. y. explosivos. a picar un grano que se traga. chorrea. El gallo gira en su redor. Con movimientos cortos. El gallo se planta. se pasea gallardo. la muerde del copete. raya el suelo. Corre la polla provocadora. La sigue a escape. Cacareo sonoro. saliente el pecho. Cruza la gallina blanca de las ánimas benditas: una polla de primera postura. Cada vez que asienta las patas parece que sonaran. los espolones asesinos. olé galante. La polla sale sacudiéndose. en la cresta un clavel sangrante. como campanadas. piropo saleroso. La polla se detiene. mueve el cuello: a lo largo de él la luz corre. y el ala crujiente barre. se yergue y 75 . bate las alas. emocionada. la alcanza.

Recuerdo que una noche de luna llena en que salía de casa de Marcela. cuidao no cabes. se agacha: le parece que no cabe. en medio del cielo… 76 . al brincar de la puerta al patio me agaché. que va a tropezar en la cuerda la erguida cabeza altanera. y tú tendrás como dos cuartas de la cresta al suelo… Para eso sí. porque creí que me iba a topetar con la luna. Sigue su paseo. que estaba al frente. maldito. es que… ¡ah! Así era yo cuando muchacho.canta. y al ir por debajo de la cuerda en donde han puesto a secar la ropa al sol. Gallo pa’ bien fullero —piensa el viejo Cosme Zúñiga—. Si del suelo a esa cuerda hay como dos varas y media.

ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. me examinó de abajo arriba como si no creyera en mi existencia y.SUEÑO Eduardo Serrano Orejuela (1946) Ahora sólo me resta esperar que quien me sueña no despierte antes de mi cita con la bella Andrea. sin bridas y sin estribos. la vi alejarse para siempre. Se volvió hacia mí. correrás el mejor de los caminos. montado en esta potra de nácar. Desde entonces he renun77 . POTRA DE NÁCAR La mujer más hermosa del mundo pasó a mi lado y yo le recité en homenaje: —Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino. Estupefacto. su negra cabellera flotando en el luminoso viento de la tarde. sin que le temblara la voz. ni nunca. me dijo: —Pero ni esta noche.

ciado a los piropos eruditos. 78 . La luz del entendimiento me hace ser muy comedido.

el marinero volvió. La mujer entonces. Un día. y se amaron como locos por tres meses. el marinero tuvo que viajar… por años. Un buen día. Pero un buen día (otro). Pasó el tiempo. La mujer aprendió el sabor de la espera y supo del color de la añoranza. y la mujer respondió: “A ti”. compró un catalejo para sentarse a mirar el mar a la espera de su hombre. “¿Qué buscas?”. el hombre se levantó y encontró a la mujer instalada en la terraza mirando al horizonte por el catalejo. preguntó el hombre. y ambas cosas le gustaron. rompieron la cama y deshilaron la hamaca. 79 .EL CATALEJO David Sánchez Juliao (1945) Una mujer amó a un marinero.

igual al príncipe soñado que la hizo abandonar a su manada y emprender aquella travesía. hasta sentir próximo el encuentro. Agotada. cerró los ojos y lentamente fue dejando su aspecto montuno y se convirtió en una bella mujer. Bello. Él. sensual. A lo lejos divisó el portal de la hacienda. Galopó con más prisa y sus cascos marcaron un ritmo de fuego sobre el camino de piedra. se recostó a sus pies. recibió aquel beso añorado y se derrumbó 81 . se acercó al hombre que parecía dormido y lo besó en los labios. momificado por la espera.LA MUJER DE CRIN Maribel García Morales (1960) La llanaura se fue consumiendo en sus jornadas de búsqueda. En la mecedora. Sin importarle su desnudez. y el cansancio cedió a su deseo. el hombre la aguardaba. igual al de sus sueños. Apuró el trote y pronto arribó a su destino.

convertida en yegua salvaje. otra vez. 82 .dejando en su lugar una tenue nube de polvo que se confundió con el que dejaron los cascos de la mujer que huyó.

revisan sus nalgas. pronuncia el nombre de su hombre.VISITA CONYUGAL José Zuleta Ortiz (1960) La muchacha va a la visita conyugal. retiran sus calzones. traspasa la puerta. se coronan. se dicen sus nombres. mira sus pechos. retozan… El hombre la sella con sus labios. las manos que aguardaron la tocan. 83 . La muchacha sale de la visita conyugal. —Coroné. revisa sus nalgas. requisa su sexo. La fuman. él viene por ella. lleva un tesoro oculto en su vientre. le miran los pechos. En la celda el hombre la ayuda a sacar de su adentro la sustancia exquisita. tengo lo tuyo. requisan su sexo. Después de ser sellada llega a la primera puerta: manos de centinela la tocan. La dejan seguir… Llega a la segunda puerta de hierro. lleva un tesoro oculto en su vientre.

2007. 84 .De Segunda antología del cuento corto colombiano. Compilación de Guillermo Bustamante Zamudio y Harold Kremer. Universidad Pedagógica Nacional.

LA LECCIÓN BIEN APRENDIDA Anatole France .

Algunas obras: El lirio rojo.ANATOLE FRANCE (1844-1924). cuentista. Los dioses tienen sed. Cuentos de Jaques Tournebroche. . Uno de los más importantes e influyentes escritores franceses de su tiempo. ensayista. Recibió en 1921 el Premio Nobel de literatura. Novelista. La isla de los pingüinos.

blanco y deslumbrante como el vuestro. Tenía una cara tan deliciosa.En tiempos del rey Luis XI vivía en París. que el señor Jacobo Tribouillard. la Blanca. señora. y hasta indudable. la visitaba con frecuencia y solía decirle: —Al veros. lo que refiere Cucurbitos Piger en un escolio de Estrabo. señora. a saber: que la insigne Ciudad y Universidad de París fue llamada en otro tiempo con el nombre de Lutecia o Leucècia. A lo cual Violante respondía: 87 . una burguesa llamada Violante. doctor en derecho y cosmógrafo renombrado. me parece creíble. aunque no siempre tan puro. en un aposento alfombrado. o de otro modo semejante derivado de “Leuke”. es decir. porque sus damas tenían el descote como la nieve. que era muy hermosa de rostro y bien formada en todo su cuerpo.

tranquila. por la sencilla razón de no haber sabido jamás que faltase a sus deberes. Siempre discreta. y que 88 . que ciertamente no tenían tan buena figura. pero enclenque y enfermizo de complexión. hinchados. informes. eran toscos. Los hombres honrados guardaban acerca de este punto una duda prudente. la señora Violante no pudo sentir afecto por un marido tan poco afectuoso.—Me basta que mi descote no sea horrible al punto de asustar. A ese hombre le interesaban más que su esposa los sacos de procesos. porque las acciones ocultas aparecerán sólo en el Juicio Final. y si lo enseño es para seguir la moda. pues considero una impertinencia diferenciarse de todas las demás. pero el jurisconsulto pasaba las noches sobre ellos. pero reflexionaban que aquella señora era muy aficionada a las joyas y a los encajes. La señora Violante se había casado en la flor de su juventud con un jurisconsulto del Tribunal Supremo. segura. Y lo aseguraba. tanto como la Lutecia romana. afirmada y confirmada en la fe conyugal. hombre muy áspero y muy agrio para recriminar y abrumar a los infelices. y el señor Jacobo Tribouillard decía de ella que era prudente. hasta el punto de no parecer apto para dar alegría en su casa ni disgustos fuera de ella. como los de varias damas que yo conozco.

llevaba a las reuniones y a las iglesias trajes de terciopelo, de seda y de brocado, guarnecidos con pieles de marta; sin embargo, eran demasiado prudentes para opinar si, al tiempo de ser la condenación de los cristianos que la veían tan hermosa y tan bien ataviada, se condenaba ella con alguno. En estas indecisiones hubieran jugado a cara o cruz la virtud de la señora Violante, lo cual era muy honroso para esta dama. En verdad su confesor, el hermano Juan Tureluse, la reprochaba continuamente. —¿Suponéis, señora —le decía—, que la venerable Catalina ganó el cielo con una vida como la vuestra, sin más que lucir el descote y mandarse traer de la ciudad de Génova velillos de encajes? Era un enorme razonador, muy severo para las flaquezas humanas, que no perdonaba lo más mínimo y creía haberlo hecho todo cuando asustaba. La amenazó con el infierno por haberse lavado el rostro con leche de burra. Pero nadie supo de cierto si aquella mujer adornó convenientemente la cabeza de su viejo marido, y el señor Felipe Coetquis solía decirle con retintín: —¡Cuidadito, señora: es muy calvo y puede constiparse!
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El señor Felipe de Coetquis era un caballero de gallarda presencia, tan hermoso como una sota del noble juego de los naipes. Había conocido a la señora Violante una noche en un baile, y después de bailar con ella hasta hora muy avanzada habíala conducido en la grupa de su caballo mientras el jurisconsulto chapoteaba entre el barro del arroyo a la luz de las movibles antorchas de los cuatro lacayos borrachos. En aquel baile y en aquella cabalgata el señor Felipe de Coetquis concibió acerca de la señora Violante la idea de que tenía los pechos abultados y la carne maciza. Inmediatamente prendóse de ella, y como no era hombre de doblez, le dijo con claridad lo que deseaba: verla completamente desnuda entre sus brazos. A lo cual ella respondió: —Caballero Felipe, no sabéis con quién habláis. Soy una dama virtuosa. Y esto muy bien podría significar: “Caballero Felipe, volved mañana”. Volvió al día siguiente, y ella le dijo: —¿Qué prisa tenéis? Aquellos aplazamientos causaban mucha inquietud y muchas desazones al caballero, el cual se hallaba ya decidido a creer, como el señor Triboullard, que la señora Violante era otra Lutecia. ¡De tal modo se parecen todos los hombres por su fatuidad! Es ne90

cesario advertir que la dama no le había consentido siquiera que la besase en la boca, lo cual no pasa de ser un entretenimiento gracioso y una ligereza delicada. Así estaban las cosas, cuando el hermano Juan Turelure fue llamado a Venecia por el general de su Orden para que predicase a los turcos recientemente convertidos a la verdadera religión. Antes de partir, el buen hermano fue a despedirse de su penitente, y le reprochó con mayor severidad que de costumbre sus inclinaciones a una vida licenciosa. La exhortó vivamente a la penitencia y le aconsejó que se pusiera un cilicio sobre la piel, incomparable remedio contra los deseos dañinos y medicina sin igual para las criaturas propensas a los pecados carnales. Ella le dijo: —Hermanito, no me pidáis demasiado. Pero ni siquiera la escuchó, y amenazóla con el infierno si no se enmendaba. Luego le ofreció hacer cuantas comisiones le diera. Esperaba que la señora le rogaría que le trajese alguna medalla bendita, un rosario, y acaso, lo cual era mucho mejor, un poco de tierra del Santo Sepulcro que los turcos llevan de Jerusalén entre rosas secas, y que los frailes italianos se encargan de vender; pero la señora Violante le hizo el siguente encargo:
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—Hermanito: puesto que vais a Venecia. La señora Violante. porque esta calavera perteneció a la más hermosa dama veneciana. y vos acabareis pronto siendo igual a ella. dijo al hermano. El hermano Juan Turelure prometió servirla. el más claro que sea posible hallar. mirad la veleta por si el tiempo cambia”. señora. el hermano Juan Turelure se presentó a la señora Violante y le dijo que le traía lo que ella deseaba: —Miraos en este espejo. y cuando el caballero Felipe le decía: “¿No sería muy dulce que nos gozáramos?”. os agradecería mucho que me trajerais un espejo. que admitía la lección y que no dejaría de aprovecharla. Y las honradas gentes que tenían puestos los ojos en la señora Violante desesperaban de que adornase jamás con unos cuernos a su despreciable marido. cuando se repuso de la sorpresa y de la repugnancia que aquello le ocasionó. era como sois vos. A su regreso de Italia. —Tal es vuestro espejo. Y sacó de su hábito una calavera. 92 . “Es pecado”. decían. Durante la ausencia de su confesor la señora Violante hizo la misma vida de siempre. con bastante firmeza. donde hay muy hábiles cristaleros. ella contestaba suavemente: “Hace mucho calor.

XIV. el hermano Juan Turelure se retiró muy satisfecho. sino como seré después. y se mostró muy satisfecho. Después de oir semejante promesa. sin que se pudiera decir que fornicaba de la manera expresada por el Profeta (C. empleaba para tentar a los hombres el barro con que el Creador la 93 . que resolvéis cambiar de vida? ¿Me prometéis regir vuestra conducta conforme a la idea que esta cabeza descarnada vino a infundiros? ¿Se lo prometéis a Dios lo mismo que a mí? Ella preguntó: —¿Es preciso? El hermano lo consideraba preciso.—No se borrará de mi memoria. —Aseguro que no me volveré atrás. el espejo que me traéis de Venecia y en el cual me veo. pero no hay que desdecirse. señora. —Pues lo haré. Y por la calle gritaba: —¡Esto es admirable! Con la ayuda de Dios Nuestro Señor he logrado que se encaminase hacia las puertas del cielo una señora que hasta el presente. V. 18). El hermano Juan Turelure no esperaba tan excelentes propósitos. no como soy ahora. hermanito. —Señora: me parece muy bien. Os prometo amoldar mi conducta a esta idea. —¿De modo.

cuando el caballero Felipe de Coetquis entró. pero no lo son tanto como vuestros labios. Aquello le hizo esperar una buena fortuna. dándole unos cachetitos con la sonrosada palma de su mano. porque seguramente se la quitarían de allí muy pronto. Él respuso que se congratulaba de saberlo y le aconsejó que no encerrara su honra en un escondrijo donde peligraba. —Probad —adujo ella.formó para servirle y adorarle. señora! Son más dulces que el azúcar. Yo conseguí cambiarla por completo. ¡Alabado sea el Señor! Apenas había salido de la casa el buen hermano. Abandonará sus costumbres para tener otras mejores en lo sucesivo. donde el caballero Felipe no había entrado jamás. Ella no se disgustó mucho y limitóse a decir que era una mujer honrada. chupad. Ella le recibió sonriente y le condujo a un cuartito alfombrado y con muchos almohadones. Él dio la respuesta oportuna con un beso en la boca. 94 . A lo cual replicó la señora que era vano y necio juzgar de una fruta sin haberla mordido. y se acercó a la puerta del aposento donde sa hallaba la señora Violante. y ofreció a la señora unos confites que llevaba en una caja: —¡Chupad.

fue porque yo no había reflexionado bastante. no os concedí lo que acabáis de quitarme con mi consentimiento. soy vuestra. inclinaron al caballe95 . dijo graciosamente: —Caballero Felipe. que me agradaron siempre. no estéis orgulloso de haberme gozado por sorpresa. Si a pesar de vuestros atractivos.Pero él tenía ya la costumbre de apoderarse de todo. Si obtuvisteis de mí lo que deseabais. ¡Mal haya…! ¡Caballero. Estas palabras y las caricias con que la señora las acompañó. Hace poco me ha enseñado una calavera y me ha dicho: “Así vas a ser pronto”. no tenía prisa. fue por mi gusto. y a pesar de vuestra ternura amistosa . no haréis tal cosa…! ¡Amigo mío…! ¡Corazón mío…! ¡El goce me mata! Y cuando hubo acabado de suspirar y de expirar. con lo cual me hizo sentir la conveniencia de no renunciar a los goces amorosos durante el breve tiempo que nos ofrece la vida. conforme a sus deseos. y aletargada en una suave indolencia no disfruté las ventajas de mi juventud ni de mi hermosura… Pero el buen hermano Juan Turelure me ha dado una lección provechosa… Me hizo comprender lo que valen las horas y cuán rápidamente nos marchita el tiempo. Ella gritó: —No he de consentirlo. y sólo me resistí lo bastante para ser vencida según mi deseo. Dulce amigo.

1931. le besó graciosamente en los ojos y le dijo: —Amigo Felipe. y a multiplicar las pruebas indudables que en ocasiones parecidas ha de ofrecer un honrado y leal servidor. le acompañó hasta la puerta. a obrar del modo que más convenía a su honor y provecho. Sin crédito de traducción. en goce y gloria de su querida. ¿verdad que da gusto seguir los preceptos del hermano Juan Turelure? De Humorismo internacional. Bauzá. 96 . Barcelona.ro Felipe a no perder un instante. Editorial B. Después de lo cual dióse por satisfecha la señora.

ATIENDE A LOS SEÑORES Guillermo Cabrera Infante .JOSEFINA.

La peculiar ortografía del relato que aquí se incluye busca reflejar sin duda los modos y acentos del habla popular cubana. Cine o sardina. . Tras su deserción del régimen de Fidel Castro se exilió en Europa.GUILLERMO CABRERA INFANTE (1929-2005). ensayista. novelista. crítico de cine. Escritor cubano. cuentista. traductor. etc. donde murió. Quizás su libro más célebre es la novela Tres tristes tigres. Arcadia todas las noches. Otros libros: Habana para un infante difunto. Así en la paz como en la guerra.

que si es mucho. no arma bronca nunca y vive aquí. y nunca anda regatiando que si le ha quedado poco. Es de lo mejorsito. Porque a diligente sí que no me gana nadie. por ejemplo. Josefina. Limpia. porque ya se sabe que camalión que no muerde… Porque. con lo que uno la tiene siempre a mano. que si el tanto por siento de la casa. pero sin embargo. Josefina. has lo otro. ¿cómo cre usté que yo hubiera llegado a montar este localsito? No crea que me he 99 . Bueno. mire. has esto. no hay quién la haga moverse de la cama.Bueno. Sé más viva. esta niña. esa muchacha Josefina. la cosa es que cuando uno tiene una casa no puede dejarse pasar la mota. que si esto que si lo otro y lo de más allá. Por ese lado no tiene un defectico. muévete. Pues ni con eso. asiadita. Si no. Mire que yo le digo: Josefina. Y le ando atrás todo el bendito día.

como 100 . Porque. el difunto. Vea. levantaba al chiquito que me limpia y le hasía ponerse a trabajar a esa hora. que en pas descanse. hijo. ¡como si una noche pudiera borrar las cruses! Pero bueno. hay que complaserlos a todos —porque eso sí: si una fama tengo yo es la de ser complasiente. no me dejó más que deudas. igualito que ahora). Porque usté sabe que hay gente que tienen sus manías y vienen por aquí al ser de día para coger a las muchachas frescas y descansadas.ganado esto con el sudor de mi sintura nada más. me acostaba dos o tres horas nada más y a las ocho ya estaba yo despertando a las muchachas que tienen el turno de por la mañana para que se arreglaran y resibieran limpias y compuestas a los clientes mañaneros. no hay quién me gane). A las cuatro o a las cinco cuando se iba el último cliente. Pues después que repartía el dinero. Y no sólo horizontal. De eso nada. una mujer sola para atenderlo todo y llevarlo adelante. Y ya usté sabe lo que era esto: yo aquí. yo cogía y me ponía a contar el dinero y a repartir lo de cada una (porque eso sí: a repartir parejo lo que con justicia le toca a cada una. Qué va. Bueno y para no cansarlo. A fuerza de espabilarme y de trabajar muy pero muy duro. porque para mí siempre el cliente. Pero yo ni dormía (bueno. y otros para evitar lo de las enfermedades.

me pongo a sacar lo que hayan ganado las vitrolas de los tres pisos. pues en todo ese tiempo. Bueno. tiene la razón y no porque éste sea un negocio de andar en cueros. como algunas que yo conosco. cáigale arriba a la cosinera. le diré… ¿por dónde iba yo? Ah sí. y luego como ya es hora de la comida. Bueno. no vaya a pensar que no hay que darle a cada uno lo que pida. a resibir a las que duermen fuera y ponerlas pronto a trabajar. (porque usté sabe que si una fama tiene mi casa es la de tener siempre muchachas a disposición del que venga. a cualquier hora del día que venga. que ya es la hora de empesar el ajetreo de a verdá verdá. ¿qué cre que ha estado haciendo Josefina? ¡Dormiendo! Yo la he dejado porque ella lo único que pide es que la dejen dormir y ni siquiera anda peliando por la comida. para no cansarlo. yo la dejo dormir porque tengo que tenerla contenta. después de comer. reviso cómo anda el baresito y mando al chiquito a la bodega. después de las ocho ya no paraba yo: vaya a la plasa a hacer los mandados. y al acabar ya es de noche y bueno. pues a comer.es el que paga. pero para no cansarlo. pues después de eso. Pues mire usté. hasta las dos o las tres de la madrugada). que si es poco que si es mala. si hase falta cualquier bobería. porque ella es muy solicita101 . y claro. Bueno.

y no en una casa como ésta. Yo creo que ella no se da cuenta de cómo la trato. con qué considerasión. y únicamente así es como ella se levanta. Ése es el nombre para el negosio.. y usté me ve a mí detrás de ella: Josefina. donde no se arresiben menores y hay que tocar para entrar y no entra todo el que quiere. atendiendo a la gente y no aquí tirada en la cama? Pues ella ni caso que me hase y entonses no me queda más remedio que mandar a buscar a Bebo. Yo comprendo que ella tiene proglemias de a verdá.da por la clientela buena. vieja. voy a terminar de contarle lo de Josefina. Bueno. Porque bueno. pero rialmente esa muchacha es un dolor de cabesa contante. Claro que ella no se llama Josefina. se arregla y está dispuesta a trabajar. Fue ella mis102 . y yo creo que le conviene esa crensia. ¿por qué no estás en el resibidor. para no cansarlo. vamos a ver: si ella estuviera en uno de esos guachinches de entra que te conviene. Pero bueno. respetada. Yo no voy a cogerme las glorias de habérselo puesto. pero todo el mundo cre que es el de a verdá. Esta niña. autorisada por la polisía y sin un proglemia nunca. ¡y en la calle que está! Porque usté sabe que eso de tener una calle seria no lo consigue todo el mundo. pero ¡por favor! Quién no los tiene. su marido. baja que te buscan. de las grandes.

total: que él dejó de ser soldado y ella dejó de ser criada. Y la enamoró y a la semana se metía en su cuarto de ensima del garaje. bien paresido él. total: que tuvieron que cortarle el braso y el otro la dejó. de Berta. que yo después de todo he tenido suerte. Y entonse llegó este Bebo (que tampoco se llama Bebo). Y aunque ganaba poco. ¿Usté no ha visto las marcas que tiene en la muñeca? Pero se acostumbró. que entonse tenía uniforme. mordía. Ella al principio se resistió y cuando me la trajeron aquí la primera ves. Yo al prinsipio era igual y ya ve usté. que vino de Caimanera: un verdadero pico de oro. Entonse fue cuando ella se metió en aquello de las carrosas de carnaval y usté recuerda lo del fuego. Pues no duró mucho. como se acostumbra uno a todo. de Siomara. Hasta trató de matarse. Por Almendares. Es de Pinar. Cheo. Ella no. de Margó. Ella se le fue un día a Bebo con un chulo medio alocado. Bueno. Claro que tampoco es de por aquí. Ella vino de allá a trabajar en una casa particular. estaba contenta porque le daban cuarto y comida y sus ventisinco. y los demás. Entonse yo por pena la fui a visitar al hospi103 . No hablaba con nadie. Así que se quedó Josefina.ma la que lo escogió. Y ya usté se puede imaginar el resto. Ahora. Figúrese que le disen Cheo Labia. porque no le gustaban nada los de siempre. Bueno.

Ahora que desde que volvió. Porque oiga. Y con su defegto y todo. Luego volvió con Bebo. hasta que le ocurría y se iba. Y para que vea usté lo que es la gente. que no quería más que biscas. en ves de perjudicarla lo del braso. hay gente para todo. es la que más hase. ¡Hay cada uno! Bueno para no cansarlo. tengo que guardarle de su parte para que se compre pastillas pa dormir. Decía cokay. sin haberse quitado ni el sombrero. ¿Esigente? ¿Ella? Si no pide ni agua. en esas condisiones hay que complaserla y por eso es que yo la tengo como la tengo. esta muchachita. la benefisió.tal y al salir fue ella la que me pidió que la trajiera de nuevo. Josefina (porque como usté habrá visto es linda sin cuento). marinero él. Si no. Y es claro. sino que las desnudaba a las pobres y se ponía a acarisiarle la pierna mala. Había otro tipo que se privaba por las cojas. Dígamelo a mí que a lo largo de mi carrera me he topado con cada uno. Conosí un tipo que no quería acostarse más que con mujeres con barriga y siempre andaba cayéndole atrás a las en estado. y de ahí no había quién lo sacara. después del susedido. Y allá en Caimanera conosí un yoni. Sin que se ente104 . cokay. se volvió la perla de mi casa. que le doy lo que pida. ¡Y cómo las pagaba! Podrá crer que ese tipo no las quería para acostarse.

Pero bueno. a tomar esas pílduras y ahora no hay quién se las quite. ése es su único alivio y como a mí no me cuesta ni dinero ni trabajo guardarle su parte y encargarle con el chiquito las pílduras. Pero bueno. bastante tiene una ya con estar esclavisada a un hombre para que también tenga que estar gobernada por unos frijolitos de esos. como me pasó a mí. Primero lo del camión y ahora lo del niño. pa dormir y aguantar los dolores y eso. Porque eso último sí que no lo quiero ni pa mi peor enemiga. Oiga y que eso es como la mariguana y la cocaína. Porque hay que ver cómo se esperansa uno con una barriga. Entonse es cuando único molesta. resinnación. Un visio. Yo digo que con visios sí que no se puede ni trabajar ni vivir tampoco. Ya cre usté que va a salir de todos los apuros y que el hombre se va a regenerar y a portarse como persona desente de ahí palante. pues lo hago. Aunque luego uno se desilusione. Está mucho mejor que yo. no es jarana. Aunque a Dios grasias. Porque. mi hija me salió buena. Ella nasió con mala pata. Ahora que es una lástima: una niña tan bonita como ella. Porque eso sí: ella es un cromo.re Bebo. claro. diga. Porque parese que ella se acostumbró en el hospital. cuando le falta su sedonal y no viene rápido el chiquito de la botica con el mandado. Un cromito. pienso yo. 105 .

Es claro. yo entiendo los proglemias de cada cual y respeto el dolor ajeno. Pero ella pasó una. eso la acabó de arrebatar. y la criatura le nase muertesita. para no cansarlo: que si esa muchacha no estuviera conmigo que soy considerada y hasta me he encariñado con ella. un femómemo completo. que si no hubiera sío por las pastillas. Las de Caíñas. la boca: mientras no se pierda lo que está entre las piernas. que Dios me perdone. Uté ve. Bueno. Estaba como boba. ahí sí que la ayudaron mucho. hubo días que ni salió del cuarto. Porque perder un braso. Ahora mejor así: porque era un femómemo. porque yo sí que no la molesto y con tal que ella me cumpla. Ella que como le dije estaba tan esperansada y va. Porque como disen los americanos bisne si es bisne. Pero bueno. bueno todavía queda otro para acarisiar y si no. Ni a mí ni a mi negosio. como le iba disiendo: eso del niño sí que fue un jaquimaso.Porque oiga. Porque si algo tengo yo es que soy comprensible. para no cansarlo. Bueno. sí señor. la pasaría muy mal. Pero esa mu106 . se le pasó. Hasta podía haberlo enseñado en un circo. Oiga. un verdadero mostro. Es claro. claro mientras no me afette. ahí en Panamá está ganando lo que quiere y es la envidia de todas las que hasen el Canal: desde negras jamaiquinas hasta fransesas.

107 . dise. (Aquí enternós: el Senador está metido con Josefina. Que tengo que llamar a esa muchacha antes que el Senador se me impasiente. Cómo le va. atiende a los señores. Esa manquita tuya vale un tesoro. Enseguida estoy con usté. ¡Josefina! ¡Josefina! Josefina. Se mueve. con permiso. Es una anguila la chiquita. como le he contado. le tengo afecto de madre de a verdá. dise. De Narradores cubanos contemporáneos. Colección Ariel Universal. Ecuador. Si no fuera tan dormilona. dise que no hay quién se mueva como ella. porque mi hija es mucho más joven (y así y todo quién va a desir que yo tenga ya una hija de veinte años. además dise que ese mocho de braso lo ersita como ninguna cosa. dise. dise él. Sin motivo. ¡Ese Senador es el demonio!) Bueno perdóneme. me va a disculpar un momentico porque por ahí entra el Senador con su gente.chacha Josefina. siempre bien acompañado el Senador. Quiay Senador. es más joven y es más bonita. cará. Ahora que hasta dormida se mueve. 1974. me dise el Senador. eh). además que mi hija tiene su apreparasión. Porque eso sí: yo siempre me dije… Usté perdone.

EL GUARDA VALORES Gustavo Gómez Vélez .

Varios relatos suyos están incluidos en antologías de cuentos colombianos. de la Casa de la Cultura de Envigado. . Actualmente es coordinador del programa Palabra viva. entre otros textos. Antioquia. los libros de cuentos Los amoríos de Silvana Blert y Usted no tiene quién me quiera.GUSTAVO GÓMEZ VÉLEZ (1966). Estudió literatura y artes escénicas en la Universidad de Antioquia. Ha publicado. Nació en Itagüí.

111 .Y fue aquella mujer de ojos negros y piel canela quien me hizo sentir como un bebé. que ya era de carne y hueso. fornido y muy atractivo. y a veces dentro de mí. ¡Oh dulce fragancia su olor imborrable! Recuerdo la primera vez. Pero. me desanimé cuando caminó dos o tres pasos más allá para mirar a otro que estaba a mi lado. Finalmente se decidió por mí. blanco él. existieron vacíos enormes que luego se fueron llenando con su vanidoso bienestar. Al comienzo de la convivencia con esta mujer de mis sueños. Salió rodeándome con su brazo y agradeciendo haberla librado de aquel zurrón convencional. Me abrazó con sus manos tiernas y me apretó entre sus senos. fui muy cauteloso respecto a sus afectos. Poco a poco me ocupé de sus cosas. Me miró con esos ojos oscuros detallándome con gran interés.

Yo comprendía. no llegó. no sé si por moda yo conservaba sus labios. lleno de nada. donde describía algunas de las experiencias con los hombres que había tenido. ninguna. 112 . de las que por momentos me dejaron huella. Aunque no puedo negar los celos que tuve que soportar. Un día me llevó al trabajo. las fragancias que brotaban de su cuerpo. conocía en detalle el diario íntimo. Algunas de esas noches de celo. pensando que iba a dejarme. esperándola. algún otro bolsón lo supo. y era que. pero me enorgullecía saber que guardaba sus energías y que se las proporcionaba a la hora que ella quisiese. esos besos de sabor. había logrado llenarme y demostrar la capacidad de mantener sus extravagantes cariños y ocultar sus más íntimos secretos. Aparecía a la madrugada requiriendo de mis servicios. dizque para no llegar tarde al trabajo. En una semana me cambió por tres. Sólo una esperanza me mantenía. porque para eso sí era yo su preferido.Antes de aparecer esta maravilla de la naturaleza. y además. No sé si antes de mí. y halándome de un extremo me sacaba el dinero para el taxi. No imaginan los ratos que pasé en un rincón del apartamento. Cuando visitábamos algunos lugares ella me presentaba: “Ésta es mi nueva adquisición”. y tenía que hacerlo ante una mujer que muchos deseaban y que yo poseía a la saciedad.

Bogotá. Su cara se llenaba de rubor. y yo que me reventaba con su orgullo repleto de carajadas y fruslerías. Este escaparate huele a mil demonios. viejo bolso. sufrimos los rigores del consumo. antes de ir a su trabajo me bajó el cierre e introdujo su mano piel canela y yo quietecito sin poder hacer nada. guardo el olor de esa mujer que me hizo sentir como un bebé. y entonces como ya no tenía que trabajar.Cuando el jefe salió de la oficina para una diligencia acudió en mi ayuda para que le arreglara el cabello. Que lo mejor era dejarme por ahí tirado en un escaparate al lado de otros bolsones. no me buscaba para nada. 1997. Luego me dijo: “Hoy no te necesito porque salgo con Enrique el de la Bolsa de Valores”. Al fin se quedó con el tipo de la Bolsa de Valores. Y se iba la muy campante. 113 . De Los amoríos de Silvana Blert y otros cuentos. en vez de haberse comprado a ese otro zurrón convencional. Tercer Mundo editores. Una vez. Y de nuevo vacío. Hasta me llevaba al vientre (¿cuántos no habrán estado ahí?). que como yo. y yo. su perfume. Ya ni sus secretos.

ALICE Rubem Fonseca .

Nació en el estado brasilero de Minas Gerais. entresacados de una extensa obra: El cobrador. Pequeñas criaturas. fue incautada por la policía. El enfermo Molière. El gran arte. guionista cinematográfico.RUBEM FONSECA (1925). . Otros títulos. El caso Morel. Sus relatos oscilan entre la violencia más cruda y el tono irónico y mordaz de muchos de ellos. Pasado negro. pero casi todas sus historias suceden en Rio de Janeiro. cuentista. Su primera novela. Agosto. Novelista.

Mi mujer Celina y yo lo habíamos llevado a varios especialistas. menos en portugués. que siempre debía rehabilitar.Nuestro hijo Gabriel. Celina y yo buscábamos al nuevo profesor para hablarle de las dificultades de nuestro hijo. era gago. Conseguíamos un profesor que le diera clases particulares. separada. de catorce años. lo que podía suceder cuando Gabriel pasaba de año. Si el profesor cambiaba. cuando concertamos la entrevista. pero su gaguera continuaba. una mujer de aproximadamente cuarenta años. Gabriel era estudioso y aprobaba el año en todas las materias. sin hijos. y aún así pasaba con dificultad. llamada Alice. que había sido transferida de otra escuela. 117 . Ese año. supimos que quien iba a enseñar portugués a Gabriel era una profesora.

La profesora Alice era una mujer inteligente y debió haber advertido nuestro embarazo. O tal vez no había tenido la sensibilidad de leer nuestro semblante. Agregó que le harían falta clases particulares. no les gustaba leer. era ella quien se encargaba de los gastos de la familia y conocía mejor que yo nuestra situación económica. Siempre pensé que Gabriel debería estudiar en una escuela pública. Hubo un instante en que advertí que la profesora Alice había mirado los zapatos de Celina. La profesora Alice dijo que eso era común. y se irritaba cuando un profesor ordenaba leer un libro de la bibliografía. sólo había notado por nuestras ropas que no pertenecíamos al mismo nivel económico y social de los otros padres que tenían hijos en aquel colegio. y las mujeres entienden de zapa118 . Mi mujer dio un suspiro. la profesora Alice nos telefoneó para pedirnos que fuéramos a la escuela. Nos recibió gentilmente y dijo que se habían realizado las primeras pruebas y que Gabriel había tenido un rendimiento por debajo de lo aceptable. a los jóvenes. con algunas excepciones. Unos meses después. cuya mensualidad costaba una fortuna.La profesora preguntó si Gabriel era amigo de la lectura y mi mujer respondió que la detestaba. pero Celina quería que asistiera al mejor colegio.

no sólo dejaríamos de pagar por las clases sino que éstas no se dictarían en nuestro pequeño e incómodo departamento. Agregué que era un libro de Machado de Assis y ella hizo una mueca. y él respondió que era legal. 119 . Le pregunté si era buena profesora. que no queríamos imponerle ese trabajo. diciendo que cuando a ella le ordenaban en el colegio leer a Machado de Assis no se sentía capaz y le pedía a una amiga que le contara la trama del libro. Después de consultar una agenda. y son capaces de descubrir. dijo que odiaba los libros. Ella no creyó que Gabriel estuviera leyendo un libro. por los zapatos de una mujer. el nivel económico y social al que pertenece. leyendo. Aquello nos dejó aliviados. la profesora Alice dijo que podría darle clases particulares a Gabriel sin cobrar por ello. Celina y yo alegamos.tos. sin mucha convicción. Un mes más tarde noté que Gabriel estaba acostado en su cuarto. pero la profesora Alice fue categórica y anotó para todos los martes y jueves por la noche clases particulares en su casa. Le pregunté de qué libro se trataba y él me respondió que se lo había prestado la profesora Alice. Le conté a Celina el episodio. y añadió que Machado de Assis era terriblemente aburrido.

ni solamente conciencia. Además de haber sacado una buena nota en la segunda prueba y de acostumbrarse a leer diariamente. esa profesora Alice es una hechicera. no somos apenas materia física. completó después de una pausa. Nos explicó de qué se trataba. 120 . ni tan sólo emociones. lo escribió en un papel. Según el médico. Creo que el médico no miró los zapatos de Celina. Pero la profesora Alice era mucho más hechicera de lo que suponíamos. Gabriel dejó de gaguear. cuando estábamos en la cama. incluso dejando de ver el juego de fútbol en la televisión. según lo escrito por el médico. emocionales y mentales del ser humano. que yo guardé. mi mujer dijo. que busca la integración de los aspectos físicos. El tratamiento holístico costaría una fortuna. Celina se acordó del médico que había dicho que para curar la gaguera de Gabriel necesitaría usar un tal método holístico. somos una totalidad que debe analizarse integralmente. y al comentar el asunto en la oficina un colega me dijo que aquello era muy común. La gaguera. Hechicera buena. sólo podría curarse por medio del holismo.Más tarde. los niños gaguean hasta cierta edad y de repente dejan de gaguear. Lo cierto es que Gabriel ya no gagueaba.

que se sintió perdonada. Pedí un permiso en la oficina y señalé una hora de la tarde en que Celina estaría trabajando. pues ahora leía bastante. Un día recibí una llamada telefónica de un comisario de menores de nombre Lacerda. que era muy católica. 121 . Yo lo incité varias veces. Alice respondió que el muchacho marchaba muy bien. también había dejado de tener el aspecto retraído de antes. Celina le preguntó a la profesora si Gabriel aún necesitaba de aquellas clases extras. sin duda por miedo de gaguear delante de la profesora. inteligente y muy locuaz. dijo que no queríamos abusar de su generosidad. pero aún presentaba algunas insuficiencias en gramática. todavía solteros. pero él respondía con monosílabos. sobre todo en la parte de redacción. pensaba que la deficiencia de Gabriel había sido una especie de castigo divino. Y ella.Gabriel no sólo hablaba con desembarazo. Y también a Celina. Haberse curado de la gaguera le había hecho mucho bien. Invitamos a la profesora Alice a cenar en nuestra casa. Tuvimos a Gabriel cuando ella tenía dieciséis años y yo dieciocho. El que permaneció muy callado durante la cena fue Gabriel. y se sentía culpable. yo diría que incluso una beata. Era una persona agradable. quien me dijo que quería hablar en reserva conmigo.

estaba recibiendo clases particulares con ella. Lacerda me dijo que había ido al colegio y había sabido que mi hijo de catorce años. si no se aceptaba que un hombre adulto tuviera relaciones sexua122 . Luego. El comisario respondió que el Estatuto del Niño y del Adolescente decía que era una acción criminal someter a un adolescente. en otra ciudad. Las mujeres pedófilas. no importaba el sexo. Después me preguntó si conocía a la profesora Alice Peçanha. dijo Lacerda. Asentí. para preparar el informe que sería enviado al juzgado. con voz grave. por haber sido acusada de abusar sexualmente de un alumno de trece años. durante las noches. esa atracción sexual de un adulto por niños se da más en los hombres. pero la acusación no había sido debidamente comprobada. Niños y niñas recibían el mismo tratamiento ante la ley.Lacerda se identificó al llegar. a quien daba también clases particulares. son escasas. En cuanto terminó de hablar le pregunté si el hecho de que una mujer tuviera relaciones con un chico de catorce años le haría mal a éste. en su casa. dijo que le gustaría hablar con mi hijo. Gabriel. a una explotación sexual. Contesté que sí. Él entonces me dijo que la profesora Alice Peçanha había sido obligada a abandonar la escuela donde enseñaba antes.

Después abrió la puerta de la sala y me llamó. pero debía tener una conversación con mi hijo. de acuerdo a la ley. Cuando volví con mi hijo el comisario dijo que quería hablar con él sin mi presencia. Dijo que era un deber de ellos. Salí de la sala y los dejé a solas. garantizar la inviolabilidad de la integridad física. los comisarios. lamentó el tiempo que perdía haciendo investigaciones basadas en informes falsos. de ambos sexos. Dijo que mi hijo le había dicho que la profesora Alice jamás lo había tocado. le pedí esperar mientras iba al colegio. tampoco se podía aceptar que una mujer adulta tuviera relaciones sexuales con un niño. sería procesada de acuerdo a la ley. traería a mi hijo para que hablara con él. Si éste confirmaba que la profesora Alice abusaba de él. según su experiencia en interrogar a menores. El comisario Lacerda debía ser un hombre meticuloso.les con una niña. que quedaba cerca. pues estuvo conversando con mi hijo casi dos horas. Me mostré de acuerdo. 123 . Lo lamentaba mucho. no le cabía duda de que decía la verdad. Antes de despedirse. Y que. lo que llegaba a ser considerado presunta violación. psíquica y moral del niño y del adolescente.

De Ella y otras mujeres. Grupo Editorial Norma. me preguntó si debía ir. 2008. Gabriel dijo que le gustaba la profesora.Permanecimos en silencio en la sala. Gabriel dijo que esa noche tenía clase con la profesora Alice. y que lo que los dos hacían en la cama no era ningún pecado. tan a la perfección que el comisario le había creído. que su madre no necesitaba saber nada de aquello. haciendo exactamente lo que yo le había ordenado. le había hecho tomar gusto a la lectura. mi hijo y yo. Gabriel dijo que había seguido mis instrucciones. sin mirarnos las caras. que lo había curado de la gaguera. debía ir a todas las clases en casa de la profesora Alice. Le respondí que había hecho bien. y que tampoco yo quería saber nada más. Le respondí que sí. Después de algún tiempo. Bogotá. 124 . Gabriel me dio un abrazo. Traducción de Elkin Obregón S. Y no hablamos más del asunto. Le respondí que el caso estaba cerrado.

EL INOCENTE Graham Greene .

Algunos títulos: El poder y la gloria. en muchos de los cuales. Varias de sus historias han sido llevadas al cine inglés y al norteamericano. Novelista y cuentista inglés. Nuestro hombre en La Habana. Un americano impasible. sea cual sea su género. subyace una honda preocupación moral. entre ellas El tercer hombre.GRAHAM GREENE (1904-1991). filme considerado un auténtico cásico de los años 50. con frecuencia de intriga. El tercer hombre. autor de novelas y relatos. .

Incluso el viejo mozo de equipajes despertó mis añoranzas. y el rostro vivo de mi acompañante y la maletita en la que pretendía llevarlo todo para la noche no combinaba demasiado con el antiguo almacén de granos. y el nombre de Bishop’s Hendron fue el primero que acudió a mi cabeza. las luces que titilaban sobre la colina y los anuncios de una antigua película. 127 .Había sido un error el llevar allí a Lola. en la pequeña estación pueblerina. uno se acuerda más de su niñez que en cualquier otra época del año. situado al otro lado del canal. Nadie me conocería allí. y no se me había ocurrido que el pueblo fuera a recordarme tantas cosas. Pero había dicho: “Vámonos al campo”. y lo comprendí desde el instante mismo en que descendimos del tren. En una tarde de otoño.

y muchas personas lo perseguían por la escalera. Me parece muy triste. me resultaban altamente familiares. Llevaba un cuchillo en la mano. y añadir que la arena apilada junto al canal había estado siempre en aquel sitio. vi cómo un hombre de mediana edad penetraba en él para suicidarse. y nos pusimos en marcha. y con el cual intentábamos. de fea construcción. Era inútil explicarle que a mí no me causaba semejante impresión. Durante el ca128 .—Habrá un coche a la entrada —dije a Lola. Tomé el maletín. sumido en la contemplación de dos taxis. y la leve niebla otoñal. Estaba todo muy oscuro. semejantes a grises bloques de piedra. muy ligero como dije antes. El hospicio constaba de varias alas. —Jamás creí que el campo fuese así —dijo Lola. rodearnos de cierta atmósfera de respetabilidad. y el olor de la hojarasca húmeda y del agua del canal. y nada más. Cuando tenía cinco años. así era. más que otra cosa. —¿Por qué has escogido este pueblo? —preguntó Lola—. pensé. Atravesamos el puentecillo arqueado y pasamos ante el arruinado hospicio. Y. Pero para mí era tan familiar como todo lo demás. aunque al principio no pude verle. efectivamente. “El lugar resurge de nuevo ante mi vista”.

Nadie nos molestará en ella. Era preciso decir algo a Lola. acompañadas de sufrimiento y de nostalgia. beberemos un poco y nos acostaremos. jamás habría podido saber que dicho sentimiento fuese tan fuerte. deambulando en 129 . era que no podía menos de desear hallarme solo. No era culpa suya si no se hallaba allí como en su casa. Me hubiera sentido muy feliz aquella noche. me pareció estar escuchando deliciosos acordes. volvían a mí. ya lo verás. como los montones de arena. Yo me sentía de nuevo como en mis doce años. y ello me había impedido comprobar lo bien que recordaba hasta sus menores detalles. Lo que yo percibía no era otra cosa sino el aroma de la inocencia. Pasamos ante la escuela y la iglesia. y salimos a la antigua y amplia calle Principal. Fueron unos años rutinarios. —Hay una posada excelente —dije a Lola—. con el olor de las fogatas y el frío que parecía levantarse de la propia humedad de las piedras. comprendí la causa de que me conmoviera tanto. Pero lo peor de todo. pero ahora. Cenaremos. porque no recordaba aquella época de mi existencia como particularmente feliz o desgraciada. De no haber venido. No había vuelto a aquel pueblo desde los días de mi infancia. Cosas que creía olvidadas.mino.

Me 130 . —No creas que la carretera pasaba por ahí. porque no era culpa suya. no dejamos de confiar en el mañana.la noche otoñal. Tenía razón. Creí que imaginabas cosas así. y nos fuimos mutuamente simpáticos. Lola usaba un perfume discreto. Debíamos haber ido a Maidenhead. ¿es que no te lo he contado? Nací aquí. recogiendo sugerencias de esa época de la vida en la que. Lola era una chica simpática. por una colina empedrada y llena de casitas. en mis tiempos —dije. y ésta no significaba absolutamente nada para mí. Llegamos frente al Ayuntamiento. Nos habíamos conocido el día antes en un bar. —Sí —repuse. La posada no se hallaba exactamente en el lugar que había supuesto. y un café con garaje. También aquello era campo. Habían construído un nuevo cine con cúpula morisca. —¡Ah! Pero. No sería igual volver en otra ocasión. tan sólo cuando eras pequeño. y un tono de carmín muy bonito. Había olvidado también aquella vuelta a la izquierda. porque entonces se interpondría el recuerdo de Lola. —¡Mira que traerme a tu pueblo! —exclamó Lola—. por desgraciados que nos sintamos. —¿Tus tiempos? —preguntó Lola. pero no cuadraba en aquellos recuerdos.

y cierto sentimiento de dolor fue surgiendo desde lo más profundo de mi alma. se hallaba a medio camino de la colina. igual a aquella a la que yo concurría. y. Regresaban de una clase de danza. con sus cintas para el pelo y sus zapatos bien lustrosos. Algo pugnaba por perfilarse en mi cerebro. lucían sus mejores atavíos y parecían algo orgullosos. Me detuve al llegar a la carretera.estaba costando bastante dinero el haberla invitado. una bandada de chiquillos descendió corriendo la colina. de improviso. 131 . las bebidas… A pesar de todo. todo volvió a mi mente con rapidez pasmosa. y pasó bajo la brillante claridad de los faroles. Las niñas formaban grupo aparte. La casa. algunas de ellas bordadas con sus iniciales. No cuadraba en aquello. como de costumbre. Más que nunca. gritando alegremente y expeliendo nubecillas de vapor. y además los billetes. entre macizos de rododendros. Pero jamás habría tomado forma. Cinco libras para ella. pequeña y cuadrada. lo habría considerado dinero bien gastado. de no haber sido porque. Todos llevaban bolsas de lona. Pensé que algo faltaba al ambiente. Creí percibir el suave tintineo de un piano. en aquel instante. las propinas. deseé verme libre de la presencia de Lola. de no encontrarme en Bishop’s Hendron.

A lo que colegí. que no deseaba otra cosa sino invitar a Lola a un trago.Bebimos varias copas en el bar. En aquellos tiempos debió contar. Era como un mapa estropeado. Si no te importa. Estuvo de acuerdo. Los alum132 . Pude escuchar los acordes del piano. colina arriba. por venir de la ciudad acompañado de una joven. y experimenté cierto disgusto al contemplarlas. ocultando. La presencia de chiquillos exagera la edad de los mayores. Podía notar cómo envidiaba mi suerte. para pasar la noche en el pueblo. Ocultaban campos y verjas que debían haber permanecido como antes. seguía la misma rutina de siempre. —Supongo que no querrás deambular por el pueblo —dije a Lola—. a lo sumo. me encontré de pronto ante la escuela. En el bar había un hombre. Las primeras casas eran todas nuevas. pedazos enteros. quizá maestro de escuela. a mitad de camino. cuyas distintas partes se han pegado entre sí. Pero. saldré unos diez minutos para echar un vistazo al lugar. treinta y cinco años. tal como la conociera en otros tiempos. al abrirlo. pero transcurrió más de media antes de que nos sirviesen la cena. Quizá incluso continuara regentándola la misma anciana profesora. cómo me consideraba afortunado. Ascendí la colina.

disponiendo así de una excusa para estrecharla entre mis brazos. que tal cosa no puede ocurrir. de seis a siete de la tarde. de siete a ocho. Uno sabe. Recordé los juegos de la “gallina ciega” durante las fiestas de cumpleaños. No sé lo que la hizo volver a mí. de cuyo interior tantas tonadas diferentes habían salido durante mi niñez. Los de ocho a trece. de guerras y de actos heroicos con los que se intenta aparecer valiente ante los ojos de ella. recordé a aquella muchachita. el frío. cuando vanamente traté de atraparla. las húmedas hojas esparcidas por el suelo. Éste posee una característica inevitable de separación. Trataba de recordar. Era un año mayor que yo. más que el piano. Quizá fuese tan sólo el otoño. con la misma nitidez que si la estuviera contemplando en una fotografía.nos menores de ocho años. de improviso. pero no por eso sufre menos. aunque sin conseguirlo jamás. uno inventa historias de incendios. Nunca he cometido la equivocación de reirme del amor de los niños. porque en ningún caso puede ser consumado. Abrí la verja y penetré en el jardín. y la quise con una intensidad como jamás he vuelto a sentir desde entonces. sin que nadie se lo diga. El caso es que. pero jamás se saca a relucir el matrimonio. debía tener entonces ocho. 133 . Desde luego.

porque siempre se me escabullía de entre las manos. Simplemente. Cochran. Durante dos inviernos. También me quería. Me pareció haber recorrido un largo trecho. que uno no se resigna nunca a perder. y ella se alejaba. Existe algo en la inocencia. Veíame precisado a marchar en grupo. pero nunca salimos juntos de nuestras clases de baile. B. rodeada de aquellas niñas movedizas y chillonas. con mis burlones compañeros. En efecto. nos hubiese parecido demasiado extraño. consideraba lo mejor escribir apasionadas frases en un pedazo de papel y correr a esconderlas en un lugar recóndito… ¡Qué 134 . Estaba tiritando. En la actualidad. Tuve un gran disgusto cuando cierto día me enteré de que iba a pasar a la clase de las mayores. estaba seguro. En aquellos tiempos de mi niñez. y yo la invitaba a las mías. gocé de la ocasión. sólo tengo el trabajo de buscarme otra que la sustituya. El piano tocaba un bailable de una antigua revista de C. en aquella fría niebla. tan sólo para encontrar a Lola al final de él. cuando una chica me fastidia. Concurría a sus fiestas de cumpleaños. no creo que se nos ocurriera. pero jamás tuvimos ocasión de demostrarnos nuestro afecto. y hube de levantarme el cuello del gabán. una vez por semana. tales días podía bailar con ella.

y a pesar de los años transcurridos. y a su luz percibí algo que me dejó petrificado. Introduje un dedo. y oculto en su lugar más íntimo. todo quedó olvidado. Pero.raro! ¡Con qué nitidez me acordaba de todo! Una vez. al invierno siguiente. el pedacito de papel se conservaba intacto. La llamita produjo una tenue claridad en aquella atmósfera neblinosa y húmeda. encontrando siempre el papelito. En el papel aparecía dibujada una escena aterradoramente sexual. Al trasponer la verja. al pie del desmañado dibujo infantil. No. En una edad tan temprana. Pero aquel descarado 135 . Mis iniciales aparecían bien claras. terminaría por encontrar mis amorosas cartas. Me pregunté en qué habrían consistido. el dolor de escribirlas no era menor al que se experimenta después. Lo extraje y procedí a desplegarlo. y estaba seguro de que. las lecciones cesaron. durante varios días. Luego encendí un fósforo. más tarde o más temprano. Recordé cómo. y probablemente. hurgué en el agujero. En efecto. aunque las frases resultaran insulsas. no podía existir error. miré hacia el lugar en el que había existido mi escondrijo. Luego. hablé a mi amiguita de aquel escondrijo. allí estaba. en ocasiones parecidas. a salvo de las inclemencias del tiempo. cuyos personajes eran un hombre y una mujer. uno no puede expresar gran cosa.

era la pureza. sentí como si hubiera sido traicionado. Era sólo ahora. Igualmente hubiera podido ser trazado por un bribón cualquiera. aquella misma noche. “Después de todo —me dije—. tras de treinta años de agitada vida. No podía reconocerlo como mío. más tarde.croquis despertó en mí menos recuerdos que las nubecillas de vapor que surgían de las bocas de los niños. Todo cuanto mi mente evocaba. cuando aquella tosca pintura me parecía obscena. Al principio. Lola no se encuentra aquí tan fuera de lugar como pensé al principio”: Pero. sus bolsos de lona. las hojas mojadas y los montones de arena. Traducción de Julio Fernández Yáñez. De El ídolo caído. cuando Lola se dispuso a dormir. el sufrimiento de mi amor por la pequeña. la intensidad. en la pared de un retrete. empecé a comprender la profunda inocencia del dibujo. Barcelona. Libros Plaza. 136 .

APÉNDICE CANASTILLA DE POEMAS .

139 . hechas a lo largo de muchos siglos y a menudo contradictorias. múltiples interpretaciones. parecen desembocar en la hipótesis (en absoluto unánime).EL CANTAR DE LOS CANTARES Si bien la tradición cristiana suele atribuir este libro del Antiguo Testamento al rey Salomón. de que se trata de una antología de poemas. un verdadero patrimonio de la poesía universal. lo incuestionable es que se trata de uno de los más bellos poemas amoroso-eróticos de todas las épocas. una colección de canciones de amor. Sea como sea.

140 . amiga mía.EL CANTAR DE LOS CANTARES (Fragmento) Ella Yo dormía. Me levanto para abrir a mi amor. ¿me los he de manchar? Mas mi amor alarga mi mano y ya soy puro temblor. Ella Ya me he quitado la túnica. mi todo. mi paloma. de hierbas nocturnas”. la voz palpitante de mi amor: Él “Ábreme. mis cabellos. hermana mía. que mi cabeza está cuajada de rocío. ¿tendré que vestirme? ya me he lavado los pies. pero mi corazón velaba.

me arrancan el velo los guardianes de las murallas. se ha marchado. Voy a abrir a mi amor. 1998. Madrid. ay. De El cantar más bello. líquida mirra mis dedos por las manecillas de la cerradura.mis manos destilan mirra. mujeres de Jersusalén: si encontráis a mi amor. ¿sabréis qué decirle? Que estoy enferma de amor. lo llamo y no responde. tras sus palabras vuela mi vida. Yo os conjuro. Editorial Trotta. se ha ido. 141 . me hieren. me golpean. Traducción de Emilia Fernández Tejero. lo busco y no lo hallo. Me encuentran los guardias que hacen la ronda de la ciudad.

. gracias ante todo a su poesía metafísica y amorosa. Aniversarios. Prosista y poeta inglés. incorporada desde hace mucho al patrimonio de la cultura universal: “… si oyes doblar las campanas no preguntes por quién doblan. doblan por ti”. Canciones y sonetos. Autor de Sátiras (quizás su obra más celebrada).JOHN DONNE (1572-1631). y uno de los mayores de la lírica inglesa. De uno de sus últimos libros en prosa es esta frase. considerado por muchos el más grande de su época. etc. El progreso del alma.

campanas armoniosas Nos dicen. meridiano Que un mundo más hermoso que el del /cielo Aprisiona en su luz. Ese feliz corpiño que yo envidio. todo reposo mi fuerza desafía. surjan valles /salvajes 143 .ELEGÍA: ANTES DE ACOSTARSE John Donne Ven. sin decirlo. Reposar es mi fuerza pues tendido me /esfuerzo: No es enemigo el enemigo Hasta que no lo ciñe nuestro mortal /abrazo. desprende El prendedor de estrellas que llevas en el /pecho Por detener ojos entrometidos. Pegado a ti como si fuese vivo: ¡Fuera! Fuera el vestido. ven. Tu ceñidor desciñe. que es hora de /acostarse. Desenlaza tu ser.

roban la vista de los tontos. enfrente. tu diadema. Caiga tu pelo. Goces. Deja correr mis manos vagabundas Atrás. Mi venero precioso. Mi libertad alcanzo entre tus lazos: Lo que toco. Las joyas que te cubren Son como las pelotas de Atalanta: Brillan. Reino sólo por mí poblado. La mujer es secreta: Apariencia pintada 144 . Verdad que los espectros van de blanco Pero por ti distingo al buen del mal /espíritu: Uno hiela la sangre. Mi América encontrada: Terranova. mi dominio. mis manos lo han sellado. contigo A un cielo mahometano me conduces. La plena desnudez es goce entero: Para gozar la gloria las almas /desencarnan. tú la enciendes. abajo y entre. Los cuerpos se desvisten. fuera /el tocado. arriba.Entre las sombras de tus montes. También de blancas ropas revestidos los /ángeles El cielo al hombre muestran. descubrimientos. mas tú /blanca. Descálzate y camina sin miedo hasta la /cama.

que yo. México. Traducción de Octavio Paz. ven ¿qué mejor manta Para tu desnudez. Sé natural como al nacer. 1978. Joaquín Mortiz. tan sólo Revelado a los ojos que traspasan Adornos y atavíos. desnudo? De versiones y diversiones.Como libro de estampas para indoctos Que esconde un texto místico. Mírame. Ed. Quiero saber quién eres tú: desvístete. 145 . Más allá de la pena y la inocencia Deja caer esa camisa blanca.

Borges dijo de él: “Todos los poetas posteriores a Darío le deben algo. Figura capital del Modernismo. Cantos de vida y esperanza. Poema del otoño y otros poemas. Seudónimo de Félix Rubén García Sarmiento. Autor de Azul. etc.RUBÉN DARÍO (1867-1916). Nació en Nicaragua. . ejerció una vasta influencia en la poesía de lengua española. Prosas profanas. incluso aquellos que no lo han leído”. El canto errante.

A un lado de la silla gestatoria estaban mis bufones y mis mudos… ¡Y era todo Selene y Anactoria la bailarina de los pies desnudos! De Rubén Darío: Poesía erótica. con algo de animal y de felino la bailarina de los pies desnudos.LA BAILARINA DE LOS PIES DESNUDOS Rubén Darío Iba en un paso rítmico y felino a avances dulces. en sus pechos había dos escudos… Constelada de casos y de cosas… La bailarina de los pies desnudos. Bajaban mil deleites de los senos hacia la perla hundida del ombligo. 1997. Madrid. e iniciaban propósitos obscenos azúcares de fresa y miel de higo. ágiles o rudos. Su falda era la falda de las rosas. Ed. Edición de Alberto Acereda.Hiperión. 147 .

ALFONSINA STORNI (1892-1938). etc. polemista. es una larga e intensa crónica de esperenzas y desencantos. Algunos títulos: El dulce daño. Fue también maestra. libró grandes batallas en pro de los derechos de la mujer. Mascarilla y trébol. Poeta argentina. . en especial la amorosa. periodista. Su poesía. El mundo de siete pozos. Como tal. Ocre.

andariegas. me aguzo por saber si me adivinas. te ando buscando. y con tus manos puras trueca este fuego en límpidas ternuras y haz de mis leños una rama verde. De Poemas de Alfonsina Storni. te me niegas. 149 . Mira que estoy de pie sobre los leños. sangran mis carnes gotas purpurinas porque a salvarme. que a veces bastan unos pocos sueños para encender la llama que me pierde. se han aquietado sobre un haz de espinas. amor que te mezquinas. Las tempestades mías. amor. me doblo por saber si te me entregas. amor que nunca llegas. Editorial Horizonte. Sálvame. colección El Arco y La Lira. oh niño.EL DIVINO AMOR Alfonsina Storni Te ando buscando.

(1916-1979). En su poesía erótica suele haber un eco religioso. de Cántico espiritual. Poeta español. . su obra tiene con frecuencia un tono combativo. Inscrito en la primera generación española de la posguerra. Ángel fieramente humano. Pido la paz y la palabra. En castellano. Autor.BLAS DE OTERO. entre otras obras. etc.

amando las manos. recibimos un relámpago azul. después de tanta luz. no sabemos. si los senos son olas. 1995. Barcelona. donde. de Tántalo es la pena. Sentimos la soledad de dos. Poesía escogida. ancla en Dios almas y limos. hundidos los brazos. 151 . De Blas de Otero. Vicens Vives. Suena la soledad de Dios. Y una cadena que no suena. de tanto tacto sutil. si son alas solas de oro… Cuerpo de la mujer. río de oro. unos racimos de luz rasgada en un frondor de oro.CUERPO DE MUJER Blas de Otero Cuerpo de la mujer. si son remos los brazos. Ed. Cuerpo de la mujer o mar de oro donde. fuente de llanto donde.

Seudónimo de Carlos Mejía Ángel. Poeta. Naipe nuevo. Nació en Caldas. Antioquia. . entre otros títulos.CIRO MENDÍA (1892-1979). Autor de Escuadrilla de poemas. compilación de sonetos inéditos hasta entonces. dramaturgo. Noche de espadas. Póstumamente apareció La golondrina de cristal. periodista. Farol sin calle.

el Ángel de la Guarda se salía al momento del cuarto de la amada. Una noche el buen Ángel. Y al sentir que en pasión se iba abrasando cayó. Editorial Oveja Negra. Compilación y presentación de Darío Jaramillo. Antología de la poesía amorosa colombiana. el ruido de la seda liberada de aquella blanca y dulce tiranía. como un esclavo. 1986 153 . De la vecina estancia distinguía. de repente.EL PECADO DEL ÁNGEL Ciro Mendía Siempre cuando en su alcoba perfumada la amada desnudarse pretendía. de rodillas ante la luna de cristal llorando. De Sentimentario. con el placer de un alma enamorada. en el espejo vio las maravillas de aquel desnudo cuerpo transparente.

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