Peter Handke

" n a os b e Esy or e c na c " l a s n io

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Título origina]: Versuch über die Müdigkeit © Suhrkamp Verlag Frankfurt am Main 1989 © Ed. cast: Alianza Editorial, S.A., Madrid, 1990 © Alianza Editorial, S.A., Buenos Aires, 1990 ISBN: 950-40-0045-2 Hecho el depósito que marca a ley 11. 723 Printed in Argentina ■ Impreso en la Argentina Digitalizado por: factotum

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Y levantándose de la oración, fue a sus discípulos y los encontró dormidos de tristeza. Luc. 22,45

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Antes sólo conocía cansancios temibles. Antes, ¿cuándo? Cuando era niño; en lo que llaman la época de estudiante; más aún, en los años de mis primeros amores; entonces precisamente. Una vez, durante la misa del gallo, el niño estaba sentado entre los parientes, en la iglesia del pueblo en el que había nacido, llena de gente, inundada por una luz cegadora, resonante de canciones de Navidad que todo el mundo conocía, envuelta en el olor de telas y de cera, y fue acometido por el cansancio que tiene la fuerza de un sufrimiento. ¿Qué clase de sufrimiento? Del mismo modo que llamamos «feas» o «malignas» a las enfermedades, este cansancio era un sufrimiento feo y maligno; un sufrimiento que consistía en deformar las cosas, tanto el entorno —convirtiendo a los fieles en muñecos de trapo a los que había que estabular; al altar, con su reluciente boato, en la imprecisión que daba la lejanía, en una cámara de torturas, con los embrollados rituales y las confusas fórmulas de los oficiantes—, como al mismo niño, enfermo de cansancio, convirtiéndole en una figura grotesca que tenía forma de elefante, con el mismo peso, la misma sequedad de ojos, las mismas protuberancias en la piel; sacado de la materia del mundo por el cansancio, del mundo del invierno en este caso, del aire de la nieve, del vacío de los hombres, como si estuviera haciendo uno de aquellos viajes en trineo que se hacen por la noche, bajo las estrellas, cuando los otros niños han ido desapareciendo poco a poco en las casas, y que llevan mucho más allá del límite del pueblo, estaba solo, entusiasmado: completamente ahí, en el silencio, en el murmullo, en el azul del camino que se helaba —«apetece», se decía de este agradable frío. Pero ahora, allí, en la iglesia, la sensación de frío completamente distinta del que estaba encerrado, rodeado por el cansancio, como si fuera una Virgen de hierro, y él, el niño, yo, en mitad de la ceremonia religiosa, pedía y suplicaba insistentemente que me llevaran a casa, lo cual ante todo significaba «¡salir!», y con ello (una vez más) estropeaba a sus parientes una de las horas

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al ir desapareciendo los usos y costumbres de aquella gente. no era tanto el aire enrarecido y el apiñamiento forzado de cientos de estudiantes como la falta de interés que los que daban las clases mostraban por la materia. ni la ira. ni la indignación. daban la impresión de estar más en lo que hacían. cualquiera. y el hervor del alquitrán. a ir escandiendo frases —y 5 . ya de por sí. que más bien se limitaban a ir soltando una cantinela.de convivencia con los otros habitantes de la región. cualquier empleado de banco. estaba vinculado a un sentimiento de culpa. ni la conciencia de estar ignorando algo les hacía jamás temblar la voz. con las horas el cansancio de las aulas llegaba a convertirme incluso en un ser rebelde y ansioso. la sangre que se te va del corazón. Al contrario. por sí mismo. ni la veneración. una cinta de hierro que te aprieta las sienes.. era cada vez más raro (una vez más). a convertirlo en un dolor agudo. ¿Ocurrió algo parecido con los cansancios de mi época de estudiante? No. a ir cumpliendo con distintos expedientes. todavía. Nunca más he vuelto a encontrarme con hombres menos poseídos por lo que llevaban entre manos que aquellos catedráticos y profesores de Universidad. cualquier obrero que estuviera asfaltando una calle. arriba. abajo. ni el entusiasmo. ¿Por qué te culpabilizas (una vez más)? Porque el cansancio de entonces. algo que. décadas después vuelve una vergüenza repentina ante aquellos cansancios. Por regla general. contando los billetes. Una vez más fracasas cuando estás con otra gente: además. lo extraño de esto es que luego los parientes me recordarían algunas cosas. pero nunca estos cansancios. ni actitud interrogativa alguna. en el espacio caliente que había entre el sol. una materia que en realidad debería ser la suya. Parecían dignatarios rellenos de serrín a quienes ni la admiración (la que tiene el buen profesor por aquello que constituye el tema de sus explicaciones).. unos billetes que además no eran suyos. Ningún sentimiento de culpa ya. ni el afecto. sí. éste incluso llegaba a fortalecerlo.

sólo puede ver la existencia como una desgracia. apenas se podía parpadear. con el crepúsculo. ahora. estaba allí mismo la cama? En dormir. todo lo más. incluso la respiración parecía haberse detenido. cualquier actividad como algo sin sentido. la desgana en hostilidad. delante de las ventanas. Sólo que. mientras fuera. en las afueras de la ciudad. como cuando era niño. ¿dónde? ¿A casa. de un modo repentino. en el cuarto alquilado. de vez en cuando. solo. junto a la silla y la mesa. hasta la pálida luz que para él significa la condenación. como evasión. más aún. se veían tonos verdes y azules. De nuevo. después de una rápida evasión hacia el sueño. ni siquiera se podía doblar el dedo meñique. de tal forma que uno se sentía petrificado en lo más íntimo. cualquier amor como algo ridículo. o al empezar el atardecer. se convertía en desgana. convertido en una estatua de cansancio. algo parecido al desmayo —ninguna sensación de sueño—. no se podía ni pensar: para empezar. una 6 . por regla general. se despertaba y se sentía en el insomnio. con la mejor voluntad. desconocido en la casa de mis padres: el cansancio de estar en una habitación. los que estáis aquí. el «¡fuera!». Del insomnio ya han hablado otros bastante: de cómo al final llega incluso a determinar la visión del mundo del insomne. las más de las veces noches enteras. porque el cansancio de la soledad en la habitación acostumbraba a irrumpir siempre a media tarde. Pero ¿qué era lo que había que temer en este cansancio? ¿No es verdad que en el cuarto. sino en el de alguien que está anticipando el examen—. e incluso cuando uno había hecho el esfuerzo de meterse en cama. un cansancio de otro tipo. el «cansancio de la soledad». con el contrapunto de un chiste sin gracia o de una alusión maliciosa dedicada a los introducidos en la materia. y luego oscurecía: hasta que el cansancio del oyente. a la primera vuelta que uno se daba. De cómo el insomne está tumbado hasta el alba. de tal forma que.no en el tono cavernoso de un Hornero. en mi época de estudiante había otro cansancio que temer. como antes? Pero allí. aquel tipo de cansancio tenía como efecto una parálisis desde la que. Escapar de todos vosotros.

Los relojes de los campanarios que tocaban cada cuarto de hora. Los primeros pájaros. empiezan a oírse de un modo inesperado. mensajeros de otro día malo. se está amando cada uno a sí mismo en los gritos de su soledad) y la ordinariez general. También yo estuve en el mundo de los insomnes (y todavía hoy vuelvo a estar en él una y otra vez). sino que. Los bufidos y los maullidos agudos y penetrantes de dos gatos. justamente sobre el cráneo del insomne. o. Episódicos estados de ánimo del insomnio —sin embargo. para los insomnes permanentes.condenación que va más allá de uno mismo. «otra-vezuna-noche-sin-dormir». No. ¿piensas hablar ahora de la imagen del mundo del insomnio o de la del cansancio? El camino natural es ir de la del cansancio a la del insomnio. se pusiera en marcha una máquina fabricada en serie. 7 . Como para tener miedo fue. pero ahora mandando sus gritos estridentes a la cama de la celda. por ejemplo. que eres un insomne crónico. pueden aparecer como algo definitivo. como si. en el aire igualmente quieto. Los pretendidos gritos o suspiros de placer de una mujer que. en plural: voy a hablar de las diversas imágenes del mundo de los distintos cansancios. la forma de cansancio que pudo producirse junto a una mujer. que alcanza a la totalidad del ser humano. Pero tú. por lo menos así es como entiendo yo sus relatos. enzarzados uno contra otro. cuando nada se mueve. después de apretar un botón. como manifestación sonora. en su infierno de insomnio. poco antes de llegar la primavera: como ocurría antes a menudo en época de Pascua. incluso los más lejanos se oían perfectamente. como mofándose. como clara revelación del elemento bestial que se encuentra en el centro de nuestro mundo. una vez más. como si de repente se dejaran caer todas las máscaras del afecto y aparecieran el egoísmo pánico (aquí no se está amando una pareja. mejor dicho. en la oscuridad todavía. un ser fracasado que se encuentra en un planeta que no es el suyo. se ensamblan formando regularidades regidas por una ley. en cierta ocasión.

al final de la película. como escisión. de pie o sentados. Los colores de la pantalla tomaban una tonalidad de azufre y luego palidecían y desaparecían. por la presión que gravitaba en el entorno. cada uno a su cansancio más propio y particular. no!». a veces incluso de terror. como cuando uno se cae de un modo violento: «¡Alto. viniera de fuera. ¡Si realmente hubiéramos tenido la posibilidad de seguir caminos separados! No. por la onda expansiva del cansancio y. una desagradable descarga eléctrica apartaba de una sacudida las manos de cada uno. estos cansancios que separan le golpean a uno siempre con la incapacidad de mirar y con la mudez. no le hubiera podido decir: «Estoy cansado de ti». Y además nunca me alcanzaba a mí sólo. aquellos cansancios hacían que los que por dentro estaban 8 . » Sí. sino que al mismo tiempo alcanzaba siempre a la mujer. un cansancio catastrófico irrumpió en el cine Apolo desde un cielo claro y despejado. de la atmósfera. Aunque el lugar del suceso fuera. «A media tarde del. Cuando por casualidad nos tocábamos. de un modo evidente. Puede ser que en este caso el cansancio fuera sólo un nombre distinto para designar la carencia de sentimientos o la extrañeza. sino al mío de aquí y al tuyo de allí. no. Estábamos allí. estábamos formando una pareja. sin dejar rastro. los dos estábamos cayendo ya. un cine climatizado. tal vez nos hubiera podido liberar de nuestros infiernos particulares): estos cansancios nos quemaban la capacidad de hablar. al igual que ocurre con los cambios de tiempo. sin mirarse siquiera ni decir una sola palabra. unidos hombro con hombro unos momentos antes. que por cierto se titulaba Sobre el amor.este cansancio no se produjo. fueron catapultados. un momento antes. que. del espacio. por ejemplo. siguieron cada uno un camino distinto que les separó para siempre. como grito común. ocurrió.. no al nuestro. como un acontecimiento físico. Las filas de butacas se curvaban. ni siquiera un simple «¡cansado!» (lo que. el alma. y un instante después estábamos separados irremisiblemente. tumbados. no. Un momento como éste era siempre un momento de miedo. cada uno por su lado. pero. Víctima de él fueron un hombre y una mujer. cada uno por su lado. Pero no había nada que hacer. se convertía en algo cálido y angosto. era el nombre adecuado a la cosa.. como si.

matando una mosca. como cuerpos. Y luego ocurría que los dos. podía llegar a significar incluso una transformación: la que convierte el despreocupado enamoramiento del principio en algo serio. esta violencia del cansanciode-pareja era la única manera de salir de éste. quería quitárselo de encima. que un cansancio como éste. temblando aún por lo que acababa de ocurrir. por lo menos. tal vez. Ocurría también que uno se hacía daño a sí mismo. sobre el enemigo o la enemiga. A veces. tuvieran que seguir estando juntos. Hasta tal punto. pero con ojos totalmente nuevos: «¿Pero qué es lo que nos ha pasado. deshojando una flor. a al revés). empezaban ellos mismos a tener miedo. sino como el otro sexo: feo y ridículo sexo de mujer o de hombre. por regla general. pero además de un modo físico. como un niño pequeño —sólo que sin las capas protectoras de éstos—. balbuciendo injurias a gritos intentaba librarse de él. uno volvía al otro y cada uno miraba fijamente al otro.escindidos. como tenía que seguir siendo— forzaba a la violencia. Sin embargo. en el cine. Esta tal vez se manifestaba sólo en la mirada que deformaba al otro. después de la violencia. por fuera. poseídos por el demonio del cansancio. con este modo de andar. O bien el cansancio daba paso a un agotamiento en el que al fin uno volvía a coger aire y podía pensar. Después. ella. o el joven a la joven. él dándose un puñetazo en la cara. suspendido sobre los jóvenes. con estas incorregibles posturas de los hombres. en el puente?» (Uno encontraba incluso la voz para decir esto. uno de estos cansados caía sobre el otro. propio de las mujeres. sin proponérselo. los dos a la vez. tirándose al suelo tan larga como era. A ninguno de los dos le 9 . Aquel tipo de cansancio —sin habla. porque. en la calle. como de paso. O bien la violencia ocurría de un modo oculto. que estaba preso en las mismas redes que él. el otro tocando una llama. sin ser capaz de comprenderlo. ¿A tener miedo de quién? Siempre del otro. una mordiéndose las yemas de los dedos. como si uno no se diera cuenta. metido en la sangre. no simplemente como persona aislada. se conseguía que cada uno fuera por su lado. De esto podía salir entonces una nueva mirada al otro.

ya no daba ninguna imagen. debido a esto. algo que antes se llamaba. Lo he vivido como perteneciendo al curso de las cosas. de hombre y mujer. o. en el amor — ¿o cómo llamar a este sentimiento de plenitud y totalidad?—. un abrir los dos los ojos o algo. ¿no los hay igualmente entre amigos? No. como el otro. él. he experimentado una sensación de cansancio. que condiciona su ser en común. y lo más espantoso era que. en lugar de esto. en compañía de un amigo. el ajetreo. al estallar el cansancio. esto nunca ha sido una catástrofe. por ejemplo. la imagen del segundo anterior había sido simplemente un espejismo. de un momento a otro era posible que entre los dos seres humanos se hubiera acabado todo. y. ella. las líneas de la imagen del otro desaparecían. y un cansancio como éste no les volvería a ocurrir nunca más. con el cual 10 . de este modo. Si los dos consiguieran zafarse de este cansancio. también en uno mismo parecía que se había acabado todo. en el lapso de tiempo de un segundo de espanto. Fin del hechizo. los que se daban entre parejas jóvenes. cada uno seguiría de nuevo su camino. independiente de cada una de las dos personas. mucho menos temible. ¿Pero sólo entre hombre y mujer hay cansancios que escinden?. A diferencia de lo que ocurría en la amistad. las costumbres. mucho menos de extrañar que aquel cansancio: lo cotidiano.pasaba por la mente culpar al otro de lo que acababa de hacer. serían el resto de su vida el uno para el otro. insignificante. Los cansancios entre amigos no eran peligrosos. consciente de la amistad. Todas las veces que. de repente todo estaba en juego. eran un peligro. sólo estábamos juntos un tiempo. incluso. como sólo ocurre con dos personas que han escapado a una catástrofe. las más de las veces entre parejas que no llevaban mucho tiempo saliendo juntas. incluso después de una hora gris. A fin de cuentas. después de este tiempo. Y vivirían juntos felices hasta que entre los dos se interpusiera algo distinto —mucho menos enigmático. de pronto. «una consecuencia del pecado original» y hoy en día no sé cómo. por el contrario. es de esperar. su «devenir» común. uno se encontraba a sí mismo tan feo.

)1 Ahora bien. con los años fui evitando todas las situaciones prolongadas del «estar a solas» (lo que tampoco era una solución. sin nadie más. lo eliminaran. de las hojas desmayadas de los árboles. los que me han estimulado a escribir este ensayo. de un modo perceptible. para los cansancios que no son malos.hacía un momento que. incluso las cosas que le rodeaban a uno caían hechas pedazos y se convertían en inutilidades («con qué cansancio y qué gastado pasa volando el tren rápido» —recordando los versos de un amigo): aquellos cansancios de pareja tenían el peligro de degenerar y. uno quería que a uno mismo. le quitaran inmediatamente de allí. Ahora es el momento de preguntar algo completamente distinto: ¿no estarás hablando de estos cansancios —terribles. luego ponerme a mí siempre en la 1 El juego de palabras al que aquí se alude queda difuminado por la traducción: el autor utiliza las palabras halbberag —literalmente «con medio corazón»— y herzlos —literalmente «sin corazón»—. del río que de repente avanza como paralizado. había encarnado una forma de existencia («un solo cuerpo y una sola alma»). malignos— sólo por obligación —porque forman parte de tu tema— y por ello. (Dejando aparte el hecho de que mi cansancio no es mi tema sino mi problema. moroso —la historia del cansancio violento era ciertamente exagerada. me parece a mí. que yo traduzco. o era una solución cobarde). por «sin entregarte del todo» y «con una absoluta reserva sentimental». sino con una absoluta reserva sentimental. ) E incluso para lo que viene luego. (Y esto no es simplemente un juego de palabras que traiciona algo por mor de sí mismo. si no inventada— sin entregarte del todo? No sólo sin una entrega total se habló hasta ahora de los cansancios malos. de un modo pesado. respectivamente. al igual que al maldito ser que tenía delante. en este caso la frialdad de mi relato no la veo como una falta. del cielo que palidece. para los que son más bellos que otros. Pero como tal cosa sólo ocurría cuando hombre y mujer estaban juntos. para los más bellos de todos.) 11 . desbordándole a uno mismo. del T. (N. convertirse en cansancio de la vida. quisiera seguir manteniéndome en una total reserva sentimental: tiene que bastarme ir en pos de las imágenes que tengo yo de mi problema. un reproche al que me expongo. incluso en cansancio del Universo.

seguir. Para el proceso 12 . levantarse. ) Así pues. fuera. de un modo literal. a fines de los años cuarenta y principios de los cincuenta. con la máxima reserva sentimental que me sea posible. en la habitación. en cualquiera de sus variedades seguirá siendo duro. para que se ajuste a ellas y. en los graneros. con una máquina alquilada que.imagen. en el tiempo de la trilla. sólo que. para cuando luego esté sentado dentro. intensificada además por las vaharadas que despide la manzanilla que crece entre los escombros. cerca de los cascotes que hay entre la manzanilla amarilla y blanca. sino que tenía lugar en casa. sobre todo. pase también a las frases siguientes. Cuando era niño. como corresponde a este asunto. con más aire y más luz entre las líneas. que versarán sobre los buenos cansancios. iba de casa en casa. que son los animales a quienes les concierne y que mejor se alimentan de él. No es del todo verdad que yo antes sólo conocía cansancios temibles. y cada mañana más. Estar en la imagen (asentado en ella) me basta ya como sentimiento. la trilla mecánica era todavía un acontecimiento. y con el lenguaje. con la ayuda de la medida y la proporción de las imágenes vividas. para que las haga más ligeras que las precedentes. a fin de que esta espléndida sensación de los espacios intermedios que hay entre los dedos. tal complemento sería más bien una sensación: mantener entre los dedos la sensación del sol y del viento de primavera de las mañanas andaluzas de estas semanas de marzo. en la estepa que está delante de Linares. (Ocurre además que en las vaharadas de la manzanilla silvestre entra una y otra vez. Pero ahora me parece que ya sé una cosa: el cansancio es duro. a la mañana siguiente. ahora. pero siempre cerca del suelo. el rastrillado de este olor a carroña quiero dejarlo para los cuervos. rodear esta imagen con sus vibraciones y sus curvas. No se desarrollaba de un modo automático en los mismos campos —por un lado de la máquina entran las espigas. Si pudiera desear un complemento a la continuación de este ensayo. por el otro caen los sacos a punto para la molienda—. como he hecho hasta ahora. el olor a carroña que lo invade todo.

Podía ocurrir también que.de la trilla se necesitaba una verdadera cadena de peones. al siguiente. de los cuales. que estaba delante de la puerta — mostrando cómo iba perdiendo peso conforme el granero iba ganando luz— se había vaciado del todo. montado en el camión —que estaba fuera porque para entrar en el granero era demasiado grande y estaba cargado con una pila demasiado alta—. en lugar de cegarle. que estaban arriba. el de las espigas. echaba la gavilla abajo. le envolvía a uno. qué luz. formando un montón. 13 . cuanto más altos eran los montones que se levantaban entre ellos. en el altillo del granero. estorbara el proceso abandonando su puesto. junto a la máquina. sin pausas. una luz que ahora. Pero así que. si el último de la cadena. embutirla en los últimos huecos y pisotearla hasta dejarla dura y compacta. mayor era la oscuridad. una vez más. a punto de asfixiarse. sino en todo el campo. que producía un ruido atronador y hacía vibrar todo el granero. allí. había terminado felizmente la trilla. ni gritándole a uno al oído—: qué silencio. Todo esto duraba hasta que el camión. que estaba dentro. que las más de las veces eran todos los niños del pueblo. uno. cerca de él. qué calma. a menudo arrinconado entre montañas de paja. desoncetada la máquina que lo llenaba todo con su ruido —no había manera de entenderse. dándole la vuelta. y cuya misión era arrastrarla hasta los más alejados rincones de la parte trasera. Mientras las nubes de polvo se posaban. al terminar la hora de la trilla. no sólo en el granero. en un proceso en el que una actividad se imbricaba rápidamente en la otra y en el que un gesto equivocado llevaba inmediatamente al colapso o a perturbar el trabajo de toda la cadena. el cual —siempre que fuera posible sin cogerla por el lado malo. con las rodillas que nos fla-queaban. debido a que todavía le estaban pasando paja a toda velocidad. nosotros. por el que no se dejaba agarrar fácilmente— la pasaba a la persona más importante. en un abrir y cerrar de ojos no encontraba un lugar en la oscuridad. casi sin espacio donde moverse. se introducía suavemente la gavilla entre los cilindros dentados de la trilladora —gran estruendo el que estallaba entonces—. era izada con una larga horquilla de madera por el siguiente peón y pasada a los últimos de la cadena. después de lo cual salía resbalando por detrás la paja pelada que.

Nuestros brazos y nuestras piernas estaban Henos de arañazos. la concordia de todos los vecinos. al presentar lo uno. nos reuníamos en la era. sentados en el banco de la era. entre trabajo manual en comunidad y trabajo solitario. los unos. hablando o callados. en la lanza del carro. ¿Aquí el pasado tiene un efecto glorificador? Si el pasado era de tal forma que consigue esto. tallos de espigas en nuestros cabellos. realmente como si estuviéramos reunidos. de éste. Sé que este tiempo fue un tiempo sagrado. junto a la máquina. más lejos ya. se impusiera un contraste. los niños. Pero este contraste que tú estás sugiriendo. ante todo algo injusto? Pero al contar esto. tengo más todavía. entre los dedos de las manos y entre los dedos de los pies. y en lo sucesivo tengo que guardarme de que. de cañsancios-de-noso-tros. en el caso de que. al sol de las primeras horas de la tarde— y. sólo lo malo)—. sino la simple imagen. yo no habría conseguido contar una simple imagen. cosa que hoy en día llega incluso a ser lo que domina en 14 .tambaleándonos. Imágenes de cansancios como éstos. de las generaciones. no obstante. disfrutábamos del cansancio común. que es lo propio del maniqueísmo (sólo lo bueno. contra mi voluntad. los otros. en la hierba que estaba puesta a secar. glorificar. lo que a mí me interesaba precisamente no era un contraste como éste. entonces debe de ser un buen pasado para mí. sino negras. lo que menos se borra son las ventanas de la nariz: no sólo grises de polvo. y creo en esta glorificación. otros. De esta imagen. en una concordia ocasional. ¿no es una mera opinión y. tal cosa significaría lo siguiente. procedentes de mi infancia en el pueblo. tanto en los hombres como en las mujeres como en nosotros. no aproveche lo que estoy diciendo para atacar en silencio lo otro —presentarlo a costa de lo otro. por ello. haciendo eses —lo que en cierto modo formaba también parte del juego—. De este modo estábamos sentados —recuerdo que siempre fuera. un cansancio etéreo nos unía entonces (hasta que se anunciaba el siguiente cargamento de gavillas). Una nube de cansancio. sin embargo.

y sobre todo purificados. las clases 15 . un judío que durante la ocupación alemana tuvo que vivir escondido. No estoy hablando de «cansancios de pueblos enteros». de los cansancios de los que cuidan las máquinas automáticas no tengo (aún) ninguna. en el cansancio general que seguía a la trilla.el arte de narrar como la forma de hablar más generosa y que originariamente está más libre. que después de la liberación «durante semanas. Pero: un malhechor que ha escapado a la policía. sino de la imagen deseada del cansancio de un pueblo determinado. de gente avisada y despierta. En aquel tiempo. en mi país. aunque esté dando cabezadas allí donde se encuentre. de uno que ha llegado tarde al mundo. y mucho menos aquellos cansancios que unen. naturalmente en una visión idealizada —pero por ello mismo tanto más convincente —. un resplandor estuvo recorriendo el país»: y de un modo parecido es como yo me imaginaba un cansancio general de los austríacos después del trabajo. los vecinos de aquel tiempo. al igual que nosotros. sentado o de pie — como ocurre con no pocos de los que huyen pero que en realidad no huyen—. un ser así no conoce cansancios. asociaciones. corporaciones. unidos. contó una vez. pero sólo para poder hablar allí mejor de malos cazadores. yo me veía sentado en medio de algo así como un pueblo. de los que pesan sobre los párpados de una sola persona. cabildos. en secreto. en cambio. a no ser que sea su último castigo. Un amigo francés. Y todo mi país está plagado de incansables de este tipo. que se pueden contar. hasta llegar a lo que llaman las fuerzas vivas. de un pueblo pequeño de la Segunda República de después de la guerra: una imagen en la que todos los grupos de esta República. hasta su último estertor no habrá nada en el mundo que pueda cansarle. de igual a igual. casi siempre. un pueblo como el que luego. estamentos. quien lo ha estado anhelando y quien lo ha ido a buscar. en el cansancio de todos. en Austria. estuve deseando siempre y echando de menos cada vez más. aunque luego duerma profundamente y haciendo toda clase de ruidos. Es un hecho. estuvieran sentados en un cansancio honrado. sin embargo. de las opiniones del que narra: aquí estoy hablando de buenos horticultores. que de los cansancios de los trabajadores manuales tengo imágenes conmovedoras. por él. un castigo que tal vez ha sido él mismo.

que se han hecho viejos. una mera opinión? No es una opinión. Aquí lo que es una opinión. en lugar de formar. por lo visto no existe. esto es lo que yo pensé después dé esta breve esperanza. ni iba a entrar nunca en vigor. que a su vez exigen justicia. es tal vez la palabra «pueblo». Nuestro pueblo. a estar girando en círculo indefinidamente.dirigentes. el primer pueblo incorregible. entra en escena de un modo insolente un tropel hormigueante de violentos y de peones que han tomado el relevo. con su propio cansancio. sólo me alivian. aunque sea sólo por un momento. un tropel obstinado. Por lo que se refiere a mi pueblo. un tropel de muchachos y muchachas que cometen asesinatos en masa. estará solo hasta el fin de la historia del Estado. cada uno. de tal forma que entre esta mayoría vil jamás habrá un lugar para que todas las minorías puedan reunirse en la asamblea necesaria para formar un pueblo del cansancio. sólo que a mí no me llegan tan adentro. el juicio universal. ¿Esto no es ahora. en el que creí realmente por unos momentos —no necesito decir cuándo fue esto—. el primero que no podría dar marcha atrás nunca. el cortejo del cansancio. 16 . gente completamente distinta de la que arriba hemos descrito. o mejor dicho: dentro de las fronteras de Austria aquello que un juicio universal como éste pone al descubierto no entraba en vigor. Pero está claro que esta imagen la están contradiciendo ya otras. el primero que no iba a ser nunca capaz de expiación. de un modo claro. y por ello algo incorrecto. es el primer pueblo irremediablemente degenerado de la historia. condenado a no darse cuenta de sus deshumanizadas acciones. sino una imagen: porque lo que yo pensaba lo veía al mismo tiempo. porque en la imagen yo no veía precisamente un «pueblo». en este estado. que a lo largo y lo ancho del país han segregado una estirpe de gentecilla eternamente despierta como ellos. que incluso se ocupan de entrenar a sus nietos como ejército de gente que está al acecho. pero que aún no se han cansado. El juicio universal no existe. tuve que pensar además. sino el «tropel de los no cansados».

sólo podía imponerse con sus fanfarronadas de hombre de gran ciudad. hasta donde se puede seguir el árbol genealógico. en un ligero cansancio. eran keuschler (pequeños campesinos sin tierras propias). y los que habían aprendido un oficio eran todos ellos carpinteros. sobre las vigas. sin levantar nunca la voz. y las frentes. o bien —y con qué paz— sobre el tiempo —nunca sobre un tema que no sea uno de estos dos—. las mujeres de la casa —la madre. se empezaba a construir. con la comida caliente en las tarteras. Comen reposadamente y en silencio. no me acuerdo de que hubiera ningún carpintero barrigudo. sin embargo. flaca. Era la época en la que. que normalmente. muchas veces. y conversan. después de la guerra. fuera de su país y fuera de su pueblo. aparecen con la blancura de la leche. que en parte estaban ya talladas. incluso mi padrastro alemán (que en paz descanse).Los antepasados. vueltos los unos hacia los otros. la cuñada—. que tenía sesenta años. forma regional para carpintero y que podría traducirse aproximadamente por «el que hace habitaciones». en comparación con los rostros oscuros. el «ayudante de carpintero». me mandaban a las distintas construcciones de los alrededores. Y los carpinteros de la región eran aquellos a quienes yo. trabajaban allí con los carpinteros2 haciendo los armazones de los tejados. durante algún tiempo incluso el abuelo. casi exclusivamente sobre esto. Los veo sentados durante la comida junto a la obra —de nuevo aquellas distintas maneras de sentarse—. nadie toma la iniciativa. sobre sus familias. por ser el mayor de los hijos. una conversación que luego pasa al reparto del trabajo para la tarde. mi impresión es que nadie lleva la voz cantante. veía como aquel pueblo del cansancio. sin enfadarse. Y luego siguen todavía sentados un rato. ) 17 . todos los hombres de la casa que no habían muerto en la guerra. Aunque entre ellos hay un capataz. forma parte de su cansancio el hecho de que parezca que nadie «domina» o siquiera «tiene preponderancia» sobre los 2 Se omite aquí una referencia lingüística que hace el autor entre paréntesis: («Zimmerer»). la abuela. tienen los brazos y las piernas finos y delicados. y a mí. debajo del pelo pegado a la cabeza. del T. Se han quitado los sombreros. sin hacer chistes. Dan todos la impresión de ser gente nervuda. al verlos una y otra vez juntos. (TV. o sobre los troncos pelados a los que aún había que dar forma.

están despiertos. En la construcción de esta casa. en lugar de adornos tiroleses. el lápiz. inflamados —una característica especial de este cansancio—. los lápices cilindricos. y sentía envidia. de aquel pueblo cansado —a diferencia de lo que ocurría con el de la trilladora— yo no formaba parte. Y. en las cintas. todo era ya muy distinto de lo que imaginaba el que llevaba la comida.. era un tiempo sagrado —episodios de lo sagrado—. tenía que colaborar en algo. que tiene el oído lino. a excepción de los niños pequeños. en la que cada miembro de la familia.. rojos y violeta. me metieron a mí. por la noche. independiente de la voluntad.. en la casa de labor —no sólo en este pueblo concreto— se acabó la gran comunidad doméstica de las generaciones. Y cuando luego. y de este modo experimenté un cansancio completamente nuevo. las líneas rectas rojas que el cordel que marcaba la dirección reflejaba en las vigas. una vez fuimos al hospital de St. más tarde. no hay distintivos. y luego. por el valle de Trixen. Veit. sin embargo. que se han vuelto a poner. de sección ovalada. ») Los colores y formas de aquellas imágenes del cansancio son el azul de los pantalones de trabajo. llenos de alma (una y otra vez el comienzo de la narración. y mis padres se construyeron una casa para ellos. el óvalo de la burbuja de los niveles. Los cabellos de las sienes. me parece como si de la claridad de todos aquellos lugares llegara algo así como una música. Este trabajo. por lo menos esto es lo que yo imagino. la música del cansancio mismo. repentino: «Antes de la guerra.. hubiera podido formar parte de él. los cincuenta kilómetros que hay hasta casa. que en los primeros días consistía fundamentalmente en llevar una carretilla cargada de 18 . Si en aquel tiempo hubiera habido ya un transistor. Sin embargo. a pesar de tener los párpados pesados. Sin embargo. un comienzo polifónico. recorrimos a pie. el amarillo de los metros plegables. ahora se han secado y se ahuecan. antes mojados de sudor. cada uno de ellos es la presencia de espíritu en persona («¡Allá va!» —tiran una manzana— «Ya la tengo»). de los carpinteros. al abandonar la gente la agricultura. al pasar mi abuelo a ser pensionista. Al morir mi abuela. siendo un adolescente. cuando la madre todavía vivía. Sí: incluso aquella apariencia.demás. lo vuelvo a saber ahora. allí hubiera estado alejado de las obras. en los sombreros.

¿No es verdad que antes. El cansancio de aquel trabajo prolongado. de cantos afilados.sillares a la obra. un trabajo en común. Y la característica peculiar de este cansancio era tal vez que parecía que para él no había descanso. no tuviera fin. agachado (no sentado). a la que no podían llegar los camiones. a los ríos de cemento que rodaban por encima del pequeño pasadizo y. al amanecer. poco antes de empezar el trabajo. «me voy al bosque a buscar setas para vosotros»—. tenía que levantar un poco la carretilla o ladearla. en todas las situaciones desagradables encontraba rápidamente una excusa. y llevarla sobre los tablones que estaban colocados por encima del barro. Incapaz de tragar. se dice vulgarmente: sí. tengo que prepararme para ingresar en el internado». a los ensamblamientos de una tabla con otra. no me echaba nada al estómago. me alcanzaba con una fuerza tal. se despertaba uno con un cansancio aún más duro que antes. del viento en las sienes— y además para siempre. yo ya no lo viví como un trabajo nuestro. intermitente. con las más mínimas incluso —la sensación de las primeras luces del alba. como si esta muerte en vida. repetido de la mañana a la noche. donde yo. conocía un truco u otro? Ahora llegaba incluso a estar demasiado agotado para escaparme con las fórmulas acreditadas —«tengo que estudiar. que consistía en empujar la carretilla montaña arriba. a los bloques de pizarra grises. a partir de ahora. al final del día. Es verdad que uno se dormía casi al momento. jamás me abandonó el cansancio propio de 19 . No era infrecuente que la carga basculara y yo con ella. como si aquel trabajo de esclavos hubiera alejado de uno todo lo que tiene que ver con las sensaciones de la vida. hundido en mí mismo. sólo para mirar fijamente delante de mí. a la mañana siguiente. Y no había ningún consejo que pudiera ayudarme a salir adelante: aunque en realidad se trataba de algo mío —mi casa—. estaba roto de cansancio. sino un trabajo de esclavos. no sólo con las manos heridas. para pasar por encima de los cantos y las curvas. sino también con los dedos de los pies quemados por el cemento que se había metido en ellos. sobre todo. En esas semanas tuve yo una vaga idea de lo que pueden ser los trabajos forzados o el trabajo de los esclavos: «Estoy roto». que yo ya no tenía ojos para ver nada de lo que me rodeaba. sin embargo.

de un modo repentino. una matada». las despiezaba y. había más trabajos de esos que todo el mundo temía. todavía podía oír 20 . orinaba en el cuarto en un tarro de mermelada vacío. yo miraba con otros ojos la imagen familiar de la calle. Se trabajaba desde primeras horas de la mañana —a las cuatro me levantaba para coger el primer tranvía. en la sala. acompañada de un humor negro) Otra experiencia de cansancio fue luego el trabajo por turnos. Ahora. (Por lo demás. a diferencia de lo que ocurría antes. a la larga. salíamos a la calle y cada uno seguía su camino. arriba. solo en mi cansancio.un trabajador de fuera. Aunque andaba en un cansancio despierto. yo era el único que me movía en dirección contraria a todos los demás. cavar las zanjas para la conducción del agua: «es un trabajo de negros. adentrándome en el extravío. empaquetadas luego al lado. Yo rompía viejas cajas de cartón. como ocurría en otros tiempos en casa partiendo y serrando leña. con luz artificial. me sentía fuera de las barreras de la sociedad. sin lavarme. parpadeando. de la cadena de montaje (una actividad en la que. para ganar dinero. En las aulas de la tarde. las semanas antes de Navidad y de Pascua. a los cines. en la sección de pedidos de unos almacenes. aquel cansancio de muerte cediera un poco y diera paso al cansancio-delos-carpinteros? No. para no molestar a la gente de la casa— hasta las primeras horas de la tarde. sin estar encerrado en mí mismo. a la estación. aunque no de un modo excesivo. a las que yo entraba como si fueran espacios prohibidos. bajo el tejado. con una gran guillotina. el aislado. el cuello de la camisa abierto y lleno de suciedad. una vez terminado el turno. cansancio. sin somnolencia. al dejar libres mis pensamientos. ya no me veía yendo con los otros que iban a las tiendas. a lo que daba paso era a una cierta deportividad. ¿Era extraño entonces que. recortaba rectángulos que servían de refuerzos para el fondo y las paredes de nuevas cajas. durante la época de estudiante. con el tiempo. yo llegaba incluso a sentirme bien) Aquel nuevo cansancio llegaba así que. y esto era un momento terrible. con su ritmo. a la Universidad. a la ambición propia del trabajo a destajo. por ejemplo. Entonces. con las gafas llenas de polvo.

Y además no son capaces de dar una imagen del cansancio. sino gente estirada. Todo lo más. con caras de vencedores y enormes manos de bebés que dan manotazos a un lado y a otro. veinte años. como es de esperar nos ocurrirá a todos. Y además. (Sé lo que vas a objetar ahora: «También tú. de este modo guardarías la medida. lo que se decía no iba dirigido a mí. con diecinueve. ni grandes ni pequeños? Simplemente. al final podrán mostrar un cansancio mortal. al revivir de nuevo esta imagen. gentes que en la máquinas de juegos de la esquina van a continuar inmediatamente con sus gestos a la vez perezosos y activos. son sólo las de tus obreros y las de tus keuschler. que ni siquiera era algo así como un oyente. éstas no son así. a excepción tal vez del cansancio de los reyes que han abdicado. mucho antes de ponerme a escribir en serio. deberías cansarte de verdad. A mí me parece que el cansancio no es cosa suya. y esto no fue ningún sentimiento agradable. más bien un sentimiento de miedo. en realidad. al ir siguiendo estas imágenes. en un estilo levemente romántico. lo ven como una manera de comportarse que no es correcta. con aire dominador. o de un poderoso. Día a día anhelaba cada vez más meterme en los pequeños grupos de los que hacían turnos de trabajo arriba en el desván. muy pronto. » Pero: yo a veces tengo que ser injusto. es que con los experimentado aquellos cansancios. incluso me gusta serlo.menos que antes las cantinelas de los profesores. Edipo y Lear. 21 . por ejemplo. como ir descalzo. dejé de sentirme como un estudiante entre los estudiantes. ¿No te llama la atención que las imágenes de cansancio que estás dando. ciudadanos jamás he ¿No te los puedes imaginar por lo menos? No. pero nunca las de ciudadanos. no me es posible imaginarme el cansancio de un rico. En las horas de descanso no veo ni siquiera gente activa y eficaz que salga cansado de las empresas totalmente automatizadas de nuestros días. antes de decir esto. pues sus actividades. De igual modo. me doy cuenta de que ya entonces. y ahora.

. Esto era tan infrecuente como infrecuentes son los grandes acontecimientos de la vida. durante meses. ¿Pero estos cansancios. no lo experimenté hasta mucho más tarde. yo era un ser intocable. luego me sorprendía a mí mismo en una arrogancia fría. el sentimiento que me acompañaba era en este caso un sentimiento distinto: ser alguien que no tomaba parte en la cotidianeidad habitual no me importaba. actuando. como si sólo fuera posible en 22 . Qué me importaban vuestras diversiones. para cada uno de ellos.. si yo tenía los árboles allí. Un cansancio como accesibilidad. estoy cansado de verdad. De nuevo.. que era también el mío. Sin embargo.. los jukebox en los que Bob Dylan cantaba sólo para mí «Sad-Eyed Lady of the Lowlands» o Ray Davies su I'm Not Like Everybody Else». abrazos. la hierba. la pantalla de cine donde Robert Mitchum. «¡No me toques!» Y en el caso de que el orgulloso con su cansancio se dejara tocar. al salir luego a las calles de la ciudad. sentía yo en torno a mí una sensación agradable: no eran los otros los que eran inaccesibles para mí. En estas horas. fiestas. aunque estuviera en el rincón más apartado. aquellas profesiones de verdad que en la vida llevarían a nadie a un cansancio regio como el mío. me sentía como alguien que ya no pertenece al gran número de los que hay allí. y hace tiempo que no me ha ocurrido. ponía sólo para mí sus caras inescrutables.de acuerdo con mis reproches. como consumación del hecho de ser tocado y también como posibilidad de tocar. cercano al agotamiento. en una compasión altiva y condescendiente por aquellas profesiones. es más. era como si esto no hubiera ocurrido. no corrían peligro je transformarse de repente en arrogancia y sentimiento de superioridad? Sí. ) Un cansancio comparable al cansancio de los que hacían turnos lo conocí al fin —fue mi única posibilidad— cuando estuve «yendo a escribir» todos los días. llena de desprecio por la gente. después de escribir. en el cansancio que en mí provocaba la creación. al contrario. intocable en mi interior. sino que yo lo era para ellos. como si estuviera en un trono.

Entonces pasa a ser posible que aquel cansancio. es «como intercambiar pan y vino».. que no tiene comparación —así es como ahora lo estoy viendo— con ninguna de las otras uniones posibles. Parece ser una regla que hombre y mujer. ni con el amor. antes de que. para mi fortuna. poco a poco se vayan entregando el uno al otro.. por unas horas. déjelo. El apuro sólo no era suficiente.. aunque en torno a los dos cuerpos reine el silencio. que además puede ser el propio. yo estaba realmente en una situación personal difícil. me encontré con otro que estaba en un apuro semejante. tan íntimo. extraño a los dos. O bien. todos se reían». y. un hombre cansado y una mujer borracha hacen una buena pareja»: «un hombre cansado y una mujer cansada hacen la más hermosa de las parejas». algo arduo y penoso que acabáramos de superar. tienen que haber recorrido primero un camino largo y difícil. como en el español 23 . para describir con otras palabras una unión como la que se da en el cansancio. le dice a un Cary Grant muy cansado y que se mantiene todavía a una cierta distancia: «Bueno. o bien quisiera yo simplemente cambiar lo que. para que nos uniera aquel cansancio erótico. una catástrofe natural o algún otro tiempo de extrema necesidad. estando así. que corresponde a aquel «un solo cuerpo y una sola alma». Y este otro fue siempre una mujer. O el «contigo» se muestra como una sola palabra. me viene ahora a la mente un verso: «Palabras de amor. se conviertan en una pareja de ensueño. abrazándole. Y además ocurre que las tres o cuatro veces en que aquel cansancio me —¿qué verbo sería aquí el adecuado?— «fue concedido».determinadas épocas de la existencia humana y luego no se repitiera más que en situaciones excepcionales. una guerra. lo más lejano posible a cualquier tipo de patria —o de confortabilidad doméstica—. me «tocó en suerte». una Ingrid Bergman un poco bebida. en un país hostil. tanto la mujer como el hombre. en el lugar de refugio que al fin está en silencio y en paz. haga que tanto el hombre como la mujer.. en una película de Alfred Hitchcock. tienen que haberse encontrado en un tercer lugar. y además con anterioridad tienen que haber superado un peligro o simplemente una larga confusión. así es como lo llamó otro amigo. de un modo tan natural. hacía falta también.

después de estas extrañas experiencias. y además ninguno de ellos necesita la repetición.. Fue un vuelo largo y penoso. A Don Juan. del T. siempre en el momento justo. sin que medie entre los dos maniobra de acercamiento alguna. en la forma española. cuando subía la marea. cuando bajaba la marea. estos cansancios que. por lo menos. como un héroe siempre-cansado en brazos del cual cae cada una de ellas. levantándose. les ablandan de un modo tan maravilloso? ¿No simplemente una o dos.. para toda la vida: estos dos no han conocido nada que más persista que este llegar cada uno de ellos a meterse dentro del otro. avanzaban al galope y del que luego. sino mil tres de estas simultaneidades que. ellas lo lloren nunca. no me lo imagino como un seductor. sin engaño.) 24 . incluso les dará miedo. es más. una vez han sido consumados los misterios del cansancio erótico. los bloques de hielo. Ahora bien: ¿cómo consigue este Don Juan sus cansancios siempre nuevos.de aquí el «contigo». sino como un héroe que.3 O. con despegue. en Alaska. ¿Y luego qué es lo que te quedaba? Cansancios todavía mayores. se grabaron de por vida en la pareja de cuerpos. te estoy cansado». hasta las más mínimas partes de la piel. después de extraños éxtasis como éstos. siendo verdadera cada excitación. hasta Nueva York. está perdida para la habitual corporalidad. tal vez en lugar de: «Estoy cansado de ti. ¿hay cansancios aún mayores que los que se acaban de señalar? Hace más de diez años tomé un avión desde Anchorage. porque lo que ocurrió con los dos cansados habrá ocurrido para siempre. está cansado en presencia de una mujer cansada. Pero a tus ojos. en la ciudad que está junto a Cook Inlet —un lugar hacia el que.. (N. habiendo tomado una coloración 3 En castellano en el texto original. simplemente de un modo progresivo? La gente como nosotros. a él y a la siguiente.. para cualquier afectación psíquica. sin que. después de medianoche. con todo. retrocederán ante ella.

luego. todavía aturdido. y ahora. al sol. en Edmonton/Canadá. en la habitación. Pero luego ocurrieron además algunas otras cosas. Tenía ante mí aquella imagen cuando en aquel momento la tribulación dio paso al cansancio. en medio de torbellinos de nieve. me parecía. el «puente colgante» de su yo. también al galope. después de una noche en blanco. la transformación. respiras bien. Yo volvía a estar ahí. no sé cómo —¿despacio?. de pronto increíblemente bellas —una belleza que de vez en cuando me llenaba los ojos de lágrimas—. en la pista. Paseaban continuamente mujeres. ni siquiera necesitara respirar. una escala al amanecer. (Era extraño que los 25 . Hasta las últimas horas del día no hice otra cosa que estar sentado y mirar. en una inquietante inestabilidad interior provocada por la noche en vela que había pasado. Ningún ejercicio de respiración de los que llaman la atención de los demás. Pero vi abajo las calles que pasaban junto al Central Park —lejos del sol de principios de otoño—. aire y movimiento. con la sensación de que en aquellos momentos. la gente paseaba como si fuera un día de fiesta y. dentro de la luz del cansancio. en el mundo. y todas. era como si. adentrándose.negruzca. que se hacen para darse importancia. en la luz viva y penetrante de la mañana de Chicago. me acogían: reparaban en mí. como a saltos?—. muy lejos de Nueva York. Este cansancio tenía algo de curación. en el océano—. al pasar. ¿o de nuevo de un modo progresivo. Una vez leí que los melancólicos podrían superar sus crisis si se les privara de dormir noches y noches. quise ponerme a dormir. como enfermo —separado del mundo—. en esta situación. Me senté en la terraza de un café. y cada una era una delicia más grande que la otra. ¿No es verdad que se decía: «Luchar con el cansancio»? Este duelo se había terminado. Pero luego. e incluso —y no por estar en Manhattan— en su centro. en el que. más aún. en el hotel. muchas. de un modo ocasional. se alejaban. el aterrizaje en el ambiente sofocante de las primeras horas de la tarde. Al fin. El cansancio era ahora mi amigo. la espera abajo. cerca del estruendo y de los vapores de gasolina. otra escala dando vueltas en la espiral de espera. me estaba perdiendo algo. se volvería estable. tampoco una posición de yoga: estás sentado. llegado a una situación de peligrosa inestabilidad. salí para estar con ellos.

se hizo activo. como también algunos viejos y los niños) Pero ni se me ocurría que nosotros. la eterna causa de desazón: habiendo desaparecido las deformaciones de antes. tan insondables como los de Robert Mitchum. más allá de lo que estaba ocurriendo. incorporaba a su centro del mundo. ¿amasando. los gritos como formas benéficas del gran horizonte? Estoy hablando aquí del cansancio en la paz. les llevaba a tener el valor suyo propio. ¿Hasta las escenas de violencia. más bellos —por ejemplo. las costumbres adquiridas. tomándose más tiempo ante estos ojos—. gracias al ritmo del cansancio. al que estaba mirando así. 26 . en beneficio de la forma —forma hasta donde alcanzaban los ojos —. Y era además la mirada de un buen espectador. en el intervalo. sino que proporcionaba conocimiento— la maraña habitual. desarmaba con una compasión completamente distinta a la compasión despectiva que tiene a veces el cansancio de la creación: la empatia como comprensión. Y en aquellas horas había paz. La mirada de este cansado era una actividad. me bastaba con poder mirarlas al fin de la manera como las estaba mirando. de pelea o siquiera de actuación desabrida?. hacía algo. se le quitaba el Yo-Mismo. Y luego: el mirar ajeno a uno mismo. suavizando con su mirada cualquier intento de gesto de violencia. los choques. mucho más allá de las bellas transeúntes. Este lento parpadeo les hacía valer. todo lo que vivía y se movía. yo no quería nada de ellas. no era otra cosa que los ojos liberados al fin. incluso en el Central Park. los tics y las arrugas de preocupación. Y lo sorprendente es que allí mi cansancio parecía contribuir a aquella paz temporal. gracias al cansancio.que advertían esta mirada de cansancio fueran ante todo las mujeres hermosas. gran horizonte del cansancio. pudiéramos hacer algo juntos. El cansancio articulaba —un articular que no rompía en pedazos. en un juego que sólo puede salir bien si como mínimo hay un espectador como este que está sentado allí. como por milagro. una de ellas y yo. A su vez. intervenía: los actores de este juego se hacían mejores con él.

yo estoy mudo. tal como yo hasta ahora lo he experimentado del modo más persistente en. en el cuarto. un niño. el viajero con el peso de su equipaje. una narración dirigida a alguien determinado las más de las veces. todo lo más soy capaz de gritar. más allá de la forma. que hacía un momento que todavía estaba vagando en el vacío. una parte que encajaba allí perfectamente —una narración de miembros finos. y el otro. el mundo se liberaba de sus nombres y se hacía grande. pero yo sigo estando mudo. la clarividencia del cansancio de entonces. la luz dentro de la que él estaba. algo que el otro podía intuir. sin que mediaran palabras. frase por frase. los amigos. se cuenta a sí mismo. Y más: aquel cansancio hacía que los mil acontecimientos que estaban implicados unos con otros formando una maraña ante mí. aunque fuera la luz artificial de una tienda. sin decir una sola palabra. el viejo Stenz. y ocurría que los acontecimientos relataban por sí mismos. Gracias a mi cansancio. sentía en torno a él. en el tercero. llega al fin a mí la vida: de un modo involuntario. se ordenaran en una serie. a mí al igual que el vecino espectador de pelo canoso que hay aquí. a mí junto con las hojas que salían en torbellino del bosque del parque a cada uno de nosotros con el cielo sobre sus cabezas. y luego. ¿Y cuando no había una cosa como éstas? Entonces mi cansancio la creaba. bajo el silencio. miraba con él —al mismo tiempo que él— su cosa: el árbol bajo el cual él estaba pasando en aquel momento. a la señora 27 . Para esto tengo una imagen un tanto burda de los cuatro modos de relacionarse mi Yo-Lenguaje con el mundo: en el primero. la cháchara de fuera. el gigante y su invisible niño sobre la espalda. el libro que tenía en la mano. pasa a mi interior. levemente ensamblados—.Pero. el mundo. ¿qué era lo peculiar de esta mirada? ¿Qué la caracterizaba? Yo. el aura de su cosa. dolorosamente excluido de los acontecimientos. en el segundo. de pronto. la maraña de voces. empieza la narración. con su traje claro y su clavel en la mano. cada uno de ellos penetraba en mí como una parte de una narración.

Piensa esto y la historia del mundo empieza a dar vueltas. y además cada uno en un sitio distinto: uno en Santorin (donde no he estado nunca).) 28 . que primero necesitaban un cantor o un cronista. porque les resultaba conocido o simplemente porque sí. El caso es que mi cansancio utópico de entonces producía un lugar. ¿Utópica? «La utopía no existe»4. donde después de haber estado mirando durante horas «Los siete sacramentos» de Poussin. todos los acontecimientos pacíficos eran ya narración. a diferencia de lo que ocurría en las acciones bélicas y las guerras. estaba sentado radiante de cansancio en un restaurante italiano y —excepción que pertenece a este cansancio — podía dejar que me sirvieran seguro de mí mismo. Allí tuve un sentido de orientación como no había tenido en ninguna parte. como si estuviera instalado allí desde hacía tiempo. Era curioso que en esta situación ocurriera con frecuencia que gente extraña me saludara. lo que traducido significa: el no-lugar no existe. y ésta. tal como a mí se me hacía evidente. en mi cansancio. (N. la Ultima Cena y los demás con la distancia adecuada.estupenda de allí que pasa contoneándose. al final. el otro el verano pasado. el extraño. del T. en mis ojos cansados se articulaba por sí misma en forma de epopeya. con un saco 4 En castellano en el texto original. que por fin mostraban el Bautismo. a mí. tal como podría ser. ¿Ideal? Sí. en cansancios parecidos a los de los años siguientes. yo hubiera cogido el olor del lugar. leí aquí en un cartel. Era como si allí. se ponían en fila otros más. ideal. y pasaban cosas y más cosas. Y junto a este lugar. todos los camareros estuvieron de acuerdo en que me habían visto ya otra vez. a pesar de ser un recién llegado. En Edimburgo. todo como tiene que ser en una epopeya: mundo que se cuenta a sí mismo como historia del hombre que se cuenta a sí misma. pues allí todo ocurría con cosas adecuadas. en forma de epopeya ideal. por lo menos uno. más aún. y no sobraba nada ni faltaba nada. Las imágenes del mundo fugaz encajaban una con otra y tomaban forma.

De aquella cansada. sin decepción alguna— los corredores se preocupaban sólo de su deporte. no sólo los ojos de mongólico. ha sido el hambre y el cansancio. ausente. junto con los niños—este expectante darse la vuelta una y otra vez. mientras estaba sentado en un banco. me mandaba su luz. incluso para lo que vendrá luego. donde. a uno que todavía causaba mayor asombro. después de haber estado entre papeles —por la mañana y en las primeras horas de la tarde—. de este modo. decía. había tenido que ocuparse de los corredores: darles flores. ahora no se iba a dormir. que tenía que ver con esta vuelta ciclista. «Estábamos hambrientos y cansados». aquí en Linares. la narración salía de un modo tan directo que parecía que cada uno de nosotros lo supiera todo del otro. después de una noche sin dormir. abriendo unos grandes ojazos y buscando al que está sentado ahí— y los que comparten un cansancio común. ya no la reconoció. en Andalucía. Uno que había ganado dos veces seguidas. o.. un idiota que avanzaba. por encargo de su banco. una mujer joven le cuenta a Sam Spade el sueño que ha tenido. yendo a la fiesta de final de curso de los niños. que parecía como si estuviera viendo a uno como él. delante de mí iba sentada una mujer joven que había pasado la noche en blanco y que venía de celebrar el final del tour de Suisse. Sin embargo. lo que en estos momentos me hace ver otro motivo de aquel cansancio que da confianza en el mundo: una cierta hambre. hasta tal punto —lo contaba de un modo risueño. en el que aparecían ellos dos: lo que les ha juntado. incluso se quedó parado y tuvieron que tirar de él literalmente para sa- 29 . de la mano de un familiar puso unos ojos de asombro tales. a trompicones. en La llave de cristal de Hammett. aunque estaba cansada. En el tren de Zurich a Biel. lleno de respeto. besos en la mejilla a los que les tocaba subir al podio. y que tenía que recibir por segunda vez un beso. lo tienen los idiotas y los animales. Una sensibilidad especial para este tipo de cansancios me parece que.. El rostro entero. mejor dicho.de dormir junto al lago de Garda —ni el saco de dormir ni el lago corresponden a la realidad—. El cansancio de la hartura no produce esto. se iba a Biel a comer con una amiga. sino que. Hace unos cuantos días.

allí. Yo estaba tan cansado que no sentí el miedo habitual que les tengo a los perros. pasé por delante de un pueblo que se llamaba Medea. De esto sólo frases breves: hombres sentados allí. o de los bloques de piedra. a la que voy todos los días. dando vueltas por allí. están al acecho. en realidad. y además — esto es lo que yo imaginaba— con el mucho andar por aquella región había cogido el olor que les era familiar. Cerca del monasterio de Poblet. en Cataluña. uno grande y otro pequeño. pasando por entre mis piernas. paciendo. incluso de estos animales de ahora. representaron su espectáculo de ritmo y regularidad. simplemente por el hecho de que una mirada percibiera la suya y la valorara. testigo presencial. Una vez que. 30 . Sí. Y esto fue una repetición: en todas partes. un corzo y una liebre. en la hierba. «cansado hasta los huesos». representando con alegría infantil el espectáculo de sí mismos. además. contoneándose. bordeando un bosque. y al aparecer yo. en una gran extensión. fui testigo de acontecimientos entre hombres y animales muy distintos de éstos. puro placer en su rostro. Estos. llena de escombros y manzanilla. en la carretera me encontré con dos perros. detrás de él. crea una permeabilidad para la epopeya de todos los seres vivos. sin formar grupos. que luego estuvieron caminando conmigo. los japoneses. empezaron realmente a jugar: «el padre». y «el hijo». a veces adelantándome. después de los primeros movimientos de fuga. estaban tumbados una pareja de ánades y. uno junto a otro. pensé yo. los árabes. después de un trabajo y una larga caminata por una llanura friolana en la que no había ningún árbol. a veces detrás de mí. quedan incorporados al campo de visión del idiota del cansancio.carle de allí. como padre e hijo. como si estuvieran descansando a la sombra de las ruinas. Pero aquí tal vez sea oportuno insertar algo: en la estepa que hay delante de Linares. le hace a uno poroso. los europeos. dando vueltas alrededor de mí. ésta es una imagen del verdadero cansancio humano: el cansancio abre. arrancando hierba. los idiotas de la faz de la tierra.

la liebre colgando. y que consiste en poner una liebre en la hierba y mandar luego al perro. metidas en los escombros. apenas hay lugar para que los pajaritos que hay allí muevan las alas. con las patas. al principio a modo de juego. rugiendo. la nueva fuga de ésta. en ésta. la liebre que se levanta en el aire cogida del hocico del perro. cerca del bosquecillo de eucaliptus. en su abandono e indefensión. luego. algo muy por encima del rostro de un animal y del rostro de un hombre. cogida por las orejas. tranquilo y a la vez siniestro. acercándose y alejándose a la carrera. recortándose en la puesta del sol. éste que la lanza a un lado y a otro. pasando por el bosquecillo de eucaliptus: unos adolescentes. el modo como el perro sale corriendo. al lado del muro de piedra que hay junto a los olivares. colocadas en círculo. el mordisco que el perro le da en el pescuezo. con ramas de olivo y palos de mimbre. el perro saltando a la mano extendida del cabecilla. fuera de sí. elegante y de noble cabeza. atravesando el campo con la presa entre los dientes —el sonido prolongado de los últimos gritos de la liebre—. a sacudidas. contemplan el espectáculo que presenta un muchacho. y por encima de las cabezas de los niños. la rapidez con que se da alcance al animal que huye haciendo eses.a la distancia de un tiro de escopeta de las diminutas jaulas. su pequeña figura delante. rozando el papel que hay a mi lado. moviéndose aún un poco. gritando. o ayer mismo. muy lejos de las trampas. a la ciudad. que está junto a las ruinas de la mina de plomo. lo que da lugar precisamente a que las jaulas se balanceen: señuelos móviles para los pájaros grandes (sin embargo. no adulto del todo. que sale disparado hacia ella. el rostro de la liebre. la sombra del águila. debajo. cuando después de escribir volvía a casa. visto de perfil. mi escritorio al aire libre mientras se oyen los sonidos estridentes y el trompeteo de la Semana Santa española). un espectáculo que termina recogiéndose los niños en las casas del barrio. o bien el modo en que los niños. acompañados por la danza de un perro. que han perdido la fuerza. al ponerse el sol. apartando las piedras y chutándolas con los pies. el dejar caer a la liebre. salen corriendo del barrio de gitanos y. volverla a poner en el suelo —esta vez de un modo aún más rápido —. bañada en sangre. 31 . alegres y bulliciosos se lanzan al erial. colgando de barras flexibles.

por muy pacíficos que éstos sean? Pero no quiero ser sugestivo. que los episodios de tu epopeya del cansancio. de pronto. la serpiente. hecha un ovillo. como un gesto innato de serpiente.ahora expuesta al sol. con la cabeza aplastada y echando sangre por la boca. momentos antes de desplomarse. caíste. estos horrores que nada cuentan. al fin la serpiente se yergue. y. incapaz de atacar. erguida así. a pesar de que querías limitarte sólo a registrarlos. casi en la narración?. le dan a uno razones para seguir contando aún. Persuadir con mis palabras no es lo que yo quiero —ni con imágenes—.. Y la plasticidad de éste ya llegará. luego. mientras que lo que me cuentan aquellos cansancios que unen libera en mí —a modo de un impulso natural que se remonta hacia atrás y cuenta y cuenta —el aliento épico? ¿Pero no te das cuenta de que lo anterior fueron simplemente horrores y que. ¿de dónde me viene a mí esta rebelión. el mimbre que se rompe en mil trozos pero que acierta con toda fuerza. una figura nueva como la que. de perfil. larga y gruesa. mostrando sólo la amenaza de su cuello. por unos momentos. 32 . ni siquiera de amenazar. ¿y que las formas verbales del pasado al final las evitabas sólo porque te lo proponías. al principio —a excepción de un pequeño movimiento de cabeza y los movimientos con la lengua— casi inmóvil —¿con el peso aún del letargo de invierno?—. al levantarse un telón en el que están pintadas las habituales figuras de hombres y animales. contra tu voluntad. el cansancio que narra. que. en este estruendo de los casi-niños. altiva y a la vez ofreciendo una estampa lastimosa. recordar a todo el mundo su cansancio más propio. en medio de alaridos (en mi recuerdo yo estaba también). en las profundidades de un escenario. al igual que la liebre. aparece como la figura que importa: pero a todo esto. al final de este ensayo. o cuando menos más sugestiva.. el zumbido de los palos que la golpean desde arriba. gracias a un truco? ¿Y que además la pintura detallada de los horrores es más plástica. ahora bajo una lluvia de piedras. sino recordar. por todos lados. todo lo más. que siguen acercándose a su presa y alejándose de ella a la carrera.

en la medida en que en este tiempo esté yo lo suficientemente cansado para que llegue.. se dice en un lenguaje culto—. Más: al mismo tiempo que la representación dan la idea. Este tiempo es a la vez espacio.enseguida. porque. Y el modo como la hermana mayor arrastra al hermano pequeño por el local produce al mismo tiempo un sentido. Lo otro se convierte al mismo tiempo en yo. esto es lo que yo soy ahora. Sin embargo. Los dos niños que hay aquí. El cansancio enseña. los cansancios a los que me refiero me renuevan la vieja representación y además la hacen patente. Su dar-comienzo es una enseñanza. sino sólo en unión conmigo. Y más aún: la cosa. en la historia del pensamiento había la representación de una cosa «en sí». bajo mis ojos cansados. además tiene que ser. ¿qué es lo que constituye la unidad. ! No es necesario que con él se pueda dar comienzo a nada. la esencia. del último cansancio? ¿Cuáles son sus efectos? ¿Qué se puede hacer con él? ¿Le da al cansando la posibilidad de actuar? ¡Pero si el cansancio es ya por sí mismo la mejor acción.. esto pasó. Antes. Lo que es deviene al mismo tiempo. sino siempre junto con otras. en este cansancio fundamental. es utilizable.. Más: en la idea de la cosa toco. ¿Enseña qué?. y no hay ninguna cosa qué tenga más valor que otra —la lluvia que cae sobre el pulso del 33 . dicen. y aunque haya sólo pocas cosas. como si la cogiera con las manos. tal vez. el objeto nunca puede mostrarse en sí mismo. ésta no es simplemente. al fin todo está junto. y tiene un valor. porque de por sí él es ya un comenzar y un dar —«dar comienzo». más allá de tus anécdotas y de tus fragmentos. no aparece nunca sola para sí. Entonces. preguntas. ¿Por qué de repente tan filosófico? Cierto —tal vez no estoy todavía cansado de verdad—: en la hora del último cansancio ya no hay preguntas filosóficas. ahora. «Y ahora incluso ladra el perro —¡todo aquí!» Y para terminar: estos cansancios quieren ser compartidos. este espacio-de-tiempo es a la vez historia. una ley: tal y como la cosa se está mostrando en este momento..

al mismo tiempo que la corteza del árbol. aunque quizás ninguno de ellos tiene idea de la presencia del otro. coge al niño. aquí un caracol. en la mirada cansada. a mí. tú también. se manifiesta el mapa mundi de aquel «Todo junto»!: muy cerca de este trozo de tierra estamos al mismo tiempo a la distancia justa y vemos la oruga que se levanta en el aire junto con el escarabajo —que tiene la longitud de un gusano. ¡De qué modo.cansando tiene el mismo valor que la escena de los que caminan al otro lado del río—. repentinamente. y es tan bueno como bello. ¡No un relato con imágenes. allí una abeja. están todos juntos. en las que aparecen flores: en éstas. Y lo relativo. de forma que parecen seres vivos. en este momento. a éste junto con la hormiga que está paseándose por una aceituna. estés ya lo suficientemente cansado— siéntate conmigo en el muro de piedra que hay al lado del sendero. sino una narración! En el polvo de este sendero andaluz. en este destello de colores. sobre todo. así estarás aún más cerca del suelo. allí una mariposa y. con la misma solemnidad con que se mueven las estatuas de la Pasión 34 . o mejor. y así es como tiene que seguir siendo. enrollada en forma de ocho bajo nuestras miradas. es verdadero. hace unos días. y tiene que ser así. ¿No puedes intentar ser plástico sin dar un rodeo por la cultura? Entonces —esperemos que ahora. El modo como la hermana. ¿Dónde está la contemplación? Tengo para el «Todo en uno» una imagen: aquellas naturalezas muertas. y es. de muchos anillos— excavando en la arena. en mi momento. generalmente holandesas y del siglo XVII. yo. en la franja de hierba que hay en el centro. por las caderas. siéntate conmigo en el camino. así. y la parte como el todo. se muestra como absoluto. hay aquí un escarabajo. verdadero.

y cuando yo era niño. a una distancia de la tierra igual a la que tenemos ahora.que. aquí en Andalucía. dejaban curiosos charcos. manchas oscuras completamente distintas de las que provenían de las gotas de la lluvia. de un modo simultáneo. son labradores que durante el día han estado trabajando como negros en el páramo y han recorrido un largo camino hasta llegar aquí. vi caer la nieve. de rostro enjuto. una vez que estaban en el suelo. también muy cerca de la tierra e igualmente a años luz de cada uno de los cráteres que había en el polvo. durante la Semana Santa. destinado por 35 . ¿por qué siempre el único que está cansado eres tú? Mis máximos cansancios los veía siempre. iba un cortejo de escarabajos carroñeros de color oro brillante. con una superficie mucho mayor. tarde. una imagen que se repite siempre de un modo nuevo. iba yo con mi abuelo. debajo del cual. lleva la gente en andas por las calles. aunque yo no sepa nada de él. cuando le di la vuelta. en su lento filtrarse en el polvo. avanzaba el cuerpo muerto de un topo. En Dutovlje. sentado en el suelo como estamos ahora. Estos dos de allí. mucho más irregular. claros y luminosos. pero que luego. han venido andando. en el Karst. ¡Al fin. sino también un módulo humano! Pero. peinados hacia atrás. los viejos estaban junto al mostrador. y en las semanas de invierno que precedían a la Semana Santa. a diferencia de todos los otros que están de pie. por un sendero como éste. de mi primera imagen. a los que. en tus parábolas sobre los efectos del cansancio. con los cabellos mojados. al derretirse. como nuestros cansancios. su historia. en Austria. sentados. aquí es un extraño. se los podía distinguir de la tierra. con las uñas agrietadas. de noche ya. del golpeteo de las gotas de la lluvia en verano. las camisas limpias. y yo había estado en guerra con ellos: el cansancio proyecta en el otro. no sólo los módulos disminuidos de las cosas. al bar de la ciudad. al igual que aquel de allí. que está engullendo solo su comida. al amanecer. descalzo. en diminutos copos en forma granos de arena.

sin más. muy lejos también de su familia. tendría una especie de poder. ¡Basta de grados! Habla de una vez del cansancio que estás viendo en estos momentos. En este grado. Y ahora yo. El cansancio les da el compás a los solitarios distraídos. por ejemplo. cuantas más noches se pasaba sin dormir. estaba el dios cansado. el descanso. que tienen visiones: una fantasía sin visiones que le muestra al cansado lo que es.la casa central de su empresa para el trabajo de montaje en la factoría Land Rover de Linares. o en la Odisea. si aquellos a los que él veía —dondequiera que estuvieran en la historia del mundo— la hubieran hecho consciente y la hubieran permitido. al lado de los olivares. La inspiración del cansancio dice menos lo que hay que hacer que lo que hay que dejar. Cansancio: el ángel que toca los dedos del único rey que sueña mientras los otros reyes siguen durmiendo sin soñar. sólo que su fantasía es una fantasía distinta de la que tienen los que duermen en la Biblia. El que está cansado de un modo ideal «fantasea». mejor detective y más 36 . a modo de otro Orfeo en torno al cual se unen los animales más feroces y al final pueden estar cansados con él. Un cierto cansado. al resolver sus casos. sentado. por lo menos tengo el suficiente desparpajo para contar mis fantasías del último grado de los cansancios. en la confusión. si no estoy cansado. ¡Gracias! Una confusión como ésta es lo que corresponde ahora a mí y a mi problema. al igual que el viejo que está todos los días fuera. Philip Marlowe —otro detective privado—. tal como ocurre. pero —un poco más cansado que cualquier mortal cansado— omnipotente. él solo. Bueno: ¡Una oda de Píndaro a un cansado en lugar de a un vencedor! A la comunidad de Pentecostés recibiendo al Espíritu Santo —a todos los apóstoles— me la imagino cansada. Cansancio sano. que tiene un perrito a sus pies y apoya los codos en la bifurcación de dos ramas. con una mirada que. cansado e impotente en su cansancio. llorando la muerte de su mujer.

¿es necesario decir que incluso en estas imágenes profundas del cansancio permanecen incólumes las separaciones? Bien: una cierta plasticidad no se le puede negar a tu problema (aunque en tu problema siga habiendo el típico balbuceo de los místicos). y todas las noches. estaban tumbados boca abajo ante el sepulcro. sino siempre después de una fatiga. La imagen misma del cansancio: en la noche de Pascua. Todo. en su callado cansancio. Sólo sé esto: estos cansancios no se pueden planificar. sorprendentemente apacible. con una capa de brocado rojo. una piel en la que las fatigas de toda una vida habían abierto grietas que formaban un dibujo poligonal parecido al de la tierra. a modo de prueba? ¿Tienes una receta para tu utopía? ¿Tranquilizantes para toda la población en forma de tabletas? ¿O en polvo. amansaba toda la casa. antaño. en el cogote—. en la calma del cansancio. mezclado con el agua que se bebe en los balnearios del país-de-los-no-cansados? No conozco ninguna receta. en Linares he estado contemplando cómo se iban cansando los muchos niños pequeñitos que habían llevado a los bares. aquí. te da una juventud que nunca has tenido. juegan sólo. en la transición. ni para mí mismo. cansado. incluso la incorregible cólera de su marido. Ulises. El cansancio te rejuvenece. Y a todo esto. la abuela. con la piel quemada por el sol —detrás.sagaz se volvía. no pueden ser una meta que uno se proponga. Pero ¿cómo se pueden conseguir ahora este tipo de cansancios? ¿Manteniéndose despierto de un modo artificial? ¿Emprendiendo vuelos por el continente? ¿Marchas forzadas? ¿Un trabajo de Hércules? ¿Prestándose a morir. se hace sorprendente. las manos ya no cogen nada. los viejos del pueblo. lleva debajo del brazo aquel hombre de allí. en la celebración de la Resurrección de Jesús. ningún afán ya. moribunda. Pero sé también que jamás llegan sin fundamento. 37 . en lugar de la tela azul del trabajo. ¡qué sorprendente el paquete de papeles que. El cansancio como el Más del Yo menor. atravesando la calle Cervantes —sorprendentemente tranquila—. ganó el amor de Nausica.

en un cansancio cósmico. ya de cabello cano pero eternamente ajetreado. a las calles. uno muy curioso. 38 . donde no hay nadie. dijo una vez: «¡Ah. afuera. una última imagen del cansancio! Bien. Pero en toda España no hay ningún juke-box. para ver si tal vez en este tiempo. Tal vez. Es al mismo tiempo mi última imagen de la Humanidad: reconciliada en sus últimos momentos. Aquí en Linares hay uno. mirando lo que pasa. un cansancio pequeño. quedémonos un rato más sentados!» Sí. nos hace una seña y nos cuenta algo. a estar con la gente. tal vez con un juke-box al alcance. que al ser trasladada una vez más por su hijo. antes de irnos-a-la-calle. No. al igual que al auténtico preguntar corresponde estar de pie? Como aquella vieja encorvada del jardín de la fonda. en el murmullo del eucaliptus. Y ahora levantémonos y salgamos. sentémonos. Pero no aquí. sino a la vera de los paseos y de las avenidas. solos. común. los últimos de verdad. ¿Pero no es verdad que al auténtico estar cansado corresponde estar sentado. Cuenta. Otra vez. ¡Pero ahora.después de haber superado algo. en un ensayo sobre el juke-box.

no eran para hacer bajar de los aires a las águilas. preguntado por mí. 39 . junto a las jaulas. con pajaritos dentro. Un hombre que estaba sentado a cierta distancia de aquella zona rectangular.Primer apéndice Aquellas pequeñas jaulas. a aquel paisaje lleno de escombros para que por los alrededores se oyera cantar. colocadas entre la hierba. dijo también que las ramas de olivo. contestó que las sacaba al campo. clavadas en el suelo. no están allí para hacer de señuelo a las águilas. sino para hacer cantar a los verderones.

. Andalucía. a la que la gente quisiera ver alguna vez lanzándose en picado? Linares.. marzo de 1989 40 ..Segundo apéndice ¿O será que los verderones dan saltitos para el águila que está allí arriba.

Impreso y encuadernado en el mes de julio de 1990 en los talleres gráficos de Compañía Impresora Argentina S. Alsina 2049. A. 41 . 1090) Capital Federal Teléfono 47-2308/7379 — Buenos Aires — Argentina. (C. P.

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