CABALGATA HACIENDA SEPULVEDA Y RANCHO DE TRABAJO AIITO LAGOS DE MORENO JALISCO D.I Adriana Real Director Horsetrail www.

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Queridos amigos una vez más recorriendo los caminos, ahora por el Camino Real a Zacatecas. Me hospedo en el casco de la Hacienda Sepúlveda que fue construida a finales del siglo XVll (1684) El nombre fue dado por Don Juan de Sepúlveda a quien la Real Audiencia de la Nueva Galicia le otorgó en regalo estas tierras que abarcan 171 hectáreas, para formalizar lo que posteriormente sería una rica hacienda agrícola y ganadera. Además llego a ser tomada por Pancho Villa para hospedarse, ya que era el paso obligado por el camino real entre Lagos de Moreno y Zacatecas. En este lugar se concertaron diversas reuniones previas al inicio de la Independencia. Don Miguel Hidalgo y Costilla y otros insurgentes escribieron parte de la historia del país entre estos muros. México cuenta con una rica historia donde las Haciendas y Casonas Coloniales eran punto neurálgico de la economía .Ahora nos remontamos a aquellos años donde podremos revivir los dos aspectos de la vida del México Colonial: Las Haciendas y los Ranchos. Comenzamos nuestra aventura montando nuestros nobles corceles por un camino empedrado con su sonido peculiar al posar el casco sobre la piedra, este es melodioso, que me transporta a imaginar los ejércitos de la insurgencia cabalgando por estos mismos caminos. Ya estando a tono con este aire revolucionario y con nuestra celebración del bicentenario, nos encaminamos a un acueducto. Lo cruza un rio que en esta época del año no tiene mucho caudal. El camino va surcando los campos de labranza que todavía son trabajados por la Hacienda. Somos cobijados por árboles frondosos y de porte majestuoso que nos cubren con su sombra en este día soleado. Sentimos un viento suave que mueve las copas de los arboles, el follaje suena al ritmo del paso del viento, percibimos el olor a tierra y hierba mojada. Adoro ese olor. Embelesados por el paisaje y la tranquilidad del lugar, nos cruzamos con varias vacas con sus becerros. Animales obligados de encontrar en las cabalgatas. Pienso yo. Cada una tiene su número en la oreja. Nuestro guía nos comenta que cada semana se dedican a buscar el ganado que pasta libre por el campo, para realizar un censo. Una ardua tarea al ver que pastan en grupo o en solitario por donde pasamos. Llegamos a un rio no muy profundo pero la distancia del agua al borde de la orilla si lo es. Angosto pero al momento que me indican saltar con el caballo de un lado al otro, abruptamente lo veo enorme, inexpugnable (tal vez exagero) Hago acopio de valor y confianza en que mi caballo sabe lo que hace, lo mando que salte con firmeza y confianza, afortunadamente no rehúsa y libro este obstáculo.

Proseguimos el camino hasta la cima de un cerro donde contemplamos la ciudad de; Lagos de Moreno con su hermosa plaza central. Se observa a lo lejos la Parroquia de Nuestra Señora de la Luz. Templo que data del 1860 con interior neoclásico semejante a Montmartre en Paris. Proseguimos nuestra cabalgata dejando atrás monumentos históricos y bajamos al valle dirigiéndonos al Rancho ganadero de trabajo El Aiito donde ya nos esperan con una deliciosa parrillada, cervezas y tequila ¡por supuesto! Pernoctamos en este increíble lugar donde la historia verdaderamente se ha detenido en cada rincón del lugar. Se denota que en sus años de esplendor era una propiedad basta, con su capilla y su plazuela que nos recibe con sus caminos de mosaicos deslavados y agrietados, una fuente central que ahora está decorada con flores que le dan un tono festivo al lugar. En cuanto a las construcciones alrededor de la plaza principal, estas se encuentran deterioradas por el paso del tiempo. Se les ha dejado envejecer con dignidad. Sin ninguna remodelación, conservando ese carácter de orgullo por su pasado glorioso la escena me recuerda las películas Mexicanas de Pedro Infante. En cuanto al mobiliario del rancho, me llama la atención una estufa de hierro que todavía está en uso. Todo es hermoso. Nuestros anfitriones nos dan la oportunidad de convivir con ellos disfrutando sus actividades diarias. Nos platican sobre la historia de sus ancestros, plasmados en una pared con fotos sepia, blanco y negro que reflejan lo que nuestro país fue en otra época. Disfrutamos cada momento de la historia y de la vida del rancho el Aiito. Al día siguiente muy temprano desayunamos un menú totalmente orgánico ya que cada ingrediente lo cultivan en este lugar. Se nos unen al grupo una pareja de franceses que por lo que platican de sus rutas ecuestres por el mundo, esta es el que más han disfrutado. Ensillamos los caballos porque nos piden ayudarles a arrear a unas vacas a sus corrales, considerando que se encuentran por el cerro, se me antoja que va a ser una tarea difícil pero acepto cualquier reto. ¡De acuerdo¡ este es un rancho de trabajo, así que nos ganaremos nuestros alimentos mi caballo y yo. Para valorar lo que se tiene nos debe costar ganarlo o no es así? Después de las instrucciones sobre la sicología vacuna me apresto a seguir a mi guía. Con cuerda en mano me dirijo a una de las vacas pero no es tan fácil como pensé. Literalmente correteo a las vacas y por la mirada de mis anfitriones creo que piensan que no fue muy buena idea invitarme a ayudarlos. Después de unos momentos de poca comunicación con mi équido, finalmente nos sincronizamos mentalmente. ¡Método Parelli! diría un buen amigo mío y buscando la vaca a través de las orejas de mi caballo (siempre las uso como referencia imaginándomelas como una mira telescópica) este entiende cual es mi intención, galopa hacia la vaca, bloquea su salida y nos gritan que la llevemos para el corral -Como si fuera tan fácil- Pero mi caballo entiende mejor que yo y paso a ser mera espectadora, se mueve con habilidad y completamos la tarea. El se gano su paja y creo que yo me quedo sin almuerzo¡¡.

Después de unas horas completamos el trabajo entre risas, polvo, sudor, algo de palabras nuevas en francés, pero orgullosos de haber cumplido con la misión encomendada. No cabe duda que el caballo y su entorno une a las personas sin necesidad de hablar el mismo idioma. Al día siguiente nos dirigimos a la Hacienda Sepúlveda orgullosos de haber cumplido con nuestro trabajo. Entramos por el camino empedrado hasta. Nos esperan para recibir los caballos Me despido de mi migo cuadrúpedo. Nos asignan nuestras hermosas habitaciones con techos altos para refrescar el ambiente, una ventana que nos invita a visitar los jardines, donde admiro el lago con su fauna: patos, aves y algunos pavorreales que presumen sus colas de colores iridiscentes. Todo el mobiliario de la Hacienda es diseño clásico de la época. Contamos con todos los servicios de un hotel boutique. Decidimos descansar en su alberca no sin antes hacer cita en el SPA. Porque terminaré siempre mis cabalgatas en la alberca con un tequila y un masaje en el SPA? Hemos disfrutado lo mejor de ambos mundos, ambos con su sabor y carácter especial.

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