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Atavismos Persistentes

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Published by: Emilio García Gómez on Dec 28, 2010
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Atavismos Persistentes Emilio del Barco Hay quienes se dedican a explotar a los demás, mediante la conservación de los atavismos

persistentes en la Humanidad, desde su época más irracional. Cuando todo era asombro y admiración. Esta gente, asentada en el poder más absoluto, no tiene interés alguno en el progreso de la Humanidad y sus conocimientos. Impedir pensar a sus subordinados, es toda su fuente de poder. Inculcan creencias, fabricadas a la medida de los poderosos, no razones ni razonamientos, que beneficien al común de los humanos. Son los defensores de la irracionalidad y las creencias. Su labor es infundirlas, incrustarlas en las mentes de los creyentes, para, sirviéndose de ellas, mantener su estatus privilegiado. Los regidores de almas no necesitan creer, sólo usar las creencias de los demás en su propio beneficio. Son los defensores absolutos de lo tradicional, adaptado a sus intereses. La duda es fecunda. Nos hace llegar a certezas, o a más dudas. Que son semilla de otros conocimientos. Llegar a lo más sencillo, siempre es complicado, pero rentable para quien lo consigue. Todo progreso humano está basado en romper barreras, no aceptando lo obvio como definitivo. Las creencias atávicas no son más que la pervivencia de lo primitivo, fuera de su tiempo y lugar. El pensamiento sin evolucionar, procedente de las raíces humanas, antes de llegar a la edad de la razón. La guerra está en las creencias. Quien trata de imponer las suyas, como las únicas verdaderas, no puede ser pacífico. Los fanáticos son guerreros, tanto como los guerreros son fanáticos. Quienes niegan derechos a los demás, es porque prefieren reservarlos todos para sí mismos. Quien no concede derechos, pierde todos los suyos. Los fanáticos siempre están dispuestos a matar y dejarse matar por imponer nimiedades insustanciales a otros. Los fanáticos no razonan, creen. No saben, suponen. Se prohíben a sí mismos adquirir conocimientos racionales, que pudieran acabar con su irracionalidad. Fomentar el pensamiento científico, sería el mayor servicio que la educación ciudadana podría hacer a la causa de una paz perdurable. La paz siempre es razonada. Nuestros cielos e infiernos los llevamos dentro, autofabricados. El que los predicadores de guerras ideológicas se consideren portadores de la paz, resulta sorprendente. La hipocresía parece estar cercana. Oculta una lucha constante por el poder. Ellos son el alma de todas las guerras. Las dinastías de criminales que formaron la corte papal durante el Renacimiento, han quedado inmersas en las crónicas de las épocas más sucias de la Historia. Nunca hubo más envenenadores y espadachines sueltos por el mundo, que en aquella era de obispos gobernadores y cardenales reales. El idealismo estuvo todo concentrado en producir obras de arte irrepetibles. Belleza y crimen pueden ser compatibles para conciencias de amplias tragaderas. Cuando la mentira se convierte en explotación, entra en el terreno de la estafa moral. Si se pretende llegar a la verdad de algo, no vale inventarse historias, sino investigar con rigor científico. Con ello, lo viejo adquiere el brillo de lo nuevo, descubierto bajo el polvo de la ignorancia. Emilio del Barco,, 02/04/09 ,, emiliodelbarco@hotmail.es

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