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Trabajamos por una forma diferente de ver el mundo

INSTITUTO NACIONAL PARA CIEGOS

LA ALEGRÍA DE QUERER

Jairo Aníbal Niño

Bogotá D.C., Colombia
Trabajamos por una forma diferente de ver el mundo

INSTITUTO NACIONAL PARA CIEGOS

Director General
DEAN LERMEN G.

Subdirector General
CARLOS EDUARDO PINEDA A.

Autor
Jairo Aníbal Niño

Diseño e Impresión
EDITORIAL INCI
Teléfono: 290 80 25

Santafé de Bogotá, D.C.
Contenido

Cuando llegué
del colegio ..................... 1
¿Me haces un favor? ......... 3
Ayer por la tarde .............. 4
Colombia ............................. 6
¿Sabes qué? ....................... 7
Liliana ................................ 8
Está lloviznando ................. 10
1x1 ..................................... 11
Te h a s i d o . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 12
Después de nuestra
visita .............................. 13
¿Qué haces aquí? .............. 15
Me contaron ....................... 16
Desde el día ..................... 18
Tr e s n u b e s g r i s e s . . . . . . . . . . . . . . 20
La imagen .......................... 21
Es medianoche .................... 22
Tu cabello es una
bandada de chupaflores .. 23
Estabas bajo el árbol ........ 24
El día de tu santo ........... 25
El aire alrededor ................ 27
Hay algo en el cielo ........ 29
Al lado ............................... 30
Es tan azul tu sombra ..... 31
To d o s t r a s n o c h a r o n . . . . . . . . . . . . . . 32
Por primera vez en mi
vida envío una carta ...... 33
En secreto .......................... 34
Miro la luna llena .............. 35
Pasaste ............................... 36
Me dijiste ........................... 37
Cómo no me vas a
querer ............................. 38
Va s a e n f r e n t a r l a i r a . . . . . . 40
Ayer en la clase de
física .............................. 41
III

Sobre el campo de
fútbol .............................. 42
Como algo especial ............ 43
Por ti ................................. 45
Estaba lloviendo .................. 46
Cuando me miro al
espejo ............................. 48
Qué es lo que siento ....... 50
Lección de música .............. 51
Cuando pasas ..................... 52
Siento mi esqueleto ............ 53
¿Por qué no viniste? ......... 54
Como te enfureciste ........... 57
Cuando apoyo mi oído ....... 59
Llegó al aula un
15 de mayo ................... 60
El día es lindo ................. 63
La profesora severa y
alta ................................. 64
Te r e g a l o e s t a g a t i t a ........ 66
Supe que te amaba ........... 69
Después de superar ........... 70
Y a mí qué me importa ... 72
Te r e g a l é u n c a r a c o l . . . . . . . . . 73
Si María ............................. 75
Ayer por primera vez ......... 76
No busques más tu
cuaderno de geografía ..... 77
V

Jairo Aníbal Niño
nació en Moniquirá en 1941.
Su vocación inicial de pin-
tor se volcó rápidamente
hacia el teatro, primero como
actor y después como director
y dramaturgo. Sus obras
El golpe de estado,
El monte calvo y las
Bodas de lata o El baile
de los arzobispos han obte-
nido premios en el I y II
F e s t i v a l N a c i o n a l d e Te a t r o
Universitario, en el con-
curso de autores convocado
p o r Te l e c o m y l a P r e s i d e n c i a
de la República, y en el
V F e s t i v a l M u n d i a l d e Te a t r o
de Nancy (Francia).
Igualmente, su guión
“Efraín González” recibió
el primer premio en el con-
curso de guiones para largo-
metraje argumental convocado
por Focine. Sus dotes como
narrador son igualmente des-
tacables. En el campo de la
literatura infantil, no se
puede dejar de mencionar sus
obras Dalia y Zazir,
De las alas caracolí,
La alegría de querer,
Av i a d o r S a n t i a g o ,
Razzgo, Indo y Zaz y
Zoro, I Premio Nacional
de Literatura Infantil Enka,
y sin duda una de las más
hermosas y poéticas obras
para niños publicadas en los
últimos tiempos.
VII
Ha escrito, así mismo,
Safari en el rostro
(poemas), Los inquilinos
de la ira (teatro), Puro
p u e b l o ( c u e n t o s ) , To d a l a
vida (cuentos), El sol
subterráneo (teatro) y
El manantial de las fieras
(guión de cine). Sus libros
han sido traducidos a varios
idiomas.
Cuando llegué del colegio

Cuando llegué del colegio,
me quité los zapatos,
dejé en el suelo la maleta
donde cargo útiles y
libros,
me senté en el viejo sofá
que me gusta tanto,
llamé a mi gato para
acariciarlo,
no quise almorzar ni hablar
con nadie,
y le sostuve la mirada al
retrato de Zico
que tengo pegado en la pared.
Más allá de la ventana pasó
un color tan rápido
que sólo alcancé a ver un
pedazo de pájaro o de
mariposa.
Saqué del bolsillo de la
camisa una hoja de cuaderno
donde ella había escrito
su
nombre.
Es trigueña, de trenzas, se
llama Alejandra, se ríe
lindo,
y tiene nueve años como yo.
Estudia en tercero A,
y al recordarla
sentí un corrientazo por
dentro
como si me empezara a doler
el estómago del corazón.
3
¿Me haces un favor?

—¿Me haces un favor?
—¿Qué clase de favor?
—¿Quieres tenerme mis
avioncitos durante todo
el recreo?
—¿Durante todo el recreo?
—Sí, es que tú eres mi
cielo.
Ayer por la tarde

Ayer por la tarde,
como te lo había prometido,
jugué el mejor partido de
fútbol de mi vida.
En el primer tiempo
hice un gol a los quince
minutos.
A los treinta y siete hice
otro.
En el segundo tiempo,
a los siete minutos,
José Villegas,
el que cuando canta dice
que le nacen mariposas en el
pensamiento,
fusiló a nuestro arquero
con un taponazo sobre el
ángulo izquierdo.
A los diez y nueve minutos y
quince segundos,
5
David, el que quiere ser
a v i a d o r,
empató el partido
con un lindo gol de cabeza.
A los cuarenta y cuatro
minutos,
al estilo Castañito,
hice el gol más lindo del
mundo.
Mi equipoganó por el
marcador de dos a tres,
pero yo sentí que había
perdido
porque tú no viniste.
Me derrotaron los goles que
me hizo tu ausencia.
Colombia

Colombia
limita al norte con el mar
Caribe,
al sur con Ecuador y Perú;
al noroeste con la República
de Panamá,
a l o r i e n t e c o n Ve n e z u e l a y
Brasil
y al occidente con el océano
Pacífico.
Yo ,
a l n o r t e , a l s u r, a l n o r o e s t e ,
al oriente y al occidente,
limito contigo.
7
¿Sabes qué?

¿Sabes qué?
Esta noche,
asomado a la ventana
veo la luna
como si fuera el ojo de una
cerradura.
¿Y sabes qué?
Me empino en la punta de
los pies
con la ilusión
de pegar mi ojo a la luna
y a través de esa cerradura
contemplarte dormida
en tu alcoba del espacio.
Liliana

—Liliana, me contaron
que prefieres salir con López
porque él es un niño muy rico,
propietario de muchas cosas.
Para que lo sepas,
yo también soy muy rico;
tan rico, que una vez fui
dueño
de quince caballos de
carreras.

—Mateo, alverte es
increíble pensar
que alguna vez fuiste dueño
de quince caballos.
Dime... ¿todos ellos
corrieron
en el hipódromo de la capital?
9
—No, Liliana.
Ellos jamás corrieron en
el hipódromo.
Lo hacían cerca de
Isla Grande,
en el golfo de
Morrosquillo.
Mis quince caballos eran
de m a r.
Está lloviznando

Está lloviznando.
Pienso en Paula ausente.
Un árbol inmenso se ve a lo
lejos
como sifuera un barco
navegando en la lluvia,
de pronto deja caer una flor
roja que es el ancla,
y escucho unos golpes suaves
en la puerta.
11
1x1

¿1x1?
—Uno.
¿1x2?
— To d o .
¿ To d o ?
—Sí; si los dos se
tienen cariño.
Te has ido

Te has ido
y una luna sucia flota sobre
el agua.
Te h a s i d o
y ya no me queda nada por
hacer;
solamente meterme al lago,
coger con cuidado a la luna
sucia
y limpiarla con mi manga.
13

Después de nuestra visita

Después de nuestra visita
al jardín botánico,
la maestra nos puso como tarea
hablar sobre la mata más
bella
que habíamos visto.
Uno dijo que era el marañón
(Anacardium occidentale
L.).
Otro afirmó que el nacedero
(Ruellia gigantea).
Una compañera dijo que era
el saúco (Sambucus nigra
L.).
Otra sostuvo que la aralia
(Aralia capitata Mosq.).
Otro se inclinó
por la estrella del Caquetá
(E. amazónica Linden).
Y hubo quien dijo que era
la lila (Barleria
strigosa Willid).
Cuando me interrogó a mí no
dije nada
y no porque no supiera,
ya que estaba completamente
seguro de que la más linda,
era la sedosa, brillante y
perfumada mata de pelo
de mi maestra (Amalia
Andrea Matéus L.).
15

¿Qué haces aquí?

¿Qué haces aquí
y por qué tienes ese
frasquito en la mano?
—Es que he venido por un
poco de tu saliva
para curarme una herida
que ayer -por estar
mirándote-
me hice cuando jugaba
béisbol.
Me contaron

Me contaron que ayer
cortaron el árbol
que crecía frente a tu casa
p a r a p o n e r, e n c a m b i o ,
un aparato de la empresa de
teléfonos.
Creo que los alambres se
hubieran podido colocar
en las fuertes ramas de tu
acacia,
pero parece que no quisieron
correr el riesgo
de que alguien, al levantar
e l a u r i c u l a r,
escuchara la voz de un
gorrión triste
que averigua por una flor
que desapareció hace días
17

y que vestía pétalos morados,
cáliz del color de la luna,
y que se adornaba con un
dorado sombrero de polen.
El gorrión ofrece
recompensa.
Desde el día

Desde el díaen que
conocí a Helena
puedo hablar con los
animales y las cosas.
Claro que ellos sólo
entienden el helenañol,
ya que de lo único que saben
y comprenden
es del amor que siento por
ella.
Mi perro me ha dado muchos
consejos,
lo mismo ha hecho una mesa
antigua
y una jarra de porcelana
y un libro de cuentos
y una navaja suiza
y un ratón blanco
y un balón número cinco
19

y un disco de Manzanero y
otro de Diana Ross.
Desde ayer no sé qué hacer
con un dolor que siento
en lo que debe ser el alma,
porque cuando le pregunté a
la jaula
si Helena me querría para
siempre,
no dijo nada,
permaneció en silencio
largo rato,
hasta que de manera extraña
abrió su puerta
y d e j ó e s c a p a r a l r u i s e ñ o r.
Tr e s nubes grises

Tr e s n u b e s g r i s e s
-una tras otra-
al ser heridas por un tigre
de viento,
cayeron
-una tras otra-
sobre los manzanos en flor
y sobre tu recuerdo.
21

La imagen

La imagen más clara que
tengo de un hermoso cielo
-cielo amado por pilotos y
gorriones-
es la de tus manos.
Son tan bellas que parecen
de aire suave
con dos o tres nubes oscuras
que son tus dedos manchados
de tinta.
Es medianoche

Es medianoche.
Mi ventana está abierta de
p a r e n p a r.
Desde el fondo de la
oscuridad de mi cuarto
veo cómo el marco de la
ventana
es la boca de una caja de
cartón
que poco a poco se va
llenando de estrellas
mientras pienso en ti.
23
Tu c a b e l l o e s u n a
bandada de chupaflores

Tu cabello es
una bandada
de chupaflores,
tu cara es un espejo mágico,
tu sonrisa es un gol
olímpico,
tu mirada es un 5 en
álgebra,
tus manos son un par de
mariposas,
y tus pies dos caballitos
blancos.
Serías perfecta si tu
corazón no fuera de
piedra.
Estabas bajo el árbol

Estabas bajo el árbol,
y un golpe de viento hizo
caer una lluvia de hojas
que produjeron unas sombras
de color perla
sobre tu cuerpo.
Estabas bajo el árbol,
y como las hojas produjeron
una lluvia de sombras
sobre ti
y en ese momento
caíste suavemente de
rodillas sobre el pasto
pensé que una bandada de
pájaros de color perla
te había derribado.
25
El día de tu santo

El día de tu santo
te hicieron regalos muy
valiosos:
un perfume extranjero,
una sortija,
un lapicero de oro,
unos patines,
unos tenis Nike y
una bicicleta.
Yo s o l a m e n t e t e p u d e t r a e r,
en una caja antigua
de color rapé,
un montón de semillas
de naranjo,
de pino, de cedro,
de araucaria,
de bellísima, de caobo y
de amarillo.
Esas semillas son pacientes
y esperan su lugar y
su tiempo.
Yo no tenía dinero para
comprarte algo lujoso.
Yo simplemente quise
regalarte un bosque.
27

El aire alrededor

El aire alrededor de
un grano de arena
es la flor amarilla.
El aire alrededor de
un vaso de agua
es la gaviota.
El aire alrededor de
tu risa
es una caja de lápices
de colores.
El aire alrededor de
una gotera en el techo
e s e l m a r.
Con los lápices de colores
voy a dibujarte
y tu vestido será amarillo
como la flor de cayena
y pintaré sobre tu cabeza
una gaviota
y lagaviota estará asomada
a una nube y cantando
y dibujaré también tu risa
que será un arco iris
y el arco iris tendrá una
banderita en el sombrero
y dibujaré mi tristeza que
será una gotera en el techo
y la gotera es el mar con
una isla
y la isla es una ballena
emplumada
y finalmente dibujaré
el aire
y el aire serán las letras
de tu nombre,
ya que cada vez que te
pienso la respiración
me duele
con un dolor bonito
porque tú eres el aire
que respiro.
29

Hay algo en el cielo

Hay algo en el cielo:
una estrella fugaz
que desciende
como si a un astronauta
se le hubiera caído una
moneda brillante
del bolsillo de su bluyin
espacial.
Hay algo en el cielo;
es una señal sonora,
una gallada de campanas,
una música en tropel,
una melodía eléctrica,
un viento cantante;
es el repiquetear del
teléfono
y, p o r f i n ,
tu voz.
Al lado

Al lado
al lado tuyo
tembloroso y helado
al lado
al lado tuyo
todo mi corazón
atortolado.
31

Es tan azul tu sombra

Es tan azul tu sombra
que te sigo paso a paso
sin ninguna otra intención
que la de poner a navegar
sobre tu sombra azul
a mis barquitos de papel.
To d o s trasnocharon

To d o s t r a s n o c h a r o n
p a r a v e r a l c o m e t a H a l l e y.
Yo s ó l o t e n í a o j o s p a r a
contemplar
la lejana estrella iluminada
de tu ventana.
33

Por primera vez en mi
vida envío una carta

Por primera vez en mi vida
envío una carta
y es para ti.
Cuando la abras verás que
contiene una hoja perfumada
en la que no hay nada
escrito.
Te n g o l a e s p e r a n z a d e q u e
sepas quién te la envía
si recuerdas que el último
día de clases
me confiaste el secreto
de que la flor que más
amabas era el jazmín
por lo blanca
y por su aroma.
En secreto

En secreto
recogí el vaso en que habías
bebido
y lo llevé a mi casa.
Por las tardes, cuando llego
del colegio,
lo coloco bajo el grifo
y veo flotar un beso
en el agua.
35

Miro la luna llena

Miro la luna llena
y compruebo que la ausencia
tiene la forma
de una brillante y triste
rueda de bicicleta.
Pasaste

Pasaste
cuando me estaba comiendo
una sandía
y estabas tan linda como un
Lotus fórmula 1
y te veías tan feliz
como un piloto estrenando
avión.
Pasaste
cuando me estaba comiendo
una sandía
y mi corazón se escurrió
dulcemente
por largo rato
entre las comisuras de
mis labios.
Pasaste
cuando me estaba comiendo
una sandía.
37

Me dijiste

Me dijiste
que no irías
a mi fiesta de cumpleaños
y saliste corriendo
por en medio del patio.
Yo m e q u e d é
pegado a la ventana
mirándote,
mirando
cómo tu cola de caballo
espantaba una a una
las moscas de mis
sentimientos.
Cómo no me vas a querer

Cómo no me vas a querer
si soy un bombero heroico
que acaba de salvar a
un gato
al que se le incendiaban
seis de sus siete vidas.
Cómo no me vas a querer
si soy el capitán de la nave
que se posa suavemente
en una América del Sur
de un planeta lejano.
Cómo no me vas a querer
si acabo de ganar
-por amplio margen-
la vuelta a Colombia
en bicicleta
y e l To u r d e F r a n c i a .
Y definitivamente
cómo no me vas a querer
39

si soy capaz de soñartodos
los sueños,
incluso el más lindo de
todos:
soñar que tú me amas.
Va s a enfrentar la ira

Va s a e n f r e n t a r l a i r a
del profesor de historia
antigua.
Y por primera vez
siento un temor que me obliga
a darte una madeja de hilo
de las que uso en la clase
de trabajos manuales.
No sé si lo hago
porque te quiero
o porque me llamo Ariadna.
41

Ayer en la clase
de física

Ayer en la clase de
física casi grito EUREKA,
al serme revelado todo
lo que tiene que ver
con la teoría de los vasos
comunicantes.
Fue en el momento en que,
oculta a toda mirada,
mi mano estrechó la tuya
largamente.
Sobre el campo de fútbol

Sobre el campo
de fútbol
vuela un pájaro
y es tan sonoro su vuelo
que parece que llevara
en el pico
el gusano del canto.
Sobre mi cuaderno abierto
aparece tu imagen
y te veo saltar uno a uno
los alambres tensos de los
renglones.
La voz fría del profesor
de matemáticas
se alza en el aire del aula
y entonces el vuelo del
pájaro desaparece
y tú quedas convertida en el
número 6.
43

Como algo especial

Como algo especial
-ya que estamos en
vacaciones-
hoy nos fue servida la cena
al aire libre, en el patio,
bajo la noche estrellada.
Te h a s s e n t a d o f r e n t e a m í
y siento que la noche
está hecha de viento negro
y de jazmines.
Pelo una naranja
como si fuera un lucero fugaz
al que le estoy quitando
la camisa.
Me quedo inmóvil
porque siento que soy
una paloma
parada en el borde de la luna.
Me quedo inmóvil
y callada.
De pronto tiemblo
como cuando me dieron
las fiebres,
cuando te digo con
el pensamiento:
te regalo esta estrella
que ha caído en mi sopa.
45

Por ti

Por ti,
me he convertido en
delincuente,
en un ratero,
en un amigo de lo ajeno
que será perseguido
por todos,
incluyendo al policía
de la esquina,
al profesor de moral
y al prefecto de disciplina.
Por ti,
ayer en la tarde,
me convertí en un ladrón
de flores.
Estaba lloviendo

Estaba lloviendo
y mientras esperaba el bus
unas gotas de lluvia
permanecieron intactas
en la manga de mi saco
como si fueran ojos
de vidrio.

Estaba lloviendo
y parecía que la tarde
se hubiera echado de cabeza
desde el trampolín del trueno
y hubiera caído a tierra
como un nadador húmedo
del tamaño del mundo.

Estaba lloviendo
y encontré en mi bolsillo
un olvidado caramelo
de fresa.
47
Cuando lo llevé a la boca,
sentí que junto al dulce
habían aparecido tres gotas
d e s a b o r.
Dos eran de lluvia,
y la tercera
el recuerdo
de cuando pasaste al tablero
y me miraste
y hablaste como si cantaras
de las monocotiledóneas.
Cuando me miro al espejo

Cuando me miro al espejo
veo una imagen de niña
alta y flaca.
Con aspecto de pájaro
que se alimenta únicamente
con las frutas de la lluvia.

Soy tan joven
que pienso que mi corazón
es una muñeca de trapo
que tiene por corazón
a una niña alta y flaca
con aspecto de pájaro
que se alimenta únicamente
con las frutas de la lluvia.

Pero a veces,
me siento muy antigua,
como aquel día
49

en que el profesor
de
historia sagrada
nos habló del paraíso
terrenal
y contemplé tu cara pecosa
y tu mechón sobre la frente,
y cuando volteaste la cabeza
y me sonreíste
la piel se me puso de
manzana.
Qué es lo que siento

¿Qué es lo que siento,
qué será lo que me ocurre,
qué tienen mis ojos
que mi osito de felpa
cada día que pasa
se parece más y más a ti?
51
Lección de música

Do,
re,
mi,
fa,
sol,
la,
si.
¿Sí?
Sí,
mi
sol;
sí.
Cuando pasas

Cuando pasas,
se cae un cuaderno,
un pie tropieza,
se escurren unos anteojos,
se oprime una garganta,
un par de manos sudan,
se extravía una bufanda.
Lo que ocurre
es que el cuaderno,
el pie,
los anteojos,
la garganta,
el par de manos
y la bufanda
están locos por ti.
53

Siento mi esqueleto

Siento mi esqueleto
como si fuera un aguacero
de piedra,
una tarde puntiaguda,
un pelícano con un ala rota,
un fantasma que no asusta
a nadie,
un diamante abandonado
(de béisbol)
un helado caliente,
una derrota por nocaut,
un 2 en matemáticas.
Ese dolor de huesos
apareció cuando se acabaron
las vacaciones
y tuve que irme de tu isla
sin saber cuándo podría
volver a verte.
¿Por qué no viniste?

¿Por qué no viniste?
Me hiciste comprar
dos boletas
para ver esa película de
gangsters
y te estuve esperando todo el
tiempo en la puerta
del teatro.
¿Por qué no viniste?
Dos chocolatinas con
avellanas
se quedaron sin hacer nada
en mi bolsillo,
mientras la película me
llegaba echa sonidos,
ulular de sirenas,
estruendo de pistolas,
graznido de
animal mecánico
55

y una voz que de pronto dice
darling.
¿Por qué no viniste?
Me hiciste comprar
inútilmente
una barra de Halls Mentol-
Ly p t o s
para perfumarme el aliento
y estrené en balde la camisa
con el dibujo de un dragón
que tenía reservada para
el día
en que el Deportivo
Independiente Medellín
ganara el campeonato
nacional de fútbol.
¿Por qué no viniste?
Me quedé en la puerta del
teatro hasta el final
de la película
y luego regresé a mi casa
por las calles más oscuras
y solitarias
como si fuera un gato ciego
obligado por su condición a
comprar un bastón blanco
puesto en venta por una
pandilla de ratones
y que para conseguirlo
entregó a cambio dos boletas
inútiles,
una barra de Halls Mentol-
Ly p t o s l i g e r a m e n t e u s a d a ,
dos chocolatinas derretidas
y unas inmensas ganas de
l l o r a r.
57

Como te enfureciste

Como te enfureciste
y no me dejaste decir una
sola palabra,
como te irritaste
y no me dejaste entrar en
la discusión,
como te enojaste
y rompiste el mapa que yo te
había ayudado a hacer
y que tenía un cóndor de
plastilina
y un mar Caribe de espejos
y unos nevados de algodón
y las huellas de un tigre
-sólo las huellas-,
porque el animal de cartón
que raya a raya tú y yo
pintamos
tuvo que irse de improviso
a una tarea de biología,
como te llenaste de ira
y me devolviste de mala manera
el libro de poesías
japonesas
que una vez leímos en el
jardín botánico
a la sombra de unos sauces
(Salix humboldtiana),
como te enfureciste
y no me dejaste dar
una explicación,
ahí te mando mi respuesta
y mi última palabra:
un crisantemo.
59

Cuando apoyo mi oído

Cuando apoyo mi oído
en el caracol de tu oreja
escucho el mar de tu
corazón.
Llegó al aula
un 15 de mayo

Llegó al aula un 15 de
mayo
-día de lluvia-,
llegó y nos miró todosa
dulcemente.
Soy la nueva profesora
de filosofía, nos dijo.
Sonrió
y entonces fue
como si
las gotas de lluvia
que sobrevivían sobre
su impermeable amarillo
se hubieran convertido
en pensamientos.
A todos nos pareció que
era muy joven para ser
profesora
-y demasiado, para ser
profesora de filosofía-.
61

Empecé a pensar en ella
por las tardes
justo en el momento en que
en la radio
acababa un programa de
deportes
y empezaba otro de canciones.
De manera sorpresiva ella
estuvo presente
en el partido final del
intercolegial de fútbol.
En esa ocasión estuve
inspirado en el medio campo
e hice uno de los goles que
nos dieron el triunfo.
Ella nos entregó la copa
de campeones.
Jamás olvidaré a mi
profesora de filosofía.
El día del examen final,
al presentarle mi trabajo,
me dijo que me parecía a
Sócrates.
Me llené de orgullo
y creo que los ojos se me
llenaron de lágrimas.
Caminé hacia mi pupitre
como si lo hiciera por
el aire, en palomita.
Era el mejor elogio que
había recibido en mi vida.
Yo , p a r e c i d o a S ó c r a t e s ,
el gran jugador de fútbol
del Corinthias,
Sócrates B. S. de
Souza Vieira de Oliveira,
el inolvidable mediocampista
de la Selección Brasil.
63

El día es lindo

El día es lindo
y desde que amaneció
no ha hecho más que crecer
como si fuera un árbol,
y tiene a esta hora
una rama que canta en forma
de pájaro
y una fruta que vuela en
forma de avión
y un perfume que trepa en
forma de sol.
El día es lindo
porque todavía no sabe
que a ti te cambiaron
de colegio.
La profesora
severa y alta

La profesora severa y
alta,
con cuerpo de paraguas y cara
de invierno,
tomó el enorme caracol
nacarado
que tiene un número en una
de sus riberas
(cifra que es el nombre con
que está registrado
en el inventario del colegio)
y nos dijo que si lo
acercábamos al oído
escucharíamos el sonido del
m a r.
Yo n o o í e l r u i d o d e l a s
olas.
65

Asombrada,
sólo escuché tu voz lejana,
llamándome.
Te regalo esta gatita

— Te r e g a l o e s t a g a t i t a .
—Gracias, pero a mí no me
gustan los gatos, prefiero
los peces. ¿Sabías que hay
unos que se llaman teles-
copios?
—Ésta es una gatita
mágica.
—¿Mágica?
—Sí, cuando pase el tiempo,
y se muera, podrás hacer con
su piel un balón de fútbol
que tendrá la virtud de
obedecer al pensamiento. Sólo
con desearlo podrás meter
todos los goles que quieras.
— N o s é q u é p e n s a r.
—El fútbol es lo que más
te gusta en la vida.
67

—Sí, pero... ¿quién ha
visto un balón de fútbol de
piel de gato?
—Michel Platini.
—¿Eso es cierto?
—Me lo dijo mi tío Este-
ban, que toca el violín en
la filarmónica.
—He oído decir que las
cuerdas del violín las hacen
con tripas de gato.
—Y también con la piel
de algunos se hacen balones
de fútbol mágicos.
—Está bien, la acepto.
— Te l a r e g a l o , p e r o c o n
una condición.
—¿Cuál?
—Que no me olvides nunca.
— ¿ C ó m o t e v o y a o l v i d a r,
si en cada gol voy a recor-
darte?
—Está bien.
—¿Y cómo se llama la
gata?
—Margarita.
—Tiene tu mismo nombre.
—Sí, y su apellido es
Copa Mundo.
69

Supe que te amaba

Supe que te amaba
-más allá de toda duda-
el día en que estabas
colocando un clavo en
la pared
y te golpeaste con el
martillo
y a mí me empezó a sangrar
e l d e d o p u l g a r.
Después de superar

Después de superar
treinta y dos miedos y medio
por fin tuve el valor de
acercarme a ti
y decirte:
—Buenos días.
Y luego de un silencio que
duró medio miedo,
pude agregar:
— ¿ Ve r d a d q u e e s t á l l o v i e n d o
mucho últimamente?
Después de superar
treinta y tres miedos
por fin tuve el valor de
acercarme a ti
y junto al buenos días
ofrecerte una bolsa de
palomitas de maíz.
71

Espero que te hayas dado
cuenta
de que por lo menos una de
las palomitas era
mensajera.
Y a mí qué me importa

Y a mí
qué me importa que
ya no me quieras.
¿Es que acaso no oíste
cuando hace seis meses,
dos días, cuatro horas,
quince minutos y tres
segundos,
te dije: —Hágame el favor
y me tiene mi cariño y
mi bufanda
que dentro de un rato vengo
por ellos.
Claro que no estoy negando
que hace seis meses,
dos días y cuatro horas, me
devolviste la bufanda.
73

Te regalé un caracol

Te regalé un caracol el
día de tu cumpleaños.
Cuando izaste la bandera te
obsequié otro de color
perla.
Una tarde, cuando me di
cuenta de que estabas
triste,
te mandé con mi hermana un
caracol de las islas.
Hace algunos días, te dejé
una pareja de caracoles
de río,
en el interior de tu pupitre.
Ayer estuve en tu casa y te
llevé un caracol
transparente,
tan bello y extraño
que parecía hecho de aire
endurecido.
Sin embargo, tu madre se
enfureció conmigo
y gritó que jamás quería
volver a vernos
-ni a mí ni a los caracoles
que te regalo a cada rato-.
Ella no comprende
que yo,
simplemente,
estaba haciendo una escalera
de caracol
para llegar a ti.
75

Si María

—Si María tiene tres
manzanas
le da una a Nicolás,
¿cuántas le quedan?

—¿En qué está pensando,
Nicolás?
¿Acaso no sabe la respuesta?

—Si maría me da una
manzana,
todavía me queda una
esperanza.
Ayer por primera vez

Ayer porprimera vez
supe lo queera la
aritmética
cuando, sin que nadie se
diera cuenta,
me besaste en los labios.
Ayer por primera vez
supe que 1 más 1 son 1.
77
No busques más
tu cuaderno de geografía

No busques más tu cuaderno
de geografía.
Yo l o s a q u é d e t u m o r r a l .
No quisiste ir a matiné
conmigo,
el domingo pasado.
Mis amigos me contaron
que estabas en compañía de
Bermúdez,
el grandote que practica la
lucha libre.
Me contaron que estabas
muy linda,
y que te reías a cada rato.
No busques más tu cuaderno
de geografía.
Ahora que está lloviendo,
asómate a la ventana,
y verás pasar ochenta
barquitos de papel.
No busques más tu cuaderno
de geografía.

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