A. Y.

Ortiz Promo Terra: La Tierra de la Unión

Angel Yamil Ortiz Torres [Type the company name] A. Y.

Promo Terra: La Tierra de la Unión

Capítulo I La otra parte En la espesura de un bosque, a la plena noche, un grupo de aventureros caminaban hacia su destino. Un extraño viejo los guiaba y a su lado andaba una criatura verde de cabellera enmarañada, de baja estatura y sus brazos eran más grandes que sus pies. Detrás caminaba un niño de pelo castaño que a pocas fuerzas lo seguía. Atrás los seguían dos hombres, uno era delgado de pelo largo con rayos blancos y negros, llevaba una camisa de mangas largas color roja, y llevaba a sus espaldas dos espadas finas; el otro era un hombre pequeño y gordo, completamente armado de hierro y con una enorme hacha a sus espaldas. El cansancio se notaba en sus miradas. Al rato, el viejo da órdenes de descansar y los demás cayeron al suelo agotados. ²Kolyo, ¿por qué tuvimos que irnos tan rápido?² preguntó el niño recostándose en el suelo. ²Teníamos que irnos para que las cosas sucediesen²le contestó el anciano Kolyo quien dirigía su vista a las estrellas. ²¿Qué cosas?² le volvió a preguntar el niño. ²Cosas²respondió Kolyo y cerró sus ojos mientras se recostaba en el suelo y aguantaba un libro de entre sus túnicas. ² Tengo hambre² dijo esta vez el niño quien se tocaba el estómago. ²En eso te puede ayudar Filipo² le dijo el muchacho delgado, se acostó en el suelo y cerró sus ojos para que no lo molestaran. ²Gracias Sylph² respondió sarcásticamente el enano llamado Filipo y sacó una bolsa de sus armaduras² Esto lo estaba guardando para la travesía pero no importa. Sólo es un trozo de pan. El niño cogió el trozo de pan y lo devoró rápidamente mientras Filipo intentaba acostarse en el suelo pero la armadura no lo dejaba. Terminó por recostarse de un árbol e intentó acomodarse una botella. La criatura verde se le quedó mirando detenidamente. Kolyo y Sylph continuaban durmiendo en el suelo. El niño había terminado de comer el trozo de pan dejando migajas por su alrededor y empezó a observar el lugar. Era donde Filipo los había encontrado. Aún el lugar estaba lleno de arbustos con flores acampanadas. Empezó a recordar a sus amigos con los que vivió tantas aventuras en tan poco tiempo. Miró las flores y recordó a Marina, la niña con la que había compartido los últimos día y por alguna razón no la podía olvidar. La criatura verde continuaba observando la botella y Filipo se incomodó por su mirada.

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²¿Qué miras?² preguntó Filipo con brusquedad² Si piensas hacer algo no lo podrás hacer. ²Mi nombre es Shomba, sólo me preguntaba que tiene esa botella que cargas²le respondió la criatura verme. ²Mira... Shomba, esto es un líquido especial que hace que olvide mis problemas²le dijo Filipo agarrando con firmeza la botella. ²Solo quería saber, ya que te veo beber de ella siempre² le dijo Shomba enojando a Filipo. ²Descuida Shomba, le bebida se llama ron y sólo los desesperados le dan ese uso² le dijo el niño a Shomba y a su vez miró a Filipo. El enano al escuchar al niño frunció su rostro de coraje pero luego hizo una mueca y se viró para ignorarlo. Shomba se le acercó pero Filipo hizo unos ronquidos para que no lo molestaran. El niño se acostó en el suelo donde a su alrededor estaban las migajas de pan. ²Buenas noches Caim²le dijo Shomba al niño y se acostó a dormir. ²¿Cómo sabes mi nombre?² le preguntó el niño pero este estaba profundamente dormido. Con su duda en mente cerró con temor sus ojos. No le gustaba dormir ya que sus sueños eran pesadillas. Durante las últimas semanas soñaba continuamente con un valle. Voces que no podía entender le hablaban. En el sueño el valle lo arropaba una sombra y luego se tornaba rojo todo el continente. El valle era de donde provenía y de donde una guerra comenzaría. Todos dormían en el suelo, Filipo daba fuertes ronquidos. En ese momento una extraña criatura empieza a acercárseles. Este ser cuadrúpedo de enorme nariz triangular y cuerpo flacuchento se acercaba a Caim. Frente a este comenzó a comer las migajas de pan en el suelo. En eso, Caim se viró y vé a la criatura dando un fuerte grito de susto. Entonces, los ronquidos del enano se ahogaron. Sylph se levantó instantáneamente sacando las dos espadas. Kolyo se levantó tranquilamente a ver qué sucedía. Shomba se abalanzó hacia la criatura desesperada. Sylph al observar la criatura volvió a guardar las espadas. ²Es un pequeño cerdo² avisó Sylph acercándose a la criatura. ²Perfecto, lo cenaremos²afirmó Filipo quedando despierto al escucharlo, agarrando su hacha y acercándose lentamente hacia él. ²¿Qué te vas a comer?,¿los huesos?²preguntó Shomba viendo su delgada figura. ²¡Cállate híbrido!²le respondió Filipo en un grito negándose a la realidad. ²¡Esperen!²intervino Sylph viendo detenidamente a la criatura²¿No es este cerdo uno de los experimentos de Kuroga?

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²Sí, creo que sí² respondió Kolyo recordando. El cerdo se tranquilizó un poco pero aún le temblaban las patitas. Caim se acercó lentamente y empezó a acariciar el pequeño cerdito que empezó a menear su retorcida cola. ²¿Puedo quedármelo?²le preguntó Caim mirando a Kolyo. La pregunta paralizó a todos. Implicaba una carga más en su viaje pero también si se dejaba a la suerte del cerdo probablemente moriría. Sylph volvió a acostarse en el suelo con su notable carácter de pocos amigos. Kolyo aceptó que se quedara pero siempre y cuando Caim se hiciera cargo de él. El cerdo de desagradable aspecto caminó temblando hacia Caim. ²Por mi está bien² dijo Filipo tratando de sacar una cuerda de su armadura² Pero no se escapará. Filipo amarró del cuello al cerdo y amarró el otro extremo a su mano. Luego se volvió a recostar del árbol y se fue a dormir. ²¿Cómo se llamará?²preguntó Shomba acostándose. ²Boggy²dijo Caim mirando al cerdo y, al ver que todos volvieron a dormirse el cansancio lo venció. Al otro día, pequeños rayos de sol entraban al bosque. Melodías de pájaros comenzaban a escucharse cuando un grito ronco despierta todo el bosque. Era Filipo ya que el cerdo se habían bebido su botella de ron y había dejado la botella abierta con unas escasas gotas cayendo en el suelo. ²¡Se le acabaron sus días!² gritó Filipo con su hacha en la mano decidido a matarlo. Sylph miraba sin hacer gestos ante la situación. Caim le suplicaba que no lo hiciera. Shomba aguantaba a Filipo para que no cometiera una locura. El sabio Kolyo supo tranquilizarlo para poder continuar con el viaje pero era tarde. El cerdo había desaparecido después del susto que pasó con Filipo. Caim quería ir a buscarlo pero Sylph y Filipo no querían esperar más. Todo dependía de la decisión de Kolyo y esperaban su respuesta. Lo pensó por un momento y dijo su decisión. ²Los errores deben ser corregidos. Iremos a buscar al cerdo² dijo con la calma que siempre llevaba. ²Vayan a buscarlo y yo haré el esfuerzo de esperarlos² anunció Sylph recostándose en un árbol. ²Yo haré lo mismo que Sylph² dijo Filipo y todos lo miraron seriamente.²Ni modo que quieran que vaya a buscarlo.

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²Tu irás a buscarlo² ordenó Kolyo mirándolo muy serio. ²¿Por qué yo? ¿Sylph se puede quedar y yo no?²discutió Filipo como un niño. Entonces Sylph se levantó y caminó hacia Filipo. ²¿Sabes por qué? ¡Porque si tu no hubieras asustado al maldito cerdo por beberse tu veneno no estarían buscándolo!²le gritó Sylph. ²Pero, ¿por qué no lo dejamos que viva salvaje por el bosque?²arremetió Filipo. ²¡Porque el cerdo es del niño!²le contestó Sylph. Después de una prolongada discusión y tiempo perdido se dividieron para buscarlo y Sylph continuó recostado del árbol. Los demás buscaban al cerdo por el bosque lleno de frondosos árboles y los pequeños arbustos con las flores acampanadas. No lo encontraban y regresaron con Sylph. A Filipo le tocó la suerte de encontrarlo arrinconado y temblando en un hueco entre la corteza de un árbol. ² ¡Hasta que te encuentro!²dijo Filipo. Al oír la voz, el cerdito salió rápidamente del hueco asustado sin percatarse del arbusto que tenía en frente y tropieza con este dejando caer sus flores acampanadas. Filipo agarró al cerdo aunque este no paraba de moverse pero un ruido del suelo los paralizó. Un leve chillido salía de la tierra y el arbusto empezó a moverse. Filipo miró horrorizado al arbusto y casi suelta un grito cuando ve las flores en el suelo. ²Tú si traes mala suerte² le dijo Filipo asustado a Boggy el cerdito que llevaba en brazos y huyó despavorido. Corría con todas sus fuerzas pero su baja estatura y su obesidad característica de un enano disminuían su velocidad. Tras él se veían todos los arbustos moviéndose y sus raíces tratando de salir de la tierra. A lo lejos ya tenía unos cuantos arbustos siguiéndolo. Llegó a donde estaban los demás aunque siguió huyendo sin dar explicación y dando gritos. Entonces Kolyo mira atrás y ve los arbustos. ²¡Huyan!²gritó Kolyo corriendo. Los demás imitaron al anciano y al enano. Corrían y el bosque parecía querer tragárselos. La raíz de los arbustos tenia la forma del cuerpo humano. Cuando estaban a punto de alcanzarlos se encontraron con unas praderas al final del bosque y allí los arbustos dejaron de perseguirlos. ²¿Qué eran esas cosas?²preguntó Caim fatigado.

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²Se llaman mandrágoras, cuando se les quita una de sus flores reaccionan todas en equipo y tratan de enterrar al que lo hizo. Son sumamente peligrosos y no valía la pena pelear. Su único temor es salir del bosque donde están protegidos por los árboles. Cuenta la leyenda que las mandrágoras surgieron cuando los duendes y otros seres fueron a destruir los bosques pero el bosque los enterró vivos y sus almas se quedaron en las plantas haciéndolas más independientes, con la capacidad de moverse y comunicarse pero dependían del bosque para sobrevivir porque fuera de este las demás criaturas los destruirían. Por eso ahora los duendes respetan los bosques y los bosques a ellos. La leyenda ha pasado por muchas generaciones y ya casi no tiene sentido pero la moraleja aun continua ahí. ²contó Kolyo mientras se recuperaba de la huida. ²Basta de cuentos absurdos, tenemos que continuar ya no estamos bajo la protección del bosque² dijo Sylph levantándose del suelo. ²¿Protección? El bosque casi nos traga²respondió Shomba quien no parecía estar cansado por la corrida. ²Sí, pero fue culpa del enano que no tuvo cuidado²dijo Sylph mirándolo con enojo. ²Yo no fui, fue el cerdo que tropezó, ¿cómo no voy a tener cuidado si he estado más tiempo en ese bosque que tú?² le dijo Filipo quien aun continuaba fatigado. ²¡Ya basta!²intervino Kolyo harto de escucharlos² Estamos buscando al heredero y más nada. Si van a discutir pueden regresar a su querido bosque. Aunque Kuroga haya muerto aun continua entre nosotros viendo su ignorancia. Sus palabras pusieron fin a la discusión y continuaron su viaje. Anduvieron las praderas Déredas del Reino de Kilgam localizadas al oeste del desierto que rodea a Kilgam, es el hábitat de ogros que crían lobos para su caza. Kolyo y los demás caminaban motivados por la brisa fresca dándole ganas de dar un paso más. Pasaron dos días hasta que en una noche Caim despierta repentinamente. ²¿Qué sucede?²preguntó Filipo rápidamente casi ciego del sueño pero con el hacha en mano. Kolyo va hacia el niño preocupado. Shomba, Sylph y Boggy apenas se despertaron. ²Señor Kolyo, el sueño, ya desapareció² dijo Caim algo nervioso. Al escuchar la razón de haber sido despertado, Filipo dio una mueca y se volvió acostar molesto. ²A lo mejor mi plan funcionó y se resolvió el conflicto del valle² meditó Kolyo y luego miró a Caim.²¿Qué soñaste esta vez? La pregunta puso nervioso a Caim y luego de un leve respiro iba a contarle pero entonces un insecto de gran tamaño aparece volando de entre la oscuridad. Este era un alquim, especie de

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insecto utilizado para enviar mensajes, llamado Plucky. Kolyo cogió al alquim y poco después apareció otro, pero este era el insecto-reptiliano llamado Slucky. Notaron que estos no llevaban notas. ²No llevan nota²dijo Caim viéndolos y hablando bajo. ²Sí, pero ya es hora de enviarle una carta. Les debo decir la verdad²dijo Kolyo empezando a escribir una carta. ²¿Qué verdad? ²Will y yo habíamos planificado unir los reinos. Necesitábamos que los hijos de los reyes se conocieran. Antes solo era un sueño pero cuando el destino nos ayudó lo vimos como una posibilidad² le contó Kolyo terminando la carta. Kolyo se levantó y le entregó la carta a Slucky. Este se fue volando hasta perderse. El otro alquim se quedó con ellos. ²Bueno volvamos a dormir²dijo Kolyo recostándose. ²No creo que sea buena idea²dijo Caim aguantando su cabeza. A tales palabras, Kolyo se levantó rápidamente y al poco rato un grupo de ogros los había rodeado.

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